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CONALSA

El documento resume una reunión de la empresa constructora Conalsa en 1987. En la reunión, el director general Andrés Nárdiz propuso reorganizar la estructura de la empresa dividiendo las zonas regionales en delegaciones más pequeñas y nombrando delegados para cada una. Los jefes de zona presentaron sus propuestas de delegados, que fueron aceptadas excepto para la delegación problemática de Alicante, para la que se consideró al jefe de obra Rumeu de la zona de Andalucía.
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CONALSA

El documento resume una reunión de la empresa constructora Conalsa en 1987. En la reunión, el director general Andrés Nárdiz propuso reorganizar la estructura de la empresa dividiendo las zonas regionales en delegaciones más pequeñas y nombrando delegados para cada una. Los jefes de zona presentaron sus propuestas de delegados, que fueron aceptadas excepto para la delegación problemática de Alicante, para la que se consideró al jefe de obra Rumeu de la zona de Andalucía.
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CONALSA - CONSTRUCCIONES ALMENARA, S.A.

(*)

El viernes 12 de marzo de 1987, Andrés Nárdiz, director general de la empresa


Construcciones Almenara, S.A. (Conalsa), presidía una convención de los jefes de
zona y del personal directivo de las oficinas regionales de la empresa. La reunión
se celebraba en una sala de conferencias de un lujoso hotel de Madrid. Hay
oficinas regionales (directivos) y Jefes de Zona.

Conalsa había sido una de las primeras empresas constructoras españolas y tras
una serie de años de constante deterioro financiero fue adquirida, en noviembre
de 1985 Han pasado dos años del 85 al 87 Cómo se recuperaron. al Banco
Hispalsa - su propietario en los 4 años anteriores - por un conocido grupo de
empresarios de la construcción. Durante los últimos 10 años la empresa había
sufrido dos cambios de propiedad y una serie casi ininterrumpida de
reorganizaciones internas. Cinco habían sido los directores generales con
penados de permanencia en sus cargos que nunca superaron los tres años. La
crisis económica general que sufrió el país durante el período de 1974 a 1983 y
que afectó muy particularmente al sector de la construcción, no hizo sino agravar
los problemas estructurales que la empresa padecía en ese tiempo. Sin embargo,
desde que los nuevos propietarios se hicieron cargo de Conalsa, comenzó
para la empresa una nueva era de prosperidad. En qué año estoy? 1987

Andrés Nárdiz fue nombrado director general pocas semanas después de


formalizarse la compra y la mayor parte de los directivos de las oficinas centrales
de Madrid y de los jefes de zona, salvo muy pocas excepciones, fueron
mantenidos en sus puestos.

La organización de Conalsa respondía al esquema clásico de las empresas


constructoras españolas de ámbito general con operaciones en todo el país.
Disponía de unas oficinas centrales en Madrid y de una cobertura territorial
mediante demarcaciones de zona -Noroeste, Norte, Centro, Andalucía, Cataluña y
Baleares, Levante y Canarias-, cada una de ellas bajo la responsabilidad de un
jefe de zona, establecido en la ciudad cabecera de sus territorios -Santiago,
Bilbao, Madrid, Sevilla, Barcelona, Valencia y Las Palmas, respectivamente-. De
estos jefes de zona dependía toda la estructura operativa de las obras civiles y de
edificación que construía la empresa. Que hacen los regionales? En el Anexo 1
aparece un resumen del organigrama general vigente hasta entonces en Conalsa.

Nárdiz había convocado la convención del 12 de marzo con el fin de dar a conocer
a los directivos de Conalsa los planteamientos básicos y las líneas maestras de la
estrategia que la nueva propiedad había establecido para la empresa. Esto incluía
la presentación de los planes a 5 años, que significaban un marcado crecimiento,
aprovechando el relanzamiento general de la economía y las excelentes
perspectivas del sector de la construcción, y la definición de una estructura
operativa de la organización de zonas más descentralizadas y capaces de atender
el aumento del número de obras, creando demarcaciones territoriales más
pequeñas, llamadas delegaciones que dividían cada zona en 3 o 4 unidades
subordinadas.
Por consiguiente, se hacía preciso nombrar responsables de cada delegación -
delegados- que se hicieran cargo de las operaciones de la empresa en esas
demarcaciones.

