SENTENCIA
SENTENCIA
Santa Elena, viernes 20 de mayo del 2022, las 12h57, VISTOS.- Por el sorteo de ley, correspondió
conocer y resolver a esta Sala Multicompetente de la Corte Provincial de Justicia de Santa Elena,
constituido como Tribunal de garantías jurisdiccionales e integrado por los jueces Ab. Silvana Caicedo
Ante, Dr. Juan Carlos Camacho Flores y Ab. Kleber Franco Aguilar para conocer y resolver el recurso
de apelación presentado dentro de la acción constitucional de HABEAS CORPUS presentada por
NICOLE MALAVE ILLESCAS, en favor del señor ING. JORGE GLAS ESPINEL, quien fuere
beneficiario de dicha Acción Constitucional. La parte accionada mencionada en el texto del libelo
inicial es el SERVICIO NACIONAL DE ATENCIÓN INTEGRAL A PERSONAS ADULTAS
PRIVADAS DE LA LIBERTAD Y ADOLESCENTES INFRACTORES (SNAI); la competencia de
la Sala Multicompetente de la Corte Provincial de Justicia de Santa Elena, está radicada en base a lo
dispuesto en el Art. 86 numeral 3 de la Constitución de la República del Ecuador, Art. 24 y 168 de la
Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional, Art. 208 No. 1 del Código
Orgánico de la Función Judicial, así como por el sorteo electrónico de Ley
PRIMERO
ANTECEDENTES DEL RECURSO DE APELACIÓN
El día 07 de abril del 2022, a las 23h44, comparece al órgano de justicia y solicita tutela
constitucional NICOLE RAQUEL MALAVÉ ILLESCAS en representación del ciudadano privado de
la libertad JORGE DAVID GLAS ESPINEL; así, presenta una acción constitucional jurisdiccional de
HÁBEAS CORPUS, en donde refiere que en virtud de la masacre de varios privados de libertad que
tuvo lugar en el centro carcelario de Turi, se habrían provocado disturbios y amotinamientos en otras
cárceles del país; lo que desencadenó una incomunicación de las personas privadas de libertad con sus
familiares; y que al momento varios, debieron ser trasladados a otros centros para precautelar su
integridad física; desconociendo el lugar en donde se encuentra al momento privado de la libertad
Jorge Glas; quien consumiría una considerable cantidad de medicación por tener problemas de salud;
indica la accionante que Jorge Glas, tendría en peligro su vida pues habría sido víctima de amenazas; y
que desconoce en donde se encuentra el privado de la libertad; por lo que invocando el Art. 44 número
1 de la Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional (en adelante LOGJCC)
propone la acción de habeas corpus en el lugar de su domicilio (Barrio Pablo María Choy, Comuna
Palmar de la Provincia de Santa Elena).
Refiere como derechos vulnerados el derecho a la vida y a la integridad; solicita además se haga
conocer con la garantía propuesta al accionado Director Nacional del SNAI (Servicio Nacional de
Atención Integral a personas Adultas privadas de la Libertad y Adolescentes Infractores) y también
por cuanto conocía en donde estaba el privado de la libertad previamente a la problemática suscitada,
se cuente con el Director del Centro de Rehabilitación Social Regional Cotopaxi. Solicita además
hacer conocer de la acción constitucional al abogado de Jorge Glas, Ab. Edison Loaiza
proporcionando inclusive su correo electrónico. La causa es signada con el Nro. 24202-2022-00017T;
avocando conocimiento de la misma el Juez Ab. Diego Javier Moscoso Cedeño, en fecha 8 de abril del
2022 a las 15H08; convocando a los sujetos procesales para audiencia a ser celebrada el mismo 8 de
abril del 2022 a las 22H00; diligencia que no se habría sustanciado, en virtud de que no ha
comparecido a la misma el ciudadano Jorge Glas Espinel. Estando así las cosas el Juzgador en
providencia de fecha 9 de abril del 2022 a las 00H19 convoca nuevamente a audiencia, decreto en el
cual dispone contar con la comparecencia de la máxima autoridad policial en el país; la diligencia
tendría lugar el día 9 de abril del 2022 a las 11H00, providencia en la cual conmina a la Policía
Nacional a fin de que se realicen las gestiones necesarias para la comparecencia de Jorge Glas
Espinel, e insiste además el juzgador, en la notificación al abogado Edison Loaiza, patrocinador de la
persona privada de la libertad.
