REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN
SUPERIOR UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL SIMÓN RODRÍGUEZ
NÚCLEO LA GRITA
LA GRITA - ESTADO TÁCHIRA
LA UNIVERSIDAD VENEZOLANA
ALUMNA:
C. I 24.784.485 Nubia Villamizar
FACILITADOR:
Lcdo. Jeshua Romero
CÁTEDRA:
Iniciación Universitaria
La Grita, Abril 2022
Índice
Introducción .................................................................................................................. 3
Características de la Educación universitaria en Venezuela ......................................... 4
Tipos de Instituciones Universitarias en Venezuela ..................................................... 8
La UNESR como alternativa para la educación transformadora en Venezuela............ 8
Ley de Universidades .................................................................................................... 9
Simón Rodríguez y la Educación Transformadora ..................................................... 11
Conclusiones ............................................................................................................... 14
Referencias Bibliográficas .......................................................................................... 15
Introducción
La influencia de la diversidad de modelos filosóficos que constituyen la plataforma
del pensamiento moderno, incluso hasta la actual educación superior del siglo XXI,
en sus prácticas formativas y de gestión y asesoramiento, mantiene una visión en la
que los citados procesos están marcados por la tecnología lógico-instrumental. y
Práctico, lo comprende todo, desde la objetividad, la disciplina y separación de
conocimientos, y la gestión basada en resultados más que en procesos. Todo esto se
traduce en una enseñanza que rinde culto a la predicación, incluso en una enseñanza
que aún concibe el término alumno como si fueran sujetos sin pensamiento o sin luz,
imágenes y semejanzas de la Edad Media.
En el marco de la práctica antes mencionada, se perfila también una enseñanza
basada en el viejo racionalismo, que sustenta la forma de conocer y pensar en la
visión educativa, todo se trata de probar y verificar, y cuando no es así, también
esboza La legitimidad de la aplicación del conocimiento. Al mismo tiempo, el
modelo de gestión universitaria también reproduce la lógica de la racionalidad
técnica, al amparo de estructuras de mando verticales y burocráticas, similar a la
forma en que se construyó la vieja estructura de la modernidad, sin atender las
necesidades fundamentales de la formación universitaria.
Características de la Educación universitaria en Venezuela
Ya antes, Rama (2015), hemos analizado que la educación superior en Venezuela
se caracteriza por fases claramente delimitadas. En tal sentido afirmábamos que:
Tres etapas muy marcadas tienen la dinámica de la relación entre la educación
superior privada y la educación superior en el país. Visto en el largo plazo Venezuela
muestra una relación similar de crecimiento entre la matrícula total, la pública y la
privada. Entre 1960 y 2008, en el largo periodo de 37 años, la media anual de
incremento de la matrícula total de la educación superior fue de 9.65% anual, en tanto
que la expansión de la educación pública ha sido de 9.21% anual y la privada de
11.63%, lo cual implica una varianza muy baja. Sin embargo, si uno toma períodos,
constata claramente tres etapas. Una primera marcada por una estabilidad de la
cobertura privada entre 1960, cuando es un 11.4% del total, y 1980, año en que
alcanza a 12.9%.
Durante esos 10 años ambos sectores crecieron igual. Desde 1980 hasta 2002,
encontramos una segunda fase marcada por un crecimiento sostenido mayor de la
educación superior privada, cuya incidencia en el total pasa de 12.9% en 1980 al
43.9% en el año 2002, cuando alcanza su cenit. A partir de allí, se inicia la tercera
fase en curso actual, caracterizada por un sector superior público en forma superior al
sector privado. En esta fase, ya para 2008, la incidencia del sector privado había
bajado al 27% del total.
Desde ese momento, se inició lentamente una nueva fase que se consolidó entre el
año 2012 y el momento actual, que es el centro de nuestra reflexión, pero que se basa
en las etapas anteriores referidas, no solo por la dinámica de la educación superior
privada, sino porque, a su vez, esta se ajusta a la política de educación superior y a las
características de la educación superior pública.
