Rasgos de una identidad
41 ELEMENTOS QUE DEFINEN A LA REGLA DE OSHA Y EL IFA
AFROCUBANO
Por: Gladys Quiroga Delgado, Licenciada en Comunicación Social, Mención Audiovisual
UCAB 1993, Iyalorisha Omi Toké, Ayabbá Oriaté.
En atención un trabajo realizado por nuestro amigo, Chief Nathan Lugo, Aikulola
Iwindara Fawehinmi, Gbawoniyi Awo del pueblo de Osogbo, donde expuso cuarenta
diferencias básicas entre la Tradición Indígena Yoruba y la Tradición Lukumí (Ifá y Regla
de Osha cubanos), en esta oportunidad expongo cuarenta y un características que nos
definen y a la vez nos diferencian de otras prácticas Orisha, tanto de Tierra Yoruba,
como de Trinidad y de Brasil.
Siempre digo que en América los Orishas hablan en un “patuá” de yoruba,
congo y español, comen “arroz blanco con frijoles negros” y tienen los rasgos mestizos
de los americanos, en contraste con la belleza pura de sus pares Africanos. Quizás sean
de apariencia diferente pero son la esencia misma de una naturaleza que está en
constante movimiento y que interactúa en cada instante en que existimos.
Sirva el trabajo para delimitar esos rasgos distintivos y reconocernos tal como
somos: hijos de una tradición mestiza, capaces de convivir con nuestros pares de otras
tradiciones, sin ser susceptibles a ser influidos por ellas. Es hora de asumir y
comprometerse con orgullo de nuestra fe americana y de nuestra estera, hecha de
látigo, privaciones, mucho amor y toneladas de ingenio.
41 Rasgos Distintivos:
1.- Tenemos imposición de collares con entrega de cinco collares, llamados
fundamentales o básicos. Estos collares son: Elegguá, Oshun, Yemayá, Shangó y
Obatalá. Siempre se colocan en nombre de Obatalá, como recordatorio de su potestad
sobre las cabezas humanas. Es la primera ceremonia compromisoria que contrae
cualquiera que quiere ingresar en nuestra Regla de Osha.
2.- Recibimos guerreros como segundo paso de iniciación. Si se reciben con un awó
de Orunmila, incluyen Eshu, Oggun, Ochosi (viviendo en el mismo calderito) y Ozun. Si
es con un Olosha se reciben Otá de Elegguá, Oggun, Ochosi (viviendo en el mismo
calderito) y Ozun. Sobre esta última deidad, muchos sacerdotes de Osha coinciden en
que debe ser entregado sólo por varones y muchos de nosotros, asumimos que la
potestad de su liturgia corresponde exclusivamente a Ifá. Los conocemos como Osha
Oddé y no como Ajagúns, término éste más asociado a la Tradición Indígena Yoruba
que a la Regla de Osha y el Ifá afrocubano.
3.- Asumimos a Ifá y la Osha como tierras separadas, con potestades separadas,
lenguaje, metodología y jerarquías independientes. Si bien es cierto que en Africa nos
conocen a todos los iniciados como Awó (Awó Orisha y Awó Orunmila), en América nos
designamos Olorishas y Awós, siendo esta última denominación exclusiva del
babalawo. Quien va a Ifá pertenece exclusivamente a Ifá. No consagra Osha ni
tampoco interviene en ninguno de sus asuntos, excepto los que involucran su
presencia estricta, tales como registro de entrada, ebbó de entrada, sacrificio de
animales mayores y alguna obligación que quede establecida en el Itá del Olosha. Así
como un olosha no debe ni puede irrumpir en ningún aspecto ritual de Ifá, así se
espera el mismo respeto por parte de los babalawos. Los sacerdotes mayores de la
Osha, a cargo del ceremonial, deben ser elegidos y formados por sus iguales, evitando
en lo posible, intromisiones y extrapolaciones rituales de un sacerdocio a otro.
4.- Pasamos un año de iyaworaje. Vestidos de blanco y asumimos ciertas
restricciones de orden social y religioso. Es nuestro año de noviciado y por tanto nos
entregamos de lleno a la deidad, evitando actividades que pudieran alejarnos de la
conciencia Orisha, tales como fiestas, salidas nocturnas, promiscuidad, consumo de
alcohol o sustancias estupefacientes, negocios ilícitos o cualquier actividad que nos
aleje del camino espiritual.
