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Articulos 221-225°

El artículo resume las causales de anulabilidad de un acto jurídico según el Código Civil peruano, incluyendo la incapacidad del agente, vicios como error, dolo, violencia o intimidación, simulación y cuando la ley lo declara anulable. Luego resume un caso sobre la anulabilidad de un acto jurídico por error, donde la empresa recurrente alegó no haber conocido sobre una disputa legal relacionada a una hipoteca sobre unos inmuebles que adquirió.
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Articulos 221-225°

El artículo resume las causales de anulabilidad de un acto jurídico según el Código Civil peruano, incluyendo la incapacidad del agente, vicios como error, dolo, violencia o intimidación, simulación y cuando la ley lo declara anulable. Luego resume un caso sobre la anulabilidad de un acto jurídico por error, donde la empresa recurrente alegó no haber conocido sobre una disputa legal relacionada a una hipoteca sobre unos inmuebles que adquirió.
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Artículo 221º.

- Causales de anulabilidad
El acto jurídico es anulable:

1.- Por incapacidad relativa del agente.

2.- Por vicio resultante de error, dolo, violencia o intimidación.

3.- Por simulación, cuando el acto real que lo contiene perjudica el derecho de tercero.

4.- Cuando la ley lo declara anulable.

CONCORDANCIAS

CC: Art.44,140,190; CT: Art.109; LGS: Art.139,150; LBS: Art.179.

COMENTARIO:
La anulabilidad es la forma menos grave de la invalidez negocial  . Y lo es porque, a diferencia de l
o que ocurre con la nulidad, la anulabilidad supone que la” irregularidad” que presenta  el  negocio 
únicamente afecta el interés de la parte (o de una de las partes) que lo  celebra  .  Como 
consecuencia de ello, la  anulabilidad  no  determina  que  el  negocio  no  produzca  las 
consecuencias  a  las  cuales 
estádirigido sino solamente que dichas consecuencias puedan ser, durante  cierto  lapso, 
"destruidas"  por  la  parte  afectada  por  la  "irregularidad". 
Por lo menos teóricamente, la anulabilidad (del negocio jurídico) supone lo siguiente: 
a) La eficacia "precaria" del negocio. 
b) La posibilidad de que el negocio sea "saneado". 
c) La naturaleza constitutiva de la sentencia (o laudo) que compruebe su existencia.
 
d) La imposibilidad de que el juez (o el árbitro) la declare de oficio y de que los terceros con interés 
puedan accionar para que la misma sea declarada. 
e) La prescriptibilidad del derecho a solicitar que la misma sea declarada. 
El Código Civil recoge la totalidad de las características enunciadas. Así,
en su artículo 222 establece (i) que el acto anulable es nulo desde su celebración por efecto de la sen
tencia que lo declare; y, (ii) que este tipo de 
nulidad se pronuncia a petición de parte, no pudiendo ser alegada por otras 
personas distintas de las designadas por
ley. De igual modo, en su artículo 230 establece que el acto anulable puede ser "confirmado". 
A diferencia de la nulidad, que no otorga a la parte o a las partes derecho alguno que se encuentre di
rigido a "atacar" al negocio, la  anulabilidad  concede  a  la  parte  afectada  por  la  "irregularidad" 
que  éste  presenta  un  derecho  potestativo  negativo, 
consistente en la posibilidad de alterar la esfera jurídica de la otra parte (o 
del tercero beneficiario) mediante la destrucción de los efectos precarios  generados por el negocio. 
En efecto, el negocio anulable es siempre eficaz, por lo que la parte o las partes  asumen 
directamente  las  consecuencias  jurídicas  previstas  en  el  mismo .  Sin embargo,  como  quiera 
que  tal  negocio  presenta una "anomalía" que perjudica los intereses de la parte o de una de 
las partes, el  ordenamiento jurídico le otorga a la misma el derecho de  decidir si -
a pesar de la lesión de su interés ejecuta el negocio o si destruye  (con  efectos  retroactivos)  las 
consecuencias  desplegadas  por  el 
mismo. En tal sentido, durante cierto lapso, las consecuencias jurídicas desplegadas  por  el 
negocio  anulable  tienen  la  condición  de  "precarias"  .  Ahora bien, si  la  parte afectada por  la 
"anomalía"  decide  ejecutar  el  negocio,  éste  quedará  "saneado"  ("confirmado")  y,  por  tanto, 
sus  consecuencias "precarias"  se  convertirán  en  "firmes". En  cambio, si esa 
parte decide destruir las consecuencias indicadas, modificará, con efectos 
retroactivos, la esfera jurídica de la otra parte (o del tercero beneficiario), al 
hacerle perder las situaciones jurídicas subjetivas que la misma hubiese 
adquirido en función del negocio. 
El hecho de que se afirme que la parte afectada por la "irregularidad" del 
negocio ostenta un derecho potestativo, negativo, no es contradictorio con el 
hecho de que se requiera la expedición de una sentencia (o laudo) para que 
queden destruidos los efectos negociales producidos. Así es, todas aquellas 
facultades que requieren de un pronunciamiento judicial para provocar los  efectos  a  ellas 
coligados  constituyen  verdaderos  derechos  potestativos, 
pues ellas son las que, en definitiva, van a determinar la modificación de la 
esfera jurídica ajena. En efecto, en los casos en los que se tiene esta clase 
de facultades, la intervención del Estado se limita a verificar dos cosas, a 
saber: primero, que los supuestos de hecho normativamente previstos para  el  ejercicio  de 
aquellas  facultades  se  han  cumplido  en  la  realidad;  y, 
segundo, que éstas han sido correctamente ejercidas por sus titulares. Una 
vez comprobado esto, al Estado no le queda más que declararde modo  constitutivo, no interesa-
, modificada cierta esfera jurídica. Ahora bien, si ello 
es así, es decir, si el Estado está obligado por el propio sistema jurídico a 
realizar un pronunciamiento en un sentido normativamente predeterminado, 
es claro que su voluntad no es libre y que, por lo tanto, carece de un poder  autónomo  de  decisión. 
En  este  sentido,  aun  cuando  se  requiera  de  su  participación, el  efecto final,  o  sea, 
la modificación  de  la esfera  jurídica 
ajena, no resulta de la voluntad estatal sino más bien de la del individuo 
titular de la facultad con cuyo ejercicio judicial se abre el proceso que da 
ocasión al pronunciamiento judicial. Por tanto, hay que reco 
nocer que es aquella facultad, y no el poder jurisdiccional del Estado, la que  contiene  la 
potencialidad  jurídica  de  alterar  la  esfera  jurídica  ajena .

“CAS. 2190-2014 LIMA”


