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Enfermedades por Malos Hábitos Alimentarios

Los malos hábitos alimenticios pueden ocasionar varias enfermedades. Entre ellas se encuentran la desnutrición, la anemia por falta de hierro, la osteoporosis y el bocio endémico, causadas por una ingesta insuficiente de nutrientes. También existen enfermedades como el sobrepeso, la obesidad y la diabetes, producidas por un consumo excesivo de calorías y grasas. Los hábitos alimenticios determinan el riesgo de contraer enfermedades crónicas, por lo que es importante adopt
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Enfermedades por Malos Hábitos Alimentarios

Los malos hábitos alimenticios pueden ocasionar varias enfermedades. Entre ellas se encuentran la desnutrición, la anemia por falta de hierro, la osteoporosis y el bocio endémico, causadas por una ingesta insuficiente de nutrientes. También existen enfermedades como el sobrepeso, la obesidad y la diabetes, producidas por un consumo excesivo de calorías y grasas. Los hábitos alimenticios determinan el riesgo de contraer enfermedades crónicas, por lo que es importante adopt
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FACTORES DE RIESGO Y ENFERMEDADES OCASIONADAS POR LOS

MALOS HABITOS ALIMENTICIOS

Los hábitos alimentarios son la selección y elección de la cantidad, calidad y forma


de preparación de los alimentos que consume un individuo, como respuesta de sus
gustos, disponibilidad de alimentos, poder adquisitivo, tradiciones familiares y
socioculturales, acompañado de ciertos elementos conscientes; por lo tanto, un
hábito se conserva por ser cómodo y agradable para la persona, llegando a ser
parte de la vida cotidiana en donde llega a determinar un modo de actuar,
preferencias, elecciones y un estilo de vida propio (Borgues, 1990).

Se considera los aspectos relacionados con la selección e ingestión de los


alimentos; por lo tanto, el tipo y la cantidad de alimentos, los horarios y espacios en
los que se consumen y algunas prácticas relacionadas con el control de peso (Morell
y Cobaleda, 1998). Estas acciones permiten satisfacer las necesidades físicas del
organismo. Los hábitos alimentarios inadecuados, así como los valores culturales
que destacan los estereotipos de lo bello, lo atractivo y la liberación sexual han
permeado los hábitos alimentarios de los jóvenes, contribuyendo al desarrollo de
varios trastornos alimentarios. (Acosta y Gómez, 2003) y a la aparición de graves
consecuencias, como la alteraciones endocrinas y metabólicas (Perpiñan, 2006).

Los hábitos alimentarios constituyen un factor determinante del estado de salud,


tanto a nivel individual como poblacional (Hu & 2002, 2015) La modernización de la
sociedad ha supuesto una serie de cambios sociológicos y/o culturales que afectan
inevitablemente a los hábitos y preferencias alimentarias (Bertoni, 2012). Por
ejemplo, cada vez se dedica menos tiempo a la compra de alimentos y elaboración
de las comidas y, en contraposición, se prefieren los alimentos procesados que,
generalmente, conllevan un consumo excesivo de alimentos de origen animal,
especialmente de carnes y derivados, y de azúcares refinados, con el consecuente
incremento de grasas saturadas y colesterol en la dieta y, al mismo tiempo, un bajo
consumo de alimentos de origen vegetal. Todo ello se traduce en una disminución
en el aporte porcentual de energía a partir de hidratos de carbono complejos y
proteínas de origen vegetal, y un aumento en la proporción de grasas saturadas e
hidratos de carbono simples.

Los hábitos alimentarios determinan el riesgo de contraer en el futuro enfermedades


crónicas relacionadas con la nutrición del individuo, con respecto a los patrones de
consumo es importante mencionar que los hábitos alimenticios han sufrido
modificaciones importantes en las últimas décadas, ya que se pasó de ingerir
comida casera a comida congelada o tipo “supermercado”, la cual está cargada de
carbohidratos y grasa saturada. (Patiño, s.f.)
Factores de riesgo

Corresponden al “conjunto de fenómenos de naturaleza física, química, orgánica,


psicológica o social que involucra la capacidad potencial de provocar daño”; es
decir, son los eventos que aumentando crean la posibilidad de enfermar. Como
respuesta a estos factores protectores, las personas desarrollan prácticas
protectoras o favorecedoras de la salud entre ellas están el cultivo de un arte, la
práctica de un deporte, el desarrollo de un pasatiempo, la adopción de una dieta
saludable, entre otras. Es cualquier característica, exposición o conducta de un
individuo que aumente su probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión.

