ETNIAS DE AFRICA
Los Suri
Los Suri, también denominados Surma, son una comunidad indígena del África Oriental que habita
principalmente en la región de Kaffa en el sudoeste de Etiopía, además de un pequeño reducto que
vive en la llanura de Boma en Sudán del Sur. Es una etnia semi-nómada que cuenta en la actualidad
con unos 45.000 integrantes.
Viven en chozas pequeñas que edifican con ramas y se considera una de las tribus guerreras más
agresivas del África. Son orgullosos, introvertidos y tienen un alto sentido de la posesión por lo
que pueden llegar a atacar a quienes se acerquen a sus propiedades. Su idioma es el suri y
mantienen muy vivas sus costumbres tradicionales, pese a los intentos de los gobiernos para que se
integren en una forma de vida más actual. La ganadería vacuna y la agricultura son sus principales
modos de subsistencia aunque las épocas de escasez les llevan también a cazar.
Un rasgo muy significativo de esta etnia se manifiesta en sus mujeres que, a partir de los veinte
años, se agujerean el labio inferior para colocarse un plato de arcilla cocida cuyo tamaño va
aumentando conforme se dilata el labio; este mismo ritual corporal se realiza en ocasiones en las
orejas, dilatando los lóbulos para poder contener platos cada vez más voluminosos. Cuanto mayor
sea el plato más valor tendrá la dote de la mujer para su novio pretendiente, así que estos accesorios
faciales son muy importantes para contraer matrimonio. Los surma en general llevan poca ropa, pero
son muy aficionados a los adornos corporales, ya que aparte de lo mencionado en sus mujeres, los
hombres suelen decorar su cuerpo con pinturas o escarificaciones en forma de diversos tipos de
trazados geométricos. Parece ser que esta costumbre deriva de su uso como factor de intimidación a
los enemigos en épocas pretéritas.
Cada año celebran las “Donga”, un torneo en que los jóvenes demuestran su masculinidad luchando
violentamente y armados con varas largas. Este es un acto que les otorga prestigio y mayores
opciones de conseguir un buen casamiento.
Los Bosquimanos
Como bien apunta su denominación, bosquimano deriva del vocablo africano “boschejsman” que
significa: hombre del bosque. Esta etnia no se reduce a un único grupo tribal, si no que se refiere a
varios pueblos que habitan en diversos puntos del continente y que tradicionalmente son cazadores y
recolectores de frutos. Un hecho significativo de su lenguaje, que abarca algunas lenguas
joisianas, es que incorpora sonidos de chasquidos o cliqueos, con los que se comunican de una
forma peculiar.
Se calcula que existen cerca de 100.000 bosquimanos repartidos entre Botsuana –en su mayor
número–, Namibia, Angola, Sudáfrica, Zambia y Zimbabue. Su historia se remonta a épocas
inmemoriales, como demuestra que genéticamente son similares a los primeros humanos que
abandonaron África para extenderse por el resto del mundo.
En los años 90 el gobierno de Botsuana empezó a expulsar a los bosquimanos de su tierra natal, en
el Kalahari Central, pero tras una ardua lucha legal, en 2006 el Tribunal Supremo declaro
anticonstitucionales las acciones del gobierno retornando el derecho a los bosquimanos de vivir en
sus tierras. Pese a ello, la pugna prosigue y el gobierno les deniega el agua y la construcción de
nuevos pozos sin que la justicia en esta ocasión les haya apoyado.
Actualmente el término bosquimano ha caído en desuso por ser considerado peyorativo desde el
punto de vista occidental, al igual que el término ‘hotentotes’ también relacionado con esta etnia, con
lo que no existe oficialmente un nombre que les identifique colectivamente. Pero ellos prefieren que
antes que términos como ‘san’ que les califica como primitivos, seguir llamándose bosquimanos.
Algunos consideran que el nombre correcto sería el de Abathwa porque así se denominaban a sí
mismos sus antepasados.
Un curioso ritual que se mantiene en estos grupos tribales, sobre todo por motivos folclóricos, son las
bodas por captura, aunque se exige que los participantes desde que son conocedores de su
matrimonio, asuman en todo momento una conducta de sumo respeto. El día de la boda, se realiza
una simulación en la que la mujer es capturada y llevada a la fuerza desde la casa de sus padres a
otra habilitada para la ocasión. Los cuerpos de los novios se untan con aceites especiales y polvos
aromáticos. De esta manera se consigue que el matrimonio comience de forma tempestuosa como
garantía de una buena relación posterior.
Los Tuareg
Los tuareg son un pueblo bereber que habita principalmente en el desierto del Sahara y se
extiende por Argelia, Libia, Níger, Malí y Burkina Faso. Con una larga tradición nómada poseen su
propio idioma, el tamasheck y su propia escritura, el tifinagh. Los denominados ‘hombres azules del
Sahara’ viven en grandes unidades familiares y se desplazan con pericia por el desierto, que es su
casa. La sociedad tuareg es jerárquica, distinguiendo entre nobles y vasallos y también entre libres y
esclavos, que aún existen actualmente sobre todo en el Níger.