El día 09 de abril del 2022, a las 11H00, se lleva a efecto la audiencia para conocer la garantía
jurisdiccional, compareciendo a la diligencia, la accionante MALAVE ILLESCAS NICOLE
RAQUEL, acompañada de su abogado patrocinador Ab. EDISON JOSE LOAIZA GRANDA
mediante la plataforma zoom ha comparecido el Ing. JORGE DAVID GLAS ESPINEL; en calidad de
accionados comparece el Ab. ALEXIS OVIEDO VASCONES LARA, en representación del Servicio
Nacional de Atención Integral a Personas Adultas privadas de la Libertad y de Adolescentes
Infractores, (SNAI); en representación del Centro de Privación de Libertad de Latacunga, comparece
el Ab. JORGE WASHINGTON COMASISIN CAJILEMA. En forma virtual han comparecido los
facultativos RODRIGO FERNANDO CORNEJO LEON, EDISON ALEJANDRO BARRETO
ZAMBRANO, CARLOS ALFONSO TOBAR ECHEVERRIA y MICHAEL BRUNE; y, en
representación del Ministerio de Gobierno asiste el Ab. IVAN SEBASTIÁN POZO AGUIRRE.
El Juzgador de primer nivel; sintetiza los principales argumentos de las partes en su sentencia, y lo
hace en los siguientes términos: “La accionante y la persona privada de libertad Jorge David Glas
Espinel, alegaron como principal cuestión de hecho: que la persona privada de la libertad se
encontraría siendo víctima de tratos crueles y degradantes dentro del Centro de Privación de Libertad,
padeciendo la persona privada de la libertad de daños a su integridad física y psíquica, por lo que
solicita la acción de Habeas Corpus a fin de tutelar sus derechos constitucionales a la integridad
personal, solicitando medidas alternativas para el cumplimiento de su pena impuesta, a fin de prevenir
una posible vulneración de su derecho a la vida e integridad personal. 1.7.- Como cuestión de derecho,
la accionante y la persona privada de libertad, alegaron: Derecho a la Vida, Art. 3 de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos; Art. 4, numeral 1 de la Convención Americana de Derecho
Humanos; Art. 1 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; Art. 6 numeral
1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; Art. 45 y Art. 66 numeral 1 de la
Constitución de la República; Derecho a la Integridad Física relacionada con el Derecho a la Salud;
Art. 5 y Art. 25 numeral 1 de la Declaración Universal de Derecho Humanos; Art. 1 y Art. 11 de la
Declaración Americana de los Derecho y Deberes del Hombre; Art. 5 numeral 1 y 2 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos; Art. 12 numeral 1 del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales; Art. 32 y Art. 66 numeral 3 literales a y c de la Constitución de la
República. Derecho de las Personas y Grupos de Atención prioritaria, Art. 35 y Art. 51 numerales 3 y
6 de la Constitución de la República del Ecuador. 1.8.- La parte accionada, la DIRECCIÓN
GENERAL DEL SERVICIO NACIONAL DE ATENCIÓN INTEGRAL A PERSONAS ADULTAS
PRIVADAS DE LA LIBERTAD Y ADOLESCENTES INFRACTORES (SNAI) alegó como
principal cuestión de hecho: (…) a la parte del Ingeniero Jorge Glas se le ha entregado la
documentación necesaria del historial clínico, informe médicos y todas las fichas, en cuanto a la
situación médica y de salud del ingeniero no tengo nada que objetar en virtud que el Centro de
Privación de Libertad, a través del Ministerio de Salud Publica los mismos que trabajan en el interior
del Centro de Cotopaxi, si bien es cierto son funcionarios del Centro de Salud Pública no tiene
relación de dependencia con el SNAI, se ha entregado todo lo que concierne al estado de salud del
señor Glas, de los galenos que participaron dentro de esta audiencia no se tiene nada que objetar, y
también a los tratamientos, valoraciones, diagnósticos y recomendaciones que han realizado en la
intervención. En cuanto a la solicitud de la unificación de penas y posteriormente la prelibertad debo
manifestar que existe el expediente cronológico y jurídico en este sentido el criterio jurídico se ha
solicita la unificación de las dos causas penales ejecutoriadas y las tercera no se puede ejecutar porque
no tiene razón de ejecutoria, el art. 37 y 38 el Código de Ejecución de Penas, establece que el Centro