La ropa blanca del iyawó, fue tomada de la costumbre católica de vestir al
novicio o postulante a sacerdote o monja de dicho color, mientras no recibiera el
sacramento que lo acreditara como tal y el hábito definitivo de su congregación. Por
otra parte, también la ropa asignada a los esclavos, era de color blanco o crudo, siendo
de la tela más sencilla que hubiera, Por lo que los hábitos de vestir que aún
conservamos, mantilla o chal, ropa larga y “tapados” de cabello, recuerdan el pasado
colonial de nuestros ancestros en Cuba. Esta costumbre es nuestra, forma parte del
corpus literario del Ifá afrocubano y se contempla en el Oddu Oggunda Bara.
El vestuario claro también queda contemplada como una de las muchas
recomendaciones de Itá, por lo que se aconseja a la persona, usar blanco tanto como
pueda por el resto de la vida. Para nosotros, el color blanco es símbolo de pureza y
protección y muchos de nuestros mayores decían que aleja a la muerte. De hecho en
ceremonias funerarias acudimos vestidos de blanco y no de negro, como es costumbre
en casi todas las culturas.
5.- En ceremonia de kari osha, recibimos entre cinco y nueve Orishas, según sea la
deidad que uno está coronando. Antiguamente se entregaban sólo la deidad tutear y
Elegguá, pero luego, se unificó la ceremonia y se decidió que recibiríamos todos los
fundamentos juntos. La razón de esto es que en situación de escavitud, un sacerdote
de una determinada tierra y consagrado a determinado Orisha podía ser cambiado sin
previo aviso a otro lugar o también podía dársele muerte, a conveniencia y entender de
sus amos. Entonces se decidió que era mejor que esos sacerdotes lavaran las deidades
fundamentales y las entregaran en un sola ceremonia, para evitar que se perdiera ese
conocimiento y la fe orisha sobreviviera en nuestras tierras. Este fue un recurso de
supervivencia.
Muchos critican el hecho de que recibimos todos esos Orishas y yo debo decir a
respecto que aunque nos entregan todos en un sola ceremonia, respondemos sólo a la
corriente de nuestra deidad tutelar y en caso secundario a la que representa su
complemento, es decir el orisha padre o madre, según lo que tengamos coronado. Esa
diferencia surge en el mismo momento en que se nos hace llamado a la deidad a quien
nos consagramos.
6.- Cuando el Babalawo entrega Mano de Orula, generalmente hace entrega de los
guerreros. Pueden darse excepciones en donde hayan nacido primero los guerreros,
pero lo habitual es que se reciban en la misma ceremonia. También en esa misma
ocasión, se aprovecha para preguntar acerca de la identidad del Angel de la Guarda de
la persona que recibe o de cualquier otra que acudiera ante el Ateponfá para saberlo.
7. - En América no se habla ninguna de las lenguas de las naciones esclavizadas
como lengua materna de ninguno de los afrodescendientes nacidos en estas tierras.
Usamos palabras del yoruba antiguo para rituales de Regla de Osha e Ifá y los dialectos
de origen Bantú para los rituales de Palo Mayombe y Culto Abakúa. El repertorio de
rezos o “suyeres”, proviene de varias regiones de tierra yoruba, por lo que no se habla
de costumbres que correspondan con una u otra en particular. Esta “amalgama” en el
ritual, lenguaje y en el repertorio musical religioso de la Regla de Osha e Ifá
específicamente, es consecuencia de la necesidad de unificar para sobrevivir y es una
de las muchas muestras de resistencia, ante la amenaza inminente de pérdida de
identidad, derivada de su misma condición esclava.
8.- Somos una amalgama de culturas que inicialmente convivieron en barracas,
para luego de ser liberados o en condición de cimarrones, agruparse en organizaciones
conocidas como cabildos, quilombos, cumbes, rochelas, palenques y mambises, entre
otros nombres.
Los miembros de un mismo grupo étnico o con raíces lingüísticas similares, eran
alejados para evitar que pudieran comunicarse entre sí y así se eliminara el peligro
de revueltas y alzamientos. El bozal fue una de las herramientas más comunes,
sobre todo en los esclavos recién llegados a América y se usó para doblegar su
espíritu. Con varias naciones congregadas en un mismo espacio, lo normal era
entonces mezclarse entre sí e intercambiar influencias no sólo religiosas sino
también culturales y lingüísticas. De esa mezcla nacieron las expresiones propias de
nuestra Regla de Osha y del Ifá afrocubano.
