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La Casa XII en Astrología: Significado y Karma

La Casa Doce en la carta natal se refiere a asuntos espirituales, el inconsciente, el karma y las experiencias trascendentes. Representa la disolución del ego y la fusión con lo divino. Los planetas en la Casa Doce se expresan a través de los sueños, la imaginación y la comunión cósmica.

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La Casa XII en Astrología: Significado y Karma

La Casa Doce en la carta natal se refiere a asuntos espirituales, el inconsciente, el karma y las experiencias trascendentes. Representa la disolución del ego y la fusión con lo divino. Los planetas en la Casa Doce se expresan a través de los sueños, la imaginación y la comunión cósmica.

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LA CASA DOCE EN LA CARTA NATAL

  

                                 
La Casa Doce:
Junto con las Casas 2da., 4ta., 6ta. y 8va., la Casa Doce posee un significado esotérico muy poderoso.
Pero a diferencia de aquellas, la Casa XII contiene un significado netamente espiritual, con poco
espacio para lo mundano y lo físico.

En la astrología védica o hindú, las Casas VI, VIII y XII son


conocidas como “dusthana”, casas de sufrimiento, o casas que causan pesar. Son a menudo
reconocidas como las más difíciles en el plano externo pero cruciales para el desarrollo de la
verdadera conciencia espiritual. Como los planetas transpersonales, estas casas sólo se vuelven
positivas cuando se consideran en función de su potencial transformador, cuando los valores del
espertar espiritual son más que deseos de la personalidad.
Las casas de agua representan la trinidad del Alma, conectadas con las emociones que están por
debajo del nivel consciente, es decir de la superficie del agua. Se refieren también a las respuestas
condicionadas que nuestro pasado hace que implementemos en las situaciones de vida y se
entrelazan así con la conducta instintiva.
La primera casa de agua es la IV, cardinal o angular. Describe sentimientos que actúan en lo más
profundo de nosotros, los orígenes y raíces de nuestra vida y nuestra conciencia. La segunda cada de
agua, la casa VIII, sucedente, nuestros sentimientos se refuerzan, se profundizan (Escorpio) y se
movilizan en contacto con los otros. Dos personas entretejen así sus emociones e intentan confundirse
en una, por ejemplo, a través del sexo. Buscan mayor seguridad.
En la tercera casa de agua, la Casa XII, cadente, pasamos de esta unión con unos pocos seres a una
unión más totalitaria, con un sentimiento de unidad subyacente. Es aquí donde nos contactamos con el
inconsciente colectivo, ese océano colectivo del cual emergemos todos y que nos sustenta en esta
encarnación.

En la casa IV, experimentamos nuestro propio gozo y dolor; en la


casa VIII experimentamos el gozo y el dolor del otro; en la Casa XII experimentamos el gozo y el dolor
del mundo.
Lo evolutivo va de lo personal a lo interpersonal, y de aquí a lo impersonal o universal.

Las casas cadentes se asocian a los signos mutables y son, por lo tanto, las que distribuyen y
reorganizan la energía de los planetas presentes (o los regentes, si no hubiera presentes). En cada
casa cadente reconsideramos nuestra posición, nos readaptamos, reorientamos el curso de nuestra
vida. Pues bien, en la Casa XII, esta reorientación viene definida por corrientes subterráneas muy
poderosas.

En la Casa XII se despierta la serpiente de nuestro kundalini y sube a través de los estadios hasta la
coronilla. Se conecta con los archivos akáshicos que comprenden todas las existencias de la
humanidad. La conciencia original no conoce de límites, de bordes ni fronteras; no reconoce tiempo ni
espacio. ES. La Casa XII nos habla de disolución para poder fundirse con el Absoluto. Para ello debe
morir nuestro Ego y dar paso a una conciencia más elevada.

La Casa XII con su simbolismo anclado al signo de Piscis, se enfrenta con un dilema fundamental.
Todos ansiamos sentirnos unidos a los otros, perder nuestro sentido de aislamiento del resto de los
seres, deseamos trascender ese apartamiento individual, y sin embargo, nos aterra desprendernos de
nosotros mismos, de nuestro ego consciente, desintegrarnos para fundirnos con el otro o con lo Otro,
por temor a la pérdida del sí mismo.
Esta doble ligadura existencial – anhelar la totalidad y sin embargo, temerla y resistirla – es el principal
dilema de la Casa XII.