Luis Fuenmayor fija el punto de inflexión en el año 2007, con el cambio de los
equipos políticos y la irrupción de un nuevo paradigma que abandonó el equilibrio en
la búsqueda entre calidad y equidad, y dota de una visión más político-ideológica a la
política universitaria.
La cobertura masiva
La educación superior en Venezuela históricamente tuvo una alta tasa de
cobertura. Una creciente dotación de recursos públicos, la alta diferenciación
institucional con la creación de universidades experimentales en los setenta, una
importante cobertura de estudios a distancia especialmente por el rol de la
Universidad Nacional Abierta, un peso destacado del sector de estudios no
universitarios, y un desarrollo significativo de la educación privada cuya génesis se
localiza desde inicios de los años cincuenta con la creación de la Universidad
Católica y desde los setenta fue dando paso a la aparición de universidades privadas,
tanto de élites como de absorción de la demanda. Los años de la bonanza agregaron
un potente sistema de becas nacionales e internacionales, tanto por parte de las
universidades como de organismos públicos.
Sin embargo, los procesos de selección también alimentaron un bolsón de
estudiantes que concluían el bachillerato y que no ingresaban a las universidades
públicas ni privadas que para los años dos mil se contaron en cerca de medio millón,
que alimentaron la irrupción de un nuevo sector para cubrir estas demandas
insatisfechas a través de un modelo de acceso llamado Aldeas Universitarias y,
posteriormente, Universidades Territoriales. Ello, junto a nuevas universidades como
la Universidad Bolivariana y la transformación de la pequeña Universidad de las
Fuerzas Armadas en una universidad de ingreso masivo ampliaron aún más la
cobertura y permitieron a Venezuela ser el país con la mayor matrícula de la
educación superior en la región.
El cambio de la cobertura hacia un tercer sector no solo se expresó en las nuevas
plataformas institucionales creadas, sino que, además, a través de una política de
centralización de los procesos de admisión y de un cupo de estudiantes asignados por
el Ministerio de Educación se impulsó un cambio en la composición social de los
estudiantes de las universidades tradicionales. Amalio Rafael Sarco Lira Barreto nos
plantea la posibilidad de procesos arbitrarios sin indicadores de calidad por el carácter
inauditable de dichos procesos.
El inicio del proceso, presumiblemente, implicó una transferencia de estudiantes al
sector privado que buscaron calidad de los procesos, en tanto ello impactó sobre los
criterios de calidad de las universidades tradicionales, y posteriormente con la crisis
económica, esto podría haber impactado en el campo de la composición social y en
procesos de emigración de la clase media estudiantil.
Para el año 2016, el 25.15% de la población de más de 25 años tiene al menos
estudios de nivel 6 según el Instituto de Estadística de la UNESCO, uno de los
indicadores más elevados de América Latina y, al tiempo, constituye un elemento
más complejo ante la crisis económica y la ausencia de oportunidades de empleo de
profesionales y técnicos que caracteriza el escenario del desempleo en el país. Para el
2009, último año en el cual la UNESCO tiene información, la matrícula alcanzaba a 2
millones 150 mil estudiantes con una cobertura bruta de 79.53%, la más alta de la
región e, incluso, superior a la de Estados Unidos, en un contexto donde la media de
la tasa de cobertura regional alcanzaba a 40%. La educación superior venezolana era
de casi el doble de la cobertura promedio a nivel regional. A partir de allí empezó su
caída. Primero imperceptible al bajar a 79.15% en el 2010 y luego, estrepitosa, más
allá de que desde entonces se carece de datos oficiales.
La diferenciación institucional fragmentada
La diferenciación era un eje significativo de la educación superior del país, y se
amplió desde la irrupción del cambio constitucional que impulsó el gobierno de
Chávez y continuó Maduro; se crearon nuevas universidades nacionales (Bolivariana
y de las Fuerzas Armadas) y múltiples universidades especializadas en diversos
campos disciplinarios, así como se llevó a cabo la transformación de los Institutos
Tecnológicos y Superior Universitarios prexistentes en Universidades Politécnicas
Territoriales. Este proceso de diferenciación fue, más que un proceso técnico de
cobertura a demandas y ofertas sectoriales, un proceso político que creó un tercer
sector de la educación superior del país. Tulio Ramírez lo define acertadamente como
un sector paralelo.
