Caravaggio Obra Tenebrista en Italia Del Siglo XVII
Caravaggio Obra Tenebrista en Italia Del Siglo XVII
Monografía:
Caravaggio: Obra tenebrista en Italia del siglo XVII
Autores:
Castillo Niquen, Brenda Luz
Chaiña Flores, Joffre Omar
Cordero Palomino, Aracely Aurora
Córdova Vela, Maria Beatriz
Cornejo Palomino, Ilanit
Docente:
Lic. Nicolas Tolentino Pimentel Torres
Dedicatoria
Agradecimiento
ÍNDICE
6
Dedicatoria 3
Agradecimiento 4
INTRODUCCIÓN 5
CONCEPTOS GENERALES 7
1.1 El Barroco 8
1.2 Movimiento realista y naturalista 12
1.3 Técnica del claroscuro. 15
1.4 Definición de tenebrismo 16
CONTEXTO 19
2.1 El renacimiento italiano 20
2.2 El manierismo italiano en el siglo XVI 21
2.3 El barroco italiano en el siglo XVI y XVII 22
2.4 Expresiones artísticas del barroco a comienzos del siglo XVII 23
2.4.1 Artes plásticas en el barroco 23
2.4.2 Arquitectura barroca 24
2.4.3 Lingüística barroca 25
CARAVAGGIO 26
3..1 Michelangelo Merisi da Caravaggio 28
3.2 Obras de Caravaggio 28
3.2.1 La muerte de la Virgen 29
3.2.2 La crucifixión de San Pedro 29
INFLUENCIAS POSTERIORES 31
4.1 Legado de Caravaggio: “Caravaggismo” 32
4.1.1 Caravaggismo en Europa 32
4.1.1.1 Rembrandt (Países Bajos) 32
4.1.1.2 Boulogne (Francia) 32
4.1.1.3 Velázquez (España) 34
4.1.1.4 Roberto Ferri (Italia S. XXI) 36
4.1.2 Caravaggismo en América 38
4.1.2.1 Melchor Pérez de Holguín (Bolivia) 38
RESTAURACIÓN 39
4.2 Caso de restauración: Santa Catalina de Alejandría (hacia 1598-1599) 40
CONCLUSIONES 42
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 43
7
CAPÍTULO 1
CONCEPTOS GENERALES
8
1.1 El Barroco
Cronológicamente, el nacimiento y fin del Barroco como etapa de la historia del arte es fluctuante, igual que
sucede en todos los estilos a la hora de indicar límites, puesto que estos dependen de distintos factores, según
los países. En términos generales, el Barroco se extendió durante el siglo XVII y primera mitad del XVIII.
No obstante, los fenómenos que lo determinan (sociales, religiosos, cambio y evolución artística), hacen que
su cronología varíe. Por ejemplo, para muchos autores, en arquitectura, la primera obra que señalaría el
comienzo del período propiamente dicho sería el baldaquino de San Pedro del Vaticano (1624). En pintura,
sería Rubens su iniciador; y en escultura podemos partir de la obra de Bernini. En cuanto a su finalización,
mientras en Francia e Italia a mediados del siglo XVIII se desarrolla ya el estilo Rococó y tiene inicio el
Neoclasicismo, en España se realizan aún obras barrocas en todas las artes. No obstante, la historiografía ha
convenido como final del período Barroco el del reinado de Fernando VI (1759), comenzando a partir de
Carlos III la Ilustración (Taranilla, 2018, p.20).
Teniendo en cuenta ello, entendemos que el Barroco surge en varias partes del mundo en
períodos y contextos sociales distintos; por lo que, tocar el tema implicaría abarcar muchos otros
aspectos formales. Sin embargo, en esta ocasión, nos centraremos en el Barroco europeo.
Antes de continuar, debemos tener claro cuáles eran las características generales del
Barroco europeo. En primer lugar, predomina el sentido emocional sobre el racional, ya que se
pretende impresionar al espectador desde los sentidos más que por el razonamiento.
Seguidamente, está la búsqueda de efectos visuales y decorativos. Y, como aspecto, quizá, más
relevante, la aplicación del naturalismo como recurso estilístico, inspirado en la realidad del autor.
Más adelante, veremos que las características formales pueden variar -ligeramente- de acuerdo a la
disciplina artística.
Las características generales del arte barroco son la centralización abierta, el movimiento, que a su vez
genera profundidad, y el ilusionismo. Con la primera, la obra dispone de un foco dominante que se relaciona
con el exterior (2018, p. 95).
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En relación al contexto socio-cultural, De la Peña Gómez manifiesta lo siguiente:
La visión cambiante del universo que aportan la filosofía y la ciencia en el siglo XVII es la misma que ofrece
el arte de la época y que, por tanto, se opone a la estática del Renacimiento. [...] Se trata de una época que
posee una cultura conducida por sus dos grandes sistemas, la Iglesia Católica y las monarquías absolutas, que
pretenden persuadir a través del arte. Lo hacen a través del juego constante entre lo real y lo ilusorio, de
modo que entre ambos polos los límites se desvanecen para provocar en el espectador un impacto emocional
e introducirlo así en un mundo dinámico y abierto donde se le invita a participar para, en última instancia,
asegurar su sumisión (2008, pp. 94-95).
Entendemos, entonces, que las obras barrocas no fueron hechas con temas aleatorios.
Inclusive, conocemos que, en un inicio, este tenía un objetivo y era el de servir como instrumento
didáctico y de persuasión para las masas. Muchos autores trascendentales en el estudio de la
historiografía del arte se han referido a la luz, el color y el movimiento como elementos que
definen una escena pictórica del barroco.
“Los efectos de profundidad, perspectiva y volumen se consiguen más con los contrastes de luz y de
tonalidades del color, que con las líneas nítidas y definidas del dibujo” (Petrou, Arbeláez, 2018, p. 27).
