Caso Quispe vs. Naira: Análisis Legal
Caso Quispe vs. Naira: Análisis Legal
VS.
REPÚBLICA DE NAIRA
I. TABLA DE ABREVIATURAS
contra la Mujer
CV : Comisión de la Verdad
JT : Justicia Transicional
2
143
3
143
II. ÍNDICE
B.2.- Incumplimiento del deber de respeto a los artículos 4; 5; 6 y 7.2 de la CADH por parte
B.3.- Incumplimiento del deber de garantía en relación con los artículos 7.6, 8 y 25 de la
CADH y el artículo 7 de la CBDP por parte de Naira en perjuicio de las hermanas Quispe 32
4
143
III. BIBLIOGRAFIA
Latina”, Comisión de Amnistía del Ministerio de Justicia de Brasil; Nueva York: Centro
Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM, México D.F,
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➢ MÉNDEZ, J. “Responsabilización por los Abusos del Pasado”, en: Justicia transicional:
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Nueva York: Centro Internacional para la Justicia Transicional, 2011. Pág. 36.
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Justicia transicional: Manual para América Latina, Comisión de Amnistía del Ministerio
de Justicia de Brasil; Nueva York: Centro Internacional para la Justicia Transicional, 2011.
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➢ OIT. Convenio N°29 Sobre el Trabajo Forzoso, Adoptado en Ginebra, 28 de junio de 1930,
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➢ ONU. Asamblea General “Principios y directrices básicos sobre el derecho de las víctimas
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➢ Asamblea General. "Intensificación de los esfuerzos para eliminar todas las formas de
➢ ONU. Comité de la CEDAW. Opinión sobre la Comunicación 6/2005, Fatma Yildirim Vs.
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Costas. Sentencia, 30 de agosto de 2010. Serie C No. 215. Págs. 23, 24 y 26.
➢ Fornerón e hija Vs. Argentina. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del 27 abril 2012.
➢ García Lucero y otras Vs. Chile. Excepción Preliminar, Fondo y Reparaciones. Sentencia
10
143
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de febrero de 2012 Serie C No. 240. Págs.
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➢ Loayza Tamayo Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 17 de septiembre de 1997. Serie C No 33.
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➢ Masacre de Pueblo Bello Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del 31
➢ Masacres de Ituango Vs. Colombia. Sentencia del 1 de julio de 2006. Serie C No. 148.
➢ Penal Miguel Castro Castro Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de
➢ Rodríguez Vera y otros (Desaparecidos del Palacio de Justicia) Vs. Colombia. Excepciones
➢ Rosendo Cantú y otra Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
➢ Ruano Torres y otros Vs. El Salvador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del 5 de
➢ Servellón García y otros Vs. Honduras. Sentencia, 21 de septiembre de 2006. Serie C No.
➢ Villagrán Morales y otros Vs. Guatemala. Reparaciones y costas. Sentencia del 26 de mayo
➢ Ximenes Lopes Vs. Brasil. Sentencia del 4 de julio de 2006, Serie C No. 149. Pág. 21.
12
143
➢ “El hábeas corpus bajo suspensión de garantías (Arts. 27.2; 7.6 y 25 de la Convención
➢ Voto concurrente conjunto de los jueces A.A. Cançado Trindade y A. Abreu Burelli.
➢ Voto razonado del Juez Sergio García Ramírez. Caso Usón Ramírez Vs. Venezuela.
➢ María Eugenia Morales de Sierra Vs. Guatemala. Informe No. 4/01. Fondo, 19 de enero de
13
143
➢ María Da Penha Maia Fernandes Vs. Brasil, Informe No. 54/01. Fondo, 16 de abril de
➢ Claudia Ivette González y otras Vs. México Informe No. 28/07.Admisibilidad, 9 de marzo
➢ Jessica Lenahan (Gonzales) y otros Vs. Estados Unidos, Informe, No. 80/11. Fondo, 21 de
➢ C.N. y V. Vs. Francia. Solicitud 67724/09. Sentencia del 11 de octubre de 2012. Pág. 28.
➢ Opuz c. Turquía. Solicitud 33401/02. Sentencia del 9 de junio de 2009. Pág. 37.
➢ Floroiu Vs. Rumanía. Solicitud 15303/10. Sentencia del 12 de marzo de 2013. Pág. 29.
➢ Irlanda Vs. Reino Unido. Solicitud 5310/71. Sentencia, 18 de enero de 1978. Pág. 24.
➢ Corte Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos. Ouko c. Kenia, Comunicación
➢ Tribunal PIR. Fiscal Vs. Akayesu, Caso No ICTR-96-4-T. Sentencias del 2 de septiembre
14
143
1. Entre 1970 y 1999, Naira sufrió una serie de hechos de violencia y enfrentamientos en las
provincias de Soncco, Killki y Warmi, donde el grupo armado BPL fue autor de diferentes acciones
de terror, que tuvieron como resultado la declaración del estado de emergencia en dichas
provincias y el establecimiento de Bases Militares entre 1980 y 1999 por parte del Estado.
2. En Warmi, los oficiales de la BME detentaron, entre 1990 y 1999, el poder de mando militar,
político y judicial. Durante este período perpetraron diversos abusos contra la población, entre los
cuales resaltan los casos de violencia sexual cotidiana contra las mujeres y niñas de la zona.
3. Naira siempre ha sido escenario de numerosos casos de violencia de género, situación que se ve
reflejada en alarmantes estadísticas, entre las cuales resaltan que en el año 2017 se han cometido
121 feminicidios y cada dos horas una mujer es víctima de acoso callejero.
iniciativas como la creación del PARG, por el cual se implementarán medidas de reparación para
las víctimas de cualquier forma de violencia de género, sin embargo, dicho programa no permite
5. En diciembre del año 2014, las hermanas María Elena y Mónica Quispe fueron entrevistadas en
el programa de televisión GTV debido a un notorio caso de violencia, dentro de sus declaraciones
contaron ser originarias de Warmi y que en marzo del año 1992, a la edad de 12 y 15 años
respectivamente, fueron recluidas en la BME durante un mes, debido a acusaciones falsas de ser
15
143
informantes de las BPL, siendo obligadas a lavar, cocinar y limpiar a diario; asimismo, ambas
fueron violadas sexualmente por los soldados en más de una ocasión y muchas veces de manera
colectiva.
6. El 10 de marzo del año 2015, la ONG Killapura denunció los hechos de violencia sexual sufrida
por las hermanas Quispe durante marzo del año 1992, sin embargo, las denuncias no fueron
tramitadas aduciendo que el plazo de prescripción de 15 años había vencido. Ante ello, Killapura
emplazó al gobierno a que se manifieste y tome las medidas necesarias para permitir la
pero creará un Comité de Alto Nivel para explorar la posible reapertura de los casos penales.
