Bertrand
Russell. Los problemas de la filosofía
Capítulo 1. Apariencia y realidad grandes probabilidades de error. En este momento me parece
que estoy sentado en una silla, frente a una mesa de forma
¿Hay en el mundo algún conocimiento tan cierto que determinada, sobre la cual veo hojas de papel manuscritas o
ningún hombre razonable pueda dudar de él? Este problema, impresas. Si vuelvo la cabeza, observo, por la ven-tana, edificios,
que a primera vista podría no parecer difícil, es, en realidad, nubes y el Sol. Creo que el Sol está a unos ciento cincuenta
uno de los más difíciles que cabe plantear. Cuando hayamos millones de kilómetros de la Tierra; que, a consecuencia de la
examinado los obstáculos que entorpecen el camino de una rotación de nuestro planeta, sale cada mañana y continuará
respuesta directa y segura, nos veremos lanzados de lleno al haciendo lo mismo en el futuro, durante un tiempo
estudio de la filosofía —puesto que la filosofía es simplemente el indefinido. Creo que si cualquiera otra persona normal entra en
intento de responder a tales problemas finales, no de un mi habitación verá sillas, mesas, libros y papeles que yo veo, y
modo negligente y dogmático, como lo hacemos en la vida que la mesa que mis ojos ven es la misma cuya presión siento
ordinaria y aun en el dominio de las ciencias, sino de una manera contra mi brazo. Todo esto parece tan evidente que apenas
crítica, después de haber examinado lo que hay de embrollado necesita ser enunciado, salvo para responder a alguien que
en ellos, y suprimido la vaguedad y la confusión que hay en el dudara de que puedo conocer en general algo. Sin embargo, todo
fondo de nuestras ideas habituales. En la vida diaria aceptamos esto puede ser puesto en duda de un modo razonable, y requiere
como ciertas muchas cosas que, después de un análisis más en su totalidad un cuidadoso análisis antes de que podamos
riguroso, nos aparecen tan llenas de evidentes contradicciones, estar seguros de haberlo expresado en una forma totalmente
que sólo un gran esfuerzo de pensamiento nos permite saber lo cierta. Para allanar las dificultades, concentremos la atención en
que realmente nos es lícito creer. En la indagación de la certeza, la mesa. Para la vista es oblonga, oscura y brillante; para el
es natural empezar por nuestras experiencias presentes, y, en tacto pulimentada, fría y dura; si la percuto, produce un
cierto modo, no cabe duda que el conocimiento debe ser sonido de madera. Cualquiera que vea, toque la mesa u oiga
derivado de ellas. Sin embargo, cualquier afirmación sobre lo dicho sonido, convendrá en esta descripción, de tal modo que no
que nuestras experiencias inmediatas nos dan a conocer tiene parece pueda surgir dificultad alguna; pero desde el momento en
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que tratamos de ser más precisos empieza la confusión. Aunque conocimiento con mucha más intensidad que el hombre práctico,
yo creo que la mesa es «realmente» del mismo color en toda su y le inquieta mucho más el conocimiento de las dificultades
extensión, las partes que reflejan la luz parecen mucho más que se hallan para responder a esta cuestión.
