CINCO LECCIONES DEL PENSAMIENTO SOCIAL CRISTIANO
El pensamiento social cristiano del siglo xx está muy marcado por la
filosofía personalista (
1) La construcción personalista de lo social. Aunque no existe propiamente
una filosofía cristiana —menos aún católica—, no cabe duda de que el No
obstante, la aportación de otras corrientes no es desdeñable. Conviene
entender esta centralidad de la persona humana antes de abordar
cualquier tema de pensamiento social cristiano.
2) La antropología cristiana como fundamento primero de los derechos
humanos. Es conocido el origen ilustrado de los derechos humanos
(declaraciones de las revoluciones francesa y americana, 1789 y 1791,
respectivamente), pero no es tan conocido el hecho de que el humanismo
que impregna tanto estas declaraciones como la de la ONU de 1948 tiene
su primer fundamento en el humanismo cristiano del siglo I. El lenguaje,
sin duda, es griego, tomado de la filosofía del anthoropos de Sócrates,
Platón y Aristóteles, pero la antropología es netamente cristiana, a pesar
de esos diecisiete siglos de incomprensible silencio que separan a los
primeros cristianos de los ilustrados europeos.
3) El destino universal de los bienes como marco del derecho de propiedad.
La propiedad es el pilar principal de nuestro sistema económico. Ha estado
presente en todas las civilizaciones, pero pocas veces había tenido un
papel económico y antropológico tan destacado. Cualquier cristiano con
mediana cultura sabe que la doctrina social de la Iglesia defiende la
propiedad como un derecho natural, pero muy pocos saben que esa misma
doctrina afirma que se trata de un derecho que conlleva una función
social, un derecho subordinado al principio del destino universal de los
bienes. Un olvido muy sospechoso.
4) De la antinomia capitalismo/socialismo a la economía social de mercado.
También es sabido que la Iglesia se ha mostrado muy crítica con el
socialismo marxista, pero no muchos saben que su crítica fue igualmente
dura con el capitalismo y con su correspondiente filosofía liberal.
Curiosamente, en esa doble crítica del capitalismo y del socialismo se
inspiró un grupo de economistas alemanes tras la Segunda Guerra
Mundial —como los jesuitas Oswald von Nell-Breuning y Gustav los años
treinta en tiempos del presidente Franklin D. Roosevelt.
5) La última, en ningún siglo se había progresado tanto en el discurso
acerca de los derechos humanos, la dignidad de la persona y la cultura de
la paz. La postura de la Iglesia acerca de la violencia muestra un conflicto,
más que doctrinal, antropológico, que subyace desde hace siglos en el
espíritu humano: hay una condena moral clarísima de la violencia, pero al
mismo tiempo se