Carta de Jamaica: Impacto e Integración
Carta de Jamaica: Impacto e Integración
Carta de Jamaica
Contestación de un Americano Meridional
a un caballero de esta isla
1815 - 2015
Estudios académicos de
Edición
Raúl Vallejo Corral
Bogotá - Colombia
2015
Luis Fernando Duque García
Presidente del Parlamento Andino
Parlamento Andino
Avenida Caracas # 70A - 61
Bogotá - Colombia
Diseño Gráfico
Pablo Andrés Cruz Castro
Corrección de pruebas
Nathaly López Martínez
ISBN 978-958-9283-07-3
Edición no venal. Prohibida su venta.
Plenaria del Parlamento Andino
Delegación de Bolivia
Vicepresidente
Hebert Choque Tarque
Parlamentarios
Flora Aguilar Fernández
Eustaquio Cadena Choque
Edith Mendoza Fernández
Alberto Moreno Cuellar
Edwin Moro Puyal
Delegación de Colombia
Presidente
Luis Fernando Duque García
Parlamentarios
Mauricio Gómez Amín
Germán Darío Hoyos Giraldo
Carlos Edward Osorio Aguiar
Oscar Darío Pérez Pineda
Juan Carlos Restrepo Escobar
Iván Name Vásquez
Delegación de Chile
Vicepresidente
Fernando Meza Moncada
Delegación de Ecuador
Vicepresidente
Patricio Zambrano Restrepo
Parlamentarios
Cecilia Castro Márquez
Pedro De La Cruz
Roberto Gómez Alcivar
Silvia Salgado Andrade
Delegación de Perú
Vicepresidente:
Hildebrando Tapia Samaniego
Parlamentarios
Alberto Adrianzén Merino
Javier Reátegui Rosselló
Rafael Rey Rey
Hilaria Supa Huamán
Presentación
Por Luis Fernando Duque García
Presidente del Parlamento Andino
7
dor Simón Bolívar y que no beneficia- mentario Andino, invitarlos a que den
ria exclusivamente a unos sino que se lectura de los textos que se presentan
construiría con el objetivo de mejorar a continuación; teniendo siempre en
la calidad de vida de todos los ciuda- cuenta que la Carta de Jamaica fue vital
danos de la región. para nuestra historia y sus ideas serán
Considerando lo anterior, es un ho- fundamentales para el futuro de Amé-
nor para mí, como ciudadano y Parla- rica Latina
8
Agradecimientos
Por Eduardo Chiliquinga Mazón
Secretario General del Parlamento Andino
9
Estudios académicos
11
La tarea libertaria de Bolívar
Por Raúl Vallejo Corral 1
Llovió, más bien de manera excepcio- empobrecido que había arribado a Jamai-
nal, la noche del 10 de diciembre de 1815. ca el 14 de mayo de ese año. Julia Cobier,
Desde la bahía de Kingston se puede una criolla originaria de Santo Domingo,
contemplar, hacia el noreste, la Blue Mou- vivía en Kingston a causa de una pena de
ntain, en cuyas laderas, a veces, se estre- amor no correspondido. La aureola triste
llan las tormentas tropicales que visitan, del patriota vencido y la mirada cargada
de mayo a noviembre, a la ciudad que es de enigmas apasionados de Simón Bolívar
capital de Jamaica desde 1872. Pero esos la sedujeron desde ese primer encuentro
primeros días de diciembre fueron llu- que es decisivo para el nacimiento del de-
viosos, como si el calendario de las aguas seo. Fue un arrebato mutuo, pues la piel
hubiera olvidado que noviembre había trigueña, la ensortijada cabellera azabache
terminado. Aquella noche, la naturaleza y los ojos montunos de una madame Julienne
que, en el terremoto de Caracas del Jue- de exquisitas maneras y educación esme-
ves Santo, el 26 de marzo de 1812, dio rada, concentraron la atención de Bolívar
argumentos religiosos a los realistas en la noche que la conoció en una reunión
favor de la dominación española, en esta de propietarios ingleses que habitaban en
ocasión, con su presencia en forma de la isla a la que se asistió con su amigo y
lluvia sobre Kingston pareció ponerse de protector, Maxwell Hyslop.
parte de la causa de la independencia. Aquella noche de diciembre, Bolívar
Mas no fue solo la naturaleza sino estaba de visita en casa de Julia y, cuando
también el amor, quienes salvaron de una llegó el momento de regresar a la suya,
muerte segura a aquel patriota derrotado y la lluvia fue un pretexto para quedarse a
1
Doctor por la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, España. El presente trabajo recoge las ideas desarrolladas
en una parte del primer capítulo de su tesis doctoral Héroes, amantes y cantautores de la patria. Románticos del si-
glo XIX en Nuestra América (2014). Se desempeña como embajador de Ecuador en Colombia desde enero de 2011
hasta hoy. Más información en su sitio web: [Link]
13
dormir con la sensual dominicana. Mien- Venezuela y Gobernador de Caracas, Sal-
tras tanto, el patriota José Félix Amestoy, vador de Moxó, nombrado en el cargo
doctor en Teología, que fue proveedor por el general Pablo Morillo, llamado “el
del ejército independentista durante la Pacificador”, y de quien, otros historiado-
Campaña admirable y que cumplía tareas res, sostienen que fue el que instigó la ac-
de corresponsal de la causa en las An- ción ordenada por Moxó2.
tillas, había ido a visitar a Bolívar antes Este atentado a Bolívar se explica en
de continuar su viaje. Al enterarse de que el marco de la reconquista de Venezuela
Bolívar ya no regresaría a su casa, Ames- y Nueva Granada por parte de los espa-
toy se acostó a dormir en la hamaca en ñoles al mando de Pablo Morillo, cuyo
donde solía hacerlo el Libertador. A las título de “Pacificador” dice a las claras
once de la noche, Pío o Piíto, un joven que, una vez recuperado el trono, Fer-
esclavo liberto de diecinueve años que nando VII no estaba dispuesto a con-
desde niño había acompañado a Bolívar, tinuar ni con las veleidades liberales de
se acercó a la hamaca y clavó un par de las Cortes de Cádiz y la Constitución de
puñaladas en el cuerpo de quien pensó 1812, ni a compartir el gobierno de las
que era su antiguo amo. Pío confesó su colonias con los criollos, y menos a per-
crimen pero no quien le había pagado mitir el libre comercio de sus colonias
para llevarlo a cabo, y las autoridades in- con los otros países de Europa.
glesas de la isla decretaron su condena En ese contexto, la Carta de Jamaica,
a muerte por ahorcamiento a pesar del fechada en Kingston, el 6 de septiembre
pedido de clemencia de Bolívar. de 1815, es un documento fundamen-
Pío fue ejecutado en la plaza pública tal y fundacional para entender la visión
de Kingston el 23 de diciembre del mismo de Simón Bolívar —el héroe de forma-
año. Después se supo que los dos mil pe- ción neoclásica y espíritu romántico—,
sos que el joven Pío recibió por su crimen sobre la inevitable como indispensable
le fueron dados, según algunas versiones, independencia de nuestra América3 . En
por disposición del Capitán General de dicha carta, Bolívar analiza la coyuntura
2
La información histórica para la escritura de este relato la he obtenido, sobre todo, de Gerard Masur, Simón Bolívar,
Bogotá, FICA, 2008, pp. 234 y 235; y Gilette Saurat, Bolívar, el Libertador, Bogotá, Oveja Negra, 1987, pp. 273 – 276.
Saurat llama Luisa Crober a quien es conocida como Julia Cobier.
3
Simón Bolívar, “Carta de Jamaica”, en Doctrina del Libertador [1976], Caracas, Biblioteca Ayacucho, 2009. El nom-
bre oficial con el que se conoce al documento es: “Contestación de un americano meridional a un caballero de esta
isla” y fue firmado por Un Suramericano. El nombre del ‘caballero’ al que fue dirigida la carta es Henry Cullen, ha-
bitante de Falmouth, poblado a 95 millas de Kingston, en el Noroeste de Jamaica, “quien la hizo traducir al inglés el
20 de septiembre del mismo año” (p. 25). Para mayor información al respecto consultar: Monseñor Nicolás Eugenio
Navarro, El destinatario de la “Carta de Jamaica”, Caracas, Imprenta Nacional, 1954.
14
política en la que se halla el territorio de represión por parte de los españoles con
la patria que habrá de liberar y, al mismo Morillo a la cabeza, la necesidad ineludi-
tiempo, recorre el pasado histórico que ble de la independencia americana y las
la ha constituido, así como proyecta lo ventajas que esta significaría para los in-
que habrá de ser el futuro de la Amé- gleses4. En este sentido, Bolívar también
rica liberada. La carta es un testimonio definió en la Carta de Jamaica la necesidad
más de que para Bolívar la tarea liberta- de un equilibrio en el mundo, imposible
ria autoimpuesta desde la cima de uno mientras continuara la dominación es-
de los montes que rodea Roma, en su pañola en América: “La Europa misma,
famoso juramento del 15 de agosto de por miras de sana política, debería haber
1805 ante su maestro Simón Rodríguez, preparado y ejecutado el proyecto de la
fue un destino por cuyo logro trabajó, independencia americana; no solo por-
desde la perseverancia de su carácter he- que el equilibrio del mundo así lo exige; sino
roico, sin amilanarse, en cada momento porque este es el medio legítimo y seguro
de su existencia. de adquirirse establecimientos ultramari-
Bolívar llegó a Jamaica, derrotado y nos de comercio”5.
empobrecido, con el ánimo de conse- A pesar de su pertenencia a la aris-
guir la ayuda de Inglaterra para la causa tocracia criolla de Caracas —¿o debe-
de la Independencia. Estaba empeñado ríamos decir, mejor, “justamente por
en convencer a los ingleses que la do- ello”?—, Bolívar desarrolló un profundo
minación española atentaba contra sus sentimiento antiespañol que se explica
propios intereses al restringir el desarro- en la medida en que el destino del héroe
llo económico de las colonias y prohibir era la liberación de nuestra América. En
el comercio con aquellos. Fue así como la Carta de Jamaica, Bolívar da cuenta de
utilizó su palabra, tan exacta como vehe- una situación espiritual de un sector de
mente, para difundir por todos los me- la intelectualidad criolla que evidencia, ya
dios a su alcance su correcta actuación en en el ámbito de lo personal, el carácter
la guerra independentista, los excesos de que lo empujaría hacia la gloria, que pue-
4
“Entre agosto y septiembre de aquel año encontramos cinco textos que Bolívar dedicó a la reflexión sobre América.
Por orden cronológico son: 18 de agosto, “Postcript to the Royal Gazette”, vol. XXXVII, n° 32, August 12-19; 22 de
agosto, Carta al Presidente de las Provincias Unidas de Nueva Granada; 6 de septiembre, respuesta a Henry Cullen,
la Carta de Jamaica; 28 de septiembre, “Postcript to the Royal Gazette”, vol. XXXVII, n° 39, sept. 23 – 30, 1815; y con
fecha no especificada de septiembre, el borrador de una carta dirigida al editor de “The Royal Gazette”, que nunca
llegó a publicarse”. Ernesto Arechiga Córdoba, Historia y fuentes documentales de la “Carta de Jamaica”, Tesis de
Licenciatura en Estudios Latinoamericanos, México D.F., Universidad Nacional Autónoma de México, 1995, p. 16.
5
Bolívar, ob. cit., p. 71 [énfasis añadido].
15
de ser entendida, según lo señalara Marx raleza, igual que toda alma romántica, Bo-
en el Manifiesto comunista, como el rechazo lívar, sobre uno de las colinas que rodean
de un sector consciente de una clase para a Roma, contempla no solo la naturaleza
con el dominio de su propia clase. sino también la historia.
En la Carta de Jamaica, la montaña ha
El suceso coronará nuestros esfuer- cedido su lugar al mar como expresión
zos porque el destino de la América se ha simbólica de la lucha inmensurable que
fijado irrevocablemente; el lazo que unía
habrá de emprender, como imagen de la
a la España está cortado; la opinión era
toda su fuerza; por ella se estrechaban tarea libertaria que el héroe se ha autoim-
mutuamente las partes de aquella inmen- puesto. El odio, aquí, es un sentimiento
sa monarquía; lo que antes las enlazaba, político que enmarca la situación subjeti-
ya las divide; más grande es el odio que nos va de la lucha independentista en el áni-
ha inspirado la Península, que el mar que nos mo de los criollos que la han emprendido.
separa de ella; menos difícil es unir los dos
La Naturaleza, en la imagen del mar, se
continentes que reconciliar los espíritus
de ambos países6. muestra grandilocuente para representar
el estado del espíritu de los patriotas. Bo-
Estamos, como en 1805, ante un paisa- lívar remarca con el símil de un imposi-
je magnificente. Bolívar hizo su juramen- ble natural la situación irreversible de la
to desde una de las colinas que rodean a lucha contra España. La expresión de odio
Roma: contemplando la ciudad desde lo revela la imposibilidad de la reconciliación
alto, con la mirada atenta que lo abarca- con quien se ha definido como el opresor
ba todo, con el pensamiento crítico sobre del espíritu libre de los americanos y ya se
la historia que aquella ciudad arrastra por había expresado en el Decreto de Guerra
siglos, con la idea encendida de un des- a Muerte a los españoles y canarios, fir-
tino heroico que estuvo dispuesto a asu- mado por Bolívar el 13 de junio de 1813,
mir con la fuerza de su carácter. Similar al durante la Campaña Admirable.7 Desde el
personaje que aparece en “El caminante monte romano al mar de Jamaica, la natu-
ante un mar de nubes” (óleo sobre lienzo, raleza se funde con el espíritu de Bolívar,
74,8 x 98,4 cm, 1818), el famoso cuadro tormenta y pasión,8 el héroe que lucha por la
de Caspar David Friedrich (1774 – 1840) independencia de América como la reali-
que se extasía ante lo sublime de la natu- zación plena de su destino y gloria.
6
Bolívar, ob. cit., p. 67 [énfasis añadido].
7
Las líneas finales del Decreto, firmado en el Cuartel General de Trujillo (Venezuela), decían: “Españoles y canarios, con-
tad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la América. Americanos,
contad con la vida, aun cuando seáis culpables”.
8
El famoso Sturm und Drang, de los románticos alemanes, con Goethe como cabeza visible del movimiento en el mundo
(s. XVIII y XIX).
16
Pero la tarea de la independencia no era vez se sobrepone, desde la escritura, a las
suficiente para la consecución del destino contradicciones y percibe el nacimiento
heroico. Bolívar tenía la clarividencia del de lo original y novedoso en medio de
alucinado y, en medio del análisis al que los males ancestrales. Pero el voluntaris-
somete la realidad que le toca transformar, mo de Bolívar está, de todas maneras,
se plantea la necesidad de pensar lo que anclado a un análisis político de la reali-
habrá de ser el Nuevo Mundo después de dad que lo lleva a definir la situación de
su independencia aunque aquella era, en su ser social con todos sus límites: “…no
ese momento y debido a las precarias con- somos indios ni europeos, sino una espe-
diciones políticas y económicas en las que cie media entre los legítimos propietarios
se encontraba, una tarea aventurada frente del país y los usurpadores españoles: en
a un Imperio que se había planteado la re- suma, siendo nosotros americanos por
cuperación de su poder, y, en términos de nacimiento y nuestros derechos los de
realización, una nueva dificultad. Europa, tenemos que disputar estos a los
Bolívar expone en la Carta de Jamaica del país y mantenernos en él contra la in-
la consciencia del instante en que está vi- vasión de los invasores”10.
viendo reconociendo la relación conflic- Y, más allá de las vicisitudes que des-
tiva entre la tradición política heredada cribe y vislumbra en la Carta de Jamaica,
de Europa y lo nuevo que ya emerge de Bolívar tiene claridad acerca de su sue-
la propia realidad americana: “Nosotros ño político, cuya realización, sin la ayuda
somos un pequeño género humano; po- de los ingleses y el trabajo unitario de los
seemos un mundo aparte, cercado por patriotas, no considera posible en el mo-
dilatados mares, nuevo en casi todas las mento, en que escribe aunque sabe que
artes y ciencias aunque en cierto modo su coronación sería gloriosa. Esta ma-
viejo en los usos de la sociedad civil”9 . nera de trabajar las dificultades desde la
¿De qué se trata ese pequeño género hu- reflexión teórica, formada en la herencia
mano? Bolívar es consciente de su condi- racionalista, marcada por los ideales que
ción étnica y de clase; sabe, por lo tanto, parecen imposibles, bañada de espíritu
que no representa a los indígenas y que, al romántico, que se van ajustando a los re-
mismo tiempo, ha roto todo vínculo con sultados de la acción política, convierten
España. El pequeño género humano es, en a Bolívar en el héroe que supera cons-
cierta forma, un ser humano nuevo como tantemente las dificultades en pos del
producto del mestizaje del Nuevo Mun- destino que se ha marcado desde cuando
do. El voluntarismo del romántico otra realizó el Juramento de Roma.
9
Ibídem, p. 73.
10
Ibídem, pp. 73 – 74.
17
La Carta de Jamaica es respuesta La Carta comienza señalando la
a una misiva del 29 de agosto que no crueldad de la dominación española
conocemos hasta hoy, remitida por un ejercida contra los pueblos originarios y
habitante jamaiquino llamado Henry reivindicado la figura de fray Bartolomé
Cullen —cuya identidad por razones de Las Casas, “el filantrópico obispo de
políticas se mantuvo en el anonima- Chiapas”, a quien asume como fuen-
to al momento de la publicación de la te confiable del testimonio de aquellos
carta11— quien, por las citas que hace sucesos: “Barbaridades que la presen-
el mismo Bolívar en la suya, le pide al te edad ha rechazado como fabulosas,
Libertador que le comente acerca de la porque parecen superiores a las perver-
conducta de los españoles para con los sidades humanas; y jamás serán creídas
pueblos indígenas y le requiere, además: por los críticos modernos si constantes
“deseo infinitamente saber la política de y repetidos documentos no testificasen
cada provincia como también su pobla- estas infaustas verdades”.14
ción, si desean ser repúblicas o monar- Más adelante, citando una parte de
quías, si formarán una gran república o la carta de Cullen, Bolívar aprovecha
una gran monarquía”12. para resaltar el trato inhumano que los
La carta fue dictada por Bolívar a su conquistadores dieron a los gobernan-
secretario Pedro Briceño Méndez y en tes de los pueblos indígenas. Él hace
ella, el Libertador vio la oportunidad de una comparación del trato recibido por
dirigirse a un público más amplio pues, Carlos IV y Fernando VII, luego de que
con el pretexto de responder las inquie- Bonaparte los hubo capturado: “Existe
tudes de Cullen, Bolívar aprovechó para tal diferencia entre la suerte de los re-
exponer ante cierto sector influyente de yes españoles y de los reyes americanos,
la isla sus ideas respecto de la indepen- que no admite comparación; los pri-
dencia de los pueblos de América del meros son tratados con dignidad, con-
Sur y, sobre todo, reclamar el apoyo de servados, y al fin recobran su libertad y
Europa a la causa.13 trono; mientras que los últimos sufren
11
Las fórmulas de la versión en español, “Contestación de un Americano meridional a un caballero de esta isla”,
como la de la versión en inglés, publicada en 1818, “General Bolívar’s Letter To A Friend, On The Subject Of South
America Independence”, parecerían indicar el deseo de ocultar el destinatario.
