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Suzy

Carlos Malo de Molina

Nacido en Cádiz, España. Escritor, empresario, asesor y analista político.


Presidente y fundador de Consultores Internacionales de Marketing
Político, Sigma Dos Internacional y Green Valley Panamá.
Con Sigma Dos, fundada en España en el año 1982, ha publicado más
de 5.000 artículos y estudios de opinión en los principales periódicos y
revistas de España, así como en otros países. Ha publicado columnas de
opinión política en los principales periódicos y revistas de España y de
países latinoamericanos. Actualmente columnista habitual en El Nacional
de Venezuela.
Como asesor y analista político, en España ha asesorado a muchos políticos
de distintos partidos e ideologías, desde Santiago Carrillo (Secretario
General del PCE) a Jose María Aznar (expresidente del gobierno español).
En Panamá fue asesor del expresidente Martin Torrijos. Actualmente
asesora al presidente de República Dominicana, Danilo Medina y a la
oposición venezolana en el proceso de transición democrática, así como a
otros dirigentes en distintos países latinoamericanos.
Proactivo, en búsqueda constante de nuevas oportunidades para el
desarrollo personal y profesional, ecologista y con un fuerte sentido
altruista.
Es autor de: “La conducta sexual de los españoles” (1988), “Luces y
sombras del poder militar en España” (1989), del libro de humor “Como
ser infiel sin que te descubran” (1990), “Los españoles y la sexualidad.
Informe Malo de Molina” (1992), “Así será España en 1996. Tendencias
para un año de cambio” (1996), “Ellas” (1997), “La tercera Vía en España”
(1999), “Ocho años que cambiaron España” (2004), “Suzy” (2009) y “El
Mercado de las Ideas” (2020).
Carlos Malo de Molina es creador de los conceptos: Mano invisible de la
sociopolítica y el mercado de las ideas; Tiempo real cero; Supremacismo
ideológico, cultural y religioso; y Dictablanda mundial.
Carlos Malo de Molina

Suzy

Santo Domingo, República Dominicana


Agosto, 2020
SUSY

Autor:
© Carlos Malo de Molina

Primera edición: enero 2009


Segunda edición: agosto 2015
Tercera edición: agosto 2019
Cuarta edición: agosto 2020

Diagramación:
Yissel Casado

Diseño de portada:
Enrique Read

Impresión:
Impresora Editora Manatí
editoramanati@[Link]
Tel.: 809-760-2000

ISBN: 978-9945-454-60-4

Impreso en República Dominicana


Printed in Dominican Republic
CONTENIDO

CAP. 1. Viaje a Brasil: orgía aérea improvisada.........................9

CAP. 2. Pleno de Charlie: Suzy y Poliana adoran su sexo.......37

CAP. 3. Putas por unos días: Alberto caza a Suzy...................59

CAP. 4. Volando a España: nueva vida, nuevas


experiencias sexuales.................................................95

CAP. 5. Pasión en Madrid y el empeño por sacar a


Marisia de la prostitución.......................................137

CAP. 6. En el ático de Alberto: juegos eróticos


en la piscina............................................................165
7
CAP. 7. Disfrutando en Barcelona: sexo, música... y
compromiso...........................................................193

CAP. 8. Placeres en Panamá: buenos amigos y una relación


armoniosa con Alberto............................................225
VIAJE A BRASIL:
ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

L
legué a Brasil en busca de sexo. Es difícil explicar por
qué una pulga como yo vive obsesionada por algo que
no siente. No me entendáis mal, siento mi sexualidad
femenina (como hembra), pero no la desarrollo como la de los
humanos, es instintiva, sólo activa en determinados períodos
del año y carente de toda sofisticación. Mi juego erótico es pri-
mario, nada racional y, por lo tanto, ausente de todo atractivo
y complejidad intelectual.
Claro que, más difícil es explicaros por qué me puedo
comunicar, hablar e incluso escribir, ni siquiera yo lo sé, pero
si hay alguna razón que lo aclare a lo largo de mis escritos os la
intentaré trasladar; es posible, incluso, que juntos la podamos 9
descubrir.
En el fondo, lo único importante es que las cosas son así,
pero no os asustéis, no conozco ninguna otra pulga ni ningún
otro animal, a excepción del ser humano, que tenga estas atrac-
tivas características. Por eso me interesa y, como decía antes,
me obsesiona la sexualidad humana.
CARLOS MALO DE MOLINA

Pero no quiero aburriros con filosofía barata y empiezo


por contaros que estoy en Redençao, una nueva ciudad brasi-
leña situada en el sur de Parà. Vengo de Londres transportada
hasta Río de Janeiro por Henry, un joven inglés guapo y alto.
Soy una pulga femenina y feminista, y aunque me atraen
en sobremanera los varones, pues una polla es lo que más me
gusta en el mundo, no me gusta convivir con ellos, me siento
mejor entre las mías. Pero para viajar no he tenido más reme-
dio que utilizar a Henry, que siendo guapo está poco dotado y,
en este asunto crucial, es lo suficientemente guarro para poder
viajar sin que los aseos tan acostumbrados en la mayoría de los
humanos, pudieran atentar contra mi vida.
A Henry lo venía observando y cumplía con el prototipo
medio de inglés con 19 años, que se bañan una vez a la sema-
na, los sábados (no hablemos de ducha), y eso si le pilla en
casa. Viajamos acompañados de Charlie y William, amigos y
compañeros de la Universidad de Oxford, que aprovechando
unas breves vacaciones después de los exámenes cuatrimestra-
les de la facultad de derecho, viajaban a Río de Janeiro para
vivir sus carnavales.
A comienzos del siglo XXI la vida de una pulga de estric-
ta vocación femenina es muy complicada; y más si tenemos
en cuenta mi doble condición de escritora y de estar abruma-
da por el sexo; pretendiendo dejar constancia del funciona-
10 miento más dinámico, diverso y sofisticado de la sexualidad
humana.
Las mujeres de hoy en día, y sobre todo las más jóvenes,
se asean permanentemente, se duchan más de una vez al día
y asean su coño varias veces. Si follan o se masturban, su fre-
cuencia puede resultar excesiva y muy peligrosa para mi vida,
por lo que me he convertido en una reina de la previsión, del
VIAJE A BRASIL: ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

cálculo y de la huída, y así he conseguido disfrutar y vivir estos


últimos años, eso sí, con un gran estrés que en el fondo pienso
que me aporta un grado más de morbosidad a toda esta expe-
riencia.
A esto hay que añadirle la manía que les ha dado a todas
las jóvenes por depilarse; así, lo que fue el principal escondite
de gran parte de mis congéneres, queda casi destruido. Afor-
tunadamente decoran de forma muy estética su buceta y su
pubis con preciosas figuras fantasiosas o geométricas, con pelo
muy cortito y de tamaño muy escaso, pero en el que todavía
una pulga (como es mi caso) de un tamaño de entre 2 y 3 mi-
límetros se pueda esconder no sin cierta dificultad. He perdido
en cierta medida el bosque, pero todavía tengo un pequeño
jardín en el que guarecerme.
No obstante, esta moda depilatoria tiene también su ven-
taja, porque las mujeres que mantienen toda su frondosidad
dedican especial esmero y cuidado a su pubis. Debido a los
riesgos que acarrea y el furor por la higiene utilizan champús,
jabones y productos especiales, transformando las históricas
abluciones en una verdadera guerra química.
Alguna vez, porque me coge dormida o despistada, he
conseguido salvarme de un torrente de agua, pero he tenido
la suerte de que en estas escasas y horribles ocasiones, tres en
mi vida, en ninguna había ningún producto añadido, lo que
11
hubiese sido fatal para mí.
Con los tipos no hay problema, ya que todavía a pesar
de la moda metrosexual, es muy raro que se afeiten el pubis, y
los que no, aunque se duchen, con menos frecuencia que las
mujeres, en casi ningún caso tienen especial obsesión por la
utilización de productos químicos.
CARLOS MALO DE MOLINA

Es verdad el refrán de que ‘Dios aprieta pero no ahoga’, y


a la vez que la depilación generalizada de coños ha aparecido
la curiosa costumbre de tatuarse la parte inferior del vientre,
alrededor de sus misteriosas cavernas, florecitas, nombres, ani-
males y otras composiciones estéticas.
El tatuaje está cargado de simbolismos, desde obedecer a
una cuestión simplemente estética a ser un sinónimo de rebel-
día, de pertenencia a una banda o a un ejército.
El origen del tatuaje es muy antiguo, se han encontrado
muestras en algunas momias y en pueblos remotos como los
Escitas en Asia y los Incas en América. En un principio, el
tatuaje estuvo vinculado con el pensamiento mágico-religioso
y la creencia de la vida más allá; después fue empleado para
asustar a los enemigos en los campos de batalla; los griegos se
tatuaban serpientes, toros y motivos religiosos, y, al igual que
los romanos, utilizaron esta técnica para marcar a los prisione-
ros. La expansión de la Iglesia Católica desterró esta práctica
por considerarla sinónimo de idolatría y superstición.
Los tatuajes son de color generalmente oscuros, con bas-
tante presencia de negro, y con un suave relieve que lo convier-
ten en un magnífico escondite. Como último recurso siempre
queda las melenas, que son auténticos bosques en los que las
operaciones de limpieza son fácilmente detectables.
Un agresivo lavado de coño o de polla puede venir en
12 cualquier momento, pero no del cabello que tiene sus horarios
y su frecuencia generalmente predeterminados. En todo caso,
antes de su ejecución una persona tiene que realizar determi-
nados preliminares que te ponen sobre aviso y facilitan de esta
forma la huída.
En el viaje de avión, Henry y William se sentaron juntos
y Charlie en la fila de delante, al lado del pasillo derecho; en
VIAJE A BRASIL: ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

el asiento próximo entre él y la ventana se sentó una brasileña,


de altura media, con unas buenas tetas operadas, de veintidós
años. Por lo que me pude enterar por la conversación que rá-
pidamente entablaron la chica se llamaba Suzy, era residente
en Londres y trabajaba en un Burger King. Dadas las pocas
posibilidades de rollo que había en el entorno del cipote de
Henry, me trasladé de forma coyuntural a los asientos delan-
teros, entre el asiento de la ventana y su reposa cabezas, con la
perspectiva de poder apreciar un buen polvo aéreo, con todo el
morbo que encierra la dificultad de hacerlo con todo el pasaje
presente, sin que se dieran cuenta.
Aunque había ya viajado en avión, nunca tuve esta opor-
tunidad. En una ocasión, transportada en el moño de una
prima lejana de Lady Di, pude ver la película Emmanuelle en
un DVD casero, película que tengo por excelente. En una de
las secuencias Emmanuelle, en un viaje de vuelta a casa con
su marido se queda dormida en el asiento, cubierta con una
manta de la British Airways, ligeramente recostada, cuando
de repente se la acerca un hombre, la acaricia suavemente y al
poco tiempo, con la complacencia de ella, la coge en sus brazos
y la transporta al servicio donde, de manera directa, la folla
provocándola un magnífico orgasmo.
Recuerdo también una noticia que leí en el periódico.
Coincidieron en la zona business del avión un ejecutivo y
una ejecutiva que no se conocían, de distintas compañías, en 13
asientos contiguos. Ambos se dieron al whisky y en animada
conversación hasta perder las referencias, de tal forma que en
breve plazo de tiempo empezaron a follar sin importarles la
presencia del resto de viajeros, e incluso no pararon sus juegos
eróticos llenos de expresividad, movimientos y jadeos a pesar
de la repulsa de los miembros de la tripulación.
CARLOS MALO DE MOLINA

Esta historia terminó francamente mal, ya que creo re-


cordar que viajaban en una conservadora compañía que dis-
puso las cosas para que al tomar tierra en el aeropuerto, los
improvisados juerguistas fuesen detenidos al bajar del avión,
en presencia de sus cónyuges e hijos que les estaban esperando.
Ni que decir tiene que sus nombres, junto a su historia, reco-
rrieron el mundo.
Como parecía que la conversación de Charlie y Suzy avan-
zaba lentamente y me encontraba cansada por los preparativos
del viaje, aproveché para echarme un sueñecito, hasta que un
movimiento brusco del avión me despertó. Volví mi atención
hacia los chicos y vi que la cosa se estaba poniendo intere-
sante. Charlie estaba arrinconando a Suzy contra la ventana,
besándola con fuerza e introduciendo su lengua en su boca,
deleitándose con el diferente sabor de saliva. Todo parecía que
Charlie estaba anticipando el más agradable y potente sabor de
un delicioso coño mientras que su mano lo palpaba introdu-
ciendo superficialmente dos dedos, apretando suavemente con
ellos el clítoris, a la vez que recorría los primeros milímetros de
entrada a su cobijo. Henry y William observaban envidiosos,
con discreción y algo excitados.
Suzy retiró la mano húmeda de Charlie, cambió de posi-
ción, lo situó a él recostado sobre la ventana mientras seguía
besándolo. Charlie introdujo sus dos dedos mojados entre los
14 labios de ambos y así pudo apreciar su sabor; mientras Suzy
puso su mano sobre su bragueta para empezar a disfrutar de
su polla, que prometía tener unas adecuadas proporciones. Por
lo que pudo apreciar en estos primeros momentos, no se equi-
vocaba.
Suzy con la otra mano tiró de la manta de British Airways
y la colocó sobre ellos. Rápidamente me desplacé al cinturón
VIAJE A BRASIL: ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

de Charlie, no sin dejar de observar que la excitación de Henry


y William iba en aumento y empezaban a tocarse suavemente
sus genitales con expresiones entre dolor y placer.
Suzy desbrochó la bragueta de Charlie, de la que salió
como un resorte su cipote, ya que no llevaba calzoncillos. Era
magnífico, casi 18 centímetros, grueso y bien estructurado,
recto, con un glande ligeramente sobresaliente, perfectamente
formado. Suzy, como buena brasileña, estaba obsesionada por
el pinto y por introducirlo en su boca. Lo cogió entre sus ma-
nos mientras pasaba su lengua por toda la polla, extendiendo
sus caricias linguales por sus muslos y testículos, llegando a
saborear suavemente su ano. Mientras la verga de Charlie se
mantenía rígida, como si fuera de hierro, Suzy seguía sabo-
reándola y chupándola reiteradamente, transcurriendo así más
de media hora. A Charlie jamás le habían hecho en su vida una
mamada de esta categoría.
Abandoné momentáneamente a la pareja para observar a
Henry y William que, con disimulo, se habían desabrochado
los pantalones. Ninguno de los dos tampoco usaban calzonci-
llos y, sin ningún pudor y sin cubrirse con la manta pero con
cierto disimulo, se estaban masturbando. La polla de Henry,
ya os lo había contado, es lo que ahora se llama micropene
(lamentable); pero la de William, sin ser nada del otro mundo,
era aceptable.
Estaba entretenida observando los lametazos de Suzy so- 15
bre la polla de Charlie, a la vez que Henry y William, con
actitud de buenos chicos se hacían una paja en sus asientos,
cuando me di cuenta que detrás de mis amigos había dos chi-
cas que se habían quitado sus bragas, y como si no pasara nada,
contagiadas por el furor erótico de la zona se estaban pajeando.
Henry y William ignoraban lo que ocurría a sus espaldas.
CARLOS MALO DE MOLINA

La actuación conjunta de los seis parecía un concierto de


una deliciosa composición musical.
Volví sobre mi primer objetivo y me encontré que la ma-
mada ya estaba llegando a sus últimos momentos. La polla de
Charlie estaba incluso más dura y, a pesar de su tamaño, Suzy la
introducía casi íntegramente en su boca hasta chocar el glande
con la garganta, deseando ambos el momento de la salida del
semen, que Suzy pensaba tragar directamente como así hizo, no
sin antes deleitarse con su sabor, en este caso dulce como la miel.
Ni dos pollas son iguales ni sus espermas tienen el mismo
sabor. Varían desde la acidez a la dulzura, pero todas tienen su
atractivo culinario. Pienso que el grado de placer que provoca
ingerir semen depende en gran medida de las características per-
sonales de su emisor y del funcionamiento y belleza de su cipote.
Disfruté igual que ellos de su corrida, que fue casi simul-
tánea a la de los chicos y las chicas, conformando un apoteó-
sico final del mencionado concierto, que fue acompañado, de
casualidad, por una caída brusca pero deliciosa de avión, que
puso punto final justo en el momento en que una bonita aza-
fata, de unos treinta años, se apercibió del conjunto armónico
de orgasmos, siendo ella además de mí la única que tuvo una
visión íntegra de la orquesta.
Charlie y Suzy vivían su propia aventura sin saber lo que
hacían los demás. Henry y William observaban a sus compañe-
16 ros de delante, pero desconocían las actividades sexuales acae-
cidas a sus espaldas, y las chicas sólo percibían parcialmente la
excitación de los dos varones de delante. El resto de pasajeros
dormían plácidamente.
A Elizabeth este evento la agradó, la excitó, y lentamente
y cumpliendo con sus obligaciones rutinarias, se fue acercando
a la cabina de los pilotos.
VIAJE A BRASIL: ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

Viajábamos en un Jumbo Boeing 747. Suponiendo que


mi fiesta no había terminado, dejé a todos los chicos sexual-
mente exhaustos, durmiéndose con una agradable sonrisa en
sus bocas, con la sensación de tener los deberes cumplidos, y
me encaminé hacia la zona de mando.
Nada más llegar a la cabina principal la azafata se sentó
detrás, pero en medio del piloto y copiloto, manteniéndose
otro piloto suplente a sus espaldas. Los tres tenían entre trein-
ta y cuarenta años, poseían un buen estado físico y bastante
atractivo sexual; sobre todo Richard, el tercer piloto, que se le
apreciaba un duro abdomen, sin gota de grasa, y con la apete-
cible forma tableteada describiendo y señalando cada uno de
los músculos abdominales.
Aunque la cabina de pasajeros estaba en esos momentos
totalmente a oscuras, acababan de apagar las luces y todas las
ventanas estaban cerradas, con la casi totalidad de pasajeros
durmiendo para que pareciera que era de noche, realmente ha-
cía un día espléndido. A través de los cristales delanteros de la
nave se asomaba un sol radiante, con ausencia total de nubes,
que permitía divisar totalmente el firmamento y apreciar la
belleza de la inmensidad del océano atlántico.
El escenario no podía ser mejor y sólo la visión pano-
rámica, unida al poder que da estar en la zona de mando de
una nave de esta envergadura, merecía la pena. Yo creía que la
presencia de tres oficiales de vuelo con una sola azafata no me 17
iba a permitir el poder observar la consumación de un coito en
pleno vuelo, y que tendría que postergar hasta próximos viajes
mi deseo de presenciar un polvo aéreo.
La experiencia anteriormente narrada, que sin duda fue
preciosa y que calificaría de muy tierna, llena de instinto que
pareciera casual coordinación, en la que predominó el ona-
CARLOS MALO DE MOLINA

nismo cumplimentado con una perfecta felación, pero en la


que no hubo coito en el sentido literal de la palabra, me dejó
ansiosa de sexo.
La atmósfera de la cabina se iba cargando poco a poco
de erotismo, conforme las manos de la azafata paseaban por
el cabello y nucas de ambos pilotos; mientras el tercer piloto
situaba la suya en el trasero de Elizabeth.
Robert y Marck se encontraban tranquilos y observan-
do el excepcional paisaje marítimo formado por una plancha
apenas rugosa de mar, con ausencia total de cualquier otro ele-
mento divisable y con una claridad que difícilmente lograban
recordar.
La única mujer en la habitación, con sonrisa sincronizada
con las del resto de sus compañeros, se inclinó hacia delante
y trasladó ambas manos a las pollas de los pilotos, dejando su
coño al aire ya que por mor de la casualidad en este viaje, por
lo menos refiriéndome a las personas con las cuales me voy
relacionando, ninguna llevaba ropa interior. Por supuesto, este
era el caso de los tres tripulantes que al abrir sus braguetas des-
plegaron rápidamente sus cipotes erectos.
Richard, a la vez que agarró del cabello a Elizabeth la pe-
netró con total agresividad y brutalidad de un solo golpe, pro-
vocándola un gemido de dolor pero que sin duda era lo que
ella estaba deseando. Seguía tirándola con fuerza del cabello,
18 mientras empezó un ritmo veloz de movimientos a la par que
ella gritaba con mezcla de dolor y placer, mientras que con sus
manos intentaba de forma poco precisa masturbar al piloto y
al copiloto.
La eyaculación de Richard tardó poco, tal vez menos de
un minuto, pero dio el tiempo suficiente para producir en Eli-
zabeth un aceptable primer orgasmo.
VIAJE A BRASIL: ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

Desde esos primeros momentos, los pasajeros, a pesar de


los gritos de la azafata y los gemidos de Richard, no oyeron
nada, eran ajenos a todo lo que pasaba. El avión marchaba au-
tomáticamente pilotado desde las torres de control. Todos los
miembros de la tripulación se desnudaron totalmente, com-
pletando una atmósfera idílica. Elizabeth avanzó hacia el cris-
tal delantero recreándose en la infinidad de las aguas mientras
Robert, abandonando su puesto de mando, la penetró de igual
manera que Richard, pero en esta ocasión por el culo, pro-
duciéndole más dolor pero mucho más placer, mientras que
tiraba con igual fuerza de sus rubios cabellos.
De forma que yo no esperaba, Marck se acercó a Richard
con el que empezó un juego erótico delicado, pero cargado de
pasión. El polvo entre Elizabeth y Robert duró, a pesar de sus
fuertes sacudidas, cerca de quince minutos; mientras que con
gran habilidad Marck y Richard manejaban con sus bocas sus
respectivas pollas.
Con la misma sincronía de los jóvenes pasajeros, los tres
pilotos eyacularon, corriéndose Richard dentro de la boca de
Marck, y éste que había extraído oportunamente su cipote,
en la cara de Richard. Al final, Elizabeth terminó lamiéndolo
todo e ingiriendo el semen alrededor de la boca y por la cara
de Richard.
Estaba impaciente ante la llegada a Río de Janeiro, iba a
asistir al Carnaval por excelencia, un Carnaval que se dice de 19
la lujuria, del sexo, de la sensualidad, y de la música. Durante
una semana Brasil se paraliza, es un tiempo de borrachera de
baile, de música, de sexo y de arte, en la que se mezclan ricos
y pobres, policías y ladrones, vírgenes y prostitutas, todos se
sienten tan a gusto que se olvidan de lo que son, es una marea
humana en busca del deleite. Un año hubo hasta una escuela
CARLOS MALO DE MOLINA

de samba que representó la alegoría de los siete pecados ca-


pitales, entre los que la lujuria era una auténtica diosa de la
carne, símbolo de la belleza brasileña. Incluso desfilaron las
mujeres desnudas, tan sólo cubiertas con un poco de pintura
en la vulva.
Dicen que Río es un trozo de cielo en la tierra y, viendo a
sus mujeres es totalmente cierto, cualquier rincón de la ciudad
emana sensualidad, todo es un derroche de energía, de ritmo,
de color, estar allí es vivir la fiesta de la sexualidad, es impreg-
narse de un espíritu jovial, alegre y seductor.
Existe el carnaval popular, organizado por los barrios, es-
tas celebraciones son peligrosas y tristemente conocidas por
sus los excesos de violencia e incluso asesinatos. El Carnaval
de Brasil se celebra en el Sambódromo es una instalación a
modo de estadio, con gradas y palcos para los espectadores.
Esta fiesta dura tres días y cada día desfilan cinco escuelas de
samba, en una competición en la que se puntúa por el tiem-
po de duración del desfile, cada escuela debe recorrer un ki-
lómetro en una hora y se valora el vestuario, la alegoría que
representen, la decoración de las carrozas, la escenografía, la
letra y la música de la samba. Las escuelas de samba de menor
categoría también hacen sus desfiles y cada año, como si fuera
un torneo deportivo, ascienden tres a primera categoría y des-
cienden otras tres.
20 La Samba es el baile nacional de Brasil, un ritmo alegre,
erótico y sensual, ¿quién no se ha quedado prendado admiran-
do el movimiento de las mulatas? Empapándose de ese preciso
ritmo de la pelvis y de las caderas.
Hay dos elementos que definen los carnavales de Río, el
culto al cuerpo, la exaltación de la belleza por encima de todo,
convirtiéndose en ocasiones en una obsesión, aquí se cultiva
VIAJE A BRASIL: ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

el culto al bunda; y el desenfreno, desenfreno llevado hasta lo


grotesco, una auténtica locura de bebida, de comida, y, lo más
divertido, de ruptura de todas las normas y costumbres, impe-
rando el libertinaje. En el carnaval de Río no hay lugar para la
moderación. Se dice que hay que vivir los carnavales de Río al
menos una vez en la vida, y esta iba a ser mi primera vez.
En estos días la gente no tiene voluntad de compromiso,
los comportamientos ambiguos se suceden, la sexualidad es
una celebración, hay un dicho popular brasileño que dice que
“Durante el carnaval nadie pertenece a nadie”, el orgasmo es
más importante que el dinero, es la mejor forma de olvidarse
de todo y como gratificación inmediata no tiene precio.
Todos los elementos que se combinan en el carnaval,
la música, alcohol, danzas vibrantes y afrodisíacas, el calor...
conducen inevitablemente al sexo.
Después de unos minutos, y cuando la tripulación reco-
bró su compostura, abrieron la puerta que anteriormente esta-
ba bloqueada, por lo que pude volver y retirarme a mi asiento
de pasajeros para dormir el resto del viaje y esperar la hora
previa al aterrizaje, cuando se distribuye la última bandeja de
alimentos de la que pensaba nutrirme de mi ración de merme-
lada de melocotón.
Las pulgas que parasitamos a cualquier otro ser vivo nos
alimentamos de su sangre. Pero yo, en mi extraño e inusual
código ético, ni quiero ni puedo hacerlo con las personas con 21
las que convivo cotidianamente. No renuncio a cualquier otra
persona que no considere de mi entorno, con las que convivo
horas o a lo sumo un par de días; lo que me obliga a luchar
cada día por mi sustento.
Cuando mis compañeros de viaje pusieron pie en tierra
empecé a notar la fuerza de un nuevo mundo. La percepción
CARLOS MALO DE MOLINA

del calor de aire húmedo enmarcaba una atmósfera diferente


que, como pude apreciar en las primeras horas de estancia en
Río, iba acompañada además de la exuberancia de la música,
de la alegría y de la simpatía social.
Yo iba a Brasil dominada por una fuerza interior que jus-
tificaba mi obsesión a la observación, vivencia y estudio del
comportamiento sexual de los humanos; pero me di cuenta
que la América Latina representada en este caso por Brasil,
ejercía esta capacidad de atracción sobre mí, no sólo por esto
sino por su forma de ser y su forma de entender la vida. Amo
a Brasil y a su gente, su cariño, su forma de hablar, su toleran-
cia, su ritmo, representado todo ello en su alegría corporal y
espiritual.
Me diréis que así no vale, puesto que yo entro en Brasil
en el primer día de comienzo de los carnavales; pero creo que
tengo la suficiente capacidad de análisis para intentar con éxito
desligar el momento tan excepcional que este evento supone,
de la manera de fondo de ser de todo un pueblo. Entre otras
razones, porque este carnaval no es posible en otro sitio que
no sea éste.
Todo lo que viví durante estos días fue excepcional y po-
siblemente sean los días más divertidos y disparatados de mi
vida. Pero prefiero contároslo poco a poco.
Al llegar a Redençao, transportado en el pubis de Charlie
22 y acompañados por Suzy, nos bajamos del coche, un S10 Che-
vrolet tipo 4x4, enfrente del bar Filet Brasil que es el más ele-
gante de la ciudad. Para acceder a él hay que subir una escalera
de cuatro peldaños, su decoración es moderna, con muchos
vidrios transparentes, y sus mesas de diseño avanzado son de
paú brasil, que es un tipo de madera de alta densidad de co-
lor rojo oscuro, muy cara, y que sólo se encuentra en la selva
VIAJE A BRASIL: ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

amazónica, en los estados de Amazonas y Pará. En el bar caben


unas 200 personas sentadas, además de las de a pie y abre las
24 horas del día de miércoles a domingo.
Entramos en el bar y Charlie y Suzy se acercaron a la barra
para pedir dos chops, unas cervezas más dulzonas pero tiradas
como la clásica caña. Mientras mis compañeros de viaje be-
bían, abandoné la bragueta de Charlie para desde este oportu-
no lugar de encuentro, buscar mi próxima compañera de viaje.
Yo buscaba una mujer joven, guapa, medianamente inteligen-
te, pero sobretodo con mucho atractivo sexual.
Me situé encima del mostrador desde donde pude ob-
servar el efectivo sistema de contacto que utilizan hombres
y mujeres. Normalmente la chica que ve a un chico que le
agrada llama su atención tocándose el cabello, cruzando y
descruzando las piernas, levantándose frecuentemente para ir
al servicio, pero sobretodo mirando con cierta firmeza a la
persona deseada.
El chico, que se da cuenta de este juego de seducción, le
da su número de teléfono al garçon que se lo entrega a la chica;
ésta le hace una llamada perdida a la que el chico contesta y, de
esta forma, empieza la conversación y la aventura.
En el caso de que el que quiera ligue sea el chico, éste
empieza el proceso con la entrega de su número de teléfono al
garçon.
Me temo que me estaba enamorando de Suzy y un poco 23
de Charlie y me hacía ilusión, como si de una novela rosa se
tratase, que ambos tuvieran una buena relación. Pero había
decidido en primer lugar, como sabéis, residir en una chica,
pero con unas características determinadas que quería contras-
tar y con un cierto rigor en el análisis comparativo poder elegir
correctamente; y en segundo lugar, Suzy vivía en Londres y
CARLOS MALO DE MOLINA

sólo había venido a Brasil a pasar los carnavales, ver a sus fa-
miliares y amigos y volver en un mes a sus estudios y trabajo
en Londres. Por el contrario, yo preparaba una estancia larga
en América. Por ello, con dolor de mi corazón, me decidí a
abandonarles en busca de mi alternativa definitiva.
Era miércoles por la tarde y cuando mis amigos habían
abandonado el recinto, después de un breve sueño de tres o
cuatro horas, me dispuse a recorrer el local. Empezaba a llenar-
se con gente alegre y dicharachera. Había casi el mismo núme-
ro de mujeres que de hombres, predominaban los más jóvenes,
aunque en la época actual este adjetivo hay que aplicárselo a
personas que alcanzan los 40 años; alguno había de más de 50
años, pero pocos. La mezcla de razas era total, registrándose
todos los tonos desde el blanco-blanco hasta el casi negro puro.
El negocio estaba bien organizado, una buena barra con
sitio para las personas que estaban de pie; muchas mesas, y
con una distribución debidamente estudiada. Había zonas de
mucha luz y, por lo tanto, de mayor exposición pública; otras
a medias; y en las últimas la penumbra garantizaba el anoni-
mato.
Este bar se usa como lugar de divertimento y de ligue,
desplazando la práctica de la sexualidad más potente y clara a
otros sitios. No obstante, en todo su espacio era frecuente la
práctica amorosa de parejas, entendiendo por ello las caricias,
24 besos, abrazos y todo tipo de sobeteos.
El clima es tropical, a muy poca distancia del Ecuador,
por lo que la vestimenta era muy ligera y especialmente sen-
sual. La mayoría de las chicas llevaban una falda muy corta y
un top, generalmente con los hombros al descubierto, el om-
bligo prácticamente en todos los casos al aire, y entre ellas se
diferenciaban entre las que llevaban calcinha que, en todo caso
VIAJE A BRASIL: ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

eran las llamadas hilo dental, y las que no, en una proporción
de dos a uno. Los chicos iban algo más tapados, aunque al-
gunos de ellos llevaban pantalones cortos y la camisa abierta,
otros directamente sin camisa.
Aunque practico muy escasamente el sexo me considero
heterosexual y, sin tener nada en contra, nunca he tenido nin-
gún tipo de relación lésbica. No obstante debo reconocer que
me atraen especialmente las bucetas humanas. Todas en Brasil
son objeto de especial cuidado. La verija está especialmente
depilada con formas atractivas y con decoraciones adicionales
de tatuajes y piercing.
Las brasileñas entienden sus órganos genitales para ser
mostrados, no explícitamente, sino más bien de una forma su-
gerente y morbosa. En este sentido les encanta que en la visión
de su vagina se les note el clítoris como elemento de singular
atractivo; y es cercano a este punto donde para una mejor se-
ñalización colocan los piercing. Hay coños de todos los tipos,
grandes y pequeños, largos y cortos, más o menos carnosos,
con labios más o menos definidos.
Una misma buceta cambia mucho su representación grá-
fica según se vea más o menos abierta. Al abrirse su tamaño
aumenta, así como su morbosidad. Con su apertura se pue-
de percibir parte de su interior, con sus rugosidades y con su
diversidad de formas y tonos. Una buceta en movimiento es
como el oleaje del mar, que permite su mirada constante e 25
incansable.
Suzy y Charlie se despidieron al pie de la escalera, besán-
dose con ardor y apretando sus cuerpos con fuerza, en cumpli-
miento con sus decisiones pero sin dejar de pagar el tributo de
su tristeza. Suzy no quería ningún tipo de compromiso, daba
por bueno todo lo vivido estos últimos diez días, y anhelaba la
CARLOS MALO DE MOLINA

vuelta a casa con sus hermanas, sus padres y lo que hasta hace
un año había sido todo su mundo.
En la memoria quedaban muchos recuerdos como el que
yo, sujeta al tatuaje pélvico de Suzy, disfruté cuando copiando
a una de las parejas que desfiló por el Sambódromo salieron
completamente desnudos del hotel con los pies descalzos y con
la única vestimenta de una cinta al cuello, cada uno con el
nombre del otro. Independientemente del alcohol y de la per-
manente música brasileña, vivieron una inmensa sensación de
libertad única. Gozaron de su desnudez y de la exhibición de
su cuerpo, que fue aplaudida por muchos de los que pudieron
verlos a lo largo de las casi catorce horas que pasaron en la calle.
Durante este tiempo pasearon, cantaron y bailaron rodea-
dos de mucha gente, entre los que se mezclaron, y compartie-
ron bebida, comida y bailes, en todos los casos invitados, ya
que ellos, no llevaban ni un solo real. Pero eso no importaba,
puesto que en estos días de carnaval todo es esplendor y gene-
rosidad, hacia ellos era más fuerte por la belleza de sus cuerpos,
el atractivo de sus genitales, permanentemente expuestos, y la
sensación armónica que desplegaba la pareja puesta en escena.
Durante horas no pararon de moverse sin sentir cansan-
cio y juntaron sus cuerpos entre ellos y con otros fundidos en
abrazos, bailes y sobeteos hasta bien entrada la noche. A las
cuatro de la mañana se pararon en la Avenida de Copacabana,
26 enfrente de la playa y del mar. Charlie se hincó de rodillas a
sus pies, aprovechándose de una cierta penumbra, y empezó a
besar tiernamente su buceta, penetrando poco a poco la len-
gua provocándola de forma casi inmediata el primer orgasmo.
Siguió lamiendo y besándola durante mucho tiempo mientras
su polla se iba poniendo cada vez más eréctil, hasta que Suzy
consiguió su tercer orgasmo consecutivo. De repente expulsó
VIAJE A BRASIL: ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

un potente chorro de semen que cayó sobre la arena de la pla-


ya, superando la mayoría de su flujo un pequeño muro que
separaban la calle de la playa.
Después volvieron paseando por las calles hasta el hotel.
En el camino, casi amaneciendo, una pareja de jóvenes de raza
blanca les saludaron desde el balcón y les invitaron a terminar
de pasar la noche, bebiendo las últimas caipiriñas y comien-
do un magnífico bolo de milho especial hecho basado en coco,
maíz, leche condensada, huevo y azúcar. Aceptaron sin dudar-
lo y subieron, cansados pero animados, los peldaños hasta el
primer piso.
Jacqueline y Eric les estaban esperando desnudos con la
puerta abierta, en el balcón estaban medianamente vestidos,
les besaron a ambos en los labios y tras repetir su invitación
entraron hasta el salón donde los cuatro, después de intercam-
biar algunas frases, se sentaron y empezaron a comer con ganas
el bolo. Tenían la música alta; los anfitriones eran de buena
presencia y de un alto nivel social; su casa con decoración van-
guardista, con algunos muebles Decó y sofás de cuero rojo de
diseño funcional italiano. Después del dulce volvieron con los
tragos y todos conversaron elogiosamente sobre los carnavales.
Más tarde, aprovechándose de la desnudez, con una son-
risa Jacqueline se sentó sobre las piernas, enfrente de Char-
lie, con su total complacencia; lo mismo hizo Suzy con Eric.
Ambas parejas empezaron a besarse mientras introducían sus 27
penes en las bucetas respectivas, mientras con disimulo Suzy
miraba a Charlie y éste la devolvía la mirada.
Jacqueline y Eric, más acostumbrados al intercambio de
pareja, sólo se centraron en sus particulares juegos eróticos.
Cambiaron de postura sobre los sofás; todos terminaron los
coitos de forma sencilla con orgasmos gratificantes, más bien
CARLOS MALO DE MOLINA

suaves y de forma descoordinada; ellas en todo caso termina-


ron antes.
Relajados se incorporaron para apurar sus caipiriñas y co-
mer algo más de bolo. Todavía les quedó una media hora para
seguir hablando de los carnavales antes de despedirse. Jacque-
line, dada la hora, les ofreció unos pijamas para que volvie-
ran, en un momento en que la ciudad por un breve tiempo
recuperaba una cierta cotidianeidad. Suzy y Charlie aceptaron
encantados y se fueron como inmersos en un sueño.
Al llegar al hotel se encontraron en la habitación con
Henry y Marck desnudos. Suzy cogió su ropa, se vistió y se fue
hacia la casa de su amiga Poliana en la que se hospedaba.
Los brasileños se tocan mucho. Es muy normal que deba-
jo de la mesa las manos de unos y de otros descansen sobre las
zonas erógenas de sus enamorados, en muchos casos sin reali-
zar ninguna manipulación, en otros toques suaves, y en otros
no se corten y se masturben. Por la accesibilidad de las bucetas,
generalmente son ellos las que suelen masturbarlas a ellas.
En una de las mesas bebían Whisky, mientras cenaban
arroz de carretero, cuyo ingrediente fundamental es el charque,
que es carne magra, sin grasa, cortada en lonjas finas y secadas
al sol, acompañado de arroz, tomate, cebolla, pimiento, ajo y
perejil. En la mayoría de las mesas bebían sobre todo cervezas.
También chop, vino, whisky y caipiriñas. En ocasiones algu-
28 nos acompañan sus bebidas con pedazos de mandiacas picadas,
fritas o cocidas.
Abandoné la zona más iluminada y me fui acercando a la
penumbra. En el límite me encontré con una mesa formada
por siete chicas de alrededor de 20 años. Por lo visto venían
todos los miércoles a la misma hora; todas iban sin calcinha
o si la llevaban se le quitaban para poder jugar. Se sentaban
VIAJE A BRASIL: ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

siempre en la misma mesa, redonda y espaciosa. Necesitaban la


colaboración de un chico que solía ser distinto cada vez.
Las chicas siempre eran las mismas y sólo variaba el núme-
ro si una de ellas fallaba. Los chicos eran conocidos de alguna
de ellas, pero tenían que cumplir una condición... no podían
ser en ese momento enamorado de ninguna de ellas, aunque sí
ex novio o haber tenido alguna relación sexual con él.
Una de las chicas dirigía el juego y, por lo tanto, no parti-
cipaba. El entretenimiento duraba unas tres horas. El chico se
situaba debajo de la mesa mientras las chicas hablaban, bebían
y comían, con las piernas bien abiertas. Entonces él besaba y
mamaba reiteradamente los distintos coños. Mientras tanto,
cada cierto tiempo, el árbitro mencionaba el nombre de una
chica y ésta tenía treinta segundos para decir a quién se lo es-
taban chupando; en este intervalo de tiempo el chico colabo-
rador no podía cambiar de coño. Si la chica acertaba se llevaba
un punto positivo y la que era sorprendida adecuadamente,
dos puntos negativos.
Al final de la noche, la que menos puntos tenía pagaba las
consumiciones. Todas las puntuaciones se apuntaban y acu-
mulaban en una clasificación general. Al final de año se termi-
naba la competición y cada una obtenía su puesto en l ranking.
El árbitro era rotativo.
Al marcharse Charlie se fue al hotel Makarios, donde te-
nía reservada una habitación, y Suzy a la casa de su familia, 29
situada en la calle Ciudad de Jardín, en la zona de mayor nivel
social de la ciudad.
La zona más oscura estaba tomada por hombres y mujeres
casados, viviendo distintas aventuras. Estos eran generalmente
mayores. Algunos de ellos estaban solos y venían en busca de
ligue. Aquí las personas eran más tranquilas y su actividad eró-
CARLOS MALO DE MOLINA

tica se circunscribía a besos y abrazos. En general son parejas


que hablan mucho, a veces de forma acalorada y con bastantes
discusiones. En uno de los rincones una pareja adúltera, am-
bos con más de cincuenta años, se manoseaban con disimulo
pero sin pudor. Ella al final se sentó a horcajadas sobre él, pe-
netrando el pene en su vagina, y con movimientos suaves y
clandestinos llegaron al orgasmo.
Me subí por su pierna hasta uno de sus pechos donde
succioné suficiente sangre para compensar mis últimas horas
de ajetreo. Después me dispuse a volver hacia la barra. En el
camino estuve observando distintas garotas para estudiar una
posible alternativa como compañera habitual de aventuras. Las
había bien guapas y atractivas, como dos o tres de las que par-
ticipaban en el juego de la mesa redonda.
Horas antes había estado observando a una garçonete muy
ágil en sus movimientos, de cuerpo escultural, uniformada con
un vestido blanco y negro, con falda ligeramente por encima
de la rodilla, alta, ojos verdes, de piel morena y con pelo negro
rizado al que le habían incorporado extensiones de pelo negro
con mechas menos oscuras y rojizas.
De momento decidí buscarla y acomodarme en sus exten-
siones, donde podría descansar y tener una buena panorámica.
Allí pasé tres días tranquilos, y sólo la abandoné escasos mo-
mentos en busca de alimento. Cuantas más chicas veía y estu-
30 diaba, oyendo sus conversaciones, más añoraba a Suzy, por lo
que decidí que si la volvía a ver sin dudarlo ella sería la elegida.
De momento, si Suzy tardaba en volver, había localizado
una posible sustituta... Una chica de 18 años, rubia, de ojos
azules, elegantemente vestida, de mediana altura, que era una
puta de lujo del bar Thiazinha, un sitio con seguridad al que
se accede directamente con coche y al que sólo suelen acudir
VIAJE A BRASIL: ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

hombres de más de 30 años, normalmente casados y de alto


poder adquisitivo.
Las moças de este negocio son especialmente bellas y to-
das de pocos años. Siempre me interesó residir durante un
tiempo en una prostituta, y esta era una buena oportunidad.
Vivir estos días con Cynthia me ayudó a conocer Re-
dençao. Trabajaba en el local algo más de diez horas, tenía
turno de noche, desde las 22:00 horas hasta el 08:00 de la
mañana. Al salir se iba a casa de su novio, se metía en su cama
y, sin despertarlo, empezaba a besarlo por todo el cuerpo, en-
treteniéndose especialmente en sus testículos y polla, la intro-
ducía en su boca, ya eréctil. En el momento en que Iván se des-
pertaba, él empezaba a besarle su coño, frotaba con su lengua
el clítoris hasta propiciarle un orgasmo y después se traslada-
ban al cuarto de baño donde se duchaban juntos, jugueteando
con el agua. Al salir volvían a la cama donde follaban a cuatro
consiguiendo con facilidad un nuevo orgasmo, de forma casi
simultánea. Cuando terminaban Cynthia se quedaba desnuda
en la cama, e Iván se levantaba para terminar de asearse, vestir-
se y se marchaba a su trabajo de funcionario de La Prefectura.
Hacia las cuatro de la tarde la camarera se despertaba y se
disponía a desplegar el mismo dinamismo de su trabajo, a lo
largo de la ciudad. Se movía en su pequeño Fiat Uno, de un
lado para otro; pasaba por su casa, iba al supermercado, que-
daba con amigas, un día fue al cine, otro a una conferencia, y 31
otro quedó con un antiguo novio, casado con una amiga suya,
con el que pasó dos horas de sexo en el motel Momentos. Hacia
las ocho de la noche se citaba con Iván en un Rodicio, cerca del
Filet Brasil, desde donde volvía al trabajo.
Cuando Charlie fue al hotel Makarios con la idea de vol-
ver al día siguiente a Río y desde allí viajar con sus amigos a
CARLOS MALO DE MOLINA

Londres, decidió cambiar de planes y quedarse una semana en


la ciudad e intentar ver a Suzy.
La noche del viernes fue especialmente movida en el bar.
Se llenó de jóvenes que bebían, saltaban y cantaban. Era el
primer fin de semana después de un septenario de estudio y
trabajo posterior a los carnavales y había muchas ganas de des-
conectar, se consumía alcohol de forma compulsiva.
Esa noche Cynthia sólo tenía que trabajar cinco horas, en-
traba una hora antes y salía a las dos de la madrugada. Todo era
un follón, un grupo de adolescentes de 16 ó 17 años jugaban a
la botella. Hacían girar una botella de cerveza sobre la mesa, y
la persona a la que apuntara la boca de la misma, una vez ésta
parase, era la primera en ser elegida para ser emparejada con
la siguiente que señalara la botella. Si ésta era del mismo sexo
que la anterior, se repetía el giro hasta que apuntara a una del
sexo contrario. Las parejas se formaban para flirtear mientras
estaban en el local.
En Brasil, como en la mayoría de los países, está legal-
mente prohibido servir alcohol a menores y que éstos con-
suman en establecimientos públicos, pero no hay demasiado
rigor en cumplimiento de estas normas.
Cerca había un grupo de matrimonios que jugaban de
manera más explícita al intercambio de parejas, los hacían de
vez en cuando, y simplemente ponían el nombre de cada uno
32 en un papelito; en un cuenco el nombre de las mujeres y en
otro el de los hombres; se cogía un papel de un bol y se juntaba
con el papel del otro cuenco, si coincidía que era ya pareja se
sustituía el segundo papel por otro. Las parejas allí formadas
pasan la noche juntas dedicadas al sexo en el lugar que ellos
han escogido, no sin antes de retirarse, divertirse bebiendo y
comentando el resultado del emparejamiento.
VIAJE A BRASIL: ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

Cynthia, los dos días a la semana que tenía una jornada de


trabajo reducido no se lo contaba a Iván y utilizaba las horas li-
bres para divertirse sin ataduras. Cerca del Filet Brasil hay otro
bar parecido pero con música en vivo, con gente más joven;
también estaba cerca la única discoteca de Redençao, Kalcuta.
Hacia estos locales se dirigió a las dos y cuarto la garçonete. En
el bar Gasolina se encontró nuevamente con su ex novio que
estaba con su mujer. Le saludó y, acercándose a su oreja, le dijo
‘la semana que viene nos volvemos a ver donde siempre’; el
chico la contestó afirmativamente.
La camarera era muy atractiva, pero además muy simpá-
tica y con un don especial para las relaciones públicas. Todos
sabían que en el trabajo no se la podía molestar, pero fuera de
él era un torbellino. Muchos chicos y chicas la saludaron y ella
se quedó con un grupo de 7 u 8 personas que le ofrecieron
whisky. En esos momentos estaban discutiendo de política,
comentando las denuncias al partido de Lula, Presidente de
Brasil, por intentar comprar la voluntad de algunos diputados.
Ella se situó al lado del más politizado y que parecía líder
del grupo. Al poco rato Mauricio le cogió de la mano y de esta
forma seguía debatiendo con el resto. Después de un segundo
whisky en menos de media hora, ambos se despidieron del res-
to y se trasladaron al apartamento de él, situado a menos de 50
metros de allí. Al llegar a la casa de Mauricio, Cynthia se tomó
cómodamente el tercer whisky para después, trasladándose a la 33
cama, follar de la forma que más le gusta...
Primero él le besó suavemente el coño para después hacer
lo mismo con el ano, mientras ella se introdujo un vibrador de
gran tamaño por la buceta; posteriormente mientras mante-
nía el vibrador en el coño levantó sus piernas hasta colocarlas
sobre los hombros de él, a la vez que él la penetró suavemente
CARLOS MALO DE MOLINA

por el ano. Después de follar durante más de quince minutos,


él extrajo la polla y la metió por su buceta, metiéndose ella el
vibrador por el culo y continuar así más de otros quince mi-
nutos hasta que Mauricio estuvo a punto de correrse. En ese
momento trasladó su pinto a la boca de ella para correrse den-
tro y Cynthia, después de haberse corrido varias veces, ingirió
su semen y lamió su polla hasta que quedó totalmente flácida.
Después se incorporaron, tomaron otro whisky y al poco
tiempo se trasladaron a la discoteca, donde pasaron el resto del
tiempo bailando y riendo. A las 8 de la mañana, como cual-
quier otro día, Cynthia se trasladó al apartamento de su novio.
Después de esa noche pensé en sustituir como suplente
a la puta de lujo por Cynthia, manteniendo a Suzy como mi
primera opción.
El sábado Cynthia, después de hacer el amor con Iván,
en vez de quedarse a dormir se marchó a su casa en donde
permaneció hasta la hora de cenar con su novio. Aprovechó
para descansar y arreglar su apartamento. Hacia las siete de la
tarde sonó el timbre de la puerta y, ante mi sorpresa, era Suzy
que venía acompañada de un chico bastante mayor que ella,
de más de cuarenta años. Entraron, Cynthia les ofreció unos
whiskys y un poco de mandioca cocida.
Parecía que ellas eran muy buenas amigas. Por lo visto
habían quedado por teléfono sin que yo me enterara, posible-
34 mente estuviese dormida.
Mi alegría era casi mayor que la de ellas, que no paraban
de abrazarse y besarse. Aproveché el momento para pasarme al
pubis de Suzy. Por lo que me pude enterar, ellas también eran
amigas del grupo de chicas que jugaban en la mesa redonda.
Hablaban entrecortadamente, intentando contar demasiadas
cosas, había pasado algo más de un año sin verse.
VIAJE A BRASIL: ORGÍA AÉREA IMPROVISADA

Para no hacerle un feo a Branco decidieron quedar otro


día para hablar. Se sosegaron y los tres quedaron hablando so-
bre la ciudad y sus últimos cambios, hasta que Cynthia les pi-
dió disculpas porque se tenía que marchar y les dijo: ya sabéis
que esta es vuestra casa, pasadlo todo lo bien que podáis.
A su salida, ellos se quedaron tranquilamente escuchando
música. Al poco rato se besaron y lentamente se quitaron, el
uno al otro, poco a poco la ropa y pasaron al dormitorio. Él, a
pesar de la edad, tenía un magnífico cuerpo forjado en el gim-
nasio. De un cajón que Suzy ya conocía extrajeron un antifaz
y una capa para él y un disfraz de conejo para ella. Con estos
complementos follaron ardientemente a cuatro para después
intercambiarse los papeles y los escasos ropajes. Suzy, además,
se puso una especie de cinturón con una polla artificial de gran
tamaño y así le folló analmente a él, que gritó y disfrutó mu-
cho más que antes.
Branco es empresario, propietario de unos frigoríficos.
Redençao vivía desde hace diez años más de la madera que del
ganado. Con el tiempo y las leyes que prohibían y controlaban
la tala de árboles de mogno en la amazonia, la mayoría de la po-
blación hacía sus negocios y trabajaban alrededor del ganado.
La industria de frigoríficos compra las vacas y los bueyes y los
despiezan sacando por un lado la carne para su distribución
alimentaria; los huesos para alimento de cachorros; sus vísceras
para productos cosméticos y farmacéuticos; y la piel para su 35
tratamiento y la fabricación de chicles.
Después de que Branco se marchara a su casa con su mu-
jer y sus hijos, Suzy se quedó sentada esperando la llegada de
Charlie mientras se tomaba un whisky.
Ya en la puerta Cynthia le reconfirmó que luego se veían.
Esta noche la garçonete tenía su día libre y después de cenar
CARLOS MALO DE MOLINA

con Iván tenía pensado ir con él a las denominadas fiestas po-


bres, celebradas en barrios populares sobre todo los fines de
semana, con mayor desinhibición, mucha euforia y demasiado
alcohol. Podrían ser más divertidas, pero eran mucho más pe-
ligrosas. En todas había alguna que otra reyerta, casi siempre
con heridos, y en alguna ocasión algún muerto.
Estas reyertas se producían por la mezcla del alcohol, sexo
y pasión, generalmente entre hombres que se disputaban el
amor de una mujer; en otras ocasiones eran provocadas por ce-
los. De estas reyertas quedaban al margen los visitantes de otras
zonas que sólo tenían que cuidarse de los robos y de intentar
no inmiscuirse en los asuntos y las relaciones de sus habitantes.
Al poco tiempo llegó Charlie feliz y ansioso de volver a
verla. Charlie estaba completamente enamorado de Suzy, posi-
blemente ella también, pero no se lo quería permitir. Tenía sus
propios planes y todavía no había cumplido sus objetivos, por
lo que no pensaba romperlos. A regañadientes había aceptado
la prolongación de la permanencia del inglés en su ciudad,
pero sólo una semana. Disfrutaba con él una especial ternura
que sólo recordaba en los primeros momentos de su adoles-
cencia; se sentía a gusto con sólo besarle, acariciarle y tenerlo
a su lado.

