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Matemáticas y Música: Una Armonía

El documento explora las aplicaciones de las matemáticas en la música. Los pitagóricos descubrieron que las razones entre las longitudes de cuerdas vibrando producen intervalos musicales como la octava y la quinta. La serie de Fibonacci también se relaciona con la música. Las técnicas matemáticas como el análisis de Fourier han ayudado a comprender mejor los sonidos musicales.

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Matemáticas y Música: Una Armonía

El documento explora las aplicaciones de las matemáticas en la música. Los pitagóricos descubrieron que las razones entre las longitudes de cuerdas vibrando producen intervalos musicales como la octava y la quinta. La serie de Fibonacci también se relaciona con la música. Las técnicas matemáticas como el análisis de Fourier han ayudado a comprender mejor los sonidos musicales.

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EXPLORACION MATEMÁTICAS

Tema: Aplicación de las matemáticas en la música

Pregunta de investigación: ¿Qué utilidad puede tener una técnica matemática para un
músico en la actualidad?

Justificación:

Este tema es de gran interés para mi debido a que los instrumentos musicales son capaces
de crear sonido gracias a una propiedad que tienen en común con la mayoría de las
estructuras: pueden hacerse vibrar en una de un conjunto de frecuencias con facilidad.
También que en todas las demás frecuencias es una lucha. Además, que son aplicables
incluso en la actualidad para dar un mejor sonido de acuerdo a la frecuencia y afinar los
instrumentos musicales. Es por eso que me he planteado la siguiente pregunta: ¿Qué
utilidad puede tener una técnica matemática para un músico en la actualidad?

Introducción:

“El estudio matemático de los sonidos musicales se remonta a los comienzos mismos
de las matemáticas y a los inicios de la Grecia clásica. Pitágoras y sus seguidores
descubrieron, por ejemplo, que las longitudes de dos cuerdas igualmente tensas y que se
encuentren en vibración, producen sonidos que armonizan entre sí, relacionándose
mediante razones numéricas sencillas, como 2 a 1, 3 a 2 0 4 a 3. La nota más baja de cada
caso se origina en la cuerda más larga. También construyeron escalas musicales cuyas
notas, medidas cuantitativamente por las longitudes de las cuerdas en vibración, poseían
valores numéricos precisos. Después de los pitagóricos los estudiosos de las matemáticas
estaban convencidos de que los sonidos musicales tenían importantes propiedades
matemáticas, y la música, junto con la aritmética, la geometría y la astronomía, se volvió
parte del quadrivium. Estas cuatro materias se estudiaron conjuntamente durante toda la
Edad Media. Si bien los matemáticos del medioevo continuaron estudiando los sonidos
musicales, sus trabajos se limitaron a la elaboración de nuevos sistemas de escalas
musicales. Fueron los matemáticos del siglo XVII quienes iniciaron otras clases de
investigaciones, logrando alcanzar una serie de importantes. descubrimientos. Así fue
como Galileo, Mersenne, Hooke, Halley; Huygens y Newton, estuvieron asociados a
nuevos y trascendentes resultados. Galileo y Hooke demostraron experimentalmente que
cada sonido musical se caracterizaba por un número definido de vibraciones en el aire por
segundo. Mientras que los pitagóricos estudiaron cuerdas de longitudes diferentes, pero
de tensiones iguales, Mersenne estudió el efecto de cambiar la tensión y la masa de una
cuerda, encontrando que un incremento de la masa y un decremento de la tensión
producen notas más bajas en una cuerda de longitud dada (descubrimiento fundamental
en la evolución de los instrumentos de cuerdas, tales como el violín y el piano). Otros
descubrimientos tuvieron que ver con la determinación de la velocidad del sonido, la
aplicación de la experiencia obtenida en el diseño de relojes al estudio del sonido y la
capacidad de medir pequeños intervalos de tiempo. Los mejores matemáticos del siglo
XVIII, Euler, Bernoulli, d'Alembert y Lagrange, estudiaron cuerdas vibrantes y
discutieron si las funciones trigonométricas se prestaban o no para representar
vibraciones. Mas tarde, llegó el análisis matemático de las ondas sonoras que resulto ser,
gracias a Fourier (1822), el instrumento principal del dominio teórico de los sonidos
musicales.” (Escalante, 2001)

• Subtema 1:

Los Pitagóricos creían en la armonía como razones numéricas. Experimentaron con el


monocordio. (ver Fig. 1)

Figura 1: El monocordio

Pitágoras encontró que mientras más corta era la cuerda, mayor era la frecuencia. Y
cuando movía el puente a la mitad de la longitud original, la razón de la frecuencia mayor
(nueva longitud) a la frecuencia menor (longitud original) era:

𝒇𝑛𝑢𝑒𝑣𝑜 2
Razón de la frecuencia: =
𝑓𝑣𝑖𝑒𝑗𝑜 1

1
𝑳𝑛𝑢𝑒𝑣𝑜 (2) 1
Razón de la longitud de la cuerda: = =
𝑳𝑣𝑖𝑒𝑗𝑜 1 2
Cada razón es la recíproca de la otra. Así se obtiene la octava al acortar la cuerda a la
mitad de la longitud original:

Figura 1.1: Diapasón: Bajo las mismas condiciones físicas la cuerda más corta va a producir una nota
octava más alta que larga.

Pitágoras también encontró la quinta. Si asumimos que la cuerda original es la primera


nota, do, 2/3 de la cuerda producirá la quinta nota de la escala, sol.

Figura 1.2: Diapente: Las longitudes de las cuerdas están en proporción de 2 a 3. La diferencia de
alturas será una quinta.

La razón de la nueva longitud a la original es de 2/3 a 1 o 2 a 3. La razón de las frecuencias


es el recíproco: 3 a 2. Es decir, si la cuerda original tiene una frecuencia de, por ejemplo,
300Hz, la nueva frecuencia será de 450 Hz, es decir, 450 Hz a 300 Hz o de 3 a 2. Para la
cuarta nota, fa, solo se debe acortar la longitud ¾ de la original. Así:

3
Razón de la cuerda:
4

Razón de la frecuencia: 4 a 3

En este caso el nuevo tono tendrá una frecuencia de 400 Hz. Es decir, 400 Hz a 300Hz o
de 3 a 4.
Figura 1.3: Diatesarón: Las longitudes de las cuerdas están en relación de 3 a 4.

La unidad interválica básica de la música griega era el tetracordio. Sus notas extremas
forman una cuarta, la menor de las consonancias. Para los Pitagóricos los números
involucrados en las consonancias pertenecen al tetractys de la década:

1 + 2 + 3 + 4 = 10.

El tetractys era el recinto sagrado de la mística-numérica pitagórica. Las posibles


consonancias resultantes eran:

2/1 Octava o diapasón

3/2 Quinta o diapente

4/3 Cuarta o diatesarón

3/1 Octava más quinta (diapasón-diapente)

4/1 Doble octava (diapasón o disdiapasón)

Leonardo Da Pisa dio lugar a la a sucesión que se conoce como serie de Fibonacci y tiene la
interesante propiedad de que cada término de la misma se obtiene sumando los dos anteriores.
Mas tarde se descubrió que esta sucesión aparece con frecuencia en la naturaleza y en la música.
Además, está relacionado con el denominado número áureo, famoso durante la antigüedad y la
Edad Media.

Figura 1.4: La serie de Fibonacci

Esto era, la división de un segmento dado en media y extrema razón.


Figura 1.5: División en medio y extrema razón

El punto B divide al segmento AC en media y extrema razón, si la razón del segmento


más corto al más largo, es igual a la razón del más largo al segmento completo: AB/BC
= BC/AC

Entonces:

𝐴𝐵 𝐵𝐶 √5 − 1
= =
𝐵𝐶 𝐴𝐶 2

Si llamamos a este número como 𝜑, entonces 𝜑 = 0,6180339887499...

Si consideramos las razones de un término cualquiera de la sucesión de Fibonacci al siguiente,


se obtiene las siguientes sucesiones:

1. 1/1 = 1,000000 2. 1/2 = 0,500000


3. 2/3 = 0,666667 4. 3/5 = 0,600000
5. 5/8 = 0,625000 6. 8/13 = 0,615385
7. 13/21 = 0,619048 8. 21/34 = 0,617647
9. 34/55 = 0,618182 10. 55/89 = 0,617978
11. 89/144 = 0,618056 12. 144/233 = 0,618026

Vemos que las sucesiones anteriores convergen de manera monótona a φ. Como un interesante
ejemplo, en el que encontramos los primeros seis números de Fibonacci, está el de una octavade
piano, la cual consiste de trece teclas: 8 teclas blancas y 5 negras.

