0% encontró este documento útil (0 votos)
83 vistas215 páginas

Libros de Dominio Público en Google

Este documento presenta los nuevos peligros que enfrenta Cuba entre sus cinco crisis actuales. El autor, Miguel Rodríguez Ferrer, argumenta que aunque el patriotismo cubano y el valor de sus soldados son importantes, Cuba necesita buques de guerra modernos para defenderse debidamente de amenazas externas dada la capacidad destructiva de los nuevos buques de hierro de otros países.

Cargado por

oscar mota
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
83 vistas215 páginas

Libros de Dominio Público en Google

Este documento presenta los nuevos peligros que enfrenta Cuba entre sus cinco crisis actuales. El autor, Miguel Rodríguez Ferrer, argumenta que aunque el patriotismo cubano y el valor de sus soldados son importantes, Cuba necesita buques de guerra modernos para defenderse debidamente de amenazas externas dada la capacidad destructiva de los nuevos buques de hierro de otros países.

Cargado por

oscar mota
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Acerca de este libro

Esta es una copia digital de un libro que, durante generaciones, se ha conservado en las estanterías de una biblioteca, hasta que Google ha decidido
escanearlo como parte de un proyecto que pretende que sea posible descubrir en línea libros de todo el mundo.
Ha sobrevivido tantos años como para que los derechos de autor hayan expirado y el libro pase a ser de dominio público. El que un libro sea de
dominio público significa que nunca ha estado protegido por derechos de autor, o bien que el período legal de estos derechos ya ha expirado. Es
posible que una misma obra sea de dominio público en unos países y, sin embargo, no lo sea en otros. Los libros de dominio público son nuestras
puertas hacia el pasado, suponen un patrimonio histórico, cultural y de conocimientos que, a menudo, resulta difícil de descubrir.
Todas las anotaciones, marcas y otras señales en los márgenes que estén presentes en el volumen original aparecerán también en este archivo como
testimonio del largo viaje que el libro ha recorrido desde el editor hasta la biblioteca y, finalmente, hasta usted.

Normas de uso

Google se enorgullece de poder colaborar con distintas bibliotecas para digitalizar los materiales de dominio público a fin de hacerlos accesibles
a todo el mundo. Los libros de dominio público son patrimonio de todos, nosotros somos sus humildes guardianes. No obstante, se trata de un
trabajo caro. Por este motivo, y para poder ofrecer este recurso, hemos tomado medidas para evitar que se produzca un abuso por parte de terceros
con fines comerciales, y hemos incluido restricciones técnicas sobre las solicitudes automatizadas.
Asimismo, le pedimos que:

+ Haga un uso exclusivamente no comercial de estos archivos Hemos diseñado la Búsqueda de libros de Google para el uso de particulares;
como tal, le pedimos que utilice estos archivos con fines personales, y no comerciales.
+ No envíe solicitudes automatizadas Por favor, no envíe solicitudes automatizadas de ningún tipo al sistema de Google. Si está llevando a
cabo una investigación sobre traducción automática, reconocimiento óptico de caracteres u otros campos para los que resulte útil disfrutar
de acceso a una gran cantidad de texto, por favor, envíenos un mensaje. Fomentamos el uso de materiales de dominio público con estos
propósitos y seguro que podremos ayudarle.
+ Conserve la atribución La filigrana de Google que verá en todos los archivos es fundamental para informar a los usuarios sobre este proyecto
y ayudarles a encontrar materiales adicionales en la Búsqueda de libros de Google. Por favor, no la elimine.
+ Manténgase siempre dentro de la legalidad Sea cual sea el uso que haga de estos materiales, recuerde que es responsable de asegurarse de
que todo lo que hace es legal. No dé por sentado que, por el hecho de que una obra se considere de dominio público para los usuarios de
los Estados Unidos, lo será también para los usuarios de otros países. La legislación sobre derechos de autor varía de un país a otro, y no
podemos facilitar información sobre si está permitido un uso específico de algún libro. Por favor, no suponga que la aparición de un libro en
nuestro programa significa que se puede utilizar de igual manera en todo el mundo. La responsabilidad ante la infracción de los derechos de
autor puede ser muy grave.

Acerca de la Búsqueda de libros de Google

El objetivo de Google consiste en organizar información procedente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal. El programa de
Búsqueda de libros de Google ayuda a los lectores a descubrir los libros de todo el mundo a la vez que ayuda a autores y editores a llegar a nuevas
audiencias. Podrá realizar búsquedas en el texto completo de este libro en la web, en la página [Link]
29
co
Co

LOS NUEVOS

PELIGROS DE CUBA
ENTRE

SUS CINCO CRISIS ACTUALES .

POR

D. MIGUEL RODRIGUEZ FERRER,


Jefe de administracion

Y PROPIETARIO EN CUBA ..

Precio : SEIS reales

MADRID . -- 1862 .

BAILLY BAILLIERE , LEOCADIO LOPEZ ,


Plazuela de Santa A118 Calle del Carmen .

DURAN ,
Carrera de San Geronimo.

0
6
f2a 4

LOS NUEVOS

PELIGROS DE CUBA .
1

TISH
BRI
>

LOS NUEVOS

PELIGROS DE CUBA
[Link]

SUS CINCO CRISIS ACTUALES ,


POR

D. MIGUEL RODRIGUEZ FERRER,


Jefe de admininistracion

Y PROPIETARIO EN CUBA .

MADRID
1862 .

IMPRENTA DE MANUEL GALIANO ,


Plaza de los Ministerios , 3 .
EUM
MUS
US T .
ILNT
.
«Pero si lo de los telégrafos eléctricos y lo
de los ferro-carriles podia pasar, sio perjuicio
de la independencia , sin que debilitara nues
tro sistema de defensa , ni' comprometiese
nuestro porvenir , cualquiera que fuese por
otra parte la vergüenza que nos resultase de
aparecer siempre á la cola representando un
ínfimo papel, faltarian á sus de eres nuestro
gobierno y nuestras Cámaras, si no se preocu .
pasen de la construccion de buques de cora
za , cuando hoy podemos decir , sin temor de
aparecer á los ojos del público' visionarios , y
tomando pié de las solemnes declaraciones de
muchos alınirantes ingleses, que la isla de
Cuba corre peligro mientras no esté defendi
da conforme al nuevo sistema . Mucho vale el
patriotismo de sus hijos, mucho tambien el
valor heróico de nuestros soldados, su abne
gacion, su amor á la patria, su lealtad inque
brantable , y estrechos é indisolubles son los
lazos que unen á las colonias con la metrópo
li ; pero no se olvide que se ha dicho, á la faz
de la nación más adelantada de Europa, de
say , lante de los ministros de la reina Victoria , en
el seno del Parlamento de Londres, que cuen
ta entre sus miembros á los más eminentes
hombres científicos del Reino Unido , no una
vez sino veinte, que una flota de buques de
coraža podria batir impunemente la plaza más
sólidamente fortificada del mundo, y reducir
á pavesas en pocas horas una ciudad ; no se
olvide que un dia de guerra las formidables
baterias de doble blindaje que construyen los
astilleros de los Estados-Unidos podian hacer
ceniza de los ricos y prósperos puertos de
Cuba .» - (Irurac -bat del 9 de Abril de 1862,
Número 81.)

Desde que hace meses pisé el suelo peninsular vi


niendo de Ultramar, y escogi para establecerme una de
las provincias Vascongadas por las razones que ya en
1.
- 6 -
otro lugar he expuesto (1); por mucho tiempo me pro
ponia seguir callando sobre la gran cuestion de Cuba ,
por motivos que pasaré á exponer , aunque hoy pueda
interesarme más su solucion que cuando un dia la ini
cié hace más de trece años (tan luego como arribé por
la vez primera de aquellas costas en Junio de 1848) en
varios periódicos de aquella época (2), y hasta fundan
do una publicacion ad hoc ( 3).
Yo fuí en efecto de los pocos , cuando no el único ,
que huyendo de nuestras vicisitudes políticas y has
tiado en el mando del encono de los partidos , llegué á
aquella hospitalaria tierra encargado de cierta comision
ciertifica , y en la impresionabilidad de mi espíritu y
en la efusion de los sentimientos á que se sometian por
entonces mis ideas bajo el influjo de mis años juveni
les , cuando á la Metropoli volví , ya me faltó tiempo

(1 ) Véase el documento númcro 1.0


(2) En La Patria , Clamor Público , Gaceta de los Tribunales, La
Semana'y otros.
(3) Esta publicacion de que fui director y redactor titulada Re
vista de España y sus provincias de Ultramar, luvo además la co
laboracion del publicista D. Manuel Colmeiro, catedrático actual de
la Universidad central, la de D. Augusto Ulloa, actual director de
Ultramar, la de D. Antolin Esperon, D. Joaquin Garcia de Gregorio ,
y la de los literatos D. Eustaquio Fernandez Navarrete, D. Andrés
Avelino de Orihuela y D. Joaquin Maria Bober. Respecto á Cuba,
creo fue la primera (que yo sepa) que se ocupó de su órden social y
politico interno. La excelente obra del Sr. Lasagra , como el traba
jo del gran Humbolt más que del gobierno , se ocuparon del suelo,
la poblacion y su riqueza . El informe del Sr. Vazquez Queipo , do
cumento grandioso de administracion , ya profundizó más en las
regiones del poder. Lu propio hizo la Revista de España é Indias,
redactada por hombres como el Sr. Moron , Carbonell y otros en
ciertos ramos administrativos ; pero no abrazaban un sistema, ante
ciertos temores de una completa reforma..
para tratar de revelar el estado político, social y admi
nistrativo que en aquel país me sorprendiera ,‫ ܕ‬sin otro
objeto que el grande de nuestra nacionalidad (1), cre
yendo con toda la candidez de quien no calculaba con
veniencias , que de los hechos y razonamientos que á
la luz diera, habian de salir las convicciones que yo de
seaba inspirar al ente moral de nuestra gobernacion su
prema. ; Quimera sin duda más propia del mundo ideal
á que pertenecieran los hombres de mis libros , que el
más prosáicoy verdadero de nuestros hombres públicos!
Yo no alcanzaba entonces como ahora , lo inútil que
es predicar en desierto cuando al patriotismo han su
cedido el interés ó la indiferencia , sin un nombre si
quiera con quedespertar la última , y hasta lo peligro
so que es herir en unos posiciones adquiridas y en otros
esperanzas alimentadas, si no se tiene la autoridad que
prestan ciertas categorías políticas para embotar los
tiros con que aquellos tratan de hacer prevalecer sus
injusticias. No : yo no tenia otra aspiracion que el ha
cerme eco de las necesidades sociales que en aquel
desconocido país yo mismo habia estudiado , y al pro
clamar los principios absolutos de la justicia y de la
ciencia administrativa , más que de mis medros perso
nales dejábame llevar de un gran sentimiento nacional
y santo. Pero como la época no pertenecia ni pertenece
á las de la beatitud angélica, mi voz se perdió como era
de esperar, por entre el más ardiente clamoreo de nues
tras disensiones internas , y sólo los interesados en el
statu quo de lo que yo denunciaba, fueron los que fijan

(1) Véase al final el documento número 2.0


8

do en ello su atencion, no perdonaron medio para hacer.


melo pagar bien caro, andando el tiempo y como vamos
á ver en seguida.
La cuestion cubana pues (quo desde entonces acá
tanto ha crecido) monopolizábase por aquellos dias en
tre una seccion aislada de un ministerio y media doce
na de individualidades , que habian pasado á nuestras
Antillas como funcionarios, y que ya vueltos, eran los
únicos que hablaban ó escribian sobre aquellos países,
y esto á períodos largos y solemnes, y sólo para neu
tralizar ó anatematizar cualquiera otro artículo o idea
reformadora que aparecia de vez en cuando, sobre aquel
sistema colonial. De estos, unos habian apostatado sobre
esta materia los liberales principios con que pidieron
en las Cortes otras instituciones para aquellos pueblos,
y por lo mismo que estaban ya pesarosos de haber he
cho semejante predicacion , más que celo por lo opues
to , manifestaban tal intolerancia contra todo lo que era
innovacion de sistema, que degeneraba ya en fanática
ceguera ( 1 ) .

(1) Hubo notabilidad de estas que tuvo la franqueza de predecir


me al quererme convencer de la necesidad del silencio sobre las
cosas cubanas, que de no hacerlo yo, jamás podria tener allí co
locacion , por más que por otra parte la recomendaran mis anti
guos servicios ; agregándome, que sobre la cuestion de Cuba, lo
mejor era no tocarlo . De estos propios protestantes , algunos lle
garon á ser ministros y á ellos se les puede aplicar lo que dice el
sábio magistrado García Goyena de aquellos vocales de la comi
sion de códigos , y que como tales , firmaron la abolicion de los
fueros privilegiados, y despues como ministros los sancionaron,
mostrando, dice , en este y otros puntos cobardia , y lo que todavia
es peor, manifiesta contradiccion , votando y firmando como mi
nistros lo contrario de lo que habian votado y firmado como vo
cales, yo solo agregaré, y como diputados .
- 19

Con los principios, sin embargo, opuestos y nada más


que con sus doctrinas , habian ellos derroçado ante las
Córtesal capitan general Tacon que los contrarios allí
proclamara , y ahora llevaban su reaccion hasta el ab
surdo en todo lo que era tocar al statu quo, sistema que
con el tiempo habia de ser derrocado á su vez por el
Sr. General Concha coninsulas de regenerador (1 ) para
erigir en su lugar otro suyo , puramente absorbente y
burocrático . A tales aberraciones nos lleva la debili
dad de nuestro espíritu , cuando separándonos de la ló
gica de los principios , los queremos ajustar á nuestras
particulares conveniencias ! Pero volviendo a los áuli
cos consejeros de la cuestion cubana ; otros de estos
eran de los que habian estado a las órdenes inmediatas
de los jefes de Cuba y Puerto Rico que más se habian
-
( 1) Desde aquí en adelante siempre que nombre á esta persona
lidad, entiéndase que no me acuerdo del hombre, sino del Capitan
general que fué de Cuba, y por lo tanto calificable por sus actos
públicos ante la prensa y la opinion , ante el folleto y el libro . No
se desvirtuen , pues , mis humildes razonamientos suponiéndome re
sentido ; hace años que olvidé por completo al particular ; yo de
searia no nombrarlo ; pero no es culpa mia que su mando haya de
jado lantas memorias y forme época por lo mucho que como man
dante acometió, y tanto como desgraciadamente hizo, ya derriban
do, ya levantando, ya volviendo á deshacer , ideando, emprendiendo,
desharatando y volviendo á rehacer; cuya consecuencia ha sido no
dejar más que confusion en lo administrativo , innovacion en las
contribuciones y gastos, y esperanzas é ilusiones políticas hechas
concebir por su primer mando y sus Memorias, para desvanecer
las
yordespues
crueldadpor
.Y completo
n dar en su segundo periodo con mucha ma
para una prueba de la fidelidad imparcial de
mis juicios y de la influencia que tuvo el carácter personal de este
jefe en la cosa pública , véase en olro lugar, cómo es retratado no
por mí, sino por quien estuvo muy cercade S. [Link] la goberna
cion de Cuba. ( Véase el documento número 3. ) ,
-
10

singularizado en la reaccion despótica que hicieran en


aquellos mandos , y todo lo cohonestaban como ahora
con la necesidadde la unidad y prestigio , como si nues
tros padres hubieran olvidado lo uno y lo otro en su go
bernacion por más de tres siglos asentada , aunque
arreglada á las leyes y no al capricho mudable de los
que sólo'aplicarla debian . Otros más tolerantes, si bien
desechaban toda innovacion política, pediañ reformas
administrativas , y aunque señalaban los grandes males
que allí hubiera , les faltabá valor ő conviccion para
proponer un completo remedio . Por otra parte, el tra
siego de los empleaños de acá para allá, no habia toda
vía principiado segun los ministerios y el favor de los
diputados , porque todavía vivia el Sr. Conde de Villa
nueva , y el influjo civil de su administracion perma
nente no habia sido absorbido por la accion de los jefes
militares, produciendo ese van y vienen de sus víctimas
ó favoritos , pero en que al menos , si los primeros son
de onosicion para la crítica , ya los otros son ministe
riales para la alabanza. Entonces, por último , princi
piaban a regularizarse las comunicaciones de vapor y
no cruzaban tantos como hoy de España á Cuba y de
Cuba á España. Aquello todo era por entonces más
desconocido.
La cuestion cubana estuvo cubierta por lo tanto y por
muchos años (desde el mando del general Tacon) con la
losa de un sistematizado silencio ; y cuando yo me atre
ví á quererla levantar con mis débiles fuerzas, claro
es que debian caer sobre mí sus guardadores , y que
otros me habian de calificar tambien desde la trípode
de sus posiciones oficiales como á ellos les pluguiese
y quizás hasta de traidor en sus comunicaciones re
11

servadas ( 1) .... ¡ Traidor !.... ¿ De qué no son capaces de


calificar la pasión y el interés unidos , aún cuando la
primera no se refiera sino al sublime yo? De traidores
fueron tambien calificados otros hombres de más valía
aunque no más amantes de su respectiva patria. Si: la
Inglaterra , ese gran país que marcha á la cabeza de
los pueblos y que tiene en mejor condicion la vasta red
de sus dominios ultramarinos , retratando por completo
en los más adelantados su ilustracion y sus institucio
nes , así como en otros más atrasados todos los reflejos
de su gobernacion y nacionalidad, por distantes y apar
tados que estén de su poderoso centro ; la Inglaterra
luchó tambien hasta principios del siglo : actual , con
personalidades , prevenciones y preocupaciones iguales
á las nuestras , hasta que espíritus rectos y hombres
entusiastas por su grandeza y nacionalidad arrostraron
calificaciones tan duras é interesadas y se propusieron
decir la verdad aún á.costa de ellas, á sus engañados
conciudadanos . Ellos pudieron por entonces no ser
creidos ni atendidos ; pero la justicia vino al fin á le
vantarles el altar de su merecido aunque tardío culto,
de su verdadero aunque negado patriotismo. Ellos,
(Mr. Hume y Mr. Roebuch) manifestaron mucho valor y
resolucion diciendo cosas por las que habian de ser teni-.
dos por traidores ó malvados ; pero ó ellos no fueron en
tonces ni traidores ni maloados, o nosotros lo somos ahora

(1 ) ¿ Pero qué mucho que contra un particular y en comunicacio


nes reservadas esto pueda hacerse , si todo un señor Senador y un
hombre como el Sr. Vazquez Queipo fué acusado de poco españo
lisino en la sesion de 6 de Febrero de 1858, sólo porque se permi
tió algunas moderadas observaciones sobre errores económicos de
la admipistracion del Sr. [Link] ? ... ,
12

todos. Ningun miembro se atreveria en su buen sentido á


contradecir hoy en pleno Parlamento las pruposiciones
que ellos se atrevieran á articular entonces en medio de
una general desaprobacion . Así se expresaba Mr. Glasds
tone al hablar en uno de sus discursos sobre la admi+
nistracion de las colonias inglesas , y con semejante
precedente , años hace que acometí esta empresa , ar
rostrando con una conformidad estóića la oposicion que
miro desde entonces, como natural; aunque no haya po
dido sufrir' con igual pasibilidad medios menos nobles
de calificacion secreta por agentes á quienes yo alli res
petaba , por más que no pudiera sancionar con mi con
viccion privada la falta de sus principios y los males de
su sistema personal. Curado pues de espanto , segun
vulgarmente se dice ; y sin miedo ya á sus pobres ven
ganzas (que harto mal me han causado ), me propongo
recordar en estas líneas el crítico estado que Cubá ál
canza , su porvenir y mis convicciones. En esto imitaré
en parte al general Concha, que en el proemio de sus
Memorias, página 8, dice; « voy pues á explicar la situa
cion de Cuba en cuanto tiene relacion con su gobierno,
porque a su mal gobierno se atribuyen los peligros de
que se encuentra rodeada. » No cabe confesion más pa
ladina : S. E. sin embargo recibió allí arreglando tanto
desgobierno un título de Castilla ; y yo que antes que
S.E. We propuse el que tan mal gobierno se supiera
(aunque sin proponer enmendarlo del modo y forma con
que lo ha hecho S. E. ) , yo que he tenido la honra que
en sus dichas, Memorias me haya ,copiado en ciertas
apreciaciones de su introduccion histórica (1) , y que

(1 ) Véase entre otros el tomo 2.º de nuestra Revista , página 79,


13

podria satisfacerme, que de las mejores y únicas refor-


mas interiores que han tenido lugar en la gran Antilla,
aunque aisladas é incompletas , son las propias que yo
señalara en el periódico La Patria , antes que S. E. fue
se á Cuba , en el proyecto de una ley especial ó'un plan
de gobernacion que me atrevi entonces á publicar, re
chazando la denominacion de Vireinato en que parecia
pensar el Sr. Duque de Valencia (1 ); yé, a pesar de todo ,
he sido víctima oficial de S. E ... ¿ Y cuál comenzó á
ser mi crímen ? El haberse tenido por ciertas gentes
de mal españolismo el siguiente programa que trate de
desenvolver en los artículos de mi ya citada Revista .
«1.4 El establecimiento de un ministerio especial
para la gobernacion de Ultramar.»
« 2.8 Una legislacion acomodada a las necesidades de
aquellos pueblos.»
« 3.a La asimilacion progresiva de su régimen de go
bierno con el de la Metropoli , por el desarrollo gra
dual y prudente de su vida propia y de sus institu
ciones . »
« 4 a La publicacion anual de los presupuestos y
cuentas , »
«5. La fusion é identificacion de sus intereses co
merciales con los de la madre patria , y por consecuen
cia el mútuo cambio de sus producciones, la comuni
dad é identidad de sus leyes y franquicias comerciales
con la activa y eficaz proteccion del comercio colonial
por la marina de guerra . »

el articulo 5.º y su continuacion 'á 'las páginas 127 , 164 y 260, y con
fróntese con los capitulos 2.0'y 3.º la primera parte de dichas Me
morias .
( 1 ) Véase 'el documents número 4.01
14 -

Así yo me expresaba, y como aquí se ve , no pedia'yo


todavía parlamentos coloniales como ya hoy se consig
na en folletos notables por su 'erudicion y doctrina (1 ) ;
no pedia representacion política como ya al presente se
hace por respetabilísimas personas (2); no invocaba de
rechos políticos como ya por la prensa vigorosamente
se piden (3) ; no pedia en fin , lo que ya se ha reclama
do desde la tribuna del Senado por personas tan com
petentes como dignas ( 4 ). Y no pediamos todo esto , no
porque dejaramosde creer tanto entonces como hoy que
no fuera todo conveniente y necesario : sino porque la
opinion estaba entonces mal dirigida sobre este punto ,
no habiéndose escrito aún Memorias como las del señor
Concha (5) , libros como los del Sr. D. A. G. (6) ; ar
tículos como los del Sr. A. A.; folletos como los del se
ñor Yust , favorecidos estos tres en algun tiempo por
aquel Sr. General, y tan implacables despues con el

( 1) Véase el titulado Cuba , Santo Domingo y Puerto Rico , por


D. Félix de Bona , 1861 .
(2) Exposicion del Sr. Conde de Casa Brunet con otra porcion de
firmas. 1861 .
(3) Representacion elevada a S. M. por el Sr. D. Eduardo Asque
rino y suscrita por los directores de los periódicos de Madrid y de
las provincias , pidiendo con el motivo de la reincorporacion de
Santo Domingo, que una medida legislativa declarase á las posesio
nes de Ultramar com provincias de la Monarquia constitucional
española con sus uerechos y garantías. 25 de Mayo de 1867 .
( 4) Los Sres. Vazquez Queipo y Marqués de O'Gavan .
se (5)
lesTristes memorias;
favoreciera en el porque
Senado áy más del cruel
el más particular
de otros que
escritores
que fueran un dia basta favoritos del autor , tenemos motivos para
creer que su autor mismo arrepintiose de su obra , á colegirlo de lo
que nos dijo en Washington el representante de ş. M. en aquella ca
pital , cuando la visitábamos en 1855 .
(6) Titúlase este, Cuba en 1858, publicado en Madrid en 1859.
15

mismo (1) . Hoy al menos , si mal se obra , se escucha


siquiera : entonces ni se dejaba oir , ni se dejaba lugar
á la reflexion : yo pedia sólo justicia y fraternidad, sin
atreverme á mentar representacion ni derechos políti
cos (2) . Yo no podia , yo no debia traspasarme á más
por entonces , si bien lo vago de mis fórmulas corres
pondia á lo mucho y á lo poco, porque mi fin principal
era cambiar siquiera con algo la postura del paciente .
Por estas fórmulas me proponia más que exigir,no pre
venir en contra , para ser siquiera leido , y hasta con
sinceridad creia , que hechas primero las reformas ju
dicial y administrativa en su completa esfera , despues
habia de llegar la nacional ó política ya preparada por
la primera .
Pues á pesar de todo este comedimiento , bastó sólo
que principiara á desarrollar mi sistema bueno ó malo ,
pero que al fin era un sistema , y condenara ciertos
abusos, para que los que especulan en Cuba con ellos
pretextando un falso españolismo , comentaran mis doc
trinas tendentes á favorecer un espíritu anti-español ,
segun ellos decian , fácil, cómodo y terrible escudo ,
con que se abroquelan allí de algunos años á esta parte
ciertas personas por lo comun empleadas , que antepo
niendo sus intereses á los del país y á los más altos de

(1 ) Respecto al juicio que el Sr. A. G. formara de las Memorias


del Sr. Concha, véase el documento número 5.0
(2) Hé aqui por qué en mi proyecto de ley especial (véase el do
cumento número 4.9) sobre nuestras Antillas , pedi para su repre
sentacion diputados en Córtes como los luvo un tiempo la Francia
y nuestras Provincias Vascongadas, no queriendo entrar en polé
mica sobre los diputados á Córtes. Yo fiçmemente creia , que dado
el paso de los unos se habia de venir a parar a los otros.
- 16 -
su nacionalidad , explotan esta mina tan fecunda de
honores, posiciones y empleos , sin otro medio más di
fícil que halagar y adular la personalidad de aquel alto
poder (1) que de treinta años á esta parte se ha erigido
alli omnipotente , y á quien no dudo calificar por su
accion é irresponsabilidad , uno de los más excepciona
les sobre todos los prieblos civilizados de la tierra.
Yo sin embargo comencé impasible á desarrollar en
razonados artículos el conjunto de un todo doctrinal y
su aplicacion práctica al nuevo sistema de gobernacion
que para aquel pueblo colonial yo pedia ( 2): Partiendo

(1 ) Hé aqui lo que se dice sobre esto en el libro ya nombrado . aCon


un tanto de condescendencia y un mucho de flexibilidad de cogote,
recursos cuya utilidad y facilidad no se me esconden aún cuando
no los empleo , fácil me fuera vegetar en tanta paz y silencio, apro
vechando quizás mi docenita de negros [Link].» ( Cuba en 1858
por D.A.G. )
(2 ) Véase al final el documento número 4.0 Pero antes , permitase
me que diga aqai y para siempre, lo que con iguales fines me apre
suré á consigoar desde los primeros números de mi Revista , mucho
antes que el Sr. Concha nos lo repitiera en sus Memorias. En aque
llas deciamos : « Tenemos un gran interés en manifestar, que desde
aqui en adelante siempre que usemos de la voz colonia aludiendo á
las nuestras, jamás tomamos semejante vocablo por el representan
te de las ideas y el monopolio de otras épocas y gobiernos que
constituían un sistema de restricciones regularizadas, tan opresor
como odioso. Distinguimos , si , con esta acepcion , las provincias
peninsulares de las iguales que ia nacion conserva allende los ma
res , como puede verse en la biblioteca del Sr. Zamora . Nos place
igualmente consignar , que así lo han declarado siempre las Cortes
de la nacion española , y copiaremos a este propósito las siguientes
lineas de nuestro amigo el Sr. Carbonell segun se expresaba en uno
de sus articulos de la Revista de España é Indias : España, dire ,
nunca ha tenido colonias, sólo ha tenido provincias ultramariñas;
y cuando el leon de Castilla apresaba un mundo entero , este
mundo se componia de provincias hermanas, ya estuviesen en la
zona tórrida, ya en Europa, ya en los inares de la China .)
17

de la base de no haber ya allí alguno , destruido lo an


tiguo y no sustituido lo moderno , sino ' con disposicio
nes aisladas y múltiples, que han contribuido á empeo
rar más y más semejante situacion ; en tal tarea conti
nuaba , cuando el general D. José de la Concha fué
nombrado Capitan general de Cuba, y para que se note
la atmósfera diferente que cobija á estos dignatarios
cuando están aquíy cuando allí llegan , referire lo si
guiente. Dignábase admitir en España los números de
mi Revista este general hoy Marqués de la Habana , y
tan nada encontró de perjudicial en los mismos , que
presentado al propio por otro amigo hoy Senador , me
empeñó aquel su palabra (cual despues me cumplió) ,
que tan prontocomo llegara á Cuba correria libremente
por haberla prohibido allí á su simple anuncio el Capi
tan general que entonces allí mandaba Sr. Roncali , y
no encontrarla él digna de ello, si así seguia. Pero no
concluye aquí el contraste , sobre el modo distinto de
calificarla entonces uno y otro . Si el Sr. Concha ape
nas llega deja correr sus prospectos y sus siete prime
ros números , y mi Revista de mala se hizo buena y de
anti-española, nacional ; hé aquí que apenas en el 8. ° se
da lugar á cierto artículo extraño , firmado por el hoy
Excmo . Sr. D. José de la Cruz Castellanos, simplemen
te administrativo , sin ocuparse de política ni de perso
nalidad alguna , pero que abogaba por la reposicion de
una audiencia cuya supresion S. E. pidiera ; cuando ya
mis artículos se tornaron otra vez en perjudiciales como
verémos más adelante , y mi Revista mereció su anate
ma y su absoluta prohibicion . ¿ Cabe mayor templanza ,
criterio más imparcial y elevado ?
A pesar de todo , yo con un españolismo verdadero ,
-
- 18 -

ni me quejé ni me defendi siquiera , como debia y po


dia , encontrándome entonces en Madrid , y bajo la ga
rantia de las leyes. ¿ Y por qué ? Porque precisamente
por aquellos dias se preparaba la segunda invasion de
Lopez y sus secuaces , y me basto que el representante
español allí no juzgara por entonces oportuna mi pu
blicacion , para que sacrificando mis materiales intere
ses , y lo que es más , ahogando hasta la noble protes
ta que en mi interior sentia por fallo tan injusto ( 1 ) , ya
no considerase sino que podia debilitar aquel poder con
mi censura , en los momentos mismos que reclamaba.
más unidad y fuerza , y suspendi al punto mi Revista,
poniendo sólo estas cortas líneas : «Con este número 18
»se completan los dos pertenecientes al presente mes
»de Abril y cesamos en la publicacion de esta Revista
»por causas agenas á nuestra voluntad , y que tal vez
» podamos revelar algun dia . »
Pues bien , este dia ha llegado ; y hoy despues de
doce años cumplidos le ha tocado ya su revelacion. No
creo que se me acusará de no saber sufrir ni dominar al
menos mi humilde personalidad . Pero no concluyeron
aquí rnis desventuras con el antedicho general.

( 1 ) Mi Revista desde el primer número comenzó á defender los


intereses de la metrópoli no sólo en Cuba sino en las cuestiones de
su derecho internacional en la grave cuestion de los prisioneros
de Coutoy , y en la no menos grave de la España con el Perú en
su reconocimiento y tratados . Por mi parte trate de enaltecer la
nueva figura del Capitan general en Cuba , el Sr. Concha, en el pe
riodo de su primer mando en que tantas esperanzas hizo concebir,
y por el que tantas ilusiones despues robó. Nuestro distinguido
amigo el Sr. Colmeiro no elevó menos nuestra nacionalidad y el
justo derecho de nuestra causa en dos antedichas cuestiones . ; De
tal suerte era el anti -españolismo de nuestra publicacion desde
sus primeros numeros!
19

Resuelto de allí á poco á dar la espalda á los bandos


que entonces más que nunca en el campo de la políti
ca se embestian , campo del que yo habia permanecido
separado en los años anteriores, á mi vuelta sobre la
corte, recorriendo los pueblos y los campos de la gran
Antilla ; volví;otra vez á sus playas , y el Sr. Mesa , su
perintendente entouces de aquella Isla, me confió el des
empeño interino del tribunal de Hacienda de Puerto
Principe , nombramiento que meconfirmó S. M. , y del
que cesé por la supresion de aquella intendencia y la
absorcion de aquella superintendencia por la capitania
general de la Isla, segun hoy continúa. Esta nueva ad
versidad , sin embargo, fué causa de mi bien , ó al me
nos de mi modesta independencia. Que firme eu mi pro
pósito de vivir lėjos, de la Península durante la fiebre
de sus políticas banderías, y habiendo visto por propia
experiencia la poca estabilidad de los destinos, tanto en
España como en América, y la triste compensacion que
espera á sus servidores cuando desinteresadamente los
desempeñan , me propuse desde aquel dia ser más útil
para conmigo mismo , y dedicándome al fomento de
aquella agricultura , á ella me consagré sin perdonar
medio ni fatiga .
En esta situacion sobreviņo al poder el señor duque
de Tetuan , y acordándose de mis antiguos servicios
( hasta allí tan olvidados ) , inclinó el ánimo de S. M.
para el nombramiento que se sirvió hacerme de alcalde
mayor y magistrado de audiencia .' Pero por cierta fa
talidad para mí, habia vuelto al mando de aquella Isla
el Sr. D. José de la Concha , rehabilitado por la revo
lucion del 54 para volver á figurar en el estado de nues
tros generales , en donde habia sido dado de baja por
20 -

S. M. , y este señor , por motivos que todavía ignoro y


que ni S. E. ni nadie me ha comunicado , se negó á
darne posesion de dicha alcaldía que me diera la vo
luntad y la firma de la Reina , y sobreponiéndose á sus
reales despachos, á sus devengados derechos y á cuan
tos títulos respetables se conocen en cualquier gobier
no, con un lujo de arbitrariedad propio sólo de nuestros
modernos capitanes generales en los dominios de Ul
tramar, no sólo atacó a la propiedad de mi carrera, sino
que se negó hasta á mis privadas y personales instan
cias para que me revelase las causas ó motivos que para
ello tuviera , si bien á poco ya las pude rastrear , pe
netrando de un modo inquisitorial sus inquisitoriales
comunicaciones al Gobierno de S. M., en que me pre
sentaba , no como soy , sino como á S. É. personalmen
te le convenia que yo apareciera para satisfacer la falsa
creencia de que se habia apoderado la grandeza de su
alma, y cohonestar su gran resolucion de hombre de
Estado ; y todo por el alto crímen de haber atentado
(aunque con falsedad completa) á su mucho mérito per
sonal ( 1), cosa por otra parte bien disculpable en estos

(1) Este señor ó creyó ó se le hizo creer que yo habia sido (bien
falsamente) el autor de cierto folleto que apareció en Madrid y lle
gó á la Isla , criticando su administracion , no con pasion sino con
principios ; y ya no tuvo ni aplomo para vencerse , ni calma para
averiguar , ni justicia para herir , ni conciencia para empañar , y sí
gran allezz de ánimo para acusarme clandestinamente de hombre
que podia abusar de mis relaciones é influjo , de ser tibio español,
por no haberme inscrito en aquella Milicia ( cuando siempre me
apresuré á ofrecerme á la autoridad con mis particulares intereses),
y de ocuparme en escribir a los periódicos criticando aquella go
bernacion , a pesar de no haberles dirigido ni una sola letra desde
que á Ultramar llegué.
21

tiempos de improvisaciones maravillosas, si se pone á


prueba el tan satánico yo del Sr. Donoso Cortés. Es ver
dad que la enajenacion que se debe aspirar hoy desde
el escabel cubano debe ser á toda prueba, y tan grande
que hasta el filósofo que desdeñaba á Alejandro seria
tal vez débil bajo semejante atmósfera (i ) .
Pues a pesar de esta oferta y la doble de que el po
der público de diez y siete millones de habitantes no se
atreviera á desagraviarme ni á cursar siquiera las dos
enérgicas aunque respetuosas representaciones que ele
vé á S. M. , á trueque de disgustar la personalidad del
dicho capitan general , personalidad que dicho se de
paso , no habia pensado en figurar en puestos tan altos
y civiles , cuando ya yo habia tomado desde alguno de
ellos el juramento de fidelidad á nuestra actual sobe
rana ; yo, sin embargo, he venido callando ante la con
sideracion de que estaba en Ultramar y que tenia una
larga familia què proteger, y he sabido por segunda vez
sufrir procedimiento tan irregular. Es verdad , que más

(1 ) «Quizás á esta misma afabilidad se deba el que todos hayamos


>por cierto tiempo concedido al general Concha el dote de una hon
odad absoluta y perpétua de corazon ; punto que ya hoy dia se mira
»más abierto á debate. No seré con todo tan severo que le niegue
»por redondo esta calidad ; limitándome á decir , que merced á lo
»impresionable de su genio, suele , si se le hiere en la vanidad ,
» ceder á ciertas impaciencias propias de un niño mimado cuando
>se le contraria , y desahogar su resentimiento con aquel ardor pue
pril que ni mide el aspecto moral de sus actos , ni se cuida en de
»masía de la dignidad. Cierta anécdota de cierto fusil arrancado á
ocierto voluntario ex - comandante de batallon y ex -amigo de S. E. ,
»podria dar mucho que reir , si yo la relatase aquí con todos sus
»pelos y señales. » Asi se cxpresa quien denota haber sido amigo y
haber estado muy cerca de su personalidad en el retrato que hace
de S. E. ( Cuba en 1858 , página 95.)
- 22 -

modesto mi yo que el altísimo de S. E. , pude aquietar


mejor mis impulsos y su necesario influjo. Y procuré
vencerme tanto, y llevé con tanta abnegacion mis con
tratiempos, que sin renunciar á una vindicacion futura
me separé desde este último suceso de todo lo público,
y retirado por lo comun al campo , asi pasé seis años
sin dejar de concurrir con mi actividad y trabajo a las
rentas públicas de aquella Isla. De este modo , si S. E.
trató de hacerme el malque no puedo agradecerle á su
buena voluntad , el cielo , mi laboriosidad y constancia
me lo compensaron con los frutos de mi personal inde
pendencia , anatómica sin duda para otros que más fá
cilmente por allí la alcanzan , pero suficiente para mi
ambicion , y sobre todo muy honrosa por los fatigosos
y personales medios con que es público la creé y formé
en Puerto Principe , dando el sér á una finca grandiosa
con sola mi direccion y constancia. ¡ Pluguiera al cielo
que otros muchos que conmigo han sido víctimas del
poderío caprichoso de S. E. , y alguno de ellos hasta
cargado de años y merecimientos , hubieran encontra
do una tabla igual de salvamento ! Pero los ha habido
tan desgraciados que han bajado á la tumba entre su
pundonor lastimado, y la viuda de Revolta (1) clamará

(*, D. Angel Revolta , procedente de Navarra , contador de ejérci


to y de real Hacienda , hombre que habia hecho las campañas de
aquel continente , y antiguo empleado en Cuba , no pudo sobrepo
nerse al bochorno que le causara un pelucon de S. E. por una falta
nimia de mala inteligencia en cuestiones de etiqueta , y al oficio
que recibió de sus resultas, dejándolo separado de su destino. Toda
la poblacion de Puerto Principe se empeñó con S. E. para su repo
sicion , á lo que se accedió con el propio lujo de autoridad con que
la separacion se cometiera. Pero la impresion fué tan grande para
23
siempre por el imperio de las leyes , entre su sensible
llanto y la misera orfandad de sus hijos.
En los diez años consecutivos , pues , que ho perma
necido últimamente en Cuba , primero como empleado
y despues como hacendado y propietario , mi silencio y
reserva sobre la cuestion cubana ha sido firme é inque
brantable , por más que se me haya instigado para que
hablase mucho , suponiéndome enterado , y sobre todo
resentido . Tal vez por esto último me negaba aún más.
Animábanme, empero , otros para que presentase de
aquel país los diversos trabajos que le he consagrado,
como viajero por su interior y sus costas (1 ) , el estu
dio que de sus instituciones he hecho como hombre de
administracion que en la Península fuera ; el contraste
que aparece entre la no lejana historia de Cuba en el
último reinado y otra inás contemporánea al principiar
este ; entre sus pasados dignatarios , que nada por sí
innovaban , y los que se consideran facultados para des
truirlo ó constituirlo todo , trayendo y llevando así un

este servidor tan antiguo como pundonoroso , que preocupado des


de aquel lia , una fiebre lo arrebató á poco despues , siempre ha
blando de su desgraciado encuentro , hasta el extremo de pronun
ciar moribundo el nombre de S. E. ; De tan poco sirven en Ultramar
los reales despachos , antiguos y respetables servicios! Ni la propia
milicia , ni la alta graduacion defendió tampoco á los que tuvieron
la desgracia de no agradar en todo á S. E. , y los generales Carrillo ,
Oyoqui, y sobre todo el respetabilisimo brigadier Velasco, con se
senta y un años de servicios y veinte y seis de empleo , estuvo des
lerrado años enteros por S. E. sin motivos menos baladies . El go
bierno de S. M. ha tratado despues de desagraviarlo , dándole la
gran cruz de Isabel la Católica . ¿Pero cómo el brigadier Velasco, de
no digno se tornó digno ? ¡ Hé aqui los efectos de la irresponsabili
dad ( -11 el mando !
(1 ) Véase el documento número 6.°
- 24

millon de hombres, segun el modo de apreciar cada cual


sus personales creencias ; aquella gobernacion , otras
veces tan civil , hoy tan militar y sin respiros; aquellas
aspiraciones , más o menos nacionales , aunque discul
pables hasta aquí por lo poco que se las consulta; aque
llos hombres, en fin , tan susceptibles, y sus abigarra
das cosas. Siempre , sin embargo , he permanecido ca
llado , y desafio á cualquiera á que presente una sola
línea en que haya quebrantado este propósito por este
tiempo tan dilatado. Y cuidado , que hace mucho que
tengo emborronada una obra sobre el estado físico, mo
ral, social , político y administrutivo de aquella posesion
grandiosa : pero ya me sobra experiencia para conocer
que ella no tendria tal vez oportunidad , y que hoy el
carácter político da la situacion para ser sólo escucha
do у atendido. Si algun dia mereciera la investidura de

poder defender lo que por el libro dijese , ese dia la pu


blicaria , porque entonces mejor que en el privado re
tiro puede estarse á los quites de la calumnia y de sus
ocultos tiros. El hombre entonces es público, y no pue
de acusársele sino de su conducta y de sus obras que
están siempre a la vista. Mi humilde obra por lo tanto
dormirá tal vez para siempre , y sólo quedará ( si Cuba
algun dia fracasa ), como piedra miliaria ó documento
privado para revelar que hubo españoles que con mu
cha anticipacion procuraron hablar á los gobiernos y á
la opinion pública de su patria para precaver tal suce
so y que su hermandad no nos faltara .
¿ Y con estos razonados propósitos , cuáles son las
causas extraordinarias que me ponen la pluma en la
mano, no para tratar a fondo la gran cuestion de Cuba,
sino sólo para indicar algunos de los peligros que más
25

eminentemente la asalta n ? Estos motivos son : 1.° Las


líneas que hemos copiado y puesto por epígrafe á este
opúsculo . 2.° Las cartas angustiosas que recibo de aquel
país , en cuya prosperidad y órden están identificadas
nuestra suerte y la de nuestros hijos, por haber dejado
allí lo principal de lo que poseemos. 3.' La libertad con
que ya puedo escribir garantido por la ley , y sobre todo
porque ya estoy fuera de aquella tierra y he venido á
buscar en esta la de mi sepulcro y el de mis hijos, des
velándome no sólo por su bien , sino procurando tam
bien el de mis semejantes (1) .
Precedidos estos antecedentes, que tan necesarios me
eran para probar que no desconozco el pueblo que voy
á recordar , ni los intereses de una nacionalidad por
cuya fe tantas injusticias he sufrido; réstame manifes
tar , antes de entrar en materia , que creeria poner á
prueba hasta mi personal dignidad , si me detuviera á
justificar las apreciaciones indignas á que ya me he re
ferido. Como tengo en mucho mi condicion de español,
como que he defendido públicamente esta nacionalidad
cuando las circunstancias lo han exigido (2) ; como ja
más entró en mis planes dejar de volver a la tierra en
que nacieran mis padres y es ya la de mis hijos, comɔ
hermosamente dice un autor contemporáneo; cuando ya
hoy lo he conseguido , desprecio como debo los ocultos
nretextos de que he hablado , por más que me nieguen
un patriotismo que escribí en los campos de su última
lucha (3) , y que fortalecí despues con servicios que ya

(1 ) Véase al final el documento número 7.0


( 2) Véase al final el documento número 8.°
(3) Véase al final el documento uúmero 9.6
22
- 20

eran públicos cuando todavía no se conocian los de mis


improvisados calificadores , por más que hayan sido
premiados y reconocidos los suyos , goteando tal vez
sangre entre el azar de la fortuna y el lauro de tristes
pronunciamientos. Mi españolismo y mi patriotismo en
la cuestion de Cuba , ha sido y será siempre el de un
inteligente autor cuando dice « que los males ocultos
»son los peores, y que los que creen con ocultarlos con
»seguir que no existan , se parecen al insensato que
»cierra los ojos para que no lo vean » . Por fortuna , re
pito , ya disfruto de libertad suficiente para indicarlos
por nacionalidad , por justicia , por interés , por grati
tud , por sentimiento , y como hombre, en fin , á quien
ya no es posible calumniarlo de nuevo como se acos
tumbra en Ultramar con los pocos que no sancionan los
abusos ; abusos que no se podrán defender nunca , si se
invoca un puro españolismo y una verdadera naciona
lidad . Pero basta ya de exordio y paso al objeto princi
pal de este escrito .
En los postreros años del último reinado, a la vez que
prosperidad material , disfrutábase en Cuba de cierta
expansion completamente fraternal y española , y de
una condicion moral y política en la que no se adver
tia como hasta el presente cierta prevencion a desigual
dad propensa. Aquel monarca tuvo el rasgo singular
de querer ser aborrecido como rey en la Península y de
ser amado como padre en su distante Isla (1) . Hoy se
recuerdan aún más sus beneficios , cuando comparan
sus habitantes lo que con él ganaron y lo que con nos

(1) Véase el documento número 10.


