Martin Fierro
Martin Fierro
(1834-1886)
Martín Fierro
(1872)
Querido amigo:
No le niegue su protección, Ud. que conoce bien todos los abusos y todas las desgracias de que es
víctima esa clase desheredada de nuestro país. Es un pobre gaucho, con todas las imperfecciones de
forma que el arte tiene todavía entre ellos, y con toda la falta de enlace en sus ideas, en las que no
existe siempre una sucesión lógica, descubriéndose frecuentemente entre ellas apenas una relación
oculta y remota. Me he esforzado, sin presumir haberlo conseguido, en presentar un tipo que
personificara el carácter de nuestros gauchos, concentrando el modo de ser, de sentir, de pensar y
de expresarse, que les es peculiar, dotándolo con todos los juegos de su imaginación llena de
imágenes y de colorido, con todos los arranques de su altivez, inmoderados hasta el crimen, y con
todos los impulsos y arrebatos, hijos de una naturaleza que la educación no ha pulido y suavizado.
Cuantos conozcan con propiedad el original podrán juzgar si hay o no semejanza en la copia.
Quizá la empresa habría sido para mí más fácil, y de mejor éxito, si sólo me hubiera propuesto
hacer reír a costa de su ignorancia, como se halla autorizado por el uso en este género de
composiciones; pero mi objeto ha sido dibujar a grandes rasgos, aunque fielmente, sus costumbres,
sus trabajos, sus hábitos de vida, su índole, sus vicios y sus virtudes; ese conjunto que constituye el
cuadro de su fisonomía moral, y los accidentes de su existencia llena de peligros, de inquietudes, de
inseguridad, de aventuras y de agitaciones constantes.
Y he deseado todo esto, empeñándome en imitar ese estilo abundante en metáforas, que el gaucho
usa sin conocer y sin valorar, y su empleo constante de comparaciones tan extrañas como
frecuentes; en copiar sus reflexiones con el sello de la originalidad que las distingue y el tinte
sombrío de que jamás carecen, revelándose en ellas esa especie de filosofía propia que, sin estudiar,
aprende en la misma naturaleza, en respetar la superstición y sus preocupaciones, nacidas y
fomentadas por su misma ignorancia; en dibujar el orden de sus impresiones y de sus afectos, que él
encubre y disimula estudiosamente, sus desencantos, producidos por su misma condición social, y
esa indolencia que le es habitual, hasta llegar a constituir una de las condiciones de su espíritu; en
retratar, en fin, lo más fielmente que me fuera posible, con todas sus especialidades propias, ese tipo
original de nuestras pampas, tan poco conocido por lo mismo que es difícil estudiarlo, tan
erróneamente juzgado muchas veces, y que, al paso que avanzan las conquistas de la civilización, va
perdiéndose casi por completo.
Sin duda que todo esto ha sido demasiado desear para tan pocas páginas, pero no se me puede
hacer un cargo por el deseo sino por no haberlo conseguido.
Una palabra más, destinada a disculpar sus defectos. Páselos Ud. por alto, porque quizá no lo sean
todos los que, a primera vista, puedan parecerlo, pues no pocos se encuentran allí como copia o
imitación de los que lo son realmente. Por lo demás, espero, mi amigo, que Ud. lo juzgará con
benignidad, siquiera sea porque MARTÍN FIERRO no va de la ciudad a referir a sus compañeros
lo que ha visto y admirado en un 25 de Mayo u otra función semejante, referencias algunas de las
cuales, como en Fausto y varias otras, son de mucho mérito ciertamente, sino que cuenta sus
trabajos, sus desgracias, los azares de su vida de gaucho, y Ud. no desconoce que el asunto es más
difícil de lo que muchos se lo imaginarán.
Y con lo dicho basta para preámbulo, pues ni MARTÍN FIERRO exige más, ni Ud. gusta mucho
de ellos, ni son de la predilección del público, ni se avienen con el carácter de
Su verdadero amigo
JOSÉ HERNÁNDEZ 10
Con la guitarra en la mano
Buenos Aires, diciembre de 1872. Ni las moscas se me arriman,
Naides me pone el pie encima, ]
I Y cuando el pecho se entona,
Hago gemir a la prima
Y llorar a la bordona.
1
Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela, 11
Que el hombre que lo desvela ] Yo soy toro en mi rodeo
Una pena extraordinaria Y torazo en rodeo ajeno;
Como la ave solitaria Siempre me tuve por güeno
Con el cantar se consuela. Y si me quieren probar,
Salgan otros a cantar
Y veremos quién es menos
2
Pido a los Santos del Cielo
Que ayuden mi pensamiento; [……………………….]
