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Reflexiones sobre Independencia Peruana

Este documento resume las principales visiones sobre la independencia peruana a través de la historia. Explica que hubo varias conspiraciones y revoluciones que buscaban la reforma o separación de España, como la de los hermanos Silva en 1809 y la de Pumacahua y Angulo en 1814-1815. También describe las acciones de los virreyes Abascal y Pezuela para defender la corona española frente a los revolucionarios. Finalmente, analiza algunos textos e ideas de la época que proponían la reforma o independencia, como los
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Reflexiones sobre Independencia Peruana

Este documento resume las principales visiones sobre la independencia peruana a través de la historia. Explica que hubo varias conspiraciones y revoluciones que buscaban la reforma o separación de España, como la de los hermanos Silva en 1809 y la de Pumacahua y Angulo en 1814-1815. También describe las acciones de los virreyes Abascal y Pezuela para defender la corona española frente a los revolucionarios. Finalmente, analiza algunos textos e ideas de la época que proponían la reforma o independencia, como los
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INDEPENDENCIA

A L
S E C C I Ó N 3

E D
D E R E C H O Y C I E N C I A P O L Í T I C A

E T A B E D
D E L A P U E N T E A G U S T I N

B A S A D R E J O R G E

B O N I L L A Y S P A L D I N G

O ' P H E L A N S C A R L E T T

T I M O T H Y A N N A

F L O R E S G A L I N D O A L B E R T O

M O R A N D A N I E L

R O S A S C L A U D I A
Este tabajo está dedicado a todos los sanmarquinos caídos en esta pandemia covid-19
La necesaria reflexión de la
independencia peruana
En pleno bicentenario; a mitad de una pandemia y en medio de una crisis económica y
social aguda; se hace necesario reflexionar un acontecimiento histórico de importancia
como es la independencia peruana.

Hay muchas versiones sobre las causas de dicho acontecimiento, varios de ellos
polémicos y otros desconocidos; pero cada una nos lleva a ver este proceso desde otra
perspectiva.

Consideramos que este debate debe ser llevado a cabo en todas las instancias educativas
y no educativas, para ello, se hace necesario acercarnos a sus planteamientos primigenios
para conocer y buscar nuevas alternativas de convivencia social.

No intentamos dar una respuesta a la pregunta ¿Cuáles son las visiones de la


independencia del Perú? Sino a partir de una selección de las posturas más difundidas
acercarnos a poner en el tapete la necesidad de conocer ampliamente este complejo
periodo histórico.

Este documento ha sido trabajo por estudiantes de las carreras de derecho y ciencia
política de Universidad Nacional Mayor de San Marcos periodo 2021, sección 3 y 4. A pesar
del reto de la educación a distancia, hemos querido demostrar que nuestra universidad no
pierde la calidad educativa; y este documento es parte de los productos académicos que
hemos trabajo en las intensas sesiones de aprendizaje del curso de Proceso Histórico
Cultural del Perú.

Queremos agradecer a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas y a la Universidad


Nacional Mayor de San Marcos por darnos un espacio donde compartir reflexiones y sobre
todo analizar nuevos caminos que permita un cambio social en nuestro país.

Frank Huamaní Paliza


Catedrático -UNMSM
Entre la fidelidad y la ruptura de Agustín de la Puente Candamo1

Lucero Esmeralda Gutiérrez Ancalle

Sarai Lesli Huerta Cantaro

Duberly Walter Lopez Palacios

Ronald Cristian Solano Rodriguez

Kiara Nicole Roque Principe

Diego Rolando Quito Huallpa

Jehostyn Jeyson Aliaga Espinoza

Darleny Dayely González Díaz

Juana Ysabel Curo Gutierrez

José de la Puente Candamo comienza el libro dando un preámbulo de cómo se

encontraba el Perú en aquella época antes de la llegada del libertador San

Martín para llegar a la independencia del Perú. Las cuestiones sociales son más

agudas gracias al repudio del antiguo régimen de realistas, libertadores y

patriotas. Entra con fuerza el romanticismo viendo con mucha ilusión a la

monarquía constitucional.

La expulsión de los jesuitas y la revolución de Tupac Amaru expresan el

contenido crítico de Mercurio Peruano, los sucesos de Bayona suscitan una

nueva forma de fidelidad angustiada. En Hispanoamérica la emancipación se

vive con mucha esperanza con riego y temor a la vez. El Perú tiene dos caras: la

fuerza del rey, la que no está de acuerdo con la emancipación y los que tienen el

cimiento del despotismo ilustrado y los que con movimientos revolucionarios

buscan la independencia.

1
Contreras, C. y Glave, L. (2015) La independencia del Perú ¿concedida, conseguida, concebida? Lima:
IEP.

4
La guerra en defensa del rey

Para entender cómo se llega al final del virreinato debemos conocer las acciones

que desarrollaron los dos virreyes, Abascal y Pezuela, quienes defienden la

Corona y se enfrentan a los conspiradores y revolucionarios, que buscan la

reforma o la separación. Al inicio lo realizan con la esperanza y victorias, pero

con el paso de las campañas esta se va perdiendo.

Para Abascal, en Buenos Aires se desarrolla con más fuerza la idea de

independencia y desde ahí se propaga, con la intención de enfrentar a los

americanos y españoles y destruir la confianza del gobierno. Por eso las

acciones de ambas autoridades virreinales están encaminadas a debilitar los

constantes levantamientos que se originan desde la Guerra del Alto Perú 1810,

en Chile, donde logran, momentáneamente, frenar la independencia, antes del

inicio de la Expedición Libertadora. El clima y la geografía de la región es una

limitante reconocida, o al menos generadora de conflictos, para ambos bandos.

El nivel de deserción de las tropas del rey es “continua e inextinguible” tal

como lo mencionan Pezuela y Abascal en sus memorias, primero porque

estaban compuestas por indios que aborrecen la corona y por indicios de

oposición al rey por parte de los soldados.

Conspiraciones y revoluciones

Son ciertamente muy conocidas las conspiraciones y revoluciones del siglo XIX,

omitirlas no permitiría poder desarrollar un estudio óptimo, el resultado de las

reformas de las cortes de Cádiz que trajo consigo; libertad de prensa y elección

de ayuntamientos constitucionales, esto ocasiona perturbación social y política.

Desde la conspiración en 1805 de Aguilar y Ubalde en el Cuzco con añoranza

incaica, la de los hermanos Silva en lima de 1809, algo curioso que compromete

5
a personas de diversos lugares, además con un conocimiento del contexto que

acarrea, tanto como Quito, Buenos Aires, hasta otras regiones americanas; la

conspiración de Ramón Anchoriz y los porteños fue una altamente vinculada

con Buenos Aires y con las guerras del Alto Perú desarrollada en 1810, una de

las primeras muestras de inquietud del momento y de la presencia de noticias

acerca de las juntas.

Tenemos sublevaciones más conocidas como la de Francisco Antonio de Zela en

Tacna en 1811, fue una muestra más de la influencia de Buenos Aires en la vida

peruana. La revolución de Tacna de 1813 bajo la dirección de los hermanos

Pallardelle, Vargas Ugarte menciona el vínculo con los patriotas de Buenos

aires. La revolución de Huánuco en 1812 fue interesante por el conjunto de

factores económicos y sociales. En 1813 ya había ideas revolucionarias hasta la

llegada de los Angulo y Pumacahua (1814-1815), iniciada en Cuzco y con

presencia en toda la sierra del sur.

Las conspiraciones de octubre de 1814. Vinculada con Pumacahua, con el conde

de la Vega del Ren y con otros limeños tienen como objetivo la captura del

palacio del virrey. Aquellos próceres después de un camino de éxitos terminan

perdiendo ventajas. Por consiguiente, vemos a uno de los que mejor expresa la

continuidad de las conspiraciones limeñas; además, es el centro de los patriotas

nuestros en su vinculación con San Martín, nos referimos a José de la Riva

Agüero. Entre otras conspiraciones como la de Gómez, Alcázar y Espejo en 1819

nos muestran y confirman la voluntad de independencia en el Perú. Además,

de los fernandinos, los carolinos, los del oratorio, los forasteros, los “copetudos

o de Riva Agüero”, los militares, las mujeres y los provincianos, como nos

menciona Germán Leguía y Martínez.

Entre una variedad de fuentes escritas se pudo verificar una muy nutrida

relación de patriotas conspiradores promotores de la idea separatista en los

6
diversos medios sociales y en diferentes provincias del Perú. Por ejemplo, los

pasquines que se encuentran en Puno en 1811 donde muestran el ánimo de

rebeldía a la oposición española y el conocimiento sobre los levantamientos en

otras regiones de América. El hombre peruano vive el tema de la emancipación

y no lo ignora, unos luchan, otros mueren defendiendo el ideal de la ruptura,

otros dudan o están en contra de ese afán.. Además de esto, podemos hablar de

grandes textos que postulan a la reforma o exigen la separación de España,

veamos algunos ejemplos posteriores a 1808 qué pueden asemejarse espíritu del

“elogio” de Baquíjano, de la “carta” de Vizcardo o de los artículos de Unanue

en el mercurio peruano.

El libro, “el clima de Lima” de Hipólito Unanue afirma el vínculo entre el

hombre y su tierra y la expresión de cariño a lo nuestro; el texto de Mariano

Alejo Álvarez nos habla sobre la preferencia que deben tener los americanos en

los empleos de América. También tenemos el conocido folleto de las 28 causas

de José de la Riva Agüero que hace un análisis minucioso de los sufrimientos

del americano y de los privilegios del español; el abogado limeño Manuel

Lorenzo Vidaurre le debemos 3 textos qué aportan ideas interesantes y valiosas,

uno es “el plan del Perú”; otro “la memoria sobre la pacificación de la América

meridional” y “las cartas americanas”.

Las cuestiones sociales

¿Cuáles son las ideas, los problemas, los objetivos que se ven en las

conspiraciones, en las revoluciones, en los grandes textos políticos de los años

precursores del siglo XIX?

Como se ha ido estudiando a lo largo del libro “Entre la fidelidad y la ruptura”

el título siguiente trata sobre “Las Cuestiones Sociales” entre lo cual explica el

separatismo y reformismo hacia la corona española. Este capítulo es una

introducción al pensamiento y sentir independentista, ya que se ve de manera

7
distante pasar de una época a otra, es decir obedecer al rey en una época y

pasar abruptamente a la independencia y tener reglas sociales humanitarias e

igualitarias en otra. Pero también se resalta que para este camino se han

realizado diversos sacrificios para obtener por fin el desapego europeo y

nuestro sentido americanista, así como lo menciona Riva Agüero.

Pasar de un lado fiel a la metrópoli, a un lado fiel a la patria; fue un proceso

progresivo en el siglo XIX, causadas por el mal funcionamiento en el sistema

virreinal, desigualdad entre criollos y españoles, y el abuso del sistema a los

indios. Sin embargo, los ideales de tantos siglos en dominio hispano no han

cambiado de la noche a la a mañana, si no por el contrario esas actitudes no

permiten forman algún estado político estable, ya que como en los tiempos de

los últimos virreyes que se dan constantes guerrillas que debilitan el poder

produciéndose así una política “destructora”.

Asimismo, se resalta el planteamiento de Vidaurre, quien menciona que al

momento de independizarse el hombre no es el mismo que fue conquistado,

sino un sincretismo que lo llamó mestizaje, el cual construyó al peruano de hoy

en día. Cabe resaltar, que la época anterior a la independencia (movimientos

precursores), es fundamental para los primeros cambios de ideología. Esto

debido, a que dichos expertos separatistas o reformistas resaltan la importancia

del sentimiento y pertenencia incaica, por lo que lo andino vuelve a tener

relevancia, esta vez como estimulante a las ideas emancipadoras. Además, los

precursores también abordaron el tema de “los negros” visualizándoles como

un grupo en masa que apoyaba las ideas separatistas, incluso Vidaurre llego a

situarse en contra de la esclavitud, pues se han visualizado por siglos el abuso y

maltrato hacia los esclavos en las haciendas españolas.

En ese momento caótico de la historia, en donde las ideas e intereses variaban,

el virrey Abascal permanecía inmutable a la fidelidad del rey evidenciada en el

8
nivel político, militar y social de la época. Debido a esto, desea suprimir

cualquier muestra de idea tanto reformista como separatista, utilizando la

violencia, pero tal como lo mencionan Baquijano y el mismo Vidaurre, los

medios que utilizará la corona no bastarían para detener la madurez del

fenómeno de la independencia.

En síntesis, se relata el poder excesivo por parte de los peninsulares hacia “sus

inferiores”, obligándolos a un silencio forzoso, haciéndolos aceptar una libertad

limitada y creada para sus beneficios. Entonces, ¿Qué busca Riva Agüero con

estos escritos? Notoriamente, no busca una reforma de este sistema, este autor

presume y busca una independencia del sistema virreinal y de la metrópoli.