- 27

otros han perdido desde que somos constitucionales.


Más de treinta años corren que los repudiamos con sus
derechos históricos de nuestras Córtes (1) , y cuando les
ofrecimos despues ciertas leyes especiales , los someti
mos á una condicion anómala , y en la que las leyes an
tiguas han quedado sin observancia para que sus jefes
lo vengan siendo personalmente todo entre este vacío,
tomando igualmente un aumento progresivo semejante
preponderancia individual, á proporcion que se han ido
sucediendo unos á otros , sin divisar ya apenas en los
últimos (2) la ley o el reglamento que otras veces se
guian como el faro de una situacion legal de este ó del
otro modo organizada , pero que contaba al fin con un
sistema practicado por siglos , y la responsabilidad que
por altos cuerpos se exigia á los que por sus pasiones
pudieran salirse de aquel carril constituido.
Y en tanto tiempo como ha pasado desde la época
nombrada , ningun otro plan ó sistema de gobierno in
terior se ha sustituido allí á lo puesto en desuso como
ya dejamos dicho , y cada dia se agrava más y más la
cuestion de su órden interior , y sin ninguna iniciativa
por parte del poder metropolitano , sigue aquello entre

(1) Increible parecerá, pero existen en mi poder los documentos de


una conferencia habida entre un actual Senador y todo un presiden
te del Consejo de Ministros que ignoraba que Cuba habia tenido sus
diputados en las Cortes de 12 , 20 y 36 , como tuvo siempre la muni
cipalidad una activa representacion cerca del monarca ; concesion
esta última del despotismo , y que se ha prohibido en estos últimos
tiempos por el que ha querido administrar más y mejor entre todos
sus capitanes generales.
(2) Tenemos el gusto de consignar aquí que el señor general Ser
rano apenas ha participado de esta fiebre de quererlo todo trasfor
mar, y ha sido digno y mesurado .
2.
28 -

gado á lo incierto de los acontecimientos, á los temo


res de lo porvenir y al azar de sus desencadenados ele
mentos . Urge, pues , el que se le dé con prevision y fir
meza lo que la opinion allí reclama, sin oir á los hom
bres de su presupuesto , porque de los hombres de Es
tado es gobernar , y gobernar es más que dar golpes y
mandobles : es administrar y precader.
Pues á este órden excepcional , y sólo por el hábito
de mandar y obedecer , no turbado hasta el dia , se vie
nen á agregar høy otros peligros de esos que llevan en
sí los grandes sucesos á que estamos asistiendo y otros
que vamos á presenciar ante la faz del mundo , porve
nir de que ya se ocupan las publicaciones extranjeras,
aunque al acertar sobre su solucion se inclinen como es
natural hacia el temor de sus respectivos intereses. Y
como nuestra Isla de Cuba se afectará más que ningun
otro pueblo de estas propias soluciones , he creido en
contrar nuevos peligros de su existencia para nuestra
nacionalidad en los siguientes sucesos.
1. ° En el triunfo que llevan hasta el dia los Estados
del Norte sobre los del Sur, y en el desarrollo que ya
están dando á sus buques de coraza. Ya han mandado
hacer un astillero exclusivamente para esta clase de
buques en el Misisipi.
2.° En el in oportable peso que hoy grava sus arcas
públicas con el motivo de las creaciones burocráticas
de sus nuevos presupuestos , tan aumentados por el se
ñor Concha , y más aumentados aún con las cargas de
Santo Domingo , la invasion de Méjico, y la permanen
cia actual de sus tropas en la Habana.
3. ° En la crisis que sufre su comercial riqueza si
no se vuelve al sistema de su libertad mercantil, que
29

fué la sola panacea de su tan ponderada prosperidad .


4.° En la insostenible situacion en que. Cuba queda
ria respecto á su organizacion social, si vencidos los
Estados del Sur es abolido en ellos el elemento esclavo
por los Estados vencedores.
5. ° En la ilustracion extranjera, que merma cada dia
más en Cuba las tradiciones antiguas de nuestra nacio
nalidad , sin que la metrópoli se apresure á ofrecerle
lazo alguno político que identifique á la hija , ya rica é
inteligente , con la madre ya constitucional y regene
rada, despues de más de treinta años de haberle ofreci
do un nuevo período constituyente ; todo lo que reune
al presente una crisis de fuerza , otra burocrática , otra
financiera, otra social interna , y otra nacional y política.
Hablemos ahora de cada una de estas en particular.
CRISIS DE FUERZA .
Patente está a todos los hombres pensadores , y muy
principalmente a los de mi amada patria , lo que es y á
lo que aspira en el Nuevo Mundo la raza anglo - sajona,
desde que debilitando las virtudes civiles del gran hé
roe que la constituyó un dia como soberana , viene acre
ciendo su poblacion y riqueza y engendrando esa codi
cia insaciable que la hostiga por ensanchar su influjo,
su dominio y territorio . La España fue la primera que
recibió , por su vecindad , las desleales pruebas de esta
pasion desde 1812 á 1813, cuando prevaliéndose la Union
del gran trastorno de nuestra independencia , empleaba
sus manejos ocultos para arrebatarnos, como lo hizo, la
isla Amalia , la plaza de Movila y todo el restante ter
ritorio desde la Florida occidental hasta Rio Perdido,
bastando así pocos dias para perder lo que el inmortal
30

Galvez nos conquistara treinta años antes con tanta


gloria y valor. Es verdad que ya desde 1809 los agentes
de esta república habian fomentado muchos proselitos
en Bantoorouge contra España , induciéndolos á su in
dependencia , y que nuestro gobierno , siempre impre
visor y alcanzado , sólo tenia en aquella plaza (Movila)
150 hombres , y estos famélicos y desnudos. Pues bien:
posesionada ya la Union desde la Lusiana hasta la Flo
rida , y desde Tejas á la California , el dominante anglo
sajon se ha llevado en su juvenil y poderoso empuje a
cuantos ha llegado a tocar con su expansiva accion , á
que él llama cristianizacion , siendo de este modo su
civilizacion agresora , demoledora é intolerante . El des
pojo de las tríbus indias , la usurpacion de los squatters
en California , los atentados de Walker en Nicaragua,
y las expediciones de Lopez en Cuba , diciendo están el
principio febril á que rinden culto sus gobernantes , y
la pasion á que obedecen sus masas. Un solo valladar
detenia hasta el presente la franca irrupcion de este
pueblo para invadir á todos los demás que le cercan de
la raza latina. La diferente organizacion é intereses de
las dos principales secciones que formaban hasta aquí
su [Link]ública , y el diferente punto de vista con
que ambas obedecian este impulso , queriendo una de
ellas favorecer su extension para aumentar la represen
tacion de sus Estados de esclavitud , y oponiéndose por
esto mismo la otra , que sólo piensa en su abolicion sus
pirada.
El temor de una guerra funesta , detuvo por muchos
años esta lucha ; mas ya 'esta resonó al fin con todos
los horrores y la sangre con que hoy el mundo los con
templa y, con tanto encarnizamiento envueltos. Pues
31

sobre el mismo campo de combate , sin que les distrai


ga siquiera ni el cañon ni el furor de sus batallas , sus
hombres de Estado no pierden de vista las naciones que
le son más próximas , y sobre las que no dudan tener
un destino futuro ; y apenas la Europa ha tratado de
echar una mirada sobre los males y la anarquía de una
sociedad tan disuelta como la de Méjico , cuando uno
de sus ministros se apresuró á protestar entre fórmulas
diplomáticas que no consentirán en aquel pueblo la
monarquía , porque esta institucion representa para
ellos más que una forma de gobierno , la existencia mis
ma de la raza latina, la que segun los mismos , está con
denada á desaparecer de aquel continente para la sus
titucion de la suya .
Otra cosa hacia confiar tambien á los extraños de su
inmediata absorcion é influjo , y que ha sido hasta aquí
‫ܕ‬

la principal razon de nuestro carácter algo b . ladron ,


y,confiado cuando de Cuba se hablaba. El que era país
de potencia grande para resistir , pero falto de accion
unitaria y de una fuerza activa para invadir ante sé
rias resistencias, el que eran reducidas las fuerzas de
su ejército permanente con la antipatia de aquellas ins
tituciones para sus grandes costes , su acrecentamiento
y espíritu militar , recordándose la guerra con Méjico,
en que aunque invasores , jamás presentaron reunidos
arriba de 9.000 hombres. Mas todo esto lo estamos vien
do desaparecer ante nuestros ojos. Su actual guerra les
ha dado abnegacion bastante para cambiar los goces de
su civilizacion tan adelantada por sus triunfos bélicos,
por la destruccion y los estragos de su azote. Aunque
inactivos al principio , porque su tardanza era la de la
preparacion para una lucha de titanes , la última de sus
32

batallas, la de Corinto , descorre a nuestros ojos un cua


dro muy diferente que el de nuestros anteriores juicios
nos formára. En esta batalla en que han jugado más de
150 000 hombres y han quedado fuera de combate 40.000
y 6.000 prisioneros, como decia cierta publicacion pe
riódica : del continente militar de los americanos , ahí es
tán esas cifras que arroja el telégrafo contestando con su
espantosa elocuencia . Pues detrás de su triunfo sobre el
Sur , está su influencia , su protectorado ó su ocupa
cion sobre Méjico , y antes y despues de este influjo , su
codicia sobre Cuba. Cuba es el blanco de sus deseos,
el vellocino de su esperanza . Y desea su situacion más
que sus elementos interiores ; su situacion , más que
sus razas dominantes y dominadas ; su situacion espe
cial , su situacion sobre aquellos dos continentes , su
situacion sobre todo. Sí , yo he visitado este gran pue
blo ; la posesion de Cuba es el sueño de sus gobernan
tes y el pensar continuo de sus masas , como más de
una vez tuve ocasion de probarlo sobre aquellas riberas
lejanas (1)
Y nosotros que estamos situados en Cuba y posesio
nados de ella con los títulos sagrados de la historia , la
tradicion y la sangre , por esa misma situacion , por esa
especialidad geográfica que en el globo ocupa , es de
nuestro deber , y debe entrar en nuestra nacionalidad,
defenderla siempre y siempre conservarla . Esta debe
ser nuestra resolucion , y mucho más si triunfan , como
ya es de esperar los abolicionistas , dejando cuando
más condiciones dispensadas á los enormes intereses
de los vencidos esclavistas. Porque desde este dia , fal

(1) Véase al final el documento núm . 11 .


-
33
ta ya el doble y potente juego de su division mútua , á
favor de la que se ha venido defendiendo Cuba en el
campo moral de las ideas . Pero si los del Norte prepon
deran con las suyas , ya no habrá más que una triun
fante ; la de que no se hable de esclavos en la Union, ni
en las isias que á sus mares se acercan . Y en este dia,
¿ quién es capaz de presentir las nuevas formas de su
gobierno para seguir mejor el absorbente principio de
aquel vasto continente ? Y no lo dudemos , al exceden
te de su fuerza militar cuando la paz se haga ( 1) , al ma
yor espíritu belicoso , que ya allí queda mientras más
esta paz se dilate ; á los cuadros inteligentes de aquel
ejército que a la teoría de sus bien organizadas escuelas
que hemos visitado, han reunido ya la importancia de
los campamentos y la ambicion de los aguerridos ; á to
das estas circunstancias , hay que añadir esa otra fuer
za que ha principiado á excluir el escrúpulo legal en el
juego de sus instituciones, ó que al menos no ha sido
suficiente valla para precaver la violacion de sus de
rechos , desgracia que ya será grande para ellos , al
no invocar la virginidad de su constitucion , pero que
será doble para nosotros el dia que quieran obrar como
poder invasor sobre su codiciada Cuba.
De este modo , arrostrados los Estados-Unidos por
una fuerza superior para el observador profundo , pare
ce se encuentran en vía de modificar su organizacion
interior y política , y para que su contraste siempre sea
grande, respecto a los pueblos de Europa, precisamente

(1 ) El Herald , periódico de New -York, ha tratado ya de desaliuciar


ála Europa en todo plan que tenga sobre Méjico el dia que concluya
el Norte con el Sur sus diferencias , y pueda presentarle 1.000.000 de
combatientes .
34 .

cuando esta comienza a descentralizar , ellos princi


pian á caminar centralizando para aparecer sin duda
como nacion poderosa con desarrollo y medios milita
res , que hasta aquí no se les conocian ; y á la verdad,
que si los terrestres nos imponen , sus nuevos medios
marítimos nos espantan. Porque quién puede prescin
dir del efecto que ha causado en el mundo el primer
combate naval de sus buques de coraza y que han teni
do la histórica gloria (si puede llamarse así) de haber te
nido lugar en la region de sus mares y de su marina ?
Sí : en los dias 8 y 9 de Marzo se ha representado allí
de lo que es capaz el genio humano, ya sea para el
bien ó para el mal , y sobre las chapas férreas del Mer
rimac y Monitor, acaban de escribir sus mútuas balas
la gran revolucion que han inaugurado en la táctica
naval de las naciones . Y ante ellas , ¿ qué son ya sus
puertos y los muros forzados por estas nuevas y movi
bles fortalezas ? ¿ Qué son ya los buques de velas, palo.
mas indefensas ante estos nuevos milanos del mar у de
sus costas ?
En situacion semejante , nuestra Cuba , nuestra her
mosa Isla , es la primera que se representó á mis ojos,
tan luego como iba devorando las letras que leia so
bre tan extraordinario suceso , ya viera con los de mi
imaginacion echados á pique nuestros buques por uno,
dos ó cuarenta Monitores , ya á su Morro forzado por
tan desiguales fuerzas, y á su capital presa al fin de los
hombres más ávidos de su posicion que de su suelo y
riqueza. Este peligro es, pues , grande , y yo me pro
meto que los depositarios de nuestro honor nacional,
en las esferas del poder y del Parlamento , no perdona
rán medio para preveer desde hoy este conflicto , como
35 -

si ya mañana estuviésemos llamados para salvarlo. Por


que mientras , ¿ qué es lo que hoy se encuentra en
Cuba , cuando tanto se gasta en aumentar aquellas tro
pas , fiándolo todo á ellas y á la cuestion de su sola
fuerza ?.... Una fortaleza grande, aunque defectuosa é
incompleta en su capital, ninguna otra que pueda lla
marse tal en sus puertos y pueblos por su restante
cuerpo en más de 300 leguas ; ningun camino militar
que la recorra del uno al otro de sus cabos para recon
centrar y atender a sus diferentes zonas; apenas una
línea telegráfica que en la misma direccion la cruce con
otras varias que irradien las dos paralelas de sus cos
tas , como lo ha propuesto ya en una brillante Memoria
D. Enrique de Arautave , dignísimo subdirector de este
cuerpo ; ningun sistema de defensa completo y general
que à la invasion preceda ; ningun plan de esos reserva
dos que los gobiernos guardan, y para los que sirven
las especialidades de sus cnerpos facultativos. Y cuida
do que ya nos enorgullecemos con el plantel de una ju
ventud brillante que augura á estas armas nuestras fu
turas glorias, y que tampoco nos faltan antiguas capaci
dades , á quienes dado el trabajo , dejará de esperarse la
concepcion y el acierto. Pero falta hasta el presepte
cierto espíritu colonial , la institucion de un cuerpo
tradicional que de lo de Ultramar sólo se ocupe , y un
ministerio especial , ese gran centro porque claman
hace tiempo nuestros intereses coloniales , manejados
hoy por otros burocráticos é irresponsables , sin haber
el ojo que vela y la accion que ilustra , que impulsa y
responsable dirige (1) . Así es , que si desde que se su

(1) Más de doce años corren que venimos pidiendo en la prensa


36 .

primió el Consejo de Indias , erigiendo en su lugar el


descarnado esqueleto de una seccion ministerial, y des
pues una comision uo más autorizada , y despues una
consulta , y despues otro vacío , y despues una direc
cion , y siempre la oficina , y no la institucion y el
cuerpo ; se hubiera establecido el jefe y su consejo en
el grande del Estado, ni en Filipinas se pensaria en
conquistar más por ahora , y si en hacernos allí fuertes
mejorando ; ni nuestro Puerto Rico dejaria ya deser un
rival de San Tomas , pujante allí el principio de la li
bertad mercantil , ni Santo Domingo hubiera alcanzado
más que nuestro utilísimo protectorado , ni Cuba , en
fin , dejara de tener hace ya años un plan efectivo de
defensa , si no concluido , en camino al menos de su
completo desarrollo y de su conclusion entera. Mas
como cada jefe que allí va , desde el Sr. Roncali acá,
cada uno se excede á sí mismo en poder , en atribucio
nes , en ideas y proyectos , y cada cual quiere allí sin
gularizarse con sus planes personales, y echa por tier
ra los de su antecesor principiados ; allí no hay nada
previsto y sí todo pospuesto ú olvidado. Y esto que
acaece desde la fecha indicada en Gobernacion, Hacien
da, y hasta en el departamento independiente dela Jus
ticia , tiene más lugar en el de la Guerra , por la razon
sencilla de pertenecer a esta carrera sus supremos jefes
y esa propension que hoy se desarrolla en el que allí
llega con una accion sin límites para querer hacerse el
salvador inmortal de aquel país , por la sola proteccion
de su personal inteligencia. ¡ Dichosa tierra donde de

este centro y ministerio , pero con particulares condiciones. (Véase


el documento núm . 12.)
37

treinta años á esta parte son tantos los Solones que le


gislan , los Neckers que en Hacienda la fecundan, y los
Federicos y Napoleones que la salvan y la ilustran !
Pero concretándome al ramo militar , diré para pro
bar mis asertos , que desde que arribé á las playas de
Cuba en 1846 , he conocido en sólo el accidente del uni
forme de sus tropas una veintena de reformas que han
corrido parejas con otras de organizacion y hasta de hi
giene. Quién ha presentado un plan para batallones
sueltos , quién para regimientos , quién para dos bata
llones reunidos , quién para tres , quién otra vez para
sueltos ; y cada una de estas cosas se ha aprobado y se
ha puesto en práctica , y despues se ha derogado , y ha
habido jefe que ha propuesto y ejecutado una y otra
cosa , y sub- inspector que ha dispuesto para el soldado
la camisa interior de franela , el botin de suela hasta la
rodilla , y el capote de paño desde el anochecer, y quién
por principio opuesto le quitó sus prendas de paño y lo
redujo á la levita sutil de-listado у al росо militar as
pecto de los sombreros jipi japa. La variacion siempre,
el sistema nunca , de continuo el cambio y la mudanza ,
y esta última en opuestos polos .
Pues igual suerte han corrido los planes de defensa
de sus últimos capitanes generales , y en la Secretaría
de la Guerra deben encontrarse Memorias más que sufi
cientes para formar con su número el archivo de una
militar academia. De veinte años á esta parte , cada ca
pitan general forma el suyo tan luego como llega allí
con el poderío de esas omnimodas ( 1) que los autorizan

(1) Esta tecnologia es nueva en nuestro flamante derecho admi


nistrativo cuando de Ultramar se trata , y no la conocieron por cierto
3
38
1

para todo , sin contentarse ninguno con plantear el de


su antecesor , pues todos quieren ser creadores ó hacer
observaciones al menos sobre el plan propuesto , sin
duda para que todavía no se haya pensado en aplicar
ninguno. En el entre tanto , las expediciones filibuste
ras han llegado , y el cielo ha favorecido nuestra causa;
pero los que hemos estado allí y hemos presenciado
ciertas cosas , callarlo debemos aquí por honor á Espa
ña : sí deberé indicar , que lo que menos nos afectaba
alli , era la imprevision y el aturdimiento.
Antes , empero , de hacer otras observaciones referen
tes á la general defensa de la Isla y al ningun sistema
preventivo que allí haya para asegurarla de futuros
contingentes , permitaseme hablar de algunas otras ne
cesidades que pertenecen al material de aquel ejército
que están por llenar , y que debian haber sido el blanco
principal de la administracion defuerza que dirige hace
tiempo aquella Isla , pues parece que casi no se atiende
á otra cosa . Y bien : aún bajo este aspecto , los cuarte
les faltan allí por completo; y si de diez ó doce años á
esta parte , en que tanto se ha propalado la brillantez
de aquel ejército y sus grandes reformas, se hubiera
dedicado una cantidad anual en sus presupuestos para
levantar los que se considerasen más precisos, en vein

nuestros padres en cerca de cuatro siglos que gobernaron y rigieron


aquellos dominios. Data sólo desde 1825 , precisamente cuando esos
mismos doininios se perdian , y por estas propias y extraordinarias
circunstancias. Y aún cuando tales facultades fueron personalisimas
para el general D. Dionisio Vives (véase el documento núm . 13), sus
sucesores, á favor de nuestra revolucion y la debilidad de sus go
biernos , todos ellos las han tomado como conditio sine qua non ,
del mando de la cubana Isla .
39

te ó treinta , ya tendríamos más de la tercera parte


de estas obras , porque esta es la verdadera administra
cion у la ciencia del gobierno : no exigir adoracion per
sonal , ni dar palos de ciego en nombre de la autoridad
y su prestigio , sino preveer , como ya hemos dicho , y
sistematizar las principales necesidades, regularizando
y haciendo más productiva la carga del presupuesto. En
Cuba , hoy por el contrario , si se ha aumentado tanto el
número de sus tropas de pocos años á esta parte con re
lacion a las que antes hubiera , no se ha pensado en sus
necesarios cuarteles , y se ha venido y se viene vivien
do al dia , gastando miles de miles en obras y recompo
siciones de miseros conventos y de casas alquiladas, y
exceptuando uno ó dos nuevos , mezquinos por cierto
para sus enormes gastos , y sin la extension , aisla
miento y demás condiciones que hoy exigen , bien se
puede asegurar que no existen , y que á cualquier mo
vimiento , los pueblos tienen que sufrir alojamientos y
molestias , y gravámenes , que allí , más que en ningu
na parte , preciso era preveerlos y evitarlos. No habién
dolos , por precision no se puede atender ni la discipli
na ni la moral del soldado en su condicion y relaciones
con las de los demás habitantes. Y eso que para hacer
algunos, ni se ha reparado en millones, ni ha habido
que pagar los terrenos , cedidos los más por los ayunta
mientos y ha sta por el interés privado , como ha suce
dido en Puerto Principe con losdados por la compañía
del camino de hierro de aquella ciudad , para el que hoy
frente á su estacion se está haciendo. En su lugar , se
gastan en alquileres de casas particulares ó en quitar
al servicio público y civil los pocos edificios que á esto
debian ser destinados , pues como jefe militar el supe
40
rior mandante , siempre ve las necesidades de su clase
sobre todas las demás de la organizacion de un pueblo.
Sirva de ejemplo el local que ocupaba la audiencia de
Puerto - Principe , situado en el corazon de aquella po
blacion y en la mejor de sus calles llamada «Real , » casa
principiada para jesuitas, recinto estrecho para audien
cia , y convertido al presente en cuartel , nada menos
que para una batería montada , sin que las piezas y el
ganado puedan salir sin obstruir las dos calles de su in
greso con gran molestia de los transeuntes ; donde los
vecinos no pueden menos de vivir como militares entre
los toques de sus horas desde la diana á la retreta ; don
de en vano procuran los enfermos el reposo y el silen
cio ; donde la poblacion vive en continuo susto por el
polvorin que en su interior se guarda para el servicio
de la dicha bateria , por muchas que sean las precau
ciones de los dignos jefes que la mandan ; en donde
cada quince dias tienen los vecinos que encerrarse des
de las nueve de la noche, y aún así no pueden evitar el
aire que los axfixia y que entra por sus patios , prove
niente de los excusados que con tanta frecuencia se lim
pian por no poder contener sus vasos las materias feca
les que se graduaban sólo para particulares habitantes
y no para compañías ; y en donde , por último , iėjos de
desecharse este local para semejante servicio y aprove
charse de él para centralizar los juzgados y las escriba
nías como sucesores de la audiencia, desde el tiempo del
Sr. Concha ha principiado á gastarse ( y no poco ) en
sus inútiles obras , y por último, en hacer pabellones
para los señores oficiales de artilleria é ingenieros, que
riendo así perpetuar lo que era preciso quitar cuanto
antes , y gastando hoy infructuosamente en lo que al fin
- 41

se a dandonará mañana , cuanto un jefe pensador se haga


cargo de lasrazones sociales , cultas, y aún de las mis
mas militares que no permiten cuartel , y sobre todo de
artillería , en paraje donde en conmocion y'alboroto que
daba este local cortado por cuatro boca-calles y sor
prendido por los insurrectos . ¡Y no dejó 'dè verlo else
ñor general de quien venimos hablando cuando pasó
allí en sus carrozas de oficio y con armas reales á ' l'as
portezuelas ! ¡ Pero sin duda , que entre la contempla
cion de las misas militares , los arcos de triulfo'qué
enaltecen y los saraos que enajenan ( aunque no de un
modo económico para las poblaciones ), no se pueden
observar todas estas cosas en visitas de tal modo efec
tuadas !
Para reasumir , y para que se vea cómo con la terce .
ra parte de lo que hoy se gasta en refacciones y, alqui
leres anuales habia el principio de ụna suma , futura y
respetable para hacer los cuarteles que fueran parte de
un plan general militar por cierto número de años, pon
drén os á continuacion lo que allí se gąsta en uno sclo,
para el mantenimiento de los inapropiados edificios que
hoy ocupan las tropas , segun los presupuestos de 1858
y 1859 que tenemos a la vista , sin hablar de todas las
demás sumas que se invierten en el Tamo de laa Guerra,
pues no queremos indicar más que las del material y
de ciertas atenciones , sin ocuparnos de las graves de
su administracion superior , material de sus estados,ma
yores de provincias y plazas , entretenimiento de la ca
ballería , armamento , ganado , montura , utensilio , plu
ses y escritorio . Sólo , pues , en ,las que vainos a parti
cularizar , se gastó en 1858 y 1859 lo siguiente ::,
1 Pro and its 1

3.
42 .

AÑO DE 1858 .
Pesos fuertes .

Obras de ingenieros.. . 314.060


Trasportes militares .. 301.335
Alquileres de edificios militares.. 51.197
Limpieza de los mismos . 21.663
Luces.. 22.142
Agua. . . 20.436
Obras de artillería . 85.351
816.184

AÑO DE 1859.
Pesos fuertes.

Preparaciones. . 124.760
Construcciones . 116.000

Obras extraordinarias.. 496.013,86


Trasportes militares.. 280.719
Alquileres de edificios militares .. 47.496,25
Limpieza de id . id . . . . 22.663
Alumbrado .. 34.065,56
Agua. . 18.493
Obras de artillería . 107.101
1.247.311,67
Suma total en los dos años siempre en
aumento . 2.063.495,67

Pues si hace veinte que con un plan dado se hubieran


ido construyendo semejantes edificios , con la economía
del agua de pié que se hubiera introducido á los mismos
y las cañerias de gas, con la falta de las reparaciones,
de ensanches , alquileres , limpieza extraordinaria y de
más que hoy se paga en una desmedida proporcion por
43

las razones dichas, habríamos tenido como un ahorro


de 14 millones , que repetimos, era ya un principio
no despreciable para el levantamiento anual , pero
paulatino y constante del material de sus cuarteles.
Pasemos ahora á los proyectos y gastos de su general
defensa .
El general D. Francisco Dionisio Vives , fué de los
modernos el primero, y se puede decir el único, que con
cibió con alteza y sabiduría un plan general de defensa
para toda la Isla , en virtud de las difíciles circunsian
cias que rodearon su mando en 1823 , cercado de ene
migos exteriores y de otros encubiertos en sus pueblos,
con otros no menos perniciosos en sus costas ; todo lo
que le hizo pensar en un sistema general de defensa
mixto , y en el que se correspondia lo marítimo con lo
terrestre. Faltaba, sin embargo, la reunion de datos
estadísticos en que debia fundarse , y se apresuró á for
mar , por lo tanto , su primera estadística y su gran
mapa geográfico y topográfico , cuyas grandiosas ta
reas , aunque tuvieron las imperfecciones que siempre
alcanzan las primeras , atestiguan las miras trascenden
tales de aquel político profundo. Por él se estableció la
division política y militar del territorio en los tres de
partamentos, Occidental, Central y Oriental , siguien
do los accidentes de la misma naturaleza que marca
tres diferentes porciones en aquel todo con fisonomía
local , producciones , intereses y pueblos enteramente
distintos , así como sus tres importancias estratégicas
con divisiones y subdivisiones enlazadas y pendientes
de jefes en lo militar, con lo que se quiso atender á una
mútua defensa , caso de que el país pudiera ser atacado
á la vez por ambas costas , cuyas disposiciones fueron
44

acompañadas de instrucciones convenientes á esta orga


nizacion , y en cuyo plan entró una carretera central de
cabo á cabo hasta el ancho de cuarenta varas , y cami
nos principales hasta el de veinte . Este plan orgánico y
defensivo , aprobado por S. M. en 17 de Junio de 1827,
guardaba asonancia con el que desde 1825 estableció en
la marina D. Angel Laborde y Navarro , en cuyo tiem
po se hizo la division marítima , marcándose sus provin
cias y comprendiendo á estas entre los puntos de la
costa astronómicamente determinados , ó entre calles y
puntos terrestres de una posicion conocida , y no como
antes , atravesando las líneas divisorias de N. á S. por
todo el ancho de la Isla. Mas estos dos grandes planes
concebidos por hombres nc improvisados, sino sesudos
y experimentados en el servicio y en el mando , si bien
levantaron el edificio proporcional á sus dias , debió
quedar á sus sucesores su ejecucion perfeccionada y
tambien su complemento, aunque partiendo siempre de
su gran division departamental en tres grupos conside
rada. Ya hoy dia , necesario era establecer un sistema
de unidad dentro de la anterior base , pero que guarda
ra armonía con la division administrativa de toda la
Isla , y en el que sus jurisdicciones políticas y civiles
sirviesen de unidad á otras , en los términos ilustrados
que lo acaba de publicar el Sr. D. José María de Lator
re en un plan de division territorial administrativa ,
aunque en ciertos pormenores pudiera caber alguna ob
servacion ó liferencia ( 1) . Pero léjos de hacerse así , esta

(1 ) Esta Memoria fué presentada por mi especial amigo D. José


Maria de Lalorre , siempre infatigable en esta clase de trabajos , al
Excmo. Sr. capitan general D. Gerónimo Valdés en 1842. Ha sido una
- 45

antigua division departamental se ha variado en nues


tros dias , se ha vuelto á restablecer , se ha vuelto á va
riar , y ha habido jefes como el Sr. General Concha,
que por castigar las ideas que suponia en Puerto -Prín
cipe , capital del centro , quitó de allí la comandancia
militar , y pidió la supresion de aquella audiencia , mi
rando en más las individualidades que el público servi
cio , falta que acaba de reparar el Sr. general Serrano,
restableciendo la primera y pidiendo la vuelta de la se
gunda . Luego ó el Sr. Concha ó el Sr. Serrano han in
novado sin deber , si bien , por mi parte , aplaudo tanto
la restauracion como lamenté la innovacion y su ligere
za. ; Tan fácil es en Cuba á sus jefes quitar y poner las
instituciones más graves , y á veces , como acabamos de
ver por un personal despecho , castigando así , no á los
individuos con la ley , sino á la administracion y á los
pueblos con la sancion del capricho ! ¿ Y no tiene esto
algo de insensato ? ¿ Y qué resulta ? Que se olvida el fin
principal , para arreglar en la cuestion de Guerra la per
feccion relativa que puede haber entre el número de los
defensores y la situacion principal de sus edificios , pla
zas y almacenes para municiones de boca y guerra, cu
ya falta más se toca cuando suena la invasion ó el com
bate y se abandonan puntos y fortines que con aisladas
convicciones se formaron , siendo como dijo un dia por
escrito cierto respetable marino al jefe de aquella Isla,
mucho menor el daño que resulta del gasto inútil que
causa , que el descrédito que ocasiona y lo que influye
en el desaliento de las tropas , la pérdida parcial de di

pérdida para la Isla el alejamiento de este individuo de la comision


de Estadística .
46

seminadas defensas , que á más del gravísimo inconve


niente de haber de subdividir las fuerzas para guarne
cerlas , son fatalísimos los resultados que se siguen se
gun tan equivocado principio.
Pues los puertos sobre todo , exceptuando el de la ca
pital, no ofrecen cuando más sino estas débiles defen
sas. Tan proporcionadas empero para el aproche como
olvidadas para impedir su entrada , ni caso se ha hecho
de los hombres facultativos que desde 1848 señalaron á
aquel poder el puerto de Cárdenas como el que más cui
dado reclamaba de la gobernacion , y á pesar de que en
mi poder existe copia de esta comunicacion oficial, al
gun tiempo despues una invasion filibustera vino á con
firmar la prevision de su comunicante , pero no por ello
ha servido esto de escarmiento , y si algun tiempo antes
se hubiera hecho , tal vez el desembarco no hubiera te
nido lugar. Y eso que Cárdenas es uno de los puntos de
primera eleccion para el enemigo que intentase hacer
un desembarco ; y tan léjos de pensar en su defensa, tal
vez se piense en replegar las tropas hacia la capital,
como si dejando proporcionarse al enemigo los medios
de penetrar cómodamente en las partes de peor espíritu
ó más ricas del país , no se le ofrece la ventaja de esta
blecerse en él y de prepararse así sin precipitacion para
atacar á dicha capital despues de haberse repuesto de
lo que el soldado pierde en los viajes de mar , tanto en
lo físico como en su espíritu.
Los caminos de hierro , esa necesidad apremiante de
nuestros tiempos , y mucho más para aquella Isla , á
cuya prosperidad material tanto han contribuido , y en
cuyo desarrollo entra la idea principal de ligarlos y en
lazarlos , crea tambien tantos inconvenientes para la
- 47

defensa , como bienes para el comercio. Estos , sin em


bargo, no pueden disminuirse sino antes bien aumen
tarse ; po lo tanto , preciso es adivinar y señalar con
tiempo los que un dia más pudieran servir al enemigo,
y respetando como un sagrado la propiedad y libertad
para sus propietarios y compañías, levantar en estos se..
ñalados y en los puntos más á propósito de su entrada ó
salida los fuertes y obras que ya conoce el arte en posi
ciones ventajosas; pues si bien no puede impedirse la
marcha de un ejército , se retarda algun tanto , pues
que el invasor se detendrá siempre á batirlas antes de
marchar sobre la capital ó plaza , objeto de su entrada,
si no se ha de dejar á su retaguardia tan grandes incon
venientes .
La defensa, por último, de Cuba no puede ser sola
mente terrestre, como hoy casi pudiera decir que así se
piensa , por lo que he visto disponer allí en circunstan
cias dadas y por la preponderancia , que cuando de esto
se trata , se da á los elementos terrestres sobre los ma
rítimos. Cuando el plan general de que hablamos se
formó, siempre nuestras fuerzas sutiles de mar fueron
proporcionadas á las de tierra , y D. Angel Laborde, co
mandante general de aquel apostadero, estuvo casi de
continuo en campaña sobre sus costas, ya contra los
corsarios, ya contra los insurgentes ó invasores que la
independencia de los estados vecinos á ellas mandaran.
Mas luego que cesaron estos peligros , hiciéronse gran
des reducciones en las fuerzas navales , de las que no
participó la terrestre, grande inconsecuencia ; porque
como se le ocurre al más lego, la defensa de este país ha
de ser siempre marítima y terrestre , siquiera no se ol
vide su especial é interior organizacion social. Así es,
48

que si exige el exceso de la una , debe tambien sacrifi


carse el exceso de la otra. Si en la una cabe reduccion ,
consecuente es hacerlo en la otra. Pero las fuerzas ter
restres han tomado una proporcion desigual, por el
nuevo y absorbente influjo de los jefes de la Isla , siem
pre generales de tierra ; y hé aquí una de sus pruebas
PRESUPUESTO DE GASTOS DE 1849 .
Pesos fuertes .

Ejército. 4.932.306,06
Marina . 1.682.800,04
1857 .
Ejército. 5.866.538,36
Marina. 1.190.700,37

1859 .

Ejército. 6.447.139,41
Marina . 3.510.003,46

Como se ve , el progreso que ha ido tomando el ejér


cito no guarda propocion con el que se ha efectuado en
la marina; y si esta desigualdad puede ser un mal у de
importancia, hoy acrece su trascendencia , por ser isla la
que se trata de defender en una guerra exterior, con los
kuques de coraza que al mar se botan y á cuyo poder son
de menor importancia ya los fuertes y las escuadras de
vela, pues como dijo un periódico notable, en las líneas
que ponemos por epígrafe, no se debe olvidar que en un
dia de guerra, las baterías formidables de doble blindaje
que construyen los astilleros de los Estados Unidos po
dian hacer ceniza los ricos y prósperos puertos de
Cuba , por grande que fuera el número de sus guarni -
ciones .
-
49

Pues esto propio me propongo recordar hoy con mis


humildes líneas, y el sabido axioma de si vis pacem para
bellum , nos dice que no debemos perder un momento en
prepararnos con armas semejantes para aquel en que
vencedor el Norte del Sur, se presente con su favorita
ambicion sobre aquellas playas, y busque un pretexto
cualquiera entre su comercio y sus muchas relaciones
con Cuba, porque Cuba 'está en el cálculo de sus indi
vidualidades, como en el instinto y en el empeño de sus
masas . Para la Union , el poseer á Cuba es una cuestion
democrática , tan encarnada en sus reuniones , como en
el más infimo ciudadano, segun ya lo dejamos compro
bado. Ciertos pues de su codicia , y previsores de su
triunfo y de su mayor accion , abatido ó modificado que
sea el dualismo de tan gran república , ni un dia debe
perderse para que tengamos buques blindados y gran
des cañoneras que oponerles , y que entren por mucho
en el sistema general de la defensa de nuestras Anti
llas. ¿ Y con qué medios ? Pasaré á indicarlos.
Otras veces con el sobrante de nuestra Isla y algun
sacrificio de nuestro presupuesto peninsular, bien pron
to hubiérase podido atender á semejante urgencia . Hoy
empero, y por desgracia , aquellas cajas, lejos de rendir
sobrantes , están en déficit segun es público, y este sa
crificio financiero debe ser ya sólo nuestro : pero debe-
mos hacerlo , y ante esta conviccion de nacionalidad ,
todo sacrificio es corto . Quédanos, sin embargo , en los
mismos presupuestos cubanos , algun auxilio con qué
ocurrir, aunque no esté en el de ingresos , sino en el de
gastos . Este se compone en el dia , segun los datos que
tenemos a la vista , de cifras mucho más alzadas que las
de los pertenecientes á los años de 1858 y 1859. Pero
- 50

pondrémos sólo cuáles eran ya las de estos, para que no


se nos oponga los extraordinarios gastos de los pre
sentes .

CUBA . - RESÚMEN GENERAL DE GASTOS PARA 1858 .