Asimismo, afirmó que incluirá el caso de las hermanas Quispe en la PTCVG, y dispuso la creación
8. Sin embargo, a la fecha el PARG no ha sido implementado y las hermanas Quispe no han
recibido reparación alguna. Asimismo, aún se encuentra pendiente el informe de la CV, el cual se
9. Killapura presentó, en mayo del año 2016, una petición ante la CIDH alegando la vulneración
CADH, así como la violación del artículo 7 de la CBDP por parte de Naira, todo ello por los hechos
de violencia sufridos por las hermanas Quispe en 1992. Dicha petición fue declarada admisible y
16
143
A.-ASPECTOS DE ADMISIBILIDAD
10. En primer lugar, el Reglamento de la Corte IDH establece que al oponer excepciones
preliminares, los Estados deberán exponer los hechos referentes a las mismas, los fundamentos de
derecho, las conclusiones y los documentos que las apoyen1, siendo posible desestimar una
excepción preliminar por falta de sustentación, ello con base en el criterio expuesto por este
Tribunal en casos como Gangaram Panday contra Surinam2 y García Lucero y otras contra
Chile3.
11. En el presente caso, el Estado no ha señalado las razones por las que considera la incompetencia
por ratione temporis de este Tribunal4, motivo por el cual se deberá desestimar la excepción
preliminar interpuesta por Naira debido a su falta de fundamentación. Sin embargo, sin perjuicio
12. En cuanto a la CADH, este Tribunal ha señalado que al examinar su competencia temporal se
debe tomar en cuenta la fecha del reconocimiento de la competencia contenciosa de la Corte IDH
1
Reglamento de la CIDH. Aprobado en noviembre del 2009, art. 42.2
2
Corte IDH. Caso Gangaram Panday Vs. Surinam. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 21 de enero de 1994.
Serie C No. 16, párr. 36.
3
Corte IDH. Caso García Lucero y otras Vs. Chile. Excepción Preliminar, Fondo y Reparaciones. Sentencia de 28 de
agosto de 2013. Serie C No. 267, párrs. 26-27.
4
Hechos del caso, párr. 40 y Respuesta aclaratoria N° 7.
5
Corte IDH. Caso González Medina y familiares Vs. República Dominicana. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de febrero de 2012 Serie C No. 240, párr. 46.
17
143
13. Al respecto, de la plataforma fáctica se desprende que Naira ratificó la CADH y reconoció la
competencia contenciosa de la Corte IDH en el año 1979, por tanto, teniendo en cuenta que las
violaciones de derechos humanos que sufrieron las hermanas Quispe tuvieron lugar en 1992, esta
14. Ahora bien, en el supuesto que Naira haya orientado la excepción preliminar a cuestionar la
competencia de la Corte IDH para conocer sobre vulneraciones directas a la CBDP, ello en mérito
a que fue ratificada por el Estado en el año 1996, dicha excepción también deberá ser desestimada,
cuya consumación se prolonga en el tiempo como una violación única y constante 7, la Corte ha
estimado la posibilidad de pronunciarse sobre las mismas, a pesar que se inicien con anterioridad
16. Así, en el año 1992 nació la obligación del Estado de investigar, procesar y juzgar a los
responsables de la violencia sufrida por las hermanas Quispe. Dicha obligación ha sido incumplida
por el Estado hasta la fecha, constituyendo tal incumplimiento una vulneración continuada a la
CADH y a la CBDP, que puede ser examinada desde la fecha del reconocimiento por Naira de la
6
Corte IDH. Caso Argüelles y otros Vs. Argentina. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia del 20 de noviembre de 2014. Serie C No. 288, párr. 26.
7
Supra nota 6, párr. 26.
18
143
competencia de la Corte IDH, sin que ello infrinja el principio de irretroactividad8, tal como lo
17. Aunado a ello, en la medida que el examen de la compatibilidad de las acciones y omisiones
del Estado, respecto a esta investigación, es de competencia de esta Corte10, es necesario analizar
si el Estado incumplió su deber de investigar a la luz de los estándares dados por la CBDP, lo que
supondría una valoración de fondo del caso concreto, razón por la cual tampoco podría ampararse
la excepción, pues contravendría el carácter preliminar que deben tener las excepciones
preliminares11.
18. Por lo anteriormente expuesto, este Tribunal deberá desestimar la excepción preliminar
B.-ANÁLISIS DE FONDO
sus obligaciones internacionales, es necesario contextualizar los hechos sobre los que versará la
presente defensa; los cuales se enmarcan en la violencia sufrida por las hermanas Quispe en el año
199212, quienes desde ese entonces se encontraban en una grave y múltiple situación de
8
Supra nota 5, párr. 40
9
Corte IDH. Caso Heliodoro Portugal Vs. Panamá. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 12 de agosto de 2008. Serie C No 186, párr. 25.
10
Corte IDH. Caso de la Comunidad Moiwana Vs. Suriname. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia del 15 de junio de 2005.Serie C No. 124, párr. 43.
11
Corte IDH. Caso Castañeda Gutman Vs. México. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 6 de agosto de 2008. Serie C No. 184, párr. 63.
12
Respuestas aclaratorias Nº 74 y N° 94.
19
143
aquellos individuos afectados por una fragilidad superior que el promedio de otros sujetos en el
seno del mismo Estado, lo que provoca un grado mayor de exposición a la violación
convencional13, tal como sucedió con las hermanas Quispe, como se procederá a demostrar:
21. En primer lugar, María Elena y Mónica Quispe se encontraban en una grave situación de
ello en la medida que su condición caracterizada por la fragilidad física14 e inmadurez15, propias
13
ESTUPIÑA, R. “La vulnerabilidad en la jurisprudencia de la Corte IDH”, Ediciones Pedone, París, 2014, pág 200.
14
CHAPMAN, A.R; & CARBONETTI, B, “Vulnerable and Disadvantaged Groups: The Contributions of the UN
Committee on Economic, Social and Cultural Rights”, Human Rights Quarterly, vol. 33, Connecticut, 2011, pág. 706.
15
Corte IDH. Caso Servellón García. Vs. Honduras. Excepciones Preliminares, Sentencia y Reparaciones. Sentencia
del 21 de septiembre de 2006. Serie C No. 152. párr.116.
16
Convención sobre los Derechos del Niño, Adoptada y abierta a la firma y ratificación por la Asamblea General en
su Resolución 44/25, de 20 de noviembre de 1989, art. 1.
