¿EL MUNDO NECESITA DE JESÚS?
LA VERDADERA MISIÓN DEL CRISTIANO
Rojas Yauri, Benjamin
Universidad Peruana Unión
[email protected] Fecha de recepción: Enero 2013
Fecha de aceptación y versión final: Mayo 2013
Resumen:
El estudio aborda un tema polémico, actual y complejo, directamente relacionado con el
quehacer misionero del cristianismo. El surgimiento de la Teología de la liberación y la Teología
social, influyó de forma significativa en la comprensión que el cristianismo tiene respecto de su
misión, de la del Señor Jesús y de la razón por la cual el mundo necesita de Él. En la primera
parte de este artículo, el autor discute la pregunta ¿el mundo necesita de Jesús? En la segunda
parte, se presenta las razones bíblicas por las cuales el mundo necesita del Señor Jesús, y a través
de la primera y segunda parte se exponen las implicancias, que tiene la pregunta planteada y su
respuesta, sobre el cumplimiento de la misión por parte del verdadero cristianismo.
Palabras claves: Hermenéutica, Interpretación, Axiomas, Posmodernismo, Hermenéutica
adventista.
Summary:
The study addresses an issue, current and complex, directly related to the missionary work of the
Christian. The emergence of Liberation Theology, and Social Theology, significantly influenced
the understanding of the Christians that have about their mission, that of the Lord Jesus, and
about the reason why the world needs Him. In the first part of this article, the author discusses
the question, Does the world needs of Jesus? In the second part presents the biblical reasons why
the world needs the Lord Jesus, and through the first and second part, this article outlines the
implications that the question and its answer, on the fulfilment of the mission by the true
Christianity.
Keywords: Hermeneutics, Interpretation, Axioms, Postmodernism, Adventist Hermeneutics.
Introducción
“Jesús es todo”, “Cristo es la Solución” y “La esperanza es Jesús”, son algunos de los
más populares lemas que presentan como la mayor necesidad del mundo al Señor Jesús. Esto
demuestra que el ser humano tiene inseguridad sobre el futuro y que no está plenamente
realizado. Que aunque existen unos pocos optimistas, la realidad es que aun Freud, a quien
debemos la universalidad de la neurosis y sus colegas de la escuela de Frankfurt quienes
popularizaron en los sesenta la frase ‘el mundo está al revés’,1 reconocen junto a una gran
1
Naranjo afirma, que Freud propone la neurosis mundial y que los post-freudianos como
Fromm, sus colegas de la escuela Frankfurt, R.D. Laing y el gremio de los psicólogos
humanistas, serán los que comprendan mas cabalmente esta realidad y los que harán famosa la
frase ‘el mundo está al revés’. Claudio Naranjo, Cambiar la educación para cambiar el mundo
cantidad de seres humanos que el mundo está cada vez peor.2 Esta realidad caótica mundial, ha
generado una serie de propuestas, que intentan devolver al ser humano la esperanza de un mundo
mejor, o mejor, el sueño utópico de que es posible construir un mundo perfecto, un paraíso, que
para algunos existió y que para otros sólo es un ideal ilusorio.
Los métodos propuestos para conseguir este ideal, así como las instituciones que lo han
propuestos, han sido diversos,3 pero es el cristianismo, el que más fuertemente ha promovido la
idea de un mundo perfecto, donde reine toda buena virtud, como la verdad, la justicia y el amor.
Y aunque no todos deseen transformar este mundo en uno perfecto, hay quienes creen que la
misión del cristianismo es intervenir en todos los escenarios mundiales para lograr este objetivo.
Debido a ello, el cristianismo en general afirma que el mundo necesita de Jesús. Sin embargo, es
de suma importancia conocer, qué significa esto.
El mundo necesita de Jesús
No existe un texto bíblico en el que se afirme que el mundo necesita de Jesús, sin
embargo, basados en algunos textos bíblicos que pueden dar esta idea, los predicadores se han
encargado de hacer de esta frase una especie de verso deuterocanónico.4 En el mundo Cristiano
todos estarán de acuerdo con esta sentencia –el mundo necesita de Jesús–, pero donde el
cristianismo no se ha puesto de acuerdo, es en la interpretación de ella.
