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SEMBRAR

Este documento compara la vida cristiana con la agricultura y explica las leyes de la siembra y la cosecha. Explica que 1) todo empieza como una semilla y que debemos sembrar semillas regularmente con fe, 2) aunque no podemos ver el crecimiento bajo tierra, la semilla crecerá si la plantamos, y 3) debemos continuar sembrando semillas para satisfacer nuestras necesidades, ya que si no sembramos, no cosecharemos.

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SEMBRAR

Este documento compara la vida cristiana con la agricultura y explica las leyes de la siembra y la cosecha. Explica que 1) todo empieza como una semilla y que debemos sembrar semillas regularmente con fe, 2) aunque no podemos ver el crecimiento bajo tierra, la semilla crecerá si la plantamos, y 3) debemos continuar sembrando semillas para satisfacer nuestras necesidades, ya que si no sembramos, no cosecharemos.

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LIBERACIÓN DE UNA VIDA RALENTIZADA O EN CÁMARA LENTA

1º Corintios 3:6 “Yo sembré la semilla y Apolos la regó, pero Dios la hizo crecer”.
Sembrar, regar, cuidar eso es lo natural. Con la acción de Dios se dará lo sobrenatural.

Dios dice que tu vida en la tierra es como ser un agricultor que planta un jardín, en tu
vida plantas semillas que, pueden ser buenas: de amor, generosidad, bondad, regocijo, y
compromiso; o malas semillas: de negatividad, enojo, lujuria, ¡ahora mismo estás
sembrando!

La Biblia compara la vida cristiana con el ejercicio de cultivar una y otra vez. Génesis
8:22 Mientras la tierra exista, habrá siembra y cosecha. 2º Timoteo 2:6 El labrador, para
participar de los frutos, debe trabajar primero.

Debes desarrollar una audacia para sembrar en Fe con base en las leyes de la siembra
y la cosecha. Si tú ignoras las leyes de la siembra y la cosecha en tu vida, saldrás lastimado.
Pero si las usas sabiamente serás bendecido por ello.

Si disciernes que lo que necesitas es más afecto debes empezar a apreciar a otros.
¡Planta semillas de afecto! Si reconoces que necesitas más talento, tienes que aprender a
utilizar el talento que tienes y Dios te dará más.

Si necesitas más tiempo, más dinero, más energía… lo que sea que necesites, debes
plantar lo que necesitas.

LEYES DE LA SIEMBRA Y LA COSECHA

COMENZAR. Todo empieza como una semilla.


Cada idea, cada sueño, cada logro, cada nación, cada vida… todo empezó como una
semilla.
Literalmente todo lo que hay en el planeta Tierra vino de una semilla.
Génesis 1:11-12 Y dijo Dios: «¡Que haya vegetación sobre la Tierra; que ésta
produzca hierbas que den semilla, y árboles que den su fruto con semilla, todos según su
especie!» Y así sucedió.

Las palabras son semillas que plantas en las mentes de las personas y crecen y dan
fruto, por eso necesitas escoger tus palabras sabiamente, especialmente cuando hablas con
los que amas.
¿Qué semillas estás plantando? Porque vas a cosechar aquello que siembras.

CONECTAR. Nada sucede hasta que se siembre la semilla.


El Señor Jesús explica este principio diciéndonos por qué vino a morir.

Juan 12:24 Jesús dijo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo.
Pero si muere, produce mucho fruto”. La semilla debe ser plantada, no sirve de nada en una
bolsa.

Sembrar y cosechar es un acto de fe. Porque cuando planto las semillas estoy
diciendo: ¡Yo creo que algo grande va a ocurrir porque estoy plantando esta semilla!

Plantar semillas también es algo arriesgado porque no puedes ver lo que está
sucediendo debajo de la tierra. Uno no puede ir a la tierra donde plantó y cavar para mirar si
la semilla está creciendo. Y allí es donde la fe entra en acción porque no puedes verlo.

Marcos 4:26-29 Jesús también dijo: «El reino de Dios es como un agricultor que
esparce semilla en la tierra.

Ya en la tierra, la semilla no puede ver la luz. Todos caminan sobre ella. Sin embargo,
la verdad es que no está enterrada sólo ha sido plantada.

Cuando está bajo tierra, en la época más oscura, algo sobrenatural sucede. Incluso
recubierta por toneladas de tierra, la pequeña semilla no se puede detener. Puede que esté
muy hondo, en este momento, pero es transitorio. “Tengo la vida de Dios en mí. Tengo
fuerza para retoñar. Volveré a crecer».
Y, en efecto, un día, esa pequeña semilla rompe la superficie de la tierra. Sonríe y
dice: «Te lo dije, te dije que saldría».

La semilla ya no está plantada. Ya no está escondida ni sola. Ya nadie camina sobre


ella. Tiene un nuevo comienzo. Se está liberando un nuevo potencial exponencial con ella.

CONTINUAR. Cuando tenga una necesidad debo sembrar o plantar una semilla una y
otra vez. El agricultor empieza a sembrar porque sin siembra no hay cosecha.
Eclesiastés 11:6 Siembra en la mañana y vuelve a sembrar en la tarde (en otras
palabras todo el tiempo) porque no sabes cuál de las siembras saldrá mejor, si la una o la
otra, o si ambas darán buen resultado.

Dios está esperando a que empieces a plantar semillas. Cuando tengo una necesidad
debo plantar una semilla. Si no haces un depósito no hay manera de hacer un retiro.

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