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Impugnación de Tutela Laboral en Bogotá

Este documento resume el proceso legal de una acción de tutela presentada por María Magdalena Jiménez Jerena contra una decisión del Juzgado Trece Laboral del Circuito de Bogotá. El juez de primera instancia falló a favor de la accionante, pero la jueza del Juzgado Trece Laboral impugnó esta decisión. El documento detalla los antecedentes del caso, el trámite en instancia, la decisión de primera instancia y los argumentos de la impugnación.
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Impugnación de Tutela Laboral en Bogotá

Este documento resume el proceso legal de una acción de tutela presentada por María Magdalena Jiménez Jerena contra una decisión del Juzgado Trece Laboral del Circuito de Bogotá. El juez de primera instancia falló a favor de la accionante, pero la jueza del Juzgado Trece Laboral impugnó esta decisión. El documento detalla los antecedentes del caso, el trámite en instancia, la decisión de primera instancia y los argumentos de la impugnación.
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OMAR ÁNGEL MEJÍA AMADOR

Magistrado ponente

STL2441-2022
Radicación n.° 96617
Acta 6

Bogotá, D. C., veintitrés (23) de febrero de dos mil


veintidós (2022).

La Sala resuelve la impugnación interpuesta por la


titular del JUZGADO TRECE LABORAL DEL CIRCUITO DE
BOGOTÁ contra el fallo proferido el 25 de enero de 2022 por
la SALA LABORAL DEL TRIBUNAL SUPERIOR DEL
DISTRITO JUDICIAL DE BOGOTÁ dentro de la acción de
tutela que presentó MARÍA MAGDALENA JIMÉNEZ
JERENA contra la impugnante, trámite que se hizo extensivo
a las demás autoridades, partes e intervinientes en el proceso
cuestionado.

I. ANTECEDENTES

La ciudadana María Magdalena Jiménez Jerena


instauró acción de tutela con el propósito de obtener el

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amparo de su derecho fundamental al debido proceso,


presuntamente vulnerado por la autoridad convocada.

Para el efecto, y en lo que a este trámite interesa, en


síntesis, refirió que, el 18 de marzo de 2021, Richard José
Cordero presentó demanda ordinaria laboral en su contra, a
fin de que se declarara la existencia de un contrato laboral y,
como consecuencia de ello, fuera condenada al pago de los
derechos laborales derivados del mismo, correspondiéndole
su conocimiento al Juzgado Once Municipal de Pequeñas
Causas Laborales, autoridad que, el 10 de diciembre de
2020, la condenó a pagar la suma de $18.247.084,85.

Explicó que, contra la anterior decisión su apoderado


judicial interpuso el recurso de apelación, el cual fue
concedido por la juez de primer grado, en razón a que las
condenas superaron los 20 s.m.l.m.v.

Narró que, mediante proveído de 24 de mayo de 2021,


la titular del Juzgado Trece Laboral del Circuito de Bogotá se
abstuvo de tramitar un recurso de apelación, al considerar
que la cuantía se circunscribía al valor de las pretensiones
para el año 2019, calenda en la fue radicada la demanda, sin
que el hecho de que hubiese aumentado la cuantía cambiara
el trámite de «Única Instancia».

Adujo que, contra la anterior determinación, el 1 de


junio de 2021, interpuso el recurso de reposición y, en
subsidio, el de queja, los cuales fueron declarados

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extemporáneos por el juzgado accionado, debido a una


errada contabilización.

Alegó que «no solo se [l]e generaron perjuicios y se [l]e


violó el debido proceso por no tramitar recurso de apelación,
sino que aunado a lo anterior cuando se intentó hacer ver al
juzgado que había incurrido en un error de cuantificación de
la condena y por ende del trámite de apelación que el proceso
conlleva, no fu[e] escuchada sino que injustamente se le
endilgó a [su] apoderado haber presentado un recurso
extemporáneo para no entrar a estudiar los posibles errores
de fondo en la parte motiva del auto que se abstiene de
tramitar un recurso».

