El Hábeas Data
Generalidades
Actualmente, esta garantía jurisdiccional está reconocida en el artículo 92 de la
Constitución del Ecuador:
Art. 92.- Toda persona, por sus propios derechos o como representante legitimado
para el efecto, tendrá derecho a conocer de la existencia y a acceder a los
documentos, datos genéticos, bancos o archivos de datos personales e informes que
sobre sí misma, o sobre sus bienes, consten en entidades públicas o privadas, en
soporte material o electrónico. Asimismo, tendrá derecho a conocer el uso que se
haga de ellos, su finalidad, el origen y destino de información personal y el tiempo
de vigencia del archivo o banco de datos.
Las personas responsables de los bancos o archivos de datos personales podrán
difundir la información archivada con autorización de su titular o de la ley.
La persona titular de los datos podrá solicitar al responsable el acceso sin costo al
archivo, así como la actualización de los datos, su rectificación, eliminación o
anulación. En el caso de datos sensibles, cuyo archivo deberá estar autorizado por la
ley o por la persona titular, se exigirá la adopción de las medidas de seguridad
necesarias. Si no se atendiera su solicitud, ésta podrá acudir a la jueza o juez. La
persona afectada podrá demandar por los perjuicios ocasionados.
De la misma forma, la Corte Constitucional, mediante regla jurisprudencial con efectos
erga omnes de la sentencia No. 182-15-SEP-CC, definió al hábeas data en los siguientes
términos:
La acción de hábeas data es la garantía constitucional que le permite a la
persona natural o jurídica, acceder a la información que sobre sí misma
reposa en un registro o banco de datos de carácter público o privado, a fin de
conocer el contenido de la misma y de ser el caso, exigir su actualización,
rectificación, eliminación o anulación cuando aquella información le causa
algún tipo de perjuicio a efectos de salvaguardar su derecho a la intimidad
personal y familiar.
En la sentencia No. 001-14-PJO-CC, la Corte Constitucional determinó qué derechos
protege esta garantía. Señaló que el hábeas data protege el derecho a la protección de datos
personales, consagrado en el art. 66 numeral 19 de la CRE, y en particular el derecho a la
autodeterminación informativa como aquel “derecho que tiene toda persona a ejercer
control sobre la información personal que le concierne, frente a cualquier ente público o
privado”. Además, la Corte dijo que este derecho es de carácter instrumental, pues protege
otros derechos como la intimidad, la honra, o la integridad psicológica. En este sentido se
pronunció también la Corte en la sentencia No. 182-15-SEP-CC. Dijo que el hábeas data, al
tutelar datos o información inherentes a una persona, resguarda su derecho a la intimidad
personal y familiar, así como al honor y a la buena reputación.
En definitiva, la acción de hábeas data tiene como propósito primario proteger y garantizar
en todas sus dimensiones el derecho a la protección de datos personales, lo cual de forma
secundaria implica una protección del derecho a la intimidad de la persona, que, de ser
trasgredido, puede generar importantes afectaciones al derecho al honor, buenas reputación
e integridad psicológica.
En este orden de ideas, es importante señalar que, en el precedente vinculante No. 55-14-
JD/20, la Corte Constitucional determinó que, dado que el hábeas data protege
esencialmente el derecho a la protección de datos personales, no se requiere la vulneración
de otro derecho ni la prueba de un perjuicio adicional para que proceda esta garantía
jurisdiccional. En este sentido, la Corte señaló:
El hábeas data es una garantía para proteger los datos personales. Lo
fundamental para ejercer la acción en esta garantía es el derecho que tiene la
persona para acceder a sus datos personales, actualizar, rectificar, eliminar o
anular datos que fueren erróneos, o evitar un uso de su información personal
que afecte sus derechos constitucionales. En consecuencia, la existencia de
datos imprecisos en archivos públicos, el mero uso indebido de información
personal, contra la voluntad del titular o sin autorización judicial o legal,
constituyen en sí mismos una vulneración a este derecho y no se requiere la
vulneración de otro derecho constitucional o la demostración de un
perjuicio.
De lo dicho por la Corte queda claro que el derecho a la protección de datos personales es
vulnerado por la sola existencia de datos erróneos o imprecisos, así como por el uso
indebido de información personal. Por lo tanto, el hábeas data procede en caso de
verificarse cualquiera de estos supuestos, sin necesidad de la prueba de otra vulneración de
derechos. Sobre la base de estas consideraciones, la Corte Constitucional, en la referida
sentencia, se alejó de la regla jurisprudencial establecida en la sentencia No. 182-15-SEP-
CC, que requería para la procedencia del hábeas data que la información que se busca
rectificar, actualizar o eliminar cause “algún tipo de perjuicio” a la intimidad personal y
familiar del accionante.