La obra del barroco está siempre abierta al ilusionismo como recurso indispensable para
persuadir; pero, a través de la realidad se llega a la ilusión, por lo que, hay que confundir al
observador para que no pueda distinguir dónde empieza lo verdadero y dónde termina la ilusión.
El término barroco fue empleado por los comentaristas de una época posterior que combatieron las
tendencias del siglo XVII y desearon ridiculizarlas. Barroco significa, realmente, absurdo o grotesco, y el
término fue empleado por personas que insistieron en que las formas de los edificios clásicos nunca debían
ser aplicadas o combinadas de otra manera que como lo fueron por griegos y romanos. Desdeñar las reglas
estrictas de la arquitectura antigua les parecía a esos críticos una lamentable falta de gusto; de ahí que
denominaron estilo barroco al de los que tal hacían (1950, pp. 387-388).
Con una visión completamente diferente de concebir el arte, inicialmente, era utilizado
como un término peyorativo -por autores académicos- que designaba un tipo de arte que
consideraban caprichoso, grandilocuente y excesivamente recargado, rozando lo grotesco.
La iglesia es el arte principal del tiempo y el arte utilizado como un caballo de batalla de
propaganda religiosa, es una forma de un carácter comúnmente accesible y fácil de entender. El
Barroco ha sido forjado en Italia, principalmente en Roma, donde se ha utilizado el arte como
medio de propaganda para la difusión de la doctrina contrarreformista. Se suma una profunda
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crisis en la primera mitad del siglo XVI, con una gran corrupción de por medio. El Concilio de
Trento -desarrollado entre 1545 y 1563- tuvo lugar para combatir el progreso del protestantismo y
fortalecer la adoración católica en países donde esta prevalece, posando la base del dogma católico
y creando nuevos instrumentos. Esta ideología se refleja en la Compañía de Jesús -recién
establecida-, que tuvo una difusión notable y rápida en todo el mundo, frenando el progreso del
protestantismo y logrando la recuperación de muchos territorios para la fe católica.
Con el fin de lograr el máximo esplendor tanto de la Ciudad Eterna como de la cabeza de la Iglesia, es decir,
del Vaticano, papas como Sixto V, Clemente VIII, Paulo V y Urbano VIII, que continuaban en parte la obra
de sus antecesores, trazaron los grandes ejes urbanísticos de Roma y ornaron a base de fuentes monumentales
y obeliscos las avenidas y plazas de la urbe. Se trataba de aplicar los principios y directrices emanados del
Concilio de Trento (1545- 1563) y la Contrarreforma. La Iglesia tenía que demostrar su poder para que los
fieles supiesen que estaban en buenas manos. Al igual que la monarquía absoluta, el papado quería
impresionar al pueblo por medio del efectismo de las grandes realizaciones arquitectónicas (Taranilla, 2018,
p.61).
El período barroco suele asociarse a una época de gran devoción, procesiones, guerras por
religión y, en general, a una cierta oscuridad intelectual. Esta declaración es una generalización
completamente errónea e injusta. Debido a ello, muchas personas han definido, equivocadamente,
al barroco como una época de oscurantismo intelectual. Durante el Barroco en la cultura
occidental, se produjo una gran cantidad de obras plásticas, la mayor parte de estas marcadas por
una época caótica en la que el miedo y la angustia impulsaron a la creación artística. El arte
Barroco tomó un camino diferente al que proponía su antecesor, el Renacimiento. Las áreas
artísticas donde hubo una repercusión dinámica, teatral e instrumental van desde la música hasta la
arquitectura. Influenciada fuertemente por el contexto histórico y cultural de la época, se buscaba
profundizar en el aspecto espiritual y pretendía exteriorizar las pasiones internas.
La pintura fue un eficaz vehículo para la transmisión del pensamiento de la Contrarreforma, al menos en los
países católicos donde se utilizó como un eficaz sistema de comunicación con los fieles. Una de las
direcciones que tomó la pintura barroca fue la de presentar la visión sobrenatural como algo normal y así
familiarizar al creyente con una existencia donde lo espiritual domina y preside a lo material. Igualmente en
el Barroco se subliman los valores políticos, glorificando al poder temporal sobre el que se hace incidir un
aparato de gloria, resonante y triunfal. Pero, al mismo tiempo, tanto en países católicos como protestantes se
difunde una corriente reflexiva sobre la fragilidad de la condición humana, la vanidad de los deleites
terrenales y la inconsistencia del hombre ante la muerte (Valdivieso, 1996, p. 215).
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La pintura barroca se caracteriza, principalmente, por la movilidad de sus figuras, además
del colorido vivo y contrastado, aunque la intensidad de este suele variar de acuerdo al
pensamiento artístico del autor. Durante dicho período, surgen las pinturas de género y el
bodegón, que, en ocasiones, contiene elementos simbólicos que hacen alusión a advertencias
morales. Esto nos demuestra que las obras barrocas no destacan sólo por su calidad artística y los
principios estilísticos que, novedosamente, se utilizó; sino también, por la fuerte carga didáctica y
moral que se pretendía hacer llegar al espectador.
