TESINA Raúl - Navarro.garre
TESINA Raúl - Navarro.garre
Facultad de Medicina
Sección de Odontología
Departamento de Dermatología, Estomatología, Radiología y
Medicina Física
I
A MIS PADRES Y HERMANOS
II
AGRADECIMIENTOS
Al Doctor Luis Alberto Bravo González, por la supervisión continua de este estudio.
A mis Tíos del matadero y sala de despiece, por proporcionarme los dientes bovinos.
III
ÍNDICE
Pág.
INTRODUCCIÓN ................................................................................... 1
REVISIÓN DE LA LITERATURA............................................... 4
IV
1.4.2.- UNIDADES ESTRUCTURALES SECUNDARIAS ........... 15
[Link].- Estrías de Retzius ............................................... 15
[Link].- Penachos de Linderer ......................................... 16
[Link].- Bandas de Hunter-Schreger ................................ 16
[Link].- Esmalte nudoso .................................................. 17
[Link].- Conexión amelodentinaria .................................. 17
[Link].- Husos adamantinos............................................. 18
[Link].- Periquimatías y líneas de imbricación de Pickeril 18
[Link].- Fisuras o surcos del esmalte ............................... 18
[Link].- Laminillas o microfisuras del esmalte ................. 19
OBJETIVOS ............................................................................................. 32
RESULTADOS........................................................................................ 39
DISCUSIÓN .............................................................................................. 54
CONCLUSIONES ................................................................................. 66
BIBLIOGRAFÍA .................................................................................... 68
VI
INTRODUCCIÓN
1
Una secuela frecuente de los tratamientos de ortodoncia es la aparición de manchas
blancas en el esmalte. Éstas son el resultado de los procesos de desmineralización que
ocurren en las proximidades de los brackets debido a un descenso del pH. Entre los
factores que pueden contribuir a este descenso del pH se encuentran una higiene
incorrecta por parte del paciente, un aumento de las zonas de retención de placa
bacteriana y la existencia de una dieta cariogénica.
Debido a la demanda de estética por parte de todos los sectores de la sociedad, cada vez
se realizan más tratamientos de ortodoncia. Los brackets son aditamentos necesarios
durante este tipo de tratamientos. Éstos se adhieren al esmalte del diente y junto con los
arcos, las bandas y las ligaduras, suponen nuevas zonas de retención de placa
bacteriana, a la vez que dificultan los procedimientos de higiene oral.
Entendemos por dieta cariogénica aquella que es capaz de inducir la caries dental,
interviniendo factores como las propiedades acidogénicas de los alimentos, la
composición glucídica de los mismos y los efectos sobre la colonización bacteriana. El
proceso de caries siempre implica la desmineralización del tejido duro dental. En las
últimas décadas se ha producido un aumento importante en el consumo de bebidas
refrescantes entre la población general y en especial entre el público adolescente. En la
gran mayoría de los casos, los hábitos dietéticos adquiridos en la infancia acompañan en
la vida adulta. Estas bebidas no sólo son dañinas por la gran cantidad de azúcar que
contienen, sino porque la mayoría poseen algún ácido de pH inferior al límite crítico del
inicio de la desmineralización del esmalte, es decir, un pH por debajo de 5,5, lo que las
convierte en agentes desmineralizantes para los tejidos duros dentales.
3
REVISIÓN DE LA LITERATURA
4
1.- ESMALTE HUMANO
1.1.- GENERALIDADES
El esmalte es el tejido más duro del organismo debido a que estructuralmente está
constituido por millones de prismas altamente mineralizados que lo recorren en todo su
espesor, desde la conexión amelodentinaria a la superficie externa o libre en contacto
con el medio bucal (Fig. 1). Recubre a manera de casquete a la dentina en su porción
coronaria, ofreciendo protección al tejido conectivo subyacente integrado en el
isosistema dentino-pulpar (Gómez y Campos, 2.002).
5
El esmalte varía considerablemente de espesor en las diferentes partes del diente y entre
los distintos tipos de dientes. Es máximo en los bordes incisales y en las cúspides, desde
donde va disminuyendo hacia el margen cervical. El mayor espesor en la dentición
permanente se alcanza en las superficies oclusales de los molares (Fejerskov y
Thylstrup, 1.989).
Existen una serie de características que hacen del esmalte un tejido único. Dichas
características son las siguientes:
4.- Las células secretoras del tejido adamantino, los ameloblastos, tras completar
la formación del esmalte, involucionan y desaparecen durante la erupción dentaria
por un mecanismo de apoptosis. Esto implica que no hay crecimiento ni nueva
aposición de esmalte después de la erupción.
6.- Frente a una noxa reacciona con pérdida de sustancia siendo incapaz de
repararse, es decir, no posee poder regenerativo como sucede en otros tejidos del
organismo, aunque puede haber remineralización. (Gómez y Campos, 2.002).
6
1.2.- PROPIEDADES FÍSICAS
1.2.5.- Radiopacidad: es la oposición al paso de los rayos Roentgen. Es muy alta, ya que
es la estructura más radiopaca del organismo humano por su alto grado de
mineralización (Gómez y Campos, 2.002).
7
1.3.- COMPOSICIÓN QUÍMICA
El esmalte está constituido químicamente por una matriz orgánica (1-2 %), una matriz
inorgánica (95%) y agua (3-5 %) (Gómez y Campos, 2.002).
