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Nvmisma: Revista La Sociedad Iberoamericana DE Estudios Numisri Ticos

El artículo analiza los pesos (minas) encontrados en el Ágora de Atenas, el mercado y centro comercial importante del siglo V a.C. que fue excavado en 1933 por arqueólogos estadounidenses. Años más tarde, Lang y Crosby estudiaron estos pesos pero la única información disponible proviene de un libro de Kaster que ya no se puede conseguir. Kaster proporciona datos interesantes sobre la diversificación de pesos en el Ágora, aunque lamenta la dificultad de sacar conclusiones efectivas debido
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Nvmisma: Revista La Sociedad Iberoamericana DE Estudios Numisri Ticos

El artículo analiza los pesos (minas) encontrados en el Ágora de Atenas, el mercado y centro comercial importante del siglo V a.C. que fue excavado en 1933 por arqueólogos estadounidenses. Años más tarde, Lang y Crosby estudiaron estos pesos pero la única información disponible proviene de un libro de Kaster que ya no se puede conseguir. Kaster proporciona datos interesantes sobre la diversificación de pesos en el Ágora, aunque lamenta la dificultad de sacar conclusiones efectivas debido
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NVMISMA

REVISTA DE LA SOCIEDAD IBEROAMERICANA


DE ESTUDIOS NUMISRI~TICOS
Dep6slto Legal: M. 4.089 - 1959

IMPRESO EN LA F. N. M. T.
SOCIEDA D I B E R O A M E R I C A N A
DE E S T U D I O S NUMISMATICOS

NVMISMA P U B L I C A C I ~ NB I M E S T R A L

M A D R I D

Año XXVIII Enero-Diciembre


Nums. 150-155
NVMISMA
REVISTA DE LA SOCIEDAD IBEROAMERICANA
DE ESTUDIOS NUMISMATICOS (SIAEN)

D I R E C C I O N :

FABRICA NACIONAL DE MONEDA Y TIMBRE. - MUSEO-BIBLIOTECA

JORGE JUAN, 106. MADRID-9. ESPANA

Director. .......... Dr. D. Antonio Beltrán Martinez.


Secretaria. ......... D.a María Teresa Lorente Cía.
Vocal de Publicaciones ... D. Antonio Oro1 Pernas.
Realizador ......... D. José López Martínez.

Son colaboradores de la revista todos los socios de la S I A E N , como, asimismo, cuonlos


personas deseen aportar trabajos o comunicaciones de inlerés nurnismálico.

De las opiniones emilidas e n los arliculos con firma, son responsables sus aulores.

Se prohibe la reproducción de los trabajos y grabados publicados c n la reuisla. s i n mencionar la


procedencia y s i n previa aurorizarión.

Esta revista se distribuye entre los miembros de la Sociedad Iberoame-


ricana de Estudios NumismAticos, o lntercambia con revistas similares.
S U M A R I O

~ u a i i s n l A ~:i c ~

.
Pcllicrr i Drir. J .. Els pesals de I'igora d'Atenes ................................
.
Pelliccr i Brit. J D'Eubea a Roma passant per Aigina . Metrologia múltiple a la
3Icditerr5nia ............................................................
Collanlrs IVrr:.ArdA. Eslcbnn: Hallazgo de denarios romanos de Cástulo (Jaén).....
i. lrndozn Eguaras. -4ngcla: Tesorillo de denarios republicanos de Cogollos de Guadix
(Cranacla) ..............................................................
. .
.I l d i l l n l'iccnle. Edriardo y GuliPrrez Gonzcilcz SInrin Jcsiís. ColecciOn in6dita de
monedas republicanas del Museo Etnogrhfico de LeOn ........................
Collunlcs P+rrz..4rdri. Sslrbnn: Una moneda de Lasruta ..........................
.
[Link] N a r i n Po:: Retoque de cuño y trazado de las leyendas en las mo-
nedas con escritura indígena de Cá\tulo ....................................
Rclirrin Lloris. Jliyucl: La cronología de los tesoros monetarios de Azaila ..........
T'illrtronga Garrigo. Lrnndro: Interpretación estadística-matemática de los dos dia-
granlas de fi Los tesoros d e Xzailap) y su aplicacitin al Iiallazgo de Balsareny .....
Domingur: .4rran:. Almndrna: Alarcas y contramarcas en monedas ibtiricas ........
.Jrinn Grnii. Jalilo: Las monedas de Gades del Monetario de la Universidad de Va-
lencia ..................................................................
.I rwlld. I. .. Hallazgos monetarios en eColl del hloroa. Gandesa ....................
Ikllrán Ilartinrr. Antonio: Niievas aportaciones al problema de los bronces de
.
.4ugusto con caetra o panoplia acuñados en el Noroeste de Esp.i-ria .............
.
13cllrh Lloris Francisco: Los magistrados rnoiietales en Hispania ................
Giirt E s p a r r a p e r a . J o s r p J f a r i a : Rlonedas de Claudio 1 en Haetulo (Badalona).
Nueva aportación al estudio de las acuñaciones locales .......................

. . .
Campo. Marta y O. Granndos .José. Aprosiinaciim a la circulaci0n monetaria de

.
Barcino ................................................................
C Ricliard. J . Drpryrot. G . y Albagnac. L . Etude des dCcouvertes et de la circii-
lation monétaire dans la r6gion de hlontpellier (Herault. France) ..............
Iliernard, Jran: Reclierches numismatiques siir Tarragone aii IIIPme siecle apres
Páginas

Serrano Ramos, Encarnacidn y Luque Aloraño, Antonio de: Monedas del tipo uRepa-
ratio Reipvblicae* de una villa de Cártama (Rlálaga). . . . . . . .. . . .. . .
. . . .. . .. . . 323
Chaiirs Tristán, Francisca: Nuevas aportaciones al estudio metalogrhfico y metro-
Iúgico de las cecas de época imperial en la Ulterior.. . . . . . . . . . . .. .
. .. . .. . . . . . . 337
Blázquez, J . M . y J . -4rce: Monedas del Rajo Imperio en Cástulo. . ... . . .. . .. . . .. . 359
dlorgenstern, Rudolf: Comentario sobre algunas monedas orientales de la época de
transición .............................................................. 399
Orol Pernas, Antonio: Primera acuñación del reino portugués... . .. . . . .. . .. . .. . .. . 400
Orol Pernas, Antonio: Las monedas medievales castellano-leonesas. . . . . . . . . . . . . . . . 415
Domingo Figucrola, Lluis y Balagucr, Ana Naria: OrdenaciOn cronolúgica de las
.. ..
emisiones monetarias de Pedro 1 y de Enrique 11.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 421
Puig i Ferrrté, Ignnsi M . y Domingo Figucrola, Lluis: Croats d'Enric de Castella
i Pere de Portugal: ~ u s a t scom a divisors? ~desmonetitzats?.. . . . . . . . . . . . . . . . . 449
Corral Lafuente, José Luis: Introducci6n al estudio 11istOrico-arqueológico de la ceca
de moneda falsa de Trasmoz en el siglo S I I I . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 455
Alateu Ibars, María Dolores: Documentos sobre moneda jaquesa y equivalencias
..
del florin de Aragón. Años 1323, 1352 y 1439.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 463
Villaronga Garriga, Leandre: Les monedes de plata encunyades a Catalunya durant
la guerra contra Joan 11 (1462-1472). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 471
Izquierdo Benito, Ricardo: Las reformas monetarias de la segunda mitad del si-
glo S I \ ' en Castilla y su reflejo en la documentación: los contratos de arrenda-
miento de la catedral de Toledo.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 491
Domingo Figuerola, Lluis: Emisiones de Don Carlos de Aragón, Príncipe de Viana. 4911
Balagu~r,Anna Al.: Carta de eoncesih de los derechos de la casa de moneda de
.
Avila a la princesa Isabel (1468). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 519
Garcia Lujcin, José Antonio: La ceca de Toledo: sus monederos-acuñadores y obre-
ros e n 1 6 0 4 y 1 6 3 3 ....................................................... 531
Garcia Luján, José Antonio: Privilegios de los monederos de la ceca de Toledo. . . .. . 541
Rodríguez Oliva, Pedro: El mosaico del Museo de Málaga con tema monetal de Sexi:
junafalsificaciOn? ....................................................... 537
A. Llobregal, Enrique: La colección Isidro Albert, de moneda antigua y medieval,
en el Museo Arqueológico Provincial de Alicante.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 565
Lorcnte Cía, María Teresa: La sala medieval del Museo de la Casa de la Moneda. .. . 569
Udina Iifarlorell, Federico: La numismática en los archivos (Fuentes documentales
. .. ..
para la numismática). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 593

Llobct i Portella, Josep Alaria: Les medalles cerverines de proclamacib.. . . . . . .. . . . . 615


El pesals de l'igora d'Atenes
Per J. Pellicer i Bru

L 'AGORA dYAtenes,mercat i centre comercial important del secle Ve aC, fou


excarada cap el 1933 per un grup d'arqu2olegs nord-americans i avui 6s una
de les millords conegudes (1).
Uns quants anys més tard En Lang i Crosby han fet un estudi dels pesals
(mines) trobats a l'igora ( 2 ) . D i ~ s o r t a d s m ~ nno
t tenim altres dades que les que
ens facilita E n Xaster, doncs, el llibre c s t i exliaurit i no I'hem pogut trobar mal-
grat haber-lo dernanat a la Universitat de Princeioti (us).
Les noves que ens dona E n Kaster, com deiem, son molt interesants encara
que se'n dolgui d e la diversificació de pesos, per a intentar treure'n conclusion
efectives (3).
Les teories del present article parteixen del punts seguents:
1. Plantejarnent de la condició comercial, no monetaria de les mines.
2. Ubicació de les mines a sistemes ponderals coetanis.
3. L a funció de 1'Agoranorn.

(1) Gran Enciclopiidia Catalana, vol. 1, p. 276.


(2) hl. LANGe t M. C ~ o s n LYeights,
~, Jlcasures and Tokens (The Athenian Agora, S).I'rinceton, 1964,
pages 15-16. De nl,a hlethode en hlétrologie Numismatiquer.
P. [Link] de 1'Est. Publiées par 1'Cniversité de Nancy 11. Wmorie n.O 44. Nancy/Louvain,
1975.
(3) P. [Link]. cit., pp. 72-73. Le sommet de la courlw par Cchelons de 20 en 20 centigrammes se
situe A I'Cchelon $100 A 920. 11 y a donc une dispersion consid6rable dans les poids et leur aide est trompeuse.
Des mines attiques, provenant de I'hgora d'Atlienes, dont certain marquées uva e t portant toutes en
diagonale la reprbsentation d'un dauphin, ont les poids de 508 gr.. 682.5 gr. r t 624 gr., pour les trois premieres
e t 475, 471, 455, 424 e t 422 gr., pour les autres. Elles sont en plomb et les deux plus lourdes ainsi que la
plus legbre sortent du meme moule. Or, les numismates savent que la mine attique doit pesser environ
432 gr.
Abans de comencar qualsevol raonament debem estudiar individualment aques-
tes mines, les quals situades per ordre de pesos es situen així:

AGORA
(Lang i Crosby)

1- 708 grams
2- 682 112 id.
3- 624 íd.
475 íd.
4- 471 id. 473 grams de promig
5- 455 íd.
424 id.
6- 423 íd. 423 grams de promig

Com veiem, del total de S mines es fan 6 grups doncs considerem que les dugues
del grup 4 i les dugues del grup 6 d n molt similars entre elles, mentre les demes
están prou diferenciades per fer-ne un o varis grups. La troballa d'aquests pesals
a ]'Agora, no sabcm si tots al mateix indret, eris podria indicar que els mateisos
servien per a pesar mercaderies. L'Xgora era el centre comercial per escel-lkncia
d'ALenes i aon es deurien de rebre els materials d'altres paisos.
Perque t o t es desenrotlles amh normalitat s'anomenaha un magistrat, I'Ago-
ranom, el qual estaba encarregat de la vigilancia del mercat i de la revisió del
pesals i mesures. Es coneix una lliura (mina) a nom d'un agoranom anomenat
Aur (elio) Papianos Attalou, pesant 424 grams (1). Ens trobem doncs, davant
d'un cas que cau fora de lo que entenem per metrologia numismiitica, es a dir,
que podem tipificar-lo com a metrologia comercial sense cap mena de dubte.
L'estudi d'aquestes mines comercials ens hasteix aquest paradigma:

PARADIGMA 1

.4GORA
-
I Desviaci6
-
5Iines
comercials
' Mines
ir~onctarics -4tribuci6
l
- I - sistcina
Lang i Crosby % Tc hricr Tebrics
1

1. 708.. .................. lN - 0.091 708 213 1 680 hI ILET


2. 682 112.. ...............! + 0.3676 . 680 ' 652.8 AIGINA
3. 624 .................... - - - ?
475 .................... l
4. 471 .................... ; +
0.1647 472 210 453 1/3 1 CRIMEA
5. 455.. ................... -
0.36764
i
453 113 1 435.2 , EUíJEA

(1) P. NASTER. Op. cit., p. 73 De Babelon et Blanchet. Catalogue des bronzes antigues de la Biblia-
thhque National. Paris, 1893, n.o 2.263.

10 -
J - P E L L I C E R I B R U

La concordanca d'aquestes mines comercials a m b els pesals teorics, es prou


acceptable, doncs una desviació maxima del 4,70 per 1.O00 pel g u p 6 es tolerable.
L a peca n . O 3 no sabem situar-la car resta una mica Iluny, a m b els seus 624
grams, de les mines comercials següents que son les més properes:
ARGOS/AIGIXA (antic) 637 112 grams (abans Fidó).
ASSIRIA 612 grams.
Ko sabem si aquesta mina n . O 3 esta mancada.
Trobem que la mina n.O 5 de 433 113 grams comercials a Eubea, es de 906 2/3
grams a 1'Atica i s'apaiiona amb la lliura anglesa actual comercial.
Els altres pesals encaixen quasi perfectament, doncs la desriació, en tractar-se
de poques peces, es prou acceptable.

L'adjudicacib d'aquests pesals parteix de les següents proposicions:

I Yoluni Rlina
I comercial monetaria , Grup div.
I - Obvxvacions
l
dm3 P. v. l
l l
l

2. AIGINA (modern). ......


3. ? ......................
4. (BABILOKIA) CRIRIEA..!

5. EUUEA.. ..............
6. FOCEA ..............' ' ! 51000 1 850

E s probable que I'adjudicació de J I I L E T no sigui prou acurada doncs, d'acord


a m b els eiudits (1) les monedes encunyades al port de MILET i a la seva Area
d'influencia ho foren a un patró de mes de 14 grams el doble-sliequel, pero fins

(1) CHARLESSELTMAN. Greek coins, p. 19. n\\'hile the larger coins issued in Ionia and Stardis were
mainly doiible-shekels of 14 t o 14.16 @.e.
G. F. [Link] Grcck and Roman coins, p. 38. nThe great seaport of lllilctus is credited with a
lar@ series of early electrum coins, the wcight o1 the stater being 14.18 gr.*.
H. [Link] monbtaires en Asie-niineurc jusqu'au Vc. [Link], p. 19. *Par exampie, une monnaie
d'argent, asscz commune de Clazomimes c t d'Erytr6e pese 7 gr. La nioitiP: 3.5 gr., se trouve A Samos,
Ephkse et Clazoni&nes,le quart, 1.75 gr., A [Link] e t Cnide, le sixieme, 1.15 gr., un grand nombre d'ateliers
e t surtout A hlilet: C'est un Btalon, celui qu'on appelle tmilPsiaquen.
J . P E L L I C E R I B R U

que no coneixem altres dades metrologiques no podrem identificar40 a m b un


altre centre d'encunyacions.
La atribució a AIFIK.4 resulta prou facil doncs y a esta demostrat abasta-
ment que la reforma del rei Fidó (670 a C ) , quant dominava tota I'Argolida i
part del Peloponés, consisti en arreconar el ve11 sistema d'Argos i canviar-lo pel
sistema modern d'Aigina que mes tard arribará a Roma (1).
Parlant de CRIJIE.4 (Panticapaeum) Iiaurem d'acceptar la tesi d'En 1-Iill,
fins que no trobem altrts opinions. Si que ens cal fer la remarca dc que els pobla-
dors eien grecs (2).
Dels reculls d'Eubea solsament podem dir que la unanimitat es qiiasi be ge-
neral, donant un prs molt aproximat al teoric que proposem (3).
El patro foceu tstü perfectament delimitat i no lii ha cap dubte de la s e r a
ati ibució (-i).
Despres e1 tiobarem a TBrent (5) i a la TrAcia U;). Mes tard cap a l'edat mitjana
el situem al Psincipat de Catalunya com a lliura coniercial. Tanrnateis al Regne
de Mallorca subsisti de forma mes pura, mantcnint la lliura un pes de 107 grams
fins al canvi del sistema mktric (7).
Darrerament (8)-aquest peaal de 408 grams s'identifica amh la Iliiira del galens
romans seguinl unes dades que trobern al Ilibie d'En Hultsch (9) i que condueisen
tal vegada a la localització de I'origen del peu romi, estudi que sera motiu d'un
altre article.

(1) F. H ~ L T S C H Grietisehr
. iind Riiinische Melrologie, pp. 653-674. *\Iinr von 2.1 1-nzrii otier 2 riiniischen
Pfund = [Link] gr. Sie entspriche einem l'alentc von 120 riimischrri Pfuntl, w'lchrs von Vitriiv iind mine
alt-agnaischer und phiinikisrhen C;cwiclite...n.
(2) G . F. Hri.1.. Op. cit., p. 40. Thc most important city inhabitcd by pretaks in the Crirnean district
(Panticapaeum) struck goltl stateri o1 9.072 gr. This hiph standard a a s pr»l>al~lydue lo t h r clicapness of
gold in this district, through v h i c h woultl pass p r a l qiiantitics of t h e metal froni :he goltl-lwaring regions
of Central-Asia.
(3) C. F. HILL. Op. cit., p. 37. *Sow 4,'s of t h e light, or 2,'5 of t h c hea'. nahylonian silver mina of
the common norm is exaclly equivalcnt t o the Euboic-Attic niina of 436.6 gr.*.
PIERRE-YVESLATIIOIWETIE..\lonnaiiss d'Er6tria d'Eiihéc. Apr6s la victoirt. 11ta Conon a (;nicle 1.1 la
defaute des Spartiates, les Euhéens reviennent a I'influence atlirnicnne el reprennent I'6talon erilmicn-
atticjue pour la taille des e s ~ ) ~ c eD s .r 991 '396 ils frappcnt des monnaics *tles poids attiqiirs lortr (ltSlrd-
drachmes de 17.12, drachmes tlc 4.28 gr.).
[Link] anlica. p. 219. *Lo stesso riiondo mrco conoscc prri) un sibcondo piede
ponderale di gr. 8.40-8.70 circa, noto como riihoico ...h.
(4) CH. [Link]. cit., p. 41. u26 I'hocaic tc4radrachnis ciriployed in l'hocaca and llytilrnr, eaeh
16.35 gr.*.
H. CAHS. Op. cit., p. 21. *L'ktalon phocaiquen. *Le system prcnd son nom de la nionnaic en 'elvclriim
frappéc a Phocée, a Mytilenc 1.t a Cyzique, soit dii s t a t h de lB.O5/16.3 gr....*.
(5) C . F. HILL. Op. cit., pp. 61-62 r(ii) The Tarentine standard, in wliich tlic statcr, weigliing a l ~ o i i t
the same amount (8.16 gr.) underwcnt a hiriary rlivisionr.
(6) Y O ~ D A S KYA o r ~ o n n ~ Coins 4, o1 t h e .4ncient Thracians. Rar. Silppl. Srrrrs, 4, 1956. S'ls~tiidia
a m b molta profunditat la metrologia d'aquesta area rornencant a la cinqurna centuria a. C. Dr. IwlI antuvi,
podem dir que les moncdcs d'argent tenen tina qoasi rara iinanimitat mctrolhgica que les sitita ainh el
patró foceu de 408 granis.
( 7 ) J. I'ELLICERI BHI.. l ~ i l c n td'aprosimacií~als origens de la lliura de Barcelona. Gacrln Sumismir-
lica n.0 40, mars, 1976.
(8) J. FELLICERI Bnr. hletrologia (4). Grans sistemas indoeuropeos. INEDIT.
(9) F R I E ~ R I CHHr : ~ ~ s c r (;riechische
i. untl Romische M~[Link], 1971, p. 120, 1).
D'Eubea a Roma passant per Aigina
Metrologia multiple a la Mediterrania
Per J. Pellicer i Bru

E L llihre d'En Hultscli n'és un pou de dades. Un Iiom lii troba reculls d'autors
antics, els quals llibrcs avui són d'una dificultat important el trohar-los. Lle-
c Verr. 11, 3, 46 110:
gim la scguent ñbtula quc ens agradaria tractar (1). 2) « ~ i iri
agri Leontini dccumae venierunt tritici medimmum S S X V I , Iioc est tritici mo-
dium CC c t X V I milibus, 49 116: ad trilici medimmum YC, id est mod. DSL.
Über die stcllc des Piepos s. oben 16 1)) ( 3 .
T,eontini ciutat fou fundada pels calcidis euboics cap el 728 a C. i Cuma a m b
una data menys ccrta cap el 663 a C. pels mateisos pobladors (3). Calcis esta ubi-
cada a l'illa d'Euhea, a la costa occidental. Fou metropoli de nombroses fundacions
a la Calcidia, Sicília i a la Magna Grecia, cls segles YIII-VI1 a C. (4).
La metrologia d'aquestes irees es prou interesanta per a intentar un apro-

(1) F R I E ~ R I ITULTSCII.
CH [Link] und Romische Mrtrologic (1887). Graz, 1951, p. 653.
216000
(2) -4utor: --- = 6 inodis rornans el mcdimne Alic o 3 niodis romans I'ainfora.
36000
(3) L. BREGIJA. L'antiche rotte del Mediterranro. Tav. 1.
( 4 ) HULTSCH. Op. cit., p. 416. Xach Diodor, 20. 79, 5 erhklt namlicht dcr Syracuscr Agathokles
im J. 306 von den Karlhagern 300 l'alenls und 200.000 hledinimen Grtreide, d. i. 90.000 Drachmen (43,8, 10)
iind 900.000 Sata; drnn 4 112 Sata gingen auf dne Sicilischen AIcdimnos (44, 10 F, 56,2).
54.4
-
Autor: hIodi siciliA = 12.08 8/9 litres/quilos.
1
J . P E L L I C E R I B R U

pament als sistemes ponderals d'Eubea, Atica, Sicília, el Sud de la Itjlica i Aígina,
com a més importants.
Els tres primers no ofereixen cap dificultat, doncs són un desdoblament per-
fecte i pertanyen al grup divisional 60 i les dugues darreres corresponen al grup
divisional 80.

PARADIGMA 1

a Eubea 1 Sicilia .Aígina Roma

l
O o
54.4 54.4 54.4
1. Gran mesura.. .......... / 54.4 1. 1 -1. 1 -1. 1 1 54.4 1. l.
1 I
2.
I

Grup divisional (mines co-


mercials). .............. 60
~ 1I
li
60
2
l

60
2

1 80

2
3. Mina comercial 25.. ...... 906 - g. 1 453 - g. 226 - g. 680 g. 1 340 g.
4. Mina monetaria 24.. ...... 870.4 g. 1 435.2 g. 217 - g. 652.8 g. 326.4 g.
~ 1 l~

La primera conclusi8 a la cual arribem després de realizat aquest paradigma


es la repetici8 de la Gran Mesura (JIEDIIINE a I'Atica, 1'Eubea i Aigina, CADOS
a Sicilia, XJIFORA a Roma), amb valors iguals o múltiples a cinq llocs diferents,
situaci6 que no deu d'extranyar-nos doncs era una prtictica general al poblcs
antics doblar les unitats de mida sense modificar la nomenclatura (1). F'er tant,
dona la sensació que a un moment donat la Gran JIesura de 54.4 litres i els seus
submúltiples esta en ús a la Jlediterrania europea.
La segona és, que el sistema de capacitat de la Gran JIesura emprat a Eubea-
Atica-Sicilia és el Babilonic de 60 mines comercials. D'altra banda, t a n t a Aígina
com a Roma se segueix el sistema egipci de 80 mines/lliures comercials la «gran
mesura)).

(1) Livio CATULLO. Notes on the relation oí ancient measures to the Great Pyramid. X. York, 1971,
page 371. *It was a current practice in al1 ancient cultures to doiible units of measures, while continiiing
t o refer t o them by the narne o1 the simple unit*.
D ' E U B E A A R O M A P A S S A N T P E R A ~ G I N A

La tercera concorda amb que la mina monetaria és el 24/25 del pes comercial
com ja es diu en un altre article en el qual es discuteixen les teories actuals d'En
Catullo 80/81, la d'Arist6tels 60163 i la convencional del 24/23 (1).

Eubea Alica , Aigina Roma


1 (modern)
(Inodern) 1 l

Quartari. ..................
Hemina (Kotylc). ...........
Iíotyle. ....................
Sestari ....................
Dikotylon-Rletron. ..........
Choinix ....................,
Dichoinikon-Trimetron.. .....
Conguis-Chus...............
Ilemirkton-Semimodi-Chus.. ./

Modi (aridis). ...............


1-Ickteus-hlodi sicilia-Saton ...
Urna (Iiquitls). .............
Amfora-Cados (liquids).. .... . l
hletretes (liquids). . . . . . . . . . .
Medimnos (Arids). ...........'
40.8 3 72 !

Continuant la recerca no ens resistim a ampliar una mica els sistemes ponderals
i de mesures d'Aigina-Atica-Argos-Micenes:

(1) I B R ~ Teoritzant
J. PELLICER . ultra la nietrologia antiga. Inhdit. Barcelona, 1977.
J . P E L L I C E R I B R U
PARADIGMA 3

hfina
comercial
/ blina
monetaria
I
Gran
I

l
I
Grup
SISTENES - 1 - 1 , / divisional
1 gr. gr. 1 1 'gr.
l l

A ~ G I N A(Antic). .......... .i 1
ARCOS (Abans Fidú).. ....... 637 1/3 1 612 51000 ' SADUG 80
ATICA (Abans Sola). ........ ' N
25300

A ~ G I N A(Fidó, 670 a. C.). ... 680 653 115 1 80


.i\TICA (Soló, 593 a. C.). ..... 906 213 / 870 215 54400 3IEDI3INE
I
i 60

D'Acord amb en Crawford (2) en la seva traduccib de l'.\thenaion Politeia 10,


d'ilristotels, Ilcgim :

(((Solon) carried oirt ihe enlargement:


A) of measures
B ) of Weights
C ) and of ihe standnrcl coin ( i n use i n .4tiica).
For under him:
a) The measures (in use i n Aftica) became larger ihan the measures of Pheidon
(of Argos) .
b) And ihe mina, earlier consisfing of 70 cirachmae, came to consisi of a hnndred.
c) Furthermore, the standard coin before Solon wns a rlirlrachm (noi as now n
ietradrachm).
Solon was also responsible for creating special io~ightsfor ihe coinage, with 73
minas io the talen!, the extra three minas were reflecled in fhe unighl of fhe slnler anrl
the other subdiuisionso.

Cap el 670 a C, cl rei Fidb, que domina tota I'Argblida i part del Peloponks,
modifica el sistema de mesures i pesals en ús alesliores, creant les estiiictures
metrolbgiques conegiides pel sistema modern d'Aígina que ocuparii el lloc del
(1) ~ ~ I C H A E LVESTRISand JOHS [Link] in nlycenean Greek (Second Edition).
Cambridge Cniversity Press, London, 1973.
Llvro CATULLOSAECCHITI. IGotes on the relation of ancient measures t o the Great I l r a m i d e . New
York, 1971, pp. 351-352.
*By esamining the dimensions of mycenean citadels 1 have estahlished t h a t they were planned by
a foot which is 15/16 of the Roman foot, a foot of 277.4488 milimetres. This foot has hecn called Oscan
or Italic by metrologists o l the last century, who noticed is occiinnce in pre-Roman Italy and in t h e earliest
remains of Rome. 1 cal1 thus foot Afycenean. The I\.lycenean foot not only is 15/16 of the Roman foot of
295.9454 milimetres, hut also is 9/10 of the Greek foot of 308.2764 milimetresr.
(2) M. H. CRAWFORD. (Cambridge) Solon's alleged reform ot weights and measures. Eirene, X, 1972,
page 16.
sistema d'Argos, el qual romandra a 1'Xtica fins que Soló a principis del segle
VI&a C , o d'accord amb les darreres teories, a mitjans de la centúria (1) empri el
sistema conegut de la illa d'Eubea, el mercat més important de metalls a la Grecia
arcaica.
Scguint doncs, la traducció d'En Crawford, veiem que efectivament les mesures
aiigmenten de capacitat (paradigma 3). Tanmateix els pesals B) i C) són superiors
al ((standard antic)).
Per tant, A~istbtelsens fa una diferenciació important:
d u g m e n t dels pesals comercials i del standard de la moneda*, o sigui, que se-
para molt clarament dos tipus de pesals: El ((Roya1 normo i el vcommon norm))
d'En IIill (2) i d'acord amb En Mead, En Segré i d'altres, sense oblidar En Hultsch
amb la ci'erlialtnis~ 23 321.
Darrcrament, En Nau ens dona una correspondencia metrologica del 44: 35 =
= 256:233, molt sofisticada (3).
D'altra banda, entenem que la mina primitiva de 1'Atica tenia 70 dracmes
de ln mina creada per En Soló de 100 dracmes (o 50 didracmes), coincidint amb la
estructura egipcia (4). Xquesta igualtat 40:100 es aixi:

PARAD IGJIA 4

l
Pes mines Pes mines 1,
mori~tari~s comercials 1 I'ercentatge
(25)

SOLO (591 a. C.). .................... '/ 870 215 O06 213 '

Argos (Abans d'En Fid6). .............. 1 100


1 612 637 112
Atica (Abans d'En Solb). ............... 70 516
l

La referencia en la qual es fa a En Sol6 responsable de la creació de pesals


especials per a l'encunyació de la moneda no 6s gens clara, doncs la afirmació
(1) Co1.1~11. I ~ R A A Archaic
Y. and Clasical Greek Coins, p. 56. n&it in view 0f lhe late seventh-century
date now acct*pted lor the oldest elt*ctrurn coinage in lonia, wliich is agreed l o b' 1Iie earliest coinage
anywhere in tlie (;rcek world, and established silver coinage in Attica at thc very Iwginning of tlie s i s
ccnturg swms improhaldy .... so the Athenians, less extraparantly hut no less ficliously, attributed t o
Solon ccrtain distincti\fe featiires o1 a coinage which prohalily <lid not in facl begin until ncar t h e middlc
o1 the century.
(2) G . F. Hir.~...4nrient Greek and Roman Coins. Cliicago, 1961.
.
( 3 ) 1:. N,&[:. Ncu aspekte des hletrologisclien. Traglieitspesetzes. .\cles du 8 h i r ConpPs lnternational
de Nuniismatiquc, 1873, p. 7.
( 4 ) .l. I'ELLICICR I B I ~ c Rannanient
. envers la Iliura romana monrtbria i la Iliura d'En Carlcmany.
Gaerla ,l'[Link]. N.O 43. Decrmbre, 1976. *Ida divisio sesagesimal sum6ria varia ahans d e
I'cncunyacii, de la moneda. valguent una mina 50 siclt*sen lloc de 60. O 100 dracmes, a m h lo cual els dos
sistenies (babil bnic, egipci) s'aparionen acordant-se en termes generals. scBgonsel pes d e la mina:
Mina dinicra = 1 dracma = 1 Kit.
hlina mera = 1 sicle
2 dracmes
) 1 {Cit.
J . P E L L I C E R I B R U

de 73 mines per talent que E n Crawford afegeix a la traduccio no s'apropa a la


realitat de les estriictures metrolbgiques, doncs els pesals comercials sempre han
estat superiors als monetaris per una raó molt senzilla; les despeses d'encunyació
sortien del menys pes entregat en monedes. D'aci el 24/25. De cada 100 mines
rebudes per encunyar monedes s'en tornaven 96. 1 també, dit d'altra manera,
cada mina comercial rebuda és transformava en 0.960 del seu valor. Aixi, de la
mina de 006 213 grams comercials d'argent, sortien 100 dracmes de 8.704 grams
atiques, o siguin 870.4 grams la mina monetaria.
Per finir, solament direm que, el fet del canvi d'En Soló, 76 anys més tard
que E n Fidó, dels patrons antics atics per uns altres de més forts no fan altra
cosa que possar-nos un iiou interrogant a la h i t a del predomini econbmic a la
Rlediterrania.
Peró, si no fou E n Solo el que va reeixir a fer l'evolució (o la revolució dels
pesals i mesures) deuria d'ésser, tal vegada, un gran estadista o go\-ernant, doncs
ni els fets ni la historia manquen.
Hallazgo de denarios romanos
de Cástulo (Jaén)
Por Esteban Collantes Pérez-Ardá

H ACE POCOS años en una finca cercana a Castulo (Jaén) se encontraron 47 de-
narios consulares. La gentileza de su propietario me permitió tomar todos
los datos y dado su escaso número los reproducimos en su totalidad.
E n el inventario, junto al número correlativo, damos la referencia del Crawford,
el año según este autor, la leyenda, el peso, el estado de conservación que hemos
procurado dar centrándonos en el desgaste y haciendo abstracción de los defectos
de acuñación o del cospel, y por último la posición de cuños con la convención
horaria.
Las monedas aparecieron agrupadas y en contacto directo con una tierra are-
nosa; pudieron esconderse en alguna bolsa de tejido o de cualquier otro material
fácilmente destructible del que no había vestigios o no supieron encontrarlos. E s
un hallazgo completo, salvo la posible pérdida en el terreno de alguna pieza.
El denario más moderno es del año 101 a. de C. pero no puede haber mucha
duda en fechar la ocultación entre el 98 y el 95 a. de C. al igual que los numerosos
hallazgos de esta zona, porque el número de piezas es muy escaso y entre las piezas
más modernas hay grandes soluciones de continuidad en las fechas. Por estas mis-
mas razones no hay elementos que permitan poner en duda la datación del denario
número 47 que se nos presenta aparentemente anómalo por ser siete años más
moderno que el anterior. Todos los cuños de las piezas son diferentes. El denario
número 22 inexplicablemente pesa sólo 2,82 gramos. En la medida que podemos
apreciar no es un denario forrado ni el cospel presenta defecto que lo explique.
E S T E B A N C O L L A N T E S P É R E Z - A R D A

El peso de todos los demás es de una uniformidad absoluta, a lo largo de los 84 años;
dato sobradamente conocido y que tanta dificultad presenta para la datación de
los denarios ibéricos aun en hallazgos mixtos, por la permanencia de los denarios
republicanos durante generaciones.
El peso medio del total (despreciamos siempre el núm. 22) es de 3,85 gramos;
el peso medio de los 10 denarios más modernos cs de 3,88 gramos, ligeramente más
elevado, consecuencia de su excelente conservación; el peso medio de los dcnarios
anteriores al 133 a. de C. es 3,85 gramos exactamente igual que la media del con-
junto; los pesos, en cambio, para la primera mitad del Iiallazgo, presentan niayorcs
irregularidades cubriendo desde los 3,46 gramos a los 4,08; la segunda mitad sOlo
cubre l a banda de 3,17 a 3,96 gramos.

A = MILLONES DE DENARIOS.-
B = DENARIOS.-
HALLAZGO DE DENARIOS ROMANOS DE CASTULO
En e1 gráfico presentamos los dcnarios de este tesorillo distribuidos por años
junto con la cantidad total de denarios consulares acuñados segun Crawford.
Ambas son bastante simétricas, lo cual tenia que ser en principio así, por cuanto
liemos tomado las mismas datacioncs del Crawford, y han de coincidir, por probabi-
lidades, los denarios encontrados con las acuñaciones más numerosas. Consideramos
natural que aparezca una mayor concentración de denarios acuñados en fechas
próximamente anteriores al año 133 a. de C., pues sirvieron para financiar las
campañas para la toma de Numancia. ?\'o podemos explicar, en cambio, la mayor
abundancia en este tesorillo de acuñaciones datadas entre el 123 y el 120 a. de C. La
no coincidencia de las abundantes acuñaciones de Roma durante los años 115
al 109 a. de C. con este hallazgo pensamos que no significa nada, y a que este (caliorroo
se formó probablemente con anterioridad y su dueño añadió ocasionalmente
algunos denarios más modernos, que a partir del año 121 aparecen como una
conservación extraordinaria y sin haber circulado prácticamente. ¿Los denarios
ibéricos se acuiiaron en los años en que aparece una menor producción de denarios
consulares? ¿O por el contrario sus fechas más probables han de coincidir con las
series que aparecen con más abundancia en la peninsula? Estas preguntas que u n
tesorillo t a n escaso no puede responder, nos animan a su publicación para que
sirva de elemento de trabajo unido a otros hallazgos.

CATALOGO

Súriiero R~f~rrncia
Crawford , Año
l
1 LEYESDA 1 I+su Conserwción 1 cuños

1
l l l
1 112.2 a ) - 195 AnBnimo 3,81 grs. BC
2 1 1) - 1.5716 Anónimo 3.86 grs. I RC
3 198,l - 157/ti Anenimo N 3.85 grs. I ERC
3 108,l - 1 AnOnimo / 3 3 7 grs. ' EBC
SAR -1.03 grs. 1 BC
XAT 3.36 grs. RC
C. RIAIANI 3,85 gr:. hlBC
1 C. RlAIANI 4,05 grs. BC
L. SAUF 3.58 grs. BC
Q . RIARC
1 3.77 grs. RIBC
; C. ANTESTI 3.94 grs. RlBC

'
C. AXTESTI
C. VAL. C. F.
C. VAL. C. F.
3,89 grs.
3,79 grs.
3$9 grs.
MBC
EBC
EBC
C. RENI 3,83 grs. EBC
C. RENI 3.98 grs. RIBC
CN. LUCR. 3,90 grs. NAC
l L. ANTES 4.08 grs. nmc
L. ANTES 3,82 grs. EBC
L. ANTES 3,81 grs. BC
C. ABURI 3,96 grs. EBC
C. ABURI 2,82 grs. RIBC
E S T E B A N C O I A L A N T E S P É R E Z - A R D A

Referencia Peso Cuños


Crawford

C. A B U R 1 3,92 grs. EBC


P. CALP 3.83 grs. EBC
P. MAE. ANT. 3.89 grs. EBC +
bI. O P E I M I 3.81 grs. EBC
Q. P I L I P U S 3.87 grs. MBC
Cabeza de elefante 3.83 grs. EBC
nl. METEUVS Q.F. 3,79 grs. EBC
TQ 3.77 grs. EBC
31. PORC 3.85 grs. XIBC
C. CATO 3,87 grs. EBC
M. FAN. C. F. 3,88 grs. EBC
M. CARBO 3,82 grs. BC
M. CARBO 337 grs. BC
Q. MINU 3,94 grs. RlBC
C. P L U T I 3,89 grs. MBC
CARB. 3,90 grs. EBC +
CARB. 3,87 --
grs. l EHC
111. T U L L I 3,93 grs. ) E B C 4-
grs. MBC
Q. MARC. F. L. R .
CK. DOhlI
M. SILA
3,87
3,92
3,83
gn.
grs.
11 EBC
EBC
+
+
M. S E R G I 3,91 grs. / EBC t
CN. BLASIO. C N F 3,79 grs. / EBC +
+
L. MEMMI
C. F U N D A N
382
3,YG
grs.
gn. 1 EBC
EBC +
E S T E B A N C O L L A N T E S P É R E Z - A R D A
Tesorillo de denarios republicanos
de Cogollos de Guadix (Granada)
Por Angela Mendoza Eguaras

P o n mcdiacicin de Don -2rigel Casas JIorales, Sotario que fue de Baza y buen
colaborador del ~ l u s e oArqueológico de Granada, ingresó en el IiIuseo, en el año
1959, un tesorillo dc morirdas dc plata republicanas compuesto por 83 monedas, acom-
pañadas de una pátera de plata y dos anillas del mismo metal. Fue encontrado
este tesoro en el año 1958 por Don Antonio Crespo Crespo, cuando realizaba labores
de arado en el campo. El número de monedas fue mayor. Tenemos noticias de
que varias de ellas, se nos dijo que de tipos repetidos, se encontraban en otras
manos, pero no nos ha sido posihlc ver, ni por tanto estudiar, otras que no sean
las 83 que piidicron ser adquiridas por el JIuseo.
Cogollos de Guadis, lugar del Iiallazgo, está enclavado en el Partido Judicial
d e Guadis, al sur de la ciudad de este nombre, en la zona fértil entre los ríos Guadix
y Fardes y en rl camino que desde Guadis conduce a las zonas mineras de Jeres
del Ilarquesado y Alquife (figura 1).
Este Iiallazgo apoita un dato más que comprueba la importancia d e esta zona
en epoca romana de la que se conservan gran cantidad de restos arqueológicos
y citas en fuentes literarias (Ptolomeo, Plinio, Macrobio ...). La ciudad d e Guadis
conserva en epoca musulmana el nombre antiguo de la ciudad, ACCI (Guad-Acci)
ctrigésima mansión del camino militar que iba desde los Pirineos a Cazlona, y la
cuarta del que desde Cazlona acababa en Málaga)) (1). Fue capital del clan de los
iclonctes, una de las ciudades bastetanas que hicieron alianzas con los romanos.

(1) C E ~ N - B E ~ ~ TSumurio
D E ~ . de las dnligiiedades romanas que hay en España ... Madrid, 1832, p. 81.
- 25
Figura 1

Con ellos tuvo, al parecer, un primer contacto durante las luchas de Scipión con As-
drúbal, entre los años 208-207 a. C. Fue después COLONIA IVLIA GEJIELLA ACCI,
fundada por César en el año 45 a. C. Estuvo incluida en la Tarraconense, pertenecía
al Conventus Carthaginensis y poseía el IVS ITALICVJI. E n el Itinerario de
Antonino estaba situada en dos vías romanas, CARTAGONOVA-CASTULO y
CASTULO-MALACA (1).
(1) J. M. rColonia lvlia Gemella Acci. Ilariis 3, 1972, pp. 203-222.
SANTERO,

26 -
DEhTARIOS REPCRLICAA'OS DE COGOLLOS DE G UADIX (GRAhrADA)

La forma de aparición de este tesoro es la siguiente: monedas y anillas se


guardaban en una pátera de plata muy doblada, contenida a su vez en una vasija
de cerámica común que se rompió al extraerla de la tierra.
De la vasija de reramira (número de Inventario 7.136) se conservan sólo tres
fragmentos, dos correspondientes al borde y uno al fondo de un vaso de forma

Figura 2

- 27
A N G E L A h 4 E N D O Z A E G U A R A S

globular, boca con borde redondeado hacia fuera, base rehundida, arcilla rosada
con poco desgrasante de mica, superficie alisada y restos de engobe. La forma,
más que las características de fabricación de la pieza, es de filiacih ibérica,
quizás muy cerca de la cronología más tardía de las monedas para las que sirvió
de continente. Por tratarse de una vasija de cerámica común, muy bien puede
tratarse de una forma ibérica que perdura (figura 2).
La paiera de plaia (numero de Inventaiio 7.133) es de forma circular (diá-
metro, 21,l cm.; peso, 16,5 gr.), fabricada en una sola pieza con lámina muy
delgada (0,25 a 0,27 mm. de grueso, 1,4 mm. en el borde). Superficie lisa, batida,
sin otra decoración que las cuatro lineas repujadas que separan las distintas partes

Figura 3

de la pieza y marcan la trayectoria del perfil. Estaba doblada para contener las
monedas y ser introducida a su vez en la vasija de cerámica. Está claro que se
enrolló y se aplastó después quedando muy marcadas dos lineas de otros tantos
dobleces en longitud y multitud de pequeños dobleces en los extremos que los
cerraban y dejaban la pátera totalmente introducida en la vasija de cerámica
(lámina 1). Aunque estaba muy arrugada se pudo reconstruir la forma primitiva
que queda supuesta en la figura 3. Sobre un pie bajo, que una línea someramente
repujada deja en hueco, se apoya la pared, ligeramente cóncava, que presenta en
su final una zona casi horizontal terminada en borde rebatido engrosado hacia
abajo. Base, pared y borde de la pieza van separados, como hemos dicho, por
otras tantas líneas finas, grabadas muy someramente, algo más destacada y ancha
DENARIOS REPUBLICANOS DE COGOLLOS DE GUADIX (GRANADA)

la que separa la pared del borde casi horizontal. La patera ha sido cuidadosamente
restaurada por un buen orfebre granadino, Don JIiguel Moreno (lámina 11).
No liemos encontrado paralelos de esta pieza en otros hallazgos: pero teniendo
tw cucnta la ahundancia de vasijas de plata prerromanas Iialladas en la B4tica

y su semejanza, en cuanto a la forma, con platos de cerámica ibérica de la zona


hastetaria, es m u y posihle que se t r a t e de una pieza prerromana, utilizada para
esconder este tesoro, tal vez demodada y guardada como riqueza junto a las
monedas y anillas.
Las anillas (números de Inventario 7.134 y 7.133) (lámina 111) son de plata
maciza, de sección circular irregular, completamente lisas, con los extremos sin
unir, simplemente cortados, con restos de rebabas. E l diámetro de ambas es de

4,7 mm. y su peso de 16,42 y 16,57 gr. Creemos que se trata de lingotes del metal,
acaso para su posterior empleo en la fabricación de otros objetos, conservadas
aqui como reserva de riqueza. Nos recuerdan las cuatro anillas de plata maciza,
aquellas cerradas, pertenecientes al Tesoro de los Almadenes de Pozoblanco, en
DENARIOS REPUBLICANOS DE COGOLLOS DE GCADIX ( G R A N A D A )

el Museo de Córdoba, para Don Samuel de los Santos Gener, que las publicó, de
uso dudoso (1).
Las monedas del Tesorillo (niimeros de Inventario 6.979 a 7.061) vienen a
confirmar la observacihn apuntada por Gómez-iiíoreno (2) y reiterada por JIateu
Llopis (3) y Nieto Gallo (4) del predominio de los denarios romanos sobre los ibéricos
en los tesoros andaluces (el tesoro de 295 denarios ibéricos encontrado en las proxi-
midades de Granada es una importante excepción) ( 5 ) . Viene también a engrosar
el número de los compiiestos exclusivamente por denarios romanos citados por
los mismos autores.

Es éste el segundo tesoro de denarios romanos, de que tengamos noticia, apare-


cido en la provincia de Granada. E n 1940 se encontró en Orce, en circunstancias
m u y parecidas al que nos ocupa, otro tesoro del que se pudo salvar un lote com-
puesto por 73 monedas, que estudió y publicó el señor Nieto.

(1) SAMUEI. DE LOS SAKTOS GENER.(Tesoro hisphnico anterromano de los Almadenes de Pozoblancor.
Mem. M . Arp. Madrid. 1941.
(2) C ~ M E Z - ~ I O R E*Notas
N O . sobre Numismhtica HispAnicar. hlisceláneas. hladrid, 1949.
(3) MATEUY LLOPIS.*Tesorillo de monedas il>ericas y romanas repriblicanas Iialladas en AlcalB de
Henares*. Ampurias 111. Barcelona, 1940.
(4) NIETOCALLO,C. *Tesorillo de denarios rcpuldicanos encontrados cn Orce (Granada),. Reu. Areh.
Bib. !] M. Madrid. 1959.
( 5 ) JENKINS, G. K. (A celtibcrian hoard fmm Granada*. Nurn. Hisp. VII, 1958.
A N G E L A M E N D O Z A E G U il IR A S
El tesorillo de Cogollos de Guadix comprende monedas acuñadas en un período
de 108 años comprendidos entre el 21 1 y 104 a. de C. Las más antiguas son anónimas
mientras que la más moderna es la acuñada por el magistrado C. Cloilius Caldus
en el año 104 según Crawford, 119-91 según Sydenham, fecha aproximada del
enterramiento del tesoro. E n líneas generales coincide con las fechas límites del
de Orce.
Se aprecia un desgaste marcado en las piezas, consecuencia del uso reiterado
de las mismas, y a que, como en otros tesoros, el desgaste es mayor en las más
antiguas, fácilmente apreciable en la impronta que reproducimos de las mismas.
A pesar de todo, el estado de la mayoría es bueno, lo que inclina a pensar junto
con la variedad de las piezas, que se guardaron con criterio coleccionista.
De acuerdo con la relación incluida en Ambrosoli (1) no ofrecen rareza alguna.
Según la relación de Sydenham (2) la mayoría son de grado 2 = muy común
(30 piezas). Siguen en número las de grado 1 = extremadamente común (13).
Una es de grado 3 = común. Una de grado 4 = escasa. Una de grado 5 = m u y
escasa. Sin embargo es interesante la pieza núm. 81, perteneciente a la gens
CIPIA, que es una moneda incusa presentando el mismo tipo en anverso y re-
verso, en relieve y en hueco. El cuño es distinto del de la pieza núm. 80, de la
misma familia. E l casco es del tipo J de Sydenham mientras que en la pieza nu-
mero 80, del mismo magistrado, es del tipo E3. Esta moneda no esta recogida en
Crawford ni en Sydenham.
Damos a continuación el catalogo descriptivo d e cada pieza, seguido de un
cuadro-inventario de las mismas, donde se consignan las referencias a las obras
d e Crawford (3,Sydenham y Babelón (4), seguido de los nombres de los magistrados.
A continuación los signos de valor, marcas y letras que acompañan a las mismas,
la ceca, siguiendo la obra de Sydenham y, por último, los datos particulares d e
cada pieza en cuanto a pezo, módulo, dirección de cuños, conservación y grados
de rareza. Para este último dato seguimos igualmente a Sydenham. Para el estado
de conservación hemos adoptado la siguiente escala: 1, extraordinariamente bien
conservada, E. B. C.; 11, m u y bien conservada, 31. B. C.; 111, buena conservación,
B. C.; IV, Regular conservación, R. C.; V, mala conservación, 11. C.
P o r último incluimos una relación, por orden alfabético, d e las familias romanas
representadas en el tesorillo y la impronta del anverso y reverso de cada una de
las monedas de que se compone.

(1) [Link] elemenlare di Sumismuliea. Milan, 1922.


(2) SYDENHAM,E D W A R DA . The coinuqe of Ihe Romun Repiihlic. Londres, 1952.
(3) CRAWFORI>, ~IICFIAE H.I . Romun Repuhlic Coinoge. Cariibridge, 1971.
( 4 ) HABELON,E. Monnoies de la Repiihlique Romuinr. J'aris, 1885.
DENARIOS REPUBLICANOS DE COGOLLOS DE GUADIX ( G R A N A D A )

DESCRIPCION DE LAS MONEDAS DEL TESORILLO D E COGOLLOS VEGA

Anverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a la derecha. Detiás, X. Gráfila


de puntos muy gastada.
Reuerso: Los Dióscuros a caballo, con capa volante y lanza, cabalgando a la
derecha. Sobre sus cabezas estrella. Detrás grafila de puntos interrumpida.
En el exergo, entre líneas, ROJIA. Dos cortes en el borde. Anónimo (R. C.).
Variante del núm. 1 (M.B. C.).
Variante del núm. 1 (B. C.).
Anuerso: Cabeza de Roma, con casco alado, a la derecha. Detrás, X. Alrededor
gráfila de puntos.
Reverso: Diana conduciendo una biga, a la derecha, empuñando un látigo.
Debajo de las patas de los caballos una mosca. E n el exergo, entre lineas,
ROMA (letras hechas con punteado) (E. B. C.).

Anverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a la derecha. Detrás, X. Gráfila


de puntos en la mitad inferior.
Reverso: Dióscuros a caballo, lanza en ristre. Sobre sus cabezas estrella. E n
el exergo, entre lineas, ROMA. Debajo de las patas delanteras de los caballos
un grifo. Gráfila lineal en la mitad superior (B. C.).
Semejante al núm. 5 pero debajo de las patas de los caballos, perro (B. C.).

Anverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a la derecha. Detrás, X. Gráfila


de puntos sólo conservada en su parte inferior.
Reverso: Victoria empuñando látigo y conduciendo una biga, a la derecha.
En el exergo, entre líneas, ROMA (11. B. C.).

Ani~erso:Cabeza de Roma, con casco alado, a derecha. Detrás, X. Gráfila


de puntos sólo conservada en la parte superior.
Reoerso: Victoria conduciendo una biga, a derecha, empuñando látigo. Debajo
de las patas delanteras de los caballos LSAVF. En el exergo, separado por
una línea, ROJIA (E. B. C.).
Variante del núm. 8 (M.B. C.).
Anverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a derecha. Detrás, X.
Reverso: Victoria conduciendo una biga, empuñando látigo, a derecha. Debajo
de las patas delanteras SAFRA. E n el exergo, entre líneas, ROMA (M. B. C.).
Variante del núm. 10 (M. B. C.).
Variante del núm. 10 (11. B. C.).
A N G E L A M E h T D O Z A E G L ' A R A S

Anverso: Cabeza galeada de Roma. Detrás, X.


Reverso: Diana con creciente sobre la cabeza, empuñando látigo, a derecha,
conduciendo una biga. Debajo de las patas delanteras, FLXVS. En el exergo
RONA (M.B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma, a derecha. Detrás, X.
Reuerso: Victoria empuñando un látigo y conduciendo una biga, a la derecha.
Debajo de las patas de los caballos, XXTTA. En el exergo, entre lineas,
ROMA (E. B. C.).
Variante del núm. 14 (B. C.).
Variante del núm. 14 (E. B. C.).
Anuerso: Cabeza galeada de Roma, a derecha. Detrás, X. Gráfila de puntos
en la parte superior derecha.
Reverso: Dióscuros, galopando a derecha, lanza en ristre. Sobre las cabezas
estrella. Debajo de las patas delanteras, C.IVN1.C.F. E n el exergo, entre
líneas, ROMA (E. B. C.).
Variante del núm. 17 (M.B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma a derecha. Debajo de la barbilla, X. Detrás,
LIBO. Gráfila en la mitad superior.
Reverso: Dióscuros con lanza. Debajo de las patas delanteras, [Link]
(enlazadas). E n el exergo, e n t e lineas, ROMA (11. B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma a derecha. Debajo de la barbilla, X. Detrás,
PITIO. Gráfila en la parte inferior y derecha.
Reverso: Los Dióscuros con estrella sobre sus cabezas y lanza en ristre a
derecha. Debajo de las patas delanteras, L-SEJIP. E n el exergo, dentro de
cartela, ROJIA. Gráfila lineal (M.B. C.).
Anuerso: Cabeza galeada de Roma a derecha. Debajo de la barbilla, X.
Detrás, cornucopia. Gráfila de puntos en la parte de la derecha.
Reverso: Los Dióscuros, con manto volante, estrella sobre sus cabezas y lanza
en ristre, cabalgando a la derecha. Debajo de las patas delanteras, L:CVR
(enlazadas). E n el exergo, entre lineas, ROMA. Gráfila lineal interrumpida
en su mitad izquierda (M. B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma, a derecha. Debajo de la barbilla, X.
Detrás, [Link] (enlazadas). Gráfila de puntos en la parte inferior.
Reverso: Los Dióscuros, con manto volante, estrella sobre sus cabezas y lanza.
Debajo de las patas delanteras, perro levantando las patas delanteras. En el
exergo, entre líneas, ROJIA (E. B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma, a derecha. Debajo de la barbilla, X.
Detrás, cabeza de asno.
Reverso: Los Dióscuros con manto y lanza cabalgando a la derecha. Debajo
de las patas delanteras, [Link]. E n el exergo, entre lineas, ROJIA (M. B. C.).

34 -
DENARIOS REPUBLICANOS DE COGOLLOS DE GUADIX (GRANADA)

Anverso: Cabeza galeada de Roma, a derecha. Debajo de la barbilla, X.


Detrás, TR1G.E. Gráfila de puntos en la parte izquierda.
Reverso: Juno, coronada por la Victoiia, en cuadriga, cabalgando a la derecha.
Debajo de las patas delanteras, [Link]. En el exergo, entre líneas, ROMA.
Gráfila en la parte superior (M. B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma, a derecha. Detrás, X.
Reverso: Diana en biga, llevando un aguijón, a la derecha. Debajo de las
patas delanteras, ASPVRI. E n el exergo, entre líneas, ROMA (M. B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma. Detrás, X. Todo dentro de láurea.
Reverso: Marte y Nerio en cuadriga. Debajo de las patas delanteras, CN;GE.
En el exergo, separado por una linea, ROMA (M. B. C.).
Busto de Marte, con patilla:, casco rematado por una cresta y clámide sujeta
por los hombros. Detrás, [Link] y X.
Reverso: Escena de juramento: joven arrodillado llevando un cerdo, entre
dos soldados de pie que llevan lanzas. Encima, ROMA (11. B. C.).
Variante del núm. 27 (B. C.).
Anverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a la izquierda. Debajo de la
barbilla, X. Detrás, TAhlPIL. Gráfila de puntos en la parte superior.
Reverso: Apolo en cuadriga, a la derecha, llevando r a m e n la mano derecha
y arco y flecha en la izquierda. Debajo de las patas delanteras, ROJIA.
En el esergo, separado por una linea, [Link].Q.F. (M. B. C.).
Variante del num. 20. Tiene un corte en el borde (R. C.).
Anverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a derecha. Debajo de la barbilla, X.
Detrás, THIO.
Reverso: Los Dióscuros cabalgando a la derecha lanza en ristre. Debajo de
las patas delanteras, [Link]. En el exergo, separado por línea, ROJZA
(XI. B. C.).
Variante del núm. 31 (B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma, a derecha. Debajo de la barbilla,
Detrás, GRAG. Gráfila en la parte superior derecha.
*.
Reverso: Jupiter en cuadriga. Debajo de las patas delanteras, LANTES
(enlazadas). En el exergo, separado por una línea, ROJIA (B. C.).
Variante del núm. 33 (11. B. C.).
Variante del núm. 33 (M. B. C.).

de picos ne el casco. Detrás, corona de laurel. Debajo de ésta,


R OJIA.
*.
Anverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a la derecha, con volutas en lugar
E n exergo,
A N G E L A M E N D O Z A E G U A R A S

Anverso: Cabeza galeada de Roma, con rizo sobre el hombro izquierdo, a


derecha. Detrás, S.
Reverso: Júpiter en cuadriga, a la derecha, lanzando el rayo y llevando un
cetro en la mano izquierda. Debajo de las patas delanteras, L.TREBAN1
(enlazadas). En el exergo, separado por una linea, ROMA (M. B. C.).
Variante del núm. 37 (E. B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma. Detrás, *. Gráfila en la mitad izquierda.
Reverso: Columna jónica en espiral soportando una estatua que lleva báculo
en la mano derecha. En la base, dos espigas de trigo. A la izquierda, figura
togada que lleva una fuente con hogaza de pan? y posa su pie sobre un modio.
A la derecha, figura togada que lleva un lituo en su mano derecha. Encima,
RO-MA. Alrededor, [Link]áfila de puntos (M. B. C.).
Variante del núm. 39 (M. R. C.).

*.
Variante del núm. 39 (111. B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma, a derecha. Debajo de la barbilla,
Detrás, GERI. Gráfila de puntos en la parte superior.
Reverso: Jlarte en cuadriga, a derecha, llevando en su mano derecha un
trofeo y en su izquierda lanza y escudo. Debajo de las patas delanteras,
C.ABVR1 (enlazadas). En el exergo, ROMA (B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma a la derecha. Debajo de la barbilla,
Detrás modio. Gráfila de puntos en la parte superior.
*.
Reuerso: Victoria en biga a la derecha llevando un látigo. Debajo de las
patas delanteras, 11-MAR-C, y debajo, RO-IIA, separados por dos espigas
de trigo en sentido vertical. Gráfila de puntos en la mitad inferior (B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma, a la derecha. Detrás, *.
Reverso: Diosa en biga empuñando un látigo. Encima Victoria volando, con
corona. Estrella sobre el flanco derecho del caballo. Debajo de las patas
delanteras, [Link]. En el exergo, separado por una linea, ROMA (R. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma, a derecha. Detrás,
en la mitad izquierda.
*. Gráfila de puntos

Reverso: Victoria en cuadriga, llevando una corona y aguijón. Debajo de las


patas delanteras, [Link] (enlazadas). En el exergo, separado por una
linea, ROMA (E. B. C.).
Variante del núm. 45 (M.B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma. Bajo la barbilla, *. Detrás, GEM.
Reverso: Sol radiado, en cuadriga, llevando las bridas en la mano izquierda
y el látigo en la derecha. Debajo de las patas delanteras, M.ABVR1. En el
exergo, separado por una linea, ROMA (M. B. C.).
DENARIOS REPUBLICANOS DE COGOLLOS DE GUADIX (GRANADA)

Variante del núm. 47 (E. B. C.).

cae sobre su hombro izquierdo. Detrás,*.


Anverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a derecha, llevando un rizo que
Gráfila en la parte inferior izquierda.
Reverso: Hombre a caballo con armadura y casco macedonio. Debajo de las
patas delanteras, [Link]. En el exergo, separado por una linea, ROMA
(11. B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma, a derecha. Detrás, 1amea. Debajo, ROMA.
S o tiene marca de valor. Gráfila de puntos en la parte inferior izquierda.
Reverso: Victoria sobre biga en corveta llevando las bridas con ambas manos.
Debajo de las patas delanteras, espiga. En el exergo, separado por una linea,
[Link] (E. B. C.).
Variante del núm. 50 (E. B. C.).
Variante del núm. 50 (M. B. C.).
Anverso: Cabeza de Roma con casco alado. Detrás,
votos. Gráfila de puntos.
*, y debajo, urna de

Reverso: La Libertas en cuadriga, a la derecha, l l e v a d o las bridas de los


caballos, pileo y cetro. Debajo de las patas delanteras, C.CASS1. En el exergo,
separado por una línea, ROMA (E. B. C.).
Variante del núm. 53 (111. B. C.).
Variante del núm. 53 (M. B. C.).

*.
Variante del núm. 53 (M. B. C.).
Anverso: Cabeza de Roma galeada, a derecha. Debajo de la barbilla,
Detrás, apex. Gráfila en la parte inferior.
Reverso: Los Dióscuros a caballo hacia la derecha. Debajo de las patas delan-
teras de los caballos, T - Q, separadas por rodela macedonia. En el exergo,
ROMA (M. B. C.).

Debajo de la barbilla, *.
ilnverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a derecha. Sobre el ala, estrella.
Detrás, ROMA.
Reverso: Júpiter en biga de elefantes, a la izquierda, llevando haz de rayos.
Encima, Victoria con Iáurea. En el exergo, separado por linea, C-METELLVS
(E. B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma, a derecha. Debajo de la barbilla,
Detrás, LAECA.
*.
Reverso: Libertas, llevando pileo y cetro, en cuadriga, a derecha, coronada
por Victoria volando. Gráfila de puntos en la mitad izquierda. Debajo de las
patas delanteras, [Link]. En el exergo, separado por línea, ROMA (M. B. C.).
Variante del núm. 59 (M. B. C.).
A N G E L A ~ ~ E A ~ D O EZ GA U A R A S

Anverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a derecha. Debajo de la barbilla, X.


A la izquierda, ROJIA. Delante, LABEO. Gráfila de puntos en la parte
inferior izquierda.
Reverso: Júpiter con cetro y haz de rayos, en cuadriga, a derecha. E n el
exergo, separado por linea, [Link]. Gráfila interrumpida y m u y desgastada
(M.B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma, a derecha. Detrás, X. Gráfila de puntos
en la parte superior izquierda.
Reverso: Victoria en higa, a derecha, llevando un látigo. Debajo de las patas
delanteras, [Link]. E n el exergo, ROMA (M. B. C.).
Variante del núm. 62 (M. B. C.).
Variante del núm. 62 (11. B. C.).
Variante del núm. 62 (11. B. C.).
Anverso: Cabeza de Roma galeada, a derecha. Detrás, ROIIA. Gráfila de
puntos en la mitad izquierda.
Reverso: Victoria en cuadriga, a derecha, llevando una corona. En el exergo,
[Link].C.F. (R. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma a derecha. Debajo de la barbilla, X.
Detrás, rama. Gráfila de puntos.
Reverso: Júpiter en cuadriga a derecha, lanzando el rayo y llevando u n cetro
en la mano izquierda. Debajo de las patas delanteras, [Link]. En el
exergo, separado por líneas, ROJIA (B. C.).
Anverso: Cabeza galeada de Roma a la derecha. Debajo de la barbilla, X.
Detrás, RVF. Gráfila de puntos en la parte superior derecha.
Reverso: Los Dióscuros a caballo a la derecha. Debajo de las patas delanteras,
Q.1IIKV. E n el exergo, separado por línea, ROJIA. Gráfila de puntos e n la
parte inferior izquierda. Cuño m u y desplazado (E. B. C.).
Variante del núm. 68 (M.B. C.).
Variante del núm. 68 (B. C.).
Variante del núm. 68 (11. B. C.).
Anverso: Cabeza d e Roma, con casco alado, a derecha. Detrás, X.
Reverso: Los Dióscuros a caballo, con manto volante, estrella sobre sus
cabezas y lanza en ristre, cabalgando a la derecha. Debajo de las patas
delanteras, C.PLVT1. E n el exergo, separado por lineas, RO1ItZ. Gráfila de
puntos en la mitad derecha (M.R. C.).
Anverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a la derecha (cabeza ancha d e
estilo m u y tosco). Detrás, X.
Reverso: Júpiter en cuadriga, a derecha, llevando haz d e rayos y cetro.
Debajo d e las patas delanteras, CARBO. E n el exergo, separado por lineas,
ROMA (M.B. C.).

38 -
DENARIOS REPUBLICANOS DE COGOLLOS DE G U A D I S (GRANADA)

74. Anverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a la derecha, con rizo sobre el
hombro izquierdo. Detrás, ROMA. Gráfila de puntos.
Reverso: l'ictoria con larga palma cabalgando en cuadriga a la derecha.
Encima de las cabezas de los caballos, Iáurea. Debajo de las patas delan-
teras, X. E n el exergo, separado por una Iínea, JI.TVLL1, Gráfila de puntos
(11. B. C.).
-
13. Anverso: Cabeza laureada de Jano bifronte. Alrededor, hl.FOVR1.L.F. Gráfila
m u y gastada.
I<ei)erso: Roma, mirando a la izquierda, con cetro en la mano izquierda
colocando una corona de laurel sobre un trofeo compuesto por armadura,
escudo y trompeta gala. Encima, estrella. Detrás, ROMA. E n el exergo,
P I l I L I (enlazadas) (M. R. C.).
76. ;Inverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a derecha. Detrás,
I J O H C I LICI. Gráfila de puntos en la mitad dercclia. Serratus.
*.
Alrededor,

Reverso: Guerrero desnudo, en biga, a la derecha, llevando escudo, carnyx


y bridas en la mano izquierda y lanzando la lanza con la mano derecha.
E n el esergo, separado por Iínea, [Link] (M. B. C.).
/ i. Yariante del núm. 76 (B. C.).
78. Anuerso: Caheza de Roma, con casco alado, a la derecha. Debajo de la bar-
billa, *. Detrás, ROMLI. Gráfila de puntos en la mitad izquierda.
h'erwrso: Victoria en biga llevando las bridas en la mano izquierda y corona
en la derecha. Debajo, [Link]. E n el esergo, separado por línea, [Link].
C S F L (enlazadas). Gráfila de puntos en la mitad izquierda (E. B. C.).
79. rlnaerso: Caheza de Roma, con casco alado, a derecha. Detrás, X. Delante,
[Link], hacia arriba.
Iirwrso: Júpitcr en cuadriga, a derecha, llevando cetro en la mano izquierda
y lanzando el rayo con la derecha. Encima, lituus. Debajo, [Link] (enlazadas).
E n cl esergo, separado por linea, ROlI.4 (11. R. C.).
SO. Anuerso: C a l m a de Roma, con casco alado, a la derecha. Delante, [Link].F
hacia arriba. Detrás, S. Grafila de puntos en la mitad superior.
Hecwrso: Victoria en higa, llevando las bridas en la mano izquierda y rama
de palma, atada con cinta, en la mano derecha. Debajo, timón. En el exergo,
separado por linca, ROMA (N.B. C.).
81. .+lnuerso:Semejante al núm. 80.
Reuerso: El mismo tipo del anverso en hueco (B. C.).
82. rlnuerso: Busto drapeado de Victoria a la derecha. Debajo de la barbilla,
Reuerso: hlarte a la izquierda llevando una lanza, con la punta hacia abajo,
*.
en la mano derecha, y trofeo sobre el hombro izquierdo. Delante, apex.
Detrás, espiga. A la izquierda, en dos lineas hacia abajo, [Link]/FLACCI
(M. B. C.).
A N G E L A M E N D O Z A E G U A R A S

83. Anverso: Cabeza de Roma, con casco alado, a la izquierda.


Reverso: Victoria en biga, a la izquierda, llevando las bridas con ambas
manos. Debajo de las patas delanteras, CALD. En el exergo, separado por
una linea, marca G. Grafila de puntos en la mitad derecha (E. B. C.).

RELACION DE FAMILIAS REPRESENTADAS E N E L TESORILLO DE


COGOLLOS D E GUADIX (GRANADA)

ABURIA: 42, 47, 48. 20. IUNIA: 17, 18, 23.


sAFRANIA: 10, 11, 12. 21. LUCRETIA: 31, 32.
ANTESTIA: 22, 33, 34, 33. 22. MAENIA: 43, 46.
BAEBIA: 29, 30. 23. MARCIA: 19,43, 49.
CAECILIA: 58. 24. MINUCIA: 39, 40, 41, 68, 69, 70, 71.
CALIDIA: 78. 25. PAPIRIA: 67, 73.
CALPURN IA : 44. 26. PINARIA: 14, 15, 16.
CASSIA: 53, 54, 55, 56. 27. PLUTIA: 72.
CIPIA: 80, 81. 28. PORCIA: 59,60,62,63,64,65, 76,77.
CLOULIA: 50, 51, 52. 29. QUINCTIA : 57.
COILIA: 83. 30. SAUFE 1.4 : 8, 9.
CUPIENNIA : 21. 31. SERIPRONIA : 20.
CURIATIA : 24. 32. SERV ILIA, 36.
CURTIA: 79. 33. SPUR ILIA : 25.
DECIRIIA: 13. 34. TREBANIA: 37, 38.
FABIA: 61. 35. TULLIA: 74.
FANNIA: 66. 36. VALERIA: 82.
FURIA : 75. 37. VETURIA: 27, 28.
GELLIA: 26.
- REFERENCIAS l
- -

REFERENCIAS A
-
INVENTARIO DEL TESORILLO :

N6m CIL4W''FOW I> SYDESHAX


de Referencias n Nombre del Magistrado
Inver
taric
- Fecha 5bm.
,
serie 1
-
i+clu~
Babclun

1 211 Anónimo.
2 e D

3 * *
4 179-170 I)

5 169-158 S

6 I) #

7 157-156 8

8 152 SAVFEI.4, 1-5 L. Saufeius.


9 * 8

10 AFRAKIA, 1-6 S. -4franius.


11 a e

12 i) 8

13 DECTJlI.4, 1 Flavvs.
14 PISI\RIA, 1 *
15 8 b

16 * 8

17 IVKIA, 1-7 C. Iunius C. F.


18 a S

19 NARCIA, 1-7 Q. Narcius Libo.


20 SE.\II'ROSIrl, 2-9 L. Sempronius I'itio.
21 CI-PIENNIA, 1 L. Cupiennius.
22 ASTESTIA, 2 C. Xntestius.
23 IVSIA, 8 M. Iiilius Silanus.
24 CVRIATI.2, 1 C. Curialius Trigeniinus.

25 SPVRILIA, 1 4 . Spurilius.

26 GELLIA, 1 Cn. Gellius.


27 VETURIA, 1 Ti. Yeturius.
28 a m

29 B A E B l h , 12 31. Bacbius Tampilus.

30 8 b

31 LVCRETIA, 1 Cn. 1,ucretius Trio.


32 * *
33 WTESTIA, S L. Antestius Gragulus.
31 " b

35 L 8

36 sERVILIA, 1 C. Serveilius 31. P.


37 TREBANIA, 1 L. Trebanius.
38 m I)

39 bIINUCIA, 9 Ti. Minucius C. F. Augurinus.


40 I

41 # D

42 4BVRIA, 1 2. Aburius Geminus.


GOLLOS DE GUADIX (GR.4NAD.4)
-
310diilo
en Observaciones
mm.

Ilorna? 18,2
19,5 Variante del num. 1.
20 *
Roiii:~. 20
, 19

18,3
H 18,3
, 18.6 \-üriante del núm. 8.
19
m Variante del núm. 10.
U 1o U

U 17
* 17,4
O 1C Variantr del núm. 14.
* 18.2 8

17,1
18,3 Variante del núm. 17.
19,s
# 21
* 20,6
19,3
17,s
[Zoma. 19,4
16.4
n 10
Italia Cciitral. 19.8
0 19 Variante del núm. 27.
Roma. 19,3
b 17,4 Variante del núm. 29.
* 17
0 17,2 Variante del núm. 31.
* 19.1
1) 19,4 Variante del núm. 33.
e 19,2 *
talia Central. 20,3

:cm italiana. 21
* 19 iariante del núm. 37.
ioina. 21,4
D 18.5

D 19

D 19.2
- REFERENCIAS i
INVENTARIO D E L TESORILLO 1

NÚK CRA\I'I-OHD
de Referencias o Nombre del Mngistrado
Inver Uabcl6n
( (
tnrh Número
-
Feche NUm. Serie Fecha

134 MARCIA, 8 M. hlarcius hln. F.


133 CALPCRNIA, 21 F. Calpurnius.
132 hIAENIA, 7 1'. Macnius Antiacus.
* * *
r ABURIA M. Aburius Geminus.
r r n

129 MARCIA, 11 Q. (Marcius) Philipus.


CLOULIA, 1 T. Cloulius.
D r

* L

CASSIA, 1 C. Cassius.
r r

r m

a m

QLTINCTIA, 2 Ti. Quinctius.


CAECILI.4, 14 C. (Cecilius) Metellus.
PORCIA, 3 M. Porcius Laeca.
8 m

FABIA, 1 y 4 Q. Fabius Labeo.


PORCIA, 1 C. (Porcius) Cato.
n r

r *
u u

FANNIA, 1 M. Fannius, C. F.
PAPIRIA, 6 M. Carbo.
MINUCIA, 1-2 Q. Minucius Rufus.
* r

* *
8 *
PLVTIA, 1 C. l'lutius.
PAPIRIA, 7 y 9 (Papirius) Carbo.
rULLIA, 1 M. Tullius.
WRIA, 18 \f. Fourius Philus.
?ORCZA. 8 L. Porcius Licinius.
n S

ZALIDIA U. Calidius, Q. (Caecilius) hletellus, Cn. Foulvius.


ZVRTIA, 2 S

:IPIA, 1 M. Cipius.
e 8

IALERIA, 11 2. Valerius Flaccus.


:OILIA, 2 :. (Cloilius) Caldus.
--
Peso 5lódill0
e11 en
jiriimos nim.
--
3,93 18,íi
:cca italiana. 3,Xi 21,4
loma. 3,9 1 20,3
* 3,9!) 1X,.5
X 3,94 19.4
* 3,98 1n,4
* 3,X 1X,1
m 3,92 19,O
ll 33; 2O
* 3,9 1 19
S 3,94 19.2
# 3,94 lH,1
* 3,92 17,s
* 337 17
* 3.9 li,
t
* 3,92 1X,2
* 335 183
m 3,9i 1%

;orLe dc Italia o Gallia C. 3,92 18,Ii


toiiia. 3,9 18,4
* 337 18 Variante del tiiini. 62.
u 3,97 in,.i v

D 33.1 18,s n

.iisili:ir. 332 17.1


n 3,9 10

loma. 338 1X,2


* 337 182
* 3,s l8,2
8 3,X7 18,l
* 3,91 18,4
.usiliar. 3,9i 2 14

:ortc do 1t:ilia o Cielliit C. 3,09 20.6


:alia Central. 3,96 20,4
* 3.93 20,4
* 3,9 20

:arte de Italia o Callia C. .4,02 i9,4


D 337 18,5

cca italiana incicrla. 3,94 18,9


* 3.95 li,4
egium ? 4.04 19,2

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A N G E L A M E N D O Z A E G U A R A S

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DENARIOS REPUBLICA NOS DE COGOLLOS DE GUADIX (GRANADA)

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DEVARIOS REPUBLICANOS DI2 COGOLLOS DE GC'ADIX ( G R A N A D A )
A N G E L A M E N D O Z A E G U A R A S
DENARIOS REPUBLICAXOS D E COGOLLOS DE G U A D I X ( G R A N A D A )
A N G E L A M E N D O Z A E G U A R A S
Colección inédita de monedas
republicanas del Museo Etnográfico
de León
Por Eduardo Matilln Vicente
y Maria Jesús Gutiérrez Gonzalez

P RESENTAXIOS una colección de 20 monedas que se encuentran en el Museo


Etnografico Leones tIldefonso Fierroo. Estas monedas pertenecen todas ellas
a la Roma republicana y, según los estudios realizados sobre ellas, las fechas osci-
lan entre el 137 a. de J. C. y el 54 aproximadamente. Salvo un quinario, las 19 res-
tantes son denarios.
Para el estudio de las monedas, su datación y establecimiento de variantes
nos hemos servido, fundamentalmente, de las obras de Dabelon, Seaby, Syden-
ham y Grawford (1).
Henios optado por agruparlas por familias y ordenarlas siguiendo el orden al-
fabético.
E n cada una de las monedas daremos una breve reseña de la familia a que
pertenece el amonedador y de él en particular. También trataremos de explicar el
motivo de los tipos que aparecen representados en las monedas.

Familia Aemi1ia.-A ella pertenecen tres denarios (n.o 1.081, 1.082 y 1.083 del
inventario del Museo). Estas monedas pueden datarse en el 109 a. de J. C.

(1) BABELON, E.: Descripiion hisloriqac el chronologique des Monnais de la Republique Romaine, Bo-
logna, 1963.
SEABY,H. A.: Roman Silver Coins (vol. 1, Republic-Augustus), Londres, 1967.
SYDENHAM: The Roman Republican Coinage, Londres, 1952.
GRAWFORD, M. : Roman Republican Coinaje, Cambridge University Press, 1974.
N.O 1.081. Diámetro 19.5 mm. Conservación buens.
Anverso. Cabeza femenina laureada y diademada a la dereclia. Delante
ROMA (11 y A ligadas); detrás x. Grafila de puntos completa.
Reverso. Estatua ecuestre sobre triple arco. Dentro de los arcos LEP. Al-
rededor JIN (ligadas) XEI\IILIO. El jinete lleva en su mano derecha una lanza.
Moneda n.O 1. Lámina 1.
Variantes.

3 . 0 1.082. Diametro 19 mm. Conservación buena.


Anverso.-Gráfila de puntos incompleta.
Reverso.-El jinete lleva un dardo en lugar de lanza. La leyenda se puede leer
completa, si bien falta la parte superioi de JIILI.
Moneda n.o 2. Lámina 1.

3.0 1.083.-Diámetro
Anverso.-Falta
completa.
el signo *
20 mm. Conservación buena.
por defecto de acuñación. Grafila de puntos in-

Reverso.-Leyenda incompleta: falta X E dc iIEJIILIO.


Noneda n.O 3. Lámina 1.

La cabeza femenina que vemos en el anverso parece representar a la diosa Ronia


segun reza la leyenda; durante algún ticnipo se pensó que, por no llevar casco,
podría ser la vestal Aemilia, pero la ausencia de vclo, así como la leyenda antes
indicada hacen descartar esta hipótesis.
El reverso también ha dado lugar a discusiones sobre si el tipo corresponde a
un puente con una estatua o a un arco de triunfo.
Por lo que se refiere a la familia hemilia nos encontramos ante una de las más
antiguas y con mayor rango a través de toda la historia de Roma. Esta gens, de
origen sabino, aportó t a l cantidad de nombres ilustres que obliga a decir a Tácito:
ccAemilium genus fecundum bonorum civiumn (Ann. VI, 27). Esto dificulta la ideri-
tificación del amonedador. De todos modos, parece que el nombre de A4aniu.s
Aemilius Lepidus, que aparece escrito en dativo, reproduce la inscripción del
monumento y no el nombre del amonedador, ya que en ese caso iría en nominati-
vo; ésto se puede deber a que el amonedador reprodujera el monumento de un
antepasado cuyo nombre coincidía.

Familia Cassia.-Denario n.O 724 del inventario del Museo. Fecha 76 a. de J. (1.
Diámetro 18 mm. Conservación mala.
Anverso.-Cabeza a la derecha algo desgastada; puede tratarse de Liher al
encontrarnos en el reverso la representación de Libera.
Reverso.-Cabeza .a la izquierda coronada con pámpanos y uvas; cabellera
larga, abundante y rizada. Detrás de la cabeza L. CASSI Q.F.
Moneda n.o 4. Lámina 1.
IAa representación de Lihrr y Lihera parece aludir al templo =ledes Cereris
levantado por un antepasado del acuñador. Esta familia, de origen patricio, tiene
referencias Iiistóricas desde los primeros tiempos ya que encontramos a S. Cassius
Viscellinus promotor de la primera ley agraria. l'amhien encontramos varios
amonedadores pertenecientes a esta gens. E n la época de acuñarse esta moneda
se encuentran varios prrsonajes con el nombre de L. Cassius, lo cual dificulta la
idcntificacitin del pri-sonaje; entre otros L. Cmsitrs Longinus, pretor implicado en
la conjuraci0n de Catiliria y L. Crmins, [Link] militar.

Familia Cornelia-Denario n.O 1.080 dcl inventario del JIuseo. Fecha


76-71 a. de J. C.
1)iArnetro 18 mm. Conservación regular.
Xri~erso.-Caheza barhada con diadema a la tlcreclia que representa al Genio
del pueblo romano. Encima GPR. Detrás X incompleta. Gráfila de rayas.
13everso.- Globo terráquco entre timijn y cetro con Iaiirea. X la izquierda ES.
a la derecha S C. En el csergo (: S 1, E S Q. Gráfila de rayas incompleta.
JIoneda 11.0 .5, Lánlina 11.
El amontdador parece Iiaber sido Cn. Corneliiis Lentuliis P. f. .llarcelliniis,
qutb dcstacó como acusador de Yerres; (:ice1611 lo cita como clurissimus nrlulescens
(in Yibir. 11, 12.103). Entre los cargos qiic ociipti a nosotros nos interesa destacar
el de cuestor, que aparece mencionado en cl reverso; t a m h i & ~se indica que la
aciiiiacii~nse efectuó en virtud dc un senalrls consitltiim, lo cual resulta excepcional
para un cuestor iirl)ano.
El reverso alude al poder del pueblo lomano, tanto en tierra como e n mar.

Familia Crepi1sin.-Denario 11.0 725 dcl inventario del Jluseo. Fecha 82-81
a. de J. (1.
1)iámctro 1X mm. Conservaciih mala.
Anverso.-Cabeza laureada de Apelo a la dereclia. Detrás, cetro y -A. Delante,
llave.
Reverso.-Sohrc línea jinete galopando con lanza. Detrás, CLSX; en el exer-
go P CREPLTSI. Grafila de puntos incompleta.
JIoneda n.o 6. I.ámina 11.
Los denarios de P. Crepmirrs qut' ocupo el piicsto de amonedador en unión
d e L. Alarcius Censoriiis y C. illnmiliris Limetanus presentan interminables com-
binaciones de letras. simholos y números entre anverso y reyerso. E n nuestro caso,
la combinación es: Letra A, llave y número CLXX. El caballero del reverso puede
ser una alusión a una Iiazaiia de algún antepasado suyo. Por lo demás, esta gens
sólo se la conoce por esta abundante colección de monedas.

Familia Egnaiii1eia.-Quinario n.o 769 del inventario del Ttluseo.


Fecha 100-97 a. de J. C.
EDUARDO M A T I L L A VICENTE (/ A1.a J E S Ú S GUTIÉRREZGONZALEZ

Diámetro 15,5 mm. Conservación buena.


Anverso.-Cabeza de Apolo con láurea a la derecha. Debajo Q. Detrás, C
EGXATVLEI C F (N,A y T por una parte y L y V por otra ligadas).
Reverso.-Figura en pie, de la Victoria alada escribiendo sobre u n clípeo
pendiente de un trofeo. E n el exergo ROMA (R y A algo cortadas).
Moneda n.O 7. Lámina 11.
L a familia Egnatuleia era poco conocida y, de hecho, a C. Egnafuleius sólo se
le conoce por este quinario; parece que fue triunviro amonedador en unión de
T. Cloulius y P. l'etlius Sabinus, que también acuñaron quinarios.
Por otra parte, el tipo del reverso (casco del trofeo adornado con cuernos y la
trompeta militar gala) parece aludir a victorias militares sobre los galos.

Familia Furia.-Denario n.O 726 del inventario del Yiiseo. Fecha 110-108
a. de J. C.
Diámetro 17 mm. Conservación mala.
Anverso.-Cabeza de J a n o laureado. Detrás (RO) J I A .
Reverso.-Figura de Roma, en pie, coronando un trofeo. En el esergo P I I I L I
( P H I ligadas).
Moneda n.O 8. Lámina 11.
Si bien no se aprecia la leyenda del anverso de nuestra moneda, las descripcio-
nes de Seaby y Syndenham permiten establecer que se t r a t a de una moneda de
M . Fourius L. f. Philus. Corroboran esta atribución, principalmente, la leyenda y
el tipo del reverso donde aparece una alusión a las exitosas campañas d e L. Forr-
rius Philus en Gallia e Hispanicc; en el tipo del reverso aparecen dos escudos y
dos cuernos de guerra galos.

Familia 31arcia.-Denario n.O 727 del inventario del 3Iuseo. Fecha 56


a. de J. C.
Diámetro 18 mm. Conservación regular.
Anverso.-Cabeza diademada a la derecha de Anrus Marcius (detrás, deberia
llevar un lituo que no está más que iniciado).
Reverso.-Estatua ecuestre sobre un acueducto. Debajo, entre los pilares,
AQUAJIAR (MAR ligadas). Detrás, y en sentido inverso, PHILIPPVS.
Moneda n.o 9. Lámina 111.
L a estatua ecuestre representada en el reverso es dc Q. Marcius Kex, pretor
e n 149 a. de J. C., a quien encomendó el Senado la preparación de los antiguos
acueductos y la construcción de uno nuevo que abasteciera al Capitolio. Este
acueducto se conoce con el nombre de Agua Marcia. Hemos de anotar, finalmente,
que la gens Marcia descendía de Ancus Marcius, el cuarto rey de Roma y el pri-
mero en construir una conducción de agua hacia la capital; ésto justifica la re-
producción del acueducto en el tipo d e esta moneda como motivo especial.
ICIOArEDAS R E P U B L I C A N A S DEL MUSEO ETNOGR~FICOD E LEVN

Familia Papiria.-Denario n.0 1.091 del inventario del Museo. Fecha


137-134 a. de J. C.
Diámetro 18 mm. ConservaciOn regular.
Anverso.-Cabeza de Roma con galea a la derecha. Debajo de la barbilla X .
Gráfila incompleta de rayas.
Reverso.-Júpiter en cuadriga. En la mano derecha, un rayo; en la izquierda,
un cetro. Debajo hl CAR. en el exergo, (W)ONA (partida en la parte inferior).
Moneda n.O 10. Lámina 111.
Los Papirii con el cognomen Carbo son numerosos. Entre ot~.os,C. Papirius
Carbo, el amigo de los Craros; Gn. Papirius Carbo (113 a. de J. C.) y M. Papirius
Carho, que quizá sea nuestro amonedador.

Familia Pinaria.-Denario 11.0 1.090 del inventario del JIuseo. Fecha


143-138 a. de J. C.
Diámetro 18 mm. Conservación regular.
Anverso.-Cabeza de Roma a la derecha. Detras, X. Gráfila de puntos incom-
pleta.
Reverso.-Victoria en biga. Debajo de los caballos SXTTA (TA ligadas). E n
el exergo (R) OJIA.
Jloneda n.o 1 1. Lámina 111.
Esta familia ocupa un lugar destacado en la politica de Roma en todas las
+pocas de su historia. Las amonedaciones de esta gens llevan únicamente los
nombres de Pinarius Scarptts, como en la nuestra, Pinarius ,Vala. Concietándonos
a estas últimas advertimos que esistcn monedas con la leyenda NAT que son
anteriores a las que llevan ?;ATTA. iilgi~nospiensan en un único amonedador,
pero Syderiliam piensa en amonedadores distintos.

Familia Plri1itr.-Denarios núms. 1.088 y 1.089 del inventario del Museo.


Fecha 137-134 a. de J. C.
N.O 1.O88.-Diameti-o 18 mm. Conservación buena.
Anverso.-Cabeza de Roma con casco a la derecha. Detrás, X. Gráfila de
puntos incompleta.
Reverso.-Castor y Pollux cabalgando, con lanzas; estrella delante de ellos.
Figura incompleta (falta la parte posterior del caballo y lanzas). Dehajo C PLUTI.
E n el esergo ROMA (R incompleta, falta la parte inferior). Gráfila de puntos tam-
bién incompleta.
JIoneda n.O 12. Lámina 111.
Variantes.
N.0 1.O8FI. Diámetro 17,s mm. ConservaciOn buena.
Anverso.-Falta parte de X. Gráfila de puntos incompleta.
Reverso.-Falta la estrella delante d e Castor y Polliis y la 1 de C PLUTI.
Grafila de puntos incompleta.
Moneda 11.0 13. [Link] IV.
Existen variadas acuñacioncs de C. I'lillius. E n iin principio, se atiihuyeron a
la familia Plnulicr, pero no es admisible. Ralwlon y los demás estudiosos piensan
en la existencia de una familia Plrctia que, por lo drniás, carccc de datos Iiistóri-
cos, salvo las aciiñaciones a las que antes rios liemos referido.

Familia Porcio.-Denarios niims. [Link]-1, 1 .O%, 1.OS6 y 1.O87 del inventario


del Museo. Fecha 137-134 a. de J. C.
N.O 1.085.-Diámetro 19 mm. Conservación hiiena.
Anverso.-Cabeza de la de Roma con galea a la derecha. Detrás, X. Grafila
de puntos incompleta.
Reverso.--Victoria conduciendo una higa. Debajo, entre las patas del caba-
llo, C C A T (O). ]Zoma en el esergo. Grálila de puntos incompleta.
Xoneda n.O 14. Lámina IV.
9.0 1.084.-Diámetro 18 mm. Conservación biicna.
Anverso.- )( y grafila incompleta.
Reverso.-Falta parte de la O de CATO y parte inferior de IiOll.\ del esergo.
Moneda n.O 13. Lámina 1V.
X.0 1.086.--Diámetro 18 mm. Conservación rt1giilar.
Anverso.--Sin variantes respecto a 1.O%.
Re~erso.-Falta la .A de ROMA.
Jloneda n.o 16. Lámina 11'.
N.O 1.08'7.-Diámetro 18,5 mm. Conservacibn buena.
Anverso.-Idéntico a los núms. 1.083 y 1.086.
Reverso.-Figura incompleta de la Victoria en higa. Dehajo C CATO (aquí
completa). E n el exergo únicamente se aprecia la parte siiperior de J I X de Roma.
Moneda n.O 17. Lámina V.
Esta familia ha sido la más representada en nuestra colección. E n la historia d e
Roma la gens Porcia también cuenta con gran número de personajes relevantes
e n cada una d e las tres ramas en que se divide (Colo, Larca y Liriniiis). M. Por-
cius Cato Censorir~ses el primer representante de la rama del acufiador de nuestras
monedas; en concreto, Catón el Censor es abuelo del amonedador.

Familia Rosria.-Denario n.O 728 del inventario del Museo. Fecha 58


a. d e J. C.
Diámetro máximo 16,s; moneda dentada. Conservación buena.
Anverso.-Cabeza d e Juno. Detrás, medio Pegaso. Debajo, L HOSCI. Gráfi-
la de punto y raya incompleta.
M O N E D A S REPUIIIAICAS.4S D E L MUSEO ETNOGRAFICO D E LEÓN

Heverso.-Granjera a la derecha alimentando a una serpiente erguida. Detrás,


cabeza de animal y rama. En el exergo (F) ABX (TI). Falta la parte inferior de
las letras.
Moneda n.O 18. IAamina V.
L. 12osciiis Fnbatils es uno de los amonedadores con que cuenta la familia
Hoscia. Las monedas de esta familia recuerdan la relación ancestral con la ciudad
de Lanuviirm, en el Lacio, y con Juno que tenia alli su primer y principal santua-
rio. El tipo del reverso recuerda practicas ciilturales de esta ciudad hacia su di-
vinidad.
Las distintas variantes de las monedas de esta familia llevan simbolos, en
anverso y reverso, que se corresponden entre si. E n este caso en concreto parece
que nos encontramos ante la combinacibn de simbolos n.o 59 de la relación de
Uabelon ( i d . 11, pág. 403).

Familia Kuti1ia.-Denario 11.0 1.002 del inventario del JIuseo. Fecha 75


a. de J. C.
Diámetro 18,s mm. Conservación mala.
Ariverso.-Cabeza de Roma con galea a la dereclia. Detrás, [Link], R.
Gráfila incompleta.
Heverso.-Victoria ron laurea en la mano dereclia, conduciendo una higa.
Debajo l. R U T I (1.1). Grhfila de puntos.
JIoncda n.O 19. Lhmina V.
Esta familia que cuenta en la Iiistoria de Roma con varios personajes de re-
nombre (cónsules, tribiinos de la plebe, ctc.) no tiene en su haber más que un
magistrado amonedador, L. Rrrtilirr.~Flncus, que, por lo demás, no ofrece acuña-
ciones dcstacables.

