SÁBADO MISIONERO DE
LA MUJER ADVENTISTA
Preparado por el Departamento del Ministerio de la Mujer
Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día
12501 Old Columbia Pike, Silver Spring, MD 20904-6600 USA
Derechos de traducción y publicación reservados a
División Sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día
Setor de Grandes Áreas Sul, Quadra 611,
Conjunto D, Parte C, Asa Sul, DF
CEP: 70200-710- Brasília, DF
TEL.:(61) 3701-1818
www.portaladventista.org
Revisión: Traducción División Sudamericana
Diagramación y tapa: Marcos Castro
ÍNDICE
Sobre lA autora...................................................................................................... 6
Referencias bíblicas.............................................................................................. 6
Bosquejo del culto de adoración...................................................................7
Sermón....................................................................................................................... 8
SOBRE LA AUTORA
Danijela Schubert (nee Bratuli), D. Min. (Seminario Teoló-
gico Fuller), realizó dos maestrías y un doctorado. Ella publicó
dos libros, Meaning of Judgment in the Pentateuch: A Word
Study (Lambert Academic Publishing, 2012) y Youth Ministry in
Papua New Guinea: Challenge, Theology, Curriculum (Wipf &
Stock, 2013), entre otras publicaciones.
Actualmente, Schubert sirve como miembro del equipo
de discipulado para mujeres en la División del Pacífico Sur,
Australia; también sirvió como secretaria asociada de la Divi-
sión y Asistente del presidente de la División. También sirvió
como jefa del Departamento de Religión en Paquistán, y con-
ferencista principal en Papúa, Nueva Guinea.
Schubert nació en la ciudad mediterránea de Pula, Croa-
cia. Con su marido Branimir, a quien conoció en un internado
adventista del séptimo día, vivieron en Francia, en Filipinas y
en Australia antes de comenzar a trabajar para la Iglesia. Ellos
tienen dos hijos adultos.
REFERENCIAS BÍBLICAS
Las referencias bíblicas utilizadas en el original por Dani-
jela Schubert son de la NIVUK, NLT.
Las referencias bíblicas utilizadas en el original por Zdra-
vko Stefanovic son de la NIV.
[Nota de la traductora: todas las referencias en español
fueron extraídas de la Reina-Valera Rev. 1960]
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BOSQUEJO DEL CULTO DE
ADORACIÓN
ORDEN SUGERIDO PARA EL PROGRAMA
Alabanza
Texto bíblico: Salmo 43:4
“Entraré al altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo;
y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío”.
Himno: 12, “Todos juntos reunidos”, Himnario Adventista
del Séptimo Día
Oración pastoral
Ofrendas
HISTORIA INFANTIL: “YO VOY”.
Música especial: el himno nº 573, “Te envío a ti”, Himnario
Adventista del Séptimo Día
Sermón: “Yo voy”.
Himno final: Nº 552, “¡Oh!, cuánto necesita”, Himnario
Adventista del Séptimo Día
Oración final
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SERMÓN
HISTORIA INFANTIL
YO VOY
Por Danijela Schubert
ACCESORIOS PARA HACER LA HISTORIA MÁS VÍVIDA:
» broche de ropa
» lata de residuos
» trozo de madera para leña
Antes de comenzar la historia de hoy, vamos a ensayar una
frase para decirla juntos. La utilizaremos en la historia. ¿Pode-
mos intentarlo? Es fácil. Vamos a decir “Yo voy”. A ver, quiero
escuchar: “Yo voy”. Una vez más: “Yo voy”. Gracias.
Joana era una niña que vivía en un departamento en el
cuarto piso de un edificio. ¿Alguno de ustedes vive en un de-
partamento? (Compruebe si alguno de los niños levantó la
mano y agradezca).
Ese departamento era nuevo y la familia estaba feliz de
poder vivir en él. Una de las cosas buenas era que tenía un bal-
cón. De la cocina, Joana podía ir al balcón y ver muchas cosas.
¿Alguien estuvo en un lugar alto desde dónde se podían
ver muchas cosas? Tal vez hayan subido a una montaña, un
árbol, tal vez a un elevador y hayan ido a un edificio alto o tal
vez sobre los hombros de su padre. (Si el tiempo lo permite,
pida que algunos niños compartan dónde estuvieron o por lo
menos vea si dieron una respuesta).