17
Corte IDH. Caso Instituto de Reeducación del Menor Vs. Paraguay. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 2 de septiembre de 2004. Serie C No. 112, párr.160
18
Corte IDH. Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia. Excepciones Preliminares, Fondo y Reparaciones. Sentencia
de 30 de Noviembre del 2012. Serie C No. 259, párr.239.
19
Respuesta aclaratoria N° 16
20
Corte IDH. Caso Yatama Vs. Nicaragua. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del
23 de junio de 2005. Serie C No. 127, párrs. 201 y 202 y Supra nota 10, párr. 79.
20
143
23. Finalmente, las hermanas Quispe pertenecen a un grupo históricamente vulnerable al ser
mujeres; al respecto, este Tribunal ha señalado que las mujeres pueden adolecer de fragilidad física
cuando se encuentran, al mismo tiempo, sometidas a una situación de fragilidad social o cuando
viven en un contexto particular que las expone a causa de su género24; tal como sucedió en el caso
concreto, en la medida que las hermanas Quispe fueron víctimas de violencia en razón de su género
24. Respecto a lo anterior, María Elena y Mónica Quispe debieron ser titulares de una protección
especial por parte del Estado, en concordancia con los deberes necesarios para satisfacer las
25. Sin embargo, se evidencia por parte de Naira un inexistente carácter garantista sobre las
mujeres de su jurisdicción, con quienes mantiene una deuda histórica al haberlas expuesto
26. Al respecto, es preciso señalar que en Naira existe un contexto estructural, sistemático y
21
Respuesta aclaratoria N° 17
22
ADGER, N. “Social Vulnerability to Climate Change and Extremes in Coastal Vietnam”. World Development, vol.
27, Norwich UK, 1999, págs. 249-269.
23
Corte IDH. Caso Fornerón e hija Vs. Argentina. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del 27 abril 2012. Serie
C No. 242, párr.137 y Caso Villagrán Morales y otros ("Niños de la Calle") Vs. Guatemala. Reparaciones y costas.
Sentencia del 26 de mayo de 2001. Serie C No. 77, párr. 194.
24
Corte IDH. Caso Gonzáles y otras Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
16 de noviembre de 2009. Serie No. C 205, párr. 282.
25
Corte IDH. Caso Ximenes Lopes Vs. Brasil. Sentencia del 4 de julio de 2006, Serie C No. 149, párr. 103.
21
143
desactualizado marco jurídico sobre la materia, pues únicamente tipifica como forma de violencia
sexual a las violaciones sexuales, lo que trae como consecuencia alarmantes cifras 26 como que 7
de cada 10 mujeres entre los 15 y 35 años han sufrido acoso callejero y tan solo el 15% de las
denuncias por violencia sexual tienen como resultado la condena de los agresores27, situación de
27. Bajo dichas premisas, resulta sumamente necesario que el contexto dentro del Estado de Naira
sea interpretado a la luz de la CBDP, pues ello permitirá demostrar la negligencia estatal respecto
a los derechos de las mujeres y en el caso en particular, respecto a las hermanas Quispe.
B.2.-Incumplimiento del deber de respeto a los artículos 4; 5; 6 y 7.2 de la CADH por parte
28. La Corte IDH ha definido la obligación de respeto como aquella que tiene el Estado y todos
sus agentes de no violar, directa ni indirectamente, por acciones u omisiones, los derechos y
público30.
26
Hechos del caso, párr. 12.
27
Respuesta aclaratoria N° 45.
28
Corte IDH. Caso la Cantuta Vs. Perú. Fondo. Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de noviembre de 2006. Serie
C. No. 162 párr. 98.
29
GROS ESPIELL, H. “La Convención Americana y la Convención Europea de Derechos Humanos: Análisis
comparativo”, Editorial Jurídica de Chile, Santiago, 1991, pág. 65.
30
FERRER MAC-GREGOR. E y PELAYO MÖLLER C. Comentario del artículo 1.1, de la CADH. En: “Convención
Americana sobre Derechos Humanos Comentada”, Konrad Adenauer Stiftung, Bogotá, 2014, pág. 28.
22
143
30. Conforme a lo señalado por este Tribunal, el artículo 5 de la CADH reconoce el derecho de
toda persona a que se proteja su integridad física, psíquica y moral, el cual constituye a su vez una
31. Específicamente sobre las afectaciones a la integridad personal de la mujer, la CBDP delimita
obligaciones adicionales a los Estados para enfrentarlas, pues la violencia contra la mujer, física32,
mental o sexual, así como las amenazas de sufrirla33, se encuentra prohibida34, y conforme a
diversos tribunales supranacionales, puede alcanzar la categoría de tortura35; tal como ha sucedido
en el caso concreto, en razón a la violencia sexual sufrida por las hermanas Quispe en marzo del
año 1992.
31
Corte IDH. Caso de la Masacre de Pueblo Bello Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del 31 de
enero de 2006. Serie C No. 140, párr.119.
32
Supra nota 24, párr. 184.
33
Corte IDH. Caso del Penal Miguel Castro Castro Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de
noviembre de 2006. Serie C No. 160, párr. 303.
34
Corte IDH. Caso J. Vs. Perú. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de noviembre
de 2013. Serie C No. 275, párr. 342; supra nota 33, párr. 378. y Caso Gudiel Álvarez y otros Vs. Guatemala. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2012. Serie C. No. 177, párr. 299.
35
Corte IDH. Caso Fernández Ortega y otros Vs. México. Excepción preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia, 30 de agosto de 2010. Serie C No. 215. párr. 124 y Tribunal PIR. Fiscal Vs. Akayesu, Caso No ICTR-96-
4-T. Sentencias del 2 de septiembre de 1998, párrs. 395-398.
36
Supra nota 35. párr. 91.
37
OEA. Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura. Cartagena de Indias, 1985, art.42.2.
23
143
33. Sobre el primer elemento, sufrimientos físicos38 o mentales39: en marzo del año 1992, las
víctimas, quienes en ese momento histórico eran niñas, fueron recluidas por treinta días en la BME,
periodo en el que fueron golpeadas y violadas sexualmente por los soldados en más de una ocasión
34. Al respecto, la Corte IDH ha reconocido en el caso Rosendo Cantú contra México que es
inherente a la violación sexual el sufrimiento severo de la víctima, debido a que las mujeres
experimentan severos daños y secuelas psicológicas y sociales devastadoras, que se ven agravadas
35. En adición a lo anterior, es importante destacar que además de la invasión física del cuerpo
humano, los actos que no involucren penetración o contacto físico alguno como la desnudez
forzada41, también pueden constituir violencia sexual42, y en consecuencia una forma de tortura43.
