0% encontró este documento útil (0 votos)
86 vistas14 páginas

Humanism o

La psicología humanista surgió en 1962 cuando un grupo de pensadores buscaba desarrollar un enfoque que contemplara a la persona como un todo, en lugar de fragmentarla. Dos de sus principales exponentes fueron Abraham Maslow y Carl Rogers. Maslow propuso una jerarquía de necesidades humanas y se enfocó en el concepto de autorrealización. Rogers desarrolló la terapia centrada en el cliente, basada en la confianza en el cliente y el rechazo de un papel directivo por parte del terapeuta.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
86 vistas14 páginas

Humanism o

La psicología humanista surgió en 1962 cuando un grupo de pensadores buscaba desarrollar un enfoque que contemplara a la persona como un todo, en lugar de fragmentarla. Dos de sus principales exponentes fueron Abraham Maslow y Carl Rogers. Maslow propuso una jerarquía de necesidades humanas y se enfocó en el concepto de autorrealización. Rogers desarrolló la terapia centrada en el cliente, basada en la confianza en el cliente y el rechazo de un papel directivo por parte del terapeuta.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

HISTORIA Y SURGIMIENTO

Surgimiento de la Psicología Humanista La Psicología Humanista nace oficialmente en USA en


1962, cuando un grupo de psicólogos y pensadores progresistas de la época declaran su voluntad
en desarrollar un enfoque nuevo que trascendiera los determinismos y la fragmentación de los
modelos vigentes del Psicoanálisis y del Conductismo; el anhelo era entonces desarrollar un nueva
Psicología que se ocupe de la Subjetividad y la Experiencia Interna, de la Persona como un todo,
sin fragmentaciones como la conducta o el inconsciente, o la percepción o del lenguaje, sino que
contemplar a la Persona como objeto luminoso de estudio, y asimismo, desarrollar una nueva
disciplina que investigue los fenómenos más positivos y sanos del ser humano como el amor, la
creatividad, la comunicación, la libertad, la capacidad de decidir, el cambio terapéutico, y sobre
todo, la autenticidad y el arte de ser uno mismo, porque de allí debía provenir el sentido de
respeto y responsabilidad; desde ese núcleo del Ser, puede surgir un camino del existir que sea
sano o sabio, equilibrado y pleno, la autenticidad como un proceso de auto-aceptación y
aceptación de todo lo que existe. Este grupo de pensadores estaba constituido por singulares
exponentes de una inquietud cultural nueva: Kurt Goldstein, Erich Fromm, Carl Rogers, Abraham
Maslow, Fritz Perls, Rollo May, Karen Horney, Aldous Huxley, Herbert Marcuse.

A lo largo de la Historia de la Psicología, han surgido muchos modelos explicativos del


comportamiento y la mente humana que, partiendo de ideas y propósitos diferentes, tratan de
ayudarnos a comprender más acerca de nosotros mismos. En este sentido, la filosofía humanista
ha sido muy influyente, y ha dado lugar a su propio paradigma en el mundo de la Psicología.
Como corriente filosófica, el humanismo pone énfasis en la importancia de la subjetividad de cada
individuo y en lo importante que es que cada persona construya el propio significado de su vida.
La psicología humanística puede definirse como la tercera rama fundamental del campo general
de la psicología y como tal trata en primer término de las capacidades y potenciales humanos que
no tienen lugar sistemático ni en la teoría positivista ni en la conductista, o en la teoría clásica del
psicoanálisis. Concretamente, esta escuela se fundamenta en dos movimientos filosóficos: la
fenomenología y el existencialismo.
tanto la fenomenología como el existencialismo ponen el énfasis en la consciencia y la capacidad
del hombre para decidir, en todo momento, qué hacer, movido en última instancia por su
intencionalidad y no por su biología o entorno, apartándose así del innatismo y el ambientalismo.
El objeto de estudio del enfoque humanista es que el individuo se autorealice, aceptándose tal y
como es, siguiendo una jerarquía de valores y motivos que hagan posible su desarrollo personal,
ya que la búsqueda del sentido de la existencia y los valores humanos son aspectos fundamentales
para el ser humano.