Les pido en este momento
Que voy a cantar mi historia 14
Me refresquen la memoria Soy gaucho, y entiendaló
Y aclaren mi entendimiento. Como mi lengua lo explica:
Para mi la tierra es chica
[………………………..] Y pudiera ser mayor;
Ni la víbora me pica
Ni quema mi frente el sol.
6
Cantando me he de morir
Cantando me han de enterrar, 15
Y cantando he de llegar Nací como nace el peje
Al pie del eterno padre: En el fondo de la mar;
Dende el vientre de mi madre ] Naides me puede quitar
Vine a este mundo a cantar. Aquello que Dios me dio
Lo que al mundo truje yo
Del mundo lo he de llevar.
[………………………]
16
9
Mi gloria es vivir tan libre
Yo no soy cantor letrao,
Como el pájaro del cielo:
Mas si me pongo a cantar
No hago nido en este suelo
No tengo cuándo acabar
Ande hay tanto que sufrir,
Y me envejezco cantando:
Y naides me ha de seguir
Las coplas me van brotando
Cuando yo remuento el vuelo. ]
Como agua de manantial.
[………………………...]
18 31
Y sepan cuantos escuchan !Ah, tiempos!... !Si era un orgullo ]
De mis penas el relato, Ver jinetear un paisano!
Que nunca peleo ni mato Cuando era gaucho baquiano, ]
Sino por necesidá, Aunque el potro se boliase,
Y que a tanta alversidá No había uno que no parase
Sólo me arrojó el mal trato Con el cabresto en la mano.
19 32
Y atiendan la relación Y mientras domaban unos,
Que hace un gaucho perseguido, ] Otros al campo salían
Y la hacienda recogían,
Que padre y marido ha sido
Las manadas repuntaban,
Empeñoso y diligente, Y ansí sin sentir pasaban
Y sin embargo la gente Entretenidos el día.
Lo tiene por un bandido.
33
II Y verlos al cair la tarde
En la cocina riunidos,
20 Con el juego bien prendido
Ninguno me hable de penas, Y mil cosas que contar,
Porque yo penando vivo, Platicar muy divertidos
Y naides se muestre altivo Hasta después de cenar.
Aunque en el estribo esté:
Que suele quedarse a pie 34
El gaucho más alvertido. Y con el buche bien lleno
Era cosa superior
21 Irse en brazos del amor
Junta esperencia en la vida A dormir como la gente,
Hasta pa dar y prestar Pa empezar el día siguiente
Quien la tiene que pasar Las fainas del día anterior.
Entre sufrimiento y llanto,
Porque nada enseña tanto [………………………..]
Como el sufrir y el llorar.
43
22 Estaba el gaucho en su pago
Viene el hombre ciego al mundo, ] Con toda siguridá,
Cuartiandolo la esperanza, Pero aura... ¡barbaridá!,
Y a poco andar ya lo alcanzan ] La cosa anda tan fruncida,
Las desgracias a empujones, Que gasta el pobre la vida
¡La pucha, que trae liciones En juir de la autoridá.
El tiempo con sus mudanzas!
[………………………..]
II
46
23 Y el lomo le hinchan a golpes, ]
Yo he conocido esta tierra Y le rompen la cabeza,
En que el paisano vivía Y luego con ligereza,
Y su ranchito tenía Ansí lastimao y todo,
Y sus hijos y mujer... Lo amarran codo a codo
Era una delicia el ver Y pa el cepo lo enderiezan.
Como pasaba sus días.
47
[………………………….] Ahi comienzan sus desgracias, ]
Ahi principia el pericón,
Porque ya no hay salvación, Por los lomos con la espada,
Aunque usté quiera o no quiera, Y aunque usté no hiciera nada, ]
Lo mandan a la frontera Lo mesmito que en Palermo,
O lo echan a un batallón. Le daban cada cepiada
Que lo dejaban enfermo.
48
Ansí empezaron mis males 70
Lo mesmo que los de tantos; ¡Y que indios, ni que servicio; ]
Si gustan... en otros cantos Si allí no había ni cuartel!
Les diré lo que he sufrido: Nos mandaba el Coronel
Después que uno está... perdido ] A trabajar en sus chacras,
No lo salvan ni los santos. Y dejábamos las vacas
que las llevara el infiel.
[……………………….]
71
52 Yo primero sembré trigo
Cantando estaba una vez Y después hice un corral,
En una gran diversión, Corté adobe pa un tapial,
Y aprovechó la ocasión Hice un quincho, corté paja...
Como quiso el Juez de Paz... La pucha que se trabaja
Se presentó, y ahí nomás Sin que le larguen un rial!.
Hizo una arriada en montón.
[…………………………]
[………………………….]
73
60 Más de un año nos tuvieron
Al mandarnos nos hicieron En esos trabajos duros;
Mas promesas que a un altar, Y los indios, le asiguro
El Juez nos jue a proclamar Dentraban cuando querían:
Y nos dijo muchas veces: Como no los perseguían,
Muchachos, a los seis meses Siempre andaban sin apuro.