Familia Scrihonin.-Denario de plata baja n.O 729 del inventario del Museo.
Fecha 55 a. de J. C .
Lliámetro 19 rnm. Coriscrvación lluena.
Anverso.--Cabeza femenina a la dereclia. Delante, UOSIEVEr\'T (1). Gráfi-
la de puntos incompleta.
Heverso.-Figura de guerrero caminando a la derecha. E n la mano izquierda,
una espada; en la dereclia, una Victoria. Leyenda, en círculo, ROMA RENASCES.
Gráfila de puntos incompleta.
JIoncda n.O 20. Lámina V.
La cabeza de Boniis 1:'r)entrrs puede. considerarse como una alusión al Benevento,
posible patria del amoncdador L. Scribonius Libo. Este amonedador tendrá una
participación muy activa en la lucha entre César y Pompcyo militando en ambos
bandos.
EDC'ARDO M A T I L L A VICENTE y d1.a J S S C S GI:TIÉRREZ GONZALEZ

Lámina 1
MONEDAS REPUBLICANAS DEL MUSEO ETNOGRAFICO DE LEÓN
EDUARDO MATILLA VICENTE y M.8 JESÚS GUTIÉRREZ GONZALEZ
M O N E D A S REPUBLICANAS DEL M U S E 0 ETNOGRAFICO DE LEÓN

Lámina 11'
EDUARDO M A TILLA VICENTE y M.. J I Z S Ú S GUTIÉRREZ GONZALEZ

20
Ldmina V
Una moneda de Lascuta
Por &tehan Collantes Pérez-Ardá

D ESTRO de la pacifica actividad de ir completando las series de nuestras pre-


fereiicias, todos los coleccionistas perseguin~osel descubrimiento de alguna
pieza para nosotros siibjetivamente importante. Para los qiie trabajamos las series
primitivas de Hispariia, hay muchas piezas que no esperamos nunca conseguir.
Incluso con mayor precisión tendríamos que decir que son la mavoría.
Esta situación aparta del coleccionisnio de las series ibéricas a muchos amigos
nuestros, a pesar de tener scnsihilidad y cultura suficientes para apreciarlas. No
recurren al fácil expediente de considerar que son monedas poco vistosas o mal
acuñadas. Saheri valorar el arte indigeria, ingenuo pero de fuerte personalidad,
que cmerge siempre a pesar de las fuertes influencias piinicas o romanas. Saben,
si no descuhrir, al menos plantear los grandes problen~asIiistóricos y económicos
que con tanta rlociiencia llevan en si las monedas. Pero tan amplia gama de piezas
inalcarizables les lleva a otros objetivos.
E n ocasiones, sin embargo, iiii modesto Iiallazgo nos compensa suficientemente
por los nuevos horizontes que abre, porque t r a e la respuesta esperada, o porque
plantea nuevos interrogantes o desmonta ingeniosas Iiipotesis. Recientemente he
podido conseguir, rii la madrilciíisima Plaza Mayor, una pieza de Lascuta que
describiré a continuaciim y que representa uno de esos casos qiie hacen olvidar
tantas dificultades:
Annerso: Cabeza de Hércules a izquierda con piel de león y maza detrás.
Ilelante leyenda esterna [Link] (enlace N-T). Gráfila de puntos.
Reverso: Jabali a derecha con una serpiente enroscada en posición de morder
cn el cuello. E n exergo: [Link]. Arriba leyenda libio-fenicia. Todo
dentro de Iáiirea.
Peso: 14,24 gr.; 27 mm. de diámetro.
E S T E B A N C O L L A N T E S P É R E Z - A R D A

El cospel es claramente troncocónico; lleva dos señales de rotura diametralmente


opuestas, lo que prueba que se obtuvo por fundición. Nos inclinamos a pensar
que el anverso se grabó por acuiiación a pesar de la falta de carácter de la leyenda
latina y de ciertas porosidades del metal; la principal razón a favor es que el eje de
rotura del cospel no coincide con el eje vertical del anverso. El reverso está acuñado
y la parte izquierda ligeramente repintada. Posición cuños: 7 horas.
La moneda es conocida y referenciada en diversos trabajos (cfr. Delgado,
lámina XLVI, 6; Vives, lam. XCII, 1 y G. Farrés, núm. 1.367). Su interés a nuestro
juicio excepcional, radica en que la leyenda en caracteres indígenas, llamados
elibiofenicioso, está completa y claramente visible. Comentamos a continuación lo
dicho por otros autores sobre esta pieza.
La obra de Delgado (1) se ocupa extensamente de las monedas de LASCUTA
y en particular de la moneda aqui fotografiada. Fue Antonio Delgado quien fijó
por primera vez el nombre de Lascuta basándose en las monedas. Posteriormente,
en 1866, fue descubierto el famoso bronce con privilegios para los habitantes
de TURRI LASCUTANA, por las inmediaciones de Alcalá de los Gazules. Los
autores dudan, para la localización de esta población, entre Alcala, basándose en
el bronce, o las cercanías de Jerez apoyándose en la más frecuente localización
de los hallazgos de estas raras monedas.
El capítulo dedicado a esta ceca se debe a Rfateos Gago, que defiende la atribu-
ción de la moneda que nos ocupa a Lascuta, frente a la opinión dudosa de Delgado,
a quien le parecía que la variante de la leyenda era suficiente para atribuirla a
otra ceca. Sin embargo, el autor recoge en las 1Aniinas todo el conjunto de leyendas
por él conocidas, que resumimos en el cuadro bajo el epígrafe DELGADO, y
reafirma su agrupamiento con las demás monedas de Lascuta principalmente por
el testimonio de una moneda de Zóbel.
Hemos hecho tres grupos de leyendas; el primero formado por la leyenda de
la moneda aqui fotografiada, tan incompleta como aparece en su obra. A conti-
nuación las leyendas correspondientes a las piezas números 8, 10 y 2 de Delgado,

(1) Nuevo mCtodo de clasiflcacidn de las Medallas auldnomas de España, 1871, tomo 11, p. 160. Edición
Facsímil de Juan Cayón. Madrid, 1975.
U N A O N E D A D E L A S C U T A

que están escritas en el mismo sentido que la primera; las dos primeras monedas
(Delgado 8 y 10) de este segundo grupo son de la serie del elefante y la tercera
del tipo de gradas y palmera; por fin un tercer grupo, exclusivamente de la serie
del elefante, correspondiente a las monedas de Vives números 3 y 4 que podemos
arbitrariamente señalar que tienen la escritura retrógrada, prejuzgando que los
dos grupos anteriores tienen la escritura directa.

I BELTRAN

El resto del cuadro nos evita extendernos mucho en recoger lo que dicen
Vives, G. Farrés y A. Reltrán.
Vives la adscribe a esta ceca sin ningún comentario. Transcribe casi exactamente
los signos de Delgado para la primera moneda; considera anepigrafa la moneda
numero 2 de gradas y palmeras y no recoge las variantes de leyendas directas
de la serie del elefante. Su labor depuradora de fantasias antiguas se excede en
este caso (1).
G. Farrés, que repite los mismos signos de Vives, parece que no leyó la obra
de Delgado y al no encontrar leyendas directas, le resultan extraños los signos
de la moneda de Hércules y jabalí con serpiente. Concluye que esta moneda es
de otra ceca O),volviendo al mismo error de 100 años antes.
A. Beltrán ha hecho un ensayo de trasliteración (3). Como no conoce la leyenda
completa, extrapola los signos deducidos aprioristicamente y no concuerdan plena-
mente. El mismo no oculta que la investigación del alfabeto está sin terminar.
El buen arte de esta moneda coincide con el cuidado en el trazado de la leyenda
indígena. Son letras rectas al estilo del alfabeto ibérico o latino, y de rasgos precisos,

(1) Cfr. la fotografla n.o 173 de la obra de GCADAK: Sumismálica Zbirica e Ibero-Romana, CSIC,
Madrid, 1969, en la que se aprecian rastros de leyenda en la moneda de gradas y palmeras.
(2) Cfr. La moneda hispánica en la Edad Antigua. Madrid, 1966, p. 357, ceca incierta n.o 7.
(3) A. B E L T ~ NCurso
: de A'umismcilica. Tomo l. Museo Arqueológico Municipal. Cartagena, 1956.
Cfr. tarnbikn las leyendas incompletas publicadas en *Sobre las acuñaciones de Lascuta*, en NVMISMA,
n.o 10,
Madrid, 1954, pp. 12 y 13.
Las leyendas titubeantes de casi todas las demás monedas de este ceca se adecúan
al arte bárbaro y degenerado que caracteriza a casi toda la serie.
Por lo que se refiere a su cronología el dato más firnic scría el bronce de Alcalá
de los Gazules, que se fecha en el 180 a. C. y que serviría como fecha post-queni.
Jletrológicamente, sin embargo, es esta una feclia muy temprana para la acuñaci6n
d e esta pieza. El ejemplar aqui mencionado pesa 14,24 gr. Leandre \'illaroriga,
siempre ate-eto a servir geneiosamente a los que nos acercanios a las series antiguas.
nos informa que las pocas piezas por él fichadas estar1 alrededor de los 17 gr. Por
tanto, se encuadran dentro del sistema uncial reducido. E,jeriiplares característicos
de este peso son los ases de Sagunto con proa y letrero i n d i g n a , los ases de \'alentia,
o el as de .\sido, ref. V i ~ e s ,SC, 1, etc.. etc. Según Cm\\-ford el sistema uncial
reducido debi6 establecerse alrededor del año 113 a. C. Yillaronga, que sigue
esto a Cr-awford, al estudiar algunas acuñaciones, las sitúa, por otras razones, a
partir de la caída de Sumancia el 133 a. C. (1). 1.a fecha ante-quem nos la daría
la ley Plautia-Papiria el 00 a. C.
Yos parecen tan probables los márgenes dt* fechas citados que no comentamos
la opinión de otros autores, ni creemos de interés razonar en contra de G. Farrés (2)
ni de Grant, que también feclia estas monedas en la epoca de César.
En su ya clásica obra e1:roni imperium t o auctoritas)), Grant se hace eco de la
interpretación de Delgado sobre el simbolismo de la serpiente venciendo al jahali,
como victoria de la raza africana, que poblaba I,ascuta, sobre la raza iberica. I,o
concreta según su cronología en la guerra de los turdetanos contra Bogud 11 (3,.
Siendo muy probable que estas acuñaciones tan esporádicas fuesen motivadas
por alguna necesidad militar ;,qué campañas pudieron ser ocasicin entre el 143 y
el 90 a. C.? La de Sumancia nos parece lejana geográficaniente. En cambio las
sublevaciones de la Celtiberia a raíz de la invasión cimbria, y sus ataques a la Uética
alrededor del año 95 a. C. pueden tener más probabilidades. .Idemás, el peso, aún
dentro del sistema uncial reducido, es bajo y, por tanto, debe ser dc finales del
periodo, que en realidad se inicia con pesos medios de 21 gr. Todo esto no deja de
ser una endeble hipótesis pues estas monedas de cobre pueden Iiabrr nacido por
exclusiva vía de privilegio a unos habitantes mejorados por Roma en su status
jurídico, por la colaboración recibida y su actitud contraria a sus antiguos señores.
En resumen, el nombre completo que aparece en esta moneda prueba su perte-
nencia a Lascuta, pues tiene los mismos signos que otras piezas que repiten c1
topónimo en caracteres latinos; de estas monedas bilingües, unas tienen los carac-
teres libiofenicios en el mismo sentido (cfr. Delgado, lám. S L V I , núm. 2) y otras
en sentido contrario (cfr. Delgado, Iám. XI,VII, núm. 12). Este doble sentido dt*
la escritura aparece también en la ceca d e Asido.
A continuación reproducimos fotografías de dos monedas de Gades y Sexsi.
Los anversos de Hércules tienen relaciones claras. Su peso y tamaño denuncian
claramente que todas estas piezas deben ser coetáneas.

(1) *The aes coinage of Ernporione. Cronología.


( 2 ) Obra citada de dicho autor, p. 357. en la que fija el periodo 47 a 4 4 a. C.
(3) Obra citada en el texto. Cambridge. Heediciim de IYfiS, p. 473.

68 --
U N A Al O .Y LI I) A I) 1: L i i S C U T A

AG-4DIK. 25 mm. 0, peso 1-1,90 gr.; reproducida con el n.o G.3 en *Las moncdas de Gades,,
por A . 31. de Cuadnn

S E S S I . 27 mm. (3, peso 14,91 gr.

La serie de Gades es mucho más extensa y constante en sus formas. La corres-


pondiente al tipo aqui fotografiado se inicia con pesos cercanos a los 17 gr. (1) y
hay ejemplares no excesivamente degenerados de arte que bajan hasta los 8 gr. y en
otros, singularmente deficientes, a los 6 gr. El año 43 a. C. puede ser el final de
esta serie. Un ciclo igualmente extenso se da en Sessi con evoluciones en la escritura
más notables.
E n cambio Lascuta, con acuñaciones más esporádicas, presenta variaciones
en el peso con cambios profundos en la tipologia; quizá por estar circunscritas
ciertas formas a conmemorar sucesos políticos que se desvanecieron con el tiempo
o que no resultaban de grata memoria.
h'o resistimos la tentación de hacer un ensayo de trasliteración de este alfabeto.
No nos acompaña especialización alguna en alfabetos antiguos ni en los antece-
dentes arcaicos de los que, por perdurar hasta tiempos más modernos, podrían
constituir patrimonio cultural comun. Pedimos disculpas y hacemos nuestras las
palabras de Z6bel cuando afirma al intentar la lectura de los alfabetos libiofenicios

(1) A. M . GUADAN:Las monedas de Gades. Ejemplares n.0 52 y siguientes.


E S T E B A N C O L L 4 N T E S P E R E Z - A R D A

que todo su trabajo es el resultado de comparaciones puramente mecánicas con


las latinas, estimando, por tanto, que son conjeturas; y afrontamos, en cambio,
porque no las compartimos, las criticas que hace Vives a las personas que se
<<desvían))
de la ?\'umismática ((pretendiendotraducir letreros en caracteres e idiomas
desconocidos, con más atrevimiento que buena crítica)). Consideramos válido, en
este campo, cualquier intento aunque vuelva a iritroducirnos en un camino sin
salida.

Que sepamos ha habido intentos de trasliteracicín por parte de Zóbel y Heiss (1)
y ultimamente el y a citado de A. Beltrán. Todos ellos parten de la liipótesis, o con-
cluyen, que el nombre en caracteres libiofenicios de la moneda aqui descrita adopta
la forma retrógrada.
E n nuestra hipótesis, aunque seguimos el valor asignado a algunas letras por
los autores citados, consideramos que los caracteres de esta pieza tienen e1 valor
fonético de LASCUT y que su lectura debe ser directa. Nos parece más razonable
porque la pieza es bilingüe y de fabricación cuidadosa, y la influencia latina ha
hecho cambiar en otros casos el sentido de las leyendas indígenas (v. g. la ceca
d e Cástulo). También hay piezas bilingües de esta ceca con leyendas libiofenicias
en sentido inverso, pero son de arte indígena mucho más degenerado o primitivo,

( 1 ) DELGADO, ob. cit. Proleg6menos, p. C X S S V I y SS. Hecienkmenle se ha hecho un resumen de lo


publicado, sin aventurar ninguna hipótesis, por J. SILESen *Dos ciiestionrs sobre el alfat~rtodenominado
"libio-fenicio": su situaci6n en la Historia de la escritura y el problema de su desciframirnto*. en Zephirtis,
XXVI, XXVII, 1976, pp. 405 y SS.
y su menor peso no es prueba definitiva de modernidad, por estar sometidas a la
influencia de Gades y, por tanto, a diferentes sistemas metrológicos.
Damos a las letras los valores siguientes:

Comentamos brevemente las analogias que encontramos;- aunque nuestra liipo-


tesis no tenga un alto porcentaje de aciertos, es evidente que este alfabeto ha de
tcner influencias de otros conocidos.

La A : adopta una forma de gran tradición cn alfabetos riorteafricanos.


Ra : antecedente en el griego arcaico.
I< : analogia con la letra ibérica &e)) (v. g. inicial de Iíese).
E : posible forma no evolucionada de la E latina.
L : similitud con otros alfabetos.
?r : similitud con otros alfabetos.
I' : analogia con el alfabeto griego.
S (2.a): antecedente en la sigma griega de forma lunar.

Algunos signos aparecen también con la doble forma de lectura directa o retró-
grada. En otros casos la lectura no es simplemente retrógrada sino completamente
inversa, lo que en lenguaje vulgar se denomina alectura de espejo)). El lector puede
suplir esas variantes en las letras.
De acuerdo con este convencionalismo la lectura de estas leyendas seria la
siguiente :
= LASCUT por LASCUTA.
= ADHiDU o ADSiDU por ASIDO; entendemos que la
\ )J ') letra central puede tener un sonido de H aspirada o un
sonido de S fuerte de dificil traspaso a1 latín.
5 Y ( L.1 = BAILEUN por BAILO.

a& A \ Y = NIKSAU que en lectura directa daría UASKIN; recor-


damos a los no familiarizados con la lectura latina
que el nombre YESCI debe leerse UESKI.
/. 11 .F 11311/. = IPTAUDKI o IPTAUDHiI por IPTUCI.

44 Y = OBAUN; aunque en lectura directa, presenta la misma


terminación que FL4ILO y podría tratarse de un geni-
tivo plural; en ambos casos la terminación no se
traslada al nombre latino.

1 ), = a9RSBA por ARSA.

J > l ll b / . El nombre de TURIRECINA es t a n claramente latino


que no debe buscarse equivalencia alguna con el nombre
indígena. Las variantes de la leyenda libiofenicia hacen
dificil aventurar una lectura.

Para mejorar, perfilar o enmendar totalmente este nuevo intento de lectura


se hace necesario aportar monedas que presenten leyendas completas y bien
escritas. Eso es tarea de todos.
Retoques de cuño y trazado
de las leyendas en las monedas con
escritura indígena de Cástulo
Por María Paz Garcia-Bellido

A L enfrentarme con la ordenación por cuños de los bronces con leyenda indi-
gena de Cástulo me encontré con que en un conjunto de unas 1.000 monedas
fichadas, no más de tres ejemplares procedian claramente de un mismo cuño;
que cuanto más numerosos eran los cuños para una serie, peor era la calidad de
los ejemplares; que por el contrario, en casos en que tres ejemplares procedian de
una misma matriz, las tres piezas eran de muy buena factura, es decir, que en
general las series de buena calidad daban bajo numero de cuiios, y las series
peores proporcionaban un ejemplar por cuño.
Estas premisas eran contrarias a la lógica, pues la abundancia de matrices a
igual producción deberia haber supuesto una mejor calidad de las piezas.
Del método ofrecido por Colbert de Beaulieu para el análisis de los cuños
desistí en seguida, porque la mala factura y conservación de los bronces de Cástulo
impedia tomar las medidas que Colber-t. propone, y porque mi monografía sobre
Cástulo hubiese sido una obra póstuma.
Por ello y por otras dificultades típicas de Ia ceca: innumerable numero de
cuños y el mal estado general de conservación, recurrí a calcar los contornos y
líneas principales de improntas o fotografías, comprobando bien, siempre que el
n a ~ ~ f d P. A Z G A R C ~ A - B E L L I D O

tamaño de éstas fuese exactamente el natural, y así no tener que confiar a mi


memoria y a mi vista la ordenación de tanto material (1).
La utilización de calcos me deparó un sin fin de sorpresas que enumero en orden
lógico: 1.O en nluchos casos esos ejemplares t a n semejantes entre si, aunque por su
diferencia en detalles parecían de matriz distinta, procedían en realidad de un
mismo cuño, pero habiendo sido éste retocado entre la acuñacion de una y otra
pieza. 2.0 Los retoques en los cuños se hacen sistematicamente, y son más nece-
sarios y abundantes cuanto peor es su rjecución; y ello es lógico si observamos que
siempre se hacen a base de realzar líneas de contornos o de grabado interno, pero
no se modelan los volúmenes como se suele liacer en la confección de un cuño
nuevo, así que éste al no tener aristas m u y vivas es menos frágil, y produce mayor
número de ejemplares que un retoque. Un cuño retocado tiene los perfiles, el cabe-
110, etc., delineados a base de surcos profundos cuyas aristas muy vivas sufren
mucho en cada acuñación, y se quiebran pronto, obligando a un nuevo retoque,
por ello de cada retoque nos suelen quedar m u y pocos ejemplares. .lsi se explica
la conclusión aparentemente ilógica de que series con muchos cuños -retoques-
produzcan ejemplares de mala calidad, y series con pocos c u ~ i o s-originales-
produzcan ejemplares de buena calidad. 3.0 Los retoques suelen consistir en tres
operaciones: a ) realzar las lineas externas de los contornos que fácilmente se van
perdiendo en las matrices; b ) repasar detalles internos, como cuenca orbital,
distribución del cabello, ínfulas, patas de esfinge, ctc., y c) retoque de gráfila y
leyenda. Estos retoques no afectan en cada caso al total de la moneda, nias bien
se va reparando parcialmente aquello que esta m u y deteriorado, y en algunos
casos se hace una limpieza general del cuño que consiste en realzar cl relieve,
pero que inevitablemente implica líneas de nuevo trazado en las zonas más estro-
peadas.
Estas observaciones son de importancia capital, pues nos permiten al utilizar
10s calcos ver qué partes nuevas se van dibujando y seguir asi, paso a paso, la
creación de nuevas figuras, que podrían parecer nuevos cuños cuando en realidad
no son sino transformaciones de un cuño anterior.
Efectivamente, y a G. F. Hill, G. Le Rider, G. K. Jenkis, L. Villaronga y L.
Kaville entre otros, habían reconocido retoques en sus monografías, aun cuando
todos ellos trabajaban sobre un material de plata, dracmas esencialmente, donde
era lógico que estos retoques se presentasen en pequeña cantidad porque es evi-
dente que se cuidan mas las emisiones en plata que las d e bronce y, por tanto, si
h a y retoques es probable que no hayan dejado rastro detrás al someter el cuño a

(1) Utilizo papel Kodatrak por su consistencia y claridad. Calco el mayor número de delallcs posit)k
y voy aplicando este ditmjo sobre irnprontas o fotografías que pienso puwJen proceder del niismo cuño.
Formo así subgrupos de variantes que intento ordenar internamente por clesgaste de cuiio: se puede di-
ferenciar bien cuando es un desgaste por uso, y cuando es por vejez de cuño; en el primero es más general,
en el segundo se observan a veces zonas desgastadas al lado de drtdiies q u e n o han sufrido ese desgaste,
por ejemplo, faltan ínfulas y la gráfila adyacente eslá en buen estado, etc. Aquí he fotografiado esos calcos
dejando en linea continua el trazado original. y en discontinua los retoques. Lo interesante hubiese sido
presentar los calcos en hoja transparente aparte y rnhvil, para que el lector pudiesc coniprot~arlas varianles.
Para este articulo presentaba dificultades, espero poder hacerlo en la monografía sol~relas emisiones en
escritura indígena.
LEI'EXDA S EN MONEDAS CON ESCKI T U R A I N D ~ G E N AD E CAST ULO
u n a operación final de pulido del campo, operación m u y fácil al ser éste el que
queda más alto de todo el cuño. Cástulo presenta asi una sola novedad: la abun-
dancia y cl uso sistemático d e retoques en los cuños. Ello se explica por dos ra-
zones: 1." por ser bronces y 2." por razones históricas que seria m u y largo de
explicar aquí por extenso, pero que someramente son éstas: la serie de peor cali-
dad, la de mano como símbolo, fue esencialmente concebida para una circulación
e n la zona de minas, y su acuñación se cuidó m u y poco, recurriendo al mal retoque
del cuño hasta que éste era prácticamente inservible.
G. 1.; Jenkis en su monografía sobre la moneda de Gela (1) dedica u n capítulo
a los d)ie alterations* y constata y llega a conclusiones m u y similares a las mias:
los retoques son abundantes, suelen ser parciales y a veces hay limpiezas generales
del cuño que a menudo conllevan líneas nuevas, siendo las más normales las r a -
riacioncs cn los contornos, lineas que avanzan y retroccdtw (reproduzco en figu-
ra 1 su esquema).

Rccuiring 01 dics
a) Rcwlr : ~ i u i l i i i c< i f rppc [Link]. h) Rcsiilt: outliiic t ~ iyl-c
f rcrliiccd.
x--x <rrigin:tI ~ ~ u r l i r tif
i c iypc
y- y ncw <tutlinc altcr rcriitting
Shndcd arca = p<~ni»n o f dit surfncc rciiiovcll

Figura 1

L. Yillaronga tambi6n Iia constatado retoques en las dracnias de Arse (2).


Dos cuños igualtls que difieren t a n s d o en que uno lleva un delfin en campo y
otro, no. Esto se debe sin duda, segun el autor, a que en u n momento dado se
añadi0 el símbolo en el cuño anterior.
Georgcs 1,e Rider (3) presenta u n caso que de no ser por un deterioro del cuño
que aparccc en las dos piezas que compara, nadie hubiese sospechado que se tra-
t a b a de una misma matriz. Son dos retratos de Antioco Hieras (fig. 2) totalmente
diferentes que no tienen en común más que las ínfulas y unos bultos en el campo
monetal, efectos d e unas fisuras en el cuño. Se han reliecho totalmente las efigies.
Pues bien, afianzándome en mis conclusiones al ver que y a habian sido com-
probadas en otros terrenos, dire que en la primera serie de Cástulo d e gran calidad,

(1 ) Thr Coinage o f í ; e l a . Bcrlin, 1970, p. 120; eiqiirrna reproducido, p. 122.


(2) Las nionetius dr Arsr. Barrc~lona,1967, nums. 42 y 47.
(3) *Siir la fat)riration des roin iiionfitaircs dans I'Antiquit6 Grecqiieu. Schriwizer Alünzblaller 8, 1958.
iiiiniero 29. pp. 1 y SS.
no hay rastro aparente de retoques, pero si los hubo: en dos casos avanza la linea
de la nuca ampliando así la superficie de la cabeza, la leyenda varia de posición,
aunque no de trazado, una esfinge lleva un tocado de klaft del mas puro estilo egip-
cio (1) y una estrella de cinco puntas se convierte en otra de siete, sin más que
intercalar entre los ya csistentes dos rayos siiplctorios.
En la serie 11 observamos rastros de retoques mas evidentes (fig. 3). E n a)

Figura 2

cuño original, se modela la figura: la mejilla desciende suavemente sobre la cuenca


orbital, sin necesidad de marcar el párpado inferior, y sobre los labios sin marcar
la línea vertical, dibujando una comisura de labios pequeña y cainosa. El globo
ocular es pequeño, y la oreja, también pequeña, no sobresale de la línea del pelo.
lnfulas onduladas. En b) hay ya ciertos retoques, y sin embargo, los contoinos
son todavía exactos. El globo ocular es mayor, el párpado superior se ha realzado
haciéndole curvo y continuándole en el inferior. Las ínfulas mas rígidas dejan ver

( 1 ) El Único ejemplar constatado se halla en La Casa de la Moneda de Madrid, y procede sin duda
del mismo cufio que otras piezas cuyas esflngcs van tocadas con casco.

76 -
claramente los surcos laterales tan tipicos (le retoque (1). En c ) el retoque ha sido
mayor: gran cuenca orbital que se Iiabía rellenado en la matriz y que es necesario
limpiarla a menudo, el ojo ion los dos párpados muy marcados, la mejilla formada
al realzar con línea angular los contornos, provocando una profunda comisura de
labios, la nariz, quc no está en relieve respecto al campo monetal, sólo se Iia mar-
cado la línea del contorno. Faltan las ínfulas, y no por desgaste, pues el resto del

tipo esta eri hiieria conservaci01i, sino por olvido del artesano. El cuello se ha
perfilado con lincas verticales, pero Iian quedado los restos del cuello anterior,
fácilmente observables en la zona posterior. 1.a oreja, mayor, sobresale de la linea
del cabello. El relieve menor en ionjiinto, y las siiperficies más planas respecto al
ciiiio original.
El mismo proceso observamos en la figuia 3, u ) cuño original de facciones me-
nudas y cabello eri rizos. E n h) muy estropeados los contornos sobre todo el pos-
terior y en c ) se Iia [Link] a la forma mas fácil de retoque, en lugar de hacer el
pelo con trazos radiales se ha marcado con líneas longitudinales todo el contorno

(1) í;. 1.e Rider, op. cit., p. 5. trata tambicn de estos círculos producidos por el metal del cuño que al
scr desplazado por el grahado se acumula cn niontíciila alrededor; este nionticiilo del cuño provoca un surco
e n la moneda que corre paralelo a la zona grabada o retocada.
M A R ~ A P i-1 z G A R C ~ A - B E L L I D O

posterior, a la vez que retrocedia. La oreja, mayor y con una zona rebajada alre-
dedor que la hace resaltar más. La mejilla formada por una línea continua que
enmarca una profunda cuenca orbital y desciende casi vertical hasta la barbilla.
El cuello con lineas casi verticales y sin vestir.
Al pasar a esas emisiones abundantisimas, cuya deplorable calidad ha sido
reconocida por todos -Cástulo ha sido calificada como una de las más descuida-
das cecas hispánicas- observamos claros rastros de retoques, y cuando no los
hay el estilo denuncia claramente que la pieza procede de un arreglo, no de un

Figura 4

cuño original. Gracias precisamente a ese descuido general en la confección de


cuños, hemos podido sacar conclusiones que de otra forma hubiesen pasado inad-
vertidas, y creo que todos aquellos que se interesen por la técnica de elaboración
de cuños, la respuesta la tienen que buscar en el bronce y no en la plata.
Figura 5, a) aunque de estilo esquemático muestra todas las características de
un cuño original, sin embargo en b) hay una zona claramente retocada que es la
posterior a la que se ha hecho retroceder, también se ha retocado la oreja, resal-
tándola a base de rebajar el campo circundante. Queda en los alrededores del
retoque el característico surco, pero el perfil anterior muy desgastado y sin reto-
car se halla así al mismo nivel que el campo monetal. En c) un profundo retoque
L E Y E N D A S EN MONEDAS CON ESCRITURA INDfGENA D E CÁSTULO

repasa todas las lineas del cuño, variándolo esencialmente: un ángulo penetrante
que llega casi hasta la oreja, forma la cuenca orbital y su lado inferior se prolonga
hasta la nariz. Una oreja esquemática con pendiente, ambos más marcados que
en el cuño original. La mano también retocada se ha hecho algo menor, dejando
a la izquierda un claro rastro del ángulo retocado. El corte de cuello, si no nuevo
- e n los ejemplos anteriores queda fuera del cuño- si ha sido retocado por el claro
surco que le rodea. El campo monetal poco rebajado es también indicio de un cuño
viejo.
Figura 6, a) fruto de un cuño probablemente ya corregido, dará lugar a b ) en
que de forma burda se recorta todo el contorno posterior de la cabeza, pero las

Figura 5

ínfulas se dejan colgando sin ni siquiera liaberlas unido al tipo. La oreja se traza
de nuevo, quedando rastros más arriba de la anterior. En el R. de b) quedan en la
pata zaguera claros rastros de una anterior que coincide claramente con el tra-
zado del R. de a).
En figura 7 observamos un proceso similar, aunque llevado a cabo más cui-
dadosamente que en los ejemplos anteriores. En a) la cuenca orbital se ha ido re-
llenando, los intersticios del cabello también y las ínfulas faltan; en b ) se ha he-
cho un retoque de líneas fácilmente perceptible por el típico surco que rodea el
contorno. Cuenca orbital, mejilla, oreja rebajando el campo circundante, ínfu-
las nuevas, aprovechando el trazado anterior, grafila nueva más alejada -restos
de la anterior en la zona occipital-. También de nuevo trazado es el ángulo
agudo entre el pelo y el cuello, más suave en el original.
Claros ejemplos de dos procesos finales de arreglos de cuños los tenemos en
figura 8. Cuños ambos ya destrozados, con el campo monetal a igual nivel que el
tipo de la moneda, y en el que sólo lineas y no volúmenes forman la figura. Gran-
des cuencas orbitales, nariz formada por una linea en ángulo, oreja grande, etc.
Los retoques san más frecuentes en los anversos que en los reversos, y ello es
lógico si se piensa que el flan monetal caliente estaba mucho más tiempo en con-
tacto con el cuño de anverso que con el cuño móvil, y que al despegar la moneda
todavía caliente del cuño fijo es fácil que se quedase parte del mctal pegado a los
intersticios del grabado. L a suposici6n de que el metal quedaba pegado a lo^,
cuños está atestiguada en las matrices piiblicadas por E. Pegan ( l ) , aparecidas en
Yugoslavia, matrices de falsificadores de moneda romo la mayoria de las que nos

han quedado; pues bien, cuando se encontraron, una de ellas, precisamtwte un


anverso, todavía tenia plata adherida de las monedas acuñadas.
El reverso, sin embargo, sufría un rápido golpe de cuño que no dejaba tiempo
a que el metal del flan se pegase al cuño y, aunque se rompia mucho antes que el
anverso, no era necesario retocarlo t a n a menudo.
E n Cástulo los cuños los grababa probablemente un artista, y sin embargo, los
retoques los debían hacer los obreros de la ceca, dando poco a poco un aspecto
esquemático a las efigies que no tenían en el original: se perfilan los contornos a
base de lineas suprimiendo el modelado primitivo; se ensancha la cuenca orbital,

(1) aDie antiken I'ragestempel aus Jugoslawienq. C. I . N. noma, 1965, 11, p. 438, núm. 10.
E. PEGAN.

80 -
L E Y E N D A S EN MONEDAS CON ESCRITURA I N D ~ G E N ADE CASTULO

zona que se dehia rellenar con facilidad; el globo ocular se hace mayor y, la co-
misura de los labios, pequeña en los buenos ejemplares, se limpia a base de una
linea vertical que baja desde la mejilla; el cabello de trazo pequeño y fino, se va
haciendo de mechón más grueso y trazo largo; la oreja se hace mayor, haciéndola
resaltar al rebajar todo el campo monetal circundante. Resultan así esos ejempla-
res en que oreja, cuenca orbital y mejilla angular son los rasgos más caracteris-
ticos.

Figura 8
Pues bien, en la mayoría de los casos, estos ejemplares no son fruto de un es-
tilo artístico diferente, sino qiie son el resultado de retoques en los cuños, y cada
pieza de este estilo cci~idigena))suele pertenecer a un cuño diferente. Varia asi la
curva estilistica tradicional de mrjor calidad cn las serics mas antiguas a peor
calidad en las niodernas. Cada cuño tiene su propia curva: facciones más menudas
y modelado del relieve en un ciiño nuevo, trazos grandes y suprrlicies planas en
ciiños viejos (fig. 8).
Esto rnt. lleva a otra consideración de tipo general. Estos r c t o q u t . ~extremos
cuando r.1 ciifio debía estar ya muy estropeado, suelen producir ejeniplaiils todos

ellos estropeados qiie dan la impresión de desgaste por uso y que en realidad sn-
lieron así de la matriz. Ello es importante a la hora de establecer una croriologia,
por desgaste, de las piezas procedentes de hallazgos arqueológicos.
Aunque más frecuentes, como veíamos, en anversos, también hay a1)undarites
retoques en reversos. Como caso extremo véase figura 9 en que de no ser por Iiaher
utilizado calcos nunca hubiese supuesto que se trataba de un solo cuño: a) debe
estar cercano al cuño original; b) con estrclla y leyenda m u y desgastadas ha su-
frido limpiezas en la zona entre ala y cuello escotando éste por detrás, la pata
delantera se curva hacia abajo; c) es un retoque m u y torpe que -como vemos en
calco- parte longitudinalmente la cabeza, no quedando de la mitad posterior
más que cl alita inferior clel casco, alita que aquí queda incorporada al primer
trazo del ala. que con 1.1 sqiindo trazo, son de nueva creación; no así los dos infe-
riores que eran los dos superiores en ( 1 ) y h ) ; los dos trazos inferiores aqui se su-
primen. El lomo de la esfinge limitado por dos colas -error del grabador-. Las
leyendas en u ) y so11 exactas, en cuanto a posición de las letras entre si, y res-
(a)

pt1ct.o a la esfinge, aiin ciiantlo el preciso trazado de la ti sea diferente (1).


Otro caso de reverso con rastros dc r e t o q i i ~lo i:nemos en figura 10. E n h ) han
sido repasados los contornos, pero modificando muchas lineas: todo el lomo del
toro está más bajo, y la cola no siaha trazado, restos de un lomo nias alto y la cola
anterior con hola liiial, son clarisimos en h ) . La c ~ h e z ay las patas delanteras han

retrocedido, forniando un toro más corto. La gráfila es quizá tanihien nueva,


porquc en a) s r ve bien la característica grafila de cuerda de toda la serie, en h )
se aprecia una de punteado más facil de hacer, pero que nunca aparece entre los
cuños que consideramos como originales dentro de esta serie. La leyenda perma-
nece idéntica en los tres casos. En c) se ha realzado la cola, aprovechando el tra-
zado de a ) . Un pulido de todo el campo monetal en 'c) nos habría hecho pensar
que estábamos ante un cuño distinto. El azar nos ha proporcionado una pieza
intermedia con huellas del antiguo y nuevo cuño, azar que en muchos casos no se
d a ; por ello, creo que la utilización de calcos puede a veces, suplir, para una

( 1 ) Para el jirahado dv las l c y n d a s y los difertwtes trazados -en curva o en hn~iilo- del signo li,
vPme mas ahajo.
M A R f A P A Z G A R C f A - B E L L I D O

ordenación de cuños y retoques, estas piezas claves que en la realidad son t a n es-
casas.
Dos partes de la moneda se suelen salvar de este empeoramiento de calidad:
las gráfilas y la leyenda, y ambas se retocaban con frecuencia.
E s generalmente admitido, incluso por los partidarios del troquel, que t a n t o
gráfila como leyenda se hacían individualmente en cada matriz, y muestra de
ello es la frecuente rebaba que presenciamos alrededor de la gráfila, metal calien-
t e que al ser empujado por el punzón se acumula en un circulo paralelo a la grá-
fila y que en la pieza monetal aparece como un surco.
Georges Le Rider (1) se plantea tambien el problema del grabado de la leyenda
y reconoce la existencia de esos surcos que bordean en muclios casos a cada letra,
que y a habíamos constatado en las gráfilas y que también aparecen alrededor de
los contornos de las figuras, cuando éstas han sido retocadas. Le Rider, opuesto a
la teoría de las matrices positivas para confeccionar los cuños, sí estaría dispuesto
a admitirlas en el caso de las leyendas. Una matriz por letra grabaría en el cuño
la leyenda; pero existe un problema que él mismo reconoce. E n las leyendas en que
se repite una misma letra, ésta no suele tener el mismo trazado, lo que no podría
ocurrir si cada letra tuviese su exclusiva estampilla.
Esto supondría, además, que los grabadores sabian siempre escribir, suposi-
ción quizás aceptable para las grandes metrhpolis, pero que en Hispania hay que
descartar para muchisimas cecas.
E n los bronces de Cástulo las leyendas son siempre de buen trazado, incluso
en monedas que han sido malamente retocadas; los signos guardan siempre entrc
si distancias semejantes, las letras son de tamaño y trazado similar y sólo hay un
defecto observable: doble linea en algunos trazos.
Con mucha frecuencia nos encontramos las leyendas identicas en diferente
posición en relación a la figura, haciéndonos suponer que son retoques, pero no a
mano libre, sino sirviéndose de algun utensilio que llevaría grabada la leyenda
completa. A veces, y esto ocurre con cierta frecuencia, los dos signos extremos, el
primero o el último, se aproximan más a su letra contigua, plegándose así al es-
pacio que proporciona el exergo; pero aunque corrido el signo sigue siendo el
mismo, y el resto de la leyenda también.
E n figura 11 tenemos dos casos del mismo fenómeno: a) y b) tienen la leyenda
idéntica en medidas y distribución -veáse como rasgo caracteristico la mayor
separación entre la ti y la 1 que entre los otros signos- pero su posición dentro
del cuño es totalmente diferente, en a ) la cola apoya directamente sobre la S,
en b) entre la ca y la S. Más aún, los cuños no son iguales, pero las leyendas per-
manecen idénticas, a excepción del trazo central de la ti, curvo en a ) y recto
en b), pequeñas variantes de las que trataremos más abajo.
E n c) y d) tenemos el mismo caso de dos leyendas idénticas --como rasgo
distintivo obsérvese la pequeñez de la 1 respecto a las otras letras-, aun cuando

(1) Op. cit., p. 5.

84 -
LEYENDAS EA' MONEDAS CON ESCRITURA INDÍGENA D E CASTULO
no sólo su posición respecto a las patas, sino muchos detalles del tipo difieren
entre sí (1).
Otro ejemplo interesante es el de la figura 12 con leyenda, en unos casos dentro
de caxtela, y en otros libre en campo. Todas ellas proceden de un mismo cuño,
pero sufren abundantes retoques, y éste es el caso de nuestro ejemplo. E n a) la
cartela esta clarísima, en h) cuño más desgastado con detalles menos vivos, falta
estrella, no hay cartela sin que podamos achacarlo a desgaste, pues algún rastro

Figura I I

hubiese quedado a juzgar por la conservación de la leyenda. Obérvese que en los


tres casos la leyenda guarda idéntica posición respecto al tipo monetal, y que sus
trazos son idénticos. Pues bien, en c) una limpieza ha esquematizado lineas y

(1) Quiero aqul agradecer al Señor Villaronga las fotograflas de colecciones privadas que generosamente
nw ha proporcionado, haciendo posihle este tipo de trabajo comparativo: figuras 3-b; 5-a; 9-12; 10-a;
11-a, c ; 13-a.
T a m b i h agradezco aqul las facilidades que el Profesor Don Diego Angulo y la Directora del Instituto
Valencia de Don Juan, Doctora Martinez Cabiró, me han dado para consultar el inapreciable material
numismAtico de dicha Instituri6n. Figuras 3-r: 4-b. c ; 9-a; 10-b; 11-1); 12-a, c.
A I A R ~ A P A Z G A K C I A - B E L L I D O

estrechado el grosor de las patas, rehecho la estrella y una nueva cartela, pero la
leyenda permanece exacta de trazos y posición.
Hay otro error que, aunque poco frecuente, nos puede ser extremadamente
explicativo. Aparte de toda una serie, la inaugural quizá, que lleva sistemática-
mente su leyenda en sentido retrógrado, el resto de las emisiones de Cástulo es-
criben su leyenda siempre en sentido directo; pero en algunos casos, por error
indudablemente, ejemplares de las series con simbolo llevan leyenda retrógrada.
Este es el caso de la pieza del lluseo Británico que priblica Untermann U), de
otra inédita del Instituto Yalencia de Don Juan y un ejemplar del Museo de Mu-

Figura 1 2

nich (2). De todas ellas, no he podido localizar más que un único ejemplar, indi-
cando que muy probablemente el error se corrigió enseguida y que las piezas en
circulación fueron escasas.
Figura 13. La pieza del Museo Británico (3) de estilo ((indígena))es sin duda en
su anverso y reverso fruto de un retoque a fondo. Se mantienen los rasgos esti-
listicos del gmpo - e s a pata trasera flotando es muy caracteristica de todo él-,
pero esquematizándolos al máximo. Aunque es probable que nos falten los pasos

(1) Monurnenfa Linguarurn Hispanicarurn. Wiesbaden, 1975, A. 97, 1.2.


E l Profesor Untermann la incluye entre la serie sin símbolos, con leyenda retrógrada, es decir, entre
la primera emisidn de Cástulo según Vives, Navascués y yo misma, serie caracterizada por una excelente
calidad artística; pertenece sin embargo a la serie con mano como vemos por su A.
(2) S. N. C . Staatliche hlünzsammlung hlünchen, 1 Heft, Berlín, 1968, níim. 223.
(3) Agradezco al Señor Jenkins no sólo las Iacilidadcs que se me dieron para trabajar en el Museo
Británico, sino su generosidad enviándome fotografías de todo el material de Cástulo que el Museo posee,
y además de otras colecciones.
LEYENDAS EN ,TfONEDAS C0.Y ESCRITURA ISD~CENA DE CASTULO

intermedios entre uno y otro, es seguro que h ) procede de a). La leyenda es la mis-
ma. Yo he calcado la de o ) e invirtiendo el calco lo Iie colocado sobre b) y coin-
ciden exactamente; más aún, paralelos al tercer signo, ti, se observan en b)
dos trazos verticales que coinciden con los de la de la leyenda anterior, antes de
haber sido rehecha en sentido inverso.
L a figura 14, del Museo de Berlin (1) muestra en el signo ti una doble línea,

(1) Conste aquí mi agradecimiento al Doctor Schultz por la facilidad que para mi ha supuesto el poder
trabajar sobre vaciados de toda la colecci6n de Chstulo que e1 nluseo de Berlin guarda. Esta pieza la publica
el Profesor J. Untermann, M . L. H., A. 97, 1.9. Pertenecen al Museo de Berlin figuras 11-d; 14; 16.

- 87
M A R f A P A Z G A R C f A - B E L L I D O

probablemente se debe a que el grabado1 inicib el trazado con el raspador muy


oblicuo, y al tener que hacer el giro no pudo continuar; levantando el útil, inicio
en posición más vertical un nuevo trazado.
En otros casos, el azar nos ha legado ejemplos de leyendas ietocadas a medias,
o rastros, que no se limpiaron en el cuño, de un trazado anterior. Figura 15, cuya
leyenda presenta los dos primeros signos y la mitad del tercero en mayor relieve,
no asi el resto que muestra los rastros, en mucho mcrior relievc, de la leycnda
anterior.

Figura 15 Figura 16

Figura 17

E n la figura 16 también han quedado huellas de un trazado anterior: a la de-


recha del signo ti quedan los trazos oblicuos del mismo signo, pero de un grabado
anterior. También remos aquí cómo la falta de espacio ha obligado a grabar el
primer signo excesivamente cerca del segundo, no dejando igual distancia que en
el resto de la leyenda.
La figura 17 nos deja ver, una vez más, un retoque de leyenda y exergo. Una
LEYENDAS EN MONEDAS COArESCRITURA INDfGENA DE CÁSTULO
línea más alta que la actual corta la pata zaguera; bajo esta línea una ca también
más alta, primer signo de la leyenda anterior, se ve claramente. Este cambio de
posición del exergo, más alto o más bajo, es cambio frecuente en los retoques de
esta ceca.
Yo presento una hipótesis, con carácter de tal, que se confirmaría siempre
que se atestiguase en otros casos: la utilización de una plantilla, quiza de metal,
que llevase en hueco las letras de toda la leyenda y en el orden de ésta. El obrero,
analfabeto o no, no tenía más que introducir el raspador por las ranuras para
grabar directamente en cada cuño. Esto explicaría varias cuestiones: l.a los sur-
cos alrededor de cada letra que Hill ya Iiabía observado, 2.8 la igual distancia en-
tre sí de las letras aun cuando la posición general de la leyenda sea dife~ente;
3.a el que los signos extremos vayan a veces más cercanos a sus contiguos cuando
el espacio así lo impone. Se centraria primero la plantilla grabando los signos
centrales y luego, levantándola, se acoplaría al espacio restante para escribir las
letras que no hubiesen cabido; 4.a que el obrero analfabeto, por error, girase la
plantilla de izquierda a derecha y la leyenda fuese grabada en sentido inverso (1).
Error imposible si las leyendas se grabasen con troqueles. X este respecto es ins-
tructivo comprobar que entre las emisiones republicanas romanas también existen
casos en que las leyendas discurren en sentido inverso. Crawford constata dos en-
tre las campano-romanas, un semis de Sabinus y un triens de Quintus Titi; 5.a ex-
plicaría también el doble trazo que aparece a veces en las letras. Con el uso, o
quiza desde el principio, las plantillas tendrían ranuras amplias donde el respador
podía oscilar, resbalando a veces vertical, y a veces oblicuo, provocando ese doble
trazo, y 6.8 el que aun siendo la misma leyenda las letras tengan trazos más finos
o más gruesos, dando la impresión de estar entre si más alejadas, o más cercanas.
E n unos casos, el raspador tendría la punta más fina, en otros, más roma.
No seria óbice para la justificación del uso de plantilla, el que frecuentemente
nos encontremos con que el signo ti, dentro de una misma leyenda, aparezca tra-
zado de forma circular, tiapezoidal o mixta. La ranura de la plantilla permitiria
que el grabador trazase en curva, de una vez, cada mitad del signo, o que con
dos trazos rectos haciendo ángulo, trazase esa misma mitad. Prueba de esas po-
sibilidades es que en un mismo signo encontramos los dos tipos de trazado, cada
mitad de una forma (véase figura 13 a).
Si presenta dificultades la explicación -dentro de un trazado de leyenda con
plantilla- de cómo llevaria la plantilla grabado el trazo vertical del signo ti;
hay más bien una imposibilidad material de que éste constase en la plantilla,
pues las dos mitades del círculo interno no hubiesen podido sujetarse. Podríamos
pensar que este trazo no iba grabado, y que el artesano lo hacía luego, a mano
alzada; pero ello hubiese implicado seguramente que en algún ejemplar se hubie-
se olvidado, y yo no conozco ninguno. Queda, pues, esta dificultad latente.

(1) La plantilla tendria probablemente un mango. y por ello no encontramos el error de inversión
de arriba-abajo.
J I A R I A P A Z G A R C I A - B E L L I D O

Todas estas observaciones, aparte de su interés inmediato para la ordenación


de la ceca de Cástulo, apuntan a problemas importantes y de carácter muy gene-
ral. Creo, en efecto, que normalmente estamos sobrestimando el numero de cuños
utilizado por emisión, al no contar con medios adecuados para distinguir los ca-
sos en que se trata de simples retoques. Hay indicios claios de esta sobrestimación
a los que no se ha atendido suficientemente: creo, por ejemplo, exagerado el nú-
mero de cuños que M. Crau-ford (1) maneja en general. Una de sus sobrestimaciones
a mi juicio, son las emisiones de los años 89-88, aun cuando los consideremos
como años muy especiales. Para el 89 asigna 116 cuños de denarios, más 400 para
quinarios expedidos bajo la autoridad de M . Cato -su n.o 343-; más 723 bajo
la autoridad de L . Tifuri Sabinrrs -n.o 344- quien, además, emite, sin que estén
estudiados sus cuños, toda l a gama dc bronces. E n un año se han consumido 841
cuños de A. para sólo la plata, sin contar naturalmente los no atestiguados. To-
mando del propio M. Crawford -p. 694- la valoración de ejemplares por cuño (2),
darian una cifra de 37.230.000 piezas de plata, que convertidas en denarios serían
de 31.230.000 denarios nuevos en el año 89.
Para el 88 los monetales Cn. Lentidus y C. Censorin necesitan 807 cuños para
denarios y 400 para quinarios, que convertidos a piezas de denarios son 30.210.000.
E n dos años, Roma ha emitido 67.440.000 denarios, más todo el bronce que esta
sin valorar.
El mismo M. Crawfo~d-p. 703- en su estudio comparativo entre gastos y
emisiones reconoce que la producción excede a los gastos supuestos para el 88.
Estos son datos tomados a vuela pluma, cuya complejidad no se me escapa,
pero yo me pregunto si la valoración de malta por cuño, cuya comodidad hace
que 31. Crawford se vea obligado a agradecerles la genlileza a los monetales que lo
usaron, ha sido comp~obadadebidamente. Se reconoce que, a veces, se utilizó
más de un cuño por marca -p. 641--, pero no sé si se ha comprobado lo c o n t ~ a -
rio, que un mismo cuño se haya marcado primero con un signo y luego con otro.
La operación es fácil y ha sido atestiguada en otros casos. 0, quizá se ha partido
del presupuesto marca-cuño y se ha leido la letra o número final como valor cuan-
titativo.
La práctica usual en la actualidad es, en caso de duda entre cuño y retoque,
decidirse por cuño nuevo, como si se tratase de una opinión neutra; en realidad
t a n comprometida científicamente es la identificación de un cuño como de un re-
toque, ambas tienen consecuencias importantes, no sólo para la ordenación de
una ceca, sino sobie todo, para la valoración económica del momento. Creo que
seria preciso prestar más atención al problema de los retoques, a los posibles me-
dios técnicos de deiectarlos, sobre todo en las emisiones con metales preciosos

(1) R. R. C., Cambridge, 1974.


(2) D. G. SELLWOOD. *Some experiments in Greek minting techniquer. h'C, 1963, pp. 229-230, quien
despubs de una experiencia personal propone unos 10.000 rjemplares por cuiio, cifra esta nihs generalmente
admitida, aunque como M. Crawford arguye, la moneda griega tiene un mayor relieve y los cufios no s e
aprovechaban tanto como en la romana -p. 6 9 6 .
LEYENDAS EN MONEDAS CON ESCRITURA INDfGENA DE C Á S T ULO

donde el mayor cuidado y las mejores condiciones técnicas de ejecución suelen


ocultar las huellas de retoques.
Naturalmente no pretendo generalizar técnicas y métodos que se utilizaban
en un rincón de Hispania -aunque rincón muy importante- a todo el mundo
mediterráneo, sólo pretendo llamar la atención sobre algo, que siendo capital,
es fácil que pase desapercibido.

Kota adicional.-Aunque conocida por referencia no pude utilizar la obra dc


L. Nat-ille Les monnaies d'or de la Cyrdnaique, Geneve, 1931, durante la redacción
de este artículo.
Sus puntos de vista no vienen sino a confirmar mi planteamiento. Compáren-
se, por ejemplo, sus consideraciones de p. 114, sobre la facilidad de borrar en el
cuño un símbolo y marcar otro nuevo, con las mias de la página anterior.
Creo, sin embargo, que además de retoques hubo casos en que se utilizó el
troquel para confeccionar cuños, y no veo que uno u otro método deba de ser
exclusivo. De los testimonios de la utilizacibn de troquel en la ceca de Cástulo
me ocuparé en otro lugar.
La cronología
los tesoros monetarios Azaila
Por Miguel Beltrán Lloris

1.1. Inlroduccirjn.-La presente comunicación se ha visto motivada fundamen-


talmente por el enorme interés que los tesoros de monedas de Azaila poseen para
la deficientemente conocida historia de la moneda de bronce ibérica, que por sus
caracteristicas especiales y mayor libertad metrológica, presenta todavia hoy gran
cantidad de lagunas, que inciden además de sobre otros problemas, en el muy
importante de la cronologia, uno de los soportes fundamentales de la moneda,
a efectos de su utilización en nuestros trabajos y conclusiones históricas.
No vamos a insistir en problemas de ordenación general numismática, ni en
otros aspectos que ya tratamos en nuestro reciente trabajo sobre Azaila (1). Nos
vamos a centrar fundamentalmente en lo referente a su cronología, y a las conclu-
siones que de su estudio se derivan para el conocimiento de la numismática ibérica
del valle del Ebro durante los Ú1t;mos siglos anteriores al cambio de era, funda-
mentalmente para el momento final de las emisiones ibéricas, que se sitúan hacia
la mitad del siglo 1 a. de C., y en cuyo momento se inscriben los tesoros de Azaila (2).
Las deducciones de todo tipo que pueden extraerse del estudio de un conjunto
cerrado de monedas, y más cuando obedecen a una .ocultación intencionada de
numerario con ánimo de recuperarlo una vez que hayan transcurrido las circuns-

(1) BELTRANLLORIS.M. cArqueologia e historia de las ciudades antiguas del Cabezo de AlcalA, de
Azaila (Teruel). Monograffas Arqurológicas. Zaragoza, 1976, pp. 314-371.
(2) Recientemente ha publicado VILLARONQA, L., LOS Tesoros de Azaiia y la circulación monetaria
en el valle del Ebro. Barcelona, 1977, donde se hace sertoriana la Última ciudad de Azaila, con argumentos
con los que no coincidimos.
tancias que motivaron dicha acción, son rcalniente rstraordinarias, y más si
examinamos el exiguo número de tesoros con monedas de hronce que poseemos,
y fundamentalmente tln el valle del Ebro, donde, si esccptiiamos el Iiallazgo de
,$zaila, no disponemos de más datos fuera de las aportaciones siicltas que produ-
cen las escavaciones, como los casos de Rotorrita, L a Zaida. o las de procedencia
zaragozana que prtisimamente daremos a conocer, o bien los recientes desciihri-
mientos del poblado del Alto Chactin en Trruel.
Conviene pues distinguir de entrada entre los Iiallazgos cit. i i r i pol~ladotan el que
encontraremos las monedas circulantes entonces, o desechatlas por niiiy clivrrsos
motivos y no circulantes entonces.
Si esaminamos el panorama de Iiallazgos de tesoros, [Link] por Giiadari (11,
observaremos un hecho inmediato y que ha sido puesto de relieve por cuantos
autores han tratado el tema: la enorme abundancia de moneda de plata y la
enorme escasez de numerario de bronce, fenómeno que se esplica lógicamente por
el escaso poder aciimulativo que posee el segundo metal mencionado. Para com-
prender mejor este panorama - las limitaciones con las que tenemos qiit enfren-
tarnos, conviene hacer un h r e ~ eresumen de los Iiallazgos cori monedas d e hronrt..

1.2. Srimnncia (-i.-Estos Iiallazgos se sitúan cronol0gicamentr cri torno u


los años 133 y 7-1 a. de C., escalonandose entre los Iiallazgos tlcl Carnpan~ento111
de Renieblas, de hacia el año 153 a. de C. por lo menos (3).
E n segundo lugar se sitúa el campamento de Escipibn. fechado entre el 131
y 133 a. de C. í1,, con nueve ases de trrsuos, seis y un denario de holsccin forrado.
dos ases de segia y otro de secaisu.
Del campamento de Renieblas, perteneciente a los años 7.5 y 73 a. dr C.. pro-
ceden dos ases de bolsrun, un triente de Religio, un as de crrsuos y otro dc secciistr.

1.3. Ba1scrreny.-Dado a conocer por i'illaronga (S,, Iia proporcionado 54 nio-


nedas de Cese, 39 de laiescen, 38 de eirsli, 42 de ildriro, 66 de illircewrn y 5. d e
Illirda, habiéndose fechado eri el afio 101 a. de C.

1.4. Cnnoués.-Publicado por Romagosa (6), con monedas de Lui~sccn( 1 as),


Ilduro (1 as), Luuro (20 ases y un semis), ausescen (5 ases), Eilsli (4 ases), [Link]
(1 as), e Iltircesren (2 ases y un semis). Se fecha el hallazgo como el anterior en el
año 104 a. de C.

(1) GUADAN,A. M. Surnismúlicu ibérica e ibero-romona. .lfadrid, IOW, pp. 83 y SF.


(2) ROMACOSA, J. *Las [Link] de los campaincPntoi nurnantinosa. Acla Si~rnismrilirri. J I . h r w l o n a .
1972, pp. 87 y SS.
(3) CRAWFORD, M. H. Rornan Republican coins Iloards. Londres, I!)fi!), num. 557.
( 4 ) CRAWFORD, ...,
M. H. Rvman Repiihlican núm. .557.
( 5 ) WLLARONGA, L. *El hallazgo de Halsarenya. Xiimurio Hispanico, S. 1!l61, pp. 9 y SS.
(6) ROMAGOSA, J. *Monedas ib6ricas del hallazgo de Cnnovfis. i3arrrlona. Acla Numismcitica, 1, 1971,
piiginas 79 y ss.
LA CHOSOLOG~~ZDl:' LOS TESOROS lIIONI:'TA R I O S DI2 A Z A ILA

1.5. Criceres el \'iejo.--Pi1111icados los Iiallazgos por Scliulteri ( i ) , y el estudio


numismática por nosotros (3, llegando a la firme conclusi6n de su desaparición
y abandono cri el año 93 a. de C. Los Iiallazgos de este campamento han propor-
cionado un bronce de urregorrada, tres de cese, uno de lllirdtr, 15 de secaisa, cinco
de danirsic1 J- uno de liliacos.

1 .(i. Ilolorriln (%aragoza).-Las excavaciones han proporcionado u n total


d e 13 moiieclas de bronce, entre ellas ocho de conlebarom, tres de nerfobriga, una
de heligiori y una dc Ililhilis (3). La destrucción de Botorrita se hizo en el curso
del año 49.

1.7. .Illo CiacOn (Teruel).-Diversos liallazgos dados a conocer por Atrián (4).
que Iiari proporcionado, de la única etapa de habitación del poblado, una moneda
de sedeiscen, tres de rlnmanirl. tres de scrnisa, una de Illirrln, una de Celse y dos
de heligion, siendo su momento de destrucci8n en torno a mediados del siglo 1 a. de C.
y posterior a Azaila.

S o hay otros Iiallazgos útiles para ilustrar la moneda de hronce del valle medio
dcl Ebro. De este modo, la importancia de los tesoros de Xzaila, tanto por la etapa
eri la que se inscrihen como por el elevado número de monedas, sol~retodo de las
principales cecas del Ebro medio (relse, beligion, illirtla, sed~iscen)J- otra serie de
localidadtls, que a no ser por e1 presente hallazgo tendrian escssisimas hases de
estudio.
El aprovccliamimto dc los datos del tesoro azailense es fundamental para el
conocimiento económico del valle del Ebro en el siglo 1 a. de C., y sus deducciones,
de primera magnitud para el enfoque de las cuestiones dtb circulación monetaria,
ordenacitin de las emisiones, cronología y otras cuestiones de tipo metrolQgico,
posiciones de cuños, etc., como Iia puesto de relievc recientemente Villaronga.

2.1. Ln silunritin (le las cecas.-Es esta una cuestión que se plantea inicialmente
cn rclaci6n al tesoro de Azaila, sobre todo en lo referente a las monedas procedentes
del lote 11. que nos rellcja perfectamente el ámbito local. con 621 monedas que
se distribuyen en 21 cecas, en cuyo detalle entraremos a continuación. E l lote 1,
con niayor variedad de cecas y menos ejemplares en proporcih, pertenece a la
rategoria de los tesoros itinerarites, aportados posiblemente por una persona desde
tierras lejanas, y estrafia al lugar del hallazgo. El mismo carácter de circulaciOn
local mantienen los tesoros de 13alsareny y Canovés, de la Zpoca de las invasiones

(1) [Link], A. VI-:in Iloiniwlirr Lagrr aii\ dtm Srrtorianischen I<[Link] des Drutschen
Arrhaoloqtsclicn Inslrli~ls. 33. 1918, pp. 73 y SS.: id. con PALILSEN, thrcliaologisclien Xiizeigerv, 1927.
cols. 1-30: 1928. cola. 37-88: 1930, col$. 934-388.
(2) R E L T H ~[Link],
S M. rllroblrmas de la arqueología cacereiia: El campamento romano de Chcerei
el Viejo (Cticeres). Esliidio Sumismhticor. N ~ ~ I I S MSSAI.I I - S S I V , pp. 120-131, 1973-1974, PP. 2.5.5 y 5s.
(3) Trabajo en ciirio de realización por Antonio Rcltrán. La noticia iiumisni4tica de los hallaz~os
fue dada por M A R T ~ KM.,, El yacimiento iberorromano en nolorrila, SI. CrZN, hlbrida, Zaragoza, 1969,
ptiginas 685 y s i .
( 4 ) ATRIAN,P. rEl yacimitmto il>Pricodel Alto Ctiac6n (Terucl)n, E. A . E., 92. hladrid, 1976.
M I G U E L B E L T R A N L L O R I S

cimbrias, y que sirven de magnifico exponente para conocer la circulación del


área catalana en dicha epoca.
Los restantes hallazgos mencionados manifiestan distintos tipos de difusión
monetaria, comenzando por Cáceres el Viejo, situado en la vía que posteriormente
será la calzada de la Plata, y que demuestra, por ejemplo, junto al numerario
andaluz y lusitano, la difusión de cecas ibéricas de la vitalidad de secaisa, cuyas
monedas tuvieron una enorme expansión por toda la península ibérica (1). Otro
tanto cabe decir de los hallazgos de Botorrita, sobre la Huerva, con monedas de
las cercanías (nertobriga, beligion, bilbilis) y del propio lugar (conlrebia belaisca).
El Alto Chacón evidencia el mismo fenómeno, especialmente significativo para
algunas cecas de dudosa localización, como Damaniu, sobre cuyo problema nos
extenderemos más abajo.
Veamos, pues, cual es la 1ocalización de las cecas presentes en Azaila, que
comentaremos in extenso siempre que ampliemos las consideraciones e hipótesis
aducidas en nuestro trabajo sobre Azaila (2).

2.2. Be1igio.-En calidad de hipótesis de trabajo hemos expuesto la ubicación


de esta ceca en la propia Azaila, o en un punto ciertamente cercano que puede
llegar hasta Belchite (3). Si alguna fuerza probatoria tienen los hallazgos de tesoros
numismáticos, en cuanto a una ciei-ta vecindad con la ceca emisora, es evidente
que podemos aplicarlo al caso presente.
La presencia de las monedas de una ceca en un tesoro está en función de
diversos conceptos, como la influencia política, la facilidad de comunicaciones
entre la ceca y el lugar del hallazgo y otros fenómenos, además de la proximidad
geográfica.
En nuestro caso, la ubicación de los tesoros de beligio en un mapa nos sitúa
en Azuara, Hijar y Azaila, y esto unido a otros argumentos numismaticos y
arqueológicos que no vamos a repetir ahora í4), nos parecen probatorios para
defender la presente hipótesis.
Ko puede silenciarse el evidente parentesco entre los anversos de las monedas
de beligio y los tipos acuñados en bolscan, como supo ver Vives, que con su fino
olfato numismático situó las monedas presentes a continuación de las de bolscan (5).
siendo estas semejanzas especialmente patentes en los denarios. El problema de
las influencias del numerario de bolscan-sesars en determinados grupos numismá-
ticos es ciertamente notable, y tiene una amplia esfera de ejercicio. Así el taller
de Segia, como el de iaca (6) es patente la influencia en las siglas on, o en la estrella
del jinete lancero; en el curso alto del Ebro, la ceca de Turiasu (7, manifiesta

(1) MART~N VALSS,R. La circulación monetaria ibkrica. Valladolid, 1968.


(2) BELTFIAN LLORIS,M. Azaila ...
(3) B E L T ~LLORIS,
N ...,
M. Azaila p. 376.
(4) Puede verse tambiCn, BELTR~N LLORIS,M. tProblemas en tomo a la ciudad de Contrebia Belaisca.
N\WISMA, PP. 138-143, 1976.
( 5 ) VIVES,A. La moneda hispdnica. Madrid, 1926,liims. XLIII-XLIV.
( 6 ) B E L T ~LLORIS,
N M. *La ceca de segiar. NVMISMA,XIX, 1966, pp. 110 y 6s.
(7) VIVES,A. La moneda hispdnica, lhm. LI, 7 , 12 etc.
LA CRONOLOGfA DE LOS TESOROS MONETARIOS DE AZAILA

igualmente en sus denarios y ases la fuerza del taller de bolscan. Los primeros ases
de bascunes/barscunes (1) son igualmente copias del taller de .bolscan. La influencia
de esta ceca llega hasta la de segobirices, en la que se conocen denarios con la
cabeza barbuda, pelo encrespado y collar en el cuello, luciendo detrás la sigla
ibérica bon del letrero de bolscan (2).
La politica sertoriana aun llegó más lejos en las claves de dominio económico,
según transparenta la moneda, y basta recordar las acuñaciones de bronce de ame,
que ostentan el jinete con palma y sobre él la conocida estrella de Sertorio (3).
De todo lo dicho se puede inferir que de la semejanza de cuños empleados
para ciertos tipos monetarios no pueden deducirse argumentos de situación geo-
gráfica, salvo dentro de un área ciertamente amplia, como sucede, por ejemplo,
también con el taller de illirda (4). Téngase en cuenta que la ubicación dentro del
p p o pirenáico de la ceca de beligion, una vez eliminada la inconsistencia de
suponer los tesoros de Azuara (en la cuenca del río Aguasvivas), como de Zuera
(en la cuenca del Gállego, al norte de Zaragoza, a 27 kilómetros), y el de Hijar
como de Béjar (5). Respecto del problema del tesoro de Hijar, sobre el que aún
parecen quedar algunas dudas recientemente, hay que tener en cuenta las noticias
de Delgado, que fue el primero en equivocarse (6). Este autor situó nuestras monedas
en el sexto grupo celtibérico, que se distingue, segun el mismo, por acabar sus
leyendas con el sufijo -kom, y supuso que se habían acuñado en los pueblos situados
en el Bajo Aragón y provincias de Caslellón, Gzmdalajara, Cuenca, y tal vez Albacele.
Completando dicho aserto, añadió que, estas monedas se encuentran frecuenfemenle
en las prooincias ya mencionadas, y de las mas comunes que llevan la leyenda beligion,
se enconlró un gran deposilo en las inmediaciones de Bkjar, hace pocos años. La noticia
nos lleva pues al año 1872, sorprendiendo en primer lugar la ubicación de Béjar
en las provincias que menciona, ya que se halla, como es sabido, en la de Salamanca.
Téngase en cuenta que son ciertamente frecuentes las erratas en la transmisión de
noticias antiguas, como otra conocida que afecta a dos tesoros de denarios de
bolscan, que Zóbel (7) situó en Ferrer, provincia de Zaragoza, y a ocho leguas de
Calatayud; el nombre, evidentemente es Terrer, en el Jalón, y ni siquiera la distan-
cia se consignó correctamente.
Por otra parte, hay muy sólidos argumentos para la ubicación en Hijar del
tesoro falsamente supuesto de Bejar por Delgado. Parte de las monedas de este

(1) GUADAX, A. M. Sumismática iherica..., p. 203, Ag. 364.


(2) LORICHS, G. Recherchcs numismatiques concernant les medailles celtiberiennes, París, 1852-1854,
lámina XL, p. 9 bis. Hay otra moneda analoga en la colección Rodriguez Valdks, BELTRÁN VILLAGRASA, P. LO
que dicen las monedas y las Idpidas valencranas en relacidn con la ciuiiad y sus orígenes, Valencia, 1947,
paginas 108 y SS.
(3) VIVES,A . La .Moneda Hispdnica ..., SIS, p. 14. Para el problema del numerario de bolscan puede
verse tambien BELTRÁN~ I A R T ~ NA. E Z*Las
, antiguas monedas oscensese, Argensola, IV, 1950, y reciente-
mente, Id. rTesorillo de denarios ibericos de Alagón (Zaragoza)*.NWIISMA, SSIII-SSIV,1974, pp. 206 y SS.
(4) GUADAS,A. M . Numismática ibirica ..., pp. 187 y SS.
( 5 ) B E L T ~LLORIS,
N ...,
M. Azaila pp. 378 y SS.
(6) DELGADO, A. NUCUOmdtodo de clasificacidn de las medallas autdnomas de España, Sevilla, 1872,
prol. LSIII.
(7) Z ~ B E LJ.
, rEstudio histórico de la moneda antigua española desde su origen hasta el Imperio
romano*. Mem. Surn. Esp., t . 1, 1878, pp. 195 y SS.
tesoro, eri poder de sus compradores, la familia Barril, que tuvo tierras en Iiijar,
fue enseñada a nuestro abuelo Pio Beltrári, por el propio Rafael Barril, cuando
residía esta familia en Valencia, el cual confirmó el lugar del hallazgo como Hijar,
en la cuenca del río Jlartin. Dicho coleccionista adquirici el tesoro o parte dc 61
en el año 1880 cuando inicici su colección numismática.
Se desprende claramente que la ubicación de heligion en hasc a los hallazgos
de tesoros que coctienen moneda de esta ceca, no puede ser acertada si Aziiara
se confunde por Ziiera e Mijar por Réjar, como hiciera Villaronga ( 1 1. La concen-
tración de liallazgos en los territorios que se comprenden entre Azaila, .\mara
e Hijar son un argumento poderoso, y si a ello iinimos las piezas procedentes dc
Botorrita. Calatayud, Horja, La JIuela, Camporrobles, Nuestra Setiora del Pueyo
de Relcliitc, o el Alto Cliacón junto a Teruel, comprobaremos la situación que.
para esta ceca propusimos en la llanada de Rclchite y las inmediaciones de Azaila,
o bien en este ultimo poblado.
La afirmación de i'illaronga ( 2 ) de que beligion tipológicamente no ptlrlenectl
a la sedetariia, como argumento para llevar su situaciori al grupo pirenaico siiesse-
tano, no nos parece con\-incente, máxime si tenemos en cuenta las concideracioncs
Iieclias más arriba, a propósito de la influencia de la ceca de holscari en acuñaciories
de ciudades bien alejadas de dicho núcleo.
E n cuanto a la situación de heligion en su ambiente etnoltigico, hay que tener
en cuenta la entidad de los belaiscos, abulos y alisos, que liemos ubicado entre
la Huerva y su cuenca y el territorio bajo del curso del Aguasvivas (:% que a pesar
d e integrarse en la agrupación o *territorio sedetanoo, configuró una zona particular,
en la cual se transparentan influencias de claro ambiente celtihCrico, según los
documentos capitales de la tésera Froliener, o la estela de Ibiza, a los que liemos
aludido repetidamente, y que sugieren con otros argumentos el caracter especial
de su territorio, en el límite de la Sedetania ibérica.
La aparición de los tres dellinvs en las monedas de bronce de nuestras series 17).
(O) y 9), de beligion cl), son un claro argumento de unión con el mundo sedt4aiio.
si hemos de fiarnos de este tipo de pruebas, cuyas cecas principales como s~deiscen.
ildugoile, saldrtie, lucen como tipologia más representativa el grupo de los tres
delfines del monetario ilerdense, y que pudo llegar al territorio a tra\-6s de celse.
E n la progresión de esta influencia desde illirda Iiacia el valle del Ebro, y destic
aquí hacia el territorio celtibérico con belniscom, lergczcom, rilartn, lrrricrsrr, ttbridria
explicación la aparición de los tres delfines en las ultimas emisiones dt* beligio,
precedidas antes por series con cabeza masculina más diversos signos; estas Últimas
series serian claramente postsertorianas, según los hallazgos de las series anteriores,
especialmente del cuadrante 5 r) con la primera leyenda heligio-n, aparecido en el

(1) \.'ILLAROSGA, L. #En torno a un hallazgo de denarios de beligioa. Ampurias, SS>(,Barcdona, 1968,
pagina 225.
(2) VILLAROSGA, L. Los lesoros ..., p. 4 8 .
(3) B E L T R ~LLORIS,
N ....
31. Azaila ..., p. 387; í d . I1rohlrmas en torno a la ciudad de Conlrehia I<daisca
paginas 83 y SS.
(4) B E L T R LLORIS,
.~~ M. Amila ..., p. 352.
campameiito Y de I<vnicblas,fechado entre los anos 75-74 a. de C. -1 esto pueden
sumar:;c los denarios de Hijar, catalogados en la colección Barril o en el tesoro
dc Palenzuela y Xzuara, todos de las si*ries sin delfines. Esto significaría respecto
de las cecas anteriores, una adopciriri dc los tres delfines en u n momento de per-
tluracii,ri de esta simhologia, posterior al comienzo de su implantación cn la segunda
mitad del siglo 11 a. de C. en las cecas sedetanas.
Por otra parte. el maiiejo de argumentos tipolrigicos para decidir iihicaciones.
piiede resultar vilido cuando no haya otros argumentos en contra. De este modo,
tll Iiaccr pirenáica la ceca por los tipos de anverso, puede resultar t a n peregrino,
como el decidir lo contrario por la presencia de los tres delfines (1).
No vamos a comentar ahora la liip¿iesis que identifica hdigio con Belchitc
sin que w ' p m o s q u é punto de dicha comarca podría convenirle mejor qiie Xzaila.
Esta iihicacitin Iia sido aducida por diversos autores, a partir de Jlateii y Llopis (3,
Heltrári JIartinez 0 ) .Untermann, J. (-t), y otros investigadores, sin mayores pruebas
que la simple Iiomofoiiia heligio-Belcliitc, argumentos estos sumamente arriesgados
por la duplicidad de nombres. Nosotros, en esta linea y como unicos argumentos,
ya aducimos ( 5 ) los dociimentos de época de Alfonso 1 el Batallador. en los que se
cita cierto Galin Sanz de Helgit. o Relcliit (W. El parentesco entre beligio y Belgit
no piit~icsoslayarse.
Qurda un último argumento que, inicialmente, puede parrcrr negativo, de cara
:Nla idt~ntificaciórigeografica que proponemos, como es el estudio de los cuños (7).
Parece qiic la abundancia de monedas con el mismo cuño dehe estar en relación
directa a la proximidad geográfica de la ceca considerada, >- por supuesto a su
rncrior dispcrsi6ri d e tipos en el espacio. Para ello Iicmos de tener en cuenta que
ignoramos cual de las caras de la moneda era la principal, a efectos de identificación
o de valoración. Las esprcsiones anverso y reverso son mocternas, e ignoramos si
fue la cara principal la aplicada sohre el yinque, o la que recibiri el golpe del punzón.
aunque parccc qiic los cuños con representación de cabezas se aplicaron con mayor
frcciicncia sobrc yunque. Aun asi Iiahria qiie determinar el coeficiente de cuños,
t a n t o de anverso como de reverso, para comprobar los porcentajes y sus resultados,
al scr comparados con la presencia numérica de cada una de las cecas localizadas
tln cl tcasoro de .lzaila. Para ello veamos. atendiendo a la ordenación numérica

( 1 ) [Link]<lt-niosqur Villaronpa sigiit. argunirntos contrarios a los qiie espoiie para Beliqio, cuando
<[Link]<lrla sitiiacinn de -4rcedurgi rn rl valle dcl Ebro por una única, moneda que nienciona conocida en
e1 Hrilish 3luseum, porladora del tipo de los tres delfines, Los tesoros..., pp. 12 ) 20.
(2) VATEVY [Link],F. *Identificacitin de cecas ibPricas pirenaicas*. Pirineos, 5, 19-17, p. 27.
( 3 ) [Link]ÁN MARTIVEZ, A. Curso dr Siirnisrncitira Antigiia, pp. 194, 326.
( 4 ) I:STEHMANS, .l. I\I~ni~mrnia Lingitaritrn Ilispanicnriim. \Vieshadrn. 1975, pp. 255 A 47.
(5) R E L T R ~LLORIS,
N ...,
M . Azaila p. 383.
(6) I A C ~ R R A J., M . *Doeumrnlos para e1 rstiidio de la reconquista y repoblación del ralle del Ebro*,
!:'S/.de la Ed. N r d . de la Cor. dr Aragdn, vol. 11, Zaragoza, pp. 21 y 26.
(7) S o h e c1 pro1)lema de los cufios nionrtarios puede verse: DURR,N. *La confrction drs coins moné-
lairrs romainsm, Cong. Internac. dr Xum., Paris, 1953, 1 1 , pp. 538 g ss. Los problemas genrrales tambiCn en
VILLAHONOA, L. ,Sobre melodologla en la invesligaci0n numismálicam, NVMISHA, 138-143, Nadrid, 1976,
páginas 19 y SS.
M I G U E L B E L T R Á N L L O R I S

de las cecas presentes en Azaila. cuál es la frecuencia de cuños. tanto de anverso


como de reverso (1) .

Lote 1 Numero
de orden 1 Ceca Monedas
I

/ Anverso Monedas
I

I Reverso

1-11
1-11
11 1
2
Ceke ...........
jltirda ..........
224
96
73
77
219
76
107
71
1
I

1-11 3 i g i o........ 60 56 30
1-11 4 Sedeiscen ....... 47 1 27 41
1-11 I 5 Lagine ......... 33 28 25
1-11 ' 6 Salduie ......... 33 21 33 26
1-11
11
7
8
Bolscan ..........
Arcedurgi .......
1 27 26
6
25
13
25
9
23 1
) Secaisa .........1
1-11
1-11
1-11
9
10
11
1 Ilducoih ........ i
1 Bílbilis .........
17
13
10
, 15
6
9
1 19
11
10
19
9
10
1-11 12 C . Belaisca ...... 7 1 4 7 6
1-11 13 i Damaniu ....... 7 5 7 6
1
1-11 14 Orosis .......... 6 l 5 ' 5 5
1-11 15 ~ e s e / ~ e s.......
se 6 ' 5 5
1 16 1
Segobirices ...... 5 5 . 4
1-11 ' 17 Otobesecn....... l
4
1-11 1 18 Ilduro .......... 3 3
1-11 19 ,
C. Carbica ...... 3 I
1
1-11 1 20 / Illircescen ....... 2
1-11 21 Undicescen ...... 2 2 - -

::
11
22
23
24
Eusli ...........
Oilaunicos ......
Alaun ..........
2

2
I 2
1
I 1
1
I

/
1
1
2
11 25 Tergacom ....... 1 . 1
11 26 Dabaniu ........ 1 1
1 / 27 Ceesse ..........
.lI 7 i l 3
1 28 ) Xertobis ........ 4 4 3 l 3
I / 2 9 ' Segia ........... I 3 , 3
30 Ikalosken ....... 2 1 2 ' 2 1 2
31 Bursau ......... 1 ' 1 ¡ 1
1 1 32 Caisesa......... 1 1 1
1 33 Eso ............ 1 1 1 , 1
1 34 1 Laiescen ........ 1 1 1
1 Saiti ........... 1
1
1
35
36 / Seiars ..........
1
1

Observaremos que beligio ocupa el cuarto lugar. detrás de celse. arcedurgi y


sedeiscen. que ostentan los porcentajes 3.83. 3. 06 y 1.84. teniendo beligion 1.66 .
Destaca en primer lugar arcedurgi. cuya situación comentaremos después. viniendo
(1) Los cuAos de anversos han sido considerados por Villaronga. Los Tesoros pp 50 y ss Hemos
.
exceptuado naturalmente las monedas con alguna cara ilegible Hay que afiadir que nuestros porcentajes.
.... . .
salvo algunas diferencias. coinciden sensiblemente con los que da Villaronga para los anversos .
a coritiniiaci0n la pottwtisima [Link], y la capital del mundo sedetario, sedeisren,
tarnhibii muy próxima, por el Ehro, de ;\zaila. Extraña que arcedurgi, que ocupa
1.1 octavo lugar n i ~ m é r i c a m e n testk ~ ahora en cl primero, mientras que Celsa, a m u y
clscasos Itiltimctros, y sedeiscen, se justifican por su importancia politica y econó-
mica. Celsu r illirda se Iiallaban unidas a .izaila por una importantisima vía íl),
y un puentc de piedra cruzando cl Ehro frente a la Zaida, Iiccho que explica per-
fectamente la posición di1 cstas dos cecas; se explica mejor así la situación de
hrliqio en tercer lugar. Si por el coeficiente de cufios, ni por el porcentaje numérico,
put3(lc, pues, negarse la iihicacitin d e esta ceca cil e1 territorio de Xzaila, o en un
punto más alejado Iiacia Relcliite, postiira que ya liemos analizado más arriba.
Insistiendo en el tema, ni siqiiicra la iihicación quc hace Cntermann de beligio =
Iklcliitr piiede resultar extraña. como conienta Yillaronga ('2). El primer autor
sitiia hcligion cn sii grupo IY 11 (3;la inclusión por dicho autor de la ceca de beligio
v ~ iPI mencionado grupo, juntamente con n e r l o b i s , brirsnic, iuriasu, c f l i ~ l i ~ i . i nliala-
,
p r i l i o s y 1 i l i t r t . o ~es iiorn~alteniendo eii cuenta diversos factores. Sobre éstos liemos
cwrito Iiaci* poco c 11, y sc romprcndc mejor la posible injerencia de lo celtihérico
vri las ticrras quc tratamos, comenzando por el hronce de Botorrita, que mantiene
indiidal)les vocablos de raigambre céltica, hasta la estela de Ibiza (que alude a u n
ccltibero dc b e l i g i o ) , o la tésera Frolienei (que nombra a otro celtíbero de contrebia
hclniscn). o los restantes datos quc aporta la epigrafia ( . l e c n s de Helcl-iite, rcclucenos
crrrí-icr (Ir .\lbalate del .\rzohispo) y otras inlliiencias que evidencian las fuentes
:irqurológicas, ronlo las cerániicas de Botorrita, algunas de las cuales Iiiceri decora-
cioiics plenamente celtihéricas. Incluso el propio párrafo de Strabon al aludir
:i Crrcsr~rnlr~lrrslc~, rnlrr los cclliheros sirve para comprobar cómo el limite tradicional
di.1 mundo crltib6rico (5) necesita de nuevas consideraciones a la luz de los descu-
t)riniicritos qiic van proporcionando las fuentes arqueológicas. S o insistiremos en
otros aspectos del carhctrr cGltico latente en cl ter,-itorio del Aguasvi~as, salvo
mciicionai. algiinos detalles pictóricos de las cerámicas, como el cánido del vaso
tic1 pinlor 11 de .lzaila. de tstilo claramente niimantino ((;). En definitiva, la práctica
arquiwlógica cstíi demostrando que las fronteras entre pueblos y culturas demasiado
rigidas no pueden mantenerse en algunos territorios de manera cerrada y, por tanto,
la prc'ti~ndidapt*iietracibn en ciiíía que descri1)e el mapa de lrntermann hacia las
ticrrns de Helchite, arrancando del curso alto del Ebro, puede considerarse cierta-
mcntc normal y por siipucsto admisible.
2.3. Ce1sn.-1)c ubicación segura en las Eras de Vclilla de Ebro (Zaragoza),
can cuyo yaciniiciito liemos emprendido escavaciones sistemáticas (7).
( 1 ) RI.:I.T~.&N ~IAHTISEZ, A . El tramo dr la i ~ i aromann entre Ilrrda g Crba g otros dalos pura el conoci-
niirnlo rlr 10s Afnnrgros. Inst. dr Esl. Pir., Zaragoza, 1953.
(2) V i i . ~ ~ i i o s [ ; a1.., 1.0s Irsoros..., p. $8.
( 3 1 I?STERMASN, J. .llonrimrntn.... p. 162, mapa 2.
( 4 ) ~ E L T R A N LLORIS,M. a Z ; n ~ r d a d dc ~ ~ sarqiicwlnpia zarapozaiia*. Carsaraugrrstn, 41-42, Zaragoza, 1977.
phginas 177 y SS.
(5) RI~.LTH.&S ....
LLOHIS.11. .C'o~~rdadrs fig. 20.
(6) ROMERO CARNICERO, F. $Las rcráinicas policronias de Nuniancia*, Bihlinlrca Soriana, Valladolid,
1977. p. 15R.
(7) BELTH.&N [Link],31. A 4 ~ a i ..., l ü p. 375.
J I I G U E L B E L T R Á N L L O R I S

2.4. 1llirda.-La actual Lérida.

2 . . Ser1eisc~n.-Concluiamos recientemente su u b i c a c i h en los meandros del


Ebro, cerca de Sástago ( l ) , como capital del mundo sedetano (2). Su masiva presencia
en Xzaila se explica por la facilidad de comunicaciones por el Ebro y su impor-
tancia económica.

2.6. I3olscan.-En Huesca.

2.7. Lagine.-De situación imprecha en la comarca bajoaragonesa (3). El


hallazgo más importante para la ubicación de esta ceca es el de Azaila. Tipo-
lógicamente pertenece a la serie de los tres delfines del Ebro, luciendo los anversos
el jinete con palma que tambien se da en dicha región; su estampa recuerda ciertos
tipos de las cecas de cese, dumaniu y oiobescen, aunque estos argumentos no tienen,
como hemos visto, fuerza probatoria exclusiva.

2.8. Sa1duie.-En Zaragoza, en cuyo solar nuestras excavaciones e s t i n pro-


porcionando por primera vez cerámicas ibérkas en los cortes de Don Jaime 38,
Echegaray y Palacio de los Pardo 0 ) .

2.9. Arcedurgi.-Planteamos su ubicación al sur de Lérida (3,en base funda-


enta talmente a homofonías. H a y que tener en cuenta, aunque ello no sea argumento
definitivo, la presencia de ases semiunciales con los tres delfines (6). Pio Heltrán,
teniendo en cuenta su densidad en Azaila, supuso que el centro emisor tuvo que
estar cerca de dicho lugar (7). Su coeficiente de cuños en Xzaila, 3,83, el máximo,
debe corresponder a su enorme facilidad de comunicacibn, sin duda alguna por la
vía del Ebro. Villaronga ha supuesto su localización a 30 6 40 kilómetros de Azaila,
en dirección descendente (8).

2.10. Secaisa.-En la Celtiberia, identificable con la segeda de los belos, en


el valle medio del Jalón y no lejos de bílbilis (9).

2.11. I1dugoile.-El hallazgo de Azaila viene a ser el más importante para


su localización, habiéndose identificado en Oliete, reducción moderna de Iugulrtm

(1) B E L T R ~LLORIS,
N ...,
11. Azaila p. 400.
(2) Puede verse tambien C'STE~MASS, J. Monumenla ...,A 25, p. 215.
(3) BELTRÁNLLORIS,M. Azaila ..., p. 340.
(4) BELTRANLLORIS,M. El niuel augúsleo de la Casa Palacio de los Pardo (Zaragoza), SIV C.4S,
prensa.
( 5 ) B E L T R ~LLORIS,
N ...,
M. Azaila p. 324.
( 6 ) I;NTBRMAKN. J. hfonumenla ..., [Link]
p. 219; un ejemplar del British Museum, cita V I L L A R ~ V G .
...,
tesoros p. 12; id. *El numerario ibtrico del grupo ausctanor, Acla h'umismólica, 111, 1973, pp. 25 y SS.,
número 3.
(7) B E L T ~ VILLAGRASA,
S P. *Las cecas pirenaicas*. Pirineos, 27, 1952, p. 29.
(8) VILLARONGA, ...,
L. LOStesoros p. 20.
(9) MART~S, M. +Sobre Stgedac, Estudios, 111, Zaragoza, 1977, pp. 106 y SS.; USTERMANS,J. Munu-
menta..., A 78, pp. 300 y SS.
LA CROXOLOCÍA »E LOS TESOROS M O N E T A R I O S DE AZAILA

romano (1). E n la fértil zona de Oliete, el yacimiento mejor conocido es el Palomar (2).
Las relaciones entre Azaila y los valles altos de los afluentes del Ebro fueron
ciertamente fáciles, como se comprueba por la sincronicidad de los materiales
arqueol6gicos del Cabezo de la Guardia d e Alcorisa ( 3 , y se demuestra por las vias
antiguas. Fuentes de Ebro Iia proporcionado recientemente un nuevo as de esta
ceca.

2.12. Bíl6ilis.-Cerro de Bámbola en Calatayud, escavado en la actualidad


por nuestro compañero 11. 1lartin 0 ) .

2.13. Conir~hiah~1nisca.-Que liemos identificado en el valle de la Huerva,


con Botorrita como lugar más probable (5,.

2.14. 1)amanin.-Xo nos parece convincente la ubicación que propusimos


hace tiempo en la Domeño navaria (6). E1 as de 18 gramos que dimos a conocer
con los tres delfines, aconseja localizar la ceca cn el Ebro, recordando sus tipos
a los de lagine, relse y olohescen, con lo que esto sig~ificacomo argumento mínimo.
Al Iiallazgo de Azaila, hay que unir el del Alto Cliacón junto a Teruel; el resto
(71,

de los Iiallazgos (S), no modifican la situación de esta ceca sedetana mencionada


por Ptolomco (9).

2.15. Orosi.-Igualmente Iiipotktica resulta la ubicación de esta ceca, del


grupo también de los tres delfines, y de las consecuencias que de ello puedan
derivarse, sin que aclare su situación su posible relación con la cita del caudillo
Orrison (10) supuestamente cerca del Ebro. A los hallazgos bajoaragoneses de
Iglesuela del Cid, Jlorella y Azaila, hay que unir ahora un as de las excavaciones
d e Zaragoza.

2.17. Segohirices.-Segóbriga (Cabeza del Griego, Cuenca).

2.18. 0iohesren.-Es la elohesa sedetaria. Su arte monetario cerca de orosi,


aunque ello no signifique nada (11). Su ubicación en el Bajo Ebro, y su relación
(1) B E L T I ~LLORIS,
N ...,
M. Azaila p. 330.
(2) BELTRAN~ I A R T ~ N A. E Z .LOS
, hallazgos ibbricos del Palomar de Olirte (Teruel) y la colección
Orensanz de Zaragoza*. Caesaraugusla, 11-12, Zaragoza, 1958. Actualmente excava el yacimiento el Rluseo
de Terucl.
(3) ATRIAN,P. rExcavaciones en el poblado ibbrico dvl "Cabezo de la Guardia", Alcorisa, Terueln.
Teruel. 55-56, 1976, pp. 59 y SS.
(4; h l a a r f ~ M., I ~ f l b i l i sEstudio
. hisldrico argiieoldgico, Zaragoza. 1975.
( 5 ) BELTRAN LLORIS. ..
M. Problemas rn torno a Conlrebia Relaisca.
(6) BELTRLN LLORIS, N . *Sobre un bronce inbdito de damaniu*. Caesaraugusla, 29-30. Zaragoza, 1967.
(7) ATRIAN,P. El yacirnicnln ibPrico d ~ Alto l Chacdn...
(8) ! ' ~ A R T ~ NVALLS,R. L a circulacidn monetaria ..., p. 151.
(9) J'tolomro, 2, 6, 63.
(10) BELTRIN ...,
LLORIS.M. Azaila p. 358.
(11) BELTRAN LLORIS, ...,
M. Azaila p. 398.
con la ciudad cesariana podría coriducirnos a la confliiencia dcl Scgre en el Ebro,
Iiacia Jlequinenza, donde recientemente se están realizando importanttbshallazgos.

2.10. I1duro.-llataró (Karceloria).

2.20. Contrebia carhictr.-Situada en la Carpetania y cerca de Segó1)riga ( 1 ).


Conviene distinguir entre esta ceca y la de Contr~binBelciisctr del valle di. la lluim-a.
que todavía hoy aparecen confundidas ( 2 ) .