Nárdiz había pedido a Genaro Bustillo , director de producción ¿en


que nivel está?, que los jefes de zona propusieran la forma de dividir sus
propios territorios en delegaciones y las personas que creían adecuadas para ser
los delegados.y que pasó con las regiones ? Esta organización, en
cualquier caso, debería ser muy flexible ante las necesidades de la empresa en
cada momento por lo que tendría que poder ser ajustada con cierta frecuencia.

En el tiempo que Nárdiz llevaba como director general nunca se había


celebrado una convención de este tipo. Por el contrario, las impresiones que los
jefes de zona tenían sobre las políticas de la empresa bajo la nueva propiedad y
sus expectativas de futuro provenían de los esporádicos contactos personales con
Nárdiz o de lo que Bustillo, que solía pasar bastante tiempo despachando
individualmente con los jefes de zona, les había insinuado. Las
propuestas para dividir las zonas y para los nombramientos de delegados
llegaron por escrito con suficiente anticipación a manos de todos los
asistentes a la reunión del 12 de marzo. La sesión de trabajo de la mañana
versó sobre temas como presupuestos quinquenales, líneas de estrategia por
tipos de obra y regiones, etc. También se trató sobre el momento de dar a
conocer el nuevo esquema organizativo y otros varios problemas relativos a la
reorganización. En estos debates, Nárdiz tomó parte muy activa. Bustillo, en
cambio, estuvo mucho menos activo y más bien como moderador, dando la
palabra a las personas que querían hablar sobre el tema que se debatía. Los
problemas planteados se discutían bastante a fondo y los directivos de la central y
los jefes de zona parecían estar bastante de acuerdo con los planteamientos de la
alta dirección.

Después del almuerzo comenzó la segunda sesión de trabajo. Andrés Nárdiz


explicó a los presentes que un aspecto fundamental de la nueva política era la
descentralización, por la que se pretendía que las decisiones se tomaran más
cerca de las obras y que hubiera más personal capacitado para asumir esa
responsabilidad en puestos más bajos de la estructura.
En este sentido, se empezó a tratar el tema de la reorganización, para decidir a
qué personas concretamente se darían los nuevos cargos de delegados y prever
los problemas que los correspondientes traslados de personal podrían acarrear.

La reunión se desarrolló del siguiente modo:

Nárdiz:

«Propongo que debatamos el tema, yendo delegación por delegación, y


examinemos los nombramientos que proponen los jefes de zona. Yo empezaría
por las zonas en las que se plantean relativamente pocos problemas, de modo
que podamos resolverlas antes de pasar a otras zonas en las que probablemente
sea más difícil hallar una solución.»

Bustillo: «Entonces, propongo que empecemos por la zona Centro»

El jefe de la zona Centro (Región), Javier Salaverría, estuvo unos 5 minutos


explicando la división de su zona en 5 delegaciones y las asignaciones que había
propuesto en el informe preparado para esta reunión. Había designado a 5 jefes
de obra de su zona para cada uno de los nuevos puestos de delegado que se
crearían allí, y habló sobre las cualidades y los rasgos de personalidad de quienes
proponía para esos puestos. Después de hacerle Bustillo un par de preguntas,
todos los reunidos estuvieron de acuerdo con sus nombramientos.

Bustillo pidió después a Carlos Ayrnar, jefe de la zona de Cataluña y Baleares,


que presentara su propuesta. Aymar presentó también a sus 4 candidatos, en 5 ó
10 minutos, y fueron inmediatamente aceptados.

El tercero que informó fue Lorenzo Macías, jefe de la zona de Levante, que
presentó sus candidatos en una forma muy parecida a los anteriores y terminó su
exposición diciendo:

Macías: «Ahora pasemos a la delegación más conflictiva, que es la de Alicante.