36
PLENO DE CHARLIE:
SUZY Y POLIANA ADORAN SU SEXO

D
urante los días que habían pasado desde su llegada
había desplegado una gran actividad, no había para-
do. Su forma de ser, en muchos aspectos, se parecía
a la de su amiga Cynthia, ambas dominadas por la pasión de
la vida, mezclando profesionalidad, sensibilidad, afecto y sexo,
todo ello en grandes dosis. Había reservado parte de su tiempo,
de forma medida como si de una cuota se tratase, para Charlie.
Después de que se besaran ardientemente, como siempre,
se prepararon unos filetes a la parrilla acompañados de unos
huevos fritos y patatas, bebieron una botella de vino chileno
que Charlie había traído, para después, sobre el sofá, hacer el
amor tiernamente mientras escuchaban música brasileña. Lo 37
hicieron de la forma que aquí se llama papá y mamá, y en
Europa del misionero o la clásica, es decir, el hombre sobre la
mujer. No sin que Suzy renunciara a chupar la polla de Char-
lie, de la cuál estaba totalmente enamorada.
Su nuevo amigo la había roto muchos de sus esquemas.
Era consciente de la superioridad sexual de los brasileños con
CARLOS MALO DE MOLINA

respecto al resto del mundo. Conocía un importante catálogo


de pollas brasileñas e inglesas de las que ganaban las locales por
goleada; pero sobre todo conocía la pasión y las artes amatorias
de sus compatriotas en comparación con la frialdad y la torpe-
za de los ingleses; pero Charlie era un caso aparte.
Independientemente de su belleza, que estaba en el top
del ranking masculino, lo tenía todo… una polla fantástica,
larga, gruesa, bien proporcionada, con una estética impecable,
potente, muy afectuoso y, para colmo, desbordaba pasión.
Tenía decidido reprimirse y al final de su estancia en Bra-
sil cortar definitivamente su relación, pero durante esos días
pensaba cuidarle, mostrar su amor y propiciarle divertimentos
sexuales con distintos juegos eróticos.
Después de varias horas ya instalados en la cama, en las
que intercalaron el sueño con las caricias y el sexo, le dio su
primer regalo. De madrugada llegó Cynthia y se incorporó con
ellos; les acompañó entre las sábanas y ambas empezaron a be-
sarle por todo el cuerpo, mientras él tocaba, besaba y chupaba
todo lo que podía. Las bocas de ellas coincidieron, como atraí-
das por un imán, en la polla de Charlie, mientras él alternaba
divertidamente su lengua entre un clítoris y otro.
Charlie, que a pesar de sus propósitos previos al viaje que
eran sexo, sexo y sexo, desde que la conoció en el avión sólo
quería saber de ella, pero estaba aceptando de buena gana los
38 planes que para él había preparado Suzy.
Las dos seguían como extasiadas alrededor de su polla,
les entusiasmaba y la veneraban, mientras jugaban afectuosa-
mente con sus bocas. Así se pasaron mucho tiempo hasta que
Charlie se corrió y ellas compartieron, mientras seguían besán-
dole y besándose, su semen. Al final todos quedaron dormidos
y entrelazados sobre la cama.
PLENO DE CHARLIE: SUZY Y POLIANA ADORAN SU SEXO

Por la mañana, después de desayunar, Suzy de buenas ma-


neras se deshizo de Charlie, no sin antes prometerle que pasa-
ría por su hotel esa misma tarde.
Tenían mucho que contarse y no había forma de poner
orden a la conversación. Durante el tiempo de separación ha-
bían estado conectadas por Internet y en lo sustancial ya se lo
sabían, pero para ellas no era lo mismo y necesitaban oírlo de
sus bocas. Era evidente que lo más interesante era conocer las
vivencias de Suzy en Londres, por lo que ella estuvo despotri-
cando de muchos de sus aspectos. Valoraba en gran medida el
poder estudiar, había superado con éxito el primer año de la
carrera de comunicación audiovisual, a pesar del trabajo y de
haber cogido el curso ya empezado.
Valoraba igualmente el nivel cultural de Londres y su ac-
cesibilidad y apuntaba como positivo su salario que, aún sien-
do bajo para allí, en Brasil era una cantidad muy apreciable.
La parte negativa la representaba principalmente su gente y
su clima; no soportaba ni su frío invernal, ni sus lluvias, ni su
calor veraniego; tampoco el tener que vestir de forma abrigada,
pero mucho peor era la frialdad de su gente.
Los ingleses viven aislados en su mundo individualista, y
no conocen lo que es la pasión, ni en la vida ni en el sexo. Vi-
ven el sexo sin fuerza, casi de forma mecánica, y el amor como
una entelequia intelectual en que se mezclan demasiados con-
ceptos, muchos de carácter racional y desposeídos de la fuerza 39
del instinto.
Le tocó el turno al inglés, del que antes que nada Cynthia
se deshizo en elogios de su polla (para las dos éste era un ele-
mento clave a la hora de valorar a un hombre), para después
soltarle de sopetón… Tú me dirás lo que quieras, pero tú estás
enamorada. Suzy le contó de forma pormenorizada todo lo que
CARLOS MALO DE MOLINA

había vivido junto a él desde hacía quince días, deteniéndose


especialmente en el día que ambos se pasearon totalmente des-
nudos por Río.
También la contó los momentos de ternura con él, su for-
ma sosegada de hacer el amor; pero de forma tajante concluyó
que el próximo jueves terminaría todo.
Cynthia, que lo compartía casi todo con Suzy, tenía una
visión menos radical. Se había conjurado para vivir el sexo con
toda su fuerza, pero no renunciaba al amor; por lo que después
de oír con la boca abierta los relatos de su amiga no acababa de
creer sus palabras. Suzy, que apreciaba en parte la incredulidad
de su amiga, prefirió cambiar de tema (ya tendrían más tiempo
para tocar este punto) y pasó a relatarla otra aventura erótica
de los carnavales en la que no participó Charlie.
En la semana y media que estuvo en Río residió en la casa
de su común amiga Poliana. Un día que ambas paseaban por
la calle entraron en un bar en el que a pocos metros estaba
Elizabeth. Ella no la reconoció pero la azafata, único público
consciente del concierto sexual aéreo, se les acercó y después de
presentarse se ofreció para tomar una caipiriña con ellas.
Las tres eran de talante abierto y no les costó entrar rápi-
damente en una fluida e interesante conversación. Como es
lógico, empezaron hablando de los carnavales y en general de
Brasil, para acabar enrollándose sobre los hombres y el sexo. El
40 currículo de las tres era extenso y variado, sobre todo el de Eli-
zabeth, sustentado por la edad y su capacidad de recorrer mun-
do amparada en el anonimato de cientos de ciudades distintas.
Todas amaban por sí mismo al sexo y dentro de él se per-
dían por una buena polla. Sólo con mencionar su nombre se
apasionaban y empezaban a lubricar sus bucetas. La azafata las
invitó a un camarote que tenía reservado, junto a otros pilo-
PLENO DE CHARLIE: SUZY Y POLIANA ADORAN SU SEXO

tos y azafatas, en el sambódromo. Ni que decir tiene que ellas


aceptaron encantadas. Elizabeth, después de confesarle que ella
estaba al tanto de todo lo que pasó en el avión, les describió en
detalle todo el concierto juvenil y su propia fiesta en la cabina
de mando, provocando la envidia sana del resto.
Aunque no era necesario Elizabeth les informó que, ade-
más de ver los desfiles de los carros alegóricos con variedad de
bebida y algo para picar, el objetivo era una bacanal de sexo.
Todos los asistentes eran de una liberalidad debidamente con-
trastada y cualquier invitado debía ser avalado, con estos crite-
rios, por la persona que lo aportara. No todos los componentes
de una tripulación aérea eran de esta forma de pensar, más
bien eran una exigua minoría pero ellos se habían organizado
para coincidir en determinadas rutas.
De repente, como si estuviera dándole vueltas a la ca-
beza, Suzy la preguntó a bocajarro si estaba casada. Ella, con
una sonrisa, la contestó que sí, que tenía un hijo de 3 años y
que le iba medianamente bien. Suzy se mordió la lengua y no
dijo más sobre esta cuestión. Siguieron contándose historias
con total desparpajo, sin omitir los destalles más morbosos.
Suzy y Poliana ya conocían los camarotes; no por ello deja-
ron de apreciar en su justa medida el valor excepcional de la
invitación.
Llegaron de las primeras. Elizabeth, como buena anfitrio-
na, les fue presentando a los que ya estaban y a los que iban lle- 41
gando. En total eran trece, siete chicas y seis chicos, entre ellos
Robert, Richard y Marck. La mayoría tenía en torno a 30 años
y como buenos obsesionados por el sexo cuidaban mucho sus
cuerpos. El más guapo era Richard que, como siguiendo un
guión, cuando ya estaban todos se situó delante comenzando
un sensual striptease.
CARLOS MALO DE MOLINA

Su cara era realmente bonita y su cuerpo parecía estar


cincelado músculo a músculo. Su pinto no era muy grande,
pero muy estético y proporcionado. Apareció prácticamente
erecto al desabrochar los botones del pantalón. Estaba com-
pletamente depilado. Cuando se quitó el último calcetín,
Marck se acercó y le besó en la boca entrelazando sus len-
guas, mientras con una mano acariciaba suavemente su polla,
ya totalmente empalmada. Richard le quitó pausadamente la
camisa besando su torso desnudo, se agachó lentamente has-
ta ponerse de rodillas, le bajó la cremallera del pantalón de la
que apareció con toda su dureza la polla de Marck (tampoco
llevaba cueca). La chupó suavemente en presencia de todos
hasta conseguir una aceptable eyaculación que esparció por
su pecho.
Elizabeth pidió a Suzy que la acompañara y juntas besaron
su magnífico pecho espolvoreado de semen mientras intercam-
biaban eróticos besos. Mientras ellas, después de desnudarse,
se separaban y se enrollaban entre sí, Richard inclinándose
apoyó sus manos sobre el cristal, que abrió de forma privile-
giada la cabalgata a sus pies, para que Marck, ya sin ropa, le
penetrara por el ano.
Elizabeth besaba los pechos de Suzy a la vez que con sus
manos acariciaba su coño y su culo. Después Suzy se arrodilló
y se comió con entusiasmo el coño de su amiga azafata. Pasa-
42 dos unos minutos dos chicos se acercaron a ellas, con suavidad
colocaron a ambas en la misma posición que Richard, con las
manos en los cristales, y con cuidado introdujeron sus pollas
en sus vaginas. Una vez que todos se habían desnudado, las
cinco chicas restantes, entre ellas Poliana, se colocaron de igual
forma para que los chicos restantes las pudieran penetrar de
forma alternativa.
PLENO DE CHARLIE: SUZY Y POLIANA ADORAN SU SEXO

A esta parte del juego se incorporaron Richard y Marck,


de tal forma que mientras las siete chicas miraban el espectá-
culo iban siendo penetradas sucesivamente y de forma rotativa
por los seis chicos. Cuando todos los varones se habían corri-
do en las distintas vaginas y culos que también alternaban, el
grupo aprovechó para beber, picar y ver en exclusiva el desfile.
En esta ocasión Suzy y Poliana habían gozado de la cabalgata
como nunca.
Cuando el espectáculo externo estaba a punto de termi-
nar, Richard sorteó seis antifaces para dormir, de los que una
vez colocados no se puede ver. A Poliana y Suzy les tocó, por lo
que quedaron, en gran medida, en manos de los deseos ajenos.
Esta parte del juego se desarrolló al fondo del camarote donde
había varios sofás. Suzy consiguió distintas pollas que chupar,
mientras fue acariciada, chupada y follada de forma reiterada.
Suzy le comentó a Cynthia que al día siguiente por la tar-
de esperaba la visita de Elizabeth con los tres pilotos a los que
también acompañarían Poliana y otra azafata. Vienen en un
pequeño avión alquilado para pasar día y medio en la Amazo-
nia y nos invitan si tu quieres. También quiero llevar a Charlie.
A Cynthia le pareció bien condicionado a que pudiera hacer
los cambios oportunos con sus compañeros de trabajo; real-
mente sólo tendría que faltar el lunes por la noche.
Cynthia, impresionada por la polla de Charlie, le solicitó
el plácet para disfrutar nuevamente de él. A Suzy le pareció 43
bien y le recomendó que le llamara a lo largo del día al hotel,
puesto que ella no había quedado hasta las nueve de la noche.
Suzy se retiró a su casa y un poco más tarde de lo convenido
se acercó al hotel Makarios. Encontró a Charlie relajado y fe-
liz, pidieron una botella de champaña y pasaron una tranquila
noche.
CARLOS MALO DE MOLINA

Suzy le contaba todo a Charlie, cada una de sus expe-


riencias, actuaba de forma limpia y transparente. Ante las
demandas de amor de él, ella siempre amortiguaba, aunque
reconociéndolos, sus sentimientos y a pesar de todas sus sú-
plicas era inexorable en su dictamen final. En ningún caso era
el momento para que ella diera vida a una relación estable y
duradera.
Charlie le manifestaba reiteradamente su amor y se rebe-
laba con continuas protestas, pero en un buen tono y en un
marco de ensoñamiento amoroso y de experiencias sexuales
que jamás en la vida pensó tener. Follaron como dos enamo-
rados.
A las dos de la tarde del día siguiente, Cynthia, Charlie y
Suzy estaban en el aeropuerto de la ciudad de Palma, en espera
de la llegada del vuelo privado que les llevaría a todos a Ma-
naus, ciudad ubicada en el centro de la Amazonia.
De los pocos parajes paradisíacos que quedan en la Tierra,
el más significativo es la Amazonia, selva situada en el norte
de Sudamérica que abarca alrededor de siete millones de ki-
lómetros cuadrados de una densa vegetación. Dos tercios de
la Amazonia están en Brasil pero la cuenca del río Amazonas
cruza de un extremo a otro la parte septentrional de Sudaméri-
ca y atraviesa además los territorios de Colombia, Perú, Vene-
zuela y Ecuador. Se conoce a esta selva como el mayor pulmón
44 medioambiental del mundo, de hecho, muchos de sus miles de
plantas y de animales son aún desconocidos para la ciencia. Es
el paraíso ecológico del planeta con 30.000 especies de plantas,
2.500 de árboles, 3.000 tipos de peces y un tercio de la madera
tropical del planeta.
El río Amazonas es el más largo del mundo con sus 7.020
kilómetros, nace en los Andes y desemboca en el Estado de
PLENO DE CHARLIE: SUZY Y POLIANA ADORAN SU SEXO

Pará al norte de Brasil donde forma un gran estuario de 240


kilómetros de ancho.
En estas tierras sobreviven muchas leyendas, de hecho, el
primer explorador que recorrió el río fue Francisco de Orella-
na, teniente Gobernador de Guayaquil (Ecuador) en 1542 y
le puso el nombre de Amazonas por las leyendas de mujeres
guerreras desnudas que habitaban su rivera y defendían con
arco y flecha su territorio de los invasores españoles, se decía
que “hacían tanta guerra como diez hombres”.
Actualmente hay más de 370 pueblos en la Amazonia
entre los que viven unos 940.000 indígenas; la mayoría son
agricultores sedentarios que desbrozan pequeños terrenos y
plantan mandioca, bananas, frijoles, arroz y frutas. También
cazan animales como cerdos salvajes y pescan en los ríos y
lagos.
Llama poderosamente la atención que en este mundo de
la globalización y de las telecomunicaciones todavía existan
unos 40 grupos de indígenas que no han tenido ningún con-
tacto con otras poblaciones no indígenas.
La singularidad de los brasileños se advierte igualmente
en los indígenas, hay una diversidad tan grande que es difícil
generalizar, a su alrededor hay todo un mundo de mitos y le-
yendas, las fiestas son su máxima expresión de su sentido de
comunidad, se convierten en universales.
Entre los indígenas hay unos personajes que se conocen 45
como chamanes que, dicen, curan enfermedades y pueden co-
municarse con el mundo de los espíritus soñando o utilizando
drogas alucinógenas. Muchos indígenas son animistas, creen
que dentro de las plantas, de los animales e incluso de los hom-
bres hay espíritus que pueden actuar bien como ángeles de la
guarda o pueden causar la enfermedad y la muerte.
CARLOS MALO DE MOLINA

Tras la parte más mágica y misteriosa de los indígenas está


la otra cara de la moneda, sus serios problemas de supervi-
vencia ocasionados por la destrucción ecológica y el abuso del
hombre con la colonización ilegal de tierras, para pasto de ga-
nado, plantaciones de soja y comercio ilegal de maderas, pro-
yectos de minas, presas y carreteras. Cada año se registran más
de 300.000 incendios, la mayoría de ellos intencionados por
agricultores, ganaderos y madereros. Sólo en 2004 se perdie-
ron 26.000 kilómetros cuadrados de selva amazónica, de con-
tinuar este sangrado, en 50 años, la Amazonia será un desierto.
El gran problema de este país es cómo conseguir mante-
ner el desarrollo económico, basado sobre todo en el cultivo de
soja y el ganado de vacuno, con una defensa y preservación de
estos bosques, de su valiosa madera y de las aguas de sus ríos.
Brasil es el segundo exportador de soja del mundo, después de
Estados Unidos y uno de los mayores vendedores de ganado,
controla el 20% del mercado mundial de carne de vacuno,
con más de 60 millones de cabezas de ganado, de las cuales el
30% se encuentra en la Amazonia. Para el cultivo de la soja y
pasto para el ganado se talan millones de árboles; el 80% de
la madera usada sólo en Sao Paulo es de procedencia ilegal. La
Amazonia necesita una atención especial por parte del mundo.
El Presidente Lula apostó por un desarrollo económico
sostenible, e inició una serie de medidas para evitar la ocu-
46 pación ilegal de la selva amazónica pero no se ha conseguido
frenar su devastación, en parte por la conchabanza entre te-
rratenientes, policías, políticos locales y jueces corruptos que
desde hace años han impuesto su ley.
Una hora más tarde ya estaban en la avioneta pilotada
por Marck. Suzy y Charlie se sentaron juntos; ella no quería
dejar pasar la oportunidad de volver a saborear su polla, que él
PLENO DE CHARLIE: SUZY Y POLIANA ADORAN SU SEXO

recompensó bebiéndose un whisky que previamente vertió en


sus pechos y en su buceta.
Nada más llegar se trasladaron al Tropical Manaus Hotel,
un alojamiento de lujo, situado en una pequeña isla en el cen-
tro del río Negro, que junto al Solimoés, componían el Amazo-
nas. Cenaron, con un buen vino Bourdeaux, un plato típico
del lugar; pescado en hoja de plátano consistente en caballa
con lima, cilantro, sal y aceite.
Después de los consabidos whiskys, Elizabeth hizo el re-
parto de habitaciones de forma discrecional, mezclando a las
personas según su capricho. Aunque ella tenía ganas de probar
a Charlie, lo emparejó a Poliana. Dadas las obligaciones pro-
fesionales de la tripulación el viaje era excesivamente corto, lo
que obligaba a moverse a toda prisa. Tenían sólo dos horas para
permanecer en los cuartos, porque después estaba prevista una
fiesta en la playa con más de cien personas.
Poliana, guiada por la fama de Charlie se lanzó sobre su
polla que la chupó apasionadamente. De forma coyuntural me
había trasladado al pubis de Charlie. A Suzy le había tocado
el bisexual de Richard. Charlie, repitiendo la experiencia del
avión mojaba de vez en cuando su cipote en whisky y le daba
a beber a Poliana; simultáneamente derramaba whisky en la
vagina de ella y se lo bebía. Poliana le pidió que la penetrara
por el culo mientras con el cinturón la golpeaba suavemente y
la tirase del cabello, como así hizo él. 47
Charlie hubiese deseado estar a solas con Suzy, pero dis-
frutaba de cada segundo.
Cuando llegaron a la playa ya había decenas de personas.
Nada mas entrar había un chiringuito con todo tipo de be-
bidas, con media docena de camareros, al lado un grupo de
tumbonas donde dejaban sus ropas, ya que era obligatorio es-
CARLOS MALO DE MOLINA

tar completamente desnudo a excepción de un antifaz amplio


que entregaban unas señoritas y que convertían prácticamente
la cara en anónima.
La playa estaba especialmente decorada e iluminada. Ha-
bía cientos de antorchas hechas con cañas pero con un tanque
de gasolina en el extremo superior encendidas, provocando
una luz tenue e íntima. A parte de matas naturales a modo de
embajadas de la selva, se podían ver estéticos centros de flores
llenos de colorido; en una de las zonas había sofás de caña,
debidamente acolchados, con pequeñas mesas.
Todo el contexto con la fuerza de la naturaleza virgen,
la selva, la playa del río, el decorado y la desnudez estética de
todos los presentes, creaban una atmósfera bella y atractiva que
provocaba en todos una sensación de placidez que les disponía
al diálogo y a la comunicación con los demás. De esta forma
todos los que llegaban se integraban con gran facilidad. Nues-
tro grupo se dispersó rápidamente, siguiendo las consignas
previamente estipuladas.
Después de dar algunas vueltas y tomar unas caipiriñas, a
Charlie le cogieron por banda cuatro chicas e hicieron con él lo
que quisieron. Le comieron todas las partes de su cuerpo. En un
momento determinado las cuatro se orinaron simultáneamente
sobre su cuerpo; él respondió repartiendo su orina entre todas.
Abandonó el grupo y fue a bañarse al río. Por pura ca-
48 sualidad reconoció a la luz de la luna el cuerpo de Suzy. Se
abrazaron y se quedaron como niños, bañándose en las cálidas
aguas, y así se pasaron más de media hora para después aban-
donar ellos solos al resto y retirarse a una de las habitaciones,
donde volvieron a hacer tiernamente el amor. A las siete de la
mañana ya estaban junto al resto, desayunando para iniciar su
incursión a la selva.
PLENO DE CHARLIE: SUZY Y POLIANA ADORAN SU SEXO

Comieron y bebieron abundantemente, cafés, zumos na-


turales, huevos fritos, embutidos, e incluso algo de pollo y car-
ne. En esas escasas horas pasadas de descanso aproveché para
volver a las extensiones de Suzy.
Nos desplazamos andando hasta el helicóptero, que se en-
cargaría de darnos una primera vuelta desde el aire para tras-
ladarnos a un lugar en mitad de la selva. Desde el cielo segui-
mos el curso del Río Negro hasta su fusión con el Río Solimoés,
provocando un efecto excitante; sus aguas de distinto color no
se mezclan, manteniendo el itinerario del río distintos tonos
como separando el discurrir de dos ríos diferentes.
Todo ello enmarcado en las dimensiones espectaculares de
un gigante río de 300 metros de ancho rodeado por la agresi-
vidad de la amazonia.
Abandonamos el agua y nos mezclamos con los árboles a
baja altura para poder divisar al máximo los parajes de la selva.
Muchos de los trozos de tierra que divisábamos jamás habían
sido pisados por el hombre. Su belleza es inenarrable, y no lo
digo para utilizar palabras grandilocuentes, sino para expresar
mi frustración por no poder trasladar adecuadamente, ni si-
quiera en parte, la belleza que nos invadía.
Paramos en un pequeño hueco y con la protección de tres
guardias nos adentramos unos cientos de metros, en lo más pro-
fundo de la selva. A pesar de la forma en que habíamos llegado
y con todos los elementos de protección puestos a nuestra dis- 49
posición, nuestros amigos se creían y se sentían como Robinson
Crusoe emulando una de sus hazañas. Es en momentos como
este cuando te das cuenta de lo artificial de nuestras vidas y del
daño que nos infringe el distanciamiento de la naturaleza. Re-
nunciamos a algo mucho más potente de lo que creemos, parte
de nuestro código genético, en definitiva de nuestra vida.
CARLOS MALO DE MOLINA

Este análisis, pura filosofía humana, llego a él por empa-


tía, asumo su rol como si fuera uno de ellos. De hecho, estas
mismas ideas expresadas de forma diferente fueron menciona-
das por Cynthia.
Disfrutamos de ese hermosísimo paisaje para regresar al
helicóptero que, esta vez, nos llevaría a conocer en primera ins-
tancia a una población indígena. Llegamos a una zona donde
estaban trabajando los serenguerios, que después de los pro-
pios indígenas son los que mejor conocen la Amazonia, inclu-
so ellos han localizado a varias tribus desconocidas para el resto
de la humanidad.
Nos llevaron ante una tribu yanomani, estos indígenas vi-
ven en una casa circular de unos 150 metros de diámetro, sin
divisiones por dentro, allí conviven todas las familias, sin inti-
midad, cada familia tiene su fuego, y todo se hace a la vista de
todos. El patriarca y los ancianos deciden dónde construir las
casas, y se encargan de establecer las relaciones con otros gru-
pos, de los que salen alianzas matrimoniales e intercambios de
productos. Las mujeres se encargan de que se respeten las nor-
mas de convivencia, preparan los alimentos y llevan el agua.
Compartimos un momento con esta tribu y con esta ex-
citante experiencia en nuestras retinas subimos al helicóptero
para regresar al Tropical Manaus, llegamos al hotel a las cuatro
de la tarde.
50 Todavía tuvimos tiempo para que se sentaran a comer
unas carnes a la brasa acompañadas de mandiocas y patatas
fritas. Yo aproveché para saborear un poco de sangre extraída
de la pantorrilla de Elizabeth. Mientras la mayoría del grupo
se quedó comentando sobre ecología y el daño que el ser hu-
mano actual estaba infringiendo a la Tierra, en un tono triste
de preocupación al ver cómo estaban en peligro las maravillas
PLENO DE CHARLIE: SUZY Y POLIANA ADORAN SU SEXO

que habíamos visto, y como consecuencia de ello, el desarrollo


de la Humanidad; Suzy, Poliana y Cynthia aprovecharon para
darse el último chapuzón en la piscina.
La vuelta a casa la hicieron en estado de semiinconscien-
cia, agotados. En el aeropuerto de Palma se despidieron de los
pilotos y las azafatas. Cynthia llegó tarde, ya de madrugada, al
trabajo; afortunadamente había podido avisar. Charlie se que-
dó en el hotel y Suzy se fue a su casa acompañada de Poliana,
que había decidido quedarse con ella una semana.
Al día siguiente, como siempre, todo se ponía en marcha.
Lo primero que hizo Suzy al levantarse fue llamar por teléfono
a su amiga Michel y reivindicar su puesto al que tenía derecho
por veteranía en el grupo de la mesa redonda del Filet Brasil, y
solicitar a modo de excepción, la posible asistencia de Poliana.
Como complemento muy importante para ella, fue re-
servar el papel del chico a Charlie. Michel no le puso ninguna
objeción y quedó en confirmárselo más tarde. Poliana pidió
permiso a su amiga para tener otro revolcón con Charlie. De
esta forma Suzy ya tenía organizado el último día del inglés. Yo
no me quería perder nada de su despedida, por lo que decidí
pasarme a una rosa tatuada que tenía Poliana en su pubis.
Charlie recibió encantado a Poliana que vino con su bo-
tella de whisky bajo el brazo y media docena de sandwiches,
muy propios para un inglés. Nada más llegar, Poliana se aba-
lanzó sobre la bragueta de Charlie y sin que diese tiempo a ce- 51
rrar la puerta que quedó totalmente abierta, le sacó la polla que
la besó y chupó apasionadamente mientras, ligeramente incli-
nada de rodillas, se masturbaba. Como no llevaba calcinha y
la falda era muy corta, desde el pasillo se podían observar sus
manipulaciones. Enfrente había un chico joven con la puerta
de su habitación entreabierta, fichando cada instante. A pocos
CARLOS MALO DE MOLINA

metros en el pasillo una mujer de la limpieza se encontraba en


la misma situación.
Poliana, sin reparar en nada, cogió la botella que había
dejado en el suelo y derramó whisky sobre los genitales de
Charlie. Mientras tanto Charlie se iba quitando la ropa. Po-
liana continuaba besando y bebiendo whisky mezclado con
la piel, los vellos púbicos, los testículos, el culo y el cipote de
Charlie.
Estaban extasiados sin enterarse de todo lo que pasaba en
su entorno, mientras el vecino del cuarto de enfrente y la tra-
bajadora del hotel se cruzaban miradas. Poli, simultáneamente
a que siguiera mamando la polla de Charlie, se acabó de quitar
toda la ropa quedando los dos en plena acción sexual y desnu-
dos, prácticamente en el pasillo del hotel. Cuando al final del
pasillo se oyeron ruidos de un grupo de personas que avanza-
ban hacia la habitación, ambos se despertaron y se introduje-
ron totalmente en su cuarto cerrando la puerta. El vecino de
enfrente le hizo un gesto a la empleada del hotel, ésta se dirigió
hacia el cuarto y también cerraron la puerta.
Ya sobre la cama, Charlie esparció el whisky por todo el
cuerpo de Suzy, en pequeñas dosis, que según las iba volcan-
do pasaba suavemente su lengua sobre la piel. Empezó por la
boca, siguió por el cuello y se detuvo en los pechos, siguió por
el estómago, se detuvo nuevamente en el ombligo, que llevaba
52 un bonito pearcing plateado con dos cristales de color verde
que parecían esmeraldas, para avanzar hacia la rosa tatuada y la
fina hilera de pelo púbico. Se saltó hasta los dedos de los pies
para subir alternativamente por el empeine, tobillo, rodillas,
muslos hasta encontrarse con la ansiada cueva libidinosa de
Poliana; no sin antes chupetear todo su entorno, incluyendo
el ano.
PLENO DE CHARLIE: SUZY Y POLIANA ADORAN SU SEXO

Poli, que ya se había corrido varias veces, segregaba gran can-


tidad de jugo propio. Su clítoris estaba fortalecido como si fuera
un micropene, la mezcla del whisky con las secreciones femeninas
le parecieron a Charlie un manjar de dioses que, mientras derra-
maba el whisky por la parte externa de la vagina para que no la
produjera mucho picor, frotaba fuertemente con su lengua el clí-
toris y la parte externa de su coño durante mucho tiempo.
En ese momento sonó la puerta, Charlie la abrió y se le
presentó un chico joven en albornoz, brasileño, de piel more-
na suave, que entrecortadamente y de forma algo confusa, le
pidió si su amiga y él se podían unir a la fiesta. Charlie, im-
presionado por todo lo que le estaba ocurriendo pero abierto
a todo tipo de experiencias, dio su consentimiento y ante una
indicación de su vecino, salió una chica corriendo desnuda que
entró en su habitación. En breves momentos ya estaban los
cuatro sobre la cama.
Charlie derramó, igual que antes, el whisky sobre el cuer-
po de su nueva compañera de juegos y Poli hizo lo propio con
la polla del vecino. Después de liarse los cuatro entre ellos de
forma desordenada, Charlie terminó corriéndose en la vagina
de la empleada follando a cuatro, mientras Poliana lo hacía
sentada sobre el vecino.
Marisia se dio cuenta que había abandonado su puesto de
trabajo durante demasiado tiempo; con el albornoz del vecino
volvió a la otra habitación para vestirse. El resto continuó su 53
fiesta. Poliana cogió las dos pollas recién corridas y se puso a
chuparlas alternativamente hasta que pasados unos minutos
consiguió erguirlas pero sin la dureza anterior, mientras ambos
lamían su coño chocando sus bocas y sus lenguas.
Charlie y Leandro empezaron a deleitarse con el juego de
sus lenguas hasta que en un momento determinado empezaron
CARLOS MALO DE MOLINA

a enrollarse entre sí. Poli disfrutaba viendo cómo se besaban y


acariciaban y se puso a besar el ano de Charlie introducién-
dole la lengua para después meter dos dedos. Posteriormente
y cuando el inglés balanceaba su trasero, Leandro lo colocó
en posición de a cuatro penetrándolo suavemente a la vez que
lo masturbaba lentamente. Poliana puso su coño, rociado de
whisky, al alcance de la boca de Charlie que él saboreó con
ternura, entre gestos de mucho placer y algo de dolor.
Leandro se corrió en el culo de Charlie y se dispuso a mas-
turbarle con la boca hasta que éste también se corrió, mientras
Poli chupaba la polla flácida de Leandro. Pasado un tiempo
Leandro folló analmente a Poliana, a la vez que ella le mamaba
el cipote a Charlie y éste chupaba su vagina, compaginándolo
con su culo y la polla de Leandro.
Los tres se quedaron exhaustos, descansando sobre la
cama. Se tomaron un whisky, ésta vez con hielo y en vaso jun-
to con los sandwiches y pidieron unas hamburguesas al servi-
cio de habitaciones del hotel, a las que invitó el vecino antes
de despedirse. Poco después Poliana y Charlie se ducharon y
arreglaron para seguir el programa que Suzy había preparado.
La siguiente etapa era la casa de Cynthia, a la que trasladó
Poli a Charlie en el coche de la hermana de Suzy; le introdujo
en un dormitorio metiéndole en un armario de lamas que entre
las mismas se podía divisar prácticamente todo el espacio. Poli
54 le explicó que debería quedarse allí pasara lo que pasara, sin que
se le notara, hasta que ella dentro de tres horas le recogiera.
Al poco rato de marcharse entró Suzy acompañada de tres
chicos negros, con unas pollas similares en tamaño a la del
inglés. Los tres la desnudaron mientras la besaban en la cama
por todo el cuerpo; mientras ella desnudaba poco a poco a
cada uno de ellos. Cuando estuvieron todos sin ropa los puso
PLENO DE CHARLIE: SUZY Y POLIANA ADORAN SU SEXO

de pie y ella, de rodillas, empezó a chuparle a uno la polla


mientras masturbaba a los dos restantes; así fue alternando los
distintos cipotes. Los volvió a tumbar, siguió con el mismo
juego, mientras ellos se disputaban el resto del cuerpo de Suzy.
Posteriormente ella se tumbó sobre uno de ellos follándole,
otro la penetraba analmente, y el tercero introducía su cipote
en la boca. Así estuvieron follando simultáneamente los tres
durantes más de veinte minutos.
Después de que los tres se corrieran casi simultáneamente
dentro de su cuerpo, ella empezó a intentar recuperar la rigidez
de sus pollas con su boca, para que posteriormente cada uno
la penetrara su coño, uno a uno, hasta eyacular, en posición de
cuatro y tirándola fuertemente del pelo.
Yo residía en el pubis de Charlie al que me había pasado
en la habitación del hotel cuando Poliana y el inglés se fueron
a duchar juntos.
Charlie asistía al espectáculo, una vez más, impresionado,
con fuertes celos al ver cómo se la follaban uno tras otro, y
al apreciar con toda claridad cómo se corría, acompañada de
gritos y gemidos de placer, Suzy. A la vez que se excitaba tan-
to como si él fuera uno de los protagonistas. De hecho era el
principal, ya que ella lo había preparado en exclusiva para él.
Charlie, a pesar de cierto agotamiento sexual no podía repri-
mir manipular su polla, masturbándose sigilosamente, hasta
conseguir correrse dos veces. 55
Cuando Suzy y sus amigos abandonaron la casa llegó Po-
liana con la intención de follarse nuevamente a Charlie, pero
éste no estaba con capacidad en ese momento. Se montaron
en su coche, pararon en la Praça para tomarse una ensalada
caesar de pollo acompañada de una coca cola dieta, antes de la
siguiente cita en el Filet Brasil.
CARLOS MALO DE MOLINA

Esta plaza es la principal de Redençao, en la Avenida Bra-


sil, ésta llena de bares, restaurantes y pizzerías con terrazas que
se llenan a partir de las seis de la tarde. Acuden sobre todo
jóvenes convenientemente arreglados, cada uno por su lado,
como punto de encuentro desde donde iniciar sus distintas
movidas. Cuando llegaron a la mesa redonda ya estada Suzy,
Michel y la mayoría de las chicas. No iba a venir una del gru-
po, por lo que serían ocho las participantes del juego.
Antes de empezar, Charlie se sentó con ellas a la mesa,
después que le contaran su cometido estuvieron hablando de
Londres. El inglés, con excitación de sus últimas experiencias,
le costaba hablar de su país pero estaba encantado de tener a
tantas chicas sólo para él, a las que iba a comer el coño a todas
según su capricho.
Ellas, por su parte, nunca habían jugado con un europeo
y mucho menos tan atractivo. Una de ellas le pidió que se qui-
tara la camisa para poder apreciar su magnífico torso con todos
sus músculos dibujados en la piel. Charlie ya estaba empalma-
do y las chicas empezaron a segregar el jugo de sus vaginas.
Les habló de los pubs, de los parques, de su asquerosa comida.
Suzy, sin afán de protagonismo, interrumpió para hablarles de
sus ricas posibilidades culturales y de su nivel de vida. Charlie
prosiguió hablando, ante preguntas, de la moda, de los co-
ches, del metro y del sistema de circulación por la izquierda.
56 También tuvo que referirse a la Familia Real, centrándose en
el Príncipe Carlos y Camila Parker. Les explicó los juegos de
cricket y de polo.
El árbitro, con una hora de retraso, mandó al inglés bajo
la mesa y éste se dispuso a pegarse el gran atracón de bucetas.
Se inició con la de Suzy, a la que dedicó más de diez minutos
absorbiendo todo el líquido que ella, con gran excitación, fue
PLENO DE CHARLIE: SUZY Y POLIANA ADORAN SU SEXO

capaz de producir. Como era de esperar, perdió dos puntos.


Aproveché para pasarme a mi residencia habitual. Continuó
con otra, con un coño pequeñito, completamente blanca, sin
un solo pelo en el pubis, que cuando la introducía su lengua
sus labios se movían espasmódicamente de forma continuada;
también puntuó negativamente. Como dicen aquí, se corrió
horrores.
Volvió un poco sobre su amada y se centró en Poliana,
de coño amplio de fácil acceso del que disfrutó de todo su
interior, manipulando su clítoris con la nariz mientras con
mucho cuidado la penetró dos dedos por el culo. Ella misma
se delató cuando al final soltó un suspiro. Rara fue la que
pudo mantener el anonimato; en ninguna partida se habían
adjudicado tantos puntos negativos. Cynthia se acercó a la
mesa, después de saludarles y desearles una placentera velada
les preguntó, como buena camarera, si querían algo más. Mi-
chel, ante el especial transcurrir de la noche pidió, de forma
excepcional, dos botellas de champaña con nueve copas, una
para Charlie.
La orgía en la que se había transformado el erótico pa-
satiempos continuó simultáneamente al debate que se orga-
nizó por encima de la mesa sobre las dimensiones y formas
de las pollas. La conclusión del mismo era que el tamaño sí
importaba, se resaltó el necesario grosor para poder sentir
sus vaginas completamente llenas. Suzy planteó incluso que 57
ella necesitaba sentir algo de dolor en la penetración para
poder disfrutar plenamente; controvertida opinión que, sin
embargo, fue confirmada por la mayoría. Poliana sentenció
que para ella una polla era lo mejor del mundo, reiterando
que así pensaba desde antes de tener la regla; de hecho chupó
la primera a los 12 años y folló al primer hombre a los dos
CARLOS MALO DE MOLINA

meses de tenerla, de lo que estaba muy satisfecha. Los inicios


sexuales del resto eran muy similares.
Michel le puso la copa llena de champaña debajo de la
mesa; Charlie la utilizó para espolvorear gotas en los deliciosos
coños. Siguió felizmente su encomienda, sin olvidar darle un
besito de vez en cuando en el clítoris a Suzy y dedicarle más
tiempo de la cuenta en comérselo.
Pasadas algo más de tres horas el árbitro, con algo de pena,
dio por finalizada la competición y dio a conocer las puntua-
ciones del día. Charlie, con dolor de huevos, ya se había corri-
do una vez en los pantalones; empalmado se sentó de nuevo en
la mesa para seguir hablando y bebiendo, ahora whisky.
Paralelamente se fueron marchando las chicas, a las que
les estaban esperando sus enamorados, quedando sólo las dos
amigas y el inglés. Poliana le volvió a pedir permiso a Suzy para
aliviar la extremada rigidez del miembro viril de Charlie, pero
en esta ocasión con una sonrisa le dijo que no era necesario.
Cogió al chico de la mano, lo trasladó a un pequeño jardín,
medianamente oscuro, en la trasera del bar, donde lo folló aga-
rrada a su cuello, en vilo, con las piernas sujetas a su cadera.
Se fueron a bailar a Kalcuta acompañados de sabrosa música
brasileña para irse después a su hotel, donde pasaron la última
noche juntos antes de que él regresara a su país.
No paro de darle vueltas a la sensación que tuve cuando
58 oí el nombre de Marisia. Me dio un vuelco el corazón, sentía
como si ese nombre formase parte de mi vida, sin saber de qué
manera. La chica era atractiva, pero su nombre me explicaba
algo más, así como afecto, ganas de protegerla, en fin... parece
un enigma. En más ocasiones he vivido este extraño síndrome
que voy a pasar a denominarlo el efecto Marisia.
PUTAS POR UNOS DÍAS:
ALBERTO CAZA A SUZY

A
l día siguiente Suzy y Poliana se reunieron con Cynthia
en su casa. Tenían ganas de estar tranquilas, descansar.
Escuchaban música brasileña... Eligieron, para empe-
zar, el grupo Capital Inicial, que tiene canciones como Rosas
e vinho tinto, Eu vou estar y O passageiro, que gusta a las clases
medias y altas. Los brasileños viven una música distinta al resto
del mundo, propia, con un ritmo diferente, cargada de sensua-
lidad, para compartir, muy rítmica, normalmente sale poco de
sus fronteras.
Los brasileños llevan la música en la sangre, su manera
de vivir permanentemente enrolados a las fiestas les hace ser la
encarnación por excelencia de la alegría, del disfrute del sexo 59
y del sentimiento hacia la música. En sus calles suenan con-
tinuamente melodías brasileñas, sambas, bossa nova, reggae,
axe... música que se convierte en la expresión popular de un
pueblo extrovertido y sensual que manifiesta sus sentimientos
y deseos de vivir a través del baile. En este maravilloso país se
funden raíces occidentales, indígenas y africanas, convirtién-
CARLOS MALO DE MOLINA

dose en un ejemplo casi único de mestizaje cultural que ha


dado lugar a importantes creadores de reconocida fama mun-
dial como Caetano Veloso, Milton Nascimiento, Gilberto Gil,
Vinicius de Moraes, Marisa Monte y Carlinhos Brown.
Los orígenes de la música popular brasileña se remontan
a las primeras vivencias coloniales, con presencia de portugue-
ses, indígenas y africanos. La modhina y el lundu son la base de
la música brasileña, más tarde, bailes de salón europeos como
la polka y el vals se adaptaron y dieron origen al maxixe y al
choro. A finales del siglo XIX, se generalizó el uso del término
samba, refiriéndose al gesto de la umbigada y se empleó para
denominar así al baile popular en general, que se fue transfor-
mando poco a poco hasta convertirse en un verdadero símbolo
de la cultura brasileña. En los años 50 surge la bossa nova, que
no es más que una reinterpretación de la samba con inspira-
ción jazzista. A este movimiento le siguió el MPB ‘Música Po-
pular Brasileira’ que emplea contenidos más críticos en torno
a la injusticia social y la represión dictatorial de los años 60.
La ciudad de Bahía, en Salvador, es a Latinoamérica lo
que Nueva Orleáns es a Estados Unidos. En Bahía se fusio-
nan con ingeniosidad las culturas africanas y la brasileña, el
ejemplo es Carlihnos Brown que mezcla funk, reggae, samba
y baladas orquestales y está dejando una huella importante en
la música brasileña.
60 Pero el verdadero desarrollo de la música popular urbana
está estrechamente ligado a los carnavales y adquiere su máxi-
mo apogeo en los desfiles de las escuelas de samba, que prepa-
ran durante todo un año esta competición. Es difícil explicar
el valor que la música tiene para los brasileños sino estás aquí,
todo lo que os cuente es poco, cualquier rincón de cualquier
ciudad, calle o establecimiento público está inundado por al-
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

tavoces de radios y equipos de música por los que emanan las


canciones con gran volumen, es imposible abstraerse de este
ritmo y no dejarse llevar.
Es la música de la vida, la música de los cinco sentidos,
cuando llevas unos días oyéndola eres capaz de sentirla, tocar-
la, olerla y degustarla. Impregna todo lo cotidiano, y es algo
tan intrínseco a ellos que tienen su propia producción, de altí-
sima calidad y que raramente la exportan a otros países, igual
que es difícil que otra música penetre su mercado.
Ninguna de las chicas, por distintos motivos, quiso hablar
de Charlie, pero toda la filosofía de la discusión le rondaba.
Las tres vivían felices con su vida, se tenían por intelectuales,
no había que juzgarlas por estas dos últimas semanas, terrible-
mente inquietas y dinámicas, maduras, muy sensuales, pero no
tenían una alternativa clara de cómo compaginar su pasión por
el sexo con el desarrollo afectivo familiar.
En Europa, salvando las diferencias, con poco más de
veinte años esto no sería un problema, ya que esta situación
se presenta diez años más tarde. Las mujeres son más indepen-
dientes, no tienen una sexualidad tan potente, y no priorizan
tanto la necesidad de procrear rápidamente. Nuestras amigas
son totalmente independientes, pero en el resto cumplen el
estereotipo de la brasileña con algunos elementos radicalmente
potenciados.
Cynthia tenía su pareja, Iván. Pensaba tener un hijo en 61
breve con él, aunque no tenía claro si iba a ser para toda la
vida, más bien apostaba por unos años. En ningún caso quería
renunciar a otras y frecuentes aventuras. Mantenía dos aman-
tes fijos, Mauricio y su ex novio Joao. Tampoco pensaba con-
társelo a su enamorado, al que trataba de engañar. En cierta
medida Iván, enamorado, miraba para otro lado mientras le
CARLOS MALO DE MOLINA

ponía, siempre que podía, los cuernos a Cynthia, cosa que ella
suponía. Esta forma de pareja, con menos intensidad, es muy
frecuente en Brasil.
Poliana era la más infantil, no tenía nada claro y no le pre-
ocupaba nada de momento; a veces pensaba que si se enamora-
ba profundamente sería todo lo fiel que se puede ser en Brasil,
y otras que el modelo de Cynthia no estaba mal. Las veces que
se había enamorado, en unas ocasiones se había dedicado en
exclusiva a su amado y en otras lo había compatibilizado des-
caradamente con otras relaciones. Estos experimentos fueron
efímeros, ninguno duró mas de tres meses.
Suzy creía en la sinceridad, hacía de este valor un punto
esencial en su código ético e incluía su aplicación en las relacio-
nes afectivo-sexuales. Se apasionaba con la idea del amor, pero
no creía en él y como sus amigas creía en el placer, la pasión y
la fuerza del sexo. Tenía decidido no mentir nunca a sus com-
pañeros sexuales e igualmente no emparejarse en exclusiva con
ningún hombre. Hasta la fecha no había tenido ninguna pareja.
Estos son los argumentos que utilizaron durante casi toda
la tarde, mezclados con cortos comentarios sobre otros temas.
Poli le preguntó de dónde había sacado a los negros para la
exhibición ante el inglés. Suzy la contó que son del equipo
de rugby de la Universidad de Góania, una ciudad próxima a
Brasilia. Les conoció un día que estaba triste, algo deprimida,
62 hace más de dos años; se fue al bar pesc-pague, a las afueras de la
ciudad, allí se los encontró, se fue con ellos al motel Momentos,
con los que tuvo una experiencia similar a la expuesta a Char-
lie, de las más potentes de su vida, y de las mejores pollas que
había catado.
Poli le pidió el contacto de los chicos de rugby, a los que se
apuntó la garçonete, que les contó que Mauricio, empresario
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

de máquinas agrícolas, celebraba dentro de dos semanas una


convención del sector en Guarai, una ciudad del estado de
Tocantins, a unas tres horas de distancia. Ella le había narrado
el juego de la mesa redonda y a él se le ocurrió organizar algo
parecido en el sentido contrario pero sin juego, alrededor de
una buena comida.
En el juego propuesto por Mauricio iban a participar
unos veinte hombres, entre los que se incluiría él, pero ne-
cesitaba dos mujeres. Tenía un presupuesto de 3.000 dólares;
2.000 para las dos chicas y 1.000 para la captadora. A Suzy la
idea la encantó; podría tener veinte pollas a su disposición y
encima cobraría por ello. Se sentían putas, eso las excitaba sólo
de pensarlo. Iban a disfrutar por primera vez de barra libre de
sexo cobrando por ello.
La siguiente semana transcurrió más tranquilamente.
Suzy, que tenía previsto reincorporarse al cabo de un mes a
Londres, decidió retrasar su viaje. En poco más de un año, ade-
más de pagar el viaje, había ahorrado, para ella, 3.600 dólares;
con el negocio de la convención podía quedarse más tiempo.
Las clases de la universidad ya habían comenzado, recibió las
notas del primer cuatrimestre y había superado los exámenes
de febrero brillantemente. Tenía una Matrícula de Honor y
dos sobresalientes definitivos; los correspondientes a asigna-
turas anuales eran cuatro sobresalientes y dos notables. Por
internet, con un notebook Dell Latitude D600 recibía pun- 63
tualmente los apuntes y textos necesarios para seguir estudian-
do, enviados por su compañera Catherine, una chica inglesa,
gordita, guapa, de buena familia y muy empollona.
Llamó al Burger King para informar que por asuntos per-
sonales no sabía cuándo podría volver a Londres, por lo que
dejaba su puesto de trabajo en suspenso. La responsable de
CARLOS MALO DE MOLINA

Recursos Humanos la agradeció que avisara y la comunicó que


la prepararían la liquidación al terminar su mes de vacaciones y
la pondrían en lista de posibles candidatos para su readmisión
cuando llegara, dada su adecuada profesionalidad y su adapta-
ción laboral.
Se apuntó a un seminario literario sobre la figura de Paulo
Coelho y su obra. Aprovechó para descansar, ver antiguos ami-
gos en la Praça y convivir con su familia.
Poli también aplazó su vuelta a Río. No tardó en llamar
para quedar con los jugadores de rugby antes de que se incor-
poraran a la universidad. Estuvo con ellos en el motel Momen-
tos más de cinco horas, se dejó invitar por ellos, les exprimió
hasta la última gota de semen. Les hizo repetir dos veces el
triple polvo y se folló a los tres; a uno de ellos se la chupó una
vez más, como despedida, hasta que se tragó todo su semen.
Quedó encantada.
Cynthia siguió su rutina y tuvo que aplazar su cita con
los chicos negros porque se marchaban. El miércoles se reen-
contraban todas en la mesa redonda del Filet Brasil. En esta
ocasión fueron nueve, cogieron como colaboradores a un ex
enamorado de una de las participantes, un chico blanco de 31
años, arquitecto, con pelo largo. No chupaba mal y jugueteaba
con su cabello.
Después de la partida, para aliviarlo de su priapismo, su
64 ex novia se lo folló ardientemente en la zona más oscura del
bar. El debate se centró en la literatura de Coelho liderado por
Suzy, Poli y otras más que asistían al seminario y del que aca-
baban de tener una de sus jornadas.
A Suzy la entusiasmaba leer, era también una apasiona-
da de su país, sentimiento que se acrecentó mientras residía
en Londres pues añoraba aquella forma de vida. Esto la llevó
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

a descubrir a grandes autores brasileños, como Jorge Amado,


Joao Ubaldo Ribeiro y Paulo Coelho. En común tenían los
tres haber escrito novelas eróticas libres de prejuicios y pudores
sobre el sexo. Suzy leyó un libro de Ubaldo Ribeiro sobre la
lujuria que era todo un canto a los placeres sexuales y al disfru-
te libre y despreocupado del sexo, quedó encantada, pues vió
reflejada su forma de vivir la vida.
De Jorge Amado también le impresionó “Gabriela, clavo
y canela”, donde una mulata de campo llega a la ciudad y pre-
tende transformarse para casarse con su patrón y convertirse en
una dama respetable de piel de canela y olor a clavo. Gabriela
no lo consigue. Amado trata el sexo sin tapujos y lo muestra
como una fuente de placer.
Paulo Coelho es hoy en día casi un gurú de la nueva lite-
ratura brasileña, para mucha gente es un fenómeno de masas.
A Suzy le gusta su obra porque emplea un lenguaje sencillo y
directo, donde el contenido es lo importante, y no las formas,
aspecto que provoca fuertes críticas académicas al tiempo que
es exaltado por sus fans.
Coelho tiene en su haber un récord, es el autor del libro
más leído de Brasil y el más vendido en portugués de toda la
historia, El Alquimista. Pero a Suzy le cautivaron más Verónica
decide morir donde aborda el tema del suicidio por depresión
desde las experiencias que vivió en su juventud internado en
un psiquiátrico y Once Minutos, título que hace referencia a la 65
duración media del coito, y en el que cuenta la vida de María
una prostituta brasileña que emigra a Suiza con grandes ambi-
ciones, de sexo y de dinero, buscando la felicidad.
La familia de Suzy es un auténtico gineceo. Está formada
por su madre más bien joven, cuarenta y pocos años, y cinco
hijas; su padre se dedica a la ganadería, con varias haciendas en
CARLOS MALO DE MOLINA

los estados de Pará y Tocantins y más de 5.000 reses y rara vez


está en casa; tiene dos hermanas mayores y dos pequeñas. Las
dos mayores y una de las pequeñas están emparejadas y tienen
hijos, aunque la segunda –Lilly- también vive en casa con sus
dos crianças, su marido trabaja en New York.
Se llevan excepcionalmente bien entre ellas, se lo cuentan
todo, no a la madre. La llegada de Poli fue muy festejada. Ella
vivió hasta los 13 años en Redençao, pero por cambio de des-
tino laboral de su padre se tuvo que trasladar a Volta Redonda
una ciudad del noroeste a orillas del río Paraíba, situada a 130
kilómetros de Río de Janeiro, con casi 200.000 habitantes que
era la sede de la Compañía Siderúrgica Nacional, empresa en
la que trabajaba su padre. También era amiga de sus hermanas.
Dormían desnudas y, en ausencia de su padre y de visi-
tantes, así se movían por la casa y jardín, protegido del ex-
terior por una pared de 3 metros. Tenían cuatro cachorros y
en ocasiones algún que otro animal. Sus conversaciones eran
una delicia. Tenían un hermano de padre de 22 años al que
en varias ocasiones Lilly se lo había tirado; durante un tiempo
anduvo enamorada de él. Los consejos y las presiones de resto
de sus hermanas hicieron que desistiera, lo que no impedía
que de vez en cuando siguiera follando con él. También estaba
emparejado.
El viernes por la noche su madre se había marchado a
66 una de las haciendas con su marido. Todas las hermanas, junto
con Poli, aprovecharon para prepararse una barbacoa junto a
la piscina. Las crianças estaban ya dormidas. Cuando estaban
dándose su primer chapuzón llegaron otras dos primas que
se sumaron a la fiesta. Una de ellas, Rosinha, era un contras-
te muy divertido. Era leal como la que más, pero tenía unos
planteamientos completamente distintos al resto, lo que servía
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

para que la estuvieran continuamente provocando, exagerando


incluso su liberalidad sexual, y deteniéndose sin pudor en los
detalles más morbosos de sus distintas experiencias.
Es la única que permanecía con un bonito bañador ama-
rillo. Estaba casada, tenía un hijo, pero su marido tenía cinco
más con otras tantas vecinas. Ante el escándalo continuo del
resto no le gustaba chupar una buena polla y mucho menos
tragarse el semen.
Suzy, como era de esperar, fue la estrella de la noche. Las
empezó narrando su vida en Londres, pero estuvo mucho más
tiempo hablando con todo lujo de detalles de sus tres últimas
semanas. Se recreó con Charlie, con su polla, su cuerpo, su
ternura; en esta parte Poli asentía vehementemente; se divirtió
describiendo los distintos eventos. En un momento determi-
nado en el que le chispeaban los ojos, Rosinha dijo algo que,
sin que sirva de precedente, fue aprobado por todos... ‘cásate
con él’. No respondió, volvió a hablar de su experiencia londi-
nense.
Situación que utilizó Lilly para contar cómo en una fiesta,
en una hacienda a las afueras de la ciudad, se folló al novio de
su mejor amiga. Ella iba sin calcinha, falda corta; él llevaba un
pantalón sin calzoncillos y sin cinturón; cuando él se estaba
corriendo con suaves gemidos, entró su amiga en el cuarto a
besarse con otro chico. Él pudo controlarse momentáneamen-
te, pero la presencia de la mujer les excitó a los dos mucho más 67
y no pudieron reprimir ni sus movimientos ni sus expresiones
que fueron mucho más potentes.
Ante el lío, ella descubrió a Lilly, pero no a su marido; se
asustó y se marchó con su pareja, con lo que pudieron acabar
su magnífico y morboso polvo. Los dos salieron exultantes,
aunque él un poco menos ante la evidencia de que su mujer
CARLOS MALO DE MOLINA

le quería poner los cuernos. Más tarde su amiga la comentó a


Lilly ‘menudo polvo te estabas echando en el guardarropas, ya me
dirás a quién te tirabas’; ella le contestó que no podía decírselo
porque era un hombre casado y a lo mejor ella lo conocía. Ro-
sinha le dijo... ‘con razón no dejo que te acerques a mi marido’.
Las demás se rieron.
La relación entre Lilly y Suzy era todavía más intensa,
aunque el temprano matrimonio de la hermana, a los 16 años,
había creado alguna barrera. Suzy intentó, sin conseguirlo,
que no se casaran. Lilly seguía muy enamorada de su marido
Marçio a pesar de la distancia, él pasaba casi medio año en
Redençao, tiempo en el que la mujer y sus hijos se reunían en
su propia casa, a escasa distancia de ésta; follaban varias veces
a diario cuando estaban juntos, a parte de las mutuas y conti-
nuas infidelidades, ambos eran terriblemente celosos.
Lilly le pidió a su hermana que la incorporara a la mesa
redonda, Suzy se comprometió a intentarlo y le contestó que
muy probablemente lo conseguiría, cuando se marchara, cu-
briendo su recién recuperado puesto. Lilly era amiga, des-
de hace muchos años, de todas las participantes, pero estaba
embarazada de su segunda hija cuando se realizó el primer
juego.
Continuaron hasta muy de madrugada con las conver-
saciones, los baños y la barbacoa. Como ocurría en aquellos
68 prolongados encuentros fraternales, rememoraron su infancia,
de manera especial, sus primeros estímulos sexuales y sus ob-
sesiones por follar. Después de un último baño, ya con el agua
casi caliente, se tomaron un último whisky y se retiraron todas
juntas a la misma habitación.
Ya en las dos camas, un poco apretadas, antes de dormir,
iniciaron un último debate sobre las drogas. Desde hacía unos
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

años entre los jóvenes de Redençao, muy en línea con lo que


estaba pasando en el resto del mundo, corría con demasiada
facilidad la coca y las pastillas de diseño. En el radical recha-
zo a su consumo había unanimidad de criterio. Suzy enume-
ró los daños que poco a poco generaba, de forma irreparable,
el consumo de cocaína... Fuertes desequilibrios emocionales,
pudiendo llegar a brotes psicóticos, cambios radicales en la
conducta, alteración en la escala de valores transformando a
los consumidores en egocéntricos e individualistas, pérdida de
sensibilidad física, pérdida del apetito sexual que en los hom-
bres provoca la impotencia. Consecuencias ya conocidas en
parte por el resto que sólo hizo reconfirmarlas en su colectiva
posición antidroga.
Suzy había recibido varios e-mails de Charlie pero no los
había contestado. En su despedida modificó su primer criterio
de no volver a tener ningún contacto con él y aceptó recibir
sus correos, avisándole que tardaría en contestarle. Habilidosa-
mente Charlie no le hablaba de sus sentimientos hacia ella, le
agradecía las recientes experiencias vividas juntos, se recreaba
especialmente en el día que pasearon juntos desnudos por los
carnavales y le relataba su vida cotidiana, sin mencionar nin-
guna cuestión sexual.
Durante la semana siguiente continuó con el seminario,
acordó un viaje con Branco donde el empresario de frigoríficos
tenía un espléndido yate, asistió a su cita de los miércoles en 69
la mesa redonda y acompañó un día a su padre a una de sus
haciendas próximas. En esos días Suzy además de a Branco,
sólo folló con un antiguo ligue de hacía tres años. El viernes se
fueron a la convención agrícola en Guarai.
En la experiencia de los tres negros con Suzy sentí de nue-
vo el efecto Marisia.
CARLOS MALO DE MOLINA