Con fundamento en lo anterior, la parte accionante


pretendió que se protegieran la prerrogativa constitucional
invocada y, como consecuencia de ello, que: i) se ordenara al
Juzgado Trece Laboral Del Circuito de Bogotá, «o a otro
superior jerárquico del Juzgado 11 Municipal De Pequeñas
Causas tramitar el recurso de apelación negado».

Subsidiariamente, pidió que se ordenara al Juzgado


Once Laboral del Circuito de Bogotá que estudiara «el recurso
de reposición y, en subsidio, el de queja interpuesto, ya que
[…] se realizó una indebida contabilización de los días
ocasionando la declaratoria de un recurso extemporáneo,
cuando no es así».

La querellante, además, solicitó como medida cautelar


la suspensión de la ejecutoria de la sentencia proferida por

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el Juzgado Once Municipal de Pequeñas Causas Laborales


de Bogotá, teniendo en cuenta «las gravísimas violaciones al
debido proceso».

II. TRÁMITE Y DECISIÓN DE INSTANCIA

Mediante proveído de 13 de enero de 2022, la Sala


Laboral del Tribunal Superior del Distrito de Bogotá admitió
la acción de tutela, ordenó notificar a la convocada y demás
autoridades, partes e intervinientes en el proceso
cuestionado, con el fin de que ejercieran sus derechos de
defensa y contradicción y negó la medida provisional
impetrada.

Dentro del término de traslado, la Jueza Once Municipal


de Pequeñas Causas Laborales de Bogotá informó que
adelantó el proceso de única instancia laboral criticado,
profirió sentencia condenatoria el 10 de diciembre de 2020 y
concedió el recurso de apelación interpuesto por la tutelante.
Para el efecto, remitió el expediente digitalizado.

Por su parte la titular del Juzgado Trece Laboral del


Circuito de Bogotá manifestó que el expediente criticado llegó
a su despacho el 18 de marzo de 2021 y que el 24 de mayo
siguiente, declaró mal concedido el recurso de apelación, a lo
cual la parte demandada el 1 de junio interpuso «recurso de
reposición y queja», los cuales negados mediante proveído de
29 de septiembre de 2021.

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Destacó que la parte promotora pasó por alto lo previsto


en el artículo 63 del Código Procesal del Trabajo y de la
Seguridad Social que dispone que el recurso de reposición se
presenta dentro de los dos días siguientes a la notificación
del auto objeto de censura, «que para el presente caso, el auto
del 24 de mayo de 2021, fue notificado en el estado electrónico
del día 27 del mismo mes y año, por tanto el día 1° fue el
viernes 28 de mayo de esa anualidad y el día dos el 31 de
mayo de 2021 y como se advierte a folio 158 del expediente
(cuaderno 2), se elevó la reposición el 1 de junio 2021 a las
3:41 PM, es decir, abiertamente extempore, siendo además
improcedente la queja, como se explicó en aquella
providencia».

Por último, adujo que los proveídos proferidos se


encontraban debidamente sustentados doctrinaria y
jurisprudencialmente. Remitió el link contentivo del
expediente censurado.

Surtido el trámite de rigor, en fallo de 25 de enero de


2022, el juez constitucional de primera instancia, concedió el
amparo deprecado.

Con fundamento en las sentencia CSJ STL2288-2020 y


CSJ STL5848-2019, y del análisis de los medios de
convicción encontró demostrado que en el proceso ordinario
laboral que originó la queja de amparo, en el que resultó
vencida la parte querellante, «se tramitó con las ritualidades
de un proceso de única instancia (pues para la fecha de
presentación de la demanda el valor de las pretensiones era