Su estilo puede considerarse innovador en el diseño de estructuras arquitectónicas basadas en los elementos
decorativos, al modo de Pedro Ribera, superando así la concepción clasicista de los arquitectos del siglo
XVII. En las mismas fechas la corriente constructora se extiende hacia el Mediterráneo en la portada-retablo
de la iglesia parroquial de Vinaroz; llega hasta Cataluña y se manifiesta en la de la iglesia de la Santa
Majestad de Caldas de Montbui. En ambas dominan las columnas salomónicas que flanquean la entrada. El
primer templo es obra de Juan Bautista Viñes, que también realizó la torre hexagonal de Santa Catalina en
12
Valencia, y el segundo se adeuda a P. Rupin y P. Sorell, quienes en lugar de pareadas como en la anterior
agruparon de manera triple las columnas de fustes helicoidales. (Taranilla, 2018, p.119)
Desde un punto de vista objetivo, recordemos que en esta época había una enorme crisis
económica y social: epidemias y hambrunas se sucedían las guerras. La nefasta administración de
los gobiernos acabó por rematar una situación terrible que desembocó en la pérdida de población;
sin embargo, en lugar de rebelarse con esta situación, los intelectuales y artistas de la época se
acomodaron a la situación.
Recordemos que en la historia del arte -y en muchos otros contextos sociales- han habido
diversos estilos y movimientos artísticos que pretendían desestimar los conceptos formales del
otro. Generalmente, esto ocurre cuando un movimiento o tendencia -que surge posteriormente-
propone ideas que desafían a su antecesor.
Desde los inicios del Barroco se constata en Italia la existencia de dos tendencias, la naturalista que trata de
inspirarse fielmente en la naturaleza apartándose del idealismo, y la clasicista que procuró la perfección de
las formas y de los sentimientos, rechazando lo vulgar en beneficio de lo trascendente, buscando la belleza
ideal. Este ideal se intenta plasmar tal y como se había expresado en la época clásica grecorromana y después
en el Renacimiento (1996, p. 216).
Hay un enorme impacto del contexto social en el estilo realista y naturalista que caracteriza
a las obras artísticas del Barroco. En este período de crisis económica, la gente tiene que
enfrentarse radicalmente a la realidad, donde todo se distorsiona y se vuelve violento. Se enfatiza
el contraste entre dos o más elementos -tenebrismo-, en el que cunda el desequilibrio.
En términos generales, las coordenadas estilísticas y formales del movimiento en todos los países son
similares: el Barroco se basa en la imitación y búsqueda al máximo de lo real, profundizando en el
sentimiento del individuo (el pathos) para llegar a la plasmación de las pasiones internas. Será, pues, el
realismo su primera categoría estética (2018, pp. 20-21).
Existen dos estados expresivos que forman parte del arte clásico griego. Por pathos, se
hace referencia al dinamismo emocional, mientras que su opuesto, el ethos, indica la quietud o
estatismo emocional. El realismo puede ser de carácter naturalista, pues éste consiste en la
fidedigna representación y minuciosidad de todos los detalles del objeto en cuestión, haciéndolo lo
más parecido posible a la realidad.
El arte de Caravaggio se inspira directamente en la vida real, lo que le lleva a pintar personajes sencillos y
populares que muestran humildes presencias físicas y primarias reacciones psicológicas. Sus gestos son
espontáneos y naturales, resaltando especialmente las expresiones de las caras y de las manos. Desde muy
pronto Caravaggio empleó en sus pinturas recursos lumínicos revolucionarios, contrastes de luz y sombra
que han dado en llamarse tenebristas o claroscuristas. En estos efectos la luz cae directamente sobre los
personajes resaltando sus gestos y dejando en penumbra el fondo de las escenas (Valdivieso, 1996, pp.
216-217).
Asustarse de la fealdad le parecía a Caravaggio una flaqueza despreciable. Lo que él deseaba era la verdad.
La verdad tal como él la veía. No sentía preferencia por los modelos clásicos ni ningún respeto por la belleza
ideal. Quería romper con los convencionalismos y pensar por sí mismo respecto al arte (1950, p. 392).
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Tales convicciones lo llevaron a ser acusado, en numerosas ocasiones, de naturalista
-teniendo en cuenta que, para la época, estaba mal visto- y de querer horrorizar al público. Se le
criticó, alegando que Caravaggio no tenía respeto por ninguna tradición o ideal de belleza. Su
naturalismo estaba basado en copiar fielmente la naturaleza, independientemente de lo bella o fea
que nos parezca.
Ya desde el inicio, el autor incluye las características que marcarían para siempre su estilo y que dividirían -y
siguen dividiendo– al público: frente al idealismo de los personajes bíblicos de otros artistas, Caravaggio los
representa sirviéndose de modelos de la calle, sin idealizarlos, con sus deformaciones físicas. Los
representará tal cual, ancianos, mugrientos, feos, sucios... El Merisi se centrará en la fuerza psicológica de
esos personajes, resaltando sus rostros con luces a veces imposibles, y envolviendo en las tinieblas los
decorados del fondo. Estas luces y sombras contribuían a resaltar el dramatismo de las composiciones
(Narbona, 2010, p. 46).
Podemos deducir que sea este el motivo de su gran seguimiento. Caravaggio destaca y se
diferencia de sus contemporáneos por su revolucionaria concepción respecto al arte que, por
aquellos tiempos, se admiraba. Casi, nos atreveríamos a afirmar que Caravaggio es un artista
adelantado a su época.
Este acercamiento de lo sagrado a la realidad es quizá uno de los motivos de la actual popularidad del pintor,
quien no se libró de la polémica por usar a mendigos o prostitutas para representar a figuras santas, sin
ocultar sus pies sucios, sus arrugas, sus piernas hinchadas o sus ropas hechas andrajos ( 2010, p. 46).
Caravaggio hizo lo posible para que los personajes sagrados de la Biblia se vieran reales y
tangibles, llegando a modificar su forma de manejar la luz y la sombra, para crear un contraste
rígido sobre los elementos del cuadro.