2.21. 1ltircescen.-Hay que separar esta ceca de illirdu, y sobre todo analizar
la problemíitica de la tribu ilergete y sus sucesivos desplazamieiitos desde el terri-
torio litoral Iiasta su última capital cri Iltirda (:O. antes de juzgar su ubicación
completaniente hacia el interior. La capital de los ilergrtcs en tiempos de Escipión
fue Aianagrirm, y para tiempos anteriores ya Iiicimos alusión a la ciiidad de Tirirtr,
en el Ebro y cerca de la costa, cuya sucesora fue Tortosa.
Las más antiguas monedas de illircescen son contemporaneas de las de la
segunda emisión de CPW, ceca con la que mantiene niás relaciones de las aparlmttas
a simple vista.
Unicamerite recordaremos algunas de las conclusiones (le nuestra tesis doctoral
por no alargarnos excesivamente en cuestiones que están planteadas en su justo
termino desde los tiempos de Bosch Girnpera ( 4 ) . La zona dc Tarragona tuvo
inicialmente una población de ilergetes según menciona Ilecateo (ileraiig«les); n
dicho momento nos llevan las dracnias a nombre de Torr«con y tipos emporitarios ( 5 ) .
Posteriormente la ciudad acuna a nombre de cese, evidenciando una sustitución
de pueblos, de los ilergetes, por los cesetanos, en epoca posterior al lirial de las
emisiones de las dracmas emporitanas, y comenzando las acuñaciones de dicho
letrero hacia el 200-195 a. de C. posiblemente (til. Identificando illircescm c o ~ i
ilergetes, y viendo el desplazamiento de estas gentes Iiacia Alnnagrirm (en t.1
218 a. de C.), es evidente que la ubicación cccostcra» de estos en sus primeros tiempos
enlaza con nuestra ceca; que Iltnnclgrum estuvo cerca dc la costa y de I)ertostc,
y en el Ebro, se desprende del esameri del t e s t o poli1)iano (7)y de los aconteri-
mientos bélicos de finales del siglo 111 y comienzos del 11, y a nadie escapa que
colaboracionismo de los ilcrgctes con los cartagineses llevaha implícito el tlcsco
de recuperar sus tierras litorales arre1)atadas por Roma, como afirma Polihio al
narrar que Indibil permitió ser arrojado de su reino antes que faltar a su fidelidad
con los cartagineses ( 8 ) . Son sólo las fuentes más modernas las que sitúan los ilergetCs
al interior, como Ptolomeo, que colocó un punto limite en Celsn.

(1) B E L T RLLORIS,
~ ...
M. r l a i l u ...,p. 381; id. I'robl~rnaspri torno a Conlrrbiu
(2) CSTERMASK, J. Monumrnta...,A 75, y sobre todo V I L L A R ~ S G A 1.., 1.0s trsoros..., pp. 10 y SS.
(3) BELTRÁN LLORIS.M. Azuila ..., p. 400.
(4) Boscn GIMPERA, P. Etnología de la penfnsula Ib&ricu, Barcelona, 1932, pp. 389 y SS.
(5) BELTRÁS VILLAGRASA, 1'. *Algunas monedas relocadas con la leyenda Cvse*.I j A S T , 67-68, 'l'arra-
gona, 1967-1968, p. 226.
(6) BELTRÁN LLORIS,31. Azailu ..., p. 404.
(7) I'olibio, 21, 61.
(8) Polihio, 9, 11.
Creo que en este sentido es licito alirmar que los ilergetes (illircescen) son
gentes del litoral, y en dicha medida deben ser tenidas eri cuerita nuestras afirma-
ciones, ubicándose esta ceca en el Bajo Ebro, cerca de la zona de su desembocadura.
La difusicin del monetario de illircescen no contradice en modo alguno esta opi-
nión ( 1 ) : .lmpurias, Arenys de Mar, Nataró, Granollers, y Iiacia el interior en el
curso alto del rio, Balsareny y Solsona, Iiasta sus últimas ramificaciones en Azaila.

2.21. Oiic<rinicos.-Propusimos su ubicación en la celtiberia, en las cercanías


d e [Link]:t (z;, aunque no Iiay unanimidad en los criterios ni pruebas concluyentes (:I).
1.a sigla sos de los an\.ersos parece asociarlos a los ctregorn1ico.s.

2.25. Twgctcorn.-lluy posihlcniente en I'ierga, Zaragoza.

Llc~vadaslas prcscntes coriclusiones a un mapa de s;tuacioiirs se observa clara-


mente la presencia priniordial de las cecas más rcprcsentativas política y econó-
iiiicarnt~ntt~,según liemos puesto de relieve en varias ocasiones. 1.a comunicabilidad
del río E l ~ r ofue un factor determinarite en la difusión ccoiiómica, así como la red
viaria existente, e s p r ~ h l n w n t cclara rcspccto de los tramos Ilerrl~i-Celse-:4:nila,
aspecto qucl complerrieiita las ol)ser\-aciories Iieclias y que Iiay que conjugar con
el factor politico.

3.1. Ln crono1ogirr.-I,ógican~e~~tela apreciación antcrior de los factores circu-


latorios de la moneda en el espacio, ntwsita una precisión inmediata, que viene
dada por el momento cronológico, y con ello entramos en uno de los problemas
nias complicados y dtl dificil solucitin quc tiene hoy planteada la numismática
ii)t+ca cn sus distintas emisiones.
E n lo rt1TerrritC a los tesoros de Azaila Iiay dos apartados generales, que vienen
dados por los datos estraidos del contesto arqueológico por una parte, y de la
consideración de las monedas en si mismas por otra; los Iiallazgos cerrados tienen
[Link] deducciones dtrivadas de las propias series monetarias. o de su com-
paración con otros Iiallazgos semejantes, y la iii~estigaciónde los criterios metro-
lógicos.
Dejando a un lado, de momento, el primer apartado mencionado, que en si es
definitivo en primera instancia, veamos primero las deducciones esencialmente

(1) MART~S VALLS,R. La circrllnci6n ...,pp. 49 y SS.


(2) B E L T R [Link].
.~ M. .4:aila ..., p. 355.
(3) V N T E R ~ A NJ.N.4Jonumenta
, ..., p. 272.
L L O R I S

numismáticas de las series presenks en Azaila. Por ello es necesario la sistematiza-


ción v ordenaci6n de las distintas emisiones de cada una de las cecas, mediante
los criterios necesarios, que nos lleven a disponer de una cronología relativa de las
mismas, y sobre todo al conocimiento de las series numismáticas más mo-
dernas.
L a moneda ibérica por sus especiales condiciones de aparición y empleo no se
puede someter a unos criterios t a n rigidos como los de la numismática romana
republicana, y ello se refleja lógicamente en los márgenes de inseguridad quc
proporciona. Por si fuera poco, en el presente tesoro de monedas la presencia d e
moneda romana republicana, francamente minoritaria, proporciona fechas que
están alejadas del momento de abandono del conjunto total.

3.2. Metro1ogia.-Son ciertamente escasos los trabajos realizados sobre metro-


logía de la moneda ibérica de bronce. Hasta el momento y dc forma general única-
mente disponemos de lo escrito por J. C. 11. Richard y 1.. Villaronga ( l ) , autores
que han ensayado la aplicación del método y sus consecuencias ( 2 ) .
El principio se basa en la confección de curvas metrológicas. teniendo en cuenta
las condiciones especiales de los tesoros, y su comparación con un esquema teórico
que ha podido ser seguido con limitaciones, situadas fundamentalmente en los
factores negativos de todos conocidos, como los tipos de agrupación de las series
d e monedas, el desgaste por circulación, la relación de tolerancia entre los distintos
patrones, etc., etc.
Teniendo en cuenta las premisas enunciadas y las distintas opiniones sobre el
valor de la libra romana, J. C. 11. Hichard y L. \'illaronga, establecieron una
escala teórica de referencia para las comparaciones dc la moneda ibérica, no sin
antes advertir que para las diferentes reducciones metrológicas del bronce no
podia admitirse de forma alguna u n valor absoluto (:%). Para el patrón romano
se obtenia asi una escala elemental, que desde el as uncial (27,28/26,88 gramos)
primer cuarto del siglo 11 a. de C. o 21 1 para Crawford (4), pasaba al uncial reducido
(17,l gramos; 140 a. de C., o 133-126 a. d e C.) y posteriormente al valor semiuncial
(13,64/13,44 gramos; 91 ó 90-89 a. d e C.), vigente hasta el año 81 a. de C. aproxi-
madamente, en cuya fecha se sitúa el final del bronce en Roma.
J u n t o a este patrón de tipo romano, con las reducciones mencionadas, se usaron
en la península otros sistemas, caracterizados inicialmente por un peso de 8,70 gra-
mos, que hacia el año 214 a. de C. cambia (5) a una unidad d e 10 y 11 gramos,

(1) RICHARD, J. C.; VILLARONGA, L. ~Recherchessur les rtalons monetaires en Espagne tst en Gaule
du Sud anterieurement B I'epoque d'Auguste*. Melanges de In Casa de F'rldzquez, IX, 1963, pp. 81 y SS.
(2) El trabajo de VILLARONGA, L. Los tesoros ..., exclusivamente referido a Azaila, e intentando datar
los tesoros de dicho yacimiento mediante pruebas metrol6gicas que en absoluto son probatorias.
(3) RICHARD, J. C.; VILLARONGA, L. Les elalons...
(4) CRAWFORD, hf. Rornan Republican Coinage, Cambridge, 1975.
(5) RICHARD, J. C. M.; VILLARONGA, ...,
L. Les elalons p. 27.
LA C R O N O L O G ~ A DE LOS TESOROS MONETARIOS DE A Z A I L A

reduciéndose nuevamente en fecha posterior (inicios del siglo 1) a 7,50 y 8,50


gramos (1).
Una tercera opción viene marcada por el denominado patrón de tipo ibérico (2),
situado entre 9,50 y 8,50 gramos, que se encuentra en numerosas emisiones y que
parece evidenciar además puntos de contacto con el sistema anterior.
De este modo, la determinación de las series y patrones seguidos se presenta
pues como un problema sumamente dificil, y queda una interrogante en el aire
respecto a la medida en que actúan durante el siglo 1 a. de C., factores tales como
la perdida progresiva de peso en el tiempo, buscando las excepciones donde las
haya, y sobre todo planteándose la frontera exacta en la sei-ie de pesos reducidos,
respecto de su adscripción a los patrones d e 10/11 gramos, a la evolución. del
sistema romano semiuncial o a otro fenómeno nuevo. Si sobre estas posibilidades
situamos la necesidad de dotarlas d e un esquema cronológico se comprenderán
mejor las dificultades en el momento de ensayar este sistema sobre las monedas,
v ver su e ~ o l u c i ó nhasta el año 43 a. de C. en cuya fecha se viene admitiendo el
final de las acuñaciones autónomas ibéricas (3).
Por ello, basándonos esencialmente en los datos que han confeccionado
J. C. 11. Ricliard y Yillaronga sobre las series de monedas presentes en Azaila
y en otros aspectos t a m b i h comprobados por nosotros mismos, veamos sintética-
mente, cual es el panorama respecto de las monedas que pueden ser útiles para
fechar el conjunto de dicho yacimiento.

1 i
i I'eso
1 Sistema metrolOgico Azaila
/ !
Uncial.. ............... no
:
Uncial reducido. ........ no (Balsareny)
EvoluciOn semiuncial? ... si
1 si
no
1 no

( 1 ) El origen de esle p a t r h seria siculo-púnico y habria que admitir la fiel adaptación de las fechas
sicilianas a las emisiones ibéricas, lo qur rsth por demostrar. No podemos calibrar la duraciún del patrOn
efectivo de 10 y 11 gramos y la implantacibn efectiva del patrón dc 7,50/8,50 para poder aplicar las fechas.
( 2 ) GUADAS,A. M. A'urnismátira ibcrica .... p. 26; Do~fsou~z, A. *Las cecas ibericas del valle del Ebro*.
Conclusiones de la tesis doctoral, Estudios 111. Zaragoza, 1977, p. 139.
(3) Resulta abusivo pretender que las acuñaciones ibkricas acaban con la etapa sertoriana, y no hay
ninguna prueba de ello, ya que el hrrlio de que en Roma se deje de acuñar bronce durante bastantes años
después de la LPZPapiria no autoriza a hacer ninguna suposicibn semejante para la peninsula iberica. Los
hallazgos de moneda en fecha tardia, dentro del siglo 1, demuestran algo mhs que la simple circulacibn
del numerario, y las imitaciones de Domicio Calvino sobre dcnarios de bolsean entre los años 39-37 a. de C.,
como pusiera de relieve Pío Beltrhn. son sunlamente significativas; CAMPO, hl. (LOS denarios romano-
republicanos acuñados en Hispaniar. Acta Kumisrnatiea, 111. Barcelona, 1973. p. 64. A ello se pueden
aRadir otros argumentos que ya hemos hecho constar y no vamos a repetir ahora.
(4) RICHARD, J. C. M.; VILLARONGA, ....
L. Les etalons p. 111.
M I G U E L L L O K I S

Respecto de las series S c y 5 d, que pertenecen a una uiiidatl de 10 >- 11 gramos,


se clasificaron inicialmcntc por Hichard y Yillaroiiga dentro del conjiinto metro-
ltigico perteneciente tal \-ez a la influencia siculo-piinica, aunque dejitndolo en la
incertidumbre, pites tamhién se apiintoi la posibilidad de la rclación con el sistema
semiuncial evolucionado. Es evidcntt* que la diferencia d e peso entre diclio patrón
13,63/13,44 gramos IlcvY a los autores a la presente duda. ImplaiitBndose el patr6n
semiuncial en el año 91 a. de C.. cabria interrogarse s o h e la metrologia de las
series ilerdenses que no sc ajustan directamerite a diclio p a t r h , pero es evidente
que en ese caso debió mediar algún espacio de tienipo, Iiasta las series liriales.
S o admitiendo esta posibilidad habria que fechar las series 5 c y 5 d, en hase
a las fecliacioncs de la moneda siciliana, cuyo patrón llego en el siglo 1 a. de C.. hasta
la unidad de 8.70 granlos, evoliición tal vez representada por las últimas series
del lobo, que son las aciiñaciones finalrs de la ceca, de estilo decadente y evolii-
cionado.
Posteriormente Yillaronga ( 1 ) modificci su criterio iinicamente hacia la identi-
ficación d e tres etapas metrológicas en Iltirda, presentes además, según dicho
autor, en Xzaila: uricial. uncial reducida y alio,-a la semiuncial. Siievamente estamos
ante las dudas que nos planteamos más arriba ;cuánto tiempo. admitiendo dicha
evolución, ha transcurrido desde la feclia de i m p l a n t a c i h de la 1r.r I'npiricr (91 a. C . )
hasta la adopción de una unidad inferior cn dos y tres gramos? ;.fue el cambio
inmediato? ¿.se siguió efcct;\-amcntc en iltirda?
Las series con el loho están aiisentes de .Azaila. Intercsa tener en cuenta que
estas últimas emisioric.~e~ilazariclirictamentc. con sus tipos evolucionados con las
monedas de Augusto y riitulos latinos i 2 ) , y este es un argumento de peso para sil
valoración cronoltigica. Otro autor, ( h a d a n (:{), sitúa la serie del loho entre los
años 82 y 40 a. de C., incidiendo en las posibles irifliicricias del tgller de Cese. y
seria más o menos coincidente con las últimas emisiones de esta ceca ( 4 ) .
Habida cuenta de dicha situación resulta una grande imprecisión en cuanto
a calibrar la feclia de adaptacitin del patrón de la 1e.r P n p i r i n ( 5 ) a las aciiñaciones
ilerdenses. Este dato puede servir como término general de comparación post quem,
pero queda totalmente indefinido el marco de las series 3 y .j que Yillaronga hace
semiunciales (fi), llevándolas, sin otros argumentos, a un momento sertoriano.

(1) V i ~ ~ a n o s c L. ....
a . Los tesoros p. 82.
(2) VIVES,A. Lo dlonrda Hispónicu ..., C S S X IV, 1. -1, 6.
(3) GUADAX, A. 31. Siimismalicu ibirica .... p. 179.
(4) VIVES,A. I,u i l - I ~ ~ ~I~l ids(~i ~ d n i X
~ uS,S Y , pp. 7-1 l.
( 5 ) La Ler Popiria sanciona en Roma el sistema semiiincial. Estuvo en vigor desde t.1 aiio 9 1 a. de C.
hasta el 79 a. de C. CRAWFORD, 31. Romon Rrpiihlican eoinnqr..., 1, p. 78: S V ~ ~ ~ N I Thr
IAM m ,i n q e of t h ~
Roman Republic. London, 1952, per. VI. Después de rsla les. cn Ronia, salvo casos locales, rrsG el broncc
por muchos años.
(6) VILLAROSGA. ...,
L. LOS tcsnro~ pp. 51, 45. S o l m las monedas de Illirtla ron el tipo (le lolm en r l
reverso puede verse, VILIAROSGA, L. *Las monedas de lltirda con lolm 1.n el reverso*. Ampiirias, 31-32.
1969-1970, p. 262, donde se hace la serie con lotro (nuestra stSric. 6), pertenecer a las Úlliinas rmisionrs
ibero-romanas, comparando su peso a la milad del as semiuncial romano: para obviar el p r o h l ~ i n adel peso
hizo esta serie eoethnea con la unrial dcl jinelc., concibiendo para anihas una doMe y distinta circiilaci6n.
hecho que esta por demostrar. E n el tesoro de Halsareny está ausente la moneda ron rl lipo dc Lolio
(104 a. de C.), y tambien en Azaila, donde domina el tipo del jinete; en toda IOgica delwría aparecer en este
segundo yacimiento que supone Villaronga sertoriano. Al no encontrarse, se arudr a la opiniiin tlt. la doble
LA CRONOLOG~A DE LOS TESOROS MONETARIOS DE AZAILA

3.2.2. Ce1se.-La metrologia de esta ceca fue estudiada también por J. C. 34.
Richard y L. Villaronga O), y la ordenación de sus series (2) es la siguiente:

Serie
I
Peso medio 1 Sistema metrológico 1 Azaila

!
1 N 10,63 Uncial de 11............ no
3 / 10,63 / Uncial de 11. ........... no
4 ' 15,91 1 Uncial reducido.. ...... ./ si
12-13
14-16
17-18
,1 16,023
Semiuncial reducido?. ....
no
no
no

Ya en el trabajo aludido Richard y Villaronga situaron las emisiones de nuestras


series 12 y 13, con la tipología de los tres delfines, por delante de la 4; parece que
aqui se dejaron influir por la metrología, ya que no parece Iogico situarlas como
precedentes de los ejemplares de la serie 4 de arte muy correcto y mayor peso,
siendo las 12/13 de peor arte y más evolucionadas.
Quedaría asi el panorama de la amonedación de celse con una unidad inicial
de 11 gramos, para pasar después a l a serie 4 de valor uncial reducido y después
las series 12/16 de peso muy bajo y de dificil filiación, siguiendo el patrón de 10/11
gramos, semejante a la 5 d de Iltirda. Según las bases metrológicas y siguiendo la
ordenación establecida arriba, solo podemos situar las series 12-16, después de la
serie 4, uncial reducida, margen que no presta demasiadas precisiones; admitiendo
el paralelismo con las series ilerdenses 5 d, llegariamos unicamente a saber que
son posteriores a la Lex Papiria, lo que tampoco significa nada firme.
Tipológicamente debemos tener en cuenta la proximidad de las piezas de las
series 12-16, de las que no se conocen demasiados ejemplares, respecto de las series

zona de circulación. ¿Cuál fue éste? Resulta por el moniento desconocida, pero en un poblado como el del
Alto Chacón, sometido a las mismas corrientes monetarias que Azaila. si que aparece, lo cual quiere decir
que si no llegó al segundo yacimiento, es porque todavía no estaba en circulación. En esta línea hay que
tener en ciicnta que el propio Yillaronga, posteriormente -Les ~tolons .... p. 112-. sitúa esta emisión del
lobo y peso bajo al final de las emisiones ilrrdcnses, cambiando de opinión. Por ultimo más adelante -Los
tesoros...-, vuelve a demostrar la incstabilidad de su teorfa al sugerir que la ausencia de estas monedas
con el lobo de Balsareny y Azaila, *se explica por ser estas monedas o muy antiguas o muy modernas,
que no han tenido tiempo de llegar a Azaila si es que estaban acuñadas*. Por Último vuelve a insistir en el
uso de los dos sistemas metrológicos simultáneos -lobo y jinete- en &umismática antigua prelatinar, 111
CNN, NVMISMA, 1977, p. 19.
En cuanto al uso del sistenia semiuncial en iltirda, series 5 c y 5 d, no se ha demostrado en ningún
momento para estas series. Si se sugiere que pueden ser una evolución de este sistema habrá que determinar
exactamente los aaos transcurridos hasta dicha evolución; desconociéndose este dato dificilmente se puede
fechar dichas series, y todavia más arriesgado resulta fechar un yacimiento con un dato tan inseguro y
menos todavia aplicar dicha inseguridad a todas las cecas con pesos bajos, remitiendolas simplemente al
sistema semiuncial de illirda. El vacío existente en la metrologia romana desde el año 81/79 a. de C., hasta
las emisiones de 1)ronces pompeyanos o galos de Copia, Yienna y Nemausus o los bronces de CésarlOctavio.
YILLARONGA, L. El sistema metrológico semiuncial romano, XXIII-SXIV.1973-1974, pp. 156 y SS., impide
por el momento todo tipo de referencias efectivas útiles a efectos cronológicos.
(1) RICHARD, J. C. M.; VILLARONCA, ...,
L. Les elalons pp. 121 y SS.
(2) B E L T ~LLORIS,
N M . Amila ..., p. 331.
hilingiies, que comienzan en el año 4.5 a. de C., de1)iriido srr ligeramente
anteriores a la Icclia mencionada, y empalmando con ellas las últimas scries pre-
sentes en Azaila, 0, 10 y 11. Del t:empo concedido para el desarrollo de los tipos
mencionados dependera la cronologin ~ s i g n a d aal grupo anterior, con cl qiic enlaza.

3.2.3. Re1igio.-Las series de esta ceca, metrologicamcnte. manifiestan iin


patrón liomogineo cerca de los 9 gramos, con un peso niedio d r 8 3 9 ( l j , patr6n que
puede estar relacionado con el ibtírico mpncionado [Link] arriha. No Iiay otras refe-
rencias utilizables.

3.2.4. Ser1riswn.-Su metrologia nos situa en los siguientes grupos (-1:

1 1 1 Stmiuncial? ............. si
2 11.41 Uncial reducido. Iltirda? . si
3 9.61 Seniiiinri:il. Iltirda?.. . . . . si
4 ?...................... si

Las emisiones de las series 3 c. tienen peso bajo, y taml)i(.n la 3, con tipo de rc
evolucionado que con\-iene distinguir de 3 que tiene una cc distinta. Las series 4 a
y 3 b (3) parecen haber sido reunidas cn un mismo grupo por Villaronga, obteniendo
una media de 9,70 gramos (4). En todo caso volvemos a encontrar una gran dife-
rencia de pesos entre las series semiunciales de l3,6.i, 13,113 Iiasta la semiuncial
de illirtla de 11,02 y la de sedeiscen de 9,79. Problema cuya solución cscede dc.
nuestras posibilidades.

3.2.5. Lagine.-Con peso medio de 10,33 se paraleliza por Villaronga a la


semiuncial de illirrla, asi como saldi~ie(1 1.81 gramos) y olobescen (9.;5.5 gramos),
con problemas anhlogos a los planteados para sedeisc~n.

3.2.6. Arcedurgi.-En la serie de dos delfines más jahali sigue el patrón iincial
reducido de iliirda, según Villaronga (1 6,ln gramos), y otro tanto ocurre con ildilro,
cuyos tres ejemplares ron el tipo de oreja, pertenecen a la última emisitjn de esta
ceca ( 5 ) ausente de Balsareny.

(1 J ~ I L I . A R O S G A , L. IXkZ /esoros.... p. 32.


(2) RICHARD. .J. C. M.; [Link], ...,
1,. [Link] elolons p. 122.
(3) R E L T R ~LLORIS. N ....
M. Azaila pp. 653 y SS.
(4) Agrupando por separado las series 3 y 4 (.4zaila. 641-652 y 653-714). se [Link] pm. distintos.
(5) Sobre la ceca de Ilduro y sil sistematizaci6n, también, VILLAHOXGA, Ir. *Sistematizacih del
numerario ibkrico catalhnn. .4cla .i'iimismá/ira, IV, 1974, pp. 23 y SS.
LA C I ~ ~ , V O I , O G ~1 A LOS TESOROS h3OLVETdRIOS DE A Z A ILA

Yillaroiiga denomina a la serie 3 semiuncial reducida; respecto de la serie 2


afirma que forma i i r i grupo aparte con hilhilis, presentando un sistema uncial
reducido alto, superior al de illiríln. Esta misma scrie llega Iiasta emisiones de peso
hajo, 9 y 11 g a m o s , suponiendo a la 3 posterior a la 2, Iiabria que determinar en
cuantos años evoluciona la mencionada serie entre los pesos extremos dados.
Si tenemos cn cuenta que la última serie, la 3, 'stá fechada en el campamento
d e Cáceres el Yiejo en el año 93 a. de C., tendríamos aquí un argumento a utilizar,
\- la situacióri cronolOgica aproximada de la serie de los dos delfines, extremo
importaiitc para la evolución tipológica.

1 18.00 (1 ej.) no
7 a 10.84 si
2b ' 8.28 si

La moneda de la serie 1 deiriiiestra que no Iia Iiahido una evolución de los


tres delfines, suprimiendo uno de ellos por una letra, sino qiie la letra estaba ya
iriicialrneiitt~y se suprime un delfín d t ~ p u e s .

3.20. Cese (2).-I,as series dc cesc. son ciertamente de las más complicadas
deritro del mundo ibcrico, pareciendo existir por lo menos tres patrones distintos
y sucesivos spgúri Ricliard y Yillaronga, de 8 y 9 gramos, de lOil2 y 13 gramos,
y el último de 8 gramos. Por todo ello resultan problemáticos los terminos crono-
lbgicos de comparaci<iri; si se admite qiie el cambio en las monedas italianas y de
Sicilia del Sur del patrón de 10,111 gramos a T,.i0/8,50 se realiza a finales del siglo 11
y en el siglo 1 a. de C., resulta que de las monedas presentes en Xzaila, sobre todo

( 1 ) RICHARD,J. C. hl.; Y I ~ . L A ~ V YL.


G ALes
, elolons ...,
p. 122.
(2) VILLARONGA, ...,
L. LOST C S O ~ O Sp. 39; HICHARD, .J. C. Il., 1.. LCSelalons
[Link], ...,
pp. 109 y SS.;
GIMENO,F. aLn ceca de Krw, sistrnibtica y ordetiaci0n de sus materiales*, NVMISMA, 42-47, Madrid, 1960.
M I G U E L B E L T R A N L L O R I S

las que llevan el signo ku, y las más evolucionadas, pertenecen al patrón de 7,50/8,50.
Cronológicamente hablando no hay otra señal que la ausencia de esta serie de
Balsareny, juntamente con la serie con du, y, por tanto, su posterioridad. Su arte
evolucionado tampoco dice gran cosa, ni siquiera el patrón al que parece aludir,
cuya adopción en Hispania, si se hizo, ignoramos en qué fecha acaeció. Por otra
parte, el final del taller de Cese a finales del primer tercio del siglo 1 a. de C., y en
época sertoriana, está basado únicamente en la fecha atribuida a Azaila, y no en
la metrologia.

3.2.10. Otras cecas.-Tampoco hemos obtenido resultados satisfactorios del


examen de las restantes cecas presentes en Azaila, según su posibilidad de asimila-
ción a un patrón u otro. Bolscan tiene un patrón bajo de 7,89 gramos, tergacom
de 9,08, y lo mismo ocurre con orosis, con pesos de 9,56 (serie tres delfines) y de 8,35
(serie dos delfines). Bilbilis tiene pesos especiales; la serie presente en Azaila,
con s más delfín ostenta un peso ciertamente alto, 12,59 ( l ) , haciéndola emisión
más antigua Villaronga que la correspondiente de seraisa y coetánea del sistema
de los tres delfines en transición del sistema uncial reducido al semiuncial.
No se obtienen otros datos de interés de las series presentes minoritariamente,
como conlrebia belaisca, contrebia carbica, iltircescen, undicescen, eusti y oilaunicos.
Así las cosas los datos que proporciona la metrologia, a través de las series
presentes en Azaila, nos dan una única referencia general a tener en cuenta, y es
la de la última reducción de peso del as, la semiuncial, de hacia el año 91 a. de C.
Siendo las series últimas presentes en Azaila de la ceca de iltirda, las números 5 c y d,
de 12 y 11 gramos, hay que concluir atribuyéndolas, en todo caso, a una evolución
del sistema semiuncial, lo cual hace que sea imprecisa la comparación por desco-
nocer el tiempo transcurrido desde la inauguración de este patrón hasta su imita-
ción. De este argumento no se puede admitir sólo como momento posterior la
etapa sertoriana, sino también tiempos posteriores, en toda lógica.
Tampoco aportan pruebas decisivas las restantes cecas mencionadas, pues
muchas se basan en la estricta comparación con las series ilerdenses, aumentando
todavía más el margen de inseguridad. Las cecas con patrones distintos y con
cambios o adopciones de estos mas o menos explicables, tampoco aclaran el presente
panorama.
Por otra parte, si tenemos en cuenta que el conjunto de Azaila, en las últimas
series de las cecas presentes, debe centrarse fundamentalmente en una época
para la que carecemos de datos comparativos exactos en el mundo republicano
romano, en el que a partir del año 80 más o menos, cesó el bronce por muchos
años (2), encontraremos ambientado el presente problema, cuya solución por el
momento se presenta sumamente difícil.
Sobre esto hemos de añadir otros datos comparativos que pueden servir para
ilustrar la inestabilidad del presente método, cuando se quieren obtener de él

(1) \IILLARONGA, ...,


L. LOSkSOi0s p. 26.
(2) Vdase nota 6 de la pagina 108.

112 -
LA CRONOLOGfA DE LOS TESOROS MONETARIOS DE AZAILA

datos tan precisos como una datación. De este modo, en relación con las cecas
hispanolatinas del sur de la península, algunas de las [Link] estudiado metro-
lógicamente F. Chaves en este mismo congreso, encontramos un fenómeno que
no puede pasarse por alto. En la época de Augusto, en el mismo momento crono-
lógico, encontramos cecas que acuñan acudiendo al viejo patrón semiuncial romano
de 13 gramos (Itálica y Romula), mientras que otras aproximan sus patrones al
valor de Augusto de 10 gramos. Semejante panorama para una etapa que en la
teoría debía ser más rígida, en lo metrológico, que la republicana, no deja de ser
demostrativo de la inconsistencia del sistema aplicado a tiempos pasados, para
los que, evidentemente, tenemos menos datos.

3.3. Las monedas romanas.-Del total de monedas aparecidas en los tesoros


de Azaila, las acuñadas en Roma, representan únicamente el 1 por 100, cifra
realmente exigua, que invita a tomar el dato que de ellas se desprenda con gran
cautela. Las fechas que proporcionan son evidentemente altas ( l ) , siendo la más
moderna un as semiuncial de 15,46 gramos, que nos llevaría al año 91 a. de C., y
que únicamente nos proporciona una fecha general que admitida en sí misma
sólo nos llevaría a concluir que el resto de las monedas acompañantes fue, o anterior
o coetáneo, lo que no parece cierto a ningún autor.

3.4. Otros tesoros y hal1a:gos.-Hemos citado al principio de estas líneas los


escasos hallazgos peninsulares susceptibles de cronologia estable, y cuyas series
puedan servir de referencia para encuadrar los tesoros azailenses.
Son estos los hallazgos de R'umancia, cuya fecha más moderna nos lleva a
Sertorio, los de Canoves y Balsareny que remiten a numerario catalán y se fechan
en el 104. A continuación el campamento de Cáceres el Viejo, y los datos deducidos
de varios yacimientos más, fundamentalmente aragoneses, como Botorrita o el
Alto Chacón. Veamos los casos que pueden ser útiles para nuestro propósito.

3.4.1. Cáceres el Viejo.-La cronologia de este hallazgo parece clara, sobre


todo teniendo en cuenta que la moneda republicana ostenta un porcentaje de
presencia ciertamente alto, y, por tanto, sus fechas son indicativas. Por ello extraña
que, recientemente, Villaronga (21, en base a argumentos nada firmes quiera hacer
el conjunto sertoriano, volviendo a la vieja teoria de Schulten (3).
Las monedas romanas presentes en Cáceres el Viejo, significan el 37,6 por 100,
seguidas de las hispanolatinas (26,s por 100), las iberotartesias (22,s por 100),
con porcentajes mínimos para las hispanopúnicas (0,s por 100) y griegas (0,s

(1) BELTRAN LLOHIS. ....


M. Azaila p. 367. La moneda MAN 700 - N ~ v ~ s c u B s ,J. hl. Las monedas del
Museo Arqueoldgico A'acional de Madrid, 11, 1971, p. 56- est4 muy mal conservada y corrolda y ha debido
circular mucho.
(2) VILLARONCIA, L. LOSfesoros..., p. 38.
(3) Remitimos para el desarrolio de la cuestión a nuestra publicación, Problemas de la arqueologia
...,
cacereña pp. 255 y SS.
M I G U E L B E L T R A ~ ' L L O R I S

por 100). L a fecha deducible, por tanto, de las monedas republicanas, nos parece
probatoria, y del conjunto, los ejemplares 4, 5, 12, 13, 15 y 16 pertenecen a los
años 96-95 a. d e C., y al 93 a. de C., el denario más reciente de n3allrolus, sin que
contradigan estas fechas las monedas de bronce presentes, de las cuales la de
peso más bajo tiene 13,61 gramos.
Así las cosas nos permitimos insistir sobre algunos puntos que nos parecen
obvios respecto del presente conjunto.
- E s gratuita la identificación de Schulten, Cáceres el Viejo,iCaslra Cecilia,
pues no coinciden las distancias de este yacimiento con la mansión romana. Schulten
no demostró en ninguna ocasión esta identificación histórica, por lo que no tiene
sentido la afirmación heclia recientemente por Villaronga, siguiendo la opinión
del sabio alemán.
- H a y hechos históricos, documentados, que están de acuerdo con la crono-
logia propuesta. Cáceres el Viejo pudo perfectamente ser castra licininna, y debe
tenerse en cuenta que P. Licinio Craso operY en la Lusitania y le fue otorgado el
triunfo a su regreso a Roma en el año 93, como pacificador de los lusitarios, terri-
torio en el que jugaba un importante papel geopolitico el campamento presente.
E n el mismo año 93, después de la marcha de P. Licinio, hubo de acudir Násica
urgentemente a sofocar un levantamiento dc los lusitarios, y es entonces cuando
pudo destruirse Cáceres el Yiejo.
- Los presentes datos están de acuerdo con los que suministran otras fuentes
arqueológicas (1).
De este modo resulta que hay ciertos datos en el conjunto de Iiallazgos de
Cáceres el Viejo que coinciden con los presentes en Azaila. De la ceca d e secaisn,
las monedas d e la serie con los dos delfines, mientras que los tipos degenerados
d e dicha serie, presentes también en Azaila, faltan en Cáceres el Viejo. E s evidente
que las monedas de esta ceca presentes en Azaila son ciertamente de las más
antiguas del tesoro; asi se explica la presencia de 14 ases en el yacimiento lusitano
y sólo uno en Azaila, mientras que de la serie 4), degenerada, encontramos en el
segundo yacimiento tres ejemplares. La ausencia de estas monedas de la serie 4 )
en Cáceres el Viejo sirve para escalonar perfectamente ambos yacimientos.
El resto de las monedas de danusia, aregorada, cese y titiacos, faltan de Azaila,
mientras que coinciden las de undicescen (sólo un as) y de illirda (un semis de la
serie 4 b).

3.4.2. Alto Chac6n.-Dado a conocer recientemente por Atrián ( z ) , con un


único nivel del que proceden las siguientes monedas:

(1) BELTRÁSLLORIS,M. L a cerámica del campamento romano de Cáceres el Viejo (Cúceres). V . C . de


Estudios Extremeños, Badajoz, 1976. pp. 1 y SS.
..
(2) ATRILS.P. El yacimiento ib4rico del Alfo Chacdn.
LA C R O N O L O G ~ A DE LOS TESOROS M O N E T A R I O S DE ilZítlLA

I
Ceca 1 Serie
1 Alto Chacón
-
Ejemplares 1
Azaila
-
Ejemplares

Sedeiscen. ..............' 1 3 a
l
1 1
Dnmaniu ............... 2 a 1 1
i 2 h 1 5
2 c 1 -
Secaisa.. .............. .! 4 a 3 3
Ilfirda.. ................ 6 1 , -
Celse.. ................. 15 2
Rdiqion.. .............. 3 c 1
Bilbilis. .............. ..1 4 f 1

Yemos pues las siguientes deducciones: coincidencias en las series de sedeiscen


con los tres delfines, de las series de damaniir, secaisa y bílbilis, y ausencia d e las
restantes series mencionadas. E n primer lugar un a s d e la serie del lobo ( l ) , y a
continuación y hallada con la anterior de illirda, un as de celse, de tipo evolucio-
nado, cuya estampa coincide con JlAN 1606, con los tres delfines y tipos degene-
rados (caballo con gran ojo) (2). E n cuanto a las series coinoidentes, encontramos
la pieza d e bilhilis, de las más evolucionadas del grupo 4, con pelo especial en la
nuca y ojo d e gran tamaño; de las cecas de sedeiscen y damaniu hay monedas más
modernas en Azaila. Los presentes datos, dadas las coincidencias, permiten atribuir
una fecha ligeramente más moderna que Azaila para el yacimiento del Alto Cliacón.
Los materiales arqueológicos susceptibles de datación, son campaniense A, d e
forma Lamh. 21, 3 3 , 26 y 42, que dan los inicios cronológicos del estrato. D e
campaniense B, la forma Lamb. 2 U , compañera de la f. 1 en casi todos los yaci-
mientos d e época cesariana ( 3 ) (tres ejemplares), Lamb. 5 (un fragmento), y otro
de imitación de Lamb. 7, además de varios sin identificar, como también varios
fragmentos de campaniense C.

3.3.3. Otros i~n1la~gos.-Q,ueda el conjunto de Botorrita del que dará pronta


noticia A. Ueltrán, y además los tesoros de Balsareny y Canovés, cuya composición
en relación con Azaila ha sido ya analizada por Villaronga en lo referente al primero
de ellos. De ahí se deduce que las series coincidentes presentes en Azaila son clara-
mente posteriores, frente a una presencia masiva de las primeras series en Balsareny,
por ejemplo, en lo referente a la ceca de cese, con 93 ejemplares para dicho hallazgo
y sOlo dos en Azaila, con proa y signo da; además de las series del 3 . 0 y 4.0 período,
ausentes en Balsareny, hay en Azaila 12 ejemplares. El mismo panorama se des-

(1) ATRIAN,P. El gaeimienlo ihPrico del Allo Chaeón ....


p. 48.
(2) ATRI.~NP., El yacimiento ib6rieo drl Alto Chaedn ....
p. 50.
(3) I,AMBOQLIA, N. IJer una elasifmtzione prrliminarc drlla ceramica campana, ICISL, Bordighera, 1952.
pagina 144.
M I G U E L B E L T R Á N L L O R I S

prende de la ceca de laiescen con 30 ejemplares en Balsareny y uno en Azaila; de


eusti, 28 y uno; de ilduro, 42 y tres; de iltirresren, 66 y dos, y de iliirda, cinco en
Balsareny y 101 en Azaila.
De las cecas presentes hay que destacar los tipos tardíos de cese, de los últimos
que acuñara la ceca, sólo presentes en Azaila, así como la última emisión de ilduro
y laiescen. A todo ello hay que añadir el conjunto, estadisticamente poco relevante
de monedas catalanas en Azaila (excluida iltirda), el 3,Ol, mientras que en Balsareny
es el 100 por 100. La ceca de Illirda, sin embargo, está ampliamente representada
en Azaila (12,66 por 100):

Serie Balsareny Azaila

La ausencia total de la serie 5 e en Balsareny, demuestra la gran distancia


que media entre ambos tesoros. Los resultados de Canovés, son del todo análogos
y refuerzan la opinión enunciada. Tampoco proporciona datos evaluables el cam-
pamento V de Renieblas, de época sertoriana, dado el escaso número de monedas (1).
Una vez analizados los presentes datos quedan otros hallazgos, sueltos y espo-
rádicos que poco más amplían el panorama de lo expuesto. Asi tenemos el ejemplo
de la moneda de Cese con símbolo proa que ha perdurado hasta los años 40 j50 a. de C.
en Ventimiglia (2). El tipo 4 a de Celse, de la tipologia de los tres delfines se localiza
en nivel augústeo de Velilla de Ebro, anterior al cambio de Era. Un as de sedeiscen
del tipo 4 a, encontrado en la Romana, cuyo único nivel es sertoriano (3). De holscan,
un denario forrado, semejante al de Azaila, en nivel de Augusto en Zaragoza, y de
la misma ceca un as de tipo 2 b) también en nivel augústeo de Velilla. De hílhilis
un as de tipo 3 en la Casa Pardo de Zaragoza, en nuestras excavaciones, o en nivel
semejante otro de orosis, de los tres delfines.
Todos estos datos, son ciertamente significativos, y aún podrían ampliarse a
otros ambientes, y nos ilustran en gran medida sobre las evidentes perduraciones
que tuvo la moneda ibérica durante todo el siglo 1 a. de C.
Sobre todo lo dicho, no se pueden olvidar otros argumentos que ya expusimos
en su día, alusivos a las relaciones existentes entre determinadas series finales
de una ceca y sus monedas bilingües o Iiispanolatinas, que permiten ciertas acota-
ciones cronológicas. Asi, de illirda, encontramos la serie del lobo, ausente de

(1) ROMAGOSA, J. Las monedas de los campamentos numanlinos. ..,pp. 87 y SS.


(2) F'ALLARÉS, F. *Monedas ibericas en Ventimiglia. Misc. Arq. Barcelona, 11. Barcelona, 1975, p. 136,
figura 2. Es incuestionable que estas monedas estaban en circulación entre los aAos 50140.
(3) BELTRLN LLORIS,M. clExcavaciones arqueolbgicas en el poblado ibbrico Castillejo de la Romana
(La Puebla de Hijar, Terueljr. Numismálica. prensa.
LA c R O N O L O G ~ A DE LOS TESOROS M O N E T A R I O S DE AZAILA

Azaila y con grandes semejanzas con las posteriores monedas de Augusto anteriores
al año 27 a. de C. En esta argumentación está claro que el cambio de tipo en ilfirda
tiene que responder a un acontecimiento evidentemente importante, y ninguno
mejor como el cambio operado por los cesarianos tras la batalla de ilerda del
año 49. En Celsa las monedas acuñadas entre 46-44, enlazaron sus tipos con las
últimas emisiones ibéricas, cuyas emisiones duraron muy poco a pesar de que la
división que de ellas hicimos haga pensar en un espacio de tiempo mayor (1).
Teniendo en cuenta el desconocimiento prácticamente total que poseemos de los
ritmos de acuñación en época ibérica, y las enormes rariabilidades constatadas
en época hispanolatina incluso, se comprenderá la inconsistencia de hablar de
periodos y de distribuciones de acuñaciones según ritmos que nos parezcan, subje-
tivamente, más o menos correctos. Los cuños son variados pero esencialmente
reducidos a dos o tres, teniendo el último la cabeza laureada. Otro tanto ocurre
con las emisiones bilingües localizadas en dos años escasos. El ejemplar de la
serie 11 de celse, enlaza perfectamente con las aludidas series evolucionadas, y son
también ciertamente evolucionados los números de la serie 7. Para la ceca de
bolscan no merece la pena aludir al tipo ibérico de las monedas latinas, pues los
elementos de cronologia baja son suficientes por otros caminos.
En hílbilis las monedas latinas más antiguas ( 2 ) se acuñaron a continuación
de las que lucen leyendas ibéricas, siendo anteriores al año 27 a. de C., y con
cabeza desnuda copiadas esactamente de las ibéricas, así como los tipos del jinete.
Ausente la serie bi de Azaila podria dar otro elemento cronológico aproximado.

4.1. Los datos arqzwo1hgicos.-X ellos liemos dedicado muy largos comentarios
en nuestro trahajo ya citado sobre Azaila. ?;o obstante y en la misma linea con-
viene hacer ciertas puntualizaciones con nuevos elementos cerámicos que no
dimos a conocer aunque empleáramos sus resultados, añadiendo ahora otros nuevos
y utilizando sobre todo las precisiones de tipo estratigráfico sobre su hallazgo
en las antiguas escavaciones, reafirmándonos en los argumentos generales que
expusimos en su dia (3).
Antes de pasar a examinar estas fuentes arqueológicas en su contexto debido
conviene puntualizar sobre la ubicación topografica correcta de los hallazgos de
monedas en los lotes 1 y 11, circunstancias que hicimos constar antes (4), pero que
no han sido tenidas en cuenta por los autores que últimamente han tratado el

(1) Opina Villaronga que las series 12-16 deben situarse entre los años 72 y 45 a. de C. -Los tesoros ...,
pagina 48-. Para llegar a esta precisih hay que partir del conocimiento de la duración de los cuños,
dependiente a su vez del tipo de metal, proceso de endurecimiento e intensidad del trabajo. Entre los ejemplos
que suministran las ceras latinas posteriores. por ejemplo la ceca de Lugdunum en el año 12-11 a. de C.
acuííd 11 emisiones (GRANT, M. From lmperium fo Aucforitas, Cambridge, 1946, pp. 299 y SS.). y es evidente
que las necesidades de tipo local, impusirron ritmos del todo irregulares en las acuiíaciones.
(2) VIVES,A. L a Moneda hispdnica ....
CXXXVIII.
(3) El desarrollo de las cuestiones aquf planteadas puede verse in extenso en nuestro trabajo tproblemas
de cronologla romana en el valle del Ebro,. Caesaraugusfa, prensa.
(4) BELTRAN LLORTS. M. Azaila...,p. 316.
J ~ I G U E L B E L T R Á N L L O R I S

tema (1). Cabré, dejó indicado, con claridad meridiana, que los dos lotes d e monedas
pertenecen a la última ciudad de Azaila, es decir, a la 111 y no a la 11, como se ha
malinterpretado. E l lote 1, apareció en la estancia D de la calle E, casa 1, sobre
las losas del pavimento, y a 0,90 metros de profundidad (2). Del lote 11 dio incluso
el corte estratigráfico con su localización junto a la torre \V del poblado en la
habitación E3 (3).
La asociación de materiales que liemos realizado en base a las indicaciones de
Cabré en sus artículos y Corpus, además de los hallazgos en nuestras excavaciories,
y las referencias de situación localizadas en el J l X S con los materiales (nivel
inferior = ciudad 11; nivel superior = ciudad 111), son lo suficientemente elocucntcs
para permitir en el estado actual de los conocimientos arqueol8gicos, atribuir
fechas para los conjuntos de .\zaila.
4.2.1. La cerámica rampaniense.-Para el nivel de la ciudad 11, Cabré ya
consignó cerámicas d e barniz negro, reflejo metálico y pasta roja (1), de diversas
formas y m u y pocos recipientes en pasta B, cuyas formas, inicialmente, segun las
descripciones que les dio Cabré, son la Lamb. 1, 2, 3 y 4, y alguna de la 10.
Las primeras formas mencionadas remiten a la campaniense A, en la qiic sc
observa una división de pastas conforme a diversos modelos de textura diferente
sintetizada en tres tipos esenciales, que no vamos a detallar ahora, pcro quc
remiten juntamente con otras caracteristicas de pies manchados, círculos internos
rojos, paredes espesas, barnices iriscentes, y tonos azulados ocasionales a la
campaniense A clásica (tipica de todo el siglo 11 a. de C.) y a la vertiente dcnomi-
nada tardia.
El resumen de formas es el siguiente para .\mila 11:
- --

I
Yariantc Forma Ejemplares

(1) Villaronga para conciliar los datos de la arqueología que proporciona tina ciudad 11. il)Crica, de
epoca sertoriana, y sobre ella una ciudad 111, que llega hasta el año 50 a. de C. no duda en atribuir los
tesoros de monedas a la ciudad 11, la primera que intercsa por la fecha que atribuye al tesoro (VILLARONGA,
L.
Los tesoros..., p. 4 5 ) .
(2) CABRÉ, J. Los bronces de Azaila, AEA, 111, Madrid, 1925, p. 6; L a cerámica pintada de Azaila,
AEA, VI, Madrid. 1926, p. 43; Azaila, IV CIA, Barcelona, 1929, p. 17.
(3) CABRB, J. L a cerámica c6llica de Azaila, AEA. Madrid, 1934, pp. 58 y SS.
(4) B E L T ~LLORIS,
S ...,
31. Azaila p. 185, núm. 257.
LA C R O N O L O G ~ A »E LOS TESOROS MONETARIOS DE AZAILA

La forma 5 es de las mas frecuentes en los yacimientos del siglo 11, los ejem-
plares de Azaila en pastas avanzadas o perfiles abiertos nos llevan a los inicios
del siglo 1 a. de C.; para la forma 6 hay que tener en cuenta que se halla por lo
general ausente dc los niveles anteriores al año 175 a. de C., y que en Nages esta
presente en el nivel 11, del siglo 11 (1). siendo el ejemplar d e kzaila de labio hori-
zontal y no inclinado, fecliable hacia los inicios del siglo 1 para Lamboglia. E n
Gianniitri es posterior al año 150 a. de C., y en Estartit de las últimas décadas
del siglo 11.
Para la forma 27, ausente la variante a , los tipos h y c son tipicos del siglo 11
y el segundo propio de los finales de dicha centuria, localizándose también en el
siglo 1 como en Cosa. La forma 30, aunque sólo conservamos los pies de tipo m u y
recto y con pastas clásicas y tardías, son un índice de interés. E n Albintimilum
llega esta [Link] el siglo 1 a. de C. (2). La forma 31 es abundantisima en los
niveles del siglo 11 y 1 de Yentimiglia y frecuente tamhién en Kages 11y 11 reciente,
contiriuando en Nagtls 111. L a forma 28 se clasifica por Morel en el grupo 11 de
Hipona, propio del siglo 11, pero es rara en la capa mas reciente de Yentimiglia;
las variantes a y b se localizan en Nages 11 reciente (175-100 a. de C.).
En la cerámica campaniense H encontramos una serie de formas ciertamente
estables, y en proporción que nos acerca de forma contundente a los inicios del
siglo 1 a. de C.
I Iay varios fragmentos de forma Laml). 1, tipo presente en Cosa en el depGsito B,
en el Grand Congloué o en estratos de la segunda mitad del siglo 1 a. de C. en
Gcrgovie o en Zaragoza; es ciertamente frecuente a finales del siglo 11 a. de C. y
comienzos del siglo 1. La forma Lamb. 2, es una facies sobre todo tipica del siglo 1,
como los fragmentos de la forma Lamb. 3, presente también en el nivel de Sages 111
antiguo (100-70 a. de C.). Por otra parte abundan los platos d e forma 5 y 7, d e
diversos diámetros, con decoración de rucdecilla, que evolutivamente no significa
demasiado y a que dura hasta el siglo 1. Esta es la forma mas abundante en el
pecio de Spargi del segundo tercio del siglo 1 a. de C. Conservamos también varios
soportes de forma 3, y también de la forma 10, cuya cronologia es problemática,
pero aparece en minoria en el estrato IY de Ampurias 0)fechado entre los años
80170 y 30130 a. de C.
La presente síntesis de materiales resulta sumamente instructiva comparada
con los presentes en otros niveles conocidos. E n primer lugar el vecino yacimiento
de la Romana, en el curso del Aguasvivas, donde encontramos de la campaniense A,
las formas 5, 6, 27 c, 27 b, 28 a, 30, 31 y 36, con presencia también de la pasta
tardía; de la variante U, las formas 1 a, 2, 3, 5 y - 8 (4). E l nivel Nages 111 A

(1) I'u, 11. S o f e sitr l'ri~oliiliondrs cbramiqiles d oernis noir des opida languedociens de Roque de I'iou
el de A'ages (Gard, France), hlEFRA, 88, 1976, 2, 595, Nages 11 reciente.
(2) L A M B ~ G LN. I ACli
. Sraui di Albinfimilium e la cronologia della erramica romana, Bordigliera, 1950,
nivclcs Y,YIA y VID.
(3) S A N M A R E.,T ~ ,J. L. MAYA.*Nota sobre un vaso canipaniense de imitación procedente del poblado
ilcrgeta de "El Castillo", en Chalamera (Huc3sca)[Link], S S Y I - X S V I I , pp. 369 y SS.
, *Excavaciones arqrieológicas en el poblado ibérico Castillejo de la Romana...*.
( 4 ) D E L T R ~LN~ o n i s M.
L a Cerámica campaniense, prensa.
M I G U E L B E L T R A N L L O R I S

(100-70 a. de C.) presenta porcentajes de presencia semejantes, formas de A, 6,


27 b, 31 b y c, 36, y de B, 1, 3, 5 y 8 (1). Incluso podrían llevarse los paralelos
aducidos al nivel V de Pollentia (2), o al VI A de Ventimiglia (3). Encontramos
pues que las formas de campaniense h nos llevan sobre todo a una facies general
del siglo 11 a. de C., con las formas típicas de dicho momento en la división de
Jlorel, coincidiendo también los porcentajes con el pecio de Estartit, y confirmán-
dose la cronología por los depósitos R y C de Cosa. La campaniense A tardia ayuda
al rebajamiento de fechas hasta el primer tercio del siglo 1, dando una facies
general semejante a la de Vada Sabatia, que hay que llevar a una etapa muy
posterior al año 109 a. de C. Los pies de tipo bajo, de sección trapezoidal, con las
paredes interior y exterior rectilíneas y convergentes hacia abajo son un buen
criterio cronológico (4). Además las precisiones de la campaniense B, a pesar de su
estabilidad, nos permiten sustentar como etapa cronolGgica un periodo compren-
dido entre los años 80/70 a. de C. Recuérdese además que los depósitos de Cosa
D y E presentan una serie de formas que hallamos en Azaila 11 (5).

4.3. Las ánforas.-Encontramos las formas Dr. 1 B, del tipo de Albenga


(80170 a. de C.), y Dr. 1 C, formas que suelen convivir normalmente en los yaci-
mientos del siglo 1 a. de C., como en Cáceres el Viejo y otros muchos yacimientos;
las formas Dr. 1 C manifiestan paralelos con los ejemplares de Vada Sabatia y el
estrato VIB 2 de Ventimiglia.

4.4. Lucernas.-Encontramos un ejemplar helenístico en pasta de campa-


niense A, de finales del siglo 111 y comienzos del 11, y además tres ejemplares de
tipo delfiniforme, como los ejemplares de Delos, de la primera mitad del siglo 1
antes de C. y frecuentes sobre todo con César (6).

4.5. Paredes finas.-Muy escasos pero representativos fragmentos de paredes


finas, de forma Mayet 11 ( 7 4 típicas sobre todo en el siglo 1 a. de C. y muy frecuentes
hasta la etapa de Augusto anterior a la Era.

4.6. Otras cercimicas.-Además de barniz rojo de tipos que remiten a los


estratos VIA de Ventimiglia o 3 y 2 b de Bolsena (entre el 90 y el 30 a. de C.)
encontramos entre las producciones, cerámicas ibéricas, con el tipo de hoja de
yedra exenta (8), sólo presente en la ciudad 11, y que localizamos igualmente en el

..
(1) PY, M. Nole sur l'evolution. Nages 111 A.
(2) MART~X, C. Cerdmica campaniense de Valenlia, Pollentia y Albintimilium, VI Symp. de Preh. Pen.,
Barcelona, 1974. pp. 347 y SS.
(3) LAMBOGLIA, S. Gli Scavi di Albintimilium ...
La modificación de la cronología del estrato VI A,
en LAMBOGLIA, N. La nave romana di Albenga, RSL. XVIII, pp. 3-4. Rordighera, 1952, núm. 3, p. 161.
( 1 ) MOREL. J. P. Notes sur la ceramique etruscocampanienne. Vases a vernis noir de Sardaigne el d'Arezzo.
MEFR, 71, 1, 1963, p. 21, niim. 2.
(5) T n o ~ D., M. Black Glace Potery, MR, 25, 1957, pp. 133 y SS.
(6) DONEVEAU, J. Lampes de Carthage, 1969, pp. 103 y SS.
(7) MAYET,F. Les ckramiques di parois fines dans la peninsule iberique. Parfs, 1975.
(8) B E L T ~LLORIS,
N M. Azaila ...,
pp. 273 y SS.
L A CRONOLOGfA DE LOS TESOROS MONETARIOS DE AZAILA

yacimiento de la Romana, y en Ventimiglia en el estrato \'I A 4, y aún podrían


añadirse otros datos como el denario de segobirices (l), cuya difusión llega hasta
el año 45 a. de C., según los tesorillos andaluces, y que tuvo su época de máximo
apogeo en la etapa sertoriana.
Sobre todo este panorama enunciado sintéticamente no debe olvidarse el
yacimiento de Ampurias, cuyos porcentajes ceramicos son sumamente instructivos
sobre todo en lo referente al estrato IV, fechado entre los años 80170 y 40130 a. de C.,
y que presenta el siguiente panorama de cerámica campaniense que comparamos
con los resultados obtenidos en Azaila 11:

Tipo Forma
/
1
Ampurias
-
Azaila
-
1 /o
O, /O
01

1 l
A clásica.. ............. - - 19,71
A tardía. .............. - 98 5,63
B y otras.. ............. 5 1 51,O 28,16
1 1 29,O 16,90
I 3
2
4
' 8,l
5,6
14
12,60
5,63
4,22
l 8 291 , -
10 1 0,7 4,22
l
C ...................... - 1 1-8 1,40
l

Es importante ver cómo coinciden los porcentajes cerámicos, que sin embargo
mantienen un punto de diferencia basado en la campaniense A clásica, presente
en Azaila con 19,71 por 100, dato significativo que eleva en cierto modo el coefi-
ciente de antigüedad de Azaila 11. Por lo demás puede observarse cómo el porcen-
taje de especies cerámicas de pasta B y afines coincide con Ampurias en proporción:
82,50 por 100 y 73,26 por 100 para Azaila. Los porcentajes para el yacimiento
de la Zaida son: A = 61,47 por 100; A tardía = 8,8S por 100 y B = 29,41 por 100,
pero son pocos fragmentos para juzgar objetivamente en este caso.
En todo caso no deja de ser significativo que los porcentajes de la c.B se ordenen
prácticamente con la misma densidad en Ampurias y Azaila, incluso el de A tardía
y C, más abundante en el estrato siguiente. Lo que es claro, en la comparación
con el estrato IV de Ampurias, es la diferencia en la.c.A, que impide un excesivo
rebajamiento de las fechas, como sucede en el estrato ampuritano que Sanmarti
hace llegar hasta el año 40130.
Por otra parte, si hemos llegado a las presentes conclusiones, que nos sitúan
en un momento cronológico ciertamente preciso, primer cuarto del siglo 1 a. de C.,
para la ciudad inferior o 11, forzoso será admitir desde este momento que la ciudad
J I I G U E L B E L T R A S L L O R I S

Azaila 111, la última del Cabezo de Alcalá, pereció sin duda en un momento pos-
terior al mundo sertoriano, y si en ella aparecieron los dos tesorillos objeto de
estas líneas, no menos forzoso será adjudicarles una cronología semejante en el
momento d e su abandono.

5.1. El esirafo 111 de A:aila.-Hasta el momento la cerámica campaniense X


está prácticamente ausente, salvo algún fragmento dc tardía. El porcentaje de
presencia de formas de la campaniense B en cuya exclusividad insistih Cabré, y
cuyos datos compararemos con los del yacimiento de Tliamusida, cuya garantía
cronológica es firme entre los años 60-30 a. de C. ( l ' , es el sigiiicnte:

Vease comparando estos porcentajes con los de Ampurias, coincidiendo en la


ausencia de c.A clásica y en la presencia de fragmentos ínfimos de campaniense X
tardío. El porcentaje de la forma 3 ha aumentado ahora, situándose en primer
lugar con gran diferencia respecto de la forma 2, que sGlo tiene el 11 por 100.
La comparación con el nivel de Tliamusida, fechado en 60-30 nos indica ahora la
correspondencia entre la alta presencia de la forma 5, y teniendo en cuenta que
Morel ha unificado los porcentajes de las formas 3 y 7, ya que salvo aparecer
completas las formas resulta sumamente dificil discernir entre una y otra. Si
unificamos también los porcentajes de las formas 5 y 7 de Azaila obtendremos
el 48,14 por 100, que se acerca al enorme predominio de la 5/7 en Thamusida.
Resultados análogos se obtienen en la comparacibn con Botorrita, donde
figura también en primer lugar la forma 5. con el 63 por 100, seguida de la 1, 3,
2, 4, 10 y 11 con porcentajes decrecientes (2). El depósito E de Cosa patentiza

(1) MOREL, J. P. Cérarníque ci vernis noir du Maroc. Ant. Afric., 2, 1968, pp. 55 y SS.
(2) Cuyo estudio estA en curso de realizaciún con el resto de los materiales.

122 -
L A CRONOLOG~A DE LOS TESOROS MONETARIOS DE AZAILA

análogas conclusiones (100-50 a. de C.) (1); en primer lugar destaca la presencia de


la forma 5, con el 32 por 100, seguida de la 2 (19 por 100) y de la 8 (12 por 100),
con presencia también de la 6, 4, 1 y 10.
5.2. Bnrni: rojo.-Fragmento de plato semejante a la forma presente en
All>intimilium en cl n i w l YIR (90-50 a. de C.) y también en el Y (--30/20-
20 dc C.).
5.3. Anforns.-Encontramos por una parte cl tipo de Brindes, siendo especial-
mente interesante el cuello 2836 (z), absolutamente semejante al de M. Tucci L.F.
Tro. Galeonis, personaje bien conocido de la epoca de Cicerón, en el año 47 a. de C.
El pecio de Planier ( 3 ) sc fecha poco después de esta datación, de modo que pueden
suporicrse fechas cercanas para este tipo de ánfora y las restantes, como Protemus,
presentes en .!zaila en el riivel superior.
Por otra parte Iiay un ejemplar tipo Dr. 4, procedente de la habitacibn 5, con
campanieiise 13, ánforas de Brindes y Dr. 1 B. Este tipo anfórico aparece en
Yentimiglia en el estrato V I R S (50 a. de C.) y Y1 A 1 (30 a. de C.) (d), siendo este
modelo incluso frecuente cn etapa posterior, en el Castro Pretorio y en otros
yacimientos, como Oheraden ( 5 ) , de modo que la fecha concuerda perfectamente
con el tipo de Ihindes. Las inscripciones consulares del Castro Pretorio se sitúan
entre el 26 a. de (1. y el 32 d. C. (6). 1-a d a t a c i h en el peeio Dramont h ( 3 , se sitúa
entre el 30 y el 20 a. de C., y análogos resultados ofrecen el pecio de la Garoupe
y tambibn el de Tradeliere (S), o el denominado muro de las ánforas de Cartago (9)
fechado entre los afios 33-13 a. de C. La presencia de este ejemplar significa un
momento cronolOgico ciertaniente preciso.
5.6. Luccrnns.-Las presentes son del tipo delfiniforme, además de los frag-
mentos reseñados ( 1 hay ~ tres ejemplares más, cuyos paralelos inmediatos están
en Botorrita (1 1 ). Este tipo de lucerna tiene un momento definido cronológicamente
durante la primera mitad del siglo 1 a. de C., relacionándose con las formas más
sencillas de las warzenlanpen de cronologia análoga, y frecuentes sobre todo en la
etapa cesariana y después a comienzos de la de ~Iiigusto(12). Los ejemplares de
Azaila o Rotorrita parecen versiones simplificadas de los mencionados tipos.

(1) l'[Link], D. Al. Hlark Mace l'otrr~, pp. 133 y SS. hlwd alarga un poco su punto final, C4ramiqiie
2i iwrnis noir (/u Forum romain et du I'alatin. RIEFR, sup. 3. 1965, pp. 20 y SS.
(2) B E L T RLLORIS,
~ ...,
RI. Aza11a fig. 51 bis C.
(3) TCHERXIA, A. I'rrmiers rtwillats des fouillrs dr juin 1968 sur l'epaire 3 de Planier, Et. CI., 111,
1968-1 970. p. 74.
(4) BELTR&N LLORIS,12. idas cinforas romanas en España, Zaragoia, 1970, p. 361.
( 5 ) L O E S ~ H KS.E ,U i r Riimischr und helgische lieromik aus Oheraden, en XLBRECHT, C H . Das Romerlager
in Obrrurirn, 11, Dortniund. 19 12, p. 26.
(6) CIL S\', 4.531, 4.5i6, etc.
(7) BENOIT, F. Noui~rllrsépaues dr prouenre. Gallia S V I , 1958, p. 21. fig. 20.
( 8 ) Fioni, P. Sotes Archéologiqurs (Alpes-hfarilimrs), C. 1. A. S., 1, 1972, p. 117.
(9) DELATRE, R. 1'. .Le mur A ainphores de la collinc Saint-Louis a Carttiage*. Bull. Arch. du Com. des
Traoaur Ilisl. el Scirnt., 1894, pp. 89 y SS.
(10) BELTRLN L ~ o n ~M. ...,
s , Azailo fig. 51, pp. 204-205.
(1 1) D E L T H ~[Link],
W hl. Kota sohrr matrriales argueoldgicos de Botorrila. Universidad de Zaragoza, 1969.
(12) LAMBOGLIA, ...,
N. Gli Scaiii di Alh~ntimiliirm pp. 64-65, 106-107, etc.
M I G U E L B E L T R A N L L O R I S

5.7. Morteros.-Azaila ha proporcionado una importante serie de morteros


de dediles, cuyo tipo, del todo particular, es también propio del valle del Ebro.
Es ciertamente importante la versión ibérica de la estampilla latina Protemus
sobre ánforas, que se puso por algún indígena en morteros; su aparición con
campaniense B (Lamb. 1, 3, 5) y lucernas delfiniformes está confirmada.
Este tipo de dediles se encuentra en el valle del Ebro en Botorrita, Cabezo de
la Guardia de Alcorisa, Velilla de Ebro, Oliete, y recientemente en Zaragoza ( l ) ,
llegando pues hasta el último decenio del siglo 1 a. de C. en Velilla, y remitiendo
al anterior decenio en Zaragoza. En el mundo romano, sólo se le puede comparar
en el tipo el denominado por Lamboglia nasi a dilate de Ventimiglia, procedente
del estrato VI A (2).

5.8. Cerámica gris.-El tipo que reproduce la forma 1 de la campaniense B,


en pasta gris y engobe especial, es ciertamente frecuente en Botonita, y continúa
apareciendo en los niveles augústeos de los años 20123 al 12/15 a. de C. en las
excavaciones de Zaragoza (3).

5.9. Cerámicas finas.-Unicamente hemos podido recoger un fragmento de


paredes finas de tipo arenoso, además de la copa de forma JIayet I S , procedente
de Italia central (4) y fechable desde los n i ~ e l e sdel segundo y tercer cuarto del
siglo 1 a. de C., es decir, entre los años 75-50 a. de C. ( 5 ) .

Como vemos, el término más bajo del estrato 111 viene dado comparativamente
con fechas enmarcadas sustancialmente por los años 30,40/30,50, etc., a. de C., que
admiten evidentes oscilaciones dentro de dichos decenios. Para Azaila, no obstante,
hay que tener en cuenta la ausencia completa de la tema sigillata itálica, cuyo
inicio para las formas iniciales se localiza en torno al año 40 a. de C. (61, e incluso
un poco antes, teniendo en cuenta la datación del pecio Planier (hasta el 47 a. de C.).
A estos datos hay que sumar la ausencia de otros elementos modernos, como los
labios pseudohorizontales en el barniz rojo, ánforas de época augústea, morteros
de tipo de labio vertical, vogelkopflampe, y otros elementos, que unidos a los
datos numismáticos y a las ausencias de tipo negativo también en dicho terreno
(monedas bilingües sobre todo) (7), nos lleva forzosamente a situar el momento
final del estrato 111 de Azaila entre los años 47 y 50155. El adecuar esta fecha

(1) BELTRANLLORIS,M. El nivel augúsfeo de la Casa Palacio de los Pardo, en Zaragoza, IV, C A N ,
Zaragoza, prensa.
( 2 ) LAMBOGLIA, ...,
N. Gli Scavi di Albiniimilium niv. VIA, p. 71, flgs. 30, 52.
(3) BELTRÁNLLORIS.M. El nioel augilsteo ...
(4) MAYET,F. Les chrarnigues 2r parois fines ..., p. 43, niim. 111.
5 ~ J A R A B I N I . M. T. The Rornan Thin walled P o l l e -r ~.from Cosa (1948-1954). MAAR XXXII, Roma,
1973,'78, forma XXVIII. y pp. 87 y ss.
(6) GOUDINEAU. La chrarnigue aretine lisse, MERR, sup. 6 , París, 1968, pp. 318 y SS.
(7) BELTRANLLORIS, ...,
h1. Azaila pp. 368 y SS.
LA CRONOLOGfA DE LOS TESOROS MONETARIOS DE AZAILA

a la batalla de Ilerda del año 49 a. de C., como ya hemos razonado en otro lugar O),
no presenta, tal y como están las cosas, ningún problema, y nos parece por el
momento la cronología que debe aceptarse para el final definitivo de la última
ciudad de Azaila, y en consecuencia para los dos tesoros de monedas en ella
abandonados.

(1) BELTRAN
LLORIS,
M. Azaila ...,pp. 447 y ss.
Interpretación estadística-matemática
de los dos diagramas de "Los tesoros de
Azaila" y su aplicación al hallazgo
de Balsareny
Por Leandro Villaronga Garriga

E N nuestra obra sobre eLos tesoros de hzailaw (1) trazamos dos diagramas, en
el 1, figura 1, se coordinaban en una curva la presencia real de monedas
cn los tesoros de Azaila, con el número de monedas del mismo cuño de cada ceca
presentes en el tesoro.
En el diagrama 11, figura 2, la curva era trazada dado el número de monedas
del mismo cuño halladas en los tesoros, referido a la distancia en kilómetros de
.lzaila a la ceca acufiadora, para las cecas de localización conocida, y con dicha
curva S¿. intentaba deducir la distancia de los talleres de ubicacion desconocida.
Dichas curvas fueron trazadas cmpiricamente, en el presente trabajo hacemos
el trazado con hase estadística-mtmática.
E n dichos diagramas fijamos unos puntos dados por sus abcisas x y ordenadas y,
que unidos trazaban una curva; matemáticamente podemos deducir la clase de
curva formada: lineal, potencial, logaritmica o exponencial.
Para encontrar a cual de aquellas curras se ajustan mejor nuestros datos,
buscaremos el coeficiente dc determinación rg (2) de cada una de ellas y el que
más prOximo esté de la unidad, nos dará la curva mas ajustada a nuestros datos.

(1) L. VILLAHONGA: LOStesoros de A:aila. y la circulación mon~lariaen el Valle del Ebro, Barcelona, 1977.
(2) Hemos realizado todos los cf~lculoscon una calculadora electrhica Healctt-Packard, HP-67.
aplicando el programa *Curve fitting*, Standard Pac 03.
L E A N D R O V I L L A R O N C A G A R R I G A

Figura 1

Figura 2
DIAGRAMAS DE LOS <(TESOROS E AZAILA))

Procederemos estableciendo la Tabla 1, en la que iremos anotando todos los


datos en los que basamos nuestro estudio y los que iremos deduciendo.
1." columna: ceca.
2." columna: número de monedas de cada ceca en Azaila.
3.a columna: tanto por ciento de presencia, obtenido dividiendo el número de
monedas en Azaila por el número que tenemos recogido en nuestro fichero. E s el
valor de la abcisa .T en la primera curva.
4.a columna: número de cuños de anverso presente cn Xzaila para cada leyenda.
.;.a columna: número de monedas por cuño, obtenido dividiendo el número
de monedas por el número de cuños. E s el valor dc la ordenada y en la primera
curva.
Con los datos .r t. y de las columnas 3.a y 5.8 calculamos los coeficientes de
determinación para cada clase dc curva: ,
Curva Potencial: r2 = 0,51.
Curva Logarítrnica: r2 = 0,37.
Curva Exponencial: r2 = 0,67.
Escogcmos como mejor la curva exponencial, que viene representada por la
fórmula :
y = 0,88~0~022

Trazamos la curva en la figura 3, parte de la izquierda, y en ella vemos la


regresión de cada punto, que es la distancia que le falta a cada punto para que
su ajuste con la curva sea perfecto.

1 I 1 I 1

l I Regresión

CEC.\
1 .",ero
de
'I>omllbje Núnism
de de
monedas presencia cuños monedas de
I por cuño 1 monedas
l ~ por cuño
II I
1
monedas
1 por cuño
l!

ARKETURKI.. 24 1 51 i 6
SETEISKEN.. . 48 47 22
LAKINE . 33 43 21
SALTUIE.. .... 34
OTOBESIiEN.. 5 l 37
BELIIIO.. . ti0 27
ILTIRTA.. ... .1 101 l 29 74
SEKAISA ..... .I 11
OROSI.. ..... .'
BILBILIS.. .... /
17
6
10
19
7
7 '
1
S
14
5
9
1
1,21
1,20
1,11
1
1,30
1,02
1.02
208
224 1
BOLSKAN.. ... 2
1 28 7 1 1F11,07
I i %:
231 l 241
L E A N D K O \ ' I L L A R O i Y C A G A R R I G A

Situamos en la columna 6." de la Tabla 1, los valores con la regresión de cada


punto de los valores de la columna 5.a. Con lo que del ((Numero de monedas por
cufio)) tendremos dos valores, uno el real, de la columna 5.a, y otro el de regresión
con su ajuste a la curva.
Pasamos al ciilculo matemático del diagrama 11. E n la columna /.a de la Tabla 1,
anotamos la distancia entre Azaila y la ceca eniisora, en los casos que &a es de
situación conocida. E s el valor de la abcisa n. en la segunda curva.
Con los datos x e y, de las coluninas '7." y 5.*, calculan~osel coeficiente de
determinación rz de la curva:
Curva Potencial : r- = 0,89.
Curva Logaritmica :"r 0,92.
Curva Esponencial: I" = 0,68.
Escogemos la curva logaritmica con un coeficientc cercano a la unidad, y la
curva viene dada por

Trazamos la curva en la parte derecha de la figura 3.", y hallanios los valores


de .r, o sea, distancia en Iims. desde Azaila a la ceca, que sitiiamos en la columna 8.".
de la tabla 1. Obteniendo así, la distancia para las cecas en que nos era desconocida
y para las conocidas obtenemos el valor de regresión.
;2 continuación, a titulo experimental, hallamos la distancia a Azaila partiendo
en lugar del valor de y, de sSúmero de monedas por culioa de la 3." columna,

DIAGRAMA AZAILA

Prcsrxia % Distancia ~rrs

Figura 3
DIAGRAAIAS DE LOS ((TESOROS DE AZ11 I L A o

por el de la columna 6.a, que es u n valor de regresión y el resultado obtenido lo


situamos en la columna 9.a.
Comprohción de las distancias ciertas con las resultantes de los valores de
regresión :
Para I i E L S E a 21 Iims., obtenemos 20 y 90, promedio 47.
Para S:[Link] a 130 Iims., ohtenemos 161 y 118, promedio 141.
I'ara ILTIHTX a 260 Kms., obtenemos 182 y 1.53, promedio 198.
Para BILBILIS a 217 Iims., obtenemos 231 y 21 1, promedio 210.
Para I-IOLSIiXK a 163 Iíms., ohtenemos 231 y 231, promedio 211.
Los promedios son obtenidos con las tres distancias.
I'ara Kelse, Salliiie y Bilbilis las distancias son ponderadas; para Iltirta se
retliice la distancia coiisecucncia de su fácil comunicación; y en canibio para
I<olsI;an se aumenta, lo que indica una peor comunicación.
I'ara las cecas a distancias desconocidas, las más próximas: -4HIiETVRIiI
a 2.5 y 73, promedio de 50, y S E T E I S l i E N a 95 y 87, pronicdio 91, es prudente
aumi*ntnrlas, pues su fácil coniunicaci011 río abajo permite suponer una mayor
distancia. En cuanto a IIATUIiOITEcon 97 y 63, promedio de 80, en dirección
siir, hacia Teriiel, quizás puedan rehajarse los kilOmetros por su peor comunicación.
13EI,Ili101I, para la que se ha propuesto su localización en el mismo Azaila,
\-enlos qne no puede aceptarsc, vistas sus distancias de 197 y 160 kilómetros.
E n un scgundo plano de distancia, quedan OTOHESKES con 131 y 122 y
I,.lI<INE con 1.55 y 100, situadas en la Sedetania.
Como lejanas, OROSI con 208 y 211 y SEILiIS.4 con 207 y 192, y a en los
limites exteriores de la Sedetania.
Repetimos lo que dijimos en nuestro anterior trabajo, con precaución deben
manejarse estos datos, las distancias más que kilon~étricasexpresan facilidad de
comunicación y relación, y lo que es más, estamos ante los primeros pasos en un
nuevo metodo de investigación.

I'roccdtremos con e1 mismo sistema metódico, formando la tabla 11.


1.a columna : ceca.
2.a columna: número de monedas de cada ceca en Balsareny.
[Link] : porcentaje de presencia, obtenido divhiendo el número de monedas
en Balsareny por cl número de ejemplares cn nuestro fichero. E s el valor de la
ahcisa .T de la primera curva.
-l.& columna: número dc cuños de reverso de las monedas de Balsareny, que
estahlccimos en nuestro catálogo.

(1) nEl hallazgo de i3alsareny*, Sumario H i s p h i c o , S, 1961. pp. 9-102.


1.. [Link]:
L E A N D R O V I L L A R O N G A G A R R I G A

5.8 columna: número de monedas por cuño, obtenido dividiendo el numero de


monedas por el número de cuños. E s el valor de la ordenada y de la primera curva.
Con los datos x e y de las columnas 3.8 y La, calculamos el coeficiente de deter-
minación r2, para cada clase de curva.
Curva exponencial: r- = 0,63.
Curva logarítmica: rz = 0,47.
Curva potencial: r2 = 0,5G.
Curva lineal: r2 = 0,60.
Escogemos la curra esponencial como mas cercana a la unidad, que responde
a la fórmula :
y = 1,0108pO~025~

1 I 1 Regresión
I l l
8
l
h.,.,mero Xúmero
de
,Regresión
del
1, 1
de la
Distancia distancia
Distancias deducida partiendo
número conocidas y
CECA 1 de de de I
en regresiijn de la
cuños 1 n'onedas
monedas presencia de
1
por cuño monedas kilómetros de las 1
l i
/por cuño 'I
1 , conocidas 1 de
I monedas

i 1 11 l j por cuño

ILTIRKESKEN/
AUSESKEN.. .
EUSTI. ........,
O R E . . ........ !
LAIESKES ...
LAURO.. ......
ILTURO. .......l
KESE. ........ 1
ILTIRTA.. .... I

Trazamos la curva en la figura 3, en la parte izquierda, dando la regresión de


cada punto, que es la distancia que le falta a cada uno para que su ajustc a la
curva sea perfecto.
Situamos en la columna 6.8 de la tabla 11, los valores con la regresión de cada
punto.
Obteniendo dos valores para el múmero de monedas por cuño*, uno el real de
la columna 5.a y otro de regresión para el ajuste a la curva en la columna 6.8.
Pasamos al cálculo matemático de la segunda curva, anotando en la columna 7.8
de la tabla 11, las distancias entre Balsareny y cada una de las cecas, en situación
conocida. E s el valor de la abcisa z en la segunda curva.
Con los datos x e y, de las columnas 7.8 y 5.a, calcularemos el coeficiente de
determinación de las curras:
Curva potencial: r2 = 0,73.
Curva logaritmica: r2 = 0,73.
DIAGRAMAS DE LOS ((TESOROS DE AZAILAn

Curva exponencial: rz = 0,85.


Tomamos la curva exponencial, que viene dada por la fórmula:

Trazamos la curva de la parte derecha de la figura 4, y hallamos los valores


de x , o sea, la distancia en kilómetros entre Balsareny y las respectivas cecas,
que situamos en la columna 8.8 de la tabla 11.
Obteniendo la distancia de las cecas en situación desconocida y para las cono-
cidas su regresión.

DIAGRAMA BALSARENY

P n s r n c ~'1. D~stancm kms

Figura 4

A continuación hallamos, a tipo experimental, [Link] partiendo en lugar


del valor dado en la columna 5.a, del de la columna 6.a, que es su valor de regresión,
y el resultado lo situamos en la columna 9.a.
De los datos obtenidos deducimos que Balsareny, con toda evidencia, está
dentro del hrea de circulación y muy cerca de la ceca de ILTIRKESKEN.
De las cecas en situación conocida, AUSESKEN a 26 Kms. el cálculo nos
da 31 y 47; para LAURO con 37, obtenemos 49 y 42; e ILTURO a 58, obtenemos
31 y 59, cantidades ponderadas.
L E A N D R O V I L L A R O N G A G A R R I G A

EUSTI y ORE, de localización incierta, pero tipológicamente y por los hallazgos


cercanas a Ausesken, obtenemos las distancias de 72/62 y 67/64, que es superior
a la distancia con Ausesken, lo que indica más dificultad de comunicación. Para
Eusti la localización propuesta de Caldas de Malavella no puede descartarse por
nuestro sistema, pues si en kilómetros está más cerca, de comuriicación es más
difícil. Para Ore, hacia el norte de Vic, es correcto.
Para LAIESKEN obtenemos 81/39 Kms. que marca una región apoyada en
el Llohregat, en dirección a Barcelona.
K E S E e ILTIRTA, más alejadas, quedan a distancias correctas.

Terminamos la presentación de este nuevo método, aplicado al estudio de dos


tesoros monetarios, en el que por medio de la presencia de monedas en el tesoro
y del numero de monedas por cuño, pretendemos hallar la distancia entre la ceca
emisora de las monedas y el lugar de hallazgo del tesoro.
Con cautela debemos manejar este método, y hasta despucs de su aplicación
a otros casos. viendo sus resultados, no podremos ver la bondad del sistema.
Marcas contramarcas monedas
ibéricas
Por Almudena Dominguez Arranz

N o es nuestra pretensión hacer elucubraciones en torno al origen y utilidad de


las marcas y contramarcas monetales sobre las que, a pesar de haberse escrita
mucho, seguimos teniendo bastantes dudas. Suestra intención es dar a conocer una
serie d e monedas ibéricas con contramarcas, aunque algunas de ellas y a conoci-
das por otros catálogos suponen, sin embargo, una ampliación de la serie de cecas
ibéricas cuya amonedación fue sometida a t a l proceso, posiblemente, y si se admi-
t e lo dicho en otras ocasiones, para reactivar su numerario en un momento poste-
rior al de su circulación inicial.
Encontramos estas marcas y contramarcas colocadas con mayor frecuencia en
los anversos; no hay ningún reparo en ponerlas sobre las figuras y casi siempre en
posición central. Hahitualmente sólo afectan a una cara de la moneda, aunque e n
monedas de cospel m u y fino la impresión puede llegar a profundizar hasta la otra
parte dejando una liuella en relieve o incluso taladrando el metal.
La significación de tales marcas en el estado actual de nuestros conocimientos
se nos escapa. Por lo que respecta a su finalidad, tradicionalmente se h a venido
atribuyendo a causas diversas: en unos casos como medio de verificar la ley d e
las monedas y distinguir las piezas antiguas de buena ley que aún podían circular,
al mismo tiempo que se autorizaba su puesta en circulación; en otros casos para
d a r un dctcrminado va101 a las monedas esistcntes en época de necesidad (1).

(1) Vcshse sobre estas cuestiones entre otros, ESGEL,A.: Soles sur qiielques contremarques antiqiies,
d3eviie nuniisniatiquen ( h r i s , 1887). 382-401. TAILLEBOIS, E.: Conlremarques antiqiies, nRevue numisma-
tique* (l'aris, 1888), 529-541. GNECCHI, F.: I conlrasegni sulle monele dclla republica e del principio del
impcro, *nivista italiana di Niin~ismatica*(Rlilano, 1890), 21-49. VIGOLLAGOSTERA, J. M.: LOS resellos
(le /as monedas antiguas, N r l i i s ~ a5 (hladrid. 1952), 33-40. GVADAN, A.: Las contramarcas en la amoneda-
cidn iherica, aNuninius* VI, 20-21 (Oporto, 1960), 18-38: y Tipologia de las contramarcas en la numismática
ihrrorromana, nXumario Hisphnicon, IS,17 (Nadrid, lgGO), 7-121.
Villaronga, a travks del análisis de los hallazgos de tesorillos con denarios
contramarcados, llega a la conclusión de que cronológicamente el inicio d e la uti-
lización de estas marcas o contramarcas en Hispania se extiende entre el año 72 y
el 43 a. de J. C., teniendo su aplicación una larga duración; lo que no hay ningún
inconveniente en asimilarlo a nuestros casos, en tanto no aparezcan nuevos datos (1).
Las que traemos aqui consisten en su mayoría en marcas de punzones de sec-
ción circular, círculo que en ocasiones abarca en su interior figuras o letras en
caracteres latinos o en otros que se han identificado como púnicos. La simple
marca de punzon circular de punta c h i c a la encontramos en ases de Queliocos,
Beligiom, Arecoradas, Secaisa y Orosis (figuras 1, 2, 3, 4, 5 y 6); de punta troncoco-
nica o la que Guadan identifica como marca circular con anillo central (número V I
de su catalogo) aparece en Sesars, punzonada desde el anverso deja lkella en la
otra cara (figuras 7 y 8); en Celse, Cese, Bascrines y Laie (figuras 9, 10, 11 y 12);
con punzón de sección ligeramente ovalada en un as de Segia (figura 13).
E n varias cecas descubrimos una marca que consiste en una figura cuadri-
lobulada, aislada o encerrada en circulo, que no liemos visto en ningún catalogo
publicado; tenemos en Guadan formas estrelladas, pero no de puntas redondeadas
como aparecen en los ejemplos que aquí traemos. Se presenta esta figura aislada
en ases de Arecoradas y Segia (figuras 14 y 15) y con una forma poco definida en
Queliocos (figura 16); encerrada en círculo en Uolscan, punzonada desde el reverso
aparece también en el anverso (figuras 17 y 18).
Otra marca posiblemente inédita también es la que aparece en el anverso de
un a s de Celse (figuras 19 y 20), consiste en una figura encerrada en un circulo que
nos resulta dificil de definir debido a su acuñacihn ladeada y al desgaste de la mo-
neda. No descartamos la posibilidad de encontrar otra moneda con marca identi-
ca, pero legible, en cuyo caso cabría la posibilidad de relacionarla con otras ya
conocidas, así hemos pensado en el dibujo que Guadan publica como número CSV,
aunque sería conveniente observar esta marca directamente para poder determi-
nar algo con seguridad.
L a utilización de letras se puede o b s e r ~ a r ,tanto en denarios ibéricos, como
romano-republicanos. Las letras se graban en posición normal o tumbadas, aisla-
das o formando nexo, en el interior de circulo o rectángulo. Traemos aquí una
marca letrada en el anverso de un as bilingüe de Celse muy mal conservado y por
lo mismo dudamos si se trata de la letra A o K (figura 21). Otra dudosa en forma
de cartela en bronce de Bilhilis, quizá la X X I I o C S X I X de Guadan, iniciales de
la conocida inscripcicin Decrefo Decurionum que corrientemente aparece en mone-
das latinas (figura 22). Las letras V y -4 en nexo también en moneda de Bilbilis
(figura 23) marca y a citada por Guadan, número XXVII, normalmente en mone-
das latinas, salvo este caso y en Salduie. Finalmente en Secaisa aparece otra niar-
ca letrada en caracteres de otro alfabeto, para Guadan púnico, pero pensamos que
podrían interpretarse también como caracteres ibéricos (figura 24).

( 1 ) VILLARONOA, L.: Tesorillo de Albacete del año IOOG, clAmpuriasm, 33-34 (Barcelona, 1971-19721, 319,
toma como base principal las deducciones de BAHRFELDT: L'eber Einslempelungen auf Si1bermün:en des
romischen Republic, rzeitschrift für Nuniismatik* (Berlln, 1877), 238-242.
MARCAS Y CONTRAMARCAS EN MONEDAS IBÉRICAS

Junto a estas marcas y contramarcas que podemos considerar tradicionales


liemos observado en algunas monedas trazos grabados de forma indeterminada,
que pensamos deben tenerse en cuenta y quizá relacionarse con este mismo proce-
so de contramarcación. Son trazos rectilineos o curvados situados en el campo de
las monedas o sobre las figuras tanto del anvelso como del reverso (figuias 25
a 29), ya puestos de manifiesto por Villaronga en algunos denarios del iesorillo de
Xlbacete (1). Para Ilegal a determinar la validez de los mismos seiía necesario
hacer una nueva revisión sobre materiales directos, ya que con frecuencia :e han
escapado a la atención de los numismatas por descuido o rápida observación, de
tal manera que, una vez realizada su catalogación, podamos llegar a un intento de
sistematización y valoración de estas supuestas contramarcas.

CATALOGO DE FIGURAS (2)

l. -4s de Queliocos, G. S. C. 30599.


2. As dr I3cligiom, G. S . C . 30571.
3. As de Arecoradas. G. S . C. 30627.
4. -4s de Srcaisa, G . K . C. 100872.
5 . As de Secaisa, coleccirin Lizana.
6 . As de Orosis, colrcci0n Lizana.
7 y S . Anv. y rev. denario de Sesars, G . S . C. 4426.
H. -4s dr Celsr, colccci6n Liznnn.
lo. As dc Cese, colección Lizana.
11. Denario dr Bascuiics. 31. A. N.
12. -4s de Laie, colrrrirjn Lizana.
13. -4s da Segia, -11. A . A'.
14. Drnnrio dc Arecoradas, F . S. JI. T.
1.5. -4s dc Srgia, rolrrcirin Lizann.
16. -1s de Queliocos, G . X. C. 130.
17 y IR. Anv. y reu. as de T3olscan. colerción Lizaiza.
I!) y 20. As de Celse, rolcrricin Lizana.
21. A s de Celse, colecci(in Lizann.
22. -1s dr Bilhilis, rolcrririn Lizana.
2.3. -4sdr 13ilbilis, F. S. A l . T .
21. ,4s de Srcaisa. F. S. A l . T.
25. As de Bilbilis, colecritjn Lizuna.
26. As de Secaisa, co1ercir;n Lirann.
27. Denarin de Turiasu, M. A N.
28. Drnario de Bolscan. F . N . di. T.
31). Dcnririo de Turiasu. M . 9.

( 1 ) YILLAROXOA, L.: Teaorillo..., 319-320.


( 2 ) EL material [Link] de los monetarios siguientes: Gabinete SiimismAtico de Cataluila ( G . N. C.),
hlaseo Arqueol6gico Nacional ( M . A. N.), FAbrica h'acioiial de bloncda y Tinilre (F. S. M. T.), Museo de
Navarra (51. N.) y colección particular de J. Lizana (Zaragoza).
AlARCAS Y CONTRAMARCAS EN MONEDAS IBÉRICAS
Las monedas de Gades del Monetario
de la Universidad de Valencia
Por Julita Juan Grau

L os elementos de trabajo que nos han s e r ~ i d ode base para la elaboración del
presente estudio, constituyen una pequeña parte del interesante conjunto que
forman los fondos inkditos antiguos de la Universidad de Valencia, conservados en
la Biblioteca General Universitaria de dicha ciudad. Asimismo, estas monedas se
encuentran dentro del ámbito de estudio de nuestra Memoria de Licenciatura, que
abarca a todas las monedas Iiispánicas del mencionado monetario, y que fue
leida y aprohada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Va-
Icncia.
Hemos considerado importante e incluso necesario iniciar el estudio de este
JIonetario, por cuanto que no Iia sido objeto de anteriores investigaciones, y,
asimismo, por la gran amplitud y complejidad del material allí reunido, dada la
riqueza de los fondos de esta Universidad.
Las noticias sobre la formación del Jlonetario de la Universidad de Valencia
son inexactas en cuanto a la procedencia y lugar de aparición de las monedas que
conserva. Se sabe que todas las monedas reunidas en estos fondos proceden de
colecciones particulares, y que fueron donadas a este Centro, paulatinamente,
por sus propietarios. Sin embargo, no es posible confirmar los lugares de aparición
de las diversas piezas ni cómo llcgaron a formar parte de las aludidas colecciones.
La formaci9n d e colecciones iniportantes de monedas se centra en el contexto
histórico-cultural de los siglos X V I I I y XIX. Durante el siglo X V I I I nacieron
numerosas ciencias independientes ayudadas por el espíritu enciclopedista y por la
creación de las Academias; entre estas nuevas ciencias se encuentra la Numismática
y con ella surgen importantes obras consagradas a su estudio. Las colecciones
J U L I T A J U A N G R A U

privadas y los coleccionistas amantes de las monedas antiguas, bien como objeto
de curiosidad o por su interks artístico, aparecen en todos los países, favoreciendo
la actividad de los especialistas.
También en Valencia el espiiitu enciclopedista colabori, en la formación lenta
y minuciosa de importantes colecciones privadas, las cuales, en parte, podcmos
encontrarlas entre las monedas que se conservan en el Jlonctario dc su actual
Universidad.
Dentro del contesto total de este Monetario se conservan diez piezas atribuidas
a la ceca de Gades, por sus tipos, simbolos, leyendas y patrbn metrol0gico. -4 tlstas
monedas vamos a referirnos a continuación:

1. A ) Cabeza de I-Iércules de perfil a la izquierda, con la piel de león anuda-


da al cuello y la clava al hombro; todo dentro de una grafila de puntos.