Esto es muy diferente a Vidaurre, quien busca una reforma de acuerdo con los

sucesos que se vivieron en aquel entonces. Una reforma que escuche y realice

justicia en América, que merme los abusos que se seguían cometiendo en ese

tiempo. En conclusión, una reforma que se acerque a los que fueron

perjudicados por mucho tiempo.

No olvidemos que un medio importante para esta emergente libertad fue la

unidad dentro de toda Hispanoamérica, la difusión de pensamientos

subversivos, el llamado a la persona criolla, andina, mestiza y personas de tez

negra. Todos estos en una condición contraria a una libertad verdadera.

El Perú ante la llegada de San Martín

Según el contexto en el que se vivía, un extranjero era sinónimo de noticias y

generador de inquietudes, a través de ellos se conocía los sucesos que ocurrían

en otros reinos y en el caso de américa, con particular interés en el sur, se supo

de la batalla de Maipú y la determinación de los rebeldes para llegar al Perú.

La figura de San Martín no es notable al inicio, pero con el desarrollo de sus

acciones va ganando protagonismo y se encamina a convertirse en las

esperanzas de un dirigente fuerte, que se necesitaba para culminar las labores

9
desarrolladas por los precursores, con esta fuerza San Martín dirige su mirada

al Perú. Para entonces Pezuela entiende que sus esfuerzos por mantener el

dominio o la representación de la corona ya son inútiles, debido al incremento

de la idea de patriotismo y falta de apoyo de la metrópoli.

Con el inicio de la marcha de San Martín, desde Chile, al mando de la

Expedición Libertadora, sinónimo de guerra inevitable para Pezuela, se

delimita el fin de la parte ideológica e inicio de la etapa armada de la

independencia. Para Pezuela, los precursores, son los hombres que continúan la

tradición de lucha que está arraigada en la historia y sociedad peruana. San

Martín busca la independencia del Perú gracias al pase de los precursores para

concretar la idea de emancipar toda Hispanoamérica.

“El Perú que llega a 1820 es un país que vive de esperanzas, dudas y angustias;

es un país que sufre el propio dolor de la guerra civil que divide familias y

amigos: es un país, en fin, que, por el rumbo que cada peruano descubre, anhela

acercarse a la realización y una sociedad presidida por la justicia.”

10
Serie de probabilidades dentro de la emancipación peruana de Jorge Basadre

Grohmann2

Cataño Sanchez, Gisell Jesus


Corrales Alcca, Huber
Cuya Portillo, Estefany Edith
Huangal Montes, Jair Alexander
MaravíChipana, Nataly Nicole
Matos Pelaez, Rodrigo
Paz Salazar, Joaquin
Ramos Solorzano, Juan Antonio
Salazar Choque, Bruce Klar
Santos Arias, Eimi Ambar

Hubo elementos imprevisibles, pero de consecuencias graves como la

corrupción de la corte española durante el periodo de Carlos IV, las guerras de

España en 1795; la alianza impopular francés, con el directorio, el consulado y el

imperio, la ocupación de la península por Napoleón y la disidencia con las

colonias de ultramar en 1796.

La expansión industrial de Inglaterra tuvo impacto en Hispanoamérica, pues si

España se unía con Inglaterra contra Francia, los ingleses gozarían de la ventaja

del comercio, pero habría graves consecuencias. La guerra en la península

ibérica tras la invasión de Napoleón puso término a la alianza francohispana.

Después de los pactos de Bayona y las abdicaciones de Carlos V y Fernando VII,

se nombra a José Bonaparte como rey de España, hubo mucho odio por parte

del pueblo hasta el extremo de llamarlo injustamente “Pepe botella”

2
Contreras, C. y Glave, L. (2015) La independencia del Perú ¿concedida, conseguida, concebida? Lima:
IEP.

11
A fines del siglo XVIII y a inicios del siglo XIX representaron la maduración de

la burguesía en el mundo occidental y su avance hacia el dominio político. Son

muchas las probabilidades históricas objetivas y ajenas que se unen para dar

lugar al primer estallido de la independencia y luego a su victoria.

Las conspiraciones y sublevaciones peruanas al iniciarse el siglo XIX

El virreinato tenía su sede en Lima, los empleados de la administración y casi

todos eran españoles peninsulares, aquellos que tenían mucho que perder en un

cambio de gobierno. Por ello, el clima psicológico de la capital era fidelista. La

mayoría de la élite intelectual optaba por la búsqueda de reformas pacíficas.

Mientras tanto en las colonias, se constituye una actitud tradicionalista y a fin al

depuesto rey Fernando VII. La nobleza española tenía mucho que perder si es

que las gestas revolucionarias lograban tener éxito, sin embargo, las aficiones

separatistas de estos vendrían más tarde. La élite intelectual limeña consideraba

una traición separarse de España, sin embargo, optaba por reformas menos

radicales que buscaban el reconocimiento de los americanos frente a los

peninsulares en los cargos públicos.

Los primeros estallidos revolucionarios tuvieron lugar en Tacna, estimulados

por los avances argentinos en el Alto Perú. El odio a los españoles en esta

ciudad era generalizado debido a los vejámenes que cometían aquellos contra la

población. Durante la segunda expedición de Intermedios, las fuerzas patriotas

fueron derrotadas por las fuerzas realistas quienes saquearon las casas y tiendas

de comercio de la población moqueguana. Tomaron rumbo a Tacna, obligando

a la población a abandonar sus casas y propiedades para evitar la furia de las

fuerzas españolas. Asimismo, también se desarrollaron rebeliones en Huánuco,

Panatahuas y Huamalíes.

12
La revolución en Cuzco inicio a causa de los reclamos locales por la jura de la

constitución española de 1812. El pueblo cuzqueño quien al inicio mostraba

cierto grado de indiferencia, pronto se decidió por apoyar a los subversivos.

Esta ola revolucionaria iniciada en el Cuzco abarcó todo el sur del Perú. Esto

termina en la decisiva batalla de Umachiri.

Un niño perdido

La revolución encabezada por los Angulo y Pumacahua provocó que en

diversos lugares hubiera levantamientos indígenas cuya finalidad fue el

exterminio de los blancos. José Rufino narra las memorias de su padre como

servidor de la independencia y que al final fue encarcelado e indultado con la

promesa de no volver al sur del Perú, cuando estalló la revolución, José Rufino

Echenique fue prisionero, pero gracias a un indio compasivo logró sobrevivir, a

los once años se enlistó en el batallón <La unión peruana>.

Torrent cuenta que, durante las revoluciones, los limeños empezaron a temerle

a los indígenas y negros; ya que se veía que perdían el control de [Link]

causas del triunfo realista en primer lugar, el hecho de la revolución cuzqueña,

el avance del ejército argentino en el Alto Perú bajo las órdenes del general

Rondeau. En segundo lugar, tenemos el testimonio del general Juan Pardo de

Zela que habla sobre los insuficientes recursos que tenían los militares y de

cómo ocuparon Arequipa, Puno y Ayacucho.

Las atrocidades de la guerra de 1814 – 1815

Una característica de esta guerra son las atrocidades cometidas por ambos

ejércitos. Fueron varios casos en los que los indios, en base a tanta opresión y

maltratos, al ver ante ellos la libertad, cometieron varios excesos. Un ejemplo de

esto sería lo ocurrido en la ciudad de la paz, en la cual fueron asesinadas más

de un centenar de personas y ocurrieron varios saqueos. Pero como antes

13
mencionamos, estas atrocidades fueron cometidas por ambos bandos y

cobraron cientos de víctimas en medio del fuego cruzado.

¿Optamos por la revolución de 1814-1815 o por la de 1820-1824?

A pesar de todo, tenemos claro que preferimos la ocurrida en 1814, ya que, de

haberse consagrado, hubiese sido un Perú nacional con una base mestiza,

indígena, criolla y provinciana.

Luces y sombras en la independencia peruana

Tiempos de transición

A lo largo de la guerra, las fuerzas realistas tuvieron varios refuerzos en sus

líneas como por ejemplo la división Juan Manuel Pereira desprendida del

ejército de Pablo Morillo; o también la integración de nuevos contingentes.

Las victorias españolas en las revoluciones de 1814 y 1815 impidieron el

surgimiento de nuevos grupos revolucionarios al interior del país. Sin embargo,

las constantes victorias de Bolívar en el norte y de San Martín en el sur avivaron

las esperanzas de distintos pensadores peruanos. Esto sumado a la derrota

definitiva del ejército realista en Chile fue motivo suficiente para que, a lo largo

de todos esos años, varios señores limeños contribuyeran con el ejército de San

Martín, brindándole información y preparando su llegada.

La etapa sanmartiniana

Las tropas españolas estaban prácticamente rodeadas, el litoral estaba

dominado por los patriotas, por lo cual el recibimiento de recursos y noticias

hacia el virrey era muy complicado.

14
Si bien el éxito de la campaña emancipadora se dio gracias, principalmente, a

San Martín y su ejército, el deseo de querer desligarse de la corona española

venía de mucho antes. La rebelión de Túpac Amaru II es un punto muy

importante en este contexto ya que dejaba en evidencia el camino hacia el honor

del hombre andino. El indígena tuvo un papel muy importante en el proceso de

independencia, según testimonios muchos soldados del ejército libertador

perecieron al ser diezmados por una peste, para salvar la situación llegaron

reclutas de las provincias, cuyo número era elevado.

Existe un curioso diario de autor con iniciales R.M, el cual no fue identificado y

se cree que fue un limeño común. Este revela cómo desembarcó la expedición

libertadora, y los intentos de los españoles de enfriar el entusiasmo de los

criollos. El entusiasmo era notable, alimentado por las alentadoras noticias que

llegaban como la revolución en Guayaquil; todo esto hizo temido al batallón

Numancia.

Ya en Lima, San Martín, siguió la política de acercarse a la alta clase social y

erigió el Protectorado. Escoger la forma de gobierno causó la división de los

patriotas. La idea de San Martín era implantar una monarquía constitucional.

Una entidad llamada Sociedad Patriótica, integrada por una minoría de

literarios y una mayoría de condes, marqueses, generales, comerciantes y algún

clérigo español, se encargó de llevar a cabo la discusión de cuál era la mejor

forma de gobierno que le convenía al Perú.

La presente etapa finaliza con la concluyente victoria republicana y se da inicio

con la elección de diputados para el primer Congreso Constituyente, y se

demostró la abnegación de San Martín. El congreso inmediatamente reafirmó

sucesivas leyes que abatieron al monarquismo y a la nobleza hereditaria.

La Etapa Peruana

15
Dicha etapa da inicio con la instalación del Congreso Constituyente de 1822,

tuvo peculiaridades de un estado faccionalismo, que iban lejos de realizar una

abnegación de “unión sagrada”, por el contrario, se enfrentaban ciegamente y

con saña, teniendo posteriormente en esos tiempos muy cerca un formidable

enemigo en común.

En esta etapa José de la Riva Agüero fue elegido como presidente de la

república, y recibió la causa independentista con el dinero provenientes del

primer empréstito con Inglaterra.

La Etapa Bolivariana

El libertador llegó al Callao el 1 de septiembre en 1823 y afrontó momentos muy

difíciles que llegaron a ser amenazantes, desesperados y pavorosos. La guerra

resultó, contra lo que podía esperarse después de sus primeros episodios, larga,

cruel y difícil. Con objetividad se constata que fue una obra de misericordia

encabezada por un gran conductor, y ese genio fue en el desgarrado Perú de

1823 -1824 nadie menos que Bolívar en la que realizaron un triunfo decisivo.

Bolívar decidió tomar medidas drásticas, mencionó que se debía reforzar y

armar a las fuerzas organizadas y prepararlas tanto como en la costa norte y en

la sierra. Realizaron un reclutamiento implacable de contingentes humanos, que

posteriormente produjo deserciones, se realizó por decreto el 26 de febrero de

1824.

Una vez concluida la primera campaña de la independencia liderada por el

ejército sureño, muchos ciudadanos creyeron el proyecto independentista ya

concluido; sin embargo, el 1 de septiembre de 1823, cuando llegó Simón Bolívar,

la duda de tal premisa empezó a desplegarse. La batalla entre el ejército real y

patriota continuó fuertemente, los indígenas del sur y centro andino fueron

quienes lideraron las grandes hazañas. La falta de entendimiento y la intriga

endémica hizo que el esfuerzo colectivo indígena no fuera reconocido, siendo

16
finalmente considerados sombra de las cabezas militares. La confianza de los

españoles ante la poca amenaza que representaba Bolívar, hizo que bajaran la

guardia y depusieron su actitud bélica.