36. Al respecto, las hermanas Quispe además de ser obligadas a desnudarse44, fueron testigos de
cómo las mujeres detenidas por la BME también sufrían las misma agresión, siendo expuestas a
los soldados para ser golpeadas y manoseadas en reiteradas oportunidades, lo que constituye un
38
TEDH. Caso Irlanda Vs. Reino Unido. Solicitud 5310/71.Sentencia del 18 de enero de 1978, párr.165 y Corte
Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos. Ouko Vs. Kenia, Comunicación No 232/1999, 28° período de
sesiones, del 23 de octubre al 6 de noviembre de 2000, párr. 26.
39
Supra nota 38, párr. 167.
40
Corte IDH. Caso Rosendo Cantú y otra Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 31 de agosto de 2010. Serie No. 216, párr. 115.
41
Supra nota 33, párrs. 305-308 y TEDH. Caso Aydin Vs. Turquía. Solicitud No 23178/94. Sentencia de 1997, párr.
84.
42
Supra nota 40, párr. 109 y supra nota 35, párr. 688.
43
Supra nota 35, párr. 688.
44
Respuesta aclaratoria N° 50.
24
143
sufrimiento psíquico45 y moral agudo46, que también ha sido considerado como forma de tortura
37. En segundo lugar, sobre la finalidad47: El objetivo de los agentes de la BME al ultrajar a las
víctimas, fue sustraerles información sobre las BPL, debido a que habían sido identificadas como
sus presuntas informantes; aunado a ello, en el contexto de un conflicto armado, la agresión sexual
a menudo se considera y practica como medio para humillar al adversario48, tal como lo señaló la
38. Respecto al tercer elemento, la participación del agente estatal49: los agentes de la BME, de
forma contraria a su deber estatal, utilizaron su investidura oficial50 para cometer violaciones en
39. Finalmente, sobre la intencionalidad51: Las acciones anteriormente descritas fueron realizadas
con total consciencia y voluntad por parte de los agentes estatales, con el propósito de intimidar,
40. Asimismo, es importante señalar que en el caso de mujeres indígenas, como Mónica y María
Elena, el dolor y la humillación propios de una violación sexual, se agravan debido al repudio de
45
ONU. Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. "Protocolo de Estambul.
Manual para la investigación y documentación eficaces de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes", HR/P/PT/8/Rev.1, Ginebra, 2004, párr. 234.
46
Supra nota 40, párr. 111.
47
Corte IDH. Caso Ruano Torres y otros Vs. El Salvador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del 5 de octubre
de 2015. Serie C No. 303, párr. 127.
48
ONU. Comisión de DD. HH. "Informe presentado por la Sra. Radhika Coomaraswamy, Relatora Especial sobre la
violencia contra la mujer", E/CN.4/1998/54, 26 de enero de 1998, párrs. 12 y 13
49
OEA. Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura. Cartagena de Indias, 1985, art. 3.
50
Corte IDH. Caso Goiburú y otros Vs. Paraguay. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de septiembre de
2006. Serie C. No. 153, párr. 66.
51
Supra nota 15, párr. 107.
25
143
público de la comunidad de Warmi, que alegando la defensa del prestigio de su pueblo, negó los
41. Por todo lo expuesto, teniendo en cuenta que el art. 5.2 de la CADH señala que nadie debe ser
sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, de igual manera que toda
persona privada de libertad debe ser tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser
humano53, Naira ha violado el derecho a la integridad personal de Mónica y María Elena Quispe,
42. Para demostrar la responsabilidad de Naira por la violación del artículo 4 de la CADH, resulta
pertinente traer a colación el desarrollo jurisprudencial de la Corte IDH sobre el derecho a la vida
digna.
43. Al respecto, en el caso Villagrán Morales y otros contra Guatemala, este Tribunal desarrolló
una interpretación amplia del derecho a la vida para incluir en él las condiciones dignas de
existencia, más aún cuando se trata de personas de situación de vulnerabilidad puesto que en
palabras de los jueces Cançado Trindade y Abreu Burelli: “las necesidades de protección de los
más débiles, requieren en definitiva una interpretación del derecho a la vida de modo que
52
Supra nota 35, párr. 90.
53
Corte IDH. Caso César Vs. Trinidad y Tobago. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del 11 de marzo de 2005.
Serie C No. 123, párr. 69
54
Supra nota 23, párr. 7
26
143
44. Por tanto, al haberse demostrado la gravísima afectación que las hermanas Quispe, quienes se
sido víctimas de actos de tortura a través de violaciones sexuales y diferentes actos de violencia
sexual durante un mes en manos de soldados de la BME; resulta evidente que el Estado no les
garantizó el acceso a condiciones propias de una existencia digna, pues dichas acciones por sí solas
art. 4 de la CADH.
45. Durante el desarrollo del concepto de trabajo forzado, esta Corte ha considerado apropiado
Forzoso, con el objeto de interpretar sus disposiciones de acuerdo a la evolución del SIDH, habida
46. Con base en lo anterior, esta Corte concluyó en el caso Masacres de Ituango contra Colombia,
que el trabajo forzado consta de dos elementos básicos: en primer lugar, un elemento objetivo
referido a que el trabajo o el servicio ha de exigirse bajo amenaza de una pena y, en segundo lugar,
47. Así, en cuanto al elemento objetivo, la Corte IDH ha precisado que ello puede consistir en la
presencia real y actual de una intimidación, que puede asumir formas y graduaciones
55
Corte IDH. Caso de las Masacres de Ituango Vs. Colombia. Sentencia del 1 de julio de 2006. Serie C No. 148, párr.
157 y OIT. Convenio N°29 Sobre el Trabajo Forzoso, Adoptado en Ginebra, 28 de junio de 1930, Artículo 2
56
Supra nota 55, párrs. 161 y 164
27
143
Francia, una interpretación correcta del concepto de sanción o pena no solo habrá de tener en
cuenta el hecho que el trabajo se ejecutase bajo la supervisión de hombres armados, sino también
48. Bajo dichas premisas, el mencionado elemento se configura en el caso concreto, debido a que
las víctimas se encontraban en una grave situación de vulnerabilidad al momento de ser apresadas
por los Militares de la BME, quienes, debido a su investidura y autoridad como agentes del Estado,
detención.
49. Ahora bien, en relación al elemento subjetivo, esta Corte consideró que la falta de voluntad
para realizar el trabajo o servicio consiste en la ausencia de consentimiento o de libre elección 59,
para lo cual, es necesario analizar cuestiones tales como las condiciones de trabajo y la existencia
50. Así, respecto al consentimiento, de la plataforma fáctica se desprende claramente que las
víctimas fueron obligadas a lavar, cocinar y limpiar a diario en las instalaciones de la BME y
atender a los militares61, lo que evidencia una ausencia de voluntad o libre elección, más aun
considerando que tan solo contaban con 12 y 15 años de edad en ese momento histórico.