Figura 1.6: Una octava del piano y los 6 primeros números de Fibonacci.
Otro ejemplo es el “motto” de la Quinta Sinfonia de Beethoven:

En el primer movimiento tenemos:

Así,

X = 372 + motto = 372 + 5 = 377

Y = 228 + motto = 228 + 5 = 233

Y/X = 233/377 = 0,618037… ≈ 𝜑

Subtema 2:

Los denominados sonidos simples (por ejemplo, los emitidos por los diapasones) deben
constituir el punto de partida de todo estudio acerca de los sonidos que conocemos.
Cuando golpeamos uno de los extremos de las ramas de un diapasón, el mismo se
moverá rápidamente hacia adentro y hacia fuera. Entonces podemos considerar, por
ejemplo, la punta superior de un diapasón.

Figura 2: Diapasón en vibración, desplazamiento que varía con el tiempo.

De manera que, la punta se desplaza cierta distancia hacia arriba, para luego hacerlo hacia
abajo y así muchas veces de manera sucesiva. Es claro que este desplazamiento varía con
el tiempo. Por otra parte, observamos que el comportamiento de la punta es similar a la
de un resorte del que cuelga un cuerpo, y en este sentido, la fuerza aumenta en proporción
directa con el desplazamiento. Esta es, precisamente, la ley matemática que fundamenta
y determina el movimiento sinusoidal del peso colgado de un resorte. Por lo tanto, parece
correcto suponer que la relación entre el desplazamiento de las puntas del diapasón y el
tiempo sea sinusoidal. Aquí, la amplitud corresponderá al desplazamiento máximo de la
punta y la frecuencia, al número de oscilaciones por segundo de la punta. Una vez la rama
se haya desplazado cuanto podía hacia arriba, se moverá ahora hacia abajo, pasando a
través de su posición de reposo. Este movimiento dejara un espacio vado, el
correspondiente al ocupado por la punta previamente. De manera que, las moléculas,
antes desplazadas, buscarán ahora ocupar este espacio vacío, pues es hacia abajo que
disminuye la presión. Así, con cada vibración de la rama del diapasón, las moléculas se
moverán hacia arriba y hacia abajo de manera sucesiva.

Figura 2.1: Relación entre el desplazamiento y el tiempo y = 0,003 sen 2𝜋 440t

• La onda sonora que se mueve de la rama del diapasón al oído se compone de una
serie de oscilaciones de molécula, con respecto a sus posiciones de reposo
inducidas por el movimiento de la rama, cada una de las cuales aumenta y
disminuye la presión y produce a su vez la oscilación de las moléculas vecinas.
• Como el movimiento de cualquier molécula típica reproduce el movimiento de la
rama del diapasón, la fórmula que relaciona el desplazamiento de la primera con
respecto al tiempo será también de tipo sinusoidal. Es decir, que para el caso de
sonidos simples la fórmula es:
𝒚 = 𝑨 𝒔𝒆𝒏 𝟐𝝅 𝒇 𝒕

Donde A es la amplitud y 𝑓 la frecuencia. Por ejemplo, una frecuencia muy usada


como referencia para la altura de los sonidos es la de 440 ciclos por segundo, y
como un valor para la amplitud de movimiento de una molécula de aire puede tomarse
0,003 cm, así que puede expresarse como:

𝒚 = 𝟎, 𝟎𝟎𝟑 𝒔𝒆𝒏 𝟖𝟖𝟎𝝅 𝒕


De esta manera, una molécula de aire típica oscilara, con respecto a su posición de reposo, 440
veces por segundo, siendo la distancia más alejada de esta posición de 0,003 cm.