PRINCIPALES AUTORES

Abraham Maslow

Abraham Maslow (1908-1970) es una de las figuras más conocidas del movimiento de la psicología
humanista; su influencia y su prestigio le llevaron a ser elegido en 1968 presidente de la American
Psychological Association. Comparte con otros representantes del movimiento humanista el
intento de formular un sistema holístico abierto a la variedad de la experiencia humana y, por
tanto, el rechazo al establecimiento de un método único para acercarse a esta diversidad. Nunca
está de más insistir, en un campo a menudo tan infantilmente excluyente como el nuestro, que la
crítica a sistemas como el conductismo o el psicoanálisis no supone la exclusión o negación de
dichos sistemas sino el señalamiento de sus limitaciones. Concretamente, Maslow propone que se
integren en sistemas más amplios, evitando sobre todo la tendencia, en sus palabras, inmadura y
dicotómica de ser, por ejemplo, freudiano o anti-freudiano: “soy freudiano, soy conductista y soy
humanista” dejó escrito en uno de sus últimos trabajos. Posiblemente, una de las peculiaridades
del trabajo de Maslow sea su interés por las personas humanamente excepcionales, lo cual puede
marcar una diferencia con los sistemas que han obtenido sus datos de la patología o con los que
los obtienen de la norma. De este modo, se trataría de ir conformando una visión de la humanidad
que muestra lo que el hombre puede llegar a ser. El modo en que se actualiza ese llegar a ser,
tanto como el modo en que se puede frustrar y sus consecuencias centraron el interés de Maslow.
A partir de lo anterior se entiende que el concepto central en la psicología de Maslow sea el de
autorrealización, entendida como culminación de la tendencia al crecimiento que Maslow define
como la obtención de la satisfacción de necesidades progresivamente superiores y, junto a esto, la
satisfacción de la necesidad de estructurar el mundo a partir de sus propios análisis y valores. Con
relación al tema de la satisfacción de necesidades, Maslow establece su jerarquía de necesidades,
quizá la más conocida de sus aportaciones. Maslow rechazaba las teorías de la motivación que
partían de determinantes únicos de la conducta proponiendo una teoría de determinantes
múltiples jerárquicamente organizados. Esta organización sería como sigue: En el primer nivel
estarían las necesidades fisiológicas (comida, agua, sueño, etc.), necesidades que aún
perteneciendo a este nivel tan básico tienen un componente de individualidad. Si estas
necesidades fisiológicas son razonablemente satisfechas aparece el segundo nivel de necesidades:
las necesidades de seguridad. Del mismo modo el siguiente nivel sería el de necesidades de
pertenencia y amor; Maslow consideraba que la frustración en este nivel es el principal trasunto
de los problemas humanos de ajuste. El siguiente nivel sería el de necesidades de estima, que
incluiría la necesidad de sentirse competente, de ser reconocido por los propios logros y de
sentirse adecuado. Finalmente, el hombre se abre a las necesidades de desarrollo de
autorrealización, definida más arriba, como necesidades tan integrantes del ser humano como las
primeras. El proceso que lleva a la autorrealización culmina en lo que Maslow (1962) llama
“experiencia cumbre”, aquello que se siente cuando se alcanza una cota como ser humano, un
estar aquí y ahora “perdido en el presente”, con la conciencia de que lo que debería ser, es. Para
Maslow, estas experiencias son perfectamente naturales y fácilmente investigables (aunque no
especifica cómo) y nos enseñan sobre el funcionamiento humano maduro, evolucionado y sano.
Maslow identifica la sanidad, la autorrealización y la creatividad. Cuando el proceso hacia la
autorrealización se corta, aparecen reacciones desanimadoras, compensatorias o neuróticas y la
conducta se focaliza hacia la evitación impidiendo el desarrollo autónomo. Maslow propone una
concepción de la patología, relacionando la privación de los Valores del ser (o Valores-B, del inglés
“being”=ser) con la aparición de determinadas alteraciones, que él llama metapatologías y que
entiende como disminuciones de lo humano. Por ejemplo, cuando el Valor-B “verdad” es privado
patógenamente y sustituido por deshonestidad, la metapatología específica que aparece es la
incredulidad, desconfianza, cinismo o recelo.

