Psicopatologia
Psicopatologia
Revisión de psicología clínica, vol. 21, No. 6, págs. 879 – 906, 2001
Copyright D 2001 Elsevier Science Ltd.
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PERFECCIONISMO Y PSICOPATOLOGÍA:
UNA REVISIÓN DE LA INVESTIGACIÓN Y EL TRATAMIENTO
Universidad de Oxford
RESUMEN. La experiencia clínica sugiere que el perfeccionismo puede impedir el tratamiento exitoso de los
trastornos psicológicos. Esta revisión examina el concepto de perfeccionismo, evalúa críticamente su
evaluación, revisa la asociación entre las medidas existentes de perfeccionismo y la psicopatología, y
considera el impacto del perfeccionismo en el tratamiento. Se concluye que las medidas existentes no
reflejan la construcción original del perfeccionismo y que, en consecuencia, se necesitan nuevas medidas.
La evidencia revisada indica que los altos estándares personales se elevan específicamente en pacientes
con trastornos alimentarios y las creencias acerca de los altos estándares personales de los demás se
asocian con una amplia gama de psicopatologías. Se enfatiza la importancia de examinar las puntuaciones
medias entre los estudios (así como las asociaciones entre las variables dentro de los estudios).
No ha habido una evaluación sistemática del tratamiento del perfeccionismo a pesar de los protocolos de
tratamiento cognitivo-conductual existentes. D 2001 Elsevier Science Ltd. Todos los derechos reservados.
EL PERFECCIONISMO HA SIDO descrito como "la tiranía de los deberías" (Horney, 1950). Su vínculo con
los problemas psicológicos se ha descrito durante muchos años, pero más recientemente una amplia gama
de estudios ha investigado los vínculos específicos entre el perfeccionismo y la psicopatología. El siguiente
artículo intenta revisar esta investigación y extraer implicaciones para futuras investigaciones, evaluaciones
y tratamientos.
En primer lugar, se presentan las definiciones de perfeccionismo y se describe con cierto detalle la
evaluación del perfeccionismo, ya que en la literatura se utilizan varias escalas diferentes de perfeccionismo
de manera consistente. A continuación sigue una amplia revisión crítica de la literatura teórica y empírica
que examina el perfeccionismo en la depresión, los intentos de suicidio, los trastornos alimentarios, la
ansiedad social, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad y los
trastornos somáticos. La corriente
879
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EL CONCEPTO DE PERFECCIONISMO
Hollender (1978) fue uno de los primeros en definir el perfeccionismo, y lo consideró como "la
práctica de exigirse a uno mismo o a los demás una calidad de desempeño superior a la
requerida por la situación". Hollender consideró el perfeccionismo como un rasgo de
personalidad descuidado, sin embargo, poco después de esta descripción, Burns (1980a)
proporcionó un análisis amplio del concepto, describiendo el perfeccionismo como una "red de
cogniciones" que incluía expectativas, interpretaciones de eventos y evaluaciones de uno
mismo y de los demás. Se describió a las personas con perfeccionismo como personas que
establecen estándares altos poco realistas, se adhieren rígidamente a ellos y definen su
autoestima en términos de lograr estos estándares. Frost y sus colegas (Frost, Marten, Lahart
y Rosenblate, 1990) definieron el perfeccionismo como "el establecimiento de estándares de
desempeño excesivamente altos acompañados de una autoevaluación demasiado crítica". ,
Hewitt, Blankstein y Mosher, 1991; Flett, Blankstein, Hewitt y Koledin, 1992; Thompson, Davis
y Davidson, 1998).
El miedo al fracaso puede motivar los componentes conductuales del perfeccionismo que
apuntan a ayudar a la persona a cumplir con sus estándares irrazonablemente altos; por
ejemplo, verificación cuidadosa, búsqueda de seguridad, corrección de otros y consideración
excesiva antes de tomar una decisión (Antony & Swinson, 1998). Alternativamente, es probable
que las personas con perfeccionismo disfuncional eviten situaciones que requieran que la
persona intente cumplir con sus estándares perfeccionistas; por ejemplo, procrastinación
(posponer el inicio de una tarea porque el deseo de completarla a la perfección la hará difícil o
desagradable; Frost et al., 1990) y finalización prematura de tareas porque es poco probable
que se cumplan los estándares perfeccionistas (Antony & Swinson, 1998) .
De acuerdo con las definiciones anteriores, el perfeccionismo es "neurótico", contraproducente
y disfuncional. Las personas con un perfeccionismo "neurótico" o contraproducente nunca
pueden hacer lo suficiente para sentirse satisfechas con su desempeño (Slade & Owens, 1998).
Sin embargo, también se ha sugerido que el perfeccionismo puede ser "normal" (Hamachek,
1978), que algunas personas con perfeccionismo pueden estar "satisfechas" (Slade, 1982),
que existe cierto "esfuerzo positivo" (Frost, Heimberg, Holt, Mattia y Neubauer, 1993) y que el
perfeccionismo se puede dividir en categorías de "positivo" y "negativo" (Slade y Owens, 1998)
o "pasivo" y "negativo". activo'' (Lynd-Stevenson & Hearne, 1999). Las personas con
perfeccionismo normal establecen estándares altos de manera similar a la persona con
perfeccionismo "neurótico", pero se sienten satisfechos cuando los alcanzan. Con la excepción
de la sección sobre trastornos alimentarios, esta revisión se centra principalmente en el
perfeccionismo disfuncional, "neurótico", porque este es el tipo de perfeccionismo que se asocia
con la psicopatología, justifica la intervención e interfiere con el progreso del tratamiento (Blatt,
1995; Lynd -Stevenson & Hearne, 1999; Pacht, 1984).
Existe cierto consenso sobre cómo se desarrolla el perfeccionismo entre quienes han teorizado
sobre la perfección y se concluye que "el perfeccionismo tiene sus raíces en las interacciones
con padres que son perfeccionistas y exigentes" (Frost, Lahart y Rosenblate, 1991, p. 470). ).
