UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CALLAO
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS
ESCUELA PROFESIONAL DE ECONOMÍA
DEONTOLOGÍA Y ÉTICA PROFESIONAL
Ensayo Grupal
“Desmitificando la pobreza en Puerto Rico”
Integrantes:
Ramirez Cuba Angelo 1622126072
Retuerto Manutupa Eddy Daniel 1622125982
Saravia Alzamora Nadia Sofia 1512120496
Torres Genebrozo Jean Carlos 1422115171
Callao, 2022
PERÚ
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ENSAYO
“Necesario encarar mitos sobre la pobreza”
CAPITULO I
LÍMITES AL DESARRROLLO DE PUERTO RICO
INTRODUCCIÓN
En Puerto Rico, existen diferentes indicadores muy positivos a diferencia
de otros países de la región, pero que podría encubrir e invisibilizar una realidad
grave, las causas podrían ser muchas por nombrar algunas: ser dolarizada
totalmente, no tener políticas monetarias, estándares de consumo alto,
subempleo. Por lo cual las consecuencias son altas tasas de pobreza,
informalidad con delincuencia y desempleo juvenil. A inicios del siglo XXI, Puerto
Rico no reflejo del crecimiento de su PBI en el bienestar, la calidad de vida de
los ciudadanos generando de esa manera gran descontento, donde las medidas
económicas aplicadas en otros lugares no surtían efecto para esa realidad
concreta. Es por ello que del documento presentado por el economista Kliksberg,
tomamos la postura del autor en torno a creer que no es suficiente las recetas,
ni el sistema que lo permite, a su vez se sugieren medidas clave que debe tomar
el gobierno para combatir las brechas de desigualdad que son las que agravan
la pobreza.
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El siguiente ensayo se va analizar el capítulo I. Pobreza y desigualdad:
límites al desarrollo de Puerto Rico, de los autor/a Bernardo Kliksberg y Marcia
Rivera, que empieza con una introducción del UDEM que lleva el título:
“Necesario encarar mitos sobre la pobreza” donde Kliksberg afirma que “la
pobreza es mucho más que las cifras crudas, porque junto a las carencias
fundamentales está la dignidad (…) lo que más les duele es la mirada de
desprecio”.
El economista argentino Kliksberg, asesor principal del Programa de
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de América Latina y el Caribe
advirtió que existen a nivel mundial 815 millones de personas con hambre en un
planeta que produce alimentos que podrían alimentar a 12 mil millones de
personas y, sin embargo, tiene siete mil 500 millones de habitantes. Así también
manifestó que dos mil 400 millones de personas en el mundo no tienen una
instalación sanitaria, 815 millones tienen hambre y 900 millones no tienen agua
potable. Trayendo como consecuencia la discriminación a los que sufren
carencia. Kliksberg promovió propuestas en los últimos años como el de hacer
llegar recursos a través del sistema bancario para empoderar sobre todo a la
mujer, propone “bancarizarlas” para darle identidad y se conviertan en sujetos
crediticios. Expuso que “Las madres pobres son casi descartadas, solo reciben
una ayuda y eso es todo (…) las mujeres tienen una doble discriminación: como
pobres y como mujeres”, indicó. Hay que recordar que Kliksberg es asesor
científico de la Cátedra de Educación para la Ciudadanía y el Servicio que es
parte del Centro para la Solidaridad y la Filantropía de la UDEM, siendo pues
una autoridad para dar luces sobre estos temas.
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IDEAS DESARROLLADAS
La pobreza es un fenómeno mundial, que se produce por diversos factores; ya
sea por el desempleo, número de miembros que conforman el hogar, falta de
educación, entre otros factores. Bernardo Kliksberg busca dar soluciones a
este problema y busca romper mitos, prejuicios sobre la pobreza.
Entre sus propuestas para revertir tal situación, es la de bancarizar
principalmente a mujeres que se encuentran en condición de pobreza, además
de brindarles capacitación para que puedan insertarse al mercado laboral, ya
que se considera que las mujeres tienen una doble discriminación por estar en
condición de pobreza y por ser pobres.
Kliksberg aborda la pobreza desde un enfoque internacional (analizando el
contexto de Puerto Rico) y multidisciplinario, analizando data histórica, es decir
no basa sus estudios en criterios subjetivos.