Por otro lado, es necesario señalar que el hábeas data en la actualidad no admite excepción
en cuanto al acceso a la información personal, pues nuestra legislación no establece
restricción alguna a esta garantía jurisdiccional. Antes, en cambio, el hábeas data sí tenía
restricciones en cuanto al acceso a la información personal. En este sentido, el art. 30 de las
reformas del año 1997 a la Constitución del año 1979 establecía que se exceptuaban de la
protección del hábeas data los documentos reservados por razones de seguridad nacional.
De igual forma, el 36 de la Ley del Control Constitucional restringía el acceso a la
información personal, al señalar que no era procedente el hábeas data: (i) si afecta al sigilo
profesional; (ii) si podía obstruir la acción de la justicia; o, (iii) si los documentos
solicitados tenían el carácter de reservado por razones de Seguridad Nacional.
Competencia
Para definir la competencia para conocer el hábeas data, debemos partir de dos normas
generales establecidas para todas las garantías constitucionales jurisdiccionales. Por un
lado, el art. 86 numeral 2 de la CRE prescribe que “será competente la jueza o juez del
lugar en el que se origina el acto o la omisión o donde se producen sus efectos (…)”. Por
otro lado, el art. 7 de la Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales y Control
Constitucional (en adelante LOGJCC) reproduce la disposición del art. 86 numeral 2 de la
CRE, pero añade que “en las acciones de hábeas data y acceso a la información pública, se
estará a lo dispuesto en esta ley”.
Dada la naturaleza del hábeas data y de la acción de acceso a la información pública,
resulta complejo determinar el acto u omisión en concreto que viola derechos. Por lo tanto,
el inciso primero del art. 48 de la LOGJCC, respecto de la acción de acceso a la
información pública prescribe:
Para efectos de la presentación de la acción, la violación de derecho se
entenderá ocurrida en el lugar en el que real o presuntamente se encuentra la
información requerida.
Si bien la norma mencionada se encuentra dentro de las regulaciones correspondiente a la
acción de acceso a la información pública, consideramos que es aplicable por analogía al
hábeas data por las similitudes que existen entre ambas acciones y por ausencia de una
regulación específica dentro del hábeas data.
En consecuencia, los jueces competentes para conocer una acción de hábeas data son: (i)
los jueces de primera instancia con competencia territorial en el lugar donde se encuentre
real o presuntamente la información; y, (ii) los jueces de primera instancia con competencia
territorial en el lugar en donde emanó el acto violatorio de derecho, que, como
explicaremos a continuación, es el lugar en donde emanó, expresa o tácitamente, la
denegación de acceso, actualización, rectificación, eliminación o protección de la
información.
Legitimación
Legitimación activa
A diferencia de otras garantías jurisdiccionales que tienen una legitimación activa bastante
amplia, en el caso del hábeas data la legitimación activa es restringida, pues la acción solo
puede ser propuesta por el titular de la información.
En efecto, la Constitución en el inciso final del art. 92 señala que es la persona titular de los
datos quien puede solicitar el acceso, actualización, eliminación o protección de los
mismos. Es importante precisar que el titular de la información es la persona a la cual se
refieren los documentos, informes, datos genéticos, bancos o archivos de datos
mencionados en el art. 92 de la CRE. En el caso de información relativa a bienes, el titular
de la información será la persona dueña de los bienes.
Resulta necesario señalar que, en el caso de las personas jurídicas, quien podrá solicitar la
información es su representante legal debidamente acreditado. Es importante también
mencionar que la Corte Constitucional dijo que, además de la información atinente a la
persona juridíca y a sus bienes, esta puede solicitar, por medio de un hábeas data, la
información relativa a sus socios, representantes legales y personas relacionadas, respecto,
exclusivamente, de la posición que ocupan y la relación juridíca establecida respecto de la
persona juridíca. Fuera de estas situaciones, la persona jurídica no puede reclamar como
suyo, sin autorización, el derecho a la protección de datos e información personal de las
personas que están relacionadas con ella.
Finalmente, las personas incapaces también se encuentran legitimadas para solicitar un
hábeas data, pero a través de su representante.
No existe tampoco impedimento para solicitar un hábeas data a través de un procurador
judicial, pues el procurador actúa a nombre del titular de la información y por lo tanto la
comparecencia de este no acarrearía un vicio de legitimación.
Legitimación pasiva
El hábeas data puede ser propuesto en contra de quien se presume que tiene la información,
sin importar si se trata de una persona de naturaleza privada o pública, o si la información
se encuentra en un archivo físico o digital.
Objeto
Es común la creencia de que el hábeas data busca únicamente el acceso a la información
personal. Sin embargo, el acceso a la información es solamente uno de los objetos del
hábeas data. Esta garantía permite acceder, rectificar, eliminar y proteger información
personal, por lo que analizaremos cada una de estas dimensiones.
