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Rendir Cuentas Es Bíblico y Es Espiritual

Este documento discute la importancia bíblica de rendir cuentas. Explica que Jesús y Pablo dieron el ejemplo de rendir cuentas de manera voluntaria por el trabajo que Dios les había encomendado. También señala que los cristianos deben rendir cuentas unos a otros para apoyarse mutuamente y evitar desviarse del camino de Dios. El rendir cuentas ayuda a vivir con integridad y a cumplir la obra de Dios.
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Rendir Cuentas Es Bíblico y Es Espiritual

Este documento discute la importancia bíblica de rendir cuentas. Explica que Jesús y Pablo dieron el ejemplo de rendir cuentas de manera voluntaria por el trabajo que Dios les había encomendado. También señala que los cristianos deben rendir cuentas unos a otros para apoyarse mutuamente y evitar desviarse del camino de Dios. El rendir cuentas ayuda a vivir con integridad y a cumplir la obra de Dios.
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Rendir cuentas es bíblico y es espiritual

“Yo te di la gloria aquí en la tierra, al terminar la obra que me encargaste. Ahora,


Padre, llévame a la gloria que compartíamos antes de que comenzara el mundo. »Te
he dado a conocer a los que me diste de este mundo. Siempre fueron tuyos. Tú me los
diste, y ellos han obedecido tu palabra. Ahora saben que todo lo que tengo es un
regalo que proviene de ti, porque les he transmitido el mensaje que me diste. Ellos
aceptaron el mensaje y saben que provine de ti y han creído que tú me
enviaste”(Jn.17:4-8) NTV 

“¿Alguno de ustedes está pasando por dificultades? Que ore. ¿Alguno está feliz? Que
cante alabanzas. ¿Alguno está enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia, para
que vengan y que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. Una
oración ofrecida con fe, sanará al enfermo, y el Señor hará que se recupere. Y, si ha
cometido pecados, será perdonado. Confiésense los pecados unos a otros y oren los
unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa
tiene mucho poder y da resultados maravillosos” (Stg.5:13-16) NTV 

Jn.17 / Lc.16:2 / Mt.18:23 / Ez.20:36 / Ecl.11:9 / Ecl.4:9-10 / Mt.12:36 /


2Cor.5:10 / Gal.6:1-2 

Hay muchas directrices bíblicas acerca del rendimiento de cuentas y del hacernos
responsables el uno al otro. Pero para muchos, la idea de revelar información personal
parece restrictiva o incluso una invasión de la privacidad. El rendir cuentas parece un
obstáculo para la búsqueda del placer, la prosperidad y el prestigio. La mayoría de las
personas prefieren mantenerse aisladas y no involucrar a otros en sus negocios, mucho
menos en su vida privada. La Biblia, sin embargo, deja en claro que los cristianos
deben rendir cuentas y ser responsables los unos a los otros. El rendir cuentas en el
cuerpo de Cristo es un principio bíblico. (Dr. Charles Stanley). 

EL EJEMPLO DE JESÚS:
Jesús fue enviado por su Padre con una misión específica. Llegando al final de Su
recorrido en la tierra Jesús rinde cuentas al Padre quien lo había enviado. En Jn.17
notamos que Jesús por propia voluntad rinde cuentas de su trabajo realizado. Sabemos
que Jesús no era un sospechoso de malos andares, sin embargo, Él pone sobre la mesa
lo que hizo y los resultados. 

EL EJEMPLO DEL APÓSTOL PABLO:


El apóstol Pablo también rindió cuentas de su trabajo. Cuando regresó de su primer
viaje misionero fue inmediatamente a la iglesia que lo había enviado e informó todo lo
que Dios había hecho a través de ellos (Hch.14:24-28). 
La palabra ‘informar’ que aparece en Hch.14:27 significa: anunciar, dar aviso, dar
cuentas (Diccionario Vine Nuevo Testamento en e-Sword) (Hch.15:4-6 / Hch.15:12 /
Hch.21:19-22). Notamos que Pablo no tenía ningún problema en rendir cuentas de su
vida y de su ministerio. Igual se presenta Pablo ante los líderes en Jerusalén para
rendir cuentas en cuanto a lo que enseñaba (Gal.2:1-9). El saber que debemos rendir
cuentas nos va a ayudar a vivir una vida diferente y a hacer el trabajo de acuerdo a lo
que se espera de nosotros (Rom.14:12). El rendir cuentas nos ayuda a guardar una
buena reputación (Prov.22:1), a mantenernos enfocados en aquello que sí tiene valor, y
en cumplir con integridad la obra encomendada. 
¿Cuál es la importancia de rendir cuentas? (Lc.16:2 / Lc.12:42 /
Rom.14:12)
Tanto en el mundo secular como en la iglesia se habla mucho de la necesidad de rendir
cuentas para evitar la corrupción y la falta de integridad en las personas y en las
instituciones. El rendir cuentas es esencial en toda sociedad. De alguna manera todos
somos llamados a rendir cuentas: los ciudadanos, los políticos, el empleado, el
estudiante, el profesor, etc. Si no cumplimos con una cierta ley de un país seremos
llamados a rendir cuentas y en caso dado tenemos que sufrir las consecuencias de
nuestras decisiones. 
Rendir cuentas es simplemente ser responsable. Gerentes deben rendir cuentas a la
junta directiva respectiva, ancianos rinden cuentas a sus pastores, pastores rinden
cuentas a sus supervisores, etc. El concepto de rendir cuentas es definido por el
diccionario de la lengua inglesa (Nueva York, 1987) como: “Ser sujeto a la obligación
de reportar, explicar o justificar; ser responsable ante alguien de algo”. 
El rendir cuentas es un acto en el cual una persona se somete al escrutinio, sea formal o
informal, de otras personas o de sus autoridades, tomando la iniciativa de informar,
anunciar o presentar lo que ha o lo que está ocurriendo en su vida y ministerio, dando
libertad a los otros a indagar, hacer preguntas y en caso dado permitir ser confrontado
para ser corregido. 
“Rendir cuentas significa desarrollar relaciones con otros cristianos que ayudan a
promover verdadera espiritualidad, honestidad, obediencia a Dios, y que motivan una
genuina evaluación del caminar personal con Dios y de las relaciones con el prójimo”
(Marks of Maturity – biblical characteristics of a Christian leader de J. Hampton
Keathly III, Biblical Studies Press, 1999).

Este concepto igual se encuentra en la Biblia y es una recomendación que Dios les da a
todos los creyentes y a cada líder cristiano: 
 Primero que todo debemos notar que la Biblia nos enseña que cada persona
debe rendirle cuentas a Dios (Rom.14:12 / Ecl.11:9-10 / Ecl.12:14 / Lc.12:48). Toda
persona debe responsabilizarse delante de Dios por sus pensamientos, hechos y
actitudes. Los cristianos y los no-cristianos rendirán cuentas ante un Dios soberano
(Rom.3:9-19 / Filp.2:9-11). Jesús aclaró que un día todos los humanos tendrán que
rendir cuentas ante Dios (Mt.12:36). Si una persona no reconoce esta verdad tiende a
desviarse y a gravitar hacia un estilo de vida pecaminoso, lleno de actos violentos y
tiranos y permiten toda clase de maldades e inmoralidades.

 La Biblia también nos dice que todos los creyentes somos parte de un cuerpo y
que cada uno tiene una responsabilidad definida en este cuerpo (1Cor.12). De esta
manera todo creyente está interconectado con el resto del cuerpo y no vive solamente
para sí mismo. Esto igual vale para los líderes cristianos. Cada cual es responsable
frente al prójimo. El hermano sí es importante para mí y yo debo ser importante para
el hermano. Sí me debe interesar el bienestar del prójimo y al final mi bienestar será
también de gran beneficio para el prójimo (Gn.4:9 / Gal.6:1-2). Si usted sabe de un
amigo creyente que no anda bien y que anda contrario a lo que la Biblia enseña,
entonces usted tiene la responsabilidad de ayudar a tal individuo a corregir su caminar,
confrontándolo gentilmente, expresando perdón y animándolo a seguir los
mandamientos de Dios - todo esto es posible si existe la disposición de rendir cuentas
(Stg.5:16). Claro que nosotros también debemos estar dispuestos a ser confrontados y a
recibir exhortación y reprensión si lo requerimos.