brillantes que las demás, y algunas aparecen blancas a causa de Volvamos a la mesa. De lo establecido resulta
la luz refleja. Sé que si yo me muevo, serán otras las partes que evidentemente que ningún color parece ser de un modo
reflejen la luz, de modo que cambiará la distribución aparente de preeminente el color de la mesa, o aun de una parte cualquiera
los colores en su superficie. De ahí se sigue que si varias de la mesa; ésta parece ser de diferentes colores desde puntos de
personas, en el mismo momento, contemplan la mesa no vista diversos, y no hay razón alguna para considerar el color de
habrá dos que vean exactamente la misma distribución de alguno de ellos como más real que el de los demás. Sabemos
colores, puesto que no puede haber dos que la observen desde el igualmente que aun desde un punto de vista dado, el color
mismo punto de vista, y todo cambio de punto de vista lleva parecerá diferente, con luz artificial, o para un ciego para el
consigo un cambio en el modo de reflejarse la luz. Para la color, o para quien lleve lentes azules, mientras que en la
mayoría de los designios prácticos esas diferencias carecen oscuridad no habrá en absoluto color, aunque para el tacto y
de importancia, pero para el pintor adquieren una importancia para el oído no haya cambiado la mesa. Así, el color no es
fundamental: el pintor debe olvidar el hábito de pensar que las algo inherente a la mesa, sino algo que depende de la mesa y del
cosas aparecen con el color que el sentido común afirma que espectador y del modo como cae la luz sobre la mesa. Cuando en
«realmente» tienen, y habituarse, en cambio, a ver las cosas tal la vida ordinaria hablamos del color de la mesa, nos referimos
como se le ofrecen. Aquí tiene ya su origen una de las tan sólo a la especie de color que parecerá tener para un
distinciones que causan mayor perturbación en filosofía, la espectador normal, desde el punto de vista habitual y en las
distinción entre «apariencia» y «realidad», entre lo que las cosas condiciones usuales de luz. Sin embargo, los colores que
parecen ser y lo que en realidad son. El pintor necesita conocer aparecen en otras condiciones tienen exactamente el mismo
lo que las cosas parecen ser; el hombre práctico y el filósofo derecho a ser considerados como reales; por tanto, para
necesitan conocer lo que son; pero el filósofo desea este
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evitar todo favoritismo nos vemos obligados a negar que, en sí opuestos son paralelos, parecerá que convergen en un punto
misma, tenga la mesa ningún color particular. alejado del espectador; aunque son de longitud, el más
Lo mismo puede decirse de la estructura del material. A inmediato parecerá el más largo, no se observan comúnmente
simple vista se pueden ver sus fibras, pero al mismo tiempo estas cosas al mirar la mesa, porque la experiencia nos ha
la mesa aparece pulida y lisa. Si la miráramos a través del enseñado a construir la forma «real» con la forma aparente, y la
microscopio veríamos asperezas, prominencias y depresiones, y forma «real» es lo que nos interesa como hombres prácticos.
toda clase de diferencias, imperceptibles a simple vista. ¿Cuál es Pero la forma «real» no es lo que vemos; es algo que inferimos
la mesa «real»? Nos inclinamos, naturalmente, a decir que la que de lo que vemos. Y lo que vemos cambia constantemente de
vemos a través del microscopio es más real. Pero esta impresión formas cuando nos movemos alrededor de la habitación; por
cambiaría, a su vez, utilizando un microscopio más poderoso. tanto, aun aquí, los sentidos no parecen darnos la verdad acerca
Por tanto, si no podemos tener confianza en lo que vemos a de la mesa, sino tan sólo sobre la apariencia de la mesa.
simple vista, ¿cómo es posible que la tengamos en lo que vemos Análogas dificultades surgen si consideramos el sentido del
por medio del microscopio? Así, una vez más nos abandona la tacto. Verdad es que la mesa nos da siempre una sensación de
confianza en nuestros sentidos, por la cual hemos empezado. dureza y que sentimos que resiste a la presión. Pero la sensación
La figura de la mesa no nos da mejor resultado. Tenemos que obtenemos depende de la fuerza con que apretamos la mesa
todos la costumbre de juzgar de las formas «reales» de las cosas, y también de la parte del cuerpo con que la apretamos; así, no es
y lo hacemos de un modo tan irreflexivo que llegamos a imaginar posible suponer que las diversas sensaciones debidas a la
que vemos en efecto formas reales. Sin embargo, de hecho— variación de las presiones o a las diversas partes del cuerpo
como tenemos necesidad de aprender si intentamos dibujar—, revelan directamente una propiedad de la mesa, sino, a lo sumo,
una cosa ofrece aspectos diferentes según el punto de vista que son signos de alguna propiedad, que tal vez causa todas las
desde el cual se la mire. Aunque nuestra mesa es «realmente» sensaciones, pero que no aparece, realmente, en ninguna de
rectangular, parecerá tener, desde casi todos los puntos de vista, ellas. Y lo mismo puede aplicarse, todavía con mayor evidencia, a
dos ángulos agudos y dos obtusos; aunque los lados los sonidos que obtenemos golpeando sobre la mesa. Así, resulta
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evidente que la mesa real, si es que realmente existe, no es la de la mesa. Así, suponiendo que haya una mesa, surge el
misma que experimentamos directamente por medio de la vista, problema de la relación de los datos de los sentidos con la mesa
el oído o el tacto. La mesa real, si es que realmente existe, no es, real. A la mesa real, si es que existe, la denominaremos un
en absoluto, inmediatamente conocida, sino que debe ser «objeto físico». Por tanto, hemos de considerar la relación de los
inferida de lo que nos es inmediatamente conocido. De ahí datos de los sentidos con los objetos físicos. El conjunto de todos
surgen,a la vez, dos problemas realmente difíciles; a saber: 1º los objetos físicos se denomina «materia». Así, nuestros dos
¿Existe en efecto una mesa real?; 2º En caso afirmativo ¿qué problemas pueden ser planteados de nuevo del siguiente
clase de objeto puede ser? Para examinar estos problemas nos modo: 1º¿Hay, en efecto, algo que se pueda considerar como
será de gran utilidad poseer algunos términos simples cuyo materia? 2º En caso afirmativo ¿cuál es su naturaleza?
