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Epistemología y Gnoseología Actual

Este documento describe la teoría del conocimiento y los diferentes tipos de conocimiento desde una perspectiva epistemológica. Explica que el conocimiento empírico se obtiene a través de la experiencia, mientras que el conocimiento racional proviene de la razón. También distingue entre el conocimiento filosófico, que es crítico, metafísico y cuestionador, y el conocimiento científico, que se basa en teorías verificables, métodos sistemáticos e investigación. Finalmente, caracteriza el conocimiento científico
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Epistemología y Gnoseología Actual

Este documento describe la teoría del conocimiento y los diferentes tipos de conocimiento desde una perspectiva epistemológica. Explica que el conocimiento empírico se obtiene a través de la experiencia, mientras que el conocimiento racional proviene de la razón. También distingue entre el conocimiento filosófico, que es crítico, metafísico y cuestionador, y el conocimiento científico, que se basa en teorías verificables, métodos sistemáticos e investigación. Finalmente, caracteriza el conocimiento científico
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La teoría del conocimiento en investigación científica: una

visión actual

Augusto V. Ramírez

La teoría del conocimiento

El conocimiento, tal como se le concibe hoy, es el proceso progresivo


y gradual desarrollado por el hombre para aprehender su mundo y
realizarse como individuo, y especie. Científicamente, es estudiado
por la epistemología, que se la define como la 'teoría del
conocimiento'; etimológicamente, su raíz madre deriva del
griego episteme, ciencia, pues por extensión se acepta que ella es la
base de todo conocimiento. Su definición formal es “Estudio crítico
del desarrollo, métodos y resultados de las ciencias”. Se la define
también como “El campo del saber que trata del estudio del
conocimiento humano desde el punto de vista científico”. En cambio,
gnoseología deriva del griego gnosis, conocimiento al que también
estudia, pero desde un punto de vista general, sin limitarse a lo
científico. En la práctica, la gnoseología es considerada como una
forma de entender el conocimiento desde la cual el hombre -
partiendo de su ámbito individual, personal y cotidiano- establece
relación con las cosas, fenómenos, otros hombres y aún con lo
trascendente(2).

Ambas propuestas, epistemología y gnoseología, desarrollan


corrientes y sistemas de pensamiento que conllevan abstracciones
paralelas en la manera de conocer el mundo. Cada una de estas
formas particulares de interpretar el conocimiento tiene 'su' propia
visión y por tanto un enfoque parcial para conocer en el contexto la
generación y la solidez de su validación y aplicación, pues
substancian el conocimiento desde su propia circunstancia. Padrón
concibe la epistemología en forma ecléctica a partir del concepto de
conocimiento obtenido de la ciencia y la filosofía, y dice: “La
epistemología estudia el conocimiento en general, aunque desde el
punto de vista filosófico se restrinja a un tipo de conocimiento, el

1
científico, con lo cual el término pasa a ser sinónimo de las
expresiones 'filosofía de la ciencia', 'teoría de la ciencia', 'teoría de la
investigación científica', entre otros.”

En general, la epistemología busca responder interrogantes


trascendentales: '¿Cómo se desarrollaron, y desarrollan, los modelos
o las teorías sobre el pensamiento predominantes en cada época?'
'¿Cómo avanza el conocimiento humano?' '¿Las teorías se
complementan o compiten entre sí?', preguntas que adquieren
mayor significado ahora cuando el hombre con frenesí surca, en
aventura fascinante, la investigación científica y tiene la obligación
de formular interrogantes, buscar respuestas y transmitir
técnicamente el conocimiento.

La teoría del conocimiento plantea tres grandes cuestiones:

1. La 'posibilidad' de conocer. ¿Qué posibilidad tiene el hombre para


conocer? La epistemología propone soluciones opuestas:

a) Escepticismo: los escépticos dudan de la capacidad del hombre


para conocer y por tanto para alcanzar alguna verdad o certeza. Sus
maximalistas ponen en duda todo, desconfían de la razón y aún de
sus propias impresiones sensibles; viven en completa indiferencia,
ignorando todo lo aceptado, en cuanto especulación o práctica. Esta
posición extrema tiene en el probabilismo seguidores que tratan de
'atenuar' tal radicalismo y cuyo principio lo enuncian así: “nunca
estaremos seguros de poseer la verdad, pero podemos fiarnos de
algunas probables representaciones de ella, lo que nos bastará en la
práctica”.
b) Dogmatismo: el dogmático sostiene que sí es posible conocer y
que para lograrlo solo existen verdades primitivas o evidentes, que
tienen ese carácter porque al pretender refutarlas implícita e
involuntariamente se les afirma y porque fuera de ellas no puede
haber conocimiento.

2
Las verdades evidentes del dogmatismo son:
- La existencia del mundo material.
- La existencia del yo cognoscente.
- El principio de la no contradicción.
- La amplitud de la mente para conocer.

2. La 'naturaleza del conocimiento', es decir, cuál es la esencia del


conocimiento. Se acepta al conocer como un acto consciente e
intencional del sujeto para aprehender mentalmente las cualidades
del objeto, por tanto, primariamente la relación sujeto-conocimiento
se establece como un ser-en pero también con un ser-hacia que le da
intencionalidad, característica que lo hace frágil y cambiante; por
eso, en investigación se tiene la certeza que, Popper dixit, “La verdad
en ciencia siempre es provisional”.

Para interpretar la naturaleza del conocimiento, su teoría propone


dos grandes vertientes:

a) Idealismo: como doctrina reduce el conocer al mundo a una


actividad del espíritu e identifica lo real con lo racional, al objeto con
el sujeto del conocimiento y afirma que aun lo que no se puede ver
puede ser conocido.
b) Realismo: al contrario, sostiene que el hombre solo puede conocer
al 'ser en sí mismo' o al 'ser real' únicamente cuando su juicio es o
está acorde con 'su' realidad, deviniendo en la corriente
epistemológica opuesta al Idealismo.

3. Los 'medios para obtener conocimiento': Tema controvertido, que


implica conceptuar de qué se vale el hombre para iniciar y
desarrollar el conocimiento. Las primeras experiencias del
protosapiens se habrían manifestado concomitantes a cambios
anatómicos; así, el tiempo consolida la oposición del pulgar, éxito
que potencia y es potenciado por el desarrollo del cerebro, que por
acierto y fracaso comienza a catalogar y valorar e instintivamente a
desechar lo superfluo y solo guardar hechos esenciales y vitales.