A Joana le gustaba mirar desde el balcón. Ella podía ver
otros edificios grandes, casas pequeñas, árboles, automóviles,
aviones en el cielo, gente caminando y a otros niños jugando
en las cercanías.
8 | SÁBADO MISIONERO DE LA MUJER ADVENTISTA
Su madre usaba el balcón para una tarea importante. Siem-
pre que lavaba la ropa de la familia, la colgaba en los alambres
extendidos afuera, en el balcón. Tal vez la mamá de ustedes
o el papá también lo hacen. Y ¿qué usamos para asegurarnos
de que la ropa no se vuele o caiga al suelo? (Muestre el primer
accesorio: broche de ropa). ¡Broches de ropa!
La mamá de Joana estaba colgando la ropa y tenía varios
broches en la mano. ¡Oh!, uno se le escapó de la mano y cayó
hasta el suelo desde lo alto del cuarto piso donde vivían. Ellos
no podían darse el lujo de perder ese broche, entonces la
mamá de Joana le dijo: “Joana, por favor, desciende, busca el
broche, y tráemelo”.
Joana se puso contenta de poder salir del departamento,
entonces, ella respondió (pausa): Vamos a decir juntos lo que
practicamos antes: “Yo voy”. (Asegúrese que los niños lo digan
en voz alta).
Entonces, ella corrió hasta abajo. Rapidito llegó a planta
baja, descendió los cuatro pisos, los 72 escalones. Buscó el
broche, lo encontró, y feliz volvió a subir las escaleras para
devolvérselo a la mamá.
¿A ustedes les gusta subir y bajar escaleras? (Escuche las
respuestas).
Cuando la mamá terminó de colgar toda la ropa para que
se seque, comenzó a preparar el almuerzo. Joana también es-
taba ayudando a picar algunos vegetales. ¿A ustedes les gusta
ayudar a la mamá o al papá a hacer la comida? (Escuche las
respuestas).
Después, la lata de residuos (muestre la lata) estaba llena
y había que vaciarla. La mamá de Joana dijo: “Joana, por favor,
lleva los residuos al cuarto de residuos”. Joana miró la lata, y
dijo (pausa, invite con maneras o palabras a los niños para que
respondan) “Yo voy”. Ella fue descendiendo las escaleras otra
vez. Ahora no podía ir tan rápido porque la bolsa de basura era
un poco pesada y debía tener cuidado.
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Subir cuatro pisos de vuelta fue un poco más difícil esta
vez.
Pronto comenzó a estar más frío fuera, y la mamá de Joa-
na tenía que encender la estufa para calentar el apartamento.
Pero ella necesitaba (muestre la leña y vea si algún niño dice el
nombre del objeto) leña . Entonces, nuevamente llamó a Joana
y le dijo: “Por favor desciende y trae leña”.
Joana miró a la mamá con ojos suplicantes y respondió.
¿Qué creen que dijo? (Haga una pausa y deje que los niños
respondan: “Yo voy”. No, ella no dijo: “Yo voy”. Las dos veces
anteriores había dicho: “Yo voy”. Pero esta vez no.
Esta vez, ella dijo: “¿Yo tengo que ir?” Las piernas le dolían
un poco por subir y bajar las escaleras.
Joana sabía que bajar era divertido y rápido, pero subir las
escaleras cargando leña pesada sería difícil. Tal vez otra perso-
na podría hacer esa tarea.
¿Tienen a veces tareas difíciles de hacer? (Escuche las res-
pues-tas de los niños y diga algo como: “Sí, todos a veces te-
nemos tareas que son difíciles o que no nos gusta hacer, pero
tenemos que hacerlas”).
La mamá miró a Joana con ojos amorosos y sonrió, enton-
ces respondió: “Eso nos ayudaría a estar calentitos en casa, y a
ti también te gustaría ¿no es cierto?”.
Joana amaba a su madre y quería ayudar a su familia; en-
tonces dijo: (Haga una pausa y deje que los niños lo digan) “Yo
voy”.
Joana subió y bajó muchas veces las escaleras en los años
que vivió allí.
Cuando Joana creció, recibió invitaciones de varios países
diferentes para trabajar para Jesús. Cuando la invitaron para
ir a Paquistán, ¿qué creen ustedes que respondió? (Haga una
pausa y deje que los niños digan:) “Yo voy”.
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Cuando Jesús les pida que hagan algo por él ¿qué respon-
derán? (Haga una pausa y deje que los niños digan:) “Yo voy”.