El autor muestra evidencia estadística, para sostener su tesis que un país tenga
niveles de crecimiento y desarrollo superior a los de su región, no
necesariamente lograra erradicar la pobreza en su totalidad, sustenta sus
argumentos con el caso de Puerto Rico, donde describe su situación económica,
la cual menciona que Puerto Rico tiene el nivel más alto del PBI per cápita (parte
del ingreso nacional que le correspondería a cada habitante de Puerto Rico),
también tiene un alto nivel de desarrollo, además tiene una buena infraestructura
en comparación con sus vecinos de la región, además sostiene un alto
porcentaje de su población con títulos universitarios. Fue durante décadas un
país ejemplo de desarrollo y muchos países anhelaban convertirse como Puerto
Rico, tratando de imitar sus políticas, las medidas que los llevaron a tal situación
de prosperidad económica.
Pese a las tasas de crecimiento económico que tuvo Puerto Rico, entre los años
cincuenta y ochenta. Puerto Rico no logro erradicar o lograr avances
significativos en reducir la tasa de pobreza, caso contrario estas tasas se
encontraban en niveles elevados. Según estudios estiman que, si no se
otorgaban transferencias federales para personas que se encontraba en
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situación de pobreza, el porcentaje hubiera sido alrededor de 65% de la
población que se encontraba en situación de pobreza.
Las altas tasa de pobreza esta asociada a las altas tasa de desempleo y
subempleo, según información que se tiene, existe en Puerto Rico un porcentaje
muy elevado de población que se encuentra subempleada, otro porcentaje
considerable de la población que solo hace trabajos esporádicos en el sector
informal y otro porcentaje que desertado totalmente del mercado laboral.
Según Bernardo Kliksber; la prueba más elemental del progreso social es
asegurar al conjunto de la población el acceso al derecho humano primario: la
salud. A pesar de los grandes esfuerzos realizados, las cifras latinoamericanas
indican fuertes brechas entre regiones, sectores de la población, etnias, y
edades, y significativas carencias.
Además, menciona que se han hecho esfuerzos valerosos para mejorar los
niveles educativos en Latinoamérica y el Caribe. El entorno político es esencial
sobre el devenir de una población, ya que vivir en democracia o dictadura son
realidades diferentes, en la inversión muy superior que las democracias de la
región han hecho en educación. Ha subido significativamente el gasto en
educación como porcentaje del producto interno bruto. Estas medidas han
posibilitado casi universalizar la inscripción en escuela primaria, y disminuir
significativamente los niveles de analfabetismo. Sin embargo, hay preguntas
inquietantes sobre temas clave, como la deserción, la repetición y la calidad
diferenciada de la educación según estratos sociales.
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Respecto a este ámbito, Kliksberg analiza y menciona que a educación aparece
a fines de siglo como un motor fundamental del crecimiento económico y de la
competitividad en los nuevos mercados globalizados. La calidad en
conocimientos de la población de un país constituye en los actuales escenarios
económicos un factor diferenciador estratégico. Contar con una mano de obra
calificada abre paso a la incorporación de progreso tecnológico en las
organizaciones, les permite innovar y realizar cambios sabiendo que su personal
puede manejarlos, crea condiciones para avanzar gerencialmente hacia un perfil
de "organizaciones que aprenden permanentemente", considerado el perfil ideal
en nuestros días. Los niveles de educación de su personal van a repercutir
fuertemente tanto en el rendimiento individual, como en los rendimientos
colectivos de las organizaciones. Los trabajadores calificados tienen una
incidencia técnica positiva sobre su grupo y apuntalan la productividad de
conjunto.
La cultura es esencial para una sociedad, ya que a través de esta se genera
valores y los transmite generacionalmente. El trabajo en cultura en América
Latina, para promover y difundir sistemáticamente valores como, la solidaridad
de profundas raíces en las culturas indígenas autóctonas, la cooperación, la
responsabilidad de unos por los otros, el cuidado conjunto del bienestar
colectivo, la superación de las discriminaciones, la erradicación de la corrupción,
actitudes pro mejoramiento de la equidad en una región tan marcadamente
desigual, actitudes democráticas, puede claramente ayudar al desarrollo además
de contribuir al perfil final de la sociedad.
Por lo tanto, es de suma importancia abordar estos puntos sobre salud y
educación, ya que son derechos fundamentales que toda persona debe de
acceder por parte de todo gobierno, ya que son derechos universales y
fundamentales en el desarrollo de una persona. Como sostiene el autor la salud
es el derecho humano primario, ya que una población con salud es el motor de
crecimiento económico de todo país, la mano de obra es esencial para la
producción, por lo tanto, la salud debe ser esencial y ninguna persona cual sea
su condición socioeconómica se le debe negar el derecho a la salud de calidad.
