1.
La aventura de la inquilina del velo , de Arthur Conan Doyle
Si se piensa en que Holmes permaneció ejerciendo activamente su profesión por espacio de veinte años,
y que durante diecisiete de ellos se me permitió cooperar con él y llevar el registro de sus hazañas, se
comprenderá fácilmente que dispongo de una gran masa de material. Mi problema ha consistido siempre
en elegir, no en descubrir.
Aquí tengo la larga hilera de agendas anuales que ocupan un estante, y ahí tengo también las cajas llenas
de documentos que constituyen una verdadera cantera para quien quiera dedicarse a estudiar no solo
hechos criminosos, sino los escándalos sociales y gubernamentales de la última etapa de la era victoriana.
A propósito de estos últimos, quiero decir a los que me escriben cartas angustiosas, suplicándome que no
toque el honor de sus familias o el buen nombre de sus célebres antepasados, que no tienen nada que
temer. La discreción y el elevado sentimiento del honor profesional que siempre distinguieron a mi amigo
siguen actuando sobre mí en la tarea de seleccionar estas memorias, y jamás será traicionada ninguna
confidencia.
TIPO DE NARRADOR:_______________________
1.
Viaje de Gulliver a Liliput, de Jonathan Swift
Actué como médico en dos barcos sucesivamente y durante seis años hice varios viajes a las Indias
Orientales y Occidentales, lo que me permitió aumentar mi fortuna. Pasaba mis horas de ocio leyendo a
los mejores autores antiguos y modernos, pues llevaba siempre conmigo muchos libros. Cuando estaba
en tierra, estudiaba las costumbres y la índole de la población, y trataba de aprender su idioma, lo que
me facilitaba mi buena memoria.
1. TIPO DE NARRADOR:_______________________
“Llamas telefónicas”, Roberto Bolaños
Una noche en que no tiene nada que hacer, B consigue, tras dos llamadas telefónicas, ponerse en
contacto con X. Ninguno de los dos es joven y eso se nota en sus voces que cruzan España de una punta
a la otra. Renace la amistad y al cabo de unos días deciden reencontrarse. Ambas partes arrastran
divorcios, nuevas enfermedades, frustraciones.
Cuando B toma el tren para dirigirse a la ciudad de X, aún no está enamorado. El primer día lo pasan
encerrados en casa de X, hablando de sus vidas (en realidad quien habla es X, B escucha y de vez en
cuando pregunta); por la noche X lo invita a compartir su cama. B en el fondo no tiene ganas de
acostarse con X, pero acepta. Por la mañana, al despertar, B está enamorado otra vez.
TIPO DE NARRADOR:_________________
Ella…
Estaba harta. Harta de limpiar baños ajenos, planchar camisas de maridos que no eran el suyo y de lidiar
con los caprichos de niños mimados. Cada día soportaba menos tener que ir a hacer sus necesidades a
esos sucuchos que instalaban en los jardines, exclusivos para los que tenían un color de piel como el
suyo. Tampoco toleraba tener que viajar de pie en el transporte público por no ser digna de un asiento, ni
que sus hijos vieran su futuro vallado porque la universidad de la ciudad no aceptaba la mixtura.
TIPO DE NARRADOR:_________________
No sé para qué me pregunta por qué estoy aquí, si usted lo sabe mejor que yo. Lo sabe desde que me
vio doblar la esquina, cuando seguramente se le paralizó el corazón, al darse cuenta de que lo había
descubierto; que me había dado cuenta de que fui víctima de una estafa, de su estafa, y que ahora venía
a cobrármelas. Su sonrisita fingida, que parece más bien una mueca mal actuada, y sus intentos por
seguir haciendo lo que hacía, tomar un café que seguramente ya se enfrió y le revolverá el estómago más
de lo que ya lo debe tener, no hacen más que confirmar que usted es un estafador y ni siquiera uno
bueno, sino de pésima categoría.
TIPO DE NARRADOR:_________________
Apenas entraste al salón, emanaste tu desprecio por todo el lugar. Como si el resto fuéramos poca cosa,
tanto, que ni siquiera merecíamos respirar el mismo aire que tú. Ahora, cuando las papas queman, vienes
y nos tratas como si fuésemos uno de los tuyos. La actuación nunca fue tu fuerte. Y una vez más, lo
dejas en evidencia.
