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Juan

El evangelio de Juan presenta a Jesucristo como la Palabra eterna que existía desde el principio y que vino a revelar a Dios. Juan escribió este evangelio para producir fe en que Jesús es el Hijo de Dios, seleccionando siete milagros y presentando el testimonio de muchas personas sobre la identidad de Jesús. El autor fue el apóstol Juan, quien escribió a fines del primer siglo para combatir herejías gnósticas emergentes.

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Juan

El evangelio de Juan presenta a Jesucristo como la Palabra eterna que existía desde el principio y que vino a revelar a Dios. Juan escribió este evangelio para producir fe en que Jesús es el Hijo de Dios, seleccionando siete milagros y presentando el testimonio de muchas personas sobre la identidad de Jesús. El autor fue el apóstol Juan, quien escribió a fines del primer siglo para combatir herejías gnósticas emergentes.

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INDICE

El evangelio Segun San Juan

Introduccion

El autor

Proposito
Fecha

Juan 1 Juan 16

Juan 2 Juan 17

Juan 3 Juan 18

Juan 4 Juan 19

Juan 5 Juan 20

Juan 6 Juan 21

Juan 7

Juan 8

Juan 9

Juan 10

Juan 11

Juan 12

Juan 13

Juan 14

Juan 15
El evangelio según Juan
 
Copyright, 1995
By Wayne Partain
Derechos Reservados
 
Versiones bíblicas citadas
 
El texto de Juan, Versión Valera Revisada (1960)
La Biblia de las Américas (LBLA)
La Versión Valera Revisada(1977)
Versión Moderna (VM)
Versión Hispano-americana (VHA)
Versión Latinoaméricana (VLA)
La Traducción del Nuevo Mundo (TNM)
 
Léxicos, diccionarios y Word Studies citados
 
Greek-English Lexicon of the New Testament por Grimm-Thayer (G-T)
A Greek-English Lexicon of the N. T. por Bauer-Arndt-Gingrich (A-G)
Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español, por Francisco Lacueva (FL)
Word Studies in the New Testament por Marvin Vincent (MV)
Diccionario expositivo de palabras del N. T. por W. E. Vine (WEV)
Imágenes verbales en el Nuevo Testamento por A. T. Robertson (ATV)
Pequeño Larousse por Ramón García-Pelayo y Gross (Larousse)
The Expositor's Greek Testament por Marcus Dods (MD)
The Vocabulary of the Greek Testament por Moulton-Milligan (MM)
 
Comentarios citados
 
The Fourfold Gospel por J. W. McGarvey (JWM)
Commentary on New Testament por H. A. W. Meyer (HAWM)
Comentario exegético y explicativo de la Biblia por Jamieson, Fausset y Brown (JFB)
Notes on the New Testament por Albert Barnes (AB)
El Nuevo Testamento comentado por William Barclay (WB)
Commentary and Critical Notes por Adam Clarke (AC)
Comentario del Nuevo Testamento por L. Bonnet y A. Schroeder (B-S)
The Living Word Commentary por Frank Pack (FP)
Comentario del Nuevo Testamento por Guillermo Hendriksen (GH)
The Gospel of Belief por Robert Harkrider (RH)
New Testament Commentaries por Guy N. Wood (GNW)
That You May Believe por Homer Hailey (HH)
A Commentary on the Gospel of John por David Lipscomb (DL), C. E. W. Dorris (CEWD)
The Gospel of John por Paul T. Butler (PTB)
American Commentary on N. T. por Alvah Hovey (AH)
Exposition of Gospel of John por A. W. Pink (AWP)
The Gospel According to John por H. W. Watkins (HWW)
Interpretation of John's Gospel por R. C. H. Lenski (RCHL)
Life and Times of Jesus the Messiah por A. Edersheim (AE)
A Commentary on John por B. W. Johnson (BWJ)
The Gospel of John por C. R. Erdman (CRE)
According to John por F. L. Cox (FLC)
Commentary on John por J. B. Coffman (JBC)
Commentary on John's Gospel por F. L. Godet (FLG)
Commentary on the Holy Scriptures por J. P. Lange (JPL)
Commentary on the Whole Bible por Matthew Henry (MH)
 
 
 

Introducción
 
Un evangelio diferente y único
 
Desde luego, los cuatro Evangelios son uno y hay perfecta consonancia entre ellos, pero el Evangelio según
Juan es diferente y único. No es una biografía de Cristo, sino una selección de sus señales, obras y enseñanza,
junto con el testimonio de muchas personas, que confirman que El es el Hijo de Dios (Dios el Hijo).
Los cuatro Evangelios registran el ministerio de Jesucristo, y concluyen con la narración detallada de su muerte,
sepultura y resurrección. Fueron escritos para producir la fe salvadora en Cristo, como Juan afirma con toda
claridad (20:30, 31). En lugar de repetir los detalles del nacimiento de Jesús de una virgen, Juan escribe un
prólogo solemne que enfáticamente afirma la Deidad de Cristo (1:1-18).
Los cuatro hablan de Juan el bautista, pero los Sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) presentan los detalles de su
nacimiento, ministerio y mensaje (el arrepentimiento y el bautismo para perdón de los pecados), pero para el
cuarto Evangelio lo importante era el testimonio de Juan: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del
mundo" (1:29, 36), y que a pesar de su propia popularidad, el bautista enfatizaba que él no era el Cristo, sino
sólo la voz que clamaba en el desierto (1:23).
Los Sinópticos enfatizan la obra de Jesús en Galilea, mientras que Juan se concentra en su enseñanza y obra en
Judea y en Jerusalén. La lectura de los Sinópticos no revela cuánto tiempo duró el ministerio de Jesús, pero Juan
se refiere a las sucesivas Pascuas para marcar su duración. Es probable que la fiesta de Jn. 5:1 fue otra Pascua y
si así fue, el ministerio de Jesús duró más de tres años. (Algunos dudan que esta fiesta haya sido la Pascua, pero
véase Notas sobre este texto).
Juan no repite los milagros de echar fuera demonios y de limpiar a los leprosos, pero registra algunos milagros
omitidos por los otros: la sanidad del paralítico de Betesda, la sanidad del hombre que nació ciego, y la
resurrección de Lázaro. No sólo omitió el nacimiento de Jesús de una virgen, sino también las tentaciones (Mat.
4), la transfiguración, la institución de la cena del Señor, y su agonía en Getsemaní.
Sólo Juan narra los discursos de Jesús con Nicodemo y la mujer samaritana, y los discursos sobre el pan de
vida, el Buen Pastor, la Vid y los sarmientos, los dichos "Yo soy", la explicación detallada de la venida (y el
propósito de la venida) del Espíritu Santo.
Juan es el que nos dice que Cristo vino para revelar al Padre y que, por eso, el ver a Jesús era ver al Padre (8:19;
12:45; 14:9). Juan nos dice que Cristo era igual a Dios (5:18) y que debemos honrarle como honramos al Padre
(5:23).
 

El autor

Afirmamos con toda confianza que el apóstol Juan, hijo de Zebedeo, era el autor del cuarto Evangelio. Los
Sinópticos dicen que los hijos de Zebedeo eran pescadores, y que Jesús los llamó para ser sus apóstoles y les dio
el apodo de "Hijos del trueno" (Mar. 3:17). En tres ocasiones Jesús escogió a estos dos -- junto con Pedro --
para acompañarle (cuando levantó a la hija de Jairo, cuando fue al monte para ser transfigurado y cuando estuvo
en Getsemaní).
Jn. 21:24 dice, "Este es el discípulo que da testimonio de esta cosas, y escribió estas cosas". ¿Cuál de ellos?
"Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había
recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?" (21:20). Es muy obvio que
el que "escribió estas cosas" es "el discípulo a quien amaba Jesús". Este versículo confirma que "el discípulo a
quien amaba Jesús" era uno de los apóstoles (porque los doce apóstoles estuvieron con Jesús en la última cena),
y seguramente si era "el discípulo a quien amaba Jesús", era uno de los tres escogidos, Pedro, Santiago y Juan,
Mat. 17:1; 26:37; Luc. 8:51. Al hablar de los otros apóstoles Juan especifica el nombre de ellos; por lo tanto, la
única conclusión lógica es que esta descripción se puede aplicar sólo a él. Juan se refiere a sí mismo seis veces
en este libro como "el discípulo a quien amaba Jesús" (13:23-26; 19:25-27; 20:2-10; 21:7; 21:20-23; 21:24). El
autor del libro y Pedro eran íntimos amigos (1:41; 13:24; 18:15; 20:2; 21:7; Hech. 3:1; 8:14).

Propósito

Juan nos dice explícitamente por qué escribió este libro (20:30, 31). Para producir fe en Cristo Juan presenta el
testimonio de Juan el bautista, el testimonio del Padre, el testimonio de las obras de Cristo, el testimonio de las
Escrituras (el testimonio de Moisés), el testimonio de amigos (discípulos), el testimonio de enemigos, y aun el
testimonio de los neutrales y confusos, para convencer al lector sincero (Luc. 8:15) de la Deidad de Cristo.
Escoge siete señales para producir fe en Cristo (2:1-11, Jesús convierte el agua en vino; 4:43-54, sana al hijo de
un noble; 5:1-18, sana al paralítico de Betesda; 6:1-13, alimenta a los cinco mil; 6:19, anda sobre el mar; 9: sana
a un ciego de nacimiento; 11: levanta a Lázaro de entre los muertos).
Desde luego, el milagro más estupendo de todos fue la resurrección de Cristo mismo de entre los muertos el
tercer día como El había dicho (y como las Escrituras habían dicho). Los cuatro Evangelios dan amplia
evidencia de este milagro que es la base de nuestra fe y esperanza en cuanto a nuestra salvación y nuestra propia
resurrección. Pero Juan convence al lector no sólo por medio de los hechos (señales, obras) de Jesús, sino
también por medio de su maravillosa enseñanza: p. ej., (1) Cristo es la vida ("En él estaba la vida, y la vida era
la luz de los hombres", 1:4, y registra mucha enseñanza de Cristo sobre la luz y las tinieblas; (2) "la gracia y la
verdad vino por medio de Jesucristo" (1:17); (3) "el agua que le daré será en él una fuente de agua que salte para
vida eterna" (4:14); (4) "Yo soy el pan de vida; el que a mi viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no
tendrá sed jamás" (6:35); (5) "Yo soy la puerta de las ovejas ... Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da
por las ovejas" (10:7, 11); (6) "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá"
(11:25); (7) "Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (14:6); (8) "Yo soy la vid
verdadera, y mi Padre es el labrador ... vosotros los pámpanos" (15:1, 5). ¿Qué es lo que el hombre necesita?
Vida, luz, salvación, dirección, alimento espiritual, y la resurrección en el día final. Verdaderamente ¡Cristo
suple todas las necesidades del hombre! (HH).
"Yo soy el camino, la verdad y la vida" (14:6). Verdaderamente Cristo es el camino a Dios, y no hay otro. Aquí
en este libro -- como también en los Sinópticos y en el resto del Nuevo Testamento -- Cristo revela ese camino
(Heb. 10:19, 20). Desde 1:29 y 3:16 y hasta el fin del libro Juan revela a Cristo como nuestro único Salvador
("nadie viene al Padre sino por mí"). Aun los samaritanos dijeron, "sabemos que verdaderamente éste es el
Salvador del mundo, el Cristo" (4:42).
 

Fecha
 
Obviamente Juan combate la herejía del gnosticismo incipiente. Se supone, pues, que este libro fue escrito a
fines del primer siglo.
 
Juan 1
 
1:1, 2 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio
con Dios. -- La palabra "deidad" significa lo mismo que "Dios"; es decir, al hablar de la "deidad" de Cristo, se
afirma que El posee todos los atributos para poderle llamar Dios. Cristo es Dios (Rom. 9:5; Tito 2:13; 2 Ped.
1:1; 1 Jn. 5:20), porque es eterno, todopoderoso, omnisciente, el creador, perdona pecados, y es adorado;
demuestra los atributos de Dios, y es "igual a Dios" (Jn. 5:18).
 
I. Cristo es Dios.

A. Rom. 9:5, "el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos". La Biblia dice claramente que
Cristo es Dios. No es Dios el Padre, sino Dios el Hijo. El nombre "Hijo de Dios" equivale al nombre, "Dios el
Hijo". La versión citada aquí (RVR60) no ha sido rechazada oficialmente por los "testigos" del Atalaya (el
grupo religioso más anticristo en el mundo); por lo tanto, esta versión se debe usar con toda confianza en las
discusiones con ellos, porque "La Traducción del Nuevo Mundo" (TNM) de ellos no es una versión, sino una
"perversión" de la palabra de Dios. La TNM cambia Rom. 9:5, añadiendo la palabra "sea". Dice esta versión,
"Dios ... sea bendito". Lo cambian por completo para negar la deidad de Cristo. Sin embargo, el texto griego
usado en su Kingdom Interlinear Translation of the Greek Scriptures (traducción interlineal del griego al
inglés), no dice sea. La palabra sea no está en el texto griego que ellos mismos usan, sino que aparece
solamente en la TNM.
B. Tito 2:13, "nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo". La TNM cambia ese versículo también, porque
dice, "y del Salvador Jesucristo", así dando a entender que Pedro habló de dos personas (Dios y Jesucristo), y no
de una sola persona, y de esta manera niegan la deidad de Cristo, pero en su texto griego no aparece la palabra
del. Así es que otra vez su texto griego está en conflicto con la TNM.
C. 2 Ped. 1:1, "nuestro Dios y Salvador Jesucristo". La TNM añade otra vez la palabra del para separar
Dios de Jesucristo, pero tampoco aquí aparece del en su texto griego. En esto hay un detalle muy interesante:
obsérvese que en 2 Ped. 1:11, la construcción gramatical es idéntica con la del v. 1. Dice, "nuestro Señor y Sal-
vador Jesucristo". En este versículo la TNM no añade la palabra del, aunque la construcción gramatical en este
versículo es idéntica a la del v. 1. La única diferencia es que en el v. 1 Pedro dice Dios, y en el v. 11 dice,
Señor. Si en el v. 11 no debe añadirse la palabra del, entonces no hay razón alguna para que se añada en el v. 1.
Así es que los "testigos" se condenan a sí mismos.
D. 1 Jn. 5:20, "y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna".
Lo más curioso de todo es que la TNM no cambia este texto como cambia los otros que afirman la deidad de
Cristo. Es increíble que hayan dejado este texto sin cambio alguno, aunque afirma en forma clara e innegable
que Cristo es "el verdadero Dios".
E. Heb. 1:8, "del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo". La TNM tuerce este texto, diciendo
que Dios es tu trono.
 
II. Cristo es el "Gibbor" ("Dios Fuerte") del Antiguo Testamento.

A. Isa. 9:6 se refiere claramente a Cristo: "se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte
("Gibbor"), Padre Eterno, Príncipe de Paz". Los "testigos" admiten que este texto se refiere a Cristo pero dicen
que Jesucristo es solamente "Dios Fuerte" y que no es "Dios Todopoderoso". La distinción hecha por ellos es
absurda. En el siguiente capítulo (10:21), Isaías se refiere claramente a Dios ("Dios fuerte"). Aun los judíos que
rechazan a Cristo negarían la supuesta distinción hecha por los "testigos".
B. Apoc. 1:8, Cristo es Todopoderoso. Dice el v. 7, "He aquí que viene con las nubes y todo ojo le verá, y
los que le traspasaron". Cristo viene en las nubes (Hech. 1:9-11), y a Cristo traspasaron. Por eso, Apoc. 1:7
habla de Cristo. En seguida (v. 8) dice, "Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y
que era y que ha de venir, el Todopoderoso". El que "ha de venir" es Cristo (v. 7). Es muy claro y obvio que
Cristo es el que habla a Juan en este capítulo. En el v. 18 dice, "el que vivo, y estuve muerto". En los vers. 11 y
17, dice "Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último ... yo soy el primero y el último", como en el v. 8.
También véase Apoc. 22:12-16, "Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último ... Yo
Jesús".
Por lo tanto, sin lugar a dudas Cristo, el primero y el último, es Todopoderoso. No puede haber dos primeros y
dos últimos. Sólo Dios Todopoderoso es el primero y el último. ¡Cristo es Dios Todopoderoso!
 
III. El Verbo era Dios, Juan 1:1.

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios". Juan afirma aquí la eternidad
de Cristo y, por consiguiente, la deidad de Cristo.
A. Para negar la deidad de Cristo la TNM dice, "Y el Verbo era un dios". Según esta traducción, pues, hay
DOS DIOSES: un Dios Todopoderoso, y un dios menor, fuerte pero no todopoderoso. Isa. 43:10 (el texto
predilecto de los "testigos" porque dice "vosotros sois mis testigos") dice, "antes de mí no fue formado dios, ni
lo será después de mí". Este texto afirma que los israelitas eran testigos de Jehová, pero los "testigos" del
Atalaya tuercen este texto, aplicándolo a sí mismos. A pesar de ser este texto predilecto de ellos, refuta su
traducción de Juan 1:1. Según la TNM, Cristo es "un dios" que, desde luego, tuvo que ser formado (creado) por
Dios; pero Isa. 43:10 dice que ni antes ni después de Dios se ha formado otro dios. Después (44:6, 8) dice, "Yo
soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios ... No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no
conozco ninguno". Por lo tanto, la traducción de Jn. 1:1 de la TNM es incorrecta y contradictoria. Dios dijo en
palabras claras y enfáticas que no hay otro Dios. Los "testigos" no pueden escapar de la a fuerza de este
argumento. Para ellos no hay salida. Por propia boca se condenan a sí mismos, porque enseñan que Cristo fue
"creado" (formado) por Dios y que es un DIOS FUERTE, cosa que Dios niega rotundamente en Isa. 43:10;
44:6, 8, y otros textos.
B. ¿Cuál es el argumento de los "testigos" para justificar su traducción de Jn. 1:1? Dicen que cuando la
palabra Dios (theos) se refiere a Dios, precede el artículo definido (ho), y que en Jn. 1:1 el artículo no aparece.
No existe tal regla en la gramática griega. Es una invención de ellos para su propia conveniencia.
1. Además, ellos mismos no siguen su propia regla, porque en el mismo capítulo, en los ver. 6, 12, 18,
theos aparece sin el artículo definido, y sin embargo ellos saben que se debe traducir "Dios", y así lo hacen. Los
libros de gramática griega explican que los nombres predicados requieren el artículo cuando siguen al verbo
principal. En este verso Dios es el nombre predicado, y el verbo principal es era", pero el nombre predicado
(Dios) precede al verbo principal (era) en el griego. El arreglo de las palabras en el griego es así: y Dios era el
Verbo.
2. Los "testigos" dicen que la frase bajo consideración en Jn. 1:1 es como la de Hech. 28:6, "dijeron que
era un dios", pero en este texto el nombre predicado es dios, pero sigue al verbo principal (era), mientras que en
Jn. 1:1 el nombre predicado (Dios) precede al verbo principal (era). Hay gran diferencia entre la construcción
de estas dos frases. En Hech. 28:6 la traducción, "dijeron que era un dios", es correcta, pero la traducción de la
TNM de Jn. 1:1 es incorrecta. Hay un texto que sí es paralelo con Jn. 1:1 y ese texto es Jn. 19:21, "Rey soy de
los judíos". En este texto, como en Jn. 1:1, el nombre predicado (Rey) precede al verbo principal y, por lo
tanto, no se traduce "Un rey soy ..." La misma TNM de los "testigos" no dice "Un rey soy ... ", sino que tra duce
correctamente, "Soy rey de los judíos". De esta manera los "testigos" se contradicen a sí mismos.
 
IV. Cristo es adorado.

A. Mateo 4:10, "Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás". La palabra adorar traduce el verbo
proskuneo, que significa "postrarse". En la TNM esta palabra (Mat. 4:9, 10) se traduce las dos veces "adorar".
Sin embargo, en todo caso en los que se refieren a Cristo, es decir, cuando la gente adoró a Cristo (postrándose
delante de El), la TNM dice "rendir homenaje", en vez de "adorar", para negar a Cristo el honor que merece.
Juan 5:23, "para que todos honren al Hijo como honran al Padre".
B. Varias personas adoraron a Cristo: Mateo 2:11, los magos, "postrándose, lo adoraron"; Mateo 8:2, "vino
un leproso y se postró ante él"; Mateo 9:18, un hombre principal "se postró ante él"; Mateo 14:33, los discípulos
"le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios"; Mateo 15:25, la mujer cananea "se postró" ante El;
Mateo 20:20, la madre de Juan y Jacobo, "postrándose" ante El; Mateo 28:9, las mujeres "abrazaron sus pies y
le adoraron"; Mateo 28:17, los once "le adoraron"; Juan 9:38, el que estaba ciego "le adoró"; Heb. 1:6,
"adórenle todos los ángeles".
C. Compárese Hech. 10:26; Cornelio, postrándose a los pies de Pedro, le adoró, pero Pedro no aceptó su
adoración, sino que le dijo, "Levántate, pues yo mismo también soy hombre". Sin embargo, Cristo nunca rehusó
la adoración de la gente. Compárese también Apoc. 19:10; Juan se postró a los pies del ángel para "adorarle",
pero dijo el ángel: "Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de
Jesús. Adora a Dios". Cristo nunca rehusó la adoración de la gente, porque El es Dios. Recuérdese que los
"testigos" dicen que Cristo fue creado, que es una criatura. Según ellos, pues, un ser creado -- una criatura --
recibe adoración. ¿Qué dijo Pablo acerca de la adoración de la criatura en Rom. 1:25? Si Cristo es simplemente
una criatura, entonces es pecado adorarle.
 
V. El nombre "Jehová" se aplica a Cristo también. Varios textos del Antiguo Testamento que se refieren
a Jehová se aplican, en el Nuevo Testamento, a Cristo.

A. Isa. 40:3, "Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová". Esta voz era la de Juan el bautista
que fue delante de Cristo (Mateo 3, Mar. 1 y Lucas 3). Juan dijo, (Jn. 3:28), "Yo no soy el Cristo; sino que soy
enviado delante de él". Véanse Malaquías 3:1 y Marcos 1:2. Isaías y Malaquías dijeron que este mensajero iría
delante de Jehová y lo hizo, yendo delante de Cristo. No se puede negar que el nombre Jehová se aplica a
Cristo.
B. Isa. 44:6; Apoc. 1:8, 11, 17; 22:12, 13, 16. Jehová es el primero y el último; Cristo es el primero y el
último. Pero no puede haber dos primeros y dos últimos; por lo tanto, Cristo es Dios y el nombre "Jehová" se
aplica a El también. Lo que se afirma de Dios o de Jehová en el Antiguo Testamento se aplica a Cristo en el
Nuevo Testamento.
C. Isa. 45:23; Fil. 2:10, 11. Se doblará toda rodilla delante de Jehová, según Isaías, y se doblará toda rodilla
delante de Cristo, según Pablo. Pablo cita a Isaías; los dos textos son en realidad una sola verdad aplicable a
Dios. Cristo es Dios.
D. Joel 2:32; Hech. 2:21. "Todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo"; "Todo aquel que
invocare el nombre del Señor, será salvo"; Rom. 10:9, 13, "Jesús es el Señor ... todo aquel que invocare el
nombre del Señor, será salvo". Jehová es el Salvador; Cristo es el Salvador.
E. Zacar. 11:12, 13; Mat. 27:9, 10, el precio con que me han apreciado: Zacarías dice Jehová, Mateo cita
este texto con respecto a Cristo. Toda persona sincera puede ver esta sencilla verdad, demostrada tantas veces,
de que Cristo cumple estas profecías, y las cumple porque el nombre "Jehová" es aplicable a El también.
F. La TNM nos ayuda para comprobar esta verdad. Considérese Rom. 14. En los ver. 6-8, la palabra
kurios, palabra griega que se traduce Señor, se traduce Jehová en la TNM seis veces. Por lo tanto, en el v. 9 la
palabra kurios debe ser traducida Jehová, porque así la traducen seis veces en los ver. 6-8. ¿Qué dice el v. 9?
"Porque Cristo para eso murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que
viven". Según la práctica de la TNM de traducir la palabra kurios (dicen que es Jehová), el texto debe decir en
la TNM, "para ser Jehová". Lo mismo en el v. 14, "Yo sé, y confío en el Señor"; la palabra "Señor" debe ser
"Jehová" en la TNM. Según la regla de los mismos "testigos", el texto debe decir, "Jehová Jesús".
 
VI. Los "testigos" menosprecian la humillación de Jesús.

A. La humillación de Jesús era indispensable para nuestra salvación, pero los "testigos" citan todos los
textos en los que Jesús se refiere a su humillación, y los usan para negar su deidad. Dice Cristo (Jn. 14:28), "el
Padre mayor es que yo". Tales textos dan énfasis a la humillación de Jesucristo. El llegó a ser el siervo de los
hombres, y murió en la cruz para salvarnos, pero los "testigos" son los más ingratos de todos los hombres,
porque se aprovechan de estos mismos textos para "probar" que Cristo no es Dios, sino solamente una criatura.
B. Fil. 2:5-11 habla de la humillación de Cristo: "el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a
Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo ..." La TNM tuerce
este texto también, porque su propósito principal es negar y despreciar a Cristo, pero otra vez su texto griego
(interlineal) dice lo mismo que las versiones confiables.
1. En este texto Pablo dice que Cristo se despojó a sí mismo, e inmediatamente con dos gerundios
explicó cómo lo hizo: (1) "tomando forma de siervo" y (2) "haciéndose semejante a los hombres". Este texto,
simple y sencillamente, se refiere a la encarnación de Cristo. Los "testigos", otros sectarios (p. ej., Frederic
Louis Godet) y algunos hermanos que profesan ser conservadores dicen que al llegar a ser hombre, Cristo se
despojó a sí mismo de sus atributos divinos; es decir, que dejó de ser omnipotente, omnisciente, etc. Según esta
herejía, Cristo habría tenido que dejar de ser eterno ("Yo Soy", 8:58). Repetidas veces Cristo demostró sus
atributos divinos, aun perdonando el pecado que es una prerrogativa exclusiva de Dios (Mar. 2:5). Juan recalca
la omnisciencia de Cristo a través del libro (p. ej., 1:47, 48; 2:24, 25; 4:29; 6:70; 11:14; 12:32). (Los hermanos
que enseñan esta herejía la publican en dos periódicos Error: Reference source not found, publicados por el hno.
John Welch de Indianapolis, Indiana, USA; John Welch es el campeón de esta herejía).
2. En Fil. 2:1-4 Pablo enseña la humildad; entonces en los vers. 5-11 habla del ejemplo de humildad de
Cristo. Pero lo terrible de esta herejía es que sus proponentes no creen que lo que Jesús hizo era suficiente; es
decir, El se humilló, tomando la forma de siervo, hecho semejantes a los hombres y aun murió como criminal
sobre una cruz romana, pero eso no les satisface. Quieren aun más humillación, pues enseñan que también
Cristo se despojó a sí mismo de sus atributos divinos (cosa que sería totalmente imposible).
3. Por lo tanto, estando aquí en la tierra en forma de hombre se hizo igual a Dios (Jn. 5:18). Los
"testigos" quieren quitar la fuerza de este texto diciendo que así dijeron los judíos, pero no los judíos, sino Juan
el apóstol, dice que Cristo se hizo a sí mismo igual a Dios.
C. 1 Cor. 15:24-28. Dice el v. 28, "... entonces el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó todas las cosas,
para que Dios sea todo en todos". Los "testigos" afirman que este texto enseña que Cristo será inferior para
siempre, pero recuérdese que Pablo dice que Cristo es Dios (Rom. 9:5; Tito 2:13), que Cristo es la plenitud de la
deidad corporalmente (Col. 2:9). Pablo nunca se enredó en contradicciones como lo hacen los "testigos". Pablo
dice en 2 Cor. 1:18, "nuestra palabra a vosotros no es Sí y No". Cuando él afirmó que Cristo es Dios, siempre
era consecuente con esa afirmación.
1. 1 Cor. 15:24-28 habla de la perfección y terminación de la obra de Cristo como Sal vador y Mediador.
El se humilló a sí mismo, participó de carne y sangre (Heb. 2:14), tomó la forma de hombre y de siervo de
hombres (Fil. 2:5-7), para ser nuestro Salvador y Mediador. Habiendo llegado a ser hombre y habiendo sufrido
toda tentación humana (Heb. 2:18; 4:15, 16), El llegó a ser nuestro perfecto Mediador.
2. La Biblia enseña el papel del Padre, el del Hijo, y el del Espíritu Santo. El Padre ha hecho y hace
ciertas cosas para llevar a cabo la redención del hombre, el Hijo ha hecho y hace ciertas cosas, y el Espíritu
Santo ha hecho y hace ciertas cosas. El Padre dio al Hijo toda autoridad (Mat. 28:18), para llevar a cabo su
divina misión como Dios-Hombre. 1 Cor. 15:24-28 habla del tiempo del fin cuando haya terminado por
completo su obra de Salvador, Redentor y Mediador.
3. Entonces, Dios mismo estará con su pueblo como su Dios. Todo el trabajo que Jesucristo ha hecho,
hace y hará hasta el fin, se habrá perfeccionado y terminado. No será necesario que El sea Redentor o Salvador
ni Mediador, porque entonces seremos salvos para siempre, estaremos en la presencia de Dios y no habrá
necesidad de mediador. Por lo tanto DIOS -- Dios el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo -- será TODO
EN TODOS.
4. El reino de Dios es el reino del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Cristo no se excluye en ningún
sentido del glorioso reino o reinado eterno, porque El es Dios, y Dios será todo en todos. Luc. 1:33 dice que
Cristo "reinará ... para siempre, y su reino no tendrá fin". Lo que Pablo dice en 1 Cor. 15:24-28 no contradice,
sino confirma lo que Luc. 1:33 dice.
 
VII. "Yo soy" (Ex. 3:14) aplicado por Cristo a sí mismo.
A. Ex. 3:14, "Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros". Jesús dijo, "Antes que Abra ham
fuese, yo soy" (8:58). No dijo, "Yo era", sino "Yo soy", aplicando a sí mismo el nombre del Dios de Israel, el
Dios "de vuestros padres" (Ex. 3:13, 14). Los judíos reconocían el significado de esta expresión; entendían que
Jesús aplicaba a sí mismo el nombre de Dios y, por eso, "tomaron entonces piedras para arrojárselas" (8:59).
B. 8:24, "si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis". Si Jesús hubiera sido un mero hombre, la
pregunta natural habría sido, "si no creéis que yo soy qué?" Pues parece que la frase está incompleta, pero los
judíos conocían bien el nombre "Yo soy" y lo que significaba (Ex. 3:14). Es el nombre del Dios Eterno.
 
1:3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. -- Col. 1:15-20;
Heb. 1:1-3. Cristo es el Creador. ¡El es el Creador y sólo Dios puede ser Creador! Por lo tanto, Cristo es Dios.
Satanás aborrece a Dios; por eso, vehementemente niega esta verdad, y enseña la evolución. Si Dios es el
Creador del mundo, entonces también es el Juez del mundo. Si el hombre fue creado por Dios, tendrá que dar
cuenta a Dios en el Día Final.
La enseñanza del gnosticismo sobre la deidad. Una de las herejías más serias de los primeros siglos fue el
gnosticismo. Esta palabra viene de la palabra conocer. Algunos en la iglesia se elevaban a sí mismos como los
únicos que conocían a Dios, pero no lo conocían a través de las Escrituras, sino que bebían del pozo de la
filosofía de Platón y otros filósofos griegos. Como los judaizantes mezclaban la ley de Moisés con el evangelio,
así éstos mezclaban la filosofía griega con el evangelio.
Decían que el Ser Supremo es eterno pero que también la materia es eterna. Pensaban que la materia es mala y,
por eso, el Ser Supremo no la podía crear ni tener nada que ver con ella. Por eso, salía del Ser Supremo una
serie larga de emanaciones (desprendimientos, manifestaciones) y que la más baja de estas se llamó "demiurgo"
(creador). Este "demiurgo" estaba tan retirado del Ser Supremo que no solamente era ignorante acerca de su
persona, sino hasta hostil contra él. El "demiurgo" que se identificó con el Dios del Antiguo Testamento, el Dios
de los judíos, creó el mundo. Por lo tanto, para ellos el Padre del Señor Jesucristo era inferior al Ser Supremo y
los apóstoles de Cristo eran inferiores a los apóstoles del Ser Supremo.
Las emanaciones formaron un cuerpo intermediario llamado pleroma (plenitud). De esta enseñanza salió el
concepto católico de la mediación de María y de los "santos". Para combatir este error Pablo dijo, "Porque en él
(Cristo) habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza
de todo principado y potestad" (Col. 2:9, 10); también dijo, "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre
Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Tim. 2:5).
Puesto que enseñaban que el cuerpo es malo, decían que no era posible que Cristo viniera en carne (1 Jn. 2:18;
4:1-3). Por causa de esta enseñanza algunos maltrataban el cuerpo para dar más énfasis al espíritu (Col. 2:20-
23). Estos eran ascéticos y sus "descendientes" son los monjes y monjas del catolicismo. Otros decían que lo
que el cuerpo hacía no tenía nada que ver con el espíritu y, por eso, practicaban el libertinaje (Apoc. 2:6, 14, 15,
20). La enseñanza de los "testigos" (del Atalaya) sobre la deidad de Cristo. Esta secta blasfema a Cristo,
diciendo que El mismo fue creado. Col. 1:15-17 dice que "todo fue creado por medio de él y para él. Y él es
antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten". Todas las cosas quiere decir TODAS las cosas. La
TNM intercala la palabra "otras" antes de la palabra "cosas" cinco veces en los ver. 16-20, para enseñar que
Cristo fue creado y, por lo tanto, es meramente una criatura, una COSA CREADA. Dice el v. 16 (TNM), "en él
fueron creadas todas las (otras) cosas"; agregan a la palabra de Dios, y lo hacen con el motivo más vil de
despojar a Cristo de su deidad. Es blasfemia del peor grado. Cristo no puede ser el Creador de todas las cosas si
El mismo fue creado. Si Cristo es una criatura, entonces no es el Creador.
Dicen los "testigos" que la palabra primogénito (v. 15) significa que Cristo fue el primero de las cosas creadas.
Ya hemos visto muchos textos que dicen claramente que Cristo es Dios, que El es el principio y el fin. Es, pues,
eterno y ¡es blasfemia decir que fue creado! La palabra primogénito, como se usa aquí, significa posición de
honor y de poder, y no tiene nada que ver con origen. Entre los israelitas el hijo primogénito era el hijo prin -
cipal, recibía doble porción de la herencia de los hijos, heredaba el puesto de su padre, etc. y la palabra llegó a
significar señor. P. ej., Sal. 89:27, "Yo también le pondré (a David) por primogénito, el más excelso de los
reyes de la tierra". Se refiere a su grandeza como rey de reyes. Jer. 31:9, "Efraín es mi primogénito"; no era
literalmente el primogénito de Jacob, pues era el segundo hijo de José. En este texto Efraín se refiere al pueblo
de Israel, como el pueblo escogido y grandemente honrado y exaltado de Dios.
Así también Cristo es llamado: (1) primogénito entre hermanos, Rom. 8:29; es decir, Señor de ellos; (2)
primogénito de entre los muertos", Apoc. 1:5; es decir, Señor de los muertos; (3) primogénito de toda creación,
Col. 1:15; el Creador y Señor de toda la creación; (4) simplemente "el primogénito", Heb. 1:6, porque equivale
a Señor. La iglesia se llama "la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos", Heb. 12:23,
indicando la posición exaltada que ocupa ante los ojos de Dios.
Col. 1:18 confirma que la palabra primogénito significa posición exaltada: "para que en todo tenga la
preeminencia". Apoc. 3:14 dice que Cristo es "el principio de la creación de Dios". Debe afirmarse con todo
énfasis que estos dos textos (Col. 1:15; Apoc. 3:14) NO DICEN y no enseñan que Cristo es un ser creado. Lo
que el texto dice y lo que los "testigos" dicen son dos cosas bien distintas y contradictorias. Repito: estos versos
NO DICEN que Cristo fue creado. Las palabras "primogénito" y "Principio" no significan "primera cosa
creada", como afirman los "testigos" falsos. La palabra principio traduce la palabra arche. ¿Cómo se usa esta
palabra en el Nuevo Testamento? En Luc. 12:11 se traduce "magistrados"; en Efes. 1:21, "principados"; y en
Tito 3:1, "gobernantes". No tiene nada que ver con ORIGEN en ninguno de estos textos, ni mucho menos en
Apoc. 3:14. Cristo es eterno; es el Creador; es Todopoderoso; es adorado; perdona pecados; ¡es Dios!
Cristo es el Principio y también El es el Fin. Si Cristo tiene principio, entonces también tendrá fin. Cristo es el
Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, el Primero y el Ultimo. Lo que se afirma de Jehová en Isa. 44:6 se afirma
de Cristo en Apoc. 1:8, 11, 17; 22:12, 13. No puede haber dos primeros y dos últimos. No hay dos Dioses. Hay
un solo Dios, pero el término Dios es sustantivo plural (Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo).
Los "testigos" tendrán que dar cuenta en Aquel Día a este Cristo (el Juez) por sus muchas blasfemias contra El.
Será día de ira para ellos si no se arrepienten. La enseñanza de los evolucionistas. Otra filosofía humana
(pagana) enseña que el hombre (y toda cosa viva) ha evolucionado de un animal pequeñísimo de una sola
célula, pero ¿de dónde vino ese animalito? Nunca explican el origen de ese animalito.
"Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue
hecho de lo que no se veía" (Heb. 11:3). La palabra de Dios es viva, tiene poder, Gén. 1:3, 6, 11; Sal. 33:6;
107:20; 147:15; Isa. 55:11; Jer. 23:29.
Los evolucionistas no andan por fe en la palabra de Dios, sino por la fe en la filosofía humana. Es imposible
probar que el hombre y otras cosas vivas han evolucionado. Es imposible probar que ha habido transmutación
de las especies. Por eso, la evolución tiene que ser aceptada por fe. La evolución no es una ciencia. No se puede
sujetar a los procesos normales de la ciencia. Los que creen esta filosofía lo hacen porque quieren creerla. La
creen porque no quieren creer en Dios, y no quieren creer en Dios porque no quieren reconocer que serán
juzgados por sus hechos en el Día Final.
 
1:4 En él estaba la vida, -- Los que están en pecado están alejados de Dios (Efes. 2:12); los que obedecen al
evangelio de Cristo tienen vida, es decir, comunión con Dios. "He venido para que tengan vida" (10:10); "Yo
soy la resurrección y la vida" (11:25); "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida" (14:6); "Y esta es la vida
eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (17:3); "éstas se han
escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre"
(20:31).

-- y la vida era la luz de los hombres. -- Cristo ha traído al hombre la perfecta inteligencia y sabiduría.
El es el Verbo (la Palabra) de Dios, la perfecta revelación del Padre, pues al ver a Jesús vemos al Padre (8:19;
12:45; 14:9). "Yo soy la luz del mundo" (8:12).
 
1:5 La luz en las tinieblas resplandece, -- Este texto nos recuerda de Gén. 1:2, 3 (como 1:1 nos recuerda de
Gén. 1:1). Como en el principio del mundo la luz creada por Dios hizo desaparecer las tinieblas, así también
Cristo es la luz que hace desaparecer las tinieblas de ignorancia, superstición, y toda clase de pecado. El hombre
ya no tiene que tropezar en tinieblas con su corazón lleno de temor y ansiedad. Los que obedecen al evangelio
son "hijos de luz" (Efes. 5:8; 1 Tes. 5:5).

-- y las tinieblas no prevalecieron contra ella (no la comprendieron, LBLA). -- El verbo katalaben
significa "asirse de, tomar, sea física o mentalmente" (WEV). Otras versiones, como LBLA, la traducen no la
comprendieron. "Puede entenderse en dos sentidos, esto es, el de que las tinieblas no comprenden la luz, no la
perciben, o que no han podido vencerla, prevalecer contra ella" (WEV). Es posible que Juan haya tenido en
mente este doble uso de la palabra, pues las tinieblas espirituales no comprenden la verdad, ni tampoco pueden
vencerla. Muchos viven preocupados por las tinieblas que parecen cubrir la tierra, pero para Juan lo importante
era que las tinieblas no podían apagar la Luz. Herodes no podía. Pilato no podía. Los judíos no podían (¿qué fue
el efecto de sus esfuerzos en contra de la iglesia según Hechos de los Apóstoles?) Jesucristo es la Victoria
Suprema sobre las tinieblas. La luz de la cruz puede alumbrar a toda la humanidad.
 
1:6 Hubo un hombre enviado de Dios, -- La palabra enviado significa enviado como representante oficial.
Mat. 10:2, 16. Juan era un verdadero profeta de Dios, enviado con un mensaje especial. Acerca de este hombre
Jesús dijo, "Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el bautista" (Mateo 11:11).

-- el cual se llamaba Juan. -- En este libro Juan (el bautizador) es llamado simplemente Juan, porque el
autor nunca menciona su propio nombre. Una vez se refiere a "los hijos de Zebedeo" (21:2).
Juan cumplió la profecía de Malaquías (3:1), "He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino
delante de mí". "En aquellos días vino Juan el bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo:
Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado" (Mat. 3:1, 2). Los apóstoles también fueron escogidos
por Dios (Hech. 10:41).
 
1:7 Este vino por testimonio (como testigo, LBLA), para que diese testimonio de (testificar de, LBLA) la
luz, -- La palabra testimonio es otra palabra clave de este libro. Hay diferencia entre predicar y testificar. Juan
predicaba, pero aquí se enfatiza su testimonio. "Lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos"
(3:11); Juan testificó lo que vio: "Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que
bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el Hijo de Dios" (1:33, 34). "Y
vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio" (15:27). El autor de este
libro dice, "Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que
vosotros también creáis ... Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y
sabemos que su testimonio es verdadero" (19:35, 21:24). Los dos Juan dieron su testimonio de lo que vieron y
de lo que recibieron de Dios.
Mateo, Marcos, Lucas y Juan nos registran el hecho, la realidad, de Cristo, porque la salvación del mundo
depende de nuestra creencia en ese hecho. Para confirmar ese hecho, Juan presenta mucho testimonio para
confirmarlo. Como los apóstoles testificaban de Cristo después de su manifestación, Juan testificaba de El antes
de su manifestación. Sobre todo Juan era un testigo de Cristo (1:7; 5:33, 35). En toda la predicación testificaba
de Cristo. Cuando predicó el arrepentimiento, dijo que el reino (de Cristo) se había acercado. Cuando bautizaba,
decía que "el que viene tras mí ... él os bautizará en Espíritu Santo y fuego" (Mat. 3:11). Al ver a Jesús dijo, "He
aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29).
Juan habla del testimonio del Padre (5:31, 34, 37; 8:18); de Cristo mismo (7:14; 8:14, 18; 18:37); del Espíritu
Santo (15:26; 16:13, 14; 1 Jn. 5:6); de las obras de Cristo (5:17, 36; 10:25; 14:11; 15:24. Léase lo que dijeron de
Jesús los ciegos, sordos, paralíticos, etc. a quienes El sanó); de las Escrituras (5:39, 46; 1:45); y de los
discípulos (15:27; 19:35; 21:24; 1 Jn. 1:2; 4:14).

-- a fin de que todos (tanto gentiles como judíos) creyesen por él. -- Hech. 19:4. Los todos de este
texto incluye a todos los que consideran su testimonio porque como Abel, "muerto, aún habla" (Heb. 11:4).
Muchos creen que la fe de nosotros es una confianza ciega y, por eso, ignorancia, mientras que la ciencia es
conocimiento verdadero, pero aunque la fe que salva tiene plena confianza en Dios, se basa en la palabra de
Dios (Rom. 10:17) que no es mitología sino realidad. Nuestra fe se basa en mucho testimonio (mucha evidencia
innegable). Compárese Hech. 1:3. Hay multiplicada evidencia para probar lo que la Biblia dice.
 
1:8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. -- Jesús dice (5:35) que Juan "era antorcha (ho
luchnos, lampara, LBLA) que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz",
pero no era la luz (ho phos), sino el testigo de la luz; sin embargo, esa lámpara que brillaba en la oscuridad era
una luz de suma importancia. Siempre se hace preparación debida para la venida de algún rey, presidente u otro
personaje importante. La importancia del ministerio de Juan se ve en el hecho de que era necesario aclarar que
él no era el Cristo, la verdadera "luz del mundo" (8:12; 9:5; 12:46). Jesús mismo dijo, "Entre los que nacen de
mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista" (Mat. 11:11). Juan tenía muchos seguidores (Mat.
3:5; 21:26)), y algunos creían que posiblemente Juan era el Mesías (1:19-27; Luc. 3:15). Había discípulos de
Juan muchos años después de ascender Cristo a los cielos (Hech. 19:1-3).
 
1:9 Aquella luz verdadera, -- Juan no dice alethes que significa verdadero (no falso), sino alethinos, real,
genuino. Por eso, la palabra verdadera no contrasta la verdad con el error, sino la realidad con lo irreal, lo que
no es realidad, lo substancial con lo imaginario. Lo que la Biblia dice es cierto, es realidad. Se trata de hechos,
de lo que existe o existirá. Por ejemplo, Rom. 1:25, "cambiaron la verdad de Dios por la mentira", es decir,
ídolos, porque "un ídolo nada es en el mundo" (1 Cor. 8:4); 1 Tes. 1:9, "os convertisteis de los ídolos a Dios,
para servir al Dios vivo y verdadero".
Heb. 9:24, "Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo
mismo" (el tabernáculo era sombra, "el cielo mismo" es la realidad, el tabernáculo verdadero).
Cristo no es "una luz falsa de piratas de costa que atraen barcos a los escollos, sino el faro fiable que conduce a
un puerto seguro" (AB; ATR). La creación (Gén. 1) fue una realidad. Gén. 1 no es mitología, pero la evolución
es ficción y fantasía, producto de la imaginación de hombres opuestos a Dios. La moralidad bíblica es práctica;
tiene que ver con la realidad y trae bendición y felicidad, pero la religión del humanismo se basa en caprichos
humanos y produce miseria de toda clase. La religión humana ofrece una salvación imaginaria, pero la del
Nuevo Testamento ofrece la salvación verdadera (el perdón de Dios ahora y la promesa de vida eterna).

-- que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. -- Algunos (por ejemplo, los cuáqueros) citan
este texto para probar que todo el mundo posee una "Luz interior" que le guía, pero todo texto tiene que ser
interpretado a la luz de otros textos. La Biblia no enseña que todo el mundo tiene la mente iluminada
espiritualmente aunque no lo quiera. En este mismo contexto Juan habla de los que rechazan a Cristo. El punto
es que Cristo es la verdadera luz, la única fuente de toda luz moral y espiritual para toda la humanidad.
 
1:10 En el mundo estaba, y el mundo (el universo) por él fue hecho; -- 1:3; Col. 1:17; Heb. 1:3.

-- pero el mundo no le conoció. -- Isa. 53:1; Rom. 10:18; 1 Cor. 2:8. El vocablo mundo es usado por
Juan para hablar de los alejados de Dios (7:7; 15;18; 17:9, 14; 1 Jn. 2:15-17).
Para los judíos Jesucristo era como un desconocido, un extranjero que hablara idioma desconocido. Ellos
esperaban otra clase de Mesías, un Mesías guerrero como el rey David que vendría para quitar el yugo de Roma
y hacerles independientes otra vez. Para los gentiles la predicación de Cristo crucificado era locura (1 Cor.
1:23).
 
1:11 A lo suyo vino, -- Un modismo (hebraísmo) que significa que vino a su casa (16:32, "por su lado", a su
propia casa, LBLA, margen; 19:27); probablemente significa que vino a su pueblo, el pueblo escogido de Dios
(Deut. 7:6), o sea, los que lógicamente deberían recibirlo. Mat. 15:24.