12
Ibídem, p. 83.
13
La carta fue traducida al inglés el 20 de septiembre de 1815 y está fechada en Falmouth, donde residía Cullen. En
1945, el investigador colombiano Guillermo Hernández de Alba encontró este manuscrito en el Archivo Nacional
de Colombia y es conocido como el Manuscrito de Bogotá. El historiador ecuatoriano Amílcar Varela descubrió en
1996 un ejemplar de la Carta en español, en el archivo histórico del Banco Central del Ecuador, en el Fondo Jijón,
cuya autenticidad fue determinada en 2014.
14
Bolívar, ob. cit., p. 67.
18
tormentos inauditos y los vilipendios Bolívar plantea asimismo que la
más vergonzosos”.15 dominación española ha mantenido a
Bolívar, a pesar de señalar al co- los ciudadanos de las colonias en una
mienzo de la carta que no tiene libros especie de infancia permanente: “Los
ni documentos a la mano, describe americanos, en el sistema español que
con precisión admirable el estado en está en vigor, y quizá con mayor fuer-
que se encuentra el proceso indepen- za que nunca, no ocupar otro lugar en
dentista en cada parte del continente la sociedad que el de siervos propios
y la situación de los habitantes de las para el trabajo, y cuando más, el de
colonias para, enseguida, confrontar simples consumidores”. 18 Es decir
la pasividad de Europa frente a tal que los americanos no habían sido
situación: “¿Y la Europa civilizada, educados por los españoles ni en la
comerciante y amante de la libertad, administración ni en el gobierno del
permite que una vieja serpiente, por Estado, ni en el comercio con otras
sólo satisfacer su saña envenenada de- naciones. En este sentido, Bolívar re-
vore la más bella parte de nuestro glo- clama la necesidad de la independen-
bo?”.16 Este reclamo fue consistente cia para salir de esa situación y erigirse
en Bolívar quien esperaba que su paso con madurez cívica en medio de las
por Kingston fuera temporal pues su naciones del mundo.
objetivo era llegar a Londres tal como Justamente por esa situación de ciu-
se lo hizo saber al duque de Manches- dadanía pueril es que Bolívar se opone
ter, en carta del 29 de mayo, en la que a la construcción de la democracia fe-
le pedía el permiso correspondiente. deral para los pueblos de nuestra Amé-
El 19 de mayo, escribía a su amigo rica y prefiere la constitución de 15
Hyslop, pidiéndole ayuda para su via- o 17 países. El Libertador conoce las
je: “Pienso marchar a Inglaterra en el limitaciones del espíritu cívico de los
próximo convoy, que debe partir de habitantes de nuestra América: “No
aquí dentro de pocos días. Para efec- convengo en el sistema federal entre
tuar este viaje necesito de los auxilios los populares y representativos, por ser
más indispensables para permanecer demasiado perfecto y exigir virtudes y
en Londres, mientras obtengo algún talentos políticos muy superiores a los
resultado favorable”. 17 nuestros; por igual razón rehúso la mo-
15
Ibídem, p. 72.
16
Ibídem, p. 70.
17
Citado por Ernesto Arechiga, ob. cit., p. 14.
18
Bolívar, ob. cit., p. 75.
19
narquía mixta de aristocracia y demo- sola nación con un solo vínculo que li-
cracia, que tanta fortuna y esplendor gue sus partes entre sí y con el todo. Ya
que tiene un origen, una lengua, unas
ha procurado a la Inglaterra”.19
costumbres y una religión, debería por
A la Carta de Jamaica se la conoce tam- consiguiente tener un solo Gobierno
bién con el nombre de profética por cuan- que confederase los diferentes Estados
to en ella Bolívar vislumbra lo que habrá que hayan de formarse; mas no es posi-
de ser el destino de las naciones una vez ble porque climas remotos, situaciones
independizadas. Así, si bien señala que “La diversas, intereses opuestos, caracteres
desemejantes, dividen a la América.
Nueva Granada se unirá con Venezuela”
¡Qué bello sería que el istmo de Panamá
y “esta nación se llamaría Colombia como fuese para nosotros lo que el de Corin-
un tributo de justicia y gratitud al creador to para los griegos! Ojalá que algún día
de nuestro hemisferio” también intuye tengamos la fortuna de instalar allí un
que “es muy posible que la Nueva Grana- augusto congreso de los representantes
da no convenga en el reconocimiento de de las repúblicas, reinos e imperios a
tratar y discutir sobre los altos intereses
un gobierno central, porque es en extre-
de la paz y de la guerra, con las nacio-
mo adicta a la federación; y entonces for- nes de las otras partes del mundo.21
mará, por sí sola, un estado que, si subsis-
te, podrá ser muy dichoso por sus grandes Ya al final de la carta, Bolívar
recursos de todo género”.20 apela a la unión como aquello que le fal-
Bolívar es consciente de las limitacio- ta a los pueblos de América para lograr
nes de la realidad política pero, al mismo su independencia total, en medio de las
tiempo, está convencido de lo que anhela disputas entre conservadores y reformado-
conseguir; no obstante, en la Carta de Ja- res. Hay que recordar que, en Jamaica,
maica, la racionalidad del análisis político Bolívar está derrotado luego de haber
supera el voluntarismo romántico y si bien vencido en la Campaña Admirable, sin re-
es capaz de exponer su utopía integracio- cursos luego de pertenecer a una familia
nista a Henry Cullen, al mismo tiempo, de ricos criollos, y a la espera de un per-
señala con claridad las dificultades de lle- miso para viajar a Inglaterra en pos de
var adelante lo que puede ser vislumbrado apoyo para la causa de la independencia.
como un sueño grandilocuente: Y, sin embargo, el destino heroico está
Es una idea grandiosa pretender
por cumplirse guiado por el carácter del
formar de todo el Mundo Nuevo una patriota: “Yo diré a Vd. Lo que puede
19
Ibídem, p. 79.
20
Ibídem, pp. 82 y 83.
21
Ibídem, p. 84.
20
ponernos en actitud de expulsar a los personal de ser tan solo un elemento más
españoles y de fundar un gobierno libre: de la fuerza de la historia:
es la unión, ciertamente; mas esta unión
no nos vendrá por prodigios divinos Un hombre ¡y un hombre como yo!
sino por efectos sensibles y esfuerzos ¿Qué diques podría oponer al ímpetu de
estas devastaciones? En medio de este
bien dirigidos”.22
piélago de angustias no he sido más que
En 1823, dieciocho años después del un vil juguete del huracán revolucionario
Juramento de Roma y ocho de la Carta de que me arrebataba como una débil paja.
Jamaica, gran parte de la tarea liberado- Yo no he podido hacer ni bien ni mal;
ra que se había impuesto el héroe, ya fuerzas irresistibles han dirigido la mar-
estaba realizada como destino. Pero no cha de nuestros sucesos; atribuírmelos no
sería justo y sería darme una importancia
se trata del destino con sentido místico
que no merezco. 24
que se desprende de la tragedia sino del
destino como ideal del genio. Bolívar no
¿En qué consistía ese ‘huracán revo-
es el personaje trágico cuya voluntad no
lucionario’ de cuyos vientos Bolívar se
cuenta para los dioses que le han impues-
siente ‘un vil juguete’, en 1819? Ya lo
to un destino, Bolívar es el individuo que
han señalado los historiadores al deter-
ha señalado para sí un destino que habrá
minar las contradicciones de clase del
de procurarle la gloria y que sabe, en su
proceso independentista, en particular,
fuero íntimo, que para alcanzarlo requie-
el venezolano Miguel Acosta Saignes: la
re andar un sendero poblado de dificul-
primera, la de los colonizadores españo-
tades. El destino, en esta acepción, es la
les y la de los colonizados, cuya carac-
realización plena del ideal conseguido
terización desarrolló Bolívar en la Car-
con base en la perseverancia, como con-
ta de Jamaica; la pervivencia del sistema
secuencia de un carácter superior.23 Y,
de producción esclavista y la reticencia
sin embargo, Bolívar señaló con modes-
a abandonarlo por parte de los amos
tia, el 15 de febrero de 1819, en el discur-
mantuanos; la marginación hacia los in-
so inaugural del Congreso de Angostura,
dígenas que continuaron en su situación
al entregar el encargo de Dictador Jefe
de servidumbre bajo el dominio de los
Supremo de la República, su condición
criollos; y, además, los diversos intere-
22
Ibídem, p. 86.
23
En su conocido artículo “Destino y carácter”, Walter Benjamin puntualiza: “Como en Nietzsche cuando dice:
‘Quien tiene carácter tiene también una experiencia que siempre vuelve.’ Ello significa: si uno tiene carácter, su
destino es esencialmente constante. Lo cual a su vez significa —y esta consecuencia ha sido tomada de los estoicos—
que no tiene destino” (Ensayos escogidos, Buenos Aires, Editorial Sur, 1967, p. 132).
24
Bolívar, “Discurso de Angostura”, ibídem, p. 120.
21
ses entre los sectores populares y la élite ser y hacer las naciones libres, insertaba
criolla.25 En Angostura habló el héroe a nuestro nuevo mundo, con la dignidad
guerrero impelido por las circunstancias fundacional que se requería, en los usos
a ejercer como hombre de Estado, pero y gobiernos del viejo mundo. Y todo lo
aún había tareas qué cumplir, caminos conceptualizaba con claridad expositiva,
por andar, dificultades por vencer. lucidez reflexiva y estilo convincente.
No era solo al combatiente derro- Parecería que Salvador Moxó y Pablo
tado a quien intentaron asesinar aque- Morillo, a través del puñal del sicario,
lla lluviosa noche de diciembre. No era hubiesen querido destruir al cerebro de
un ajuste de cuentas contra el que había la Independencia, cuyas ideas luminosas
declarado la guerra a muerte contra los siempre guiaron a los patriotas, aún en los
españoles. Era, sobre todo, al guerrero momentos más crueles y tristes del pro-
intelectual que había concebido no solo ceso libertario. La naturaleza de conduc-
el sentido político de la guerra de Inde- ta extraña y el predecible encuentro apa-
pendencia sino también el futuro políti- sionado de los cuerpos de dos espíritus
co y la inserción en el mundo de lo que románticos mantuvieron a Bolívar con
soñaba convertir, según la expresión de vida para que cumpliera la tarea libertaria
José Martí, a finales del siglo diecinue- que se autoimpuso en Roma, que con-
ve, en nuestra América. Era a aquel que, ceptualizó en Jamaica; para que tuviera
por ejemplo, en la Carta de Jamaica, ha- lugar su destino en el trabajo guiado por
bía rememorado las barbaridades de la el carácter heroico del patriota y amante.
historia de la conquista, analizaba con
lucidez el estado del proceso indepen-
dentista, proyectaba lo que habrían de Bogotá, 24 de julio de 2015
25
Miguel Acosta Saignes, Acción y utopía del hombre de las dificultades, La Habana, Casa de las Américas, 1977, pp.
443 – 455. Este libro, junto al de Francisco Pividal, Bolívar: pensamiento precursor del antiimperialismo, fue Premio
Extraordinario de Ensayo “Bolívar en Nuestra América”, otorgado por la Casa de las Américas en 1977.
22
La unión de los pueblos, eco que retumba
Por Juan Camilo Rodríguez Gómez
Presidente de la Academia Nacional de Historia de Colombia
Leer la Carta de Jamaica doscientos años ellos, el Memorial de agravios redactado por
después de escrita, reflexionar sobre su con- el granadino Camilo Torres, en nombre
tenido y vigencia, es un ejercicio que desata del Cabildo de Santafé, para la Suprema
una serie de inquietudes que llevan a pensar Junta Central de España, fechado el 20 de
sobre la fuerza de algunos de sus plantea- noviembre de 1809. En él, Torres y Teno-
mientos además de rememorar el momento rio condensó el anhelo de los americanos
de su elaboración. Es claro que no se trata españoles, de los criollos, por tener igual-
de una acción de historia contra-factual que, dad frente a los españoles. Entre otras rei-
aunque también pudiera generar escenarios vindicaciones, expresó con brío la legíti-
y especulaciones sugerentes, no dejaría de ma aspiración de “reciprocidad e igualdad
ser fantasiosa e inmersa en el mundo de la de derechos” entre criollos y peninsulares.
ficción. Por el contrario este escrito de Si- En ese sentido, no solamente exigió el tra-
món Bolívar, fechado el 6 de septiembre de to igualitario en aspectos como la partici-
1815 en Kingston, Jamaica, dirigido a Henry pación en los cargos y en la administración
Cullen, adinerado ciudadano británico que —lo que también demandaron en 1781
tenía sus negocios agrícolas en la población los comuneros del Socorro en las Capitu-
de Falmouth en aquella isla, despierta siem- laciones luego traicionadas— sino el acceso
pre sugerencias para entender el curso de la al conocimiento, a una formación acorde
revolución de independencia de las colonias con las corrientes contemporáneas del in-
hispanoamericanas y los desafíos latinoame- telecto y de la ciencia, la eliminación de las
ricanos del presente. “trabas al entendimiento” que por la vía
Varios documentos de aquellos tiem- de la educación y de la prensa pudieran lo-
pos poseen especial significación, ocupa- grarse. Pero la prensa estaba “severamen-
ron un papel fundamental en los procesos te prohibida” y la educación “reducida a
que se desataron y para la posteridad con- una jerga metafísica” de los autores “más
servan un inmenso valor simbólico. Entre obscuros y más despreciables”. De ahí su
23
llamado proto-independentista: “¡Igual- frentes y en diversos escenarios geográ-
dad! Santo derecho de la igualdad”. Pero ficos del otrora virreinato de la Nueva
los acontecimientos pronto se catalizaron Granada se impusieron entonces las rea-
y la simple igualdad dejó de ser suficiente. lidades de unas naciones que luchaban
El tránsito en el criterio de sobera- por no retornar a los tiempos coloniales.
nía se manifestó en la ruptura radical del A la par con la Campaña Admirable de
vínculo con la corona española más allá 1813 y 1814, que liberó del yugo realista
de los iniciales sentimientos de adhesión a las provincias de Mompox y de Ocaña
que se reforzaron con la invasión napo- así como a las de Mérida, Trujillo, Barinas
leónica a la península ibérica en 1808. y Caracas además de una parte del oriente
Al abdicar Carlos IV y luego al ser de- venezolano, en España la situación cam-
puesto Fernando VII y asumir la coro- bió. Se produjo la restauración, es decir,
na española el francés José Bonaparte, Fernando VII retornó a la corona y deci-
la reacción de orfandad condujo en un dió enfrentar con toda la fuerza la disolu-
comienzo a identificar a Francia como ción de su imperio americano. Dispuso de
el enemigo común de criollos y espa- un ejército cercano a los 6.000 hombres lo
ñoles y así se expresó en “declaraciones que significaba un contingente de inmen-
de independencia” y constituciones de sas proporciones para la empresa en cues-
algunas provincias. Sin embargo, de un tión que se pensó sería de pronto éxito.
sentimiento luctuoso por lo que ocurría La comandaron experimentados oficiales
en la península ibérica pronto se pasó a a la cabeza de Pablo Morillo, “el pacifica-
una elaboración del espíritu de emanci- dor”. Buenos Aires fue el destino inicial
pación y al ejercicio de acciones efectivas de aquella tropa pero luego se orientó a
para la ruptura definitiva frente a Espa- Cartagena que fue sitiada en mayo de
ña. Se acudió entonces a los mecanismos 1815. Se trató de una pavorosa jornada
políticos y militares que avanzaron en de 105 días que produjo miles de muertos
la causa de la independencia. En tierras criollos. Se inició así el “régimen del te-
granadinas y venezolanas se consolida- rror” de los españoles, contrapartida de la
ron las juntas de gobierno, se inició la “guerra a muerte” decretada por Bolívar
formación de los ejércitos y se sellaron el 15 de junio de 1813.
acuerdos como el firmado por Jorge Ta- La derrota en Cartagena llevó a Bo-
deo Lozano y José Cortés de Madariaga, lívar al autodestierro. El 11 de mayo de
representantes de las juntas de gobierno 1815 partió para Jamaica donde estuvo
de Santafé y de Caracas, el 28 de mayo de hasta el 18 de diciembre. Durante aquel
1811, en el que, entre otras disposicio- año hizo también un significativo paso
nes, se comprometieron a asegurarse la por Haití y fortaleció su relación con Pé-
libertad e independencia. En diferentes tion. En mayo de 1816 llegó a la isla Mar-
24
garita con un pequeño ejército y vinieron federalismo, expresando sus objeciones a
luego acciones como la toma de Carúpa- este último; e incluso aspectos comercia-
no en junio y el desembarco en Ocumare les asociados con las posibilidades que se
el 14 de julio de 1816. Siguieron algunos le abrirían a los ingleses luego de la libera-
retrocesos y múltiples avances, un breve ción. Esta trama era obvia para los reque-
retorno a Haití, una expedición por los rimientos del momento. Vista así, la Carta
cayos y finalmente un nuevo ingreso a de Jamaica tendría un sentido práctico in-
tierra firme por Barcelona en enero de mediato vinculado con las necesidades de
1817, región que lo trasladó del mar ca- la lucha, la invitación a aunar esfuerzos,
ribe al río Orinoco y de ahí para adelante llamar el interés y el apoyo de otras nacio-
a la guerra de independencia y a la for- nes además de la necesaria invitación a la
mación de varios estados nacionales, es unidad de los cobeligerantes. Pero apare-
decir, la puesta en práctica de los ideales cen también en su texto facetas con otro
anunciados en la Carta de Jamaica. tipo de connotaciones que llaman con
A Jamaica llegó Bolívar derrotado pero fuerza a la mirada contemporánea sobre
con sus convicciones sólidas. El 6 de sep- aquel documento.