ANULABILIDAD DE ACTO JURÍDICO.
Lima, cinco de agosto del dos mil quince. -
LA SALA CIVIL TRANSITORIA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA
REPÚBLICA:
Vista la causa número dos mil cientos noventa – dos mil catorce, en Audiencia Pública de la fecha;
luego de verificada la votación con arreglo a ley, emite la siguiente sentencia:
- MATERIA DEL RECURSO DE CASACIÓN:
Se trata del recurso de casación interpuesto por la empresa Constructores Interamericanos Sociedad
Anónima Cerrada a fojas cuatrocientos siete, contra la sentencia de vista de fojas trescientos
noventa y cinco, de fecha dieciocho de junio de dos mil catorce, expedida por la Cuarta Sala Civil
de la Corte Superior de Justicia de Lima, que confirma la sentencia apelada de fojas trescientos
veintiuno, de fecha dieciséis de octubre de dos mil trece, que declara infundada la demanda; en los
seguidos por Constructores Interamericanos Sociedad Anónima Cerrada contra Argenta
Inmobiliaria Sociedad Anónima Cerrada, sobre Anulabilidad de Acto Jurídico.-
FUNDAMENTOS DEL RECURSO DE CASACIÓN:
El recurso de casación fue declarado procedente por resolución de fecha once de diciembre de dos
mil catorce, de fojas cincuenta y seis del cuadernillo formado en este Supremo Tribunal, por las
causales de:
i) Infracción normativa de los artículos 139 inciso 5 de la Constitución Política del Perú y 122
inciso 4 del Código Procesal Civil:
La sentencia de vista resulta incongruente al haber omitido el análisis propuesto en el recurso de
apelación referido al desconocimiento por parte de la recurrente sobre la disputa legal relativa a la
titularidad de la hipoteca. Mientras que el tema central de la demanda y de la apelación es la
existencia de la disputa legal sobre la hipoteca, la razón para negar la presencia del vicio (por la
Sala) es que la recurrente sabía que sobre los bienes pesaba una hipoteca.
En palabras sencillas, la Sala no absolvió la materia y descartó la presencia del error soslayando el
tema central. La recurrente nunca afirmó que desconociera que los inmuebles estuvieran
hipotecados; lo que ha señalado es que se sabía de esa hipoteca, pero se desconocía que había
controversia respecto de la titularidad de la misma;
ii) Infracción normativa del artículo 2013 del Código Civil: A decir de la Sala todo Asiento
Registral debe llevar a pensar a la persona que lo revise que sobre el mismo hay una posible disputa
legal. Pero, no habiendo ninguna anotación en las partidas que diera cuenta de la demanda arbitral o
del litigio entre Intervida y Solaris no había por qué suponer que “ese” litigio existía y que estaba en
riesgo la titularidad de la hipoteca. La recurrente se comportó diligentemente y actuó en todo
momento de buena fe, esperando que la contraparte actuara igual; sin embargo, a pesar de que el
proceso arbitral se remontaba al año dos mil ocho, la recurrente jamás fue informada de su
existencia. Por lo tanto, no tenía cómo saber o prever la existencia de dicho proceso arbitral; y
iii) Infracción de los artículos 201 y 202 del Código Civil: La causal prevista en el inciso 1 del
artículo 202 del Código Civil debe ser interpretada en sentido amplio, indagando sobre la intención
de las partes o la finalidad buscada con el acto jurídico. La intención de la recurrente fue adquirir
los inmuebles libres de gravámenes.
La recurrente sostiene que en el caso de autos existe un supuesto de anulabilidad por error, al no
haber conocido de la situación litigiosa de la hipoteca que recaía sobre los inmuebles y por lo tanto
éstos no estarían libres de gravamen al tiempo de la transferencia ni había certeza de su inmediato
levantamiento.
La Corte Superior interpreta indebidamente el artículo 201 del Código Civil y concluye que no hay
gravedad en el error, o sea que no es esencial. La sentencia desestima la demanda sobre la base de
que las partes y un tercero podían llegar a un nuevo acuerdo, es decir, establecer estipulaciones
distintas sobre la metodología del pago del precio. ¿Qué le permite afirmar a la Sala que el
vendedor y/o el antiguo titular y/o el nuevo titular de la hipoteca estarán dispuestos a celebrar ese
nuevo contrato?.
Lo que se debe verificar es si la parte contratante hubiera celebrado ese específico contrato aún si
hubiera tenido conocimiento de los hechos que lo llevaron al error y es que la recurrente
repetidamente ha sostenido que ante la disputa o incertidumbre sobre el levantamiento de la
hipoteca sencillamente no hubiera celebrado el contrato. Como la propia sentencia señala la
hipoteca ascendía a veintisiete millones quinientos treinta y tres mil sesenta nuevos soles
(S/.27’533,060.00) y por lo mismo resulta más que aventurado que la Sala considere que debe
preservarse el contrato, no obstante que la condiciones negociadas difieren sustancialmente y que en
adición a ello la recurrente deba desestimar (apostar) millones de soles a la incertidumbre de que se
levantarán las hipotecas. No hay pues ninguna lógica jurídica ni económica por la que se deba
preferir poner en riesgo millones de soles en lugar de anular el contrato.
CONSIDERANDO:
Primero.-
Que, del examen de autos se advierte que mediante escrito de fojas ciento noventa y uno, subsanado
mediante escrito de fojas doscientos sesenta y cuatro, la empresa Constructores Interamericanos
Sociedad Anónima Cerrada interpone demanda contra Argenta Inmobiliaria Sociedad Anónima
Cerrada para que se anule el Contrato de Compraventa de Bienes Inmuebles con Reserva de
Propiedad suscrito entre la parte recurrente y Argenta Inmobiliaria Sociedad Anónima Cerrada con
fecha once de marzo de dos mil once, por vicio resultante de error.
Segundo.-
Que, admitida a trámite y notificada la demanda conforme a ley, mediante Resolución número cinco
de fecha cuatro de junio de dos mil doce, de fojas doscientos ochenta y siete, se declara rebelde a la
empresa Argenta Inmobiliaria Sociedad Anónima Cerrada; que mediante la Resolución número
siete, de fecha once de setiembre de dos mil doce, de fojas trescientos dos a trescientos tres, se fi ja
el punto controvertido se admiten los medios probatorios declarándose el juzgamiento anticipado
del proceso, por lo que quedó expedita para dictar sentencia.
Tercero.-
Que, valoradas las pruebas y compulsados los hechos expuestos, mediante sentencia de primera
instancia de fecha dieciséis de octubre del dos mil trece, que corre a fojas trescientos veintiuno, se
declara infundada la demanda interpuesta por Constructores Interamericanos Sociedad Anónima
Cerrada, sin costas ni costos; de los fundamentos de dicha sentencia se extrae básicamente que el A
quo señala que el accionante considera que el error recae sobre la esencia o cualidad del objeto del
acto. Siendo así, resulta importante determinar si de lo que se trata es de una causal de invalidez
(anulabilidad por error) o de una causal de ineficacia (resolución por incumplimiento de contrato)
conforme al artículo 1428 del Código Civil.
De lo señalado por las partes contratantes en la cláusula octava del contrato de compraventa se
entiende que la parte demandada (vendedora) se obligó al saneamiento de los inmuebles, por lo que
la accionante, al momento de suscribir el contrato, conocía que los mismos se encontraban
hipotecados a favor de un tercero, que aparecía registrada en cada una de las partidas registrales de
los inmuebles, y si bien la demandada se había obligado a levantar la hipoteca a través de una
cláusula adicional, lo cual efectuó; sin embargo, la misma no tuvo efectos legales al haber sido
otorgada por persona que carece de titularidad, por lo que se puede concluir que la causa del
incumplimiento de la referida cláusula es sobrevenida respecto de la formación del contrato, no
afectando la estructura del mismo, pues la compraventa materia del contrato ha mantenido su
eficacia, siendo las prestaciones recíprocas a que se obligan las partes contratantes no siempre
constituyen causales de error, pues sería difícil e incierto prever que las mismas van a ser cumplidas
por la parte obligada, pues no constituye vicio al momento de contratar que posteriormente por
causas sobrevenidas se dé el incumplimiento del contrato, lo cual ha sucedido en el caso de autos.
Cuarto.-
Que, apelada que fuera la sentencia de primera instancia, la Sala Superior mediante sentencia de
vista de fecha dieciocho de junio del dos mil catorce, obrante a fojas trescientos noventa y cinco,
confirma la sentencia apelada de fecha dieciséis de octubre del dos mil trece, obrante trescientos
veintiuno, señalando que en el contrato de compraventa de fecha once de marzo del dos mil once se
precisa:
a) En la cláusula tercera que el precio de los bienes asciende a la suma de veintinueve millones
doscientos veintitrés mil doscientos setenta y cuatro dólares americanos (US$.29’223,274.00), que