TIPO DE NARRADOR:_________________
1. La migala, de Juan José Arreola
El día en que Beatriz y yo entramos en aquella barraca inmunda de la feria callejera, me di cuenta de que
la repulsiva alimaña era lo más atroz que podía depararme el destino.
Unos días más tarde volví para comprar la migala, y el sorprendido saltimbanqui me dio algunos informes
acerca de sus costumbres y su alimentación extraña. Entonces comprendí que tenía en las manos, de una
vez por todas, la amenaza total, la máxima dosis de terror que mi espíritu podía soportar.
TIPO DE NARRADOR:_________________
1.
Carta a una señorita en París, de Julio Cortázar
Usted sabe por qué vine a su casa, a su quieto salón solicitado de mediodía. Todo parece tan natural,
como siempre que no se sabe la verdad. Usted se ha ido a París, yo me quedé con el departamento de la
calle Suipacha, elaboramos un simple y satisfactorio plan de mutua convivencia hasta que septiembre la
traiga de nuevo a Buenos Aires.
TIPO DE NARRADOR:_________________
1. No oyes ladrar los perros, de Juan Rulfo
El viejo se fue reculando hasta encontrarse con el paredón y se recargó allí, sin soltar la carga de sus
hombros. Aunque se le doblaban las piernas, no quería sentarse, porque después no hubiera podido
levantar el cuerpo de su hijo, al que allá atrás, horas antes, le habían ayudado a echárselo a la espalda. Y
así lo había traído desde entonces.
TIPO DE NARRADOR:_________________
1.
Mejor que arder, de Clarice Lispector
Era alta, fuerte, con mucho cabello. La madre Clara tenía bozo oscuro y ojos profundos, negros.
Había entrado en el convento por imposición de la familia: querían verla amparada en el seno de Dios.
Obedeció.
Cumplía sus obligaciones sin reclamar. Las obligaciones eran muchas. Y estaban los rezos. Rezaba con
fervor.
Y se confesaba todos los días. Todos los días recibía la hostia blanca que se deshacía en la boca.
Pero empezó a cansarse de vivir sólo entre mujeres. Mujeres, mujeres, mujeres.
TIPO DE NARRADOR:_________________
Todavía recuerdo el día en que te conocí. Vestías de negro, como después supe, siempre hacías. Te
costaba sostener la mirada, pero cuando lo hacías, se volvía difícil no intimidarse. Fumabas, sin parar,
pero con estilo. Esa voz grave, hacía que hasta el mínimo comentario tuviera un toque de solemnidad.
TIPO DE NARRADOR:_________________
El informante
Esta es la historia de mi abuela, una historia que encontramos entre las páginas de su diario algunos días
después de su muerte. Mi abuela nació en Alemania y llegó a nuestro país huyendo, como tantos otros
judíos perseguidos por el nazismo. Con el avance de la guerra, ella y su familia permanecieron escondidos
durante meses.
En su diario cuenta la emoción que le producía
ver una papa. Sí, una papa. Es que pasaban días enteros sin comer. Estaban a merced del amigo de su
padre que, cuando lograba salirse de la ciudad, les llevaba algunos alimentos, que apenas alcanzaban
para un par de días. Jamás sabían cuándo iba a regresar, si es que iba a hacerlo.
No sabemos cuánto tiempo fue el que permanecieron encerrados, si fueron semanas o si fueron meses,
pero imagino que se sintió como una eternidad. Pasaban las horas en silencio, con las luces apagadas,
como si nadie viviera en esa pequeña choza en medio de una granja.
Algunas noches, cuando mi abuela y su hermana comprobaban que sus padres ya se habían dormido, se
escabullían por la ventana del cuartito en el que dormían, para ir a ver las estrellas.
Se me pone la piel de gallina cuando, en su relato, mi abuela menciona el sonido de los aviones que
volaban por lo bajo así como las frecuentes explosiones que veían desde lejos como si fuesen fuegos de
artificio.
TIPO DE NARRADOR:_________________