La Casa XII es la Casa del Karma, aquella que nos permite atisbar el residuo que nuestra Alma  trajo a
esta existencia desde sus vidas pasadas, o más exactamente, la encarnación previa. 
Algunas otras cosas que parecen que se refieren al karma en las comparaciones, son Neptuno  y la
casa doce. Si tenemos los planetas de otra persona, especialmente al Sol, Saturno o los  planetas
personales, en la casa doce natal o incluso el ascendente, entonces ésta está activada; así que a
menudo sentiremos que le debemos algo a esa otra persona. La Casa XII y Neptuno tienen muchos
significados, pero uno de ellos se experimenta como una sensación de obligación, una sensación de
deber algo a la otra persona.

La Casa XII es la más sutil de todas y en este caso la energía planetaria se expresará de una
manera invisible y personal. Lo importante en esta casa es el mundo interno de la psique. Los
planetas se expresarán a un nivel más espiritual, creando un mundo de sueños y   expresándose por
esta vía; también habrá más fantasía e imaginación. Hay una fuerte comunión con una energía
creadora que nos trasciende y con la naturaleza. Los planetas son cambiantes y toman el color
apropiado para cada situación. Aquí todo se disuelve y los intereses terrenales se hunden. Esta casa
representa la disolución de las cosas materiales y la comunión con el cosmos.
Este es el campo de la mente inconsciente, de problemas que provienen de causas no vistas
y limitaciones. Es el área que se relaciona con las maniobras detrás de escena y que se aleja de
la corriente de la vida permitiendo al alma retroceder y echar una mirada al mundo. 

La Casa XII es un depósito dentro de nosotros, en el cual residen nuestros demonios y nuestros
ángeles interiores. Primero deberemos descender, a fin de ascender luego y tomar contacto con los
ángeles, fuentes de inspiración creadora, de nuestra espiritualidad y de las expresiones más elevadas
de amor y servicio a la humanidad. Deberemos enfrentarnos con los fantasmas del pasado, con los
fracasos, las humillaciones y las experiencias dolorosas que nos obsesionan. Deberemos toparnos con
nuestros problemas irresueltos y con todo lo que nos desagrada de nosotros: nuestra ira, nuestra
codicia, nuestra crueldad, nuestra extravagancia, nuestra vanidad y también todas esas cualidades
que nos gustan y valoramos pero que sin embargo, vacilamos en reconocer.
Tómese unos minutos para recordar su Casa XII. ¿Qué signo aparece en la cúspide de esa Casa? ¿Es
el mismo o difiere del signo de su Ascendente?
¿Qué planetas rigen los signos de su Casa XII y dónde están ubicados estos planetas en su carta?
Si no tiene planetas en la Casa XII, entonces tal vez no necesite concentrarse tanto en su mundo
interior como lo necesitan quienes tienen planetas en esa casa. Pero los planetas que rigen su
signo tendrán especial importancia en su vida porque le indicarán cómo y dónde canalizar su
energía sutil –y a menudo inconsciente – propia de la Casa XII.

Si tiene 3 o más planetas en esta Casa (o 2, si uno de ellos es el Sol, la Luna o Neptuno), entonces
gran parte de su consciencia está ya en la duodécima casa, hurgando su propia basura, cavando
en sus minas de oro. Si tiene uno o tal vez dos planetas en esa casa, entonces usted necesita
armonizarse especialmente con las energías de la Casa XII. Estos planetas pueden ser
un obstáculo o constituir un apoyo para los impulsos señalados por los demás planetas de su carta.

Si estos planetas presentes poseen pocos aspectos con otros planetas ubicados en el resto de las
Casas, y están en conjunción recíproca, entonces usted tal vez necesite retirarse a lo más recóndito
de sí, o quizás se sienta desconectado de la energía de esta casa, o puede ser que tenga la
sensación de que existe una escisión entre sus egos internos y externos.

Cuadraturas: Usted se estará abasteciendo con sus energías más profundas, pero también las
estará combatiendo; quizás se vea obligado reiteradamente a enfrentarse con su modo de
comportarse y a modificarlo.

Oposiciones: Es probable que usted logre comprenderse proyectando sobre los demás sus modos
de ser muy arraigados y observándose en los espejos constituidos por sus relaciones personales.

Trígonos y/o Sextiles: Esto lo ayudará a descubrir “salidas” que sean constructivas para las
energías de su Casa XII. Sin embargo, su problema principal puede ser su falta de motivación; tal
vez tenga la sensación de “estar bastante exigido” como para desarrollar sus recursos psicológicos.
Y no le resulte demasiado fácil hacer las paces consigo mismo.

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