Se han propuesto varios enfoques de crianza
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asociados con el perfeccionismo (Hamachek, 1978; Burns, 1980), y estos han sido descritos
como cuatro tipos de experiencias tempranas que contribuyen al desarrollo del pensamiento
perfeccionista (Barrow & Moore, 1983). Éstos incluyen:
Los estudios de estudiantes de pregrado han mostrado una correlación significativa entre el
perfeccionismo entre madres e hijas, pero no entre padres e hijas (Frost et al., 1991; Vieth &
Trull, 1999). En Frost et al. estudio, las calificaciones de dureza de las madres, pero no de los
padres, también se asociaron con el perfeccionismo. Los modelos perfeccionistas y las exigencias
parentales excesivas que una madre perfeccionista impone a una hija pueden proporcionar un
entorno fértil para el desarrollo del perfeccionismo. La especificidad de género de esta relación
requiere más investigación.
Se ha sugerido que los padres perfeccionistas no aprueban el comportamiento de sus hijos y,
en cambio, los instan a hacerlo mejor. La crítica y las expectativas de los padres se consideran
componentes importantes del perfeccionismo (Frost et al., 1990). Sin embargo, hay poca
evidencia de elevación en los informes de críticas o expectativas de los padres en grupos de
pacientes y controles (Antony, Purdon, Huta y Swinson, 1998; consulte la Tabla 1).
EVALUACIÓN
La Escala de Perfeccionismo Multidimensional (MPS-F; Frost et al., 1990) incluye las siguientes
dimensiones:
1. Preocupación por los errores: Reaccionar negativamente a los errores y equipararlos con
el fracaso. Por ejemplo, "La gente probablemente pensará menos de mí si cometo un error".
Antony
et
al.
(1998) Trastorno
de
pánico
Trastornos
de
ansiedad Srinivasagam
et
al.
(1995) Bastiani
et
al.
(1995)
TOC Restricción
de
AN
Purga
de
AN
Atracones
ypurgas
de
AN
Controles
no
clínicos
Halmi
et
al.
(2000) Bajo
peso
ANa
Peso
restaurado
AN
Peso
restaurado
AN
Controles
no
clínicos
Trastornos
alimentarios Estudio
yPoblación
TABLA
1.
Medias
(y
desviaciones
estándar)
en
la
escala
de
perfeccionismo
multidimensional
para
muestras
clínicas
yno
clínicas
116 145
44
45 44 59 dieciséis 20 11 norte
8
24,1
(8,2)
21,5
(7,9) 31,8
(9,6)
32,8
(8,9)
34,0
(8,2)
15,1
(4,2) 29
(10)
15
(4) 34
(14)
27
(11)
errores Inquietud
terminado
10,0
(3,3)
14,4
(4,3) 6,7
(2,1)
12,9
(4,0)
13,8
(3,2)
13,6
(3,6) 6
(3)
11
(5) 14
(5)
10
(5)
Comportamiento
Dudas
Acerca
de
22,7
(4,3)
21,9
(6,4) 27,6
(6,5)
26,8
(6,4)
27,6
(4,5)
19,7
(5,2) 27
(4)
22 28
(7)
27
(8) normas
Personal
subescala
Expectativas De
los
padres
14,1
(5,5)
11,8
(5,0) 14,3
(6,1)
15,3
(5,3)
15,2
(5,5)
11,1
(0,6) 16
(6)
11
(4) 11
(6)
13
(4)
5,8
(3,8)
10,7
(4,8)
12,3
(4,4)
11,8
(4,1) 5
(2)
13
(5)
crítica De
los
padres
9,7
(4,6)
9,3
(4,4) 9
(5)
9
(3)
23,3
(5,3) 23,7
(4,4) 22,6
(4,6) 23,3
(5,9) 25,5
(4,8) 24,0
(6,0) 20
(4) 25
(5) 26
(4) 28
(4) Organización
R. Shafran y W. Mansell 882
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Social
phobia
Nonclinical
controls
Juster
et
al.
(1996)
b un Stober
(1998) Lynd-
Stevenson
yHearne
(1999) Frost
et
al.
(1991) Adkins
yParker
(1996) Solo
controles
no
clínicosb Trastorno
de
pánico
Saboonchi
et
al.
(1999) Escarcha
ySteketee
(1997)
Muestra AN
=
Anorexia
representativa
de
estudios. nerviosa.
Controles
no
clínicos Fobia
social Controles
no
clínicos TOC Trastorno
de
pánico no
clínico Fobia
específica Fobia
social
129
142
243
41 113
39 61 52 55 35 35 14 49 15 70
21,4
(5,9)
19,7
(7,1)
22,2
(8,5)
20,4
(7,0) 25,6
(7,5)
20,3
(6,7) 22,7
(7,8)
26,7
(7,6)
19,7
(6,4) 26,2
(10,0)
24,3
(9,8)
18,5
(7,2) 27,5
(8,4)
18,2
(5,7)
17,4
(5,3)
(3,0)
10,1
(2,8)
11,0
(3,4)
10,2
9,4(3,3) 9,0
(3,5)
10,9
(3,7) (2,9)
7,7
(3,2)
13,0
(4,0)
8,4
(3,3)
7,5
(3,2)
10,0
(3,5) 9,9
(4,6)
8,1
(3,3)
14,1
(4,3) 8,1
24,0
(4,9)
25,9
(5,3)
23,0
(5,2)
21,3
(5,3) 23,1
(5,8)
23,4
(4,9) 19,6
(6,2)
21,8
(6,0)
20,5
(5,0) 24,8
(5,7)
22,9
(6,8)
22,4
(5,5) 22,4
(5,9)
21,9
(6,3)
22,7
(6,1)
15,3
(3,6)
14,7
(4,5)
12,8
(4,5)
11,6
(4,9) 12,7
(6,0)
12,5
(3,9) 14,1
(5,4)
12,8
(4,5)
11,5
(3,9) 13,5
(5,4)
13,5
(6,3)
13,6
(4,3)
9,3
(4,8)
9,6
(4,6)
7,0
(3,6)
11,4
(5,8)
11,8
(5,4)
10,1
(4,3) (4,4)
6,9
(2,9)
11,3
(5,4) (5,7)
8,7
(3,7)
11,3
(4,5)
(3,8)
6,8
(3,2)
9,2
(3,8)
8,5
(4,0)
8,7 9,3
(3,9)
7,8
(3,1) 9,2 9,7
20,9
(4,9) 22,2
(4,6) 23,2
(5,6) 22,1
(4,6) 23,1
(5,0) 20,1
(5,4) 19,5
(5,2) 20,8
(4,5) 19,6
(5,1) – – – 22,6
(4,4) 22,6
(5,3) 22,0
(5,2)
883 Perfeccionismo y Psicopatología
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2. Dudas sobre las Acciones: Dudar de la calidad de la propia actuación. Los ítems fueron
tomados del Inventario Obsesivo Compulsivo de Maudsley (Hodgson & Rachman, 1977),
por ejemplo “Usualmente tengo dudas sobre las cosas simples que hago todos los días”.
