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SONORA
Trivnfos de nvestra sania Fe
entre genteslas mas barbaras
Ufieras de! Nvevo Orbe
por el Padre
‘ANDRES PERE D RIBASS
Provincial de la Compaiiia de Jests
_ cuarta parte
EDITORFAL "UAYAC”
MEXICO
SL CLeLeteeeee
SCE
c
f
iMONJE Y MARING
ba Wide y los Tiempos de
Fray Andrés de Urdaneta
por el P. Mariano Cuevas 8. J.
‘Riitorial LAYAG. MEXICO D. F,
Blogratia de primora mano, ésta de Urdanets, y
—a lo quo puede fuzgar quien no es especialista, ni
‘mucho menos— de grande novedad y macicer, de
Yiquesa exhawstiva, y Tealzsda por varios descubri-
mientos documentaies, a mis de alguna escarsmuza
critica tan interesante como la refvindicactén para
Fray Andrés do Ia gloria deseubridora del “tornavia-
fo" de Fiipinas, contra et investigador Enrique
ragner.
Para fondo y ambiente de su figura central, nos
‘cumple, desde Inego, com genierosas creces, la prome-
sa de ‘su subtitulo —“LA VIDA ¥ LOS TIEMPOS
DE URDANETA"— on muchos planos de esplendi-
das perspectivas.
‘¥a nos despliega el panorama del Virreinato y do
‘México a mediados dei Siglo XVI, con sus conquis-
‘tadores ¥ pobladores y con sus gremios de artesanos
artifiees; 0 lag mariuerias de Mugallanes y la pele
mora vuelts al orbe do In nao “Victoria”, y las tra-
gedias occinieas de Lépex de Villalobos ¥ tantos mi
‘© la excursion peruana de Pedro de Alvatado, con
quien Pizarro envié 2 su primo Cortés “un hombre de
oro y na mujer de plata”... Ya resume los fastos
novokispanos de 1a Orden Agustiniana, com sus mi-
sionos, sus osctclas y bibliotecas, y sus pasmosos tem-
plos y conventos, cuya magnificencia absuelve, em
‘una apologia memorable, de toda calumniosa tergiver-
sacién: o sigue el desatrolio de las Filipinas, su ¢o-
‘merelo con Acapulco en las “naos de China”, las pi-
raterfas dol Pacifico, y la obra civilizadota de los
agnstinos y de Ia Telesia en dicho archipiélage
‘bien rotrata a “los inrignes paisanos de Urdaneta”,
sean los vascos en nuestra patria...
S6lo alladamos—ya corrando con gratitud esta obra
‘em‘nento—qne la atavian ¢ ilustran unmerosas foto-
desde nuestros conventos do Yuriria o 40
‘Actopan, hasta ol monumento a Legazpi y Fray An-
@rés, en Manila; varios facsimiles de planos y m2
pas del Méxioo dol Siglo XVI, do las Islas Marianas
¥ Pilipinas, y de wna carta dutigrafa de Urdaneta;
Atgmos grindes ‘mapas dosplegables, entre ellos wo,
InGfito, hallado por el Padro Cuevas en la hoy in-
cendiada Biblioteca Nacional de Lima, que nos exhibe
‘a colores lar varias rutaa del "tornaviajo” a Acannl-
‘eo; y en fin sloto valioros “Apéndices Documentales”,
Una opulenta Bibliografia por eapitulos, y un Indico
‘Alfabético de stma rtilided para Ia consulta de sus
innumerables espocios. (“EI Universal” febrero 28
do 1944),
Un grueso temo con ilustraciones y mapas $20.00,P. ANDRES PEREZ DE RIBAS, S. J-
HISTORIA DE LOS TRIUNFOS DEN. S. FE
ENTRE GENTES LAS MAS BARBARAS Y FIERAS
DEL N U EVO oR BE
TOMO II
LIBROS VIII - IX -X -X1- XII
@
RpI1TORTAL LAY AC
Londres 25 —Apdo. 982 — México, D. F.AISTORIA
DE LOS
TRIUNFOS DE NUESTRA SANTA FE
ENTRE GENTES LAS MAS BARBARAS
y fieras del Nuevo Orbe; conseguidos por los soldados de la
Milicia de la Gompafifa de JESUS en las Misiones
de la Provincia de Nueva Espaila.
REFIERENSE ASIMISMO LAS COSTUMBRES,
ritos ¥ supersticiones que usaban estas gentes: sus puestos y tentples:
las victorias que de algunas de ellas alcanzaron con las armas los Ca-
télicos espatioles, cuando les obligaron a tomarlas: xy las dichosas
muertes de veinte Religiosos de la Compaiia, que en va-
rios puestos ¥ a manos de varias Naciones,
dieron sus vidas por la predica-
cidn del Santo Evangelio.
DEDICADA
A LA MUY CATOLICA MAGESTAD
DEL REY N. S, FELIPE CUARTO
ESGRITA POR EL PADRE ANDRES PEREZ DE RIBAS,
Provincial en la Nueva Espaiia, natural de Cérdoba.
ANO J.H.S, 1645
TOMO III
CON PRIVILEGIO
patila, Kelmpreso en México, por Luis Alvarez y Alvarez de la Cadena,
Afio 1944.INDICE
LIBRO VIL
DE LA MISION DE 'TOPIA; REDUCCION Y CONVERSION A NUNSTRA
SANTA FE DE LAS NACIONES QUE PUEBLAN SU SERRANIA
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
cariruLo
CAPUTO
CAPENLO
eAnTULo
CAPIPULO
Page.
Desorivese et puesto do cata sierra, sus ries y que-
mina de. plate y ax temple; y ebmo em
arene" pobley en alla ox expaiites «+
U—De les nactonse que poblaban esta servinia; y sus
‘particulares ecottumbren
Mi--De lo mucho que reinaba de eupersticioen Watatria
fn attn gente erroneous tiferente nee
tines
1V—Bntran los Padres dele Compaita a predicar el
‘evengetio @ fa gente do estos nerranias
V—Da prinsipio el Paire Hernanito de Sentarén a ta
‘ratucciOn & micniva, ante. fey, Ge ta Nocien
Hoare; y casos de edificnciin ‘que *ucedieron
Vi—Iegan de México otvon Padres pare esta Mision?
tratan t reducir lor inion pueblos comode-
don: difieultaden de’ ane coméven y wna atngrlar
carta quo los refiere sss
VIt—Prosiguen tos Padres con te redueci6n a pueblos de
Toe ndion; y contumbres bavbaras que dexter
rraron ss
VII—De ta redelisn y aleamnionto, que ta tnvencién de
"ge fomanaNehicero pretends “en” ta Nacttn
1X—Butra @ je verrania de Topin el Gohernadar Fran
cisco. de Orditola, con wna escuadra de expaitoes
indo eta” yap medion au ‘puneron
‘nara rotuor de pat a tow aiztdon'
De tas sven aiipenlas y medion gu ve tomaron
‘nara "wenbar de retiacr’ de pas tora te. Nackin
Anagh y onatign sue. jeoute om la eubeaca
aut ateaonto ses
Fr
16
ar
82
4
36
89INDICE
: Paps.
CAPITULO Xl—Forma pueblos la gente redueida, Pide el gober-
‘tuder al virrey mando aiigdir ministroe de do
trina a los quo estabon on la Sierra, con otras con.
2a concornentea al asiento de esta eristiandad .
CAPITULO Xie—Roparten loa Padres entre si lu doctrina de loa
pueblos de eata Bisitu; redicese a ollos ta gon
fe que foltaba; refidronse casos singulares de
hechigoras ..-.2+
CAPITULO —_XIIl~Aedbese de buutizar toda la gente;
Me anento y dealaranc toe progreve do tu eri
Hiendad
CAPITULO ——-XIV—Do otros ejereeios do nuestra Roligi
fen que se eemeraban tor de la Nacién Acozee «
‘CAPITULO XV.—De wigunas jornailas que hicieron toa Padres a rane
cherfes y pueblos, que enen fuera de la quebrada
de Popa, donde ve dis asiento a su doctrina ..... 51
CAPITULO —-XVI—Do otras nucvas renchertas que ealieron de sus tic
rras a ser doetrinadas y el fin que tuvo este Mi-
olin do. Carantapa
CAPITULO —_XVH-—Del estado on que hoy queda dn Minion y crntiandadt
‘de Topia
CAPITULO — XVI11L—~De ta vida y martirio det Padre Hornando de San-
tarén, fundador de lax Misiones de Ia sierra de
Topia
CAPIPULO —XIX.—Det martirio'y muy religions wirtudes del P. Her-
nando de Tovar, de ta Compatia de Jesis ‘
a
LIBRO IX.
DE LA MISION DE SAN ANDRES, CON LAS NACIONES AGREGADAS
A ELLA
Pags.
CAPITULO TeDet sitio de ta Mision de Sam Andrés: sue puebon
¥ gente, Asionto que dié a su cristiandad ¢! vere
rable Padre Alonso Ruiz; trabajos que pedect y
ru dichooa muerte. sivevesseeess, 9B
CAPITULO N—-Bntra « proseguir en of cuidudo de esta eristiandad
ol Padre Andrés Tutino; y cépiase una carta en
Ge ao cuenta de sus progresos = ”
CAPITULO HL—De tos trabaios que por cate tiempo ae les ofrecie-
‘ron @ loo Padres eon coasién de enformedad que
sobrevine a estos pueblos, y fraton que de ella
be niguteron “ oyCAPITULO
caprrvLo
eaprruLe
CAPITULO
eaprreLo
cariruLo
carrreto
CAPITULO
caprruLo
cariroLo
CAPEPOLO
CaPrreLo
eapireno
carireno
earereLo
CAPINULO
warireLo
CAPIEULO
INDICE
Page.
TV-tatrodwee plation un indo pervertide, engaiiador
uy embustero, pretendiendo que los-indios eriatiu-
‘noe no edifiquon iglesias; "y fevanta Dioe otro
pentil, que se viene y recoge eon ou familia @ te
iglesia 84
Vo~De lux Herae contimibres y dificnltovoe, pucstne de
la Navin. Xivime; a lt onal determina el go-
bernador de lw Nueva-Vizcaya, Francisco de Or
Gitota, hacer jornada para eastigar ous init
toe sud ol 86
Vi—Beertbeas la jornnda que hizo el yobernador Prax
citoo de Orditola, al castigo de ta Nacién Xieime
vebsiada y algunos eucovoe de ella... 89)
Vit—Provigne in volacién de ontu jornaia y suceso deta”
redueciin de los sizimer 9a
ViLDet asiento que so dié a toe puoblor y doctrina da
los zizimes, y exsoa que en ellos pasuron - 06
1%-—De loa proveckon temporales gue resultaran dela pac
vy doetring de low ataines 0
—De ctr mation que ae pusieron para establecer 4
az eon la Naotin Xie. 100
XL—De los frutor eapivituates que se lograrin y copie-
‘ron en ta conversion a nuestra santa fe de los
Aitimed wo eseseecess 103
XUL—Rélifican los sizimes iglesias, y rofiérense algenoe
casos de edifioacién «, * 105,
De una enfermedad que sobrevina por es temps a
‘eta gente, y suceans de ella 108
XIV —De la nueva entrada que hicioron tos Padres ¢ veda
cir y convertir a nuestra santa fo, lor pueblos iy
‘rancherias Uamadas Hinas sdcacennees 108%
XV.—Provigue au jornada el Padre Diego do Cveto w vedu-
cir a los Hinas y el suceso de ella ee... mm
XVI—Vuelve et Padre Diego do Cucto a hacer entrada w
os, Minas, y difieuttades que se oftecieron ens
rreduectn s+. Nereis ua
XVIt—Haco jormda el capitan Bartolomé Judres, a dar
siento a la Necién Hing, y svecooe della vecseees 115
XVIII—Prosigue et capitan Judves viettondo toe puestos, Y
rubles deta gente serrana, y lo que on elle se
ohn ut
XIX.—Casea singulares que pacaron en eatin pueblon, 1 rex
ai Ia rani dl Capito y Tentonte de Goneral
Bartolomé Judree ...+ as : s 120
Misiim y ontraila nsove, que hiviovon tos Patron
tow indiow Meamaidoe Elimite serve 128
NNte-De te id eennio de rei witinier'y mpc
‘ovdnyétievg del Petre Pedro Gravina» 195INDICE
LIBRO X
DE LA CONVERSION A NUESTRA SANTA FE DE LOS TEPEGUANES:
Y DESPUBS DELLA, DE SU REBELION Y APOSTASIA:
CAPITULO
caPIrULo
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
cariroLo
cAPIrULO
caprevto
CAPITULO
capiruzo
CAPITULO
CAPITULO
carrIruLo
CAPITULO
BL FIN Y REMATE QUE TUVO
Pags.