Además del sector autónomo de cinco universidades, y del sector privado, se creó
este nuevo sector bajo control del gobierno, que incluso se expresó en una asociación
de rectores diferenciada ARBOL (Asociación de Rectores Bolivarianos) diferenciada
de la tradicional AVERU (Asociación Venezolana de Rectores de Universidades).
Este sector se dotó de una importante plataforma física, tanto por la vía de la
transferencia de los bienes del sector petrolero que en el 2002 se redujo de 40 mil a
20 empleados como resultado de la expulsión de las personas que participaron en la
huelga petrolera de entonces, como por la vía de la sesión de cuarteles militares y la
inversión en nuevos campi universitarios, especialmente en el interior del país. Esta
diferenciación tuvo como eje la conformación de un sector público con fuerte control
político, con menos niveles de calidad, más focalizado en sectores excluidos del
acceso y más dependiente de la regulación pública y que tuvo un peso más destacado
en la cobertura apoyado en planes de becas estudiantiles. Cónsono con ello, el propio
acceso laboral al sector público comenzó a estar reservado a egresados de este nuevo
sector con un perfil ideológico gubernamental.
Esta diferenciación institucional se realizó amparada al marco normativo de 1971
de universidades experimentales, cuya autonomía estaba limitada a un decreto
habilitante del poder ejecutivo que nunca se produjo, e incentivado el acceso a través
de un amplio sistema de becas con fuertes orientaciones políticas para los sectores de
bajos ingresos.
La destacada participación del sector privado en todo el periodo se redujo a través
de una política de no autorización de creación de nuevas ofertas, de regulación de los
precios de las matrículas y del establecimiento de exigencias de funcionamiento y
regulaciones salariales. De alcanzar cerca del 40% al 45% de la cobertura, el sector
privado se redujo enormemente, y a pesar de la ausencia de datos estadísticos fiables,
puede estar por debajo del 20% o 15% de la cobertura.
Al modelo tradicional dual de la educación superior de América Latina, la
dinámica política agregó una fragmentación del sector público entre un sector
autónomo y otro no autónomo, entre uno tradicional, en general de élites, frente a un
sector público de alta absorción de demanda y sin regulación de calidad. El eje de una
educación superior trinaria (pública, privada e internacional) fue aquí dividida entre
un sector público autónomo, uno privado sin fines de lucro, y otro público estatal.
Como afirma Luis Bravo, estas Universidades Politécnicas Territoriales (UPT)
que abarcan múltiples campos de estudio y abordan las necesidades de su contexto
territorial conforman una nueva geopolítica nacional y su proceso de creación incluso
tuvo apertura de universidades en la crisis en el 2018, y a la fecha, ha derivado en la
creación de 26 UPT en todo el territorio nacional.
Tipos de Instituciones Universitarias en Venezuela
La educación universitaria incluye la formación profesional y de postgrado, y
puede cursarse tanto en las universidades, universidades experimentales
especializadas, universidades experimentales territoriales, universidades
experimentales, e institutos o centros de investigación como en los colegios
universitarios, institutos universitarios, institutos universitarios de tecnología,
institutos universitarios eclesiásticos, institutos universitarios pedagógicos, institutos
universitarios politécnicos (de gestión pública o privadas) y, en general, aquellas
instituciones que cumplan los objetivos señalados en la Ley y los requisitos
solicitados para su creación y funcionamiento.
La UNESR como alternativa para la educación transformadora en Venezuela
La Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (Unesr) nace con el
Núcleo de Caricuao en Octubre de 1971, el entonces Presidente Rafael Caldera
decretó la organización de una nueva Universidad en la Región Capital.
Con el fin de darle a la institución personalidad jurídica, en Noviembre de 1973 el
equipo concluye el informe sobre la creación de la Unesr, en el cual se estableció el
modelo administrativo y organizacional del Centro de Estudios que fue decretado en
Enero de 1974.
Este informe fue aprobado por el CNU el 24 de Enero de 1974 y por decreto
presidencial Nº 1.582, como alternativa para la educación Superior en Venezuela.
