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El documento detalla la impugnación de la condena de Jean Carlo La Torre Córdova por robo agravado, donde se argumenta que no se ha probado su autoría en el delito y se presentan inconsistencias en las declaraciones de los testigos. La defensa sostiene que la presencia del acusado en el lugar no es suficiente para una condena, mientras que la Fiscalía solicita una pena de quince años de prisión. La sentencia se basa en testimonios contradictorios y la falta de pruebas contundentes que vinculen al acusado con el robo.

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El documento detalla la impugnación de la condena de Jean Carlo La Torre Córdova por robo agravado, donde se argumenta que no se ha probado su autoría en el delito y se presentan inconsistencias en las declaraciones de los testigos. La defensa sostiene que la presencia del acusado en el lugar no es suficiente para una condena, mientras que la Fiscalía solicita una pena de quince años de prisión. La sentencia se basa en testimonios contradictorios y la falta de pruebas contundentes que vinculen al acusado con el robo.

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CONSIDERANDO

Primero. Fundamentos de la impugnación

1.1 La defensa señala que su patrocinado ha negado la autoría del hecho —de haber participado
en la amenaza y sustracción del vehículo—, pero no ha negado haber estado dentro de este, dado
que la furgoneta fue estacionada raudamente por personas que él no conocía y quienes, al
emprender la fuga, la abandonaron fuera de la casa de su tía, donde compartían una reunión por
la llegada de su hija del país de Chile; por curiosidad, verificó el vehículo pero posteriormente a los
hechos y fue intervenido en él; y negó poseer pertenencias del agraviado o algún arma.

1.2 Ambos agraviados, en el plenario, señalaron que no podían precisar las características físicas
de los autores y el taxista, quien auxilió a los agraviados para intentar perseguir el vehículo, no
estuvo al momento de los hechos ni tampoco los efectivos policiales a quienes se les solicitó apoyo
para aprehender a los delincuentes.

1.3 De las declaraciones de los efectivos policiales se concluye que no hubo persecución, sino que
encontraron el vehículo después de haber dado rondas; por ello, no hubo inmediatez.

1.4 El testigo Manuel Bladimiro Torres Villanueva ha mendito, pues señaló que no perdieron de
vista al vehículo, pero según el policía sí lo hicieron.

1.5 No se ha valorado correctamente su descargo y el Acuerdo Plenario número 2-2005/116 no es


aplicable al no sindicarlo el agraviado.

1.6 Al persistir la duda razonable, la sola presencia del acusado en el lugar no es suficiente para
sustentar una condena, por lo que solicita que sea revocada y se le absuelva de los cargos.

Segundo. Contenido de la acusación

Se imputó al acusado Jean Carlo La Torre Córdova el delito de robo agravado, puesto que la noche
del veinticinco de julio de dos mil quince, en circunstancias en que los agraviados se encontraban a
bordo del vehículo furgoneta Suzuki con placa de rodaje número ABT- 756, de propiedad de
Maribel Valerio Gallegos, por las inmediaciones de la avenida El Retablo, un automóvil de lunas
oscuras polarizadas les cerró el paso y descendieron de él dos sujetos provistos de armas de fuego,
quienes amenazaron al piloto, lo hicieron bajar y le sustrajeron dos teléfonos celulares y la suma
de S/ 290 (doscientos noventa soles) en efectivo; después se subieron a la furgoneta y se dieron a
la fuga. Luego de una persecución con la ayuda de un patrullero y un taxista, se logró ubicar el
vehículo robado y en el interior de este fue aprehendido el acusado, mientras que el otro sujeto se
dio a la fuga en el automóvil de lunas polarizadas.

Tercero. Calificación jurídica

La conducta del acusado se encuentra tipificada en el artículo 188 concordante con el artículo
189.2, 3, 4 y 8 (durante la noche, a mano armada, con pluralidad de agentes y sobre vehículo
automotor) del primer párrafo del Código Penal, que sanciona con una pena privativa de libertad
no menor de doce ni mayor de veinte años.

La Fiscalía solicitó que se le imponga a Jean Carlo La Torre Córdova la pena de quince años de
privación de libertad.