Un estudio reciente ha sugerido que Frost et al. (1990) es mejor considerar que la escala tiene
tres factores interrelacionados y un cuarto factor relacionado (Sto¨ber, 1998). El primer factor se
denominó "Preocupación por los errores y las dudas", el segundo se denominó "Expectativas y
críticas de los padres", "Estándares personales" fue el tercer factor y "Organización" fue el cuarto
(y todavía no está incluido en el total). Los hallazgos de Purdon y colegas también sugirieron una
solución de tres factores (Purdon, Antony y Swinson, 1999).
La escala de Hewitt y Flett (1991a) (MPS-H) ha sido evaluada en varios estudios y tiene tres
dimensiones:
1. Perfeccionismo Orientado a Uno Mismo: Fijar estándares exigentes para uno mismo y evaluar
estrictamente el propio comportamiento. Esta subescala incluye un componente motivacional que
se refleja en el esfuerzo por alcanzar la perfección en los propios esfuerzos, así como en el
esfuerzo por evitar el fracaso. Se considera que este componente conduce a la autocrítica y al
autocastigo. Por ejemplo, "Me esfuerzo por ser el mejor en todo lo que hago".
subescala
Clínico mixto
Hewitt y Flett (1991a)
Pacientes psiquiátricos mixtos 263 69,9 (18,0) 55,2 (13,5) 58,2 (15,5)
(Estudio 2)
Pacientes psiquiátricos mixtos 77 70,7 (18,2) 58,1 (12,3) 60,3 (12,6)
(Estudio 5)
Controles no clínicos 1,106 68,0 (15,0) 57,9 (11,7) 53,6 (13,9)
Desorden alimenticio
Bastiani et al. (1995)
Anorexia por bajo peso 11 84 (24) 41 (12) 60 (22)
Anorexia con recuperación de peso 8 77 (23) 49 (13) 47 (15)
Davis (1997)
trastorno alimentario mixto 123 85,1 (25,8) 57,3 (16,3) 68,8 (17,9)
Depresion y ansiedad
Hewitt et al. (1996)
121 –
Depresión mixta 70,5 (19,4) 54,5 (16,9)
Hewitt & Flett (1991b)
Pacientes hospitalizados 22 76,1 (17,5) 52,0 (15,8) 60,5 (20,1)
deprimidos Controles 13 64,4 (15,6) 52,3 (13,6) 58,9 (13,1)
ansiosos Controles no clínicos 22 63,5 (15,7) 55,5 (11,6) 42,6 (12,7)
Antony et al. (1998)
Trastorno de 44 71,6 (13,7) 60,3 (12,3) 55,7 (13,0)
pánico TOC Fobia 45 69,5 (18,9) 55,9 (13,9) 51,3 (15,2)
social Fobia 70 70,5 (14,9) 56,3 (14,9) 57,8 (15,6)
específica Controles 15 63,1 (15,9) 56,9 (15,9) 43,5 (13,1)
preclínicos 49 65,0 (11,0) 56,1 (11,0) 44,1 (11,2)
muestra de 77 pacientes psiquiátricos (Estudio 5; ver Tabla 2). Es muy importante tener en cuenta
que las puntuaciones medias de perfeccionismo en esta muestra de pacientes no fueron significativamente
mayor que en las medias de las muestras no clínicas (Hewitt y Flett, 1991a; véase la Tabla 2).
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Existen al menos otras tres escalas que han recibido menos atención empírica que las escalas
multidimensionales: la Escala de Perfeccionismo de Burns (Burns, 1980b), que ha demostrado
medir principalmente el perfeccionismo orientado hacia uno mismo (Hewitt, Mittel staedt y Wollert,
1989), una escala ideada para medir el perfeccionismo en un estudio experimental (Rhe´aume et
al.,1995), y en tercer lugar, la Escala de Actitudes Disfuncionales (DAS; Weissman & Beck,
1978), que incluye una subescala de éxito-perfeccionismo y será discutida abajo.
Las dos escalas multidimensionales del perfeccionismo (Frost et al., 1990; Hewitt, Flett y
Blankstein, 1991) están relacionadas pero no se superponen por completo (Frost et al., 1993).
Como era de esperar, los estándares personales de la escala de Frost et al. están más
estrechamente relacionados con la subescala de perfeccionismo orientado hacia uno mismo
(MPS-H), mientras que las subescalas de preocupación por los errores, expectativas de los
padres y críticas de los padres están relacionadas con perfeccionismo prescrito socialmente. Los
análisis factoriales indican que ambas medidas tienen un factor de "esfuerzo positivo" (Frost et
al., 1993). Las subescalas que pesan más en este factor son los "estándares personales" (Frost
et al., 1990) y el perfeccionismo orientado hacia uno mismo (Hewitt y Flett, 1991a). La relación
entre las escalas DAS y MPS no se ha probado formalmente.
También existe la duda de si muchas de las medidas son fieles al concepto clásico de
perfeccionismo. En particular, sugerimos que las subescalas de perfeccionismo autoorientado
(Hewitt & Flett, 1991a), estándares personales y preocupación por los errores (Frost et al., 1990)
son las más cercanas al concepto clásico de perfeccionismo, mientras que las otras subescalas no
miden el construir. Por ejemplo, el perfeccionismo prescrito socialmente mide las creencias acerca
de las altas expectativas de otras personas para el individuo. Es poco probable que las personas
que obtienen una puntuación alta en esta escala se consideren perfeccionistas, a menos que su
percepción les lleve a imponerse normas inflexibles y estrictas. Proponemos que las creencias
prescritas socialmente de este tipo pueden ser relevantes para el perfeccionismo, pero no son parte
integral de él (ver Shafran, Cooper y Fairburn, en prensa).1 No es deseable que la construcción del
perfeccionismo esté determinada por sus medidas; más bien, el concepto de perfeccionismo debe
definirse claramente y diseñarse instrumentos para medirlo (ver Shafran et al., en prensa).