Derecho a acceder a la información personal
La Corte ha denominado esta faceta del hábeas data como “hábeas data informativo”. A
través de este hábeas data, el titular de la información puede acceder físicamente el archivo
en el cual se encuentra su información o la de sus bienes. El acceso además implica el
derecho a conocer el origen de esa información, el uso que se da a dicha información, el
tiempo que ha estado y está almacenada la información, y la finalidad del almacenamiento
de la información.
Cabe mencionar que el acceso a la información no implica la entrega física del soporte
material de la información, ni la entrega de copias de la información. En este sentido, en la
sentencia No. 001-14-PJO-CC, la Corte Constitucional dijo que el objeto del derecho
protegido por el hábeas data es el dato personal y el uso informativo que se le dé. Por lo
tanto, consideró que no interesa el medio que se utiliza para imprimir dicha información –
es decir, no interesa el documento ni el disco duro en donde encuentra la información–. La
Corte sostuvo que es por ello que el artículo 92 de la CRE no establece como objeto de la
acción de hábeas data el adquirir dominio, posesión o tenencia de los documentos en los
que se hallan registrados los datos, sino simplemente tener conocimiento sobre su
existencia, acceso a ellos, y rectificar, eliminar o protegerlos.
Es importante también recordar que el acceder a la información, no puede implicar que el
depositario de ésta deba generar nueva información o documentación que no posee al
momento en que se realiza la solicitud de acceso. Por lo tanto, el hábeas data, en esta
faceta, busca que las personas puedan tener acceso a la información y documentación
preexistente y no que se genere nueva información.
Derecho a rectificar información personal
El hábeas data permite que el titular de la información solicite cualquier tipo de
actualización, modificación o corrección de su información personal o de sus bienes. Toda
persona tiene derecho a que su información, ya sea que se encuentre en archivos públicos o
privados, sea fidedigna. Por ello, cualquier imprecisión o desactualización debe ser
corregida a pedido del titular.
Respecto de esta faceta del hábeas data, la Corte Constitucional ha distinguido entre el
“hábeas data aditivo” y el “hábeas data correctivo”. Por un lado, a través del hábeas data
aditivo se busca “agregar más datos sobre aquellos que figuren en el registro respectivo,
buscando actualizarlo o modificarlo según sea el caso”. Por otro lado, el hábeas data
correctivo busca “rectificar la información falsa, inexacta o imprecisa de un banco de
datos”.
Sin lugar a dudas, este hábeas data puede ser de gran utilidad cuando una entidad que está
autorizada a almacenar nuestra información, como por ejemplo un registro público, la
mantiene registrada de forma errónea o incompleta. El hábeas data constituye, en ese
escenario, la garantía idónea para que se rectifique o complete nuestra información o la
información de nuestros bienes.
Respecto de la rectificación de datos personales, es importante referirnos a lo dicho por la
Corte Constitucional en la sentencia No. 55-14-JD/20. En este caso, al que ya nos referimos
al tratar la reparación integral, una persona presentó un hábeas data en el que solicitó la
rectificación de las detenciones que constaban registradas en el SIIPNE, con el fin de que se
establezca en el sistema que la indagación relacionada con su primera detención concluyó
por la inexistencia de responsabilidad penal y que la causa relacionada con su segunda
detención concluyó por ser un homónimo del presunto responsable. La Corte, una vez que
declaró la vulneración de derechos, determinó que, cuando se presenta el caso de
homónimos o cuando una indagación ha concluido por inexistencia de responsabilidad
penal, la rectificación de la información es la forma adecuada de reparación. En otras
palabras, en aquellos casos similares al revisado por la Corte, queda claro que procedería un
hábeas data cuyo objeto sea la rectificación de datos personales.
Por otro lado, es pertinente también mencionar que el art. 49 de la LOGJCC prescribe que
el hábeas data es aplicable “a los casos de rectificación a que están obligados los medios de
comunicación, de conformidad con la Constitución”.
El art. 66 numeral 7 de la CRE prescribe que “toda persona agraviada por informaciones sin
pruebas o inexactas, emitidas por los medios de comunicación social, (tiene derecho) a la
correspondiente rectificación, replica o respuesta, en forma inmediata, obligatoria y
gratuita, en el mismo espacio u horario”. De esta norma se desprende que los medios de
comunicación social están obligados a rectificar la información falsa o inexacta que hayan
difundido respecto de una persona. Conforme al art. 49 de la LOFJCC, el hábeas data sería
entonces aplicable a aquellos casos en que los medios de comunicación social no
rectifiquen dicha información, es decir, cuando no difundan la réplica de la persona
afectada.