tiembre de 1815 respondió a una carta de Si bien en la carta Bolívar se refiere,
Henry Cullen que con el tiempo se cono- como es natural, a la revolución que avan-
cería como Carta de Jamaica, publicada por za en las antiguas colonias españolas en
primera vez —en inglés— en 1818 y en América y a las tinieblas que sobre ella se
español en 1833. Se trata de un significati- precipitan, algunas de sus preguntas y de
vo documento que en cierta forma es una sus inquietudes poseen vigencia en la Sur-
síntesis del pensamiento independentista américa de comienzos del siglo XXI. En
de su autor, sus motivaciones, sus estrate- referencia a estas tierras del sur del con-
gias, su pensamiento político y su visión tinente afirmó en aquella carta de 1815:
futura de la porción del continente ame- “Solo se pueden ofrecer conjeturas más
ricano dominada hasta entonces por Es- o menos aproximadas, sobre todo en lo
paña. Su énfasis se encuentra en aspectos relativo a la suerte futura, y a los verdade-
tales como el avance de la revolución y el ros proyectos de los americanos…”. En
camino sin retorno en el que se encon- la Latinoamérica de hoy la incertidumbre
traba el proceso a pesar del estruendoso sobre el futuro no ha sido despejada. Cri-
fracaso sufrido en Cartagena; la certeza tica la insensatez española de insistir en la
alrededor del derecho a la libertad; los es- reconquista; la ausencia de solidaridad de
cenarios políticos posibles para organizar las demás naciones europeas y de los Esta-
el continente luego del triunfo sobre los dos Unidos frente a lo que ocurre en estas
españoles en asuntos tales como la demo- tierras; llama la atención sobre la dignidad
cracia y la monarquía o el centralismo y el de los pueblos ancestrales de América y
25
el trato bárbaro dado por los conquista- quista moderna por la vía de las inversio-
dores “usurpadores”; le preocupa la falta nes peregrinas y del desprecio por el medio
de individuos preparados para asumir la ambiente; la penuria de una clase dirigen-
tarea de “desprenderse de la metrópoli”, te carente de formación y de principios; la
para emprender la titánica labor, adicio- permanencia de rezagos de discriminación
nal a la militar, de crear nuevas naciones frente a las minorías y a las comunidades
que además representen “en la escena del indígenas; la permanencia de barreras inclu-
mundo las eminentes dignidades de le- so para el movimiento de ciudadanos a Eu-
gisladores, magistrados, administradores ropa y Norteamérica como en la exigencia
del erario, diplomáticos, generales, …”. de determinadas visas; la discriminación en
Es decir su desasosiego frente al desafío virtud de los orígenes nacionales; la conti-
de fundamentar el desarrollo de las na- nuación en ciertos casos de problemas aso-
ciones que avizoran su libertad pero que ciados con las viejas polémicas decimonóni-
durante siglos vivieron en la ignorancia, el cas alrededor de las relaciones iglesia-estado
reto de “sacar un pueblo de la servidum- o centralismo-federalismo; las restricciones
bre”, o, como cita Bolívar la afirmación a las libertades, empezando por la de expre-
de Montesquieu: “Es más difícil sacar un sión; y, por supuesto, aquella sobre la que
pueblo de la servidumbre, que subyugar tanto insistió Bolívar en la carta a Cullen:
uno libre”. De ahí la titánica acción ad- “Seguramente la unión es lo que nos falta
ministrativa confiada a Francisco de Paula para completar la obra de nuestra regenera-
Santander a partir de 1819 en su calidad ción”. Este es uno de los grandes ecos que
de vicepresidente encargado del poder no deja de retumbar desde hace doscientos
ejecutivo y quien secundando tales ideales años: la convocatoria inaplazable, tanto en
bastante hizo por la introducción de las las relaciones internas de nuestros países
ideas modernas, de la educación, de la ad- como en los vínculos entre ellos, a la uni-
ministración pública, de la formación ci- dad, la integración y la paz, pero no como
vilista de la nacionalidad grancolombiana. simple retórica sino como un compromiso
Hablar hoy de razonamientos hechos de responsabilidad histórica fundado en el
por Bolívar en la Carta de Jamaica que ayu- pasado común y en la similitud de los re-
den a entender el presente y los desafíos fu- tos inmediatos. Por eso años después de Ja-
turos de Latinoamérica es algo que posee maica, en carta al general Urdaneta escrita
sentido. Sus temores frente a la neutralidad, en su viaje final, sentenció Bolívar: “El no
indiferencia y ausencia de compromiso de la habernos compuesto con Santander nos ha
comunidad de naciones por lo que ocurría perdido a todos”.
en estas tierras es un argumento corriente;
el privilegio de los intereses económicos
en las relaciones internacionales; la recon- Bogotá, 20 de julio de 2015
26
El deber de construir la Patria Grande
Por Jorge Núñez Sánchez
Presidente de la Academia de Historia del Ecuador
Hace dos siglos, emergiendo desde sido adversa hasta entonces y que se
un mundo colonial todavía nebuloso, se hallaba refugiado en esa isla del Caribe,
levantó el pensamiento del primer so- planeando formas de continuar su lucha
ciólogo de nuestra historia, quien captó por la liberación de Hispanoamérica.
la esencia de nuestro ser y fijó el más Son conocidas las circunstancias en
audaz y descarnado diagnóstico socio- las que Simón Bolívar escribiera esa
lógico y etnohistórico del mundo criollo carta, en cierto modo profética, puesto
americano, al decir: “No somos indios que en ella reflexionaba sobre el pasa-
ni europeos, sino una especie media en- do y presente de la nación hispanoa-
tre los legítimos propietarios del país mericana y aún se atrevía a formular
y los usurpadores españoles; en suma, las perspectivas de futuro que veía en
siendo nosotros americanos por naci- el horizonte de la historia continental.
miento, y nuestros derechos los de Eu- Precisamente por haber sido escritas
ropa, tenemos que disputar éstos a los por un combatiente derrotado una y
[nativos] del país, y que mantenernos en otra vez, traicionado y abandonado a
él contra la opinión de los invasores; así su suerte por quienes debían haber-
nos hallamos en el caso más extraordi- lo acompañado en la lucha, las ideas
nario y complicado”. plasmadas en ella adquieren un valor
Esas ideas fueron fijadas en la car- trascendental, pues revelan que habían
ta que un caballero sudamericano es- sido dictadas por una personalidad de
cribiera como respuesta a otra de un temple extraordinario, que se movía
personaje inglés residente en Jamaica, paralelamente en los espacios del pen-
que todo parece indicar era un repre- samiento y de la acción, y para quien
sentante oficial u oficioso del gobierno las derrotas no eran más que un acicate
británico. Y su autor era un combatiente para los futuros combates. En fin, las
revolucionario al que la suerte le había letras de esa carta nos muestran tam-
27
bién a un hábil político y fino diplomá- o región nativa, de nuestro país y de
tico, que sabe mover el interés de los nuestra América.
otros en beneficio de su causa y que, Este es uno de los elementos antro-
en este caso concreto, busca mostrarle pológicos y culturales más curiosos del
a la Gran Bretaña las ventajas que ten- ser latinoamericano, que coexiste casi sin
dría para ella la existencia de una His- contradicción en diversos niveles o espa-
panoamérica independiente de España cios del ser nacional, precisamente por-
y dueña de su propio destino. que Hispanoamérica es una gran nación
A los latinoamericanos de hoy la Car- que, mal que nos pese, tuvo su origen en
ta de Jamaica nos sorprende por su vigor ese crisol histórico de la vida colonial,
intelectual, pero también nos señala al- pero que a la hora de su emancipación
gunas rutas conceptuales y metodológi- no logró sostenerse unida por causa de
cas. La primera de ellas es que nos incita esos “climas remotos, situaciones diver-
a pensar en nuestra América antes que sas, intereses opuestos, caracteres dese-
en nuestras pequeñas patrias particula- mejantes”, a los que solía referirse el Li-
res. La segunda, que nos invita a mirar bertador en sus reflexiones.
a América Latina como una sola nación, Esa gran nación existente en la
asentada en similares orígenes indo-his- realidad exigía para su liberación un
panos y, por tanto, dueña de una cultura esfuerzo de unidad, como lo planteó
común y un modo similar de percibir el Bolívar, de modo temprano, en su dis-
mundo, la vida social y la acción política. curso a la Sociedad Patriótica de Ca-
La tercera, es que nos invita a reflexio- racas, la noche del 3 de julio de 1811,
nar críticamente sobre nuestra estruc- cuando anunció que el objetivo cen-
tura social y sus conflictos interiores. Y tral de su acción era la unidad nacional
la cuarta, es que nos convoca a estudiar de la América Hispana. Dijo: “Lo que
descarnadamente nuestra dependencia queremos es que esa unión sea efecti-
frente a poderes coloniales o neocolo- va y para animarnos a la gloriosa em-
niales, como paso indispensable para la presa de nuestra libertad; unirnos para
formulación de cualquier proyecto de reposar, para dormir en los brazos de
liberación nacional latinoamericana. la apatía, ayer fue una mengua, hoy es
Y llegados a este punto creemos una traición... Pongamos sin temor la
útil meditar sobre los diversos niveles piedra fundamental de la libertad su-
que el concepto de lo “nacional” tie- ramericana: vacilar es perdernos”.
ne en América Latina, donde podemos Algún tiempo después, en una carta al
ser y sentirnos, al mismo tiempo y sin general Santiago Mariño, insistía en esa
contradicción alguna, nacionales de idea original de unidad y la desarrollaba
nuestra etnia, de nuestra patria chica en sus perspectivas políticas: “Si unimos
28
todo en una misma masa de nación, al cesario que tuviese las facultades de un
paso que extinguimos el fomento de los dios, y cuando menos, las luces y virtudes
disturbios, consolidamos más nuestras de todos los hombres.”
fuerzas y facilitamos la mutua coopera- Frente a tal circunstancia, Bolívar con-
ción de los pueblos a sostener su causa cibe entonces una solución alternativa: si
natural. Divididos, seremos más débiles, la América hispanohablante no puede
menos respetados de los enemigos y neu- emerger de una vez como una inmensa
trales. La unión bajo un solo Gobierno y poderosa república, capaz de desafiar al
Supremo hará nuestra fuerza y nos hará Viejo Mundo y contribuir a una reorgani-
formidables a todos”. zación democrática de la sociedad huma-
Lamentablemente, nuestra América na, debe optar al menos por constituirse
de comienzos del siglo XIX, dividida en una Gran Confederación de Estados
interiormente por esas realidades que Independientes. Más tarde, redondeando
Bolívar describiera tan minuciosamente esa idea, plantearía que esa confederación
en esa carta escrita en Jamaica, no pudo debía tener una dieta o congreso común
constituirse en esa nación única que so- que “nos sirviese de consejo en los gran-
ñaron los precursores de la independen- des conflictos, de punto de contacto en
cia y para la que escogieron el nombre los peligros comunes, de fiel intérprete
de “Colombia”, en homenaje al viajero en los tratados públicos cuando ocurran
que la descubrió para España. Así, ve- dificultades, y de conciliador, en fin, de
mos que el mismo Libertador, en esta nuestras diferencias”.
carta profética, insiste todavía en la idea Doscientos años después, nos en-
de esa república continental al expresar: contramos otra vez con el reto de la
“Yo deseo más que otro alguno ver for- realidad. Ahora ya no se trata de luchar
mar en América la más grande nación del contra el dominio colonial español, sino
mundo, menos por su extensión y rique- contra la telaraña de intereses neoco-
zas, que por su libertad y gloria”. Pero a loniales, imperiales y oligárquicos que
renglón seguido cede paso a la presencia han impuesto sobre nuestra “Patria
de la realidad que opaca ese sueño, y ma- Grande” un complejo sistema de do-
nifiesta: “Aunque aspiro a la perfección minación y saqueo. Hallamos que, lue-
del gobierno de mi patria no puedo per- go de dos siglos de proclamada inde-
suadirme que el nuevo mundo sea por el pendencia política, seguimos atados a
momento regido por una gran república. ese modelo de “repúblicas portuarias”
... para que un solo gobierno dé vida, ani- que nos fue impuesto por el capitalis-
me, ponga en acción todos los resortes mo mundial, repúblicas que han vivido
de la prosperidad pública, corrija, ilustre para alimentar a sus respectivos puer-
y perfeccione al nuevo mundo, sería ne- tos, proveyéndoles de las materias pri-
29
mas exportables que exigían los países colectivas de ese espíritu de imitación
centrales y proveyéndose de los bienes de lo extranjero y de servilismo frente
elaborados que se importaban desde a los dueños del poder mundial.
esos mismos países. El puerto resulta- Encuentro que hemos avanzado un
ba ser, de este modo, un embudo que buen trecho por esa senda que nos lle-
succionaba hacia afuera las riquezas y va a encontrarnos con los sueños y el
recursos del interior, a la vez que un espíritu de Simón Bolívar y nuestros
ariete de penetración de las mercancías otros libertadores. Experiencias como
e intereses extranjeros. el Pacto Andino, el MERCOSUR, los
Por lo expuesto, tenemos por de- convenios Andrés Bello, Hipólito Una-
lante la tarea de reunificación que nos nue y otros; el Parlamento Andino, el
señalara el Libertador como horizonte Parlamento Latinoamericano y otros
político a alcanzar: la conformación de organismos similares revelan una bús-
esa gran Confederación de Repúblicas queda empeñosa, aunque dispersa y
Libres, que desde hace tiempo están algo atropellada, de mecanismos de
unidas por la base cultural heredada aproximación, alianza, integración y
del tiempo colonial, por la experien- construcción de una nueva América.
cia de libertad y los usos ciudadanos Mas esa Patria Grande que busca-
heredados de la vida republicana y por mos ahora ya no será solo hispanopar-
sus propios anhelos de unidad, anti- lante o hispanopensante, sino también
guos y actuales. Pero para lograrla ne- una Indoamérica y una Afroamérica
cesitamos superar las viejas diferencias en plenitud, donde las grandes masas
territoriales no resueltas, los recelos marginadas y de piel oscura, que hasta
políticos entre países, las diferencias hoy han sido condenadas a la pobre-
culturales y los efectos del desarrollo za, la marginalidad y los trabajos más
desigual. También tenemos que resca- duros y peor pagados, tengan tam-
tar ese espíritu de hermandad que ani- bién oportunidad de participar en la
mó a nuestros padres fundadores y los construcción de un mundo de nuevas
impulsó a colaborar para la común in- ideas, de plena libertad e igualdad, y
dependencia, para lo cual debemos co- puedan gozar equitativamente de los
menzar por despojarnos de esos tristes frutos de la naturaleza, de los bienes
y míseros “espíritus de supremacía”, de la economía y de los goces de la
por los cuales unos países miran con cultura y el arte.
desprecio o desdén a sus próximos,
por estimarlos inferiores. Y finalmente
debemos liberar nuestras mentalidades Quito, 20 de julio de 2015
30
Contexto histórico de la Carta de Jamaica
y su descubrimiento
Por Amílcar Varela Jara 1
Miembro Correspondiente de la Academia de Historia del Ecuador
1
Es el historiador a quien le corresponde el mérito de haber descubierto el original de la Carta de Jamaica en espa-
ñol, documento que fue autenticado a finales de 2014.
31
Al final del siglo XVIII, la situación Los realistas trataron de presentar al
económica de la mayoría de los habitantes mundo una imagen diferente de la situa-
de las colonias se deterioraba día a día; a la ción de las colonias, ocultando la cruel-
corona española le interesaba únicamen- dad, el yugo, el infortunio, la miseria, la
te que los caudales que iban de las colo- explotación, el robo y el menosprecio.
nias no disminuyan; al contrario, imponía El Libertador Bolívar desenmascaró a
medidas para incrementarlos; de esto, se los invasores iberos mostrando la reali-
encargaban sus funcionarios, quienes, dad de América con pruebas irrefutables.
además, menospreciaban a los contribu- Los colonialistas promovieron también
yentes. Ante esto, indígenas y mestizos la traición en filas patriotas; esto sucedió
protagonizaron importantes movimientos en Cartagena, en 1815, provocando que
en varios lugares del continente, siendo nuestro General tuviese que viajar a Ja-
reprimidos con prisión, penas de muerte maica. Veamos los hechos:
y confiscación de bienes. En enero de 1815, Simón Bolívar fue
En 1808, el trono de España fue a nombrado General en Jefe del Ejército de
manos de Napoleón Bonaparte que las Provincias Unidas de la Nueva Grana-
nombró a su hermano José, Rey de Es- da. Inmediatamente, solicitó a Cartagena
paña, debido a la abdicación de Carlos armamento, municiones y barcos, “para
IV y de su hijo, Fernando VII. Este úl- atacar y destruir los enemigos de la pa-
timo pasó cautivo en el castillo de Va- tria”; su objetivo era liberar a Santa Mar-
lencay, de 1808 a 1814, “demostrando ta, Maracaibo, Coro y Caracas, ocupadas
servil sumisión a Napoleón”, quien le por los realistas. El General Castillo, Jefe
permitió volver al trono en marzo de Militar de Cartagena, no atendió los reite-
1814. En estos años, el movimiento in- rados pedidos. Bolívar creía que la negati-
dependentista americano había logrado va era por resentimientos personales; no
importantes triunfos, aunque los realis- tenía conocimiento de que aquel estaba
tas recuperaron ciertos sectores. coaligado con las autoridades realistas. El
Cuando Fernando VII volvió al tro- español Francisco de Montalvo, Capitán
no trató de recobrar, a cualquier costo, General de Nueva Granada, desde Santa
la fuente de riquezas incalculables que Marta, lo confirma el 5 de abril de 1815,
significaba América; envió hombres y ar- en comunicación a Torivio Montes, Pre-
mamento para fortalecer sus tropas que, sidente de la Real Audiencia de Quito, di-
como siempre, actuaron con ferocidad ciéndole que Cartagena
sin límites, devastando pueblos enteros
sin importarles la edad ni el sexo de sus se niega abiertamente a entregarle las
víctimas; pretendiendo así, frenar la lu- armas, que ha pedido para venir contra
esta Plaza, protestando que no le facilitará
cha libertaria.
32
el menor auxilio. Si se mantienen en dicha fuerzas invasoras, el Libertador renunció
resolución se frustrarán los designios de la dirección del Ejército. “He sacrificado
Bolívar; y a fin de que no desmayen, he
todo por la paz”, “Amo la libertad de la
ofrecido al Gobierno y Ciudad de Carta-
gena toda la protección Real que está en América más que mi gloria propia; y para
mis facultades para ayudarla a salir de su conseguirla no he ahorrado sacrificios”,
embarazo, exhortándoles a que entren en dirá después.
su deber, y reconozcan su legítimo Sobe- • El 9 de mayo, Bolívar y sus com-
rano el Señor Don Fernando 7º. pañeros se embarcaron en el buque de
guerra inglés “La Decouverte”, arriban-
Las tropas realistas se fortalecieron y do a Kingston, el 14. “Me resolví a hacer
controlaron Venezuela, Santa Marta, el río el último esfuerzo por salvar al país de la
Magdalena, la Audiencia de Quito y el Perú. anarquía, y al ejército de todas las priva-
Es decir, los españoles estaban en condi- ciones que padecía por el efecto de las
ciones de restablecer todas las colonias. pasiones que se habían excitado en Car-
tagena contra mí”. “Me he salido a dar
Síntesis e hitos de la Carta la alarma al mundo, a implorar auxilios,
a anunciar a la Gran Bretaña y a la hu-
• En enero de 1815, Simón Bolí- manidad toda, que una gran parte de su
var fue nombrado General en Jefe del especie va a fenecer, y que la más bella
Ejército de Nueva Granada. Inmediata- mitad de la tierra será desolada”.
mente, viajó en dirección a Cartagena, • En Jamaica, el Libertador realiza
a tomar el mando de las fuerzas milita- intensa actividad, describiendo lo que
res. Su objetivo: liberar a Santa Marta, realmente pasa en las colonias y solici-
Maracaibo, Coro y Caracas, ocupadas tando ayuda.
por los realistas. • El 19 de mayo, Bolívar le escribe
• Dirigentes de Cartagena se opu- al señor Maxwell Hyslop, desde Kings-
sieron al mando y no atendieron los ton, indicándole las ventajas que obten-
pedidos del Libertador de proveer ar- dría Inglaterra ayudando a los patriotas.
mamento, municiones y barcos. Bolívar Esa ayuda la resume así: “... veinte o
creía que la negativa era por resentimien- treinta mil fusiles; un millón de libras
tos personales; no tenía conocimiento esterlinas; quince o veinte buques de
de que estaban coaligados con las au- guerra, municiones, algunos agentes y
toridades realistas. Al mismo tiempo, se los voluntarios militares que quieran se-
supo que una expedición militar espa- guir las banderas americanas...”.