57
Supra nota 55, párr. 161.
58
TEDH. Caso C.N. y V. Vs. Francia. Solicitud 67724/09. Sentencia del 11 de octubre de 2012, párr. 78
59
Supra nota 55, párr. 164.
60
DE LA TORRE, C. “Prohibición de la esclavitud, el trabajo forzoso y la servidumbre” Biblioteca Jurídica Virtual
del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM, México D.F, 2013, pág. 284.
61
Respuesta aclaratoria N° 50.
28
143
inadmisión en el asunto Floroiu contra Rumanía, ha recurrido a las normas sobre remuneración
equitativa de las Reglas de Prisión Europeas del año 200662, las cuales en concordancia con lo
establecido en las "Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el tratamiento de los reclusos63",
señalan que un claro indicio que el trabajo es involuntario, es la falta de remuneración del mismo,
tal y como sucedió con los trabajos que realizaban las hermanas Quispe durante su reclusión en la
52. Finalmente, teniendo en cuenta que las hermanas Quispe fueron obligadas a realizar los actos
anteriormente señalados por agentes de la BME y que este Tribunal considera necesario para la
configuración de una violación del artículo 6.2 de la CADH, que la misma sea atribuible a agentes
del Estado64, queda demostrado que Naira es responsable por la vulneración del derecho a no ser
53. Ahora bien, en la medida que el artículo 6.3.a de la CADH, hace referencia a que aquellos
trabajos o servicios que se exijan normalmente de una persona recluida en cumplimiento de una
sentencia o resolución formal no constituyen trabajos forzados; resulta pertinente analizar dicho
apartado con la finalidad de demostrar que los trabajos y las condiciones de los mismos, realizados
por las hermanas Quispe durante su reclusión, no pueden ser amparadas por dicha excepción.
62
TEDH. Caso Floroiu Vs. Rumanía. Solicitud 15303/10. Sentencia del 12 de marzo de 2013, párr. 263.
63
ONU. Consejo de Económico y Social. "Las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los
Reclusos", Ginebra, 1955, regla 76.
64
Supra nota 55, párr. 166.
29
143
54. En primer lugar, se debe tener en cuenta que está excepción se encuentra limitada a personas
condenadas por delitos que tengan señalada explícitamente la pena privativa de libertad
55. Al respecto, sin perjuicio del posterior desarrollo de la vulneración del derecho a la libertad
personal de las hermanas Quispe, se estima que tanto María Elena como Mónica fueron recluidas
en la BME con base en acusaciones falsas, siendo liberadas treinta días después; sin embargo, no
se desprende que hayan sido condenadas y tampoco que la pena correspondiente sea la de efectuar
56. Por otro lado, si bien los Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas, establecen que toda persona privada de libertad que es
sometida a algún trabajo forzado, deberá realizarlo a fin de promover la reformación, rehabilitación
y readaptación social y por lo tanto en ningún caso el trabajo tendrá carácter aflictivo 66.
57. Sobre lo anterior, las hermanas Quispe no recibieron en ningún momento una sentencia
condenatoria que determine la comisión de un delito, por lo tanto no podrían estar reformando,
rehabilitando o readaptando a personas cuya conducta delictiva no ha sido comprobada, por lo que
los trabajos que realizaron configuran claramente un trabajo forzado prohibido por el artículo 6 de
65
IBAÑEZ, Juana María. Comentario al art. 25 de la CADH. En: “Convención Americana sobre Derechos Humanos
Comentada”, Konrad Adenauer Stiftung, Bogotá, 2014, pág. 177.
66
OEA. "Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas Privadas de Libertad en las Américas,
A/Ser/L/V/II.13, Doc. 26, 31 de marzo del 2008, Principio XIV Trabajo.
30
143
58. El primer numeral del artículo 7 de la CADH consagra, en términos generales, el derecho a la
libertad y seguridad personal, mientras que los demás numerales del mencionado artículo se
encargan de diversas garantías que deben darse al momento de privar a alguien de su libertad67.
Así, la CADH prohíbe a los Estados hacer detenciones o arrestos ilegales 68; deber estatal
59. Si bien el Estado podría alegar la derogación del derecho a la libertad personal, entre otros,
puesto que, aun cuando el Estado dirigió una comunicación al Secretario General de la OEA69, no
se desprende del caso que haya existido una declaración formal y legal de un estado de excepción
60. Sobre lo anterior, la CADH en sus artículos 27 y 30, establece que la suspensión de garantías
debe hacerse mediante una ley y por razones de interés general 71; obligación que ha sido
incumplida por Naira, puesto que no se desprende de la plataforma fáctica que un órgano
legal, como lo ha dispuesto esta Corte en su Opinión Consultiva N° 672. Así, la sola comunicación
67
Corte IDH. Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia, 26 de noviembre de 2008. Serie C No. 189. par. 53.
68
Supra nota 2, párr. 47.
69
Hechos del caso, párr. 9. Respuesta aclaratoria N° 10.
70
Corte IDH. La Expresión "Leyes" en el art. 30 de la CADH. Opinión Consultiva OC-6/86, del 9 de mayo de 1986.
Serie A No. 6.
71
OEA. "Conferencia Especializada Interamericana sobre DD.HH.”, OEA/Ser.K/XVI/1.2, San José Costa Rica, del 7
al 22 de noviembre de 1969, arts. 27 y 30.
72
Supra nota 70, párr. 37.
31
143
61. Lo anterior clarifica que efectivamente el Estado no podía suspender las garantías establecidas
por la CADH; en tal sentido, de acuerdo a la normativa comparada de Perú73, Argentina74 y Chile75;
los agentes estatales encargados de detener a cualquier persona que se encuentre en flagrante delito
62. De la plataforma fáctica se desprende que las hermanas Quispe fueron detenidas por militares
de la BME con base en acusaciones falsas de haber brindado información a las BPL, es decir, el
motivo de su detención tuvo origen en una acusación más no en una situación de flagrancia que
63. Bajo dichas premisas, considerando que nadie puede verse privado de su libertad personal,
sino por las causas, casos o circunstancias expresamente tipificados en la ley, en sujeción a los
procedimientos objetivamente definidos por la misma76, la detención a la que fueron sometidas las
hermanas Quispe resulta ilegal y por lo tanto vulneratoria del artículo 7.2 de la CADH.