de Privación de libertad pierde la competencia al ser un órgano administrativo y la causa quedaría ante
la Corte Nacional de Justicia, la que se encuentra con un recurso vertical. En el centro no laboran
psiquiatras en esa especialidad en el Centro solo hay psicólogos y ellos no pueden medicar. (…)
1.9.- Como cuestión de derecho, la accionada DIRECCIÓN GENERAL DEL SERVICIO
NACIONAL DE ATENCIÓN INTEGRAL A PERSONAS ADULTAS PRIVADAS DE LA
LIBERTAD Y ADOLESCENTES INFRACTORES (SNAI), a través de su representante, de acuerdo
a los hechos, no se opone a la petición de tutela constitucional de derechos, en consecuencia no
propone una cuestión de derecho de fondo en su intervención, y dado que acuerdo a la ley de la
materia el allanamiento debe ser expreso, y no es suficiente con el tácito como ha ocurrido en la
presente causa. 1.10.- Respecto a la competencia, la accionada DIRECCIÓN GENERAL DEL
SERVICIO NACIONAL DE ATENCIÓN INTEGRAL A PERSONAS ADULTAS PRIVADAS DE
LA LIBERTAD Y ADOLESCENTES INFRACTORES (SNAI), a través su representante alegó: (…)
En cuanto al libelo de la demanda se debe aclarar que el mismo una vez ampliado la competencia
territoriales la defensa del ciudadano Jorge Glas Espinel por cuanto manifiestan que desconocían del
paradero del ciudadano, se debe indicar que en el conato de amotinamiento que sufrió
simultáneamente los Centros de Privación de Libertad del país, esto fue el día marte, no recuerdo creo
que fue el 5 de abril del 2022, hubo también un conato de amotinamiento en Centro de Cotopaxi,
específicamente en el área de máxima seguridad en el cual fuimos evacuados todo el personal
administrativo así como también fue evacuado el señor Jorge Glas, como lo ha manifestado el mismo,
evacuado por elementos de la policía nacional, en ese sentido se sabía de la evacuación pero en lo
personal no se sabía en cuanto al retorno al Centro de privación de libertad, el personal administrativo
retorno a la hora y media de haber evacuado cuando se calmó y se tomó el control del Centro, pero en
lo personal desconozco si el señor Jorge David Glas espinel fue reingresado el mismo día o en la tarde
o en al siguiente día, a la presente el señor se encuentra en el Centro de Cotopaxi, la documentación en
mención se la entrega. Se le concede la palabra al Ab. Edison José Loaiza Granda, indicando que con
lo manifestado por la defensa del SNAI, ha sido muy claro con respecto de los hechos del 5 de abril en
el Turín que repercutió en los centros de rehabilitación social, se está diciendo claramente que al
ingeniero lo sacaron del Centro sin conocer si lo regresaban el mismo día o al siguiente día, con esto
se tiene plena vigencia lo expuesto en la demanda respecto al Habeas Corpus que genera la
competencia hacia su autoridad. (…)”
El Juzgador a quo en su sentencia, acepta la garantía de hábeas corpus planteada, en favor de Jorge
David Glas Espinel por vulnerarse su integridad personal; y, dispone como medidas de reparación su
inmediata libertad. Dicta el Juzgador las medidas cautelares establecidas en el artículo 522, numerales
1 y 2 del C.O.I.P; esto es, ordena la presentación periódica del ciudadano Jorge David Glas Espinel
ante la Presidenta de la Corte Provincial de Justicia del Guayas, el primer lunes de cada mes; y, a más
de ello se impone la medida cautelar de prohibición de salida del País.
Aclara el Juez de instancia que las medidas dictadas tienen una temporalidad sujeta a la extinción de
su pena privativa de libertad. Se han resuelto los recursos horizontales y mediante los recursos
verticales de apelación, planteados por Ab. María Lorena Merizalde; como Directora de Asesoría
Jurídica del SNAI (que plantea recurso de apelación y nulidad); así como, el recurso de apelación
propuesto por el Ab. Marco Proaño Durán y Ab. Juan Izquierdo de la Procuraduría General del Estado,
la causa llega a conocimiento de este Tribunal de la Sala Multicompetente de la Provincia de Santa
Elena; siendo sorteada el día 5 de mayo del 2022; y formando el Tribunal de segunda instancia el Ab.
FRANCO AGUILAR KLEBER, Dr. CAMACHO FLORES JUAN CARLOS y la infrascrita Ab.
CAICEDO ANTE SILVANA ISABEL en calidad de Jueza ponente.