Además de las proteínas específicas, en la matriz del esmalte existen: proteínas solubles
e insolubles, péptidos (Fejerskov y Thylstrup, 1.989), así como glucosaminoglicanos,
proteoglicanos y diversas clases de lípidos (Davis, 1.988), enzimas y pequeños
porcentajes de condroitín 4-sulfato y condroitín 6-sulfato (Gómez y Campos, 2.002).
Las proteínas del esmalte juegan un papel importante en procesos tales como:
1.- La iniciación en el proceso de remineralización.
2.- Son reservorio de iones minerales, que se unen para formar cristales.
3.- Modulan la tasa de crecimiento de los cristales y determinan su tamaño y
morfología.
4.- Ayudan a la correcta localización de los cristales, actuando como soporte físico
para el crecimiento de los mismos.
5.- Proporcionan protección en la fase mineral de crecimiento de los cristales.
(Robinson y cols., 1.998)
8
Entre las proteínas presentes en mayor o menor medida en la matriz orgánica del
esmalte, en las distintas fases de su formación, destacan:
3.- Ameloblastinas o amelinas: proteínas sintetizadas por los ameloblastos desde las
etapas secretoras iniciales hasta las etapas madurativas finales. Su función no se conoce
bien y se piensa que guían el proceso de mineralización del esmalte al controlar el
alargamiento de los cristales de hidroxiapatita (Ross, Kaye y Pawlina, 2.005).
5.- Parvalbúmina: se localiza en el polo distal del proceso de Tomes del ameloblasto
secretor. Su función está asociada al transporte de calcio del medio intracelular al
extracelular (Gómez y Campos, 2.002).
9
1.3.2.- Matriz inorgánica
Los grupos hidroxilos pueden ser reemplazados por iones flúor, formando fluorapatita.
Esto es de gran importancia, dado que la fluorapatita es menos soluble a la acción de los
ácidos que la hidroxiapatita (Geneser, 2.000).
1.3.3.- Agua
10
1.4.- ESTRUCTURA HISTOLÓGICA
La unidad estructural básica son los prismas del esmalte, estructuras compuestas por
cristales de hidroxiapatita. El conjunto de prismas del esmalte forma el esmalte
prismático, que constituye la mayor parte de esta matriz extracelular mineralizada. En la
periferia de la corona y en la conexión amelodentinaria, existe el denominado esmalte
aprismático, en el que la sustancia adamantina mineralizada no constituye ni configura
prismas (Gómez y Campos, 2.002).
Los pequeños espacios angulares entre los prismas paralelos del esmalte constituyen el
esmalte interprismático, cuya composición es similar, pero en el cual los cristales de
hidroxiapatita están orientados de forma diferente a los de los prismas (Fawcett y Jensh,
1.999).
11
Mediante el MEB, en cortes longitudinales se observan como bastones irregularmente
paralelos (Fig. 3), mientras que en cortes transversales, adoptan una morfología en ojo
de cerradura de llave antigua (Fig. 4). Lo que permite distinguir en los prismas dos
regiones: la cabeza o cuerpo (en forma de cúpula esférica seguida de un cuello estrecho)
y la cola con terminación irregular. La cabeza corresponde a la región más ancha y
ofrece al corte un contorno irregularmente circular u ovoideo. La región de la cola es la
más delgada encontrándose situada debajo de la cabeza (Gómez y Campos, 2.002). Las
cabezas redondas de los prismas miden 5 µm de diámetro y la mayor dimensión de los
prismas desde la parte superior de la cabeza al extremo de la cola mide alrededor de 9
µm (Meckel, Griebstein y Neal, 1.965).
Figura 3. Prismas dispuestos paralelamente en un corte longitudinal de esmalte, observados con el MEB a
800 aumentos (Gómez y Campos, 2.002).
Son estructuras que se encuentran estrechamente asociadas unas con otras y en este
sentido hay que indicar que las cabezas de los prismas se encuentran ubicadas entre las
colas de los prismas suprayacentes y las colas de cada prisma ubicadas entre las cabezas
de los prismas adyacentes (Fig. 4). Este sistema de engranaje confiere mayor resistencia
al esmalte, pues la cabeza soporta los choques de las fuerzas masticatorias y las colas las
distribuyen y las disipan (Gómez y Campos, 2.002).
12
Figura 4. Diagrama transversal de los prismas al MEB (Gómez y Campos, 2.002).
Los límites del prisma equivalen a las vainas del prisma. Esta interfase contiene mayor
cantidad de espacios intercristalinos (microporos), siendo su contenido de proteínas y
agua relativamente más elevado que en el resto del esmalte, donde los cristales se hallan
más estrechamente agrupados (Fejerskov y Thylstrup, 1.989).
13
Los prismas tienden a mantenerse en hileras dispuestas circunferencialmente alrededor
del eje mayor del diente. Los prismas de cada hilera corren en una dirección
generalmente perpendicular a la superficie del diente, con una ligera inclinación hacia la
cúspide a medida que se dirigen hacia la superficie externa (Eisenmann, 1.986).
Cada prisma está ondulado en el plano transverso del diente, pero esta ondulación se
encuentra ligeramente desfasada entre un prisma y el que está debajo o encima de él.
Además de la ondulación en el plano transverso, existe otra ondulación de las columnas
de prismas en el plano vertical. Como consecuencia de esta disposición, la dirección de
las curvas de los prismas en un determinado nivel se cruza con la de los prismas de un
nivel más profundo (Fawcett, 1.995).