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inferior a 20 SMLMV), y las condenas impuestas en la


sentencia superaron dicha cuantía, pues ascienden a
$18.247.084 por prestaciones sociales, indemnización de que
trata el artículo 65 del CST, e indemnización por no
consignación de las cesantías (20 SMLMV de la anualidad en
la que se dictó la sentencia equivalen a $17.556.060)», amparó
el derecho fundamental al debido proceso de la accionante y,
como consecuencia de ello, dejó sin efectos el auto proferido
el 24 de mayo de 2021, por el Juzgado Trece Laboral del
Circuito de Bogotá, y ordenó que dentro del término
improrrogable de 10 días, contados a partir de la notificación
de esa providencia, rehiciera las actuaciones que resultaran
pertinentes para estudiar y decidir el recurso de apelación
formulado por la convocante contra la sentencia de 10 de
diciembre de 2020, proferida por la Jueza Once Municipal de
Pequeñas Causas Laborales de Bogotá.

III. IMPUGNACIÓN

Inconforme con la anterior decisión, la Jueza Trece


Laboral del Circuito de Bogotá la impugnó.

Comenzó por indicar que la acción de tutela iba en


contra de dos providencias judiciales, proferidas por ese
despacho judicial y que, aunque «en la decisión que se
impugna se mencionó cuáles eran los requisitos de
procedencia de este tipo de acciones constitucionales, no se
estudió o expuso cuál fue el yerro cometido por este estrado
judicial».

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Agregó que, a su juicio, los autos de 24 de mayo y 29 de


septiembre de 2021 «resultaban razonables y goza[ban] de
presunción de legalidad, siendo inexistentes errores
protuberantes que conllev[aran] a la intervención del Juez
constitucional», máxime que estaba investida de competencia
para proferirlos, toda vez que, por reparto, le fue asignado a
su despacho el conocimiento del recurso de apelación
interpuesto contra de la sentencia proferida por el Juzgado
Once Municipal Laboral de Pequeñas Causas de Bogotá.

Adujo que el auto de 24 de mayo de 2021, por medio del


cual rechazó el recurso de apelación, «indistintamente de la
posición que tenga el Juez de tutela frente al tema, se
enc[ontraba] debidamente sustentado de manera legal,
doctrinaria y jurisprudencialmente, explicando además por
qué […] se apart[ó] de las decisiones de tutela STL-5848 de
2019, STL-14003 de 2019 y STL-2288 de 2020 con efectos
inter partes en las que se concede los recursos de apelación
en procesos de única instancia».

Indicó en relación con el proveído calendado el 29 de


septiembre de 2021, como indicó en la contestación de la
acción de tutela, la parte promotora le endilgó la
contabilización errada los términos para interponer el
recurso de reposición, pero pasó por alto que el artículo «63
del CPTSS [….] dispone que el recurso de reposición se
presenta dentro de los dos días siguientes a la notificación del

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auto objeto de censura, que para el presente caso, el auto del


24 de mayo de 2021, fue notificado en el estado electrónico
del día 27 del mismo mes y año, por tanto el día 1° fue el
viernes 28 de mayo de esa anualidad y el día dos el 31 de
mayo de 2021 y como se advierte a folio 158 del expediente
(cuaderno 2), se elevó la reposición el 1 de junio 2021 a las
3:41 PM, es decir, abiertamente extempore, siendo además
improcedente la queja, como se explicó en aquella
providencia».

Precisó, además, en lo atinente a la cuantía que:

[…] las pretensiones que se reclaman deben ser cuantificadas


hasta la fecha de presentación de la demanda, conforme a las
previsiones del artículo 26 del C.G.P., aplicable por remisión del
artículo 145 del C.P.T. y S.S.

Una vez presentada la demanda, le corresponde al juez hacer un


examen respecto del cumplimiento de los requisitos formales de
ella, dentro de los cuales no solo se encuentran las exigencias del
artículo 25 del C.P.T. y S.S., sino también las relativas a la
competencia. Luego, es en este momento procesal donde se
adoptará el esquema procedimental a seguir, con la aplicación de
las etapas comprendidas en cada modelo, en el presente caso, un
proceso ordinario laboral de única instancia.