Como se mencionó uno de los factores determinantes de la pobreza es la falta
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de empleo, sin embargo, en el caso que una economía tenga una tasa de empleo
mínima, se requiere que la población se encuentre bien de salud para que pueda
desenvolverse en una actividad laboral, es por tal motivo que Kliksberg sostiene
que es esencial la salud a toda la población.
Así como la falta de alimentación causa daños no reparables posteriormente lo
mismo sucede con otras expresiones de la pobreza como los déficits que
afrontan los desfavorecidos en la región en dos aspectos básicos: el agua
potable y la existencia de alcantarillado y sistemas de eliminación de excretas,
ambos elementos son decisivos para la salud. Amplios sectores de la población
pobre tienen dificultades muy fuertes para obtener agua potable o tienen que
comprarla a precios muy elevados. Asimismo, carecen de instalaciones de
alcantarillado adecuadas lo que significará graves riesgos de contaminación a
través de los mapas subterráneos y de contaminación del medio ambiente
inmediato a la vivienda.
Como segundo factor considera el número de integrantes de la familia o también
conocido como paternidad irresponsable, muchas familias en el mundo que
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están considerados dentro de la situación socioeconómica como pobreza o
extrema pobreza generalmente son hogares cuyo integrantes de la familia son
numerosos, y la pobreza aqueja a este tipo de familias con numerosos
integrantes puesto que cada integrante requiere un mínimo de calorías
(alimentos) para vivir , además de otros recursos como vestimenta, educación,
entre otro, por lo tanto si estas familias solo cuentan con un solo ingreso por
parte del jefe de familia, se tendrá que analizar el ingreso per cápita, concluyendo
que a cada integrante no logra cubrir sus requerimientos esenciales, ya que ese
ingreso per cápita no se ajusta a la línea de pobreza o lo mínimo que se requiere
para que una familia no sea considerada como pobre. Entre otro factor esencial
que considera Kliksberg es la educación, la población que es considerada en
pobreza, no tienen un nivel de educación necesario para poder desenvolverse
en el campo laboral, es por eso que el autor sostiene que además de empoderar
bancariamente en especial a las mujeres, se le debe de brindar capacitación de
tal forma que puedan insertarse en el mercado laboral y puedan ser un soporte
esencial en su familia.
Kliksberg sostiene que se han realizado esfuerzo desmedidos para mejorar los
niveles de educación de la América Latina y el Caribe. Ya que muchos países de
la región han elevado significativamente el presupuesto al sector educación,
estas medidas han dado lugar a universalizar la inscripción en escuela primaria
y reducir significativamente la tasa de analfabetismo.
Respecto al ámbito geográfico, puede ser factor de dicha desigualdad, como
menciona el autor respecto a Puerto Rico, donde precisa que en la costa, como
por ejemplo San Juan, en Ponce y en Mayagüez, estos lugares se desarrollaron
rápidamente las primeras industrias, las ciudades más importantes y
significativas del país; caso contrario ocurrió en centro montañoso del país donde
en general predomino una economía familiar de subsistencia o cultivo de café en
pequeñas unidades familiares. El acceso a servicios esenciales como agua
potable, electricidad, alcantarillados y teléfonos fue mas tarde para las zonas del
interior, como también ha sido más difícil el acceso a las escuelas y servicios de
salud, es por ello que el gobierno de Puerto Rico tiene un reto muy importante
con estas poblaciones que viven en esas condiciones.
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Del mismo modo, Puerto Rico sostiene elevadas desigualdades en diversos
aspectos, desde la distribución de ingresos hasta el acceso a alcantarillados,
según el análisis estadístico Puerto Rico tiene un coeficiente de Gini (coeficiente
que mide la desigualdad de la distribución del PBI) para el año 1999 de 0.574,
donde 0 es interpretado como un país sin desigualdad y cifras cercanas a 1 ,
países con mayor desigualdad, y 1 es un país completamente desigual, con este
resultado Puerto Rico es considerado como el país más desigual en el mundo.
En países desarrollaos, en Latinoamérica y el Caribe, como el caso de Puerto
Rico hay pobreza y hay desigualdad. Estudios de años recientes sostiene el
asunto desde una perspectiva diferente. Tras examinar sistemáticamente los
impactos de la desigualdad sobre el funcionamiento de la economía y las
estructuras sociales, se ha concluido que hay pobreza porque hay desigualdad.
Por ello es por lo que resulta tan difícil reducir la pobreza. Desigualdad no solo
de materia económica, sino sociales, como menciona el autor en estos países
hay discriminación y marginación a sectores considerados en situación de
pobreza, por eso hay ciertos mitos por desnudar y afrontarlos con la seriedad
correspondiente.