Este Tribunal actuando con debida diligencia de conformidad con lo consagrado en el Art. 172 de
nuestra Constitución; ello, como parte de la tutela judicial efectiva; ha convocado a las partes
procesales y demás involucrados a la celebración de audiencia en estrados; solicitada por los
recurrentes, la misma que se llevó a efecto el día miércoles 18 de mayo del 2022 a las 09H00; a pesar
de encontrarse legal, previa y oportunamente notificada no comparece por la parte accionante señora
NICOLE RAQUEL MALAVE ILLESCA a favor del señor JORGE DAVID GLAS ESPINEL;
dejando constancia que la mencionada ciudadana cuenta con el patrocinio del Ab. LUIS FERNANDO
HERNANDEZ MURILLO Y EDISON JOSE LOAIZA GRANDA, y ninguno de los nombrados
compareció a la diligencia, por la parte recurrente comparece: MSC. MARIA LORENA
MERIZALDE AVILES, Directora de Asesoría Jurídica SERVICIO NACIONAL DE ATENCIÓN
INTEGRAL A PERSONAS ADULTAS PRIVADAS DE LA LIBERTAD Y ADOLESCENTES
INFRACTORES (SNAI), Dr. MANUEL BALTAZAR CAYANCELA JORQUE y la Ab. PROAÑO
BENALCAZAR ANDREA CAROLINA en representación de Centro De Privación De La Libertada
de Cotopaxi; el Dr. SALVADOR CRESPO IÑIGO FRACISCO en representación de la Procuraduría
General del Estado; en calidad de AMICUS CURIAE comparecen: Dra. Diana Salazar Méndez
acompañada de su Procurador Judicial Ab. JOSÉ LUIS ARCOS ALDAZ, en representación de la
Fiscalía General del Estado; Ab. BENAVIDES PEÑAFIEL MARIA ALEXANDRA, en
representación del Ministerio de Salud Pública; AB. ARTURO JOSE ESCALA VARAS, Procurador
Común de los señores Rojas Alvarado Josué Marino, Hinojosa Negrete Ranier, Piza Peña Roberto
Fernando, Bermúdez Cabello Benjamín José; Dr. Ms. FRANCO LOOR EDUARDO JULIAN, por sus
propios derechos; Señor ROJAS CRUZATTI JORGE WASHINGTON, Parlamentario Andino; Ing.
PALACIOS ALEJANDRO CESAR GUSTAVO; Señor ORTIZ COBO ALFONSO HERNANDO
XAVIER, Activista de los Derechos Humanos; Dr. RAFAEL BERNARDO CANDEL BRUQUE; Dr.
JUAN CARLOS BENALCAZAR GUERRON y Dr. ALFONSO LOPEZ en representación del Dr.
ANDRES PAEZ BENALCAZAR; Dr. MANUEL PEÑAFIEL FALCONI, en representación de la
Justicia Indígena del Ecuador; Dr. ALEMBERT ANTONIO VERA RIVERA; Señora TANIA
ALEXANDRA DELGADO ROMO; Ab. CARLOS ALVEAR; Ab. MARIA JOSÉ SAAVEDRA
AVILES. Las alegaciones todas y cada una de las personas intervinientes se encuentran registradas en
el audio de la audiencia, no siendo obligatorio para el Tribunal transcribirlas.
SEGUNDO
EL HABEAS CORPUS Y LOS DERECHOS QUE PROTEGE
El nuevo modelo constitucional del ecuador, inició con la vigencia de la Constitución del año 2008, en
donde se instauró nuevos derechos que habían sido inobservados por las constituciones antiguas,
dándole al Estado Ecuatoriano una actualización y estabilidad en la normativa constitucional.
Cuestiones políticas y coyunturales provocaron modificaciones a las constituciones anteriores, creando
un desbalance y poca efectividad de las normas estipuladas en la carta magna, situación que provocó el
fracaso de aquellos instrumentos.
En consecuencia, el hábeas corpus no solo protege la libertad, sino puede tener otros objetivos como
la integridad, la vida, aun cuando se mantenga la prisión; se ha instituido para evitar la arbitrariedad en
las detenciones y privaciones de la libertad física en forma especial, así como también cuando el
procedimiento para la detención riñe contra la legalidad y los preceptos jurídicos vigentes. Según la
Corte Derechos Humanos: “(...) el habeas corpus, para cumplir con su objeto de verificación judicial
de la legalidad de la privación de libertad, exige la presentación del detenido ante el juez o tribunal
competente bajo cuya disposición queda la persona afectada.
En este sentido es esencial la función que cumple el hábeas corpus como medio para controlar el
respeto a la vida e integridad de la persona, para impedir su desaparición o la indeterminación de su
lugar de detención, así como para protegerla contra la tortura u otros tratos crueles, inhumanos o
degradantes” (Opinión Consultiva OC-8/87, del 30 de enero de 1987, párrafo 3). La vida, la libertad y
la seguridad de la persona no necesitan ser explicadas, son los preceptos fundamentales de cualquier
sistema de derechos humanos, y que para amparar se han instituido los gobiernos entre los hombres
(Álvarez & Queralt 2014). Todas las Declaraciones Universales de Derechos Humanos las han
incorporado, todos los Estados Americanos reconocen su naturaleza esencial y garantizan su
protección.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 9 establece que nadie podrá ser
arbitrariamente detenido, preso ni desterrado (Organización de las Naciones Unidas, 1948). Las
garantías contenidas en esta declaración relacionada con el principio de libertad, según refieren
Hernández & López (2015), hacen nicho en los derechos fundamentales de cada una de las
constituciones nacionales.