La idea de sentirse putas las excitaba mucho a las tres, ni


necesitaban dinero (no eran nada ambiciosas) ni mucho me-
nos necesitaban esa forma de practicar el sexo. Pero el morbo
de hacerlo sólo por dinero era una idea que siempre habían
acariciado, no se habían atrevido, pero iban entusiasmadas a
esta primera y fortuita ocasión. Tenían todos los gastos paga-
dos en un magnífico hotel donde les habían reservado una de
las mejores suites, con un jacuzzi muy amplio, redondo; en la
sala de estar y en los dos dormitorios tenían pantallas planas
de televisión y carta abierta para todo tipo de gastos dentro del
hotel.
Viajaron por carretera en el nuevo Porche 4x4 Cayene,
acompañadas de Mauricio y de un chófer. En el camino Mau-
ricio les comentó que había pensado en complementar el jue-
go con dos ideas más. Al final de la comida cada una de las
dos, Suzy y Poli, se situarían en dos salones complementarios
y estarían accesibles a que cualquiera de los participantes en el
evento pudiera follarlas. La segunda idea consistía, ya que ellas
iban a estar hasta el lunes, en que durante ese tiempo estarían
a disposición de la convención para tranzar con aquél que lo
solicitara.
Por la primera de las ideas cobrarían 3.000 dólares más
y por la segunda 200 dólares por cada solicitud, siempre que
ésta no durase más de hora y media. Las propuestas no sólo
70 no asustaron a las tres amigas, sino que le dieron un mayor
aliciente. Iban a actuar durante tres días como putas hasta las
últimas consecuencias. Cynthia se quedó un poco envidiosa,
aunque en todo caso ella cobraría, según lo pactado, la tercera
parte de todo el dinero.
Llegaron a mediodía y se fueron, después de tomar pose-
sión de las habitaciones, a comer los cuatro juntos, que apro-
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

vecharon para discutir sobre política nacional analizando la


presidencia de Lula en relación con las transformaciones eco-
nómicas que estaba viviendo el país. En general las conclusio-
nes eran bastante favorables, muy en línea con las opiniones
que en el contexto mundial se estaban haciendo.
Lula llegó al poder representando a la izquierda radical
brasileña a través del Partido del Trabajo, con el apoyo de co-
munistas y sindicatos, en un momento en que la América La-
tina está gobernada, en parte, por presidentes demagógicos,
izquierdistas y populistas que generan la desconfianza de la
economía mundial. Contra todo pronóstico y lejos de contri-
buir a la desestabilización política y económica, ha sido clave
para fortalecer la estructura económica de Brasil y por ende de
su entorno.
Ganó en 2002 después de perder cuatro elecciones pre-
sidenciales, dos contra Cardoso y dos contra Collor de Melo.
Con un gran despliegue de promesas proclamó la llegada de
una nueva era, la formación de un gobierno de coalición abier-
to “a los mejores”, un pacto nacional contra la pobreza, la co-
rrupción y la inflación, la promesa de dar tres comidas a todos
y cada uno de los brasileños y crear 10 millones de puestos de
trabajo.
Nadie duda de que Lula ha puesto empeño en su proyecto
político, en su objetivo de luchar contra la desigualdad y la
injusticia social consiguiendo avances importantes y consta- 71
tables.
Pero otros factores a los que quizás no se les reconoció la
relevancia que tenían, como la elevadísima deuda pública de
Brasil y un entorno internacional desfavorable hacen prever
que el mandato de Lula finalizará con una aceptable percep-
ción, pero con algunas frustraciones.
CARLOS MALO DE MOLINA

La vida personal de Lula es el ejemplo del hombre hecho


a sí mismo. Es el séptimo de ocho hijos de padres labradores
analfabetos. Vivió al amparo de una madre protectora ya que
no conoció a su padre hasta los cinco años, del que recibió ma-
los tratos. Siendo niño desarrolló los más variopintos trabajos
(limpiabotas, mozo de tintorería, recadero...) que compaginó
con sus estudios elementales. A los 14 años comenzó a trabajar
en diferentes empresas siderometalúrgicas para, años después,
afiliarse a un sindicato del sector desde donde da el salto a la
política con la fundación del Partido de los Trabajadores.
Suzy y Poli se echaron una siesta seguida de un agradable
baño en el jacuzzi, de casi una hora, acompañadas por una
botella de cava español, Freixenet Brut Nature.
Cynthia acompañó a Mauricio a su suite dispuesta a qui-
tarse parte de la ansiedad provocada por el panorama erótico
festivo de sus amigas, que una vez más le estaba vetado. Le qui-
tó la camisa con la boca, arrancándole los botones, y le comió
el pecho a besos y suaves mordiscos. Mientras preparaba el ja-
cuzzi caliente y con espuma, le quitó el resto de la ropa. Sobre
la alfombra, mientras ella saboreaba sus testículos y su polla,
él para corresponderla la arrancó la calcinha con los dientes y
empezó a comerse su buceta. La introdujo la lengua por el culo
para penetrarla analmente en posición de cuatro, a la vez que
con sus manos jugueteaba apretando sus pezones.
72 Cuando ambos se corrieron, ella algo antes, pasaron al
jacuzzi, ya preparado, donde se besaron y acariciaron hasta
conseguir una nueva erección, que Cynthia aprovechó para in-
troducir la polla en su coño, con ella sentada sobre él mientras
Mauricio mordía, cada vez más fuerte atendiendo a su deman-
da, de forma alternativa ambos pezones. El polvo fue bueno y
los dos se corrieron simultáneamente.
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

La gran cena ya estaba sobre la mesa. Eran veintitrés co-


mensales, casi todos de mediana edad, entre cuarenta y sesenta
años, buenas pintas, bien vestidos, pero la mayoría con barri-
guita, tres más bien obesos.
La mesa era rectangular, casi cuadrada, con un mantel
blanco cuyos faldones llegaban hasta el suelo. En el momento
de brindar con vino español, Marqués de Murieta, un reserva
de Rioja, Suzy y Poli abrieron puertas opuestas del salón, sin
ropa, con un antifaz de color rojo y con zapatos de tacón muy
alto del mismo color. Entraron en la habitación avanzando ha-
cia la mesa para introducirse debajo de ella, ante las miradas
atónitas de los participantes.
Mauricio, como buen anfitrión, había avisado del conte-
nido erótico del evento pero sin concretar ni el más mínimo
detalle. La sala era lógicamente un reservado, muy en propor-
ción al tamaño de la mesa, lujosa y excelentemente decorada
con ramos de flores muy coloridas. Pasados unos minutos, sin
que ocurriera nada, las chicas empezaron a levantar los faldo-
nes de la mesa situándolos a la altura de la cintura de cada uno.
Lo hacían lentamente, uno a uno, y de forma aleatoria.
Poco después, y de la misma forma anárquica, ellas ma-
sajearon suavemente los muslos y las braguetas para después
ir quitándoles zapatos y calcetines. Les dejaron descalzos unos
minutos mientras degustaban los entremeses. Cuando se em-
pezaba a generar algo de ansiedad en los asistentes, les despo- 73
seyeron de sus cinturones para, poco a poco, ir quitándole uno
a uno sus pantalones.
La ansiedad se transformaba en desconcierto y todos se
sentían como atados a la mesa, sin poder moverse de la silla.
Se sentían entre morbosos y avergonzados, pero ninguno hizo
nada para evitar que le despojaran de su ropa.
CARLOS MALO DE MOLINA

Suzy y Poli se pusieron a acariciar, besar e incluso chu-


par los genitales por encima de sus calzoncillos. Ellos hablaban
poco y entrecortadamente, comían lentamente y agotaban una
a una todas las botellas de vino que las camareras dejaban sobre
la mesa. Cuando creían que el juego quedaba aquí, con unas
tijeras les fueron cortando y quitando a trozos la ropa interior.
Se pusieron a beber todavía más y algunos se pasaron directa-
mente al whisky.
Debajo de la mesa habían instalado previamente un sis-
tema de luz tenue para poder organizar todo el desarrollo del
juego, por lo que se podía apreciar de forma clara la desnudez
de los veintitrés cuerpos. Llegado a este momento, en el que
los invitados empezaban a olvidar su vergüenza, las colabora-
doras empezaron a realizar lo que ya parecía inminente. Con
sus bocas y sus manos manipulaban las pollas, ya prácticamen-
te eréctiles, de todos los presentes.
Con la desinhibición que ya se notaba por encima de la
mesa y después de que Mauricio dijera que recomendaba a los
varones presentes que tuvieran contención para disfrutar en
mayor medida del evento y poder guardar sus fuerzas para una
actividad posterior, éstos que hasta ese momento no se habían
atrevido, empezaron a hablar de sexo y de lo que parecía que
estaba ocurriendo por debajo de la mesa.
Los más atrevidos y los que tenían mejor cuerpo se qui-
74 taron el resto de la ropa. Algunos, como era de esperar, no
pudieron evitar correrse rápidamente; pero gran parte se man-
tuvieron firmes hasta el final. Varios se atrevieron a levantarse
y a cambiar sus posiciones con otros. Suzy y Poli, aunque el
material con el que trabajaban era de bastante inferior calidad
al que ellas estaban acostumbradas, disfrutaron más que ellos
con el juego y se aplicaron en mayor medida a chupar las pollas
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

más atractivas, entre las que se encontraba la de Mauricio a la


que Suzy consiguió extraerle el semen.
En los postres, ambas, con unas botellas de whisky que
tenían preparadas, rociaron de forma consecutiva los genita-
les para saborearlos de forma desordenada. Poco después y si-
multáneamente abandonaron la mesa y la sala, quedándose los
miembros de la convención tomándose sus copas y hablando,
ante la ausencia de las chicas, con mayor procacidad sobre lo
ocurrido y de la exhuberancia de sus cuerpos.
El anfitrión al observar que uno hacía amago de recuperar
su ropa, les informó para alegría de los presentes, que la fiesta
continuaba.
Unos camareros introdujeron una bonita alfombra que
colocaron al final del salón. Entraron de nuevo en la habita-
ción las dos amigas que habían cambiado su antifaz rojo por
un negro y sus zapatos por unas botas altas. Se pusieron en pa-
ralelo a cuatro mirando la pared, momento en el que Mauricio
les informó que aquél que quisiera podría follar a cualquiera
de ellas, siempre que fuera de uno en uno y en esa posición,
mientras el resto podía seguir con la tertulia.
Podían penetrarlas por el ano o por la vagina, podían co-
rrerse dentro o fuera, pero no podían tardar más de ocho mi-
nutos. Rápidamente se pusieron en marcha los dos primeros
voluntarios. La escena no podía ser más morbosa… Dos fo-
llando, dos esperando y el resto viéndolo todo como el que no 75
quiere la cosa. Suzy y su amiga, a pesar de lo poco atractivo de
los cuerpos y del inadecuado nivel de las capacidades amatorias
de los invitados, se corrieron nada más ser penetradas la prime-
ra vez y así volvieron a hacerlo durante muchas veces.
Estuvieron dos horas de rodillas hasta que, suficientemen-
te satisfechas pero muy cansadas, sonó la campana y nueva-
CARLOS MALO DE MOLINA

mente se retiraron, esta vez a su habitación. El resto se incor-


poró a la dinámica de su convención.
Ya en su suite se reencontraron con Cynthia, ansiosa
de conocer todos los detalles y sus sensaciones. Iban ma-
ravilladas, casi extasiadas, sin importarles el agotamiento e
incluso excitadas sexualmente. Poli comentó que tenían que
repetir esta experiencia pero con pollas de buen nivel y con
chicos atractivos. A Cynthia le gustó la idea y con ella se
quedó en alguna medida recompensada. Se metieron juntas
en el jacuzzy bebiéndose otra botella de Freixenet igual que
la anterior.
Suzy, como consecuencia de su subidón de adrenalina, les
comentó que sentía que eran unas privilegiadas; vivían y go-
zaban como querían y tenían todo su futuro por delante, casi
sin fronteras ni límites. Las tres eran amigas desde la infancia,
siempre habían estado conectadas y habían pasado infinidad
de experiencias juntas. Cynthia, que estaba de acuerdo con los
planteamientos de su amiga, sentenció… ‘deberíamos viajar y
vivir juntas’. Se relajaron para, al cabo de una hora, estar pen-
dientes de las distintas demandas de servicios sexuales.
Cynthia se trasladó a la suite de su amigo para organizar
los encuentros.
Surgió un problema de planificación. Las demandas lle-
garon en aluvión, con lo que hubo que organizarlas en cortes
76 de tiempo. Había diecisiete peticiones para esa noche. Em-
pezarían a las doce de la noche, y a las horas en punto Suzy y
Poli se cambiarían de habitación. La primera terminaría a las
ocho y la segunda a las siete. De momento descansarían hasta
la noche siguiente.
Mauricio les había preparado a cada una de ellas una do-
cena de juegos íntimos de la marca de corsetería española La
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

Perla, así como dos batas de seda natural a juego con unas za-
patillas, además de perfume J’adore de Christian Dior.
Los encuentros sexuales en cada una de las habitaciones
fueron de un nivel más bien bajo. Rutinarios, aunque eran se-
ñores muy educados y de buena conversación, casi todos decla-
raron su amor emocionados y condicionados por el atractivo
de sus cuerpos y de su juventud. Uno le propuso matrimonio
a Suzy. De ellos se salvaban dos, uno de Brasilia y un español,
de Madrid, que representaba la marca John Deere para el cono
sur, Alberto, de 42 años, alto, bien parecido, con una polla de
un tamaño aceptable y muy estética, que además sabía follar
bien.
Alberto era un seductor, la trató como si fuera una dama,
la lisonjeó y no pretendió entrar rápidamente al sexo. Sólo al
final, cuando faltaban quince minutos para cubrir su tiempo,
le quitó con delicadeza la calcinha y le besó en la buceta pa-
sando suavemente la lengua. Conversaron con fluidez y con-
tenido, hablaron sobre la necesidad de aprovechar las oportu-
nidades de la vida, de saber luchar, de ser proactivos, ambos se
consideraban emprendedores.
A la mañana, de vuelta a la habitación, se encontró a
Cynthia y Poli hablando sobre la experiencia nocturna. Cyn-
thia había pasado la noche con Mauricio y Poli relataba un
escenario parecido al de Suzy. Estaba algo decepcionada, en
su caso sólo se salvaba uno y a medias. Las dos noches que les 77
quedaban a ambas se les hacían un poco cuesta arriba. Las tres
se volvieron a meter en el jacuzzi con otra botella de cava. Allí
Suzy recuperó la conversación que tuvo con Alberto, estaban
inquietas, necesitaban demostrarse que se querían comer el
mundo. Las otras reavivaron el proyecto de hacer algo juntas.
Cynthia llamó a Mauricio para convencerle de que sólo man-
CARLOS MALO DE MOLINA

tuviera en servicio de compañía esta noche y eliminara el del


domingo. Él aceptó y sus amigas lo agradecieron mucho. El
día lo pasaron durmiendo, leyendo y viendo algo de televisión.
A las doce de la noche volvieron a su trabajo. Tenían
doce solicitudes, seis para cada una. En la lista estaba Alberto
para Suzy, esta parte le gustó. El desarrollo del trabajo fue del
estilo al del día anterior, a excepción del intervalo entre las
tres y la cuatro de la mañana que acudió a la habitación del
español. Éste le esperaba con un bonito regalo, le había com-
prado una elegante pulsera de oro blanco. Estuvieron hablan-
do de Brasil, del que ambos estaban enamorados; esta vez
hicieron el amor con ella sobre él, sin dejar de hablar. Alberto
le ofreció que pasaran la siguiente noche juntos, pagando lo
que correspondiera; Suzy aceptó, pero con la condición de
no cobrar nada.
A las seis de la mañana otra vez las tres se encontraban en
el jacuzzi. La última en llegar fue Cynthia que venía nueva-
mente de estar con Mauricio.
Definitivamente daban por acabada su vida de putas. En
pocas horas habían apreciado sus contenidos y sus límites. No
querían más, y con cava cerraban esta vertiente del sexo para
siempre.
A las ocho de la tarde se fue a cenar con Alberto a la Chu-
rrascaría, le regaló unos pendientes a juego con la pulsera del
78 día anterior. Esta noche les tocó hablar de sus vidas y sus pro-
yectos. Alberto había hecho bastante dinero y tenía pensado
dejar la representación industrial para montar un restaurante
brasileño tipo Rodizio, en Madrid. Estuvieron tomando copas
en distintos sitios. Hicieron el amor a cuatro. Alberto le pro-
puso ir juntos a Bahía. Tenía pendiente otro viaje con Bran-
co, pero con el español le apetecía más. Alberto era amigo de
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

Mauricio y éste tenía un barco allí, por lo que podrían ir los


cuatro.
A media mañana volvían a Redençao. Poli esa tarde partía
hacia Río para retomar su curso académico. Cynthia, después
de faltar tres días, retomaba su trabajo; y Suzy, dudaba entre
todas las alternativas. En su correo seguían llegando los men-
sajes de Charlie y los apuntes de clase. De momento pensaba
seguir un tiempo en Brasil. Contestó por primera vez al inglés,
contándole sus últimas experiencias, le relató prácticamente
todo excepto nada que tuviese que ver con Alberto.
Por la tarde, en la Praça, Cynthia le contó que se encon-
traba mejor con Mauricio que con Iván; lo veía más sólido,
más maduro, le hacía sentirse más segura. Suzy le transmitió
una idea similar sobre Alberto, era demasiado pronto pero a su
lado se sentía bien, se comunicaba.
El miércoles, al faltar Poli, dejaron que Lilly participase en
el juego de la mesa redonda, teniendo en cuenta que pronto
se iría también Suzy. Esta vez el colaborador fue un joven de
18 años rubio, de ojos azules, que besaba de forma inexperta
pero apasionada. Al final, de común acuerdo, dejaron que Lilly
compensara adecuadamente al chico, al que se llevó al motel
Oce Que Sabe y se dieron un buen repaso juntos. Ella le chu-
pó la polla hasta que se corrió, siguió chupándosela sin parar
mientras él besaba su buceta, y cuando estuvo lo suficiente-
mente erecta se sentó sobre él consiguiendo que se corriese 79
dentro. Todavía después de descansar consiguió que se volviera
a correr, poniéndose ella a cuatro; luego los dos se fueron a la
discoteca Kalcuta y estuvieron bailando hasta el amanecer.
Al volver a casa volví al pubis de Suzy. El viernes se pre-
sentó por sorpresa Alberto en la casa de Suzy en Redençao; le
trajo de regalo un collar y una pulsera a juego de ámbar, que
CARLOS MALO DE MOLINA

combinaban entre sus piezas todos los tonos del amarillo al


negro pasando por el teja, de un gusto exquisito. Se fueron a
cenar al restaurante Bambina; después hicieron tiempo toman-
do unas copas en Gasolina.
El español le contó que había cambiado de idea de nego-
cio, porque le habían informado que ya existía un Rodizio en
Madrid en la calle Pez Volador, de gran tamaño, que funciona-
ba bien, con buena calidad de carnes y música en directo. Aho-
ra pensaba en una gran discoteca con un ambiente y música
brasileños. Retomaron la idea de la excursión a Bahía.
Un poco antes de las dos de la mañana llegó Mauricio
y poco después Cynthia que alquél día tenía jornada redu-
cida. Los cuatro se fueron en la Cayene a la hacienda del
empresario brasileño. Tenía una casa de madera, con buen
gusto, con un equipo de música de gran calidad y pantalla
de plasma de 42 pulgadas, con una magnífica colección de
CD’s y DVD’s de todo tipo de música brasileña. Estuvie-
ron escuchando música hasta las cinco; hablaron de política
nacional, de Ben Laden; a Alberto le preguntaron muchas
cosas sobre España. Bebían champaña francés, Veuve Clic-
quot. Después, cuando ya había amanecido, se fueron los
cuatro a caballo por la propiedad, se pararon en una represa
para bañarse desnudos en sus aguas, donde las dos parejas
hicieron el amor.
80 Ambas relaciones estaban evolucionando de forma dife-
rente, pero con un final convergente. Cynthia y Mauricio lle-
vaban más de un año viéndose, con una relación de respeto y
de sexo sin aparente afectividad, que poco a poco se iba desa-
rrollando. Suzy y Alberto desde el primer momento sintieron
atracción afectiva por encima del sexo. Ninguno de los cuatro
había declarado al otro su amor.
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

Ese fin de semana Suzy y el español se quedaron en la


hacienda paseando, escuchando música y follando en cada rin-
cón. A Suzy le gustaba sobre todo chupar la polla y que la pe-
netraran a cuatro mientras le tiran con fuerza del cabello. Tam-
bién le encanta que en el momento del orgasmo le muerdan
los pezones; le gusta sentir algo de dolor mezclado con placer.
En los siguientes días Cynthia rompió con Iván, pero
manteniendo su amistad y follando de vez en cuando con el.
Era como si Mauricio pasase al primer puesto e Iván al segun-
do o tercero.
Lilly se encaprichó con Paulo, el chico del juego de la
mesa redonda. Quedaba con él con cierta frecuencia para ir
al motel Oce Que Sabe. Un día, recordando viejos tiempos,
quedaron las dos hermanas con Paulo y se corrieron una buena
fiesta; otra le cedió Paulo a Suzy y otra a Cynthia. Las dos se
echaron buenos polvos con él.
Por fin se organizó el viaje a Salvador de Bahía. Mauricio,
Cynthia y Suzy salieron juntos para encontrase con Alberto en
el motel Pestana en Bahía. Entremedias, Alberto había venido
una vez más a Redençao y Suzy se acercó a Brasilia un fin de
semana.
La relación con el español provocó que Suzy retomara una
comunicación más normalizada con Charlie. Le contestaba
con frecuencia a los mensajes, ya no tenía porqué protegerse.
Le contó sus sentimientos hacia Alberto, y él a su vez su inci- 81
piente relación con una compañera de la universidad.
A su vez se sentía contenta con su nuevo amigo, él era tan
independiente como ella, acababa de separarse y aunque vivía
sólo tenía una medio novia, con la que mantenía relaciones
sexuales frecuentes. Había muchas cosas que le gustaban de él,
pero sus exquisitos y continuos detalles y regalos la desarma-
CARLOS MALO DE MOLINA

ban. En esta ocasión ella le había comprado dos calzoncillos


Hugo Boss y una corbata de Versace con mucho colorido, en
línea con las que a él le gustan.
Él volvió a sorprenderla. Sobre la cama tenía un paquete
envuelto, un vestido de seda también de Versace, le pidió que
se lo pusiera, esta noche sin calcinha. En otro paquete había un
bolso y unos zapatos de la misma marca, a juego con el primer
regalo. Ella aceptó a pesar de que la tela era algo transparente
y si alguien se fijaba podía darse cuenta de que no llevaba ropa
interior, ni arriba ni abajo. Así fueron a cenar acompañados
de sus amigos al Solar Do Unhao, un restaurante para turistas
con actuación en vivo de un grupo de indígenas, que bailaron
capoeira. Comieron de primero Tutú Mineira, hecho a base de
caldo, judías negras, harina de mandioca, ajo y sal, y xin xim de
gallina, realizado con una gallina de buen tamaño, camarones
secos, cacahuetes, leche de coco, tomates, ajo, cebolla, aceite
de dendé, guindilla, limas, jengibre rallado, perejil, aceite de
oliva, pimienta negra y sal.
Alberto acarició frecuentemente su buceta mientras co-
mían. Al salir del restaurante, en una calle cercana, delante
de sus amigos, sin importarles la gente que pasaba por la
calle, sentó a Suzy sobre el capó de un coche, le levantó el
vestido besando lentamente su vagina, aunque la zona no
estaba muy iluminada, varias personas con actitud curiosa
82 se pararon a mirar, después le dio media vuelta, se abrió la
bragueta y la penetró suavemente. Mientras follaba, Suzy
miraba a un lado y a otro para apreciar cómo eran observa-
dos por un grupo de gente que ya formaban un corro a su
alrededor. Al correrse y terminar ambos, los más de veinte
curiosos se dispersaron sin más, como si acabaran de ver
una performance de la ciudad.
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

Los cuatro fueron a una discoteca cerca de la playa,


Lagoa Mar, en Patamares, donde bailaron lento. A la sali-
da Cynthia y Mauricio no quisieron ser menos y montaron
el mismo numerito que sus amigos, atrayendo igualmente y
con la misma actitud, la atención de los que pasaban. Termi-
naron bañándose en el mar y haciendo el amor en la arena,
a la luz de la luna. Por la mañana fueron a última hora a la
playa, y por la tarde Mauricio les dio con su coche una vuelta
turística a la ciudad.
Bahía es el Estado con más historia de Brasil, los colonos
portugueses entraron por aquí con sus barcos y sus esclavos
africanos. Todo lo que uno espera de Brasil lo encuentra aquí,
sus gentes encantadoras y sensuales, playas paradisíacas, edifi-
cios coloniales, explosión de colores. Como dice la canción de
Veloso ‘Na Baixa do Sapateiro’ Bahía es la tierra de la felicidad,
un lugar para disfrutar con todos los sentidos en cualquier mo-
mento del año.
El bahiano tiene un sentido especial para la música, gran-
des cantantes son de este estado. El ritmo de la música inunda
sus calles, sus casas y sus playas como en una fiesta permanen-
te, la bossa nova llena todas los rincones y los mulatos danzan
en las discotecas al ritmo pagode.
El centro histórico de Salvador es Patrimonio Cultural de
la Humanidad, lo llaman Pelourinho y su encanto te enamora
al momento, durante mucho tiempo aquí estuvo el núcleo de 83
la colonia portuguesa. La bahía de la ciudad, con esas playas,
las iglesias y palacios barrocos es de las más espectaculares del
mundo; sus mujeres mulatas, tocadas con turbantes de colores
te ofrecen platos de carajé y son de una belleza arrebatadora.
La mujer bahiana es sensualidad, es energía, es espontánea y
muy sexy, siempre dispuesta a disfrutar con el sexo.
CARLOS MALO DE MOLINA

En las playas la gente se divierte, se bañan, toman el sol y


juegan al fútbol, mientras beben refrescante agua de coco y co-
men exquisiteces bahianas. Unos jóvenes practicaban el capoei-
ra, un arte marcial traído por los esclavos africanos que consiste
en dar saltos suaves al ritmo de samba, y me deleité viendo sus
cuerpos deslizándose con suavidad por la arena de la playa.
Esa noche cenaron en el restaurante Baby Beef, elegante,
grande, de gran calidad, magnífico servicio, las paredes exte-
riores formadas por plantas. Pidieron sopa de camarones a base
de gambas, ocra, harina de mandioca, tomates, vinagre, limón,
guindilla, aceite de oliva, pimienta negra y sal, y un buen en-
trecot a la pimienta. Después los recogió un coche que los tras-
ladó a un barrio popular para asistir a una sesión de candomblé,
un ritual religioso africano en el que la oficiante es poseída por
un espíritu.
Se fueron a otra discoteca, Quereres¸ en Pelourinho. Antes
de salir del motel Alberto le entregó otros tres paquetes, un
nuevo vestido con zapatos y bolso a juego, esta vez de la mar-
ca Prada, y le puso la misma condición. Después de beberse
tres botellas de champaña francés Dom Perignon, acordaron
para esa noche un intercambio de parejas. Empezaron allí mis-
mo, ya que ellos se tomaron sus últimas copas derramando
su líquido sobre las bucetas de sus acompañantes. Mauricio
saboreando el coño de Suzy y Alberto el de Cynthia. Ya en las
84 habitaciones follaron bien los cuatro. Suzy volvió a saborear la
polla de Mauricio y consiguió que se corriera tres veces, una en
su boca, otra en su culo y la última en su buceta.
A la mañana siguiente las parejas se recompusieron y
cuando cada uno estaba en su habitación Alberto le entregó
varios paquetes, era ropa para el barco: dos bikinis, tres camise-
tas, dos tops, dos pantalones cortos, una falta corta y tres pares
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

de zapatillas. A mediodía partían. Era un barco de motor, de


40 pies de eslora, magnífico, recién estrenado. Tenía dos pisos,
en el de arriba la zona de mando, semicubierta, con tres filas
de asientos; el de abajo, con una zona descubierta, que bajando
dos escaleras y pasando una puerta se entraba a un cómodo
salón del que salía un pequeño pasillo, por el que se accedía
en primer lugar a una pequeña cocina de tres metros cuadra-
dos a la derecha y un servicio de idénticas proporciones a la
izquierda; después había un camarote a la derecha y otro a la
izquierda, y al final otro camarote más grande.
La tripulación está formada por un capitán y dos marine-
ros. Mauricio, como buen anfitrión, cedió el camarote del fon-
do a Suzy y Alberto, él se quedó con el primero a la izquierda
y el otro para la tripulación.
La relación de los cuatro era magnífica, con fácil comu-
nicación y confianza. Nada más iniciar el rumbo, sentados en
la parte superior, Alberto volvió a hablar de su nuevo proyecto
empresarial en Madrid. Una agencia, a la que había encarga-
do la búsqueda del local, le había ofrecido el traspaso de una
recién cerrada discoteca en la Castellana, muy cerca del ático
donde él vive. Tendría que invertir tres millones de euros apro-
ximadamente.
Ante la sorpresa de los demás, les pidió su colaboración.
A Mauricio quería tenerlo como socio minoritario si él acep-
taba y las chicas, dado que él todavía tendría que estar repre- 85
sentando los intereses de John Deere, quería que montaran
y gestionaran el negocio. Mauricio dijo que le sonaba bien y
Suzy, representando la opinión de las dos, que a ellas les sonaba
todavía mejor.
Al final de la tarde, después de intentar pescar sin conse-
guirlo, fondearon cerca de la costa para echarse un baño con el
CARLOS MALO DE MOLINA

agua muy templada. Se quitaron la poca ropa que llevaban y


se tiraron al mar. Es una sensación maravillosa sentir el cuerpo
libre en la inmensidad del océano.
Al subir por la escalerilla de nuevo al barco se quedaron
desnudos tomándose en la proa una botella de vino blanco
italiano muy frío, acompañado de una gran variedad de quesos
con galletitas saladas. En esta ocasión hablaron de la estética, la
moda y la combinación de colores.
Se pasaron al whisky y ambas lo mezclaron con las pollas
de sus amigos, alternándolas. Después les tocó el turno a ellas,
que bebieron rociando el alcohol por todo el cuerpo de ellas.
Así despidieron al sol. Se quedaron medio dormidos y medio
bebidos. Un asistente les trasladó unas colchonetas. En una se
acomodaron Cynthia con Mauricio y en la otra los otros dos.
A media noche Suzy se despertó, con mucha delicadeza ma-
nipuló con la mano y la boca la polla de su compañero hasta
endurecerla para penetrarla en su buceta, con mucho cuidado
para follarlo sin que se despertase. Lo consiguió.
Al amanecer tenían preparados en unas bandejas zumos,
frutas tropicales, café en un termo, pan tostado y diversos bo-
llos. Un desayuno delicioso, perfeccionado por la situación. Al
despertarse Cynthia dijo ‘el culmen de la felicidad debe ser algo
parecido a esto’. Mientras paladeaban con tranquilidad pasmo-
sa el desayuno debatían sobre la felicidad y la capacidad para
86 percibirla.
Se tiraron al mar. Al volver después de más de una hora,
los chicos se fumaron sendos puros habanos Cohíba de tipo
robusto. Alberto, que no estaba acostumbrado se mareó un
poco y necesitó los mimos de Suzy para recuperarse. En todo
este tiempo, para evitar un chapuzón letal, me acomodé entre
la soga del ancla. Una vez recuperado Alberto follaron tierna-
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

mente, con el sol pegando duro. Antes de la comida se retira-


ron a descansar un rato al camarote. Allí Alberto la penetró
analmente a cuatro, tirando fuertemente de sus cabello como
a ella le gusta.
De almuerzo, el asistente les preparó una Caldereta al es-
tilo catarinense, cuya base es pescado con patatas, harina de
mandioca y los ingredientes típicos brasileños, y de postre en-
salada de frutas con quindin, basado en coco con azúcar, ye-
mas de huevo y mantequilla, acompañado con naranja, man-
go, fresas y plátano.
Los cuerpos de los cuatro eran bonitos, pero agrandaban
su belleza el sol, el mar, la naturaleza, la sensación de libertad
y la envidiable armonía del conjunto. Suzy, encantada con sus
regalos, no pensó en ningún momento romper esa armonía
por estrenar alguna de las piezas. Las chicas se confabularon y
cuando ellos estaban degustando un café, se presentaron con
espuma y cuchillas de afeitar con el objetivo de depilarles ínte-
gramente, a excepción del cabello del pelo.
Intentaron oponerse, pero al primer beso juguetón acom-
pañado de súplica, cedieron. Empezaron con Alberto; en ape-
nas media hora le dejaron suave como un bebé. Como premio
las dos le llenaron de besos, entre las dos le chuparon la polla
hasta que se corrió compartiendo ambas su semen. Mientras,
Mauricio miraba antes de que repitieran el juego con él.
Levantaron el ancla y se dispusieron a pescar, esta vez 87
con más suerte; Suzy aprovechó para estudiar un par de horas;
pescaron media docena de piezas de aproximadamente medio
kilo. Al anochecer se acercaron a la costa, anclando el barco
a 100 metros de una pequeña playa desierta a la que ellos se
acercaron nadando. Vivieron otro momento mágico al tomar
tierra desnudos, rodeados por un barranco lleno de árboles y
CARLOS MALO DE MOLINA

matas. La tripulación trasladó en una Zodiac los elementos ne-


cesarios para preparar una barbacoa, acompañada de excelente
vino de Burdeos. Allí pernoctaron hablando, jugueteando y
amándose.
Pasaron dos días más en el mar hasta que las obligaciones
de todos les hicieron regresar. Al despedirse Alberto la regaló
un anillo con un precioso diamante de un kilate. Suzy le pre-
guntó si significaba algo, a lo que él respondió que significaba
lo que ella deseara que significase. Esa contestación le gustó.
El martes montaron una sorpresa para Cynthia. La idea
fue de Suzy y Poli con la colaboración de Lilly, que fue quien
realmente la organizó con la ayuda de Paulo. Suzy citó a sus
amigas en la casa de Lilly. Cuando ésta llegó le pidieron que
se desnudara, le taparon los ojos y la trasladaron al jardín y la
metieron debajo de una mesa, cuando ya estaba allí le pidieron
que se quitara la cinta de los ojos. De esta forma pudo apreciar
bajo la mesa los cuerpos desnudos y sentados de ocho chicos
muy jóvenes, casi adolescentes, con sus cipotes completamente
duros; le pasaron una botella de whisky y oyó una voz que de-
cía ‘empieza el juego, creo que ya conocéis las reglas’.
Cynthia se dispuso a chupar con deleite cada una de las
ocho pollas. Los chicos eran Paulo y siete amigos, compañe-
ros del equipo juvenil de fútbol del municipio. Un manjar de
dioses que Cynthia supo disfrutar con deleite; ellos disfrutaron
88 casi tanto como ella; apenas fueron capaces de seguir el juego
ordenadamente, todos se corrieron y ella no desperdició ni una
gota de semen. Al terminar entraron Suzy y Lilly desnudas y
follaron divertidas con todos, de dos en dos, mientras le chu-
paban la polla a uno otro la penetraban. Después se bañaron
todos en la piscina. Al final, cuando todos se marcharon, Lilly
se quedó follando con Paulo.
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

En su último e-mail Charlie le contaba que le había lla-


mado Elizabeth y habían salido una noche juntos. Al final ella
consiguió catar su polla de 18 centímetros. Al día siguiente se
volvían a reunir en el Filet Brasil, en el juego de la mesa redon-
da, con una nueva innovación, en vez de un chico iban a utili-
zar una chica, una amiga de Michel que hacía tiempo se había
ofrecido como voluntaria. Ella lo chupaba con más suavidad
y mejor que la mayoría de los chicos. De hecho consiguió que
prácticamente todas se corrieran.
El debate sobre la mesa transcurrió sobre la bisexualidad y
la homosexualidad. La mayoría, aunque se consideraban com-
pletamente heterosexuales, habían tenido alguna relación lés-
bica satisfactoria.
El fin de semana en Brasilia Suzy lo aprovechó de una
manera distinta. Acompañó a Alberto como si fuese su no-
via, conoció profesionales, empresarios y hasta algún político
de alto nivel. Era gente preparada, de formas elegantes y muy
educadas. Hubo sexo, pero también mucha ternura, comidas
en restaurantes de lujo, como La Vecchia Cucina, Bargaço Cu-
linária Brasileira, La Torreta Culinária Espanhola, y Lagash Cu-
linária Árabe; y tiempo para hacer turismo.
Brasilia es un caso único en el mundo, es una ciudad
creada desde el lápiz y el papel para ser la capital de Brasil.
Ahora tiene 45 años de existencia. Está construida con un
estilo audaz y moderno. Fueron sus principales arquitectos 89
los vanguardistas Niemeyer y Costa. El centro de la ciudad
está atravesada por un amplio corredor de jardines delimi-
tada por dos amplias avenidas que, a su vez, son atravesadas
por otras vías con forma arqueada. Por este motivo dicen
que vista desde el cielo, Brasilia tiene forma de pájaro o de
avión.
CARLOS MALO DE MOLINA

La urbe presenta un aire limpio, inmensas zonas verdes,


buen clima, edificios majestuosos, casi colosales, avenidas am-
plísimas... desde la Torre de Televisión, ubicada en el corredor
central y aproximadamente a un kilómetro de la plaza de los
Tres Poderes, se puede apreciar toda la belleza del centro y
entender cómo la enorme distancia entre edificios hace que
moverse a pie por la ciudad resulte a veces un reto imposible
de lograr.
Nadie que visite la ciudad debe abandonarla sin, al me-
nos, haber contemplado la impresionante catedral metropo-
litana de Nossa Señora Aparecida, la originalidad del Palacio
Itamaratí y el Palacio de Justicia, el memorial del Presidente
JFK, el Templo da Boa Vontade y el de la Legión de la Buena
Voluntad, los Ministerios y el Museo de Gemas.
Brasilia rompe con todos los estereotipos de las ciudades
tropicales, se aleja poderosamente de los tópicos y ofrece la
posibilidad de disfrutar de una metrópoli calculada milimétri-
camente, estudiada al detalle, precisa y futurista que quedará
grabada por siempre la memoria de quien la visite como si de
un sueño se tratara.
Es una ciudad nacida de la nada, prefabricada, en la que
nada es casual y en la que el azar no tiene cabida. Conjuga per-
fectamente lugares para el ocio, con centros de convenciones y
congresos, donde conviven el arte y la cultura con los asuntos
90 administrativos y política. Brasilia es el futuro hecho presente
a través de una de las ciudades más bellas e impactantes del
planeta.
Por eso cuando Alberto la llamó para decirle que tenía un
billete de avión para la próxima semana en Brasilia, ella se llevó
una gran alegría. Tenía un magnífico apartamento, espacioso,
decorado con un gusto exquisito, pocos muebles pero elegidos
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

uno a uno con tiempo; predominaba el estilo Decó; tenía una


mini piscina en la terraza, una cocina de muebles de acero
alemana; una más que aceptable biblioteca con libros de litera-
tura e historia bien elegidos, cómoda para la lectura.
En otra ocasión Suzy no aceptó prorrogar sobre lo habla-
do su estancia allí, pero ahora había dejado, conscientemen-
te, abierto el billete de vuelta. El día de llegada Alberto había
montado un cóctel con unas veinte personas; buena música
brasileña que no dejaba hueco a ninguna otra, constatándose
una vez más la burbuja musical que vive permanentemente
Brasil.
A algunas personas ya las conocía Suzy, por lo que rápi-
damente se introdujo en el ambiente. Ella era la más joven y,
sin duda, la más bella y sensual; elegantemente vestida con el
último regalo. Alberto le comentó, señalándole una pareja que
acababa de llegar y que estaban recién casados desde hacía dos
meses, que ella le intentaba seducir cuando se la encontraba en
una cafetería cerca de su despacho. Suzy le propuso un juego
consistente en que Alberto se la follara en el dormitorio prin-
cipal mientras ella les estuviera observando desde dentro del
armario, dejando una puerta ligeramente entreabierta.
El problema consistía en que tenía que ser un polvo muy
rápido, para no levantar suspicacias entre el resto de invitados.
Después, seguía hablando Suzy, yo intentaría seducir a su ma-
rido, contigo igualmente en el armario. Alberto aceptó el reto 91
y le propuso, además, que cada uno quedara con el improvisa-
do amante para follar al día siguiente en un hotel de la ciudad.
Suzy se fue al dormitorio y se metió en el armario. A los
diez minutos apareció Alberto acompañado de ella, la besó rá-
pidamente en la boca, le pidió que se la chupara, cosa que ella
hizo bajándole la bragueta y sacándole la polla; él la dio media
CARLOS MALO DE MOLINA

vuelta, la puso en cuatro sobre la cama, le levantó el vestido,


le bajó sin quitarle la calcinha y la folló con fuertes y rápidos
movimientos. En otros diez minutos los dos estaban saliendo
de la habitación.
Alberto volvió al cuarto, la dijo a ella ‘te toca’ y se metió
en el armario. En menos de cinco minutos lo traía de la mano,
cerró la puerta, le besó, le bajo la bragueta para chupársela, se
dio media vuelta, se subió el vestido, se bajó algo la calcinha y
él la penetró. En menos de seis minutos salían de la habitación.
Cuando se encontraron por el salón casi no podían conte-
ner la risa. Muy cerca de ellos estaba la feliz pareja, ambos con
una sonrisa de oreja a oreja.
Casi al amanecer, cuando todos los invitados se hubieron
marchado y dieron permiso al servicio para que se retirara,
ellos se introdujeron en la mini piscina de la terraza. Se estu-
vieron acariciando, abrazando y besando más de una hora an-
tes de follar sobre el sofá de cuero naranja. A media mañana el
se fue al despacho y ella se quedó estudiando en la biblioteca.
En una conversación entre dos invitados oí el nombre de
una ciudad llamada Humboldt que no conocía, pero que sin
saber por qué sentí atracción por ella. Aproveché que entre los
libros había varios de geografía americana y descubrí que con
ese nombre había ocho ciudades, tres distritos, un golfo, una
corriente de mar, un río, dos cumbres, una montaña y cuatro
92 parques naturales. Antes y después de él, ha habido muchos
excelentes exploradores e investigadores científicos del Nuevo
Mundo, y sin embargo ninguno de ellos ha sido considerado
digno de este singular aprecio.
Por la noche cenando en el restaurante La Chaumière Cu-
linária Francesa, los dos comentaron situaciones similares en
su último juego erótico. Suzy acudió a su cita en el hotel Ku-
PUTAS POR UNOS DÍAS: ALBERTO CAZA A SUZY

bitschek Plaza Hotel Brasilia. Después de hablar y beber algo de


champaña, se dispuso a disfrutar de una divertida y morbosa
tarde de sexo sin complicaciones. Una vez él se había corrido
y ella le reanimaba su polla chupándola, él comenzó a expre-
sar un cúmulo de sentimientos que daba la sensación de un
enamoramiento rápido e inmaduro, por lo que ella se replegó,
terminó de follarle por segunda vez y puso toda la distancia
psicológica que pudo hasta despedirse, no aceptando ningún
contacto posterior.
A Alberto le pasó algo parecido en su cita en el Blue Tree
Park Hotel Brasilia. Ella se le abalanzó desde el primer mo-
mento haciéndole propuestas de futuro, que incluían dejar a
su marido si él estaba dispuesto a vivir con ella; él después de
tener que follarla dos veces se la quitó como pudo. Habían
jugado con fuego y, sin duda, se habían quemado; aunque
ambos supieron salir con agilidad y rapidez, aprendiendo una
nueva lección.
Suzy disfrutó del lujo y de la vida de la capital, estudió
fuerte y acordó con él responsabilizarse de la puesta en marcha
de la discoteca en Madrid. Le pidió contar además de Cynthia,
con Poli y más adelante con Lilly. Alberto la ofreció un buen
salario para ella y Cynthia; algo más ajustado para las otras dos.
Como complemento añadió el pago del alquiler de un aparta-
mento para las cuatro y un bonus sobre los beneficios. Después
de visitar con él las discotecas más de moda de Brasilia, Feitiço 93
Mineiro, Frei Caneca Draft, Bolero Dancin’Club, se volvió a
Redençao.
Antes de abandonar Brasil utilizó algunas semanas en con-
vencer a Poli, preparar sus exámenes con la ayuda imprescindi-
ble de Catherine, contactar con amigos que estaban en Madrid
y en preparar su traslado académico. Ella pensaba superar en
CARLOS MALO DE MOLINA

junio el segundo curso de comunicación audiovisual. Antes de


vivir en Londres había superado dos cursos de Administración
de Empresas en Brasil.

94
VOLANDO A ESPAÑA:
NUEVA VIDA, NUEVAS
EXPERIENCIAS SEXUALES

C
onsiguió, después de arduas gestiones, que le admitie-
ran en la Universidad Carlos III de Madrid y que le
convalidaran gran parte de las asignaturas para cursar
una nueva doble licenciatura de Administración de Empresas
y Comunicación Audiovisual. Si superaba una prueba en el
mes de septiembre podría matricularse en el tercer año, más
cuatro asignaturas de cursos inferiores que no tenían posible
convalidación.
A mediados de mayo las tres amigas volaban hacia Espa-
ña en un avión de Iberia, con poderes de una sociedad con
fondos suficientes para instalar en Madrid una de las mejores
discotecas. 95
Es curioso como pesa en la cultura los prejuicios. Yo mis-
ma, cuando pongo negro sobre blanco mis observaciones, me
entra pudor y me cuesta escribir determinadas palabras. Todos
sabemos lo que es un coño y una polla, disfrutamos enorme-
mente con ellos, nos gusta tocarlos, besarlos y saborearlos. Para
la mayoría, las relaciones sexuales son fundamentales en nues-
CARLOS MALO DE MOLINA

tras vidas; nos dan estabilidad, su carencia nos desequilibra;


la mayoría también aceptamos y nos gratifica la pornografía,
pero nos cuesta mucho hablar de ello con claridad y detalles.
Nuevamente notaréis que, aún siendo una pulga, estoy
completamente imbuida de toda la estructural mental huma-
na. No me disgusta en absoluto.
Más del 90% de los hombres sueña con comerse un buen
coño, es para ellos casi una obsesión, o como dicen ellos refi-
riéndose al sexo ‘lo único’; pero qué fuerte suena, y más tenerlo
que poner por escrito. Lo mismo podríamos decir de las muje-
res, que igualmente la mayoría sueña con comerse una buena
polla, pero cómo suena al leerlo.
Localizaron a tres conocidas en Madrid. Yaiza, una prima
lejana de Cynthia, casada con un español. Ágata, una anti-
gua amiga de todas ellas, que se fue hace unos años porque
a su padre le destinaron a Madrid, estudió Periodismo en la
Universidad Complutense. Y Marisia, la que conocieron Poli
y Charlie en el hotel Makarios, y que desde el mes de abril se
había trasladado para ejercer la prostitución.
España, desde hace unos años, vive un clima de libertad
y tolerancia de las más avanzadas del mundo. En la última
década ha sufrido un cambio económico espectacular que la
ha situado en la elite económica mundial, con un modelo libe-
ralizado, abierto y competitivo, con las tasas de crecimiento de
96 PIB y de generación de empleo más altas de la Unión Europea.
De todos es conocida la forma de vivir la calle del español.
Es un pueblo alegre y vividor. En este contexto, sin que los
españoles sean conscientes, se ha generado en su país el mayor
y la mejor calidad del mercado de la prostitución en el mundo.
Chicas jóvenes de países de economía no muy avanzada y
con problemas de desarrollo, que en sus países son estudiantes,
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

profesionales, amas de casa, viajan a la península ibérica en


busca de oro y de una salida para su vida. Son chicas de 18
años en adelante (poco más), especialmente atractivas y con un
cuerpo muy cuidado.
Así han llegado a España decenas de miles de ellas, segura-
mente más de cien mil, que alguien sitúa en cerca de trescien-
tas mil. Proceden básicamente de tres zonas. Latino América,
fundamentalmente República Dominicana, Colombia, Brasil
y Venezuela, del Este de Europa y del África Sub-sahariana.
Es difícil encontrarse en España una prostituta de su país,
las pocas que existen son mayores, físicamente deterioradas, y
en zonas donde acuden clientes de clase social muy baja. Siem-
pre hay raras excepciones.
Por esta llamada y cuando ya habían ido con antelación
dos amigas suyas, Marisia se presentó en el aeropuerto de Ba-
rajas.
En el avión, las tres amigas tenían billete de turista, pero
con la influencia de Alberto consiguieron que las hicieran UP
Grade, subida de categoría, por lo que pudieron viajar cómo-
damente en Business Plus. La compañía recientemente había
reformado y mejorado esta categoría eliminando la primera,
con un resultado realmente bueno.
En los últimos cuarenta años el mundo ha cambiado radi-
calmente en tecnología. Independientemente de elementos no
perceptibles visualmente, si se compara un avión de los años 97
60 con uno actual, en apariencia externa e interna son prác-
ticamente iguales, los mismos asientos, las mismas bandejas,
los mismos rótulos, etc.. En esta nueva categoría, en Business
Plus, se nota una clara adaptación a los tiempos actuales. Es
como si comparásemos un coche BMW de hace cuarenta años
a uno de ahora, se nota.
CARLOS MALO DE MOLINA

En este especialmente agradable entorno no pudieron de-


jar pasar la oportunidad de jugar. Se le ocurrió a Suzy. Consistía
en poner en tres papelitos la descripción de tres pasajeros atrac-
tivos que viajaran solos y en otros tres sus propios nombres.
Emparejarían a un pasajero con una de ellas por sorteo; la selec-
cionada debería seducir al pasajero elegido aleatoriamente y de
la forma que considerara más oportuna traerse sus calzoncillos.
Tocó un chico de unos 30 años, más bien atractivo, del-
gado y muy bien vestido, que afortunadamente tenía el asien-
to de al lado vacío, con Poli. Sin perder tiempo se puso en
marcha; en pocos minutos estaba sentada a su lado en lo que
parecía una fluida conversación. Al cabo de unas dos horas él
se levantó y se introdujo en el servicio, al que acudió en un
par de minutos Poli. En muy poco tiempo salió primero ella y
luego él. Estuvieron todavía un rato más hablando hasta que
Poli volvió con sus amigas con la prueba de su triunfo... Un
boxer de la marca Calvin Klein. Contó que Javier era un alto
ejecutivo de Telefónica, casado con dos hijos.
Después de un aceptable polvo aceptó entregar su prenda
a cambio de la calcinha, con la condición de volver a intercam-
biarlas en una próxima cita. Antes de aterrizar, el ejecutivo,
que a posteriori se había dado cuenta del juego, les envío, a
través de la azafata, a cada una de ellas un frasco de perfume,
Jean Paul Gaultier con la figura de Madonna para Poli, y para
98 las otras dos uno de Issey Miyake y otro de Salvatore Ferragamo,
con una nota que decía ‘gracias, avisadme cuando viajéis de nue-
vo, esta vez he volado de verdad’.
Del aeropuerto fueron al hotel Palace, frente al Congreso
de los Diputados, en la Carrera de San Jerónimo, y la Plaza de
las Cortes. Marisia había hecho los deberes y localizó un piso,
es como en España se llama al apartamento, en la calle Ayala
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

esquina a General Pardiñas, en pleno barrio del Marqués de


Salamanca. Amplio, unos 200 metros cuadrados, en un edifi-
cio señorial antiguo en muy buen estado. Tenía un buen salón,
cuatro amplios dormitorios y tres cuartos de baño, comple-
tamente amueblado con un gusto aceptable; el precio, 1.800
€ entraba dentro de las previsiones. A la noche siguiente ya
durmieron allí.
Por el buen fin del negocio acordaron que su domicilio
no sería utilizado, en ningún caso, para aventuras amorosas de
cualquier tipo.
La primera noche en Madrid Marisia las había comprado
entradas para el espectáculo musical Cabaret, en el Teatro Al-
calá. De allí, después de cenar en el restaurante El Barril, una
marisquería de buen nivel en la calle Goya, fueron a la disco-
teca Joy Eslava en la calle Arenal, cerca de la Puerta del Sol. En
esta ocasión fueron descaradamente a ligar, para culminar una
entrada en la capital española por todo lo alto.
Esa mañana, aunque habían dormido aceptablemente en
el avión, estuvieron descansando en la habitación del hotel.
Nada más entrar en la Joy Eslava, elegantemente vestidas, Suzy
prestó parte de los regalos de Alberto a Poli y Marisia; en los
últimos tiempos Mauricio se contagió de las prácticas detallis-
tas de su amigo; despertaron la atención de los presentes.
Se pusieron a bailar con cierta sensualidad; las cuatro iban
sin ropa interior y con telas medianamente transparentes. Fue- 99
ron reiterativamente invitadas a botellas de champaña. Del lo-
cal, después de flirtear con unos y otros, ya de madrugada sa-
lieron cada una con un acompañante. Ellos querían llevárselas
a sus casas, ellas se negaron y los invitaron a su hotel. Tuvieron
que desplegar cierta estrategia para poder introducirlos en su
habitación.
CARLOS MALO DE MOLINA

Una vez que ya estaban todos, Fernando invitó a otras dos


botellas de champaña que pidió al servicio de habitaciones.
Cynthia puso música brasileña que habían traído y les dijo a
los chicos que tenían que hacer un striptees al ritmo de la mú-
sica; ellos, un poco patosos pero divertidos, se pusieron a ello.
Tenían un cuerpo atlético, eran chicos pijos de unos 25 años,
con unas pollas de término medio.
Ellas se sentaron en el borde de la cama y les pidieron
que se masturbaran. Cuando estaban los cuatro sólidamente
empalmados, se levantaron los vestidos y les pidieron que se
pusieran a cuatro y cada uno le chupara el coño a su pareja,
mientras ellas derramaban el champaña en sus bucetas. Así les
tuvieron durante más de media hora, hasta que les permitieron
follar a cuatro. Se corrieron al final.
Como recompensa los tumbaron en la cama y les fueron
rociando champaña por todo el cuerpo para bebérselo, en esta
ocasión intercambiándose las parejas, para terminar en posi-
ción del ‘sesenta y nueve’ hasta que todos se volvieron a correr.
Pidieron más botellas de champaña acompañadas de unos
sandwiches y frutos secos que pagó Paco; los consumieron ya
vestidos y ellos se marcharon con la esperanza de volverlas a
ver, aunque no les dieron ninguna localización. A su manera,
las cuatro se sintieron que habían conquistado la capital de la
madre patria.
100 En los días siguientes trabajaron intensamente en el pro-
yecto, visitaron y estudiaron el local que la agencia inmobilia-
ria le había seleccionado a Alberto; vieron otras posibilidades
de la misma agencia y de otras, se entrevistaron con decorado-
res, buscaron empresas de reforma especializadas en locales de
hostelería, y recorrieron por las discotecas de éxito de Madrid
para recopilar ideas.
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

