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Juramentos en la Parashá Kedoshim

Este documento analiza la enseñanza de Jesús sobre los juramentos en Mateo 5:34-35. Explica que Jesús no estaba prohibiendo todos los juramentos, sino los juramentos falsos. Los juramentos tenían el propósito de dar seguridad a quien escuchaba la promesa, aunque algunos judíos habían empezado a jurar falsamente por otras cosas para encontrar un "agujero legal". Jesús estaba advirtiendo contra esta práctica engañosa y enfatizando la importancia de la integridad en el habla.
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Juramentos en la Parashá Kedoshim

Este documento analiza la enseñanza de Jesús sobre los juramentos en Mateo 5:34-35. Explica que Jesús no estaba prohibiendo todos los juramentos, sino los juramentos falsos. Los juramentos tenían el propósito de dar seguridad a quien escuchaba la promesa, aunque algunos judíos habían empezado a jurar falsamente por otras cosas para encontrar un "agujero legal". Jesús estaba advirtiendo contra esta práctica engañosa y enfatizando la importancia de la integridad en el habla.
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Parashá

Kedoshim
Por Isaac Bonilla Castellanos
Vayikrá (Levítico) 19:1-20:27

Haftará: Amos 9:7-15


Jurar o no jurar – Ese es el dilema

En el comentario a la parashá Mishpatim, vimos algunos de los versos del sermón del monte
en el tema: “Yeshúa, la Torá y los mas yo os digo”. En esta ocasión, nos gustaría comentar el
verso del sermón del monte que habla sobre los juramentos y la enseñanza que Yeshúa dio
sobre ellos. Si alguien quiere revisar los comentarios a “ojo por ojo, diente por diente” y
“¿aborrecerás a tu enemigo?” puede referirse a la parashá Mishpatim.
Una enseñanza a menudo escuchada en círculos del cristianismo, es que proferir un
juramento está prohibido. Esto es basado, primordialmente, en la enseñanza de Yeshúa cuando
dijo: “Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran
Rey.”(Mateo 5:34-35)

Una interpretación popularmente conocida, es que Yeshúa aquí prohibió todo tipo de
juramento y estableció, que esta no debe ser una práctica entre sus discípulos. ¿Es cierto esto?
¿Yeshúa está prohibiendo abruptamente todo juramento? Dicha posición tiene dos problemas
inmediatos:

• Si jurar es una práctica reprochable ¿Cómo es que la Torá permitía dicha práctica en
Deuteronomio (Devarim) 10:20? ¿Cómo es también que grandes profetas y justos
hicieron uso de este recurso? (Gen. 21:31; Esdras 10:5; 1 Reyes 18:15; 2 Reyes 2:2)
• Si todo lo demás que excede al “sí” y “no” proviene del mal ¿Cómo se explica el hecho
de que aun EL ETERNO juró por sí mismo? (Gén 22:16; Salmo 110:5). Si el Eterno hizo
juramentos, ¿cómo se podría decir que es, inherentemente malo, realizarlos?
Es obvio que Yeshúa no puede estar prohibiendo todo juramento y diciendo que todo aquel
que no se conforma al “sí” y al “no” está bajo influencia del maligno. Para poder tener una mejor
opinión debemos recordar el propósito del juramento y el contexto histórico del dicho de
Yeshúa.
El propósito del juramento era darle al oyente de una promesa o compromiso, plena
seguridad de que esto se iba a llevar a cabo. En el caso del Eterno, lo usa porque comprende
nuestra incredulidad y, debido a esto, hace uso de este recurso, para enseñarnos que el asunto
es firme de parte de él. Así que el juramento tenía por objetivo dar seguridad extra al oyente del
compromiso.
Todo parece indicar, que en la época de Yeshúa algunos judíos habían caído en una práctica
que torcía el propósito del juramento, y propiciaba un “agujero legal”. El mandamiento de la
Torá que leemos en esta parashá establecía lo siguiente: “Y no juraréis falsamente por mi
nombre, profanando así el nombre de tu Elohim. Yo EL ETERNO.” (Vayikrá 19:12)
Como lo que se prohibía híper-literalmente en la Torá, era jurar falsamente por su nombre,
parece ser que algunos judíos empezaron a jurar por cosas, en aras de tener la posibilidad de
jurar falsamente por otras cosas sin incurrir en la “transgresión” de este mandamiento. En otras
palabras, se pensaba que estaba prohibido jurar falsamente por el nombre de Dios; pero no jurar
falsamente por otras cosas.
Esta malinterpretación hizo que el juramento cayera en una categoría degradable, ya que
no era más una seguridad sino una enorme duda, ya que si alguien decía: “Te lo juro por
Jerusalén”, él podía estar pensando en no cumplir dicha promesa.

