Se trata de una historia basada en la conquista latinoamericana por
parte de los españoles en la época del descubrimiento de América, fue
narrada por Fray Bartolomé, quien era un sacerdote franciscano que llegó a
Latinoamérica junto con los conquistadores, se pierde en la selva, y es
secuestrado por los originarios y sacrificado por ellos en un día de eclipse,
pese a que el sacerdote les habló a través del conocimiento que ya poseía
sobre astronomía, el los engañó diciendo que iba a oscurecerles la noche,
coincidiendo con la fecha del eclipse pautado para ese día, que ya de forma
anticipada los mismo indígenas habías predicho.
En este sentido, la obra nos narra una historia basada en el racismo
producto del choque invasivo entre las culturas de los blancos españoles y
los indígenas, denominando este choque “eclipse” de forma muy metafórica.
Así mismo, se evoca el choque no sólo racial, sino que también cultural.
La cultura invasora, provista de “desarrollo y modernismo”, se consigue
de frente con culturas autóctonas, “salvajes y de casi nulo desarrollo”, con
creencias paganas ante las ya constituida como la religión católica, aspecto
este que debían mitigar o “eclipsar”, sobre poniendo las suyas y logrando
“civilizar” a los salvajes.
Así mismo, tras el proceso de transculturización, se hace un exhorto al
rescate de la cultura indígena, como cultura originaria del pueblo invadido
que, con su sabiduría nativa, no deja jamás de ser válida, puesto que sin
mucha ciencia ni mucho artilugio ya ellos con sus técnicas habían predico
con total exactitud, lo mismo que la ciencia europea y todos sus avances
para la época había predicho.