3
Alcanza su apogeo al desarrollar el lenguaje, hecho que mejora
sustancialmente el avance al facilitar la transmisión a cada nueva
generación lo aprendido de la anterior, para mantener la vida y que
finalmente le va a hacer la especie dominante. Estos logros se
perpetúan con el desarrollo de la escritura y más aún con la reciente
invención de la imprenta.

Consecuente con este avance y tal como hoy se acepta, el inicio y


desarrollo del conocimiento es un proceso gradual: el hombre al
comienzo tiene en la experiencia captada por los sentidos la base
para aprehender la realidad, luego aprende a razonar, es decir a
derivar juicios que le lleven a representaciones abstractas, un campo
diferenciado ya de la inicial captura de la realidad en su experiencia
diaria.

Caracterización del conocimiento

Basados en este desarrollo del h. sapiens, al conocimiento se le


caracteriza siguiendo el medio con que se le aprehende; así, al
conocer obtenido por la experiencia se le llama conocimiento
empírico y al que procede de la razón, conocimiento racional. Ambas
son etapas o formas válidas para conocer(3).

Conocimiento empírico o conocimiento vulgar. En sus inicios, el


hombre por observación natural comienza a ubicarse en la realidad,
apoyado en el conocer que le da la experiencia de sus sentidos y
guiado únicamente por su curiosidad. Este conocer inicial aprendido
en la vida diaria se llama empírico, por derivar de la experiencia, y es
común a cualquier ser humano que cohabite una misma
circunstancia.
Conocimiento filosófico. Conforme el hombre avanza, busca conocer
la naturaleza de las cosas y para entender mejor su entorno, y a él
mismo, se cuestiona cada hecho aprehendido en la etapa del
conocimiento empírico. Este cambio propicia una nueva forma de

4
alcanzar el conocimiento, a la que denomina filosofía, otro tipo de
conocer que se caracteriza por ser:
• Crítico: no acepta métodos ni reglas preestablecidas, aunque ya
hayan sido validadas y aceptadas. Somete todo al análisis, sin
ninguna influencia ni la de sus propios principios.
• Metafísico: va más allá de lo observable y entendible, al afirmar
que el campo científico, físico, es finito y que por tanto donde acaba
la ciencia comienza la filosofía, pero no la priva de tener su propia
filosofía.
• Cuestionador: recusa todo lo conocido, incluyendo la realidad, y se
interroga por la vida y su sentido y por el hombre mismo en cuanto
hombre.
• Incondicionado: es autónomo, no acepta límites ni restricciones y,
es más, incorpora el concepto de libre albedrío, para el acto de
pensar para conocer.
• Universal: su meta es la comprensión total e integral del mundo,
para encontrar una sola verdad, la verdad universal (3,6-7).
Conocimiento científico. El hombre sigue su avance y para mejor
comprender su circunstancia explora una manera nueva de conocer.
A esta perspectiva la llama investigación; su objetivo: explicar cada
cosa o hecho que sucede en su alrededor para determinar los
principios o leyes que gobiernan su mundo y acciones.

La principal diferencia entre conocimiento científico y filosófico es el


carácter verificable de la ciencia, para lo que ella misma configura
numerosas ramas especializadas. Otra es el hecho que en ciencia
cualquier 'verdad' es susceptible de cambiar con cada nueva
investigación. Lorenz resume esta característica del conocimiento
científico así: "la verdad en ciencia, puede definirse como la hipótesis
de trabajo que más le sirve para abrir el camino a una nueva
hipótesis”.

Con relación a la caracterización del conocimiento científico, éste se


estructura en base a la relación interdependiente de sus elementos:

5
• Teoría, característica que implica la posesión de un conocer ya
adquirido y validado en base a explicaciones hipotéticas de
situaciones aisladas, explicadas total o insuficientemente, pero con
las que se puede establecer construcciones hipotéticas para resolver
un nuevo problema.
• Método, procedimiento sistemático que orienta y ordena la razón
para, por deducción o inducción, obtener conclusiones que validen o
descarten una hipótesis o un enunciado.
• Investigación, proceso propio del conocimiento científico creado
para resolver problemas probando una teoría en la realidad
sustantiva, dejando a salvo ir en sentido inverso, de la realidad a la
teoría.

De acuerdo a estos elementos constitutivos, el conocimiento


científico, entendido como pensamiento de características propias,
conlleva las siguientes 'naturalezas':

• Selectiva, cada porción de conocimiento tiene un objeto de estudio


propio, excluyente y diferente.
• Metódica, usa procedimientos sistemáticos, organizados y
rigurosamente elaborados para comprobar su veracidad.
• Objetiva, se aleja de interpretaciones subjetivas y busca reflejar la
realidad tal como es.
• Verificable, cada proposición científica debe necesariamente ser
probada, cualidad que ha de ser realizada por observación y
experimentación tan rigurosas que no dejen duda sobre la
objetividad de la verdad (3,7,8).

Nexo entre pensamiento y conocimiento. Para establecer el nexo


entre pensamiento y conocimiento y tener una visión cierta de los
cambios que el conocer ha tenido en el tiempo, es preciso revisar su
transcurrir histórico, sin pretensión de prolijidad ni exhaustividad y
sin caer en el maniqueísmo de sostener que la evolución del
conocimiento sigue un proceso lineal ascendente, sino por el
contrario tomar conciencia que este proceso de cambio algunas

6
veces se presenta a velocidad vertiginosa y otras con
desaceleraciones pasmosas e incluso retrocesos.
Una visión sucinta y rápida de la cronología de la evolución del
pensamiento humano resalta la presencia de grandes hitos históricos
significativos que condicionan sus periodos de cambio y son
repasados aquí muy someramente.

Breve aproximación a la evolución del conocimiento en occidente

De los inicios a la mitología griega

La incógnita del inicio del conocimiento humano desafía nuestro


nivel actual de entender; pero, indudablemente algo en lo que se
concuerda es que ese camino tiene etapas progresivas de
acumulación de experiencias y formulación de explicaciones,
inicialmente simples, más conforme el hombre se ubica
existencialmente en su circunstancia y entabla contacto con la
realidad objetiva necesariamente trata de entenderla y, ora por
observación, ora por experiencia, logra alguna explicación incipiente
a lo que le rodea. Sin embargo, incapaz aún de interpretar
adecuadamente cada hecho, elabora conceptos 'precategoriales'
que, al ser aceptados por su grupo, primero nómada y después
gregario, toman la característica de mito.