I-Dal sitio y ravcheriae ds tn Nacién Pepeguana, y
bw conttmbes tresses
He-Eniran toe Padres de ix Compaitn de JESUS « pro.
ticar el Sento ‘Boengelio la’ Necién. Te
pier arere :
ML-Vuelve et Pave Serinino Ramires @ vistar. otras
Hencherias de la Nacién Tepegwane y deja. fare
aden tos pusblon de Santiago y stmle Cotaina,
Y casos que eucedioron vevse :
1V.—Entra vive Padre misionsro.« giudar’ prasepuie
fa: reduocion y converatin de tepeguane'y oe.
0 alugutar que con wn indio hechcero y ou Salo
B400di5 een pastor 2
V—Dase asiento at pueblo del Zape y owcrsos que on él
BEEOTON eee sven seven
Vi—Prosiguen los Padvos en visitar mucvas ransheriasy
desiterran abuses gentilices y refiérense varios ot
eesee vs. :
V—Pideuse al Virrey mayor mionoro de miniaivos de
doctrina para ta Nacién Tepoguana; auméntanse
las reducciones y casos de edificacion s.---.
Vill—Introdiicense los dems eiereicios do nuestra eanta
Madre Iglesia en esta Nacién s-seoreossesses
IX.—Libra Dios nuestro Seior com singuiae provident
aun Padre, de wen peligro de ser muerta ee
De nueva entrada que inientaron ‘os Peitros a la
vredueciin de la Nociée lomada Tarahumar, y al-
Doroto auc so sosegé, con que pretendia ol demonic
setorbar ob fnitente 'seseceestevserse tne,
XL—Beoribese ma carta del Padre Juan Ponto, on que
da outa de ai entrada « la Naotin Tarahimara.
XU—Del estado que tenia ta nacién y eristiandad tepe-
guana, at tiempo que axeedié x0 aleamiente y ajar.
asia, 'y emnctoe della sssses +.
XI—Det origen
rebel
peguana, nainu teaRNT SHA tanec
XIVe—Protende et eutomoniads hechiccro, que atrus macioe
hier ae reboten y requelve eon’ ais Tepeguants
4a conjuraeiin y ta forma de ejecutarla
raza que inventd al demon, mare ane
Wapostatare de la fo ta Nactin To.
at
145
aw
19
152
134
156
187
159
102
14
166CAPITULO
caPiruLo.
CAPITULO
eaPITULO
caPiruLo
CAPITULO
CAPITULO
CAPIPOLO
Carine no
CAPITULO.
APIPULO
WABINOLO,
CAPINULO.
CAPEROLO
INDICE
Page.
XV.—Anticipan ta ejecucidn de su alzaniento los indios
de tanta Catalina, y dan la muerte al Padre
Hernando de Tovar de ia Compatiia, y al Padre
Pray Juan Gutiérrer de la orden de san Francis
£0, & otros muchos cristianos tieseres 18T
XVI—Dal modo con gue ae eveaparon del furor pastdo en
‘Atotoniteo, dow de los espaiioloe; y dan loo ene
aiges sobre otrea ue 96 hablon eongregade en
Guatimape sesceecsseee * 169
XVIL—Dienen noticia toa del puatlo do Santiago be ta re-
belion de loo Tenegwance: recévense « to iglevia
¥ pidon nooorre a Guadiana ...-
XVIIt~Apritam at cerco lon enemigos cov soerra de gente
(que ‘les Uepd; dan lo muerte a dos Padres de la
Compania, y w todos los cristianos que se habian
recopido ata iglesia: vee. s eee
XIX—Aportan lon que se excuparon det destroso de. Pa-
varguiaro a ta estancia de ta Sauceda y sucesos
que aqut pesaron.
XX—Eetrego que ejeentaron fos Topepuanes on el pte-
blo det Zape, muerter que dieron « cuatro reli-
i000 de la ‘Compaiia de JESUS, com otros e3-
pales y resulta en et real de Guanacevt ...... 178
XXI—Dan la muerte toe tepeguanes al Padre Hernando
‘de Santarén, on el pueblo de Tenerepa, Y lo que
posd en las minay de Indché. «.
AXM—Siguenae rendtas det alzamiento en lon Acesoes.¥
hace justicia et oapitdn Judrez, de doe indioy prin-
late, que cow nvencionendiablies tv atboro-
XNII—Ratnan ioe Tepeouanes slgunor pueblos aa i Bex
‘clin Xizime, destrozo y petigros en quo se vieron
low Padr
XXIV—De la resulta on ol Read do Topia y otras parte
‘el alzamiiento de lox Tepeguanes
XXV—Riengo on que ae hallé ta oiudad de Guadiana con
la rebolidn de lor Tepeguanes; castigo que agus se
ejeoutd y reparos que se previnieron v..esseress, 189
XXVL—Sale a corer la tierra el gobernador; topa con
Tow cuerpos mucrton de un santo religioso de Sar
to Domingo y de otvon oristianoe; y Sucesor de me
jornada ves.
XNVH-Pronigue ef gohernudor con aw jornada, por varia
Puttioe de Tepeguanes; con cason virion gee te
cedieron seseessees ‘
XXVHte-Bntra el gobernador de au jornads on Guodina;
Wepasitarae loa euerpor de cuatro Pudren do ie
Compaita de JESUS, murrtor a manon de inficter
Fadl jGieiatisteoursinsietinanaatense WE
am
17a
18
180
age
184
187
191
194INDICE
Page.
CAPITULO XXIX.—Bsertbense algunas advertoncias aceroa de lo que
queda escrito de ta rebeliin de tos Topeguaites
apéstatas, y de los religiovos que murioron a sus
stterilegas manog ...~ 7 199
CAPITULO —-XXX—De law nuevas rovotuctoner que eausaban los Tepe-
guanes en varios puestos de le Provincia 202,
CAPITULO Sale otra vez « campatia y eorver Ia tierra el go-
bernador, y el feliz euccso de sw jornada Oo 204
CAPITULO
XXXIL—De ios davios, ast tomporates como espirituales, que
eausd en la Provincia do la Nuova-Vizeaya ta re-
belién de tos apéstatas Tepeguanes .....4.-..... 206
CAPITULO XXXI11L—Dectérance las conveniencias que asi en lo teme
poral como a lo expiritual, 90 ofrecen en ta con
worsiin de los Tepeguance y otras gontes bar
CAPITULO XXXIV—Hacen diligencia tor Padres de la Compaitta para
volver a asentar de pas tos Tepeguanes alzndos,
1 medion que para esto ve tomaron, y efectos que
durtioron Heese es 0
CAPITULO — XXXV.—Da raxén ol Padre José ae Lomas en carta vrovia,
de como fud recibido de’ low indion Penequaes if
do ta disposicién en que lor halls .......cee..0 211
CAPITULO —XXXV1—Entran otros cuatro Padres de la Compaiita a ayte-
dar a ta restauracién de tn eristiandad Tepegina-
tua. ¥ excribese la eflebre eolocactin de una ima-
gen sefatada, que fué ultrajada en. el tiempo del
alzamiento SES reves 218
CAPITULO XXXVI—Coléeaso ta santa imagen que Waman do la Virgen
de los Mértires, en la Iglesia del Zape, y favores
Particulares que por eu medio han reerida tos
IRE vasccisteteccousens ae
CAPITULO XXXVII—Acébase do asentar de pax la Nacién Tepeguand.
Celébranse desempeiio de injurias hechas tn
genes sagratas y estado en que quetia exta cris-
tiandad % eee ise!
CAPITULO XXXIX-—Del eotado de la Naciin Tarahwmar, vecina low Te-
pegutnes, después de ens paces
cariruLo XL—De ia vida y aportéticos minigterios dil venerable
Pacire Juan Fonte, muerto a mance de apésiatas
Tepeguanes por predicarlee muestra santa fe ..... 221
Vida y soialadas virtudes, trabajo y martirio del
evangética ministro Padre Juan det Valle... 225
CAPITULO XLI1-—Vida y angélicas virtudes del Padve Livia de Alavés
muerto @ manos de tos apéstates Pepegaunes ... 222
CAPITULO — XLIL—Vida ojemplar y martirio det Padre Jerinimo te
‘Morunta, ministro de doetrina de la Nacion Te
eguana oh nesee 205
CAPITULO XLiVi-Aposté'ica virtdes y martirio de los do Padveo
Bernardo de Cisneros y Diego de Oroseo, de la
Compasiia de JESUS 6.60. teen Ml
215
217
219
CAPITULO XL,INDICE
TABRO XI
DE LA MISION DE PARRAS, Y LAGUNA GRANDE DE SAN PEDRO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
capiroLo
carirbLo
CAPITULO
cariruLo
capirvto
CAPITULO
Pége.
Deseribse el puesto de eata Mision y contumbren de
‘us pobladores ===
De otra ecatumbreey vepraiioes Barbara do
‘a ponte
Entran en Misty ios Padres do ta Compan por
"Moncherioe de indiog Zavatecas, y noribere at
Carta del Pare ‘erdnima Ramirez, on que rie
Ghede ou entrada Tors
dro Padre Swan Aguas ny te Bion de
farae, yen. carta provia eseribe it tiepoa-
lin qu halls on ‘ta gorse ore “eatin er
Bello weecresestesee
Veen el wimor de gota gue pai Ia Lea
fe San Pelire,encurga et Virvey wu dactrina a le
Pairen ata Compeehit ssveresoen
Vi-—Bucribe en carta propia el Padre Rranciaco de Ari
tas do su entrada ta Bisien de Parras y modo eon
tue 00 entabid au doctring vases
Conca ‘muy ebigitarce, qua encaioron en aigunoe
‘utomoe te ston gentee v=
ViIL-—Disponen tos Padres el raducir a puobon mayerte
iv ranchoriae de tndios de Laguna y Parvaa; aé-
tle viyoe cusivo Padres y entablan les doebrinas
con particular cirennstancts ta de la juventud -
1x—De abuaae y eupersiiones qus ve remediaron y ds.
‘erraron Ge crea gente -
X—Hatablane en la Mision do. Parvas ot wap de oan
Tianbros y efercicioe evietiunon, en particular te
Pencun a8 Navided
X1—Boeribese un medio que ayuila neveho para el asion-
‘ide evita mats y Routomo easton
{ eolal do predestinccion de wa indo
XIL—Buvie Dios una enfermedad on toe inion de cata eo-
Iman 9 tases bao y aint que oh else
XML—Inventa & Demonic nuevas trazes para arredrar «
ioe tndloe dl Santo Bautiomo «+-re"
X1Ve-Prosigue ta materia da eucesoe de enfermedad en Joe
‘ncloe y superstctonee sobre ela cress
HV--Slguonan aaven vingwlaren, on que ad Diow de mise-
‘Aeordie"con inhoe enfermos
XVI--De ia particular reduce do aerrana geite que per
‘oneco a cata Blain daw Parvin
XVHL—Caaoe do eaifienion que cudiron ofa gente e-
Me
VIL
245
247
249)
259
261
204
209
210
273
215
ono
28CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
CAPITULO
caPIrULo
INDICE
Page.