ñola llegó a Venezuela. Ante esto, para • El 6 de septiembre de 1815, en
evitar enfrentamiento entre patriotas y Kingston, el Libertador, que tenía 32
que puedan oponerse unitariamente a las años, dictó en castellano, a su secretario
33
Pedro Briceño Méndez, la “Contestación blica Bolivariana de Venezuela, que fue
de un Americano Meridional á un Caballero a Quito, por gestiones de María Augusta
de esta Ysla”2, (el señor Henry Cullen, Calle, Asambleísta de Ecuador. Al traba-
ciudadano inglés). A esta misiva, se la jo de esta Comisión, nos vinculamos con
conoce, como la Carta Profética de Jamaica. mi hijo, el ingeniero Johann Varela Enrí-
• El 20 de septiembre de 1815, en quez, quien, durante años, me ayudó en
Falmouth, Jamaica, se hizo la traducción la investigación.
al inglés; luego se publicó dos veces en
ese idioma: en 1818 y 1825. Algunos aspectos
• En 1833, Francisco Javier Yanes de la Carta Profética de Jamaica
realizó la primera publicación de la Carta,
en castellano. Todas las ediciones poste- El 29 de agosto de 1815, Henry Cu-
riores, se basan en ésta. llen, ciudadano inglés, radicado en Jamai-
• El original y posibles copias de la ca, escribió una carta al General Simón
Carta, en castellano, desaparecieron. Se Bolívar, con ideas y varias preguntas
las buscó en América y en Europa, por sobre América. A los ocho días, el 6 de
cerca de doscientos años, sin resultados. septiembre, el Libertador, contestó. Bo-
En abril de 1996, en el Archivo Histórico lívar tenía 32 años y dictó en castellano a
del Banco Central del Ecuador, hoy, del su secretario Pedro Briceño Méndez, la
Ministerio de Cultura, descubrí un ma- Contestación de un Americano Meridional á un
nuscrito antiguo, registrado como anóni- Caballero de esta Ysla”, conocida como la
mo y sin fecha, al que no se le prestó aten- Carta Profética de Jamaica. Esta misiva, si
ción; estaba en el olvido, en las sombras, bien es una contestación a un morador
en peligro de destruirse; así pasó decenas de Jamaica, estaba dirigida al mundo, en
de años. Fue comprado en 15.000 sucres, general; y, a Inglaterra, en particular.
(hoy, 60 centavos de dólar). Vendedores Con la carta, Bolívar denuncia al mun-
y compradores, no sabían qué documen- do la actitud de los invasores codiciosos
to negociaban. y crueles, durante trescientos años; fun-
• Después de analizar el manuscrito, damentando las razones de la rebeldía de
afirmé que ese documento era la Carta los americanos y su derecho a recuperar
Profética de Jamaica del Libertador Simón la libertad perdida, en Octubre de 1492.
Bolívar. Esto lo verificó en el año 2001 La carta es la síntesis del período colonial
un perito ecuatoriano; y, en el 2014, una en América; pero también, la descripción
Comisión Técnica, de la hermana Repú- de la bravura, de la persistencia de los
2
Así está escrito en el manuscrito que descubrí en Quito. AVJ.
34
habitantes por liberarse y de los logros listas, a la nobleza de los revolucionarios;
alcanzados. Es el pedido a solidarizarse del aislamiento y la desunión, a la unidad
con la rebeldía del Nuevo Mundo, ensan- y solidaridad; de los pueblos pequeños,
grentado. Es el llamado a la unidad de desarticulados, a la Confederación de
los patriotas y de los pueblos, para inde- Naciones; de la oscuridad, a las ciencias y
pendizarse, defenderse y progresar; es el las artes; finalmente, justifica la rebelión
grito que, aún hoy, se escucha y orienta el y el derecho de los pueblos coloniales, a
proceso de integración de los países de la independencia.
América Latina y el Caribe. Es el esbo-
zo del futuro de América: Bolívar, mira ... el destino de la América se ha fijado
conformada la Patria Grande, redimida irrevocablemente; el lazo que la unía a la
España está cortado [...] Lo que antes las
y cultivando las artes y las ciencias, con
enlazaba ya las divide; más grande es el
bienestar e igualdad. odio que nos ha inspirado la península,
Parece que Bolívar dictó la Carta mi- que el mar que nos separa de ella; me-
rando al Nuevo Mundo desde las cimas nos difícil es unir los dos continentes que
andinas: recorre su pasado, se posesiona reconciliar los espíritus de ambos países
del presente, se adueña del futuro y escri- [...] El velo se ha rasgado: ya hemos visto
la luz, y se nos quiere volver a las tinie-
be con claridad, erudición, patriotismo y
blas; se han roto las cadenas; ya hemos
amor a la libertad; analiza el ayer y el hoy sido libres, y nuestros enemigos preten-
de América y, describe su mañana con den de nuevo esclavizarnos. Por lo tanto,
precisión; se enmarca en el tiempo de la la América combate con despecho; y rara
colonia y avanza a la república; va de la vez la desesperación no ha arrastrado tras
servidumbre y la esclavitud, a la libertad; sí a la victoria3.
del despojo, la miseria, la opresión y el
exterminio, a la vigencia de los derechos
del hombre; de la perversidad de los rea- Ibarra, 5 de agosto de 2015
3
Manuscrito de la Carta de Jamaica, folios 2 y 2v.
35
Contestación de un
Americano Meridional
a un caballero de esta isla
37
“Tres siglos ha, dice V, que empeza- tomo esta esperanza por una predicción,
ron las barbaridades que los españoles si la justicia decide las contiendas de los
cometieron en el grande Hemisferio de hombres. El suceso coronará nuestros
Colón”. Barbaridades que la presente esfuerzos; porque el destino de la Améri-
edad ha rechazado como fabulosas, por- ca se ha fijado irrevocablemente; el lazo
que parecen superiores a la perversidad que la unía a la España está cortado, la
humana; y jamás serían creídas por los opinión era toda su fuerza; por ella se
críticos modernos, si constantes y repe- estrechaban mutuamente las partes de
tidos documentos no testificasen estas aquella inmensa Monarquía. Lo que an-
infaustas verdades. El filántropo Obis- tes las enlazaba ya las divide; más grande
po de Chiapas, el Apóstol de la Améri- es el odio que nos ha inspirado la penín-
ca, Las Casas1, ha dejado a la posteridad sula, que el mar que nos separa de ella;
una breve relación de ellas, extractada menos difícil es unir los dos continentes
de las sumarias que siguieron en Sevilla que reconciliar los espíritus de ambos
a los Conquistadores, con el testimonio países. El hábito a la obediencia; un co-
de cuantas personas respetables había mercio de intereses, de luces, de religión;
entonces en el Nuevo Mundo, y con los una recíproca benevolencia, una tierna
procesos mismos que los tiranos se hi- solicitud por la causa y la gloria de nues-
cieron entre sí: como consta por los más tros padres; en fin, todo lo que formaba
célebres historiadores de aquel tiempo. nuestra esperanza, nos venía de España.
Todos los imparciales han hecho justicia De aquí nacía un principio de adhesión
al celo, verdad y virtudes de aquel amigo que parecía eterno; no obstante que la
de la humanidad, que, con tanto fervor y inconducta de nuestros dominadores
firmeza, denunció ante su gobierno y sus relajaba esta simpatía, o por mejor decir
contemporáneos los actos más horroro- este apego forzado por el imperio de la
sos de un frenesí sanguinario. dominación. Al presente sucede lo con-
Con cuanta emoción de gratitud, leo trario: la muerte, el deshonor, cuanto es
el pasaje de la carta de V. en que me dice nocivo nos amenaza y tememos; todo lo
“que espera que los sucesos que siguieron sufrimos de esa desnaturalizada Madras-
entonces a las armas españolas, acompa- tra. El velo se ha rasgado: ya hemos visto
ñen ahora a las de sus contrarios los muy la luz, y se nos quiere volver a las tinie-
oprimidos americanos meridionales.” Yo blas; se han roto las cadenas; ya hemos
1
LAS CASAS, Bartolomé de (1474-1566), sacerdote español, ingresó a la Orden de los Dominicos, defensor de los
indios de América, ante la brutalidad e injusticia utilizadas por los colonizadores españoles; fue Obispo de Chiapas,
actual estado de México. Escribió: Brevíssima relación de la destrucción de los Indios e Historia General de las Indias,
1492 – 1520. (Mientras no se indique lo contrario, las notas son de Amílcar Varela).
38
sido libres, y nuestros enemigos preten- El Virreinato del Perú, cuya pobla-
den de nuevo esclavizarnos. Por lo tanto, ción asciende a millón y medio de ha-
la América combate con despecho; y rara bitantes, es sin duda el más sumiso, y al
vez la desesperación no ha arrastrado que más sacrificios se le han arrancado
tras sí a la victoria. para la causa del Rey; y bien que sean va-
Porque los sucesos hayan sido parciales rias las relaciones concernientes a aquella
y alternados, no debemos desconfiar de la hermosa porción de América, es indubi-
fortuna. En unas partes triunfan los Inde- table que ni está tranquila, ni es capaz de
pendientes, en tanto que los tiranos, en lu- oponerse al torrente que amenaza a las
gares diferentes, obtienen sus ventajas. ¿Y más de sus provincias.
cuál es el resultado final?, ¿no está el Nue- La Nueva Granada4, que es, por de-
vo - Mundo entero conmovido, armado cirlo así, el corazón de América, obede-
para su defensa? Echemos una ojeada, y ce a su gobierno general exceptuando el
observaremos una lucha simultánea en la Reino de Quito5 que, con la mayor difi-
inmensa extensión de este hemisferio. cultad, contienen sus enemigos, por ser
El belicoso estado de las provincias fuertemente adicto a la causa de su patria;
del Río de la Plata2 ha purgado su terri- y las provincias de Panamá y Santa Marta
torio y conducido sus armas vencedoras que sufren, no sin dolor, la tiranía de sus
al Alto Perú3; conmovido a Arequipa e señores. Dos millones y medio de habi-
inquietado a los realistas de Lima. Cerca tantes están esparcidos en aquel territo-
de un millón de habitantes disfrutan allí rio que actualmente defienden contra el
de su libertad. Ejército español bajo el General Mori-
El Reino de Chile, poblado de ocho- llo6, que es verosímil sucumba delante de
cientas mil almas, está lidiando contra la inexpugnable Plaza de Cartagena. Mas
sus enemigos que pretenden dominar- si la tomare será a costa de grandes pér-
lo; pero en vano, porque los que antes didas; y desde luego carecerá de fuerzas
pusieron un término a sus conquistas, bastantes para subyugar a los morígeros
los indómitos y libres araucanos, son y bravos moradores del interior.
sus vecinos y compatriotas; y su ejem- En cuanto a la heroica y desdichada
plo sublime es suficiente para probarles, Venezuela, sus acontecimientos han sido
que el Pueblo que ama su Independen- tan rápidos y sus devastaciones tales, que
cia, por fin la logra. casi la han reducido a una absoluta in-
2
Actual Argentina, Uruguay y Paraguay.
3
Hoy, Bolivia.
4
Hoy, Colombia, Ecuador y Panamá.
5
Audiencia de Quito, actual Ecuador.
6
MORILLO, Pablo, General en Jefe del llamado ejército pacificador español.
39
digencia, y a una soledad espantosa, no describe con fidelidad los sanguinarios
obstante que era uno de los más bellos crímenes cometidos en aquel opulen-
países de cuantos hacían el orgullo de la to Imperio. Allí la lucha se mantiene a
América. Sus tiranos gobiernan un de- fuerza de sacrificios humanos y de todas
sierto y sólo oprimen a tristes restos, que especies, pues nada ahorran los españo-
escapados de la muerte, alimentan una les, con tal que logren someter a los que
precaria existencia; algunas mujeres, ni- han tenido la desgracia de nacer en este
ños y ancianos son los que quedan. Los suelo, que parece destinado a empapar-
más de los hombres han perecido por no se con la sangre de sus hijos. A pesar de
ser esclavos, y los que viven combaten todo, los Mexicanos serán libres porque
con furor en los campos y en los pueblos han abrazado el partido de la patria, con
internos hasta expirar o arrojar al Mar a la resignación de vengar a sus pasados, o
los que, insaciables de sangre y de críme- seguirlos al sepulcro. Ya ellos dicen con
nes, rivalizan con los primeros monstruos Raynal9: llegó el tiempo en fin, de pagar
que hicieron desaparecer de la América a a los españoles suplicios con suplicios, y
su raza primitiva. Cerca de un Millón de de ahogar a esa raza de exterminadores
habitantes se encontraba en Venezuela; en su sangre o en el Mar.
y, sin exageración, se puede asegurar que Las Islas de Puerto Rico y Cuba, que
una cuarta parte ha sido sacrificada por entre ambas, pueden formar una pobla-
la tierra, la espada, el hambre, la peste, ción de setecientas a ochocientas mil
las peregrinaciones; excepto el terremo- almas, son las que más tranquilamente
to, todos resultados de la guerra. poseen los españoles, porque están fuera
En Nueva España7 había en 1808, se- del contacto de los Independientes. Mas,
gún nos refiere el Barón de Humboldt, ¿no son americanos estos Insulares? ¿no
siete millones ochocientas mil almas con son vejados? ¿no desean su bienestar?
inclusión de Guatemala. Desde aquella Este cuadro representa una escena
época, la insurrección, que ha agitado a militar de dos mil leguas de longitud, y
casi todas sus provincias, ha hecho dis- novecientas de latitud en su mayor exten-
minuir sensiblemente aquel cómputo que sión, en que diez y seis millones de Ame-
parecía exacto; pues más de un millón de ricanos defienden sus derechos, o están
hombres han perecido como lo podrá V. comprimidos por la nación Española;
ver en la exposición de Mr. Walton8, que que aunque fue en algún tiempo el más
7
Actual República de México.
8
WALTON, William, escritor inglés; colaboró un tiempo con los patriotas, gestionando en Londres, préstamos para
barcos, armas y municiones.
9
RAYNAL, Guillermo Tomás Francois, (1713-1796), fue sacerdote y se retiró. Historiador francés, en sus escritos
censuró al colonialismo y la esclavitud.
40
vasto Imperio del Mundo, sus restos son que expende y la sangre que derrama; a fin
ahora impotentes para dominar el nuevo de que, fijando su atención en sus propios
hemisferio, y hasta para mantenerse en el recursos, fundase su prosperidad y poder
antiguo. Y ¿la Europa civilizada, comer- sobre bases más sólidas que las de incier-
ciante y amante de la Libertad, permite tas conquistas, un comercio precario, y
que una vieja serpiente, por sólo satisfa- exacciones violentas en pueblos remotos,
cer su saña envenenada, devore la más enemigos y poderosos. La Europa misma,
bella parte de nuestro globo? Qué! ¿está por miras de sana política, debería haber
la Europa sorda al clamor de su propio preparado y ejecutado el proyecto de la In-
interés? ¿no tiene ya ojos para ver la justi- dependencia Americana; no sólo porque
cia?; ¿tanto se ha endurecido, para ser de el Equilibrio del mundo así lo exige, sino
este modo insensible.? Estas cuestiones, porque este es el medio legítimo y seguro
cuanto más las medito, más me confun- de adquirirse establecimientos ultramari-
den: llego a pensar que se aspira a que nos de Comercio. La Europa que no se
desaparezca la América; pero es imposi- halla agitada por las violentas pasiones de
ble porque toda la Europa no es Españo- la venganza, ambición y codicia, como la
la. ¡Qué demencia la de nuestra enemiga, España, parece que estaba autorizada por
pretender reconquistar la América, sin todas las Leyes de la Equidad, a ilustrarla
Marina, sin tesoros y casi sin Soldados!, sobre sus bien entendidos intereses.
pues los que tiene, apenas son bastantes Cuantos escritores habían tratado la
para retener a su propio pueblo en una materia se acordaban en esta parte. En
violenta obediencia y defenderse de sus consecuencia, nosotros esperábamos,
vecinos. Por otra parte, ¿Podrá esta Na- con razón, que todas las naciones cultas
ción hacer el Comercio exclusivo de la se apresurarían a auxiliarnos, para que
mitad del Mundo sin Manufacturas, sin adquiriésemos un bien cuyas ventajas
producciones territoriales, sin Artes, sin son recíprocas a entrambos hemisferios.
Ciencias, sin política.? Lograda que fue- Sin embargo, ¡cuán frustradas han que-
se esta loca empresa, y, suponiendo más dado nuestras esperanzas; no sólo los
aún, lograda la pacificación, los hijos de europeos, pero hasta nuestros herma-
los actuales americanos, unidos con los nos del norte, se han mantenido inmó-
de los Europeos reconquistadores, ¿no viles espectadores de esta contienda; que
volverían a formar dentro de veinte años, por su esencia es la más justa, y por sus
los mismos patrióticos designios que resultados la más bella e importante de
ahora se están combatiendo? cuantas se han suscitado en los siglos an-
La Europa haría un bien a la España tiguos y modernos! porque, ¿hasta dónde
en disuadirla de su obstinada temeridad, se puede calcular la trascendencia de la
porque a lo menos le ahorraría los gastos libertad del hemisferio de Colón?
41
“La felonía con que Bonaparte10, se le trata como a Emperador, y le po-
dice V., prendió a Carlos IV11 y a Fer- nen la Corona, fue por irrisión y no por
nando VII12, Reyes de esta nación, que respeto, para que experimentase este es-
tres siglos ha, aprisionó con traición a carnio antes que las torturas. Iguales a
dos Monarcas de la América Meridio- la suerte de este Monarca fueron las del
nal, es un acto muy manifiesto de la Rey de Mechoacán, Calzontzin; el Zipa
retribución divina, y al mismo tiempo, de Bogotá, y cuantos Toquis, Incas, Zi-
una prueba de que dios sostiene la jus- pas, Ulmenes, Caciques y demás digni-
ta causa de los Americanos y les conce- dades Indianas sucumbieron al poder
derá su Independencia”. español. El suceso de Fernando 7° es
Parece que V. quiere aludir al Mo- más semejante al que tuvo lugar en Chi-
narca de México Moctezuma, preso por le, en 1535, con el Ulmén de Copiapó,
Cortés13 y muerto según Herrera14, por entonces reinante en aquella Comarca.
el mismo, aunque Solís15 dice, que por el El español Almagro, pretextó como Bo-
pueblo; y a Atahualpa16, Inca del Perú, naparte tomar partido por la causa del
destruido por Francisco Pizarro y Die- legítimo Soberano; y en consecuencia,
go Almagro. Existe tal diferencia entre llama al Usurpador, como Fernando lo
los Reyes Españoles y los Reyes Ame- era en España: aparenta restituir al legí-
ricanos, en su suerte, que no admite timo a sus Estados, y termina por enca-
comparación: los primeros son tratados denar y echar a las llamas al infeliz Ul-
con dignidad, conservados, y al fin re- mén, sin querer ni aun oír su defensa.
cobran su libertad y trono; mientras que Este es el ejemplo de Fernando VII con
los últimos sufren tormentos inauditos su usurpador; los Reyes Europeos, sólo
y los vilipendios más vergonzosos. Si a padecen destierros; el Ulmén de Chile,
Guatimoctzin17, sucesor de Moctezuma, termina su vida de un modo atroz.