En el esmalte cervical los prismas siguen un trayecto más o menos perpendicular al eje
mayor del diente, en algunos casos con una ligera inclinación apical (Davis, 1988).
Se encuentra presente en todos los dientes primarios (en la zona superficial de toda la
corona) y en un 70% de los dientes permanentes (Gómez y Campos, 2.002). En estos
últimos se encuentra ubicado en mayor medida en las regiones cervicales y en zonas de
fisuras y microfisuras y, en menor medida, en las superficies cuspídeas (Gwinnett,
1.992).
14
1.4.2.- UNIDADES ESTRUCTURALES SECUNDARIAS
Estas estrías aparecen como una serie de líneas o bandas de color pardo (oscuras) de
anchura variable en los cortes longitudinales. En los cortes transversales, las estrías
aparecen como anillos de “crecimiento” concéntricos (Fig. 5). Estas líneas reflejan de
manera adicional la naturaleza fásica de la amelogénesis. Los incrementos pueden variar
de unas cuantas micras a varios cientos de ellas (Davis, 1.988).
Figura 5. Corte transversal donde podemos ver las Estrías de Retzius como líneas oscuras
(Eisenmann, 1.986).
15
La naturaleza exacta de esos cambios en el desarrollo que son reflejados como estrías de
Retzius se desconoce, pero indudablemente responden a una influencia sistemática
sobre la formación del esmalte. Por lo tanto, es de esperar el hallazgo del mismo patrón
en todas las porciones del esmalte que se forman simultáneamente en cada uno de los
distintos dientes, lo que implica que el patrón de las líneas de crecimiento es
característico de cada persona (Fejerskov y Thylstrup, 1.989).
Se cree que los penachos de Linderer se forman durante el desarrollo debido a cambios
bruscos en la dirección de grupos de prismas debido a la orientación de algunos
ameloblastos en la amelogénesis (Gómez y Campos, 2.002).
Los complejos cruces de los prismas del esmalte en los dos tercios internos del mismo,
producen un efecto óptico conocido como bandas de Hunter-Schreger. Aparecen como
bandas alternamente claras y oscuras. Las bandas claras representan los prismas
cortados longitudinalmente (parazonas) y las bandas oscuras los prismas cortados
transversalmente (diazonas) (Gwinnett, 1.992).
16
[Link].- Esmalte nudoso
Sobre las cúspides de los dientes, los prismas se entrelazan en una disposición
aparentemente compleja conocida como esmalte nudoso (Eisenmann, 1.986). El
entrecruzamiento de los prismas es un factor que aumenta la resistencia del esmalte
(Gómez y Campos, 2.002).
17
[Link].- Husos adamantinos
El examen cuidadoso del esmalte humano revela que existe un patrón superficial de tipo
rugoso. En efecto, bandas u ondulaciones sobresalientes, de 30-100 µm de anchura,
corren paralelamente alrededor del diente y reciben el nombre de líneas de imbricación
(líneas de Pickerill). Estas crestas se hallan separadas entre sí por unos netos surcos o
canales, denominados periquematías, que representan la abertura de las estrías de
Retzius. Las periquematías se hacen menos visibles con la edad, debido al desgaste.
Éstas no se hallan presentes en la mayoría de los dientes temporales, los motivos de ello
son desconocidos (Fejerskov y Thylstrup, 1.989).
18
[Link].- Laminillas o microfisuras del esmalte
Se piensa que las laminillas se originan durante la odontogénesis a lo largo de los planos
de tensión, que impiden la resorción completa de la matriz orgánica por los
ameloblastos de maduración (Davis, 1.988).
El esmalte erupcionado está cubierto por una película formada por un precipitado de
proteínas salivales y elementos inorgánicos provenientes del medio bucal. Es una
película clara, acelular y exenta de bacterias que vuelve a formarse a las pocas horas de
haber limpiado mecánicamente la superficie adamantina. Sobre ella se forma la placa
dental o bacteriana, que es la colonización bacteriana de la superficie de la película
adquirida. A partir de esta placa pueden iniciarse los mecanismos que dan origen a la
caries y a la enfermedad periodontal (Gómez y Campos, 2.002).
19
1.6.- ESTRUCTURAS DE SUPERFICIE
Son agujeros netamente delimitados, con un diámetro de 10-15 µ y una profundidad que
varía entre fracciones de 1 µ y 10 µ, y a veces más. En contraste con el esmalte
interprismático circundante, más bien liso, los bordes y las paredes del orifico focal
presentan un evidente patrón cristalino. Estos orificios, al igual que los agujeros y
grietas existentes en los casquetes del esmalte y que las aberturas de las estrías de
Retzius, se hallan ocupados in vivo por una proteína del esmalte originada en el curso
del desarrollo. Además de los orificios focales, pueden observarse numerosos
microporos, de hasta 1µ de diámetro, en todas las porciones de la superficie del esmalte
(Fejerskov y Thylstrup, 1.989).
20
1.7.- CAMBIOS DEL ESMALTE CON LA EDAD
El cambio más notable y evidente relacionado con la edad que tiene lugar en la
estructura del esmalte es la pérdida de tejido debido al uso. Como el esmalte maduro
humano es un tejido inerte, no puede ser sustituido por ningún proceso de aposición
(Davis, 1.988).