Con el término realismo se designa un arte inspirado en la realidad que captamos con los sentidos en
contraposición con lo ideal, que sólo existe en nuestra imaginación. La búsqueda consciente de lo real
comienza en la pintura ya en el siglo XV, cuando los pintores italianos y flamencos hacen del cuadro un
espejo del mundo visible, aunque con procedimientos diferentes. [...] A partir de estos referentes, el realismo
de Caravaggio consiste en ser sincero, lo que implica rechazar las convenciones y fijarse en el
acontecimiento inmediato, lo que ocurre aquí y ahora, acercando los hechos directamente al espectador. No le
interesa el pasado clásico, que para otros fue mejor, sino el presente, ni le preocupa la belleza que se extrae
de lo ideal, pues sólo se fija en lo terrenal, con todas sus imperfecciones. Esto explica que dé la misma
importancia al objeto que a la figura humana, como demuestra al desarrollar la pintura religiosa y la
naturaleza muerta (De la Peña Gómez, 2010, pp. 103-104).
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Haciendo énfasis en lo expuesto por la autora, De la Peña Gómez, queda claro que las
intenciones del Barroco se oponen -casi- en su totalidad a la propuesta del Renacimiento e,
incluso, podríamos decir, que del Manierismo.
No es el Barroco una etapa que, simplemente, continúa con el curso de la historia del arte,
sino que propone una visión nueva de concebir el arte que, para aquel entonces, se consideraba,
era de una única forma.
Proviene de las penumbras y se convirtió en una técnica mundialmente famosa siendo manejada y
perfeccionada por Rembrandt y Caravaggio. En la era Barroca, muchos divulgaban que
Caravaggio inventó “una nueva luz” al sustituir la iluminación homogénea renacentista por una
luz cotidiana, teatral, intensa y con una marcada direccionalidad. Realmente, esta “nueva luz”
anteriormente ya había sido manejada por un grupo de artistas renacentistas, pero no con el mismo
ímpetu de Caravaggio, esta técnica lleva el nombre del claroscuro.
Esta técnica plástica utiliza la luz y la sombra para definir volúmenes y formas, creando una visión
tridimensional. Manejada a partir del Cinquecento (s.XVI) por pintores flamencos e italianos hasta la actualidad
en un gran número de campos: artes plásticas, literatura, música, cine, teatro, danza, fotografía, etc. En el
Barroco (s.XVI y XVII) esta técnica llegó a su
apogeo con la corriente artística tenebrista.
Caravaggio, el maestro del claroscuro, un artista
representante inicial de este estilo la usó con
énfasis, viéndose reflejado en sus creaciones,
iluminando el escenario con un único foco de luz
diagonal y dejando el fondo mayormente oscuro;
logrando mostrar en sus cuadros un dinamismo en
la escena. (2015, p.2)
La técnica requiere tanto destrezas manuales como intelectuales, y su elección guarda estrecha
correspondencia con el objetivo que el pintor pretende conseguir. Es una constante en los grandes
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maestros, la interrelación entre nivel artístico y calidad técnica; por lo cual, es normal sentirse
intimidado por la técnica del claroscuro. Sin embargo, todo lo que necesitas son las herramientas
adecuadas, buena iluminación y mucha práctica.
Evidentemente, el claroscuro y, posteriormente, el tenebrismo, están reservados para aquellas escenas que
por cruentas o violentas exigen de gran dramatismo, tales como, el martirio de los santos, la crucifixión, los
rasgos propios de la vejez y la miseria, el sufrimiento de los pobres, la deformación, los seres viles como lo
sayones o verdugos, el diablo, los demonios, los bestiarios, todos estos, estarán encerrados en una atmósfera
en donde el violento contraste de luces y sombras se conjugan para dejar entrever a medias, o en su totalidad,
la fisiognomía tosca, cruel y barbada de un verdugo, la deformidad de un monstruo, e incluso, el cuerpo
débil, flagelado y sangrante del Cristo o de sus santos mártires (2018, p. 29).
Respecto a lo recientemente citado, Petrou y Arbeláez sugieren que el uso del tenebrismo
como recurso estilístico no es algo aleatorio, sino que se hace con la intención de transmitir un
cierto impacto emocional, por lo que, los temas a representar también son seleccionados de
manera premeditada. Se trata de temas que, de alguna manera, justifican la presencia del violento
contraste de luces y sombras. La, también denominada, luz de bodega o luz de sótano ha sido
utilizada con gran frecuencia en España, generando un importante impacto en los artistas de dicho
país. Artistas españoles que, más adelante, gozarían de enorme popularidad y serían figuras
trascendentales para el estudio del arte.
[...] el elemento más característico de la pintura barroca es su utilización de la luz. Ésta se convierte en un
elemento fundamental a la hora de difuminar los contornos, definir el ambiente y/o atmósfera del cuadro, y
matizar los colores que rodean a la temática en toda su generalidad. En muchos casos, aunque no
necesariamente en todos, la iluminación procede de un único e intenso punto de luz. Su origen puede estar en
el cuadro o fuera de él. En cualquier caso, se establece una marcada direccionalidad de la luz. También, la
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tercera dimensión, -que es la profundidad (ilusión óptica)-, tan aplicada en la pintura barroca, requiere poner
en juego técnicas específicas que combinan el uso de la luz (Pretou, Arbeláez, 2018, pp. 27-28).
El primer gran maestro del tenebrismo fue Caravaggio, por ello, todos aquellos que
siguieron sus pasos aprovechando este recurso, suelen ser llamados caravaggistas. En el
tenebrismo caravaggista, el foco de donde proviene la luz es indeterminado, es aleatorio, no se
sabe de dónde empieza la luz. Por otro lado, en la pintura holandesa de la Escuela de Utrecht -y de
los importantes artistas que tuvieron gran influencia en ella, como Georges de la Tour- se aclaraba
el origen de la luz y toda la tensión que creaba la imagen, por ejemplo, de la luz de una simple
vela.