Por tanto, de conformidad con la Norma Suprema, la ley de la materia, y la jurisprudencia de esta
Corte y de la Corte Interamericana, la Corte Constitucional del Ecuador evidencia de forma clara, que
la acción de habeas corpus no sólo protege aspectos relacionados con la privación ilegal o ilegítima de
la libertad de una persona, sino también que con la vigencia de la Constitución de la República del
Ecuador de 2008, su ámbito de protección se hace extensivo a aspectos relacionados con los derechos
a la vida y la integridad física de las personas; evidenciándose de esta manera la existencia de tres
derechos que protege la garantía en cuestión.
El derecho a la libertad.- El primer derecho que protege a favor de las personas la garantía
jurisdiccional de habeas corpus, es la libertad. Al respecto, es menester expresar que el referido
derecho se encuentra reconocido en el artículo 66 y en el numeral 29, literales a) y c) de la
Constitución de la República del Ecuador, en los siguientes términos: "El reconocimiento de que todas
las personas nacen libres"; y, "Que ninguna persona pueda ser privada de su libertad por deudas,
costas, multas, tributos, ni otras obligaciones, excepto el caso de pensiones alimenticias.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Bayarri vs. Argentina, mediante sentencia
de 30 de octubre de 2008, señaló: 54. El artículo 7.2 de la Convención Americana establece que "nadie
puede ser privado de su libertad física, salvo por las causas y en las condiciones fijadas de antemano
por las Constituciones Políticas de los Estados Partes o por las leyes dictadas conforme a ellas". Este
Tribunal ha señalado que al remitir a la Constitución y leyes establecidas "conforme a ellas", el estudio
de la observancia del artículo 7.2 de la Convención implica el examen del cumplimiento de los
requisitos establecidos en dicho ordenamiento. Si la normativa interna no es observada al privar a una
persona de su libertad, tal privación será ilegal y contraria a la Convención Americana...
En el caso La Cantuta vs. Perú, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, mediante sentencia
emitida el 29 de noviembre de 2006, expresó: 111. En situaciones de privación de libertad, como las
del presente caso, el habeas corpus representaba dentro de las garantías judiciales indispensables, el
medio idóneo tanto para garantizar la libertad, controlar el respeto a la vida e integridad de la persona,
e impedir su desaparición o la indeterminación de su lugar de detención, como para proteger al
individuo contra la tortura u otros actos crueles, inhumanos o degradantes...
Derecho a la vida.- El segundo derecho que protege la garantía de habeas corpus, se relaciona con el
derecho a la vida. Este derecho es de suma relevancia en el contexto constitucional actual, pues de su
respeto y garantía depende el goce y ejercicio de todos los demás derechos. Así, su importancia es de
interés sustancial para todos los seres humanos; y se relaciona con la dignidad humana. Considerando
aquello, se determina que el mismo se encuentra reconocido en la Constitución de la República del
Ecuador en los siguientes términos: "Art. 45.- El Estado reconocerá y garantizará la vida, incluido el
cuidado y protección desde su concepción."
Relacionado con los derechos de libertad, a su vez, la norma suprema establece: "Art. 66.- Se reconoce
y garantizará a las personas: 1. El derecho a la inviolabilidad de la vida. No habrá pena de muerte." En
dicho sentido, la Convención Americana de Derechos Humanos, en su artículo 4, reconoce el derecho
a la vida, y establece: "Artículo 4. Derecho a la Vida.- 1. Toda persona tiene derecho a que se respete
su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción.
Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente". En relación con aquello, en el caso de los "Niños
de la Calle" (Villagrán Morales y Otros versus Guatemala, 1999), se establece la amplia dimensión o
alcance del derecho a la vida, al abarcar también las condiciones necesarias para una existencia en
condiciones de dignidad, así la Corte Interamericana de Derechos Humanos indicó: El derecho a la
vida es un derecho humano fundamental, cuyo goce es un prerrequisito para el disfrute de todos los
demás derechos humanos. De no ser respetado, todos los derechos carecen de sentido.