La siguiente sección presenta una descripción de los principales estudios que han examinado la
relación entre el perfeccionismo y la psicopatología. Los resúmenes de estos hallazgos se presentan
en las Tablas 1 y 2.
Depresión
Se dice que la depresión es el “resfriado común” de la psicopatología (Rosenhan & Seligman, 1995)
y existe una creciente evidencia empírica de una asociación positiva entre los niveles de
perfeccionismo y depresión (Blatt, 1995; Hill, McIntire, & Bacharach, 1997; Lynd-Stevenson y
Hearne, 1999). Además, una serie de estudios ha demostrado que los "pensamientos de
perfeccionismo" frecuentes explican una variación única en la angustia que supera la variación
predicha por los pensamientos automáticos negativos y los rasgos de perfeccionismo (Flett, Hewitt,
Blankstein y Gray, 1998).
1
Aunque estamos defendiendo el término perfeccionismo para describir la construcción original,
hemos desarrollado toda la literatura existente que ha usado este término para ser lo más inclusivo posible.
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Desesperanza, control y perfeccionismo. Las teorías cognitivas sugieren que la depresión está
asociada con la desesperanza de controlar los resultados deseados o aversivos (Alloy, Abramson,
Metalsky y Hartlage, 1988; Beck, 1976). Un individuo que teme cometer errores y la desaprobación
de los demás por no ser "perfecto" probablemente se sienta desesperanzado y sea vulnerable a
experimentar depresión. Se ha demostrado que el perfeccionismo socialmente prescrito está
asociado con la desesperanza en adolescentes que intentaron suicidarse (Donaldson, Spirito y
Farnett, 2000). Existe una asociación entre el perfeccionismo orientado hacia uno mismo y la baja
autoeficacia (Hart, Gilner, Handal y Gfeller, 1998). La baja autoeficacia se ha asociado con la
percepción de falta de capacidad de control de los resultados y baja autoestima. De interés, hay
algunos indicios de que las personas con altos niveles de perfeccionismo organizacional tienen
niveles más bajos de depresión, lo que implica que si las personas perciben su entorno como
controlable a través de la organización, pueden estar menos desesperados y tener menos afecto
negativo (Flett et al., 1991; Lynd-Stevenson y Hearne, 1999).
Cuando el control percibido se mide por separado del perfeccionismo, parece que un alto
perfeccionismo puede interactuar con niveles bajos de control interno (personal) para producir
efectos negativos. En un estudio de artistas profesionales (Mor, Day, Flett y Hewitt, 1995), el
perfeccionismo prescrito socialmente no tuvo efectos principales significativos en los niveles de
ansiedad y satisfacción de objetivos, pero interactuó con niveles bajos de control personal para
predecir niveles bajos de satisfacción de objetivos. ; un alto perfeccionismo orientado hacia uno
mismo interactuó con bajos niveles de control personal para predecir altos niveles de ansiedad
debilitante y bajos niveles de satisfacción de objetivos y ansiedad "facilitadora". De manera similar,
en un estudio de estudiantes universitarios, la baja autoeficacia y el perfeccionismo prescrito
socialmente interactuaron para predecir una mayor depresión y síntomas psicosomáticos (Martin,
Flett, Hewitt, Krames y Szanto, 1996). Tales hallazgos son consistentes con la idea de que los
altos estándares pueden ser funcionales cuando se logran esos estándares, pero los cambios
incontrolables en el entorno pueden interactuar con el perfeccionismo socialmente prescrito y
conducir a la percepción de fracaso y afecto negativo.
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Trastornos de la alimentación
Los trastornos alimentarios se han asociado durante mucho tiempo con el perfeccionismo, tanto
desde una perspectiva teórica como desde una fenomenológica.
Muestras de pacientes. Los pacientes con anorexia nerviosa actual obtienen puntuaciones más
altas en medidas de perfeccionismo que los controles normales (Bastiani, Rao, Weltzin y Kaye,
1995; Slade y Dewey, 1986), excepto en las dimensiones de expectativas de los padres y
perfeccionismo orientado a los demás (Bastiani et al., 1995). Se ha encontrado un perfeccionismo
autoorientado elevado en muestras pequeñas de pacientes con bajo peso (n = 11) y en pacientes
con anorexia nerviosa que recuperaron el peso (n = 8), lo que sugiere que el perfeccionismo no
es una función del bajo peso (Bastiani et al. , 1995). De acuerdo con esto, Srinivasagam et al.
(1995) encontraron que los altos niveles de perfeccionismo persisten después de la recuperación
a largo plazo de la anorexia nerviosa (n = 20); además, muchas de las puntuaciones medias en
las subescalas de Frost fueron más altas que las de los pacientes con trastornos de ansiedad
(ver Tabla 1). Más recientemente, una gran muestra de mujeres con antecedentes de anorexia nerviosa
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mostraron tener puntuaciones elevadas (en relación con los controles sanos) en la mayoría de las
subescalas (Halmi et al., 2000; véase la Tabla 1). Esta elevación no dependía del subtipo de
anorexia nerviosa.