Pesos.

Gracia y Justicia. . 712.755


Guerra . . 5.866.538,36
Hacienda . 7.645.145,43
Presupuesto ordinario para los
diez y ocho meses . 2.386.634,16
Marina.
Presupuesto extraordinario
para un año .. . . 1.190.700,37
Gobernacion . . .
2.115.833,12
Atenciones de la Península . . 1.404.059

Total. 21.321.665,44

IDEM PARA 1859 .


Pesos .

Ministerio de Gracia y Justicia . . 770.993,76


Id . de Guerra . 6.447.139,41
Id . de Hacienda. . 9.116.298,45
Id . de Marina . 3.510.003,46
Id . de Gobernacion . .
2.396.418,77
Atenciones de la Península. .
2.600.000
Presupuesto de Fernando Póo. 475.187,10
Total. . .
25.316.041,25

No entra en las proporciones estrechas de este escri


to calificar sumas semejantes con el análisis que era
preciso hacerlo, tomando en cuenta la defensa y el país.
51

Pero partiendo de la base de su aumento por el Sr. Con


cha cuando en 1857 creyó fijar S. E. la riqueza de la Isla
en un desarrollo desconocido hasta allí , prosperidad fic
ticia que ya llevaba en su seno la fatal crisis que hoy á
esta Isla angustia ; no es menos cierto con todo, que so
bre este triste pedestal de grandeza y sobre la movediza
arena de un crédito de relumbron , se asentaron por di
cho señor en 1857 semejantes presupuestos. En vano
S. E. quiso enfrenar ya tarde la locomotora de sus glo
rias de crédito . La reaccion que á aquel movimiento tan
ponderado de asociaciones y de empresas habia de suce
der , la previeron entonces los hombres que pensaban ya
en su crisis comercial y económica , porque al flujo
siempre sucede el reflujo, y á la exuberacion violenta,
la paralizacion de la vida. Pero si la riqueza ha faltado,
ha quedado en pié la creacion burocrática que S. E. des
arrolló al compás de los medios con que entonces con
taba y de que me ocuparé en seguida . En su consecuen
cia , el presupuesto de gastos se ha elevado desde aque
lla fecha, de la suma de ps. 8.992.050,07, que alcanzaba
en 1849, á la más que duplicada que dejamos anotada en
sólo diez años de intermedio : pues bien, ya se conciben
las rebajas que atendida la actual crísis se podian hacer
en muchas de sus sumas y que han sido creaciones de
una fastuosa representacion ó de un mero lujo admi
nistrativo desconocido en España, como las partidas con
sagradas á la subvencion de la prensa , á la refaccion de
quintas y jardines , partidas que no conocieron nunca
nuestros presupuestos de Ultramar ; con otras sobre pen
siones y cruces , segun lo ha dispuesto el favoritismo,
con esa cáfila de gratificaciones regularizadas, que no es
más que la transgresion simulada de la ley de los dobles
52

sueldos , y porcion de cosas por el estilo. Por mi parte ,


rebajando este presupuesto , sino á los ocho y pico de
millones con que se cubrian en tiempo del Sr. conde de
Villanueva todas sus atenciones , con una gran exacti
tud, á la suma al menos no pequeña de unos quince, ya
en este caso podrian destinarse unos cinco de los so
brantes al plan anual de su general defensa , condonan
do al país los otros cinco en virtud de sus crísis y de su
postracion actual . ¿ Y en cuáles ramos podrian hacerse
las deducciones de estos cinco millones de rebaja ? En
ese inmenso personal que se ha creado allí en todos los
ramos segun lo vamos a ver en seguida, y en la cesacion
de esas refacciones tan costosas como estériles , en el
material de guerra .
Respecto á la ejecucion de estas obras , preciso es
tambien que allí se inaugure un nuevo sistema con apli
cacion á sus tropas en los trabajos de su general defen
sa . Algo de esto quiso hacer el Sr. D. José de la Con
cha ; pero si en sus Memorias proclamó el principio, en
su aplicacion estuvo bien infeliz y desacertado . En vez
de ofrecer la reunion de compañías y hasta de cuerpos
enteros á las grandes de la defensa ó del ferro -carril
central , prestó sus brazos á el individualismo, y un par
ticular se llevaba veinte hombres para su ingenio, otro
diez para su cafetal, otro cinco para su potrero, otro uno
ó dos para criados , habiendo llegado sus bajas por este
motivo en el interior, al extremo de haberse quedado los
cuerpos cuasi en cuadro con semejante sistema. Se com
prende el beneficio que reportaba el soldado que ganan
do veinte ó veinte y cinco pesos , aunque dejaba cinco
para el cuerpo , le quedaban todavía quince ó veinte pa
ra su provecho . Adviértese igualmente lo que con esto
-
53

acrecerian los fondos de las cajas , no sólo con lo que les


entraba, sino con lo que se les economizaba de su racion
y plus mientras el soldado por sí viviera ; pero ¿ qué era
del espíritu de su disciplina , de sus nuevos hábitos y,
sobre todo, de su personalidad sobrepuesta a la compa
ñia y el cuerpo ?.....
Al llegar aquí leo con indecible efusion en un telegra
ma de la corte que el Gobierno ha mandado construir
siete buques de coraza ( 1 ) . Mis deseos parece cumplirse,
y no era de esperar menos, como ya lo dejo consignado,
del patriotismo de nuestro Gobierno y tambien de nues
tros representantes . Pero satisfecha la cuestion de fuer-
za , ¿no le queda al Gobierno español nada más que hacer
en beneficio y mayor seguridad de aquella nuestra po
sesion lejana ? A esto me lleva su segundo peligro para
tratar de su nueva crisis burocrática .

CRISIS BUROCRATICA .

Cuando yo llegué a Cuba en 1846, la hacienda públi


ca de aquella Isla, dirigida entonces por el Sr. conde de
Villanueva, era un ejemplo de sencillez y de simplifica
cion administrativa , mediante el sistema de sus libros
reales, método casi igual al de una casa comercial, y el
que más podia y debia favorecer el grande movimiento
de aquellos puertos mercantiles . Esta administracion

(1 ) Hé aqui el telegrama que publicó el Irurac -bat del 28 de Mayo


de 1852.- Madrid , 27 a las 11,45 de la 0.-- Recibido a la 1,15 de id .
-El general San Miguel ha sido administrado . - El Gobierno ha de
clarado en el Congreso, contestando al Sr. Salazar, que se constru
yen siete buques de coraza .
54

era además por la estabilidad que llevaban sus emplea


dos de 15, 20 y 30 años de servicio, de un conocimiento
grande sobre lo preceptuado en los reglamentos con que
cumplian , y de una experiencia mayor en las operacio
nes de fondeo , aduanas, contabilidad , etc. , porque los
que no eran del país llevaban ya años de estar connatu
ralizados con él , y no tenian como hoy la ambicion de ir
allí á medrar para volver, sino de ser empleados allí, para
vivir. A estos bienes de la estabilidad , reunia tambien
aquella administracion unos gastos proporcionados a la
riqueza , y una baratura estremada respecto á su perso
nal y recaudacion como lo vamos a hacer notar . Por
este tiempo, por último, el hombre notable que estaba al
frente de tan vasto departamento , sin ser un genio como
un dia publiqué (1 ) , era notable por lo metódico, por lo
asíduo , por la fijeza de ideas que en su sistema tenia y
por el gran tacto que le acompañara en los particulares
empleados que preparaban sus trabajos. Pues por este

( 1 ) « El conde de Villanueva , como el postrero á quien cupo la


osuerte de llevar a cabo y perfeccionar las ideas y doctrinas que ha
obia bebido en las fuentes de los Valientes, Arangos y Ramirez, me
»rece un particular recuerdo, no sólo por las trascendentales medi
»das con que complementó este sistema , de liberal traficacion, sino
»por lo injusto que aparece contra el mismo un historiador como el
nconde de Toreno, cuando lo pinta como un intrigante, en la sorpre
» sa que dice pretendieron hacer sobre este punto los diputados ame
»ricanos a la regencia provisional en 1801 , ayudado del obispo de
Orense .
» Y no se crea que al hacer esta simple rectificacion vamos á au
»mentar el número de sus apologistas , en contraposicion de sus de .
tractores . Sobre esta personalidad, creemos se han equivocado mu
»cho el interés y las Unos y otros han confundido empre
osus situaciones políticas con sus principios económicos , y unos y
potros han pecado de exageracion en su alabanza, ó han deprimido
»con injusticia su fidelidad y su mérito . Nosotros que nos hemos acer
55

tiempo el presupuesto general de gastos de la Isla , no


pasaba de 8.443.194 pesos, habiendo sido lo que se pre
supuesto para el año de 1849, lo siguiente :
Ps, fuertes . Rs . fs.

Rentas.. 10.968.829 7 1/2


GASTOS .

Del ejército. 4.932.306 6


De la marina . . 1.682.800 4
Empleados de
hacienda. . 369.207
Resguardo. .
191.836
Secretaría del
Gobierno Ci

Del ramo
vil y censores . 65.072
Audiencias . 99.996 1.958.002 4
civil . .

Loterías. 80.911
Poblacion ( pa
ra la junta de
Fomento ).. .
319.192
Otras distintas
atenciones. .
831.788 4,
Suma. 8.573,109 6

cado sólo a su amistad , digna é independieute , estamos en el caso


» de poderlo así asegurar.
Por lo demás, el sábio Humbolt le alabó por dos veces bajo el as
'pecto económico en sus obras ; y si el conde de Villanueva , en la
répoca á que se refiere el de Toreno , quiso hacer prevalecer sus ilus
stradas ideas en este punto como comisionado del Ayuntamiento de
ola Habana , tenemos entendido que su personalidad fué alli casi
nextraña á la conducta de los diputados americanos. “ ( Revista de
España y sus provincias de Ultramar, tom . 2.°, pág. 84 , art . 5.")
56

Suma anterior. 8.573,109 6


Sueldos de ce
santes, jubila
dos , emigra
dos,pensiones
de monte - pio
y del ramo de
vacantes que
residen en
Atencio
España . . 157.652 5
nes de la
Legaciones y 418.940 1
Penínsu
consulados de
la .
S. M. en Amé
rica . 86.829
Asignacion de
S. M. la reina
madre y la re
galía de tata
co para pala
cio . 174.458 4
8.992.049

RESÚMEN .
Valor de las rentas . 10.968.829 7 '/2
Gastos . 8.992.0497
Presupuesto líquido para el pago de los
giros hechos sobre estas cajas. 1.976.779 %
Véase cómo se cubrian entonces y con holgura las aten
ciones todas de aquella provincia , y cómo quedaba to
davía un remanente y no pequeño para otras de la Pe
nínsula . Pero por aquel tiempo el personal de las ofi
cinas no era más que el preciso para un sistema tan
- 57

comercial y simpliacado ; su despacho era breve y rá


pido, porque sus empleados, como hemos dicho , conta
ban años de práctica y de estabilidad, y el coste de esta
recaudacion era entonces tan poco onerosa , que como
está á la vista por las anteriores sumas , importando el
valor de las rentas 10.968.829 pesos y los sueldos de los
empleados que se ocupaban únicamente en la Adminis
tracion 359.207 pesos , se ve que sólo cuesta esta el
3,09 por 100 sin comprender los gastos de resguardo,
loterías y otros menores que deben considerarse como
reproductores. Habia más : estos presupuestos eran pú
blicos ; imprimíanse entonces anualmente , no en libros
de fólio como hoy, pero sí en hojas sueltas que se po
pularizaban y hacian inás fácilmente diáfana una admi
nistracion moral y económica. En mi poder existen las
de aquellos años con un detalle tan claro como precis ) ;
pero entonces el capitan general no podia crear ni au
mentar nada en los presupuestos, sin que el superinten
dente lo mandara, y el superintendente no podia hacerlo
sin la sancion de S. M. por el Ministerio de Hacienda ó
sin el apoyo ó propuesta interina de la junta de autori
dades .
Mas llega el Sr. Concha por primera vez al mardo de
aquella Isla en 11 de Noviembre de 1850, y ya lo hace
con la reforma é incremento de su sueldo acrecido des
de 18.000 pesos que hasta allí habian tenido sus antece
sores , á la suma de 50.000, que se le concedieron por
Real órden de 27 de Setiembre de aquel año, á pretexto
de no percibir derechos judiciales . Alzado asi el pendon
de esta primera reforma personal , fácil era ya adivinar
la clase de las que con el tiempo habia de inaugurar
este jefe y en las que entraban más que los principios
58

y el país , su preponderancia individual. Consecuencia


fué de esta primera concepcion , la série de otras de no
menor peso para el aumento del personal de sus depen
dencias, si bien en este primer período de sus dos man
dos, como alcanzó todavía la superintendencia del señor
conde de Villanueva , valladar algo insuperable por su
alta y digna representacion , contentose sólo con pro
poner á la corte una y otra reforma , hasta el punto de
haber ambicionado más que nadie en Cuba , el aura po
pular, entre cuyas aspiraciones y la comezon de sus pla
nes y propuestas por componerlo y gobernarlo todo, fué
separado de allí por el Sr. Bravo Murillo, cuyos antece
dentes y caida provocó aquella célebre carta - protesta
que firmaron los vecinos más granados de la Habana so.
bre su separacion , preparándole así su ruidosa despedi
da , documento que se apresuró S. E. á publicar en sus
Memorias en son de triunfo , a pesar de sus severos prin
cipios hacia el monárquico y de autoridad , y de cuyo do
cumento no ha podido menos de decir despues el propio
autor que lo redactara , que para quien alcanza á leer los
geroglíficos de la vida pública y á descifrar su sentido,
acaso el Real decreto de la vuelta de S. E. la Isla , se
hallaba escrito á la espalda de su humilde carta (1 ) . ¡ Tan
tas ilusiones dejó concebir de verdaderas reformas para
el país, para convertirlas despues (cuando en su segundo

(1 ) Véase este documento núm. 5.“, en el apéndice de las Memorias


de dicho general Los que aparecen entre los primeros firmantes y
que más dedicaron su influjo á recoger las firmas de otros , fueron
D. Ramon Pintó ( á quien ni de vista conoci ) agarrotado despues por
S. E., y entonces muy acercado suyo; y D. Ramon Yust, intimo enton
ces de S E. y ya en su segundo mando divorciado de su gracia como
otros muchos de sus favoritos.
-
59

mando pudo efectuarlas) en el número ó cualidad de sus


empleados , ó en las más trascendentales del vestuario
y sombrero de sus tropas ! Y si no , asistamos á su cruel
desvanecimiento y hablemos con pluma extraña y bien
enterada por cierto en sus precedentes (y solucion ( para
que no se atribuya a la nuestra y á su razonado juicio,
las tintas del resentimiento ), cuando afirmo que en el se
gundo mando del Sr. Concha, que le dió la revolucion
de 1854 , no hubo otro plan ni sistema , que un descar
nado burocratismo para suplir tanto vacío como S. E. en
contró en aquella administracion desde su primer man
do, segun lo expresa en sus Memorias. Pues bien ; hé
aquí el modo y la forma con que ocurrió á tan grave ne
cesidad , segun el juicio de los propios hombres que más
víctores le proporcionaron en ese primer período de sus
mandos, preparándole las ovaciones de su segundo reci
bimiento y la devocion y alabanza de toda aquella pren
sa. « En el aparato de nuevas oficinas ( dice el Sr. A. G.
» aluciendo á este segundo período ) porque S. E. vino
» rodeado, fácil era ya vislumbrar el gérmen de un nue
» vo y grave daño ; y fué tal el sentir entre cuantos
»amaestrados por la experiencia alcanzan á profundi
» zar un tanto el significado de las cosas y extienden su
»mirada algo más allá de lo presente . He afirmado, afir
» mo y afirmaré de nuevo que nada cabe de tan repug
»nante á la indole económica del país, ni de tan opuesto
» á sus necesidades de expansion , cuanto el sistema de
» centralizacion burocrática y de reglamentarismo admi
»nistrativo. Las oficinas que ahora se creaban eran de
» pésimo agüero. En cuanto á mi personalmente toca,
»desde luego creí descubrir en la direccion de obras pú
»blicas, el golpe más grave dado por muchos años á esa
69

» prosperidad material de Cuba, en cuyo desenvolvimien


» tu encuentro la válvula de seguridad contra el empuje
» de lasp asiones políticas. Esta doctrina, que muchos de
» mis amigos extrañaron por de pronto, encuentra ya sé
» quito muy crecido ; y el convencimiento de su verdad
» cunde al paso que se estudian los síntomas de lo pre
»sente. Quiera el cielo que estos no se agraven segun
» la accion natural del sistema y de las nuevas institu
» ciones vaya revelándose con el trascurso de los tiem,
»pos ( 1 ) . »
Por desgracia en esta segunda faz del mando de S. E.
ya no era aquel jefe en cuya actividad inteligente no
cabia meta para los miles de planes y proyectos que al
supremo gobierno propusiera sobre oficinescos ó perso
nales arreglos. Ya por esta época , triunfador, omnipo
tente, y con autorizacirn ámplia para todo; ( desde aque
» lla fecha ( continúa el autor citado ) fuera imposible
» dar siquiera una idea del cúmulo de reglamentos, orde
» nanzas, etc., etc., que ha invadido las columnas oficia
» les de la Gaceta de la Habana , y que por varios trámi
»tes nunca muy dilatorios, constituyen hoy dia de dere
» cho, parte de nuestra legislacion ordinaria. En cuanto
val hecho, acaso haya alguna variedad , pues esa fuer
» za de inercia que por donde quiera asiste á las socie
»dades y que en esta region tropical cobra dimensiones
» pastísimas, tuvo el saludable efecto de que muchas de
» tales disposiciones, ni se hayan cumplido ni se piense
ven cumplirse . Otras que por desgracia eran de carác
» ter más positivo , cual las que se han estrellado con
» tra la sagrada validez de altísimos intereses creados,

(4) Cuba en 1858, pág . 122 .


61

» ó cual las que bajo pretexto de regularizar, han re


» cargado con exceso los arbitrios municipales y aún
» las rentas terrestres ( usurpacion estas últimas , á mi
» entender, de la facultad legislativa que sólo á S. M.
»compete ) (1 ) se han hecho ya sentir de un modo des
»apacible y que por dias va creciendo . Pero lo que
»hay, en resúmen , es una baraunda espantosa entse lo
» nuevo y lo viejo , de cuyas resultas casi nadie sabe á
»punto fijo ni lo que está mandado , ni quién lo ordena,
»ni cómo ni cuándo haya de llevarse á efecto. Qué parte
»de culpa corresponda en semejante batiburrillo á la
» moderna rama del reglamentarismo (ó sea hasta dónde
»sube el mérito intrínseco de la decantada reforma) se
yria tarea prolongadísima de deslindar. Hace poco lei
» con profundo placer, como el que se obtiene de sabo
» rear una delicadeza poco comun , cierta elocuente y no
»sucinta defensa de esa série de desatinos ; defensa es
» tampada en Madrid para honra y prez de la actual ad
»ministracion en Cuba , y redactada ( á lo qué se dice)
» por quien habiendo tomado participacion en los traba
»jos, puede de ellos decir, et quorum pars magnafui. El
»admirable candor con que los colaboradores se mani
» fiestan aún engreidus por el brillo de sus actos, casi me
»mueve á benévola risa ; pero tambien me asalta la sos
» pecha de que , fiados en la malhadada ignorancia que

( 5 ) « Bien sé que posteriormente han sido aprobadas por S. M. las


„nuevas contribuciones municipales, segun real decreto publicado
ven esta Isla á principios de 1857. Pero como desde fecha muy ante
prior estaban planteadas y se procedia con severidad a su cobro, la
pfuerza lógica de mi raciocinio , subsiste sin el menor quebranto.
»En lo relativo á cédulas , etc. , quizas la ilegalidad subsista.» (110
ta del propio escritor.)
62

»sobre nuestras cosas por allí prevalece , cuenten des


» lumbrar por el estupendo catálogo de sus hazañas. Si
»aquella dosis de propia admiracion fuera sincera , dóile
»por ella al escritor el más cumplido parabien de que tan
» satisfecho viva ; mas si acaso entrare á la parte un poco
» de cálculo, procuraré burlarle por un método bien sen
» cillo. Al efecto , supongo que entre los requisitos indis
»pensables para calificar cualquiera legislacion , siquie
»ra de pasadera, se cuerta el estar combinada para el
»país que ha de regir acusando un mediano conocimien
»to de sus condiciones. Sentada tal basa , voy a dar de
»carrera una idea de los estupendos errores que a cada
» paso se han ido aqui amontonando . En cierta concesion
» para un ferro - carril en el departamento oriental de la
»Isla, vi establecido con sumo rigor y grandes precau
»ciones el método que habia de emplear aquella línea
» para cruzar la calzada de las carreteras reales ; siendo
»así que cuantos conocen siquiera pur el forro á Cuba,
» saben que en dicho departamento no hay ni calzadas ni
» carreteras ni cosa que lo valga, y mucho menos por los
»vericuetos que aquella utilísima vía está destinada á
» surcar . Pero más chistoso aún es el modelo de una tarifa

»que se consultó á cierto ferro -carril de los antiguos,


»en donde iba cuidadosamente señalada la casilla de pre
» cios para
la conduccion de ... ; los frutos coloniales !! ...
»Todo esto lo he visto por mis propios ojos en el origi
»nal ; mas si se pretendiere todavía testimonio más au
»téntico, ya le tengo a mano preparado tomándole de la
» Gaceta de la Habana , en cuyas columnas oficiales se
» luce en letra de molde . Publicose allí un proyecto de
» crdenanzas rurales , lleno de preciosidades del mismo
» género, entre las que sólo citaré algunas del más grue
.
- 63

»so calibre. La caza ( probablemente de conejos) con hu


»ron , quedaba expresamente prohibida en todos los me
»ses del año ; mas a modo de desquite se nos declaraba
»lícito por igual amplio período el exterminio de los lo
» bos, las zorras y los tejones ( 1) !!! Como no consta que
»ninguno de los animalitos haya jamás elegido domici
» lio en los campos de Cuba hasta adquirir derecho de ve
»cindad , ya pueden mis lectores imaginarse la carcaja
»da con que recibimos tamaño parto de la sabiduría ofi
»cinesca. Ni los dioses de Homero supieron reir de tan
» buena gana y con impetu tan inextinguible . La zumba
» fué tan ruidosa en ciertos círculos , que á la adopcion
»del proyecto ( porque creo que se le declaró adoptado),
»hubo de suprimirse aquel desliz con oportuno silencio.
» Pero todo fué en balde, pues el golpe moral estaba da .
»do. Por el hilo se saca el ovillo , y por la muestra se
» juzga el paño ; y a todos les fué ya dado decidir con
» cuál detenimiento, con cuán profundo conocimiento y
vestudio del país se dictaban á derecha é izquierda'dis
» posiciones encaminadas á su completa organizacion.
»Esta manera de aplicar leyes agenas concebidas bajo
» diversas circunstancias , sin cuidar de caian bien ó

(1) Las ordenanzas rurales empezaron a publicarse en la Gaceta


bajo forma de proyecto el 22 de Noviembre de 1856, y continuaron
por varios dias . Las inmortales disposiciones á que me refiero, cons
laban en sus articulus 112 y 117 .
alampoco está mala (sin salir del titulo referente a la caza ) otra
valusion consignada en el articulo 104 y referente a los terrenos de
orastrojo. A duras penas pudiera aplicarse á los campos , en que se
»recogió el maiz, pero lo cierto es á mi juicio que se cogió calamo
» currente de lo dispuesto en la Peninsula para las grandes siembras
de trigo y cebada, que son en ella el fundamento de la agricultura..
4.
· 64

»mal , no requiere dotes colosales de inteligencia, mien


» tras recuerda aquellos célebres versos en una sátira de
» Voltaire.

aAu peu d'espirit que le pauvre homme avait


-L'esprit d'autrui par complement servait
» Il compilait, compilait , compilait...

» Con semejante sistema de compilaciones, bien se pue


»de legislar por vapor y acrecentar el catálogo de esas
» providencias que el Diario Españal de Madrid ensalza
»en pomposas frases ; mas en cuanto a la calidad de la
» obra queda no poco que debatir. Tambien la araña ce
»lebraba su tela en los siguientes términos , que nos
» cuenta Iriarte :
«Esta mañana la empecé temprano
Y ya estará acabada a medio dia ;
Miré que sutil es, mire qué bella .
-El gusano con sorna respondia :
» --Usted tiene razon , asi sale ella (1 ) .»

¡ Y si todo esto hubiera concluido con el afan por in


novar , sólo trascendental á su nombre personal en la
historia ! ¡ Pero aquel diluvio de personales reformas,
aquellas secretarías política y militar antes tan propor
cionadas y tan modestas, y ahora convertidas al rango
de ministerios ! ¡ Aquel prurito de S. E. por crear juntas
en su primer período de mando , convertido ahora en
otro de más pesadumbre para las arcas públicas ! Y á
los indicados ministerios sucedieron nuevos gobier
nos y nuevas tenencias de gobiernos , y nuevo cuerpo
de Estado Mayor, y nuevo cuerpo de Administracion

(1) Cuba en 1858 , págs . 138, 139, 140 y. 141. 1


65

militar , y aumento del cuerpo de Sanidad militar, y


establecimiento de la Policía , establecimiento de la
Guardia civil , y establecimiento de ...... cuantas ins
tituciones de personal y de sueldos son concebibles
en el adelanto de nuestra gobernacion , pues que en
ouatro siglos transcurridos hasta la llegada de S. E.
á aquella Isla , se habia podido pasar sin todo esto, y
más que le proporcionó S. E. , si bien su paz habia sido
mucha , su espíritu público mejor que en el dia y un
desarrollo de riqueza cual al presente no lo tiene, ni tan
verdadero. Es verdad que por todo ello el resúmen de su
presupuesto en 1859 fué de 25.316.041 pesos , y el de
1849, diez años con anterioridad , de 10.968.829 con 7 '/
segun dejamos anotado. Por de pronto aparece una di
ferencia de 14.347.212 pesos con 17 '/, en sólo diez años
de distancia , sin que quede hoy un real de sobrante á la
Peninsula como entonces holgadamente resultaba. ¡ Y
eso que la policía sale del presupuesto municipal de los
pueblos, sin cuya imposicion injustísima, todavía serian
aún mayores las obligaciones del Tesoro ! ¿ Y este enor
me peso sin que haya habido un desarrollo proporcional
de riqueza , y si sólo el ficticio ó el quebrantado que sólo
se apuntalaba en 1858 , no es causa de su actual desni
vel financiero y de la crisis burocrática que hoy al país
todavía aflige ? Y lejos de aliviársele, otros sucesos han
venido a agrabar su situacion , cual ha sido la incorpo
racion de Santo Domingo y la expedicion á Méjico. Por
que ya no es un misterio que sus arcas están exhaustas
y que ha habido que apelar para ocurrir á su ingreso, á
contribuciones verdaderas sobre el capital, por parte de
aquel señor Intendente , aunque invocándose el diezmo,
pero no la legalidad y la costumbre con que esta fuerte
---

1
66

contribucion allí se cobraba ( 1 ) , Y no debe ya entrar en


la mente de nuestros gobernantes si queremos la conser
vacion de Cuba , defenderla no sólo con la fuerza , sino
con la justicia , la legalidad y el contento de sus habi
tantes ? ¿ Cuál de los dos medios es más seguro y menos
costoso ? ¿ Y no es más prudente y previsor todavía, con
tar con los dos unidos ? No se olvide que todas estas
creaciones burocráticas se apoyaron en el desarrollo fic
ticio de la riqueza de aquella Isla en 1857, del que pasa
mos á
ocuparnos, y en el supuesto de que el pais conte
nia suficiente riqueza y le sobraban entradas para seme
jante carga . Pero impuesto el peso , encontrose á poco
el vacío por faltar la base en que se apoyaba. El abuso
de la reglamentacion del crédito dejó al fin divisar el
ágio, y la crisis comercial se presentó terrible . La rique
za pues disminuyó, porque faltó el verdadero crédito con
cuya confianza sola se fomentó un dia la que Cuba al
canzara. Despues faltaron las entradas, porque la guer
ra del Norte bloqueó sus playas y paralizó la extraccion
de los especiales ramos de su agricultura. El peso em
pero no se ha disminuido; los presupuestos han seguida,
y lejos de haberse aminorado para equiparar algo la
entrada, con el gasto, lejos de haberse disminuido este,
se ha aumentado cada dia con los sucesos que hemos
nombrado. Y nadie piensa en aligerar tales presupuestos

( 1) Véase el documento núm , 14 ; y hé aqui lo que se nos dice en


uno de los últimos correos. « Nuestra situacion financiera cada dia
ves peor, y en vez de aliviarnos , crecen las cargas de manera , que
gallina tiene que morir forzosamente , porque no hasta el huevo
> para satisfacer las exigencias de su dueño que se desengañará tar
»de , y en vez de una colonia rica , tendrá dos Santo Domingo á cual
más pobres.
- 67

y su burocrática carga. Ni aun siquiera aquellas econo


mías que el Sr. Conchà nos ofreció en sus Memorias (1 )
cuando en su sistema sólo entraba fuerza y empleados .
El desnivel por lo tanto es triple ; la crisis financiera
entra en su plenitud ; el país nada reporta de tantos sa
crificios , y ya se acaba de apelar al diezmo'y á los aloja
mientos, sistemas desconocidos en Cuba y que llevan el
disgusto y el clamoreo ' å los unos , pretexto de alarma
y de crítica á los otros .
Y tras tanta vociferacion de administracion y de re .
formas por elseñor General, á quien por la propia con
trariedad de sus infinitos proyectos , le cupieron las
ovaciones que de aquel pais recibiera , cuando se creia
que no consistia en él, sino en el Gobierno de España
la felicidad que con aquellos se prometiera ; ¿ qué han
sido las tales reformas más que nuevos impuestos , nue
vo personal de oficinas y mayores Cargas y gastos ?
¿ Qué ha reportado el país en la verdadera administra
cion , á favor de los buenos principios de la ciencia y de
los más santos de la representacion de un pueblo ? En
este punto como en los anteriores dejarémos su califica
cion á los que en un tiempo fueron las trompetas de sus
alabanzas , los que estuvieron en los adentros del hom
bre y de sus aspiraciones públicas , los que tantas es

( 1 ) El propio Sr. Concha dice al concluir sus nombradas Memorias,


que aunque se le acusaha que en pocos meses bahia escrito más pla
nes y proyectos que otros en largos años , consolábase , sin embargo ,
que entre ellos iba la propuesta de una economia de 16.000.000 de
reales, en sólo el ejército sin disminuir su fuerza , y por el contra
rio mejorando su servicio. Pero cuando S. E. en el segundo periodo
de su mando fué tan absoluto para todo lo demás que antes propu
siera , ¿ cómo po se acordó siquiera de esta economia , con la que
habria podido ser recordado con más gratitud y reconocimiento ?
68

peranzas concibieron é hicieron concebir á otros en


aquella prensa oficial y subvencionada. No se dirá por
lo tanto que en los juicios de este desvanecimiento pue
de haber nada personal mio : lávome las manos en se
mejante apreciacion y me basta sólo copiarla de la que
dejó publicada una desgraciada capacidad , D. Dioni
sio Alcalá Galiano, tanto para la opinion , como para la
historia . « El nuevo sistema, dice , soñado por el gene
»ral Concha y en gran manera planteado , comenzó á
» rendir sus naturales frutos . Instaladas las nuevas ofi
» cinas habian de funcionar en el sentido espontáneo
»que su estructura permite y que bien pronto se nos
»dió á conocer. Desde luego pudo observarse que la
» práctica de crear juntas para todo tan á la moda du
»rante la anterior administracion y que á principios de
» la segunda aún prevalecia , fué cayendo en desuso . No
vera esta una pérdida de gran tamaño ; pero lo que más
»valia era la tendencia ya manifiesta hácia amortiguar
»el influjo de otras corporaciones de mayor peso. La
»real junta de Fomento que a pesar de sus vicios de
» organizacion contaba tan gloriosos antecedentes, y á
»la que habiamos esperado ver infundir nuevo vigor
» bajo formas más perfectas, conocimos bien pronto que
» quedaba, desprestigiada para no decir anulada , en un
»todo por el moderno mecanismo. Idéntico (y no peor
» tan sólo, porque peor no cabe ) fué el caso para los
» ayuntamientos. En vez de la tan prometida y ahora ol
»vidada ley para su organizacion que habia de comuni
» car vida al saludable espíritu del municipio, nos ha
»llamos con que la reforma proyectada consistia en su
» primir de hecho cuando no de derecho , hasta sus an
»tiguas atribuciones. Y en verdad no era de extrañarse
-
69

»consecuencia tan lógica de las premisas . Las oficinas


vestaban creadas y algo tenian que hacer para no vivir
»mano sobre mano . Hé aquí por qué despuntó sin tar
» danza aquel conato usurpador que constituye el rasgo
»distintivo de la burocracia en cualquier época y país .
»Lo más temible para mí en tales lances es el exceso de
»celo . Entre las agudezas irónicas de Voltaire en su
»Zadig obtuvo gran celebracion la de elegir para mi
»nistro de Hacienda aquel de todos los bailarines que
»brincaba más alto. Buscando yo una calificacion en
»igual grado caprichosa , pero en sentido inverso , me
vatreviera á proponer por el más apto de los ministros,
» gobernantes ó legisladores habidos y por haber á quien
»tuviese bastante serenidad de ánimo para no hacer
»nada durante los seis primeros meses de su mando. La
»inundacion de proyectos, decretos, arreglos, etc. , etc. ,
» que acompaña casi infaliblemente á cualquier cambio
ven el personal de la autoridad, confieso ser cosa que
»me horripila: pues la experiencia me enseña que tras
nesta lozanía de vegetacion legislativa, se suele recoger
» muy poco grano. Pero si por donde quiera nunca es
»tará demás el detenerse un tanto para conocer el ne
»gocio y comprenderlo, mayor utilidad se saca en Cuba
»de semejante demora; puesto que aquí, en virtud de la
» profunda diversidad de antecedentes y elementos , no
» sólo tiene cada empleado nuevo mucho que aprender,
» sino tambien mucho y muchísimo que olvidar. Esta
»segunda tarea que todos los hombres sensatos recono
»cen al cabo de cierto tiempo, es de muy largo y peno
2
» so desempeño ; y Dios solo sabe lo que cuesta ,
»do llega á conseguirse . Mas no eran tales considera
»ciones las que alcanzaron á enfriar el fuego de la nue
70

»va, organizacion , que cual antes he dicho , se veia


> planteada y no acertaba á perinanecer inmóvil sin juz
»garse deslucida. Púsose , pues , con ardor , manos a la
» obra de iluminar este pobre país tan bárbaramente
vatrasado en el orden económico y administrativo , que
»sólo habia sabido tener comercio y agricultura y pro
» duccion é industria y útiles ferro -carriles y navega
»cion costera de vapor y un excelente sistema de fana
» les para sus costas, y prosperidad en fin y riqueza con
» otras menudencias de igual insignificancia , pero sin
»haberse todavía elevado a los sublimes inisterios de lo
» contencioso - administrativo ( 1).»
Hasta aquí el cronista y aplaudidor un dia de la mar
cha gubernativa del señor marqués de la Habana en el
Diario de la Marina, periódico casi oficial de aquella
misma capital . Y si esta fué la marcha que observó
aquel señor Capitan General en la esfera provincial, en
la municipal y oficinesca, en todos los demás ramos de
la gobernacion no tuvo otro sistema que el de la ab
sorcion , retrocediendo con él á los tiempos de la Casa
Austriaca, cuándo, los adelantados en las provincias
reunian al mando militar el cargo de la recaudacion de
las rentas , como los gobernadores de las provincias de
fuera del reino . En vano le presentaba la historia la
gran sabiduría de los ministros de Carlos III , aconse
jando á este la Ordenanza de 1786 , cași conforme con
la de 1803 , por la que se trasladó a nuestros dominios
de América la institucion de los intendentes corregido
res, que el Sr. D. Felipe V introdujo por primera vez de
Francia , en donde se establecieran por su abuelo el

(1 ) Cuba en 1858. Página 135 .


- 71

gian Luis XIV. A semejante separacion de poderes y á


la creacion de la Tesorería general en uno y otro reino,
se debieron en España los primeros bienes de la admi
nistracion verdadera , extinguiendo los males que afli
gian á los pueblos entre el desórden económico у el
más horrible caos de los impuestos y su recaudacion.
Pero como el Sr. Concha no quiere ver esto en sus Me
morias, sino sólo hacerse cargo de la modificacion que
despues tuvo lugar, permitiéndose la reunion de algu
nas intendencias á los gobernadores militares , no por
lo civil y económico, sino en razon á lo político , se ol
vida de que una buena organizacion administrativa es
triba en la division de los poderes , y que esta es tan
útil al buen gobierno , á su actividad y despacho, como
lo es la division del trabajo en todo lo industrial y co
mercial . Para S. E. , segun lo expresa en sus Memorias ,
no hay más que entronizar el principio de autoridad
personal y sola, como en los tiempos feudales, sin otro
freno que el de la conciencia y el de la responsabilidad
moral , á pesar de que
el propio señor relata en sus pá
ginas los atentados cometidos allí por muchos jefes em
pleados , y señala por toda garantía , la prensa retirada
en España. ¡ Risum teneatis !
El señor general Concha no paró en los proyectos y
propuestas reformistas de su primer período, hasta que
por ellas ya el señor general Pezuela consiguió reunir
la superintendencia , con cuyo acto concluyó en Cuba
la única institucion , el único personal que hacia dis
tinguir allí lo civil de lo militar y su distinto influjo en
la inversion de los gastos , en la estabilidad de los re
glamentos , en la del personal de las oficinas, y por lo
tanto en el conocimiento y manejo de los que llevaban
72

por muchos años la contabilidad y sus registros , cosas


todas que faltan al presente entre el trasiego de sus en
pleados , á cada paso improvisados ó removidos, dejan
do el Sr. Concha el precedente, entre otros, de nombrar
vista á cierto boticario ó droguero ( que repulsó el se
ñor Intendente), con la propia facilidad que por su in
flujo y propuesta se improvisó todo un togado de un
administrador general de rentas ! De este modo, en Ha
cienda más particularmente , entre trasiegos é improvi
saciones tantas, apenas hay en las oficinas de la Haba
na quien lleve con larga inteligencia los libros de un
registro, lo que hablo por propia experiencia, pues sien
do yo accionista del ferro -carril de San Miguel al Baga,
tuvimos los de la empresa que recurrir á aquel señor
obispo para poder redimir las grandes cantidades que
teniamos depositadas en la aduana de Nuevitas por ra
zon de devolucion de derechos de los efectos consigna
dos á aquel ferro -carril, toda vez que ni mis gestiones,
ni las de otros comisionados cerca de aquellas oficinas
centrales, pudieron conseguir el que se diese con el li
bro ó registro en que la imposicion - constaba. La mesa
habia tiempo que estaba en manos interinas, y si los
propietarios habian llegado, tambien se habian mar
chado , dejando otra interinidad .
Absorbida la superintendencia , ya no se pensó sino
en disminuir las intendencias, y suprimidas las de Puer
to- Principe primero y despues la de Cuba ( para enviar
en su lugar otros tantos ó más intendentes militares,
sin más lógica que la autocracia de una accion perso
nalísima), on igual facilidad se supri. la coman

dancia general de Marina y la audiencia de Puerto - Prín


cipe , y la junta de Fomento , como el Sr. Concha hu
73

biera hecho propuestas de suprimir hasta el arzobispa


do , si este personal, ó por no serle adverso ó por estar
distante , hubiérase atrevido á discrepar en algo del pa
recer de un capitan general de Cuba ; porque segun los
principios que consagra en sus Memorias, y que S. E.
cuidó de hacer efectivos en la práctica , cualquiera ob
servacion que se le haga por otra institucion ó funcio
nario , es un desacato de autoridad que debe ser casti
gado con la Ordenanza . ¡ Así pueden ser todos genios
para el mando! ¡ Así se puede gobernar sin invocar mu
cho la ciencia administrativa , ni tener las espinas de las
responsabilidades ! ¡Así se quieren cubrir el quererlo y
poderlo hacer todo sin consulta , cortapisa ni reparo! ¡Y
todo esto se ha hecho en Cuba , en el país menos á pro
pósito para absorber y monopolizar, para unificar y cen
tralizar, física , social y económicamente considerado !
Pero entrando ahora en el sistema de tejer y deste
jer, que era el que caracterizaba más á esta administra
cion , increible parece hasta dónde llevó la volubilidad
de sus disposiciones aún en lo más grave y trascen
dental .
Dividida por la naturaleza en tres porciones esta
grandiosa Isla , teniendo cada una su particular grupo
de montañas, cuyos accidentes le ofrecen casi tres dife
rentes climas , con sus tres diferentes suelos , con sus
tres diferentes ramos de riqueza , con sus tres distintos
focos de intereses , producciones , costumbres y hasta
carácter peculiar de sus respectivos habitantes , ya
se concibe con cuánta ligereza se ha innovado en este
tiempo su antigua division departamental, con capita
les que los distinguian y los representaban en lo eco
nómico , en lo militar y gubernativo. Por ello en el
5
- 74

primer concepto habia tres intendencias , como en lo


judicial se puso sólo una audiencia en el centro de su
todo, equidistante de sus extremos occidental y orien
tal ; y como despues que acreció la riqueza y la pobla
cion en uno de estos extremos , quedando atrasado el
otro, se constituyó por esta razon la segunda audiencia
en la Habana. Y para hacer esto último, se pensó mu
cho , se escribió más , se consultó , se corrió un largo
expediente erizado de notas y de números estadísticos,
y á los diez y seis años , cuando se ha aumentado aún
más esta poblacion é intereses , cuando el adelanto era
haber plantificado otra audiencia , ó una sala cuando
menos en el departamento oriental , para ser conse
cuente con los fundamentos que se habian tenido pre
sentes para erigir la segunda en el occidental , se su
prime por el contrario la del centro , y quedan pueblos
y pueblos , como Baracoa y todos los de aquel confin,
á más de trescientas leguas de su tribunal de apela
cion. ¿ Y cómo ser tan poderosos para llevar sus litis á
tribunales tan distantes , y entre tan costosos medios
como exigen el personal de la Habana y sus curiales
derechos ? Pero de este modo el magistrado puede con
sultar , sino su conviccion y su conciencia entre una at
mósfera independiente , puede sí hacerlo mejor con el
rostro у el genial del señor Capitan General , cuyos sa
lones tanto han tenido que frecuentar en estos últimos
años , y más de una vez por cierto , á costa de su severa
dignidad. Asi es cómo se explica la poca conformidad
que hubo más de una vez entre los votos consultivos de
la audiencia del Principe y los de la Habana , conducta
calificada en las Memorias del señor Concha de indisci
plinada , y que llega tal vez á los primeros grados de la
75 -

insurgencia, por no ser tan benévola como aquella , á


los fines que S. E. más de una vez se propusiera.
Otra de las razones en que este jefe se apoyara para
proponer la supresion de las dos intendencias civiles y
esta audiencia , era la economía. ¿ Mas si de esto trata
ba, por que en los presupuestos cubanos, desaparecien
do estas instituciones civiles , se han cargado con otras
nuevas militares ? Porque el personal de estas no pue
de obrar por sí , sino cumplir órdenes; porque es más
fácil darlas mandando un cuartel ó una parada , un cam
po de maniobras ó un presupuesto forzado , que pensar
en discutir y mandar con arreglo á las leyes y despues
de oir el consejo y la prudencia, y de tener el valor de
vencerse á sí mismo, que debe ser la primera virtud del
hombre que administre desde el elevado escabel de la ·
gobernacion cubana .
Viniendo, para concluir, á lo opuesto que es semejanº
te país á la centralizacion francesa que el Sr. Concha
alli tratara de aclimatar, por desgracia, y con tanto em
peño , como que de ello se prometiera renombre y fama,
hé aquí lo que dice el propio escritor nombrado , y no
por cierto radical ni progresista en sus principios poli
ticos :
« A través de tales descuidos (dice el Sr. Galiano en la
» página 141 ) , el empeño de introducir en Cuba el sis
»tema de centralizacion adininistrativa á la francesa iba
» cobrando formas mejor definidas ; y hasta la escasa
» atencion prestada a los pormenores, acusa la ilimitada
»confianza que el propósito inspiraba á sus promovedo
»res. Uno de los obstáculos mayores en que tropiezo ,
»es la necesidad de repetir la misma série de ideas , se
»gun los hechos me obligan á acudir a la fuente; pero
76