Se puede aplicar el Teorema de Fourier, cualquier función periódica es una suma de


funciones sinusoidales sencillas de la forma 𝐴𝑠𝑒𝑛 2𝜋 𝑓 𝑡. Además, todas las frecuencias
de estas funciones son multiplos enteros de una frecuencia dada. Su importancia radica
que nos permite analizar los sonidos musicales complejos. Como ejemplo, si
consideramos F es una función periódica de t, definida por:

𝐹(𝑡) = 𝑠𝑒𝑛 2𝜋. 512𝑡 + 0,2 𝑠𝑒𝑛 2𝜋. 1024 𝑡 + 0,25 𝑠𝑒𝑛 2𝜋. 1536 𝑡 + 0,1 𝑠𝑒𝑛 2𝜋. 2048
+ 0,1 𝑠𝑒𝑛 2𝜋. 2560

Esta fórmula representa el sonido musical cuya gráfica, es la figura 2.2, y consiste en una
suma de cinco sonidos simples. Los coeficientes de los senos, los números 1, 0,2, 0,25,
0,1 y 01, son las amplitudes de los respectivos componentes sinusoidales.

Figura 2.2: Desplazamiento vs Tiempo de una molécula típica de la nota “do” de un piano

El teorema de Fourier nos dice que toda función de este tipo es una suma de funciones
sinusoidales. Pero cada función seno simple corresponde a un sonido sencillo. De donde
podemos concluir que:

Además, las frecuencias de estos sonidos sencillos son múltiplos de la frecuencia más
baja. Es decir, todo sonido musical puede ser duplicado por una combinación de
«diapasones», cada uno vibrando con la frecuencia y amplitud adecuadas. Al sonido
sencillo o simple de frecuencia más baja se le denomina fundamental o primer armónico,
y al sonido sencillo de frecuencia igual al doble de la más baja se denomina segundo
armónico, etc. Hay demostraciones prácticas que corroboran lo hasta ahora expuesto. Por
ejemplo, si soltamos los apagadores de las cuerdas de un piano y luego pulsamos una
nota, otras cuerdas comenzaran a vibrar también, las que tienen las mismas frecuencias
básicas que las frecuencias presentes en la nota pulsada, y que hacen que el aire vibre.
(Escalante, 2001)

• Subtema 3:

El algoritmo de Euclides es una forma de encontrar el mayor factor común de dos


números a y b (donde a > b). Primero se divide a entre b y se toma el resto, llamándolo c.
Luego al dividir b entre c, y tomar el resto, llamándolo d. Si se sigue repitiendo este
proceso eventualmente se obtendrá un resto de cero. El último resto distinto de cero será
el mayor factor común de los dos números originales. (Wardhaugh, 2006)

Demostración del algoritmo:

Considere dos números a y b donde a >b. Entonces

𝑎 =𝑛×𝑏+𝑐

Por algún número entero n, donde b>c

Si c es cero, entonces b es el mayor factor común de a y b, y podemos escribir

ℎ𝑐𝑓(𝑎, 𝑏) = 𝑏

Si c no es cero, entonces cualquier divisor común de a y también se debe dividir a c (ya


que a – n × b = c),por lo que el mayor factor común de a y b también debe dividir a c.

𝐴𝑠í 𝑞𝑢𝑒 ℎ𝑐𝑓(𝑏, 𝑐) ≥ ℎ𝑐𝑓 (𝑎, 𝑏)

Igualmente, el hcf(b,c) también debe dividir a (ya que cualquier divisor común de b y c
divide a n × b + c = a).Así que:

ℎ𝑐𝑓(𝑎, 𝑏) ≥ ℎ𝑐𝑓(𝑏, 𝑐)

𝑃𝑜𝑟 𝑡𝑎𝑛𝑡𝑜: ℎ𝑐𝑓(𝑎, 𝑏) = ℎ𝑐𝑓(𝑏, 𝑐)

Podemos repetir este proceso de búsqueda de restos hasta que finalmente obtengamos
un resto de cero, en cuyo caso el mayor factor común del par original de número a y b,
es el último resto no nulo en el proceso. (Wardhaugh, 2006)

Aplicación de algoritmo de Euclides:

El algoritmo de Euclides se usaba para tratar de encontrar un factor común máximo para
la quinta y la octava. Aquí se presentan los resultados de aplicar el algoritmo de
Euclides a una octava y una quinta. Además de los cocientes, se ha dado los nombres
musicales de los intervalos que aparecen.