9.- Aunque en algunos Ilé Osha no se utiliza la misa espiritual como parte de los
rituales previos a la coronación, se cree en el espiritismo como una forma de honra y
comunicación con los difuntos. Usamos la bóveda y el portal. El espiritismo que
conocemos en América, deriva de la doctrina kardeciana y en otros lugares, como en el
caso específico de Venezuela, adquiere matices más localistas con las cortes y seres del
culto a Maria Lionza. Los yoruba creen en Égun como la entidad que representa a los
que abandonaron este plano, pero no asumen el espiritismo como una forma de
adoración a esas entidades.
10.- La ceremonia de consagración de la Iyanifá, no existe en nuestras tierras. De
acuerdo a muchos babalawos mayores, su inexistencia puede deberse a varios factores,
entre ellos, la extrema juventud de los babalawos llegados con la trata y por
consiguiente el desconocimiento de la ceremonia de consagración, la asimilación de
costumbres de otras etnias, como los Congo y los Carabalíes, que no permiten que la
mujer acceda a grados sacerdotales mayores y también, el hecho de que la mujer en
estas tierras, fue confinada al trabajo doméstico exclusivamente. No era frecuente que
se permitiera la reunión de esclavos de ambos sexos dentro de la casa, por lo que es
poco probable que se iniciara alguna iyanifá en estas condiciones.
11.- A decir de los tradicionalistas, nosotros no estamos iniciados en el sacerdocio a
varios Orishas, pues aunque recibimos varios secretos cuando coronamos nuestro
Orisha tutelar, el “ashé” del machuquillo es uno sólo y ese mismo sirve para todas las
deidades. Quienes hemos participado en un asentamiento o kari osha, sabemos que
eso no es cierto. De hecho, el Ozun Lerí del Olosha, da cuenta de ello y quienes
estamos iniciados podemos afirmarlo sin ninguna duda.
12.- A nosotros no se nos permite mojarnos la cabeza no porque la lluvia sea un
“fenómeno negativo”, sino porque sin las debidas precauciones genera enfermedades y
trastornos de salud, inconvenientes en nuestro tiempo de iyawoses, donde se procura
obtener el bien en un sentido absoluto. Por otro lado, es importante recordar que si
una persona está privada de libertad y se moja la única ropa que tiene y luego debe
enfrentar sus actividades cotidianas, obviamente corre el riesgo de enfermarse de
gravedad. Por eso para nuestros mayores, la lluvia traía osogbos.
Así, por costumbre o por lo que fuera, se nos enseño que no debe ser. Por otro
lado, la lluvia como fenómeno climatológico tiende ser más frecuente en América
que en Africa y por ello es más temida. Desde otro punto de vista, la ropa del iyawó
debe siempre estar impecable, por tanto permitir que se le vea mojado y sucio es
una afrenta a su misma condición.
13.- En la Regla de Osha y el Ifá afrocubano, podemos lavarnos la cabeza con
omiero. La única excepción que se contempla es en los hijos de Obatalá, quienes deben
cuidarse de los omiero que contengan manteca de corojo. Si las preparaciones no
tienen este ingrediente, pueden usarlo todas las veces que lo deseen o necesiten.
Nosotros no permitimos que nuestra cabeza sea tocada por mucha gente y que
reciba ningún tipo de herida o incisión una vez que ya pasamos nuestra ceremonia
de iniciación. Es sagrada, no se toca, excepto para procedimientos rituales que no
sean contrarios a nuestra jerarquía sacerdotal y orisha tutelar.
14.- La tapada de cabeza es obligatoria durante los tres primeros meses de un
iyawó. Después de ese tiempo, si no fue marcado por itá, es a libre albedrío y cada
quien escoge si taparse o no. El sacerdote o sacerdotisa decidirán si quieren llevar su
cabeza o no tapada a los eventos rituales, aunque esa costumbre prevalece en
muchos Ilés de Osha o de Ifá de origen afrocubano. Presumimos que este hábito
tiene que ver con la costumbre colonial de taparse la cabeza para oficiar misa en el
caso del sacerdote o escucharla en el caso de las mujeres. Exigencia que mantuvo el
catolicismo hasta que fue celebrado el Concilio Vaticano II, durante el reinado del
Papa Juan XXIII, en el año 1962.
15.- En la Regla de Osha, los secretos nacerán siempre de otro que los “pare”. Sea
cualquiera el fundamento que se está consagrando, será necesaria la presencia del
fundamento del mayor. Una vez hecho el sara ewé Ozain habrá que usar el secreto
del padrino para “parir” el nuevo Orisha.