será cancelada totalmente por la compradora a la firma de la Escritura Pública a que dé origen la
minuta; y
b) En la cláusula octava que la vendedora declara que los inmuebles no se encuentran afectos a
ningún gravamen, hipoteca, medida jurídica o extrajudicial que restrinja el derecho de libre
disponibilidad de la compradora, con excepción de la hipoteca inscrita en el Asiento D0003 de cada
una de las Partidas Registrales correspondientes a los inmuebles, la misma que será levantada en
virtud de una cláusula adicional que formará parte de la minuta. Añadiendo que la vendedora se
obliga al saneamiento en la forma más amplia solicitada.
Que de las Partidas Registrales números 44151294 y 11037752, Asiento D0003, correspondientes a
los terrenos materia de venta se aprecia:
a) A fojas doscientos treinta y tres y doscientos cincuenta y tres, la hipoteca constituida por Argenta
Inmobiliaria Sociedad Anónima Cerrada a favor de Asociación para la Ayuda del Tercer Mundo –
INTERVIDA por la suma de veintisiete millones quinientos treinta y tres mil sesenta nuevos soles
(S/.27’533,060.00), en garantía del pago del préstamo otorgado y otras obligaciones; y
b) A fojas doscientos cuarenta y dos y doscientos cincuenta y seis, la modificación de citada
hipoteca, en mérito del laudo arbitral de fecha quince de mayo del dos mil ocho, declarando que la
Asociación Solaris Perú, es el actual acreedor hipotecario de todos los derechos de crédito que al
treinta y uno de diciembre del dos mil siete mantenía Edpyme Razí Sociedad Anónima frente a la
Asociación para la Ayuda al Tercer Mundo – INTERVIDA.
Que la declaración prestada por la accionante para la celebración del contrato de compraventa no
puede reputarse nulo por vicio resultante de error, ya que tal declaración se efectuó con el
conocimiento que sobre los inmuebles materia de venta pesaba una hipoteca, conforme se indicó en
la cláusula octava; es decir, no se encontraban totalmente libres de gravámenes, por lo que mal hace
la demandante en alegar desconocimiento de la misma e ignorancia de una posible disputa legal
relativa a dicha hipoteca, pues tal conflicto se podría colegir de una valoración realizada con
cuidado y seriedad por su parte.
Para que el error sea causa de anulación del acto jurídico debe ser esencial (esto es “grave” para el
sujeto declarante), lo que tampoco se presentaría en el caso, dado que de la demanda como del
recurso de apelación se aprecia que para la empresa demandante lo determinante para celebrar el
contrato fue contar con un inmueble libre de gravámenes, de modo que pudiera llevar a cabo sus
proyectos inmobiliarios y pueda ofrecerlos en garantía a los bancos y a sus clientes en las
condiciones que exige el mercado inmobiliario y de los medios probatorios se advierte que el costo
de los inmuebles supera sobremanera la hipoteca inscrita sobre aquellos, por lo que si alega tal
razón bien podría consignar -a cuenta del precio acordado- la cancelación de la hipoteca a favor del
nuevo titular hipotecario, a fin de mantener el alegado hecho determinante de la contratación; de lo
que se colige que no existiría en sí el vicio que señala para hacer anulable el acto jurídico
cuestionado.
Quinto.-
Que, a efectos de dilucidar si resultan atendibles las causales denunciadas, es necesario señalar que
se advierte del petitorio de la demanda que la parte accionante solicita que se anule el Contrato de
Compraventa de Bienes Inmuebles con Reserva de Propiedad suscrito entre Constructores
Interamericanos Sociedad Anónima Cerrada y Argenta Inmobiliaria Sociedad Anónima Cerrada, el
once de marzo de dos mil once, por vicio resultante de error, en el momento de formación de la
voluntad sobre el mismo, pues Constructores Interamericanos Sociedad Anónima Cerrada no tenía
conocimiento que existía una disputa legal relativa a la titularidad de la hipoteca constituida sobre
los bienes materia de compraventa que impedía adquirir la propiedad saneada y libre de
contingencias, siendo que las condiciones reales difieren de las negociadas en el contrato, siendo la
situación litigiosa sobre un elemento determinante del contrato, habiendo incurrido en un vicio
resultante del error, pues de haber tenido el pleno conocimiento de esta situación coetánea al
contrato la empresa Constructores Interamericanos Sociedad Anónima Cerrada no lo hubiera
celebrado, por lo que el accionante considera que el error recae sobre la esencia o cualidad del
objeto del acto.
Sexto.-
Que, es menester señalar que de los Asientos números D00006 y D00007 de las Partidas números
44151294 y 11037752, que obran a fojas doscientos cuarenta y dos a doscientos cuarenta y tres y de
fojas doscientos cincuenta y seis a doscientos cincuenta y siete respectivamente, se aprecia que obra
inscrita desde el veintinueve de diciembre de dos mil once, la modificación de la hipoteca registrada
en el Asiento número D00003 de las citadas Partidas Registrales, en mérito al laudo arbitral de
fecha quince de mayo de dos mil ocho, mediante el cual se declara que la Asociación Solaris Perú
es el actual acreedor hipotecario de la hipoteca constituida mediante Escritura Pública de fecha
cinco de marzo de dos mil nueve, inscrita en el indicado Asiento número D00003.
Sétimo.-
Que, en el documento denominado Contrato de Compraventa de Bienes Inmuebles con Reserva de
Propiedad que celebran Argenta Inmobiliaria Sociedad Anónima Cerrada con Constructores
Interamericanos Sociedad Anónima Cerrada, se consigna en su octava cláusula titulada obligación
de saneamiento “que la vendedora declara que los inmuebles no se encuentran afectos a ningún
gravamen, hipoteca, medida judicial o extrajudicial que restrinja el derecho de libre disponibilidad
de la compradora con excepción de la hipoteca inscrita en el Asiento D00003 de cada una de las
partidas registrales correspondientes a los Inmuebles, la misma que será levantada en virtud de una
cláusula adicional que formará parte de la presente minuta.
La vendedora se obliga al saneamiento en la forma más amplia establecida por ley”. Con ello la
parte demandante al suscribir el contrato conocía que los mismos se encontraban hipotecados a
favor de un tercero y si bien la demandada levantó la hipoteca a través de la cláusula adicional de
fojas doscientos veintidós, la misma no tuvo efectos legales por haberse realizado por quien no tenía
autoridad para ello, por lo que el incumplimiento de dicha cláusula es una causal sobrevenida
respecto a la formación del contrato, lo cual no afecta la estructura del mismo, pues la compraventa
mantiene su eficacia, no constituyendo vicio al momento de contratar que por causas sobrevenidas
se incumpla una cláusula del contrato.
Octavo.-
Que, el artículo 221 del Código Civil señala los casos en que es anulable el acto jurídico, a su vez la
doctrina establece que para que el error constituya causa de anulación del negocio es imprescindible
que el mismo sea por un lado esencial, es decir, grave y por el otro cognoscible, esto es, susceptible
de ser percibido, lo cual no se da en el presente caso como bien lo señala la Sala de Vista la misma
que argumentó su decisión señalando que para la empresa compradora lo determinante para celebrar
el contrato fue contar con un inmueble libre de gravámenes y así poder llevar a cabo sus proyectos
inmobiliarios, coligiendo que no existe en si el vicio que señala la demandante para hacer anulable
el acto jurídico cuestionado y, en todo caso bien se pudo consignar a cuenta del precio acordado la
cancelación de la hipoteca a favor del nuevo titular hipotecario estando a que el costo de los
inmuebles superan de sobremanera la hipoteca inscrita sobre aquellos; siendo ello así la Sala ha
cumplido con motivar debidamente la sentencia recurrida, y estando a los argumentos esgrimidos
precedentemente las causales materiales de infracción a los artículos 201, 202 y 2013 del Código
Civil devienen en desestimables.
DECISIÓN:
Por estos fundamentos y en aplicación del artículo 397 del Código Procesal Civil, declararon:
INFUNDADO el recurso de casación interpuesto por Constructores Interamericanos Sociedad
Anónima Cerrada a fojas cuatrocientos siete; en consecuencia NO CASARON la sentencia de vista
de fojas trescientos noventa y cinco, de fecha dieciocho de junio de dos mil catorce, expedida por la
Cuarta Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima; DISPUSIERON la publicación de la
presente resolución en el Diario Oficial El Peruano, bajo responsabilidad; en los seguidos por
Constructores Interamericanos Sociedad Anónima Cerrada contra Argenta Inmobiliaria Sociedad
Anónima Cerrada, sobre Anulabilidad de Acto Jurídico; y los devolvieron. Ponente Señor Mendoza
Ramírez, Juez Supremo.
SS. MENDOZA RAMÍREZ, HUAMANÍ LLAMAS, VALCÁRCEL SALDAÑA, CABELLO
MATAMALA, MIRANDA MOLINA C-1335406-13