R) Dos atunes nadando a la izquierda; entre las colas: aleph y u n punto cen-
tral; delante una estrella de seis rayos y un creciente ;encima la leyenda : [Ao) y] ;
debajo la leyenda: 391) ; todo dentro de una gráfila de puntos. .lE. 12,82
gramos, 26 rnm. Conservación : bastante gastada y estropeada. Cuño : \ . As.
Monetario de la Cniversidad de Valencia, bandeja n.O 67, moneda n.* 1. La-
mina: n.O 1.
BELTRÁNMART~SEZ, A : Curso dc S~rmismdlica,tomo 1, Zaragoza. Copysa,
1950, 2.8 edición, págs. 280-254. G ~ A D A S.l,. M. DE: Las monedas de Gades, Madrid,
A. N. E. (C. S. 1. C.), 1963, núm. S2/1.020, variante. GUADAS,A. 31. DE: Nurnis-
málica Ibérica e ibero-romana, Madrid, 1. E. Arqu. (C. S. 1. C.), 1060, págs. 163-165.
HCTBSER,h.: Monrrmenlae Linguae Ibericae, Ikrlin, Georgii Reimeri, imp., 1893,
páginas 124-123. MATECT LLOPIS,FELIPE: rHallazgos monetarios XSI\'#, Ma-
drid, Revista Svnrrsxr.4, S X V I I , núms. 144-146, enero-junio de 1977, págs. 6.548.
VIVES Y ESCUDERO, A : L a moneda hispúnica, Madrid, Talleres tipográficos de la
Editorial Reus, 1926. S o presenta ninguna moneda como ésta.

2. rl) Como el anterior.

R j Dos atunes nadando a la izquierda; entre las colas: aleph; delante:


un creciente hacia afuera y un punto en el centro; encima la leyenda:
[&)Y ; debajo la leyenda: 445)r ; todo dentro de una grafila de puntos.

AE. 10,89 gramos, 24 mm. Conservación: bastante gastada y estropeada.


Cuño: J. As.
M. U. V. bandeja 67, n.0 2. Lámina: n.O 2.
Cfr. Bibliografía anterioi. GCADAX,A. 31. DE: LUSmonedas (le (;«des, Madrid,
A. N. E. (C. S. 1. C.), 1963. VIVESY ESCUDERO,AXTOXIO:op. cit., Iirnina LXXIV,
numero 1, variante.
MONEDAS DEL iIlONETARZ0 DE LA UNIVERSIDAD DE VALENCIA

3. A ) Como el anterior.
R) Como el anterior; encima la leyenda: ho)Y ; debajo la leyenda:

94" CFI
AE. $53 gramos, 26 mrn. Conservación: muy gastada y bastante estropeada.
Cuño: J . As.
M. U. V. bandeja 67, n.O 3. Lámina: n.o 3.
Cfr. Bibliografía anterior.

4. A) Como el anterior.
X) Como el antcrior; encima la leyenda: [ho)yJ; debajo la leyenda:

AE. 8,83 gramos, 27 mm. Conservación: m u y gastada y muy estropeada.


Cuño: f . ;$s.
M. U. V. bandeja 67, n.o 4. Lámina: n.O 4.
Cfr. Bibliografía anterior.

5. A) Como el anterior.
Ii) Como el anterior; encima la leyenda: 4o)[y] ; debajo la leyenda:

C49371
AE. 7,W gramos, 20 mm. ConservaciOn: muy gastada y estropeada. Rota.
Cuño: \. -4s.
11. U. Y. bandeja 67, n.O 5. Lámina: n.O 5 .
Cfr. 13ibliografia anterior.

6. A ) Como el anterior.
K) Como el anterior; encima la leyenda: 4 0 ) l Y J ; debajo la leyenda:

AE. 6,50 gramos, 2-2 mm. Conservacion: m u y gastada y muy estropeada. Rota.
Cufio: 1 . L I S .
31. U. V. handeja 67, n.o 6. Lámina: n.0 6.
Cfr. Bibliografia antcrior.

7. A ) Cabeza de Hércules de perfil a la izquierda, con la piel de león anu-


dada al cuello; delante: clava; todo dentro de una gráfila de puntos.
H) Como el anterior; encima la leyenda: ti,* J )Y ;debajo la leyenda: 149P
J U L I T A J U A N G R A U

AE. 4,08 gramos, 20 mm. Conservación: muy gastada y bastante estropeada.


Cuño: [Link].
11. U. V. bandeja 67, n.O T. Lámina: n.o 7.
Cfr. Bibliografía anterior. GUADAN,A. 11. DE: ob. cit., n.O 100/1.655. YAVAS-
c u s s Y DE .JUAX,J. N A R ~ A : monedas hispinicas del Museo Arqueol6gico Na-
Las
cional, Barcelona, A. S. E. (C. S. 1. C.), 1969, tomo 1, número? 220-216. VIVES,A.:
obra citada, 1;imina L S S I X , n.o 6 variante.

8. A ) Como el anterior, pero la clava no es visible.


R) Como el anterior, pero el alepli es casi invisible; encima la leyenda:
[Xo)yJ ; debajo la leyenda: [443#] .
AE. 2,63 gramos, 19 mm. Conservación: muy gastada y muy estropeada.
Cuño : J . Calco.
M. U. V. bandeja 67, n.O 8. Lámina: n.o 8.
Cfr. Bibliografia anterior.

9. A ) Cabeza de Hércules de perfil a la izquierda, con la piel de león anu-


dada al cuello y clava al hombro; todo dentro de una gráfila de puntos.
R ) Un atún nadando a la izquierda; encima la leyenda: ho) [Y] ; debajo
la leyenda: 449y ; todo dentro de una @fila de puntos.
AE. 6,46 gramos, 20 mm. Conservación: bastante gastada y muy estropeada.
Cuño: J . Semis.
JI. U. V. bandeja 67, n.o 9. Lámina: n.O 9.
Cfr. Bibliografía anterior. GCADAN:ob. cit., 6314.025, 70i3.204. N ~ v ~ s c u É s
Y DE JUAN: ob. cit., tomo 1, 99-103. VIVES:ob. cit., L S X I V , 5, variante.

10. A) Como el anterior.


R ) Como el anterior; encima la leyenda: [)lo]>] ; debajo la leyenda:

142
RE. 5,10 gramos, 22 mm. Conservación : muy gastada y muy estropeada. Cuño :
1 . Semis.
M. U. V. bandeja 67, n.O 10. Lámina: n.o 10.
Cfr. Bibliografía anterior.

Sobre las monedas que acabamos de describir consideramos interesante hacer


un breve comentario acerca de la moneda n.o 1, ya que esta moneda presenta la
peculiaridad de llevar como símbolo en el reverso una estrella de seis rayos dentro
de un creciente, en la parte izquierda, delante de las cabezas de los dos atunes; y
.qlONEDAS DEL 310NETARíO DE LA UA'IVERSIDAD DE VALElZ'CIA

no como la moneda n.O 82/4.020, que presenta el profesor Guadán, en la cual la


estrella de los seis rayos se encuentra situada en el centro, entre los dos atunes.
Por tanto, consideramos que la moneda del Jlonetaric de la Universidad de Va-
lencia constituye una variante de la citada por el profesor Guadán en su obra Las
monedus de Gades.
Por otra parie, el profesor Jlateu y Llopis en su dlallazgo monetario XXIVI)y
en el n.0 1.571 exactamente, hace referencia a una moneda encontrada en el
término de Oropesa del Mar (Castellon), que clasifica romo un -4s de Gades, J- que
presenta en el reverso, en el centro y entre los dos atunes, una estrella, si bien no
especifica de cuantas puntas e$ dicha estrella; sin embargo, cl anverso consiste e n
la cabeza de Jlércules, pero de perfil a la derecha. Pensamos que debe tratarse de
otra variante de la moneda descrita por el profesor Guadán en la obra anterior-
mente citada, y que ambas \-arían, con respecto a la moneda que se conserva en la
Hihliotcca General Universitaria de Valencia, en la colocación de la estrella en el
irverso, aunque la moneda descrita por el profesor JIateu difiere de las otras dos,
adernhs, en el anverso con caheza de Hércules de perfil a la derecha, que en las
primeras es dc perfil a la izquierda.
J U L I T A J U A N G R A U
Hallazgos monetarios
en "Coll del Moro", Gandesa
Por L. Auetta

E L objeto de la presente comunicaciOn es dar a conocer el conjunto de monedas


halladas en el área del recinto fortificado del ((Col1 del Moro)) de Gandesa. Se
trata de un conjunto de monedas que, por desconocer las circunstancias de su
Iiallazgo -de carácter esporádico-, agrupamos en dos lotes bien diferenciados,
a los que, con objeto de completar el inventario, añadimos otras dos monedas
halladas en el transcurso de las campañas de excavación de 1974 y 1976, res-
pectivamente (1).

=Inoerso: Concha.
Xeoerso: Delfin.
P. 1,95 G . 2,2 11. 12,2/13,5 P.C. 3.
Cuadrante.
Yives 11, pags. 21-22, Iám. S I X .

(1) A pesar dr las cinco -aunque breves- canipañas de escavaci6n realizadas, y debido a las dimen-
siones estraordinarias para rstr tipo <Iryacimientos, asi como a la falta de paralelos próximos. no ha sido
emitida una eomplrta interpretariún de este poblado fortificado. Habrh que destacar, sin embargo, que
todavia no se dispone de la suficiriitr perspectiva que permita la necesaria visi6n de conjunto imprescin-
~lihlrpara su corrrcta comprensiún. Cf.: RERGES,3I. y FERRER. 31.. *Torre ibérica* del Coll del Moro. Gandesa
(Tarragona), N . A . H . , I'rrliisloria, 5 , 1976, pp. 393-398. Idrm. lliemoria de las excaimiones en el rerinto
fortificado clrl Col1 drl Aloro de Gandrsa (Tarragona). Campañas de 1971-1956,N. A. H. (en prensa).
ILTIRDA
Anuerso: Cabeza desnuda a dereclia.
Reverso: Loba marchando a dereclia, encima /"/YOX .
P. 8,50 G. 2,8 JI. 22 P.C. 9,s.
Semis.
Vives 11, pág. 58, núm. 8, lámina SXVIII-8.
Guadan, período IIIa, clase VII, tipo 1, grupo a, pág. 187, lamina 20, núm. 189.

TURIASU
Anuerso: Cabeza desnuda a derecha, detrás /X . Grafila de linea continua.
Reverso: Caballo corriendo a derecha, debajo 4Opt)$?.
P.4,75 G.2,l hI.20/21 [Link].
Semis.
Vives TI, pág. 126, núm. 1, lámina LT-1.
Guadan, pág. 191, núm. 2.2.

CESSE
Anuerso: Cabeza desnuda a derecha, detrás @ .
Reverso: Caballo marchando a derech: , debajo </+$t..
P.6,50 G . 3 JI.20/21 P.C.4,3.
Semis.
Vives 11, pág. 83, núm. 2, lámina SXSVJ-2.

LAIESCES
Anuerso: Cabeza a derecha, detrás oreja?
Reverso: Jinete lancero a derecha con clámide, dehajo [ . , b ] / v t t Y [ t ~ I ?
P.18,43 G.3,3 JI.28,5,/30 P.C.6.
V 23-7, Gimeno 11-2.

BOLSCAK
Anverso: Cabeza a derecha, detrás *N .
Reverso: Jinete a derecha, con lanza transversal, debajo */'M(JtJ.
P. 3,53 G. 2 11. 17/18 P.C. 12.
Denario.
Vives 11, página 102, núms. 1, 2 ó 3, lámina XLIII.
Guadan, pág. 202, lámina 39.
HALLAZGOS M O N E T A R I O S E N aCOLL D E L MORO)), GAh7DESA

HOLSCAN

Anverso: Cabeza desnuda a derecha, detrás delfín.


Reverso: Jinete con lanza transversal, debajo S P f l Q r arriba, a un lado
del jinete, una estrella.
P. 9,89 G. 3 M. 24/25 P.C. 12.
As.
Vives 11, pág. 102, núm. 405, lámina XLIII, núm. 4 ó 3.
Guadan, pág. 202, lámina 39, núm. 349.

COLONIA LEPIDA CELSA

Anverso: Cabeza a derecha, delante [[Link]].


Reverso: Yunta a derecha, debajo [M]FUL.C. 0TA4C,encima
P. 8,00 G. 2,4 31. 25/29 P.C. 12.
As.
Vives IV, pág. 105, núm. 5, lámina CLX-5.

Anverso: Cabeza a derecha, dos globulillos.


Reverso: Proa de nave a derecha, encima espiga de trigo.
P. 4,75 G. 2,2 M. 20.
Crawford 1, 11, pág. 153, núm. 4213 -8- VIII?

SEXTANS

Anverso: Igual a la anterior.


Renerso: Proa de nave a derecha, encima ROMA, debajo dos globulillos. Al
lado de la proa de la nave, una estrella.
P. 3,75 G. 2 M. 1 8 1 5 P.C. 3.
Crawford 1, 11, pág. 165, núm. 64/6a --16- [Link]?

SEXTANS

Anverso: Igual a la anterior.


Reverso: Proa de nave a derecha, encima ROMA, debajo dos globulillos.
Crawford, 1, 11, pág. 158, núm. 5616 -10- XII?
Este numerario forma parte de una pequefia colección que el descubridor de
las mismas posee (ColecciOn Estruel. Gandesa).

ILTIRDA

Anverso: Cabeza desnuda a derecha con manto. Tres delfines.


Reverso: Jinete con plama y clámide. Debajo p/'f'OX
P. 12,67 G. 3,5 31. 2-2/25 P.C. 2,5
As.
Vives 11, lamina XSVIII-1.
Guadan, pág. 188.
Hallada en el muro oeste de la habitación adosada a la torre al S-O. 1974.
Actualmente en el Museo Xrqueol6gico Provincial de 'i'arragona, ingresada
con el número de inventario 7.1731.

VALENTIA

Anverso: Cabeza a derecha. Delante CSC'JIIQ. Lletrás C. LUCIES.


Reverso: Cornucopia sobre rayos. Debajo VALE-STI.1, dentro d r 1'aurca.
P. 20,39 G. 4 JI. 29/30 P.C. 8!9.
As.
Vives IV, pág. 16, núm. 1, lamina CXXV-1.
Guadan (1969), págs. 178-21 1, lám. 48, fig. 441. Hallada el 20-VI1 de 1976.
Sivel arqueológico 3.
Cuadro CC'3.
Actualmente en el Jluseo Arqueológico Provincial de Tarragona, ingresada
con el número de inventario 8.115.

S. Posible tesorillo, hallado en el mismo lugar que el conjunto antes citado,


formado por cuatro monedas de plata:

DRACIIA EJIPORITAXA D E LAS LLAJIADAS POR GUADAN IBERO-HE-


LESXS. Clase E;, con símbolo delfín (Fig. 1).

Anuerso: Cabeza de Persefone a derecha, con peinado en banda lateral, coronada


por tres rizos grandes abiertos en forma de gancho en la nuca. Pcn-
diente de un solo colgante. Delfines muy cercanos al rostro. Grafila
de puntos muy pequeña.
Reverso: Pegaso-cabiro a la derecha con cuatro plumas dobles. Símbolo delfín
de gran cabeza muy cercano al vicntre del pegaso. Cabiro muy mar-
cado y con pileus.
HALLAZGOS J I O X E T A R I O S E N K O L L D E L MORO)), G A N D E S A

P. 4,62 JI. 19 P.C. 9.


Plata, dracma.
Y i w s 1, págs. 6 a 27 (21), núm. 50, lámina IY-l.

L)IU(:JIA E ~ I I ~ O I Z I T . \ S .COS
l 1-IIYEXDA IBERICA, [Link])XP\' Clase X l I ,
Tipo IY, Grupo SI,,ron siniholo delfín (Fig. 2 ) .

~ r s ode: Persefone a la derecha, con peinado en banda lateral más


~ ~ n ~ ~(:al)cza
c~strcclin,coronada por tres rizos sueltos en la nuca. Pendiente de
triple colgaritc. Delfines delgados de cola hifiircada. Grafila de puntos
y collar t a n i b i h de puntos.
Reverso: Pegaso-cabiro a la derecha con tres plumas dobles y decrecientes.
Patas traseras bastante encogidas y delanteras bastante aIzadas y
paralelas.
Debajo kl/HHHF$!. .
Plata, dracma.
P. 4,73 M. 19 P.C. 3.
Vives 1, págs. 6 a 27 (21), núm. 50, lámina Y, núm. 10.

CORRESPOSDENCIA CON OTROS AUTORES

1
-

AUTORES Delgado (1) AmorYi (3) Guadan (4)

Leyendas.. .............. 130-140-111,IAm. C S S S 1


l
4 ;
l

34
i I

Año.. .................. . , 1871 1878 1941-19-12 1935 al 1938

1
I

Páginas. ................ 210 67-119 3.53


!

Período. ................ Entre IV y V I


I
1 I i
l I
Grupo. .................. 1 lI
111

Guadan (4) da a conocer seis ejemplares con leyenda ibérica //jHfl/4Yp,V


de los que cuatro son hallazgos desconocidos, y las restantes de ((Les Ansics*, tc-
soro cuya cronología es igual a la del Iiallazgo de Gandesa, e incluso el peso de una
de las dracmas coincide con la nuestra, 4,73. Al mismo tiempo, afirma que estas
monedas van conjuntamente con dracmas de Arse y denarios romanos, y Gandesa,
en este sentido no es una excepción.

(1) DELGADO,
Nuevo método de clasificacicin de las Medallas Auldnomas de Espaiía, Sevilla. A. Izqu!erdo,
1871.
(2) Z ~ B E LEstudio
, histórico de la moneda antigua española. Madrid. Zaragozano y Jaime, 1878.
(3) A M O R ~Algunas
S, cuestiones complemenlarias de la numismalica emporilana, Barcelona. Anales de
la Universidad de Barcelona, 1941-1942.
(4) GUADAN, Las monedas de Emporion y Rhode, Barcelona. *.4nales y Boletin de los Museos de Arte
de Barcelona*, vol. S I I , 1955-1956, vol. XIII, 1957-1958.
H A L L A Z G O S M O N E T A R I O S E N K O L L D E L MORO)), G A N D E S A

DENARIO ASONIMO 209-208 A. D E J. C. (Fig. 3).

Anverso: Cabeza de Roma a derecha, con casco, detrás X. Gráfila de puntos.


Reverso: Dioscuros a la derecha. Símbolo delfín. E n cl exergo y bajo línea [ROIMA.
Gráfila lineal.
P. 4,02 C . 2,6 1 . 18/19 P.C. 9.
Crawford, pág. 174, núm. 80, la (P1 XV) BMCRR.
Roma 423. Taller de Sicilia?

JIONEDA DE PL.1TA D E EBUSUS, que M. Campo (1) incluye en el periodo 11,


grupo X Y I I (Fig. 4).

Aniwrso: Bes de frente con el hrazo levantado enarbolando un martillo, en el


otro hrazo una serpiente. Caduceo a la izquierda. Gráfila lineal.
Reoerso: Toro marchando a la izquierda, con la cara de perfil, linea transversal
debajo de las patas del toro. Grafila lineal.
P. 2,47 1 . 1 , ' P.C. 10,s.

(1) Cawro, M., Las monedus de Ebusils. Barcrlona. A. N. E., 1976.


CORRESPONDENCIA CON OTROS AUTORES

l
J.-C. Richard
AUTORES V r e s (1) Giiadan (2) 11. Canipo
L. Yillaronaa (3 I

l 1

Periodo.. .... . . . . ' M. Púnico-His- M. Ibero-Púnica, 1 Curva 8, figura 2 , 11. Ebusiis,


1 1
panas, serie 2.. periodo 11,
clase 11 -n- , período 11,
grupo S V I I
1
- --
1
1

Págin:is.. .. .... .
l

63,hVar.,núm. 6 /
lám. S I , 6. /
1 6 / .1 ,
64 y 63
1 94 1 35,Wm. XI, 49

Trióbolo I

Año.. . . . . . . . . . . . 12)24-1936 ia~n l 1973 IWB


l

Lo que indujo a pensar en si diclias monedas seriar1 o no tesorillo, fue que,


tanto la dracma llamada por Guadan ibero-lielena, como la ihbrica y tani1)ibii el
denario anónimo, tienen en el reverso simholo delfin.
3luchos autores discrepan sobre la iriterpretacibn del simbolo, que parece
estar ligado a la d e Xpolo Delfinios, protector de la navcgacióri y del comercio
en casi todas las ciudades occidentales y, especialmente, en las colonias foccnses.
Delgado, en la obra anteriormente citada, define al simbolo delfin como marca
de ceca o estigma de algún funcionario monetal, mientras que Guadnn afirma que
los símbolos no sirven para diferenciar emisiones, tampoco son marcas de magis-
trados monetarios, ni indican cecas o talleres nionetarios diferentes, sino que
tienen un carhcter étnico o religioso destinado a reforzar el valor de caiii1)io de
la moneda. Lo cual significa la unión de la moneda mas conocida y dc mayor
prestigio del X. E. iberico, con la presencia de su signo religioso qiic les da más
autoridad, y todo ello con un significado propio y concreto.
Aunque las tres monedas tienen símbolo delfín, Estos son entre sí distintos, y,
aunque varios autores veían posible que las dracmas ernporitarias copiaran los
símbolos de los denarios romanos (tomando como fcclia de aparición del denario
el año 268 a. de J. C. Bahelon), Amorós ya observb que los simbolos eri las dracnias
emporitanas aparecen antes de la influencia de los denarios, y para la cronología
d e aparición del denario se ha bajado al 211 (Thomsen).
(1) YIVES,A., La moncdu hispdnica, 2 volr. \ladrid (192 í-1926).
(2) G u a u ~ sA, . M. nE, ~ i r m i s m d i c uihPrira e ibero-romunu, hladrid. Instiliito [Link]ñol de Arqueología.
C. S. 1. C., 1969.
(3) T t i c ~ f ~J.~ Cn . , e t 1-ILLAROXGA, L., Rechcrch~ssur les Gfaions monilrrires en I:sprr!lnr! el en Guule
du Sud Anlérieuremeril a I'Epogue d'tircgusle. I'aris. Editions E . de BOccard (1973), Lonio [Link]
de la Casa de i'eliizquez. C. N. R. S. Extrait.
H A L L A Z G O S I I I O N E T A R I O S E N ( C O L L D E L MOROo, G A N D E S A

L a dracma llamada por Guadan ibero-lielena, tiene un peso de 4,62, la ibéri-


ca 4,73, y el denario anónimo romano 4,02, perteneciendo al tipo de denarios pe-
sados de las primeras emisiones, por lo que conviene destacar la particularidad
de ofrecernos un peso bajo en relación a la emisión a la que pertenece.
El peso de la moneda de Ebusus, 2,47, no coincide con ninguna de las emisiones
de plata que se acuñan en su época, o sea, a finales del siglo 111, principios del 11.
Su peso es mucho mas ligero frente a las dracmas antes citadas y el denario romano,
lo cual indica que estas monedas no siguen u n sistema metrológico como el de las
colonias griegas. Tampoco el sistema de pesos cartaginés, púnico, pues el seque1
empieza con un peso de 7,20 gramos y va bajando para acoplarse a la moneda
romana (quadrigatus). Richard y Villaronga han observado un paralelisn~ome-
trológico entre las emisiones de Ebusus, la moricda ligera de Arse, Saguntunl y
el victoriato romano reducido (11, pero Campo invalida dicha teoría, pues da
para la moneda de Ebusus una cronología anterior a las piezas ligeras de Arse y
el victoriato reducido (2).
Los lugares de mayor densidad de Iiallazgos de este tipo de moneda son: la
zona costera catalana, el 1,angiiedoc y la zona meridional del país valenciano.
HalIazgos en Ikrida, Les 'Insies, Tivisa, Clieste, JIogentc, Valeria, Gades...
Amorós dice que la moneda emporitana circulaba desde Marsella (Auriol)
hasta Cartagcna; desde Marsella al interior de -1quitania (Bridiers: Creuse) en
Francia; desde la costa del Levante de España, liasta una línea casi paralela a
ella, que sigue desde 1,Prida a Jlogcnte, citando los mismos lugares dc l-iallazgos
que los antrriorcs.
Rcfcrente a la epigrafia, moneda con leyenda ibkrica HfHff~jQ$$)", Del-
gado da como Icyendas mas antiguas aquéllas que contienen menos letras vocales,
mientras que las mas modernas apenas carecen de ellas. Guadan ve las leyendas
monetarias como topónimos, que hay posibilidad de idcritificación con pueblos
o ciudades conocidos por autores griegos o latinos. OLOSOKTIS fl,ffffHy'f/V
10 asocia con Olot (Gerona), siendo TIS o TOI el sufijo de lugar y OLO, en este
caso concreto y cri cualquier otro, las tres primeras letras de la leyenda indicarian
t a l etnico.
121niagro, cn ((Las Necrópolis de Xmpurias)), tomo 11, Barcelona, 1953, pág. 23,
da cuenta de la lectura OLOSSITXNI en unos plomos de la R'ecrópolis Romana,
y también atribuye a Olot la raíz de este nombre y pueblo; actual~iientese lia des-
cartado tal creencia, ya que se Iian hallado monedas con idénticas letras que
principian leyendas en lugares bastante alejados del radio de influencia d e la
ciudad cniisora.

(1) Rrcnnirr>, .J. C. et \ ' r ~ i . ~ n o s c nL.,


, Rrclirrch~ssur lrs Btaions monélaires en Espagne eí en Caule
di1 Sud Anllrirurrmcnl a 1'6poqcie d'Auguslr. l'aris. Editioiis E . de Boccard (1973), tomo [Link]
dc la Casa de \'cxllrzqiier. C. N. R. S. Extrait.
(2) CAMPO, ni., Las monedas de Ebiisus. Barcelona. A. N . E., 1976.
La cronología del hallazgo es alrededor del año 209 a. de J. C. Ocultación
efectuada durante la segunda guerra púnica, y las luchas ibero-romanas.

Resumen. El estudio de este conjunto de cuatro monedas de plata, posible


tesorillo, tiene como objetivo dar a conocer un hallazgo mas, que viene a ratificar
lo que ya se había dicho sobre la moneda emporilana con leyenda ibérica.
Nuevas aportaciones al problema de los
bronces de Augusto con caetra o panoplia
acuñados en el Noroeste de España
Por Antonio Beltran Martinez

E XISTEN unas monedas de hronce, abundantes en dupondios y ases, raras


e n los semises >- con un solo sestercio conocido hasta ahora que tienen
en el anverso la cabeza desnuda de Augusto, vuelta hacia la izquierda, entre
caducco alado y palma y, sobre ella, la inscripción [Link].F., y e n
el reverso una caetra con asociación de falcata y puñal corto a los lados y dos
falaricae o lanzas cruzándola en el dupondio o bien sólo la caetra en el sestercio,
el a s y el semis. Son monedas de buen arte, a pesar de la opinion de Gómez hlo-
reno, fundada tal vez en una cierta evolucióri degenerativa, que algunos autores
llaman ctipo tosco)), sobre todo e n el retrato.
Sobre estas monografias han escrito trabajos de síntesis Mateu y Llopis
y Villaronga y las mencionan, más o menos pormenoiizadamente, todos los
tratadistas d e moneda antigua espafiola. Se han atribuido a Hispania, desde
m u y antiguo, a diversas cecas o bien a una localidad incierta, mas o menos
ubicada e n la zona Koroeste de la Peninsula. P o r mas que niuclias de las atribu-
ciones y opiniones carezcan hoy de valor es útil revisarlas para poder llegar,
con suficiencia, al estado actual de la cutsiión y apoyar nuestra localización de la
ceca emisora en una zona y la determinación de las circunstancias politico-
económicas d e su acuñación ( 1 , .

(1) F. MATELI Y LLOPIS: La ceca hispano-romana de Augusto en piezas de reverso enepígrafo, tAmpurias*
XIII, 1951, p6g. 222; L. VILLAHONGA: Emisión monetaria augustea con el escudo atribuible a P. Carisio y
a la zona norte de Ilispania, (SICongreso Arqurol6gico Nacional*, Zaragoza, 1950, p6g. 591; A . BELTRÁN:
Numismdtica antigua. Cartagena, 19-19, p6g. 382.
Las atribuciones que queremos enumerar y revisar son las que fijan la ceca
e n Carthago-Nova (Flórez), Sagunto (Du JIersan), Emerita (Flórez), omonoia
entre Sagunto y Segóbriga (Delgado), localidad incierta del territorio d e Xstures
y Cántabros (1-Ieiss), Lugo (Vázqiiez Seijas) o el Soroeste (Rltqelina, Gómez
Rloreno, Mateu Llopis, Villaronga, Cavada, etc.), sin olvidar las opiniones d e
quienes se limitan a declarar lo incierto de la situación (Vives) o a fijarla en la
Ulterior (Grant).
L a localización e n Carthago-9ova se apoyó en la equivocada comparación
con monedas realmente de Cnossos, e n la isla d e Creta, con el tipo del Laberinto,
que algunos habían atribuido a la ceca cartagenera; como quiera que el citado
laberinto se asimilaba a la caetra de la serie que nos ocupa quedaban unas y otras
piezas incluidas en Carthago-Nova, admitiendo muchos autores la opinión
sustentada por Flórez, a pesar de lo absurdo de la descripción de este erudito:
alaberintho con una gran calle enmedio y a los lados dos fábricas, que faltan
en otras*; naturalmente las calles son las dos lanzas y las supuestas fálricas
el puñal y la falcata. El P. Flórez esplica que sigue la opinión de Ijavercamp
que reducia estas monedas a Cartagena la de Occo, quien advertía que el a r t e
era semejante al de otras monedas hispánicas, en lo que no se equivocaba, niien-
t r a s que Patin las suponía egipcias; por otra parte aduce datos de interés, al
decir: tHállanse también en Espaíía m á s frecuentemente q u e las de otras nacio-
nes. E n Lugo se descubrieron dos y me franqueó una el Rvdmo. Jlartin Sarniicn-
to, por ser d e perfecta conservación. Otia hallé y o en .lmaya, ambas de gran
bronce; las de mediano y pequeño no son raras entre nosotros; y juntas las
circunstancias que obligan a reconocerlas espafiolas y no poder aplicarlas a otra
parte de Cartagena, por haber usado d e aquel símbolo en sus monedas)). .\parte
del importante d a t o sobre los semises, no recogido por los autores que han usado
su texto, hay que añadir que rectificó la disparatada descripción del reverso
e n el tomo 111 d e su obra, a consecuencia de la observación d e una moneda
bien conservada d e la Colección Gutierrez Bravo, en la que vio (escudo guar'ne-
cid0 de figuras de arma, pues las dos líneas que atraviesan por el diámetro son
dos lanzas y las d e los lados una espada corba y u n puñal con su mangos, aíia-
diendo que, faltando el nombre de la ciudad, (corresponde a las dc incierta
posición o juntarla con las de Publio Carisio, que como varias de la tab. 1, fi-
guraban armas en las monedas y, en caso de aplicarla a determinado puehlo,
puede ser Jlérida por lo dicho en la tabla 220. Esta opinicin la recogió, aunque
no la siguió, Delgado a través de JIateos Gago y, con10 puede verse, plantea el
problema con soluciones que se han repetido hasta riucstros días (1).
Cierto que, a pesar de la rectificación de Flbrez, Sestini y los que d e él de-

l ) 1'. HESRIQUE. F L ~ R E ZAledaIIas


: de las colonias, mmicipios y purblos aritiguos rlr EspuAa. hladrid.
1757. 1, S V I , 6, atribucih a Carthago Nora: la rc*ctificacióny pmiblr localización en Eniwita, t . 111, pá-
gina 33. Sobre las monedas atril~uidasindebidamente a Cdrtliago Nova cfrs. ANTONIO B B L T H Á N : Las mo-
nedus latinas de Curlagena, hliircia, 1949, p&s. 89 ss. La restitución a Cnossos de las nionedas drl lal~crinto
en N. P. BORRELL: Reslilulion a Cnossus de Crile de quelques mPílriillrs allrihuPrs a Curlhm~[Link]?a. *Hevue
Kumismatiquer 1845, t . X , pág. 340 y C. C A V E D ~ W DiI :alciine monrle ulribuile gia a Carlagena, que pare
debansi resliluire a Cnosso di Creta, *Rolletino de I'l\tituto di Corrispondenza Arclieologicaa, 1848, pig. 76.
BRONCES DE AUGUSTO COX CAETHA O PAhrOPLIA

pendieron, e incluso algún autor contemporáneo, siguieron situando estas mo-


nedas en Carthago Kova, hasta que se abrió paso la idea, no menos arbitraria,
de que perteneciesen a Sagunto, fundamentalmente por el caduceo que figura
detrás de la cabeza de Augusto, llegándose al dislate de comparar la caetra
con la planta del teatro romano (otros le llaman anfiteatro) de dicha ciudad (1).
Delgado y sus colahoradores a u n complicaron más las cosas, exponiendo la
inaceptable idea de una omonoia entre Sagunto y Segóbriga para emitir estas
monedas; siguieron la Iiipótesis de Du JIersan de que Sagunto fuera la ceca
emisora por el [Link], mientras q u e la palma seria siniholo de las monedas
ibéricas e Iiispano-latinas d r Segóbriga; aducían que la Iiipótesis se corroboraba
por la proximidad de ambas cecas, porque en su opinión Segóbriga estaba en
Segorbe, liipbtesis dcsccliada hace mucho tiempo, desde quc se encontró su
emplazamiento en Cabeza del Griego (Cuenca) (2).
Asi las cosas comcnzó a ahrirse paso la prudente idea, atisbada por Flórez
e n su rectificación, de que estas monedas tuvieran relación con las guerras cán-
tabras y con los generales y legiones que en ellas participaron, asi como con la
furidación de colonias entre el 25 y el 19 a. de J. C. y sobre todo con la de Eme-
rita y P. Carisio, desde que se estructuró el sistcnia de emisiones de los Z~gnti
urig~tsliy de las actividades procedentes d e las facultades emanadas del impe-
ririm milifare. Así Alois Heiss (3) sin demasiada originalidad, al citar ejemplares
de Yilladiego (Uurgos), insistió en la comparación de estas piezas con los dcnarios
emt~ritenscsdt1 P. Carisio, llegando a la c,onclusion de que si éstos corrcspon-
den a las guerras cántabras, tambií.ri los bronces que nos ocupan debieron ser
acuiiados tBrit a l ocasión, en una localidad del territorio de los cántabros y as-
turcs, apoyándose tani1)ií.n tlii cl lugar de hallazgo de las nionedas que cita.
E n 1913, Ilorace Sandars incluyó las armas representadas en estas monedas
en la panoplia il)[Link], llamándolas falcata, pnra:onirtm phalnricae y caetra (1),
repitiéndose esta identificación por todos los autores, no sólo en lo que se rc-
lierc a estas monedas, sino tariibién respecto a las de P. Carisio. L a caetra o
escudo peqiieiio de los jinetes y a liabia sido comparada con los escudos de los
guerreros lusitanos del norte de Portugal, tal como Iiizo Fclis Alves Pereira
((10 IZrclieologo Portugucso 111, 7-12, 1908).
Cayetano de Nergeliria cayó en la cuenta de la procedencia gallego-por-
tuguesa di. estas monrdas, refiriéndose a las que conocia de sus excavaciones
del castro de Santa Tecla y a las de Os Castros, aludiendo d e nuevo a la pieza
Iiallada por Sairiierito e n Briteiros y a los cuatro ejemplares procedentes de
1,iigo; y, aunque no apunto solucioncs definitivas,' postuló razonablemente la

( 1 ) 1'11. D r A l ~ n s ~ hOhsrrtwlions
-: sirr les mrdaillrs allriDiiirs a Carlhago S o i u el resliliilion de phisirurs
a S~~giiritirm, +Reviir Niiniisniatiqiirn, I X l t l , t. SI, &s. 5 y 19.
(2) ANTONIOD F . I . G A IX~I:I P I W rnilo<lo (Ir elasr/irnritin de las mrdnllas aiilónomns de Españu, 111, Se-
villa, l 8 i ( i , IAni. CLY 1, 39-40-4 1 , pAg. 356. l'io B E L T I I: .Segóhriga,
~ &liras completas*, 1, Zaragoza, 19i2,
página 835.
(3) [Link] I i ~ r s s :1)rscripfion gkndrale des monnnirs unliqurs de I'Espagnr, París, 1871, phg. 430.
(4) I I o ~ a c eS A N D A I ~P'hrS : ~i'cnponsof ihr Ibrrians, Oaíord, 1913.
situación del lugar de emisión en las provincias gallegas y el S o r t e de Portugal U),
en lo que insistió Gómez Moreno, escribiendo textual y escuetamente: los
demás reversos ostentan trofeos militares indígenas; y hay uno con rodela,
falcata y puñal, segun Ieaparecen sin el nombre d e Carisio en una acuñación
d e ases, también sin localizar, simplificada en su semis y en otra emisión grosera
que dejan una rodela simplemente ... Nótese su abundancia en los castros ga-
llegos, como en ninguna otra región, lo que parece justificado si salieron de alli
durante la guerra cantábrica donde actuó Carisio hacia el año 25 a. de J. C.)) (2).
Manuel Vázquez Seijas ha supuesto que pudieron acuñarse en Lugo, donde
aparecieron cinco ejemplares en 1929, aunque ninguno d e los argumentos que
espone tenga suficiente validez (3). Jlateu Llopis cita un ejemplar de Val-
tuillo de Alejo (Burgos). Pío Ueltrán, en cuya coltvxión, hoy en el JIuseo d e
Zaragoza, había tres ases y u n semis, uno de aquéllos de buen arte, todos de
origen desconocido, pensaba que fueron acuñados en el Noroeste.
Vives y Grant no se atrevieron a puntualizar, diciendo el primero. simple-
mente, mosotros las relegamos entre las inciertas, y situándolas el segundo entre
las monedas de la Ulterior, si bien anota las semejanzas con las de Emerita y
Colonia Patricia (4).
Vistas todas estas opiniones podemos pasar al estudio d e las piezas, d e las
que hemos podido recoger no pocas d e origen gallego, partiendo de una serie
de ccnclusiones seguras: Se t r a t a de emisiones oficiales, sin carácter municipal
puesto que no figuran ni el nombre de ciudad o grupo ni los de magistrados
responsables de la acuñación; consta sí el nombre de Augusto con la mención
de Imperator a titulo d e praenomen y la filiación referida al hijo del divino Caesar.
Octaviano recibió del senado el titulo d e Augusto el año 27 a. d e J. C., con lo
cual tenemos una d a t a post quem para estas monedas. L a falta de indicaciones
étnicas o del nombre d e ciudad impide la localización exacta de la ceca, pero
las armas y el lugar del hallazgo parecen relacionar estos bronces con las guerras
cántabras y concretamente con las monedas de P. Carisio, como veremos más
adelante. Los pesos permiten separar u n sestercio citado por ITillaronga, du-
pondios, ases y semises y las diferencias en los tipos del reverso se refieren s d o
a los dupondios; la evolución del arte, a veces bastante tosco, aconseja otor-
gar a estas monedas una amplia emisión y extensa circulación. Los hallazgos
son, como hemos dicho y veremos en detalle, frecuentes en Galicia y norte de
Portugal y en las zonas de León y Rurgos; solamente Delgado afirma que se
encuentran en la región de Sagunto y en Cuenca y Guadalajara. Por desgracia,
la mayor parte de las piezas que se guardan en las colecciones privadas son d e

(1) CAYETANO DE ~IEHGP:LIVA: La eilania de Santa Tecla, *Boletín del Seminario de Arte y Arquro-
logíar X X X V I I - X S X I S , Valladolid, 19-14-1945, pág. 48.
(2) M. G ~ M EMORESO:
Z Solas sobre Numismniiea hispana, Jladrid, 1934, phgs. 22-23 y referencias
de Vhzquez Seijas.
(3) 31. YAZQ~EZ SEIJAS:Posibl~semisiones dr Augusto en Lugo, NVMISMA. 70, 1964, j14g. 38.
( 4 ) A . VIVES:L a moneda hispiinica, Madrid, 1926, p4g. CXVIII entre las imperiales inciertas. Dada
la forma como se redactó el libro de Vives, s6lo la Introdiicciún se debiú directamente a su mano y, por
tanto, no debe valorarse el que estas monedas no figuren en el texto. M. GRANT:h o m Imperium lo Aucto-
rilas. A historieal sludy ofaes eoinaqe in the Roman ñmpire 49 RC-AI) 1 4 , Camhridge, 1946, p4g. 119.
BRONCES DE AUGUSTO CON CAETRA O PANOPLIA

origen desconocido. L a extensa circulación que puede deducirse d e lo dicho se


comprueba por los razonamientos de M. Grant, quien al estudiar el retrato d e
Augusto en estas monedas hizo notar que unos tienen el estilo del que figura en
la Colonia Patricia y otros el propio d e Caesaraugusta, si bien éstos parecen ase-
mejarse mucho a los de Emerita. Las contramarcas registradas por Delgado
y referidas a Sagunto, así como las anotadas por Guadan, con presencia en el
valle del Ebro, pueden significar habilitación para circular en zonas m u y lejanas
del punlo de emisión y deberían relacionarse con las fundaciones de colonias
en nombre de Augusto, consiguientemente a la terminación d e las diversas
fases de las guerras cántabras y al licenciamiento de veteranos para realizar
las deductiones d e las nuevas ciudades.
S o nos cabe duda que estas monedas corresponden a emisiones provinciales
d e los legaii Augusli, por el imperium de los generales en campaña, d e las q u e
conocemos, con su nombre, las piezas d e P. Carisius como [Link] pr. en
la plata y como [Link] en el bronce, cuya continuación es indudable en
la ceca de Emerita; esta colonia se fundó el a ñ o 25 a. de J. C., según el indis-
cutible testimonio de Dion Cassio, y un grupo de monedas alusivas al triunfo
obtenido sobre los cántabros, podrían ser inmediatamente anteriores a la fun-
dación, emitidas para atender a los pagos consiguientes a l a etapa preparatoria
de la deduciio y al licenciamiento de los emeriti de las legiones Y y X (1). Claro
que la mención de P. Carisius leg. pro pr. y la d e Augustus o [Link] Augustus,
simplifican los problemas. Pero hay que tener en cuenta que el 24 a. dé J. C.
se fundó Caesaraugusta y que entre esta feclia y el 10 o quizá el 12, pudieron
fundarse Bracara Aiigusta, 1,iicus Xugusti y Astuiica Augusta. E n una circuns-
tancia semejante debió acuñarse el denario de Domitio Calvino con Osca, fe-
chado entre el 39 y el 37 a. de J. C.; este personaje fue cónsul por segunda vez
el a ñ o 40 y triunfador de los Cerretanos el 39 y debió actuar como legado en
la ronslilulio del iilunicipiiim oscense, acuñando en las monedas la cabeza ibé-
rica propia de Bolscan y los signos sacerdotales en el reverso (2i. P o r otra parte,
t a n t o Grant como Ranti-Simonetti y Jlaffranclii consignan una larga serie d e
monedas de Ernerita, Caesaraugusta y Colonia Patricia, sin que figure el nombre
de la ceca, esencialmente denarios y quinarios, que responden al mismo problema
económico y político, con las piezas más antiguas con la cabeza desnuda d e Augus-
to, que nosotros situamos antes del 27 de junio del año 23 y algunas laureadas
posteriores a la concesión a Augusto de la Tribunicia Potestad en la mencionada
feclia (aunque algunos Iiagan aparecer la láurea mucho después). Si nuestra
opinihn e s válida, las monedas se encajarian entre Tos años 27 y 23 (3).
Xada aclararh la posible consideración de las guerras cántabras en cada

(1) A . i 3 ~ ~ ~ uLas
. k monedas
~ : romanas de AIPrida: Su interpretación histórica, *.4ugusta Emerita*,
Madrid, 1976, pag. 93.
(2) A . BELTUÁN: LOS antiguas monedas oscrnses, *Argensolar 1, Hursca, 1950.
(3) G R A N Tloc.
: cit. A. B A N T I - LS. I D I O S E T TCorpus
I: il'ummorom Romanorum, 111, Augustus 1, Flo-
rencia, 1973, phg. 217. L. [Link]: La monrtcione di Augusto: Spagna, aRivis1a Italiana di Numisina-
tican, 1912, phg. 417. A. BELTRAN: Ca~saraugusta,*Simposio de ciudades augusteasr, Zaragoza, 1, 1976.
pagina 219; 11, 1976, pag. 265.
A N T O N I O B E L T R A X M A R T f N E Z

una de sus etapas y, sobre todo, en los años 23 y 19 U), pero si el insistir que
estas circunstancias bélicas pudieron mantener las acuñaciones imperatoriales
en el momento transicional a la fundación de las colonias con veteranos de las
legiones empleadas en dichas campañas.
E n cuanto a la áreas de circulación de las monedas de la caetra pueden acla-
rarnos algo los resellos, bien sean los anotados por Delgado, DD, CR y MS,
de Sagunto la primera y la última y de Ebora la segunda, si no se t r a t a de una
niala lectura y la R sea una PR enlazadas, con lo que nos hallaríamos ante Co-
lonia Patricia. Villaronga afirma que no conoce ninguna moneda con tales re-
sellos ni tampoco Guadan, quien en su trabajo monográfico (2) anota un i-esello
de forma de ({rueda gala» en el Ashmolean Museum de Oxford y varios de foirna
de cabeza de águila, frecuentes en monedas municipales del valle del Ebro y de
las que cita una pieza del Museo Arqueológico Nacional, y otra del Museo de
Badajoz, añadiendo Villaronga otra de la colección Espuny, de Barcelona.
Las monedas que hasta ahora conocemos de la serie de la caetra correspon-
den a dos tipos en el reverso y Iiay muchas variantes de arte, perceptibles, sobre
todo, en el anverso, siendo sus valores los y a citados de sextercio, dupondio,
a s y semis. Todos tienen la cabeza desnuda de Augusto con IMP. AVG. D1VI.F
sobre ella y vuelta a izquierda, delante palma y detrás caduceo alado. Gil Farrks
duda si el simbolo de delante es palma o delfín. pero no hemos visto este animal
en ninguna moneda. Aunque en algunos casos parece faltar la palma, no es así,
pues se t r a t a de ejemplares incompletos o mal centrados, cosa no infrecuente.
El reverso siempre con la caetra, tiene en el dupondio, además, dos lanzas cru-
zadas sobre ella, phalaricae o pila, enteras y no simplemente las puntas, como
a veces se ha escrito y a los lados una falcata y un puñal corto de emputiadura
maciza, del tipo del gladium hispaniense y no de antenas atrofiadas. La estili-
zación de este pequeño escudo redondo de jinete produce a veces la sensación
de llevar u n círculo exterior de puntos, pero se t r a t a del borde de la caetra,
de la que se ve bien el umbo y la zona curvada contigua dividida en cuatro
partes; resulta incomprensible la identificación con un laberinto circular o con
la planta de un edificio (afábricat>) o del teatro de Sagunto.

CATALOGO

Villaronga estableció u n catalogo con 45 ejemplares, la mayor parte proce-


dentes de colecciones catalanas y en 23 casos con sus pesos. No incluye semises,

(1) Sohre las guerras chntahras c h . el estudio de A. SCIITLTES: LOScánlabros y aalures y su guerra
con Romo, Madrid, 1962 y la revisión de J O A Q U ~GNO N Z ~ L E
ECIIEGARAY:
Z LOS Cdntabros, Madrid, 1966.
Acerca de la rornanizaciómdel Noroeste y sus problemas. .J. M.. R J A ~ Q U ELa
Z : romanización del h'ornesle
de la Penfnsula Ibbrica, .Actas del Coloquio Internacional sobre el Bimilenario de Lugor, I,ugo, 1977, pií-
gina 67.
(2) Sobre los resellos y contramarcas: JosÉ M.* VIGOLLAOOSTERA: LOSresellos dr las monrdas antiguas
de Hispania, NVMISMA 11, 5, 1952, pág. 33 y A. hl. DE GUADAN:Tipologia de las conlrarnarcas en la nu-
mismática ibero-romana, rNurnario Hispánico*, IS. 1960, piígs. 7 y 105.
BKOLVCES D E A U G U S T O CON C A E T R A O PANOPLIA

aunque una pieza de la colección Espuny pesa 8,30 grs. Admite una serie de buen
estilo y otra tosca, pero las variantes en las cabezas permitirían una mayor
diversificación de los cuños, t a l como vimos oportunamente. De las monedas
procedentes de las colecciones no se da el lugar de origen, seguramente por no
conocerse, lo cual es de lamentar. Nosotros añadimos los ejemplares q u e hemos
podido observar en los museos gallegos, de los que hemos obtenido datos gracias
a la gentileza dc los colegas Filgueira Valverde y Alfredo Garcia Alén.

Villaronga 1. Colección Villoldo 1.467. Subasta A N E VI, 68, núm. 48.37,95 grs.
Perforada. Villaronga supone que ((por la parte exterior del dibujo h a y diversos
glóbulos que pueden ser los remaches de bronce que daban~fnerzay consistencia
al escudo)),lo que no está demasiado claro. Lo incluye dentro de su serie de buen
estilo.

\'illaronga incluye en su catalogo ejemplares sin peso de Balsach 5.512, Gua-


dan 1.168; Vives núm. 1 ; Heiss LXV, 1 ; Vazquez Seijas, 2 ejemplares (proce-
dentes de Lugo) y Gil Farrés 1.104. Con su peso el del Brilish Museum proce-
dente de la venta Levi 247, con peso de 19,178 que es el citado por Grant (p. 121,
nota 4, 19,18 grs.); Villaronga 2.51 7, 18,7 p. Villoldo 1.166, 18,s p.
Delgado núm. 39 de 30 mm. de módulo, tomado de Flórez. S o podemos
saber a cuales de las monedas que cita (esta o 40 y 41) corresponden los resellos
que y a hemos citado, DD, CR y JIS dentro de recuadro. Y a hemos expuesto
que tales resellos, de cuya existencia no cabe dudar, son de Sagunto y el CR d e
Ebora, aunque seria tentador suponer que dijera CPR con estas dos letras li-
gadas, lo que nos llevaría a Colonia Patricia, a cuyas cabezas se aproximan
algunas de la serie de la caetra. Digamos de paso que ninguna de las monedas
gallegas que conocemos presenta resello alguno para su habilitación.
Banti Simonetti, 1.369, I9,l8 grs.
H a y ejemplares de menor tamaño, según Vazquez Seijas.
E s interesante u n ejemplar de Os Castros, Ayuntamiento de El Rosal, pa-
rroquia de Santa i'vlariña de Rosal, indudablemente un a s (y, por tanto, no
correspondiente al grupo que estamos estudiando) respecto de la cual, C. de
hlergelina (loc. cit. p. 48) escribe: #Procedente de Os Castros, al hacer su estudio
pudimos recoger un semis con a ) en m u y mal estado y r ) mejor conservado
del mismo tipo. El hecho de encontrar dos monedas del mismo tipo y por otro
lado conocer que Sarmento, al hallar otro as en Briteiros, nos hizo fijarnos en la
particularidad de esta acuñación, tratando d e anotar cuantos ejemplares en-
contráramos. E n el Museo de Lugo, pudimos hallar cuatro de estas monedas,
A N T O N I O B E L T R Á X M A R T f X E Z

todas de emisión distinta y entre ellas un as análogo al de Briteiros. Se caracte-


rizan éstos y se diferencian de las monedas del Tecla y Os Castros, en que el
tipo del r) se complica, apareciendo a los lados del escudo un puñal o parazonium
y un sable o falcata. Además, la caetra aparece atravesada por dos dardos (rala-
ricae). Las restantes monedas de Lugo son del mismo tipo que las muestras.
E s posible, y esto lo indicamos como simple conjetura, que la ceca misteriosa
pueda hallarse en tierra galaico-portuguesa)).
La referencia de PIIergelina es a una pieza del JIiiseo de Lugo y a otra de
Briteiros, además de los ases del Tecla y Os Castros y un supuesto semis de esta
última localidad.
Nuseo de Pontevedra; ejemplar bien conservado de 30 mm. y 18,7 grs.

111. As.

Yillaronga cita, dentro de la serie de buen arte sin pesos, Balsacli 5.311,
Barril 688, Yives 2, Hciss LXV, núm. 3, Delgado 31 y Yázquez Seijas; con
pesos, Almirall 221, 9,91 grs. ; Cardim 222, 10,23 grs. ; Cardim 221, 10.7 grs. ;
Guadan 1.169, 11,9 grs. ; Guadan 1.1 71, 10 grs. ; Yillaronga 1.677, 9,10 grs. ; Vi-
llaronga 2.108, 9,6 grs.; Yilloldo 1.169, O,.? grs.
Dentro de la que llama ((serie tosca)) cita Ualsacli 5.510; Barril 687; Yives 3;
Heiss LXV, 2; Delgado 40; Yázquez Seijas; Gil Farres 1.003. Con pesos, Espuny
8,3 grs. ; Almirall 620, 9 , i grs. ; Yillaronga 1.623, 10 grs. ; Giiadan 1.1 70, 10,l grs. ;
Almirall 1.453, 10,238 grs. ; Almirall 619, 11,05 grs. ; Guadan 1.169, 11,0 grs. ; Es-
puny 51, 12,4 grs. con la contramarca de la cabeza de águila; Yillaronga 1.298,
Subasta AKE XII-61 281, 12,5 p.;Yjlloldo 1.165, 12,52 p.;Subasta XNE-61,
282, 13,l grs.
Banti-Simonetti, 1.370, señalando con Grant tres tipos, el 1 y 111 del arte
de Caesaraugusta y el 11 de Colonia Patricia. Vázquez Seijas, moneda C. Du
Rlersan, Iám. I., núm. 5. Pío Beltrán, 3 ases, uno de 11.980, 29 mm.
Circulo ,I'umismático y Filatélico de Barcelona, junio 1073, núm. 32.
Banti-Simonetti, 1.371, con diferente retrato de Augusto, de Meiss núm. 2
y 11,6 grs. Catálogo de la AXE de junio de 1974, núm. 99, 0,30 grs.
Ejemplares de los Museos de Florcncia y de ,Ilunicli (Sylloge ~Yummorum
Graecarum Deulsch1and:Sfaalliche Sammlung ~liiinchen,Berlín 1968, 1, lám. 15,
núm. 340) 10,02 grs y núm. 341, 9,82 grs.
Banti-Simonetti con distinto retrato. Heiss 3, 9,s grs. Vázquez Seijas D.;
cat. ANE cit., núm. 100, peso 9,79 grs.
Respecto de las monedas halladas en Galicia, además de las citadas por
Mergelina, conocemos las aportadas por JIaniiel Fernández Rodriguez (Colec-
ción numismática del Museo de Santa Tecla, <<ElMuseo de Pontevedras X, 1956,
página 25 y ((Boletín de la Real Academia Gallegas, XXVIII, 1956, núms. 309-
320, p. 139) que deben ser las mismas. Xo obstante, da la nota de tres piezas,
todas con reverso de caetra, con los siguientes datos: Una, núm. 83 de buena
BRONCES D E AUGUSTO CON CAETRA O PANOPLIA

conservación y 28,5 mm., 11,93 grs.; la núm. 84, regular conservación, 28,5 mm.
y 12,5 grs.; núm. 85, mala conservación, 24 mm. y 5,85 grs. de peso que es un
semis. Sobre estas monedas insiste Milagros Cavada Nieto (Hallazgos monetarios
en casiros de Galicia, <(Boletíndel Seminario de Arte y Arqueología)), XXXVIII,
1972, p. 230), diciendo que son de las que considera como acuñación legionaria
del Xoroeste; en la p. 232 cita una moneda análoga de San Sidrán, San Pedro
de Tomeza y en la p. 237 la del Castro del Calvario.
En el Rluseo de Pontevedra hay un as de 28 mm. y 10,78 grs., regular con-
servacibn, procedencia desconocida. Otro de 28 mm. y l l , 7 3 grs., mal conservado
y procedencia desconocida. Otro de 30 mm. y 11,75 grs. con perforación en la
parte supeiior, procedente del Castro de San Cidrán o Sidrán, parroquia de
Tomeza, término municipal de Pontevedra. Otro de 28 mm., 13,30 grs. de peso,
mal consevada. Cfs. Alfredo Garcia Alén (La moneda hispánica en el Museo de
Ponfeuedra, ((El Museo de Pontevedras, VII, p. 40 de la separata); J. Filgueira
Valverde y A. Garcia Alén, (Materiales para la caria arqueológica de la prooincia
de Pontevedra, 1954, pp. 128 y 175).
E n Bayona apareció un as, inédito, en poder de D. José 31.8 Mvarez Blázquez
(Garcia Alén, loc. cit. p. 44).
Del castro de Santa María do Viso, Monte de Peneda, Redondela, as que
estuvo en la colección de don José Solla, de Arcade, vendida y hoy en paradero
ignorado (Filgueira-Garcia ,Zlén, loc. cit., pp. 140 y 181 y Garcia Xlén, loc. cit.,
página 44).
JIuseo 3Iunicipal de Castrelos, Vigo, un as de 9,3 grs.
Yuseo Arqiieol8gico e Histórico de La Coruña. Un as del castro de Mei~ás.

SOse había hablado hasta ahora de estas piezas. Aparte de la referencia


poco concreta de JIergelina, se conocen el de la colecciOn Espuny, 167, de 8,3 p.
citado por Villaronga.
Un semis de la colección Pío Beltrán con la leyenda cubriendo tres cuartas
partes del círculo y una cabeza muy pequeña.
De1 Castro de Santa Tecla y en su Jluseo, el núm. 88 de Fernández Rodri-
guez, 24 mm., 5,83 grs.
Del llluseo de Pontevedra y origen desconocido, uno de 14 mm. y 7,8 grs.
En el castro de A Cidade, San Bartolomé de Foiara, Ayuntamiento de Puen-
teareas, Caneiro, apareció en 197-5, superficialmente, un semis inédito, en poder
de don Manuel Rodriguez Alonso, vecino de Puenteareas.
Del castro de Francia conocido también como Os Castros o castros de Francia,
Santa Rlariña de Rosal, procede otro descrito por Juan Rodríguez Fontenla
(El castro de E l Rosal, La Guardia, #Faro de Vigo)), 2 de abril de 1939), en la
siguiente forma: da otra moneda que se conserva es de cobre. Mide 28 mm.
de diámetro y pesa 6 grs. Su anverso esta completamente destruido por la acción
A N T O N I O B E L T R A A - M A R T i N E Z

corrosiva del ácido. Por el reverso, que medianamente se conserva, conócese


que fue acuñado en Cartago Nova (Cartagena). Es probablemente del emperador
Augusto César. Ostenta este reverso en el centro un pequeño circulo radiante
y a su alrededor cuatro sectores de un laberinto colocado en forma orbicular
y separados entre sí. Tienen muy poco relieve estos dibujos. Carece de leyenda*.
Cfrs. J. Filgueira Valverde y A. Garcia Alén (Adiciones a la rarfa arqueológica
de la provincia de Ponfei~edra((El Museo de Pontevcdra)), 1959, vol XIII, p. 85
y loc. cit. p. 143. Cavada, loc. cit., p. 237).

Estamos seguros que existirán muchos más ejemplares de estas monedas en


muchas colecciones y especialmente en las gallegas y en las del norte de Por-
tugal, que no conocemos: aunque quizá no aporten novedades cuando se recojan,
sí que pueden hacer variar, sustancialmente, cualquier estadística que se rea-
lice sobre pesos y módulos e incluso sobre variantes de arte.
No obstante, como síntesis de lo expuesto podemos hacer un cuadro de
pesos que nos permita redactar una hipótesis provisional sobre la metrología:

Sextercio : 37,93 grs.


Dupondio: 19,18 grs. / 19,18 grs. / 18,17 grs. / 18,17 grs.
As: 13,30 grs. / 13,lO grs. / 12,52 grs. / 12,50 grs.
12,50 grs. / 12,40 grs. / 11,9S grs. / 11,90 grs. / 11,90
11,75 grs. / 11,75 grs. / 11,60 grs. / 11,Oa grs. / 10,88
10,75 grs. / 10,75 grs. / 10,70 grs. / 10,25 grs. 1 10,02
10,01 g s . / 10,OO grs. / 9,91 grs. / 9,82 grs. / 9,79
9,TOgrs. / 9,60grs. / 9,30grs. / 9,50gs. / 9,30
9,30 grs. / 9,10 grs. 1
Semis : 8,30 grs. / 7,80 grs. / 6,00 grs. / 5,83 grs.

Los pesos que se deducen son normales y coinciden con el habitual del as
de época augustea establecido alrededor de 10,92 gramos. Los semises de 8,30
y 7,80 resultan excesivamente pesados y podrían ser ases demasiado pequeños,
como resultan excesivamente pesados los de más de 12,50 grs.
Los dupondios de las primeras series de Emerita alcanzan los 21,94 grs.
y los ases iniciados en la reforma de la lex Papiria, del 90-89, los 13,64 grs.,
permaneciendo bajo César y Octaviano por encima de los 13 gramos. Resulta,
pues, que los pesos, dentro de la variabilidad que tienen en el bronce coinciden
con los patrones habituales de la época de Augusto. Los ases de P. Carisio, como
[Link], acuñados en Emerita pesan entre 16,64 y 10,lO gramos.

a ) El bronce con la caetra como tipo, con los valores de sextercio, dupondio,
as y semis, fue acuñado en el noroeste de la Península, según acreditan los hallaz-
gos reseñados.
BRONCES DE AUGUSTO CON C A E T R A O PANOPLIA

b) La emisión fue provocada por las necesidades económicas del ejército


romano en Hispania, a raíz de las guerras cántabras y nració de la potestad o
irnperiurn de los legados de Augusto o del mando militar.
c ) La fecha de acuñación es posterior al 27 y anterior al 23 a de J. C., pu-
diendo fijarse entre el 25, fecha de la fundación de Emerita y el 24 que lo fue de
Caesaraugusta, desmilitarizándose veteranos de las legiones IV, V, V I y X.
d ) Las emisiones fueron copiosas a juzgar por la variación de los cuños,
sin que se pueda calcular el total de piezas acuñadas, ni aun suponiendo unas
10.000 piezas por cuño.
e) La circulación alcanzó a zonas muy alejadas del lugar de origen, a juzgar
por los resellos de Colonia Patricia, Sagunto y valle del Ebro y la indicación de
Delgado de hallazgos en Valencia, Cuenca y Guadalajara. Las indicadas contra-
marcas debieron servir para autorizar su curso y no aparecen en los ejemplares
gallegos por no ser necesario.
f ) La metrologia es la normal de tiempo de Augusto, coincidiendo con
los ases de Emerita y aproximándose a las piezas de Vienna y Nemausus. S o
hay una absoluta regularidad en las relaciones entre los pesos de las diversas
monedas.
Los promedios serían: sextercio, 37,95; dupondio, 18,6; ases, 12,5; semises,
6,96, sobre l a base de los ejemplares reseñados.
Los magistrados monetales
en Hispania
Por Francisco Beltrán Lloris

1. INTRODUCCION

L A organización de las acuñaciones niunicipales, objeto de este trabajo, es una


cuestión que permanece sin resolver y a la que se han dedicado muy escasas
líneas, la mayor parie de las Yeces haciendo una traslación mecanicista de lo que
cn Roma ocurría.
Este trabajo se plantea dos objetivos. En primer lugar redactar un índice de
los magistrados que acuñan en Hispania -se excluyen los de la amonedación
ibérica por foiniar parte de un contesto diferente- hasta Calígula en el ámbito
municipal (11, y en segundo término hacer una aproximación a los principales
problemas referentes a la organización municipal de las acuñaciones.
Para el conocimiento de esta organizacion contamos con dos fuentes principales:
las epigralicas y las numismáticas. Una comprensión completa del problema exige
vaciar ambos campos; sin embargo aquí nos vamos a limitar -dado el carácter
de este trabajo- a las fuentes numismáticas, dejando las epigráficas -a excepción
de los textos de las leyes municipales- para un proximo estudio.
La principal dificultad de este trabajo viene dada por la escasez de datos que
poseemos; esto unido a la sola utilización de las fuentes numismáticas es lo que
le da el carácter de aproximación, aunque pensamos que el estudio de las fuentes
epigráficas, dada su incidencia sobre una temática esencialmente numismática, si

(1) Emplearemos este tCrmina, salvo advertencia, haciendo referencia a las acufiaciones realizadas
tanto en coloniar como en rnitnicipia.

- 16.9
F R A N C I S C O B E L T R A N L L O R I S

bien puede modificar alguna apreciación local, no alterará fundamentalmente las


conclusiones generales.
Desgraciadamente, dado el estado de nuestros conocimientos, en muchos casos,
habremos de limitarnos a plantear los problemas, sin que sea posible darles una
solución suficientemente documentada.
Hay una cuestión preliminar que es preciso despejar: la razón a la que obedecen
las acuñaciones latinas de este periodo. 11. Grant (1; pp. 290 y SS.) a la hora de
plantearse esta cuestión, para la época de César y Augusto que es la que estudia
en su obra, hace una doble distinción: en primer lugar hace referencia a las mone-
das fundacionales o que están relacionadas de una forma u otra con este hecho
o con los primeros tiempos de inclusión de poblaciones locales en el marco de la
ciudadanía romana o latina. Piensa el investigador británico que en estos casos
las emisiones son pagadas en muchas ocasiones por los deduciores o consiilulores o,
incluso, por el erario público; en esta situación alcanzaría la subvención para la
primera emisión y para otra más a lo sumo. Con esto se explicaría la falta de
actividad de estas cecas en momentos posteriores y sus cortas emisiones. No ve
en estas acuñaciones la respuesta a necesidades económicas o a la concesión de un per-
miso general para acuñar. El segundo grupo al que hace referencia (1 ;pp. 296 y SS.)
está constituido, en su opinión, por una treintena de cecas que Augusto aprovecha,
centralizando en ellas las acuñaciones para las provincias por razones económicas
fundamentalmente, con matizaciones entre la parte oriental y occidental del
Imperio. E n Occidente en particular confía las acuñaciones a municipios -coloniae
y municipia- romanos eliminando las cecas peregrinas, al contrario de lo que
había hecho en Oriente. Destaca también el importante papel que Hispania
desempeña en este conjunto, que en su opinión, se explica por la intensa circulación
monetaria peninsular y por su amplio radio de acción -sobre todo las cecas de
la Citerior- por un lado, y por la presencia de ricas minas por otro.
Las teorías de Grant son enormemente sugestivas; sin embargo si bien con la
segunda estamos fundamentalmente de acuerdo, la primera adolece de una serie
de defectos, en nuestra opinión.
E n la Península Ibérica se basa Grant sobre todo en Sagunto para confirmar
sus teorías (1; p. 292); le atribuye una serie de monedas (1; pp. 158 y SS.) que
deben ser situadas no en esa ciudad, sino en Carthago Nova fundamentalmente,
como ya señalara A. Beltrán (2; passim) por razones numismáticas, seguido por
L. Villaronga (1; p. 82), y claramente confirmable también por razones antropo-
nímicas (1). E n cuanto a las demás ciudades, Grant hace interpretaciones prosopo-
gráficas bastante arriesgadas de los magistrados que aparecen en sus monedas, en
su afán por encontrar condilores y deduciores. Las fechas de fundación que propor-
ciona se contradicen con las aportadas por diversos estudios monográficos, así
lleva la de Carthago Nova al 28-29 a. e. (2), la de Osca -para la que A. Beltrán

(1) F. Beltrán, 1 ;passirn.


(2) A. Beltriin, 1; p. 21.
LOS MAGISTRADOS MONETALES EA7 H I S P A N I A

(4; p. 19) da el año 38 a. e.- al 28 a. e., la de Calagurris la sitúa en 28 a. e. en


vez de 36/35 a. e. U), etc.
De esta forma, independientemente de que haya acuñaciones fundacionales
o laudatorias, hay que pensar que la mayoría de las acuñaciones obedecen a razones
económicas y de prestigio. Son también de gran importancia'para la explicación
de esta cuestión los criterios metrológicos como se verá más adelante.
A la hora de plantearse el fin de las emisiones de Grant (2; passim) recurre
de nuevo a criterios no económicos, dando como causa fundamental de su final
la prohibición de Caligula en 39-40 d. e. de dar culto a sus parientes vivos, que
en su opinión debió afectar también al de los muertos y a sus antecesores en el
Imperio. Pensar que la razón de ser de estas acuñaciones municipales fuera la
adulación dinástica supone una desvirtuación del fenómeno monetario.
Esta cuestión sigue sin estar totalmente aclarada; sin embargo, si las acuña-
ciones municipales son reorganizadas, pero mantenidas por Augusto en parte por
esa liberias que Grant señala (1 ; p. 324), como intervención reservada, y en parte
por razones de carestia de moneda e n un Imperio que crece de tamaiío veloz-
mente (2) parece lógico pensar que el final de estas relaciones esté relacionado con
una iestricción de esa libertas y10 con una solución progresiva de esa carestia.
Aunque en época de Claudio hubo cierta penuria monetaria, este fenómeno se da
también en otros momentos (3) en c. 20 a. e. (ases unciales, bronces pompeyanos,
etcétera, partidos) o en 30 d. e. (ases semiunciales partidos e.n el Norte del Imperio).
Por otra parte, dados los recursos de la época, parece normal un fallo en los cálculos,
si es que los Iiabia.

11. LA ORGAXIZACION MUNICIPAL

Una vez planteadas las cuestiones referentes a las causas de la existencia de


unas acuñaciones municipales en Hispania, es preciso analizar la organización
municipal que las emitió.
No es este el lugar para hacer un estudio o una exposición exhaustivos de
esta cuestión, sin e m b a ~ g oconviene hacer una aproximación al problema.
E n el Imperio, como a fines de la República, los núcleos fundamentales de la
articulación económica, religiosa, administrativa o militar, son los municipios, con
grados diferentes de autonomia inicialmente, pero pronto -sobre todo en el
Imperio- tendiendo a la homogeneización.
Para el conocimiento de su organización la fuente más importante la consti-
tuyen las leges municipales de las que en Hispania han quedado un buen número

(1) M. Ruiz Trapero. 1; p. 94.


(2) A. Reltrbn, 5; p. 36.
(3) T. V. Buttrcy, 1; pp. 31 a 48. E. Ripoll; J. hf. Nuix; L. Villaronga. 1; pp. 75 a 88.
F R A N C I S C O B E L T R A N L L O R I S

de testimonios. Así la Lex Coloniae Genetivae Iuliae sive Ursonensi data (Osuna,
Sevilla; c. 44 a. e.) (11, la Lex Flavia municipalis Salpensae data (cerca de Utrera;
c. 81-84 d. e.) (2) y la Lex Flavia municipalis Malacae data (Málaga; c. 81-84 d. e.) (3),
además de otros fragmentos menores.
La opinión tradicional es que estos estatutos municipales proceden de leges
daiae (4, es decir, de un magistrado a quien se le ha conferido poder para emitir
una ley. E n este caso hay que pensar en estatutos concretos para cada ciudad,
aunque no se puede desechar la posibilidad de un modelo del que derivaran una
serie de leges datae a juzgar por las semejanzas observadas entre las diferentes
leyes (5).
Sin embargo, y aunque la opinión más extendida es la más arriba expuesta,
hay teorías que discrepan; así M. \[Link] (1 ;passim) piensa que los estatutos
municipales como la Lex Tarentina y las hispanas no fueron redactadas como leges
datae, sino que son recopilaciones locales de diferentes clases de leyes romanas
adaptadas más o menos libremente en el proceso de conslitutio o deducfio. Su critica
tiene puntos sólidos; así seria más explicable la confusión que en la Lex Tarenfina
hay con los quattuorviri, duumviri y aediles (7; 9, 13, 14; 39); sin embargo, no
explica por otra parte, la aparicibn en la Lex Ursonensis (= Urs.) 104, 12-13 de
iussu Caesaris dict. imp. et Iege Antonia que parece un argumento en contra de
su teoría.
La cuestión no está, pues, resuelta; en todo caso parece conveniente tomar
estas leyes solo como punto referencia], puesto que hay un buen número de dife-
rencias entre lo que estipulan y lo que luego ocurre en la práctica en otros lugares
(ver, p. e., más adelante praefectus).
Simplificando el complejo panorama de las magistraturas municipales, figuran
en las monedas los douviri qui iure dicundo praesunl, máximas magistiaturas
municipales que, a veces, aparecen como quatluorviri; los duouiri quinquennales,
encargados del censo; los praefecti destinados a sustituir a los duunviros en sus
ausencias; y los aediles encargados de misiones secundarias, pero también con
iurisdiclio. Queda finalmente el quaeslor, cuya calidad de magistrado se pone hoy
en duda como se verá más adelante. Veamos pues qué papel desempeñan estos
magistrados en relación a las acuñaciones.

2. LOS MAGISTRADOS.

a) Los duoviri.
Aparecen acuñando desde época de Augusto, aunque hay antes prefectos de
duunvir en Lepida (6). Sin embargo cuando cobran importancia es en epoca de
(1) C . Rotondi, 1; p. 494. A. D'Ors, 1; pp. 167 a 280.
(2) G. Rotondi, 1 ; p. 500. -4. D'Ors, 1 ; pp. 281 a 309.
(3) G. Rotondi, 1 ; p. 500. A. D'Ors, 1 ; pp. 310 a 341.
(4) G. Rotondi. 1; pp. 15 y SS. A. D'Ors, 1 ; pp. 156 y ss.
(5) A. D'Ors, 1; pp. 157 y SS.
(6) Acerca de duunvir se puede ver: Urs.: 62, 63, 64, 65, 68, 69, 70, 71, 72, 77, 81, 93, 94, 95, 97. 103.
108, 109, 128 y 131. Salp.: 21, 21, 23, 26, 27, 28, 29. Mal.: 52, 54, 58, 60, 63, 66, 69.
LOS MAGISTRADOS , ~ Z O L V E T A L E SE N HISPA,VIA

Augusto, representando un 60 por 100 de las acuñaciones del a s en las que aparecen
nombres de magistrados, y un 58 por 100 de la del semis. Estos porcentajes los
mantiene en la acuñaci6n del as en época de Tiberio.

b) Los duoviri quinquennales.

Esta magistratura no es bien conocida. Habitualmente se habla de ellos simple-


mente como encargados de redactar el censo cada cinco años, siendo éstas casi
las únicas noticias que poseemos.
Estos magistrados aparecen acuñando en un buen número de ciudades hispanas:
Carthago Nova (1) donde realizan -todas las acuñaciones, salvo las que llevan a
cabo sus prefectos, en Ilici ( 2 ) en época de Augu5to y Tiberio con ases y semises
y alternando con duiinviios y en Lépida (31 donde nos queda testimonio de u n
piefecto duunvir quinquenal; en estos casos no hay dudas en las interpretaciones.
Tampoco dehe Iiaberla, en nuestra opinión, cuando aparece sólo una Q como en
Urso (3), con un solo caso en época de Augusto, y en la misma forma en Valentia (5)
y Corduba (6). E n Ilici aparecen habitualmente con la abreviatura normal, excepto
en un caso (nums. 27 y 121) (7 que aparece con Q también.
C n punto en común aparece claro: todas las ciudades en que acuñan los quin-
qiienales son colonias; Cartliago Xova (refundada en 42 a. e., Cartagena), Ilici
(fundada en 42 a. e., La Alcudia de Elche), Lepida (fundada en 42 a. e., Velilla
de Ehro), Urso (fundada en 1 4 a. e., Osuna), Valentia (fundada en 138 a. e., Valen-
cia) y Colonia Patricia (fundada en 10 a. e.?, Córdoba). Excepto Valentia, que es
anterior, y Colonia Patricia, para la que no podemos afiimarlo con seguridad,
son todas fundaciones julias. E n cuanto al resto de colonias que acuñan moneda
con nombres de magistrados queda de época julia Acci (fundada en 42 a. e., Guadix
el Viejo) de la q u e solo conocernos un as de época de Tiberio que haga figurar el
n o m l m del magistrado. Aparte quedan Clunia (fundada en 68 d. e., Coruña del
Conde), Cartein (fundada en 171 a. e., Cortijo del Rocadillo, Algeciras), y Celsa
(refundada sobre Lepida en 36-35 a. e.j. Resta Emporiae que ofrece mayores
problemas.
Queda clara la r e l a c i h entre las acuñaciories realizadas por quinquenales y las
colonias, e incluso seria posible aventurar una relación con su época de fundación
-cesariana en la mayor parte de las ocasiones-. Quizá Cesar en sus leges dafae
-si se admite esta teoría (ver supra)- diera alguna indicación al respecto.
De las colonias citadas Carthago Nova destaca por el numero y continuidad
de sus acuñaciones, por tanto e s la que más datos aporta sobre el funcionamiento

( 1 ) A. Beltrzín, 1: passim.
(2) 1'. Beltráii, 2 ; passini.
(3) hl. 1'. I'brez hlartinc-z, 1; passim.
( 4 ) A. Vives. 1 ; t. 111. pp. 96 y SS.
(5) P. Bellrh, 3; passini.
(6) -4. vives, 1; t . 111, p. 11.5.
(5) Las referencias realizadas en esta forma se refieren a nuestro índice de magistrados.
F R A N C I S C O B E L T R Á N L L O R I S

de esta magistratura. Estos aspectos han sido estudiados por A. Beltrán (2; pági-
nas 34 y SS.) destacando el hecho d e que, aunque haya duunviros y duunviros
quinquenales, sean siempre éstos los que acuñen.
Parece ser que entraban, en Cartliago Nova, en el cargo cada y durante cinco
años, a juzgar por la forma en que se suceden los siguientes colegios:

L. Iunius (núm. 216) L. hcilius (núm. 9) 37 a. e.


L. Acilius (núm. 8) C. Jlaeci (núm. 248) 32 a. e.
C. Maeci (núm. 247) L. Appulei Ruf (núm. 43) 27 a. e.

Aqui se ve cómo, cuando uno de los magistrados desaparece -por muerte u otra
causa-, es sustituido hasta acabar el mandato o el cometido.

c) Los quatiuoruiri.

L a supuesta diferenciación enlre cuatorviros para los municipios y duunviros


para las colonias no se ve en absoluto reflejada en las monedas; por tanto, si esta
distinción existió debió darse m u y a comienzos del proceso d e romanización
peninsular.
Habitualmente al hablar de cuatorviros se les considera como un colegio com-
puesto por los dos duunviros y los dos ediles U), sin embargo, ésta es una cuestión
que es preciso replantearse.
H a y dos ciudades en las que aparecen los cuatorviros en las monedas: Carteia
y Clunia (todavía municipio cuando acuña).
E n Carteia (2) aparecen e n época de Augusto (?) o Tiberio monopolizando las
acuñaciones de semises y cuadrantes. E n las monedas aparece un solo nombre d e
magistrado o a lo sumo dos.
Resulta más explícito el caso de Clunia (3). Hay emisiones con magistrados
sólo en epoca de Tiberio; en ellas aparecen los cuatorviros acuñando los ases
(tres colegios diferentes) y los ediles acuñando los semises (tres colegios diferentes).
Hasta ahora no s e ha establecido u n orden e n las emisiones lo cual supone una
dificultad para su valoración.
H a y una cuestión a dilucidar. Como es normal en época de Tiberio, en algunas
cecas las acuñaciones se dividen entre los ediles -semises- y la máxima magis-
tratura -en este caso los cuatuorviros- (ases), por tanto, hay que pensai que
alguno de los tres colegios d e ediles, si no todos, fue contemporáneo de los d e
cuatuorviros (ver índice de magistrados, nota 2); sin embargo, no coincide ningún
nombre.
De esto se concluye que el colegio de los cuatuorviros no estaba siempre integrado

( 1 ) A. D'Ors, 1 ;p. 143.


(2) A. Vives, 1; t. IV. pp. 18 y ss.
(3) A. Vives, 1;t. IV, pp. 111 y SS.
LOS MAGISTRADOS AfONETALES EN HISPANIA

por dos duunviros y dos ediles, sino que en ocasiones podía estar formado por
cuatro magistrados, aparte de los dos ediles.
En cuanto a Carteia es preciso tener en cuenta el Iiecho de que de los siete
colegios que aparecen, en cuatro ocasiones sólo se cita a un cuatuorvir y en tres
sólo a dos. Lo cual parece implicar que Iiay o bien dos formas diferentes de funcio-
namiento en dicha magistratura o bien dos formas distintas en la organización de
la acuñación.

d ) Los praefecfi.

Aparecen los prefectos en cuatro cecas: Caesaraugusta, Calagurris, Carthago


Kova y Lepida.

Lépida :

1. As. M. FUI(núm. 171) C. Otac (núm. 293) (45 a 42 a. e.)


2. As. L. Nep (núm. 270) L. Sura (núm. 374) (45 a 42 a. e.)
3. As. P. Salpa (núm. 347) M. Fulvi (num. 172) (43 a 42 a. e.)
4. As. C. Balbo. f (núm. 74) 1,. Porcio (núm. 318) (45 a 42 a. e.)

de estos el primer colegio es de prefectos de quinquenal y los otros tres de duunvir


ordinario.

Calagurris:

1. As. C. Mar (núm. 255) M. Val (núm. 392) (27 a 2 a. e.)

como prefectos de duunvir.

Caesaraugusta :

1. As. luniano Lupo pr. C. Caesar (n.0219) C. Pompon Parra IIV (n.0311) (33 d. e.)
2. As. Fulviano praef (n.o 175) Lupo 1IV (n.o 239) (34 d. e.)

Carthago Nova :

1. Semis. Cn. Statil Libo praef quinq (n.0375)


2a. Semis. L. Ben praef Imp Caes (Aug ?) (n.o 77) Hibero praef hZ. Agrip quin (n.o 187)
2b. Semis. L. Ben praef (n.o 78) Hibero praef (n.o 188)

correspondientes a los años 42, 17, 17, y 2 a. e. respectivamente.


F R A N C I S C O B E L T R A N L L O I C I S

Acerca del praefecfus la Lex Salpensana (= Salp.) tiene dos capítulos (24 y 25),
el primero de ellos dirigido al prefecto d e un duunvir extraordinario, el empera-
dor, y el segundo al de duunvir ordinario.
E n el capitulo 24 ( l ) , De praefecfo imp(era1oris) Caesaris Domifiani Auy-
( u s f i ) , que en caso de que se ofrezca el duunvirato a Domiciano (2) y éste lo
acepte, designando en su lugar a un prefecto, is praef~clus eo ( ( i ) ) u ( ( r ) ) e esto,
quo / essef,si eum Ilvi (rztm) i (ure) d(icunr10) e.r h (ac) 1 (ege) solrrm crenri oportuissel
isque ex h(ac) l(ege) solus / I l v i r i(ure) d(irundo) rreafus esscf; t e s t o que es ncce-
sario tener en cuenta como veremos a continuación.
En los casos que conocemos por la numismática se dan las sigiijcntes circuns-
tancias:
1) Lepida. Aparece un colegio de prefectos de duunvir quinquenal -hecho
que quizá esté en relación con la fundación de la colonia- y tres colegios de
prefectos de duunvir ordinario de dificil explicación; al menos no está de acuerdo
con lo que en la Lex Salpensana se dice. El prefecto entra en función cuando tiene
que suplir a un duunvir que se Iia quedado solo (3). E n este caso, aunque el prefecto
tenga un carácter de provisionalidad, aparecen consecutivamente tres colegios.
2) Calagurris. Aqui se vuelve a d a r el mismo caso que en Lepida; aparecen
dos prefectos a la vez, también sin justificación aparente.
3) Caesaraugusta. L a situacibn aquí parece adaptarse a Salp. 24 en el primer
colegio con claridad -un prefecto de C. Cesar- y en el segundo aunque no se
explicita, debemos estar en el segundo caso.
4) Carthago S o v a . Aqui hay cuatro colegios. El primero se sitúa claramente
en el caso de un prefecto de duunvir ordinario (Salp. 23) que aparece solo. Sin
embargo, en el segundo tenemos que figuran dos prefectos y ambos en lugar de
personajes de la casa imperial o allegados -Augusto y 11. Agrippa- (4). De la
misma forma actúa el tercer colegio, aunque e n esta ocasión sGlo conocemos a uno
de los quinquenales -Tiberio-, ignorando a quien sustituye Hiberus ( 5 ) .
H a y aún en Carthago S o v a dos casos más que merecen comentario:

Semis. Iuba rex 1ubae.f [Link] (núm. 207) Cn. Atellius Ponti I1V.Q (núm. 54)
Semis. Rex Ptol (núm. 326) C. Laetilius Apalus 1I.V.Q (núm. 224)

correspondientes a los años 14 d. e. el segundo y estando situado el primero después


de 9 d. e . Ambos personajes son suficientemente importantes I~ara-que como
(1) A. D'Ors, 1; pp. 290 y 291.
(2) A. D'Ors, 1 ; p. 290.
(3) A. D'Ors. 1; p. 131.
(4) A. Beltrán, 1 ; p. 39, identifica a Q . Varius e Hilmus en la misma persona. Los noml~rescoinciden
con los aparecidos en un lingote de plomo cartagenero.
( 5 ) Personaje diferente al del anterior colegio del que, según A. Reltrán, 1 ; número 25, le separan
quince años, aunque, puesto que la prefectura no es propiamente una magistratura -ver Salp. 25, donde
afirma que la prefectura no sirve para adquirir la ciudadanía-, podría ser rl mismo individuo por se-
gunda vez.
(6) Iuba rey de hlauritania entre 25 a. e. y 23 d. e., tambien fue duunvir de Gades -Rufo Festo Avieno,
Ora Maritima, vv. 277 a 283-. Ptolomeo, rey de Mauritania, entre 23 y 40 d. e.: la moneda se acuña en
tiempos de Augusto, cuando Ptolorneo aún no era rey; quizá rex podria asimilarse a príncipe.
LOS AlAGISTRADOS il3ONETALES EN H I S P A N I A

no ejercieran en la práctica su cargo, sin embargo no aparecen sus prefectos (1).


Los casos contemplados por las disposiciones de la Lex Salpensana aparecen
representados; así el prefecto de duunviro ordinario que aparece solo en Carthago
Nova (según Salp. 25) y el prefecto del emperador -C. Caesar- con un duunviro
(según Salp. 24) en Caesaraugusta.
Aparecen, sin embargo, también, otros casos que no conocemos por las leyes:
1) Lepida y Calagurris con colegios de dos prefectos que en aquella ciudad,
al menos el primero, deben estar relacionados con la fundación.
2) Los dos prefectos sustituyendo a personajes de la casa imperial en Carthago
Sova.
3) También en Carthago S o v a la presencia de personajes importantes, que
no debieron desempeñar el cargo en la práctica, sin prefectos: Iuba y Ptolomeo.
Se ve claro, pues, que las leges municipales -ya leges datae, y a recensiones
locales- Iiacen alusión a un contesto legal común, así las disposiciones que rigieron
en Salpensa al respecto de los prefectos, también eran válidas en Carthago Nova
y en Caesaraugusta. Pero también debió haber una cierta libertad en su aplicación
-regulada quizá por el ordo senatorial, o por los magistrados- como demuestra
l a heterogeneidad de situaciones en Cartliago Nova. Por otra parte la legislación
dehió ser más amplia, pues aparecen en la práctica, casos que no conocemos
legislados.

No deja de ser extraña la aparición de los ediles en las monedas. E n la Lex


,lZnlacilann (= Mal. 60) se Iiabla de los magistrados que deben aportar garantías
debido a su contacto con los fondos públicos, y sólo aparecen el duunvir y el cuestor
(cautio p e c m i a m publicam salvam fore). Hasta tal punto llega esta situación, que
e1 edil, si impone una multa, debe ponerlo en conocimiento del duunvir que será
quien la haga efectiva (Nal. 66).
Esto es lo que hace peculiar que un magistrado que se encuentra en t a l relación
con los fondos públicos -al menos en Malaca- aparezca en las monedas; a no ser
que su aparición en ellas fuera meramente honorífica (ver infra).
A pesar de lo dicho, la presencia de los ediles en las monedas es bastante fre-
cuente (31 casos en total).
H a y un caso especial en Sagunto:

As. Cn. Baebi Glab (núm. 68) L. Calpv (núm. 110)

que acuñan después del 85 a. e. y cuya determinación del cargo no está m u y


clara. A. Vives (1; t. 11, p. 20, Iám. 18-1) lee [Link]; P. Beltrán (1; p. 286)

( 1 ) A. Beltrhn, 6; passirn.
(2) Acerca de edil se puede ver: Urs.: 62, 63, 71, 77, 81, 82. 94, 97, 134. Salp.: 21, 27. Mal.: 52, 54,
60, 66, 69.
F R A N C I S C O B E L T R A ~ ? L L O R I S
AED G.S; L. Villaronga (1; 97 a y b) AED. C. E n las monedas no está clara la
leyenda ( 1 ) .
El problema se entronca con la posición que el edil ocupa en Sagunto, en donde
o bien hay que pensar en una extraña redacción del cursus homorurn epigráfico
o bien el edil es el cargo más importante del municipium, hecho anómalo aparte
de unos cuantos casos italianos.

f) Los quaesfores ( 2 ) .
La presencia de cuestores en las monedas hispanas es un hecho absolutamente
insólito que no aparece más que en Emporiae -y con dudas- y que además
plantea algunos problemas jurídicos. h juzgar por las Leges Malacifana y Salpen-
sana, el cuestor debe ser considerado como magistrado; así en Salp. 21 cuya rubrica
dice U f magisfratus ciuilafem Romanam consequanfur, incluye más adelante a los
cuestores, junto a los duunviros y los ediles. De la misma forma en Salp. 26 en
que la rubrica dice: De iure iurando IIoir(urn) ef aedi(1iurn) el q(uaeslorum).
Sin embargo no aparece en la Lex Ursonensis, y el Digesto dice (3): E f quaeslura
in aliqua ciuifafe infer honores non habetur, sed personale munus est (4, 18,2).
El problema se plantea en Emporiae. E n primer lugar su estatus es confuso;
Livio (XXXXIV, 9, 3) habla de la introducción de colonos romanos en la ciudad
grecoibérica, tras vencer Cesar a Pompeyo (4). Sin embargo, en las monedas la deno-
minación es MVSICI ERZPORIA ( 5 ) en una moneda que supone un cambio estilistico
con lo anterior. L. Villaronga (3; p. 6) supone la fundacibn del municipio una vez
que la colonia llevaba ya años de vida.
Los magistrados que aparecen llevan como única indicación de su cargo una Q
que habitualmente ha sido interpretada como inicial de quinquennalis -como
veíamos más aniba para otros casos-. La serie 18 de Villaronga (3; p. 89) viene
a aclarar un poco la situacih. Estas monedas de la serie 18 fueron leidas inicial-
mente QVAIC ( 6 ) ; M. Grant (1; p. 156) siguiendo a G. H. Hill (1; 111, 3) acepta
la lectura Q.V., A.I., C como indicación de quinquennalcs.
L. Villaionga (3; p. 13) da la lectura QVAIS(tor), que, desde el punto de vista
lingüístico, resulta perfectamente posible ( 7 ) y propone leer las Q restantes en el
mismo sentido.
Sin embargo, la lectura de estas monedas ( 8 ) es difícil, y sólo en la numero 72 A
se lee bien QYAI y con dudas la última letra, mientras que en 72 C y D parece
leerse al final algo similar a una C, que Villaronga explica como una variante de
la sigma griega.
(1) Ver índice de magistrados, nota 4.
( 2 ) Para cuestor puede verse: Mal.: 52. 54, 60. Salp.: 21, 26.
( 3 ) Th. Mommsen; P. Krueger, 1 ;p. 899.
(4) Este es el único testimonio del que puede deducirse que Emporion fuera colonia (ferliurn genus Ro-
mani coloni ab Diuo C a e m n - p o s t deuictos Pornpei liberos adiecti). G . H . HILL
( 1 , p. 12) piensa que no la
hubo, aunque no descarta la posibilidad de que convivieran una colonia y un rnunicipiurn.
( 5 ) L. Villaronga, 3 ; número 69.
( 6 ) A. Beltrán, 4 ; p. 45d. A. Vives, 1 ; t. IV, p. 8, lám. 121,2.
( 7 ) A. Carnoy, 1 ;p. 82. Da una serie de casos epigraficos en que aparece A1 por AE (CIL 114970, 4963 ...).
( 8 ) L. Villaronga, 3 ; números 7 0 A y B, 71 A y R. 72 A, B. C. D y E.
LOS MAGISTRADOS MONETALES EN HISPANIA

La consideración de Emporiae como colonia (1) y la interpretación clara en Ilici


de la Q como quinquennalis -y consiguientemente en Valentia, Corduba y Urso-
lleva a pensar en una interpretación similar de la Q emporitana; apoyaría esta
lectura la constatación de la existencia de quinquenales en Emporiae, como muestra
esta lápida recogida por SI. Almagro (2):

Sin embargo, por ahora, este problema no queda totalmente resuelto.

g) CES?

Finalmente queda la lectura de un semis de Carteia (3) que dice:

L. RAI (num. 336) L. AGRI (núm. 28) CES

que ya Grant (1 ; p. 156) leyó CE(n)S(ores), aunque resulta un hecho absolutamente


anómalo, y la lectura no es segura.
En Italia después de las Guerras Sociales y quiza hacia 43 a. e. (4) los censores
que habian surgido anteriormente en algunas ciudades itálicas (Abellinum, Bene-
ventum, Caere y otras) ( 5 ) comienzan a desaparecer, integrándose sus funciones
en los máximos magistrados que pasan a denominarse quinquennales... censoria
potestale, etc.
SO conocemos mucho más de la actuación de los censores en los municipios
y mucho menos en Hispania. Sin embargo, dentro de la heterogeneidad que preside
la organización municipal hasta que con César empieza a homogeneizarse, este
caso de Carteia no desentona.