Les gustó Kapital, una de las más conocidas, con siete


plantas, música variada, ideal para ligar y donde acude gente
de alto nivel social. Gabanna, ubicada en la calle Velázquez,
en pleno Barrio de Salamanca, del más alto nivel social, de
lujo y ambiente agradable. Y la anteriormente mencionada Joy
Eslava.
También estuvieron visitando otras que fueron menos in-
teresantes para ellos, como Deep, Fashion, Final Destiny, Groo-
ve, In, Liquid, Plastic, etc.
En bastantes de estas gestiones no estuvo Suzy, ya que se
quedó estudiando. En unos días tenía que viajar a Londres
para presentarse a los exámenes finales. Redecoraron el aparta-
mento, cambiando algunos muebles y la totalidad de los cua-
dros, dejaron las paredes vacías. La casa estaba recientemente
reformada, tenía los cuartos de baño con azulejos diseñados
por Ágata Ruiz de la Prada, cómodos armarios empotrados, y
pintada con colores fuertes actualmente de moda en España,
salmón mezclado con naranja para el salón y pasillos, y amari-
llo suave para los dormitorios.
Por las noches se acercaban paseando a las terrazas de la
Castellana a tomarse una copa antes de dormir. A pesar de las
reiteradas demandas no ligaban con nadie, se quedaban en su
mesa discutiendo y planificando su trabajo. Sólo Poli, cada dos
o tres días, se veía con Javier, el ejecutivo de Telefónica. En
la ciudad no hay moteles pero sí apartamentos que alquilan 101
habitaciones por horas. En la Avenida de América los hay con
jacuzzi y no están mal. Los de la calle Clara del Rey o de Bar-
celó, o los apartamentos de Princesa, en la Plaza de los Cubos.
En la Plaza de Santo Domingo hay un bar con asientos
altos que cierran el acceso con una cortina, donde todo tipo
de parejas se esconden para sus juegos eróticos. Está en se-
CARLOS MALO DE MOLINA

mipenumbra y se escuchan continuos gemidos. Javier y Poli,


antes o después de cenar, solían ir al de Princesa. Incluía den-
tro del precio los contenidos de una mini-nevera, botellas de
benjamín, latas de cerveza, coca cola y fanta; son confortables,
íntimos; tenía, además de la cama, una zona de estar, un tele-
visor, reproductor de CD y DVD y, por supuesto, un cuarto
de baño.
Marisia trabajaba de prostituta en distintos locales, son
más bien hoteles. Las chicas rotan cada 20 ó 30 días. En esos
días estaba en uno de los más conocidos de la carretera de La
Coruña, a poco más de 20 kilómetros de la ciudad. Desde fue-
ra parece un hotel de tamaño medio, tiene cien habitaciones;
antes eran cincuenta apartamentos con un salón y un dormi-
torio, que han reformado transformando la zona de estar en
otro dormitorio. En el sótano hay una amplia zona de copas
con una enorme barra en el centro, varias pantallas planas de
televisión, un mini escenario con las barras clásicas donde con
cierta frecuencia hay streptees integrales. Hay una barra más
pequeña y más íntima aparte. En el establecimiento puede lle-
gar a haber doscientas chicas internas.
La mayoría de estos negocios de alterne funcionan de una
manera similar. Cada chica paga por residir en pensión com-
pleta unos 70 euros; las copas que consumen los clientes las
cobran a 12 euros, dinero que en su totalidad es para el nego-
102 cio; las copas que consumen las chicas pagadas por los clientes
las cobran a 30 euros, la mitad de ese dinero es para las chicas.
Como sistema de control, cada vez que son invitadas las dan
un papelito para luego poder reclamar su parte.
Últimamente en alguno de estos locales, por presión de la
policía, cobran la copa de las chicas al mismo precio que a los
clientes, quedándose éstas sin su comisión. El precio de media
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

hora en una habitación con una chica, incluyendo un polvo, es


de 70 euros, cuanto más tiempo más dinero, dependiendo del
pacto al que llegue la puta con el cliente. La totalidad de este
dinero es para la chica. Ellas pueden estar libremente en sus
habitaciones desde las seis de la mañana hasta las cinco de la
tarde, cuando el negocio no está en funcionamiento. A partir
de las 5 ó 6 de la tarde abandonan las habitaciones.
Sus cosas personales están guardadas bajo llave en el ar-
mario, con su ropa de trabajo bajan a la zona de copas a la
búsqueda de clientes. Cuando llegan a un acuerdo con uno o
varios clientes suben acompañadas de él o ellos a recepción,
solicitan una habitación, en ocasiones hay que esperar porque
están todas ocupadas simultáneamente, el cliente paga unos
tres euros por una sábana, toallas de papel y jabón íntimo; te
venden, si necesitas, preservativos y lubricantes. Hay opcional-
mente suites con camas redondas y jacuzzi con un sobreprecio
de 30 euros por hora.
Las chicas tienen a su servicio, además del comedor para
el desayuno comida y cena, piscina, peluquería y acceso a revi-
siones ginecológicas. Normalmente antes de entrar como resi-
dentes les exigen enseñar los resultados periódicos de los análi-
sis ginecológicos. Las chicas, para conseguir un cliente pueden
insinuársele, hablar, pero no debe molestar, no tiene porqué
aceptar un cliente contra su voluntad.
Hay hoteles de este tipo en todas las carreteras de acceso a 103
Madrid, varios en la carretera de La Coruña, Burgos, Andalu-
cía, Barcelona. Así en todos los accesos de las ciudades españo-
las. En estas esferas corre con mucha facilidad la cocaína, bien
porque lo llevan las chicas o porque lo traen los clientes.
Este sistema en su estructura roza la ilegalidad, ya que
evita cobrar dinero al negocio por las prácticas sexuales de las
CARLOS MALO DE MOLINA

chicas, a la vez que se enriquecen con sus actividades indirecta-


mente. En teoría las chicas son huéspedes muy promiscuas que
reciben dinero, pero sin constancia de ello por parte de la auto-
ridad administrativa. Una salida pseudo-legal, algo hipócrita,
que tolera una actividad, sin que realmente esté permitido, sin
legislación y por lo tanto sin regulación.
No obstante, en estos establecimientos se producen múl-
tiples delitos. Muchas de las chicas son inmigrantes ilegales.
En algunos locales se pagan los servicios sexuales al negocio,
quedándose ellos con una parte, el cobro a precio superior de
las consumiciones de las chicas. Se trafica, sin que los gestores
de la empresa lo eviten, con todo tipo de droga, sobre todo
cocaína. Se mueve mucho dinero negro.
Los hoteles de alterne están higiénicamente limpios, prác-
ticamente todas las chicas son aseadas y exigen el preservati-
vo para cualquier relación. Incluso la mayoría se asean ínti-
mamente antes y después de cada cliente, al que ellas mismas
asean. Lo primero que hacen con un cliente cuando entra en
una habitación, después de desnudarlo, es sentarlo en el bidé,
y desde detrás y por encima le lavan los genitales y el ano con el
jabón íntimo anteriormente comprado en recepción. Después
le exigen que se laven adecuadamente las manos.
Este panorama ha cambiado radicalmente en los últimos
años el mercado de la prostitución en España.
104 La ciudad de Madrid es un laberinto de gentes, aunque
suene a tópico, la capital de España es una ciudad abierta, don-
de se mezclan distintas formas de vida, de cultura y de costum-
bres, es una ciudad con un dinamismo y una espontaneidad en
sus calles como pocas ciudades del mundo tienen. Madrid vive
la calle, sus parques, las zonas comerciales, zonas de bares y
copas, actos musicales, culturales, moda, cualquier evento vale
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

la pena para salir a celebrar a la calle. En los últimos años se ha


convertido en un referente internacional de vanguardia, por
su cultura, por la representación de las obras teatrales y mu-
sicales, por sus exposiciones, ferias, restauración, pinacotecas,
infraestructuras y transportes, es la ciudad española de mayor
proyección internacional en estos momentos.
Su historia está llena de huellas de los pueblos íberos, cel-
tas, romanos, visigodos, árabes y cristianos, todos han deja-
do su testigo escrito en esta cosmopolita ciudad. Sus restos
arqueológicos, murallas, palacios, iglesias y grandes edificios
esconden historias intrigantes de cama y pasiones, de curas y
monjas, de aristócratas y gente humilde, de toreros y actores de
Hollywood, de fantasmas y apariciones, de bodas y desamores.
Los madrileños son diferentes y especiales porque no tie-
nen sentimientos regionales, su carácter centralista y su condi-
ción d e capital de España les hace ser más tolerantes y abier-
tos. Cualquier persona tiene su hueco en Madrid, aquí nadie
se puede sentir extraño ni ajeno al ritmo de la ciudad, porque
te acoge de tal manera que enseguida te encuentras como en
tu casa.
Sin duda, lo que más atrajo a las chicas fueron la noche
y la comida. Madrid vive la noche de manera intensa, las po-
sibilidades que ofrece esta ciudad no tienen nada que ver con
ninguna otra ciudad española, ni por supuesto, europea. Aquí
se empieza la juerga muy temprano y se acaba muy, muy tarde. 105
A partir de las once de la noche, los más jóvenes dejan paso
libre a los mayores de dieciséis años. No importa lo que bus-
ques, ni el tipo de música, ni el ambiente o la clase de gente
con quien quieras estar, todo se encuentra, música dance, pop
español, ritmos latinos, tranquilidad o locura, ambientes ínti-
mos o multitudinarios, todo esta aquí. Estamos en la capital
CARLOS MALO DE MOLINA

europea de la diversión, donde los fines de semana empiezan


los jueves.
Los bares de copas son locales de tamaño pequeño, con
música de volumen intermedio que permite charlar con la
copa en la mano; según avanzan la noche y el nivel de alcohol
en nuestros cuerpos buscamos las discotecas, donde la única
conversación que se puede establecer es la del baile; el lenguaje
del movimiento corporal que se deja guiar por el ritmo, el al-
cohol y el calor. Y si la noche se queda corta, siempre están los
after hours, locales que abren a partir de las seis de la mañana.
Las calles están llenas de noctámbulos que van de bar en
bar, moviéndose de un sitio a otro, los españoles “llaman ir de
copas” a este entrar y salir de los garitos. La noche madrileña
comienza en un bar de tapas cenando algo con un vino, unas
cañas o con la famosa sangría. Con el estómago lleno se acude
a los bares de copas, donde se suele empezar con los chupitos,
que son vasos pequeños de licores fuertes que se beben de un
trago y acabamos con los cubatas.
Se pueden diferenciar nueve grandes zonas de copas en
Madrid, de estilos distintos; Malasaña, es el barrio rockero por
excelencia, origen de la movida madrileña, aquí acude gen-
te más bien madurita; Alonso Martínez, es una zona de ro-
llo joven y pijo; Huertas, es la zona centro de Madrid, bares
tranquilos, no grandes y gente de todas las edades; Avenida de
106 Brasil, Juan Bravo y Serrano, son los sitios pijos por excelen-
cia; La Latina tiene el encanto del Madrid chulapo y castizo;
Moncloa-Argüelles es la zona de los estudiantes, por su proxi-
midad a la Universidad Complutense; y para acabar, Chueca,
el barrio gay.
Después de una larga noche, nada mejor para apaciguar
la resaca que un buen tapeo. Según la leyenda, había una
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

ordenanza en el siglo XVII que obligaba a los soldados acan-


tonados en la Corte a beber el vino con algo de comida que
la taberna les debía de suministrar para evitar la ebriedad.
Los soldados solían poner el plato con la ración encima del
vaso, como si fuera una tapa. De ahí la expresión. La hora
ideal para tapear es entre la 1 y las 3 de la tarde, junto al vino,
cerceza o vermú se ofrece exquisitos platitos de oreja, boque-
rones en vinagre, patatas, torreznos, morcillas o tortillas, por
citar sólo alguno.
En el último e-mail, Charlie la manifestaba su interés por
verla cuando fuera a examinarse. El martes se marchaba a Lon-
dres; el día antes se fueron las tres a cenar a Calle 54, un res-
taurante con actuaciones en directo, vanguardista, progre, pro-
piedad del director de cine oscarizado Fernando Trueba, del
productor cineasta Andrés Vicente Gómez y de la periodista
Concha García Campoy; y decorado por el diseñador catalán
Javier Mariscal. La comida es muy elaborada, tipo novel cuci-
ne. En este local se grabó el famoso disco de Lágrimas Negras¸
de El Cigala y Bebo Valdés.
Suzy era la jefa, Cynthia la segunda, por lo que antes de
marcharse tenían que dejar organizado el trabajo. Estuvieron
concretando acciones, tenían decidido contratar el local, y ha-
biendo elegido decorador; faltaba, entre otras cosas, seleccio-
nar la empresa de reformas.
Poli estuvo contando sus encuentros amorosos con Javier, 107
el más divertido fue cuando se colaron en el despacho del pre-
sidente de su compañía en el edificio de Gran Vía. Poli se sentó
desnuda en el sillón del presidente y Javier le chupó la buceta
hasta que se corrió. Cuando estaban en mitad una mujer, sin
saber quien, abrió la puerta, vio a una mujer corriéndose en el
sillón del jefe sin ver quién era el que estaba debajo, se imaginó
CARLOS MALO DE MOLINA

lo obvio, pidió perdón y cerró la puerta. Excitado, se desnudó


y se sentó él y ella se la chupó hasta ingerir el semen.
Animadas por los últimos comentarios, Cynthia dijo a
Suzy que ahora le tocaba a ella hacer lo mismo que hizo Poli
con Javier en el avión. En la mesa de al lado había seis parejas;
decidieron que tenía que actuar sobre el primer chico que se
levantara para ir al baño. No lo tenía muy difícil, ya que la ma-
yoría de ellos, de unos treinta años, miraban insistentemente
con ojos de deseo a las tres amigas. En cuanto se levantó el
primero, tuvo suerte porque era medianamente atractivo, ella
se dirigió al cuarto de baño.
La acompañante del conejillo de indias, que ya estaba
mosqueada con las miradas, se quedó algo inquieta. Pasaron
más de diez minutos y ninguno de los dos volvía, con lo que
la mujer se levantó para dirigirse al cuarto de baño de mujeres.
Descubrió que estaba vacío, se dirigió al de hombres, afortuna-
damente no se atrevió a entrar porque al menos había otro chi-
co. Suzy y el tipo se echaron, sentados sobre la taza del baño,
un buen polvo. Al salir él, sonriente de oreja a oreja, recibió
una sonora bofetada acompañada de algunos insultos que Suzy
pudo escuchar. No se movió, esperando una mejor ocasión. Él,
en todo momento, negaba todo.
Por el teléfono móvil Suzy habló con sus amigas que hicie-
ron el paripé de que ella se había tenido que marchar por una
108 urgencia. Suzy echó el pestillo del water y tuvo que estar ence-
rrada más de hora y media. Al poco rato la mujer ofendida se
dejó convencer de la inocencia del que parece que era el marido.
Cuando se fueron rescataron a Suzy que, a pesar del encierro,
salió triunfante con el slip de Emporio Armani en las manos.
Suzy había conseguido concentrar sus exámenes en algo
más de dos semanas. Estaba preparada y no le inquietaban.
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

Durante el vuelo de avión aprovechó para estudiar. Al llegar a


Heathrow se trasladó al apartamento en Richmond que com-
partía con otros estudiantes y que continuaba pagando.
Tenía una agenda muy apretada, además de los exáme-
nes quería gestionar el traslado de expediente a la Universidad
Carlos III de Madrid; despedirse de Catherine, a la que pensa-
ba invitar a Madrid; ver a Charlie; hablar con sus compañeros
de apartamento para irse definitivamente del mismo; recoger
sus escasos enseres; despedirse casi definitivamente de amigos,
compañeros y de algún profesor. También quería ver alguna
discoteca de moda, visitar a Elizabeth y, si fuese posible, ir
al New Caledonian Market, un mercadillo típico inglés que la
apasionaba.
Todos los días hablaba por teléfono con sus amigos para
saber y tomar decisiones sobre la discoteca; casi todos con Al-
berto. Cada vez hablaban más de cuestiones personales que
del proyecto; él confiaba plenamente en ella. Cuando estaban
juntos parecían muy enamorados, actuaban como si fuesen
novios, nunca se habían expresado sus sentimientos, ninguno
de los dos le había dicho al otro que le quería. Ese día desde
Londres Suzy le dijo que en muchas ocasiones estaría mejor si
él estuviera más cerca. Jamás llegó a decir tanto a un chico en
su vida. Alberto ya era plenamente consciente de que la amaba.
Mucho de suerte, algo de búsqueda y de empecinamien-
to, me ha dado la oportunidad de tener como compañera de 109
vida a Suzy. Supera con creces las expectativas que yo misma
me creé. Es evidentemente bella y sensual, dispuesta a vivir su
sexualidad en todo su esplendor, con dinamismo, con inde-
pendencia, tomando las riendas. Disfruta del sexo como na-
die, sin depender de nada ni de nadie. Es culta, intelectual y
trabajadora. Habla correctamente el portugués, el español y el
CARLOS MALO DE MOLINA

inglés; es una magnífica estudiante, dinámica, no tiene pereza


para nada. Madura, toma decisiones y no se lamenta por las
opciones desechadas.
Se informa, se documenta y lee abundante literatura. Se
preocupa y entiende de los asuntos estructurales de la vida,
le apasiona toda la política, desde la local a la internacional,
pasando especialmente por la de su país. En Redençao está
algo quemada con el funcionamiento de la Prefectura, que ve
más orientada hacia las fiestas y poco a la adecuada gestión.
En Brasil está muy preocupada por los últimos escándalos de
corrupción que salpican al presidente Lula, que ensombrecen
y perjudican la hasta ahora más que aceptable gestión.
En política internacional está muy preocupada por el te-
rrorismo islámico. Incluso nada más llegar a España se estuvo
informando sobre las reivindicaciones nacionalistas y las re-
formas de los estatutos autonómicos. Vive permanentemen-
te preocupada por la ecología y la sostenibilidad del sistema.
Por internet todos los días lee por encima varios periódicos.
El Globo de Brasil (ojea otros de su país), El Washington Post,
The Guardian; en España le encanta El Mundo, ahora es el que
lee con mayor profundidad. Antes de venir a Madrid también
lo hacía, entre otras razones por perfeccionar el idioma. Con
dificultad ojea Le Monde.
Tal vez lo mejor de ella sea su ética y su escala de valores.
110 Ama a la vida y a las personas. Es una buena persona inte-
gralmente. Es generosa y entregada a los demás. Ama a los
animales, a las plantas y a la naturaleza, siendo consecuente
con ello. Y todo esto sin dejarse llevar por el radicalismo y la
demagogia; es eminentemente racional. En lo único que la
pasión la desborda, pero lo hace por firme decisión propia,
es en el sexo. Es inteligente emocionalmente y dueña de sí
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

misma, con lo que consigue sacar el máximo partido a sus


potencialidades.
Es mujer feminista, adora al hombre, disfruta de él y con
él, pero no renuncia a ser mujer ni a la femineidad. En el sexo
la gusta decidir y tomar la iniciativa, pero también le encanta
sentirse poseída. Le apasiona follar encima del hombre, le gus-
ta que le chupen el coño con él de rodillas; pero por encima de
todo le encanta chupar hasta el final una buena polla y que la
penetren a cuatro por el coño o el culo tirándola fuertemente
del pelo y haciéndola algo de daño. Aunque ella no lo sepa es
tremendamente romántica.
¿Cómo no me voy a enamorar de ella?, ¿cómo no voy a
permanecer de por vida en ella? Sinceramente la amo y vivo su
vida como si fuera mía. Me siento feliz de haber sabido elegir.
Suzy era querida en todas partes, los compañeros londi-
nenses de apartamento la estaban esperando con mucha ex-
pectación. Le habían preparado un recibimiento sorpresa. El
apartamento era grande, la mayor parte de una gran casa mul-
tifamiliar; residían ocho compañeros, cinco ingleses, un pa-
quistaní, una mexicana y ella. Para la recepción, era ya de no-
che, las 22 horas, habían invitado a Catherine y a una docena
de amigos de la casa. Los pisos de estudiantes siempre tienen
un grupo de gente alrededor que acuden reiteradamente a él,
que acaban siendo amigos indistintamente de todos; suelen
vivir en casas con su familia y son como residentes externos del 111
apartamento.
Suzy ya contaba en sus planes que esa iba a ser de juerga.
Se alegró mucho y se dejó llevar. Después de beber moderada-
mente cerveza, acabó en la cama follando con un compañero
de piso rubio y atlético, con el que siempre la había apetecido
hacerlo pero que nunca quiso por compartir la misma casa.
CARLOS MALO DE MOLINA

Lo hicieron a cuatro como a ella la gusta. Quedó a gusto, él


feliz. Suzy a una hora prudente se retiró a su habitación para
al día siguiente ponerse las pilas. Estudió con Catherine como
estaba acostumbrada. Hacían una buena simbiosis, que dada
la coyuntura era más necesaria para la brasileña. Ella tenía más
documentación e información y Suzy comprendía y entendía
mejor los temas. Ambas se compenetraban.
Esa noche, después de prepararse intensamente para las
pruebas académicas, visitaron de forma fugaz tres discotecas
que allí se denominan clubs; el Notting Hill Arts Club, al oeste
de Londres, considerado como la Joya de la Corona, aunque
es poco conocido; The Blag Club, también al oeste, que re-
presenta lo último en los ‘micro clubs’; y The Key, con noches
underground, un excelente ambiente donde pinchan DJs muy
conocidos. En otros días, al mismo ritmo, visitaron Bar Vinyl,
Ministry of Sound, Fabric y Turnmills.
Se quedó a dormir en casa de la inglesa. El sábado por
la noche llegaba Charlie al apartamento de estudiantes. En el
tiempo que estuvo en Brasil meditó sobre su actitud en Ingla-
terra, dándose cuenta de que no había dado ni a su gente ni a
su país lo que ella era; se había dedicado a trabajar y estudiar
aplicadamente, llevándose bien con casi todos pero sin entre-
garse vitalmente como siempre había hecho.
Para repararlo en parte, montó la noche del sábado, con-
112 sensuándolo con los participantes, una doble mesa redonda al
estilo del Filet Brasil que, sin duda, dejaba su impronta. Una
con las chicas sentadas adecuadamente preparadas (sin calcin-
has), ella sería el árbitro del juego y Charlie el chico colabora-
dor; la otra de chicos desnudos de medio cuerpo para abajo y
contaría como chica colaboradora con Elizabeth, que no tenía
vuelo esos días.
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

Los participantes fueron los miembros del chalet de es-


tudiantes, incluyendo a Catherine, a la que costó mucho con-
vencer, y seis residentes externos. Antes del juego se la ocurrió
un elemento adicional, entre ella y Elizabeth depilaron a todos
los chicos el pubis dejando una pequeña mata de pelo, muy
corto, en forma de corazón; lo mismo hicieron dos de los chi-
cos con las chicas, con ayuda en este caso de ellas. Con alegría
por parte de ambas mesas, Charlie y Elizabeth actuaban com-
pletamente desnudos; ambos cuerpos desataron el entusiasmo
y la excitación entre todos.
Durante el juego Suzy contó algunas de sus experien-
cias, y de conocidas suyas, más excitantes. Se recreó en la de
los carnavales de Río, Charlie y ella recorriendo la ciudad
desnudos; la del camarote; la de los tres negros con Charlie
escondido en el armario; y la de Lilly en la hacienda. Antes
de empezar estaban todos excitadísimos, los chicos completa-
mente empalmados, la mayoría tenía una experiencia sexual
más bien escasa. Había alguno que era virgen como el caso
de Catherine. Se corrieron ellos y ellas varias veces, alguno
antes de empezar.
Utilizaron whisky escocés que Charlie y Elizabeth bebie-
ron con deleite. Todos perdían y puntuaban negativo sin im-
portarles demasiado. Fue la experiencia de sus vidas. Termina-
da la partida Suzy, como organizadora, describió la siguiente
etapa, todos se desnudarían y en el centro, con la envidia de 113
todas las chicas, Catherine sería penetrada a cuatro por Char-
lie y otros dos chicos que ella suponía vírgenes, follarían en la
misma posición a Elizabeth y a ella misma.
Los tres inexpertos vivieron uno de los mejores momentos
de su vida y, sin duda, el más morboso y excitante. Charlie
lo hizo con exquisito cuidado, muy lentamente, penetrándola
CARLOS MALO DE MOLINA

durante más de veinte minutos. Los otros dos chicos se co-


rrieron en menos de tres minutos, con lo que quedaron solos
Catherine y Charlie. Ella se corrió una vez tras otra mientras
multiplicaba su placer al sentirse observada por el resto. Des-
pués Suzy declaró abierta la libertad total sin reglas, momento
en el que los chicos se abalanzaron por Elizabeth y Suzy y las
chicas por la magnífica polla de Charlie.
A una hora prudente el inglés y la brasileña se retiraron
a su habitación y el resto se organizó a su manera. Catherine
se fue con su entorno a rematar el día. Suzy y Charlie pasaron
una agradable noche en la que follaron dos veces, una antes
de dormir y otra después, rodeados de mucha ternura. A la
mañana siguiente Charlie regresó a Oxford para preparar sus
exámenes y Suzy y Catherine se trasladaron de nuevo a la casa
de esta última para seguir preparándose. Los exámenes le esta-
ban saliendo bastante bien, con algún problema de ortografía,
ya que los meses fuera de Inglaterra le habían hecho perder
soltura en el manejo del inglés escrito.
En la última conversación con Alberto, éste se ofreció a
recogerla al final de las pruebas para pasar un fin de semana en
Venecia y volver a Madrid.
Cynthia estaba gestionando muy bien el proyecto en su
ausencia, consultándole todo lo relativamente importante.
El apartamento de Madrid se encontraba en un lugar que
114 conformaba un mini mundo comercial, con una oferta de una
variedad posiblemente inigualable en el mundo. En su man-
zana hay 90 establecimientos comerciales abiertos al público,
como la mayoría de los del barrio de Marqués de Salamanca
es perfectamente cuadrada de cien por cien metros, está con-
figurada por los tramos de las calles Ayala, General Pardiñas,
Hermosilla y General Díez Porlier.
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

Hay cinco sucursales de banco, todas con cajeros auto-


máticos, BBVA, Guipuzcoano, Caja de Castilla-La Mancha y
Banco de Valencia; en una de las esquinas contrarias un merca-
do con más de cien puestos; y catorce más entre bares y restau-
rantes. Uno de calidad llamado la Taberna de Daniela, un bar
vanguardista como es Cherry; otros de buen nivel como son
el Olivar de Ayala y un Café Teatro con actuaciones en vivo.
A pocos metros (menos de diez) del perímetro de la manzana
está otro restaurante muy bueno, Facolare, y uno sencillo muy
agradable, Panamá.
Hay dos colegios, farmacia, estanco, video clubs, varias
cafeterías, ópticas, veterinario, tiendas de regalos, bolsos, mue-
bles, ropa, hasta una de tallas grandes; dos inmobiliarias, un
todo a cien, Chic, una discoteca que abre por la noche y cie-
rra a las 10:00 de la mañana; varias tiendas de alimentación,
perfumerías, dos tintorerías, tres agencias de viajes, Halcón,
Marsans e Iberia. Adagio, de instrumentos musicales; dos de
cerámica; alquiler de smoking, telas, orfebrería, electricidad,
fontanería, dos floristerías, compraventa de billetes y mone-
das antiguas, peluquerías, saneamientos, fotocopias, productos
digitales, de Movistar, Sargent, una galería de arte y una de
comida preparada.
Hay dos edificios de El Corte Inglés, el gran almacén es-
pañol por excelencia, con varios miles de metros cuadrados
de superficie; un está a unos trescientos metros y el segundo a 115
unos quinientos. A dos o tres manzanas dos Vip’s, mezcla de
tienda con restauración de gran espacio que abre todos los días,
incluso domingos y festivos, hasta las 03:00 de la madrugada.
Varios gimnasios y un sinfín de restaurantes, buenos y malos,
y muchas más tiendas. A dos manzanas está la calle Goya con
numerosas tiendas de moda de ropa y zapatos; a otras dos José
CARLOS MALO DE MOLINA

Ortega y Gasset, que en la esquina de Velázquez tiene en su


entorno las tiendas de marca de lujo en Madrid. Allí viven la
Infanta Elena y Jaime de Marichalar, Duques de Lugo, con sus
tres hijos. Un lugar ideal para vivir la calle.
Marisia nos informó con todo detalle del mercado de la
prostitución español, además de los hoteles mayores y peque-
ños. La ciudad está llena de nights clubs, los hay de dos tipos,
los que sólo hacen negocio con las copas, con el doble sistema
de cobro, copa de cliente y copa de la chica; y los que tienen
habitaciones camufladas o reservadas, donde el establecimien-
to cobra y se queda gran parte del pago por servicios sexua-
les. Estos últimos, descaradamente, transgreden la ley. Los del
primer tipo suelen ser de alto standing; los del segundo varía
desde el lujo al máximo cutrerío.
En casi todos estos lugares corre con demasiada facili-
dad la droga, lo que no es un elemento diferencial, en España
como en Brasil, en casi todas las discotecas, conciertos y sitios
masivos donde se consume alcohol pasa lo mismo. Es extraño
la obsesión de algunos sectores de la sociedad por el botellón,
fiesta que organizan los jóvenes en grupos entre diez y treinta
chicos, en la vía pública, con música portátil o de coches apar-
cados, que beben a morro botellas de 1 ó 2 litros de mezclas
alcohólicas, cerveza, calimocho, que es vino barato mezclado
con coca cola o refresco y otros cubatas, alcohol de 43º con
116 coca cola o refresco.
Es cierto que en estos grupos se suele beber inmoderada-
mente, a veces ensucian los lugares públicos y otras molestan
a los vecinos. Hay mucha menos droga que en los locales ce-
rrados, pueden ser más molestos, pero mucho menos perjudi-
ciales para la salud y la vida de las personas. A veces se fuman
porros. Los botellones en zonas más apartadas, cerca de las
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

playas, parques y campo son una buena alternativa, siempre


que se controle la retirada de desperdicios.
Suzy siempre había vivido feliz, pero ahora lo era mucho
más, se sentía cada vez más segura, lo que ampliaba su inte-
ligencia emocional y su capacidad de gestión de todo lo que
le rodeaba; era cada vez más brillante sin corromperse por el
éxito, cada vez estaba más enamorada de Alberto y él de ella.
La emprendedora brasileña se propuso abrirle la vida a su
amiga de estudios. Brasil es el país del culto al cuerpo, de los
estilistas, dietistas y cirujanos de estética, a un precio asequible.
Pidió a su hermana Lilly que le mandara lo que hoy llaman
remedios (medicamentos) adelgazantes, prescritos por un mé-
dico pero seguramente prohibido en Europa.
Se propuso iniciarla en el camino del disfrute del sexo. La
pidió a Elizabeth que la montara para ella un ménage à trois
con dos pilotos para después de los exámenes; luego tenía pre-
visto invitarla a Madrid. A Catherine, superado el bautismo de
fuego, se le hacía la boca agua de pensar que simultáneamente
iba a tener a dos tipos de bandera, a uno chupándole la polla y
otro follándola a cuatro; incluso fantaseaba que la penetraran
por el culo. Llegó a perder algo de concentración en el estudio,
sin importancia, ya que estaba sobrepreparada.
Su amiga le enseñó a maquillarse y a peinarse, le aconsejó
sobre el corte de pelo que más la convenía y le dio recomen-
daciones para cuidar el cabello, la piel y el cutis. Hasta la con- 117
vencieron para que se pusiera un pearcing en el ombligo y un
tatuaje pequeño en el pubis.
El viernes siguiente quedaron a cenar en casa de Elizabe-
th. Ya había realizado la mayoría de los exámenes y le estaban
saliendo bien. La azafata vivía casada con un empresario rico,
en una vivienda espaciosa de varios pisos, en Regent Street, en
CARLOS MALO DE MOLINA

el centro de la ciudad. Su casa, llena de salones y habitaciones,


estaba decorada con muebles ingleses del siglo XVIII, buenos,
estéticos, muy bien cuidados, pero con un cierto aire decaden-
te. Al menos había tres personas de servicio.
Su marido era algo mayor que ella, pero conservaba su
atractivo físico, sus formas eran elegantes y era intelectualmen-
te interesante. A lo largo de la conversación, en la que participó
muy activamente Catherine, quedaron claras varias cosas. La
azafata trabajaba porque quería y no por necesidad económica;
amaba la vida, la gente, la diversidad cultural y, aunque ahí no
lo mencionó, el sexo; ambos desarrollaban su sexualidad den-
tro y fuera de casa y se amaban.
La comida, a base de caza fue exquisita. Parece que en la
Gran Bretaña hay que ir a las casas de la oligarquía y la aris-
tocracia para comer bien. Como estaba previsto, después de
tomar un whisky las dos amigas se retiraron pronto para poder
sumergirse de nuevo en sus estudios.
Momentos antes de marcharse e inmediatamente después
de presentarles, dormido en su cuna, a su hijo, la anfitriona
las ofreció un divertimento cobrado. El jueves por la noche
un grupo de jeques árabes tenía prevista la celebración de una
fiesta en un palacete de un lord inglés, en el centro de la ciu-
dad. Deseaba contratar una docena de chicas llamativamente
jóvenes y atractivas para trabajar de camareras, completamente
118 desnudas. Estaban dispuestos a pagar 2.500 libras por chica.
Suzy había decidido cerrar totalmente el capítulo perso-
nal de puta, pero Elizabeth le aseguró que no habría más sexo
que la exhibición de sus cuerpos. A Catherine, cosa que Suzy
percibió, se la iluminaron los ojos; nunca pensó ser candidata
para exhibir libremente su cuerpo, cobrando una importante
cantidad de dinero. La fecha le cuadraba, ya que el jueves por
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

la mañana tenía el último examen. Alberto llegaría el viernes


por la tarde.
Había sintetizado un decálogo de decisiones estratégicas y
una especie de libro de estilo para la discoteca: 1.- se llamaría
El Carnaval de Río, su decoración y estética iría en ese senti-
do; 2.- la música sería casi únicamente brasileña; 3.- tendría
música en vivo, haciendo contratos en determinadas fechas a
primeras figuras de la canción; 4.- los materiales serían de la
más alta calidad, con las máximas condiciones de seguridad
contra incendios y con el cumplimiento exquisito de las nor-
mas legales; 5.- se controlaría especialmente cualquier inten-
to de venta y consumo de droga en el local, para ello habría
seguridad permanente en los servicios y seguridad camuflada
en la sala; 6.- se actuaría con total liberalidad en las manifesta-
ciones erótico-sexuales, pero no se permitiría la prostitución;
7.- bajo ningún concepto se permitiría la entrada a menores
de 18 años; 8.- se buscaría una clientela de medio-alto y alto
nivel social, pero no se discriminaría a nadie; 9.- habría una
zona de restauración en un lateral, con decoración y ambiente
diferente a un lado de la plataforma de actuaciones; 10.- su
reservarían algunas zonas más oscuras y apartadas para mayor
intimidad.
En la última semana en Londres, Suzy después de uno
de sus exámenes, preparó los papeles para su traslado de expe-
diente a la Carlos III, a expensas de los resultados definitivos 119
de las últimas pruebas. Sus profesores lo lamentaron, pero se
ofrecieron para colaborar, e incluso alguno se comprometió a
hablar con los gestores de su nuevo destino para que la facili-
taran los trámites. También pudo pasarse por el New Caledo-
nian Market, el mejor mercadillo de antigüedades de Londres,
donde compró una cubertería de alpaca, una vajilla y algunos
CARLOS MALO DE MOLINA

grabados de los siglos XVIII y XIX, adquisiciones que tenía


previstas para el piso de la calle Ayala en Madrid.
Siempre quiso tener estos objetos, pero aunque no sean
demasiado caros, hasta ahora eran para ella inasequibles. En
Inglaterra, con la revolución industrial del siglo XVIII, se for-
mó una gran clase media, desde entonces hay gran cantidad
de productos de hogar de cierta calidad, muebles y distintos
enseres.
Suzy conocía bien Londres y, a pesar de que siempre pen-
só que no era su sitio ideal para vivir, le hubiese gustado ha-
ber tenido más tiempo para disfrutarlo. Londres para ella es la
ciudad de la diversidad, cultural, gastronómica, de estilos de
vida, de ocio, bulliciosa donde viven más de siete millones de
personas de todo tipos y razas. En Londres se puede comprar
cualquier cosa, ver buenos espectáculos, magníficos museos,
comer cualquier tipo de comida, practicar deporte y pasear
por numerosos parques y barrios residenciales. Londres es la
suma de muchos pueblecitos por las diferencias que hay entre
Camden, Whitecapel, Clapcham, Battersea, Chelsea o West-
minster.
Sus atascos son un verdadero problema, con grandes res-
tricciones al tráfico para evitar en lo posible la entrada masiva
de vehículos. El transporte público también está saturado aun-
que es relativamente sencillo moverse, hay autobuses, trenes,
120 metro y taxis que cruzan la ciudad de una punta a otra.
En torno al río Támesis se organiza la ciudad a la que divi-
de de norte a sur; en la orilla norte, el Circle Line, se encuentra
el centro y los lugares más interesantes, teatros y restaurantes.
La zona de moda y más turística es el West End, donde están
Trafalgar Square, Picadilly y el barrio del Soho, epicentro de la
marcha con pubs, clubes, bares y restaurantes.
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

Tiene gran riqueza cultural e histórica, posee más de 300


museos y galerías de arte, joyas arquitectónicas, y una comple-
ja historia detrás de cientos de años que han forjado su peculiar
identidad. Cuenta con cuatro lugares declarados Patrimonio
de la Humanidad: el palacio de Westminster con su abadía,
la Torre de Londres, la localidad de Greenwich y la inmensa
extensión botánica de Kew Gardens.
El British Museum es el más antiguo del mundo, a lo
largo de más de doscientos años, ha forjado una colección que,
en la actualidad, consta de más de seis millones de piezas; es-
tán los mármoles del Partenón, las momias egipcias, la Piedra
Rosetta y el Tesoro de Mildenhall. También tiene amplísimas
colecciones de antigüedades egipcias, romanas y griegas.
Son extraordinarios el Museo de Historia Natural, el
de Ciencias, el Victoria & Albert, el Real Observatorio de
Greenwich, el Theatre Museum o el Museo de Londres.
Un treinta por ciento de la superficie de Londres está cu-
bierto por parques y jardines perfectamente cuidados para pa-
sear o practicar deporte. El más emblemático es el Hide Park,
con rincones singulares y estanques con cisnes. En Inglaterra
el césped se pisa.
La ceremonia más emblemática de Gran Bretaña es el
cambio de la Guardia en el Palacio de Buckingham. Ceremonia
que dura 45 minutos y se celebra, con puntualidad británica,
a las 11:30 horas. Tiene lugar dentro del recinto de palacio y 121
se puede ver desde las verjas de hierro que rodean la residencia
oficial de la familia real inglesa. La guardia real, acompañada
de una banda, sale de los Wellington Barracks a las 11:27 horas
y marcha hasta el palacio a través de Birdcage Walk.
Es uno de los mejores sitios del mundo para ir de com-
pras de diseño, marcas y calidad o para encontrar auténticos
CARLOS MALO DE MOLINA

chollos, con más de 30.000 tiendas y sus famosos mercadillos


callejeros, como son los de Camden, Portobello Road, Coven
Garden, Petticoat Lane, Brick Lane, Borough Market, London
Silver Vaults o Bermondsey Antiques market y New Caledo-
nian Market.
Hay cientos de bares, clubes, teatros, discotecas, locales de
música en directo y cabaret donde disfrutar de la vida noctur-
na; y unos 6.000 restaurantes con comida de más de 70 países
distintos.
Cansadas, con los exámenes superados, Catherine y Suzy
fueron recogidas por la azafata en un BMW de la serie sie-
te para llevarlas al palacete del Lord Lawrence. Nuevamente
este nombre me hizo mella provocándome confusas y variadas
sensaciones, percibía autoridad, seguridad, potente personali-
dad con cierto sabor añejo, lo asociaba inexorablemente al de
Marisia.
Catherine tiene una voluntad de hierro, en dos semanas
había conseguido perder casi 4 kilos, unido al cambio de ima-
gen provocado por su amiga, empezaba a ser bastante atracti-
va. Aunque para el trabajo no era necesario, Suzy la había pres-
tado una de sus ropas de Versace. Iba contenta, emocionada y
sexualmente excitada. Al no llevar calcinha tenía que, con un
clenex, secarse de vez en cuando sus secreciones vaginales que
producía constantemente, para no manchar el vestido.
122 El edificio era espectacular, una fachada típica inglesa en
perfecto estado de conservación; un jardín de entrada con una
fuente, de unos 2.000 metros cuadrados, lleno de plantas y flo-
res arquitectónicamente organizadas; cinco plantas con estéti-
cas balconadas; una entrada al edificio de grandes proporcio-
nes con puertas de caoba con piezas doradas. El hall era como
todo, desproporcionado en tamaño, del que salía una doble
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

amplia escalera que daba a los salones, donde se iba a celebrar


la fiesta. Por debajo estaban las cocinas y las estancias de la
servidumbre. En pisos superiores se supone una gran cantidad
de dormitorios y estancias más privadas.
El edificio estaba tecnológicamente reformado, elegantes
ascensores transparentes, grandes pantallas planas de televi-
sión, con una lujosa estética que combina muebles antiguos
de valor con muebles vanguardistas. A las tres las pasaron a
una pequeña salita donde, poco después, fueron llegando por
separado otras chicas. La esposa del Lord les explicó minu-
ciosamente su cometido, actuarían como camareras portando,
como el resto de camareros varones, bandejas de copas con
bebidas y canapés.
No deberían permitir, actuando con mano izquierda, que
ningún invitado las tocase; sí podían y debían hablar con ellos
por cortos espacios de tiempo. Si alguno pretendía quedar con
ellas a posteriori, gratificándolas económicamente, después de
la fiesta, era cosa de ellas aceptar o no. En la fiesta sólo habrá
hombres, ni la señora de la casa asistiría. Les proporcionaron
zapatos de tacón extremadamente altos de color negro, guan-
tes hasta el codo de algodón blancos y una cofia también blan-
ca para el pelo.
Para ellas fue un placer pasearse desnudas sintiéndose per-
manentemente observadas y deseadas por decenas de hombres.
Siguiendo las instrucciones, coqueteaban con habilidad con 123
unos y con otros. Los había de todos los tipos, gordos y delga-
dos, altos y bajos, feos y guapos, jóvenes y mayores, pero todos
elegantes, de buen porte, de exquisita educación y con buena
conversión.
Las tres recibieron peticiones de más de un invitado para
pasar la noche, ofertando mucho dinero. Eran hombres millo-
CARLOS MALO DE MOLINA

narios, relacionados con los pozos de petróleo. Suzy y Eliza-


beth no aceptaron manifestándose con exquisita diplomacia,
tenían claramente decidido en ningún caso prostituirse. Al-
gunos de los pretendientes eran jóvenes y atractivos; en otro
contexto, sin mediar transacción económica, posiblemente
hubiesen aceptado.
Catherine, ávida de nuevas experiencias, después de con-
sultar con Elizabeth, aceptó un encuentro por 5.000 libras
para esa noche en el Hotel Ritz, con un joven y apuesto jeque
árabe. El cóctel y la cena fría, de pie, términó a las doce de la
noche. Catherine, conmigo en su cabello, se trasladó con el
jeque en su Rolls Royce al hotel. Sus dos amigas, como tenían
hablado con ella, se trasladaron en su coche también al hotel,
donde habían reservado otra habitación para esperarla y en su
caso protegerla ante cualquier problema.
La suite del jeque era la presidencial, un lujo excepcional.
Ante nuestra sorpresa, en ella, en sus diversas habitaciones y
salones estaban al menos dos esposas, un hijo de unos siete u
ocho años y personal de servicio privado. Recibieron ceremo-
niosamente al cabeza de familia y a su acompañante; entre las
esposas los bañaron en el jacuzzi, mientras él empezó sus jue-
gos eróticos. Sentó a Catherine en el borde del jacuzzi y desde
dentro la chupó muy suavemente, durante bastante tiempo,
el coño. Consiguió que se corriera varias veces, después la dio
124 media vuelta y tras lavarla concienzudamente el culo, se lo es-
tuvo chupando durante más de quince minutos, la introdujo
la lengua y luego uno y varios dedos, para después penetrarla
por el ano hasta correrse dentro. Siempre en presencia de sus
esposas.
Cuando terminaron se dieron un último baño, él se cu-
brió con un albornoz y con un suave beso dijo buenas no-
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

ches para abandonar definitivamente la habitación. Una de sus


mujeres se quedó acompañando a Catherine para ayudarla a
vestirse, le entregó un sobre con dinero, le acompañó hasta la
puerta y le ofreció el coche para que el chófer la llevara a donde
desease. Ella, tras dar las gracias y prescindir del transporte, se
encaminó a la habitación de sus amigas. Iba maravillada, satis-
fecha y radiante de felicidad.
El viernes llegó Alberto con ganas de estar con ella, dis-
frutarla y meterla la polla por todas partes. Se hospedaron en
el hotel Claridges en el centro de Londres. Él llegó antes y la
esperó en su habitación, recién duchado. En cuanto llegó ella,
con él desnudo pero sin quitarse la ropa, le chupó la polla hasta
que se corrió. El empezó a chuparla el coño mientras ella seguía
chupando suavemente su cipote. Cuando se había vuelto a em-
palmar llamaron a la puerta, eran Elizabeth y Catherine con
dos botellas de champaña, siguiendo instrucciones de su amiga.
Se desnudaron y esparciéndole la bebida por el cuerpo, se
lo comían a besos. Venían dispuestas a sacarle un polvo cada
una. A Elizabeth la penetró a cuatro por el coño, Catherine se
la chupó hasta correrse, mientras Elizabeth le introducía un
pequeño consolador por el culo y él besaba la buceta de Suzy.
Después Alberto penetró a Suzy por el ano y, al final, pasadas
casi tres horas y bastante agotados sobretodo él, se fueron a
cenar a River Café, un restaurante de estilo minimalista con
comida auténticamente italiana, y ubicado en uno de los me- 125
jores lugares de la capital; es propiedad de Rose Grey y Ruth
Rodger, conocidos por su programa de televisión y sus libros.
A la mañana siguiente quedaron los cuatro a desayunar en
el hotel para despedirse, retomaron la discusión del día ante-
rior sobre el terrorismo. En síntesis pensaban que Bush había
actuado con cierta torpeza, que Schröder y Chirac habían uti-
CARLOS MALO DE MOLINA

lizado la situación, sobre todo el francés, para sacar partido, lo


que estaba dando alas al terrorismo islámico para moverse y ac-
tuar con más eficacia y contundencia. Sin duda en beneficio de
los terroristas se había resquebrajado occidente y el peso de la
democracia más sólida y fuerte del mundo. La parte más civi-
lizada, democrática y próspera del mundo, se estaba haciendo
cada vez más vulnerable. Suzy criticó duramente la actuación
de Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español, por
instrumentalizar electoralmente las consecuencias dramáticas
de un atentado con casi doscientas muertes, ocurrido reciente-
mente en Madrid.
Hablaron con preocupación de los últimos escándalos que
seguían rodeando la gestión de Lula y terminaron con Tony
Blair, al que elogiaban su equilibrado pragmatismo. Antes de
marcharse tuvieron tiempo para visitar parcialmente el British
Museum.
Llegaron a Venecia a media tarde. En el avión, Suzy apro-
vechó para hablar de la discoteca y del resultado de sus exá-
menes pendientes de calificación, y Alberto de Brasil y de sus
últimos viajes. Es muy posible que en menos de un año pu-
diera dejar la representación; le habló de un nuevo proyecto
inmobiliario en Panamá.
Llegaron en una barca a motor al Gran Hotel Boscolo dei
Dogi Venice, recorriendo diversos canales. El lugar, las vistas
126 desde la habitación y el ambiente de Venecia era el propicio
para que Suzy liberase parte de sus férreas barreras de protec-
ción afectiva. En el hotel, cuando ya estaban desnudos, Al-
berto estaba besándola y la introdujo en la boca un objeto, las
llaves de un coche Audi TT, un deportivo de lujo extraordi-
nariamente bonito de color gris antracita metalizado, que la
estaba esperando en Madrid.
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

Suzy se sentía feliz, no por los regalos, se sentía genero-


samente amada. El amor de Alberto le daba fuerza, seguridad
y alegría. Ella, que ya lo tenía pensado, le dijo... ‘¿sabes que te
amo?’, él la contestó que sólo esperaba que se lo dijera porque
lo suponía desde los primeros días en que se conocieron. La
brasileña se dio cuenta, una vez más, de la capacidad de per-
cepción del que ahora sí era su novio, su primer novio.
Suzy, besándole tiernamente por todo el cuerpo le pre-
guntó...’¿Y tú cuánto me amas?´. Él, utilizando una frase muy
brasileña le contestó ‘del tamaño del infinito’, y añadió ‘te amo
con el alma, el corazón y la polla’ (esta última parte era creación
suya). Suzy le seguía besando y le pidió que se masturbara,
mientras ella continuaba besándole; cuando él se corrió y es-
parció el semen por su propio cuerpo, ella lo lamió con ex-
quisito cuidado. Él le devolvió la jugada y le pidió a ella que
se masturbara mientras la colmaba de besos; cuando Suzy se
corrió por segunda vez consecutiva, él bebió el jugo de su bu-
ceta y poniéndola a cuatro la penetró vaginalmente hasta que
ambos se corrieron simultáneamente.
Se fueron a cenar a Bistrot de Venise, uno de los mejores
restaurantes, en góndola. Pocas cosas hay más románticas que
un paseo nocturno en góndola, mientras que el gondolero,
vestido con camiseta a rayas y sombrero de paja, canta can-
ciones de amor acompañado por un violinista. Las góndolas
son de color negro, esta tradición es una señal de luto por 127
los muertos que tuvieron que transportar en las épocas de las
grandes epidemias.
Alberto le informó que había roto la relación con su se-
mi-novia española. A Suzy la encantó, pero no dejó de preo-
cuparle el incremento de compromiso que esto suponía. De
momento eran novios, se amaban, pero seguirían viviendo su
CARLOS MALO DE MOLINA

independencia. Sólo se reconocían su atracción, su confianza,


su comunicación y su amor. Mucho más que la mayoría de las
parejas. Los tres días pasaron en un encantamiento continuo;
arrasaron la ciudad, sus rincones, canales y la inmensidad de
edificios y museos.
Les entusiasmó la Piazza San Marco y más su Basílica, el
Palazzo Ducale y los famosos Ponte Rialto y Ponte dei Sopiri
(de los Suspiros), llamado así porque desde este lugar los con-
denados a muerte veían la ciudad y suspiraban al saber que se
les acercaba el final de sus vidas. Alberto ya conocía la ciudad
y le sirvió de cicerone. Entraron en más de diez, museos y
galerías, desde la Galería de la Academia al Museo Arqueoló-
gico, pasando por la Colección Franchetti, la Cini o el Museo
Correr. Probaron los mejores restaurantes, el Café Quadri, Il
Giardino di Luca y el Antico Dolo.
Para investigar, visitaron el Antico Martín, el club noctur-
no más conocido, con música en vivo, donde aprovecharon la
oscuridad de un rincón para echarse un buen polvo.
Venecia es una ciudad mágica, misteriosa y romántica.
Cuando llegué me dio la sensación de ser una ciudad congela-
da en el tiempo, un romanticismo sensual y seductor impreg-
na el ambiente de sus canales y calles, rodeadas de edificios
artísticos que son de una verdadera belleza. Las góndolas con
los violinistas, los arlequines en las esquinas tocando con la
128 guitarra melodías para enamorados, algo ideal para compartir
con la pareja y dejarse llevar por la ternura y el amor.
Venecia es sinónimo de arte, los pintores venecianos que
han marcado la historia del arte son una legión, Bellini, Tinto-
retto, Carpaccio, Veronés, Tiziano...., también un buen elenco
de músicos como Vivaldi y poetas y escritores han vivido en
esta ciudad la inspiración artística, por citar a alguno, Goethe,
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

lord Byron, Dickens, Hemingway, Proust. Hoy en día el mun-


do de la cultura tiene dos exponentes internacionales en esta
ciudad, la “Mostra de Venecia”, que es el festival de cine más
antiguo del mundo, fundado por Mussolini en 1932 y que
se celebra en la cosmopolita playa del Lido. La otra cita es la
“Bienal de Arte Contemporáneo de Venecia” con más de 100
años de historia.
La ciudad está formada por 118 islas unidas por 160 ca-
nales y 400 puentes, los turistas que allí se encontraban coin-
cidían en señalar que para ellos era la ciudad más hermosa
de cuantas habían visto hasta el momento. Después de haber
vivido los carnavales en Brasil, no podía abandonar Venecia
sin saber cómo se celebran aquí, sabía que eran los más fa-
mosos de Europa y, aunque poco tienen que ver con los de
Brasil, ni con los de Tenerife (España), ni siquiera con los de
Cádiz (España), están rodeados de enigma y magia. Venecia se
transforma en una fiesta de colorido, sensualidad y misterio
y con un elevado componente teatral, pues la gente disfruta
oculta tras el anonimato que dan las máscaras, símbolo de este
carnaval. Durante los días de celebración hay representacio-
nes teatrales en las calles, desfiles de góndolas con antorchas,
conciertos musicales, se celebra una comida en el campo y hay
mercadillos de máscaras.
Por supuesto que Venecia tiene también una leyenda, Al-
berto se la contó a Suzy, que quedó cautivada por ella. En 129
esta ciudad nació Giovanni Casanova, un seductor que contó
en sus memorias que había tenido relaciones con 2.000 mu-
jeres. En el siglo XVIII el sexo y la prostitución estaban a la
orden del día en esta ciudad. Casanova estuvo encarcelado en
el Palazzo Ducale, condenado por comportamiento inmoral y
consiguió escapar tras una enrevesada fuga con una góndola.
CARLOS MALO DE MOLINA

Entre las aventuras que se le atribuyen a Casanova me


sorprendió una peliaguda historia de amor con una monja
(Caterina Carpetta) que, a su vez, se convirtió en amante del
abad De Bernis (a la sazón embajador de Francia). Según se
cuenta en otra ocasión retuvo a un hombre haciéndose pasar
por guardia y lo condujo hasta la isla de San Giorgio (muy cer-
ca de la Plaza de San Marcos), con el fin de retrasar su vuelta
y tener el tiempo suficiente para pasar la noche con la esposa
del marido ausente.
La admiración de Suzy por las obras artísticas de Italia,
nos llevó a hacer una visita rápida a Florencia y a Roma. Flo-
rencia es una ciudad imprescindible para el amante del arte.
La capital toscana es la maravilla del renacimiento, con sus
estatuas, plazas, edificios religiosos y civiles, palacios, lonjas y
museos. Es también la cuna de la ópera, en 1597 se representó
aquí la primera obra de este género.
El lunes alquilaron un coche X5 de BMW, comieron en
Florencia en el Ristorante Ricchi, en el centro de la Plaza Santo
Spirito, una de las obras maestras del Brunelleschi, que es uno
de los pocos sitios en Florencia con buenos pescados. Visitaron
el Duomo, el Puente Vecchio, la Galería de los Uffizi, y fueron
hasta la Galería de la Academia exclusivamente para ver al David
de Miguel Angel. Me desagradó bastante el ruido infernal de
las calles de Florencia, la circulación es caótica; motos, coches,
130 ambulancias y autobuses provocan un ruido permanente que
contrasta con la serenidad y la belleza artística. Por la noche dur-
mieron en Roma, en el Sheraton, a las afueras de la ciudad.
Todo esto fue a gran velocidad, porque Alberto tenía que
estar en Madrid el miércoles a primera hora de la mañana. El
hotel puso a su disposición un guía con coche que les enseñó
la ciudad de noche. Terminaron cenando en Drappo.
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

Roma es una ciudad hermosa a la que casi todo el mundo


ha querido ir en algún momento, pasear por sus calles es una
delicia para los ojos y para el alma, y se puede ir andando a
cualquier sitio. Por algo la llaman la “ciudad eterna”, pues es
un testigo de la historia de todos los tiempos. Me llamaron la
atención la cantidad de plazas y de fuentes que alegran esas
calles bulliciosas, en la Piazza Navona, al llegar la noche los ar-
tistas montan tenderetes con sus obras y payasos y malabaristas
hacen su espectáculo.
Pude constatar lo cierto de la “Dolce Vita”, simbolizada
por Fellini en el baño de Anita Ekberg en la Fontana di Trevi.
Las noches de Roma son una oda al amor, a la diversión pla-
centera, a la juventud, la buena vida romana esta llena de pla-
ceres, estéticos, arquitectónicos, femeninos y culinarios, una
continua bacanal para todos los sentidos.
A la mañana siguiente hicieron el clásico tour turístico
con el mismo guía. Pudieron visitar, como si fueran japoneses,
el Coliseum, el Panteón, La Plaza de España, el Foro romano,
El Trastevere, el Castillo de San Angelo y el Vaticano, un au-
téntico maratón artístico.
Comieron en el hotel, casi a las cinco de la tarde; desde el
aeropuerto de Fiumicino volaron a Madrid. Un viaje express
que disfrutaron segundo a segundo. Al principio tenían pre-
visto volver directamente de Venecia, pero al constatar Alberto
el entusiasmo de su novia por el arte, la historia y la belleza 131
arquitectónica, decidió mostrarle una pequeña muestra de lo
que más tarde visitarían con sosiego.
Follaron con pasión en los hoteles; en un rincón apartado
en uno de los pequeños canales, en una góndola protegidos
por una mini cabina; hasta en la Cúpula del Vaticano entre su
doble techo que da acceso a la terraza superior.
CARLOS MALO DE MOLINA

De Barajas se trasladaron directamente al apartamento de


Alberto, un ático magnífico en plena Castellana, a la altura
del Estadio Santiago Bernabeu del Real Madrid. Un dúplex
de más de 600 metros cuadrados con doble terraza, mayor la
de arriba, en un edificio antiguo pero con un interior recién
reformado con las mejores calidades, domotizada, mobiliario
que combinaba maderas nobles macizas, metal y piel, muebles
Decó y vanguardistas, con unas vistas envidiables. La terraza
superior está ajardinada, con muebles de teca y una pequeña
piscina climatizada con un jacuzzi anexo.
Nada más llegar abandonaron las maletas en la entrada y
fueron directamente a la terraza, se desnudaron y al borde de
la baranda, mientras ella veía a sus pies una de las zonas más
bonitas de la ciudad, él con suavidad la penetró primero va-
ginalmente, luego por el ano, nuevamente vaginalmente para
terminar por correrse en su boca. Se bañaron en la piscina cli-
matizada y se pasaron al jacuzzi anexo, donde una empleada de
hogar les trajo una botella de Dom Perignon con una bandeja
de canapés de ahumados y unos tocinos de cielo de postre.
Alberto alzó la copa y brindó por Suzy, a la que definió
como la mujer que más felicidad y alegría desborda; ella le
contesto... ‘por los dos, por nuestro futuro’. Entre los vapores que
emanaban del agua caliente, estuvieron hablando de su recien-
te frenético y fantástico viaje. Ver y estudiar las cosas con tran-
132 quilidad es muy atractivo, pero pasar con rapidez de un sitio a
otro consumiendo imágenes, conceptos y situaciones también
tiene su encanto. Alberto se quedaría aún un par de semanas;
lógicamente le pidió que se hospedara con él en su casa, aun-
que durante el día tuviera que trabajar.
Después, en pijama, él le enseñó con detalle la casa, todas
las estancias eran de gran tamaño, había un comedor, una bi-
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

blioteca separada del salón y un dormitorio principal con do-


ble ropero, doble cuarto de baño y una zona de estar, además
de la zona de servicio, un gimnasio y varios dormitorios más,
todos con cuarto de baño incorporado. Desde casi todas las
estancias se podía salir a las terrazas.
Al día siguiente por la mañana, con parte de sus enseres,
los objetos comprados en el New Caledonian Market y al-
gunos regalos, Suzy se fue al apartamento de Ayala. Estaban
Cynthia y Poli, ansiosas por saber cómo le había ido en el
viaje por Italia y por contarle sus últimas gestiones. A las tres
les llevaba tres preciosos vestidos, a Cynthia de Gianfranco
Ferre, a Poli de Dolce&Gabbana, y a Marisia de Frankie Mo-
rello, comprados y elegidos por Alberto con la supervisión de
Suzy. Las encantaron, igual que la vajilla, la cubertería y los
grabados.
Era media mañana y estuvieron hablando hasta la hora de
comer, momento en el que se sumó Marisia. Suzy no paró de
hablar y de entrar en todo tipo de detalles, se recreó especial-
mente con la transformación de Catherine, con la belleza de
Venecia, con la fiesta de los Jeques, sin entrar en sus sentimien-
tos hacia Alberto, que era lo que más les interesaba. Sus amigas
le dieron coyunturalmente tregua en este tema y se fueron a
comer a Panamá, un restaurante familiar, agradable, a poca
distancia, que tiene un menú muy apetecible. Tomaron gam-
bas al ajillo y chuleta de Sanabria. En la mesa la conversación 133
se centró de lleno en el negocio. Como ya sabía Suzy, todo
iba según el programa, ya habían pagado el traspaso del local,
contratado al decorador, un arquitecto joven y vanguardista,
ya tenían bastante seleccionado el tipo de mobiliario y habían
entrado en contacto con distintos grupos de cantantes brasile-
ños que operaban en España y Europa.
CARLOS MALO DE MOLINA

Por la tarde se reunieron con el arquitecto y se fueron a


la discoteca Radical, situada a cierta distancia de Madrid, en
el municipio de Torrijos, provincia de Toledo. Posiblemente la
discoteca más grande de España, tiene un aforo de 10.000 per-
sonas, pero en sus alrededores pueden acudir entre 20.000 y
30.000 jóvenes. Para acceder a ella tienen organizado una línea
singular de autobuses que llega a las 22:00 horas y los recogen
a las 08:00 de la mañana, quien quiere abandonar antes el local
tiene que esperar hasta esa hora para volver a Madrid.
Tienen un fuerte dispositivo de seguridad, pero parece
que a pesar de ello se les cuela la droga con facilitad. La música
es tecno, según los entendidos, de la mejor calidad. Los que
quedan fuera organizan varios botellones con música desde
coches personalizados, que se denominan tuning. Organizan
importantes fiestas que son muy famosas como Naranja y la
de Las Palomas, de las que después venden miles de discos.
Tomaron nota delos Dj’s para intentar hablar con ellos, Napo,
Marta, Juandy y Oscar Akagy.
Las cuatro, ya que estaban allí, aprovecharon para bailar
y desmadrarse un poco. Todas remataron la noche con algo
de morbo. Poli se folló a uno sentada sobre él; Marisia se la
chupó a otro que tenía una polla de buen tamaño; y Cynthia
y Suzy hicieron que dos chavales, simultáneamente, de unos
dieciocho años, las chuparan a cada una el coño en el servicio
134 de caballeros ante la mirada atónita y envidiosa del resto.
Con el Audi TT, a una hora prudente, se volvieron a Ma-
drid. Suzy a la Castellana y el resto al apartamento.
Entró en el magnífico ático y quitándose los zapatos nada
más entrar, se dirigió a la terraza para recrearse nuevamente
en sus vistas. Se sentía realizada y plenamente feliz, controla-
ba su vida y ésta se proyectaba hacia el futuro de la mejor de
VOLANDO A ESPAÑA: NUEVA VIDA, NUEVAS EXPERIENCIAS SEXUALES

las maneras. Mientras Alberto estaba en el dormitorio ella se


quedó ensimismada, reflexionando. Todo iba más que bien,
pero demasiado rápido; se cumplían sus deseos por encima de
sus expectativas; sentía algo de miedo ante la intensidad de la
relación con Alberto.
Ella era pasional y se enamoraba con facilidad, pero con-
trolaba sus emociones con rigor germánico, hasta con Charlie
supo darle el cauce que ella misma era capaz de controlar, pero
ahora era completamente distinto. Alberto le había desbor-
dado. Sabía que su independencia no corría peligro y que él,
hombre de vida y experiencia y de una madurez muy superior
a la suya, no parecía que la pudiera perturbar la estructura vital
de sus planteamientos, ni que le pudiera hacer daño.
Pero en parte, también por esto, al mismo tiempo que
se sentía en los mejores momentos de su vida, sentía algo de
inquietud. Le costaba mezclar el sexo con el amor y la ternura.
Se trasladó a su habitación y se durmió abrazada al cuerpo
desnudo de Alberto.
A la mañana siguiente se levantó al mismo tiempo que
él, se bañaron juntos en el jacuzzi de la terraza, conversaron
brevemente y se trasladó a Ayala para retomar sus obligacio-
nes profesionales. En el desayuno se dividieron las tareas. Poli
siguió con la búsqueda de contratistas, Cynthia con el arqui-
tecto y Suzy se puso a investigar sistemas tecnológicos de luz
y sonido, le pidió a Marisia que la acompañara y al final de la 135
mañana se trasladó a Getafe, a la Universidad Carlos III, para
seguir gestionando su traspaso académico.
PASIÓN EN MADRID Y
EL EMPEÑO POR SACAR A
MARISIA DE LA PROSTITUCIÓN

E
n las conversaciones con Marisia, Suzy con la inten-
ción innegable de sacarla del mundo de la prostitu-
ción, le ofreció que en un mes o mes y medio, se in-
corporara al proyecto. A las 15:00 horas quedaron todas a
comer, invitadas por Alberto, en el Club XXI, restaurante
de gran calidad para ejecutivos, cerca de la Puerta de Alcalá,
donde nada más llegar brindaron por el éxito del negocio y
Alberto, que estaba puntualmente al corriente de todas las
gestiones, las felicitó en su nombre y en el de Mauricio por
su magnífico trabajo.
Marisia día a día relataba sus experiencias pseudo-labo-
rales. Los dos primeros meses, cuando sus recientes amigas 137
todavía no habían llegado, lo vivía como una orgía desenfre-
nada por el sexo, expoleada por la ambición del dinero fácil,
pero ahora las envidiaba. Follaba sin parar. Uno de los días,
muy parecido a cualquier otro, se folló a quince, ni siquiera se
acuerda de sus caras y mucho menos de sus nombres. Casi to-
dos la chupaban el coño, a muchos tuvo que chuparles la polla
CARLOS MALO DE MOLINA

con preservativo y todos la penetraban igualmente protegida.