XVII —Aleanza ta enfermedad fugitives servanes, con cam
sos singulares que en silos sueedieron, y trabajos
jue tor Padres pusaron ea agar
XIX Escribense eingulares maravilies de N. gloriono
B.S. Tanace,obradas an favor de avs Hijo y sex
foligroses ....
XX—Dawe plono astento a ta eriatiantad de todos foe pue-
‘los que portenccen a le Aieiin de Pavras, y edift-
can gus iglesien
XXI—De uno estraordinaria imendacién que vino -sobre
estos pueblos ¢ iglesias
XXIL—De la inguietud quo eausd In rebeliin de loo Tepe-
quaes, en la gente y pueblos desta Misiin de Pa-
ras y scene que tivo =
XXIIE-EI eetaio on que hoy se conserva ta orintiandad y Bi-
vidu de Parras y Laguna de San Pedro
XXIV.—Do ios trabajos apostéticer en prodicar’ ei santo
‘emnngotio det Padre Juan Agustin, fundador de ta
AMiviom do Barras, donde voonat ou santa vida
XXV.—De la muy religiosa vida y dichosa muerte del Padre
Hernia Gomez do tn Compaita de JESUS .
LIBRO XII ¥ APENDICE A LA HISTORIA
2s
285
287
200
202
994
DE LAS MISIONES, QUE ENTRE GENTES BARBARAS Y REMOTAS
DE LA NUEVA ESPANA, HAN EMPRENDIDO LOS RE-
CAPITULO.
CAPITULO
CAPITULO
carrruLo
caprroLo
cAPrruLo
LIGIOSOS DE LA COMPARIA DE JESUS
Péga.
I—Dase razin de lo que we exeribe on este ailtimo te
B90 eeeeeeee ‘ mnt
M—Rscribae Io fiereza do la Necién Hamed Chichi
‘mea, en ta Newoa Espatia ee
1-—Da orden ol Virrey de la Nueva Boyan part que
os Religions de la Compania frnden pueblo &
iglesia, en tierra de Chichimecas, y precuron ou
reducclin. ...+-
1V.—Bntablen low Podres doctrina evietiane en esta ro-
‘dueoién de Chichimeeds, com otros medios para
ontstiandadd woe
Ve-Cudntanse canon de mudanea de costsmbres en too
Chichiineoas
Vie~De otros miniaterion y empleos que tienen em ayia
‘de laa amen low Paces do a revidenoin de San
Lie de ta Pas tenes
303
306
08
enso mage 2 9p wt—TAX
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OTALIavo
O1aL1dvo
O1nldvo
[Link]
OTaLlavo
oTaLlavo
oTaLlavo
O1ndldvo
o1aLlavo
omnsiavoSEGUNDA PARTE
DE LAS MISIONES DE LA COMPAXIA DE JESUS EN GENTES
BARBARAS DEL REINO DE LA NUEVA BSPANA.
En esta segunda parte se eseribiré el discurso que ha tenido la
predieacién del evangelio en otras naciones, si bien tan incultas y
fieras como las de la provineia de Sinaloa, de que se eseribié en Jos
siete libros de la primera; pero en algunas propias costumbres y par-
ticulares puestos muy diferentes; como también en los singulares ca-
Sos y sueesos que se ofrecieron en sus reducciones al Cristianismo y
asientos de paz, después de los alborotos de guerra con que el de-
monio (cruel enemigo del género humano) procuré atajar la predi-
cacién del santo evangelio entre estas y otras gentes. Son cuatro las
prineipales Misiones y cabeceras de que se escribir en otros tantos
libros de esta segunda parte; estas son, la primera, de Topia, con
sus partidos; segunda, la que Haman de San Andrés con las doctrinas
‘quo a olla so reducon; tercora, de tepoguanes con la nacién veeina de
tarahumares y In ditima que ge llama de Parras y Laguna Grande de
San Pedro. A Jas cuales por remate de toda Ja historia y apéndice de
ella, se aftadira la de otras Misiones que también los hijos de la Com-
paiia han emprendido en varias naciones y puestos de indios; en
lag cuales practiearon los ministerios de stu profesién por todos los ca-
minos que les ha sido posible en ayudar a la salvacién de los indios
del reino de la Nueva-Espafia, como lo ha procurado en las demés
8 del Nuevo y Antiguo Mundo. Las empresas que se siguen
las hizo Dios Nuestro Sefior tan felices como las pasadas, con el de-
rramamiento de sangre de ocho religiosos nuestros misioneros que
rindieron sus vidas a las flechas, porras y armas barbaras con que
duedaron muertos a manos de enemigos de Cristo y de su santa ley,
al mismo tiempo que se empleaban en predicérsola. Demis de otros
ilustres varones que aunque no aleanzaron esa corona, merecieron el
premio y para evangélica de obreros de Ja vifiay del Sefior, a Ja cual“BHOstH Bf varp A
wensis as enb soynay soyuepunge sol uorel30o os enb ap ‘souk soyonur
dod vulajoop A sofeqea, sns woo e[uoIyAT}{ND ‘sodopns sns WOd [UOT
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Svalay ad ZH7aaRnda SHa4UaNV ‘d erLIBRO OCTAVO
DE LA MISION DE TOPIA:
REDUCCION Y CONVERSION A NUESTRA SANTA FB DE LAS
NACIONES QUE PUEBLAN SU SERRANIA
CAPITULO I
Deseribese el puesto de esta sierra, sus rfos y quebrades, minus de
plata y su temple; y cémo entraron a poblar en
ella los esparioles,
Esta altisima montafia es de las més eélebres que se han visto en
las Indias Oceidentales y Nuevo Mundo descubierto; por su altura,
por sus profundisimas quebradas, por los rios que por ellas corren,
arboledas de pinares altisimos de que estén pobladas sus cimas y otros
Arboles en sus lomas, y principalmente por los ricos mincrales y mo,
{ales de plata que encierra en sus entraiias, Hablaré de ella como
‘uien la atravesé algunas veces, pasando Por sus cimas a la provin-
cia de Sinaloa que cde a sus vertientes y quedan a su parte oriental
(como atraés queda escrito). El) grueso de esta sierra dista de la
ciudad de Guadiana o Durango mas de treinta leguas, y eae dentro de
su diécesis y obispado sujeta a la jurisdicciéa y gobernacién de la
caya; y finalmente dista’ esta sierra de la gran ciudad de
México, cabeza de todo el reino, unas dos cientas leguas. Lo que
para deseribir lo encumbrado de esta eélebe montafia y decir de ella,
es que son casi inaccesibles a las aves sus cimas y no las pudieran hae
ber vencido los espaiioles, si no les levara por elias la esperanza de la
plata que Meva y tira de los hombres para busearla por las inmons
sas las, y golfos del mar océano. Las quebradas de esta serrantn son
tales, que me admiraba de que hubieson podido penctrar por elias
los hombres, y tas hubiesen poblado, si no es que digamos que el de.
monio los habia guiado y escondido alli sus naturales para poseerios
on pax, y en puesto tan escondido y retirado que no le pudiese alean-
sar Ja luz del evangelio, Los montes mis altos de Hspafia son piste4
ANDRES PEREZ DE RIBAS
meos en su comparacién, ¥ los que esta sierra tiene a sus lados, con
ser may altos, quedan cnanos a vista de otras cumbres que después
se siguen y empinan, y es necesario subirlas para atravesar y entrar
a los minerales de plata que se han descubierto. Donde hay cuestas
que subir y bajar de tres y de seis leguas y donde estén las fragosi-
dades de cuchillas y pasos que atrds dije, a las cuales por el grande
peligro que hay en’ pasarlas, les habfan puesto los espafioles nombres
que lo declarasen, como Io es el de Tembladera y del Espinazo, Aun-
que ya con el tiempo se ha ido acomodando algo y venciendo la di-
ficultad de estos eaminos. De la de su principal quebrada se diré des-
pués cuando se trate de los indios que la pueblan. Corre a lo largo
esta serrania de norte a sur y casi desde el Nuevo México a la ciudad
de Guadalajara, por més de ciento y cincuenta leguas, y a lo ancho
y_grueso cuarenta. De lo més alto de ella tienen principio grandes
ios; unos corren al poniente y entran en el Mar del Sur; otros por la
banda de oriente desaguan en el Mar del Norte. No obstante que
algunos de ellos paran con sus corrientes en la laguna Hamada Gran-
de y éstos son los que se nombran de las Nazas, de Papazquiaro y el
de Jos Ahoreados, que emplean sus aguas en sustentar esa laguna de
que se haré més de propésito mencién cuando oc cseriba de la Misién
de Parras. Aumentan las aguas y corrientes de estos rios las grandes
nieves que caen en invierno sobre los altos de estas serranias, y en
tanta abundancia, que muchas veces por tiempo de un mes y més es-
tan cubjertos los’ caminos altos eon dos varas de nieve, que cuando
se desata son las avenidas e inundaciones de los rios tan pujantes,
que se explayan dos y tres leguas (como se dijo de los de la provincia de
Sinaloa) y lo mismo stcede en otros que pasan por la de Culiacdn,
Chiametla y Acaponeta, provincias todas que fertilizan estos rios y
juntamente las sustentan a ellas y a otras con abundancia de pescado.
Las Iuvias en estas sierras son desde el mes de junio hasta septiem-
bre, y tan frecuentes que apenas pasa un dia sin Hover, en particular
em los altos, y de medio dfa adelante y los aguaceros muchos de ellos
con tanto estruendo de truenos y rayos, que dan testimonio de ellos
no pocos pinos que se ven heridos, unos abrazados, otros rajados y
abiertos de alto a bajo y hechos astillas, de que yo vi tanto mimero por
aquellos altos que causaba admiracién y se vela a los ojos lo que cele-
br6 el profeta Vox Domini confringentis cedros Libani. Movia tam-
bién a alabanza del poder divino, el ver poblados aquellos altisimos
montes de pinares tan espesos y Arboles tan levantados, que sus copas
se suben a las nubes y su espesura en algunas partes no da lugar-a los
rayos del sol para que pasen a la tierra. Dije en los altos, porque de
las medias Iaderas para abajo, donde el temple no es tan frio, est po-
luda la tierra y las pefias de otros géneros de Arboles, que son propios
do tierra caliente, y lo profundo de los valles lo es tanto, que no pue-
den ser mayores los ealores del Africa y Libia a que se afade la plaga
do mosquitos que es muy ordinaria y bien molesta y pesada, Con que
fo doja entender que el temple de esta sierra no es uniforme, sino queRIUNFOS DE NUESTRA SANTA FE 6
se varia on sus puestos, euyas desiguales calidades y destemplanzas les
son materia de mucho merecimiento a los ministros de doctrina que con~
tinuamente andan por ellos; aunque a la verdad generalmente el tom-
ple no es mal sano, En las arboledas algunos de sus Arboles levan fru-
tas silvestres, que aundue tales, sirven de comida y sustento para per-
sonas y animales. Las guacamayas, aves de plumas muy pintadas, mu.
cho mayores que los papagayos y muy parecidas a ellos, y éstos al
tiempo que se abren las pifias que dan algunos pinos, vienen a ban-
dadas a gozar de exe fruto, A otros péjaros que llaman Jos espaiioles
carpinteros y son como grandes tordos, les sirven los troncos de los
pinos de alholfes o alacenas, donde guardan su sustento para que no
se les pudra Porque haciendo en el largo troneo de un pino seco y
libre de humedad dos mil agujeritos, en cada uno de ellos eneaja una
bellota de Tas que coge a su tiempo y 1a ajusta con su agujero de tal suer-
te apretada, que con muy grande difieultad podré una persona saearla
con sus diez dedos, y al pajarillo dié Dios industria para guardarlas que
no se le pudran en la tierra, e irlas sacando y sustentandose de ellas
‘su tiempo. Otras muchas aves acuden y se ven en estos pinares, on
particular las que los espafioles Haman gallinas y gallos de la tierra ¥
on Espaiia pavos y pavas, pero las silvestres de estos montes son ma-
yores que las mansas, También se erian algunas fguiles reales con otra
mucha variedad de pajaros que vuelan en los valles. Las fieras que se
hallan en esta serrania y matan los indios, son osos, leones y tigres
con cuyas pieles se stelen engalanar, y de otros animalefos hay ran
cantidad, en particular ardillas de varios géneros.
