Desmond Tutu, descansa en paz; el legado de tu lucha continúa
Amy Goodman y Denis Moynihan- www.aporrea.org
03/01/22-www.aporrea.org/internacionales/a308798.html
El arzobispo Desmond Tutu murió el día después de Navidad a la
edad de 90 años. Galardonado con el Premio Nobel de la Paz, el
arzobispo sudafricano fue uno de los líderes de la lucha contra el
apartheid, el brutal sistema de segregación racial que se instauró en
Sudáfrica hasta 1992. Después de la histórica caída del apartheid y de
que Nelson Mandela fuera elegido como el primer presidente negro de
Sudáfrica en 1994, Tutu presidió la Comisión para la Verdad y la
Reconciliación, donde abogó por la justicia restaurativa en lugar de la
retribución. Posteriormente, Tutu continuó denunciando las injusticias
y manifestándose alrededor del mundo en defensa de la justicia, la
paz, la igualdad de derechos de las mujeres y de las personas
homosexuales, así como también en solidaridad con el pueblo
palestino, ente otras causas sociales.
Nacido en Sudáfrica en 1931, Tutu creció bajo leyes racistas impuestas
durante siglos de colonialismo. En 1948, el Partido Nacional —un
partido político extremista y defensor de la supremacía blanca— ganó
por amplia mayoría las elecciones nacionales que se llevaron a cabo
ese año e instituyó el régimen del apartheid en el país. Cuando era
estudiante universitario a principios de la década de 1950, Tutu
conoció a Nelson Mandela. Ambos recién volverían a reunirse unos 40
años más tarde, luego de que Mandela pasara 27 años en prisión.
Tutu se convirtió en sacerdote de la Iglesia anglicana y rápidamente
ascendió posiciones en el clero. Presidió el Consejo de Iglesias de
Sudáfrica y lo transformó en una importante organización de derechos
humanos. El arzobispo también movilizó a la comunidad nacional e
internacional en contra del apartheid, e impulsó el boicot económico
internacional contra el Gobierno de Sudáfrica.
Al testificar ante el Congreso de Estados Unidos en 1984, Tutu
denunció el apoyo del Gobierno del expresidente Ronald Reagan al
Gobierno de Sudáfrica:
"En mi opinión, el apartheid es un [sistema] tan perverso, inmoral y
anticristiano como el nazismo. Por tanto, el apoyo y la colaboración
del Gobierno de Reagan [hacia ese sistema] es igualmente inmoral,
perverso y totalmente anticristiano ".
Poco después, ese mismo año, el Arzobispo Tutu recibió el Premio
Nobel de la Paz.
En la Conferencia Mundial contra el Racismo celebrada en 2001 en la
ciudad de Durban, Sudáfrica, Tutu habló sobre la importancia de la
acción de los movimientos populares de Estados Unidos para revertir
el apoyo de Reagan al régimen de segregación racial. Tutu expresó:
"Los Gobiernos no siempre representan a sus pueblos. Intentamos
persuadir al Gobierno de Reagan para que imponga sanciones contra
Sudáfrica. Y la Casa Blanca comandada por Reagan se opuso
firmemente a eso. Apelamos entonces al pueblo [estadounidense]. Y su
respuesta fue fantástica. Como resultado, se logró cambiar el clima
predominante en relación con el apartheid en Estados Unidos. No solo
hicieron que se aprobara la legislación contra el apartheid, sino que
también lograron anular el veto presidencial".
El arzobispo Tutu se refería al veto de Reagan a la Ley Integral contra
el Apartheid (The Comprehensive Anti-Apartheid Act) de 1986, que
había sido aprobada por ambas cámaras del Congreso de Estados
Unidos por abrumadora mayoría. El Senado, que en ese entonces
estaba controlado por los republicanos, anuló el veto de Reagan con
una votación de 78 votos a favor y 21 en contra.
En 2007, en un discurso que pronunció en la iglesia Old South Church
de la ciudad de Boston, Tutu expresó: "El régimen del apartheid fue
derrotado, como siempre pasa con los opresores, porque es una regla
del universo moral. El bien y el mal no son lo mismo. No puede ser
que el mal, la injusticia y la opresión tengan la última palabra. No. La
bondad, la justicia y la libertad finalmente prevalecerán".
El arzobispo pronunció ese discurso en Boston poco después de que la
Universidad de Santo Tomás (St. Thomas University), del estado de
Minesota, le retirara la invitación que le había hecho para hablar en un
evento debido a la inquebrantable solidaridad demostrada por Tutu
hacia los palestinos. Ante las duras críticas de la opinión pública, la
universidad católica dio marcha atrás y emitió a Tutu una disculpa y
una nueva invitación. Durante una entrevista que mantuvo con
Democracy Now! en 2008, Tutu se explayó sobre su posición con
respecto a Israel y Palestina. El arzobispo contó que, durante una visita
a la región, Israel le impidió ingresar a Gaza:
"Ver esos controles de seguridad y la arrogancia de esos jóvenes
soldados me recordó el tipo de experiencias que sufríamos en
Sudáfrica. Cuando era obispo de Johannesburgo y viajaba en
automóvil con mi esposa desde el centro de la ciudad hasta el
suburbio de Soweto, donde vivíamos, teníamos que atravesar un muro
y presentar permisos para poder movernos libremente en nuestra
tierra natal. Ese extraordinario muro [entre Israel y Palestina] me hizo
recordar nuestras experiencias en Sudáfrica".
En su obra autobiográfica "Un largo camino hacia la libertad", Nelson
Mandela escribe que Tutu "luchó desinteresadamente contra el mal del
racismo durante los días más terribles del apartheid". En dicho libro,
Mandela describe también la reunión que mantuvo con Tutu tras ser
liberado de la prisión: "Cuando saludé al arzobispo Tutu, le di un gran
abrazo; tenía frente a mí a un hombre que había inspirado a toda una
nación con sus palabras y con su coraje, que había revivido la
esperanza de la gente durante los tiempos más oscuros".
Nos encontramos nuevamente ante tiempos oscuros: el autoritarismo
está en aumento, la desigualdad económica es cada vez mayor, hay un
apartheid de las vacunas en plena pandemia y la emergencia climática
se ha agravado. En un discurso pronunciado ante jóvenes activistas
durante la cumbre contra el cambio climático de las Naciones Unidas
que se celebró en la ciudad danesa de Copenhague en 2009, Tutu dijo:
"Se equivocan los que piensan que los ricos van a salvarse —ja ja ja—:
o nadamos todos juntos o nos hundimos todos juntos". Además de sus
características carcajadas, en su ejemplar arenga de resistencia, Tutu
también prodigó expresiones de alegría y compasión: "Tenemos un
solo mundo y queremos dejarle a esta preciosa y maravillosa
generación joven un mundo maravilloso. Nosotros, los veteranos,
queremos dejarles un mundo hermoso. Es una cuestión moral. Es una
cuestión de justicia".