En este primer eslabón del desarrollo del conocimiento, el hombre


atribuye todo lo inexplicable para ese su primitivo conocer a uno o
varios seres presentes más allá de lo natural y por tanto ausentes del
mundo tangible. Así, crea a las deidades seres dotados de tal poder
que, aparte de explicar, manejar y sustentar cada acto o suceso
cotidiano, adoptan indistintamente forma humana o divina y pueden
aún confundirse entre ellos, tomando parte activa en eventos tan
prosaicos de la cotidianidad como la guerra, el comercio, el amor, la
agricultura y otros muchos. En esta etapa mítica del pensamiento, los
'protogriegos' de los milenios XXV al IV aC, los griegos minoicos del s
XVI aC, los mesopotámicos y los hurritas e hititas -llegados al

7
archipiélago helénico y a la Arcadia desde el mediterráneo oriental-
son los pueblos más representativos del inicio de esta etapa del
conocimiento en occidente. La mitología configura el inicio del
desarrollo del conocimiento y, vista con ojos actuales, puede resultar
acientífica; pero, es imposible negar su influencia en el camino del
hombre hacia el conocimiento.

Contra este pensamiento mítico y primitivo aparece, avasallante, el


planteamiento filosófico griego.

Los filósofos griegos. Los griegos son los 'inventores' de la filosofía,


concebida como una forma nueva de conocer que busca confrontar
al hombre con la terrible realidad de estar ineluctablemente
presente en su aquí y ahora para entenderla. Entre los años 600 y
200 aC, la sistematización del saber humano tiene su etapa
fundacional en las escuelas filosóficas griegas, con la formulación y
desarrollo de nuevos 'saberes' y 'entenderes', paso necesario para
avanzar a la siguiente etapa. Su importancia es tal que los orígenes
de nuestro conocimiento occidental 'moderno' sobre política, arte,
filosofía, historia, medicina y ciencia se remonta a este pueblo
fascinante que vive hace 25 siglos y que tiene el acierto de
cuestionarse todo lo hasta entonces conocido en busca nuevos
caminos en pos de la siempre inasible verdad.

Este proceso 'cuestionador' del pensamiento mítico propicia la


aparición de nutridas formas de manifestaciones de cambio
plasmadas en variedad de 'escuelas de filosofía'. De éstas, las más
representativas son la de Platón y la de Aristóteles.

Para Platón, y los platónicos naturalmente, conocer es el simple


tomar conciencia de las ideas y marcos absolutos, los que según él
existen independientemente de cualquier hecho que se trate de
captar. Mientras que Aristóteles y sus seguidores ponen mayor
énfasis en los métodos lógicos y prácticos como medios para acopiar

8
conocimiento y concomitantemente captar los principios universales
inherentes a él (9,10).

La filosofía griega pone las bases para el inicio de la especulación


filosófica en el mundo occidental. Sus hipótesis intuitivas son el
núcleo de lo que más tarde se conoce como teorías de las ciencias y
artes modernas.

Roma. Los romanos toman contacto con las escuelas de filosofía al


conquistar Grecia; pero, debido a que la búsqueda del conocer Roma
la aplica más a la conquista y al engrandecimiento del Imperio,
inicialmente sus relaciones con el pensamiento filosófico no son
buenas. Así, Catón el Censor desaprueba el conocimiento filosófico y,
en el año 161 aC, el Senado romano prohíbe la enseñanza de la
filosofía, por considerarla peligrosa para la juventud. No obstante,
luego el criterio romano cambia, en parte.

Debido a estas razones, Roma modifica poco la filosofía y teogonía


griegas. Pero, cuando Constantino cristianiza el Imperio, el Estado
por primera vez en la historia del mundo 'civilizado' occidental se
atribuye la tarea de cuidar las almas a las que por extensión ve como
la fuente del conocimiento. Con esta nueva concepción, el rol del
estado romano no solo debe cumplir sus funciones tradicionales,
sino además permitir que las almas logren la salvación e incluso
forzarlas a ello. Al final del imperio, la cultura romana se funde con la
tradición judaica presente en el cristianismo y las tres forjan el non
plus ultra en la concepción religiosa del conocimiento y convierten al
alma, y por tanto al conocer, en objetivo del estado. Este sincretismo
del pensamiento romano, epónimo de lo latino u occidental, con el
naciente cristianismo conlleva el inicio del desarrollo de la cultura
'Occidental y Cristiana', hace 2000 años. Más, como ha sucedido
siempre con los imperios, se agotan y desaparecen. Los lábaros el
Sacro Imperio romano no serían la excepción. Aún así, el mérito
romano, obligado por su afán de conquistas, es haber sabido insertar

9
la reflexión pragmática como parte de su cosmovisión y por tanto
como forma de obtener conocimiento.

Con el final de Roma se inicia el largo sueño medieval de la filosofía;


y, lenta pero firmemente, hace su ingreso la escolástica (11).

La escolástica. Entre los ss IX y XII, el conocimiento, en su largo


recorrido y para sobrevivir a las nuevas formas de concebir y
aprehender, se refugia en los conventos y toma el nombre de
escolástica, nombre que se refiere más a la manera de trasmitirlo en
esas escuelas monacales que a una caracterización filosófica
intrínseca.

En esta forma de pensamiento filosófico, Dios cobra relevancia


significativa como motor y principio-fin de todas las cosas y, en
consecuencia, todo el conocimiento viene y va a Él, razón por la que
para la escolástica el conocimiento se inicia y termina en Dios.

El renacimiento. La concepción monacal del pensamiento no va


acorde con el proceso de cambio y liberación de espíritus y mentes
que ocurre en los ss XV y XVI, cambio que da lugar a la corriente
transformadora llamada renacimiento, que como indica su nombre
es un 're-nacer', es decir, volver-a-nacer y un volver la mirada a esa
forma de conocer, entonces casi olvidada, que viene del mundo
antiguo, especialmente de los griegos. Ese re-nacer se manifiesta en
todas las formas del quehacer humano, artes, letras, ciencias,
medicina y por supuesto en la búsqueda del conocimiento.

Pensadores hitos de este periodo son Descartes, 1596-1659, Locke,


1632-1704, Leibniz, 1640-1716, y al final del periodo Comte, también
de gran influencia en el método científico actual (11).