-- y los suyos no le recibieron. -- "El contraste trágico" (Bonnet). El tema de esta línea es el rechazo.
No lo recibieron en su propia casa. No le dieron la bienvenida. No aceptaron o no reconocieron que El era la
persona que profesaba ser. Mat. 13:57, 58; 15:24; 21:33-46; 23:37; Luc. 4:28; 19:41; 20:14. Jesús fue aceptado
por los samaritanos (Juan 4), buscado por los griegos (12:20), pero rechazado por los representantes de su
propio pueblo. Estos decían que eran hijos de Dios sin Cristo (8:42-47).
Después Juan habla de los discípulos como "los suyos" (13:1; 14:3). Cuando algún discípulo o iglesia de Cristo
comete pecado, Cristo está a la puerta y llama (Apoc. 3:20, 21). Los que no se arrepienten no le reciben.
 
1:12 Mas a todos los que le recibieron, -- No todos lo rechazaron, porque algunos le recibieron. 4:45; Mat.
10:41; Hech. 13:48.

-- a los que creen en su nombre, -- 8:30. Los que reciben a Cristo creen en Cristo; los que creen en
Cristo son los que lo reciben. ¿Qué significa la frase creen en su nombre? "En ti confiarán los que conocen tu
nombre" (Sal. 9:10), es decir, los que conocen la verdadera naturaleza de Dios. "Estos confían en carros, y
aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria" (Sal. 20:7).
Confiamos en Dios porque sabemos quién es y cómo es. Creer en el nombre de Cristo significa creer en su
naturaleza, aceptar que El es Dios y someternos a su divina voluntad. Creer o creer en su nombre no significa
que el hombre es justificado por la fe sola; más bien, equivale a nacer del agua y del Espíritu (3:3-5). Significa
obedecer al evangelio (como se ve claramente a través del libro de Hechos). "Pues todos sois hijos de Dios por
la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos" (Gál.
3:26, 27).
¿Qué dirán los que no creen en El? ¿Que solamente era un buen hombre? Si no es Dios, no es buen hombre
porque dice que es Dios. Los que no creen en Cristo están obligados a explicar la evidencia presentada por Juan
y los otros escritores que claramente prueba la deidad de Jesús.
-- les dio potestad (derecho, LBLA) -- Potestad, autoridad legítima, libertad de acción; por eso,
derecho.

-- de ser hechos hijos de Dios; -- "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados
hijos de Dios", 1 Jn. 3:1. Todos los hombres son "linaje de Dios" (Hech. 17:28), pero Juan se refiere a los que
son hijos por haber nacido otra vez (1:13; 3:3, 5;). Al nacer otra vez imitamos a Dios (Mat. 5:45; Efes. 5:1). El
hijo pródigo entendía que no era digno de ser llamado hijo, pero el padre le perdonó y lo recibió como hijo; de
esta manera el Padre nos da el derecho de ser hijos si recibimos a Cristo. Desde luego, esto es por la gracia de
Dios, pues el hombre no lo merece. Dios nos da el derecho de ser sus hijos, como nos da la oportunidad para
creer (Hech. 14:27), nos da el privilegio de arrepentirnos (Hech. 11:18), etc. Dios no está obligado a recibirnos
como sus hijos. "Porque por gracia sois salvos" (Efes. 2:8).
 
1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne (la naturaleza humana), ni de
voluntad de varón (humanamente, el que engendra), sino de Dios. -- Este lenguaje excluye todo aspecto del
proceso natural de tener hijos. Bajo la ley de Moisés los judíos llegaban a ser hijos de Dios por la generación, es
decir, por el nacimiento físico, y creían que de esa misma manera (por ser hijos de Abraham) serían hijos de
Dios en el reino mesiánico (Mat. 3:8-10; Jn. 8:31-44), pero Juan enfatiza que nuestra relación con Dios no tiene
nada que ver con lo físico, sino que se realiza a través del evangelio de Cristo (3:1-5). Todo nacimiento físico se
realiza por la voluntad humana, pero no podemos hacernos hijos de Dios por nuestra propia voluntad (por
nuestros propios medios o fuerzas). Muchísimas personas aceptarían ser hijos de Dios si pudieran hacerlo según
su propia voluntad.
 
1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne, -- Mat. 1:23, "Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros". Para los
filósofos griegos era imposible que el Cristo fuera hecho carne, porque creían que el cuerpo es malo, pero los
que dicen que Cristo no vino en carne son anticristos (1 Jn. 4:1-3). Cristo es Dios y también llegó a ser hombre,
"nacido de mujer" (Gál. 4:4). "El que fue manifestado en carne, vindicado en el Espíritu, contemplado por
ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria" (1 Tim. 3:16, LBLA).
Juan afirma la deidad de Jesús y la humanidad de Cristo. En Luc. 24:39 y otros textos la palabra carne se
refiere al cuerpo, pero en este texto (Jn. 1:14) la palabra carne significa humanidad (Mat. 16:17; 24:22; Rom.
3:20; 1 Cor. 1:29; Gál. 1:16). Al afirmar su humanidad él refuta a los gnósticos (docetistas) que decían que
Cristo no ocupó un verdadero cuerpo de carne sino que solamente parecía ser humano.
La humanidad de Cristo se observa en los siguientes textos: 4:6, 7 (cansancio); 6:53 (tenía carne y sangre); 8:40
(querían matarle); 11:33, 35 ("se estremeció en espíritu y se conmovió ... lloró"); 12:27 ("está turbada mi
alma"); 13:21 ("se conmovió en espíritu"); 19:28 ("tengo sed").
¡Cristo llegó a ser hombre para morir por nosotros! "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y
sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte, al que tenía el imperio de la
muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos
a servidumbre" (Heb. 2:14, 15). Logró este propósito al morir por nosotros (10:5-12). Cuando Pablo habla de la
justicia de uno y de la obediencia de uno (Rom. 5:18, 19), no se refiere a la vida perfecta de Jesús sino a su
muerte, un acto de justicia, o de obediencia. Cristo no llevó una vida perfecta para que su obediencia perfecta
sea imputada al creyente (como algunos suponen), sino para ser un sacrificio perfecto para expiar nuestros
pecados. Cristo, siendo Dios, tuvo que ser hombre también para poder ser nuestro Mediador o sumo sacerdote
(mediador) (Heb. 2:18; 4:15; 7:26; 1 Tim. 2:5).
Esta gran verdad fue enseñada por Pablo: "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad"
(Col. 2:9); "ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo
rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos" (2 Cor. 8:9).
Cristo llegó a ser hombre y murió por nosotros para dejarnos un ejemplo perfecto de cómo humillarnos para que
Dios nos exalte (Fil. 2:5-11). "Cristo Jesús, el cual siendo (existiendo) en forma de Dios, no estimó el ser igual a
Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, hecho semejante a los
hombres" (Fil. 2:6, 7). Es importantísimo que se entienda que la expresión se despojó a sí mismo se refiere a la
encarnación de Cristo, y que de ninguna manera dejó de ser igual a Dios. En seguida se presenta el estudio de
Fil. 2:5-7 para recalcar esta verdad.
Filipenses 2:5 -- "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús". Mat. 11:29,
"Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón". Cristo Jesús es el
perfecto ejemplo de la humildad enseñada en los vers. 1-4. El dejó su habitación celestial y su gloria inefable
para nacer en un pesebre, tomando la forma de hombre. Fue criado en Nazaret, una ciudad despreciada por los
de Judea (Jn. 1:46), era galileo y algunos de sus apóstoles también eran galileos. Llevó una corona de espinas,
murió sobre una cruz romana como malhechor, y fue sepultado en un sepulcro ajeno. De esta manera nuestro
Señor Jesucristo tomó la forma más humilde de la humanidad para salvarnos y para dejarnos el ejemplo
perfecto de la humildad.

2:6 -- "el cual, siendo en forma de Dios". La Deidad de Jesús se enseña claramente en este texto (los
vers. 6-11).

-- "siendo". Esta palabra enfatiza la realidad de la existencia (Hech. 16:20, "siendo judíos"; Gál. 2:14).
Por eso, indica lo que se expresa más ampliamente en Juan 1:1. La Biblia de las Américas está muy equivocada
en la traducción de esta palabra (hupárkon), pues esta versión dice existía en lugar de existiendo (gerundio,
tiempo presente). Cristo no dejó de existir en forma de Dios cuando tomó la forma de siervo.

-- "forma". La palabra "forma" viene de MORPHE que solamente aparece en este texto (vers. 6,7) y
en Marcos 16:12, "se apareció en otra forma a dos de ellos". Según los léxicos significa "forma, figura"
(Mckibben-Stockwell-Rivas); "la forma en la cual una persona o cosa se ve; la apariencia externa ... la forma en
la cual él apareció a los habitantes del cielo" (Grimm-Thayer); "forma, apariencia externa, figura" (Arndt-
Gingrich). Pero Thayer admite que otros eruditos (como Lightfoot y Trench) dicen que "MORPHE forma
difiere de SCHEMA figura, forma, apariencia, como aquello que es intrínseco y esencial difiere de lo que es
externo y accidental" y agrega que "la distinción es rechazada por muchos". (La palabra SCHEMA traduce la
palabra "condición" o forma, LBLA, del ver. 8).
El Diccionario Expositivo de Vine dice, "MORPHE denota la forma o rasgo distintivo especial o característico
de una persona o cosa. Se usa con un significado particular en NT, sólo de Cristo, en Fil. 2:6,7, en las frases
'siendo en forma de Dios' y 'tomando forma de siervo'. Una excelente definición de esta palabra es la dada por
Gifford: 'MORPHE es así propiamente la naturaleza o esencia, no en abstracto, sino tal como subsiste
realmente en el individuo, y retenida en tanto que el individuo mismo existe ... Así, en el pasaje ante nosotros
MORPHE THEOU es la naturaleza divina real e inseparablemente subsistente en la Persona de Cristo ... Para
la interpretación de 'la forma de Dios' es suficiente decir que (1) incluye toda la naturaleza y esencia de la
Deidad, y que es inseparable de ellas, ya que no podrán tener existencia real sin ella; y (2) que no incluye en sí
misma nada 'accidental' o separable, tal como modos particulares de manifestación, ni condiciones de gloria o
majestad, que pueden en un momento estar junto con la 'forma', y en otro momento separados de ella ... El
verdadero significado de MORPHE en la expresión 'forma de Dios' queda confirmada por su repetición en la
frase correspondiente, 'forma de siervo'. Se admite universalmente que las dos frases son directamente
antitéticas, y que por ello 'forma' tiene que tener el mismo sentido en ambas' (Gifford, The Incarnation, págs.
16, 19, 39). La definición anteriormente mencionada se aplica a su utilización en Mr 16:12, en cuanto a las
maneras particulares en que el Señor se manifestó a Sí mismo".
The Expositor's Greek Testament dice que la palabra MORPHE se refiere a la naturaleza de Cristo, es decir,
que El era divino (y llegó a ser humano). Cita 2 Cor. 8:9 como el paralelo más cercano a Fil. 2:6 y dice que en
ambos Pablo se refiere al "contraste inefable entre el estado celestial y el estado terrenal".
Por lo tanto, vemos que algunos eruditos dicen que MORPHE significa la forma esencial e intrínseca de Cristo
como Dios y también como hombre, y otros eruditos dicen que la palabra significa simplemente su apariencia.
Lo importante es que se afirme enfáticamente la Deidad de Cristo, antes y después de llegar a ser hombre. Los
que definen la palabra "forma" como figura o apariencia no niegan la Deidad de Cristo, sino solamente aplican
la palabra al "aspecto" (Juan 5:37) o gloria (Juan 17:5) de su estado preencarnado.
Nadie puede negar que había contraste entre su estado celestial y su estado terrenal. Recuérdese sobre todo que
el punto principal de Pablo es la humillación de Cristo. La encarnación de Cristo es el ejemplo supremo de la
humillación, y Pablo habla de ella para que sirva de ejemplo para los cristianos (ver. 5, "Haya, pues, en
vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús ...").
"Siendo en forma de Dios" se refiere, pues, o al estado divino (su Deidad) y o a la gloria que Cristo tenía con el
Padre "antes que el mundo fuese" (Juan 17:5). Posiblemente la palabra se refiera a las dos cosas, porque los
dos conceptos no chocan. Hay un contraste aquí entre "forma de Dios", MORPHE THEOU y "forma de
siervo" MORPHE DOULOU. Cuando Cristo llegó a ser hombre, no se despojó a sí mismo de su Deidad; no
dejó de ser Dios. En el cielo Cristo tuvo el aspecto de Dios (Juan 5:37); en la tierra, sin embargo, tuvo el
aspecto de un siervo. Su conducta era la de un siervo, aunque demostraba ampliamente que era Dios.

-- "no estimó el ser igual a Dios ..." Jesucristo siempre era y siguió siendo igual a Dios aquí en la tierra
(Juan 5:18) porque El es Dios (Dios el Hijo). Véanse Rom. 9:5; Col. 2:9; Tito 2:13; 2 Ped. 1:1; 1 Jn. 5:20.

-- "como cosa a que aferrarse". Cristo no estimó el ser igual a Dios en cuanto a la majestad celestial
como cosa a qué aferrarse o asirse fuertemente como a un premio o tesoro demasiado precioso para ser dejado
aun por un tiempo corto, es decir, Cristo no rehusó humillarse. Al contrario, estaba dispuesto a llegar a ser un
hombre para morir por nosotros. Muchos (como los "testigos" del Atalaya) quieren robar a Jesús de su
Deidad. Dicen que El no es todopoderoso, y que no es eterno (estos son atributos de la Deidad). Pero nuestra
salvación depende de la verdad afirmada tantas veces en la Biblia de que Cristo es eterno, y que cuando llegó a
ser hombre (aceptó la naturaleza humana), no dejó de ser Dios (no dejó ni su naturaleza divina, ni sus atributos
divinos). Un mero hombre no podía salvarnos.

2:7 -- "se despojó a sí mismo". Este texto se refiere simple y sencillamente a la encarnación de Cristo
(Mat. 1:23; Juan 1:14; Col. 2:9). En el resto del versículo Pablo emplea dos gerundios para explicar claramente
cómo Cristo se despojó a sí mismo: "tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres". "Se despojó a
sí mismo"; ¿cómo? "tomando forma de siervo". ¿Cuándo? cuando fue "hecho semejante a los hombres".
Como dice Lenski, "'Se despojó a sí mismo' es un pensamiento incompleto que nos deja con una pregunta.
Pablo completa el pensamiento, pero no con una declaración acerca de algo que Cristo se hubiera despojado
(vaciado) fuera de sí mismo, sino por un participio (gerundio) que define el acto de despojarse: 'en que él tomó
la forma de siervo', e inmediatamente dice cuándo todos estos actos ocurrieron: 'cuando llegó a ser semejante
al hombre', cuando se encarnó. Todos los aoristos ... expresan acción simultánea" (énfasis mío, wp).
Vine dice la misma cosa al comentar sobre la palabra KENOO (despojarse): "Las cláusulas que siguen al verbo
dan la exégesis de su significado, especialmente las frases 'forma de siervo', y 'semejante a los hombres'"
(énfasis mío, wp).También Lange dice la misma cosa: "Es el llegar a ser hombre, o sea, la encarnación, que se
indica, como declara lo que sigue, y ya que LABON (que es contemporánea con EKENOSE como en Efes.
1:9, 13) debe entenderse como un límite modal del verbo (EKENOSE), este despojamiento de sí mismo es la
encarnación del Señor". Dejó el ambiente celestial, la majestad y gloria que tenía con el Padre (Jn. 17:5) y llegó
a ser hombre. ¿Cómo se vio Jesús aquí en la tierra? Como hombre, como inferior a los ángeles. ¿Por qué aceptó
esta forma humilde? Para dar su cuerpo por nuestros pecados (Heb. 2:14,15; 10:4-10).
Pero su humillación no afectó en lo más mínimo su Deidad. Se refiere únicamente a su gran humillación en la
encarnación, de que vino a ser hombre para poder morir por nosotros y así salvarnos de los pecados. Dios no
podía morir por nosotros, porque Dios no puede morir. Los ángeles no podían morir por nosotros. El hombre no
podía morir por sus propios pecados porque todos los hombres han pecado (Rom. 3:23). La sangre de animales
no puede quitar los pecados (Heb. 10:4). Entonces, ¿cuál era la solución? Dios llegó a ser hombre para poder
morir por nosotros. No había y no hay otro plan de salvación. Los que rechazan el sufrimiento vicario de
Cristo terminantemente rechazan la salvación de sus almas. La gran verdad de la humillación de Jesucristo, una
verdad tan sublime, es usada por los "testigos" como arma contra Cristo para atacar su Deidad y blasfemar su
santo nombre. (Todo "testigo" se arrepentirá de su blasfemia cuando muera).
Cristo no menospreció en ninguna manera la exaltación que gozaba con el Padre, pero su misión terrenal era de
tanta importancia que estaba dispuesto a hacer este sacrificio.
 
**********
 
La Deidad de Cristo
Sus atributos divinos
 
Algunos hermanos que profesan ser hermanos "conservadores" (porque que se oponen al institucionalismo, la
iglesia patrocinadora, etc.) están enseñando (1990-1995) que cuando Cristo llegó a ser hombre, "se despojó" a sí
mismo de sus atributos divinos; es decir, que desde su nacimiento y hasta su resurrección siguió siendo "la
persona de Dios" (la esencia de Dios) pero sin los atributos de la Deidad. Este error se ha enseñado en dos
periódicos: Faith and Facts, y With All Boldness. La edición de octubre, 1990 de Faith and Facts se dedica a
este tema, y las citas dadas en la revisión ésta son de la misma. (No afirmo que todo hermano que escriba
artículos en estos dos periódicos enseñan este error, pero para ser breve digo "los hermanos ff/wab" para indicar
a los que sí lo enseñan.)

¿Cómo se explica la Deidad? ¡Cuántas veces hemos explicado la Deidad enumerando los atributos de Dios,
Deidad! ¿Cuáles son sus atributos? Su eternidad, inmutabilidad, omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia,
perfecto amor, perfecta justicia, perfecta santidad, perfecto amor, perfecta fidelidad, que es el Creador, el único
que es adorado, el único que perdona pecados, etc.
El error principal de los hermanos ff/wab se basa en una interpretación errónea de Filipenses 2:6, 7. Dice
Pablo que Cristo "siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se
despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres". La expresión "se despojó a sí
mismo" se explica inmediatamente en los dos gerundios que siguen; es como si Pablo hubiera dicho "es decir,
tomando forma de siervo" y luego diciendo cuándo lo hizo: cuando fue "hecho semejante a los hombres".
El texto no dice que Cristo se despojó a sí mismo de sus atributos. Es increíble que nuestros hermanos en Cristo
-- hermanos que profesan ser hermanos "conservadores" -- afirmen que Cristo podía ser Deidad y al mismo
tiempo despojarse a sí mismo de los atributos de la Deidad. (Estos hermanos son culpables de "doble hablar", 1
Tim. 3:8, porque dicen que Cristo no dejó de ser Dios y luego se contradicen afirmando que se despojó a sí
mismo de los atributos de la Deidad).
La palabra "atributo" significa "cada una de las cualidades de un ser ... Teol. Cualquiera de las perfecciones
propias de la esencia de Dios: la omnipotencia es un atributo de Dios" (Larousse). ¡Es absurdo decir que Cristo
era Dios sin los atributos de Dios! ¿Puede alguno ser "hombre" sin los atributos de hombre? Hablar así es
hablar locura.
 
Lo que la Biblia enseña acerca de la Deidad de Cristo
 
Mat. 1:23, "Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros". Constantemente Jesucristo lo
demostró a través de su vida al demostrar sus atributos divinos.

Juan 1:1,14 "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios ... Y aquel Verbo fue he-
cho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de
verdad". El mismo Verbo que era con Dios y era Dios fue hecho carne. No era el Verbo sin sus atributos, sino
el mismo Verbo que era con Dios y era Dios desde la eternidad.

Col. 2:9, "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad". Con esta afirmación Pablo refuta a
los falsos maestros que decían que Cristo no podía ocupar un cuerpo físico porque, según ellos, el cuerpo es
pecaminoso y, por lo tanto, (decían) que Jesús era simplemente un hombre. Ahora algunos de nuestros propios
hermanos que profesan ser "conservadores" han caído en la misma trampa diciendo que Cristo, en cuanto a sus
atributos, era simplemente un hombre (que no poseía ningún atributo divino durante su vida terrenal).
Estos hermanos están divididos sobre esta cuestión: algunos dicen que Cristo poseía los atributos divinos
cuando estuvo en la tierra, pero que nunca los demostraba, es decir, que no hizo ni siquiera un solo acto de
Deidad aquí en la tierra. Entonces, ¿con qué propósito afirman que los poseía?

El Inmutable Cristo
 
Heb. 13:8 dice, "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos"; es decir, Jesucristo es inmutable (no
cambia). Pero la implicación y consecuencia de la doctrina de los hermanos ff/wab son que el inmutable
Cristo fue el "mutable Cristo" durante unos treinta y tres años de su existencia; que el "eterno Cristo"
dejó de ser eterno durante ese tiempo. Recuérdese que la eternidad y la inmutabilidad son dos atributos
inherentes de la Deidad; por lo tanto, si Cristo dejó sus atributos divinos cuando vino a la tierra, dejó su
eternidad y su inmutabilidad. Que yo sepa no hay ningún hermano liberal que acepte tal insensatez. Estos
hermanos "conservadores" son más liberales que muchos de los hermanos liberales.
Los hermanos ff/wab dicen que el único poder sobrenatural poseído por Jesucristo fue el poder recibido del
Espíritu Santo y del Padre; es decir, Jesucristo no tenía ni autoridad ni poder inherentes durante su vida
terrenal, sino que solamente compartía el poder sobrenatural con los profetas, apóstoles y otros que recibieron
poder de Dios. Dicen que a pesar de lo que Juan 2:24, 25 afirma, Jesucristo no era más omnisciente que Pedro
(Hech. 5:1-11; 8:21-23), y que a pesar de lo que Mar. 2:5-7 afirma, Jesucristo no podía perdonar pecados como
Dios, sino solamente como lo hacían los apóstoles (Jn. 20:22, 23). Parece que estos hermanos "conservadores"
han estudiado con los "testigos", porque comparten su deseo de menospreciar -- y aun blasfemar -- a Cristo.
Juan 20:30, 31 dice, "Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no
están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y
para que creyendo, tengáis vida en su nombre". Jesús hizo señales para demostrar sus atributos de Deidad.
El no hizo señales para probar que El era "la persona de Dios", como afirman los hermanos ff/wab Esta
expresión humana usada por estos hermanos no significa nada. No es bíblica. La Biblia dice que Cristo es Dios
(Mat. 1:23; Jn. 1:1, 2; Rom. 9:5; Tito 2:13; 2 Ped. 1:1). Cristo hizo señales para demostrar los verdaderos
atributos divinos, las cualidades inherentes e inseparables de Dios. Así también El sabía los pensamientos de
los hombres y El perdonó pecados para demostrar los atributos de Dios que El poseía estando aquí en la tierra.
 
El propósito de los hermanos ff/wab es combatir el calvinismo en la iglesia
 
El periódico Faith and Facts ha tomado la delantera en la lucha contra el calvinismo en la iglesia de Cristo y,
por esto, tiene mucha influencia. (El periódico With All Boldness es más nuevo). Este servidor también ha
participado en esta lucha. He predicado pública y privadamente, en el púlpito y por la hoja impresa, contra el
calvinismo. No solamente he expuesto los errores del calvinismo original, sino también las doctrinas
secundarias aceptadas por algunos hermanos, tales como "el perdón automático", "la limpieza continua", "que
los pecados de la flaqueza y de la ignorancia no se cargan al cristiano", "que el hombre tiene que pecar por
causa de su naturaleza pecaminosa", "que tiene que pecar para cumplir la Escritura", etc. Por lo tanto al
exponer la herejía de los hermanos ff/wab no me identifico de manera alguna con los que simpatizan con al -
gunos aspectos del calvinismo. Se explica esto porque una táctica carnal de los hermanos ff/wab es la de acusar
a los que resisten su nueva doctrina de ser "closet calvinists" (calvinistas a escondidas), pero estoy dedicado a
una lucha fuerte y continua contra todo aspecto del calvinismo, y también contra toda doctrina que niega la
Deidad de nuestro Señor Jesucristo. Estos hermanos enfatizan mucho la humanidad de Cristo y afirman que El
fue tentado como hombre, para negar la doctrina calvinista de que el hombre tiene que pecar por haber nacido
con naturaleza corrupta. La Biblia enseña claramente la humanidad de Cristo (Fil. 2:7; Heb. 2:14, 17; 4:15, 16;
1 Tim. 2:5). El "fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado" (Heb. 4:15).
Pero es en extremo absurdo negar la Deidad de Jesucristo para enfatizar su humanidad.
 
Algunas citas del periódico "Faith and Facts" (oct., 1990)
 
Afirman que Cristo se despojó a sí mismo de los atributos de la Deidad
 
Dice un hermano (comentando Fil. 2:7): "He was still 'himself.' But he 'divested' (Macknight) himself of the at-
tributes, powers, rights or characteristics of deity. Some brethren, along with denominational exegetes, are wont
to argue that this emptying is only partial; that there are some things which he did while upon the earth that
were the result of his deity, beyond the powers and attributes of humanity. I take it that the passage means just
what it says, nothing more or less. I have no right to list exceptions where the Lord has given none" (página 25).
Traducción: "El era todavía 'él mismo'. Pero él 'desvistió' (Macknight) a sí mismo de los atributos, poderes,
derechos o características de la deidad. Algunos hermanos, junto con exegetas denominacionales, suelen
argumentar que este vaciamiento es solamente parcial; que había algunas cosas que él hizo durante el tiempo
que estaba en la tierra que fueron el resultado de su deidad, más allá de los poderes y atributos de la humanidad.
Yo entiendo que el pasaje significa justamente lo que dice, ni más ni menos. No tengo el derecho de alistar
excepciones donde el Señor no las ha dado".
Fil. 2:5-7 es el texto principal usados por los hermanos ff/wab. Dice Pablo, "Cristo Jesús, el cual, siendo en
forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo,
tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres". Este texto no dice que Cristo se despojó a sí mismo
"de" algo, ni mucho menos que "vació" los atributos de Deidad. El hermano dice que "el texto significa
justamente lo que dice", pero ¡el texto no dice lo que él dice! El concepto del hermano es totalmente ajeno a lo
que Pablo dice en este texto. Pablo usa el verbo "se despojó" y luego inmediatamente emplea dos gerundios
para explicar lo que significa el verbo "se despojó" y para probar su afirmación. Cristo "se despojó a sí
mismo". ¿Cómo? "tomando forma de siervo". ¿Cuándo? cuando fue "hecho semejante a los hombres". La
expresión "se despojó a sí mismo" no es un pensamiento completo; tiene que explicarse, y Pablo mismo lo
explica en la misma frase. Además, el verbo EKENOSEN (se despojó) es seguido por dos gerundios
(MORPHEN DOULOU LABON, tomando forma de siervo y EN OMOIOMATI ANTHROPON
GENOMENOS, hecho semejante a los hombres), los cuales explican y limitan el verbo (se despojó) y lo
prueban. Los gerundios son "gerundios de modo" que explican cómo o en qué sentido Jesús se despojó a sí
mismo. Una versión inglesa introduce los gerundios con la palabra "by" (por): "by taking the nature of a
servant" ("por tomar la naturaleza de un siervo") (The Twentieth Century New Testament). Esta versión expresa
la idea correctamente, pues los gerundios explican y limitan cómo Jesús se despojó a sí mismo.
Compárese Efes. 1:7- 9, "... su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e
inteligencia", ¿cómo? ver. 9, "dándonos a conocer el misterio de su voluntad". El gerundio explica y limita el
verbo. Es una violación grave de este texto afirmar que Cristo se despojó a sí mismo de sus atributos divinos
(una cosa completamente imposible). Los gerundios explican el límite de la acción del verbo.
Este texto es simplemente una hermosa declaración de la encarnación de Cristo, y Pablo dice esto para ilustrar
la humildad que debemos manifestar unos para con otros (Fil. 2:1-14).
Cristo, el Verbo, fue hecho carne, llegó a ser hombre y siervo de hombres, humillándose al máximo para
salvarnos, pero los "testigos" del Atalaya y algunos hermanos "conservadores" usan este mismo texto para
negar la Deidad de Cristo. ¡Increíble! Obsérvese que el hermano dice que "Algunos hermanos, junto con
exegetas denominacionales, suelen argumentar que este vaciamiento es solamente parcial; que había algunas
cosas que él hizo durante el tiempo que estaba en la tierra que fueron el resultado de su deidad, más allá de los
poderes y atributos de la humanidad"; es decir, según el hermano, Jesucristo no demostró aquí en la tierra
ningún atributo divino ni hizo cosa alguna en calidad de Dios; que cuando conoció lo que había en el hombre
(Jn. 2:24, 25) lo hizo como hombre; que cuando perdonó pecados (Mar. 2:5), lo hizo como hombre; que cuando
la gente vio a Cristo como un mero hombre vio al Padre (Jn. 14:9); que cuando calmó la tempestad, lo hizo
como hombre, como los apóstoles que recibieron poder sobrenatural del Padre o del Espíritu Santo. Todo el
propósito de estos hermanos es reducir a Jesucristo al estado de un mero hombre.
El propósito principal de Mateo, Marcos, Lucas y Juan se expresa en Juan 20:30, 31; registran las señales que
Jesús hizo probar que El es el Hijo de Dios (Dios el Hijo). Las señales de Jesús son una demostración amplia
de sus atributos divinos (los atributos de Deidad). Mucha gente que vio esta demostración de sus atributos
divinos se convenció de que Jesucristo es el Hijo de Dios (Dios el Hijo) y varias personas lo confesaron. Sin
embargo, dicen los hermanos ff/wab que la gente creía que Jesús es el Hijo de Dios simplemente porque El
decía que lo es, y que las señales lo confirmaron. Según estos hermanos, Jesús no hizo señal alguna como Dios,
sino solamente como hombre. ¿Cómo, pues, podía la gente creer en El como Dios si no hizo nada como Dios?
 
Enseñan los hermanos ff/wab que Jesús era -- en cuanto a sus obras y enseñanzas -- igual a los apóstoles y
profetas.
 
"Jesucristo perdonó pecados, pero solamente como lo hicieron los apóstoles"
 
Dice el mismo hermano: "Furthermore, through God's will the apostles, men, not deity, were told: 'Receive ye
the Holy Ghost: whosoever sins ye forgive, they are forgiven unto them' (Jno 20:23). If men could do so, I deem
it possible that Christ as a man could do it." (Página 27).

Traducción: "Además, por la voluntad de Dios los apóstoles, hombres, no deidad, fueron dichos: 'Recibid al
Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos' (Jn. 20:23). Si los hombres podían hacerlo
así, yo considero que es posible que Cristo como hombre podía hacerlo".

El hermano trata de ser consecuente. Habiendo afirmado que Cristo se despojó a sí mismo de todos los
atributos de Deidad, y sabiendo que la autoridad de perdonar pecados es un atributo de Dios, él se siente
obligado a decir, "Sí, Cristo se despojó a sí mismo de este atributo también". El hermano tiene que admitir que
para ser conseucente tiene que enseñar que cuando Cristo vivió en la tierra, El no podía perdonar pecados por su
propia autoridad. Pero los judíos entendieron perfectamente que Jesucristo hizo el papel de Dios cuando
perdonó al paralítico. "Cavilaban en sus corazones: ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede
perdonar pecados, sino sólo Dios?" (Mar. 2:6, 7). Es verdad que solamente Dios puede perdonar pecados. Los
apóstoles pudieron atar y desatar (Mat. 16:19; 18:18) en el sentido de predicar el evangelio de Dios inspirado
por el Espíritu Santo. Las palabras "atar y desatar" equivalen a perdonar o no perdonar. Pedro podía emplear las
llaves del reino para "abrir" las puertas del reino por medio de la predicación inspirada por el Espíritu Santo en
el día de Pentecostés (Hechos 2:4). Los apóstoles podían "perdonar pecados" solamente en el sentido de ser
embajadores de Cristo (2 Cor. 5:20) que nombraron los requisitos enseñados por Dios para poder obtener el
perdón. Ellos no podían perdonar pecados por su propia autoridad, pero Cristo sí podía hacerlo. Los apóstoles
nunca fueron acusados de blasfemar porque nunca dijeron a nadie, "te perdono".
El tenía la autoridad inherente de Dios para perdonar. Los que niegan esto niegan a Cristo (Mat. 10:32, 33),
porque niegan esta demostración de un verdadero atributo de Dios.
En seguida se examina la doctrina de los hermanos ff/wab, punto por punto. Los siguientes encabezados,
escritos entre comillas, presentan la doctrina de ellos:
 
"Cristo no podía resucitar por su propio poder"
 
Sigue la afirmación del hermano: "The record clearly states that it was not Jesus' own power of deity which
raised him from the tomb. One passage is sufficient on the point. 'This Jesus did God raise up, whereof we all
are witnesses'. (Acts 2:32). When Jesus emptied himself to come in human flesh he depended upon God to give
him life after death, and not on his own power as deity to rise up. He was a human, a man, that he might be
mediator between God and man (1 Tim. 2:5)." Página 28.

Traducción: "El registro dice claramente que no fue el poder propio de Jesús de deidad que lo resucitó del
sepulcro. Un pasaje es suficiente sobre el punto. 'A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos
testigos' (Hechos 2:32). Cuando Jesús se despojó a sí mismo para venir en carne humana él dependió de Dios
para darle vida después de la muerte, y no sobre su propio poder de deidad para resucitar. El era un ser humano,
un hombre, para que pudiera ser mediador entre Dios y el hombre (1 Tim. 2:5)".
Es increíble que el hermano dijera esto después de leer y citar tantas veces lo que Jesús dice en Jn. 2:19, 21
("Destruid este templo, y en tres días lo levantaré ... Mas él hablaba del templo de su cuerpo") y Juan 10:17, 18
("yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo: Tengo poder
para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre").
El Padre y el Hijo siempre eran y son uno en su propósito y en su obra (Jn. 17:21). Cristo se identificó con el
Padre repetidas veces durante su ministerio personal. La voluntad del Padre siempre era y es la voluntad del
Hijo. La comunión entre los dos era perfecta cuando Jesucristo vivió en la tierra; nunca fue destruida ni por un
momento. Gozaban de una perfecta unidad. Por lo tanto, el Hijo hace lo que el Padre hace. El Hijo hace la obra
del Padre. El Padre levantó el cuerpo de Cristo y Cristo levantó su propio cuerpo. Es en extremo absurdo
afirmar que Cristo no tenía el poder de levantar su cuerpo del sepulcro.
En cuanto a ser Jesucristo nuestro Mediador, hubiera sido imposible que El -- como un mero hombre -- llegara a
ser nuestro Mediador. El es Emanuel, Dios con nosotros. Dios llegó a ser hombre para ser nuestro Salvador y
nuestro Mediador. Como un mero hombre, aunque hombre perfecto, no pudiera habernos salvado ni tampoco
hubiera podido servir como nuestro Mediador.
No es posible que comprendamos la encarnación de Cristo, pero podemos aceptarlo por fe. Esta doctrina no
debe causar problema alguno para nosotros. Cristo tenía todos los atributos de Dios y todos los atributos de
hombre. El verdadero Dios vino a ser verdadero hombre también.
 
"La Deidad de Jesús no fue confirmada por sus milagros"
 
Dice otro hermano: "Brother ____________ makes a reasonable case from John 3:34 that Jesus at His baptism
was endowed with the Spirit and by the Spirit was able to work miracles, discern men's hearts, give revelation,
etc. To substantiate his case __________ offers the following verses as proof that Jesus attributed His
miraculous powers to a divine power outside of Himself (Jn. 5:30; 6:38; 7:16, 28; 8:28; 12:49; 14:10; 17:7-9).
The fact that Jesus had certain of these powers no more substantiated His deity, than the fact that Moses, Elijah
or Peter having these miraculous powers established they were divine." (Página 33).

Traducción: "El hermano ___________ hace un argumento razonable sobre Juan 3:34 que cuando Jesús fue
bautizado El fue dotado con el Espíritu y por el Espíritu podía obrar milagros, discernir corazones de hombres,
dar revelación, etc. Para confirmar su caso _______ ofrece los siguientes versículos como prueba de que Jesús
atribuyó sus poderes milagrosos a un poder divino aparte de sí mismo (Jn. 5:30; 6:38; 7:16, 28; 8:28; 12:49;
14:10; 17:7-9). El hecho de que Jesús tenía ciertos de estos poderes no confirmó su deidad más que el hecho de
que Moisés, Elías o Pedro tenían estos poderes milagrosos confirmó que ellos eran divinos".

Estos textos enfatizan la unidad perfecta entre el Padre y el Hijo. La comunión entre el Padre y el Hijo
siempre ha sido perfecta. Cristo se identificó con el Padre repetidas veces para afirmar su propia Deidad. La
expresión "Hijo de Dios" significa que Cristo es Dios el Hijo, que es lo mismo que el Padre, igual al Padre, de la
misma naturaleza que el Padre (Heb. 1:3). Cristo es eterno y no tuvo origen; no es "Hijo" en el sentido de
descendiente. "Hijo" significa "lo mismo", la misma naturaleza, teniendo todos los atributos de Dios. "En él
habitó corporalmente toda la plenitud de la deidad" (Col. 2:9).
Los judíos sabían que el Padre es Dios y, por lo tanto, era necesario convencerles que el Hijo también es Dios.
Cristo hizo las obras del Padre (Jn. 10:37), demostrando los atributos de Deidad, para convencer a los judíos y a
todo el mundo que El es Dios. Si Cristo hubiera estado en el mundo sin los atributos de Deidad (cosa imposible
desde luego), no pudiera haber probado que era Deidad. No bastaba con simplemente decir que era Dios. La
única manera de probar su Deidad era demostrar que El poseía los atributos divinos, y lo hizo repetidas
veces. Cristo era y es igual al Padre (Jn. 5:18), fue adorado por hombres y ángeles como el Padre (Jn. 5:23) y
los que vieron al Hijo vieron al Padre (Jn. 14:9). Los judíos entendieron que cuando Jesucristo llamó a Dios
"Padre" se hizo a sí mismo igual a Dios (Jn. 5:18), que siendo hombre se hizo Dios (Jn. 10:33).
Los milagros de Moisés, Elías y los apóstoles confirmaron su mensaje (Mar. 16:20; Heb. 2:3, 4), pero ellos no
podían hacer las obras del Padre como las hizo Jesucristo. Los profetas y apóstoles no sabían los pensamientos
de los hombres (Jn. 2:24, 25; Mat. 9:4; 12:25; Luc. 5:22; 11:17) ni mucho menos podían perdonar pecados por
su propia autoridad como lo hizo Jesús (Mar. 2:5). ¿Qué profeta o apóstol jamás ha dicho, "El que ha visto a
mí, ha visto al Padre"? (Jn. 14:9). Los profetas y apóstoles no eran eternos e inmutables como Cristo (Heb.
13:8); no vinieron desde el cielo como El. "El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es
terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. Y lo que vio y oyó, esto testifica" (Juan
3:31,32). Los apóstoles y profetas no vinieron del cielo y no habían visto cosas celestiales, pero Cristo era
testigo ocular de lo que El testificaba.
Este hermano cita varios textos para probar que Jesucristo era simplemente un hombre que recibió ciertos
poderes del Padre. El cree que Juan 3:34 dice que el Espíritu Santo fue dado a Jesucristo sin medida. El texto no
dice esto, pero varios textos afirman que Cristo recibió poder, enseñanzas, etc. del Padre y del Espíritu Santo,
pero el hermano no cita Juan 16:7 que dice que Jesucristo envió al Espíritu Santo. Si los textos citados por el
hermano indican que Cristo, por recibir algo del Padre o del Espíritu Santo, no tenía los atributos de Deidad,
entonces Juan 16:7 indica que tampoco los tiene el Espíritu Santo, porque Cristo lo envió. Tal conclusión es
absurda como también el argumento del hermano es absurdo.

La palabra "Dios" es plural. Gén. 1:26, "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen". "Dios en
tres personas, bendita Trinidad". La palabra "Trinidad" no está en la Biblia (como la palabra "Biblia" no está en
la Biblia), pero simplemente quiere decir que hay tres personas en la Deidad y esta verdad no se puede refutar.
Cada Persona de la Deidad tiene su función pero son uno en su divino propósito y obra.
 
"Jesucristo era un ser híbrido"
 
Dice un hermano (página 49): "They insist that he did not live among us as a man, but as some hybrid being -
'God/man'."

Traducción: "Ellos insisten en que él no vivió entre nosotros como un hombre, sino como algún ser híbrido -
'Dios/hombre'".
Los "testigos" usan esta palabra ("híbrido") para despreciar a Cristo: "Neither was Jesus a combination of the
two natures, human and spiritual. The blending of two natures produces neither the one nor the other, but an
imperfect, hybrid thing." (Studies in the Scriptures, Volume V, p. 179).

Traducción: "Tampoco era Jesús una combinación de las dos naturalezas, humana y espiritual. El armonizar
las dos naturalezas no produce ni la una ni la otra, sino una cosa imperfecta, híbrida".
El "Cristo" de los "testigos" y de estos hermanos nunca existió.
 
Un diagrama preparado por otro escritor de ff/wab
 
En la página 88 del periódico aparece un diagrama que afirma abierta y claramente que Cristo se despojó a sí
mismo de los atributos de Deidad cuando llegó a ser hombre. El especifica los siguientes atributos: los poderes
de Dios, la igualdad, la gloria, la imposibilidad de ser tentado, la omnipotencia, la omnisciencia y la om-
nipresencia. En seguida el hermano presenta algunas objeciones a la doctrina de él con su respuesta.
 
Algunas objeciones a la enseñanza de este hermano citadas por El, junto con la respuesta de El.

Objeción (no. 1): "Christ is called God" ("Cristo es llamado Dios").


Respuesta del hermano: "Yes, Christ was, is and ever will be God, the very person of deity. To accept Paul's
statement that Christ emptied himself of his divine attributes does not deny the fact that Christ was the person of
God in the flesh."

Traducción: "Sí, Cristo era, es y siempre será Dios, la misma persona de deidad. Aceptar la afirmación de
Pablo que Cristo se despojó a sí mismo de sus atributos divinos no niega el hecho de que Cristo era la persona
de Dios en la carne".

Estos hermanos se engañan solos creyendo que no están negando la Deidad de Cristo porque afirman que Cristo
siguió siendo "la persona de Dios" pero sin sus atributos de Deidad. La expresión "la persona de Dios" no es
lenguaje bíblico. Ellos afirman algo que no pueden probar con la Biblia. La Biblia no dice lo que ellos dicen. La
Biblia no habla de "la persona de Dios" aparte de los atributos de Dios. Tal concepto es completamente erróneo.
Es simplemente otro diseño de Satanás para negar a Cristo.

Objeción (No. 2): "Christ could not be God without the attributes or powers of God." Traducción: "Cristo no
podía ser Dios sin los atributos o poderes de Dios".
Respuesta del hermano: "This presumption contradicts Paul's plain statement concerning Christ Jesús, ... (Phil.
2:6-7). Further, it contradicts the plain and simple statements of Christ in the gospels, which affirm that Christ
did not have all the divine attributes or powers in the flesh on earth (glory, John 17:5; omniscience, Mk. 13:32;
omnipotence, Mt. 28:18 (the power over all things was given to him after his resurrection); omnipresence, Eph.
4:10)."
Esta objeción a la doctrina del hermano es perfectamente legítima. Es la pura verdad. Cristo no podía ser
llamado Dios si no tenía (por treinta y tres años) los atributos de Dios. En primer lugar el inmutable Cristo no
podía y no puede cambiar; lo que afirman estos hermanos es una verdadera imposibilidad. Cristo no podía y
no puede dejar de ser lo que es. ¿Puede Dios el Padre despojarse a sí mismo de sus atributos de Deidad? ¿Puede
el Espíritu Santo despojarse a sí mismo de sus atributos de Deidad? Si Dios deja de tener sus atributos de Dios
¿todavía será Dios? ¿Puede el hombre despojarse de los atributos humanos y seguir siendo hombre?
Pablo no dijo en Fil. 2:7 que Cristo se despojó a sí mismo "de" algo, ni mucho menos de sus atributos divinos.
La expresión "se despojó a sí mismo" no es un pensamiento completo, sino que tuvo que ser explicado, y Pablo
lo explicó inmediatamente, empleando dos gerundios para explicar el verbo "despojarse", diciendo, "tomando
forma de siervo, hecho semejante a los hombres". El simplemente se refiere a la encarnación de Cristo y lo
hace en forma bien clara. En seguida examinaremos los atributos que, según el hermano, Cristo dejó:
La gloria. Cristo no se despojó a sí mismo de la gloria que es un atributo inherente de la Deidad; tal cosa
hubiera sido imposible. El no estaba sin gloria aquí en la tierra (Jn. 1:14; Mat. 17:2, etc.). Pero El dice en Jn.
17:5, "Ahora, pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo
fuese", dando a entender que ahora pronto dejaría el cuerpo físico que por cierto no era tan glorioso como su es-
tado celestial. Pablo dice, "el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al
cuerpo de la gloria suya" (Fil. 3:21).

La omnisciencia. El hermano cita Mar. 13:32 ("Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que
están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre") para probar que Jesucristo había abandonado su omnisciencia. El
hermano no toma en cuenta que si este texto niega la omnisciencia del Hijo, también niega la omnisciencia del
Espíritu Santo, porque Cristo dice "nadie sabe". Lo que prueba demasiado no prueba nada. El Padre, el Hijo y
el Espíritu Santo son uno en su propósito y en su obra, pero cada Quien tiene su función. Cristo dice claramente
(Hech. 1:7) que la prerrogativa del Padre fija "los tiempos y las sazones". Lo que Jesús dice en Mar. 13:32 no
tiene nada que ver con la omnisciencia, sino con el papel de cada Persona de la Deidad.

La omnisciencia de Jesucristo se ha afirmado clara y enfáticamente en Jn. 1:47; 2:24, 25; 4:17, 18; 6:70, 71;
11:14; 13:38 (y a través del libro de Juan); Mat. 9:14; 12:25; Luc. 5:22; 11:17, etc. Los hombres inspirados no
eran omniscientes. No había "don de omnisciencia" entre los nueve dones del Espíritu Santo (1 Cor. 12:8-10).
Pedro dijo la pura verdad cuando dijo, "Señor, tú lo sabes todo" (Jn. 21:17). El no dijo "Señor, tú y yo lo
sabemos todo". Los hermanos ff/wab citan Hech. 5:3; 8:21-23, y afirman que Pedro era tan omnisciente que
Cristo. Obviamente el Espíritu Santo reveló a Pedro lo que hicieron Ananías y Safira, y en cuanto a Simón, su
misma pregunta indicó lo que pensaba y qué clase de carácter tenía. Pero estos textos no afirman que Pedro era
omnisciente, ni que sabía los pensamientos y conocía el carácter de Ananías y Safira. Todo el mundo sabe los
pensamientos y hechos de otros cuando se demuestran en su conducta, pero Cristo no tenía que ver ningún
hecho para saber los pensamientos de los hombres, porque El era y es omnisciente.

La omnipotencia. A través de su ministerio Cristo demostró claramente los atributos de Deidad. El no hizo
señales que eran simplemente "señales de apóstol" (2 Cor. 12:12), sino las señales que demostraron su Deidad.
Los apóstoles no perdonaron pecados por su propia autoridad, ni sabían los pensamientos de los hombres, ni
fueron adorados. Cuando los judíos vieron a Cristo vieron al Padre (Jn. 14:9), pero cuando vieron a los
apóstoles, no vieron al Padre.
Los "testigos" leen Mateo, Marcos, Lucas y Juan y concluyen que Jesucristo no era Dios, sino solamente "un
dios". Los hermanos ff/wab leen Mateo, Marcos, Lucas y Juan y dicen que Jesucristo no hizo un solo acto de
Deidad en la tierra. Tanto la enseñanza de estos hermanos como la de los "testigos" hacen burla de los cuatro
libros inspirados que enseñan que Jesucristo demostró claramente -- en su vida, en su doctrina, y en sus obras --
los atributos de Deidad.

