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El Citoesqueleto y su Función Celular

Este documento describe los tres tipos principales de componentes del citoesqueleto: microfilamentos, filamentos intermedios y microtúbulos. Los microfilamentos están formados por actina y juegan un papel importante en la motilidad celular. Los filamentos intermedios proporcionan soporte estructural a la célula. Los microtúbulos participan en procesos como el transporte intracelular y la división celular, y se originan a partir del centrosoma.

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El Citoesqueleto y su Función Celular

Este documento describe los tres tipos principales de componentes del citoesqueleto: microfilamentos, filamentos intermedios y microtúbulos. Los microfilamentos están formados por actina y juegan un papel importante en la motilidad celular. Los filamentos intermedios proporcionan soporte estructural a la célula. Los microtúbulos participan en procesos como el transporte intracelular y la división celular, y se originan a partir del centrosoma.

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EL CITOESQUELETO: UN COMPONENTE FUNDAMENTAL EN LA

ARQUITECTURA Y EN LA FISIOLOGÍA CELULAR

Rocío Salceda Sacanelles (Investigadora de Carrera Titular C, Instituto de Fisiología


Celular)

Jesús Silvestre Albert Garay (Profesor de ciencias)

El grupo de Keith Porter (1975-1979) demostró que el citoplasma de los eucariontes está
formado por una red de proteínas fibrilares que pueden anclarse a la membrana celular o
radiar del centro de la célula hacia la periferia o viceversa, estructura conocida como
citoesqueleto, se consideró como característica exclusiva de los eucariontes, pero esta idea
cambio en 1990, cuando se descubrió que los procariontes poseen proteínas homólogas a la
tubulina y la actina.

MICROFILAMENTOS

Los filamentos de actina o F-actina, son polímeros helicoidales de la proteína globular actina
(G-actina), están presentes en todos los eucariontes y se pueden organizar en una variedad de
haces paralelos unidireccionales, antiparalelos, redes bidimensionales o geles
tridimensionales, como en el caso del sistema contráctil de las células musculares, en la
formación de microvellosidades de las células epiteliales o en la formación de lamelipodias.
Los filamentos de actina se concentran justo debajo de la membrana plasmática o corteza
brindándole a ésta la forma y movimiento de la superficie, aunque también forman
estructuras temporales como es el anillo contráctil que separa las células animales cuando se
dividen, un proceso conocido como citocinesis; estos movimientos generalmente requieren
de la asociación con miosinas. Usualmente son cortos, con un diámetro cerca de 7 nm; cada
filamento (actina- F o fibrilar) consiste de una cadena de monómeros de actina (actina-G o
globular) los cuales tienen la misma dirección, lo que le proporciona polaridad al filamento,
la velocidad de crecimiento del filamento es mayor en el extremo positivo, el crecimiento del
filamento se favorece por la unión de los monómeros a ATP. La unión a ADP disminuye la
estabilidad del polímero, facilitando la despolimerización y liberación de monómeros desde
del extremo negativo. La nucleación de actina es catalizada por varios factores: La profilina
se une a monómeros de actina y favorece su unión al ATP, el complejo profilina-actina
interactúa con la formina, la que promueve la polimerización y el crecimiento del filamento
en forma lineal.

Asimismo, la profilina estabiliza el extremo negativo del filamento permitiendo la rápida


elongación del filamento en el extremo positivo. Por su parte, la cofilina causa la
despolimerización del filamento en su extremo negativo, creando un mayor número de
extremos positivos debido a la fragmentación del filamento; los monómeros pueden ser re
polimerizados mediante la participación de la profilina y el complejo Arp2/3. Asimismo, la
gelsolina como la cofilina, facilita la despolimerización en pequeños filamentos lo que hace
al citoplasma más fluido. Una variedad de proteínas interactúan con la actina; así, la proteína
Cap Z se une al extremo más positivo del filamento e impide el crecimiento del mismo. La
distrofina une a la actina con otras proteínas de soporte en el sarcolema, proporcionando
estabilidad a la fibra muscular; la deficiencia de distrofina causa distrofias musculares. La
interacción con distintas proteínas permite la formación de haces de filamentos acomodados
de forma diversa favoreciendo estructuras particulares, ya sea por estabilizar los filamentos
o por impedir su polimerización.