Por demás, adujo que: i) «las decisiones proferidas se


adoptaron con base en normas existentes, constitucionales y
vigentes»; ii) «no fue víctima de un engaño por parte de
terceros, pues la decisión se tomó conforme al criterio asumido,
luego de un juicioso y amplio análisis normativo,

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jurisprudencial y doctrinario, apartándome justificada y


razonablemente de las sentencias de tutela STL-5848 de
2019, STL-14003 de 2019 y STL-2288 de 2020»; iii) «las
decisiones fueron ampliamente motivadas»; iv)
«indistintamente que el Juez de tutela comparta o no la
posición asumida por ese estrado judicial, lo cierto es, que las
providencias criticadas se encuentran conforme a las normas
que rigen la materia, y v) «no incurrió en una violación directa
de la Constitución, y, por el contrario, se encuentran conforme
con el artículo 230 Superior, además siguiéndose el
procedimiento de procesos de única instancia que no admiten
recurso de apelación, reiterándose que la cuantía conforme a
las pretensiones al momento de la radicación de la demanda
y no después, conforme a la Ley, de lo contrario, estaríamos
frente a una inseguridad jurídica».

IV. CONSIDERACIONES

El artículo 86 de la Constitución Política establece que


toda persona tiene derecho a promover acción de tutela ante
los jueces, con miras a obtener la protección inmediata de
sus derechos fundamentales cuando por acción u omisión le
sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad
pública o por particulares, en los casos previstos de forma
expresa en la ley, siempre que no se cuente con otro medio
de defensa judicial o cuando, de existir, la tutela se utilice
como mecanismo transitorio para evitar la materialización de
un perjuicio de carácter irremediable.

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Ha estimado la Corte que lo anterior solo acontece en


casos concretos y excepcionales, cuando con las actuaciones
u omisiones de los jueces se violenten en forma evidente
derechos fundamentales, lo cual, se ha dicho, debe
ponderarse con otros principios del Estado Social y
Democrático de Derecho, especialmente, los concernientes a
la cosa juzgada y la autonomía e independencia judicial.

Al descender al sub judice, encuentra la Sala que el


amparo se dirige a que se ordene al Juzgado Trece Laboral
del Circuito de Bogotá que tramite el recurso de apelación
interpuesto por la señora María Magdalena Jiménez Jerena
contra la sentencia emitida el 10 de diciembre de 2020 por el
Juzgado Once Municipal Laboral de Pequeñas Causas de la
misma ciudad, toda vez que la condena que le fue impuesta
superó los 20 s.m.l.m.v.

Subsidiariamente, pidió que se ordene al Juzgado Once


Laboral del Circuito de Bogotá que estudie «el recurso de
reposición y, en subsidio, el de queja interpuesto, ya que […]
se realizó una indebida contabilización de los días
ocasionando la declaratoria de un recurso extemporáneo,
cuando no es así».

Así mismo, critica la providencia de 29 de septiembre


de 2021, por medio de la cual el juzgado accionado negó los
recursos de reposición y, en subsidio, de queja, contra el
proveído de 24 de mayo de esa anualidad, que como se
indicó, declaró improcedente el recurso de apelación

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formulado contra la sentencia del Juzgado Once Municipal


Laboral de Pequeñas Causas de Bogotá.

Ahora bien, esta Sala de Casación Laboral debe entrar


a dilucidar si de acuerdo con lo preceptuado en el artículo 6
del Decreto 2591 de 1991, como lo establecido por la Corte
Constitucional en varias sentencias, entre ellas la CC SU-267
de 2019, la presente acción cumple con las causales
genéricas de procedencia de la acción de tutela contra
decisiones judiciales, es decir, si acata los siguientes
requisitos:

(i) legitimación en la causa por activa; (ii) legitimación en la causa


por pasiva[46]; (iii) relevancia constitucional; (iv) subsidiariedad
o agotamiento de los medios ordinarios y extraordinarios de
defensa judicial; (v) inmediatez; (vi) de tratarse de una
irregularidad procesal, que ésta tenga incidencia directa en la
decisión[47]; (vii) identificación de los hechos del caso y los
derechos fundamentales presuntamente vulnerados; y (viii) que
no se trate de una acción de tutela formulada contra sentencias
adoptadas en procesos de tutela.