Para llevar el plan a cabo, Bolívar designó a Castro a reclutar lo necesario como

dinero, municiones, alimento, hombres, etc. Debido a su sospechosa lealtad

Castro fue destituido. Las bajas del ejército patriota superaban de manera

exorbitante a las bajas del ejército realista. El número real de tropas

provenientes de Colombia fue de 3500. Las guerrillas estuvieron al mando de

Román Antonio. Se consideró finalmente que Bolívar salvó la independencia

del Perú y consolidó la de América del Sur. También hubo un debate en el

Congreso sobre que el gobierno recaiga en alguien noble, Tagle se opuso.

Riva Agüero y Osma afirma que la clase nobiliaria peruana desapareció como

clase social durante la larga anarquía. Esta desintegración se dio por los

artículos de las Bases de la Constitución Política que declaran la igualdad de

todos los ciudadanos ante la ley y decretan la abolición de todos los empleos y

privilegios hereditarios.

¿Hubo silencio popular durante la emancipación?

En lugares como Tumbes y Jaén, ya se estaba juramentando la independencia

nacional antes de que en Lima se proclame oficialmente. Asimismo, el primer

pueblo que proclamó la independencia peruana fue Supe. Otro es el caso de la

provincia de Maynas, la cual apoyó enviando donativos de toda especie para el

ejército peruano y expresó su voluntad de unirse al Perú. Sin embargo, también

existieron zonas realistas como Otuzco y Huamachuco. Cabe mencionar que el

levantamiento de la intendencia de Trujillo tuvo gran relevancia puesto que

brindó dinero, especies y hombres en el tiempo que precedió a la batalla de

Ayacucho. También se dieron levantamientos en Lambayeque. Mientras que, en

Lima y Callao, se podría decir que la actitud fue variable ya que había

17
sentimientos mixtos por la condición de ciudad ocupada y por el júbilo de

libertad gracias a la presencia de Bolívar.

Comprender la guerra emancipadora requiere hablar sobre las guerrillas. Desde

antes de San Martín, hasta la campaña de Ayacucho. Existen estudios acerca de

las insurrecciones de Huarochirí y otros sobre Junín, Pasco, Huánuco, Lima,

Áncash.

El movimiento libertador siempre estuvo en contacto con las montoneras, que

eran ejércitos irregulares que prestaban su apoyo a la causa. Algunas

montoneras en ocasiones eran provistas de armamento para su defensa

personal o únicamente utilizaban piedras y hondas. La situación obligó a

oficiales de ejército comandar guerrillas, y también se puso en práctica convertir

guerrilleros en jefe de ejércitos oficiales.

La guerra de los ejércitos realistas y los pueblos trajo consigo terribles

acontecimientos. Por ejemplo, los realistas habían mandado a incendiar

Cangallo y lugares aledaños a su cuartel general, con intención de intimidar a

los indios. En este escenario surge la figura de María Parado de Bellido, que

siendo atrapada, torturada, sentenciada a muerte y fusilada, nunca confesó, ni

comprometió a sus compatriotas en declaraciones. Bolívar pronunciándose

sobre la quema de estos pueblos, publicó la consideración de reconocimiento,

eximiéndolos de pagos de contribución. En la zona sur del Perú no surgieron

guerrillas patriotas porque era ahí donde se encontraba el baluarte militar y

político español. Ahí había fuertes represiones a los levantamientos indígenas.

A raíz de la lucha por la independencia se otorgaron, a base de leyes y decretos,

nombres y títulos locales. Trujillo como “ciudad benemérita y fidelísima”;

Huancayo “Ciudad incontrastable”; y muchos más.

18
Es equivocado afirmar que toda la población andina fue hostil hacía la causa

realista. En realidad, numerosos sectores tomaron actitudes pasivas o de

obediencia absoluta, e incluso fidelismo. Los ejércitos de Serna se encontraron

con montoneras que los ayudaron a él y a sus generales. En Huanta, se

lideraron tropas en contra de las revoluciones de Tupac Amaru. Por otro lado,

también hubo jefes y soldados españoles que instruían en la guerra a los

iquichanos. Se les inculcaba también aversión a la independencia y la

reconquista del Perú. La guerra y la masacre cansó a los ichicanos lo que llevó a

ser desarticulados por las tropas del gobierno. Más adelante, la victoria final

sería de los patriotas.

La Revolución francesa y la revolución de la independencia peruana

Las principales diferencias entre la Revolución francesa y la revolución de la

Independencia peruana son:

1. La independencia fue acelerada, debido a factores internos y el contexto

global.

2. No hubo una gran reivindicación popular

3. No hubo levantamiento campesino. No hubo distribución de latifundios

coloniales.

4. El movimiento surgió en la costa y ahí tuvo su centro. No alcanzó a la

población indígena, y estuvieron bajo dominio español durante todo el

proceso.

5. No hubo momento alguno en que las clases populares ocuparon el

primer lugar en la escena política.

6. El resultado de la Revolución francesa fue que ella hirió mortalmente el

complejo interrelacionado de los privilegios aristocráticos.

19
7. En el Perú del siglo XIX y de la primera parte del XX no llegó a surgir

una agricultura comercial libre de araduras feudales.

20
La independencia del Perú: Las palabras y los hechos de Heraclio Bonilla y

Karen Spalding3

Barrios Hilario, Jackeline


Calderón Asillo, Alfredo Marcelo
Castañeda Salcedo, Renzo Paolo
Castro Gómez, Rolando Ángel
García Castañeda, Fernando Enmanuel
Garcia Rivera, Milagros Estefanie
Ponseca Robles, Milagros Alejandra
Vargas Aguero, Valerie Jazmin
Nazario Preciado, Ruth Valeria
Rivero Lopez, Janeth Valeria

Han pasado más de 150 años desde que el Perú rompió los lazos políticos que lo

sometían a la metrópoli española. Sin embargo, esto no significó una ruptura

total del modelo económico y social de la colonia, este hecho nos lleva a

cuestionarnos lo siguiente:¿Por qué la independencia no provocó un cambio

relevante de la situación colonial?

Según la lectura, el proceso de independencia fue concedido gracias al apoyo de

los ejércitos aliados y no obtenido de manera interna. Lo cual podría ser una

posible explicación del porqué del mínimo cambio manifestado. Existe,

también, vasta bibliografía sobre la Emancipación y, posiblemente, es

influenciada por la ideología de cada escritor. Dificultando, de este modo, la

elaboración de una crítica histórica objetiva. Ante ello, el objetivo de la lectura

es orientar la comprensión acerca de la naturaleza de la independencia así como

ubicarla dentro del desarrollo histórico de la sociedad peruana.

La historia de una historia

3
Contreras, C. y Glave, L. (2015) La independencia del Perú ¿concedida, conseguida, concebida? Lima:
IEP.

21
La imagen de la sociedad peruana y de su historia fue impuesta por la clase

social dominante. Los cambios desde la década del 50 vienen afectando a la

sociedad peruana debido a la fisura del poder tradicional y la búsqueda de una

nueva identidad, algo que la historiografía tradicional no fue capaz de

proporcionar y que conduce a un replanteamiento general a las esferas del

dominio de las nuevas [Link] una historiografía contiene grandes

errores se puede reconocer su carácter ideológico, que consiste en entender los

conflictos y las luchas antagónicas que ellos generan para difundir la imagen de

una sociedad homogénea y armónica.

El Perú de la emancipación y el mundo internacional

La Independencia generó un gran impacto en la economía y la sociedad lo que

condujo a la hegemonía absoluta de Gran Bretaña sobre el territorio peruano.

Aquí reside el error más grave de interpretación de la historiografía tradicional

que rechaza todo nexo entre el mundo internacional y la situación peruana.

Ante las reformas borbónicas de Carlos III surgió el incremento del tráfico

comercial y cuando la guerra estalló entre España e Inglaterra tuvo como más

favorecidos a los comerciantes hispanoamericanos, pero vulneró la condición

material de los grupos ligados a la agricultura, a la minería y al mismo

comercio. La estrechez del mercado peruano no podía soportar la oferta masiva

de mercancías provenientes de Inglaterra, ocasionando catástrofes para la

burguesía [Link] este modo, para comprender la Independencia del Perú es

necesario considerar la crisis política española.

La crisis de la metrópoli y sus repercusiones en América

Los conflictos bélicos europeos debilitaron el vínculo de España con sus

colonias marítimas. La guerra de España con Francia y Gran Bretaña la alejaron

22
de América. Como consecuencia Inglaterra obtiene la supremacía marítima con

la guerra de Trafalgar. La invasión de Napoleón a España, la deposición de

Fernando VII y la instalación de José Bonaparte trajeron consigo una grave

crisis económica en España, estos dieron lugar al inicio del proceso

independentista de Hispanoamérica y del Perú. Para hacer frente a las

invasiones napoleónicas se crearon juntas, las que conformarían una sola

institución. Para imitar a la metrópoli española algunas colonias crearon juntas

para su beneficio. La Junta central invocó a la movilización de los criollos para

que tomen el destino en sus manos esto se puedo llevar a cabo gracias a la

Constitución liberal de 1812. Por otro lado, en el Perú enviaron tropas para

detener la formación de juntas en la Paz y Quito, pero estas no llegaron muy

[Link] 1814 se expulsó a los franceses de España, retorna Fernando VII y

establece el absolutismo, pero América ya no se podía recuperar. La lucha

hispanoamericana obtuvo su independencia gracias a San Martín y Bolívar,

además del debilitamiento del ejército español. Así, debido a la interrupción del

comercio entre España y sus colonias por los conflictos bélicos, Gran Bretaña,

por el interés de desarrollar sus industrias textiles, mostró gran interés

comercial por Hispanoamérica.

Economía

Durante el siglo XVIII la economía mundial desarrolló una fase de expansión y

prosperidad. Excepto el virreinato peruano que sufrió un estancamiento. Desde

el inicio, este poseía grandes problemas ante su débil estructura y escasa

diversificación económica, basada en la exportación minera y la posesión del

monopolio comercial sobre Sudamérica. Así, al acontecer la crisis de las minas

en el siglo XVII, afectó al sector agrícola sustentado en abastecer al mercado

interno. A ello se suma la lenta recuperación demográfica y, por consiguiente,

poca mano de obra disponible. Otro factor importante es el resquebrajamiento

23
del poder de los comerciantes del virreinato, quienes, ante el ingreso de

contrabandistas, vieron en peligro la posesión del monopolio comercial. Esto

también afectó a España, por lo que el reino se vio obligado a tomar medidas al

respecto con la creación de nuevos virreinatos, legalizando el libre comercio y la

apertura de nuevos puertos. Todo ello generó gran comercio entre naciones

europeas y las colonias. Se determinaría así, el desplazo, declive y ruina de las

industrias y comerciantes del Perú.

Sociedad

La tradicional división de la sociedad colonial segmentada por grupos étnicos

muestra copiosas deficiencias, ya que dentro de estos existieron contrastes y

diferencias. Los cuales pueden dar pista del modo y el porqué de su actuar

frente a las ideas emancipadoras.

Así, podemos distinguir brechas entre la élite criolla limeña y la provincial.

Mientras los primeros podían acceder a cargos intermedios administrativos y

gubernamentales por la posición privilegiada que gozaba Lima, el otro sector

[Link] modo que se establecieron resentimientos y sugiere que los criollos de

provincia fueron quienes en su mayoría integraron las fuerzas libertadoras.

El sector más bajo de la escala social urbana estuvo conformada por un grupo

heterogéneo integrado por diferentes castas. Evidencia de que la antigua

división no es concebible.

Respecto a la población rural, en la costa, la fuerza de trabajo se constituía por

negros esclavos, mientras que a fines del siglo XVIII, en la sierra, solo un

porcentaje de indígenas estaban adscritos como yanaconas. También, existieron

grupos medios heterogéneos y pequeños. Estos gozaban de cierta solvencia

24
económica e independencia respecto a la integración y normativas de la

sociedad criolla e indígena. Así, aprovecharon eso a su favor, sobre todo, en la

situación de crisis ya que tuvieron más facilidad de movilización económico-

social.

El estado y organización política

Como consecuencia de la Emancipación, el sistema político colonial se

desintegró y fue cambiado al sistema republicano. Por ello, Bonilla y Spalding

realizan una descripción de su situación y la estructura que tuvo a finales del

siglo XIX. Empieza por la reorganización administrativa como medida ante la

crisis económica y política de las colonias, con la creación de las intendencias.

Las funciones que se realizaron dentro de estas fueron la recaudación del

tributo y el registro de indios. A su vez, ocasionó la abolición del corregimiento

y el reparto de mercancías. Por otro lado, en la política económica, las

intendencias provocaron la alteración del sistema tributario, extendiendo los

impuestos hacia las castas y los grupos indígenas que habían estado exentos.