Las conocidas caravanas comerciales tuareg como su actividad principal, con cinco rutas definidas,
ha ido decayendo con el tiempo, sobre todo a causa de los medios de transporte actuales que existen
en el Sahara. Fueron muy importantes hasta mediados del siglo XX porque con sus camellos eran la
forma preponderante de transporte trans-sahariano. Como consecuencia de ello, los tuaregs se han
convertido en sedentarios en gran parte de las ciudades que bordean el desierto en su parte sur y en
la zona del Sahel.
Los Turkana
El pueblo turkana está formado sobre todo por pastores seminómadas con una agricultura sencilla,
sobre todo por cómo condiciona la aridez de las tierras que habitan. También la pesca ha ido
ganando importancia en sus recursos de vida. Se calcula que lo integran unas 340.000 personas. La
mayoría habita en Kenia, cerca del lago Turkana, y también se ubican en el suroeste de Etiopía.
Se denominan a sí mismos como Ngiturkan. Su idioma es también el turkana, muy propio de la zona
nilótica oriental y la mayoría de sus integrantes son únicamente monolingües.
Son un grupo étnico conservador pero su estilo de cultura es bastante estricto en cuanto al cuidado
de sus tradiciones. Los turkana son también famosos por su colorida vestimenta, especialmente por la
utilización de muchos collares de colores. Habitualmente viven en grupos familiares extendidos que
han ido construyendo sus hogares –los ‘awi’– junto a otras familias, para formar barrios que son las
comunidades básicas de su organización social. Suelen dividirse en dos grupos: los ‘nimonia’ que
habitan el bosque y los ‘nocuro’ que viven en las llanuras. En su organización jerárquica no tienen
jefes o superiores y la influencia política depende de factores como la sabiduría, la riqueza, la edad y
la capacidad oratoria. Su religión se basa en Kuj, su Dios creador de todas las cosas, aunque no está
demasiado presente en su vida cotidiana y sólo se recurre a él por causas de necesidad. Una figura
importante son sus médicos-adivinos. Los turkana son un pueblo muy cerrado e históricamente
han considerado como enemigos a todos los pueblos vecinos excepto a sus aliados Jie.
Los Boroboro
Los Boroboro, conocidos también como Wodaabe, son una etnia de pastores y comerciantes
nómadas, considerados un subgrupo de los pastores fulani. Se estima que no sobrepasan los 50.000
individuos y viven esparcidos por el Chad, Níger, Nigeria y la República Centroafricana. Su
idioma es el fula y la religión predominante es el Islam.
Existen muchos grupos de etnia fulani que ocupan territorios de África central y occidental, pero los
boroboro son considerados como el más purista de todos ellos porque siguen fervientemente las
tradiciones de sus antepasados. El ganado es su principal riqueza y el status de un hombre depende
del ganado que posee, por ello los animales de la propia manada son tratados con verdadero
afecto. Cuanto más rebaño, más salud, bienestar y respeto.
Los Bijago
Esta es una etnia muy peculiar que habita en el archipiélago Bijagós o Bissagos, un grupo con
dieciocho islas principales y docenas de menores, situadas en el Océano Atlántico frente al territorio
de Guinea Bissau del que forman parte. Únicamente veinte de estas islas están oficialmente
habitadas, aunque en algunas pequeñas existen algunas poblaciones de nativos.
El archipiélago Bijagós es una verdadera reserva natural conservada como en muy pocos lugares de
África, hasta el punto que las islas parecen estar fuera de nuestro tiempo. Conforman una reserva de
la biosfera reconocida por la Unesco, constituida por mar, bosques y con especies animales
autóctonas entre las que se destacan las tortugas y los monos. La población es de etnia bijago y
mantiene un alto grado de autonomía y de respeto por sus tradiciones. Curiosamente prepondera el
matriarcado y las mujeres eligen a sus maridos. Las hembras se organizan en asociaciones e
históricamente gestionan las leyes, la economía y las acciones para tener bienestar social. El poder
político emana de la línea matrilineal que conecta con los antepasados y cada isla reconoce la
autoridad del jefe superior que procede del linaje principal de la isla. Otra peculiaridad de esta etnia
reside en que cuando se celebran reuniones de trascendencia política entre jefes de clan, siempre se
efectúan en territorio interior, bajo la protección de los árboles y apartándose de las playas.
Aunque los orígenes del pueblo bijago no son muy conocidos, su idioma les conecta claramente con
los habitantes de las costas cercanas ubicadas en el continente. La principal producción de los
bijagos es el cultivo del arroz, favorecido por las tierras bajas pantanosas de las islas. La pesca no
es una actividad prioritaria para ellos a pesar de que tienen gran destreza en el manejo de largas
canoas, ya que ancestralmente se utilizaban para sus acciones guerreras.
Su religión, basada en que el dios supremo Nindo creó como primer ser humano a una mujer –
aunque esta apreciación varía en algunas islas– cree firmemente en la reencarnación. El alma de
un difunto se encontrará si se talla una estatua que perpetúe su memoria. La muerte es un corto
sueño que dura hasta que vuelve a producirse la reencarnación en otra persona viva que ya desde
muy niño es conducida al sacerdote para reconocer su anterior origen. Los bijago son un pueblo
fuertemente aferrado a su tradición y al entorno único que son las preciosas islas de su archipiélago.