significado sea preciso y claro. Daremos el nombre de datos de El primer filósofo que puso de relieve las razones para
los sentidos a lo que nos es inmediatamente conocido en la considerar los objetos inmediatos de nuestros sentidos como no
sensación: así, los colores, sonidos. olores, durezas, asperezas, existiendo independientemente de nosotros fue el obispo
etc. Daremos el nombre de sensación a la experiencia de ser Berkeley (1685-1753). Sus Tres diálogos de Hilas y Filonous,
inmediatamente conscientes de esos datos. Así, siempre que contra los escépticos y ateos, se proponen probar que no hay en
vemos un color, tenemos la sensación del color, pero el color absoluto nada que materia, y que el mundo no consiste en otra
mismo es un dato de los sentidos, no una sensación. El color cosa que en espíritus y sus ideas. Hilas ha creído hasta ahora en
es aquello de que somos inmediatamente conscientes, y esta la materia, pero no puede competir con Filonous ,que le lleva
conciencia misma es la sensación. Es evidente que si conocernos implacablemente a contradicciones y paradojas y da, al fin, a su
algo acerca de la mesa, es preciso que sea por medio de los datos negación de la materia casi la apariencia de algo de sentido
de los sentidos—color oscuro, forma oblonga, pulimento, etc.— común. Los argumentos que emplea son de valor muy desigual:
que asociamos con la mesa; pero por las razones antedichas, no algunos, importantes y vigorosos; otros, confusos y sofísticos.
podemos decir que la mesa sea los datos de los sentidos, ni Pero a Berkeley corresponde el mérito de haber mostrado que la
aunque los datos de los sentidos sean directamente propiedades existencia de la materia puede ser negada sin incurrir en el
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absurdo, y que si algo existe independientemente de de otro modo la materia— algo completamente incognoscible, en
nosotros no puede ser objeto inmediato de nuestras el sentido de que podría ser sólo inferida, nunca conocida de un
sensaciones. modo directo e inmediato.
Dos problemas van envueltos en la pregunta de si existe la Otros filósofos, a partir de Berkeley, han sostenido que,
materia, y, es importante ponerlos en claro. Entendemos aunque la mesa no dependa, en su existencia, del hecho de ser
comúnmente por materia algo que se opone al espíritu, algo que vista por mí, depende del hecho de ser vista (o aprehendida de
concebimos como ocupando un espacio y radicalmente incapaz alguna otra manera por la sensación) por algún espíritu —no
de cualquier pensamiento o conciencia. Principalmente en este necesariamente el espíritu de Dios, sino más a menudo el
sentido, niega Berkeley la materia; es decir, no niega que los espíritu total colectivo del universo—. Sostienen esto, como lo
datos de los sentidos, que recibimos comúnmente como signos hace Berkeley, principalmente porque creen que nada puede ser
de la existencia de la mesa, sean realmente signos de la real —o en todo caso, nada puede ser conocido como real—
existencia de algo independiente de nosotros, pero sí que este salvo los espíritus, sus pensamientos y sentimientos. Podemos
algo sea no mental, esto es, que no sea ni un espíritu ni ideas presentar como sigue el argumento en que fundan su opinión:
concebidas por algún espíritu. Admite que algo debe continuar «Todo lo que puede ser pensado, es una idea en el espíritu de la
existiendo cuando salimos de la habitación o cerramos los ojos, y persona que lo piensa; por lo tanto, nada puede ser pensado
que lo que denominamos ver la mesa nos da realmente una excepto las ideas en los espíritus: cualquiera otra cosa es
razón para creer que algo persiste aun cuando nosotros no lo inconcebible, y lo que es inconcebible no puede existir».
