40.
LA INJUSTA DAMNIFICACIÓN
Al momento de restituir han de tenerse estos 4 factores:
Quien ha de restituir:
A quien hay que restituir: el destinatario es quien sufrió la injusticia o el daño causado (al
damnificado).
Modo de restituir: puede hacerse directamente o por intermediario.
El tiempo de la restitución: de modo inmediato.
40.1. LA NOCIÓN
Se entiende por injusta damnificación la acción en la cual el individuo perjudica al prójimo sin
provecho propio. Es distinto de la injusta retención de lo ajeno ya que esta última si busca lucro
propio.
40.1.1. Enunciado.
“La injusta damnificación es de suyo pecado contra la justicia y conlleva la obligación de restituir
la acción o la omisión que produjo el daño fue verdadera, eficaz y formalmente injusta”.
40.1.2. Explicaciones.
Dice Santo Tomás: “Todo aquel que causa daño a otro es como si le sustrajera aquello en que le
damnifica no tenga para sí sin ningún beneficio”. A ciencia cierta el damnificado lo es de aquello
que le pertenecía como suyo; entonces esto lleva consigo la obligación de restituir la desigualdad
producida solo desaparece cuando el damnificado recupera aquello en que fue perjudicado.
40.2. LAS CONDICIONES EN ORDEN A LA RESTITUCIÓN
40.2.1. Que sea verdadera.
Para que la damnificación sea verdaderamente injusta se requieren dos cosas:
Que la acción u omisión despoje al otro de un bien material o personal al cual tenía
derecho estricto o le impida conseguirlo teniendo derecho de aspirar a él.
Que el agente (al damnificante) no tenga derecho a despojar al otro de ese bien.
Aplicaciones
Peca contra la justicia y está obligado a restituir quien por medios injustos impide a otro obtener
un cargo, un empleo, una herencia que legítimamente esperaba obtener.
Peca contra la justicia y está obligado a restituir el distribuidor de beneficios cuando procede
injustamente con perjuicio de quienes tienen derecho a ellos en justicia.
No peca contra la justicia y por lo tanto no está obligado a restituir quien por medios lícitos
(consejo, ruego) impide que alguien reciba algo a lo que no tiene estricto derecho. P. e. Peca solo
contra la caridad quien desaconseja una donación; pero si peca contra a justicia quien lo hace con
medios ilícitos P. e. Calumnia.
40.2.2. Que sea eficazmente injusta.
La intención de causar un mal basta para cometer un pecado interno de injusticia pero no basta
para crear obligación de restituir. Todavía más, es necesario para poder hablar de restitución que
haya un verdadero nexo de causalidad (causa – efecto) y no una mera ocasión, condición o causa
“Per accidens”.
Aplicaciones:
- Peca contra la justicia, es causa eficaz del daño y está obligado a reponerlo quien induce a otro a
cometer una injusticia o quien deja en casa de un inocente las ropas manchadas de sangre después
de cometer un crimen, etc.
- No es causa eficaz y por tanto no está obligado a reparar el daño quien hiere a otro que por falta
de ética médica de médico tarda en sanar: deberá ciertamente pagar los daños causados por la
herida más o no los de la larga enfermedad que sobrevino, etc.
- No es causa eficaz y por tanto no está obligado a reparar el daño quien sin prever la mala
intención del otro le vende la pistola con la que cometerá un crimen, etc.
40.2.3. Que sea formalmente injusta.
Para que una damnificación obligue en conciencia a la restitución es preciso que haya sido
cometida con culpa teológica; es decir, mediante un acto voluntario. Por otra parte aunque la
culpa haya sido meramente jurídica, es decir, por omitir la diligencia exigida por la ley; si lo
dispone así la sentencia de juez hay obligación en conciencia de restituir. En efecto, es obligación
cumplir las penas impuestas por la autoridad legítima; de otro modo los hombres no tratarían de
ser cautos.
40.3. ALGUNAS EXPLICACIONES
Si la culpa teológica es leve por imperfección del acto; falta de suficiente advertencia, de
suficiente conocimiento y consentimiento, probablemente no hay obligación de reparar todo el
daño ya que habría solamente que reparar una parte proporcional al grado de culpabilidad
prudentemente estimado. Ahora: si la culpa teológica es leve por error sobre la gravedad de la
damnificación hay probablemente obligación grave de reparar todo el daño ya que fue voluntario
y fue grave, por ejemplo, la nuera está viviendo con la suegra y ésta se fue un mes de paseo.
Durante este mes la nuera aprovecha y le quema un cuadro de un millón de pesos… (Tal nuera
tiene obligación grave de reparar todo el daño).
Ejemplos:
1) Quien quebranta con culpa meramente jurídica, es decir, en forma involuntaria una ley de
tránsito no se tiene que arrepentir ante Dios; ese no está obligado a restituir antes de la sentencia
del juez pero en la misma medida en que por imprudencia o negligencia la culpa jurídica se
relacione con la culpabilidad teológica está obligado a restituir incluso antes de la sentencia del
juez.
2) Quien arroja la colilla del cigarrillo junto a un pajar sin intención de producir un incendio pero
dándose cuenta de que podría producirse; ese sujeto probablemente está obligado a reparar el
daño porque su imprudencia fue leve pero fue voluntaria y culpable.
3) Quien se retracta de su mala acción voluntaria antes de producirse el daño éste sigue obligado
a restituir porque se mera culpa, su arrepentimiento no impide el efecto de su acción dañosa. Por
ejemplo: un vecino va y le riega gasolina a la casa del vecino y le prende fuego y seguidamente
se arrepiente; tiene que pagar los daños.
4) Quién habiendo puesto sin culpa la causa del daño no lo impide luego pudiéndolo, tiene
obligación de restituir, ¿Por qué? Porque incurre en culpa al no impedirlo, por ejemplo: El
confesor, el médico, que por negligencia culpable causa un daño. Por ejemplo: No obligando a
restituir al penitente, inhabilitando al enfermo; queda obligado a reparar todo el daño en la forma
que le sea posible.
5) Quien queriendo perjudicar a César resulta perjudicando a David, equivocadamente, está
obligado a restituir a David los perjuicios; puesto que el error acerca de la persona no impide que
la acción sea verdadera, eficaz y formalmente culpable.
BIBLIOGRAFIA
MUÑOZ, Javier. Manual de moral cristiana. Medellín: SNCS, 2009.