Un manuscrito hebreo medieval de Mateo llamado “Du Tillet” dice en este verso: “No juréis
por ninguna cosa” en lugar de “en ninguna manera”. Es muy probable que este manuscrito
preserve una mejor variante textual del dicho de nuestro Maestro. Lo que Yeshúa está haciendo
aquí, no es prohibir algo que la Torá permitió, ya que él mismo dijo que no había venido a
abrogar la Torá (Mateo 5:17); lo que él está haciendo es establecer que no se debe jurar
falsamente por cosas, porque al final, el juramento es igualmente vinculante.

Yerushalayim (Jerusalén) es la cuidad del gran Rey, por tanto todo juramento es igualmente
obligante, y no se puede jurar falsamente por ella. Si alguien no quiere comprometer su palabra
reforzándola con un juramento, entonces que hable claro y que su “sí” sea siempre “sí” y su
“no” sea “no”. Si para asegurar su palabra se le ocurre jurar falsamente por una cosa, con la
ilusión de finalmente quebrantar dicho juramento, eso proviene del mal porque desde el inicio
está pensando en ejecutar una maldad. Esta interpretación hace total sentido al contexto y
resuelve satisfactoriamente nuestras dudas.
Uno de los comentaristas protestantes de nuestros días, aunque con una generalización
claramente cuestionable, comenta acertadamente sobre esta misma conclusión: “Por ejemplo,
como se ha señalado antes, los juramentos que implicaban el nombre de Dios eran
obligatorios para el judío, pero otros que implicaban el “cielo” o la “tierra” no eran
obligatorios.” (Evis Carballosa, “Mateo La revelación de la realeza de Cristo”, pág. 223).

En conclusión, podemos decir que lo que Yeshúa está haciendo es prohibir todo juramento
falso, ya sea por el nombre de Dios, o por cualquier cosa. El como juez supremo puesto por el
Eterno, en su tarea de explicar la Torá de manera pura y óptima, está hablando fuertemente
contra prácticas desleales, que hacían que Israel perdiera su santidad de nación sacerdotal.
Su enseñanza debe darnos un fuerte mensaje a cada uno de nosotros: El valor que tiene
nuestra palabra. A menudo somos ligeros de labios, prometemos cosas que no cumplimos,
aseguramos precipitadamente o negamos sin meditar. Un verdadero discípulo de Yeshúa, judío
o gentil, debe distinguirse por una cosa: Integridad en su habla. Una vez escuché a alguien decir:
“Somos esclavos de lo que decimos y dueños de lo que callamos.” ¡Cuánta razón tenía!

Como vemos en esta parashá, ser santo implica ser diferente, actuar diferente, hablar
diferente, tratar diferente a las personas, tener leyes y preceptos que nos diferencian del resto.
La integridad, de palabra y obra, es algo sumamente importante. Sin integridad, no puede haber
nada, no se puede confiar en una persona que no es integra y que no cumple su palabra. Nuestro
Maestro nos está llamando a un compromiso férreo a ser santos, tal como se nos dice:
“sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra
manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” (1 Kefa [Pedro]
1:15-16)
Es muy probable que Pedro haya tenido en mente la sección de la Torá que estudiamos esta
semana. En primer lugar, Pedro cita de Levítico 19 la frase “Sed santos, porque yo soy Santo”.
En segundo lugar, el capítulo 19 de Levítico, da diversos mandamientos sobre muchos aspectos
de la vida: Honrar a padre y madre, shabat, amar al prójimo como uno mismo, cómo vestir, cómo
sembrar el campo, leyes de reverencia al anciano, al templo, etc. En fin, cuando Pedro dice:
“santos en toda vuestra manera de vivir” se está refiriendo a que tenemos expectativas de Dios
en cada aspecto de nuestra vida, algo abordado extensamente en esta parashá.

Esperemos que el Eterno pueda darnos siempre su santidad y nos aparte con sus
mandamientos para poder vivir justa, recta y piadosamente, como él quiere
‫ שבת שלום‬
¡Shabat shalom!

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