No solo basta una política social eficiente para tratar de revertir los niveles de
pobreza en América Latina y el Caribe, sino se debe por erradicar ciertos mitos
imperantes en la sociedad. Como en el caso de Puerto Rico que hoy en día
presenta una sociedad altamente opuesta, donde por un lado se encuentran
sectores con una posición económica en abundancia y por otro lado el sector de
subsistencia denominados pobres, es un tema que debería ser analizado por sus
autoridades, ya que tiene repercusiones negativas para el país y para los
hacedores de política al momento de elaborar políticas públicas y para buscar
mitigar los impactos de la pobreza en la sociedad de Puerto Rico.
Al obtener el coeficiente de Gini para el caso de Puerto Rico se puede contrastar
con la realidad que, a la hora de comparar a Puerto Rico con 16 países de
América Latina, la distribución de la renta de Puerto Rico es peor que la de 13
de ellos. Solo sostiene un indicador favorable a Paraguay, Nicaragua y Brasil.
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Toda población anhela un empleo estable con salarios dignos, como es el caso
de Puerto Rico donde es difícil acceder a un empleo con dichas cualidades,
debido a las altas tasas históricas de desocupación y subocupación. Se les hace
complejo a jóvenes de este país acceder a un puesto laboral, ya que la formación
académica no garantiza un puesto en el mercado laboral, pero paradójicamente
es un requisito fundamental para tener empleo.
Por lo tanto, Kliksberg sostiene que estas desigualdades que son los
propiciadores de los altos niveles de pobreza impactan al sistema educativo, eso
se refleja también en América Latina y el Caribe. Muchos hogares se encuentran
en la situación de deserción escolar de sus hijos, esta cifra supera el 39% y se
concentra en sectores pobres. Dado las condiciones familiares, muchos niños
desertan en su educación para tratar de buscar un trabajo y apoyar a sus familias
para que puedan cubrir su consumo esencial.
Todo lo contrario, ocurre en el sector más cómodo, donde los grupos más ricos
o de clase medias, tienen prolongar la escolaridad de sus miembros del hogar,
es decir estos jóvenes que pertenecen a este estrato de la sociedad tienen a
sostener una educación superior y logran cubrir esas necesidades del mercado.
El embarazo precoz o escasa planificación familiar también es determinante de
que muchas niñas deserten de las escuelas.
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Las desigualdades extremas en el acceso a oportunidades socioeconómicas,
mantienen y agudizan dramas como la miseria en que viven las comunidades
indígenas, la marginación en algunos países de la población de color, la
inferiorización de la mujer particularmente la mujer pobre en diversas áreas, la
marginación de los discapacitados y de las personas de edad mayor. De todo
ello surge una sociedad con fuertes fracturas, que generan exclusión, tensión
social y con frecuencia ideologías intolerantes racionalizadoras de las mismas.
Estudios de investigadores han concertado que países con cultura de equidad
han logrado niveles de desarrollo significativos, la equidad se ha convertido en
un medio necesario para lograr el desarrollo tanto social como económico,
países como Corea, Noruega, Finlandia, Suecia, Canadá y Holanda, entre otros
países. Estos países mediante políticas sociales especificas y concretas para
dar calidad de vida a todos los sectores y ejecutar una mejor redistribución de lo
recaudado del país, esta redistribución se da mediante el ofrecimiento de salud
de calidad, educación de primer nivel, infraestructura con todos los
requerimientos, etc.
Es así es como estos países dan ejemplo de los impactos positivos de la
equidad, ya demostraron que la equidad reduce la pobreza. Por lo tanto según
estos países desarrollados que es mas probable de mejorar los índices de
pobreza en países donde existe bajos niveles de desigualdad social, por lo tanto
nos remitimos a la marginación y discriminación entre los mismo miembros de
un país. Países que tienen brechas mínimas de desigualdad estarán en una
mejor posición para contrarrestar la pobreza. La probabilidad de que exista
avances en crecimiento disminuya significativamente la pobreza se halla
mediada como un factor determinante central por el nivel de desigualdad. Las
probabilidades de resultados son significativamente diferentes si se logra
disminuir o erradicar la inequidad, si la misma permanece igual o se erradica.
Por lo tanto, si América Latina y el Caribe tuvieran los mismos patrones
generales de distribución del ingreso de otros países del mundo, los grados de
pobreza serían mucho menores a lo que se presencia hoy en día.
Entre otro beneficio de la equidad es que contribuye a la inversión en capital
humano, si hay menores grados de desigualdad, genera un escenario favorable
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para que se incremente significativamente la inversión en la formación de capital
humano.