Durante la esclavitud, nuestros mayores apresados en tierra yoruba, salieron sin
ninguna pertenencia o secreto y éste tuvo que volver a ser consagrado en América.
Okana plantea que “en uno nace el mundo” y justifica el hecho de que esos mayores
pudieran rehacer sus secretos dejados a causa de su condición de esclavos sin la ayuda
de nadie. Sin embargo, cuando comienza a unificarse la Regla de Osha, ya hay mayores
asentados en América y esos secretos “parirían” los siguientes, como símbolo de la
tradición transmitida y al linaje del mayor.
16. - En América Yemayá es la dueña de las aguas, en cualquiera de sus condiciones
físico-químicas, pero su casa es el mar, dejando la extensión profunda a Olokun, deidad
dueña de los misterios del mismo y representación de la vida fetal y emocional.
Para nosotros Olokun es una deidad masculina, aunque muchos otros dicen que
es hermafrodita. Algunos dicen que es un aspecto de la misma Yemayá, otros que es el
Padre-Madre de la Orisha, cualquiera fuera el caso, para los practicantes de la Regla de
Osha, ambos tienen una vinculación importantísima, siendo que para consagrar uno,
siempre se contará con la energía del otro.
17. - Tradicionalmente, en la Regla de Osha no se hacen ceremonias directas de
Obba, Aggayú, Yewá, Oduduwá, Asojano y Olokun. De hecho, lo general es hacerlas a
través de deidades afines con lo que conocemos como ceremonia de “Oro”. No
obstante, en algunos lugares de Cuba se conservaron ciertos conocimientos y muchas
deidades que se “coronan directo”, responden a una metodología particular, que si
bien puede ser diferente de la de tierra yoruba, responde a una identidad propia
dentro de la misma práctica afrocubana. Una prueba de ello, son Asojano y Naná
Burukú por la rama Arará y Obba y Yewá por el lado Ewagdó.
No obstante, hay ceremonias “directas” que considerábamos perdidas en el
tiempo y que fueron retomadas gracias al interés de algunos mayores por encontrar y
difundir dicho conocimiento. Uno de esos ejemplos es la ceremonia de Aggayú directo,
que muchos puristas de la Regla Lukumí rechazan, “porque no se pone en cabeza de
otro, lo que no fue a la propia cabeza”.
La tradición de la deidad Ayan Agalú, asociada a los tambores batá y dundun en
tiera yoruba, en Cuba pertenece a los iniciados u Omo Alaña (siempre varones),
quienes reciben este pacto a través de un juramento, cuyo acceso involucra la
presencia de muchas condiciones por parte de los postulantes, entre ellas condición
heterosexual demostrada y no poseer facultades mediúmnicas o de trance espiritual.
18. - El tambor batá originario de Oyó, aunque es el más popular de los tambores en
con fines religiosos en Cuba, no es el único que sirve de receptáculo de la deidad Añá.
También los tambores de origen Iyesá guardan a Añá y los del antiguo Reino de
Dahomey, albergan poderes sacromágicos en su interior. Estos últimos tambores se
tocan en mucha menos frecuencia y es por ello que pueden resultar desconocidos
para muchos.
19.- En la Regla de Osha y el Ifá afrocubano, se diferencias ciertas deidades de
acuerdo a la liturgia a la que pertenezcan. Así por ejemplo, se distinguen Eshu de
Elegguá, Olokun de Ifá y Olokun de Osha, entre otros. Normalmente, las deidades de
Ifá afrocubano albergan algún secreto que debe ser cubierto o “tapado” con una capa
resistente de cemento o argamasa, la cual es decorada a posteriori con caracoles de
tipo cauri o cuentas de cristal. Muchos detractores de nuestras costumbres desdeñan
de ese cemento, pero ello es un rasgo distintivo del montaje de los secretos de origen
afrocubano. Recuérdese la mayoría de nuestros babalawos mayores, fueron
perseguidos por su fe o por sus detractores y la mejor manera de camuflar su
condición, era escondiendo los secretos bajo esa capa de cemento, dejando sólo a la
vista aquello que pudiera no resultar revelador ante los ojos ajenos.
20.- Nosotros usamos corona como homenaje a la condición real del iyawó. Se
asume al iyawó como un nuevo Rey o Reina y se arregla de modo acorde a su estatus
real. En el reino de Oyó es costumbre ornar al Alaafin acorde a la jerarquía que
representa, aunque obviamente no del modo europeo. El “gan” africano queda
representado en la pluma de loro que identifica su condición de cabeza iniciada y
forma parte de la ornamentación de la corona. Hay quienes ponen una sola pluma en
la corona y hay quienes usan tantas plumas de loro como “marcas” representa la
deidad asentada.