El color de los dientes se hace más oscuro con el paso del tiempo, debido a una
intensificación en el color de la dentina, que se ve a través del esmalte translúcido y
adelgazado.
Además, el tejido adamantino se hace menos permeable con los años. El esmalte joven
se comporta como una membrana semipermeable, permitiendo el lento pasaje de agua y
sustancias de pequeño tamaño molecular a través de los poros que existen entre los
cristales. Con la edad, los poros disminuyen, y los cristales adquieren más iones y
aumentan de tamaño. Debido a que la mayor parte del agua se ubica en los poros, se
deduce que el contenido acuoso del esmalte también disminuye con la edad
(Eisenmann, 1.986).
21
2.- ESMALTE BOVINO
Los dientes bovinos tienen muy pocas diferencias tanto a nivel macro como
microscópico con respecto a los dientes humanos (Baena y cols., 2.003).
Macroscópicamente, los dientes bovinos son de mayor tamaño que los humanos y, al
igual que éstos, presentan una corona y raíz (Fig. 7), siendo los tejidos constituyentes el
esmalte, la dentina, la pulpa y el cemento (Puentes y Rincón, 2.003).
Figura 7. Imagen macroscópica de incisivos bovinos. Apreciamos las mismas estructuras anatómicas que
en los dientes humanos pero con diferentes proporciones.
22
En los dientes bovinos la unión amelodentinaria corresponde a la dentina que sostiene el
esmalte. En ella, al igual que en los dientes humanos, se observa como una serie de
festones con extensiones de túbulos dentinarios que algunas veces cruzan el límite y
pasan al esmalte, tomando el nombre de husos adamantinos (Puentes y Rincón, 2.003).
23
3.- ACCIÓN DE LOS ÁCIDOS SOBRE EL ESMALTE
Una sustancia ácida es aquella que tiene un pH por debajo del pH neutro, es decir, por
debajo de 7, y es tanto más ácida cuando más se acerca a 1.
Los efectos conseguidos con el grabado ácido dependen de varios factores como el tipo
de ácido, la concentración del mismo, el tiempo de aplicación y la resistencia del
esmalte.
24
Sin embargo, no se ha podido demostrar que ninguno de ellos mejore al ácido fosfórico,
de forma que en la actualidad éste es el que se emplea en la mayor parte de los sistemas
de adhesión a esmalte (García y Kessler, 2.000).
El tiempo de grabado ácido se ha ido disminuyendo con el paso del tiempo a la vista de
la publicación de numerosos artículos donde se encontraron resultados favorables para
tiempos de grabado muy bajos. En un estudio en el que se utilizó el MEB, no se
encontraron diferencias significativas entre los patrones de grabado ácido producidos
con la aplicación de ácido fosfórico al 37% durante 15 y 60 segundos (Barkmeier,
Shaffer y Gwinnett, 1.986). Además, otros autores también publicaron fuerzas de
adhesión adecuadas para tiempos de grabado de 15 segundos (Wang y cols., 1.994).
Una superficie de esmalte intacta suele ser más resistente al grabado que una superficie
de esmalte tallado, ya que en la primera el esmalte es aprismático y además con
frecuencia tiene un mayor contenido en flúor (García y Kessler, 2.000).
25
3.1.5.- Morfología del esmalte grabado
26
Patrón IV. Patrón V.
Los primeros estudios sobre la erosión dental y su relación con la dieta y las bebidas
fueron realizados por Darby en 1.892 y Millar en 1.907 (West y cols., 1.998). Los
ácidos juegan un papel crítico en los procesos de descalcificación. La mayoría de las
bebidas refrescantes poseen algún tipo de ácido cuyo pH suele estar por debajo del
límite crítico del inicio de los procesos de desmineralización del esmalte, es decir, pH
inferior a 5,5. (Dinçer, Hazar y Sen, 2.002).
27
3.2.1.- Bebidas Refrescantes
28
Los acidulantes tienen una importancia considerable para determinar la calidad sensorial
de los refrescos. Los principales acidulantes usados en la formulación de los refrescos
son: el ácido acético, ascórbico, cítrico, fumárico, láctico, málico, fosfórico y tartárico.
Los refrescos que contienen ácido cítrico producen unas bajadas de los niveles de pH
mayores, mientras que las lesiones erosivas más profundas son producidas por las
bebidas que contienen ácido fosfórico. Por otro lado, el ácido maleico, contenido en la
mayoría de bebidas para deportistas, ha demostrado ser menos erosivo que el cítrico
(Meurman y Frank, 1.991, b).
Muchos han sido los autores que a lo largo de la historia se han interesado por el efecto
de las bebidas refrescantes sobre la estructura dental, ya que el consumo de éstas ha sido
tradicionalmente considerado como uno de los riesgos más importante en la erosión
dental (Jensdottir, Bardow y Holbrook, 2.005). Rytömaa y cols. (1.988) establecieron
una de las primeras listas de bebidas refrescantes con su pH y el tipo de ácido que
contenían (Tabla 1).
30
Estas bebidas tienen un potencial erosivo similar al de las bebidas refrescantes
convencionales, pero además, debido al bajo contenido calórico que poseen, son
consumidas con una elevada frecuencia, por lo que pueden considerarse agentes lesivos
muy importantes (Tahmassebi y cols., 2.006).
Los refrescos se consumen mayoritariamente por gente joven, a esto hay que añadir que
los niños de entre 2 y 9 años consumen el 42 % del total de los zumos de fruta.