¿Qué diferencia había entre las obras de Cristo y las de los apóstoles? Según los hermanos ff/wab, no había
diferencia alguna. Afirman que las señales de Jesucristo probaron que El era el Hijo de Dios porque El dijo ser
el Hijo de Dios, y que las señales de los apóstoles probaron que fueron enviados por Dios, porque es lo que
ellos dijeron. Recuérdese que estos hermanos afirman que Jesucristo no podía hacer señal alguna por su propia
autoridad como Hijo de Dios, sino que El -- al igual que los apóstoles y profetas -- actuaba solamente como
hombre que recibió poder del Padre y del Espíritu Santo.
La omnipresencia. El hermano cita Efes. 4:10 ("El que descendió ... también subió") y Mat. 8:24 (Cristo estuvo
en una barca) para probar que Cristo no era omnipresente cuando estuvo en la tierra. Desde luego el cuerpo de
Jesús estuvo en un sitio a la vez, pero Cristo, Dios el Hijo, no estaba limitado a un cuerpo físico. Nuestra mente
finita no puede comprender cómo la presencia de Dios (Padre, Hijo, Espíritu Santo) llena el universo, pero lo
aceptamos por fe. Cristo nunca dejó de ser Dios cuando llegó a ser Jesús de Nazaret y uno de sus atributos es la
omnipresencia. El libro de Juan destaca la omnisciencia de Jesús y la omnisciencia implica la omnipresencia.
No se afirma que el cuerpo de Jesús era omnipresente, sino que Cristo (siendo Dios y, por eso, siendo Espíritu)
era omnipresente. Sería bueno volver a leer 1 Reyes 8:27, "Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He
aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he
edificado?" Dice Cristo (Mat. 18:20) cuando todavía estaba en la carne, "Porque donde están dos o tres
congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos". El usa verbos del tiempo presente: "están" y "estoy".
¿Quieren estos hermanos afirmar que Jesucristo no podía hacer lo que prometió hacer (estar con dos o tres de
sus discípulos congregados en cualquier sitio) durante su ministerio personal?
Obsérvese lo que dice Juan 1:18, "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él
le ha dado a conocer" y Juan 3:13, "Nadie subió al cielo, sino que el que descendió del cielo; el Hijo del
Hombre, que está en el cielo". En cuanto a su Deidad, Cristo no dejó de estar en el cielo cuando ocupó el cuerpo
de Jesús. El es omnipresente, presente en todo lugar. (Dice La Biblia de las Américas en el margen que "Los
mss. más antiguos no incluye: que está en el cielo", pero aun así incluye esta frase en el texto porque coincide
con todo lo que Juan afirma acerca la Deidad de Jesucristo).
Comentario adicional por el hermano: "Does a man stop being a man because he loses the human attribute of
locomotion, of manual manipulation and a host of other powers. Although a paraplegic loses these human
attributes or powers, he remains the same person and he is still a man. The powers or attributes of God do not
make the person of God. Christ's emptying himself of these powers, did not extinguish his person and identify
as God."

Traducción: "¿El hombre deja de ser hombre porque pierde el atributo humano de la locomoción, de la
manipulación manual y una hueste de otros poderes? Aunque un parapléjico pierde estos atributos o poderes
humanos, él sigue siendo la misma persona y todavía es un hombre. Los poderes o atributos de Dios no hacen la
persona de Dios. El despojarse Cristo de estos poderes no extinguió su persona e identidad como Dios".
En este párrafo el hermano se atreve -- con plena impudencia -- a pintar la imagen exacta de su concepto de
Cristo. Según él la "deidad" de Cristo es una "deidad" parapléjica o paralizada; es decir, Jesucristo no podía
-- por su propio poder o autoridad -- hacer ninguna cosa divina. No podía hacer ningún milagro, ni echar fuera
demonios, andar sobre el agua, saber pensamientos humanos, perdonar pecados, etc. porque aunque era
"deidad" ("la persona de Dios") estaba paralizado y sin poder. ¿Este es el Cristo que llegó a ser nuestro Salvador
y Mediador? Pero en realidad la condición del "Cristo" de estos hermanos es aun más triste que la de un
parapléjico, porque éste no está totalmente paralizado. El todavía tiene uso de la mente, los ojos, la lengua, etc.
Por lo tanto, la condición de Cristo -- según los hermanos ff/wab -- era aun peor que la del hombre parapléjico,
porque el "Cristo" de ellos no tenía ninguna facultad divina, y no podía hacer cosa alguna como Dios. Era Dios
pero desprovisto de todo atributo de Dios. Era peor que un parapléjico. Era una especie de "dios muerto", sin
fuerza alguna. Les conviene escribir la palabra "Dios" con letra miníscula ("dios") como lo hacen los "testigos".
Tal "Cristo" no podía haber salvado a nadie. Gracias a Dios, no existe el "Cristo" de estos hermanos que estaba
más paralizado que un parapléjico.

Objeción (No. 3): "Christ's miraculous powers shows he did not give up divine attributes." ("Los poderes
milagrosos de Cristo muestran que El no dejó atributos divinos").
Respuesta del hermano: "Those who raise this objection refer in passing to the miracles Jesus performed, but
they particularly refer to John 2:25, 'He knew what was in man' ... If the apostle Peter could know the thoughts
and intents of Ananias and Sapphira and Simon by the power of the Holy Spirit (Acts 5:1-10; 8:21-23), so could
Christ in the flesh (Mt. 12:28; Lk. 4:14, 18; Acts 10:38)."

Traducción: "Los que levantan esta objeción se refieren de paso a los milagros que Jesús hizo, pero en
particular se refieren a Juan 2:25, 'él sabía lo que había en el hombre' ... Si el apóstol Pedro podía saber los
pensamientos e intentos de Ananías y Safira y Simón por el poder del Espíritu Santo (Hech. 5:1-10; 8:21-23),
también Cristo, en la carne, podía hacer lo mismo (Mat. 12:28; Luc. 4:14, 18; Hech. 10:38)".
Según esta doctrina falsa, las obras de Jesucristo eran exactamente como las de los apóstoles y profetas. El
apóstol Pedro tenía la misma capacidad para saber los pensamientos de los hombres que Jesús tenía. Nos
preguntamos: ¿Por qué no dice Juan (2:24, 25) que Pedro "sabía lo que había en el hombre"? ¿Por qué no
dice Mateo (9:4), "Y conociendo Pedro los pensamientos de ellos"? Lucas escribió Hech. 5 y 8. ¿Por qué no
dijo "Pedro, entonces, conociendo los pensamientos de ellos"? (Luc. 5:22; 11:17).
Según estos hermanos los milagros de los apóstoles eran iguales a los de Cristo. Por lo tanto, si Pedro hubiera
dicho que él también era divino, entonces le convenía al pueblo creerlo, porque hacía las mismas señales que
Jesús hacía. De esa manera Pedro pudiera haber confesado que él mismo era el Cristo y Tomás pudiera haber
dicho a Pedro, "Señor mío, Dios mío". El argumento de los hermanos ff/wab ayuda al clero romano para probar
que Pedro era, por lo menos, la cabeza de la iglesia aquí en la tierra.

Objeción (No. 4): "The authority to forgive sins shows he retained his divine attributes in the flesh." ("La
autoridad de perdonar pecados muestra que él retuvo sus atributos divinos en la carne".)
Respuesta del hermano: "Jesus, in turn, delegated the power of the forgiveness of sins to his apostles (Jn.
20:23). The power of the apostles was a delegated authority as Christ's power had been delegated."

Traducción: "Jesús, en turno, delegó el poder de perdonar pecados a sus apóstoles, Jn. 20:23. El poder de los
apóstoles fue una autoridad delegada como el poder de Cristo le había sido delegado".)
Los judíos entendieron este asunto mucho mejor que estos hermanos. Cuando Cristo dijo al paralítico, "Hijo, tus
pecados te son perdonados", algunos escribas "cavilaban en sus corazones: ¿Por qué habla éste así? Blasfemias
dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?" (Mar. 2:5-7). Los judíos entendieron perfectamente que
solamente Dios puede perdonar pecados; por eso, el perdonar pecados es un acto de Dios (Deidad). Cristo, por
su propia autoridad, perdonó pecados cuando vivió como hombre en la tierra, y este acto de perdonar pecados
fue una demostración de sus atributos de Deidad.
Los apóstoles podían atar y desatar (Mat. 16:19; 18:18) y perdonar pecados solamente en el sentido de predicar
bajo la dirección del Espíritu Santo los requisitos para obtener el perdón. De esta manera Pedro usó las "llaves
del reino" (Hech. 2, 10). El clero romano dice que los apóstoles podían perdonar pecados, y los hermanos
ff/wab están de acuerdo con los católicos, pero Dios no ha "delegado" a ningún hombre la autoridad de perdonar
pecados. Tampoco le da a hombre alguno el poder de conocer el corazón de la gente. Los apóstoles no eran
confesores con el poder de absolver pecados.

Objeción (No. 5): "Christ retained his divine attributes because he accepted worship." ("Cristo retuvo sus
atributos divinos porque él aceptó la adoración".)
Respuesta del hermano: "He accepted worship because he was in fact the person of God." ("El aceptó la
adoración porque él era en realidad la persona de Dios").
Este punto es muy importante. Cristo fue adorado muchas veces porque El demostraba los atributos divinos
continuamente durante su ministerio. La Biblia no habla como hablan los hermanos ff/wab (1 Ped. 4:11). No
dice que Jesucristo era "la persona de Dios", sino que es Dios (Jn. 1:1,2; Rom. 9:5; Tito 2:13; 2 Ped. 1:1). Al-
guna "persona" sin los atributos de Deidad no es Deidad, y no puede ser adorado (Mat. 4:11), pero Cristo
demostró día tras día, en toda manera posible, los atributos de Deidad.

Objeción (No. 6): "Col. 2:9, 'For in Him dwelleth all the fulness of the Godhead bodily." ("Col. 2:9, 'Porque en
él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad'".)
Respuesta del hermano: "In Col. 2:9 Paul describes the glorified Christ, his state after his resurrection and
exaltation. Paul is not describing the divine attributes of Christ in the flesh on earth." ("En Col. 2:9 Pablo
describe al Cristo glorificado. Pablo no está describiendo los atributos divinos de Cristo en la carne en la
tierra".)
¿Dónde aprendió esto el hermano? El niega lo que Pablo afirma. ¿Sabrá más que Pablo? ¿Dónde dice Pablo
que la plenitud de la Deidad no habitó corporalmente en Cristo antes de su resurrección, sino solamente
después. Es precisamente lo que los gnósticos creían. Negaron que Cristo podía ocupar un cuerpo físico (1 Jn.
4:1-4). El argumento de Pablo hubiera sido completamente inútil si lo hubiera aplicado solamente a Cristo des-
pués de su resurrección.
La verdad es que la plenitud de la Deidad habita eternamente en Cristo y es en extremo absurdo decir que ésta
dejó de habitar en El durante treinta y tres años.
Otra objeción a esta falsa doctrina (no mencionada por el hermano): ¡Cristo es eterno! El dice (Jn. 8:24, 58),
"si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis ... antes que Abraham fuese yo soy". El nombre YO SOY
es el nombre de Dios (Ex. 3:14). Indica su naturaleza eterna e independiente. Existe por sí solo. "Yo soy el Alfa
y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso" (Apoc. 1:8,
17; 22:13). Cristo no dejó de ser eterno durante unos treinta y tres años. No era eterno "de vez en cuando".
¿Cómo podía Cristo ser eterno y dejar de ser eterno por treinta y tres años y luego volver a ser eterno? Cristo es
eterno e inmutable (Heb. 13:8).
Otra objeción a esta falsa doctrina (no mencionada por el hermano): Cuando el pueblo conoció a Cristo,
conoció al Padre (Jn. 8:19), cuando vio a Cristo, vio al Padre (Jn. 14:9).
Los hermanos ff/wab simple y sencillamente no entienden el nombre "Hijo de Dios". Cristo no es "Hijo" en el
sentido de "descendiente". El no fue creado como dicen los "testigos". El no comenzó a existir cuando Jesús
nació de María. Cristo es eterno. "Hijo de Dios" significa "lo mismo" que Dios, o "igual" a Dios" (Jn. 5:18). Al
decir que Dios era su Padre decía que El (Cristo) era (es) Dios. Los judíos entendieron esto. "Yo y el Padre uno
somos. Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle ... te apedreamos ... por la blasfemia;
porque tú, siendo hombre, te haces Dios" (Jn. 10:30-33). Cuando Cristo dijo que Dios era su Padre, El decía
que El (Cristo) era Dios, y así los judíos le entendieron.
¿Con qué "prueban" estos hermanos su teoría? No la prueban y no la pueden probar. El argumento
entero de ellos se basa en una interpretación torcida de Fil. 2:7. Que el Señor permita que examinen con más
cuidado lo que están diciendo y que se arrepientan de esta herejía. Estos hermanos no traen la doctrina de
Cristo y no debe haber comunión con ellos (2 Jn. 9-11) hasta que abandonen su error. La división es cosa
terrible y triste, pero el error o divide la iglesia o la corrompe. Por lo tanto, Pablo dice, "Mas os ruego, her-
manos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis
aprendido, y que os apartéis de ellos" (Rom. 16:17). Esperamos que este error nunca se enseñe en los países
latinos, pero lamentablemente casi todo error originado en la iglesia de los Estados Unidos llega tarde o
temprano a otros países. Por lo tanto, es necesario enseñar la verdad sobre este tema y denunciar fuertemente la
herejía de los hermanos ff/wab.
"Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros
mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?" (2 Cor. 13:5).
 
Posdata (agosto de 1995)
 En un debate público que se llevó a cabo en junio de 1995 el principal proponente de esta herejía (John Welch)
va de mal en peor, afirmando (1) (20-6-95) que Jesús fue creado (doctrina de los testigos del Atalaya); (2) (23-
6-95) que sólo Dios es inmortal; que Cristo era inmortal antes de venir a la tierra, pero que llegó a ser mortal
cuando vino a la tierra; y (3) (23-6-95) que el espíritu de Cristo murió en la cruz. Esta herejía ha llevado a estos
hermanos muy lejos de la verdad.
 
"Dios no puede morir"
Se afirmó que el "espíritu" de Cristo murió para probar que El había dejado sus atributos divinos (por ende, su
inmortalidad) en el cielo. Se afirmó que Dios no puede morir, pero que Cristo sí murió. Lo que han "probado"
con este argumento, sin embargo, es que Cristo no es Dios (niegan su Deidad).
Desde luego, Dios no puede morir porque El es Espíritu (4:24). El cuerpo de Jesús murió, pero su Espíritu no
murió. Tampoco puede morir el espíritu del hombre (Mat. 10:28), pues la muerte es solamente la separación del
espíritu del cuerpo (Sant. 2:26).
 
Cristo no tuvo dos espíritus
Cristo -- el Verbo, Dios, Espíritu -- fue hecho carne (llegó a ser hombre). Para esto no era necesario que El
tuviera espíritu humano, porque ya era Espíritu. Dios es Espíritu (4:24) y el hombre es espíritu (con cuerpo).
¿De dónde vino el espíritu del hombre? "Creó Dios al hombre a su imagen" (Gén. 1:27). Somos "linaje de Dios"
(Hech. 17:29). Dios es el "Padre de los espíritus" (Heb. 12:9). Dios "forma el espíritu del hombre dentro de él"
(Zac. 12:1). Al morir el cuerpo del hombre, su espíritu vuelve a Dios quien lo dio (Ecles. 12:7). Los que mueren
en el Señor son "los espíritus de los justos hechos perfectos" en el cielo (Heb. 12:23).
Al entender y creer esta verdad (que el hombre es espíritu), no es difícil creer en la encarnación de Cristo.
Cristo (Espíritu) vino a ser hombre (que es espíritu con cuerpo físico). Algunos dicen que Jesús tuvo que tener
dos espíritus, que aparte de tener Espíritu divino también tuvo espíritu humano, pero la encarnación de Cristo
no requería dos espíritus. Debido a la estrecha identidad y afinidad entre Dios y el espíritu del hombre, no era
nada difícil que Cristo desempeñara el papel humano. Cristo es el Creador (1:3) del espíritu humano; ¿le sería
difícil, pues, hacer el papel de ese espíritu que El mismo creó? Claro que no. Desde luego, este es un tema muy
profundo que la mente finita no puede comprender a fondo, pero lo importante es que todos crean en la
encarnación de Cristo y que no salgan con teorías y especulaciones humanas. "Bienaventurado es el que no
halle tropiezo en mí" (Mat. 11:6).

-- y habitó entre nosotros -- En Cristo Dios llegó a ser hombre, vivía y trabajaba entre los hombres,
enseñaba a las multitudes, discutía con los líderes religiosos, sanaba a los enfermos, consolaba a los dolientes,
lloraba porque tenía mucha compasión de la gente ... y de esa manera reveló al Padre. Al conocer a Cristo
conocemos a Dios. El es Emanuel, Dios con nosotros. Literalmente, El levantó su tienda o tabernáculo entre
nosotros. El tabernáculo del Antiguo Testamento era la morada de Dios en el desierto. Esta expresión era muy
significativa para el pueblo de Israel, porque Dios habitó entre ellos en ese tabernáculo y después en el templo
(Ex. 40:34; 1 Reyes 8:11). Jesús dijo que su cuerpo era el templo (2:19-21).

-- (y vimos su gloria, -- Los apóstoles y discípulos de Jesús vieron su gloria en su vida perfecta y en
todas sus obras, y Juan, Jacobo y Pedro vieron una manifestación especial de la gloria de Cristo cuando fue
transfigurado (Mat. 17:1, 2; Luc. 9:32; 2 Ped. 1:16-18).

-- gloria como del unigénito del Padre), -- 1:14, 18; 3:16, 18). La palabra unigénito no tiene nada que
ver con su nacimiento de María. Desde luego, no tiene nada que ver con el concepto de origen, porque siendo
Dios eterno no tuvo origen. Es término significativo empleado por Juan para afirmar la relación estrecha y única
que Cristo gozaba con el Padre. El está y siempre ha estado "en el seno del Padre". "En el principio era el
Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios" (1:1).
Así pues, el término monogenes, unigénito, no se refiere a la encarnación sino a la relación eterna de Cristo con
el Padre. Significa el único de esa clase. Abraham "ofrecía su unigénito" (Heb. 11:17), es decir, a Isaac, porque
éste era el único heredero. Ismael nació primero pero no era el heredero. Al hablar de Cristo Juan dice
monogenes y los sinópticos usan la palabra agapetos, amado (Mat. 3:17; 17:5; Mar. 1:11; 9:7; Luc. 3:22), pero
Lucas dice monogenes al hablar del "hijo único" de la viuda de Naín (7:12), de la hija de Jairo ("hija única")
(8:42), y del muchacho endemoniado, "pues es el único que tengo" (9:38). Cristo, pues, es el único Hijo de Dios
porque demostraba los atributos de Dios. Dios no tiene otro hijo como Cristo. Los cristianos son hijos de Dios,
pero Cristo es el unigénito Hijo de Dios.

-- lleno de gracia (en su obra redentora) y de verdad (de su enseñanza). -- 1:16, 17.
 
1:15, 16 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de
mí, es antes de mí (o, tiene un rango más elevado que yo, LBLA, margen); porque era primero que yo.
Porque de su plenitud (Efes. 1:23; Col. 1:19; 2:9) tomamos todos, (estando unidos con El, Gál. 3:26, 27,
tenemos comunión con El, 1 Cor. 1:9), y gracia sobre gracia (plenitud de gracia).
 
1:17 Pues la ley (con sus tipos, sombras y figuras, Col. 2:16, 17; Heb. 8:4, 5; 10:1, que era un ministerio de
muerte, 2 Cor. 3:7) por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad (el evangelio, el ministerio de
justificación, 2 Cor. 3:9) vinieron por medio de Jesucristo. -- Este texto enfatiza que el evangelio ("la gracia y
la verdad") es superior a la ley de Moisés, pero la ley nunca compitió con el evangelio. Más bien, Cristo y los
apóstoles explican ampliamente el papel importante de Moisés y de la ley de preparar al pueblo para la venida
de Cristo. "Si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él" (5:46).
Aunque gracia era una de las palabras favoritas de Pablo, Juan no vuelve a usarla, pero repetidas veces habla de
la verdad. La verdad estaba manifestada en Cristo quien estaba "lleno de gracia y de verdad" (1:14); "la gracia y
la verdad vinieron por medio de Jesucristo" (1:17); "digo la verdad" (8:45; 16:7); "Yo soy ... la verdad" (14:6);
"para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad" (18:37); "conoceréis la verdad, y la verdad os
hará libres" (8:32); "el que practica la verdad viene a la luz" (3:21); Cristo enviaría al "Espíritu de verdad"
(14:17; 15:26); "él os guiará a toda la verdad" (16:13) (FP).
 
1:18 A Dios nadie le vio jamás (Deut. 4:12; 1 Jn. 4:12, 20); el unigénito Hijo (el unigénito Dios, LBLA), que
está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. -- La traducción de LBLA tiene más apoyo de los
manuscritos. "El unigénito Hijo ... Esta es la lectura del Textus Receptus ... Pero los más antiguos y mejores
MSS. griegos (Alef, B, C, L) leen monogenes theos (Dios unigénito), que es indudablemente el verdadero texto"
(ATR). Dios es conocido por sus maravillosas obras (Rom. 1:20; Sal. 19), pero Cristo "le ha dado a conocer"
perfectamente (8:19; 12:45; 14:9).
 
1:19 Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que
le preguntasen: ¿Tú, quién eres? -- Juan habla de la multitud (los habitantes en total de Palestina,
principalmente los galileos) y de los judíos, los de Judea y en particular de Jerusalén que se oponían a Jesús. La
multitud, menospreciada por los judíos (7:49), escuchaba a Jesús y muchos creían en El; aun querían obligarle a
ser su rey (6:15), y cuando Jesús entró en la ciudad de Jerusalén "clamaban: ¡Hosanna! ¡ ... rey de Israel!"
(12:13). Los judíos (los escribas y fariseos, los saduceos, los ancianos, los principales sacerdotes y los doctores
o intérpretes de la ley) eran tenaces en su expectación de un Mesías nacional. Eran los instigadores y líderes de
la oposición contra Jesús que resultó en su crucifixión. (MRV).
Esto judíos querían saber más acerca de Juan. Tenían que investigar tales movimientos porque tenían que dar
cuenta a los romanos de cualquier amenaza a la paz. Los romanos daban mucha libertad a las naciones
sojuzgadas, pero insistían en que los gobernantes mantuvieran el buen orden. Muchísimas personas habían
salido de Jerusalén y de toda Judea para escuchar a Juan y para ser bautizados por él. Entonces ¿quién sería este
bautizador?

-- Este es el testimonio de Juan -- En una ocasión Jesús preguntó, "¿Quién dicen los hombres que es el
Hijo del Hombre?" (Mat. 16:13). El testimonio de la gente que vio y escuchó a Jesús era muy importante. He
aquí el testimonio acerca de Jesús registrado por Juan en este libro:

Juan (el autor de este libro) (21:24): "Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas
cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero" (19:34, 35).
Juan el bautista: "el Cordero de Dios ... " (1:29, 36).
Andrés: "Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo)" (1:41).
Felipe: "Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas"(1:45).
Natanael: "Tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel" (1:49).
María, la madre de Jesús: "Haced todo lo que os dijere" (2:5). ¿Creía ella que Jesús era simplemente un
huésped más? No, sino que creía que El podía hacer algo extraordinario. También hay que tomar en cuenta el
silencio de María. Ella dio su testimonio no solamente en lo que decía, sino también en lo que no decía. ¿Qué
madre fiel y amorosa no haría todo lo posible para salvar a su hijo? ¿Qué madre dejaría que su hijo muriera por
causa de una mentira cuando ella sabía la verdad? Cuando "los judíos le respondieron (a Pilato): Nosotros
tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios" (19:7), ¿qué dijo
María? Si Jesús no era (es) el Hijo de Dios, entonces María podía haber testificado que lo que los judíos decían
no era cierto, que ella, su madre, sabía perfectamente quién era su padre y que no era Dios. Con ese testimonio
habría salvado la vida de su hijo.

Nicodemo: "Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que
tú haces, si no está Dios con él" (3:2). No hay nada que indique que después de este incidente Nicodemo
cambiara de opinión, pues aludió que Jesús tenía derecho a defenderse (7:50, 51), y ayudó a José de Arimatea
en la sepultura del cuerpo de Jesús (19:39).

Los samaritanos. La mujer: "Señor, me parece que tú eres profeta" (4:19); "Venid, ved a un hombre que me ha
dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?" (4:29); "Me dijo todo lo que he hecho" (4:39). Los
samaritanos: "Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que
verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo" (4:42).
Pedro: "Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús
a los doce: ¡Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes
palabras de vida eterna" (6:66-68). Es cierto que en un momento de flaqueza él negó a Cristo, pero
inmediatamente se arrepintió y dedicó su vida a la proclamación de estas "palabras de vida eterna".
La multitud estaba dividida. Algunos eran influenciados por el prejuicio de los líderes de los judíos, pero otros
podían dar un testimonio más objetivo.

-- Después del milagro de alimentar a los 5000, algunos decían, "¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y
madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?" (6:42). Aceptaron su milagro
pero no podían aceptar su deidad.

-- "le buscaban los judíos en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquél? Y había gran murmullo acerca de él entre la
multitud, pues unos decían: Es bueno; pero otros decían: No, sino que engaña al pueblo" (7:11, 12).

-- "Pues mirad, habla públicamente, y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido en verdad los gobernantes que éste
es el Cristo?" (7:26).

-- "Y muchos de la multitud creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que las que
éste hace?" (7:31).

-- Algunos decían: "Verdaderamente éste es el profeta. Otros decían: Este es el Cristo. Pero algunos decían: ¿De
Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era
David, ha de venir el Cristo?" (7:40-43). Estaban divididos pero todos entendían que Jesús no era como los
demás rabinos.

-- La entrada triunfal: "Grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén,
tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del
Señor, el Rey de Israel!" (12:12, 13). En esto llegó al colmo de su popularidad.

-- Los judíos "gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales
sacerdotes: No tenemos más rey que César" (19:15).
Los judíos. Al decir judíos Juan hablaba de los de Jerusalén, principalmente de los líderes hostiles.

-- "Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?" (7:15). Esto indica que
ellos reconocían su conocimiento superior.

-- "Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras. Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está
fuera de sí; ¿por qué le oís? Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir
los ojos de los ciegos?" (10:19-21). En esto se condenaban solos, porque reconocían que Jesús había hecho el
milagro de abrir los ojos de los ciegos.
Los fariseos. también éstos estaban divididos cuando abrió los ojos del ciego. "Entonces algunos de los fariseos
decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un
hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos?" (9:16).

-- después de la resurrección de Lázaro, "Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio,
y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales" (11:47). No hablaron de una sola señal (la
de levantar a Lázaro) sino de "muchas señales".

-- testifican de la influencia de Jesús sobre el pueblo, y del temor que sentía en cuanto al resultado de sus obras.
"Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra
nación" (11:48).

-- reconocían que no podían hacer frente a la situación causada por la influencia de Jesús. "Pero los fariseos
dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él" (12:19). Estaban muy frustrados.
En resumen, los fariseos testificaron que Jesús había hecho muchas señales, que su influencia crecía, y que ellos
no habían podido hacer nada para evitarlo. Estaban persuadidos que su último recurso era matarle. Por eso,
desde entonces comenzaron a llevar a cabo su plan diabólico.

Los alguaciles. "Los alguaciles vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos; y éstos les dijeron: ¿Por
qué no le habéis traído? Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!"
(7:45-52). Estas palabras provocaron una reacción fuerte de parte de los fariseos. "Entonces los fariseos les
respondieron: ¿También vosotros habéis sido engañados? ¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o
de los fariseos? ... Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta".

El hombre que nació ciego. 9:17, "¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta". Los padres
confirmaron que su hijo había nacido ciego. Entonces los fariseos dijeron, 9:24, "Da gloria a Dios; nosotros
sabemos que ese hombre es pecador. 9:25, Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé,
que habiendo yo sido ciego, ahora veo".

Marta: "Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará" (11:22).

-- "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree
en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de
Dios, que has venido al mundo" (11:25-27).

Los discípulos. Después del discurso final de los capítulos 14-16, 16:30, "Ahora entendemos que sabes todas las
cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios".

Pilato. 18:38, "Yo no hallo en él ningún delito". 19:4, "ningún delito hallo en él". 19:6, "yo no hallo delito en
él".

Tomás. 20:25, "Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y
metiere mi mano en su costado, no creeré". 20:28, "¡Señor mío, y Dios mío!" (Esta lista preparada por HH).
 
1:20 Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo. -- Si hubiera dicho que era el Profeta o el Mesías,
muchos lo habrían aceptado. El que los oficiales hubieran enviado para investigarlo testifica de su popularidad.
Recuérdese que años después, aun en Efeso, Juan tenía discípulos (Hech. 18:25; 19:3).
 
1:21 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. -- En base a Mal. 4:5, los judíos esperaban
que Elías volviera en persona. El sí vino en persona cuando Jesús fue transfigurado (Mat. 17:10), pero este
evento no fue el cumplimiento de la profecía de Malaquías. Jesús dijo acerca de Juan que "él es aquel Elías que
había de venir" (Mat. 11:14; 17:12, 13), porque iba "delante de él con el espíritu y el poder de Elías" (Juan era,
pues, Elías en espíritu) (Luc. 1:17), pero no le tocó a Juan contestar que "Sí, yo soy Elías, y yo cumplí la
profecía de Mal. 4:5", porque él no era literalmente Elías (Elías en persona).
-- ¿Eres tú el profeta? (Deut. 18:15, 18) Y respondió: No. -- No Juan sino Cristo cumplió esta profecía
(Hech. 3:22, 23).
 
1:22-25 Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti
mismo? Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el
profeta Isaías (40:3, Esta profecía fue citada por Mateo, Marcos y Lucas). Y los que habían sido enviados
eran de los fariseos. (Los fariseos tenían mucho interés en los lavamientos externos como se ve en Mateo 15:2;
23:25; tal vez por esa razón querían saber más acerca del bautismo de Juan). Y le preguntaron, y le dijeron:
¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? -- Estos hubieran tenido plena
autoridad para bautizar, pero ¿con qué propósito bautizaría Juan y cuál sería la naturaleza de este lavamiento?
Esta pregunta muestra que consideraban el bautismo de Juan como un nuevo rito, desconocido por ellos.
Algunos comentaristas hablan del bautismo de prosélitos pero, en primer lugar, no hay evidencia clara de que
tal práctica existiera y, en segundo lugar, Juan no bautizaba a los gentiles sino a los judíos.
 
1:26 Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien
vosotros no conocéis. -- Omítase la palabra mas; LBLA dice pero (con letra cursiva para indicar que no
traduce una palabra griega). Ellos preguntan "¿Por qué, pues, bautizas?" El significado de su respuesta es que él
bautizaba porque el Mesías estaba allí en medio de ellos, y el bautismo de Juan lo anunciaba. El bautismo de
Juan era autorizado, pues, por el Mesías.
 
1:27 Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa
del calzado. -- Cuando "Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él", éste no sabía que
Jesús era el Mesías, pero sí sabía que no era un pecador y, por eso, no se sentía digno de bautizarlo (Mat. 3:13,
14). Jesús también bautizaba (3:22; 4:1) y con todo gusto Juan hubiera aceptado que Jesús lo bautizara a él ("yo
necesito ser bautizado por ti", Mat. 3:14). Estos textos enfatizan que Jesús no tenía pecado (1 Ped. 2:22; Heb.
4:15), y que aunque Juan gozaba de mucha aceptación con el pueblo, Jesús era mayor que él).
 
1:28 Estas cosas sucedieron en Betábara (Betania, LBLA, pero no la Betania en donde vivían Lázaro y sus
hermanas), al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.
 
1:29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el
pecado del mundo. -- 1:36; Apoc. 5:6, 8, 13; 6:16; 7:9; 12:11). Cristo fue llamado "el Cordero de Dios"
porque, como los textos del Apocalipsis explican, sería inmolado. Esto cumplió la profecía de Isa. 53:7, 10, 12,
pero el pueblo no entendía ese texto. El etíope "había venido a Jerusalén para adorar" y, sin duda, había leído
Isa. 53 muchas veces, pero no sabía de quién hablaría el profeta (Hech. 8:30-34).
 
1:30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón (hombre, LBLA; este término enfatiza la
humanidad de Cristo), el cual es antes de mí; porque era primero que yo. -- 1:15. En cuanto a su obra, Juan
vino primero, pero aquí otra vez enfatiza la preexistencia de Jesús (su eternidad).
 
1:31 Y yo no le conocía; -- Desde luego le conocía (Luc. 1:36), pero no le conocía como el Mesías, el Hijo de
Dios.
-- mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua. -- Aquí vemos
otro propósito del bautismo de Juan. No solamente bautizaba a la gente para remisión de pecados, sino que
también era testigo de la deidad de Cristo.
 
1:32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y
permaneció sobre él. -- Mat. 3:16; Mar. 1:10; Luc. 3:22. Recibió instrucción de "el que me envió a bautizar" y
vio al Espíritu que descendía del cielo como paloma. Por eso, el testimonio de Juan no se basó en su opinión,
sino en una revelación de Dios y en lo que vio.
 
1:33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas
descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. -- Mat. 3:11;
Luc. 3:16. Era necesario que formal y oficialmente Dios le confirmara a Juan la deidad de Jesús. Sin duda, Juan
y otros sabían mucho acerca de Jesús (Juan sabía que Jesús no tenía pecado), pero era indispensable que Dios le
indicara de manera indubitable que Jesús era el Hijo de Dios. Ahora, con esta experiencia, Juan estaba
sumamente calificado como testigo y, por eso, un representante de El.
Cristo bautizaría con el Espíritu Santo después de ascender al cielo (Hech. 1:5, 8; 2:1-4; 10:44; 11:15-17).
 
1:34 Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios. -- Juan era el precursor y pregonero de
Cristo, pero no lo anunció como Mesías político, sino como el Hijo de Dios. No predicó que el Mesías
conquistaría los ejércitos de los romanos, sino que sería ofrecido como Cordero por los pecados del mundo. Los
que escuchen a Juan aceptarán a Jesucristo como el Salvador del mundo.
 
1:35, 36 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por
allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. -- Juan ya había dicho públicamente que Jesús era el Cordero de Dios
(1:29), pero ahora lo dice a dos de sus discípulos, porque el éxito del ministerio de Juan dependía de que sus
discípulos llegaran a ser discípulos de Cristo.
 
1:37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. -- Esto fue precisamente el plan y propósito de
Juan. Si los discípulos de Juan hubieran insistido en ser "bautistas" en lugar de cristianos, él habría fallado
completamente. ¿Qué significa ser discípulo de Cristo? (1) Oírle hablar y (2) seguirle.
 
1:38 Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? ( o ¿Qué queréis?) Ellos le
dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), -- Juan traduce los términos judaicos y arameos para el beneficio
de los lectores gentiles. Al principio los discípulos le llamaron Rabí, pues todavía no le conocían bien, pero
después le llamaron Señor (FP). ¿dónde moras? --
 
1:39 Les dijo: Venid y ved (Mat. 7:7). Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día;
porque era como la hora décima -- Al comparar los otros textos en los que Juan especifica el tiempo (4:6, 52;
11:9; y, en particular, 19:14) concluimos que Juan daba la hora según el tiempo romano. Mar. 15:25 dice que
"Era la hora tercera cuando le crucificaron", pero Jn 19:14 dice, "Era ... como la hora sexta. Entonces (Pilato)
dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro rey!" Pilato entregó a Jesús para ser crucificado a la hora sexta, tiempo
romano, es decir, a las seis de la mañana, y fue crucificado a "la hora tercera", tiempo judío, es decir, a las
nueve de la mañana.
 
1:40, 41 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a
Jesús. Este halló primero a su hermano Simón, -- ¿primero que qué? ¿era el primero que encontró a Pedro? o
¿que lo encontró antes de que el otro discípulo -- que no se nombra aquí -- encontrara a su hermano?

-- y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo, palabra griega; en castellano,
ungido). -- Al hallar a su hermano y decirle de Cristo, Andrés hizo una obra muy importante.
 
1:42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón (su nombre hebreo), hijo de Jonás; tú serás
llamado Cefas (que quiere decir, Pedro, nombre griego). -- Su verdadero nombre (Cefas) se usaba poco (1
Cor. 1:12; 9:5; 15:5; Gál. 2:9). Desde este momento sería Pedro, aunque le costara mucho trabajo merecer el
nombre.
 
1:43, 44 El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme (Mat. 4:19-22; 8:22;
19:21). Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. -- Mat. 8:14; Mar. 1:29; Luc. 4:38 dicen que
eran de Capernaúm, pero originalmente eran de Betsaida.
 
1:45, 46 Felipe halló a Natanael (como Andrés encontró a Pedro), -- Puesto que en los sinópticos Felipe se
menciona con Bartolomé (Mat. 10:3; Mar. 3:18; Luc. 6:14), probablemente Natanael (nombre) es Bartolomé
(Bar o hijo de Tholmai, que es como apellido; los que se designaban como bar (hijo) de alguien, comúnmente
tenían otro nombre (Mat. 16:17, Simón, hijo de Jonás). Juan no menciona a Bartolomé. y le dijo: Hemos
hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de
Nazaret. Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? (¿El Mesías podría venir de un lugar tan
insignificante?) Le dijo Felipe: Ven y ve. -- 4:23. La investigación quita el prejuicio (JWM).
 
1:47 Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita (Rom.
2:28, 29), en quien no hay engaño (Luc. 8:15). -- Este es otro de los muchos textos que revelan la omnisciencia
de Cristo. Los que dicen que al venir a la tierra Cristo se despojó de sus atributos divinos y, por eso, que Cristo
no era omnisciente. Pero véanse 2:24, 25; 4:29; 7:64; 11:14; Mat. 9:4; 12:25; Luc. 5:22; 11:17, y muchos otros
semejantes.
 
1:48-50 Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara,
cuando estabas debajo de la higuera, te vi. -- De lejos, y sin haber sabido nada de él, Jesús lo conocía
perfectamente (2:24, 25). Tenía conocimiento perfecto (21:17). Era omnisciente. Respondió Natanael y le
dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel (es decir, el Mesías que restituiría el reino de
Israel, Hech. 1:7). Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas
mayores que estas verás. -- Natanael llegó a ser un fiel apóstol de Cristo y era testigo de sus maravillosas
obras y enseñanzas.
 
1:51 Y le dijo: De cierto, de cierto (amén, amén) os digo: -- Esta es la primera de las veinte cinco veces que
este doble amén se usa en este libro para enfatizar alguna verdad. De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a
los ángeles de Dios que suben y descienden (Gén. 28:12, Jacob "soñó: y he aquí una escalera que estaba
apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella".
Cristo es la escalera entre el cielo y la tierra. Estando aquí en la tierra Jesús tenía comunicación continua con el
Padre, y toda comunicación entre los cristianos y Dios tiene que ser a través de Cristo, 14:6) sobre el Hijo del
Hombre (Dan. 7:13sig.) -- Este es el nombre favorito de Jesús para sí mismo. Es el nombre del Mesías y
enfatiza que como hombre Cristo representaba al Padre.
Juan dijo que Cristo era el Cordero de Dios y el Hijo de Dios; Andrés dijo que era el Mesías; Felipe dijo que era
aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas; Natanael dice que El es el Rey de Israel. Jesús
se refiere a sí mismo como el Hijo del Hombre.
 
**********
 
Juan 2
 
2:1 Al tercer día -- después de llamar a Felipe y Natanael (1:43, 47).

-- se hicieron unas bodas (fiesta de bodas, véase Mat. 22:2, 8) en Caná de Galilea; y estaba allí la
madre de Jesús. -- Juan no dice que María fue invitada, sino que "estaba allí". Obviamente María era muy
amiga (tal vez pariente) de la familia que celebró la boda, porque compartió la responsabilidad de servir a los
invitados.
 
2:2 Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. -- Jesús no practicaba la vida monástica;
en lugar de aislarse, El era "el Hijo del Hombre, que come y bebe" (Mat. 11:19). Desde luego, no era "un
hombre comilón y bebedor de vino", como le acusaron, pero estos textos indican que Jesús no llevaba una vida
ascética como monje, sino que libremente se asociaba con la gente. ("Ascetismo, Vida consagrada a los
ejercicios piadosos. Doctrina que prescribe una vida austera, la renuncia a las cosas terrenas y a los placeres",
Larousse; compárese Col. 2:20-23). En esta ocasión El y sus discípulos fueron invitados a las bodas y aceptaron
la invitación (compárese Luc. 5:29). Después el apóstol Pablo escribió, "Gozaos con los que se gozan; llorad
con los que lloran" (Rom. 12:15). Jesús dio instrucciones a sus discípulos en cuanto a su conducta "cuando
fueres convidado por alguno a bodas" (Luc. 14:8-11).
En esta ocasión Jesús honró el matrimonio con su presencia y con un milagro. El matrimonio es de Dios (Gén.
2:24; Mat. 19:4-6) y es una de las más grandes bendiciones que Dios ha dado al hombre. Pablo compara la
relación entre el marido y su esposa con la de Cristo y su iglesia (Efes. 5:22-32).
Muchas personas aceptan la invitación a las bodas de personas que no deben casarse (Mat. 5:32; Mat. 19:9),
pero Jesús no habría aceptado la invitación a esa boda si hubiera sido una relación adúltera. Los que quieran
invitar a Jesús a sus bodas deben respetar sus enseñanzas sobre el matrimonio.
 
2:3 Y faltando el vino, -- ¡Fue una emergencia social! En esa cultura si el vino se hubiera acabado totalmente,
habría sido un desastre social, un insulto para los convidados, y los anfitriones habrían sido arruinados
socialmente.

-- la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. -- María tenía mucha confianza en Jesús. ¿Por qué no
despachó a los que servían para que pidieran vino de los vecinos? Recordemos tales textos como Luc. 1:26-38;
2:41-51 y como "su madre guardaba todas estas cosas en su corazón"; sin duda ella habrá sabido del testimonio
de Juan el bautista acerca de Jesús; del descenso del Espíritu Santo como paloma sobre El, y la voz del cielo que
proclamó que "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia" (Mat. 3:16), como también del testimonio
de sus discípulos que ahora le acompañaban. Seguramente ella no esperaba ayuda ordinaria de Jesús.
 
2:4 Mujer -- Si esto nos suena irrespetuoso, recordemos Jn. 19:26, cuando en la cruz Jesús dijo a su madre,
"Mujer, he ahí tu hijo". No había falta de respeto en llamarle "mujer". Véanse también 20:13, 15; 4:21.

-- ¿qué tienes conmigo? -- literalmente, "¿qué a ti y a mí?" ¿Qué tenemos en común con respecto a
esto? Jesús "estaba sujeto" a José y María (Luc. 2:51), pero El está entrando de lleno a lo que sería su ministerio
y ahora ella tiene que estar sujeta a El como su Señor y Salvador. Ella no tenía nada que ver con el uso de sus
poderes divinos, y durante todo su ministerio Jesús nunca recibió directivas de ella. Jesús "sabía lo que había de
hacer" (compárese 6:6).

-- Aún no ha venido mi hora. -- En algunos textos (7:30; 8:20, 12:23; 13:1) esta expresión se refiere a
la crisis y clímax de su vida, la hora de su muerte. Hasta que llegara su hora los judíos no pudieron prenderle
("Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra
hora, y la potestad de las tinieblas", Luc. 22:53). Sin embargo, aquí (2:4) parece que su hora se refiere a la hora
de manifestar su gloria (ver. 11). En el momento apropiado El haría lo que quería hacer, pero su madre no tenía
nada que ver con esa decisión.
 
2:5 Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. -- Para los que servían Jesús era
simplemente uno de los convidados y no hubieran esperado recibir órdenes de El. Por eso, María les instruye de
esta manera, indicando que esperaba la intervención de Jesús. Moisés dijo la misma cosa que María: "A él oiréis
en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo" (Hech.
3:22, 23). Sobre todo, el Padre lo dijo: "A él oíd" (Mat. 17:5).¡Qué buen consejo, pues, dio la madre de Jesús!
¡Qué bueno si todo el mundo aceptara su consejo! Si queremos sus favores, debemos obedecer sus órdenes.
Cada palabra de María tuvo importancia y contiene una lección para nosotros:

1. "Haced". Los que han caído bajo la influencia del calvinismo enseñan que el hombre obtiene la
salvación por medio de la fe sola y, por eso, no quieren saber nada de "hacer". El consejo de María es bueno:
"Haced" lo que Jesús manda.
2. "todo". "Haced todo lo que os dijere". Los discípulos de Cristo no deben escoger ciertas partes de la
enseñanza de Jesús para obedecerlas y dejar las que no les convengan. La obediencia parcial no es obediencia,
sino desobediencia.
3. "lo que". No "algo semejante" y no "el espíritu de lo que El dice", sino "lo que" que El dice. No nos
toca substituir "lo que" Jesús enseña por lo que opinemos o por lo que los hombres enseñen (Mat. 15:8, 9).
4. "os". En cuanto a la enseñanza de Jesús el pronombre "os" abarca a todo el mundo.
5. "dijere". Cristo nos ha hablado para revelarnos su voluntad; el Nuevo Testamento es su palabra. Lo
que no ha dicho no tiene autoridad. Algo semejante a lo que El dicho no tiene autoridad. "Dios ... nos ha
hablado por el Hijo" (Heb. 1:1, 2). Por eso, "Haced todo lo que os dijere". Cristo habla a todos. Da instrucciones
para todos: en cuanto al plan de salvación, la vida cristiana, los deberes domésticos; en fin, El nos instruye en
todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad (2 Ped. 1:3).
 
2:6 Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, --
Mat. 15:2; Mar. 7:3, 4. Estas tinajas no eran "para vino" sino "para agua"; es decir, no había algo de vino en el
fondo de ellas que pudiera haber dado el sabor de vino al agua.

-- en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. -- "Un cántaro equivale a unos 40 litros"
(LBLA, margen). Este detalle se menciona para enfatizar la gran cantidad de agua que Jesús convirtió en vino
(unos 150 galones aproximadamente). Compárese el milagro de alimentar a los 5000 varones, 6:10.
 
2:7 Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. -- Esto es un ejemplo de obedecer sin entender. Los que
hicieron esto no eran esclavos, sino "los que servían" (diakonois, ayudantes, asistentes). Las tinajas no fueron
llenadas por los discípulos de Jesús, sino por "los que servían" (personas escogidas por el esposo u otros
encargados). El agua no vino de alguna fuente desconocida. Estos detalles sirven para eliminar cualquier duda
en cuanto a la veracidad del milagro.

-- Y las llenaron hasta arriba. -- ¿Con qué propósito habrían de llenar las tinajas de agua? De esa
manera no sería posible agregar nada al agua.
 
2:8 Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. -- Sin ceremonia, con la pura
fuerza de su divina voluntad, Jesús cambió el agua en vino, demostrando que El es Dios de la naturaleza, Dios
de la materia. Moisés hizo la señal de transformar el agua en sangre. Jesús hizo la señal de transformar el agua
en vino.
 
2:9, 10 Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los
sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino,
y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora. ¿Qué
habrá respondido el esposo? Juan no dice, pero obviamente él habrá dicho, "Pero, yo no hice tal cosa, y no
puedo explicar este fenómeno".

-- el buen vino -- ¡He aquí el testimonio de un hombre que confirmó el milagro sin saber que fue
milagro! El maestresala no sabía lo que había pasado. No sabía nada de la orden de llenar las tinajas con agua.
Lo que sí sabía fue que lo que tomaba no solamente era vino sino "buen vino". Con esto él autentificó o acreditó
el milagro. Las obras de Jesús hablan por sí solas. Por su parte el maestresala creía que alguien había cometido
un error. Pero ¿qué habrá pensado el esposo? No entendería este fenómeno, pero sí sabía que no había guardado
el mejor vino para servirlo después de que los huéspedes hubieran bebido mucho.
El maestresala probó el agua hecha vino; es decir, él se dio cuenta de la substancia y el sabor del vino. Ya no
era agua sino vino. (No es así en la llamada transubstanciación, porque cuando el sacerdote prueba el vino --
que, según la Iglesia Católica Romana, al ser bendecido llega a ser literalmente la sangre de Cristo -- no tiene
sabor de sangre sino de vino).