Carl Rogers Las propuestas de Carl Rogers (1902-1987) son, quizá, las más influyentes y conocidas
de entre las que surgieron dentro del movimiento humanista. Su enfoque terapéutico, la terapia
centrada en el cliente, también es conocido como terapia no directiva. La hipótesis central de este
enfoque la establece así brevemente Rogers: el individuo posee en sí mismo medios para la
autocomprensión, para el cambio del concepto de sí mismo, de las actitudes y del
comportamiento autodirigido; estos medios pueden ser explotados con sólo proporcionar un
clima determinado de actitudes psicológicas favorables. De un modo resumido la terapia centrada
en el cliente parte de dos premisas fundamentales: 1) La confianza radical en la persona del
cliente. 2) El rechazo al papel directivo del terapeuta. Para Rogers el ser humano nace con una
tendencia realizadora (el concepto central en la teoría de Rogers) que, si no se falsea o se tuerce
por los sucesos de la crianza, puede dar como resultado una persona de pleno funcionamiento, es
decir, alguien permeable a nuevas experiencias, capaz de reflexión, espontáneo, y capaz de valorar
a otros y a sí mismo. La persona mal adaptada sería, pues, cerrada, rígida y autodespreciativa. El
enfoque psicoterapéutico de Rogers enfatiza la actitud y cualidades del terapeuta como elemento
esencial del cambio. De este modo, cualidades tales como empatía, autenticidad y congruencia
son requeridas al terapeuta como condición esencial para producir un cambio terapéutico: el peso
recae en el terapeuta más que en la técnica. Rogers se interesó particularmente por la
comprensión y descripción del proceso de cambio en las personas cuando estas se sienten
aceptadas y comprendidas tal como son por el terapeuta. En un primer momento del proceso de
cambio, se produce una relajación de los sentimientos. Estos pasan de describirse como algo
remoto a ser reconocidos como propios, para finalizar experimentándolos como un flujo siempre
cambiante. También se da un cambio en el modo de experimentar: el individuo comienza muy
alejado de su vivencia hasta que progresivamente la va aceptando como un referente al que se
puede acudir en busca de significados y, finalmente, la persona se permite vivir de manera libre y
permisiva y emplea sus vivencias como principal referente de sus conductas. En este proceso
igualmente se da un paso de la incoherencia a la coherencia. En un extremo estaría el máximo de
incoherencia, desconocida para el propio individuo; progresivamente iría tomando conciencia de
sus contradicciones para terminar experimentando sólo la incoherencia de modo ocasional puesto
que ya no percibe como amenazadora su experiencia. Cambia también su relación con los
problemas, desde su negación, pasando por su reconocimiento, hasta la conciencia de la propia
participación en su génesis. Igualmente, el modo de relacionarse cambia desde la evitación de las
relaciones íntimas hasta una vivencia abierta y libre de su relación con los demás.

IDEAS FUNDAMENTALES DE LA PSICOLOGÍA HUMANISTA

• La verdadera comprensión de la conducta humana no se puede lograr mediante el estudio


de los animales.
• Existe la libre voluntad, y los individuos deben asumir la responsabilidad personal de su
auto-crecimiento y realización. El comportamiento no está predeterminado.
• La experiencia subjetiva del individuo es el principal indicador de su conducta.
• La auto-realización (necesidad de alcanzar el máximo potencial personal) es algo natural.
• Las personas son fundamentalmente buenas y experimentarán un crecimiento si se les
proporcionan las condiciones adecuadas, especialmente durante la infancia.
• Cada persona y cada experiencia es única, por lo que los psicólogos deben tratar cada caso
de forma individual, en lugar de confiar en los promedios de los estudios de grupo.