Articulo 222.-Anulabilidad o Nulidad Relativa


EL acto jurídico anulable es nulo desde su celebración, por efecto de la sentencia que lo
declare.
Esta nulidad se pronunciará a petición de parte y no puede ser alegada por otras personas que
aquellas en cuyo beneficio lo establece la ley.
CONCORDANCIAS
CC: Art.193; LGS: Art.140.
COMENTARIO:

A diferencia de la nulidad, la anulabilidad requiere ser declarada por el juez (o árbitro), en tanto que 
la misma no hace otra cosa que destruir los efectos negociales ya producidos (e impedir que surjan l
os ”pendientes").  Como quiera el  negocio  anulable  está  afectado  por  una 
"irregularidad", es lógico y justo que los efectos (destructivos) de la  sentencia  (o  laudo)  se 
proyecten  hacia  el  pasado  y,  como  consecuencia  de  ello,  eliminen  cualquier  posibilidad  de 
exigir  el  cumplimiento de lo pactado (o prometido) o de retener lo recibido en 
ejecución de esto último. 
En caso de que la parte (o una de las partes) hubiera ejecutado alguna prestación, evidentemente aq
uélla tiene derecho a exigir la  restitución de la misma (o, si no fuere posible, de su equivalente en 
dinero).  Habida cuenta de que cuando se cumple el negocio anulable no se  incurre en error 
(al estar en ese momento plenamente vigente tal 
negocio), la parte que ejecutó la prestación no puede alegar, para  fundamentar  el  derecho  a 
exigir  la  restitución  de  la  misma,  la 
existencia de "pago indebido" (la retroactividad de los efectos de la  sentencia  o  del  laudo  no 
puede  convertir  la  actuación  libre  y  consciente  de  la  parte  que  ejecutó  el  negocio  en  una 
actuación  "viciada").  En tal  caso,  la  parte  en  cuestión  tendrá  que  actuar 
alegando la existencia de "enriquecimiento sin causa". 
La posibilidad de anular el negocio le corresponde únicamente a la 
parte afectada por la "irregularidad" del negocio. En tal sentido, ni la 
otra parte, ni el juez ni los terceros con legítimo interés pueden actuar 
para destruir las consecuencias "precarias" producidas por el negocio. 
Finalmente, ya diferencia de lo que disponen otros Códigos Civiles 
(el italiano, por ejemplo), el nuestro no contiene norma alguna que, de  manera  general,  establezca 
que  la  anulación  de  un  negocio  no  perjudica  los  derechos  que  los  terceros  hayan  adquirido 
a  título  oneroso  y  de  buena  fe.  Semejante vacío  crea  una  situación  de 
incertidumbre que afecta injustificadamente a estos últimos.

Artículo 223º.- Nulidad de acto plurilateral


En los casos en que intervengan varios agentes y en los que las prestaciones de cada uno de
ellos vayan dirigidas a la consecución de un fin común, la nulidad que afecte al vínculo de una
sola de las partes no importara la nulidad del acto, salvo que la participación de ella deba
considerarse como esencial, de acuerdo con las circunstancias.
CONCORDANCIAS

CC: Art.200 al 214.