Cuando se lo hacían a cuatro se corría con facilidad.
La mayoría eran hombres casados, más necesitados de afec-
to que de sexo; tenían pollas más bien medianas y pequeñas,
algunas bastante feas, ladeadas o torcidas, o en forma de punta.
Difícilmente eran capaces de echarse e segundo polvo por más
tiempo extra que pagaran. Demasiadas eyaculaciones precoces.
Su discurso era muy redundante, se quejaban de sus mujeres
y de su escasa disponibilidad para follar, y mucho menos para
realizar sus fantasías. Se obsesionaban por hacerlo sin condón.
Cuando repetían con una prostituta, al segundo o tercer día le
declaraban su amor y, en muchas ocasiones, pretendían casarse.
Estaba claro que en estos locales no entraba lo mejor de
cada casa. Había excepciones. De vez en cuando había tíos
buenos, bien dotados e interesantes, pero el entorno y la forma
de conocerse perjudicaban seriamente la posibilidad de enta-
blar una buena relación.
Los grupos de jóvenes entran, gastan poco dinero y mon-
tan broncas. Venían generalmente bastante bebidos y su trato
era complicado. Había muchos clientes con problemas de re-
laciones psicológicas y de impotencia.
Los cocainómanos entraban también en grupo, contrata-
ban los servicios de varias chicas para que les hicieran números
lésbicos mientras ellos se intentaban masturbar, cosa que rara
138 vez conseguían ya que la droga les producía impotencia.
La soledad de las chicas, la presión de los clientes y la
dureza física y psicológica del trabajo empujan, poco a poco,
a que consuman cada vez más droga, acabando por necesitar
coca para trabajar y para dormir.
Un prostíbulo es el reino de la mentira. Las putas tienen
nombre falso, reinventan sus vidas, fabrican historias y necesi-
PASIÓN EN MADRID Y EL EMPEÑO POR SACAR A MARISIA DE LA PROSTITUCIÓN

dades para pedir más dinero. El cliente da otro nombre, cam-


bia su profesión y familia e intenta seducir con sentimientos
que no tiene, y si los tiene se le olvidan al llegar a casa.
Es indudable que la mayoría de clientes, si no fuese pa-
gando, nunca hubiesen follado con una chica ni de la edad ni
de la belleza que hay en estos locales.
Hay algunos clientes que se enamoran de verdad de algu-
na chica, pero en la mayoría de los casos la chica no le corres-
ponde fuera de la transacción económica, o ellos no tienen el
valor suficiente para dar el salto. Hay chicas que se enamoran
perdidamente de un cliente, pero en muy contadas excepciones
este amor triunfa. Muchas están casadas, o con novio, algunos
lo saben, otros no, y otros miran para otro lado. En su mayoría
se benefician del trabajo de sus parejas. Muchas, posiblemente
la mayoría, tienen hijos.
La mayor parte de las chicas se inician en este trabajo para
salir de su país, por huir de un desengaño amoroso, por dine-
ro, con la idea de abandonarlo pronto, cosa que nunca ocurre.
Porque la prostitución se convierte en una potente droga de
la que es difícil salir. Engancha el sexo compulsivo y reitera-
tivo, el dinero fácil, imposible de comparar con la capacidad
de percepción de cualquier chica en los trabajos para los que
son competentes. No saben gastar dinero y lo gestionan por
lo general muy inadecuadamente. Su mundo se cierra entre
ellas, perdiendo contacto con el exterior. Y en muchos casos se 139
engancha a la droga.
Es un trabajo que tiene su esplendor, su espejismo, pero
que en casi todos los casos lleva a la infelicidad, la marginali-
dad, la frustración y la soledad con el paso del tiempo.
Para un cliente, entrar en un hotel de chicas es una gratifi-
cante experiencia. El hombre tiene una sexualidad más prima-
CARLOS MALO DE MOLINA

ria, más genitalista, orientada a la consecución de orgasmos.


Con mucha facilidad está dispuesto a intentar follar a una u
otra mujer, a veces sin demasiadas exigencias, lo intenta rei-
terativamente en distintos escenarios donde suele fracasar, y
cuando lo consigue es a base de tiempo y esfuerzo, siempre
bajo el control y vigilancia de su pareja, si es que la tiene.
Está acostumbrado a tener que ser él el que se trabaje la
consecución del éxito. Cuando entran en un local de este tipo
y decenas, a veces más de cien chicas sensual y escasamente
vestidas, generalmente sin tanga, se le ofrecen amable y seduc-
toramente, su ego se transforma. Chicas que apenas superan
los 18 años, con cuerpos esculturales y más que guapas, de las
que difícilmente encuentras por la calle.
Las iberoamericanas son las más sensuales, cariñosas y co-
municativas; las del este, las de mejor porte, rubias, ojos pre-
ciosos, pero más frías, menos cariñosas; y las subsaharianas con
una belleza más exótica, más primitiva, de prácticas sexuales
más permisivas. En general son chicas medianamente cultas,
muchas de ellas con títulos universitarios en sus países. Por una
cantidad asequible, a partir de 70 euros, pueden follar con la
que eligen.
Los clientes se enganchan, hay de los que repiten o los
que cada día follan con una distinta. Este incremento de la
oferta, en adecuadas condiciones de accesibilidad, comodidad,
140 higiene, precios, y la tolerancia social y administrativa, han
convertido a España en posiblemente el mejor mercado de la
prostitución.
En la comida hablaron de España y las brasileñas requirie-
ron información a Alberto sobre el complejo conflicto español
entre sus distintas autonomías y las radicales reivindicaciones
de vascos y catalanes.
PASIÓN EN MADRID Y EL EMPEÑO POR SACAR A MARISIA DE LA PROSTITUCIÓN

Tenía gravísimas dificultades para explicarlo con cierta


concisión. Según él, España es el resultado, como muchos paí-
ses, del paso por su territorio de muchos pueblos, razas y cul-
turas, desde celtas, íberos, romanos, godos y finalmente árabes;
desde los Reyes Católicos, hace algo más de quinientos años
coincidiendo con el Descubrimiento de América, forma una
única nación, con una orografía compleja, con épocas de pro-
tagonismo mundial y de decadencia, recientemente traumati-
zadas por una cruenta guerra civil hace setenta años que dio
pasó a una larga dictadura.
España tiene una gran riqueza cultural y diferentes lenguas
que, a juicio de Alberto, en algunos casos han sido reprimidas
y en otras utilizadas para exacerbar las diferencias y buscar el
protagonismo de líderes y partidos que, si no fuera por ello, no
tendrían el mismo juego. La estimulación de los sentimientos
primarios es relativamente sencillo, es fácil encontrar eco en la
defensa de lo cercano, y conseguir dividir a las distintas sensi-
bilidades por encima de la lógica, buscando y aguardando y a
veces manipulando e inventando agravios históricos.
Por la tarde Alberto y Suzy se fueron a visitar el mejor mu-
seo pictórico del mundo. El Museo del Prado es único en su
especie, la valía de su obra, su antigüedad y el reconocimiento
del público así lo demuestran. El interés de Suzy por el arte se
vio plenamente satisfecho cuando lo visitó, fue inaugurado el
19 de noviembre de 1819 y es uno de los museos públicos de 141
arte más antiguos del mundo.
Tiene actualmente dos edificios, el Palacio de Villanueva
y el Casón del Buen Retiro, y a finales de 2006 se ampliará
con el Claustro de los Jerónimos, una ambiciosa obra que ha
diseñado el arquitecto Rafael Moneo y que supondrá una am-
pliación del espacio de 22.000 metros cuadrados.
CARLOS MALO DE MOLINA

Suzy sabía que en ningún otro lugar del mundo pueden


admirarse tantas obras, por lo que no desperdició ni un ins-
tante de su visita. Vimos la colección pictórica de mayor valor
del planeta, cuadros de Velázquez, Goya, El Greco, Rubens,
Zurbarán, Ribera, Murillo, El Bosco, Tiziano y Rembrandt.
Hay unas 9.000 obras, además de esculturas, dibujos, graba-
dos, monedas y medallas...
De todas las obras, las más impactantes son “Las Meni-
nas” de Velázquez; “Los fusilamientos del 3 de mayo”, “La
Maja desnuda “ y “La Maja vestida”, de Goya; “El Caballero
de la mano en el pecho”, de El Greco; “El Jardín de las Deli-
cias”, de El Bosco y “El emperador Carlos V en la batalla de
Mühlberg”, de Tiziano.
Cerca del Prado hay otros dos museos que conforman
el triángulo cultural más importante del mundo, y que ha-
cen que Madrid sea la capital internacional del arte, el Museo
Thyssen-Bornemisza y el Museo Nacional Centro de Arte Rei-
na Sofía, ambos de incalculable valor.
En el Museo Thyssen son asombrosas las obras de Monet,
Van Gogh y Picasso. En general el impresionismo, el expresio-
nismo alemán y el fauvismo. El Museo Reina Sofía recoge la
pintura de vanguardia, las obras de Miró, Dalí, Solana, Sau-
ra, Gargallo, Gris y Chillida. Contemplaron embelesados “El
Guernica” de Pablo Picasso, mientras hablaban de la simbolo-
142 gía de la obra y de la desgraciada vigencia que tienen hoy las
guerras en nuestro mundo.
Esa noche Suzy se quedaría a dormir en el apartamento
con sus amigas. Mientras cenaban unas ensaladas con pechu-
gas de pollo a la parrilla con ajo, limón y pimienta blanca,
acompañadas de arroz blanco, Marisia hablaba de alguna de
sus experiencias. Contaba de un cliente suyo que cuando
PASIÓN EN MADRID Y EL EMPEÑO POR SACAR A MARISIA DE LA PROSTITUCIÓN

hacía el amor con él le pedía que chillara, él mismo también


gemía y gritaba; más tarde la contó que mantenía su teléfo-
no móvil abierto para que su mujer lo escuchara mientras se
masturbaba.
El momento peor del día en su trabajo era en torno a las
seis de la mañana. Casi todos los clientes se habían ido; todavía
quedaba alguno rezagado en algún cuarto; la mayoría de las
chicas estaban en pijama, tomándose una especie de desayuno
antes de irse a dormir. El ambiente era de agotamiento, de pro-
funda tristeza, casi depresivo, muchas hacían cuentas, algunas
habían obtenido mil euros o más, la mayoría algunos cientos y
otras apenas habían sacado para pagar sus gastos de residencia.
Lo malo es que eran siempre las mismas las que recauda-
ban más. Varias habían bebido alcohol en exceso y estaban con
el bajón, más aún las que habían tomado coca u otro tipo de
drogas; unas lloraban y otras las consolaban; algunas volvían
a consumir coca y alcohol para poder dormir. Se encontraban
tremendamente solas.
El fin de semana llegaba Mauricio, que se hospedó en casa
de Alberto, venía sólo a visitar a Cynthia que en el coche de su
amiga fue a recogerlo al aeropuerto. En el trayecto de entrada
a la ciudad, por la Nacional II; como regalo de recibimiento,
mientras él conducía ella le chupó la polla hasta que se corrió,
lo que hizo en unos pocos minutos. A Cynthia le encantó por-
que se dio cuenta que él no podía contener su ansiedad. 143
Fueron alegremente recibidos por Suzy y Alberto que para
agasajarlos les habían preparado una cena en casa, después de
un cóctel servido en la terraza, con vino blanco de rueda y
canapés de foie. Al casi empalagoso romanticismo de los an-
fitriones se sumó el de los invitados. Mauricio llegaba con
noticias frescas de Brasil; las chicas inicialmente mostraron su
CARLOS MALO DE MOLINA

curiosidad por el mundillo de Redençao para centrarse poste-


riormente en el país.
La economía de Brasil seguía evolucionando muy posi-
tivamente; el rápido crecimiento de China estaba influyendo
prioritariamente en la demanda de materias primas y de algu-
nos productos elaborados. La defensa de las capas más depri-
midas del país daban moderados pero continuos acuerdos, y
se estaba entrando en una senda de mayor cuidado del medio
ambiente, pero los conflictos de corrupción del Partido de los
Trabajadores y del entorno de Lula cada vez se estaba ponien-
do peor, empezándose a escuchar voces intentando impedir
que su presidencia llegue a su término.
Altos dirigentes del Gobierno y del Partido de los Traba-
jadores habían dimitido en las últimas semanas acusados de
organizar una trama de sobornos a parlamentarios para garan-
tizar el apoyo al gobierno de Lula en el Congreso. Para ello
empleaban dinero de empresas públicas que transportaban
en efectivo metido en maletas, toda una trama de película.
El partido de Lula se ha sometido a una renovación tanto de
la directiva como de miembros del gobierno; en esta ocasión,
Lula ha dado más peso en el gabinete a los partidos de centro
y derecha, desmarcándose del Partido de los Trabajadores que
el mismo fundó en 1980.
Los implicados en estas acusaciones fueron el Tesorero del
144 PT, Delubio Soares; el ministro de Presidencia, José Dirceu;
el presidente del partido, José Genoino; el secretario general
del PT, Silvio Pereira; y el jefe parlamentario del Partido de
los Trabajadores en la Cámara de los Diputados. Todos ellos
dimitieron de sus cargos.
Por el momento con estas dimisiones y nuevos nombra-
mientos poco a poco volverá la calma. La imagen de Lula no se
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ha resentido, pues la prensa de allí ha publicado encuestas en


las que los brasileños no creen que el presidente esté vinculado
ni que siquiera supiera algo.
Alberto tenía un cocinero polaco de gran experiencia y
aceptable calidad que les preparó de primero Berenjenas en en-
salada, a base de berenjenas, ajo, yogurt, cebolla, aceite, vina-
gre, sal gorda y pimienta; y de segundo Albóndigas de Ko’nigs-
berg, a base de carne de buey, cerdo y ternera, con arenque
salado, miga de pan, mantequilla, cebolla, huevo, tomillo y
laurel, y de poste Apple Pie, la clásica tarta de manzana inter-
nacional a base de manzana, limón, pasas, masa de hojaldre,
azúcar, canela, jengibre, mantequilla y huevo.
Mauricio le regaló a su novia un triquini, el traje de baño
de moda en Brasil, que se está extendiendo por todo el mundo,
y un bonito abrigo de piel de color fucsia; a sus amigos les trajo
una magnífica selección de música brasileña, que inmediata-
mente estrenaron. La casa tiene organizado un sistema tecno-
lógico que, desde los distintos lectores de CD’s, cintas, discos,
DVD’s, o antenas de TV o cable, se puede ver o escuchar en
todas las estancias.
Acompañadas de unos bombones, se tomaron unas copas
de champaña. Suzy les informó sobre el sistema tecnológico
que estaba estudiando para implementar en la discoteca, esen-
cial para la seguridad, la gestión de cobros y la eficiencia del
servicio. Entre los detalles existía la posibilidad de implantar 145
unos terminales estéticos en las mesas para hacer las peticiones
de determinados servicios.
Se desnudaron y bañaron en la piscina. En esta especie
de jardín en el cielo de Madrid, libres y desnudos, se sentían
como en el barco. Se pasaron al Whisky, que lo tomaron en el
jacuzzi; allí empezaron a jugar eróticamente, al principio con
CARLOS MALO DE MOLINA

ellas sentadas en la parte exterior con las piernas abiertas y den-


tro, y ellos saboreando sus coños mezclándolos con el whisky e
intercambiándose las parejas.
Al poco tiempo llegaron a la casa Poli y Marisia, siguiendo
las indicaciones de su amiga. Sin la resistencia de ellos se incor-
poraron al agua; se sentaron en la misma posición que ellas y
ellos bebieron jugueteando con los cuatro coños, mientras ellas
hablaban como si ellos no estuvieran. Posteriormente cambiaron
las tornas y ellas saborearon con deleite sus pollas con whisky; lo
hacían de dos en dos; ellos pretendieron hablar entre sí, como si,
por debajo de sus cinturas, no pasara nada, pero les fue imposi-
ble. La sexualidad del hombre es más primaria. Cuando estaban
a punto de correrse decidieron cambiar para eyacular dentro de
sus coños. Las cuatro se pusieron a cuatro, en paralelo, mientras
ellos las iban penetrando alternativamente, hasta que Mauricio
se corrió en Marisia y Alberto en Poli, cortesía para las invitadas.
Después, desnudos, permanecieron conversando y escu-
chando música. Alberto invitó a Marisia y Poli para que se
quedaran unos días en la casa. Antes del amanecer se fueron
retirando a sus cuartos. Alberto y Suzy hicieron el amor y se
quedaron profundamente dormidos y abrazados. De similar
manera debieron quedar Cynthia y Mauricio, previsiblemente
con algo más de actividad sexual.
Al día siguiente tenían previsto una excursión a Toledo, a
146 la que se sumaron Poli y Javier. Marisia tuvo que reincorporar-
se a su trabajo. Se levantaron tarde, en torno a las 12 de maña-
na; en la terraza tenían preparado un suculento desayuno. Di-
rectamente de la cama se trasladaron a la piscina climatizada,
cuya agua estaba templada.
Hay costumbres en algunos países que, a pesar de sus cla-
ras ventajas, no son trasladadas a otros. En Iberoamérica, ca-
PASIÓN EN MADRID Y EL EMPEÑO POR SACAR A MARISIA DE LA PROSTITUCIÓN

lientan el agua de las piscinas, a pesar de que sus temperaturas


son más bien calurosas, esto permite estar en el agua sin nece-
sidad de hacer demasiado ejercicio, permaneciendo sentado en
una barra o simplemente de pie. En Europa el agua de las pis-
cinas está fresquita, por lo que los adultos apenas se sumergen
en el agua, y cuando lo hacen es para nadar, jugar y en todo
caso estar permanentemente en movimiento, resultando que
normalmente sólo hay niños dentro y los adultos toman el sol
en cómodas tumbonas alrededor de la piscina.
Como el agua de las piscinas está prácticamente caliente,
los adultos pasan la mayor parte del tiempo de forma muy
agradable. Es verdad que calentar en Europa una piscina es
más difícil y se necesita más consumo de energía, pero eso se
puede arreglar con piscinas de menor tamaño. En Madrid una
piscina de este tipo se puede usar desde el mes de mayo hasta
septiembre.
Javier para poder participar en la excursión se inventó en
su casa un viaje de trabajo a Madrid, amparado por la difícil
localización de los móviles.
A las dos y media llegaron a Casa Aurelio, que pasa por
ser el más típico y valorado restaurante de la antigua capital de
España. Comieron entrantes variados, entre los que no faltó
el Jamón de Jabugo, el producto de calidad por excelencia de
España, y de segundo Perdiz a la Cazadora, especialidad de
la casa; pasteles parecidos al mazapán, herencia de la cultura 147
alimenticia árabe y unos chupitos de orujo, cortesía de la casa.
Javier actuó de cicerone, les enseñó la Catedral, la Sina-
goga del Tránsito, las pequeñas calles quebradas y angostas, la
Iglesia de Santo Tomé, donde está el mejor cuadro del Greco
‘El entierro del Conde Ordaz’, y algunos otros edificios como el
Alcázar. Pasearon y se sentaron en distintas terrazas en las que
CARLOS MALO DE MOLINA

el ejecutivo de Telefónica les hablaba de la historia de Espa-


ña, ante la mayor atención de las cuatro brasileñas. Su conoci-
miento, el lujo en los detalles y su facilidad de palabra fue un
verdadero placer intelectual.
Toledo fue la capital de España hasta 1560, siempre se
la ha conocido como la ciudad de las tres culturas, su rico
patrimonio cultural y artístico es un fiel reflejo de la convi-
vencia y tolerancia entre las culturas cristiana, musulmana y
judía. Caminar por ella fue como hacer un viaje en el tiempo
hasta llegar a la Edad Media, las chicas se compraron unos
bordados, artesanía de forja y unas pulseras y anillos de da-
masquinado; un antiguo arte que consiste en incrustar oro o
plata en hierro o acero haciendo dibujos geométricos con un
fuerte influjo árabe.
Al anochecer se trasladaron al Parador Nacional, situa-
do a las afueras, al otro lado del Río Tajo, por encima de los
Cigarrales, con unas magníficas vistas de la ciudad que con la
iluminación nocturna lo hacían todavía más encantador. Esa
noche hicieron un doble cambio de pareja. En las suites, ubi-
cadas las tres de cara a la ciudad, se juntaron, antes de la cena,
Suzy con Javier, Cynthia con Alberto, y Poli con Mauricio.
Cenaron en el Parador, donde les sirvieron sus clásicos en-
tremeses consistentes en más de veinte platillos con pequeñas
cantidades de croquetitas, albóndigas, chistorra, queso, boque-
148 rones en vinagre, tortilla de patata, huevo duro, gambas a la
gabardina, etc. De segundo, ya sin demasiada hambre, pidie-
ron dos raciones de merluza de pincho para todos.
En esta ocasión hablaron de sexo y su relación con el
amor. Complicado tema ya que, excepto Alberto, el resto del
grupo no tenía una posición demasiado clara. Los seis daban al
sexo un papel primordial en sus vidas, pero simultáneamente a
PASIÓN EN MADRID Y EL EMPEÑO POR SACAR A MARISIA DE LA PROSTITUCIÓN

pesar de su afición y dedicación no les perturbaba, a ninguno,


en su desarrollo profesional. Javier se encontraba en una situa-
ción confusa e incoherente; Cynthia y Suzy tenían colocado
el amor en un pedestal tan alto que tenían pánico al fracaso.
Poli no quería tomárselo todavía en serio y Alberto, desde una
posición más madura, conocedor de gran parte de sus posibili-
dades pero también de sus posibles imperfecciones.
No se aclararon demasiado, pero todos estaban dispuestos
a disfrutar con cierta libertad del sexo y seguir enamorados.
Volvieron a emparejarse, esta vez Cynthia con Javier, Poli con
Alberto y Suzy con Mauricio. A las tres de la mañana acor-
daron tomarse una copa en la habitación de Suzy y Alberto y
restablecer sus parejas.
Al día siguiente dieron una nueva vuelta por la ciudad,
comieron en un cigarral y se volvieron al ático de la Castellana,
para quedarse en la terraza con buena música, picotear algo de
queso y volver a bañarse desnudos en la piscina. Románticos y
dedicados a sus parejas, esa noche se acostaron temprano.
Durante la semana se reincorporaron a sus trabajos, excep-
to Mauricio que aprovechó estos días para conocer la ciudad, a
veces sólo y otras con Cynthia. El miércoles Javier volvió a su
hogar. El lunes cenaron en Viridiana y asistieron al musical de
Mecano; el martes en Casa Lucio y asistieron a un concierto en
el Conservatorio; el miércoles se quedaron en casa discutiendo
sobre el peligro terrorista; y el jueves se marcharon al Puerto 149
de Santa María, Cádiz, donde habían alquilado un yate para
pasar el fin de semana.
El miércoles por la tarde Alberto y Suzy fueron a la bou-
tique Exception, una de las mejores y más caras de Madrid, en
la calle Serrano. Aprovechando las rebajas de verano la regaló
varios vestidos, faldas, camisetas y algunos zapatos. Después
CARLOS MALO DE MOLINA

pasaron por Hugo Boss, en la calle Ortega y Gasset, y allí se


equipó Alberto, aunque ya no quedaba mucho donde elegir.
Después de una relajada noche en la que Suzy y Alberto
se quedaron dormidos en la terraza, desnudos y abrazados, en-
cima de una toalla sobre el césped artificial, se despertaron con
los primeros rayos de sol, con lo que pudieron follar semidor-
midos, con ella sobre él, con movimientos lentos. Al final ella,
que ya se había corrido, prefirió que él se corriera en su boca.
Le apasionaba ingerir su semen, era para ella como beber de
su esencia. Siempre le había gustado chupar una buena polla,
pero en este caso era la de su amado. Sin duda le amaba cada
vez más. A las siete y media, junto con sus amigos, estaban me-
tidos en la piscina, para poco después desayunar en el jacuzzi..
Dos horas después cogerían el AVE en Atocha con destino
a Sevilla. Era el día de San Fermín, desde el agua, saborean-
do un segundo o tercer café en una de las pantallas situadas
estratégicamente en toda la casa vieron el primer encierro en
directo. El día, como otros tantos, se prometía feliz. Camino
de la estación Suzy recordó el 11M e hizo un alegato contra la
violencia, la intransigencia y la intolerancia. Tenía elaborada
una teoría según la cual los tres males del mundo actual son el
fundamentalismo ideológico y religioso, el ultra nacionalismo
y el racismo; la mezcla de dos o tres elementos era explosiva.
Ella piensa que el 11M es la punta de un iceberg, que poco a
150 poco se irá conociendo. La radio del coche empezó a anunciar
tres bombas en el metro, en pleno corazón de Londres y una
cuarta en un autobús rojo de dos plantas.
Se quedaron atónitos, la capital inglesa también estaba
siendo objeto de la ira del fundamentalismo radical islámico.
En menos de cuatro años Nueva York, Madrid y Londres, un
ataque en toda regla a Occidente. En la radio empezaron a
PASIÓN EN MADRID Y EL EMPEÑO POR SACAR A MARISIA DE LA PROSTITUCIÓN

hablar de la huella de Al Qaeda y de las similitudes con lo


ocurrido hacía algo más de un año en Madrid, los terroristas
depositaron los bolsos con las bombas en los vagones de los
trenes. Tony Blair se dirigió a la nación con unas palabras que
retumbaban en nuestros oídos “es especialmente bárbaro que
esto haya ocurrido el día en que la gente se está reuniendo para
intentar poner fin a la pobreza en África y para solucionar pro-
blemas como el cambio climático”.
La capital británica era un caos, el rescate de las víctimas
en los túneles del metro era ciertamente dificultoso; enseguida
escuchamos mensajes de consuelo y solidaridad de todas par-
tes del mundo. Días después conocimos el trágico balance del
atentado, 56 muertos y 700 heridos.
Ese día Londres acaparaba las portadas de todos los infor-
mativos por un doble motivo, acababan de ser elegidos para
celebrar los Juegos Olímpicos de 2012, tras competir, por cier-
to, con Madrid, y en Escocia estaban reunidos los mandatarios
del G8, a donde se desplazaron fuetes medidas de seguridad de
Scotland Yard. El primer ministro británico lanzó un mensaje
rotundo a los terroristas “es razonable pensar que los ataques
han sido diseñados para coincidir con el G8, pero es importan-
te que los terroristas sepan que nuestra determinación a la hora
de defender nuestros valores y nuestra forma de vida es mayor
que la suya de causar la muerte y destrucción a gente inocente
sólo porque desean imponer el extremismo en el mundo”. 151
En la estación de Atocha les estaba esperando Poli. Esta-
ban consternados, cuando el mundo está aspirando a una paz
permanente en el que los conflictos se tratan a base de diálo-
go, negociación y presión popular, se reactiva un tipo de gue-
rra cruel, profundamente injusta, terrorista, impulsados por
movimientos ideológicos superados culturalmente hace varios
CARLOS MALO DE MOLINA

siglos, en los que el fundamentalismo religioso es la base y su


objetivo la dominación del mundo. Una auténtica aberración
sin sentido.
Para Suzy no cabía duda que la maquinaria infernal de
una tercera guerra mundial, basada en el terrorismo, se estaba
intentando poner en marcha. Sólo la unidad y la coherencia
del mundo democráticamente avanzado podían evitarla. Suzy
pensaba que en el mundo había demasiada desigualdad, pero
este hecho no tenía nada que ver con el conflicto terrorista;
no era tampoco una confrontación de culturas. Era claramen-
te impositivo, de dominio, forzar la voluntad de los pueblos
democráticos y soberanos por la violencia en la peor de sus
formas e indiscriminada, doblegar con el terror. Una regresión
al pasado.
Tenían reservado una especie de camarote en Club, que es
la categoría de máximo nivel en el tren de alta velocidad. Tal
vez si lo de Londres no hubiera ocurrido, aprovechando la cier-
ta privacidad del receptáculo, hubieran improvisado un juego
erótico, pero optaron por hablar e informarse del atentado y
admirar el paisaje.
Cuando vas por una carretera o en un tren de trazado
histórico, tienes la sensación que gran parte del territorio está
medianamente urbanizado; desde un avión te das cuenta que
son precisamente los entornos de los viales los que están urba-
152 nizados, a veces, como si fuera un escaparate, ya que a ambos
lados de la carretera hay una fila de casas con nada detrás o
poco más. El AVE Madrid-Sevilla construido a propósito de
la Expo-92, se hizo con un trazado ex novo, que permite la vi-
sión de un grupo sin más, una sucesión de montañas, bosque,
llanos, cultivos, etc. Una visión inédita en España que se puede
apreciar a gran velocidad y con gran comodidad.
PASIÓN EN MADRID Y EL EMPEÑO POR SACAR A MARISIA DE LA PROSTITUCIÓN

De todas maneras Suzy y Alberto no quisieron dejar pasar


la oportunidad de echar su primer polvo en un tren de alta
velocidad. Lo hicieron en el cuarto de baño, de pie, ella con
sus nalgas reposando sobre el lavabo, fue casi tan rápido como
el tren, pero ambos se corrieron simultáneamente. Recorridos
500 kilómetros en menos de dos horas y media llegaron a la
estación de Santa Justa de Sevilla, a las 12:20 horas.
Sevilla tiene una imagen de magia y misterio, un enorme
poder creativo y seductor que se refleja fielmente en dos gran-
des acontecimientos lúdicos, religiosos, culturales como son la
Semana Santa y la Feria de Abril, ambos de reconocimiento
internacional. Los sevillanos viven cada experiencia como úni-
ca, con gran pasión y fervor. La Semana Santa de Sevilla es la
de más renombre, durante 7 días, 57 hermandades salen en
profesiones con las representaciones de sus vírgenes y cristos.
La Feria de Abril de Sevilla es la fiesta más emblemática no
sólo de esta ciudad, sino que yo me atrevería a decir que de An-
dalucía; esta fiesta es una forma de vivir, pues altera totalmente
los ritmos vitales de sus visitantes, es una semana de fiestas
y diversión, por el día es el paseo en caballo y por la noche
el flamenco y las copas. En el Real de la Feria (Recinto ferial
donde se celebra que se denomina así porque antiguamente los
cocheros cobraban un real por trasladar a la gente a la feria) se
instalan más de mil casetas donde beber, comer y bailar. Como
la mayoría de estas casetas son privadas, aconsejan venir a la 153
Feria con sevillanos, para que te acompañen en la ruta habitual
por casetas de conocidos. Ninguna de estas dos celebraciones
tenía lugar en estos días, así que se conformaron con hacer una
vivista rápida a los monumentos más emblemáticos.
Les dio tiempo para conocer el Parque de María Luisa, el
barrio Santa Cruz, la Torre del Oro (la favorita de Alberto),
CARLOS MALO DE MOLINA

la Maestranza, La Giralda y la Catedral, todo demasiado su-


perficialmente antes de comer en Los Robles. Se tomaron un
café al lado del Puente de Triana a orillas del Guadalquivir. En
un todoterreno Mercedes ML 350 se trasladaron a Cádiz, al
Atlántico, un bonito hotel, de calidad, en la parte vieja de la
ciudad, en primera línea, con excelentes vistas al océano.
Cádiz es la ciudad más antigua de Occidente, fundada por
los fenicios hace 3000 años. Lo que hoy es el centro histórico
de Cádiz es el extremo de una pequeña isla. No se puede con-
cebir esta ciudad sin el Océano, envuelta en él por los cuatro
puntos cardinales; al norte la Bahía de Cádiz; al sur el Estrecho
de Gibraltar y Marruecos; al oeste el océano inmenso; y al este,
una estrecha lengua de tierra une esta ciudad con la Península.
Pasear por el casco urbano de Cádiz fue un placer reco-
rrimos sus preciosas calles estrechas con palacetes muy bien
conservados; restos medievales, numerosas torres, recuerdo la
de San Felipe Neri, donde se redactó la primera Constitución
española en 1812. Los gaditanos son conocidos en España por
su sentido del humor y su hospitalidad, disfrutan también de
sus numerosas fiestas y de las playas de arena fina.
La fiesta por excelencia son los Carnavales, es la fiesta de
Cádiz. Cuando llegan los carnavales todo Cádiz estalla en can-
tos, risas y música, organizados en diversas agrupaciones carna-
valescas: coros, chirigotas, comparsas y cuartetos, los gaditanos
154 muestran aquí su ingenio, creatividad y su sentido del humor.
El Carnaval se vive en dos escenarios, el Gran Teatro Falla es el
templo del Carnaval, donde se celebran el concurso de coros,
comparsas y chirigotas y las calles por donde los participantes
cantan y bailan. Es el carnaval que tiene una imagen más joco-
sa y divertida, frente a la espectacularidad de otros carnavales,
el de Cádiz tiene a su favor una personalidad propia.
PASIÓN EN MADRID Y EL EMPEÑO POR SACAR A MARISIA DE LA PROSTITUCIÓN

La llegada a Cádiz me llenó de recuerdos que nunca tuve.


El olor de la playa, los marineros, las calles estrechas de la ciudad,
su ambiente. Nunca pensaba en mí, me había transformado en
un apéndice de Suzy, mi vida era la suya, a lo sumo me había
convertido en su cronista, estas sensaciones me conectaban con
un pasado lejano que sin ser mío algo tienen que ver conmigo.
Mi obsesión por la literatura no sólo no ha decrecido, sino que
cada vez siento más la necesidad de escribir y simultáneamente
disfruto más con ello, lo necesito, y cuando consigo una descrip-
ción que se aproxima a lo que esencialmente he vivido, disfruto
inmensamente. He pensado seriamente en escribir sobre algo
que no tenga nada que ver conmigo, en crear realmente.
En cambio, mi obsesión por el sexo se va moldeando al
igual que las emociones de Suzy por la ternura, la comprensión
y posiblemente por el amor, sin renunciar a toda la fuerza, vi-
rulencia y pasión que encierra el sexo. El mundo se mueve por
sexo, poder y dinero, aderezado con la pasión del amor y del
odio, todo interrelacionado.
Marisia contaba la historia de un cliente que la visitaba
frecuentemente, que siempre acababa llorando. Era un cons-
tructor, de unos cuarenta años, que había hecho dinero con
la construcción; tenía mujer y tres hijos, pero un accidente
vascular le provocó una grave disfunción eréctil de difícil so-
lución. Es bastante atractivo, pero su mujer le abandonó por
el profesor de tenis de sus hijos. Siempre hacían lo mismo, ya 155
en el cuarto y desnudos él la abrazaba apasionadamente, mien-
tras la besaba restregando su sexo contra la buceta de Marisia.
Después él la chupaba con fuerza y ansiedad su coño, mientras
ella besaba y chupeteaba su polla casi inerte, aumentaba algo
el tamaño sin obtener la más mínima rigidez, hasta que ella si-
mulaba correrse. Después hablaban, él le contaba cada detalle
CARLOS MALO DE MOLINA

de su vida e inexorablemente siempre acababa gimoteando y


derramando algunas lágrimas. Se sentía sólo y profundamente
infeliz. Se pasaba varias horas y pagaba cientos de euros a Ma-
risia, era su único consuelo.
Esa noche cenaron en El Faro, el mejor restaurante de
Cádiz y uno de los de España; consiguieron mesa gracias a las
buenas gestiones de Paloma, la secretaria de Alberto. La cena
fue a base de múltiples y variados platos como albóndigas de
ave con piñones, gambas cocidas, tortitas de camarones, ja-
món de jabugo, ventresca de bonito, langostinos, tempura de
verduras y otros, acompañados con Alión, un vino de Ribera
del Duero de nueve años, de extraordinario resultado. Disfru-
taron de la visita de distintas chirigotas, inusual ocasión fuera
de los carnavales; el gracejo, la creatividad y el ambiente que
generan estos improvisados grupos musicales les hizo olvidar
en parte el gravísimo atentado londinense.
Por la noche se fueron a la playa de Cortadura, a bañarse
desnudos, aprovechando la oscuridad. Hacía algo de viento
de poniente, que provocaban olas fuertes pero no muy gran-
des, con la calidez de agua que da la noche; es una forma más
placentera para penetrar desnudos en el mar con las olas rom-
piendo contra tu cuerpo. Antes de las tres ya estaban en sus
habitaciones. Poli se acostó con Suzy y con Alberto, entre las
dos se la chuparon mientras él saboreó ambos coños hasta que
156 los tres satisfechos se durmieron.
A media mañana el capitán y cuatro marineros les espera-
ban en el Puerto Sherry con un magnífico yate de 60 pies de
eslora, un gran salón y cinco camarotes principales. Esperaban
a dos parejas más amigas de Alberto, y la sorpresa sólo conoci-
da por él, ante la poca disimulada alegría de Poli, de Javier, que
había vuelto a montar otro viaje fantasma.
PASIÓN EN MADRID Y EL EMPEÑO POR SACAR A MARISIA DE LA PROSTITUCIÓN

Más gente creaba ambiente, aunque también quitaba inti-


midad. Eran amigos de la infancia, gente abierta, liberal, pero
dentro de un orden, podían permitir top less, desnudos inte-
grales para bañarse en el mar o en la playa desierta, pero poco
más.
El barco tenía hasta un jacuzzi en cubierta. En pocos mi-
nutos ya estaban todos, zarparon hacia Cádiz para bordearlo
con una breve parada en el Club Náutico; recorrieron las pla-
yas de la Victoria y Cortadura, la Caleta, Sancti-Petri, la playa
de la Barrosa en Chiclana y Cabo Roche. Durante este tiempo
las parejas, correctamente emparejadas, tomaban el sol, sabo-
reando la brisa, la tierra y el mar, acompañados de manzanilla,
un vino blanco de mayor graduación, originario de Sanlúcar
de Barrameda, junto con unos exquisitos langostinos cocidos.
Fondearon en frente de la playa de El Palmar, entre Conil y
Vejer, donde se bañaron.
Esta zona de la costa atlántica de Cádiz tiene posiblemen-
te una de las mejores playas del mundo, con magnífica arena
fina, casi cien kilómetros continuos de longitud, con pequeñas
rupturas rocosas, como el Cabo Roche, que dan lugar a paradi-
síacas calitas, como la del Aceite. El pueblo de Conil acaba en
la playa, a ras del mar, que cuando hay marea baja puede tener
un ancho de más de medio kilómetro. España tuvo en los años
sesenta un desarrollo urbanístico desordenado, que por suerte
no llegó a Cádiz, se detuvo en el Estrecho de Gibraltar. 157
El verano tiene durante el día dos momentos mágicos que
en el mar se sobredimensionan, el amanecer y el anochecer,
son especialmente bellos, además tienen un efecto psicológico
sumamente agradable, provocan tranquilidad, serenidad y has-
ta cierta madurez en la reflexión, momentos inmejorables para
mantener una buena tertulia. Unas en el jacuzzi en la popa y
CARLOS MALO DE MOLINA

otras alrededor, las cinco parejas juguetearon amorosamente


entre ellos, retomaron el tema del día, el traumático atenta-
do de Londres. Alberto, hombre de mundo, liberal, cultural-
mente de izquierdas pero alineado en España con la política
del ex Presidente Aznar, situaba la génesis del problema en el
conflicto árabe-israelí en Palestina, la conducta abiertamente
provocadora de las dos bandas. La actitud intransigente y be-
licista de Ariel Sharon y el doble juego de Arafat, que habían
conseguido engañar a gran parte del mundo. Este conflicto y
no otro fue la excusa perfecta del radicalismo fundamentalista
islamista. Recalcaba que era una excusa oportunista, muy útil
para ellos, que en nada justificada ninguna de sus violentas
actuaciones, menos sus formas.
Javier redundaba, evidenciando cómo a la muerte de Ara-
fat el conflicto de Palestina había dado un giro, aunque leve,
pero significativamente positivo. Suzy, pragmática, buscaba las
medidas para la solución actual, que según ella no eran otras
que el consenso internacional que debería ser especialmente
protagonizado entre [Link]. y la UE, como líderes reales y
reconocidos en el mundo representaban indudablemente el
poder pero también el aval de la democracia y de la cultura
más avanzada. En su criterio, lo único que justifica una revolu-
ción son las desigualdades sociales sin cauce democrático para
su superación, era evidente que en este proceso no se daban
158 ninguna de las condiciones.
En todo caso ninguna revolución justifica ningún tipo de
terrorismo. El resto convergía en mayor o menor medida con
estos criterios. Algunos criticaron abiertamente las torpezas de
Bush y la invasión de Irak, sin por ello justificar nada, en general
tampoco entendían el diálogo de civilizaciones que pretendía
Rodríguez Zapatero, más bien lo consideraban inoportuno.
PASIÓN EN MADRID Y EL EMPEÑO POR SACAR A MARISIA DE LA PROSTITUCIÓN

Tocaba la hora de cenar y los marineros desplegaron una


mesa en la terraza de popa, donde sirvieron distintas raciones
de productos de la zona y en la que no faltaban las gambas,
langostinos cocidos (inmejorables), puntillitas (pequeños ca-
lamares rebozados y fritos), cazón en adobo, mojama y huevas
de atún. Después sirvieron un magnífico pargo asado, real-
mente delicioso, de postre pasteles variados, acompañado de
vino Barbadillo Castillo de San Diego. Después de brindar con
champaña se tiraron al mar.
Alberto y Suzy se fueron nadando hasta la playa donde,
aprovechándose de la oscuridad de la noche hicieron el amor
en la orilla con las suaves olas rompiendo contra sus cuerpos.
Alberto, en un momento de distracción perdió su bañador,
Suzy no llevaba nada. Después, y antes de volver a nado al
barco, dieron un bonito paseo de la mano por la orilla.
Esa noche abandoné a mi compañera habitual y me tras-
ladé al ligero y oscuro bello púbico de Poli que presentía un
encuentro interesante. Ambos cada vez estaban más enamora-
dos, nada más entrar en el camarote se besaron con pasión, ella
le despojó de su camisa arrancando todos sus botones simultá-
neamente, lo tumbó en la cama, él quería hablar pero ella no le
dejaba, derramándole champaña por el pecho lo saboreaba con
deleite y ternura. Le quitó el bañador y siguió derramando la
bebida sobre su polla, completamente empalmada, que sabo-
reó todavía con más placer mientras colocaba su buceta en su 159
boca. Javier, mientras gozaba de su jugo vaginal, con su lengua
la introdujo en su coño un anillo de diamantes. Ella se imagi-
nó lo que era, lo dejó dentro de su cuerpo hasta que se puso a
cuatro para ser penetrada, se lo puso en el dedo y le dijo... fó-
llame con fuerza, tírame todo lo que puedas del cabello y dime
todo lo que me amas. Javier, entre espasmos, se comprometió
CARLOS MALO DE MOLINA

a separarse en poco tiempo e intentar un futuro común, Poli le


creyó y al final le contestó, ‘te amo y te espero’.
El amanecer fue otra delicia, levaron el ancla, se fueron
a pescar al currican, hubo suerte y picaron cinco róbalos (un
túnido de pequeño tamaño que se mueve a gran velocidad
saltando por encima del mar), cuatro recuperados. A media
mañana fondearon frente a las playas de Tarifa, llena de wind-
surfistas, que con sus movimientos y su colorido daban una
singular escenografía. En el punto más al sur de toda Europa,
entre dos continentes, a poca distancia física 15 kilómetros,
pero la máxima desde el punto de vista económico, cultural y
social se dan las mejores condiciones para practicar este depor-
te gracias a la potencia de los vientos.
La mar estaba agitada para la satisfacción de los windsur-
fistas. Había un fuerte viento de poniente, desagradable para
los lugareños y más para los turistas, pero mucho menos incó-
modo que el temible levante. Hasta hace unos pocos años se
culpaba a este viento la ausencia de visitantes veraniegos y de
la falta de desarrollo turístico de la provincia. Alberto siem-
pre mantuvo, como los hechos empiezan a demostrar, que la
explicación era mucho más sencilla. Los turistas habían ido
llegando a puntos con suficiente masa crítica y éstos se iban ex-
tendiendo a lo largo de mediterráneo sin pasar al atlántico, a la
vez que la oferta hotelera no se había desarrollado en esta zona
160 suficientemente. En cuanto esto ocurrió esta zona atlántica de
Cádiz está teniendo el mayor desarrollo turístico de España
con cada vez más demanda.
Se tomaron unas cervezas y se bañaron en el mar. Alberto
y Suzy, esta vez a pleno día, volvieron a nadar hasta la playa
acompañados de Poli y Javier. Cada vez que penetraban de esta
forma en una playa sentían una satisfacción especial, los iban
PASIÓN EN MADRID Y EL EMPEÑO POR SACAR A MARISIA DE LA PROSTITUCIÓN

coleccionando en su memoria. El ser humano disfruta con la


acumulación de hechos, repetitivos en el fondo, con diferentes
aplicaciones y matices. En la comida, después de que una de
las amigas de Alberto hablara del auge de la prostitución en Es-
paña, Poli, sin nombrarla, contó que ella conocía una brasileña
que durante un tiempo se había dedicado a la prostitución,
después de contar detalles que anteriormente ya he narrado,
relató que las había de todo tipo.
En general eran cultas, pero las había bastante ignorantes,
la mayoría en su país no tenían mala posición social, las ha-
bía inocentes y con el colmillo completamente retorcido. En
general bebían mucho, algunas prácticamente alcohólicas. El
consumo de coca cada vez era mayor, pero eran uniformes en
muchas cuestiones. Generaban una gran afición por el dinero
y su forma fácil y rápida de conseguirlo. Les gusta mucho el
sexo y en general disfrutan prostituyéndose. Malgastan y ges-
tionan muy mal sus ahorros y recursos económicos. Mienten
hasta que acaban engañándose a sí mismas, viven en un mun-
do diferente, y se acaban relacionando sólo entre ellas. Dicen
que quieren salir del mundo de la prostitución y generalmente
no es verdad.
Tienen infinidad de trucos para engañar a los clientes, to-
das con el único objetivo de sacar más por menos. Cuando
conectan con un cliente que no les atrae nada e incluso les
produce rechazo, son muy agradables en la barra pero secas y 161
cortantes en el cuarto. Cuando un cliente les gusta y los hay
que les gustan mucho, después de sacarle todo el dinero que
pueden lo disfrutan sexualmente todo lo posible. Nunca aten-
tan contra la seguridad del negocio y no existen casos de entro-
meterse en una vida familiar contra la voluntad del afectado.
Viven bordeando la legalidad o fuera de la misma. Alrededor
CARLOS MALO DE MOLINA

de ellas, de sus estructuras y de su mundo se dan muchos ti-


pos de negocios fraudulentos. Conchabean con directores de
bancos, debidamente sobornados, para préstamos hipotecarios
que no cumplen las normas internas, contratos falsos de traba-
jo, matrimonios falsos, comercio de droga, inmigración ilegal,
manipulación de las cantidades y de las tarjetas de crédito.
Con el café y el whisky en la mano levaron de nuevo el an-
cla, atravesaron el estrecho con el ánimo de hacer una pequeña
incursión en el África marroquí. Operación que fracasó en me-
nos de media hora cuando al separarse de la costa se encontra-
ron con olas de tres metros, convirtiéndose el viaje de placer en
una aventura de alto riesgo. Ante los primeros vómitos Alberto
cambió el itinerario y se adentraron en el Mediterráneo. Esa
noche atracaron en Puerto Banús y cenaron en La Barca, un
exquisito restaurante de pescados y mariscos.
Ya en el barco, Javier con su guitarra estuvo cantando vie-
jos boleros, muy de moda ahora en España, acompañados de
unas cuantas botellas de champaña, con casi todos en el jacuzzi
de popa.
En esta tarde, cuando pasaban del Atlántico al Mediterrá-
neo, los seis amigos se trasladaron a proa, en mitad de un gran
oleaje, con olas pasándoles por encima con fuertes ondulacio-
nes y golpes del barco contra el agua, aprovechando que los
otros cuatro estaban en popa escuchando música. Iniciaron un
162 cierto jugueteo erótico compartido que acabó follando cada
uno con su pareja, con alguna torpeza pero con emoción y
cierta sensación aventurera.
Se levantaron algo tarde, cuando habían zarpado de nue-
vo esta vez rumbo a la playa de la Carihuela en Torremolinos.
Desayunaron en alta mar, al llegar se bañaron alrededor del
barco. Cuando la mayoría eran trasladados en una zodiac hasta
PASIÓN EN MADRID Y EL EMPEÑO POR SACAR A MARISIA DE LA PROSTITUCIÓN

la playa, Suzy y Alberto tomaron de nuevo tierra a nado, con-


quistando a su manera una nueva playa. Comieron en El Ro-
queo, uno de los muchos chiringuitos, a base de chanquetes,
almejas y unas langostas exquisitas, acompañado de vino Tie-
rras Blancas blancos, un vino blanco de Arcos de la Frontera.
La noche de las distintas parejas, como pude constatar
en el caso de Suzy y Alberto, debieron ser apasionadas y ro-
mánticas porque estaban con buenas caras de satisfacción y
especialmente agradables. Aunque sea un exceso de simpleza el
decirlo, cuando se folla bien y en armonía se nota, aunque lo
contrario también. Ya no me acuerdo si Daniel Coleman en el
libro de la Inteligencia emocional habla concretamente de esta
cuestión, pero si no lo hace debería haberlo hecho.
En la comida hablaron de los últimos libros leídos, se cen-
traron en Dan Brown, el autor del ‘Código Da Vinci’, del que
ya se había vendido más de 25 millones de ejemplares en el
mundo; después de este éxito está reeditando sus anteriores,
desconocidas, novelas con bastante éxito, ‘Ángeles y Demonios’ y
ahora ‘La conspiración’, y aún le quedan otras dos. En general,
literatura regular, más bien mala, pero entretenidas y fáciles de
leer, que tratan temas que actualmente tienen bastante morbo.
Uno de los invitados habló de la novela ‘El Ocho’ de Catherine
Neville, algo mejor, sin ser una maravilla, que las de Brown,
pero al final se engancharon en una potente discusión, cordial,
entre los dos grandes de la literatura castellana actual, Mario 163
Vargas Llosa y Gabriel García Márquez.
Entre ambos dan lugar a un nuevo estilo narrativo llama-
do realismo mágico, todo un boom cultural, estos autores han
consolidado a la literatura hispanoamericana en lo más alto del
ámbito literario internacional. Tienen varias afinidades comu-
nes, como su pasión por la palabra, un exquisito tratamiento
CARLOS MALO DE MOLINA

del lenguaje, una activa conciencia política y una fuerte amis-


tad personal que se rompe cuando García Márquez gana el
Nobel. La narrativa de estos autores crea un equilibrio entre lo
mágico y lo cotidiano, y los relatos son ricos en el lenguaje y
con descripciones verdaderamente apabullantes.
Mario Vargas Llosa emplea innovadoras técnicas narrati-
vas como la multiplicidad de focos narrativos, la superposición
de planos espaciales y temporales, monólogos interiores, efec-
tos expresionistas... Es, básicamente, un realista que refleja en
sus obras la realidad social latinoamericana, especialmente la
peruana, marcada por conflictos sexuales, morales y políticos.
Su destreza literaria ha sido premiada en numerosas ocasiones,
pero destacan el Premio Cervantes en 1994 y su ingreso en la
Real Academia Española de la Lengua en 1995.
Gabriel García Márquez, conocido como Gabo, disfruta
con el gozo de contar, es un narrador que, de manera per-
sonalísima, mezcla la realidad y la fantasía en sus obras, que
siempre están situadas en Macondo, una ciudad de Colombia
inventada por él. El reconocimiento internacional le llegó en
1982 con el Premio Nobel de literatura.
Alberto tomó clara defensa del primero y Javier del otro.
De vez en cuando se mencionaba a Camilo José Cela y a To-
rrente Ballester.