10
BONAPARTE, Napoleón (1769-1821), Emperador francés que coronó a su hermano José como Rey de España,
de 1808 a 1813, luego de apresar a Fernando VII.
11
CARLOS IV (1748-1819), Rey de España, abdicó el trono en favor de su hijo Fernando VII, que inició el reinado
el 19 de marzo de 1808.
12
FERNANDO VII, Rey de España, apresado por Bonaparte en mayo de 1808 y liberado en marzo de 1814 después
de haber demostrado servil sumisión a su captor y firmado un acuerdo con él. En ese período, los patriotas ameri-
canos, aparentando sumisión al preso, formaron Juntas de Gobierno excluyendo a los españoles.
13
CORTÉS, Hernán, (1485-1547), conquistador español.
14
HERRERA, Antonio de, (1559-1625), cronista español.
15
SOLÍS, Antonio de, (1610-1686), historiador español.
16
ATAHUALPA, nació en Caranqui, hoy parroquia urbana de la ciudad de Ibarra, Ecuador. Apresado en Cajamarca,
Perú, en 1532 y ejecutado en 1533 por orden del español Francisco Pizarro.
17
Yerno de Moctezuma, combatió a los conquistadores españoles, quienes le vencieron, apresaron y torturaron.
Cortés, lo hizo ahorcar.
42
“Después de algunos meses, añade Además, los tributos que pagan los Indí-
V, he hecho muchas reflexiones sobre genas; las penalidades de los esclavos; las
la situación de los americanos y sus es- primicias, diezmos y derechos que pesan
peranzas futuras; tomo grande interés sobre los labradores, y otros accidentes,
en sus sucesos pero me faltan muchos alejan de sus hogares a los pobres ame-
informes, relativos a su estado actual y a ricanos. Esto es sin hacer mención de la
lo que ellos aspiran: deseo infinitamen- guerra de exterminio que ya ha cegado
te saber la política de cada Provincia, cerca de un octavo de la población, y ha
como también su población; si desean ahuyentado una gran parte; pues enton-
Repúblicas o Monarquías, si formarán ces las dificultades son insuperables, y el
una gran República o una gran Monar- empadronamiento vendría a reducirse a
quía. Toda noticia de esta especie que V. la mitad del verdadero Censo.
pueda darme, o indicarme las fuentes a Todavía es más difícil presentir la
que deba ocurrir, la estimaré como un suerte futura del Nuevo Mundo, esta-
favor muy particular”. blecer principios sobre su política, y casi
Siempre las almas generosas se inte- profetizar la naturaleza del gobierno que
resan en la suerte de un pueblo que se llegará a adoptar. Toda idea relativa al
esmera por recobrar los derechos con porvenir de este país me parece aventu-
que el Criador y la Naturaleza le han do- rada. ¿Se pudo prever cuando el género
tado; y es necesario estar bien fascina- humano se hallaba en su infancia, rodea-
do por el error o por las pasiones para do de tanta incertidumbre, ignorancia y
no abrigar esta noble sensación; V. ha error, cuál sería el régimen que abrazaría
pensado en mi país, y se interesa por él; para su conservación? ¿Quién se habría
este acto de benevolencia, inspira el más atrevido a decir, tal Nación será Repú-
vivo reconocimiento. blica o Monarquía, esta será pequeña,
He dicho la población que se calcu- aquella grande?; en mi concepto, esta es
la por datos más o menos exactos, que la imagen de nuestra situación. Nosotros
mil circunstancias hacen fallidos, sin que somos un pequeño género humano: po-
sea fácil remediar esta inexactitud: por- seemos un mundo aparte, cercado por
que los más de los moradores tienen ha- dilatados mares; nuevos en casi todas las
bitaciones campestres y muchas veces Artes y Ciencias, aunque en cierto modo
errantes; siendo labradores, pastores, ya viejos en los usos de la sociedad Civil.
nómades, perdidos en medio de espesos Yo considero el estado actual de la
e inmensos bosques, llanuras solitarias América como cuando desplomado el
y, aislados entre lagos y ríos caudalosos. Imperio Romano, cada desmembración
¿Quién será capaz de formar una estadís- formó un sistema político, conforme
tica completa de semejantes comarcas? a sus intereses y situación, o siguiendo
43
la ambición particular de algunos Je- o por sus vicios, holla y usurpa los de-
fes, familias o Corporaciones. Con esta rechos del Ciudadano o súbdito. Apli-
notable diferencia, que aquellos miem- cando estos principios, hallaremos que
bros dispersos volvían a restablecer sus la América, no solamente estaba privada
antiguas naciones con las alteraciones de su libertad, sino también de la Tiranía
que exigían las cosas o los sucesos. Mas Activa o dominante. Me explicaré. En las
nosotros, que apenas conservamos ves- administraciones absolutas no se recono-
tigios de lo que en otro tiempo fue, y ce límites en el ejercicio de las facultades
que por otra parte no somos Indios ni gubernativas: la voluntad del gran Sultán,
Europeos, sino una especie media entre Kan, Dey y demás soberanos despóticos,
los legítimos propietarios del país y los es la ley suprema, y esta es casi arbitraria-
usurpadores Españoles: en suma, siendo mente ejecutada por los Bajaes, Kanes, y
nosotros americanos por nacimiento, y Sátrapas subalternos de la Turquía y Per-
nuestros derechos los de Europa, tene- sia, que tienen organizada una opresión
mos que disputar estos a los del país, y de que participan los súbditos en razón
que mantenernos en él contra la opinión de la autoridad que les confían. A ellos
de los invasores; así nos hallamos en el está encargada la Administración Civil,
caso más extraordinario y complicado. Militar, Política, de rentas y la Religión.
No obstante que es una especie de adi- Pero al fin son persas los Jefes de hispan,
vinación indicar cuál será el resultado y son Turcos los Visires del gran Señor,
la línea de política que la América siga; son Tártaros los Sultanes de la Tartaria.
me atrevo a aventurar algunas conjetu- La China no envió a buscar mandarines,
ras que desde luego caracterizo de arbi- militares y letrados al país de Gengis Kan
trarias, dictadas por un deseo racional y que la conquistó, a pesar de que los ac-
no por un raciocinio probable. tuales chinos son descendientes directos
La posición de los moradores del he- de los subyugados por los ascendientes
misferio Americano, ha sido, por siglos, de los presentes Tártaros.
puramente pasiva: su existencia política ¡Cuán diferente era entre nosotros! Se
era nula. Nosotros estábamos en un gra- nos vejaba con una conducta que, ade-
do todavía más abajo de la servidumbre, más de privarnos de los derechos que
y, por lo mismo con más dificultades para nos correspondían, nos dejaba en una
elevarnos al goce de libertad. Permítame especie de Infancia permanente, con
V. estas consideraciones para aclarar la respecto a las transacciones públicas. Si
cuestión. Los Estados son esclavos, por hubiésemos siquiera manejado nuestros
la naturaleza de su constitución, o por el asuntos domésticos en nuestra adminis-
abuso de ella: luego, un pueblo es escla- tración interior, conoceríamos el curso
vo, cuando el gobierno, por su esencia, de los negocios públicos y su mecanis-
44
mo. Gozaríamos también de la conside- otra asociación civilizada, por más que
ración personal, que impone a los ojos recorra la serie de las edades y de la po-
del pueblo cierto respeto maquinal, que lítica de todas las naciones. Pretender
es tan necesario conservar en las revo- que un país tan felizmente constituido,
luciones. He aquí por qué he dicho, que extenso, rico y populoso, sea meramente
estábamos privados hasta de la tiranía ac- pasivo, ¿no es un ultraje y una violación
tiva, pues que no nos era permitido ejer- de los derechos de la humanidad?
cer sus funciones. Estábamos, como acabo de expo-
Los Americanos en el sistema Espa- ner, abstraídos y digámoslo así, ausentes
ñol, que está en vigor, y quizá con mayor del Universo, en cuanto es relativo a la
fuerza que nunca, no ocupan otro lugar Ciencia de gobierno y administración del
en la sociedad que el de siervos propios Estado. Jamás éramos Virreyes, ni Go-
para el trabajo, y cuando más el de sim- bernadores, sino por causas muy extraor-
ples consumidores; y aún esta parte coar- dinarias; Arzobispos y Obispos, pocas
tada con restricciones chocantes: tales veces; Diplomáticos, nunca; Militares,
son las prohibiciones del cultivo de los solo en calidad de subalternos; Nobles,
frutos de Europa, el estanco de las pro- sin privilegios reales; no éramos en fin, ni
ducciones que el Rey monopoliza; el im- Magistrados ni financistas, y casi ni aún
pedimento de las fábricas que la misma Comerciantes; todo en contravención di-
Península no posee; los privilegios exclu- recta de nuestras instituciones.
sivos del comercio, hasta de los objetos El Emperador Carlos V formó un
de primera necesidad; las trabas entre pacto con los descubridores, conquis-
provincias y provincias americanas, para tadores y pobladores de América, que,
que no se traten, entiendan ni negocien; como dice Guerra18, es nuestro contra-
en fin, ¿quiere V. saber cuál era nuestro to social. Los Reyes de España convi-
destino.? Los campos para cultivar el nieron solemnemente con ellos que lo
Añil, la Grana, el Café, la Caña, el Cacao ejecutasen por su cuenta y riesgo, pro-
y el Algodón; las llanuras solitarias para hibiéndoles hacerlo a costa de la real ha-
criar ganados; los desiertos para cazar las cienda; y por esta razón se les concedía
bestias feroces; las entrañas de la tierra que fuesen señores de la tierra, que or-
para excavar el oro que no puede saciar a ganizasen la administración, y ejerciesen
esa Nación avarienta. la Judicatura en apelación; con otras mu-
Tan negativo era nuestro estado, que chas exenciones y privilegios, que sería
no lo encuentro semejante en ninguna prolijo detallar. El Rey se comprometió,
18
GUERRA, José, pseudónimo que utilizó en sus escritos, Fray Servando Teresa de Mier (1765-1827), religioso,
político y escritor mexicano. Entre sus obras está: Historia de la Revolución de Nueva España (1813).
45
a no enajenar jamás las provincias Ame- escena del Mundo, las eminentes digni-
ricanas, como que a él no tocaba otra ju- dades de Legisladores, Magistrados, Ad-
risdicción que la del alto dominio, sien- ministradores del Erario, Diplomáticos,
do una especie de propiedad feudal la Generales, y cuantas autoridades supre-
que allí tenían los conquistadores para sí mas y subalternas forman la Jerarquía de
y sus descendientes. Al mismo tiempo, un Estado, organizado con regularidad.
existen Leyes expresas que favorecen Cuando las águilas Francesas sólo res-
casi exclusivamente a los naturales del petaron los Muros de la Ciudad de Cádiz,
país, originarios de España, en cuanto y con su vuelo arrollaron a los frágiles
a los empleos civiles, Eclesiásticos y de gobiernos de la Península, entonces que-
rentas. Por manera que, con una viola- damos en la orfandad. Ya antes había-
ción manifiesta de las leyes y de los pac- mos sido entregados a la merced de un
tos subsistentes, se han visto despojar usurpador extranjero. Después, lisonjea-
aquellos naturales de la autoridad Cons- dos con la justicia que se nos debía, con
titucional que les daba su Código. esperanzas halagüeñas, siempre burladas
De cuanto he referido, será fácil cole- por último, inciertos sobre nuestro des-
gir, que la América no estaba preparada tino futuro, y amenazados por la Anar-
para desprenderse de la Metrópoli, como quía, a causa de la falta de un gobierno
súbitamente sucedió, por el efecto de legítimo, justo y liberal, nos precipitamos
las ilegítimas cesiones de Bayona, y por en el caos de la revolución. En el primer
la inicua guerra que la Regencia nos de- momento sólo se cuidó de proveer a la
claró, sin derecho alguno para ello; no seguridad interior, contra los enemigos
sólo por falta de Justicia, sino también que encerraba nuestro seno. Luego se
de legitimidad. Sobre la naturaleza de los extendió a la seguridad exterior: se esta-
gobiernos Españoles, sus decretos con- blecieron autoridades que sustituimos a
minatorios y hostiles, y el curso entero las que acabamos de deponer, encarga-
de su desesperada conducta, hay escritos das de dirigir el curso de nuestra revolu-
del mayor mérito en el periódico El Es- ción, y de aprovechar la coyuntura feliz
pañol, cuyo autor es el señor Blanco19; y en que nos fuese posible fundar un go-
estando allí esta parte de nuestra historia bierno constitucional, digno del presente
muy bien tratada, me limito a indicarlo. siglo, y adecuado a nuestra situación.
Los Americanos han subido de re- Todos los nuevos gobiernos marca-
pente, sin los conocimientos previos, y, ron sus primeros pasos con el estable-
lo que es más sensible, sin la práctica de cimiento de Juntas populares. Estas for-
los negocios públicos, a representar en la maron en seguida reglamentos para la
19
BLANCO Y CRESPO, José María (1775-1841). Escritor español. De 1810 a 1813, publicó en Londres, El Español.
46
convocación de congresos que produje- rrección en Setiembre de 1.810; y un año
ron alteraciones importantes; Venezuela después, ya tenían centralizado su gobier-
exigió un Gobierno democrático y Fede- no en Zitácuaro, instalando allí una Junta
ral; declarando previamente los derechos nacional, bajo los auspicios de Fernando
del hombre, manteniendo el Equilibrio VII, en cuyo nombre se ejercían las fun-
de los poderes y estatuyendo Leyes ge- ciones gubernativas. Por los aconteci-
nerales en favor de la libertad Civil, de mientos de la guerra, esta Junta se trasla-
Imprenta y otras; finalmente, se cons- dó a diferentes lugares; y es verosímil que
tituyó un gobierno independiente. La se haya conservado hasta estos últimos
Nueva Granada, siguió con uniformidad momentos, con las modificaciones que
los establecimientos políticos, y cuantas los sucesos hayan exigido. Se dice que ha
reformas hizo Venezuela; poniendo por creado un Generalísimo o dictador, que
base fundamental de su constitución el lo es el Ilustre General Morelos20; otros
sistema federal más exagerado que jamás hablan del célebre General Rayón21; lo
existió. Recientemente se ha mejorado cierto es que uno de estos dos grandes
con respecto al poder ejecutivo general, hombres, o ambos separadamente ejer-
que ha obtenido cuantas atribuciones le cen la autoridad suprema en aquel país: y
correspondan. Según entiendo, Buenos recientemente ha aparecido una constitu-
Aires, y Chile han seguido esta misma ción para el régimen del Estado. En Mar-
línea de operaciones; pero como nos ha- zo de 1812, el Gobierno residente en Sul-
llamos a tanta distancia, los documentos tepec22, presentó un plan de Paz y Guerra
son tan raros, y las noticias tan inexactas, al Virrey de México, concebido con la
no me animaré ni aun a bosquejar el cua- más profunda sabiduría. En él se recla-
dro de sus transacciones. mó el derecho de Gentes, estableciendo
Los sucesos de México han sido de- principios de una exactitud incontestable.
masiado varios, complicados, rápidos y Propuso la Junta que la guerra se hiciese
desgraciados, para que puedan seguir el como entre hermanos, y conciudadanos;
curso de su revolución. Carecemos, ade- pues que no debía ser más cruel que entre
más, de documentos bastante instructi- Naciones extranjeras; que los derechos
vos, que nos hagan capaces de juzgarlos. de Gentes y de guerra inviolables para los
Los Independientes de México, por lo mismos infieles y bárbaros, debían serlo
que sabemos, dieron principio a la Insu- más para Cristianos sujetos a un Sobera-
20
MORELOS Y PAVÓN, José María (1765-1815). Sacerdote y patriota mexicano; se unió a la revolución en 1810,
a órdenes del cura Miguel Hidalgo. En 1813, convocó un Congreso en Chipalcingo que le nombró Generalísimo y
declaró la Independencia de México. En diciembre de 1815, fue fusilado por los realistas.
21
LÓPEZ RAYÓN, Ignacio (1773-1833), patriota mexicano, destacado dirigente del movimiento libertario.
22
Sultepec, en la actualidad, es uno de los Municipios que conforman el Estado de México.
47
no y a unas mismas Leyes; que los prisio- sociedades, Asambleas y Elecciones po-
neros no fuesen tratados como Reos de pulares; y estos partidos nos tornaron a
Lesa Majestad, ni se degollasen los prisio- la esclavitud. Y así como Venezuela ha
neros que rendían las armas, sino que se sido la República Americana que más se
mantuviesen en rehenes para canjearlos; ha adelantado en sus instituciones políti-
que no se entrase a sangre y fuego en las cas, también ha sido el más claro ejemplo
poblaciones pacíficas, no los diezmasen de la ineficacia de la forma demócrata y
ni quintasen, para sacrificarlas; y concluye federal para nuestros nacientes Estados.
que, en caso de no admitirse este plan, se En Nueva Granada, las excesivas facul-
observarían rigurosamente las represalias. tades de los Gobiernos provinciales, y la
Esta negociación, se trató con el más alto falta de centralización en el general, han
desprecio: no se dio respuesta a la Junta conducido aquel precioso país al estado
Nacional, las comunicaciones originales a que se ve reducido en el día. Por esta
se quemaron públicamente en la Plaza razón sus débiles enemigos se han con-
de México, por mano del Verdugo; y la servado contra todas las probabilidades.
guerra de exterminio continuó por parte En tanto que nuestros compatriotas no
de los Españoles con su furor acostum- adquieran los talentos y las virtudes po-
brado, mientras que los Mexicanos y las líticas que distinguen a nuestros herma-
otras Naciones Americanas no la hacían nos del Norte, los sistemas enteramente
ni aun a muerte, con los prisioneros de populares, lejos de sernos favorables,
guerra, aunque fuesen Españoles. Aquí se temo mucho que vengan a ser nuestra
observa que, por causas de conveniencia, ruina. Desgraciadamente, estas cualida-
se conservó la apariencia de sumisión al des parecen estar muy distantes de no-
Rey, y aun a la Constitución de la Monar- sotros en el grado que se requiere; y por
quía. Parece que la Junta Nacional es ab- el contrario, estamos dominados de los
soluta en el ejercicio de las funciones le- vicios que se contraen bajo la dirección
gislativa, ejecutiva y judicial; y el número de una nación como la Española, que
de sus miembros muy limitado. sólo ha sobresalido en fiereza, ambición,
Los acontecimientos de la Tierra Fir- venganza y codicia.
me nos han probado que las institucio- “Es más difícil, dice Montesquieu23,
nes perfectamente representativas no sacar un pueblo de la servidumbre que
son adecuadas a nuestro carácter, cos- subyugar a uno libre”. Esta verdad está
tumbres y luces actuales. En Caracas el comprobada por los anales de todos los
espíritu de partido tomó su origen en las tiempos, que nos muestran las más de las
23
BARÓN DE LA BRÉDE Y DE MONTESQUIEU, Charles Louis de Secondat (1689-1755), escritor francés, miem-
bro de la Academia Francesa. Entre sus obras, se destaca: El Espíritu de las Leyes.