3. APROX~MACIÓN
A LA O R G A N I Z A C I ~ N DE LAS A C U ~ A C I O N E S .

A pesar de todo lo dicho a la hora de afrontar-concretamente el problema de


la organización de las acuñaciones a nivel municipal, siguen faltando datos, y es
preciso moverse frecuentemente entre inferencias.

(1) Que como y a hemos visto no es en absoluto segura.


(2) 81. Almagro, 1 ; número 18.
(3)A. Vives, 1 ; t . IV, p. 23, Ihm. 127,l.
(4) D. Kalopothakes, 1; pp. 173 a 174. C. Rotondi, 1 ;pp. 424 a 425. AquBI parece considerar la Tabula
Heracleensis como una Lex Julia municipalis -1er rogata- que afectaria ampliamente al mundo romano.
Este Último autor la identifica mhs bien conio lez data lo cual parece mhs probable.
(5) D. Kalopothakes, 1; pp. 175 y 176.
F R A N C I S C O B E L T I < Á N L L O R I S

Dentro del mundo romano y para esta época el paralelo m á s cercano que posee-
mos radica en el conjunto de las acuñaciones de Roma, que podemos llamar
centrales, y sobre todo -hasta Augusto- los lresviri monelales. A pesar de que
se habla de las ciudades provinciales, especialmente de las colonias, como d e
pequeñas Romas, las diferencias entre ambos tipos de organización, como es
natural, son enormes. Por tanto, al sopesar el funcionamiento de ambos modelos
hay que actuar con prudencia.
Como ya se ha dicho, en Roma los encargados de las acuñaciones habituales
son los iresviri monetales ( ~ 2 8 9a 4 a. e.?), cuya presencia está clara desde 207 a. e. V),
aunque su fundación como colegio debe datar de 289 a. e. (2). E n época de César
4 4 a. e.- se les agrega un miembro, y cori Augusto hay algunas alteraciones,
hasta que en 4 a. e. aparecen en las monedas por última vez.
Estos magistrados están situados dentro del cursrts honorum senatorial, en su
primer peldaño, el vigintivirato. Actunban probablemente bajo la supervisión
del quaestor.
E n opinión de Crawford (3) al comenzar el año el Senado liaría u n balance
general de recursos económicos y una valoración de la moneda en circiilacirin y,
tras esto, una previsión de las necesidades monetarias. Los qrlneslorrs entrcgarian
el metal a los magistrados monetales para que los prepararan y acuñaran y estos
lo devolverían amonedado. A partir de esta cantidad y la que existiera en el erario,
el Senado autorizaría su emisión cuando lo creyera necesario.
Quizá de todo este mecanismo sólo sea aplicable a nivel municipal el papel
organizador del Senado, del cual hay muestras aunque m u y escasas.
H a y en las acuñaciones hispanas algunas monedas que hacen alusión al Senado
local. E n Carteia: E X S C (d,, E X D D ( j i , D D (s,, también en Toleto: E S S C (71,
e n Osca: D D (8) y en Emporiae: D D (9). Además hay reselloscon D D e n Sagunto (10).
En estos casos tenemos un testimonio concreto de la dependencia existente
entre las acuñaciones y el Senado; sin embargo, estas monedas son una minoria
dentro del total. Si las demás monedas, en las que no aparece ninguna referencia
al Senado, dependían también de e1 es algo que no puede afirmarse tajantemente.
L a s analogías con Roma se reducen a esto; en el resto encontramos importantes
diferencias. Así mientras los encargados d e las acuñaciones son en Roma personas
jóvenes que están comenzando :u carrera, en los municipios se encargan de ellas
sistemáticamente los máximos magistrados, ediles y duunviros -o quinquenales
o cuatuorviros-.

(1) M. H. Crawford, 1 ; p. 601.


(2) H. Zehnacker, 1 ;pp. 61 y ss.
(3) 1 ; p. 617.
(4) A. Vives, 1 ;lám. 128,l.
(5) A. Vives, 1 ; lbms. 128, 2, 3, 4, 11, 12.
(6) A. Vives, 1; láms. 129, 2, 3, 4, 5.
(7) A. Vives, 1; Iáms. 131, 1, 2, 3, 4.
(8) A. Vives, 1 ;láms. 13 a, 13.
(9) L. Villaronga, 3; números 110, 111, 112.
(10) P. P. RipollCs, 1 ; números 1 y 2.
LOS AIAGISTRADOS MONETALES EN HISPANIA

E s lógico, en cierto modo, que esto ocurra, pues en los municipios las funciones
a realizar han de lepartirse entre m u y pocos magistrados y, por tanto, se acumulan.
Dei mismo modo, en Roma hay una continuidad en la supervisión y realización
de las acuñaciones; sin embargo, en los municipios no suele ocurrir así. Salvo en
algunas cecas donde un colegio d e magistrados -11abitualménte el de duunviros-
monopoliza las acuiiaciones, como en Rilbilis, Osca, Caesaraugusta, Carthago Plova,
Emporiae y quiza Ercavica y i'alcntia, en las emisiones aparecen varios colegios
de magistrados -generalmente los duunviros en los ases y los ediles en los semi-
ses- cn las monedas, como ocurre en Calagurris, Turiaso, Lepida, Celsa, Sagun-
tum, Clunia, Ilici, ...
Esta situación plantea dos problemas. Tal dualidad en la aparición de los ma-
gistrados en las monedas no puede significar que la supervisión y organización de
las acuñaciones pase cn breves lapsos de tiempo de unos magistrados a otros o que
dependa de los cuatro magistrado: más importantes a la vez. H a y que pensar más
bien que los magistrados aparecen para avalar la acuñación, como elemento de
fiabilidad. Esta parece la explicación más probable, puesto que n o parece
lógico, por ejemplo, que en Cliinia en época de Tiberio los cuatro cuatuorviros
-¿.y además los ediles'l- se encarguen siniultáneamente de una operación que
no necesita probablemente de tantos responsables.
De más dificil explicación resulta el hecho de que en epoca de Tiberio, en
algunas cecas haya una divisióri de las acuñaciones, de t a l forma que los duunviros
-o máxima magistratura local- se encargan de los ases y los ediles de los semises.
La visiciri tradicional, de que los ediles aparecen en las monedas municipales por
las mismas razones que en Roma los ediles plebeyos o curules, es decir, para
financiar con estas emisiones la celebración d e juegos y actos similares, no parece
muy adecuada (1).
Se hace difícil pensar que en las cecas que acuñan coetáneamente ases y semises,
con los duunviros apareciendo en unos y los ediles en los otros, estuvieran encar-
gados de la supervisión y organizacih de los talleres monetales los cuatro magis-
trados a la vez. Las necesidades técnicas de estos talleres, dada la escasa amplitud
d e muchas de las emisiones municipales, no debian ser m u y amplias y tendrían
una organización básica estable.
El mecanismo total quiza dependiera del Senado -siendo t a l vez las emisiones
con D D o EX S C extraordinarias- que encargaría las operaciones monetarias
a unos magistrados ii otros según las circunstancias, siendo probablemente la
aparición de los duunviros en los ases y d e los ediles en los semises una cuestión
de prestigio y jerarquización. Los magistrados darían con su aparición en las
monedas un aval de su fiabilidad como representantes del poder local y respon-
derían tal vez de la correcta realización de las operaciones monetarias ante el
Senado.
E s t a hipótesis de funcionamiento está elaborada sobre m u y escasos datos y es
una mera aproximación en función de los hechos que conocemos.

(1) S. W. Stevenson, C. Roach, F. \V. Madden, 1; p. 227.


F R A N C I S C O B E L T R A N L L O K I S

Un factor que conviene también tener en cuenta es la posible intervención del


poder central en algunas cuestiones relacionadas con la acuñación, como más
adelante se verá.

Desde el punto de vista geográfico-administrativo no parece posible llegar a


conclusiones claras. E n Lusitania sólo conocemos tres cecas: Murtilis (o Mjltilis)
Baesuri y Brutobriga, en las que se acuña sólo en época preaugustea, y sin hacer
constar los cargos de los magistradcls que figuran en las monedas.
E n cuanto a la Baetica estamos en una situación similar, la mayor parte de
las cecas acuiian antes de Augusto y tampoco hacen constar los cargos; así Onuba,
Osset, Sacili, Vesci, Lascuta. E n Acinipo aparece un edil y también en Obulco
y Bailo. Se hace referencia a un Q(uinqiienna1is) en Corduba y Urso - e n este
caso en época de Augusto-. Sólo presenta emisiones abundantes Carteia.
La Tarraconense es la que más datos provee, fundamentalmente en sus con-
ventos cesaraugustano y cartaginense. E n el cluniense aparecen en su capital,
Clunia, Ias acuñaciones de época de Tiberio, con los cuatuorviros acuñando los
ases y los ediles los semises. E n el convento tarraconense queda el complejo caso
de Emporiae (ver supra qumslor) en cuanto a la interpretación de la Q que aparece
como indicación del cargo en sus monedas.
Quedan Halos, Evion/Ketovion de situación desconocida, y Abra, quizá
Abdera (?).
De esta forma vemos que el grueso de los datos descansa sobre los conventos
cesaraugustano y cartaginense, consideración que habrá que tener en cuenta a la
hora de hacer valoraciones.
E n cuanto a la emisión de juicios globalizadores a pai tir de criterios geográfico-
administrativos no hay datos para ello. Simplemente conviene hacer una observa-
ción que alude al desplazamiento del centro de gravedad de las emisiones. Este
aparece en época preaugustea situado en la región bética -trece cecas sobre un
total de veinte, aunque de emisiones cortas-; sin embargo, durante el reinado de
Augusto se desplaza hacia el valle del Ebro -seis cecas de abundante emisión
sobre once-.
LOCALIZACION DE LAS CECAS HISPANAS QUE ACURAN CON XOJIURES DI< MAGISTRADOS
F R A N C I S C O B E L T K A N L L O R I S
SIGNOS COSVENCIONALES

+ = Epoca preaugustea (mediados del IT a 29 a. e.).


- = Epoca de Augusto (29 a. e. a 14 d. e.).
o = Epoca de Tiberio (11 a 37 d. e.).
/ = Epoca d e Caligula (37 a 41 d. e.).

Prouincia Tarraconensis.
Conuentus Tarraconensis.
Unticescen / Emporiae (municipio, antes colonia?).
Conuentus Caesaraugustanus.
Caesaraugusta (colonia).
Lepida / Celsa (colonia).
Bilbilis (munici~io).
Calagurris (n u n i c i ~ i c ) .
Ercavica (municipio).
Osca (municipio).
Turiaso (municipio).
Conurnt us Clunicnsis.
Clunia (municipio; colonia desde 86 d. e.).
Conuentus Carthaginensis.
Acci (colonia).
Carthago S o v a (colonia).
Ilici (colonia).
Valcntia (colonia).
Sagunto (municipio).
Cbstulo.
Toleto.

Prouincia Raelica.
Conuentus Cordubensis.
Corduba (colonia).
Obulco.
Sacili.
Conuentus Astigitanus.
Vrso (colonia).
Conuentus Caditanus.
Carteia (colonia).
Bailo.
Lascuta.
Vesci.
Conuentus Hispalensis.
Acinipo.
Onuba.
Osset.

Prouincia Lnsilania.

a) Connentus Pacensis.
28. Baesuri.
29. hlu(y)rtilis.
b) Conuentus Scallabitanus.
30. Brutobriga.

Siluacidn desconocida.

Abra (= Ahdera?).
Evion.
Halos.
LOS AZAGISTRADOS MONETALES EN HISPANIA

IV. PERIODIZACION Y RELACIOXES CON EL P O D E R CENTRAL

Rien diferente es la situación desde el punto de vista cronológico, donde sí


pueden determinarse cuatro grupos bien definidos (ver apéndice II,2) coincidiendo
con los tres primeros emperadores y la acuñación preaugustea.

1. EPOCAPREAUCUSTEA (mediados del siglo 11 a 29 a. e.).

Como ya viera 1.. Yillaronga (1; p. 73), a principios de la segunda mitad del
siglo 11 a. e. empiezan a aparecer los nombres d e los magistrados locales e n las
monedas, siendo, según este autor, consecuencia de una orden o autorización de
carácter general o tal vez coincidiendo simplemente con la aparición de los nombres
de los iresoiri monelales en las monedas acuñadas en Roma; así ocurre en Obulco,
Unticescen, Cástulo, Saguntum, Valentia, y quizá Toleto. A partir d e la década
d e los 50 las acuñaciones se van a incrementar, aunque dentro de la misma tónica.
E n todas estas emisiones encontramos un fuerte porcentaje de nombres indígenas:
Ilno Nal (núm. 197), Insani (núm. 200) en Ohulco; Ikorheles (núm. 196), Iltirarker
(núm. 198), Atahels (núm. 51) en Unticescen; Celtamb 7 (núm. 117) e n Toleto;
JI. Isc (núm. 203), 11. Isc (núm. 204), Iscer (núm. 202), Saca1 (núm. 346), Soced
(núm. 369) cri Cástulo; A. Irtlii (núm. 201) en Lascuta; etc. Tampoco aparecen
todavía plenaniente asentados los iricr nomina.
E n estas emisiorics y en lo relativo a los magistrados encontramos un gran
desorden. No aparece ningún duunviro, aunque si prefectos de duunrir y de
duunvir quinquenal, pero si un buen número de ediles, que incluso cn tres casos
acuñan ases, lieclio en absoluto frecuente a partir de Xugusto. X esto se añade la
presencia de un CES en Carteia y de un AEI).C (o CVK, o G.S) en Sagunto. Los
magistrados que aparecen determinados como Q deben ser interpretados como
quinquenales.
.Además e n esta epoca destaca el fuerte porcentaje d e magistrados que figuran
e n las monedas sin referencia al cargo (un 76 por 100 de los que acuñan ases, y
un 58 por 100 ( 1 ) d e los que acuñan semises) hecho que prácticamente desaparecerá
a partir de Augusto.
Desgraciadamente faltan estudios monográficos d e carácter metrológico que
atestiguarian -a tenor dc lo que hasta ahora se ha liecho en este campo- esta
situación un t a n t o anárquica. Una profundización en esta materia es necesaria
para la explicación de fenómenos como la acuñación de series cortas e n el Sur d e
la Peninsula antes de Augusto, que con este emperador disminuyen ostensiblemente
en número.

(1) Dado el corto número de casos atestiguados las indicaciones en porcentaje deben ser tomadas
exclusivamente como indicativas o tendencialrs.
F R A N C I S C O B E L T R A N L L O R I S

AUCUSTEA (29 a. e. a 14 d. e.).


2. EPOCA

Con el tránsito al principafus y con el reinado de Augusto la situación va a


cambiar sensiblemente. El panorama va a regularizarse paulatinamente, adqui-
riendo algunos de los rasgos que serán clásicos hasta final de las acuñaciones
municipales hispanas.
Los duunviros, que t a n escaso papel representaran en el período anterior, v a n
a adquirir una enorme importancia : acuñan un 61 por 100 de los ases y un 58 por 100
de los semises o aún porcentajes mayores si tenemos en cuenta la actividad de los
duunviros quinquenales.
Los ediles que en el periodo anterior, aunque escasos en número, tenían una
importancia cualitativa considerable, se ven reducidos ahora a la minima expresión ;
desaparecen de la acuñación del as y persisten inapreciablemente en la del semis.
Por otra parte, los magistrados hacen figurar su cargo sistemáticamente,
práctica que y a no desaparecerá de las acuñaciones municipales hispanas, al tiempo
que la amonedación con nombres de magistrados y sin ellos se inclina ostensible-
mente hacia la primera categoría.

3. EPOCADE TIBERIO(14 a 37 d. e.).

Este ambiente normativo persistirá con Tiberio, aunque ahora hay innovaciones.
La tendencia monopolizadora de los duunviros que hemos visto durante el reinado
de Augusto persiste en la acuñación del a s (71 por 100, sin incluir a duunviros
quinquenales y cuatuorviros).
Sin embargo, en la acuñación del semis aumenta el peso de los ediles (31 por 100
de las acuñaciones), sobre todo si tenemos en cuenta que hay un buen número de
cecas en las que sistemáticamente un colegio de magistrados lleva a cabo todas
las emisiones (Bilbilis, Caesaraugusta, Osca, Carthago Nova, Ilici -duunviros y
quinquenales sólo-).

4. EPOCA
DE CAL~GULA
(37 a 41 d. e.).

Aunque el número de acuñaciones e n los primeros años del reinado de este


emperador mantiene el ritmo de las acufiaciones de época de Tiberio, pronto se
restringirá, hasta el punto de que sólo contamos con trece casos; sin embargo,
h a y que reseñar la ausencia absoluta de ediles.
H a y que destacar finalmente la desaparición simultánea y casi absoluta a lo
largo de todo el imperio, en epoca de Claudio, de las acuñaciones municipales
(ver supra).
Estos datos hacen patente una conclusión: ya sea en lo referente a la organiza-
ción municipal en general, o en concreto en las acuñaciones, h a y una política
LOS MAGISTRADOS MONETALES EN H I S P A N I A

clara y coherente llevada a cabo por los emperadores o al menos durante los años
d e su reinado.
M. Grant (1; p. 308) y a hace notar la eclosión de acuñaciones que en época
de César tiene lugar en el mundo romano, desde Ilispania hasta Acaya o Paflagonia,
constatando que esto no puede ser u n hecho casual. Opina el ihvestigador británico
que hubo en epoca de César una política general conscientemente organizada.
Parece más arriesgado el hablar de una uniformidad, entre otros factores porque
faltan estudios metrológicos parciales que permitan acometer una visión global.
Y a vimos más arriba, la poca seguridad existente, en el estado actual de las
investigaciones, a la hora de valorar las relaciones entre las leges rogatae o leges
dalae y las leges mzrnicipales, por lo que no insistiremos al respecto.
E n cuanto a Augusto afirma Grant (1; p. 3131, que ya había en su época la
organización necesaria para un control unificado de los ciudadanos romanos en
Italia y las provincias, basándose para esta aseveración en el amplio alcance de
medidas como la redacción del censo.
Parece difícil con los datos con los que ahora contamos llegar a precisar una
serie de situaciones concretas, no obstante queda bastante claro que, a pesar de
la autonomía municipal, la organización central imperial, ya a través de los gober-
nadores, de leges rogatae, de la simple emulación de leges dalae -por el prestigio
que tenian al estar dadas en ocasiones por los emperadores reinantes o bien por la
vía que fuera-, era capaz de llegar a un cierto control de determinados aspectos
d e la vida municipal.
* * *

Desgraciadamente, con los datos con los que contamos en la actualidad, no es


posible llegar más lejos. Sin embargo, pensamos que es necesario realizar estudios
concretos, de carácter epigráfico y numismático, que analicen la organización
municipal en la práctica ( l > , puesto que hasta ahora los estudios se han limitado
sobre todo a planteamientos teóricos, en función fundamentalmente de lo que
dicen las leges mrrnicipnlrs.
E n todo caso los estatutos municipzles que conocemos, aunque son u n punto
d e referencia imprescindible, sólo representan una pequeña parte de los que hubo.
Aunque existiera un fondo jurídico común, debe haber un buen número de dispo-
siciones que no nos han llegado y que sólo podemos reconstruir, con la contrasta-
ción entre los que conocemos de la legislación y los casos concretos que presentan
monedas y epígrafes esencialmente.
E n concreto, en lo referente a la organización municipal de las acuñaciones se
comprueba lo dicho; así aparecen prefectos en situación no contemplada por las
leyes que nos han llegado, o colegios de cuatuorviros cuya composición no parece
ser la que tradicionalmente se indicaba. Aparecen relaciones inusitadas como la
que une a duunviros quinquenales y colonias.

(1) Lamentamos no haber podido consultar los trabajos que J. F. Rodríguez Neila va a publicar
en breve sobre esta temhtica.
F R A N C I S C O B E L T R A . ~ L L O R I S
Sin embargo, estas apreciaciones no son más que tesclas de un mosaico cuyo
contenido general todavía se nos escapa. El mecanismo de la acuñación sólo pode-
mos llegar a vislumbrarlo, y al adentrarnos en este temática hay que acudir fre-
cuentemente a inferencias, dado que los datos son escasos: por tanto, cuestiones
como el papel del senado local en relación con el de los magistrados, o la razón
por la que en algunas cecas los duunviros acuñan los ases y los edilcs los semises,
no quedan totalmente explicadas, aunque se perfilan algunas de las razones que
las motivan.
Más claro queda el problema de la intervenci0n del gobierno central en los
municipios, al menos en algunas cuestiones como la acuñación, como demuestra
la homogeneidad de los diferentes periodos cronológicos más arriba espuestos,
que demuestran el sometimiento de los niiinicipios a las directrices centrales en
algunas materias.

L a s inscripciones ampuritanas. ibéricas g latinas. DiputaciOn


provincial de Barcelona. Ilarcelona, 1952.
L a s monedas latinas de Cartagrna. Pul~licacionesde la Universidad
de RIurcia. Murcia, 1949.
L a s teorías de JI. Cranf sobrr Iris monrdas de Carlagencl y otras
españolas. 1. C. A. N. (Almería, 1949). Cartagcna, 1950.
L a s antiguas moncdas osrrnsrs. Iiuesca , 19.50.
Curso de Sumismcitica. 1. Ediciones de la Cátedra de Arqueología,
Epigrafia y ?r;umismática d e la Universidad de Zaragoza. Carta-
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L o que dicen las ldpidas y las monedas valencianas e n relacidn
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1. The Republican municipal laws: errors and drafts. J R S , 55, 1965.
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-4. 1)'ORS. Epigrnfia jurídica de la España romana. Instituto Nacional de
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Madrid, 1953, pp. 107 a 140.

*Las monedas partidas procedentes de las excavaciones de


Emporionr. NVMISMA, 120-131. Madrid, 1973-1974.
E l monrtario dcl Museo ArqueolC>gico de Sagunlo. Saguntum.
Papeles del Laboratorio de Arqueología de Valencia. 12. Va-
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Lrges publicae populi Romani. Olms Verlagshuchhandlung. Hildes-
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Las acuñacionrs de Arse-Sagunfum. A. hT.E. Barcelona, 1967.
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hladrid, 1973-1974.
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iilonela. Recherches sur l'orgnnisation el I'art des émissions moné-
laires de la Rfpubliqzte Romainc (281-31 avanf J.-C.). Ecole
Franraise de Rome. Boccard/L'Erma di Bretschneider. Roma,
1973.
F R A N C I S C O B E L T R A N L L O R I S

APENDICE 1

INDlCE D E MAGISTRADOS MONETALES HISPANOS

Tres listas de magistrados monetales hispanos han sido elaboradas hasta la fecha (1);
sin embargo, hemos creído necesaria la elaboración de una nueva que incluya las novedades
aportadas por las ultimas monografías y que, además del propio índice, incluya un estudio
sobre estos magistrados.
Los indices de magistrados presentados por A. Beltrán y O. Gil Farrés, aparecen como
apéndices a sus respectivos manuales, y en particular el de este ultimo incluye a otros tipos
de magistrados no hispanos, por lo cual no resulta apropiado para el cometido que nos pro-
ponemos. Plantea además de una ordenación por prarnomina que no resulta adecuada. El
índice de A. Beltrán por su fecha de redacci6n no incluye las monografías que han ido apare-
ciendo más tarde, incluso las publicadas por ese mismo autor.
E n cuanto al índice publicado por J. Narion, utiliza simplemente la obra de A. Vives,
ignorando los dos indices antes citados y no adecua el contenido de su articulo a los prop6sitos
que manifiesta, pues su empleo de la cpigrafía es casi nulo y el estudio de los magistrados
es fundamentalmente onomástico.

Aparece entre parentesis alguna parte de la nominación cuando hay variante dándose la
nominación en su forma más completa.
Se marca con (C) la bibliografía utilizada para la crorologia s610. A pesar de que conside-
ramos muchas fechas inseguras, se ha preferido dar indicaciones cronol0gica.s siempre que h a
sido posible. Cuando no aparece la (C) las indicaciones cronológicas se han tomado de la
bibliografía que figura, teniendo en cuenta que A. Vives no ha sido utilizado, puesto que sus
indicaciones, cuando las hay, son excesivamente amplias.

ABREVIATURAS US.4DAS E N EL INDICE

Cecas

ABR. Abra. CEL. Celsa. ONV. Onuba.


ACC. Acci. CLV. Clunia. OSC. Osca.
ACN. Acinipo. COR. Corduba. OSE. Osset.
BAE. Baesuri. EMP. Emporiae. SAC. Sacili.
BAL Bailo. ERC. Ercavica. SAG. Saguntum.
B IL. Bilbilis. EVI. Evion / Ketovion. TOL. Toleto.
BRV. Bmtobriga. HAL. Halos. TVR. Turiaso.
CCA. Caesaraugusta. IL 1. Ilici. UNT. Unticescen.
CAL. Calagurris. LAS. Lascuta. VAL. Valentia.
CTG. Carthago Nova. LEP. Lepida. VES. Vesci.
CAR. Carteia. MVR. Murtilis / Myrtilis. VRS. Vrso.
CAS. Cástulo. OBV. Obulco.

(1) A. BELTRAN. Curso de h'umismútica, 1. Ediciones de la CBtedra de Arqueologla, Epigrafia y Numis-


mática de la Universidad de Zaragoza. Cartagena, 1950. 0. GILFannÉs. La moneda hispánica en la Edad
Antigua. Madrid, 1966. J . MARION. #Les magistrats municipaux de la peninsule ibtrique juaqu'b Caligula
d'aprts la numismatique et I'Cpigraphie*. Cahierr h'urnismaliques, 32, 1972, pp. 49 a 62.

190 -
LOS MAGISTRADOS MONETALES EN HISPANIA

Magisfrafuras

IIV. Duunvir.
IIVQ. Duunvir quinquenal.
PRIIV. Prefecto de duunvir.
PRIIVQ Prefecto de duunvir quinquenal.
IIIIV. Cuatuorvir.
AED. Edil.
Q. Quinquenal.
CES. Censor ?

BIHLIOGRAFIA QUE S E CITA E N FORMA ABREVIADA

Por necesidades de espacio nos hemos visto obligados a llevar a cabo las citas bibliográficas
en la forma más condensada.

AB, CCA. A. BELTRÁN.*Las monedas antiguas de Zaragoza*. N v n f ~ s ~20,r~,


1956, pp. 9 a 40. (Se cita por el numero de la moneda
en el inventario.)
AB, CN. A. BELTR~N. Curso de ,Vumismáfica. 1. Ediciones de la Cátedra de
Arqueología, Epigrafia y Numismática de la Univer-
sidad de Zaragoza. Cartagena, 1950. (Se cita por la
phgina.)
AB, CTG. A. [Link] monedas latinas de Cartagena. Publicaciones de
la Universidad de Murcia. Cartagena, 1949. (Se cita
por el número de l a moneda en el inventario.)
AB, OSC. A. BELTRÁS. Las anfiguas monedas oscenses. Instituto de Estudios
Oscenses. Huesca, 1950. (Se cita por el número de
la moneda en el inventario.)
CNR. A. BANTIy L. SIMOXETTI. Corpus Sumorum Rornanorum. Firenze, 1972 a 1977.
(Se cita por el número del tomo, de la pagina y de
la moneda en el inventario.)
Delgado. A. DELGADO. Nuevo método de clasi/icación de las medallas auf6-
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1861-1866. (Se cita por el número del tomo, de la
piigina y de la moneda en el inventario.)
OGF. O. GIL FAnRÉs. La moneda hispánica en la Edad Anfigua. Madrid,
1966. (Se cita por el número de la moneda en el
inventario.)
P B , IL. P. [Link] primeras monedas latinas de Ilici. (1945). Obra
completa, 1. Monografias Arqueol6gicas, 11. Zara-
goza, 1972, pp. 136 a 153. (Se cita por el número
de la moneda en ei inventario.)
PB, VAL. P. BELTFI~[Link] que dicen las lápidas y las monedas valencianas
en relación con la ciudad y sus orígenes. (1962). Obxa
Completa, 1. Monografias Arqueol6gicas, 11. Zara-
goza, 1972, pp. 708 a 775. (Se cita por el número
de la moneda en el inventario.)
PM. M. P. PBREZ MART~NEZ. rLas monedas de Celsa en el Museo Arqueol6gico
Nacional*. Numario Hispdnico, VI. Madrid, 1957. (Se
cita por el número de la moneda en el inventario.)
F R A N C I S C O B E L T R Á N L L O R I S

RT. 31. Rrrz TRAPERO.


Las acuñacionrs hispano-romanas de Calagurris.
A. N . E. Barcelona, 1968. (Se cita por el numero de
la moneda en e1 inventario.)
V. La mon<,dn hisphica. R. A. 1-1. Nadrid, 1921. (Se
A. VIVF:~.
cita por el número de la lámina, y de la moneda en
la lhniina.)
YILL, EMP. L. [Link] nes coinage of Emporion. RrlR. Supplenientary
Series, 23. Osford, 1977. (Se cita por el número de
la moneda en el inventario.)
YILL, SAG. L. [Link] monedas de Arsc-Saguntum. A. S . E . Barcelona,
1967. (Se cita por el numero de 13 moneda en el
inventario.)
A SAG 120 a. e. VILL, SAG, 94.
A Q EMP dp. 27 a. e. VILL, E M , 90.
3 M. A SAG 8 5 a. e. VILL, SAG, 102.
4 M. A B EKIP dp. 27 a. e. VILL, Ehl, 104 a 106.
5 L. A DEC MVR 47-44 a. e. OGF, 1452 (C). V-109-4.
6 L. A F Q EMP dp. 27 a. e. VILL, EhI, 91-92.
7 L. AC... hlVR 47-44 a. e. OGF, 1455 (C). V-109-2.
8 L. ACKIVS 1IVQ CTG 32 a. e. AB, CTG, 12. V-130-9.
9 L. AC I L IVS 1IVQ CTG 37 a. e. AB, CTG, 11. V-130-7, 8.
1 0 M. ACIL SAG 120-90 a. e. VILL, SAG, 109.
11 M. AE SAG dp. 85 a. e. VILL, SAG, 93.
1 2 SEX. AEBVTIVS (CLEMENS) 1IV CCA 31 d. e. AB, CCA, 27. CNR, X, 26,488 (C).
13 M. AECIL IIIIV CAR ant. 19 a. e. V-129-1.
1 4 C. AEL CAS 12-2 a. e. CNR, VII, 117, 1330.
15 C. AEL CAS 120-90 a. e. OGF, 393 (C). V-70-14.
1 6 C. AELI ONV 47-44 a. e. OGF, 1488 (C). V-102-2.
1 7 Q. AELIO 1IV OSC 23 a. e. AB, OSC, 16. V-126-6.
18 C. AEL CAND IIIIV CLV 14-37 d. e. CNR, X,60, 530.
1 9 M. AEL MAXVMO IIV OSC 14-37 d. e. CNR, X , 90, 576. V-137-2.
20 Q. AEL PROCVLO 1IV OSC 14-37 d. e. CNR, S, 90, 576. V-137-2.
21 (M). AEM SAG 120-90 a. e. VILL, SAG, 110.
22 M. AEMILI AED SAG dp. 85 a. e. VILL, SAG, 98.
23 Q. AEhl IIV CAL ant. 27 a. e. R T , O.
24 (M). AEM ERCOL SAG 120-90 a. e. VILL, SAG, 110.
25 L. AEM. MAXVMO AED SAG 14-37 d. e. VILL, SAG, 115.
26 C. AEM METO IIIIV CLV 14-37 d. e. CNR, X , 60, 531.
27 M. AEMILIVS SEVERVS Q ILI 1 5 d. c. P B , IL, 8-9 a, b, c-10. \'-133-8.
28 L. AGRI CES? CAR dp. 45 a. e. V-127-1.
29 M. AGRIPPA IIVQ CTG 17 a. e. AB, CTG, 18-19-20. V-131-2, 3.
30 T. AHI.T.F? (1) 1IVQ VAL 123-75 a. e. PB, VAL, 2-3. V-125-3.
31 L. AlMIL AED OBV 120-90 a. e. OGF, 430 (C). V-96-6.
32 ALBINVS IIVQ CTG 46-45 a. e. AB, CTG, 3-4-5. V-130-13.
3 3 C. ALLAR 1 0 IIV CCA 6 a. e. AB, CCA, 1 5 a y b. V-148-5.
1 34 C. ALSANO 1IV CCA 23-14 a. e. AB, CCA, 3. V-147-3, 4.
1, 35 M. AN ANT BAE 47-44 a. e. OGF 1174 (C). V-104-1.
36 ANTESTIO 1IV CAL 27-12 a. e. RT, 13.
37 P. ANTO (2) IIIIV CLV 14-37 d. c. CNR, X, 62, 535.
3 8 Q. ANTONI 1IV CAL ant. 27 a. e . R T , 7 .
39 T. ANTO IIIIV CLV 14-37 d. e. CNR, X, 59, 530.
40 L. AP MYR 47-44 a. e. OGF, 1456 (C). V-100-3.
4 1 L. AP CLO CAS dp. 49 a. c. V-71-5.
42 AP DE hIVR 47-41 a. e. OGF, 1451 (C). V-LO!)-6 (= 401).
4 3 L. AP DEC Q VRS 27 a 14 d. c. CNR, V I I , 32, 1193.
44 L. APO FAT? AED RAI 47-44 a. c. OGF, 1363 (C). V-91-3.
45 L. APPVLEI (RVF) 1IVQ CTG 27 a. e. A B , CTG, 13-14. V-130-10.
46 AQVILO 1IV T V R d p . 2 a . c . CNR,VII,162,1404.
47 C. AQV INVS AIELA IIVQ CTG 42 :l. c. AB, CTG, 9. Y-130-6.
48 CN. AR GRACILI ADD CLV 14-37 d. c. CNR, S, 66,541.
49 L. ARC AED CAII ~11). 45 a. c. OGP. 1238 (C). V-127-5, 6.
5 0 F. AT Al.:[) BAI 47-44 a. c. OGV, 1363 (C). Y-91-3.
51 ATABELS UNT dp. 195 a. c. VILL, Ehl, 36.
52 P. A T E L (IV)? CTG 5 7 a. c. AB, CTG, 42-43. Y-137-8.
53 CN. ATEL FLAG 1IVQ CTG 3 9 d. C. AB, CTG, 42-43. V-137-7, 11.
54 CN. A T E L L IVS PONTI IIVQ CTG 9 d. c. AB, CTG, 28. V-130-15.
55 L. ATINI IIIIV CAR ant. l!) a. c. V-128-3.
56 hl. AYO o ANTO (3) IIIIV CLV 11-37 <l. c. CNR, X, 59, 530. V-163-2.
5 7 C. AVFIDIO GEhIELLO 1IV CCA A B , CCA, 46-47. Y-152-4, 5, 6, 9.
5 8 L. AVFID PANSA AED CEL 26-6 :a. r . l>M,VIII. 4 , núm. 41.
59 AVFIDIVS. RVFVS IIIIV? CAR 31 :i.c.-14 t1.c. CNH, V I I , 5, 1143.

6 0 L. B SAG dp. 8 3 a. e. VILL, SAG, 108.


61 M. B SAG dp. 85 a . e. VILL, SAC, 102.
62 M. BA CAS dp. 49 a. c. OCF, 1249 (C). V-173-1.
6 3 L. RACCIO 1I\' CEL 26-6 :l. e. PRI, VIII, 1, núiris. 38 y 40.
64 BAGG FRONT 1IV CEL (11). 14 d. c. PRI, VIII, 7, núm. 44.
63 CN. BA(EB) AED SAG dp. 83 a. e. VILI., SAG, !M.
66 L. BAERIO 1IV CAL 27-12 ii. C. IIT, 13.
67 Q. BAEB FLAVO 1IV CAL dp. 2 a. e . R T , 23.
6 8 CN. BAEBI GLAB A E D C SAG dp. 85 a. e. V I L L , SAG, 97 a y 1) (4).
69 P. RAEBIVS POLLIO 1IVQ CTG 42 P. c. AU, CTG, !). V-130-6.
70 L. BAEB PRISCO II\' CAL 12-2 a. e. ItT, 16 a 19.
7 1 nr. HAER SOBRINO AED S.4G 14-37 (l. c. LrILL, SAC, 115.
72 BAL? COR aiit. 4!) a. e. V-118-1.
7 3 RI. BAL 1' (5) CAS dp. 4!) a. e. 1'-71-8 (= 72).
74 C. nxmo i: (6) PIXIIY 1,111' 44-42 a. e. 1'31, YI, 9, iiiiiii. 33.
75 BALCACALDUR SAG 120 a. c. VII,L, SAG, 74.
76 BALCACALDUR SAG 80-72 a. c. YILL, SAG. 111.
77 L. BEN I'III IVQ CTG 1 7 a. c. A n , CTG, 1 8 a 20. Y-131-2, S.
78 L. BEN I'RIIVQ CTG 1 7 a. P. AU, CTG, 17. Y-131-t ( - 77).
79 BIULACOS SAG 80-72 a. e. \'ILL. SAG, 111.
80 BODILCOS OBV 120-90 a. e. OGF, 435 (C). V-97-5.
81 C. BROCCHO 1IV CAL 27-2 a. t.? CNR, V I I , DO SS. 1302 a 130-2 (= 142).
8 2 L. BVCCO 1IV CEL 26-6 a. e. PRI, VI, 15, nUm. 37 (= 3071).
83 CN. BVCCO 111' GEL 1 4 d. e. PRI, Y I I I , 7, núm. 44.

8 4 L. C. Q EXIP dp. 27 a. C. VILL, EAI, 73-74.


8 5 L. C. Q E h l P dp. 27 a. e. VILL, ERI, 8 0 (7).
86 P. C. Q ERlP dp. 27 a. e. VILL, ERI, 89.
8 7 Q. C. C V E J I P dp. 27 a. e. VILL, ERI, 93.
8 8 Q. C. CA Q ERIIJ dp. 27 a. e. VITAL,E I I , 101 (7).
8 9 L. C. F Q E,llll dp. 27 a. e. VILL, E J I , 97-98.
9 0 51. C. F CAS 12-2 a. e. CNH, Y I I , 117, 1331 (8).
9 1 CN. C. GR Q ERIP dp. 27 a. e. VILL, ERI, 97-!)X (9).
92 L. C. hl Q EMI' dp. 27 a. e. VILL, ER.1, 94 (10).
93 CN. C 1' C! E M P dp. 27 :t. e. VILL, ERI. 95.
94 P. C. I'V Q E h l P dp. 27 a. c. VILL, Ehl, 93.
9 5 C. CA T Q E h l P dp. 27 a. c. VILL, EhI, 99-100.
96 M. CAECI AED LEIJ 45-42 a. e. PXI, VI, 10. níini. 34.
9 7 L. CAEC AQVIN 1IV TVR dp. 1 5 d. e. CNR, S, 117, G17.
9 8 T. CAECILIO LEPIDO 11V CCA A B , CCA, 46-47. V-152-4, 5, 6.
9 9 C. CAEC SER 1IV TVR 14-37 d. e. CNII, X , 115, 614.
1 0 0 M. CAECIL SEVERO 1IV TVR 2 a. e. CNR, Y I I , 160, 13!39. Y-155-9.
101 CAECILIANO 111' OSC dp. 2 a. e. A B , OSC, 18. Y-135-7, 8.
102 C. CAEDI 1IVQ CTG 52 a. e. A B , CTG, 2. V-130-2.
1 0 3 L. CAELI ALACRE 1IV E R C 14-37 d. c. CNR, X , 70, 546.
1 104L. CAEL PRES IIIIV CLY 14-37 d. C. CNR, X , 60, 531. 1'-1G3-3 (11).
105C. CAESAR T1.N. IlVQ CTG 34 d. c. AB, CTG, 38 a 41. V-132-3 a 6.
C-
~0 106C. CAESAR 1I V CCA 3 3 d. e. AB, CCA, 41-43. V-151-8 a 10.
Y; 107 L. CAL AED LEP 45-42 a. e.? V-160-7.
Q, 108 T. CALP CON IIIIV CLV 14-37 d . e. CNR, X , 62, 534.
1 109 C. CALP VARO AED CLV 14-37 d . e. CNR, X, 65, 539.
110 L. CALPV AED.C SAG dp. 85 a. e. VILL, SAG, 97 a y b (4).
111 L. CALPV(RN) SAG dp. 120 a. e. VILL, SAG, 96.
112 C. CARR 1 AQVIL CCA AB, CCA, 30. V-151-7.
113 L. CASSIO CCA 14-13 a. e. AB, CCA, 5 a 8. V-147-7 a 11.
114 M. CATO CCA 31 d . e. AB, CCA, 36 a 40. V-150-10,ll; 151 a 104.
115 M. CEL PALVD TVR 1 5 d. e. CNR, X , 117, 617.
116 C. CELERE CAL 37 d. c. RT, 25 y 26.
117 CELTAhlR TOL 100-80 a. e. OGF, 819 (C). V-134-1, 2, 3.
118 T. CERVIO CCA 23-14 a. e. AB, CCA, 3. V-147-3, 4.
119 CLEMENS CCA 31-32 d. e . AB, CCA, 28-29 ( = 12). CNR, X, 28, 493 (C).
120 TIB. CLOD FLAVO CCA 4 d. e. AB, CCA, 22 b. CNR, VII, 75,1265 (C).
121 T. COELIVS PROCVLVS ILI 1 5 d. e. P B , IL, 8-9-10. V-133-8.
122 P. COE STARE F 7 CAS d p . 49 a. e . AB, CN, 447. V-71-6.
123 COLP ONV 47-44 a. e. OGF, 1487 (C). V-102-4.
124 COMPOSTO OSC d p . 2 d. e. AB, OS, 10. V-135-9, 10.
125 CON BAE 47-44 a. e. OGF, 1174 (C). V-104-1.
126 CONDVC IIVQ CTG 22 a. e. AB, CTG, 15. V-130-4 (12).
127 CON1 PR ? OBV 120-90 a. e. OGF, 408 (C). V-94-2.
128 CONIL S1SCR.F EVI 47-44 a. c. OGF, 1403 (C). V-84-4 (13).
129 CONIPP ONV 47-44 a. e.? V-94-2.
130 T. CONSI IIIIV CLV 14-37 d. e. CNR, X, 62, 535 (= 108).
131 L. CORAN 1 Q VAL 123-75 a. e. P B , VAL, 4. V-125-2.
132 C. COR CAS 120-90 a. e. OGF, 398 (C). V-71-7.
133 P. CORN BAI 47-44 a. e. OGF, 1362 (C). V-91-1.
134 L. CORN CAL IDO 1IV BIL 2 a. e. AB, CN, 447. V-139-4.
135 C. COR FLOR0 IIV ERC 14-37 d . e. CNR, X , 69, 544.
136 L. CORNE FRONT 1IV CEL ant. 27 a. e. PM, VI, 13, núm. 35.
137 T. COR MATE IIIIV CLV 14-37 d. e. CNR, X, 60, 531.
138 L. CORN TERRE 1IV CEL ant. 27 a. e . PM, VI, 14, núm. 36.
139 C. CORN REF(EC) 1I\' BIL 37-41 d. e. CNR, X I I I , 54, 164.
140 CORNI E V I 47-44 a. e. V-83-8 (13).
141 L. CRANIO CAL ant. 27 a. e. RT, 10.
142 C. CRAN BROC CAL V-158-8 ( = 183).
143 C. CVR hIAN ? CAR dp. 45 a. e. V-126-11 (14).
CAH dp. .45 a. e. OGF, 1225 (C), V-129-9. P
CAR di). .45 a. e. OGF, 1232 (C). V-126-7. O
Cn
1 4 6 CN. DON AILI P I A N IIY CCA 4 a. e. AR, CCA, 16-1 7-18.
147L. DOhlI ROBY A EL) CLV 14-37 d. e. CNR, X , 61, 538. %
148 CN. COMOTI(0) 1IV CEL 5 a. e. PMYIII, 6, núm. 43. CNR, \'III, 129, 1346. b
149 DRYSO CAES 1IV ACC ant. 19 a. e. CNH, X , 263, 8.
150 DRVSO CAESAR IIIIV CAR ant. 19 a. e. CNR, X I I , 15, 1.
151 DRVSVS CAESAR 1IV CCA 23-21 d. e. AI3, CCA, 33-34. CNR, X I I , 168, 2 (C).
152 DRVSVS CAESAR 1IYQ CTG 29 d. e . AB, CTG, 36-37. V-131-1; 132-2.

153L. F(15) CAS 120-90 a. e. OGF, 393 (C). V-70-14.


154M. F EMP dp. 27 a. e. VILL, EM, 1 0 4 a 106.
155 L. FABI CAL a n t . 27 a. e. RT, 7.
156 hl. FABI CCA 2 3 a. e. AH, CCA, 1 y 2.
157 L. FABI SAG 120-90 a. e. VILL, SAG, 99.
158 L. FABRIC CTG 5 7 a. e. AH, CTG, 1. V-173-8.
159 CN. F A D 1IV CCA 8 a. e. A B , CCA, 1 2 a 14. \'-148-7 a 9.
160 hI FALCIDIVS IIIIV CAR ant. 19 d. e. \'-128-1.
161 L. FENESTE IIV TVR dp. 2 a. e. CNR, VII, 161, 1402.
162 P. FL Q EMP ant. 27 a. e. V I L L , EN, 85-86.
163 MAN. (FLAVIO) FESTO 1IV CEL 26-6 a. e. PRI, VIII. 1, núnis. 38-40 (16).
164 hlAN. FLAVIO . FESTO 1IV CCA dp. 1 5 d. e. A B , CCA, 31, 32. Y-152-7, 8. CNR, X,41, 51 1 (C).
165 T I B . FLAVO PR CCA 4 d. e. AI3, CCA, 21-22a-23 (= 120). CNR, V I I , 75,1265 (C).
166 FLOR0 1IV OSC 1 5 d. e . A B , OSC, 23. V-137-3.
167 L. FOLCE A ID ACN 47-44 a. e. OGF, 1153 (C). V-105-5.
168C. FVFIO AEI) CEL CNR, S, 58, 520.
169 CN. F V L CN.F. CAS 120-90 a. e. OGF, 395 (C). Y-71-2.
170 M. FVL CAS 12-2 a. e. CNR, VII, 117, 1330.
171 M. FVL PRIIVQ L E P 45 a. e. PXI, VI, 8, núm. 30.
172 M. FVLVI PRIIV L E P 44-42 a. e. P h l VI, 12, núni. 32.
173 M. FVL RVTIL 1IV CAL 2 d. e. R T , 21.
174 L. FVL SPARSO IIV CAL 14-37 d. e. RT, 24.
175 FVLVIANO l J R I I V CCA 34 d. e. AB, CCA, 44-45. CNH, X,32, 499 (C).
1 176 L. FVND VETER IIV CCA 14-37 d. e . AB, CCA, 30 C.
ru
y 177 GERlELLO IIV CCA A B , CCA, 48-49 (= 57).
F R A h 7 C I S C 0 B E L T R A N 1,-L O R I S

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LOS MAGISTRADOS MONETALES EN HISPANI.4

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243 C. nr. A Q EhIP dp. 27 a. e. VILL, EM, 95.
0 244 C. M A Q EhlP dp. 27 a. e. VILL, EM, 102-103 (23).
1 245L. hI. RVF Q ERlP dp. 27 a. e. VILL, ERI, 89.
246 MACRINO AED TVR dp. 1 5 d. e. CNR, X , 125, 629.
247 C. MAEC 1 IIVQ CTG 27 a. e. AB, CTG, 13-14. V-130-10.
248 C. hIAEC 1 IIVQ CTG 32 a. e. AB, CTG, 12. V-130-9.
249 CN. hIA1 AED CAR dp. 45 a. e. V-127-5, 6.
250 C. MAIVS C.F. POLLIO IIIIV CAR ant. 19 a. e . V-128-2.
' 251 RIALLEOL IIVQ CTG 22 a. e. AB, CTG, 15. V-130-4.
252 L. MANL 1 0 1IV ILI 27-12 a. e. V-133-1, 2, 3.
253 Q. hIANL UAI 47-44 a. e. OGF. 1362 (C). V-91-1.
254 T. AIANLIVS T.F S E R C I A URV 47-44 a. e. OGF. 1181 (C). V-118-1.
255 C. MAR P R I I V CAL 27-12 a. e. RT, 14 y 15.
256 C. MAR CAP 1IV CAL snt. 27 a. e. R T , 11.
257 L. MARCI CAR dp. 45 a. e. V-126-13 (= 2421).
258 L. ILIARIO IIV TVR dp. 2 a. e. CNR, VII, 160-1, 1400-1401.
259 MAR 1 0 VECE AED TVR tlp. 15 d. e. CNR, X, 124, 627.
260 C. MAR 1 VEGETO IIV TVR dp. 1 5 a. e. CNR, X , 119, 619 (= 2591).
261 MARVLLO 11V OSC dp. 2 a. e. AB, OSC, 19. V-135-9, 10.
262 MAN. hIEhlbII 1IV CAL ant. 27 a. e . RT, 8.
263 C. MINIVS Q.F IIIIV CAR ant. 19 a. e. V-128-6.
264 C. hI IN IVS I I I I V IT CAR ant. 19 a. e . V-128-10.
265 P. MION IIIIV CAR ant. 19 a. e . Y-129-7.
266 MONTAN0 1IV CCA 38-39 d. e. AB, CCA, 54 a 62. V-154-1 a 3.
267 MONTANO 1IV CCA 38-39 d. e. AD, CCA, 63 a 67. V-153-1 a 4.
268 C. MVNI Q \'AL 123-75 a. e. P B , \'AL, 1. V-125-1.

269 C. N. (L.F.) (24) CAS 120-90 a. e. OGF, 393 (C). V-70-14.


270 L. NEP PRIIV LEP 44-42 a. e. PRI, VI, 11, 31.
271 N E R O CAESAR IIV CCA 23-24 d. e. AB, CCA, 33-34. CNR, X l I , 168, 2 (C).
272 N E R O CAESAR IIYQ CTC 29 d. e. AB, CTG, 36-37. Y-131-1; 132-2.
273 TI. NERONE 1 1 CTG 2 a. e. AB. CTG, 25. V-130-17.
274 NIG OfIV 67 a. e. V-97-15; 08-1.
275 S E S . N IG AED LEP 44-42 a. e. V-160-7.
276 C. NINI CAH dp. 45 a. e. Y-127-2.
277 L. NOVIO IIV TVR dp. 2 a. e. CNH, V11, 160-1, 1400-1. V-155-10.
278 L. NOVO 1 IV CAL d p . 2 d. e. V-159-2. b
279 C. NVCIA lIIlV CAR ant. 19 d. e. V-128-3. O
280 NVhl CAR d p . 45 a. e . V-127-10. to
281 C. NVhII Q VAL 123-75 a. e. P B , \'AL, 4. V-125-2.
282 L. NVhIIT BODO LAS 47-44 a. e. OGF, 1367 (C). V-92-1. %
b
m
EhIP d p . 27 a. e . VILL, EAI, 90 (= 286?). r,
283 hl. o Q
284 C. o C (2 EMP d p . 27 a. e . VILL, EhI, 102-103 (= 2851) (25). to
285 C. O CAR EMP d p . 27 a. e. VILL, EM, 99-100. Y
Q
286 M. O Ii (2 E N P d p . 27 a. e . VILL, EM, 91-92. 32
287 T. OCTAV METAL AED CLV 14-37 d. e. CNR, S, G4, 538. b
288 0DACIS.A EV 1 AB, CN, 314, flg. 379. b
289 M. OFILLIO SILVAN IIV IT CCA d p . 1 5 d. e . AB, CCA, 31-32. V-152-7, 8. CNR, X , 41, 51 1 (C). O
290 OLA F SAC OGF, 1519 (C). V-113-2. h
291 CN. Ohl OBV 67 a. e. OGF, 1468 (C). V-98-3.
292 Q. O P S (26) CAR dp. 45 a. e. V-127-3, 4 (7). %
293 C. OTAC PRIIVQ L E P 45 a. e. I W , VI, 8, núm. 30. O
(27)

294 M. P SAG d p . 83 a. e . VILL, SAG, 108.


295 C. P C Q EhfP d p . 27 a. e. VILL, EJI, 88.
296 L. PANSA AED CEL 26-6 a. e. P M , VI1 1, 4, núm. 42 ( = 58).
297L. PAP AVIT IIVQ ILI 28-31 d. e . P B , IL, 14-15. V-133-13.
298 Q. PAPIR CAR 1IVQ ILI 12-2 a. e. PB, IL, 6-7. V-133-4, 5.
299 C. PE CAR d p . 45 a. e. OGF, 1224 (C) (28). V-129-8.
300 Q. PEDECAI ? CAR d p . 45 a. e . V-127-7, 8 (29).
301 P E R E G R I N O IIL' OSC d p . 14 d . e. A R , OSC, 20. V-137-2.
302 T. PETRONIO IIV ILI 23 a. e. P B , IL, 3-4-5. V-133-1, 2, 3.
303 hl. PLAET TRAN IIV CAL ant. 27 a. e. RT, 12.
304 C. POM CAPE 1IV BIL CNR, X, 6,462.
305 CN. POhl FLAC 1IVQ CTG 39 d e. AB, CTG, 42-43. \'-137-7, 11.
306 CN. POMP IIIIV CLV 14-37 d . e. CNR, S , 59, 530.
1 307 L. POMPE BVCCO 1IV CEL ant. 27 a. e. PM, VI, 13, núm. 35.
308 T. Ponw LON IIIIV CLV 14-37 d . e. CNR, X, 62, 534.
2 309 S E X POhlP NIGRO AED CEL 26-6 a. c. PM, VIII, 4, núm. 41.
F R A N C I S C O B E L T R Á N L L O R I S

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L L D . C L t c , t L C I & C C LV www ww
(11) SAC dp. VILL, SAG, 92.
120 a. e.
n Q ERIP dp. 27 a. e.\'ILL, E N , 9 1 (37).
RI Q EMP dp. 27 a. [Link], ERI, 84-85.
H Q EhlP dp. 27 a. [Link]. ERI, 88.
SAR 1 x 0 1IV CCA AB. CCA, 4. CNR, YI1. 79, 1273.
SACAL CAS 12-2 a. e. CNR, \'II. 116, 1329.
SALPA P R 1IY L E P 44-12 a. e. r%, 1'1, 12. iiiini. 32.
1I\' IL 1 OGF, 1116.
SATVRN INO 1IV CAI. 11-37 d. e. HT. 24.
SCIPIONE 1I\' CCA 38-3!) d. e. i \ n , CCA, 54 a 62, \'-151-1 a 3.
SCVIC hI ? LAS 47-41 a. e. OGF, 1416 (C). Y-02-2.
SE?tl13 BARBA 1IV CAL dp. 2 d. C. R T , 23.
SEhlP FRONT 1IV TVR 14-37 d. e. C N R , S, 111, 608.
SEhlP GERIINO 1 I\' SAG 14-37 d. e. VILL, SAG. 112 a y b, 113. 114.
SEMP RIAX AED LEP 45-42 a. e. PRI, VI, 10, nuni. 31.
SEhlP RVF AED CLV 14-37 d. e. CNH, S, 66, 541.
SEMP IIVTILO 1IY BIT, 2 a. e. V-139-4, 5.
SEhlP TIBERI IIV nlL 2 a . e. CNR, V I I , 50, 1216. V-139-1 a 3.
SEMPR VETTO SAG dp. 85 a. e. VILL, SAG, 99.
SEP CAR dp. 45 a. e. V-126-8.
SERANO 1I\' TYIi dp. 2 a. e. CNR, \'II, 163, 1402.
SEST CELEH 1IV ERC 22 (1. e. I'B, IL, 11-12-13. V-133-9, 10, 11.
SEVERO 1IV TVR 2 a. e. CNR, V I I , 162. 1401 ( - 100).
SEX AED CAL ant. 27 a. c. IIT, 6.
S I S B E A(X ?)S EVI 47-41 a. e. OCF, 1390 (C). AU, CN, 452.
S I S B E SICHA F EVI 47-44 a. e. AB. CN, 452.
SISIREN OBV 120-90 a. e. OGF, 430 (C). V-!17-6.
S ISVC EVI 47-41 R. C. OGF, 1402 (C). V-84-6. AB. CN, 452 (38).
SOCED CAS 12-2 a. e. C N R , V I I , 116, 1329.
SPAHSO 1IV OSC dp. 2 a. r. A R , OSC, 18. V-135-7, 8.
371 CN. STATIL LID0 P R I I V Q CTG 42 a. e. AI3, CTG, 7-8. V-131-4. 7.
372 hlAN. S V L P L\'CAN 1IV TVR 14-37 d. e. CNR, X , 111, 608.
1 373 T. SVLPO(0 Q) VARO AED TVH dp. 1 5 d. e. CNR, S, 122, 625. V-156-8.
374 L. SVRA PRIIV LEP 41-42 a. e. PM, VI, 11, niirn. 31.
2 375 L. SVRA 1IV CEL 26-6 a. e. I W , VI, 15, riiirn. 37.
c Q EMP dp. 27 a. e. VILL, Ehl, 101 (7).
TARRAC INA 1IV OSC 37-41 d. e. AD, OSC, 25 a 29. V-137-7 a 9, 11.
TERONT ONV 47-41 a. e. OGF, 1487 (C). V-102-4.
TERENT I30DO LAS 47-44 a. e. OGP, 1367 (C). V-92-1.
TER LON 1IVQ I L I 28-31 d. e. PB, IL, 14-15. V-133-12, 13.
TERE MONT 1IVQ I L I 12-2 a. e. Pr5, IL, 6-7. V-133-4, 5.
TERENTIVS hIO(NT) IIVQ 11.17 OGF, 1116.
TER SVRA 1IV E R C 38 d. e. CNR, X , 71, 193.
TIBERI U N T dp. 195 a. e. VILL, ERI, 36-38.
TITIN ADR AB, CN, 453.
TITIO bl 1IV CCA 1 2 a. e. A B , CCA, 9-10-11. V-148-1, 2, 3.
TITVLLO IIV CCA 38-39 d. e. AB, CCA, 6 3 a 67. CNR, V I I , 33, 1280 (C).
Q VAL P B , VAL, 2-3. V-125-3 (1).
TVRVLLIO (39) 1IVQ CTC 19 d. e. AU, CTC, 31 a 35. V-130-14 a 17.

V SAG dp. 120 a. e. V I L L , SAG, 94.


VAL AED CAL ant. 27 a. e. R T , 6.
VAL P R 1IV CAL 27-21 a. e. CNIZ, VII, 93, 1294. HT, 14-15.
VAL CAS 120-90 a. c. OGF, 398 (C). \'-71-7.
VAL AQVILO 1IVQ T V R di). 2 a. e. C N R , V11, 160, 1399. V-155-9.
VAL FLAVO AED CAL 14-37 d. e. RT, 27.
VALE G HAC I L E CLV 14-37 d. e. CNR, X,65, 540.
VAL XIEHVLA AED CAL 14-37 d. C. RT, 27.
VAL QYAD 1IV T Y R 14-37 d. e. CNR, X, 115, 614.
VA L TEIZ HAL 47-44 a. e. OGF, 1326 (C). \r-116-1.
VALE TRANQ 1IV B IL CNR, S, 6, 462.
VALENTINO IIV CAL 2 d. e. R T , 22.
VALER10 1IV CAL arit. 27 a. e. C N R , VII, S!), 1288. R T , 10.
VALER 1IV CCA 14-13 a. e. AB, CCA, 7-8 ( = 404).
VALER FEN 1IV CCA 14-13 a. e. AU, CCA, 5-6. V-147-7.
VALER SVRA 1IV SAG 14-37 d. e. VILL, SAG, 112 a 114.
VALER1 SAC dp.120 a. e. VILL, SAG, 9 3 (40). V-173-6.
\'ARO IIV CCA A B , CCA, 4. CNH, \'II, 79, 1273.
VAR RVF IIVQ CTG 12 a. e. A R , CTG, 21 a 23. V-131-10, 12.
VARIO (IIIBERO)? PRIIVQ CTG 17 a. e. A n , CTG, 17. V-111-2.
VERRIO IIV CCA 6 a. e. AD, CCA, 1 5 a y b.
411 P. VET OSE dp. 38 a. e. OGF, 1506.
412 C. VET LANC IA 1IV CCA 4 a. e. A B , CCA, 16-17-18.
413 V E TIL1 0 BVCCONE AED CEL dp. 14 d. e. Phl, V I I I , 8, núm. 45. V-161-7.
414 L. VETTIACVS 1IV CCA 31 d. e. AB, CCA, 36 a 40.
415 C. VIB AID CAR dp. 45 a. e. Y-127-9.
416 C. VIBI IIIIV CAR ant. 19 a. e Y-128-8. OCF. 1817 (C.).
417C. VIBIVS I I I I Y I T CAR ant. 19 a. e. Y-128-10.
418 C. VICCIVC C.F TOL 100-80 a. e. OGF, 932 (C). Y-134-4.
419 M. VIRIL CAS dp. 49 a. c. OGF, 1249 (C). V-173-1.
420 M. Q.F. ( V I R I L ?) CAS dp. 49 a. e. OGF, 1249 (C). V-173-1 ( = 419).
421 CN. VOC ST.F CAS 120-90 a. e. OGF, 395 (C). V-71-2.
422 Q. VRSO 1IV CAL ant. 27 a. e. R T , 11.
423 Q . VRSO I I V I T CAL ant. 27 a. e. RT, 12.
F R A N C I S C O B E L T R A N L L O R I S

L E Y E N D A S FALSAS O I N E S I S T E N T E S ,
O Q U E N O C O R R E S P O S D E N A MAGISTRADOS

ARR IIIIV CLV CXR, S, 63, 537.


ARRI IIV C.4L CNR, V I I , 106-107, 1315.
CAEL IIIIY CLV CNR, S, 63, 537.
CAEL IIIIV CLV CNR, S, 63, 537.
CETHEGO CEL CNR, V I I , 127, 1343.
FENI 1IV CAL CNR, V I I , 105, 1313.
POIIP SEGVND IKO CEL CNR, V I I , 127, 1343.
REDECAL VRS CNR, V I I , 31-35, 1197.
REST IIIIV CLV CNR, S, 63, 537.
SEMP IIV CAL CKR, VII. 106-107, 1315.
SERGIR UNT YILL, EN, p. 11. ~ N a r c ade v a l o r ?
VALER1 1IV CAL CNR, V I I , 105, 1313.
VALE GRACILE ... CLV CNR, S, 65, 540.
VAL QVAD 111- CAL CNR, 1-11, 96, 1297.

(1) Adeniás d e T.AH1.T.F (en donde Vives t. IV, p. 16, núm. 3, lec súlo T.XH1) a p a r i w en este a s
de Valentia otro niagistrado, L.TR1SI.L.F (ver núm. 388). La lectura de la I'yciida es dificil rlrbido al cslado
de conservación en que se halla la moneda, de ahí que la I(.cliira (le Vives en el primer magistrado sea
deficiente, al igual que la de Delgado (3, 416, 3: [Link]). Todavía hace reflexionar niás s o h e la certeza
de estas Iecturas la existencia de un semis (L125-4) cuya conservaciún es también mala. En este sib lee
[Link](nexo) y luego con dificultades [Link] (Vives, t. IV, p. 16, núm. 4). La coincidencia L.'TIZINI .l...[Link]
y [Link] en monedas t a n similares hace pensar en que las dos parejas de magistrados que rn ellas
aparecen no sean más que una sola pareja, estando el nombre del Último (T.AH1.T.F [Link]) ~lvsvirtuado
J
,

por la mala conservación de las monedas, siendo dificil proponer una Irctiira acertada, aiinquc. en principio
...
parece m& lógico leer T. A T a T. Al-L.. por razones onomásticas.
(2) Estos dos magistrados, [Link]. y P A S T O , plantean un problema. Los (IemAs rquattuorviri*
...
que aparecen en ambos ases parecen coincidir (así [Link] R V F = L.HVI7IS, [Link] = T.COSS1,
[Link] = [Link]), sin embargo, los dos arriha citados tanto en las lecturas de Vivcs (163-4 y 5)
como del CNR (S,62, 531 y 535) no coinciden. Si efectivamente los otros tres magistrados son los mismos
-hecho hasta ahora no constatado, pero muy probable- se nos plantea un dilenia: o biwi uno de los
magistrados debió ser suhstituido por la causa que fuera, con lo que aparcsciÓ P. ASTO, o bien hay un
error de lectura. La coincidencia del upraenomenr es obvia, sin embargo, el trazado de las letras que Ir siguen
y a no aparece tan claro, y podria haber una confusión entre el nexo A S T y el nexo IVL. Desgracia<lanicnt.e
al no tener por ahora los elementos suficientes para resolver el problema. nos conlormamim con dejarlo
planteado. Hay que eliminar la posibilidad de que sean dos colegios diferentes pues aparecería la nirncitin bis.
(3) E n esta leyenda hay dos posibles lecturas, sin que ninguna de las dos sea al)solutamentc segura.
CNR,S, 58, 530 d a M A Y O y esa parece ser la lectura niás adecuada a juzgar por la reproducciOn. Por su
parte Vives (163-2) lee M. ANTO, siendo t a m b i h posiblr. Quizá por la frecuencia con que aparece habría
que inclinarse por 31. ANTO, puesto que no aparece ningún AVVS en las monedas municip:iles;sin embargo,
esto tampoco es un argumento suficiente.
(4) Pío Beltrán (sobre un interesante vaso escrito de San Miguel de Liria, 1942. Obra completa, 1.
hlonografias Arqueológicas, 11. Zaragoza, 1972, pp. 264-310; p. 286, IV, a ) lee AED G.S, interpretando
la S como asaguntiniw o algo similar. Por otra parte, en la reproduccih de Villaronga ya citada, no se aprecia
bien l a configuración de las letras. Debe ser eliminada, mientras no se halle un ejemplar que lo atestigüe,
[Link] que da Vives (18-1).
(5) A. Beltrbn d a además como magistrado a M. BALSANO en Cástulo, y a C. BROCCHO duunvir
e n Obulco. No aporta reproducciones. El primero de los dos podría coincidir con nuestro núm. 73.
(6) Las monedas de Gades con la leyenda BALBVS PONT no hacen referencia a Balbus XIinor
(L. Cornelius Balbus Minor) como magistrado municipal, sino en conmemoracidn de la concesión a Éste
del pontificado (ver J. F. R O D R ~ G U NEILAS.
EZ LOSBulbos de Cádi:. Universidad de Sevilla. Sevilla, 1973.
paginas 288 y 289).
(7) No se aprecian bien los trazos en la fotografía.
LOS MAGISTRADOS MOhrETALES EN HISPANIA

(8) I1I.C.F. podria n o responder al nombre d e un magistrado.


(9) Villaranga lee [Link], sin embargo, a juzgar por la reproducción que el mismo presenta, habría
que leer [Link].
(10) L a hI n o s e a p r e ~ i a b i ~ n .
(11) Vivei (163-3) lee CAEC.
(12) Hay monedas con COPíDV.
(13) Vives (111, p. 24) las (la en Salacia.
(14) Vives lee CVHhlAS, sin embargo, parece mhs 16gico leer CVR. M A S , puesto que hay otro magis-
trado, Q. CVRI, que parece llevar el mismo nombrc-.
(15) E n la interpretación de I..F surge la duda de que en vez d e ser u n nombre sea la filiación.
(16) Pilar Pérez Alartinez da sólo h14N. FESTO.
(17) Gil Farrés 1c.e Q1.1.., lrctura esta que parece bastante improbable.
(18) I'oclriamos w t a r aquí ante un magislrado que se llamara SACAL ISCER (ver 202 y 346) aunque
lo mas prol>al)lees que sean personas diferentes como ocurre en C S R , VII, 117, 1330 ([Link] -203-,
C..\EI, -11-, [Link] -170-) y 1331 (L. QVL -333-, Q.1SC.F -205-3 3I.C.F. -90-).
(19) La Q. t a m l ~ i é npodría corresponder a una magistratura.
(20) A . h l t r d n lee I i h V l S I O , sin cmhargo, por razones d e onomPstica -no hay ningún Iiaiiinius
atrstigiia<io en la f'cninsiila, ni en las monedai, ni en las Ihpidas- es preferible leer K A S I S I V S .
(21) N o aparece nada clara la lectura ITER en la moneda.
(22) Vivcsi Irc [Link]>lCVR fundiendo nuestros números 1-14 y 242.
(23) E n la moneda se lee CMA.
(21) Ver nota 14.
(2.5) E n la moneda se lee COC.
(21;) A. Beltrhn (CN, 451) da un Q. OBSILI como magistrado. Delgado, 1, p. 87, núms. 26 a 29 da:
~ . o i sv,. o r s , [Link], Q. OIWL.
(27) A. Ueltran (CS, 451) cita en Toleto como magistrado a OICQ CARTACOB, tomado de Delgado 3,
phgina 403, núm. 1.
(28) Gil fiirrés lee C.1j.E.
(29) .\. RelLran (CN, 431) cita a un Q. PE(decaius).
(30) C N R d a I'ILA, sin e m h r g o , en la foto se lee I ~ i r nPLA. Vives t a m b i h lee PLA.
(31) CN podría tainl~iénser parte [le una filiaci0n. -[Link] (CN,451) lee .4 POST C S F.
(32) .\. Beltthn (CS. 451) cita a un S E S . I'O.\l(plio) en Salacia.
(33) La F podría tairil)i(.n indicar la filiación.
( 3 4 ) ;13 la misma que 420?
(95) Vive\ (71-1 1 )10th [Link].1: lo que parece bastante claro, sin embargo, en la reproducción que
provee C S R , V11, 117. 1331, se lee, aunque no con mucha claridad, L. QVL (nexo) F.
(36) A. Beltrhn (CS. -151) cita a un uQuadanie Siscap f, Eviom 4r, tomado de Delgado donde se lee
1' - VAD(nexo) AV IJ' AN (nexo) 1E S1SCR.F (litm. L S X X V , núm. 7).
(37) L a B no se aprecia en la reprodiiccitin.
(38) A. Beltrhn (CN, 152) Ice Sisiica.
(39) H a y otras variantes en las que aparecc TVRV, TVRVL, TVRVLL, TVHVLLI.
(10) Yillaronga lee VALER.
F R A N C I S C O B E L T R A N L L O R I S

APENDICE 11

RELACIONES ENTRE LOS VALORES ACURADOS Y LOS MAGISTRADOS QUE


LOS A C U ~ A N

(Por periodos cronol6gicos)

Se incluye una tabla y un gráfico. En la tabla se hace constar de izquierda a derecha:

1. Valor emitido.
2. Número total de monedas, del valor que se indica, acuñadas en el periodo.
3. Magistrados que acuñan y número de monedas acuñadas del valor indicado.
4. Cecas en que se acuñan dichas monedas.

E n el gráfico se hace constar:

1. Columnas: proporci6n, e n tantos por ciento, de las monedas acuñadas por los magis-
trados que se indican y en los tres periodos q u e se hacen constar.
2. Los números en las columnas indican la cantidad total de moneda acuñada por el
tipo de magistrado que se indique.
LOS MAGISTRADOS A40NETALES EN HISPANIA

SEMI S

ANTES DE A Y ~ V S T O AV6VSTO TIBERLO


F R A h r C I S C O B E L T R A N L L O R I S

Epoca preaugustea (hasta 29 a. e.).

AS.. .......... 42 ... ??? = 32 (1 : BRV, 1:BAE, 3: MVR, 2: ONV, 1: OSE, 1: SAC,
2: OBV, 1: BAI, 1: VES, 3: LAS, 2: TOL, 4 1 : CAS.
9: SAG, 1: CTG).
P R I I V = 3 (LEP).
Q = 3 (VAL).
P R I I V Q = 1 (LEP).
AED = 2 (1 : SAG, 1: OBV).
AED.C = 1 (SAG).

SEMIS ......... 37.. e ??? = 22 (1 : ILI, 1 : ONV, 1: OSE, 4: OBV. 10: CAR. 5: CAS).
IIVQ = 6 (CTG).
(2 = 1 (VAL).
P R I I V Q = 1 (CTC).
AED = 6 (2: L E P , 2: CAR, 1: BAI, 1: ACN).
CES = 1 (CAR).

QVADRANS.. . 14. .. ??? = 10 (1: COR, 2: CAR. 2: CAS, 5: SAG).


IIVQ = 3 (CTG).
Q = 1 (COR).

Epoca auguslea (desde 29 a. e. hasta 14 d. e.).

AS.. .......... 55. .. I I V = 31 (2: B I L , 12: CAL, 3: OSC, 3: T V R , O : CCA, 5: CEL).


IIVQ = 2 (CTG).
Q = 1 (VRS).
*Qn (*) = 18 (EIfP).

SEMIS. ....... 1IV = 14 (2: BIL, 1: CAL, 3: OSC, 2: T V R , 5: CCA, 1: CEL).


IIVQ = 5 (CTG).
P R I I V Q = 3 (CTG).
AED = 2 (1 : CAL, 1: CEL).

QVADRAKS.. . 1IY = 5 (1 : CAL, 2: CCA, 1: CEL, 1 : ILI).


IIVQ = 2(1:CTG,l:ILI).
PRIIVQ = 1 (CTG).
IIIIV = 1 (CAR).
AED = 1 (CEL).

DVPONDIVS . . 2... IIV = 2 (CCA).

Epoca de Tiberio (14 a 37 d. e.).

AS.. .......... 28. .. IIV =20(1: B I L , 2 : CAL,2: E R C , 2 : O S C , 4 : T V R , 6 : CCA,


1: CEL, 1 : ILI, 1: SAG).
, IIVQ = 4 (2: CTG, 2: ILI).
IIIIV = 4(CLV).

(*) Dado lo problemAtico de la determi~acidndel cargo al que la Q de Ernporiae hace referencia,


la hemos situado en un grupo aparte.
LOS MAGISTRADOS MONETALES EN HZSPANIA

SEMIS.. ....... 2 9 . . . IIV = 8 (1: CAL, 3: OSC, 2: CCA, 1 : ILI, 1 : SAG).


IIVQ
IIIIV
AED
-=

=
6 (4: CTG, 2: ILI).
6 (CAR).
9 (1 : CAL, 3: TVR, 1 : CEL, 1 : SAG, 3: CLV).

QY.4DR.4XS.. . 5 . .. IIV = 1 (CCA).


IIVQ = 2 (CTG).
IIIIV = 2 (CAR).

DYPONDIVS. . 5 . .. 111' = 5 (3: CCA, 1 : ACC, 1 : ILI).

Epoca de Caligula (37 a 41 d. e.).

A S . . .......... 6.. . IIV = 5 (1 : RIL, 1 : OSC, 3: CCA).


IIVQ = 1 (CTG).

SER1IS ......... 3 . . . IIV = 2 (1 : OSC, 1 : CCA).


IIVQ = 1 (CTG).

DYPOSDIVS.. 4... IIV = 1 ( 1 : OSC, 3: CCA).

SOTA.-Hay que tener en cuenta para la valoración de los resultados que cuando un magistrado acuña
varios valores diferentes aparece contabilizado en cada lino de los apartados (as, seinis, etc.) indepen-
dientemente.
Monedas de Claudio 1 en Baetulo
(Badalona). Nueva aportación al estudio
de las acuñaciones locales
Por Josep María Gurt Esparraguera

A consecuencia de la reciente incorporación al monetario del Museo Municipal


de la ciudad d e unas 600 monedas aparecidas en las viejas escavaciones de
Baetulo (Badalona) y como avancc de lo que será en un futuro no m u y lejano
el estudio de la circulación monetaria en época romana de dicha ciudad, presen-
tamos las monedas de acuñación local de Claudio 1 (1).
El lote se compone de 44 piezas, a las que se añaden dos más, procedentes de
las nuevas escavaciones cuyo interés reside en que éstas están encuadradas dentro
d e un contexto arqueológico-estratigrafico. Total son 46 piezas, que si bien no
son muchas, si que constituyen una nueva aportación a las y a publicadas, contri-
huyendo asi al estudio d e este tipo de monedas (2).

(1) Agradecemos las facilidades dadas para el estudio de estas monedas al Director del hluseo de
Badalona, Dr. Josep Cuitart i Duran, con el cual realizaremos el estudio de circulación monetaria de la
ciudad. Sobre las m o n d a s halladas en Baetulo, ver el apartado & numism4tica en: C u ~ d Is TOLOSA,J. al..
IIisloria de Badalona. Vol. 111, *Badalona romana i visigbtira*. Badalona, 1977, pp. 372-400.
(2) S~TFIERLASD, C. H. V. *Romano-British imitationi of hronze coins of Claudius Ir. New York, 1935.
A'. N. ni., núm. 65. b l a r ~ uY LLOPIS,F. *El hallazgo de bronces de Claudio 1 de la Pobla de hlafumet
(Tarragona),. Rolrlin Arqitroldgico, núm. LII, 1952, pp. 49-53. GIARD,J. R. rPouvoir central e t libertes
locales. La monnayage en bronze de Claude Ier avant 50 apri.s J. C.V.R e c m Sumismatigtlr, núm. S I I , 1970,
paginas 31-61. BOST,J. P. el I'EREIRA, 1. *Les monnaies d'imitation de Claude Ier trouvtes sur le site de
Con1ml)riga (Portugal).. Revista NVMISMA, núms. S X I I I - X S I V , 1973, pp. 167-181. CAMPO,hl. $El problema
d e las monedas de imitación de Claudio 1 en Hispania*. Revista Acta Numismática. núm. IV, 1974, ph-
ginas 155-163. GIARD,J. B. *La pbnurie de petite monnaie en Gaule au d6hut du Haiit-Empire*. Revue
Joiirnal des Sai?anls. I1aris, Avril-Juin 1975, pp. 81-112. GLTRT,J. M.. *Las monedas de Claudio 1 halladas
en Clunia*. Revista Pyrenae, niim. S I , 1975, pp. 109-125.
J O S E P 1CIARfA G U R T E S P A R R A G U E R A

Estas 46 piezas, que como acabamos de decir son un grupo lmuy reducido,
no lo son tanto y adquieren importancia si observamos el total de piezas de época
imperial recogidas en las excavaciones de la ciudad. De las 650 monedas que posee-
mos entre viejas y nuevas excavaciones sólo tenemos unas 250 romano-imperiales,
incluidas en esta cifra las de ceca hispana. Con lo que tenemos que las monedas
de Claudio 1 dentro de este conjunto imperial extendido a cuatro siglos largos de
circulación constituyen un 18 por 100 del porcentaje total, lo cual es un elevadísimo
porcentaje, aun teniendo en cuenta las fluctuaciones que pudo haber sufrido la
ciudad a lo largo de este período de tiempo, es decir, no hay que descartar la
posibilidad de que en algún momento la vida de la ciudad estuviera reducida
a cero (1).
Este es el primer síntoma de una circulación local con uno o varios centros de
producción no lejos de la zona en cuestión, al igual que sucedia con Conimbriga
y Clunia (2) donde también se detectan cantidades importantes de monedas de
Claudio 1 aunque nunca llegando a estos porcentajes.
Las 46 piezas se reparten en cuanto a tipos de la siguiente forma:

Tipo Minerva.. ......... 29 monedas


H Ceres.. ........... 1 n
) Constantiae ........ 5 j)

v Libertas ........... 8 ))

Ilegibles ................ 3 ))

Como vemos predomina un tipo muy concreto, el de Minerva, hecho completa-


mente normal si examinamos los porcentajes de tipos en los grupos publicados
ya en la Península. Igual sucede con la dirección de cuños donde se hace patente
el dominio del eje 25-35 y con la metrología, siendo el caso que nos ocupa donde
el As domina de forma más clara y absoluta, pues a excepción de un dupundio,
las demás piezas son ases. Si bien hay que reconocer que dentro de estos Iiay una
gama muy amplia, pues su oscilación de peso va de los casi 14 gramos a los 5 6 gra-
mos y su peso medio resulta algo inferior a los 10 gramos, con lo cual &te se ajusta
más a la normativa de Roma que no a la dada por las cecas hispánicas de pesos
algo superiores y cuyas piezas en el momento en que se acuñan estas, están aun
en plena circulación. Teniendo en cuenta que se trata de monedas acuñadas local-
mente parecería en cierta manera lógico que se ajustaran a la metrología hispana
mucho más corriente (3).
Asi pues vemos que las monedas de Claudio 1 tienen dentro de la diversidad
una cierta uniformidad a lo largo y ancho de la Península, así lo parecen indicar
los datos reunidos en el cuadro siguiente:

(1) GUITART I DURANT, J. Baelulo. Topografía Argueoldgica, Urbanismo e Historia. Badalona, 1976.
291 paginas y L laminas.
(2) BOST, J. P. et PEREIRA, .., op. cit., p. 109.
1.. op. cit. GURT. J. M
(3) VILLARONGA, L. *La amonedación de Tamaco y su aspecto metrol6gic0,. Quaderni Ticinesi di
Numisrnatica e Antichilci classiche. Lugano. 1977, pp. 139-156.
MGNEDAS DE CLAUDIO 1 EN BAETULO (BADALONA)

DIREC-
PESO
CION TIPOS MAS FRECVENTES
DE LOS
cusos

25-35
Ases T. 66 -
96

Baetulo ......................... 9,44(1) 9,06 83,7


Clunia.. ........................ 8,68 8,43 75,O
Conlmbriga. ..................... 9,11 9.59 100,O
Gabinete Numismática de Cataluña. 10,29 10,37 90,6

Quizás a esta descripción sólo falta añadir el tipo de leyenda utilizada en los
anversos. A excepción de un caso, igual como sucedía en Clunia, todas las demás
piezas utilizan la leyenda: TLCLAVDIVS CAESAR [Link]. (2).
En lo que se refiere a estilos creemos innecesario el establecimiento de grupos
según la manera como se ha representado el retrato de Claudio en el anverso o el
mayor o menor cuidado empleado para realizar el reverso. En general las piezas
son de bastante calidad a excepcihn de unas pocas y sólo pequeños detalles permiten
catalogar la moneda como perteneciente a la amonedación local. Incluso alguna
de las piezas podria pertenecer a la ceca de Roma y si no es así, haber sido reali-
zada por lo menos con algún troquel de importación o simplemente haber sido
hecha por un buen grabador que ha dispuesto a la vez de un buen modelo que
copiar.
Si por lo general hemos dicho que las monedas son buenas, el grupo tiene sus
excepciones que son precisamente las que queremos destacar.
Se trata en primer lugar de una pieza (num. 23) reacuñada sobre otra de Caligula,
la cual para su reacuñación ha sido invertida, es decir, el antiguo anverso ha pasado
a ser el reverso, conservando aún trazas de la cabeza y de la leyenda. Muy parecido
al caso dado a conocer por Collantes de un as de Claudio reacuñado también sobre
una moneda de Calígula de la ceca de Caesaraugusta (3). Estos dos casos que por
el momento se presentan como un hecho aislado, no serían otra cosa que el apro-
vechamiento del metal de una acuñación ya amortizada, para así convertirla en
una moneda del nuevo emperador (4). Esta reconversión, dada la circulación
restringida de la moneda hispanorromana -salvo casos aislados-, por lógica se
realizaría en la misma ceca hispanorromana o bien en algún lugar no muy lejano

(1) Para la obtenci6n del peso medio de los ases de Baetulo, se ha descartado la pieza n6m. 41 por
voder ser de ceca de Roma.
(2) GURT, J. M.*,op. cit.. p. 110.
(3) COLLANTES,E. *Reacufiaciones de la moneda ibkricar. Revista Ampurias, niims. XXXI-XXXII,
1969/1970, pp. 256-257. GIARD,J. B.. op. cit., 1970, p. 37. Idem, op. cit., 1975, p. 86.
(4) GIARD,J. B., op. cit., 1970. p. 38.
J O S E P M A R f A G U H T E S P A R R A G U E R A

de ésta y dado que en época de Caligula son ya pocas las cecas que aún se hallan
en funcionamiento U), no parece que sea difícil imaginar más o menos las zonas
donde estas piezas podían haber sido acuñadas.
E n segundo lugar queríamos hablar de un grupo de monedas -esactamente
tres- (núms. 37, 30, 40), cuyo estilo en lo que se refiere a la figura d e Claudio
difiere totalmente del resto. Se trata de piezas de leyenda más o menos regular
y completa; las tres tienen el mismo reverso de Libertas y sólo conocemos dos
paralelos entre las de Clunia VI. Son las monedas que en su día crasificamos como
el grupo D y que parecían haber salido del mismo cuño. Estas sólo se distinguen
de las que ahora nos ocupan por el reverso, tratándose no d e un Libertas sino de
un hlinerva, incluso sus pesos son parecidos. Fuera de estos paralelos, s d o existe
otro que ya apuntamos entonces, entre las piezas publicadas por Giard, si bien
éste tiene que mantenerse con unas ciertas reservas pues su parecido reside simple-
mente en algunos rasgos (3).
Este grupo que, como vemos, se presenta muy aislado, pues no parece muy claro
que se t r a t e de una sucesiva y continuada degeneración en el diseño de la cabeza
de Claudio, podría tratarse, aunque ahora nos movemos en el terreno de la simple
hipótesis de trabajo, de una copia mala de la efigie de Tiberio, aunque no parece
lógico si tenemos en cuenta que los reversos son siempre los típicos de Claudio,
pero por otra parte hay que pensar que cuando estas monedas fueron acuíiadas
el gran volumen en circulacih en Hispania estaba constituido por las piezas dc
las cecas municipales, amortizadas o no, de Augusto y Tiberio (4). Sin embargo,
sin más aportaciones de este tipo, es imposible por el momento sacar conclusiones
en firme.
Fuera de estos dos casos presentados sólo queda señalar la existencia de un
dupondio (núm. 30) que a pesar de su excelente calidad tanto de anverso como
de reverso, que haría pensar en una pieza de Roma, tiene una característica que
la encuadra dentro del grupo de acuñación local y que es el trato que recibe el
cabello, parecido al de las piezas de menor calidad, lo que sigue Iiaciéndonos pensar
en la existencia de cuños de importación, así lo parece indicar el reverso.
Para finalizar diremos que no podemos hablar de cronología ni tampoco del
tiempo que permanecieron en circulación, puesto que sólo las dos monedas ericon-
tradas en las últimas excavaciones tienen un contexto estratigráfico y éste corres-
ponde al período del reinado de Claudio 1 ( 5 ) .

(1) Osca, Caesaraugusta, Bilbilis, ErcAvica, Segóbriga, Cartago Nova, Acci y El~usus.
(2) GURT,J. M.., op. cit., números del inventario, l i y 32.
(3) GIARD.J. B., op. cit.. 1970, lemina IX,núm'ros del inventario, 218, 221 y 228.
(4) Sabemos de la reaculiaci6n sobre monedas de Tiberio igual como sucede ron Caligula, pero no
conocemos imitaciones de su imagen para acuñar monedas de Claudio 1. CIARI), J. R.. op. cit., 1970, p. 37.
(5) Según datos facilitados por F. Tarrats, conservador del 3luseo de Ratlalona. a quien agradecemos
su información.
MONEDAS DE CLAUDIO I EN BAETULO (BADALONA)

INVENTARIO (1)

A/TI CLAVDIVS CAESAR AVG P hl TR P IMP


R /S C
Ric 66

1 1
Número Dirección
Xúmvro l drl Inventario Peso Módulo
/ (;eneral
l
de los cuños

A / TI CLAYDIVS CAESAR AVG P hl TR P IRIP

R / CERES AYGVSTA -I
SC
Ric 67

E . A. The Roman Imperial Coinage. Vol. 1:


(1) Bibliogralia empleada: MATTINCLY,H. y SYDENHAM,
tAugustiis to Vitelliusr. Londres, 1923.
(') ...
R/ GERhlANICVS ...
. J O S E P h f A R f A G U R T E S P A R R A G U E R A

A / TI CLAVDI\'S CAESAR AVG F M TR P IMP


R / CONSTANTIAE AVGVSTI S C
Ric 68

Número
Número
del Inventario
General
1
i
Peso
i
:
!
l
hl6dulo Direcci6n
de los cuiios

A / TI CLAVDIVS CAESAR AVG P 111 TR 'i IMP


R / LIBERTAS AVGVSTA S C
Ric 69

77
46
119
84
177
34
101
15

A / TI CLAVDIVS CAESAR AVG P M TR P IMP


R / Ilegible
M O N E D A S D E C L A V D I O I Ehr B A E T U L O (BADALONA)
Aproximación a la circulación monetaria
de Barcino
Por Marta Campo y José O. Granados

L A numismática, junto a las noticias que nos legaron los escritores clásicos y la
información contenida en las inscripciones, constituye una de las fuentes
básicas para el estudio de la economia de la época romana. A pesar de que las dos
últimas sean de mayor importancia, puesto que nos dan muchos más detalles y
materiales para la historia económica, en los últimos años, al no haber aumentado
apenas la documentación, no se han producido cambios sustanciales en los resul-
tados que normalmente son de aspecto general y en ocasiones ambiguos, sobre
todo cuando queremos aplicarlos a una zona o lugar concreto, por lo que se ha
tenido que recurrir a otros métodos íntimamente relacionados con las monedas
que dia a dia se descubren en los yacimientos de esta epoca a partir de los cuales
se intenta, no sin muchas imprecisiones y dificultades, desentrañar los problemas
de su circulación en cada momento y lugar. Lógicamente creemos que, aunque
con problemas de base, no debemos desperdiciarlo, con más razón cuando el v x i o
dejado por la falta de otras fuentes es considerable. En una ulterior fase critica
puede intentarse contrastar los distintos resultados y buscar las causas y moti-
vaciones -política impositiva, régimen tributario, gasto publko, transacciones
comerciales, etc.-, que determinail ?os efectos que podemos desvelar a través de
los análisis de las muestras en distintos lugares y más tarde, cuando dispongamos
d e suficientes muestras analizadas, confrontar los resultados con los datos que las
otras vias nos han aportado hasta ahora.
Emprender un estudio sobre la circulación monetaria en la colonia Barcino es
una tarea ardua en lo que se refiere a recogida de muestras, por la falta de publi-
caciones e inventarios parciales de los materiales que han sido extraídos en los
distintos sondeos efectuados en la ciudad, fuente que ha suministrado los distintos
elementos para la reconstrucción histórica del pasado de la ciudad.
E l primer intento de catalogación o creación de un monetario que englobase
todos los halIazgos monetales lo debemos a Margarita Tintó U), quien ya lo dio
a conocer de forma muy sintetizada en el pasado congreso de Numismática. Con
anterioridad sólo habian aparecido algunas notas sueltas entre las series de Hallaz-
gos Monetarios presentados por Mateu y Llopis (2: o estudios de algunas unidades
o conjuntos que revestían cierta singularidad por ser piezas únicas o tesorillos (3).
Estas limitaciones unidas a los impedimentos para consultar gran parte de las
monedas aparecidas en el transcurso de las escavaciones de la Plaza de San Miguel,
nos hicieron reducir la muestra a estudiar y ceñirnos a las monedas ingresadas
en el Museo entre 1931, fecha en que dieron comienzo las excavaciones en Barcelona,
y 1967, momento en que se iniciaron las de San Miguel, salvo algunas excepciones
dada nuestra participación en las últimas campañas arqueológicas (4). De esta
forma el grupo queda formado por unas 260 monedas, todas ellas del área intra-
muros excepto las obtenidas en la Necrópolis de la Villa de Madrid y villa Antonio
Maura que incluimos por estar intimamente ligadas a la vida de la ciudad, a partir
de las cuales sólo podremos dar una idea aproximada y provisional de la estructura
monetaria de la colonia Barcino en época romana, pues un número tan reducido
puede suponer al mismo tiempo un margen de error considerable para establecer
conclusiones. Hemos de señalar que no incluimos aquellas monedas, aunque pro-
cedentes en algún caso de la ciudad como el bronce hallado en la segunda mitad
del siglo pasado en la calle Arco de San Ramón del Call, por su rareza y falta de
conocimiento de su autenticidad (5, o las dracmas de imitación con leyenda Barkeno
no detectadas nunca en Barcelona, cuya importancia únicamente puede entron-
carse con la identificación del topónimo, similar al que la colonia tuvo entre sus
cognomina (6).