CADH y el artículo 7 de la CBDP por parte de Naira en perjuicio de las hermanas Quispe
64. Desde su primer caso, Velásquez Rodríguez contra Honduras, este Tribunal ha señalado que
la obligación estatal de garantía implica la organización de las estructuras a través de las cuales se
manifiesta el ejercicio del poder público, de forma que aseguren jurídicamente el libre y pleno
73
Congreso de la República de Perú. Código Procesal Penal, Decreto Legislativo N° 957, 22 de julio de 2004, art. 259.
74
Código Procesal Penal de la Nación Argentina, Ley 27.063, 10 de diciembre de 2014 (CPP) de la Nación, art. 284.
75
Código Procesal Penal chileno, Ley 19.696 de 2000, 29 de septiembre de 2001,art. 9.
76
Código Procesal Penal de la República de Chile , Ley 19.696 de 2000, 29 de septiembre de 2001, art. 9.
77
Corte IDH. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Fondo. Sentencia de 29 de julio de 1988. Serie C No 4, párr.
166.
32
143
65. Este deber incluye obligaciones específicas como la investigación seria de violaciones a
derechos humanos, a fin de identificar a los responsables e imponer las sanciones pertinentes, y
asegurar una adecuada reparación78, deberes que han sido incumplidos por el Estado de Naira,
tanto en el periodo de detención como a partir de la liberación de las hermanas Quispe hasta la
de garantías efectuada por Naira79, es importante resaltar que aún si dicha suspensión hubiese sido
legal, la Corte IDH ha establecido que las garantías judiciales indispensables contenidas en los
artículos 7.6 y 25.1 de la CADH, dentro del marco y según los principios del artículo 8 del mismo
67. En ese sentido, la suspensión de las mencionadas garantías por parte del Estado de Naira
derivadas de la CADH, siendo responsable por las violaciones a los artículos 7.6, 8 y 25 del
78
Supra nota 24, párr. 236.
79
Hechos del caso, párr. 9. Respuesta aclaratoria N° 10
33
143
68. En primer lugar, el artículo 7.6 de la CADH consagra el acceso al procedimiento judicial del
hábeas corpus80, considerado un aspecto específico del derecho a un recurso judicial efectivo
69. Dicho derecho debe ser garantizado por el Estado, incluso en circunstancias excepcionales 82,
por lo tanto, Naira estaba obligada a garantizar el acceso a un recurso judicial efectivo a las
hermanas Quispe, ello dentro de la obligación general de garantizar el libre y pleno ejercicio de
70. Sin embargo, el Estado mantuvo a las víctimas por un mes en situación de incomunicación 84,
lo que de acuerdo con el criterio utilizado por este Tribunal en el caso Loayza Tamayo contra Perú,
imposibilitó la interposición de un hábeas corpus que les permitiera recurrir ante un juez o tribunal
competente para que verifique la legalidad de su detención 85, en ese sentido, Naira vulneró los
71. Aunado a ello, los Estados se encuentran obligados a mantener en todo momento la división
de poderes como presupuesto86 del Estado de Derecho87. Al respecto, si bien el Estado de Naira
podría alegar la posibilidad que un tercero hubiese activado algún recurso judicial en favor de las
80
Corte IDH. El hábeas corpus bajo suspensión de garantías (Arts. 27.2; 7.6 y 25 de la CADH). Opinión Consultiva
OC-8/87 del 30 de enero de 1987. Serie. A No. 8, párr. 33
81
Supra nota 77, párr. 91.
82
Corte IDH. Caso Castillo Petruzzi y otros Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del 30 de mayo de
1999.Serie C No. 52, párr.186.
83
Corte IDH. Caso Favela Nova Brasília Vs. Brasil. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 16 de febrero de 2017. Serie C No 333, párr. 174.
84
Respuesta aclaratoria N° 77.
85
Corte IDH. Caso Loayza Tamayo Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 17 de septiembre de 1997. Serie C No 33, párr. 52
86
Supra nota 80, párr. 24
87
Corte IDH. Garantías judiciales en estados de emergencia (arts. 27.2, 25 y 8 de la CADH. Opinión Consultiva OC-
9/87 DE 6 DE OCTUBRE DE 1987. Serie A No 9, párr. 38.
34
143
hermanas Quispe, es menester precisar que cualquier recurso interpuesto hubiera resultado
ilusorio, puesto que debía ser interpuesto ante los oficiales de la BME, quienes detentaban también
72. En ese sentido, el Estado no ha garantizado el cumplimiento de las reglas del debido proceso
juez o tribunal competente independiente e imparcial, presupuesto en cuya ausencia, según el juez
apariencia de tal90.
74. Considerando que los hechos del presente caso se enmarcan en un contexto de conflicto armado
que tuvo lugar entre los años 1970 a 1999, resulta pertinente analizar el cumplimiento de las
obligaciones del Estado a la luz de la JT, la cual representa un esfuerzo que deben realizar los
88
Supra nota 82, párr. 130.
89
Supra nota 77, párr. 91.
90
Corte IDH. Voto razonado del Juez Sergio García Ramírez párr. 6 Caso Usón Ramírez Vs. Venezuela. Excepciones
preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2009. Serie C No 207.
35
143
Estados por construir paz sostenible tras un período de conflicto91, violencia masiva o violación
Chicago94, o aquellas desarrolladas por voces autorizadas como Juan Méndez95; parámetros que
se subsumen en las obligaciones específicas desarrolladas en el SIDH tales como investigar, juzgar
76. En ese sentido, siendo que todas las obligaciones mencionadas han sido incumplidas en su
totalidad por parte de Naira, resulta responsable internacionalmente por las mismas, como se
demostrará a continuación.
en el marco de la JT
77. Considerando que, en el marco de la violencia contra la mujer, el artículo 7 de la CBDP reviste
91
DE LA CUESTA, J; PEGO OTERO, L & PÉREZ MACHIO, A. “Impulso de la Paz y de la Memoria de las víctimas
del terrorismo”. Editorial Académica Española, Barcelona, 2012. pág. 164.
92
VAN ZYL, P. “Promoviendo la Justicia Transicional en Sociedades Post Conflictos”, Ediciones DCAF, Ginebra,
2005, págs. 47- 49.
93
ONU. Informe del Secretario General “El Estado de Derecho y la justicia en las sociedades que sufren o han sufrido
conflicto”, S/PRST/2004/616, 3 de agosto de 2004, párr. 93
94
NIÑO LOPEZ, L. “Justicia transicional: principios de Chicago comparados al proceso de paz en Colombia”. Revista
Academia & Derecho, Año 7, N° 13, 2016. Universidad Libre Seccional Cúcuta. pág. 149
95
MÉNDEZ, J. “Responsabilización por los Abusos del Pasado”, en: Justicia transicional: Manual para América
Latina, Comisión de Amnistía del Ministerio de Justicia de Brasil; Nueva York: Centro Internacional para la Justicia
Transicional, 2011, págs. 201-203.