COMENTARIO:
El  artículo  comentado  contiene  una  materialización  legal  del 
principio de conservación del negocio jurídico, el que específicamente 
viene denominado, en la construcción dogmática de la teoría de las 
ineficacias negocia les, como un supuesto de nulidad subjetivamente parcial  (que  se  distingue 
del  supuesto contemplado  en  el  artículo 
siguiente, referido a la nulidad de disposiciones insertadas dentro del 
contenido negocial, que al ser separables no afectan a la totalidad de 
éste), concebida ésta como una nulidad que afecta la posición de una 
de las partes intervinientes en los negocios plurilaterales con finalidad 
común, y que, como tal, al ser ella no esencial, deja incólume el resto 
de los vínculos establecidos con los demás sujetos. 
Como ha sido ampliamente expuesto en la doctrina predominante, 
los negocios plurilaterales con finalidad común son aquellos en los 
que existen dos o más partes, entendidas éstas como esferas de  interés  (por  lo  que  no  debe 
confundirse  ello  con  el  número  de 
personas), cuyas declaraciones apuntan a la obtención de un mismo 
resultado o fin dirigido a la satisfacción de un interés común. Así, un  precedente  importante,  que 
ha  dado  lugar  a  una  discusión  que 
seguidamente abordaremos, para la configuración de esta categoría, 
se tiene al aceptarse que las declaraciones de varios sujetos pueden 
dar lugar a negocios bilaterales o plurilaterales, según sea el caso,  cuando  componiendo  intereses 
contrapuestos  (materialmente), 
aunque sea para la realización de un fin común, se disponen de dos o 
más lados, de modo que los distintos sujetos forman dos o más partes. 
Mucho se ha discutido acerca de la eventual naturaleza contractual  de  los  negocios  con  finalidad 
común.  En  contra  de  ello  se  ha  postulado  que  la  parte  del  contrato  está  en  contraposición 
de  intereses con la contraparte, y que las declaraciones de voluntad de 
cada una se dirigen a finalidades diversas, mientras que es propio de 
las asociaciones y sociedades, como principales tipos de negocios 
con finalidad común, la concordancia de intereses de las partes y la 
identidad de la finalidad por ellas perseguida; de lo que se concluye 
que, antes de haber un contrato, existiría un acto
negocial distinto que, para distinguirlo de éste, se define como acto complejo o 
como acto colectivo idóneo a dar vida a una persona jurídica o a una institución 
(así MESSINEO, p. 65 Y ss., quien en su momento se perfiló como el más 
encarnizado defensor de esta posición; en igual dirección. 
Quienes sostienen que el negocio con finalidad común puede ser asimilado 
al contrato esbozan que la función del contrato no se agota solamente en el 
intercambio y que la concordancia de intereses concretada en una finalidad 
común no son más tomadas como características incompatibles con el concepto  de  contrato, 
acentuando  su  función  de  instrumento  técnicojurídico  de  colaboración  económica  entre  los 
sujetos  .  Teniendo presente la función compleja del contrato debemos compartir la  superación  de 
la  idea  que  caracteriza  al  contrato  por  la  contraposición  de  intereses  entre  las  partes,  y 
considerarlo  más  bien  como  uno  de  los 
instrumentos utilizados para concretar el fenómeno social de la cooperación, tal 
como lo esbozara el recordadísimo maestro italiano Emilio BETTI; y, con ello, 
aceptar que la conceptuación del negocio plurilateral no es incompatible con la  del  contrato, 
pudiendo  coincidir  en  muchas  oportunidades  como  género  y  especie. 
Sin embargo, en nuestra opinión no podemos enfrascar en todos los casos a 
los negocios plurilaterales de finalidad común dentro del paradigma contractual,  pues  no  todos 
ellos  tendrán  el  contenido  patrimonial  necesario  para  que  sistemáticamente, de acuerdo al 
artículo 1351 del Código  Civil, puedan ser 
calificados como contratos. Un ejemplo de ello sería el acuerdo tomado en un  Consejo  Familiar 
en  el que los miembros de un entorno consanguíneo son  reunidos  para  tratar. ciertos  temas con 
respecto  al  interés  del  menor,  o  el 
acuerdo previo de un grupo de miembros de una asociación para efectuar un 
voto en determinado sentido en una asamblea general. 
En cuanto al marco de aplicación del artículo bajo comentario se debe dejar 
establecido que el mismo es aplicable solo a aquellos negocios plurilaterales 
con finalidad común con más de dos partes (a pesar de que esta categoría, 
como quedó ya claro, engloba incluso a los negocios bilaterales siempre que  tengan  una  finalidad 
común).  La  norma  no  tendría  razón  de  ser  si  nos  encontráramos ante un caso en el 
que la nulidad afecte a la posición de una de 
las partes en un negocio estrictamente bilateral, es decir en el que participen 
solo dos partes, pues carecería de sentido propender a la conservación del 
negocio, incluso siendo no esencial la participación de ella, en tanto el supuesto 
de referencia desaparecería al ser imposible hablar de finalidad común en el 
caso de quedar solo una parte en una posición subjetiva única, lo que nos 
llevaría inexorablemente fuera del supuesto de hecho descrito por la norma. Por 
demás, esta idea puede ser aplicable cuando, luego de que se califique un 
negocio jurídico plurilateral con finalidad común, se llegue a establecer que, 
corroborada la nulidad que afecte el vínculo de varias partes intervinientes en la 
estructura negocial, quede en pie solo uno de los vínculos correspondiente a 
una de ellas. Ante tal hipótesis la aplicación de la norma queda excluida. 
También es importante precisar que la regla submateria puede perfectamente 
ser utilizada en general en todo tipo de negocios con partes plurisubjetivas. Así,  en
una compraventa con pluralidad de vendedores, en calidad de propietarios  individualizados  de 
ciertos  bienes  objeto  de  transferencia,  la  incapacidad  absoluta  de  uno  de  ellos  no  acarrea  la 
nulidad  de  la  totalidad  de  la 
compraventa sobre los demás bienes, por la regla contenida en el presente 
artículo (salvo que exista un interés del acreedor, debidamente expresado o 
extraído de la naturaleza del negocio, en la totalidad de las piezas, al extremo 
que la ausencia de una de ellas haga inservible el resto).Es sintomático que se 
llegue a la misma respuesta si utilizáramos la regla que será comentada en el 
artículo siguiente, referida a la nulidad parcial, con lo que se demuestra la 
coherencia intrínseca del sistema negocial. 
La norma tiende a proteger el intento práctico de los sujetos intervinientes 
en los negocios de finalidad común, previendo expresamente la posibilidad de  que,  siendo 
calificado  como  nulo  alguno  de  los  vínculos,  los  que  no  son 
afectados por la nulidad puedan seguir manteniéndose operativos, siempre y 
cuando el o los vínculos afectados no sean calificables como esenciales. Por 
demás al referirse la norma al término "vínculo" incurre en una imprecisión al  no  tener  certeza si 
se  refiere  solamente  a  relaciones  jurídicas,  incluida  la 
obligación, o también puede considerarse dentro de la hipótesis casos en que 
de por medio existan solamente situaciones jurídicas en sentido estricto.  El  fundamento  de  la 
figura  puede  encontrarse,  según  una  corriente 
importante en la doctrina italiana, en la necesidad de proteger la economía del 
negocio, en el sentido de que se llegue a considerar esencial la participación 
de la parte cuyo vínculo está afectado por la nulidad o anulabilidad.  Para  delimitar  la 
esencialidad  en  un  determinado  negocio  jurídico 
plurilateral de alguno de los vínculos podemos referimos a una serie de teorías, 
las que he descrito en otro lugar, ya lo que me remito, 
siendo solo necesario aclarar que la esenciabilidad deberá de enfocarse a  partir  de  la  función 
concreta  del  negocio  en  particular  considerando  la  autorregulación  de  intereses  plasmada  en 
relación  con  importancia  de  la  participación  cualitativa  y  cuantitativa  de  las  partes 
intervinientes.  Así,  el  contrato  que  constituye  una  sociedad  no  podrá  continuar  operativo  si 
se  establece una nulidad que afecta la vinculación de uno de los socios funda 
dores cuando éste es el titular absoluto y exclusivo de la patente sobre un 
invento, cuya explotación era la finalidad misma de la sociedad así constituida. 
El ejemplo es válido también cuando el socio excluido por efecto de la nulidad era el que efectuó el 
aporte dinerario mayoritario, y el mismo era trascendental, 
según el objeto social, para I,a dinámica societaria concreta. 
Solo queda por recalcar que la norma comentada es aplicable también en 
los supuestos en que la nulidad del vínculo se produzca por una causal de 
anulabilidad, en la medida en que en este tipo de invalidez, la consecuencia de 
su declaración es también su nulidad según se desprend~ del artículo 222 del  Código Civil.

Artículo 224º.- Nulidad parcial


La nulidad de una o más de las disposiciones de un acto jurídico no perjudica a las otras,
siempre que sean separables.

La nulidad de disposiciones singulares no importa la nulidad del acto cuando estas sean
sustituidas por normas imperativas.

La nulidad de la obligación principal conlleva la de las obligaciones accesorias, pero la


nulidad de estas no origina la de la obligación principal.

CONCORDANCIAS
CC: Art.169,189,1175,1375,1345; LGS: Art.366; D. Leg.1071: Art.62

COMENTARIO:

La nulidad de un acto jurídico puede ser, pues, total o parcial. La primera abarca la integridad del
acto, su totalidad, mientras que la segunda, afecta una o más disposiciones del acto, dejando
subsistentes otras, y puede también estar referida a uno o varios actos relacionados entre sí, pero no
a todos, tratándose de un acto compuesto. La doctrina es unánime en apoyar la nulidad parcial
sustentada en el principio de conservación del acto o negocio jurídico. Stolfi dice que es notable la
diferencia práctica entre las dos hipótesis: el acto totalmente nulo carece de eficacia; el parcialmente
nulo puede tenerla dentro de los límites señalados ex lege o exvoluntate.
Para León Barandiarán
La nulidad parcial se presenta cuando dentro de un mismo acto su contenido es vario y heterogéneo
resintiéndose de nulidad solo en lo que respecta una fracción de sucontenido y que las
circunstancias por las que la nulidad parcial puede presentarse son varias.
El principio que regula la nulidad parcial y en ello conviene la doctrina- es la máxima tile per inutile
non vitiatur, según la cual la parte de la disposición, o la disposición o el negocio jurídico viciados
de nulidad no producen efectos jurídicos, pero si los produce la parte de los mismos que subsiste.
 La nulidad de la obligación principal conlleva la de las obligaciones accesorias, pero la nulidad de
estas no origina la de la obligación principal.

Artículo 225º.- Acto y documento


No debe confundirse el acto con el documento que sirve para probarlo. Puede subsistir el acto,
aunque el documento se declare nulo.

CONCORDANCIAS

CC: Art.140 inc.4); CPC: Art.233

COMENTARIO:

No debe confundirse el acto con el documento que sirve para probarlo. Puede subsistir el acto
aunque el documento se declare nulo. En el mismo sentido, el artículo 236 del Código Procesal
Civil prescribe que son distintos el documento y su contenido y que puede subsistir este aunque el
primero sea declarado nulo.