Descartes. El eje medular del pensamiento de Descartes es la duda


metódica. Descartes recomienda dudar de todo, incluyendo dudar
del conocimiento y de lo captado por los sentidos y aún, lo más

10
osado, dudar del hecho de tener un cuerpo. Esta propuesta de
dudar-de-todo-para-conocer lleva implícita la pregunta hasta qué
punto dudar, pues según él hasta alcanzar algo sobre lo cual 'ya sea
difícil dudar', como por ejemplo “dudar de la existencia del hombre
como ser pensante” y desde esa duda construir el conocer, pero
ahora sobre evidencias.

Descartes deduce que la esencia de la naturaleza del conocimiento


reside en el pensamiento y que todas aquellas cosas que podamos
distinguir claramente con él son ciertas. De esta manera llega a la
sentencia, Cogito, ergo sum, en español 'Pienso, por tanto, existo'. A
esta clara distinción para conocer la llama intuición y afirma que no
hay caminos predeterminados para arribar al conocimiento certero
de la verdad y que esta solo es alcanzable por intuición o deducción,
únicos medios válidos para construir un cuerpo de conocimientos
basado en fundamentos firmes. Sostiene que para alcanzar el
conocimiento se debe fragmentar el problema y luego reacomodar
los 'pedazos', de acuerdo a un orden lógico. Descartes pone su fe en
la razón y en la matemática y a él, además de su matemática y
filosofía, la ciencia actual le debe el método como base de
razonamiento analítico, que ha probado ser útil en el desarrollo de
teorías y ensayos (12).

Locke. Contemporáneo de Descartes examina la naturaleza y los


límites del conocimiento humano y, contradiciéndolo, sitúa su fuente
en la experiencia sensible. Sostiene que el conocer depende
únicamente de ella, por lo que no existe una verdad innata o
accesible solo por razonamiento del intelecto, sino que experiencia y
sentidos son fundamentales para conocer (13).

Leibniz. Compendia su pensamiento y el de toda una época en sus


'Discurso de metafísica' y 'La Teodicea', donde enfrenta el problema
del conocimiento proponiendo un nexo entre la razón y la metafísica
para solucionar grandes problemas, tales el método, el origen de las

11
ideas y del conocimiento, la comunicación de las substancias, el
hombre como razón o de la naturaleza de Dios (14).

Otras corrientes renacentistas. Propio también de este periodo es el


'mecanicismo'. Sostiene que los cuerpos difieren solo en su
complejidad mecánica y que nada en la naturaleza vive realmente;
todo en ella es mecanicismo; así movimiento y conocimiento son
siempre consecuencia de un impulso 'exterior' y los cuerpos se
mueven y conocen 'desde fuera'.

Opuesto a estos entenderes mecanicistas aparece el 'vitalismo' o


'animismo', de ánima, alma. Según esta concepción, el hombre no es
una máquina sino un ser viviente y el conocimiento su natural
característica. Todo en la naturaleza 'vive', aunque el modo de vida
de un cuerpo a otro sea diferente y su movimiento solo efecto y
expresión de un principio vital interior innato a la realidad misma del
cuerpo que se mueve.

La consolidación de escuelas tan disímiles, resultado del auge del


renacimiento, genera esa dicotomía que se soluciona,
aparentemente, con la antedicha tesis de Leibniz de contenido
racional y metafísico.

Comte y el positivismo. El siglo XVII se caracteriza por el desarrollo


de las ciencias exactas. Gauss, Poisson, Leibniz, entre otros, ensayan
diseños de modelos matemáticos para conocer a priori posibilidades
de ocurrencia de un determinado evento y crean pruebas de cálculo
de probabilidades que aún hoy son paradigmas para el manejo de la
estadística en investigación.

En esta etapa del desarrollo del conocimiento destaca Augusto


Comte, quien plantea los elementos fundamentales para el
positivismo, doctrina que admite sin crítica alguna el valor de la
ciencia como tal, lo que aún hoy es base del modelo de investigación
en ciencias empíricas. Otra característica de la epistemología

12
comteana es el monismo metodológico, entendido como la
aplicación de un único método para analizar la ciencia, sea esta
empírica o social. Los planteamientos del positivismo de Comte
todavía son válidos para explicar los fundamentos epistemológicos y
metodológicos en investigación y también la forma más utilizada
para enfocar y enrumbar el pensamiento científico dentro del campo
académico.

El gran aporte del renacimiento para el saber humano son sus


redescubrimientos y cambios en todos los órdenes del pensar y del
saber. Sin embargo, más que sus movimientos filosóficos son los
cambios en física mecánica y en química los que definitivamente
influencian en las concepciones modernas del conocimiento (11).

Empirismo y racionalismo. Luego del renacimiento, dos posiciones


mueven la filosofía: empirismo y racionalismo.

El empirismo, de raíces griegas por Heráclito, es la posición


epistemológica que se caracteriza por no admitir otro medio de
conocimiento que no sea la experiencia. Su auge en las entonces
recién aparecidas ciencias experimentales lleva a la visión del
conocimiento sustentada como teoría de cavilación-consenso
semejante al platoniano reflejo-correspondencia, donde el conocer
se forja como un reflejo del objeto externo en el cerebro, tanto si es
captado directamente por los órganos sensoriales o si es ayudado
por instrumentos de observación; pero, aquí a diferencia de la
concepción de Platón, con deducción a priori.

Como contraparte, el racionalismo valora en extremo la razón, en el


entendido que es la única facultad humana capaz de alcanzar el
conocimiento y afirma que solo la conciencia posee contenidos e
ideas para sustentarlo, por lo que su substancia es la razón. Para el
empirismo, el conocimiento es producto de la percepción sensorial, y
para el racionalismo, su opuesto, lo es de la reflexión racional (15).

13
Kant y el conocimiento. Mientras racionalistas y empiristas ponen su
acento en el objeto-del-conocimiento, Kant lo pondrá en el sujeto-
que-conoce, pues según él el sujeto no encuentra al objeto como
algo que ya es o está dado, sino que lo construye. Considera que el
conocimiento no se fundamenta en la costumbre y precisamente
desarrolla su 'Crítica de la razón pura' para responder a Hume acerca
de la base del conocimiento, que según el inglés 'se fundamenta solo
en la costumbre'.