Muy bien, ¡que Dios los bendiga!
– Fin de la historia infantil.
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SERMÓN
YO VOY
Por Danijela Schubert
INTRODUCCIÓN
Saludos a todos en nombre de Jesús.
¿A ustedes ¿les gustan las historias? A mí me gusta escu-
char historias, especialmente las que son reales. Hoy escu-
charemos algunas historias sobre personas que enfrentaron
situaciones difíciles. Ellas tuvieron que tomar una decisión de
cambio de vida. Aunque hayan enfrentado circunstancias di-
ferentes, vivido en lugares diferentes y también pasado por
momentos diferentes de la historia, tuvieron que decidir. Si
hubieran decidido otro camino, la historia sería diferente. No
solo para ellas personalmente, sino para la historia de naciones
enteras.
Escuchen con atención
(Para los oyentes más jóvenes, incentívelos a reconocer
quién es el personaje principal de la historia, y si ellos descu-
bren la respuesta antes de que usted la revele, que la escriban
en un papel y se la pasen a un diácono. Prepare un pequeño
obsequio para los que den una respuesta correcta. Cuando
el nombre sea revelado, termina la oportunidad de escribir.
Se puede hacer esto en una aplicación online o con pedazos
de papel, levantando la mano, etc., como lo considere más
adecuado).
El Espíritu Santo hablará con ustedes por medio de esas
historias. Abran su corazón y mente para escuchar el mensaje
para ustedes hoy al enfrentar las decisiones que deben tomar.
HISTORIA 1
Ella era bonita, joven y soltera. Como la mayoría de las jó-
venes, pensaba en su vida y se preguntaba cuál sería su futuro.
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¿Se casaría? ¿Permanecería con sus padres toda la vida? Si se
casaba, ¿con quién le gustaría casarse? ¿Qué tipo de perso-
na sería un buen compañero de vida para ella? ¿Sería lindo?
¿Cortés? ¿Rico? Yo me pregunto qué cualidades debía tener
un hombre para estar en su lista. Era común que las niñas se
casaran con un pariente lejano. Pero no había nadie cerca de
donde ella vivía. Ella sabía que algunos se habían mudado a
otro lugar, pero el lugar era muy lejano y nunca se visitaron.
Una de sus tareas diarias era ir a buscar agua para la fa-mi-
lia. Ella se juntaba con otras jóvenes de la aldea, pero ese día
estaba sola. Al acercarse al pozo vio a un extranjero que ob-
viamente había venido desde muy lejos. Ella conocía a todos
en su aldea, entonces, no fue difícil notar al extraño. También
había camellos descansando cerca, otra pista.
Estaba curiosa, ¿quién sería ese hombre? ¿De dónde era?
¿Qué estaba haciendo allí? ¿Vino a visitar a alguien en su aldea,
o solo se había detenido a descansar antes de continuar su
camino?
No tenía idea de que, por ese hombre, ese mismo día, en
menos de veinticuatro horas, su vida cambiaría para siempre.
Sus pensamientos fueron interrumpidos abruptamente, el
extraño la sorprendió con un pedido seguido de preguntas. Él
quería agua para beber. Pero la hospitalidad de ella fue más le-
jos, ella también les dio agua a sus camellos. Esa fue una tarea
grande, pero ella se ofreció de buen agrado. ¡No imaginaba
que ese mismo acto era el cumplimiento de una señal que el
hombre había pedido a Dios!
Ella notó que él la observaba atentamente mientras traba-
jaba y lo vio sacar algo de la bolsa. ¡Qué sorpresa! Le dio un
pendiente de oro y dos pulseras. ¿A qué joven no le gustan
esos regalos? Después le hizo algunas preguntas: “¿De quién
eres hija?” “¿Hay lugar en la casa de tu padre para que quede
yo y la comitiva?” La primera pregunta ella la respondió educa-
damente diciendo su nombre y también respondió la segunda
SÁBADO MISIONERO DE LA MUJER ADVENTISTA | 13
pregunta diciendo que tenían espacio para acomodar también
a sus camellos. Cuando él le mencionó a Abraham, ella corrió
lo más rápido que pudo.
Ya en su casa, ella le contó a la familia lo que le había suce-
dido. Su hermano fue a buscar al extraño, y lo cuidaron bien.