El trono en forma de casita, si bien es cierto que su figura como tal, no está establecida
en ningún Oddu, su uso se corresponde con una antigua costumbre de las cortes reales
del África Occidental, adornadas con el preciosismo del barroco español. Esto fue
adoptado por las sociedades yoruba descendientes al comienzo para adornar los
recintos que albergarían a las deidades regentes de los Cabildos de Nación.
Tanto el trono como el canastillero son de uso exclusivamente cubano, aunque su
procedencia esté señalada. Su uso en la ceremonia de kari osha, refuerza el carácter
nobiliario que adquiere ese nuevo sacerdote ante la comunidad. Calixta Morales Ode
Deí, decía “hacer santo, es hacer Rey” y ese Rey entonces deberá estar rodeado por un
escenario acorde a su grandeza, el cual dignifica su autoridad. De acuerdo a la tradición
oyocéntrica, Reyes, Reinas, Sacerdotes y Orishas, son miembros de la realeza.
21. - El traje del iyawó en el día del medio es elaborado para representar la condición
de “realeza” del nuevo iniciado. Ya en el punto anterior hablamos de la costumbre de la
corona y obviamente, un Rey o Reina, deben lucir galas acorde a su condición. Ese
mismo traje de día del medio, servirá para ser usado en la presentación de ese nuevo
iniciado al mundo, en su presentación al tambor (en algunos Ilé Osha, otros no) y para
despedir a su última morada a ese Rey o Reina. El día de nuestra ceremonia de
nacimiento, usaremos ropa blanca en vestido largo con mangas para las mujeres o un
conjunto que muchos mayores llaman “el de la pintura” y pijama de pantalón y mangas
largas para los varones.
22.- En Cuba es imprescindible llevar al iyawó al río como comienzo de su ceremonia
de iniciación. Dicha ceremonia tiene su origen en los Oddus del corpus literario de Ifá
afrocubano, Oyekun Biká e Irete Sukankola, los cuales hablan de llevar una igba con
tela y ciertas ofrendas al río para rituales previos a la consagración. El baño obligatorio
en el río queda establecido en el Oddu Oshe Bara, el cual dice que por instrucciones
expresas de Olofin, y testificando Oshun e Iddeú, el baño borrará las acciones
anteriores a su ceremonia de de iniciación.
23.- En la Regla de Osha y el Ifá afrocubano, la base de los fundamentos es “la
piedra y caracol” o “la piedra y adelé”, complementado por instrumentos y atributos
específicos de cada deidad. Esto queda establecido en la literatura de Ifá afrocubano a
través del Oddu Ireté Oggundá.
“Al principio del mundo, Dios creo las formas de los cuatro elementos: agua,
tierra, aire y fuego. Los espíritus superiores eran agba oddun y estaban creados de
fuego. Olofin ordenó a todos los agba oddun que adoraran a eda murin, una criatura
hecha de barro que ocuparía un lugar importante en la Tierra. Uno de esos abga oddun
se llamaba alosin burukú y decidió no hacer caso de Olofin, pues pensaba: “yo no voy a
adorar a ninguna criatura de barro”.
Olofin viendo la desobediencia de alosin burukú le dijo que se alejara, por éste
escondido de Olofin comenzó a entretener a los eda murin, alejándolos de su misión
sagrada que era la de adorar al Supremo. Olofin entendiendo lo que pasaba, llamó a
Ikú Alakinshokún, el ángel de la muerte y le ordenó que se llevara a quien
desobedeciera diciendo: “Todas las cabezas de los eda murin me llevo. El muerto pare
al santo”. Luego, Omyale Egun que era el rey de los muertos en el Cielo, los convirtió a
todos en piedra. Aquellos a los que se les permitió conservar su nombre y sus memorias
bajaron en esa forma a servir a todo el que lo necesitara, naciendo el fundamento de
todos los Orishas”.
24.- En la Regla de Osha y en Ifá se diferencian el saludo que se le hace al Babalawo
y a los Oloshas. De menores a mayores y con respecto a las deidades, se hace saludo
ritual o reverencia en el piso, acorde a la forma correspondiente a Orishas femeninos,
Orishas masculinos y Babalawos. Si se está ante un mayor, éste dirá: Agbo bo ató, el
nombre del orisha, agbe o didé, señalando que se le da larga vida y salud a quien lo
saluda.