PRINCIPIOS DE LA PSICOLOGÍA HUMANISTA

1. El ser humano es una totalidad. Éste es un enfoque holista, cuyo objetivo consiste en
estudiar al ser humano en su totalidad y no fragmentadamente.
2. El ser humano posee un núcleo central estructurado. Dicho núcleo es su «yo», su «yo
mismo» (self) que es la génesis y la estructura de todos sus procesos psicológicos.
3. El ser humano tiende naturalmente a su autorrealización formativa. Puesto frente a
situaciones negativas, debe trascenderlas; y si el medio se define como propicio, genuino y
empático, amén de no amenazante, verá favorecidas sus potencialidades.
4. El ser humano es un ser inserto en un contexto humano, y vive en relación con otras
personas.
5. El ser humano es consciente de sí mismo y de su existencia. Se conduce de acuerdo con lo
que fue en el pasado y preparándose para el futuro.
6. El ser humano está provisto con facultades de decisión, libertad y conciencia para elegir y
tomar sus propias decisiones. Estas facultades lo convierten en un ser activo, constructor
de su propia vida.
7. El ser humano es intencional. Esto significa que sus actos volitivos o intencionales se
reflejan en sus propias decisiones o elecciones.
APORTCIONES DEL HUMANISMO A LA PSICOLOGÍA

El enfoque humanista ha hecho contribuciones significativas al campo de la psicología. Algunos de


los principales conceptos e ideas que surgieron del movimiento humanista incluyen:

• Jerarquía de las necesidades


• La Terapia Centrada en la Persona
• Consideración positiva incondicional
• El libre albedrío
• Autoconcepto
• Autoestima
• Autorrealización

TEORIA DE LAS NECESIDADES HUMANAS (LA PIRÁMIDE DE


MASLOW)

El trabajo más conocido de Maslow es la Pirámide de las Necesidades enmarcada dentro de la


Teoría de las Necesidades Humanas. Este modelo plantea una jerarquía de las necesidades
humanas, en la que la satisfacción de las necesidades más básicas o subordinadas da lugar a la
generación sucesiva de necesidades más altas o superiores.

Primer nivel
Las necesidades fisiológicas constituyen el nivel más bajo dentro de la teoría de las necesidades
humanas. Son las necesidades innatas, como la necesidad de alimentación, sueño y reposo, abrigo,
o el deseo sexual. También se denominan necesidades biológicas o básicas, que exigen satisfacción
cíclica y reiterada para garantizar la supervivencia del individuo. La vida humana es una búsqueda
continua y constante de la satisfacción de estas necesidades elementales, pero inaplazables. En el
momento en que alguna de ellas no puede satisfacerse, domina la dirección del comportamiento
de la persona.
Segundo nivel
Constituyen el segundo nivel dentro de la teoría de las necesidades humanas. Llevan a que la
persona se proteja de cualquier peligro real o imaginario, físico o abstracto. La búsqueda de
protección frente a la amenaza o la privación, la huida ante el peligro, la búsqueda de un mundo
ordenado y previsible, son manifestaciones típicas de estas necesidades. Surgen en el
comportamiento humano cuando las necesidades fisiológicas están relativamente satisfechas.
Al igual que aquéllas, también están estrechamente ligadas con la supervivencia de las personas.
Las necesidades de seguridad tienen gran importancia, ya que en la vida organizacional las
personas dependen de la organización, y las decisiones administrativas arbitrarias o las decisiones
inconsistentes o incoherentes pueden provocar incertidumbre o inseguridad en las personas en
cuanto a su permanencia en el trabajo.
En el segundo nivel sitúa la necesidad de vivir en un entorno estable y sin amenazas

Tercer nivel

Están relacionadas con la vida del individuo en sociedad, junto a otras personas. Son las
necesidades de asociación, participación, aceptación por parte de los colegas, amistad, afecto y
amor. Surgen en el comportamiento cuando las necesidades elementales (fisiológicas y de
seguridad) se hallan relativamente satisfechas. Cuando las necesidades sociales no están
suficientemente satisfechas, la persona se torna reacia, antagónica y hostil con las personas que la
rodean. La frustración de estas necesidades conduce, generalmente, a la desadaptación social y a
la soledad. La necesidad de dar y recibir afecto es un motivador importante del comportamiento
humano cuando se aplica la administración participativa.