Enfermedades causadas por una mala alimentación

Existen enfermedades producidas por una ingesta insuficiente de energía o


nutrientes específicos, tales como:

a. Desnutrición
Es una enfermedad producida por un consumo insuficiente de energía y nutrientes.
Las personas desnutridas tienen un bajo peso corporal y en los niños se produce
un retraso del crecimiento y desarrollo psicomotor. La desnutrición produce una
disminución de la capacidad para defenderse de las enfermedades infecciones y
aumenta el riesgo de mortalidad.

Entre las principales causas de la desnutrición están:


- Una alimentación insuficiente en calorías y proteínas debido a la falta de
recursos económicos y/o falta de conocimientos de alimentación y nutrición.
- La falta de agua potable, alcantarillado y la inadecuada eliminación de
basuras.
- Malos hábitos de higiene personal y de manipulación de los alimentos.
- Diarreas y otras infecciones que producen pérdida de los nutrientes
aportados por los alimentos.
¿Cómo podemos prevenir la desnutrición?
- Mediante el consumo de una alimentación variada y suficiente en energía y
nutrientes.
- Con buenos hábitos de higiene personal y de manipulación de alimentos.
- Cuidando las condiciones de higiene del lugar donde vivimos, estudiamos o
trabajamos, en especial donde se almacenan, preparan y consumen los
alimentos.
- Aprendiendo sobre alimentación y nutrición.
- Asistiendo al control periódico de salud y cumpliendo los programas de
vacunación de la población infantil, para evitar el deterioro del estado
nutricional producido por las enfermedades infecciosas.

b. Anemia Nutricional
Es la condición caracterizada por un bajo contenido de glóbulos rojos (hemoglobina)
en la sangre. La anemia produce decaimiento, irritabilidad, cansancio, disminuye las
defensas del organismo, el rendimiento escolar y reduce la capacidad de trabajo.
¿Cuáles son las causas de la anemia por falta de hierro?
- Bajo consumo de alimentos ricos en hierro, especialmente en los grupos con
mayores necesidades: niños, mujeres que tienen menstruación abundante,
embarazadas y ancianos.
- Mala utilización del hierro de los alimentos. El hierro de carnes y pescados
se utiliza mejor que el de los vegetales (legumbres, verduras verdes).
- La anemia también puede deberse a una baja ingesta de vitamina B12, ácido
fólico y vitamina C.
¿Cómo podemos prevenir la anemia por falta de hierro?
- Comiendo tres o cuatro veces por semana carne, pescado, pollo, pavo o
hígado, por su contenido de hierro de buena absorción.
- Cuando no se come carne, combinando los alimentos ricos en hierro vegetal
con alimentos ricos en vitamina C, para mejorar su absorción.

c. Osteoporosis
Es una enfermedad en la que lenta y progresivamente los huesos se van haciendo
frágiles y propensos a las fracturas. La osteoporosis es la causa más común de
deformación de la columna vertebral, fractura de cadera, muñecas, talones y
costillas, las que ocasionan invalidez temporal o permanente y dependencia de
otras personas.
¿Cuáles son las causas de la osteoporosis?
- El bajo consumo de calcio.
- La falta de actividad física.
- El consumo excesivo de cigarrillos, alcohol y café.
¿Cómo podemos prevenir la osteoporosis?
- Comiendo más alimentos ricos en calcio y vitamina D (leche, yogur, queso,
quesillo)
- Aumentando la actividad física.
- Bebiendo menos café y alcohol.

d. Bocio endémico
El bocio es una enfermedad crónica que se caracteriza por un aumento del tamaño
de la glándula tiroides, debida principalmente a un insuficiente consumo de yodo.
Este elemento es esencial para que la glándula mantenga su función y estructura
normales.
¿Cómo podemos prevenir el bocio endémico?
- Consumiendo sal yodada.
- Aumentando el consumo de yodo, mediante el consumo de pescado y otros
alimentos de origen marino.