-- ya han bebido mucho -- Algunos han concluido que los que "ya han bebido mucho" no podían
distinguir entre vino bueno y vino malo por estar medio ebrios, pero en realidad él simplemente habló de la
práctica común y conocida por todos, de que normalmente el mejor vino se sirve primero y el inferior después.
Así era la costumbre, pero en esa ocasión no se siguió la costumbre, sino que no se sirvió el buen vino al
principio de la celebración.
El que predique sobre este evento debe tener cuidado de no acusar a Jesús de promover la borrachera. El
Espíritu Santo describió la maldad y la maldición de bebidas intoxicantes (Prov. 20:1; 23:31; Isa. 22:12-14).
¿Hemos de creer que Jesús hizo vino de esa clase? La Biblia habla de la bendición que trae el vino (Sal. 104:15;
Isa. 55:1; 65:8), pero no se puede probar que el vino que Jesús hizo era intoxicante.¡Tenga cuidado! Si se afirma
(1) que la expresión "ya han bebido mucho" significa que los huéspedes estaban medio ebrios, y (2) que Jesús
produjo vino intoxicante, entonces (3) la conclusión ineludible sería que Jesús produjo más vino intoxicante
para que los huéspedes medio ebrios se emborracharan más. La palabra oinos puede significar la uva misma
(como también el jugo de uva o el vino fermentado). Véanse Joel 3:18 y Amos 9:13, (LBLA), "los montes
destilarán vino dulce"; Jer. 48:33, "el vino de los lagares". La palabra hebrea yayin se usa de la uva y del jugo
de la uva en cualquier estado. Para mucha gente moderna "el buen vino" es el más intoxicante, pero esto
solamente demuestra su prejuicio. Para la gente de aquel tiempo el buen vino era el vino más puro, más fresco y
dulce.Varios escritores antiguos (no judíos ni cristianos) hablan del vino que no es intoxicante y también hablan
de métodos de conservar el jugo de uva para evitar la fermentación.
 
2:11 Este principio de señales hizo Jesús -- Jesús mismo era el milagro más grande de todos (MH), pero este
fue el principio de las señales que hizo Jesús. Este milagro fue el principio de las señales, y la última (y
principal) señal fue su sepultura y resurrección (Mat. 12:39, 40). Las obras apócrifas del catolicismo que hablan
de los milagros de la niñez o juventud de Jesús son puras fábulas y deben ser rechazadas. Dice Juan que este
milagro fue el "principio" de las señales que Jesús hizo. Sus señales comienzan ahora porque su predicación
comienza ahora, pues las señales convencían a los sinceros de que Jesús era el Hijo de Dios y, por eso, debería
ser escuchado y obedecido. La palabra "señal" quiere decir "marca, indicación, prenda". Las señales de Jesús
eran prendas de autoridad y poder divinos. Sus señales dicen algo: ¡manifiestan su gloria! Tienen su mensaje
(que Cristo es el Hijo de Dios), y este mensaje debe ser oído, creído y obedecido, pero el mensaje de las señales
no fue escuchado por los que tenían sus ojos cerrados y sus oídos tapados (Mat. 13:15). Juan relata siete señales
hechas por Jesús: 2:1-11, convirtió el agua en vino; 4:46-54, sanó al hijo de un noble; 5:1-9, sanó al paralítico;
6:1-14, alimentó a los 5000; 6:12-21, anduvo sobre el mar; 9:1-12, restauró la vista al ciego; y 11:39-44, levantó
a Lázaro de entre los muertos. Las señales físicas demostraban verdades espirituales: p. ej., Jesús sanó el cuerpo
enfermo para que la gente creyera que El es Buen Médico del alma enferma; dio pan físico a la multitud para
que creyeran que El es el Pan de vida; levantó a los muertos para que la gente creyera que El era la
"resurrección y la vida", etc.

-- en Caná de Galilea, -- un lugar nada prominente ni importante según los judíos (los de Judea).

-- y manifestó su gloria; -- su potencia divina, 1:14. Cristo, el Creador (1:3) que hizo la vid por la cual
el agua pasa para formar la uva, puede transformar el agua en vino sin la vid.

-- y sus discípulos creyeron en él. -- Juan no registró este evento simplemente como una historia
interesante, pues ni siquiera escribió los nombres de los novios, sino como una señal, para que la gente creyera
en El (1:12; 2:23; 20:30, 31). Lamentablemente, "a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no
creían en él" (12:37).

2:12 -- Después de esto descendieron a Capernaum, -- Mateo habla de Capernaum como la ciudad de Jesús
(Mat. 9:1, "vino a su ciudad"). Hizo muchas señales en esta ciudad (Mat. 11:23).

-- él, su madre, sus hermanos (adelphoi) -- La lectura objetiva de estas palabras bíblicas convencerá a
cualquiera que, como Jesús tenía madre, también tenía hermanos uterinos. Sus nombres eran Jacobo (Santiago),
José, Judas y Simón (Mar. 6:3). Pero la Iglesia Católica Romana, para "comprobar" su dogma de la supuesta
virginidad perpetua de María enseña que la palabra hermanos significa parientes o primos. Sin embargo, Mateo
no dice anepsioi (primos) ni sungeneis (parientes), sino adelphoi (hermanos). Mateo 1:24, 25, hablando de
José, dice, "recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito", dando a entender
que después de nacer Jesús, José y María fueron esposos en el sentido normal del matrimonio. ¿Cuál es el
propósito del dogma de la supuesta virginidad perpetua de María? Obviamente es para probar que el celibato es
más santo y piadoso que el matrimonio. La Biblia no enseña tal doctrina (Mat. 19:4-6; Heb. 13:4; 1 Cor. 7:2).

-- y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días.


 
2:13 -- Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, -- Juan habla de la pascua en este
texto, posiblemente en 5:1, otra vez en 6:4 y finalmente en 11:55. De esta manera se concluye que el ministerio
de Jesús duró tres años y unos meses. También Jesús estuvo en Jerusalén para la fiesta de los Tabernáculos (7:2,
10), y para la fiesta de la Dedicación (10:22). Mateo, Marcos y Lucas relatan ampliamente el ministerio de
Jesús en Galilea, mientras que Juan enfatiza su ministerio en Judea. Mateo (23:37-39) registra, sin embargo, la
lamentación de Jesús sobre Jerusalén, y esto indica que le había hecho muchos llamados.
La pascua era una de las tres fiestas solemnes celebradas anualmente en Jerusalén, a la cual a todo varón judío
se le obligaba que asistiera. La pascua se celebraba como recordatorio de la liberación del pueblo de Israel de
Egipto. La fecha de esta fiesta era el día catorce del mes de Nisán (Abib). En ese día, entre las tres y las seis de
la tarde, cada familia mataba un cordero macho de un año, sin defecto. Luc. 22:1 dice, "Estaba cerca la fiesta de
los panes sin levadura, que se llama la pascua". Esta fiesta duraba desde el quince hasta el veintiuno de Nisán
(Núm. 28:17).
 
2:14 -- y halló en el templo -- No en el naos (el santuario, que contenía el lugar santo y el lugar santísimo),
sino en el hieron, todo el espacio (unas 7.5 hectáreas o 19 acres) que rodeó el santuario que estaba dividido en
cuatro atrios. Para ir hacia el santuario desde el este se atravesaba primero el atrio de los gentiles, luego el atrio
de las mujeres y, por último, el atrio de los sacerdotes. El mercado estaba en el primer atrio (el de los gentiles).
Solamente hasta este atrio podrían entrar los gentiles. En ese lugar podrían orar, meditar y aprender del único
Dios Vivo. Como dice Marcos 11:17, "Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones".

-- a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, -- Núm. 28:19-25 habla de los sacrificios que Dios
requería durante la fiesta de los panes sin levadura. El texto habla de becerros, carnero, corderos, y macho
cabrío. Judíos de todas las naciones (2:5) llegaban a Jerusalén para estas fiestas y, en lugar de traer animales,
palomas, etc., traían dinero para comprarlos al llegar a Jerusalén. De esto habla este texto. Algunos judíos,
aprovechándose de esta necesidad de la gente, no sólo vendían animales y aves para los sacrificios en el templo
mismo, sino que también como ladrones, defraudaban al pueblo (Mat. 21:13). Así es que el templo -- el atrio de
los gentiles -- se convertía en un corral de ganado.

-- y a los cambistas allí sentados. -- Según Ex. 30:13 todo varón judío tenía que pagar el impuesto
anual de medio siclo (compárese Mat. 17:24-27). En realidad lo que los cambistas hacían era necesario, porque
solamente dinero judío era aceptable para los usos del templo y, por eso, el dinero romano tenía que cambiarse.
 
2:15, 16 -- Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y
esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; -- Este es el Cristo desconocido por muchísimas
personas que profesan ser sus discípulos, porque su concepto de Cristo es el de las pinturas católicas de un alto,
rubio, europeo con cabello de mujer, cargando un corderito en los brazos. Tal "cristo" no existe excepto en la
ignorancia de los que no aman la verdad. Los tales deben leer con cuidado este texto y también 18:4-6; Luc.
4:29, 30; y Apoc. 1:12-18. Cristo recibe con toda ternura a los pecadores arrepentidos, y tiene paciencia con sus
discípulos aunque tengan muchas debilidades (con tal que sean sinceros), pero es "el León de la tribu de Judá"
(Apoc. 5:5) para con los rebeldes, obstinados e hipócritas (Mat. 23).

-- y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de
mercado (emporiou, emporio, centro comercial). -- Según Mat. 21:12 (Mar. 11:15-19; Luc. 19:45-48) Jesús
hizo la misma cosa otra vez cerca del fin de su ministerio. Zac. 14:21, "y no habrá en aquel día más mercader en
la casa de Jehová de los ejércitos". De esta manera Jesús condenó el espíritu mundano y carnal de los judíos.
Según Mat. 21:12 Jesús dijo que hacían de la casa de Dios una cueva de ladrones (Marcos y Lucas dicen lo
mismo). Esto indica que no solamente hacían mercadería de las cosas de Dios, sino que eran avaros,
deshonestos, y chuecos y que defraudaban a la gente. Se aprovechaban de la necesidad de la gente de conseguir
los animales apropiados para los sacrificios y de cambiar su dinero romano en dinero judío. Por todo esto les
cobraban precios exorbitantes. Mar. 11:17, "Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones".
Llegaban los gentiles (como Cornelio) al único lugar que podían ocupar, y al llegar ¿qué veían, oían y olían? El
bramido o mugido de bueyes y vacas, balido de ovejas, el arrullo de las palomas, los gritos de los vendedores, el
regateo, y el tintineo de las monedas. ¿Y el olor? ¿Qué impresión habrá tenido todo esto sobre el gentil que
buscaba a Dios? ¡Qué bienvenida! Cristo denunciaba a los que impedían la llegada de la gente a Dios (Mat.
23:13; Luc. 11:52), como a todos los que causan tropiezos (Mat. 18:6, 7). Es interesante observar otro detalle
narrado por Marcos (11:16), "Y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno". Parece
que algunos usaban los atrios del templo como travesía, y esto también era acto de desprecio. Jesús limpió el
templo dos veces: al iniciar su ministerio y terminarlo. Sin embargo, al concluir su ministerio Jesús vio el
templo como una "causa perdida" y lo llama "vuestra casa" (Mat. 23:38) y dice que "os es dejada desierta"
(sería destruida) (24:2). Muchas iglesias -- católicas, evangélicas, etc., y hasta algunas iglesias de Cristo -- no
deben criticar a estos judíos, porque sus propios "templos" se han convertido en casas de mercancía, o de
diversión (teatro, películas, bailes) o, en algunos casos, aun de campañas políticas. El clero romano ofrece
rifas, juegos de bingo, para competir con los casinos y la lotería. Entre las iglesias hay muchas casas de
comercio. Muchas iglesias cometen el mismo error que los que vendían ganado y cambiaban dinero en el
templo, porque venden pasteles, tamales, ropa usada, etc. para sufragar gastos de la iglesia (principalmente los
del pastor). Aun piden donativos a los inconversos, mayormente a los comerciantes. Si hoy en día Cristo
escribiera cartas a las iglesias de Cristo como las de Apoc. 2 y 3, limpiaría otra vez su templo. Si visitara a las
iglesias de Cristo de Estados Unidos y de otros países, ¿qué encontraría? Que muchos hermanos han aceptado el
evangelio social que, según ellos, es el evangelio completo, el evangelio para el hombre entero (espiritual,
mental, físico, social). Por lo tanto, han dejado el patrón bíblico y han establecido escuelas, clínicas, asilos, etc.,
para imitar a los sectarios. "Harán mercadería de vosotros", 2 Ped. 2:3. Pedro habla de aquellos que abusan de
su posición religiosa para la ganancia personal. Sobre todo, se aprovechan de la ignorancia de la gente. Los que
rehúsan estudiar para aprender la voluntad de Dios para probar a los espíritus (1 Jn. 4:1) llegan a ser víctimas de
los tales. Pablo habla de aquellos que "toman la piedad como fuente de ganancia" (1 Tim. 6:3). "No sirven al
Señor sino a sus propios vientres" (Rom. 16:18). "Se han lanzado por lucro en el error de Balaam" (Judas 11).
"Cazan las almas de mi pueblo para mantener así su propia vida" (Ezeq. 13:18). "Se apacientan a sí mismos"
(Ezeq. 34, Judas 12). "Devoráis las casas de viudas y como pretexto hacéis largas oraciones" (Mat. 23:14).
El diezmo es el medio más efectivo para sacar fondos de la gente. El diezmo era para el mantenimiento de los
levitas porque esta tribu no tenía herencia en la tierra (solamente tenían ciudades) (Lev. 27:30-34; Núm. 18:21;
Mal. 3:10). ¿De qué tabernáculo hablan estos textos? ¿de los tabernáculos de los evangélicos? ¿los pastores
evangélicos son levitas?
Los televangelistas se desvelan para idear y maquinar medios de separar a sus oyentes de su dinero (para que
llegue al bolsillo del televangelista). Ofrecen un surtido casi sin límite de artículos que ellos "regalan" (libros,
música grabada, estudios) a los que les envíen ofrendas. Prometen orar por todos los que apunten en un papelito
sus problemas, enfermedades, etc. con tal que envíen su ofrenda.
Sería bueno volver a leer los textos (Jn. 2, Mat. 21) que demuestran el celo de Jesús por la casa de Dios. ¿No
tendrá aun más celo por la limpieza de la iglesia que es su esposa? Los que promueven toda clase de mercadería
desprecian a la iglesia. Para ellos la iglesia es simple y sencillamente un mercado conveniente. Sin embargo, las
víctimas del sistema son responsables por su ignorancia y por dejar que los falsos maestros abusen de su
confianza. En cualquier momento la gente puede rechazar la mercadería religiosa y gozar de la libertad en
Cristo.
 
2:17 -- Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume. -- Sal. 69:9,
"Porque me consumió el celo de tu casa". Los discípulos de Jesús eran estudiantes serios de las Escrituras. Este
texto (Sal. 69:9) estaba bien grabado en su memoria, y vieron su cumplimiento en esta acción de Jesús. "Se
acordaron" porque habían estudiado las Escrituras cada sábado en la sinagoga. Si los que asistan a los servicios
y clases bíblicas de la iglesia ponen atención, podrán acordarse de importantes textos en el momento oportuno
(p. ej., como lo hizo Jesús, Mat. 4:1-11). Seis de los salmos son citados en el Nuevo Testamento y aplicados a
Cristo (Sal. 2, 22, 89, 110, 118). Se les llaman, pues, salmos mesiánicos. El Salmo 69 es citado varias veces en
el Nuevo Testamento: Mat. 27:34, 48; Jn. 15:25; Rom. 15:3, etc.
 
2:18 -- Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? -- Mat. 16:1.
¿Con qué autoridad haces esto? ¿Cuáles son sus credenciales? Es de extrañar que no resistieran a Jesús. ¿Cómo
fue posible que permitieran que El hiciera lo que hizo? Tenían espíritu de cobardía, porque su propia conciencia
les acusaba (compárese 8:9). En varias ocasiones los judíos mostraron su debilidad delante de Jesús: p. ej., Juan
18:4-6, en el huerto Cristo preguntó a los que habían llegado para prenderle, "¿A quién buscáis? Le
respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy ... Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a
tierra". La presencia de Jesús era augusta e imponente. Ahora sólo preguntan, "¿Qué señal nos muestras, ya que
haces esto?" No entendían que lo que El hacía era una señal, porque no solamente cumplió la profecía de Sal.
69:9, sino también la de Mal. 3:1-3. Lo que El ya había hecho en su presencia era suficiente para confirmar que
El era el Mesías, el Hijo de Dios, que había venido para limpiar la casa de Dios.
 
2:19 -- Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo -- Jesús emplea la palabra para el santuario (naos),
porque el santuario literal era figura o símbolo del cuerpo de Cristo. Predice que como los judíos profanaban el
templo literal, también destruirían el cuerpo de Cristo, en el cual habitaba la Deidad (Col. 2:9).

-- y en tres días lo levantaré. -- Iba a resucitar en tres días. Jesús habló por parábolas a los que
voluntariamente ignoraban la verdad (2 Ped. 3:5) y amaban la mentira (2 Tes. 2:10-12). "Por eso les hablo por
parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden" (Mat. 13:13). su respuesta en esta ocasión
nos recuerda de Mat. 12:38-40. Le pidieron una señal y les dijo, "La generación mala y adúltera demanda señal;
pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez
tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches". En los
dos casos la única señal prometida fue la de su propia muerte, sepultura y resurrección. Juan registra esta frase
("Destruid este templo y en tres días lo levantaré") y Mateo (26:61) y Marcos (14:58) relatan cómo este dicho
fue tergiversado por los judíos. Cuando Jesús estuvo delante del concilio la última vez, dos testigos falsos
dijeron, "Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo" (Mat. 26:60, 61).

 
2:20 -- Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, -- Los judíos estaban
enamorados del tipo (el templo físico), y no les interesaba el antitipo (el cuerpo de Cristo). Aparte de los 46
años, podían haber hablado también del ejército de trabajadores que lo estaban construyendo, el costo de
materiales, etc. Todavía no lo habían terminado. De hecho, seguían con la construcción del templo hasta el año
64 (aprox.), y en otros seis años fue destruido por los romanos. Para los judíos el templo no era tipo de nada,
porque para ellos el propósito del templo era el templo mismo, y creían que existiría para siempre. Confiaban de
todo corazón en su templo (Jer. 7:4) y no se imaginaban que sería destruido.

-- ¿y tú en tres días lo levantarás? -- Imagínese con qué desprecio decían esto.


 
2:21 -- Mas él hablaba del templo de su cuerpo. -- Ese templo literal era tipo del cuerpo de Cristo, porque el
templo simbolizaba la presencia de Dios entre su pueblo. "Dios no habita en templos hechos por manos
humanas" (Hech. 17:24), sino que vino en la persona de Jesucristo para estar con su pueblo (1:14; Mat. 1:23).
Cristo era el verdadero templo. A veces, como en esta ocasión, Juan explica las palabras de Jesús: p. ej., en otra
ocasión (7:39) explicó la frase, "de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de
recibir los que creyesen en él".
 
2:22 -- Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto;
y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho. -- La implicación necesaria es que también
nosotros debemos creer la Escritura (Luc. 24:44, en particular, Sal. 16:10). Véanse Hech. 2:31; 13:35).
En ese momento los discípulos no entendieron las palabras de Jesús, pero las guardaron en su corazón; después
las entendían. Esto sirve como ejemplo para nosotros: nos conviene estudiar la Palabra y, aunque a veces haya
textos difíciles de entender, si los guardamos en la memoria y los meditamos, después los entenderemos mejor.
 
2:23, 24 -- Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las
señales que hacía. (2:23; 4:45; 20:31) Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, -- La
gente seguía a Jesús por varias razones: (1) algunos eran sinceros y buscaban los beneficios espirituales que El
les ofrecía; (2) otros le seguían porque querían ver más señales (Mat. 16:1-4); (3) algunos querían más panes y
peces (6:26); (4) los que tenían ambiciones políticas querían que El fuera su rey (6:15); y (5) sin duda, muchos
les seguían simplemente porque otros le seguían. Nadie engañó a Jesús. El sabía perfectamente lo que los judíos
harían con El y que sería desamparado aun por sus discípulos más cercanos. El conocía a las multitudes que le
seguían. Muchos creían en El porque hacía señales, pero tenían que entender que el discipulado requiere la
abnegación de sí, que sería la causa de graves problemas con los seres amados, y que deberían buscar
primeramente el reino de Dios y su justicia. ¿Qué pasaría con estos creyentes cuando verdaderamente se dieran
cuenta de lo que El requería de ellos? Algunos seguirían con El, pero otros volverían atrás (6:60, 68). Muchos le
escucharían y seguirían solamente "hasta aquí"; es decir, pondrían límites a su aceptación de Jesús. ¿Cristo
debería fiarse de los tales?
 
2:25 -- y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el
hombre. -- Todo lo que había visto en el templo (mercaderes llenos de avaricia, extorsionadores) no le
sorprendió; tampoco se fiaba de estos que habían visto sus señales y creían en El, porque ¡Cristo es Dios y
conoce al hombre! Ya había demostrado que conocía a Simón (1:42), y a Natanael (1:47, 48), y a Nicodemo
(3:2-5). Sabía los pensamientos de la gente (Mat. 9:4; 12:25; Luc. 5:22; 6:8; 9:47; 11:17). Sabía la vida íntima
de la mujer samaritana; sabía de sus esposos y de su condición actual (4:16-18). He aquí el testimonio de esta
mujer: "Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho", 4:29. Jesús "sabía lo que iba a hacer"
con respecto a la alimentación de los 5000 (6:6), y sabía lo que la gente tenía en mente cuando le buscaba el día
siguiente (6:25, 26). "Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar"
(6:64, 70, 71; 13:11). Sabía que los judíos procuraban matarle sin que nadie se lo dijera (7:19). Tenía
conocimiento perfecto de Dios (7:29). Sabía cuándo llegó "su hora" (12:23). Sabía cómo iba a morir (12:32,
33). Como dijo Simón Pedro, "Señor, tú lo sabes todo" (21:17). No fue engañado ni sorprendido por Pedro o
Judas. ¡Esto demuestra que cuando Cristo estaba aquí en la tierra era omnisciente! ¡Imagínese que otra persona
conociera no solamente lo que usted haya hecho o dicho, sino también aun sus pensamientos! Solamente Dios
tiene este poder. Al leer estos y otros textos semejantes ¿quién puede dudar de la omnisciencia de Jesús? Pero,
lamentablemente, algunos de nuestros propios hermanos (que profesan ser conservadores) enseñan
erróneamente que cuanto Cristo vino a la tierra se despojó a sí mismo de sus atributos divinos.
 
**********
 
Juan 3
 
3:1 -- Había un hombre de los fariseos -- Nos informa Juan que Nicodemo era fariseo. De todas las sectas de
los judíos, esta era la más estricta (Hech. 26:5). Eran muy celosos de la ley de Moisés y, basándose en ella,
habían formulado un número infinito de reglamentos para gobernar toda actividad de la vida de la gente. Jesús
denunció aquellos reglamentos como "tradiciones de los hombres" (Mat. 15:3, 8, 9). Para ellos las tradiciones
eran ley, porque decían lo mismo de ellas que los católicos dicen de las suyas, es decir, que fueron entregados
oralmente por hombres de Dios, y que a través de los siglos se han conservado. Desde luego, después de algún
tiempo, las tradiciones orales llegan a ser tradiciones escritas. Jesús dijo que los fariseos eran hipócritas porque
"atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un
dedo quieren moverlas" (Mat. 23:4). Los fariseos no se preocupaban por los pecados internos, sino solamente
por los externos. También la purificación era externa (Mat. 23:25, 26). Jesús les dijo que aunque oraban,
ofrendaban y ayunaban, lo hacían para ser vistos de los hombres (Mat. 6:1-18). El Talmud es la "Biblia" de los
judíos, porque contiene sus comentarios sobre la ley de Moisés, y de allí sus tradiciones que eran tan
importantes para ellos.

Según el Talmud había siete clases de fariseos:

(1) el fariseo hombro, que llevaba sus buenos hechos sobre el hombro, que obedecía los preceptos de la ley,
pero no con sinceridad, sino por conveniencia;
(2) el fariseo esperar-un-poco, quien pedía más tiempo para cumplir con sus obras meritorias;

(3) el fariseo sangriento, que para no mirar a una mujer para codiciarla cerraba sus ojos y, por eso,
tropezaba y se golpeaba contra la pared;

(4) el fariseo pintado, quien anunciaba su piedad, para que nadie le tocara y que, por eso, quedara
contaminado;

(5) el fariseo calculador quien siempre preguntaba, "¿qué deber puedo hacer para deshacer cierto pecado
que he cometido?";

(6) el fariseo temeroso cuya relación con Dios era la de temor temblante;

(7) el fariseo de amor, el único que era sincero (que no estaba fingiendo la piedad).

Muchos fariseos eran muy orgullosos, 7:49.Sus leyes tradicionales eran muy arbitrarias: por ejemplo, según
ellos, no era pecado montar asno el día sábado, pero si llevaba azote, era pecado, porque de esa manera ponía
carga sobre la bestia. Hacían distinción entre el extender su mano fuera de la puerta para ayudar al mendigante o
que el mendigante extendiera su mano hacia adentro de la casa para recibir limosna.

He aquí algunos ejemplos de las leyes de los fariseos y escribas:

"Hacían este tipo de cosas:

* atar un nudo en el día sábado era trabajar. Pero hay que definir lo que es un nudo. 'Estos son los nudos que
convierten en culpable al hombre que los hace: el nudo de quienes conducen camellos y el de los marineros; y
así como se es culpable por atarlos, también se está en falta al desatarlos'. Por otro lado, los nudos que podían
atarse con una sola mano eran legales ... Tomemos el caso de alguien que viajaba en el día sábado. Exodo 16:29
dice, 'Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día'. De manera que los viajes en el
día sábado se limitaban a dos mil codos, es decir, unos 900 metros. Pero si se ataba una soga que cruzara el
extremo de una calle, toda esa calle se convertía en una casa y cualquier hombre podía caminar un centenar de
pasos más allá del extremo de esa calle ... Tomemos el caso de alguien que carga un bulto. Jeremías 17:21-24
decía: 'Guardaos por vuestra vida de llevar carga en el día de reposo'. De manera que se hacía necesario definir
lo que era una carga. Se la definía como 'comida que equivalga al peso de un higo seco, la suficiente cantidad de
vino para mezclar en un vaso, leche suficiente para un trago, miel suficiente para poner sobre una herida, la
suficiente cantidad de aceite como para untar un miembro pequeño, la suficiente cantidad de agua como para
humedecer un apósito en un ojo y así seguía" (WB).

-- que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. -- Era miembro del Sanedrín, la corte suprema del
judaísmo. Solamente Juan nos dice de la conversación entre Jesús y Nicodemo. Después de esto Nicodemo
defendió a Jesús diciendo, "¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?"
(7:51), y cuando Jesús murió y José de Arimatea pidió su cuerpo, "También Nicodemo, el que antes había
visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras" (19:39).
 
3:2 -- Este vino a Jesús de noche, -- Juan no explica el por qué, pero lo repite después (7:50). De lo que
sabemos de Nicodemo es fácil suponer que él no quería comprometerse mucho con Jesús (9:22; 12:42), pero
por lo menos él quería hablar con Jesús (que sepamos, no había ningún otro del Sanedrín con ese deseo).
También es posible que él simplemente haya buscado el tiempo más oportuno y de menos interrupción para la
entrevista, pues durante el día Jesús estaba siempre rodeado de gente.

-- y le dijo: Rabí (título respetuoso), sabemos que has venido de Dios como maestro; -- Jesús no era de las
escuelas de los rabinos; por eso, tuvo que haber sido enviado por Dios.
-- porque nadie puede hacer estas señales que tú haces (2:25), si no está Dios con él. -- Sabían que Cristo
era, por lo menos, algún profeta. Esto demuestra cómo las señales llamaban la atención de la gente y les
motivaban a investigar a Jesús y su obra.
 
3:3 Respondió Jesús -- A veces, al leer la respuesta de Jesús a las preguntas que se le hacían, nos preguntamos,
¿qué tiene que ver lo que El dice con lo que se le preguntó o dijo? Jesús conocía los corazones de todos (2:24,
25) y, por eso, sin hacer caso de lo que Nicodemo dijo, Jesús le enseñó lo que él debería saber.

-- y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo ( O, de arriba, LBLA, margen) --
Para Nicodemo los judíos ya eran miembros del reino de Dios simplemente por haber nacido hijos de Abraham
(Mat. 3:9).

-- no puede ver el reino de Dios. -- ¿Quería Nicodemo saber más acerca del reino de Dios? Para todos
los judíos este tema era importante. De una vez, pues, Cristo le habló de ese tema. En esos días Juan el bautista
y Jesús predicaban acerca del reino: "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado" (Mat. 3:2; 4:17).
La palabra ver se explica en el ver. 5 (significa entrar en). Desde luego, nacer de nuevo significa la conversión.
 
3:4, 5 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda
vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere
de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. -- Jesús no habla de dos nacimientos sino de uno
sólo. Describe la conversión como un nuevo nacimiento (o una regeneración, que es la misma cosa) y este
concepto es ampliamente explicado e ilustrado en el resto del Nuevo Testamento: Pablo engendró a los
corintios con el evangelio (1 Cor. 4:15). "El de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que
seamos primicias de sus criaturas" (Sant. 1:18). "Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de
incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre" (1 Ped. 1:23-25). El proceso del nuevo
nacimiento es, pues, que la simiente incorruptible (la palabra) se siembra en el corazón de la gente, produce fe,
arrepentimiento y obediencia para obtener el perdón de Dios y para participar de todas las bendiciones
espirituales en Cristo. Los pasos de esta obediencia al evangelio son (1) oír, Rom. 10:17; (2) creer, Jn. 3:16; (3)
arrepentirse, Luc. 13:5; (4) confesar la fe en Cristo como el Hijo de Dios, Rom. 10:10; y (5) bautizarse en agua
para perdón de pecados (Hech. 2:38). El que hace esto "de corazón" (Rom. 6:17, con sinceridad y amor) nace
otra vez (es regenerado), se convierte en cristiano, entra en el reino de Dios (Col. 1:13), o es agregado al Señor
(Hech. 11:24) y su iglesia (2:47). Sin lugar a dudas el agua de este texto se refiere al bautismo en agua. En ese
tiempo Juan bautizaba a muchos judíos para la remisión de pecados: 1:26, "Yo bautizo con agua"; 3:23, "Juan
bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados"; "Y
salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, y eran bautizados por él en el
Jordán, confesando sus pecados" (Mat. 3:5, 6; Mar. 1:4; Luc. 3:3). "El Señor entendió que los fariseos habían
oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan" (Jn. 4:1; 3:22). Tomando esto en cuenta, no hay duda
de que el agua de este texto es el agua del bautismo. Además de eso, el problema principal con los hombres
eminentes como Nicodemo era su rechazo al bautismo: "Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon
los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan" (Luc. 7:30). Obviamente
Nicodemo era uno de los que lo había rechazado. Si el Espíritu Santo habla de esta manera acerca de los que
rechazaron el bautismo de Juan, imagínese lo serio de rechazar el bautismo enseñado por Jesús en la gran
comisión (Mat. 28:19; Mar. 16:16). El nuevo nacimiento está bien ilustrado en el libro de Hechos que nos revela
unos ejemplos claros del proceso de la conversión (2:37-41, los tres mil el día de Pentecostés; 8:12, los
samaritanos; 8:35-37, el etíope; 9, 22, 26, Saulo de Tarso; 10, 11, Cornelio y su casa; 16:15, Lidia; 16:30-34, el
carcelero; 18:8, los corintios; 19:1-5, los efesios). No hay tema bíblico que sea mejor explicado o ilustrado que
el del nuevo nacimiento. No es aceptable ninguna explicación del nuevo nacimiento que no esté en completa
armonía con estos textos. Aparte del bautismo en agua no hay nada conectado con la religión de Cristo a lo cual
la frase, nacer de agua, pueda aplicarse. El agua y el Espíritu están unidos aquí, y también en Mat. 28:19; en
Hech. 2:38; y en Tito 3:5. El nacer del agua y del Espíritu es ampliamente explicado en estos textos, pero el
calvinismo hace todo lo posible por eliminar el bautismo del nuevo nacimiento. "Le indica los únicos medios
por los cuales puede realizarse el nacimiento espiritual de que le ha hablado. Esos medios son el agua y el
Espíritu. El uno es el símbolo, el otro la realidad" (B-S). Este autor tiene un símbolo dentro de otro símbolo. El
nuevo nacimiento es un símbolo o figura de la conversión. Jesús no usa símbolos para presentar otros símbolos;
más bien habla del agua del bautismo (literal) y del Espíritu (literal) que efectúan la conversión bajo la figura de
un nuevo nacimiento. "El significado evidente es éste: el ser bautizado con agua no es suficiente. La señal
ciertamente, es de gran valor. Tiene mucha importancia como una representación visible y como sello. Pero la
señal debe ir acompañada de la cosa significada: la obra purificadora del Espíritu Santo" (GH). Pero ¿qué texto
dice o implica que Nicodemo había sido bautizado con agua por Juan o por Jesús (o que pensaba hacerlo)? No
hay ninguno. Esto es exactamente lo que "los fariseos y los intérpretes de la ley" rehusaron hacer (Luc. 7:30). Y
¿qué texto dice que el bautismo es señal o sello? Muchos evangélicos dicen que el bautismo es la señal o sello
de la salvación, pero la Biblia no dice tal cosa. Desde luego, en el bautismo hay una semejanza; nuestro
bautismo es "como" la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (Rom. 6:4; Col. 2:12), pero no es una señal o
sello de la salvación. Más bien, la Biblia enseña claramente que el bautismo es necesario para salvación (Hech.
2:38; 22:16; 1 Ped. 3:21). Parece que el mismo autor (citado arriba) duda de su interpretación, pues al concluir
su comentario sobre el ver. 5 él dice, "En un sentido, el llegar a ser hijo de Dios es un proceso que dura toda la
vida (cf. 1:12), pero en el presente pasaje se trata de la limpieza inicial derivada de la implantación de una
nueva vida en el corazón del pecador, y esto se deduce claramente de la afirmación hecha de que uno no puede
entrar en el reino de Dios si no ha nacido de agua y del Espíritu". "Jesús dice a Nicodemo justamente lo que
pide, el cómo de la regeneración. ¿Cómo es posible? ¡Por el bautismo!" (RCHL). Este comentarista (Lenski)
enseña la aspersión en lugar de la inmersión y también enseña el "bautizo" infantil, pero a pesar de todos sus
errores, él no elimina el bautismo de Juan 3:5. Dice otro bautista: "Existen muchas teorías. Una de ellas hace del
bautismo ... esencial para el nacimiento del Espíritu ... Si es así, ¿por qué sólo se menciona el agua una vez en
las tres demandas de Jesús (3, 5, 7)?" (ATR); es decir, Jesús dijo nacer de nuevo dos veces y dijo nacer de agua
una sola vez. Dos son más que uno; por eso, se debe eliminar el bautismo. ¡Así es lo "profundo" de los
argumentos sectarios para rechazar el bautismo! Verdaderamente su prejuicio contra el bautismo ha bajado al
nivel del fanatismo. Lo que los evangélicos desean denunciar es la llamada "regeneración bautismal" del
catolicismo, pero no pueden ver la diferencia entre la enseñanza católica y la enseñanza obvia del Nuevo
Testamento. Nadie es regenerado por el bautismo solo, pero no puede ser regenerado sin obedecer a Cristo. El
que obedece a Cristo no merece la salvación; no la gana como salario. Más bien, simplemente obedece los
requisitos nombrados por el Señor para aceptar la salvación que es "dádiva de Dios". Dicen los bautistas: "El
bautismo no es esencial para la salvación, porque nuestras iglesias completamente rechazamos el dogma de 'la
regeneración bautismal'; pero es esencial para la obediencia, puesto que Cristo lo ha mandado. Es esencial para
una confesión pública de Cristo ante el mundo, y para membresía en la iglesia que es su cuerpo" (así dice el
Credo llamado Standard Manual for Baptist Churches por Edward Hiscox, páginas 20, 21). ¡Imagínese!
Admiten que el ¡ser miembro de la iglesia bautista no es esencial! Según este credo, uno puede ser salvo y
puede ir al cielo sin ser miembro de la iglesia bautista, pero para ser miembro de la iglesia bautista tiene que ser
bautizado; es decir, es más fácil ir al cielo que ser miembro de la iglesia bautista. Pero ¿qué dice este credo
acerca de la obediencia y la confesión? Según este credo, no son esenciales para la salvación. El bautismo es
esencial para la obediencia pero no es esencial para la salvación; el bautismo es esencial para la confesión, pero
no es esencial para la salvación. Según esta teología, pues, ¡la obediencia y la confesión no son esenciales para
la salvación!

3:6 -- Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. -- En el nuevo
nacimiento no la carne sino el espíritu tiene que ser regenerado.
 
3:7, 8 -- No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere,
y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu
-- "La carne, en la mente de Nicodemo, es la dificultad que Jesús está tratando de remover. Introduce el viento y
su soplar, lo cual no se puede ver. Sopla donde quiere, nadie puede saber por vista de donde viene o adonde va,
y luego dice que así es el que es nacido del Espíritu; es decir, es el espíritu del hombre -- invisible como el
viento --, y no la carne, que ha de ser engendrado por el Espíritu de Dios. Quería enseñar a Nicodemo que es la
parte espiritual y no la parte carnal del hombre que ha de renacer" (CEWD). "Se puede ver los efectos de este
nuevo nacimiento por el cambio que sigue en la conducta del individuo, precisamente como se puede ver los
efectos del viento por los objetos movidos por él (compárense Rom. 6:4-14; Efes. 4:24-32). Sin embargo, no se
puede ver literalmente el nuevo nacimiento del espíritu, como no se puede ver el viento mismo" (RH).
"Así como el viento sopla sin el control del hombre y su sonido puede ser oído, pero no se puede ver, ni se
puede saber su origen o destino, así el Espíritu de Dios obra invisiblemente como El quiere, pero la evidencia se
ve en todo aquel que es nacido del Espíritu" (FP). Compárese Ecles. 11:5, "Como tú no sabes cuál es el camino
del viento".

"Pneuma se traduce Error: Reference source not found en Jn 3:8, 'el sopla' (la R. V. inglesa da, en el margen, 'el
Espíritu alienta', su significado probable" (WEV). Comúnmente la palabra que se traduce viento es ánemos. La
palabra pneuma se puede traducir viento o espíritu. Algunos eruditos insisten en que en esta frase (la primera
parte del ver. 8) debe ser viento. P. ej.: "La traducción usual, viento, se confirma aquí por el uso del verbo
pariente pnei, sopla, y por phonen, sonido, voz" (MV). Pero en otros textos que dicen que el viento sopla, no
aparece la palabra pneuma, sino la palabra ánemos. Juan usa las palabras ánemos (viento) y pneo (soplar); p.
ej., 6:18, "un gran viento (ánemos) que soplaba (pneo)". También en Apoc. 7:1: "para que no sople (pneo) el
viento (ánemos)". Los mismos términos se encuentran en Mat. 7:25. ¿Por qué, pues, no se encuentran ánemos
y pneo en Jn 3:8 si Cristo habló del viento que soplaba? Esto no es, sin embargo, un argumento conclusivo,
porque otro problema es la expresión "así es todo aquel que es nacido del Espíritu". La palabra así indica una
comparación; por eso, "este término (pneuma) ciertamente tiene el sentido de viento en este texto" (FLG).
Obviamente Jesús presenta una comparación, y la palabra clave es houtos, así. Los traductores de nuestras
versiones y muchos comentaristas creen que Jesús usa la ilustración del viento invisible cuyos efectos son
visibles y que El concluye diciendo, "así es todo aquel que es nacido del Espíritu". Si la traducción correcta de
la primera pneuma es espíritu, ¿cuál es la comparación? Parece que sería una comparación de lo que hace el
Espíritu con lo que hace el Espíritu. Por eso, muchos aceptan la traducción de nuestras versiones: "El viento
sopla ... ". Dice el Interlineal Griego-Español de Lacueva: "El espíritu donde quiere sopla". Dice otro
comentarista: "El Espíritu respira como quiere, oyes su voz pero no sabes de donde viene ni a donde va, así por
medio de oír su voz nace el que es nacido del Espíritu. Es decir, el Espíritu respira (se expresa) por medio de la
palabra (el evangelio), en completa armonía con su voluntad y recibes la expresión de esta voluntad por medio
de esta palabra; y mientras no puedes ver al Espíritu y de esta manera estás sin la evidencia visual de su llegada
y salida, es por medio de oír su voz (expresada en su palabra) que naces otra vez. Así (de esta manera) uno nace
del Espíritu. Esto es decir simplemente que uno nace del agua y del Espíritu por medio de recibir el mensaje del
Espíritu expresado en el evangelio, y por ser bautizado para la remisión de pecados (1 Cor. 4:15; Sant. 1:18;
Hech. 22:16; Rom. 6:3, 4). Las palabras de Pedro son un comentario inspirado sobre el significado de la frase,
'así es todo aquel que es nacido del Espíritu' ('siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de
incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre'" (GNW).
Parece que esta interpretación es un poco forzada en cuanto a la expresión "así es todo aquel que es nacido del
Espíritu", pero armoniza perfectamente con la enseñanza de Jesús y los apóstoles sobre el nuevo nacimiento.
"'El Espíritu respira donde quiere', es decir, no hay límite de su poder en cuanto a ciertos individuos, clases o
razas. Compárese 5:21, 'el Hijo a los que quiere da vida'. El pensamiento aquí es similar: no debe haber
desesperación en cuanto al segundo nacimiento: el Espíritu respira donde quiere ... y oyes su sonido, el Espíritu
se hace a sí mismo audible en sonidos articulados y significativos. La respiración del Espíritu es como el aliento
del hombre, no mero aire, sino voz articulada y significativa. El Espíritu obra resultados inteligibles. No aulla
como el viento y distorsiona al hombre en contorciones inefectivas como el viento distorsiona los árboles. Es
una voz y el resultado está lleno de razón, en armonía con la naturaleza humana y vivificándola a una vida más
alta" (MD). "No puede haber justificación para traducir pneuma como viento, cuando en la última cláusula de la
misma frase, y tres veces en el contexto inmediato, se traduce espíritu. No puede haber duda que significa la
misma cosa en las dos cláusulas de este versículo, y si traducimos viento en la primera cláusula, tenemos que
decir 'nacido del viento' en la última cláusula". Este autor cree que este texto debe ser traducido de la siguiente
manera: "El Espíritu respira donde quiere, y oyes su voz. Esto enseña que el hombre nace del Espíritu por
medio de oír la voz del Espíritu, respirando como quiere a través de hombres inspirados. Equivale a lo que
Pablo dice, que la fe viene por el oír la palabra de Dios" (JWM). "En griego, pneuma significa bien viento, bien
espíritu ... La palabra pneuma aparece 370 veces en el N. T., y nunca denota viento en ningún otro pasaje,
excepto en una cita del A. T. (He. 1:7 del Sal. 104:4), aunque sí comúnmente con este sentido en la LXX. Por
otra parte, pneo (sopla, pnei) aparece en otros cinco pasajes en el N. T. y siempre del viento (como Jn. 6:18).
Así phone puede bien ser sonido (como de viento) o voz (como del Espíritu). La verdad es que aquí se puede
tomar cualquiera de ambos sentidos de pneuma como uno quiera" (ATR).

-- sopla de donde quiere, -- "la R. V. inglesa da, en el margen, 'el Espíritu alienta', su significado
probable" (WEV), pero otros piensan que el verbo soplar usado con el verbo pneuma indica que esta pneuma
de la primera parte de este versículo es viento ("soplaron vientos", Mat. 7:25; Luc. 12:55, "cuando sopla el
viento"; Apoc. 7:1 "que no soplase viento"; Hech. 27:40, "al viento").

-- y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; -- Esta descripción de pneuma nos
hace pensar en el viento.

-- así es todo aquel que es nacido del Espíritu. -- El proceso no es físico, externo y visible, sino
espiritual, interno e invisible. Lo que sí se puede ver son los efectos del viento y, de la misma manera, se puede
ver el efecto del nacimiento del Espíritu.
 
3:9, 10 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú
maestro de Israel, y no sabes esto? -- Algunos de los maestros de Israel se creían muy conocedores de las
cosas de Dios, pero ¿qué sabían de Ezeq. 18:31 que dice, "haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo"? ¿O
Ezeq. 36:26, "Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros"? ¿Habían leído y estudiado el
Sal. 51:10, "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí"? El concepto
básico del nuevo nacimiento no debía haber sido nuevo para Nicodemo.
 
3:11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, -- y lo que hemos visto, testificamos; y no
recibís nuestro testimonio. -- Jesús emplea el plural retórico como en Mar. 4:30, "¿A qué haremos semejante
el reino de Dios?" Las palabras de Cristo no se basaban en especulaciones ni conjeturas, sino en la realidad de
lo que El sabía (como fiel Testigo, Apoc. 1:5).
 
3:12 -- Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? -- El nuevo
nacimiento se incluye entre "cosas terrenales" porque aunque sea de origen divino, tiene que ver con nuestra
vida diaria, nuestras actividades y experiencias terrenales.
 
3:13 -- Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, -- Por eso, solamente El
puede enseñar las cosas celestiales. En este texto y en otros Juan recalca la preexistencia de Cristo. Descendió
del cielo y después de morir y resucitar volvió al cielo (Hech. 1:9-11).

-- que está en el cielo. -- Dice el margen de LBLA que los mss. más antiguos no incluyen esta frase,
pero a través del libro Juan enfatiza que Cristo es Dios y, siendo Dios, es omnipresente; es decir, estando en la
tierra todavía estaba en el cielo.
 
3:14, 15 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto (Núm. 21:4-9), así es necesario que el Hijo del
Hombre sea levantado (12:31, 32), para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida
eterna. -- Cuando los israelitas fueron mordidos por las víboras, no podían hacer nada para curarse; por lo
tanto, Dios proveyó el remedio. De la misma manera, proveyó el remedio para el mal causado por el pecado.
¿Habrá discutido con Dios algún israelita sobre ese remedio? ¿Habrán tenido diálogo acerca de la eficacia de
alzar los ojos para ver la serpiente sobre el asta? ¿Habrá dicho algún israelita moribundo, "Yo sé que Moisés
cree que solamente por medio de mirar la serpiente sanaremos, pero no conviene ser extremista, pues hay otros
puntos de vista"? ¿Cuántos se habrán quejado diciendo que no podían ver ninguna relación entre la serpiente
sobre el asta y las mordidas? Todos saben que si la gente hubiera "razonado" de esa manera, habrían sufrido una
consecuencia mortal. ¿No habrá lección en esto, pues, para la gente hoy en día que solamente quiere discutir y
"razonar" neciamente con respecto a la necesidad del bautismo para perdón de los pecados? Se puede decir que
en el día de Pentecostés los tres mil que obedecieron al evangelio para el perdón de pecados figuradamente
alzaron los ojos para ver la serpiente sobre el asta.
 
3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, -- 1 Jn. 4:8. Al contemplar la corrupción del hombre y su
rebelión contra Dios, se pregunta, "¿Cómo es posible que Dios haya amado tanto al mundo?" La respuesta es
que la palabra amar (agapao) se refiere a su perfecto amor de inteligencia y propósito, un amor deliberado que
busca el bienestar espiritual y físico del hombre. Se distingue de phileo, el amor de afecto y amistad (el amor
que da gusto). Los dos verbos se usan en 11:3 ("el que amas", phileo) y 11:5 ("amaba Jesús a Marta, a su
hermana y a Lázaro", agapao). Dios ama (agapao) a todos, aun a sus peores enemigos, y requiere que hagamos
lo mismo (Mat. 5:44-48). Véase Rom. 5:8.