La primera campaña de excavación con una cierta entidad fue la que Durán
y Sanpere efectuó entre 1931 y 1933 en el subsuelo de la Casa Padellás y Plaza

(1) M. T I N T SALA.
~ *El monetario del Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona*, en NVMISMA
138-143,1976, págs. 117-128.
(2) F. MATEUY [Link] Monetarios 111 a VI*, en Arnpurias; *Hallazgos hlonetarios VII.
V111, IX, X I y XIII*, en ,Vumario Hispánico; eHallazgos Monetarios XXI y XXII*, en NVMISMA, 1971-1972.
(3) X. C A L I C *En
~ . torno a una posible moneda barcelonesa del siglo [Link] Cuadernos de Arqueología
e Historia de la Ciudad, 1, 1960, phgs. 95-105;F. MATEW Y LLOPIS.*Evocacicin del Imperio Constantiniano.
En torno del hallazgo de pequeños bronces en las excavaciones arqueolúgicas de la Plaza de San Miguel
de Barcelona*, en Miscelanea Barcinonensia, 26, 1970, p á g . 59-70.
(4) J. O. CRASADOS. E. MASERAy J. SOL.*Notas sobre Barcelona: Sector B de la Plaza de San Miguel*,
en Actas del X I V Congreso Xacional de Arqurologfa. Vitoria, 1975. Zaragoza, 1977, págs. 1105-1112;
J. O. GRANADOS. *Estudios de Arqueologla Romana Barcelonesa: La Puerta Decumana o del Noroeste*,
en Pyrenae, 12, 1976, págs. 157-171.
(5) 1. RODL DE MAYER.@Un bronce monetiforme hallado en Barcelona*, en NVMISMA, 1973-1974,
pfiginas 37-44.
(6) F. MATEUY LLOPIS.rAportaci6n de la Numismática Ibkrica al estudio de los origenes de Barce-
lona*, en Roletin de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, vol. XIX, 1946; A. M. GWADAN. *Las
monedas de plata de Emporion y Rhode*, en Anales y Boletín de los llluaeos de Arte de Barcelona, vol. XIII,
1957-58,p&. 320-322.
APROXIMACION A LA CIRCULACIÓN MONETARIA DE BARCINO

del Rey, publicadas de forma muy resumida en la revista Ampurias Vi. Al no


establecer tipo alguno de estratigrafía, salvo la superposición de la necrópolis
tardo romana sobre diversas estructuras romanas, y un sondeo efectuado en un
pequeño sector de la plaza, las estructuras son difíciles de interpretar en tanto
a su evolución temporal y funcionalidad asi como los matériales no pueden ser
adscritos a nivel alguno. Precisamente entre ellos las monedas son frecuentes y
«las hay desde el siglo 1 al IV, más concretamente desde Vespasiano a Teodosio*.
BaliI vuelve a referirse a estos hallazgos al intentar interpretar y establecer unas
fases históricas a partir de la complejidad de los muros y pavimentos superpuestos,
y a que las notas de Durán, mencionadas anteriormente, poco podían ilustrar.
Destaca que el límite de la serie queda establecido en los hijos de Teodosio, aunque
realmente ello no tenga más justificación que su semejanza con el proceso que siguen
otras ciudades que se mantuvieron con el Imperio de Occidente (2).
Desconociendo el actual paradero de estas monedas so10 podemos contar con
una relación entre los Hallazgos Monetarios de hlateu y Llopis (3) en la que como
una noticia se da la identificación de los emperadores a que corresponden y se
refiere al tipo posible de moneda. De las cincuenta y cuatro que aparecieron,
cincuenta y una corresponden al periodo que estudiamos y una de ellas difícil de
encuadrar por tratarse de ((medio bronce de restitución de Augusto* sin más datos.
El conjunto está formado por: medio bronce (as) de Vespasiano; dos grandes
bronces (sextercios) y medio bronce (as) de Trajano; medio bronce (as) de Adriano;
un pequeño bronce (quadrans), medio bronce (as) y un gran bronce (sextercio)
d e Antonino Pio; medio bronce (as) de Marco Aurelio; un pequeño bronce (quadrans)
de hláximo; medio bronce (as) de Septimio Severo; dos grandes bronces (sextercios)
d e Gordiano 1 Africano Pater; dos grandes bronces (sextercios) de Gordiano 111 Pío;
u n gran bronce (sextercio) de Filipo 1 Pater; 11 pequeños bronces (antoninianos)
d e Claudio 11 Gótico; un pequeño bronce (antoniniano) de Quintilo; medio bronce
de Probo; diez pequeños bronces de Constantino Magno; pequeño bronce de
Constante; pequeño bronce de Valente; dos pequeños bronces de Graciano; dos
pequeños bronces de Jlaximo (Magno); dos pequeños bronces de Teodosio; pequeño
bronce de Honorio; pequeño bronce dc Mayoriano; pequeño bronce de Rómulo
Augustulo; un bronce de Divus Augustus.
Queremos hacer notar que la falta a que aludíamos de una descripción mas
amplia, impide encuadrar correctamente todas las monedas, sobre todo en la parte
que concierne al bajo imperio. E s posible que no todas las monedas atribuidas
a Claudio 11 correspondan realmente a este emperador, pudiendo alguna ser por
lo menos de Galieno. Asimismo las de Constantino-podrian serlo de otro miembro
d e la familia. Sólo este material, en caso de localizarse, daría nueva luz a todos
estos problemas.

(1) A. DURANY SANPERE. #Vestigios de la Barcelona en la Plaza del Rey*, en Arnpuriaí, V, 1943.
phginas 1-2.
(2) A. BALILILLANA. *Casa y urbanismo en la Espafia antigua 1111, en Sludia Archeologica, 20, 1973.
Tambi6n en Orclania. 1. 1959, p 4 p . 125 y ss.; BSAA, XXXVIII, 1972, phgs. 55-131.
(3) F. MATEUY LLOPIS.*Hallazgos Monetarios III*, en Arnpurias, 1941. Hallazgo LXXXI.
Aunque la serie se inicia a mediados del siglo 1 no por ello deja de reflejar la
utilización constante y continuada de este sector de la ciudad desde su fundación.
Prácticamente la excavación no llegó a efectuar los niveles más profundos, sellados
por las estructuras nacidas, tras una reforma más o menos generalizada, hacia
finales del siglo 1 o en el siglo 11, que lógicamente se respetaron, circunstancia
que sin duda explicaría la falta de acuñaciones anteriores. Este horizonte pervivió
sufriendo alguna renovación de pavimentos o quizis mas importantes que afectó
a la funcionalidad general de los edificios, lo que supiiso la erección de otros que
tuvieran que amoldarse a las estructuras anteriores aún en uso. La interrupción
como habitat o zona industrial, sólo reconocida en parte, debió tener lugar hacia
finales del siglo \' o en el siglo VI, momento en que se transforma en zona cimen-
terial. S a d a nuevo para la interpretación Iiistorica aportan las excavaciones
de 1 9 6 0 - 1 9 6 1 , dirigidas por Serra Rafols, pero si un gran numero de monedas que
fueron entregadas al Museo de Historia e integradas en el JIonetario (1).
Prácticamente el resto proviene de zonas cuya recomposición es, en este mo-
mento, imposible al faltarnos toda información que los excavadores pudieran
haber obtenido y que permanece inédita. 5 0 s referimos a los trabajos de Tinell
(1952-1933), Plaza de San Felipe Neri (1950), Plaza de la Catedral (1052), Plaza
del Angel (1933), así como a ciertos sectores de la basílica paleocristiana (2).
Puede *decirseque el denominador común de los materiales es su presencia en
estratos de relleno de época posterior a la de su verdadero uso, circunstancia
debida a las numerosas alteraciones que han sufrido las tierras en el interior de la
ciudad para conseguir distintas nivelaciones en ocasión de nuevas edificaciones
o de las destrucciones que debieron sufrir algunas zonas de la ciudad tras el raid
de Almanzor o en época ligeramente anterior. Todo esto hace que las monedas
encontradas en ellas hayan perdido su contexto arqueológico y únicamente puedan
servir como muestra para un estudio como el que presentamos.
E n la misma línea están las encontradas en la necrópolis de la villa de Madrid
cuya vida se calcula entre finales del siglo 1 a primera mitad del siglo 111, a excep-
ción de aquellas que pudieran relacionarse con el nivel de las tumbas, aunque en
ningún caso pertenezcan a enterramientos cerrados; Duran únicamente resalta la
presencia de siete ejemplares que según identificación de Jlateu y Llopis iban de
Claudio a Filipo (3). El cierto paralelismo con los resultados obtenidos del estudio
epigráfico realizado por Mariner sirvió para confirmar la primera cronologia pro-
puesta -siglo 11 primera mitad siglo III- aunque se ampliase hasta la mitad
del siglo 1 d. J. C. E n la actualidad hemos podido ampliar tanto el número de

(1) Para la interpretaciOn de las construcciones de esta zona ver ohras citadas en la nota 8. El único
trabajo sobre las excavaciones de 1960-61 en la Plaza del Rey lo tenemos en J. r x C. SERRARAFOLS. ~Dues
representaciúns de Bacus o Dionysos trohades a Barcelona*, en Homenaje a Pedro Bosch-Gimpera, Mkxico,
1963, &S. 403-410.
( 2 ) A. F ~ o u ~ ; i s a
*Restauraciones
. y excavaciones en Barcelona durante los 6ltimos veinticinco afios*.
en Cuadernos de Arqueologia e IIisloria de la Ciudad, IV, 1964, pAgs. 5-36. Ver tambih A. DURANY SANPEHE.
Barcelona i la seoa historia. Barcelona, 1975, vol. 1.
(3) -4. DURANY SANPERE.*Una vía sepulcral romana en Bareelonar, en Cuadernos de Arqueologia
e Historia de la Ciudad, IV, 1963. pSgs. 61-103; S. MARINER BIGORRA. (LOSwnjuntos epigrAficos romanos
del Museo de Historia de la Ciudad*, en Cuadernos de Arqueologla e Historia de la Ciudad, 11, 1961.
A ~ > R O X I M A C I ~ NA LA C I R C U I ~ A C I ~ NMONETARIA DE BARCINO

monedas como el espectro cronológico que alcanza desde la época de Tiberio a la


segunda mitad del siglo 111, lo cual impide que pueda ser utilizado como argumento
de cronología junto a la epigrafía o la cerámica. Es muy posible que algunas mo-
nedas formaran parte de los niveles de arrastre torrencial que fueron cubriendo
la necrópolis, aunque también cabria la posibilidad de que estuvieran directamente
relacionadas con la vía que atraviesa longitudinalmente esta área cimenterial.
La villa de la Plaza Antonio Alaura, segundo de los yacimientos extramuros,
fue excavada, como salvamento, en 1934. Su datación ha podido llevarse a cabo
a través de los mosaicos caracteristicos de la primera mitad del siglo 111. En un
momento impreciso, tradicionalmente identificado con las invasiones de los franco-
alamanes, fue abandonada y más tarde se le sobrepuso una necrópolis, una de cuyas
tumbas presentaba una lauda sepulcral fechable en el siglo V. En este punto se
descubrieron tres monedas correspondientes a Filipo Pater y a Claudio 11, que
bien podrían ser restos de las que debieron circular por la villa, aunque descono-
ciendo los pormenores no podemos afirmar en términos absolutos nada de esto ( 1 ) .

Sin más pretensión que la de enmarcar la circulación dentro del desarrollo


histórico de la ciudad, antes de dar inicio al estudio analítico estadístico y efectuar
la gráfica, y a modo de guía, vamos a presentar un sencillo bosquejo histórico de
Barcino, desde su origen hasta el siglo Il' d. J. C.
La Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino debió ser fundada por
Augusto coincidiendo seguramente con el fin de la primera fase de las guerras
cántabras, momento en que según Dion Casio, el emperador creó numerosas ciuda-
des en la Gallia e Hispania. Esto supuso la erección de un verdadero núcleo urbano
y al mismo tiempo la organización de su territorio (2).
Desde su inicio la ciudad vivió dentro de los gustos y formas de vida propia-
mente romanos, bajo un régimen colonial y administración propia, en la que cabe
suponer seguramente la inmunidad, obtenida probablemente desde el momento
de la deduciio al igual que otras fundaciones cesarianas o augusteas de Hispania,
circunstancia esta que confería a los habitantes, primeramente veteranos de origen
itálico, por su carácter de ius iialicum, no ya la categoría de ciues romani sino la
de ilalici. Con su planta rectangular de ángulos recortados, rodeadas de murallas,
son cada día más patentes los indicios de construcciones en su interior de cierta

(1) Para esta villa ver: P. PALOL en -4. E. Arq., SXVIII, 1955, págs. 144-150; A. [Link] nueva
lauda sepulcral de mosaico en el conventus Tarraconensis*, en A. E. Arq., XSVIII, 1955, págs. 142-144;
ideni, *Mosaicos ornamentalrs romanos de Barcelona*, en -4. E. Arq., S S S V , 1962, phgs. 39-69.
(2) A. [Link] Iolia Augiisla Paterna Fanenlia Harcino. Madrid, 1964; id. *Economla de la
Hispania Romana* (siglos 1-111 d. C.), en Studia Archaeologica, 15, 1972; id. *El Imperio Romano hasta
la crisis del siglo Illr, en Historia Econdmica y Social df España, vol. 1. La Antigüedad. Madrid, 1973,
ptíginas 243-328; id. tEconomia de la Hispania romana*, en Estudios de Economia Antigua de la P ~ n i n s u l a
IhErica. Barcelona, 1968, págs. 289-370: .J. blmfa B L ~ Z Q ~ *El
E Z Imperio
. y las invasiones; desde la crisis
del siglo 111 al año 500e, en Historia Econdmica y Social de España, vol. 1. La Antigüedad. 1973, pági-
nas 329-450.
importancia, ordenadas según una perfecta cuadrícula que sumados a las importa-
ciones de vajillas finas primero itálicas y después sudgállicas, asi como algunas
esculturas y monumentos funerarios, reflejan el inicio floreciente d r la ciudad.
Desgraciadamente estamos faltos de tcstirnonios cpigráficos datables en estos años
que nos ayuden a conocer otras facctas de la vida en la colonia.
Hacia finales del siglo 1 e inicios del siglo 11, en época de Trajano se produce
un cambio puesto de manifiesto en una seric de traiisfor~iiacioricsurbanas, mejoras
de algunas mansiones privadas o constriiccicin de edificios publicos como las termas,
lo que supuso el ei~~grandecimiento de la ciudad que ahora y a contaba, según puede
estraerse de los datos epigráficos t a n profusos para este momento, con una cre-
ciente burguesía y aristocracia municipal. P o d ~ í a nconsiderarse como reflejo de
este esplendor la inscripción honorífica de mármol que dedicaron los sevires a la
colonia, la suntuosidad de los monumentos civiles o funerarios vislumbrados a
través de los restos de su decoración o arquitectura que se estraen del interior de
las murallas bajo imperiales; podemos añadir tanihi6n la ampliación que csperi-
mentó la ciudad por todos sus lados al construirse eri lugares próximos o junto
a la misma muralla villae, corno las descubiertas en la Plaza de .\ntonio Naiira,
Bajada de Cassadors y de Santa Eiilalia, ciiyos mosaicos las cscalonari en el tiempo
hasta pleno siglo 111. A este desarrollo urbano de los siglos 11 y 111 hay que añadir
la proyección de sus habitantes hacia el exterior, dando al iniperio algunos seria-
dores que pese a la perdida del domicilium J- por supuesto de ingresos a las arcas
municipales debieron de favorecer de alguna forma a Barcino y ser tenidos como
patronos. Pero liemos de ver que pese al engrandecimiento de la obra externa
los problemas no debieron ser pequeÍios, teriiéndose que salvar con capital privado,
como el caso de las termas sufragadas por los Lucio 1Iiriicio Satalcs o con los
lagados para reducir el peso de las cargas fiscales que reraian sobre los Iionorcs
y especialmente las del sevirato. La inmunidad que gozahan algunos habitantes
de la clase más alta agudizaba esta circunstancia haciendo mas duros los impuestos
sobre los menos ricos, los humiliores. Ello de todas formas no impidió a la pcqueña
burguesía J- clases inferiores llegar a alcanzar en algunos casos cierta potencia
económica.
Esta situación se perpetuó durante el siglo 111. Pero al iniciarse el IV encon-
tramos a la ciudad rodeada por unas nuevas murallas, refuerzo de las anteriores,
sin producir reducción alguna del espacio interior, cuya construcción costó a la
ciudad el desmantelamiento de los monumentos extramuros, principalmente las
ricas tumbas, y la destrucción de las villas adosadas a las primeras defensas.
Obedecia a unas nuevas normas de defensa cumplidas a toda costa contando con
el sacrificio de la población que había padecido la fuerte crisis económica e inflación
del siglo 111, el constante aumento de impuestos y, seguramente, la desaparición
de su aristocracia con la consiguiente evasión de capitales, circunstancia que hacían
dificil la vida en la ciudad y producian la salida de muchos de sus habitantes
hacia el campo. Las obras realizadas por los collegia corrieron a cuenta del muni-
cipio, a lo cual hubieron de contribuir todos los ciudadanos. 2.A quC hecho obedeci6
la necesidad de unas nuevas murallas? No es fácil de explicar aunque sí se han dado
A P K O S I A ~ A C I Ó N A L A CIRCULACIÓN MONETARIA DE Bll RCINO

numerosas hipótesis. La más tradicional fueron las invasiones franco-alamanas


a las que se atribuye la destrucción de la ciudad a mediados del siglo 111. Otra
seria la lucha con los bngaijdne y los súbditos de Carausio, con la consiguiente
presencia dc generales en la zona occidental y la militarización de algunas ciudades.
Entrando y a en el siglo I\' Barcino, aún bajo los efectob de una política fiscal
imperial fuerte vigilada por funcionarios de la administracih provincial y las
reformas de la legislación fiscal de Diocleciano, en la que no se olvida a la población
agrícola, conserva la planta y nivel anterior, dentro de una forma de vida mas
modesta, alojando en su interior a una pequeña burguesia dedicada a la producción
industrial algunos de cuyos testimonios los hallamos entre las construcciones de
la Plaza del Rey. Las importaciones de cerhmica fueron grandes y signo inequívoco
de un cierto auriqiie moderado renacimiento, lo que no excluye el bienestar d e una
población que a decir de San Paciano era propietaria de villae suburbanae y casas
de recreo. Posiblemente esta nueva situación se prolongara Iiasta el siglo V o
quizás incluso hasta y durante la época de incorporación al reino visigodo.

Hemos estudiado un total de 260 monedas cuya distribución exacta puede


versc en la gráfica que presentamos ( 1 ) y que divididas en cinco grandes periodos
dan los siguientes porcentajes:

Hcpública . . . . . . . . . . . . . . . . . 1,92
;\ujiust0-260. .............. 25,38
260-273.. ................. 23,46
275-306. .................. 1, l 5
Siglos IV-V. ............... &,O8

Las únicas monedas prc-imperiales son un semis romano-republicano, un as d e


Gades y tres ases ibéricos. Se trata sin duda de una circulación residual ya que
tnstas piezas lian sido halladas junto con materiales de época imperial y además
su pésimo estado de conservación indica un largo periodo de circulación.
Alto Imperio corresponden el 23,38 0,; del total de las monedas y se distri-
h q - e n : Siglo 1, 8,08; 11, 9,23; 111 hasta el 260, 5,OO. Además hay u n 3,OS que
pertenece al Alto Imperio sin que pueda precisarse su cronologia exacta.
Durante el siglo 1 las monedas se concentran casi exclusivamente en la dinastía
de los Julio-Claudios. Después de este momento se produce, seguramente debido
al cierre de las cecas locales y provinciales, una etapa de gran escasez de monedas.
Este Iiecho también Iia sido observado en Conímbriga, que es la única ciudad

(11 Las nionedas de la Plaza del Rey, pi11)licadaspor ~ I A T E U Y LLOPISen Ampurias, VI, op. cit., ph-
girias 226-227. esltín señaladas en la grhfica en trazo discontinuo. Hemos excluido de la gráfica, pero no de
los porcentajes por periodos, 11 nionerlas de Claudio 11, 10 de Constantino 1 y 1 de Constante, por considerar
su clasificaciiin insegura o deniasiado vaga para situarla en un punto concreto de la grAfica.
M A R T A C A M P O y J O S É O . G R A N A D O S

romana cuya circulación monetaria ha sido estudiada hasta el momento en His-


pania y que, al igual que Barcino, vive de los siglos 1 al V (O. Otros yacimien-
tos que nos sirven para constatar este momento de poca densidad de monedas son
Rhode, Ampurias, Torre Llauder y la isla de Menorca (2).
A partir de Domiciano vuelve a llegar moneda con regularidad a Barcino,
siendo el momento más destacado el de los reinados de Hadriano y Antonino Pío.
Después de Cómodo se abre otra etapa de escasez de monedas que perdura hasta
el reinado de Severo Alejandro y que también ha podido observarse en todos los
yacimientos de Hispania antes citados.
Uno de los problemas más importantes que plantea la primera mitad del siglo 111
es el paso de una estructura monetaiia basada en el denario y el sextercio a otra
basada en el antoniniano. El escaso numero de monedas que liemos podido recoger
hace imposible estudiar este problema con profundidad y sólo señalaremos que el
último sextercio es del reinado de Filipo 1 J- el primer antoniniano de Volusiano.
Recordemos también que en Conimbriga este cambio de régimen monetario se
produce entre Filipo 1 J- Treboniano Galo (3.E n Ampurias el ultimo sextercio es
de Hostiliano y el primer antoniniano de Galieno (4) y en Menorca el sextercio
perdura hasta el reinado de Filipo 1 y el antoniniano aparece por vez primera
con Galieno (5).
Del periodo 260-275 h a y 61 monedas que corresponden al 23.46 % del total
de los materiales. Este porcentaje es casi idéntico al de la ciudad de Conímbriga,
21,46, pero totalmente distinto a los de Rhode, 10,73; Torre Llauder, 7,69, y
Menorca, 9,66 (6). Sin duda esto indica que la crisis del siglo 111 tuvo un efecto
m u y distinto en las ciudades y en las zonas rurales. El porcentaje de Barcino, si
bien en un principio puede parecer muy alto, no es asi si pensamos que ahora,
junto a la crisis económica por la que atraviesa el Imperio, se produce la primera
gran inflación.
Sólo hemos podido identificar la ceca de 14 monedas que corresponden 12 a
Roma, una a Mediolanum y una a Siscia. E n los demás yacimientos de Ilispania
con los que estamos comparando los materiales de Rarcino se da una situación
prácticamente idéntica.
Con leyenda DIVO CLAVDIO hay 13 monedas, de las cuales al menos ocho
(1) ISABEL PEREIR.~, JEAS-I'IERREBOST,JEAN HIERNARD. +Fouillesde Conimbriga 111. Les monnaiesr,
París. 1974, phgs. 217-220. En adelante usaremos la abreviatura Conimhriga.
(2) JOSEP M.. GURTE S P A R R A C C Ercirculación
R~. monetaria en Rhode (Rosas) durante el Imperio
Romano*, Acta Nurnisrncitica, VII. 1977. phgs. 104-105. E. RIPOI.L, J. M.. NCIX, L. VILLARONCA.
~Consecuenciasdel estudio estadistico de las monedas halladas en las excavaciones de Emporion*, Colloquium
de la FMRD, Frankfurt, febrero 1976, en prensa. CARLESMARTII G A R C ~JOAN A, BOSAMUSA I ROURE.
+La numismatica de la [Link] romana d'lluro de Torres Llauder (Matarti), [Link] arqueol~giquesde
Mataró i E l Ataresme, 1, 1976, págs. 92-91. MARTA CAMPO.*Contribución al estudio de la circulaciOn mo-
netaria en Menorca durante el Imperio Romanos, Acta Il'iimismcilica, V I , 1976, págs. 62-64. En adelante
usaremos las abreviaturas Rhode, Ampurias, Torre Llauder y Mrnorca. Estos yacimientos son los únicos
del N. E. peninsular y Baleares cuyas monedas han sido putdicadas.
(3) Conimbriga, op. cit., págs. 226-228.
(4) Ampurias, op. cit., en prensa.
(5) Menorca, op. cit., p8g. 64.
(6) Conimbriga, op. cit., págs. 230-238; Rhode, op. cit., págs. 108-109; Torre Llauder, op. cit., phg. 95;
Menorca, op. cit., pág. 65. Recordemos también que este es el momento de la destrucción de la ciudad
de Ampurias.
son acuñaciones irregulares por su estilo, pequeño módulo y baja metrologia.
Además hay tres piezas que debido a su mala conservación no es posible determinar
con seguridad si son acuñaciones oficiales o irregulares. E l Imperio Galo-romano
está presente a través de sólo dos ejemplares, uno de Tétrico 1 y otro de Tétrico 11.
I
Ambos son imitaciones de calidad bastante aceptable.
Sigue el período 273-306 en el que apenas hay monedas. Durante esta etapa
Barcino debió continuar usando los antoninianos del período anterior, como tam-
bien lo hizo la ciudad de Conimbriga y los restantes yacimientos del N. E. d e la
Peninsula y Baleares antes citados.
A los siglos 1V y Y pertenecen el 48,08 O/, de los materiales. Este porcentaje
es inferior al de Conimhriga, 71$1, y superior al de las zonas rurales de Rliode, 38,71;
Torre Llauder, 29,111, y Jlenorca, 21,411 (1). Los altos porcentajes de Barcino y
Conimbriga se deben por una parte a un relativo resurgir de estas colonias en el
siglo IV y por otra a que el Imperio tras algunos intentos de estabilización vuelve
a entrar, a partir aproximadamente del 330, en una nueva etapa inflacionaria.
Durante el primer tercio del siglo IV apenas llegan monedas a Barcino que
seguramente debió continuar usando los antoninianos de la segunda mitad del
siglo 111. A partir del 330 se reanuda el aprovisionamiento de acuñaciones y l a
cantidad de monedas va aumentando progresivamente liasta llegar al final del
siglo IY. Si comparamos la gráfica de Barcino con la de Conimhriga (2) veremos
que en Barcino el momento de mayor intensidad de circulación liay que situarlo
entre 378 y 408 y cn Conimbriga entre 330 y 361. Otra diferencia entre estas dos
ciudades se debe al momento de cese del aprovisionamiento de moneda. E n Conim-
briga cesa bruscamenle en los primeros años del siglo IY a pesar de que la ciudad
perdura liasta más allá de mediados del siglo Y y en Barcino continúa llegando
moneda, si hien en muy escasa cantidad hasta bien entrado el siglo V. El número
de X E 4 que por sus características se puede situar en el siglo Y es proporcional-
mente más elevado en Barcino (3) que en Conimbriga.
Las monedas de imitación del siglo IY también son proporcionalmente más
abundantes en Barcino que en Conimbriga (4). Ello puede deberse a la situación
costera de Barcino además de su mayor proximidad a la Galia.
Sólo liemos podido identificar las cecas de veintisiete monedas, que se distri-
buyen: Lugdunum, 6 ; .\relate, 7; Roma, 5; Ostia, 1; Aquileia, 1 ; Siscia, 1 ; Cons-
taritinópolis, 1; Cyzicus, 2; ceca occidental, 1 ; ceca oriental, 2. Esto espresado
en porcentajes da un 81,48 de cecas occidentales y u n 18,32 de orientales. Dominan
pues las cecas occidentales sobre las orientales, todavía con mayor claridad que
en Conimhriga que tiene aproximadamente un 77,50 de monedas de talleres occi-
dentales (5). Si comparamos Rarcino con dos de los puntos rurales que conocemos
(1) Coriinibriga, op. cit., pág. 21% RRh«dr,op. cit., piigs. 109-111; Torre Llaiicier, op. cit., phgs. 96-99;
JIrnorcu, op. cit., piigs. M-íiQ.
(2) Corifnihrign, op. cit., pBg. 248.
(3) La niayoria de estos A E 4 no han sido puestos en la gráfica por no haberlos podido clasificar con
la prcbcisi6nnecesaria. S610 podcmos afirmar que pertenecen al siglo V y en total son 12 piezas.
(4) Conimhriga, op. cit., pág. 280.
(5) Conimhriga, op. cit., piig. 247. Los porcentnjcs se han cfrctuado eliminando las monedas cuyas
cecas no son identificables.
M A R T A CAh4PO y J O S É O . G R A N A D O S

veremos que en Rhode sólo hay un 56,OO de cecas occidentales y en Menorca


un 48,15 (1). Por tanto, el claro dominio de cecas occidentales en Barcino no puede
atribuirse sólo a su situación geográfica, ya que en tal caso no tendrían razón
de ser los datos obtenidos para Rhode y Menorca. Sin duda en este problema las
relaciones económicas debieron tener una influencia muy importante (2).

1 La circulación residual de monedas republicanas y el relativo número de


las de época Julio-Claudia parecen confirmar la cronología establecida para la
fundación ex novo de la Colonia en los Últimos años del siglo 1 a. C., al mismo
tiempo el elevado porcentaje de piezas del siglo 1, 8,08 %, reflejan que desde su
inicio tuvo una vida floreciente, alcanzando un másimo de prosperidad durante
el siglo 11, periodo en que cabe situar los hallazgos arqueológicos de mayor calidad.
2. La presencia de un elevado número de monedas, 23,46 % del total, acuña-
das aproximadamente entre 260-275 indica la poca repercusión que pudieron tener
las supuestas invasiones en la vida y desarrollo de Barcino. La elocuencia de este
dato parece desmentir que la ciudad, como tradicionalmente se ha dicho, fuera
destruida en gran parte, circunstancia que privaría a la ciudad de la vida constatada
por las monedas. ?\'o podemos negar que sufriera los efectos de la crisis, al igual
que otras ciudades, pero las consecuencias fueron distintas a las de las zonas
rurales.
3. El gradual aumento de los porcentajes a lo largo de todo el siglo IV, pone
de manifiesto el renacimiento de la ciudad. La reactivación de la producción
artesanal debió producir un cierto bienestar en la vida ciudadana y dio la posibi-
lidad a la población de tener ciertos signos de riqueza, las casas y fincas de veraneo
que menciona S. Paciano. Seguramente este estado de cosas debió prolongarse en
el siglo siguiente.
4. Finalmente podriamos indicar que Barcino tuvo una vida sin grandes
perturbaciones desde su fundación hasta el siglo V, con una estructura monetaria
semejante a la de Conímbriga y distinta a las zonas rurales próximas a ellas como
el Pí. E. de la Península y Baleares.

(1) Rhode, op. cit., págs. 110-111; Menorca, op. cit., p8g. 67.
(2) De todos modos hcmos de recordar que a excepcih de Conimbriga se ha trabajado con muy escaso
número de monedas, lo cual puede falsear en parte los resultados.
A I M I T A C I O ~CLAUDIO I
B DIVO CLAUDI0

C IMITACION TETRICO 1-11

D MAGNENCIO ET su1
E IMlTAClON

F
G
-
IMlTAClON FEL TEMP REPARATI0

MAXIMO TIRANO?

5
MONEDAS
GR ARTA C A A ~ P O y J O S É o. G R A N A D O S

CATALOGO (1)

ROMA-REPUBL ICA (1)

Semis; 7,09; 10; Crawford 313/3; 125, Plaza del Rey, 1960-1961.

HISPAKO-FENICIAS (1)

Gades; As; 12,02; -; Vives L S X I \ - 1-3; 210, Tinell.

IBERICAS (3)

Ausescen; As, frag.; 3-57; 12; Villaronga, Acta NumismAtica 111, 41-F; 57, Excavaciún 26.
Eusti: As; 14,42; 2; Vives X X I I I 4; 265, F'laza San JIiguel, Sector C.
Bolskan; As; 7,92; 9; Vires S L I I I 4 ; 15.

AUGUSTO (4)

Ilerda; Semis; 8,57; 9; Vives CXXXI\' 6; Plaza San Rliguel, Scctor B.


Tarraco; As; 7,10; -; Vives CLXIX 11-12; 10796, Sútanos Tincll.
Lugdunum; Denario; 2,51; 3; RIC 350.
As; 8,lO; -; 10786, Plaza Villa de Madrid.

TIBERIO (3)

Tarraco; As; 6,50; 6 ; Vives CLXXI 5; 197, Plaza del Rey, 1960-1961.
Tarraco; As; 6,95; 11; Vives CLXXI 5 ; 78, Sótanos Tinell.
Lugdunum; Denario; 2,54; 5; HIC 3; 10790, Plaza Villa de Madrid.

DIVVS AVGVSTVS (1)

Roma; Dupondio; 10,52; 6; RIC 8 ; 179, Plaza del Angel.

Roma; As; 10,98; 6; RIC (Calígula) 44; 10789, Plaza Villa de Madrid.

(1) Las monedas han sido catalogadas según la serie o emperador a que pertenecen, exceptuando las
del siglo IV que las hemos ordenado por tipos de reverso. De cada pieza damos la ceca, el valor, el peso,
la posición de cuños expresada en horas, la referencia hibliográlica, el número del monetario del Museo
de Historia de la Ciudad y el lugar de hallazgo. Hemos empleado la siguiente bibliografia: MICHAEL H.
CRAWFORD, Roman Republican Coinuge, Camhridge, 1954. ANTONIO VIVES Y ESCUDERO,L a moneda
hispánica, Madrid, 1926. &IATTISGLY, SYDENHAM, SUTHERLAXD y can so^, The Iloman Imperial coinage,
Londres, 1923-1966. P. V. HILL,P. C. KENT, R. A. G. [Link] roman bronze coinage, part 1-11.
Londres, 1960.
APROXIMACIÓN A L A CIRCULACIÓN MONETARIA DE BARCINO

CLAUDIO 1 (7)

Roma; As; Tinell.


Roma?; As; 9,38; 6 ; RIC 69; 104, junto Museo Rlarés.
Roma; Quadrans; 4,15; 6 ; RIC 71; 83, Calle Tapineria.
Roma; Quadrans; 3,O'i; 12; RIC 71-2; 209, Excavación 3.
Acuiíación local; As; 6,65; 6 ; RIC 66; 44, Plaza Villa de Madrid.
AcuñaciGn local; As; 8,15; 6 ; RIC 68; 48, Excavación 20.
Acuñación local; As; 7,44; 6 ; RIC 68; 10788, Plaza Villa de Madrid.

Roma; As; 10,06; 6 ; RIC 408; Basílica Cristiana.


7,45; -; 39, Plaza Villa de Madrid, Sepultura 29.
As; 11.20; 6 ; 298, Calle San Severo.

TRAJANO (1)

7,20; -; 42, Plaza Villa de Madrid, Sepultura 86.

HADRIANO (4)

Roma; Denario; 2,63; 7; RIC 78; Plaza San RIiguel, Sector C.


Roma; Sextercio; 21,12; 6 ; RIC 711; 111, Plaza del Rey, 1960-1961.
Sextercio ; 24,00 ; 5 ; 46, Excavación 18.
Sestcrcio; 19,60; 12; 101.

AXTOXINO PIO (5)

Ronia; As; 5,20; 6 ; RIC 736-a; 117, Plaza del Rey, 1960-1961.
I<onia; As; 8 , i i ; 12; RIC 833; 41, Plaza Villa de Illadrid, Sepultura 90.
As; 8,ü:I; 11; 40, Plaza Yilla de Madrid.
As; 10,99; 6 ; 56, Excavación 1.
Dupondio; 9,75; -; 205, Subsuelo Tinell.

RIARCO AURELIO (César) (1)

Roma; As; 8.62; 12; BhlC (Antonino Pío) 1858; 259, Plaza Villa de Madrid.

LUCILLA (1)

Roma; Sextercio; 16,80; -; RIC (Marco Aurrlio) 1736-8; 174, Plaza San Ivo.

Roma; Sextercio; 23,55; 11 ; RIC (Cómodo) 668; 190.


Roma; Dupondio o As; 11,OO; 6 ; RIC (Cómodo) 678; 156, Tinell.
M A R T A C A d i P O y J O S É O . G R A N A D O S

MARCO AURELIO, LUCIO V E R 0 O COJIODO (2)

Sextercio; 15,12; 6; 189.


As; 6; 336, Tinell.

SEVERO ALEJASDRO (2)

Roma; As; 0,80; 12; RIC 546; 43, Plaza \'illa de Madrid, Sepultura 75.
Sextercio; l7,40; 12; 199, Plaza del Rey, 1960-1961.

JULIA MAMAEA (1)

Roma; Sextercio; 21,91; 12; RIC 708; 153, Plaza del Rey, 1960-1961.

FILIPO 1 (1)

Roma; Sextercio; 13,lO; 12; RIC 161?; 175, Vía Layetana.

INCIERTAS SIGLOS 1, 11. 1.8 mitad 111 (8)

1,35; 6; 34, Subsuelo Tinell.


5 3 9 ; -; 183, Plaza del Angel.
6,68; -; 201, Patio Palacio.
.í,77; -; 218, Excavación 22.
7,35; 6; 10797, Bajo el Tinell.
8,87; 6; 10798, Bajo el Tinell.
9,82; 6.
8,43; 5.

VOLUSIANO (1)

Mediolanum; Antoniniano; 2,52; 6; RIC 206; 60, ExcavaciOn 19.

Mediolanum; Antoniniano ; 1,57, frag. ;6 ; RIC 2691 ; 54, Escavaciún 29.

Roma; Antoniniano; 2,47; 1 ; RIC 176 (5 E;); 110, Plaza del Rey, 1960-1961.
Roma; Antoniniano; 1,72; 12; RIC 179 (8 K); 55, ExcavaciGn 12.
Roma; Antoniniano; 2,62; 12; RIC 181 (8 A); 185.
Roma; Antoniniano; 1,72; 11; RIC 233 (8 I<); 16, Muralla.
Roma; Antoniniano; 2,72; 11; RIC 256 (8 F); Plaza del Rey, 1960-1961.
A P R O X I M A C I ~ N A L A CIRCULACIÓN MONETARIA DE BARCINO

Mediolanum; Antoniniano; 2,47; 12; RIC 466 (8 A); 10795, Bajo el Tinell.
Siscia; Antoniniano; 2,72; 12; RIC 575 (8 K); 19, Torre 11.
Antoniniano; 1,65; -; 50, Excavación 11.
Antoniniano; 1,47; 12; 118, Plaza del Rey, 1960-1961.
Antoniniano; 1,82; 12; 123, Plaza del Rey, 1060-1961.
I
Antoniniano; 2,20; 6 ; 137, Plaza del Rey, 1960-1961.
Antoniniano; 1,09; 12; 221-bis, Excavación 30.
Antoniniano; 2,20; 12; 238, Patio Palacio.
Antoniniano; 3,38; 12; 146, Plaza del Rey, 1960-1961.

SALONINA (3)

Antoniniano; 2.52 ; 12 ; 58, ExcavaciGn 23.


Antoniniano; 2,42; 12; 184, Plaza del Rey, 1060-1961.
Antoniniano; 1.00; 12; 288, Calle San Severo.
Antoniniano; 1,75, frag.; -; 381, Torre 33.

Roma; Antoniniano; 2.34; 12; RIC 10 (3 F ) ; 251, Plaza del Rey, 1960-1961,
Roma; Antoniniano; 2,58; 12; RIC 14 (3 F ) ; 18, hluralla.
Roma; Antoniniano; 2,02; 12: RIC 14 (3 F); 24, Excavación 24.
Roma; Antoniniano; 1.79; 12; RIC 45 (3 F ) ; 252, Plaza del Rey, 1960-1961.
Roma; Antoniniano; 3,33; 6 ; RIC 54 (3 A); Basílica Cristiana.
Roma; Antoniniano; 1.40. frag.; 12; RIC 91 (3 E(); 158.
Roma; Antoniniano; 3.45; 6 ; RIC 98 (3 A); 113. Plaza del Rey, 1960-1961.
Antoniniano; 1,50; 6 ; 21, Torre 11.
Antoniniano; 1,57 ; 8 ; 9-1, Subsuelo Tinell.
Antoniniano: 1,65; -; 177; Plaza del Rey, 1960-1961.
Antoniniano: 2,20; 5 ; 187, Plaza del Rey, 1960-1961.
Antoniniano; 1,40; 10; 235, Tinell.

R. Aguila, RIC 266.


Antoniniano; 2,97; 12; 264, Torre 33.
R. Allar, RIC 261.
Antoniniano; 1,70; 12; 67, Calle Tapineria.
Antoniniano ; l,19 ; -; 74, Sótanos Tinell.
Antoniniano; 1,40; 6 ; 73, Sótanos Tinell.
Antoniniano; 1,75; 6 ; 106, Sótanos Tinell.
Antoniniano; 1,07; 12; 115, Plaza del Rey. 1960-1961.
Antoniniano; 2,00; 10; 128, Plaza del Rey, 1960-1961.
Antoniniano; 1,15; 12; 130, Plaza del Rey, 1960-1961.
Antoniniano; 0.75; 6; 165, Tinell.
Antoniniano; 1,20; 6 ; 180, Plaza del Angel.
Antoniniano; 1,80; 6 ; 186, Plaza del Rey, 1960-1961.
Antoniniano; 1,45; 12; 21 7, Excavación 21.
Antoniniano; 2,07; 11; 237, Via Layetana.
M A R T A C A M P O y J O S Z O . GRAAVADOS

TETRICO 1 (1)

Imitación; Antoniniano ; 1,80 ; 3 ; 102, Junto al Museo 3Iarés.

TETRICO 11 (1)

Imitación; Antoniniano; 2,38; 6; 35, Via Layetana.

TACITO (1)

Roma; Antoniniano; 4,12; 6; RTC 93 (3 C); 45, Plaza Villa de Madrid.

PROBO (1)

Antoniniano ; 2,83; 0 ; 17, Muralla.

ANTONINIANOS S0 IDENTIFICABLES (4)

0,80, frag. ;-; 51.


2,15; 12; 134, Plaza del Rey, 1060-1061.
2.62; -; 176, Yia Layetana.
0,20, frag. ; -; 224.

MAJEXCIO (1)

Ostia; 3,99; 12; RIC 14 6 16; -.

CONSTA4NTIX0 1, antes 324 (2)

Follis; 2,62; 12; 25, Torre 11.


Ceca Occ.; Follis; 1,91; 12. Plaza San Iliguel, Sector C.

VRBS RObIA (1)

Arelate; AE3; 2,25; 12; 20, Torrc 11

Tipo GLOR-IAEXERC-ITVS (2 estandartes), (1)

Constancio 11; A E 3 ; 2 4 0 ; 6; 47, E x c a v a c i h 8.

Tipo GLOR-IAEXERC-ITVS (1 estandarte), (2)

Arelate; A E 3 ; 1.14; -; LRBC 1419-21.


AE 3; 0,68; 6 ; 216, Encavaciún 15.
APROXIMACIÓN A L A CIRCULACIÓN MONETARIA DE BARCINO

Tipo VICTORIAEDDAVGGQNN (5)

Constancio 11; Roma; A E 3 ; 0,95; 6 ; LRBC 1 637?; 90, Plaza del Rey, 1960-1961.
Lugdunum; AE 3 ; 0,9l, frag.; 6 ; Plaza San Miguel, Sector C. ,
AE 3 ; 1,52; 6 ; 212, Excavaciún 5.
A E 3 ; 1,88; 6 ; 10792, Bajo el Tinell.
A E 3 ; 1,35; 7; 10801, Bajo el Tinell.

Tipo VOT-SS-MVLT-XXX (2)

A E 3 ; 1,45; 6 ; 227, Plaza Catedral.


AE 3 ; 2,17; 6 ; Basílica Cristiana.

Tipo FELTE3IPREP.i-RATIO (choza) (1)

Constante: Roma; AE 2 ; 3,22; 6; LRBC 11 604; Basílica Cristiana.

Tipo YICTOHIAEDDNXAYGETCAE, YOT-Y-hlVLT-S (2)

hlagnencio; Aqiiileia; AE 2; 4.07; 6 ; LRBC 11 907; 52, Excavaciún 6.


Lugdunum; AE 2; 5,421; 6 ; LRBC TI 217 i, 218; Basílica Cristiana.

Tipo YICTORIAEDDNNAVGETCAE, VOT-Y-MVLT-S, imitación (2)

A E 3: 2,05: 6: 92, Sbtanos Tinell.


AE 4 ; 0.92; 12; Basílica Cristiana.

Tipo F E L TEMP REPARATI0 (FH 3) (15)

Constancio 11; Lugdunum: AE 3; 1.78; 6 ; LRBC 11 253; Basílica Cristiana.


Constancio 11; Arelate; A E 3 ; 1.84; 12; LRBC 11 458: Basílica Cristiana.
Constancio 11; Arelate; A E 3 ; 2,26; 12; LRBC 11 455 var.; Basílica Cristiana.
Constancio 11; Roma; A E 3; 2,47; 12; LRBC 11 674; 147, Plaza del Rey.
Constancio 11; Cycicus; AE 3 ; 1.37; 6 ; LRBC 11 2500; Plaza San Miguel.
Juliano Caesar; Arelate; A E 3 ; 1,97; 6 ; LRBC 11 459 var.; Basílica Cristiana.
Juliano Carsar; Roma; A E 3; 1,95; 12; LRBC 11 685?; 127, Plaza del Rey.
AE 3 ; 3.00; 6: 213. Excavacihn 7.
AE 3 ; 2.32; 12; 10704, Bajo el Tinell.
A E 3 ; 2,02; 6 ; 10800, Bajo el Tinell.
AE 3; 1,70; 6; 10802, Bajo el Tinell.
A E 3 ; 1.21; 6 ; Plaza San Miguel.
A E 3 ; 2,25; 12; Plaza San Miguel.
AE 3 ; 2,02; 6 ; Basílica Cristiana.
A E 3; 1,07; 12.
Tipo F E L TEMP REPARXTIO (FH 3), imitación (5)

4E 3 ; 1.31; 6 ; Basílica Cristiana.


AE 4; 1,02; 7; 49, Escavación 9.
AE 4; 0,39; 3 ; 223, Excavación 32.
AE 4; 1,13; 3 ; Basílica Cristiana.
AE 4; 0,98; 6.

Tipo SPESREI-PVBLICE (3)

A E 4; 1,3S; 6.
,4E 4; 1,24; 6.
AE 1; 0,75, frag.; 12.

Tipo YOT-S-NYLT-SS (1)

Juliano; Arelate; A E 3 ; 2,00; 6 ; LRBC 11 470; 151, Plaza del Rey.

Tipo SECVRITAS-REIPVBLICAE (5)

\'alentiniano 1; Roma; =\E 3; 1,iO; 12; LRBC 11 721.


4 E 3 ; 2,32; 12: 91, Sótanos Tinell.
A E 3; 2,37; 12; 178. Tiricll.
A E 3 ; 1,82; 6 ; 267, Plaza San Jliguel.
.4E 3 ; 1.28; 12; Basílica Cristiana.

Tipo VOT-SV-3IVLT-SS (1)

.\E 4 ; 0,82; 12; 214, Excavación 10.

Tipo REPARATIO-REIPVB (13)

Graciano; Lugdunum; .4E 2 ; 2.90; 7; LRBC 11 376; 151, EscavaciGn 13.


Graciano; Siscia; AE 2; 3,93; 12; LRUC 11 1512; Archivo Diocesano, Puerta Plaza Nueva.
Graciano; Constantinopla; A E 2; 4,21; 6 ; LHBC 11 2118; 150, Plaza del Rey.
Graciano; AE 2; 3,69; 6.
Magno 3láximo; Arelate; AE 2; 3,90; 6 ; 10739, Bajo el Tiriell.
Lugdunum; AE 2; 4,%; 6 ; 239, Plaza San Ivo.
A E 2; 4,65; 6; 28, Plaza San Felipe Neri.
A E 2; 2,30; 6 ; 10.5, Bajo el Tinell.
A E 2; 3,62; 12; 109, Plaza del Rey.
A E 2; 4,20; -; 171, Plaza Catedral.
A E 2; 4,24; 7; 256, Basílica Cristiana.
A E 2 ; 2,70; 6 ; 10793, Bajo el Tinell.
AE 2; 3,95; 12; Vía Layetana.
APROSIAIACION A LA CIRCtJLACIÓN MONETARIA DE BARCINO

Tipo YICTOR-IAAYGG (LRBC 11 tipo 4) (1)

Magno híáximo; Lugdunum; A E 2; 4,17; 6 ; 132.

Tipo SALYSREI-PYBLICAE (6)

Tlicodosio; Cycicus; A E 4 ; 1,04 ; 12; 53, Excavación 13.


A E 4 ; 0 , K ; 10; 23, Torre 11.
AE 4; 1,30; 6; 160, Plaza San Ivo.
A E 4 ; 1,05; 11; 172. Plaza Catedral.
R E 4; O,53; -.
AE 4; 0.61; 12: Plaza San hliguel.

Tipo YICTOH-IAAYGGG (LRBC 11 tipo 1) (1)

Tipo GLORIA-ROblAh'OR\'RI (LRBC 11 tipo 18) (5)

Tlieodosio? : AE 2; 3.25; 5; 89, Subsuelo Tinell.


Arr;idio?; A E 2; 1,F1: 12: 108, Plaza del Rey.
:\E 2; 3.,50; 12; 181, Bajo el Tinell.
AE 2; 4,90; 11; 231, Tinell.
.\E 2; 4,12; 10; 257, E3asilica Cristiana.

Tipo I'icltrriu n izq~iicrdacon corona y palma ( 2 )

3lásiino Tiwno? ; Harceno? ; AE 3 ; 2,11; 12; Calicó, Cuadernos de Arqueología e Historia


de 1:) Ciirdatl nuiii. 1, l!)(iO, !6-105; 27, Plaza San Felipe Xeri.
lldsiino Tir:ino?: AE 3: 2.95: 11; 22, Torre 11.

Tipo Figura niasculinu di, pica ( 7 )

AE 2; 2,88; 12; 135, Plaza del Rey.


AE 3; 1,20; 12: 93, Subsuclo Tinell.
AE 3 ; 2,28: 6; 100, Junto hIusco AIarés.
AE 3; 1,28: 6: I'laza San Miguel.
AE 4; 0,77; 5; 192.
AE 4; 0,38; 6: 194.
AE 4 ; 0,34 ; 12 : Basílica Cristiana.

Tipo Figura frmrninn dc pic (4)

AE 3: 1,38; 12; 142, l'lazn del Rey.


AE 4; 0,85; 12; 29, Plaza San Felipe Neri.
AE 4; 1,40; 6 ; 167, Plaza San Ivo.
AE 4; 1,18; -; 234, Subsiiclo Tinell.
M A R T A C A M P O y J O S É O . G R A N A D O S

Tipo Lúurea (2)

AE 2; 3,52; 12; 173, Plaza San Ivo.


AE 4 ; 0,59; -.
IlegiMes S. IV-V (14)

A E 2; 6,17; 211, Excavación 4.


A E 3; 1,30; 63, Calle Tapineria.
AE 3; 1,75; 70, Calle Tapineria.
AE 3; 2,79; 76, Sótanos Tinell.
AE 3; 1,05; 114. Plaza del Rey.
AE 3; 1,28; 144, Plaza del Rey.
AE 3; 1,59; 143, Plaza del Rey.
AE 3; 1,60; 149, Plaza del Rey.
AE 3; 1,16; Plaza San Miguel.
AE 4; 0,55; 72, S6tanos Tinell.
.4E 4; 1,02; 233, Plaza Catedral.
AE 4; 0,90; 290, Calle San Severo.
AE 4; 0,74; 10791, Bajo el Tinell.
AE 4; 1,23; Plaza San Miguel.
Etude des découvertes et de la circulation
monétaire dans la région de Montpellier
(Hérault, France)
-
@+me siecle avant J. C. Veme sikcle apres J. C.) (1)

Par J. C. Richard, G. Llepeyrot et L. Albagnac

L Arégion montpelliéraine (fig. 1) se presente comme une plaine, autour de la


ville médiévale et contemporaine de llontpellier (Hérault), limitée, au Sord,
par une vaste étendue de garrigues qui s'éleve peu a peu vers les Causses, a I'Ouest,
par la montagne de la hlourre e t celle de la Gardiole jusqu'8 l'ancienne ile de Sete,
a 19Est,par 1; Yidourle et, au Sud, par les étangs e t la i e r (2). Cette petite région
naturelll, large de 43 km. et profo&e de 25 km. environ, couvre une superficie
approximative de 1.000 kmz. Elle est largement ouverte sur la mer, parcourue

( 1 ) Nous adressons nos remerciernents ti tous ceux qui nous ont permis de prospecter ou fouiller leurs
propriétés, aux membres des groupes tXtsociPtés archéologiques, aux responsables des musées. aux directeurs
de fouilles, e t aux propriPtaires des monnaies: h1N. J. Arnal. 11. Artuso, E. Barres, J. Bdnédite, Cabinet des
hlédailles de Paris, Centre Archéologique des ChPncs Verts, M. Christol, Domaine de Maguelone, E. Durand,
J. L. Fiches, Groupc Archdologique PainlevC, J. 1'. Joly, J. Jullian, R. hlajurel, J. Ménager, J. P. Rlendoza.
M. Perrier, A. P e j ~ e ,H. Prades, C1. Richard, A. Hiols, J. Segondy, SociPté Archéologique de Montpellier,
P. Soyris. Sous ne saurions oublier I'aide que nous ont apportée, lors d'identifications difficiles, hlhl. R. A. G.
Carson, J. B. Colbert de Beaulieu, M. DhPnin, J. B. Giard, J. Hiernard. Nous ne saurions oublier enfin
C. Courteaud qui a trPs largement contribué B la mise en fiche, B la photographie et h la cartographie.
Sans tous ces concours notre dtude n'aurait pu voir le jour.
(2) Nous ne donnons ici que les grands traits géographiques e t archdologiques dont on trouvera le
dktail dans J. C. hI. RICHARD, La rPqion monlpellit?raine& I'epoque prirornaine (750-121 auant J . C.), Bruxelles,
1973, collection Latomus n.o 130. 11 n'existe pas d'ouvrage moderne pour la pdriode qui va du Ier siPcle
avant J. C. B la fin de 1'AntiquitC: la synthPse la plus comniode reste encore celle de E. BONNET,(Antiquitks
et monumenls du dkparlemrnl de I'HPrailll, Montpellier, 1905) oii la région montpellidraine tient une place
importante. mais qu'il convient de complPter par de nombreuses 4tudes plus limitées, parues depuis, e t
par les publications de fouilles.
M E D I T E R R A N E E

Figure 1.-La rkgion rnontpellikraine.


CIKCULATION M O N É T A I K E D A N S LA RÉGION DE ICIONTPELLIER

par un réscau de communications terrestres e t fluviales, e t traversée, a partir de


l a conquete romaine, par la Yoie Domitienne.
Depuis le Paléolithique, la région montpclliéraine a été occupée par I'honime
dans des hahitats en grotte, de hauteur ou de plaine dont la multiplicité permet,
peu A peu, de rrconstituer le iissu chronologique de son histoi're. A partir du YJeme
sieclc a\-ant J. C., des habitats groupés voient le jour sur des hauteurs, mais aussi
cn plainc, c t ccttc r6gion connait une iirl~ariisationprécoce qui déterminera bien
dcs caractkrcs ult6rieurs de son histoire. C'est a u IIIeme siecle a r a n t J. C. que,
sur certains sites, commence A apparaitre la monnaie dont un développement
consid&rablc suivra la conqufte roniaine de 121-118 avant J. C. Durant l'empire
romain, des modifications d'implantation des lieus d'habitat se produisent (bien
qiic ccrlairis silcs coniinuent d'etre occupés) en liaison avec unc division d u terri-
ioire dont subsistent cncorc les traces de centuriation; apreis le IVeme siecle
aprcs J. C., Ics données archéologiques sont encore tres limitées e t la monnaie
cst parfois le seul indice d'unc contiriuité de I'occupation humaine.
S o u s présenterons tout d'abord les enquetes que nous avons réalisées e t notre
r~iclhodv,piiis iin commentaire, par période, dcs grandes phases monétaires e t
enfin un tableau de la circulation sur certains sites qui ont livré un nombre impor-
tant de monnaies.

Notrc étudc rst iondte siir des enquetes et des publications concernant I'en-
senilde de la rtgion niontpelliérainc. Trcrite trois conimunes noiis ont livré des
dociiiiicnts niori6tairrs: .L\rgrllicrs, .issas, Baillargues, Castclnau-le-Lez, Claret,
C ~ u r n o i i t ~ r r a l1,c
, C r k , I:abrhgues, Frontigrian, Gigcan, Lansargues, Lattcs,
I,a\+runc, 1,iincI-Yicl, JIaiigiiio, Jlireval, Jlonthazin, JIontpcllicr, Murviel-les-
Jlontpvllicr, Pignari, Saint-.liin6s, Saint-l3rks, Saint-Christol, Sainte-Croix-de-
Qiiintillargiics, Saint-Gcly-dii-Fesc, Saint-Georges-d'Orques, Saint-Hilaire-de-Beau-
voir, [Link]-de-\'t'das, Saint-Jfatliieu-de-Tréviers, Saiissan, Yic-la-Gardiole,
Yillenciivc-les-~Iagi~clonnc,1-illetelle, dont nous donnons, cn annexe, le catalogue
dctaillé des décou~ertcs.
L'tmeniblc monktaire représente 5.7,53 monnaies dont 3.846 en trésor e t 1.907
cm fouillrs oii en siirfacc. Nous avons préf6rc nc pas inclure ici les 3.846 monnaies en
t r k o r (1) car leur préscncc risquait dc fausscr les histogrammes. Les 1.907 monnaies
qiii roristituent doric la basc de notrr Ctiitle se répartissent en 533 monnaies pré-
aiigiistCvnncs, 28 nionnaies de la I<épubliquc romaine, 378 monnaies du Haut-
i5ilpir-e (dont 59 friistes), 79 monnaies du IIIeme siecle apres J. C. (dont 4 frustes),
589 monnaies di1 I i ' h e sitklc aprks .J. C. (dont 32 frustes) e t 300 monnaies dont
1'6tat de conservation ne permet pas iine attribution meme A une période pres.

( 1 ) Ce nomlm représente 3.832 inonnaies qui constituent Ics trois trksors prPaugustCens de Lattes
(rf. infra) e t 1 4 du Haut Empire qui provirrincmt de Lunel-Viel et de Pigrian (21 ou 25 aurei attribues h
scpt einpereiirs).
JEAhr-CLA UDE RICHARD, GEORGES DEPEYROT y LUCIEN ALBAGNAC

Nous aboutissons donc a un total de 1.512 monnaies bien classées, 95 situées dans
une période e t 300 totalement frustes.
Nous pouvons établir l'histogramme suivant qui représente donc la masse
monétaire (trésors exclus) en circulation durant toute l ' h t i q u i t é que nous avons
pu réunir pour 33 communes de la région montpelliéraine (fig. 2).

Figure 2

La répartition des monnaies de la République et de 1'Empire romain (histo-


gramme de droite) a été organisée selon une présentation cn 38 périodes (repérables
par des chiffres qui correspondent A des dates qui couvrent toute 1'Antiquité) (1):
VI : VIkme siecle avant J. C. 01 : 130-125 avant J . C.
V : Ykme sikcle avant J. C. 03 : 12.1-92 avant J. C.
IV : IVEme siecle avant J. C. 06 : 91-79 avant J. C.
01 : 300-212 avant J. C. 07 : 79-49 avant J. C.
02 : 211-208 avant J. C. 08 : 49-45 avant J. C.
03 : 208-1 50 avant J. C. 09 : 43-27 avant J. C.

(1) Cette présentation repose sur les périodes distingubes, pour la République romaine, par M. H.
CRAWFORD (Romon republican coin hourds, Londres, 1969) et, pour I'Empire,par R. REECE(A'urnismulic
Chronicle, 12, 1972, p. 159; Brilannia, 3, 1972, p. 271). Afin d'alléger, sur les graphiques, la numérotation,
en abcisse, nous ne faisons pas prkcéder les périodes de la République romaine du O mais il ne saurait y
avoir de confusion puisque les pCriodes sont toujours situCes au meme endroit et que la RCpublique se
trouve A proximité de l'origine des axcs.
D'autre part, la période 27 avant J. C.-41 apres J. C. de Reece a 6th subdivisée en deux: notre 1 a coms-
pond P la période 27-2 avant J. C. de Crawford e t notre 1 b B la fln du regne d'Auguste et aux rhgnes
de Tibere e t Caligula.
CIRCULATION MONETAIRE DAhrS L A RBGION DE MONTPELLIER
1 a: 27-2 avant J. C. 10 : 259-275 aprks J. C.
1 b : 2 avant J. C.41 aprks J. C. 11 : 275-294 apres J. C.
2 a: 41-54 aprks .J. C. 12 : 294-317 aprEs J. C.
2 b: 54-68 apres .J. C. 13 a : 317-330 aprks J. C.
3 : 69-96 apres J. C. 13 b: 330-3d8 aprks J. C.
4 : 96-117 aprks J. C. 14 : 318-364 apres J. C.
5 : 117-138 aprcs .J. C.. 15 a : 364-378 apres J. C.
6 : 138-161 apres .J. C. 1.5 b: 378-388 apres J. C.
7 a : 161-180 apres .J. C. 16 : 388-402 apres J. C.
7 b: 180-192 apres J . C. Y : Veme siecle aprks J. C.
8 : 192-222 apres J. C. VI : VIeme siecle apres J. C.
9 a : 222-238 apres J. C. \'II : VI Jeme siecle aprEs J. C.
9 b: 238-239 apres J. C. VI1 1: Y11 Ieme sikcle apres J. C.

La répartition des monnaies préaugustéennes, autres que celles de la République


romaine, a été fixee selon une division qui regroupe plusieurs séries (histogramme
de gauche), en 10 E-nsembles:

Jlarseille.
JIonnaies de la rive gauche du Rh6ne.
3lonnaies préaugustéennes de ?;imes e t de sa région.
Monnaies ibéro-celtiques de la rire droite du Rh6ne.
Monnaies a la croix.
Potins.
Monnaies de la Celtique.
Alonnaies de la I'6ninsule Ibérique.
Monnaies puniques e t d'Afrique du Nord.
.iutres series.

L'histogramme de ces 10 ensembles est construit a gauche e t au dessus du


précédent: ses divisions sont situées au-dessus des périodes précédentes (VIeme
siecle-période 07) pour des raisons de commodite e t qui ne préjugent pas de la
datation.
L'avantage de cette présentation est de faire apparaitre de manikre globale,
typologique c t chronologique, l'ensemble de la masse monetaire en circulation e t
de rendre les comparaisons faciles de région a region e t de site a site (1).
Cette étude se situe dans le cadre d'une enquete systématique qui concerne,
en premier lieu, les départements du sud de la France. 1-2 partir de la région mont-

(1) Le millim6tre est utilis6, en ordonnte, pour représenter une monnaie (pour 2 monnaies dans les
tableaux globaux), de 1 A 100 cxemplaires. Au-dela, un millim15tre represente 5 ou 10 monnaies. Les gra-
phiques originaus, A cette ~ichelle,ont 6tP rlduits ici pour I'impression h I'exception de la figure 3.
JEAN-CLA UDE RICHARD, GEORGES DEPEYROT y L U C I E N ALBAGNAC

pelliéraine, d'autres enquetes U), fondées sur les memes principes, permettront
d'aboutir a une présentation uniformisée e t synthétique qui aura une base statis-
tique suffisante pour faire apparaitre les grandes lignes de la circulation e t effacer
les phénomenes trop localisés.
Le tableau d'ensemble que nous avons établi marque seulement l'importance
de la masse monétaire qu'il convient maintenant d'étudier par période ce qui
permettra d'en nuancer les données.

11. S E R I E S ET PERIODES MOSETAIRES

1. LES MONNA\-AGES PREAUGUSTEESS (fig. 3).

Sur les 4.363 monnaies préaugustéennes recensées, nous n'avons pas utilisé
les 3.832 qui correspondent aux trois trésors de Lattes (deux trésors d'oboles de
Marseille a la roue, un trésor de monnaies a la croix) qui auraient modifié, ii tort,
les pourcentages. Kotre étude repose donc sur 533 monnaies.
La part occupée par le monnayage de Jlarseille (série A) est tres largement
dominante mais les autres émissions de la rive gauche du H h h e (série U) sont
totalement absentes. Les émissions de Nimes e t sa région (série C) arrivent en
seconde position tout en ne constituant que moins du quart du monnayage de
Marseille. Les émissions ibkriques e t ibéro-celtiques de la région de Xarbonne-
Béziers (série D) restent faiblement représentées. hlonnaies a la croix (série E),
potins (série F), monnaies de la Celtique (série G) occupent une place identique;
quant a u x émissions de la Péninsule lhérique (série H) leur présence reste tres
faible. Enfin, les monnaies puniques e t d'Afrique du Nord (série 1) ou les monnaies
diverses d'horizons plus éloignés (série J) ont une place négligeable.
11 ressort tr6s clairement de cette représentation que c'est le monnayage de
Marseille qui domine tres largement la circulation monétaire de cette région
(64,35 %) et, qu'au l e r siecle avant J. C., le monnayage de X m e s (13,13 %) prend
le relais. blonnaies a la croix (6,19 %), potins ($31 %), monnaies de la Celtique (6 %)
constituent une alimentation a peu pres égale; les monnaies de la région de Kar-
bonne-Béziers (1,12 %), les monnaies de la Péninsule Ibérique (2,62 %), A plus
forte raison les puniques e t les monnaies d'Afrique di1 Nord (0.37 %) ou les diverses
(0,37 %) jouent un r6le trks secondaire (2).

(1) Deux autres enqu&tessimilaires sont en préparation dans le département de 1'Hérault: I'une pour
la région dJAgde-Shte, l'autre pour la région de Béziers. Ces enquetes sont. par ailleurs, rendues necessaires
car ces régions n'ont livrk qu'un nombre tres réduit de trésors (les découverles antérieures A 1950 sont
dispersées e t n'ont pas donné lieu A des publications compl6tes). Pour nous, meme dans les régions ou les
trésors sont plus abondants, une dtude de la circulation ne peut pas se fonder seulement sur des trésors
car ceux-ci, qu'on le veuille ou non, donnent une vue limitée de la véritable circulation antique.
(2) Nous ne nous cachons pas que ces pourcentages doivent &re utilisés avec prudence car la quasi
totalitC des monnaies dont nous disposons ici ne proviennent pas de stratigraphies e t qu'en bonne méthode,
il faudrait faire ces comparaisons de pourcentages A I'intérieur de nivcaux stratigraphiques qui correspon-
draient des periodes bien plus courtes que deux sihcles. Pour les monnayages préaugustéens, les pour-
centages n'auront la valeur qu'ont c e w de la République ou de i'Empire, que lonqu'ils seront mis en
relation directe e t étroite avec les stratigraphies.
CIRCULATION MONÉTAIRE DANS L A RÉGION DE MONTPELLIER

Figwe 3

Aux IIkme e t Ier siecles avant J. C., la région montpelliéraine a des circuits
d'alimentation monétaire qui proviennent essentiellement de Marseille et qui se
trouvent concurrencé.~,a partir du Ier sikcle avant J. C., par ceux qui proviennent
de Nimes. C'est la confirmation de la place dominante qu'a tenue Rlarseille dans
JEAN-CLA UDE RICHARD, GEORGES DEPE'I'ROT y LC'CIEN ALBAGhrAC

l a région e t que tous les autres documents archéologiques manifestent largement.


Au Ier sikcle, la proximité de Yimes, son statut privilégik (1) e t ses émissions qui
semblent avoir été ahondantes, rendent compte de sa présence qui préfigure celle
des monnaies coloniales a u crocodile.

L'ensemble du monnayage de la Hépublique romaine atteint sculement le


nombre de 25 monnaies dont 16 en argent e t 12 en bronze. Pour les series en
hronze, quatre exemplaires ont été émis a u IItme siecle mais, comme on connait

Figure 4

la longue survie de ces espkces, il n'est pas impossihle eri fait qu'ils aient figure
dans la circulation au Ier sikcle seulement avec les huit autres émis a ce moment la.
Quant a u x séries d'argent, a l'exception d'un denier antéricur A 121 (et qui peut

(1) CHR. GOUDIKEAU, Le statut de Nimes et des Volques Arécomiques. RAI'Y, 9, 1976, pp. 105-114.
Les limites, vers I'Ouest, de la cité de Nimes ne sont pas eneore bien flxbes si bien qu'il n'est pas possible
d'affirmer si la région montpelliéraine +n totalité ou en partie- appartenail A cette cité, et relevait
donc de ce statut. Nous pencherions pour cette appartenance.
CIRCULATION MONETAIRE DAIVS LA R É G I O ~ T
DE MONTPELLIER

lui aussi avoir seulement participé a l a circulation du Ier siecle), les quinze autres
monnaies se situent a u Ier sikcle: a u total 8 monnaies ont été émises avant 91 e t 20
postérieurement a cette date. 11 convient de noter, dans ces séries d'argent, l'exis-
tence de 10 dcniers e t 6 quinaires: cette dernikre espece semble avoir eu un certain
succes dans la circulation lié probablement a sa parité a h c certaines séries de
monnaies celtiques.
Le monnayage de la Répuhlique n'a donc eu qu'un r6le réduit: par rapport
a u x 561 monnaies antérieures a Auguste, il represente seulement un pourcentage
de 4,99 %.

3. LES RIONSATAGES D U HAC'TEMPIRED ' L ~ U G U S T E A U X S É ~ E R E S(fig. 4).

Les monnayages d'huguste aux Séveres (périodes 1 a a 8) représentent un


volume de 319 monnaies classées auxquelles il convient d'ajouter 59 exemplaires
frustes e t 14 qui proviennent de deux trésors que nous n'utiliserons pas. Les séries
de la fin du ler siecle a r a n t J. C. e t les séries de la premiere moitié d u Ier siecle
jusqu'a Claude inclus sont fortes de 179 exemplaires, soit 47,33 % de l'ensemble
utilisé (378 monnaies). La présence des émissions coloniales dlAuguste a Lyon e t
Nimes c t Ics importantes series de Claude 1 officielles ou d'imitation expliquent
la richesse de ces périodes. La fin du Ier sitcle e t le IIeme siecle ont une représen-
tation normalc: l'ensemble représente 135 exemplaires soit 33,il % de l'ensemble
considbre. On constate, ici comme ailleurs, un ralentissement pour les séries de la
fin du IIeme sitcle.
L'alimentation monétaire de la région montpelliéraine aux deux premiers
sikclcs de 1'Empire semble donc tout A fait normale.

-1. LES RlOSKAY.4GES DES SÉVERESA U VEME SIECLE (fig. 4).

Les monnayages dcs Sev6res A Dioclétien (périodes O A 11) atteignent un total


de 71 nionnaics e t 4 frustes. On constate ici que la période 222-23s est mal repré-
senlbc de mCme que la période 338-259. 11 y a donc la un probleme car il n'est pas
possiblc dc mcttre cette situation sur le compte di1 hasard des découvertes puisque
l'ensemble que nous étudions cst important par le nombre total de monnaies e t
par le nombre dc sites antiqucs utilisés (1). Xous devons donc insister sur le fait
que le monnayage du troisieme sitcle est donc Pelativement rare dans la région
montpelliéraine. Certes les esptces antérieures a 259 sont en général peu fréquentes:
a Vindonissa le nombre des monnaies des périodes 9 a e t O b est de 26 e t 25 respec-
tivement. Jlais di% la mort de Valérien, durant cette phase qui \-a jusqu'en 275,

(1) 11 est A remarquer que le departement de 1'Hérault n'a pas IivrP, a notre connaissance, de trksor
du llIPme siPcle et que les plus proclies se trouvent dans le Gard a Aigues-Nortes. Collias, St. Laurent
d'Aigouze et, dans I'Aude, tt Yenteiiac-eii-hlinervois. 11 y a donc la une situation bien différente du reste
de la Caule.
JEAN-CLA UDE RICHARD, GEORGES DEPEYROT y LUCIEN ALBAGNAC

jusqu'a la réforme d'hrélien, leur nombre s'élitve jusqu'a 231 soit environ plus
de 9 fois le nombre des monnaies des phases précédentes. Dans les environs de
Montpellier ce nombre ne s7élEve que d'environ 5 fois entre la période 9 b e t 10.
Si nous voulons comparer avec des périodes plus récentes notons que le nombre
des monnaies de la phase 13 b (330338) est 2,3 fois plus important que celui de
la phase 10 (259-275), tandis qu'il est de 4,6 dans la région montpellieraine. Pour
cette meme comparaison remarquons que le rapport s'établit a l,!) a Montmaurin.
Des lors le monnayage d'anioniniani de la fin du IIIEme siecle peut nous
apparaitre comme particuliitrement rare dans les environs de hlontpellier. E n effet,
nous pouvons remarquer que dans nombre de sites la présence des monnaies
de 239-275 est souvent proportionnelle a celle de la période 330-348, e t s'établit
entre 20 e t 30 % de la phase 330-348: Villeneuve-les-Maguelonne : 18 %; Villetelle:
26 %; hlontbazin: 32 %, e t que, de toute facon, les monnaies du Illkme sikcle
e t celles du N e m e vont de pair. Dks lors plusieurs explications peuvent &re
données a ce phénomene: une raréfaction de l'habitat, un changement des lieux
d'habitation, peut-&re conjugués avec une mauvaise alimentation en monnaies
du IIIkme sikcle, nombre d'entre elles venant avec les nummi de 330-3423. Bien sur
il ne saurait &re question de penser que toutes les monnaies de 239-275 sont liées
a la période 330348, mais que nombre d'antoniniens ont dú etre perdus en meme
temps que des nummi de 330-348 dont ils présentaient les caractéristiques physiques.
Le quatrikme siecle, période, semble-t-il, de peuplement intense dans la région
montpelliéraine, est aussi une période tres bien représentée numismatiquement.
La tétrarchie est surtout presente par des fractions radiees, a défaut de nummi.
Ces monnaies frappées par Carthage, Cyzique, Antioche e t une fruste (3 au total)
ont servi de petit numéraire et leur présence est surtout caractéristique des régions
proches de la méditerranée; ainsi nous en avons 22 a Mariana sur 2-1 monnaies
de cette période.
Les grandes émissions du quatrikme sikcle commencent bien entendu avec la
réduction pondérale de 330 e t l'introduction du gloria exercitus a 2 enseignes.
Ce changement est visible dans tous nos sites archéologiques, sauf a Frontignan
ou meme a Montpellier, dont le matériel provient de tombes. (La seule tombe VI1
de Frontignan nous a livré 33 monnaies de 317-330 soit 67 % de l'ensemble des
découvertes de la région.) Dlis la période suivante (348-364) les quantités de mon-
naies découvertes tombent de 37 %, tout en restant tres élevées. Enfin le nombre
de monnaies décroit jusqu7A la chute de 1'Empire romain. Pour donner une idée
du nombre de monnaies des périodes 330-348 e t 348-364 découvertes notons
seulement que ces deux phases totalisent plus de monnaies en 34 ans que l'ensemble
des découvertes de monnaies massali&tesqui ont été frappées pendant deux sikcles,
388 contre 343, trésors exclus.
Sur 593 monnaies du IVkme siecle, 561 ont été datées, ou du moins attribuées
a une période, 285 a un atelier officiel e t 45 a des imitateurs.
CIRCULATION MONÉTAIRE DANS LA RÉGION DE MONTPELLIER

ATELIER

Londres.. ......1
1 1I 3 1 1 ! 1 I1 1I 1
294-318 318-330 330-348

1
348-364

ji
364-378 378-388 388-402

Ij
Total
--

3
Trkves. ........ 16
l
Lyon. ......... 7 3 1 2 j 1 39

Arles .......... 3 33 1 4 11 9 1 1 149

Ticinum ........ 1 11
I
' 1 ' I 2

Rome .......... 1
I
l
' 4 , 1 1
i
1 30
I
AquilBe. ....... 2 5
I
I l
Carthage. ..... . j 1 ,I I

I
Siscia.. ....... . / l
4 1 3 ¡ 3
l
l 1 l l2
Sirmium. ......
l
1 I l i 1
Orient .........
I
2 8

1
10 6 1 2
l 28
Imitations.. ....

Total ...... 11 49
2

1
14

145
I
29

85
i
I
26
I
12 3 1 45

331

La ventilation entre les divers ateliers laisse deviner, bien entendu, une large
prédominance des émissions occidentales, qui représentent 76 % (environ les 314)
des monnaies découvertes, alors que seulement 14 % proviennent des ateliers
centraux, 5 % des balkaniques occidentaux e t 6 % de l'orient. Durant ce sikcle,
Londres totalise 1 % de la production occidentale, Treves 8 %, Lyon 19 % e t
Arles 72 %. La proximite de ce dernier atelier suffit a en expliquer les importantes
proportions. On en trouve des monnaies des 313, date de son ouverture, e t des
330 l'atelier arlésien fournira un minimum de 50 % de la production occidentale
A la région montpeliiéraine. L'apport central provient surtout de Rome (11 % du
total) avec une trentaine de monnaies mais dont 15 sont de la période 330-348.
Les émissions de Siscia (4 % du total) sont présentes de facon quasi-réguliere
pendant la majeure partie du sikcle.
Les imitations ne sont pas rares et appartiennent en presque totalité aux
périodes 330-348 ou 3-18-364. Cette derniere semble la mieux fournie en faux,
g r h e surtout aux imitations de F E L TEhlP REPARATIO.
JEAhr-CLA UDE RICHARD, GEORGES D E P E Y R O T L U C I E N ALBAGNAC

Ce graphique totalise les monnaies de métal précieux découvertes dans la


région. Les especes d'argent sont représentées sous la forme d'un histogramme
plein, celles d'or sous la forme d'un histogramme vide.

Total monnaies or
o argentm

lo& Murviel

l"LLL Lattes

Figure 5

Les monnaies préaugustéennes sont les plus nombreiises, le graphique étant


dominé par les oboles e t drachrnes de Marseille (série A) e t les monnaies B la croix
(série E). Notons aussi les deux statkres arvernes (séric G). L'ahondance du matériel
recueilli ne doit pas faire illusion: la quasi totalité des monnaies provient des
sites de Villetelle (oppidum d'Ambrussum), Murviel (oppidum du Castellas) e t
Lattes, 5 monnaies seulement ont été trouvées dans les 30 autres communes.
-4vec elles ont p u etre decouverts quelques deniers ou quinaires républicains.
Le monnayage impérial recueilli date surtout, c'est normal, du H a u t Empire,
avec une légere abondance de monnaies de Trajan. Deux aurei proviennent de
CIRCULATION MONÉTAIRE DANS L A RL?GIoN DE MONTPELLIER

fouilles ou découvertes de surface, tous deux datant de l'aube du Ier sikcle. 11 faut
attendre les grandes émissions de d i q u e s pour retrouver, de nouveau, des monnaies
précieuses (1).

111. SITES ARCHEOLOGIQUES '

Pour les sites les plus importants de la région montpelliéraine nous avons
réalisé des histogrammes individuels que nous allons commenter maintenant.

Le site archéologique de Lattes connait une occupation continue depuis le


VIkme sieclc avant J. C. jusqu'au IIeme siecle aprks J. C. Dans les zones qui ont

LATTES

Figure 6

(1) Nous n'avons pas utilise dans notre étude les trois monnaies d'or suivantes: un lrernissis de Witteric
frappé h Arros (Galice) découvert en 1954 h nfontpellier (?), type Miles 146 (J. LAFAURIE, Acles du O&rne
CongrCs nafional des Sociiit? sai~anles,Pau 1969, section d'archPologie, Paris, 1971, p. 121 ; X. BARRAL I ALTET,
L a circulation des monnaies sut?iies el uisigoliques, hiunich, 1976, p. 181, n.o 77). un lrernissis de Sisebut
.JEALZ'-CLI1UDE RICHARD, GEORGES DEPE'1-ROT LJ LUCIEN ALBAGhTAC

6té explorées jusqii'a aujourd'hui, il nc semhlc pos que I'habitat ait dure aii dela
du Ileme siecle (1).
Le graphique montre, d u IIIeme si(.clc a r a n t .J. C. au IIeme sikcle a p r k J. C., la
présence constante de la monnaie. Les pCriodes 8-1-1 signalent la diminution
considérable et I'interruption des circiiits d'alirnenlation, d'aulant plus qiic les
quelques monnaies d u I\'bme si(.& orit étP trour6cs en suriace e t peurcnt corres-
pondre A dcs pertes tres posth-ieures.

L'oppidum di1 Castellas A JIiirviel-les-3Iontpellicr a 6té occupC d u I I h c [Link]


avant .J. C. aii Ilemc si6cle apres J. C:. C'cst du ~ n o i n sce quc I'6tat présent tlcs
rechcrches permet d'avaricer (2,.

MURVIEL- LES-MONTPELLIER

provenant de I'ile de .\laguclone, cornniune de Villeneuvc-li.s-JIag~~~-Ion~~c (.l. I ~ v : ~ r . n r r o;).


; , ci!.. p. 122;
S. RARRAL I ALTET,01). cit., p. 1x2, n.O X2), rinr iniitation rl'un lrcmissis de .Iustinieri au type (Ir la Victoire
provenant de [Link]-de-\-6das ([Link] I ALTET, 01). cit., p. 169, 6 ) ainsi qiie dcs frcmisscs aux
noms d'Anastase, Justin e t .Justinicn signal(.s dans la region de Alontpcllicr (S. B A I I ~ I AI IALTET, . op. c i l ,
p. 170, n.07). S o u s n'avons pas non plus repris iiri tricns [Link] [Link] B Saint-Baiizille-(le-.\lonlrnel
(E. BONNET,C n triens m6rovingien inétlit, I<N, 4¿me serie, 3'2, 1!lZK, pp. 101-105).
(1) J. C. hl. RICHARD,op. cit., pp. 30-31 ; .J. Anxai,, R. ~ I A J L X E L et 1-1. PRADES,Le porf de Lallara
(Lattes, Zíérault), Bordighera-5lonLpellier, 1971; 1;. BARRIJOL. LATARA or LATEIIA,The Princeton Encyclo-
pedia of Classical Siles, Yrinceton, 1976, p. 486: Gallia, 33, 1973. pp. 505-506.
(2) J. C. hI. RICHARD, 01). cit., pp. 42-45; Tlie Princrlon 1:'nryrlop~dircofClnssicr~1Siles, Princeton, 1976,
page 600; J. C. M. R I C H A ~e Dt P. SOYRIS,Les monnaies de I'oppidum du Castellas hlurviel-les-hlontpellier
(Hérault) (1950-1972), RAN, 9, 1976. pp. 219-243.
CIRCULATION MONETAIRE U A N S L A RÉGION DE MONTPELLIER

Le tableau monktaire coincide avec les donnérs de l'archéologie: des la fin


du IIitme siitcle aprks J. C. il y a interruption a peu prks complitte de découvertes
monétaires qui, lr'i aussi, peiivt1nt signer des passages e t des pertcs tr&spostérieurs.

U), PIGNAN
3. CASTELNAU-LE-LEZ ('21, MOSTPELLIER (3) (fig. 8 ) .

Les communes de Castelnau e t Pignan semblent avoir bénéfirié d'une occupation


constante, peut-Ctre plus tardive iouteí'ois a Pignan, qui presente davantage de
monnaies de H a u t e t du Bas-Empire auxquelles il faudrait ajouter les aurei du
tr6sor du Haut-Empire qui ne figurent pas ici.

CASTELNAU L E LEZ

P IG NAN

MONTPELLIER

*O1

J x cas est différent pour JIontpellier avcc dks monnaies du Ier siecle e t d u
Bas-Empire. Cette derniere époque ne doit cependant pas faire illusion par le
nomhrc de monnaies car celles-ci proviennent d'une nécropole.

(1) J. C. Al. RICHAHD, op. cit., pp. 33-38; F. [Link] Princefon Encyclopedia of Classical Siles,
I'rinceton, 1976. pp. 831-832, s. v. SESTANT; C . BARRUOL, Gallia, 27, 1969, p. 392; 29, 1971, p. 380;
31, 1973, p. 490; 33, 1975. pp. 503-501.
(2) J. C. AI. [Link], P i ~ n a n .arcliPologie e t monnaies. Eludes sur Pezenas el I'Hkraull. 9. 1978.
-- ~. - - - . -
IG.
~ ~~

- 7

(3) .J. C. bI. R I C H A R ~ , ~!>p. ~ .31-42


' ~ ~ ~ . G, A L I . E T D E S A N T E R R E , G ~ I ~ ~22,1964,
~. p. 494 ; G . BARRUOL,
Gallia. 27. 1989, pp. 396-397.
JEAN-CLA UDE RICHARD, GEORGES DEPEYROT y LUCIEN ALBAGNAC

Ces trois communes présentent a peu prks le meme aspect et se rattachent A


un meme ensemble qui regroupe les sites occupés surtout vers la fin de la période
romaine.

r L E CRES

1 . . . . . . , , , , . , - m . .
b3 O %lo 'P

Figure 9

Sur l'emplacement du site antique de Forum Domiiii I'occupation a été continue


durant tout l'empire romain. Les monnaies du IVkme sikcle sont particulikrement
abondantes surtout celles de la période constantinienne. Aprks 364, les monnaies
deviennent beaucoup plus rares.

(1) Les sites du Crhs, de Mireval et de Vic la Gardiole n'ont pas donnb lieu B des étudec arcliéologiques.
Nous n'avons pas w les monnaies signalkes sur I'oppidum de la Roubine B Vic-la-Gardiole (G. BARRUOL,
Gallia, 27, 1969, pp. 400-401).
(2) L. ALBAGNAC. allonnaies romaines de Montbazin*, Bullefin de la Soei&lC&Eludes Scienfifiques de
Stte el sa rtgion, 4, 1972, pp. 61-79,pl. 5.
CIRCULATION MONÉTAIRE DANS LA RÉGION DE MONTPELLIER

L'occupation est essentiellement située au IVeme sikcle. Les monnaies ramassées


en surface, dans une zone de culture, au Mas-Neuf, laissent penser A un établissement
agricole installé a cette période. Les autres monnaies peuvent résulter de pertes
plus anciennes, provenir d'autres lieux ou &re renues avec des monnaies plus
récentes.

L'oppidum d'Ambrussum a été occupé des le VIeme siecle avant J. C. mais


surtout du IVkme siecle avant J. C. au début du IIeme sikcle aprks J. C. et, a ses
pieds, un habitat a été établi aux ler et 1Ieme siecles apres J. C.
Le graphique monétaire montre du IIeme siecle avant J. C. au IIkme sikcle
aprks J. C. une allure normale (I'absence de la période 2 b n'est certainement que
momentanée). Au IIIeme siecle apres J. C. sont présents quelques éléments tres
disparates mais, au N e m e siecle, on constate une présence monétaire assez forte
qu'il n'est actuellement pas possible de lier a un habitat concomitant et qui peut
etre seulement due au passage de la Voie Domitienne, qui traverse le site, ou a
des fréquentations ultérieures. C'est une exploration plus avancée de ce site archéo-
logique qui permettra de répondre au probleme posé par les découvertes du IVkme
siecle apres J. C.
* * *
L'étude des circulations sur les sites les plus importants de la région montpe-
lliéraine permet de proposer un regroupement qui reste, nous le savons, tres lié
a u développement des recherches archéologiques:

Groupe A: Sites caractérisés par un monnayage ancien (Képublique, début de


1'Empire) et le monnayage de la Gaule (surtout massalikte): Lattes,
Murviel-les-Ilontpellier, Castelnau-le-Lez. 11 s'agit soit d'un site de
plaine, Lattes (qui est aussi un port au contact étroit de la Médi-
terranée) soit de sites de hauteur.
Groupe B : Sites caractérisés par une forte proportion de monnaies du Bas-Em-
pire: hlontpellier, Le Cres, Mireval, Vic-la-Gardiole, Montbazin,
Villeneuve-16s-Maguelonne. 11 s'agit alors de sites de plaine.

( 1 ) J. C. 31. RICHARD, op. cit., pp. 23-26; sur les ddcouvertes de l'ancienne Ile de hfaguelone: J. C. M.
RICHARD, Maguelone petite lle, grand passb, Archeologia, 23, juillet-aoht 1968, pp. 50-55; G. BARRUOL,
Gallia, 27, 1969, p. 401 ; 29, 1971, pp. 388-389; sur les d6couvertes de la partie continentale de la commune,
au Mas Neuf: C . BARRUOL, Callia, 29, 1971. p. 388.
(2) J. L. FICHES,M. FENOUILLET, [Link],Sepf ans de recherches ii Ambrussum, oppidum relais
de la Voie Domiiiennc (1968-1974), Caveirac, 1976; G. BARRUOL, The Princeion Encyclopedia of Classical
Siles, Princeton, 1976, pp. 48-49; Gallia, 33, 1975, pp. 500-512.
JEAILT-CLAUDERICHARD, GEORGES DEPEYROT y LCTCIEN ALBAGNAC

Figure 10

90-

VILLENEUVE
MAGUELONNE
50-

: L??-+-
EF

Pq"
a -

Figure 11

Figure 12

258 -
CIRCULATION M O N É T A I R E DAhTS L A RÉGION DE MONTPELLIER

Groupe C: Sites qui peuvent se rattacher aux deux groupes a la fois: Pignan,
Villetelle. La premiere commune renferme plusieurs sites de plaine,
la seconde, avec Ambrussum, est un site de hauteur mais aussi de
plaine, avcc son hahitat en bordure du Vidourle.

11 convicnt donc de nuancer l'étude numismatique par les données générales


de I'archéologie e t de ne pas mettre sur le meme plan des sites dont l'histoire
e t I'économie ont été fort différentes. 11 faut comparer ce qui est comparable e t
donc corriger les conelusions générales valahles pour toute la région selon la place
archéologique du site considéré.

CONCLUSIONS GENERALES

L'étude des 1907 découvertes numismatiques faites sur le territoire de 33


communes de la région montpelliéraine nous a donc permis, a partir d'une méthode
stricte fondee sur des classements e t une représentation uniformisée des donnees,
d'enrisager la circulation rnonétaire dans la longue durée des siecles ou la monnaie
est utilisée durant I'Antiquité.
Nous avons ainsi pu mettre en relief l'abondance e t la variété des séries pré-
[Link], dominécs par les émissions de llarseille, le faible r6le joué par le
monnayage de la Iiépubliquc romaine, l'allure normale de l'alimentation monétaire
aux deux prerniers siecles de I'Empire, la tres faihle représentation des séries
du IIleme siecle apres J. C. qiii ne laisse pas de faire probleme (11, e t l'ahon-
dance des émissions du IVenie siecle.
Cctte vision générale a pu etre nuaneée, commune par commune (il est encore
rarement possible d'allcr plus loin et, a l'intérieur d'une commune, de le faire site

(1) La trPs faiblc repr6wntation drs monnaies du IIIEme siecle aprEs J. C. (cf. supra) nous invite
$ insister sur le fait que la région niontpelliéraine ne possede pas de ville imporlanle dont I'liistoire s'est
poursuivie, sans solution de continoitt!, diirant toiite I'Antiquité, comme, par esemple, Ximes, Béziers,
Sarbonne o11 Barcrlonc, Tarragorie ... Dans ces villes, la présence d'esphces du IIIPme siPcle est bien attestée.
Comnie notre enquete porte soit sur des si1t.s urbanist!~(mais sans rommune mesure avec les villes que nous
venons de citer) et dont l'occupation, dans l'état actuel des fouilles archéologiques, semble avoir cessC
au IIIEme siPcle, soit sur des sittas ruraus dr plaine (o11 dc hauteur) qui esistent au IIIPme sihcle, cette
faiblesse du numéraire nous perrnet de powr le problt'me des circuits d'alimentation monétaire dans la
région ct d'envisager la possildité de circuits différents et de zones monétaires différentes en fonction des
types d'hahitats pour cette période. 11 y a la une raste enqu+te $ conduire e t une nouvelle probléniatique
A poser en fonction des données de la monnair. Les étiidrs .de synthPse historique (cf. en dernier lieu,
E. DEMOUCEOT, La formalion de I'Eirrope el les inrlasions barbares, 1, des origines germaniques d l'avtnement
de Dioclilien, Paris, 1969) ne pruvent pénetrer dans le dbtail de la circulation nionétaire rurale; sur le plan
archt!ologique, les études pionniPres de S. GAGIVIERE (L'occupation des grottes du IIlPme au Veme sitcle
ct les invasions germaniques dans la basse vallée du HhBne, Prooence historique, 13, 1963, pp. 225-239, et,
Les shpultures B inliuniation du IIIPme au S I I I h e siecle de notre Pre dans la b a s e vallee du Rh6ne.
essai de chronologie typologique, Cahirrs Rhodaniens, 12, 1965. pp. 53-110 et 3Pme édition. publiée A part,
Bordighera, 1975) montrent bien I'iiriportanre qu'il convient de rrconnaltre a u s documents archéologiques,
ct, en particulier, B la nioniiaie, pour I'histoire de cette période. 11 est vrai que les données numismatiques
actuel1t.s pourront amener B reconsidérer maintenant certaines datations archbologiques.
Nous ne voulons pas ici cnvisager I'enseinble de la question car nous préférons poursuivre nos enquetes
sur le Sud de la Gaule afin d'btre mieux ti mame de conclure sur les bases d'inventaires plus fournis.
JEAN-CLAUDE RICHARD, GEORGES DEPEYROT y LUCIEN ALBAGNAC

par site) si bien qu'il nous a semblé nécessaire de différencier les données numis-
matiques en relation avec l'histoire archéologique d'un site lorsqu'elle est suffi-
samment connue. 11 nous est apparu qu'il convenait de distinguer entre site de
hauteur et site de plaine -avec des possibilités de sites réoccupés- et que les
conclusions numismatiques invitaient a poser les problkmes de permanence, de
transfert et de réoccupation d'habitat,. dont les solutions sont, en réalité, liées
a l'exploitation archéologique.
Pour une fois, la monnaie n'est pas le dernier document dont I'étude vient
compléter ce qui a été acquis auparavant, mais elle ouvre des perspectives nouvelles
compte tenu des bases larges sur lesquelles elle se fonde.
C'est a I'archéologie qu'il appartient maintenant de répondre et de nous livrer
un nouveau matériel numismatique encore mieux situé stratigraphiquement pour
resserrer les bornes chronologiques de chaque série et étudier, dans une période
limitée donnée, les monnaies émises a ce moment la et les monnaies antérieures
qui continuaient de circuler.
C'est A ce prix qu'il sera véritablement possible de franchir une nouvelle étape
A laquelle, dans le sud de la France, la région montpelliéraine se trouve ainsi la
mieux préparée.
CIRCULA TION MONÉTA IRE DANS L A RÉGION DE MONTPELLIER

ANNEXE 1

C A T A L O G U E DES DÉCOUVERTES h l 0 N f i T A l ~ E . SP A R C O M M U N E S (1)


I

34.01 2. (2) (Planche 1).


ARGELLIERS

2.A. Hoc de P a m p r l u n e .

1, a n l o n i n i a n u s d e Tétricus ou i m i t a t i o n ( 1 , 1 8 ; 1 5 ; 1 0 ) R A S , 1, 1 9 6 8 , p. 239, n. 3 (Groupe


Painlevé); 2, n u m m u s , R o n i e , 3 2 6 (2,54; 19; 'i),R I C 290 (coll. A. Riols, p u i s Groupe P a i n -
l e v f ) (3).

34.014. Assas.

1 , a s , Nimes, LT Y11 2176, b u s t e s accolks, 2 8 / 7 4 a v a n t J. C. ( 1 1 , 6 3 ; 25; 6 ) J . A r n a l e t


A, R o b r r t , Assas gallo-roniain, R A N 5, 1972, p. 183.