La Corte Suprema consideró que la pretensión se dirigía a obtener la declaración de nulidad del
documento y no la del acto. La Corte Suprema, siguiendo la línea jurisprudencial trazada por varias
ejecutorias anteriores, señala que el cómputo del plazo prescriptorio se inicia desde que puede
ejercitarse la acción de conformidad con el artículo 1993 del Código Civil. Para ello precisa que
tratándose de pretensiones de nulidad de acto jurídico, la demanda puede ser interpuesta por una
parte celebrante del mismo o por un tercero a tenor del artículo 220 del Código Civil. Si el
demandante intervino en el acto, el plazo prescriptorio corre desde la fecha de la celebración. Si es
un tercero, el plazo corre desde la fecha que este tomó conocimiento del acto, que en el caso
concreto sería la fecha de su inscripción en el registro, a tenor del artículo 2012 del

Código Civil. Por consiguiente, habiéndose realizado la inscripción en el año 2006, a la fecha de
emplazamiento con la demanda no había transcurrido el plazo prescriptorio de 10 años previsto en
el artículo 2001 inciso 1 del Código Civil. Concordamos con la posición de la Corte Suprema. De
ampararse la demanda, la nulidad del documento, título que dio origen a la inscripción, daría lugar
a la nulidad del asiento respectivo. Sin embargo, advertimos un problema: al no haber sido objeto
de la demanda, el acto sigue siendo válido al no haber sido declarado nulo, lo que no impide que sus
celebrantes o sus herederos lo formalicen nuevamente, situación que agudizaría el conflicto de
intereses existente entre las partes, pudiendo dar lugar a nuevas discusiones sobre la propiedad del
inmueble sublitis en nuevos procesos de reivindicación o mejor derecho de propiedad.

“CAS.N°4117-2014-Cusco, (S.C. P), [Link] Peruano 28/02/2017, p.89112, Fjs.5 al 7.”

I. ASUNTO

En el presente proceso de nulidad de acto jurídico la demandante Engracia Ramírez  Gamarra ha


interpuesto recurso de casación mediante escrito obrante a fojas mil cuatrocientos ochenta, contra la
resolución de vista de fojas mil cuatrocientos sesenta y ocho, su fecha trece de octubre de dos mil
catorce, que confirmó la apelada de fojas mil trescientos noventa y cinco, su fecha diecinueve de
noviembre de dos mil trece, que declara infundada la demanda de nulidad de acto jurídico; y
fundada en parte la demanda reconvencional sobre declaración de propiedad de las construcciones,
e infundada la demanda reconvencional sobre indemnización por daño moral.

II. ANTECEDENTES

1. DEMANDA. El cuatro de marzo de dos mil ocho, mediante escrito obrante a fojas once,
Engracia Ramírez Gamarra interpuso demanda; pretendiendo que se declare nulo el acto jurídico y
el documento que lo contiene consistente en el Contrato Privado de Compraventa de fecha seis de
mayo del dos mil dos (respecto de lote de terreno C-19 de la Asociación Pro Vivienda Cápac
Yupanqui, distrito de Wanchaq), suscrita por su difunto cónyuge Edwin Ernesto Mercado
Marmanillo, por causal de falta de manifestación de voluntad tanto del otorgante como de la
sociedad conyugal, dirigiéndola contra Patricia Trinidad Villagarcía Rodríguez; argumentando que:
- Es heredera única y universal de quien en vida fue Edwin Ernesto Mercado Marmanillo, fallecido
el nueve de febrero de dos mil seis, con quien contrajo matrimonio civil el veintinueve de enero de
mil novecientos noventa, bajo la comunidad de bienes gananciales. Es así que, adquirieron un lote
de terreno en la Asociación Pro Vivienda Cápac Yupanqui, de la excooperativa del mismo nombre,
aproximadamente en el año mil novecientos ochenta y siete, en el cual construyó un edificio de tres
niveles, que a la fecha es ocupado por la demandada. - La demandada se ampara en un Contrato
Privado de Compraventa de fecha seis de mayo de dos mil dos, que carece de validez o eficacia
legal al haber sido celebrado sin la presencia y asentimiento de la demandante y que cuenta con la
firma falsificada y huella digital suplantada de su cónyuge fallecido. Ello se realizó ante Jorge W.
Beltrán Cáceres, quien no es, ni fue en esa fecha notario, menos aún tiene facultad legal para dar fe
de actos como el contrato cuestionado. - En las cláusulas quinta y tercera del referido contrato se
indica que la demandada adquirió el lote de terreno en el cual no existe ninguna edificación, sin
embargo, la construcción edificada en el lote antes señalado, data de hace más de diez años.
2. CONTESTACIÓN DE LA DEMANDA Y RECONVENCIÓN. El quince de mayo de dos mil
ocho, mediante escrito obrante a fojas ciento cincuenta, Patricia Trinidad Villagarcía Rodríguez
contestó la demanda negándola en todos sus extremos, argumentando que: - La demandada dentro
del lote en mención, con su propio peculio ha introducido una construcción de tres pisos en material
noble. - La demandante debe acreditar que la demandada ha adquirido dicho lote de terreno de mala
fe, a sabiendas de que dicho bien era social, pues Edwin Mercado Marmanillo se presentó como
soltero. - La Asociación Pro Vivienda Cápac Yupanqui ha certificado que la única persona que se
empadronó como socio originario, fue Edwin Ernesto Mercado Marmanillo, no apareciendo
registrada como socia la actora. Además que el fallecido declaró como su estado civil soltero ante la
RENIEC, por lo que era imposible para la demandada conocer que el transferente era casado,
razones que demuestran que ha actuado de buena fe al celebrar el contrato. - La firma y huella
digital que aparece en el contrato privado, corresponde a su titular, es decir a Edwin Ernesto
Mercado Marmanillo. - Dolosamente se ha hecho declarar única heredera, a pesar que tuvo varios
hijos con el causante, ello con el fin de beneficiarse con bienes que no le corresponden. Respecto a
la reconvención, solicita la declaración de propiedad de la construcción de tres pisos de material
noble que ha introducido en los cincuenta y seis metros cuadrados del lote de terreno C-19 de la
Asociación Pro Vivienda Cápac Yupanqui, distrito de Wanchaq; así como el pago de indemnización
por daño moral por la suma de S/. 100,000.00 nuevos soles, por los siguientes fundamentos: - Indica
que las construcciones las ha realizado con su propio peculio, contratando varios servicios. Además,
que no tiene documento formal que acredite su condición de propietaria de las construcciones, sino
solo contratos de obra, recibos de adquisición y otros. - Producto de la interposición de la demanda,
su salud se ha deteriorado, psicológicamente se encuentra enferma pues día tras día piensa en ella, y
más aún si pretende despojarla del bien que ha construido con mucho esfuerzo.

3. CONTESTACIÓN A LA RECONVENCIÓN. Mediante escrito de fecha dos de julio de dos


mil ocho obrante a fojas doscientos treinta y siete, Engracia Ramírez Gamarra contestó la demanda
reconvencional, señalando que: - Es cierto que tuvo con el causante tres hijos, pero que por decisión
de cada uno de ellos, no participaron en la Declaratoria de Herederos, ya que sus partidas de
nacimiento adolecían de errores que ameritaban procesos de rectificación y/o filiación
respectivamente. - Es falso que Patricia Trinidad Villagarcía Rodríguez no haya podido conocer que
era esposa del causante, pues en los padrones de la asociación figuran sus hijos y ella como
conviviente. - Las boletas presentadas para demostrar la compra de materiales de construcción no
demuestran que efectivamente hayan sido utilizados en la construcción del inmueble sub litis.

4. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA. El diecinueve de noviembre de dos mil trece,


mediante resolución número ciento ocho, obrante a fojas mil trescientos noventa y cinco (antes
fojas mil doscientos treinta y dos), el Segundo Juzgado Mixto del Módulo Básico de Wanchaq de la
Corte Superior de Justicia de Cusco, declaró infundada la demanda de nulidad de acto jurídico,
fundada en parte la demanda reconvencional, respecto a la declaración de propiedad de las
construcciones, e infundada la demanda reconvencional respecto la indemnización por daño moral;
señalando que: - De la revisión de las pruebas admitidas, se tiene que la actora no ha presentado en
físico y en calidad de medio probatorio el documento privado de fecha seis de mayo de dos mil dos,
sino por el contrario, ha pedido que sea la demandada quien exhiba el documento en referencia,
quien tampoco lo ha hecho, señalando que se ha perdido, por tanto, al no tenerse el documento cuya
nulidad se formula en físico, no es posible jurídicamente, pronunciarse respecto de las causales de
nulidad invocadas en su demanda, y en vista que la copia que obra en autos no ha sido admitida
como medio probatorio, no puede ser valorada - Respecto a que la demandante Engracia Ramírez
Gamarra no haya prestado su manifestación de voluntad en la celebración del contrato privado del
seis de mayo del dos mil dos, no se puede realizar ningún análisis o pericia grafotécnica, al no
contar con el contrato original; sin perjuicio de ello, es necesario señalar que como consta del
certificado de inscripción en el RENIEC que obra a fojas treinta y cuatro y el Oficio 702-2012 de
fojas mil sesenta y cuatro, se tiene que el cónyuge de la demandante declaró como su estado civil
soltero, e incluso en el referido oficio se precisa que no se ha ubicado el acta de matrimonio a
nombre de Engracia Ramírez Gamarra y Edwin Ernesto Mercado Marmanillo; siendo esto así, no
existía la posibilidad de que la parte demandada pueda haberse enterado al momento de la
suscripción del documento materia de nulidad que éste era casado. - Se concluye que efectivamente
la demandada fue inducida a error, ya que el supuesto notario Jorge Beltrán Cáceres fue sancionado
por el Propio INDECOPI, por inducir error a los usuarios, al colocar placa de notario cuando en
realidad no tenía tal condición. - Respecto a la demanda reconvencional ha quedado demostrado
con el informe pericial que la construcción efectuada en el lote de terreno fue realizada en base a los
planos presentados por Patricia Trinidad Villagarcía Rodríguez. Respecto a la pretensión
reconvencional de daño moral, no ha podido aportar medio probatorio alguno que demuestre haber
sufrido algún perjuicio, el solo dicho no es suficiente para amparar la pretensión.

5. RECURSO DE APELACIÓN. El cuatro de diciembre de dos mil trece, mediante escrito de


fojas mil cuatrocientos nueve (antes fojas mil doscientos cuarenta y seis), la demandante Engracia
Ramírez Gamarra, apeló la citada sentencia, bajo los siguientes argumentos: - Alega que conforme
al artículo 225 del Código Civil, el acto jurídico y el documento constituyen dos elementos distintos
de una relación contractual, pudiendo declararse nulo el documento persistiendo el acto jurídico; en
la absolución de la demanda y en la demanda reconvencional la parte reconvenida manifestó que el
documento existe y obra en su poder como consecuencia de una manifestación de voluntad de
vender que tuvo el difunto y el hecho que manifieste que lo extravió responde a una conducta anti
procesal cuyo objeto es evitar que se practique la pericia grafotécnica. - La presidenta de la
Asociación Pro Vivienda Cápac Yupanqui informa que en el padrón originario aparece como socio
fundador y adjudicatario del lote de terreno C-9 el difunto Edwin Ernesto Mercado Marmanillo,
quien además registra a sus hijos con la recurrente y a la demandada reconviniente como
conviviente, bajo esa lógica resulta incoherente que la demandada no haya podido conocer sobre el
estado civil de su esposo. Lo que hizo Patricia Villagarcía es sustituir en el patrón de socios el
nombre de su esposo para hacer colocar el suyo y se comprometió a pagar las cuotas ordinarias y
extraordinarias, empero tales actos no le otorgan derecho de propiedad por haberlo hecho de mala
fe.

6. RESOLUCIÓN DE SEGUNDA INSTANCIA. El trece de octubre de dos mil catorce, la Sala


Civil de la Corte Superior de Justicia de Cusco, emitió la resolución de vista de fojas mil
cuatrocientos sesenta y ocho (antes fojas mil trescientos cinco), confirmando la sentencia apelada
que declaró infundada la demanda, fundada en parte la demanda reconvencional, respecto a la
declaración de propiedad e infundada respecto la indemnización por daño moral; bajo los siguientes
argumentos: - Conforme sostiene el Juez, el documento materia de nulidad no ha sido ofrecido,
admitido ni actuado en autos, por tanto, no existiría en el proceso y no acreditaría lo manifestado
por la demandante. - No está en discusión si la actora y Edwin Ernesto Mercado Marmanillo
estaban casados, sino que la demandada haya conocido el estado civil del transferente. Siendo ello
así, en autos la demandante no ha logrado acreditar que la demandada haya conocido el estado civil
de casado de su transferente, no bastando con presentar el acta de matrimonio, pues por el contrario,
se concluye que su cónyuge ahora difunto se habría identificado como soltero, más aún cuando en
su Documento Nacional de Identidad figuraba como tal. - Corrobora lo expuesto la información
brindada por la Asociación Pro Vivienda Capac Yupanqui mediante oficio de fojas ochocientos
treinta y uno, de donde se desprende que la demandada pasó a ser socia de la referida asociación por
transferencia realizada por Edwin Mercado Marmanillo, quien en el registro de padrón de socios de
fojas ochocientos veintisiete, consignó como su “conviviente” – más no como su esposa – a la
demandante. Por lo que se concluye que la demandada no conoció del estado de casado de su
transferente, más sí pudo conocer que era conviviente con la demandante. - En lo que respecta a la
pretensión reconvencional amparada de declaración de propiedad sobre construcciones (fábrica), se
advierte que lo expuesto por el Juez resulta siendo correcto, en vista que conforme a la pericia
practicada sobre lo edificado de fojas novecientos cuarenta y ocho, se ha concluido que el plano
presentado por la demandada coincide con lo realmente ejecutado o construido en el lote de terreno
C-19 de la Asociación Pro Vivienda Capac Yupanqui, incluso hasta en un noventa y cinco por
ciento, no habiendo acreditado la demandante los argumentos expuestos respecto a que los recibos y
facturas de materiales de construcción no hayan sido utilizados en la construcción del inmueble.