También enfermedades producidas por una ingesta excesiva de energía, que son:

a) Sobrepeso y obesidad
El sobrepeso se define como una acumulación anormal de grasa que puede ser
perjudicial para la salud. Donde el índice de masa corporal (IMC) oscila entre los
valores de 25 a < de 30, es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla.
En cambio, la obesidad es una enfermedad caracterizada por un estado excesivo
de grasa corporal o tejido adiposo.

En personas adultas es determinada por un IMC ≥ 30. Así mismo, se clasifica en


obesidad grado I, con un IMC de 30 a < 35; obesidad grado II, con IMC de 35 a <
40; y obesidad grado III, con un IMC de ≥ a 40. (MINSA, 2012) La meta del IMC
según expertos de la OMS en obesidad, refieren que la recomendación a escala
individual es mantener el intervalo de 18,5-24,9 kg/m2 y evitar un aumento de peso
superior a 5 kg durante la vida adulta. (OMS, 2013)

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético


entre calorías consumidas y gastadas, las cuales a nivel mundial ocurre lo siguiente.
(OMS, 2016):

 Aumento en la ingesta de alimentos de alto contenido calórico que son ricos en


grasa
 Descenso en la actividad física debido a la naturaleza cada vez más sedentaria
de muchas formas de trabajo, los nuevos modos de transporte y la creciente
urbanización.
 Cambios en los hábitos alimentarios y de actividad física son consecuencia de
cambios ambientales y sociales asociados al desarrollo y de la falta de políticas de
apoyo en sectores como la salud; la agricultura; el transporte; la planificación
urbana; el medio ambiente; el procesamiento, distribución y comercialización de
alimentos, y la educación.
b) Diabetes
La DM se define como una enfermedad endocrino – metabólica de carácter crónico
y elevada prevalencia, caracterizada por la alteración del metabolismo
hidrocarbonado, que se manifiesta principalmente por la elevación persistente y
mantenida de la glucemia plasmática, como consecuencia de la disminución de la
secreción pancreática endógena de insulina.

En la dieta los hidratos de carbono son el pilar fundamental, a consumir en forma


de legumbres, cereales y frutas; de forma similar, se recomienda un consumo
frecuente de verduras, en lo que respecta a las proteínas se preconiza un consumo
moderado de productos cárnicos, siendo preferible el consumo de pescado,
incluyendo el pescado azul, y las aves; se recomienda un consumo moderado de
lácteos, sobre todo quesos y yogurt; y como fuente de grasa fundamental se prefiere
el aceite de oliva. (Gómez y Palma, 2013)

c) Hipertensión arterial
La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos
sanguíneos (arterias) como resultado de la función de “bombeo” que tiene el
corazón, el volumen sanguíneo, la resistencia de las arterias al flujo y el diámetro
de la luz arterial. Se dice que una persona tiene hipertensión arterial cuando la
presión sistólica es igual o mayor de 140 mm de Hg y la presión diastólica es igual
o 29 mayor de 90 mm de Hg. Y su evolución es sin manifestar ningún síntoma o ser
éstos leves, por lo que se le conoce también como “el asesino silencioso”. (IREGA,
2017)

Los factores de riesgo personales que lo ocasiona son: exceso de peso, falta de
actividad física, consumo excesivo de sal, consumo de alcohol, insuficiente ingesta
de potasio, tabaquismo y estrés. La sintomatología que el individuo puede presentar
es dolor de cabeza, visión borrosa, mareo, zumbido de oídos, nerviosismo y
cansancio. Entre otros la elevación de la presión arterial, no produce síntomas, pero
si aumenta el trabajo del corazón, lo debilita al paso del tiempo y aumenta el riesgo
de alguna complicación como ataque al corazón, embolia cerebral, problema en los
riñones, problemas con los ojos y muerte. (IREGA, 2017)