48
Naciones libres sometidas al Yugo, y muy generación sería infructuosa. Los Estados
pocas de las esclavas recobran su libertad. Americanos, han menester de los cuida-
A pesar de este convencimiento, los Meri- dos de gobiernos paternales, que curen
dionales de este continente han manifes- las plagas y las heridas del despotismo y
tado el conato de conseguir Instituciones la guerra. La Metrópoli, por ejemplo, sería
liberales, y aun perfectas; sin duda por México, que es la única que puede serlo
efecto del instinto que tienen todos los por su poder intrínseco, sin el cual no hay
hombres de aspirar a su mayor felicidad Metrópoli. Supongamos, que fuese el Ist-
posible: la que se alcanza infaliblemen- mo de Panamá, punto céntrico para todos
te cuando ellas están fundadas sobre las los extremos de este vasto continente: ¿no
bases de la justicia, de la libertad y de la continuarían éstos en la languidez y aun
igualdad. Pero, ¿seremos nosotros capaces en el desorden actual? Para que un solo
de mantener en su verdadero equilibrio la gobierno de vida, anime, ponga en acción
difícil carga de una República?; ¿Se pue- todos los resortes de la prosperidad públi-
de concebir que un pueblo recientemente ca, corrija, ilustre y perfeccione al Nuevo
desencadenado se lance a la esfera de la Mundo, sería necesario que tuviese las fa-
libertad, sin que, como a Ícaro, se le des- cultades de un dios, y cuando menos, las
hagan las alas y recaiga en el abismo? Tal luces y virtudes de todos los hombres.
prodigio es inconcebible, nunca visto. Por El espíritu de partido que al presente
consiguiente, no hay un raciocinio verosí- agita a nuestros Estados, se encendería en-
mil que nos halague con esta esperanza. tonces con mayor encono hallándose au-
Yo deseo más que otro alguno ver for- sente la fuente del poder, que únicamente
mar en América la más grande nación del puede reprimirla. Además, los Magnates
mundo, menos por su extensión y rique- de las capitales no sufrirían la preponde-
zas, que por su libertad y gloria. Aunque rancia de los Metropolitanos, a quienes
aspiro a la perfección del gobierno de mi considerarían como a otros tantos tira-
patria, no puedo persuadirme que el Nue- nos; sus celos llegarían hasta el punto de
vo Mundo sea por el momento regido por comparar a éstos con los odiosos Espa-
una gran república; como es imposible, no ñoles. En fin, una Monarquía semejante,
me atrevo a desearlo, y menos deseo aún sería un Coloso disforme, que su propio
una Monarquía universal de América, por- peso desplomaría a la menor convulsión.
que este proyecto, sin ser útil, es también Mr. de Pradt24 ha dividido sabiamen-
imposible. Los abusos que actualmente te a la América en quince o diez y siete
existen, no se reformarían, y nuestra re- Estados, independientes entre sí, gober-
24
DE PRADT, Dominique Georges Dufour (1759-1837), sacerdote, publicista, diplomático y escritor francés. Sus
obras sobre asuntos diplomáticos americanos, fueron prohibidas.
49
nados por otros tantos Monarcas. Estoy glos; pero fue, porque era República la
de acuerdo en cuanto a lo primero, pues Capital, y no lo era el resto de sus do-
la América comporta la creación de diez minios, que se gobernaban por Leyes e
y siete Naciones: en cuanto a lo segundo, instituciones diferentes.
aunque es más fácil conseguirlo, es me- Muy contraria es la política de un Rey
nos útil; y así, no soy de la opinión de las cuya inclinación constante se dirige al au-
Monarquías Americanas. He aquí mis ra- mento de sus posesiones, Riquezas y fa-
zones. El interés bien entendido de una cultades; con razón, porque su autoridad
República, se circunscribe en la esfera de crece con estas adquisiciones, tanto con
su conservación, prosperidades y Glo- respecto a sus vecinos, como a sus pro-
ria. No ejerciendo la libertad el Imperio, pios vasallos, que temen en él un poder
porque es precisamente su opuesto, nin- tan formidable, cuanto es su Imperio,
gún estímulo excita a los Republicanos a que se conserva por medio de la guerra y
extender los términos de su Nación, en de las conquistas. Por estas razones, pien-
detrimento de sus propios medios, con so que los Americanos, ansiosos de paz,
el único objeto de hacer participar a sus Ciencias, Artes, Comercio y Agricultura,
vecinos de una Constitución liberal. Nin- preferirán las Repúblicas a los Reinos; y
gún derecho adquieren, ninguna ventaja me parece que estos deseos se confor-
sacan, venciéndolos, a menos que los re- man con las miras de la Europa.
duzcan a Colonias, Conquistas o Aliados, No convengo en el sistema federal
siguiendo el ejemplo de Roma. Máximas entre los populares y representativos, por
y ejemplos tales están en oposición di- ser demasiado perfecto, y exigir virtudes
recta con los principios de justicia de los y talentos políticos muy superiores a los
sistemas republicanos: y, aun diré más, en nuestros: por igual razón rehúso la Mo-
oposición manifiesta con los Intereses narquía mixta de Aristocracia y demo-
de sus Ciudadanos; porque un Estado cracia que tanta fortuna y esplendor ha
demasiado extenso, en sí mismo o por procurado a la Inglaterra. No siéndonos
sus dependencias, al cabo viene en de- posible lograr entre las Repúblicas y Mo-
cadencia, y convierte su forma libre en narquías lo más perfecto y acabado, evi-
otra tiránica; relaja los principios que de- temos caer en Anarquías demagógicas o
ben conservarla, y ocurre por último al en Tiranías monócratas; busquemos un
despotismo. El distintivo de las pequeñas medio entre extremos opuestos que nos
Repúblicas, es la permanencia; el de las conducirían a los mismos escollos, a la
grandes, es vario, pero siempre se inclina infelicidad y al deshonor. Voy a arriesgar
al Imperio. Casi todas las primeras han el resultado de mis cavilaciones sobre la
tenido una larga duración; de las segun- suerte futura de la América; no la mejor,
das, sólo Roma, se mantuvo algunos si- sino la que le sea más asequible.
50
Por la naturaleza de las localidades, del Globo. ¡Acaso sólo allí podrá fijarse
riquezas, población y carácter de los algún día la Capital de la tierra!, como
Mexicanos, imagino que intentarán al pretendió Constantino que fuese Bizan-
principio establecer una República repre- cio, la del antiguo hemisferio.
sentativa, en la cual tenga grandes atri- La Nueva Granada se unirá con Ve-
buciones el poder ejecutivo, concentrán- nezuela, si llegan a convenirse en formar
dolo en un Individuo que, si desempeña una República Central, cuya Capital sea
sus funciones con acierto y justicia, casi Maracaibo, o una nueva Ciudad que, con
naturalmente vendrá a conservar una el nombre de Las Casas (en honor de este
autoridad vitalicia. Si su incapacidad o héroe de la filantropía) se funde entre los
violenta administración excita una con- confines de ambos países, en el soberbio
moción popular que triunfe, este mismo puerto de Bahía-honda. Esta posición,
poder ejecutivo quizá se difundirá en una aunque desconocida, es más ventajosa
Asamblea. Si el partido preponderante es por todos respectos. Su acceso es fácil, y
militar o aristocrático, exigirá probable- su situación tan fuerte, que puede hacer-
mente una Monarquía, que al principio se inexpugnable. Posee un clima puro y
será limitada y constitucional, y después saludable, un territorio tan propio para la
inevitablemente declinará en absoluta; agricultura como para la cría de ganados,
pues debemos convenir en que nada hay y una grande abundancia de Maderas de
más difícil en el orden político que la Construcción. Los Salvajes que la habi-
conservación de una Monarquía mixta; y tan serían civilizados, y nuestras posesio-
también es preciso convenir, en que sólo nes se aumentarían con la adquisición de
un pueblo tan patriota como el Inglés, la Guajira. Esta Nación se llamaría Co-
es capaz de contener la autoridad de un lombia, como un tributo de justicia y gra-
Rey, y de sostener el espíritu de libertad titud al criador25 de nuestro hemisferio.
bajo un Cetro y una Corona. Su gobierno podrá imitar al Inglés, con
Los Estados del Istmo de Panamá la diferencia de que, en lugar de un Rey,
hasta Guatemala formarán quizá una habrá un poder ejecutivo electivo, cuan-
asociación. Esta magnífica posición, en- do más vitalicio, y jamás hereditario, si se
tre los dos grandes mares, podrá ser con quiere República; una Cámara o Senado
el tiempo el emporio del Universo. Sus legislativo hereditario que, en las tem-
canales acortarán las distancias del Mun- pestades políticas se interponga entre las
do, estrecharán los lazos comerciales de olas populares y los rayos del Gobierno;
Europa, América y Asia, traerán a tan fe- y un Cuerpo legislativo de libre elección,
liz región los tributos de las cuatro partes sin otras restricciones, que las de la Cá-
25
Se refiere a Cristóbal Colón.
51
mara Baja de Inglaterra. Esta Constitu- ca. Si alguna permanece largo tiempo en
ción participaría de todas formas; y yo América, me inclino a pensar que será
deseo que no participe de todos los vi- la Chilena. Jamás se ha extinguido allí el
cios. Como esta es mi patria, tengo un espíritu de Libertad; los vicios de la Eu-
derecho incontestable para desearla lo ropa y del Asia llegarán tarde o nunca, a
que en mi opinión es mejor. Es muy po- corromper las costumbres de aquel ex-
sible que la Nueva Granada, no conven- tremo del Universo. Su territorio es limi-
ga en el reconocimiento de un Gobierno tado, estará siempre fuera del contacto
Central, porque es en extremo adicta a inficionado del resto de los hombres: no
la Federación; y entonces formará por sí alterará sus leyes, usos y prácticas; pre-
sola un Estado que, si subsiste, podrá ser servará su uniformidad en opiniones po-
muy dichoso por sus grandes recursos de líticas y religiosas; en una palabra, Chile
todos géneros. puede ser libre.
Poco sabemos de las opiniones que El Perú, por el contrario, encierra dos
prevalecen en Buenos Aires, Chile y el elementos enemigos de todo régimen
Perú. Juzgando por lo que se trasluce, y justo y liberal: oro y esclavos. El primero,
por las apariencias en Buenos Aires, habrá lo corrompe todo; el segundo, está co-
un Gobierno Central, en que los Militares rrompido por sí mismo. El alma de un
se lleven la primacía por consecuencia de Siervo, rara vez alcanza a apreciar la sana
sus divisiones intestinas y guerras exter- libertad: se enfurece en los tumultos, o
nas. Esta Constitución degenera necesa- se humilla en las cadenas. Aunque estas
riamente en una oligarquía o una Mono- reglas serían aplicables a toda la Améri-
cracia, con más o menos restricciones, y ca, creo que con más justicia, las merece
cuya denominación nadie puede adivinar. Lima, por los conceptos que he expues-
Sería doloroso que tal cosa sucediese, por- to, y por la cooperación que ha prestado
que aquellos habitantes son acreedores a a sus Señores contra sus propios herma-
las más espléndidas glorias. nos, los ilustres hijos de Quito, Chile y
El Reino de Chile está llamado por la Buenos Aires. Es constante que el que
naturaleza de su situación, por las cos- aspira a obtener la libertad, a lo menos
tumbres inocentes y virtuosas de sus lo intenta. Supongo que en Lima no to-
moradores, por el ejemplo de sus veci- lerarán los ricos la democracia, ni los es-
nos los fieros Republicanos del Arauco26, clavos y pardos libertos la aristocracia.
a gozar de las bendiciones que derraman Los primeros preferirán la tiranía de uno
las justas y dulces Leyes de una Repúbli- solo, por no padecer las persecuciones
26
Arauco, provincia del sur de Chile. Los araucanos se destacaron por su oposición a la dominación española; so-
bresalen: Lautaro y Caupolicán, dirigentes de importantes movimientos indígenas.
52
tumultuarias, y por establecer un orden e Imperios a tratar y discutir sobre los
siquiera pacífico. Mucho hará si consigue altos intereses de la Paz y de la Guerra,
recobrar su independencia. con las naciones de las otras tres partes
De todo lo expuesto podemos dedu- del Mundo. Esta especie de Corporación
cir estas consecuencias: las provincias podrá tener lugar en alguna época dicho-
Americanas se hallan lidiando por eman- sa de nuestra regeneración, otra esperan-
ciparse, al fin obtendrán el suceso; algu- za es infundada; semejante a la del Abate
nas se constituirán de un modo regular St. Pierre27, que concibió el laudable deli-
en Repúblicas federadas y centrales; se rio de reunir un Congreso Europeo, para
fundarán Monarquías, casi inevitable- decidir de la suerte y de los intereses de
mente, en las grandes secciones; y algu- aquellas naciones.
nas serán tan infelices que devorarán sus “Mutaciones importantes y felices,
elementos, ya en la actual, ya en las fu- continúa V., pueden ser frecuentemen-
turas revoluciones; que una gran Monar- te producidas por efectos individua-
quía, no será fácil consolidar; una gran les”. Los americanos meridionales tie-
República, imposible. nen una tradición que dice, que cuando
Es una Idea grandiosa pretender for- Quetzalcoátl, el Hermes o Buda de la
mar de todo el Nuevo Mundo, una sola América del Sur, resignó su administra-
nación con un solo vínculo que ligue sus ción y los abandonó, les prometió que
partes entre sí y con el todo. Ya que tiene volvería después que los siglos destina-
un origen, una lengua, unas costumbres dos hubiesen pasado; y que él restable-
y una Religión, debería por consiguiente cería su Gobierno, y renovaría su feli-
tener un solo Gobierno, que confederase cidad. Esta tradición ¿no opera y excita
los diferentes estados que hayan de for- una convicción de que muy pronto
marse; más no es posible, porque climas debe volver? ¿concibe V. cuál sería el
remotos, situaciones diversas, intereses efecto que produciría, si un individuo,
opuestos, caracteres desemejantes, divi- apareciendo entre ellos, demostrase los
den a la América. ¡Qué bello sería que el caracteres de Quetzalcoátl, el Buda del
Istmo de Panamá fuese para nosotros lo Bosque o Mercurio, del cual han habla-
que el de Corinto para los Griegos! ¡oja- do tanto las otras naciones?; ¿no cree
lá que algún día tengamos la fortuna de V. que esto inclinaría todas las partes?;
instalar allí un augusto Congreso de los ¿no es la unión todo lo que se necesita
Representantes de las Repúblicas, Reinos para ponerlos en estado de expulsar a
27
SAINT - PIERRE Charles Irenée Castel de, conocido el Abate St. Pierre (1658-1743), escritor, académico y
diplomático francés. Elaboró el proyecto de paz universal proponiendo la “unión permanente y perpetua” entre
los estados europeos.
53
los Españoles, sus tropas, y a los par- muchos escritores católicos han procura-
tidarios de la corrompida España, para do alejar la Idea de que este Profeta fuese
hacerlos capaces de establecer un Im- verdadero, sin querer reconocer en él, a
perio poderoso, con un Gobierno libre un Santo Tomás, como lo afirman otros
y Leyes benévolas? célebres autores. La opinión general es
Pienso como V., que causas indivi- que Quetzalcoátl es un Legislador divino
duales pueden producir resultados ge- entre los pueblos paganos de Anáhuac,
nerales, sobre todo en las revoluciones. del cual era lugarteniente el gran Mocte-
Pero no es el Héroe, gran profeta o zuma, derivando de él su autoridad. De
Dios del Anáhuac, Quetzalcoátl, el que aquí se infiere que nuestros Mexicanos,
es capaz de operar los prodigios bené- no seguirían al Gentil Quetzalcoátl, aun-
ficos que V. propone. Este personaje es que pareciese bajo las formas más idén-
apenas conocido del Pueblo Mexicano y ticas y favorables; pues que profesan una
no ventajosamente; porque tal es la suer- Religión la más intolerante, y exclusiva de
te de los vencidos, aunque sean Dioses. las otras.
Sólo los historiadores y literatos, se han Felizmente los directores de la In-
ocupado cuidadosamente en investigar dependencia de México se han aprove-
su origen, verdadera o falsa misión, sus chado del fanatismo con el mayor acier-
profecías y el término de su carrera. Se to, proclamando a la famosa Virgen de
disputa si fue un apóstol de Cristo, o Guadalupe por Reina de los patriotas,
bien pagano; unos reponen que su nom- invocándola en todos los casos arduos,
bre quiere decir Santo Tomás, otros que y llevándola en sus Banderas. Con esto,
Culebra Emplumajada; y otros dicen que el entusiasmo político ha formado una
es el famoso Profeta de Yucatán, Chilan- mezcla con la Religión, que ha producido
Cambal. En una palabra, los más de los un fervor vehemente por la sagrada cau-
autores Mexicanos polémicos e histo- sa de la libertad. La veneración de esta
riadores profanos, han tratado con más Imagen en México, es superior a la más
o menos extensión la cuestión sobre el exaltada que pudiera inspirar el más dies-
verdadero carácter de Quetzalcoátl. El tro y dichoso Profeta.
hecho es, según dice Acosta28, que él es- Por otra parte, el tiempo de las apa-
tableció una Religión, cuyos ritos, dog- riciones ha pasado; y aunque fuesen los
mas y misterios tienen una admirable afi- americanos más supersticiosos de lo que
nidad con la de Jesús, y que quizá es la son, no prestarían fe a las supercherías
más semejante a ella. No obstante esto, de un Impostor, que sería tenido por un
28
ACOSTA, José de, (1539-1600), escritor español, jesuita, llegó al Perú en 1571. Autor de Historia Natural y Moral
de las Indias (1590), sobre la geografía física e historia natural de México y Perú.
54
cismático o por el Anticristo anunciado España, que posee más elementos para
en nuestra Religión29. la Guerra, que cuantos nosotros furtiva-
Seguramente, la unión es lo que nos fal- mente podemos adquirir.
ta para completar la obra de nuestra rege- Cuando los sucesos no están asegurados;
neración. Sin embargo, nuestra división, no cuando el Estado es débil, y cuando las em-
es extraña, porque tal es el distintivo de las presas son remotas, todos los hombres vaci-
guerras civiles, formadas generalmente en- lan: las opiniones se dividen, las pasiones las
tre dos partidos: conservadores y reforma- agitan, y los enemigos las animan para triun-
dores. Los primeros son, por lo común, más far por este fácil medio. Luego que seamos
numerosos, porque el Imperio de la cos- fuertes, bajo los auspicios de una nación li-
tumbre, produce el efecto de la obediencia a beral que nos preste su protección, se nos
las potestades establecidas; los últimos, son verá de acuerdo cultivar las virtudes y los
siempre menos numerosos, aunque más talentos que conducen a la gloria; entonces
vehementes e ilustrados. De este modo, la seguiremos la marcha majestuosa hacia las
masa física se equilibra con la fuerza moral, grandes prosperidades a que está destinada
y la contienda se prolonga, siendo sus resul- la América Meridional, entonces las ciencias
tados muy inciertos. Por fortuna, entre no- y las artes, que nacieron en el Oriente, y han
sotros, la masa ha seguido a la inteligencia. ilustrado a la Europa, volarán a Colombia
Yo diré a V. lo que puede ponernos libre que las convidará con un asilo.
en aptitud de expulsar a los Españoles Tales son, Señor, las observaciones
y de fundar un Gobierno libre. Es la y pensamientos que tengo el honor de
unión, ciertamente; mas esta unión no someter a V, para que las rectifique o
nos vendrá por prodigios divinos, sino deseche, según su mérito30; [suplicán-
por efectos sensibles y esfuerzos bien dole se persuada que me he atrevido a
dirigidos. La América está encontrada exponerlos, más por no ser descortés,
entre sí, porque se halla abandonada de que porque me crea capaz de ilustrar a
todas las Naciones; aislada en medio del V. en la materia.