Los van a ir a relevar.
[…………………………..]
[………………………….]
66
En la lista de la tarde VI
El jefe nos cantó el punto
diciendo: -Quinientos juntos 156
Llevará el que se resierte; Vamos dentrando recién
Lo haremos pitar del juerte, A la parte más sentida,
Mas bien dése por dijunto-. Aunque es todita mi vida
De males una cadena:
[…………………………..] A cada alma dolorida
Le gusta cantar sus penas.
68
Al principio nos dejaron [……………………..]
De haraganes criando sebo,
Pero después... no me atrevo 165
A decir lo que pasaba... Una noche que riunidos
¡Barajo!... si nos trataban Estaban en la carpeta
Como se trata a malevos. Empinando una limeta
El Jefe y el Juez de Paz,
69 Yo no quise aguardar más,
Porque todo era jugarle Y me hice humo en un sotreta. ]
[…………………………] 181
Tal vez los verán sufrir
168 Sin tenerles compasión;
Volvía al cabo de tres años Puede que alguna ocasión,
De tanto sufrir al ñudo Aunque los vean tiritando,
Resertor, pobre y desnudo, Los echen de algún jogón
A procurar suerte nueva; Pa que no estén estorbando.
Y lo mesmo que el peludo
Enderecé pa mi cueva. 182
Y al verse ansina espantaos
169 Como se espanta a los perros, ]
No hallé ni rastro del rancho: Irán los hijos de Fierro,
¡Sólo estaba la tapera! Con la cola entre las piernas,
¡Por Cristo si aquello era A buscar almas mas tiernas
Pa enlutar el corazón! O esconderse en algún cerro.
¡Yo juré en esa ocasión
Ser más malo que una fiera! [………………………….]
[……………………] 184
Yo he sido manso primero,
176 Y seré gaucho matrero;
En mi triste circunstancia,
¡Y la pobre mi mujer, Aunque es mi mal tan projundo, ]
Dios sabe cuánto sufrió! Nací y me he criado en estancia. ]
Me dicen que se voló Pero ya conozco el mundo.
Con no sé qué gavilán:
[………………………]
Sin duda a buscar el pan
Que no podía darle yo. VIII
177 [………………………]
No es raro que a uno le falte
Lo que a algún otro le sobre 195
Si no le quedó ni un cobre Al ver llegar la morena,
Sino de hijos un enjambre. Que no hacía caso de naides,
Qué más iba a hacer la pobre Le dije con la mamúa:
Para no morirse de hambre? -Va...ca...yendo gente al baile.- ]
[…………………………] 196
La negra entendió la cosa
179 Y no tardó en contestarme,
Como hijitos de la cuna Mirándome como a un perro:
Andarán por ahí sin madre; -Mas vaca será su madre.
Ya se quedaron sin padre,
Y ansí la suerte los deja [……………………….]
Sin naides que los proteja
Y sin perro que les ladre.
198
-!Negra linda!-... dije yo.
180 -Me gusta... pa la carona-;
Los pobrecitos tal vez Y me puse a champurriar
No tengan ande abrigarse, Esta coplita fregona:
Ni ramada ande ganarse,
Ni rincón ande meterse,
199
Ni camisa qué ponerse,
-A los blancos hizo Dios,
Ni poncho con qué taparse.
A los mulatos San Pedro,
A los negros hizo el diablo Y me le afirmé al moreno,
Para tizón del infierno.- Dándole de punta y hacha
Pa dejar un diablo menos.
200
Había estao juntando rabia 215
El moreno dende ajuera; Por fin en una topada
En lo escuro le brillaban En el cuchillo lo alcé,
Los ojos como linterna. Y como un saco de güesos
Contra un cerco lo largué.
201
Lo conocí retobao, 216
Me acerqué y le dije presto: Tiró unas cuantas patadas
-Po...r...rudo que un hombre sea Y ya cantó pal carnero:
Nunca se enoja por esto.- Nunca me puedo olvidar
De la agonía de aquel negro.
202
Corcovió el de los tamangos [……………………….]
Y creyéndose muy fijo:
-!Mas porrudo serás vos, CRUZ
Gaucho rotoso!-, me dijo.
XII
[……………………..]
[……………………….]
209
El negro me atropelló 354
Como a quererme comer; Ya conoce, pues, quién soy;
Me hizo dos tiros seguidos Tenga confianza conmigo:
Y los dos le abarajé. Cruz le dio mano de amigo,
Y no lo ha de abandonar;
210 Juntos podemos buscar
Yo tenía un facón con S, Pa los dos un mesmo abrigo.