Con fo que mis enriqueeié el Autor de la naturaleza esta sierra, y
con su divina provineia preparé su riqueva para el empleo santo ‘en
‘que Ia gastan los reyes de la Catélia Monarquia de Espana, y para los
‘wiles In tuyo guardada por tantos millares de afios, para la defensa de la
Inclosin Catéliea y extensién del evangelio en provincias tan remotas, tué
isber ereado en las entrafias de estos montes, grande mimero de mi-
Horules de plata que en ellos han hallado los espafioles, Tos cuales ni los
invlios conocian, ni les aprovechaban més que para sacar alguna tierra
© pivieas de varios colores, con cuyos polvos mezelades con un bett-
‘nin que hacen de guzanos, embijarse, que es pintarse el rostro y cuer-
bo, Seiin es esta que tienen los espafioles para descubriy minas en tie-
‘ius clonde ven que los indios andan pintados, porque tales colores se
hullan muchas veces en minas de plata, Las de esta sierra han sido
riquiximas y de muy subida ley; tanta que se hallaron algunos meta-
low que un quintal de tierra o piedra de ellos rendia un mareo y mas
slo phil; ley riquisima cuando se saea por azogue; que siendo por fun-
sHieion 4 maa cuntidad han rendido los metales que se han benficiado
‘lo oxla wierra, Y sbida cosa es que segiin la calidad de los metales, se
Jon uplica ol beneficio para sacarles la plata. Y esta fué la que convi-
‘(6 loa expaitoles a penetrar estas montaiias y vencer dificultades casi
inuceonibles, y no sin grandes trabajos para subir a sus pleachos y
(uobrantar wus peas y bajar a sus profundisimas quebradas, que on16
ANDRES PEREZ DB RIBAS
todas esas partes se hallan las venas de estos mineros, Y¥ Dios con su
altisima provinela (como otro avisidamente dijo) dié por dote a es-
tas pobrisimas y barbaras gentes esta plata, para convidar con ella a
las politicas eristianas y que quisiesen entrar a tener amistad y paz con
gentes tan fieras, que se sustentaban ordinariamente (como adelante
mas largamente se diré) con carnes humanas de aquéllos que no eran
‘de su nacién. Con ocasién de noticia que tuvieron de estas minas en-
traron los espaficles con el gobernador de Ja Nueva-Vizeaya, Francisco
de Ibarra, a fundar los reales que estén poblados en esta sexrania y sus
haldas, Y adviértase aqui que las poblaciones que los espafioles hacen,
para fundar ingenios de labrar metales de plata, més que labores de
fierras se aman reales de minas. El de Topis, de que al presente
‘ralamos, y es cabecera de Jas naciones de indios que en su comarca
se doctrinan, tomé el nombre de una tradiciéu o patrafia de los indios
muy antiguos. Esta fué que hubo entre ellos ana mujer llamada Topia,
que e8 lo mismo que jfcara o albornia hecha de paja, y que esa india
Gor sus pecados se voivié en piedra, la cual duré venerada mucho tiem-
po de los indios bérbaros del valle principal de esta serranfa, que
Fe qued6 con el nombre de valle de Topia y el veal que tres leguas de él
fimdaron los espaiioles, con el mismo nombre de Topia; como también
la cabecera de doctrinas de indios de su comarca se lama Misién de
TTopia. liste real y su poblacién fué prosperfsima en sus primeros
tiempos, después se ha ido minorando, asi por haber descaecido las
mings en la ley de sus metales, como por estar ya en grande profun-
Gidad y ser en tierra tan apartada de comercio, donde es muy costoso
su beneficio por la carestia de la ropa y mantenimientos necesarios en
# penetie? Bolas venas y metales de plata que aqui se quodan sin be-
nefieio, estuvieran en comarca més acomodada y cereana a México,
fuera grande su riqueza, y quizd el deseubrimiento de més preciosos
metales, lo guarda Dios para el tiempo que Su Majestad es servido.
Que mudanzas son Tas que se ven no pocas veces en la Nueva Espa-
fa y en las demés partes de las Indias, que los reales que estaban
caidos los ha levantado y resueitado Dios con deseubrimientos de ve-
fas de nuevos metales, 0 mejorando la ley de los antiguos y las sefias
que cada dia ge ven son muchas. Deles el Sevior el empleo que sea para
su santo servicio.
CAPITULO II.
De las naciones que poblaban esta serranta; y sus particulares
costumbres.
‘Aunque eran y son varias las naciones que habitaban por el grueso
de onta sierra, aqui no haré meneién sino de las que se redujeron a
bata eabecera de Misién de 'Topia, porque de otras Jo haré cuando se
cncriba de laa Misiones de San Andrés y Tepeguanes confinantes con
fllas, La principal nacién en cuyas tierras esti el real de Topia es laTRIUNPOS DE NUESTRA SANTA FE ru
Acaxee, que tenfa sus rancherias y pueblos pequefios a modo de aldeas;
no en Jo mas alto de los pinares por ser tierra tan frfa, sino en puestos
mids bajos y abrigados de laderas, y lo ordinario en mogotes 0 pieachos
diffeiles de subir, porque les servian de defensa y como de fortaleza
para asaltos de enemigos. En esos mogotes hacian sus casas pequetias,
nos de piedra y barro, otros de palos de monte sin labor, con su cu~
hierta de paja. Fuera de éstas, en algunos pueblos hacian otras mayo-
res y de comunidad, la puerta tan pequefia que para entrar por ella
ora menester doblarse y bajar el cuerpo, y ésta les servie: de fortaleza
cuando se ofrecfan acometimientos de enemigos, abriendo sus troneras
para flecharlos sin ser ofendidos, y en todas las rancherfas de esta na-
cién habria de doce @ diez y seis mil almas, fuera de las otras, que a
stan se redueirén después. El sustento principal de esta gente, toda.
1. labradora, era el maiz y frijoles, y con esas sembraban otras se-
mmillas mis ménudas y propias que otios tiencn por regalo y diferentes
do las de Europa; pero de ealabazas que les sirven de potaje ordinario,
lionen varios géneros y en grande abundaneia y de buen’ sabor, dife-
ronte del de las de Castilla, El mafz que les sirve de pan, lo muelen
en piedra de mano aue eada uno tiene en su casa, v ese oficio era s6lo)
slo mujeres y se afrentara el vardn de ocuparse en él. Ademiis de eso,
lambién so sustentaban de otras frutas silvestres de Arboles como cic
ruclos, y Tos que Taman zapotes y guamiichiles que se nacen en sus
nantes @ quebradus de arroyos y rios, y siempre poblaban sus ran-
\s eerea de agin manantial o arroyo donde tuviesen a mano ct
WyciKl ¥ Suis sementeras. Otro regalo les dié Dios a estas gentes sin cui
‘ludo ni benefieio suyo, que es de suavisima micl blanca como la nie~
vw, que se hallaba en los hueeos de las eneinas, no en panales (aunque
wine no Tes faltan como Jos de la provineia de Sinaloa) sino forjados
vi Sn dichos eéneavos de &rboles, en los cuales un género de abejas
xviumlet los fabrican en unas botijitas de cera, como huevos amonto-
vio y Henos de miel, con que gozan de ese suave licor con abundan-
iy linen ya eera para sus altares. E vestido de esta gente era
lin varto y pareo como el que se ha escrito de otras naciones. Verdad
ox ye ovis sertanas usen més de mantas de pita que labraban las
mujeres, v ésay les servian a ellas de faldellines y a los varones do traer-
fhov rolynitas de los hombros, y al quitar y dejar como querfan, y algu-
ios lin aleanzaban de algodén de due se da poco. Todos usaban el ce-
Nise shoo pequefios con unos cordelitios 0 cintas de que algunos col-
\hiun horliflas © rapacejos a modo de flecos, que servian de eubrir alge,
lo dich ae entionde de su gentilidad, porque después que recibieron
| (0 y onlravon a trabajar en las minas, todo esté mejorade y mudado.