Lamentablemente, los refrescos y zumos destinados a los más pequeños han demostrado
provocar una extrema destrucción dental cuando se abusa de ellos (Hunter y cols.,
2.000). Además, diferentes estudios corroboran que el esmalte inmaduro es poroso y
más fácil de disolver por el ataque ácido. El proceso de maduración se prolonga por
muchos años, por lo que los dientes de los niños se erosionan con más facilidad que los
dientes de personas adultas (Tahmassebi y cols., 2.006).
31
OBJETIVOS
32
1.- Medir el pH de diferentes bebidas refrescantes.
2.- Evaluar mediante MEB los efectos de Coca-Cola® y Schweppes® Limón sobre el
esmalte bovino intacto.
3.- Evaluar mediante MEB los efectos de Coca-Cola® y Schweppes® Limón sobre el
esmalte bovino grabado y sellado con una resina.
33
MATERIAL Y MÉTODO
34
1.- DIENTES
Tras realizar las exodoncias, los dientes fueron sumergidos en agua destilada.
Seguidamente se procedió a la remoción de todos los restos orgánicos adheridos a la
superficie radicular de los dientes y se sumergieron en timol al 0,1% durante 24 horas
para evitar el crecimiento bacteriano. Pasadas las 24 horas, los dientes se almacenaron
en agua destilada que se cambió 1 vez al día, con el fin de minimizar el deterioro hasta
el momento de su uso.
Los dientes del grupo control se sumergieron 15 días en saliva artificial, cambiando la
misma 1 vez al día.
Dientes
(108) Intacto (18)
Schweppes® (36)
Saliva
Después de cada inmersión en la bebida refrescante, los dientes eran pulverizados con
agua destilada para limpiarlos. La cara vestibular de los dientes siempre estuvo colocada
hacia arriba.
Tanto Coca-Cola® como Schweppes® Limón procedían cada vez de una lata nueva, que
se mantenía refrigerada a 5 ºC. La saliva artificial permaneció a temperatura ambiente
en todo momento.
37
4.- MICROSCOPIO ELECTRÓNICO DE BARRIDO
Transcurridos los 15 días del proceso, se lavaron los dientes con abundante agua
destilada, se cortaron las raíces con un disco de diamante (Horico®. Berlin, Germany) y
pieza de mano y se secaron con aire del equipo dental.
Posteriormente, se colocaron las coronas de los dientes sobre unas pletinas con la cara
vestibular hacia arriba, se limpiaron con un pincel y aire a presión para eliminar los
posibles residuos y fueron metalizadas con una fina capa de oro, mediante una
metalizadora eléctrica (SEM Coating System. BIO-RAD. Polaron Division), para poder
ser observadas al MEB (JEOL Scanning microscope. JSM-6.100. Tokyo, Japan.), a 20
KV. Se capturaron imágenes digitalmente con una magnificación de 50, 100, 500 y
1.000 aumentos para su posterior análisis.
38
RESULTADOS
39
1.- VALORES DEL pH OBTENIDOS PARA LAS DISTINTAS BEBIDAS
Los dientes con esmalte intacto que fueron sumergidos en saliva artificial no sufrieron
erosión. En las imágenes a 50, 100, 500 y 1.000 aumentos se observó una superficie de
esmalte inafectada, con las características morfológicas típicas del esmalte superficial,
como son las periquimatías, líneas de imbricación de Pickerill, ranuras, surcos, etc. (Fig.
12, 13, 14 y 15).
40
Figura 12. Imagen de MEB del grupo control con esmalte intacto x 50.
Figura 13. Imagen de MEB del grupo control con esmalte intacto x 100.
41
Figura 14. Imagen de MEB del grupo control con esmalte intacto x 500.
Figura 15. Imagen de MEB del grupo control con esmalte intacto x 1.000.
42
En los especímenes grabados y sellados con la resina no se observó en ninguno de ellos
la pérdida de la misma. Todas las superficies vestibulares quedaron protegidas por el
material adhesivo al finalizar los ciclos de inmersión en saliva artificial (Fig. 16, 17, 18
y 19).
Figura 16. Imagen de MEB del grupo control con esmalte grabado y sellado x 50.
Figura 17. Imagen de MEB del grupo control con esmalte grabado y sellado x 100.
43
Figura 18. Imagen de MEB del grupo control con esmalte grabado y sellado x 500.
Figura 19. Imagen de MEB del grupo control con esmalte grabado y sellado x 1.000.
44
2.2.- Grupo Coca-Cola®
Cuando los especímenes con el esmalte vestibular intacto fueron sumergidos en Coca-
Cola® y se examinaron mediante MEB, se observaron patrones de destrucción del
esmalte muy severos extendidos por toda la superficie vestibular.
En imágenes a 50 aumentos ya se podía apreciar una erosión generalizada de
prácticamente toda la superficie (Fig. 20). A 100 y 500 aumentos se observaba con
mayor claridad el grado de desmineralización producido (Fig. 21 y 22) y con una
magnificación de 1.000, se obtuvieron imágenes similares a un patrón de grabado ácido
tipo I, caracterizado por la destrucción de las cabezas de los prismas, permaneciendo
intacta la periferia (Fig. 23).
Figura 20. Imagen de MEB del grupo Coca-Cola® con esmalte intacto x 50.
45
Figura 21. Imagen de MEB del grupo Coca-Cola® con esmalte intacto x 100.