Alimentaron a los camellos, prepararon comida para él y su
comitiva, como también agua para refrescarse. Pero el invitado
no comió hasta revelar el propósito de su visita.
Él quería garantizar que la joven se casara con su amo. Su
familia decidió dar a la joven en casamiento. Ahora, finalmente,
él podría relajarse, mientras que ella tenía algunas respuestas
para sus preguntas sobre su futuro. ¡Se casaría! ¡Había que pla-
nificar un casamiento!
Tal vez la mayor sorpresa fue la que recibió a la mañana si-
guiente. Ese hombre declaró que quería partir inmediatamen-
te. La familia quería diez días de despedida con ella, pero él
quería volver inmediatamente. Ellos resolvieron que la joven
tendría que tomar esa decisión.
Su respuesta la encontramos en Génesis 24:58. “Y llama-
ron a Rebeca, y le dijeron: ‘¿Irás tú con este varón?’ Y ella res-
pondió: ‘Sí, iré’”.
HISTORIA 2
Era una época muy difícil. Veinte años de gobierno extranjero
opresor con fuerzas militares muy superiores a los otros gobier-
nos. Veinte años. Eso es mucho tiempo. Una generación entera
de personas nació y creció en ese ambiente cruelmente opresor.
A veces, las personas simplemente se acostumbran a las
circunstancias en las que se encuentran. Pero, eventualmente,
todos los gobiernos crueles son derribados. Sin embargo, nada
sucedió por veinte años en esta parte del mundo.
Y entonces vino una revelación. Ella recibió un mensaje
claro de Dios que debía transmitir. Fue una noticia emocionan-
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te. Dios tenía un plan para liberar a su pueblo de esa terrible
opresión. Ella actuó inmediatamente.
De acuerdo con la revelación de Dios, ella tuvo que en-
tregarle un mensaje a un hombre que sacaría al pueblo de la
esclavitud. Era un plan increíble y ella estaba ansiosa para que
sucediera lo más rápido posible. Dios atraería las fuerzas ene-
migas a un área grande y plana, cerca de un río. Ella sabía lo que
Dios haría. Con la maquinaria pesada con la cual ese gobier-
no opresor contaba, sería una trampa perfecta. El área estaba
sujeta a ser intransitable cuando caía la lluvia. Y el nombre
elegido para liderar la revuelta significaba “rayo”. Todo estaba
perfectamente claro. El ejército enemigo sería atraído a esa
área. Como no conocían bien las condiciones, ellos quedarían
aprisionados ahí cuando Dios mandara la lluvia. Sería fácil do-
minarlos y librar a la nación del opresor.
Ella era una persona conocida y muy respetada. Servía
como jueza y las personas venían constantemente a ella para
que resolviera sus disputas. Así, su pedido de buscar a ese
hombre fue atendido inmediatamente. Ellos probablemente
vieron la emoción en sus ojos, algo grande estaba por suceder.
Lo que ella no esperaba era que su entusiasmo no fue-
ra correspondido por el receptor de su mensaje. Cuando el
señor “Rayo” vino y escuchó el mensaje de Dios que ella le
comunicó, él no se sintió ni un poco animado.
Respondió con un ultimátum, y un ultimátum extraño.
Hasta aquí, en la Biblia, vimos solo que los hombres iban
a la batalla. Las mujeres tenían otras funciones. Ella tampoco
planeaba involucrarse en ese emprendimiento. Ella tenía sus
deberes. Era esposa, jueza y profetiza. Tenía mucho sobre sus
hombros.
Su ultimátum fue el siguiente: “Si tú fueres conmigo, yo
iré; pero si no fueres conmigo, no iré”.
Probablemente ella no podía creer lo que había escucha-
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do. En vez de oír: “¡Este es un plan fantástico! ¡Estoy listo! Haré
lo que me dices”, él básicamente dijo: “No estoy interesado”.
¿Ha estado en una situación en la que está ocupado con
su vida, animado con el nuevo futuro que tiene por delante, y
entonces sucede algo que exige que usted cambie completa-
mente la manera cómo ve las cosas?
¿Qué haría ella en esta situación?
Su respuesta al ultimátum de Barac la encontramos en Jue-
ces 4:9: Con toda seguridad Débora respondió: “Iré contigo”.