Hix Cabulloris eriahan y gnardaban con grande estimaeién, trenzadas,
(on fiji, como también las mujeres; éstaa y atin mas los varones se
vlornaben con grandes sartas de caracelillos blancos, estimados entre
lia y que Luscaban o compraban de otras gentes maritimas, ‘Tam-
Hién Uhalan Komejantes dijes en los brazos, orejas y ternilla de la nariz,
que piu'a oxo agujereaban desde nifios para colgarlos de ella, Por gala
Noy Pallet,8 Pp ANDRES PEREZ DE RIBAS
tenfan también unas ligas en las piernas que labraban de correas de
venados que habian muerto, y otras en las gargantas de los pies, y el
cofiirlos con ellas decfan Jes daba fuerzas para andar por sus sierras
¥ fragosos eaminos; y tal vez si se hallaban cansados, tenfan por ali-
Vio el sangrarse las piernas piedndolas con una flecha muy aguda, y
otras veces las sienes y cabeza si les dolia. La estatura de estas gentes
es mediana y mucho menor que la de los sinaloas, el color bazo. Son
fuertes para el trabajo y en particular para trepar cuestas, mon-
tes y pefiascos, para que son ligeros y les vale para ser temi-
dos de las naciones de los Manos que no se les atrevian a entrar
fen sus tierras, donde los serranos son muy ligeros y los otros muy
pesados y torpes. Les mujeres son valientes en Mevar carga aun-
que sea de mucko peso; ésta levan arrimada a las espaldas y pendiente
de la cabeza o frente con unas cuerdas 0 fajas, de que va colgada una
Targa cesta en que levara una india una fanega de maiz, y con ella
‘el hijuclo que leva envuelto, y su ajuar de ollas y cdntaros y hasta los
papagayos y aves que cria; y con esa carga trepa por montes y peas
¥ camina cuatro y més loguas por su serrania, con un bordoneillo en la
Jnano, y 4 eso se acostumbran desde nifias El natural de esta gente
es leuiado y alegre, no triste ni melanedlico, ¥ af conversan con los
Padres y espafioles con afabilidad, y Ia comida que tienen aderezada
‘en su casa estd a la puerta para todos los que legaren aunque sean de
‘otro pueblo, como no sean enemigos, Le capacidad no es corta, pues
sueede muchas veces en un dia aprender en su lengua el Pater Noster,
‘Avo Maria y Credo, Tienen mucho tesén y perseverancia en lo que
comienzan, de suerte que era ordinario en los eatectimenos que se ha-
pian de bautizar, estarse desde la mafiana 2 la noche sin acordarse de
ir a comer, aprendiendo las oraciones y catecismo, y eso por algunos
dias, Y este mismo tes6n guardaron en un alzamiento que después
diré, en que cerearon a los espafioles recogidos y fortalecidos en una
igisfia, sustentando la flecheria por quince dias continuos. Y ahora es-
cribiré de sus antiguas guerras, las cuales eran perpetuas con otras
hnaciones encontradas y a veces de Ia. misma lengua. Vicio que tenia
muy introducido entre estas gentes el demonio para Mevarselas pres-
to al Infierno, y heredado de padres a hijos. Esas guerras eran unas
de comunidad saliendo a tropas a campo con sus enemigos; otras a
luso de salteadores en los caminos 0 sementeras, buscando alsin ene-
migo que comerse como se sale a caza de venados. El modo de gue-
trear y armas de que usan viene 2 ser el mismo que de otras na-
ciones esté eserito; arco, aljaba de euero de leén leno de flechas maca-
aneillas de palo colorado de Brasil; y por arma defensiva algunos
an adargas de cuero de animales, Hl adorno para la guerra es de
iodas cuantas preseas de sus sartas de caracoles y plumeria alean-
yahan, Otto particular y barbaro usaba esta gente, y era una larga
horla 0 cola que eaia por las espaldas, hecha de muchas tiras de cuero
dle venado, teftidas de varios colores y pendiente de la cuerda o cinta
fon que andan ecftidos, Y finalmente en lo que estas guerras y saltea-TRIUNFOS DB NUESTRA SANTA FE 19
muentos venfan a parar, era en traer cuerpos muertos de hombres para
comérselos ¥ eso era para ellos aleanzar vietorias; y cuando la hablan
alcanzado, media legua sntes de llegar con la prega a su pueblo daban
aviso a sus mujeres © hijos, que como los leones enseflan a sus eacho-
rros con presas de monte, asi estos indios a sus hijos los cebshan y
criaban con carne humana para hacerlos a esas presas inhumenas y
fieras, El cuerpo humano que cogian Io levaban muerto entero o hé-
cho piezas y lo entregaban a sus viejos; estos habiéndolo hecho pedazos
por sus coyunturas, lo echaban ¥ cocfan en ollas grandes que para el
efecto tenian; y juntamente con frijoles que les servian de garban-
vos, cuidaben daries fuego y cocerlos toda la noche, hasta que podfan
sacar los huesos mondos, los cuales guardaban por trofeos de sus vie~
torias y junta toda la gente del valle, repartian 2 todes de ese inhuma-
ho potaje y juntamente del vino que tenian hecho. El primer plato se
«luba al que hizo la presa y mat6 al enemigo, a quien también le
abrian um agujero bajo del labio si no Jo tenia desde muchacho, y en él
Iv eneajaban un hueso pequefio del muerto y quedaba sefialade’ por ve~
Niente entre los de su nacién. A este fiero convite se seruia su bar-
baro baile, que celebraban sus viejos con sormones y pltiticas, exortan-
«io y animando a los mozos a que procurasen aleanzair semejantes triun-
fos'y victorias, trayéndoles a Ja memoria los parientes y allegados que
habian mauerto a manos de sus enemigos. Su parte tenia en esta fiesta
cl demonio, aunque bien pudiéramos decir que toda venfa a ser suya,
cuutivando con ella y levandose las fnimas de los que la celebraban, ¥
en particular repartiendo de ella una escudilla o jfeara que de aquel po-
laie inhumano se sacaba y ofrecia al fdolo que Solian tener en sus ca-
‘wut algunos, para que les diese victoria en sus guerras. Antes de salir
\ lls; dejaban institufdo un ayuno que por todos encargaban a una
india, y 10 ordinario doncella, y era este ayuno rigurosisimo; porque
hubia de durar todo el tiempo que estaban en la guerra, y la comida de
hn que ayunaba era muy parca y de solo un poguito de maiz tostado ¥
sin comer cosa con sal, Habia de vivir sola y apartada y no podia to-
var 0 persona alguna ni hablarla, Finalmente, para que se entienda
nilonde Hegaba la erucldad que de estos convites y carnicerfas inhu-
Huis tenia introducida el demonio entre estas gentes, digo que su-
voli entrando los Padres a dar doctrina a una naecién de estas serra-
hn, contar de calaveras que de sus presas tenfan colgadas por sus ea-
hiv le personas que habfan muerto y comido y legaron a mil y sete-
Winkie y veinte y cuatro, sin otras que se habjan deshecho con el tiem-
hii) y olros innumerables huesos que todavia tenfan colgados, porque
nudie perdonaba su crueldad, Y lo mismo pasaba en las demas na-
oionox de estas sierras, cual més, cual menos, en las cusles reinaba
wile fiero vieio de que se ha escrito tan por menudo, para que se conoz-
bn més li clara, Ia mudanza que obra la predicacién del evangelio en
ello, pues en recibiéndolo cesa y queda olvidada y aborrecida esta
fiera costumbre, De donde sacarén los ministros de la doctrina de Cris
to, los frutos que de predicarla se cogen, que cuando no hubiera otro20 Pp ANDRES PEREZ DE RIBAS
que haber reseatado las vidas de tantos hombres, mujeres ¥ nifios que
caian en manos y dientes de estas fieras, hubjeran conseguido una pia-
dosisima redencién de vidas humanas. Y gracias a la divina bondad
‘que con estas también se ha aleanzado la vida eterna para sus almas.
CAPITULO II.
De lo mucho que reinaba de supersticiosa idolatria en esta gente sorrana
y de otvas diferentes costumbres.
No de menor, sino de mucho mayor estima que los demés, ha sido ol
fruto que se ha cogido y vietoria que se ha aleanzado del demonio en
un némero innumerable de idolilios que ya hablando, ya aparecién-
doseles a estos indios, los train enguflados. Casa hubo donde le entre-
garon al Padre doce cestas lenas de idolillos penates. Los prineipales
medianeros y como ministros de estos fdolos y del demonio que con
ellos estaba, evan hechiceros familiares suyos yordinariamente curan-
deros falsox de enfermedades, y a quienes todos eran tributarios; y
por el consiguiente los que mas se han opuesto siempre a In predicacion
Gel evangelio. Pero gracias a Jesucristo, que ha tenido tanta fuerza y
Virtud su palabra diving, para vencerlos y rendir esos mismos fa-
miliares de las potestades infernales, para que hayan entregado al
‘fuego tan grande nimero de esos {dolos y figuras, que han sido millara-
Gas de ellos y sin cuento los que han destrido, vuelto en ceniza y he-
cho pedazos los Padres que los han doctrinado a estas naciones se
rranas, Unos tenfan para pedir y aleanzar victoria en sus guerras;
otros para que guardaran de los animales sus sementeras; otros para
aleanzar Iluvias o hacer pesquerias en sus rfos, y todos ellos de varias
Y nunea vistas figuras y otras veces sin ellas, no siendo mas que unas
piedras particulares y toscas, engafiéndoles el demonio con ellas y ha-
blindoles innumerabies veces ya. en los montes, ya en sus casas y ense~
jandoles que su nombre era Meyuneame que quiere decir, el que todo
Jo hace. Contumés todavia en su maldita soberbia y pretensién anti.
gua de ser reverenciado como Dios, ¥ engafiando a estas gentes con el
poder que no tiene sino con burlas y embustes endemoniados. Ein wn
pueblo tenfan um navajon. grande de pedernal natural, que reveren-
Ciaban para que los pedernales de sus flechas no les faltasen; porque
fos servanos, las puntas de sus fechas las hacen de un harponeillo de
esa piedra, que clavado cuando se tira, queda dentro de Ia carne y no
se puede sucar sin romper Ia herida. A algunos de estos {dolos les le-
Yantaban una forma de altares o humilladeros, que venfan a ser unos
montones de piedras con barro donde los colocaban, a quien hackan sus
Oirendas, y cuando no tenfan otra a mano, arvimaban a ese montén
una piedra asentindola con paja y yerba para que quedase fija; al
modo que al pie de la Santa Cruz que topan los eristianos eaminantes,
‘arrimar una piedra en seal de reverencia y deseo de afijarTRIUNFOS DE NUESTRA SANTA FE 2
mas esa sagrada sefial, y en la cual (como dijo San Pablo) fijé Cristo
ja paga y victoria de nuestro reseate, Otras veces lo invocaban con
cclebridad en alguna casa obscura y a prima noche, senténdose den-
tro la gente que concurrfa, en particular los que hacian ofieios de sacer-
dotes, teniondo en la mano y tocando un modo de sonajas que ellos te-
man. Y con palabras desusadas invoeaban al demonio que alli se les
apareefa en figuras, ya de persona humana, ya de manimales y siempre
fieros, como él lo es desde que desobedecié a Dios. Y alli le consultaban
Jo que pretendian y ofan sus respuestas, unas mentirosas y otras que
yenian a parar en ejecutar fierezas y barbaras crueldades.
'Y para dar fin y concluir con las costumbres de estas gentes, diré
brevemente algunas que lo natural eran buenas, con otras indiferen-
tes. Costumbres buenas y dignas de alabanzx en gente que estaba tan
ciega y engafiada fueron el no ser dados @ hurter ni mentir; y de esto
si algo habia, lo tenfan por vicio de muchachos y cuando en esa culpa
hubiese eafdo alguno, no era menester buscar testigos para convencer
al que delinguié porque lo confesaba el indio, aunque le hubiera de cos-
tar caro; con ser tal vez la bateria que sobre un hurtillo hecho le da-
ban que lo obligaba a mudar de pnesto o pueblo, y asi no usahan de
puertzs ni cosa eerrada. No eran muy dados al vicio de la deshones-
fidad, la mujer que entre ellos se sabia que una ver fué mala por nin-
min caso hallaba quien se quisiese casar con ella; y los casados vivian
ordinariamente con mucha paz entre si y sin ofensa del estado y Zi-
delidad que se debian. Bn lo que de suyo es indiferente, de juegos y
entretenimientos, no les faltaban a estos alegres serranos los que atrés
quedan contados de las naciones de Sinaloa; pero adn mas célebre y
tusado de ellos era el de la pelota de hule, que dije botaban con el cn-
cuentro del hombro o del cuadril de Ja cintura, arrojandose a tierra
con gran velocidad y destreza a rebatir la pelota cuando, corria por la
tierra. Y la plaza para este juego Ia tenian estos acaxces muy bien
dispuesta, limpia y cercada con sus ballados a modo de tapias, y eran
muchos los desafios a este juego de unas rancherias a otras, enviando
al pueblo que desafiaba la apuesta de su desafio, a que correspondia
ort otra del mismo valor el desafiado; y las apuestas eran de las de més
estima que posefan, Después de descubiertas las minas de plata, don-
de (rabajaban, habia vez que Uegaba el valor de vestidos o preseas que
apostaban a quinientos pesos o reales de a ocho; que bien los saben
cllon sacar de Jas que Haman pepenas. Y declararé aqui lo que signi-
fien est palabra; porque se entienda la grande ganancia que tienen en
In labor de minas los indios trabajadores; principalmente los ladinos
en ellis y que conocen los metales y son barreteros que con barretas
rompen la vela del metal. Porque estos demés de la paga de su salario
do cada dia que es de cnatro reales de plata por lo menos; pero fuera de
se, los principales trabajadores tienen facultad y licencia de eseoger pa-
ra si una de las ea que Hlaman tenates, lena de metal que eada
dia rompe y saea de la veta; metal que si el mais rieo y esco-
ido; porque come ellos lo
sus amos,22 PR ANDRES PEREZ DE RIBAS
apartan para s{ lo més precioso, y esto no se les puede estorbar a los
indios; porque al punto que eso se les estorbase, desampararian las mi-
nas y ellas y sus amos quedardn perdidos. Ln espuerta de metal que
saca al indio le suele valer cuatro, seis y tal ver diex y més reales de a
ocho. ¥ a esto Haman pepenas, ae son muy usadas en todos los reales
de minas de la Nueva-Espatia, y lo mismo debe de pasar en los otros
reinos de las Indias; y asf los indios que son diestros en la labor de
minas andan lucidamente tratados y vestidos, y estos premios sou los
que dije, que en sus juegos de pelota apostaban y que habia vex que
valia la apuesta quinientos pesos o reales de a ocho, También eva par-
ticular eelebridad de este juego en los serranos, que por tres noches an-
tes del dia que se habia sefialado para su desaffo se juntaban todos
los del pueblo que desafié, y juntos a fuer de guerra, después legaba,
tropa de mujeres del pueblo y todos juntos bailaban por dos 0 tres ho-
ras cada noche en la misma plaza del batey, cantando juntamente y
cclebrando a grandes voces su finimo y ligereza en jugar, alentando
a los combatientes en el juego con las razones de alegria y honra que
se les seguirfa de ganar en él. La vispera, las mujeres se ocupaban
en preparar una grande comida para banquetear a los del pueblo aue
venia desafindo a jugar, en caso que perdiesen; porque cuando gana-
ban no les daban de comer bocado y el convite se quedaba para los del
mismo pueblo que habfa perdido. El] nimero de combatientes que ju-
gaban cra ordinariamente de seis u ocho escogidos del pueblo que
desafiaba; de 1a parte del desafiado no se ponfa tasa, sino que a su
voluntad entrase el nimero de indios que quisiese a rebatir Iu pelota
y tal ven éstos si no hallaban otra cosa que apostar, jugaban las pes-
iaiias de sus ojos de tres en tres o de cuatro en cuatro que como iban
perdiendo se las iban arraneando. Con esto unos Horaban y otros reian
con que pasaban su entretenimiento, y eon que se quedaban ain después
de ser eristianos y bautizados; porque no se halla inconveniente ni es
raz6n se les quiten sus entretenimientos Meitos; como ni a las mujeres
‘otros juegos particlares que ellas usan, y yo dejo por pasar a es-
eribir Io prineipal de esta historia, como sen entradas de los ministros
evangélicos y conversiones al eristianismo de estas gentes,
CAPITULO IV
Lntyan los Padres de la Compaitta a predicar et evangelio a la gente
do estas serrantas.