Sin embargo, resulta necesario señalar que, hasta la reforma del año 2019 a la Ley Orgánica
de Comunicación, la consecuencia que establecía este cuerpo normativo para el
incumplimiento de esta obligación de los medios de comunicación social era la aplicación
de sanciones administrativas por parte de la Superintendencia de la Información y
Comunicación. Por lo tanto, dada la existencia de estas sanciones, el uso del hábeas data en
estos casos se vio considerablemente disminuido. Sin embargo, en la reforma del año 2019
a la mencionada Ley, se dispuso el cierre de la Superintendencia y se estableció
expresamente que la persona afectada por la información difundida por el medio de
comunicación “podrá ejercer las acciones constitucionales que le asistan (…)”, por lo que
parecería que el hábeas data es plenamente aplicable al supuesto previsto en el art. 49 de la
LOGJCC respecto de los medios de comunicación social.
Derecho a eliminar información personal
Esta faceta del hábeas data ha sido denominada por la Corte Constitucional como hábeas
data “cancelatorio”. De acuerdo con la Corte, el hábeas data cancelatorio protege el derecho
a la exclusión de información sensible y, en ese sentido, busca que la información considera
sensible sea eliminada.
A nuestro criterio, esta definición es un tanto restrictiva, pues consideramos que el derecho
a eliminar información personal no debería limitarse a los casos de información sensible. Al
contrario, consideramos que el hábeas data le confiere al titular de la información el
derecho a que la información personal o de sus bienes sea eliminada de cualquier base de
datos, público o privado, salvo que el almacenamiento se haya producido con su
consentimiento o por disposición de una norma legal. En este sentido se pronunció la Corte
Constitucional en la sentencia N´. 1868-13-EP/20, al señalar que “la eliminación de datos
implica la supresión de información de carácter personal que consta en los registros,
archivos, documentos, y en general en cualquier banco de datos, material o inmaterial, de
entidades públicas o privadas” y que dichas entidades solo podrán conservar la información
cuando la Constitución o la ley así lo dispongan.
Sin perjuicio de lo indicado, es pertinente señalar que esta dimensión del hábeas data nos
enfrenta a la siguiente interrogante: ¿Puede pedirse la eliminación de la información
personal contenida en el sistema SATJE, por considerar que ésta es sensible? Este vaso
contiene un evidente problema de ponderación, pues, por un lado, se encuentra el derecho
al honor y, por otro lado, el principio de publicidad de los procesos. Si bien como quedó
señalado se han concedido hábeas data para rectificar información contenida en el sistema
SATJE, no conocemos de algun caso en que se haya solicitado y concedido la eliminación
de la información por considerarla sensible.
Por otro lado, es importante señalar que el consentimiento dado por el titular para
almacenar información es revocable y por tanto el hecho de que se hay otorgado
consentimiento en un determinado momento no implica que aquel es perpetuo. En
consecuencia, si el titular decide revocarlo, cualquiera que sea el motivo, quien archiva la
información tiene la obligación de eliminarla, salvo que por disposición legal pueda
conservarla.
Derecho a proteger información personal
El hábeas data permite que el titular de la información solicite que la misma sea protegida.
La protección no solamente implica una protección física o informática de los archivos
donde se encuentra la información, sino que además implica que no se entregue la
información a terceros a los cuales el titular no ha autorizado, o que se impida que se le dé a
la información personal un uso distinto a aquel autorizado por su titular. Esta faceta ha sido
denominada por la Corte Constitucional como hábeas data “de reserva”.
A pesar de la falta de desarrollo jurisprudencial de esta dimensión del hábeas data, resulta
necesario referirnos a algunas hipótesis en las que el hábeas data de reserva podría ser útil.
Por ejemplo:
1. Si una persona tiene acceso al historial crediticio de otra, ya sea por disposición
legal o por autorización del titular, y éste es entregado a una tercera persona, sin
autorización del titular.
2. En caso de que una persona o entidad –por ejemplo, un laboratorio– posea los datos
de muestras y resultados de exámenes médicos, sin que sus archivos cuenten con las
seguridades necesarias para evitar que terceras personas accedan a ellos; y,
3. Si el titular de la información autorizó a una persona para que archive sus datos
personales exclusivamente con fines estadísticos y el depositario de la información
los negocios a establecimientos comerciales.
Sin perjuicio de lo indicado, es importante mencionar que, en una sentencia reciente, la
Corte Constitucional se refirió al derecho a proteger información personal y señaló que este
derecho puede hacerse efectivo a través de la anulación de la información. En este sentido,
estableció que la anulación busca “proteger información o datos de carácter personal
cuando estos han sido recogidos, archivados, procesados, distribuidos, difundidos y en
general utilizados, sin observar la normativa constitucional o legal aplicable para el efecto”.
Además, aclaró que la anulación de información debe ser declarada por un juez y “trae
como consecuencia la invalidez de la información a partir de la fecha en que la actividad
informática irregular se produjo”.