HISTORIA 3
Existen diferentes maneras como algunas personas se des-
tacan en una comunidad. Una manera segura de conseguirlo
para una mujer es casarse con un hombre extranjero. En comu-
nidades cercanas, todo el mundo conoce a todo el mundo, y
decisiones así son decisiones muy importantes de tomar, pues
las consecuencias duran toda la vida. Y fue exactamente eso
lo que ella hizo. Se casó con un extranjero. Pero ese fue solo
el comienzo de su increíble historia de vida, y en muchas oca-
siones difícil.
Su marido tenía un hermano que también se casó con una
mujer de su aldea. No sé quién se casó primero, o si los dos
se casaron al mismo tiempo, pero podemos resumir que debe
haber sido más fácil para esas mujeres tratar con las personas
que comentaban sobre sus decisiones estando las dos juntas.
A medida que los chismes en la aldea disminuían, ella se esfor-
zó para encajar en la nueva familia, a la cual ahora pertenecía.
Como sucede en los matrimonios, deben hacerse muchos
ajustes. Cada persona tiene sus gustos, sus hábitos, sus modos,
su lenguaje, su forma de pensar que tiene que ser explorada,
comprendida, desafiada, respetada, adoptada. Otro asunto
significativo con el cual estaban tratando era con la religión.
La religión de él era diferente a la de ella, y ella comenzó a
admirar al Dios de él y su religión.
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El primer año de matrimonio pasó y no había novedades
para compartir. El segundo pasó, y ahora la aldea comenzó a
hablar y especular. ¿Por qué todavía no tienen ningún hijo en
la familia? Como si no fuera suficientemente difícil para ella lu-
char contra ese problema, los comentarios de otras personas
deben haber aumentado sus dificultades. Pero lo peor estaba
por venir.
Primero falleció su suegro. Fue un golpe muy grande para
la familia. Su suegra estaba desconsolada. A ella le caía bien su
suegra y se llevaban muy bien. Es algo que todas las suegras
deberían aprender: tener buenas relaciones con sus nueras.
Pero como si la muerte del suegro no hubiera sido difícil
de sobrellevar, otros dos golpes más afectaron a la familia. Su
cuñado y su amado esposo también fallecieron. Alguna enfer-
medad afectó a todos los hombres de la familia. Qué tristeza
se apoderó de las tres mujeres. Es difícil imaginar la tristeza
profunda que deben haber sentido. Sin marido que las prote-
giera y sin hijos que les dieran una esperanza y un futuro.
Entonces recibieron noticias buenas y malas. Escucharon
que el hambre en la tierra de donde había venido la familia,
y que fue el motivo por el cual habían ido a ese país, había
terminado y había comida en abundancia por allá; esa era la
buena noticia. Pero, entonces, la suegra decidió volver allá. Eso
no era agradable.
¿Qué sería de ella? ¿Cuál sería su futuro?
La decisión inicial fue que las tres mujeres irían juntas.
E-llas formaban ahora la familia, y era bueno que siguieran jun-
tas. Hicieron los preparativos, las despedidas y se pusieron en
camino.
Ella estaba dejando el lugar en donde se sentía cómoda,
conocía a las personas, las costumbres y el idioma, para ir a
un lugar que nunca había visto antes, para vivir con personas
que no conocía. Esa fue una decisión difícil, pero la tomaron y
ahora estaban en camino.
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De repente, la suegra se detuvo. Estuvo pensando que era
demasiado que esas jóvenes, sus queridas nueras, dejaran su
pueblo para acompañarla. Ella no tenía nada para ofrecerles en
el lugar donde iban. Su suegra decía que no sabía cómo sería
aceptada después de diez años de ausencia. No sabía cómo
cuidaría de sí misma y de otras dos mujeres. Por eso, la suegra
incentivó a sus dos nueras a volver a su aldea natal y comenzar
una vida nueva. Sería más fácil hacer eso que continuar con
ella.
¿Ha pasado por una situación en la cual la vida le dio mu-
cho sufrimiento, sus seres queridos murieron y entonces us-
ted tuvo que tomar una decisión difícil?
Tal vez, usted también haya tenido que dejar su tierra na-
tal para ir a otro país, a otro pueblo. ¿Cuán difícil fue eso?
Su cuñada decidió que su suegra tenía razón y resuelta-
mente se despidió, y volvió atrás.
¿Qué debía hacer ella? ¿Ir junto con su cuñada y volver a
sus parientes? ¿Tal vez encontraría un marido ¿o permanecería
soltera por el resto de su vida? ¿O se quedaría con su suegra y
comenzaría una vida nueva, sin ninguna garantía de que habría
futuro para ella? ¿Dónde se quedaría? ¿Cuánto tiempo podría
vivir ella? ¿Dónde moriría y sería enterrada?