-- que ha dado a su Hijo unigénito, -- Rom. 5:8; 8:32. En esto se ve la magnitud del amor de Dios. El
amor verdadero -- el amor de Dios -- se puede ver en lo que hace. No es "de palabra ni de lengua" (1 Jn. 3:18),
sino de hechos.

-- para que todo aquel -- esto indica lo imparcial de su amor; el evangelio es para todos (Mat. 28:19;
Mar. 16:15; Hech. 10:34, 35).

-- que en él cree, -- lo opuesto de creer no es dudar sino desobedecer (3:36, "El que cree ... el que no
obedece" LBLA). La salvación que Dios provee es condicional. Dios provee la salvación y el hombre la acepta.
El hombre no podía ni puede hacer lo que Dios ha hecho -- proveer la salvación --, y Dios no puede hacer por el
hombre lo que éste tiene que hacer por sí mismo (aceptar la salvación). La salvación es condicional. Todo aquel
que en él cree es todo aquel que le obedece, como dice el ver. 36, "el que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero
el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él" ( LBLA). Por eso, la
palabra creer en este texto (y en muchos otros) significa obedecer. Toda la humanidad está dividida en
solamente dos grupos: obedientes (salvos) y desobedientes (condenados).
Al dar lectura superficial a este texto alguno puede suponer que el creer es el único requisito para obtener la
salvación, pero compárense los siguientes textos que también nombran un solo requisito: Juan 5:25, "los que la
oyeren vivirán" (¿Es el oír el único requisito para ser salvo?); Rom. 10:13, "todo aquel que invocare el nombre
del Señor, será salvo" (¿Es el invocar al Señor el único requisito para ser salvo?); Hech. 11:18, "a los gentiles ha
dado Dios arrepentimiento para vida" (¿Es el arrepentimiento el único requisito para ser salvo?); Rom. 10:10,
"con la boca se confiesa para salvación" (¿Es la confesión el único requisito para ser salvo?); 1 Ped. 3:21, "El
bautismo ... nos salva" (¿Es el bautismo el único requisito para ser salvo?). Al leer estos textos es fácil
reconocer que el requisito nombrado representa o abarca los demás requisitos. Así es con el creer de Juan 3:16.

-- no se pierda, (3:36; Mat. 7:13, 14; 10:28; 18:9, 25:41, 46; 2 Tes. 1:7-9; 1 Ped. 4:17; Apoc. 20:15).

-- mas tenga vida eterna -- esta expresión aparece 17 veces en este libro.
Este versículo se ha designado como el texto dorado de la Biblia. Véase Rom. 5:8.
 
3:17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo
por él. -- Cuando Cristo vino al mundo, el hombre ya estaba condenado. La condición del hombre se ilustra en
las parábolas de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo. El pastor quería encontrar su oveja
perdida, la mujer quería encontrar su moneda perdida, y el padre quería que su hijo pródigo volviera. Dios es
amor (1 Jn. 4:8) y no quiere que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Ped. 3:9), que
venga al conocimiento de su voluntad (1 Tim. 2:4) para ser salvo.
Esta verdad merece mucha atención y énfasis: ahora Cristo es nuestro Salvador. Actualmente Cristo no es el
Fiscal sino nuestro Abogado (1 Jn. 2:1). Desde luego, el juzgar estaba involucrado en la obra de Jesús en su
primera venida (3:19-21; 9:39), pero su propósito principal no era juzgar o condenar. Este texto refuta la idea de
los judíos que esperaban que al venir el Mesías destruyera a los romanos.
De hecho los que están condenados se condenan solos. Están muy enfermos pero rehúsan dejar que el Buen
Médico les sane (Mat. 9:12; 13:15). Pablo dijo a los judíos que rechazaban el evangelio, "no os juzgáis dignos
de la vida eterna" (Hech. 13:46). Muchos juzgan a Cristo y el evangelio sin darse cuenta de que en realidad
están juzgando (condenando) a sí mismos. Aun cuando el concilio, Pilato y Herodes juzgaron y condenaron a
Jesús, en realidad se juzgaban a sí mismos.
 
3:18 El que en él cree, no es condenado; -- "Habiendo 'pasado de muerte a vida' (cap. 5:24) inmediatamente al
creer" (JFB). De esta manera interpretan el texto los comentaristas calvinistas, pero después de leer 5:24, léase
también 5:25 que dice, "Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la
oyeren vivirán". Por lo tanto, si Juan 5:24 enseña que uno se salva inmediatamente al creer, entonces Juan 5:25
enseña que uno se salva inmediatamente al oír.

-- pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo
de Dios. (14:6; Hech. 4:12; 1 Cor. 3:11). El término unigénito significa único y se refiere a la relación especial
entre Cristo y el Padre.
 
3:19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas (la
ignorancia y superstición, toda clase de pecado, todo lo que se oponga a Dios) que la luz (la verdad, el
conocimiento, la justicia, 1:4, 5) porque sus obras (acciones, LBLA) eran malas. -- Jesús no se refiere
solamente a la borrachera, el homicidio, el hurto, etc., sino también a las tinieblas religiosas e intelectuales (2
Cor. 10:3-5). Los fariseos, saduceos, escribas y ancianos -- los líderes del pueblo de Israel -- estaban en tinieblas
y resistían a Cristo y a los apóstoles porque amaban las tinieblas. Habían aprendido lo que las Escrituras dicen,
pero no tenían corazones buenos y honestos (Luc. 8:15; Hech. 17:11). Los hombres que no obedecen al
evangelio no pueden disculparse diciendo que no entienden la voluntad de Dios. Su problema no es intelectual
sino moral. No aman la verdad, 2 Tes. 2:10-12.
 
3:20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras (acciones,
LBLA) no sean reprendidas. -- "Y por ello habla en contra de ella, ridiculizando a Cristo, al cristianismo, a las
iglesias, a los predicadores, etc. Y lo hace en conversación, revistas, libros, en un tono pretencioso que encubre
una absoluta ignorancia" (ATR). El medio más efectivo empleado por los que aman las tinieblas es la televisión.
Las películas que pasan por la televisión presentan a los personajes religiosos como hipócritas, insolentes,
ignorantes, extremistas, fornicarios, borrachos, etc. para que la gente desprecie y aborrezca la religión.
 
3:21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras (acciones, LBLA)
son hechas en Dios. -- El que ama y practica la verdad y la justicia es atraído por Cristo y se acerca cada vez
más a El.
 
3:22 Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y
bautizaba. -- El bautismo practicado por Jesús era preparatorio, como el de Juan. Decían, "Arrepentíos, porque
el reino de los cielos se ha acercado" (3:2; 4:17). Frecuentemente se pregunta si los que fueron bautizados por
Juan tenían que ser bautizados otra vez. ¿Por qué no se pregunta si los que fueron bautizados por Jesús tenían
que ser bautizados otra vez? Los dos practicaron el mismo bautismo.
 
3:23 Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran
bautizados. -- Los que practican la aspersión en lugar de la inmersión dicen que las "muchas aguas" eran
manantiales y que Juan había escogido este lugar para bautizar para que la multitud tuviera bastante agua para
tomar. Dicen esto porque saben que no se necesita muchas aguas para practicar la aspersión. Tales
"explicaciones" necias ilustran el prejuicio de los que no aman la verdad.
 
3:24 Porque Juan no había sido aún encarcelado. -- El ministerio de Juan comenzó primero, pero después de
su bautismo y la tentación en el desierto, Jesús comenzó su propio ministerio. Anunciaban el mismo mensaje
(Mat. 3:2; 4:17), y los dos bautizaban a mucha gente para el perdón de pecados. Marcos (1:14) dice, "Después
que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios", pero Juan 3:22-24 se
refiere a la obra de Juan y Jesús en Judea cuando "Juan no había sido aún encarcelado". Mateo 4:1-11 describe
las tres tentaciones de Jesús y dice en el ver. 12, "Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea",
pero Jesús ya había comenzado su ministerio. Juan 3:22-24 indica que Juan y Jesús simultáneamente enseñaban
y bautizaban a mucha gente. Esto ocurrió, pues, entre Mat. 4:11 y 12.
 
3:25 Entonces -- "oun. No una partícula de tiempo, sino de consecuencia; por lo tanto, porque tanto Jesús
como Juan bautizaban" (MV). Hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos (un judío, LBLA)
acerca de la purificación. -- Esta palabra (katharismos) se refiere a la purificación ceremonial de los judíos en
2:6. El verbo (katharizo) se usa del bautismo en Efes. 5:26, "purificado" y Tito 3:5, "lavamiento". Ignoramos
los detalles de esta discusión, pero de ella salió el siguiente comentario acerca de la obra de Jesús:
 
3:26 Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de
quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. -- Si todos "vienen a él", el ministerio de Juan fue
exitoso, porque él quería que la gente siguiera a Jesús.
 
3:27 Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. -- Heb. 5:4, 5;
1 Cor. 3:6; 4:7. Juan entendía el papel que había de desempeñar, lo aceptaba y estaba llevándolo a cabo.
 
3:28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.
-- Juan era muy popular, pues "salía a él Jerusalén, y toda Judea y toda la provincia de alrededor del Jordán"
(Mat. 3:5), pero con toda humildad aceptó su lugar subordinándose a Cristo, y dijo, "Yo no soy el Cristo"
(1:20).
 
3:29 El que tiene la esposa, es el esposo; -- La palabra esposa se usaba en el Antiguo Testamento para
expresar la relación estrecha entre Dios y su pueblo (Isa. 54:5; 61:10; 62:4, 5; Jer. 2:2; 3:20). La esposa
pertenece al esposo. La iglesia es la esposa de Cristo (Efes. 5:25-27, 32; Apoc. 19:7, 21:2, 9; 22:17). Juan sabía
que la esposa no era de él, sino de Cristo.

-- mas el amigo del esposo (Mat. 9:15, LBLA, acompañantes del novio; 2 Cor. 11:2, "os he desposado
con un solo esposo"), que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este
mi gozo está cumplido. -- En lugar de ser envidioso Juan se gozaba grandemente al ver el progreso del
ministerio de Jesús.
 
3:30 Es necesario que él crezca (Dan. 2:44), pero que yo mengüe. -- Este dicho demuestra la grandeza de
Juan (Mat. 11:11). Con toda humildad quería exaltar a Cristo. Todo siervo del Señor debe tener esta actitud,
porque es indispensable que la gente sea convertida a Cristo y no al evangelista (1 Cor. 1:10-13).
 
3:31 El que de arriba viene, es sobre todos (la supremacía de Cristo se ve en su origen); el que es de la
tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla (aun cosas que no convienen, Mat. 11:2, 3; 18:1; Gál. 2:11-14); el
que viene del cielo, es sobre todos. -- Jesús había de crecer porque había venido "de arriba" y, por lo tanto, "es
sobre todos". Juan el bautista era un profeta muy importante (Mat. 11:11), pero era "de la tierra".
Algunos dicen que los vers. 31-36 ya no son las palabras de Juan el bautista, sino las del apóstol (el escritor del
libro), pero Juan el bautista era capaz de pronunciar estas verdades (compárense 1:26, 27, 29-36; 3:27-30; Mat.
3:11-12).
 
3:32 Y lo que vio y oyó, esto testifica; -- Cuando Cristo "descendió del cielo" (3:13) para llevar a cabo su
misión aquí en la tierra, testificaba lo que había visto y oído en el cielo. "Lo que hemos visto, testificamos"
(3:11). Hay hermanos que niegan la deidad de Cristo, reduciéndolo al nivel de los apóstoles, pero éstos no
habían visto y oído lo que Cristo había visto y oído.
Habiendo venido de arriba Jesucristo era "el testigo fiel" (Apoc. 1:5) de cosas celestiales. El tenía
conocimiento personal ("vio y oyó"), 3:11, 13. Por lo tanto, su mensaje es la voluntad exacta de Dios para la
humanidad (5:19; 7:16, 29; 8:26, 38, 40: 15:15).
-- y nadie recibe su testimonio. -- Es decir, la mayoría de la gente lo rechazó (1:5, 11), porque el
siguiente versículo habla de "El que recibe su testimonio" (Mat. 7:13, 14).
 
3:33 El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz. --
Cristo vino al mundo como el Embajador del Padre y las palabras del Embajador son las de Aquel que lo envió.
8:26, 28; 15:5. En esto se ve la culpa superlativa de los que rechazan este testimonio (PTB). Lo contrario de
este texto es: El que no recibe su testimonio, éste no atestigua que Dios es veraz, y si no es veraz ¿qué será? 1
Jn. 5:10, "el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado
acerca de su Hijo". El llamar a otro mentiroso es un insulto, porque significa que está desprovisto de carácter
moral y que su palabra no vale. Compárese Rom. 3:4.
 
3:34 Porque el que Dios envió, -- Juan era enviado por Dios (1:6), pero aquí esta expresión se refiere a Jesús
(como en muchos otros textos: 3:17; 5:36; 6:29; 7:29; 8:42; 9:7; 10:36; 11:42, etc.). El ver. 35 lo confirma.

-- las palabras de Dios habla (véase ver. 32, textos); pues Dios no da el Espíritu por medida -- La
expresión por medida significa escasamente: "Quebrantaré el sustento del pan en Jerusalén; y comerán el pan
por peso y con angustia, y beberán el agua por medida y con espanto" (Ezeq. 4:16). Como dice el siguiente
versículo, "todas las cosas ha entregado en su mano". Juan enfatiza que Jesús era dotado perfectamente, sin
límite. Algunos citan este texto para afirmar que hay medidas del Espíritu Santo: que los apóstoles recibieron la
medida bautismal, que otros recibieron la medida impartida por las manos de los apóstoles, y que los demás
cristianos reciben la medida de morar el Espíritu en nosotros. Es cierto que los apóstoles fueron bautizados con
el Espíritu Santo, que impusieron sus manos sobre otros para impartirles los dones del Espíritu, y que el Espíritu
mora en los cristianos, pero este versículo dice que Dios no da el Espíritu por medida y, por eso, este texto no
debe aplicarse de esa manera. Los hermanos que enseñan que el error de que Cristo se despojó a sí mismo de
sus atributos divinos (véase 1:14) enseñan que Cristo no tuvo poder inherente o intrínseco, porque fue tentado
como hombre. Por eso, dicen que El -- al igual que los apóstoles -- tuvo que recibir poder del Espíritu Santo,
pero citan este texto que dice que Dios no le dio el Espíritu por medida (es decir, que no tuvo poder limitado).
Si Cristo -- con su poder inherente, poder como Hijo de Dios -- no pudo ser tentado como hombre, ¿cómo pudo
ser tentado como hombre si era omnipotente, omnisciente, etc. por el poder del Espíritu Santo? Así es la
insensatez de los argumentos de los que niegan la deidad de Cristo.

3:35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. -- 5:19, "todo lo que el Padre hace
también lo hace el Hijo igualmente"; 5:22, "todo el juicio dio al Hijo"; 5:27, "le dio autoridad de hacer juicio";
5:26, "ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo"; 17:22, "la gloria que me diste"; 17:8, "las palabras que me
diste"; Mat. 11:27 (Luc. 10:22), "Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre"; Mat. 28:18 "toda
potestad me es dada en el cielo y en la tierra"; Efes. 1:22, "lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia".
 
3:36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna (1 Jn. 2:25); pero el que rehúsa creer (no obedece, LBLA) en
el Hijo no verá la vida, -- Este texto muestra claramente que el creer en Cristo equivale a obedecerle. Además,
los verbos pisteuon (cree) y apeithon (no obedece) son gerundios y, por eso, no expresan un solo acto, sino una
manera de vida. La traducción de La Biblia de las Américas de la palabra apeithön es la correcta. Literalmente
significa no persuasible. Compárese Luc. 16:31. Pablo y Bernabé, "hablándoles, les persuadían a que
perseverasen en la gracia de Dios" (Hech. 13:43; 19:8). Muchos judíos estaban "persuadidos de que Juan era
profeta" (Luc. 20:6). Aun el bautista A. T. Robertson dice: "El que rehúsa creer (ho apeithön). 'El que es
desobediente al Hijo'". ¿Qué significa creer en el Hijo? Para entenderlo pregúntese ¿cuál es lo opuesto de creer?
Ser desobediente. Obviamente, pues, creer equivale a obedecer. En Hech. 14:2 este verbo se traduce no creían
(desobedecieron, LBLA, margen); Hech. 19:9, no creyendo (desobedientes, LBLA); 1 Ped. 2:7, no creen; Rom.
2:8, no obedecer; 11:30, 31, desobedientes; 1 Ped. 2:8; 3:20, desobedientes; 1 Ped. 4:17, no obedecen; Heb.
3:18, desobedientes (el ver. 19 habla de su incredulidad, es decir, los incrédulos -- los que no creen -- son
desobedientes. Cuando el pueblo de Israel se rebeló contra Dios, El dijo, "¿Hasta cuándo no me creerán?" Núm.
14:11. "Me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz" (ver. 22). "No verán la tierra de la cual juré a sus
padres; no, ninguno de los que me han irritado (desdeñaron, LBLA) la verá" (ver. 23). Este texto claramente
demuestra que la frase "no creer" significa no obedecer. Otro ejemplo de lo mismo es Núm. 20:8-13. Dios dio
tres mandamientos a Moisés y Aarón: tomar la vara, reunir el pueblo, y hablar a la peña, pero Moisés tomó la
vara, reunieron al pueblo y dijeron al pueblo, "¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta
peña? y entonces Moisés alzó la mano y golpeó la peña con su vara dos veces". Por su desobediencia Dios les
dijo, "Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto no meteréis esta
congregación en la tierra que les he dado". Véase Deut. 32:48-52, "Sube ... mira la tierra de Canaán ... verás ...
la tierra; mas no entrarás allá". Ante los ojos de Dios el desobedecer equivale a no creer, y también significa no
santificar a Dios, porque al golpear la peña dos veces (Dios había dicho, "hablad a la peña") y dejaron la
impresión de que ellos mismos habían sacado el agua de la peña. Moisés "habló precipitadamente con sus
labios" (Sal. 106:33). ¿Cómo describe Dios su pecado? "No creísteis en mí" (Núm. 20:12), "fuisteis rebeldes a
mi mandamiento" (ver. 24); "pecasteis contra mí ... no me santificasteis en medio de los hijos de Israel" (Deut.
32:51). Oramos, "Santificado sea tu nombre" (Mat. 6:9), pero santificamos su nombre cuando escuchamos y
obedecemos su palabra. Compárese también la palabra hupekousan que aparece en Rom. 10:16. Literalmente,
esta palabra significa "no hacer caso, no tener en cuenta" (LBLA), pero se traduce (correctamente) no obedecer.
El evangelio fue predicado al pueblo de Israel (véase Gál. 3:8), pero no obedecieron al evangelio (no
escucharon, no hicieron caso al evangelio, no prestaron atención al mensaje); eran rebeldes (ver. 21, la misma
palabra; otra vez en 15:31); Heb. 11:31, desobedientes. En Hech. 12:13, se traduce simplemente escuchar (así
es su sentido radical); Mat. 8:27, "aun los vientos y el mar le obedecen" (le escuchan, le hacen caso); Mar. 1:27,
"con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen" (le escuchan, le hacen caso ); Hech. 6:7;
7:39; Rom. 6:17; Efes. 6:1; 2 Tes. 1:8. Recuérdese el ejemplo de Abraham quien "creyó a Dios y le fue contada
a (para) justicia" (Gén. 15:6, VM). La palabra creer abarca la aceptación de la autoridad del Señor y la
obediencia.

-- sino que la ira de Dios está (permanece, LBLA) sobre él. -- Rom. 2:8; Apoc. 6:16; 19:15. La ira de
Dios permanece sobre los que no obedecen al evangelio de Cristo, simplemente porque "él es la propiciación
por nuestros pecados" (1 Jn. 2:2). El evangelio es la misericordia de Dios, pero los que rechazan el evangelio
rechazan también la misericordia de Dios y "la ira de Dios permanece sobre él". Este texto suena como las
palabras de Juan el bautista en Mat. 3:10-12. En cuanto a seguir a Cristo no hay término medio. Hay solamente
dos categorías de gente: los que creen en Cristo (le obedecen) y los desobedientes. Hay solamente dos caminos
(Mat. 3:13, 14), dos maneras de construir la casa de la vida (Mat. 7:24-27) y dos destinos (Mat. 25:31-46).
 
**********
 
Juan 4
 
Ahora Juan explica la razón por la que Jesús salió de Judea para volver a Galilea.
 
4:1, 2 Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más
discípulos que Juan -- compárese 3:26, los discípulos de Juan dijeron, "todos vienen a él (Cristo)". Por esta
causa, como los fariseos habían investigado a Juan (1:19, 24), ahora harían lo mismo con Jesús, pero la hora de
Jesús no había llegado y El no estaba listo para la confrontación con ellos, pues todavía tenía mucho trabajo que
hacer tanto en Galilea como en Judea.
 
4:2 (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), -- No convenía que Jesús bautizara con sus propias
manos porque, sin duda, si lo hubiera hecho, los bautizados por El se habrían elevado sobre los demás
(compárese 1 Cor. 1:14, 15). La eficacia del bautismo no depende del bautizador, sino del corazón (el
entendimiento y la voluntad) del bautizado. Se puede decir, pues, que todos los que se bautizan de acuerdo con
la instrucción de Jesús son bautizados por El. El bautismo bíblico no es, pues, una obra de la justicia humana
(como el calvinismo enseña) sino una obra de Cristo.
 
4:3 salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea. -- Véase Mat. 4:12; Mar. 1:14. Jesús volvió a Galilea por causa
del encarcelamiento de Juan y porque los fariseos se daban cuenta de que Jesús bautizaba más discípulos que
Juan. Su popularidad provocaba la envidia de los judíos (Mat. 27:18).
 
4:4 Y le era necesario pasar por Samaria. -- Samaria era una provincia que recibió su nombre de la ciudad de
Samaria, la capital del reino de Israel (el reino del norte compuesto de diez tribus). Esta provincia estaba entre
Judea y Galilea. Debido a la enemistad entre los judíos y los samaritanos (ver. 9) comúnmente los judíos
viajaban unos siete días para ir de Galilea a Jerusalén (evitando Samaria y pasando por Perea al este del Jordán),
pero la ruta directa -- a través de Samaria -- era viaje de solamente unos tres días. A Cristo "le era necesario"
pasar por Samaria, porque (1) era la ruta más corta; (2) El no tenía prejuicio contra los samaritanos y, por eso,
no tenía por qué evitar el país; y (3) de una vez quería romper barreras y abrir campo para la conversión de los
samaritanos (compárese Hechos 8:5-12), pero (4) sobre todo, le era necesario pasar por Samaria, como era
"necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido
enviado" (Luc. 4:43); le era necesario "ir a Jerusalén y padecer ... y ser muerto, y resucitar al tercer día" (Mat.
16:21); y le era necesario "hacer las obras del que me envió" (Jn. 9:4); es decir, le era necesario hacer la
voluntad del Padre.
 
4:5, 6 -- Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo
José. Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era
como la hora sexta. -- En este capítulo se observa tanto la humanidad de Cristo ("cansado", tenía sed, 19:28)
como también la deidad de Jesús (ver. 18, omnisciente). Jesús llegó a ser hombre "para destruir por medio de la
muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo ... y para venir a ser misericordioso y fiel sumo
sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo" (Heb. 2:14-18; 4:15, 16). La "hora
sexta" era las seis de la tarde (tiempo romano) o las doce del día (tiempo judío).
 
4:7-8 -- Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. (Gén. 24:13, 14; Ex.
2:16). Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. -- Los discípulos hubieran ofrecido
dinero para sacar agua, pero Jesús concedió a la mujer la oportunidad de hacerle un favor (JWM).
 
4:9 La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer
samaritana? -- Ella pregunta, "¿Cómo?" y la respuesta fue que Jesús pidió un favor para que le pudiera hacer
un favor mucho más grande. De esa manera Jesús abrió la puerta para poder enseñarle, hablando de una cosa
que a ella le interesaba. No solamente enseñó a esta mujer, sino que a través de ella enseñó a muchos
samaritanos (vers. 39-42).

-- tú, siendo judío -- esto indica que Jesús tenía la apariencia (ropa, habla, etc.) de judío. Tal vez esta
mujer haya creído que Jesús, siendo judío, le odiaba pero que ahora por causa de la sed se humillaba para
pedirle este favor. Aunque en otra ocasión prohibieron que sus apóstoles entraran "en ciudad de samaritanos"
(Mat. 10:5), El no dejó de demostrar su amor por ellos (Luc. 10:30-37; 17:12-17; Juan 4). Para la samaritana
Jesús era "judío", "Señor" (ver. 11), "un profeta" (ver. 19); y "el Cristo" (ver. 29).

-- Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. -- (1) Porque los antepasados de los samaritanos
eran las diez tribus que se rebelaron contra Roboam, hijo de Salomón, para formar el reino del norte llamado
Israel con Samaria por capital (1 Reyes 12:25-33), y (2) porque cuando los judíos volvieron de la cautividad en
Babilonia, rehusaron que los samaritanos colaboraran con ellos en la construcción del templo (Neh. 2:10, 19;
4:1-3). Para insultar a Jesús los judíos decían, "¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes
demonio?" (8:48). Para evitar tales insultos (y aun injuria física) de los samaritanos, los judíos de Galilea
pasaban por Perea (al este del río Jordán) para ir a las fiestas solemnes de Jerusalén. Cuando los samaritanos no
querían recibir a Jesús, Jacobo y Juan dijeron, "Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo,
como hizo Elías, y los consuma?" (Luc. 9:53, 54). En cuanto a la vida social los judíos y los samaritanos no se
trataban entre sí, pero éstos no rechazaron el dinero de aquéllos (ver. 8).
 
4:10 Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios (3:16; 2 Cor. 9:15, el supremo don de Dios
estaba en ese momento sentado junto al pozo) y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te
daría agua viva. -- 2:24, 25. En esto comenzamos a ver lo universal del evangelio. Jesús era enviado a las
ovejas perdidas de la casa de Israel (judíos), pero tenía mucho interés en los samaritanos (Luc. 10:30-37; 17:11-
19) y en los gentiles (Mat. 8:5-13; 15:21-28). No nos sorprende que después de morir Jesús enviara a sus
apóstoles a los samaritanos (Hech. 1:8) como también "a lo último de la tierra". Jesús, conociendo el corazón de
esta mujer, sabía que si ella le hubiera conocido, ya le habría pedido el agua viva. El "agua viva" corre (Gén.
26:19; Lev. 14:5, "aguas corrientes") en contraste con agua almacenada, como en una cisterna. Véase 7:37-39
que trata de la obra del Espíritu Santo, "de su interior correrán ríos de agua viva". Por causa de la sed los dos
habían llegado al pozo, pero el alma también tiene sed y todos los que tengan sed espiritual (Mat. 5:6) deben
acudir a Cristo (Apoc. 22:17). Continuamente Jesús se refería a las cosas naturales para enseñar lecciones
espirituales: p. ej., las aves, los lirios, la tormenta, la simiente, la siembra y la cosecha, el pescador, la red, etc.
Jesús nos deja un buen ejemplo del evangelismo espontáneo. Para iniciar su enseñanza habló de algo de interés
común, y pronto introdujo su tema espiritual. Muchas iglesias tienen actividades programadas para la obra
personal, pero el mejor evangelismo está ilustrado aquí en Juan 4.
 
4:11 La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el
agua viva? -- Compárese 3:4. Es normal que la mente humana entienda las palabras en su sentido literal, pero si
el sentido literal no es razonable, es necesario que se entiendan en el sentido figurado.
 
4:12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob (compárese Mat. 12:41, 42), que nos dio este pozo, del
cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? -- ¿Cómo podía este extranjero ser mayor que Jacob quien tenía
grandes riquezas? Ella dice "nuestro padre" Jacob, pero Jesús hablaba de los samaritanos como extranjeros
(Mat. 10:5; Luc. 17:18). Sin embargo, en cuanto al pozo, es cierto que Jacob lo dio a José del cual los
samaritanos eran descendientes. Cuando Jesús instituyó la cena del Señor, "tomando la copa, y habiendo dado
gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos" (Mateo 26:27). Al leer este texto algunos hermanos insisten en
que se use una sola copa y que todo participante toque sus labios al recipiente del fruto de la vid, pero en Juan
4:12 la mujer samaritana, hablando del pozo de Jacob, dijo que "nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus
hijos y sus ganados". ¿Quería decir que tocaron el pozo con sus labios? Tampoco significa la expresión "bebed
de ella todos" que todos deberían tocar sus labios al mismo recipiente. La copa es el contenido (el fruto de la
vid).
 
4:13-14 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; -- El agua es
una de las bendiciones más grandes de Dios y, por eso, de muy alta estima, pero junto con toda provisión física,
satisface sólo por poco tiempo y volvemos a tener sed. La mejor ropa -- la más costosa -- por deseable que sea,
pronto se acaba. Así también las casas, los muebles, los automóviles y todas las cosas terrenales son de poca
duración.

-- mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; -- Compárese 6:27, la comida
que perece y la que para vida eterna permanece. Jesús es el pan verdadero que satisface el apetito del alma
(6:35). "Venid a mí ... yo os haré descansar" (Mat. 11:28)

-- sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. -- (Apoc.
21:6).
 
4:15 La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. -- Todavía
le faltaba entendimiento acerca de la naturaleza de esta agua y de lo que le costaría recibirla, pero aunque
estuviera confusa ya había comenzado a tener fe en Jesús y ansiosamente pidió el agua que le ofrecía.
 
4:16 Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. -- ¿Con qué propósito le dijo esto? Para que ella
entendiera su necesidad del agua que le ofrecía, como también lo que le iba a costar. A millones de personas
que están mal en su matrimonio, Jesús dice, "llama a tu cónyuge, y ven acá" para que aprendan la voluntad de
El con respecto al matrimonio (Mat. 5:32; 19:9). También dice a todos los demás, "trae lo que te ha separado de
Dios, y ven acá".
 
4:17-18 Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;
porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. -- 2:24,
25. Jesús el Buen Médico entendía perfectamente la enfermedad espiritual de esta persona. Obviamente los
samaritanos tenían la misma actitud que los judíos acerca del matrimonio (Mat. 19:3). La samaritana no mintió
a Jesús, pero se duda que haya pensado hablarle acerca de su vida matrimonial. Otra vez Jesús demostró que era
omnisciente. Para El la vida de todos era como un libro abierto (Heb. 4:12, 13).
 
4:19 Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. -- No negó lo que le dijo, sino que reconoció
que lo que El dijo acerca de ella era cierto y, por eso, concluyó que Jesús era profeta. Compárese 1:48, 49; 3:2.
 
4:20 Nuestros padres adoraron en este monte (Monte Gerizim), -- ¡Cuántos millones adoran a Dios (o a sus
propios dioses) simplemente porque así "nuestros padres" adoraron! Son pocos los que se apartan de la religión
de sus padres. Además, hay peligro de que los hijos de los hermanos fieles tengan solamente una religión
"heredada", es decir, que asistan a los servicios, y aun se bauticen, porque es lo que sus padres hicieron.

-- y vosotros (judíos) decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. -- Parece que ella
quería cambiar de tema para no seguir hablando acerca de su vida matrimonial (esta es la actitud de mucha
gente que está mal en su matrimonio), pero también es muy posible que al convencerse que Jesús era profeta de
Dios, quisiera aprovechar la oportunidad para resolver una cuestión seria entre los judíos y los samaritanos con
respecto al lugar correcto para adorar a Dios. Los samaritanos basaban su confianza en el monte Gerizim como
el lugar donde se debería adorar por las siguientes razones: (1) Dios había aparecido a Abraham en ese sitio
(Gén. 12:6, 7); (2) Jacob había vivido allí (Gén. 33:18); (3) José había llegado a ese lugar buscando a sus
hermanos (Gén. 37:12, 13); (4) Josué había leído las bendiciones y las maldiciones en ese lugar (Josué 8:33);
(5) y había dado allí su discurso final (Josué 24:1); y (6) los huesos de José fueron sepultados allí (Josué 24:32).
Sin embargo, todo aquello era razonamiento humano, pues Dios había escogido a Jerusalén (1 Reyes 9:3) "para
poner allí su nombre para su habitación" y dijo, "ése buscaréis, y allá iréis" (Deut. 12:5, 11).
 
4:21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora (el tiempo) viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén
adoraréis al Padre. -- ver. 24; 1 Tim. 2:8. Antes de contestar la pregunta de la samaritana, Jesús "llegó al
grano", afirmando que un nuevo orden estaba por establecerse en el cual ni Jerusalén ni ese monte tendrían
importancia. Esta profecía habrá sido muy agradable para la samaritana, pues este Profeta judío dijo que la hora
vendría cuando los samaritanos podrían adorar a Dios sin subir a Jerusalén. Aparte de eso, aunque sus "padres
adoraron en este monte", ellos no lo harían; más bien, ellos serían librados de los muchos requisitos externos de
su religión nacional.
 
4:22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; -- Jesús no quería insultar a esta mujer, sino que quería ganar su alma,
pero solamente la verdad salva; por eso, tuvo que decirle que los samaritanos estaban equivocados. Aunque
profesaran adorar al Dios verdadero, en realidad El era para ellos (como lo era para los atenienses) el Dios no
conocido. Parte de su culto se basaba en las prácticas paganas (los que tenían más influencia entre ellos eran los
magos, Hech. 8:9-11), y parte en el Pentateuco (los primeros cinco libros del Antiguo Testamento), la única
sección de las Escrituras hebreas que aceptaban. No aceptaban el resto del Antiguo Testamento por causa de las
muchas referencias a Jerusalén como el lugar designado por Dios para la adoración.

-- nosotros adoramos lo que sabemos -- Muchos judíos también se habían apartado de la revelación de
Dios, y seguían las tradiciones de los ancianos (los maestros ciegos, Mat. 15:8, 9, 14), pero la expresión
"adoramos lo que sabemos" se refiere a la revelación de la voluntad de Dios en el Antiguo Testamento. Dios no
acepta el culto inventado por los hombres (culto voluntario, Col. 2:20-23; Mat. 7:21-23; Lev. 10:1-2; 2 Crón.
26:16-21).
-- porque la salvación viene de los judíos. -- Por esta razón Dios mantenía su contacto con los judíos
por medio de los profetas, porque del linaje de Judá y de la familia de David vendría el Salvador del mundo
(4:42). "¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras.
Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios" (Rom. 3:1, 2). Isa. 2:3, de Jerusalén saldría la
Palabra del Señor.
 
4:23 Mas (Pero, LBLA) -- 1:17. El vocablo pero es muy significativo. Enfáticamente Jesús dijo que habría
cambio de religión. No dijo que los samaritanos (mucho menos los gentiles) debieran guardar la ley de Moisés,
sino que señaló un cambio total de ley (Heb. 7:12; 8:7-13; 10:9, 10). Millones de profesados "cristianos"
ignoran este pero e imponen los mandamientos y prácticas de la ley de Moisés que les convienen (p. ej., el
diezmo, el instrumento de música, el quemar incienso).

-- la hora viene, y ahora es (Mat. 3:2; 4:17; Hech. 8:5, 12), cuando los verdaderos adoradores
adorarán al Padre en espíritu y en verdad; -- Como la conversión tiene que ser espiritual (3:5), así
también la adoración tiene que ser espiritual. Ahora la morada de Dios no será "ni aquí en este monte ni en
Jerusalén", sino en el espíritu (el corazón) del hombre. El lugar (templo o monte) ya no era lo importante, sino
la adoración enseñada por Dios (la verdad), ofrecida con toda sinceridad (con el espíritu) de verdaderos hijos. El
templo de Dios ahora es la iglesia (Efes. 2:20; 3:21; 1 Cor. 3:17; 6:19, 20).

-- porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. -- Bajo la dispensación mosaica
Dios requería que su pueblo ofreciera sacrificios solamente en Jerusalén, y ahora bajo la ley de Cristo el sitio
indicado es el corazón ("alabando al Señor en vuestros corazones", Efes. 5:19). El "sacrificio de alabanza" es
"el fruto de labios" (Heb. 13:15), el "hacer bien" (Heb. 13:16), el ofrendar para tener comunión con los que
predican el evangelio (Fil. 4:18), etc., pero estos actos de servicio no serán aceptables ante los ojos de Dios a
menos que procedan del corazón (2 Cor. 9:7, "como propuso en su corazón"). Al buscar a los perdidos Cristo
buscaba adoradores de Dios. Luc. 19:10. Cristo quería que Nicodemo, la mujer samaritana, y Zaqueo fueran
verdaderos adoradores de Dios. Dios nos quiere salvar para que le sirvamos y adoremos.
 
4:24 Dios es Espíritu; -- Por eso, no se limita a un templo hecho por manos humanas (1 Reyes 8:27; Hech.
7:47-50; 17:24-28), sino que siendo Espíritu su presencia llena el universo y se puede adorar en todo lugar. La
Biblia habla figuradamente de los ojos, oídos, manos y alas de Dios, pero Dios es Espíritu y, por eso, es eterno,
omnipotente, omnipresente, omnisciente, etc., y debe ser adorado con toda reverencia (Isa. 6:2, 3, "Santo, santo,
santo, Jehová de los ejércitos"). "Tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y
reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor" (Heb. 12:28, 29).

-- y los que le adoran, en espíritu -- Rom. 1:9 "a quien sirvo en mi espíritu"; Efes. 6:18, "orando en
todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu". La adoración que Dios desea no es carnal (para
diversión) ni superficial (formalidad fría) sino espiritual. El quiere sacrificios espirituales no solamente en las
reuniones de la iglesia, sino también en nuestra vida diaria (Rom. 12:1, 2, "presentéis vuestros cuerpos en
sacrificio vivo"; 1 Ped. 2:5; Heb. 13:15; Fil. 4:18). "No habita en templos hechos por manos humanas", y "no
debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de
hombres" (Hech. 17:23-31). Por eso, es necesario que adoremos de corazón (Rom. 6:17, "habéis obedecido de
corazón"); es decir, con entendimiento, de buena voluntad, y con amor y gozo (2 Cor. 8:24, "Mostrad ... la
prueba de vuestro amor"; 9:7 "Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad,
porque Dios ama al dador alegre"). Es necesario evitar dos cosas: (1) el culto basado en los mandamientos de
los hombres, y (2) el culto que, aunque basado en la verdad, sea una formalidad fría. Todos sabemos acerca de
los excesos y abusos de los carismáticos, pero no por eso debemos suprimir la emoción y alegría en el culto.
Jesús nos enseña que es necesario preparar el corazón para adorar a Dios, para alabar "la misericordia de Dios,
y sus maravillas para con los hijos de los hombres" (Sal. 107:8, 15, 21, 31). Antes de adorar a Dios, debemos
perdonar a otros para que Dios nos perdone (Mat. 6:12-14) y buscar la reconciliación con el hermano (Mat.
5:23, 24). "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia
para el oportuno socorro" (Heb. 4:16). "Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe" (Heb.
10:22). "Ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías" (Deut. 16:16).
¿Por qué asistimos al culto de adoración? ¿Para ver a otros y para ser vistos por ellos? ¿Para mirar a los infantes
y niños y jugar con ellos? ¿Para ver cuántas veces podemos ir al baño o salir para tomar agua? Si de esta manera
"adoramos" a Dios en las reuniones ¿cómo le adoramos en casa? "Hágase todo decentemente y con orden" (1
Cor. 14:40; 11:20-29). Después de cada reunión de la iglesia debemos preguntarnos, ¿alabé a Dios de todo el
corazón? ¿soy edificado y más animado para el servicio de Dios? ¿Cómo ha influido en mí el culto?

-- y en verdad es necesario que adoren. -- no solamente con toda sinceridad, sino también conforme a
las enseñanzas del Nuevo Testamento (1 Cor. 2:11-13). ¿Cómo alababan y adoraban a Dios los discípulos de
Cristo? (1) Enseñaban la Palabra de Dios (Hech. 5:42), (2) oraban a Dios, en el nombre de Cristo (Hech. 4:24-
31; Col. 3:17); (3) cantaban himnos (Efes. 5:19; Col. 3:16); (4) cada primer día de la semana participaban de la
cena del Señor (Hech. 2:42; 20:7); y (5) ofrendaban (1 Cor. 16:1, 2). Esto es el patrón (2 Tim. 1:13) dejado por
los apóstoles. Dios no permite que el hombre substituya esta adoración con "culto voluntario" (Col. 2:20-23), es
decir, culto inventado por los hombres. Véanse Mat. 7:21-23; 15:1-14; Heb. 11:4 (Gén. 4:4, 5); Lev. 10:1, 2; 2
Crón. 26:16-21. La lista de los actos de culto inventados por los hombres es interminable: la confesión
auricular, el "bautizo" de infantes, el "bautizo" por aspersión, el "bautizo" por los muertos, el quemar incienso,
el canonizar a los "santos", el celibato del "clero", la extrema unción, la invocación a María y los santos, las
oraciones por las almas en el purgatorio, la penitencia, el rosario, la misa, la señal de la cruz, el uso de
instrumentos de música, el rociar agua "bendita", y muchas otras cosas. Ahora bien, ¿quién negaría que por lo
menos algunas de estas cosas son tradiciones de hombres? Si alguna o algunas de estas cosas son tradiciones de
hombres, todas estas cosas son tradiciones de hombres y son rechazadas por el Señor (Mat. 15:1-14).

4:25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará
todas las cosas. -- Al decir esto admitía que el conocimiento de los samaritanos era defectuoso. Ella anhelaba la
iluminación perfecta. Recuérdese que los samaritanos aceptaban el Pentateuco y, por eso, esperaban al Profeta
anunciado por Moisés en Deut. 18:15-18. Al parecer, los samaritanos no hablaban del Mesías como un rey o
libertador, sino como el Profeta. El concepto que esta mujer tenía de Cristo como Maestro de "todas las cosas"
era mejor que el de los judíos que solamente esperaban un conquistador militar.
 
4:26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo. -- Comúnmente no habló con tanta franqueza de su identidad.
Vuelve a hacerlo con el que nació ciego (9:37). Cuando Pedro lo confesó "mandó a sus discípulos que a nadie
dijesen que él era el Cristo" (Mat. 16:16, 20), porque en Galilea le sobraba fama. Tuvo que suprimir y controlar
el entusiasmo del pueblo para evitar la confrontación prematura con los oficiales de Jerusalén, pues en ese
tiempo no había llegado su hora.
 
4:27 En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; -- Los rabinos
decían, "Que nadie hable con mujer en la calle, ni siquiera con su esposa".

-- sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella? -- Esto indica el gran
respeto que los discípulos tenían por Jesús. Aceptaron su acción aunque no la entendieron.
 
4:28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: -- ¿Por qué Nicodemo no
salió con el mismo entusiasmo para invitar a otros a escuchar a Jesús? (1 Cor. 1:26). Esta mujer fue al pozo para
sacar agua, agua literal, que es de suma importancia a todo ser humano y para llevarla a su casa. No pensaba
llegar al pozo y volver sin el agua. Solamente algo muy importante podría afectarle de esa manera. Después de
oír palabras de Jesús acerca del agua viva, por el momento se le olvidó el agua del pozo de Jacob y, dejando allí
su cántaro, volvió a la ciudad para proclamar la más importante verdad que jamás se había escuchado. Había
encontrado el agua viva y quería que otros también la descubrieran. De la misma manera los apóstoles dejaron
sus redes y Mateo dejó el banco de tributos para seguir a Jesús.
 
4:29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. -- Si queremos convencer a otros que
Jesús es el Cristo, debemos recordar las palabras "Ven y ve" (1:39, 46; Mat. 28:6). De esta manera, tienen que
investigar, estudiar y pensar por sí mismos. Los que tienen verdadera fe en Cristo la proclaman a otros (1:46).
Parece que esta mujer consideraba que su experiencia con seis hombres era "todo cuanto he hecho".
Algunos han comentado sobre la obra de Jesús en Samaria diciendo que El no hizo milagros allí. Que sepamos
no sanó a los enfermos ni echó fuera demonios, pero demostró un atributo divino (la omnisciencia) al decir a la
mujer todo cuanto había hecho.

-- ¿No será éste el Cristo? -- Para esta mujer la omnisciencia de Cristo era suficiente evidencia para
probar que El era el Cristo, y quería que otros la tomaran en cuenta y que juzgaran por sí mismos.
 
4:30-32 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él. Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo:
Rabí, come. El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. -- Ellos tenían su comida
y El tenía la suya. ¿Qué era la comida de Cristo? Ver. 34. En estos momentos recibía alimento mejor que la
comida ordinaria al observar el entendimiento y la fe de esta mujer, y la llegada de otros de la ciudad para
escucharle. En otra ocasión había aguantado cuarenta días sin comer (Mat. 4:2); por eso, no le sería difícil
soportar el hambre para dar de comer a los samaritanos. Véase 6:27.
 
4:33 Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer? -- Los discípulos --
al igual que Nicodemo y la mujer samaritana -- entendían las palabras de Jesús en su sentido literal. ¿Cómo
podían creer que alguien de Samaria le hubiera traído comida?
 
4:34 Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. -- 5:30;
6:38; 15:10. Este texto revela claramente que la obra de Cristo era espiritual; como ahora andaba enseñando y
convirtiendo gente, pronto iba a morir por ellos para salvar su alma. Jesús no hizo milagros simplemente para
llenar estómagos ni para sanar cuerpos enfermos, sino para que la gente creyera que El es el Hijo de Dios,
porque la salvación del alma se basa en esa fe (20:31, 31).
 
4:35 ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad
vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. -- Ahora Jesús cambia la figura.
En lugar de hablar de alimento, emplea la figura de sembrar y segar (Mat. 9:36-38; 13:1-9, 18-23; 13:24-30, 36-
43; 13:37). Ya estaba llegando la gente samaritana para ver y oír a Jesús (ver. 30) y de ellos El habló ("alzad
vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega"). Normalmente en ese país la cosecha
requería seis meses, y en ese momento todavía faltaban cuatro meses, pero para Jesús ya había llegado el tiempo
de la cosecha en Samaria, una cosecha mil veces más valiosa que la cosecha de grano. (Con razón el trabajo de
Felipe llevó mucho fruto entre ellos, Hech. 8:5-12). Al visitar a una ciudad grande ¿qué vemos? ¿Solamente los
rascacielos, muchos vehículos y toda clase de mercancía? ¿Vemos a la gente como pecadores perdidos, como
almas preciosas? Hech. 18:10, "Yo tengo mucho pueblo en esta ciudad" (Corinto).
 
4:36 Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, -- La salvación de almas es la
recompensa de la cual Jesús habla. "El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre" (Mat. 13:37) y la
estaba sembrando ese mismo día en Samaria. Su salario era el fruto que cosechaba. Compárese Mat. 18:15,
"ganar" al hermano (¿habrá ganancia que valga más que esta?) Pablo exhortó a los filipenses a que siguieran
fieles, "asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en
vano, ni en vano he trabajado" (Fil. 2:16). "Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía,
estad así firmes en el Señor, amados" (Fil. 4:1). "Porque, ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que
me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida. Vosotros sois nuestra gloria
y gozo" (1 Tes. 2:19, 20). La fiesta de Pentecostés era la fiesta de la cosecha. Dios escogió esta ocasión para la
cosecha de tres mil almas (Hech. 2:41). Muchos textos hablan de la bendición que reciben los que ganan almas
(Prov. 11:30; Dan. 12:3; Sant. 5:19, 20). Si el tiempo de la cosecha física es tiempo gozoso (Deut. 16:13-15;
Sal. 126: 5, 6; Isa. 9:3), ¡cuánto más gozoso es el tiempo de la cosecha espiritual!

