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Epidemiología

El documento aborda la clasificación de enfermedades, enfatizando la importancia de una taxonomía en salud mental basada en la nosografía psiquiátrica. Se destaca la necesidad de redefinir el objeto de estudio de la epidemiología en salud mental, incorporando la dimensión subjetiva del sufrimiento y reconociendo su carácter social e histórico. Se propone un nuevo paradigma que incluya factores culturales y sociales en la comprensión de la salud mental, superando la perspectiva clásica centrada en síntomas y signos objetivos.

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Epidemiología

El documento aborda la clasificación de enfermedades, enfatizando la importancia de una taxonomía en salud mental basada en la nosografía psiquiátrica. Se destaca la necesidad de redefinir el objeto de estudio de la epidemiología en salud mental, incorporando la dimensión subjetiva del sufrimiento y reconociendo su carácter social e histórico. Se propone un nuevo paradigma que incluya factores culturales y sociales en la comprensión de la salud mental, superando la perspectiva clásica centrada en síntomas y signos objetivos.

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Epidemiología.

Augsburger

- Una clasificación de enfermedades se define como un sistema de categorías


a las cuales se asignan entidades mórbidas de acuerdo con criterios
preestablecidos. El propósito que le da origen es permitir el registro
sistemático, el análisis, la interpretación y la comparación de los datos de
morbilidad y mortalidad recolectados en diferentes regiones o países, y en
distintos momentos históricos.

- En el dominio específico de los problemas de salud mental las


normatizaciones existentes con mayor desarrollo y difusión se organizan
sobre una descripción taxonómica de las enfermedades mentales con base
en la nosografía psiquiátrica.

- La categoría central que organiza el proceso clasificatorio es la de “trastorno


mental”. Su definición alude a un síndrome o patrón comportamental o
psicológico de significación clínica que aparece asociado a un malestar
(dolor), a una discapacidad (deterioro en una o más áreas de funcionamiento)
o a un riesgo significativamente aumentado de morir o de sufrir dolor,
discapacidad o pérdida de libertad

- Desde el surgimiento de la medicina mental y en el siglo pasado la psiquiatría


como especialidad médica abocada a las enfermedades mentales, las formas
de elaboración del diagnóstico y los modelos taxonómicos establecidos son
traspasados en bloque al ámbito de la epidemiología.
Así la construcción y selección del propio objeto de la epidemiología, dado
por la identificación de enfermos en las poblaciones, es la más clara
expresión del estrecho lazo que une la clínica y la epidemiología.
El planteo de la construcción de una epidemiología de la salud mental que
permita superar cuestiones conceptuales y metodológicas que hoy son
críticas en el terreno de la epidemiología psiquiátrica, significa interrogar y
redefinir la asignación de su objeto de estudio.

- Renunciando a la elaboración de un concepto propio sobre los procesos de


salud-enfermedad mental la epidemiología en salud mental se impone límites,
renuncia a su independencia en la producción de nuevos conocimientos, al
incremento de su capacidad comprensiva y explicativa sobre los problemas
de salud mental de los grupos humanos. Algunos elementos son:

● El reconocimiento de que el objeto de la epidemiología se trata de un


objeto que debe ser lógicamente construido y no apenas extraído del
conjunto de fenómenos empíricos.

● El reconocimiento de que los procesos de salud-enfermedad mental


presentan un carácter subjetivo que no puede ser eludido ni suprimido
para su estudio.
● El reconocimiento de su condición de objeto social e históricamente
determinado, sujeto por tanto a las transformaciones de las
designaciones y significaciones culturalmente construidas.

- Avanzar entonces en el desarrollo de esta epidemiología requiere


descentrarla de las entidades psicopatológicas formuladas sobre exhaustivas
combinaciones y descripciones de signos y síntomas. La epidemiología
clásica, que ha trabajado con categorías nosográficas basadas en estudios
individuales, ha desconocido las nuevas formas de producción de los
padecimientos psíquicos. La dimensión colectiva de los problemas de
salud-enfermedad requiere hoy de un nuevo orden de explicación que
conduzca a revisar las entidades patológicas establecidas.
Algunos componentes que pueden contribuir a precisar una nueva propuesta
en salud mental son:

● La calidad de vida
● El grado de autonomía
● La percepción subjetiva de sufrimiento
● La existencia de necesidades subjetivas
● Las vicisitudes y experiencias de vida
- Augsburger señala que en el campo específico de la salud mental precisar la
categoría de enfermedad y producir un ordenamiento clasificatorio sobre ella
presenta algunas dificultades adicionales que lo sitúan con mayor
complejidad.

- Los problemas de orden psíquico o mental no se ajustan al modelo de


razonamiento causal que la clínica asume para definir los fenómenos
patológicos, ni se encuadran dentro de la racionalidad de la semiología que
relaciona con un significado unívoco síntomas y signos a un evento
patológico. El modelo médico de la enfermedad ha basado históricamente su
mayor desarrollo en los modelos explicativos de causalidad etiológica. Sin
embargo, las tentativas de ordenamiento a través de la construcción de un
sistema clasificatorio van a presentar dificultades en la medida que no
consigan delimitar satisfactoriamente los mecanismos etiológicos. De este
modo, en los criterios de definición de las enfermedades van a superponerse
mecanismos etiológicos, manifestaciones clínicas, localizaciones anatómicas
o alteraciones bioquímicas

- La perspectiva nosográfica clásica ha trabajado con un criterio de


enfermedad objetivo, considerando como tal solo aquello que se puede ver y
comprobar porque produce señales y síntomas. Esto constituye un obstáculo.
Produciendo esa delimitación objetiva de la enfermedad queda ausente la
dimensión subjetiva de quien la padece.
Distintos autores señalan de manera crítica esta situación, destacándose
entre ellos los aportes de G. Berlinguer. Este autor formula un agudo
cuestionamiento a este paradigma y propone superar la perspectiva “objetiva”
de existencia de enfermedades sin sujetos a partir de abordar el punto de
vista del enfermo. Cómo la enfermedad es vivida y afrontada, qué
consecuencias tiene para el sujeto y qué comportamientos suscita en los
otros.

- El concepto de sufrimiento permite incorporar la dimensión subjetiva del


sufriente, dimensión que está claramente ausente en la perspectiva
nosográfica clásica. La percepción y enunciación de malestar por parte de un
sujeto puede no estar acompañada de signos y síntomas objetivables por
terceros, y no por ello carece de valor.
La categoría de sufrimiento psíquico evita considerar los conflictos que
devienen de la vida cotidiana y de las interrelaciones sociales, en términos de
patologías.
Asumiendo esta nueva categoría de sufrimiento, la epidemiología
“desnaturaliza” su objeto. Supera la concepción ontológica de la enfermedad
mental que le fue impuesta y se abre teórica y conceptualmente a los aportes
que pueden provenir desde las ciencias sociales. Se trata de un movimiento
que la sitúa mucho más cerca de reconocer, como señala Emiliano Galende,
que el objeto de la salud mental es un objeto social e histórico.

- Un nuevo paradigma epidemiológico para la salud mental debe tender a


introducir medidas de salud positivas de las poblaciones así como ampliar la
comprensión del papel central de los factores culturales, sociales e
institucionales en la producción de la salud mental.

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