(Providencia, Chile: Editorial Cuarto Propio Indigo, 2007), 73.
2
Naranjo señala que “La conciencia de que ‘el mundo está loco’ se ha generalizado lo
suficiente hoy en día como para que olvidemos que se trata de algo bastante reciente”. Ibíd.
Samsam dice, “Últimamente, el mundo está cada vez peor y su ética y moral arrastrados y
pisoteados en el fango de las calles”. Elias Natanael Samsam Valipur, El cristianismo bíblico
(Maitland, FL: Xulon Press, 2006), 75.
3
En el siglo XVIII surgió el iluminismo y con ella la era de la razón, se creyó que esta
época daría solución a los mas grandes flagelos humanos, sufridos aparentemente debido a la
ignorancia y al abuso de la religión, sin embargo, no pasó mucho tiempo, para que la primera y
la segunda guerra mundial, demuestren al mundo, que el uso de la razón no garantiza la
construcción de la sociedad perfecta. Esto genero una desesperanza en los principales axiomas
que gobernaron al edad moderna, creando así el escenario perfecto para el surgimiento del
posmodernismo, que aunque todavía con algo de desconfianza sobre el futuro, al igual que sus
predecesoras, cree ser la alternativa para que el ser humano alcance a vivir en su paraíso, su
mundo perfecto. Véase, Clyde P. Greer, "Honestidad en el tratamiento de la historia", en Piense
conforme a la Biblia, ed. Richard Mayhue y John MacArthur (Grand Rapids, MI: Editorial
Portavoz, 2005), 285.
4
Siendo que deuterocanónico es el término que se usa para referirse a los libros apócrifos,
aquellos que hacen parte de la Septuaginta (LXX) y la Vulgata pero que no están incluidos en la
versión hebrea del Antiguo Testamento, es decir los libros que hacen parte del Canon bíblico.
Véase, Amy-Jill Levine, "Apocrypha", en The Eerdmans Bible Dictionary, ed. David Noel
Freedman (Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing Company, 2000). Aquí se usa el
término para dar a entender que en la actualidad muchos cristianos creen que esta oración hace
parte del canon bíblico o lo consideran así, aunque ella no exista en la literatura bíblica.
Fundamentándose en esta premisa, hay quienes han creado poemas y hermosos himnos
que hablan de la importancia del Señor Jesús para el ser humano y para el mundo, uno de ellos,
el compuesto por Will L. Thompson, dice,
Jesús es todo para mí bajo del cielo;
Él es mi fuerza y mi vigor día tras día;
Él es mi dicha, mi gozo, mi consuelo;
Y sin su ayuda y sin su amor yo caería.
En mi aflicción a sus fuertes brazos vuelo.
Él es mi amigo que me colma de alegría.
Solo en Él encontrar refugio puedo.
Solo en Él halla solaz el alma mía.5
Aunque este hermoso himno habla de la persona del Señor Jesús como tal, hoy muchos se
han apartado de esa idea, para decir que lo que el mundo necesita es de personas como Jesús. Es
decir, para mucho la frase El mundo necesita de Jesús, en realidad significa, El mundo necesita
que tu seas un Jesús. Debido a este razonamiento, la misión del cristiano, ha pasado de predicar a
Jesús y sus hechos, a personificar a Jesús e imitar sus hechos. Los estudiosos bíblicos que apoyan
esta posición, encuentran apoyo bíblico, pues claramente el mismo Pablo así lo hacía, él dice,
“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Co 11:1). También él ordena “Sed, pues,
imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se
entregó a sí mismo por nosotros…” (Ef 5.1-2), además el mismo Señor Jesús dijo: “Porque
ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Jn 13:15).
Toda lo mencionado unido a la idea de que fue el mismo Señor Jesús quien de forma
clara y explicita declaró cual era su misión, cuando citando al profeta Isaías, dijo,
El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos;
A predicar el año agradable del Señor.
Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga
estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de
vosotros. (Lc 4:18–21)6
Ha dado lugar a que algunos teólogos lleguen a la conclusión de que la misión del
cristiano es vivir como un revolucionario, luchando por las clases sociales más desfavorecidas,
trayendo justicia e igualdad a este mundo de desigualdad. Sin embargo, antes de analizar la
Citado en William Hendriksen, Comentario al Nuevo Testamento: Filipenses, 18 vols.