96
Supra nota 24, párr. 293.
36
143
sumamente necesario para el presente caso analizar la conducta de Naira de acuerdo a los
78. Al respecto, en cuanto a la posibilidad de declarar responsable al Estado por la violación del
artículo 7 de la CBDP, es menester precisar que, si bien dicho instrumento fue ratificado en 1996,
este Tribunal ha establecido en el caso Moiwana contra Suriname, que el incumplimiento del deber
de investigar puede constituir una vulneración continuada97 y permanente en el tiempo, tal como
79. En ese sentido, esta representación demostrará que el Estado no solo es responsable por la
violación de los artículos 8 y 25 durante la detención de las hermanas Quispe, sino también luego
80. Al respecto el Estado ha incumplido su deber de investigar con debida diligencia98, a la luz de
las disposiciones establecidas en la CBDP99, y en virtud a la condición de niñas que tenían las
víctimas cuando fueron violadas durante su detención en marzo de 1992100, en la medida que los
vejámenes sufridos por las mismas nunca han sido investigados de oficio por el Estado, a pesar
97
Supra nota 10, párrs. 43 y 141
98
CIDH. Caso Claudia Ivette González y otras Vs. México Informe No. 28/07.Admisibilidad, 9 de marzo de 2007,
párrs. 78; TEDH. Caso de Opuz c. Turquía. Petición 33401/02. Sentencia del 9 de junio de 2009 y Comité de la
CEDAW. Opinión sobre la Comunicación 6/2005, Fatma Yildirim Vs. Austria. Fecha de la Comunicación 21 de julio
de 2004.
99
CIDH. Caso Jessica Lenahan (Gonzales) y otros Vs. Estados Unidos, Informe, No. 80/11. Fondo, 21 de julio de
2011, párrs. 125‐128.
100
CIDH. “Acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencia sexual en Mesoamérica”. OEA/ Ser. L/V/II. Doc.
63, 9 de diciembre de 2011. párr. 299
101
Hechos del caso, párr. 27-30 y 34, Respuesta aclaratoria N° 36.
37
143
81. Al respecto, la Corte IDH ha establecido que el deber en análisis no solo abarca la
violaciones de derechos humanos se deben llevar a cabo con seriedad,103 evitando dilaciones y
82. Sin embargo, cuando en el año 2015 Killapura denunció los hechos de violencia cometidos en
contra de las hermanas Quispe, la Fiscalía Provincial de Warmi rechazó las denuncias por haberse
83. Al respecto la Corte IDH ha sido clara al señalar que aquellas disposiciones de prescripción
humanos tales como la tortura106, son inadmisibles; pues todos los órganos estatales están
sometidos a la CADH, lo cual les obliga a inaplicar normas contrarias al objeto y fin de dicho
instrumento, estando obligados a ejercer ex officio el control de convencionalidad entre las normas
internas y la Convención107.
84. Asimismo, es preciso señalar que, al haber incorporado a las hermanas Quispe de oficio al
PARG, Naira ha impedido de jure la judicialización en sede penal de sus casos, lo que constituye
102
Corte IDH Caso Rodríguez Vera y otros ("Desaparecidos del Palacio de Justicia") Vs. Colombia. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 14 de noviembre de 2014. Serie C No 287, párr. 460
103
Supra nota 10, párrs. 146 y 147.
104
Corte IDH. Caso Bulacio Vs. Argentina. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 18 de septiembre de 2003.
párr. 115
105
Hechos del caso, párr. 33, Respuesta aclaratoria N°20
106
Corte IDH. Caso Barrios Altos Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 14 de marzo de 2001. Serie C No. 75, párr. 259.
107
Supra nota 18, párr. 142.
38
143
85. Finalmente, lejos de cumplir con las obligaciones mencionadas, se ha creado un Comité de
Alto Nivel para explorar la posible reapertura de los casos penales, lo que constituye una medida
dilatoria, puesto que, como ha manifestado la Corte IDH en reiterada jurisprudencia, un Estado no
procesos que no cumplieron los estándares de la CADH108, y que el principio ne bis in ídem, no
resulta aplicable cuando no hubo la intención real de someter a los responsables a la acción de la
justicia109.
86. Cabe resaltar que el incumplimiento del Estado sobre las mencionadas obligaciones, evidencia
una directa relación con el contexto actual de discriminación estructural y de violencia contra la
mujer110 reinante en Naira, lo que se manifiesta en el hecho que apenas el 15% de las denuncias
presentadas por feminicidios, violencia sexual y física contra mujeres así como por acoso sexual,
terminan con sentencias condenatorias con penas de cárcel efectivas111, ello a pesar de que sólo
durante 2017 se hayan registrado 247 casos de tentativa de feminicidio y 121 casos de
feminicidios112.
108
Corte IDH. Caso Carpio Nicolle y otros Vs. Guatemala. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de
noviembre de 2004. Serie C No. 117, párr.131.
109
Corte IDH. Caso Almonacid Arellano y otros Vs. Chile. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 26 de septiembre de 2006. Serie C No 154, párr. 154.
110
ONU. Asamblea General. "Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer", A/RES/48/104, 20 de
diciembre de 1993, arts. 3 y 4 y CIDH. María Eugenia Morales de Sierra Vs. Guatemala. Informe No. 4/01. Fondo,
19 de enero de 2001, párr. 44.
111
Hechos del caso, párr. 12 y Respuesta aclaratoria Nº 45.
112
Respuesta aclaratoria Nº 23.
39
143
judiciales adecuados y efectivos para las víctimas y sus familiares113, lo que se refleja en la
vulnerabilidad114, como lo son las hermanas Quispe, por su condición de mujeres indígenas en
situación de pobreza115.
88. Por todo lo expuesto, ha quedado demostrado que Naira ha incumplido con su obligación de
CADH y el 7 de la CBDP.
89. Ahora bien, corresponde demostrar la inobservancia del Estado en relación a otra garantía
como un derecho de carácter colectivo que permite a la sociedad tener acceso a información
113
ONU. Asamblea General. "Intensificación de los esfuerzos para eliminar todas las formas de violencia contra la
mujer". A/RES/63/155, 30 de enero de 2009, párrs. 11, 14, 15 y 16; CIDH, "Acceso a la Justicia para Mujeres Víctimas
de Violencia en las Américas", OEA/Ser.L/V/II, Doc No 68, 20 de enero de 2007, párrs. 123‐216 y CIDH. Caso
12.051, María Da Penha Maia Fernandes Vs. Brasil, Informe No. 54/01. Fondo, 16 de abril de 2001, párrs. 36‐44.