Figura 22. Imagen de MEB del grupo Coca-Cola® con esmalte intacto x 500.
46
Figura 23. Imagen de MEB del grupo Coca-Cola® con esmalte intacto x 1.000.
47
En los dientes que fueron grabados y sellados con una resina se observaron grandes
áreas desprovistas de ésta con la exposición del esmalte grabado subyacente. En
imágenes a 50 aumentos ya era evidente como la pérdida del material adhesivo se
producía de forma homogénea por toda la superficie (Fig. 24). A 100 aumentos se
observó con mayor claridad la disolución del material adhesivo (Fig. 25).
Figura 24. Imagen de MEB del grupo Coca-Cola® con esmalte grabado y sellado x 50.
Figura 25. Imagen de MEB del grupo Coca-Cola® con esmalte grabado y sellado x 100.
48
A 500 y 1.000 aumentos se apreciaba al detalle la interfase entre la resina y el esmalte
grabado subyacente, quedando un “escalón” entre ambos. En las áreas de esmalte
expuesto tras la pérdida de la resina no se apreciaban restos de material adhesivo,
quedando el tejido en estas zonas expuesto en su totalidad (Fig. 26). Además, en
imágenes a 1.000 aumentos se pudieron observar erosiones en la resina que no fue
desprendida (Fig. 27).
Figura 26. Imagen de MEB del grupo Coca-Cola® con esmalte grabado y sellado x 500.
Figura 27. Imagen de MEB del grupo Coca-Cola® con esmalte grabado y sellado x 1.000.
49
2.3.- Grupo Schweppes® Limón
Tras las inmersiones de los dientes con el esmalte vestibular intacto en Schweppes ®
Limón se observó una superficie vestibular erosionada, que se hacía evidente a 50
aumentos, pero con un patrón de pérdida de tejido no tan severo como el producido para
los dientes del grupo Coca-Cola® (Fig. 28). A 100 aumentos, la descalcificación
producida se presentaba en el esmalte como grietas longitudinales (Fig. 29).
Figura 28. Imagen de MEB del grupo Schweppes® Limón con esmalte intacto x 50.
Figura 29. Imagen de MEB del grupo Schweppes® Limón con esmalte intacto x 100.
50
A 500 y 1.000 aumentos en ocasiones se observaba una mayor erosión, volviendo a
recordar al esmalte grabado patrón tipo I, aunque las imágenes obtenidas no fueron tan
devastadoras ni se repetían con tanta frecuencia como las del grupo Coca-Cola® (Fig. 30
y 31).
Figura 30. Imagen de MEB del grupo Schweppes® Limón con esmalte intacto x 500.
Figura 31. Imagen de MEB del grupo Schweppes® Limón con esmalte intacto a x 1.000.
51
En los especímenes grabados y sellados con la resina se observaban pérdidas aisladas
del material adhesivo, aunque predominaban las áreas no afectadas y cubiertas por
resina. A 50 y 100 aumentos, se visualizaba gran parte de la superficie vestibular, y se
apreciaban pérdidas de resina mínimas (Fig. 32 y 33).
Figura 32. Imagen de MEB del grupo Schweppes® Limón con esmalte grabado y sellado x 50.
Figura 33. Imagen de MEB del grupo Schweppes® Limón con esmalte grabado y sellado x 100.
52
En las regiones donde se desprendió la resina vimos como la remoción de la misma no
fue completa, es decir, a pesar de haber sido eliminada la mayor parte de ésta, en
muchas ocasiones se veía como aún quedaban restos del material adhesivo fijados a la
superficie más próxima del esmalte, por lo que éste no siempre quedaba expuesto, como
se aprecia en la imagen a 500 aumentos (Fig. 34). En imágenes a 1.000 aumentos de las
zonas donde no se había desprendido el material adhesivo, pudimos observar pequeñas
erosiones generalizadas de la capa de resina (Fig. 35).
Figura 34. Imagen de MEB del grupo Schweppes® Limón con esmalte grabado y sellado x 500.
Figura 35. Imagen de MEB del grupo Schweppes® Limón con esmalte grabado y sellado x 1.000.
53
DISCUSIÓN
54
En las últimas décadas se ha producido un sorprendente aumento en el consumo de
bebidas refrescantes. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación determinó que
en el año 2.004 cada persona del país bebió 66 litros de bebidas refrescantes, con un
aumento del 2,5% respecto a la ingesta en 2.003 (MAPA, 2.004).
Si analizamos los datos de países como el Reino Unido, las cifras son aún más
desalentadoras. Shaw y Smith (1.994) determinaron que el consumo de refrescos se
había incrementado dramáticamente desde 1.950. En ese año se vendieron en el Reino
Unido 1.000 millones de litros de refrescos. En 1.990, esta cifra se había incrementado
7 veces y la tendencia no indicaba un descenso. West, Hughes y Addy (2.001) indicaron
que en el año 1.996 en Reino Unido se consumieron 10.000 millones de litros, que es
equivalente a decir que cada persona bebió medio litro de estas bebidas al día, aunque
realmente se estima que cada joven menor de 20 años consumió un litro al día. Esta
cantidad de bebida representa la cuarta parte del total del agua que se consume en Reino
Unido, incluyendo el agua del grifo.