Que era de lima de acero;
Le hice un tiro, lo quitó 355
Y vino ciego el moreno; Andaremos de matreros
Si es preciso pa salvar;
211 Nunca nos ha de faltar
Y en el medio de las aspas Ni un güen pingo pa juir,
Un planazo le asenté, Ni un pajal ande dormir,
Que lo largue culebriando Ni un matambre que ensartar. ]
Lo mesmo que buscapié.
[……………………….]
212
Le coloriaron las motas 360
Con la sangre de la herida, ¡Pucha! si usté los oyera,
Y volvió a venir jurioso Como yo en una ocasión
Como una tigra parida. Tuita la conversación
Que con otro tuvo el Juez;
213 Le asiguro que esa vez
Y ya me hizo relumbrar Se me achicó el corazón.
Por los ojos el chuchillo,
Alcanzando con la punta 361
A cortarme en un carrillo. Hablaban de hacerse ricos
Con campos en la fronteras,
214 De sacarla más ajuera,
Me hirvió la sangre en las venas ] Donde había campos baldidos ]
Y llevar de los partidos Ya que aquí no la tenemos;
Gente que la defendiera. Menos males pasaremos
Y ha de haber grande alegría
362 El día que nos descolguemos
Todos se güelven proyetos En alguna toldería.
De colonias y carriles,
Y tirar la plata a miles 383
En los gringos enganchaos, Fabricaremos un toldo,
Mientras al pobre soldao Como lo hacen tantos otros,
Le pelan la cucha... !ah, viles! ] Con unos cueros de potro,
Que sea sala y sea cocina.
[………………………..] ¡Tal vez no falte una china
Que se apiade de nosotros!
XIII
384
MARTÍN FIERRO Allá no hay que trabajar,
Vive uno como un señor;
367 De cuando en cuando un malón, ]
-Ya veo que somos los dos Y si de él sale con vida,
Astillas del mesmo palo: Lo pasa echao panza arriba
Yo paso por gaucho malo Mirando dar güelta el sol.
Y usté anda del mesmo modo; ]
Y yo, pa acabarlo todo, [……………………….]
A los indios me refalo.
388
368 En este punto el cantor
Pido perdón a mi Dios Buscó un porrón pa consuelo, ]
Que tantos bienes me hizo, Echó un trago como un cielo,
Pero dende que es preciso Dando fin a su argumento;
Que viva entre los infieles, Y de un golpe el instrumento
Yo seré cruel con los crueles: Lo hizo astillas contra el suelo.
Ansí mi suerte lo quiso.
389
[…………………………] -Ruempo -dijo-, la guitarra,
Pa no volverme a tentar;
374 Ninguno la ha de tocar,
Y yo empujao por las mías Por siguro tengaló;
Quiero salir de este infierno: Pues naides ha de cantar
Ya no soy pichón muy tierno Cuando este gaucho cantó.-
Y sé manejar la lanza,
Y hasta los indios no alcanza [………………………]
La facultá de Gobierno.
391
375 Cruz y Fierro de una estancia
Yo sé que allá los caciques Una tropilla se arriaron;
Amparan a los cristianos, Por delante se la echaron
Y que los tratan de "Hermanos" ] Como criollos entendidos,
Cuando se van por su gusto. Y pronto sin ser sentidos
¡A qué andar pasando sustos...! ] Por la frontera cruzaron.
Alcemos el poncho y vamos.
392
[………………………..] Y cuando la habían pasao,
Una madrugada clara
382 Le dijo Cruz que mirara
Allá habrá siguridá Las últimas poblaciones,
Y a Fierro dos lagrimones Mi relación acabé;
Le rodaron por la cara. Por ser ciertas las conté,
Todas la desgracias dichas:
393 Es un telar de desdichas
Y siguiendo el fiel del rumbo Cada gaucho que usté ve.
Se entraron en el desierto,
No sé si los habrán muerto 395
En alguna correría, Pero ponga su esperanza
Pero espero que algún día En el Dios que lo formó;
Sabré de ellos algo cierto. Y aquí me despido yo
Que he relatao a mi modo
394 Males que conocen todos,
Y ya con estas noticias Pero que naides contó.
Esto no es vanidad de autor, porque no rindo tributo a esa falsa diosa; ni bombo de editor, porque
no lo he sido nunca de mis humildes producciones.
Es un recuerdo oportuno para explicar por qué el primer tiraje del presente libro consta de 20000
ejemplares, divididos en cinco secciones o ediciones de 4000 números cada una; y agregaré que
confío en que el acreditado Establecimiento Tipográfico del señor Coni hara una impresión
esmerada, como las que tienen todos los libros que salen de sus talleres.
Lleva también diez ilustraciones incorporadas en el texto, y creo que en los dominios de la literatura
es la primera vez que una obra sale de las prensas nacionales con esta mejora.