Así, es importante indicar que:

(i) María Magdalena Jiménez Jerena se encuentra


legitimada en la causa para la presentación de esta acción de
tutela, en tanto funge como parte demandada en el proceso
cuestionado.

(ii) Igualmente, existe legitimación en la causa por


pasiva, comoquiera que la súplica se dirige contra la
autoridad que emitió las providencias reprochadas.

(iii) El asunto tiene relevancia constitucional, habida

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cuenta que involucra la posible vulneración de los derechos


fundamentales de la parte convocante.

(iv) No se cuestiona una sentencia de tutela.

(v) La irregularidad tiene un efecto decisivo en la


resolución de la convocada.

(vi) La parte identificó de manera razonable los hechos


y derechos invocados.

(vii) Se cumple con el requisito de inmediatez dado que


contra el proveído calendado el 24 de mayo de 2021, que
declaró improcedente el recurso de apelación, la aquí
accionante interpuso el recurso de reposición y, en subsidio,
el de queja, los cuales fueron resueltos negativamente por la
autoridad judicial confutada el 29 de septiembre de esa
misma anualidad, data esta última desde la cual el término
que ha transcurrido es de menos de tres (4) meses, pues la
súplica se presentó el 12 de enero de 2022.

(viii) Se satisface el presupuesto de subsidiariedad,


comoquiera que, contra los autos de 24 de mayo y 29 de
septiembre de 2021, no procede recurso alguno.

Conforme lo anterior, y comoquiera que se cumplen los


requisitos generales de procedencia de la acción de tutela,
evidencia esta Sala que el juzgado confutado efectivamente
incurrió en defecto procedimental de acuerdo con las
causales específicas descritas, entre otras sentencias, en

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fallo CC SU-116 de 2018, esto es:

 Defecto orgánico, que ocurre cuando el funcionario judicial que


profirió la sentencia impugnada carece, en forma absoluta, de
competencia.

 Defecto procedimental absoluto, que surge cuando el juez actuó


totalmente al margen del procedimiento previsto por la ley.

 Defecto fáctico, que se presenta cuando la decisión impugnada


carece del apoyo probatorio que permita aplicar la norma en que
se sustenta la decisión.

 Defecto material o sustantivo, que tiene lugar cuando la decisión


se toma con fundamento en normas inexistentes o
inconstitucionales, o cuando existe una contradicción evidente y
grosera entre los fundamentos y la decisión.

 El error inducido, que acontece cuando la autoridad judicial fue


objeto de engaños por parte de terceros, que la condujeron a
adoptar una decisión que afecta derechos fundamentales.

 Decisión sin motivación, que presenta cuando la sentencia


atacada carece de legitimación, debido a que el servidor judicial
incumplió su obligación de dar cuenta de los fundamentos
fácticos y jurídicos que la soportan.

 Desconocimiento del precedente que se configura cuando por vía


judicial se ha fijado un alcance sobre determinado tema y el
funcionario judicial desconoce la regla jurisprudencial
establecida. En estos eventos, la acción de tutela busca
garantizar la eficacia jurídica del derecho fundamental a la
igualdad.

 Violación directa de la Constitución, que se deriva del principio


de supremacía de la Constitución, el cual reconoce a la Carta
Política como documento plenamente vinculante y con fuerza
normativa.