Perfeccionismo positivo. Se diseñó un instrumento de evaluación para evaluar tanto los aspectos
positivos como negativos del perfeccionismo, ya que se planteó la hipótesis de que el
perfeccionismo positivo puede estar asociado con la anorexia nerviosa (Mitzman, Slade y Dewey,
1994; Terry-Short, Owens, Slade y Dewey, 1995). ). La hipótesis se basó en observaciones
clínicas de que tales pacientes se sienten moralmente superiores debido a su restricción de
alimentos y que la restricción exitosa los hizo sentir triunfantes, poderosos y orgullosos (Vitousek
y Manke, 1994). Esta división de "positivo" y "negativo" corresponde a las categorías anteriores
de "sano"/"no saludable" (Terry-Short et al., 1995), "normal"/"neurótico". (Hamachek, 1978),
"satisfecho"/"insatisfecho" (Slade y Dewey, 1996) y "preocupaciones de evaluación
desadaptativas"/"esfuerzos positivos de logro" (Frost et al., 1993). ). La escala tiene dos factores:
el perfeccionismo negativo que es una función de evitar las consecuencias negativas y el
perfeccionismo positivo que es una función del logro de las consecuencias positivas. Los
estándares personales, la organización, el perfeccionismo orientado hacia uno mismo y otros
perfeccionismos orientados se asociaron con el perfeccionismo positivo. La preocupación por los
errores, la crítica de los padres, las expectativas de los padres, las dudas sobre las acciones y el
perfeccionismo prescrito socialmente se asociaron con el perfeccionismo negativo (Terry-Short et
al., 1995). Los pacientes con trastornos alimentarios puntuaron más alto que los pacientes
deprimidos, los atletas y los controles normales en el perfeccionismo negativo, pero también hubo
una tendencia en ellos a puntuar más alto en el perfeccionismo positivo que los controles o los
pacientes deprimidos (pero no los atletas) (Terry- Short et al., 1995).
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Se ha demostrado que el perfeccionismo está asociado con los trastornos de ansiedad (Antony
et al., 1998; Flett, Hewitt y Dyck, 1989), y la asociación se investigó más a fondo en la fobia
social y el trastorno obsesivo-compulsivo tras las impresiones clínicas de que los pacientes con
estos trastornos suelen ser muy perfeccionistas. Los estudios relevantes se revisan a
continuación.
Muestras no clínicas. Se ha descubierto que la ansiedad social, junto con otros miedos, se
correlaciona fuertemente con el perfeccionismo prescrito socialmente (Blankstein, Flett, Hewitt
y Eng, 1993; Saboonchi y Lundh, 1997) y con preocupaciones sobre los errores y dudas sobre
las acciones (Saboonchi y Lundh, 1997). En una muestra de estudiantes universitarios, un alto
perfeccionismo prescrito socialmente se asoció con una variedad de problemas psicosociales.
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problemas de adaptación que incluyen mayor soledad, timidez y miedo a la evaluación negativa,
así como niveles más bajos de autoestima social. Las personas con perfeccionismo prescrito
socialmente tenían habilidades sociales autopercibidas más bajas. Se interpretó que los
hallazgos sugerían que las personas con perfeccionismo prescrito socialmente son propensas
a sufrir diversos problemas psicosociales y déficits percibidos en las habilidades sociales (Flett,
Hewitt y DeRosa, 1996). De manera similar, Flett, Hewitt, Garshowitz y Thomas (1997)
encontraron que el perfeccionismo socialmente prescrito se correlacionaba con una mayor
frecuencia informada de interacciones sociales negativas, especialmente entre las mujeres.
Como cabría esperar de su fuerte relación con la ansiedad social, se ha demostrado que un
alto perfeccionismo prescrito socialmente está asociado con la preocupación y la excitación
autonómica durante una situación socialmente amenazante (Flett, Hewitt, Endler y Tassone, 1995).
Muestras de pacientes. Se ha demostrado que las personas con fobia social tienen más
preocupación por los errores, más dudas sobre sus propias acciones y más críticas de los
padres (Juster, Heimberg, Frost y Holt, 1996). Los autores interpretaron sus hallazgos como
una sugerencia de que los pacientes con fobia social esperan cometer errores críticos y dudan
de sus habilidades en la interacción social, tendiendo a prestar más atención a sus errores,
sobrevalorando la importancia de los errores y culpándose a sí mismos por los malos resultados.
Dentro de la muestra de pacientes con fobia social, un mayor perfeccionismo (preocupación
por los errores y dudas sobre las acciones) se asoció con más ansiedad social, ansiedad rasgo
y psicopatología general. Esta asociación no pudo explicarse por los efectos de la depresión
(Juster et al., 1996). En el estudio de Antony y colegas (Antony et al., 1998; véase la Tabla 1),
los fóbicos sociales puntuaron significativamente más alto en el perfeccionismo socialmente
prescrito que los controles normales, los pacientes con TOC y los pacientes con fobia específica,
pero no hubo diferencia entre las puntuaciones. para pacientes con fobia social versus trastorno
de pánico en esta dimensión. Sin embargo, un estudio reciente ha encontrado una mayor
preocupación por los errores y dudas sobre la acción en pacientes con fobia social que en
pacientes con trastorno de pánico (Saboonchi, Lundh y Ost, 1999).
Los ítems de la subescala de duda de la MPS (Frost et al., 1990) se tomaron de una medida de los
síntomas del TOC (el Inventario Obsesivo Compulsivo de Maudsley; Hodg son y Rachman, 1977) e
incluyen "Por lo general, tengo dudas sobre el simple cosas que hago todos los días'', ''Incluso cuando
hago algo con mucho cuidado, a menudo siento que no está del todo bien'' y ''Por lo general tengo
dudas sobre las cosas simples que hago todos los días'' y '' Tiendo a atrasarme en mi trabajo porque
repito las cosas una y otra vez”. Esto significa que la subescala relativa a las dudas sobre las acciones
es esencialmente una medida directa de los síntomas del TOC, que los autores de este libro
consideran signos de perfeccionismo. la escala. Se ha señalado que esta confusión confunde la
medida del perfeccionismo (Rhe´aume et al., 2000a). Ciertos teóricos propondrían que, al menos en
algunos pacientes, las dudas sobre las acciones son síntomas del TOC que pueden explicarse por el
miedo a la responsabilidad excesiva por los resultados aversivos (Salkovskis, 1985) o la confianza en
la memoria (Tallis, 1997). Por lo tanto, puede ser mejor considerar las dudas sobre las acciones como
un síntoma del TOC en lugar de como parte del perfeccionismo.
muestras de estudiantes. Se ha descubierto que los niveles generales de perfeccionismo están muy
relacionados con los síntomas subclínicos del TOC (Frost et al., 1990; Frost, Steketee, Cohn y Greiss,
1994; Rhe'aume et al., 1995). Sin embargo, la relación más fuerte es entre los síntomas del TOC y
las subescalas que evalúan la preocupación por los errores y las dudas sobre las acciones, la última
de las cuales se argumenta anteriormente como parte de la fenomenología del TOC.