-- para que el que siembra goce juntamente con el que siega. -- Este es el plan divino y es muy
alentador. Según este plan todo obrero del Señor participa de la gloriosa siega. La cosecha no pertenece
solamente al segador, sino también al sembrador; no hay competencia entre el sembrador y el segador, porque
los dos están perfectamente unidos en la obra y ante los ojos de Dios, el sembrar es tan importante como el
segar y los dos se gozarán (serán recompensados). Normalmente el sembrar es trabajo laborioso como dice el
Sal. 126:5, 6, "Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la
preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas", pero en el campo espiritual el
sembrador se goza con el segador. Compárese lo que dice Amós 9:13, "He aquí vienen días, dice Jehová, en que
el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente"; es decir, el sembrar y el segar
serían acciones simultáneas. Esto indica el crecimiento rápido de los cultivos. Las personas sinceras -- las que
tengan hambre y sed de justicia -- llegan muy pronto al conocimiento de la verdad y, de esa manera, casi son
simultáneos el sembrar y el segar. En el Día Final no habrá discusión acerca de quién haya sembrado o de quién
haya segado para efectuar la conversión de almas.
 
4:37 Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega. -- 1 Cor. 3:6. En
esta ocasión Jesús sembró y los apóstoles participaron en la siega. Jesús y sus discípulos segaron discípulos
ganados por Juan el bautista, y comenzando el día de Pentecostés, los apóstoles cosecharon discípulos
enseñados por Juan y Jesús. Muchas veces hay conversiones durante una semana de servicios especiales que
son el resultado no solamente de la predicación de esa semana, sino también de la enseñanza paciente de los
miembros de la iglesia. Lo verdadero del proverbio se ve en muchos textos. "Por ejemplo, un hombre puede
segar donde no ha sembrado (Deut. 6:11; Josué 24:13), o puede ser que un sembrador nunca experimente la
alegría de segar lo que ha plantado (Deut. 28:30; Job 31:8; Miq. 6:15): algún otro puede hacer la siega. Pero en
el campo espiritual lo normal es que un hombre siegue donde otro ha sembrado" (GH). Todo siervo de Dios
debe recordar que su obra de sembrar la buena semilla nunca es en vano (1 Cor. 15:58). Según el plan de Dios
la obra es una, y el sembrador comparte con el segador. En muchos casos la siega de un alma es el resultado de
mucha siembra; es decir, muchos están involucrados: padres y otros parientes cristianos, vecinos y otros
compañeros cristianos (p. ej., los del trabajo o de la escuela). Las clases bíblicas a las que muchos jóvenes han
asistido desde la niñez tienen mucho que ver con su conversión. La literatura que haya leído, la predicación por
radio que haya escuchado, las clases en el hogar que haya asistido, etc. tienen que ver con la conversión. En fin,
muchas personas y muchas cosas tienen su parte en la conversión de almas.
 
4:38 Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en
sus labores. -- Moisés, los profetas y otros hombres fieles habían sembrado mucha simiente entre el pueblo de
Israel aun durante los días de su apostasía. Entonces Juan el bautista había persuadido a muchas personas a
arrepentirse. En esta misma ocasión Jesús había sembrado la simiente en el corazón de la mujer samaritana y
ella la estaba sembrando entre los otros del pueblo.
 
4:39 Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba
testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. -- El testimonio de esta mujer tenía mucha fuerza por
causa del entusiasmo y convicción con que hablaba. Los judíos rechazaron todo el testimonio a favor de Jesús
de Nazaret: el testimonio del Padre, el testimonio de Juan, el testimonio de las obras de Jesús, el testimonio de
las Escrituras y el testimonio de Moisés (Juan 5:32-47), pero los samaritanos creyeron en El por el testimonio
de esta mujer pecadora. ¿Por qué no tuvo Nicodemo el mismo entusiasmo que los samaritanos para creer en
Cristo?

4:40 Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; (una invitación muy rara
para un judío) y se quedó allí dos días. -- Muchos judíos ("los suyos") no recibieron a Jesús, pero estos
extranjeros (Luc. 17:18) "le rogaron que se quedase con ellos". Entre el atrio de los gentiles y el atrio de Israel
había una división y si algún samaritano se hubiera atrevido a entrar en el atrio de Israel habría sufrido la pena
de muerte. Sin embargo, en esta ocasión Jesús comenzó a derribar esa barrera y pronto los samaritanos podrían
entrar libremente en el glorioso templo de Jesús.
 
4:41 Y creyeron muchos más por la palabra de él, -- Pedían y recibían el "agua viva". Los samaritanos eran
nobles como lo eran los de Berea (Hech. 17:11), eran "buena tierra" (Luc. 8:15), eran pobres en espíritu que
tenían hambre y sed de justicia (Mat. 5:3, 5). Si estos samaritanos recibieron a Jesús y creyeron en El, ¿por qué
en otra ocasión rehusaron recibirle? Luc. 9:51-56. En este otro caso el terreno no estaba preparado por alguna
"mujer samaritana". Esta historia nos recuerda otra vez de la maravillosa providencia de Dios. Por causa de la
hostilidad de los principales judíos Jesús salió de Judea y por causa del testimonio de esta mujer los samaritanos
abrieron sus puertas y corazones a Jesús como el Salvador del mundo (AC).
 
4:42 y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y
sabemos (Juan dice que "creyeron", y ellos dijeron, "sabemos") que verdaderamente éste es el Salvador
(Mat. 1:21; Luc. 2:11; Hch. 5:31; Efes. 5:23, etc.) del mundo, el Cristo. -- 1 Jn. 4:14. "Jesús está de pie delante
de nosotros hoy en día en persona en su Palabra, y podemos oírle directa y personalmente en esa Palabra como
si nos hubiéramos sentado entre los oyentes de Sicar. Ellos lo tuvieron solamente por dos días, pero nosotros
podemos tenerlo todos los días" (RCHL). Los judíos querían obligar a Jesús a ser rey para quitar el yugo de
Roma (6:15), pero los samaritanos entendían que Cristo era el Salvador del mundo (compuesto de judíos,
samaritanos, gentiles). Es muy obvio que los samaritanos eran "buena tierra" (Luc. 8:15), personas listas a
recibir la simiente y llevar fruto para Dios. Por haber recibido tantas bendiciones y privilegios de Dios los
judíos se llenaban de orgullo y vanidad, de modo que rechazaron a Cristo, pero los samaritanos, con muy
limitadas bendiciones, lo recibieron con toda prontitud y con gratitud. Jesús dijo a los judíos, "¿Por qué no
entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra" (Juan 8:43). Los samaritanos entendían el
lenguaje de Jesús porque podían escuchar su palabra.
 
4:43 Dos días después, salió de allí y fue a Galilea. -- Los versículos 4-42 son un paréntesis. Ahora sigue la
narración de la obra de Jesús en Galilea, una provincia menospreciada por los judíos (7:41, 52). Juan habla poco
del ministerio de Jesús en Galilea, pero Mateo, Marcos y Lucas lo describen ampliamente. La obra de Jesús en
Galilea cumplió la profecía de Isa. 9:1, 2 (véase Mat. 4:12-16). Es necesario recordar que conforme al plan de
Dios Jesús no fue enviado a los gentiles ni a los samaritanos, sino "a las ovejas perdidas de la casa de Israel"
(Mat. 10:5; 15:24). De otro modo, seguramente habría pasado mucho tiempo en Samaria, pero El sabía que muy
pronto el evangelio sería predicado a ellos. Poco antes de ascender al cielo dijo a los apóstoles, "me seréis
testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hech. 1:8). El cumplimiento de
esta promesa se ve en Hech. 8:5-12 cuando "Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a
Cristo". Sin duda los samaritanos lo hubieran detenido para que siguiera predicándoles pero, aparte de lo dicho
en el párrafo anterior, había otra razón para su salida aun de un campo fructífero. En otra ocasión "le detenían
para que no se fuera de ellos. Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio
del reino de Dios; porque para esto he sido enviado" (Luc. 4:42, 43).
 
4:44 Porque Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra. -- Juan dice
porque, es decir, ahora explicará por qué Jesús no dejó de volver a Galilea. Nació en Judea, pero fue criado en
Galilea en el pueblo de Nazaret. Por eso, Galilea era "su propia tierra" (Luc. 4:24; 23:5-7). Jesús estuvo en
Nazaret cuando dijo que el profeta no tiene honra en su propia tierra (Mat. 13:57; Mar. 6:4; Luc. 4:24). "Ni aun
sus hermanos creían en él" (7:3). El orgullo y la envidia evitaron que sus familiares y conocidos creyeran en El.
Por lo tanto, puesto que Jesús no tenía honra en su propia tierra, tenía que buscarla en otro lugar. Esto es
precisamente lo que hacía en Judea y el resultado fue que los galileos cambiaron su actitud hacia Cristo, como
el siguiente versículo lo explica.

4:45 Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas que había hecho en
Jerusalén, en la fiesta (de la pascua, 2:23); porque también ellos habían ido a la fiesta. -- Juan no dice que le
recibieron por haber oído su palabra (ver. 41) ni por convencerse de que El era el Salvador del mundo (ver. 42),
sino por haber visto las señales que hizo (no la que hizo en Caná, sino las que había hecho en Jerusalén).
Siempre había bendición para los judíos que asistían a las fiestas solemnes, pero en esta ocasión había otra
bendición muy especial. Si no hubieran ido a la fiesta de la pascua, no habrían visto todas las cosas hechas por
Jesús. Si esperamos recibir bendiciones de Dios, es necesario que seamos obedientes a su voluntad. Recordemos
Heb. 10:25, "no dejando de congregarnos". Juan no describe "las cosas que había hecho en Jerusalén", aparte de
la purificación del templo. Estas cosas se incluyen, pues, en las "muchas otras señales" que Jesús hizo "en
presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro" (Jn. 20:30). Lo importante es que al volver
a Galilea Jesús trajo esa honra que había ganado en Judea y, por eso, "Cuando vino a Galilea, los galileos le
recibieron". Jesús no buscaba la gloria de los hombres (5:44), pero es necesario estimar y apreciar a Cristo para
poder creer en El. Aquí caben los detalles acerca del ministerio de Jesús registrados en Mat. 4:17; Mar. 1:14, 15;
y Luc. 4:14, 15.
 
4:46 Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. -- Juan ya había
escrito acerca de este milagro (2:1-11) pero lo menciona otra vez para recordarnos.

-- Y había en Capernaum un oficial del rey (Herodes, tetrarca de Galilea), cuyo hijo estaba enfermo.
-- Los oficiales más altos (y sus familias) no escapan de las aflicciones físicas (y espirituales) y los hombres
más poderosos y más ricos del mundo urgentemente necesitan de la ayuda de Jesús. "Aquí tenemos un
cortesano que acude a un carpintero ... No podía haber una escena menos probable en el mundo que la de un
importante oficial del rey recorriendo treinta kilómetros para pedir un favor al carpintero de una aldea ...
Tendría que soportar la burla y las risas; y sin duda habría quienes pensarían que se había vuelto algo loco ... no
le importaba lo que dijera la gente si obtenía la ayuda que tanto deseaba. Si queremos la ayuda que nos puede
dar Cristo debemos ser lo suficientemente humildes como para tragarnos el orgullo y no preocuparnos por lo
que puedan decir los demás" (WB). Jesús hizo muchos milagros en Capernaúm: sanó al siervo del centurión
(Mat. 8:5), la suegra de Pedro (Mar. 1:31), echó fuera el espíritu inmundo (Mar. 1:23), etc.
 
4:47 Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él (no envió los siervos, ver. 51,
sino que vino personalmente) y le rogó que descendiese (Caná estaba situada en las montañas) y sanase a su
hijo, -- Las aflicciones nos mueven a buscar a Jesús; por eso, su aflicción le trajo bendición. Sin duda este
oficial había oído del milagro en Caná y las cosas que hizo en Jerusalén, y creía que Jesús podría sanar a su hijo.
Probablemente ya hubiera gastado mucho en médicos (compárese Luc. 8:43, "había gastado en médicos todo
cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada"). Este oficial creía que sería necesario que Jesús fuera a
su casa. Compárese 11:21, 32 "Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto". Jairo "se postró a
sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea
salva, y vivirá" (Mar. 5:23). La mujer que padecía de flujo de sangre decía "Si tocare tan solamente su manto,
será salva" (Mar. 5:28). ¿Qué tenían en común estas personas? Limitaban el poder de Jesús diciéndole que
hiciera alguna cosa física para poder ayudarles. No entregaban sus vidas (o sus seres queridos) a Jesús sin
reserva. Tal fe es limitada e imperfecta. El centurión, sin embargo, le dijo, "pues, no soy digno de que entres
bajo mi techo; pero dí la palabra, y mi siervo será sano"; Jesús dijo, "Os digo que ni aun en Israel he hallado
tanta fe" (Luc. 7:7-9). Sabía que Jesús tenía autoridad y que podía sanar de lejos.

-- que estaba a punto de morir. -- Ya no hubo otro remedio porque sin duda todo remedio humano se
hubiera agotado. No sabemos si en otra ocasión este oficial hubiera tenido el deseo o la oportunidad de buscar a
Jesús, pero muchas personas hacen peticiones al Señor solamente en los momentos de mucha aflicción.Si su
hijo no hubiera enfermado, ¿habría buscado a Jesús? ¿Tendría interés en oír "la palabra de él" (ver. 41)?
 
4:48 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios (no dos clases de milagros, sino dos
características de ellos), no creeréis. -- Jesús no habla solamente al oficial, pues emplea verbos plurales, pero
"le dijo" esto porque él también era culpable de lo que Jesús afirma de los galileos en general. "Muchos
creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a
todos" (2:23, 24). ¿Habrá acudido a Jesús con plena confianza en El? ¿O habrá ido como último recurso, para
ver si este obrador de milagros pudiera hacer algo? Los judíos pedían señales (2:18; Mat. 12:39, 40; 16:1-4).
Por eso, lo que Jesús dice aquí es una denuncia de los que no creerán sin ver milagros; éstos no entendían el
propósito de los milagros. Al parecer, muchos de éstos lo querían solamente para que les curara sus
enfermedades físicas. Después Jesús denuncia a Capernaúm y a otras ciudades por no haber creído aun después
de ver sus milagros (Mat. 11:20-24). No quería que los hombres creyeran solamente en sus credenciales
(señales y prodigios), sino que creyeran en El y en su palabra (ver. 41). No quería la reputación de un mero
obrador de milagros (ATR), sino que la gente examinara todas sus obras y enseñanzas para convencerse de su
deidad (5:30-45; 10:38; 14:11; 15:22-24; 20:29), y que lo buscaran como al Salvador del mundo. Recuérdese
2:24, 25. Jesús entendía perfectamente la naturaleza de la fe de la gente.
 
4:49 El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. -- Tal vez al oír las palabras de
Jesús el oficial pensara que no escucharía su petición, pero sin discutir con El ni profesar tener una fe grande,
simplemente le instaba que le ayudara. De esta manera mostraba más fe (compárese Mat. 15:25-27, el caso de la
mujer cananea). Le rogaba que bajara a su casa antes que mi hijo muera. Solamente tenía fe en el poder de Jesús
para sanar a su hijo. Así era la fe de Marta y María (11:21, 32), pero éstas aprendieron que Jesús no solamente
tiene poder para sanar, sino también para resucitar a los muertos.
 
4:50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. -- "La curación, más rápida que un relámpago desde Caná hasta
Capernaúm, fue sentida por el joven moribundo" (JFB). En ese instante concedió el deseo del padre. La
expresión "tu hijo vive" significa "no morirá". Ahora la fe del oficial era probada aun más. Había creído el
testimonio acerca de Jesús; ¿creerá ahora la misma palabra de Jesús? ¿Qué pensará y qué hará? ¿Esperará por
algún tiempo preguntándose qué hacer? ¿Creerá lo que Jesús le acaba de decir? En su gran angustia sin duda
este hombre habrá tenido sus propios pensamientos, su propia idea de lo que él quería. Rogó que Jesús
descendiese y sanase a su hijo, y si Jesús hubiera ido en persona a su casa para sanarlo, el padre podría haber
visto en ese instante con sus propios ojos que su hijo estaba bueno y sano, pero Jesús requería una fe muy
grande. No descendió con él, y solamente le dice, "Ve, tu hijo vive". Este padre, tan afligido, tan angustiado, en
ese momento no podía ver a su hijo para saber si todavía estaba a punto de morir o si había sanado. La única
cosa que él podía hacer sería creer a Jesús y regresar confiadamente a su hijo, porque, de otro modo, habría
tenido que volver a su casa completamente abrumado y desesperado. Si hubiera rehusado creer a Jesús cuando
le dijo, "Ve, tu hijo vive", ¿en base a qué le habría seguido rogando que descendiese y sanase a su hijo? Tenía
solamente dos opciones: creer a Cristo y volver a su casa con la confianza de que su hijo había sanado o, de otro
modo, volver desesperado a su casa para esperar la muerte de su hijo. Pero la bendición que recibiría era mayor
que la que pedía, porque en lugar de esperar hasta llegar a su casa, en ese instante, al creer en Jesús, tendría la
plena seguridad de que su hijo estaba fuera de peligro. Así es la preciosa recompensa de la fe. Compárese el
caso de Naamán el leproso. Cuando el profeta "Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Vé y lávate siete veces
en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio ... Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía
para mí: saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el
lugar, y sanará la lepra" (2 Reyes 5:10, 11). Los "sanadores" modernos insisten en que la fe sea una condición
establecida para que sanen. En algunos casos de sanidad el Señor sí nombró la fe como requisito (Mat. 9:28),
pero ¿tenían fe los muertos que fueron resucitados por Jesús? (Luc. 7:11-17; Jn. 11:43).

-- Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. -- La fe verdadera actúa: se fue. No se
detuvo insistiendo en que Jesús le acompañara a su casa. No se detuvo para disputar con Jesús. Estaba
sumamente preocupado por su hijo y quería tener plena seguridad de que sanara y ahora ¿cuál es su consuelo?
Una sola cosa: la palabra de Jesús. Como Abraham creyó a Dios, este hombre creyó a Cristo. Dejó de pedir y se
fue.
 
4:51 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. --
Jesús había dicho, "tu hijo vive" y ahora sus siervos dicen lo mismo para confirmarlo. Lo significativo de este
milagro era que la presencia física de Jesús no era necesaria para que sanara, sino que el sanar de lejos era tan
fácil como el sanar de cerca. De esta manera Jesús mostró su autoridad sobre la distancia. ¿Cuántos "sanadores"
modernos tratarían de sanar de lejos?
 
4:52 Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. -- ¿Por qué hizo esta pregunta?
Sin duda quería estar seguro de que su hijo había sido sanado por Jesús. Una persona agradecida quiere saber la
fuente de sus bendiciones (AH).

-- Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. -- Quería saber a qué hora había comenzado a estar
mejor, porque aunque su fe hubiera crecido bastante, todavía era defectuosa, porque no se imaginaba que su hijo
pudiera sanar inmediatamente. La respuesta no fue que la fiebre comenzara a dejarle, sino que "a las siete le
dejó la fiebre". Compárese Mar. 1:31 "la suegra de Simón estaba acostada con fiebre ... (Jesús) se acercó, y la
tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía". La palabra ayer parece
indicar que la séptima hora era las siete de la tarde (tiempo romano), porque el oficial hubiera llegado a su casa
en unas cinco o seis horas.
 
4:53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó
él con toda su casa. -- Compárese Hech. 16:34; 18:8. Al principio el oficial creía en la presencia de Jesús y al
último cree en la palabra de Jesús. Jesús sanó cuerpos físicos para que creamos que también puede sanar
(salvar) el alma. Jesús sana el espíritu del hombre cuando le perdona. De esta manera el alma es purificada, y
durante el resto de la vida se está transformando a la imagen de Cristo. Esta transformación es efectuada por
medio de oír, creer y obedecer la palabra revelada por el Espíritu Santo. Por causa de la enfermedad grave del
joven, este padre buscó a Jesús y el resultado no solamente sanó el joven, sino que también toda la familia llegó
a ser creyentes en Cristo.
 
4:54 Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea. -- Hizo la primera señal (convirtió el
agua en vino) en Caná de Galilea (2:1-11). Había hecho otras señales en Jerusalén (2:23; 4:45), pero esta es la
segunda señal hecha en Galilea.
 
**********
 
Juan 5
 
Mateo, Marcos y Lucas no narraron la señal de la curación del paralítico de Betesda, porque ellos se
concentraron más en registrar el ministerio de Jesús en Galilea. Este capítulo narra el principio de una nueva
etapa en el ministerio de Jesús. Al sanar a este enfermo en el día de reposo, (1) provocó abiertamente un
enfrentamiento con los principales de los judíos, por causa de sus muchas tradiciones con respecto a la guarda
del sábado, y (2) aprovechó esta oportunidad para afirmar su deidad (que Cristo es igual a Dios, vers. 18), una
afirmación que, para sus oponentes, era blasfemia. Todavía habría creyentes, pero ahora empieza el odio severo
de los judíos y el conflicto continuo entre ellos y Cristo que en poco tiempo sería consumado en la cruz.
 
5:1 Después de estas cosas había una fiesta (LBLA, margen, Algunos mss. dicen: la fiesta; i.e., la Pascua) de
los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. -- ¿Qué fiesta? Si esta fiesta no era la Pascua, era la fiesta de Pentecostés
o la de Tabernáculos. Algunos se refieren a la fiesta de Purim (basada en el libro de Ester). "Esta fiesta no es
mencionada por nombre en el NT, aunque hay exegetas que suponen que es la aludida en Jn. 5:1" (V-E), pero
The International Standard Bible Encyclopedia dice que "Ninguna referencia se hace a esta fiesta en el NT,
puesto que era celebrada localmente, y por lo tanto no ha de ser conectada con ninguno de los peregrinajes
festivos a Jerusalén. Por esta causa la suposición de algunos de que la fiesta de Jn 5:1 era Purim ha de ser
rechazada, la mención de ella siendo seguida por las palabras, 'y subió Jesús a Jerusalén'". Esta fiesta de 5:1 no
era "la fiesta de la dedicación" porque de esa fiesta Juan habla claramente (10:22). Algunos afirman que la fiesta
de este texto no era la Pascua, porque en el siguiente capítulo (6:4) Juan habla de la Pascua y que si la fiesta de
5:1 era la Pascua, entonces Juan estaría omitiendo un año del ministerio de Jesús. Es posible que lo haya hecho,
porque en cuanto a registrar los eventos del ministerio de Jesús este libro no está completo, sino que suplementa
a los otros tres. Al comparar los cuatro libros se puede observar que hay varios capítulos de la historia del
ministerio de Jesús entre los capítulos 5 y 6 de Juan. Según The Fourfold Gospel (JWM), Mat. 12, que sigue a
Juan 5, narra la crítica de los fariseos de los discípulos de Jesús por arrancar espigas en el día de reposo, lo cual
indica que era tiempo de la cosecha, la cual comienza con la Pascua.
 
5:2-4 Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, (compárese Neh. 3:1, 32) un estanque, llamado
en hebreo Betesda, ("casa de misericordia") el cual tiene cinco pórticos (para indicar el gran número de
enfermos). En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, (que esperaban el
movimiento del agua. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el
que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier
enfermedad que tuviese). (LBLA, margen, Los mss. más antiguos no incluyen el resto del vers. 3 y todo el
vers. 4). -- Probablemente estas palabras hayan sido agregadas por algún copista para explicar la creencia de la
gente. La eficacia de estas aguas curativas se debía en parte a sus elementos minerales (aguas medicinales, pues
en casi todos los países hay agua de esta clase), y en parte a la imaginación de la gente. Muchísimas
enfermedades "físicas" son más mentales que físicas. La superstición acerca de esta agua nos recuerda de los
santuarios, relicarios, etc., de la Iglesia Católica Romana, de todos los medios "benditos" de la Ciencia
Cristiana, y de los curanderos carismáticos. ¡Cualquier persona o cosa en que la gente crea fervientemente le
puede ayudar, aun físicamente!
 
5:5-6 Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio
acostado, -- ¿Qué hacía Jesús en ese lugar? Siempre buscaba a los enfermos, tanto a los enfermos físicos como
a los espirituales (Luc. 5:31, 32; 19:10).

-- y supo que llevaba ya mucho tiempo así, -- En ese lugar había "una multitud de enfermos, ciegos,
cojos y paralíticos". Juan no explica cómo Jesús supo esto; desde luego, una explicación se encuentra en 2:24,
25 (es decir, conoció a este hombre como conoció a Natanael y a la mujer samaritana). ¿Por qué escogió Jesús a
este paralítico? (1) Porque "supo que llevaba ya mucho tiempo así" y, por eso, era uno de los casos más
patéticos, lo cual haría el milagro más evidente e impresionante (compárese Hech. 3:2, "cojo de nacimiento";
4:22, "tenía más de cuarenta años"). (2) Porque al sanar a este paralítico él tendría que llevar su camilla, lo cual
provocaría un encuentro con los judíos y dar ocasión para un discurso poderoso sobre la deidad de Jesús y sobre
el error de las tradiciones de los judíos con respecto al día de reposo (Mat. 15:8, 9).

-- le dijo: ¿Quieres ser sano? -- Es decir, ahora. No le pregunta si quiere en algún tiempo futuro sanar.
Compárese Mar. 10:51, Jesús pregunta al ciego, "¿Qué quieres que te haga?" ¿Con qué propósito le hizo esta
pregunta? Desde luego, Jesús no lo habría sanado si hubiera dicho que no quería sanar, pero otro propósito fue
para hacer que el paralítico fijara su atención en Jesús (compárese Hech. 3:4). También al contestar la pregunta
enfatizaría lo desesperado de su caso. (Todos estaríamos en una condición desesperada si Cristo no hubiera
venido). Dirá alguno que sin duda el hombre quería ser sano, pero hay personas desesperadas que ni siquiera
buscan remedios y si esto sucede con respecto a la salud física, ¡cuánto más con respecto a la salud espiritual!
Muchísimas personas, conscientes de su enfermedad espiritual, no quieren saber nada de perdón y santidad,
porque "aman el pecado y para ellos la vida de santidad y pureza no es nada atractiva" (CRE). "Si se curaba,
tendría que enfrentarse con todo el peso de ganarse la vida y asumir una vez más todas sus responsabilidades.
Hay inválidos para quienes su enfermedad no es del todo desagradable, puesto que algún otro hace todo el
trabajo y asume todas las responsabilidades" (WB). Esto es muy cierto porque el mundo está lleno de personas
que no quieren ser responsables; solamente quieren que el gobierno u otros cuiden de ellos. Muchos ciegos y
otros afligidos se ganan la vida pidiendo ayuda a otros. ¿Querrán todos estos sanar?
 
5:7 Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en (que me eche dentro, ATR) el estanque
cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. -- Al oír la pregunta de Jesús
el paralítico habló de la única sanidad que conocía, y de lo muy desesperado del caso, porque pensaba que iría
al sepulcro antes de bajar al agua sanadora. ¿Por qué decir que sí quería ser sano, cuando no había esperanza de
sanar? De lo que dice se deduce que ni siquiera esperaba que Jesús le pudiera bajar al agua. (¡Qué buena
ilustración de la condición espiritual de todos antes de venir Jesús!)
 
5:8 Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. -- Estos actos bien ilustraban lo perfecto del milagro.
Jesús requiere que los que reciban sus bendiciones actúen, que no sean pasivos sino activos. "Cristo es el gran
Sanador. El puede sanarnos de las enfermedades que paralizan nuestras almas. Para que El nos sane debemos
(1) escucharle; (2) creer en sus palabras; (3) obedecerle" (BWJ). Estos mandamientos ("Levántate, toma tu
lecho, anda") requerían una determinación fuerte de parte del paralítico. Jesús requería que hiciera algo que no
había hecho por treinta y ocho años. "¡Anda!" (Es lo que El nos dice a nosotros. ¡Anda en nueva vida! Rom.
6:4).
El cargar la cama en las calles de Jerusalén en el día de reposo sería provocar abiertamente a los judíos.
Cualquiera preguntaría el significado de tal acto. Por eso, Jesús entendía muy bien que tal conducta provocaría
la oposición de los judíos.
 
5:9 Y al instante (en un instante toda la enfermedad de treinta y ocho años desapareció) aquel hombre fue
sanado, (independientemente del agua), y tomó su lecho, y anduvo. -- No dijo que lo que el Señor mandó era
imposible, sino que le obedeció. Si alguno no camina por treinta y ocho años tendrá que aprender otra vez a
andar (compárese Hech. 3:8).

-- Y era día de reposo aquel día. -- Este es el texto clave, porque uno de los conflictos más graves entre
Jesús y los judíos era su desafío a sus tradiciones con respecto al día de reposo.
 
5:10 Entonces los judíos (los líderes de los judíos, 1:19; 7:17; 9:22; 13:12, 14) dijeron a aquel que había sido
sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho. -- Los oponentes de Jesús daban su testimonio de que
este paralítico caminaba y llevaba su camilla. La ley de Moisés prohibía que los israelitas trabajaran en el día
de reposo (Ex. 20:9-11; Núm. 15:35, un hombre "recogía leña en día de reposo" y lo apedrearon; Jer. 17:21-22,
"Guardaos por vuestra vida de llevar carga en el día de reposo"; Neh. 13:19, "para que en día de reposo no
introdujeran carga"). El contexto de lo que dicen Jeremías y Nehemías indica que se condenaba el comerciar y
el trabajar para ganancia. Los judíos siempre eran tentados a comerciar con los incrédulos que no respetaban el
día de reposo. Para entender lo serio del conflicto entre Jesús y los judíos es necesario recordar que éstos habían
inventado muchísimas prohibiciones (tradiciones) con respecto a la guarda del sábado. Por ejemplo, se prohibía
que se llevaran zapatos clavados (porque el clavo era una carga), que un solo hombre cargara pan (se permitía
que lo cargaran dos hombres), que se usara muleta, que la mujer cargara bolsa, que llevara aguja en la ropa, y
aun discutían si era lícito llevar pierna de madera o dientes postizos. (Había treinta y nueve de tales reglamentos
necios). "De acuerdo con la Mishna, se podía llevar un lecho únicamente si un hombre estaba acostado en él"
(NCB). Así pues, en este caso, para satisfacer a los judíos el hombre sanado hubiera tenido que quedarse con su
cama el resto del día para que nadie se la robara, pero "el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo" (Mat.
12:8) y le dijo que cargara su camilla. Cuando Jesús sanó al hombre de la mano seca, dijo a los judíos, "¿Qué
hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y
la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días
de reposo" (Mat. 12:11, 12). Ninguno de los judíos se atrevía a contestar estas preguntas.
 
5:11 El les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda. -- El que le sanó tenía el
derecho de decirle que llevara su camilla. ¿No sería lógico y razonable concluir que si alguno pudiera sanarle,
también tendría autoridad para mandarle de esa manera? (¿Dejó de cargar su cama? Que sepamos, no les
consintió en ello).
 
5:12 Entonces le preguntaron: ¿Quién es el (hombre, LBLA) que te dijo: Toma tu lecho y anda? -- ¿Los
judíos ignoraban quién era? Es muy probable que ellos supieran exactamente quién era (recuérdese 2:23).
Solamente querían oír el testimonio de boca del hombre sanado para poder expulsarlo de la sinagoga (9:22;
12:42) y para usarlo contra Jesús. Estos hipócritas endurecidos no preguntaron, "¿Quién te sanó?" que hubiera
sido una pregunta razonable. Este hombre que estaba enfermo por treinta y ocho años acaba de sanar y ahora
anda. ¿Quién no se hubiera regocijado al ver tan estupenda y maravillosa sanidad? Cualquier hombre,
mayormente algún líder religioso, debería estar lleno de gozo y alegría al observar este fenómeno, pero estos
solamente querían la identidad de aquel que se atreviera a quebrantar una de sus reglamentos necios. Con razón
el nombre de Dios era blasfemado por causa de tales judíos (Rom. 2:24).
 
5:13 Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que
estaba en aquel lugar. -- Jesús dejó que el milagro (su obra) testificara por El (vers. 36), y dejó que el hombre
se enfrentara a los judíos armado solamente con su conocimiento del milagro.
 
5:14 Después le halló Jesús en el templo, (Sal. 66:13, 14) y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más --
Conocía al hombre que nació ciego como conocía a la samaritana (4:18). El decir, "no peques más" (8:11),
puede implicar que su enfermedad había sido causada por una vida desordenada. La paga del pecado es la
muerte y enfermedades a veces son el pago parcial (JWM). Desde luego, esto no implica que toda enfermedad
es causada por el pecado (9:2, 3, acerca del ciego Jesús dijo, "No es que pecó éste, ni sus padres". Compárese
también Luc. 13:1-5). También la prohibición, "no peques más", implica que el Señor le perdonó (de otro modo,
¿por qué decirle, "no peques más"?) "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está
dispuesto, pero la carne es débil" (Mat. 26:41). Para vencer el pecado recuérdese que "has sido sanado".

-- para que no te venga alguna cosa peor. -- El infierno seguramente, pero también cosas peores aun
en esta vida. Véase 2 Ped. 2:20-22. En efecto Jesús le dice, "Para vencer el pecado, no solamente recuérdese que
has sido sanado, sino también que hay castigos aun más severos que esperan a los que persisten en una vida de
pecado". ¿No era suficiente el sufrimiento de treinta y ocho años para convencerle que debería evitar el pecado?
Lamentablemente por causa del pecado muchísimas personas sufren no solamente treinta y ocho años sino
cincuenta o setenta años, y siguen así porque nunca aprenden a aborrecer el pecado.
 
5:15, 16 -- El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado. -- Con esas
palabras tenían lo que querían: la evidencia legal contra Jesús. El testimonio del hombre sanado por Jesús dio
testimonio del poder de Jesús y, al mismo tiempo, dio testimonio que los judíos podían usar en su contra.

-- Y por esta causa los judíos perseguían (en el sentido de cazar animales) a Jesús, (y procuraban
matarle, omitido en los mejores manuscritos, véase LBLA, pero genuino en el vers. 18), porque hacía estas
cosas en el día de reposo. -- En su primera visita a Jerusalén Jesús purificó el templo (2:13-16) y en su segunda
visita quería purificar al pueblo de sus falsas tradiciones (RCHL).
 
5:17 Y Jesús les respondió: Mi Padre -- Jesús no dice nuestro Padre, sino mi Padre. Declaraba que Dios era su
Padre en un sentido especial y único.

-- hasta ahora trabaja, y yo trabajo. -- Todos saben que el Padre trabaja todo el tiempo y dice Jesús
que El es "Mi Padre", somos uno (10:30) y somos iguales, lo que El hace es lo que yo hago. ¿Quieren ustedes
acusar al Padre de quebrantar el día de reposo? "Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él
reposó de toda la obra que había hecho en la creación" (Gén. 2:3). Reposó de la obra de crear, pero nunca ha
dejado de obrar, porque cada momento El dirige y sostiene el universo. "El Sol brilla; los ríos fluyen; los
procesos de nacimiento y muerte continúan durante el día sábado como durante cualquier otro día; y esa es la
obra de Dios" (WB). El hace mucha obra de benevolencia y misericordia día y noche. Dios sana todos los días
de la semana (nunca ha dejado de sanar en el día de reposo). La obra de amor y compasión no era, pues, una
violación del cuarto mandamiento. Los judíos entendían esto porque sin demora en día de reposo sacaban la
oveja del hoyo y aun desataban en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo llevaban a beber (Luc.
13:15). El problema de los judíos era que tenían cuidado de los animales pero no de los hombres.
 
5:18 Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba (violaba, LBLA) el día
de reposo, -- En primer lugar, " el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo" (Mat. 12:8) y no quebrantó su
propia ley. Jesús profanaba el día de reposo solamente como los sacerdotes lo profanaban al llevar a cabo su
trabajo en el día de reposo (Mat. 12:5). Como estos estaban sin culpa también Jesús estaba sin culpa al llevar a
cabo su obra.

-- sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. -- Muchas
personas que profesan ser seguidores de Cristo no creen este texto. Los testigos del Atalaya aceptan la herejía
de Ario quien afirmaba que Cristo era un ser creado. También los pentecostales, de la rama llamada
"apostólica", siguen a Sabelio quien enseñaba que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son idénticos y que son
una sola y la misma persona. Esta sección del libro de Juan (el cap. 5) registra mucho testimonio para demostrar
claramente que Cristo es Dios el Hijo. Algunos hermanos (véase 1:14) enseñan que aquí en la tierra Cristo no
era igual a Dios, pues tuercen Fil. 2:6, 7 para enseñar que aunque Cristo había sido igual a Dios, cuando vino a
la tierra se despojó a sí mismo de esa igualdad, pero Pablo no dijo que Cristo "existía" (como dice LBLA), sino
"existiendo" (gerundio, tiempo presente). Dios (Deidad) es inmutable. Como Dios el Padre o Dios el Espíritu
Santo no pueden cambiar, tampoco puede cambiar Dios el Hijo. Son uno en esencia (substancia), en propósito y
en obra. "Hijo" de Dios no indica inferioridad sino identidad. Los enemigos de Cristo entendían lo que El decía
y, por eso, le querían apedrear por blasfemar (10:30-33); sabían que cuando Jesús hablaba de sí mismo como el
"Hijo de Dios", quería decir que era Dios, igual a Dios, y en base a esto demandaban que Pilato le crucificara
(19:7). Obsérvese con cuidado esta verdad: al decir Jesús que "Dios era su propio Padre" daba a entender que
"Hijo de Dios" significa "igual a Dios". Cuando Jesús dijo, "El Padre mayor es que yo" (14:28) no se refería a
su naturaleza o esencia (Deidad), ni a los atributos divinos (omnipotencia, omnisciencia, etc.), sino a su papel
de subordinación al Padre, su humillación al llegar a ser hombre, para poder morir por nosotros (Fil. 2:6-8).
Durante esta gran humillación El era Emanuel, Dios con nosotros. Demostró esto repetidas veces, demostrando
su omnipotencia, su omnisciencia, perdonando pecados y siendo adorado. El mismo había dicho, "Al Señor tu
Dios adorarás" (Mat. 4:10). Por eso, al ver que El mismo (Jesús) aceptó la adoración, la conclusión ineludible es
que El es Dios. En cuanto a su relación con Dios Jesús afirmaba (1) que había venido del Padre, 6:33, 38; 8:23;
y que volvería al Padre; (2) que El solo había visto al Padre, 1:18; 6:46; pero que "El que me ha visto a mí, ha
visto al Padre", 14:6; (3) que El conoce al Padre, 7:29; 8:55; 10:14, 15; 17:25; (4) que El revela al Padre, 1:18;
8:19; 12:44, 45, 49-50; 14:7-9; (5) que es igual a Dios, 5:18; 10:30; Heb. 1:3; (6) que El hace las obras de Dios
y, por eso, posee el poder de Dios, 5:19; (6) que posee los atributos de Dios: eterno, 8:58; 17:5; omnipotente,
11:11; omnisciente, 2:24; 4:16-18; 7:29; 12:32, 33; podía leer los pensamientos de la gente; omnipresente,
14:14-18, 28.
 
5:19 Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí
mismo, -- Cuando Jesús sanó al paralítico (5:8, 9), demostró la voluntad y el poder de Dios. No dijo que era
igual al Padre con espíritu independiente o jactancioso; por el contrario, sigue afirmando que El no tenía
voluntad aparte de la voluntad del Padre y, por eso, que no hacía nada aparte de su voluntad. Siempre estaban
unidos en todo.

-- sino lo que ve hacer al Padre; -- Jesús no solamente observaba lo que el Padre hacía, sino que El
tenía conocimiento sobrenatural (divino) de todo lo que el Padre hace. Esta frase es otra afirmación de la
omnisciencia de Cristo. En los vers. 19-23 Cristo presenta pruebas de lo que dijo en el vers. 18. El no afirma
que el Hijo imita al Padre, sino que la voluntad y acciones del Hijo y la voluntad y acciones del Padre son
idénticas. Para probar o ilustrar esta verdad introduce cuatro afirmaciones con la palabra porque: porque todo lo
que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente, porque el Hijo es amado por el Padre, porque el Hijo
tiene autoridad para levantar a los muertos, y porque el Hijo juzgará al mundo.

-- porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. -- Este texto afirma
enfáticamente que Jesucristo era omnipotente: ¡todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente!
También afirma que sus obras son las mismas. Cuando Jesús sanaba en el día de reposo, en realidad el Padre
estaba sanando en el día de reposo. Jesús no dijo que El podía hacer lo que el Padre hace, es decir, que El tenía
el mismo poder, sino que las acciones de Jesús son las acciones del Padre; por eso, las acciones de Jesús
siempre están en perfecta armonía con la voluntad del Padre. Como niño de doce años de edad Jesús había
expresado este mismo pensamiento: "¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?" (Luc.
2:49). Lo que Jesús hacía, de principio a fin, era la obra del Padre. Algunos hermanos que profesan ser
conservadores en sus creencias tuercen Fil. 2:7 para enseñar la herejía de que cuando Cristo vino a la tierra, se
despojó a sí mismo de los atributos de deidad (omnipotencia, omnisciencia, inmutabilidad, etc.), y que
solamente tenía el poder o autoridad que recibía del Padre o del Espíritu Santo; es decir, que inherente o
intrínsecamente Cristo no poseía los atributos de Dios. Tal doctrina contradice este texto y muchos otros y
niega la deidad de Cristo.
 
5:20 Porque el Padre ama (philei, amor tierno, afecto) al Hijo (3:35, agapao, el amor de comprensión y
propósito) -- El Padre ama al Hijo y quiere que todos los hombres se sometan a El, y le muestra todas las cosas
que él hace; -- como el resto del versículo indica, "le muestra" y "le mostrará" quiere decir que a través de
Cristo Dios lleva a cabo sus obras. No puede haber otra expresión más clara que Jesús es igual a Dios, y no
solamente muestra igualdad, sino también identidad. Obviamente si el Padre mostró todas las cosas que El hace
al Hijo, entonces el Hijo era omnisciente, y si el Hijo hacía todas las obras del Padre, tenía que ser omnipotente.
-- y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis -- Parece que esta
expresión introduce lo que sigue, que Cristo tiene poder para levantar a los que están muertos en pecados (Efes.
2:1, 5; Col. 2:13; Apoc. 3:1) y a los que están en los sepulcros (5:28, 29).
 
5:21 Porque como el Padre levanta a los muertos (Deut. 32:39; 1 Sam. 2:6), y les da vida, así también el
Hijo a los que quiere da vida. -- En esa ocasión Jesús dio vida (vitalidad) a un enfermo, y en cuanto a la
resurrección física, la Escritura revela que Jesús resucitó a tres personas: Mar. 5:41, 42, a la hija de Jairo; Luc.
7:14, 15, al hijo de la viuda de Naín; y Jn. 11:43, 44, a Lázaro. También la palabra vida se refiere a la vida
espiritual; desde el principio de su ministerio Jesús levantaba a muchos que estaban muertos en pecados. Los
muertos son los que están separados de Dios (Isa. 59:1, 2; Efes. 2:12).
 
5:22 Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo (Hech. 17:30, 31; 2 Cor. 5:10; 2 Tim.
4:1; Mat. 25:31-46), -- Como El hablaba de la resurrección en dos sentidos (la física y la espiritual), así también
habla del juicio en dos sentidos, porque no solamente juzgará a todos en Aquel Día, sino que aquí en la tierra
juzgaba a los hombres (p. ej., vers. 38-46). Aunque Dios es el Creador del universo, Juan dice que "Todas las
cosas por él (Cristo) fueron hechas" (1:3). Muchos textos afirman que Dios es el Juez, pero "juzgará al mundo
con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos" (Hech.
17:31). Este texto es, pues, paralelo a las otras afirmaciones aquí de la unidad del Padre y el Hijo. A través de
todo el texto el pensamiento sobresaliente es que "No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve
hacer al Padre" (5:19); es decir, son uno y sus acciones son las mismas. "No puedo yo hacer nada, por mí
mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me
envió, la del Padre" (5:30). Jesús había dicho, "Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para juzgar (LBLA) al
mundo, sino para que el mundo sea salvo por él" (3:17) y luego explica que el mundo se condena solo (3:18-
20). Pero Jesús no dijo que nunca juzgaría al mundo. En 12:47 repite lo que dice en 3:17 y luego dice, "El que
me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día
postrero".
 
5:23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre
que le envió. -- El Hijo tiene la autoridad para hablar las palabras del Padre (revelar la voluntad del Padre, 17:8,
14), hace las obras del Padre y es la manifestación del Padre (8:19; 14:9); por lo tanto, debe ser honrado como
el Padre y esto implica que todos deben someterse a la voluntad de Cristo, y que sea adorado como Dios es
adorado. Dios dice (Isa. 48:11), "mi honra no la daré a otro"; por eso, Cristo es Dios. Los hijos deben honrar a
sus padres (Efes. 6:2), los ciudadanos deben honrar al rey (1 Ped. 2:17), etc., pero Jesús habla de la honra
especial que pertenece solamente a Dios, y en este texto equivale a adorar. "El Cordero que fue inmolado es
digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Al que está
sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos"
(Apoc. 5:12, 13). Entonces, ¿cómo es honrado Dios? De esa misma manera el Hijo debe ser honrado. Por lo
tanto, puesto que todos deben honrar al Hijo como honran al Padre, entonces en ese momento le convenía a la
gente honrar a Cristo como honraba al Padre. Los que rehúsan honrar al Hijo no pueden honrar al Padre.
 
5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, -- El oír y creer la palabra
de Cristo equivalen a creer a Dios ("al que me envió"). Creer a Cristo es creer a Dios.

-- tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida -- Tener vida
eterna es tener a Cristo (1 Jn. 1:2), o "tener al Padre y al Hijo" (2 Jn. 9). La vida espiritual que Jesús nos da es
"la vida de Dios" (Efes. 4:18); es vida eterna porque es vida divina. Al decir "tiene vida eterna; y no vendrá a
condenación", Jesús no enseña que desde el momento de creer se entre en la vida como si fuera un parque del
cual nadie le pueda expulsar. El creyente no está en posesión de la vida eterna, como si ya estuviera en el cielo
viviendo con Dios, sino que tiene la promesa de la vida eterna (1 Jn. 2:25). Los bautistas y otros sectarios
enseñan que desde el momento de creer el hombre está en posesión de la vida eterna y que no la puede perder.
Por ejemplo, dicen los comentaristas: "'tiene vida eterna' -- inmediatamente al creer, comp. 3:18; 1 Jn. 5:12, 13"
(JFB); "Posee ahora esta vida espiritual que no tiene fin" (ATR); "El verbo está en perfecto, indicando un hecho
cumplido y permanente. Por esa razón el creyente que está desde aquí en posesión de la vida eterna no va a
juicio" (B-S). En otra ocasión Jesús dijo, "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy
vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano" (10:27, 28); este es uno de los textos
favoritos de predicadores bautistas, pero las ovejas pueden dejar de oír la voz del Pastor y pueden dejar de
seguirle, y cuando lo hacen, pierden la vida eterna. Cuando el hombre llega a ser creyente, no pierde su libre
albedrío y, por eso, puede dejar de seguir a Cristo. También Jesús dijo, "El que en mí no permanece, será
echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden" (15:6). Es imposible
que alguno deje de permanecer en Cristo si nunca estaba en Cristo. Pablo dijo a los hermanos gálatas, "De
Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído", Gál. 5:4. Véanse también 1
Cor. 9:27; 2 Ped. 2:20-22; Heb. 6:4, etc.). Entonces, ¿cómo es que el creyente tiene vida eterna? Juan explica
esta frase en 1 Jn. 2:25, "Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna". La vida eterna no puede ser una
promesa (esperanza) si desde ahora estamos en posesión de ella, porque "la esperanza que se ve, no es
esperanza; porque lo que alguno ve ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo
aguardamos" (Rom. 8:24, 25). "El que no cree, ya ha sido condenado" (3:18). Por eso, desde ahora algunos
están condenados, pero esto no significa que no puede haber cambio de su condición. Los condenados pueden
llegar a ser salvos y los salvos pueden llegar a ser condenados. Jesús dice que el creyente tiene vida eterna para
dar énfasis a que Dios siempre cumple sus promesas. No solamente se usa el tiempo presente, sino también aun
se usa el tiempo pasado, para este propósito. Por ejemplo, Gén. 17:5, Dios dijo a Abram, "te he puesto por padre
de muchedumbre de gentes". Desde luego, en ese momento Abram no era padre de muchedumbre de gentes,
pero la promesa de Dios es tan segura que desde ese momento habló de su cumplimiento como una realidad.
"Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó" (Josué 6:2). Le dijo esto antes de darle
los mandamientos que deberían obedecer para obtener la victoria. ¿Por qué dijo, "yo he entregado en tu mano a
Jericó" antes de hacerlo? Porque la promesa de Dios era tan segura que desde ese momento habló de la toma de
Jericó como si fuera un hecho histórico. Isaías usa el tiempo pasado para hablar del Cristo, como si ya hubiera
dado su vida en expiación por los pecados (Isa. 53). Jesús dijo, "esto es mi sangre del nuevo pacto, que por
muchos es derramada para remisión de los pecados" (Mat. 26:28); no dice "será derramada", sino que aquí
también usa el tiempo presente para enfatizar la certeza de su muerte. De esta misma manera dice "tiene vida
eterna" para dar énfasis a la certeza de las promesas de Dios. Sin embargo, esta promesa de Dios tiene
condiciones o requisitos: "El que oye mi palabra, y cree al que me envió". Como Jesús enseña en Luc. 8:13, el
que oye su palabra puede dejar de oír, y el que cree puede dejar de creer (véanse también 1 Tim. 1:19; 5:8, 12,
15; 6:10, 21). Jesús no enseña que el que deja de oír y creer tiene vida eterna. Por lo tanto, Pablo dice, "El que
piensa estar firme, mire que no caiga" (1 Cor. 10.12) y Pedro dice, "Por lo cual, hermanos, tanto más procurad
hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás" (2 Ped. 1:10). Los que
están en pecado están muertos, es decir, separados de Dios (Efes. 2:1; 5:14). Compárese Luc. 15:32, el hijo
pródigo "era muerto" y al volver "ha revivido". Cuando obedecemos al evangelio tenemos vida (estamos
reconciliados con Dios). "Como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros
andemos en vida nueva" (Rom. 6:4). La vida eterna es nuestra herencia (Rom. 8:17) y esta esperanza nos
motiva a transformarnos a la imagen de Cristo. "Sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él,
porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como
él es puro" (1 Jn. 3:2, 3).
 