Intervalo Proporción
𝑎 − 𝑛 × 𝑏 = 𝑐, 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑏 > 𝑐 𝐸𝑐𝑢𝑎𝑐𝑖ó𝑛 𝑐𝑜𝑟𝑟𝑒𝑠𝑝𝑜𝑛𝑑𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑎 𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑒𝑓𝑖𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒𝑠
octava − quinta = cuarta 2:1 / 3:2 = 4:3
quinta − cuarta = tono 3:2 / 4:3 = 9:8
cuarta − 2 tonos = semitono 4:3 / (9.8)2 = 256: 243
tono − 2 tonos = coma 9.8 / (256.243)2 = 531441: 524288

Intervalo Proporción
semitono – 3 comas = X 256:243 /(531441: 5242883 ) =
(28 : 35 )/ (312 : 219 )3 = 265 : 341
coma − X = Y (312 : 219 ) / (265 : 341 ) = 353 : 284
X – 5Y = Z (265 : 341 / (353 : 284 )5 = 2485 : 3306

Se podría continuar así indefinidamente. Sin embargo, si queremos obtener algún


resultado aproximado que sea realmente útil, podríamos cortar el algoritmo en algún
punto y fingir que un intervalo entraba exactamente en otro, sin resto. Si el resto real es
lo suficientemente pequeño, eso nos dará una aproximación útil.

Por ejemplo, supongamos que fingimos que el semitono entra exactamente en el tono.
Es decir:

tono − 2 semitonos = 0

Entonces:
tono = 2 semitonos
Entonces:
cuarta = 2 tonos + semitono (por 3) = 5 semitonos (por 5)
quinta = cuarta + tono (por 2) = 7 semitonos (por 5 y 6)
7octava = quinta + cuarta (por 1) = 12 semitonos (por 5 y 7)
Así que el algoritmo de Euclides nos dice que una aproximación razonable al número de
quintas en una octava es 7/12, porque una quinta son aproximadamente 7 semitonos y una
octava son aproximadamente 12 de ellos. (Wardhaugh, 2006)

La escala temperada:

Para hallar la proporción correspondiente a cualquier otro intervalo de la escala


temperada, tan sólo tendremos que elevar al número de semitonos (ST) que contiene
dicho intervalo. En la tabla se puede ver una comparativa entre los intervalos pitagóricos,
los temperados y los consonantes. Algunas consonancias están entre paréntesis porque
son resultado de la inversión de otro intervalo consonante: la 4ªJ es una inversión de la
5ªJ (de do a sol hay una 5ªJ, de sol al do más agudo hay una 4ª), la 3ªm es el intervalo que
hay entre mí y sol, ambas consonancias de do, por lo que también suele considerarse
consonante, por último, la 6ªM es la inversión de la 3ªm.

Not S Intervalo Afinación Pitagórica Afinación Consonanci


a T Temperada a
do 0 Unísono 1 1 1
do# 1 Semitono 2187⁄2048 = 1.06787 12√2 =1.05946
(ST cromático)
re 2 2𝑎 Mayor 9⁄8 = 1.125 12
√22 = 1.12246
mi b 3 3𝑎 menor ̂
32⁄27 = 1. 1.85 12
√23 = 1.18921 (6⁄5 = 1.2)

mi 4 3𝑎 Mayor 81⁄64 = 1.26562 12


√24 = 1.25992 (5⁄4
(dítono pitagórico)
= 1.25)
fa 5 4𝑎 Justa 4⁄3 = 1, 3̂ 12
√25 = 1.33484 (4⁄3
= 1. 3̂)
fa# 6 4𝑎 Aumentad 729⁄512 = 1.51923 12
√26 = 1.41421
a
sol 7 5𝑎 Justa 3⁄2 = 1.5 12
√27 = 1.49831 3⁄2 = 1.5
sol# 8 5𝑎 Aumentad 6561⁄4096 = 1.60181 12√28 = 1.58740
a
la 9 6𝑎 Mayor 27⁄16 = 1.6875 12
√29 = 1.68179 (5⁄3
= 1. 6̂)
si b 10 7𝑎 Menor 16⁄9 = 1. 7̂ 12
√210 = 1.78179
si 11 7𝑎 Mayor 243⁄128 = 1.89844 12
√211 = 1.88775
Do 12 8𝑎 Justa 2 2 2

Bibliografía
Escalante, R. (Enero de 2001). MUSICA Y MATEMATICAS. Obtenido de Research Gate:
[Link]
k/5a058e5da6fdcceda0343443/download

Wardhaugh, B. (1 de September de 2006). Music and Euclid's algorithm. Obtenido de Plus


Math: [Link]

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