Ahora bien, la Corte Constitucional en sentencia CCT-


367 de 2018, precisó en lo atinente al defecto procedimental
como causal específica de procedencia de la acción de tutela
contra providencias judiciales, lo siguiente:

2.4.1. El fundamento constitucional de esta causal se encuentra


en los artículos 29 y 228 de la Constitución, los cuales reconocen

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los derechos al debido proceso, al acceso a la administración de


justicia y al principio de prevalencia del derecho sustancial sobre
el procesal. En términos generales esta causal de procedibilidad
se configura cuando el juez actúa completamente por fuera del
procedimiento establecido.[29]

2.4.2. La jurisprudencia constitucional ha identificado que una


autoridad judicial puede incurrir en un defecto procedimental
bajo dos modalidades: (a) el defecto procedimental absoluto
ocurre cuando “se aparta por completo del procedimiento
establecido legalmente para el trámite de un asunto específico,
ya sea porque: i) se ciñe a un trámite completamente ajeno al
pertinente -desvía el cauce del asunto-, o ii) omite etapas
sustanciales del procedimiento establecido legalmente, afectando
el derecho de defensa y contradicción de una de las partes del
proceso”.[30] (b) El defecto procedimental por exceso de ritual
manifiesto, ocurre cuando la autoridad judicial“(…) un
funcionario utiliza o concibe los procedimientos como un
obstáculo para la eficacia del derecho sustancial y por esta vía,
sus actuaciones devienen en una denegación de justicia”; es
decir, el funcionario judicial incurre en esta causal cuando “(i) no
tiene presente que el derecho procesal es un medio para la
realización efectiva de los derechos de los ciudadanos, (ii)
renuncia conscientemente a la verdad jurídica objetiva pese a los
hechos probados en el caso concreto, (iii) porque aplica
rigurosamente el derecho procesal, (iv) pese a que dicha
actuación devenga en el desconocimiento de derechos
fundamentales”.[31]

2.4.3. En relación con el defecto procedimental absoluto –


relevante para el asunto que se estudia-, la Corte ha establecido
que “este defecto requiere, además, que se trate de un error de
procedimiento grave y trascendente, valga decir, que influya de
manera cierta y directa en la decisión de fondo, y que esta
deficiencia no pueda imputarse ni directa ni indirectamente a la
persona que alega la vulneración al derecho a un debido
proceso”.[32]

Por otra parte, se debe recordar que el artículo 29 de la


Constitución Política establece que «el debido proceso se
aplicará a toda clase de actuaciones judiciales y
administrativas». Esta disposición reconoce el principio de
legalidad como fundamental en el ejercicio de las actividades
tanto judiciales como administrativas, y comprende la
regulación que previamente delimita los poderes del Estado

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y establece las garantías de protección a los derechos de los


asociados, de forma tal que ninguna actuación desplegada
por quienes ejerzan dichas funciones dependa de su propio
arbitrio, sino que se encuentre sujeta a procedimientos
señalados en la ley y en los reglamentos.

Por tanto, el debido proceso se entiende como la


regulación que previamente delimita los poderes del Estado
y establece las garantías de protección a los derechos de los
administrados, de forma tal que ninguna actuación judicial
o administrativa dependa de su propio arbitrio, sino que se
encuentre sujeta a procedimientos señalados en la ley y en
los reglamentos.

Ahora bien, para resolver el asunto, es necesario traer


a colación lo expuesto en la sentencia CSJ STL2288-2020,
que a su vez rememoró la providencia CSJ STL5848-2019,
en la que, sobre el tema objeto de discusión, la Sala rectificó
su criterio en los siguientes términos:

[…] se hace necesario primero rectificar el criterio de esta Sala de


Casación Laboral, referente a los casos en los que el operador
judicial habiendo impartido el trámite como un proceso ordinario
laboral de única instancia, sorprende a la parte demandada con
una condena que supera los 20 salarios mínimos, mensuales,
legales y vigentes, lo anterior, dada la existencia de algunos
pronunciamiento que no se encuentran acorde a los lineamientos
de esta Corporación desde el 2 de agosto de 2011, radicado No.
33629, así como los posteriores precedentes judiciales CSJ
STL3623-2013, CSJ STL7970-2015, CSJ STL2959-2015, CSJ
STL3440-2018, STL11944-2016, STL3440-2018, mismos en los
que se ha advertido la necesidad de conceder el amparo frente a
estos casos ante la vulneración de la doble instancia.