55
Son muchos los trabajos de investigación donde se valoran parámetros referentes al
esmalte tales como fuerzas adhesivas, valoración de superficie, desmineralización, etc.,
utilizando dientes bovinos como alternativa a los humanos (Haydar, Sarikaya y Cehreli,
1.999; Grandhi, Combe y Speidel, 2.001; Kim y cols., 2.001; Demito y cols., 2.004;
Cehreli, Kecik y Kocadereli, 2.005). En una investigación que evaluaba el efecto de una
bebida de cola en el esmalte humano y bovino, obtuvieron que la superficie erosionada
del esmalte humano no difería de la superficie erosionada del esmalte bovino (Meurman
y Frank, 1.991, b). Distintos autores (Nakamichi, Iwaku y Fusayama 1.983; Fowler y
cols., 1.992; Baena y cols., 2.003) han demostrado que no existen diferencias
significativas en la fuerza adhesiva de diferentes materiales de restauración a esmalte
humano y bovino. En cambio, Baena y cols. (2.003) obtuvieron valores de adhesión
mayores para la dentina en dientes bovinos que en humanos, debido probablemente a
que los dientes bovinos tienen más túbulos dentinarios y a su vez son de mayor tamaño.
Por tanto, se pueden introducir en dichos túbulos mayores cantidades de resina.
Al igual que Jensdottir, Bardow y Holbrook (2.005), para calcular el pH de las bebidas
se realizaron tres mediciones de cada una de ellas con un pH-metro y de estas
mediciones se obtuvo el valor medio. Otros autores, sin embargo, realizan una única
medición de pH con la posibilidad de error que ello conlleva (Rytömaa y cols., 1.988;
Grando y cols., 1.996; Dinçer, Hazar y Sen, 2.002; etc.).
56
El pH obtenido para Coca-Cola® fue de 2,40 y el de Schweppes® Limón fue de 2,55. En
la literatura consultada no hay autores que hayan usado esta última en sus estudios, en
cambio Coca-Cola® aparece en la mayoría de ellos (Rytömaa y cols., 1.988; Meurman y
Frank, 1.991 (a, b); Steffen, 1.996; Dinçer, Hazar y Sen, 2.002; etc.), posiblemente
porque es la bebida refrescante más consumida en el mundo y se comercializa en más
de 200 países. Coca-Cola® Ibérica, compuesta por España y Portugal, es una de las más
importantes del sistema internacional y ocupa el tercer lugar en volumen de ventas en
Europa y el noveno del mundo (Conoce Coca-Cola®, 2.006).
Los valores de pH de Coca-Cola® que mencionan en otros estudios difieren del nuestro,
así pues Rytömaa y cols. (1.988) obtuvieron para esta bebida un pH de 2,57 y Grando y
cols. (1.996) de 2,60. En cambio, el valor obtenido por Moazzez, Smith y Bartlett
(2.000), 2,45, se aproximó más al que hallamos nosotros. Es normal un pequeño margen
en la medición del pH y puede deberse a variaciones en la composición del refresco en
las diferentes áreas geográficas donde se comercializa, a la fecha de envasado del
mismo, a errores en el calibrado del pH-metro, etc.
Coca-Cola® ha dado muestras de ser una de las bebidas refrescantes con mayor
capacidad de producir alteraciones en el tejido dental y en los materiales de obturación.
Así pues, en un estudio donde se midieron los cambios en la microdureza de superficie
del esmalte y la dentina, y se cuantificó la degradación de varios materiales de
obturación tras el contacto con diferentes bebidas refrescantes, se concluyó que durante
un corto periodo de contacto, Coca-Cola® redujo significativamente la dureza
superficial tanto del esmalte como de la dentina, y además produjo la pérdida de la capa
superficial de materiales como composites y compómeros (Wongkhantee y cols.,
2.006). Kim y cols. (2.001) hallaron que con tan solo 5 minutos de exposición del tejido
adamantino a Coca-Cola® se reducía la microdureza de éste. Además, Eygen, Vannet y
Wehrbein (2.005) encontraron que la frecuencia de inmersión en la bebida no era
decisiva en la reducción de la microdureza adamantina.
En nuestro estudio, tras las inmersiones de los dientes en las bebidas los introdujimos en
saliva artificial para reproducir el entorno bucal y promover el efecto protector y
remineralizante que ejerce la saliva. Oncag, Tuncer y Tosun (2.005) afirmaron que la
saliva constituye un importante mecanismo de defensa contra la desmineralización ya
57
que, en su estudio, las muestras expuestas a una solución erosiva que fueron mantenidas
en saliva tras las exposiciones a dicha solución, mostraron menor erosión que las que no
fueron mantenidas en saliva.
Al igual que nosotros, distintos autores han sumergido los dientes en saliva tras las
exposiciones a las bebidas. Rytömaa y cols. (1.988) utilizaron 2.600 ml de saliva
humana recolectada de diferentes personas en un periodo de 6 días, que posteriormente
fue centrifugada para su uso. Meurman y Frank (1.991, a) utilizaron saliva recolectada
de una sola persona, que también fue centrifugada para su uso. Nosotros optamos por
utilizar saliva artificial, la cual elaboramos siguiendo la fórmula de Oncag, Tuncer y
Tosun (2.005). Nos decidimos por esta opción para hacer reproducible nuestro estudio,
ya que las características de la saliva (sales minerales, viscosidad, etc.) van a depender
del donante. Además, no resulta fácil la recolección de cantidades tan grandes de saliva
de un mismo donante y posiblemente las características de una recolección diste de la
primera.