Racrita dejo atris, en el eapfinlo enarte del segundo Tihra de esta
historia, emo por Jos afios de mil y quinientos y noventa, habiendo
comenzaudo a dar doctrina el venerable Padre Gonzalo de Tapia, a la
grande Misién que fund6 en Ia provincia de Sinaloa y habiendo’ poco
tiempo que habfan entrado los espaiioles a fundar ol real de-minas de
‘Topia, le enviaron a rogar tuviese por bien el dar una yuelta a su realTRIUNFOS DE NUESTRA SANTA FE 23
y de camino visitar a los indios serranos de su comarea, que eran mu-
thos y todavia se estaban en su gentilidad, para que les eupiese la bue-
na suerte que a los de Sinaloa y les aleanzase como a ellos la luz del
evangelio, que cierto es que los eatélicos espafioles, donde quiera que
an entrado no han perdido el celo, como tales, dé que todas las na-
ciones del mundo conozcan a su Dios. El aviso que tuvo aquel aposté-
lico varén, que por ejercitar ese evangélico ministerio rematé su vida
manos de enemigos de nuestra santa fe, le movié a que diese una vuel-
ta al real de los espafioles y bajase a visita en su valle a los indios
acaxees y ejercitase con ellos los ministerios de nuestra santa fe, ha-
jéndoles algunas pléticas de ella y disponiéndolos para mejor ocasi6n;
porque la Mision de Sinaloa que tenia comenzada no le daba lugar s de-
erse en ésta, Pasado algtin tiempo, los mismos espafioles de Topia
y de otros reales de minas, volvieron a hacer instancia los Padres que
estaban en Sinaloa, para que alguno de ellos hiciese Misién a aquellas
minas de Topia, de San Andrés, y otras que cada dia se iban deseu-
Driendo; y socorriesen con los ministerios eristianos de doctrina y sa
cramentos a tanta gente como en ellas se iba juntando. Porque ademas
do los espafinles habia. morenos esclavos e indios que Haman laborios,
que son antignos eristianos que saben de labor de minas y metales, y
a la voz de deseubrimiento de alguna nueva mina y més si es de fa-
‘ma, suclen concurrir g, trabajar en grande niimero, por los grandes sa~
larios x provechos qué dijimos que sacan. De todo este género de gen-
habia coneurrido mucha a estas minas y puestos; y como tan nuevas
y en que apenas se habian formado poblaciones necesitaban de s0-
Corro espiritual. Bstando pues en este estado las cosas, volvieron a
hacer la instaneia dicha a los religiosos de nuestra Compasiia, para que
‘alguno fuese a consolarlos en sus almas, y de camino asentasen la doctri-
ia en las muchas rancherias de indios gentiles de aquella’comarea, Or-
den sin duda parece que fué de la divina Providencia, que egase el tiem-
po que Dios tenfa sefialado para sacar tan gran numero de almas de las
tinieblas de su gentilidad, y juntamente que esta empresa (por buena
suerte y orden de la santa obediencia) le cupiese al Padre Hernando
de Santarén que se ballaba en Is provincia de Sinaloa. Sujeto que des-
de aqui ha de quedar muy sefialado, y de quien ser forzoso hacer men-
cién no pocas veces en todas las Misiones y conversiones de indios de
esis serranta de que fué fundador, y finalmente rematé su vida con el
dlerramamiento de su sangre, a manos de enemigos de Cristo, como ep
su lugar se diré. Este varén fervorosisimo celador de la ayuda y_sal-
vacién do les almas, pas de Sinaloa 2 dar principio a esta espiritual
y gloriosa empresa aunque muy lena de trabajos y dificultades, co-
ino adelante ce descubrivén. Dié principio a ella empleando sus ministe
ios, en primer lugar por los eristianos de los reales de minas por ser
cabeceras de la comarea, y adonde ya acudian algunos de los gentiles a
tratar eon los espafioles. Llegd al real de San Andrés por tiempo de
cuaresma, donde le fué necesario emplearse hasta la Dominica in Pa-
sione, por la grande instancia que hicieron indios laborios y otras per-4 Po ANDREES PEREZ DE RIBAS
sonas para que alli se quedase, y leg6 u tales términos su instancia,
que amenazaban que despoblarfan las minas si no se lo concedia, Y
no contentandose con la amenaza (que si la ejecutaran fuera en grave
dafio de las haciendas de aquel real) acabando de predicar un dia,
se le echaron a los pies y de rodillas pidieron més de doscientas perso-
nas y con légrimas, se quedase allf otra semana més y que no se le-
vantarfan hasta que se lo concediese; con que se hubo de detener el
Padre Santarén més de lo que pensaba. De este real pasé al de Topia,
euyos veeinos estaban con el mismo deseo que los de San Andrés, y
donde se cogié el mismo fruto en espafioles, indios y negros que en el
pasado, En particular en los indios laborios se remedié el vieio de la
embringuez, de suerte que porque esos dias se descuidaron en ella cua-
tro o cinco, afedndoles et Padre el caso, todos los demas indios del real
vinieron aquella noche a su ermita y tomaron una diseiplina de es-
paldas. Los gentiles acaxees de la comarca venian a ver los ejercicios
cristianos ce aquel tiempo santo; y esta vista surtia muy buenos
efectos en ellos, y'se iban aficionando a la vida de eristianos. A ver una
procesién de sarigre que hubo en el real de San Andrés bajaron mas de
mil personas, muchas de ellas con hachones de tea encendidos (de la
mucha que tienen en sus montes) para alumbrar a los de Ia procesién,
con que la noche estaba tan clara como el dia. Daban muy buenas mues-
tras estos gontiles de recibir nuestra santa fe; pedian al Padre bajase
a sus pueblos y los doctrinase, y el Padre era el que mas lo deseaba, y
‘en el interin que no Ilegaba a sus poblaciones, los iba disponiendo y ga-
nando con earifio de obras y palabras para Dios,
CAPITULO V
Da principio et Padre Hernando de Santarén a la reduecién a nuestra
santa fe, de la Nacién Acazee; y casos de edificaciin que sucedieron.
Habiendo cumplido el P. Santarén en primer lugar con los minis-
terios cristianos que se Jes debian a aquéllos que por serlo eran mas
préojimos y hermanos, se aplicé todo a la nueva mies de los indios gen-
tiles; no obstante que nunca desampar6 a antiguos cristianos, ni de-
jaba de acudir a tiempos a sus reales, ayudandoles incansablemente
en todo lo que le era posible en orden al bien de sus almas. Y los es-
pafioles de las minas y gente de trabajo, conocfan esto y le tenfan tan
Frande aficion, que muchas veces le buseaban o sacaban de las poblacio-
nes de los indios, para que los fuera a consolar con su doctrina y adminis-
tracién de santos sacramentos. Bajé el Padre a las rancherias mas cer-
canas de los indios, « yuien ellos revibfus con mucho gusto, porque ya al-
gunos de los que entraban y salian en los reales de minas lo habian tra~
tado y ¢l religioso Padre ies habia ganado las voluntades, Comenz6 a
levantar enramadas que sirviesen de iglesias primitivas en sus ran-
cherias, y enarbolar delante de ellas el glorioso estandarte de la San-TRIUNPOS DE NUESTRA SANTA FE 25
ta Cruz, para derribar y destruir la inmensidad de idolillos que el demo-
nio habia introducido en esta ciega gente, de que después diremos en
particular, Dié principio a su misiGn por el bautismo de los pérvulos que
Ie iban ofreciendo con buena voluntad para ese divino bafio, con que la-
vados quedaban reengendrados en Cristo. Asent6 el catecismo y doc-
trina eristiana traduciéndola en su lengua; trabajo que aunque cuesta
mucho a los prineipios, el fervoroso Padre lo veneié dindose mucho a
ella y la aleanz6 con eminencia; y por este medio iba cada dia ganan-
do més ala gente. Depardbale Dios algunos mozos de més capacidad
que aprendiendo con facilidad y aplicacién la doctrina, la ensefiaban
‘a otros y servian de los que Haman temachtianos de iglesia, y éstos eran
Jos primeros adultos que se bautizaban a quienes otros de sus parientes
seguizn, Tomaban con tanta aplicacién el aprender las oraciones y ca-
tecismo, que los dias enteros (en particular Jos ocho antes de su bau-
tismo) sin acordarse de ‘ir a comer, desde la maiiana a la noche con
tes6n no se apartaban de su doctrina, y para facilitar més la memoria
en corros que hacfan y juntas, se aprovecharon de un modo y arte de me-
moria loeal acomodado, poniendo en cerco unas piedrecitas y en cada una
de ellas por su orden colocaban la palabra o diecién de las oraciones que
repetian; y el que estaba mas diestro en la doctrina, con una Varita en
ja mano iba sefialéndolas y corrigiendo con mucha alegria al que erra-
ba; y se aplicaron de modo a este artificio, que en las puertas de las
casas de muchos, y més cuando habia enfermo en ella que no podia acu-
dir a la iglesia, se hallaban dispuestas las piedrecitas de doctrina y
memoria. Inveneién que debieron de inspirar los Angeles, acomodada
a Ja eapacidad de estas naciones, que ni tenian letras ni caracteres por
medio de los cuales pudieran ayudarse Jos ministros del Evangelio; y
Dios les deparé este medio tan eficaz, que sucedia yendo el Padre a
bautizar algin enfermo que no habia podido ir a aprender la doc-
trina a la iglesia, hallarlo tan bien ensefiado y catequizado en ella, gue
lo podfa en breve bautizar. De estas primeras rancherias salia el Pa-
dre y era lamado para otras, donde hacia el mismo oficio de bautizar
parvulos; y fueron millaradas a las que administr6 este divino sacra-
mento, dejando en todas entablada la doctrina cristiana.