Universo, sin relaciones diplomáticas
ni auxilios militares, y combatida por la Soy de V., etc., etc., etc.]31
29
Este párrafo fue suprimido en la primera publicación en castellano de esta Carta, realizada por Francisco Yanes,
en 1833; tampoco consta en las ediciones posteriores; pero si está, en la traducción al inglés y, en dos publicacio-
nes, en ese idioma.
30
El documento que descubrí en Quito, termina en esta parte. Según el texto de la primera edición de la Carta,
en castellano, publicada por Francisco Javier Yanes, en 1833, faltaría un folio, con las palabras que están puestas
entre corchetes. NB: no está el nombre del Libertador.
31
Si bien se ha modernizado la ortografía y, en ocasiones, también la puntuación para darle mayor claridad al texto,
hemos preferido, en su mayoría, mantener el uso de las mayúsculas según consta en el manuscrito. (N. del E.)
55
Facsímil de la Carta de Jamaica
en Español
57
El original de la Carta de Jamaica en español se encuentra en el Archivo Histórico
del Banco Central del Ecuador en el fondo Jacinto Jijón y Caamaño.
59
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General Bolivar’s Letter To A Friend,
On The Subject Of
South American Independence
91
my most ingenuous thoughts and wishes. as you are without doubt sufficiently
«Three ages are elapsed», you obser- acquainted with them. With what sensa-
ve, «since the commencement of those tions of gratitude do I peruse that para-
barbarities which were committed by the graph in your letter, wherein you express
Spaniards in the great hemisphere of Co- a hope, «that the same success which
lumbia», barbarities to which the present then attended the Spanish arms may
age had refused its belief, considering now follow those of her opponents, the
them as fabulous, from their appearing oppressed children of America». I recei-
so far below the depravity ‘of human ved this worthy hope as a favorable pre-
nature, which indeed would never have sage. If justice be allowed to determine
been credited in these days, had they not the contests, of men, success will crown
been confronted by documents which our efforts. Doubt it not: The destiny of
establish their unhappy truths. The phi- America is irrevocably fixed. Opinion
lanthropic bishop of Chiapas, apostle of was its only strength; by opinion the di-
the Indies, Las Casas, has left to poste- fferent portions of that immense mo-
rity a brief narrative of them, extracted narchy were linked together, what then
from the law process, instituted against united them, now, divides them. More
the conquerors in Seville, attested by all vast is our hatred for the Peninsula than
the people of consideration and eminen- the ocean which separates her from us:
ce, and even by the secret proceedings of less difficult is it to join the two conti-
the tyrants themselves; and the archbis- nents than to conciliate the two coun-
hop, Davila Padilla, chronicler of Philip tries, formerly the habits of obedience to
the Second assures us, that the celebrated constituted authorities - an interchange
Spanish writers Herrera, Munoz, Tor- of interests, knowledge, and religion, a
quemada, and others, copied and treated reciprocal benevolence, a tender solicitu-
with veneration that faithful author. In de for the native soil and the glory of our
a word, all impartial persons have ack- ancestors; in fine, all our hopes, all our
nowledged the zeal, truth, and virtue dis- wishes, lay centered in Spain. From the-
played by that friend to humanity, who, se emanated a principle of submission,
in the presence of his own government, which appeared eternal, although the
and his contemporaries, fearlessly and misconduct of our governors weakened
boldly reprobated those most horrid cri- this feeling of attachment to the princi-
mes, committed under the influence of a ples of government. The contrary now
sanguinary frenzy. obtains death, and dishonor, the most
I shall say nothing to you of the injurious, threaten us; and we are to re-
English, French, Italian, and German ceive these returns from a disgraced, un-
writers, who have treated of America, natural parent! But the veil is at length
92
removed: Although she wished to keep most of the Peruvian provinces.
us in darkness, we have seen light. We New Grenada, which may be consi-
have been already free! Do our enemies dered the heart of South America, obeys
then contemplate on re-enslaving us? We its general government, excepting the
are now contending for our liberty with kingdom of Quito, which with difficulty
enthusiasm, and it rarely happens that restrains its enemies from a warm par-
the career of desperation has not carried tiality to the cause of their country. And
victory along with it. the provinces of Panama and Santa Mar-
Is it because our successes have been tha bear not without discontents the op-
partial and alternate that we should dis- pressions of their masters.
trust our fortune? In some parts our li- With respect to the heroic but unha-
berators triumph, whilst in others, our ppy Venezuela, her disasters have been
enemies have their advantages. But what so numerous, and have occurred with
is the result? Is not the contest undeci- such rapidity, that she is now almost re-
ded? Do we not see the whole of this duced to a state of absolute want, and
new world in motion, armed in our de- of dejected misery – and this was one
fense? Let us cast our eyes around, and of those fine provinces which constitu-
we shall see, throughout the whole ex- ted the pride of America. Venezuela was
tent of this immense hemisphere, a si- said to contain nearly a million inhabi-
multaneous struggle. tants, and it can with truth be asserted.
The warlike disposition of the Río That one fourth has been sacrificed by
Plata provinces has cleared that territory, the sword, by earthquakes, by hunger,
and their victorious arms have reached by pestilence, by fatigue in travelling all,
Peru and Cuzco, disturbed Arequipa, with the exception of earthquakes, too
and put in alarm the royalists of Lima. results of warfare.
Nearly a million inhabitants in that quar- According to Baron Humboldt, the-
ter enjoy their liberty. re were, in the year 1808, in New Spain,
The Vice- Royalty of Peru, peopled seven million eight hundred thousand
with a million and a half inhabitants, is, souls, including Guatemala. Since that
without doubt, the most submissive, and epoch, however, the insurrection, which
that in which the greatest sacrifices have has more or less agitated all her provinces,
been extorted for the royal cause; but, has most sensibly diminished that com-
although the accounts respecting that putation, which was considered -exact,
beautiful portion of America be various, as you may observe by referring to a late
it is known to be very far from a state publication, which describes with fidelity
of tranquility, nor is it able the resist that the sanguinary crimes committed in that
overwhelming torrent which threatens opulent empire, where more than a mi-
93
llion men have perished. exclusive trade of one half the world?
The islands of Puerto Rico and Cuba, But supposing she should succeed in this
which jointly have a population of seven rash undertaking, nay more, supposing
or eight hundred thousand souls, are she could bring about a reconciliation,
the places of which the Spaniards keep would not our posterity, although united
possession with the smallest difficul- with that of the re-conquering Euro-
ty, as they are not within the immediate peans, in twenty years hence, form those
influence of the independents. But are grand and patriotic designs which we are
they not Americans? Are they not wron- now contending for? Europe would con-
ged? Will they not desire their emanci- fer a great benefit on Spain were sheet
pation? In offering an enlarged view of of dissuade her from her obstinate te-
this momentous subject, it presents an merity, as it would at least spare her the
enormous military scene, of two thou- expenditure of her revenue, and prevent
sand leagues in length, and nine hundred the effusion of blood. Then might she
in breadth, in which; sixteen millions of direct her attention to more laudable
human creatures are either defending and proper pursuits, and might ground
their rights, or bowing under the oppres- her prosperity and power on more dura-
sion of the Spanish government, which ble foundations than those of uncertain
formerly possessed the most extensive conquests; precarious commerce, and
empire in the universe, but is now. Don’t violent exactions from a people, distant,
only too impotent to rule the new world, unfriendly, and powerful. Europe her-
but insufficient to maintain itself in the self, on a principle of wisdom and poli-
old! And will it be permitted by Europe, cy, should have prepared and carried into
a part of the earth most civilized, most effect the grand project of American In-
commercial, and most friendly to liberty dependence, not merely because the ba-
to lay waste and desolate the most beau- lance of power requires it, but because it
tiful portion of the globe? What mad- would have been the most legal and cer-
ness it is for our enemy to suppose, that tain method of obtaining for herself ul-
we are to be re-conquered by a nation tra marine sources for her commerce. It
without a navy, without money, without is Europe, from being agitated with tho-
soldiery! As to her army, it is barely suffi- se contending emotions which exist in
cient to keep her own subjects in obe- Spain that was duly authorized, by every
dience, and wholly inadequate to defend principle of equity, to explain to her true
her neighbors besides, can a nation like interests.
Spain, without either manufactures, terri- «The turpitude with which», as you
torial productions, arts, sciences, or even say, «Bonaparte entrapped Charles IV,
policy, can she monopolize to herself the and Ferdinand VII, kings of that nation,
94
which three centuries ago treacherously to the situation of the Americans, and
imprisoned two South American monar- their future hopes. I take a great inter-
chs, is a conclusive instance of divine re- est in their success, but have not much
tribution, and at the same time a proof, information as to their actual condition,
that, as Heaven sustains the just cause of or that to which they aspire. I am infini-
the colonists, God will grant us our in- tely desirous of knowing the population
dependence», From this, it would appear of every province, as well as its policy.
that you allude to Montezuma, king of Whether they wish republics or monar-
Mexico, who was taken prisoner by Cor- chies or whether one great republic, or
tes, and killed, according to Herrera, by one great monarchy, all information of
him; although Solis says he was killed, by this nature which you can afford me, or
the people; and also to Atahualpa, Inca point out the sources from which I may
of Peru, who was destroyed by Francis- derive such knowledge, I shall esteem as
co Pizarro and Diego Almagro. There is a most particular favor. The great interest
so great a difference between the fate of you take in the fate of my country entit-
the Spanish kings and those of Ameri- les you to my warmest gratitude: Accept,
ca, that they cannot be compared. The Sir, I pray you, as a tribute of my sincere
former, were treated with dignity, preser- esteem, my desire to meet your wishes.
ved, and at length restored to their liber- I have already stated the population,
ty; and Ferdinand to the throne: whilst as well as it can be ascertained from the
the latter, suffered unheard-of torments, data with which we are furnished, but
and were made to undergo the most dis- which for a thousand reasons cannot be
graceful and contemptuous treatment. If exact. Most of the inhabitants have ru-
Guatamozin, successor to Montezuma, ral residences, and very often are errant,
was honored with princely usage, and as are all labourers or shepherds, scatte-
the crown placed on his head, it was as red throughout spacious and immense
a mark of derision, not of respect - that woods and plains, surrounded by beau-
he should be reminded of his fall before tiful and extensive lakes and rivers. Who
he suffered the torture. The fate of the therefore could form a complete state-
king of Mechoacan, Catzontzin, El Zipa ment of the numbers in such territories?
de Bogota, and all the princes, nobles, Besides, the contributions which the
and Indian dignitaries, who opposed the natives pay, the sufferings of the slaves,
power of Spain, was similar to that of the taxes, tithes and duties which press
this unhappy monarch. But, in returning on the labourers, and other casualties,
from this digression to your letter, I ob- drive the poor Americans from their ho-
serve you remark, that you have, for some mes. This too is without adverting to the
months past, made many reflections as war, which has already exterminated one
95
eighth part of the population, and dis- ancient customs, with such alterations
persed the greater part of the remaining as were required by circumstances. But
population; for, when this is considered, we, hardly preserving a vestige of our
the difficulty of arriving at any correct former state, neither Indians nor Euro-
statement of population and resources peans, but a race between the original
will be found insurmountable. It is still natives and the European Spaniards;
more difficult to divine what will be the being by birth Americans, and our rights
fate of the New World to establish any those of Europe, we have to dispute and
principles with respect to its politics, and fight for these contending interests, and
to predict what nature or kind of gover- to persevere in our endeavors notwiths-
nment it will ultimately adopt. All sur- tanding the opposition of our invaders;
mises relative to the future condition of so that we are placed in a most extraor-
this country appear to me hazardous and dinary and embarrassing dilemma. It is
rash. Could it have been foreseen, during a sort of prophecy to say what line of
the early periods of human nature, when policy will be finally adopted by Ameri-
mankind was obscured in uncertainty, ig- ca. I shall, however, make bold to offer
norance, and error, what regimen would some conjectures, which are dictated by
be adopted for their preservation? Who rational and good wishes, rather than by
has ventured to say, such a nation shall be any plausibility of argument. The posi-
a republic; another a monarchy; this shall tion of the inhabitants in the Columbia
be small; that great? Such, in my opinion, hemisphere has been, for ages, without
is the picture of our situation. We are, as parallel. We were in a state even below
it were, a race by ourselves; we possess slavery, and consequently were under
a, world apart, surrounded with different greater difficulty in raising ourselves to
seas; we are as yet strangers to almost all the enjoyment of liberty. Permit me to
the arts and sciences, although, to a cer- indulge in a few considerations, by way
tain degree, experienced in the common of illustrating this position. Nations are
usages of civil society. slaves, either from the nature of their
I consider the present state of Ame- constitution, or the abuse of it; thus, a
rica as similar to that of imperial Rome, people are called slaves when the go-
when she was decaying: Every division vernment, either by its regulations or
formed for itself a political system, its vices, oppresses and tramples on the
agreeable to its interests and situation, rights of their subjects. By applying the-
or followed the particular ambition of se principles, we shall find that Ameri-
certain chiefs, families, or corporations; ca is not only deprived of liberty, but
with this remarkable difference, that the also of active tyranny and dominion. I
dispersed. Tribes re-established their will thus explain this paradox: In abso-
96
lute governments there are no limits to nal consequence, which elicits from the
the authority of public functionaries, the people certain forms of respect that are
will of the Grand Sultan, the Chain, the essential to be preserved in all revolu-
Dey, and other despotic sovereigns is the tions.
supreme law, and is arbitrarily executed The Americans, under the Spanish
by the Bashaws and inferior governors system which is perhaps now acted on
in Turkey and Persia, where a system of with greater rigour than ever, occupy no
oppression is completely organized, and other place in society than that of brutes
is submitted to by the people by reason for labour; at best, that of simple con-
of the authority from which it emanates. summers, clogged with oppressive res-
These subordinate officers are entrusted trictions. For example, the prohibition
with the civil, military, and political admi- of all European productions; the fores-
nistration, the collection of duties, and talling of, the articles which the King
the protection of religion. But after all, monopolises: the non-admission of ma-
the chiefs of Ispaham are Persians, the nufactures which the Peninsula herself
viziers of the Gran Seignor are Turks, does not possess; the exclusion of com-
and the Chams of Tartary are Tartars. In merce, even to articles of the first neces-
China they do not send for their manda- sity; the obstacles put between provinces,
rins, military, and literati to the country to keep them from intercourse and com-
of Gengis Cham, who conquered them; merce. In fine, if you wish to know our
although the present race of Chinese are station: we have the bowels of the Earth
lineal descendants from the tribes sub- to dig for gold; the forest, that we may
jugated by the ancestors of the present breed cattle, and catch wild beasts for the
Tartars. With us it is quite different! We sake of their skins and finally, to cultivate
are annoyed with a conduct which, besi- the soil, that it may produce indigo, gra-
des depriving us of the rights to which in, coffee, cocoa, sugar, and cotton.
we are entitled, leaves us in a sort of So negative in our condition, that I can
permanent infancy with respect to pu- find nothing equal to it in any other civi-
blic transactions. It is for this reason, I lized societies, although I have adverted
say, that we are deprived even of active to the history of all ages, and the policy
tyranny, because we are not allowed to of all nations. To pretend that a people,
exercise the functions which belong to it. so happily constituted, so extensive, rich,
If we had properly managed our domes- and populous, should be merely patient,
tic matters, in our internal administra- is it not an outrage and a violation of the
tion, we should have known the course rights of humanity?
and the intricacy of public negotiation; We are, as I have just said, abstracted,
we should also have enjoyed that perso- and (if I may use the expression) absent;
97
as it were, from the universe, in all that and financial appointments! By the same
relates to the science of government and compact the descendants of the first
the administration of the state. We are settlers and discoverers of America are
never governors nor viceroys, but from true feudatories of the king, and conse-
some extraordinary causes; archbishops quently the magistracy of the country is
and bishops very seldom; diplomatists, a right which belongs to them; so that,
never; military officers, only as subal- by a manifest violation of all existing
terns; no magistrates, no financiers, and, laws and compacts, the natives have been
indeed, scarcely merchants. despoiled of that constitutional authori-
Emperor Charles V formed a com- ty which was conferred by the Colonial
pact with the discoverers, conquerors Code. From what I have said, it is easy
and settlers of America, which Guerra to infer that America was not prepared
calls our social contract. The kings of to separate from the mother country so
Spain agreed formally and solemnly with suddenly as she did, owing to the effect
them that it should be carried into effect of those illegitimate cessions at Bayon-
by themselves, at their own risk, prohibi- ne, which, as applicable to us, were nu-
ting expressly any interference with the gatory, because they were contrary to
royal prerogatives, and for that reason our constitution and by the unprovoked
gave them local titles of Lords of the war which the Regency unjustly declared
Land, that they should take the indige- against us, and not only in opposition to
nes under their protection as vassals; that justice, but to law also. Respecting the
they should establish courts and appoint nature of the Spanish government, their
judges; that they should exercise, in their mandatory and hostile decrees, and the
districts, the jurisdiction of appeals: all whole course of their desperate conduct,
which, with many other privileges and there are some very excellent writings in
immunities, which it would be prolix to the Spanish language, where this part of
detail, are set forth in the fourth volume our history is most ably treated, and I
of the Colonial Code. The king engaged therefore content myself with referring
never to disturb the American colonies, you to the work of mister Blanco.
as he held no other jurisdiction over them The Americans have risen suddenly,
than that of supreme domination, they without any previous knowledge, and
being a kind of property held by the con- what is still more remarkable, without
querors for them and their descendants. any acquaintance with public business,
At the same time, there are express which is so essentially necessary for the
laws which, almost exclusively, enact that accomplishment of all political underta-
the natives of a country of Spanish ori- kings: I say, they have suddenly advanced
gin should receive all civil, ecclesiastical, to the dignified eminence of represen-
98
ting legislators, magistrates, commissio- man, maintaining the just equilibrium of
ners of the national treasury, diploma- powers and enacting general laws favou-
tists, generals, and to all the authorities, rable to civil liberty, the freedom of the
both high and low, which are necessary press, and many others. New Grenada
to form the hierarchy of a state organi- followed uniformly the political establis-
zed with regularity. hment and all the reforms made by Ve-
When the French eagles merely res- nezuela, making the fundamental basis
pected the walls of Cadiz, and in their of her constitution the broadest federal
flight destroyed the impotent govern- system that ever existed: She has recently
ment of the Peninsula, we were then in improved the general executive power,
the state of orphans. We had before been by making many amendments. From
delivered over to the mercy of a tyrant what I can understand, Buenos Aires and
(Napoleon). Then, we were flattered with Chile have followed these examples; but
a semblance of justice, and mocked with as we are at so great a distance from tho-
hopes, always disappointed; and at length se parts, documents so rare, and accou-
from a situation of uncertainty as to our nts so imperfect, I shall not attempt to
future destiny, we precipitated ourselves describe the course of their transactions.