1 , s t a t k r r a r v r r n e , BN 3701 (7,13 g) E. B o n n e t , Jíe'daillier d e l a sociélé arche'ologique de


iiIorilprllicr, hlontpelliei, 1896, p. 34, n.O 724.

( 1 ) La présentation des dPcouvertes nuniisrnaliques d'unr conirnune (dont le nom est précPdC des
cliiffres d'identiíication de 1'1. S. S. E. E.) est organisée selon pliisicurs rubriques: la rubrique O A ii O x
poiipe les trésors, dt'p6ts... toiit eilseml~leinonélaire volontairernrnt réuni; la rubrique 1 -4 ii 1 x recense
les découvcrtcs isolérs, en surface ou en fouille, qui n'ont pas d'autre precision de lieu que le territoire de
la cornniune; la rubrique 2 -4 a 2 x rPunit les découvertrs qiii nous sont ronnues par I'indication du lieu-dit,
a I'iritéricur d'une conirnune; la rulrique 3 4 u 3 r conrerne les découvcrtes dont toutcs les coordonnées,
y conipris lei poiitions archéologiques ont été notées.
Lorsque les dkcouvertrs nionétaires ont fait I'objet d'une publication récente nous nc donnons pas
ici le catalogue niais nous en rrprenons seulement les élérncnts dans les différentes parties de I'étude.
(2) Les monnaies publiées récernment avec leurs photographies ne sont pas illustrées sur les planches
(p. ex. Rlurviel-les-Jlontprllic.r, Yillctclle) de menie qur ctbllesqui figurcront dans des publications actuelle-
nient solis pressc (Castelnau-le-Lez, Lattes, Pignan). Nous donnons donc, dans les planches. les monnaies
inédiks que nous avons pu rxaniiner directeiiil~iit.
(3) Nos aljréviations sont crllcs de I'Anndr IViiloIogiqiir, auxquelles on ajoutera: BSPF = Birlletin
de la Sorid14 I~réliisloriqiir Franfaisr, F'aris, 1901; BSESSPle rl sa region = Bullrtin de la Société d'Etudes
Scienliliqiies de Selr el sa rPgion, [Link], 1969; Forma = E. BONKET et A. BLAIVCHET, Forma Orbis Romani,
Carle arrh4ologiqur de la Gaule romainr, Trxlr complrl du diparlernenl de I'HPraull, fasricule X , Paris, 1946.
Lcs OUVrafpS de classenient et les travaux de référence sont les suivants: LT = H. DE LA TOUR,Atlas
ilr monnaies gnrrloisrs, Paris, 1892; RRC = hl. H. CRAWFORD, Roman Republican Coinage, Carnbridge, 1974;
RIG: Thr Roman Imperial Coinagr, 9 tomes; LRBC = R. A. G. CARSOS,P. Y. HILL,J. P. C. KENT, The
Late Roman Bronzr Coinoge, Londres, 1972; G. BRUCK,Die spdlromische Kupfrrprdgung, Graz, 1961;
1'. RASTIEN,Le monnayagr dr Alagnrncr (350-353), Wetteren, 1964; J. GRICOURT, Le trésor de Bavai,
(Nord). dans Trésors rl plaqurs-boucles de la Gaule romaine: Bavai, ilionlbouy, ChPcy, Paris, 1958, 126n1e
siipplérncnt .? Gallia; G. Ei.>ie~,Die itlüneprlgiing dcr gallisclien Kaiser in Khln, Trier und itlainland,
Bonner Jarhbucher, 146, 1941, pp.1-106.
JEAN-CLAUDE RICHARD, G E O R G E S DEPEYROT y LUCIEN ALBAGNAC

2.A. Domaine de ['Armet.

1,as, Nimes, 10-14, LT VI1 2837 (12,72; 27; 7), collection R. Majurel, 2, as, Rome, 134-138,
RIC 798 (7,95; 25; 12), coll. R. Majurel.

2.B. Quartier de Pioch Pelat, villa iiíédicis.

1, potin d'Alesandrie de Philippe, an 2 du rkgne (11,13; 23; 12), collection R. Majurel.

2.C. Oppidum de Substantion,

L a Forma (p. 6, n.O 19) signale des amonnaiesn.


1, as, Nimes, 10-14 L T VI1 2837 (12,68; 26; 6), coll. R. Rlajurel; 2, denier, Rome 56
avant J. C., RRC 42711 (monnaie coupée : 1,53 ; 18; -) pied nord de Subslanlion, coll. Xlénager;
3, bronze N E l l COL, BN 2735 (2,43; 16; 6), coll. J. P. Joly; 4, monnaie a la croix, registre
dép6t Cabinet des Xlédailles; 5, petit bronze, Marseille, taureau cornupkte, (1,86; 15; 6);
6, petit bronze celtique aux annelets (4,75; 18; -); 7, potin tete diabolique (2,28; 16; -);
8, petit bronze Volcae Arec, B N 2677 ( 2 , l l ; 15; 5); 9, moyen bronze, hlarseille, taureau
cornupkte (6,78; 22; 5); 10, petit bronze, hlarseille, taureau cornupPte (2,65; 14; 6). Dép6t
non fixé.

1, obole en argent de Marseille (XlA) (?); 2, monnaie a la croix, tete de nkgre (?); collection
Société Archéologique Montpellier; M. Louis e t D. Peyrolles, BSPF, 42, 1945, pp. 51-55.

34.088. COURNOSTERRAL
(Planche 1).

2.A. La Barfhe.

1,aes 3, Arles, 355-357, LRBC 458 (1,70; 17; 12); 2, aes 3, type fe1 lemp reparalio (1,24; -;
12); 3, aes 3, Rome, 367-375, LRBC 712 (2,16; 18; 12). Collection L. Albagnac.

34.090. LE CRES (Planche 1).

1,moitib d'as, Nimes, 10-14, LT VI1 2837 (6,12; 27; 12); 2, as, Nimes fruste (7,52; 25; 8);
3, quadrans, Rome, 41-54, RIC 74 (3,42; 19; -); 4, as, Rome, 98-102, RIC pp. 272-275 (10,06;
28; -); 5, sesterce, Rome, 161-180, RIC 1746 (19,ll; 29; 11); 6, antoninien, Rome, 257-259,
RIC 236 (2,60; 18; 10); 7, antoninien, Claude 11, RIC 266 (1,48; 15; 12); 8, antoninien
fiuste (1,85; 17; -); 9, nummus, Arles, 330, RIC 342 (1,99; 18; 6); 10-11, numrni, Arles, 330,
RIC 344 (2,06; 17; 6) (1,82; 18; 11); 12, nummus, Arles (?), type gloria exerciíus, fruste
CIRCULATION MONI?TAIRE D A N S L A RÉGION DE MONTPELLIER

(1,83; 17; 6); 13, nummus, fruste, 341-348 (1,17; 12; 12); 14, aes 2, Lyon, 350, Bastien 169
(4,58; 23; 6); 15, aes 2, Siscia, 351-354, LRBC 1206-1207 (3,50; 21 ; 6); 16, aes 3, type fe1
temp reparaiio, hutte (3,61; 20; 12); collection Emile Barres.

34.095. FABREGUES
(Planche 1).

2.A. Ponf du Bordelel.

1, as de Faustine, fruste (10,66; 23; 5). Dép6t non fixé.

2.B. La Chicane.

1, aes 2, Arles, 348-350, LRBC 401 (4,17; 19; 12), coll. L. Albagnac.

2.A. rsépultures en tuiles A rebords, notamment au Mas d'Alézieu; dans I'une d'elles, mon-
naie de Gratiena. Forma, p. 14, n.o 3.5.

2.B. Tombes du Chcmin des Romains (Planches 11, 111, IY).

Les monnaies découvertes ont deja fait l'objet d'une publication (L. Albagnac, F r et
M.-C. Valaison, Les tombes du Chemin des Romains a Frontignan (Hérault), RAN, 2, 1969,
pp. 133-163). Nous reprenons ici I'ensemble du catalogue. Les 86 monnaies (tombe 11: 18;
tombe V: 2; tombe VII: 66) s'inscrivent dans la période 318-318. Les deux lots de monnaies
les plus importants (tombes 11 e t VII) se terminent A peu pr6s A la meme période, avec des
nurnmi de la phase 34118. Cependant, si les monnaies les plus récentes sont de meme type,
la majeure partie des ensembles est constituée de pieces d'époque différente. E n effet si nous
comptons les monnaies antérieures A la réduction pondérale qui a fait chuter le poids des
nummi A 1,50 g., nous obtenons une proportion de 6 dans la tombe 11, tandis qu'elle est
de 80 % dans la tombe VII. Cette dernikre renfermait surtout des espkces frappées entre
318 e t 324. Alors que le dépot de la tombe 11 a d a &re constitué au moment de la sépulture
ou peu avant, celui de la tombe VI1 devait 1'6tre depuis fort longtemps, I'apport en monnaies
récentes étant tr6s faible.
L a m6me remarque pourrait peut-Gtre etre faite pour la tombe V, si la-rareté des monnaies
recueillies ne limitait pas nos obsrrvations.
TOVBE11: 1, Lyon, 337-341, LRBC 241 (1,511 g.; 15 mm.; 1);-;, Lyon, 341-348, LRBC
261-262 (1,94; 14; 12); 3, Lyon, 341-348, LRRC 263 (1,15; 15; 12); 4, Lyon, 341-348, LRBC
273 (1,76; 14; 12); 5, Lyon, 341-348, LRBC 273-274 (1,28; 11; 12); 6, Arles, 335-337, LRBC
411 (1,42; 14; 6); 7, Arles, 333-337. RIC 416 (1,36; 14; 7); 8, Arles, 341-348, LRBC 447-448
(1,09; -; 6); 9, Arles 341-348, LRBC 449-450 var (1,55; 12; 12; D/N-S); 10, Arles, 341-348,
LRBC 449-450 var (1,19; 14; 6) (DIN-S); 11, Arles, 341-348, LRBC 462 var (1,34; 15, 6);
12 e t 13, Arles ou Lyon, 341-318 (l,74 g.; -; 6 ; et 1,46; 14; 6); 11,Rome, 337-341, LRBC 615
(1,23; 15; 6); 15, Siscia, 334-335, RIC 238 (2,44; 18; 6); 16-18, frustes, 341-348 (1,50; 14; 6.
1,48; 18; 6. 0,70 B ; 14; 12).
TOMBEV: 1, Arles, 322-323, RIC 257 (3,49; 19; 6); 2, fruste, 335-341 (1,ll; 14; 12).
TOMBEVII: Londres, 1, 322-323, RIC 259 (3,03; 19; 6); 2, 323-324, RIC 280 (2,89; 18; 6);
Trhes, 3, 321, RIC 308 (2.49; 18; 6); 4, 321, RIC 308 (3,72; 19; 12); 5, 321, RIC 312 (3,48;
19; 6); 6, 322-323, RIC 368 (2,82; 18; 6); 7, 323, RIC 389 (3,17; 19; 6); 8, 323-324, RIC 433
J E A N - C L A U D E R I C H A RD, GEORGES DEPEI'ROT ZJ L UCIEN A L B A G N A C

(3.05; 18; 6); 9. 330-331, RIC 526 (2,41; 17; 12); Lyon, 10, 323, RIC 203 (2,76; 18: 9); 11,
324-325, RIC 227 (3,15; 19; 6); 12, 324-325, RIC 232 (2,87; 18; 12); 1 3 et 14, 332, RIC 257
(2,66; 16; 6: et 2,51; 16; 6); 15,337-341, LRBC 239-244 (1.36; 15; 1); .4rles, 16, 320, RIC 216
(3,62; 19; 6); 1 7 et 18, 321, RIC 232 (3,16; 18; 6 ; et 3,09; 18; 12); 19, 321, RIC 233 (2,82;
18; 12); 20, 321, RIC 235 (2,84; 18; 6); 21, 322-323, RIC 252 (3,37; 18; 6); 22, 3'22-323,
RIC 254 (2,87; 18; 12); 23,324-325, RIC 274 (3,02; 19; 6); n d , 323-326, RIC 286 (3,08; 19; 12);
25,327, RIC 313 (3,47; 19; 12); 26,327, RIC 314 (3,31; 18; 12); 27,327, RIC 312 (2,8l; 19; 12);
28, 328, RIC 323 (2,91 ; 18; 12); 29, 330-331, RIC 345 (2,38; 18; 6); 30,330-331, RIC 347 (2,45;
19; 6); 31 e t 32,332, RIC 338 (2,69; 18; 6 ; et 2.56; 17; 12); 33,332-333, RIC 364 (2,28; 17; 12);
34.333, RIC 371 (3,44; 18: 6); 35 et 36, 333, HIC 374 (2,65; 18; 6 ; et 2.18; 16; 6) ; 37, 333-331.
RIC 376 (2,09; 18; 6); 38, 333-334, RIC 378 (1,93; 17; 6); 39, 335. RIC 389 (2.09; 18; 6);
40, 335, RIC 393 (2,21; 18; 6 ) ; 41, 336, RJC 394 (1.89; 1.5; 12); 42, 336, RIC 401 (1,52; 16;
12); 43, 336, RIC 394-399 (l,73; 17; 12); $4, 337, RIC 41 6 (1.70: 15; 12); 45, 337-341, LRBC
417 var (1.72; 16; 6); 46, 337-341, LRBC 416-417 (1.95; 13; 12); d 7 , 337-341, LRBC 421
(1,31; 16; 12); 48, 337-341, LRBC 442-413 (1.83; 15; 6): 49. 341-348, L R n C 456-457 (1.54;
15; 6); 50 et 5 1 , 341-318, LRBC 455 (2,10: 13; 6: e t 1,86; 13; 6); 5 2 , Ticinuni, 318-319, KIC
82 (3,31; 18; 6); 53, Home, 326, RIC 290 (2,98; 18; 6); 5 4 , Honie, 329, RIC 318 (3.05: 20;
12); 55, Rome, 330, RIC 328 (2,90; 18; 6); 5G, Ronie. 333-335, RIC 332 (2,51; 17; 6); 57,
Rome, 333-335, RIC 355 (2,82; 20; 6); 58, Siscia, 310. RIC 59 (3.23; 20; 12); 5 9 , Siscia,
328-329, RIC 214 (3,12; 18; 6); 60, Siscia, 334-335, HIC 237 (2,36; 18; 12); 67, Tliessalo-
nique, 320, RIC 78 (2,84; 18; 6); 62, Héraclée, 335-336, HIC 143 (2,10; 18; 12); 63, h'ico-
mCdie, 324-325, RIC 90 (3,13; 19; 13); 63, imitation d ' k l e s , cf. RIC 223 et n. (2,93; 18; 12);
65, imitation, Ticinum, type i ~ i c t o r i alaelae
~ ( 3 3 9 ; 17; 12); 66, frustc. 311-318 (1.23; 14; 6).
DCp6t des monnaies: musée municipal de Frontignan.

Frontignan: Chemin des Romains, tnmbe 11

Lyon .......................... 1 j 4 i 5

Arles ..........................
l
2 i 4 i'
LyonIArles. ....................l,
i 2 1 2
Rome.. ....................... 1- l
I
l / l 1
Siscia ..........................

Fruste.. .......................
1 ' :i
I
i
i 3
1 1

1
Total. ...............1 , 2 13 ) 18
1 1
CIRCULATION M O N É T A I R E D A N S LA RÉGION DE MONTPELLIER

Fronlignan: Chemin des Romains, tombe VI1

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ATELIER 3 :324,'110 :i:ill/rii 3 141,/348 Total

Londres. .................. !
-
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1
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T r h w . . ..................1 6 1 l
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Lyon ..................... / 1 2 2 I 6

Arles ......................1 7 6 1 2 4 4 3 3 6

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Ticinum. .................. ,1

Rome. ....................
1 1

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Siscia. .................... l l I l I i I l

Nkorn.. ................... 1 1 : i 1

iniit...................... . /
Friiste ....................
2
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Total .............. 21 ' 12 2 0 4 1 5 4 ¡6 6


¡

34.113. GICEAN(Planche 1V).

1, Sirnes, 28-9 avant J. C., LT VI1 2778 (11,24; 23; -); 2, moitié d'as, Kimes, 10-14,
LT VI1 2837 (5,26; 25; 12); 3, Lyon, 54-68, RIC pp. 166 s. (9,OO; 27; 6); collection L. Albagnac.

31.127. LANSARGUES
(Planche IY).

1, as, Rorne, 14-37, RIC 32 ( 9 4 5 ; 26; 7); 2, as, Rome, 138-161, RIC 1157 (9,35; 24; 1);
collection Groupe Painlevé.

34.129. LATTES.

O.A. Tr6sor de 1.990 oboles massalibtes découvert en 1965.

O.B. Trésor de 993 oboles massalibtes découvert en 1966.

O.C. Trésor de 849 monnaies B la croix découvert en 1967.


J E A N - C L A U D E R I C H A R D , G E O R G E S DEPEYROT y LUCIEN ALBAGNAC

2.A. Saint-Sauveur.
Le site de Saint-Sauveur oii ont été découverts trois trésors a été l'objet d'une étude
numismatique de J.-C. Richard C. Les monnaies du site antique de Lattes (Hérault)
(1964-1975) (Acta Numismática, 8, 1078), que nous avons utilisée ainsi que ses notes 1, 2,
5, 6, 7 et 8 oh sont décrites des monnaies. Cette publication des monnaies des fouilles et de
surface donne les références bibliographiques des études consacrCes aux trois trCsors.

2.B. Domaine de Soriech.

Monnaies de Claude, de Domitien et d'Antonin. Forma, p. 8, n.O 23.

2.C. Rignac (Planche Ii').

1, as de Claude, RIC 60 (9,91; 29; 6). Collection Groupe Painlevé.

2.D. Maurin, villa de Fromiga (Planche Ii').

1, fragment de monnaie du IVbme siecle (0,66; 12; 5). Collection Groupe PainlevC.

34.1 34. LAVERUNE


(Planche V).

1.A.

1, pseudo-argenfeus, Treves, 313, RIC 208 A (3,30; 18; 6). Coll. L. Albagnac.

2.A. Village, pare du Chdieau.

1, imitation, antoninien (0,92); 2, irnitation, antoninien (0,51); 3, imitation, III/IV&me


sibcles (0,40); 4, nummus, Constant, 311-348 (1,18); 5, aes 3, type fe1 femp rrparafio (1,70);
6, aes 3, valentinien, Arles (1,21); 7, aes 2, Lyon, 383-387, LRBC 379 (3,66); 8, aes 3, indéter-
miné (1,35); collection Claude Richard (identifications de M. Dhénin).

La Forma (p. 2, n.O 2) mentionne la dkcouverte de amonnaies*.

O.A. Restes probables d'un trksor de sesterces (Planche V).

1, sesterce Trajan, contremarques M e t X (25,95; 35; 6); 2, sesterce, Rome, 99-100, RIC
412-413 (21,70; 34; 6); 3, sesterce, Rome, 103-111, RIC 480 (25,35; 34; 6); 4, sesterce, Rome,
134-138, RIC 970 (26,70; 34; 5); 5, sesterce, Rome, 140-144, RIC 648 (24,42; 31; 12); 6,
sesterce, Rome, 143-161, RIC 777 (29,95; 32; 11); 7, sesterce, Rome, 138-161, RIC 1124
(21,15; 31 ; 12); collection J. Jullian.
CIRCULATION MONÉTAIRE DANS L A RÉGION DE MONTPELLIER

O.A. Le trésor de drachmes de Marseille signalé par H. Rolland dansla RN, 6 , 1 9 4 2 , ~ 103-109
~.
ne provient pas de cette commune.
,

l.A (Planche V).

1, sesterce, Marc-Aurble, RIC 861, 898 ou 1042 (20,63; 31; 11), coiiection Mendoza.

2.A. Mézouls.

La Forma signale aune monnaie de hlagnus Maximusw (p. 4, n . o 11).

2.B. Sainte Christine (Planche VI).

1, antoninien, Milan, 257, RIC 402 (1,69; 20; l), collection Groupe Painlevé.

2.C. Mas de Le Thos (Planche Yl).

1, as, Antonin le Pieux (9,59; 27; 7), collection Groupe Painlevé.

2.A. Canebihe (Planche YI).

1, aes 2. Lyon, 350, Bastien 156 (4,40; 20; 12); 2, silique fruste d'Honorius au type urbs
Roma (0,47 B ; 13; 12), collection L. Albagnac.

2.B. Belle (Planche VI).

1, dupondius, fruste, Hadrien (1 1,58; 25; 6); 2, antoninien, fruste, Gallien (2,49; 18; 12);
3, nummus, fruste, gloria exercitus, 2 enseignes (2,23; 16; 12); 4, aes 3, 364-378, type securiias
reipublicae (1,52; 18; 12); 5, aes 4, Arles, 387-388, LRBC 560 (1,20; 12; 6); 6, aes 4, Lyon,
388-395, LRBC 391 ou 394 (0,84; 13; 6); 7, monnaie fruste (0,48; 13; -), collection L. Al-
bagnac.

2.C. Bourniole Haute (Planche VI).

1, as Nimes, type indéterminé (11,28; 25; 6); 2, imitation, Claude RIC 68 (6,29; 23; 12);
3, Rome, 87, RIC 356 (8,46; 28; 6); 4, as, fruste, Trajan (?) (10,79; 26; 7); 5, dupondius,
Rome, 191, RIC 604 (10,68; 24; 6); 6, as, Rome, 192, RIC 644 (8,94; 23; 6); 7, nummus,
fruste, type gloria exercitus, 1 ens. (0,94; -; 6); S, nummus, 341-348 (0,59; 14; 12); 9, aes 3,
354-357, type fe1 iemp reparatio (1,16 ;18 ; 12) ; 10, aes 3, Lyon ou Arles, type gloria romanorum
(2,28; 17; 6); 11,aes 3, type gloria romanorum (2,30; 17; 12); 12, monnaie fruste (6,93 B; -; -)
collection L. Albagnac.
JEAN-CLA UDE RICHARD, GEORGES DEPEYROT y LUCIEN ALBAGNAC

Les sites archCologiques de Montbazin ont livré et livrcnt quantité de monnaies dont
une partie a fait l'objet d'une publication préliminaire (L. Alhagnac, hlonnaies romaines de
Montbazin, U S S S t l e e1 .su région, 4, 1972, pp. 61-79). Le catalogue en a Cté rcpris et complétt!
par les nouvelles découvertes.

1.A. eNombreuses monnaies dont une monnaie d'or d'Augusle du type du taureau cornup&ten
(RIC 334). Forma, p. 16, n.O 41.

S.A. Auenasses (Planches VII, VI 11, I S ) .


1, quinaire, Gaule, 43-42 avant J. C., RRC 489/5 ( 1 2 0 ; 12: 3); 2, yotin, Séquanes. L T VI1
2806 (13,lO; 26; 10); 3, Nimes, 8-3 avant J. C., LT S V I 5368 &46; 19; 9); 4, 112 Simes,
8-3 avant J. C., L T VI1 2806, contremarque DD au D/ ( 5 3 9 ; 25; S); 5, sestercc.. Rome,
140-144, R i C 1234 (26,16; 34; 6); 6, scsterce, Rome, ap. 141, type diva Faiislina (20.38; 30; 6);
7, as, Rome, ap. 141, RIC 1163 (6,78 B; 26; 6); 8, sestercc, Homc, 156-157, RIC 964 (14,35;
26; 6); 9, as, Rome, 161-175, RlC 1643 (10.81; 25; 12); 10,sesterce, Rome, 170-171, RIC 1006
(21,63; 31; 12); 11, sesterce, Rome, 213-244, HIC 337 (25,41; 32; 12); 12, sestercc., Rome,
248, RIC 161 (17,59; 99: 12); 13, antoninicn, Lyon, 258-250, RIC 1 3 (3,46; 22: 6); 1 4 et 15,
antoniniens, Rome, 261, RIC 13 (Salonine) (2,75; 17; 6 et 2.15; 18; 6): 16, nlinimus. Trbves,
321, R l C 440 (2,DO; 18; 6): 17, nummus. Lyon. 330-331, RIC 211 (1,28; 16: 12); 18, Lyon,
341-348, LRBC 260 (1,29; 15; 6); 19, Lyon, 311-348, LRRC 263 (1,40; 14; 6); 20. Arles,
313-315, RIC 40 (2,60; 18; 6); 21, Arles, 330-331. RIC 344 (2,23: 15; 6 ) ; 22, Arlcs, 333, RIC
390 (2,18; 18; 6); 23 et 24, Aries, 337-341, LRHC 441 (1,58; 13; 6 et 1,25 B ; 16; 6); 25, Arlcs,
337-341, LRBC 442 (1,31; 13; 12); 26, Arles, 311-348, LRBC 447-450 (1,íX: 13; 12); 2;. Arles,
341-348, LRBC 453-454 ( 1 3 ; 12; 12); 28, Rome, 336-337, RIC 302 (1,37; 17; ti); ?!), Romp,
341-348, LRBC 642 (0,82 B; 15; 9); 30, Siscia, 311-338, LRBC 800 (1,40 B ; 16; 6); 3 7 , Cyzique,
341-348, LRBC 1312 (1,75; 15; 12); 32, Alesandric, 311-338, LRBC 1476 (1,OX; 15; 12);
33, fruste, type ylorici exercilus 1 ens. (1,73; 15; 6); 34, fruste, typc yloric~exrrrilus, 1 ens.
(1,36; 14; -); 36, fruste, type urbs I(oma ( 0 3 0 ; 13; 6 ) ; 36, fruste, t y e Conslnnlinopolis
(1,27; 15; 12); 37, fruste, type quadrige (1,4-1; 15; 6); 38, fruste, type vicloriue dd aiigqg n n
(1,20; 13; 12); 39, fruste, type vol xx mal! xxx (1,30; 13; 6); 40, ues 2 . Lyon, 350, Bastien 16.1
(2,11; 21; 6); 41, aes 3, Lyon, 353-357, L R n C 253 (1,97; 18: 12); 4 2 , rrrs 2, Arles. 348-3.50,
LRBC 410 (4,37; 20; 12); 43, urs 2, Arles, 331-351, Bastien 261 (3,83; 22; 12); 44, cirs 2,
Arles. 333, Bastien 299 (5,42; 23; 12); 4.5, ues 2, Arles, 351, LRUC 453-456 (1,05; l!); 12);
46, aes 3, Arles 354-357, LHHC 457 (1,98; 18; 6 ) ; 47, urs 3, Arles, 353-367, LRBC 459 (1.99;
18; 6); 4 8 , aes 2, Rome, 332-354, LRBC 664-665 (1,67; 21; 6); 19, urs 2, Iioinc, 352-33,
LRBC 670-672 (3,76; 21; 6); 50, aes 3, Aquilée, 355-357, LRDC 947 (2,69; 19; 12); S I , cirs 2.
Sirmium, 331-351, LRRC 1602 (3,59; 20; 12); 52, aes 2, Nicomédir, 331-334, L R I K 2301
(3,81; 20; 12); 53, cirs 2, 338-350, type fe1 lemp rrparalio (3.70; 19; 6 ) ; 5 4 , ars 2, 348-350,
type FTR, FH 2 (3,13; 18; 6); 5.i, ars 2, 350, type frlicilas raipuhlicr (3,VL; 20; 6 ) ; 56, acs 2,
353-354, L)/ ... nob cnes, type fe1 l ~ m rrparaiio
p (2,54; 17; 6); 5 7 5 59, ars 3, 354-357, typi. fel
temp reparalio de Constance (1,97; 16; 11; 1,72; 17; 6 et 1,81; 18; 6); 60 e t 61, ucs 4,357-361,
type spes reipublicr (1,34; 15; 12 et 1,19; 15; 6); 62, ars 3, Lyon, 367-375, LRUC 342-349
(2,17; 17; 6); 63, ues 3, Arles, 364-367, LRBC 479-480 (2,07; 18; 6); $ 4 , a ~ 3s, Arles, 364-367,
LRBC 487-489 (1,99; 18; 6 ) ; 65, ues 3, Arles 367-375, LRBC 527 (2,29; 17; 12); 66, ars 3,
Rome, 367-375, LRBC 721 (2,27; 19; 12); 67, urs 3, 364-375, type securilas reipzfblicae de
Valens (2,49; 17; 12); 68, aes 3, 364-378, type srcurilas rripuhlicnr (1,20; 14; 6 ) ; 69,imitation
gloria exercifus, 1 ens. (1,60; 14; 6); 70, imitation, i~iclorincdd aiiygq n n (1,61; 14; 12); 71,
imitation victoriae dd aug el caes (1,63; 15; 6); 72, imitation victoriar dd aug d cars (1.23; 17; 6 ) ;
73 e t 74, imitations fe1 lernp reparalio (1 $2; 14; 9 et 0,75; 12; 6); 75, monnaie fruste (1,19;
12; -); 76, monnaie moderne (2,16; 19; -); 77, médaille au nom d'Emile Louhet, 1899;
78, Antioche, 317-320, RIC 26 (2,94; 17; 6). Collection L. Alhagnac.
CIRCULATION MONÉTAIRE DANS L A RÉGION DE MONTPELLIER

Montbazin : Avenasses

/ 1 1 / 1 1 1 1
rau/e

Lyon
ATELIER

............
............
Gadr

1
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1 1 1 27/i4 138lí61

1
l
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l
1
1
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Total

Rome ............
1

i 4 2 j 2 j 2 1 1 0

ATELIER 3131318 1 318. 324


I
1 324133U 1 3301335 / 335.33 i 1 33i1341 /i 3411348 il Total

Lyon ............ l 1 1 1 1 I j 2 1 3
Arles .............l l l 1 2 / 1 3 ¡ 2 t a

............
Siscia
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Cyziq.............
Antioc............ 1 1 ; :! 1
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1
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Alex .............
Fruster ...........
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1 2 1 1 3 -
2 1 7
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ATELIER 3481350 3501354 ' 354135i 3311361 364R6i 3671375 3NR78 1 Tohl

Lyon ............ 1 1 1 3
Arles ............. 1 2 3 1 9

Rome ............ 2 1 3

Aquilée ..........
1 ! /. 1 1
Sirmium ..........

Nicom ............
1
i 1 1
1
I 1
Frustes ...........

Imit ..............
Total .......
2

3
1

2
4

11
1 2

2 2 3 2
1
1 3 3
l:
JEAN-CLAUDE RICHARD, GEORGES DEPEYROT y LUCIEN ALBAGNAC

2.B. Emplacement de Forum Domitii (Planches I S , S , S I , S I I , S I I I ) .

1, denier, Rome, 51 avant J. C., RRC 43311 (2,73; 17; 8); 2-6, bronzes de hlarseille au
taureau cornupkte, IIkme-ler sikles avant J. C. (2,59; 14; 7 - 1,85; 15; 4 - 1,67; 10; -; -
1,56; 15; -; - 1,25; 13; 6); 7-9, asses, Simes, 10-14 aprks J. C., L T VI1 2837 (12,64; 27; 3 -
12,44; 26; 7 -11,82; 25; 3); 10-12, moitiés d'asses de Ximes, 10-14, LT VI1 2837 (5,84;
27; 12 - 5,35; 26; 12 - 5,04; -; -); 13, moitié d'as de Ximes, t y p e indeterminé (5,OO;
22; -); 14, moitit! d'as de Lyon, 1O avant-11 aprbs J. C. (4.28; 24; -); 15, moitié d'as, revers
? lai proue (7,53; 20; -); 16, moitié d'as fmste (8,44: 28; -); 17, imitation d'as de Claude,
RIC 66 (5,41; 22; 6); 18, quadrans, Rome, 41-51, RIC 71 (2,71; 17; 6); 19, moitié d'as de Néron,
t y p e genio augusli (4,88 ; 28 ; 6); 20-21, dupondii, frustes de Trajan (12,75; 27 ; 12 - 12,OO;
26; 6); 22, sesterce, Romr, 131-138, RIC 748 s. (22,04; 30; 6); 23, dupondius, Hadrien (11,54;
26; 12); 24, as Hadrien (8,88; 24; -); 25, as, Rome, 143-144 RIC 728 (9,43; 27; 12); 26,
dupondius, Rome.141-161 RIC 1191 b (11,Ol; 26; 6); 27. us, Rome, 141-161, RIC 1192.4 (8,04;
28; 6); 28, as, Rome, JIarc Aurkle (6,02; 22; 6); 29-34, monnaies frustes Haut-Empire (13,42;
28; -; - l l , 2 9 ; 26; 12; - ll,O5; 25; -; - ll,O1; 26; -; - 8 , i l ; 24; 6 ; - 7,99: 27; -);
35, as, Rome, 222-235, RIC 674 (10,20; 26; 12): 36, antoninien, Rome, 249-251, RIC 10
(3,92; 21; 9); 37, antoninien, Trkves, 269, E 732 (2,57; 14: 9); 38, antoninien, Cologne, 273,
E 773, 777, 778 (2,17; 16: 6); 39, antoninien, Trkves, 273, E 789 (1,BG; 19; A); 40, antoninien,
Tétricus (1,26; 17; 12); 41, antoninien, Claude, type ioui cons (1,59; 1 8 ; 12); 4-3, antoninien,
Claude, RIC 261 (2,21; 16; 6); 43-45, antoniniens frustes (l,73; 15; -; 1,19; 17; 6 et 1,14 B ;
-; -); 46, imitation (0,86 B ; -; 12); 47, imitation, D / t g i e diuo Claudio, R / type Hilarilas
(1,65; 17; 12); 48, Trkves, 309-313, RIC 877-879 (2,17; 20; 6); 4.9, Trlves, 337-341, LRUC 126
(1,34 ; 15; 12); 50, Lyon, 311-313, RIC 8 (2,65; 19; 12); 51, Lyon, 332, RIC 232 (O,% B ; 16; 12);
52, Lyon, 337-341, LRBC 250 (1,34; 1.5; 6); 5.3, Arles. 330-331 RIC 357 (1,35; 11; 12); 56,
Arles, 337-341, LRBC 411-443 (1,72; 14; 12); 55, Arles, 311-348, LRBC 456-457 (1,03; 14; 12);
56, Arles, 341-348, LRBC 161 (1,21; 14; 6); 57, Arles, 341-348, LRUC 459-460 ou 462-463
(1,62; 15; 6); 58, Rome, 330-331, RIC 330 (2,47; 17; 12); 59, Rome, 337-341, LRBC 598-599
(1,72 B ; 19; 12); 60, Rome, 337-341, LRBC 621 (1.58; 14 ; 12); 61, Aquilée, 334-335, RIC 126
(2,30; 17; 6); 68, Thessalonique, 326-328, RIC 153 (2,73; 19; 6); 63, type soli inoiclo comili
(3,02; 19; 12); 64, type Conslantinopolis ( l , l 5 B; 15; 6): 6.5, type gloria cxcrcilus, 1 ens. Cons-
tance 11 (1,07 B; 15; 12); 66, type uicloriae dd auqqq nn (1,09; 13; 6); 67, type vicforiae dd
auggq nn de Constant (1,42 B ; -; 6); 68, acs 2, Arles, 318-350, LRBC 404 (1,05; 22; 12);
69, aes 2, Arles, 350, Bastien 230 (4,69; 22; 12); 70, acs 2, Arles, 352, Rastien 272 (3,75; 19; 12);
71, acs 3, Arles, 354-355, LRBC 455-456 (1,41 B; 17; 12); 72. ucs 3, Arles, 354-357, LRBC 457
(2,31; 17; 6); 73, aes 3, Arles, 355-357, LRBC 458 (2,42; 18; 1 2 ) ; 7 4 , ars 3, Arles, 355-357,
type fe1 lemp reparatic (0,74 B ; -; 12); 75. urs 3, Siscia, 334-357, type F T R , Constance 11
(1,77; 18; 12); 76 A 79, aes 3, type fe1 lemp repurafio (2,48; 17; 6 - 2,13; 18; 12 - 1,93;
15; 12 - 1,OO; -; -); 80-81, aes 4, type spes reipublice (1,ifi; 13; 6 et 1,63; 14; 12); 82, aes 3,
Lyon ou Arles, 364-375, type securilas reipublicae (2,OO; 18; 12); 8.3, acs 3, Rome, 367-378,
LRBC 722 ou 727 (2,151; 18; 12); 84, aes 3, type gloria romanorum (1,54; 15; 12); 85, aes 3,
type securilas reipublicae (1,83; 16; 12); 86, aes 2, Rome. 378-383, LRBC 752 (3,24; 24; 6);
87, aes 4, type salus reipublice (1,Ol; 12; 6); 88-90, aes 4, type uiclorin auggg (1,45; 13; 12 -
0,99; 13; 12 et 0,60B; -; -); 91, imitation, type gloria rxerrilus, 1 ens. (0,84; 13; 12); 92
e t 93, imitations, fe1 lemp rcparalio (1,45; 13; 6 e t 1,41; 13; 12); 94, imitation sprs reipublice
(0,33; 8 ; 6); 9.5, fragment de monnaie coupée (l,76); 96, moitié de monnair (1,67; 18; -);
97 B 101, monnaies frustes (1,17; 12 - 1,06; 12 - 0,95; 9 - 0,91 - 0,84); 102, monnaie de
plomb (?) (4,14; 18); 103, monnaie de Louis XVI, 1791; 104, jeton (7); 105, Trlves, 322-323,
RIC 368 (2,72; 18; 6). Collection L. Albagnac.
.-
CIRCULATION MONÉTAIRE DANS L A RÉGION DE MONTPELLZER

Montbazin : Forum Domilii

Trkves..
-----
1 ' 1
Lyon.. ./

Manquent dans ce tableau les monnaies n.0 16 et 29-34

Trhves...........
1
1 , ' 1 3
1
...........lI I
Lyon.
l
1

l l I - - I1 : 1 1 i
Arles. ............ l
I I
l l l 1 1 3 5

Rome. ...........
l 1
3
I 1 1 j 2
Aquilk ........ .i 1 I l l l
I 1

Thessal. ......... 1
l l 1 l * I
I
I i 1

Imitati ...........'I I !
1 I I l i
Total. .....1 2 1 1 1 1 1 5 1 7 5 1 2 2

Arles. .......

Caule ........... 'I l l l 1- 1 l l 1 1


Rome.. ........... I
I l
~iscia............/ 1
Frustes.. ........ .I 1 1 4 2 1 2 1 4 1 1 2

Imitat. ..........i 2 1 3

Tolal. ..... 1 1 2 1 1 3 4 1 4 2 1
hlanquent dans ces tableaux les monnaies n.o 95 h 104.
JEAN-CLAUDE RICHARD, GEORGES DEPEYROT y LUCIEN ALBAGNAC

2.A. Domaine de Laoanet.

1, La Forma signale ades monnaies de Domitien et de T r a j a n ~(p. 7, no20).

2.B. Montaubérou.

1, cmonnaie d'or de Claude 1 (au revers paci augusíae)r (Forma, p. 8, n.O 20).

2.C. Campagne de iiiassane.

1, la Forma signale des umonnaies de Constantin e t de Julien 1'Apostatu (p. 8, n.O 20).

2.D. Domaine de Rastouble (Planche S I I I ) .

1, as, Nimes, LT VI1 2837, 10-14 (12,08; 28; 12), collection R. Majurel.

2.E. Domaine de Sarnelly (Planche S I I I ) .

1, as, fruste, 54-68, RIC 342 (9,08; 28; 7), collection R. hlajurel (Ogam, 16, p. 342).

2.F. Saint-Michel (Planche X 111).

1,antoninien, Rome, 267-268, RIC 229 (2,15; 20; 6); 2, antoninien, Rome, 269, RIC 109-110
(2,66; 17; 7); 3, antoninien, Rome, 269, RIC 14 (1,79; 17; 11); 4, imitation Claude 11, con-
secratio, aigle (1,63; 17; 5); 5, fraction radiée, Cyzique, 293-299, RIC 17 (3,03; 20; 12); 6,
nummus, Arles, 316, RIC 100 (2,29; 19; 12); 7, nummus, Arles, 318, RIC 160 n (3,12; 19; 6);
8, nummus, Arles, 331, RIC 357 (1,49; 14; 6); 9, nummus, Arles, 333-334, RIC 375 (1.93; 16; 6);
10, nummus, Arles, 335, RIC 388 (1,86; 17; 6); 11,nurnmus, Arles, 335, RIC 393 (1,58; 17; 6);
12, nummus, Arles, 336, RIC 394 s. (1,28; 14; 6); 13, nummus, Arles, 335, LRBC 411-418
(1,12; 15; 6); 14, numrnus, Lyon, 337-341, LRBC 239 s. (1,03; 14; 12); 15, nummus, Arles,
337-341, LRBC 421 (1,31; 16; 6); 16, nummus, Arles, 337-341, LRBC 419-421 (1,27; 15; 12);
17, nummus, type gloria exercilus, 1ens. (1,30; 14 ; 12); 18, aes 3, fruste, type fe1 lemp reparatio
(1,33; 16; 6); 19, as (?) fruste utilisé comme pendentif (7,48; 27). Collection Groupe Painlevé.

L'étude e t l'inventaire des monnaies de l'oppidum de Murviel ont fait I'objet d'un article
de J.-C. Richard et P. Soyris, Notes de numismatique narbonnaise, 111. Les monnaies de
l'oppidurn du Castellas A Murviel-lbs-Montpellier (Hérault) (1950-1975), RAN 9, 1976,
pp. 219-245. Dans notre étude nous avons utilisé le catalogue des dBcouvertes rbcentes, les
mentions de découvertes anciennes (ibid., p. 219, notes 2 e t 3) ainsi qu'une mention inédite
de Saulcy conservée dans les archives du Cabinet des Médailles, fonds Barthélémy, cmonnaies
de la Colonie de Nimes, bronzes de Marseille e t Némausus, deniers tectosagesr.
CIRCULATION AION~?TAIREDANS L A RÉGION DE klOArTPELLIER

34.202. PIGSAN.

O.A. Plan des Pauzes.

La Forma, p. 10, n . O 28 mentionne la découverte de 25 aurei *de Néron, Yespasien, Titus,


Domitien, Nerva, Trajan (plusieurs) et Hadrien (un)r en 1723:,4. Blanchet, RN, 9 , 1 9 4 6 , ~ .253;
J.& Richard préparr la piiblication de la collection Segondy constituée de monnaies
découvertes sur Ir territoire de la communc, en divers endroits. Sur les 45 monnaies nous
en arons utilisé 38, laissant de caté les moniiaies médiévales et modernes ainsi que les nu-
méros 39-41 soit deux bronzes de Plolémée 111 Ewrgkte (247-222) et un lepton d'Hérode
Archélaus (4 avant-6 aprks) dont I'origine locale n'est pas clairement établie.

34.210. SAINTACSES (Planche S I Y ) .

1.A.

1, srstrrce, Roinc, 162-163, RIC 1314 (25,35; 32; l l ) , collection Emile Barres.

2.A. Rrnuliru.

1, 1:i Forma signnle aiin n s de Claiide», t g e RIC 69 (p. 5, n.O 13).

34.241i. SAIST CHRISTOL.

2.A. Uois.

1, la Forma signalr unt. uiilonnaic d'argrnt dr Tibkren (p. 3, i 1 . O 6).

2.A. Les Cruscades.

1, as, Rome, 00-100, RIC 417; 2 , dupondizrs. Rome. 118, RIC 556; Cahiers Ligures de
Prkhisloirr cf d'drchtologie, 12, 1963, p. 163 et fig. 13-11. Collection Centre Arcliéologique
des CliCnes Verts.

2.A. Domaine de Coulondrrs.

1,la Forma note une ((urnecinéraire cn verre avec une monnaie de Commoder (p. 19, n.O 52).
JEAN-CLA UDE RICHARD, GEORGES DEPEYROT y LUCIEN ALBAGNAC

2.A. Cabride.

1, La Forma signale une umoitié d'as de Nimes* et ((une monnaie d u Bas-Empire~(p. 9,


numéro 25).

2.A. L a Révole.

1, deux monnaies de I'époque d'Aiiguste, Revue hislorique d u diorPse de Montpellier, 3,


1911-1912, p. 576.

2.A. Le Brouas, rue des Bleuels (Planche S I V ) .

1, aes 2 , Arles, 348-350 (1,23; 23; 12), collection Artuso.

O.A. Le Lébous.

Ensemble de 22 monnaies dont 15 identifibes de Constantin 1 a Valentinien 1. Gallia-


Préhisloire, 16, 1953, pp. 190-191 ; collection Jean Arnal. Antérieurement, dans ce groupe de
monnaies découvert & la hauteur de la porte, avaient été signalés deux petits bronzes, l'un
de Constance fils de Constantin et I'autre de Julien: BSPF, 58, 1961, p. 580, collection Jean
Arnal.

2.B. Pic Saint Loup.

1, as, Nimes, 10-14, LT VI1 2837, Cahiers Numismatiques, 12, 1975, pp. 139-141.

2.C. Domaine de la Salade.

1, as de Kimes, type indéterminb, J. Arnal et A. Rohert, Assas gallo-romain, RAN, 5,


1972, p. 183. Collection J. Arnal.

2.D. Pré de Pourols.

1, as, Nimes, 8-3 avant J. C., LT VI1 2806, J . Arnal e t A. Robert. RAN, 5, 1972, p. 183.
Collection J. Arnal.
CIRCULATION MONÉTAIRE D A N S L A RÉGION DE M O N T P E L L I E R

34.295. SAUSSAN.

2.A. Bru (Planche XIV).

1-2, asses, Nimes, 10-14, L T VI1 2837 (12,83; 26; 10) (12,21; 28; 6); 3, sesterce, Rome,
163-164, RIC 861-863 (24,35; 31; 12); 4, sesterce fruste, au droit... ANTO... (16,33; 27; 6);
5, as, Rome, 209, RIC 791 (6,73; -; 12); 6, denier fourré fruste (3,06; 18; -). Collection
L. Albagnac.

2.A. L a Roussc (Planches XIV, XV).

1, as, Rome, 165-166, RIC 1448 (11,75; 25; 12); 2, as, Rome, au droit: M. COMMODVS ...
(9,78; 25; 6); 3, sesterce de Faustine 11 (?) (29,OO; 32; 12); 4, antoninien, Rome, 266, RIC 330
var ou Bavai, p. 78 (2,53; -; 6); 5, antoninien, Rome, 268, RIC 34 (3,46; 19; 12); 6, antoninien,
Rome, 269, RIC 85-86 (2,21; 16; 12); 7, antoninien, Milan, 269, RIC 157 (3,86; 21; 6); 8,
antoninjen, Rome, RIC 261 (1,97; 17; 12); 9 & 11, antoniniens frustes (1,84; 17; 6 - 1,61;
17; 6 - 1,59; 17; 6); 12, nummus, T r h e s 319, RIC 213 s. (3,12; 17; 6); 13, nummus, Arles,
337-341, LRBC 422 ou 429 (1,04; 14; 6); 14, nummus, 341-348 (0,79; 14; 12); 15, aes 3, Arles,
354-355, LRBC 455 ( 2 , l l ; 18; 6); 16, acs 4, Arles, 388-402, type oictoria auggg (0,84; -; 12);
17, acs 4, type victoria auggg (1,06; 12; 12); 18, imitation fe1 temp rcparafio (2,45; 13; 12);
19, denier fourré fruste (2,65; 19; 6); 20, monnaie fruste (1,56); 21, monnaie XVIIBme (1,85;
21); 22, monnaie perdue; 23, sesterce, Rome, 137-161, R I C 1368 (25,21; 32; 12). Collection
L. Albagnac.

2.B. Oms (Planche S\'). -


1, as, Rome, 14-21, RIC 26 (8,94; 28; 6); 2, dupondius, Rome, 98, RIC 132 (10,08; 28; 6);
3, dupondius, Rome, 119-121, RIC 601 (12,Ol; 26; 6); 4, as, Rome, 161, RIC 802 (8,57; 24; 6);
5, dupondius, Rome, au droit M. COMM ANT P (11,62; 26; 12); 6, denier, Rome, 206, RIC 83
(2,95; 18; 12); 7, sesterce, Rome, 249-251, RIC 124 (17,98; 31; 12); 8, antoninien, Rome,
257-258, RIC 117 (3,08; 19; 12). Collection L. Albagnac.

2.C. Saint Georges (Planche XV).

1, imitation d'as de Claude, RIC 66 (5,53; 26; 6). Collection L. Albagnac.

2.D. L'Arnel (Planche XV).

1, nummus, fruste, type urbs Roma, 335-341 (1,15; 15; 12); 2, nwnmus, 337-341, type un mr
(1,05; 14; 5). Collection A. Peyre.

Decouverte d'un agrand bronze de Domitienw (Forma, p. 13, n.o 32).


2. B. Ilc d~ dfng~iclorie.

La 1;ornia sigrinlr de monibreuses riioririnicw (p. 13. 11.0 33).


1. :iritoiiiiiicii, lliliiii. 262-263, R I C 468 (2.83; 22: 5 ) . cdlrclion domairir de RIagiieloiic:
2, scMrrce, Hoiiie. 97. HIC 111 (25,59; 31: 6): 3. a(-s 3, friislt*, 354. de Ci:ille (1.36: 17: 5);
4, rzrtmmris, Arlrs. 336-537, RIC 402 (1.43 ; 1 3 ; 7) : G. I>ronze frust I\'imic siPclr (1.37 ; 18 ; J),
cdlcctic~nCliristol: 6 . :intoninir~~. .\ntioclit~. 238-?:{!l. R I C 202 (3,82: 23: 7); 7. r w ~ i r n i i s ,
Tr+ves. 332-3.13. R I C 5.17 (2.32: 17: 12): S, nrirnnliis. -4ilm. 331, K I C RSíi ((],Si; 15; 5 ) ; 9 ,
nllmnllls. t y ] gloriu
~ [Link]!lls. 1 ~115.(1.33 : 1'1 : 6): 10. ( I ~ Y 3, tyjw qloria rornrrnori~m( 1 .ti!) :
15: -1: 11, 1)ronm ~ ~ I I S (111 ( 0 , i i ; 11: -), d+Ot non fix6.
I P I \ * ~ I I Isi&clt*
C

2.D. D m f (Planche S\-1).

1. i~iitciniiiicii,Ronit-. Cla~idt.,R I C 266 (1.11 : 1.5: 6 ) : 2 . tws 3. t y p r scwiriltri rc,ipublicrrc


(1.48; 1 6 : 6 ) ; 3. (~r,.s3 . Xrlch. typc ylorin noui succr~li(2.33; 16: ti): 1. w s l. .\rlcs. 381-383,
LRUC .X52 (1.37; 11; 1 2 ) ; 5. 11io11ri:iir frustc (0.27: 10; - ). cc~llc~clion L. A1h:igii:ic.

1, p t i n a u loiig coi1 (cf. Jlurl-iel l < A S , !l. 19ifi. p. 225) (2.1,j: 1.5): 2 , tlriiicbr, Cyrfn:iiqrir,
31 avant J. C., HHC 546/7 (3,01; 1!1; 6): 3 . ((s. F+oiiie. 139. l i l C 3 2 (11,32; 27: 6 ) : 4, n ~ ~ n i n i u s ,
t>-ptlglorin rxercifus, 2 ens. d r Corirt:iiitin (3.38; 18: 12). Collccliori 1. Allt;igii:ic. (1,. :211~:1gn;ic,
C n eseriiple d'occupntion continiic, la J1:irleleiiie (\'iiienc~ivr-l~s-lI:ig~irloiir~(~), i1Sl:'SSi.l~r t
sa rkyion, 6-7. 1974-1975, pp. 27-30.)

1, antoninicn, 3lil:iri, 262-263, HIC 473 (2.72: 20: 6 ) ; 2 , ;iritc~riinirn,frii\tc. tlc 'I'i'liiciic
(1,52; 1 8 ; -1; 3, antoninicn. Claiidtl, R I C 2Gl (1 3 ;
1 7 ; ti); 4. nio~iri:~ie
fri15It. (0,tifi; 1;: A).
Collection L. All~agiiac.

1, demi-rrs de Siincs, 8-3 av:inl .J. C., 1.T VI1 280G (1.73; 23; 11 ); 2, ~~rrrrlirtninnii.~,
Ronic,
281, RIC 187 (2.31,; 20; 12), collectiori L. hl1):igri:ic.

1, monnaic A la croix B la «ICtc dtbS&grrofourréc (1,71), collrction 1,. All~;igii;ic.


3.1. Jladeleine Sud (Planche S V I ) .

1, as, Reme, 23-32, contrem:irque O a u (lroit (9,01; 37; 6), collection L. Albagnac.

1, « S , Nimes, lrr/36nie type (1 1,333 26; lo), A. Colomer, Direction des Antiquités Pré-
liistoriques; 2, as, Nimes, 10-14/15, L T Y11 2837, J. Xrnal et A. Robert, RAN, 5,1972, p. 183,
collection J. Arnal.

2.K. C r o i r Anylt?~(Planclic S V I ) .

1, as, Hadrien (9.43; 24; 6), collection L. Albagnac.

?.L. Domrnom-Jlarius (I1lnrirlie S\'I 1).

1, srstercc, Ronir., 171-172. RIC 1029 (22.63: 28; Ci), collection L. Albagnac.

2-31. S o i r Jran (I'l;~iiclic. S Y I 1).

1, u s frusle (4.65: 21; -). rollection L. Albagnac.

3.S. UPIZCIUIP
(l'Ja1ic1ie S Y I 1).

Scrtlic:i, 274-275. RIC 280 (3,08; 23; G ) , collection L. Albagnac.


1, nirreli«ni~rn~rs.

2.0. Bouladori (Planclit. S Y I 1).

1, nirmmrrs, Iypr Constantinnpolis (1.68; 16: 6). collection L. Alhagnac.

1, ars 3. .WCS, LRBC 526 oii 530 ( l , 9 5 ; 17; 6). collection L. Albagnac.

2.0. .Ilns S r u f (IJlanclies S\'] 1, S Y I 11, SIS. S S ) .

Le sitr d u Mas Ncuf a livr6 outre de iionibreiis vcstigcs archéologiques u n trPs important
lo1 de nionnaies antiqurs (338), dont la majeut e partie date du IV&mesiPcle. ~Iallieureusement,
la prosiinit6 de la m r r :t rrntlii frristcs bcaiicoiip d c pikccs.
L'importance dii site Iiii f;iit attribuer un nuinéro d'ordre part.
1-2, bronzrs, lIarscillr, Il&mr-Icr& is& avant J. C.. L T IY 1673 (1,93; 15; 6 et 1,11);
3. fragmrnt de nionnair di1 Haut Empire (2.36); 4-5. niomiaies frustes du Haiit Ernpire
(9,5!): 27 r t 9,50; 21); íi, (lciiier, Ilonie, 108-200, R I C 126 (2,70; 17; 6); 7-8, antoniniens
f r i i s t ~ s<Ir TCtricus, t g p r pax (1.14; 15; 7 c t 0,87 B); 9, antoninien de Tétricus, type aequifas
JEAX-CLA UDE R I C I I A R D , GEORGES DEI'EE'ROT y L U C I E N A L B A G N A C

2.B. Ile de i7.íaguclone.

La Forma signale de cmombreuses monnaies* (p. 13, n.o 33).


1, antoninien, Mlan, 262-263, RIC 468 (2,83; 22; 5), collection domainc de Maguelone;
2, sesterce, Rome, 97, RIC 91 (25,59; 34; 6); 3, acs 3, fruste, 354, de Galle (1,36; 17; 5);
4, nummus, Arles, 336-337, RIC 402 (1,45; 13; 7); 5, bronze fruste IVkme sikcle (1,37; 18; 5),
collection Christol; 6, antoninien, Antioclie, 238-239, RIC 202 (3,82; 23; 7); 7, nummus,
Trbyes, 332-333, RIC 547 (2,32; 17; 12); S, nummus, Arles, 331, RIC 386 (0,87; 15; 5); 9,
nummus, type gloria exercilus, 1 ens. (1,35; 14; 6); 10, acs 3, type gloria romanorizm (1,69;
15; -); 11, bronze fruste du IVkme sikcle (0,77; 11; -), dép6t non fixC.

2.C. Monte1 (Planche SVI).

1-2, nzzmmi, type gloria exercitus. 1 ens. (O,%; 14: 12 et 0,73; 13); 3-1, aes 3, type fe1 femp
reparatio (1,81; 16; 6 de Constance et 1,87; 16; -); 5. aes 4. Arles, 387-388, LRBC 560
(1,10; 13; 12); 6, acs 4, type victoria auggg (0,91; 13; 6 ) , collection L. Albagnac.

2.D. Doat (Planche SVI).

1, antoninien, Rome, Claude, RIC 266 ( 1 , l l ; 15; 6); 2, ars 3, type securitas reipublicae
(1,48; 16; 6); 3, aes 3. Arles, type gloria novi saeculi (2,23: 16; 6); 4, aes 4, Arles, 381-383,
LRBC 552 (1,37; 14; 12); 5, monnaie fruste (0,27; 10; -), collection L. Albagnac.

2.E. Andos-Madeleine (Planche S V I ) .

1, potin au long cou (cf. Murviel RAN, 9, 1976, p. 225) (2,15; 15); 2, denier, Cyrénaique,
31 avant J. C., RRC 54617 (3,04; 19; 6); 3, as, Home, 139, RIC 532 (11,32; 27; 6); 4, nummus,
type gloria exercilus, 2 ens. de Constantin (2,38; 18; 12). Collection L. Albagnac. (L. Albagnac,
Un exemple d'occupation continue, la Madeleine (Villeneuve-lbs-Riaguelonne), BSESS6le el
su région, 6-7, 1974-1976, pp. 27-30.)

2.F. Pré du Castel (Planche S V I ) .

1, antoninien, Milan, 262-263, RIC 473 (2,72; 20; 6); 2, antoninien, fruste de Tétricus
(1,52; 18; -); 3, antoninien, Claude, RIC 261 (1,53; 17; 6); 4, monnaie fruste (0,66; 15; -).
Collection L. Albagnac.

2.G. Domergue (Planche XVI).

1,demi-as de Nimes, 8-3 avant J. C., LT VI1 2806 (4,73; 23; 11); 2, aurelianianus, Rome,
281, RIC 187 (2,39; 20; 12), collection L. Albagnac.

2.H. Mourre (Planche XVI).

1, monnaie h la croix h la utete de Nbgren fourree (1,71), collection L. Albagnac.


CIRCULATION MONÉTAIRE DANS L A RÉGION DE MONTPELLIER

2.1. Madeleine Sud (Planche XVI).

1, as, Rome, 23-32, contremarque O au droit (9,Ol; 27; 6), collection L. Albagnac.

2.5. Grotte de la Madeleine (Planche XVI).

1, as, Nimes, ler/2t!me type (11,15; 26; lo), A. Colomer, Direction des Ahtiquités Pr6-
historiques; 2, as, Nimes, 10-14/15, LT VI1 2837, J. Arnal e t A. Robert, RAN, 5,1972, p. 183,
collection J. Arnal.

2.K. Croiz Anglds (Planche XYI).

1, as, Hadrien (9,43; 24; 6), collection L. Albagnac.

2.L. Domenove-Marins (Planche XVII).

1, sesterce, Rome, 171-172, RIC 1029 (22,63; 28; 6), collection L. Albagnac.

2.M. Noir Jean (Planche S V I I ) .

1,as fruste (4,65; 21; -), collection L. Albagnac.

2.N. Bellevue (Planche S V I I ) .

1, aurelianianus, Serdica, 274-275, RIC 289 (3,08; 23; 6), collection L. Albagnac.

2.0. Bouladou (Planche SVII).

1, nummus, type Constantinopolis (1,68; 16; 6), collection L. Albagnac.

2.P. Eau Pkrie (Planche SVII).

1, aes 3, Arles, LRBC 526 ou 530 (1,95; 17; 6), collection L. Albagnac.

2.Q. Mas Neuf (Planches XVII, XVIII, XIX, XX).

Le site du Mas Neuf a livré outre de nombreux vestiges archéologiques un tres important
lot de monnaies antiques (338), dont la majeure partie date du IVt!me siBcle. Malheureusement,
la proximité de la mer a rendu frustes beaucoup de piBces.
L'importance du site lui fait attribuer u n numéro d'ordre A part.
1-2, bronzes, Marseille, IIBme-Ier sibcle avant J. C., LT IV 1673 (1,93; 15; 6 e t 1,14);
3, fragment de monnaie du Haut Empire (2,36); 4-5, monnaies frustes du Haut Empire
(9,59; 27 e t 9,50; 24); 6, denier, Rome, 198-200, RIC 126 (2,79; 17; 6); 7-8, antoniniens
frustes de TCtricus, type paz (1,14; 15; 7 e t 0,87 B); 9, antoninien de TBtricus, type aequitas
ou pax (2,02; 18; 12); 10, antoninien friistc, Claiicle (2.59; 18; -); 11, antoninien fruste,
Claude (2,10; 10; 3); 12-23, antoniiiiens, Cl;iuíle, R l C 266 (2,46; 1 6 ; ti et 1.62; 17; 11); 14,
crrrrrliunianzis, Rlilan, 274-275, RIC 129 (2,78; 23: 6); 15, aurcliciniuniis. Cyzique, 274-275,
H1C 348 (3,22; 21: 7): 16. alirelianianus. Lyon. 273, R I C 13 ou Bastien 26 (3,37; SO; 12);
21-19, antoninieris friistes (2.49: 16: 12- 1.09: 18; 9: 1.63: 16).

0 . frartiori ratlit+, Cartliagca, 303. R I C 37 1) (2.30; 11); 6): 27, T r k r s , 337-311, LRBC 132
(1,03; 14: 12): 22-24, Lyoii, 333, RIC 737 (2.07: 17; 12 - 1.51; 17; 6 - 0,I)G; 17; 6); 25,
Lyoii, 337-341, LR13C 239-244 (0,511; 13; 12); 26-27. Ai'lcs, X31, HIC 375 (9,20; 15; 6 - 2.18;
16; 12); 28, Arles, 336, RIC 30 t (1,16; 18; 6): 29, Arlcs, 337, RIC 402-103 (1,39; 1 3 ; 12);
30, hrles, 337-341, LRBC 419 (1.16; 17: 12); 31. Arlrs, 337-341 LRBC 131 (1,49; 13: 12);
32, Arles. 337-341, LRBC 1 4 2 - t i 3 (0,87; 11; 12); 33, Xrlrs. 311-318, LRRC 45.5 (1,38; 14; 12);
34. Xrles. 341-318. LHBC 456-457 (0,W; 13; 12): 35-36. Arles, 341-318. LRRC 455-457
(1,00; 14: 6 r t 0,80; 1 3 ) ; 37, Homc. 333-336. R IC 363 (2.07: 18; 6); 3S, Ronie, 335-336. HIC 367
(1,lQ: 16; 12); 39-40. IZoxiie. t y e serrtritas rtip de Coiistance. 335-3 11 (1.1 2 ; 13; 1 2 rt O,92:
13; ti); 41, Roine, 3-11-318, LRBC 639 (1.13: 14: ti); 42. Aqtiilée. 341-318. LRBC 703 (1,43;
16: 12); d.?, Cyzíque, 332-333, 335, R l C 107-108 (2.18; 18; ti): I I . orieiit, 320-321, type Ioui
consrrrlatori de Licinius marqué 12.3 (2,49: 18; ti): d.j. gloria cxercitus, 2 rns. (1.90; 18; 6);
46-47, gloria exercitiis, 1 ciis. de Const:iritiri 1 (1 -08; 12: 11 - 0.81 ; 16; 6): A S , glrlrin exrrcitus,
1rns. de Constantin 11 César (1.28: 14: 6); 4 9 , y[orirc rxrrrifm. 1 ens. tle Const:~iice11 (O,75 13;
14: 6): 5 0 . Ir rn6mr de Constan1 (1.17; 16; 19); dl-63. gloriu [Link],rri/rls. 1 ens. (l,5(i: 14; 6)
(1,33: 14; 6) (1,30; 12; 12) (1.24; 13; 12) ( 1 , l i ; 16; 12) (1,11: 13; 6) (1.08; 14; 6)(1,Oi; 13: 6)
(1,Oi; 13; 12) (1,OO; 14; 12) (0,76: 14: 12) (0-46; - : 12) (0,31): 64-69. type L~FIM I~OIIZU(2.15;
18; 6 ) (2,09; 18; 12) (1,91; 18: 12) (1,25: 16; 12) (0,651; 1 4 ; 12) (0,45: ---;(i), lcs nio~inaies
n.o 64-6fi nppartiennriit sans (ioutr h ln p4riode 330-333; i0-75, typc Conslnntinopolis (1,24;
15; 12) (1,12; 14; 12) (0,111; 14; 6) (0,Xfi; 15: 12) (0,tiJ; 13; 12) (0,27; -; 12): 76, fiorriis ou
Constantinople (1,09; 13); 77, t y c pidas romrtnu (0,51: 12; 6); 76, typc qiiaclrigr (0,12; -; ti);
79-92, type i&dariur dd auggq n n (l,41; 13: 6; Lyon nu Xrles) (1,iO: 13; 12) (O,!)!); 14) (0,90;
14; 12) (0,Xti; 12; 12) (0,8Íi; 13; 6) ( 0 , 8 3 : 14; 6) (0.83; 11; 12) (0,83: 13: 6) (0.71 ; -; 12)
(0.67; 13) (0,58; 12; 6) (0,42; 13; 6) (0.36); 93, 337-348, (Ir Constnnl (O,.%; 13).

9 4 , ars 2, Lyon. 353, Bastien 211 (7,21; 26; 6 ) ; 96, rios 2 , Lyori, 353, H:istirn 224 (5,14;
21 ; 12); 9G, nrs 3, Arles, 348-350, LRBC 403-303 var. (D/Constaiice) (1,ll II; 17; ti): 91, ars 2,
Arles, 330, Bastier. 240 (4,14; 22; 12); 98-9.9, ues 3, Xrles, 354, LlIUC 455 (2,20; 18; S e l
2,06; 19; 12); 100-101, ues 3, Arlcs, 354, LTUX 435 viir. (R/R-E) (2,00; 17; 6) (2,24; 18; ti);
102, aes 3, Arlrs, 331-355, LRBC 437 ( 3 , i i ; 18; 6); 103, ars 3, h r k s , 355-360, LRBC 458-459
(0,93 B; 17; 12); 104, aes 4, Arles, 357-361, LRBC 460 (?) (0,65 11; --; 6); 105, (les 3. Arlcs
361-363, LRBC 470 (1,90; 18; 12); 106, ocs 2, Rorrie, 352-354, LRRC 662 (2,87; 10; 12);
107, oes 3, Aquil6e. 355-360, LRBC 937 (2.56; 17: 6); 108, rrrs 2, Siscia, 351-35-1, LRBC 1215
(2,75; 19; 6); 109, aes 2, Héraclér, 351-354, LRBC 1896 (1.23; 18; 6); 110, aes 2, 348-350,
tgpe fe1 trmp repmalio, Iiutte (3,40; 18; 12) ; 111, rtrs 2,353, type sa1ii.s (4,15 i3 ; 22; 6); 112-114,
ars 3, type fcl lemp reparatio de Constante M. au revers (2,OO; 17; 12) (1,59; 16; 12) (0,45 B;
-; -); 115-117, aes 3, type fe1 lemp reparutio de Constancc (2,12; 17; 6) (2,00; 17; 6) (0,81;
-;-); 1 1 8 - 1 3 7 , a e s 3 , t j ~ efe1 tempreparatio(1,96; 15) (1,90; 16; 12)(1,55;-; 12) (l,47;-; 6)
(1,46; 17; 6) (1,45 B ; -; 12) (1,21; 13) (1.21; 15; 6) (1,18; 15; 6) (1,15; -; 6) (1,07; 14; 12)
(1,04; 13) (1,02 B; -; 12) (0,89; -; 6) (0,79) (0,79 R ; -; 6) (0,66 B) (0.63 U) (0,53 B) (0,43 B);
138-139, aes 4, typc spes reipuhlice de Constancc (1,62; 15; 12) (1,58; 15; 12); 140-147, aes 4,
typespesreipubliee (l,67; 13) ( 1 , S B; 13; 6) (1,48; 14; 6) (1,10; 14; 12) (0,84 J3;-; 6) (0,78 B)
(O,67 B) (0,43 B).

Les Yalentiiiiens.

148, aes 3, Lyon, 367-375, LRBC 360-361 (1,95: 15: G); Id!), ucs 3, Arles, 367-375, LRBC 527
(2,06; 18; 6); 150, cirs 3, Roine, 367-373, LRBC 722 (2.69; 18; 12); 151, aas 3, Rome, 367-378,
LRBC 725-730 ( 2 3 ; 18; 6); 1.52, acs 3. Siscia, 364-367, LKI3C 1281 (l,68: 18; 12); 153, ars 3,
Siscia, 367-375, LRBC 1302 (1,A-1; 16; 12); 154-16.3, aes 3, type gloria romanorum (2,09; 17; 6;
atelier d'Arlrs) ( l , l 6 ; 16: 12: ateliar gaulois) (2,OS: 17; 12) (1,69: 16; 6) (1,64 H ; 16; 6) (1,37;
17: 12) (1,19; 18; 6) (1,00; 15; 6) (0,86 I3; 15) (0,61 B ; -; 12); 164-179, (les 3, type securifas
reipuhlicue (1,21 T5; -; 12; Valens. hrles) (1,00 U ; 17; 12; atelier gaulois) (1,60; 10; 12;
Valentinien 1 oii 11, Gaule) (1,86; 15; 6: atelier gaulois) ( l , i 3 ; 17; ti; Gaule) (1,57; 22; 6;
Valens) (1,03; 17; 1 2 ; Valens) (0.94 H ; 17; 6 ; Valentinicn) (2,113; 18; 12) (2,30: 18; 12) (1,E)S;
17; 2) (1,65; 16; 6) (1,47; 16; 8) (1,39; 11; 6) (O,X1; 16; 6) (0,60 n; -: 12): 1 8 0 - 1 8 ~ aes , 3,
Arles, typc gloria novi sueculi (1,81; 17; 6) (1,138; -; 12) (1,32; 17; 6) (1,27 U ; 16: 12) (1.22;
16; 6).

Les Tliéodosiens.

185. aes 4, Lyon, 381-383, LRBC 371 (0,9X: 14; 12): 186, cies 4, Arles, 381-383, LRBC 552
(1,iti: 14 ; 6); 187, ars 2. Arles, 381-383, LRBC 518 ( 3 , i i : 24: A); 188-18.9, ars 2, Arles, 383-387,
LRBC 533-55i (3,i.j; 23; 6) (3,G-l; 22; 6); 190, ars 4, Arles, 387-388, LRBC 560 (0,63; 12; 12);
191. ars 3, type concordia uiigg!q ( 1 , W : 17; 13); 192-193, UPS 4,381-383 (1,25; 14; 6) (1J.1; 14);
191-198, ars 2, type repardio raipub (4.54; 22; 12; \'alentinicn 11) (3,14; 22; 6 ; Gratien)
(3,12; 22; 11; A1:isinie) (2.02; Tli6odose) (2.51; 20: A); 199, cws 4 , typc S ~ C Srorn(tnorum (O,47;
10; 6); '00-207, ncs 4, type uicloria auggg (0,57; 12; ti; Honurius) (O,79) (0,ic); 12) (0,66; 12; 6)
(0,G-i; 12; 12) (0,Cil; 12; 12) (0,19; 11; 6) (0,25: 10); 208-210, aes 1, type salus rcipublicae
(1,32; 14; 12) (0,XO; 14; 12) (0,3!); -; 12); 211-013, nionnaies incuses (1,35 J3) (1,29; 16;
fil lemp reparalio) (0,85).

214-016. Corrstantinopolis (1,36: 13: 6) (1,ll ; 12; G ) (0.55; 12; 6); 21 7-221, gloria exercilus,
1 ms. (1,01; 14; 6) (0,87; 14: 12) (O,68; 10) (0,64 U) (0,37 U ; 11 ; 3); 2 2 , imitation ou ntelier
de Constantinople, droit: Conslanlinopolis et rcvers type gloria exercifus (1,34; 14; 12);
223, uicloricw dd auggq nn (1,40; 14: 6); 1024-237, frl l m p rrparalio (1,88; 1 5 ; 12) (1,44; 16; 12)
(0,!)5; 15; 3) (0,73; 13; 13) (0,73: 11) (0.73: 13: 6) (0,73: 13; 6) (0,60; 12) (0,59; 13; 12) (0,58;
13; 12) (0.51; -; 12) (0,19; 12) (0,44; 10) (0,43: 10; 12).

Rlonnnies frustcs.

238-338 (2,09; 16; type iwla téirarcliiquc) (1,84) (1,80; 12) (1,73; 10) (1,66; 13) (1,63; 14)
(1,41; 14) (1,30; 11) (1,38; 16) (1.37: 15) (1,36; 13) ( 1 3 3 ; 1.5) (1,31; 12) (1,291 ( l p ; 11)
(1,26; 16) (1,26; 12) (lJ4; 12) (1,23; 15) (1,15; 14) (1,15; 14) (1,14; 12) (1,13; 14) (1,lO; 13)
(1.08; 12) (1,05; 13) (1,05) (1 .05) (1,02; 16) (1,OL: 13) (1,02; 10) (1.00; 16) (1,OO; 15) (1.00: 13)
(0,99; 12) (O,%; 18) (O,!)N; 13) (0,!)7; 12) (0,96; 13) (0,95; 13) (0,92; 10) (0,'Jl; 11) (0,91)
(0,W; 13) (0,90; 9) (o$!); 14) (0,89) (0,88; 11) (0,88) (0,86; 12) (0,86) (0,86) (0,85; 11) (0,84; 12)
JEAX-CLA UDE R I C H A R D , GEOKGES DEPEYROT y LUCIEN A L B A G N A C

(0,83; 14) (0,83) (0,82; 11) (0,81) (0,80; 12) (0,79; 12) (0,78; 14) (0,77; 13) (0,76; 12) (0,75; 13)
(0,75) (0,74) (0,73; 13) (0,73) (0,72) (0,72) (0,70) (0,70) (0,69; 12) (0,68; 13) (0,67; 14) (0,67; 12)
(0,67; 9) (0,66; 12) (0,65; 12) (0,64; 12) (0,64) (0,63; 12) (0,61; 12) (0,60; 12) (0,57) (0,56)
(0,55; 11) (0,55; 11) (0,55) (0,55) (0,55; 13) (0,51) (0.47; 11) (0,45; 9) (0,44; 10) (0,42) (0,38)
(0,27) (0,26) (0,21). Collection L. Albagnac.

2.R. (Planche SX).


Mas Xeuf (IC*
Le site d u Mas Neuf sC1) est contigu au hfas Neuf 2.Q de notre liste. Néamoins, il ne s'agit
pas de la meme parcellr dc terre. 11 est fort probable, ccpendant, que la monnaie ait fait
partie du lot précédent. ou soit rattachable au meme ensemble, et qu'elle ait été deplacee
par les labours. a moins qu'il ne s'agisie de la limite extrbme di1 site.
1, aes 2, 381-387, type reparalio rripub (6,63; 23; 6), collection L. Albagnac.

Milan. ........... ! 1 I , 1

Home ........... !' l j 5 1 1

-------- - -1
Siscia. ...........
Cartliage.. ......., 1 1

Cyzique. .........

Héraclée.. ....... 1

Incuses. ..........
Imitatinni.. ......
Frustes. ..........
Total ......' 2 l 3 14 1 2 81 59 37 115 11 235-+103
, 1 l l
= 338

La commune a livr6 depuis fort longtemps des monnaies; la Forma (p. 3, n . O 4) note la
découverte de snombreuses monnaieso. Les fouilles de l'oppidum d'Ambrussum ont permis de
retrouver des monnaies qui ont fait l'objet de deux publications: J.-[Link], Catalogue
des monnaies, dans J.-L. Fiches, M. Fenouillet, Ch. Wujek, Sepl ans de recherches c i Arnbrussum,
oppidum relais de la uoie dornifienne (1968-1974), Caveirac, 1976, pp. 113-122; J.-L. Fiches,
G. Depeyrot et J.-C. Richard publient par ailleurs les monnaies des fouilles 1975 et 1976
ainsi que deux collections privées (Les dkcouvertes monétaires de I'oppidum dJAmbrussum
(Villetelle, Hérault), Bullefin de I'Ecole anlique de Nimes, 11-12-13, 1976-1977-1978,
pp. 111-141).
CIRCULATION MONETAIRE D A N S L A RÉGION DE MONTPELLIER
JEAN-CLA UDE RICHA4XD,GEORGES DEPIj'YROT y L 7JCIE.V i1LBAGNAC
CIRCULATION ,IZONL?TI~ IRI:' DANS LA REGIoN DE AZONTPELLIER
JEAAT-CLAUDE RICHARD, GEORGES DEPEYROT y LUCIEN ALBAGNAC
3. 'tlotiiiaics frusles et totaus. (¡Viir\-ir1 31 *, IIaut Enipiw y coinpris les iiionriaies clc Ninies,
au t?pe rioii 1)récisé. sigrial6es dans TIAS, 9, 1976, p. 219, n.* 3.)

hrgrllicrs. .................... i
1 i 1
2
-
hssas. ......................... ,1 1
l
Baillargues ..................... , 1

(;nsteliiau. .....................
1
I 1 13
- -- l l
1
Clarct .........................
1
i l a
Coiiriiontcrral. ................. 3
-
J.r 1;ri.s.. ...................... 1 1 l 1(i

E'abrCgiies. .....................
1
1 2

Froiilignan. .................... 87

.....................
Laiisarges.
- ! 2

Lattcs. ........................ 4 i 149 : 1.370


-
Laverunc. ..................... 1 1 i 8

Liinc:l-Yic.1.. ................... I 7

Jluugio.. ...................... 4

h1irrv:il.. ..................... . 1 1 21
-
-- - - --

Iloritl~aziii..................... l 1 8 178
-
Rlontpcllit~..................... 1 26
I

.Iltirvirl.. ...................... 31 *
i ~ 24 ' 298

I'ignan. ....................... 2 4 5 1 45
I
S t . A llriibs..................... 1
.l 1
S t . B r h . . ..................... 1

S t . <:liristol. ................... l 1

Ste. Crois ..................... .! I l


1
2
- 1
-
SI. C;[Link].. ..................... 1 I
1
1
-

t. <;eorgrs. ................... 1 1 1 , 2

St . 1lil:iire. .................... 2
- -
2

S t . Jrari ..................... I 1

.................. 25
St. 3latliirii..
l 22 :--
JEAN-CLA CDE RICHARD, GEORCE.7 D E Y E YROT !I L CrCIEN ALBA GNAC

CC)hl;\.llWE Hmt-Empire '


I
Illimi* siMe
1
l V i n r riirlr ( Div. 1 Total Gd.

Sauisan. ....................... 1 1 6

Vir-la-Gardiolr.. ............... ' I


2 1 --
Y2

i'illenciivc-M.. ................. 1 1 I 1 102 380

......................
Vill~.t~.llr. 3 3 1 ti 209

To~o~. ............... 59 ' 1 1


1
32 300 j 5.i5.3
CIRCULA TION .MONÉTAIRE D A X S LA RÉGION DE MONTPELLIER

PLANCHE1

Argelliers (012-?A), Cournonlerral (OS¿?-2A),Lc Cres (090-IA), Fabregues (095-2A el 2B)


.Iícrzrguio ( 1 5 (-211 r f X),
Jlirruril (159-2.4, 211 c,I ?C). I,ri monritric~Y,' n . f lS ~ i ' r s prrs
l illr~slrl;~

292 --
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( 3 3 7 - 7 0 ) . Lrs monnnics 2Q n . O 7 1 3 - 1 1 4 , 11 7-121. 173-130, 1 3 2 ,
\'illcnrili)cb-IE.~-~IJ(~gi~rlonrir
151-131, 140-148. 1.57-159, 161-164 rt 176-179 r ~ son1 r pus illitslr(;cs
JEA-Y-C1.A ('DE RICIIA RDGEORGES LIEPE J'KO T , IJ('CIEN -4 LBiIGSAC
í~
Recherches numismatiques sur Tarragone
au IIIeme sibcle a p r k Jésus-Christ
Par Jean Hiernard

L o n s d'un séjour effectué pendant l'été 1977 a Tarragone (1) j'ai pu examiner
en détail les monnaies du troisieme siecle contenues dans le médaillier du .I\Zuseo
;irqileológico de Tarragona, en dresser un catalogue qui sera publié ailleurs (2) e t
retrouver parmi celles-ci des monnaies prorenant, selon toute vraisemhlance, des
trésors de Tarragone (1888) e t Reus (avant 1870) e t des fouilles de la Plaza de
Toros de Tarragone (1883), autrefois dénombrées sommairement dans le Catalogue
dc 1ler nandez Sanahuja e t considérées comme égaréts (3).
Il'aiitre part, grtice A la générosité de José Sáncliez Real a qui I'histoire antique
de Tarragone doit tant, j'ai pu esaminer des frottis parfaits esécutés par lui-meme
de toiitcs Ics monnaies recupért;es de la trouvaille d'illtafulla, aujourd'hui dispersees,
et [Link] ainsi les données de la helle publication de Felipe Xateu y I-lopis (4).
J e tlonne en appendice ( 5 ) la composition détaillée de tous ces trésors dont des
graphiques (figs. 1 a -3) nous permettent d'appréhender la structure, par regnes e t
par ateliers.

(1) Mission plac6e soiis les auspices du C o n s ~ j oSuperior d t Inr~estigaciones Científicas et du Centre
National de la Hecherche Scientifique. J e remercie vivement D. Pedro Manucl Berges Soriano, directeur
du Miiscn Arqueológico de Tarragone, qui m'a rCservC un acciieil chaleureux et permis d'btudier les monnaies
(le son mkdaillier, ainsi que le piofesseiir Robert Etienne, directeur du Centre Pierre Paris de 1'Cniversitb
de Bordeaux 111. qui a bien voulu favoriser et diriger cette enquete.
(2) J. HIEHNAHD: *Monedas del siglo 111 en el Museo Arqueológico Provincial de Tarragona~,& paraltre
dans Acta Numismófica. V I I I , 1978.
(3) B. HERNÁNDEZ et A. DEL ARCOY MOLINERO,Caldloqo del Museo Arqueoldgico de Tarraqona,
Tarragone, 1894, pp. 320-324, en particulier la note (1) et p. 326 et note (1).
(4) F. MATEUY [Link] hallazgo de denarios romanos de Altafullav, dans Boletín Arqueolóqico,
t. L, fase. 30, 1950, pp. 53-58, 4 pls.
(5) On troiivera en appendice (infra), pour chaque tdsor, la liste des monnaies. un tableau rkcapitulatif
par rEgnes e t ateliers e t la statistique d'ensemble en pourcentages.
11 est donc aujoiird'liiii possi1)le ct 16gitirrie d'esqiiisser, {I partir de ce niat6riel
noiiveaii ou revisé, urie irriagc dc la circiilaiiori riion6tairc mi TIIiirne si6clc li
Tarragone el: dans ses environs et d'en proposer u n dé1)iit d e comrneritaire.

Les tresors retiericlront d'abord notrc attcntion piiisqii'ils constitiierit dc


vCrita1)les ((iiistaiitanés))de la circulation au nioment dc leur erifoiiissmicnt. I'rois
s'offrerit ii iious, esclusi\-ement con~posésd'ctntonininni, dont malliciirciiscmerit nc
~ioiissont parvciius que des lots: de cclui d'Xltafiilla-Els JIiints, déroiivert en 190.5,
230 rnonnaies sur i i r i niillicr ont pii Ctrc btudi6cs ( 1 ) ; de ccliii dc larragonc, [Link]
t i i 1888, u n lot de 105 pi¿ws sur ((plusicurs ccritai~icsv cst venu h notre connaissaiice;
(ir celui de Hcus ciifiii, rie sorit disponibles qiie 109 moniiaies sur les 119 acqiiises
en 1870 par le 11. ,l.T., qiii cllcs-ni~riwsnch ic~pr6scritaii~rit q u ' u ~ ilot ~ ' L I I Ic n s ~ r n l ~ l c
par aillciirs tres mal coniiii (2:. Les rnoririaies les pliis réccntes que j'aie I)LI csamirier
datent pour Altafulla de 264, yoiir Tarragone de 267 et pour Reiis de 270-271 ('0.
Ccs trois ensenibles corrcsporidcrit done :i divcrs rnonicrits d e la grandc inflatiori
d u III¿mc si6clc: le premier semble etre antérieiir 5 la pli:isc de parosysme dii
[Link] qui commenca t.11 263 ( 0 , les d c u s autres en ctre contemporairis.
Cepcndant Ics tléphts tl',\ltafulla e t de Tair:igo~ie peiivciit Ctre regroiipés en iirith
memc catCgorie, i~ c:iuse de l'enorme prépondér ance des rnonnaies tl'avant 260 qiii
caractérise leur striicture, t o u t h fait claire grhce aiis grapliiqiies dc répaititioii
par ikgries (figs. 1 ct 2): 219 rnonnaies sur 230 poiir le premier, 03 sur 08 riiorinaics
bien d a t k s poiir le serond. Cette anomalie peut s'cspliquer de deux [Link]:
ou bien les circo~istaricesdes d6couvcrtcs ont ame116 Ics irivcnteurs :i nkgliger les
mauvaises rsptces pour rie garder qiit* des monriaies aii he1 aspcct :irgenté; ou
bien, le hasarrl ayant scul joué dans la sélcctiori, il s'agit dc trcísors clv tliCsaiiris a t'ion
commc il s'rn re~icontrefréquemment, ou soiit associCes, ,i un grand nombre de
pieces de boiinc apparence, quclqucs morinairs midiocrcs contcmporaines de
I'enfoiiissenieilt. C'cst ccttc dernit;rc solulion qui me parait la plus prohable.
Quant au trésor de Ileus, il ne conipte qiie de pauvres especes inflatiorinistes e t
a dii Ctre enfoiii i un momerit ou le billoii rnclié d'avant 260 avait corripl6tcinciit
disparrt dits circuits rnori6tairrs.
11 serait toiitcfois dangcrcus dc considí.rcr Altafulla e t 'Tarragone comnic des
témoins fideles d'un progrfs quclconcpe ílc la circulatiori rriori6taire cntre 261-
e t 267, compte tenu de la connaissarice triis partielle que rious en avons. P a r contre,

(1) ~ [Link]>~s,
P. J I A T E I Y url. cit., p. T , l , n'cri coiiriait que 227 q ~ i ' i lcorisi([Link] coinnic eiiviroii i i r i Iicrs
dii total. En rfialiti., i l y thn cut 2:10 sailvi't~s,r t y r i l ~ t ~ n t ü ntwvirnn
t I R q ~ i a r tdr la troiiv:iillr total<: (It-llrc
tlc .l. Sáiiclios: Wal, 28 scptcnilm 1977).
(2) Les (lis nioriii:iirs qui riiariqcierit ont pii tlispnrailri~aii coiirs dt+srt~c:l:issc:riic~iits [Link] au 11. A. '1'.
( 3 ) Les iiioniiüics Lwriiiiinlcs sorit les suivarilcs: poiir Alt;ifeill;i, :l m l r ~ r i i r i i a r i itlc Süloriinc d:iL(.s tlr
2W2íi-1 ( R I C 25 r t 68): poiir Tarragonc:, iin r~ri/»riinioriiis<le (;allit-ri frappi: tm 2tili-2fii (RJC 206) r t u n
de Salnnine en 26;; (1{1(: 31); pour I~ecis,on p r t i t corisid6rer qeie les iiioiiriairs A It'.ptmic DI V O C L A 1'1>10
f r ~ p p k sa lioine I'ont @ti. uva111 la feriiietiirt. [le I'a1vlit.r ibn 270, riiais jt: pr6fi~reelargir I:I [Link]: a
cause de la pr6seiice [Link] d'iriiilalioris.
(4) J.-]>.[Link].~r.,La /~oliiiqiirmr~riCloirc(IPS ~ n i / ~ ~ r erornuins
r ~ r s dr 238 i' . i l I , I'wis, 1069, 1). 215.
si rious les appr~heridonsglohalcment, leiirs compositions respcctives, t a n t clirorio-
logiques que par atcliers monetaires (figs. 3 c t 4 ) préseritcnt des analogics frappantrs.
Daris l'eriscnihle, c t qiielles que soient Ics p6riodes e~ivisagécs,dc Gortlien 1 1I ii
Gallien, I'apport de Ronic domine largemerit ('i4,iX :/, A Altafiilla e t C>X,T,'iO,ó
a 'l'arragonc), cc qui cst riormal poiir une capitale de province romairie. Yicnt
erisuitc, des Gorrlieii SI 1 , un coritingcrit riotahle de moririaics issues des atclicrs
oricnt:iiix (1) (10,XG t.t 16,lX O/,), grossi de quclyi1t.s pieces irapp6cs daris les B:illians
(\'imincrcium csseritiellemerit), alors que les atclicrs d'0ccideiit autres que Rome
ne fournissent qu'urie part rCduitt1 du iiuméraire (0,12 c t 2,X.j O/,). X r e t bgard,
la place de Cologne est trCs revél:itricc, avec respcctivcrnerit .5,65 e t 1 , W o/, tlcs
totaux. Allors qil'il sernhlerait logique de voir aflluer cn qiiaiititCs riotahlcs 1t.s
pikces rhbnanes attcstarit des liens 4co1iomiques privilkgiés critre Tarragone e t
C:ologne des 256, qiii pouvaient expliyuer ii lcur tour le ralliemcnt de la provirice
eritiere ii l'cmpire gallo-roinain ii partir de 250 on constate aii contraire d'iine
part l'importancr pr6cocc e t durable di1 numéraire d'.liitioclie e t (le Saniosate
traliissant des licns C:italogrie-Orient bicri conniis par aillcurs gricc A d'aiitrcs
documerits essentiellcrnent épigrapliiques (:V, ct d'autre part la relative rriédiocrité
de l'apport coloriais d ' a ~ a r i t260 e t la grande rareté di1 riumCrairc de Postunic
(une moririaie h Xltafiilla (a), [Link] h Tarragonc) qui me fait penser désorrnais
que le ralliemcnt h l'usurpatcur a di1 concerriw le s e d nord-oiicst militairc cie la
province c t rioii I:i capitale e t sor1 irnmbdiat zirrikrc-pays ( 5 ) . ..\u reste, seule une
criquCie dt'$aillée portarit siir les trtsors de Gaiilc dii sud e t de 'l'arraconaise peI-
~ i i e l t r ade drcsscr 1:i cartc des dviix zories politico-r'.coriomiqi~esrivales dans ce
scctcur de I'Occitlerit romain critre 2 . 3 et 273 ( 6 ) .
Quant au loi de I<eus, il est constitué de monnaies de Gallieri (rkgrie persoiinel)
e t de Claude 11 frappées pour la plupart a Home entre 261 e t 270, ainsi que de
quclques nionnaies de consécration R Iégende DIVO CLAVIIIO, d'apparence
convenahle ou passahle U), parveniies en Catalogne peut-etrc A I'occasiori de la
récupération par Claude 11 piiis Arir6lien des territoires dissidents (2).