Cuarto nivel

Están relacionadas con la manera como se ve y se evalúa la persona, es decir, con la


autoevaluación y la autoestima. Esta necesidad ocupa el cuarto lugar de la pirámide de la teoría de
las necesidades. Incluye la seguridad en sí mismo, la confianza en sí mismo, la necesidad de
aprobación y reconocimiento social, de estatus, prestigio, reputación y consideración. La
satisfacción de estas necesidades conduce a sentimientos de confianza en sí mismo, valor, fuerza,
prestigio, poder, capacidad y utilidad.
Su frustración puede provocar sentimientos de inferioridad, debilidad, dependencia y desamparo,
los cuales a la vez pueden llevar al desánimo o a ejecutar actividades compensatorias.

Quinto nivel

La autorrealización es la necesidad más elevada dentro de la teoría de las necesidades y se hallan


en la cima de la jerarquía de la pirámide. Estas necesidades llevan a las personas a desarrollar su
propio potencial y realizarse como criaturas humanas durante toda la vida. Esta tendencia se
expresa mediante el impulso de superarse cada vez más y llegar a realizar todas las
potencialidades de la persona. Las necesidades de autorrealización se relacionan con autonomía,
independencia, autocontrol, competencia y plena realización del potencial de cada persona, de los
talentos individuales.
En tanto las cuatro necesidades anteriores pueden satisfacerse mediante recompensas externas
(extrínsecas) a la persona, que tienen una realidad concreta (dinero, alimento, amistades, elogios
de otras personas), las necesidades de autorrealización sólo pueden satisfacerse mediante
recompensas intrínsecas que las personas se dan a sí mismas (por ejemplo, sentimiento de
realización), y que no son observables ni controlables por los demás.
Y por último, en el nivel superior se encuentra la necesidad de autorrealización personal. Va
señalar que estas necesidades están jerarquizadas de forma que primero se satisface la necesidad
más básica para ir ascendiendo progresivamente hasta llegar a la necesidad de autorrealización,
como más arriba de la pirámide, más motivado está el individuo

TIPOS DE COMPORTAMIENTOS

Para satisfacer las necesidades encontramos tres tipos de comportamientos:

Constructivos: se consigue satisfacer las necesidades y todo el mundo se beneficia.


Destructivos: se consigue satisfacer las necesidades pero no todo el mundo se beneficia.
Fallidos: no se alcanza el objetivo de satisfacer las necesidades.
Nivel 1 (Necesidades Fisiológicas)
Constructivo: Tengo hambre y voy a comprar.
Destructivo: Tengo sueño, duermo pero no voy a clase.
Fallido: Tengo sed y no funciona la fuente.

Nivel 2 (Seguridad)
Constructivo: Te encuentras mal, vas al médico y te tomas lo que te receta.
Destructivo: Vas al médico, pero no te tomas lo que te receta porque no te parece lo correcto.
Fallido: Inviertes dinero en una empresa que parecía que iba bien y te quedas sin dinero.

Nivel 3 (Amor y pertenencia)


Constructivo: Una madre muy cariñosa, cada día abarca a sus tres hijos.
Destructivo: Una madre muy cariñosa, cada día abarca sólo a dos hijos, al otro nunca le muestra amor y
afecto
Fallido: Una madre nunca abraza ni da afecto a sus hijos

Nivel 4 (Autoestima)
Constructivo: Una profesora de instituto se hace valer y respetar por sus alumnos, dentro de un ambiente
armonioso.
Destructivo: Una profesora de instituto se hace valer y respetar gritando y ridiculizando a sus alumnos.
Fallido: Una profesora de instituto no es respetada por sus alumnos por falta de autoridad

Nivel 5 (Autorrealización)
Constructivo: Tengo un problema, me lo tomo con calma y lo resuelvo.
Destructivo: Para gustar a tu pareja, renuncias a alguno de tus valores fundamentales.
Fallido: No encuentras sentido a tu vida y te metes en una secta, pero no encuentras las respuestas que
estabas buscando.