En razón del carácter fundamental del derecho a la vida, no son admisibles enfoques restrictivos del
mismo. En esencia, el derecho fundamental a la vida comprende, no sólo el derecho de todo ser
humano de no ser privado de la vida arbitrariamente, sino también el derecho a que no se le impida el
acceso a las condiciones que le garanticen una existencia digna. Los Estados tienen la obligación de
garantizar la creación de las condiciones que se requieran para que no se produzcan violaciones de ese
derecho básico y, en particular, el deber de impedir que sus agentes atenten contra él.
En igual sentido, en el caso Chinchilla Sandoval vs. Guatemala, la referida Corte Interamericana de
Derechos Humanos, mediante sentencia de 29 de febrero de 2016, excepción preliminar, fondo,
reparaciones y costas, resaltó la importancia del derecho a la vida en los siguientes términos: 166. La
Corte ha afirmado reiteradamente que el derecho a la vida es fundamental en la Convención
Americana, por cuanto de su salvaguarda depende la realización de los demás derechos. En virtud de
ello, los Estados tienen la obligación de garantizar la creación de las condiciones que se requieran para
su pleno goce y ejercicio.
Derecho a la integridad física.- Finalmente, se determina que el tercer derecho que protege la garantía
jurisdiccional de habeas corpus, es la integridad física de las personas privadas de la libertad;
conforme lo establece el artículo 89 de la Constitución de la República del Ecuador. al hablar
específicamente del derecho a la integridad física, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha
establecido que la misma: "hace referencia a la plenitud corporal del individuo; de allí que toda
persona tiene derecho a ser protegida contra agresiones que puedan afectar o lesionar su cuerpo, sea
destruyéndola o causándole dolor físico o daño a su salud..."5
Sobre la tortura, trato cruel, inhumano y degradante el Estatuto de Roma de la Corte Penal
Internacional, señala: "Por "tortura" se entenderá causar intencionalmente dolor o sufrimientos graves,
ya sean físicos o mentales, a una persona que el acusado tenga bajo su custodia o control; sin embargo,
no se entenderá por tortura el dolor o los sufrimientos que se deriven únicamente de sanciones lícitas o
que sean consecuencia normal o fortuita de ellas". La Convención contra la Tortura de las Naciones
Unidas e Interamericana y la Convención Americana para Prevenir y Sancionar la Tortura (CAPST),
como elementos de las definiciones que traen estos instrumentos se destacan: Que la tortura debe ser
un acto intencional; el elemento determinante será el sufrimiento o dolor, ya sea físico o mental, que
según la Convención de las Naciones Unidas el padecimiento debe ser "grave", o que según el sistema
interamericano esté destinado a anular la personalidad de la víctima o a disminuir su capacidad física o
mental; el acto debe perseguir una finalidad; y, ser el resultado de una acción u omisión de un agente
estatal. En las definiciones, se exceptúan del concepto de tortura los dolores o sufrimientos que sean
consecuencia únicamente de sanciones legítimas, es decir de medidas legales inherentes o incidentales
a estas.
TERCERO
NOTIFICACIÓN A PROCURADURÍA GENERAL DEL ESTADO
En función de que el recurso de apelación fuere propuesto por un sujeto procesal que no fue
expresamente demandado, esto es, la Procuraduría General del Estado, el presente tribunal estima
pertinente dictaminar, en primer lugar, sobre la procedencia y oportunidad del recurso en cuestión.
Para hacerlo, es necesario considerar que el artículo 237 de la Constitución de la República del
Ecuador señala que corresponde al Procurador General del Estado “1. La representación judicial del
Estado; y, 2. El patrocinio del Estado y de sus instituciones.”.
Por su parte, la ley de la materia, esto es, el artículo 6 de la Ley de la Procuraduría General del Estado
establece: “toda demanda o actuación para iniciar un proceso judicial, procedimiento alternativo de
solución de conflictos y procedimiento administrativo de impugnación o reclamo contra organismos y
entidades del sector público, deberá citarse o notificarse obligatoriamente al Procurador General del
Estado.
De la misma manera se procederá en los casos en los que la ley exige contar con dicho funcionario. La
omisión de este requisito, acarreará la nulidad del proceso o procedimiento. Se citará al Procurador
General del Estado en aquellas acciones o procedimientos en los que deba intervenir directamente, y
se le notificará en todos los demás de acuerdo con lo previsto en esta ley”.