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Para el efecto, es preciso señalar, que la Ley 1395 de 2010,


reformó los códigos de procedimiento de las jurisdicciones
ordinaria y contenciosa administrativa, en cuanto a la variación
de competencias, trámites, términos, requisitos de admisibilidad
de demandas y recursos; en el área laboral, implementó medidas
tales como poner en funcionamiento los Juzgados Municipales
de Pequeñas Causas y Competencia Múltiple, con el fin de lograr
una redistribución de la carga de los procesos que congestionan
a los Juzgados del Circuito, y obtener así una reducción del
número de expedientes activos.

Con el fin de optimizar dicha medida de descongestión, se


modificó el valor de la cuantía en los procesos de primera
instancia que conocen los Jueces del Circuito, y se asignó a los
juzgados de pequeñas causas la función de conocer, tramitar y
decidir, única y exclusivamente, los conflictos litigiosos de única
instancia.

Adicionalmente, el Legislador dispuso en el inciso 3° del artículo


46 de la citada Ley 1395 de 2010, que modificó el 12 del Código
Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social, que los Jueces
Municipales de Pequeñas Causas y Competencia Múltiple en la
jurisdicción laboral, «conocen en única instancia de los negocios
cuya cuantía no exceda del equivalente a veinte (20) veces el
salario mínimo legal mensual vigente», siendo de conocimiento de
los Jueces Laborales del Circuito, todo aquel proceso cuya
cuantía supere el nuevo límite económico trazado en la citada
disposición.

Esta distinción que nace de un límite económico por sus


específicas características, no sólo determina la naturaleza del
proceso en razón de su cuantía, si es de única o de primera
instancia, sino que además atribuye la competencia al
funcionario que debe conocerlo y fija el trámite procesal que debe
aplicarse, que para los procesos de única se encuentra
establecido en los artículos 12 y 70 a 73 del Código Procesal del
Trabajo y de la Seguridad Social, los que gobiernan
específicamente el trámite que debe observarse y adelantarse
para afectos de admitirlo, tramitarlo y decidirlo.

Así las cosas, el anterior referente normativo impone a los


Jueces, un riguroso control que le permita establecer con
absoluta certeza el cumplimiento de aquellos presupuestos que
le otorgan la competencia para conocer de un determinado
proceso, y para ello, deben cuantificar el valor de las pretensiones
al momento de la presentación de la demanda, por lo que si el
funcionario encuentra alterada la cuantía que se fija en el
artículo 12 del Estatuto Procesal del Trabajo, es su deber

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declarar la falta de competencia para adelantar la litis y disponer


la remisión inmediata del expediente al Juez correspondiente ya
sea de forma oficiosa o por vía de excepción.

De conformidad con el anterior derrotero


jurisprudencial, en el sub lite se advierte que no obstante
haberse adelantado el juicio ordinario como de única
instancia, lo cierto es que las condenas impuestas por parte
de la Jueza Once Municipal de Pequeñas Causas Laborales
de Bogotá, el 10 de diciembre de 2020, a la parte aquí
querellante, según las pruebas allegadas a este trámite
constitucional, ascendieron a la suma de $18.247.084,85 por
los siguientes conceptos: i) $83.740,59,oo por prestaciones
sociales causadas para los años 2017, 2018 y 2019; ii)
$13.332.667,60 por indemnización moratoria y iii)
$4.830.677,oo por indemnización por no consignación de
cesantías, superándose así el monto de los 20 salarios
mínimos mensuales legales vigentes, aludidos en el artículo
12 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social,
circunstancia que ha debido tener en cuenta la Juzgadora
censurada, al momento de pronunciarse sobre el recurso de
apelación, en aras de garantizar el principio de la doble
instancia.

Por otra parte, debe indicar la Sala que si bien es cierto,


la accionante reprochó el auto calendado el 29 de septiembre
de 2021, emitido por la titular del Juzgado Trece Laboral del
Circuito de Bogotá, que declaró extemporáneo el recurso de
reposición, e improcedente el de queja, interpuestos contra
el auto de 24 de mayo de esa misma anualidad es inane hacer
pronunciamiento alguno frente aquél, como lo pretende la

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autoridad judicial aquí impugnante, en la medida en que la


violación de los derechos fundamentales invocados por la
parte convocante al debido proceso y doble instancia tuvieron
origen con la decisión de 24 de mayo de 2021, como se
analizó en precedencia.