Esto incrementó las tensiones entre el gobierno y los grupos de nivel social

inferior. Además, parte de la reorganización política fue la creación de los

virreinatos de Nueva Granada y Río de la Plata siendo una fragmentación del

territorio controlado desde la capital, Lima. Otra característica importante fue

el mando de los criollos en una parte de la burocracia colonial, esta se convirtió

en una oportunidad para adquirir cargos públicos y conseguir posiciones de

privilegio. Este hecho contribuyó a que un pequeño sector guardara cierta

afinidad con la metrópoli. Por último, se hace énfasis en el terreno ideológico de

la población, mostrando que la realidad de la sociedad colonial contrastaba a

los ideales de la ilustración y el liberalismo, siendo un obstáculo para que estas

ideas sean difundidas hacia una mayor cantidad de personas, debido a la

división en grupos de posición económica en su composición.

25
Proceso de la independencia

La rebelión de Túpac Amaru II generó un gran impacto en los diversos grupos

sociales de la colonia. En respuesta el ejército virreinal sembró temor sobre los

líderes indígenas, quienes a su vez atemorizaron a los criollos. Esta riña generó

desconfianza produciendo la poca participación de los indígena en los

movimientos sociales.

Los hechos que dieron inicio a los movimientos de Independencia fueron las

guerras europeas y posteriormente la invasión a tierras españolas. En 1809 se

forma en España la Junta Central, como respuesta a la invasión francesa, cuyas

decisiones fueron la libertad de prensa, el reemplazo de los cabildos

tradicionales por organismos elegidos y la elección de representantes de

Hispanoamérica ante las Cortes de España. Los representantes peruanos ante

las Cortes querían incluir a la población indígena, pero esto no sucedió.

Durante la independencia, el ejército emancipador pregonó la idea de libertad

frente a esclavos e indios vulnerables, quienes más tarde se unieron a ellos. En

la Sierra Central se manifestó un considerable movimiento en favor de la

Independencia. El conocimiento de la composición social de estos grupos es

fundamental para comprender la naturaleza y el alcance de las fuerzas sociales

comprometidas en las luchas por la Emancipación. Hay poca evidencia del

apoyo de la población criolla a lo largo de este período.

Significado histórico de la independencia

Durante el periodo de independencia se evidenció una gran influencia

económica, política y social de la estructura colonial. Lo que desencadenó un

26
grave obstáculo en el desarrollo del patriotismo ciudadano. En consecuencia, el

proceso de independencia no contó con la lucha de la burguesía criolla peruana

ni de las clases populares, los indios. Los primeros por defender intereses

económicos y los últimos porque, al estar ligado el criterio de patria a la cultura

y lengua española, eran excluidos. Así mismo, el ejército peruano lejos de

contribuir con el cambio de la orden social heredada, solo lo perpetuó. Fueron

militares extranjeros, en su afán de defender la independencia de sus tierras,

quienes contribuyeron con este acontecimiento. En síntesis, la independencia

peruana intensificó la desorganización política, social y económica interna, lo

que expuso, al Perú, a una acelerada penetración británica.

27
El mito de la “Independencia Concedida”: Los programas políticos del siglo

XVIII y del temprano siglo XIX en el Perú y Alto Perú (1730-1814) de Scarlett

O´Phelan4

Begazo Asencio, Jean Piero

Chambergo Perez, Thaysuly Holuaydy

Chugo Alarcón, Camila Alejandra

Gamonal Carbajal, Thiago

Maravi Curilla, Nicole Elisa

Medina Chata, Jorge Antonio

Palomino Salazar, Piero Jesús

Pizarro Salas, Diana Sofía

Salazar Vargas, Jean Franco

El proceso independentista en el Perú ha sido contado de forma incompleta a

través de versiones que narran la ausencia de la participación popular y que

esta solo fue posible por campañas continentales. A este conjunto de ideas se las

denomina "independencia concedida". Por ello, Scarlett O´Phelan señala que

para la comprensión del proceso de independencia es necesaria una

desagregación regional que pueda perfeccionar el análisis de este. Critica a

historiadores como Bonilla, Spalding, Durand Florez y Fisher, que, si bien

establecen una desagregación entre Lima y las provincias, aún conservan la

primera postura presentada. Esto genera una fragmentación de la identidad del

sur andino y olvidando la unidad que hubo entre el Bajo y el Alto Perú. Por lo

tanto, la meta de la autora será determinar si existió o no en el Perú y Bolivia

4
Contreras, C. y Glave, L. (2015) La independencia del Perú ¿concedida, conseguida, concebida? Lima:
IEP.

28
una fuerza disociadora frente a la metrópoli, y llegar a comprender por qué se

produjo su fracaso (si es que existió).

En principio, la “legitimidad” del Cuzco como capital se veía reflejada al

momento de convocar una conspiración, ya que, era respaldada a nivel

regional. Por ejemplo, la rebelión de los hermanos Angulo estuvo en posición

de controlar prácticamente todo el virreinato del Perú. Asimismo, la revolución

de La Paz de 1809 comprobó la significativa presencia de dirigentes ligados al

Cuzco. No obstante, se podría contraargumentar que el movimiento de Zela de

1811 (ocurrido en Tacna) no demuestra lo expresado; ante eso se puede afirmar

que el levantamiento de Zela solo fue un eco de la iniciativa criolla de La Paz.

Es más, numerosos criollos se adhirieron a las filas revolucionarias de Tupac

Amaru porque vieron la insurrección con simpatía, sin embargo, luego se

alejaron por el comportamiento bárbaro de los indígenas reflejado en los

saqueos a haciendas de otros criollos y el incendio a las iglesias.

Se puede observar un trabajo mutuo de criollos e indígenas en las revoluciones

reformistas o separatistas. Empero, de la experiencia aprendida en la revolución

de Tupac Amaru, los criollos quisieron evitar que los indígenas lideren las

campañas por el temor de que vuelvan a excederse. Aun así su apoyo era

necesario pues proveían de víveres y guerreros nativos. Por eso decidieron

incorporar algunos representantes indios en la Junta de Gobierno de la Paz de

1809, como el cacique Toribio Ara de Tacna (1814) y el cacique Mateo

Pumacahua del Cuzco (1814). Sin embargo, la escasa representación indígena en

la Junta, provocó que otros caciques se opongan a esta causa. Por ejemplo, el

cacique Manuel Choquehuanca en la revolución de Azángaro.

29
Otro punto importante fue la incorporación del Alto Perú al virreinato del Río

de La Plata, la cual estimuló que los criollos paceños pudieran canalizar, con

éxito, la agitación política de 1809-1810, para así poder sentar las bases de su

identidad a través de una junta de gobierno y luchar por una autonomía

regional. Pedro Murillo, un dirigente de La Paz admitió que su intención era

propagar la revolución por todo el reino. En consecuencia se puede decir que el

proceso de independencia atravesó 2 fases: La regional con los revolucionarios

de 1810-1814 y la continental donde aparecen los programas de San Martín y

Bolívar.

Ahora bien, una pregunta válida sería lo siguiente: ¿Por qué las revoluciones

del siglo XIX no vislumbraron la continentalidad del proceso de

independencia? La respuesta sería principalmente por dos motivos.

Facciones políticas: Los revolucionarios de esta época no tuvieron una misma

tendencia política, sino que estaban divididos entre moderados y radicales.

Los sentimientos regionalistas: Estimuló la facción política de los criollos e

indios.

Además, se pudo corroborar que de los programas y manifiestos políticos del

sur andino emergen algunos planteamientos reiterativos.

La propuesta recurrente de coronar a un rey.

Existió un consenso en la idea de que un criollo era quién debía estar en

posición de asumir el poder político o liderar los movimientos revolucionarios.

Generalmente, este líder estaba ligado por lazos de parentesco con las élites

indígenas locales y Reyes Incas Antiguos. Sin embargo, trás el vacío de poder

dejado por Fernando VII muchos optaron por fomentar un régimen autónomo

basado en juntas de gobierno.

30
La necesidad de una alianza con la élite india.

Los caciques como dirigencia eran fundamentales para solicitar o demandar el

respaldo de las masas indígenas. Además eran cruciales en el abastecimiento de

los suministros necesarios. No obstante, los caciques no encabezaron las

revueltas por el temor de los criollos a un desbande como en la revolución de

Túpac Amaru II. Entonces podemos concluir que fue una alianza necesaria,

pero coyuntural y temporal.

La posición privilegiada de la Iglesia.

Los insurrectos (revolucionarios) mantuvieron una posición de respeto y hasta

de distancia frente al clero. Lo último cambia a partir de la rebelión de Túpac

Amaru, al incluir un clérigo de confianza como capellán del ejército. Por otro

lado, durante las rebeliones del siglo XIX, el bajo clero estuvo directamente

involucrado en las contiendas anticoloniales, provistos de su gran influencia y

don de mando sobre sus parroquianos.

Los sentimientos antagónicos de los “colonos” frente a los peninsulares y

europeos.

Se filtraba una imagen social de que los indios, mestizos y criollos eran

oprimidos por igual. De esta imagen se buscaba generar una “unificación” para

la causa rebelde, pero esto fue erosionado por la marginalidad que reinaba

sobre los indios y mestizos, ya que a veces enfrentaban violentamente sin

distinguir a españoles entre criollos. Más tarde, en el período colonial tardío

hubo un sentimiento anti-hispánico, debido a la reducción de cargo de los

criollos, esto generó un clima de rivalidades entre peninsulares y criollos.

La permanencia de las estructuras coloniales a pesar de la suplantación de

autoridades

31
Los movimientos de cargos que llegaron a ocurrir en la dinastía Borbón

afectaron de manera directa a los criollos, despojándolos de sus cargos y tierras.

Los revolucionarios prometían una reestructuración de todo este sistema tan

degradante, sin embargo, esas promesas fueron falsas porque también tenían la

misma organización estructurada, además de una marginación indígena.

Las modificaciones selectivas de la esfera económica.

Los rebeldes tupacamaristas propusieron reformar las exigencias económicas

como el tributo indígena, el reparto de los corregidores y la mita de Potosí. A su

vez, dado el contexto de las reformas fiscales borbónicas, se puso mayor

importancia en suprimir los repartos de mercancías, las aduanas y las alcabalas.

Así mismo, en la revolución de La Paz, la Junta Tuitiva acordó exonerar el pago

de las sisas y alcabalas para lograr un mayor crecimiento económico en el

comercio interior que favorecía a los criollos y no cuestionaban los tributos que

se gravaba a los indígenas; demostrando las bases criollas de esta revolución.

Por otro lado, la propuesta de supresión de los monopolios tuvo coincidencia

en las revoluciones de La Paz (Tabaco) y Cuzco del siglo XIX. Sin embargo,

estas promesas mencionadas quedaron a nivel de proyectos ya que en la

práctica la mita siguió operando junto con la recolección de tributos.

En conclusión, con el presente trabajo se ha intentado demostrar que el sur

andino tuvo una nítida trayectoria de protesta social, elaborando

tempranamente un programa anticolonial, siendo escenario en 1780 de un

movimiento de masas sin precedente e instalando en 1809 la primera junta de

gobierno autónomo de Hispanoamérica. De esta manera, Túpac Amaru creyó

que podría capitalizar la coyuntura de 1777-1780, mientras a Pumacahua las

condiciones le parecieron más favorables en 1814, concluyendo que en menos

32
de diez años dos movimientos sociales de obvia importancia habían sido

disueltos. Es evidente entonces, que el Bajo y el Alto Perú constituyeron una

unidad regional: el sur andino. Cabe resaltar que, la rebelión de Túpac Amaru

sirvió a los criollos para evaluar, si las condiciones estaban suficientemente

maduras para el autogobierno. Además fue un punto de referencia para

observar cómo se desarrolló un movimiento de esas dimensiones, aprendiendo

que era posible combinar con éxito un movimiento entre el Bajo y el Alto Perú.

El circuito económico de Potosí y los lazos de parentesco que sustentaban sus

redes comerciales, demostraron funcionar en la organización de la gran

rebelión. No obstante, la dependencia exclusiva del circuito comercial de Potosí

y de la sincronizada articulación regional, fue su gran error, ya que no solo

encapsularon al sur andino en su regionalismo, que no permitió desarrollar un

sentimiento de continentalidad, sino también que, en el siglo XIX, el

debilitamiento del mercado que unía al Bajo y el Alto Perú, menguó su

capacidad para coordinar una lucha conjunta para la autonomía regional.

Confirmamos de esta forma, que el sur andino estuvo positivamente presente

en la primera fase de las luchas de independencia. Sin embargo, demostraron

no poder olvidar su consolidad óptica regional y sus fracasos de 1809 y 1814

para encarar la segunda y definitiva fase. Por lo tanto, la independencia le fue

“concedida” al sur andino, no porque faltara un movimiento de masas o

iniciativa criolla, sino porque se limitaron a buscar reivindicaciones inmediatas

y locales, sin visualizar el proceso por el cual atravesaba en conjunto

Hispanoamérica.