Siempre se saluda en señal de respeto a los mayores, ancianos de la comunidad y
gente con jerarquía más alta. Ante los Orishas siempre se saludará con la debida
reverencia y no importa la jerarquía que se ostente.
Cotidianamente, al Babalawo se le saluda tocando el piso con la punta de los dedos y
luego se besará como señal de reverencia a su presencia en nuestras casas.
25.- Para los practicantes de la Regla de Osha y de Ifá afrocubanos, el uso de
tatuajes resulta en práctica poco frecuente, debido a influencias de índole variada. Por
un lado, existía la idea de que quienes se tatuaban eran personas de mala categoría y
por el otro, la prohibición expresa en la Segunda Epístola de San Pablo a los Corintios
que dice: “Si eres cristiano, seguro que no deseas llevar en tu cuerpo marcas
relacionadas con el paganismo o la adoración falsa, aunque sea temporalmente
(2 Corintios 6:15-18). Dicha recomendación, norma para los católicos practicantes de la
época en se unifica la Regla de Osha, se convierte en imperativo para nuestros
ancestros, pues en caso de no acatarla, corrían el riesgo de ser acusados de herejía y
paganismo.
En las escrituras del ifá afrocubano, se habla del Oddu Ogbe Shé y se dice que el
tatuaje se usa para protegerse espiritualmente, pero hay otras interpretaciones que
dicen que no debe “mancharse” la piel y así conservar el cuerpo, tal y como se le
entregó a Orisha en el momento de la iniciación. Esta última idea está asociada
directamente con la Ley Mosaica, que expresa “Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo
por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna, Yo Jehová”. (Levítico 19:28).
Este ha sido tema de muchas discusiones entre practicantes de nuestra fe y es
importante decir que la prohibición expresa es sólo para quienes lo tienen marcado en
Itá. De lo contrario, puede hacerse, aunque la mejor recomendación que dan los
mayores consultados a respecto, es la de preguntar directamente a la deidad para
obtener su permiso.
Un ejemplo de este caso, es mi esposo Omar Olivero, quien se tatuó símbolos alusivos
a nuestra fe, específicamente a su Oddu Osa Roso y a la deidad Añá, mucho tiempo
después de haberse iniciado en Osha e Ifá. De hecho, ya había recibido el secreto de
Olofin y contrariamente a lo vaticinado por muchos profetas del desastre, su suerte
siempre marcha de la mano de la bien. Lo único especial que hizo fue preguntar a
Orula a ver si eso era en bien para él.
26.- El uso del tabaco es permitido e incluso recomendado en la atención a Eshu y
Elegguá, Oggun y Ochosi. El tabaco es originario de América y Cuba es uno de los
productores de más importancia a nivel mundial. El arquetipo de estas deidades se
corresponde con el de hombres mestizos que viven y trabajan en el monte. Acorde a
esa idiosincrasia criolla, el tabaco se integra como un elemento de identidad cultural.
27. - En América damos culto a los ancestros y antes de comenzar cualquier
ceremonia atendemos primero a Egun. La primera comida de la casa es para los
muertos, la segunda para Elegguá y Eshu.
28. - De acuerdo a los babalawos de práctica afrocubana, los cujes se utilizan para
representar los avatares y dificultades que ha pasado el inciado durante su vida
anterior y que terminan si actúa conforme a las leyes de Ifá. También es una prueba de
fe y de verdadera convicción en querer formar parte de la comunidad Ifá americana.
Los cujes adquieren condición esencialmente simbólica cuando los iniciados tienen
edad muy avanzada, muy joven, muy viejo o enfermo. La esencia el iyoyé sigue siendo
simbólica aunque debido a la presencia de congos y carabalíes, se hizo más intensa,
dando la impresión de que es una ceremonia probatoria de resistencia física y no de
salida del Igbodú de Ifá y retorno al mundo de los humanos.
29.- Para los practicantes de la Regla de Osha y el Ifá afrocubano, no es tabú comer
la comida del orisha de cabecera a menos que quede establecido en el Itá. Muchos
optan por no comerla, debido a que abstenerse de ella constituye en sí mismo un ebbó
y una demostración de respeto a la deidad.. Por otro lado, esa comida puede también
utilizarse para hacer obra y con ella hacemos otro tipo de ebbó en momentos de
necesidad.