Ahora bien, cuestiona la impugnante el hecho de que el


juez constitucional de primer grado no hubiese analizado los
argumentos expuestos en la providencia calendada el 24 de
mayo de 2021, en la cual consignó las razones por las cuales
se apartó del criterio fijado por esta Sala de la Corte en las
sentencias STL-5848 de 2019, STL-14003 de 2019 y STL-
2288 de 2020.

Previo a hacer el pronunciamiento correspondiente, la


Corte considera necesario traer a colación lo asentado por la
Corte Constitucional en la sentencia CC C144 de 2015,
atinente al test de proporcionalidad, en lo pertinente, así:

[…] , tal y como se expuso en la sentencia C-835 de 2013, el


principio de proporcionalidad y más en específico el test de
proporcionalidad constituye un instrumento hermenéutico que
se materializa a través del desarrollo de un juicio de valor que: (i)
evalúa las repercusiones negativas que unas determinadas
medidas que tiendan por la consecución de unos fines
constitucionalmente deseables, puedan llegar a tener en otros
intereses jurídicos de igual jerarquía; y (ii) tiene en cuenta la
conducencia e idoneidad del medio escogido para obtener el fin
deseado, de forma que le sea posible determinar al juzgador de la
causa si los intereses jurídicos en balanza se encuentran
nivelados o si, por el contrario, existe alguno que se esté viendo
claramente desfavorecido.

En aplicación del anterior precedente constitucional,


debe precisar la Sala que no desconoce el hecho de que la

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aquí impugnante, en proveído de 24 de mayo de 2021,


expuso los motivos por los cuales se apartó de los
precedentes jurisprudenciales emitidos por esta Sala de la
Corte mencionados anteriormente, entre ellos, que «no e[ra]
dable asumir que el valor de la sentencia es un factor de
competencia para dar puerta abierta a una segunda instancia
en un proceso de única instancia. Lo que se evidencia con tal
hermenéutica es que la lejanía respecto de las raíces
jurisdiccionales causó que se diera la connotación de interés
jurídico económico para recurrir a la cifra dispuesta en el
artículo 12 del C.P.T. y S.S., cuando en verdad este monto
obedece al factor objetivo de competencia en razón a la
cuantía, el cual se determina al momento de presentarse la
demanda».

Sin embargo, al ponderar esta Corte los derechos


fundamentales que le fueron transgredidos a la tutelante con
la decisión reprochada, a saber, el debido proceso, la doble
instancia, el acceso a la administración de justicia y de
defensa, frente a los principios de «autonomía judicial» y
«presunción de legalidad» invocados por la autoridad judicial
confutada, se encuentra que los primeros son de mayor
entidad que los segundos, pues no se advierte que el Juez
Constitucional le hubiese vulnerado derecho fundamental
alguno a la aquí impugnante con la decisión adoptada,
máxime que la razón de ser de los operadores judiciales es
garantizarle a los ciudadanos el acceso a la administración
de justicia, en igualdad de condiciones que sus congéneres,
motivos por los cuales, no son de recibo los planteamientos
formulados por la aquí recurrente.

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En este orden de ideas, y sin que se hagan necesarias


otras consideraciones, se confirmará el fallo impugnado, por
las razones en precedencia expuestas.

V. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,


Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley,

RESUELVE:

PRIMERO: CONFIRMAR el fallo impugnado, por las


razones expuestas en la parte motiva de esta decisión.

SEGUNDO: NOTIFICAR a los interesados en la forma


prevista en el artículo 30 del Decreto 2591 de 1991.

TERCERO: REMITIR el expediente a la Corte


Constitucional para su eventual revisión.

Notifíquese, publíquese y cúmplase.

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