La teoría kantiana no admite como realidad a la cosa en sí, sino al


propio sujeto, quien porta ya las formas y esquemas universales que
ha obtenido por la experiencia, en el sentido que el intelecto
desconoce las cosas como son en sí mismas (noúmeno) y solo conoce
las que él construye (fenómeno). Es decir, descarta el noúmeno -la
cosa en sí, la realidad tal como es en sí misma y que permanece
incognoscible- y afirma el fenómeno. La epistemología kantiana
conceptúa la subjetividad de los conceptos básicos de espacio-
tiempo y la imposibilidad de llegar a representaciones puramente
objetivas de cosas en sí mismas; para él, aun las categorías tomadas
a priori (deducibles) son estáticas e independientes de la experiencia,
de manera tal que solo tienen condición de posibilidad.

Schopenhauer, no sin sutil ironía, acepta esa distinción en el dilema


kantiano: “La ingeniosa distinción de Kant entre fenómeno y cosa en
sí, es el núcleo de toda su filosofía… y su principal mérito”(15).

Conocimiento y materialismo dialéctico. Hacia el siglo XIX y


conducida por Hegel, Marx, Engels, Vogts y Buchner florece,
principalmente en Alemania, el materialismo, una forma de
pensamiento filosófico como método para analizar la sociedad.
Postula la tenencia de los medios de producción como determinante
de todos los órdenes de la vida, ergo del conocimiento y la
investigación científica. Para el materialismo, conciencia, espíritu y
conocimiento solamente son posibles en cuanto el mundo es
materia. El materialismo sostiene a la materia como sustrato de toda

14
realidad, tanto objetiva -física- como subjetiva -pensamiento,
conocimiento- y su concepción privilegia e independiza lo material
de lo subjetivo (11).

Epistemología pragmática. Para la posibilidad de conocer el


pragmatismo, propone crear modelos capaces de capturar 'toda' la
información relevante y con esta data solucionar o descartar una
hipótesis, algo semejante a lo que hoy ya hace una computadora.
Suponiendo que pragmáticamente tales modelos pudiesen
desarrollarse, su uso sería aberrante para la ciencia y la investigación
científica, pues estas se limitarían a elegir un modelo acorde con la
magnitud del problema-a-resolver, el que sometido a ese análisis
debería solucionarse. Entonces cesaría cualquier investigación y
bastaría aplicar uno de estos modelos 'solucionadores' para tener
respuesta a cualquier interrogante científica.

El relativismo. El relativismo, una de las corrientes radicales del post-


modernismo, sostiene que todo conocimiento es relativo y niega
cualquier absoluto. Al establecer la relatividad del conocer, su visión
va más acorde con las ciencias sociales, que en algunos casos
permite a sus propias hipótesis estar contenidas en el diseño a
analizar, lo que las empíricas no admiten (16).

Constructivismo. El constructivismo concibe al sujeto-que-conoce y


al objeto-por-conocer como entidades interdependientes y asume
que la realidad es, en importante medida, hechura humana y por
tanto el conocimiento solo puede ser construido bajo el control de
algo que ya es conocido. Para el constructivismo no hay cosas, datos,
hechos objetivos o estructuras cognoscentes que se den por
descontados; establece conexiones valederas entre el 'modelo' y la
'cosa-que-representa', lo que puede conducir a relativizar el
conocimiento, pues así cualquier modelo construido por el sujeto es
tan bueno como cualquier otro y entonces no habría manera de
distinguir un conocimiento 'verdadero' o adecuado de uno

15
inadecuado o 'falso'. El constructivismo no concuerda con la idea de
reflejo-correspondencia de la realidad externa en el acto de conocer.

Epistemología evolucionista. Esta concepción parte del


convencimiento que la capacidad de conocer y las estructuras
biológicas concretas relacionadas con él son producto de la selección
natural. Sostiene a la teoría de la evolución como elemento
imprescindible para validar al conocer. Así, el conocimiento resulta
construido por el sujeto, o grupo de sujetos, para adaptarse a su
ambiente con procesos realizados a diferentes niveles -biológico,
psicológico o social- y su estructuración final deviene solo en el
ajuste de partes preexistentes. En cada 'neoestructuración'
solamente se retienen las combinaciones o estructuras que
contribuyan en forma preponderante a la supervivencia y
reproducción del sujeto dentro de su ambiente, el resto 'regresiona'
o desaparece. Incorpora a sí el concepto de la evolución de las
especies; por tanto, para el evolucionismo, el conocimiento solo es
un instrumento pasivo desarrollado para ayudar a la
supervivencia (2,11).

Memética. Con la epistemología evolucionista y el constructivismo


como antecesores, pero con un enfoque más radical, aparece la
memética, propuesta inicialmente por el etólogo Dawkins. Según él,
memética es la “Ciencia que estudia los memes y sus efectos
sociales” y su núcleo conceptual se centra en identificar e
individualizar al meme, cual un gen en genética, como unidad de
transmisión de información del conocimiento. Así, el meme deviene
en la unidad básica en que se puede dividir el acervo cultural o la
herencia intelectual de una sociedad. Para explicar el desarrollo del
conocimiento, la memética propone alcances más afines a la
comunicación y a procesos sociales; pero, en lugar de entender al
conocer como construido por el sistema social lo ve más bien a la
inversa, ve al sistema social como construido por el conocimiento (17).

16
Hasta aquí este breve hilvanar de las concepciones epistemológicas
más relevantes en la consolidación del conocimiento científico, que
describe someramente su desarrollo, útil en cuanto permite
entender cómo desde una precaria e inicial abstracción el hombre
llega a enfocar el conocer como dependiente de su circunstancia y en
cambio continuo, a tal punto que conceptos muy actuales pero no
tangibles a la grossa realidad, al romper paradigmas, pueden llegar a
ser incongruentes con su mundo físico ya validado: conceptuar la
materia oscura, las súper simetrías o el bosón de Higgs, son buenos
ejemplos.

No obstante que el final del siglo XX trae cambios, y ¡qué cambios!,


estos no son nuevas o actualizadas concepciones sobre el
conocimiento, sino más bien avances en la forma de transmitirlo,
hecho que comienza ya en los 70's con el masivo desarrollo
comercial de la computadora personal, luego la transmisión de
imágenes en tiempo real fuera del consabido sistema de televisión,
la nanotecnología y por último los avances fantásticos en el sistema
de acopio y distribución de datos –buscadores e internet.