5:25 De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es (4:23), cuando los muertos oirán la voz del Hijo
de Dios ("mi palabra", 5:24); y los que la oyeren vivirán. -- El hombre no nace muerto en pecado, pero todos
pecan (Rom. 3:23) y al pecar, mueren; es decir, están separados de Dios, pues la palabra muerte significa
separación. Según el calvinismo los hombres nacen muertos y no pueden hacer nada hasta que el Espíritu de
Dios les mueva para que puedan creer. Pero Jesús dice que los muertos pueden oír el evangelio y obedecerlo
para ser vivos en lugar de muertos. Por eso, obviamente los muertos tienen libre albedrío, y pueden aceptar o
rechazar el evangelio. Muchos muertos rehúsan oír, porque no toman en serio lo horrible que es el pecado. No
quieren pensar en la consecuencia de sus hechos. Muchos ya tienen la conciencia cauterizada y el corazón
endurecido y, por eso, viven en pecado todos los días sin remordimiento ni arrepentimiento porque han perdido
toda sensibilidad (Efes. 4:19). Muchos citan Juan 3:16 y otros textos que basan la salvación en la fe y la
interpretan como si fuera salvación por la fe sola. Según ese modo de interpretar las Escrituras, este versículo
(5:24) enseña que la salvación se basa en el oír solo. Desde luego, las palabras oír y creer, como se usan en
estos textos, abarcan la obediencia al evangelio. "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen"
(10:27). No somos salvos por el arrepentimiento solo, pero Hech. 11:18 dice, "también a los gentiles ha dado
Dios arrepentimiento para vida"; aquí el único requisito nombrado es el arrepentimiento, pero nadie cree que
somos salvos por el arrepentimiento solo, sino que este mandamiento abarca los otros requisitos. No somos
salvos por la confesión sola, pero Rom. 10:10 dice, "con la boca se confiesa para salvación"; aquí el único
requisito nombrado es el confesar, pero nadie cree que somos salvos por la confesión sola, sino que este
mandamiento abarca los otros requisitos. No somos salvos por el bautismo solo, pero 1 Ped. 3:21 dice, "El
bautismo que corresponde a esto ahora nos salva"; aquí el único requisito nombrado es el bautismo, pero nadie
cree que somos salvos por el bautismo solo, sino que este requisito abarca los otros requisitos. Esta construcción
gramatical se llama sinécdoque, "una figura de retórica que consiste en tomar una parte por el todo, o el todo
por una parte" (Larousse). En cada uno de estos textos (Jn. 3:16; 5:24; Hech. 11:18; Rom. 10:10; y 1 Ped. 3:21)
se emplea esta figura, pues una parte del plan de salvación se toma por el todo. Los que no quieren reconocer
esta verdad seguirán torciendo la Escritura, enseñando que la salvación es por la fe sola. La mejor refutación de
este error es Juan 5:25, porque si se puede afirmar que Jn. 3:16 enseña la salvación por la fe sola, entonces se
puede enseñar que Jn. 5:25 enseña la salvación por el oír solo. No todos los muertos oyen la voz de Cristo (el
evangelio). Su voz no es irresistible (Apoc. 3:20; 22:17). En ese momento Jesús hablaba con algunos muertos
que rehusaban la vida que El les ofrecía.
 
5:26 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, -- Tiene vida en el sentido de que es una fuente de vida
para otros.

-- así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo (1:4; 11:25; 14:6); -- En esto sigue
estableciendo su identidad con el Padre. "Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a
tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para
volverla a tomar" (10:17, 18). También Jesús tiene vida en sí mismo (El es la vida, 14:6), en el sentido de ser la
fuente de vida espiritual para todos los que le obedezcan Heb. 5:8, 9. Esta vida se obtiene a través del evangelio.
El tiene vida en sí mismo y, por eso, nos puede regenerar (3:5; Tito 3:5).

5:27 y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. -- Algunos
comentaristas creen que se debe enfatizar aquí la humanidad de Cristo: "Porque el hombre debe ser juzgado por
su semejante y aun por el más humilde y más amante de los hombres, que ha llevado el pecado de la humanidad
y puede tener compasión de sus hermanos, de modo que es la gracia misma quien juzga (Heb. 2:17, 18; 4:15).
Por su humillación voluntaria el Hijo de Dios ha adquirido la prerrogativa de juzgar a aquellos a quienes vino a
salvar" (HAWM). Otros enfatizan que "Hijo del Hombre", es título mesiánico (Dan. 7:13; Mat. 12:8; Luc.
21:27; Apoc. 1:13). Jesús afirma que El da vida (física y espiritual), resucita muertos (físicos y espirituales) y
que juzgará a todos; es decir, El hace el papel del Mesías. "El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el
poder ... " (Apoc. 5:12).
 
5:28, 29 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora (no agrega "y ahora es", ver. 25, porque habla de la
hora de su segunda venida) cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo
bueno (practican las cosas buenas; hacen la voluntad del Señor, Mat. 7:21; 12:50; es decir, obedecen al
evangelio, andan como Jesús, "haciendo bienes", y perseveran en la doctrina de los apóstoles hasta la muerte) ,
saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, phaulos, lo que no vale nada, despreciable;
compárense Rom. 2:11; 2 Cor. 5:10. Estos son los que aborrecen la luz, 3:20; "lo malo" (perverso) es
compañero de celos, contiendas, y perturbación en Sant. 3:16. Tales personas serán perdonadas si obedecen al
evangelio, pero si mueren en pecado, saldrán a resurrección de condenación (juicio, LBLA; "Habría sido
áspero decir, 'la resurrección de muerte", aunque esto es lo que se quiere decir, porque los pecadores resucitarán
de la muerte a la muerte" (Bengel, citado por JFB). Jesús no habla de gracia y misericordia para los que hacen
lo malo, sino de salir de los sepulcros para condenación y sufrimiento. En lugar de tener cuerpos gloriosos como
el de Jesús (1 Jn. 3:3, 4), tendrán cuerpos incorruptibles que sufrirán "tribulación y angustia" (Rom. 2:9), y no
serán aniquilados por la lumbre (Mar. 9:43-48). La palabra destruir de Mat. 10:28 ("destruir el alma y el cuerpo
en el infierno") no significa aniquilar sino arruinar. Estarán arruinados, excluidos de la presencia de Dios (2
Tes. 1:9). Los que saldrán a resurrección de condenación no dejarán de existir, sino que perderán su bienestar.
¿Quién, aparte de Jesucristo, se atrevería a decir esto de sí mismo? Ya había dicho (ver. 21) que "el Hijo a los
que quiere da vida"; esto significa que El puede resucitar a los que están muertos física o espiritualmente. La
resurrección espiritual es condicional, pero en los vers. 28, 29, El dice enfáticamente que incondicionalmente
levantará a todos los que han muerto físicamente, y no solamente los levantará, sino también que los juzgará y
les asignará su destino eterno (Mat. 25:46). La conclusión lógica es, pues, que todos deben obedecer a Cristo
(compárese 2 Ped. 3:10-13).
Jesús no habla de dos resurrecciones, sino de la resurrección simultánea de los malos y los buenos. Muchos
evangélicos y otros creen que cuando Cristo venga, resucitará solamente a los justos, y que mil años después
resucitará a los malos. Según esta teoría, cuando Cristo venga, (1) resucitará solamente a los justos; (2) vendrá
por sus santos vivos que serán arrebatados de la tierra (un "rapto secreto") para estar con Jesús (3) durante la
"gran tribulación" aquí en la tierra; (4) que Cristo vendrá otra vez (una tercera venida) con los santos para
derrotar a Satanás y todos sus siervos en la guerra de Armagedón; y (5) reinará por mil años aquí en la tierra; (6)
después de los mil años, resucitará a los muertos infieles; (7) todos serán juzgados y (8) los fieles entrarán en el
reposo con el Señor y los infieles serán echados al infierno. Es una teoría interesante pero es pura ficción,
porque Jn. 5:28, 29 y muchos otros textos enseñan una sola resurrección general de todos los hombres, malos y
buenos. Apoc. 20:5, 6 dice, "Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta
es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda
muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años".
Esta es una resurrección figurada, que se refiere al triunfo de los que mueren en Cristo (20:4). Apoc. 2:11 es
paralelo a Apoc. 20:5, 6, "El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte". "El que venciere" equivale a
"el que tiene parte en la primera resurrección". Los otros muertos no volvieron a vivir porque no eran
vencedores. Esta resurrección no tiene nada que ver con la resurrección literal de Juan 5:28, 29. Pablo enseña la
importancia de la resurrección y las consecuencias terribles para los santos si no hubiera resurrección (1 Cor.
15:12-19), y nos da una explicación amplia del tema en 1 Cor. 15:35-57 y en 1 Tes. 4:13-18. En 1 Tes. 5:1-5
explica que "aquel día" vendrá como ladrón en la noche y que muchos no estarán preparados, pero que los
santos no están en tinieblas, para que aquel día les sorprenda como ladrón.
 
5:30 No puedo yo hacer nada por mí mismo (5:19); según oigo (Cristo oía y entendía perfectamente la
voluntad de Dios), así juzgo y mi juicio es justo (7:24), porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del
que me envió, la del Padre. -- Cristo es el Juez y, en ese momento, estaba juzgando a los judíos (véanse los
vers. 38-46). Aunque los judíos juzgaban a Cristo con prejuicio y malicia, en el juicio de Jesús no había odio ni
resentimiento (1 Ped. 2:21-23). Era perfectamente justo e imparcial, porque su juicio era la voluntad del Padre.
"Para cualquier hombre es difícil juzgar con justicia a otro hombre. Si nos analizamos con honestidad y
franqueza veremos que hay muchos hechos que afectan nuestros juicios, y que éste se basa sobre una cantidad
de cosas. Nuestro juicio puede ser injusto porque nos sentimos heridos en nuestro orgullo. Puede ser ciego y
deshonesto debido a nuestros prejuicios. Puede ser severo y enconado por la envidia. Puede resultar arrogante
debido al desprecio. Puede ser duro por la intolerancia ... Puede verse afectado por nuestra vanidad y basarse
sobre la envidia y no sobre la justicia. Puede resultar inválido porque no conocemos, y jamás hemos tratado de
conocer, las circunstancias en que actúa la persona que juzgamos" (WB). Es muy difícil evitar la parcialidad (1
Tim. 5:21). "No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio" (7:24). Según el prejuicio de los
judíos Jesús aparentemente había quebrantado el día de reposo pero, según ellos mismos, no quebrantaban el
cuarto mandamiento quienes circuncidaban en el día de reposo (7:22), ni los sacerdotes que ofrecían sacrificios
en el día de reposo (Mat. 12:5) ni quienes sacaban una oveja del hoyo en el día de reposo (Mat. 12:1), ni
siquiera quienes desataban un buey o un asno del pesebre para llevarlo a beber en el día de reposo (Luc. 13:15).
Por lo tanto, Jesús no quebrantaba el cuarto mandamiento al sanar enfermos. Los judíos no juzgaban con justo
juicio, sino con prejuicio, envidia e hipocresía, pero nuestro juicio siempre será justo si no buscamos nuestra
propia voluntad, sino la voluntad del Padre.

5:31 Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. -- Acaba de decir que no
podía hacer nada por sí mismo porque su voluntad estaba perfectamente unida con la del Padre. Si
independientemente pudiera dar su testimonio, es decir, aparte de la voluntad del Padre, no sería verdadero.
Poco después (8:14) Jesús dice, "Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero,
porque sé de dónde he venido y adónde voy". Como Jesús no podía obrar independientemente del Padre,
tampoco podría dar testimonio independiente del testimonio del Padre.
 
5:32 Otro es el que da testimonio acerca de mí (8:13-16) y sé que el testimonio que da de mí es verdadero.
-- 7:28, 29; 8:26, 55. El Padre es Otro, otra persona. "Yo y el Padre uno somos" (10:30), en esencia (Heb. 1:3) y
en propósito y obra, pero son dos personas distintas. Ahora Jesús introduce otros testigos. Presenta el testimonio
del Padre (5:32, 37); el testimonio de Juan el bautista (5:33); el testimonio de las obras que El hacía; el
testimonio de las Escrituras (5:39); y el testimonio de Moisés (5:45).
 
5:33 Vosotros (los líderes) enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio (no simplemente de mí, sino) de
la verdad (1:19-28). -- Véanse también 1:6, 7, 29, 34; 3:26; 5:37. Lo que Juan decía era un testimonio fiel y
adecuado para guiar al pueblo a Cristo y la salvación.
 
5:34 Pero yo (en contraste con vosotros) no recibo testimonio de hombre alguno (esta frase es otro ejemplo
del negativo hebreo; es decir, "no recibo solamente el testimonio de los hombres") -- Véase el negativo hebreo
en 6:27. Desde luego, El recibió el testimonio de Juan (1:6, 7), de Moisés (5:45-47) y de otros hombres, pero no
recibió solamente el testimonio de hombres. Tampoco era testimonio de algún hombre no guiado y apoyado por
Dios, (Mat. 16:17). Moisés y Juan eran profetas.

-- mas digo esto, para que vosotros seáis salvos. -- La fe que nos salva viene por el oír la palabra
inspirada de Dios (Rom. 10:17; Hech. 15:7). La salvación de los judíos dependía de que escucharan al
testimonio de los profetas, como también al testimonio de Jesús.
 
5:35 El era antorcha (la lámpara, LBLA) que ardía y alumbraba; -- "No era él la luz, sino para que diese
testimonio de la luz" (1:8). Como lámpara que ardía y alumbraba Juan señalaba a los judíos el camino que les
llevaría a Cristo.

-- y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo (por una hora) en su luz. -- Por algún tiempo Juan
fue muy popular (Mar. 1:5; Mat. 3:5; 11:7; 21:26). Los judíos fueron atraídos a él y le hicieron preguntas, pero
"El interés en el bautista era una experiencia emocionante que era frívola, superficial y de poca duración"
(MRV). Los fariseos y los intérpretes de la ley rechazaron el bautismo de Juan y decían que tenía demonio
(Luc. 7:30-33). Parece que los líderes de los judíos estaban siendo divertidos por Juan. Para ellos él y su
mensaje eran interesantes. Le escuchaban como mucha gente escucha el evangelio. Creen que el motivo
principal para escuchar es para ser divertido o para oír algo nuevo. "Un famoso predicador relata que después de
haber pronunciado un sermón muy sombrío sobre el juicio, lo vinieron a saludar con un comentario de
agradecimiento: '¡Ese sermón fue de veras simpático!' La verdad de Dios no es algo que debe entretenernos"
(WB).
 
5:36 Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que
cumpliese, las mismas obras que yo hago, -- Las obras que Jesús hacía testificaban de la aprobación del Padre
(3:2; 5:20, 36; 10:25; Mat. 11:4, 5). Los milagros de Jesús eran señales que deberían producir la fe (20:30, 31).
Eran muchos, eran maravillosos, no se hacían en un rincón sino públicamente (cualquiera podía examinarlos), y
eran obras nobles de amor y de misericordia. Sus obras no eran solamente sus milagros, sino todo lo que hacía
para llevar a cabo su propósito como el Mesías y Salvador del mundo.

-- dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado. -- Lo mismo se puede decir de las obras de los
hijos de Dios (Tito 3:1, 8; Sant. 2:14-26).
 
5:37, 38 También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí -- Por ejemplo, había dado testimonio de
El en las figuras y sombras de la ley, y en las muchas profecías acerca del Mesías y su reino que fueron
cumplidas por Jesús. También cuando Jesús se bautizó (Mat. 3:17), y otra vez lo haría en la transfiguración de
Jesús (Mat. 17:5).

-- Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, -- "El testimonio que Dios mismo ha dado en
su palabra, en las Escrituras del Antiguo Testamento" (HAWM). Véase también 1 Jn. 5:9-12. Esto concuerda
con lo que Jesús dice en el versículo 39. Algunos creen que esto significa que los judíos no podían oír la voz de
Dios ni ver el aspecto de Dios en Jesús (14:24; 2 Cor. 4:4; Col. 2:9; Heb. 1:3, etc.), pero esta reprensión tenía
que ver con la condición de los judíos aun antes de nacer Jesús. El dice que "nunca habéis oído su voz, ni habéis
visto su aspecto". Afirma que los judíos simple y sencillamente no conocen a Dios, que ¡nunca lo han
conocido! y que siempre han estado lejos de El y que no pueden oír su voz ni ver su aspecto en la Revelación
que les ha dado. Por eso, para ellos El era un extraño, el "Dios no conocido" (compárese Hech. 17:23).
Compárese el ver. 42, "no tenéis amor de Dios en vosotros"; también, 8:39-44.

-- ni tenéis su palabra morando en vosotros (1 Jn. 2:14, 24; 3:9, 17); porque a quien él envió,
vosotros no creéis. -- Si la palabra de Dios hubiera morado en ellos, habrían creído en Cristo a quien el Padre
envió. En este discurso (5:37-45) Jesús lanza cargos severos contra los judíos. Compárese 8:39-44.
 
5:39 Escudriñad (ereunate, Examináis, LBLA; minuciosamente) las Escrituras; -- Este verbo puede ser
traducido por indicativo (afirmación) o imperativo (mandamiento). Un comentarista insiste en el imperativo y
afirma que Cristo dice: Aquí está mi Testigo (el Padre que testifica a través del Antiguo Testamento). Ustedes
no conocen su testimonio; por eso, ¡Examinadlo! (RCHL). Otro está de acuerdo con esto y cita 7:52 como el
único texto en este libro, aparte de éste, que usa este verbo: "Escudriña y ve que de galilea nunca se ha
levantado profeta" (AWP). Obviamente en 7:52 es imperativo y, por eso, puede ser en 5:39 también. Si es
imperativo, Cristo habló de la confianza que ellos tenían en las Escrituras y les mandó que las examinaran para
ver que sí hablaban de El. Los que creen que este verbo debe ser traducido por el modo indicativo dicen (1) que
el indicativo concuerda mejor con lo que Jesús está diciendo; (2) que los demás verbos en este contexto no son
imperativos sino indicativos; y (3) que no era necesario mandar que los judíos escudriñaran las Escrituras,
porque lo hacían en las sinagogas cada sábado.

-- porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; -- "En ellas", es decir, simplemente
por tenerlas, estudiarlas, memorizarlas y discutirlas tendrían vida eterna. La palabra bibliolatría no se encuentra
en Larousse, pero bien describe este uso incorrecto de las Escrituras. Los judíos minuciosamente escudriñaban
las Escrituras, para saber cuántas letras había, o para ver cuántos textos pudieran memorizar y recitar, o para
formular alegorías, y al hacer todo esto creían que con tal uso de la palabra de Dios podían ganar vida eterna.
Aparentemente muchos judíos rendían culto a las Escrituras, pero no las estudiaban para entenderlas (2 Cor.
3:16).

-- y ellas son las que dan testimonio de mí; -- Luc. 24:32, 44; Jn. 5:46; Hech. 3:18, 24; 7:52; 10:43;
13:29; 26:22; 28:23; 1 Ped. 1:10, 11, etc. Los judíos no dejaban de escudriñar las Escrituras, pero no
encontraban a Cristo en ellas. "¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión? Mucho,
en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios" (Rom. 3:1, 2). Los judíos
no solamente poseían las Escrituras, sino que se gloriaban en ellas, pero la palabra no moraba en ellos; es decir,
solamente tenían los libros o rollos en sus manos para leerlos, pero la palabra leída no entraba en su corazón
para morar permanentemente allí. La palabra no controlaba su vida. Así se usa la palabra morar en las
Escrituras: por ejemplo, Rom. 7:20, "el pecado mora en mí", tiene control sobre mi vida; Rom. 8:9, "el Espíritu
de Dios mora en vosotros", el Espíritu tiene control sobre vuestra vida; Col. 3:16, "La palabra de Cristo more en
abundancia en vosotros", que la palabra de Cristo tenga residencia permanente en el corazón y que tenga control
total sobre la mente, la voluntad y las emociones. Los judíos tenían las Escrituras, leían las Escrituras, y
discutían las Escrituras, pero la palabra de Dios no moraba en ellos. Al escudriñar las Escrituras, ¿qué
buscaban? Buscaban argumentos para probar lo que ya creían, las tradiciones que habían inventado. Tenían su
propia teología y escudriñaban las Escrituras para probarla. Escudriñaban las Escrituras para encontrar las
promesas de bendiciones físicas para Israel, incluyendo la de independencia y renombre mundial.
Frecuentemente los profetas emplearon lenguaje de bendiciones físicas para describir bendiciones espirituales,
pero a los judíos no les interesaban las promesas espirituales. Por eso, no encontraron a Cristo.
 
5:40 y no queréis venir a mí para que tengáis vida. -- Esto explica el versículo anterior. Al leer las Escrituras
esperaban tener vida eterna, pero no querían a Jesucristo. El Autor de la vida estaba excluido de su plan de
tener vida eterna. Jesús hizo muchas señales y los que eran sinceros y querían la salvación creían en El. La
salvación del hombre depende mucho no solamente de su entendimiento del evangelio, sino de su deseo de
aceptarlo. En el caso del paralítico de este capítulo (5:1-15) aun la sanidad de su cuerpo dependió de su
deseo; Jesús le preguntó, "¿Quieres ser sano?" (5:6). Sergio Paulo, el procónsul de Chipre "deseaba oír la
palabra de Dios" (Hech. 13:7). Cornelio deseaba oír el evangelio (Hech. 10:33). También el etíope (Hech.
8:31). Por eso, dice Pedro, "Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual" (1 Ped. 2:2). "Dios es el que
en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad", es decir, por medio del evangelio (Fil.
2:13). Dios no quiere que nadie se pierda (1 Tim. 2:4; 2 Ped. 3:9). "Porque no quiero la muerte del que muere,
dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis" (Ezeq. 18:32). Por eso, Jesús invita a todos, diciendo, "Venid
a mí" (Mat. 11:28-30) pero muchos rechazan su invitación. "¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la
gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta" (Mat.
23:37, 38,). Al decir esto se refería a la destrucción de Jerusalén por Tito, el general romano que puso sitio a la
ciudad en el año 70 d. de J. C. El profeta Isaías dijo, "Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra" (Isa.
1:19), pero el cautiverio en Babilonia de los judíos sucedió porque "No quisieron escuchar, antes volvieron la
espalda, y taparon sus oídos para no oír; y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras
que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas" (Zacarías 7:11-12). Los que
pecan lo hacen porque quieren pecar. José no pecó con la mujer de Potifar, porque él "no quiso" (Gén. 39:8).
"Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido" (Sant. 1:14), es decir, el
hombre peca porque quiere pecar. Este texto es uno de los muchos textos que enseñan que el hombre tiene libre
albedrío. El venir a Cristo depende de que el hombre quiera venir a El para tener vida eterna. Los que están
muertos en pecado puede oír la voz de Cristo (5:25) para tener vida.
 
5:41 Gloria de los hombres no recibo. -- Jesús tenía muchos discípulos, y muchos otros le seguían por
distintas razones. A veces durante su ministerio era muy popular, pero El no vino al mundo para ser exaltado
por los hombres. Por el contrario, léase Isa. 53:4, 5. Jesús entendía que El sería exaltado por el Padre (Fil. 2:6-
8). No le hacía falta, pues, la gloria de los hombres. El no buscaba el aplauso humano, sino verdaderos
seguidores.
 
5:42 Mas yo os conozco (1:47-50; 2:24, 25), que no tenéis amor de Dios en vosotros. -- Jesús escudriñaba
corazones y podía ver que estos judíos no amaban a Dios, sino que se adoraban a sí mismos. Si hubieran tenido
el amor de Dios en sus corazones habrían aceptado a Jesús como el Hijo de Dios. ¿Cómo sabemos si tenemos el
amor de Dios en nosotros? "Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos" (1 Jn. 5:3). Al
acusar a los judíos de no tener el amor de Dios, recalcaba lo que decía en el ver. 37, "Nunca habéis oído su voz,
ni habéis visto su aspecto". Simplemente no conocían a Dios. Estaban lejos de El.
 
5:43 Yo he venido en nombre de mi Padre (como verdadero representante del Padre, 14:9), y no me recibís;
si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis. -- Los judíos siguieron a muchos falsos cristos. Jesús
exhortó a sus discípulos a que no hicieran lo mismo (Mat. 24:5, 24). Los hombres siguen a falsos cristos y a
falsos maestros porque éstos les enseñan de acuerdo con sus deseos y prejuicios. Los falsos cristos ofrecían a
los judíos victoria sobre los romanos, la gloria nacional y riquezas materiales.
 
5:44 ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, -- Mat. 6:1-18; 23:5-8. ¿Qué
tiene que ver el recibir gloria los unos de los otros con el no creer en Cristo? Los que buscan y reciben la gloria
humana, se sienten contentos y satisfechos. Los judíos se sentían más santos que los otros y, por eso, se sentían
satisfechos. De esto Pablo advierte en 2 Cor. 10:12, "Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos
con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose
consigo mismos, no son juiciosos". Si nos comparamos unos con otros y nos sentimos satisfechos, no veremos
la necesidad de creer en Cristo, pero si sinceramente nos comparamos con Cristo, veremos nuestra condición
verdadera y esto puede ser el principio de la fe. La gloria que se recibe puede ser aprobación o aceptación.
Muchos no obedecen a Cristo por no ofender a su familia (Mat. 10:34-37). Muchos otros no obedecen por no
ser criticados por sus amigos y conocidos. Estos no buscan la gloria de Dios sino la gloria (aprobación,
aceptación) de los hombres.

-- y no buscáis la gloria que viene del Dios único? -- Era y es fácil ser convencido de que Jesús de
Nazaret es el Cristo. Hay mucha evidencia para confirmar esta verdad. Sin embargo, los judíos no creían porque
eran rebeldes contra Dios y no buscaban su aprobación, y solamente querían recibir gloria (aprobación) los unos
de los otros. Los que buscan la gloria, aprobación y aplauso de los hombres no tienen la humildad para creer en
Cristo y obedecerle. Cuando algún predicador o alguna iglesia tratan de impresionar a los del mundo para tener
influencia sobre ellos por medio de cosas materiales, dejan de ser iglesias y predicadores de Cristo. El honor del
mundo es incompatible con el honor de Dios; los que buscan el honor del mundo pierden el honor de Dios, y los
que buscan el honor de Dios pierden el honor del mundo (DL).
 
5:45 No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre (otra vez Jesús emplea el negativo hebreo, porque
El sí les acusaba, pero no solamente El, sino el mismo Moisés les acusaba); hay quien os acusa, Moisés, en
quien tenéis vuestra esperanza. -- Se gloriaban en Moisés, pero lo que era su gloria también era su
condenación. Los judíos apelaban a Moisés cuando les convenía (8:1-10), pero no le hacían caso cuando no les
convenía. No son sinceros los que enfatizan ciertos mandamientos o enseñanzas de la Biblia y descuidan e
ignoran otros.
 
5:46 Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. -- Los judíos creían que para
ser leales a Moisés, tenían que rechazar a Jesús, pero la lealtad hacia Moisés requería la aceptación de Jesús,
porque de El Moisés había testificado.
 
5:47 Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras? -- Cristo era el tema principal del
Antiguo Testamento (Luc. 24:27, 44-46; carta a los Hebreos). Moisés habló de Cristo en Deut. 18:15-18 (Hech.
3:22, 23), pero también habló de El en todos los tipos, figuras y sombras de la ley. Cristo testifica que Moisés
era el autor del Pentateuco. Los que niegan esto y dicen que los cinco libros de Moisés son fraudulentos tienen
disputa con Jesús.
 
**********
 
Juan 6
 
El milagro de los panes y los peces está registrado en los cuatro "Evangelios" (Mat. 14:13-21; Mar. 6:30-44;
Luc. 9:10-17; Juan 6:1-14). Es un milagro clave, de suma importancia. Léase con cuidado Mar. 6:51, 52, "Y
subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban. Porque
aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones". Esto indica que esta
señal tenía y tiene mucho significado. También es de mucha importancia porque es el trasfondo del discurso
sobre el pan de vida (6:25-59).
 
6:1 Después de esto, -- "Una nota de tiempo común, pero indefinida, en Juan 3:22; 5:1; 6:1; 7:1). Esta frase no
denota una secuencia inmediata de acontecimientos" (ATR). Los relatos paralelos de Mateo, Marcos y Lucas
indican que esto sucedió poco después de volver los apóstoles de su jornada de predicación (Mat. 10:5-8).
Según Mar. 6:30, "Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo
que habían enseñado".
-- Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. -- "a un lugar desierto de la ciudad llamada
Betsaida" (Luc. 9:10), no la Betsaida de Galilea (Mar. 6:45), sino la Betsaida oriental.
 
6:2 Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. -- "no se ha hecho esto
en algún rincón" (Hech. 26:26); las multitudes no tenían excusa alguna, porque veían las señales que hacía en
los enfermos, como también muchos otros milagros. Jesús era muy popular porque daba a la gente lo que
quería: "vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos" (Mat.
14:14). Tenía compasión de ellos porque eran como ovejas sin pastor (Mat. 9:36); los pastores del pueblo eran
ciegos y el alimento que les ofrecían eran las tradiciones de los hombres.
 
6:3 Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. -- "Venid vosotros aparte a un lugar
desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo
para comer" (Mar. 6:31).
 
6:4 Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. -- Esto indica que los escritos de Juan eran y son para
todo el mundo, pues muchos no sabían ni saben que la Pascua era una fiesta de los judíos.
 
6:5, 6 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, -- "Cuando ya era muy
avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya muy avanzada.
Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen qué comer" (Mar.
6:35, 36). Pero "Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer" (Mat. 14:16). Los
discípulos pensaban resolver el problema al despedir a la gente, pero Jesús insistía en que los apóstoles
aceptaran su responsabilidad.

-- dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para
probarle; porque él sabía lo que había de hacer. -- No hizo la pregunta para que Felipe le diera información
(2:24, 25), ni para tentarle (Mat. 4:1), sino para probarle. ¿Qué haría para resolver esta crisis? ¿Recordaría que
Dios es el que provee el pan? ¿Creería que El que convirtió el agua en vino en Caná podría proveer pan en
Betsaida?
 
6:7 Felipe le respondió: Doscientos denarios (el denario representa el salario que se paga a un obrero por un
día de trabajo, Mat. 20:2, 9, 13) de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. -- Este
comentario de Felipe no se encuentra en los otros registros. "Felipe contempla la enorme multitud, e
inmediatamente empieza a calcular, olvidando completamente que el poder de Jesús sobrepasa todo cálculo"
(GH). No tomaba en cuenta que en ese momento él hablaba con el Creador del mundo (1:3). Jesús dijo a sus
apóstoles, "Dadles vosotros de comer" y la reacción de ellos fue como la de Felipe. No dijeron, "Señor, no será
necesario comprar pan, porque tú los puedes alimentar", sino que todos pensaban solamente en los recursos
humanos y normales. En lugar de ejercer fe en Cristo, hicieron cálculos como si fueran comerciantes.
 
6:8, 9 Uno de sus discípulos, Andrés (1:41; 12:22), hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un
muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; -- Jesús había preguntado, "¿Cuántos panes
tenéis? Id y vedlo". Parece que ellos mismos no tuvieron pan y que, por eso, buscaron pan entre la gente. Los
panes eran muy pequeños y los pececillos eran del tamaño de sardinas, pues esto era simplemente el alimento
para el muchacho, pero al multiplicarse, llegó a ser suficiente para alimentar a cinco mil hombres, aparte de las
mujeres y los niños. Se han enseñado muchas "lecciones" acerca de este muchacho, pero Juan no da importancia
al muchacho sino a Cristo. La lección aquí no es, como algunos han enseñado, que un muchacho compartiera su
alimento con otros, sino que Jesús podía multiplicar lo poquito que este muchacho tenía para alimentar a una
multitud.

-- mas ¿qué es esto para tantos? -- Núm. 11:21-23, 31; 1 Reyes 17:13-16. Andrés y los otros apóstoles
no pensaban en el poder de Cristo, sino solamente en lo imposible de alimentar una multitud con cinco panes y
dos pececillos. Dios sabe multiplicar lo poco de los hombres consagrados.
 
6:10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. -- "Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba"
(Mat. 14:19). El recostarse era la postura normal para comer. ¿Qué habrán pensado los apóstoles de este
mandamiento? La gente no había comida. ¿Por qué, pues, hacerles recostar? Se requería fe en Cristo para llevar
a cabo este mandamiento que no entendían. Por la fe los discípulos obedecen a Cristo aunque no entiendan su
mandamiento. Si Jesús les hubiera dicho que subieran árboles, sin duda lo habrían hecho. ¿Qué habrá pensado la
gente cuando le dijo que se recostara? ¿Recostarnos para qué? Por la fe se recostaron. Sin entender el propósito
del mandamiento, obedecieron al Señor. Muchos rehúsan bautizarse, diciendo, "¿Por qué debo bautizarme?"
Naamán no entendía y no le gustaba el mandamiento de Eliseo y no quería obedecer (2 Reyes 5:11). "Por la fe
Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a
dónde iba" (Heb. 11:8). Josué y los israelitas habían de rodear la ciudad de Jericó una vez cada día por seis días
"y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen
prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y
el muro de la ciudad caerá". ¿Quién podía entender el por qué de tal mandamiento? ¡Se requería mucha fe, una
fe grande, para llevarlo a cabo!

-- Y había mucha hierba -- verde, Mar. 6:39; un buen cojín. "En lugares de delicados pastos me hará
descansar" (Sal. 23:2).

-- en aquel lugar; y se recostaron (se reclinaron) como en número de cinco mil varones. -- "Hacedlos
sentar en grupos, de cincuenta en cincuenta" (Luc. 9:14). Como Pablo hubiera dicho, "Hágase todo
decentemente y con orden" (1 Cor. 14:40). Este buen orden hizo posible la distribución ordenada del alimento.
De esa manera podían servir a cada persona, sin omitir a nadie. Nuestro Dios es Dios de orden, como se puede
observar en Gén. 1 (la creación del mundo); en Ex. 13:18, "en orden de batalla subieron los hijos de Israel de la
tierra de Egipto", LBLA; en Lev. 1:8 (los sacerdotes hijos de Aarón acomodarán las piezas ... sobre la leña que
está sobre el fuego que habrá encima del altar"; en Núm. 2 (los campamentos de las doce tribus alrededor del
tabernáculo); en Josué 1:14, "vosotros, todos los valientes guerreros, pasaréis en orden de batalla delante de
vuestros hermanos, y los ayudaréis" (LBLA); en la participación de la cena del Señor (1 Cor. 11:20-34); y en el
uso de los dones del Espíritu Santo (1 Cor. 14:40).
 
6:11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias (6:23), -- Sin faltar, antes de comer debemos dar
gracias por los alimentos. Los judíos creían que "el que participa de algo sin dar gracias actúa como si estuviera
robando a Dios" (BWJ). "Y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y
partió y dio los panes a los discípulos" (Mat. 14:19; también Marcos y Lucas dicen "bendijo"). Al instituir la
cena del Señor Jesús, según Mateo 26:26, 27 y Mar. 14:22, 23, Jesús bendijo el pan y dio gracias por la copa;
según Lucas (22:17, 19) Jesús dio gracias por el pan y por la copa; según Pablo (1 Cor. 11:24) Jesús dio gracias
por el pan y él habla (1 Cor. 10:16) de la copa que bendecimos. Estos textos revelan claramente que al dar
gracias por el pan lo bendecimos, y que al dar gracias por la copa la bendecimos. Compárese Jn. 11:41,
"levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído".

-- los repartió entre los discípulos (esto se omite en LBLA), -- El Señor Jesús es el Proveedor, pero
reparte sus bendiciones a través de sus apóstoles (2 Ped. 3:2).

-- y los discípulos entre los que estaban recostados; -- Que sepamos nadie se negó a recostarse, pero si
alguien hubiera rehusado hacerlo, ¿se le habrían dado de comer?

-- asimismo de los peces, cuanto querían. -- Felipe dijo que si compraran "doscientos denarios de pan
no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco" (6:7), pero ¿se limitaron a un poco? Dice Juan que
Jesús y los discípulos les dieron todo lo que querían. Dios usa las cosas pequeñas y de poca importancia para
hacer maravillas. Recuérdese como Dios usó la vara de Moisés, la honda de David, y la quijada de un asno en
manos de Sansón. Dios pone un cheque en blanco en manos de sus siervos y nos dice que llenemos la cantidad
de recursos celestiales que queramos (AWP). Dice Pablo, "todo es vuestro" (1 Cor. 3:21).
6:12 Y cuando se hubieron saciado (no un poco para cada uno, sino saciado), dijo a sus discípulos: Recoged
los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. -- Cristo podía haber alimentado cada día a
multitudes, pero "los recursos infinitos, no obstante, no son una excusa para desperdiciar" (GH). Dios no
desperdicia nada. Aun los cadáveres de animales y aves son alimento para otras de sus criaturas. Este texto es
una lección clara sobre la necesidad de no desperdiciar las bendiciones de Dios. No somos dueños de nuestros
recursos, sino simplemente mayordomos, que darán cuenta a Dios por la administración de ellos. ¿Qué significa
el término pródigo? ¿Qué hizo el hijo pródigo? Dice Luc. 15:14, "Cuando todo lo hubo malgastado" (15:30).
Compárense Luc. 16:1, "disipador"; Mat. 25:30, "inútil" porque desperdició su talento; Efes. 5:16, aprovechar el
tiempo, no desperdiciarlo, no malgastarlo. Dios no quiere que el hombre desperdicie su tiempo, su energía, sus
talentos, su dinero, su vida. Si Jesús no quería que los pedazos de pan se perdieran, ¿cuánto menos querrá que
algún alma se pierda? (1 Tim. 2:4; 2 Ped. 3:9).
 
6:13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas (canastos de mimbre) de pedazos, que de los cinco panes de
cebada sobraron a los que habían comido. -- Después de alimentar la multitud, no tenían cinco panes y dos
pececillos, sino doce canastos de comida. ¿Cómo explican este milagro los modernistas (incrédulos)? Dicen que
la lección aquí es que un muchacho pobre compartió su comida con otros y que su falta de egoísmo y su espíritu
benévolo provocaba a los demás a hacer lo mismo para que hubiera suficiente comida para todos. Si esto
hubiera sido lo que en realidad sucediera, nadie habría pensado que Jesús era el Profeta. Dice el modernista
William Barclay, "Nunca sabremos con exactitud qué fue lo que sucedió en esa verde planicie de Betsaida Julia.
Podemos verlo en tres formas. (a) Podemos verlo simplemente como un milagro ... (b) Puede ser que en
realidad se haya tratado de una comida sacramental ... lo que cada persona recibió no fue más que un fragmento,
como en el sacramento ... (c) Puede haber otra explicación, muy hermosa. No se debe pensar que la multitud
emprendió una expedición de catorce kilómetros sin hacer ningún preparativo. Si entre ellos había peregrinos,
sin duda tendrían provisiones para el viaje. Pero puede ser que ninguno de ellos haya querido ofrecer lo que
tenía, porque con todo egoísmo -- y muy humanamente -- querían guardar todo para sí. Puede ser que Jesús, con
su extraña sonrisa, sacó la pequeña provisión que tenía con sus discípulos, con una fe radiante dio gracias a
Dios por ella y la compartió con todos. Conmovidos por su ejemplo, todos los que tenían algo lo imitaron; y al
final hubo comida suficiente, y más que suficiente, para todos". Esta "explicación" es pura incredulidad.
Barclay admite que "podemos verlo como milagro", pero así hablan los modernistas (incrédulos): para ellos,
esta explicación es aceptable, pero luego dan otras dos explicaciones que son incorrectas. De esta manera,
rechazan la verdad.
 
6:14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es
el profeta que había de venir al mundo. -- Deut. 18:15-18; Hech. 3:22, 23. Esto suena bien; están
reconociendo a Jesús como el Profeta que había de venir, es decir, el Mesías, el Hijo de David, pero al decir que
Cristo era "el profeta" ¿qué concepto tenían de El? Si Cristo era el Profeta (Mesías), ¿por qué no se postraron
delante de El, confesando sus pecados y adorándole? El ver. 15 contesta estas preguntas.
 
6:15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, -- En lugar de someterse
a Cristo querían que El se sometiera a los propósitos e intereses de ellos. La Luz estaba con ellos, pero todavía
estaban en oscuridad. Muchas personas seguían a Jesús porque tenían hambre y sed de justicia. Encontraban en
El la resolución de sus problemas. Pero este texto (6:15) claramente muestra que algunos judíos querían que su
Mesías fuera un rey terrenal que pudiera derrotar a los odiados romanos y librar a los judíos de su opresión.
Esto quiere decir que algunos buscaban a Jesús simple y sencillamente para ver cómo y qué tanto El les pudiera
ayudar y servir a ellos: p. ej., sanar sus enfermos, alimentar a los hambrientos, y vencer a sus enemigos. Tales
personas serían leales a Cristo, con tal que El siguiera dándoles lo que querían. Los que querían "hacerle rey"
querían usar a Jesús para llevar a cabo sus propios propósitos. Jesús había demostrado que tenía poder, mucho
poder, porque sanaba a los enfermos y multiplicó a los panes y peces para alimentar a cinco mil hombres.
Seguramente tendría poder para llevar a cabo los propósitos políticos de los judíos. El podría darles pan como
Dios dio el maná a sus padres. Serían ricos porque las naciones sojuzgadas por Cristo les pagarían tributos
como en los días de Salomón. Tales judíos no querían saber de las bienaventuranzas (Mat. 5:1-12). No querían
oír de convertirse y ser como niños (Mat. 18:1-4). No estaban interesados en negarse a sí mismos ni en llevar la
cruz de Cristo (Mat. 16:24). No querían ser siervos de Cristo; más bien, querían que El fuera el siervo de ellos.
Desde luego, no vino Cristo al mundo para ser servido sino para servir (Mat. 20:28), pero no en el sentido que
estos hombres carnales anhelaban. Cristo vino para servir y para dar su vida en rescate por muchos, pero los que
querían hacerle rey no querían saber nada de sufrimiento. No era necesario "hacerle rey", porque Jesús nació
para ser rey (Mat. 2:2, "¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?"). El plan de éstos que querían hacerle
rey no tenía nada en común con el plan de Cristo, porque el reino de Jesús no es de este mundo (Jn. 18:36).
Jesús nació para ser Rey, pero también nació para morir por nosotros. El nació para ser "el profeta", y para ser
el Rey de reyes, pero también nació para ser el Sacerdote que ofrecería a sí mismo para expiar los pecados del
mundo (Heb. 10:12).

-- por lo tanto, volvió a retirarse al monte él solo. -- "Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque
conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en
el hombre" (2:24, 25). En esta ocasión otra vez Jesús demostró su deidad, leyendo los pensamientos carnales de
estos judíos que querían hacerle rey. Dice Mat. 14:23, "Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y
cuando llegó la noche, estaba allí solo". Quería estar solo para orar, pero de lo que sucede en seguida parece que
pensaba enseñar a sus discípulos otra lección sobre la fe.
 
6:16 Al anochecer, descendieron sus discípulos al mar, -- "En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la
barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud" (Mat. 14:22). El despedir a sus
discípulos le ayudó a despedir también a la multitud.
 
6:17 y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no
había venido a ellos. -- Esto indica que ellos habían esperado que Jesús les acompañara. Ahora la fe de los
discípulos será probada otra vez. Después de ser testigos del maravilloso milagro de la alimentación de los
cinco mil, ¿serán más fuertes para las pruebas?
 
6:18 Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba. -- No solamente "Estaba ya oscuro, y Jesús no
había venido a ellos", sino que también "se levantaba el mar con un gran viento que soplaba", "Y ya la barca
estaba en medio del mar, azotada (lit., atormentada) por las olas" (Mat. 14:24). En tales momentos seguramente
los apóstoles habrán anhelado la presencia de Jesús. "Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante
de él a la otra ribera" (Mat. 14:22); esto implica que El también iría a la otra ribera. Pero ¿dónde estará?
¿cuándo vendrá? Esta prueba de los apóstoles es semejante a la prueba de nosotros cuando en la noche oscura,
las olas violentas del mundo nos azotan y atormentan. A veces clamamos al Señor y parece que no nos oye. En
tales momentos nuestra fe y nuestra paciencia son probadas. Pero hay un detalle muy significativo en el relato
de Marcos (6:48): "Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario". ¡Jesús no estaba
dormido! No era indiferente al problema de sus discípulos. En los momentos difíciles de nuestra vida nos
conviene recordar que Jesús nos ve cuando "remamos" con gran fatiga, y está cerca para ayudarnos. ¿Qué hacía
Jesús en esos momentos? Oraba al Padre. ¿No estaría orando también por sus discípulos que en la noche oscura
y en medio del mar tempestuoso estaban remando con toda su fuerza? No solamente estaba viéndoles, sino
también cuando estaba viéndoles "estaba ya oscuro" (6:17). "Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche
resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz" (Sal. 139:12). Isa. 30:18 dice, "Jehová
esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque
Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él". Espera para tener piedad de nosotros para
que sea más evidente y más apreciada su ayuda (AWP). Pero al mismo tiempo es importante observar que
aunque los discípulos podían esperar ayuda del Señor, ¡no dejaron de remar! El Señor ayuda a los que se ayudan
a sí mismos.
 
6:19 Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios (cuatro o cinco kms.), vieron a Jesús que
andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; -- "vino a ellos" (Mat. 14:25) con poder infinito; pronto les
ayudaría. "Y quería pasarles de largo (LBLA)" (Mar. 6:48), porque El quería que los discípulos le invitaran a
bordo. El ayuda solamente a aquellos que quieran su ayuda.