Así se empieza.
Las láminas han sido dibujadas y calcadas en la piedra por don Carlos Clerice, artista compatriota
que llegará a ser notable en su ramo, porque es joven, tiene escuela, sentimiento artístico y amor al
trabajo.
El grabado ha sido ejecutado por el señor Supot, que posee el arte, nuevo y poco generalizado
todavía entre nosotros, de fijar en láminas metálicas lo que la habilidad del litógrafo ha calcado en la
piedra, creando o imaginando posiciones que interpretan con claridad y sentimiento la escena
descripta en el verso.
No se ha omitido, pues, ningún sacrificio a fin de hacer una publicación con las mas aventajadas
condiciones artisticas.
*********
En cuanto a su parte literaria, sólo diré que no se debe perder de vista al juzgar los defectos del
libro, que es copia fiel de un original que los tiene, y repetiré que muchos defectos estan allí con el
objeto de hacer mas evidente y clara la imitación de los que lo son en realidad.
Un libro destinado a despertar la inteligencia y el amor a la lectura en una población casi primitiva, a
servir de provechoso recreo, después de las fatigosas tareas, a millares de personas que jamás han
leído, debe ajustarse estrictamente a los usos y costumbres de esos mismos lectores, rendir sus ideas
e interpretar sus sentimientos en su mismo lenguaje, en sus frases más usuales, en su forma más
general, aunque sea incorrecta; con sus imágenes de mayor relieve, y con sus giros más
característicos, a fin de que el libro se identifique con ellos de una manera tan estrecha e íntima, que
su lectura no sea sino una continuación natural de su existencia. Solo así pasan sin violencia del
trabajo al libro; y solo así, esa lectura puede serles amena, interesante y útil.
!Ojalá hubiera un libro que gozara del dichoso privilegio de circular de mano en mano en esa
inmensa población diseminada en nuestras vastas campañas, y que bajo una forma que lo hiciera
agradable, que asegurara su popularidad, sirviera de ameno pasatiempo a sus lectores, pero:
Enseñando que el trabajo honrado es la fuente principal de toda mejora y bienestar. Enalteciendo
las virtudes morales que nacen de la ley natural y que sirven de base a todas las virtudes sociales.
Afeando las supersticiones ridículas y generalizadas que nacen de una deplorable ignorancia.
Tendiendo a regularizar y dulcificar las costumbres, enseñando por medios hábilmente escondidos,
la moderación y el aprecio de sí mismo; el respeto a los demás; estimulando la fortaleza por el
espectáculo del infortunio acerbo, aconsejando la perseverancia en el bien y la resignación en los
trabajos.
Recordando a los padres los deberes que la naturaleza les impone para con sus hijos, poniendo ante
sus ojos los males que produce su olvido, induciéndolos por ese medio a que mediten y calculen
por sí mismos todos los beneficios de su cumplimiento.
Enseñando a los hijos como deben respetar y honrar a los autores de sus días. Fomentando en el
esposo el amor a su esposa, recordando a ésta los santos deberes de su estado; encareciendo la
felicidad del hogar, enseñanando a todos a tratarse con respeto recíproco, robusteciendo por todos
estos medios los vínculos de la familia y de la sociabilidad. Afirmando en los ciudadanos el amor a
la libertad, sin apartarse del respeto que es debido a los superiores y magistrados.
Enseñando a los hombres con escasas nociones morales, que deben ser humanos y clementes,
caritativos con el huérfano y con el desvalido; fieles a la amistad; gratos a los favores recibidos;
enemigos de la holgazanería y del vicio; conformes con los cambios de fortuna; amantes de la
verdad, tolerantes, justos y prudentes siempre.
********
Un libro que todo esto, más que esto, o parte de esto enseñara sin decirlo, sin revelar su pretensión,
sin dejarla conocer siquiera, sería indudablemente un buen libro, y por cierto que levantaría el nivel
moral e intelectual de sus lectores aunque dijera "naides" por "nadie", "resertor' por "desertor",
"mesmo" por "mismo", u otros barbarismos semejantes, cuya enmienda le está reservada a la
escuela, llamada a llenar un vacío que el poema debe respetar, y a corregir vicios y defectos de
fraseología que son también elementos de que se debe apoderar el arte para combatir y extirpar
males morales más fundamentales y trascendentes, examinándolos bajo el punto de vista de una
filosofía más elevada y pura.
El progreso de la locución no es la base del progreso social, y un libro que se propusiera tan
elevados fines debería prescindir por completo de las delicadas formas de la cultura de la frase,
subordinándose a las imperiosas exigencias de sus propósitos moralizadores, que serían en tal caso,
el éxito buscado.