 Otro aspecto de rendir cuentas es el de animar y edificar al prójimo. Todos


requerimos de que alguien nos apoye, nos anime, nos de la mano en determinado
momento de la vida. Un grupo al cual se le rinden cuentas no solamente se concentra
en el tema de los pecados, en lo negativo, en las tentaciones, sino que también es un
lugar en el cual se expresa un interés genuino por el otro ayudándole a crecer
espiritualmente y dejándose ayudar (Hebr.10:24-25 / 1Tes.5:11). La Biblia sugiere que
dos son mejor que uno (Ecl.4:9-10). Vivir la vida cristiana en un mundo secularizado
no siempre es fácil. La cultura, los desafíos en el trabajo y en la vida en general tratan
frecuentemente de desviar nuestra atención de aquellas cosas que son trascendentales.
El pecado igualmente nos asedia, los deseos pecaminosos nos tientan a tomar
decisiones que pueden destruir nuestras vidas y nuestras familias y puede acabar con
nuestro ministerio. Todo en este mundo parece trabajar en contra de una vida santa
delante de Dios. 
o Por eso el libro de Proverbios reclama y dice: “Muchos son los
hombres que proclaman su propia lealtad, pero un hombre de confianza,
¿Quién lo hallará?” (Prov.20:6). Es por eso que debemos tener en cuenta que la
ayuda de otra persona nos puede colaborar a superar esta contradicción en la vida
(Prov.27:17 / Prov.12:1). El versículo en Prov.27:17 nos hace ver que el crecimiento
personal es agilizado por la contribución de otro. La vida simplemente requiere de la
ayuda de otros para poder experimentar verdadera superación personal. Este
versículo muestra que frecuentemente hay un abismo entre lo que
decimos y lo que somos. Muchas veces decimos que amamos a Dios, pero al
momento de sincerarse las cosas pueden sonar diferentemente. “La honestidad es un
asunto de suma importancia para el hombre que lucha contra el pecado sexual. La
honradez comienza al examinar uno mismo su corazón, sus pensamientos y sus
acciones”. El sincerarse delante de otra persona es de gran beneficio en el proceso de
proteger la vida de pecado o para salir de hábitos pecaminosos.
Muchas veces somos ciegos en cuanto a nuestros propios pecados y al posible desvío
que estamos viviendo. Viendo la amonestación de Natán a David en 2Sam.12:5-6
notamos que David pudo ver fácilmente el pecado en la vida del hombre de la historia
que menciona Natán, pero no pudo ver su propio pecado hasta que Natán le reveló
directamente y le hizo ver que ésta historia era en realidad su propia historia
(2Sam.12:7). 

Vea otras confrontaciones anotadas en la Biblia: 