114
ONU. Asamblea General, Consejo de DD. HH, "Acelerar los esfuerzos para eliminar todas las formas de violencia
contra la mujer: garantizar la diligencia debida en la prevención", A/HRC/14/L.9/Rev.1, 16 de junio de 2010, párr.
10; CIDH, "Las Mujeres Frente a la Violencia y la Discriminación Derivadas del Conflicto Armado en Colombia",
OEA/Ser/L/V/II.124/Doc.6, 18 de octubre de 2006, párr. 140 párr. 272 y ONU, Comité para la Eliminación de la
Discriminación contra la Mujer, Recomendación General No 25, "Referente a medidas especiales de carácter
temporal," Doc./CEDAW/C/2004/I/WP.1/Rev.1, 2004, sección II, párr. 12.
115
Respuestas aclaratorias Nº 16 y 17.
116
CIDH. Caso 10.488 Ignacio Ellacuría y Otros Vs. El Salvador. Informe N° 136/99, Fondo, 22 de diciembre de 1999,
párr. 224.
40
143
90. Asimismo, la Corte IDH, en concordancia con el segundo Principio de Chicago117, ha resaltado
o de sus familiares a obtener de los órganos competentes del Estado el esclarecimiento de los
91. En el caso concreto, Naira, ha creado una CV 17 años después de haberse desinstalado la BME
derecho de las víctimas y sancionar a los eventuales responsables120, vulneración aunada al plazo
relativos a pasadas violaciones de DDHH122; sin embargo, no pueden ser consideradas como un
sustituto adecuado del proceso judicial123, ni tampoco como un sustituto del fuero penal, pues
117
Supra nota 33, pág. 153
118
Supra nota 77 párrs. 181 y 263.
119
Hechos del caso, párr. 34
120
Corte IDH. Caso Gelman Vs. Uruguay. Fondo y Reparaciones Sentencia de 24 de febrero de 2011. Serie C No 221,
párr. 243
121
FREEMAN, Mark, “Truth Commissions and Procedural Fairness”, Cambridge University Press, Nueva York,
2006, pág. 56; HAYNER, Priscilla B. Unspeakable Truths: “Transitional Justice and the Challenge of Truth
Commissions”. 2ª ed., Nueva York, 2010, pág. 67.
122
TEITEL, R. G, “Human Rights in Transition: Transitional Justice Genealogy,” Jornada de DDDH de la Universidad
de Harvard, Massachusetts, 2003, págs. 69-94
123
CIDH, Caso Ignacio Ellacuría, S.J, Segundo Montes, S.J, Armando López, S.J, Ignacio Martín Baró, S.J, Joaquín
López y López, S.J, Juan Ramón Moreno, S.J, Julia Elba Ramos y Celina Mariceth Ramos Vs. El Salvador. Informe
No. 136/99, 1999, párrs. 229-230.
41
143
ambas vías son complementarias entre sí para determinar la verdad 124 y las CV no combaten la
impunidad125.
93. Por otra parte, el mandato específico que se le ha dado a la CV, es investigar el contexto y los
casos de violación de derechos humanos con especial énfasis en los casos de violencia sexual 126,
que según el marco jurídico de Naira solo comprende el feminicidio y la violación sexual127,
cuando la Corte ha dispuesto que aquellos actos que no involucren penetración o incluso contacto
95. En el caso concreto, han transcurrido 25 años desde que se vulneraron los derechos humanos
124
Corte IDH. Caso Zambrano Veléz y otros Vs. Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de julio de
2007. Serie C No 166. párr. 128
125
Ibídem.
126
Respuesta aclaratoria Nº 65.
127
Hechos del caso, párr. 14
128
Supra nota 40, párr. 109
129
ONU. Asamblea General “Principios y directrices básicos sobre el derecho de las víctimas de violaciones de las
normas internacionales de derechos humanos y del derecho internacional humanitario a interponer recursos y obtener
reparaciones”, A/RES/60/147, 16 de diciembre de 2005. Principio y directriz I
42
143
a las hermanas Quispe, dicha obligación sigue encontrándose incumplida, ya que ni el PARG ni el
96. Por otra parte, la Corte IDH ha señalado que este tipo de reparaciones 131 no pueden generar
una obstrucción a la posibilidad que las víctimas, de conformidad a los derechos a las garantías y
permitirse una acción judicial civil, el Estado puede estar negando de facto la reparación132.
97. Dicho esto, la inscripción de oficio de las hermanas Quispe en el PARG les impedirá demandar
a sus vulneradores a través de un proceso judicial ordinario, siendo entonces que la naturaleza del
PARG diseñado por Naira es contraria a los estándares establecidos por este Tribunal.
98. Por lo anteriormente expuesto, el Estado no ha cumplido con sus obligaciones internacionales
en el marco de la JT en relación con las hermanas Quispe, vulnerando sus derechos al acceso a la
justicia, a la verdad y a recibir una debida reparación por las violaciones de derechos humanos que
sufrieron, debiendo ser declarado responsable por la violación a los artículos 8 y 25 de la CADH
y el artículo 7 de la CBDP.
VI.-PETITORIO
99. Por los argumentos de hecho y derecho expuestos, se solicita a la Honorable Corte
en su conocimiento del caso, declare la responsabilidad internacional del Estado de Naira por la
130
Respuesta aclaratoria N°66
131
DE GREIFF, Pablo, Comisión de Amnistía del Ministerio de Justicia de Brasil; Nueva York: Centro Internacional
para la Justicia Transicional, 2011, pág. 409.
132
Supra nota 3, párr. 190.
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7; 8, y 25 en relación al art. 1.1 del mismo instrumento, así como el artículo 7 de la Convención
100. Al amparo del artículo 63.1 de la CADH, este Tribunal deberá dictar las siguientes medidas
de reparación: (i) medidas de satisfacción, se ordene a Naira realizar un evento en el que se pida
disculpas públicas a las víctimas, asimismo investigar penalmente a todos los responsables de las
ordene a Naira subordinar sus políticas respecto a una perspectiva de género, conforme a los
estándares internacionales sobre derechos humanos y velar por el cabal cumplimiento de toda las
preciso modificar las mismas para una mayor eficacia.; (iii) indemnización compensatoria, se
ordene a Naira pagar a todas las víctimas del presente caso la indemnización que este Tribunal
considere pertinente.
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