33
Resumen de “La declaración de la independencia del Perú: libertad por la

fuerza” de Timothy-Anna5

Cano Durand Rodolfo Jesús

García Paucar Lilia Iris

Mora Panduro Rosario de Jesus

Ordoñez Olivares Geraldy Elena

Sanchez Villanueva Vanessa Camila

Vizcarra Neglia Anael Milagros

Vigil Esteban Martha Cristina

Dianderas Ibarra César Daniel

Alejos Ibarra Alvaro William

Timothy Anna señala que la historia del Perú como Estado comienza con la

declaración de la independencia en un cabildo abierto en Lima. Dicha acta fue

ratificada con un total de 3504 firmas, dejando entrever que la mayoría de los

limeños varones y letrados estaban a favor de la independencia peruana. La

unanimidad de la élite limeña a favor de la declaración es algo que se cuestiona,

ya que Lima no siguió mostrando el apoyo a la independencia, lo que hace

contradictorio la afirmación de la voluntad general por parte de los habitantes

limeños. Por ello, los historiadores han tratado de explicar estos sucesos con

distintas hipótesis, por ejemplo, que este fracaso fue fruto de la ingratitud de los

habitantes o de la propia ineptitud de San Martín; pero ninguna de estas

explicaciones es satisfactorio.

5
Contreras, C. y Glave, L. (2015) La independencia del Perú ¿concedida, conseguida, concebida? Lima:
IEP.

34
Ante esta problemática, el autor señala la hipótesis de Pedro Ángel de Tado,

sacerdote realista que escribió una carta a un ex oidor de Lima, en la que

describe la independencia como una imposición a una población atemorizada;

además que plantea 4 argumentos detallados a continuación:

El cabildo abierto fue una escena confusa en la cual no hubo ninguna discusión

seria de las opciones con las que se contaba.

Después de la retirada del virrey José de la Serna, la población limeña se mostró

paralizada, entre la incertidumbre y la indecisión, según Basil Hall; y esto

ocasionó, que temerosos por lo que les pueda suceder, firmaran coaccionados

en un cabildo abierto, por el voto a favor de la independencia del Perú. No

habían argumentos razonados que sustentaran la declaración; también había

repartos de amenazas impresas en contra de los fieles a la corona española.

Gamio, historiador, afirma que alguien repartía volantes y decía que el voto de

un americano debe ser por la independencia y el que no esté a favor debía

firmar e ir a buscar a los “tiranos”. Por este motivo, muchos peninsulares

huyeron a Europa, mientras que los que se quedaron tuvieron que padecer

denigración y pagar grandes contribuciones punitivas al gobierno. Todo esto

sugiere que el cabildo fue convocado para el fin exclusivo de provocar una

acción impulsiva.

Las personas firmaron por temor a las represalias de San Martín o a la muerte,

el exilio y la confiscación que los demorones habrían de enfrentar.

Según Hall, los españoles que pertenecían a la élite limeña quedaron perplejos

ante el contexto que estaba surgiendo en la capital. Si ellos no aceptaban la

posición independentista, estaban expuestos a la confiscación de sus

35
propiedades y esclavos, pero si apoyaban la moción tendrían que

comprometerse ante un Estado que recién surgía.

Acerca de las amenazas para firmar la declaración, algunos obispos confesaron

que les obligaban a jurar la independencia para no confiscar sus bienes o ser

exiliados, como explica Gamio. El caso de José Antonio Prada fue el más

revelador ya que este llegó a ser investigado por el Consejo de Indias, que

preguntó a varios exiliados realistas si realmente este se había negado a firmar

la declaración de independencia, siendo el primer caso expuesto de persecución

de este nuevo gobierno republicano.

El terror estuvo dirigido no solo a los españoles peninsulares, sino también

contra los americanos, incluso contra algunos que habían firmado la

declaración; podemos añadir lo comentado por Paz Soldán y Gaspar Rico. Paz

Soldán sostiene que al desembarco de los rebeldes en Pisco, había más de diez

mil españoles en Lima, pero que para julio de 1822 no quedaban más de 600.

Gaspar Rico, un prominente periodista que estaba con el ejército de La Serna en

los Andes, calculó que para 1824 un total de doce mil españoles habían sido

muertos o expatriados del Perú en los tres últimos años.

La Declaración no fue firmada por suficientes “personas capaces de manifestar

un parecer”. Esto es que quienes firmaron fueron las personas erradas, las que

no pertenecían a la élite o una facción no representativa de la población.

Para poder fundamentar este punto, se utilizó como fundamentos los censos de

1790 y 1813. Antes de seguir avanzando, se debe enfatizar en una característica

importante de la élite limeña. Para poder formar parte de esta y tener voz

política no era necesario contar con propiedades, a diferencia de Norteamérica

36
y Gran Bretaña, de este modo la ocupación era el determinante principal del

estatus.

En total, la élite ocupacional era de 2489 personas; pero para poder formular las

políticas, era reducido a 1778. Sin embargo, el censo de 1813 muestra que Lima

tenía 5234 ciudadanos que votaban. Se concluye que casi exactamente la mitad

de los ciudadanos sufragantes de 1815 y 1821 no formaban parte de la élite (en

tanto que más del 80% no eran dueños de inmuebles).

La afirmación de Tado, de que las personas equivocadas firmaron la

declaración de la independencia, para Timothy E. Anna, cuenta con bastante

sustento. Incluso si todos los miembros de la élite auténtica hubiesen firmado,

hubieran faltado más de mil personas, cuya opinión normalmente no hubiera

sido tomada en cuenta. Las personas que firmaron sin ser parte de la élite,

probablemente blancos o criollos, deseaban pertenecer a esta y obtener

beneficios con su firma. Asimismo, Torre Tagle dijo acerca de la independencia

que esta ofrecía un gran incremento en su fortuna y rango. Los nobles que

firmaron y tenían títulos más antiguos, al poco tiempo, huyeron del país.

4) Muchos de los firmantes se arrepintieron de haberlo hecho, pero se

abstuvieron de repudiarlo abiertamente por temor.

Para fundamentar este punto, el autor se basa en un cuadro, donde manifiesta

que era menor la cantidad de los que siguieron apoyando a la Declaración, a

comparación de los que estaban a favor o de los que no manifestaban nada. Esta

estadística no está completa, puesto que fueron pocas personas a las que se

pudo identificar. En este sentido, el hecho de que 3504 personas hayan firmado

la declaración y no se haya notado su apoyo en la República da a entender que

muchos de ellos no estuvieron de acuerdo pero que, por las amenazas o

37
presiones, tuvieron que firmar. Al no estar a favor de la independencia y al

sentirla impuesta por la fuerza, no colaboraron ni se identificaron con esta.

La Declaración de la Independencia estuvo sujeta al interés de la élite y los que

aspiraban a ejercer algún cargo o ser parte de la aristocracia. Estos coaccionaban

a quienes no estaban de acuerdo al obligarlos a firmar, bajo amenazas de

confiscación de bienes o tener que vérselas con San Martín. Así también, al solo

firmar los que pertenecían a la élite, estas firmas no representaban el sentir de

todo el país. El hecho de que podemos corroborar todos los puntos de la

hipótesis de Tado resuelve el problema de la dicotomía entre lo que los limeños

dijeron y lo que hicieron. Este es un serio cuestionamiento de la validez de las

firmas y su representatividad, la Declaración fue obra solamente de Lima y no

del Perú. Una independencia fundada íntegramente sobre el interés egoísta. Por

lo tanto, no es plausible creer que la declaración de independencia fue el inicio

de una etapa republicana y el símbolo de unión del pueblo peruano.

38
La independencia y las clases sociales de Alberto Flores Galindo 6

Ari Flores, Camila Catherine


Chavez Rivera, Stefany Carolina
Colquichagua Leon, Johanna Patricia
Diaz Marcos, Gian Carlo
Huazanga Huamán, Kevin Josué
Mayta Tito, Brayan Antoni
Plasencia Retis, Andrea Zulema
Rojas Altamirano, César Mario
Valdera Santamaría, Ariana Maria

Independencia y clases sociales

El pesimismo y la frustración son dos características comunes en la literatura

peruana, esto a raíz del continuo cuestionamiento sobre el hecho que propició la

realidad de la nación, siendo el tema de la independencia sumamente analizado

y debatido por varios historiadores. En este sentido, el autor del presente

capítulo manifiesta que, desde su perspectiva y en concordancia con las

posturas de Bonilla y Spalding, la independencia fue un proceso natural y

“concedido”.

Dicho procedimiento se desarrollaría sin complicaciones gracias a las acciones

fundamentales ejecutadas por los ejércitos de Caracas y Buenos Aires, quienes

recibieron el apoyo que Inglaterra les brindó, produciendo así, la generación de

beneficios comerciales a favor del país en cuestión. Dado que, si las colonias

españolas consumaran su independencia, sus puertos y mercados quedarían

abiertos al comercio con los barcos británicos, lo que originaría una compleja

coyuntura en España en el siglo XVIII.

6
Contreras, C. y Glave, L. (2015) La independencia del Perú ¿concedida, conseguida, concebida? Lima:
IEP.

39
En ese sentido, el analizar si el sistema colonial estaba regido por una sociedad

de clases resulta sumamente gravitante, ya que permite identificar, en una

mayor dimensión, algunas de las razones por las que Flores sostiene el

postulado señalado en torno a la independencia. Es así como la estructura

colonial puede ser descrita como una sociedad altamente estamental, en la que

los comerciantes lograron constituirse como una incipiente clase dominante.

Estos mercaderes, amparados en la reestructuración de la economía tanto

interna como externa, lograron amasar una gran cantidad de fortuna y poder,

que les permitió la vinculación con las élites criollas y la compra de cargos

nobiliarios. Su actividad comercial se sustentaba principalmente en el control

monopólico de los puertos de Quito y Valparaíso, así como en el intercambio de

bienes. Cabe resaltar que el Tribunal del Consulado fue la institución encargada

de organizarlos, además de autorizar la ejecución de sus actividades

mercantiles dentro del virreinato.

Adicionalmente, se generó una fuerte tensión entre los españoles peninsulares y

los criollos debido a que los primeros habían desarrollado un complejo de

superioridad, acompañado de conductas altamente racistas y segregacionistas.

Referente a la aristocracia limeña y al grupo social de comerciantes es

imperativo poner en manifiesto que fueron fieles defensores del sistema

colonial. Esto a raíz de que obtuvieron grandes beneficios y además de ello, se

percataron de que la continuidad de su estatus de vida dependía de la

supervivencia del modelo colonial. Esta defensa no se vio perturbada por las

reformas borbónicas que pretendían controlarlos, ya que habían comprendido

que mantener el pacto colonial con España era más soportable que las

consecuencias de una posible victoria patriótica.

Por otra parte, se puede reconocer que una diferencia sustancial que ralentizó el

proceso de crítica y el surgimiento del deseo separatista frente a la colonia

40
española fue la concepción de la educación como un privilegio al que solo las

élites podían acceder, de tal manera que la plebe, enajenada y subyugada a los

constantes abusos del régimen, se vio nuevamente marginada.

En lo que respecta a la revolución social, esta resulta particularmente

interesante, puesto que se enfrentó a una clase social dominante, compenetrada

y sólida, a diferencia de otros procesos revolucionarios de la misma índole. Es

así como esta revolución adquiere una amplia complejidad desde sus inicios

como resultado de la vasta organización que necesitó para consolidarse,

llegando a poseer un conjunto definido de dirigentes y un programa principal

preestablecido por el cual luchar. En este sentido, el movimiento tupamarista

recogió el alto malestar y descontento social de la población indígena, esto

como producto del soslayamiento por parte de la clase hegemónica. Túpac

Amaru II canalizó su plan revolucionario en tres demandas fundamentales:

 La expulsión de los españoles y el establecimiento de un nuevo cuerpo

político para anular cualquier dependencia monárquica española.

 La restitución del imperio incaico, basado en los nuevos principios de

armonía y solidaridad sin distinción de clases e instaurar una monarquía

incaica.

 La introducción de cambios sustantivos en estructura económica con la

abolición de la mita y tributos, así como el libre comercio.

También, como parte de este programa, es menester destacar que se pretendía

obtener el apoyo de los curacas y nobles incas para que pudiesen ganar más

adeptos tras la exteriorización de la plausibilidad de las propuestas planteadas.

En este aspecto, se buscaba que estos íconos, vinculados directamente al extinto

imperio incaico, atravesaran el proceso denominado “nacionalismo inca”, por el

41
cual dejarían de ser parte del sistema colonial y se verían involucrados

activamente en la revolución indígena.