5
(Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2006), 88.
6
A menos que se indique algo diferente, en este trabajo las citas bíblicas han sido tomadas
de la Versión Reina Valera Revisada 1960, (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998).En
adelante RVA.
misión del cristiano propuesto por la Teología de la liberación, es necesario que se piense en lo
que ocurriría si alguien viviría de tal forma que llegue a ser un Jesús en este mundo. Es decir, el
mundo aceptaría a esta persona y la valoraría como el ejemplo a seguir, ¿sería él o ella visto
como una solución a los problemas del mundo? En otras palabras, la pregunta es ¿Qué pasaría si
uno a uno los seres humanos van convirtiéndose en una especie de Jesús moderno?
Responder esta pregunta no es muy difícil, pues para hacerlo sólo es necesario conocer
bien lo que Jesús hizo y lo que como consecuencia le pasó. Sin embargo, conocer lo que él hizo
y saber lo que le pasó, ya no es tan sencillo, esto requiere mucho tiempo, puede tratarse de una
tarea que lleve toda la vida. No obstante, se puede afirmar que si alguien se convierte en Jesús, le
ocurriría lo mismo que le pasó al Jesús histórico de hace dos milenios.
Libertad a los oprimidos
Tratar de hablar de todas las acciones del Señor Jesús sería imposible, sus propios
apóstoles dijeron “hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran
una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir” (Jn
21:25). Sin embargo, alguien podría pensar que todas las obras del Señor Jesús se encuentran
resumidas en el texto de Lucas 4:18-21, y haciendo una lectura literal y social del texto, se podría
afirmar que la misión de Cristo es la propuesta por la Teología de la Liberación,7 y ya que para
este grupo la misión del cristiano es ser un Cristo viviente, se podría concluir diciendo que la
misión del cristiano y la de su Señor resultan siendo la misma. Aunque esto podría ser motivo de
otro estudio, es importante señalar que existen grandes diferencias entre la misión del cristiano y
la del Señor Jesús.8
Sin embargo estos argumentos referentes a la misión del Señor Jesús, hacen surgir una
nueva interrogante, la pregunta es ¿El Señor Jesús cumplió su misión cuando vino a este mundo?
Pues si su misión se resume en: 1) dar buenas nuevas a los pobres, 2) sanar a los quebrantados de
corazón, 3) pregonar libertad a los cautivos, 4) dar vista a los ciegos, 5) libertar a los oprimidos y
7
La Teología de la Liberación, es un movimiento cristiano [realmente es mas parecido a
un movimiento político], que surgió en América Latina. El término fue acuñado en 1971 por el
sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, quien escribió uno de los libros más famosos del
movimiento, Teología de la liberación (A Theology of Liberation). Veáse, Gustavo Gutiérrez, A
Theology of Liberation: History Politics and Salvation (15th anniversary edition with a new
introduction by the author) (Maryknoll: Orbis Press, 1988); James H. Harris, Preaching
Liberation (Minneapolis, MN: Fortress Press, 1995), 11, 39-45.
8
Esta afirmación no contradice lo afirmado por Elena G. de White, pues esta no es la
única cita en la que ella trata el tema de la misión del cristiano y la misión del Señor Jesús. Ella
dice, “Somos un ‘espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres’. 1 Corintios 4:9. Nuestra
misión es la misma que fue anunciada por Cristo al comienzo de su ministerio.” Elena G. de
White, Testimonios para la iglesia (Bogotá: Asociacion Publicadora Interamericana, 1955),
8:146. White también habla abundantemente sobre la muerte sustitutoria como siendo la misión
del Señor Jesús, además señala que, “Aun sus amados discípulos, absortos en sus propias dudas,
tristezas y esperanzas ambiciosas, no habían comprendido el misterio de su misión”. Elena G. de
White, El deseado de todas las gentes (Bogotá: Asociacion Publicadora Interamericana, 1955),
391.