Los Himba
Los Himba son un pueblo seminómada nativo de la región árida de Kunene en el norte de
Namibia y también presente en el extremo suroccidental de Angola. Básicamente son criadores de
ganado y están estrechamente ligados con los Herero con los que comparten orígenes y el lenguaje
otjiherero. Los himba son el único pueblo de Namibia que mantiene el mismo estilo de vida desde
hace siglos. Una de las causas ha sido su aislamiento respecto a otros pueblos debido a las
condiciones climáticas extremas de sus parajes originales. Actualmente esto está cambiando bastante
a causa de las crecientes visitas de turistas.
Una característica que define especialmente a los himba es su aspecto y su indumentaria. Son
personas altas, delgadas y proporcionadas. Aparte de un taparrabos no suelen utilizar más ropa, pero
emplean gran cantidad de ornamentos en forma de brazaletes y collares. Las mujeres untan su
cuerpo con una sustancia a base de hierbas, manteca y ocre, que da a su piel un característico
color rojizo.
Los Afar
Esta etnia habita mayoritariamente en la región de Afar que les da su nombre, se calcula que desde
hace unos 2800 años. Aunque también son conocidos por la denominación Danakil, ellos lo
consideran peyorativo y prefieren ser afar. Ocupan sobretodo la franja del desierto que comprende
la zona oriental de Etiopía y territorios de Eritrea y Djibuti. Se calcula que solo en Etiopía son más
de un millón y medio de personas. Como tantas otras etnias, su origen es el de pastores nómadas
que por contactos comerciales con los árabes en el siglo X, comenzaron a convertirse a la religión
musulmana.
Poseen varios trazos significativos y distintivos, como su prenda de vestir principal, llamada sanafil,
que es una especie de falda cuyo color varía según el sexo. También son reconocibles visualmente
por sus tirabuzones en el cabello y por sus grandes cuchillos curvos.
Los afar que viven en el desierto lo hacen en una de las zonas más escabrosas del mundo como es el
desierto de Danakil, lo que prueba absolutamente su carácter de fuerza y de supervivencia.
Aunque son mayoritariamente musulmanes, normalmente sus matrimonios son monógamos y los
jóvenes se casan ya a partir de los diez años, siendo algo usual, muy bien visto y valorado por ellos,
el matrimonio entre primos.
Los Dinka
Los dinka son una etnia muy numerosa de unos tres millones de individuos que ocupa un
extenso territorio del sudeste de Sudán en tierras de sabana que están bañadas por el Nilo Blanco y
varios de sus afluentes. Su organización los divide en 21 grupos, cada uno dirigido por un líder
legítimo. La historia de este pueblo es muy longeva y algunos historiadores los relacionan con
grabados de pastores del antiguo Egipto datados en 3000 años de antigüedad, pero lo que sí es
seguro, es la presencia en sus actuales territorios desde hace 500 años.
Son ganaderos, agricultores y pescadores. El idioma dinka es dialecto de las lenguas nilóticas y
posee diversas variantes, aunque la gran mayoría de esta población habla el árabe sudanés como
segunda lengua. Son polígamos pero en muchos casos solo se casan una vez. Muchos matrimonios
se dan entre miembros de diferentes clanes, cuestión que ha redundado en la cohesión social de la
etnia. Los hombres se tiñen el pelo de color rojo y las mujeres suelen afeitarse la cabeza y las
cejas dejando solo una mata de pelo encima de la frente, además de arrancarse en ocasiones algún
diente según sus factores estéticos. Tradicionalmente llevan poca ropa y es muy normal que un
hombre adulto vaya desnudo con la excepción de algunos collares en su cuello, mientras que las
hembras suelen llevar únicamente una piel de cabra en la zona de la cintura. De todas maneras, cada
vez va abriéndose mayor paso la influencia en el vestir de pueblos vecinos y empiezan a aparecer
largas túnicas.
Los Rashaida
Se trata de una tribu de ascendencia árabe beduina, descendientes de los Banu Abs de Arabia
Saudita y que se hallan esparcidos por muchos países de Oriente Próximo. Los rashaida
emigraron a mitad del siglo XIX para acabar recalando en la actualidad, principalmente en Eritrea y
Sudán, aunque siguen presentes en grandes cantidades en países de la Península Arábiga.
Los Rashaida conservan su vestimenta tradicional, cultura, costumbres y la práctica del Islam sunita.
Los camellos de raza de esta tribu son muy apreciados y adquieren precios muy altos como
ejemplares para participar en carreras. Siendo su principal actividad la cría de camellos, el
consumo de la carne de estos animales es su fuente de ingresos primordial. También crían cabras y
ovejas y desarrollan también el comercio de frutas. Otra especialidad que reporta importantes
ingresos a los rashaida es la fabricación de joyería en plata, de la que sus mujeres hacen
ostentación continua, incluso en sus velos.