LA TERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE

Cabe mencionar que, en un principio, Rogers se acogió a los métodos psicoanalíticos ortodoxos
para tratar a sus pacientes, más específicamente, Rogers siguió el enfoque de William Healey
(1869-1963); un psicoanalista que fundó una de las primeras clínicas infantiles en los Estados
Unidos. Sin embargo, dado que estos métodos resultaron infructuosos para tratar a sus pacientes,
Rogers lo abandonó y probó otros. Durante la década del 30’, mientras Rogers estuvo a cargo del
Centro de Asesoría de Rochester, se adentró en los conceptos de Otto Rank (1884-1939) y Jessie
Taft (1882-1960). Rank que había sido preparado bajo una orientación psicoanalítica, desarrolló
sus propias técnicas y métodos psicoterapéuticos que tendían a hacerle ganar mayor
independencia a sus pacientes. Jessie Taft era una trabajadora social de Filadelfia que había
implementado una terapia de relajación que prescindía de cualquier intento de controlar la
conducta de los pacientes. Fueron estas dos tendencias las que formaron el enfoque rogeriano de
esos años y que tiempo después se consolidarían en su terapia centrada en el cliente.
Por esta época, Rogers se tornó muy reflexivo con respecto a su propio trabajo y empezó a grabar
las entrevistas con sus pacientes. A partir de esta experiencia, ocurrieron dos cosas, primero que
Rogers se sorprendió muchísimo de cuán fría y monótona podía ser una conversación con sus
pacientes, y segundo; que con el simple hecho de haber grabado sus entrevistas, Rogers instauró
una nueva forma de manejo clínico, que se basaba en grabar las conversaciones terapeuta-
paciente; no sólo con el fin de dejar registro de todo lo que se decía, sino que además, el paciente
podía obtener una copia y escuchar repetidas veces las sesiones con el terapeuta, hecho que
revestía de un valor psicoterapéutico muy importante, ya que era como tener al terapeuta en
casa. Fue de entre todas estas fuentes, que Rogers obtuvo suficiente material para escribir su
primer libro: “El tratamiento clínico de los niños problema”, que fue publicado en 1939. En este
libro, Rogers se dedica a describir los métodos de terapia infantil que tenían mayor relevancia para
la época, pero dos cuestiones ameritan un pequeño comentario: primero que Rogers aboga por
estudios experimentales sobre temas relacionados con el tratamiento de los pacientes; de hecho,
Rogers ha sido uno de los pocos terapeutas que ha puesto atención a estos temas desde una
perspectiva experimental. En segundo lugar, Rogers plantea que es el propio paciente quién
dentro de un contexto de interinfluencia con el terapeuta, conoce mejor sus problemas, lo que le
lastima, y lo que le ayudaría a solucionar sus conflictos. La terapia consiste básicamente en
experimentar la inadecuación de viejas maneras de percibir de manera más exacta y adecuada, y
en reconocer las relaciones significativas existentes entre las percepciones. En un sentido preciso y
significativo, la terapia es el diagnóstico, y éste es un proceso que se desarrolla en la experiencia
del cliente, más que en el intelecto del clínico. (Rogers, 1997, p. 197)
Rogers estaba cada vez más a favor de que la psicoterapia debiera ser un proceso libre para el
crecimiento. En ese sentido, las ideas de Rogers toman como eje central el concepto de estimación
positiva incondicional; que no se refiere sino al hecho de que el terapeuta debe brindarle
comprensión, apoyo y estimación al paciente, en lugar de darle críticas, sermones y reprobación.
Rogers argumentaba también que el hombre enferma justamente cuando se detiene su
crecimiento, ya que para Rogers el hombre busca en todo momento su autorrealización. Este
enfermar, del que nos habla Rogers, contiene empero, varios elementos que se entrelazan unos
con otros. La estimación positiva incondicional es un elemento crucial, pero también lo es, la
empatía. Rogers apunta con este concepto a la necesidad de ponerse en el lugar del paciente para
poder entenderle. Aunque la experiencia del paciente es en esencia subjetiva, el clínico debe
intentar en todo momento abrirse al paciente para guiarle en el proceso de autoexploración
terapéutica.