»si eso opera contra el mérito literario de mi actual tra


1
» bajo, quizá por mi falta de artificio no aminora su uti
»lidad. Conforme , pues , a dicho método de repeticion,
»volveré á insistir sobre lo repugnante que es el siste
»ma de centralizacion á este país por su misma esen
»cia ; si ya tratare de aducir ahora algunos nuevos ar
» gumentos en pro de mi doctrina. Si antes he sentado
»que el individualismo en materias económicas es el
»principio aquí dominante en las creencias , y si desde
»luego esa situacion seria acreedorá al respeto que debe
»siempre tributarse á los hechos consumados , quédame
» ahora por alegar algunas de las causas que en el ter
»reno filosófico justifican tal situacion y hacen poco
»menos que imposible su mudanza. Ante todo figura el
»valor positivo , y hasta por decirlo'así comercial , que
vel individuo posee en estas regiones , con el mero he
»cho de existir , y que le infunden en sí propio cierta
» confianza , acaso excesiva , con una suma de empuje
» casi irresistible. Las sociedades europeas existen en
» tre una poblacion , cuando no superabundante , por lo
»menos bastante densa para que el abrirse por entre
» ella paso sea el premio concedido á escasas ambicio
» nes ; las sociedades europeas , amoldadas en sus hábi
»tos y juicios á ese estado de cosas , apenas compren
»den lo que en nuestros países nuevos acontece . En el
»simple hecho de sér , cuando se pertenece á aquella
» raza por su color , su inteligencia y su energía , siem
»pre la más influyente , no hay hombre que no se crea
»llamado á grandes destinos y que no pretenda levan
»tar su libre vuelo con esperanzas de un éxito fabulo
» so . Quizá en Cuba, como tambien en Nueva York , em
»piece á ser más difícil la realizacion de tales ensue
» ños ; pero no en el grado suficiente para neutralizar el
» influjo moral que los engendra. Quien sobre sí tomase
vel regularizar y refrenar semejantes ímpetus , no sólo
» acomete un esfuerzo colosal , sino que está seguro de
vatraerse la reconcentrada odiosidad de cuantos repug
»nen la no solicitada tutela.
» Además, la indole de la vida social , bajo las condi
» ciones que nos rodean , hace que el principio del in
»dividualismo económico se mire aquí revestido de so
»berano imperio. No hablo de los antecedentes, ni quie
pro recordar que todos los grandes hechos de América,
naún las maravillosas conquistas de nuestros abuelos,
»proceden de este móvil antes que de una accion gu
»bernativa bien coordinada . No hablo de los anteceden
»tes , repito , por más que su autoridad sea de tenerse
» en cuenta , sino que me refiero pura y simplemente á
»las circunstancias en que nos vemos colocados. La ley
»de desenvolvimiento impuesta á toda sociedad que no
» corre á su descenso, impera para los países nuevos, no
»sólo con mayor fuerza , sino por trámites muy distin
»tos. En las naciones del antiguo mundo el dominio del
»hombre sobre la naturaleza física es ya un hecho perº
» fecto y consumado , y sus deseos de adelanto están
»circunscritos al mejor orden y aprovechamiento de los
»elementos ya avasallados. Mas en estos países nuevos
» donde la naturaleza semi- independiente , parece como
»que nos desafía y provoca á la lucha , los medios de
»accion son varios y varios los instintos que nos impul
» san . Entre desmontar una selva yirgen de América ó
» establecer una manufactura en el condado de Lancas
»ter , hay cierta semejanza , dado que la adquisicion de
»riquezas aparece en ambos casos cual el fin ; pero sin
5.
78

embargo la primer empresa reune á la vez que mayo


»res probabilidades de un buen resultado final, otro
»género de ambicion más noble y , si lícito me es de
»cirlo , hasta más poética. Por esto la batalla del hom
»bre con la naturaleza , no sólo presenta aqui mayores
»alicientes, sino que exige mayor grado de espontanei
»dad. Ahora bien , el método mata y ahoga la espon
» taneidad y neutraliza aquel fervor que es su mejor y
»más fiel aliado . La razon por que Francia , aquejada
»de largo tiempo atrás por el prurito de la centraliza
»cion , nunca pudo ni puede aún colonizar con fruto, se
»nos mira ya revelada. En cambio , los inauditos triun
» fos obtenidos en este concepto por cuantos pueblos
»reconocieron y reconocen el imperio del individualis
»mo económico , aparece en toda su belleza cual conse
»cuencia lógica de la vía para conseguirlos empleada.
»Para someter la naturaleza medio rebelde, y para sa
» car á luz los tesoros latentes que en su seno encierra,
»una banda de tiradores y guerrilleros surte mejor re
»sultado que las grandes operaciones estratégicas. La
» cantidad total de arrojo y energía que se emplea á
» consecuencia de la multiplicidad de focos, suple á la
» falta de ese órden casi mecánico porque las inteligen.
»cias de cierto temple se dejan seducir. Los descala
»bros sufridos son pocos en número y menores en tras
»cendencia, cuando la utilidad real de la victoria es in
» finitamente mayor. El fabricante afortunado casi no
»hace sino variar en su beneficio la aplicacion del ca
»pital , mientras el que reduce á cultivo los feraces ter
»renos de una comarca vírgen , combina con su prove
» cho el adelanto de la comun civilizacion. Siendo, pues,
» Cuba, cual lo es, país nuevo , y donde la posesion ma
179

» terial del territorio no se halla consumada , bien se


»comprende ahora por qué motivos perennes el sistema
» de centralizacion es repugnante á su indole de hecho
»y de derecho , en práctica y en doctrina. Mas dado que
»así no fuese, y que la centralizacion (para mí , lo con
»fieso , siempre y por donde quiera abominable) no en
»contrara obstáculos eternos , siempre vendria á estre
»llarse en otro escollo . ¿ Dónde habia de colocarse el
»centro de movimiento , y por qué conducto seria de
»trasmitirse su accion ? Desde luego aseguro que la
» centralizacion dirigida desde la Península es un im
»posible .
» No sólo la distancia geográfica que de Madrid nos
»separa , entorpece y dificulta en grado superlativo el
vjuego de un sistema , cuyo vicio radical consiste en la
»lentitud de sus efectos, sino que la distancia moral
» crea un abismo insondable. Tal es la divergencia de
»antecedentes , y tal la diversidad de elementos , y tal
vel desusado aspecto de sus combinaciones, que los ne
»gocios de aquí ó son allá incomprensibles, ó no se al
»canza á medirlos en su verdadero valor. Testigo de ello
ves el expediente sobre moneda de plata , que cuatro
paños ó poco menos yace sin resolver , y sobre el cual
» añadiré breves palabras á su oportuno tiempo. De tal
vincuria , de tales dudas ha resultado que , mientras
» nuestra circulacion de menudeo permanece sin basa
» fija ó razonable y sujeta á fluctuaciones, penosas, se ha
» consumado el funesto fenómeno de ver nuestra isla in
» vadida por cuños extranjeros, cuya introduccion ha
»biamos con empeño combatido quienes creemos des
»cubrir la alta trascendencia política del hecho. Pero con
» tra la necesidad no hay ley ni cabe resistencia. Puesto
-80 -

»que las monedas de plata norte- americanas eran y son


»el único recurso para atender a nuestras necesidades
» inmediatas, forzoso ha sido doblegarse á su admision ,
»por más que el auxilio sea ineficaz en el sentido eco
» nómico, y por más que sugiera la falsa y peligrosísi
»ma idea de que el remedio á nuestros apuros puede
» venir más pronto y mejor de Washington que no de
»Madrid. Ese expediente de la moneda de plata sumi
»nistra una prueba convincente , concluyente y colosal
»de la impotencia porque se verán aquejados quienes
»desde dos mil leguas y rodeados por diversa atmósfera
»mental , y empapados en su esencia , acometen la em
»presa de administrar este país. El cambio de oficinas,
»y de su nombre , nada vale al efecto , y con multipli
» carlas nada es de conseguirse , sino empeorar el mal
»con aumentar los trámites y sus probabilidades de er
» ror. La falta de conocimientos locales , minuciosos y
» exactos, no puede de modo alguno suplirse. Así pues,
»digo y repito , que el conato de administrar y dirigir
»desde la corte, está destinado á fracasar , porque pug.
»na contra la misma esencia de las cosas . Alguna que
»otra vez puede incurrirse en el yerro de improvisar
» medidas graves, mal preparadas y peor acogidas, más
ven tésis general la irresolucion y la inercia serán los
» rasgos característicos. Salvo en cuanto á repartir fa
»yores , esto es , salvo en las cuestiones del personal,
» todo el celo que se despliegue por acumular faculta
»des en la corte, resultará vano , y conducirá á la neu
»tralizacion del movimiento económico y administrati
» yo . Mas como esa paralizacion tampoco es compatible
» con nuestras necesidades perennes ni con el empuje
»de la época , la tendencia lógica é inevitable (que bien
- 81 -

»hoy dia se percibe) será hácia colorar el poder efecti


» yo en manos de las autoridades locales .
» Los tropiezos en esta segunda hipótesis , lejos de
» desaparecer, crecen aún en tamaño . No insistiré en la
videa , ya apuntada , de las altas calidades que se re
»quieren en la cabeza del gobierno provincial , y que
»por lo difíciles de obtener , arguyen bien poco en pró
»del sistema que las exige. Tampoco haré observar con
»detenimiento que , pues (por causas inevitables en lo
» presente y que habrán largo tiempo de subsistir ) , la
»principal autoridad de Cuba ha de elegirse en el gre
imio de nuestros generales, queda hasta lo infinito cir
» cunscrita la lista de candidatos elegibles ; y que aún
resos no serán de los mejor preparados por sus estu
»dios preliminares y sus anteriores ocupaciones, con lo
» cualmengua la probabilidad de encontrar á cada paso
»ese ave Fénix de la inteligencia, que constituye al le
»gítimo y omnimodo dictador. El punto de vista que
»voy ahora á considerar es más subalterno, si se quie
»re , pero tambien de gran influjo en cuanto a la inefi
» cacia del sistema.
» Aparte de que en Cuba ni existe aún , ni puede casi
»crearse , en vista de su dilatado territorio y escasa
»poblacion , todo el complicado mecanismo de ruedas
»exigido por la completa organizacion centralista , y
»sin cuyo auxilio no acierta á funcionar , acontece por
»otra ilacion de hechos é ideas fácil de comprender ,
»» que los pocos elementos ya existentes se hallan mina
»dos por un gérmen de incurable debilidad. Si recorda
»mos que los empleados vienen aquí de afuera en su
» inmensa mayoría , y hasta un grado inconcebible , ya
»se deduce que no sólo carecen a su vez de experiencia
82

» y de conocimientos respecto al país, sino tambien que


» se miran colocados en una posicion excepcional . Aque
» llo cabe remediarse , cuando consintieren en aprender
»y en olvidar , pero esto no admite enmienda. Aislados
»en medio de la sociedad que los rodea , carecen de los
» vínculos necesarios para adquirir aquel prestigio no
» menos necesario que tl mismo real nombramiento,
» para el buen desempeño de sus funciones. Fáltales so
» bre todo aquel auxilio, fruto de la sancion popular, que
» se encuentra en los países amoldados de tiempo atrás
» al sistema, y donde los intereses por él creados llega
»ron á echar raíces. Todo ejercicio de autoridad , aún
» la más legítima y provechosa, despierta enemistades
»y desenvuelve un conato de repulsion en quienes ex
» perimentan su influjo. En los países del continente
» europeo esto se subsana en parte , por lo tocante à la
» administracion , merced al inveterado hábito que poco
vá poco nació y se ha robustecido ; pero merced tam
»bien y más principalmente á otra causa moral. En Es
» paña, por ejemplo, cada empleo, grande o chico, cuen
» ta con algun cesante por lo menos y con un número
» ilimitado de aspirantes á su posesion ; de modo que
» todos ellos con sus familias y relaciones componen un
»grueso cuerpo afiliado a los intereses de la burocra
» cia , y que espontáneamente la apoya y engrandece.
» Aquí todo es al revés. La clase de pretendientes y la
»de cesantes , puede decirse que no existen, pues como
» antes he manifestado , la carrera de empleos les está
» á unos virtualmente cerrada , mientras á otros no nos
»brinda la tentacion suficiente . Así pues , el cuerpo de
» los poseedores se mira colocado en una posicion peno
»sa de aislamiento, puesto que ninguna fuerza de atrac
83

»cion los robustece y auxilia contra la repugnancia in


» herente al cargo que ocupan . Por lo tanto , el sistema
» no sólo es soberanamente impopular , sino que adole
» ce de radical atonía. Para el observador curioso es un
»hecho significativo el observar cómo -al desenvolvi.
» miento del país acompaña el desenvolvimiento para
» lelo de una tendencia hácia disminuir el prestigio so
»cial de los agentes del poder. Si la posicion de los más
»altos empleados , inclusos los de nuevo cuño que á tal
»categoría pertenecen , pudo hasta aquí resistir el mo
»vimiento , la accion de este no es menos visible en el
» conjunto. Mídase , por ejemplo , á sangre fria lo que
»siquiera diez años atrás representaba en la sociedad
» habanera y lo que representa hoy dia un empleado de
» Hacienda , entre los que figuran en segundo término,
»y ya se podrá percibir hácia dónde caminamos y cuán
»ta es la distancia andada. Entre la absorcion de todo
»poder en manos del Capitan General por una banda, у
vel acrecentamiento de brillo é influjo que al comercio
»y á la industria va tocando en suerte por la banda
»opuesta , no sólo se trasluce ya el paradero hácia don
» de enderezamos los pasos , sino que puede casi fijarse
»la celeridad progresiva de la fuerza que nos impele.»
Por mi parte nu podria agregar más.
Justo y urgente es, pues, que la opinion, la prensa y
el tacto de nuestros hombres de gobierno , haciéndose
ya cargo de esta crisis burocrática y centralizadora en
Cuba y de las fatales consecuencias que ha tenido , se
echen por tierra tan irregulares edificios y se vuelva al
punto de partida para levantar sobre una ancha base el
nuevo de las leyes especiales ofrecidas y en cuyo siste
ma entrará la forma de aquellas instituciones , la de la
· 84

recaudacion , el gravámen ,, el gasto , el empleo y su


personal, pero todo sistematizado y previsto por las le
yes, no como hoy que todo es lícito hacerlo ó no hacerlo
á la propuesta , el empeño , el influjo ó el capricho de
sus mandantes . Por último , respecto al estado de la
Hacienda en Cuba, en el que se pretende llenar el déficit
de aquellas cajas, agravando la suerte de los vecinos,
segun dejamos expuesto , no se pierda jamás de vis
ta por los hombres de prevision y gobierno , que aun
que hoy se consiguiera salir del apuro momentánea
mente , como se ataca el capital en su origen cual su
cede con el diezmo de la agricultura y la libre intro
duccion del ganado extranjero en desmérito del propio,
tales disposiciones, si procuran algun respiro pasajero,
tambien acrecen el mal para los años que han de suce
der al presente , en que la dificultad será mayor y así
sucesivamente, hasta que se conozca el mal cuando ya
no alcance el remedio ' Respecto a la valumba inmensa
de tantas oficinas y empleados como allí de pocos años
á esta parte se han establecido , cuando aquellas arcas
daban para todo , preciso es ya recoger velas y hacer
allí lo que el vulgar sentido realiza en cualquier casa o
establecimiento donde la bancarrota amenaza por ser
su perior el gasto á la entrada. ¿ Y qué es lo que enton
ces se hace ? Reducir criados, aminorar los gastos y
afrontar el salvamento, quedándose sólo con los preci
sos , los convenientes y necesarios. Para un caso extre
mo , el sacrificio y el crédito : para lo normal, el órden,
la economía , la regla y el concierto. Que el delegado
del poder en Cuba recaude y distribuya segun lo ya or
denado ; pero que no legisle sobre Hacienda , ni contri
buciones imponga.
85

CRISIS COMERCIAL .

La Isla de Cuba, como lo expuse largamente hace años


en los artículos 5.', 6.° y 7.° del segundo tomo de la Re
vista de España y sus posesiones de Ultramar, no fué con
siderada por mucho tiempo despues de su posesion por la
nacion española sino en razon de su situacion geográ
fica y de su importancia merainente militar , luego que
se descubrió el reino de Nueva España , y con él , el ce
bo de su mayor riqueza para los que no podian saciar
su sed metálica en los veneros más trabajosos que las
minas cubanas ofrecieran . Esto ha sido de todos tiem
pos y de todas las sociedades, y hoy mismo corren des
alados los aventureros de todas las partes del globo pa
ra caer á bandadas sobre las Californias , en busca del
oro y la fortuna. Quienes hayan sido más interesados ó
morales , quienes más morigerados ó rapaces, si aque
llos ó los presentes ; los asesinatos , los incendios y los
escándalos que los periódicos nos trasmiten de lo que
hoy pasa sobre aquellas afortunadas tierras , se encar
gan de decirlo por nosotros .
Oscura por lo tanto y casi pobre permaneció la Isla
de Cuba por el espacio de cerca de dos siglos , pues que
si algunos de sus habitantes mantuvieron en ella cier
tos lucros, lo hacian brindando á Costa Firme, no lo que
llamamos hoy sus producciones propias , sino el pro
ducto de su industria , reducida por entonces á cueros
y pellejos, ó exportando cuando más sus maderas, en re
torno de algunos líquidos y harinas. Así continuó bas
tante entrado ya el siglo XVIII, en que agregó á la cria
de sus ganados el cultivo de tabaco y de la cera , cuya
última produccion se cree la introdujo de las Floridas,
- 86 -
Casi nulo era su movimiento mercantil , y si dió algun
paso más en la senda del ultramarino comercio , tuvo
que hacerlo bajo la tutela de ruinosas compañías ( 1),
cuyo monopolio fué y será siempre opuesto a la vitali
dad de los cambios y al principio multiplicador de los
productos. Y despues que por las concausas que deja
mos referidas , y otras que apuntarémos más adelante,
se principió á anatematizar este maléfico sistema , des
pues que semejantes trabas comenzaron á desligarse
por los reglamentos de 24 de Agosto de 1764 y 1765 ,
todavía en 1769 á 1774 el valor de sus importaciones y
exportaciones estaba reducido al siguiente estado.

Años . Importacion. Exportacion.


1769 1.527.258 615.664
1770 1.292.330 759.426ty
1771 1.283.291 786.003
1772
1773 6.857.395 3.593.9394
1774 !
Totales .. 10.960.474 5.755.0326
Año comun . 1.826.746 969.173 73

Es verdad que dichas franquicias contribuyeron al


progresivo curso que se nota ya en los valores de los
últimos años ; pero todavía no eran el resultado libre y

( 1 ) La real compañia de la Habana no ofreció en los calorce años


de su existencia ventaja alguna al pais . Por sus registros y otros
documentos consta que en su miserable época sólo venian de España
para la provision de la Isla tres embarcaciones por año ; que la ex
traccion del azúcar no llegaba nunca en el trienio å 22.000 arro
has y que por todos derechos entraban en cajas reales, menos
de 300.000 ps. fs. (La Sagra, articulo de comercio.;
87

completo de los que despues ha llegado á alcanzar con


una aplicación más franca. Por estos dias reglamentos
semejantes , aunque permitian el comercio a todos los
vasallos de España y sobre toda especie de frutos y mer
caderías , tanto nacionales como extranjeras, excep
tuaban entre las últimas los vinos y licores ; y así , si
removian por una parte los entorpecimientos anterio
res de reconocimiento de carenas , habilitaciones , li
cencias para navegar y otras exigencias, dejaban en pié,
por otra, la prohibicion de comerciar con extranjeros
en las Indias , y la necesidad de salir precisamente de
un número de puertos habilitados que en la Península
como en Mallorca y Canarias gozaban de este privile
gio , á semejanza del que habian tenido solos por largo
tiempo Cádiz y Sevilla. Estos reglamentos, por último,
sobre continuar prefijando otras varias restricciones ,
ahogaban con sus preceptos el raudal de bienes que
produce el particular interés á sí propio abandonado, y
si su modificacion era ya preludio de la abundante co
secha que se iba á alcanzar más adelante , dejaban ras
trear, aún en sus cortapisas las mal extinguidas huellas
de los antiguos errores. Y si habia esta mayor libertad
para un número mayor de súbditos y de provincias pe
ninsulares, ya destruyendo el monopolio de un puerto
y de unos cuantos matriculados, ya produciendo para
América una exportacion más considerable ; fácil es co
nocer tambien , que el consumidor no satisfacia esta
exportación sino muy cara , pues que tenia que pagar
los muchos rodeos del productor antes que llegase á su
mercado cualquiera efecto , rodeo que le aumentaba
crecidamente su precio , pues que el comerciante espa
ñol , además de su material ganancia , tenia que sacar á
88

veces del bolsillo del americano las utilidades del fa


bricante extranjero y sus adeudos en los puertos de la
Peninsula , con otros gastos y gabelas que formaban
una mitad más de su valor absoluto . Pero descendamos
ya á la época en que acabaron de triunfar los buenos
principios, al quinto período, al de su libertad mercantil
completa , á esa época cuyos frutos tocamos , siendo
ellos la única fuente y origen del aumento de sus ren
tas y de su prosperidad actual. Sí : el triunfo de un buen
principio en lo económico le ha conquistado su engran
decimiento mercantil, y esta es la dicha que desde en
tonces acá viene alcanzando. ¿ Y por qué no se le han
aplicado otros tan regeneradores en su régimen moral
y administrativo ? Mas nosotros nos olvidamos con esta
pregunta de que aquí sólo reseñamos la conquista de su
libertad de comercio , sin poder traspasar el límite de
sus vicisitudes económicas.
«La historia de la Isla de Cuba (dice un autor ya cita
» do copiando á otro) no principió realmente hasta el
» año de 1778 , época en la cual se rompe la cadena que
»tenia atados los elementos de su riqueza . Desde enton
» ces la animacion reina en todos sus puertos y el co
»mercio circula por todas sus costas. A partir desde
veste año la prosperidad de la Isla ha sido siempre cre
»ciente , pero de veinte años á esta parte ( escribia
» en 1826) es cuando esta prosperidad ha tomado un in
» cremento tal, que no debe ya retrogradar .» Pues bien:
trabajo nos cuesta exponerlo , pero es de nuestro impar
cial estudio el confesarlo. En la Isla de Cuba, tanto el
principio de esta libertad mercantil, como la vida co
mercial que le ha dado su complemento , con los bienes
que en poblacion y en adelanto social ha retribuido,
89 -

consecuencia esto último de la influencia y del triunfo


de este mismo principio, todo esto más bien que á su ré
gimen y prevision gubernamental, lo debe á los extra
ños é imprevistos sucesos que han tenido lugar á su al
rededor y que han sido como las causas primeras que
han impulsado sus resultados. Sí ; porque la Isla de
Cuba, por una cadena de estos acontecimientos, ha con
vertido desde el principio del siglo actual en provecho
propio, los mismos sucesos que han sido para su metró
poli pérdidas y desdichas. La propia guerra de la Ingla
terra con España á la conclusion del siglo anterior, y la
incomunicacion que por ella debieran sufrir sus puertos,
obligó á sus autoridades á que permitieran entrar de
los Estados Unidos varios artículos de su consumo
prohibidos antes muy severamente , y de este modo se
mejante necesidad, fué como el crepúsculo que alum
bró en donde se encontraba el buen principio, y la que
preparó para más tarde el caminu por donde se habia de
recabar por completo su goce y su perpetuidad . Así fué
que andando el tiempo y despues de varias contradic
ciones , no pudieron menos los jefes de esta misma Isla
que suplicar de una real órden que dispuso quedase sin
efecto la de 18 de Noviembre de 1779 ; súplica que fué
coronada con un éxito feliz , aprobando al fin S. M. di
cha disposicion y dando el reglamento de 8 de Enero
de 1801 por el que ya se toleraba el tráfico libre , suspi
rado empeño de los reclamantes. Y á esta disposicion ,
digna por cierto de los consejeros ilustrados que la dic
taron , se siguieron otras y otras no menos fecundas
omo la excepcion de derechos á los nos principales
de aquella agricultura y la libertad de montes y plan
tíos, sobre la real cédula ya dada desde el 21 de Octu
-
90 -

bre de 1817 para que estuvieran libres del diezmo los


frutos que produjeran las tierras de primer rompimien
to , destinadas á la siembra del algodon , añil , café y
tabaco por el espacio de quince años. La poblacion tam
bien por este impulso de fortuitas causas correspondió
en su aumento á los indicados fines , y la pérdida de las
Floridas, la explosion de Santo Domingo y la emancipa
cion de los dominios españoles en el continente vecino,
todo hizo atraer hácia esta Isla una infinidad de brazos
y capitales que de aquellas revueltas huian , y todo, re
petimos, contribuyó al mayor fomento de sus ingenios y
cafetales, cuyos ramos con el tabaco se fueron cada vez
más aumentando. Para concluir : en 10 de Febrero
de 1818 quedó ya confirmado y sistematizado amplia y
competentemente el principio de la libertad mercantil
en la Isla de Cuba, cuya conquista pregonará en adelan
te la historia con los nombres respetables de un D. Luis
Lascasas , D. José Pablo Valiente , D. Francisco Aran
go , D. Alejandro Ramirez y D. Claudio Martinez de Pi
nillos, conde de Villanueva , los que sosteniendo con
porfia el bien que trataban de conseguir con la victoria,
la gustaron varias veces para perderla otras entre la lu
cha , si bien la sostuvieron siempre con constancia,
hasta que lograron fijarla en provecho de aquel país y
de nuestra patria , del modo más completo ; y esta es la
dicha material que vino gozando la Isla hasta su crisis
de 1857, como lo repite á su despecho el Sr. Concha en
sus mismas Memorias. ¿ Pero qué hizo este señor para
secundar semejante marcha en este propio órden mate
rial ? ¿ Con cuáles otros principios regeneradores la
complemento acaso , en lo moral y administrativo ? Con
ninguna que sepamos , como no sea en lo moral de la
91

opinion , quitar los censores civiles y de carrera que bajo


su responsabilidad existian hasta su tiempo para la pré
via censura , y reemplazarlos con los propios tenientes
gobernadores que pudieran ser censurados ó advertidos
ó por mejor decir sus secretarios , simples tenientes ó
subtenientes de ejército , sin más conocimiento ó crite
rio que el de su colegio y ordenanzas. ¡Y este es el pro
pio hombre que confesando en sus Memorias el desarro
llo de los intereses materiales , echaba de menos los
morales y políticos !. . S. E. no en vano hizo crisis en
los primeros, y buscó el equilibrio de los segundos, con
la gran medida que acabamos de indicar y otras por el
estilo de sui régimen burocrático : porque S. E. no es
de la escuela de los que proclaman respeto á las autori
dades, y responsabilidad de las autoridades. Su máxima
es : la autoridad es infalible , adoracion á sus indivi
duos. Para S. E. el egoismo del puesto es la dignidad,
y el que manda acierta , por más que muchas veces
sean crímenes, indiscreciones y ligerezas que en un sim
ple individuo no pasarian de tener semejante califica
cion . Porque la vanidad que en el particular seria un
pueril pecado , si la autoridad arrastra por tan bastar
dos móviles intereses altos y sociales , esta vanidad
deja ya de ser miseria , y sus consecuencias degeneran
á veces en delitos que la responsabilidad exigen . Pero
me distraigo sin querer del fondo principal de que quie
ro hablar en esta parte y me concretaré á sus ideas.
El Sr. general Concha exageró tal vez con un deseo de
fama у renombre histórico tan laudable móvil y la épo
ca envidiable en que le tocó su mando para su mayor
fortuna pública. Hasta 1857 , la Isla de Cuba , aún des-.
pues de su primer mando , habia seguido por la senda
___
92 -

que le trazaran los verdaderos hombres históricos que


ya hemos nombrado y que le impulsaran hacia el inás
rápido progreso de su orden econóżnico. El alza de sus
frutos agrícolas era más que crecida, fenomenal. La ins
titucion del Banco , aunque con cortapisas reglamenta
rias, propias de nuestras antiguas cédulas, cuya forma se
escogió, fué ya otro gérmen de desarrollo en los nuevos
del crédito. La administracion hasta allí vigente , si no
habia aumentado, no habia contrariado al menos este pro
greso material, ni gubernativa ni socialmente. El país,
casi puede decirse , por lo tanto , que llegó a su apogeo
comercial, y que tenia plétora de riqueza. Consecuencia
fué de ésta superabundancia el que se pensase por mu
chos aumentarla buscándole canales y salidas en la im
provisacion de sus individuales proyectos. Para Cuba no
habian llegado todavía como para otros pueblos los
tiempos de Law , y con su sistema los sacudimientos de
Francia é Inglatera. Pueblo exclusivamente mercantil,
donde todos especulan ( 1 ) , allí no se piensa sino en
mejorar cada cual de fortuna, porque en todo país nue
vo no se descansa hasta explotarlo , y porque se em
prenden grandes negocios , y para ello hay que suplir
con el crédito , el tiempo y el dinero ; en este país , re

( 1 ) «Todos aquí trapicheainos y especulamos por via de episodio


»á nuestra ocupacion principal , y esto no sólo el labrador y el abo
»gado y el médico , sino hasta el empleado y el magistrado más ín
ntegro y escrupuloso . Si el último ejemplo escandaliza a quienes
»lienen formado su criterio por diferentes reglas , respondere en
»primer lugar, que no veo en ello gran daño, puesto que la práctica
p ! o sanciona , y que quien asi obra po liene la conciencia de infrio
ngir la buena pauta de conducta ni por ello prepara su mente á la lo
»lerancia de otros actos de más dudosa estirpe » ( Cuba en 1858, por
D. D. A. G.)
93

petimos, más que generalizar los gérmenes del abuso ,


más que violentar con la iniciativa del mando un órden
ficticio de contratacion y de riqueza , preciso hubiera
sido prevenirlo y contenerlo. Mas no se hizo así , y á la
institucion ya preparada del crédito moviliario , se si
guieron otros y otros , y hubo Bancos de depósito , de
giros , de descuentos , y comenzaron á correr é inundar
lo todo con sus títulos y acciones. La sombra de Law
complementó el delirio y el ágio sacó su cabeza. Hubo,
pues , crisis que aún dura , y un tiempo que fué ante
rior á ella , y otro contemporáneo y otro posterior. Vea
mos ahora la conducta del Capitan General de Cuba en
cada uno de estos períodos. Y esta subdivision , y este
deslinde de la accion especial de ciertos agentes en
cada uno de ellos , no la pasaré yo á hacer , sino que me
conformaré con la que dejó trazada el publicista ya
otras veces invocado , y que asídice : «La conducta del
»general Concha en la primera de estas divisiones de
»tiempo , respira confianza ilimitada, y merece calificar
vse de más estimulante que cuanto órgano alguno de
»la prensa pudo decir ú opinar. No afirmaré que al
»principio se interpretasen con excesiva laxitud aque
» llos trámites que la legislacion vigente tenia impues
» tos ; pero cuando menos , se les interpretó con toda la
» latitud posible , y se abrevió el tiempo para su despa
» cho necesario , estableciendo por ambas vías un prece
»dente , que sin visible favoritismo no era de negarse á
»los demás postulantes, y cuyo peso moral nunca pudo
»la autoridad descargar de sus hombros. Pero en los
»primeros momentos , he dicho , y aún mucho despues
»de estar patentes las tendencias de abuso , el Capitan
»General veia con placer y entusiasmo lo que ante su
94

» vista pasaba , y lo atribuia engreido á la prosperidad


» que por su mando dispensaba al país , y de que soñaba
»recoger más ópimo fruto . Casi hasta el postrer instan
»te se asegura ( y aún cuando bien pudiera hacerlo , no
nempleo otro vocablo más afirmativo , tan sólo porque
»la prueba completa no es dable de presentar ) que
» S. E. recomendaba en ciertos casos la forma más peli
» grosa del principio de asociacion , ó sea la comandita
»por acciones. Cierto , que de vez en cuando , con la vo
» lubilidad inseparable del hombre , asomaban conatos
»de represion, ó mejor dicho , de intervencion burocrá
»tica , a los que haciamos resistencia indirecta , quienes
» opinamos por la franquicia del espíritu industrial.
» Confieso , como antes manifesté , que al obrar así, nos
»equivocamos groseramente ; no porque yo no persista
» en creer que la justicia se halla en el fondo de nuestra
» parte , sino porque como el cambio habia de venir más
»tarde ó más temprano , en virtud de una triste necesi
»dad lógica , preferible fuera el que se hubiese antici
» pado para que sus efectos tuvieran menor intensidad .
» Mas no se crea tampoco que tales asomos de interven
» cion , eran ni muy lucidos ni muy fijos , y de ello ten
»go la prueba al canto . Con fecha del 6 de Julio , expi
vdió S. E. un decreto , publicado en la Gaceta del si
»guiente dia , en que a fin de impedir la inundacion de
» proyectos , porque ya nos veiamos acosados , se prohi
»bia abrir lista para la suscricion de acciones en nuevas
» sociedades , sin solicitar y obtener del Gobierno el pré
»vio competente permiso . Como los indicios de la bor
»rasca se iban ya aglomerando en derredor , no titubeé
» en aprobar esta medida cual un freno quizá saludable,
» şi se ejercia con firmeza la represion indicada ; y la
95

» aprobe, digo , porque no obstante infringir el rigoris


»mo de mis doctrinas en abstracto , nunca me niego á
»ciertas transacciones razonables que las circunstancias
vaconsejan. Pero apenas estaria seca la tinta del edito
»rial publicado por el Diario de la Marina en su núme
» ro del 10 de Julio , cuando con la misma fecha y en la
» Gaceta del siguiente dia vimos con pasmo estampada
» otra providencia , en que de golpe se concedia la licen
» cia pedida para la organizacion nada menos que de
»diez y ocho nuevas sociedades. ¡ Tras este rasgo de
» tacto, inútil me parece decir que la prohibicion se con
» virtió en espantajo, á quien nadie atendia , sino para
»mofarse quizás de él! Hasta fines del propio mes en que
vestalló la catástrofe, el movimiento fué creciendo siem
»pre en violencia, sin variar la pauta para su manejo ob
»servada. Pero acaso sea de presumirse que los miembros
» componentes de esa hornada ( como dicen los france
»ses ) reunian títulos tales en su abono que fueran 'me
»recedores de tamaña preferencia. Para aclarar el pun
»to , voy á copiar literalmente el catálogo de las consa
» bidas diez y ocho empresas, tal cual salió á luz en la Ga
»ceta, expresando una sólo el proyecto de industria á que
» se pensaban dedicar y otras con los retumbantes títulos
»que tan en boga corrian. « Una fábrica de porcelana y
» loza . - El fomento del calabazar . - La fundicion Haba
»banera.-La algodonera. -La gran fundidora .-- El fo
»mento de Concha .--Un horno de cal . -La floreciente
» habañera .--La familiar . - La sociedad general de abo
»nos , aseo y salubridad .-- La providencia económica.—
» La chocolatera.-El fomento pinero .--Una sociedad
»de fundicion .--El banco mecánico agrícola ó indus
» trial, El amparo . - La gran agricultura . Crea
96 -

» cion de un mercado en la esquina de Lejas !!! » Cuando


»ya se juzgaba oportuno contener el agiotaje ó aún im
» pedir la cuantiosa é imposible absorcion simultánea
»del capital por tantas empresas industriales , difícil se
»hace de concebir qué urgencia mediaria para facilitar
»el que se tratase de fundirnos por tantas vías a la vez.
» Tampoco la necesidad apremiante de los tres celebér
»rimos fomentos salta de suyo a la vista , no obstante
vel respeto á que se hace acreedor por su nombre el
» Fomento de Concha, » que no es de confundirse con el
»Fomento de Luco de la Concha ,» donosa combinacion
»de nombres que asimismo habia salido á rodar por esos
»mundos de Dios. ¿ Pero serán de más encumbrada ca
»tegoría los derechos de la Chocolatera ? ¡ No, vive el
»cielo ! porque lo único que de semejante retabila se
» desprende, es la sobra de débil condescendencia y la
» escasez absoluta de aplomo por parte de la autoridad .
» Para calificar sus verdaderas calidades de mando, casi
»no es necesario otro documento que el de la presente
w lista . Siempre que así se gobierne ( ó desgobierne) en
»lances de apuro , no queda por qué pasmarse ante la
» desastrosa magnitud de los resultados.
»Llegó en esto la catástrofe , precipitadà más allá de
»lo verosimil ; y para ejercer la crítica tenemos que
» cambiar de punto de vista . El forzado mecanismo fla
»queó por los Bancos , cuyas operaciones se habian en
>>Sanchado fuera de toda medida , impulsando á ello la
virreflexiva puja emprendida por el Banco español en
»la rebaja del premio de sus descuentos , á fin de atraer
»hácia sí los negocios que de él se alejaban . Ese paso
»que desde su principio habia yo culpado en la prensa.
» çoino el mayor aliciente para la especulacion , califi
- 97

»cándole de quemazon de crédito ( quemazon se dice en


« el lenguaje familiar de Cuba, de las tiendas que anun
»cian vender géneros á menos de su costo ó precio or
» dinario) surtió el efecto natural de que para aumentar
» el saldo en la cuenta de pérdidas y ganancias , todos
»los establecimientos se arrebataban el papel presenta
» do , sin atender mucho al carácter de la firma ni al
» montante de la obligacion . La consecuente y rapidísima
» circulacion del numerario de unas cajas á otras, crea
»ba no obstante la abundancia de aquel , dificultades
»sin cesar renacientes , y que crecian por las irreflexi
» yas quisquillas que entre los directores de algunas
» sociedades habian surgido . A consecuencia , pues , y
» con cierto adelanto á lo que fuera justo , vino el pri
»mer amago de crisis ; el cual, si bien pudo superarse
» por de pronto , mató la loca confianza indispensable
» para el sostenimiento de la aérea fábrica , y nos avisó
»de que el momento fatal sólo quedaba por brevísimos
»dias aplazado. No negare que entonces el hábito fu
» nesto , que ciertos antecedentes van arraigando , de
vesperar que el Gobierno lo haya de remediar todo, hizo
»que se empezase á pedir vagamente por algunos me
» didas salvadoras ; pero esto no justifica á la autoridad
» (en quien tenemos derecho á esperar más altas dotes
»de inteligencia) para que pierda la serenidad de ánimo
» y menos para que sin transicion pase de un extremo
vá otro. Aún concedido que el sistema restrictivo sea
vel mejor en esencia , no me parece por cierto el mejor
»momento de aplicarlo cuando se acaba de dar rienda
» suelta á las ideas contrarias. Un general hábil debe
»quizá obrar en ciertas ocasiones á la defensiva , pero
» si marcha contra el enemigo y al empezar el fuego
.
- 98

»manda de súbito retroceder , es casi seguro que la re


» tirada se convertirá en derrota y dispersion , recopilan
»do así en su conducta los vicios del temerario arrojo
» de la más tímida prudencia. Pero la movilidad inna
» ta del general Concha y su facilidad en ceder á las im
»presiones del momento, no le permitieron desplegar
» ahora ni templanza ni aploms. Fuera quizá demasiado
vel exigir de él aquella calidad que un estadista inglés
»apellido en una célebre frase masterly inactivity , por
»que el valor frio y la claridad de ideas en momentos
»supremos constituyen una prenda de tan altísima va
» lía, así en el sentido moral como el fisico, que á muy
»raros les ha sido concedida . Pero al menos un poco de
»moderacion y de cálculo en llevar ade'ante el nuevo
»plan, no me parece demanda exagerada; si bien el hecho
» es que no la obtuvimos . Tras dos ó tres dias de nuevas
» vacilaciones, durante las cuales todo el círculo oficial
»y semi-oficial anduvo de arriba abajo en incesante re
»molino, vimos publicado el decreto de 31 de Julio que
» al pié de esta página hallarán los lectores , y en el que
»inaugurando la era de una política nueva, se ostentan
» todo el tacto y sabiduría de nuestro gobernante (1).

( 1) Gobierno Capitania general y Superintendencia delegada de


Hacienda de la siempre fiel Isla de Cuba. - Secretaria de gobierno.
Por la Real cédula de 29 de Noviembre de 1853, se sirvió S. M. con
ferir a este gobierno superior civil la facultad de aprobar las socie
dades anónimas que vo tuviesen por objeto el establecimiento de
Bancos de emision ó cajas subalternas de eslos , construccion de
carreteras generales, canales de navegacion , caminos de hierro y
las que pidan un privilegio exclusivo que no sea de los de invencion
ó introduccion, sometidos a las reglas que establece la ley de la ma
teria .

