SEMBRAR
SEMBRAR
1º Corintios 3:6 “Yo sembré la semilla y Apolos la regó, pero Dios la hizo crecer”.
Sembrar, regar, cuidar eso es lo natural. Con la acción de Dios se dará lo sobrenatural.
Dios dice que tu vida en la tierra es como ser un agricultor que planta un jardín, en tu
vida plantas semillas que, pueden ser buenas: de amor, generosidad, bondad, regocijo, y
compromiso; o malas semillas: de negatividad, enojo, lujuria, ¡ahora mismo estás
sembrando!
La Biblia compara la vida cristiana con el ejercicio de cultivar una y otra vez. Génesis
8:22 Mientras la tierra exista, habrá siembra y cosecha. 2º Timoteo 2:6 El labrador, para
participar de los frutos, debe trabajar primero.
Debes desarrollar una audacia para sembrar en Fe con base en las leyes de la siembra
y la cosecha. Si tú ignoras las leyes de la siembra y la cosecha en tu vida, saldrás lastimado.
Pero si las usas sabiamente serás bendecido por ello.
Si disciernes que lo que necesitas es más afecto debes empezar a apreciar a otros.
¡Planta semillas de afecto! Si reconoces que necesitas más talento, tienes que aprender a
utilizar el talento que tienes y Dios te dará más.
Si necesitas más tiempo, más dinero, más energía… lo que sea que necesites, debes
plantar lo que necesitas.
Las palabras son semillas que plantas en las mentes de las personas y crecen y dan
fruto, por eso necesitas escoger tus palabras sabiamente, especialmente cuando hablas con
los que amas.
¿Qué semillas estás plantando? Porque vas a cosechar aquello que siembras.
Juan 12:24 Jesús dijo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo.
Pero si muere, produce mucho fruto”. La semilla debe ser plantada, no sirve de nada en una
bolsa.
Sembrar y cosechar es un acto de fe. Porque cuando planto las semillas estoy
diciendo: ¡Yo creo que algo grande va a ocurrir porque estoy plantando esta semilla!
Plantar semillas también es algo arriesgado porque no puedes ver lo que está
sucediendo debajo de la tierra. Uno no puede ir a la tierra donde plantó y cavar para mirar si
la semilla está creciendo. Y allí es donde la fe entra en acción porque no puedes verlo.
Marcos 4:26-29 Jesús también dijo: «El reino de Dios es como un agricultor que
esparce semilla en la tierra.
Ya en la tierra, la semilla no puede ver la luz. Todos caminan sobre ella. Sin embargo,
la verdad es que no está enterrada sólo ha sido plantada.
Cuando está bajo tierra, en la época más oscura, algo sobrenatural sucede. Incluso
recubierta por toneladas de tierra, la pequeña semilla no se puede detener. Puede que esté
muy hondo, en este momento, pero es transitorio. “Tengo la vida de Dios en mí. Tengo
fuerza para retoñar. Volveré a crecer».
Y, en efecto, un día, esa pequeña semilla rompe la superficie de la tierra. Sonríe y
dice: «Te lo dije, te dije que saldría».
CONTINUAR. Cuando tenga una necesidad debo sembrar o plantar una semilla una y
otra vez. El agricultor empieza a sembrar porque sin siembra no hay cosecha.
Eclesiastés 11:6 Siembra en la mañana y vuelve a sembrar en la tarde (en otras
palabras todo el tiempo) porque no sabes cuál de las siembras saldrá mejor, si la una o la
otra, o si ambas darán buen resultado.
Dios está esperando a que empieces a plantar semillas. Cuando tengo una necesidad
debo plantar una semilla. Si no haces un depósito no hay manera de hacer un retiro.