En lo personal, he visto mucha gente abstenerse de muchos alimentos y comidas
religiosas con el argumento de que pertenece a su deidad tutelar y esto no tienen
ningún otro asidero que el respeto y la consideración por el Orisha. Esta decisión
corresponde con una elección es personal, aunque hay otros que la han convertido en
regla. En nuestra rama, se nos prohíbe expresamente aquello que pertenece a las
deidades que están en “osgobo” en nuestro Itá., mientras que lo que está en Iré se
puede comer. Obviamente, muchas veces el Iré viene del Orisha tutelar y la
oportunidad de compartir con nuestra deidad, debe considerarse un honor y un bien
en sí mismo.
30.- No todos los hijos de Shangó dejan de vestirse de rojo. Las prohibiciones en el
color de la ropa, generalmente del rojo y del negro, tienen que ver con los Oddus de Itá
y no con la deidad tutelar. En Oggunda, Iroso, Obara y Eyilá se desaconseja el uso de
ropa roja para evitar la atracción de circunstancias adversas y problemas. Está
demostrado que cada color tiene un efecto sobre la psiquis y el rojo genera excitación,
aumento de la frecuencia cardíaca, vigor, fuerza física e incluso estados de violencia. Si
unimos esa idea a los aspectos negativos de los Oddus mencionados, entonces
tendríamos en claro que nuestros mayores tuvieron razón al incluir al color rojo en sus
prohibiciones.
31.- En Cuba se hace comúnmente Oshun con Oro para Obba y ahora Obba directo.
En este punto, recuerdo el principio de la Regla de Osha que considera “no poner en
cabeza de otro lo que no fue a la propia y por eso se apela a las deidades que guardan
alguna afinidad con la que se va a coronar”. Los americanos sostenemos que Oshun es
la custodia de los secretos de Obba en la tierra y por tanto es la entidad más cercana a
ella para poder consagrarla. En Africa son irreconciliables por causa de su rivalidad por
el amor de Shangó, asi que entre los practicantes de la Tradición Indigena Yoruba,
quien tiene a Obba no debe tener a Oshun ni viceversa.
32.- Los oloshas americanos consultamos cotidianamente con el Dilogun de Elegguá
y no con el de nuestra deidad tutelar. Esto debido a que consideramos a Elegguá el
Orisha del camino, vocero de todo lo creado, visible invisible y desde esa posición, es
la entidad idónea para hablar en consulta. El caracol de cabecera habla solamente en
en ocasión del nacimiento y cuando quede expresamente determinado en consulta
ante el caracol de Elegguá o al pie de Orunmila.
33.- Los babalawos de origen afrocubano, usan la “ajitena” para invocar la energía y
Oddu isalayé de determinada deidad, égun, energía o fuerza natural. Su costumbre
nace de culturas no yoruba como el Palo y las anaforuana Abakúa. Por otra parte, el
culto a Ozain que se conoce en Cuba, es de origen mandinga y no yoruba, por eso el
uso de firmas y su semejanza física con algunos aspectos del Palo monte.
34.- En la práctica americana, el varón que haya ejercido como Olosha, teniendo
ahijados y pueblo religioso, generalmente no pasa a Ifá. Si un Olosha pasa a Ifá, ya no
ejerce más como Olosha y tampoco tiene derecho a utilizar más el Diloggun para
adivinar y tampoco participar en ninguna ceremonia de Regla de Osha.
35.- En América, muchos babalawos prohíben que sus mujeres aprendan y usen el
caracol para adivinar. No obstante, esta prohibición surgió a raíz de la inclusión de
muchos babalawos en el culto abakuá y el palo monte, en donde las mujeres con
excluídas de cualquier función sacerdotal. En el Oddu Iroso Oddi se dice que Orula se
disgustó mucho con Yemayá por encontrarla consultando, pero en el Oddu Ogbe Tua, a
Orunmila le resulta inconveniente el caracol y lo deja a las mujeres, quedándose para sí
mismo el uso de los addeleses y en otro patakí del mismo Oddu, trajo el okuele de
Abisinia. Es interesante resaltar que muchos babalawos americanos, dicen que “el
caracol es de las mujeres” y aunque a muchos pueda sonar de modo despectivo, está
escrito en el Oddu citado.
Como muy rara excepción, en algunas casas la mujer puede consultar con el caracol,
teniendo la bendición de su marido, aunque este sea babalawo. No obstante, imperan
ciertas condiciones tales como, que el esposo de permiso expreso a su mujer para
consultar, que no esté consultando él mismo y que tampoco se esté trabajando Ifá
dentro de la casa.
En este punto no hay acuerdos, excepto el de las normas de cada quien. En algunos
hogares la mujer también consulta pero en otras no, así que ello obedecerá a las
costumbres de la rama a la cual se pertenezca.