No obstante, a pesar de la gran envergadura del movimiento, este fracasó. Esto

debido a la escisión generada entre los dirigentes y las masas campesinas del

movimiento, quienes aplicaron la violencia indiscriminadamente frente a lo que

consideraban como símbolo de opresión, por lo cual la intervención de los

curacas se vio frustrada, ya que estos prefirieron apoyar a la colonia como

garante de seguridad. Así también procedieron los criollos y los mestizos,

quienes representaban un sector importante si se deseaba concretar una

revolución exitosa. Además, en este contexto se evidencia una amplia división

entre los sectores populares. Este segregacionismo de clases era el pilar

fundamental para la permanencia del orden colonial, siendo los esclavos negros

los más afectados. Al respecto de estos últimos, es menester enfatizar que

cumplían con las características para constituir una clase social pero su

población se veía reducida al hacer un parangón con la clase mestiza. En

añadidura, la ilusión de retornar sin mayor modificación al antiguo imperio

incaico complejizó la situación, pues se soslayaron aspectos de ejecución

gravitantes.

Después de este fracasado intento de sublevación que acabó en 1782, se

suprimieron los títulos de nobleza incaica con el temor de que pudieran ser

usados en nuevas revueltas; también, a través del arte en la que se representa a

un inca degollado por un español portador de una espada y una cruz se hace

referencia al etnocidio cometido, así como al alto grado de opresión

característico.

Muchos otros intelectuales criollos poseedores de una alta capacidad para

cuestionar este régimen, como Hipólito Unanue y Riva Agüero, se inclinaron

por mantener una postura tímida reformista, debido a que el cambio

42
vertiginoso de modelo político les generaba incertidumbre y miedo. Aunque

algunos otros terminarían por apoyar la idea patriótica sólo en el momento

final.

En lo que respecta a las formas de protesta social, se podrían considerar al

palenque, el cual en la época colonial funcionó como el refugio eventual de

cimarrones para asegurar su sobrevivencia y, por otro lado, al bandolerismo

subsecuente, al cual el autor se refiere como una protesta estéril a diferencia de

la primera, dado que, este último partió de la criminalidad y no de la necesidad

de expresión cultural.

En resumen, después de lo expuesto en las líneas anteriores, se manifiesta que

la independencia siguió su curso natural siendo altamente influenciada por los

factores externos que aquejaron a la colonia española. Adicionalmente, es

imperativo señalar que las divergencias entre las masas populares favorecieron

la perpetuación de la colonia, lo cual sumado a su propia organización concluyó

en la persistencia de un régimen de clases y razas durante más de dos siglos,

cuyos efectos continúan manifestándose en la realidad peruana contemporánea.

43
Mujeres en el campo de Batalla de Claudia Rosas Lauro

Carpio Almonacid Joseph Tommy


Espinoza Valdivia Raysa Urpi
Flores Hernández Lesly Jany Silvana
Neira Gamboa Estephany Debby
Porras Cavero Katherine Aurora
Quezada Barrionuevo Alejandro Jeremías
Ramos López Lisseth Zulema
Sedano Chavez Qali Ollantay Pablo
Tapia Tacca Maggie Adriana

Durante las guerras de independencia y república, las mujeres tuvieron una

activa participación en diferentes ámbitos, que iban desde el espionaje hasta las

contribuciones económicas. El objetivo de este trabajo es mostrar cómo estas

valientes mujeres eran representadas y la visión que se tenía de ellas en la

época, sobre su presencia y accionar en las campañas militares y en los campos

de batalla; de igual manera, destacar su aporte en las guerras de independencia

y a la formación del Perú republicano.

Para comenzar, las rabonas no son propias del contexto peruano, sino que

existieron en otros lugares y adoptaron diversas denominaciones como

“vivanderas”, “soldaderas”, “troperas”, “juanas”, “cantineras”, “adelitas” o

“gulangas”. En efecto, este fenómeno social no solo se dio en el Perú, sino

también en muchos países de América y Europa. El origen de la expresión

“rabona” es peculiar, pues al parecer su significado se relaciona con que, al

inicio, estas mujeres no eran bien vistas por parte de los altos mandos. Debido a

ello se les castigaba cortándoles las trenzas, el término “rabona” surge en este

caso como analogía con el caballo sin cola al que se le denominaba “rabón”.

Aunque también hay algunos que asociaban el término con la parte de la

44
retaguardia conocida como la cola o “rabo”, puesto que estas mujeres iban al

final de la tropa.

Las rabonas pertenecieron a los estratos sociales marginados y explotados por

la administración colonial, es así que, en su mayoría eran indígenas, pero

también había afrodescendientes, mestizas y pobladoras de sectores populares.

Flora Tristán refiere al respecto que: “Son de raza india, hablan esa lengua y no

saben una palabra de español” (2003, p. 366). Las mujeres indígenas, en general,

optaron voluntariamente por acompañar a sus esposos, pareja o parientes

hombres a la guerra, no obstante había quienes eran instadas a hacerlo por sus

parientes masculinos. En el caso de las afrodescendientes o esclavas lo hacían

con el ímpetu de obtener su libertad, razón por la que lucharon junto al bando

de José de San Martín. Debido a que provenían de clases sociales bajas, las

rabonas compartían una vestimenta similar. Muchas de ellas llevaban en sus

espaldas un enorme rebozo de bayeta anudado sobre el pecho, además de

cargar su marmita y las vituallas para cumplir su función de alimentar y

atender a los heridos.

Lamentablemente, a las rabonas se las relegó a un papel secundario por mucho

tiempo a pesar de que fueron ellas quienes mantenían las necesidades vitales de

todo el ejército peruano. Desplazaron sus tareas domésticas al campo militar,

donde estaban al servicio de los soldados. En ese sentido, se veían obligadas a

cuidar de sus hijos, cocinar, tejer prendas, lavar ropa, etc., y todo lo que

necesitara el soldado a quien había sido encomendada. Sin embargo, sus tareas

se fueron diversificando y abarcaron desde espionaje y asistencia a los

enfermos, hasta la intervención en las acciones militares. Es así que son

mencionadas por el reconocido historiador republicano Jorge Basadre en su

45
libro Historia de la República del Perú. Este las describe mediante una

comparación con las cantineras francesas, ya que las rabonas eran las

camaradas, enfermeras, proveedoras y por último, “bestias de carga” de los

soldados (Basadre, t. 2, 1983, p. 12).

Una de las tareas tácticas fundamentales de estas heroínas consistía en

adelantarse unas horas de la tropa con el fin de ubicar el lugar adecuado para

establecer el campamento y conseguir los alimentos que aseguran la

subsistencia de la tropa. Así mismo, al llegar a un pueblo, solicitaban a los

habitantes víveres para el ejército; si se los daban, quedaban satisfechas, caso

contrario, los robaban y saqueaban para llevarse lo necesario para alimentar a

los soldados. Por otra parte, cuando se desencadenaban los encuentros militares

entre bandos enemigos, llegaban a empuñar las armas cuando veían que los

soldados corrían peligro, persiguiendo el mismo objetivo, el de socorrerlos.

Es indiscutible el papel de estas valientes mujeres en el campo de batalla, tal

como lo expresó Simón Bolívar, quién, en una carta que envió al general

Francisco de Paula Santander, vicepresidente de la República de Colombia,

desde el cuartel general de Lima, manifestó algunas palabras acerca de las

rabonas. En el recado, sostenía que: “Un ejército se hace con héroes (en este caso

heroínas) y, estos son, el símbolo del ímpetu con que los guerreros arrasan a su

paso las contiendas, llevando el estandarte de su valor”. “Usted tiene razón de

que yo sea tolerante de las mujeres en la retaguardia. Pero yo le digo a usted

S.E. que esto es una tranquilidad para la tropa”. A pesar de esto, en la misma

carta se desliza la idea de que: “Un precio justo al conquistador, [es] el que su

botín marche con él’’.(Diarios inéditos, 1993, p. 156).

46
Según el viajero Max Radiguet (1971, p. 56) las rabonas vivieron los mismos

sufrimientos que sus maridos o parientes masculinos a quienes acompañaban a

las campañas militares, y afirma que la presencia de las rabonas era importante

para evitar la deserción en la tropa, ya que estas confortaban a los soldados. Así

mismo, el historiador Alberto Tauro del Pino, resalta su importancia tanto en el

bando realista como en el patriota para cubrir las necesidades logísticas de la

infantería, al emprender largos recorridos en las campañas militares de la

independencia (Tauro del Pino, 2001, p. 2201). Esto también se evidencia en el

libro Lima. Apuntes históricos, descriptivos, estadísticos y de costumbres,

donde Manuel Atanasio Fuentes comenta sobre las rabonas en el título El

soldado y la rabona. En esa parte, el autor refiere lo siguiente: “La rabona es la

mujer del soldado, aunque no siempre es su legítima, pues hay muchos que

dejan a esta en su pueblo y toman a la rabona que viene a ser la mujer de

campaña. Es una sirvienta que le prepara la comida en marcha y en los

campamentos, sufre como el soldado; lo sigue a todas partes y lo acompaña en

sus marchas por más penosas que sean. Por tal motivo el soldado que soporta

con paciencia toda fatiga, no soporta la falta de su rabona”(Fuentes, 1985, pp.

174-178).

Pese a ello los jefes militares tenían una visión contradictoria sobre las rabonas,

por un lado, las veían como indispensables pues atendían a las necesidades de

los soldados; por otro lado, las veían como un problema, ya que eran

numerosas, lo que aumentaba el gasto de los consumos. Tanto así, que el viajero

suizo Johann Jakob von Tschudi que fue testigo de esta peculiar costumbre

llegó a expresar que, en el Perú, la cantidad de mujeres y hombres en los

ejércitos era similar. Él sostuvo su afirmación con base en el ingreso de Santa

Cruz a Lima —del cual fue espectador—, cuyo ejército consistía en 7000

hombres seguidos por 6000 mujeres.

47
Ahora bien, al ser advertidas como algo negativo por parte de los altos mandos

del ejército, muchas veces se intentó acabar con este tipo de prácticas. Un

ejemplo de esto, es relatado por Andrés García Camba, militar del bando

realista, quién, en sus célebres Memorias, menciona que el virrey Joaquín de la

Pezuela en 1817, intentó desterrar esta “perniciosa costumbre” en sus

expediciones al Alto Perú, empero, no tuvo mucho éxito (García C., 1916, Vol. 1,

p. 232).

Finalmente, la postura de la autora muestra a las rabonas como mujeres que con

el mismo protagonismo que los soldados, no tuvieron similar reconocimiento

que estos. Esto debido a que las rabonas se encontraban en una triple

marginalidad por su género, etnia y condición social. Más allá de las

descripciones de muchos viajeros, las representaciones culturales, debemos

identificarlas con mayor profundidad y de manera sistemática la información

sobre su procedencia, características y accionar. Por lo tanto, reconocerlas como

parte principal durante la independencia, sería el mejor tributo que podríamos

rendirles a estas valerosas e intrépidas mujeres, conocidas como rabonas.

48
Intereses particulares o conciencia de clase de Daniel Moran

Sayeli Cledy Garcia Correa


Gabriela Ariadna Plaza Morazan
Floidith Jhoshina Villanueva Falcon
Eduardo Moises Alejandro Navarro Espinal
Janelly Edith Violeta Gil
Imanol Mark Principe Pacherres
Danitza Zarai Nicole Nazario Romero
Francisca Camila Biamon Zevallos
Nathalie Milagros Lucero Castro

El presente trabajo pretende mostrar de manera rápida la concepción que el

autor, Daniel Morán, postula sobre la historia y conciencia de clase en su

investigación titulada ¿Intereses particulares o conciencia de clase? Por ello, en

este trabajo presentaremos una síntesis sobre los tiempos de la independencia,

si las élites de Buenos Aires, Lima y los sectores subalternos tuvieron una

determinada conciencia política o una conciencia de clase, que les permitió

participar en las luchas revolucionarias e ir ganando diversos beneficios sociales

y políticos; ¿en qué medida estos grupos sociales comprendieron su

participación en la revolución y en la nueva configuración política de las

sociedades de Latinoamérica? Para comprender esta problemática se recurrió a

los planteamientos dados por Georg Lukács, en su libro emblemático: Historia y

conciencia de clase, que giraba en torno a la conciencia de clase que poseía la

burguesía y el proletariado, considerándolos como agentes idóneos para

cambiar la sociedad. Se quiere discutir si sectores sociales, como la aristocracia y

la plebe, tuvieron realmente una determinada conciencia de clase o

simplemente, estos grupos poseyeron una falsa conciencia caracterizada por su

papel cambiante, ambiguo y guiado por intereses particulares que pudieran

obtener al apoyar tanto a las filas patriotas como a las filas realistas. Además del

texto de Lukács se ha hecho uso de una bibliografía que indaga en forma

49
puntual el papel que cumplieron las élites y la plebe en las guerras de

independencia.