III. RECURSO DE CASACIÓN

El treinta de octubre de dos mil catorce, la demandante Engracia Ramírez Gamarra, mediante
escrito de fojas mil cuatrocientos ochenta, interpuso recurso de casación contra la resolución de
vista. Dicho medio impugnatorio ha sido declarado procedente por este Supremo Tribunal mediante
resolución de fecha veintiocho de enero de dos mil quince, por las siguientes
causales: A) Inaplicación del artículo 234 del Código Procesal Civil. Sustentado en que la
sentencia de vista concluye que el Juez de primera instancias emitió una sentencia correcta al
determinar que no es posible declarar la nulidad de un acto jurídico y del documento que lo
contiene, si éste no obra en físico en el expediente, incurriendo en inaplicación del dispositivo legal
anotado, el mismo que considera que constituye medio probatorio una copia del documento
original; así como tampoco se ha tenido en cuenta que la demandada Patricia Villagarcía Rodríguez
en su declaración de parte no ha negado la existencia de dicho documento, por el contrario, ha
afirmado que ese documento existe y es el que suscribió aparentemente con su difunto cónyuge de
la recurrente; situaciones que hacen ver que por declaración asimilada de la referida justiciable, el
acto jurídico existe y en el expediente obra copia del mismo. B) Infracción normativa de los
artículos 121 y 197 del Código Procesal Civil. Alega que se transgrede el principio contenido en los
mencionados dispositivos legales respecto a la adecuada motivación de la resolución y a la
apreciación conjunta de los medios probatorios, porque a fojas doscientos trece del expediente obra
el Informe del Colegio de Ingenieros de Cusco respecto a la inhabilitación del Ingeniero Percy
Bustinza, quien habría elaborado los planos que según la Sala Superior es compatible con un
noventa y cinco por ciento con la edificación existente en el predio sub  litis, posición ingenua e
incoherente, porque los planos pueden ser elaborados antes y después de la ejecución de la obra, no
constituyendo el raciocinio del Juez de Primera Instancia, una adecuada valoración probatoria.
Asimismo, en el expediente obran una serie de recibos de gastos en materiales de construcción que
según el Juez de Primera Instancia, pertenecen a la edificación, no obstante el hecho de que hayan
sido admitidos y actuados como tales, no los relacionan con el hecho de que tales comprobantes de
pago, correspondan a la edificación que la demandada se atribuye. Agrega que la demandada fue
informada y/o inscrita como conviviente del difunto Edwin Mercado Marmanillo, conjuntamente
con los hijos del primero que no son de esta última, demostrando la relación que ambos mantenían
como pareja (concubinato impropio). C) Infracción normativa de los artículos 429 y 374 del
Código Procesal Civil. Refiere que en segunda instancia y mediante el escrito de fojas mil
trescientos, su parte ofreció un medio probatorio extemporáneo, consistente en la copia certificada
del contrato de compraventa del seis de marzo del dos mil dos, sin embargo, al emitir la Resolución
número ciento dieciséis, no ha contemplado lo establecido en los dispositivos legales invocados,
consiguientemente existe una omisión que atenta contra el debido proceso.

IV. CUESTIÓN JURÍDICA EN DEBATE

En el presente caso, la cuestión jurídica en debate consiste en determinar si la Sala Superior ha


incurrido en error al determinar que no se puede declarar la nulidad del acto jurídico de
compraventa del seis de mayo de dos mil dos, porque no obra en autos el original del contrato.
Asimismo, si ha incurrido en error al declarar la propiedad de la construcción a favor de la
demandada.
V. FUNDAMENTOS DE ESTA SALA SUPREMA

PRIMERO. Que, el recurso de casación tiene por fines la adecuada aplicación del derecho objetivo
al caso concreto y la uniformidad de la jurisprudencia nacional por la Corte Suprema de Justicia,
conforme lo señala el artículo 384 del Código Procesal Civil.

SEGUNDO. Que, la infracción procesal se configura cuando en el desarrollo del proceso, no se han


respetado los derechos procesales de las partes, se han obviado o alterado actos de procedimiento, la
tutela jurisdiccional no ha sido efectiva, el órgano jurisdiccional deja de motivar sus decisiones o lo
hace en forma incoherente, en clara transgresión de la normatividad vigente y de los principios
procesales.

TERCERO. Que, las infracciones normativas denunciadas, esto es los artículos 121, 197, 234, 374
y 429 del Código Procesal Civil, están destinadas a otorgar validez a la copia del contrato materia
de nulidad.

CUARTO. Que, en principio debe tenerse en cuenta que, según el artículo 233 del Código Procesal
Civil, señala que documento es todo escrito u objeto que sirve para acreditar un hecho. Así pues,
éstos pueden ser de distintos tipos, privados, públicos, impresos, fotocopias, facsímil, planos,
cuadros, dibujos, fotografías, radiografías, etc. siempre que expresen una manifestación de la
actividad humana, de conformidad con el artículo 234 del mismo Código.

QUINTO. Que, asimismo, es importante resaltar que es diferente el acto con el documento que
sirve para probarlo, pues puede subsistir el acto aunque el documento sea declarado nulo, de
conformidad con el artículo 225 del Código Civil, de modo tal que el acto se puede probar con otros
medios.

SEXTO. Que, ahora bien, tratándose de un contrato de compraventa, el Código Civil no recoge


ninguna formalidad que deba ser cumplida bajo sanción de nulidad para su validez, por tanto, éste
se puede perfeccionar incluso con el solo consentimiento de las partes. En consecuencia, no resulta
lógico que se exija la presentación del original del contrato materia de nulidad, más aún si obra en
autos copia simple de éste a fojas cinco, y si bien se ha solicitado la exhibición del original, ello no
es determinante.

SÉTIMO. Que, incluso, tanto la demandante como la demandada no han negado la existencia del
contrato compraventa del seis de mayo de dos mil dos, como se advierte de los antecedentes de la
presente resolución.

OCTAVO. Que, sin embargo, la carga de la prueba recae sobre quien afirma los hechos materia de
la pretensión, de conformidad con el artículo 196 del Código Procesal Civil. Siendo ello así, la
demandante Engracia Ramírez Gamarra no ha logrado acreditar la falsedad del Contrato Privado de
compraventa del seis de mayo de dos mil dos, por tanto, hay improbanza de la pretensión,
manteniendo su validez el mencionado contrato celebrado entre Edwin Ernesto Mercado
Marmanillo y Patricia Trinidad Villagarcía Rodríguez.

NOVENO. Que, por otro lado, la recurrente trata de restarle mérito probatorio al Informe Pericial
obrante a fojas novecientos cuarenta y ocho, que ha servido de fundamento a las instancias de
mérito para declarar a la demandada Patricia Trinidad Villagarcía Rodríguez como propietaria de la
construcción de material noble, de tres pisos, edificada sobre el lote de terreno C-19 de la
Asociación Pro Vivienda Cápac Yupanqui, del distrito de Wanchaq, provincia y departamento de
Cusco. Sin embargo, ello está referido a una revaloración de los medios probatorios aportados al
proceso y que han sido debatidos oportunamente, lo cual no es posible en sede casatoria. Por lo
tanto, dicho extremo deviene en infundado.

DÉCIMO. Que, por último, la recurrente Engracia Ramírez Gamarra señala que el acto jurídico
materia de autos es nulo por falta de manifestación de ella, como cónyuge del transferente,
alegación que, por lo demás, se trata de un supuesto de disposición de un bien social celebrado por
uno de los cónyuges sin autorización del otro, cuestión que carece de sustento, ya que esta Sala
Suprema ha determinado en anterior pronunciamiento, que dicho supuesto se trata de uno de
ineficacia del acto jurídico, y no de nulidad.

UNDÉCIMO. Que, en consecuencia, este Supremo Tribunal estima que el recurso de casación


merece ser desestimado por las causales invocadas.

V. DECISIÓN

Por estas consideraciones y en estricta aplicación del artículo 397 del Código Procesal Civil,
declararon: a) INFUNDADO el recurso de casación interpuesto por Engracia Ramírez Gamarra a
fojas mil cuatrocientos ochenta; en consecuencia: NO CASAR la resolución de vista de fojas mil
cuatrocientos sesenta y ocho, su fecha trece de octubre de dos mil catorce. b) DISPUSIERONla
publicación de la presente resolución en el diario Oficial “El Peruano”, bajo responsabilidad; en los
seguidos por Engracia Ramírez Gamarra Patricia Trinidad Villagarcía Rodríguez, sobre nulidad de
acto jurídico; y, los devolvieron. Intervino como ponente el Juez Supremo Señor Almenara Bryson.

SS. WALDE JÁUREGUI, DEL CARPIO RODRÍGUEZ, CUNYA CELI, CALDERÓN PUERTAS

BIBLIOGRAFIA:

-Código Civil Comentado; “Tomo 1; Título Preliminar; Derecho de las personas; Acto jurídico”.

-Código Civil(2019):Jurista Editores E.I.R.L

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