Los estándares personales se relacionaron con los síntomas de CO en el estudio de Frost et al. (1994)
estudio. Más recientemente, se ha descubierto que el perfeccionismo predice los síntomas
independientemente de la responsabilidad y el peligro percibido (Rhe´aume, Ladouceur y Freeston, 2000b).
Muestras de pacientes. Dos estudios (Antony et al., 1998, ver Tabla 1; Frost & Steketee, 1997) han
examinado el perfeccionismo en personas con TOC. En un estudio, solo las dudas sobre las acciones
distinguieron a los pacientes con TOC de los pacientes con trastorno de pánico (Frost & Steketee,
1997). En ambos estudios, los pacientes con TOC puntuaron más alto que los controles normales en
las subescalas de preocupación por los errores y dudas sobre las acciones. En el primer estudio
(Antony et al., 1998; véase la Tabla 2), los pacientes con TOC obtuvieron una media de 51,3 en la
subescala de perfeccionismo prescrito socialmente, que fue significativamente más alta que los
controles no clínicos, aunque cabe señalar que un estudio más amplio (Hewitt y Flett, 1991a)
encontraron que un grupo de controles no clínicos tenía una puntuación media de 54 en esta medida.
En este mismo estudio, la puntuación media de los pacientes con TOC en la escala de perfeccionismo
socialmente prescrito fue inferior a la de los pacientes con fobia social (puntuación media = 57,8) y
trastorno de pánico (puntuación media = 55,7). Por lo tanto, no hay evidencia que apoye la hipótesis
de que el perfeccionismo socialmente prescrito es mayor en pacientes con TOC que en controles
psiquiátricos.
Recientemente se realizó una comparación (Antony et al., 1998) para comparar dimensiones de
perfeccionismo a través de los trastornos de ansiedad usando personalidad multidimensional
escamas. Teniendo en cuenta la salvedad relativa a la contaminación entre síntomas de
TOC y ítems para evaluar el perfeccionismo en la subescala de Frost de dudas sobre las acciones,
los hallazgos demostraron que las personas con fobia social tenían puntajes más altos que
controles no ansiosos en las subescalas que miden preocupación por los errores, dudas sobre
acciones y críticas de los padres. Los pacientes con TOC puntuaron más alto que los no ansiosos
controles y pacientes con trastorno de pánico en la subescala que mide dudas sobre
comportamiento. Sorprendentemente para este estudio, no hubo diferencias en los grupos entre el
perfeccionismo orientado hacia uno mismo y el orientado hacia los demás, pero los pacientes con TOC, trastorno de pánico
y la fobia social reportaron más perfeccionismo prescrito socialmente de lo normal
control S. Sin embargo, como se señaló anteriormente, las puntuaciones de los controles no ansiosos fueron
inusualmente bajo en el perfeccionismo prescrito socialmente en comparación con el estudio de Hewitt
y Flett (1991a). El perfeccionismo prescrito socialmente también fue mayor en pacientes con
trastorno de pánico y fobia social en comparación con aquellos con fobia específica.
El Antonio et al. (1998) indica la importancia de examinar la media
puntajes a través de los estudios para poder llegar a conclusiones válidas. por ejemplo, el
Las puntuaciones medias de la gran muestra no clínica de Hewitt y Flett (1991a) para el perfeccionismo
orientado hacia uno mismo, el perfeccionismo orientado hacia los demás y el perfeccionismo socialmente
prescrito no son significativamente diferentes de las puntuaciones medias de las personas con pánico.
trastorno en el estudio de Antony et al. (1998) estudio.2 Las puntuaciones medias de los pacientes con TOC,
la fobia específica y la fobia social son aún más bajas en cada una de estas subescalas que la
decenas de pacientes con trastorno de pánico, con la excepción del perfeccionismo socialmente prescrito en
3
la fobia social, que es significativamente mayor que en los controles no clínicos.
Desorden de personalidad
2
Llevamos a cabo una prueba t para comparar las medidas de orientación hacia uno mismo, orientada hacia los demás y socialmente
perfeccionismo prescrito, entre los controles en el estudio de Hewitt y Flett (1991a) y el
pacientes con pánico de Antony et al (1998), ts(1148) = 1,58, 1,31 y 0,98, ns, respectivamente.
3
Realizamos pruebas t entre cada uno de los grupos de pacientes de Antony et al. (1998) y el
controles en el estudio de Hewitt y Flett (1991a) para cada una de las tres subescalas, y el único
hubo diferencia significativa entre pacientes con fobia social y controles, para la subescala de
perfeccionismo prescrito socialmente, t(1174) = 2.40, p < .01.
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Usando análisis de regresión, encontraron que el perfeccionismo interactuaba con el alto estrés de la
vida para predecir el neuroticismo y el rasgo de ansiedad en una muestra de estudiantes universitarios.
Ciertas evidencias arrojan luz sobre los factores mediadores que pueden ser responsables del vínculo
entre el perfeccionismo y los síntomas somáticos. En primer lugar, las personas con perfeccionismo
pueden trabajar en exceso para alcanzar estándares excesivamente altos que provoquen síntomas
físicos. Un estudio ha encontrado que los adictos al trabajo, definidos como personas que reportan una
alta participación e impulso en el trabajo pero poco disfrute del trabajo, mostraron un mayor perfeccionismo
y reportaron más problemas de salud que los entusiastas del trabajo, que tienen un alto compromiso y
disfrute del trabajo, pero poco entusiasmo (Spence & Robbins , 1992). De manera similar, el
comportamiento de tipo A, que se ha relacionado con problemas de salud tales como enfermedades
cardíacas y se caracteriza por la competitividad y la hostilidad, se correlaciona en gran medida con el
perfeccionismo (Flett, Hewitt, Blankstein y Dynin, 1994).
En segundo lugar, la incapacidad percibida para alcanzar los altos estándares que se cree que otros
establecen puede conducir a la depresión psicosomática (Martin et al., 1996). En tercer lugar, una visión
alternativa pero compatible es que los síntomas físicos de los pacientes pueden actuar como factores
autoincapacitantes. Un estudio de pacientes médicos ambulatorios encontró que las personas con alto
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los perfeccionistas reportaron más síntomas somáticos cuando habían experimentado un mayor número
de eventos que amenazaban su sentido de realización, mientras que en las personas poco perfeccionistas
los síntomas somáticos no se relacionaron con la frecuencia de estos eventos (Organista & Miranda,
1991).