6) predicar el año agradable del Señor, ¿podría el cristianismo actual decir que Él tuvo éxito en
el cumplimiento de su misión? Quien escribe el presente artículo, cree que el Señor Jesús tuvo
completo éxito en el cumplimiento de su misión, sin embargo, se debe afirmar que si se lee estos
pasajes de forma literal, a la luz de los conocimientos médicos, políticos y sociales del tiempo
del Señor Jesús y de nuestros tiempos, se tendría que afirmar que su venida fue todo un fracaso.
Tanto en el tiempo del Señor Jesús, como en el nuestro, los pobres, los quebrantados, los
cautivos, los ciegos y los oprimidos, entre otros, existieron y no dejaron de existir gracias a la
primera venida del Señor Jesús. Él vivió, murió y resucito, luego se fue a los cielos y
aparentemente las condiciones aquí descritas, continuaron iguales9 aún en el lugar dónde el nació
y desarrollo su ministerio. Acaso frente al fracaso en el cumplimiento de su misión, Él tuvo que
agenciarse de un grupo de discípulos, para que hagan lo que él no pudo hacer.
Aunque lo mencionado no parezca un argumento bíblico, ello nos permite decir, que la
misión del Señor Jesús, no está centrada en la liberación temporal, física y mundana del ser
humano. Por lo tanto, la misión del cristiano no es una que esté relacionada con la propuesta por
la Teología de la Liberación, debido a ello es imposible aceptar y predicar que la liberación de la
injusticia económica, política o social –es decir ayudar a que las personas sean mas felices y se
encuentren en una situación mas confortable desde un punto de vista humano–, sea la misión del
cristiano, porque esa no era la misión del Señor Jesús y porque la misión del Señor Jesús y la de
sus seguidores no es la misma.
Sin embargo, se debe recordar que el nombre propio, Jesús –en hebreo yehôšua˓ y en
griego Iēsous–, significa salvador,10 y que además Él es el Mesías –māšiaḥ– anunciado en el
Antiguo Testamento, es decir el rey libertador,11 aquel que devuelve la paz y hace que esta
perdure por la eternidad. Todo lo mencionado, más los 117 nombres y títulos12 que se le da a este
histórico y único personaje, no dejan duda respecto a su importancia para el mundo. Es decir,
aunque hasta aquí se ha intentado mostrar que no siempre se comprende en que consiste la
misión del Señor Jesús, es necesario preguntarse ¿Qué quiere decir la Biblia cuando afirma que
Él es el libertador? Pues no se puede negar, de que su nombre, sus palabras y el testimonio de sus
discípulos, afirman que Él es el libertador.
La necesidad del mundo
9
Alguien podría decir, que Él sólo inició el cambio, pues esa era su misión y que por esa
razón él necesita de sus discípulos, para completar aquello que empezó, la transformación de la
raza humana a su imagen y semejanza, pero aunque esto pueda tener mucho sentido, no es eso lo
que dice el texto, el texto afirma que, todo lo mencionado se estaba cumpliendo gracias a la
llegada del Señor Jesús. Véase, Robert H. Stein, Luke, ed. David S. Dockery, 39 vols., The New
American Commentary, vol. 24 (Nashville: Broadman & Holman Publishers, 1992), 157.
Benjamin C. Chapman, "Jesus", en The Eerdmans Bible Dictionary, ed. David Noel
10
Freedman (Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing Company, 2000), 870.
11
The Seventh-day Adventist Bible Dictionary, s.v. "Messiah".
12
H.L. Willmington, Willmington’s Book of Bible Lists (Wheaton, IL: Tyndale, 1987),
160.
Escribir sobre aquello que el mundo necesita, podría requerir miles de páginas, pues
desde una perspectiva humanista, es el ser humano quien determina sus necesidades y el como
satisfacerlas. Sin embargo, desde un punto de vista bíblico, la necesidad del mundo no es tan
difícil determinar. Algunos textos que ilustran de forma directa o indirecta la necesidad del
mundo dicen,
Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y
el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del
cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del
cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y
ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda
lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni
dolor; porque las primeras cosas pasaron (Ap 21:1–4).13
Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con
grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en
ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no
debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para
la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los
elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas,
cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia (2 Pe 3:10–13).
Estos versos, dicen de forma directa y clara que este mundo será destruido y que Dios
hará otro planeta, los textos no dicen que Dios hará un arreglo del planeta actual, sino afirman
que lo que se espera es un cielo nuevo y una tierra nueva, puesto que todas estas cosas –las del
presente– han de ser deshechas.