Aquella disposiciun se dirigia á facilitar el desarrollo del espiri


- 99

» Discutiendo con una de las primeras autoridades de la


»Isla esta providencia antes de que llegaran á palparse
» por completo sus efectos , no me arredré en conversa

tu de asociacion que tanto influye en la prosperidad de los pueblos


cuando no sale de los limites que la razon señala teniendo en consi
deracion el estado de la riqueza pública , las circunstancias de po
blacion y la extension que pueda darse al comercio y á la industria
de cada país. En la actualidad el espíritu de asociacion propende ya
á traspasar en esta provincia esos limites, fuera de los cuales el es
tablecimiento de sociedades anónimas por convenientes que parez
can los objetos a que se dirijan , deben producir males de conside
racion tanto más dificiles de remediar, vuanto que el Gobierno al
aprobar dichas sociedades atiende principalmente á que llenen las
condiciones y principios que prescribe para constitucion la cita
da Real cédula de 29 de Noviembre de 1853. Por otra parte, con pos
terioridad á esta soberana disposicion, se han dado en la Península
otras con el objeto de prevenir los indicados males, y será conve
niente que algunas tengan aplicacion en esta provincia de la monar
quia , para lo cual se reserva elevar este gobierno al de S. M. la cor
respondiente consulta. Entre tanto, pues, que sobre ella recaiga la
soberana resolucior y en vista de las consideraciones anteriormen
te expuestas , aplicables tambien á las sociedades comanditarias por
acciones para cuya constitucion se exige en la Peninsula un Real
decreto , segun se determina por el de 15 de Abril de 1847, he creido
conveniente dictar las disposiciones siguientes :
1. Las sociedades anónimas que no hubiesen sido aprobadas hase
ta esta fecha por este gobierno superior civil , en virtud de la facul
tad que le concede el artículo 17 de la Real cédula de 29 de Noviem
bre de 1853, serán sometidas a la aprobacion definitiva del de S. M.
2.a Se someterá igualmente a la definitiva aprobacion del Gobier
no de S. M. la constitucion de las sociedades en comandita , por ac
ciones , despues de formar el correspondiente expediente , con arreglo
á lo prevenido por la legislacion vigente para las anónimas.,
3. Sin embargo de lo prescrito en las disposiciones anteriores,
este gobierno superior civil se reserva hacer uso de la facultad que
le concede el artículo 17 de la Real cédula citada para la apelacion
de sociedades cuyo capital no exceda de 500.000 rs., siempre que el
tribunal de Comercio , la junta de Fomento y el Real acuerdo cali
fiquen su ohjeto de notoria utilidad pública.- Habana 31 de Julio
de 1857. - José de la Concha .
6.
100

»cion familiar de apedillarla un decreto inepto , cobarde


»y traidur . Si mi interlocutor algo espantado por tan se
» vera franqueza , no quiso detenerse á oir mis razones,
» tan pronto estoy ahora cual entonces lo estaba á expo
»nerlas sin rebozo . Ni el frio juicio que es fruto del
» tiempo transcurrido , ni menos á buen seguro las lec
» ciones de la experiencia , me permiten rebajar un ápice
»de mi condena . Hé aquí pues sus fundamentos . - El
» decreto fué inepto por lo innecesario , en cuanto á in
»dicar que no se concederia la organizacion de ninguna
»nueva sociedad , puesto que la legislacion vigente daba
» los medios para efectuarlo así sin tamaño estrépito.
» Obrar y no hablar en balde; hé aquí el oficio verdadero
de quien gobierna , y cada palabra ociosa que se le es
»capa acusa su falta de tino . En la ocasion á que me
» refiero esa sobra de elocuencia era más intempestiva,
» porque en momentos de alarma es bien sabido que
» cuantas veces se dan y á veces con la más sana inten
» cion de calmar, ó no se oyen ó se comprenden mal , y
» sólo suelen servir de aumentar la confusion . Pero el
» daño aquí no era sólo hipotético sino positivo . Casi to
»das las empresas proyectadas ( para cuya creacion ya
»hemos visto que casi hasta el postrer instante ve
»nia concediéndose permiso ) y con especialidad varias
»de ellas , habian dado márgen á inmensas operaciones
» con la compra y venta de sus acciones á prima , y casi
» siempre bajo la condicion de que si la Sociedad no
»fuese aprobada por el Supremo Gobierno , seria nulo
»el contrato . La devolucion de tan ingente suma cual
»la que aquí se versaba, nunca debiera hacerse de gol
»pe , si posible fuera evitarlo ; y menos aún en mo
umentos tan poco propicios . Si paulatinamente y por
101

vuna distribucion bien ordenada , se hubiere ido publi-


» cando oficialmente la no aprobacion de dichas empre
» sas , cada liquidacion se habria ido efectuando de por
»sí y sin la acumulada violencia propia de su simulta
»neidad. El simple hecho de haber innecesariamente
» provocado tan vasto movimiento de numerario , en la
Ȏpoca misma en que el capital asustado se escondia ,
»basta y sobra para sustentar cumplidamente el cargo
»de ineptitud. — El decreto fué cobarde por el anhelo
»que visiblemente respira de descargar de sí la respon
» sabilidad moral , implorando auxilio extraño. Traduci
» do al dialecto vulgar su significado, se reduce á decir :
» tio yo no he sido. Pero tamaña manifiesta contradiccion
» respecto á la anterior y posterior conducta del Capitan
» General, no alcanzaba á servirle para que se olvidase
»el recuerdo de lo pasado. Pudo S. E. apelar al auxilio
»de la corte para decidir sobre la organizacion de las
» futuras sociedades anónimas , reconociendo en ello su
»incapacidad y la de sus próximos consejeros en punto
» á ejercer las altas facultades que les estaban confia
» das; pero no logró por esto , ni le era dable lograr que
»se borrasen sus prévios desaciertos.
» Alcontrario , en la misma peticion de ayuda se con
» tiene una confesion de su propio errado manejo. Así
»como todo acto impulsivo de cobardía , este no sirvió
»sino de aumentar el riesgo , colocándose el móvil en
» tristísima evidencia. Dado que la renuncia de poder
» económico fuese buena en sí, debiera el Capitan Gene
»ral aplazarla por conveniencia pública y por propio
» decoro para momentos más tranquilos. En las circuns
»tancias aquellas el efecto que ante todo produjo , fué
vel de demostrar cuán amilanado se hallaba pasajera
102

»mente el ánimo de su autor. En cuanto a la traicion,


»que en el ya consabido decreto señalo , desde luego se
»percibe que hablo en un sentido alegórico , y con rela
» cion al país por quien tan colmado de favores se viera
vel general Concha. Y ni cabe la disculpa , muy legíti
»ma á ser fundada , de que al proceder así obedeció á
»sus profundas convicciones , porque antes y despues
» abundan estas en el sentido contrario . No menos en
»sus actos que en sus palabras, S. E. ha sostenido, y
»muy sistemáticamente, que la mayor suma de atribu
»ciones posibles y compatibles con la necesidad de su
» bordinacion política , son de colocarse en mano de la
» autoridad provincial.
» Cuantos vieron de cerca en aquellos dias al Capitan
» General, me han hecho una pintura lastimosa de su es
» tado mental; y si ya no he contemplado directamente
» el cuadro con mis propios ojos, pongo plena fe en mis
ninformes , recibidos de rauchas personas de indudable
» veracidad , y cuando la impresion formada en su áni
»mo se hallaba aún clara y reciente . Confundido por el
»golpe y atolondrado , quejábase S. E. de que se le ha
»bia engañado respecto á los recursos y prosperidades
»del país, buscando de un lado á otro consejos para sa
» lir del atolladero, dado que no siempre prestase oídos
»á los más razonables. Y aquí es de consignarse , para
» perpétua memoria , otro de esos espontáneos y decisi
»vos homenajes tributados á la eterna verdad y autori
»dad de los grandes principios. ¡ Veritas-magna , et pre
» oalevit ! La autoridad que sistemáticamente aspira á
» absorber en sí toda iccion y á centralizar el movimien
» to de los negocios , no volvió en la borrasca la vista
»hácia sus oficinas, ni confió en si propia, sino que im
1
-
103

» ploró el apoyo material y moraldel gran cuerpo de ha


» cendados , comerciantes y capitalistas. La especie de
» comision por que se rodeó el general , era una corpo
» racion anómala y extra -legal, de personal casi incier
» to y de atribuciones mal deslindadas, que á nadie le
»era dable definir con certeza. Una institucion análoga,
» pero permanente y con facultades bien trazadas , ha
» bria ejercido influjo todavía mayor y más provechoso ,
»ya por el prestigio de que se viera investida , ya por
»aquel superior conocimiento de los negocios y de sus
» antecedentes , y aquella maestría , fruto de la experien
»cia que siempre proporciona el anterior manejo . Y sin
» embargo , tal es la potencia de todo lo que se apoya en
»grandes y fecundas doctrinas , que cuanto se hizo de
» verdaderamente útil y eficaz para dominar la crisis y
» atajar sus estragos , partió como centro de esta accion
» extra - oficial. »
Asi continúa el autor haciéndose cargo de las dispo
siciones que se tomaron en cuanto á aumentar los bille
tes del Banco, y al hablar de los bonos del propio esta
blecimiento y de sus disposiciones , concluye diciendo :
« En cambio los bonos apenas proporcionaban provecho
» al Banco , y por lo mismo no daban incremento ni á
»sus recursos ni á su prestigio , mientras por otro lado
»no eran tan aptos para circular como lo es el billete, y
» con su menor movilidad prestaban menores servicios
»en promover o facilitar la liquidacion pendiente. Por
» fin el subido rédito señalado á los bonos con lo largo
» del plazo fijo para su amortizacion , ya se comprendió
»desde luego que contribuiria á sostener el premio del
» dinero , operando asi contra el logro de la primera ner
» cesidad industrial. En el dia todos admiten que el res
104 -

» to de los bonos por amortizar , pesa como un incubo


»sobre la plaza , absorbiendo una parte cuantiosa del ca
»pital flotante y estorbando las operaciones del propio
» Banco . Si en el momento decisivo se hubiera dictado
»una providencia á primera vista más arrojada , pero
»para cuantos conocen los principios de la ciencia eco
»nómica , en igual o mayor grado segura y de más fe
»cunda accion , habriamos entonces recogido mayor pro
»vecho y nos ahorrariamos ahora desagradables conse
» cuencias. Y no se crea tampoco que al marcar con
»tanto empeño errores cometidos ya tiempos atrás y en
» un todo irremediables, cedo al mero prurito de cebar
»me en su censura. Mi objeto aquí como en todo con
» siste en aprovechar las lecciones de lo pasado para el
» bien futuro. En este sentido hay mucho y de mucho
»bulto que observar en la historia de aquellos momen
» tos . Desde luego es evidente que para tales lances no
» es dable acudir en busca de resolucion à dos mil leguas
»de distancia; y que el plan de hacerlo todo desde Ma
» drid , que puede lucir muy bien subre el papel , es de
» suyo inaplicable. El peligro apremiaba, el caso no ad
»mitia espera , y el remedio destinado á hacerles frente,
»tenia que ser en igual grado ejecutivo. Si por refinado
» escrúpulo de conciencia se hubiera querido consultar
»á la córte , forzoso era que mandásemos a la crisis de
» tenerse en el aire , como nos refieren de San Vicente
»Ferrer con el albañil que caia del andamio; pero aque
»Ilo fué un milagro tanto más grande que el que titu
» beaba el Santo en hacer ; y pues aquí no nos asiste
» igual potestad milagrosa , creo más verosimil que la
» Crisis no hubiera querido contenerse , y que a todos
»nos hubiese aplastado bajo su peso. Ahora bien: don
105

»de existe una necesidad imprescindible de obrar, será


» más cuerdo tener bien preparados y calculados los me
» dios de efectuarlo, para que la tarea se desempeñe con
»todo el posible acierto. A esto es á lo que no atiende
»la organizacion que se pugna por establecer y afian
»zar en Cuba. Malo fué cuando fray Gerundio dejó los
»estudios para echarse á predicador, pero sobre que los
»daños de un mal sermon no sean muy trascendentales,
»al fin y postre aquellos estudios, tales cuales fuesen ,
viban encaminados á prepararle para el desempeño de
»su oficio . La posicion de un general á quien se impro
» visa en legislador y dictador de la sociedad cubana,
»es bastante más desventajosa. Todavía no se ha pues
»to de moda en la Península sacar los ministros de Ha
» cienda de la Plana Mayor de nuestro ejército ; y sin
vembargo , la situacion de aquel alto empleado no da
»siquiera idea del cúmulo de problemas financieros, ad
»ministrativos y económicos porque el gobernante de la
» Isla se mira constante nente asediado. Por su propio
» bien y por el bien general, que es de mayor importan
» cia , conviene siquiera iluminarle con sanos consejos
» respecto al uso que pueda hacer de su inmenso pode
»río . Si en vez de una comisior de informe , planta sin
vinflujo definido y cuya propia dudosa existencia dima
»naba de la voluntad del Capitan General, hubiésemos
»contado con un cuerpo estable y autorizado, donde la
nexperiencia mercantil que los negocios suministran , ó
»el conocimiento, fruto de estudios especiales , se vieran
» aprovechados en la forma consultiva , seguro me pa
»rece que el error cometido en la creacion de los bonos
» se habria excusado , así como otros varios de idéntico
nó niayor calibre. La falta que ayer se experimentó sub
106

»siste hoy y se hará sentir lo mismo mañana, cuando


»no se tratase de suplirla. Además esa falta no es me
»nos positiva en los asuntos ordinarios que en los im
» previstos y de gran tamaño , pues por la culpa de aque
»llos suelen estos sobrevenir en el mayor número de
» ocasiones.
» Y lo que acude á confirmar esa rigurosa deduccion
»de principios , es el simple relato de los sucesos que
» continúan formando la cadena de mi narracion . La
» conducta observada en el momento de ahogo fué visi
»blemente dictatorial , y convengo que puede encontrar
» defensores atendido lo crítico de las circunstancias.
» Dada esta última condicion , no ha de llevarse el pu
» ritanismo hasta el extremo de preferir la muerte por
»un empacho de legalidad; si bien el abuso del contra
»rio sistema es muy fácil de cometer , cuando sin traba
»ostensible cada cual se constituye en juez de su opor
»tunidad en propio provecho. Mas tan luego como las
»circunstancias normales se ven medianamente resta
» blecidas y los asuntos cobran su curso ordinario , ya
» sea este favorable ó ya adverso , tampoco cabe dispu
» ta en que conviene ceñirse estrictamente al método
»ordinario de gobierno. Aquí fué donde el temple de
» carácter del general Concha , y quizás tambien el in
» flujo de los hábitos militares hubieron de precipitarle
>>por la más desacertada via ( 1) . Engolosinado por la

( 1 ) Cuando aqui esto copio , leo en los periódicos el nombramien


to de este señor General que entra en la carrera diplomática sentan
do plaza de embajador en el vecino imperio, i Felices tiempos para
militares que como el Sr. Concha nacen ( se puede decir ası ) guer
reros , politicos, hombres de administracion y de diplomacia ! ¡Ojalá
tenga la patria felicidad igual en su 'representacion , y juzgamos
107
» aparente facilidad de ejercer facultades omnimodas , é
»impaciente al ver que sus medidas no surtian el sábio
» efecto que de ellas esperaba , la manía de legislar vol
»vió con renovado ardor tras aquella pasajera descon
» fianza que de si propio habia manifestado ; pues lėjos
» de renunciar ahora espontáneamente atribuciones que
» le estaban otorgadas , no descansó en desplegar otras
» de más dudoso origen . No me quejaré aqui , ó á lo me
»nos en primer término , del violento espíritu reaccio
» nario y destructor que preside á los actos de ese se
» gundo período , y en que se señala el impetu insepara
»ble del hombre , conforme al capricho reinante del mo
»mento ; pues en esta obra irreflexiva , casi puede decir
»se que le han azuzado , y que se estableció cierta es
»pecie de puja respecto al rigor que de mostrarse era
» hácia las ideas favoritas del anterior periodo . De lo
»que me quejaré , sí , porque la razon está en ello en
»teramente de mi parte , será del método , no diré ideal ,
»pero extra-legal cuando menos , que se empleó al efec
» to , y de la fatal incertidumbre de propósito que aún
»así descuella. Dos rasgos elegidos entre el inmenso
»cúmulo de hechos contemporáneos , bastarán á desen
» volver la esencia de mis quejas .»
Y sigue discurriendo el autor con no menor conoci
miento de causa sobre los hechos y el influjo de esta
personalísima administracion (1 ) . Y qué podria yo agre

que por la movilidad de su indole , y las pretensiones de su carác


ter , parece el menos á propósito para semejante cargo ! ; En Cuba ,
al menos , como hemos demostrado en el texto , no fué por cierto
tan buen hombre de gobierno , ni hombre de Estado !
(1 ) Cuba en 1858, páginas 163, 164, 165, 166, 167 , 168, 169, 170, 171 ,
172 y 173.
108 -

gar sobre la fatal crisis que por ella se engendrará y


que desde entonces acá viene labrando el sólido estado
que antes alcanzaba el crédito de aquella gran plaza y
el bienestar general de Cuba ? Y tras de estos males,
¿ qué se ha hecho despues ó que se piensa hoy por ali
viarla, aún cuando no fuera más que en esta línea econó
mica ? ¿ Se proyecta algo en el dia respecto á su alivio ?
Léjos de ello sigue la balumba inmensa de sus nuevos
presupuestos, por más que haya faltado la plétora de
riqueza en que aquellos se levantaran . Sobre esta pro
pia base partió tambien el Sr. Concha para establecer
las contribuciones municipales , contribuciones que se
agravan cada dia en vez de disminuirlas , porque siendo
los tenientes gobernadores todo y los ayuntamientos
nada , violentan todos los años la rectificacion de la ri
queza en los padrones , si se han de cubrir las nuevas
cantidades que se asignan desde la capital sobre los
fondos concejiles, y las que procuran improvisar estos
tenientes gobernadores para ensanchar sus gastos de
secretaría y aumentar sus empleados (1) . Nuevas con
tribuciones surgen por lo contrario veladas con la poca
trasparente gasa del mandato reglamentario, entrando
así los intendentes en un terreno que las leyes debian
prohibirle , pues que hacen pagar diez , veinte , ciento y
doscientas veces más de lo que se debia, segun lo dicen
en queja los propios contribuyentes aunque del modo
tímido que le es posible en los artículos remitidos á los

(1 ) Teniente Gobernador ha habido en Cuba y de los más favore


cidos por el Sr. Concha, que despues de obligar al ayuntamiento á
pagar el alquiler de una casa suntuosa , presentó igualmente y fue
satisfecha una lista de todos sus muebles , leyéndose en pleno ayur -
tamiento la partida que se referia basta al vidé de su señora .
109

periódicos de aquella Isla (1) , pues que ni el Intenden


te, ni el Capitan General deberian ser suficientes para
imponer impuestos de nueva forma obligatoria , sin
preceder antes la voluntad de la Reina , expresada des
pues de un voto consultivo cuando menos del Consejo
de Estado , aunque para mí , seria indispensable el na
cional y el legislativo.
A las contribuciones han sucedido el aumento de de
rechos , la fiscalizacion de las aduanas , cada dia más
trabajosas para el comerciante, tanto por el tiempo que
pierden en operaciones formularias dobles y triples á
las del Sr. Conde de Villanueva , como por las deten
ciones y arbitrariedad del despacho que producen sus
nuevos empleados , improvisados los más , y todos re
movidos y separados á cada mes , á cada semana y tal
vez en sólo dias , como he tenido ocasion de verlo en
las de muchos de aquellos puertos. La guerra de los
Estados Unidos ha venido á angustiar aún más este es
tado , subiendo tambien por su revuelta , sus dobles de
rechos. Por la misma guerra se ha duplicado el valor de
los fletes, el de los seguros , el de las comisiones , y
todo esto de tal manera , que cuando yo dejé aquellas
playas los gastos absorbian hasta el 50 por 100 , cuando
antes fluctuaban entre el 33 y el 35 de la produccion.
La baja de precios por último , fué tan repentina, que
cuando el azúcar se vendia en el año anterior á 18 y 24
reales arroba , por la época dicha està ba á 4 y 6 la su
perior. El concentrado que estaba á 7 y 8/2 , habia ba
jado en el Norte á 1/2; y para que nada faltase, la

( 1 ) Véase al final el documento número 15.


7
110

gran demanda de bozales y el alto precio á que se ha


bian satisfecho años anteriores , con la falta de valores
para cubrir su cumplimiento, producian los préstamos,
las quiebras , la suspension de pagos , el retraimiento
de los capitales , la falta absoluta de confianza , la crisis
y el pánico que aumentaba la subida de los salarios , el
crecido valor de los esclavos (que allí es la mano de
obra) , la desmoralizacion completa de los operarios li-
bres , el encarecimiento de todo material , los alijos de
bozales y el sistema ya casi oficial de sus cohechos , sus
violencias у hasta sus crímenes entre la gente blanca,
que no repara en ser rica por ellos.
¿ Y la gobernacion del Sr. Concha qué hizo por ma
nifestar que reconocia aquel estado (que no lo igno
raba) y qué hacia por aliviarlo ?... Nada : ni se atrevió
siquiera á distraer los ánimos con verdaderas reformas,
con las reformas que le dejó entreveer un dia. Ni acu
dió á la válvula de salvacion de su libertad mercantil
restaurándola en su pureza , y aliviando sus aranceles,
sus trabas aduaneras , y antes por el contrario , le re
galó su centralizacion burocrática , á aquel bien tan
opuesta. Ni pensó siquiera en promover el desestanco
de su tabaco ( 1 ) ; en levantar la casi prohibicion de sus
harinas extranjeras, ó en rebajar los derechos de aque
llos frutos para la Metrópoli, único medio de dar algu
na compensacion a los que a ella le imponemos.
Y no habiéndose hecho así , me atreveré á pedir á
nuestra Gobernacion suprema , que dirija ya una mi
rada sobre aquel país y tenga un momento de contem

( 1 ) Véase al final el documento número 16


111

placion para aquella Isla. Que se entre de lleno en su


antiguo sistema comercial y económico , que se aminc
ren sus cargas , que se aligeren sus trabas , los nuevos
reglamentos de sus aduanas y oficinas , y que no pierda
de vista lo que D. Francisco Arango repetia á nuestro
último monarca antes de conseguir por completo el
triunfo de su libertad mercantil. «Nadie ha soñado en
»esta Isla privar á nuestra Metrópoli del menor de sus
»derechos , del más pequeño de los goces que en ella
»pueda tener. Todos nuestros haberes , nuestras perso
»nas todas , y hasta nuestros pensamientos siempre han
vestado y estarán sujetos á su albedrío ; pero el mismo
» sentimiento que nos da tan noble impulso , el que
»nos tiene dia y noche llorando la falta de arbitrios de
» servir y socorrer a la madre del heroismo y de todas
» las virtudes , es el que más nos excita á sacar nuestro
» comercio de este estado de nulidad y absoluta perdi
» cion ; el que más debe empeñarnos en estudiar y pro
» poner á nuestro paternal gobierno los medios más
» oportunos de que para él valgamos y para él sirvamos
de algo .»

CRISIS DE SU ORGANIZACION SOCIAL ,

Muy parco y muy cuidadoso de mis palabras tendré


que ser en esta parte , y distinguiré para evitar prejuz
gaciones que tan caras han sido para otros , dos clases
de aboliciones. Una es la ya legal del tráfico con la
costa de Africa, sancionada por los tratados de 1817 y
1835 , y la otra de la propia esclavitud. Aquella es ya
un hecho , y sólo falta que se remuevan como sistema
los incentivos que se oponen á que ya sea una verdad
112

completa. Esta, por lo tanto, debe tratarse de un modo


más efectivo que la segunda , para evitar con su pre
texto nuevas presiones por parte de Inglaterra , y sobre
todo , otros nuevos por parte de la vecina república del
Norte, si llega á ser vencedora de los opuestos princi
fios que ella trata de imponer al Sur.
La segunda abolicion podrá dar más treguas , pero
exige no menor atencion para dominar su gravedad ,
pues al abordarla, no para el presente sino para un por
venir dado , no se debe perder de vista que pende de
su previsora solucion , el que la ley moral se cumpla,
sin que el negro pueda en desquite degollar al blanco.
Las circunstancias de los vecinos , el estado de la opi
nion , la abolicion ya efectuada en las demás colonias
que á Cuba circundan y el haberse quedado sola con
este elemento en aquella parte del mundo, sin más arri
mo de mancomunidad que la que le ofrecieran hasta el
dia los Estados del Sur , de cuyo suelo parece está pron
ta á desaparecer ; los temores de sus propietarios por lo
que más ama el hombre sobre la tierra, cual es la propie
dad que los sostiene con sus familias , y su alarma pro
ducida á cada pronunciamiento ó cambio de gobierno en
la Metropoli ; á cada enunciacion sobre esta materia de
los diputados democráticos en las Córtes; á cada artículo,
por último, que sobre la abolicion repentina y radical
leen en los periódicos propios y extraños ; su inseguri
dad y esta clase de existencia siempre entre el temor y
la desconfianza ; tomarse ya deben en cuenta por los
poderes supremos del Estado , y avocada que sea esta
cuestion y llamados de allí los grandes propietarios y
personas competentes que más pudieran prepararla é
ilustrarla , prevenir con tiempo su solucion , sin sepa
113

rar las medidas que antes hay que tomar para llenar el
vacío de sus brazos , y el tiempo y el modo en que es
tos deben cesar, y la ocupacion y el lugar que habria
que darles el dia que no se necesitaran , pues su núme
ro y su innata oposicion al trabajo , convertiria en un
instante á Cuba en una segunda Jamaica destronada, si
semejante evolucion se hiciera de un modo imprevisor
y repentino . Pero de cualquier modo que esto en Cuba
se hiciera , siempre debiera ser de un modo lento y pro
gresivo á la vez; y de este modo , previniendo las cues
tiones y no huyéndolas para recibir despues el fallo de
la fatalidad , todo se llega á dominar , cuyo sistema es
lo que se debe llamar gobernar en los que están al fren
te de los intereses nacionales , y entonces es cuando
merecen el verdadero nombre de hombres de Estado .
Mas para ello se necesita ciencia , aplomo , dignidad ,
prudencia , y sobre todo mucha experiencia , y no im
provisaciones y prestigio de sola fantasmagoría (1) .
La esclavitud es un mal tan grave , que hasta en sus
remedios se hace muchas veces mayor la fuerza malig
na de su intensidad . Pero si esto es verdad y que no po
demos dejar sumidos en la pobreza ó entre crímenes y
delitos á ciudadanos inocentes y hermanos que no ha
sido suya la culpa de participar y vivir entre este esta
do de cosas que hace siglos sancionaron nuestras leyes ;

(1 ) Sabemos de ciertos Capitanes Generales que en estos últimos


años se han cuidado tanto de su representacion personal para pre
sentarse alli con gran boato , que la noticia del empeño de sus sa
crificios ha llegado alli más pronto que sus mismas personas , y ha
quedado por lo tanto bien estéril la violencia de tan innecesarios
sacrificios .
7.
114 -

tambien es verdad que es prudente, al menos, pensar y


estar en guardia para el caso en que exacerbada dicha
enfermedad por algun accidente interno ó externo, pu
diera hacer peligrar al paciente , en cuyo dia la deso
lacion seria infinita , sin haber entonces en la posibili
dad humana los medios de conjurarla , que puede haber,
si desde hoy se medita y se obra para semejante even
tualidad. Para ello, el medio más indispensable es abor
dar ya en Cuba un buen sistema de colonizacion blanca,
con franqueza y sin reticencias de ninguna especie , para
no envenenar como hasta el dia semejante cuestion . La.
ley que se acaba de discutir sobre poblacion rural ú otra
semejante, debe ser allí su base ; los terrenos, los de los
bienes nacionales : estos no deben pasar más tiempo en
poder de la administracion oficial que cuida como hasta
el dia de animales y hasta de esclavos (1 ) .
En estos últimos años, desde 1850 principalmente , se
ha ostentado más la persecucion de la trata , pero se ha
cometido á tantos el conseguirlo y con tal incentivo del
lucro de su presa , ya por haberse quebrantado la últi
ma ley hecha en Córtes, persiguiendo a los negros des
pues de desembarcados , y hasta en las mismas fincas
donde se sospecha fundada ó infundadamente que se han
introducido, ya no dando al poseedor título alguno para
reclamarlos ; que un diluvio de cohechos y otro de crí
menes у violencias han venido á aumentar en aquel sue
lo los males de esta institucion , ya preñada de ellos
por sí sola. Así es, que apenas se divulga que va á tener

(1 ) Al llegar aqui leemos en la Gaceta el decreto sobre la des


amortizacion de estos bienes .
115 -

lugar un alijo de bozales por esta ó la otra parte , cuan


do el mundo oficial se pone en movimiento para encon
trarlos, quién para participar de la propiedad de una do
cenita de ellos, como deja ya dicho el escritor copiado ;
quién para ser ciego ante su desembarco por otro esti
mulo más oculto y valioso ; quién para salir por opues
to rumbo al que deben desembarcar haciendo gran us
tentacion de movimiento , fuerza armada y policía para
cubrir mejor, como se dice, el expediente . Sí ; al simple
anuncio de expedicion se moviliza el gobernador y á ve
ces su lugar teniente (1), la policía , los alcaldes mayo
res con sus juzgados, los comandantes de armas, el ad
ministrador de la aduana , el del puerto ó costa que
nombran, con los capitanes de partido , últimos eslabo
nes de aquella cadena oficial. Todos se mueven exhalados
por alcanzar siquiera al aire del desembarco . Y no sólo
sale y se agita el jefe de la jurisdiccion por donde se
dice va a entrar el alijo ; muévese y rueda el confinante
y los más cercanos, por si acaso . Quién, pues, los atrapa
y espera el debido premio ; quién deja pasar sacos de car
bon y no negros ; quién, por último, propone al Capitan
General que se apliquen a los establecimientos de bene
ficencia para beneficiar mejor; quién los aplica á pobres
y honrados labradores ó viudas para poner nombres su
puestos y entregarlos despues á sus amigos y favoritos,
para que lleguen a otras manos por cierta cantidad clan
destina y convenida. Yo mismo propuse candidamente,

( 1 ) He presenciado en Puerto Principe quedarse la ciudad sin go


bernador, sin su interino, y ha estado ya para salir su tercero en
busca de los tales negritos.
116 -

interesado en el proyectado ferro - carril de Puerto Prin


cipe al puerto de Santa Cruz , que el Ayuntamiento del
primer punto pidiera cierto número de emancipados (1 ) ,
al señor general Serrano , á los que pagaria la empresa
la cuota mensual que les pautan los reglamentos ; y yo
fuí honrado por aquella corporacion para pasar en comi
sion con otro individuo de aquel cuerpo, para conseguir
los de los primeros que entraran ; más tan pronto como
llegaron y quisimos salir cerca de S. E. más brevemen
te fueron pedidos por el telégrafo con diferentes fines,
y tuvimos que renunciar un cometido en que fuéramos
bien tristemente burlados . Mas nada de esto sucederia
si en Cuba no se diese ya un emancipado á particular
alguno con ninguna razon ni pretexto , como no fuese á
los establecimientos públicos , bajo la inspeccion y res
ponsabilidad del ministerio fiscal, mientras se instruian
ó aprendian oficio ; y lo que era mejor y más radical y
sencillo, que se trasportaran otra vez como en los Esta
dos Unidos . Entonces no se presenciaria el escándalo de
que los pueblos se quedaran huérfanos de autoridades

( 1 ) Los emancipados principiaron a darse por los capitanes gene


rales á jefes de familia, personas de arraigo y de creencias religio
sas, para que por cierto número de años se instruyeran en los doga
mas cristianos y aprendieran cierto arte ú oficio , en retribucion
sólo de su servicio personal . Hoy empero se pagan onzas por conse
guirlos á los extraños, y es la grangeria mayor de los favoritos ó
paniguados de aquellos jefes. En la severidad moral del general
Valdés no cupo semejante aplicacion, y en su tiempo se les dió la li
bertad á porcion de estos desgraciados, que siendo libres son de
peor condicion que los esclavos , por la ninguna esperanza que tie
nen de que se les declare asi , á no ser por jefes tan filosóficos y res
petables como el nombrado.
117

por salir en busca de bozales , pues el simple cumpli


miento de las leyes, no les daria tanta accion oficiosa, ni
tendrian lugar los particulares hechos que aquellos pue
blos presencian con tan interesados fines, considerando
más el lucro personal , que la satisfaccion del servicio.
Esto en cuanto a los empleados ; en cuanto a los parti
culares , como el dueño ó el comprador de bozales no
puede alegar derecho alguno de su propiedad , las gen
tes salen á los campos y caminos para robarlos , ó dan
asaltos á las fincas, ó en donde descansan en sus trave
sias ; y las epidemias (1 ) , la fuerza , el robo, la astucia y
el crimen , completan este cuadro desmoralizador que
de pocos años á esta parte en más relieve se presenta.
CRISIS POLÍTICA .

Los hijos de Cuba y mucho más su juventud, de trein


ta años á esta parte , salen y se educan fuera , y cuando
conocen perfectamente a los Estados Unidos , Inglater
ra y Francia , no pisan siquiera , por lo regular , el sue
lo de España, y tienen de sus hombres y de sus cosas la
más triste idea , ya sea por lo que han oido de su atraso
en los pasados tiempos , ya porque juzgan más de una

( 1 ) Hasta los males fisicos han venido à aumentar los morales , y


la plaga de la viruela y porcion de otras lepras africanas invaden
aquella sociedad , y si el superior Gobierno, acordándose de ella
quiere aliviarla , como no tiene medios de bien conocerla, hasta lo
que hace por ella se convierte en mayor peso de su presupuesto y
de esterilidad completa ,cual sucede con los médicos vacunadores
que acaba de enviar allí y que en vez de situarlos en las poblaciones
rurales donde podian ser un gran auxilio , los ha enviado á los prin
cipales, donde sobran muchos de los que existen .
118

vez de sus naturales por las muestras de los más que


allí llegan con carácter público , especialmente en estos
últimos años en que los pronunciamientos y revolucio
nes han arrojado allí como en galardon á los que pudie
ron ser sus víctimas : por los subalternos que en tanto
número pasan allí de sargentos á oficiales, y por el
mando personal y brusco de muchos de los que allí ob
tienen consideracion y empleos ; formándose idea por
otra parte , y no muy aventajada de nuestros nacionales
por las clases toscas y necesitadas que pasan allí en
busca de ocupacion y fortuna , por mucha que sea por
otra parte su laboriosidad , su actividad y su constancia.
Y todo esto reunido , con la falta de la generacion que
va desapareciendo , que no se educaba , salia ni viajaba
tanto como la presente , teniendo costumbres heredadas
de prestigio y de respeto hácia el sentimiento nacional
que hasta principio del siglo fué grande y mútuo ; todo
esto repito , ha ido formando sentimientos , juicios ,
apreciaciones y costumbres enteramente nuevas , y que
apenas ya nos pertenecen , como es inglesa la maquina
ria que necesitan , francesa la industria y el lujo que
sostienen, y norte-americana la educacion y hasta los úti
les у muebles de que necesitan . Todo esto participa de
cierto enlace ; y si la libertad mercantil le ha ofrecido
hasta el dia el sobrante de sus arcas , con esta misma
contratacion llegan las ideas , el conocimiento de otros
pueblos , su comparacion y su cotejo . Pues bien : con él
sobradamente conoce la mision de otras naciones , el in
flujo de Inglaterra y Francia , y que estas han condena
do y extirpado en sus colonias los principios restrictivos ,
políticos y económicos que nosotros tratamos de hacer
prevalecer todavía en las que nos restan . Todo esto ha
119

producido en la opinion de Cuba ( pueblo donde existe


una ilustracion , sino profunda , de lo más generalizada
que cabe en las clases blancas); que primero, haya formu
lado la queja cuando la expulsion de sus diputados ; que
despues , algo esperara por medio de algunas publica
ciones , y que hoy , cuando tras tanto tiempo trascurri
do , la esperanza se ha disipado , haya venido la deses
peracion á los unos у á los otros el indiferentismo más
excéptico por loshombres y las cosas de España, cuales
quiera que sean por otra parte esas manifestaciones ofi
ciales que el gob
ernador y sus tenientes ponen hoy á la
firma de los ayuntamientos , y que redactan entre el te
mor y el cálculo . Tal vez no suceda así con los penin
sulares que son de primera generacion en aquel suelo ó
en otros que se miran como de paso , importándoles por
lo tanto muy poco sintomas semejantes , si pueden go
zar los fines de su especulacion , de su trabajo ó perso
nales destinos . Esta es la verdad , la sola verdad ; pero la
situacion moral de aquel pueblo , el Gobierno supremo
la desconoce y lo peor es que no tiene medics de opinion
para conocerla , si se exceptúa el criterio parcial de sus
superiores agentes . Y la metrópoli , sin embargo , no ha
contemplado todavía con detenimiento evoluciones se
mejantes , y dejándose llevar de las protestas y juicios
de sus gobernantes , respecto á su antigua lealtad y es
pañolismo , apenas parece tomar en cuenta los nuevos
intereses de su generacion actual , sus sentimientos y
sus nuevas exigencias . Y como sólo atiende á los agen
tes y no puede oir ni tiene conductos por donde pueda
hacerse cargo de los grados que alcanza la opinion , ni
aún siquiera por el derecho de peticion de los ayunta
mientos , como lo hicieron por el espacio de tres si
120

glos, (1 ) los cuales , hasta tenian sus representantesó co


misionados en la corte para reclamar sus derechos y ex
poner sus peticiones ó quejas ; la gobernacion no puede
conocer aquello sino de un modo burocrático , porque
sólo por los agentes de su burocracia lo comprende , y
de ellos sólo se fia. Hasta el tiempo del absolutismo del
propio rey Fernando VII las representaciones de los mu
nicipios y de otros cuerpos llegaron á sus manos de un
modo directo y sin el intermedio del Capitan General.
El monarca las pasaba al Consejo de Indias que contaba
varios naturales distinguidos en renumeracion de sus
servicios. El Consejo lo consultaba , y el individualismo
ministerial no era más que el conducto por donde la
justicia se administraba , la queja se oia , ó el derecho
se proclamaba. Hoy , cerradas todas las vías , sin mu
nicipios propios é independientes, y sin tener ya siquie
ra , imágen alguna de cuerpo provincial , desde que el
Sr. Concha destruyó su importante Junta de Fomento,
remedo siquiera de nuestras diputaciones provinciales,