Sin embargo, este vertiginoso avance del conocimiento ha


desbordado la capacidad de memoria del h. sapiens -locus minor en
la evolución de su cerebro- pues se ha visto imposibilitado de
desarrollarla aceleradamente para que vaya acorde con esa
abrumadora cantidad de información que hoy posee. Mas ha hallado
solución parcial y temporal al fabricarse un 'hemisferio cerebral
accesorio' para incrementar y manejar su memoria, la computadora
portátil, hoy aditamento sine qua non en su vida diaria, pues carga
con ella donde quiera que vaya, aunque previsiblemente por muy
poco tiempo y solo hasta que la tecnología le permita incorporar a su
encéfalo un nanochip de memoria artificial. Es de esperar que este
atajo no retarde el desarrollo evolutivo del cerebro humano.

17
En este punto se encuentra hoy el h. sapiens orondo, por cuánto
tiempo dependerá solo de la velocidad de desarrollo de la
investigación científica.

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Los Conceptos de Conocimiento,


Epistemología y Paradigma
En torno al Concepto de Epistemología

Anteriormente se mencionó, entre otras cosas, que existían varios


tipos de conocimiento, entre ellos el conocimiento científico, pero
esta forma particular de conocimiento supone una imagen, una
teoría de la ciencia que trate de explicar la naturaleza, la diversidad,
los orígenes, los objetivos y limitaciones del conocimiento científico.
Es aquí donde aparece La Epistemología, que viene a ser una rama
de la filosofía encargada de los problemas filosóficos que rodean la
teoría del conocimiento científico, deriva etimológicamente de la
palabra griega episteme que significa, conocimiento verdadero. Es
necesario dejar claro que en un principio, la tradición de la lengua
española consideraba comúnmente los términos epistemología y
gnoseología como sinónimos, pero posteriormente se acordó utilizar
el término gnoseología en sentido general de teoría del
conocimiento, sin precisar qué tipo de conocimiento se trata y el
término epistemología quedo para referirse específicamente a la
teoría del conocimiento científico.

La epistemología es una actividad intelectual que reflexiona sobre la


naturaleza de la ciencia, sobre el carácter de sus supuestos, es decir,
18
estudia y evalúa los problemas cognoscitivos de tipo científico. Es
ésta pues, quien estudia, evalúa y critica el conjunto de problemas
que presenta el proceso de producción de conocimiento científico.
Además, se puede describir como una ciencia que se fundamenta en
la diversidad y no en la unidad del espíritu científico, por lo tanto,
elabora su propio discurso. Es decir, se constituye en una ciencia que
discute sobre la ciencia y en consecuencia sobre el conocimiento.

En líneas anteriores, se dijo que la epistemología trata los problemas


filosóficos de la teoría del conocimiento científico, pero, ¿qué
podemos considerar como un problema epistemológico?, he aquí
algunos ejemplos: las cuestiones que conciernen a la definición y la
caracterización de los conceptos científicos, el problema de la
construcción de los términos teóricos de la ciencia, las concepciones
metodológicas, las condiciones operatorias y técnicas del proceso de
investigación, la naturaleza de las leyes científicas, la estructura
lógica y la evolución de las teorías científicas, la naturaleza de la
explicación científica, la fundamentación del conocimiento y la
búsqueda de la verdad.

Como ya se mencionó, una de las funciones de la epistemología es


estudiar el origen del conocimiento, pero en este campo no se ha
podido llegar a un acuerdo. Cuatro son las escuelas epistemológicas
que plantean su posición en cuanto al origen del conocimiento. Estas
doctrinas son: el racionalismo, el empirismo, la fenomenología y la
hermenéutica, las cuales se procederá a describir a continuación.

El Racionalismo

Esta escuela epistemológica sostiene que el conocimiento tiene su


origen en la razón, afirma que un conocimiento sólo es realmente
tal, cuando posee necesidad lógica y validez universal. En tal sentido
se afirma que la razón es capaz de captar principios evidentes de los
cuales luego deduce otras verdades. Se afirma que existen ideas
innatas, es decir que nacemos con ciertos contenidos, estructuras

19
que son comunes en todos los hombres. El racionalismo tiene sus
principales exponentes en Platón, Descartes, Spinoza, Leibnitz y
Popper.

Platón propone la teoría de las ideas según la cual existen un


conjunto de esencias eternas, invisibles y dotadas de un tipo de
existencia diferente al de las cosas materiales, por lo tanto,
habitamos en un mundo de sombras, conformado por meros reflejos
de un mundo ideal, basado en la teoría de las ideas, lo que indica que
nuestros sentidos nos engañan y que las cosas reales se encuentran
en un mundo que nos es inaccesible.

Rene Descartes al enfrentarse a todo el legado de conocimientos


que había adquirido en sus estudios los encontró inconsistentes y
decidió, como método de estudio, el dudar del conocimiento mismo
(Descartes 1999), e incluso de sí mismo, llegando a la conclusión de
que su duda (duda metódica), confirmaba su propia razón y
existencia, el razonamiento confirmo su razonamiento. Esto lo
condujo a enunciar su llamado método, el cual ha dominado las
ciencias desde entonces.

Baruch Spinoza en su obra Ética Demostrada Según el Orden


Geométrico (Spinoza 1996), establece que el universo es igual a Dios,
que es la sustancia que llena todas las cosas, para Spinoza el
concepto de sustancia no está relacionado con entidades físicas, sino
más bien es una entidad metafísica, de la cual establece que los
hombres sólo tenemos acceso a dos de sus atributos, la extensión, y
la racionalidad.

Gottfried Wilhelm Leibnitz afirma que el universo está formado de


sustancias inmateriales de las cuales sólo una especie está dotada de
reflexión (González 2000), éstas son las denominadas mónadas y
están unidas entre si por su causalidad ideal y comunicándose para
formar una armonía universal perfecta. Leibnitz establece el
concepto de fuerza como agente principal de la naturaleza.

20
Karl Popper afirma que existen tres tipos de realidad o mundos
(Popper 1999), el objetivo conformado por los objetos materiales, el
de las experiencias mentales subjetivas y el producto de la actividad
intelectual y cultural. Popper critica el criterio de verificación y
propone el criterio de falsabilidad, según esto las teorías científicas
no pueden ser verificadas completamente por la experiencia, en
cambio sí pueden ser falseadas por ésta, para lo cual basta con
observar un ejemplo contrario a la teoría.