Los personajes colocados en escena deberían hablar en su lenguaje peculiar y propio, con su
originalidad, su gracia y sus defectos naturales, porque despojados de ese ropaje, lo serían
igualmente de su carácter típico, que es lo único que los hace simpático, conservando la imitación y
la verosimilitud en el fondo y en la forma.
Entra también en esta parte la elección del prisma a través del cual le es permitido a cada uno
estudiar tiempos. Y aceptando esos defectos como un elemento, se idealiza también, se piensa, se
inclina a los demás a que piensen igualmente y se agrupan, se preparan y conservan pequeños
monumentos de arte, para los que han de estudiarlo mañana y levantar el grande monumento de la
historia de nuestra civilización.
El gaucho no conoce ni siquiera los elementos de su propio idioma, y sería una impropiedad
cuando menos, y una falta de verdad muy censurable, que quien no ha abierto jamás un libro, siga
las reglas de arte de Blair, Hermosilla o la Academia.
Canta porque hay en él cierto impulso moral, algo de métrico, de rítmico que domina en su
organización, y que lo lleva hasta el extraordinario extremo de que todos sus refranes, sus dichos
agudos, sus proverbios comunes, son expresados en dos versos octosílabos perfectamente medidos,
acentuados con inflexible regularidad, llenos de armonía, de sentimiento y de profunda intención.
Eso mismo hace muy difícil, si no de todo punto imposible, distinguir y separar cuáles son los
pensamientos originales del autor, y cuáles los que son recogidos de las fuentes populares. No tengo
noticia que exista ni que haya existido una raza de hombre aproximado a la naturaleza, cuya
sabiduría proverbial llene todas las condiciones rítmicas de nuestros proverbios gauchos. Qué
singular es, y qué digno de observación, el oír a nuestros paisanos más incultos expresar en dos
versos claros y sencillos, máximas y pensamientos morales que las naciones más antiguas, la India y
la Persia, conservaban como el tesoro inestimable de su sabiduría proverbial; que los griegos
escuchaban con veneración de boca de sus sabios más profundos, de Sócrates, fundador de la
moral, de Platón y de Aristóteles; que entre los latinos difundió gloriosamente el afamado Séneca;
que los hombres del Norte les dieron lugar preferente en su robusta y enérgica literatura, que la
civilización moderna repite por medio de sus moralistas más esclarecidos, y que se hallan
consagrados fundamentalmente en los códigos religiosos de todos los grandes reformadores de la
humanidad.
Indudablemente, que hay cierta semejanza íntima, cierta identidad misteriosa entre todas las razas
del globo que sólo estudian en el gran libro de la naturaleza; pues de él deducen, y vienen
deduciendo desde hace más de tres mil años, la misma enseñanza, las mismas virtudes naturales,
expresadas en prosa por todos los hombres del globo, y en versos por los gauchos que habitan las
vastas y fértiles comarcas que se extienden a las dos márgenes del Plata.
Las civilizaciones difieren esencialmente. "Jamás se hará, dice el doctor don V. Lopez en su prólogo
a Las Neurosis, un profesor o un catedrático europeo, de un bracma"; así debe ser: pero no ofrecería
la misma dificultad el hacer de un gaucho un bracma lleno de sabiduría; si es que los bracmas hacen
consistir toda su ciencia en su sabiduría proverbial, según los pinta el sabio conservador de la
Biblioteca Nacional de París, en "La sabiduría popular de todas las naciones", que difundió en el
nuevo mundo el americano Pazos Kanki.
Saturados de ese espíritu gaucho, hay entre nosotros algunos poetas de formas muy cultas y
correctas, y no ha de escasear el género, porque es una producción legítima y espontánea del país, y
que, en verdad, no se manifiesta únicamente en el terreno florido de la literatura.
*******
Concluyo aquí, dejando a la consideración de los benévolos lectores lo que yo no puedo decir sin
extender demasiado este prefacio, poco necesario en las humildes coplas de un hijo del desierto.
!Sea el público indulgente con él! Y acepte esta humilde produccion que le dedicamos, como que es
nuestro mejor y más antiguo amigo.
Nadie se sorprenda, por lo tanto, ni de la forma ni de los objetos que éste abraza; y debemos
terminarlo haciendo público nuestro agradecimiento hacia los distinguidos escritores que acaban de
honrarnos con su fallo, como el señor D. Jose Tomas Guido, en una bellísima carta que acogieron
deferentes "La Tribuna" y "La Prensa", y que reprodujeron en sus columnas varios periódicos de la
República. El Dr. D. Miguel Navarro Viola, en la última entrega de la "Biblioteca Popular",
estimulándonos, con honrosos términos, a continuar en la tarea emprendida. Diversos periódicos
de la ciudad y campaña, como "EL Heraldo", del Azul, "La Patria", de Dolores, "El Oeste", de
Mercedes, y otros, han adquirido también justos títulos a nuestra gratitud, que conservamos como
una deuda sagrada.