FILAMENTOS INTERMEDIOS

Los filamentos intermedios forman una red alrededor del núcleo que se distribuye por todo
el citoplasma, se anclan a la membrana en la zona de las uniones intercelulares llamadas
desmosomas y al substrato en los hemidesmosomas. Estos filamentos son flexibles y tienen
gran fuerza tensora, se deforman en condiciones de estrés, pero no se rompen; proporcionan
soporte arquitectónico y su principal función es permitir a la célula contender con el estrés
mecánico. Sin embargo, pueden desensamblarse rápidamente en algunas condiciones
fisiológicas, tales como la migración celular. Se denominan intermedios porque presentan un
diámetro de alrededor de 8-15 nm, están formados por un amplio número de proteínas
fibrilares que en el humano provienen de 70 genes.

Las proteínas de estos filamentos se agrupan en cuatro clases principales: 1) filamentos de


queratina, característicos de células epiteliales; 2) de vimentina y proteínas relacionadas, es
la clase de mayor heterogeneidad, se presentan en células del tejido conectivo, células
musculares y las células de soporte del sistema nervioso o gliales; 3) los neurofilamentos,
característicos de las neuronas; 4) las láminas, localizadas en la cara interna de la envoltura
nuclear. A pesar de su diversidad, estos filamentos presentan la misma estructura; similar a
una cuerda formada por varias hebras, cada una de las cuales presenta un dominio compuesto
por una α hélice alargada flanqueada por dos dominios no estructurados (no α hélice). La
variabilidad en la estructura primaria radica en el amino y carboxilo terminal. Dos α hélices
se asocian en paralelo formando un dímero que a su vez se asocia con otro dímero de manera
anti paralela, lo que resulta en un tetrámero, el cual se coliga lateralmente a otro tetrámero
formando el filamento. El ensamble y desensamble en tetrámero y monómeros se regula por
ciclos de fosforilación y desfosforilación de la proteína. Se pueden unir a otras estructuras
del citoesqueleto a través de otras proteínas de la familia de las plaquinas, como la plectina.

MICROTÚBULOS

Los microtúbulos son cilindros constituidos por la proteína tubulina; presentan un diámetro
de alrededor de 25 nm y son más rígidos que los otros componentes del citoesqueleto. Se
forman por la polimerización de unidades de tubulina, compuestas por dímeros de α y β
tubulina unidas fuertemente por uniones no covalentes, éstas se polimerizan formando 13
protofilamentos paralelos entre sí; cada protofilamento tiene una polaridad estructural, con
la α tubulina expuesta en un extremo (negativo) y la β tubulina en el otro extremo (positivo)
lo que le da la polaridad al microtúbulo. Cada dímero de tubulina contiene unida una
molécula de GTP (trifosfato de guanosina) que, por su actividad de GTPasa, se hidroliza a
GDP (difosfato de guanosina) poco después o una vez que se agrega al microtúbulo. Cuando
la polimerización es rápida, la tubulina se une más rápido de lo que el GTP se hidroliza y
entonces el túbulo está formado por tubulina-GTP y se favorece el crecimiento en dirección
al extremo positivo. Esta polaridad permite al microtúbulo crecer (polimerizar) por la adición
de dímeros de tubulina al extremo positivo, mientras que se acorta (despolimeriza) por
pérdida de los mismos en el extremo negativo y forma parte de la poza de tubulina disponible
para su polimerización.

Los microtúbulos se asocian con numerosa proteínas accesorias (MAP, por sus siglas en
inglés) que pueden estabilizarlos o facilitar su despolimerización; la más sobresaliente de
estas proteínas accesorias es la proteína Tau, que en condiciones patológicas se separa de los
microtúbulos y se hiper fosforila o agrega, como ocurre en enfermedades neurodegenerativas
Adicionalmente, los microtúbulos forman estructuras estables como los cilios y flagelos que
parten del cuerpo basal o axonema, el cual funciona como centro organizador de los
microtúbulos, éstos se extienden hacia fuera de la superficie celular y sirven como
propulsores o desplazan el fluido sobre la superficie celular. Los cilios y flagelos están
formados por microtúbulos acomodados en un patrón que en un corte transversal se revela,
por microscopia electrónica, como nueve pares de tubos periféricos que rodean a un par
central, estructura denominada 9+2 (2). El movimiento de cilios y flagelos se produce por la
deflexión de su centro y los microtúbulos periféricos se deslizan uno sobre otro, la dineína
es la proteína que genera dicha inclinación.