‘Al buen olor y gusto con que las primeras rancherias se hallaban con
la compaiifa y doctrina el Padre, se iban aficionando las vecinas, y Je
Hamaban para que pasase a ellas y los doetrinase; v para obligarle mas,
levantaban, cruces en sus puestos. Y wltimamente de una rancheria
que le parecia que se detenia el Padre, salieron a busearle diez indios
con Animo de que luego los bautizase, aunque fuese quedandose algu-
nos dias a extequizar; y no pudiéndose hacer con esa prisa, sin cono-
cor las personas y saber si estaban impedidas con la compania de mu-
‘chas mujeres (que todavia se hallaba algo de esto en esta nacién), los
hubo de consolar con que presto iria a su poblacién y los ensefiaria y
bautizarfa despacio y con la debida preparacién, Bllos instaron en
que ya que no los bautizase a todos, hiciese esta buena obra a uno de
ellos que estaba muy enfermo; y demés de esto les diese un cristiano26 Pp ANDRES PEREZ DE RIBAS
diestro en la doctrina que se la ensefiase en su rancherfa, Lo uno ¥ 10
dior ce concedié el Padre con mucha voluntad y consolados se volvie-
wana au pueblo esperando su vez. Llegé el Padre a otro que llamaron
Eun Bartolomé, hallé al indio principal de é que tenfa su gente ian
Dan dispuesin y ensefiada, que con brevedad bautiz6 eincuenta adul-
tos'y los cao in facie elesiae; y con grande facilidad entreguron si
{ose tos cuales se quemaron en presencia de todo el pueblo; y Pars
jaewlarse se sujetaron a que se les cortaran las cabelleras largas que
pate estiman en su. gentilidad, y los que quedayon por bautizar, con
tariacidn mostraban mucha codieia de aprender la doctrina para hae
criiro tanto. De otras rancherias lamaban al Padre, que como en
{fos principios ora solo y ellas estaban tun derramadas por aquella gie-
cee tagosa, no Je era posible acudir a todas hasta que le legasen Pa-
seas de Mexico, que le ayudaran en labor de viita que se iba plantando.
Gigunes de estas gentes para facilitar Ja entrada a sus rancherias,
dbaian caminos por espesuras y pefias. Pas6 a otra el Padre y habién-
vene detenido breve espacio, y estando ya para partirse por Je prisa que
‘laban de tantas partes (con particular providencia de Dios), sobre:
cepan vane aguacero que lo detuvo, y en esta ocasién le avisaron
eG WMaoneellita enferma que estaba yu para morir y on bautizdndola
ge Me al cielo, Saliendo de este pueblo para otro, en el camino Je avi-
Saron que otro viejo de cien afios estaba en lo tiltimo de la vida; cate:
Guizdlo'y bautizélo y con la gracia de ese santo sacramento, también
tess Dios, De estos casos y sefiales de predestinacién son muchos
Tos que suceden, y que animan a los ministros a llevar con alegrfa los
innumerables trabajos de sus caminos y ministerios; yo s6lo apunto
figunos para muestra de los demas, ‘Tal es el caso que se sigue. Entre
foe indios gentiles que bajaban de la sierra a poblaciones donde pudie~
fon ser doctrinados, Vinieron un mozo con una doncella hermana suya,
Ben Ansia de bautizarse, porque habian oido decir que los que morian
cor Ruutiamo se iban al infierno, y con la luz y temor que Dios les habia
Gado de ir a paror alld, aprendieron con tanto cuidado la doctrina, que
Gace gve fueron bautizados, y no contentos con ese beneficio que habien
eteibido en sus propias alms, lo procuraron como buenos hijos para
joao du madre, con grandes veras, porque era muy vieja y la persua-
than a que fuese cristiana como ellos, Mostrése muy rebelde la vieja y
ands Yue pudieron aeabar con ella los perseverantes y eelosos hijos,
{ae que bajase de sus picachos donde estaba retivada para vivir con
iis ‘en el pueblo; aqui el Padre de su parte hacia nuevas instancias @
a vieja para que se ensefiase y bautizase; pero ella siempre se que-
I cvebpide hasta que Nuestro Seflor que parece la tenia predestinada,
(ane los ojos con una grave enfermedad que ie sobrevino, y vién-
Youe aprotada de recios dolores, envid a lamar al Padre y le pidié cop
ottaneia Te ensesase 1o que habfa menester para que se salvase su ale
ita que su euerpo no tenfa remedio. Tt Padre la catequiz6 y
puto. ¥ lego In bautiz6 y diez horas después partié a Ia bienaventac
viva pura donde purece que Dios In tenia senulada y habia guarda-TRIUNFOS DE NUBSTRA SANTA FE a
do casi cien afios que tenia de edad. Con estos buenos sucesos, y otros
muehos que por brevedad se dejan, iba Dios favoreciendo los princi-
pios de la conversién de los serranos de Topia. Cuando echando de ver
e] Padre Hernando de Sentarén la necesidad que habfa de compafieros
que le ayudasen a la labor de mies tan dilatada, y por otra parte tan
dividida en puestos tan dificultosos, pidié a los superiores socorro de
nuevos y fervorosos operarios que le ayudasen en tan gloriosa empresa,
y en el capitulo siguiente se dird el efecto de esta peticién.
CAPITULO VL.
Llegan de Mérieo otros Padres para esta Mision: tratan de reducir los
‘indios @ pueblos acomodados: difieultades de sus caminos y wna sin
gular carta que los refiere.
Instaba el P. Hernando de Santarén con el P. Provincial de la Com-
pafifa en México, para que se le diese ayuda de compafieros en su Mi
sién, euyos principios prometian mucho fruto ast en lo espiritual como
en Jo temporal, do los reales de minas de aquellas serranfas y Tas que
cada dia se iban descubriendo, de vetas rieas de plata; para cuya segu-
ridad importaba mucho el asentar de paz la nacién Acaxee en cuyas
tierras estaban. Eseribieron también los espafoles al virrey de la
Nueva Bspafia ‘sobre las conveniencias, asf espirituales como tempo-
rales, de esta causa, para que su excelencia diese orden y mandase que
tuesen ministros y ayudasen a la conversién de nuestra santa fe de
aquellas naciones serranas, que tan buena disposicién mostraban para
yecibirla. El virrey gue por muchas cédulas reales tiene encargado de
nuestros Reyes Catélicos, la dilatacién del santo evangelio y en par-
ticular de las naciones que se van descubriendo. Recibié con gusto
la propuesta que asi los espaiioles mineros como el gobernador de la
Nueva-Vizcaya, en cuyo distrito estan los dichos reales de minas le
hacfan, Al virrey pertenece por el Patronazgo Real de las Indias, am-
parar las naciones convertidas y proveerlas de tministros aptos y se-
halarles limosna de la caja real para su sustento; porgue en estas po-
brisimas naciones, principalmente al prineipio de sus conversiones,
no hay provecho de obvenciones que en benefieios ya fundados se usan
por todas leyes en la santa Iglesia, ‘Traté pues con el P. Provincial que
despachase a la nueva Misién de “Topia algunos Padres que ayudasen
al due la habia comenzado. Mandando juntamente a los oficiales de
la caja real, que se enviasen algunos oraamentos de ministros e igle-
sias que se levantasen en esta nueva cristiandad, Con esta orden del
virrey despaché el P. Provincial por los aflos de seisclentus y dos, vlros
dos Padres que ayudasen al P. Hernando de Santarén, lo cual se ejecut6
y con euya legada se alegré notablemente el religioso y fervoroso mi-
nistro y qued6 por superior de los demés. Luego se dispusieron todos
con grande goz0 a la empresa, y repartieron entre si los puestos y pue-28 Po ANDRES PEREZ DE RIBAS
Dlecitos de los indios, y trataron juntamente que con la doctrina del
catecismo que se habia comenzado, se diese orden para que se acaba-
sen de bautizar todos Jos parvulos que estaban esparcidos por ranche-
rias pequefias y apartadas; y principalmente que toda esta gente se
redujese en pueblos y puestos acomodados para ser doctrinados, y le-
vantar iglesias en ellos. Aungue en esto se suelen portar con grande
tiento los Padres, para que sin violencia se desnaturalice un indio del
puesto donde nacié y tenia a mano sus arbolillos y comodidades de sus-
tento, y sus aranjueces de montes cercanos. Y he dejado para este In-
gar el escribir de propésito una dificultad propia de esta Misién, que
aunque parece que la busc6 el demonio para impedir que se les pudiese
llevar la luz. del evangelio a estas gentes, por otra la convirtié Dios
en gloriosos merecimientos de los ministros que con fervor del cielo la
han vencido. Esta es, que ademas de las cuestas inaceesibles que al prin-
cipio dije habfan vencido los espafioles para entrar al descubrimiento
de sus minas; a los Padres les quedé otra no menor dificultad que ven-
cer, y més continua para visilar y doctrinar muchos pueblos de esta
‘Misién y administrarles en todos tiempos y ocasiones los santos sacra-
mentos, La dificultad es haber de caminar por la célebre quebrada
que Haman de Topia, y vadear su rio, para que es menester atravesarlo
més de trescientas y sesenta veces. Tantos vados como dias tiene el
ailo, tienen contados los espafioles, que es menester atravesar para
pasar una sola vez la quebrada, Pues zquién podré contar las veces
‘que por tantos afios y tan frecuentemente la han pasado los Padres de
esta Misién? y mas si les sucede cogerles un aguacero en ella; que no
e8 pocas veces, y otras cuando menos pensaron una 0 muchas ‘noches?
¥en estas ocasiones lo que estos siervos de Dioa han padecide y hoy
padecen, lo. diré una carta que para esta ocasién he guardado, escrita
de un Padre grave de esta Misién, donde trabaié por tiempo de siete
afios y después fué provincial en’ las provincias del Nuevo Reino y
Nueva-Espaiia, P. Florean de Ayerve que la escribié al superior que
entonces tenia. Cogiéme (dice) el cumplir Io que V. Reverencia me
mandé escribir de Jo que pasa en esta visita y partido, en puesto cual se
podia desear para que no fuera sélo contar cosas pasadas sino las pre-
Sentes, y que aunque més afligen el cuerpo aprovechan al espfritu,
Liegué, mi Padre, a Colura, después de apartados de nuestra junta, y
visitando aquellos pueblos ‘Acaxees con un aguacero o temporal que
comenz6 a catoree de diciembre, y es ya hoy cuando eseribo ésta, doce
de enero, y casi sin parar, sino’con initervalos de pocos dias; dura tan
en su punto la hondura de la quebrada, que no hay remedio de pasarla.
‘Tuve el dia de Pascua de Navidad en un pueblo donde por falta de
hostias y de vino no dije més de uma misa, y esa con una pequefia for-
ma. El de de afio nuevo y el de los Reyes, pasé en la Angostura todo
este tiempo, sin otro sustento que el de unos frijoles y una tortilla de
maf, ni remedio de poder enviar a Topia por algtin socorro. Porque
aun por los altos venian las quebradillas de monte a monte; y como
las casillas eon de 6lo paja y paiillos, estaban hechas una agua que meTRIUNFOS DE NUESTRA SANTA FE E
obligaba a pasar todo cl dia sobre un tabladillo por no poder poner Jos
pies en el suelo; y en el techo no haber parte que no se loviese y sin
Consuelo de misa. Pero es lo muy grande, que venimos a esto de Espa-
fia y zhora propiamente que estoy en Misiones de Indias, doy mil sra~
cia’ a Nuestro Sefior que me hace hijo de la Compania, Algtin fruto
quiso Nuestro Sefior Dios se coriese de légrimas; y para mi lo ha sido,
que did una enfermedad a estos pobres barbaros que casi no hay
duien se escape, Algunos quo eran cristianos después de confesados
Se fueron al ciclo. Fui desde la Angostura a consolar a los de Aguas
Blancas por los altos a pie, duréndome el camino de dos leguas, desde
Jas siete de la mafiana hasta las tres de Is tarde; y por haber tanta yer~
ba me hallaba obligado a recogerme dentro de Ia sobye-ropa y dejar-
me rodar por las sierras abajo, y tres de los indios me iban abriendo
Gl camino. He quitado en esta enfermedad més de eincuenta idolos
y muchas’ supersticiones que tenian muy entrafiadas, Para llegar a
estos puestos, cuatro 0 eines veces pensé ahogarme; porque Wesabe
el agua sobre las ancas de la mula en muchos de los vados; y (como V.