Para Lukács, la conciencia de clase se da en una sociedad capitalista por el

hecho de tener una estructura estable de producción económica, ya que en las

sociedades estamentales carecían de unidad y coherencia económica. Es

precisamente en este contexto capitalista, específicamente en épocas de crisis y

revoluciones, donde se conoce y entiende, si existió o no una determinada

conciencia de clase por parte de cada uno de los actores sociales.

La conciencia de clase no es algo inherente al sujeto, se construye en la marcha y

en las relaciones que establece el hombre en la sociedad, siendo así un sistema

de creencias compartidas por los que ocupan una misma posición de clases en

la sociedad y luchan por los mismos intereses, estos se relacionan e involucran

no solo en temas económicos, sino también en pensamientos (psicologías)

individuales, logrando así salir del determinismo económico y enlazarse con el

ámbito ideológico. Para Lukács, el único sector que poseía conciencia de clases

era la burguesía; sin embargo, consideraba que el proletariado tenía la

posibilidad de construirla mediante su participación en movimientos sociales,

este antagonismo se expresa en una relación de superación de dominio de una

clase por otra; y en la realidad total de la sociedad.

Entonces, en el contexto de las luchas independentistas, ¿América Latina

desarrolló una conciencia de clase? La historiografía del siglo XIX y la primera

mitad del siglo XX se centró en dar explicaciones sobre una determinada

conciencia nacionalista de los diferentes actores sociales en el desarrollo de la

revolución independentista. Pero a partir de los 60's y 70's otro enfoque de la

historiografía descubrió que en dichas luchas también se encontraban

fragmentaciones, conflictos internos e incluso alianzas con los

contrarrevolucionarios. Es por esto que, para Lukács, durante las guerras de

50
independencia no existió una clara conciencia de clase, ninguna conciencia

criolla ni identidad colectiva que pueda dirigir un nuevo cambio social y nueva

configuración del poder, cabe recalcar que existieron intereses focalizados

también denominados ‘intereses étnicos o regionales’, es por ello que hubo

defensores de la revolución y la contrarrevolución.

En 1808 sucedió la invasión francesa a España, esta problemática hispana tuvo

como reacción la formación de Juntas de Gobierno, como la Junta de Buenos

Aires en la cual se planteaba la separación de la corona española, por lo que

lograron su independencia en la revolución de mayo de 1810, pero esta fue

declarada oficialmente en 1816. Debido al carácter revolucionario de la Junta

Bonaerense, la cual se oponía a la postura realista de Lima, se inició una ola

contrarrevolucionaria limeña que se basó en una guerra de propaganda contra

las capitales revolucionarias. Al entrar en conflicto Lima y Buenos Aires

podemos observar una falsa conciencia de clase por parte de los sectores

populares y la aristocracia debido a que no mostraron una idea compartida.

Todo esto nos hace pensar que estos sectores no desarrollarían una conciencia

de clases, sino que se evidenciaría un pensamiento pragmático y focalizado, en

busca de sus propios intereses.

Las investigaciones afirman que en las guerras de la independencia existía una

conciencia política, la cual no puede concebirse como una conciencia de clases,

esta caracteriza a los grupos que participaron en el proceso de la independencia

y se movían por sus intereses personales, negociando su participación en la

guerra y en la esfera del poder político. Las elites y los grupos plebeyos

tuvieron un papel activo en las guerras independentistas. La población

conformada por indígenas, mestizos y criollos pobres intervinieron en la guerra

con el fin de lograr cambios significativos en su vida política y social. Raúl

Fradkin sostuvo que la intervención popular y de los líderes locales ocasionó

51
una nueva confederación en el sistema de poder y en la formación de

identidades políticas.

En el marco contextual en que se desarrolla el proceso de la independencia

existía una notable diferencia social que permitía justificar el poder de la élite, a

quienes se les consideraba como los únicos capaces de llevar a cabo una

revolución, descalificando así el papel social de los sectores populares. La base

de todo esto era salvaguardar la estructura social diferenciada de las

consecuencias que podía causar la revolución, alegando que esta era una

estructura necesaria para mantener la armonía social. La imagen que se le

atribuía a los sectores populares era la de grupos heterogéneos, iletrados,

manipulables y carentes de conciencia política; por ello, se mostró un resaltante

rechazo a su participación revelando la política de exclusión social existente

entre los propios grupos patriotas debido al miedo que provocaba una

revolución popular.

52
“Borrachera nacionalista y diálogo de sordos” Heraclio Bonilla y la historia

de la polémica sobre la independencia peruana.” de Daniel Moran

Jesus Olano, Melissa Sarai


Tapia Díaz, Junior Andy
Vargas Huaman, Alvaro Efrain
Lazaro Manrique,Yhoncar Pierre
Montoya Montoya, Zeiner André
Martínez García, Javier Aramys
Quispe Pariona, Angie Lizeth

En 1971, para celebrar los 150 aniversario de la Independencia del Perú, se

publicaron y difundieron una serie de trabajos, artículos y libros sobre el

proceso emancipador. La historia cumplía en esos momentos un papel crucial

en la creación de discursos en torno a los ideales de patriotismo nacional y la

revolución. El Estado utilizaba la historia como una herramienta para

legitimarse en el poder. Así ,en la coyuntura de 1971 aparece el libro editado

por el Instituto de Estudios Peruanos “La independencia del Perú”, con su tesis

principal “La independencia no fue obtenida sino concedida”. Dicha

publicación causará revuelo y surgirán confrontaciones entre dos maneras de

comprender e interpretar la independencia.

Antes de explicar estas dos interpretaciones, primero se analizará al autor de

dicho libro tan polémico; es decir, a Heraclio Bonilla. La razón que subyace a

investigarle, es que se debe conocer al historiador en su ambiente histórico y

social, pues, él es producto de la sociedad en la que se desenvuelve. “El

presente no hace más que plantear un problema al historiador. La respuesta a

ese problema la da el estudio del pasado”. Asimismo, para entender al

historiador se debe comprender su formación intelectual, su vida académica y

política.

Heraclio Bonilla y el surgimiento de la “Nueva Historia”

53
Según Paulo Drinot, en la década de los 70 surge la revolución historiográfica

peruana bajo el nombre de Nueva Historia. Los factores globales y locales nos

ayudarán a entender el surgimiento de este enfoque, los cuales son:

Globalmente, La guerra de Argelia, la guerra de Vietnam y la Revolución

cubana. Por otra parte, nacionalmente, el crecimiento de clase media, la

expansión de la educación universitaria en la década de los 50 y 60, los

movimientos guerrilleros de mediados de los 60 y las reformas introducidas por

el gobierno de Velazco Alvarado. En ese sentido. Heraclio Bonilla, Manuel

Burga, Alberto Flores Galindo, Wilfredo Kapsoli y Nelson Manrique serán los

principales miembros de la Nueva Historia en el Perú.

Bonilla provenía de una modesta familia en la ciudad de Jauja. Su padre fue

trabajador minero y allí, según palabras del mismo, nació el deseo de

comprender,ser comprensible y contribuir a cambiar el mundo que nos rodea.

A fines de la década de los 50 ingresa a la Facultad de Letras de UNMSM en un

comienzo a Derecho y Arqueología simultáneamente, posteriormente las

abandona y por recomendación de José María Arguedas se inclinó a estudiar

Antropología, disciplina que le permitió conocer la realidad peruana. Se

graduaría de Bachiller en 1965 presentando un trabajo sobre las comunidades

campesinas del valle de Chancay. Seguidamente, en una conferencia académica

conocería al historiador francés Francois Chevalier quien lo impulsó al estudio

histórico. Viaja a Francia donde obtiene un doctorado en Historia por la

Universidad de París con su tesis Aspects de L’Histoire Economique et Sociale

du Pérou au XIX é Siécle (2 volúmenes, 1970).Después de permanecer por siete

años en el extranjero regresa al Perú con un bagaje académico actualizado y

nutrido de grandes figuras de la historiografía francesa (Pierre Vilar, Labrousse,

Fernand Braudel, entre otros). Además, otros aportes importantes a las bases

teóricas de la Nueva Historia de Bonilla fueron: El Marxismo althusseriano,

Historia social inglesa, La teoría de la dependencia y el estructuralismo. En el

54
ámbito nacional los trabajos de: José de Carlos Mariátegui, Jorge Basadre y

Pablo Macera. La producción temática de estas generaciones iban en 2

direcciones: Estudios económicos y estudios de movimientos sociales.

Los acontecimientos políticos y sociales en 1968 del Perú son el fin del

predominio de la oligarquía y la entrada del Gobierno Revolucionario de la

Fuerza Armada. Los militares tenían la convicción de crear un modelo de

sociedad nacionalista, humanista y democrática. Es en ese contexto en el que el

historiador Heraclio Bonilla escribe su artículo “La Independencia en el Perú:

las palabras y los hechos” todo esto motivado en respuesta a la celebración de

los 150 años de [Link] publicación fue una respuesta a la borrachera

nacionalista que ocasionó dicho acontecimiento nacional.

La celebración del sesquicentenario de la Independencia del Perú.

En 1971 por los 150 años de independencia y aprovechando la euforia

nacionalista, el régimen militar auspició e hizo realidad un boletín informativo

en donde daba cuenta de los preparativos, concursos, decretos y leyes;

inauguraciones y principalmente la edición y publicación de la colección

documental sobre la independencia en más de 100 volúmenes. La historia

terminaría siendo usada por los militares para difundir la idea de estar

realizando una segunda y definitiva emancipación del país. En respuesta a la

“borrachera nacionalista”.

El Instituto de Estudios Peruanos (IEP) recopiló y editó un conjunto de ensayos

con una visión actualizada y crítica del proceso de Emancipación,aquella

publicación originaría una polémica encendida; ya que, las principales tesis del

libro eran contrarias a lo difundido por la historiografía [Link]

apreciación Pablo Macera, antes que se inicie el conflicto, menciona que

debemos agradecer a Heraclio Bonilla por traer voces diferentes y

perturbadoras para interrumpir dicha celebración. Advirtió anticipando lo que

55
sucedería: “No basta con señalar un error y destruir una imagen convencional,

es necesario dotar a la sociedad peruana de un conocimiento científicamente

válido, sino todo carecería de importancia y solo sería un pleito de

intelectuales”.

En efecto, dicho pleito inició el 3 de mayo de 1972 a partir del artículo publicado

por el diario El Comercio “La interpretación Marxista de los Hechos Históricos

del Perú”, en el cual, se señala no permitir que prosperen y se difundan

interpretaciones marxistas de nuestra historia (en alusión a los ensayos de

Bonilla en el IEP), dos días después el Doctor Alberto Tauro del Pino contra el

texto del IEP concluye que la influencia del libro es absolutamente negativa,

mencionando además: “Que los ensayos provenientes de extranjeros que miran

la historia latinoamericana desde una afectada superioridad no solo no la

entienden, sino que la deforman”.

El diario La Prensa, en la misma postura que El Comercio, calificó de

revisionistas a los historiadores que escriben sobre la incapacidad

revolucionaria en 1821, injurió que dichos ensayos carecen de sustento

documental y poseen un carácter dogmático y tendencioso.

En contraposición a estos dos diarios, El Expreso y Nueva Corónica mencionan

que la posición de los diarios El Comercio y La Prensa se aferran al

pasado,perpetuando y no permitiendo una revisión crítica-científica de la

historia nacional. Asimismo, mencionan que esta campaña inquisitorial y

macartista dista de ser una cuestión de historia, en realidad, se trata de una

maniobra política para que el gobierno de turno censure e incluso reprima

dicho libro.

Los historiadores que elaboraron la colección documental sobre la

independencia del Perú ofrecían un inmenso material para la consulta de aquel

proceso histórico y llegaban a mencionar que no pretenden entregar una

56
interpretación,solo persiguen explicar con el mayor rigor técnico y exactitud

posible,el proceso de independencia en el Perú. Dicha actitud de editar

documentos y repetir las tesis anteriores nos pueden hacer pensar que la

historia del Perú ya estaba elaborada y solo quedaba completarla o sustentarla

mejor; es aquí en donde se diferencian las investigaciones de Heraclio Bonilla;

ya que estas abren paso a la revisión crítica, dando una interpretación científica

sobre la misma.

Tesis en conflicto sobre la Independencia.