En esa línea argumentativa, el debido proceso garantiza principalmente que las partes en un proceso,
en igualdad de condiciones, puedan exponer sus posiciones, presentar sus argumentos o las pruebas
que respalden sus pretensiones, y ser oídas por los tribunales. Este derecho se ve vulnerado cuando
existe indefensión, esto es, cuando a la parte se le impide realizar uno de los mecanismos de defensa
antes indicados. Conforme se explicó supra, el artículo 6 de la Ley Orgánica de la Procuraduría
General del Estado, sanciona con la nulidad a la falta de citación al Procurador General del Estado o a
sus delegados distritales, cuando aquellos deban asumir el patrocinio del Estado de forma directa.
Ahora bien, el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y
Adolescentes Infractores (SNAI), fue constituido mediante Decreto Ejecutivo N° 560 de 14 de
noviembre de 2018, expedido por el Presidente de la República. En el artículo 3 del mentado decreto
ejecutivo se establece que el SNAI es una entidad de derecho público, con personalidad jurídica,
dirigido por el Director General que es designado por el Presidente de la República y que tiene rango
de ministro de estado.
Ello implica que el SNAI tiene personalidad jurídica, “para intervenir en todos los actos, contratos y
relaciones jurídicas sujetas a su competencia” (Art. 47 COA), más no personería jurídica o capacidad
procesal, al igual que sucede, por ejemplo con los Ministerios de Estado como lo ha confirmado la
Corte Constitucional del Ecuador en sentencia no. 1014-16-EP/21, siendo el caso que el Director
General del SNAI tiene, justamente, rango de Ministro de Estado.
Al respecto, la Corte Constitucional del Ecuador ha indicado en sentencia no. 1084-14-EP/20 que “se
vulnera el derecho a la defensa de un sujeto procesal cuando existe indefensión; esto es, cuando se le
impide comparecer al proceso o a una diligencia determinante del mismo, a efectos de justificar sus
pretensiones…o igualmente cuando, en razón de un acto u omisión, el sujeto procesal, no ha podido
hacer uso de los mecanismos de defensa que le faculta la ley, en aras de justificar sus pretensiones,
como por ejemplo, presentar pruebas, impugnar una resolución, etc.
De modo que esta indefensión, deviene en un proceso injusto y en una decisión con serio riesgo de ser
parcializada y no corresponder con los derechos y principios constitucionales”. En el caso concreto, el
juez de instancia avoca conocimiento de la garantía constitucional y convoca a audiencia mediante
providencia del 8 de abril del 2022 a las 15H08 y omite poner en conocimiento de la acción a la
Procuraduría General del Estado, al punto de que en la razón sentada el 8 de abril de 2022 por el
actuario del despacho sobre la primera audiencia que fue declarada fallida, no se hace mención a
presencia de funcionario alguno de la Procuraduría General del Estado.
Posteriormente, en providencia del 9 de abril del 2022 a las 00H19, en la cual se convoca nuevamente
a las partes procesales para la audiencia de habeas corpus, a llevarse a efecto el día 9 de abril del 2022
a las 11H00, tampoco se dispone contar con la Procuraduría General del Estado, circunstancias
demostrativas de las graves violaciones del derecho constitucional a la defensa en el trámite de la
presente causa así como de la omisión inexcusable del juez de instancia.
Es así que se hacer pertinente diferenciar entre personalidad y personería jurídica, ya que al ser estos
dos conceptos diferentes y con efectos jurídicos distintos; así, el artículo 564 del Código Civil
ecuatoriano, llama persona jurídica una persona ficticia, capaz de ejercer derechos y contraer
obligaciones civiles, y de ser representada judicial y extrajudicialmente; es decir que esta persona
puede representarse tanto en la esfera judicial como fuera de ella.
La persona jurídica se compone de personalidad jurídica y personería jurídica. La sentencia No. 78-
2000, de 11 de marzo de 2003, publicada en la Gaceta Judicial 13, de 11-mar-2003, al diferenciar los
conceptos de personalidad y personería jurídica, expresa: “(…)
Frecuente resulta la confusión que se crea entre los conceptos personalidad y personería, que es
necesario distinguirlos como bien señalan los diccionarios y la doctrina, ya que existen entre ellos
matices diversos. Así la primera implica que se le permite a la persona ser titular y desarrollar
actividades jurídicas; que tiene aptitud para desenvolverse y ser sujeto de la relación jurídica, mas no
le concede posibilidad de defenderse por sí, necesita la protección especial y superior; por personería
en cambio se entiende la capacidad legal de comparecer en juicio, así como también el de
representación legal y suficiente para litigar (…)”,
Lo cual coincide con la referida disposición del Código Civil citada ut supra en cuanto a que una
persona jurídica es capaz de ser representada en juicio, de esta forma, queda claro que la legitimación
de personería es la capacidad suficiente para intervenir en toda contienda legal,y que por tanto, no
puede existir proceso válido cuando una de las partes únicamente cuenta con personalidad jurídica, ya
que la misma, solo permite a una persona ser titular de actividades jurídicas, es decir, la capacidad
para actuar, desarrollar y ser sujeto de relaciones jurídicas, mas no la facultad de defenderse por sí en
una contienda legal, o la capacidad legal o aptitud jurídica para comparecer en todo proceso, de ahí
que si sea capaz de ser representada en un juicio.