Les conclusions tirées de l'étude des trésors peuverit 6tre [Link].tées e t riiiaricées
par l'esamcn des découvertes de monnaies isolées faites sur le site de Tarragone.
Le ni6daillier du 31. h. T. comprcnd ccrtes iiri noml~retres grarid de niorinaics dc
provenarice locale mais, pour pallier les inconv6nicnts diis i la sélection effcctiike
par les différents donateurs oii par les preliiiers directeurs di1 lIiisée, je ne ferai
porter mon raisonnement que siir les [Link] dont I'origine est stire ou tres piohablc,
soit 356 moririaies troiivées dans les foiiilles d u l'oruni, de I'A~~ipliitliéiitrc et dc
la Plaza de Toros de 'I'arragoiie i:%) ausqiielles il faiit ajoutei 74 rrionnaies venant
d e la nécropole paléo-chretienric, que je n'ai pii 6tiidier cnr clles font actucllcnient
l'objct d'iirie rnonograpliie mais dont je possede, g r i r e a I'oldigeance de Loiirdcs
hvcllá Delgado, iiric statistique soniinaire (4). Les grapliiqiics des figures 5 et f i
restitiient le profil d'ensemble des monnaics de circiilation poiir toute la duréc
d u IIItriie s i d e . I l e u s coiistatations s'imposeiit A 11011s A premiere vue: les [Link]-
gents pr¿sc'nts par regnes oscillcnt cntre une e t 12 monnaies de 193 i 260 c.t di1
2'70 a 285, mais le grapliiqiie de la figi~rc5 accuse entre 260 c t 370 un doiihlc ((pie»
de '78p i s 69 niorinaics correspondant h la grande inflation des rcgries de Gallieri
c t Claiide 11, scnsihlc sur bien d'autrcs cites dc la p6riirisulc ih6riquc c t dii mondc
romain (5). L'abondance des DI\'O CLAI'DIO (82) e t la préseiice dc quclqucs
(1) Xii total X nioniiaies qui se r6partisserit (vi 3 groupes: 2 de grariti niodule. I>on t>-pc birn ci.iilr6;
5 de 1)on style inais peLit niodulr: e l une de in~iiv;iisslylr e l pcstil niotliilc. Les dciis prtsrniL;rthscat6goric.s
peuvent Ctre issiics de Rorne.
(2) 011conipte en Catalogne iinr inscription niiinicipalr tlediee a Claiidc 11 (Barcrlonv, CII. 11 l:iO.i).
une a .-\ur6lien (Barcclone, C I L 11 4.506 c t suppl., p. 981) r t une dédicace privee a Savvritia (Tarragorii-.
ALFORLVY 11.0 8 7 ) . Siir eettr qiirslicin, cf. nia II~OS(~
(L'Empirr qulln-rrirnuin, Plirrlr dr sourws).
(3) Les rnonr1;iit.s di1 Foruni onL 616 publiks par .J. SI.:H-\V i ~ h n 6( n E x c : i ~ a ~ i o nL*II c~ R~rra:roni~~.
dans .1Iern»rins dr Ir1 J u n t a Sriperior dc Excn~~acioncs y Anligiic<ludcs, 5. 1930, pii1)i. en 1932, pp. 112-1%).
cclles de 1'AniphiLtií.itre sont qiiasi in6ditc.s et Irs irionnaies d e la Plaza de 'l'oros se trouvent daris Hi.:i{[Link])ez
S ~ ? ; a r r r i ~rat DEI. ARCO,Caldlogo. p. 322, note. e t n.o 2.388-2.511 e l ne <:onsLituent pas iiri LrCsor, coritrairia-
nicnt a ce que croyait .J. Sinrcii~zRE.+L,(*Las invasiones gwniánicasa, dans Ilolelin .ArqueolVgico, LVII.
1937, p. 10).
(3) Je rcniercie ici vivernent [Link] Avellá Delgado de in'avoir perrnis d'iitiliscr la listr tlrs nionnaics
d u IIIenie s i i d e troiivérl: lors (les fouilles tlii Miiséc~I'aléo-cliiétien e t <le Iü nécropcile et actuclleir~tiiL
étudiées par clle sous la direction du professriir I'.+I.«L. E n w i c i IR dCLail:
GCta: 1 as. Iniitalions de 'l'étriciis: 2 [Link].
Jlaxirnin: 1 sestarcc. Claude 11: 19 anloniniarii.
Gordieri 111: 1 as, 2 sestcrc~s. Claude 11 ou Gallien: 1 ml«niniuniis.
l'hilippe 1: 1 as, 1 sestrrce. 1)Ii'O CLAVDIO: 19 anloniniani.
Gallien (2610-268):15 ariloniniuni. Quiritillc: 1 unloninianus.
Vict orin : 1 anloniniuni~s. Aur6lien : 2 onloniniuni.
Tétricus 1: 2 anloniniarii. Indétcriii. : 3 anloniniani.
Tktricus 11: 1 unloninianris. Total: 74 nionnaies.
(5) P a r exeniplc A Conin11)riga (1. I'EREIRA.J.-P. BOSTet J. HIEHNARD,
Fonilles de Conimhriqa, t . 1 1 1.
les hlonnaies, Paris, 1974, pp. 189-190).
monnaies d'imitation d e l'étricus (10) ne doivent pas non plus surprendre puisque
ccs monnaies, qiii ont circulé h partir de 270 jusqu7A la fin du III6me siecle e t
m6me assez loin dans le coiirant di1 IYkme sieclc ti), ne son1 pas rares en Hispanie (2).
1.c srcond point qui puisse &re retenu concerne les dériominations en prbsence.
On constate e n effet, de cc point de viie, trois grandes périodes ou se siiccedent
trois lypes de circiilaliori: u ) i i r i type rincitm ou rliqiit Empire)), de 193 a 238,
caractérisé par la circulation d u ticriier c t dii ohronze)), c'est h dire des sester~cs,
des (mes e t des driponrlii (9 deriicis e t 8 chronzes))); b ) un type de transition, de
238 5 233, oii apparait I'nnloniniani~s,qiii va circiiler en r n h e temps que le hronze
taridis que dispnraitra rapidement le denier (13 anlonininni, 11 <(hronzcsoe t u n
denier); c ) un typv nouvcau a parlir de 253, caractCiisé par la circiilaliori esclusive
dc I'nnlonininnns, d'ahord modéree, puis inflationniste, enfin marqi16e par les
tc~[Link] reforme de la lin dii s i i ~ l e(au total 181 morinaies, sans compter
Ir::, 111 \'O (:LA \'IjIO et les imitations des Tdrici). Dans notrc piiblication dcs
morinaies des fouil1t.s de C:onimhriga, Isabel Pereira, Jean-Pieirc Eost e t rnoi-memc
avoris csquissé une gbograpliie zonale de la [Link] n~onétairec.11 Kspagne
aii IIIeme siccle, c.11 y distinguarit une zone dii nord:nord-ouest pr6cocémeiit
atieiiite par I'antoninicinus g r i h A la solde des troupes et une zone du sud c t de
I'est, tournée vers la JIédilerranée, ou a perdure la monnaie de bronze (3). L'esamen
ties series de Tanagone ni'amene a voir dans la capitale de la Tarraconaise une
cite 5 la cliarriike des deiis zones. oii coesistent quelque tenips les d e u s phcrio-
nienes: le bronze y persiste en effel tres tard, jusque sous Yoliisien ( 4 ) tlt l'nnto-
ninirrnirs y apparait [Link], des les premieres frappes importantes de
Gordien 1 11 ( 5 ) .
* * *

11 iioiis reste 5 esaminer les rapports éventuels entre circulation monttaire e t


irivasiori gcrmariique h 'I'arragone e t dans ses environs. 11 est en effet traditionnel
d e mettrc e11 rclation Ics trésors d'Altafulla e t Tarragone avec le raid franc dont
f i i t victime la cite aii milieu dii s i k l c (6). Quant au dépot de Reiis, il est parfois
t~spliqiiepar une seconde vague d'invasion qui aiirait affecté la région yers 275 (7).
11 n'cst pas di1 t o u t sfir que I'on puisse systématiquement interpréter un tresor

(1) l h e honne parlie des IjI\vO C L A V D I O et des imitations de Tétricus trouvbs A Tarragone ont
pii dans lc courant du 1VEme [Link], sans qu'il soit toujours possible cie le précise?.
Gtre frappes c-t cirriil~~r
Ori notera qiir, sur ti3 DI\'O CL.4 VnIO bien itudits, 57 sont dr inauvaises imitations, de petit module.
( 2 ) Fouillrs dr Conimbriga, t . 111, pp. 239-242.
( 3 ) Iioiiilles de Conimbriga. t . 1 1 1, pp. 226-230.
(4) Un as de Yolusien trouvt! a I'AinphithéAtre (type RIC 256 1)).
( 5 ) .i anloniniani d e Gordicn 111: 1 A I'amphithéAtre (type HIC 144) et 3 a la Plaza de Toros (types
HIC 36. 90 et 209 b).
(6) Cf. A. DALIL.$Las invasiones germ4nicas en Hispania durante la segunda mitad del siglo 111
despues de .J C.*, dans Clirirlrrnos de Trabajos de la Escuela Espwiola de Historia y drqi~eologíaen Roma, IS,
1957, pp. 97-143, nuance par J. S ~ N C H EREAL Z (*Las invasiones germhicas*, dans Bolelin Arqiieológico,
LVII, 1957, pp. 6-12). Voir 6galement auparavant, du meme S ~ N C H EREAL, Z *La invasión germánica
del 25%. dans Ralelin Arqiieológico. t . LI, fasc. 34,1951, pp. 129-131. et ensuite, entre autres. J. hl. R s c a s ~ ~ s
I COMES, La ciulal de Tarragona, vol. 1. Barcelone. 1966 (Enciclopkdia Catalunya, vol. 35,1), pp. 151-135.
(7) SÁNCHEZ HEAI.,Holelin Arqueolágico, LVII, 1957, p. 11, note 15. Cette invasion serait A niettre en
ralation avec celle qui affecta au meme moment les Gaules.
iiion6tairc comnic la trace d'uiie in\-asioii bar1)are oii d'uiie gucrre: pcut-oii, tlans
les c ~ qiii
s rioiis [Link], imaginer trois raicls siicccssifs, en 263, 267 c t apres 2'71'?
C'est fort improbable. Tout cc que 1'011 priit dirc cst que lc depbt d'A\ltafulla a 4t4
dkcouvert d m s iin conteste de ccritlres t4 que, si ces ccnílres sont diit~s:iI'iiivasiori
gernianiqiie, celtt. deriiikre Iie pciit plus Ctrt. d4sorniais datée d'nvant 261 (1).
J h i s des ceridrt~sne signifierit pas toujoiirs la pr6scnce d'eriv a 1iisseiirs..
' .
1,'i'tude dc*srrioiiiiaies di. circulatioii peut d'niilre part iioiis aider, iiori i~ datcr
mi raid qiie persoiine rie songe :j reriicttrc qiiestioii, inais A cri apprticier l'irnpor-
taiicc c.t les [Link]~ricessur la vii3 de la citb. Iniagiiioris qii'il ait dctruit la villc,
oii [Link] qii'il nit siwlciiicrit eiidomiiiagi. so11sithrrrhicirri e t uiie purtie de sor1 tcrri-
toire. Soiis devrions coristater, daris les aiinbcs 253-268, e t plus pri'ciséinent apres
260, iinc certnine d6sorganisation de scs circuits [Link] rt, partaiit, de sn
circulatiori riiorii'tairc. Or, I'i I'esainrii de la figure 5, il ne sriiil)lc p:is qii'il cbri soit
nirisi. L'nifliis iiii n u m h i r e d'aprixs 260 seiiihlc normal c t coniparal~lcii ce cp'il
cst cri cl'aiitres sites d'Espagiie, coniriic h i p i i r i a s ou ,Ilinorque, poiir iie parlcr
que tlc rcgioris proclies de Tarragonc (21. Le r q ~ p o r entret les riioriiiaies dc Yalérie~i-
Gullicri (233-260) c t Ics rrionnaies clii regrw pcrsoiincl tlc Gallien (260-26s) s'y bli~vc
cri cffrt ii 6,J (12 ct 78 iiionnaies), alors qu'oii pouvait :ittentlrc, cri cas de troiil)lcs,
iirie pknurie totalc oii, au nioiiis, iirie stagnatiori de l'approvisioririenir~it,c t iiri
rapport de. I'ordre de 1 oii 2. Si nous poiissons I'arialysc plus a n i i t dnris Ic détail,
le [Link] pcrsoririel de Gallien a li\-1-6 des rnonnaics ticb toiites 1c.s 6riiissioiis roriiaiiies.
Sur .>O picces :ittribii:ibles :ides 6niissioris prcciscs, In r<partition cst la suivantc:

Peiit-ttre y a-t-il uiie certüinc~soiis-reprbsentatiori des tleus derriihes 61nissions,


mais cela ri'iridique en ricn une [Link] perturhation dc la circiilation clui se
poursiiit í1'[Link] par d'ahoiidarites [Link] de Claiide 11 (3). .J'cri coriclus tloiic
qiie le raid fraric ri'a pas gravcnicnt affecti. la vie de 'I'arragoiie. Comrric I'avait

(1) Siir le conlcxte dt: tlestrirc( ion tI'Els 1 l ~ i r iSl : [Link].z RI:.AI.. Ilolcliri Arq~ir»lhliro,LI, 1!IT>1, 11.129.
(2) S o u s tlisposons poiir Ariipiirias (le stalisliques ainial~lr:rii~~ril Lrarisriiisc.~ p:ir L.. \'ir.i.~itouc;,\:
sur :l2 nioniiairs (Ir 253 B 2Ii8, 25 dutcrit d'apri.~'t(;O, .1 d ' ü v a n l 2fi0 r t 3 son1 [Link])ltrs, Ic ialrptrt
entre les tleiis contirigciits s'blcve tlonc B (i,25. :\ 1linorcliie. It: 11iisCv (le 1l;ilion possi4(' 1 3 nioiiri;iit~s(le
Ciallirii ?t. Saloniric [Link]!s it 260 et aiiciiiir aiiterieiirc. ii cette c l a l c (11. ( : A J I ~ W , 4:onlril~iicitin :iI txtiitlio
de la circiilacitiii nionct:iria en Rlenorca, durante 14 Iniperio rtirri:irirw, (1;ins Aeln Surnisnitilicn, VI, 1!)7#i,
papes 61-71 ). .A Coninilriga le rapporl entre Ics tlciis [Link].s tssl tres [Link]í.: 458 iiionnaies alires 260 contrc
9 a v a n l cctle datc, soil u n rapporl clc 50 (I.'oirillr.~ tic Coninibriqu, t. 111, pussini).
(3) 11 es1 ri noler que si I'nri [Link] lc raisonncnicnt 6 partir de loiilrs les nionnaic~sdu niédaillicr dc
Tarragone, on olitient uii r6sultat lrcs tlifférerit, di? I'ordre de 2, q i i i nc: rcfkle en rirn la rí.:iliL6 anliqiie
puisque les honnt:~nionnaius d'üvant 2(XJ onl 616 lorigtriiips prí.[Link] i cellcs (111 rbgiie pt:rsonncl par les
donateurs.
prcssenti José Simcliez Real i partir d'autres coristntations (l), les Frarics ont dii
pillcr quelques villas de la périphérie de la cité avant de regagiier rapidenient des
hases lointaines, 1:iissant d e r r i h eux un souvenir inddél~ilcdans l'esprit de
provinciaux Iiohitiiés depuis clcs siecles iine p i s sans niiage. I,e déclin de Tarra-
goni* {: la fin d u siccle ric doit doric c,crtairirrricrit pas Ctrc inipiiti. a u s Gernxiins.
Cc rapicle survol de quclques trésors et inoririaics (le fouillcs de Tarragone e t
de ses cnviroris pcrmet (le mieux comprentlre la place e t 11. role (le la cite nri IIICnie
sitcle dc notre &re:derritre l'irnage mormales d'une ville qiii vecut, dans I'ensemblc,
toutcs les pulsatioris de I'économic monétairc romainc se prolilcrit les contoiirs
d'un dcstin origirial. L a cocxistcricc h T a r r a g ~ n pendant
~, uric quirizainc d'aiinées,
dc nionriaies de hroiizc c t d'anionininni nous moiitre d'abord qu'eri sa qualité de
capitalc d'uiie proviiice liété~ogtrie,la cité était p l a c k au dél)iit de la crise nioné-
tairc ,? la [Link]¿w csacle eritrc L i r i riord-oucst rnilitairc c t uric c0te orientale a u s
intércts civils e t méditcrraii6ens. Jlais la présence dans les trésors du milicii du
siecle dc moniiaies frappces Antioclie ou Samosate illustre le poitls dcs intércts
orient:ius rcpr6se1i.t.k sur place par urie coloriie de niarcliarids. .Iussi, lorsqu'en
259-260 il inlliit clioisir entre I'iornc vi: Colognv, la capitalc de la Tariaconaise se
proriorica-t-elle t r t s ccrtairicrrierit eri faveiir de Ronie t a ~ i d i sque le norci-oiiest se
ralliait A POS~LITIIC. Pcut-Ctrc i n h c orclicstra-t-cllc p l u s t t a d le m o u w m e n t favo-
rahle ii Clrriide 11, aprt;s la iiiort (le I'usurpateur. L'invasion ~ermriniqued u tcmps
dc Grillicri aurait certes pii la poiisscr dans lcs bras d'iiri soiiverain bien décidé
A teiiir la froiitiiv rliéiiaiie, riiais rieri, dans I'étude de la circulatiori nioriPtaire,
ric vicnt pour I'i~istarilproiivcr qiie ce raid ait gravemcnt affecté la vie éconoinique
de Tnrragone. 11 vaut riiiciix croire qii'il sr I m n a A detriiire qiielqiies exploitalioris
agricoles de la ccitc ct que scs cffcts Ics pliis durablcs furerit de frapper, par son
iiicroyal,le :iiitl:ice, l'imaginntion des conternporaiiis coninle la curiositi. dcs
~lotlcrrics.

X P P E N U I C E (2)
H I E R N A R D
TRAJAN DECE: Rnmr: RIC 10b, l l b (2 ex.), * l 2 b (2 ex.), 14b, *15b. Monnaie de consé-
cration de Trajan: Romr: RIC *86b. ETRUSCILLE: Rome: RIC *59b. TREBONIEN
CALLE: Romc: RIC 30,33 (2 ex.), *37 (3 ex.), 38 ( 3 ex.), 41 (4 ex.), 42, *48a (3 ex.); Antioche:
RIC 82 (mais FELICI-TASPVDL), '86, 92; Timinacium: RIC 70 (2 ex.), 71 (3 ex.). VOLU-
SIEN: Rome: RIC *140, 166, 168, 181; Viminacium: RIC *206 (2 ex.). EMILIEN: Rome:
RIC *5b (2 ex.). YALERIEN 1: Romc: RIC 71 (3 ex,), *74 (2 ex.), 89 (6 ex.). 92 (2 ex.),
RIC - [IMPCPLIC\'ALERIANVSAVG, R/IOVICONS-ERLTAT, S A g.] (2 ex.), 121 (3 ex.),
124 Victoire m:.rrhant, 124 Victoire debout (8 ex.), 133, 69, 72 (8 ex.), 87 (2 ex.), 90, 93, 106
(5 ex.), 117, 128 (4 ex.): I'iminacium: RIC - [IMPVALERIANVSPFAVG, R/CONCORE-
S E R C , Concúrde debout A g., devant elle u n autel]; Cologne: Elmer *74, *11=13=16 (2 ex.),
*D (5 ex.); Snmosaic: RIC 285, 292; dntioche: RIC 314 (2 ex.), 219,220,283 (3 es.). GALLIEN
(253-260): Romc: RIC *128, *131, 132 (4 ex.), *143 (2 ex.), 155 (3 ex.), 170, 181 (3 ex.), 160
( 3 ex.), 173, 154, 157 (2 ex. dont u n a r e c V A g.), RIC - [IMPGALLIENVSPFAVGGM,
RIVIRTV-SAVGG, hlars debout A dr., avec la lance et le bouclier], RIC 165, 175, 186;
Viminacium: RIC 391, 306, *410 (2 ex.); Cologne: Elmer 55=59c, 57 =59e, 82; Antioche:
RIC 294, 441, 443 (2 ex.), 442. SALOXINE (253-260): Romc: RIC *2D (sans paon, 10 ex.),
31, 30 du rhgne seul; Milan?: RIC *26 (4 ex.); Antiochc: RIC 65. \'ALERIEN 11: Cologne:
Elmer 63=65=67a; R o m ~ :RIC *27. SALONIN: R o m ~ RIC : 28 sans lettrc, RIC *28. P a dr.
(5 ex.); Milan: RIC *lo. GALLIEN (260-268): Romc: RIC 563, 197, 221; Milan: RIC *315
du rhgne commun, *342 ou 344 du rhgne commun, *353 du rhgne commun; SALONINE
(260-268): Romr: R IC 32, *25, 68 (2 ex.). POSTUME: Cologne: Elmcr *123.

SOl'VEn.4 ISS

i
Gordien 11I (238-244)............................ 24
Philippe I(244-249)..............................
Philippe 11 (244-249)............................. 3
Trajan DPce (249-251)............................ 7
Trajan DPce (pour Trajan divinisk). ............... 1
Etruscilla (249-251).
1I
1
Trebonien Galle (251-253). 5 25
\.olusien (251-253).............................. 2 3 6
Ernilien (253)................................... ' 2
ValPrien 1 (253-260)..............................
Gallien (253-260)................................. 26 , 4
Salonine (253-260)...............................
...
Valerien 11 (257-258et rnonnaie de cons6cration).
Salonin (258-260)................................ 7
Gallien (260-268)................................
Salonine (260-268)...............................
Posturne (259-268)............................... 1

Tolauz.. ...................

Composition en pourcentages :

a) Chronologique: 238-249.. ........................ 44 monnaies 19,13 %


249-253. ......................... 42 w 18,26 %
253-260 .......................... 133 w 57,82 %
260-268 .......................... 11 w 4,78 %
230 monnaies 99,99 %
RECHERCHES NUMISMATIQUES SUR TARRAGONE

b) GCographique : Cologne. ......................... 1 3 monnaies 5,65 0/,


Rome. .......................... 172 n 74,78 yo
Milan ............................ 8 w 3.17 %
Viminaciurn.. ....................
12 r 5,21 /(,
Samosate ........................ 2 i, 0,86 0/0
Antioche ......................... 23 r l0,OO Y&

230 monnaies 99.97

B) Trésor de TARRAGONE (1888): 105 monnaies (1). GORDIEN 111: Rome: R I C 1,


18, 83, 84, 86, 88, 90, 92 (2 ex.), 95,141,144,151, 156; RIC - [IMPCAESMANTGORDId4N-
VSAVG, R/PMTR-P-ICOSPP, Sol debout A g., levant la main dr. e t t e n m t un gloh- dans
la g. - imitation 11; Antioche: R I C 213, 214e, 218e. P H I L I P P E 1: Rornr: RIC 53, 3 (2 ex.).
28c, 44b, 5, 61, 63b, 8, 9. OTACILIA: Rome: R I C 123c, 129. P H I L I P P E 11: Rome: R I C
216c, 231c. T R A J A N DECE: Rome: R I C 28b, 12b (2 ex.), 16r. 23. ETRUSCILLE: Romr:
R I C 55b. T R E B O K I E N GALLE: Rorne: R I C 37; Virninaciurn: RIC 69, 72; Anliochr:
R I C 80. VOLUSIEN: Romr: RIC 140, 141, 166 (2 ex.), 168, 170 (2 es.). 184; I'iminacium:
R I C 205. YALERIEN 1: Rome: R I C 74 (2 ex.), 89 (3 ex.), 92, 97, 124, 72 (2 cx.), 106 (2 cx.),
117 (3 ex.). 142c (mais Plrl T R P V COS 1111 PP), 115,106 (mais ORIENS AYGG); Anlioch~:
R l C 219; Samosatr: R I C 285 (2 ex.), 287 (2 ex.), 292; I'iminacium?: R l C 261? GALLIEN
(253-260): Rome: R I C 132, 143 (2 ex.), 181, 159; Cologne: Elmer 40; Antioche: RIC 292, 414;
Sarnosate: RIC 446, 447 (2 ex.); Antioche ou Samosale?: RIC 452. SALONINE (233-260):
Rome: R I C 59; Virninacium: R I C 39; Afilan: R I C 26; Sarnosatr: R I C 67. VALERIEN 11:
Rome: R I C 24; Virninacium: RIC 19; Cologne: Elmer 68. G A L L I E S (260-268): Rornr:
R I C 220, 206. SALONINE (260-268): Siscia: R I C 31; SALONINE (253-268): Romr: R I C 36
(p. 112) ou 30 (p. 194); atelier inddlrrminé: HIC 29 (p. 111) ou 1 3 (p. 193) 16 ex.].

S<iC'VEíí.\ 1% $
3.
. 1I
.%m. \n<. 1 ? , Tot.

.......................
Gordien 111 (238-244). 3 1
........................
Philippe 1 (244-249). l
..........................
Otacilia (244-249). i 2
.......................
Philippe 11 (244-249). 1I 1 1 2
?'rajan DEcc (249-251). ...................... I , 5
Etruscilla (249-251).. ....................... 1 1
Trébonien Galle (251-253). ................... 4
........................
Volusien (251-253). 9
Valérien 1 (253-260). ........................
........................
Gallien (253-260).
.........................
Salonine (253-260).
Valérien 11 (257-258 rt monnaie de ,
Callien (260-268). ........................... ) 2 ! 3
Salonine (260-268).......................... I 1 I 1
Salonine (253-268).......................... j - - I - l -----
I 6 7

Tolaur ................ 2 1 i 2 / 1 6 i l 1 9 i 7 1 , 6 1 0 5
/ , l

(1) La composition de ce trésor a éte reconstituCe hypothCtiquement par nous (cf. notre article citP
supra, p. 307, note 2).
J E A h T H I E R N A R D

TARRAGONE: monnaies de fouilles (y compris nécropole paléo-chrétienne).

Composition en paiircentages:

195-217....................... 10 monnaies
218-222 ....................... 2 U
222-235 ....................... 3 n
235-238 ....................... 3 n
238-244 ....................... 9 U
244-249 ....................... 9 U
249-251. ...................... 4 U
251-253 ....................... 3 n
253-260.. ..................... 12 n
260-268 ....................... 48 r
268-270 ....................... 73 n
270-275 ....................... 13 H
276-282 ....................... 4 U

282-285 ....................... 1 a

324 momaies

TARRAGONE: monnaies de fouilles (sauf nécropole paléo-chrétienne).

Composition en pourcentages:

Cologne. ..................... 5 monnaies


Trkves ....................... 3 9
Rome.. ...................... 146 r
Milan........................ 6 m
Ticinum...................... 1 ia

Viminacium. .................. 2 *
Siscia ........................ 5 n
Serdica ....................... 1 n
Sarnosate ..................... 1 i,

Antioche ..................... 4 a
Atelier indéterminh.. .......... 74 B
Atelier local.. ................. 8 r
RECHERCHES S GThlISJIATIQC'ES S t T R T AR R A G O N E

240 250 260 240 250 260

Anfiochc rt Samosalr: 1' -


Figurr 1.-Trésor d'Alfafulla (1905) :graphiqur dr reparfilionpar regnes ( O = alrlirrs orirnfaur,
Viminacium; J1 = Jlilan : C =- Cologne; cn noir, Romr)

Figurr 2.-Trésor da Tarragone ( 1 8 8 8 ) : graphiqur dr répartitinn pnr rPgnc.s (meme I6grndc


qur figure 1 ; y ajouter S = Siscia)
J E A N H I E R N A R D

A B C D E
Figure 3.-Trbor d'Allafulla ( 1 9 0 5 ) : graphique des pourcenlages par aleliers ( A = Cologne;
B = Rome; C = Afilan; D = Yiminacium; E = Anlioche + Samosnle)

Figure 4.-Trésor de Tarragone (1888) :graphiquc des pourcenlages par aleliers (mt!me Iégende
+
que fiyure 3 ; D = Yiminacium Siscia)
RECHERCHES N U1JIISMAT I Q U E S SUR

Figure 5.-.lIonnoirs de fozlillrs d¿couverles


u Tarragonc (Forizm, Amphilhbdlrr, Plaza
dr Toros 1883, iYécropolc pciléo-rhrélienne) :
graphiqizr de r6partilion par rPgncs (-4 =
denicrs ; B = hronze ; C = ant oniniani, elc. ;
D = dénominalion non prbciséc; E = Vic-
lorin; F = Tétricus 1 el 11; G = DIVO
CLAYDIO; H = imilalions de Tétricus 1
el 1 1 )

Figure 6.-Jlonnaics de fouillcs décour>erlcs


u Tarragonc (sauf nicropolc paléo-chrklicn-
n e ) : graphique des pourcenlages par ale-
liers (-4 = Cologne $. Trezws; B = Rome;
C = Afilan + Ticinum; D = Viminacium
$. Siscia + Serdica; E = Antioclic + Sa-
mosaie; F = DIVO CLAVDIO + aíeliers
A B C D E F irréguliers)

21
Monedas del tipo "Reparatio Reipvblicae"
de una villa de Cártama (Málaga)
Por Encarnación Serrano Ramos
y Antonio de Luque Moraño

E L conocimiento de una villa romana en la finca de Manguarra y San José, CAr-


tama (Málaga), se remonta al año 1970, cuando el encargado de la misma
notificaba a los propietarios, familia Temboury de la Muela, el descubrimiento de
fragmentos de cerámica, algunas monedas y restos de construcción en un lugar
en el que el arado encontraba serias dificultades (1). Un miembro de esta familia
17ino a buscarnos para que visitáramos el lugar de los descubrimientos.
Después de esta primera visita, creimos que lo más oportuno era solicitar un
permiso de excavacion, dado el interés que podia tener el yacimiento.
E n el verano de 1972 iniciábamos la primera campaña de excavación (21, a
la que siguieran dos más en años sucesivos (3), y una vez finalizados los trabajos,
hemos creido interesante el dar a conocer las monedas aparecidas (4).
Las monedas encontradas son las siguientes (5): DOS bronces de JIALAKA
con cabeza barbada a la derecha en el anverso, y en el reverso, busto femenino,
cuya cabeza aparece rodeada por un nimbo de rayos astrales.

(1) SERRANO RAMOS,E., *Materiales de Manguarra y San JosC (CBrtama)r Jabega, núm. 1, 1973,
páginas 67-70.
(2) SERRANO RAMOS,E. y LUQUEMORANO, A. DE, Memoria de las Excavaciones de Manguarra y
San JosC (Cártama-MAlaga)r, Not. Arq. Hisp. Arqueología IV, 1976, pp. 491-546.
(3) SERRANO RAMOS,E. y LUQUEMORARO, A. DE, ahlemoria de la segunda campafia de excavacibn
en la Villa romana de hlanguarra y San Josb, CArtama (Malaga)r, en prensa.
El material de la tercera campafia esta en la actualidad en estudio.
(4) En las monedas que presentamos están incluidas las aparecidas antes de iniciarse la excavaei6n
y de la tercera campaiia sOlo las del tipo REPARATlO REIPVB.
(5) Todas las monedas con m0dulo de mas de 21 mm. las hemos clasificado como medianos bronces.
ENCARNACION SERRANO RAAIOS y ANTOXIO DE LUQUE I J I O R A ~ O

Cuatro medianos bronces alto imperiales, de los cuales uno, posiblemente,


de Faustina la Joven.
Un sestercio de Gordiano 111, con la alegoría de LAETITIA en el anverso.
Dos posibles anloninianos de Galieno, uno de ellos con FORTVNX REDVX,
y el otro con el reverso frustro.
Un mediano bronce de Diocleciano con la alegoría de Africa.
Dos medianos bronces de Másimo con CONCORDIA hIILITVXI en el anverso.
Un pequeño bronce de Licinio 1, con VIRTYS EXERCIT.
Cuatro pequeños bronces de Constantino 1, dos con SOL1 INVICTO COMITI
en el reverso, el tercero con la loba capitalina amamantando a los dos gemelos,
y el cuarto con una corona de laurel con VOT. X X y el epigrafe: D.N. CONSTAS-
TINI JIAX. AVG.
Un mediano bronce del mismo emperador con emblema legionario entre dos
estandartes, y alrededor: S.P.Q.R. OPTIMO PRIXCIPI.
Dos pequeños bronces de Crispo con CLARITAS REIPVBLICXE en el reverso.
Un pequeño bronce de Constante, con dos victorias afrontadas llevando una
palma en la mano derecha, y alrededor: YICTORIAE DD. AYGGQ. N?; en el
reverso.
Un mediano bronce del mismo emperador con FEL. TEMP. REPXRATIO.
Tres pequeños bronces de Constancio 11, dos con el re\-erso FEL. TEMP.
REPARATIO y uno con GLORIA EXERCITYS.
Dos pequeños bronces de Yalente con SECVRITAS REIPVBLICAE en el
reverso.
Seis medianos bronces de Graciano con REPAKATIO REIPVB.
Cinco de Valentiniano 11 con el mismo reverso y dos de Máximo.
Cuatro pequeños bronces de Teodosio 1 con GLORIA ROMANORVK y uno
mediano con el mismo reverso.
Con el tipo REPARATIO REIPVB tres medianos bronces de Teodosio 1, y
uno pequeño. De Honorio un pequeño bronce con GLORIA ROJIANORVhf, dos
de Arcadio con el mismo reverso y, finalmente, cuatro pequeños bronces muy frustros.
De todas estas monedas liemos escogido Ias del tipo REPXRATIO REIPVB
por ser el más abundante, por el arte que tienen algunas y por la variedad de las
cecas:

MONEDAS

1. hfediano bronce de Graciano (lámina 1, 1 ) .

A.: Busto del emperador a la derecha con diadema e ínfulas. Alrededor la


inscripción: D.K. GRATIA-XVS P.F. AVG. Todo dentro de una gráfila de puntos.
R.: E l emperador de pie mirando a la izquierda, levantando a una mujer
arrodillada con corona mural, y con la izquierda sosteniendo un globo coronado
por una victoria, la cual corona al emperador. Alrededor el epígrafe: R E P A R A T I 0
HEIPVB. E n el esergo: ASTA. Todo dentro de una gráfila de puntos.
Conservación : Excelente.
Módulo: 23 mm. (1).

2. Alledinno bronce d e Graciano (lam. 1, 2 ) .


X . : Busto del emperador a la derecha con diadema perlada y con ínfulas.
Alrededor la inscripcih: D.N. GRATI.1-SYS [Link]. Todo dentro de una
grhfila de puntos.
R.: El emperador de pie, mirando a la lizquierda, levantando a una mujer
arrodillada con corona mural, y con la izquierda sosteniendo un globo coronado
por tina victoria que corona al emperador. Alrededor: REPARATIO REIPVR.
Eii el esergo: [Link]. Todo dentro de una gráfila de puntos.
Coriservacibn: Regular.
JIÓdiilo: 23 nim. (2).

-1.:13usto del emperador a la derecha con diadema r infulas perladas. Alre-


dedor el epígrafe: D.S.GrCXT1,I-NVS [Link]. Todo dentro dc una gráfila d e
puntos.
R.: El emperador de pie mirando a la izquierda, levantando a una niujer
arrodillada con corona niuial y con la izquierda sosteniendo iin globo coronado
por una victoria. Alredcdor: REPXR,ITIO REIP\'IJ. E n el esergo: SM-. Todo
dentro de una gráfila de piintos.
Conservaci6n : Regular.
Nódulo: 23 mm.

-3. Mediano bronce de Graciano (Iám. 11, 4).


A.: Busto del emperador a la derecha con diadema e infulas perladas. Alre-
dedor: D.N. GHATIX-NVS [Link]. Todo dentro de una @fila d e puntos.
R.: E l emperador de pie mirando a la izquierda, con la mano derecha levan-
tando a una mujer arrodillada con corona mural, y con la izquierda sosteniendo
un globo rematado por una victoria que corona al emperador. Alrededor, el epí-
grafe: REPXRATIO REIPYH. En el esergo: LVGP. Contramarca S. Todo dentro
de una gráfila de puntos.
Conservación : Regular.
Nódulo: 23 mm. (3).

, .l. (;.; HILL,1'. V., y I<ENT, J. P . C . , Lale Rornan nrorizrn Coinnge, London, 1965,
(1) C a ~ s o s H.
piigina 101, núm. 2.679.
(2) C ~ ~ s oR.s ,-4. G . : HILL,P. V., y KEST. J. 1'. C., 01). cit., p. 68, num. 1.064.
(3) C A R S O NR, . A. (;.; H I L L ,P. V., y KEVT,J. P . C., op. cil., p. 53, ntini. 276.
EA~CARA'ACIÓN SERRANO RAMOS y ANTONIO DE LUQCE J 2 0 R A A ~ 0

5. M ~ í l i a n obronce de Grrtciano (Iám. 11, 5 ) .

A.: Busto del emperador a la derecha con diadema e ínfulas perladas. Alre-
dedor la inscripción : D.K. GRAT1.A-XVS [Link]. Todo dentro de una gráfila.
R.: E l emperador de pie, mirando a la izquierda, l e ~ a n t a n d ocon la mano
derecha a una mujer arrodillada con corona mural y con la izquierda, sosteniendo
un globo rematado por una victoria que le corona. Alrededor: REPXHATIO
REIPVB. E n el exergo: TCOX. Todo dentro de una grafila de puntos.
Conservación : Regular.
l\Iódulo: 23 mm. (1).

6. Mediano bronce de Graciano (lam. 11, 6 ) .

A.: Busto del emperador a la derecha con diadema e infulas perladas. Alre-
dedor la inscripción: D.Y. GRATIA-NVS [Link]. Todo dentro de una gráfila
de puntos.
R.: El emperador de pie mirando a la izquierda, levantando con la dcrcclia
a una mujer arrodillada con corona mural, y con la izquierda sosteniendo un globo
rematado por una victoria que le corona. Alrededor: HEPAKATIO REIPVI);.
E n el exergo: SRI--. Todo dentro de una gráfila de puntos.
Conservación : Regular.
JIÓdulo: 23 mm. (2).

7. Mediano bronce de Valentiniano I I . (Iám. 111, 7).

A.: Busto del emperador con diadema perlada y con ínfulas, mirando a la dr-
recha. Alrededor: [Link] P.F.X\'G. Dentro de una gráfila de
puntos.
R.: E l emperador d e pie, mirando a la izquierda, levantando con la derecha
a una mujer arrodillada con corona mural, y con la izquierda sosteniendo un globo
coronado por una victoria. Alrededor: REPARATIO REIPVI3. E n el exergo:
ANTB. Todo dentro de una gráfila de puntos.
Conservación : Buena.
Módulo: 22 mm. (3).

(1) C ~ n s o s ,R. A. C . ; HILL,P. Y., y KEXT,J. P. C., 01). cit., p. 57, núm. 648, pero t-S tercia g no
prima el nuestro. COHEN.H., Monnaies sous l'empire romain, Graz, 1955, t . VIII, núm. 29, exergo p. 124.
(2) CARSON, R. A, C . ; HILL,P. V., g KENT,J. P. C., op. cil., p. G1, núm. 750.
(3) CARSON, R. A. C . ; HILL,P. V., y KENT,J. P. C., 01) cit., p. 101, núm. 2.681, pero el nuestro es B
y no A. COHEN,H., op. cit., t . VIII, núm. 26, y para la ceca, p. 138.
8. Mediano bronre de Valenliniano I I (lám. 111, 8).
A.: Busto del emperador a la derecha, con diadema e infulas perladas. Alre-
dedor la inscripción: D.N. VALENTINIANVS [ivn.p.f.]AVG. Todo dentro de
una gráfila de puntos.
R.: El emperador de pie mirando a la izquierda,tlevantando con la derecha
a una mujer arrodillada con corona mural y con la izquierda el orbe rematado
por la victoria que le corona. Alrededor el epigrafe: REPARATIO REIPVB. E n
el exergo: PCOS. Todo dentro de una gráfila de puntos.
Conservación : Regular.
Jlódulo: S3 mm. (1).

9. Mediano bronce de Valentiniano I I (lám. 111, 9 ) .


.4.: Busto del emperador a la derecha con diadema perlada e infulas. Alre-
dedor la inscripción: D.N. VA1,ENTIXIANYS IVN [Link]. Todo dentro de
una gráfila de puntos.
R.: El emperador de pie mirando a la izquierda, levantando con la derecha
a una mujer arrodillada con corona mural, y con la izquierda sosteniendo un
globo rematadopor una victoria que le corona. Alrededor: REPARATIO REIPVB.
En el exergo: SJIRP. Todo dentro de una gráfila de puntos.
Conservación : Buena.
MOdulo: 23 mm. (2).

10. hfediano bronce de Valeniiniano I I (lám. IV, 10).


A.: nusto del emperador a la derecha con diadema e ínfulas perladas. Alre-
dedor el epígrafe: 1d.n. vale]KTINIAKVS IVN. [Link]. Todo dentro de una
grafila de puntos.
R.: El emperador de pie, mirando a la izquierda, levantando con la derecha
a una mujer arrodillada con corona mural, y con la izquierda sosteniendo un
globo rematado por una ~ i c t o r i aque le está coronando. Alrededor: REPARATIO
Ircipvb]. Todo dentro de una gráfila de puntos.
Conservación : Mala.
Jlódulo: 23 mm.

11. Alediano bronce de Valentiniano I 1 (lárn. IV, 11).


A.: Busto del emperador a la derecha, con diadema perlada e ínfulas. Alre-
dedor la inscripción: D.N. VALENTINIANVS IVN. [Link]. Todo dentro de
una gráfila d e puntos.

(1) CARSOX,R. -4. G.; HILL,P. V., y KEXT, J. P. C., op. cit., p. 57, núm. 550.
(2) CARSON,R. A. G.; HILL, P.V., y KEKT,J. P. C., op. cit., p. 61, núm. 751.
R.: El emperador de pie mirando a la izquierda y con la mano dereclia levaii-
tando a una mujer armdillada con corona mural, y con la izquierda sosteniendo
iin globo rematado por una victoria que le corona. Airededor el epigrafe: REPX-
RATIO REIPYR. E n el exergo: BSISC. Todo dentro de una grafila dc puntos.
ConservaciOn : Buena.
iil0dulo: 23 mm. (1).

12. Pcqrwño bronce (le Jl&imo e1 Crrtnde ( l á n ~ .IV, 12).

A.: Busto del emperador a la dereclia cori diadema de perlas e infulas. Alre-
dedor la inscripción: D . 3 . MAG. JIA[si] 11 [vs [Link].1. Muy frustro. Dentro
de una grafila de puntos.
R.: El empciador de pie mirando a la izquierda levantando con su diestra a
una figura femenina ai.;odillada a sus pies y ron la siniestra sosteniendo un gloho
rematado poi una ~ i c t o r i aque lo corona. El epígrafe ilegible. E n el csergo: LVGP.
Conservación : Mala.
Nódulo: 21 mni. (2).

13. .\lediano bronce de Mciximo el Grcrnrie (Iáni. Y, 13).

A.: Husto del empciador a la derecha con diadema t. ínfulas perladas. Alre-
dedor la inscripción: D.N. MhG. .\[Link] [Link].1. Dentro de una grafila
de puntos.
R.: El emperador de pie levantando cori la dcreclia a una mujer arrodillada
con corona mural y con la izquierda sosteniendo un globo coronado por una vic-
toria. Alrededor: REPARATIO [reipvb.]. Esergo ilegible.
Conservación : Mala.
Módulo: 22 mm.

14. Pequeño bronce de Teodosio I (lám. Y, 1-1).


X.: Busto del emperador a la dereclia con una diadema de perlas y con infulas.
Alrededor el epígrafe: D.N. THEODO-SIYS [Link].
R.: El emperador d e pie mirando a la izquierda con vestido militar, levanta
con la diestra a una mujer arrodillada con corona mural y en la siniestra sostiene
un globo rematado por una victoria que le corona. Alrededor: REPARATIO
REIPYB. Exergo ilegible.
Conservacih : Regular.
Jlódulo: 20 mm.

(1) CARSOS,R. A. (i.; HILL,1'. V., y KENT, J. P. C., o p . cit., p. 74, n í ~ m .1.513, pero l a nuestra es B
y n o A. COHES, H., 01). cil., t. VIII, núm. 26, exergo p. 138.
(2) CARSON.R. A. G.; HII.L,1'. Y., y KENT, J. P. C., 01). cit., p. 53, num. 379.
15. Mediano bronce de Teodosio? (Iám. Y, 15).

A.: Busto del emperador a la derecha con diadema pellada y con infulas.
,\lrededor: D.N. THE[odo-sin. [Link].1.
R.: El emperador de pie, mirando a la izquierda levantando con la mano dere-
cha a una mujer : rrodillada con corona mural y con la izquierda sosteniendo
un globo rematado por una victoria que le corona. Alrededor: HEPAHATIO
REIPVU. E n el esergo: SCOX. Todo dentro de una gráfila de puntos.
Conservación : Mala.
~ I ó d u l o :22 mni. (1).

16. Mediano bronce (le Teoclosio (lám. VI, 16).

X.: Busto del emperador a la derecha, diademado y con infulas perladas. Alre-
dedor la inscripción: [d.n.]THEODO-SIVS P.F. XVG.
R.: El empciador de pie mirando a la izquierda con la mano derecha levantando
a una mujer arrodillada con corona mural y con la izquierda sosteniendo un globo
rematado por una victoria. Alrededor: REPAR[3tio]REIP\'B. Eii el exergo:
SJIRP. Todo dentro de una gráfila de plintos.
Conservación : Regular.
Yódulo: 22 mm. (2).

17. ,1f~rlicxnoDroncv de T~otlosio'?(Iáni. VI, 17).

.l.: Husto del emperador a la dereclia con diadema e infulas perladas. Nuy
frustro, posiblemente perleneciente a Teodosio, con la inscripcibn ilegible.
R.: El emperador de pie mirando a la izquierda levantando a una mujer arro-
dillada, y con la izquierda sosteniendo un globo coronado po;. una victoria. Xlre-
dedor: HEPAKATIO HEIPVB.
Conservación : Jlala.
Módulo: 23 mm.
La distribución de este tipo entre los emperadores es la siguiente:
Graciano 6
Valentiniano 5.
3láximo 2
Teodosio 3

. A. G.: HILL,P. V., y KEST, J. P. C., 01). cil., p. 57, nuni. 351. es prima y no secunda
(1) C ~ n s o x R.
como el niiestro.
. A. C . ; HILL,1'. V., y KEST, J. P. C.,o p . cit., p. 61, núm. 753.
(2) C ~ n s o v H.
y la distribución dc cccas es:
LUGDUNUJI 2
AQUIIXIA 1
ROMA 2
SISCIA 1
AREI.,ATI!M 3
rZNTIOC~IIA 2
jlegibles 6

Hay una preponderancia en este tipo de los talleies occidentales con res-
pecto a los orientales, que viene a estar corroborado con el resto de las cecas
de las otras monedas encontradas en la villa.
Ltimina 1
Lchina ZIZ
E N C A R N A C I Ó ~ Y SERR.4 NO HA.k?OS y A N T O N I O DE LUQCrE AZORAA~O

Lámina Z V
ENCA RAYACIÓX S E R R A S O RAJIOS y A X T O N 1 0 DE L CIQ U E MORARO
Nuevas aportaciones al estudio
metalográfico y metrológico de las cecas
de época imperial en la Ulterior
Por Francisca Chaves Tristan

L os estudios realizados por nosotros con anterioridad sobre los talleres mone-
tales de Ilalica (383 monedas) ( 1 ) y dcci (170 monedas) (2) quedan ahora más
completos con los que liemos realizado sobre 748 piezas de Colonia Pafricia, 433 de
Colonia Romula, 603 de I d i a Traducía y 113 dc Ebora.
No se nos escapa que las dos cuestiones que nos proponemos t r a t a r están a
menudo envueltas en polkmica, y tienen sus más decididos partidarios y, a la vez,
sus más acérrimos detractores cuando se trata de aplicarlas al bronce hispano.
Para nosotros, la cuestión es muy simple y se reduce a un mero problema de apre-
ciaci8n: ni son el único factor básico determinante de una amonedación, ni puede
prescindirse de su estudio como inoperante. H a y que valorizarlas en todo lo que
tienen de interés, pero tener <gran cuidado a la hora de interpretar los resultados
que de ellas se desprenden.
Precisamente, para poder encajar en el sitio que le corresponde y con la debida
colierencia las conclusiones a que nosotros hemos llegado y debido a que estos
temas son t a n controwrtidos, nos permitimos hacer sobre los mismos una intro-
ducción cuyos puntos pueden ser bien conocidos pero creemos conveniente reite-
rarlos aquí de forma ordenada.
Los estudios metrológicos en Numismátika suelen polarizarse en la considera-
ción de los pesos. No obstante hay que considerar otros parámetros, como los

(1) F. CHAVESTRISTAN,
Las Alonedas de Ilálicn, Sevilla, 1973, p. 77 SS.
(2) Ibid. *Las Xloncclas de Acci*, S v ~ i s n r a nums.
, 138-113, 1976, pp. 1-11-158.
F R A N C I S C A C H A V E S T R I S T A N

metales empleados en las emisiones y la aleación utilizada, y también el valor rela-


tivo entre los metales que impere en ese momento. Los estudios modernos tienen
cada vez más en cuenta la combinación de todos estos factores, de manera que
las conclusiones se afinen dentro del campo de lo posible.
Nosotros hemos de tener aquí presentes las aleaciones empleadas y el peso,
pero a nada conduce considerar las razones entre el valor de los diversos metales
ya que solo vamos a tratar de bronce.

METALOGRAFIA

Si hubiéramos tenido que estudiar monedas de oro, la cuestión quedaría circuns-


crita a conocer la naturaleza de elementos traza porque el metal es casi siempre
de gran pureza. Si fuera de plata presentarían algo niás de p~oblema,pero las
mayores dificultades se dan en monedas de cobre, bronce y oricalco en donde
las variaciones de la composición pueden ser muy grandes y de hecho lo son en
las piezas que analizamos. Asimismo, las alteraciones posibles de su capa superficial
en el transcurso del tiempo, acarrean en algunos casos modificaciones sensibles
que hacen poco útiles los resultados obtenidos. De ahí que, a la hora de seleccionar
los ejemplares enviados al análisis, se procure escoger los de superficies menos
alteradas y, a su vez; el método analitico más adecuado.
Respecto a esto último, podemos afirmar que se cuenta con métodos de análisis
suficientemente eficaces incluso en casos dudosos. Aun cuando no vamos a entrar
en la descripción de cada uno de ellos, pues se apartaria del verdadero objeto de
este estudio, creemos conveniente hacer una sucinta enumeración de los más im-
portantes (1).

Análisis quimico por via húmeda.


Análisis espectroscópico.
Método de peso especifico.
Expansión térmica.
Espectrometría de masa.
Análisis por activación de neutrones.
Espectroscopia por fluorescencia de rayos S.

Los dos primeros se descartan por ser necesaria la destrucción parcial de la


moneda. Para nuestro presente trabajo hemos escogido el último método citado
que permite actuar sobre las monedas -amablemente cedidas por sus propietarios-
sin deterioradas. La ausencia de monedas de oro y plata en las acuriaciones estu-
diadas simplifica notablemente el problema analítico ya que para nuestro objeto

(1) Para ampliar sobre este tema, vide E. T. HALL,D. M. METCALF, Methods of Chemical and Melallur-
gical in~esligalionof ancien coinage, Londres (1972); Simposium of Archeological Chemislry, University of
Pennsylvania (1968).
ESTUDIO DE LAS CECAS DE EPOCA IMPERIAL E
'\. L A ULTERIOR

son las proporciones de cobre, estaño, plomo y zinc fundamentalmente las que
juegan un papel importante en la composición de estas monedas; el hierro, a veces,
aparece en cantidades moderadas, y quedan relegados a la simple presencia como
elementos traza, o ligerísimas impurezas, los restantes señalados en las tablas 1 a 4.
Un estudio minucioso y reciente realizado por J. Condamin (1) sobre el analisis
de diferentes monedas empleando el método de fluorescencia de rayos X, ha permi-
tido establecer ciertas conclusiones que nos interesa referir para la mejor interpre-
tación de los resultados obtenidos.
En las aleaciones de cobre-estaño-plomo, el porcentaje del estaño correspon-
diente al estudio en diferentes profundidades a partir de la superficie de una moneda
algo alterada, se mantiene prácticamente constante con una ligera disminución
en el contenido que, en los casos más desfavorables alcanza un 3 % a una profun-
didad de 1.800 p cuando se compara con el contenido de la película superficial.
En cuanto al plomo, se aprecia una mayor proporción de este elemento en el
interior de la moneda que puede alcanzar a la profundidad citada de 1.800 p a
un 5 % respecto al contenido superficial.
En cambio, las aleaciones cobre-zinc, son las menos alteradas. Cuando se está
en presencia de una fuerte corrosión de la moneda puede producirse una pérdida
superficial de zinc, pero son raras las corrosiones profundas y en las piezas que
nosotros hemos analizado no se observan en absoluto.
En resumen, puede con~luirseque el análisis por fluorescencia de rayos X de
monedas de cobre, bronce u oricalco es convenientemente representativo, sobre
todo cuando los ejemplares analizados no presenten sintomas acusados de una
fuerte corrosión o alteración como es el caso que nos ocupa. Pueden estimarse
ligeros aumentos de estaño y disminución de plomo en los datos obtenidos respecto
al conjunto de la pieza, pero la proporción es pequeña y no afecta desde luego
a la calificación sobre la clase de aleación empleada en fabricar la moneda.
La mayor estabilidad de las aleaciones cobre-zinc es una circunstancia real-
mente interesante porque permite confiar en los resultados analíticos conseguidos
para obtener conclusiones seguras sobre el empleo o no del oricalco en las amone-
daciones estudiadas.
Hemos llegado hasta aqui en la exposición de métodos de analisis y de las
consecuencias que se derivan de su aplicación para entrar en uno de los aspectos
polémicos que anunciábamos al principio: saber si se utilizó o no el oricalco, es
decir, la aleación cobre-zinc, en estas series de monedas hispanas. E n ciertas
ocasiones se ha especulado sobre t a l tema debido a que en la reforma monetal
llevada a cabo por .4ugusto se introdujo el oricalco como metal a emplear (2).

(1) .l. COSDOM~N y M. P I C ~ NMelhods


, of Chernical 'and Melallurgical ini~esligalionof ancienl coinage,
Rnyal Numismatic Society Special Publication núm. 8 (1972), pp. 49-66. Ibfd. tAnalyse des monnaies
antiques par les methodcs non destnictives. Signification des résultatsr, Annales de I'Est. Universitt de
A'aney I I , Mernoires núm. 44 (1975), pp. 109-121.
(2) Sobre la reforma monetaria de Augusto puede verse en cualquier libro que trate de la numismhtica
de la Ppoca, como puede ser RIC y otros tantos. Sin embargo, es interesante recordar aqui que las cecas
provinciales unas veces sigt~ieronlas nuevas pautas y otras no. M. GRANT,en ~ComplexSymbolism and
new Mints 14 BC*, NC, IX, p. 34, hace alusi6n a las cecas de Nernausus y Antioqufa que hacen ases y
F R A N C I S C A C N A \ ' E S T H I S T Á N

Según esto, se ordenan sestercios de 27,s grs. y dupondios de 13,65 grs. en oricalco,
mientras que se harían en bronce ases de lo,% grs., sémises de 4,5 grs. y cuadrantes
de 3,24 grs.

La cuestión para nosotros radicaría en contestarnos las siguientes interrogantes:


l.) Las series con media próxima a 13 gramos (Itálica, Colonia Rdmula) que
siempre hemos considerado ases ¿.podrían ser dupondios de oricalco?
2.a) Las que tienen cerca de 26 gramos de media (Itálica, Colonia Romula) que
consideramos dupondios ¿.serían sestercios de oricalco?

Con respecto a lo que hasta hoy se Iia comentado sobre la metalografia de las
monedas hispanas es preciso recordar que Villaronga señala la emisibn efectuada
durante las guerras cántabras como acufiacion con todos los valores, y amonedados
en bronce (1).
Algunos estudios monográlicos, como el d t Emirila, realizado por Gil Farrés ('&,
y el de Caesarangnsta, del mismo autor, aluden al uso de tal aleación, pero dejándose
llevar por el aspecto esterno, sin haber efectuado ningún tipo de análisis.
Interesantes son tambien las consideraciones que hace Villaronga en un trabajo
sobre sestercios y dupondios en Hispania ( 3 ) y en el cual se tratan de las relaciones
entre diversos pesos y Ia supuesta aleacicin cobre-zinc frente a otros pesos más
altos y el empleo del bronce.
Por nuestra parte hemos hecho ya en dos ocasiones análisis por el citado método
de fluorescencia de rayos X en piezas de Iiálicn (1, y Acci ( 5 ) y en ninguno de los
dos casos se obtuvo el menor indicio de oricalco. Tampoco aparece tal aleación
en las piezas de Calagurris que analizo )l. Ruiz Trapero (e). Igual ocurre con las
monedas analizadas para el presente trabajo. Los resultados, junto al número de
Catálogo de las piezas, pueden verse en las Tablas 3 a 7.
Según nuestro criterio, el análisis es totalmente necesario ya que el aspecto
externo de las monedas no siempre es una guía infalible para determinar su com-
posición. Precisamente varias de las analizadas por nosotros se habian elegido
entre las que presentaban un aspecto más similar al oricalco. Por otra parte, la
cuestión de metrologia planteada con agudeza por Villaronga queda tambitn
resuelta según veremos u n poco más adelante, es decir, los pesos pueden justificarse
sin necesidad de que se haya empleado el oricalco.

dupondios y ases resprctiramente, en bronce, mientras que el niisnio autor reconoce que otros talleres asiá-
ticos hacen sestercios g dupondios en oricalco. En la obra del mismo autor, FITA, se da tina Labla de es-
p e c t r o p m a s --p. 493- ; hay monedas de talleres ori('n1nles y otras galas. aclern8s de las romanas, qiit!
emplearon el oricalco.
( 1 ) *i,i.!n wsttcrcio úníco atriboiblr a P. Carisio y a Enierila?r, Gacela Sumisrnáfica, núm. 10 (1968).
phgina 22.
(2) *La Ceca de la Colonia Auqusla Rrneritau, A . B. Arg., X I S (194F), p. 211; cLa Ceca de la Colonia
Caesarauqusla*, Ampurias, X 111 (1951 ), pp. 65-1 12.
(3) ~Sesterciosy dupondios de c o l m de Augusto y Tiberio en Hispaniaa, Quaderni ticinesi di ,Vumis-
motica e anlichilá classiche, [Link] (1974). pp. 103-119.
( 4 ) Op. cit., p. 80.
(5) O p . cil., p. 147.
(6) Las acuñaciones hispano-romanas de Calagurris, Barcelona (IYBX), p. 56.
ESTUDlO DE LAS CECAS DE EPOCA IhfPERIAL E
'\ LA ULTERIOR

La consideración de los datos obtenidos en las Tablas 1 a 3, nos demuestra


que ninguna de las emisiones estudiadas analiticamente fue hecha de oricalco.
E n efecto, el zinc aparece sólo como elemento traza en algunas emisiones, y en
otras ni siquiera se aprecia. E n cambio, hemos incluido los análisis practicados
sobre dos sémises acuñados en Roma (uno de Serón y otro de Tiberio) con un
contenido de zinc de 12 y 10 % respectivamente, lo que prueba que son de oricalco.

COJIPOSICION DE LAS 1IONEDAS QUE SE CITAN DE C O L O S I A P A T R I C I A

lI
120
135
i
Dupundio
Dupondio
............
............
88
86
1 1010 1,
N
1 1 I
3 O,5
i
S
S
,
l
'1

i . S
!0,5 x 1
, X

364 1 As ................... 59 ; 10 31 . ! X I S : X
440
465
I
As ...................
! A S ...................
80
90:10
1 20 S 1 S / X i
645 1 S ~ i n i s................ 90 10 S
I S ,
6.50 Seinis ................ 90 10 S
718 Seinis ................ 82 18 S I S
736
1
Cuadrante ............ 86 14/ S l~ x
1
x
8 l

TARLA2

COhlPOSICIOS D E LAS RlOSEDAS QUE SE CITAN DE EBORA

- - -

Valor
catálogo
l
l

18-A Dupoiidio ............ x


80-A .4s ................... 82 / 18

( * Estos números corresponden, en el caso de Colonia Patricia, al catalogo de F. CHAVES, La Córdoba


hispano-romana y sus monedas, Srvilla (1977), y los restantes al estudio de la niisma autora que sobre esas
cecas se publicarh e n d prbximo niirnero de S v n r i s v ~ .
F R A N C I S C A C H A V E S T R I S T A N
TARLA3

COMPOSICION D E LAS MONEDAS QUE S E CITAN D E l U L I A TRADUCTA


1 ,

MONEDA ,
-
Fe Zn 1 S b , Ri Co Ni ' As hg
Níimero 1

catalogo
Valor I i
! I !
I

Semis ................
As ...................
As ................... 89 S
S , X
Semis ................ x i x
1 / X
l

COMPOSICION D E LAS MONEDAS QUE S E CITAN D E COLOXI.4 ROAb3C'L.4

3IOPI;EDA 1 I

l
Fe 1 Zn 1 Sb Bi Co 1 Ni As Ag
Número Yalor
catalogo 1 1
1
-I-
l
l
1 I
Cuadrante (Augusto). . .
7-A
190-A
200-A I Dupondio (Tiberio). ....
Dupondio (Tiberio). ....
100,O
92,O '
99.5 / , r ' 0.5 x
1x
I
x
x

l
x

S
358-A As (Tiberio). .......... 100.0
1
I l

TABLA5

COMPOSICION D E ALGUNAS MOh'EDAS PERTENECIENTES A D I F E R E N T E S CECAS

MONEDA
1 l

- - Cu Sn Pb
Fe Zn / Bi j
1 Sb Co Ni As Ag
Ceca 1 va,o1 1 1 t
I 9
-m---,------ 91 i l
l
I
Osca .................. As ....... 88 12 x X X X
Roma (Augusto) ........ Semis .... 90 x x x 10
I
x
Roma (Nerón) ......... Semis .... x
1
ESTUDIO DE L A S CECAS DE EPOCA IMPERIAL EA' LA ULTERIOR

Caley (1) estudia ampliamente numerosas monedas romanas de diferentes


épocas, especialmente las acuñadas sobre oricalco. En las relaciones de análisis
no considera como dicha aleación a las que tienen una proporción de zinc inferior
al 6 %.
La mayor parte de las monedas de oricalco poseen un contenido de zinc com-
prendido entre el 10 y 20 %. En la misma obra (2: el autor afirma que es la unica
aleación usada para la amonedación de sestercios y dupondios durante el que
llama Período 1, es decir, de Tiberio a Serva inclusives. Sin embargo, es preciso
puntualizar que esta afirmación sólo puede referirse a las amonedaciones realizadas
en la ceca oficial romana. Extenderlo a todas las cecas hispanas, concretamente
a las estudiadas por nosotros, da lugar a errores como venimos viendo.
Otro de los puntos de fricción en lo referente al tema metalográfico es la manera
absoluta de interpretar los resultados obtenidos como hace Grant. Este autor en
su tan conocida obra referente a la época del cambio de Era (3) utiliza análisis
realizados por el mismo método que nosotros, pero los interpreta de una forma
muy peculiar que no puede ser aceptada. Como ya le refutó en su momento A. Bel-
trán (4) no se puede decir que porque dos monedas tengan igual aleación guardando
las mismas proporciones pertenezcan a una sola ceca. E n nuestro estudio se com-
prueba que aun dentro de una misma emisión puede haber variaciones en las
cantidades de metal que compongan la pieza.
Si hubiésemos podido analizar la totalidad de las monedas que han desfilado
por nuestras manos, probablemente se podrían haber deducido consecuencias de
interés, pero es obvio señalar la imposibilidad material de hacerlo. No obstante,
de las piezas analizadas hacemos un pequeño comentario sin por ello querer
calificar al resto.
E n las aquí vistas, Colonia Hórnula emplea prácticamente sólo el cobre; en
algún caso bastante impurificado con hierro.
].as otras cecas utilizan bronces con proporciones variables de estaño y fre-
cuentemente plomo en cantidades que van del 1 al 25 %.
En Colonia Pafricia predomina la proporción del 10 % de estaño. Algunas
aleaciones de esta ceca en cuadrantes presentan mayor proporción de estaño,
mientras en otras este elemento es totalmente sustituido por el plomo que en ellas
alcanza porcentajes de hasta 20 %.
En las monedas analizadas de Ebora e Iulia Traducia no se han encontrado
aleaciones binarias cobre-plomo, sino cobre-estaño o bien ternarias cobre, estaño,
plomo.

(1) Orichalcum and relaled Ancienf Alloys, Nueva York (1964).


(2) Ihid. p. 70.
(3) F I T A , p. 493.
(3) *Sobre las antiguas monedas latinas de Hispania y especialmente de Cartagonova*, NVMISMA,
11
(1952), p. 12.
c H A 1' E S T R I S T A N

Los estudios metrológicos relativos a las acurlaciones Iiisparias han resultado


siempre un tema candente. De nuevo volvemos a observar posturas encontradas,
desde quien priva de todo su valor a la cuestión de los pesos referidos al bronce (1)
Iiasta los que le prestan una especialisima atención (2). Por nuestra parte creemos
que, sin llegar naturalmente a tener la importancia que si de monedas de plata se
tratara, el trabajo realizado solre la metrologia broncinea conduce a conclusiones
no carenles de interés.
E s cierto que a veces las cecas tenían -en especial e n lo referente al bronce-
suficiente autonomía como para emitir en patrones d e pesos variados (3). SO
obstante, en la mayoría de los rasos se puede comprobar que las emisiones hronci-
neas locales se organízan sobre los patrones romanos. Así se ve por ejemplo en la
Narbonense (1) y la misma idea parece demostrarse aplicándola a los talleres
beticos. Xuestra opinión es que, al menos en las cecas aquí recogidas (5) y en las
estudiadas en otras ocasiones -Arci e Ilulicu-, los patrones romanos son siempre
la base aunque, y esto Iiay que recalcarlo, utilizados de una forma iin tanto elástica.
Ahora bien, sea como sea, lo que no puede olvidarse es que liay un patrón siempre.
Aunque se trate de hronce, tiene que establecerse un determinado número d e
piezas a obtener de cada libra de metal que pueda considerarse cantidad modélica.
E s obvio que a los obreros no se les puede dar una ((masa))de bronce para que
saquen de él las monedas que quieian pues, en tal caso, se daria enseguida el
abuso de una incontrolada falta de peso, cosa que, de hecho, no se da. Ahora bien,
lo que explica las a veces m u y sensibles diferencias de peso entre ejemplares de
una misma emisión y serie, es que se debió controlar el número d e piezas que salian
de la libra, pero lo que no se cuidaba era la exactitud del peso de cada una de
las monedas.
L a técnica empleada para la obtención de los cospeles se presta t a m b i h a
desigualdades. Se Iiacian placas-moldes de arcilla con cavidades aproximadamente
iguales. Estas se rellenaban de bronce liquido que una vez solidificado formaría

(1) A. BELTRAN,~Nonedasde Caesurarigiislau, p. 30.


(2) E n este sentido apuntan gran parle de los trabajos dc Villaronga, así, el ya cilado en Iü nota 1;
estudios afines son, por ejemplo, el articulo dcl rnisnio autor y J . C. M. R I C H A ~ D
~Rrchrrchcs
, sur Irs 6talons
monetaires en Espagne c.t en Gaule du sud anterieureirient a I'tpoque. d'huguslts~,itlelari!les tlr la Casrc de
\'elázquez, S I (1973). pp. 81-131; o bien L. YILLARONCA, uEl sistema metrol6gico semiiincial ronianoo
CSh', l. Zaragoza (10/4), pp. 135-165.
(3) Esa es la opiniún de A. A l . de Guadan, comprobable en rn~iclioscasos, pero no siempre t.3 asi,
*Gades como heredera de Tartessos en las amonedacíoncs conineniorativas del I1r(rctrfecl~isClassisu, A . E. Arq.
(1961), p. 58.
( 4 ) J. C. M. RICHARD, vLes Jlonnayages i n d i g h e s de Narl~onneet sa Regionn. Karbonne, Archeologie
e l Hisloire, Montpellicr (39733, p. 146.
( 5 ) Creemos que este razonamiento puede ampliarse a la mayoría de las ciudades hispanas que amone-
dan, muy en especial nos referimos a las del sur - c o n excepciones en ciertos momentos, como Cadrs-
y a las de época imperial. Sin embargo, sGlo un estudio lento y minucioso de cada una de ellas daria pie
para establecer un mapa con los supuestos patrones empleadus a lo largo del tiempo y de la geografia
hispana.
ESTUDIO DE LAS CECAS DE ÉI-'OCA IMPERIAL EN LA ULTERIOR

el cospel. No obstante, los flaiilarii introducían en ellas mas o menos metal segun
el que les iba quedando; de ahí la desigualdad de los futuros flanes.
Con objeto de encontrar e1 mayor numero de conexiones o divergencias clara-
mente definidas entre la metrologia empleada en las cecas que hemos estudiado
se ha hecho, dentro de todas las emisiones y valores que el numero de ejemplares
pesados lo permitía, el cálculo de la varianza. Este procedimiento estadistico
permite obtener los pesos medios y coeficientes de variación con los que se puede
hacer un juicio sobre las características de cada emisión y serie. E n el Cuadru 1
se indican las notaciones empleadas en las Tablas 6 a 9 que contienen los valores
encontrados en el cálculo hecho.
Cuando el numero de monedas disponibles Iia sido muy pequeiio, no se ha
completado el estudio estadístico por datos insuficientes. E n algún caso (ases
de Ébora) se Iia realizado el estudio conjunto de dos series.

NOTACIONES EklPLEADAS E S LOS ESTUDIOS ESTADISTICOS

N = Numero de monedas estudiadas.

Pa = Peso m8s pequeiio de moneda.


I'z = Peso de la moneda más pesada.

Ap = Amplitud de la variación de peso = Pz - Pa.


Pz x 100
s = I>[Link] de $9sobre Pa =
Pa
m1 = Peso mediano (peso de la moneda situada en el centro de la serie ordenada por
pesos crecientes).
ZP
m = Peso medio -.
N
o = Desviación típica.
o x 100
«yo = Coeficiente de variacibn =
m
Ai = Intervalo de confianza = 2 o.

Los resultados se rxprman :

E n numero de ejemplares la columna N.


En v,,
la. columnas x e y.
E n gramos las d e m h columnas.
I S C d C H A R I S T A N
TABLA8
RESULTADOS ESTADISTICOS A PARTIR DE LOS PESOS DE LAS MONEDAS ESTUDIADAS D E CADA UNO DE LOS
VALORES Y TIPOS SERALADOS EN EL CONJUNTO DE EMISIONES DE I U L I A T R A D U C T A

Vives / VALOR / T11W REVERSO j N \ Pa


CLX IV
-

l
Dupondio.. . Cuyo y Lucio.. ............ 3 118,85
As ......... Laurea-1 y 2 ............... 3 1 14,57
Semis.. ..... Racimo ................... 37 3,09
S~mis....... Racimo ................... 4 4,74
Semis.. ..... Espiga .................... 6 4,90
Semis.. ..... Ecpiga.. .................. 31 4,10
Semis.. ..... Espiga.. .................. 2 4,10
Semis.. ..... Racimo ................... 2 5.98
Cuadrante.. Atún ...................... 2 1,84
--
Dupondio. .. Cayo y Lucio. ............. 53 11,65
As ......... Lhurea .................... 374 4.78
Seinis.. ..... Instrumentos sacerdotales-1.1 (Ni 2,18
Semis.. ..... Instrumentos sacerdotales-2. 17 3-15
Cuadrante. . In Irumentos sacerdotales.. . 3 2.35

RESULTADOS ESTADISTICOS OBTENIDOS A PARTIR DE LOS PESOS DE LAS MONEDAS D E CADA UNO DE LOS
VALORES Y TIPOS SERALADOS E N E L CONJUNTO DE EMISIONES D E COLONIA ROMIILA

1 Cuadrante. . Cornucopia (Augiisto). ...... 4,74 2.54 215 3,53 3,52 0,70 119,88 1,40
I 2 Dupondio.. . Livia (Tiberio). ............ 32.30 19,20 246 2 3 3 23,62 2,86 12,10 5,72
3 As.. ....... Cerrnhnico y Druso(Tibprio).i 17.76 1 1;28 274 12.05 11.99 1,79 /14,92 3,58
Ou
A 4 Sernis....... Rodda(Tibrrio) ............. 8.14 3,54 177 6,40 6.32 0,95 1 1 5 , 0 3 L,i)0
U
F R A N C I S C A C H A V E S T R I S T Á N

a) El valor <m(porcentaje del peso máximo sobre el mínimo) que nos indica
la variación absoluta entre dos monedas de pesos extremos en la serie, v a de 176
a 339 (excluidas las amonedaciones de las que se cuentan con pocos ejemplares).
Esto nos indica una ejecución bastante imperfecta del trabajo, como conse-
cuencia, no tanto de los medios disponibles entonces, sino de que no se cuidan
las emisiones de bronces. Sr aprecian, no obstante, ciertas diferencias que conviene
señalar. Asi, por ejemplo, en las series con gran número de monedas es donde se
encuentran los valores mas altos de (m), 10 que resulta lógico porque hay más
probabilidad de que aparezcan monedas de más variado peso absoluto.
También conviene señalar que, en general, parecen existir mayores diferencias
relativas en las monedas de peso bajo.
b ) El coeficiente de variación ( y o , puede darnos una idea de si la serie esta
cuidada en iin grado mayor o menor, en cuanto al ajuste de peso se refiere. Los
valores más frecuentes aparecen entre 15 y SO, si bien algunos casos salen fuera
de estos limites.
Puede observarse como regla aceptable que el coeficiente de variación, dentro
de una misma ceca, es más elevado a medida que el peso del valor es más pequeño,
lo que puede fácilmente explicarse por la mayor incidencia de una misma variación
absoluta d e peso en el peso total cuando la moneda es de pequeño valor.
La distribución de pesos dentro de cada serie sigue la norma general observada
en el conjunto de estas, especialmente comprobable cuando se dispone de un número
elevado de piezas. Como puede apreciarse bien en lo' histogramas dc las figuras 1
a 18 el número mayor de monedas encontradas corresponde en todo caso a las que
poseen un peso próximo o igual al peso medio de la emisión, disminuyendo rápida-
mente el número de piezas a medida que su peso se aleja, en uno u otro sentido,
del peso medio. Se puede apreciar en estas figuras y cri especial en las correspon-
dientes a series en las que liemos contado con bastantes monedas que siguen con
alto grado de fidelidad la curva de Gauss, lo que supone una concordancia con los
valores medios obtenidos en el cálculo realizado. Esto puede significar, a su vez,
que estos valores medios calculados representan muy adecuadamente los pesos
reales que el amonedador quiso obtener en las respectivas acuñaciones.
E n la figura 19 se han representado los pesos medios y extremos de cada una
de las series y emisiones en las ordenadas, mientras que las abscisas expresan los
valores, cecas, emisiones y series. Como referencia de interés se ha incluido t a m b i h
la representación de los valores correspondientes de Itálica, estudiados por nosotros
en una publicación anterior. El análisis d e esta figura puede llevarnos a extraer
las siguientes consecuencias :
ESTUDIO DE LAS CECAS DE EPOCA IMPERIAL EN L A ULTERIOR

36

32

28

m 2/;
a
N

!x
W
O

g 16
W
I
3 1:
z

Colonla Patricia Colonia Patricia Colonia Patricia


DUPONDIO AS SEMIS - 1

Fig. 1 . Fig. 2 Fig. 3

Colonia Patricio Colonia Patricia Colonia P a t r i c i a


SEMIS - 11 CUADRANTE-1 CUADRANTE-11

Fig. 4 Fig. 5 Fig. 6


F R A N C I S C A C H A V E S T R I S T A N

z PESO ( g )
- -
EB0RA.- CLXV 1. DUPONDIOS

Fig. 7

PESO(g1
EB0RA.- CLXV -2 y 3.- ASES

Fig. 8
ESTUDIO DE LAS CECAS DE EPOCA I M P E R I A L EN LA ULTERIOR

Fig. 9 Fig. 10 Fig. 11

-
-
a "-
A!
12 - 60-
a -
20 10- Li
50-
W
O
- - 8- 60-
W

9 12- 6- 30-

8- 6 - m
4- 2-

-
-10-

'10'11 '12'13'16'15'16'17 '18'19 1 ' 5 ' 6 ' 7 ' 8 ' 9 '10'11 ' 1 2 ' 1 3 ' 1 1 h
P E M(9) PESO (g) PESO (9)
lulia Tmduda Julia Traducta.- CLXIV- 12 Iulia Traducta.- CLXIV - 13
C UIV-U. SEMISES DUPONDIOS ASES

Fig. 12 Fig. 13 Fig. 14


F R A N C I S C A C H A V E S T R I S T A N

PESO (g 1 PESO ( 9 )
Colonia ROmula Colonia Rómula .- CLXVII -2
CLXVII- 1 DUPONDIO (Tiberio)
CUADRANTE (Augusto)

Fig. 15 Fig. 16

24 1

Colonia Romula.- C LXVII -3 Colonia Romula.- CLXVII- 4


ASES. (Tiberio 1 SEMISES. (Tiberio)

Fig. 17 Fig. 18
ESTUDIO DE LAS CECAS DE EPOCA I M P E R I A L EN L A ULTERIOR

r
c q ~ ~ ~ & M ~ ~ $ $
. ~ ~ Q
Z
P E S O (g) u

Fig. 19
F R A N C I S C A C H A V E S T R I S T A N

a) Dupondios: atendiendo a los valores del peso medio se aprecian claramente


tres grupos bien diferenciados con pesos medios descendentes:
- Itálica, con un peso de 25,66 grs.
- Colonia Rómula (1) y la primera emisión de Iulia Traducta, con peso medio
alrededor de 23,6 grs.
- Ebora, Colonia Palricia y segunda emisión de Iulia Traducta, que oscilan
sobre 19,6 grs.

b) Ases: ocurre algo similar al grupo anterior:


- Itálica, con peso medio de 12,s grs.
- Colonia Rómula, de 12 grs. aproximadamente (2).
- Ebora, Colonia Patricia y segunda emisión de Iulia Traducta, cercano
a 9,9 grs.

c) Sémises:

- Itálica, con peso medio de 6,2 grs.


- Colonia Rómula y primera emisión de Iulia Traducla, hacia 6 grs.
- Colonia Patrida y segunda emisión de Iulia Traducta, con el peso medio
alrededor de 5 grs. (3).

d) Cuadrantes :
- Itálica, con peso medio de 3,35 grs.
- Colonia Rómula, con 3,3 grs. (4).
- Colonia Pafricia y la segunda emisión de Iulia Traducta, alrededor de 2,6 grs.

En resumen, como puede apreciarse, hay bastante concordancia al considerar


en todos los valores los tres grupos señalados, si bien la diferenciación es tanto
más notable cuanto mayor es el peso de las monedas o, lo que es igual, cuanto
más alto es el valor de las mismas.
Por otra parte, el estudio comparativo de los pesos medios arrojados por los
tres grupos señalados nos proporcionan los datos que a continuación se exponen
en las Tablas 10 a 12.

(1) Debemos hacer constar que. salvo los cuadrantes de la Cornucopia que son augústeos, todos los
dembs valores de Rómula pertenecen a la 6poca de Tiberio. Sin embargo, es valido tenerlos en pie de igualdad
con el conjunto, ya que este taller sigue de cerca al italicense y, en el de Itálica, las medias en dpoca de
Augusto y de Tiberio no tienen prbcticamente diferencias.
(2) No podemos utüka$'aqui peso medio de la primera emisión de Julia Traducla pues Únicamente se
dispone de tres monedas que no deben ellas solas considerarse como representativas.
(3) Recordemos que Ebora no acuña sdmises ni cuadrantes.
(4) De nuevo la escasez de piezas con este valor en monedas de la primera emisión de Traducla nos
hacen prescindir de ellas.
ESTUDIO DE L A S CECAS DE EPOCA IMPERIAL EN LA ULTERIOR

TABLA
10

PESOS MEDIOS D E LOS D I F E R E N T E S VALORES E N LOS GRUPOS DE CECAS

. CECAS 1 ""- ( Ases Semises drantes


--
Itálica .............................................. i 25.66 / 12,82 6,19 335
Colonia Rdmula y primera emisi6n de Iulia Traducta.. .... 6,09 3,30
Colonia Patricia, Ebora y segunda emisihn de Iulia Traducta. 5,OO j 2.61

RAZOK D E PESOS MEDIOS E N T R E LAS D I F E R E K T E S MONFDAS E N LOS GRUPOS


D E CECAS Y EMISIONES SERALADOS

1Dupondio-/ Semis-
CECAS : As 1 As-Semis
- I
I
Itálica .................................................. 2,00 2,07 ,
1 1,84
Colonia Rdmula y primera emisi6n de lulia Traducta.. ........
Colcmia Patricia, Ebora y segunda ernisibn de Iulia Tradueta.. .
1,96
1.98
1,97
1.98 i 1,84
1,91

HAZON D E LOS PESOS MEDIOS D E LOS D I F E R E N T E S


VALORES E N T R E LOS DISTINTOS GRUPOS D E CECAS
Y EMISIONES Q U E S E INDICAN
-- --

Colonia Rómula.
It&lica/Colonia primera emisión
de Iulia
Rómula y
VALOR primera emisi6n kaducta/Colonia
Patricia, Ebora
de
g segunda
Iulia Traducta emisión de
Iulia Traducta

Dupondio ...................
Ases .......................
Semis ......................
Cuadrante ..................
F R A h r C I S C A C H A \ ' E S T R I S T A N
- Itálica.
---- Rómuta y lo emisión 1. Traducta
............ C. Patr., Ebora y 20 emisi6n t Traducta

l I

Cuadr. Semis. Ases Dup. Sest.

PESOS MEDIOS EN DIFERENTES CECAS DE LA ULTERIOR


Fig. 20

La figura 20 representa gráficamente los valores señalados en la Tabla 10.


Los datos y cifras asi expuestos nos indican claramente:
1.0 Que en lo que a los pesos se refiere hay bastante concordancia dentro de
cada grupo señalado.
2.0 Que la razón de pesos entre los diferentes valores se mantiene práctica-
mente constante para los distintos grupos dentro de cada uno de ellos.
3.0 Que los pesos medios disminuyen en todos los valores cuando se pasa de
uno a otro grupo en el orden en que se han expuesto.
4.0 Que las razones entre los pesos de las distintas monedas en dos cuales-
quiera de los grupos es prácticamente constant'?.
5.0 Las razones medias entre los diferentes pesos de los distintos grupos se
pueden expresar así :
C . Rómula y
Ilálica - -- - 1,04 ; l.a emis. de Traducla
C. Rómula y = 1,22
C. IJatricia, Ebora y
1.8 emis. de Traducfa
2.a emis. de Traducfn
ESTUDIO D E L A S CECAS D E EPOCA I M P E R I A L EN L A U L T E R I O R

Esto muestra la disminución de peso que para los mismos valores se comprueba
en el último grupo indicado.

Como resumen de todo ello podemos afirmar lo siguiente:

1.0 Se establece que Iiay una regularidad dentro de cada acuñación de bronce,
de manera que se guarde una proporcionalidad:

- Por una parte, de los diversos valores entre si.


- Por otra, con respecto al patrón escogido.

2.0 IIay cecas, como Itálica y Colonia Rhnula, que se aproximan más al
semiuncial (as de 1 2 , 8 2 grs.).
Otras reducen su peso medio, acercándolo más a l estipulado en la
reforma augústea, como Colonia Patriria, Ebora y 2.8 emisión de Iuliu
Trnducta (as de 0,89 grs.).

3.0 Cabria preguntarse si el hacer de esta forma grupos de cecas con una rela-
tiva homogeneidad metrológica pudiera significar que las componentes
de cada grupo acuñaban todas en un mismo taller.

Xuestra opinión es que no. Por una parte, una serie de razones de otra indole
(estudio de troqueles, estilistica, entalladores, etc.) que han sido analizadas por
nosotros en otro momento U), desaconseja esta idea. Además, algunas de estas
acuñaciones, tanto geográfica como politicamente, estarían contra la ldgica. De
este modo <,por qué iba a acuñar Colonia Patricirr para Ebora que esta en Liisitania
y, segun una opinión que no compartimos ( 2 i , Ernérifa para Itdica, que se sitúa
en la Bética?
Para terminar este trabajo queremos resaltar el interés que puede tener el
estudio de la ceca emeritense desde estos puntos de vista para tratar de compararla
con las demás, ya que sus series son lo suficiente numerosas e importantes, labor
que nos proponemos abarcar en fecha próxima.

Con todo ello nos parece haber dejado suficientemente claro que el estudio
metalográfico y metrológico en el bronce hispano tiene una razón de ser, aunque,
naturalmente, carece de la importancia que reviste en las acuñaciones de metales
nobles.

( 1 ) El eitudio de los drmhs aspectoi qiie atañen a l . Trndircla, Ebora y C. RÓmu[a. srrh publicado
A . C. I'alriria, vi& F . CH.A\ES,o p . cil.
en breve por nosotros en 1s Revista N V M I S ~ ISobre
(2) Opininn de O. GIL F A R ~ ~Las ,Jloneda IJispínicn en la Edad Anligua, Madrid (1966), p. 398. No-
sotros la recliazamoi en el esludio s o l w las monedas italicensri, 01). ril., p. 1 1 1 SS.
Monedas del Bajo Imperio en Cástulo
Por J. [Link] y J. Arce

L AS excavaciones de Cástulo (Jaén) (1) han dado dos conjuntos monetales de


gran interés histórico, que han sido estudiados por el Dr. Arce en la Memoria
de Escavaciones entregada a la Subdirección General de Arqueologia, lllinisterio
de Cultura, para su publicación. E n este trabajo t a n sólo deduciremos algunas
conclusiones interesantes principalmente para el historiador. La ciudad debió
liaher sido arrasada por la invasión de francos y alamanes (2); la ciudad del siglo IV
t>sde una relativa pobreza, como lo indica el hecho de que unas termas de una
villa urbana asentada en el centro de la ciudad esté toda ella levantada con material
de deshecho y de que la muralla se debió reparar con prisa y con un aparejo de
'
cantos, mal cogidos, sobre la muralla ciclópea de época helenística o incluso an-
terior (3). Las monedas proceden de un tesorillo hallado sobre un muro de las
termas (láms. 1-VI) y entre el recebado de las urnas de un cementerio (láms. VII-XI),
que creemos del Bajo Imperio, o sea, recogidas a una profundidad entre 35 y 71 cm.
1.0 primero que llama la atención es la gran cantidad de monedas. Entre las
monedas recogidas superficialmente en el yacimiento jr conservadas en el Museo
Arqueológico de Linares, abundan también las del Bajo Imperio. Se ha tendido
entre los historiadores, quizás, a generalizar la idea de que el Bajo Imperio se in-
clina a la sustitución de la economía de monetal por la de intercambio, pero,
con los hallazgos de Cástulo, esta idea queda de nuevo en suspenso.
La moneda era extraordinariamente abundante, lo que prueba que se empleaba.
También parece existir una tendencia inflacionista de la circulación. Casi Únicamente

(1) J. M. BLAZQUEZ,
Cdslulo, 1. Madrid, 1975.
(2) Hisforia social y económica. La España romana (Siglos 111-ZV). Madrid, 1975,
J. M. BLAZQUEZ.
paginas 35 y SS.
(3) J. M. BLLZQCEZ
Y OTROS. Cást1110,11. En prensa.
circulaban monedas de bronce. E n Cástulo sólo se han recogido monedas de bronce.
La circulación monetacia con respecto a otras épocas aumentó considerablemente,
lo qiie es prueba de inflación, del poco poder adquisitivo de la moneda, de su
devaluación y de la carestía de la vida, bien patente en el Edicto de Diocleciano,
sobre los precios, con el que se trataba de frenar el alza de la vida y que no sirvió
para nada, como es bien sabido.
Coinciden los datos que se deducen del estudio de las monedas de Cástulo,
con lo qiie se conoce del resto de la Península; así en Conimbriga han aparecido
5.733 monedas del siglo IV ( 1 ) . que representan el 70 por 100 del total de las
halladas; de ellas el 30 por 100 son ilegibles, como sucede habitualmente en las
monedas de este siglo.
Las cecas occidentales, con Roma y Arlés a la cabeza, dominan la producción,
a juzgar por las pocas monedas leídas con seguridad. Ofrecen el siguiente cuadro:

A) Ceca de hrlés (Constantina): 9 veces representada.


R) Ceca de Roma: 4 veces.
C) Ceca de Tréveris: 1 vez.
Están representadas las cecas de Niconwdia, Aquileia, Cicico.

Lugdunum: 8 ejemplares.
Arlés: 12 ejemplares.
Tréveris : 2 ejemplares.
Roma : 7 ejemplares.
Aquileia : 5 ejemplares.
Siscia : 1 ejemplar.
Ilegibles: 12 ejemplares.
Total : 47 ejemplares.

Las cecas orientales suministran pocas monedas. E n Conimbrigu el 15 por 100


del total.
Xo existen monedas acuñadas en ningún taller hispano; no lo liubo. Este
hecho posiblemente haya que interpretarlo como prueba de una situación, en
general no m u y floreciente de la economía hispana, que estaba lejos de la corte,
y de las fronteras con los bárbaros, donde se asentaba el ejército, que estaba bien
pagado. La supuesta ceca de Tarragona en el siglo 1V no existió, es la de Ticinum.

(1) Y OTROS, Fouilles de Conimbriga ZII. [Link] Alonnaies. París, 1974, págs. 45 y
1. PEREIRA SS., 245 y SS.
lifONEDAS D E L BAJO IMPERIO E ' CASTC'LO
La única ceca del Norte de frica en el siglo IV (o V), la' de Cartago, no está
tampoco representada, a pesar del intenso comercio que existía con la región, bien
atestiguado por las cerámicas, las plantas de las basílicas paleocristianas, etc. (1).
Desaparecen de la circulación las monedas del siglo 111. Jliiy pocas son monedas
de la época de la Tetrarquia. El tesorillo de la villa urbana tiene una cronologia
muy precisa, 393-400, o un poco posterior. Las monedas de la necrópolis van de
época constantiniana al 457-474. Entre las monedas de la necrhpolis abundan
las de Constantino y sucesores inmediatos. En cambio, en ella son prácticamente
inexistentes monedas posteriores a Juliano.

(1) J . M. BLAZQUEZ,
Imagen !l mito. Esiudios sobre religiones medilerráneas e ih!ricas. Madrid, 1977,
páginas 467 g SS.
C..
ffi
N
MONEDAS D E LA NECROPOLIS D E CASTULO

-
Tipo Cronologln

PN. Cuad. D-3 REPARATIO REIPVB


en la criba Emp. ayudando a levantarse a AES 111 A partir de
Prof. 60-75 cms. una mujer (aturreted woman*) Valentiniano 1

PN. Cuad. D-3


en la criba SPES R E l P V B AES 111 355-361 LRBC 2504.
Prof. 60-75 cms. Emp. iz. lanza y globo

PN. Cuad. D-3


E85; S20 AES 111
Prof. 35 cms.

PN. Cuad. D-3


en la criba GLORIA EXERCITVS AES 111 1.. mitad s. IV LRBC 1028.
Prof. 60-75 cms. Dos g. con labaro en el centro

PN. Cuad. D-3


E 45; S 50 FEL. TEMP. REPARATIO 3-16-361
Prof. 40 cms.
-
PN. Cuad. D-3
E 85; N 40 DNCONSTAN-TIVS FEL. TEMP. REPARATIO 316-361
Prof. 75 cms. PFAVG d. dch.
-
PN. Cuad. D-3
E 85; N 40 CONST-
Prof. 75 cms.
. -
PN. Cuad. D-3
O 1.70; S 95 Vespasiano?
Prof. 73 cms.

PN. Cuad. D-3


E 1.95; S 165 DNCONSTANTIVS FEL. TEXIP. REPARATIO 316-361 FOTO.
Prof. 73 cms. PFAVG. D. dcli.

PN. Cuad. D-3 l


E 1.95; S 1.65 DNCONSTANTINVS FEL. TEhlP. REPAHATIO 346-361
Prof. 73 cms. PFAVC. D. dch. l
(Continuación)

PN. Cuad. D-3 GLORIA RORIANORVnI


E 1.95; S 1.65 Emp. con labarutn sujetando a AES 111
Prof. 73 cms. un bihbaro

PN. Cuad. D-3


E 1.95; S 1.65
Prof. 73 crns.

PN. Cuad. D-3 DNCONSTANTINI


centro hIAXAVG PROV IDENTIA CAESS AES 11 LRBC, P1. 1, 49.
Prof. 57 cms. . d.
~ m p iz. Puerta; encima dos estrellas ¡
PN. Cuad. D-3
centro SPES REIPVR1,ICAE AES 111
Prot. 57 cms. Emp. con lanza y globo

PN. Cuad. D-3


centro D E A ROhlA Loba y los dos gemelos AES 11 1.8 mitad s. IV
Prof. 57 cms. Roma con caso iz. 1
PN. Cuad. D-3
centro CONS- [Link] AVGG AES 111
Prof. 57 cms. Emp. iz. sosteniendo una victoria

PN. Cuad. D-3 II


centro
Prof. 57 cms.

PN. Cuad. D-3


centro
Prof. 57 cms.

PN. Cuad. D-3


centro
Prof. 57 cms.

PN. Cuad. D-3 CONST- GLORIA EXEHCITVS PNC(7) AES 111 FOTO.
e n l a criba Dos g. con estandartes
(Continuación)
-

I+ (:ccll 'Pipo Crnnologiii (lbsrr\~:icionrs

PN. Cund. D-3 CONST- FEL. TENI'. HEI'ARATIO AES 111


en la criba \ (Ft1)

PN. Cuad. D-3 CONST-


en la criba

DNCONSTANTIYS
PIZAVG (1. dcli.

PN. Cuad. D-3


en la criba

PN. Ctiad. D-3 CONST- GLORIA RSERCITVS ! COr\rS(?) : AES 111


en la criba Dos a. cstan.
1 I
PN. Cuad. D-3
en la criba
-

PN. Cuad. D-3


en la criba
PN. Cuad. D-3
en la criba
Prof. 60-75 cms

PN. Cuad. D-3


de la criba 1 SALVS H R I P I B AES 111
Prof. GO-75 cnis / Enip. con lab. iz.

PN. Cuad. 1)-3


de la criba
Prof. 60-75 cnis
MONEDAS D E LA SECROPOLIS D E CASTIJLO
(Continuación)

Cccn Tipn j Cronologin


l, Ohsrrwcinn~s
I I I

PN. Cuad. D-3 j 1


) CS
de la criba 1 IMPCONSTANTNVS 1 SOL1 INVICTO COMITI hpolo AES 11 1 Anlerior a132 l
Prof. 60-75 cms. I'FAVC
1 1
/( radiado 1 l
PN. Cuad. D-3
de l a criba
Prof. 60-75 cins.

PN. Cuad. D-3


de la criba CONS-
Prof. 60-75 cms.

PN. Cuad. X Y
Prof. 47 cms.

Ph'. Cuad. X Y
S 1.30; O 87
Prof. 44 cms.

PN. Cuad. X Y
S 1.30; O 87 GLORIA E S E R C I T V S
Prof. 44 cms. Dos g. con estandarte

PN. Cuad. S Y
S 1.30; O 87 COKS-
I'rof. 44 cms.

PN. Cuad. X Y VICTOR IADDAVGVSTORVJI


Dos Victorias llevando
una corona

PN. 1971 DNCONSTANTINVS


PFAVG
Emp. dch. velado
BIONEDAS D E LA NECROPOLIS D E CASTULO

PN. Cuad. 7 CONS- FEL. TEhlP. REPARATIO AES 111


Campaña 1971 1 (FH)

PN. Cuad. 7 CONS-


Campafia 1971

PN. Cuad. 7 DNMAGNENTIVS AES 11


Campafia 1971 PFAVC. d. dcli.

PN. Cuad. 7
O 1.20; S 1.50 DNCONSTANTIVS AES 111 316-361 LKBC 2625 FOTO.
C a m p ~ f i a1971 PFAVG (FH)

PN. Camp. 1971 GLORIA E S E R C I T V S AES 111

PN. Camp. 1971 GLORIA ROMANORVhI AES 111