Su decisión fue firme y muy clara. La podemos leer en Rut
1:16, “Respondió Rut: ‘No me ruegues que te deje, y me aparte
de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera
que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios’”.
HISTORIA 4
“¿Qué está haciendo él?» Ella se sintió impactada.
“Está cubierto de cenizas, con su ropa rasgada, está cla-
mando a gran voz y con amargura, y está vestido de cilicio”, le
respondieron sus criadas.
Esa fue una noticia terrible. No tenía idea de lo que ha-
bía sucedido con su querido primo. Su amor y gratitud por
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él aumentaron. Las imágenes de su infancia pasaron por su
mente.
Ella no recordaba mucho de lo que sucedió cuando murie-
ron sus padres, pero recordaba haber crecido con su amoroso
primo que la cuidaba. Él la amaba profundamente e hizo todo
lo que pudo para que creciera con comida, abrigo y educación
suficientes. La protegió e inspiró en ella un fuerte sentimiento
de quién era.
Otros recuerdos pasaron por su mente. Cómo la separa-
ron de él para llevarla junto con otras jóvenes a la casa real.
Una sonrisa apareció en su rostro, al recordar todos los cuida-
dos que recibió durante todo un año en la preparación para
encontrarse con el rey. En seguida, el banquete increíble cuan-
do ella fue hecha reina.
La vida real y los deberes la separaron de su querido primo,
y ella no podía pasar tanto tiempo con él como deseaba. Pero
oír esa noticia sobre su condición la dejó preocupada.
Entonces, su primer impulso fue enviarle ropa. Tal vez es-
taba con dificultades financieras y ella se sentiría feliz de ayu-
darlo. Pero pronto la situación empeoró. Su primo rehusó usar
la ropa. ¿Por qué? Ella no tenía idea y tenía que descubrirlo.
Ella no imaginaba las malas noticias que recibiría.
Aunque ahora formaba parte de la familia real, ella no era
una parte activa de la política de la época. Su primo estaba
muy informado de lo que sucedía, porque un tiempo atrás,
por causa de su intervención en favor del rey, la vida de su
marido, el rey, fue preservada, pero esta vez las apuestas eran
mucho mayores. Su primo le envió toda la información, inclu-
yendo la publicación escrita del nuevo edicto que afectó a
todos los judíos. Su primo la incentivó a que fuera a ver al rey,
le implorara misericordia y suplicara por su pueblo.
A esa altura, ella estaba consciente de los protocolos rea-
les, y debido al plan anterior para asesinar al rey, las medidas
SÁBADO MISIONERO DE LA MUJER ADVENTISTA | 19
de seguridad eran más rígidas. Cualquiera que se acercara al
rey debía morir, a menos que el rey mostrara misericordia es-
pecial levantando su cetro. Era muy arriesgado. Ella no creía
que podría hacer lo que su primo le pedía.
No sé si su primo se sorprendió con su respuesta. Pero
él tenía una opinión fuerte que compartió con ella. Según él,
esta situación posiblemente fue la razón principal por la cual
Dios permitió que ella estuviera en la posición en la que se en-
contraba, y si ella no intervenía ahora y luchaba por su pueblo,
sería perjudicial para ella, y Dios encontraría otros medios de
ayudarlos.
¿Ha estado en una posición de liderazgo en la cual tuvo
que tomar una decisión difícil, y hablar sobre determinado
asunto o hablar en el nombre de otra persona que no tenía
voz, pero confiaba en usted para hablar por ella? ¿Qué hizo?
¿Usted habló o se quedó en silencio? ¿Cómo se sintió?
¿Qué habría hecho usted en una situación así?
Ella consideró seriamente las palabras de su primo.
Entonces le envió una respuesta. En Ester 4:16, leemos: “Ve
y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por
mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también
con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a
ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que
perezca”.
Escuchamos cuatro historias sobre diferentes mujeres en
la Biblia.
¿Podemos hablar sobre un hombre?
HISTORIA 5
Algunas personas pueden ver el futuro. Son líderes visio-
narios. Tienen una visión mucho más amplia y ajustan su vida
de acuerdo con ella, y también preparan a sus seguidores.