Terminamos esta breve reseña con "La Capital, del Rosario, que ha anunciado la VUELTA DE
MARTIN FIERRO, haciendo concebir esperanzas que Dios sabe si van a ser satisfechas.
Cierrase este prologo diciendo que se llama este libro LA VUELTA DE MARTIN FIERRO,
porque este título le dió el público, antes, mucho antes de haber yo pensado en escribirlo; y allá va a
correr tierras con mi bendición paternal.
José Hernández
1147 1154
No aprovechan los trabajos Debe trabajar el hombre
Si no han de enseñarnos nada; Para ganarse su pan;
El hombre, de una mirada, Pues la miseria, en su afán
Todo ha de verlo al momento: De perseguir de mil modos,
El primer conocimiento Llama en la puerta de todos
Es conocer cuándo enfada. Y entra en la del haragán.
1148 1155
Su esperanza no la cifren A ningún hombre amenacen,
Nunca en corazón alguno; Porque naides se acobarda;
En el mayor infortunio Poco en conocerlo tarda
Pongan su confianza en Dios; Quien amenaza imprudente:
De los hombres, sólo en uno; Que hay un peligro presente
Con gran precaución en dos. Y otro peligro se aguarda.
1149 1156
Las faltas no tiene límites Para vencer un peligro,
Como tienen los terrenos; Salvar de cualquier abismo
Se encuentran en los mas güenos, -Por esperencia lo afirmo-,
Y es justo que les prevenga: Más que el sable y que la lanza
Aquel que defetos tenga, Suele servir la confianza
Disimule los ajenos. Que el hombre tiene en si mismo.
1150 1157
Al que es amigo, jamás Nace el hombre con la astucia
Lo dejen en la estacada, Que ha de servirle de guía;
Pero no le pidan nada Sin ella sucumbiría:
Ni lo aguarden todo de el: Pero, sigún mi esperencia,
Siempre el amigo más fiel Se vuelve en unos prudencia
Es una conducta honrada. Y en los otros picardía.
1151 1158
Ni el miedo ni la codicia Aprovecha la ocasión
Es güeno que a uno le asalten, El hombre que es diligente;
Ansi, no se sobresalten Y, tenganló bien presente:
Por los bienes que perezcan; Si al compararla no yerro,
Al rico nunca le ofrezcan La ocasión es como el fierro:
Y al pobre jamás le falten. Se ha de machacar caliente.
1152 1159
Bien lo pasa, hasta entre pampas, Muchas cosas pierde el hombre
El que respeta a la gente; Que a veces las vuelve a hallar;
El hombre ha de ser prudente Pero les debo enseñar,
Para librarse de enojos: Y es gúeno que lo recuerden:
Cauteloso entre los flojos, Si la verguenza se pierde,
Moderado entre valientes. Jamás se vuelve a encontrar.
1153 1160
El trabajar es la ley, Los hermanos sean unidos
Porque es preciso alquirir; Porque ésa es la ley primera
Tengan unión verdadera Tiene en la desgracia mía
En cualquier tiempo que sea, Un espejo en que mirarse;
Porque, si entre ellos pelean, Saber el hombre guardarse
Los devoran los de ajuera. Es la gran sabiduría.
1161 1168
Respeten a los ancianos: La sangre que se redama
El burlarlos no es hazaña; No se olvida hasta la muerte;
Si andan entre gente estraña La impresión es de tal suerte,
Deben ser muy precavidos, Que, a mi pesar, no lo niego,
Pues por igual es tenido Cai como gotas de juego
Quien con malos se acompaña. En la alma dei que la vierte.
1162 1169
La cigüeña, cuando es vieja, Es siempre, en toda ocasión,
Pierde la vista, y procuran El trago el pior enemigo;
Cuidarla en su edá madura Con cariño se los digo,
Todas sus hijas pequeñas: Recuérdenlo con cuidado:
Apriendan de las cigüeñas Aquel que ofiende embriagado
Este ejemplo de ternura. Merece doble castigo.
1163 1170
Si les hacen una ofensa, Si se arma algun revolutis,
Aunque la echen en olvido, Siempre han de ser los primeros,
Vivan siempre prevenidos; No se muestren altaneros,
Pues ciertamente sucede Aungue la razón les sobre:
Que hablará muy mal de ustedes En la barba de los pobres
Aquel que los ha ofendido. Aprienden pa ser barberos.
1164 1171
El que obedeciendo vive Si entriegan su corazón
Nunca tiene suerte blanda, A alguna mujer querida,
Mas con su soberbia agranda No le hagan una partida
El rigor en que padece: Que la ofienda a la mujer:
Obedezca al que obedece Siempre los ha de perder
Y será gúeno el que manda. Una mujer ofendida.