Barbour y cols. (2.006) afirmaron que existe una clara relación entre el inicio de la
desmineralización, la erosión y la temperatura de las bebidas refrescantes que se
consumen. De este modo afirman que un incremento de la temperatura de 25 ºC
produce una reducción de la dureza del esmalte de 0,9 Giga Pascales y una pérdida
aproximada de 5 µm de tejido duro calcificado. West, Hughes y Addy (2.000), en un
estudio en el que cuantificaron la pérdida de tejido mineralizado en esmalte y dentina
cuando se exponen a ácidos con diferentes temperaturas, concluyeron que con el mismo
tiempo de exposición en ácido cítrico, a 60 ºC se pierde una media de 3 µm más de
tejido calcificado que a 5 ºC.
58
En nuestro estudio, durante todo el proceso experimental, la saliva artificial se mantuvo
a temperatura ambiente. La constante de autoionización del agua, que le confiere la
capacidad de actuar como un ácido o una base, varía mínimamente ante variaciones de
la temperatura de entre 15 y 37 ºC, por lo que el comportamiento de la saliva no va a
sufrir variación en ese rango de temperatura (Harris, 2.001). En cambio, las bebidas
refrescantes se utilizaron a 5 ºC, porque normalmente se ingieren refrigeradas y además
es lo que indica el fabricante.
Respecto a los resultados que obtuvimos en nuestro estudio, en las imágenes de los
dientes del grupo control con el esmalte vestibular intacto se apreciaron una serie de
irregularidades en la superficie del esmalte, típicas de la anatomía adamantina, como
son las líneas de imbricación de Pickerill y las periquimatías. Además, fue frecuente
encontrar orificios focales y casquetes del esmalte, que aparecen como superposiciones
del esmalte extremadamente finas.
Al igual que Dinçer, Hazar y Sen (2.002), en los especímenes del grupo control
grabados y sellados con la resina, no observamos pérdida del material adhesivo en
ninguno de los dientes.
Para el grupo de los dientes grabados y sellados con el material adhesivo e inmersos en
Coca-Cola® pudimos observar grandes áreas desprovistas de resina, con la exposición
del esmalte subyacente. Steffen (1.996), que analizó 9 bebidas de cola, entre ellas Coca-
Cola® observó que la gran mayoría de la resina fue eliminada de todos los especímenes,
aunque sus resultados no son equiparables a los nuestros ni extrapolables a una
situación real, ya que sumergió los dientes en las bebidas refrescantes durante 72 horas
seguidas y además, antes del proceso los mantuvo 3 días en lejía sin diluir. En cambio,
Diçer, Hazar y Sen (2.002) realizaron ciclos de inmersión parecidos a los nuestros y
obtuvieron imágenes muy similares a las que obtuvimos nosotros con Coca-Cola®.
62
En la actualidad no existen métodos para regenerar el esmalte perdido ni para obtener
una completa remineralización de las lesiones desarrolladas en los dientes durante el
tratamiento ortodóncico con aparatología fija. Por lo tanto, la prevención del desarrollo
de las lesiones durante el tratamiento es crucial y es responsabilidad del equipo del
ortodoncista (Ogaard y cols., 2.006).
Parece que la forma más acertada de prevenir las manchas blancas por
desmineralización es mantener una buena higiene oral, usar medidas auxiliares de
manera profiláctica y evitar bajadas del pH que favorezcan la pérdida mineral. Por
63
tanto, tras la observación de nuestros resultados, parece necesario que el ortodoncista
debiera aconsejar de manera rutinaria la disminución de la ingesta de bebidas
refrescantes.
Recientemente están siendo formuladas bebidas refrescantes con un bajo poder erosivo.
Así pues, en un estudio in vivo que evaluaba si la adición de calcio a una bebida
refrescante producía menor erosión sobre la superficie dental comparándola con la
misma bebida sin calcio y con otra bebida de zumo de naranja, obtuvieron que la bebida
carbonatada experimental causaba significativamente menor pérdida de esmalte que la
convencional y que el zumo de naranja, por lo que concluyeron que mediante la adición
de calcio en las bebidas refrescantes sería posible minimizar la erosión dental (Hughes y
cols., 1.999; West y cols., 2.003).
64
Tahmassebi y cols. (2.006) dieron una serie de recomendaciones para reducir el efecto
perjudicial de las bebidas refrescantes sobre los dientes:
Somos conscientes de las limitaciones que tienen los estudios in vitro. En el medio oral
existen gran cantidad de parámetros que no son reproducibles en el laboratorio. Sin
embargo, los estudios in vitro son útiles y necesarios, aunque se requieren estudios in
vivo que corroboren estos resultados.
65
CONCLUSIONES
66
1.- Todas las bebidas refrescantes a las que se les midió el pH presentaron valores por
debajo del límite crítico del inicio de la desmineralización.
3.- Estas bebidas disuelven el material adhesivo, exponiendo al medio la superficie del
esmalte grabado subyacente, lo que podría favorecer el desarrollo de manchas blancas
por desmineralización y caries. Por tanto, los clínicos, en su práctica diaria, deberían
evitar grabar áreas mayores de las necesarias.
4.- Es conveniente informar a los padres y a los pacientes del riesgo que implica para la
salud dental el consumo frecuente de bebidas refrescantes, así como promocionar un
menor consumo de éstas.
67
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