36. - Si un hombre es “caballo de santo” o de entidad espiritual no será iniciado en
Ifá. Ello surge de una interpretación del Oddu Oyekun Di donde Orula dijo a Olofin que
no bajaría a la cabeza de ningún hombre hasta ver redimida a la humanidad. De
cualquier manera, en esos casos, siempre queda la posibilidad de preguntar al Orisha
Tutelar si está de acuerdo o no con el “pase a Ifá” y recibirá ceremonias propias que
“apaciguan” su condición de Elegun o montador de Osha.
37.- Usamos cabeza de cerdo para las ceremonias de Egun, debido a que el cerdo es
el único animal que reta a la muerte y su cabeza nos recuerda el respeto que debemos
ofrendarle a ella. La cabeza de cerdo si bien fue una costumbre adoptada de culturas
ajenas a la yoruba, se hizo parte de la Regla de Osha y el Ifá afrocubanos, siendo
contemplado el uso del ajiaco como elemento ritual y de addimú en varios Oddus.
38.- En Ifá afrocubano el babalawo puede consultarse y hacerse ebbó a sí mismo,
considerando que el sacrificio en dicho ebbó no es el pago de ningún derecho, sino
todo lo que involucra la consecución de los elementos y la acción del ebbó katelo o del
ebbó tani kuelese en sí mismo. Si es necesaria la presencia de otro babalawo,
entonces procurará dicha reunión y trabajarán unificando el esfuerzo.
39.- Hay quienes dicen que el babalawo no baila porque luego de su ceremonia de
iniciación le está prohibido. Sin embargo, pregunté a varios sacerdotes de Ifá conocidos
y me dicen que esa prohibición no es expresa, pero hay quienes la han asumido como
implícita a ciertos asuntos ceremoniales que no pueden revelar y que sólo conocen
quienes son babalawos.
Sin embargo, hay algunos que bailan música popular y otros religiosa, mientras que
algunos no bailan nada. El criterio no es único, aunque la tendencia mayoritaria es a no
bailar ningún tipo de música.
40.- En la tradición lukumi iniciamos las ceremonias con coco y comida a Egun. En
nuestras moyugbas siempre se comienza invocando y rindiendo respeto a los difuntos
y esta costumbre se desarrolló dentro de Cuba. La tenencia de un “rincón” destinado a
Egun en la casa o de atributos propios, tales como la “teja” y la cazuela, son rasgos
distintivos de nuestra cultura mestiza.
41.- Finalmente, no usamos el término Egbé para referirnos a nuestra casa de Osha
sino Ilé Osha. Normalmente no hablamos de Orisha Alagbatorí, sino de Alaleyó o
“Angel de la Guarda”. Entendemos a Orí como nuestra alma pero no como al secreto de
representación física que se recibe en tierra yoruba y asumimos a Obatalá como el
dueño absoluto de las cabezas, entidad que comparte su lugar con nuestra deidad
tutelar y con Ori. No decimos Erindilogun para referirnos a nuestro caracol y decimos
Onareo en vez de Agbo Ató para despedirnos. Usamos la expresión Bendición para
saludar a nuestro mayor, quien nos responde Dios te Bendiga u Olorun Nawe (W´agbe
O), en vez de Alaafia Asé O!
Cuando hablamos de una u otra tradición, debemos comprender que estamos
mencionando dos religiones diferentes, hermanadas por nuestros Orishas y el
concepto universal de la Fe. Es menester que comprendamos que nuestras diferencias
se han dado al calor de las circunstancias históricas y sociales diferentes y que los
afrocubanos, somos el resultado del ingenio para sobrevivir ante el látigo, el bozal, la
amenaza del Santo Oficio y el abuso constante al cual fueron sometidos nuestros
ancestros esclavos. Nuestra religión es un símbolo de resistencia y superación social,
cuando las condiciones eran adversas.
Somos una identidad, una cultura hecha de muchos elementos. Por un lado el
blanco europeo, por el otro el indígena y por el otro las muchas naciones de origen afro
que convergieron en Cuba. Este es un sancocho hecho de muchos sabores y
experiencias pero con una sola espiritualidad: ORISHA. Nada pasa sin la intervención
de esa fuerza inmensa que emana de Oloddumare, Dios Todopoderoso, así que la
existencia y supervivencia de nuestra fe en América fue urdida en el Cielo. Nos queda
convertirnos en guardianes del legado de nuestros mayores, conservando y
perpetuando sus enseñanzas para futuras generaciones.