Al parecer, la necesidad del mundo, no es la misma desde la perspectiva de Dios y del ser
humano, pues mientras el ser humano cree que necesita reparar y hacer perdurar su planeta la
mayor cantidad de tiempo posible, el Señor Jesús cree que este planeta debe ser destruido.
También mientras el ser humano cree que este mundo necesita de paz, justicia, amistad y amor,
el Señor Jesús afirma,
Fuego vine a echar en la tierra… ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os
digo: No, sino disensión. Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán
divididos, tres contra dos, y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, y el
hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su
nuera, y la nuera contra su suegra (Lc 12:49–53).
Aunque, esta investigación no se propone estudiar cual es la misión real de Cristo, leer
este pasaje es importante para responder de forma satisfactoria la primera pregunta planteada:
¿El mundo necesita de Jesús? Martin al comentar este verso afirma que, “La misión de Jesús
realmente terminó produciendo la clase de divisiones de que habló aquí. Las familias se han
dividido y las lealtades se han roto. Los creyentes judíos todavía son excluidos de sus familias y
amigos”.14 Y aunque muchos puedan pensar que lo que más necesita el mundo actual es paz y
unidad, la realidad muestra que el Señor Jesús no sólo dividió la historia en dos, sino que está
13
También se pueden leer ideas similares en los siguientes textos, Is 65:17; 66:22; 2 Pe
3:10, 13; Ap 20:11.
acción, como si se tratase de su misión, se prolongó aún a las personas y familias.
Frente a esta realidad, no queda otra cosa que preguntarse, ¿Qué es lo que el mundo
realmente necesita? Podría ser que el mundo necesite no de una persona sino de una acción que
sólo esa única persona puede hacer. Frente a la pregunta ¿el mundo necesita de Jesús? No queda
duda de que la respuesta es SI, sin embargo, se debe reconocer que tanto la pregunta, como la
respuesta no están bien planteadas y debido a ello, se produce una confusión en la mente del
lector. Por otro lado, hasta aquí se ha usado el término mundo para hacer referencia al planeta y
a la humanidad en conjunto, lo que también produce confusión, por lo tanto, es necesario separar
cada una de estas variables, hacer preguntas separadas y brindar respuestas separadas, pues sólo
así se podrá encontrar sentido a las palabras y acciones del Señor Jesús. Se propone la siguiente
secuencia de preguntas y respuestas.
¿El planeta tierra necesita de Jesús? Respuesta: Si. ¿Para qué necesita el planeta tierra de
Jesús? Respuesta: para que Él ponga punto final a su agonía, es decir para que lo libere de su
dolor, sufrimiento y devastación, que sufre a consecuencia del pecado de la humanidad. Pues
aunque aparentemente inerte, sin sentimientos y emociones, Dios afirma en su palabra que “toda
la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora” (Ro 8:22–23), texto que
muy claramente hace referencia a todo el reino animal –dentro del cual los seres humanos no
pueden ser considerados–,15 vegetal y mineral.
¿La humanidad necesita de Jesús? Respuesta: Si. ¿Para qué necesita la humanidad de
Jesús? Respuesta: para que Él ponga punto final a las consecuencias de su pecado y del pecado,
es decir, para que lo libere del pecado y sus consecuencias. Sin embargo, se debe reconocer que
responder esta pregunta en una simple oración es imposible, pues aunque aparentemente ya se la
haya respondido, la realidad es que todavía queda la interrogante, si el Señor Jesús no da
solución rápida y en este momento a los problemas de falta de paz, desunión, injusticias y toda
una serie de problemas sociales que hoy se viven, ¿Para qué necesita la humanidad del Señor
Jesús? El propio Señor Jesús expresó palabras, mientras estuvo en este planeta siendo parte de la
humanidad, que pueden ayudar a encontrar una respuesta a esta importante pregunta, él dijo,
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre
muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar
para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí
mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis
el camino. Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber
el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre,
sino por mí (Jn 14:1–7).