( 1 ) El Sr. general Concha suspendió al ayuntamiento de Puerto


Principe por representar á S. M. a favor de su audiencia territo
rial suprimida , y esto lo hizo con la incalificable declaratoria (igno
rando por completo aquella legislacion ) de que estos cuerpos no
tienen derecho de peticion en ningun concepto , ni prieden repre
sentará no ser consultados por la autoridad , con cuya plumada
echó por tierra la ley y la práctica de tres siglos , sin que en el estado
actual de Cuba quepa otro deslinde de atribuciones por no haber
otros caminos que los ayuntamientos para expresar los votos de
aquellos pueblos. Véase sino la representacion que la ciudad de la
Habana bizoen 1811 , en donde entre otras cosas se decia : aantes es,
» señor , pensar en la esclavitud politica de estas regiones que en la
vesclavitud civil ..... Antes deslindar la esencia , y atribuciones del
»Gobierno nacional y provincial , que empezar la curacion de males
nque no sean urgentes á sus capitales , etc. »
121

y sin haber más prensa que la que alaba y ensalza al


mandante , sin permitirle hacer observacion alguna,
porque el Sr. Concha quitó hasta los censores de nom
bramiento real , dejando su tarea al propio mandante
representado en la Habana en un oficial de su secreta
ría , y en los demás gobiernos en un teniente ó subte
niente que funciona como secretario. ¿ Cómo el supremo
Gobierno puede saber ya la verdad , la opinion ó el sen
timiento de aquel pueblo ? Así , desde que somos libres
y constitucionales , hemos quitado la representacion
política que siempre tuvieron sus pueblos por la legis
lacion indiana , cuando sus ciudades se equipararon á
las nuestras con su derecho de voto en Córtes; cuando
esta representacion la hicieron efectiva tantas veces
como nuestros pueblos ; cuando se les acaba de quitar
la única institucion provincial que tenian y hasta la re
presentacion municipal que alcanzaran, dejándoles sólo
abandonados a la prudencia , bondad , capricho , aplo
mo ó ligereza de sus supremos imperantes .
Y por todo esto , sin duda , ó no ha tomado en cuenta
la necesidad de sus reformas , y si algunas ha hecho,
han sido tan mezquinas y tan atrasadas , que ó no se
han agradecido, ó ha faltado la oportunidad en que pu
dieran reconocerse. Prueba de ello , sea la tan cacarea
da de sus ayuntamientos que han quedado en peor si
tuacion que estaban , y en cuya reforma , hija en línea
recta del sistema autocrático del reformante, favorécese
sólo la accion del Gobernador presidente , por cuya pre
sencia , sólo tiene ya votos y soldados , en vez de discu
sion y concejales como en su antigua forma, aunque ya
viciosa y digna de reforma.
Lo propio digo de la nueva creacion del Consejo que
122

se acaba de decretar cerca de aquel Capitan General , y


que tiene los honores, cuando más, de verdadero Conse
jo, y más influjo burocrático que local , siquiera se ha
yan nombrado algunas notabilidades de aquel país. En
mi humilde opinion , su organizacion no llena ciertos fi
nes elevados , y sobre todo , es un cuerpo que necesita
de otros en que su accion se imprima , pues las necesi
dades de un pueblo no pueden todas cifrarse en lo ad
ministrativo-contencioso . Los intereses locales son mu
chos, y hay otros sobre el interés particular con el
público de un órden más superior en la esfera de lo
individual y político , y mucho más en la vida de un
pueblo tan adelantado y de tanta importancia como Cu
ba, cuyos intereses complejos no pueden menos de ser
violentados por un mando personal , por más sábio y per
fecto que se le suponga. Si á esto se agrega que el jefe
de Cuba no es hombre político por lo comun, ni hombre
de Estado, sino sólo de armas, y por lo tanto de ordenan
za, á cuyo molde es natural que quiera vaciar la socie
dad entera ; ya se comprenderá hasta dónde puede llegar
su accion al presente , sin el contrapeso que nuestros
padres dieron á sus vireyes cuando no se decantaba
tanto como hoy de derechos sociales , sino de vasallos
y monarcas:
Urge , por lo tanto, como complemento del sistema de
fuerza con que debemos rechazar á la fuerza invasora que
tratara de desposeernos allí de aquella grandiosa Isla,
el que la poseamos igualmente por el amor de sus hijos,
conquistando sus corazones por la justicia , por cierta
efusion verdaderamente nacional , haciéndolos partici
pes de las mejoras que tenemos , y de las reformas que
alcanzamos , y sobre todo , de los derechos que por su
123

adelanto social son dignos ( salva la aplicacion de sus


diferentes intereses ) y de los que los desposeimos cuan
do no habian abusado de su uso en las diferentes épocas
que unidos á nosotros los ejercitaran . Este es el gran
sistema colonial de Inglaterra , y en que ha basado su
progreso mudando de convicciones y de principios desde
principios del siglo. Su nueva proclamacion la alaban
ya propios y extraños , y el Sr. D. Augusto de Ulloa, á
quien la suerte le proporcionó la direccion de Ultramar,
no por haber estado en algun punto de estas regiones,
sino tal vez por haber escrito ciertos artículos sobre la
India inglesa en 1857, este nuestro antiguo amigo no
pudo menos de hacerse cargo en ellos de la grandeza
del imperio británico , conquistado y sostenido, más con
la política que con la espada , siendo muy extraño que
en su tiempo se hayan cometido en Cuba las mayores
invasiones de esta misma espada, sobre los diversos ra
mos de la administracion . Sí ; porque nuestros padres
antes que los ingleses, no otro sistema tuvieron con apli
cacion á nuestros extensos dominios , dándoles cuantas
instituciones municipales tuviéramos en nuestros códi
gos , cuantas garantías judiciales poseiamos por los
mismos , como le hubiéramos dado el habeas corpus y el
jurado, si una cosa y otra la hubiéramos invocado, como
la institucion del Santo Oficio y la explotacion alemana.
Más fuertes, pues, mañana si es posible , para levantar á
mayor altura el pendon de nuestros padres ante las in
vasiones de un extranjero codicioso ; no por eso dejemos
de ser hombres previsores y de Estado , no pensando más
que en la fuerza y en nuestra proverbial energía Orgu
llezcámonos con ser todavía en Cuba los mismos espa
ñoles, que no han degenerado en su pujanza cuando su
124 -

irascibilidad se excita ; los propios que conquistaron


aquel nuevo mundo poniendo á sus plantas los tronos de
Alahuallpa y Motezuma ; pero no se olvide que nuestra
mejor defensa debemos cimentarla en el afecto de aque
llos naturales , y que es necesario conquistar su órden
interior y moral con la justicia y la política , medios de
gobierno que tanto conocieron nuestros padres y ante
los que son invencibles como auxiliares , los decisivos
de la fuerza. Si se duda , que se contemple cuál era el
estado que el Perú alcanzaba bajo nuestro dominio en
los primeros tiempos de su conquista. Alzados los Pizar
ros contra el pendon de Castilla , entregado entonces al
virey Vaca de Castro , muerto este y en triunfo la re
beldía, sólo un pobre eclesiástico, sin más coraza que su
sotana, ni más espada que su brebiario, apaciguó al país
volviéndolo á la legítima obediencia , castigó con seve
ridad , premió con justicia y reformó con sabiduría cuan
tos motivos habian reproducido hasta allí escenas tan
escandalosas . Y no se diga que no hubo que usar de las
armas. El clerical presidente se atrajo la contraria es
cuadra, venció en una empeñada batalla , y él probó en
tonces como siempre, que ingenium superat vires.
Cuando aquí llego, sobreponiéndome á las prevencio
nes personales que tal vez tengan algunos contra el sá
bio hijo de Cuba que al fin ha vuelto á pisar sus playas
en tiempo del señor general Serrano, y que emigró vo
luntariamente de aquel país despues de haber sido di
putado en las Cortes y haber escrito la protesta de la ex
pulsion de los diputados cubanos , persona á quien ni
conozco todavía personalmente , pero de quien tengo
una idea de su capacidad , por varias de sus produccio
nes y el rigorismo de su lógica ; este señor, aunque acu
125
sado moralmente de su mayor o menor españolismo por
otra personalidad de posicion oficial, se puso, sin embar.
go al lado de España en 1851 , cuando más fermentaba en
los Estados Unidos la idea de la anexion de Cuba , y es
cribió contra los anexionistas cierta publicacion , en la
que dirigiéndose al Gobierno , le hizo atinadas observa
ciones, expresándose de este modo : «¡Es prudente y po
»lítico, decia (1 ) , mantener en contínuo choque los senti
» mientos de lealtad de los cubanos con los nobles deseos
»de libertad que los animan , y que permanezcan quejo
»sos y descontentos á vista de un pueblo vecino que co
vdicia la posicion de Cuba, y que á todas horas los con
»vida y halaga con las libres instituciones de que él
»goza? ¿ Es justo y político que un pueblo que paga
»anualmente al Estado tantos millones de pesos fuertes,
»no tenga ni aun por medio de la clase más rica é inte
» ligente, ninguna intervencion en el modo de imponer
»las contribuciones , ni en la inversion que se les da ?
»¿ Es justo y político, que hasta el hombre más rico , in
»fluyente é ilustrado carezca del simple derecho de nom
» brar un regidor ? ¿ Es justo y político , que cuando en
» los dos períodos de 1812 á 1814 , y de 1820 á 1823 se
» dieron á Cuba por la Constitucion que entonces regia,
»derechos iguales á los de la Metropoli, y que cuando,
»por el Estatuto Real de 1834 , se le permitió enviar sus
»representantes a las Cortes nacionales, se la haya des
» pojado despues de toda la libertad de que gozaba ? ¿ Es
» justo y político, que cuando en la Constitucion de 1837
»se la prometió gobernarla por leyes especiales , es de

(1 ) La situacion politica de Cuba y su remedio , por D. José An


tonio Saco, año de 1851 .
126 -

»cir, por leyes , no tiránicas, sino libres y conformes á


»sus necesidades, y al espíritu de las instituciones de la
»madre patria , ella al cabo de más de catorce años esté
»gimiendo toda vía bajo el yugo del despotismo ? Es jus..
»to y político, que cuando la Peninsula ha sacudido las
» cadenas que la esclavizaban , y recobrado su antigua
»libertad , Cuba , por cuyas venas circula tambien san
»gre española, no sea digna de merecer ni una sola con
»cesion liberal? ¿ Es justo y político, que cuando España
»se gloría hoy de pertenecer al número de los pueblos
»libres, esa misma España se esfuerce en mantener en
wel número de los esclavos á Cuba , su hija predilecta ?
" Es justo y político, en fin , que cuando las Antillas
vinglesas y francesas , con menos riqueza , con menos
» importancia , y con menos poblacion blanca , pero sí
» comparativamente con muchos más esclavos que Cuba,
»han tenido largos años há consejos y asambleas colo
vniales , ella forme un contraste tan doloroso con sus
whermanas las islas del mismo archipiélago ?».
Reasumiendo ya , dirémos : que Cuba es demasiado
interesante por su natural riqueza , por sus especiales
cultivos, por sus grandiosos puertos , y sobre todo por
su aventajadísima posicion sobre el golfo mejicano, para
no temer una guerra con una nacion marítima , princi
palmente
ria invadida desde éJamaica
Francia Inglaterra, en cuyodeúltimo
con tropas color caso se
sim

patizarian con sus internos elementos para destruirla ;


como seria bloqueada por los Estados Unidos , preva
liéndose estos de cualquier suceso para intervenir y
guerrear , en cuyos extremos poco le importaria á los
cubanos la oposicion de alguna de estas tres naciones
por lo del equilibrio político , si al fin en aquella tierra
127 -

de paz ġ de vírgenes playas se libraba la lucha y la


guerra de las naciones más poderosas del mundo , para
llegar á ser pobre y quedar arruinada, cualesquiera que
fuese el triunfo de su actual poseedor. Si para mayor
castigo Cuba se perdiera para España , reducida esta á
Europa , pasaria por el tormento , como dice el propio
nombrado escritor , de verse excluida para siempre en
aquel continente del espléndido teatro que ell : misma
abrió á los ojos del mundo en que ostentó por tres si
glos su gloria y su poder . Conservándola, por el contra
rio , con ella tiene esa importancia política que le ha
dado la misma independencia de los dominios que en
aquel continente perdiera ; importancia que ya predijo
el célebre conde de Aranda , cuando profetizando el en
grandecimiento y ambicion futura de los Estados Uni
dos , encareció al gran Cárlos III la necesidad de que
se desprendiese de todos sus dominios en América, para
poner tres infantes coronados en Méjico , en el Perú y
en lo restante de Tierra Firme, pero sin desprenderse de
Cuba y Puerto Rico , ya porque en su aislamiento no
podria pensar en la posibilidad de su independencia, ya
por su particular situacion , desde donde puede prote
ger un grande interés comercial sobre las que fueron
un dia sus provincias, extendiendo su influencia sobre
el S. y el N. de aquel vasto continente .
Pues bien : para cualquiera de estos futuros, España
no debe perder tiempo ni sacrificios para ponerla á cu
bierto de tales contingencias, no amontonando allí cual
hoy lo hace el número de sus tropas , ni el peso mate
rial de sus presupuestos , sino aplicando un plan de de
fensa marítimo y terrestre , en cuyo paulatino desarro
llo se fuera invirtiendo una cantidad presupuestada ad
128

hoc, por ocho, diez , ó quince años, sin aumentar las su


mas actuales , sino antes disminuyéndolas por la supre
sion de las oficinas que se han aumentado allí desde
1851. A esta prevision de derecho y de dignidad nacio
nal , debe seguir la de nuestra proteccion fraternal y de
nuestro respeto a los derechos de aquellos habitantes
у á la ilustracion que allí se advierte, sin que los equi
voquemos con los hombres de raza como en Filipinas,
sino como hijos de nuestros padres peninsulares, y es
pañoles como nosotros. Regenerada ya nuestra patria .
con instituciones liberales , y caminando con sus nue
vas fuerzas por el sendero en que debe llegar al nivel
de nacion grande, por los elementos naturales que la
singularizan , por los nuevos establecimientos de ins
truccion que ya la vivifican , la juventud brillante que
los invade y las vías férreas que dentro de poco le te
jerán una red de comunicacion y riqueza ; considera
cion alguna de suspicacia respecto a la futura lealtad
de aquellos habitantes, le permite ya ser desconfiada,
ni menos noble y generosa respecto a las concesiones
políticas de que son dignos hasta el presente , por su
lealtad, y de las que ya estuvieron en posesion sin pe
ligro de la madre ni de la hija. Y aún suponiendo que
con ellas y allá en remotos tiempos pudiera aspirar la
última á la separacion de la primera , ya para entonces
tendria que habérselas , para sostener su ingratitud, con
una Metrópoli pujante , toda vez que las islas por po
bladas que sean , están destinadas siempre á sucumbir
al bloqueo y á los cañones de sus buques enemigos.
Pero sin hablar más que de su presente , sube de punto
la usurpacion que la isla de Cuba ha sufrido en sus de
rechos desde que en la Península somos constituciona
129 C

les. Tres provincias españolas gozaban como Cuba de


un órden especial interior dentro de la Monarquía : las
Vascongadas . Pero estas si corren veinte y dos años
que se le ofrecieron el arreglo de sus fueros, se les res
peta al menos su lazo político con las demás, y se les
deja en posesion de su forma interior, interin tal ley no
se haga. Para Cuba, empero, la injusticia ha sido muy
marcada : despojósele de aquel lazo político en cuya
posesion estaba , y debiéndosele respetar siquiera el ór
den interno que tenia , mientras se le daban sus leyes
especiales , lejos de cumplirse este empeño , ni se le ha
dejado siquiera en la paternal organizacion que en su
órden interior alcanzaba , y á pretexto de reformar lo
gubernativo, se han echado abajo sus cuerpos y sus se
culares instituciones , hijas de sus leyes , en las que
al menos estaba la sancion del tiempo , del hábito , y
ciertos contrapesos por garantías. Cuba , pues , pide
á gritos :
1. ° Organizar su defensa exterior marítima y ter
restre .
2.º Castigar sus actuales presupuestos del peso in
forme de sus nuevas creaciones burocráticas.
3. ° Tornar en lo económico al sistema consecuente de
su libertad mercantil , y que sus aranceles dejen de ser
extranjeros para España.
4.° Que se cumpla con leal sinceridad la provision
del tráfico , sin dejar de estudiar para ciertos futuros la
delicada cuestion de su trabajo libre .
5. ° Otorgarle su antigua representacion política como
lazo perpétuo de hermandad y de nacionalidad .
6.° Conceder á su prensa ciertos respiros legales, pues
en el estado del mundo y en pueblos tan ilustrados co
8
130

mo Cuba, cuando estos respiros faltan , los espíritus se


cargan de cierta electricidad que tiende á escaparse de
un modo violento .
En su órden interior no tiene necesidades menos ur
gentes , siendo las principales :
1.° Una nueva division territorial segun los buenos
principios de que ya hemos hablado , para dotar de
Ayuntamientos las nuevas poblaciones , que de treinta
años á esta parte no tienen otros que el poder personal
de un juez pedáneo ó capitan de partido , por lo regu
lar oficial ó sargento, que hace lo que quiere de su jun
ta municipal
2.° Dar forma verdaderamente municipal á los Ayun
tamientos existentes , pues en su actual reforma ro cabe
la iniciativa ni la independencia que le consagraban las
antiguas leyes , siendo en último resultado unas comi
siones que nombra el Capitan General , parà sancionar
lo que se quiera por medio de sus delegados.
3. ° Restablecer en lo provincial la antigua Junta de
Fomento , suprimiéndose en su consecuencia su nueva
Direccion de Obras públicas , segun antes estaba , inte
rin se nombra un consejo verdaderamente provincial,
de propietarios nacidos ó domiciliados en aquella Isla,
porque esto es lo que verdaderamente falta , cuando los
empleados extraños sobran y las oficinas abundan .
4.° No poderse imponer derecho , impuesto ó contri
bucion por nada ni por nadie , sin la sancion de S. M. ,
oyendo á ciertos Cuerpos consultivos , mientras se res
tablece su diputacion á Córtes.
5. ° Que la administracion de justicia se regularice
por toda la Isla , y que en Puerto Príncipe y Santiago
de Cuba haya sus respectivas audiencias , ó cuando me
131

nos , salas dependientes de la Pretorial de la Habana ; y


que los Alcaldes Mayores formen tribunales colegiados
para precaver las debilidades del individuo , en un país
que tanto se murmura por no hacer otros respiros.
6. ° Que el Gobierno , por último , cuide sobre manera
de la estabilidad de aquellos empleados , interesando en
ello á los naturales, cuyo ejército oficial podrá siempre
serle muy útil , y evitando de este modo ese trasiego
de favoritos y favorecidos que ellos mismos proclaman
allí para mayor escándalo, que van á hacer cuartos, des
conociéndolo todo , todo ignorándolo , pero removién
dolo y variándolo todo , aunque sea reglamentando la
caza de los conejos que allí no existen .
Hasta aquí reis humildes propuestas : no tengo ni mi
sion ni carácter para imponerlas , pero sí el deber, como
buen español, de lanzarlas á la opinion, á la prensa y al
juicio y superior criterio de nuestros hombres de go
bierno, en favor de una nacionalidad cuya grandeza no
quisiéramos verla disminuida sino aumentada. Hijas de
mi estudio y experiencia sobre el país mismo en que he
residido por tanto tiempo, como viajero , como emplea
do y tambien como hacendado y hombre independien
te , mi singular posicion me ha hecho advertirmucho у
conocer más : tomos enteros tendria que escribir para
reflejar con minuciosidad sus resultados ; pero por hoy
basta su resúmen más anatómico. Parco y comedido
he querido ser , á pesar de estar tan hondamente sen
tido . Pero ni aún así me libraré de la nota de mal espa
ñol , por sólo lo que ligeramente he apuntado : hay un
interés en que no se revele algo de lo que allí perma
nece siempre oculto. No hace mucho que el pedir me
joras para el orden interior de Cuba era lo propio que
132

presentarse como revolucionario ó insurgente. Por for


tuna, el tiempo ha venido á hacer justicia a la prevision
con que hace doce años las pedí en la Revista de Espa
ña y sus posesiones de Ultramar , aún á costa de apare
cer tal vez como mal español . Los sucesos y la fuerza
de los males van ya haciendo como popular aquella ne
cesidad , y la prensa de la corte y las provincias, por al
gunos de sus órganos, no cesa de inculcarla. Mas como
dije entonces cuando tenia el honor de pertenecer al pe
riodismo y de ser director de aquella publicacion, « mu
» cho pudiéramos decir en propia defensa y en contra de los
» que así nos maltratan, poniendo obstáculos al curso de
»nuestros pobres escritos . Expusimos nuestra juventud y
»nuestro pecho undia al silbo de las balas por la regene
oracion de una patria que adoramos : le hemos rendido des
» pues en el mando, y con nuestra pluma, cuanto hemos po
»dido ofrecerla; y antes que lo primero hiciéramos, no sa
»bemos que podrian decir ciertas gentes de lo que por en
»tonces hacian , á favor de ese españolismo, que hoy se
» atreverán en nosotros á ponerlo en duda. »
DOCUMENTOS .

Número primero.
En el último de los artículos sociales y políticos que
no hace mucho publiqué sobre Méjico contestando á
ciertas alusiones del periódico La España, así decia:
« Bien sabe La España que hace años dimos la espalda á
» la política militante traspasando el Océano , y que
» cuando lo hemos vuelto á repasar no hemos querido
vaspirar su atmósfera : que léjos de haberla saludado en
» la corte , nos trasladamos desde las márgenes del Sena
» á estas montañas pacíficas y nebulosas. ¿ Y saben tan
» ilustrados redactores por qué ?... Porque siendo nos
» otros en política bien templados y tolerantes, como lo
» pueden decir Vizcaya cuando un dia nos pusimos alli
» al lado de nuestros opuestos para patrocinarlos como 1

»autoridad civil contra una espada vencedora ; y como


» en Alava lo podrán atestiguar tal vez algunos de los
» hombres de La España á quienes pudimos dar semejan
» te prueba en el tiempo de nuestro mando en esta últi
»ma provincia , saliendo diputados sin que les aplicáse
»mos aquella influencia moral que La España no dudará
8
134

»recomendar á los representantes del Gobierno en las


» demás del reino ; nosotros somos a la vez en adminis
» tracion y economía política hasta fanáticos y exigen
» tes en demasía. En esta esfera , nuestro credo siempre
»rezará , unidad nacional , descentralizacion interna , li
» bertad mercantil y preponderancia de nuestra marina . »
Corren tambien diez y siete años que al salir para Ul
tramar nos despedimos de la prensa con un largo ar
tículo que copiaron otros cofrades y que titulamos ,
Marina española : cuadro general sobre su pasado, su pre
sente y su porvenir , donde pusimos este epígrafe: « Diez
»y ocho batallones de marina cuestan al año siete millones
» seiscientos mil reales menos que otros tantos de tierra .»
--Cálculos del Marqués de la Victoria, Capitan General
de la Armada , en sus informes o discursos al gran Cár..
los III .

Número 2.0

Hé aquí cómo me expresaba por aquella época en la


introduccion de mi Revista al prevenir sus artículos:
«Los nuestros más bien que títulos de esta especie
» ofrecerán los de un gran entusiasmo por cuanto lleva
pel nombre de español y el tributo de los más puros de
»seos, por cuanto pueda aumentar la gloria y el renom
»bre de nuestra regenerada patria. Que no porque ha
»yamos estado léjos de su suelo , nos hemos dedicado
»con menos ardor a su servicio . Y eso que la abandona
»mos un dia, desdeñados en los que le prestábamos , y
»pasando los mares, tuvimos que irá buscar en sus pro
»vincias ultramarinas la consideracion y hasta la justi
» cia que nos negaban en su regazo los hombres y los
135

»sucesos . Mas comisionados en ellas con un objeto cien


» tífico , desde que á sus playas llegamos , ya no nos
» yolvimos á acordar de los hombres y sus ingratitu
»des, y volviendo la espalda á los bandos , como dijo en
» pasados tiempos un orador ilustre , ya no pensamos
»más que en el buen nombre de la España , en el con
»tento mayor de los pueblos en que residiamos y en
» trabajar tan sólo para la nacion entera . Las pasiones
»pasan : nos deciamos á nosotros mismos . La patria
»queda : su nacionalidad será mientras haya virtudes,
vel altar y el culto de sus mejores hijos. Esto era lo
» que repetiamos , observando allí, con el motivo de
» nuestros viajes y de nuestra exploracion la organiza
» cion y las leyes de aquella sociedad ; la inobservancia
» de muchas de las que hasta nuestros dias han venido
»rigiéndola , cuyo conjunto era al fin un sistema ; la
»violencia que produce este vacío entre súbditos y go
» bernantes ; y desde entonces concebimos el proyecto
»de entrar algun dia en el estudio y la revelacion de
»este estado con las diferentes necesidades de su régi
»men interior segun la situacion y el adelanto social
»que cada uno de estos pueblos alcanzan ; pues las co
» lonias , como dice un autor , pasan por edades diferen
» tes cuyas graduaciones interesa mucho á la Metropoli
» seguir para arreglar con ellas su modo de conducirse .
» Si estas graduaciones de su situacion geográfica , de
»su riqueza , de su organizacion social , de su adelanto
»moral sobre todo , son los precedentes que no debe
» perder de vista jamás gobernacion alguna ; entre los
vmismos pueblos que de esta clase poseemos , diferente
» organizacion interior y administrativa exigirán las Is
vlas de Fernando Póo , las Filipinas y las Antillas ; y
8
136

»ciertamente que no pediriamos para las primeras , las


» leyes que puedan ya necesitar las segundas , ni daria
»mos á estas las que exigen y reclaman las terceras . A
pestos antecedentes , á estos principios, pues, hemos
varreglado el alcance de estos artículos , y sobre esta
» base hemos formulado la ilacion de sus ideas , recla
»mando un sistema y unas leyes, pero leyes observadas,
» cualesquiera que ellas sean . De lo contrario, se llega á
regularizar hasta la anarquía á la falta de este plan y
»sistema , y á fuer de orgullosos españoles nos indigna
» mos de esta acusacion que se nos dirige en reinos ex
»traños ante la faz de la Europa civilizada. Il ne faut qui
» aux yeux de l' Europe la cuestion coloniale de l'Espagne
vet son administration lointaine apparaisesnt plus long
» temps sous cette forme arriere et barbare : le temps est
wenu et les circonstances pressents . Sí : de este senti
»miento nacional participábamos un dia cuando a las mil
»y quinientas leguas de nuestra recordada España oia
umos pronunciar su nombre, no siempre para su prez y
»nuestro español orgullo, sino para escarnio alguna vez
»y para quejas y cargos muchas . Mas confesamos que
» nunca como entonces sentimos inflamai tanto este

pamor que le profesamos, y entre el disgusto que nos


»producia lo primero y el desconsuelo que nos causa
»ba lo segundo , nunca como entonces nos encontrába
»mos más animados , ya para vengarla en su nombre ,
»ya para purificarla en su honra, no con una capacidad
»que no tenemos, sino con el valor de un país de quien
vnos llamainos hijos. Porque nunca, y lo decimos con
»sentimiento , nunca nos hemos afectado tanto en nues
»tra altivez patria ccmo cuando allí y á tanta distancia
» de su suelo , leiamos en las producciones extrañas el
137

»pobre concepto que formaban los demás pueblos de


»nuestros hombres de Estado , á juzgarnos por el vacío
»de todo plan y sistema en la gobernacion de nuestras
» Antillas. Pues bien : fijo este pensamiento y con este
»sentimiento hondo damos hoy principio á la série de
» nuestros artículos.»

Número 3. °

El autor de la obra Cuba en 1858 en la página 93 hace


el siguiente retrato político del Sr. General Concha.
«No dudo que el Sr. General Concha sea un buen ma
»temático , puesto qne estudió en la carrera de artille
»ría, y tambien le concederé sin empacho que sea un
»excelente táctico en el arma de caballería , cuando pu
»blicó sobre la materia un libro que parece merecer
»bastante aceptacion entre los inteligentes . Pero en
» os demás grandes ramos del saber , y sobre todo en las
» cuestionesjeconómicas, sospechome que S. E. es de
»una superficialidad verdaderamente lastimosa , por
» más que se cuente entre los adeptos de esa pseudo
» ciencia hoy dia en boga , llamada administracion , y
» que se reduce al empeño de organizar la sociedad á
» manera de un ejército , ignorando en un todo lo com
» plejo de sus problemas y la irresistible elasticidad de
»sus encontradas aspiraciones . En la cabeza del general
» Concha bullen en deplorable confusion mil у mil no
» ciones crudas , que las faenas de una vida activa (par
» tida entre el campamento y los manejos de la política
umilitante ) no le permitieron digerir , si ya no fué que
wel temple de su ingenio era poco apto para semejante
» oficio . No hay por lo tanto coordinacion ni asimila
»cion , no hay método ni enlace que permita utilizar
138

» tales elementos, separando lo bueno de lo malo , lo


yaplicable de lo inútil , para sacar de aquello el legiti
» mo partido. Además, esa falta de fijeza en las ideas se
vinclina á crear un nuevo y colosal peligro Creo ser
» observacion de los médicos científicos que mientras
» reina con violencia cualquier virus epidémico, todas
» las enfermedades comunes al alcance de su foco pro
» penden á [Link] de sus síntomas y aún á degenerar
» de especie cediendo al influjo del contagio . En el mun
» do de la inteligencia esa teoría es , si cabe , aún más
» positiva. Quien carece de creencias bien definidas y
» armonizadas entre sí por un deliberado raciocinio,
» suele dejarse arrastrar sin percibirlo él mismo por el
» torrente d : las doctrinas dominantes . Mucho me temo
» pues, que el General Concha nutrido a la carrera en las
videas francesas de aquella época , á medio acomodar
ven castellano , abrigue en su espíritu los gérmenes de
» un socialismo latente y de la clase más perniciosa . A
» lo menos la nocion de legalidad civil no parece ocu
» par puesto en su ánimo ; ó vegeta, á lo sumo , raquíti
» ca y en recinto muy estrecho , bajo la sombra nociva
» con que de una banda la cubren los hábitos del mando
militar, y de la otra banda los principios de adminis
» tracion . Nueva peculiaridad en igual grado ostensible
vde S. E. y que tan poco discrepa de mi definicion pri
omitiva , se cifra en lo impetuoso de sus sensaciones y
» de los actos que de ello se originan. Cualquier nove
» dad , grande ó chica , excelente , mediana ó pésima ,
»se apodera de su espíritu con igual entusiasmo y pro
» mueve arranques , apenas meditados para poner por
» obra el capricho del instante . De aquí una necesidad
»de movimiento perpétuo que borra toda idea de justą
139

»relacion entre el tamaño , la importancia y la oportu


» nidad de las cosas ; y entre cuyo bulie bulle se acome
» ten sin cesar mil y mil empresas destinadas á fraca
»sar por decontado en su inmensa inayoría A la verdad
» si prestásemos fe á la doctrina india de la metempsi
»cosis , estariamos inclinados á suponer que el alma del
» general Concha habitó anteriormente en el cuerpo de
» una ardilla y que conserva reminiscencias de su pris
» tino estado , ó bien que destinada á pasar allí en cas
» tigo de sus culpas actuales, deja ya traslucir muchas
»de sus inclinaciones futuras. Mas sin insistir en ese
» simil algo fantástico , afirmaré que , si de tales cona
»tos se vislumbra un loable deseo de progreso , su na
» turaleza pugna con la posesion de aquel aplomo y de
» aquella sangre fria, que son las condiciones funda
»mentales de mando , y las virtudes cardinales del ver
» dadero hombre de Estado . Además ( y con esto llego á
» la parte más sensible de mi juicio) , esa vehemencia en
» ceder ála impresion del momento, abultándose su legi
»tima entidad, se combina con la escasez de fijeza en los
» principios para engendrar de consuno la más deplora
» ble instabilidad de propósitos. En el curso de mi tra
»bajo he de verme impelido á consignar con dolor algu
vnos ejemplos visibles de tamaña flaqueza.... Lo que si
»no puede disputársele al general Concha , es una sed
vardiente de fama y gloria. Se conoce que hasta las ma
»nifestaciones más subalternas le satisfacen y llenan
» cuando van enderezadas á demostrar la realizacion de
» su anhelo , y que su oído se regala y nutre con los vi
» yas y aclamaciones en no menor grado , que con las
» muestras de una popularidad más sólida y razonada .
» Ą este generoso móvil , estímulo de toda gran empre
140

»sa , cuando se ve bien dirigido , no puedo negar mi ili


»mitada si ya humilde aprobacion . He visto y he oido
» en el curso de mi vida no pocos hombres públicos que
» hacian alarde de menospreciar el aura popular , però
» no sé cómo , ó por qué , nunca pude impedirme de re
»cordar la zorra y las uvas verdes de la fábula . La opi
»nion es en este siglo la reina del mundo , y contra su
vfallo no es dable vivir. No digo que se sacrifique a sus
vráfagas la idea del deber o que en un todo se sujete á
» los caprichos la elevada profundidad de miras , ni me
» nos pretendo que se confundan como de precio igual
»los quilates de todas sus manifestaciones ; pero sí in
» sisto en que contra la corriente de la verdadera opi
wnion nada hay hoy dia que resista . ¡Ojalá se hubiera
» comprendido en Cuba durante estos últimos tiempos
» la terrible elocuencia de su silencio , por quien visi
[Link] se aturde y desespera al observarlo ! ¡ Ojalá
» y antes de que sea tarde, se llegue para lo venidero á
»medir todo su significado ! Por último el general Con
» cha puede jactarse de una integridad superior a todas
»las tentaciones presentadas directamente bajo la for
» ma de dinero . Menos pródigo ó generoso en su segun
» da administracion que no lo fué en la primera , no ha
. )
»flaqueado por ello en el ejercicio de una virtud que me
» felicito en reconocer en él . Cuando el curso de la opi
» nion popular se ha desencadenado casi unánime en su
»contra , me he esforzado en combatir sospechas, faltas
» de toda verdad , y á las que casi prestaban oídos suje
»tos muy respetables, por no acertar á distinguir debi
»damente entre la falta de perspicacia para elegir los
»lados y las flaquezas del propio individuo. El general
» Concha ha sido y es integro á toda prueba ; y así lo
141

»proclamo en alta voz , sin la menor reticencia , porque


» tal es mi íntimo convencimiento . Acaso el anterior re
» trato de su individualidad moral no se repute cual
»trazado por mano de amigo ; dado que a su vez yo re
» chace con indignacion toda culpa de enemistad pre
»meditada. La verdad y la imparcialidad me sirvieron
nde pauta en cuanto pude distinguirlas ; y obsérvese en
»prueba de ello cual he reservado para el postrer lugar
» el rasgo más honorífico . Para resumir ahora en pocas
» líneas cuanto arriba vengo de decir , manifestaré que
vel general D. José de la Concha no es á mi sentir ni
»hombre de inteligencia superior , ni menos un hombre
» del todo adocenado. Reconozco por el contrario en él
» todas las cualidades de un cadete de muy bellas espe
»ranzas . Si con mala direccion puede fracasar, es raz
» de muchas y muy buenas cosas cuando se le ilumine
» con sanos consejos .»

Número 4.

En el periódico La Patria , perteneciente al 20 de Ju


lio de 1850 , número 479 , se leia lo siguiente en uno de
sus artículos: « Nuestro apreciable amigo el Sr. D. Mi
» guel Rodriguez Ferrer , se ha acercado á nosotros con
vel proyecto que á continuacion trascribimos . Hemos
»sido efectivamente los primeros en proclamar la con
» veniencia de crear un virey para la isla de Cuba , y ce
»lebramos que nuestro distinguido amigo se haya ocu
»pado de tan importante cuestion , porque el Sr. Fer
»rer , que ha sido autoridad de la Península , que tiene
»muchos y escogidos conocimientos en la administra
»cion , y que ha permanecido más de tres años en Ultra
142

omar estudiando sobre el país y conociendo sus necesi


» dades , es persona muy competente para tratar de tan
»vital asunto. Nosotros , al menos ( y no estamos con
» formes con varias de las melidas que propone el señor
» Ferrer), creemos que ha hecho un servicio exponiendo
»al público el plan que en su juicio debe adoptarse con
»relacion á nuestras ricas y codiciadas islas. La prensa
» ilustrará indudablemente tan importante materia , ya
»que este es un punto en el que para nada pueden ni
» deben entrar las pasiones políticas. La calidad de es
»pañol basta y sobra para estudiar sobre nuestras colo
onias y para discutir con el interés que esto reclama,
» hoy que la Isla se ha visto amenazada , y que parece lo
»será de nuevo por los preparativos que se hacen en
„Nueva-Orleans , segun nos decian de la Habana en el
» úlumo correo. Pero oigamos a nuestro amigo. ))
¿ Seria útil ó no establecer en Cuba un vireinato ?
« Hé aquí un pensamiento que en estos años últimos
ha ocupado más de una vez á nuestros hombres de Esta
do , sobre el que se ha escrito algo , y sobre el que se
ha trabajado oficialmente , habiéndose dado al olvido
unas veces y otras resucitado , segun las particulares
ideas de este ministro , las propuestas de aquel jefe ó el
deseo de algunos hombres entendidos por restablecer
un plan ó un sistema gubernativo , de que hoy allí casi
se carece . Mas si descendiéramos aquí á lo lejano de su
orígen , á las particularidades de su historia, á los móvi
les que lo hacen desear , y á los obstáculos que su rea
lizacion encuentra , dejariamos de hablar en altos prin
cipios de administracion , y descenderiamos á otra clase
de terreno que no es de nuestro propósito . Aquí , pues,
143

volverémos á preguntar únicamente : ¿ Seria útil y con


veniente establecer un vireinato en Cuba ? Si por esta dis
posicion se entiende la de que un simple y real decreto
bautice con el nombre de vireinato y virey lo que co
nocemos hoy con los de capitanía , y capitan general ,
que dé cuando más á estos jefes mayores atribuciones,
ó los honores acaso de cierta etiqueta palaciega ; en este
caso , sobre creer perjudicial lo primero por la balumba
y la reunion inmensa de mayores atribuciones sobre
una sola persona sin otros cuerpos intermedios que lo
fortalezcan y lo ilustren , nos parece aún más indiscre
to lo segundo para nuestros particulares tiempos. Pero
si por tal disposicion se comprende la necesidad de dar
á Cuba una nueva organizacion administrativa que sa
tisfaga las mayores necesidades de sus hijos en el inte
rior , y que provea en el exterior á ciertas eventualida
des , á la accion > para mejor protegerla necesita el
pabellon de nuestra metrópoli ; este pensamiento es no
sólo útil , necesario y elevado , sino indispensable y de
necesidad cada dia más apremiante. ¿ Y aceptariamos
igualmente con su institucion los nombies de virey y
oireinato ? De ningun modo : por muchas que puedan
ser las páginas de gloria que nos ofrezcan en su abono
la historia nacional, respecto á vireyes que fueron en
aquellos dominios grandes hombres civiles , grandes
administradores y jefes de una honra tal , que no pocos
volvieron pobres de vireinatos como Méjico y el Perú;
todavía estos recuerdos no bastarian hoy , segun nues
tras convicciones , á contrabalancear otros , y sobre
todo , la arrogancia y demás pasioncillas del corazon
humano , que título semejante podria despertar al pre
sente en los que lo llevaran á tanta distancia , de un tro
144

no cuya omnipotencia invocarian sin el correctivo pode


rosos que nuestros padres tuvieron en la humildad de
los principios religiosos que verdaderamente abrigaban,
y en la fiscalizacion suspicaz que ejercian sus émulos
cerca del monarca , para evitar la exterioridad y las pre
tensiones de un desvanecimiento insoportable. Los je
fes de las colonias inglesas , los que en ellas represen
tan verdaderamente todo el poder constitucional de la
reina Victoria , no se llaman más que gobernadores.
Gobernadores llamamos tambien á los jefes que están
al frente de nuestras provincias , y no otra dominacion
dariamos á los que fuesen á mandar nuestras Antillas,
si habia de desaparecer por una forma más civil y admi
nistrativa esa denominacion guerrera de capitanía ge
neral. Pero no poniendo un empeño idólatra en la cues
tion de vocablos , cuandode cosas y de instituciones se
trata, ¿cuáles son las necesidades que más apremiarán
sin duda al Gobierno de S. M. para pensar al presente en
semejante medida? La decentralizar sin duda el mejor ser
vicio de sus determinaciones supremas, y que no suceda
lo que en nuestros dias, en que a veces se manda á aque
llos países una órden por Guerra que contradice el mi
nisterio de Hacienda , ó se da una por la Gobernacion
á que se opone el de Gracia y Justicia. La de uniformar

un sistema cualquiera que sea en provincias , que están


situadas bajo una misma posicion geográfica, como
Cuba у Puerto Rico , en que tremola un pabellon mis
mo , y en donde para colmo de una anomalía que no sa
bemos explicar , sus dos administraciones son casi dis
tintas y hasta distinta tambien su legislacion general,
participando ambas de una organizacion igual y de unas
costumbres mismas. La de construir en esos países un
145

régimen dentro y una unidad fuera . La de sustituir en


Cuba á una legislacion tan invocada como inobservada
casi por otra más efectiva , a la que ya puedan atenerse
súbditos y gobernantes. La de reemplazar una adminis
tracion casi individual por otra más legal y más con
forme á los tiempos. La de que en normales circuns
tancias participen aquellos pueblos de la égida de las
leyes , relegando para las extraordinarias las facultades
que hoy aquellos jefes conservan , aunque fueron dadas
temporal y personalisimamente , cuando en pasados
años se desmembraban á su alrededor dominios que ha
bian pertenecido hasta entonces á nuestra comunidad
española. Finalmente , la de que la justicia sea una,
sin ser administrada ni aplicada por poderes extraños á
su pasibilidad y á sus indispensables formas ; con otras
disposiciones que deben fomentar su riqueza provincial
y la vida y la representacion de su natural municipio.
Todo esto nos proponemos amplificarlo y exponerlo en
los números de nuestra anunciada Revista. Todo esto que
arguye un vacío no pequeño en la administracion ac
tual de la mejor de las Antilllas , es lo que tratamos de
revelar por ella al Gobierno de S. M. , segun el estudio
práctico que de la misina hemos hecho (1 ) , con los fines

( 1 ) Permitasenos el consignar aqui un testimonio público y un


personal reconocimiento á funcionarios como el Capitan General en
tonces de aquella Isla , D. Leopoldo O'Donnell y el superintendente
D. Claudio Martinez de Pinillos . A ambos los encontramos siempre
animados de una idea nacional a favor del interés con que nos quisi
mos enterar del mecanismo de toda aquella administracion. A am
bos les debimos siempre la proteccion oficial que les pedimos , con
fianza que supimos respetar con nuestro honor , y tambien con nues
tro co medimiento,
9
-
146 .

más altos y patrióticos. Pero repitiéndonos ayer los pe


riódicos más allegados al propio Gobierno de S. M. la
conirmacion de que se trata de establecer allí un virei
nato , nos anticipamos aquí con el proyecto de gobier
no que sobre estas islas propondriamos, si tuviéramos
poder para hacerlo , y por si antes podemos ilustrar en
algo esta cuestion con nuestras escasas fuerzas. La Pa
tria ha sido el periódico que más ha adoptado la idea de
este vireinato : á su imparcialidad nos dirigimos cor el
siguiente plan ó proyecto. - Dudamos mucho que el
Gobierno de S. M. acometa por sí solo esta medida. Aca
so reune datos para presentar una ley especial sobre la
gobernacion de nuestras Antillas en la próxima legisla
tura , cumpliendo así con ofrecimientos sagrados y con
lo que mandan expresamente los artículos del código
constitucional. Acaso en sus elevadas miras ha com
prendido , y no sin discrecion previsora con el motivo
de sus recientes invasiones , que estos pueblos no se
guardan sólo con cañones , sino con leyes justas y con
un espíritu nacional. Si así fuese , no dudariamos decir
lo : aquellos pueblos están por mucho tiempo salvados;
pero hé aquí el texto de nuestro particular proyecto .»

LEY ESPECIAL
ó proyecto de unplan general de gobernacionpara las islas
españolas situadas en el mar de las Antillas.

CAPITULO PRIMERO.
DEL MINISTERIO DE ULTRAMAR .

Artículo primero. El mando y la direccion suprema


sobre todos los ramos de la gobernacion de las Antillas
147

estará al cargo del ministro ó jefe que desempeñe al


lado de S. M. el ministerio llamado de Ultramar.
Art. 2. ° Cerca de este ministerio habrá de continuo
tres comisiorados por la isla de Cuba y otro por la de
Puerto Rico , que tendrán la mision de exponerle cuan
to crean útil á aquellos países , y de informarle sobre
cuartos asuntos tenga por conveniente consultarlos el
jefe superior de este departamento en nombre de Su
Majestad (1).
TITULO II .
DE LA DIVISION TERRITORIAL DE LAS ANTILLAS .

Art. 3.° La isla de Cuba , la de Puerto Rico , la de


Pinos y sus islotes adyacentes , compondrán en lo suce
sivo un solo cuerpo , parte integrante de la Monarquía
española , que se denominará «Gran Gobierno de las
Antillas» . Este mismo gobierno se subdividirá para su
administracion interior en las proporciones locales que
señalará otra ley.
TITULO III .

DEL GOBERNADOR .

Art. 4.° El mando superior , político y militar de es


tas islas , se confiará por S. M. con el nombre de «Go
bernador de las Antillas » al dignatario que pueda reu
nir y cumplir las condiciones siguientes :

( 1 ) A continuacion de este proyecto damos las razones , porque si


entonces esto era algo , hoy ya no aceptariamos muchas de sus
bases , por lo que han cambiado la opinion y los tiempos . Pero para
entonces era mucho.
148

1.° Haber nacido en España.


