0% encontró este documento útil (0 votos)
3K vistas8 páginas

Fábula Corta

La fábula cuenta la historia de una abeja que se estaba ahogando y una paloma la rescata llevándola en su pico. Más tarde, cuando un cazador apunta a la paloma, la abeja pica la mano del cazador haciendo que falle el tiro. La moraleja es que debemos ayudar a los demás como quisiéramos que nos ayuden a nosotros.

Cargado por

juanchin
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
3K vistas8 páginas

Fábula Corta

La fábula cuenta la historia de una abeja que se estaba ahogando y una paloma la rescata llevándola en su pico. Más tarde, cuando un cazador apunta a la paloma, la abeja pica la mano del cazador haciendo que falle el tiro. La moraleja es que debemos ayudar a los demás como quisiéramos que nos ayuden a nosotros.

Cargado por

juanchin
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Fábula corta: La abeja y la paloma

Viendo que estaba ahogándose


una abejita
una paloma tierna se precipita,
y en una rosa
que le lleva en el pico
sálvala airosa.

Poco después la abeja


vio que en la loma
un cazador apúntale
a la paloma.

Vuela: en la mano
pícalo atroz, y el tiro
tuércese vano.

No hay ser tan miserable


que nunca pueda
pagarnos un servicio
que en su alma queda;
no hay mayor goce
que el de probar
que el alma lo reconoce.

Moraleja: haz por los demás lo que quisieras que hicieran por ti.

Puedes leer más artículos similares a La abeja y la paloma. Fábulas de Rafael


Pombo, en la categoría de Fábulas en [Link].

El gato bandido

Michín dijo a su mamá:

“Voy a volverme Pateta,

y el que a impedirlo se meta

en el acto morirá.

Ya le he robado a papá

daga y pistolas; ya estoy

armado y listo; y me voy

a robar y matar gente,

y nunca más (¡ten presente!)

verás a Michín desde hoy”.

Yéndose al monte, encontró

a un gallo por el camino,

y dijo: “A ver qué tal tino

para matar tengo yo”.

Puesto en facha disparó,

retumba el monte al estallo,

Michín maltrátase un callo

y se chamusca el bigote;
pero tronchado el cogote,

cayó de redondo el gallo.

Luego a robar se encarama,

tentado de la gazuza,

al nido de una lechuza

que en furia al verlo se inflama,

mas se le rompe la rama,

vuelan chambergo y puñal,

y al son de silba infernal

que taladra los oídos

cae dando vueltas y aullidos

el prófugo criminal.

Repuesto de su caída

ve otro gato, y da el asalto

“¡Tocayito, haga usted alto!

¡Déme la bolsa o la vida!”

El otro no se intimida

y antes grita: “¡Alto el ladrón!”

Tira el pillo, hace explosión

el arma por la culata,

y casi se desbarata

Michín de la contusión.

Topando armado otro día

a un perro, gran bandolero,

se le acercó el marrullero

con cariño y cortesía:

“Camarada, le decía,

celebremos nuestra alianza”;


y así fue: diéronse chanza,

baile y brandy, hasta que al fin

cayó rendido Michín

y se rascaba la panza.

“Compañero”, dijo el perro,

“debemos juntar caudales

y asegurar los reales

haciéndoles un entierro”.

Hubo al contar cierto yerro

y grita y gresca se armó,

hasta que el perro empuñó

a dos manos el garrote:

Zumba, cae, y el amigote

medio muerto se tendió.

Con la fresca matinal

Michín recobró el sentido

y se halló manco, impedido,

tuerto, hambriento y sin un

real.

Y en tanto que su rival

va ladrando a carcajadas,

con orejas agachadas

y con el rabo entre piernas,

Michín llora en voces tiernas

todas sus barrabasadas.

Recoge su sombrerito,

y bajo un sol que lo abrasa,

paso a paso vuelve a casa


con aire humilde y contrito.

“Confieso mi gran delito

y purgarlo es menester”,

dice a la madre; “has de ver

que nunca más seré malo,

¡oh mamita! dame palo

¡pero dame qué comer!”

El renacuajo paseador

El hijo de rana, Rinrín renacuajo

Salió esta mañana muy tieso y muy majo

Con pantalón corto, corbata a la moda

Sombrero encintado y chupa de boda.

-¡Muchacho, no salgas¡- le grita mamá

pero él hace un gesto y orondo se va.


Halló en el camino, a un ratón vecino

Y le dijo: -¡amigo!- venga usted conmigo,

Visitemos juntos a doña ratona

Y habrá francachela y habrá comilona.

A poco llegaron, y avanza ratón,

Estírase el cuello, coge el aldabón,

Da dos o tres golpes, preguntan: ¿quién es?

-Yo doña ratona, beso a usted los pies

¿Está usted en casa? -Sí señor sí estoy,

y celebro mucho ver a ustedes hoy;

estaba en mi oficio, hilando algodón,

pero eso no importa; bienvenidos son.

Se hicieron la venia, se dieron la mano,

Y dice Ratico, que es más veterano :

Mi amigo el de verde rabia de calor,

Démele cerveza, hágame el favor.

Y en tanto que el pillo consume la jarra

Mandó la señora traer la guitarra

Y a renacuajo le pide que cante

Versitos alegres, tonada elegante.

-¡Ay! de mil amores lo hiciera, señora,

pero es imposible darle gusto ahora,

que tengo el gaznate más seco que estopa


y me aprieta mucho esta nueva ropa.

-Lo siento infinito, responde tía rata,

aflójese un poco chaleco y corbata,

y yo mientras tanto les voy a cantar

una cancioncita muy particular.

Mas estando en esta brillante función

De baile y cerveza, guitarra y canción,

La gata y sus gatos salvan el umbral,

Y vuélvese aquello el juicio final

Doña gata vieja trinchó por la oreja

Al niño Ratico maullándole: ¡Hola!

Y los niños gatos a la vieja rata

Uno por la pata y otro por la cola

Don Renacuajito mirando este asalto

Tomó su sombrero, dio un tremendo salto

Y abriendo la puerta con mano y narices,

Se fue dando a todos noches muy felices

Y siguió saltando tan alto y aprisa,

Que perdió el sombrero, rasgó la camisa,

se coló en la boca de un pato tragón

y éste se lo embucha de un solo estirón

Y así concluyeron, uno, dos y tres

Ratón y Ratona, y el Rana después;


Los gatos comieron y el pato cenó,

¡y mamá Ranita solita quedó!

También podría gustarte