Esta delegación plantea un problema y necesito ayuda para resolverlo. No creo
tener en mi zona a nadie adecuado para este puesto. Es una demarcación donde
vamos a enfrentamos con una gran expansión del negocio y tendremos algunas
dificultades para encontrar buena mano de obra y subcontratistas de confianza.
Necesitamos una persona muy emprendedora para hacerse cargo de esa
delegación. Lo que en mi opinión necesitamos es un hombre joven pero que tenga
mucha experiencia en obras de edificación y que haya llevado a cabo cometidos
difíciles. Para hacer una buena labor allí, el delegado ha de tener mucho empuje y
al mismo tiempo ser juicioso y saber bien lo que se hace. Como ya dije, en mi
zona creo que tenemos hombres muy competentes. Ya he promovido a algunos
de ellos a delegados y creo que darán buen resultado, pero no creo tener uno que
esté preparado para asumir un cargo tan dinámico como éste de delegado en
Alicante»

Nardiz: «¿Hay alguien que tenga alguna sugerencia para este problema?»

E[ director de personal, Julián Traber, había estado prácticamente callado toda la


reunión, pero entonces intervino diciendo:

Traber: «Tengo entendido que la situación en nuestra zona de Andalucía está


algo relacionada con la cuestión que se acaba de plantear sobre Alicante ¿Por
qué no echamos un vistazo al panorama de Andalucía, a ver si nos ayuda a
resolver este problema de la zona de Levante?»

Nardiz: «Muy bien, veamos»

Ramón Yuste, jefe de zona de Andalucía, comenzó a exponer la alineación que


proponía para los nuevos puestos de delegados de su zona andaluza. Cuando
estaba a la mitad de su exposición, Nárdiz le interrumpió.

Nárdiz: «Ahora, mirando aquí en la delegación de Málaga, veo que en ella no ha


propuesto a ningún delegado. ¿Qué me dice de ese tal Rumeu? ¿No es uno de
nuestros mejores y más experimentados jefes de obra?»

Yuste: «Bueno, sí. Había tomado en consideración a Rumeu, pero al final no lo he


recomendado para este puesto. Las apreciaciones que tengo de él no son del todo
buenas. No quiero dar la impresión de que sea un mal profesional, porque estoy
convencido de que es muy bueno. Todo el mundo dice que tiene un buen historial,
pero las noticias que me llegan son de que la gente no está muy convencida de
que sirva como delegado, al menos allí, en Málaga. Sospecho que quizá haya
molestado un poco a alguien, en mala forma, y no sé si daría resultado allí. Esta
es la razón por la que no lo propuse corno candidato para delegado en mi zona.
Sin embargo estoy convencido de que es competente. No quisiera que pensarais
otra cosa»

Nárdiz: «Bien, entonces ¿cuál es el problema?»

Macías: «Quizá sea conveniente que hable de la conversación que sostuve la otra
noche con Yuste, mientras tornábamos una copa. Yo le explicaba nuestro
problema en Alicante y tuvimos la "idea de que este muchacho, Rumeu, podría ser
el que se trasladara a Alicante para ocupar ese puesto. Él es valenciano y conoce
muy bien la edificación y la idiosincrasia de allí. Comprendo que haya tenido
algunas dificultades en Málaga, pero si todos estamos alerta no creo que haya
problemas. Yo estoy dispuesto a traérmelo corno delegado a Alicante»
Nárdiz: «Me parece recordar que tiene familia numerosa ¿no es así?»

Yuste: «Cierto. Tiene 7 hijos»

Nárdiz: «Además, creo haber oído que recientemente se ha comprado un piso en


Málaga.»

Yuste: «Sí. Hace unos meses ha adquirido una nueva vivienda.»