2. ° Tener más de cuarenta años de edad.
3.° Haber pertenecido por más de una legislatura á
alguno de los dos Cuerpos colegisladores , y haber sido
ministro ó consejero de Estado .
4.° En los militares , ser capitan ó teniente general
del ejército ó marina.
5.° Su nombramiento será hecho por S. M. á propues
ta del Consejo de Estado y en acuerdo del de ministros.
6.° La duracion de su empleo no podrá pasar de cinco
años , y siendo tan grave y de tanta accion el puesto
que se le confia , no podrá ir á desempeñarlo sin acep
tar antes el estricto cumplimiento de lo que prescribia
á los vireyes la ley 12 , título 3 , libro 3. de la Recopila
cion de Indias.
7. ° El Gobernador de las Antillas , es al frente de es
tos pueblos un representante del Gobierno supremo de
la nacion en nombre de S. M. , su jefe superior en todo
lo civil , no contencioso , general en jefe de sus fuerzas
terrestres , y vice-almirante de todas sus fuerzas na
vales .
8. ° El Gobernador de las Antillas tendrá todas las fa
cultades que le asignen ó permitan las leyes , y en los
casos que estas prevean , podrá declarar á una parte
del país ó á todo él en estado de sitio : pero en los parti
culares casos y con las circunstancias que las mismas
exijan.
9.° Luego que resigne el mando á su sucesor , el Go
bernador de las Antillas someterá los actos justiciables
de su administracion al juicio de una residencia , del
modo más conforme y efectivo que dispongan las leyes.
10. La dotacion de este primer funcionario de la go
149

bernacion de las Antillas , será fija sin ninguna otra re


tribucion eventual , y si proporcionada al alto carácter
con que se le reviste .
TITULO IV.
DEL CONSEJO DE GOBIERNO .

Art. 11. El Gobernador de las Antillas tendrá cerca


de sí un consejo privado, compuesto del obispo y de
cuantos sean los primeros jefes de los diversos ramos
de su administracion interior , como consejeros natos,
y además un individuo por cada departamento en que
estas islas se dividan , los que serán nombrados á pro
puesta de las diputaciones departamentales con infor
me del Gobernador , y aprobacion de S. M. Una ley es
pecial determinará las atribuciones de este cuerpo y
fijará la época de la eleccion , y el tiempo de la duracion
de los cargos , entre estos últimos individuos.

TITULO V.

DE LA ADMINISTRACION PRINCIPAL .

Art. 12. El jefe civil de cada departamento reunirá


cerca de sí y en épocas periódicas un cuerpo de diputa
cion con el nombre de departamental, á cuyo cargo
esté la administracion y el fomento de todos los inte
reses provinciales del departamento y á cuya consulta
pueda someter los demás sobre que necesite mejor ilus
trarse. Otras determinacicnes particulares señalarán los
asuntos que deberán ser de su competencia , el tiempo
y forma de la eleccion de sus individuos y las atribu
ciones de los jefes superiores que los convoquen y pre
sidan .
9.
- 150

TITULO VI.

DE LA ADMINISTRACION MUNICIPAL .

Art. 13. Todos los oficios vendibles y renunciables de


los actuales ayuntamientos quedan extinguidos, si bien
conservarán de por vida sus actuales individuos los
honores de su representacion . El Gobierno de S. M. pro.
pondrá á las Cortes la indemnizacion familiar de estas
propiedades .
Art. 14. Se sustituirá en su lugar el método con que
hoy se nombran estos cuerpos en Puerto Rico, y un re
glamento especial ijará su órden interijr , sus atribu
ciones locales y las de paz y policía de sus respectivos
alcaldes .
TITULO VII.
DE LA ADMINISTRACION DE JUSTICIA .

Art. 15. La Administracion de justicia en todo lo con


cerniente á la aplicacion de las leyes del derecho , que
da independiente por completo en todo el gobierno de
las Antillas de la accion gubernativa .
Art. 16. Se aplicará al punto á la isla de Cuba el re
glamento provisional de justicia de España vigente ya
en la de Puerto Rico , con las demás órdenes y disposi
ciones que con igual fin se hayan dado sobre su texto
y aplicacion .
Art. 17. Se reserva, sin embargo, a las reales audien
cias de ambas islas la facultad que tienen hoy por las
leyes , de admitir las aplicaciones en asuntos guberna
tivos , de todas aquellas providencias que por esta vía.
hayan recibido algun agravio los particulares.
151 C

Art. 18. Ninguna de las tres audiencias del Gobierno


de las Antillas podrá dar algun auto acordado que se
separe en lo más mínimo del texto claro de las leyes , y
sólo tendrán lugar para la aclaracion de las mismas y
en la mayor ilustracion de sus reglamentos. Pero tam
poco lo podrán hacer sin ponerse antes de acuerdo por
medio de sus regentes en obsequio de la mayor unifor
midad y dignidad de sus fallos.
Art. 19. La organizacion de estos reales tribunales
conservará la localidad y el personal que tienen al pre
sente , con estas variaciones : 1. ° Que la Audiencia de
Puerto Principe se traslade á Santiago de Cuba , 2.° Que
se le aumenten dos fiscales y otros tantos agentes más
para el mayor y mejor despacho de sus negocios.
Art. 20. Se establece ( como ya lo está en Puerto
Rico ) en todo el Gobierno de las Antillas, para esta
Administracion de justicia en primera instancia , la or
ganizacion de los juzgados de la Península con la de
nominacion de alcaldías mayores con que allí son co
nocidus .
Art. 21. Una particular instruccion marcará la opcion
y las circunstancias que deban tener para desempeñar
estas plazas , los abogados beneméritos del país ó que
hayan servido en la carrera de las asesorías .
TITULO VIII .

DE LA ADMINISTRACION RENTÍSTICA.

Art. 22. El superintendente de la isla de Cuba con


residencia en la Habana lo será a la vez de la de Puerto
Rico como antes estaba.
Art. 23. Se confirma al superintendente de la Haba
152

na en su carácter de jefe superior de todas las inten


dencias del Gobierno de las Antillas . Independiente en
sus funciones económicas el superintendente , de las
gubernativas del gobernador , queda sin embargo suje
to á sus superiores disposiciones en los casos extraor
dinarios de la seguridad ó defensa del país.
Art. 24. Particulares disposiciones y reglamentos con
firmarán , [Link]án o derogarán sus actuales funcio
nes , y las juntas ó cuerpos que hoy las auxilian .
Art. 25. Para ser superintendente se necesitará tener
cuarenta años de edad, y más de quince de grandes ser
vicios al Estado .

TITULO IX .

DEL GOBIERNO ECLESIÁSTICO .

Art. 26. El Gobierno de S. M. se ocupará de lo con


veniente para el arreglo de una nueva division eclesiás
tica que acompañe á la civil en todo el Gobierno de las
Antillas, y para la instalacion de un nuevo obispado en
la ciudad de Puerto Principe con que pueda atender me
jor al servicio espiritual del departamento del centro
en la isla de Cuba.
Art. 27. La categoría y las dotaciones de los cabildos
eclesiásticos de estas islas, seguirán la escala de esta
nueva division. En lo sucesivo , las plazas de sus igle
sias , exceptuando las dignidades, deberán obtenerlas
con preferencia los curas envejecidos en el ministerio
pastoral del propio país, como una jubilacion ó descan
so de sus espirituales tareas.
Art. 28. El presupuesto del culto y clero será una de
las preferentes partidas que pesarán sobre el general de
153

todo el presupuesto de las Antillas. La Superintenden


cia ejercerá sobre este punto la mayor diligencia , cual
lo exige su particular necesidad en pueblos de tan en
contradas razas .
Art. 29. Se erigirán nuevas parroquias y curatos se
gun lo vayan exigiendo las circunstancias yel creci
miento de sus pueblos , y se proporcionarán por el Go
bierno, los templos de que hoy muchos carecen como
la necesidad más imperiosa de este país por su organi
zacion particular.
Art. 30. Se establecerán con los fondos destinados á
este objeto y con otros nuevos que á juicio de los dio
cesanos , del Gobernador y de su Consejo de gobierno
puedan agregársele tantos seminarios cuantos son los
obispados segun el espíritu del concilio tridentino, para
que sirvan de plantel del sacerdocio en todas sus feli
gresías.
El Gobernador, como vice -patrono-real en estos domi
nios, dedicará á estos establecimientos con el primado
y obispos cuanta proteccion y vigilancia pueda ofrecer
le en su puesto . El Ministerio de Gracia y Justicia se
dedicará con gran afan , por medio del primado y obis
pos , á extirpar cuanto antes los trascendentales males
del personal del clero en esta Isla.
TITULO X.

DE LA MILICIA .

Art. 31. Debiendo ser marítimas y terrestres las fuer


zas que defiendan á una el pabellon españo en estos
dominios , y con él la proteccion y seguridad á que son
tan acreedores sus fieles y leales habitantes, losminiş
‫ܕ‬
-
154 -

tros de Marina y Guerra presentarán á las Cortes en el


término más breve posible los presupuestos siguientes:
1. ° El de las fuerzas que deben guarnecer estas po
sesiones , en las costas y en lo interior , dando siempre
la preferencia á las de la real armada por las razones de
su particular situacion.
2.° El de la cantidad que debe invertirse y de un modo
anual en la nueva y general fortificacion de su capital
la Habana , las de sus principales puertos y el reparo
de sus fuertes y cuarteles, con todo lo demás que exija
la seguridad general y su defensa interior y exterior.
3.° El de dos vapores que deben cruzar periódica y
diariamente las aguas de la Habana á Puerto Rico á fin
de sostener con la primera una perpétua comunicacion .
4.° El del establecimiento de una línea telegráfica
que cruce desde la parte oriental á la occidental con
otras secundarias que partan de esta los principales
puntos de sus dos costas .

ARTICULOS ADICIONALES .

Art. 1. ° El Gobierno de S. M. con el objeto fomenta


dor de proteger los intereses agrícolas de este suelo, de
cuyo saludable desarrollo depende la mayor seguridad
de sus productos y el necesario ingreso de sus rentas
para cubrir sus más sagradas obligaciones , no perdo
nará esfuerzo hasta plantear dos bancos agrícolas, uno
en la Habana y otro en Santiago de Cuba , cuyo fondo
ó capital habrán de reunir sus respectivas intendencias.
Art. 2.° Por iguales fines y con el doble de multipli
car los lazos de afeccion é interés entre ambos países,
el Gobierno de S. M. cuidará por cuantos medios estén
á su alcance de plantear por sí ó protejer por medio de
-
155

extrañas compañías el establecimiento de una linea de


vapores periódicos entre esta Isla y la Metropoli , los
que sobre estrechar más y más las relaciones de dos
pueblos hermanos , favorecerán muy rápidamente sus
mútuos y comerciales intereses.- Miguel Rodriguez
Ferrer. »
Corren ya doce años que publiqué este general pro
yecto , y hé aquí lo que se ha hecho desde entonces
acá. Respecto al título 1.º , nada . Respecto al 2.0, de
toda su articulacion sólo se ha ejecutado el último que
hablaba de una dotacion fija y proporcionada . El Sr. ge
neral Concha ya fué el primero que marchó retribuido
con una altísima: pero si esto fué un gravámen más
para aquellas arcas , de nada sirvieron los demás ar
tículos que podrian dar un sistema de gobernacion para
aquellos pueblos. El artículo 7.º ha sido tambien de los
pocos que se han ejecutado de hecho , por lo que pro
pende á una autocracia personal : pero no se ha decla
rado así. Respecto al 4.° acaba de establecerse algo de
lo que aquí se pedia , pero no la ley especial que debia
marcar ciertos deberes y atribuciones para lo que no
son bastantes simples reglamentos. Respecto al 5. na
da. Respecto al 6. ° tampoco , por el modo y forma que
se ha hecho. Respecto al 7.º algo se ha ejecutado en
cuanto al primer artículo , aunque sin concierto у sin
haberse acordado de los demás. Nada tampoco de los tí
tulos 8.° y 9.° Se ha tomado sólo pues lo personal y lo
que halaga . A estos dos fines tan nacionales y tan ele
vados se han dirigido las preconizadas reformas que
han tenido lugar desde 1850 acá, en cuya época yo las
formulaba y las pedia, del modo que acabamos de ver.
Y en este proyecto de reforma no habia ninguna pro
156 -

puesta política , pues huí de presentarlas de intento


para conseguir las de una buena'administracion, segun
el conocimiento local que de aquel pueblo yo tenia .
Hoy no pediria pcr cierto semejante centralizacion an
tillesca , vistos los malos efectos de la absorcion auto
crata en Cuba. Cada isla debe ser gobernada segun su
localidad y por un jefe que dependa directamente de Es
paña. Un gobierno ó vireinato que todas las abarcase,
seria el peor de los gobiernos. Cuba debe tener su asimi
lacion con España en lo judicial, salvo su legislacion in
terior sobre la esclavitud ; su asimilacion municipal y
provincial, con algunas variaciones en lo electoral y
concejos. Hé aquí las diferencias que deberian consti
tuir las leyes especiales que se le tienen ofrecidas.

Documento número 5.º

Prescindiendo de la particularidad de las Memorias


del Sr. Concha y en las que como autor no aparece el
más lógico, proponiendo en su segunda parte lo contra
rio de lo que en la primera asienta por vía de exposi
cion y dando lugar al rumor de que ambas no pertene
cen á una propia mano ; no hemos dudado de calificar
las en el texto de tristes Memorias , porque vemos que
tanto los enemigos de España , como sus más entendi
dos hijos, de ambos fueron mal recibidos sus trabajos.
Los primeros particularizándole sus innumerables con
tradiciones como puede verse en su libro titulado Lla
mamiento de la Isla de Cuba á la nacion española, y cuya
lectura debimos, viniendo de Nueva -York á Liverpool, á
la amabilidad de un joven del país que entonces cono
cimos, el Sr. de V. , empleado que despues fué en Cuba
157

por S. E.; son sin embargo más parcos y menos crue


les con la redaccion de las tales Memorias , que lo han
sido despues sus propios y antiguos amigos , y en su
prueba pondrémos á continuacion algunos renglones de
los segundos. El Sr. Alcalá Galiano formula así su jui
cio en su obra ya tantas veces citada. «No cooperó en
» corto grado á afirmar tales recelos , entre quienes sa
» ben leer y se toman el trabajo de meditar , aquel fran
»co conocimiento que al cabo obtuvimos de las ruido
» sas Memorias. Este libro , que no vale por cierto gran
» cosa , y que ya califiqué de paso al principio de este
» escrito , ha buscado por su propio peso el nivel á que
»es de pleno derecho acreedor , dando así nuevo testi
» monio de la falsa importancia con que torpemente se
»reviste á ciertas obras con sólo conferirles el título de
»prohibidas . Más aún cuando las Memorias yacen des
»de ahora sumidas en sempiterno olvido , su carácter
» merece un somero análisis , siquiera como indicio de
»las doctrinas que allí se insinúan . La exquisita vigi
» larcia que por de pronto se ejerció contra su intro
» duccion en Cuba , no me habia permitido sino echar
» una rápida ojeada sobre el ejemplar de un amigo ; y
» aún así , no obstante estar yo muy predispuesto á su
» favor , recibí una impresion poco grata : mas cuando
»con mayor despacio pude examinar y juzgar , enton
»ces sí que (cual vulgarmente suele decirse) se me ca
» yeron los palos del sombrajo. Por de pronto las Memo
» rias constan de dos partes no muy coherentes entre
» sí, y que cabria comparar á un enano de cabeza gor
»da y raquítico cuerpo . El primer trozo , que viene á
»ser una especie de introduccion donde se pretende
pabarcar el estado del pais en su conjunto , me parece
158

» trabajo de bastante mérito : si ya redactado en estilo


valgo difuso, y que fatiga al lector en sus esfuerzos por
» comprender la idea dominante . En cuanto á dicha idea
» formulada con claridad , se reduce en mi entender á
» sustentar una máxima inconcusa, esto es, que la pros
»peridad material no basta á satisfacer plenamente to
odas las aspiraciones de un estado social bien organiza
»do ; y que por lo tanto , ni la floreciente situacion de
»Cuba exime de introducir oportunas novedades en su
»mecanismo gubernativo , ni aún debe quizá atribuirse
» por entero á las formas ya existentes ( 1 ) . Confesando,
»cual confieso sin escrúpulo ni subterfugio , mi adhe
»sion á estos principios en su esencia , todo el tenor de
»mi presente escrito atestigua que no puedo admitir su
paplicacion barredera , y que procuro dejar sentadas
vdos grandes salvedades para mitigar su fuerza. En pri
»mer lugar , sin conceder yo a la parte material de las
»instituciones todo aquel influjo decisivo porque abo.
» gan las dos escuelas extremas del absolutismo y de la
»democracia , no consentiré en negarle una accion has
»tante poderosa para impedir el mal , cuando no para
»promover el bien. Puesto que Méjico y otros países
» dotados por la Providencia de no peores elementos de

(1 ) Estas ideas fueron expuestas ya en varias partes de mi Revista ,


mucho antes de publicar sus Memorias el Sr. Concha, y en la pági
na 98 del tomo 2. de aquella , donde dije... « Para ello trataremos de
concluir en este número y en el próximo, con la demostracion de
los bienes materiales que alcanza la isla de Cuba debidos a un buen
principio mercantil , y ya en lo sucesivo nos ocupamos del va 10 que
se nota en los morales , en la gobernacion de la municipalidad y en
la provincia ; bienes que han debido correr parejas con aquellos al
canzados . » (Nota del autor .)
- 159 -

»gloria y progreso , caminaron sin embargo hacia su


» total decadencia durante el mismo período que ha pre
»senciado el engrandecimiento de Cuba , habria un cra
» so error filosófico y una atroz injusticia contra la ci
» vilizacion española en rehusar todo aplauso al régi
» men porque esta Isla ha visto dirigirse sus destinos.
»En segundo lugar , dado que la riqueza no constituya
»el único móvil ni el exclusivo fin de las sociedades, es
» innegable á la vez que en su posesion se cifra porcion
»no leve de aquel adelanto , á que esas mismas socie
»dades aspiran . Además , cierto misterioso influjo , que
»no es dable desconocer , empuja á las generaciones
»presentes por esta vía ; mientras en Cuba asisten con
»diciones peculiares que todavía recomiendan con su
»perior autoridad la satisfaccion de semejantes cona
»tos . Ambos reparos , engendrados por el espíritu con
» servador que me anima , y que en todo procuro conci
»liar con las tendencias hacia un amplio progreso , me 1

» obligan á no admitir sin calificacion las máximas que 4

»creo ver pregonadas en la primera parte de las Memo


orias. Mas al fin y postre, tampoco habré de insistir con
»demasiado empeño sobre tales sutilezas , de carácter
»algo teórico , cuando todos vamos acordes en apetecer
yreformas , y cuando la índole de ellas no se mira aún
» definida . Semejante tarea incumbe al segundo trozo
» de las Memorias , que llamaré su parte dispositiva , y
ven donde la responsabilidad moral del autor se osten
»ta más á sus anchas. La mezquindad absoluta é ilimi
utada de esta porcion de su trabajo, me parece que pasa
ven autoridad de cosa juzgada ; ni cabe en lo razonable
»sostener otra opinion , al comparar lo propuesto con
»aquel estrepitoso floreo de trompetas que le sirve de
- 160
nanuncio. Mas a través de la pobreza de concepcion
» que descuella , vislumbro bien á las claras una sed in
» saciable de mando . Acaso mis lectores conozcan una
» farsa de Scribe titulada El oso y el Bajá, y bajo tal
»supuesto les recordaré el célebre estribillo de prener
» mon ours, como modelo del medio que el general Con
» cha emplea para resolver todas las dificultades en
»Cuba , con reclamar implícitamente mayor suma de
» poder en beneficio del cargo que habia ejercido , y
» cuya renovacion á las claras solicitaba. Hay , sobre
» todo , una frase que desde luego me hirió en lo vivo
» por el espíritu latente de la más intensa intolerancia
» que respira hácia toda clase de freno. Al hablar S. E. de
» la resistencia que durante su primer mando pudo en
» contrar en la mayoría de la Junta de Fomento , dice
» poco más o menos, que nunca creyó tan degradada su
vautoridad en Cuba como en el acto de presidir aque
» lla corporacion (1 ) . Doy de barato (porque asi lo pen
»saba á su tiempo , y todavía me inclino así á pensarlo)
»que en las cosas especiales sobre que verso la disiden
»cia, la razon estaba de parte del General; pero supo
» ner que un leve asomo de oposicion por trámites lega
» les , y sobre cuestiones de obras públicas ú otras aná

( 1) En las páginas 72 y 73 de las Memorias pueden encontrarse


estos párrafos y con especialidad en la 73. La palabra exacta es re
bajada , pero el sentido es el que significo .
Recomiendo tambien , por ser muy chistosas, las pretensiones a
infalibilidad que se implican por parte de todo Capitan General , sin
excluir por de contado al individuo número uno. Esto mc recuerda la
anécdota de aquel grand seigneur de la antigua corte de Francia
que solia zapjar toda disputa con la frase siguiente : Je vous donne
ma parole d'honneur que j'ui parfaitement raison .
161

» logas de interés material, envuelven la degradacion


»de la autoridad superior , no es lo que verdaderamente
» causa pasmo y lo que por una lógica inflexible nos
»conduce á deducciones que me parece excusado some
»ter al público criterio. Lo que bajo una forma algo ne
»bulosa se ve aquí reclamado, es una autocracia abso
» luta , que se impacienta y enardece al más leve indi
»cio de independencia moral. Ahora bien : la autocracia
»para justificarse en su valor filosófico, requiere la in
» falibilidad de la autocracia , como condicion inexora
»ble . Pase (porque quiero ser muy acomodaticio) que
»mediante no establecer la debida separacion entre
paquellas rectas intenciones que le concede á la facul
» tad de llenar cumplidamente tan encumbrado puesto,
»se juzgue S. E. revestido de las calidades propias de
»un autócrata, y para llevar mi condescendencia al ex
»tremo , pase todavía que en realidad le asistan tan re
» levantes prendas . Pero ¿ quién nos las garantiza en sus
» sucesores , puesto que ningun hombre es inmortal?
» Sin tal seguridad no es ni justo , ni hacededero , com
»prometer la suerte de un país , en lo presente y en lo
»futuro , para realzar la pasajera gloria de un indivi
»duo. Bien comprendo que no abriga el general Concha
ven su mente tan feroz egoismo, pues prefiero atribuir
» tamaño extravío á su impetu natural, y á aquella falta
»de lucidez ó encadenamiento que percibo en sus doc
»trinas. Mas para quienes opinamos que la autocracia
»no es defendible en principio , ni menos conciliable
»con el sesgo de las ideas en el siglo actual , no nos es
»dable prestar asenso á semejantes pretensiones. Por
»que la desapasionada lectura de las Memorias sugirió
»en mi mente este hilo de raciocinio , sentí desde luego
.
162

»profundo descorazonamiento al convencerme de que


vel presunto reformista no se hallaba á la altura de su
» posicion , y de que, si algo intentaba, seria cabalmen
» te en sentido opuesto á las verdaderas necesidades del
» caso . Así, en todo tiempo , y resistiendo á insinuacio
»nes más o menos francas, supe mostrarme avaro en
Þanalizar ( lo que dadas las circunstancias equivale a
»encomiar) una obra que en provecho desu autor y para
vel bien comun siempre deseé ver con tanta rapidez y
»latitud cuanto fuera dable , puesta en el más completo
» olvido. )

Documento núm . 6.°

« Yo he recorrido sus ciudades , sus pueblos, sus des


poblados , sus sabanas , hatos , sus estancias , sus inge
nios , sus cafetales , sus minas , sus vegas de tabaco ; la
situacion de sus razas , la respectiva posicion de sus
clases; y todo lo he visto inquirido y observado , lle
vando muchas veces mis plantas hasta donde ni penin
sulares ni indígenas las habian llegado á poner , como
sucedió cuando ascendí á las principales alturas y fara
yones de su extremo Occidental y á las montañas más
altas de la Oriental, habiendo sido el primero que trepé
á la gran cumbre del yunque de Baracoa . Y cuántas
veces saliendo de sus soledades y bosques , ansioso de
leer un periódico para saber de España , tuve que sa
tisfacer este deseo en los extranjeros , y he tornado pre
suroso á sepultarme en su fondo , viendo como los inte
reses de nuestros partidos olvidaban los más naciona
les de esta posesion grandiosa ! Más léjos entonces de
su influencia , y queriendo algun dia serle útil, me pro
163'—
puse verlo todo , estudiarlo todo , juzgarlo todo , y esto
seria lo único que opondria á los que me quisieron ta
char de declamador ó ligero. Que para no admitir esta
nota empleé largos años de trabajosas marchas por sus
tres departamentos , Occidental, Central y Oriental,
corrí más de mil millas de costa y más de 1.300 leguas
por todo su interior. Que para comprender mejor el sis
tema de toda su gobernacion , me acerqué desde el Ca
pitan General á todos sus jefes y Gobernadores , y so
bre honrarme con su trato , les merecí á todos distin
ciones y deferencias que jamás sabré olvidar , cuando
visité sus oficinas , las cárceles , los presidios , los hos
pitales , los templos , los establecimientos de instruc
cion , los fuertes y los cuarteles, y de todo saqué notas,
dedicándome con un particular intento á justipreciar el
influjo que ejercian , la órbita en que se movian y el
órden que guardaban todos sus funcionarios. Que para
apreciar mejor sus necesidades me franqueé con los
hombres más entendidos ó más razonables de la Penín
sula y de la Isla ; pues para ilustrarme con todos y co
nocer con más propiedad su espíritu público , me con
fundí entre todas sus clases , tomando como una ense
ñanza su trato , á fin de graduar mejor sus necesidades
y sus deseos. Y creo haber comprendido estos deseos y
estas necesidades , porque como digo en otro lugar ,
pocos han hecho más que yo para alcanzarlo. Si : yo he
participado con un especial estudio de las ideas , pro
pensiones y deseos diferentes que se agitan en sus di
versas clases , y si he debido á recomendaciones honro
sas la confianza de los grandes por la flexibilidad de mi
carácter у la tendencia de mis miras , me he identifica
do tambien con los pequeños , enseñándome tanto la
164

mesa del magnate , como he aprendido en la choza del


pobre ó en el boluo del esclavo. » Así me expresaba en
la tercera de mis cartas publicada el 15 de Mayo
de 1847 en Santiago de Cuba.

Documento núm . 7.°

En La Correspondencia , per teneciente al 3 de Mayo


de 1862, núm. 1347 de provincias, se leia lo siguiente:
« La gente pobre de muchos pueblos de la provincia
de Alava mira como el auxilio de una segunda Pro
videncia el establecimiento en la misma del Sr. D. Mi
guel Rodriguez Ferrer , que ha adquirido grandes ter.
renos en el término de Villarreal y emplea gran núme
ro de trabajadores en los importantes trabajos rurales
que ha emprendido. Los remates para las fábricas se
han hecho en Villarreal, y es mucho el contento del
vecindario, por el capital que entre ellos ha empezado
á circular . »

Documento núm . 8.°

Apenas supe en la corte la nueva invasion de Lopez


y sus preparativos en los Estados del Sur de la Union,
cuando publiqué un artículo que titulé Otra invasion
sobre Cuba, y hé aquí cómo me expresaba en el núme
ro 5. ', página 197 de mi Revista : « El correo que de
aquella Isla ha llegado á esta corte el 19 de este mes,
nos obliga á tomar la pluma sobre un punto desagra
dable . Mas nuestra Revista que desde su prospecto se
ha hecho el eco para con la Metropoli de ciertas necesi
dades de sus provincias ultramarinas; que hoy mismo
165 S

expone y razona la de crear un nuevo cuerpo ó consejo


en nuestra organizacion administrativa , para la mejor
gobernacion de aquellos países ; que piensa hablar en
los próximos de las necesidades más inmediatas de Cu
ba, y que no duda exigir todos estos deberes de la Me
trópoli para con sus distantes hijas; nuestra Revista de
jaria de ser justa y nacional, si no apoyase tambien los
derechos mútuos de esta misma Metrópoli y el sacro
santo principio de su nacionalidad . Nosotros lo procla
mamos muy alto : serémos los primeros en pedir un dia
y otro dia al Gobierno de S. M. , que fije ya muy dete
nidamente su vista sobre nuestras posesiones de Ultra
mar, é instarémos porque lo haga más particularmente,
sobre la opinion y las mejoras que puedan y deban ha
cerse á favor del órden interior de la isla de Cuba, como
el mejor medio de conjurar esas invasiones de que se
pretende hacerla el blanco por su particular riqueza.
Pero si nosotros proclamamos este propósito con toda la
constancia de nuestro convencimiento , con todo el in
terés de una nacionalidad que adoramos; por estos pro
pios móviles , por estos motivos tan santos, apoyarémos
con igual fuerza el principio de nuestra autoridad y de
nuestro Gobierno , siempre que se trate de combatirlos
allí con la fuerza , y con esa fuerza de una guerra que
es tolerada , cuando no favorecida, por uną nacion ami
ga y de las que más han proclamado a la faz del mun
do los principios absolutos de la moralidad y las leyes.
En esta parte, los propios hijos del país, su mayoría re
flexiva y sensata , su mayoría española y moderada, es
tará con nosotros. Ellos no podrán menos de reconocer
que si de pelear se trata , y lo que es más ignominioso
aún, de anexion ó venta , en este caso, en vano es pe
166 -

dir leyes y reformas , si sólo se quiere cometer á una


contienda armada lo que debia resolver la opinion , la
necesidad y la justicia . En este caso , repetimos, el pro
vocador puede aceptar la situacion , pero debe esperar
despues todas las consecuencias. ¡ Triste y desgraciado
pais que á tales pruebas se someta ! Nosotros , por lo
tanto , no podemos creer que puedan aceptar una situa
cion semejante cuantos hombres tengan que perder en
aquel suelo. Y aún concedida la victoria , ¿ de qué ser
viria su triunfo sobre montones de escombros ? No se
rán , pues , muchos los que con los invasores piensen.
Estos se quedarán aislados, y respecto á estos , justo es
repeler la violencia con la violencia , fuerza con la
fuerza y hasta con la misma de las leyes.
»Cuando así nos expresamos, nos referimos a las noti
cias recibidas y á las cartas que anuncian la formacion de
dos divisiones en los Estados del Sur de la Union, para
invadir otra vez nuestra fiel isla de Cuba , cuyos man
dos parece se encargarán al ex-español Lopez y al emi
grado Garibaldi. Ambos en este proyecto son instru
mentos de innobles pasiones y manchan sus nombres
cual pocos. Ambos proceden por una pobre venganza,
y ambos intentan conducir á aquellos pacíficos domi
nios la consternacion y el luto . Confiamos en que el cie
lo no permitirá su triunfo , pues seria el del crimen у el
de la fuerza ; confiamos en que esta será vencida con
toda la preponderancia que promete el valor de nuestra
raza y la indignacion que subleva en todo pecho gene
roso la imposicion y la violencia ; pero si la Providen
cia pone á prueba nuestra justicia ; si antes ó despues
del combate y de la defensa, estos expedicionarios ca
yesen por segunda vez en nuestras manos como vícti
167

mas de su empresa, ¿cuál debe ser en este caso la suer


te de los que no invocan ninguna bandera reconocida,
escribiendo sólo en la suya invasion y piratería ? ¿ Cuál
debe ser en este dia el alcance de las leyes que pueden
y deben aplicárseles ? ¿ Hasta dónde puede ser conve
niente y justa su intervencion rigurosa ? Esto nos lleva
como por la mano á presentar la grave cuestion que se
acaba de ventilar alli sobre los prisioneros de Contoy,
cuyas deducciones y consecuencias serán las propias
que podriamos aplicar á la eventualidad que hemos pro
puesto al principiar estas líneas. Conveniente es, pues,
entrar en su exámen , cuyo trabajo desempeñará á con
tinuacion nuestro ilustrado compañero. Y este com
pañero , que era el Sr. Colmeiro , tan conocido por sus
obras de administracion y derecho , defendió nuestra
nacionalidad, poniéndose al lado de la justicia y de los
principios internacionales , en un artículo de doctrina
que tituló Los prisioneros de Contoy, artículo que mº
reció la ojeriza del periódico de los insurgentes La Ver
dad, allá en el Norte , y que se desató en improperios
sobre todo con mi humilde persona. Pues á este hom
bre es al que señaló el señor general Concha al Gobier
no de S. M. como tibio español, por conducto reservado,
para poder disponer así de un destino que era la pro
piedad de su carrera , á favor de uno de sus protegidos.
i Cuánto abuso de poder por no haber leyes todavía pre
cisas para pedir la responsabilidad de un modo efectivo
y legal! Respeto a la autoridad , decia cierto publicista ,
pero responsabilidad a la autoridad .
Documento núm . 9.°
Sin hacer ostentacion cual otros, de mi honrosa hoja
168

de servicios en las carrera literaria , política y judicial,


hé aquí sólo algunos recuerdos de mi entusiasmo juve
nil por las actuales instituciones. Entré voluntario en
el Estado Mayor , y mis intereses y no los del Estado
tuvieron que sufragar mis gastos de caballos y demás
á la altura de esta clase , interin por mis servicios pude
ser nombrado oficial y cobrar sueldo . De este modo con
sagré á la patria bien generosamente hasta mi vida, co
mo lo probará el documento siguiente : «D. Javier Gi
»ron, Ezpeleta , las Casas y Enrile, marqués de las Ama
»rillas , Mariscal de campo de los ejércitos nacionales,
» caballero Gran Cruz de la real órden americana de Isa
»bel la Católica , y de tercera clase de la militar de San
»Fernando , Comandante general de la segunda division
»del ejército del centro , certifico : Que D. Miguel Ro
»driguez Ferrer , teniente del escuadron maniobrero de
» Andalucía , ahora perteneciente al octavo de caballe
» ría ligera , se hallaba de adicto al Estado Mayor del
vejército de reserva en el tiempo que fui su jefe inte
»rino , y desempeñó á toda mi satisfaccion la primera
» seccion de su secretaría , como igualmente el archivo
» del mismo. -Que el dia catorce de Agosto de mil ocho
» cientos treinta y ocho , con solos diez coraceros de la
» Guardia , desempeñó una comision arriesgada que le
» confié, en el país ocupado por el enemigo , y cayendo
» sobre tan corta fuerza unos setenta caballos facciosos,
» les hizo frente sosteniendo diferentes cargas, quedán
» dose con dos caballos enemigos prisioneros , y dando
» evidentes pruebas de valor en cuantos encuentros tu
»vo, y de eficaz actividad y tino en las diligencias que
»practicó para poner en claro la connivencia con los
»enemigos del Comandante de partida conocido por Tro
169

»nera . Y para que conste doy la presente en Madrid á


»cinco de Enero de mil ochocientos cuarenta uno

» Elmarqués de las Amarillas.— Hay un sello. »

Documento núm . 10.

Para la estátua colosal que hoy se levanta en medio


de la Plaza de Armas de la Habana , sirvió de modelo
una más pequeña que nuestro finado amigo, el respe
table Conde de Villanueva , tenia en medio de la habi
tacion anterior á su comedor , y que antes de salir yo
ahora para España, la encontré ya en el Museo particu
lar del colegio de los padres jesuitas , por donacion de
su señora viuda . Pues bien : recuerdo que recien llega
do de España me honró aquel con su mesa, y siendo sa
gaz y advirtiendo la sensacion que su colocacion alli
pudiera causarme, siendo yo liberal y jóven , se apre
suró á decirme: «Cuando con su permanencir aquí y su
» observacion comprenda V. lo que este Rey permitió
»hacer por este país , no le asaltará á V. escrúpulo al
» guno sobre la consideracion con que conservamos su
» recuerdo .» Este incidente, y otra conversacion que so
bre lo propio tuve con otros hijos del país, me llc varon
á escribir la siguiente nota que estampé en el tomo se
gundo de mi Revista a la página 128; allí escribi : « Co
mo peninsulares , derecho tenemos para llamar desna
turalizado al monarca cuyo reinado será siempre una
acusacion perpétua por parte del pueblo que amasó los
cimientos de su trono con lágrimas y sangre. Pero si
tal fué Fernando VII para nuestra Península , fué todo
lo contrario en sus providencias para con nuestras pro
vincias de Ultramar , en particular Cuba. Tolerante aún
10
-
170

en la opinion política para esta última , allí hubo una


libertad de hecho bajo su mando absoluto . Los hombres
más tildados se acogieron allí , y por fama que tuviesen
de liberales , nada recelaba el monarca de su reunion
en aquella Isla. Despues, siempre paternal, siempre
condescendiente con las ilustradas exigencias de aque
llos funcionarios , concedió en 1817 la abolicion de los
estancos y la facultad de demoler hatos y corrales , de
gran trascendencia para la agricultura , la excepcion
de la doble alcabala para los cultivadores de ciertas tier
ras , con otras y otras análogas á un régimen liberal é
ilustrado , y cuyo cotejo con lo que ha ocurrido más
tarde , no puede menos de ser muy advertido por aque
llos naturales. En su comprobacion dirémos lo siguien
te : Un dia confesábamos con ingenuidad á cierto ha
banero ilustrado (1), la impresion que nos habia produ
cido ver alzada la estátua de aquel Rey sobre la plaza
principal de aquella poblacion , al observarla por la vez
primera, y él nos respondió con igual franqueza : «Creo
»lo que Vds. dicen de cuál fue su reinado por allá : us
»tedes deben odiar su memoria ; más aún , desenterrar
» sus huesos y quemarlos. Pero introduzcan Vds. sus
»cenizas en una cajita, y remítanlas Vds. aquí, que nos
»otros las guardarémos por motivos muy diferentes, y
»por llorar con ellas los buenos tiempos que con él per
» dimos.» Esto por sí solo dice más que cuanto nosotros ·
añadir pudiéramos en comentario ; y tuvimos tiempo y
motivos para convencernos allí, que aquella estátua no

( 1 ) D. José Maria de la Torre , catedrálico de aquella l'niversidad,


y tan conocido por su laboriosidad y sus obras.
171
êstá mal levantada en un país para el que fué Rey ilus
trado , y más padre que Monarca,

Documento núm . 11 .

En el diario de mis viajes por el Norte de América,


todavía inédito , se encuentra este singular incidente
que me ocurrió al visitar en 1856 los principales esta
blecimientos de Nueva York , y entre ellos su arsenal.
« Dia 31.-El Sr. de Y. nos ha llevado al arsenal , donde
admiramos el puntal de la gran fragata Niagara, toda
vía en el dique, y que será el buque mayor de guerra
que han tenido hasta el dia estos Estados , pues mide
375 piés de longitud y contiene 4.580 toneladas, y aquí
nos ocurrió un incidente que queremos consignar, por
que él marça más que cuanto nosotros pudiéramos de
cir, á más de otros datos, lo popular y lo encarnado que
está ya en las clases todas de este pueblo , la idea de su
expansion y desenvolvimiento territorial. Al entrar en
uno de sus diques se nos ha detenido por un portero y
se nos ha pedido el permiso ; cosa singular, porque
despues con nuestro amigo Y, hemos recorrido todas
las oficinas del arsenal y en ninguna parte hemos en
contrado ningun otro portero ni dificultad alguna. Aho
ra , empero , nuestro amigo contestó al del dique que
éramos extranjeros. ¿Y de qué nacion ? preguntó; cuba
nos , respondió Y. A esta voz el sério y sonrosado yan
kée mudó la aspereza de su gesto en benévola fisono
mía , y nos franqueó al punto la puerta. A la salida , el
propio portero mostrábase sumainente amable , y así
nos dijo con una vehemencia mímica, señalando con su
mano al buque cuya altura nos ocupaba y nos tenia pa
10 .
- 172
rados observándolo desde léjos,? « Dentro de poco.......
desde allí.... pún pún .... Cuba caerá .» Él creia sin duda
que hablaba con alguno de sus simpatizadores residen
tes allí ó emigrados. Ninguno de los dos participábamos
de estas ideas, y mucho menos quien como yo era penin
sular. Pero consideramos que sin esta ilusion no hu
biéramos visto el puntal de la fragata Niagara .»

Número 12 .