Los sectores denominados como pobres tienen escases en las dimensiones
primordiales para obtener nutrición, salud y educación de calidad. Si estos
sectores tuvieran la posibilidad de aumentar su participación en la distribución
de ingresos, es decir acceden a parte de lo que genera su país, es decir
realmente pueden acceder a parte del PBI per cápita, seguramente aumentarían
sus gastos en estos bienes y servicios básicos para su formación y desarrollo.
El capital humano es esencial y fundamental para lograr latos niveles de
productividad y competitividad de las naciones, como lo hicieron los países
mencionados anteriormente, ya que una de sus prioridades fue la de invertir en
capital humano, ya que estos serían los que llevarían al desarrollo a su nación,
por lo tanto, la equidad también permitirá que se mejore la competitividad.
Otro beneficio que brinda la equidad, según Kliksberg es que aumenta el ahorro
nacional, si mejora la equidad de un país, esto propiciaría un impacto significativo
y muy favorable en las tasas de ahorro nacional, la equidad también contribuye
a la generación de puestos laborales, apoya al desarrollo tecnológico, amplia la
generación de capital social, mejora significativamente la salud, apoya a la
gobernabilidad democrática, limita la corrupción, permite aprovechar las
oportunidades de la globalización y minimizar sus riesgos.
Por lo tanto debido a los beneficios que otorga la equidad urge pensar en nuevas
ideas en aspectos cruciales, entre ellas: cómo diseñar políticas económicas con
rostro humano, cómo articular estrechamente las políticas económicas y las
sociales, como mejorar la equidad en el continente más desigual de todo el
planeta, cómo llevar adelante alianzas virtuosas entre Estado, empresas y
sociedad civil en todas sus expresiones para enfrentar la pobreza. Una
interrogante de fondo es la de cómo recuperar una reflexión que ligue ética y
economía, iluminando desde los valores éticos el camino a seguir y recuperando
la ética como un motor del proyecto de desarrollo. La política social es un actor
estratégico del futuro en sociedades tan golpeadas por la pobreza. Si la sociedad
en su conjunto tiene una visión apropiada de su rol, se adoptan las políticas
apropiadas y se gerencian con efectividad su contribución puede ser
fundamental. Si por el contrario la visión es errónea y da lugar a políticas débiles
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y aisladas, el deterioro social seguirá aumentando con riesgos graves de
implosión.
Según lo presenciado en América Latina donde se evidencia las dificultades que
supone tener elevadas tasas de desigualdades y del impacto de estas sobre la
pobreza. En los sesenta, diversos análisis auguraban que, dados ciertos
factores, como su privilegiada dotación de recursos naturales, su potencial
humano, sus afluentes migratorios, la ausencia de guerras, Latinoamérica podría
convertirse a inicios del nuevo siglo, una región de países de desarrollo medio y
alto, con reducidos niveles de pobreza. Y comparando con países del Sudeste
Asiático los cuales no gozaban de las mismas proyecciones en cuanto a
posibilidades naturales y niveles de educación en su población, sin embargo, las
proyecciones no se concretaron, ya que como se ve hoy en día Latinoamérica
sigue enfrentado serios problemas de pobreza, donde en su mayoría de países
no ha logrado el desarrollo sostenible. Todo lo contrario, ocurrió en estos países
del Sudeste Asiático donde no se tenía expectativa ni proyecciones favorables,
ya que estos países si lograron incorporar significativamente a su población a la
educación, al mercado laboral y al consumo, lograron revolución el sector
agrario, lograron crear servicios de amplia cobertura, logrando de esta forma un
crecimiento significativo.
Por lo tanto la agenda de los gobiernos debe contemplar un análisis continuo y
activo de una problemática que internacionalmente es percibida unánimemente
como una clave imprescindible para entender los problemas de América Latina.
Por otra parte, más allá de esa visión externa, lo real es que esta pauperización
de la agenda ha limitado fuertemente la posibilidad de generar políticas
alternativas que actúen sobre algunas de las causas centrales de dichos
problemas.
Sumando factores, Wolfensohn (1998) sugiere la imprescindibilidad de ir más
allá de los enfoques unilaterales: "Debemos ir más allá de la estabilización
financiera. Debemos abordar los problemas del crecimiento con equidad a largo
plazo, base de la prosperidad y el progreso humano. Debemos prestar especial
atención a los cambios institucionales y estructurales necesarios para la
recuperación económica y el desarrollo sostenible. Debemos ocuparnos de los
problemas sociales.