El tenebrismo, así como es un estilo pictórico, es también una corriente interesada en ciertos temas y con una
forma particular de trabajarlos. Caravaggio no sólo influenció a gran cantidad de pintores con su
aproximación a la representación pictórica en términos estilísticos. En sus manos, el gran realismo y la alta
figuración conseguida por los pintores renacentistas, así como el uso del claroscuro, se convertiría en una
herramienta mordaz y subversiva que seguiría y seguirá influyendo a artistas por mucho tiempo (González,
2017).
Ahora bien, tampoco debemos confundir el tenebrismo con el claroscuro, ya que, aunque
parten de un concepto similar, no podemos asegurar que sean sinónimos. En ambos se pretende
jugar con las luces y sombras como foco principal en las obras; pero, el tenebrismo es, más bien,
una aplicación mucho más radical del claroscuro. Es posible encontrar artistas que hayan utilizado
el claroscurismo en sus obras -incluso, antes que Caravaggio-, como es el caso de los pintores
flamencos durante el Cinquecento, pero el punto más significativo para este estilo sería con el
desarrollo del Barroco y la técnica difundida por el artista. Más adelante, profundizaremos en el
tema con más detalle.
Con Caravaggio se abren las puertas a una nueva forma de ver y representar la imagen, importa ahora mirar
la realidad concreta e inmediata, buscando la inspiración entre los restos de la sociedad, en lo imperfecto de
las cosas, o en la violencia del mundo. Lo cierto es que Caravaggio iba a romper con toda la pintura que se
había realizado durante el siglo XVI mediante el rechazo sistemático de las bellezas ideales, la incorporación
de un realismo dramático único, y el tratamiento novedoso de la luz, y acusados contrastes de luz y sombra
(Petrou, Arbeláez, 2018, p. 30).
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Es muy importante reconocer el impacto que tuvo este pintor durante largo tiempo, no solo
en Europa, sino también, en el continente americano. Caravaggio realza las escenas de acción
dramática con la ayuda de una iluminación direccional que resalta los elementos sobre los que
quiere llamar nuestra atención o los deja en la sombra, como hizo él, presentando una imagen
tosca y cercana.
“Esta dualidad también se presenta en el hombre, dotándole de una doble condición almática: una radiante y
otra oscura. La vida ascética impuesta a los elegidos, busca precisamente liberar a la primera de la segunda”
(2018, p. 14).
Muchas ideologías de, por aquel entonces, concebían el mundo como la combinación de
dos principios: asumimos que el bien representa la luz y el mal como personificación de las
tinieblas. Se trata de un pensamiento que se seguía desde la Edad Media, pero que se vería
acentuado también en el Barroco europeo.
Los pintores barrocos incorporan y perfeccionan las técnicas aportadas por el Renacimiento, aunque su
especificidad es otra, “crear la ilusión de la profundidad a partir de la luz”. Para ser más precisos, el Barroco
se sirve de la luz, de una luz intensa y con una marcada direccionalidad, para generar volumen a través del
contraste (Petrou, Arbeláez, 2018, p. 28).
Con lo citado en líneas arriba, entendemos que la técnica del claroscuro no era algo
completamente nuevo en el Barroco, pero sí que otorgaba un mayor impacto en los elementos de
la composición.
A diferencia de los pintores renacentistas, que gustaban de espacios amplios para así poder recrear la
profundidad, a los barrocos les basta con pequeñas salas o habitaciones. La luz hace el resto. Durante el
Barroco, se pretende transmitir la sensación de movimiento. Las composiciones se complican, se adoptan
perspectivas insólitas y los volúmenes se distribuyen de manera asimétrica. Mientras que la dinámica
del espacio, la visión de las escenas en profundidad, la estructuración de las composiciones mediante
diagonales y la distribución de manchas de luz y de color, configuran el espacio como algo dinámico, donde
contornos se diluyen y las figuras pierden relevancia frente a la unidad de la escena (Petrou, Arbeláez, 2018,
p. 28).
Hasta este punto, nos damos cuenta de que la luz juega un papel sumamente importante en la
realización de la composición barroca. Este nuevo recurso era más que solo un claroscuro. ¿Qué
había más allá de todos esos espacios oscuros que la obra nos presentaba? La brevedad de la vida,
el sentido de infinitud, el triunfo de la muerte sobre las banalidades de la vida se convertían en las
principales cuestiones que azotaban las mentes de aquellos tiempos.
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CAPÍTULO 2
CONTEXTO
20
El renacimiento es un movimiento cultural que surgió en Italia durante el siglo XV el cual trajo
consigo un cambio no solo en lo artístico, sino también en lo científico y en la forma de pensar. En
el renacimiento se rechazó lo medieval por lo grecorromano ya que “pretende recuperar el saber
clásico, en el que busca una nueva escala de valores para el individuo” (Renacimiento en Europa,
2022).
En lo religioso, el hombre pasa a ser el centro del mundo y se deja de lado la idea de que Dios lo es, la razón pasa a
ser la fuente del conocimiento y se busca la verdad a través de la investigación. El renacimiento italiano inició en una
época de cambios culturales, dado que se produjeron, en Italia, diversos movimientos artísticos y de grandes logros;
logrando superar a otros países. Por las siguientes razones es que el renacimiento italiano obtuvo buenos resultados:
Relación estrecha de Italia con las culturas antiguas, aparición de mecenas, entusiasmo despertado por el hallazgo de
esculturas y obras célebres. ¿Quiénes fueron los mecenas? Se denominó “mecenas” a los señores que apoyaron
económicamente al desarrollo del arte en diversos países europeos, imitando a Mecenas (amigo del emperador
Augusto). Los principales mecenas italianos fueron los Médicis de Florencia. Las características más importantes del
renacimiento son el humanismo, antropocentrismo y revaloración de la cultura clásica. Que el arte renacentista sea
humanista no significa que haya dejado de lado por completo a la religión, sino que deja de desempeñar funciones
exclusivas para la iglesia y gracias al mecenazgo aparecen nuevos géneros como retratos, desnudos, paisajes, cuadros
mitológicos. Hay dos etapas dentro del renacimiento: Quattrocento (siglo XV) y el Cinquecento (s. XVI). Por Europa
se difunde a partir del siglo XVI aunque ya se seguía los modelos del renacimiento italiano, pero al salir de Italia el
renacimiento se modifica por tener influencias de distintas regiones, por lo que en cada país el renacimiento será
variado, pero con las características principales mantenidas. Hubo cuatro escuelas distinguidas para la pintura y la
escultura del renacimiento italiano: Fiorentina (mayor representante: Miguel Ángel, se caracteriza por hacer obras de
la concepción), Romana (mayor representante: Rafael Sanzio, lo que lo caracterizó fue su técnica en el dibujo y
modelado), Lombarda (mayor representante: Da Vinci, lo caracterizó lo colorido) y la Veneciana (mayor
representante: P. Veronés, Tiziano y Tintoretto).
