Josias Perez Ramirez 20-eist-1-049
TEMA III. TEORÍAS ÉTICAS DE LA ANTIGÜEDAD
3.1- Las teorías éticas de la antigüedad clásica y del cristianismo.
El intelectualismo moral socrático
En la antigua Grecia, se llamaba areté a lo que perfecciona a una cosa, haciendo que sea
tal y como debe ser. Areté era aquello que hace que las cosas en general sean lo que les
corresponde esencialmente ser, adquiriendo la perfección que les es propia. El término
castellano que mejor recoge el significado de areté es "excelencia", pues areté es, en
efecto, aquello en lo que reside la excelencia de una cosa, aquello que la hace excelente.
Sin embargo, diversas circunstancias históricas han querido que areté sea regularmente
traducido por el término castellano "virtud".
Sócrates, por su parte, comienza a aplicar el término areté al ser humano en general, al
hombre en cuanto tal. Y se refiere a la areté del ser humano como a aquello que hace a
éste mejor, mejor ser humano en general, pero, además y sobre todo, mejor en un
sentido moral. Areté es, para Sócrates, aquello en lo que el ser humano encuentra su
perfección o su "excelencia" en el sentido moral de ambos términos.
Ahora bien, dado que Sócrates concibe al hombre como un ser dotado de un alma capaz
de pensar y de razonar, y encuentra que esta capacidad es lo que más esencialmente
define al hombre, concluye que la excelencia o areté de éste habrá de consistir en el
ejercicio de dicha capacidad. Y como entiende, a su vez, que tal ejercicio se halla
orientado a la adquisición de saber y conocimiento, termina por identificar la areté del
hombre con el saber y el conocimiento. El mejor hombre, el hombre bueno, el que está a
la altura de su perfección y de su condición humana, es el hombre sabio.
3.2- La teoría moral o ética del iluminismo.
La ética del iluminismo fue un movimiento con el objetivo de crear conciencia por la
propia razón, que llevaría a la confianza, libertad, dignidad, autonomía, emancipación y
felicidad del hombre. Los pensadores del iluminismo establecían que la razón humana
podía construir una mejor sociedad sin desigualdades y garantizando los derechos
individuales de cada individuo, como también, desarrollar la educación, política y
administración de un país.
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3.3- Las teorías éticas de Immanuel Kant.
En la ética formal kantiana, Kant partía del punto de vista de que la diferencia entre el
bien y el mal era algo realmente real, para Kant todos los seres humanos tenemos la
capacidad de razonar en cada momento si algo es bueno o es malo moralmente, por lo
tanto la capacidad de distinguir entre el bien y el mal es innata como el resto de
cualidades de la razón. Lo único moralmente bueno es una buena intención, o actuar
conforme al sentido del deber. Para llegar al bien supremo de la razón práctica para
Kant hay tres postulados que se deben cumplir:
• Primer postulado: la libertad.
• Segundo postulado: la inmortalidad del alma.
• Tercer postulado: la existencia de Dios.
• Primer postulado: la libertad. El mundo del fenómeno está regido por la necesidad,
mientras que el mundo de la razón práctica está regido por la libertad.
• Segundo postulado: la inmortalidad del alma. Llegar al bien supremo supone la
santidad, perfecta conformidad entre la voluntad y la ley moral, lo que sólo es posible
suponiendo la inmortalidad del alma.
Tercer postulado: la existencia de Dios. Lograr el bien supremo requiere también llegar
a la felicidad adecuada a la moralidad y para ello tenemos que postular la existencia de
Dios como realidad en la que el bien supremo se cumple.
Ética Kantiana Para Kant todo hombre o mujer posee la capacidad de distinguir el bien
y el mal moral, una acción moral correcta para Kant es cuando se hace uso de esa
capacidad para hacer el bien sin importar las consecuencias, lo único que cuenta es la
intención.
Un ejemplo práctico seria que le das limosna a un vagabundo para ayudarle pero este se
lo gasta en tabaco, tú has hecho lo correcto, aunque supieras que se lo iba a gastar en
vicios, ya que en tu corazón esperas que no sean así, ya que tu intención era buena.
Otro caso en el que esta convicción se expresa de manera práctica es si presencias un
accidente de tráfico, y con el objeto de sacarle del coche que tiene el riesgo de
inflamarse le provocas una lesión medular al conductor, y al final el coche no se
inflama, como tu intención era buena tu actuación es correcta pese a que los resultados
finales de tu actuación son negativos.
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3.4- Charles Robert Darwin y el darwinismo. Su moral.
La teoría de la moral Plantea básicamente que existen una serie de principios morales
universales e inmutables, lo que en términos morales llamaríamos absolutismo moral.
Para los iusnaturalistas la moral no es subjetiva. Este conjunto de principios morales no
solo existen, sino que son accesibles al hombre. Este conjunto de principios es lo que
forma el llamado derecho natural, llamado así porque los iusnaturalistas creen que se
encuentra en conformidad con la naturaleza.
Para los sofistas griegos del Siglo V a. C. existían dos mundos: El nomos, o mundo de
la polis regido por un conjunto de normas destinadas a las relaciones sociales y la Fisis
regido por las normas del derecho natural. En esa época los sofistas no distinguían la
separación entre el mundo de los dioses y los hombres. La especialización de la
naturaleza comenzó a darse en la especialización de la naturaleza humana, comenzó con
la medicina (Hipócrates), donde se empezaron a dar tratamientos individualizados para
cada paciente, lo que paso más tarde al obrar y a la creencia de que existía un justo
obrar para cada uno.
3.5- Teoría ética del marxismo. La moral según su teoría.
La ética marxista, es una ética que busca la realización de “la vida buena”,
no del hombre en abstracto, como ser genérico; sino la vida buena, el vivir
bien del hombre concreto, en las situaciones históricas y sociales concretas
y en condiciones económicas concretas, en donde el hombre se genera y
se regenera permanentemente.
Para terminar, diremos que uno de los sueños de Marx, es el de una gran
ciencia, la ciencia del hombre, la cual en el fondo; sería un conocimiento
transformador profundamente ético, en ella el individuo, en una nueva
sociedad, supera la alienación como fenómeno social y vive de una forma
plenamente humana; como un “individuo social, con su dimensión
ecuménica, que es el desarrollo de su dimensión absolutamente humana.
Citas de referencia
SARMIENTO, J. A. (2011). teorías éticas clásicas. Recursos tic
educación.
Guisán, Esperanza (2010). Introducción a la ética. Madrid: Cátedra.
Gutiérrez Saenz, Raúl (1981). Introducción a la ética. México:
Esfinge.
Kutschera, Franz Von (c1982). Fundamentos de ética. Madrid:
Cátedra.