veamos. Pero piensa que este algo no puede ser, en su En mi opinión tal argumento es falso: e indudablemente los
naturaleza, radicalmente diferente de lo que vemos, ni puede ser que lo sostienen no lo exponen de un modo tan breve y tan
absolutamente independiente de toda visión, aunque lo deba ser crudo. Pero, válido o no, el argumento ha sido ampliamente
de nuestra vista. Así es llevado a considerar la mesa «real» como desarrollado en una forma o en otra, y muchos filósofos han
una idea en el espíritu de Dios. Tal idea tiene la requerida sostenido que no hay nada real, salvo los espíritus y sus ideas.
permanencia e independencia de nosotros, sin ser —como sería Tales filósofos se denominan «idealistas». Cuando tratan de
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explicar la materia, dicen, o como Berkeley, que la materia no es cual los filósofos están de acuerdo —la opinión de que existe una
otra cosa que una colección de ideas, o como Leibniz (1646- mesa real —, sea cual fuere su naturaleza, es de importancia vital
1716), que lo que aparece como materia es, en realidad, una y vale la pena de considerar las razones de esta aceptación, antes
colección de espíritus más o menos rudimentarios. Pero aunque de pasar al problema ulterior, sobre la naturaleza de la mesa
estos filósofos nieguen la materia como opuesta al espíritu, sin real. Por consiguiente, nuestro capítulo inmediato será
embargo, en otro sentido, admiten la materia. Recordemos los consagrado a las razones para suponer que existe, en efecto, una
dos problemas que hemos planteado, a saber: 1º ¿Existe, en mesa real.
efecto, una mesa real? 2º En caso afirmativo ¿qué clase de objeto
puede ser? Ahora bien: Berkeley y Leibniz admiten que hay una
mesa real, pero Berkeley dice que consiste en ciertas ideas en el
espíritu de Dios, y Leibniz afirma que es una colonia de almas. Capítulo 2. La existencia de la materia
Así, ambos responden afirmativamente al primero de nuestros
problemas y sólo divergen sus opiniones de las del común de los En este capítulo hemos de preguntarnos si, en un sentido
mortales en la contestación al segundo problema. De hecho, casi cualquiera, hay algo que pueda denominarse la materia. ¿Existe
todos los filósofos parecen convenir en que existe una mesa real; una mesa que tenga una determinada naturaleza intrínseca y
casi todos convienen en que, aunque los datos de los sentidos — que siga existiendo cuando no la miro, o es la mesa simplemente
color, forma, pulimento, etc.— dependan en algún modo de un producto de mi imaginación, una mesa-sueño en un
nosotros, sin embargo, su presencia es un signo de algo sueño muy prolongado? Este problema es de la mayor
que existe independientemente de nosotros, algo que difiere, tal importancia pues, si no estamos seguros de la existencia
vez, completamente de nuestros datos de los sentidos y que, no independiente de los objetos, no podemos estar seguros
obstante, debe ser considerado como la causa de los datos de los de la existencia independiente de otros cuerpos humanos y,
sentidos siempre que nos hallemos en una relación adecuada por consiguiente, menos todavía de la de sus espíritus, puesto
con la mesa real. Ahora bien; es evidente que este punto, en el que no tenemos otro fundamento para creer en sus espíritus que
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el que deriva de la observación de sus cuerpos. Así, si no el objeto físico? Cuando hayamos enumerado todos los datos de
pudiéramos estar seguros de la existencia independiente de los sentidos que podemos considerar naturalmente en conexión
objetos nos hallaríamos aislados en un desierto —la totalidad con la mesa, ¿habremos dicho todo lo que se puede decir sobre la
del mundo no sería más que un sueño y sólo nosotros mesa, o queda algo distinto, que no es un dato de los sentidos y
existiríamos —. Es una posibilidad desagradable; pero, aunque que persiste cuando salimos de la habitación? El sentido
no pueda ser estrictamente probada su falsedad, no hay la más común, sin vacilación, responde afirmativamente. Lo que se
leve razón para suponer que sea cierta. En este capítulo veremos puede comprar y vender y desplazar y sobre lo cual se puede
la razón de ello. poner un mantel, no puede ser una mera colección de datos de
Antes de empeñarnos en materias dudosas, tratemos de los sentidos. Si el mantel tapa completamente la mesa, no
hallar algo más o menos fijo de donde partir. Aunque dudemos tendremos acerca de la mesa datos procedentes de los sentidos;
de la existencia física de la mesa, no dudamos de la existencia de por consiguiente, si la mesa no fuese otra cosa que una colección
los datos de los sentidos que nos han hecho pensar que hay en de datos de los sentidos, habría dejado de existir, y el mantel
efecto una mesa; no dudamos de que cuando miramos, estaría suspendido en el aire, permaneciendo, como por
aparecen un determinado color y una forma determinada, y si milagro, en el lugar que ocupaba antes la mesa. Esto parece
ejercemos una presión experimentamos una determinada evidentemente absurdo; pero quien quiera llegara ser filósofo
sensación de dureza. Todo esto, que es psicológico, no lo debe aprender a no asustarse ante los absurdos.