Cuarto. Fundamentos de la sentencia impugnada

4.1 Si bien los agraviados han variado sus versiones, la Suprema Corte ha definido ya sobre este
supuesto, dado que aquellos en presencia del fiscal reconocieron al acusado como uno de sus
atacantes y explicaron el rol que desplegó e, igualmente, concordaron en señalar las
características antropológicas del otro sujeto no aprehendido, en tanto que el tercer sujeto se
encontraba en el interior del automóvil de color plomo.

4.2 Sobre la firmeza de la variable del acto de persecución policial, los agraviados con absoluta
espontaneidad afirmaron que luego de la sustracción del vehículo y demás pertenencias, con el
apoyo de un taxista de servicio público, hicieron el acto de persecución; describieron la ruta y
agregaron que en el camino fueron reforzados por los tripulantes de un patrullero hasta que
ubicaron el vehículo y el acusado fue capturado, lo que guarda correspondencia con las
testimoniales de los efectivos policiales.

4.3 Mientras que, por su parte, el acusado ha prestado versiones contradictorias y difusas.

Quinto. Opinión del fiscal supremo


Conforme al Dictamen número 640-2020-MP-FN-SFSP, el señor fiscal supremo en lo penal opina
porque se declare no haber nulidad en la sentencia recurrida.

Sexto. Fundamentos del Tribunal Supremo

6.1 De las pruebas de cargo y descargo actuadas en el proceso y oralizadas en el plenario, se tiene
que:

• El acusado varió su declaración inicial prestada en presencia del fiscal; refirió que se encontraba
en su domicilio (en el asentamiento humano El Carmen) y su madre se percató de que habían
dejado un vehículo con puertas abiertas; por eso, se acercó y a los diez minutos apareció un
patrullero y lo intervinieron; pero, cuando se le precisó que la dirección de la intervención y la que
dio en sus generales de ley era distinta, señaló que no recordaba la dirección donde vivía su
esposa, que fue donde lo intervinieron (en el pueblo joven Año Nuevo).

• En su instructiva cambió nuevamente y señaló que se encontraba en casa de su tía Nelly, en una
reunión por Fiestas Patrias, cuando su mamá le dijo que había un vehículo estacionado que
impedía el paso y que estaba con las puertas abiertas; entonces, movió el vehículo como un metro
y medio y lo intervinieron.

• Sin embargo, cuando al plenario asistió su tía Rosa Nelly Padilla Aquino, refirió que la reunión era
por la llegada de su hija del país de Chile, pero dicha versión no fue acreditada con ninguna prueba
documental ni con otras corroboraciones que permitan dar credibilidad a dicha afirmación.

• Aun cuando los agraviados en el plenario refirieron no poder proporcionar las características
físicas de sus atacantes, en sus declaraciones preliminares en presencia del fiscal, reconocieron al
acusado como el que apuntó con el arma y tomó el volante de la furgoneta, mientras que el otro
sujeto se dio la vuelta y subió a dicho vehículo de copiloto, y ambos siguieron al automóvil de color
oscuro de lunas polarizadas.

• En cuanto a los efectivos policiales Óscar Ávalos Yataco y Alan Huamaní Marca preliminarmente,
en presencia del fiscal, refirieron que el agraviado reconoció al acusado como uno de los que
participaron en el robo.

• A pesar de que los efectivos policiales refirieron en el plenario que no hubo persecución, se
cuenta con la declaración del testigo Manuel Bladimiro Torres Villanueva, quien refirió no conocer
a los agraviados ni al acusado antes de los hechos; él fue el conductor del taxi que auxilió desde un
primer momento a los agraviados y los “correteó”, sin perder de vista a la furgoneta, estando
como a media cuadra de sus ocupantes y sin que estos se dieran cuenta de que los estaba
siguiendo; la patrulla iba detrás del taxi, mientras que este continuaba tras la furgoneta con los
agraviados y solo se perdió de vista por dos minutos, pero la volvió a localizar. Su taxi iba delante
del patrullero, como a dos metros, cuando vio estacionados ambos vehículos: el automóvil Toyota
y la furgoneta, que estaba al costado de una vereda, y el que iba de copiloto bajó “embalado”; el
deponente dijo no recordar si subió al automóvil Toyota o se fue corriendo, pero el chofer de los
delincuentes se quedó. La furgoneta no estaba en la puerta de la casa donde había una fiesta, sino
al costado; era como una pista o vereda chica, y el acusado fue a quien se intervino.

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