Nárdiz: No convendría que pensáramos más sobre esto: ¿Qué creen que
significaría demasiado para Rumeu? Si le forzamos a trasladarse, ¿existe la
posibilidad de que le perdamos? Aunque no le disgustara vivir en Alicante, quizá el
traslado le resulte difícil»

Traber: «He charlado varias veces con Rumeu sobre su situación personal, y
tal vez yo pueda aportar algo. Varias veces ha sido ignorado en otras
promociones. Por ejemplo, cuando hace 4 años se creó en Andalucía, con sede
en las oficinas de Sevilla, el puesto de adjunto al jefe de zona, para atender
principalmente el área sureste de Andalucía, se colocó allí a Juan Clemente, una
persona que venía de Canarias. Eso defraudó bastante a Rumeu, y si ahora
sucede algo parecido puedo predecir que corremos el riesgo de que se vaya de la
empresa. Sin embargo, no pienso que desee dejamos. Y aun cuando le
perjudicara algo económicamente el cambio de domicilio, creo que no le,
importaría trasladarse, si es para desempeñar en otro lugar un trabajo de mayor
nivel, ya que en esta zona no lo tendría.»

Yuste: «Yo tenía la esperanza de que no fuese necesario airear ciertas cosas en
esta reunión, pero tal vez sea mejor que les cuente algo más sobre Rumeu. Es un
poco embarazoso, pero lo que pasa es que Rumeu ha ido hablando a algunas
personas de nuestra empresa sobre sus problemas en la zona de Andalucía.
Tiene un buen historial de obras, pero ha comentado con varias personas su
descontento con la organización y, en muchas ocasiones, ha añadido opiniones
desfavorables sobre Juan Clemente, el adjunto al jefe de zona. No es necesario
decir que estos comentarios no han agradado a Clemente. Este, ciertamente, no
es uno de nuestros mejores hombres, pero es perfectamente apto para un puesto
de "segundo", como es el de adjunto al jefe de zona. Realmente, Rumeu le está
molestando, yendo por conductos extraños para dificultarle las cosas. Actuaciones
de este tipo son las que nos indujeron a pensar que no era aconsejable promover
a Rumeu a un puesto de delegado, al menos en Andalucía. La idea de trasladarlo
a Alicante parece un excelente modo de solucionar toda la situación.»

Nárdiz: «Tal vez debiéramos pensar en despedir a Rumeu. ¿Qué opinan?.


Yuste: (Pausa.) «No, no lo recomendaría. Ciertamente, es un hombre discutible,
pero, hecho el balance, creo que debemos conservarle..

Nárdiz: -Usted o alguno de sus colaboradores han llamado la atención a Rumeu y


le han dicho la opinión que les merecía su modo de comportarse, hablando así de
un directivo de la empresa?»

Yuste: «No creo que este tipo de cosas se le tengan que decir a un hombre.
Debería saberlo. Tendría que percatarse de los sentimientos negativos que
despierta cuando va por ahí contando esas cosas a la gente, Por sí mismo debía
rectificar. Me han llegado comentarios acerca de esto, desde hace algún tiempo. y
ha sido difícil evitarlo. No es fácil saber cómo abordar con Rumeu un terna corno
éste. He tratado de reunirme varias veces con él, con Clemente y con algunos a
los que Rumeu había ido con el cuento. Pero siempre se trata de comentarios
generales, de carácter marginal, y los demás no saben realmente qué contestar,»

Nárdiz: «Luego, ¿he de entender que no le ha hablado a Rumeu de esto?»

Yuste: «Así es..

Nárdiz: (Pausa.) «¿Tiene usted alguna objeción personal para promover a Rumeu
a delegado de Málaga?»

Yuste: (Pausa.) «No, personalmente no puedo decir que tenga más objeciones
que las apuntadas a tal promoción»

Nárdiz: «Bien, Rumeu será el delegado de Málaga. ¿Por qué no continuamos?

Volvamos al problema de la zona de Levante. Lo de Andalucía no nos ha ayudado


en la vacante de Alicante, ¿no es así?

Hubo una carcajada general.

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