HA RUGIDO UN LEÓN, ¿QUIÉN NO TEMERÁ?
Por Kabbalah y Torah
Ämós/Amós 3:8a:
ַארי ֵה ָׁשָאג מִי ֹלא י ִָירא
ְ
ARIÉ SHAAG MI LO IRÁ
“Ha rugido un león, ¿quién no temerá?”.
El Zóhar nos enseña que el proceso de Tikkún (“corrección”) trae el aspecto de las ‘Cuatro
Criaturas Santas’ que están bajo el Trono Sagrado.
Son león, buey, águila y hombre. Representan las cuatro dimensiones de la Derecha (Jésed),
Izquierda (Guevurá), Centro (Tiféret) y Hombre (Maljut, tiempo).
Aquellos que están conectados con la Luz y la Shejiná disfrutan de los beneficios continuos
de la Luz, como está escrito en Devarim/Deuteronomio 32:13:
וֵַּינִקֵהּו דְ בַׁש מִֶּס לַע וְֶׁש מֶן ֵמ ַח ְלמִיׁש צּור
VAIENIKÉHU DEVASH MISSÉLA VESHÉMEN MEJALMISH TZUR
“Y le hizo gustar miel de la peña, y aceite del pedernal”.
Anteriormente, Moisés le mostró al pueblo que él podía sacar agua de una roca. En este
versículo, justo antes de fallecer, les dice que no hay límites para lo que la Luz puede
proporcionar.
Lo que aprendemos de esto es que todo lo que vemos como duro, inanimado o sin vida es
parte de la Luz del Creador. Podemos ver la dureza de la roca o la dificultad del proceso de
la vida, pero bajo la ilusión de nuestros sentidos, todo es Luz y podemos conectarnos con
los beneficios ocultos si deseamos verlos.
(Tikkuné HazZóhar)
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