Revereneia sabe) se pasa esta quebrada en la visita de estos pueblos
mas de treseientas y sesenta veces; mojéronseme los Iibrillos ¥ perdi
Tos papeles sin poderlos remediar. En unu de estos vados, no atrevién.
dose a pasar los indios que Tlavaba delante, ni a pie ni a caballo, yo por
snimarlos me arrojé delante al agua y al primer paso se hundi6 ¢on-
migo la mula en lo hondable y en medio del, entre dos grandes piedras,
fe le asieron los pies y a mi me cogié una pierna entre una piedra que
atin hoy la tengo bien lastimada; la mula hizo tanta fuerza que salié
‘y me sac6 y si acabara de caer fuera, fuerza que mé ahogara si Dios
hho me ayudara, Estando en Atotonilco vinieron doce, bérbaros desnu-
Gos de todo punto, con sus arcos y flechas a pedirme fuese a un pucblo
suyo a bautizarlos, que querian ser cristianos y luego me pusieron por
dificultad, que no’ podria entrar allé sino por una parte donde se es
trechan dos rocas, por donde se baja al rio que va parar al de Hue
maya, y que entonces iba muy hondo y con mucha corriente y que si
‘entonves no lo pasaba, no lo podria hacer hasta de alii a tres meses. Yo
Jes respondi que entonces irfa y que dijesen esto a los de su pueblo y se
yolviesen. No quisieron, sin que primero los bautizase y con tal deseo
{omaron el aprender la doctrina y cateeismo, que en ocho dias los pade
pautizar y plseles los nombres de los doce apéstoles. Fuéronse muy
contentos y cuando yo pude ir allé fué caminando dos dias por unos
montes que suben al cielo; y evando Tlogué al rio hallélo tan hondo, que
fu necesario pasaxlo sobre una balsa que cuatro indios sobre sus ca~
hezas Mevaban, que tantico que uno solo torciera la cabeza coneluia
conmigo, Hallé de Jn otra parte del rio més de eineuenta indios que
me aguardaban, y me guiaron el rio arriba hasta un buet lauy cerca
de muy altos montes; y en ese puesto hallé mas de setecientos indios,
mujeres y nifios y niflas que en cuatro procesiones coronados con sus
suirnaldas de espadafias y palmas en las manos, todos de rodillas
tantaban en su lengua el creo en Dios Padre todo podereso,ANDRES PEREZ DE RIBAS
ete. Admiréme de verlos y mucho mis de oirlos y preguntéles :cémo
subfan aquello; y supe que los doce indios que por su instaneis die
ite bauticé habian sido tan buenos temachtianos, o macstros que lee
habian ensefiado a todos 1a doctrina; de manera quie on breves dine que
me hallé en aquel puesto donde hice una iglesia de prestado y ellos
més ce cien casas, bautieé cuatrocientos y ochenta y dos personnes te,
cogt los de toda la quebrada y rio y dejé hecho un pueblo de mucha
gente, Estuve con mis indios bautizados algunos dfas, hacianme a me.
nudo preguntas a su modo que no eran de poca sustancin; una de cllas
#26 que cOmo habia osado a entrar solo en tierras tan dsperas y que
hasta entonces ningtin cristiano habia Neyado allé? y qué seri xi ne
mataran y comieran? Respondfles qae me habia llevado el deseo de
Hevarlos al cielo donde hay mucha gloria, ete., porque no se condend,
Sen y fuesen al infierno donde hay mucho trabajo y fuego para siem.
prei y due pues venia a cosa de tanto provecho suyo y de tan lejanas
tierras y mares, que para qué queria otra compafiia sino la de Dios
gue si me mataran yo seria muy dichoso y ellos muy desdichados, pucs
Dios les castigaria y los eristianos les destruirian sus casas y semen
teras, Respondiéronme que eso fuera muy justo pues yo no queria do
ellos sino su salvacién, Aquella misma noche a Ia media de cll exe
ba yo con mi euartana, que todo el aio ha durado y of un ruido y iro.
pel de mucha gente que venfa corriendo con un alto alarido hacia mi
chozuela; priseme en pié, vestida mi sotana y un erucifijo en la mano,
¥ Salt a recibirlos a la puerta esperando la muerte que ere{ tenian pen,
sada de darme desde el dfa antes; y pusiéronse a mis espaldas lloran,
do Uernfsimamente dos nifios que venfan conmigo ¥ servinn en la iglo.
sia. Pas6 delante de mi con todo aquel alarido la tropa de gente del
pueblo; y desengafiéme echando de ver que se quemaba una casillay
una red. Pregunté a los indios cuya era? y me respondieron que de
Sus enemigos y que la guardaban para bailar de noche; dijeles cuss
contrario a la ley de Dios era aquéllo y que no lo hiciesen mAs; ellos
me lo prometieron y la arrojaron al rfo. Por mi cuente hallo que en
cl pueblo dicho y otros, habré bautizado unas mil y euatrocientas por,
fonas acudiendo ellos con mucha puntualidad a saber la doctrina cris.
fiana, y mo consuelo de verlos hasta muy tarde de la noche y antes del
dia en sus ruedas, que no se ofa por todas aquellas quebradas otra
cont que el Credo y el Padre Nuestro y Ave-Marfa, Fut después a In
Villa de Culiacén como V. Reverencia me lo ordend; llevé conmigo mus
chos indios para que viesen cémo celebraban los eristianos la ‘pasion
de Nuestro Seftor Jesueristo; fué de grande importancia él havens
bajado a la villa; porque habiéndoles dado el vieario y el alealde moe
yor el mejor lugar en la iglesia, con piedad cristiana de acariciar esta
pobre gente al eristianismo, y en tal dia viéndome a mi, dar el jueves
Santo Te comunién al pueblo y quo todos estaban de rodillas y solo yoTRIUNFOS DE NUESTRA SANTA FE at
en pié; y hablando yo todos callaban y Horaban y_ se daban en los pe-
hos; y que el dia siguiente del viernes santo, s6lo yo hablaba desde
el pitipito oyendo todos los del pueblo, de esto cobraron tanto concepto
de mi que me fué necesario deshacerlo en parte, porque eada mafiana
me aguardaban a la puerta hincados de rodillas para besarme la ma-
no, Preguntéles la raz6n de aquella accién, y respondiéronme qe pues
Jos espaitoles cristianos que son tan valientes lo hacian ,por qué no lo
harian ellos? yo les ensefié que aquella honra no la hacfan sino a nues-
tro Sefior Dios, cayo criado y ministro yo era y que de allf adelante
pastaria besar ja mano sin hinearse de rodillas. Sucedi6 a los nuevos
cristianos de los que dije procuré bajasen a Culiaedn, que en el ca-
mino se les deparé un mulato que les persuadia no pasasen adelante
sino que se volviesen a sus pueblos; que yo le enviaba a él para ense-
fiarles la doctrina cristiana aquellos dias, y mostrarles una imagen
de la Virgen Santisima nuestra Sefiora. Muchos no quisieron volverse
y euando legaron a mi, me avisaron del caso. Entendiendo yo el em-
buste del falso milato ‘envié luego indios que lo coziesen y lo tuvie-
sen; fueron y nunca més le hallaron ni parecié. Public6se mucho el
caso en la Villa y corrié fama que el demonio habja querido estorbar
f los indios ol venir el jueves santo a Culiacdin: cuyos vecinos queda-
ron admirados de la gente que alli vievon tan barbara, y por otra parte
tanta piedsd y devoeién on ellos y afecto a las cosas de Dios como
mostraban. Quité en esta nucva Misién més de trescientos idolos que
cllos de buena gana trajeron, y unos hicimos pedazos y otros quema-
mos con harta admiraci6n de los que hasta entonces ios habfan ado-
rado como Dios. Todos estos pueblos se han juntado de los pieachos
y quebradas y andandolos a buscar he hallado escondidos entre cue-
vas, viejos que estaban ya para morir, y dandome sus idolos y bauti-
2éndolos, pidiendo ellos el bautismo quedarse muertos entre las ma-
nos. Uno estaba en una alta cueva donde yo no podia subir y envién-
dole decir que bajase pues se morfa y se bautizase, respondid que an-
tes si le bautizaba le habjan dicho morirfa luego. Repliquéle que aun-
que era verdad que por ventura luego se morirfa por estar ya tan
viejo, pero que no seria por el bautismo; antes por él se iria al cielo
y se salvaria y enviéndole juntamente mi rosario él lo beso y Ja ima-
gen que en él iba, y finalmente haciéndole bajar lo catequieé lo que
pude y bauticé, y luego expiré. Y como este hay algunos que dejo de
eseriblr porque ya temo ser largo.
Hasta aqui la carta que pinta bien los trabajos de caminos de esta
rania y frutos que de ellos cogen estos siervos de Dios, y de los
primeros pudiera escribir otros semejantes porque no fué posible me-
nos, sino que algunos pueblos quedasen en puestos, para ir a los cua-
les, ex menestar hasta hoy pasar centenares de veces Ja, misma quebra-
Ia 'y sus rfos. ‘Trabajo en que s6lo y puro amor de Cristo nuestro Se-
fior, puede sustentar a estos sus siervosse Po ANDRES PEREZ DBE RIBAS
CAPITULO VII.
Prosiguen los Padres con la reduecién a pueblos de los indios; y cos-
tumbres bérbaras que desterraron,
Procuraron los Padves con carifio, dédivas y beneficios, ganar en
primer lugar a los caciques y capitanes de rancherias y luego a los
demas, para que finalmente se redujesen a poblaciones acomodadas pa-
va su doctrina. Que la beneficencia rinde a las naciones més fieras del
mundo, y atin a las mismas fieras y leones de que tenemos ejemplos en
as historias. Y estos celosos ministros del bien de las almas no perdo-
naban a medio de los que podian servir a este intento y daban por bien
empleado todo lo que su pobreza aleanzaba para conseguirlo, gastando
muy buena parte de la limosna que les daba y da el rey en levar de
‘México hachuelas, cuchillos, (que mucho estiman los indios), frazadi
las y cosas de vestido, en particular para los que cuidan de la doctr'
na y sirven la iglesia; y para los que trabajaban en su fébrica y algu-
nas medicinas para los enfermos. con aue ellos se amansan y ganan
para todo. A que también concurrian a los principios algunos devotos
espafioles de las minas. Con esto se vino 2 conseguir que los mis de
los indios aeaxees cereanos a los espafioles y real de Topia, se redu-
Jesen a buen niimero de pueblos, donde pudiesen ser doetrinados y le-
vantar forma de iglesias; que en estos prineipios como queda dicho,
era forzoso el hacerlas como de prestado, de palos y paja; en ellas
acudia ya ln gente mas en niimero y con mayor fervor a doctrina y
sermén, asf los gentiles como los cristianos y estos a ofr misa con mu-
cha puntualidad, Creeia también el mimero de hautizados adultos, ¥
con esto se iban desterrando costumbres gentilieas y de hechiceros que
evan muchos; y més los fdolos y otros instrumentos de diabélicas su-
persticiones, que de todo eso hailaban mucho en cada casa los Padres;
y todas esas tinieblas va deshaciendo y aniquilando la luz, del santo
evangelio, cuando y donde Mega; de que es forzoso escribir algunos
casos y ejemplos. Bl modo, y forma de enterrar sus muertos, era en
expirando, antes que se helase ef cuerpo, doblarlo, juntando las ro-
dillas con’ la boca y hechos una bola, los ‘ponfan en una cueva, o de-
bajo de una pefia hueca, sin echarles tierra encima; dejabanle alli al-
gunas de sus comidas para viatieo del camino, que entendian habia
de hacer, y también le ponfan allf el arco y las flechas por si las hubie-
se menester on su viaje; y tapando la eueva lo dejaban, Pero al fin en
esto mostraban rastros de que el hombre aunque muere, le queda otra
vide y de los errores qne nsahan log desongaiiahan los Padres, intr
duciendo el modo de enterrar cristiano y ensefiiindoles las vordades
de fe en materia de Ia otra vida y difuntos que pasan a. ella; todo lo
cual recibfan bien los indios. Ibanse en otras partes derribando y de:
truyendo el modo dé altares, que dijimos usaban; y aunque ellos t
nian coneebido grande temor de desbaratarlos, porque les habia per-
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