164
EN EL ÁTICO DE ALBERTO:
JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

E
sa tarde volvieron en avión desde Málaga a Madrid, se
despidieron de los nuevos compañeros de barco y los
seis se reinstalaron por esa noche en la casa de Alber-
to. Nada más llegar y después de pasar por sus habitaciones,
todos se fueron juntando en la minipiscina climatizada de la
terraza, donde como tenían por costumbre, se bañaron todos
desnudos. Las pantallas de TV reproducían con un magnífico
sound round los últimos DVD brasileños traídos por Mauri-
cio de lo último en música brasileña. Alberto había encargado
un catering a Mallorca, una pequeña cadena de tiendas de alto
nivel dedicada a estos servicios, pero utilizando su servicio do-
méstico para preservar la intimidad y la de sus liberales juegos 165
eróticos.
Como ya se había hecho en otras ocasiones organizaron
un juego, que aunque era repetitivo, les encantaba. Las tres
chicas se sentaron fuera de la piscina, en el césped artificial, en
sendas sillas formando un triángulo, ellos de rodillas bebían
con deleite el champaña que ellas arrojaban en sus bucetas;
CARLOS MALO DE MOLINA

ellos se intercambiaban sus posiciones pasando de un coño a


otro mientras los seis comían los magníficos canapés de Ma-
llorca. La cena no podía ser mejor, jugos vaginales, champaña
francés y bocaditos deliciosos mezclado todo ello al aire libre;
la desnudez bajo las estrellas, las tres parejas muy enamoradas
y una gran amistad entre todos.
Al cabo de algo más de media hora ellos se sentaron y
ellas se pusieron de rodillas saboreando alternativamente las
tres pollas. Al final he sacado la conclusión de que por mucho
que te guste que te chupen bien la polla o el coño es mucho
más agradable, a excepción del orgasmo en sí mismo, ser tú el
que chupa. Al final cuando ellas ya se habían corrido por lo
menos una vez cada una y ellos tenían las pollas rígidas como
una estaca, reprimiendo en exceso su eyaculación, Chynthia,
Suzy y Poli se apoyaron inclinadas sobre la barandilla mientras
ellos las penetraban, cada uno a su pareja, vaginalmente por
detrás, mientras veían desde arriba el movimiento de las terra-
zas de verano en la Castellana.
Esta gran avenida que recorre Madrid de Norte a Sur, con
un ancho de cien metros, tiene amplias aceras y dos bulevares
esbozados entre los distintos carriles, donde en verano se mon-
tan terrazas alrededor de chiringuitos o de bares y restaurantes
laterales, muy frecuentados a partir de las doce de la noche, el
ambiente es más bien pijo de alto nivel social.
166 Después de eyacular, los tres volvieron a la piscina redon-
da y se sentaron con el agua caliente, sobre una especie de
escalera lateral, a modo de asiento, que rodea todo el recipien-
te. Siguieron hablando del terrorismo internacional. Poli in-
formó, ante la alegría del resto, del compromiso que le había
hecho Javier; y Alberto contó su nuevo proyecto panameño.
El novio de Suzy, desde hacía años, tenía negocios en Panamá
EN EL ÁTICO DE ALBERTO: JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

relacionados con la consultoría de ingeniería, por lo que de vez


en cuando viajaba a este país. Como buen empresario seguía
muy de cerca su evolución socio-económica, en la que en estos
momentos, confiaba especialmente en el nuevo Gobierno del
que consideraba un amigo personal, Martín Torrijos, y pensa-
ba que era un buen sitio donde invertir, por la libertad de ca-
pitales, la política fiscal y la dolarización. En Panamá, aunque a
su moneda la llaman balboa, de hecho no existe, y una balboa
es el eufemismo que utilizan para denominar al dólar que es la
moneda de curso legal.
En su primer año de presidencia Martín Torrijos, hijo del
mítico Omar Torrijos, le había echado mucho valor y había
emprendido importantes reformas que podían y debían relan-
zar la economía panameña. Había reformado la constitución,
el sistema fiscal y estaba llevando la difícil pero necesaria re-
forma de la Seguridad Social con gran responsabilidad, pero
también con gran desgaste personal. Estaba demostrando, has-
ta la fecha, ser un hombre de Estado. Le quedaba el Tratado
de Libre Comercio, acabar, por supuesto, con la reforma de
la Seguridad Social y la ampliación del Canal. Este pequeño
país centroamericano, arrancado de Colombia en 1903, tiene
algunos puntos muy atractivos, es un buen centro financiero,
se encuentra en un excelente punto intermedio, entre dos se-
micontinentes y entre dos océanos, el Atlántico y el Pacífico,
con el magnífico negocio del Canal. Su ubicación no puede ser 167
más estratégica y tiene una escasa población, alrededor de tres
millones de habitantes, que hacen más factibles los grandes
cambios y reformas estructurales. Cuenta con una rica natura-
leza de fácil y accesible explotación turística que prácticamente
está virgen. En este contexto Alberto quiere reactivar promo-
ciones inmobiliarias, de momento en la ciudad, con torres de
CARLOS MALO DE MOLINA

altura con vistas al Pacífico. Sus viajes allí eran para él de lo más
placenteros, por el magnífico grupo de amigos que allí tenía.
En torno a las tres de la mañana llegó Marisia, con dos
amigas compañeras de trabajo, para amenizar el fin del viaje,
como sorpresa preparada por las chicas. Las tres nuevas parti-
cipantes montaron un numerito divertido de streptees, se mas-
turbaron inicialmente en plan exhibicionista, sentadas en una
silla enfrente de la piscina, posteriormente se introdujeron en
el agua, donde cada una de ellas se dedicó a estimular sexual-
mente a cada pareja. Marisia saboreó alternativamente el coño
y la polla de Alberto y Suzy. Más tarde los tres tríos continua-
ron sus juegos eróticos en distintas colchonetas, sobre el cés-
ped de la terraza. De esta forma todos se acabaron quedando
dormidos, hasta que el sol les fue despertando.
Marisia y sus amigas se fueron a un cuarto de invitadas
preparado para ellas y cada pareja a su habitación, de donde no
se levantaron hasta las tres de la tarde.
Las dos amigas de Marisia se marcharon y los siete se sen-
taron en el comedor, donde tenían preparada una excepcional
mariscada gallega, magníficos percebes, camarones y cigalas
cocidas, y un gran centollo. Según Alberto, no había en el
mundo ningún país que tuviera la calidad ni la variedad de la
gastronomía española y, concretamente, en mariscos. Los espa-
ñoles eran incomparables a los del resto, a lo que, tras probar-
168 los, nadie se atrevió a decir nada. Después pasaron a la lubina
a la sal. Todos renunciaron a los postres.
Esa tarde estuvieron escuchando música en el interior, con
el aire acondicionado en continuo funcionamiento, hablando
un poco de todo hasta las ocho de la noche que pudieron salir
a la terraza. Javier se marchó a su casa; Poli a Ayala y Marisia
a su trabajo. Esa noche, a las 01:30 horas, Mauricio y Alberto
EN EL ÁTICO DE ALBERTO: JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

tomaban un avión para Sao Paulo. Alberto tenía que estar en


torno al día 8 de agosto en Barcelona para una reunión de su
empresa. Casualmente el día 7 había un recital de U2 en esta
ciudad catalana, por lo que quedaron en verse esos días allá,
y juntos el día 12 partir hacia Panamá. Durante la tarde, Al-
berto les siguió contando su proyecto inmobiliario, estuvieron
ojeando un libro de Matthew Wells sobre Rascacielos, las torres
del siglo XXI.
A la hora de la cena, a base de comida japonesa, los cuatro
realizaron sus últimos juegos eróticos en la piscina. A las 23:00
horas se fueron juntos al aeropuerto, el chofer les llevó a Suzy
y a Cynthia de vuelta a su casa de Ayala.
No se cuándo nací, pero recuero con nitidez mi existencia
de los tres últimos años, con lo que probablemente tendré unos
cuatro años; teniendo en cuenta que las pulgas de mi especie
viven aproximadamente siete, creo que todavía me queda al-
gún tiempo de vida, espero que sea el máximo posible, porque
soy tremendamente vividora. Llevo una vida complicada por-
que vivo más la de los demás que la mía propia, pero disfruto
y puedo considerar que me siento medianamente feliz. Tal vez
sea el momento de hacer alguna consideración muy elemental,
ya que las últimas experiencias desde que cogí el avión hacia
Río son suficientemente reveladoras.
La sexualidad es tremendamente potente, pero hay ele-
mentos multiplicadores que la magnifican y optimizan; y de 169
aquí ya no quiero pasar, porque sería despreciar la inteligen-
cia de los lectores que como yo están siguiendo la vida de
este grupo de rompedoras brasileñas. Durante este tiempo,
de forma esporádica, he tenido alguna relación sexual con
machos de mi especie, pero sólo han sido desahogos, sin nin-
gún otro interés.
CARLOS MALO DE MOLINA

Esa tarde, todavía en casa de Alberto, Cynthia sacó a de-


bate la maternidad, ineludible y prácticamente vital para una
joven brasileña. Este es otro punto de controversia entre la cul-
tura brasileña, incluso latinoamericana y la europea. Viven el
sexo con pasión, con cierta promiscuidad y simultáneamente
quieren ser madres muy jóvenes, a sabiendas que la mezcla
de estos conceptos conlleva en muchos casos a tener hijos de
distintos padres, o incluso tenerlos sin pareja fija y continua.
Mauricio, como brasileño, entendía perfectamente la si-
tuación. Alberto, maduro y racional, enamorado del atractivo
arrollador de Suzy, le hacía ilusión embarazar a su novia, pero
prefería esperar aunque sólo fuese unos meses. Javier todavía
tenía que arreglar otros problemas más acuciantes. Marisia no
tenía con quién.
Ya en el salón de Ayala, Suzy contó a sus compañeras sus
planes de viaje; el 6 de agosto se marchaba a Barcelona a en-
contrarse con Alberto y desde allí ir a Panamá, de donde volve-
ría en torno al 10 de septiembre para presentarse a las pruebas
de convalidación que estaban señaladas para el jueves 14 y el
viernes 15. Las obras y todos los trabajos del Carnaval de Río
iban bastante bien, pero con la ausencia de Suzy iba a necesitar
alguna ayuda, por lo que decidieron que Marisia se incorpo-
rara al proyecto desde primeros de agosto y llamar a Lilly para
que se viniera en torno a esa fecha como tenían hablado.
170 El martes por la noche llegaba Charlie de Londres. Suzy
fue a recogerlo en un coche al aeropuerto, desde donde lo tras-
ladó a un habitación del Hotel Urban, en la Carrera de San Je-
rónimo, enfrente del edificio de Sigma Dos y al lado del Con-
greso de los Diputados. De reciente inauguración, su fachada
es horripilante pero excelente estética interior, vanguardista,
étnico y un maravilloso punto kitsch. La brasileña quería dis-
EN EL ÁTICO DE ALBERTO: JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

frutar al menos una noche de la maravillosa polla de su amigo.


De camino al aeropuerto y en la breve espera humedeció su
corta falda, ya que no llevaba calcinha. Nada más llegar, mien-
tras se besaban, Charlie pasó sus dedos por su buceta comple-
tamente accesible y reblandecida.
La escena no pasó del todo desapercibida para algunos de
los presentes que se quedaron algo boquiabiertos, excitados, y
con un poco de envidia. En el coche de vuelta, conduciendo
ella, ambos se masturbaban suavemente, cada uno al otro.
Ya en la habitación del hotel, nada más entrar se abalan-
zaron sobre la cama. Las mismas ganas que tenía Suzy de sabo-
rear la polla del inglés, las tenía él de comerse su coño. Se qui-
taron el uno al otro la ropa; la brasileña se la chupeteó y besó
hasta que pudo tragarse todo su semen, de sabor dulce y con
bastante cantidad; él bebió el abundante jugo de sus distintas
corridas. Después de eyacular Charlie mezcló el sabor a coño
con el whisky y siguió deleitándose mientras ella, también con
whisky, trataba de recuperar con su boca poco a poco la rigidez
de su enorme cipote; lo consiguió endurecer después de unos
veinte minutos, poniéndose a cuatro se lo metió por el culo
mientras le pidió que le introdujera un vibrador por la vagina,
de tamaño aún mayor que la polla del inglés y que había com-
prado para la ocasión.
En el largo polvo que se echaron Suzy gritó como nunca,
fue sin duda uno de los mejores de su vida. Suzy siempre había 171
disfrutado mucho con él, pero esta vez fue excepcional, porque
antes tenía miedo de complicarse con una relación afectiva que
no tenía claro, y ahora estaba segura de que los dos sabían que
su relación era de amistad y de sexo, nada más. Los dos sabían
que Suzy y Alberto se amaban y el inglés lo tenía perfectamen-
te asumido.
CARLOS MALO DE MOLINA

Descansaron un rato, pidieron al servicio de habitaciones


unos sandwiches, se ducharon, volvieron a la cama, Suzy le
pidió que se pusiera a cuatro, acompañada de whisky chupeteó
su culo, le introdujo suavemente la lengua, luego dos dedos, te-
nía preparada una crema para facilitar la dilatación, se la intro-
dujo con los dedos y comenzó a penetrarle poco a poco el gran
vibrador. A Charlie le dolía pero le gustaba, según intentaba
penetrarlo volvió a saborear su polla volviendo a endurecerla.
Tardó, pero al final consiguió introducirle completamente la
polla artificial; mientras se la metía y se la sacaba consiguió que
se volviera a correr en su boca. Ambos se quedaron dormidos.
A las siete de la mañana sonó el despertador del teléfono
de ella, chupeteó nuevamente la polla de él dormido, se le-
vantó, se duchó, y se vistió y al cabo de un rato sonaron sua-
vemente unos golpes en la puerta. Era Poli, le dio acceso y se
marchó. Le tocaba el turno a su amiga; como habían previsto
le dejó lavado y preparado el vibrador. Yo me quedé en la ha-
bitación. Poli traía otro vibrador; se desnudó, con él dormido
le chupó la polla mientras le volvía a penetrar el vibrador por
el culo. Con él despierto, empalmado y penetrado, introdujo
su polla en su coño mientras le pidió que le metiera el otro
vibrador a ella por el culo.
Así estuvieron quietos, con los vibradores funcionando,
besándose durante mucho tiempo empezaron a moverse hasta
172 que Charlie eyaculó, jugueteando en todo momento con los
vibradores. Siguieron con los vibradores introducidos mientras
ella saboreaba su polla con whisky y él su coño también rocia-
do, cada uno de ellos sacando y metiendo al otro el vibrador;
así estuvieron más de media hora hasta que después de que
Poli se corriera varias veces, Charlie volvió a eyacular y ella
ingirió su dulce semen. Pidieron que les subieran el desayuno
EN EL ÁTICO DE ALBERTO: JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

a la habitación, descansaron casi hasta la hora de comer, que lo


hicieron en un restaurante italiano, al lado del hotel.
Por la tarde se acercaron a ver las obras a la discoteca don-
de Poli tenía que supervisar que se hubieran efectuado unas
ligeras reformas en una de las barras en construcción. Por la
noche cenaron todos juntos en Ayala. Esa noche le tocaba a
Cynthia que tampoco se quería perder la apreciada polla de
Charlie, que nuevamente se lo estaba pasando muy por encima
de sus expectativas. Todavía no sabía la sorpresa que le tenían
reservada. El jueves él se quedó sólo en casa, cuando sus amigas
se fueron a realizar su trabajo lleno de citas y gestiones. Apro-
vechó para visitar los museos del Prado y el Thyssen y se dió
una vuelta por el Madrid de los Austrias. Esa noche con Suzy
follaron más sosegadamente y aprovecharon para hablar.
Al día siguiente a las 12:00 esperaban la llegada de Cathe-
rine. Charlie fue el encargado de recibirla y agasajarla como
se merecía. La inglesa llegó cambiadísima, elegante, guapa y
mucho más delgada. En cuanto se subieron al coche él le pidió
que se quitase los pantys y, bajándose la bragueta, le pidió que
se la chupara mientras conducía el Audi TT. Ella lo hizo en-
cantada hasta que él se corrió en su boca cuando llegaron ya en
el parking, cercano a la casa debajo del colegio de las monjas
ursulinas.
Al llegar a la casa se metieron en el dormitorio y se pasa-
ron todo el día durmiendo y follando. La primera vez, mien- 173
tras le comía el coño y ella le reanimaba la polla con su boca, él
le introducía el vibrador por el culo con el mismo cuidado con
el que se lo introdujo a él Suzy. Cuando recuperó la erección,
le penetró la buceta mientras le mantenía el vibrador hasta
correrse dentro; se quedaron dormidos por casi agotamiento,
él se despertó antes y la despertó besando intensamente su
CARLOS MALO DE MOLINA

coño. Le pidió a ella que con suavidad le penetrara el vibrador


mientras se la chupaba, hasta que se corrió nuevamente en su
garganta.
Yo me marché de su cuarto, del que ellos no salieron has-
ta la mañana del día siguiente. El sábado desayunaron todos
juntos. Tenían preparada una excursión a Segovia, visitaron el
inevitable Acueducto, la Iglesia templaria de Vera Cruz, reco-
rrieron la Calle Mayor hasta la Catedral, que visitaron igual
que las Iglesias de San Millán, San Martín, San Estéban y el
Alcázar, así como los Monasterios de San Antonio el Real y El
Parral. Comieron en José María un magnífico cochinillo acom-
pañado de Pago de Carraovejas, un aceptable vino de Ribera del
Duero. La riqueza de la cultura monumental y paisajística de
esta ciudad es el motivo de que desde 1985 sea Patrimonio de
la Humanidad, cada época histórica tiene su reflejo; romanos,
árabes, judíos y cristianos han dejado su huella.
A la vuelta cenaron en el VIPS de López de Hoyos. Les
preguntaron a los ingleses si estaban dispuestos a ser prota-
gonistas de un juego erótico que les tenían preparados, ellos
dieron su consentimiento.
Al llegar a la casa les esposaron a los dos, desnudos en una
misma cama king size, uno al lado del otro, con cierta libertad
de movimientos. Ella boca abajo y el boca arriba, lógicamente
las manos separadas, atadas al cabecero y los pies igualmente
174 separados atados a los pies. La luz estaba en semi penumbra;
durante las dos primeras horas no pasó nada. A las doce entró
un hombre con antifaz y se folló, a cuatro, a Catherine; inme-
diatamente otro, también con antifaz, se corrió en su boca, un
tercero en su culo. Cuando Charlie estaba desesperado, Suzy se
lo folló sentándose encima; volvieron los mismos tres anterio-
res y la volvieron a follar consecutivamente de distinta manera
EN EL ÁTICO DE ALBERTO: JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

a Catherine. Simultáneamente Cynthia se encargaba de Char-


lie. Los tres chicos anteriores los había conseguido Marisia.
Más tarde Javier y un amigo se encargaban esta vez, de
forma simultánea, de Catherine, mientras Marisia y Poli ha-
cían lo mismo con Charlie. Como fin de fiesta entraron un
chico y una chica negros, pero la chica empezó a acariciar a
la inglesa y él a Charlie; previamente en el juego anterior, al
inglés le cambiaron las esposas poniéndole boca abajo para po-
derle introducir el vibrador, y sin que él supiese prepararle el
culo para que el negro, con una buena polla, le pudiera pene-
trar a cuatro. Cuando le estaban dando por culo a Charlie, sus
amigas le pidieron permiso para encender del todo la luz y po-
der entrar en el cuarto, él aceptó y mientras el negro se corría
dentro, él también eyaculó potentemente mojando las sábanas
de la cama. En esa posición le dejaron dormir, apagaron com-
pletamente las luces y liberaron a la inglesa de sus ataduras.
A la mañana siguiente Catherine, siguiendo las instruccio-
nes del resto, lo liberó, se ducharon juntos, desayunaron algo
mientras los demás dormían y ambos se volvieron a la cama
para hacer libre y suavemente el amor. A mediodía comieron
en casa comida brasileña, en la que no faltó la mandioca frita.
Por la tarde se quedaron tranquilamente en casa escuchando
música y charlando todos con Suzy y Charlie sobre las conse-
cuencias del reciente atentado terrorista y ellos explicándoles
a los ingleses todo lo relacionado con su proyecto empresarial. 175
Por la noche Suzy y Catherine se dieron un paseo por las
terrazas de la Castellana sin hacer ningún caso de los distintos
intentos de ligue.
La inglesa le comentó a su amiga el cambio tan especta-
cular que había dado su vida gracias sobre todo a ella. Antes
lo tenía casi todo, pero no sabía vivir y no disfrutaba todas sus
CARLOS MALO DE MOLINA

posibilidades, ahora se sentía feliz con capacidad de comerse el


mundo, incluso se estaba enamorando de Charlie y sentía que
a él le pasaba lo mismo. A Suzy le encantó oír lo que ella ya
sabía. En la última copa brindaron por su amistad, de la que
estaban seguras duraría toda la vida. La brasileña le agradeció
toda la ayuda que le dio, imprescindible para realizar sus es-
tudios.
En esa semana los ingleses vivieron un poco por su cuen-
ta, follaron todo lo que pudieron, visitaron Toledo; por las no-
ches antes de volver a salir a tomar copas por Madrid, solían
cenar con sus amigas, un par de días se pasaron por el Carnaval
de Río. Estaban entusiasmados con la vida nocturna de Ma-
drid. Para la semana siguiente estaban preparando un viaje a
Marruecos, para ello sus amigas les habían dejado el Audi TT.
Ese jueves, otro jueves, quince días después de los aten-
tados, los terroristas atacaron Londres de nuevo; cuatro bom-
bas, en el metro y autobús, el pánico y otra vez las sirenas de
la policía y de las ambulancias; por fortuna, en esta segunda
ocasión los artefactos fallaron y las bombas no explotaron, sólo
los detonadores.
La opinión pública se centró en la supuesta imprevisión
de la inteligencia británica, que dirigió sus esfuerzos hacia el
IRA minusvalorando la amenaza islamista.
Al día siguiente, viernes, la policía mató a tiros en el metro
176 a un sospechoso, tenían la orden de “disparar a matar”, lo que
dio lugar a un grave error, mataron a un joven al confundir-
lo con un terrorista. La primera versión oficial hablaba de un
hombre que saltó las barreras del metro huyendo de la policía,
lo cierto fue que abatieron a un brasileño inocente, compa-
triota de ellas, que llevaba tres años viviendo en Londres. Blair
lamentó el error de la policía, lo justificó señalando la tensión
EN EL ÁTICO DE ALBERTO: JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

y las dificultades por las que están pasando para proteger a los
ciudadanos de los terroristas, por lo que reafirmó la continui-
dad de la estrategia, causando cierta controversia pública.
El jueves por la noche los ingleses y Suzy asistieron al mu-
sical Mamma Mia, en la Gran Vía, entretenido, que recoge,
conduciendo el guión oportunamente, todas las canciones del
grupo ABBA. Les gustó. A la salida se fueron a tomar una copa
debajo de la cúpula al Hotel Palace, con el sonido de fondo de
un piano en vivo. Los tres, que estaban consternados con los
nuevos atentados, prefirieron hablar de otras cosas. Se toma-
ban la vida con pasión, se sentían con la obligación de aceptar
casi todos los retos que se les presentaban, lo que sin duda les
hacía sentirse bien; pero también les creaba inquietudes, con-
tinuas preocupaciones, incluso sufrimiento; no optaban por lo
cómodo, sus vidas estaban llenas de renuncias.
En este sentido orientaron su debate. Charlie lo argumen-
taba con un ejemplo sencillo: en un partido de fútbol los que
más disfrutan son los que se dejan la piel en el campo detrás
del balón; pueden perder y morder el polvo, pero también
pueden ganar y vivir la gloria. El espectador también vibra y
se decepciona, y al que no le gusta el fútbol ni siente ni pade-
ce. Así es la vida y nosotros corremos detrás del balón, decía.
Catherine sacaba a colación el terrible esfuerzo que le estaba
costando su dieta. En ese momento, mientras sus amigos se es-
taban tomando un buen malta Lagavulin con hielo en copa de 177
balón, ella se tomaba un baso de agua con gas, en vaso ancho
con hielo y unas rodajas de limón.
En los últimos meses la única excepción fue el escaso
whisky que absorbió mientras saboreaba la polla de Charlie y,
por supuesto, cuando se tragaba su dulce semen que alimenta
lo suyo. Suzy comentó que deberíamos sentirnos privilegiadas,
CARLOS MALO DE MOLINA

porque siendo verdad que nos esforzamos y luchamos hasta el


fin, lo cierto es que nos va muy bien porque solemos ganar el
partido, y a veces eso no es sólo gracias a nosotros mismos, la
suerte en general nos ha acompañado; vosotros, por ejemplo,
les decía a los ingleses, habéis nacido en una de las mejores
situaciones del primer mundo, y por añadir un detalle más, la
naturaleza en muchos de sus aspectos ha sido muy generosa
con nosotros. En todo caso es clave, según su criterio, la impli-
cación y la lucha continua.
Contó que Alberto, del mismo talante que ellos, se sentía
identificado con una conclusión del protagonista de Gattaca,
un film futurista en el que los niños eran fabricados buscando
la perfección mediante la manipulación genética, coexistente
con otros fecundados de forma natural. La sociedad reservaba
las puertas y oportunidades de cierto nivel profesional a los ge-
néticamente perfectos, marginando y despreciando a los otros.
El personaje, no manipulado, obsesionado por ser piloto de
naves espaciales, suplantó a otro teóricamente perfecto. Tenía
un hermano perfecto que era policía, del que se distanció para
poder cumplir sus objetivos; con él competía cuando eran ni-
ños nadando en el mar, alejándose de la orilla, ganaba el que
llegaba más lejos de la costa. Contra todo pronóstico siempre
vencía nuestro protagonista.
Sin entrar a contar la película, cuando el ahora policía lo
178 descubre se vuelven a retar nadando en el mar. En esta últi-
ma ocasión no sólo gana sino que el perfecto casi se ahoga y
tiene que ser rescatado por el imperfecto. Cuando después, el
hermano, ya recuperado, nuevamente asombrado le preguntó
‘¿cómo es posible que siempre me ganes?’, él simplemente le con-
testa: ‘tú siempre pensabas en volver, yo no’. Al final brindaron
por la pasión y la vida.
EN EL ÁTICO DE ALBERTO: JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

Esa noche, al llegar a casa, Suzy como muchas, llamó a


Alberto, cada día lo necesitaba más. Afortunadamente las co-
municaciones ahora son más económicas. Antes establecían
contacto a través de internet, pero desde hacía algún tiempo
necesitaba oír la voz de él antes de irse a la cama. Para abaratar
sus llamadas compraba unas tarjetas que vendían en locutorios
y en las tiendas de los chinos, que por seis euros podían hablar
con Brasil hasta 92 minutos si se llamaba a un teléfono fijo y
en torno a la mitad si era un móvil. Hablaban de todo lo que
habían hecho durante el día.
Su novio le comentó que le había preparado un álbum
digital de fotografías y se lo había enviado a su e-mail. Al em-
presario le encantaba la fotografía pero no le gustaba enseñar
su trabajo hasta depurarlo, retocarlo y clasificarlo, y hasta ese
día no lo tenía según su criterio. En todo este tiempo había
tirado cientos de fotos.
A pesar de la hora, las tres de la madrugada, y que al día
siguiente tenía que levantarse pronto, encendió su ordenador
y se dispuso a ver con algo de ansiedad todo el reportaje. El
trabajo era realmente bueno, muchos primeros planos y en-
cuadres magníficos. Eran decenas de e-mails y en cada uno de-
cenas de fotografías. Posiblemente en total mas de mil. Tardó
en soltar el producto pero había merecido la pena. Ella misma
salía en distintos escenarios, en cientos de ellos. En todas se
veía bien, no cabía duda de que realizó una buena criba y re- 179
tocado gran parte de ellas. Había sacado mucho partido a su
cara, a su cuerpo, vestida y en infinidad de ellas desnuda. Su
buceta estaba recogida en magníficos primeros planos, con va-
riedad de figuras y situaciones. También su culo. No faltaban
las bucetas de sus amigas, en muchos casos reconocibles por las
notas bajo página. Tampoco su propia polla y la de sus amigos.
CARLOS MALO DE MOLINA

Había un epígrafe de ella chupándole la polla a Alberto


y todo tipo de juegos eróticos. Pero también chupándoselas a
otros. Incluso, de cuando la conoció en Guarai haciendo de
puta por tres días y se la tiraron en el restaurante más de me-
dia convención de maquinaria agrícola, a cuatro sobre la al-
fombra, en presencia de todos. Algunas fotos fueron realizadas
por otros porque también Alberto salía follando con ella y con
otras. Ella misma había hecho algunas.
Suzy se fue excitando poco a poco, ya eran las cuatro, y
después de ver una parte importante del envío a gran velo-
cidad se trasladó a su cama y empezó a masturbarse con el
vibrador, introduciéndolo en su buceta; una vez que se había
corrido seguía excitada, por lo que al oír ruidos en la habita-
ción de los ingleses se fue a su cama, en la que fue muy bien
recibida. Allí entre ella y Catherine saborearon la polla, en
esos momentos flácida, de Charlie, combinándola con besos
entre ellas, mientras Charlie disfrutaba saboreando ambos
coños. Cuando consiguieron endurecer la polla, Charlie se la
penetró a Suzy por el culo mientras Catherine saboreaba al-
ternativamente el coño de la brasileña y la polla, los testículos
y el culo del inglés.
Simultáneamente la brasileña saboreaba la buceta de ella
mientras le penetraba el vibrador por el culo. Al final del festín,
a las cinco y pico, con sólo tres horas para descansar, Suzy se
180 volvió a su cama. Se durmió con una de las fotos en su cere-
bro... ella galopando desnuda en la Hacienda de Mauricio en
Redençao.
Al día siguiente, viernes, estuvo contactando con distintos
managers de grupos brasileños para estudiar su estilo, su cali-
dad, sus precios y posibles acuerdos por paquetes. Comió con
uno de ellos en Thai Gardens, un restaurante tailandés, al prin-
EN EL ÁTICO DE ALBERTO: JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

cipio de la calle Jorge Juan. Pidieron el menú de degustación,


una aceptable y variada selección de comida típica, de sabores
fáciles, mezclando con frecuencia el dulce y el salado. A media
tarde, muy cansada y algo pesada por el exceso de comida, se
fue a Ayala andando, volvió a echar un vistazo al reportaje fo-
tográfico, intentó estudiar pero se le cerraban los ojos, así que
optó por meterse en la cama y dormir.
A la mañana siguiente, después del desayuno, en la mesa
del comedor, se reunieron todas las chicas para planificar los
trabajos de la semana siguiente y tomar algunas decisiones bajo
la batuta de Suzy. A la reunión también fueron invitados la
pareja de ingleses. Antes de empezar formalmente la reunión
Cynthia informó que Marisia abandonaría definitivamente el
domingo su actual trabajo de prostituta y a partir del lunes se
incorporaría al equipo. Quedaron en celebrarlo por todo lo
alto la semana siguiente con la ausencia de los ingleses que se
marchaban el lunes a Marruecos.
Suzy informó de la llegada de Lilly el jueves 4 de julio y
Poli de la separación matrimonial de su novio, que de momen-
to se había ido a vivir al Hotel Miguel Ángel en la Castella-
na, hasta encontrar un apartamento. Durante las dos horas de
discusión Catherine aportó algunas ideas interesantes como la
de hacer los servicios mixtos, semitransparentes, difuminando
la imagen en los distintos cubículos, con lavabos comunes y
con los urinarios masculinos al final, que se les pudiera ver de 181
espaldas. La construcción de los servicios había comenzado,
pero al estar juntos se podía hacer la reforma sin demasiado so-
brecoste. Cynthia propuso agrandar algo la zona de restaurante
para hacerlo rentable como unidad de negocio independiente,
por lo menos cuatro mesas más. Tenían algún problema con la
insonorización total, que tenían que arreglar según las nuevas
CARLOS MALO DE MOLINA

normas municipales, y eso sí que iba a necesitar importante


ampliación presupuestaria, siempre dentro de las posibilidades
iniciales. El tesón y la buena gestión habían conseguido aqui-
latar los costes en otras importantes partidas.
Antes de comer se fueron andando a El Retiro, un parque
público de algo más de 100 hectáreas, relativamente cerca de la
casa, en el centro de Madrid, a tomarse unas cervezas Mahou 5
estrellas y patatas fritas en una de las terrazas al lado del Palacio
de Cristal.
Ya en Ayala, Poli preparó una ensalada y Cynthia una ma-
cedonia de frutas que acompañaron todos, excepto la inglesa,
de una botella de Matarromera de Crianza, uno de los mejo-
res vinos de Ribera del Duero. Después se pusieron a escu-
char música brasileña. Suzy puso a disposición de sus amigos
el álbum de fotos que a todos encantó. Los ingleses sintieron
envidia de no verse reflejados en el magnífico reportaje, de no
ver sus cuerpos desnudos, de no ver su polla y su coño respecti-
vamente y de no verse follando. Como le pasó a Suzy, todos se
excitaron. Cynthia le pidió el plácet a Catherine para follar esa
noche con Charlie; a los ingleses les pareció bien. Poli se fue
al hotel con Javier, y Catherine y Suzy, sin calcinha, elegante-
mente vestidas con telas semitransparentes y cortas, se fueron
a la discoteca 69 rosas en la calle Alberto Alcocer, en busca de
un buen ligue para esa noche.
182 Nada más entrar causaron expectación entre el abarrotado
público. Suzy pidió un whisky y su amiga una coca cola light,
que fueron pagados por un chico cercano. Salieron a la pista
a bailar, donde fueron de una manera u otra demandadas por
distintos chicos de todo tipo. Dos canadienses altos, guapos
y rubios les quisieron invitar a una botella de champaña, Ca-
therine le guiñó un ojo a modo de aprobación y Suzy aceptó.
EN EL ÁTICO DE ALBERTO: JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

Estaban de turismo por Madrid, alojados en el Hotel Ritz.


Al final, a las tres de la madrugada estaban en su habitación,
jugaron eróticamente con ambas y se follaron a las dos. A la
mañana siguiente, después de una buena mamada mutua, de-
sayunaron en la terraza del Ritz, un jardín muy agradable con
salida al Paseo del Prado. Les pidieron unos calzoncillos para
poder salir a la calle algo menos descocadas.
Aprovecharon la cercanía del Museo del Prado para rea-
lizar una nueva visita. Antes de comer estaban de vuelta en
Ayala. El día anterior, después de ver el álbum, el grupo de
amigas habían decidido practicar la fotografía y, en concreto,
hacer un apartado especial con cuatro subdivisiones de pollas,
coños, caras de tíos chupándoles a ellas el coño y fotos de ellas
chupando distintas pollas. Esa noche habían conseguido bue-
nas fotos de las pollas de los canadienses, las fotos de los dos
saboreando el coño de las dos, y las fotos de ellas chupándoles
las pollas. Cynthia, a su vez, había hecho fotos de la magnífica
polla de Charlie, era inexcusable que no estuviera en su colec-
ción.
Esa noche se fueron todos, invitados por Javier, para ce-
lebrar el comienzo de su nueva vida. Fueron al restaurante Sa-
cha, en la calle Juan Hurtado de Mendoza, comieron distintos
platos de cocina elaborada y brindaron reiteradamente por el
futuro de la pareja. Al terminar, aunque no lo tenía previsto,
Suzy le sugirió a Catherine si se daban una vuelta por el Ritz a 183
visitar nuevamente a sus amigos. La inglesa le pidió la opinión
a Charlie y éste aceptó. Poli y Javier antes de irse al hotel se
fueron a tomar unas copas con el inglés y Cynthia a una terraza
de la Castellana. Al final los cuatro acabaron en la habitación
del hotel de Javier montándose una buena cama redonda; lo
mismo que las otras dos que disfrutaron de una nueva noche
CARLOS MALO DE MOLINA

con los canadienses que nunca pensaron en tener tanta suerte


en su viaje, y de otro magnífico desayuno en la terraza del Ritz.
El día siguiente, lunes 25 de julio, día de Santiago patro-
no de España, era fiesta en Madrid, los ingleses partieron para
Marruecos y el resto fueron a comer y a pasar la tarde en el
apartamento de Alberto en la Castellana. Suzy tenía permiso
para utilizarlo, incluyendo al servicio, cuando lo considerara
oportuno. Les tenían preparado un rodizio de carne, después
de escuchar música pasaron a la piscina climatizada, como
siempre desnudos se introdujeron en ella los cinco, incluyendo
a Marisia que llegó por la tarde. Durmieron allí. Javier y Poli
se retiraron a una habitación, pero Suzy, Cynthia y Marisia se
quedaron bajo las estrellas.
La llegada de Marisia fue muy celebrada, brindaron y
bebieron varias botellas de champaña. La primera de ellas la
movieron, hicieron saltar el corcho al aire que voló sobre la
Castellana y Javier se las esparció sobre los cuerpos de sus ami-
gas como hacen los vencedores, sobre el podium, de Fórmula
1. Marisia ese día había triunfado en algo más importante que
una carrera, había ganado su propia vida y la posibilidad de
ser feliz. Sobre las colchonetas de la terraza les comentó que le
gustaba especialmente un chico, de treinta y dos años, dentis-
ta, pero tenía mucho miedo de entablar una relación afectiva
con alguien que había sido su cliente en el club.
184 La última semana la había invitado todos los días, le había
regalado un bonito anillo y algunos CD’s de distinta música
iberoamericana, salsa, bachata, merengue, incluso bossa nova,
y un par de camisetas. Desayunaron a las siete y media desde
el interior de la minipiscina y se fueron directamente al Car-
naval de Río para explicar a la nueva su cometido. La semana
transcurrió con relativa tranquilidad. Suzy cuando no tenía
EN EL ÁTICO DE ALBERTO: JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

gestiones que realizar estaba en casa estudiando, a excepción


del miércoles que quedó otra vez con los canadienses, pero ella
sólo y con un amigo más, con lo que se montó el mismo juego
que con los negros en Redençao pero más duradero, ya que
repitió por la noche y por la mañana. Volvió a desayunar en el
Ritz antes de reiniciar su jornada laboral.
Antes de marcharse les propuso a sus nuevos amigos un
plan que sin duda aceptaron. El jueves por la noche les visitaría
Cynthia que además se había quedado sin la oportunidad de
disfrutar de los negros; el viernes Marisia y el sábado por la no-
che, antes de que el domingo volvieran a su país, irían las tres.
Al contárselo a sus amigas se quedaron encantadas, a excep-
ción de Poli que protestó por quedarse fuera del juego. Marisia
ofreció en su noche hacer un relevo a las cinco de la mañana,
de tal forma que ella disfrutaba la noche y Poli el amanecer.
Simultáneamente cambiaron el día de viernes a jueves para que
Javier no se mosqueara excesivamente.
Los canadienses, de unos treinta y cinco años, gozaban
de una buena posición económica, por lo que Cynthia reor-
ganizó con ellos la noche del sábado. Quedarían a las nueve
de la noche en un reservado de Combarro, de la calle Reina
Mercedes, la mejor marisquería de Madrid, después irían a
bailar y beber champaña francés a Gabanna, en la calle Veláz-
quez. De madrugada volverían al Ritz, pero en esta ocasión
iban a cambiarse a una suite para organizar bien la despedida; 185
para el domingo prepararían una buena excursión fuera de
Madrid.
En varias ocasiones hablaron por teléfono con los ingleses
que habían llegado a Marrakech, la ciudad más moderna, lujo-
sa y liberal de Marruecos, se alojaron en el Palace La Mamou-
nia. El Zoco es el centro de la ciudad, numerosas callejuelas
CARLOS MALO DE MOLINA

donde se venden todo tipo de artesanía, cuero, especias, y don-


de el regateo es un auténtico ritual. Por la noche, la multitud
se apiña alrededor de las flautas y tambores de los encantadores
de serpientes, los acróbatas y los charlatanes. Sabían vivir y se
lo estaban pasando a lo grande.
El fin de semana pensaban ir en avión a Casablanca. Fo-
llaban con intensidad y de vez en cuando formaban tríos con
ligues que obtenían sin mucha dificultad, en ocasiones un chico
y en otras una chica; estaba claro que a los dos les iba la bisexua-
lidad, más claramente a Charlie que durante el viaje le habían
sodomizado varios árabes y había chupado varias pollas.
El jueves por la noche se subieron a la habitación dos chi-
cos varones y con los dos follaron ambos durante toda la no-
che. Seguían muy enamorados. Todos los gastos del viaje los
pagaba Catherine con parte del dinero que había recibido de
los árabes en la fiesta de Londres.
Con el acuerdo de los canadienses a los eventos del fin
de semana asistieron Poli y Javier, con la condición de que
actuaran como si no fueran pareja. La cena fue una delicia,
no sólo por el menú de calidad inmejorable, sino por la con-
versación y el ambiente especial que se generó. A pesar de que
para un buen marisco lo mejor es el vino blanco, en Combarro
tienen un albariño bastante buen, decidieron beber durante
toda la noche sólo champaña para no mezclar, eligieron Dom
186 Perignon. Empezaron la cena con empanada de vieiras, exqui-
sita; camarones, nécoras y cigalas, siguieron con una enorme
bandeja de percebes y terminaron el marisco con langostas. Si-
guiendo los consejos de Javier, cumplimentaron el final con un
magnífico jamón de Jabugo. De postre probaron unas filloas.
Los norteamericanos nunca habían vivido ni de cerca una
semana de sexo como la reciente, y de eso hablaban al princi-
EN EL ÁTICO DE ALBERTO: JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

pio. Se expresaban en inglés, ya que no sabían ni español ni


portugués, el resto lo manejan adecuadamente a excepción de
Marisia, que con la ayuda de sus compañeros seguía el sentido
de la conversación a grandes rasgos. También estaban impre-
sionados de la forma de ser de los brasileños, estaban felices
y encandilados. Valoraban su cultura, sensualidad, feminidad,
independencia, procacidad y su carácter indomable. En un
momento determinado pretendían quedarse más tiempo en
Madrid a pesar de sus compromisos profesionales y familiares.
Los tres estaban casados y con hijos. Cynthia, con mucha dul-
zura, les dijo que disfrutaran como ellas de estos momentos,
pero esta aventura era como un sueño maravilloso para todas
las partes, que empezó en la discoteca 69 rosas y terminará en
la noche de mañana. Ellos, suficientemente inteligentes enten-
dieron perfectamente el mensaje y no volvieron a referirse al
tema.
Comentaron unos y otros las diferentes formas de vida de
Canadá, Brasil y España, de ambientes, climas, sensibilidades
y cómo no, de la forma de entender la sexualidad y las relacio-
nes de pareja. Suzy les dijo, ‘de todas formas no creáis que noso-
tros somos los más adecuados representantes de nuestro país, como
seguro que vosotros tampoco lo sois de Canadá, ni Javier de Es-
paña’. Volvía sobre su reiterada tesis certera de que todos ellos
eran unos privilegiados, posiblemente unos más que otros, y
unos más en unos aspectos que otros. Con el calor del alcohol 187
empezaron a cantar canciones originarias de cada país. De allí
pasaron por Gabanna, donde aprovecharon para echarse los
primeros polvos.
Entre las reglas de la velada estaba que las chicas no lleva-
rían calcinha y los chicos irían sin calzoncillos. De hecho, du-
rante la cena se manosearon suavemente sus respectivos genita-
CARLOS MALO DE MOLINA

les. Suzy folló con Javier en el servicio de caballeros, después de


haber saboreado levemente las pollas del resto, debidamente
acompañadas de lágrimas de champaña. De camino al hotel,
eran las cuatro de la mañana, Cynthia propuso follar entre los
coches, en una zona concurrida de marcha, como hicieron en
Bahía. Eligieron la zona de la calle Barceló, así lo hicieron.
Marisia con Javier y el resto con los canadienses, en la semipe-
numbra, relativamente cerca los unos de los otros.
Empezaron ellos chupándoles los coños para después
follarlas por detrás con ellas apoyadas sobre los capos de los
coches, ante la atenta y curiosa mirada de algunos de los tran-
seúntes que, como en Bahía, formaron corro alrededor. La ex-
hibición resultó excitante y se corrieron los ocho con mucho
morbo. De allí se trasladaron a la suite del hotel donde estuvie-
ron follando los unos con los otros, de distintas formas, hasta
que al amanecer cayeron rendidos y mezclados en las camas. Al
despertar, alrededor de las dos de la tarde, reiniciaron los jue-
gos eróticos en el jacuzzi. A las cuatro bajaron a comer al jardín
del hotel. Tuvieron que suspender la excursión a Ávila, ya que
a las doce de la noche tenían que tomar el avión de regreso a su
país y no les quedaba tiempo. Prefirieron quedarse hablando
bajo la pérgola hasta casi las nueve de la noche.
El domingo por la noche Suzy, en la conversación telefó-
nica que tuvo que Alberto que le llamaba desde México DF,
188 éste le describió la discoteca Gendarmería de Don Quintín, en
la que había estado la noche anterior, no era muy grande, unos
600 metros cuadrados, estaba situada en el céntrico barrio de
Polanco dentro de un centro comercial con el nombre de Plaza
Zentro, donde hay varios restaurantes muy concurridos como
La Valentina de tipo mexicano y Ciboulette, cocina francesa,
regentado por un conocido cocinero, Olivier Lombard.
EN EL ÁTICO DE ALBERTO: JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

Era lujosa, de mobiliario moderno, todo de color rojo y


negro con un gran servicio, muchos camareros, mucha segu-
ridad, con una actuación en vivo, de gran calidad, con un sis-
tema de sonido igualmente de mucha calidad. Cobraban sólo
por entrar 200 pesos, el equivalente a 20 dólares, aparte de las
copas. Tenía algún espacio para grupos sentados cómodamen-
te en bajo y muchas mesas para sentarse en sillas en alto, como
si estuvieran de pie. Los servicios eran lujosos. La clave es que
se llenaba con clientes que hacían bastantes consumiciones; en
definitiva, un magnífico negocio.
Se intercambiaban información sobre sus últimas acti-
vidades. El español le contó un rollo sexual que tuvo ese día
con una mexicana que conoció en este local y con la que
pasó la noche en el hotel Camino Real. La brasileña, sin decir
nada, empezaba a sentir cierta inquietud, algunos celos. Le
contó que cenó en el restaurante francés decorado en línea
a la pensada para El Carnaval de Río, aunque bastante ma-
yor de tamaño coincidía en el mobiliario funcional, de línea
geométrica y minimalista e incluso con la visibilidad de la
cocina.
El lunes por la mañana volvieron a tener una reunión de
gestión en Ayala. El miércoles llegaban los ingleses de su viaje
por Marruecos. Al día siguiente llegaría Lilly y el sábado Suzy
se marcharía a Barcelona. Hablaron de cuentas y reiteraron la
liberalidad sexual dentro del local, compatible con la persecu- 189
ción de todo tipo de consumo de drogas. Se permitiría que las
parejas follaran libremente en los cubículos semitransparentes
de los servicios mixtos, así como en las zonas de semipenum-
bra siempre que fuera con una cierta discreción.
El día 8 era el cumpleaños de Suzy, tenían pendiente ce-
lebrar debidamente el abandono de la prostitución de Marisia,
CARLOS MALO DE MOLINA

así como la llegada de Lilly, por lo que quedaron en hacerlo el


miércoles por la noche. El mismo día de su llegada Catherine
tenía que marcharse a Londres ya que su familia había orga-
nizado un viaje contando con ella a China, pero Charlie se
quedaría algunos días más, por lo que decidieron organizarle
a Lilly un recibimiento parecido al de la inglesa. Charlie la
recibiría, follaría con ella intensamente y al día siguiente ata-
rían a los dos en la cama king size. Charlie quería repetir en
todos sus detalles el juego, incluyendo su relación con el ne-
gro; le gustaría especialmente que cuando le dieran por el culo
asistieran nuevamente todos sus amigos, incluyendo a Javier.
Lilly disfrutó a fondo de la polla del inglés, que saboreó con
ansiedad y se la introdujo reiterativamente por su buceta y su
culo el día de su llegada. Por la noche, atada a la cama, no paró
de correrse toda la noche y le encantó ver cómo finalmente
penetraban a Charlie mientras el volvía a correrse atado a cua-
tro sobre las sábanas mientras el negro eyaculaba dentro de
su culo. Le hicieron un buen reportaje fotográfico que incluía
a Charlie saboreando, encantado, la polla del negro. Organi-
zaron la fiesta en el apartamento de Alberto, fueron todas las
chicas, el inglés, Javier, y el que apuntaba como posible novio
de Marisia, Óscar.
Fue una noche muy agradable, primero tomaron un cóc-
tel en la terraza a base de vino blanco de rueda acompañado
190 de jamón de jabugo, con buena música brasileña de fondo.
Se introdujeron desnudos en la piscina climatizada; después,
mientras las cinco chicas se sentaban en el borde, los tres chi-
cos chupeteaban alternativamente sus bucetas mezclando sus
jugos con el champaña. Intercambiaron los papeles hasta que
Javier eyaculó en las bocas de Lilly y Marisia, Charlie en las de
Poli y Cynthia y Óscar en la de Suzy.
EN EL ÁTICO DE ALBERTO: JUEGOS ERÓTICOS EN LA PISCINA

Después de secarse se sentaron sin vestirse a cenar en


el comedor una crema de mariscos, bacalao al ajo arriero y
tarta de tiramisú con las veintitrés velas para Suzy. Se sentían
felices, les iba bien y conformaban un grupo de amigos que
se querían; eran y se sentían como una familia. Notaron la
falta de Alberto y de Mauricio. Las conversaciones eran lo
de menos, se mezclaban muchos y entrecortados temas, el
proyecto de la discoteca, el viaje de Charlie a Marruecos, his-
torias recientes de Redençao contadas por Lilly, preguntas a
Óscar, todo rodeado de alegría desbordante. De allí pasaron
desnudos al salón para seguir hablando y escuchando música.
Brindaron por Marisia, por su nueva vida y por la llegada de
Lilly. Ya muy de madrugada las parejas se fueron a sus cuartos
y Cynthia con Charlie, quedándose las dos hermanas hablan-
do de sus vidas.
Lilly no sabía qué hacer con su marido y Suzy se veía abo-
cada a una relación más cerrada con Alberto. Acariciaba cada
vez con más fuerza la idea de tener un hijo suyo, juntas se
volvieron a la piscina y se durmieron en las colchonetas, al aire
libre, hasta que los primeros rayos de sol les obligó a trasladar-
se al dormitorio. Allí rememorando tiempos de pubertad se
masturbaron, una junto a la otra, acariciándose rítmicamen-
te sus bucetas hasta sentir sus respectivos orgasmos antes de
volver a conciliar el sueño. Era una auténtica delicia ver los
coños abiertos de las dos hermanas ondulándose ante los há- 191
biles toques de sus dedos, apretando su clítoris, que en ambos
casos sobresalían con elegancia. En esta ocasión no sintieron
la necesidad de ninguna polla. A la doce de la mañana Lilly y
Cynthia, en el Audi TT, llevaron a Suzy al aeropuerto; a las tres
de la tarde llegó al hotel Casa Fuster, un palacio modernista
rehabilitado de super lujo. Su novio, que llegó un par de horas
CARLOS MALO DE MOLINA

más tarde, había reservado una espléndida suite que daba al


final del Paseo de Gracia, con doble balcón, pantallas grandes
de plasma, despacho, salón, jacuzzi, y hasta una sauna dentro
del cuarto de baño, decorada con buen gusto, entraban ganas
de no salir de ella.