La interpretación tradicional (hasta 1971) sobre la independencia, reconocían al

Perú mestizo y unido como el protagonista principal de la lucha conjunta por la

liberación nacional. Buscando señalar que los diferentes grupos sociales de la

colonia se vieron en la necesidad de romper con el Imperio español. Llevando

acabo así, la junta entre negros, cholos, mestizos, criollos y algunos españoles

dejando sus diferencias sociales y económicas con el objetivo de conseguir la

emancipación nacional.

En forma contraria, la historia crítica o “Nueva Historia” señaló que antes que

un Perú mestizo consiguiera la independencia, un ejército foráneo y externo

arribó a nuestras tierras e impuso la libertad nacional, esto se contrapone a la

idea de la existencia de una acción conjunta de todas las clases sociales ; pudo

ser la acción conjunta de todas las clases sociales, pues en el virreinato existía

una gran diferenciación social y económica en contra del indígena, que era

explotado y excluido en no poder aportar o pretender manejar en los destinos

del porvenir del nuevo país independiente.

Las tropas externas comandadas por caudillos foráneos consiguieron romper

con el predominio político de España. Además, las diferentes regiones del

virreinato no tenían los mismos intereses ni deseaban la separación definitiva.

Jorge Basadre, en sus palabras, recalcó que nuestro país asiste al nacimiento de

57
un Estado fragmentado, que reproduce un gran abismo social entre los

miembros de la sociedad. En síntesis, “la Nueva Historia” concibe a la

independencia como un hecho externo a nuestros propios intereses.

Finalmente podemos afirmar que los artículos que escribieron Heraclio Bonilla

y Karen Spalding recopilados por la IEP permitieron repensar la historia de la

independencia peruana; como por ejemplo, Charles Walker Y Sarah Chambers,

quienes reflexionaron las relaciones entre sociedad y Estado en el Perú

dirigieron así sus miradas hacia las regiones y clases populares de tránsito de la

colonia a la república.

En forma general según estos historiadores concluyen que los indios sí tuvieron

una conciencia política en los movimientos a los que formaron parte y que

negociaron las condiciones de su participación. Asimismo, recalcan que para

entender la emancipación es útil estudiarlo en larga duración pues allí podemos

observar las modificaciones que se dan año tras año de una nueva sociedad

determinada.

58
La prensa y el impacto de las cortes de Cádiz de Daniel Moran

Rolando Ricardo Laberiano Arbieto


Anahí Mercedes Hilario Andagua
Debbie Angela Dodero Boada
Hellen Aracely Campos Ramírez
Flavio Jesús Antonio Ramos Céspedes
Dayana Alexandra Altamirano Benites
Karla Ebenezer Castro Tello

Introducción

La instalación de las Cortes de Cádiz y la constitución promulgada en 1812

provocaron en España y en sus colonias, asambleas y tertulias sobre este cambio

liberal español. Víctor Peralta presentó un artículo en el que resalta el impacto

que ocasionó las Cortes de Cádiz y la repercusión de la Constitución de 1812 en

el virreinato (1808 y 1814); las nuevas instituciones coloniales, ayuntamientos

constitucionales y la presencia indígena que no era desestimada en los asuntos

políticos. Con todo esto, la difusión de la prensa contribuyó a crear la tendencia

por el debate político, alcanzando así a moldear los pensamientos, es decir,

influyó en las diversas maneras en cómo la sociedad interpretó el discurso de

sus páginas. Se buscaba hacer un análisis comparativo de las colonias

americanas y el imperio español. No obstante, el trabajo hecho por Peralta no

refleja la mirada que le dio la prensa a las Cortes de Cádiz y a la Constitución

gaditana, ni la impresión que estas dejaron. Es por esto, que este trabajo busca

cubrir con estas interrogantes produciendo una investigación sistemática de la

prensa y los impresos políticos de la época.

De la reforma a la contrarrevolución: La prensa constitucionalista en el Perú

En una primera etapa, mientras que Francia invadía territorio español, en Lima

se comenzó a publicar casi todo sobre los acontecimientos sucedidos en España.

François – Xavier Guerra resaltó la profusión de los documentos como

59
disertaciones políticas, poemas, diálogos satíricos, panfletos y muchos más de la

élite y del pueblo. Según Guerra estos escritos se convertirían en la primera

piedra que formaría el frente político para la lucha de la independencia, se

podría decir que se vivía una “primavera periodística” tanto es así que en todos

los lugares se dialogaba y difundía lo que ocurría en la península; fue tanto el

impacto que llegó a las iglesias con un sermón político-religioso. Se presentaron

15 periódicos entre 1808 y 1815, incentivando aún más el debate político. Una

vez promulgada la Constitución gaditana, invitó a que, en el Perú, intelectuales

españoles y peruanos intercambien ideas sobre la coyuntura hispana. Con todo

esto, la prensa limeña se fragmentó en tres tendencias política, el primero era

fidelista y absolutista (1808-1810), el segundo liberal y reformista (1810-1812) y

el tercero serían los periódicos de la concordia desde 1812 hasta la llegada de

Fernando VII a España en 1814; se considera a las dos últimas como prensa

constitucionalista.

Primavera periodística: Las imágenes de las Cortes de Cádiz y la Constitución

Liberal de 1812

Las Cortes de Cádiz representaron el punto de quiebre del régimen absolutista,

este hecho fue constantemente comentado por los periódicos de Lima. En ese

sentido, la libertad de prensa ayudó a la circulación de las ideas más

importantes en torno a la instalación y funcionamiento del Congreso liberal. En

el discurso de estas, las Cortes llegaron a modificar y a crear un nuevo ambiente

de cambios en el tratamiento de los problemas americanos;en lo que respecta a

las autoridades españolas, estas enfocaron sus intereses en los movimientos

peninsulares sin dejar de lado los sucesos de sus colonias. El esfuerzo español

por su independencia en la Península era concebido como un movimiento social

necesario dadas las circunstancias de inestabilidad política. Por ejemplo, en

noviembre de 1810 circuló en la gaceta del Gobierno de Lima un discurso que

realizó una interesante comparación entre la conformación de las diversas

60
juntas españolas y la instalación de estas en América. Igualmente, en un

anónimo de esos años que circuló por Lima, se afirmó que las Juntas fueron en

la Península «como un rayo de luz que brilló en la oscuridad de una noche

tempestuosa», y en América «las precursoras de la desolación».

A pesar de lo dicho en estas gacetas, fue perceptible que todos los

acontecimientos políticos de España ocasionaron en América un creciente

interés por la aplicación de las reformas constituidas en las Cortes de Cádiz. La

moderna política inaugurada con las Cortes de Cádiz venía siendo

interrumpida y saboteada en las mismas sesiones del Congreso. Una facción de

los diputados españoles buscaba evitar la promulgación de la Constitución;

puesto que la vigencia de dicha carta podría ocasionar que se iniciara la

discusión sobre el derecho a la representación real de los americanos en el

Congreso. Los diputados peninsulares desde las primeras sesiones de las Cortes

buscaron aplazar el debate de la representación americana, argumentando la

situación de crisis e inestabilidad política. Aquellos diputados optaron por

esconder sus verdaderas intenciones de exclusión, propugnando que estas se

realizaran después de la promulgación de la Constitución liberal.

Fue evidente que existieron contradicciones con lo que se desarrollaba en las

Cortes de Cádiz. Así es como la prensa limeña informa que los canónigos o

frailes pronunciaban sermones atacando a los liberales, a las Cortes y a la

Constitución. Por estas críticas constantes, las autoridades españolas solicitaron

que se terminara de una vez con los discursos difamatorios y sediciosos, que

solo generaba más discordia y enemistad entre los habitantes del imperio. El

virreinato peruano no fue inmune a estos acontecimientos. En la ciudad de

Lima se presentaban aquellos casos en donde los supuestos defensores de la

ilustración atacaban la legitimidad de las Cortes de Cádiz. Estos intereses se

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verían incluso desde mucho tiempo antes. Por ejemplo, la campaña fidelista del

virrey Abascal entre 1808 y 1810 en el Perú dejó en claro la predilección y las

intenciones políticas de la élite peruana. Sin embargo, algunos periódicos de

Lima, muchas veces sin el padrinazgo oficial, hacían circular un discurso de

crítica, a los diputados españoles de las Cortes y a otros enemigos de los

cambios liberales, al pedir a través de sus páginas una verdadera aplicación de

las reformas.

Es así como la Constitución liberal de 1812 fue recibida en Lima con todos los

honores. El virrey Abascal decretó que los seis primeros días del mes de octubre

de ese año, se dedicaran a las celebraciones por la instalación de la Constitución

en Lima. No obstante, la aplicación generalizada de los cambios de las Cortes

representó solamente un interés discursivo más que una real reforma política de

inclusión social. Esta idea se aprecia claramente en el discurso del Investigador

cuando afirma que: “¿Es posible, que hasta á los negros bozales hemos de ver

de legisladores en esta ciudad? […] no siendo ciudadanos”. Incluso, el

periódico rechazó fuertemente la usurpación de la gente de color en las

elecciones de Cabildos que las Cortes habían decretado: “El pueblo de Lima no

está conforme con lo que se haya actuado en orden a estas elecciones”, por lo

cual, se pedía que en una nueva elección no se permita que los votos se

contabilicen “entre mulatos, sino entre españoles ciudadanos como debe ser”.

La élite española no fue la única en contra de las Cortes, la Iglesia fue otra de las

piezas que se usó para probar la legítima anulación de las Cortes de Cádiz y la

Constitución liberal de 1812 en el Perú, tal es el caso de la explicación de Luis

Gonzaga de La Encina sobre el establecimiento de un gobierno monárquico

estrechamente relacionado a la divina providencia, la justificación de una

jerarquía social en donde Dios proclama los derechos y las obligaciones de los

hombres. Estas opiniones fueron muy importantes ya que la autoridad

eclesiástica mandó a difundirla masivamente, evidenciándose en los discursos

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religiosos un claro interés político; así como también las relaciones entre el

poder espiritual de la Iglesia y el poder civil del Estado colonial español en

América.

En concreto, la imagen de las Cortes de Cádiz en la prensa limeña estuvo

marcada, en un primer momento, por la confianza en las reformas que este

Congreso estableció. Asimismo, se observó una preocupación por el

cumplimiento de esas modificaciones en el virreinato peruano. En ese sentido,

existió una crítica evidente contra los individuos e instituciones que mostraron

su rechazo a las medidas de las Cortes y el establecimiento de la Constitución.

Sin embargo, en un segundo momento y en las postrimerías del experimento

liberal, la imagen de las Cortes de Cádiz y la Constitución cambió rápidamente.

Este hecho, como hemos señalado, se hizo evidente en las páginas del

Investigador.

La prensa de lima y el impacto de las cortes de Cádiz en el Perú: algunos

alcances

A partir del análisis presentado, se logra ver el impacto que produjeron las

Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812 en el Perú , así como el cambio a un

pensamiento liberal y la difusión de este en la sociedad. Hablamos de una

prensa que representa un discurso constitucional y que impera un acatamiento

a la Constitución gaditana, también se aprecia una disconformidad con la

iglesia al apoyar primero al rey visto como el representante de Dios en la tierra,

sin embargo, se encuentra que ciertos párrocos acataban algunas leyes de la

Constitución, pero solo para no perder su patrimonio ni sus mandatos ante

posibles manifestaciones subversivas.

Un caso importante sería la abolición del tributo indígena, mientras que las

autoridades españolas la defendían, los curas y párrocos estaban en contra de

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esto, ¿cómo cobrarles a indios en una situación tan calamitosa? Estos curas

tenían que sucumbir ante el pedido de los españoles, pero en medida de que no

haya alguna rebelión indígena. En los periódicos El Peruano, El Semanario y El

Investigador, se mantuvo una preocupación por el problema indígena, la

defensa y crítica de la abolición del tributo en varios ejemplares de estos

impresos generaron posiciones encontradas. Para algunos, partidarios del

mantenimiento de la contribución, “el indio trabajaba por el tributo”, entonces,

ahora libre de esta obligación se entregaría a la barbarie y el salvajismo; para

otros, defensores de la medida abolicionista, la afirmación que la barbarie del

indio es producto de la reciente abolición del tributo “incluye más absurdos que

palabras” y expresa que es necesario que “a los indios se les trate como

hombres”.

En definitiva, estas dos reformas constitucionales no consiguieron su real

aplicación en el virreinato peruano, pues a las castas simplemente se les negó la

ciudadanía y a los indígenas se les cambió el pago de su tributo obligatorio por

el término discursivo de ‘contribución voluntaria’, para posteriormente, volver

otra vez al tributo clásico, símbolo supremo de la explotación colonial. Estas

reformas truncas prueban el interés de muchos diputados españoles e incluso

americanos por excluir social y políticamente a las clases populares; por lo

tanto, es evidente que no existió una preocupación real por el problema del

pueblo en la nueva configuración política del mundo hispánico.

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