Un estudio experimental ha explorado la relación entre el perfeccionismo y las estrategias de
"autodesventaja" (Hobden & Pliner, 1995). Después de recibir comentarios negativos en una prueba,
todos los participantes tendieron a elegir escuchar música de "auto-desventaja" durante una prueba
siguiente. Los participantes altamente orientados hacia sí mismos se "discapacitaron a sí mismos" tanto
en público como en privado, mientras que las personas con alto nivel de prescripción social y
perfeccionismo lo hicieron en público pero no en privado. Finalmente, también existe la preocupación de
que las personas con síntomas físicos puedan sufrir debido a las actitudes perfeccionistas de los demás.
En un grupo de pacientes con dolor crónico, los ajustes de su relación se correlacionaron con el
perfeccionismo orientado al otro de su cónyuge (Hewitt, Flett y Mikail, 1995).
Visión de conjunto
La evidencia actual indica que varias de las subescalas diseñadas para medir el perfeccionismo están
asociadas con la psicopatología. El perfeccionismo prescrito socialmente a menudo se correlaciona con
el grado de psicopatología, como los niveles de depresión y ansiedad social, dentro de grupos de
pacientes y controles, y puede interactuar con factores como el control personal y los factores estresantes
de la vida relevantes, para predecir la depresión, los síntomas psicosomáticos. , e ideación suicida. Sin
embargo, hemos sugerido que el perfeccionismo prescrito socialmente no se relaciona con la construcción
original del perfeccionismo. Más bien mide la creencia de que otras personas tienen altos estándares
para uno mismo, y esto puede explicar particularmente su elevación en la ansiedad social y la fobia
social.
El OCPD está estrechamente relacionado con la construcción original del perfeccionismo, debido a la
forma en que se define, pero no hay investigaciones disponibles para explorar completamente la
asociación. Los altos estándares personales y el perfeccionismo autoorientado son las subescalas más
cercanas a la construcción original del perfeccionismo y son particularmente elevadas en pacientes con
trastornos alimentarios, especialmente anorexia nerviosa. Esta observación puede reflejar la naturaleza
rígida y egosintónica de los sistemas de creencias de estos individuos. La investigación también ha
demostrado que el perfeccionismo actúa como un factor de riesgo para desarrollar un trastorno
alimentario, pero ningún estudio parece haber demostrado que el perfeccionismo sea un factor de riesgo para otros trast
Cierta evidencia indica que el perfeccionismo autoorientado puede predecir la depresión y los síntomas
psicosomáticos en el contexto de factores estresantes de la vida relevantes.
Finalmente, el papel del perfeccionismo en el trastorno de estrés postraumático, el trastorno de
ansiedad generalizada, los trastornos psicóticos y la mayoría de los trastornos de personalidad aún no
se han investigado.
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CUESTIONES DE TRATAMIENTO
Hay datos empíricos que demuestran que el perfeccionismo (medido con la Escala de suposición
disfuncional) impide el tratamiento exitoso de la depresión, independientemente de la modalidad de
tratamiento (Blatt, Quinlan, Pilkonis y Shea, 1995; Blatt et al., 1998). El programa de investigación
colaborativa para el tratamiento de la depresión (TDCRP, por sus siglas en inglés) fue una investigación a
gran escala sobre los efectos de cuatro tratamientos breves, uno de los cuales fue la terapia cognitiva (Elkin
et al., 1989; Imber et al., 1990). Las otras condiciones de tratamiento fueron psicoterapia interpersonal,
imipramina + manejo clínico y píldora placebo + manejo clínico.
Usando una variedad de medidas, el resultado terapéutico al final y la satisfacción con el proceso de
tratamiento se relacionaron significativamente con los niveles de perfeccionismo o autocrítica de los
pacientes antes del tratamiento. Cuanto mayor era el perfeccionismo, menor era la ganancia del tratamiento
y menos satisfechos estaban los pacientes con el tratamiento en todas las condiciones de tratamiento. El
impacto del perfeccionismo previo al tratamiento se encontró en una amplia gama de calificaciones del
progreso terapéutico realizado por los pacientes, terapeutas y evaluadores clínicos durante el tratamiento,
al finalizar y 18 meses después del tratamiento. El nivel de perfeccionismo previo al tratamiento también se
correlacionó significativamente con los pacientes que informaron relaciones interpersonales menos
satisfactorias, menos habilidades de afrontamiento y continuaron siendo autocríticos en el seguimiento de
18 meses (Blatt et al., 1998). Debido a que el impacto negativo del perfeccionismo en el tratamiento se
encontró en las calificaciones de los terapeutas y evaluadores clínicos, los hallazgos no pueden atribuirse
simplemente a que los pacientes perfeccionistas no cumplieron con los estándares que ellos mismos
establecieron. Análisis posteriores mostraron que el perfeccionismo impide la ganancia terapéutica
principalmente en la segunda mitad del proceso terapéutico (semanas 8 a 16) y esto no puede atribuirse a
la gravedad de la depresión antes de comenzar el tratamiento (Blatt et al., 1998).
Una explicación del impacto negativo del perfeccionismo es que estos pacientes no desarrollan alianzas
terapéuticas sólidas. Un análisis reciente de los datos de TDCRP mostró que los pacientes perfeccionistas
mostraron aumentos menores en su contribución a la alianza terapéutica durante la última parte del
tratamiento que los no perfeccionistas (Zuroff et al., 2000). Otra posibilidad es que los pacientes con un
mayor nivel de perfeccionismo experimenten una sensación de fracaso con el tratamiento cuando comienzan
a enfrentarse a la terapia de terminación (Blatt et al., 1998). Otra posibilidad más es que las creencias de
las personas con perfeccionismo se mantienen rígidas y es la rigidez de las suposiciones y creencias lo que
interfiere con el progreso del tratamiento. Es probable que tal rigidez interfiera más durante la segunda
mitad de la terapia cognitiva en la que se modifican las creencias centrales (ver la sección sobre rigidez).