Inicialmente se propuso construir una estrategia de desarrollo curricular que
permitiera ampliar por etapas la matrícula estudiantil y diseñar fórmulas
experimentales orientadas a explorar vías para la solución de tres cuestiones
esenciales en la problemática universitaria:
1. Atención a un número mayor de estudiantes con menores índices de costo.
2. Vinculación real de la Universidad a la producción y al mercado de trabajo.
3. Creación de fuentes propias y desarrolladas de ingreso, destinadas a lograr un
alto porcentaje de financiamiento.
Ley de Universidades
Una gran experiencia histórica se inició a partir del momento en que la Asamblea
Nacional, en horas de la madrugada y en vísperas de la Navidad, el día 23 de
diciembre de 2011, aprobó en segunda discusión la Ley de Educación Universitaria,
lo cual fue seguido del imprevisto veto que le dio el presidente Hugo Chávez el 4 de
enero de 2011, acogiendo el inmenso sentimiento de rechazo que se había expresado
en el país frente a ese instrumento legal.
Con esta decisión pienso que han sido derrotados los integrantes de la Asamblea y
redactores de la LEU que habían decidido no solamente someter la autonomía
universitaria y el ejercicio pleno de la libertad y de la creación intelectual a los
designios del Ejecutivo Nacional, sino volver una entelequia la democracia
participativa y protagónica en la Universidad, convertir en una farsa la educación
liberadora y supeditar el alma republicana y emancipadora que fundamenta la
creación de una nueva República (según lo establecido en la CRBV), en función de
una concepción centralista, vertical y burocrática del Estado y el Ejecutivo Nacional.
Sustento tales aseveraciones basado en los siguientes argumentos:
En primer lugar, por cuanto en la LEU hay artículos que así lo demuestran, como
son el 9, del Estado Docente, el 11, de las competencias del Ministerio de Educación
Universitaria, el 22, de la composición del Consejo Nacional de Transformación
Universitaria, el 31, de las condiciones para la creación de las instituciones de
educación universitaria, el 33, sobre el Reglamento General Interno, el 50, de las
características de la creación intelectual, el 60, de los tipos de programas de
formación, el 64, sobre la educación universitaria y el modelo de producción
socialista, el 65, que trata de la comunidad universitaria, el 69, de la organización de
los sectores de la comunidad universitaria, el 87, del reglamento electoral, el 90,
sobre el reglamento de los órganos de cogobierno universitario, el 91, de la Asamblea
de Transformación Universitaria, el 92, del Consejo Ejecutivo Universitario, el 107 y
el 110, que tratan del debido proceso y del Ministerio de Educación Universitaria
para las sanciones disciplinarias, el 111, sobre la reglamentación especial y el poder
del Ejecutivo Nacional para dictarlas, y finalmente el contenido de las Disposiciones
Transitorias. Todo este articulado niega y contradice las concepciones de democracia
participativa y protagónica, de autonomía universitaria y creación intelectual
consagradas en la CRBV.
En segundo lugar, me baso en las ideas de Paulo Freire (2008), cuando afirma:
“Decir que los hombres son personas, y como personas son libres, y no hacer nada
para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa”. Exponer en
esta ley ideas que guardan relación con una educación liberadora pero declarar al
“Estado Docente” como órgano rector de la educación y someter a reglamentos
especiales elaborados y decretados por la máxima autoridad del Ejecutivo Nacional,
en general, y al Ministerio de Educación Universitaria, en particular, materias
relacionadas con tal fin, en absoluto concuerda con la concepción de Paulo Freire
sobre la pedagogía del oprimido y con su concepción de la praxis para impulsar el
proceso emancipador del ser humano.
El funcionamiento de todo el Sistema Educativo, integrado por dos subsistemas: el
Subsistema de Educación Básica y el Subsistema de Educación Universitaria; tres
Niveles: el Nivel Educativo Inicial, el Nivel de Educación Primaria y el Nivel de
Educación Media; y ocho Modalidades: Educación Rural, Educación Especial,
Educación de Jóvenes y Adultos, Educación de Fronteras, Educación para las Artes,
Educación Militar, Educación Intercultural y Educación Intercultural Bilingüe.