Él era uno de esos líderes. Vio el futuro con claridad e
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intentó preparar a su equipo para lo que estaba por venir.
Sabía que para ellos sería un momento muy difícil. Entonces,
intentó prepararlos para esos pocos días difíciles, pocos días
devastadores, pocos días terribles.
Por meses, sino años, había intentado hacerlos entender.
No lo logró, ellos estaban completamente ciegos a su vi-
sión de lo que estaba por venir. Esa noche fue la última que
pasó con los miembros más cercanos de su equipo.
¿Qué mejor manera de pasar la última noche antes de un
gran evento que cenando juntos? Era una de las ocasiones
a-nua-les en las que las familias se reunían para una comida. Sin
embargo, él hizo todo para que ese momento fuera memora-
ble, entonces cambió algunos rituales asociados a la ocasión.
Cuando terminó la cena, fueron a dar un paseo. Es una
buena idea hacer una caminata liviana después de una comida.
Usted debe hacer eso también.
Él les dijo que esa misma noche experimentarían lo que
ninguno esperaba. Habían terminado de tener una comida es-
pecial; sí, fue un poco diferente, pero aún así fue agradable
estar juntos. Ellos amaban a su líder y les gustaba pasar tiempo
juntos.
Pero otra vez ellos no podían entender lo que quería decir
cuando les dijo que todos lo abandonarían. Esa palabra que
usó significaba que tropezarían, se apartarían, su fe sería pro-
bada, tropezarían en su fe por su causa; tendrían vergüenza de
él y lo abandonarían.
Sabía cuán devastados se sentirían; tenía que encontrar
una manera de darles esperanza. Algo que ellos recordaran,
algo que los sacaría del fondo del pozo, algo sencillo, pero
profundo.
¿Ha pasado por una situación en la que tuvo que decirle
algo importante a alguien que estaba en una encrucijada en la
vida? ¿Qué dijo? ¿Qué le hubiera gustado decir?
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Leamos lo que él dijo en Mateo 26:31, 32: “Entonces Jesús
les dijo: ‘Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche;
porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño
serán dispersadas. Pero después que haya resucitado, iré de-
lante de vosotros a Galilea’”.
Esa no fue la primera vez que Jesús dijo “Yo voy”. Mucho
tiempo antes que el pecado entrara en este mundo y se hu-
biera tomado la decisión de una solución, él dijo “Yo voy”, aun-
que sabía que sería difícil, muy difícil. Sería doloroso. Sería mal
comprendido, deshonrado, no lo respetarían, sería odiado, se-
parado de su Padre, y a pesar de eso dijo: “Yo voy”.
¿Por qué alguien estaría dispuesto a ir en una misión como
esa?
CONCLUSIÓN
Hoy nos encontramos con Rebeca, Débora, Rut, Ester y
Jesús en los momentos principales de sus vidas. Todos tenían
algo en común. En el momento crucial, aun cuando los afecta-
ría de manera personal o a toda su nación, y para uno afectó a
toda la raza humana, ellos tuvieron que decidir. Cada ocasión
era una situación transformadora. La decisión que tomaron se
resume en estas palabras: YO VOY.
Hoy usted también está delante de una decisión.
Dios lo está llamando para que vaya hasta su cónyuge y
le pida perdón. Usted lo lastimó en el pasado. ¿Cuál será su
respuesta?
“Yo voy”.
Dios lo está llamando para que vaya a sus vecinos. Invítelos
a una comida. Escuche sus historias. Comparta con ellos su
historia de cómo Dios cambió su vida. ¿Cuál será su respuesta?
“Yo voy”.
Dios lo está llamando para ir y ayudar a los que están en
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las calles. Ofrézcales comida, ropa, trabajo, siéntese con ellos
y escuche su historia. Dígales cuánto significa Jesús para usted.
¿Cuál será su respuesta?
“Yo voy”.
Dios lo está llamando para que vaya a otro país a vivir y
trabajar y compartir el evangelio por medio de su vida. ¿Cuál
será su respuesta?
“Yo voy”.
¿Qué está susurrando el Espíritu Santo en su oído? ¿A
dónde lo está llamando Dios hoy? ¿Cuál será su respuesta?
Que el amor de Jesús lo capacite a responder “Yo voy”.
Digamos juntos ahora “Yo voy”.
– Fin del sermón –
SÁBADO MISIONERO DE LA MUJER ADVENTISTA | 23
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