El Empirismo

Sostiene que la única causa del conocimiento humano es la


experiencia, bajo tal supuesto el espíritu humano, por naturaleza,
está desprovisto de todo conocimiento, por lo tanto, no existe
ningún tipo de conocimiento innato. Una de las corrientes filosóficas
procedentes del empirismo, que destaca por su importancia, es el
Positivismo (y el Positivismo Lógico), que indica que la ciencia es el
conocimiento de los hechos, de los sucesos observables y medibles.
El empirismo y el positivismo tienen sus principales representantes
en Bacon, Locke, Hume, Berkeley, Comte y el Círculo de Viena.

Francis Bacon se manifiesta como crítico de la forma de investigar de


la edad media (Bacon 2003), afirmando que es preciso partir de la
experiencia y no de los conceptos, que es necesario sustituir el
método deductivo por el inductivo, que toda investigación debe
partir de la observación y la formulación de hipótesis, y que la
investigación debe ser sistemática y rigurosa.

John Locke es considerado como el fundador del empirismo


moderno, afirma que el entendimiento proviene del conocimiento
sensible, afirma que, de las sensaciones, o ideas simples, provienen
por asociación las otras ideas, o complejas. En su obra refuta la
teoría innatista sobre las ideas (Locke 1998).

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David Hume afirma que el conocimiento humano se fundamenta en
impresiones sensibles e ideas, que se forman a través de los datos
percibidos por los sentidos, por lo que no podemos ir más allá de los
sentidos, y resulta infructuoso tratar de abarcar las ideas (Hume
1998).

George Berkeley afirma que el mundo es expresión del acto de


percibir, por ende, los seres sólo existen en la medida en que son
percibidos. Afirma que toda idea tiene un origen vivencial y no
pueden trasladar al hombre a un plano metafísico (Berkeley 1990).

Auguste Comte plantea la existencia de tres etapas históricas en la


evolución de la cultura humana, la teológica, la metafísica y la
positiva. En la primera el pensamiento está dominado por las
creencias en divinidades y deidades, en la segunda los conceptos
pasan a ser construcciones verbales vacías y en la tercera la ciencia
es liberada de la religión y los conceptos oscuros, basándose en
hechos y datos medibles, cuantificables (Comte 2000).

El Círculo de Viena constituyó un grupo de filósofos y científicos


dentro de los que destacaron Schlick, Carnap, Neurath, Hahn, Feigl y
Kraft, que mantenían un programa que consistía en la construcción
de una ciencia unificada bajo la observación y el lenguaje de lógica.
Según esto, los enunciados científicos son verdades lógico-
matemáticas y bien deben ser reducidos a un lenguaje observacional
(Carnap 1992).

En este punto es importante hacer mención a Inmanuel Kant quien


plantearía una crítica a ambas escuelas epistemológicas (Kant 1984,
2000), afirmando que si bien todo conocimiento empieza por la
experiencia, no todo conocimiento procede de ella. Establece la
existencia de ciertas estructuras en los sujetos que hacen posible el
conocimiento, éstas son previas a toda experiencia y son iguales en
todos los sujetos, afirma que el error de la metafísica está en buscar

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lo incondicionado usando las categorías más allá de la experiencia.
Esta escuela filosófica recibe el nombre de Criticismo.

La Fenomenología

La fenomenología parece replantear los principios del empirismo


dándoles nueva vida y significado, el conocimiento no es producto de
la simple experimentación ni es el resultado de las impresiones
sensoriales, el conocimiento es el resultado de la vivencia, de la
participación en el objeto de estudio, ya el observador no será un
ente pasivo, dedicado a la simple medición y recolección de datos,
ahora es parte del objeto de estudio y la vivencia de éste es parte del
proceso de comprensión del fenómeno. La fenomenología tiene en
Husserl su fundador y principal exponente, otro filósofo destacado
fue Heidegger, quien fue discípulo de Husserl y quien lo sustituyo en
su cátedra de la Universidad de Friburgo.

Edmund Husserl tomó como objetivo la creación de una filosofía que


fuera una ciencia rigurosa. Su proyecto implicaba el volver a
fundamentar la ciencia en la conciencia y en el mundo de la vida,
considera que para lograr una ciencia rigurosa hay que ir a las cosas
en si, los fenómenos, y éstos son las vivencias que suceden en la
conciencia. Para la fenomenología ser es aparecer en la conciencia, y
nuestra conciencia es siempre conciencia de un fenómeno, y todo
fenómeno está en la conciencia (Szilasi 2003).

Martin Heidegger plantea un estudio de la existencia humana, el


hombre es un “Dasein” (ser-ahí), situado en un plexo de significados,
de sentidos. La existencia es comprender e interpretar. (Heidegger
1997).

La Hermenéutica

Si bien en algunas fuentes es concebida como una técnica o método


de análisis de textos, aquí es descrita desde la óptica del acceso al

23
conocimiento a través del “estudio” de las construcciones discursivas
de un autor, una ciencia, una cultura, etc., con el propósito de
comprender su significado (sentido), en tal sentido, la hermenéutica
sostiene la no existencia de un saber objetivo, transparente ni
desinteresado sobre el mundo. Tampoco el ser humano es un
espectador imparcial de los fenómenos. Antes bien, cualquier
conocimiento de las cosas viene mediado por una serie de prejuicios,
expectativas y presupuestos recibidos de la tradición que
determinan, orientan y limitan nuestra comprensión. La
hermenéutica acepta la finitud de la voluntad y la cognición humana,
pretende recuperar el juicio reflexivo como forma de conocer, para
ello tiene al discurso como objeto de estudio. Tiene su principal
exponente a Gadamer.
Hans-Georg Gadamer intenta recuperar el dialogo humano y el
debate público sobre ciertas cuestiones, es decir pretende recuperar
el juicio reflexivo como forma de conocer (Gadamer 1998), busca
rescatar una forma de saber pre-científico entendido como un
determinado saber del hombre que da al hombre la oportunidad de
hacer ciencia. El principal aporte de Gadamer a la hermenéutica es
su metodología universal y lógica superior que sobrepasa y
comprende a los métodos de la ciencia. Para Gadamer, el modo de
comprender humano es puramente interpretativo, construyendo
una realidad propia a través de la interpretación de una realidad
captada. De allí que todo conocimiento sea interpretación que
implica el reconocimiento de la realidad comprendida, en tal sentido,
se afirma la existencia de dos realidades: una captada y una
comprendida.