La detección de hipertensión arterial se realiza mediante el procedimiento de


medición de la presión arterial con el apoyo de un aparato denominado
esfigmomanómetro. La prueba para la detección se realiza cuando el usuario está
sentado con un brazo apoyado sobre una mesa; el esfigmomanómetro debe
colocarse a la altura del corazón, y bien ceñido alrededor de la parte superior del
brazo, colocándolo de tal manera que el borde inferior quede a 2,5 cm por encima
del pliegue del codo y el diafragma del estetoscopio sobre la arteria braquial.
En el año 2014, la OMS y la Sociedad Internacional de hipertensión (SIH)
clasificaron la hipertensión arterial de la siguiente forma: La categoría sistólica y
diastólica óptima debe ser inferior a 120/80 mmHg. Un nivel normal comprende
niveles inferiores a 130/85 mmHg y se considera alta cuando supera 130- 139/85-
89 mmHg. Una persona padece hipertensión sistólica aislada cuando el valor de la
tensión arterial sistólica supera 140 mmHg. La hipertensión ligera o de grado I
comprende niveles de 140-159 / 90-99 mmHg. La hipertensión moderada o de grado
II se sitúa entre 160- 179/100-109 mmHg y la hipertensión severa o de grado III
comprende niveles superiores a 180-110 mmHg. (Marnet. 2017).

El tratamiento tiene como propósito evitar el avance de la enfermedad, prevenir las


complicaciones, mejorar la calidad de vida y reducir la mortalidad por esta causa. El
plan de manejo debe incluir el establecimiento de las metas del tratamiento no
farmacológico, en alimentación sana y actividad física, así como manejo con
medicamento (farmacológico).

La terapia nutricional es el elemento más importante en el tratamiento no


farmacológico de los pacientes con hipertensión arterial, aunado al ejercicio, estas
son las primeras intervenciones que se requieren para controlar la enfermedad.
(Vega, M. 2016) La alimentación correcta es el elemento más importante y principal
para la rápida disminución de la presión arterial. La cantidad y tipo de comida deben
tener relación con la estatura, el peso, género y la actividad física que desarrolla la
persona.

d) Cáncer
El cáncer es una enfermedad provocada por un grupo de células que se multiplican
sin control y de manera autónoma, invadiendo localmente y a distancia otros tejidos.
En la actualidad, la rama de la medicina que se dedica al estudio y tratamiento del
cáncer se llama Oncología.

Sabemos que el cáncer es una enfermedad que se origina a partir de un grupo de


células epiteliales o mesenquimatosas “anormales” que han escapado a los
controles de replicación y diferenciación; se multiplican de manera autónoma, sin
control y de manera irregular. Invaden localmente y a distancia otros órganos y
tejidos. En general, dejando a su evolución natural (sin tratamiento) tienden a llevar
a la muerte al corto plazo a la persona afectada. Actualmente, se conocen más de
200 tipos diferentes de cáncer dependiendo del tejido del que se deriven. Los más
frecuentes son los de piel, pulmón, mama y los de colon y recto.
Más del 30% de defunciones de cáncer podrían evitarse modificando o evitando los
principales factores de riesgo detectados:
- El consumo de tabaco.
- El sobrepeso o la obesidad. Una dieta adecuada y, el ejercicio físico
moderado o intenso, practicado de forma regular, disminuye el riesgo de
aparición de ciertos tipos de cáncer.
- El consumo de bebidas alcohólicas.
- Las infecciones por PVH y VHB. Otras como el Helicobacter pylori que es
una bacteria que se encuentra con mucha frecuencia en el aparato digestivo,
hasta el punto de que puede afectar al 50 % de la población, está implicada
en la génesis de la úlcera péptica y tiene la capacidad de transformar las
células gástricas epiteliales y favorecer la aparición de cáncer de estómago.
- La contaminación del aire de las ciudades.
- El humo generado en la vivienda por la quema de combustibles sólidos.
- Las vacunas para algunos virus, pueden prevenir determinados tipos de
cáncer. Por ejemplo, la vacunación universal contra la hepatitis B, puede
reducir la incidencia de hepatocarcinoma. Otra vacuna recientemente
aprobada contra el virus del papiloma humano en grupos de riesgo, ha
mostrado su utilidad para evitar la aparición del carcinoma cervico-uterino.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

 Borgues H. (1990). Costumbres prácticas y hábitos alimentarios. Cuadernos


de Nutrición, Volumen 13, Número 2.
 Bolaños P. Evolución de los hábitos alimentarios. De la salud a la enfermedad
por medio de la alimentación. Trast Condu Alime 2009; 9: 956-72.
 De la Garza, J. y Juárez, P. (2014). El Cáncer. México: Universidad
Autónoma de Nuevo León.
 Módulo Nutrición y Salud Nº 3
 Patiño Pozas, M. (s.f.) La obesidad y sus repercusiones psicológicas.
Obtenido en línea
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