Aunque el evangelio según San Juan registra siete oportunidades en las que el Señor
Jesús usa la frase “Yo soy”, aquí sólo se enfocará una de ellas, la frase más significativa de esta
porción bíblica, aquella que resume la idea principal, la idea central del pasaje, del enunciado del
John F. Walvoord y Roy B. Zuck, eds., San Mateo, San Marcos, San Lucas, en El
14
Conocimiento Bíblico Un Comentario Expositivo: Nuevo Testamento, vol. 1 (Puebla, México:
Ediciones Las Américas, A.C., 1995), 313.
15
El autor de esta investigación, cree que existe un reino que debería ser nombrado como
el reino humano, que desde una perspectiva bíblica no se debería considerar al ser humano
dentro de la categoría del reino animal como lo hace el naturalismo evolucionista.
Señor Jesús. Él dijo “yo soy el camino”, esta es la idea principal, “la verdad y la vida” [καὶ ἡ
ἀλήθεια καὶ ἡ ζωή], en realidad son explicativos,16 que ayudan a entender la idea central.17 La
idea que Él es el camino, es la idea en la que se debe centrar la atención, para responder a la
pregunta, ¿Para qué necesita la humanidad del Señor Jesús?
Yo soy el camino
Él es el camino, en la mayoría de los lenguajes es posible hablar de Jesús como un
camino o una vía, en el sentido de que es una persona que facilita la llegada de otros a un destino
en particular. Destino claramente señalado por el mismo Señor Jesús, pues Él dijo “nadie viene
al Padre, sino por mí”, es decir, todos pueden ir al padre, pero por Jesús, dicho de otra manera,
Jesús es el único por quien las personas van al padre.
Aunque, esta afirmación tiene una gran cantidad de implicancias, de todas ellas, sólo una
será abordada en este estudio. Aquella que dice que el Señor Jesús es el camino por el cual la
humanidad puede ir al padre, idea que hoy en día muchos la verán como simbólica, pero que en
su gran contexto bíblico, en realidad se trata de una idea literal, es decir, el Señor Jesús está
hablando de un viaje literal a la presencia de Dios, un viaje en carne y cuerpo, un viaje en un
tiempo determinado, un viaje que nos lleva al encuentro con el padre, a la presencia de Dios a la
mesa del cordero, al pie del trono de Dios. Apocalipsis al hablar de éste momento y de la
humanidad que lo experimentará dice,
Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le
dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación,
y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están
delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado
sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol
no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono
los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de
los ojos de ellos (Ap 7:13–17).
Es decir, si alguien va al padre, va al cielo y si va al cielo, disfruta de un lugar y una vida
en la que no existe dolor ni pecado ni nada de lo que aqueja a la humanidad presente. En otras
palabras, existe la posibilidad de escapar de este mundo e ir a vivir en un paraíso, aquel que para
muchos en la actualidad es sólo una ilusión. Pero más importante aún, es recordar que éste
mundo gime y que pronto será destruido y consumido por fuego, que todo lo que esté y los que
estén en él experimentarán la misma suerte, y que sólo aquellos que hayan ido al cielo serán
librados de la destrucción de éste planeta y de su propia destrucción.
Por lo tanto, ante la pregunta ¿Para que necesita la humanidad de Jesús?, la primera y
única que será abordada en este estudio, la respuesta es, para que libere al ser humano de la
inminente destrucción del planeta tierra, para que lleve al cielo a los liberados, y para que
destruya a la humanidad que no esté preparada para vivir en el ambiente celestial. En pocas
Barclay Moon Newman y Eugene Albert Nida, A Handbook on the Gospel of John,
16
UBS Handbook Series (New York: United Bible Societies, 1993), 457.
John Peter Lange, The Gospel According to John, ed. Philip Schaff, en A Commentary
17
on the Holy Scriptures, vol. 3 (Bellingham, WA: Logos Bible Software, 2008), 437.
palabras se podría decir que se necesita del Señor Jesús para escapar de la destrucción de este
mundo.
