AMADÍS DE GAULA
Capítulo segundo
Ella se rio con buen semblante e díjole:
—Pues que así os he ganado, otorgóos que seáis mi caballero y ayudéis a aquella hermana de la
Reina.
El Doncel le besó las manos e dijo:
—Pues que el Rey, mi señor, no me ha querido hacer caballero, más a mi voluntad lo podría
ágora ser deste rey Perión, a vuestro ruego.
—Yo faré en ello lo que pudiere —dijo ella—; mas menester será de lo decir a la infanta
Mabilia, que su ruego mucho valdrá ante el Rey, su tío. Entonces se fué a ella e dijole cómo el
Doncel del Mar quería ser caballero por mano del rey Perión, e que había menester para ello el
ruego suyo e dellas. Mabilia, hija del rey y hermana de Agrojes, que muy animosa era e al
Doncel amaba, dijo:
—Pues fagámoslo por él, que lo merece; e véngase a la capilla de mi madre armado de todas
armas, e nos le haremos compañía con otras doncellas; e queriendo el rey Perión cabalgar para
se ir, que, según he sabido, será antes del alba, yo le enviaré a rogar que me vea, e allí hará el
vuestro ruego, ca mucho es caballero de buenas maneras.
CÁRCEL DE AMOR
El preso al autor
Alguna parte del corazón quisiera tener libre de sentimiento, por dolerme de ti según yo
debiera y tú merecías. Pero ya tú ves en mi tribulación que no tengo poder para sentir otro mal
sino el mío. Pídote que tomes por satisfacción, no lo que hago, mas lo que deseo. Tu venida
aquí yo la causé. El que viste traer preso yo soy, y con la tribulación que tienes no has podido
conocerme. Torna en ti tu reposo, sosiega tu juicio, porque estés atento a lo que te quiero decir:
tu venida fue por remediarme, mi habla será por darte consuelo, puesto que yo de él sepa poco.
Quién yo soy quiero decirte, de los misterios que ves quiero informarte, la causa de mi prisión
quiero que sepas, que me liberes quiero pedirte, si por bien lo tuvieres. Tú sabrás que yo soy
Leriano, hijo del duque Guersio, que Dios perdone, y de la duquesa Coleria. Mi naturaleza es
este reino donde estás, llamado Macedonia. Ordenó mi ventura que me enamorase de Laureola,
hija del rey Gaulo, que ahora reina, pensamiento que yo debiera antes huir que buscar. Pero
como los primeros movimientos no se pueden en los hombres excusar, en lugar de desviarlos
con la razón confirmelos con la voluntad, y así de Amor me vencí, que me trajo a esta su casa,
la cual se llama Cárcel de Amor. Y como nunca perdona, viendo desplegadas las velas de mi
deseo, púsome en el estado que ves. Y porque puedas notar mejor su fundamento y todo lo que
has visto, debes saber que aquella piedra sobre quien la prisión está fundada es mi Fe, que
determinó de sufrir el dolor de su pena por bien de su mal. Los cuatro pilares que asientan sobre
ella son mi Entendimiento, mi Razón, mi Memoria y mi Voluntad, los cuales mandó Amor
aparecer en su presencia antes que me sentenciase; y por hacer de mí justa justicia preguntó por
sí a cada uno si consentía que me prendiesen, porque si alguno no consintiese me absolvería de
la pena. A lo cual respondieron todos en esta manera:
Dijo el Entendimiento: «Yo consiento al mal de la pena por el bien de la causa, de cuya
razón es mi voto que se prenda».
Dijo la Razón: «Yo no solamente doy consentimiento en la prisión, más ordeno que muera,
que mejor le estará la dichosa muerte que la desesperada vida, según por quien se ha de sufrir».
Dijo la Memoria: «Pues el Entendimiento y la Razón consienten, porque sin morir no
pueda ser libre, yo prometo de nunca olvidar».
Dijo la Voluntad: «Pues que así es, yo quiero ser llave de su prisión y determino de
siempre querer».