into the chaos of revolution. Our first There is, however, one very notable di-
care was to provide for internal security fference in a very essential point between
against the machinations of concealed them. Venezuela and New Grenada have
enemies, nourished in our bosoms. Our long ago declared their independence; it
attention was next directed to the con- is not known whether Buenos Aires and
sideration of external safety, by establis- Chili have yet done it.
hing authorities in lieu of those we had The occurrences in Mexico have been
deposed, in order to guide the course of too various, complicated, rapid, and un-
our revolution, to take advantage of the fortunate, to enable us to follow through
happy juncture to found a constitutional the revolution. We want, besides, docu-
government, worthy of the present age, ments to instruct us, and enable us to
and congenial to our situation. form a correct judgment. From what we
The first steps of all infantine gover- know, the independents of Mexico com-
nments have been always to establish menced their insurrection in September,
popular assemblies. These assemblies 1810, and in a year afterwards they had
then formed rules for the convocation concentrated a government in Zitaguaco,
of a congress, which finally produced appointed a national junta under the aus-
important alterations. Venezuela first pices of Ferdinand VII in whose name
erected a democratic and federal gover- the functions of government were ca-
nment, previously declaring the rights of rried on. From the casualties of war, this
99
junta was removed to several places, and lar elections - and those parties advan-
it is very probable that it is to this mo- ced us to a state of servitude. And thus
ment continued with such modifications Venezuela, which has been the republic
as may have arisen from the complexion among us most advanced in its politi-
of existing circumstances. It is said they cal establishments, affords us a striking
have created a generalissimo or dictator; example of the inefficacy of a democra-
some say that the illustrious general Mo- tical and federal system of government
relos is the person whilst others speak of in our unsettled condition. In New Gre-
the celebrated general Rayon. Certain it nada the excessive authority of the pro-
is that one of these great men, or per- vincial governments, and other want of
haps both of them, separately, exercise vigour and capacity in the general offi-
the supreme authority in those parts. cer, have reduced that beautiful country
This government in March 1812, then to the state in which we now see her. For
resident at Zalteper, presented to the vi- this reason civil war has always raged
ceroy a plan of peace and war, conceived there, and her enemies have maintained
with the profoundest wisdom. In it, they themselves against all probability. Until
claim the rights of citizens, establishing our patriots acquire those talents and po-
principles of incontrovertible exactitude, litical virtues which distinguish our Nor-
as to the rights of America, which were th American brethren, I am very much
to be respected, or, at all events, that the afraid that our popular systems, far from
war should not be conducted with blood being favourable to us, will occasion our
and fire, or with a carnage unknown even ruin; for, unhappily for us, these good
amongst barbarians. qualities appear to be very distant from
It is observable, that from motives of us in their requisite perfection, whilst we
convenience, the appearance of submis- are infected with the vices contracted un-
sion to the king and the constitution of der the dominion of the Spanish nation.
the monarchy have been preserved! «It is more difficult», says Montes-
It seems that the National Junta is quieu, «to rescue a nation from slavery,
absolute in the exercise of its legislative, than to subject a free nation». This truth
executive, and judicial functions, and the is established by the history of all ages,
number of its members is very limited. wherein we see many instances of free
The occurrences in Terra Firme have nations submitting to a yoke, but very
proved to us that purely representative few of enslaved nations recovering their
institutions are not adequate to our cha- liberty. Notwithstanding this, conviction,
racter, customs, and understandings. In the: inhabitants of this continent have
Caracas the spirit of party took its origin shown a desire to form liberal and even
in those societies, assemblies, and popu- perfect institutions, no doubt from the
100
influence of that instinct which all men of Panama as a central point of this vast
possess of aspiring to the great the pos- continent, would not these last continue
sible happiness, and which can only be in their state of indifference, and even in
obtained in those civil societies, founded their present disorder? For one govern-
on the grand basis of justice, liberty, and ment alone to animate, give life to and
equality. But shall we be able to maintain, appropriate all the resources of public
on its true equilibrium, the difficult char- prosperity, to correct, illustrate, and per-
ge of a republic? Is it to be conceived, fect the new world, it would indeed re-
that a people but just released from their quire the faculties of a divinity, and the
chains can fiat once into the sphere of edification and virtues of all mankind!
liberty? Like Icarus, their wings would be That party spirit which now
loosened, and they would refall into the afflicts our states, would then burn with
abyss. Such a prodigy is inconceivable, in greater fury, from the want of a suffi-
fact never seen; consequently, there is no cient power to restrain it. Besides, the
reasonable argument which can bear us magistrates of the chief cities would not
out in this expectation. allow the preponderancy of the metro-
I wish to see some system adopted politans, but would consider them as so
in Columbia, the greatest nation in the many tyrants, and their jealousy would
universe. Although I desire, and indeed carry them so far as to compare them
anticipate the perfection of government with the odious Spaniards. In fine, such
in my country; I cannot persuade myself a monarchy would be like a ponderous
that this new world will be ruled by one – colossus, which its own weight would
great republic. As it is impossible, I do shake down on the smallest convulsion.
not wish for it and am still less anxious for M. de Pradt has very wisely divided
one universal monarchy in America, be- America into fifteen or seventeen dis-
cause that project, without being useful, tinct states, independent of each other,
is equally impossible. The abuses which and governed by as many sovereigns. I
now actually exist could not be reformed, agree with him in his division, because
and our regeneration would be unavai- America consists of seventeen nations,
ling. These American States require the but with regard to his governments,
care of paternal governments, that the although more easy to be acquired, they
sores and wounds inflicted by despotism are less useful, and consequently I am
and war may be healed. The metropolis, not favourable to the opinion of Ame-
for example, might be Mexico, which is rican monarchies and I will give my re-
the only fit place from its intrinsic power, asons: The interest of a republic, when
and without that, in fact, there can be no well understood, is confined to preserva-
metropolis. Let us suppose the Isthmus tion, prosperity, and glory. Not exercising
101
liberty as dominion, for that is precisely as formidable as his empire, and which is
opposite to it. No stimulus excites repu- preserved by war and conquest. For the-
blicans to extend their boundaries to the se reasons, I think, the Americans, desi-
sacrifice of their means, or for the sole rous of peace, sciences, arts, commerce,
purpose of inducing their neighbours to and agriculture, would prefer republics to
participate in a liberal constitution. They monarchies; and it occurs to me that this
acquire no right, no advantage by con- wish corresponds with the views which
quests, unless by following the example Europe has with respect to us.
of Rome, their conquests are reduced to I do not approve of that federal sys-
colonies or made allies. Such maxims and tem, between popularity and represen-
examples are in direct opposition to the tation, as it is too perfect, and requires
principles of justice in republican sys- virtues and political talents which we do
tems and, I will say more, are in manifest not possess. For the same reason I di-
opposition to the interests of the people; sapprove of a monarchy composed of
for when a state becomes too extensive, aristocracy and democracy, which has
either in itself or from its dependencies, raised England to fortune and splen-
it falls into confusion, converts its free dour. Not being, able, amongst republics
form into a sort of tyranny, abandons and monarchies, to select a perfect and
those principles which ought to preser- accommodating system, we contented
ve it, and at length degenerates into des- ourselves with not admitting any dogma-
potism The essence of small republics tical anarchies, or oppressive tyrannies,
is permanency, that of great ones is di- and sought a medium between the two
verse, but always inclined to dominion. extremes, which would alike conduct us
Of the first, almost all have been of long to dishonour and unhappiness. I will ex-
duration; of the second, Rome alone plain the result of my speculations as to
maintained itself for ages, but that was the best fate which can attend America:
because Rome alone was a republic, and not perhaps the best, but that which will
the rest of her territories were not so, be most acceptable to her.
but were governed by different laws and From the situation, riches, population
institutions, Very different is the policy and character of the Mexicans, I imagine
of a king, whose constant attention is they will first establish a representative
directed to the augmentation of his pos- republic, in which the executive branch
sessions, his riches, and his prerogatives. will possess great power, which will be
And rightly enough, for his authority in- centered in an individual who, if he dis-
creases with these acquisitions, as much charges his functions with diligence and
with respect to his neighbours as to his justice, it is natural to suppose will pre-
own subjects, who fear in him a power serve a durable authority. If his incapaci-
102
ty or violent administration would excite king, they will have an executive power
any popular commotion that may prove which will be elective, perhaps during life,
successful, the very executive power will but certainly not hereditary; an hereditary
disperse into and become an assembly. legislative senate or house, which, in tem-
If the more powerful party should be pestuous times, may interpose between
military or aristocratical, they would pro- the commotions of the people and the
bably found a monarchy, which at first acts of the government, and a legislati-
might be constitutional and limited, but ve body called by the free elective fran-
which would inevitably afterwards de- chise, and without any other restrictions
cline into an unlimited one: for it must than those imposed on the English Hou-
be admitted that there is nothing more se of Commons. This constitution will
difficult in political order than the pre- be composed of all forms, but will not,
servation of a mixed monarchy; and it I hope, participate in all vices. As this is
is equally true that none but a patriotic my native country, I have an incontesta-
nation, like the English, can submit to ble right to wish her what, in my opinion,
the authority of a king, and maintain the may be most to her advantage.
spirit of liberty under the dominion of a It is possible that New Grenada may
sceptre and a crown. not agree in the recognition of a central
The states on the Isthmus of Pana- government, as she is extremely partial
ma, as far as Guatemala, will perhaps to federalism. In such case she may per-
form a league. This magnificent position haps establish a state by herself, which,
between the two great seas may in time if it should last, will be very happy from
become the emporium of the universe. the very great and various advantages
Her canals will shorten the distances in she possesses.
the world; will extend the commercial We know little of the opinions which
intercourse of Europe, Asia, and Ame- prevail in Buenos Aires, Chili, and Peru.
rican and will bring to that happy region But judging from that little, and from
the products of the four quarters of the appearances, it is fair to presume, that
globe. Here only can, the capital of the in Buenos Aires there will be a central
earth be fixed, such as Constantine says government, in which the military will
Byzantium was to the old world. take the lead, on account of their inter-
New Grenada will unite with Venezue- nal dissensions and external wars. This
la, if they agree in the form of a central constitution will necessarily degenerate
republic, and Maracaibo, from its situa- into oligarchy or monarchy, under cer-
tion and advantages, will be the capital. tain restrictions the denomination
This government will imitate the English of which no one is able to divine. The
with this distinction, that in place of a kingdom of Chili is intended by natu-
103
re; from the peculiarity of its situation, who pretend to regain their freedom are
from the innocent and virtuous customs at least sincere in their intentions. I am
of its inhabitants, from the example of of the opinion that the higher classes
her neighbours, the fierce republicans of in Lima would not tolerate democracy;
Arauco, to enjoy the blessing which ema- nor the slaves and freed men an aristo-
nate from the just and moderate laws of cracy. The first would prefer the tyranny
a republic. If in any part of America that of one individual, to be exempted from
system of government should continue oppressive persecutions, and if possible
for any time, I am inclined to think it to establish a regular order of things. I
will be in Chili. The spirit of liberty has am very much afraid that the Peruvians
there never been extinguished; the vices will scarcely succeed in their efforts to
of Europe and Asia will very late, and recover their independence.
perhaps, never, corrupt the pure morals From all that has been said, we may
of that part of the earth. The territory be led to the following conclusions: the
is limited, and will always be beyond the American provinces are now struggling
reach of the contagious influence of the for emancipation. They will in the end be
rest of mankind; her laws, customs, and successful. Some will be constituted in a
manners will never be polluted, and she regular manner, as federal or central repu-
will preserve her uniformity in political blics the extensive territories will undou-
and religious opinions. In a word, Chile btedly found monarchies; and some will
can be free! destroy their principles as well in the pre-
Peru, on the other hand, is afflicted sent contest as in future revolutions. One
with two things which are enemies to great republic is impossible; one great
all just and liberal regimen: gold and sla- monarchy very difficult to consolidate.
very! The, first corrupts everything; the It is a most magnificent idea that of
second is corrupted by itself. The incli- forming the new world into one great na-
nation of a stag seldom extends to the tion; linked together by one great chain.
enjoyment of rational liberty: He gets Professing the same religion, language,
fierce in his actions, or perhaps entrap- origin, and customs, it would seem that it
ped in snares. Although these rules may should have but one government to join
be applicable to all America, they are the different states that may be formed;
still more so to Lima, from the opinions but it is impossible, for distant regions,
which I have already expressed, and various situations, contending interests,
from the cooperation with which they and dissimilar characters divide America.
assisted their masters against their own How sublime would be the spectacle if
brethren, the heroes of Quito, Chile, and the Isthmus of Panama should become
Buenos Aires. It is an axiom that those to us what Corinth was to the Greeks.
104
I hope that some day we shall have the nish troops, to enable them to establish
happiness of installing in one august con- a powerful empire, with a free govern-
gress the representatives of republics, ment and liberal laws?
kingdoms and empires, and of treating I agree with you that individual efforts
and discussing with nations of the other may be productive of general issues, par-
three parts of the globe the great and ticularly during revolutions. But Quetzal-
interesting questions of peace and war. cohualt, the hero and prophet of Ana-
This sort of corporation may very pos- huac, is not the one capable of bringing
sibly occur during some happy epoch of about the prodigious benefits which you
our degeneracy; any other expectation is contemplate. This personage is very su-
futile; such, for instance, as that of Ab- perficially, and not very advantageously
bot St. Pierre, who, with commendable known to the people of Mexico, for such
delirium, conceived the idea of reuniting is the fate of the vanquished, although
a European congress to decide on the, they may be gods. Historians and literati
fate and interests of these nations. have carefully confined themselves to the
In advertising to your letter, you re- investigation of his origin, his mission,
mark that «important and happy chan- whether true or false, his prophecies, and
ges may very frequently be produced the termination of his career. It is dispu-
by individual, exertions. The Americans ted whether he was an apostle of Christ
have a tradition, which relates that when or a pagan. Some suppose that the defi-
Quetzalcohuatl, the Hermes or Budha nition of his name, both in the Mexican
of South America, resigned his power and Chinese languages, is Saint Thomas;
and abandoned them, he promised that, some that it means a feathered snake, as
after the expiration of a decreed time, Torquemada; and others that he is the
he would return to them, reestablish famous prophet of Yucatan, Chilam -
their government, and restore their Cambal. In a word, most of the Mexican
happiness. This tradition encourages authors, polemical and profane histo-
the belief that he will shortly re-appear. rians, have treated with more or less pro-
Consider, Sir; what effect would be pro- lixity the question of the true character
duced by the appearance of an indivi- of Quetzalcohuatl. Acosta says that he
dual among them, who would exempli- established a religion, the rights, dogmas,
fy the character of Quetzalcohuatl it be and mysteries of which bore an admira-
Budha in the Woods of whom other na- ble affinity to that of Christ, and perhaps
tions have said so much? Do you think more than any other resembles it. Not-
it would incline all parties to unite? And withstanding this, many Catholic writers
is not union all that is necessary to put have contrived to disallow that this pro-
them in a condition to expel the Spa- phet was a true one, and have refused to
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recognize him as Saint Thomas, as other Union is certainly what we most want
celebrated authors maintain. The general to complete the work of our regenera-
belief is that Quetzalcohualt was a divi- tion. However, our division is not to be
ne legislator amongst the pagan tribes of wondered at, for it is the distinguishing
Anahuac, of which place the great Mon- feature of all civil wars, formed between
tezuma was in possession, and that he de- two parties: friends to standing forms
rived from him his authority. From this it and reformers. The first are usually the
is to be inferred, that the Mexicans would most numerous, because the empire of
not be disposed to follow the heathen custom gene rally produces obedience
Quetzalcohualt, although he should make to constituted authorities; the last are
his appearance under the most identical always less in number, but more arduous
and favourable circumstances, as they and enthusiastic. Thus it happens that
profess a religion the most intolerant and physical power is kept on equilibrium
distinct from all others! with moral force, and the contest is pro-
Happily the promoters of Mexican longed while the result is uncertain: for-
independence have availed themselves of tunately for us, the body of the people
the current fanaticism with the greatest have followed their understanding.
activity, by proclaiming the celebrated vir- I will tell you what will enable us to
gin of Guadalupe as queen of the patriots, expel the Spaniards and to found a free
invoking her in all their sacred appeals, government: unity to be sure; but that
and representing her on their standards. unity is not to be effected by supernatural
By these means, political enthusiasm has prodigies, but by energetic measures and
become united with religion, and has pro- well directed efforts. America is left to
duced a most vehement ardour for the sa- herself, abandoned by all nations, placed
cred cause of liberty. The reverence with in the centre of the universe, without any
which her image is received in Mexico is diplomatic intercourse, or military auxi-
superior to the most exalted feeling which liaries, and combatted by Spain, which
the most propitious and fortunate pro- possesses more implements of warfare
phet could inspire. than we can possibly obtain.
On the other hand, the season of the- When successes are doubtful, when
se heavenly visitations is past, and even the state is weak, and when hopes are
if the Americans were more supersti- remote, all men vacillate, opinions divi-
tious than they really are, they would not de, the passions become inflamed, and
give their faith to the doctrines of an all this is encouraged by our enemies,
impostor, who would be considered as a that they may succeed with greater
schismatic, or as the anti-Christ announ- ease. As soon as we become strong, and
ced in our religion. under the auspices of a liberal nation
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that will afford us protection, we shall submitting to you, that you may correct
be united. and improve them according to their me-
We shall then follow that majestic rit. And I beg you will give credit to my
march towards the grand state of pros- assurance, that I have been influenced to
perity which is destined for America. make this exposition of my sentiments
Then the sciences and arts, which had more from a desire not to be considered
birth in the east, and have edified Euro- uncourteous, than from any opinion of
pe, will fly to free Columbia, and there be my own capacity to give you any illustra-
received as in an asylum. tion on the subject.
Such, Sir, are the observations and I am, &, &, &,
thoughts which I have the honour of Simón Bolívar
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Facsímil de la Carta de Jamaica
en Inglés
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El original de la Carta de Jamaica en inglés se encuentra en el Archivo General de la
Nación, de Colombia, en el fondo de la Secretaría de Guerra y Marina.
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Índice
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Esta edición de la Carta de Jamaica, con motivo de los
200 años de su escritura, producida por el Parlamento
Andino y la Embajada de Ecuador en Colombia, se
terminó de imprimir en mayo de 2019, en los
talleres de Panamericana Formas e Impresos S.A.
Esta edición no venal consta de 100 ejemplares.
Bogotá - Colombia
Nuestra América