De la descripción de estas cuatro escuelas epistemológicas emergen


dos tendencias. La primera que implica la existencia de un mundo
externo, en el cual no tenemos influencia y al que accesamos de
forma objetiva, apoyada por el racionalismo y el empirismo y la
segunda que sostiene la existencia de un mundo interior en
nosotros, que afecta e influencia la aprehensión del conocimiento
del mundo que nos rodea, tendencia que ha surgido a partir del siglo

24
XX, a raíz de la aparición de la fenomenología y la hermenéutica
como posiciones epistemológicas.

En conclusión, la epistemología se identifica no sólo con la filosofía


de la ciencia, sino de igual modo con la crítica metodológica de la
ciencia, en la medida en que tal crítica tiende a formular racional y
sistemáticamente las condiciones de validez, los requisitos
metodológicos de los juicios asumidos por los científicos, en fin, la
epistemología pretende reconstruir racionalmente el concepto de
conocimiento científico. Además, el significado de una ciencia, de
una teoría, de un método, de una investigación, no se comprende si
no se esclarece el fondo epistemológico sobre el cual se sustenta; el
conocimiento científico no tiene fundamento en sí mismo, depende
de otro discurso que lo legitima: una epistemología, un paradigma.
Paradigma, una visión del mundo

Este es un término que pareciera estar de moda, y quizás su


utilización se realiza un poco a la ligera, ya que, en la mayoría de los
casos no se conoce su verdadero sentido. A continuación, se
dilucidará, en torno de éste, con el fin de que emerja su significado.

Un paradigma es pues una estructura conceptual, de creencias


metodológicas y teorías entrelazadas que abre el campo de visión, de
una comunidad científica específica, formando su concepción del
mundo (cosmovisión), a la vez que la construye como tal (Kunh
1975).

En otras palabras, un paradigma vendría a ser una estructura


coherente constituida por una red de conceptos a través de los
cuales ven su campo los científicos, constituida por creencias
metodológicas y teóricas entrelazadas que permiten la selección,
evaluación y crítica de temas, problemas y métodos. Involucra el
compromiso entre los miembros de una comunidad científica, todo
lo cual implica una definición específica del campo de la ciencia

25
correspondiente, y se expresa en una tradición orgánica de
investigación.

El estudio de los paradigmas es lo que prepara principalmente al


estudiante para entrar a formar parte como miembro de la
comunidad científica particular con la que trabajará más tarde.

Son muchos los paradigmas que ha adoptado la ciencia en el


transcurrir de los siglos, ya que los paradigmas cambian y se
transforman, pero ¿a qué se debe el surgimiento de un nuevo
paradigma?, la respuesta es sencilla, se debe a una revolución
científica.

Cada revolución es una oportunidad de pasar de un paradigma a


otro. Si se desarrolla una crisis, originada por un enigma no resuelto
por el paradigma actual, es esencial para el progreso de la ciencia un
cambio de paradigma, obligando a los científicos a buscar nuevos
horizontes.
Estudiando el registro de la investigación pasada, surge la tentación
de afirmar que cuando cambian los paradigmas, el mundo mismo
cambia con ellos. Guiados por un nuevo paradigma, los científicos
adoptan nuevos instrumentos y buscan en lugares nuevos. Lo que es
todavía más importante, durante las revoluciones los científicos ven
cosas nuevas y diferentes al mirar con instrumentos conocidos y en
lugares donde ya habían buscado antes. Es algo así como si la
comunidad profesional fuera transportada repentinamente a otro
planeta, donde los objetos familiares se ven bajo una luz diferente y,
además, se le unen otros objetos desconocidos. Por supuesto, no
sucede nada de esto, no hay trasplantación geográfica; fuera del
laboratorio, la vida cotidiana continúa como antes. Sin embargo, los
cambios de paradigma hacen que los científicos vean el mundo de
investigación, que le es propio, de manera diferente. En la medida en
que su único acceso para ese mundo se lleva a cabo a través de lo
que ven y hacen, es posible decir que, después de una revolución, los
científicos responden a un mundo diferente.

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Una de las características fundamentales de los paradigmas es su
inconmensurabilidad, es decir, ninguno se puede considerar mejor o
peor que el otro, es simplemente una posición particular de la
ciencia, que hegemoniza en un determinado periodo histórico. Es
bueno dejar claro que para que una posición científica pueda ser
considerada como un paradigma, debe contar con el consenso total
de la comunidad científica que lo representa.

A esta altura ya se ha explicado, a grandes rasgos, que es un


paradigma y el proceso de surgimiento del mismo, ahora bien, ¿qué
implica el mirar la realidad bajo el enfoque de un paradigma
específico?, antes se debe aclarar otra característica fundamental del
paradigma, este debe estar sustentado por supuestos ontológicos y
epistemológicos. Pero ¿qué es un supuesto ontológico?, o mejor aún,
¿qué se supone que es ontología? La ontología es el estudio del ente
en cuanto a tal. Por ello es llamada la teoría del ser, es decir, el
estudio de las cosas: ¿qué es?, ¿cómo es? y ¿cómo es posible? La
ontología se ocupa de establecer las categorías fundamentales o
modos generales de ser de las cosas. Entonces, supuestos
ontológicos son supuestos acerca de la realidad o del ser esencial de
las cosas. Sobre el concepto de epistemología ya se discutió y se
aclaró con anterioridad. Basado en esa información, se puede
afirmar que un supuesto epistemológico implica el cómo se conoce
la realidad, desde un paradigma en particular.

Ya aclaradas las dudas planteadas, se puede pasar a explicar qué


implica mirar la realidad bajo el enfoque de un paradigma específico,
lo cual se hará a continuación a través de un ejemplo.

Hasta los años 1950 el paradigma predominante en la ciencia era el


mecanicista, y recordando el significado de paradigma, ¿qué significa
abrir el campo de visión de una época en términos mecanicistas?
Una respuesta sencilla a esta pregunta es decir que ello significa ver
el mundo como una máquina. Qué implica esto en función de los

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supuestos ontológicos y epistemológicos que subyacen a la visión
mecanicista del mundo. Grosso modo, la visión mecanicista de la
realidad supone verla compuesta de piezas básicas o elementales
que interactúan mecánicamente para realizar algún proceso, como
las piezas de un reloj lo hacen para dar la hora. Entonces, dado que
el mecanicismo supone que todo está hecho a imagen y semejanza
de una máquina, dado que toda máquina supone un diseñador que
es su creador, entonces conocer la realidad es desmontar la máquina
que ha sido creada por el gran diseñador que a la luz del
cartesianismo es Dios.

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