1165 1172
Procuren de no perder Procuren, si son cantores,
Ni el tiempo ni la vergüenza; El cantar con sentimiento,
Como todo hombre que piensa, Ni tiemplen el estrumento
Procedan siempre con juicio; Por sólo el gusto de hablar,
Y sepan que ningún vicio Y acostúmbrense a cantar
Acaba donde comienza. En cosas de jundamento.
1166 1173
Ave de pico encorvado Y les doy estos consejos
Le tiene al robo afición; Que me ha costado alquirirlos,
Pero el hombre de razón Porque deseo dirigirlos;
No roba jamás un cobre, Pero no alcanza mi cencia
Pues no es vergúenza ser pobre Hasta darles la prudencia
Y es vergúenza ser ladrón. Que precisan pa seguirlos.
1167 1174
El hombre no mate al hombre Estas cosas y otras muchas
Ni pelé por fantasía; Medité en mis soledades;
Sepan que no hay falsedades Vive el águila en su nido,
Ni error en estos consejos: El tigre vive en su selva,
Es de la boca del viejo El zorro en la cueva ajena,
De ande salen las verdades.- Y, en su destino incostante,
Solo el gaucho vive errante
XXXIII Donde la suerte lo lleva.
1175 1182
Después a los cuatro vientos Es el pobre en su orfandá
Los cuatro se dirigieron; De la fortuna el desecho,
Una promesa se hicieron Porque naides toma a pechos
Que todos debían cumplir; El defender a su raza:
Mas no la puedo decir Debe el gaucho tener casa,
Pues secreto prometieron. Escuela, iglesia y derechos.
1176 1183
Les alvierto solamente Y han de concluir algún día
-Y esto a ninguno le asombre, Estos enriedos maaditos;
Pues muchas veces el hombre La obra no la facilito
Tiene que hacer de ese modo-; Porque aumentan el fandango
Convinieron entre todos Los que están, como el chimango
En mudar allí de nombre. Sobre el cuero y dando gritos.
1177 1184
Sin ninguna intención mala Mas Dios ha de permitir
Lo hicieron, no tengo duda; Que esto llegue a mejorar;
Pero es la verdá desnuda Pero se ha de recordar,
--Siempre suele suceder--: Para hacer bien el trabajo,
Aquel que su nombre muda Que el juego, pa calentar,
Tiene culpas que esconder. Debe ir siempre por abajo.
1178 1185
Y ya dejo el estrumento En su ley está el de arriba
Con que he divertido a ustedes; Si hace lo que le aproveche;
Todos conocerlo pueden De sus favores sospeche
Que tuve costancia suma: Hasta el mesmo que lo nombra
Este es un botón de pluma Siempre es dañosa la sombra
Que no hay quien lo desenriede. Del árbol que tiene leche.
1179 1186
Con mi deber he cumplido, Al pobre, al menor descuido,
Y ya he salido del paso; Lo levantan de un sogazo,
Pero diré, por si acaso, Pero yo compriendo el caso
Pa que me entiendan los criollos: Y esta consecuencia saco:
Todavía me quedan rollos El gaucho es el cuero flaco:
Por si se ofrece dar lazo. Da los tientos para el lazo.
1180 1187
Y con esto me despido Y en lo que esplica mi lengua
Sin espresar hasta cuándo; Todos deben tener fé;
Siempre corta por lo blando Ansí; pues, entiendanmé,
El que busca lo siguro, Con codicias no me mancho:
Mas yo corto por lo duro, No se ha de llover el rancho
Y ansí he de seguir cortando. En donde este libro esté.
1181 1188
Permítanme descansar,
¡Pues he trabajado tanto!
En este punto me planto
Y a continuar me resisto:
Estos son treinta y tres cantos,
Que es la mesma edá de Cristo.
1189
Y guarden estas palabras
Que les digo al terminar:
En mi obra he de continuar
Hasta dárselas concluida,
Si el ingenio o si la vida
No me llegan a faltar.
1190
Y si la vida me falta,
Tenganló todos por cierto
Que el gaucho, hasta en el desierto,
Sentirá en tal ocasión
Tristeza en el corazón,
Al saber que yo estoy muerto.
1191
Pues son mis dichas desdichas
Las de todos mis hermanos;
Ellos guardaran ufanos
En su corazón mi historia:
Me tendrán en su memoria
Para siempre mis paisanos.
1192
Es la memoria un gran don,
Calidá muy meritoria;
Y aquellos que en esta historia
Sospechen que les doy palo,
Sepan que olvidar lo malo
También es tener memoria.
1193
Mas naides se crea ofendido
Pues a ninguno incomodo,
Y si canto de este modo,
Por encontrarlo oportuno,
No es para mal de ninguno
Sino para bien de todos.