Como podemos leer, el renacimiento fue una época en la que el arte fue muy bien apoyado debido
a la existencia de mecenas. Además de haber sido bien apoyado, también se pudo desarrollar y eso
se evidencia en la existencia de diversas escuelas artísticas. Es sabido que el renacimiento inició
mientras hubo cambios desde lo cultural hasta lo científico, también es sabido que hubo grandes
logros, sobre todo en lo artístico. Por eso hay tantas grandes pinturas y obras de arte. A pesar de
haber sido un cambio científico, también fue un cambio en la manera en la que se pensaba, ya que
rechazó lo medieval por lo clásico y también es un cambio en cuanto los valores. Respecto a la
religión, la visión renacentista es antropocentrista, no obstante, no dejan del todo de lado a la
religión ya que aún se toma en cuenta, pero su participación es mínima. Como bien sabemos, las
características más relevantes del renacimiento son el humanismo, el renacimiento, el
21
antropocentrismo y la revaloración de lo clásico. Gracias a la función mecénica la religión deja de
jugar un papel fundamental en el arte y este rol lo comparte con los mecenas
Específicamente en la pintura y
escultura, existen varias características que
posteriormente darán paso al Barroco y con
22
ello al tenebrismo. Entre ellas se mencionan: La elongación de los cuerpos y distorsión de sus
proporciones, que veremos ejemplificadas en la célebre Virgen del cuello largo de Parmigianino.
Con su ritmo fluido y ondulante, con el alargamiento inhumano de su figura mostrando
rodillas muy abajo de lo estéticamente correcto y sosteniendo a un bebé enorme, se manifiesta
como una obra llena de elegancia y gracia, tanto fantástica como abstracta en sus proporciones,
casi caricaturesca.
El manierismo italiano al ser la corriente entre el Renacimiento y el Barroco, es el
momento en que se deja a un lado lo más característico del Clasicismo (que se acababa de
recuperar en el Renacimiento): proporción, armonía, serenidad, equilibrio. Dando paso a las
características que se verán posteriormente en el Barroco italiano. Cuando entendemos el contexto
del manierismo nos damos cuenta una vez más de que el arte siempre es un reflejo del sentimiento
popular y así vemos cómo el arte había entrado en crisis al igual que la población italiana en ese
entonces.
Se sabe que la diferencia entre las artes plásticas y las visuales está en que en las artes visuales se
necesita de la audición para poder percibir, mientras que en las visuales solo la vista y a veces el
tacto. La pintura ilusoria de Caravaggio hace que esta tenga una nueva representación. No solo
fue innovador el uso del realismo tenebroso, en El Bodegón, sino que deja impactado a quien lo
observa porque la fruta parece salirse del cesto y hace un muy buen uso de la luz.
Además de servir como ejemplo de virtud, la pintura barroca también fue ejemplo de santidad. En
el grandioso cuadro Las Meninas se resalta la divinidad de los gobernantes y de la alcurnia que los
rodea.
24
Borromini (1ra. mitad del S. XVII). Iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane de Roma
En ese sentido, es preciso comentar que el estilo barroco y en especial su arquitectura tiene
una especial muestra de expresividad artística y arquitectónica, la cual, incluso a nivel conceptual
se aplica a diferentes aspectos del quehacer o actividades humanas, describiendo hechos o
25
situaciones como la sobre posición o aglomeramiento de elementos, aspectos o detalles, que
superpone algún otro elemento del cual se está hablando o escribiendo.
Además de describir lenguas, los gramáticos de este período también construyeron teorías
acerca del lenguaje y de su funcionamiento. Empieza a desarrollarse así una corriente, conocida en
la bibliografía como gramática especulativa, que con el tiempo cobraría notable trascendencia
historiográfica. No en vano, Chomsky encontró en ella parte de sus ancestros históricos, tal y
como trata de exponer en su célebre Lingüística cartesiana.
Esa línea probablemente arranque de España, y más en concreto de una figura tan
emblemática como El Brocense.
Arnauld y Lancelot, los editores de la gramática, fueron filósofos interesados precisamente en ese campo. Por
lo demás, buscando hacerla lo más universal posible, manejaron un número ciertamente notable de lenguas,
lo que los aproxima de nuevo a procedimientos empleados siglos después por la lingüística general (García,
2017).
Las primeras gramáticas nativas del español y el italiano que se conocen aparecieron en el siglo XV; las
primeras gramáticas nativas del francés, a principios del XVI. En el mismo período se publicaron gramáticas
del polaco y del eslavo antiguo eclesiástico. La primera gramática impresa del inglés apareció en 1586. Las
condiciones en las que se redactaron y estudiaron estas gramáticas fueron muy diferentes de las que
prevalecieron en épocas anteriores. El surgimiento de los estados nacionales y de la clase media comerciante
dentro de ellos, el sentimiento patriótico y el fortalecimiento de los gobiernos centrales contribuyeron al
reconocimiento de una única variante de una lengua territorial como oficial (2000, p. 149).