CENTROSOMA

El centrosoma, localizado cerca del núcleo de la célula, consiste de un par de centriolos


rodeados por una matriz de proteínas que incluye cientos de estructuras anulares formadas
por la proteína γ tubulina; cada uno de estos anillos funciona como punto de inicio
(nucleación) para la polimerización de las subunidades α y β de la tubulina que da lugar a los
microtúbulos, cuyo extremo negativo, se embebe en el centrosoma y el extremo positivo
crece hacia el citoplasma. El centrosoma y componentes asociados determinan la geometría
del arreglo de los microtúbulos en la célula a través del ciclo celular; participa en la forma,
polaridad y motilidad celular, así como en la formación del huso acromático y segregación
de los cromosomas en la mitosis. El par de centriolos, perpendiculares entre sí, son
estructuras de 200-500 nm de longitud, formados por microtúbulos funcionan como centros
organizadores para la formación de cilios y flagelos, y el huso acromático. Los cilios pueden
ser de dos tipos, los móviles y el cilio primario. Los cilios móviles se presentan en gran
número en células epiteliales de la tráquea y oviducto y generan el movimiento del fluido.
Los flagelos, presentes en muchos protozoarios y en espermatozoides, presentan una
estructura similar a los cilios, pero son mucho más largos; su función permite el
desplazamiento o motilidad de la célula.

BIOGÉNESIS DEL CENTRIOLO

La tubulina acetilada es el constituyente más importante del centriolo. Durante la división


celular, se forma un nuevo centriolo adjunto a cada uno de los preexistentes. La duplicación
del centriolo empieza en la transición de la fase G1 a la S del ciclo celular, con la formación
de un precentriolo, lo que ocurre bajo el control de la cinasa PLK4; ésta fosforila a la proteína
FBXW5, la que a su vez lleva a la estabilización de SAS-6, proteína que le confiere la
simetría radial al centriolo. Los procentriolos se alargan en las fases S y G2, lo que depende
de diferentes proteínas, hasta alcanzar la madurez por la adquisición de los apéndices distal
y sub distal, importantes para anclar los microtúbulos. Durante la fase S ocurre la unión del
procentriolo y su madre adyacente, hecho que previene la duplicación de otro centriolo. La
separación de los centriolos ocurre hasta la división celular lo que requiere de la cinasa PLK1
(relacionada con la PLK4 mitótica) y la separasa (proteasa responsable de la separación de
las cromátidas). En la fase G1, se forma la conexión entre las terminales proximales de cada
centriolo, lo que permite la organización de los microtúbulos en el centrosoma. El
desensamble de este complejo ocurre en la fase G2, cuando los dos centrosomas se separan
para la formación del huso acromático.

CILIOGÉNESIS

El cilio primario se origina del centriolo, éste migra hacia la superficie de la célula, se asocia
a proteínas de vesículas que se fusionan a la membrana plasmática, en la que se anclan a la
corteza de actina. Los microtúbulos del axonema crecen y sobresalen del soma, la parte
central forma una red de microtúbulos que se prolongan y forman una extensión de la
membrana. La elongación del cilio (o cilio modificado) requiere del transporte de proteínas
ciliares hacia la punta de éste; el crecimiento del cilio es dinámico, nuevas moléculas de
tubulina se incorporan continuamente en la punta del cilio a través de un recambio continuo,
lo que ocurre por un transporte en ambas direcciones que es mediado por diferentes tipos de
cinesinas y dineínas. En la punta del cilio se localizan unas proteínas llamadas “cap” las
cuales participan en la regulación del crecimiento y reabsorción de los microtúbulos;
adicionalmente, el transporte a lo largo de los microtúbulos se regula mediante las diferentes
modificaciones post traduccionales a las que está sujeta la tubulina.

CITOESQUELETO DE PROCARIONTES

La primera evidencia de un homólogo de tubulina, fue el descubrimiento en 1992 de la


proteína FtsZ, que se requiere para la división celular de Escherichia coli. FtsZ al igual que
la tubulina requiere de GTP para su polimerización y aunque su estructura tridimensional
semeja la de la tubulina se polimeriza en forma de filamentos. De igual manera, en 2001
Jones y colaboradores describieron una proteína (MreB) que organiza estructuras
helicoidales y le proporciona forma a la célula, así como la actina se asocia a la membrana a
través de sitios de unión a fosfoinosítidos, la MreB lo hace a través de fosfolípidos ácidos y
algunas proteínas. El descubrimiento de la crescentina (CreS), en Caulobacter crescentus. La
CreS presenta propiedades bioquímicas y un dominio estructural similar al de los filamentos
intermedios, permite la integridad celular y protege contra el estrés mecánico.

Universidad de Guayaquil, Facultad de Ciencias Médicas, Carrera de Medicina

Resumen del artículo elaborado por: Jeremy Toscano Conforme

Cátedra: Biología Celular / Primer Semestre / Grupo 5

Docente facilitador: Dr. Byron López Silva

Fuente: [Link]

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