Finalmente, la congruencia, es el elemento que contribuye a la mejoría o deterioro del paciente.


Con este nuevo concepto, Rogers sugiere que en el ser humano debe existir la congruencia entre
su yo real y su yo ideal; ya que mientras más alejados estén entre sí el yo real del yo ideal, la
persona estará mucho más propensa a vivenciar desequilibrios psicológicos y por ende a enfermar
psíquicamente. El trabajo del terapeuta será entonces propiciar la congruencia a partir de
experiencias que acontecen en un clima de confianza y de mutua comprensión, para que de esta
manera, el paciente estructure una nueva visión de sí mismo que lo conduce a la congruencia y la
salud. Debemos aclarar que para Rogers un paciente no enferma psíquicamente como lo
consideran los psicoanalistas o los psicólogos conductistas. Enfermar, psicológicamente hablando,
era para Rogers una especie de estado de autodesconocimiento que conduce a la desadaptación.
Quizá un poco, como lo han referido los psicólogos existenciales (Van den Berg, 1961), enfermar
sería algo así como sentirse ajeno a la realidad, no participar del mundo o sentir que no se
pertenece a él.
El proceso terapéutico debe rescatar al paciente de esta situación por medio de la estimación
incondicional, la empatía y la búsqueda de la congruencia.

Ahora bien, en la teoría de Rogers al hablarnos del crecimiento personal, está también
refiriéndose al desarrollo de la personalidad. En ese sentido, Rogers tenía la idea de que el sí
mismo era una parte central del yo. El yo, a su vez, se desenvuelve en un campo lleno de las
experiencias vividas, que separan el yo real del yo ideal; por lo tanto, no interesa en realidad si lo
que una persona experimenta es cierto o falso, ya que lo más importante, es cómo interpreta una
persona particular sus experiencias (Engler, 1996). En el yo real, se ubican los componentes más
importantes de la personalidad, como son el autoconcepto y la autoestima, que se van
construyendo en relación con los procesos antes mencionados de la estimación positiva
incondicional, la empatía y la congruencia. Es lógico pensar entonces, que dependiendo de cómo
se conduzcan estos procesos, el ser humano puede orientarse al crecimiento personal que luego
es coronado por el sentimiento de autorrealización, o bien puede tornarse desadaptativo y
generar conductas anormales.
Rogers decide cambiar el nombre de terapia “no directiva” por el de terapia centrada en el cliente.
El hecho de que Rogers haya decidido cambiarle de nombre a su terapia, obedece a la concepción
de que una persona con alteraciones psicológicas, no está “enferma”, por lo tanto no cabría
llamarla “paciente”. Acotando con la visión anterior de Rogers, éste pensaba que el diagnóstico
clínico encasilla a una persona en una etiqueta, y que esta situación convence al paciente de que
en realidad está enfermo, y por lo tanto obstaculiza el proceso terapéutico De ahí que Rogers veía
a los diagnósticos clínicos como innecesarios e imprudentes (Rogers, 1997). Rogers prefería en
cambio, comenzar la terapia sin haber
arribado a un diagnóstico, hecho que incluso hoy está sujeto a críticas.

Rogers decide nuevamente cambiar de nombre a la “terapia centrada en el cliente”, por el de


“terapia centrada en la persona”, ya que creía que el término persona era más amplio y holístico
que el de cliente.

También podría gustarte