Se discutieron las causas del cambio lingüístico y los autores hicieron referencia a los
factores de las mezclas y los contactos lingüísticos y de los cambios graduales independientes que
tienen lugar en la transmisión de una lengua hablada de una generación a otra.
26
CAPÍTULO 3
CARAVAGGIO
27
3..1 Michelangelo Merisi da Caravaggio
CAPÍTULO 4
INFLUENCIAS POSTERIORES
31
4.1 Legado de Caravaggio: “Caravaggismo”
Es innegable el gran legado que dejó la técnica pictórica de Caravaggio utilizada en sus
creaciones, ya que posteriormente daría inicio a una corriente pictórica, abarcando más allá del
continente europeo. (González, 2017)
En el siguiente subcapítulo, se hará presencia a algunos de los muchos artistas caravaggistas
Europeos y Americanos.
El más interesante de los caravaggistas franceses fue Valentin de Boulogne (1592-1634), artista de vida corta
y desconocida. Desde 1616, vivió en Roma, donde fue discípulo de Manfredi, al tiempo que fue protegido
por el cardenal Barberini; su desarreglada conducta comprometió su salud y precipitó su fallecimiento en
edad temprana (1996, p.226).
Se especializó este artista en la realización de pinturas de asunto popular como Los jugadores de cartas
(Gemäldegalerie, Dresde) o el Concierto doméstico, en los que capta gestos y actitudes que emanan de la
vida cotidiana. Realizó también pinturas de asunto religioso como El martirio de San Lorenzo (Prado) (1996,
pp. 226-227).
El Barroco francés se aleja deliberadamente del Barroco de otros países, como España o
los Países Bajos. Lo más aproximado es el Barroco italiano en su vertiente clasicista, aquélla
cultivada por los Carracci o Lucas Jordán. Los precedentes más inmediatos del Barroco francés
están en el Manierismo de sus cortes refinadas, especialmente en la que se agrupó alrededor del
palacio de Fontainebleau. Esto determina dos características básicas del estilo: su origen
cortesano, ligado al gusto palaciego, especialmente acentuado durante el reinado del Rey Sol, Luis
XIV; y su raíz clásica, que nunca se abandonó durante el Manierismo y que constantemente remite
a dos modelos italianos: Rafael y Miguel Ángel.
33
4.1.1.3 Velázquez (España)
Diego Velázquez fue el pintor más importante del barroco español con influencia de
Caravaggio. Logró un estilo que dejó huella en la historia de la pintura.
Diego Velázquez nació en Sevilla en 1599, donde transcurrió su formación artística y allí
recibió clases de importantes maestros. En 1618 se casó con Juana Pacheco, hija de su
maestro, y tuvo dos hijas: Francisca e Ignacia. Durante su etapa sevillana, desarrolló los
bodegones, también escenas de tabernas, cocina y cuadros religiosos. Velázquez hace uso de
un naturalismo tenebrista de gran reconocimiento. “Este naturalismo de Velázquez, dialogaba
con los grandes maestros Caravaggio y Ribera, representantes de esta tendencia de la pintura
que alcanzaban niveles nunca antes explorados” (Imaginario, 2020). Velázquez ganaba en
técnica y ampliaba sus temas y géneros pictóricos los cuales ejecutaba con igual maestría:
bodegones, cuadros de historia, escenas religiosas y escenas mitológicas. Su ascenso era
innegable. En su última etapa, Velázquez obtuvo el nombramiento como caballero de la Orden
de Santiago. En este período pinta su más famosa obra: Las Meninas. Y aquí revela su interés
por dignificar la pintura de las artes liberales. Para hablar del estilo de Velázquez es necesario
tener en cuenta su evolución en el tiempo, sin embargo; como características generales se
pueden mencionar estas tres: profundidad espacial, perspectiva aérea y trabajo directo en el
lienzo (sin bocetos).
Etapas de Velázquez:
b) Segunda etapa: En esta etapa, Velázquez modificó su paleta de colores y fue separándose
del naturalismo tenebrista, sin embargo; puede apreciarse la influencia del arte italiano
(Caravaggio), “Velázquez dejaba atrás la coloración por capas, como era propio de sus
colegas españoles. Esto le permitió crear un estilo original que sentó un precedente en la
historia de la pintura española” (Imaginario, 2020). Velázquez demostró gran trascendencia
en cada una de sus obras, incluso así, unas sobresalen más que otras, por ejemplo: Las
Meninas, El Aguador de Sevilla, Retrato del Infante don Carlos, Retrato Ecuestre del Rey
Felipe IV y Retrato del Papa Inocencio X. Las Meninas fue pintado en el año 1656, retrata a
Margarita, la hija del rey Felipe IV. Actualmente se encuentra en el Museo del Prado, Madrid,
España. Este cuadro forma parte del estilo barroco, en él se contrasta a la familia real con la
vida cotidiana de todos y representa un ambiente familiar de la realeza, cuyo centro es su hija
34
Margarita, rodeada de la corte. “Las Meninas” significa “la niña” en portugués, mientras que
en España se usaba la palabra para referirse a las cuidadoras de niños de la realeza. El cuadro
se caracteriza por ser
innovador al tener un
peculiar uso de la
perspectiva, la sombra,
distribución de planos,
personas y contraste con la
luz. En él hay 11 personas
contando a aquellas que
están en un retrato y un juego
de luces y sombras “con los
mejores aspectos logrados”
(Imaginario, 2017). Hay
diversas hipótesis que tratan
de explicar el cuadro Las
Meninas, entre ellas resaltan
dos: a) La sucesión del trono
y b) Alegoría del triunfo de
la pintura.