ponemos en duda. De hecho, cualquiera que sea la duda, hay algo Una razón de importancia por la cual sentimos que hemos
al menos en nuestra experiencia inmediata, de lo cual estamos de creer en un objeto físico además de los datos de los sentidos,
absolutamente ciertos. es que tenemos necesidad del mismo objeto para diversas
Ahora tenemos que examinar el siguiente problema: personas. Cuando diez personas se sientan alrededor de una
concediendo que estamos ciertos de nuestros datos de los mesa para cenar, parece excesivo afirmar que no ven el mismo
sentidos, ¿tenemos alguna razón para considerarlos como mantel, los mismos cuchillos, tenedores, cucharas y vasos. Pero
signos de la existencia de algo distinto, que podemos denominar los datos de los sentidos son algo privativo de cada persona
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particular; lo que es inmediatamente presente a la vista no es Ahora bien: en la medida en que las consideraciones
inmediatamente presente a la vista de otro; todos ven las cosas anteriores dependen de la suposición de que existen otras
desde puntos de vista ligeramente diferentes y por lo tanto las personas además de nosotros, dan por resuelto lo que
ven también ligeramente diferentes. Así pues, si ha de haber constituye el problema. Las otras personas me son
objetos comunes y públicos, que puedan ser en algún sentido representadas por determinados datos de los sentidos, tales
conocidos por diversas personas, debe de haber algo por encima como su visión o el sonido de sus voces, y si no tengo razón para
y más allá de los datos de los sentidos privados y particulares creer en la existencia de objetos físicos independientes de mis
que se presentan en las diversas personas. ¿Qué razón tenemos, datos de los sentidos, no la tendré tampoco para creer que
pues, para creer en la existencia de semejantes objetos públicos existan otras personas, sino formando parte de mis sueños. Así,
y comunes? La primera respuesta que se ofrece naturalmente es cuando tratamos de demostrar que debe haber objetos
que, aunque diferentes personas vean la mesa ligeramente independientes de nuestros datos de los sentidos, no podemos
diferente, sin embargo, ven cosas más o menos similares cuando apelar al testimonio de otras personas, puesto que este
miran la mesa; y las variaciones en lo que ven obedecen a las testimonio consiste a su vez en datos de los sentidos, y no revela
leyes de la perspectiva y de la reflexión de la luz, de modo que es la experiencia de otras personas si nuestros datos de los
fácil llegar a un objeto permanente, que sirve de base a todos los sentidos no son dignos de cosas existentes con independencia de
datos de los sentidos de las diferentes personas. nosotros. De ahí que nos sea preciso, si es posible, hallar en
Así ocurre que diferentes personas tienen similares datos nuestras experiencias puramente privadas, características que
de los sentidos, y una misma persona, en un lugar dado y muestren, o tiendan a mostrar, que hay en el mundo cosas
en momentos diferentes, tiene análogos datos de los sentidos, lo distintas de nosotros mismos y de nuestras experiencias
cual nos hace suponer que por encima y más allá de los datos de privadas.