192
DISFRUTANDO EN BARCELONA:
SEXO, MÚSICA... Y COMPROMISO

C
omo era habitual, la colmó de regalos; en esta ocasión
un bolso de Versace rojo a juego con unas sandalias
de tacón alto, varios libros de narrativa brasileña entre
ellos el último libro de Paulo Coelho, El Zahir, algunos CD’s,
DVD’s y un bonito bañador con los colores de la bandera de
Brasil, verde y amarillo. Ella le correspondió con unos pantalo-
nes vaqueros, una camiseta muy colorida de Hugo Boss y una
corbata de Dolce & Gabana. Le estaba esperando desnuda y
con pintura se había escrito una frase del cantante cubano Sil-
vio Rodríguez, “Te amo eternamente”. Las letras eran de unos
doce centímetros, el ‘Te’ entre los pechos, ‘Amo’ sobre el om-
bligo y la última palabra debajo, encima de su buceta. En la 193
frente se había escrito “Alberto” y en las nalgas “fóllame”.
Nada más entrar en la habitación ella se puso de rodillas
y con la puerta completamente abierta le bajó la bragueta, le
sacó la polla y se la chupó con ansiedad hasta extraerle su se-
men. Un botones se quedó mirando; cuando el chico se dispo-
nía discretamente a marcharse Alberto le dijo ‘ven y fóllala’. El
CARLOS MALO DE MOLINA

botones se puso de rodillas, ella se había levantado, le chupó


con ganas durante largo rato su buceta, terminaron con ella
a cuatro con el chico penetrándole el coño, completamente
humedecido de varios orgasmos. Mientras tanto Suzy volvía a
chupar la polla de Alberto hasta recuperar su rigidez. Una vez
que el empleado del hotel abandonó la habitación, corrido,
feliz y con una buena propina, volvieron a follar a cuatro, esta
vez por el culo, mientras ella se introducía el vibrador por su
vagina. Descansaron abrazados sobre la cama.
Salieron a pasear, recorrieron la Rambla, la calle más po-
pular de Barcelona, transcurre desde la Plaza de Catalunya
hasta el mar, a lo largo del paseo se pararon a contemplar el
Gran Teatro del Liceo (recientemente reconstruido tras quedar
destruido por un incendio), el Palau Güell y el Museo de Arte
Contemporáneo; pasaron por el barrio Gótico, con importan-
tes restos romanos de la arquitectura catalana del siglo XIII,
con el Palau Reial y el Saló del Tinell. Subieron por dentro de
la Torre de Colón y llegaron al Puente. A la brasileña le encan-
tó el ambiente de Las Ramblas, el continuo ajetreo de gente
que subía y bajaba y los numerosos puestos de libros, animales,
plantas y de otros tipos, ubicados en el centro de la calle.
Durante las casi cuatro horas que invirtieron en el lento,
pausado y con continuas paradas, camino, su novio le hablaba
entremezcladamente del escritor Eduardo Mendoza que, a su
194 juicio, era el que mejor retrataba en su obra literaria Barcelona
y la ciudad; el escritor barcelonés casi siempre utiliza como es-
cenario de sus obras la ciudad condal, la actual, pero también
la del siglo XIX. La mayoría de sus argumentos tienen algo que
ver con el poder, con conspiraciones o con la marginalidad.
Meses antes de la muerte de Franco salió su primera no-
vela, La verdad sobre el caso Savolta, donde refleja el panorama
DISFRUTANDO EN BARCELONA: SEXO, MÚSICA... Y COMPROMISO

de las luchas sindicales a principios del siglo XX que convir-


tieron el Barrio Gótico en refugio de conspiradores. La obra se
convirtió en un referente de la transición española, por ser un
símbolo de renovación, de originalidad y del modernismo que
trajo consigo el post franquismo. Es una novela policíaca, bien
construida, con una trama enlazada sobre un escenario realista
utilizando recursos de intriga sinceramente buenos.
Pero su novela más famosa es La ciudad de los prodigios,
de 1986, en esta obra, Mendoza retrata el hervidero político y
social de la Barcelona de las Exposiciones Universales.
Compraron pequeños objetos y un cuadro de manzanas
pintadas al óleo. A ambos les gustó, podía quedar bien en el
apartamento de la Castellana. Desde hacía tiempo solían ir de
la mano o abrazados, les gustaba tocarse y sentirse permanen-
temente juntos. Cenaron en uno de los nuevos restaurantes del
puerto deportivo, construido con ocasión de las Olimpiadas
del 92. Esa noche no había demasiada gente pero habían un
buen ambiente, pidieron una mariscada cocida que no resultó
de buena calidad, de postre la clásica crema catalana.
En una mesa cercana un grupo de unas diez personas cele-
braban un cumpleaños, alegres, dicharacheros y algo bebidos.
El homenajeado miraba de soslayo con cierta frecuencia a Suzy.
Su novia se dio cuenta y sin media palabra le dio un bofetón
y se levantó de la mesa, el fue detrás de ella y consiguió con-
vencerla para que le perdonara y volviera, aunque se les aguó 195
la fiesta. Ella era muy atractiva y él no estaba mal, tenían entre
25 y 30 años. Al tiempo se fueron marchando el resto de grupo
hasta quedarse ellos solos reconciliándose. Alberto, a través del
camarero, les envío una nota invitándoles a tomar una copa en
su mesa. Ellos, ya tranquilizados, aceptaron. Después tomaron
otras en un bar árabe con terraza acristalada, donde bailaron
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intercambiándose las parejas. Después de recorrer un par de


locales más terminaron celebrando el cumpleaños en la suite
del hotel.
La última copa de la noche, de champaña francés, la to-
maron mezclada con sabor a polla y coño respectivamente.
Ella saboreó la polla de Alberto y Suzy la del chico, mientras
ellos saboreaban sus bucetas. Follaron a cuatro, con las parejas
cambiadas. El último polvo, al amanecer, se lo echaron cada
uno con su respectiva, en la cama, en la postura clásica. Dur-
mieron todos juntos entremezclados. Poco antes de la hora de
la comida Suzy despertó a su nueva amiga, cada una se dis-
puso a reanimar, con la boca, la polla de la pareja contraria,
lo consiguieron con facilidad y ambas las penetraron en sus
bucetas sentadas sobre ellos. Fue un polvo lento y duradero. Se
metieron todos juntos en el jacuzzi y después en la sauna. Ellos
se marcharon, Alberto y Suzy bajaron al restaurante, tomaron
unas cervezas, unas ensaladas caesar con pollo y un lenguado
a la parrilla. Durante la comida él le siguió hablando de Bar-
celona.
A finales del siglo XIX se convirtió en un museo arquitec-
tónico modernista, y no hay otra ciudad con tantos edificios
de este estilo. Los arquitectos Gaudí, Doménech i Montaner
y Puig i Cadafalch, dejaron su huella. De Gaudí La Pedrera, la
Casa Batllo, y la inacabada Sagrada Familia, obra cumbre del
196 arquitecto. Alberto le explicó que las obras se iniciaron en no-
viembre de 1883, desde entonces se han paralizado continua-
mente porque la obra está planteada como templo expiatorio
y sólo se financia con las aportaciones de la caridad pública,
todavía hoy continúa su construcción alimentada por dona-
tivos y herencias, se espera que la obra pueda terminarse en
2007, coincidiendo con el 125 aniversario de la colocación de
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la primera piedra del templo. El Parque Güell, parque público


municipal de Barcelona declarado Monumento Histórico-Ar-
tístico Nacional. Construido en piedra y trozos de azulejo pro-
venientes de diversos sitios de España, en su interior alberga
tres construcciones, la Gran Escalinata, el Templo Dórico y la
Portería.
Dos acontecimientos universales han motivado cambios
radicales de la ciudad en distintas épocas. En 1929 la Exposi-
ción Universal, supuso la urbanización de la montaña de Mon-
tjüic, con palacios, pabellones e instalaciones deportivas que
todavía se conservan, la construcción más destacada y que hoy
sigue siendo un atractivo turístico es el Pueblo Español, un
recinto que reúne 117 monumentos emblemáticos de España
reproducidos a tamaño real. Además es un sitio ideal para ir a
cenar o a tomar una copa.
En los Juegos Olímpicos de 1992 Barcelona se abrió al
mar, recuperando gran parte de su litoral, junto a la Villa
Olímpica y dos rascacielos, se creó el puerto deportivo en el
que estuvieron ayer. Cerca de allí está el moderno centro co-
mercial y de ocio, de diseño modernista, el Maremagnum, con
tiendas de todo tipo, locales de ocio, restaurantes y cerca un
cine Imax y un acuario.
Por la tarde fueron al concierto de la banda irlandesa U2.
Fue vibrante, todo un espectáculo donde disfrutaron de la mú-
sica y del ambiente. El estadio del Nou Camp fue un escenario 197
perfecto para la exhibición de un Bono apoteósico y carismáti-
co con sus inconfundibles gafas de sol y vestido de negro.
No faltaron los ya conocidos mensajes mesiánicos de
Bono. Haciendo gala de su compromiso con la paz, a lo largo
de las más de dos horas de concierto lanzó mensajes a favor de
la convivencia de las religiones y las culturas, contra la tortura,
CARLOS MALO DE MOLINA

en defensa de los derechos humanos y contra el sida y el ham-


bre en África.
Se mezclaron entre la gente, hacía mucho que Alberto no
iba a un concierto, no era su ambiente, pero se sentía muy a
gusto al lado de su novia en cualquier parte. La música del
grupo de Bono le gustaba más que a Suzy. Bebieron cerveza y
tocaron algunas de sus canciones. Al terminar cenaron en una
pizzería rodeados de parte de los restos del concierto, chicos jó-
venes con ganas de marcha. Siempre que estaban juntos habla-
ban mucho con cierta tendencia a filosofar, en esta ocasión se
preguntaban por el sentido de la vida, ambos eran dinámicos
e inquietos intelectualmente, posiblemente demasiado seguros
en sus actos. Habían descubierto muchos elementos que les
hacían sentirse bien. Para Suzy la clave de su vida era hacer
lo que su alma, sus sentidos y su corazón le pedían, pero con
fuerza y bien hecho, dentro de sus posibilidades.
Ninguno de los dos eran practicantes del catolicismo, re-
ligión en la que habían sido educados. No tenían nada claro
todo lo que superaba los conocimientos científicos del hom-
bre. A Alberto la explicación de Suzy le gustaba, se encontraba
medianamente definido en ella, aunque matizó que tal vez la
aplicamos con gran dosis de hedonismo, cosa que le parecía
bien mientras pudieran. Terminaron entre risas brindando por
la felicidad en un momento en que ambos la sentían en su
198 alma, su corazón y sus sentidos. Esa noche se retiraron pronto
al hotel a disfrutar de su relación en un entorno lleno de co-
modidades.
Entre beso y beso, dentro del juego sexual, con toda su
intensidad, lleno de placer, Suzy le pidió un hijo a Alberto.
Ya habían hablado muchas veces, él siempre le preguntaba lo
mismo y hacía las mismas objeciones; ella le dijo que estaba
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segura, estaba dispuesta a comprometerse, creía en una rela-


ción estable, en el caso de ruptura se sentía con fuerza y no le
preocupaba en exceso ser madre sin pareja. El español se dio
por convencido y aceptó el reto; de hecho deseaba un hijo de
ella y le hacía mucha ilusión. Ambos estaban profundamente
enamorados y no estaban acostumbrados a poner límites a sus
deseos.
A la mañana siguiente el español se fue a sus reuniones y la
brasileña fue a un debate sobre la globalización en la Universi-
dad Autónoma de Barcelona. La mayoría de los intervinientes
defendían posiciones antiglobalización, con un discurso algo
manido y simple. Este movimiento reduce la definición de la
globalización a que el mundo es un mercado único que ha oca-
sionado grandes desigualdades mundiales y ha empeorado la
situación de los países más pobres. Piden el reparto de la rique-
za, denuncian la exclusión social, defienden la naturaleza, la
mayoría se declara anti-sistema, anti-capitalista y anti-Estado.
Sus enemigos son las grandes multinacionales, especialmen-
te los McDonald’s y entidades financieras económicas, como
bancos, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mun-
dial, contra los que proyectan un odio irracional.
Suzy opina que no se puede analizar con el mismo rasero
a todos los países, cree que la ruptura de fronteras comercia-
les favorece a los países menos avanzados. Que la competen-
cia desleal de los países pobres del tercer mundo les beneficia 199
fuertemente. El ejemplo más claro es la disputa por el sector
textil de China con Europa, ellos pueden producir mucho más
barato, lo que causa daño a la industria textil europea, pero
dinamiza la economía china. Como dijo Clinton en su día,
internet democratiza el mundo, lo que es cierto. Precisamente
la revolución de la comunicación, en la que la informática e
CARLOS MALO DE MOLINA

internet son un factor relevante, es la clave de la globalización.


De hecho, la globalización extiende los conceptos democrá-
ticos y los mensajes más abierto y vanguardistas por todo el
mundo.
Las ONG’s y los grupos intelectualizados de fuerte in-
fluencia de izquierdas son de los primeros en organizarse uni-
versalmente. La globalización es un hecho en sí mismo e impa-
rable, pero como todo proceso necesita ajustes y la adecuación
de sus ritmos.
El atractivo de Suzy es un imán de erotismo para la ma-
yoría de los varones, por lo que enseguida, nada más terminar
el debate, un atractivo chico, con pinta intelectual, de unos
treinta años, la invitó a comer en Los Caracoles, cerca de Las
Ramblas, ella aceptó. Tuvieron una agradable conversación en
la que aprovechó para profundizar en los fundamentos del na-
cionalismo, él tenía una postura ecléctica pero emocionalmen-
te catalanista. Le atraía, pero cuando él le ofreció tomarse una
copa en su apartamento en la Plaza Real, ella no aceptó. Se
tomaron una copa de orujo en agradable conversación cuando
prácticamente los camareros les echaron del local porque ya
eran los últimos clientes; se despidieron con un beso en las
mejillas y Suzy se fue paseando lentamente hasta el hotel.
En el camino se sentía orgullosa de su decisión. Le gusta-
ba el profesor universitario, pero su amor por Alberto le pro-
200 vocaba la propia necesidad de renunciar a él. Era la primera vez
que sentía algo parecido. El resto de la tarde, hasta las once de
la noche en que llegó su novio, aprovechó para darse un baño
en el jacuzzi, pasar por la sauna y prepararse para los exámenes
de septiembre en la Carlos III. Llamó por teléfono a Cynthia
para ponerse al corriente del trabajo y de la vida del grupo.
Parece que todo iba bastante bien, toda la estructura tecnoló-
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gica interna de luces, sonido, pantallas y comunicación, esta-


ba muy avanzada. Charlie se marchaba de vuelta a Londres el
miércoles próximo, estaba pensando hacerle una fiesta sorpresa
de despedida; Marisia y Óscar estaban medio peleados; Javier
tenía casi a punto su apartamento; Mauricio pensaba venir a
Madrid la última semana de agosto; y Lilly andaba follándose
todo lo que se movía por las discotecas de Madrid.
Ella le recibió desnuda, él llegó elegante, con un traje azul,
una camisa rosa fucsia, y la corbata que le había regalado. Nada
más entrar en la habitación la cogió en brazos, sentándola en
el sofá, y de rodillas besó sus muslos hasta introducir la len-
gua en su buceta, saboreándola y chupeteando su clítoris hasta
conseguir que se corriera. Se desvistió y la folló a cuatro por el
culo con ella apoyada sobre el mismo sofá, lo hizo lentamente
mientras manipulaba con sus manos el coño. Eyaculó al mismo
tiempo que ella, que entre gritos volvió a correrse. Se vistieron
y se fueron a cenar a La Dama, donde se deleitaron con una
ensalada tibia de cigalas al vinagre de naranjas y hablaron sobre
lo que hicieron durante el día. La brasileña, aunque no lo tenía
pensado, le contó su experiencia con el profesor, se ruborizaba
pero disfrutaba contándolo, a él le encantó. Alberto anunció
en su reunión y pactó con sus socios su retirada del trabajo en
América en la próxima primavera, a ella le encantó la noticia.
Él, a petición de Suzy, le habló de Panamá, tierra mestiza
donde las haya; blancos, indígenas y negros han dado lugar a 201
este bello país donde se dice que todo es excesivo, el calor, los
sabores, los olores, el lenguaje, el colorido. Es una sociedad
sensual y magnética; su cultura es una mezcla de tradiciones
españolas, africanas, indígenas y norteamericanas. En muchas
ciudades se aprecia la herencia española, con viviendas con pa-
tios de estilo andaluz y en la capital se puede admirar el mejor
CARLOS MALO DE MOLINA

arte colonial en edificios como la catedral Metropolitana y la


iglesia de Santo Domingo. Los representantes de la literatura
panameña son Ricardo Miró, Rogelio Sinán, Joaquín Beleño y
Tristán Solarte. La cumbia es el baile más popular de Panamá,
de origen africano, y su cantante más internacional es Rubén
Blades. También es célebre El Tamborito, una danza tradicional
del siglo XVII, que se baila con palmas y tambores.
La principal fuente de ingresos es el Canal de Panamá, su
inauguración en 1920 marcó históricamente a este país, ini-
ciando su prosperidad y la definitiva modernización. Admi-
nistrado conjuntamente con Estados Unidos hasta el 31 de
diciembre de 1999, cuando Panamá pasó a tener el control
total del Canal en cumplimiento de un acuerdo de 1977 en-
tre los presidentes de los dos países, entonces, Omar Torrijos
y Jimmy Carter. El Canal de Panamá tiene 80 kilómetros de
largo del Atlántico al Pacífico y 16 kilómetros de ancho, su
funcionamiento es relativamente sencillo, son tres juegos de
esclusas a modo de escaleras que se llenan o vacían de agua
para subir y bajar las naves. Un barco medio tarda entre 8 y 10
horas en cruzarlo y sus capitanes deben ceder el mando a los
prácticos, personal del Canal preparado y cualificado exclusi-
vamente para realizar la denominada fase del tránsito.
La capital de Panamá es una ciudad moderna, con un
tráfico ensordecedor, construida mirando a una bahía del Pa-
202 cífico, impactan sus rascacielos y la actividad comercial y em-
presarial de esta zona más nueva cruzada por el Puente de las
Américas, una imponente obra de ingeniería de 1.670 metros
de longitud.
Allí, Alberto tenía un apartamento en la Avenida Balboa,
en el piso cuarenta, con una vista espectacular a toda la bahía
por delante y al resto de la ciudad por detrás, hace unos años
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estuvo trabajando en la implantación de unas fábricas de acei-


te de palma, se hizo muchos amigos de gran valía humana
e intelectual, entre ellas el actual presidente de la República,
el Alcalde de la ciudad, algunos ministros, el fiscal electoral,
un sociólogo director de una importante firma de demosco-
pia, un publicitario arquitecto, un compositor de canciones y
otros, todos muy interesantes. Desde entonces viajaba frecuen-
temente allí para encontrarse con sus amigos, lo que le hizo
conocer a fondo el país y sus posibilidades.
La capital tiene también una bella zona, conocida como
Panamá Vieja, del siglo XVI, donde sus casas coloniales e
iglesias como la de San José, impregnan el ambiente con un
decadente encanto. En Panamá se pueden comprar trabajos
artesanales de madera, cerámica o cuero, vestidos típicos como
la pollera, o molas, que son unos tapices multicolor bordados
con formas geométricas y mitológicas. Pero también hay un
lugar único de compras, la Zona Libre de Colón es una exten-
sión de 35 hectáreas donde se pueden comprar primeras mar-
cas mundiales de ropa, joyería, electrónica, fotografía, hasta
automóviles, y todo ello libre de impuestos, es la zona franca
más grande del hemisferio occidental.
Al español le interesaba y le daba morbo las historias so-
bre la prostitución que Marisia le contaba a Suzy. Ahora le
preguntaba sobre la cocaína en los hoteles del sexo. Gran parte
de ellas sólo son capaces de aguantar el trabajo a base de esta 203
droga que les permite trasladarse a un mundo de fantasía en las
que ellas fortalecen su ego y les hace creerse dueñas de su des-
tino. El cliente cocainómano es muy atractivo porque pagan
y no follan, su adicción les ha hecho impotentes, incapaces de
empalmarse, como mucho consiguen, con la polla más bien
blanda, correrse mediante masturbación, ni siquiera cuando se
CARLOS MALO DE MOLINA

la chupan. A este tipo de clientes las putas les llaman “locos” y


entre ellas es habitual oír “hoy he subido con un loco y le he saca-
do 500 ó 1.000 pavos”. Lo malo es que a la vez de no poder, la
droga les genera unos deseos y necesidad de follar tremendos.
Algunos, para poder hacer algo, toman viagra para así poder
masturbarse o conseguir un amago de polvo. Terriblemente
frustrante para ellos, con lo que se resignan a mirar y reír. Por
ello, en muchas ocasiones, los cocainómanos suben en grupo y
solicitan el servicio de varias chicas a las que demandan juegos
lésbicos, mientras alguno de ellos se masturba.
Este tipo de clientes suele estar relacionado con la econo-
mía sumergida, la corrupción, e incluso con las bandas mafio-
sas y de delincuentes. Para consumir tanta coca y de forma tan
frecuente requieren tener bastante dinero, por lo que es fácil
exprimirlos. Por otra parte, su dependencia a los estupefacien-
tes no les ha dejado otra salida para vivir su sexualidad, ante
cualquier otra mujer harían el más estrepitoso de los ridículos.
Normalmente ellos llevan su cocaína, con lo cual las chicas
además del dinero consiguen droga gratis. Si no es así, ellas
mismas se la venden incrementando sus beneficios. En algu-
na ocasión la cocaína que llevan las putas está adulterada con
ketamina o éxtasis, que produce sedación y euforia del cliente
de forma simultánea, lo que les hace más vulnerables para sus
intereses comerciales. La ketamina por sí sola genera anestesia
204 disociativa: interrumpe en forma selectiva las vías cerebrales de
asociación y produce bloqueo sensorial.
En esta situación algunas víctimas han sufrido abusos eco-
nómicos, directamente o a través de sus tarjetas de crédito.
Cuando un cliente paga con tarjeta, hay una o varias sociedades
al servicio del negocio que con el recargo del 10% entrega a la
chica el dinero en metálico. La transación económica se debe
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hacer según las normas ilegales de la casa, el establecimiento


con el cliente, pero en ocasiones la “Mami”, representante en
este caso del hotel, se lo da directamente a las chicas sin pasar
por el titular de la tarjeta. Con el dinero de plástico el abuso,
incluso la estafa, es mucho más fácil. A ver qué cliente, gene-
ralmente casado y con una reputación que proteger se atreve
a realizar una denuncia ante el juez en esta delicada situación.
Con gran sarcasmo e ironía, cuando un consumidor pretende
al día siguiente o pocos días después, recuperada la plena con-
ciencia, pedir al establecimiento explicación y devolución de la
parte manifiestamente estafada, ellos le recomiendan que para
nuevas visitas no lleven mucho dinero y se dejen las tarjetas en
el coche, en el trabajo o en casa. Por más clara y evidente que
sea la estafa, jamás devuelven el dinero.
Muchos de los hombres que van a estos locales tienen de-
ficiencias afectivas, con o sin pareja, lo que le hace ser mani-
pulables, bien para sacarles con facilidad el dinero o para ha-
cerles amantes coyunturales o incluso para casarse con ellas sin
sentir el más mínimo amor, sólo como un negocio, y una vez
expoliados económicamente les abandonan por otro. Durante
el tiempo de falso emparejamiento suelen seguir en contacto,
manteniendo relaciones sexuales con otros clientes, sus verda-
deros amantes o su auténtico marido. En general el sueño de las
putas es que llegue un tío con mucho dinero, que se enamore
de ellas, les saque de su trabajo y les permita vivir a todo tren. 205
Algunas, las menos, se enamoran de verdad e incluso en oca-
siones, pero raramente, se forman adecuadas parejas con amor
recíproco. También se da el caso de la puta enamorada que no
es correspondida, que puede llegar a ser chuleada por el cliente.
Hay casos en los que una puta que engaña a un cliente,
es chuleada por su novio o por su marido. En el caso de las in-
CARLOS MALO DE MOLINA

migrantes a veces el papel de chulo lo ejercen los familiares de


la puta, que sabiendo en lo que trabaja miran para otro lado,
pero viviendo alegremente de ella. Es muy difícil creerse que
un padre acepte que su hija, joven y guapa, que ha entrado
de forma ilegal en España mande importantes cantidades de
dinero y que éste no proceda de la prostitución.
Esa noche volvieron dando un paseo al hotel y sintoni-
zaron en la pantalla de plasma una película erótica. A ambos
les gustaba, en ocasiones cuando estaban solos se masturbaban
con pornografía. Se habían desnudado y estaban juntos frente
al televisor, se miraban de reojo mientras manipulaban sus ge-
nitales. Él se frotaba con una mano de arriba a abajo su polla,
mientras ella lo hacía con su buceta, bordeándola inicialmente
y recogiendo entre dos dedos para mover, rítmicamente, su
clítoris. Cuando los dos estaban a punto de correrse, ella intro-
dujo su polla en su boca para que se corriera en su garganta y
él lamía, saboreando el jugo de su coño.
Al día siguiente se levantaron tarde, follaron en el jacuzzi
y después de una sauna desayunaron de forma abundante y va-
riada mientras charlaban. Alberto le comentó una historia que
le narraron ayer de dos gemelos homosexuales y narcisistas que
formaban pareja, era como amarse a sí mismo sin ser uno mis-
mo. Debía ser morboso ver a los dos gemelos en plena acción.
Haciendo el ‘69’ sería una figura plástica, simétrica, serviría de
206 símbolo para alguna extraña secta exotérica. A media mañana
el español tenía que volver a sus reuniones y ella salió a pasear
por las calles de Barcelona y ver en detalle “La Sagrada Fami-
lia”. A las ocho de la noche asistió a un debate sobre la reforma
del Estatuto de Cataluña. Allí se encontró con el profesor que
había conocido el día anterior; de hecho él la había informado
de este debate.
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Las fuerzas nacionalistas, incluyendo los socialistas cata-


lanes querían un nuevo Estatuto de Autonomía en el que Ca-
taluña se define como nación, que el conjunto de las amplias
competencias de la Generalitat, en las que prevalecen las leyes
catalanas entre las que se incluye la agricultura, el agua, la in-
migración, la justicia, la educación, el deporte y otros, sean
competencias exclusivas y excluyentes. Blindándose ante el Es-
tado y al margen del Congreso de los Diputados, donde has-
ta ahora reside la soberanía española. Quiere establecer como
lengua propia el catalán en detrimento del castellano, hacién-
dolo lengua preferente y obligatoria para los funcionarios, es-
pecialmente los de Justicia. En el nuevo proyecto de Estatuto
asumen unilateralmente las competencias en infraestructuras
como puertos, aeropuertos, carreteras, tren, las competencias
de inmigración de forma diferenciada del resto de España. Dar
al Tribunal de Justicia de Cataluña la máxima instancia en to-
dos los ámbitos sin tener en cuenta el Tribunal Superior de Jus-
ticia Español y la gestión de todos sus impuestos con agencia
tributaria propia. En este caso los catalanes pagarían una cuota
para compensar los servicios que el Estado español presta a
Cataluña. Es decir, el dinero de ellos, básicamente para ellos.
Todas estas cuestiones que vulneran claramente la Constitu-
ción Española hacen prevalecer los intereses de una región rica
sobre el resto, si esto lo hicieran también las otras de mayor
poder económico, como Madrid, la Comunidad Valenciana, 207
Baleares y Navarra, se dañaría gravemente a los españoles que
viven en el resto de comunidades, así se lo comentaba Suzy al
profesor tomando una copa antes de volver al hotel.
Ella se sentía una patriota brasileña, conocía las diferencias
que había entre unas zonas y otras de su país, dieciséis veces
más grandes que España y con casi cinco veces más población,
CARLOS MALO DE MOLINA

ella consideraba cualquier disgregación absurda, y cualquier


insolidaridad injusta. Lo que pasa en España con el naciona-
lismo le parecía muy peligroso, para su estabilidad, para su
desarrollo económico y para su continuidad como nación. No
podía entender la participación en un proyecto secesionista e
insolidario de un partido de estructura nacional y de teórica
ideología de izquierdas como es el PSC-PSOE.
Al llegar de vuelta le abordó un empleado del hotel di-
ciéndole que don Alberto le esperaba en un salón, al final a
la izquierda con unos amigos. Ella entró en el mismo, aunque
la luz estaba apagada, al traspasar el umbral se encendió la luz
y un grupo de unas veinte personas, entre las que estaban sus
compañeras de piso y sus novios, empezaron a cantar cum-
pleaños feliz, apoyados por un conjunto musical brasileño. En
aproximadamente una hora iba a cumplir veintitrés años. En
las paredes había dos pósters con una foto de su casa, en el
medio de la sala una mesa llena de regalos de todas sus amigas,
encima de los pósters había un gran rótulo que decía “amigas
para siempre”, frase que se hizo famosa en la Olimpiada de
Barcelona 92. Después los músicos y los brasileños le cantaron
“Parbens Pra Voce”, la canción de su país para celebrar los ani-
versarios. A Suzy se le saltaron las lágrimas que Alberto limpió
con sus besos, antes de que sus amigos la rodearan, abrazaran
y besaran.
208 Descorcharon la primera botella de cava Brut Nature Juve
y Camps para brindar, en palabras de su novio, “Por el amor de
su corazón, el objeto de su deseo y el confort de su alma, Suzy”.
Antes de que todos levantaran su copa ella añadió “por mi vida
que sois vosotros y por mi amor que eres tú”, mirando a su anfi-
trión. Con los primeros canapés se puso a hablar con sus ami-
gas. Al rato el grupo empezó con la bossa nova y la mayoría se
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puso a bailar. Lilly le echó un ojo a uno de los invitados que


había venido sin pareja; Cynthia conversaba con unos y con
otros. Las botellas, las canciones y la diversión se extendieron
hasta la cuatro. A las 12 en punto se apagaron nuevamente las
luces y los camareros introdujeron una gran tarta de chocola-
te con veintitrés velas encendidas. Suzy las apagó y el grupo
musical volvió a cantar “Parbens Pra Voce”. Después de que
todos aplaudieran su novio le dijo al oído “ven, sube conmigo
a la habitación, que quiero follarte en los primeros minutos de tu
nuevo año, y así quiero que lo hagamos el resto de nuestras vidas”.
Subieron y a cuatro la penetró tirándola de los pelos, como
a ella le gusta. Sobre el sofá tenía un precioso vestido largo
de seda natural en colores pasteles conjuntado con unos zapa-
tos altos y un magnífico collar de esmeraldas a juego con una
pulsera y unos pendientes, se lo puso para continuar la fiesta.
Volvieron a la celebración. A las tres de la mañana, cuando
parte de los invitados se empezaba a marchar llegó un sexteto
de música clásica que sustituyó al grupo brasileño, seguían des-
corchando botellas de cava y casi todos se sentaron en los sofás
de la sala a escuchar el concierto, como si fuera el primero de
año, después de Nochevieja, una delicia, repartieron la tarta y
bombones. Pasada una hora, las habitantes del piso de Ayala
junto con sus novios, más la presa de Lilly, subieron a la suite
para terminar con unas botellas de champaña francés Dom
Perignon. Lilly se llevó a su nuevo amigo al jacuzzi mientras el 209
resto se quedó en el salón de la suite en animada conversación.
Cynthia les contó que el lunes de la semana pasada se fue
a tomar con Marisia una copa a Archy, una discoteca de copas
que fue muy famosa hace veinte años en Madrid; ahora estaba
renovada después de haber estado cerrada por la autoridad gu-
bernativa, se decía por problemas de drogas dentro del local.
CARLOS MALO DE MOLINA

Cuando llegaron la sala estaba completamente vacía, las puer-


tas eran accesibles y la única persona del local estaba al fondo.
Le preguntaron si se podía tomar una copa, él les dijo que
sí, en la parte de la entrada, en un habitáculo independiente
con una barra, sofás, algunas butacas y sillas. Así estuvieron
una hora con la discoteca para ellas solas hasta que a las 10
llegó un grupo cargado de instrumentos musicales, guitarras
sobre todo, una especie de bandurria y algunos tambores. Los
primeros en llegar les saludaron y les dijeron “vosotras de parte
de quién venís” ellas, sorprendidas, contestaron que sólo ha-
bían ido a tomar unas copas, no conocían a nadie, entonces
preguntaron si se tenían que marchar. Ellos, muy amables, les
dijeron que no, que les gustaría que se quedaran a participar
de su encuentro.
Así se enteraron de que los lunes la discoteca de la calle
Marqués de Riscal se cerraba al público y se ponía a disposi-
ción de un grupo hispano-argentino que cantaba canciones
de Argentina. La mitad de los asistentes, unos veinte, sabía
cantar o tocar con calidad algún instrumento, algunos real-
mente bien. Entre los asistentes y participantes estaba el grupo
de Nancy Avalos que los próximos días tocaría en Clamores. La
velada fue muy agradable, algo que se vive sorpresivamente po-
cas veces en la vida. Al terminar, muy avanzada la madrugada,
todos cantaron, como solían hacer siempre al final, “Samba de
210 mi esperanza”.
Lilly, en el jacuzzi, se montó su fiesta particular. Como
a ella le gustaba, fue directa a la polla, la chupeteó mientras
él hacía lo mismo con su buceta, ambos utilizaron el cham-
paña para saborearse mutuamente. A Lilly le hubiera gustado
montarse una fiesta con dos para que la follaran a la vez que
se la chupaba al otro, pero este amigo de Alberto estaba bueno
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y tenía un buen instrumento. Acabaron follando dentro del


agua, con lentos movimientos, ella sentada sobre él. Los dos
hubieran seguido pero decidieron volver al grupo y continuar
más tarde. El anfitrión les informó que al día siguiente, a las
11:00 horas, debían estar desayunando si querían seguir los
festejos del vigésimo tercer aniversario de Suzy. Al conocer este
inesperado plan, el grupo decidió disolverse a sus habitaciones.
El nuevo amigo de Lilly le acompañó a la suya que compartía
con Cynthia para seguir en trío los juegos eróticos.
A la mañana siguiente todos llegaron puntuales y elegan-
temente vestidos, suponían, con buen criterio, que el even-
to y el lugar de destino lo merecía. A Alberto le gustaban las
sorpresas, por lo que en ningún momento contó sus planes.
Del hotel, en dos coches, fueron hasta el puente donde les
esperaba un helicóptero, el día prometía. Suzy nunca había
subido en uno. Nada más levantar el vuelo dieron una vuelta
por la ciudad, se entretuvieron en el Tibidabo y en La Sagrada
Familia, pasaron por el Puerto Olímpico y desde allí sobre-
volaron la Barceloneta; siguieron rumbo al norte recorriendo
el litoral mediterráneo hasta llegar a Rosas, en la provincia de
Girona. En ese momento Javier supo cuál era su destino, se
lo contó al oído a Poli para no desvelar el secreto. La elección
tenía mérito, pues el restaurante no podía ser mejor. El Bulli,
el más afamado de España y posiblemente uno de los mejo-
res del mundo. Está situado en lo alto de un acantilado en la 211
Cala Montjoy, en un envidiable espacio natural en el Cabo de
Creus. Nadie se explicó cómo Alberto había conseguido mesa
en este restaurante que tiene una lista de espera para un míni-
mo de seis meses.
La Guía Michelín le da tres estrellas. La decoración inte-
rior es mediterránea y rústica. Su dueño y cocinero es Ferrán
CARLOS MALO DE MOLINA

Adrià, caracterizado por su gran calidad e innovación culinaria.


El menú estaba previamente elegido, comieron platos variados
típicos de la casa, sopa de turrón salado, croquetas líquidas, sar-
dinas al casis, gambas en sashimi, percebes con agua de mar, ber-
berechos con fruta, tallarines al vacío con panceta ibérica, y una
espuma de patatas, que era una especie de tortilla española en
tres pisos, que consiste en cebolla confitada, huevo líquido y
espuma de patata de abajo a arriba, y que se toma en copa con
una cuchara, acabaron la degustación con falso membrillo de
frutos rojos y el “Plum Cake” con espuma.
Al cocinero, como en una ocasión declaró al semanario
brasileño Época, le gusta que su restaurante sea una fiesta para
los sentidos, comparándolo al sexo que debe ser disfrutado sin
preocupación y sin prisas, sino no se disfruta. La comida duró
algo más de cuatro horas. Hablaron de todo un poco. Suzy
sacó a colación el nuevo Estatuto catalán que estaba en marcha
y Alberto contó los problemas de Lula en Brasil. Era llamati-
vo cómo se le estaba volviendo en contra la opinión pública
al Presidente brasileño a causa de la corrupción. Antes de los
primeros escándalos de compra de voluntades políticas su ima-
gen era excepcionalmente buena. Suzy, sobre el tema catalán,
sentenció que a Rodríguez Zapatero le pudiera pasar lo mismo
con el Estatuto, que si llegara a aprobarse tal como lo tenían
pensado en el Parlamento, dañase gravemente la imagen del
212 Presidente español en el resto del país.
Brindaron reiterativamente con vinos y cava catalán por
el futuro de Suzy, del Carnaval de Río y por todos. Al final
Alberto lo hizo por Brasil y por España unidos de forma espe-
cial por este grupo de amigos. Tímidamente Javier, en honor
al lugar de la celebración, añadió “y por Cataluña”. Antes de
levantarse de la mesa sacaron el tema de la dieta alimenticia, la
DISFRUTANDO EN BARCELONA: SEXO, MÚSICA... Y COMPROMISO

buena vida estaba haciendo peligrar sus cuerpos cuidados así


que decidieron, con la voluntad que les caracterizaba, ampliar
el tiempo de ejercicio y de gimnasio y retomar la dieta una vez
superados los presentes festejos.
Subieron al helicóptero para adentrarse en el mar Medi-
terráneo, a escasos minutos se posaron sobre un yate. Desde
arriba, bebiendo cava catalán, pudieron disfrutar de la hora
más serena y agradable del día, el ocaso. Descendieron todavía
con luz del sol; en el barco estaban los amigos del día anterior,
incluyendo la orquesta brasileña que en el momento en el que
Suzy se posó en la cubierta empezaron a cantar “Parbens Pra
Voce”. La fiesta continuaba con toda su fuerza, por iniciativa de
Cynthia, se quitaron parte de su ropa y se tiraron al agua, du-
rante casi una hora estuvieron nadando y jugueteando. Cuan-
do el sol se despidió encendieron unas antorchas que hicieron
más atractiva la subida al barco. Estando parte del grupo to-
davía en el agua, Suzy subió a la cubierta y se dispararon un
pequeño grupo de cohetes artificiales.
Antes de vestirse, ella y su novio se quedaron unos minu-
tos en uno de los camarotes follando tiernamente, desde hacía
tiempo sentían más el amor que el sexo. Volvieron al grupo,
al cava y a unos canapés de foie, algunos participantes habían
hecho lo mismo que ellos, parte todavía no se había reincor-
porado como Lilly, que esta vez convenció a su amigo francés
Jean para que la consiguiera otro que se uniera con ellos, les 213
chupó a los dos alternativamente la polla; después, mientras
ella seguía relamiendo el cipote de Jean, el otro la follaba por
detrás. Lilly no cumplía años pero era posiblemente el me-
jor día de su vida. Fueron los últimos en reagruparse, lo que
hicieron discretamente para no llamar la atención, aunque la
mayoría se había percatado de la jugada.
CARLOS MALO DE MOLINA

Durante toda la noche los participantes alternaron el cóc-


tel con los baños y con el sexo, en el agua o en los camaro-
tes, según avanzaban las horas los invitados se introducían en
el mar desnudos. Hacia las cuatro prácticamente la mayoría
coincidieron en el agua y al subir nuevamente al barco no se
molestaron en vestirse, disfrutando de la desnudez mientras
seguían bebiendo cava, bailando y cantando. A las seis de la
mañana se vistieron y el barco reinició la vuelta al puerto de
Barcelona; en el trayecto los camareros ofrecieron chocolate
con churros que algunos acompañaron a los restos de tarta.
A las ocho atracaron y el grupo de amigos volvió al hotel, an-
tes de retirarse a dormir se quedaron un rato en la suite de la
pareja descorchando las últimas botellas de cava para dar por
finalizado el cumpleaños de Suzy.
Esa tarde Cynthia, Poli, Javier, Marisia, Óscar y Lilly vol-
vían a Madrid, antes habían quedado en comer todos juntos
en el restaurante del hotel. En el almuerzo, Suzy retomó el Es-
tatuto catalán en busca de alguna explicación por parte de los
españoles. Alberto, al que le gustaba oír los argumentos de su
novia tenía una opinión similar a la de ella y prefirió no hablar
y seguir la opinión de una persona neutral y ajena, hasta ahora,
a la política española. Javier, más en la línea del PSOE que del
PP, estaba indignado pero apostaba porque ese Estatuto no se
llegara a aprobar en el Parlamento catalán. Óscar, todavía algo
214 inseguro a la hora de expresarse en el grupo, veía en el Estatuto
un peligroso camino hacia el desmembramiento de España,
producto de los intereses locales de determinados políticos que
sin este escenario apenas tendrían relevancia. En el fondo, la
situación es comparable a la de hace unos años cuando los
ladrones de radio cassettes de los coches, que para obtener un
escaso dinero, en aquel tiempo 2.000 pesetas, el equivalente a
DISFRUTANDO EN BARCELONA: SEXO, MÚSICA... Y COMPROMISO

12 euros, producían destrozos en el coche por un valor entre


25 y 50 veces superior, entre 300 y 600 euros. Como en el caso
de estos delincuentes, el escaso botín se lo van a llevar unos
pocos y el daño injustificado la mayoría de los catalanes y el
resto de los españoles.
Antes de despedirse, Alberto le dijo a Cynthia que había
hablado con Mauricio para que después de pasar por España
se fuese a Panamá. Le encantó, a Suzy también. El resto de
la tarde la dedicaron a pasear de la mano por Las Ramblas
para acabar, a una hora temprana, cenando en un chiringuito
del Puerto Olímpico unas sencillas ensaladas acompañadas de
unas coca colas lights. A las diez estaban follando en la suite,
Suzy apoyada en la barandilla de uno de los balcones, pene-
trándole él por detrás. Ella era feliz, más que nunca, posible-
mente más de lo que hubiese soñado pero se sentía insegura y
dependiente. Nunca había tenido miedo de nadie ni de nada
y ahora temía que los momentos que estaba viviendo se le es-
caparan y, sobre todo, temía perder a Alberto o que Alberto
dejara de ser Alberto.
Esa tarde, antes de que sus amigos se marcharan, Suzy
hizo un aparte con su hermana que le dio las gracias por haber-
le abierto al mundo y le agradeció el haberle dado una nueva
oportunidad a su vida. Lilly le trasladó lo bien que se sentía
con sus amigos, con el negocio, no encontraba palabras para
describir sus sensaciones durante la celebración del cumplea- 215
ños, en su aventura con el francés y en la última juerga que se
montaron su nuevo amigo, Cynthia y la nueva incorporación.
La polla de Jean reunía todas las condiciones de estética, ta-
maño y potencia que una mujer pudiera desear. Lástima que
estuviera felizmente casado y además viviera en Burdeos, una
importante ciudad al sur de Francia. No obstante no renun-
CARLOS MALO DE MOLINA

ciaba a volver a verlo. Bruscamente cambió de conversación


y le dijo ‘¿sabes?, desde que he llegado a España cada día añoro
más a Marçio’. En su opinión, su marido era un buen tipo,
inteligente, culto, ambicioso, incluso estaba bastante bueno,
el problema residía, hasta ahora, en la forma de vida de Brasil
y en el modo en que allí se forman las familias. Lilly y Marçio
empezaron a follar a los 14 años, eran compañeros de colegio,
vecinos e hijos de padres amigos. A los 16 se casaron y muy
poco después tuvieron su primera hija; él tuvo que emigrar y
abandonar los estudios para poder sostener a su familia, ella
también tuvo que trabajar aunque pudo continuar estudiando.
Él, más tarde, reanudó su formación en Nueva York.
Todo este conjunto de circunstancias cercenó gran parte
de sus oportunidades, les dejó sin adolescencia y sin juventud,
coartando su desarrollo educativo y profesional, en definitiva,
les desbarató la vida. Ellos se amaban. Lilly estaba pensando
en pedirle que viniera a España, aunque para trabajar en otro
sitio y posiblemente durante un tiempo vivieran separados
con el propósito de rescatarse de nuevo y poder volver a em-
pezar. A Suzy la historia le gustó, aprovechó el momento para
contarle a su hermana que Alberto y ella habían pensado tener
un hijo, y que él estaba encantado con la idea, pues pronto
viviría definitivamente en Madrid; no obstante, ella pensaba
seguir viviendo en Ayala aunque pasara gran parte del tiempo
216 en casa de él.
Al terminar de hablar le dijo a su hermana, ‘suerte, pero
no vayas demasiado rápido con Marçio, no cometas dos veces el
mismo error, ni por ti ni por él’. Lilly le contestó ‘gracias, tú tam-
poco te precipites, que aunque no te has equivocado hasta ahora
siempre estás a tiempo de hacerlo”. Las dos se rieron y levantaron
sus cafés a modo de brindis, chocaron las tazas y Lilly dijo ‘por
DISFRUTANDO EN BARCELONA: SEXO, MÚSICA... Y COMPROMISO

el éxito sin precipitaciones’. Al día siguiente por la mañana desa-


yunaron en la habitación antes de trasladarse al aeropuerto de
El Prat, para desde allí volar a Panamá pasando por Madrid.
Viajaron en Business Plus de Iberia, un lujo que transforma
una incomodidad en un placer, casi da pena aterrizar. El único
problema fue seguir la dieta con el magnífico catering a bordo;
decidieron seguirla parcialmente, no comieron pan, ni postre,
ni bebidas alcohólicas, a excepción de dos vasos de vino en la
comida, realmente fue la única excepción a su dieta, pero que
le puso un buen broche a la langosta y al filet mignon.
Durante el trayecto Alberto le continuó hablando de Pa-
namá, consideraba que es un país con mucho futuro, a punto
de dar el salto económicamente, ya le había hablado con ante-
rioridad de su ubicación geográfica estratégica, de su moneda
y de su riqueza ecológica sin explotar; en esta ocasión se exten-
dió hablando del Canal que, a principios del siglo XX, cam-
bió el escenario comercial e influyó en el dominio militar del
mundo. Ahora, los panameños, dueños desde hacía cinco años
del mismo, se proponían introducir importantes mejoras con
radicales transformaciones tecnológicas y con la ampliación
mediante la construcción de un tercer juego de esclusas para
adecuar esta vía corta a las exigencias de un tamaño mayor y
posibilitar el paso de más buques en menos tiempo. El Canal
actual, sin la ampliación, con todas las mejoras que puedan
hacerle, entre ellas el ensanchamiento del Corte Culebra, la 217
estación de amarre del Cerro Cartagena, la profundización de
las entradas norte y sur y la iluminación nocturna, quedaría
obsoleto en el 2012, lo que provocaría el desarrollo de otras
alternativas que acabarían compitiendo con él.
El Canal es, por muchos motivos, una oportunidad de
oro para Panamá; es en sí mismo un gran negocio para el país,
CARLOS MALO DE MOLINA

pero aún lo puede ser más. Hay que reconocer que la gestión
actual, en manos panameñas después de casi un siglo de man-
do norteamericano, es más eficiente, ha desarrollado mayor
capacidad de organización de navegación, batiendo todos los
récords de peaje y seguridad.
En estos momentos, de forma acertada, se pretende reali-
zar una reforma cualitativa y transformar el concepto actual de
corredor de transporte por el de corredor de comercio, con un
conglomerado de actividades de servicio que repercutirán en
el desarrollo, la actividad empresarial, empleo y beneficios en
todo el país. El gran reto que tiene en estos momentos Panamá
es sacar el mejor provecho del Canal y utilizar sus beneficios
para levantar el país. Algunos grupos de presión quieren segui-
damente utilizar estos beneficios en gastos sociales que cubran
importantes necesidades, no cabe duda de su necesidad, pero
que no sacarían al país de su pobreza; siendo pan para hoy y
hambre para mañana. En estos momentos está en plena re-
forma la Ley del Seguro Social, según el anterior sistema las
cotizaciones son del 20% entre empresarios y trabajadores, y la
edad de jubilación es de 57 años para las mujeres y 62 para los
hombres, lo que hace insostenible la Caja del Seguro Social; en
España, por ejemplo, la cotización es de casi el 40% y la edad
de jubilación es igual para el hombre y para la mujer, a los 65
años. Es evidente que la forma de sostener el sistema no es otra
218 que la de aumentar poco a poco las cotizaciones y al mismo
tiempo la edad de jubilación. Es cierto que los ciudadanos de
la América latina están cansados de la corrupción política y no
se fían ni un pelo de sus líderes, pero no deben sacrificar las
salidas económicas de su país en beneficio de una parte de la
población, para que se jubilen antes de lo que su salud actual
demanda.
DISFRUTANDO EN BARCELONA: SEXO, MÚSICA... Y COMPROMISO

El Canal está intrínsecamente unido al país y su funcio-


namiento está recogido en la Constitución, de tal forma que
cualquier reforma estructural, como es el caso de la amplia-
ción, debe ser sometida a referéndum. Su potencial económico
es extraordinario, las tarifas actuales pueden sufrir importantes
subidas sin que la demanda disminuya porque el desarrollo
económico mundial está incrementando el transporte de mer-
cancías y, por lo tanto, el paso por el Canal, como está ocu-
rriendo con el crecimiento desbordante de China y su cada vez
mayor peso en el comercio internacional, lo que ha potenciado
el uso del Canal. Para colmo, como cuestión coyuntural, el
incremento del precio del petróleo hace más rentable este trán-
sito por Panamá. En el corto plazo, las inversiones necesarias
para la ampliación, estimadas por encima de los siete mil mi-
llones de dólares, tendrán un impacto económico inmediato.
Alberto le contaba a Suzy que ahora es el momento de in-
vertir en Panamá. Modesto empresario, estaba convencido de
que uno de los primeros sectores que demostrará su auge será
el inmobiliario y la construcción. La ampliación del Canal,
la llegada de nuevos profesionales internacionales, la vuelta
al país de parte de los norteamericanos que se fueron, el in-
cremento turístico y el desarrollo de la globalización, genera-
rán esta demanda inmobiliaria a corto plazo. En el año 2000,
como consecuencia de la reversión del Canal, la mayoría de los
antiguos empleados norteamericanos del Canal y sus familias 219
decidieron buscar otras oportunidades o jubilarse en su país,
pensaron que con los cambios de administración posiblemente
vivieran otros de carácter político de tipo revolucionario. La
realidad ha sido bien distinta, y hoy este país goza de una gran
estabilidad política y no se vislumbra ninguna perversión del
sistema.
CARLOS MALO DE MOLINA

Estos estadounidenses, ganando unos pocos de miles de


dólares de sueldo al mes, pasaron de vivir como reyes, en con-
fortables casas, con servicio doméstico, buenos coches, buen
clima y un entorno ecológico envidiable, en el que además
ellos eran la clase alta, a vivir modestamente en su patria, po-
siblemente no llegar a fin de mes y transformarse en clase me-
dia tirando a baja. Muchos de estos repatriados lo lamentan y
otros piensan en volver; algunos lo están haciendo y otros lo
harán en los próximos años.
La mayoría de la población panameña vive todavía en
infraviviendas, una importante minoría en viviendas de baja
calidad, otros en viviendas, los menos, de tipo medio; y por
último, un importante grupo que vive en apartamentos y ca-
sas de gran tamaño y calidad. Lo lógico, y así será dentro de
unos años, en la medida en que se desarrolle la clase media,
que la vivienda de tipo medio será la mayoritaria, desaparecerá
afortunadamente la infravivienda y posiblemente disminuirán
las grandes viviendas. Este proceso de cambio en el parque
inmobiliario es el mismo que se ha dado en los países que han
pasado del subdesarrollo al desarrollo, de la escasez a la abun-
dancia.
Por todas estas cuestiones Alberto veía buenas condicio-
nes para la promoción inmobiliaria. La moneda de curso legal,
el dólar, posibilitaba la inversión y facilita la financiación in-
220 ternacional a un tipo de interés aceptable. En la américa lati-
na la financiación en monedas locales hace inviable cualquier
proyecto empresarial. Incluso la inestabilidad de la divisa y sus
altos tipos de interés no permite el desarrollo del crédito hipo-
tecario. Panamá, en este sentido, es una isla monetaria donde
es fácil obtener créditos hipotecarios a un interés no muy alto,
en torno al 6.0%, a quince años.
DISFRUTANDO EN BARCELONA: SEXO, MÚSICA... Y COMPROMISO

Suzy le cambió de tema, le empezó a hablar de una pelí-


cula que vió hace siete u ocho años que conmocionó a Brasil,
“Ciudad de Dios”, del director Fernando Meirelles. Su novio
había oído hablar de ella, pero no la había visto. En ella se re-
coge, con extremado realismo, una parte de Brasil, la crimina-
lidad juvenil en las favelas de las grandes ciudades, en este caso
de Río de Janeiro. Actualmente en Brasil mueren 40.000 per-
sonas al año, más de cien al día, por arma de fuego, lo que ha
provocado la redacción de una nueva ley que prohíbe la venta
libre e indiscriminada de las armas. Para su aprobación defi-
nitiva se ha convocado un referéndum para el 23 de octubre.
“Ciudad de Dios”, inspirada en hechos reales, se centra en
la vida de las bandas juveniles que se forman en una ciudad de
nueva creación con familias que, por inundaciones o por otros
problemas, se quedaron sin vivienda en los años 60. El motor
de su economía es básicamente el tráfico de droga, fundamen-
talmente la marihuana y la cocaína. La agresividad excesiva de
los jóvenes de escasa edad es espeluznante. En estos barrios la
policía no entra y la ley la imponen los jóvenes asesinos; el cri-
men generalmente queda impune. Los protagonistas del film
son Cabeleira, Alicate y Marreco, que componen el Trío Ternu-
ra, y Dadinho y Bené; a excepción de Alicate que se reconduce
hacia la iglesia, el final de todos ellos es la muerte prematura.
La brasileña sintetizaba esta película porque quería que él la
viese para que entendiera otra parte de Brasil más cercana a la 221
realidad que lo que ella representaba. Ella, antes de conocer a
Alberto, representaba una clase media brasileña, con un nivel
económico más bajo que la clase baja española, pero conocía
la miseria, la pobreza, la marginación y el hambre de las clases
bajas de su país; por eso valoraba y disfrutaba con mayor fuerza
el nivel de vida de su actual status.
CARLOS MALO DE MOLINA

En la película se proyectaba la vida de dos personajes to-


talmente distintos, Buscapé y Dadinho. La figura de Buscapé,
un niño que desdeñó la violencia incluso para vengarse de
Dadinho, que teniendo apenas 12 años asesinó a Marreco, su
hermano mayor. Buscapé consigue su propósito en la vida y se
hace fotógrafo y narrador de la historia; al tiempo que Dadin-
ho también cumple su sueño, se convierte a los 18 años en el
dueño y señor de la Ciudad de Dios, un narcotraficante temido.
En el film se trata muy someramente el sexo, pero lo su-
ficiente para dejar constancia de su accesibilidad y liberalidad.
En una conversación entre una chica, que muere asesinada
por su marido por ponerle los cuernos, y una amiga algo ma-
yor, ésta le recomienda que pruebe a ser penetrada por el culo
mientras se introduce un plátano caliente por el coño, con-
versación llevada a cabo con toda naturalidad. Le aclara que
cuando te meten la polla por el culo por primera vez duele un
poco, pero las siguientes veces es muy placentero.
Al poco rato Suzy cogió su bolso y se trasladó al servicio,
no sin antes guiñarle un ojo. Él, a los dos minutos, hizo lo
mismo y se introdujo en el mismo baño de su novia. Ella le
estaba esperando completamente desnuda e introduciéndose
un vibrador de gran tamaño por el culo; él, mientras ella con-
tinuaba su juego, empezó a chupetear su coño, entreteniendo
su lengua alrededor del clítoris, ella se corrió con algunos ge-
222 midos medio reprimidos y con la polla artificial en el ano; él se
la sacaba y se la metía. Ella le desnudó y le chupeteo su polla,
los huevos y el culo, introduciéndole suavemente la lengua;
poco después, con cierto estupor por parte de Alberto, Suzy
le introdujo en el culo otro vibrador de inferior tamaño; el
no se opuso, sacó el que manipulaba del culo de ella y se lo
introdujo en su buceta a la vez que metía su polla en el culo
DISFRUTANDO EN BARCELONA: SEXO, MÚSICA... Y COMPROMISO

de Suzy. Así estuvieron largo tiempo, haciéndolo lentamente


con ella ligeramente inclinada hacia delante, frente al lavabo,
mirándose en el espejo sin dejar de meter y sacar el vibrador
del culo de Alberto; se corrió otras dos veces más antes de que
lo hiciera él. Ella, después de lavarle la polla, le recompensó
su contención con una suave y duradera mamada de la que
ingirió todo su semen.
De vuelta a los asientos, antes de echarse una ligera siesta,
escucharon a dos cubanos, residentes en Miami, hablar de su
país. Según ellos, La Habana, antes de Fidel Castro, era la
única ciudad del mundo abierta 24 horas, funcionaba igual de
día que de noche, había gran dinamismo económico, aunque
lo más llamativo era el ajetreo y la actividad social y de diver-
timento; por cierto, lo único que queda de aquella Habana.
Según ellos, damnificados del castrismo, la destrucción econó-
mica y la pobreza en Cuba es total, hablaban de amigos suyos
que de un día para otro, como consecuencia de la revolución,
lo perdieron todo, algunos de ellos arruinados y desesperados
se tiraron desde los balcones de sus casas. Suzy quería conocer
Cuba y Alberto le prometió llevarla pronto, según él en estos
momentos, a pesar de la represión, la magia de la noche y de la
diversión callejera revivía con un ambiente difícil de encontrar
en el mundo, incluso en Brasil y España. Es muy posible, en
opinión del español, que esta isla, cuando desaparezca el régi-
men dictatorial comunista, recupere parte de lo que fue y se 223
convierta en el motor económico del Caribe.
PLACERES EN PANAMÁ:
BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN
ARMONIOSA CON ALBERTO

L
legaron descansados, a media tarde, al aeropuerto de
Tocumén en Panamá. Como en otras ocasiones, su ami-
go Pedro les estaba esperando para ponerles al día de los
últimos acontecimientos, trasladarles al apartamento y cenar
con ellos. La casa en Panamá es la menos lujosa de las que
Alberto tiene, pero la de mejor panorámica; desde la planta
cuadragésima, en primera línea de mar, se divisaba toda la Ba-
hía, desde Punta Paitilla hasta el viejo Panamá donde está el
Palacio presidencial de “Las Garzas” donde actualmente reside
Martín Torrijos. La terraza, de aceptable tamaño, tenía un ja-
cuzzi redondo de unos dos metros y medio de diámetro. Dicen
que el fuego y el mar pueden ser observados durante horas sin 225
aburrirse, pensando en infinidad de cosas en un cierto estado
de placidez y sosiego; un lujo para los sentidos y un entreteni-
miento permanente.
Después de dejar las maletas se acercaron andando a Café
Café, una cafetería de comida rápida de calidad aceptable, don-
de los tres tomaron unas ensaladas y alitas de pollo acompaña-
CARLOS MALO DE MOLINA

dos de coca cola light, mientras Pedro contaba la situación del


país. Las cosas parecían ir bien para Martín hasta que en el mes
de junio aprobó a gran velocidad, con una última votación en
el parlamento, de madrugada, la Ley de la Reforma de la Segu-
ridad Social. Esta ley era necesaria para hacer viable el sistema
de seguridad social a medio y largo plazo, sin cambios la Caja
de la Seguridad Social estaba abocada a la quiebra.
La reforma estaba planteada con adecuados argumentos,
pero en la actualidad cualquier cambio legislativo que mermen
las percepciones de los ciudadanos por más justificado que esté
y aunque ello suponga un beneficio social a medio y largo pla-
zo, es mal recibido por la ciudadanía que se muestra dispuesta
a movilizarse contra el Gobierno.
Las formas le fallaron al Gobierno del PRD y los movi-
mientos de oposición supieron sacarle partido, de tal forma
que pusieron en huelga a la sanidad, la enseñanza y la cons-
trucción. Martín supo reaccionar y reconoció en una entrevis-
ta en televisión que se había equivocado en las formas, por lo
que se dispuso para reabrir el diálogo y paralizar durante tres
meses la reforma de la Ley. En esta fase estamos ahora, la ima-
gen del Presidente se recupera, pero las espadas están en alto
en una situación compleja en la que la reforma es necesaria,
se necesitan recortes sociales para que el sistema de la Seguri-
dad Social sea viable y la reacción social siempre será negati-
226 va ante cualquier recorte por suave que sea. El Gobierno del
hijo de Omar Torrijos necesita salir bien de este conflicto para
encarar adecuadamente la ampliación del Canal y superar el
referéndum.
Suzy y Alberto regresaron al apartamento, ella le pidió
repetir el juego erótico del avión pero esta vez con dos plátanos
calientes. El volvió a aceptar, una vez los dos desnudos después
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

de bañarse en el jacuzzi, empezó por meterle ella el plátano ca-


liente en el culo de él y así lo tuvo inclinado sobre la barandilla
de la terraza, mirando al mar, metiéndole y sacándole el plá-
tano con suavidad a la vez que manipulaba con la otra mano
su polla durante más de quince minutos. Posteriormente Suzy
se puso delante, él le introdujo el otro plátano caliente en su
buceta y la penetró su polla por el culo hasta correrse.
Al día siguiente, sábado, se quedaron por la mañana tran-
quilamente en casa, se despertaron tarde y antes de darse un
baño en el jacuzzi, Linet, la asistenta, les tenía preparado el
desayuno, lo tomaron en el salón mientras veían las noticias;
sintonizaron TVE, la CNN y las cadenas locales. Al medio-
día fueron a comer con Adolfo, Pedro y César a Virginia, un
restaurante de cocina moderna muy elaborada, de influencia
francesa, propiedad del último y de su primera mujer. Suzy
empezaba a sentir el confort de Panamá. Como su novio le
había comentado sus amigos eran especialmente interesantes,
resultaban ser una mezcla de cultura, inteligencia, creatividad
y buenas personas; las conversaciones con ellos resultaban es-
pecialmente entretenidas. Pedro es un psicólogo maduro, sose-
gado, que sabe y le gusta potenciar las cualidades de los demás,
persona ideal para el trabajo en equipo; Adolfo, alto Magis-
trado del país, es la eficiencia y la actividad personificada, bri-
llante intelectualmente; y César es una mezcla de humanisno y
creatividad, actualmente está involucrado en el desarrollo de la 227
imagen del Canal y de su gestión para preparar el referéndum
sobre su ampliación.
Después de las presentaciones, Adolfo le preguntó a la
brasileña por el próximo referéndum brasileño sobre la limi-
tación en curso de las armas de fuego. Ella empezó por infor-
marle que según su opinión la mayoría iba a votar en contra
CARLOS MALO DE MOLINA

de la ley. Lo razonó por un doble motivo, Lula había perdido,


por los problemas de corrupción de su partido y su entorno,
la capacidad de liderazgo y en mayor medida sus compatriotas
no confiaban “en absoluto” en la policía. El argumento por
el que la sociedad brasileña apoya la posesión indiscriminada
de armas de fuego es porque en todo caso los delincuentes
siempre tendrían armas y la policía, en vez de defender a la
población, en muchas ocasiones están compinchados con los
delincuentes, incluso en ocasiones son los que les facilitan las
armas. Desgraciadamente, seguía manifestando Suzy, tienen
gran parte de razón, aunque ella si hubiese podido votar lo hu-
biese hecho a favor de la limitación y del control de las armas.
El magistrado pensaba irse esa tarde a la casa de la playa,
a una hora de la ciudad, en el Pacífico, con sus hijos a pasar
el fin de semana, pero le ofreció a los recién llegados su yate
con su tripulación para que dieran una vuelta por la Bahía,
estos aceptaron encantados. César se ofreció para, junto con
otro buen amigo, Popo, enseñarles de una manera especial las
esclusas de Miraflores en una visita VIP. Pedro les comentó las
veladas que se organizaban en el restaurante las noches de los
viernes, con música y debate hasta bien entrada la noche, que
se denominaban las Veladas del Panamá Desconectado, eran un
auténtico lujo.
Iniciaron la discusión sobre la reforma de la Seguridad
228 Social. Para Alberto era incomprensible la negativa visceral de
algunos sectores a aumentar la edad de jubilación, actualmente
la mujer panameña se jubilaba a los 57 años y los hombres a
los 62. Hoy en día la mayoría de la población con esa edad está
en plenas condiciones, salvo excepciones, de poder seguir tra-
bajando, teniendo en cuenta que la mayoría de los trabajos no
requieren un significativo esfuerzo físico. Más absurdo y pater-
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

nalista es el hecho de que la mujer, con una mayor esperanza


de vida y que llega en mejores condiciones físicas y mentales a
determinadas edades que el hombre, se jubile cinco años antes.
Muchas reivindicaciones sociales no tienen en cuenta el hecho
de que el dinero de las prestaciones sale de los ciudadanos y es
limitado, de tal forma que si se usa caprichosamente para un
objetivo, hay otros muchos objetivos, más necesarios, que se
quedan sin cubrir. Parece que el diálogo social propuesto por
el presidente está avanzando algo, muy lentamente, y al final
habrá al menos algunos acuerdos sectoriales aunque la reforma
quedará algo descafeinada.
Con el tiempo, las demás mesas abandonaron el local, en-
tonces aprovechó César para cerrar la puerta y se quedaron
solos, después del postre especialidad de la casa “Secreto de ca-
ballero”, se pasaron a los whiskys. Adolfo sacó unos habanos
Cohíba de tipo robusto que fumaron todos los varones. En Pa-
namá, como ya en muchos países, está prohibido fumar en los
locales públicos, pero al estar cerrado el local se convertía en
privado. Ellos fumaban algún puro que otro en momentos es-
peciales después de una buena comida, como era el caso. Con
disimulo Alberto le pasó el tabaco a su novia y ella, que no
llevaba calcinha, introdujo el puro en su buceta para humede-
cerlo suavemente antes de que él lo volviera a chupar. Sus ami-
gos, que lo conocían, se dieron cuenta de la jugada, con lo que
entre risas y divertimento general, Suzy acabó humedeciendo 229
el resto de los puros. Al rato Beatriz, la primera ex de César,
chef del local, se sentó con ellos; es una mujer agradable, de
formas elegantes, que transmite tranquilidad. Entre las virtu-
des de César, está la de saberse rodear de gente encantadora y
hacer que la gente de su entorno sea cada vez más encantadora;
sus hijos son extraordinarios.
CARLOS MALO DE MOLINA

Por la tarde, ya casi de noche, los viajeros se volvieron al


apartamento y se dispusieron a bañarse en el jacuzzi de la te-
rraza, divisando desde gran altura la bahía de Panamá. Alberto,
antes de follar a Suzy en el agua, le lamió suavemente durante
largo rato su buceta, la penetró a cuatro y terminó corriéndose
en su boca. Ella lo hizo tres veces, una mientras la chupetea-
ba, la segunda follando y la tercera masturbándose, mientras
relamía los últimos restos de semen que le quedaban en su
polla flácida. Se terminaron de bañar y se marcharon a cenar,
esta vez al restaurante ‘Los años locos’, agradable, con comida
internacional, al lado del hotel Caesar Park y del centro de
convecciones Atlapa. Allí Alberto asistió hace casi un año, el 1
de septiembre, a la toma de posesión de Martín Torrijos como
Presidente de la República. Comieron una rica langosta y foie,
acompañado de un buen vino español de Ribera del Duero,
Alión. A los postres se les unió Juan, un hombre clave en el
Gobierno de Martín, que les contó los últimos avances en las
negociaciones de la Caja del Seguro Social y las posibilidades
que se estaban barajando para flexibilizar las partes más con-
flictivas. Según Juan se podría mantener la edad de jubilación,
premiando con incrementos en las pensiones de quienes la re-
trasen y de quienes coticen más meses de los exigidos como
mínimos; también se podría pensar en un sistema mixto con
una parte de solidaridad redistributiva y otra de capitalización.
230 A Alberto le gustaban ambas flexibilizaciones. Dejaron de ha-
blar de política local y Juan les preguntó por los problemas de
Lula en Brasil.
El español comentó que, según su opinión, Lula está in-
merso en un permanente escándalo de corrupción; su reputa-
ción, magnífica cuando llegó al gobierno, estaba por los sue-
los, perdiendo gran parte de la credibilidad internacional que
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

gozaba y de la confianza de los brasileños que habían hecho


de Lula todo un emblema de la nueva izquierda y una esperan-
za para el futuro de Brasil. Tras una sucesión de revelaciones
involucrando al gobierno y al Partido de los Trabajadores en
una red de sobornos a legisladores y de financiación irregular
del partido, la situación del dirigente brasileño es, al menos,
delicada, poniendo en grave riesgo su permanencia en el cargo,
y por supuesto, su reelección en las próximas elecciones presi-
denciales, dentro de un año.
En las últimas semanas, líderes históricos del partido de
Lula, fundadores junto con él, abandonaron el Partido de los
Trabajadores hartos de la grave crisis de corrupción para afi-
liarse al Partido Socialismo y Libertad, fundado hace dos años
por cuatro legisladores que entonces fueron expulsados por sus
críticas a Lula y que hoy han pasado a la oposición de izquier-
das. En los últimos meses unos 400 dirigentes de movimientos
sociales han seguido el mismo camino que estos líderes, éxodo
que se puede convertir en el principio del final de Lula y de
su partido, si éste no es capaz de cortar de raíz la corrupción
dentro de su gobierno.
La corrupción es, sin duda, el peor problema de Ibe-
roamérica, contamina la política, la sociedad y acaba siendo
siempre un freno para el desarrollo económico.
Ya cuando bebían champaña francés cambiaron de tema.
Suzy, a petición de su novio, relató otra de las historias que la 231
había contado su amiga Marisia del mundo de la prostitución;
en ese momento se incorporaron a la velada y al consumo de
champaña César, acompañado de Ernesto, un médico autor de
letras de canciones que había ganado varios Gramys. La brasi-
leña, una vez reestructurada la mesa, relató la historia de una
prostituta que se había enamorado de un cliente; ella venezo-
CARLOS MALO DE MOLINA

lana, joven y muy atractiva, y él un ejecutivo apuesto, soltero,


también joven pero algo mayor que ella.
La historia de la pareja fue complicada, llena de pasión
porque él también estaba enamorado, pero también con mu-
cha tensión. Ella seguía trabajando como profesional del sexo,
ya que él no se atrevía a dar el paso de emparejarse de una
forma más o menos convencional. La relación duró un año,
tiempo en el que el amor poco a poco se fue perdiendo por la
frustración de la falta de salida; al final él rompió abruptamen-
te la relación al verse incapaz de dar el paso que necesitaban.
Como consecuencia, ella regresó a su país no sin antes man-
darle a su hipotético novio una dura carta de despecho, de la
que Suzy tenía copia y se la leyó a sus amigos.