 Saúl fue confrontado y llamado a rendir cuentas. Samuel confronta a al rey Saúl
a raíz de su desobediencia a los mandamientos de Dios. Lo triste es que Saúl nunca se
arrepintió de sus malas decisiones y de su desobediencia (1Sam.13:13 / 1Sam15:19.23).
 Elías confrontó a Acab respecto a su mal vivir. No fue Elías el que trajo el
problema sobre Israel sino Acab (1Re.18:18). Acab no se arrepintió de sus malos
caminos y murió (1Re.21:19-20).
 Juan el Bautista amonestó a Herodes (Mt.14:4). Herodes tristemente tampoco
pensó en cambiar su vida.
 El apóstol Pablo confrontó a Pedro en un momento en el que Pedro había
dejado principios bíblicos por agradar a un grupo de gente (Gal.2:14).
 Jesús confrontó a los fariseos quienes no vivían la religión pura y santa (Mt.23).
Jesús limpia el templo (Mt.21:12-17).
 Jesús además nos enseña un camino para ayudarle a un hermano que se desvió
para que sea restaurado (Mt.18).
 ¿Y qué pensar en el caso de nosotros? 
 Vemos fácilmente la paja en el ojo del prójimo, pero no vemos la viga en nuestra
propia vida (Mt.7:1-5). Por eso requerimos de alguien quien nos ayude a ver lo que no
anda bien con nosotros para así poder tomar decisiones que llevan a la vida y no a la
muerte.
 Lea la historia del fariseo y del publicano (Lc.18:9-14). El fariseo creyó que él
era mejor que ese otro pecador terrible y no se dio cuenta que su propia actitud era
completamente hipócrita.
 Vea también la historia de los escribas en el caso de la mujer sorprendida en
adulterio (Jn.8:1-9). Los fariseos que acusaban a aquella mujer no vieron lo que pasaba
en su propia vida y los problemas que tenían, hasta que Jesús los hizo reflexionar.
Requerimos de gente que nos haga reflexionar en el momento correcto. Ya que muchas
veces somos ciegos a nuestros propios pecados y faltas, debemos agradecer si tenemos
amigos como en el caso de David quien tuvo a Natán. Gente que nos ama tanto y que se
preocupa por nosotros, siendo sensibles a Dios, para dejarse usar en el momento y en
la manera correcta para hacernos ver lo que nosotros no vemos (nos ayudan a ver los
puntos ciegos). Estas son personas que además tienen suficiente valor para desafiarnos
en cuanto a nuestro comportamiento. Al mismo tiempo debemos tener en la vida a una
persona que tenga el derecho de preguntarnos y confrontarnos respecto a nuestra
relación con Dios y con el prójimo, alguien a quien le rendimos cuentas de verdad. 
 También tenemos que reconocer que el rendir cuentas es de gran ayuda, ya que
tendemos a parecer como ovejas que andan por su propio camino, nos dejamos
engañar y nos alejamos de aquello que es bueno para nosotros (Mt.10:6 / Mt.18:12 /
Is.53:6 / Jer.50:6 / 1Pe.2:25). Hacer discípulos significa enseñar a otros a que
obedezcan a Dios y este asunto no se puede llevar a cabo sin una cierta medida de
rendimiento de cuentas. El rendir cuentas promueve el liderazgo servidor (Ef.4:11s /
Hebr.13:17 / 1Pe.5:1-4). Una de las marcas de un liderazgo servidor es que cuida lo que
se le ha encomendado (1Cor.4:1-2). El rendir cuentas protege tanto al líder como a las
ovejas (Hebr.13:17 / 1Tes.5:12 / 1Tim.3:1-5). 

El caso de Salomón:
En el caso de Salomón vemos que le faltaba un Natán. En 1Re.10 vemos la gloria de
Salomón, pero en 1Re.11 leemos que Salomón tenía un problema profundo. Eso nos
enseña que el capítulo 10 no garantiza que no haya posibilidad de un capítulo 11. 
Esto nos lleva a concluir que cada día debemos dirigir nuestro corazón a Dios. Somos
vulnerables y existen peligros para todos. Debemos ser honestos y hablar con gente en
quien confiamos sobre las vulnerabilidades en nuestra vida.
Nos podemos preguntar si la historia de Salomón en el capítulo 11 se hubiera podido
evitar si Salomón hubiera tenido un Natán en su vida. Puede ser que Salomón no veía
la necesidad de tener un Natán, ya que él tenía tanta sabiduría y nadie le podía enseñar
algo.

Leyendo 2Sam.7 y 2Sam.12 vemos que David abrió primero su corazón y su vida a
Natán. A raíz de ese hecho Natán tenía una puerta abierta para confrontar a David. 
APLICACIÓN: 
Las personas evitan la responsabilidad por varias razones: el orgullo, la prepotencia, la
ignorancia, el miedo y la autosuficiencia. Este es un enfoque peligroso para la vida.
Nuestro enemigo conoce nuestras debilidades y sabe cómo explotarlas. Con el apoyo y
la ayuda de amigos podemos prevalecer. Hay fortaleza al aceptar las dinámicas
saludables en el cuerpo de Cristo. 
 ¿Tiene usted un grupo o persona a la cual le rinde cuentas regularmente?
¿Pueden ellos hacerle las preguntas delicadas? Explique 
 ¿Cuáles asuntos hay que considerar para un rendimiento de cuentas saludable? 
 ¿Cómo se ve una organización si nadie le rinde cuentas a nadie? 
 ¿Qué impedimentos existen en su organización para un rendimiento de cuentas
saludable? ¿Qué debe mejorar o qué debe cambiar para que se dé ese rendimiento de
cuentas?
No importa el cargo o la posición en la iglesia. Es tiempo que seamos responsables y
que no nos engañemos creyendo que no somos vulnerables. Necesitamos de gente a la
que le rendimos cuentas sinceramente. No le debemos dar lugar al diablo con una vida
secreta untada de maldad.

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