los sentidos, hay un objeto público y permanente que sostiene o En cierto modo, debe admitirse que no podremos
causa los datos de los sentidos de diversas personas y tiempos jamás demostrar la existencia de cosas distintas de nosotros
diferentes. mismos y de nuestras experiencias. No resulta ningún absurdo la
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hipótesis de que el mundo consiste en mí mismo, en mis estado en lugar alguno cuando yo no lo miraba; así, tendremos
pensamientos, sentimientos y sensaciones, y que todo lo demás que suponer que no existía durante el tiempo en que no lo
es pura imaginación. En el sueño, un mundo realmente miraba, sino que surge súbitamente en otro lugar. Si el gato
complicado puede parecer verdadero Y, sin embargo, al existe lo mismo si lo veo que si no, podemos comprender por
despertar, hallamos que era ilusión; es decir, hallamos que los nuestra propia experiencia cómo se le despierta el hambre, entre
datos de los sentidos en el sueño no parecen haber una comida y la siguiente; pero si no existe cuando no lo miro,
correspondido a los objetos físicos que hubiéramos inferido parece raro que el apetito aumente durante su no existencia lo
naturalmente de ellos. mismo que durante su existencia. Y si el gato consiste
No es lógicamente imposible la suposición de que toda la únicamente en datos de los sentidos, no puede tener hambre,
vida es un sueño, en el cual nosotros mismos creamos los objetos puesto que ningún hambre, salvo la mía, puede ser un dato de
tal como aparecen ante nosotros. Pero aunque esto no sea los sentidos para mí. Así, la conducta de los datos de los sentidos
lógicamente imposible, no hay razón alguna para suponer que que representan para mi el gato, que parece perfectamente
sea verdad; y es, de hecho, una hipótesis menos simple, natural si la considero como expresión del hambre, parece
considerada como un medio de dar cuenta de los hechos de enteramente inexplicable si la considero corno un conjunto de
nuestra propia vida, que la hipótesis del sentido común, según la meros movimientos y cambios de manchas de color, tan
cual hay realmente objetos independientes de nosotros, cuya incapaces de tener hambre como un triángulo es incapaz de
acción sobre nosotros causa nuestras sensaciones. Es fácil ver jugar al fútbol.
que se llega a una mayor simplicidad suponiendo que hay Pero la dificultad en el caso del gato no es nada en
realmente objetos físicos. Si el gato aparece en un determinado comparación con la que resulta en el caso de seres humanos.
momento en un lugar de la habitación y en otro momento en Cuando, un individuo habla —es decir, cuando oímos ciertos
otro lugar, es natural suponer que se ha movido de un lugar a sonidos que asociamos con ciertas ideas y vemos
otro, pasando por una serie de posiciones intermedias. Pero si es simultáneamente ciertos movimientos de los labios y
un mero agregado de datos de los sentidos, no puede haber expresiones de la cara— es muy difícil suponer que lo que oímos
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no sea la expresión de un pensamiento, como sabemos que sería los gustos, los olores y los sonidos, y lo es sólo levemente en el
si emitiéramos nosotros los mismos sonidos. Ocurren, sin duda, caso del tacto— deja intacta nuestra creencia instintiva de que
cosas similares en el curso de los sueños, en los cuales nos hay objetos correspondientes a nuestros datos de los sentidos.
equivocamos al creer en la existencia de otras personas. Pero los Puesto que esta creencia no conduce a dificultad alguna,
sueños son más o menos sugeridos por lo que denominamos la sino que, al contrario, tiende a simplificar y sistematizar la
vida despierta, y son susceptibles de ser mejor o peor explicados interpretación de nuestras experiencias, no parece haber
mediante principios científicos, si admitimos que hay realmente ninguna razón de importancia para rechazarla. Admitiremos,
un mundo físico. pues—aunque con ligera duda derivada de los sueños—, que el
Así, todos los principios de simplicidad nos incitan a mundo exterior realmente existe, y que no depende totalmente,
aceptar el punto de vista natural, según el cual hay realmente para su existencia, de que, lo percibamos de un modo continuo.
objetos distintos de nosotros mismos y de nuestros datos de los El argumento que nos ha conducido a esta conclusión es,
sentidos, que tienen una existencia independientemente de que sin duda, menos sólido de lo que podríamos desear, pero esto
los percibamos o no. Claro es que originariamente no llegamos a es típico de muchos argumentos filosóficos, y, por
la creencia en un mundo exterior independiente por medio de consiguiente, vale la pena que consideremos brevemente su
argumentos. Hallamos esta creencia formada en nosotros en carácter general y su validez. Hemos hallado que todo
cuanto empezamos a reflexionar: es lo que se podría conocimiento debe fundarse en nuestras creencias instintivas, y
denominar una creencia instintiva. No hubiéramos sido llevados que si éstas son rechazadas, nada permanece. Pero, entre
a poner en duda esta creencia sin el hecho de que, por lo menos nuestras creencias instintivas algunas son más fuertes que
en el caso de la vista, parece que los datos de los sentidos se otras, y muchas, por el hábito y la asociación, se han enredado
toman instintivamente por el objeto independiente, mientras con otras creencias que no son realmente instintivas, sino que se
que el razonamiento muestra que el objeto no puede ser supone falsamente que forman parte de lo que creemos por
idéntico a los datos de los sentidos. Sin embargo, este instinto.
descubrimiento —que no tiene nada de paradójico en el caso de
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