‘Hola, me dirijo a ti para abrirte mi corazón. Me siento


muy triste porque nunca pensé que ese hombre que me enseñó
a amar, a sentirme mujer, fuera tan vacío, tan calculador. Yo
te di todo mi amor, me entregué a ti como soy, sin esconder
nada, totalmente sincera, como yo era. Tú me cambiaste la
vida, me volví dura, fría, llena de odio; contigo aprendí que
no es bueno amar sin condición, entregarse sin pedir nada a
cambio, sólo que te amen, te comprendan, llenarás mi soledad
como yo llené la tuya, con amor, cariño, comprensión, com-
pasión. Te soporté tus desajustes, tus celos, te comprendí todo
232 con amor, y tu lo sabes, me dolía tu desconfianza, tu manía
para hacerme daño, no me diste ni un poquito de cariño,
siempre me juzgaste sin razón, pero ya no importa nada, lo
que me duele es haberte amado tanto, haberte entregado todo
de mí mientras tú jugabas con mi amor. Sabes, sufría tanto
al verte tan cerca de mí y a la vez tan lejos. Lo sabía, pero te
amaba tanto que me conformaba por nada, porque el amor
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

que yo sentía alcanzaba para llenar el vacío que el tuyo no


llenaba. Siempre te di lo mejor de mí, siempre viste mis fallos
pero yo nunca los tuyos. Siempre te di mi mejor sonrisa, aun-
que por dentro estuviera sangrando. Nunca te lo dije porque
a ti nunca te importó saber nada de mis problemas, porque
si en esa ocasión hubo mucho amor fue de mi parte; en mí
había amor para los dos, lo sabes. Perdí muchas cosas por ti,
pero no me arrepiento porque yo supe lo que es amar y eso es
lo más lindo del mundo para mí, porque tú no sabes qué es
eso, amar, sino te amé mucho más de la cuenta. No sé como
una mujer como yo, llena, alegre, pudo enamorarse de ti,
un pobre hombre que sólo vive para trabajar, para salir de
juerga, para el sexo, que es tan vacío, tan malo, calculador,
frío, maquinador, perverso. Yo no puedo seguir al lado de un
monstruo como tú. Gracias por nada, espero de todo corazón
que algún día cambies. Que Dios te de un poquito de amor,
sensibilidad, sentimiento. Cuando llegue a mi país le diré al
pastor que ore por ti, porque si alguna vez te amé con todas
mis fuerzas, con esas mismas fuerzas te odio. No te deseo mal,
pero te digo algo, nunca vas a encontrar en ningún lugar del
mundo una mujer que te ame tanto como yo te amé’.

Terminada su lectura comentaron la carta, veían lógica


la actuación de la chica, pero discutían sobre la actuación de
él. Todos entendían que una relación entre un hombre y una 233
prostituta es complicada, pero también que no lo tiene que ser
tanto en el momento en el que la prostituta deja su trabajo y
se recicla socialmente. Más teniendo en cuenta que la mayoría
de las chicas que vienen de América a ejercer la prostitución lo
hacen de forma coyuntural, entran en ese mundo cuando lle-
gan, aunque luego terminen institucionalizándose. De hecho,
CARLOS MALO DE MOLINA

era una casualidad, pero aunque en esa conversación no lo co-


mentaron Alberto y su novia se conocieron durante los únicos
tres días de su vida en que Suzy decidió vender su cuerpo por
sexo como una experiencia más dentro de su potente dinámica
sexual.
El mundo de la sexualidad les apasionaba a todos y ella
siguió contando más historias que entretuvieron la mesa, hasta
que a altas horas de la mañana y a pesar de que los camareros
estaban encantados por la estupenda propina que Alberto les
dio, decidieron retirarse, no sin que antes César les dijera que
ya tenía la reserva del viaje para el fin de semana siguiente al ar-
chipiélago de San Blas y les comentara algunas características.
Posiblemente esta zona sea una de las más bonitas del mundo,
donde su simple estancia genera un alto grado de tranquili-
dad y placidez. Situado en El Caribe, en el norte de Panamá
este paraíso formado por 366 islas de ensueño por donde no
ha pasado el tiempo, no hay edificios, ni ninguna comodidad
material.
Se llega en una pequeña avioneta desde la ciudad de Pa-
namá a unas playas de arenas blancas y cocoteros, donde sus
habitantes, los indios kuna, no permiten construir en las islas
y los turistas se alojan en cabañas con paredes de caña y suelos
de madera. Se degusta la comida nativa basada en langostas
frescas, pescado de las islas, yuca, arroz y frijoles.
234 Los kuna son muy amables y agradecidos, las mujeres se
cubren con tejidos rojos y anaranjados y llevan aros en la nariz;
cuidan de sus hijos y elaboran las molas, que luego venden a
los turistas. Las molas son artesanías de tejidos con dibujos
coloridos que se hacen superponiendo varias capas de tela, re-
producen dibujos geométricos y llamativas figuras que repre-
sentan su pensamiento religioso y sus teorías sobre el origen y
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

la formación del universo; reflejando los mitos, cantos, poemas


y costumbres de los kuna.
César explicó que los kunas se rigen por un “congreso” o
asamblea, formado sólo por hombres, que dirige los destinos
de la comunidad, tiene poder consultivo, legislativo y ejecuti-
vo; y viven en comunidades, donde apenas tienen relaciones
con el exterior, de hecho, no hace todavía mucho tiempo que
aceptaron una escuela y un puesto médico. A principios del
siglo pasado, los Kuna lucharon por su independencia frente
al gobierno panameño y consiguieron un nivel de autonomía
aceptable que todavía mantienen.
Se tomaron la última copa de champaña y se retiraron to-
dos a sus casas. Al día siguiente por la mañana, los mismos de
la noche, pero Juan, César y Ernesto acompañados de sus no-
vias, desayunaban espléndidamente a las ocho de la mañana en
el yate que Adolfo había puesto a su disposición para darse una
vuelta por la bahía de Panamá. Recorrieron el litoral, el casco
antiguo, el Causeway, vieron las colas de barcos para entrar en
el canal, se acercaron a las compuertas de Miraflores y pusieron
rumbo a la isla de Taboga. En el camino lanzaron las cañas
y estuvieron intentando pescar con escaso resultado, ya que
sólo cobraron dos piezas de pequeño tamaño. A quinientos
metros de la isla fondearon y se bañaron; después y siguiendo
su costumbre, Alberto y Suzy nadaron hasta la playa para, a su
modo, conquistarla. Allí se quedaron un rato tomando el sol, 235
junto con el resto que habían llegado en una zodiac. Más tarde
pasearon por dentro de la isla hasta llegar hasta un pequeño
hotel donde se quedaron a comer.
Antes del cóctel de camarones y la lubina se tomaron unos
dry Martini, viendo la ciudad con un trozo del Pacífico por
medio. Un de las grandes oportunidades de Panamá es el de-
CARLOS MALO DE MOLINA

sarrollo del turismo, absolutamente incipiente y sin explotar;


esta isla era uno de sus exponentes, apenas tenía infraestructura
turística, un par de hoteles con aproximadamente una docena
de habitaciones cada uno. Mientras tanto comentaron la nece-
sidad de impulsar una adecuada política turística; en esos mo-
mentos el Ministro de Turismo era un íntimo amigo de ellos,
el cantante Rubén Blades, esperaban y deseaban que jugase
adecuadamente ese papel para el que no le faltaban cualidades.
Posteriormente, Alberto, dirigiéndose a Suzy, contó a to-
dos que en su nuevo viaje a Salvador de Bahía unos amigos le
llevaron a un sitio de copas ‘Casquinha de Siri’, con música en
vivo, parte de sus amigos iban acompañados de sus mujeres o
de sus novias; al entrar el recepcionista les ofreció sentarse en la
parte de la izquierda, en la de la derecha, en su mayoría, estaba
formada sólo por hombres, generalmente en grupo. El local
era grande y agradable, con un gran escenario, en el centro hay
una zona al aire libre con un techo corredizo para utilizarla en
caso de lluvia. La música era muy buena, con un repertorio
bien escogido. Se podía comer, aunque la mayoría de los clien-
tes solo bebían.
A media noche el grupo dejó de tocar, se cerró el telón y al
cabo de quince minutos se volvió a abrir, apareció otro grupo
también de calidad, que comenzó con canciones más sensua-
les, en unos instantes una legión de chicas jóvenes, en torno a
236 20 años, con escasa ropa, se pusieron a bailar mirando al grupo
musical, de espaldas al resto, de forma sensual y moviendo
provocativamente el culo, eran seudo prostitutas. Lo curioso y
significativo era la mezcla de actividades del local, restaurante,
copas, música en vivo, grupo de amigos, parejas, y cierta ac-
tividad de prostitución de forma más bien descarada. Pasada
una media hora el grupo de amigos se volvió al hotel donde los
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

hombres, con la excusa de que tenían que preparar la reunión


del día siguiente, se tomaron unas copas en el bar del Lobby
mientras sus acompañantes se retiraron a sus habitaciones.
En cuanto ellas se subieron, ellos aprovecharon para vol-
ver a la ‘Casquinha de Siri’ donde agotaron la noche flirteando
con las jóvenes bailarinas. Al final follaron en la playa a cambio
de 100 reales, el equivalente a 40 dólares. Suzy, que empezaba
a sentir algo de celos, relató su aventura con Charlie en los
Carnavales de Río cuando recorrieron la ciudad completamen-
te desnudos con el nombre, cada uno del otro, escrito en una
especie de collar.
La historia les emocionó y excitó, con lo que el grupo
decidió trasladarse a una de las habitaciones. Allí se quitaron
las escasas ropas y ellas empezaron a chupetear de forma alter-
nativa las distintas pollas para que, un poco después, acabaran
emparejándose intercambiando parejas para practicar el “69”
debidamente acompañado de whisky Chivas que habían subi-
do para la ocasión. Antes de ponerse a follar, la encargada del
hotel llamó a la puerta y se incorporó, acompañada de cinco
jóvenes musculosos, que previamente habían sido contratados
por Pedro como un regalo especial. Los cinco tenían una polla
especialmente grande y atractiva. Las cinco mujeres, incluida
la hotelera, se dispusieron a comerse las recién llegadas pollas
mientras sus novios las follaban a cuatro. Los jóvenes cambia-
ban de boca para que todas pudieran disfrutar de las pollas y 237
ellos de sus ansiosos y placenteros chupeteos.
En esta ocasión, por imposición de Suzy y de Ernesto, en
las penetraciones utilizaron preservativos. Hasta ahora, a pesar
de la fuerte promiscuidad, no habían contraído ninguno de
los amigos ninguna enfermedad relevante; pero ya no querían
correr ningún riesgo.
CARLOS MALO DE MOLINA

La última trasgresión consistió en ingerir el semen de los


nuevos amigos y de los jóvenes. Las últimas gotas de semen le
supieron a Suzy a gloria, las paladeó intensamente. La fiesta
duró varias horas. A la brasileña le dio tiempo a tragarse el
semen completo de tres de ellos.
Embarcaron al anochecer, en el trayecto de vuelta cena-
ron en la popa una selección de quesos y frutas tropicales.
Con el barco anclado, cerca de la ciudad de Panamá, Ernes-
to acompañado de la guitarra les cantó algunas canciones,
entremedias hablaron de los planes para los próximos días.
Alberto les contó el último regalo que le había hecho a Suzy.
La brasileña y sus amigos habían cogido afición a la fotogra-
fía, coleccionaba retratos de pollas y coños; para ampliar su
álbum digital incorporaban todos los retratos de este tipo
que pudieran conseguir. En esta ocasión ella le había regala-
do a Alberto una nueva colección de coños, obtenida de un
amigo brasileño, consistente en cincuenta fotos de mujeres
desnudas, centradas en la buceta, con las piernas abiertas, el
reportaje se denominaba de “Brazilian Wax”. Según dice el
preámbulo del álbum, en el diccionario Oxford, aparece esta
expresión brasileira, Brazilian Wax, “estilo de depilación en el
cuál todos los pelos pubianos de mujer son retirados, permane-
ciendo apenas una pequeña franja central. Esta referencia es ya
un modismo usado en Estados Unidos y Europa, para la depi-
238 lación máxima y no dejar ver los vellos cuando se usan bikinis
mínimos”.
Los coños se pueden apreciar con toda su belleza, de dis-
tintos tamaños, de labios diferentes y con clítoris, en general,
pronunciados. Todos pidieron una copia del CD y las chicas
le solicitaron a Suzy una buena selección de las mejores pollas
recopiladas.
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

Después se bañaron en el mar, al subir, cada pareja hizo el


amor en la cubierta antes de regresar a tierra. Esa noche antes
de dormir, ya en el apartamento, Alberto y su novia vieron un
nuevo capítulo de la serie producida por la BBC en los años 70
de “Yo, Claudio”, magnífico trabajo basado en la novela, con el
mismo nombre, de Robert Graves. En este episodio Mesalina,
la infiel segunda esposa de Claudio, en presencia de la clase di-
rigente romana reta a una prostituta a follar con el mayor nú-
mero posible de hombres. La puta fue elegida como la mejor y
más competitiva representante por el gremio de prostitutas de
Roma. Fue seleccionada Stila, llamada la siciliana, que además
de sus dotes amatorias rivalizaba en atractivo sexual con la es-
posa del emperador. La profesional del sexo, justificada porque
ella hacía por dinero lo que su contrincante hacía por placer,
exigió ser debidamente pagada, como así fue. Ni que decir tie-
ne que la vencedora fue Mesalina.
Esta historia animó a Suzy a poner en práctica un concur-
so parecido. Podía ser en el restaurante Virginia, un domingo
por la noche que está cerrado al público. Se lo comentó a Al-
berto que le pareció muy bien, pero en esta ocasión exigirían
a todos los participantes el uso de preservativos. Al siguiente
día, lunes, Alberto se incorporó a su dinámica de negocio du-
rante toda la semana y Suzy se dedicó a estudiar, leer y salir
con sus nuevas amigas. El miércoles fueron a la visita VIP del
Canal, donde la brasileña tuvo la oportunidad de manejar, a 239
la orden del jefe de operaciones, las compuertas de las esclusas
de Miraflores. Al final le dieron el título de operador de honor
del canal.
El jueves montó una mesa redonda al estilo del Filet Brasil
con sus nuevas amigas. Para esta ocasión César les consiguió
un guapo chaval, de unos veinte años. Lo realizaron en el apar-
CARLOS MALO DE MOLINA

tamento; ellas se desnudaron de cintura para abajo y el chi-


co chupeteó durante más de dos horas las bucetas sin ningún
tipo de ropa. Al final ellas trasladaron al invitado al dormitorio
principal y se lo comieron entre todas. Para él fue mejor fiesta
que para ellas, que se lo pasaron estupendamente. De hecho,
quedaron en repetir el juego los próximos jueves mientras Suzy
estuviera con ellas, cambiando, como es preceptivo, de chico
y repitiendo si fuera posible el final. El fin de semana Alberto
y Suzy se fueron a las islas de San Blas. Fue una luna de miel
más con la misma pasión del primer día y con más sentimiento
que nunca. Eligieron una cabaña situada en una pequeña isla
de menos de quinientos metros, llena de cocoteros y con una
bonita playa en todo su entorno. A una distancia prudente de
su habitáculo había otra cabaña más humilde en la que vivía
el servicio, una pareja de indios kuna. Cuando llegaron, los
dos se quedaron desnudos y no se vistieron hasta su regreso.
Desde allí divisaban otras islas de distintos tamaños, aunque
todas pequeñas; la mayoría de ellas completamente deshabita-
das; una, un poco más grande, estaba formada por una doce-
na de cabañas independientes, formaba parte del mismo hotel
que su isla. La temperatura era tropical, con un sol potente
pero soportable con la ayuda de cremas bloqueadoras y el agua
del mar Caribe caliente con pequeñas corrientes un poco más
frías. En los entornos de las islas se hacía pie hasta cierta dis-
240 tancia de la costa. En algunos casos se podía llegar de una isla
a otra sin que el agua te llegase a cubrir. No había luz eléctrica
ni ningún tipo de comunicación con el mundo. La cabaña te-
nía un diseño bonito, de tipo suite, con muebles de caña bien
hechos, una cama king-size, un saloncito y una terraza con dos
hamacas. Dentro había una bombilla alimentada con un panel
solar, igual que en el cuarto de baño. Era un lujo casi inalcan-
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

zable estar en ese paraíso natural, desnudos, sin preocuparse de


nada. Follaron continuamente, nadaron, corrieron y juguetea-
ron en distintas playas... parecían Adán y Eva.
En las comidas el servicio les preparaba diferentes pesca-
dos y mariscos al fuego, sobretodo langosta y frutas natura-
les por las mañanas. Suzy le chupeteó con frecuencia la polla,
relamiéndose cuando él se corría en su boca. Su decisión de
no probar más semen que el de Alberto lo convertía en algo
todavía más atractivo. Él también relamió su buceta y le pene-
tró reiteradamente a cuatro, tanto por la buceta como por el
culo, en incontables playas, orillas y a la sombra de los cocote-
ros. Con frecuencia, después de correrse, quedaban agotados
y dormidos en distintos sitios, lo que les hizo vivir tanto las
noches como los días de forma intermitente, sin saber ni la
hora ni el día en que se encontraban.
Es difícil perderse en el tiempo en tres días, pero la pasión,
el entorno tan maravilloso y la fuerza de la naturaleza lo hizo
posible, llegando a tocar de cerca lo que puede entenderse como
felicidad. Durante su estancia no conversaron de otra cosa que
no fueran ellos mismos. Suzy le había contagiado a Alberto el
deseo de ser padres. No hablaron de negocios ni de política y fi-
losóficamente sólo comentaron de forma reiterativa la necesidad
que tiene el hombre actual de vivir la naturaleza. El agua, el sol
y los cuerpos libremente desnudos hacen la vida más positiva, es
como una droga natural sin contraindicaciones. Según el espa- 241
ñol, el alejamiento del hombre de la naturaleza y su hacinamien-
to en el asfalto, sin árboles, ni animales, es el origen de muchos
problemas; en su opinión, hay que volver a la tierra sin tener por
ello que prescindir del progreso y la tecnología.
En una de las ocasiones en las que la brasileña estaba chu-
peteando la polla de Alberto, aparecieron una pareja de alema-
CARLOS MALO DE MOLINA

nes con bañador, ellos no se inmutaron, los otros se quitaron


la ropa y, copiándoles, la chica se puso a besar la erguida polla
del joven alemán. En otro momento Alberto y Suzy habrían
invitado, seguramente con éxito, a los jóvenes invasores a unir-
se a su fiesta, pero en esta ocasión sólo se querían el uno para el
otro; querían gozar de cada centímetro de su cuerpo, de cada
aliento, de cada segundo, amarse física y espiritualmente hasta
el máximo de las posibilidades.
El lunes llegó, y un ángel en forma de indio kuna les tras-
ladó en canoa fuera del paraíso. A las 13:00 horas ya estaban
de vuelta en el apartamento, Linet les tenía la comida prepa-
rada, espaguetis carbonara y pollo rebozado y frito. Vinieron
a comer Pedro y Adolfo que tenían que hablar de negocios
con Alberto. Después de que ellos se marcharan Suzy se quedó
sola en el apartamento, se desnudó y se introdujo en el jacuzzi
de la terraza, con el agua caliente, mirando hacia la Bahía; se
acarició el clítoris suavemente mientras recordaba los mejores
momentos vividos en el archipiélago de San Blas. Pensaba en
el momento que estaba viviendo y en el futuro esperanzador
que le esperaba, soñaba con su posible embarazo. Siguió mas-
turbándose con la habilidad de una experta, consiguiendo en
escasos minutos un magnífico orgasmo, se echó suavemente
sobre el respaldo de la bañera y se quedó dormida. Esa noche,
antes de que su novio viniera a recogerla, habló por teléfono
242 con sus padres, les echaba de menos y deseaba compartir con
ellos sus sensaciones y alegrías, les invitó a que fueran a Madrid
en el mes de octubre, su rápida aceptación le gustó. Después
llamó a Cynthia y quedaron en que, junto con Mauricio, lle-
garan a Panamá el próximo viernes 26 de agosto en el avión de
Iberia; otra buena noticia, le contó el concurso al estilo Me-
salina que pensaba desarrollar el domingo y de la celebración
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

del cumpleaños de Alberto a la siguiente semana, el viernes 2


de septiembre.
Fueron a cenar a El Cortijo, en un reservado junto con
Adolfo, Pedro y sus novias, comieron de primero una especie
de ensalada de langosta y camarones con salsa thermidor, ara-
ñitas, que son las cabezas de los chipirones pequeños, reboza-
dos y fritos, y unos filetes de carne troceados en forma de tiras;
y de segundo, o de plato fuerte como se dice en la zona del
Caribe, corvina con salsa acompañada de mariscos; para beber
un Torremilanos Reserva de Ribera del Duero. Adolfo, llevado
por la campaña de marketing de los franceses, quería pedir un
Beaujolais, un vino joven de la zona de París de baja calidad,
pero Alberto consiguió convencerlo del cambio. Con la llegada
de Suzy las chicas estaban revolucionadas, sobreexcitadas, les
encantaban sus historias y aún más, practicar sus juegos. Am-
bas ya habían participado en la primera mesa redonda y habían
disfrutado de la selección de fotografías de pollas que ya tenían
en su poder. Maribel, la novia de Adolfo, se había masturbado
ya varias veces con su observación, sobre todo con la de Char-
lie, de la que el reportaje incluía una docena de fotos, casi to-
das totalmente empalmado, en algunas de cuerpo entero y en
otras sólo los genitales. En una de las fotos se veía claramente
el momento de eyaculación con la expulsión potente de un
chorro de esperma.
Maribel tenía en su casa, compartida con su novio, una 243
pantalla de proyección de 1,8 metros de alta por 2,40 de an-
cha; en estas proporciones la polla del inglés aumentaba su ya
irresistible atractivo. Para hacer más morboso el juego se ha-
bía comprado dos vibradores con forma de polla, uno de gran
tamaño. Una de las veces que, con la pantalla encendida, se
estaba penetrando ambos vibradores, entró en el salón Adolfo
CARLOS MALO DE MOLINA

acompañado de un amigo, y la encontraron en plena excita-


ción; a pesar de la sorpresa, Maribel decidió seguir como si no
hubiera nadie y ellos se quedaron mirando. Al terminar ella
saboreó sus pollas para acabar siendo penetrada a cuatro por
Adolfo, a la vez que se comía la del amigo. Ella no tenía pen-
sado contarlo en la cena, pero después de que Suzy explicara
el próximo juego de Mesalina, su novio se animó y sin contar
con su permiso lo relató con todos los detalles.
Pedro propuso que terminada la cena ellas se desnudaran
y sentadas al fondo de la pequeña sala se masturbaran, mien-
tras ellos se tomaban sus copas. Después de que las chicas se
corrieran, a petición de Suzy, ellos se extrajeron las pollas de
sus braguetas sin quitarse nada de ropa y ellas les hicieron una
paja para terminar esparciendo el semen por sus cuerpos des-
nudos. A continuación los hombres se sentaron para seguir
con sus whiskys y ellas se volvieron a masturbar, en su presen-
cia, con sus cuerpos rociados del semen mezclado de los tres.
Acabaron la noche en la discoteca Next, en la Avenida de Bal-
boa, muy cerca del apartamento al que el español y la brasileña
volvieron andando.
Al día siguiente se trasladaron todos al aeropuerto interno
de Albrook para tomar un helicóptero que les llevaría a reco-
rrer el litoral atlántico, con el propósito de divisar unas tierras
con playa cerca de Coclé para estudiar su compra.
244 Los terrenos eran inaccesibles por carretera, la manera
más fácil de llegar era en barco, pero esto podía demorar varias
horas. Esta inversión no tenía nada que ver con la inmobilia-
ria, respondía más bien al capricho de Alberto, compartido
con Adolfo y Pedro de poner una gran finca en El Caribe, a la
que alguna vez llegue la carretera y en la que con el tiempo se
pudiera montar un complejo turístico; se trataba de una ope-
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

ración especulativa a largo plazo y un pequeño capricho a bajo


coste, ya que en esta zona el precio por hectárea era realmente
bajo.
La opción de compra concreta que fueron a estudiar no
resultó adecuada, era de menor tamaño al ofertado, no tenía
posibilidad de extensión hacia la montaña, la playa era clara-
mente inferior y el agua del mar se enturbiaba con el agua de
un río enfangado. No obstante divisaron desde arriba otros
terrenos de interés. Al anochecer aterrizaron en una de las
playas, se bajaron del helicóptero y desnudos se bañaron en
las aguas del Atlántico. En la orilla y por parejas follaron al-
ternando distintas posturas y chupeteándose todas las partes
del cuerpo con cierto sabor salado. Ese día habían comido a
base de bocadillos y cerveza, con lo que fue muy bien recibi-
da la cena que la tripulación preparó sobre la arena a base de
marisco frío, ensaladas y un maravilloso vino Vega Sicilia de
Ribera del Duero, posiblemente uno de los mejores caldos del
mundo. Para terminar tomaron whisky Johnnie Walker Blue
Label (etiqueta azul).
Permanecieron desnudos conversando. Suzy habló de
Charlie, de su magnífica polla y de su bisexualidad. Ahora an-
daba enrollado simultáneamente con un compañero de uni-
versidad hindú, que tenía una verga de parecidas dimensiones
a la suya, con el que se pasaba la vida chupeteándose las pollas
y follando analmente; y Catherine, con la que tenía una rela- 245
ción casi de noviazgo y con la que solía follar casi a diario. A
veces se juntaban los tres y se hacían un trío. En otras ocasio-
nes paseaban, iban al teatro o al cine.
Maribel contó como Adolfo le había pedido casarse con
él el pasado 14 de febrero, día de San Valentín. En diciembre
su novio le acompañó a una de las mejores y más caras joye-
CARLOS MALO DE MOLINA

rías de Panamá y le preguntó qué anillo le gustaba más, ella


ilusionadísima eligió uno con un brillante de gran tamaño
esperando que él se lo regalara y le ofreciera matrimonio. Él
simplemente lo observó, dijo que era muy bonito y, deján-
dola confundida y entristecida, abandonaron el local. Días
después Maribel le manifestó a Pedro su desilusión y triste-
za por este hecho, aunque ante las continuas atenciones de
cariño de Adolfo fue posteriormente olvidando. La semana
antes de San Valentín la pareja hizo un placentero viaje por El
Caribe, de tal forma que llegaron al 14 de febrero plenamente
convencidos de su amor. La noche de San Valentín Adolfo
fue a recoger a Maribel en moto, al llegar ella le entregó dos
regalos y una tarjeta de amor; él, con bastante sangre fría, le
dijo ‘perdona mi amor, pero con todo el trabajo acumulado de
estos días no he tenido tiempo ni siquiera de comprarte una tarje-
ta, así es que de camino al restaurante paramos y te compro una
y allí mismo te la escribo’. Ella se limitó a preguntarle si había
reservado en algún lugar, ya que ese día era difícil encontrar
mesa en ningún restaurante, a lo que él contestó que no, pero
que algo encontrarían.
Maribel, contenta de su recién viaje, se tomó el desaire
con calma y tan sólo le dijo que le hubiera gustado celebrar
esa noche en el nuevo Intercontinental que habían inaugurado
recientemente en la zona del Canal. Adolfo llevó a pasear a su
246 novia al puerto deportivo y en un momento determinado le
dijo ‘vamos a pasar a ese yate’, ella le siguió reacia mientras él
entraba en un barco mucho más grande y lujoso que el suyo,
donde les estaban esperando la tripulación y unos camareros
con una magnífica mesa perfectamente puesta para la ocasión.
Maribel casi se derrumbó de la emoción y se le escaparon las
primeras lágrimas.
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

Cenaron extraordinariamente langostinos thermidor y


langosta al ajillo. Abandonaron el puerto siguiendo la estela
de la luna. A los postres Adolfo le indicó que estuviera atenta,
en ese momento en la costa comenzó una espectacular sesión
de fuegos artificiales; Maribel no se lo podía creer, al terminar,
en un conjunto de fuegos fijos se podía leer “Maribel, te amo,
cásate conmigo”. No podía ser mejor el final. Entonces Adolfo
le entregó una cajita envuelta, dentro de la cual había una tor-
tuga que en su interior contenía el anillo que dos meses antes
había deseado con todo su alma en la joyería. Después de llegar
a puerto fueron al nuevo Hotel Intercontinental en el Canal,
Adolfo tenía en su poder la llave de la habitación donde, con
la confabulación del servicio doméstico, Maribel ya tenía su
equipaje.
Después de alguna historia más, y de los magníficamen-
te bien contados chistes de Pedro, se bañaron nuevamente
en el mar, con el agua algo más templada y al salir follaron
nuevamente, intercambiándose las parejas y utilizando pre-
servativos. Después de tomar un poco más de whisky, retor-
naron a la ciudad. Esa noche las tres parejas se trasladaron al
apartamento de Alberto; al llegar se introdujeron en el jacuzzi
de la terraza y se pusieron a escuchar música brasileña. Así,
serenamente, esperaron el amanecer, en torno a las seis de la
mañana, momento en el que las distintas parejas se traslada-
ron cada una a su habitación a descansar y dormir. Hacia las 247
doce de la mañana se levantaron y Linet les preparó un ape-
tecible desayuno a base de zumos, frutas, tostadas, bollerías
variadas, tortillas de jamón y queso y salchichas con bacon,
con abundante café. Al terminar se marcharon todos menos
Suzy y Maribel, que se quedaron escuchando música, en esta
ocasión salsa y bachata.
CARLOS MALO DE MOLINA

A la panameña le encantaban las historias eróticas de la


brasileña y como se dice en Panamá, contándose las cuen-
tas se pasaron las horas antes de que ambas se metieran en
le jacuzzi de la terraza. Como era de esperar, después de la
excitación de las historias, ambas se masturbaron en el agua
caliente mientras divisaban la Bahía de la ciudad y la cola de
los barcos que esperaban su turno para entrar en el Canal.
Al final ambas se ayudaron de vibradores de gran tamaño y
con forma de polla. Más tarde las dos amigas se fueron a una
de las salas de cine que hay prácticamente debajo del apar-
tamento, eligieron ver la película Munich que se proyectaba
en una de las salas VIPS donde los asientos son amplios y
reclinables, hasta quedar casi en posición horizontal y donde
hay servicios de camareros para consumir bebidas e incluso
comida. Pidieron Coca Cola Light y pechugas de pollo “Bu-
ffalo Wings” con salsa picante.
Aprovechando que Adolfo tenía que hacer un viaje de 48
horas a Costa Rica, Maribel se quedó esa noche en el aparta-
mento. Al llegar Alberto les estaba esperando con la cham-
panera llena con varias botellas de Dom Perignon y unas latas
de auténtico caviar ruso y de foie francés. Lo consumieron
lentamente mientras vieron un programa de debate de TVE,
llamado “59 segundos” , sobre el Estatuto de Cataluña, y el in-
formativo que pusieron a continuación.
248 Al terminar se pasaron al canal porno. Suzy y Maribel se
pusieron a chupar la polla a Alberto hasta que todos desnudos
se trasladaron al dormitorio, donde en un principio el español
chupeteó alternativamente las bucetas de ambas, mojándolas
con suaves chorritos de champaña; después folló a Maribel a
cuatro sobre la cama mientras seguía chupando la buceta a
Suzy puesta de pie. Al final se corrió en la buceta de la brasile-
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

ña mientras relamía el coño de Maribel. A una hora prudente


se quedaron todos dormidos en la misma cama.
Por la mañana muy temprano, la vida en la ciudad de
Panamá empieza entre las seis y la siete, el español se marchó a
trabajar a las oficinas que, para un negocio inmobiliario, había
instalado en la calle 50 en el edificio del City Club.
Las dos nuevas amigas se levantaron tarde, desayunaron
frutas tropicales, zumos y café. Haciendo zapping en la televi-
sión por cable localizaron que por HBO acababa de empezar
“Kinsey”, la película referida a la vida del investigador sexoló-
gico con el mismo nombre, autor de dos famosos informes
sobre la conducta sexual masculina y femenina, que Suzy había
leído. La brasileña reconocía el valor pionero del investigador
norteamericano, pero no tenía buena opinión del informe ni
de sus conclusiones, consideraba que no era un estudio re-
presentativo de la sexualidad de los norteamericanos, pues se
centraba más bien en casos excepcionales, aunque sí desvelaba
ciertas e interesantes realidades. Esta vez y sin que ella recorda-
ra otro ejemplo parecido, le gustó mucho más la película que
sus libros y no es porque el libro fuera un ensayo y la película
estuviera novelada en torno a la vida del científico, sino por-
que la película daba a entender conclusiones más cercanas a
la realidad que las que expresaban sus trabajos; pareciera que
hubieran readecuado sus discursos. En sensu contrario y como
una muestra de lo que se aborda en el informe y reproduce el 249
film, aparecía una historia de un hombre de edad madura que
pasaba de tener la polla flácida a la eyaculación en 10 segun-
dos, que había tenido relaciones sexuales con su abuela y la
primera experiencia homosexual con su propio padre, en total
había tenido relaciones sexuales con más de diez mil personas
entre hombres, mujeres y animales, teniéndolas perfectamente
CARLOS MALO DE MOLINA

contadas ya que menciona el número exacto, y para colofón


era pedófilo activo.
Para Suzy detenerse en estos casos y sobre todo centrar
el estudio en estas prácticas inusuales, era más apropiado de
un reality show de la televisión basura que de la investigación
científica. Ella sabía que su comportamiento sexual y el de su
entorno, que no llegaba ni de cerca al caso narrado en el film,
era excepcional, pero conociendo el comportamiento de los
distintos colectivos e incluso una aproximación a la cuantifi-
cación de las distintas prácticas, le gustaban los múltiples estu-
dios que sobre el comportamiento sexual había hecho Sigma
Dos, la primera empresa que, según su criterio, realizó inves-
tigaciones sobre la sexualidad con el rigor necesario para po-
der representar con un máximo de aproximación la verdadera
realidad.
Después de tomarse unas Coca Colas lights bajaron a la
piscina situada en el área social del edificio, que incluía sauna
y gimnasio, además de otros servicios comunales. Tomaron el
sol mientras Suzy leía “Maktub”, de Paulo Coelho, y Maribel
“Estaciones de paso”, de Almudena Grandes. Había dos piscinas,
una de niños y otra de adultos, esta última dividida en dos
partes, una era un jacuzzi de gran tamaño, unos tres metros
de diámetros, de agua muy caliente, que conectaba con una
pequeña cascada con la parte más amplia, calentando de esta
250 manera la pequeña a la grande de forma continua.
Maribel, cuando se metieron en el agua, le comentó a su
amiga la cena tan agradable que, hacía unas semanas, pudie-
ron degustar un grupo de amigas en una casa en la playa, en la
zona de Coronado, a base de marisco a la parrilla y abundante
vino blanco Albariño, aquella noche terminaron bañándose a
las dos de la madrugada en el mar. En esa zona del Pacífico y a
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

esa hora el agua está templada. Esa tarde de jueves tocaba mesa
redonda, los participantes llegarían a las siete p.m., media hora
antes del nuevo colaborador. En ese intervalo de tiempo ambas
se subieron al apartamento, se metieron desnudas en el jacuzzi
de la terraza, donde Linet les llevó unos sandwiches de atún y
de pavo y abundante agua y hielo, poco después se acomoda-
ron sin vestirse en los sofás del salón mientras escuchaban mú-
sica clásica. A las ocho p.m. un grupo de siete amigas estaban
sentadas completamente desnudas alrededor de la mesa con
un chico joven, alto, rubio, musculoso y barbilampiño, con
una buena polla erecta, chupeteando sus bucetas debajo de la
mesa. En esta ocasión decidieron no seguir las reglas y todas las
chicas participaban del juego sin ningún árbitro. En definitiva,
disfrutaban alegremente de las mamadas mientras se conta-
ban chismes, historietas más o menos morbosas o discutían de
cualquier tema banal.
Después de dos horas, alegres y borrachas, con la buce-
ta en continuo chorreteo, recibieron la visita de ocho chicos
similares al que chupeteaba con afición sus entrepiernas. Dis-
puestas a agasajarles con una buena orgía, ellos no se lo podían
creer. De entrada, después de arrancarles la ropa, les chupetea-
ron sus pollas duras como piedras, mojadas inicialmente de
whisky y después mezclado con el continuo jugo vaginal que
no dejaban de producir. Iván, que era el de debajo de la mesa,
no conseguía empalmarse ya que mientras saboreaba esos ma- 251
ravillosos coños, sin necesidad de tocarse lo más mínimo, se
corrió al menos cuatro o cinco veces. No obstante, también le
chupetearon su flácida polla y cuando el resto de compañeros,
después de enfundarse sus respectivos preservativos, follaron
a conciencia a las arrechas y borrachas amigas. Él paseó sus
genitales de boca en boca hasta conseguir su última erección
CARLOS MALO DE MOLINA

que aprovechó para correrse debidamente encapuchado en el


culo de Maribel.
A las once y media, hartas de alcohol y sexo, dieron por
concluida la fiesta, despidieron cariñosamente a sus juguetes
eróticos y se metieron todas en el jacuzzi con el agua bien
caliente, donde se quedaron tranquilamente hablando, con
música clásica de fondo y bebiendo abundante agua. Ya de
madrugada llegó Alberto, se metió con ellas en el agua y ellas,
como compensación, pues la visita de los muchachos fue un
regalo suyo, se lo comieron entre todas. No le quedó ni un solo
centímetro de su cuerpo que no fuese chupeteado, le metieron
la lengua por todas las partes, principalmente la boca, se la
pasaron por la polla completamente erecta y los testículos, el
culo, las orejas, el ombligo, el sobaco, la espalda y los pies. Al
final eyaculó delante de todas, en el centro del jacuzzi sobre el
agua, esparciendo gran cantidad de semen. Siguieron hablan-
do y escuchando música hasta que poco a poco se marcharon
todas a excepción de la pareja y Maribel, y a las cinco a.m. se
fueron a dormir.
A las diez a.m. Alberto tenía que levantarse para una re-
unión en su despacho, con lo que sus compañeras de cama
le despertaron chupeteándole la polla, cuyo semen ingirió en
su totalidad Suzy. Después ellas siguieron durmiendo. Por la
tarde llegaban en el avión de Iberia Cynthia y Mauricio, visita
252 que llenaba de ilusión a la brasileña y creaba gran expectación
en el conjunto de las nuevas amigas panameñas. Los recién lle-
gados fueron recibidos en el aeropuerto por el español y la bra-
sileña y trasladados rápidamente al apartamento para asearse y
cambiarse de ropa, como habían viajado en business pudieron
dormir algo durante el trayecto. Los cuatro amigos se tomaron
una botella de champaña en el jacuzzi mientras brindaban por
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

el reencuentro y por pasar juntos unos días maravillosos. En


el agua, de forma calmada, hablaron de muchos temas, sobre
todo del “Carnaval de Río”, que está casi acabado y a punto de
abrirse, apenas en mes o mes y medio.
Más tarde se fueron a festejar la llegada al restaurante “El
Cortijo”, donde habían quedado con Maribel, Adolfo, Pedro y
su novia. Allí, en el mismo reservado de la ocasión anterior, las
cuatro chicas repitieron la jugada y con las sillas contra la pared
después de desnudarse se masturbaron delante de ellos, mien-
tras éstos seguían con sus whiskys y sus puros Cohíba. Para
que no faltase nada, ellos al final, sin quitarse la ropa, sacaron
sus pollas que ellas chupetearon alternativamente hasta que los
chicos eyacularon sobre sus pechos. Durante la cena, los recién
llegados contaron un episodio divertido que habían tenido la
oportunidad de ver y que incluso acabaron participando. En la
Plaza de Colón de Madrid, en el comienzo de la calle Génova
hay una escultura de Botero rodeada de un pequeño jardín.
La obra del artista colombiano representa una mujer obrera,
desnuda, de gran tamaño, varias veces el real, hecha en metal.
Tres muchachos, de unos veinte años, se desnudaron y con sus
pollas rígidas se turnaban simulando que se estaban follando
la estatuta, mientras otros amigos filmaban la escena. Rápida-
mente se formó un numeroso coro alrededor, de entre ellos
salieron tres atrevidas chicas que nada tenían que ver con el
espectáculo, que se subieron a la estatua y, después de quitarse 253
la ropa ante el aplauso de los asistentes, se pusieron a follar con
los protagonistas de la historia. Mauricio y Cynthia se anima-
ron y sin quitarse la ropa se echaron un polvo furtivo entre los
coches, a plena luz del día. Eran las seis de la tarde en pleno
verano. Todo terminó con la llegada de la policía que invitó a
los jóvenes exhibicionistas a terminar de vestirse y marcharse.
CARLOS MALO DE MOLINA

Al día siguiente por la mañana se marcharon todos a la


casa de vacaciones de Adolfo, donde se incorporaron un gru-
po de amigos entre los que no faltaron César, Juan y Ernesto,
junto a sus novias. En principio tenían previsto realizar el con-
curso Mesalina ese domingo en el restaurante de César, pero
como no habían tenido tiempo de prepararlo en condiciones,
decidieron aplazarlo hasta el domingo siguiente, por lo que se
quedaron todo el fin de semana en la playa, practicando sexo
por parejas, descansando, tomando el sol desnudos y leyendo.
Suzy aprovechó algunas horas desperdigadas para estudiar
ayudada por su Laptop. Estuvieron hasta el lunes al mediodía,
según se iban levantando acudían a la piscina donde tenían
preparado un suculento y variado desayuno. Solían llegar por
parejas, algunos desnudos, otros semidesnudos o con partes
del pijama, y se metían antes en el agua. Cuando se juntaba un
cierto grupo, en torno a diez personas, se desplazaban a la pla-
ya donde ya se incorporaban los más perezosos y allí pasaban
el día hasta las siete de la tarde aproximadamente, hora en que
retornaban a la casa. La playa era como si fuese privada, ya que
sólo tenía acceso desde la casa de Adolfo y no tenía visibilidad
desde ningún punto de la costa. Fueron algo más de 48 horas
de orgía en parejas, todos convivían y se comunicaban con
facilidad, nada estuvo planificado pero salió todo como si se
hubieran puesto de acuerdo.
254 A ratos, las brasileñas aprovechaban para hablar entre
ellas, entremezclando los negocios, los amigos y la escasa in-
formación que les llegaba de Redençao. Se sentían excepcio-
nalmente felices. Suzy con sus ahorros estaba comprando una
hacienda a pocos kilómetros de la ciudad, con varios lagos,
pastos y con infraestructuras suficientes para mantener al me-
nos 2.000 vacas. Esta extensión de terreno, de varios millones
PLACERES EN PANAMÁ: BUENOS AMIGOS Y UNA RELACIÓN ARMONIOSA…

de metros cuadrados, que en otro país y para otro uso puede


llegar a costar mucho dinero, en el estado de Pará, en Brasil, se
puede adquirir por algo más de 100.000 dólares.
El lunes, a la hora de comer, los brasileños y sus novias
llegaron al apartamento donde Linet les esperaba con la comi-
da preparada. Les dio poco tiempo a hablar entre ellos porque
Alberto, al que iba a acompañar Mauricio, tenía una entrevista
con el dueño de un terreno cerca del corredor norte, donde se
podía construir un gran barrio para panameños de clase media,
el terreno tenía 220 hectáreas. A Alberto se le había ocurrido
diseñar allí una mini-ciudad, al estilo y en honor de Brasilia, e
incluso había pensado ponerle ese nombre. El español estaba
completamente en contra de la mojigatería de los urbanistas
españoles, quería diseñar barrios con grandes avenidas y con
espaciosos parques, e incluso le gustaría donar una de las par-
celas a la Iglesia, para que construyera en el centro del barrio
una catedral rememorando la Catedral Metropolitana de Nossa
Senhora Aparecida de Brasilia, un impresionante diseño casi
futurista del arquitecto Oscar Niemeyer.
Las chicas, una vez que se quedaron solas en el aparta-
mento, se metieron en el jacuzzi donde medio atontadas se
masturbaron mirando a la Bahía de Panamá a pleno sol, con la
larga cola de barcos esperando para entrar en el Canal, y unas
bonitas aves con un alto y majestuoso vuelo de la familia de
buitres, que allí llaman gallinazos, y que a pesar de su belle- 255
za son denostadas por los lugareños. Suzy intentaba fantasear
con infinidad de experiencias eróticas vividas, pero acababa
reconfortándose y anclando su mente en Alberto con el que
se corrió como si lo tuviera dentro de su cuerpo. Después de
que pasaran al salón para preparar el cumpleaños de Alberto,
para el que entre otras sorpresas estaba prevista la llegada de
CARLOS MALO DE MOLINA

sus amigas de España con alguno de sus novios, Suzy ante la


incredulidad de Cynthia, le dijo que posiblemente estuviera
embarazada...

FIN

256
Esta cuarta edición de Suzy, consta de 1,000 ejemplares
y se terminó de imprimir en el mes de agosto de 2020
en los talleres gráficos de Editora Manatí,
Santo Domingo, República Dominicana

Common questions

Con tecnología de IA

The document raises ethical considerations by presenting sex work through both individual experiences and broader societal factors. Participants in sex work are shown as complex individuals often driven by economic necessity, yet they engage in acts that challenge societal norms and elicit moral scrutiny . The narrative offers a dual perspective: it acknowledges the agency of sex workers who exercise choice in their lifestyle, while also highlighting the coercive aspects linked to economic desperation and societal permissiveness. This nuanced portrayal questions the ethics of consent and exploitation, shedding light on the socio-economic structures that define sex work .

The narrative provides a commentary on gender norms by challenging traditional roles and expectations. Women in the document, like Suzy and Poliana, exhibit assertive sexual agency, often initiating encounters and making decisive choices regarding partners, which subverts traditional passive female roles. This portrayal suggests an evolving view of gender dynamics where women are empowered to express their desires unabashedly . However, these actions occur within the context of performative pleasure, indicating that while personal agency is highlighted, societal expectations surrounding female sexuality still persist in nuanced ways .

The document uses themes of sexual exploration to juxtapose individual freedom against societal constraints. For instance, characters like Poliana and Suzy engage in diverse sexual activities as a form of liberation from traditional social constraints, displaying a quest for self-discovery and autonomy . However, this exploration also reveals constraints, as their actions are simultaneously dictated by external expectations and economic needs, particularly in the context of the sex industry. Their adventures illustrate the balance between personal liberation and the involuntary confines of economic, social, and relational dynamics .

The text presents economic and sexual liberalism as intertwined, with economic freedom facilitating sexual liberty. Characters in the text frequently participate in sexual activities that mirror the economic liberalization and growth portrayed in settings such as Spain, which is described as having a vibrant economy and liberal social attitudes . This narrative connects economic prosperity with increased opportunity for indulgent lifestyles, suggesting that financial security can enable sexual experimentation and vice versa. However, it also critiques this relationship by exposing the darker sides of economic liberalism, such as the exploitation inherent in the sex industry .

The text reflects cultural diversity through its portrayal of characters from various backgrounds engaging in personal relationships and sexual encounters. This diversity enriches their interactions, as seen in their varied approaches to sexuality, influenced by different cultural norms and values . For example, the blending of ethnicities and cultural experiences is evident in the multicultural group dynamics described, where characters explore boundary-crossing relationships that challenge monolithic cultural identities. These encounters underscore the importance of cultural diversity in shaping attitudes towards sex and relationships, signifying a move towards more inclusive, cross-cultural understanding .

The document depicts the interplay between public and private life through the blurred lines between personal desires and public expression of sexuality. Characters engage in public displays of affection and sexual activities in semi-public environments such as hotel corridors and parties, reflecting a cultural shift towards more open expressions of sexuality . Despite this visibility, intimate activities usually reserved for private spaces become public spectacles, challenging conventional boundaries between public decorum and private indulgence. This interplay suggests a society grappling with reconciling traditional privacy with modern exhibitionism .

The document portrays interpersonal dynamics within open sexual relationships as complex and multifaceted, often involving mutual consent and exploration. Characters such as Suzy and Charlie engage openly with other partners, emphasizing physical pleasure and sexual exploration over emotional attachment. This is evidenced by their willingness to include new partners and try new sexual experiences, often with the tacit understanding that their core emotional connections are unaffected by these encounters . This portrayal suggests an acceptance of fluid sexual boundaries and highlights the importance of communication in maintaining relationship stability.

The document suggests that globalization enhances personal freedoms, particularly in terms of sexual expression, by providing individuals with exposure to diverse cultural norms and lifestyles that promote open-mindedness, especially regarding sexuality. Characters' experiences in international settings demonstrate how increased mobility and cultural exchange enable a broader exploration of identity and desire . Globalization is depicted as a facilitator of personal liberty, allowing characters to transcend traditional boundaries and engage in more permissive social behaviors, thus redefining their sexual identities in more liberated, albeit occasionally problematic, contexts .

The document illustrates that many women enter the sex work industry due to economic challenges in their home countries. These women often aim to use their earnings to escape from unfavorable circumstances or to seek better opportunities, although they find themselves entrapped in the industry due to its addictive nature and the financial freedom it initially offers . This indicates a societal perception that associates prostitution with economic necessity and exploitation rather than empowerment or choice .

The document suggests that nightlife and entertainment are integral aspects of societal culture, particularly highlighted by the vibrant lifestyle described in Madrid. It demonstrates a society that values leisure, social interaction, and the pursuit of pleasure as important components of everyday life. The city’s nightlife scene, as depicted in the narrative, provides a space for freedom and expression, where individuals can engage in diverse experiences ranging from intellectual to purely recreational . This reveals societal values that prioritize socialization and hedonism, reinforcing the idea that public spaces serve as arenas for both cultural and personal exploration.

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