Artista y pintor contemporáneo, nacido en Tarento - Italia del 1978, explora con su pincel
una cara oculta de nuestro mundo y sus problemas, de esta manera su pintura tiene una mayor
conexión con la sociedad actual y tiene un mensaje más cercano de cara al espectador.
Ferri, 36 años, junto a uno de los retratos del papa Francisco que ha pintado por encargo del Vaticano.
36
Papa Fransisco (Óleo sobre tela 200 x 110 cm) – Roberto Ferri
CAPÍTULO 5
RESTAURACIÓN
39
4.2 Caso de restauración: Santa Catalina de Alejandría (hacia 1598-1599)
Arbeláez, L., Petrou, A. (2018). El tenebrismo como representación del mal y la fealdad en la
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La representación de la crudeza y la inclusión de elementos cotidianos en las obras de Caravaggio desafiaron las nociones estéticas de su tiempo, generando polémica pero también una resonancia particular con el público. Muchos espectadores se sintieron impactados por la verosimilitud de sus imágenes, que proporcionaban un puente visual entre lo divino y lo mundano. Al emplear modelos de la vida real y enfatizar sus imperfecciones, Caravaggio removió la distancia entre las figuras sagradas y el espectador común, generando una conexión más inmediata y emocional .
El dinamismo en la arquitectura Barroca se refleja en las pinturas de Caravaggio a través del uso de la luz y la composición para evocar movimiento y emoción. En arquitectura, el Barroco se caracteriza por sus formas curvas y complejas que dan una impresión de movimiento constante. Caravaggio traduce este principio a sus cuadros mediante la tensión dramática y la interacción de personajes en escenas que sugieren movimiento y un estado emocional dinámico. Su habilidad para capturar momentos intensos con escenas dinámicas y emotivas en composición y uso del claroscuro refleja profundamente los valores del Barroco.
El claroscuro en Caravaggio fue crucial para su innovación artística en el Barroco, sustituyendo la iluminación homogénea del Renacimiento por una luz más teatral y direccional que enfatizaba emociones y dramatismo. Esta técnica, que él perfeccionó, jugó un papel primordial en resaltar el realismo dramático de sus escenas al enfocar la atención en ciertos elementos a través de fuertes contrastes de luz y sombra, marcando un cambio significativo en la representación visual .
En la obra de Caravaggio, lo sagrado se representa de manera tangible y realista, en contraste con la idealización típica del Renacimiento y del Manierismo, donde las figuras eran estilizadas y embellecidas. Caravaggio estuvo interesado en el presente y lo terrenal, utilizando personas comunes del entorno social como modelos para figuras sagradas, enfatizando sus imperfecciones como parte de su condición humana. Esta representación más cruda y auténtica de lo sagrado distinguió su obra de las de sus predecesores, que se centraban más en ideales de perfección .
Caravaggio tuvo un impacto significativo en el desarrollo del claroscuro en Europa al perfeccionar el uso de luz y sombra para crear dramatismo y profundidad, influencia que se extendió más allá de Italia al influir en pintores de toda Europa y América. Los artistas barrocos adoptaron y adaptaron su estilo, usando la luz para crear no solo volumen, sino también una experiencia emocional en el espectador. Su legado permitió el surgimiento de nuevas corrientes artísticas que continuaron explorando y reinventando la relación entre luz y oscuridad .
Caravaggio contribuyó al cambio en la perspectiva al desarrollar una técnica que utilizaba el contraste de luz intensa y sombra para crear una sensación de profundidad y volumen, alejándose del enfoque lineal del Renacimiento hacia una perspectiva aérea que buscaba capturar la atmósfera y luz ambiental. Este tratamiento de la luz en sus obras ayuda a dramatizar la realidad concreta e inmediata, enfrentándose de forma audaz a las normas clásicas y realzando la crudeza de sus representaciones .
El tenebrismo es considerado tanto una técnica artística como una corriente intelectual debido a su intensa aplicación del claroscuro que no solo crea efectos visuales dramáticos, sino que también lleva un mensaje sobre la dualidad y complejidad de la condición humana. Más allá de ser un recurso estilístico, el tenebrismo en la obra de Caravaggio enfatiza las luchas entre el bien y el mal, luz y oscuridad, dentro del ser humano, reflejando una profunda dimensión filosófica que afecta la percepción y la narrativa de las obras .
Caravaggio representa la dualidad del hombre usando su técnica de claroscuro para expresar el contraste entre la luz y la oscuridad como metáforas del bien y el mal. A través de la iluminación direccional, Caravaggio dota a las figuras humanas de una doble condición, revelando tanto lo radiante como lo oscuro del alma humana. Esta representación resalta la complejidad de la naturaleza humana y fue influida por las ideologías barrocas que veían el mundo como compuesto de dos principios en constante conflicto .
Caravaggio revolucionó el arte de su época al enfocarse en un realismo que buscaba representar lo sagrado de manera tangible y creíble, a menudo usando modelos contemporáneos con todas sus imperfecciones, tales como mendigos o prostitutas, en lugar de idealizar las figuras como lo hicieron otros artistas. Este enfoque en lo real, rechazando las convenciones clásicas, se reflejó también en su técnica de claroscuro, creando un contraste dramático entre luz y sombra en sus obras .
El tenebrismo es una aplicación más radical del claroscuro y no deben confundirse como sinónimos. Ambas técnicas usan el contraste entre luces y sombras, pero el tenebrismo intensifica este enfoque para dramatizar aún más las escenas. En las obras de Caravaggio, esta técnica se ve en la forma en que utiliza una luz intensa que corta el espacio oscuro de manera aguda, poniendo énfasis en aspectos emocionales y dramáticos de las escenas .