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La desigualdad en Puerto Rico es uno de los mayores problemas que tiene el
país, el cual, no es abordado debidamente por las autoridades competentes. La
distribución del ingreso nacional es un claro ejemplo de los niveles de
desigualdad que aqueja al país, ya que los sectores más ricos reciben cerca del
60% del ingreso y tan solo el 2% aproximadamente lo recibe el sector más pobre;
dicha distribución de ingreso se contrasta altamente con países como Corea,
Suecia entre otro.
Otro punto que genera y establece las brechas en la economía puertorriqueña
son los sectores laborales formales e informales, el sector formal forma parte de
la población más pudiente, ya que recibe mayores niveles de ingreso y posee
beneficios laborales el cual les brinda un empleo seguro. Mientras que el sector
informal no cuenta con dichos beneficios, pero paradójicamente representa una
parte significativa para el PIB puertorriqueño y crece en mayor medida que el
sector formal.
La pobreza en Puerto Rico está relacionada primordialmente con las altas tasas
de desempleo, que desde años anteriores superan el 10%, una de las más altas
a nivel mundial. Superar la pobreza requerirá un esfuerzo concertado y masivo
de estimular la creación de puestos de trabajo dignos, con compensaciones que
permitan superar el umbral de pobreza a las familias.
Para demostrar los niveles de desigualdad en el país se emplea el índice de Gini
el cual ha ido creciendo en los últimos años. El coeficiente de Gini hubiera
resultado mayor, si no fuera por las transferencias del Gobierno de Estados
Unidos. Seguramente por su particular relación con Estados Unidos, la sociedad
puertorriqueña desde hace más de cien años no ha tenido la oportunidad de
reflexionar, discutir y lograr acuerdos sobre la ruta, la forma y las prioridades que
desea para encauzar sus procesos de desarrollo económico y social. Al menos,
hasta la actual crisis, generalmente se ha pensado que los poderes
metropolitanos han de tomar estas decisiones sabiamente y que poco puede
hacerse desde Puerto Rico para definir el curso de acción por seguir. Además,
los decisores políticos de Puerto Rico, los funcionarios gubernamentales, los
empresarios y el ciudadano común de la Isla han estado alejados de los debates
internacionales que han incidido en la evolución de las nociones de desarrollo
humano y desarrollo humano sostenible. Por estar Puerto Rico fuera de la órbita
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del sistema internacional, ha habido un desconocimiento sobre qué quieren decir
estas visiones, a las cuales se adhieren la gran mayoría de los países del mundo
actualmente.
Otra característica que demuestra los niveles de desigualdad que se vive en el
país es la deserción escolar, presentándose tanto las familias no pobre y pobres;
en las familias pobres representa más del doble de adolescentes que abandonan
las escuelas que las familias no pobres; en ese sentido, se sabe claramente que
una de las formas de mitigar la pobreza es la educación, cuyo papel es muy
importante; los títulos de nivel superior tanto en mujeres como en varones reduce
los porcentajes de pobreza, por lo que el desarrollo de políticas educativas debe
ser un elemento de suma importancia en la agenda en la lucha contra la pobreza.
La educación también es fundamental y clave para la obtención de empleo
estable, siendo muy difícil dada la situación que pasan los adolescentes;
lastimosamente la educación es condicionante para que los jóvenes tengan
empleabilidad, pero la realidad que la educación no asegura un puesto laboral
dentro del dentro del mercado puertorriqueño.
La violencia es un factor que está estrechamente ligada a la desigualdad, a la
formación familiar, el desarrollo educativo y la ocupacionalidad de sus tiempos;
en un país altamente polarizado como Puerto Rico, en las zonas donde las
familias al ser más pobres reciben menos educación, lo cual genera una
población de pocos valores, conllevando a los adolescentes y jóvenes caer en la
criminalidad, excluyéndolos de la sociedad. Las organizaciones delictivas se
desarrollan persistentemente, reclutando jóvenes que anhelan generar ingresos
que ayude a sus familias o quizá por un bienestar propio, asimilando el riesgo
que abarca al entrar en el mundo delictivo.
Teniendo claro dichas características que presenta Puerto Rico y los problemas
que afronta, se reconoce que la pobreza ha sido una externalidad social
negativa, producto de un proceso de desarrollo económico desequilibrado, el
cual agravó los sesgos existentes en cuando al acceso a activos, las
desviaciones en el acceso a los mercados, la insuficiente generación de nuevas
fuentes de empleo en el sector formal capaces de satisfacer la creciente oferta
de mano de obra, y la creación de opciones para generar nuevas habilidades y
mejorar las existentes, en función de las demandas, entre otros aspectos.