En la Revista de España y sus provincias de Ultramar,


tom. 1. ° pág. 255, entre otras razones con que pediamos
el ministerio de Ultramar despues de haber pedido su
especial Consejo , así entre otras cosas deciamos : « Én
el artículo anterior hemos abogado por la existencia de
un nuevo cuerpo ó Consejo en el gran centro de la go
bernacion española, y al pasar ahora á hacerlo en defen
sa de otra nueva rueda en la accion ejecutiva de nues
tro poder ministerial , ningunas otras razones opondré
mos en su apoyo, que las que se desprenden de las pro
pias que ya hemos sentado al ocuparnos de lo primero.
Allí hemos hablado de la corporacion ó de la institucion
consultiva , entremos ahora con el poder consultado,
con el poder ministerial o ejecutivo. No se nos oculta
que más de un individuo de los que se dan por muy
versados en estos negocios de Ultramar, nos reprocha
rán lo costoso de nuestra demanda , pidiendo Consejo y
Ministerio , ó nos dirán cuando más, que con el Consejo
basta. Nosotros, sin embargo, respetando sus conviccio
nes , tenemos el derecho de pedir el fundamento de las
suyas, cual nosotros desde ahora les vamos á ofrecer las
nuestras. Sobre lo primero , sobre lo costoso del presu
173.
puesto , responderemos más adelante : mas sobre lo se
gundo dirémos , que no se concibe lo uno sin lo otro, ó
que nosotros al menos lo juzgamos así , segun los bue
nos principios administrativos. Asociado en efecto lo
consultivo á lo ministerial como el consejo á la práctica,
como la inteligencia a la accion , si estos pueblos nece
sitan de una corporacion ilustrada que siga con su luz y
su experiencia el bien de sus particulares intereses y el
mejor despacho de sus negocios ; indispensable es que
tengan tambien el jefe responsable de este departamen
to , el funcionario elevado y especial que con ellos se
entienda y que , emplee la experiencia y la madurez de
aquella , siendo el resorte verdadero del regularizado
movimiento que su felicidad exige. Si de la teoría pa
samos á la práctica , á la lógica inflexible de los hechos,
nunca como hoy aparece más esta necesidad probada,
estando rota la unidad administrativa que otras veces
ligaba la nuestra con la de aquellos dominios. Son muy
tristes, en efecto , los resultados de los diversos centros
ó ministerios que hoy sin el abolido Consejo de Indias
influyen por separado sobre estos países. A veces pɔr el
ministerio de Hacienda se dan órdenes que contradice
terminante el de la Guerra. A veces el de la Goberna
cion expide una real órden enteramente opuesta á una
carta - órden del de Gracia y Justicia; de todo lo que pon
drémos más de un ejemplo. Ordenes repetidas se han
dado ya por el de Hacienda para la centralizacion de los
fondos en una misma arca , y hoy es el dia en que nada
se ha cumplido sobre la materia , oponiéndose siempre
aquella Capitanía general , so pretexto que no se le ha
comunicado así por el suyo respectivo. Hoy mismo, acon
tece por una anomalía especial , que el nombramiento
1774

de la secretaría política de la Habana, en vez de hacerlo


directamente el ministro de la Gobernacion , como em
pleo unido al cargo de jefe superior de aquella Isla , y
como departamento donde reside en el dia todo lo perte
neciente a la Gobernacion de Ultramar, se hace al revés
por el de la Guerra , y para mayor extrañeza , baja de
aquel departamento la imposicion ó la orden de dicho
nombramiento a fin de que dé por su parte las suyas el
ministro de la Gobernacion. Deseariamos saber en qué
país del mundo pueden llegar á regularizarse y hasta
llegar á formar una administracion práctica semejantes
anomalías. Pues esta misma falta de unidad en la gober
nacion'suprema , respecto á estos países, se deja cono
cer mucho más en las tendencias y hasta en la letra de
los diferentes mandatos ú órdenes que para allí se ex
piden , habiendo repetidas ocasiones que hasta en su
particular redaccion hay una contradiccion manifiesta
con la especial legislacion allí vigente, produciendo to
do esto entre aquellas autoridades ciertos conflictos,
que si la prudencia sabe evitar á veces , acarrea otras
consecuencias graves, y cuando menos refluyen en des
doro del alto gobierno á cuyos diversos miembros se les
supone casi en desacuerdo. Sirva de ejemplo de lo pri
mero lo que ha tenido lugar con los últimos capitanes
generales que han cesado en el mando superior de la
isla de Cuba . Sabido es , que por la legislacion indiana
sus gobernadores quedan sujetos á un juicio legal o de
residencia, sobre todos los actos de su gobierno , por el
tiempo que lo han desempeñado. S. M. en este dia des
pacha por medio del Supremo Tribunal de Justicia la co
mision , y nombra el juez que en ella debe entender . El
buen sentido aconseja por lo tanto , siempre así se
1975

practicó hasta nuestros tiempos, que interin este juicio


no tocara á su conclusion , ni el propio Rey, ni persona
alguna, estaban en el caso de prejuzgar ó calificar á la
persona sometida á semejante fallo , porque entonces
inútil fué el nombramiento del juez , y más inútil aún
la residencia misma. A pesar de todo , al relevo de los
últimos capitanes generales de la isla de Cuba y Puerto
Rico, las reales órdenes por las que han cesado en sus
mandos, todas agregan ya : quedando S. M. muy satisfe
cha, etc. , reservándose S. M. utilizar sus buenos servi
cios, etc .; cláusulas todas que son puestas por personas
que no comprenden ó no han llegado á calcular lo que
este agrado ó desagrado de S. M. , lo que esta voluntad
ú propension del monarca a favor del mismo concausa
do, pueden obrar ó no en el ánimo del juez residencian
te ; y sobre todo, cuán demás está ya el fallo, cualquie
ra que sea, y que se ha de elevar al conocimiento de Su
Majestad , cuando tan augusta persona ó su Gobierno lo
han resuelto ya a priori sin conocimiento de causa . Su
prímase mejor este derecho de residencia ya casi inútil
segun hoy se practica, ó no se hagan semejantes califi
caciones en el caso de querer admitir siquiera la necesi
dad de las reformas. Cualquiera de estos dos extremos
seria un poco más consecuente que lo que hoy se eje
cuta entre tantas anomalías . Probada ya la necesidad
de esta unidad y centralizacion gubernativa para los ne
gocios de nuestras posesiones de Ultramar, no apetece
mos por ello esa centralizacion que mata , esa centrali
zacion extrema, vital sólo para gastos y empleados.
Abrazamos , sí , las doctrinas de la unidad , esa unidad
que activa, que fortifica , que proteje, que da el espíri
tu nacional; pero no esa centralizacion traspirenaica,
176

buena sólo para las instituciones del imperio y mucho


más que funesta para los hábitos, las tradiciones y las
tendencias de nuestra antigua monarquía . Por esto pro
ponemos que el [Link] de Ultramar reuna todos los
negocios que hoy tienen los de la Gobernacion , Comer
cio, Instruccion Pública, Marina y Guerra, pertenecien
tes á estos países, y que se entienda con los de Hacien
da y Justicia en los de su direccion completa. ¿ Y por
qué no sois más lógicos , nos dirán ? ¿ Por qué separais
lo de Justicia y Hacienda ? Lo primero , porque como la
justicia y su administracion es siempre una , tanto para
el pueblo español que está allende, como el de aquende,
con algunas leves excepciones en materias de esclavi
tud у otras de organizacion social , no encontramos uu
motivo para su separacion , y antes por el contrario ve
mos en esta medida esa asimilacion que quisieramos
existiera siempre en todos los ramos administrativos de
nuestra metrópoli y sus colonias. Otra razon moral en
contramos a favor de esta propuesta : nuestra nacionali
dad y el mejor espíritu público de estos pueblos con par
ticularidad el de Cuba. Es un consuelo hoy para estos
( aún á costa de exorbitantes gastos) acudir de tan lé
jos a la madre patria para mejorar las providencias de
sus inferiores tribunales, y dicho sea en prez y gloria de
nuestra magistratura , siempre aquí alcanzan la cumpli
da justicia que ellos proclaman, cualquiera que sea la
riqueza de sus opuestos y la gerarquía social de sus co
litigantes . No les mermemos , pues, estos diferentes cen
tros á donde pueden acudir con sus demandas. No em
botemos estos medios consoladores que como ténues
lazos de una completa hermandad , apenas restan ya
entre este pueblo y la Metropoli. No obstruyamos estas
1764

relaciones que por precision se forman entre los qre pi


den у los que otorgan , ya que harto se han cercenado
otras en estos tiempos (1 ) ! Tampoco queremos separar
la Hacienda , porque el sistema económico de la Penín
sula debe estar enlazado siempre con todos los pueblos
que de ella dependan , principalmente en todo aquello
que contribuya más á elevar o disminuir la prosperidad,
como los aranceles y demás derechos sobre su respecti
va riqueza (2) . Por esto no queremos separar tales nego
ciados de una mano directora ; por esto no queremos
que dejen de tener una uniformidad misma , en cuyo
principio vemos tambien el más elevado de nuestra na
cionalidad , y por esto no creemos discreto que se deba
agregar su peso á la balumba que ya debe gravar con
sólo los demás , sobre los hombros del funcionario que
sostenga más especialmente este departamento ministe
rial. He aquí los principios que tenemos presentes para
pedir, á más del Consejo de Ultramar, un especial mi
uisterio. Queda sólo en pié la objecion de su costo y de

( 1 ) Hace tiempo que se propone por algunos el establecimiento de


una sala o de un tribunal superior para ciertos negocios de alzada.
Nosotros admitiriamos uno de segunda instancia para los militares ,
pero no quitariamos la última súplica para los civiles, por las ra
zones expuestas y por otras que en su lugar expondrémos.
(2) Por no atenderse boy á esta uniformidad , rechazamos con un
derecho casi prohibitivo una produccion tan propia cual es la de
nuestros tabacos , y una nacion que por su fortuna cuenta el mejor
que se conoce en el mundo, no sólo se ve privada de este producto
sin favorecer ningun otro peninsular , sino que disminuimos las ar
cas del Tesoro con una rendicion menor de la que en ellas se debia
encontrar. Tenemos ya publicada una Memoria especial sobre el
ramo de esta produccion que pensamos dar a la luz pública ; y no
otros extremos nos proponemos probar en la misma. Esta obrita
salió á luz aquel mismo año .
178

las e conomías invocadas como el inconveniente princi


pal para su establecimiento, y de este inconveniente pa
samos á ocuparnos .
Desgracia es que en nuestra España, desde la muerte
del último monarca todas las economías hayan princi
piado por el sueldo de los auxiliares y porteros , en vez
de comenzar por el de los jefes ; siempre se han supri
mido plazas inferiores y se han multiplicado secciones
y oficinas. Curioso es que se trate con rigor al ministe
rio de Gracia y Justicia , á cuyos jueces no hay valor
para aumentar las pensiones de su decoro , y para otros
ministerios que no nombrarémos , no hay tasa ni medi
da en su lujo y esplendor. Tal vez por esta marcha se
nos oponga lo insostenible de nuestra propuesta , ha
biéndose ya creado de poco tiempo a esta parte el mi
nisterio especial de Instruccion Pública , cuyos sueldos
se lamentan , y. de cuya utilidad se duda. Esto ha sido
lo más grave que se nos ha replicado al proponer el que
hoy quisiéramos ver establecido. Pero nosotros respon
derémos bien sencillamente : ¿ porque se haya conocido
ser no tan conveniente la existencia del uno, deja de ser
indispensable y necesaria la creacion del otro ? Y cuen
ta , que cuando así nos expresamos , salvamos todos los
méritos del personal distinguido que hoy desempeña el
primero : hablamos en la hipótesis de la opinion , sin
entrar á sondear aquí el verdadero peso de este desva
necimiento sobre los frutos que haya dado ó pueda dar
semejante rueda. Nosotros , sin embargo , manifestare
mos sobre este ministerio de Instruccion Pública y de
Comercio , que jamás por hoy á nuestras ideas habrian
tenido sus negocios proporciones bastantes para formar
con sus dos negociados juntos un especial ministerio.
- 179

No del propio modo pensamos respecto a la importan


cia y gravedad que ya deben tener nuestros intereses
coloniales en la gran escala con que urgen ser atendi
dos los que contamos todavía en las cuatro partes del
globo. Por motivos tan fuertes , juzgamos , que si he
mos de ser ricos en nuestro interior y fuertes por nues
tras dos armadas, debe establecerse ya el especial mi
nisterio de Ultramar y suprimirse el de Instruccion Pú
blica , con lo que se orilla por completo la cuestion de
gastos y economías , si deben llamarse tales las que
una nacion deja de hacer á favor de su mayor grandeza
y prosperidad . Hasta lógica nos parece esta supresion.
¿ Quién mejor que el ministerio de Marina debe tener el
el negociado de comercio ? ¿ Cuál otro que el de la Go
bernacion , debe tener el de Instruccion Pública , ya se
atienda á la moral ó á la pública instruccion ? Nosotros,
pues , propondriamos un ministerio especial , á cuyo
cargo estuvieran todos los ramos de la Gobernacion ul
tramarina con todas las facultades que tienen hoy los
respectivos jefes de los demás ministerios . Queremos lo
que el mismo obispo Abad y Queipo , ya nombrado en
el artículo anterior, aconsejaba al Rey, diciéndole: «Dig
» nese V. M. poner el ministerio universal de Indias al
» cargo de un español que merezca la confianza de la
»nacion y sea capaz de desempeñar un cargo tan difícil,
» ordenando al mismo tiempo que el ministerio univer
»sal de Indias no tenga en cada ramo más facultades
»que las que tienen los otros ministros de la Península
ven sus ramos respectivos. » De intento nos valemos de
estas autoridades para que no se crea que nuestras
ideas reformadoras, que nuestras propuestas de mejora
sobre la gobernacion de Ultramar , son sólo hijas de un
180

empirismo estéril ó producto tal vez de un prurito vano


de llamar la atencion en época en que tanto se escribe
y en que se dan á la prensa tantos proyectos y teorías.
Aquí se ve que nuestras propuestas se han anunciado
ya en una época de inamovilidad y de principios políti
cos , muy distantes por cierto de los que hoy reinan.
Aquí se ve cómo estos hombres, a pesar de su posicion
y carácter , y á quienes no se puede inculpar la nota de
innovadores, aconsejaban entonces al monarca lo pro
pio que hoy pedimos y rogamos á la opinion , á las Cór
tes y al Gobierno de S. M. en obsequio de estos pue
blos. Pedímosle un sistema en vez de particulares opi
niones ; le aconsejamos los medios del acierto , en vez
de los actos de una administracion personal y ciega.
Esto fué lo propio que ya se propuso conseguir el gran
Cárlos III cuando en su ilustrado reinado se estableció
el ministerio universal de Indias , ministerio que dió lu
gar á la nueva ordenanza de intendentes de Nueva
España , y que fué para aquellos países el primer códi
go administrativo que conocieron , á semejanza del que
ya más perfecto y deslindado se dió en España á sus
gobernadores civiles en el año de 1834 , siendo ministro
de la corona el Sr. D. Francisco Javier de Búrgos . Al
frente de aquel ministerio universal , colocóse en 1814 á
D. Miguel Lardizabal , si bien en la reaccion de 1815 se
resolvió su abolicion por aquel espíritu partidario que
tanto distinguió al reinado del último monarca , y más
que para las Américas , para la triste España. ¿ Y cuá
les fueron hasta este dia los bienes que reportaron las
primeras de esta institucion indispensable ? El Sr. Za
mora , magistrado , no desconocedor de estos paises,
nos lo dice como compilador en su Biblioteca de legislacion
181

ultramarina : « Crecieron y se fomentaron en tan memora


» hle época más que lo que se habia obtenido en siglos .» Tal
es la eficacia de la accion y de la unidad , y tales son
los frutos que apetecen cor su establecimiento los hom
bres pensadores de la Metrópoli , y los que de aquellos
países pueden hacer oir hasta nosotros su débil clamo
reo (1) . —¿ Y á quién cometeriamos este ministerio es -
pecial , qué circunstancias exigiriamos del que rere
ciese á la opinion y á la Reina semejante honra? Este mi
nisterio pide un jefe especial, hombre metódico, de mu
cho pulso, de conocimientos vastos ; que á ser posible,
conociese por algun motivo la indcle particular de estos
pueblos; íntegro, digno , flexible ante sus verdaderas exi
gencias, conciliador entre sus encontradas ideas e intere
ses , reformador con tino , civil sobre todo. ¿ Y por qué?
Porque nuestras convicciones , que podrán ser erradas,
pero que parten de un sistema dado y de un plan com_

( 1 ) Hé aquí cómo se expresaba un corresponsal de la Habana al


periódico que habia en esta corte , el dia 6 de Febrero de 1847 , titula
do La Opinion . «Si el Gobierno de esta corte hubiera fijado su aten
»cion , decia , como debe fijarla siempre un buen Gobierno en las
vdesgracias que afligen de algun tiempo a esta parte á la isla de
» Cuba , quizá no hubiera permanecido indiferente á nuestros cla
»mores y frio espectador de los acontecimientos . Yo no sé por qué
»todos los que ocupan en España las sillas del poder, proceden de
nun mismo modo en cuanto pertenece á esta ísla.-- En vano espera
omos un dia y otro dia alguna medida auxiliadora y acertada que
otienda á favorecer nuestros intereses que tan ligados se hallan con
olos de la Metropoli ; en vano repetimos. Si alguna cosa pedimos,
vaunque vaya apoyada por nuestras autoridades , vuelve á esta para
nque informe el Capitan General , sin cuyo requisito nada puede
odespacharse : de modo , que la medida más justa y equitativa, de
» pende del mayor o menor talento de los Capitanes Generales, que
» por lo comun , son muy versados en la táctica inilitar , pero poco
» conocedores de lo que es la udministracion . Esto indica , si se
IL
182 -

pleto en la administracion , son, segun consignamos en


el plan de gobierno que más adelante propondrémos,
que el Gobernador de las Antillas mande con su carácter
militar las dobles fuerzas que allí se encuentren ; si
otro militar desempeñase á la vez el ministerio de Ul
tramar, los instintos guerreros del ministro, sanciona
rian siempre los del gobernador , y nosotros , para el
interior de estos pueblos, no deseamos la violencia, sino
la prevision : no la fuerza , sino la justicia : no la pre
vencion , sino la dignidad y la ley .»

Número 13.

Facultades extraordinarias, que para casos extraor


dinarios , y que no dan tiempo á consultas , se concedie
ron al Capitan General de la Habana en 28 de Mayo
de 1825 , y fueron reproducidas en real orden de 21 de

»quiere , que el Gobierno español confiesa su ignorancia , respecto


nde las cuestiones coloniales ; y esto , que es por demás vergonzoso,
»pudiera remediarse nombrando un ministerio especial de Ultramar,
»para cuyo cargo no faltarian ſhombres entendidos que poseyesen
» los conocimientos necesarios . No hay proyecto beneficioso para
veste país que logre un buen éxito , siempre que su resolucion de
»penda del Gobierno metropolitano , porque en idas y venidas tras
» curren meses y meses y perdida la oportunidad , se pierde todo.
» Si hubiese un ministerio de Ultramar , hubiese autoridades dedica
» das exclusivamente al cuidado de las colonias , y como para conse
»guir que la prosperidad de las provincias ultramarinas sea una ver
» dad que descanse sobre bases sólidas , es preciso que las colonias
nse rijan por medio de una economia politica más liberal y previso
»ra ; las autoridades indicadas , procurarian cump!ir con sus respec
otivos deberes , probando que es imposible que nuestro comercio
» ultramarino llegue á adquirir su completo desarrollo , sin que el
>
comercio nacional reporte iguales ventajas.»
-
183 -

Marzo y 26 de Mayo de 1834.—«Bien persuadido S. M.


» de que en ningun tiempo ni por ninguna circunstancia
vse debilitarán los principios de rectitud y de amor á su
»real persona , que caracterizan á V. E., y queriendo al
»mismo tiempo S. M. precaver los inconvenientes que
» pudieran resultar en casos extraordinarios de la divi
»sion en el mando y de la complicacion de facultades y
» atribuciones en los respectivos empleos , para el im
» portante fin de conservar en esa preciosa Isla su legiti
»ma autoridad soberana y la tranquilidad pública , ha
» tenido á bien , conformándose con el dictámen de su
» Consejo de ministros , autorizar á V. E. plenamente,
» confiriéndole todo el lleno de las facultades , que por
»las reales Ordenanzas se conceden a los gobernadores
» de plazas sitiadas. En consecuencia , da S. M. á V. E.
vámplia é ilimitada autorizacion , no tan sólo de separar
»de esa Isla y enviar a esta Península á las personas
»empleadas , cualquiera que sea su destino , rango, cla
»se ó condicion , cuya permanencia en ella sea perjudi
» cial ó que le infunda recelos su conducta pública ó
»privada , reemplazándola interinamente con servidores
» fieles á S. M. , y que merezcan á V. E. toda su confian
» za , sino tambien para suspender la ejecucion de cua
» lesquiera órdenes ó providencias generales , expedidas
» sobre todos los ramos de la administracion , en aquella
»parte en que V. E. la considere conveniente al real
»servicio , debiendo ser en todo caso provisionales estas
»medidas , y dar V. E. cuenta á S. M. Al dispensar á
» V. E. esta señalada prueba de su real aprecio y de la
»alta confianza que deposita en su acreditada lealtad ,
nespera , que correspondiendo dignamente á ella, em
» pleará la mayor prudencia y circunspeccion al propio
184

» tiempo que una infatigable actividad , y confia en que


» constituido V. E. por esta misma dignacion de su real
»bondad , en una más estrecha responsabilidad , redoblará
» su vigilancia para cuidar se observen las leyes , se admi
vnistre justicia , se proteja y premie á los fieles vasallos
» de S. M. , y se castiguen sin contemplacion ni disimulo
»los extravíos de los que olvidados de su obligacion y
»de lo que deben al mejor y más benéfico de los sobera
» nos, las contravengan , dando rienda suelta á sinies
»tras maquinaciones, con infraccion de las mismas le
»yes y de las providencias gubernativas emanadas de
vellas. Lo que de real órden comunico á V. E. para su
vinteligencia. -Dios etc.. Madrid , 28 de Mayo de 1825.
» - Aymerich. - Sr. Capitan General de la Isla de
» Cuba. »

Documento núm . 14.

En el Fanal de Puerto Principe, periódico que sale en


la capital del departamento central perteneciente al do .
mingo 23 de Junio de 1861 , se publicó el siguiente ar
tículo, firmado por una de las capacidades de la Isla, con
cuya antigua amistad nos honramos y que ha merecido
despues á S. M. el nombramiento de consejero de aquel
país , cerca del jefe supremo de la misma. Hé aquí su
contenido en comprobacion de lo que en el texto deci
mos : « La iguala del diezmo ( dice el ilustrado redactor
»de la prensa de la Habana en un artículo transcrito en
vel Fanal de esta ciudad el dia 13 del corriente ) siem
» pre ha sido un acto voluntario de los labradores, ¿ y ha
» dejado de serlo ? Esta es la dificultad que no resuelve
»aquel escritor y que conviene allanar para evitar per
185

wjuicios de muchísima consideracion. Segun la circular


vde la Administracion de rentas terrestres de 17 de Abril
»último , siempre que el contribuyente no se conforme
» con el tipo señalado por el recaudador, se procede en
ýforma á tasar los frutos y crias, y no habiendo acuerdo
ventre los tasadores, se nombra un perito por el juez lo
» cal ; y si el interesado no se conforma con su parecer,
» qué se hace ? Esto no se halla resuelto, al menos en
» términos expresos, y es demasiado importante el nego
»cio para dejarlo correr de esa manera. La contribu
vcion del diezmo siempre se ha pagado en especies . Así
vse observaba entre los judíos , y nuestra Santa Madre
» Iglesia la adoptó en los propios términos; las leyes es_
wpañolas no se hallan concebidas en otro sentido, y en
»la Península hacian los párrocos la recaudacion de sus
»respectivas feligresías, en las especies sujetas á ese
»pago. En esta Isla, por la extension del territorio y su
despoblacion , se introdujo la costumbre de arrendar por
» cuatrienos los productos decimales de las parroquias,
»y los arrendatarios subarrendaban en pequeñas frac
»ciones, ya á los dueños de las fincas ó á los especula
» dores á quienes convenia hacer ese negocio , sin que
»nunca hubiese creido nadie que debia ser preferido.
» Ahora se llama á los dueños, y si han de proceder libre
»mente , se les hace un beneficio ; pero si es forzoso que
»acepten , empeorarán considerablemente su suerte,
» tanto, que en vez del diezmo pagarán el quinto y algu
»nas veces mucho más. Esto no es exageracion ; porque
»segun carta transcrita en el precitado artículo de la
»prensa, á cada veinte gallinas se le calculan cien pollos
» á dos reales uno, que equivalen á estimar en diez rea
w les fuertes el producto de una gallina que sólo vale
186

»cuatro . A peso se arriendan aquí las mejores vacas, sin


» cobrar nada por las tierras de la bacienda en que se
» mantienen : ¿ y cómo ha de estimarse en diez reales el
» producto de una gallina ? Esto no puede ser, choca y
ves tan grande la lesion , que nadie dejará de calificarla
» de enormísima. Lu mismo sucede con todos los otros
» cálculos, y he oido que aún se trata de cobrar rediezmo
»por la mejora que adquieren los ganados empotrerados;
» los ganados que han pagado el diezmo , que pagan el
» derecho de consumo , el municipal , etc. , y que tienen
» además que competir con el ganado extranjero que por
» vía de proteccion se introduce en la Isla libre de dere
» cho ; ¿ y cuál será el resultado ? la ruina de los propie
» tarios : ¿ y cuál puede ser el remedio ? dejarlos en li
» bertad de rehusar la iguala y pagar en especies. Asi, y
» sólo así se cortarán abusos , no siendo de temer que
» ningun propietario deje de aceptar una iguala racio
» nal , porque todos temen las vejaciones inherentes á la
» fiscalizacion á que quedan sujetas las fincas que pagan
» el diezmo en especies. Forzoso es por tanto que se haga
» la declaratoria conveniente sobre la libertad del con
»tribuyente, para aceptar ó repeler la iguala que se le
» proponga. La mente de los empleados de Hacienda, se
» gun lo publica el redactor de la prensa y debe esperar
» se de su celo y rectitud , nunca ha sido gravar al ve
» cindario ; pero de hecho resulta que primero los dele
»gados hicieron subir mucho la contribucion, y que los
» actuales comisionados tratan de elevarla de una mane
»ra gravisima , principalmente si se ha de pagar en plata
ven un tiempo en que tanto escasea el dinero , y en que
vno hay especie que tenga pronta salida, ni aún por los
» precios más infimos. La riqueza de la isla de Cuba ha
1817

» sido muy exagerada : el lujo es grande, pero los empe


Ȗos son mayores, y la situacion actual de todos los pro
»pietarios, sumamente crítica y comprometida. Si quie
vre averiguarse cuál es la verdadera riqueza , respétese
» la libertad de hacer la paga en metálico ó en especies ,
» seguro de que nada perderá la Hacienda , porque cuan
» do un dueño rechace una iguala racional , sobrarán es
» peculadores que la hagan , como ha sucedido siempre .
» -Francisco de Iraola . »
Hasta aquí el artículo : viniendo ahora á las corres
pondencias privadas , único vehículo de conocer al pre
sente la opinion de aquel país , hé aquí lo que se nos
escribia entre otras cosas en comprobacion de cuanto
decimos en el texto , con fecha 21 de Marzo de este año :
«Las contribuciones que decreta el señor Intendente de
» la Habana con más desembarazo que un ministro des
»pótico parapetado tras los nuevos reglamentos del
» diezmo, son terribles . El diezmo se cobra aquí en pla
» ta , y este año adelantado y por la tasa que hacen los
»administradores amenazados de perder su destino ,
» si no dan todo el dinero que necesita el jefe. El mes
» pasado fueron separados seis administradores, y es for
»zoso que lo sean todos, porque no puede menos que
» decaer la renta , cuando nada tiene valor. Diga usted
vestas cosas en España y nadie las creerá ; lo primero
» porque no les conviene , y lo segundo porque no hay
» hombres bastante instruidos en asuntos mercantiles,
» para poder apreciar el influjo que la situacion actual
» del globo ejercer sobre la isla de Cuba. Esta no tiene
» más producto que el del azúcar , y todas las nacio
» nes la rivalizan , y al paso que los respectivos gobier
»nos las ayudan , el nuestro nos impone cargas verda
188

» deramente insoportables , y al cabo sucederá con el


» azúcar lo que ha sucedido con el café , que ya se aca
»baron los cafetales en el distrito de la Habana , donde
» şe consume hoy el café del Brasil . ¿ Sabe V. por qué?
»Los buques americanos que traian la harina se lleva
» ban el café , y despues que ha cesado el comercio de
» la harina no hubo quien sacara el café , y fué necesa
»rio convertir los cafetales en potreros. En España no
» habia harina , allá ertraba la americana libre , y se
»traia luego á la Habana. Estos hechos no pueden ne
» garse, porque existen las reales órdenes en que se per
»mitió la introduccion de harinas libre de derechos en la
» Península, primero por un año, luego por otro y luego
» por otro , y mientras tanto aquí no podia entrar sin pa
vsar por el filtro de la Península . Pues mire V. , lo mis
»mo que con los cafetales va á suceder con los potre
vros , porque el Gobierno dispensa una proteccion ili
smitada á la importacion del ganado extranjero, al mis
»mo tiempo que agobia el del país , que no pudiendo
» competir desaparecerá. Escriba estas cosas, que al cabo
» de aquí á mil años , es probable que se gobierne alli
»de otro modo , y entonces dirá el curioso que lea sus
» papeles con grande admiracion , que en Vitoria habia
»un hombre superior á las ideas de su siglo. »

Documento núm . 15 .

La propia censura cometida en Cuba á los Goberna


dores , dejó correr los siguientes párrafos de cierto ar
tículo firmado por D. Manuel de Monteverde, en el que
se hacen estas afirmaciones contestando á otro artículo
del Sr. R. G. A. que defendia las nuevas disposiciones
189

de la intendencia acerca de la contribucion decimal .


« Quién ha pagado hasta hoy los diezmos con arreglo á
»los productos verdaderos ? Nadie, Sr. R. G. A.: ningu
»no , porque todos hemos pagado por esta contribucion
» diez , veinte , treinta , cincuenta , ciento y doscientas
»veces más de lo que debiamos. Para saber la relacion
»exacta y legal de la suma que hemos satisfecho por
»diezmo con el verdadero producto imponible de nues
» tras fincas, no basta la confianza propia ni la gallardía
»de decirlo : se necesita algomás. Aunque cuestion de
» economia rural y contabilidad , no basta sobresalir en
»la teoría de los números , saber pasear los lindes de
» una heredad , ni consumir sus frutos. Por más que los
»diezmos sean hoy un ramo de la administracion de
»rentas , como antes que eso son un instituto. legal y
veconómico, no basta para determinar aquella propor
» cion , conocer el mecanismo del arte reglamentario ni
» saber de coro sus disposiciones : no basta tener la fe y
»el instinto de su destino , ni toda la ciencia rentística
»de un Casimiro Perrier ó un Salaverría : sin ser tanto,
»son los diezrzos algo más que eso : envuelven un pro
»blema teórico y práctico á la vez de ciencia y expe
»riencia ; pero de una ciencia y experiencia , de una pe
» culiaridad especial , que no se adquiere en los bancos
»de las aulas , ni en el pupitre de las oficinas. De los
omúltiplos y complexos térmiros y elementos del pro
» blema, no poseen estas á fondo sino dos : el tipo y el
» cariño del impuesto. Para comprender esa relacion
» justa de la contribucion decimal con el producto im
» ponible de cada finca , es menester por un lado cono
» cer la indole de las diversas clases de predios de nues
»tra pequeña y grande agricultura , el capital raíz mue
190

» ble y semoviente que demanda cada una , su uso y


durabilidad : saber de veras todas las operaciones agrí
»colas y pecuarias , y seguirlas dia por dia , hora por
»hora , con los ojos de la cara y los cálculos del enten
» dimiento , con el sudor del cuerpo y las angustias del
u bolsillo , .y sumando todos estos dolores y molestias y
veste gasto y desgaste , incesantes a la luz de una ex
»perimentacion directa y de una severa contabilidad,
» deducir el coste inmediato y ulterior de cada cosecha,
» y la pérdida que cada cultivo, que cada trabajo impri
vmen lo mismo al terreno en su fondo de fertilidad, que
vá los esclavos y animales que lo hacen , en su vida,
»vigor y resistencia, y el consiguiente demerito de
»cada especie , en un período determinado. Con estos
» datos, es preciso conocer los riesgos y contingencias
» de cada estacion , ora para las plantas, ora para los
» ganados , y acerca de estos tener sobre el alma el cos
» quillo de los quebrantos habituales del gusano , los
» gibaros , las sequías y los ladrones : y por el otro sa
» ber poner en platos limpios , bien limpios, los produc
»tos en peso y cantidad de cada finca, conforme á la ca
»lidad de ¡ los terrenos , á su abundancia ó pobreza de
» aguas y á las especies , ya vegetales , ya animales, que
» constituyan la base de la explotacion : los gastos de
» manipulacion , refaccion , habilitacion y administracion
» necesarias para crearlos y llegar á ponerlos en con
»dicion mercantil y presentarlos despues en el merca
»do:: por último , los gravámenes que afecten las fincas
» y sus productos , ora naturales , ora sociales , ora po
» líticos , ora fiscales; y combinar todos estos datos, nú
»meros y resultados positivos y negativos , para poder
» rijar el verdadero costo de produccion de cada cosa; la
..191

prenta legítima de cada capital con relacion á su cali


» dad y sus riesgos , y al valor corriente del dinero en
» la época , y ajustando despues este costo al patron de
» los precios de la plaza , balancear la cuenta y sacar la
» pérdida ó ganancia del agricultor ó ganadero. Así lo
vejecutamos nosotros en los « Estudios prácticos que
vnos propusimos de las condiciones económicas de la
» industria pecuaria , y algunos ramos de agricultura
ven el distrito de Puerto Principe » , que publicamos en
vesta misma imprenta el año de 1856, demostrando con
» datos irrefutables que en vez de dejarnos ninguna de
wnuestras fincas utilidad alguna líquida , y por obra y
» efecto inmediato de nuestra industria , nos traian pér
» didas, y que el diezmo de nuestras crianzas , calculado
»como corresponde y lo manda lo mismo la ley deci
umal, que la municipal sobre el producto líquido , lim
»pio de nuestras crias, ascendió en una de las fincas
» que fueron objeto de nuestro estudio , á la monstruo
» sa proporcion del 183 por 100 (página 16) ; pero no
»pudiendo condensar ni reasumir en un artículo de pe
vriódico todos los raciocinios y cuentas de un libro
»como aquel , omitimos la larga demostracion y referi
umos á él al Sr. R. G. A. y á todo el que de buena fe
» crea en nuestras utilidades . .

» Esto deciamos el año de 1856. De entonces acá , en


»lugar de haber aflojado la dura tirantez de las relacio
» nes de los gastos con los productos de nuestras desdi
»chadas industrias , se ha aumentado en una despro
» porcion todavía más onerosa al hacendado , porque si
» es verdad que los precios del ganado , del azúcar y
»menestras ha subido algo respecto de los corrientes en
» aquel año, tambien lo es que el de la mano de obra es
192

»clava y libre, ha crecido excesivamente , anulando y


» haciendo irrisoria la diferencia de los precios. En aquel
» escrito están cargados los salarios á 12 pesos , y hoy
»nos cuestan de 20 á 25, y como todo se ha encarecido
»por una consecuencia del alza loca de la mano de obra,
»que es la que lo hace todo , y el interés del dinero no
»ha bajado de su curso del 12 por 100 , resulta que lo
»que allí pusimos por capitales de compra , por refac
»cion, habilitacion y administracion de nuestras fincas,
»ha duplicado su guarismo y elevado al duplo los inte
» reses y salarios entonces calculados, manteniéndonos
ven el ruinoso statu quo que presenta aquel concienzu
»do trabajo , y tiene razon el Sr. R. G. A. al asegurar
» tan enfáticamente en su escrito «que hasta hoy nadie
»ha pagado el diezmo con arreglo á los productos ver
»daderos » ; porque hemos pagado mucho más de lo jus
»to. Sí, Sr. R. G. A. : hemos pagado por lo comun diez,
wy aún veinte, y treinta , y cincuenta, y ciento , y dos
» cientas veces más de lo que correspondia ; porque so
»bre la decimacion desproporcionada que se nos exigia
»del producto bruto de nuestras crias , como si ellas nos
» hubiesen caido de las nubes por in puro don provi
»dencial, sin gasto ni trabajo alguno de nuestra parte,
» se nos cobró tambien, y en la misma ilegal proporcion
»y contra el tenor expreso del artículo 26 del reglamen
»to del ramo, diezmo de las viandas y menestras que
» cada hacendado siembra, no para especular, sino para
»mantener los esclavos y asalariados que le ayudan en
»las multiplicadas faenas de sus fincas , frutos que no
» debitan cosa alguna á aquel impuesto ; porque como
» deciamos en la nota 23 del segundo estudio de los dos
ȇ que nos hemos referido, solamente deben pagarlos
--
193 -

»de esos frutos menores aquellos prédios que tengan


por objeto principal de su explotacion el comercio de
»dichos frutos , como los sitios llamados de labor en la
» Vuelta-arriba y estancias en esta jurisdiccion , y no los
»que como los ingenios , vegas y haciendas , y potreros
»de crianza , dan otro giro y produccion principal á su
vindustria ; pues así lo declara aquel artículo y con so
»bra de razon , porque no siendo ni los panes de azúcar,
»ni los manojos de tabaco ni los ganados , pura y gra
» tuita obra de la naturaleza , sino de ella , del arte , del
» trabajo y los capitales unidos, que crian y elaboran los
»unos , y cuidan , alimentan y conservan los otros , y
» pagando por ellos el hacendado y tambien por las vian
» das y menestras , como han tenido que hacerlo mu
»chos , porque los antiguos rematadores y los colecto
»res que les sucedieron , se los ponian en cuenta para
»su pago en especie ó en el valor de sus igualas, resul
» taba que se los cobraban dos veces , una directa y otra
»indirectamente : diezmo de las viandas y diezmo de los
»ganados , en cuyas carnes , como en las moléculas del
» azúcar y del tabaco , está en cierto modo incorporada
»la sustancia de esos frutos que hubieron de consumir
» en su alimentacion los operarios de unas y otras fin
» cas, para poder conservar la vida y las fuerzas nece
»sarias para cultivar y elaborar unos aquellos produc
» tos industriales , y cuidar, apacentar, curar y defen
»der otros las crias de la reproduccion natural , objeto
»principal de la industria ganadera , y sobre las cuales
»carga exclusivamente , ya que tal es su desgracia , la
» contribucion decimal . Y no bastaba, parece , á satisfa
» cer las simpatías fiscales del Sr. R. G. A. esta deplo
vrable situacion de nuestra malaventurada y antifrásti
194

»ca grangería : era poco pagar tantas veces más de lo


»justo , que eramás cómodo , más útil y más fácil para
»los buenos agentes de la administracion recibir lim
»pias de polvo y paja bucnas onzas de oro , y despachar
vel enojoso negociado del diezmo con un par de firmas,
»que no la infernal behetría de haber de recolectar, po
»ner en depósito y vender las especies diezmadas; que
»de para el rústico campesino la silvestre tarea de an
» dar á caza de animales y de entrojar frutos , que el em
» pleado de rentas no debe tener otra hacienda que su
»mesa , ni otro instrumento de recoleccion que su plu
»ma ; é invocando y confundiendo el Sr. R. G. A. la sa
» grada imágen y la alta y respetable autoridad de la ley
» con los meros hechos de la administracion , como son
»las órdenes del superior inmediato que si ligan al su
»balterno como deben, no nos obligan á nosotros mien
»tras no reciban la sancion soberana que las haga man
vdato legítimo y general , pretende , - ; lo que puede un
verror aún en un bello carácter ! -- pretende sostener la
vinsostenible teoría de que desde que se dictaron en Di
» ciembre último á las administraciones subalternas, por
» la general de Rentas terrestres , las órdenes para la
» recaudacion directa del diezmo , y el encargo de pro
»curar reducir la decimacion á igualas en dinero , habia
»quedado transustanciada la obligacion primordial y
» constitutiva de las especies que da Dios y pide la ley
val criador , al metálico que no le produce la tierra , y
» que aquella le deja en libertad de ofrecer ó no , y que
whoy menos que nunca puede exigirsele obligatoria
»mente , entorpecidos como están todos los cambios por
»la crisis mercantil que aflige la Isla, y para él más que
»para ninguno otro industrial, por la ruinosa compe
195 -

»tencia que le hace en los principales mercados de su


» fruto el ganado extranjero á que en un dia de alarma
né inquietud sobre la subsistencia pública en el princi
» pal de sus artículos , alarma é inquietud preparadas de
» muy atrás con rara habilidad y abuso de la paternal
» solicitud del Gobierno , por el monopolio hubieron de
» abrírsele de par en par los puertos de la Isla , con una
»absoluta franquicia de derechos, sin ocurrir en medio
»de las congojas de la pública tribulacion , que el ga
» nado del pais sufria tantos gravámenes y que la equi
» dad y aún la misma necesidad á que se atendia , de
»mandaban por lo menos , ó levantárselos en masa y
» desde luego , ó imponer á su competidor la carga de
»haber de satisfacer a las cajas del Estado lo que sien
»do nacido y criado como el nuestro en el suelo cu
»bano , hubiera tenido que pagar á los fondos públicos,
»para llegar á existir y poder rivalizarle en el consumo
»de sus habitantes ; porque lo demás era , como ha su
» cedido, sin quererlo ni preveerlo la Administracion su
» perior, sacrificar la produccion nacional á la extran
» jera, constituyendo un formal privilegio á favor de esta
» contra aquella, y lo que es más todavía , contra el prin
»cipio de justicia , que en la competencia de productos
»de toda procedencia y origen reclama para los nacio
»nales , por lo menos , la igualdad ante el impuesto con
vlos más favorecidos . »

Documento núm . 16.

Hé aquí la comunicacion que sobre esta materia di


rigimos , aunque sin fruto, á su sucesor el Sr. general
Serrano .
-
1

196

« Excmo Sr. : Dos satisfacciones pueden tal vez caber


me elevando á V. E. el adjunto libro : el honor de que
sus humildes páginas pudieran merecer, su inteligente
atencion y que sus datos y noticias sobre el cultivo del
tabaco habano y su riqueza , como mis opiniones al con
siderar su producto cual un objeto del arancel nacional,
pudieran tener algun eco en el pensamiento que me
dicen ocupa á V. E. de dar a esta produccion toda la im.
portancia que por su especialidad merece en el mundo,
y el nuevo rumbo económico que ya le señalan el tiem
po y las ideas , para aumentar las rentas de la Metrópo
li y que esta compense con un sistema , libre de enve
jecidas trabas sobre esta industria , los consumos á que
está obligada á pagarle la hija por los frutos y produc
ciones que la madre le envia.
Jefe yo de Administracion un dia, y no sólo en la Go
bernacion sino en la Hacienda ; viajero despues por
toda esta Isla por las circunstancias á que me refiero
en su dedicatoria al Sr. Duque de Tetuan encargado
entonces en el mando superior de este país ; empleado
despues y hacendado y propietario en esta misma loca
lidad , difícil seria encontrar opinion más robustecida
por la conciencia y el estudio , por la teoría y la prác
tica , sin que desde entonces acá se haya disminuido
esta conviccion , ni tenido más que nuevos motivos y
razones para abogar por el triunfo de estas ideas , en
cuyo trabajo fuí alentado por la benevolencia de la
prensa peninsular y la de estadistas, de algunos de los
que encontrará V. E. su asentimiento en el prólogo de
este libro .
Años despues de escrito , en la segunda vuelta ai
poder del Sr. Bravo Murillo , cuando este hombre pú
197

blico principió á fijar su mirada sobre las rentas del Es


tado , y nombró una comision que reuniera datos sobre
la especial del tabaco para resolver sobre la posibilidad
de su desestanco , á aquella comision fué á parar mi
humilde libro , si bien todo esto no tuvo algun resulta
do por las circunstancias que aceleraron la caida de
aquel ministerio. Hoy mismo me lo pide desde San Luis
en esa parte Occidental la comision de Filipinas encar
gada del estudio , del cultivo y beneficio del tabaco en
esta Isla , y fines más altos que los de una puerilidad
personal me impulsan hoy á pasarlo á las manos de
V. E. por el conducto respetable del Sr. D. Ramon
Acha, tan ilustrado y entusiasta por nuestras mejoras,
toda vez que se me ha asegurado que entra en la Ad
ministracion superior á V. E. ocuparse de los grandes
destinos de este país comercial , preparándole cierta
crísis saludable en el valioso ramo de su singular ta
baco .
¡ Plegue al cielo que V. E. apresure para su mejor
nombre este dia feliz , en cuyo sol se podrá borrar sola
mente del libro adjunto el fatal aunque expresivo epi
grafe de su frontispicio , pero que mientras, quisiéra
mos poderlo fijar con letras gigantescas en las puertas
mismas de nuestro ministerio de Hacienda. ¿Qué pueblo
tiene el mejor tabaco del mundo ? España : ¿Qué pueblo lo
fuma peor que ninguno? España . - Dios guarde á V. E.
muchos años. Puerto Príncipe y Noviembre 3 de 1860.
--Miguel Rodriguez Ferrer.
5 NO 64
1934
CHIVERS

También podría gustarte