La forma en que la rigidez impide la terapia en las otras condiciones de tratamiento está abierta a la
especulación.
Hay pocos estudios que demuestren el tratamiento efectivo del perfeccionismo, a pesar de la gran cantidad
de investigaciones sobre su asociación con la psicopatología y a pesar del impacto negativo del
perfeccionismo en el tratamiento de la depresión (Blatt et al., 1995) y probablemente en el tratamiento de
otros trastornos ( ver Hirsch & Hayward, 1998 para un estudio de caso). Hasta donde sabemos, solo un
estudio empírico ha examinado el tratamiento del perfeccionismo (Ferguson y Rodway, 1994). un cognitivo
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el tratamiento conductual se llevó a cabo dentro de un contexto de trabajo social y utilizó un diseño
ABA para nueve clientes adultos. El perfeccionismo se midió con la Escala de Perfeccionismo de
Burns (Burns, 1980). Tratamiento cognitivo-conductual centrado en la autocrítica, dificultad para
lidiar con la retroalimentación, procrastinación y estándares personales excesivamente altos. La
intervención tuvo éxito en ocho de nueve pacientes, aunque el grado en que estos ocho pacientes
mostraron una disminución en sus niveles de perfección fue variable (Ferguson y Rodway, 1994).
Los mismos principios estándar de la terapia cognitiva se han aplicado al tratamiento del
perfeccionismo en un libro de autoayuda sobre cómo superar el perfeccionismo de Antony y Swinson
(1998), aunque el tratamiento no ha sido evaluado. El libro guía al paciente a través de la evaluación
del perfeccionismo, incluida la identificación de áreas problemáticas utilizando un diario de
perfeccionismo, la identificación de los desencadenantes del perfeccionismo, la medición de la
gravedad del problema, el examen de estándares útiles frente a los inútiles, las creencias
perfeccionistas flexibles frente a las rígidas y el deterioro causado por el perfeccionismo.
El enfoque cambia a desarrollar un plan de cambio, incluidos los costos y beneficios de aflojar los
estándares perfeccionistas, identificar objetivos, establecer prioridades y elegir diferentes estrategias.
Se sugieren dos estrategias principales.
La primera estrategia defendida es cambiar los pensamientos perfeccionistas utilizando registros
y diarios de pensamientos, examinar la evidencia de los pensamientos, educar sobre los estándares,
tomar la perspectiva de otra persona, comprometerse con usted mismo y con los demás, realizar
experimentos de comportamiento para probar la precisión de los pensamientos perfeccionistas,
cambiar hábitos de comparación social, mirar el panorama general en lugar de los pequeños
detalles, generar declaraciones de afrontamiento y tolerar la incertidumbre. Estas estrategias se
basan en la terapia cognitiva para la ansiedad y los trastornos afectivos (ver Clark & Fairburn, 1997).
CONCLUSIÓN
Esta revisión lleva a varias conclusiones sobre el (1) concepto de perfeccionismo, (2) su evaluación,
(3) asociaciones con psicopatología y (4) su tratamiento.
Primero, con respecto al concepto de perfeccionismo, concluimos que la medida actual del
perfeccionismo no refleja la construcción original. Fundamental para la construcción original del
perfeccionismo es la búsqueda de estándares personales excesivamente altos y la adhesión rígida
a ellos. Implícito en esta definición está que las creencias sobre los estándares de los demás para
uno mismo (perfeccionismo socialmente prescrito) o los propios
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los estándares para otras personas (perfeccionismo orientado a otros) no son parte del perfeccionismo.
En su lugar, se considerarían creencias que a menudo se asocian con el perfeccionismo. Del mismo
modo, síntomas como dudas sobre las acciones, aspectos del desarrollo como la crítica de los padres y
cogniciones asociadas con el perfeccionismo, como la preocupación por los errores, no forman parte del
perfeccionismo, pero pueden estar asociados con él.
Segundo, como resultado de confundir el perfeccionismo con sus variables asociadas, concluimos
que las medidas de evaluación existentes del perfeccionismo son defectuosas. En lugar de cambiar la
construcción del perfeccionismo para que esté de acuerdo con las medidas de evaluación, proponemos
que se necesitan nuevas escalas de evaluación que realmente midan el concepto. La investigación
adicional también podría explorar qué características psicológicas del perfeccionismo lo hacen
disfuncional. Las nuevas medidas de evaluación también deben tener utilidad clínica y ser sensibles al
cambio clínico.
En tercer lugar, si se aceptan las sugerencias anteriores, se hace necesario ver los datos existentes
sobre la asociación entre las medidas existentes y la psicopatología bajo una luz diferente. Los datos
dan alguna indicación de que los altos estándares personales (la subescala más cercana al constructo
de perfeccionismo) están específicamente elevados en pacientes con trastornos alimentarios, junto con
algunas indicaciones de que puede predisponer a las personas a trastornos alimentarios, depresión y
fatiga. Dentro de los estudios, el grado de psicopatología se correlaciona con las medidas existentes. En
particular, la investigación muestra que las creencias sobre los altos estándares de otras personas para
sí mismos están asociadas con una amplia gama de psicopatología. Sin embargo, no debe pasarse por
alto que en el estudio original a gran escala (Hewitt y Flett, 1991a), estas creencias no eran elevadas en
los pacientes psiquiátricos en relación con los controles.
Finalmente, hay algunos indicios de que las actitudes disfuncionales asociadas con el perfeccionismo
impiden el tratamiento exitoso de la depresión. No conocemos ningún estudio que investigue si el
perfeccionismo impide el tratamiento de otros trastornos psicológicos, por lo que esta parece ser un área
destacada para futuras investigaciones. A pesar de los protocolos de tratamiento existentes (Antony &
Swinson, 1998), no se han realizado ensayos de tratamiento controlados. También faltan modelos
teóricos específicos del perfeccionismo que puedan orientar el tratamiento y su desarrollo. Además de
esto, se ha propuesto un modelo cognitivo del mantenimiento del perfeccionismo (Shafran et al., en
prensa) que redefine el perfeccionismo, genera hipótesis comprobables y tiene implicaciones claras para
el tratamiento. Para los casos actualmente considerados como refractarios al tratamiento, el tratamiento
exitoso del perfeccionismo puede ofrecer una nueva esperanza.
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