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En la actualidad, la equidad viene a ser uno de los pilares para fomentar el
desarrollo de nuestras economías, así se demuestra en muchos estudios
realizados y se refleja en las economías más exitosas a nivel mundial. En ese
sentido, una de las fórmulas más eficaces de disminuir la pobreza en Puerto rico
es transformar las políticas públicas aplicadas, las cuales son aplicadas de
manera interesada sobre ciertas zonas de la población. Se ha demostrado
asimismo que los niveles de crecimiento económico no ayuda en la reducción de
la pobreza, mientras que aplicar políticas públicas más equitativas contribuye al
desarrollo y al bienestar social.
Esta cualidad también ayuda al desarrollo de diversos sectores económicos del
país, al haber una distribución equitativa del ingreso, políticas públicas
descentralizadas y oportunidades laborales que favorecen indistintamente a la
población, beneficiando a que las familias puedan aumentar sus niveles de
ahorro, poseer mayores niveles educativos con lo cual aumentaría el capital
humano, apoyar a las micro y pequeñas empresas a crecer y generar puestos
de trabajo más estables. Entre otros efecto que proporciona la equidad es que
proporciona un gobierno más democrático, teniendo ejemplares representantes
políticos cuyos valores morales y éticos son incorruptibles.
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CONCLUSIONES
En el artículo se evidencia que Puerto rico tiene un gran tema irresuelto en la
desigualdad que a nivel internacional es vista como un peligro para el desarrollo
y la gobernalidad. Asimismo, se logrado ver exploratoriamente la magnitud en el
país, y ver qué efectos tienen sobre la pobreza, la deserción escolar y la
criminalidad. Por otro lado, también se da algunas recomendaciones sobre incluir
otros análisis, que tengan incidencia sobre la salud, productividad laboral, el
cuidado del medio ambiente y la plena expresión de los grupos pobres en el
sistema democrático. Tenemos que en Puerto rico como en otras sociedades, el
querer mejorar la equidad no solo depende de lo que quiera hacer la sociedad,
sino más bien que está regida por una ley histórica inamovible y que esta se
basa en la evolución del ingreso y la desigualdad que es afectada por las
condiciones iniciales y las políticas posibles. En contraste, las sociedades donde
prevalece un contexto de baja desigualdad, tienen mejores oportunidades de
superar la pobreza. Por otro lado, se tiene que la reducción de la desigualdad
crea ciertas condiciones que son propicias para que se tenga un aumento
significativo de la inversión en la formación de capital humano.
El primer requisito para enfrentar el problema es explicitarlo, ya que de esta
forma se colocaría en el centro de la agenda pública. Muchas personas encubren
la desigualdad en mitos, lo que los lleva a plantear que los pobres son pobres
porque tienen varios hijos y nos les alcanza el dinero para mantenerlos. A partir
de ello tratan de negar o relativizar su situación difundiendo estos mitos sin
fundamento para tratar de racionalizar la pobreza y la inequidad. La multifacética
crisis en que se encuentra el país ha puesto en evidencia el fracaso de intentar
paliar incoherencias y problemas complejos con estrategias parciales, de corto
plazo y sin articulación entre sí.
Entrando en detalle, se evidencia que el estudio analizado por Colon Reyes
(2005) muestra que el ingreso del programa de asistencia federal que aportaba
a los pobres eran de 74 dólares para personas solas, y de 62,20 dólares por
persona en familias de cinco miembros. Por lo que el argumento que se tiene de
tener más hijos para recibir más, no es más que una mentira.
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A partir de ello Colón desmiente los mitos que se tenían sobre que los pobres
tienen muchos hijos para que el Gobierno se los alimente y que quienes reciben
asistencia del Gobierno obtienen grandes beneficios que les permiten vivir bien
sin trabajar.
Ha llegado la hora de que en Puerto Rico se produzca un profundo proceso de
reflexión desde otra perspectiva. Desde la mirada y la experiencia de los propios
seres humanos que, día a día, sufren las consecuencias de políticas erradas y
erráticas, muchas veces diseñadas con buenas intenciones y otras bajo la
presión de intereses particulares o de franca y llana ilegalidad y corruptela. La
gente y lo que le pasa a la gente es lo que debe importarle a la sociedad.