En cuanto al funcionamiento del Subsistema de Educación Universitaria, el Estado
Docente regula, supervisa y controla:
- La administración de su patrimonio y de sus recursos económico-financieros.
- Las normas de Gobierno: de acuerdo con el principio de la democracia participativa
y protagónica, como derecho de quienes integran la comunidad universitaria (literal
b).
- La libertad de cátedra, a través de la Ley de Creación Intelectual prevista en el
artículo 35 como una de las leyes especiales para el Subsistema de Educación
Universitaria.
- El proceso de ingreso, permanencia, ascenso, promoción y desempeño de los
profesionales, establecido en el literal f.
- La idoneidad académica de los(as) profesionales, en el literal h, y en la futura Ley
de Creación Intelectual.
Simón Rodríguez y la Educación Transformadora
El proceso educativo en el contexto mundial ha sido considerado como el más
humano y humanizador empeño de la sociedad, en aras de elevar la calidad de vida de
las personas. Ciertamente, es la educación un patrimonio universal que desde los
principios de equidad e inclusión pudiera generar profundas transformaciones
sociales que significarían un nuevo viraje en este cosmos complejo, lleno de
incertidumbre, cambiante y multidimensional.
Esta premisa constituye un reto que estimula la creatividad de los actores
socioeducativos, así como el potencial de los docentes, quienes, desde la perspectiva
de nuestra labor, tenemos nuevas posibilidades de interactuar dinámicamente en el
proceso formativo de los ciudadanos, además de contar con una vía más expedita para
ejercer acciones transformadoras en el contexto social, como lo expresan los
fundamentos jurídicos establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela (1999).
Así, la educación, en su dimensión teleológica, apunta hacia el desarrollo interno y
multidimensional del ser humano para que aprenda a aprender, desaprender y
reaprender. Desde esta perspectiva, la educación, en tanto proceso humanizador, debe
sentar las bases para el ejercicio de la autonomía y la libertad; por lo cual resulta
evidente que su función trasciende los muros institucionales tradicionales para
irradiarse hacia todos los estratos de la vida social.
Como proceso a través del cual una sociedad expresa sus potencialidades
creadoras, el hecho educativo debe conceder importancia capital al mundo de los
afectos, la imaginación, la creatividad; en suma, a las emociones, pues en ella
subyace un profundo sentido humano, con una base dialógica intersubjetiva que
conlleva a la construcción de un mundo diferente, donde prevalecerán valores de
justicia social. De allí que la filosofía andragógica de nuestra Alma Mater, conciba al
ser humano como centro de su propio desarrollo, capaz de encontrar en sí mismo las
bases de su propia historia, de comprender su propia realidad y de transformarla;
como decía nuestro maestro don Simón Rodríguez, se trata de “formar a los
ciudadanos que han de hacer de la República una entidad verdaderamente autónoma,
libre y soberana”.
Sustentados en tales propósitos, es importante volver la mirada hacia el
pensamiento, palabra y acción del preclaro Maestro de América, eminente
venezolano cuyos aportes encuentran vigencia en este mundo cambiante, incierto y
con nuevas demandas educativas, sobre todo, en los sectores menos favorecidos de la
sociedad. De este modo, el propósito de la presente investigación consistió en valorar
acciones socioeducativas fundamentadas en el pensamiento liberador de don Simón
Rodríguez para fomentar la educación emocional en la comunidad El Polvero, San
Sebastián de los Reyes, estado Aragua.
Conclusiones
Desde su creación, la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez sirve
al país como una institución dedicada a la búsqueda de la verdad y la consolidación
de los valores humanos trascendentales, ejerciendo director de educación Cultura y
ciencia, a través de la docencia, la investigación y la divulgación. El organigrama
que operaba en la institución en 1991, publicado en el Diario Oficial No. 3435 y
Resolución No. 281 del 31 de agosto de 1984, de conformidad con el reglamento de
la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, aprobado por la Junta
Directiva. 12, 1989 Día No. 115.
La universidad también tiene programas basados en búsquedas, generados, La
aplicación y difusión del conocimiento para fortalecer el valor trascendental de las
personas y la sociedad.
Referencias Bibliográficas
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