-- y tuvieron miedo. -- "Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un
fantasma! Y dieron voces de miedo" (Mat. 14:26). ¿Qué temieron? Parece que en ese momento pensaban que
serían llevados por un espectro.
 
6:20 Mas él les dijo: Yo soy; no temáis. -- "No se podía equivocar en cuanto a esa voz. Si Isaac conoció la voz
de Jacob (Gén. 27:22), Saúl la voz de David (1 Sam. 26:17), y Rode la voz de Pedro (Hech. 21:17), cuanto más
los apóstoles conocieron la voz del gran Maestro" (JWM). Véase Mat. 14:28-31, la tentativa de Pedro de andar
sobre el agua.
 
6:21 Ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, -- Reconocieron la voz de Cristo y al oírla querían
recibirle en la barca.

-- la cual llegó en seguida a la tierra adonde iban. -- Porque "cuando ellos (Jesús y Pedro) subieron en
la barca, se calmó el viento" (Mat. 14:32). "Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se
asombraron en gran manera, y se maravillaban. Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto
estaban endurecidos sus corazones" (Mar. 6:51, 52). Habiendo visto el milagro de la alimentación de los cinco
mil, deberían haber entendido que Cristo es verdadero Dios, y por eso, no deberían haberse asombrado tanto
cuando El vino a ellos andando sobre el mar. Su dureza de corazón consistía en no comprender que un milagro
les habría de preparar para otro. Aparentemente "lo de los panes" no les inducía a adorar a Cristo, pero ahora,
después de ver a Jesús andar sobre el mar, rescatar a Pedro, y calmar el viento, estaban listos a proclamar su
deidad. Mateo 14:33 dice, "Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo:
Verdaderamente eres Hijo de Dios".
 
6:22 El día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más que una
sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos. --
Entonces ¿dónde estaría Jesús? Si está en este lado, ¿por qué no han regresado sus discípulos para buscarlo?

6:23 Pero otras barcas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después
de haber dado gracias el Señor. -- McGarvey sugiere que los que tenían barcas vieron la multitud y
aprovecharon la oportunidad, buscando pasajeros.
 
6:24 Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron
a Capernaum (frecuentemente Jesús estaba en Capernaúm), buscando a Jesús. -- ¿Todavía querían hacerle rey
(v. 15)? ¿Querían comer otra vez? ¿Con qué propósito le buscaban?
 
6:25 Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? -- No lo vieron cruzar el mar
con sus discípulos, y no había venido con ellos. ¿Cuándo, pues, y cómo llegó? Jesús no perdió tiempo
contestando su pregunta, sino que inmediatamente les dijo lo que deberían oír (compárese 3:2, 3).
 
6:26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las
señales (no solamente la alimentación de los cinco mil, sino también la sanidad de algunos, 6:2), sino porque
comisteis el pan y os saciasteis. -- Otra vez Jesús demuestra su deidad, al leer los pensamientos y propósitos de
la gente. El sabía que el interés de ellos no era espiritual sino temporal. Le seguían no porque El les había
enseñado, sino porque les había alimentado; no le seguían por amor sino por el pan (MH). No apreciaban el
significado de los milagros de sanar enfermos y multiplicar los panes y peces como señal de Dios que indicaba
la identidad divina de Jesús como el Salvador del mundo (4:42). Si lo hubieran hecho, se habrían postrado
delante de El, buscando la salvación que El ofrece y adorándole. Cristo todavía lee los pensamientos de los que
se acercan a El. El sabe los pensamientos, secretos, propósitos de todos. El se da cuenta de toda forma de
hipocresía. No solamente oye nuestros cantos, sermones y oraciones, sino que también conoce nuestros
corazones. Nadie le puede engañar.
 
6:27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el
Hijo del Hombre os dará; -- Mat. 6:24-34. Aunque la comida que a vida eterna permanece es de mucho más
valor que la comida que perece, lamentablemente esta última es la que la mayoría de los hombres buscan. Aun
muchos de los que profesan ser cristianos deben examinar su corazón y dejar de trabajar tanto por la comida que
perece. La iglesia del Señor es columna y baluarte de la verdad (1 Tim. 3:15). Su obra es espiritual. El Señor no
le ha entregado un evangelio social; es decir, no le ha dado la obra de benevolencia general (repartir ropa,
comida, medicina). No autoriza que las iglesias de Cristo tengan "misioneros médicos" que establezcan clínicas,
ni que establezcan asilos para niños, ancianos y otros necesitados. Lo que el mundo debe esperar de la iglesia es
la predicación del evangelio para la salvación del alma. Desde luego, los cristianos son generosos y benévolos,
como muchos textos enseñan. Las iglesias deben enviar ayuda a los santos necesitados (1 Cor. 16:1-4; 2 Cor. 8,
9), pero este servicio no tiene nada que ver la propagación del evangelio social. ¿Cómo hemos de trabajar por
la comida que a vida eterna permanece? Escudriñar las Escrituras como el viajero escudriña los mapas, pues
cada día viajamos en tierra desconocida. Asistir a las reuniones de la iglesia para adorar a Dios y para
edificarnos en la fe santísima. Meditar día y noche sobre los preceptos sagrados, las advertencias, las
prohibiciones, las promesas, de las Sagradas Escrituras. Observar los verbos empleados por Cristo y el Espíritu
Santo en el Nuevo Testamento: trabajar, andar, escudriñar, cantar, adorar, orar, llevar y sobrellevar, amar, dar,
guardar, correr, etc. Todos estos verbos se incluyen en la admonición de Jesús de trabajar por la comida que a
vida eterna permanece (JBC). "Trabajad ... por la comida ... la cual el Hijo del Hombre os dará". ¿Son
pensamientos conflictivos el trabajar nosotros por la comida y el dárnoslo el Hijo del Hombre? ¿Cómo
podemos trabajar por lo que Cristo nos da? Este es un texto clave en el estudio sobre la gracia. ¿Cómo
funciona la gracia? Si la salvación es por gracia, ¿puede el hombre hacer algo para participar en su salvación?
Según este texto (Jn. 6:27) no hay conflicto alguno entre los dos conceptos: Jesús nos dará y nosotros
trabajamos. No hay que escoger entre las dos cosas. ¿Hemos de trabajar por la comida espiritual? Compárese
Fil. 2:12; Luc. 13:24. El calvinismo no acepta esto, porque afirma que la salvación es por la gracia sola y por la
fe sola, y ni cuenta se da de la inconsecuencia de hablar de dos cosas "solas". Al entender la verdadera
naturaleza de la gracia, no habrá dificultad alguna para entender la necesidad de trabajar por la comida espiritual
(la salvación), porque la gracia de Dios provee la salvación, y el hombre acepta la salvación. El obedecer, el
servir, en fin, el trabajar, es simplemente la aceptación del don de Dios. Los que no trabajan rehúsan aceptarlo.
El fundamento de la creencia de que el hombre no puede trabajar por su salvación es la doctrina falsa de que el
hombre nace totalmente depravado y, por eso, que no puede ni siquiera querer creer u obedecer al Señor, pero,
en primer lugar, el hombre no nace depravado, y en segundo lugar, Jesús acaba de decir (5:25) que los muertos
(los que están muertos en pecados y separados de Dios) oirán su voz y vivirán.

-- porque a éste señaló Dios el Padre (ha marcado con su sello, LBLA). -- 1 Reyes 21:8; Ester 3:12;
8:10; Jer. 32:10; compárese el sello del rey, presidente u otro oficial. Mat. 3:16; 17:5; Hech. 10:38. Señalar
significa identificar y aprobar (acreditar), es decir, el Padre claramente estaba indicando que Jesús de Nazaret
era el unigénito Hijo de Dios, y que lo aprobaba. (Compárese Apoc. 7:3, aparte de indicar identidad y
aprobación, también significa la protección de los siervos de Dios). Los emisarios de un rey (o del presidente)
tienen que presentar sus credenciales para dar prueba de ser aprobados para actuar oficialmente. Así también los
milagros que Jesús hacía daban evidencia de que había venido del Padre y que actuaba en su nombre.
 
6:28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica (ergazometha, lit., trabajar,
Interlineal Lacueva; obrar, VM) las obras de Dios? -- Esta pregunta es semejante a la del joven rico (Mat.
19:16). Los escribas y fariseos requerían purificaciones, etc. (Mat. 15:2); "atan cargas pesadas y difíciles de
llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres" (Mat. 23:4). Otras obras requeridas por los hombres son
peregrinajes, penitencias, votos, ayunos, duro trato del cuerpo (Col. 2:23), etc. Estos son medios inventados por
los hombres para poner en práctica las obras de Dios, pero "en vano me honran, enseñando como doctrinas,
mandamientos de hombres" (Mat. 15:9). Al oponerse a tales obras humanas, muchos religiosos rechazan
también las obras que el Señor requiere de su pueblo. La definición de la palabra ergazometha es "trabajar,
obrar, poner en práctica"; algunas versiones escogen poner en práctica porque no les gusta la palabra obrar o
trabajar con respecto a la salvación del hombre, pero es la misma palabra usada por Pablo en 1 Tes. 4:11,
"trabajar con vuestras manos". ¿Qué debemos hacer para obrar las obras de Dios? Esto es precisamente lo que
preguntaron. Si Jesús hubiera sido un calvinista, les habría reprendido por hablar de obrar las obras de Dios.
Los comentarios calvinistas denuncian esta pregunta como la manifestación carnal de gente que quería ganar o
merecer la salvación y justificarse a sí mismos, para que la justificación no fuera de gracia sino de deuda (Rom.
4:4). Considérese la cita siguiente de un calvinista: "La mente carnal ... no es capaz de aceptar el pensamiento
de un don. Más bien, el corazón carnal no está dispuesto a humillarse al nivel de un mendigante o un pobre y
recibir todo por nada. El pecador quiere hacer algo para merecerlo ... Así fue con el joven rico: 'Maestro bueno,
¿qué bien haré para tener la vida eterna?' (Luc. 18:8) Así fue con los judíos afligidos el día de Pentecostés:
'Varones hermanos, ¿qué haremos?' (Hech. 2:37). Así fue con el carcelero de Filipos: 'Señores, ¿qué debo hacer
para ser salvo?' (Hech. 16:30). Así fue con el hijo pródigo: 'hazme como a uno de tus jornaleros' (Luc. 15:19)"
(AWP). Este comentario bien ilustra cómo los calvinistas desprecian el hacer o el obrar de parte del hombre con
respecto a la salvación. Por eso, si Jesús hubiera sido calvinista, les habría dicho, "Ustedes no saben nada;
tienen mente carnal y no son capaces de aceptar el pensamiento de un don. Su corazón no está dispuesto a
humillarse al nivel de un mendigante o un pobre para recibir todo por nada. Más bien, ustedes quieren hacer
algo para merecer la salvación. Ustedes no pueden obrar las obras de Dios; olvídense de tales pensamientos. No
hablen así". Pero Jesús no les reprochó de esa manera. ¿Por qué preguntaron acerca de qué pudieran hacer
para obrar las obras de Dios? Porque Jesús acabó de decirles, "Trabajad ... por la comida que a vida eterna
permanece".

6:29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado (6:35, 36, 40,
47). -- El creer del hombre es la obra de Dios. ¿Significa esto que Dios da la fe al hombre como don? Algunos
tuercen Efes. 2:8, afirmando que la fe es don de Dios, cuando en realidad en ese texto Pablo dice que la
salvación es don de Dios. Pero obsérvese bien que la fe es una obra, una obra hecha por el hombre. El hombre
es responsable por su salvación. Tiene que hacer algo para ser salvo. No puede proveer un Salvador, pero sí
puede creer en el Salvador que Dios provee, y obedecer lo que El nos manda. Ahora bien, los que creen que la
fe es don de Dios insisten en que el hombre no hace nada, pero muchísimos sectarios creen que el hombre
mismo tiene que creer, pero si el hombre tiene que creer, entonces es obvio que el hombre tiene que hacer algo.
Los que reconocen que el hombre tiene que creer reconocen al mismo tiempo que la salvación es condicional.
La fe, pues, es una condición o requisito de la salvación. El hombre tiene que cumplir con este requisito.
También todos reconocen que el hombre tiene que arrepentirse para ser salvo. Nadie lo niega. También todos
saben que es necesario confesar a Cristo. ¿Quién creerá que sin confesar a Cristo se puede salvar? ¿Quién creerá
que sin invocar el nombre del Señor el hombre se puede salvar? ¿Quién creerá que sin amar a Dios, el hombre
se puede salvar? En realidad, nadie cree en la salvación por la fe sola, pues todos saben que el hombre tiene
que cumplir con ciertos requisitos: amar a Dios, creer en Dios y en Cristo, arrepentirse de los pecados, confesar
a Cristo como el Hijo de Dios, invocar al Señor, etc. Hay un solo requisito, nombrado por Cristo y los apóstoles
(por el Espíritu Santo, pues), que muchos sectarios rechazan: el bautismo en agua para perdón de pecados. Para
ellos el hombre puede cumplir con todos los demás requisitos y la salvación sigue siendo por la gracia sola y
por la fe sola, pero dicen que el bautismo es obra y que los que se bautizan para perdón de pecados quieren
merecer la salvación. ¡Qué inconsecuencia! ¡Qué insensatez! En esto Satanás ha ganado una victoria de
proporciones incalculables, porque con esta falsa doctrina ha engañado a millones de personas. Si el hombre
tiene que cumplir con cierto requisito (la fe), entonces ¿cuál es la diferencia entre el cumplir con ese requisito y
el cumplir con los otros requisitos nombrados por el Señor? Satanás ha convencido a muchísimas personas que
si solamente creen en Cristo no hacen nada (no obran), pero que si se bautizan, hacen algo y que obran para
merecer la salvación. Considérense el confesar a Cristo y el invocar su nombre. ¿Se puede negar que estas dos
cosas son actos de obediencia? Si se supone que el creer es simplemente un acto mental y que el bautismo es un
acto físico, ¿no son actos físicos el confesar y el invocar con la boca? ¿Puede alguno confesar e invocar sin
hacer algo con el cuerpo (la boca)? En esto vemos la inconsecuencia de los que abogan por la salvación por la
fe sola.
 
6:30 Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces? --
¿Cuándo hicieron esta pregunta? ¡Un solo día después del milagro de multiplicar los panes y peces! Así es la
carnalidad de los que buscan señales. Quieren señal tras señal y nunca se satisfacen. Con razón Jesús dijo, "La
generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás" (Mat.
16:4). Hoy en día al gozar de las múltiples bendiciones diarias de Dios muchos preguntan ¿y quién es Dios para
que creamos en El? Jesús "estaba asombrado de la incredulidad de ellos" (Mar. 6:6) y ¿no estará asombrado de
la incredulidad de tanta gente ahora? La mayoría de los intelectuales no quieren ocupar el estado digno y
exaltado de hijos de Dios, sino que proclaman que el hombre es descendiente de animales inferiores -- ¿un
animal inferior puede tener descendientes superiores? -- y dicen que los hombres, ratones y gusanos tienen el
mismo destino (JBC). Muchísimas personas no quieren creer en Dios, pero de todo corazón creen en la
hechicería y otras prácticas ocultas del diablo.La lógica de los incrédulos modernos no es mejor que la de los de
Nazaret. Estos pensaban: "Este Jesús es uno de nosotros. Nosotros no somos nada. Por eso, él no es nada".
 
6:31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito (Neh. 9:15): Pan del cielo les dio
a comer. -- Esto confirma que Jesús descubrió los pensamientos de su corazón (6:26). La mujer samaritana le
recordó a Jesús del pozo que Jacob les dio (4:12); aquí la gente le recuerda del maná que los padres comieron.
La gente vio el milagro de la alimentación de los cinco mil, pero en lugar de reconocer a Jesús como el Mesías,
pide otra señal y le recuerda del maná en el desierto. ¿Menospreciaban el milagro de Jesús con la implicación de
que el maná que alimentó a los millones de Israel había durado por cuarenta años? ¿Querían que Jesús les diera
de comer cada día (o tres veces al día) durante el resto de la vida para superar la señal del maná en el desierto y
para demostrar que El era superior a Moisés? Dios proveyó el maná para sostener a su pueblo durante los
cuarenta años que estuvieron en el desierto, pero al alimentar a los cinco mil Jesús no solamente proveyó
alimento, sino que les dio señal para que creyeran en El.
 
6:32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el
verdadero pan del cielo. -- El maná no era el verdadero pan, porque aunque los israelitas comieron el maná
siempre murieron. Los panes de cebada no eran el pan verdadero porque los cinco mil varones lo comieron y
ahora, el día siguiente, quieren comer otra vez. El maná era una maravilla. El pan de cebada era otra maravilla.
Cristo Jesús, sin embargo, era la maravilla de maravillas, porque El es el verdadero pan del cielo que nos da
vida eterna.
 
6:33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. -- No solamente a los
israelitas, sino a todos.
 
6:34 Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. -- Compárese 4:15, "La mujer le dijo: Señor, dame esa agua,
para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla". Desde luego, no querían el pan del cual Jesús hablaba, como
se puede ver después (6:66).
 
6:35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; -- Jesús dijo, Yo soy la luz del mundo, Yo soy la puerta, Yo soy el
buen pastor, Yo soy la resurrección y la vida, Yo soy el camino, la verdad y la vida, Yo soy la vid y vosotros los
pámpanos.

-- el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. -- Cristo se
entregó a sí mismo para satisfacer toda necesidad y todo deseo del alma.
 
6:36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. -- Jesús mismo era la señal principal. Lo habían
visto y lo conocieron, pero no creyeron y seguían buscando señales. Por eso Jesús expresa lo desesperado de la
situación, porque si alguno, al ver la luz del sol, sentir su calor y ser testigo de su poder vivificador, todavía
rehúsa creer en el sol, entonces ¿con qué señal se le puede demostrar la existencia del sol? (JWM). Véanse 8:19;
12:44, 45; 14:9. Escudriñaban las Escrituras que hablaban de El (6:39), pero querían vida eterna sin Cristo
(querían la vida sin la Vida).
 
6:37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; -- 6:39, 44. ¿A quiénes dio el Padre a Cristo? ¿Cómo lo hizo?
Muchos creen que la gracia es irresistible, que arbitrariamente Dios elige a ciertos individuos y los trae a Cristo
con algún acto soberano (es decir, les da una llamada "experiencia de gracia").
Pero los vers. 44, 45 claramente explican el proceso. El Padre dio la ley de Moisés como ayo (guardián,
tutor) para llevar a los judíos a Cristo (Gál. 3:24). Véase Luc. 24:44, Cristo cumplió las figuras y profecías de la
ley, los profetas y los salmos. De esta manera Dios llevó (dio) al pueblo a Cristo. Desde luego, El da a Cristo
solamente los que creen en El y obedecen al evangelio. Estos tienen que renacer, Jn. 3:3, 5. Los que vienen a
Cristo son los que nacen del agua y del Espíritu. Cristo no hace acepción de personas (Hech. 10:34, 35), sino
que enseña e invita a todos. Cristo murió por todos (1 Jn. 2:2) y el evangelio debe ser predicado a todos (Mat.
28:19; Mar. 16:15), pero los elegidos de Dios son los que son llamados por el evangelio (2 Tes. 2:13, 14); es
decir, los que oyen el evangelio y lo obedecen. Estos son los que son enseñados por Dios (6:44, 45). Esta
explicación está comprobada en el libro de Hechos de los Apóstoles, el libro que registra ejemplos de la
conversión. Los que no aceptaron a Cristo y al evangelio demostraron que no eran su pueblo. Véase 10:16;
compárese Hech. 13:45-48, los judíos rebeldes se juzgaban a sí mismos como indignos de la vida eterna, pero
los gentiles con gozo aceptaron el evangelio y de esa manera demostraron que estaban "ordenados para vida
eterna". De esta clase de gente Dios habla en Hech. 18:10, "Tengo mucho pueblo en esta ciudad". Así pues, la
incredulidad de los judíos demostraba que ellos no fueron dados a Cristo por el Padre, es decir, que en realidad
no eran el pueblo de Dios como suponían. Cristo condena su orgullo al decirles que no eran dignos de ser su
pueblo.

-- y al que a mí viene, no le echo fuera. -- Estos textos no dicen que los hijos de Dios no pueden caer
de la gracia (Gál. 5:4; Jn. 10:6), sino que Dios es fiel y hará todo lo necesario por lograr la salvación eterna de
los que vienen a Cristo. Véase 10:27, 28, "no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano", pero a pesar
del amor y protección del Señor, las ovejas pueden descarriarse y dejar de seguir a Cristo (dejar de creer en El).
Véase también Rom. 8:38, 39. Estos textos hablan de la fidelidad de Dios, que todos pueden confiar plenamente
en su ayuda y protección, pero no enseñan que los creyentes no pueden caer.
 
6:38 Porque he descendido del cielo, -- Esta afirmación es otra confirmación de que Cristo nació de una
virgen, pues era hombre, nacido de mujer, pero no tenía padre humano.

-- no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. -- Las obras de Jesús eran las obras
del Padre. La voluntad del Padre era que a través de Cristo un pueblo fuera llamado por el evangelio,
perdonado, santificado y transformado a la imagen divina, para poder vivir con Dios en el cielo.
 
6:39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, -- Todos los que
obedecen al evangelio son dados a Cristo por el Padre. La salvación es el don de Dios (Efes. 2:8; Rom. 6:23).

-- no pierda yo nada, sino que lo resucite -- Cristo no pierde a los que vienen a El por causa de la
muerte física, porque los resucitará.

-- en el día postrero. -- vers. 39, 40, 44, 54; compárese 5:28, 29.
 
6:40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida
eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. -- Compárese 6:54. En los dos textos habla de la resurrección y la
vida eterna. Aquí en 6:40 dice que esta bendición es para todo aquel que cree en El, y en 6:54 dice que la misma
bendición es para el que come su carne y bebe su sangre. Por eso, comer su carne y beber su sangre quiere decir
creer en El.
 
6:41, 42 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del
cielo. Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues,
dice éste: Del cielo he descendido? -- Se escandalizaron porque Jesús dijo que había descendido del cielo y,
por eso, sería mayor que Moisés y los profetas, sacerdotes y reyes de Israel. Creían que podían refutar lo que El
decía hablando de su familia; es decir, que no es del cielo sino de Nazaret.

6:43, 44 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros. Ninguno puede venir a mí, si el Padre
que me envió no le trajere; -- helkusei, arrastrar como una red (21:6, 11, Pedro "sacó la red a tierra"), atraer
(arrastrar) mediante la cruz (12:32). Aunque les había dado los panes y peces, no querían reconocer que el
carpintero de Nazaret era el pan que descendió del cielo. Por eso, no fueron traídos a Cristo por el Padre. Hablan
los calvinistas de la gracia irresistible. "Cuando Jesús se refiere a la actividad divina de traer, emplea un
término que indica claramente que esto significa más que influencia moral. El Padre no se limita a rogar o a
aconsejar -- ¡trae! ... indica una actividad muy poderosa -- incluso, podríamos decir, irresistible. Claro está, el
hombre resiste, pero su resistencia es ineficaz" (GH). Pero la verdad es que el Padre trae a Cristo solamente a
los que creen en El como el Hijo de Dios y obedecen al evangelio. Dios simplemente no puede traer a los demás
a Cristo, porque su único poder para la salvación es el evangelio (Rom. 1:16). El evangelio es la única red.

-- y yo le resucitaré en el día postrero. -


 
6:45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre,
y aprendió de él, viene a mí. -- Dicen los calvinistas que "No es cierto que 6:45 anule o, por lo menos, debilite
6:44. La expresión, Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios, no coloca en modo
alguno en manos de los hombres el poder de aceptar a Jesús como Señor" (GH). Tal enseñanza hace que Dios
sea responsable por la salvación del hombre, no solamente al proveer la salvación sino también en cuanto a la
aceptación de ella. Aquí está la sencilla verdad que los calvinistas rehúsan aceptar: Dios sí provee la salvación,
pero el hombre tiene que aceptarla.
 
6:46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios (1:1, 14; 7:29; 16:27; 17:8); éste ha
visto al Padre -- Al ver a Cristo, vemos al Padre (8:19; 12:45; 14:9). Esta es la única manera de ver al Padre.
Cristo es el camino al Padre (14:6). Aparte de Cristo el hombre no tiene acceso al Padre. Efes. 2:18, "Por medio
de El ... tenemos entrada ... al Padre".
 
6:47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.-- El creer en Cristo equivale a
recibirlo como el pan de vida, el pan que descendió del cielo. En cuanto a la posesión de la vida eterna, véase el
comentario sobre 5:24.
 
6:48, 49 Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. -- Como la
vida física se sostiene por medio del pan literal, la vida eterna es obtenida solamente por medio de Cristo. De
todos los más de 600,000 hombres incluidos en el primer censo, todos murieron en el desierto excepto Caleb y
Josué. Así pues, aunque el maná vino directamente del cielo, solamente dio vida física, porque todos los que
comieron de él murieron. Dice Josué 5:12 que cuando los israelitas cruzaron al Río Jordán y llegaron a Gilgal,
"El maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca
más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año".
 
6:50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. -- Cristo es el pan
sobrenatural, el alimento para el alma, que da vida eterna. El que come de este pan muere físicamente, pero no
muere espiritualmente.
 
6:51 Yo soy el pan vivo (6:35, 41, 48) que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para
siempre; y el pan que yo daré es mi carne (1 Ped. 3:18; Efes. 2:15; Col. 1:22; Heb. 10:20), la cual yo daré
por la vida del mundo. -- Se refiere a su muerte que sería el sacrificio perfecto por los pecados del mundo
(3:37; 4:42; 1 Jn. 3:16; Mat. 20:28; Gál. 3:13; 2 Cor. 5:14; Rom. 5:8; Isa. 53:10; 1 Ped. 2:24). En esto vemos,
pues, que al comer este pan de vida la gente tiene que creer no solamente en Cristo sino en el Cristo que había
de morir, ser sepultado y resucitar para salvarnos de los pecados. "Jesús ha presentado aquí a esta multitud
galilea el hecho central de su muerte expiatoria por la vida espiritual del mundo" (ATR).
Desde luego, es mucho más fácil entender estas palabras después de la muerte de Jesús. Recuérdese que
ni siquiera los apóstoles entendían a Jesús cuando hablaba de su muerte (Mat. 16:21-23).
 
6:52 Entonces los judíos contendían entre sí, -- Véanse 7:12, 40; 9:16; 10:19; había mucho desacuerdo entre
la gente acerca de Jesús.

-- diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? -- No entendían porque no estaban
dispuestos a entender. "Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden"
(Mat. 13:13).
 
6:53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su
sangre, no tenéis vida en vosotros (Col. 3:3). -- Jesús sabía que no había seriedad en ellos y que no amaron la
verdad; por eso, en lugar de explicar la figura, la hace aun más fuerte, más gráfica. Jesús no contestó su
pregunta, sino que enfatizó la necesidad de participar de su cuerpo y sangre. La palabra sangre recalca el
pensamiento de su muerte y el poder vivificador de ella. En la apropiación de la carne y la sangre de Jesús, esta
vida espiritual fluye de la vida de Jesús (vers. 56, 57) (HAWM). Ya se acercaba la fiesta de la Pascua en la cual
los judíos comían la carne del cordero pascual, pero en esa Pascua se ofrecería el Cordero de Dios que quita los
pecados del mundo (1:29; Heb. 9:22; 1 Ped. 1:18; Hech. 20:28; Efes. 1:7; Apoc. 5:9). A ese sacrificio Jesús se
refiere, y a la necesidad de que aprovechemos el beneficio de ese sacrificio para obtener el perdón de los
pecados. Jesús emplea esta figura tan gráfica para impresionar profundamente la mente de los oyentes. Ellos
recordarían a través de los años este lenguaje. El lenguaje de Cristo quedaría fijo en la mente de la gente por
causa de su naturaleza diferente y extraña. El simbolismo del Apocalipsis tiene el mismo propósito. De hecho lo
mismo se puede decir de todo lenguaje figurado. ¿Quién puede olvidar la historia del hijo pródigo o del buen
samaritano? En este texto Jesús emplea palabras figuradas para enfatizar la necesidad de unirse a El por medio
de creer en El (como el perfecto sacrificio por los pecados del mundo) y obedecer al evangelio. De esta manera
se recibe el alimento necesario del alma. Al creer en Cristo y arrepentirnos del pecado, nos crucificamos con El
y somos sepultados con El y resucitados con El en el bautismo (Rom. 6:4; Col. 2:12); es decir, aceptamos y
practicamos sus enseñanzas (obedecemos al evangelio y perseveramos en la doctrina de Cristo y los apóstoles).
De esta manera asimilamos este alimento esencial, uniéndonos a El como El se unió al Padre (17:21-23). La
vida, pues, en este texto (y a través de los escritos de Juan) no significa simplemente la existencia consciente
con Dios, sino la comunión con Dios. La preposición griega eis (en) lleva la idea de hacia (p. ej., "id a (eis) la
ciudad", Mat. 26:16). Metafóricamente tiene el mismo sentido. Considérense los siguientes textos que explican
esta relación con Cristo:

(1) Mat. 28:19, "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en (eis) el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo"; es decir, el bautizado entra en la relación aceptable con Dios.
(2) Rom. 6:3, "¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en (eis) Cristo Jesús, hemos sido
bautizados en (eis) su muerte". Jesús derramó su sangre en su muerte; por eso, hemos sido bautizados en su
muerte, para que la sangre de Cristo nos limpie de todo pecado.
(3) Rom. 6:4, "Porque somos sepultados juntamente con él para (en, eis, la) muerte por el bautismo, a fin
de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida
nueva". ¡Somos sepultados con Cristo! Entonces, habiendo entrado en esta relación de favor con Dios, es
necesario "que habite Cristo por la fe en vuestros corazones" (Efes. 3:17). "Porque para mí el vivir es Cristo, y
el morir es ganancia" (Fil. 1:21). "Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria"
(Col. 3:3, 4). No nos unimos a una denominación -- como hacen muchísimas personas religiosas -- sino a
Cristo; somos agregados a El (Hech. 11:24). Somos bautizados en un cuerpo (1 Cor. 12:13) y su cuerpo es su
iglesia (Efes. 1:22, 23). Por lo tanto, no se debe enseñar que este texto (6:53) se refiere específica o solamente a
la cena del Señor. La cena del Señor es solamente una parte -- una parte muy esencial, muy importante -- de lo
que se llama comer su carne y beber su sangre. Sin embargo, es necesario explicar que varios comentaristas
quieren totalmente excluir la cena -- como también el bautismo -- de este lenguaje de Jesús, porque "jamás
ninguna iglesia cristiana ha profesado la absoluta necesidad de la cena para tener la vida del Salvador ... la
misma observación sobre la relación de la conversación de Jesús y Nicodemo con el bautismo que Jesús ordenó
a sus discípulos practicar ... los símbolos visibles importaban poco al autor del evangelio del espíritu" (B-S). En
este comentario es obvio que se quiere excluir la cena y el bautismo del lenguaje de Cristo, puesto que Cristo
enfatiza que es indispensable comer su cuerpo y beber su sangre. Si admitieran que esta figura puede incluir la
cena, entonces esto haría que un acto físico fuera necesario para tener comunión con Cristo y para ellos este
concepto es intolerable. Para ellos la fe y la fe sola procura la comunión con Cristo, sin ningún acto de
obediencia. Pero nos extraña que el autor citado arriba, después de reconocer que Jn. 3:5 de veras se refiere al
bautismo, proclamara que este acto no es necesario para tener comunión con Cristo, aunque Cristo claramente
dijo, "el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios". Si alguno no puede entrar
en el reino de Dios, ¿puede tener comunión con Cristo? Además, verdaderamente es esencial la participación de
la cena del Señor el primer día de la semana (Hech. 20:7) para seguir teniendo comunión con Cristo (1 Cor.
10:16).
 
6:54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. --
Jesús dice en 6:40 que "Esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él,
tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero", y en 6:54 hace la misma promesa a "El que come mi
carne y bebe mi sangre". Por lo tanto, tenemos que concluir que el comer su carne y beber su sangre equivale a
venir a Cristo y creer en El, es decir, aceptar y obedecer al evangelio. Todos saben la importancia del pan
(alimento físico) para el cuerpo; también tenemos que entender que el pan espiritual (Cristo) es indispensable
para el espíritu o alma.
 
6:55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. -- En esto Cristo habla de sí
mismo como el sacrificio para expiar los pecados del mundo. Para recibir este beneficio es necesario que
obedezcamos de corazón el evangelio y ser reconciliados con Dios, tener comunión con Dios (ser "participantes
de la naturaleza divina", 2 Ped. 1:4), y cada vez más transformarnos en la imagen de Cristo (Rom. 8:29; 2 Cor.
3:18).
 
6:56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. -- La palabra permanece es
término clave para entender este texto. El comer la carne y beber la sangre de Cristo significa recibir los
beneficios de la muerte de Cristo por medio de la obediencia al evangelio, y estar espiritualmente unidos a El, y
tener comunión con El (es decir, participar de toda bendición espiritual, como también participar en su
servicio). Obsérvese en otros textos lo que Juan dice acerca de vivir o permanecer en Cristo:

-- 11:25, 26, "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo
aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente".

-- 15:4-6, "Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo,
si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los
pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis
hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en
el fuego, y arden". En los escritos de Juan permanecer en el Señor significa tener comunión con El.

-- 17:21-23, "para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno
en nosotros ... Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad". Debemos unirnos a Cristo como El se
une al Padre, para que seamos "perfectos en unidad".

-- 1 Jn. 2:6, "El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo". Si nos unimos a El y
tenemos comunión con El, andaremos como El anduvo.

-- 1 Jn. 2:24, "Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros
permaneceréis en el Hijo y en el Padre". Esto indica que para unirnos a Cristo y al Padre tenemos que retener la
enseñanza que nos fue entregada por Cristo y los apóstoles (Hech. 2:42; Jn. 14:26; 1 Jn. 4:6). Solamente los que
tienen comunión con los apóstoles pueden tener comunión con el Padre y el Hijo (1 Jn. 1:3).

-- 1 Jn. 3:6-9, "Todo aquel que permanece en él no peca" (es decir, practica el pecado, ver. 8). El
cristiano tropezará de vez en cuando y al hacerlo tiene perdón si acude a su Abogado y confiesa su pecado (1 Jn.
1:8-2:2), pero el cristiano no persiste en la práctica (habitual, continua) del pecado porque ahora participa o
tiene comunión (habitual y continua) con Cristo.
-- 1 Jn. 3:24, "Y el que guarda sus mandamientos permanece en Dios".
-- 1 Jn. 4:12, "Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros".
-- 1 Jn. 4:15, "Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en
Dios".
-- 1 Jn. 4:16, "el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él".
 
6:57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por (causa de, MV) el Padre, asimismo el que me come, él
también vivirá por mí. -- Cristo nos hace partícipes de la vida verdadera que procede del Padre. "Yo soy la
resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no
morirá eternamente" (11:25, 26); "Porque yo vivo, y vosotros también viviréis" (14:19).
 
6:58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el
que come de este pan, vivirá eternamente. -- Una vez más se refiere a lo que los judíos dijeron (ver. 31). La
palabra murieron es el punto clave: ellos comieron de ese pan y murieron. Por eso, no era el pan verdadero
(duradero).
 
6:59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum. -- ¿La sinagoga construida por el centurión,
Luc. 7:1, 5?
 
6:60 Al oirlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; -- La palabra dura no significa que
ellos no podían entender que el lenguaje de Jesús era figurado. No fue que ellos pensaran que Jesús esperara que
literalmente se comiera su cuerpo y se bebiera su sangre. Eso no fue el problema. Todo el problema fue que esta
enseñanza de Cristo hizo clara la necesidad de su muerte. Tal enseñanza fue muy desagradable para ellos. No
era dura para entender, sino dura para aceptar que El había descendido del cielo y que traía beneficios
espirituales, y que no pensaba establecer un reino terrenal como ellos querían (6:15). Si esta enseñanza de Jesús
hubiera sido muy dura para entender, y si sus discípulos hubieran sido sinceros, habrían pedido una aclaración
de lo que decía. Compárese Mat. 13:36, "Explícanos la parábola de la cizaña del campo"; entonces Jesús les
explicó la parábola. De esta manera, a través de la enseñanza entendida, Dios trae a los hombres a Cristo. Pero
en esta ocasión muchos de sus discípulos no pidieron explicación, sino que murmuraban y dijeron, "Dura es
esta palabra", y volvieron atrás. Es obvio que a ellos no les gustó lo que Jesús decía.

-- ¿quién la puede oír? -- Su enseñanza era dura -- difícil de aceptar -- para los que esperaban que
Cristo ocupara un trono terrenal y que proveyera no solamente libertad del yugo de Roma, sino pan físico en
abundancia y muchas otras bendiciones materiales.
 
6:61 Sabiendo Jesús en sí mismo que (no solamente los incrédulos sino también) sus discípulos
murmuraban de esto, -- Aquí está otra demostración de la omnisciencia de Cristo, porque solamente Dios
puede leer los pensamientos de los hombres.

-- les dijo: ¿Esto os ofende (os escandaliza, LBLA; os hace tropezar, margen)? -- ¿Qué les hizo
tropezar? Véase el ver. 51, "el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo" y que al
comer su cuerpo y beber su sangre, ellos también estarían de alguna manera involucrados en tal sacrificio. Ya
hemos visto en Mat. 16:21-23 que tal pensamiento hizo tropezar a los apóstoles, al igual que a los judíos (Jn.
12:34, "Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es
necesario que el Hijo del Hombre sea levantado?"). Compárense 1 Cor. 1:23, "Cristo crucificado, para los
judíos ciertamente tropezadero"; Gál. 5:11, "el tropiezo de la cruz"). Muchas personas tropezaron por causa de
la enseñanza de Cristo sobre varios asuntos: (1) 16:1; (2) Mat. 11:2-6; (3) Mat. 15:12; (4) Mat. 19:10; (5) 1 Cor.
1:23; Gál. 5:11, el tropiezo de la cruz. (6) La enseñanza de Jesús de que los desobedientes serán castigados en el
infierno es una palabra dura para los testigos del Atalaya, los adventistas y otros materialistas. Les hace
tropezar.
 
6:62 ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? -- Es decir, si viereis, etc., ¿no
sería causa de tropiezo aun más grande? Estas últimas palabras se refieren nuevamente a la preexistencia de
Cristo (1:3, 14, 18; 3:13; 17:5). Afirman que Cristo descendió del cielo y que volvería al cielo. Esta es la única
vez durante su ministerio personal que Jesús habló en términos explícitos de su ascensión al cielo. Hasta ese
momento los apóstoles siguieron preguntando acerca de la restauración del reino a Israel (Hech. 1:6), pero al
verlo ascender al cielo (Hech. 1:9-11) podían entender que Cristo no ocuparía un trono terrenal, sino su trono en
el cielo (Hech. 2:32-36).
 
6:63 El espíritu es el que da vida; -- 3:5; Rom. 8:2; 1 Cor. 2:4. La regeneración es la obra eficaz del Espíritu
Santo obrando a través de su palabra (1 Ped. 1:23-25).

-- la carne para nada aprovecha; -- "los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne"
(1:13); "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es" (3:6).

-- las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. -- Aquí está otro texto clave: Las
palabras (las enseñanzas) de Jesús nos proporcionan la vida espiritual. Aunque alguno no entienda con toda
claridad el ver. 54, sin problema alguno podrá entender que las palabras o enseñanzas de Cristo nos darán vida
espiritual si las obedecemos y practicamos. Debemos creer con todo el corazón en la fuerza y vitalidad
inherente de la palabra de Cristo (la Palabra de Dios), porque (1) produce fe, Rom. 10:17; (2) nos hace sabios
para la salvación (2 Tim. 3:14, 15); (3) efectúa el nuevo nacimiento (1 Ped. 1:23-25); (4) purifica nuestras almas
(1 Ped. 1:22); (5) santifica nuestras almas (Jn. 17:17); (6) nos hace libres (Jn. 8:32); y (7) nos da la herencia
celestial (Hech. 20:32). Con estas palabras Cristo da el resumen de la superioridad del espíritu sobre la carne.
"Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del
Hombre os dará" (6:27).
 
6:64 Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los
que no creían (2:23-25; 8:31), y quién le había de entregar -- Luc. 6:16, la única vez que se llama "traidor".
 
6:65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. -- Los que
son atraídos o dados por el Padre son los que aprenden el evangelio (6:44, 45) y, estando convencidos de la
deidad de Cristo, vienen a Cristo con el propósito sano de obedecerle y seguirle, pero los que "seguían" a Jesús
por los panes y los peces, o para hacerle rey, etc. no fueron atraídos o dados por el Padre.
 
6:66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás (a lo de atrás, FL) -- Volvieron a lo que
habían dejado para seguir a Jesús (MRV). "Le dijeron: Señor, danos siempre este pan" (6:34), es decir, pan
material, como el maná y el pan que Jesús dio a los cinco mil. Cuando se dieron cuenta de que Jesús no les daría
pan material, volvieron atrás.

-- y ya no andaban con él. -- Habían andado con Jesús por acá y por allá para ver sus señales, para ser
sanados, para comer panes y peces, y para escuchar sus enseñanzas, pero ya no querían seguir andando con El.
Con esta enseñanza Jesús separó a los verdaderos creyentes de los que le seguían por los panes y peces (6:26), y
porque querían hacerle rey (6:15). Estos demostraron que no fueron atraídos o dados por el Padre, sino que se
habían acercado a Jesús con propósitos ajenos a la voluntad de Dios. Es mejor que los insinceros que no quieren
arrepentirse vuelvan atrás y no anden con Cristo; es mejor para ellos y mejor para Cristo y su iglesia.
 
6:67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? -- "La partícula interrogativa me
muestra que una respuesta negativa se espera" (MRV), pero "¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre,
no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?" (Luc. 14:28).
Probablemente el corazón de Judas estaba con los que volvieron atrás y ya no anduvieron con El, pero todavía
no le convenía alejarse. Esta pregunta nos recuerda del libre albedrío del hombre. Josué (24:15) explicó las
alternativas del pueblo y les dijo, "Escogeos hoy ... ".
 
6:68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? -- Si hubieran vuelto a Moisés, éste los habría
enviado otra vez a Jesús (Hech. 3:22, 23). Los que dejan a Cristo y vuelven al pecado son manchados,
esclavizados y destruidos. Los que dejan a Cristo para ser guiados por la ciencia (falsa) aprenden que al morir
todo termina, porque son hermanos de monos y, por eso, no tienen alma. Los que dejan a Cristo para ampararse
en la filosofía humana son defraudados (Col. 2:8). Muchos no están contentos con su empleo, pero con buena
razón se preguntan a sí mismos, ¿qué haré si dejo este empleo? Muchas parejas no toman en cuenta las
consecuencias antes de divorciarse. Los sensatos consideran las consecuencias de sus acciones. Al dejar a Cristo
¿a quién iremos? ¿Algún otro tendrá palabras de vida eterna? Si no luchamos por ir al cielo, ¿cuál será nuestro
destino? Si algún discípulo de Cristo se aparta de el, si vuelve atrás y ya no anda con El, ¿a dónde irá? ¿volverá
al catolicismo? ¿al pentecostalismo? ¿al adventismo? ¿Qué recibirán en estas religiones? Piden pan pero les dan
una piedra; piden huevo y les dan una escorpión.

-- Tú tienes palabras de vida eterna. -- Jesús es el pan de vida, la luz de vida, el agua de vida, el árbol
de vida y tiene palabras de vida eterna. Pedro y los otros apóstoles estaban persuadidos de la deidad de Cristo y
le seguían con lealtad, aunque no siempre entendían perfectamente su enseñanza.
 
6:69 Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios (el Santo de Dios, LBLA)
viviente. -- Creían esto aunque muchos otros discípulos volvieran atrás para ya no andar más El. Esta confesión
fue hecha en Capernaúm. También confesó a Cristo en Cesarea de Filipo (Mat. 16:16; Mar. 8:29; Luc. 9:20).
Obsérvese que Pedro dice nosotros; Pedro contesta por los otros apóstoles. Los manuscritos mejores no dicen
"Hijo" sino "Santo" de Dios. Compárense 6:27, "a éste señaló Dios el Padre"; 10:36, "al que el Padre santificó y
envió al mundo"; 1 Jn. 2:20, "tenéis la unción del Santo".
 
6:70 Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo (1 Ped. 5:8;
Hech. 13:10)? -- No dice "siempre ha sido diablo", sino "es diablo". Dice Mat. 10:1-4, "Entonces llamando a
sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda
enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro ... (y
el último) Judas Iscariote, el que también le entregó". Jesús no hubiera dado autoridad al diablo para echara
fuera al diablo (Mat. 12:26); por eso, cuando Cristo llamó a Judas, él no era diablo. Pero después "era ladrón, y
teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella" (12:6). Jn. 13:2, 27 nos dice cuándo Satanás entró en él:
"Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le
entregase ... Y después del bocado, Satanás entró en él".
 
6:71 Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los
doce. -- Pero en ese momento los otros apóstoles no sabían de quién Jesús hablaba (compárese 13:24). ¿Habría
seguido Judas como discípulo si Cristo hubiera aceptado la propuesta de los que querían hacerle rey?
 
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Juan 7

7:1 Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues no quería andar en Judea, porque los judíos
(los líderes) procuraban matarle. -- 5:18. Cuando Juan dice "los judíos", sin más explicación, el término tiene
sentido hostil. Desde luego, los apóstoles y muchos de los discípulos de Jesús eran judíos, pero cuando Juan
escribió este libro (probablemente a fines del primer siglo) la palabra judíos indicaba los judíos inconversos y
opuestos al evangelio. Los judíos obedientes se llamaban cristianos.
 
7:2 Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos; -- Deut. 16:13; Lev. 23:34, 43, una de las tres
fiestas solemnes de los judíos. Cada año todo varón judío había de subir a Jerusalén para las fiestas de la
Pascua, del Pentecostés y de los Tabernáculos. "Esta fiesta recibió su nombre de la costumbre de morar en
cabañas de enramadas durante su celebración (Lv. 23:40-42) ... Esta fiesta, que cerraba el ciclo de solemnidades
(Lv. 23:39, 43), se celebraba en el mes séptimo del año religioso, cuando finalizaban las cosechas y la vendimia
... Las cabañas de enramadas y las tiendas debían recordar la vendimia, pero más aún la vida nómada a través
del desierto (Lv. 23:43)" (Vila). Al comparar este libro con los sinópticos se puede ver que durante el periodo
entre la Pascua y la fiesta de los Tabernáculos ocurrieron los eventos de Mat. 15-18; Mar. 7-9; y Luc. 9:18-50 .
 
7:3 y le dijeron sus hermanos: -- 2:12; no sus discípulos sino sus medio hermanos, "Jacobo, José, Simón y
Judas", Mat. 13:53-55. Algunos dicen que estos "hermanos" eran primos hermanos, hijos de Alfeo y la hermana
de la madre de Jesús, pero los hermanos de Jesús no "creían en él", mientras que "Jacobo hijo de Alfeo ... y
Judas hermano de Jacobo" (Hech. 1:13; Jn. 14:22) eran apóstoles de Cristo.

-- Sal de aquí, y vete a Judea, -- el centro del judaísmo, el lugar lógico para manifestarse como el
Mesías.

-- para que también tus discípulos vean las obras que haces. -- Querían que Jesús subiera a la fiesta
de los tabernáculos y que públicamente obrara milagros. Desde el punto de vista mundano su sugerencia era
buena.
 

7:4 Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto (en público, LBLA). -- Para ellos el
trabajo de Jesús en Galilea era obra secreta.

-- Si estas cosas haces, -- La palabra "si" indica su incredulidad. De esta manera habló el diablo (Mat.
4:3, 6), con el cual en ese momento ellos estaban aliados al no creer en Jesús.

-- manifiéstate al mundo. -- Es decir, en Jerusalén, ahora, durante la fiesta de los tabernáculos. En las
tres fiestas solemnes los judíos de todas las naciones se reunían en Jerusalén (compárese Hech. 2:5-10, la fiesta
de Pentecostés). La idea de los hermanos de Jesús fue que si en realidad El era el Mesías, deber