Precisamente, de esto trata el desarrollo humano sostenible, una visión que, sin
ser una camisa de fuerza, permite articular un número mayor de acciones que
podrían tener un respaldo amplio entre la población para lograr una sociedad
más justa, más equitativa, más vivible y, por ende, más feliz y productiva. Por
ello, seguramente, los sucesivos gobiernos de Puerto Rico en los últimos
cincuenta años han dado poca importancia a un objetivo fundamental del
desarrollo, que es mantener un nivel bajo de desigualdad para que toda la
sociedad pueda progresar a un ritmo similar. Ello parece estar en la base de las
dificultades que muestra el país para lograr un nivel adecuado de cohesión social
y para que pueda superar los altos niveles de pobreza persistente que se
comprueban en este capítulo.
Otro tema abordado por el libro es que a partir de informes de diversos
organismos (BID, ONU y Banco mundial), se inicia el Proyecto de Comunidades
Especiales el cual muestra como el camino correcto. Su objeto de estudio tiene
los siguientes elementos: i) el programa de formación de líderes y residentes, ii)
el mejoramiento y construcción de viviendas e infraestructura, iv) el desarrollo
empresarial y otros más.
Las posturas tienen muchos puertorriqueños sobre la transferencia de recursos
que el Proyecto de Comunidades Especiales ha realizado hacia los sectores
pobres no son significativas, por lo que se preguntan si vale la pena que se
continué el mismo camino. Es evidente que no hay una solución rápida o factible
al problema de la desigualdad social. Entonces a partir de ello cualquier
estrategia que se proponga plantear, requerirá de una integración compleja y
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progresiva de ciertas políticas económicas, sociales e institucionales para lograr
el esperado desarrollo equilibrado.
Para construir sociedades humanas y justas es necesario entender cabalmente
la importancia que reviste la libertad en general y, más específicamente, la
libertad cultural, lo que a su vez implica que es necesario asegurar y ampliar de
manera constructiva las oportunidades de las personas para seleccionar el modo
de vida que prefieran y considerar otros alternativos. Respetar la diversidad
cultural, ampliar las oportunidades de empleo en el sector cultural, fortalecer las
industrias culturales sostenibles, los mercados locales de bienes y servicios
culturales y garantizar la sinergia entre la ciencia moderna y los conocimientos
tradicionales, son todos factores que inciden en el desarrollo humano. La cultura
es una dimensión articuladora y generadora de equilibrio entre los tres pilares
hasta el momento reconocidos: económico, social y ambiental. Es una condición,
un medio y un fin del desarrollo.
Las investigaciones que plantean resolver estos problemas, explican que todas
las mediciones realizadas llevan a una conclusión fundamental: Puerto Rico
tiene un serio problema de desigualdad que necesita atenderse con políticas
específicas para revertirlo. No hacerlo significará agravar el estancamiento
económico, los actuales problemas sociales y seguramente generar otros más
graves. Las políticas que recortan cada vez más la capacidad de sobrevivir de la
gente no son las indicadas para salir de la situación de recesión y depresión
económica en la que se encuentra el pueblo.
Un primer paso sería articular un conjunto de medidas mediante los cuales ayude
a formalizar aquellos emprendimientos económicos, los cuales son informales y
que son el sustento básico de las familias de dicho país. El tema está en
incentivar programas gubernamentales que ayuden a mejorar sus negocios,
accediendo al crédito para invertir en maquinaria y equipos, ampliación del local,
tener un mejor stock de sus productos para futuras campañas, lo cual
representaría mejores ingresos fiscales. Siempre se ha partido de la premisa de
los esfuerzos del gobierno se basan en atraer grandes empresas para que
inviertan en el país generando así una mayor cantidad de empleos. Pero de este
modo se descuida el aporte que pueden lograr las pequeñas y micro empresas
a la economía. En si lo que más interesa es lograr una mudanza conceptual, ya
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que esto hará que Puerto Rico adopten estrategias de desarrollo económico. A
partir de ello, se tiene que lograr implementar un programa de apoyo a los pobres
que puedan superar la dependencia y con ello revertir la desigualdad e inequidad
lo cual llevara a tener resultado significativos para reducir la pobreza.
Finalmente, los asuntos más importantes para frenar el crecimiento de la
desigualdad y reducir significativamente la pobreza, que representan los
problemas más graves desde una perspectiva de desarrollo humano, se
identifican como los siguientes: i) lograr estimular el crecimiento económico
estable y permanente; ii) poner en marcha un proceso de autodeterminación que
defina una nueva relación con Estados Unidos y con el resto del mundo; iii)
recuperar la maltrecha democracia puertorriqueña, establecer un clima de
seguridad ciudadana y de respeto a los derechos humanos; iv) promover la
equidad en todas su dimensiones; v) potenciar la educación, la cultura y el
conocimiento científico; vi) estimular la participación ciudadana, el diálogo y la
concertación; y vii) establecer un manejo prudente de los recursos naturales
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