Es decir, la humanidad necesita a Jesús, porque Él es el camino que permite escapar de la
destrucción inminente. Él es el camino, no para transformar y mejorar el mundo, pero para ir a
un mundo mejor, para viajar, a un lugar mejor. Es muy importante que las personas conozcan a
Jesús y si es posible que ellos vean un reflejo del Señor Jesús en ti. Pero es más importante que
ellos escuchen al Señor Jesús a través de ti. Porque cuando Jesús no habla, la gente sólo puede
ver una persona, cariñosa, amable, compasiva y justa. Pero realmente no lo conocen. Debido a
que no conocen su verdadera intención, por lo tanto se puede afirmar que en verdad esa gente no
conoce a Jesús, porque sólo se puede conocer a otra persona cuando se habla con esa otra
persona, es decir, cuando dos personas se relacionan entre sí y hablan entre si. Para entender
mejor la importancia de esto, hay que recordar que el Señor Jesús dijo,
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la
voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor,
¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre
hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí,
hacedores de maldad (Mt 7:21–23).
Por esta razón, la respuesta a la pregunta. ¿La humanidad necesita de Jesús?, es SI. Pero
la respuesta a la pregunta. ¿Por qué la humanidad necesita a Jesús?, es, porque él es el camino
que nos permite escapar de la destrucción venidera. Sin embargo, para responder a la pregunta.
¿Cómo Jesús nos ayuda a huir de la destrucción de este mundo?, es necesario usar más palabras.
No obstante, se debe afirmar en base al texto anterior, que el Señor Jesús sólo puede ayudar a
escapar de la destrucción de este mundo, a quienes Él conoce. Y aunque es más fácil que yo lo
conozca a él, es necesario que Él me conozca, para que yo pueda ser salvado por Él. Pero para
que Él llegue a conocerme, es necesario que Él me hable. Pues aunque el Señor Jesús es Dios, Él
llega a conocer a un ser humano, de igual forma como un ser humano conoce a otro, por el
dialogo mutuo y no por un permanente monologo. Es decir, que yo hable con el Señor Jesús, no
garantiza que Él me conozca, pues esto estará garantizado sólo si Él habla y yo también.
Finalmente debemos afirmar que todo esto nos lleva a concluir afirmando que el ser humano no
es salvo por conocer a Jesús, sino porque Jesús también lo conoce a él. Es decir, la liberación, la
salvación de la destrucción inminente de la humanidad pecaminosa y del planeta, sólo puede ser
garantizada por un mutuo conocimiento entre el ser humano y el Señor Jesús.
Conclusión: La verdadera misión del cristiano
En base a todo lo señalado, se puede afirmar que la verdadera misión del cristiano, no
tiene que ver con la representación del Señor Jesús ante el mundo, pues hacerlo sólo permite que
otros conozcan a Jesús, pero no da lugar a que Jesús los conozca a ellos. Es decir, todo trabajo
misionero, social o de cualquier índole que el cristiano hace, debe ser sólo un pretexto para
presentar a Jesús a otros, pero cuando se alcanza este primer objetivo, se debe estar consciente de
que ello todavía no es suficiente para decir ya cumplí con mi misión, ya que la verdadera misión
del cristiano debe ir un paso mas allá, debe permitir que el Señor Jesús también conozca a las
personas, es decir, que Él entable una relación en la que el dialogo sea de ida y vuelta y no en
una sola dirección.
Este es el gran desafío que representa el cumplir la misión. Trabajar para resolver
problemas temporales es fácil, pero conseguir que la gente escuche a Jesús en este mundo
ruidoso, es muy difícil, pero no imposible, sobre todo para personas inteligentes y deseosas de
cumplir la verdadera misión del discípulo del Señor. Y aunque no es el propósito de este artículo
hablar del ¿cómo Jesús habla con el ser humano?, o del ¿cómo cumplir esta misión
eficientemente?, se debe cerrar este artículo afirmando, que Jesús sólo habla a través de su
palabra escrita, y por esta razón, la misión cristiana es completa, sólo si la gente lee la Biblia o si
la Biblia es leída para ellos.
Bibliografía
The Seventh-day Adventist Bible Dictionary. Editado por Siegfried H. Horn. Washington, DC:
Review and Herald Publishing Association, 1979.
Chapman, Benjamin C. "Jesus". En The Eerdmans Bible Dictionary. Editado por David Noel
Freedman. Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing Company, 2000.
Greer, Clyde P. "Honestidad en el tratamiento de la historia". En Piense conforme a la Biblia.
Editado por Richard Mayhue y John MacArthur. Grand Rapids, MI: Editorial Portavoz,
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