En esta línea de pensamiento, el Art. 2, literal b) del Estatuto del Régimen Jurídico y Administrativo
de la Función Ejecutiva, que trata de su ámbito de aplicación, en la Función Ejecutiva, comprende,
entre otros a: “(…) b) Los Ministerios de Estado y los órganos dependientes o adscritos a ellos; (…)”;
así como también en el Art. 3 Edjusen, determina que estas instituciones, pertenecientes a la
Administración Pública Central, solo tendrán personalidad jurídica en las competencias asignadas, en
concordancia con el Art. 9 ibídem.
Partiendo de esta base legal, al carecer las instituciones de la Administración Publica Central de
personería jurídica, corresponde que al ser llamadas a un proceso, sean representadas por quien la Ley
así lo disponga; siendo el caso y conforme la Ley Orgánica de la Procuraduría General del Estado,
corresponde esta representación judicial y extrajudicial al Procurador General de Estado, en apego a lo
dispuesto en el Art. 3, literales a) y b), que trata de las funciones del Procurador General, siendo estas:
“(…)a) Ejercer el patrocinio del Estado y de sus instituciones de conformidad con lo previsto en la ley;
b) Representar al Estado y a los organismos y entidades del sector público que carezcan de personería
jurídica, en defensa del patrimonio nacional y del interés público; (…)”; aquí cabria, señalar que en
materia constitucional, ante las posibles vulneración de derechos, el Estado está sujeto a una
reparación integral y como consecuencia de ello a posibles indemnizaciones, habiendo de por medio
una responsabilidad patrimonial del Estado, es pertinente conforme el Art. 209 del ERJAFE, contar
con la Procuraduría General del Estado.
De ahí que podemos concluir que la falta de notificación a la cual está obligado el Juez Constitucional
en apego a lo dispuesto en el Art. 44. Numeral 2 y 46 de la Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales
y Control Constitucional; y, siendo que las instituciones demandadas, en específico el SNAI, la cual
conforme el Decreto Ejecutivo No. 560, de fecha 14 de noviembre de 2018 y publicado en el
Suplemento del Registro Oficial No. 387 de fecha 13 de diciembre de 20218, que crea el Servicio
Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y Adolescentes Infractores,
en su Art. 3, determina que la misma, solo cuenta con personalidad jurídica; por lo que era más que
pertinente, obligatorio, citar o notificar al Procurador General del Estado; lo que al no hacerlo general
una omisión de este requisito, lo que acarreará la nulidad del proceso o procedimiento.
Por lo expuesto, el tribunal debe tutelar el derecho a la seguridad jurídica estatuido en el artículo 82 de
la Constitución de la República, entendido como “la existencia de normas jurídicas previas, claras,
públicas y aplicadas por las autoridades competentes” y, en consecuencia, declarar la nulidad de todo
lo actuado por falta de citación al Procurador General del Estado, omisión que ha tenido trascendencia
procesal y ha causado indefensión por cuanto la misma no pudo conocer ni controvertir en audiencia
oral y pública la acción de habeas corpus presentada.
CUARTO
SOBRE LA COMPETENCIA DEL JUEZ AB. DIEGO JAVIER MOSCOSO CEDEÑO PARA
CONOCER LA ACCION CONSTITUCIONAL DE HABEAS CORPUS.
La Carta Magna y el Código Orgánico de la Función Judicial impone a los Juzgadores, el deber de
actuar respetando el debido proceso; y, con mayor prolijidad aún, en tratándose, de una garantía
jurisdiccional; ello, en virtud de que, los derechos que aquella garantía protege (libertad, integridad y
vida), ameritan un actuar, inmediato de la Administración de Justicia. El debido proceso, consagrado
en el Art. 76 de nuestra Carta Constitucional; tiene una configuración especial, pues es un derecho
macro; y, abarca varios derechos, garantías, principios y reglas constitucionales; siendo precisamente
una de aquellas garantías el ser juzgado por un Juez competente; garantía prevista en el artículo 76,
numeral 3 y 7 letra “k” de la Carta Iusfundamental; y, convencionalmente se encuentra en el artículo
8.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos; artículo 14 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos; normas Constitucionales y convencionales, que consagran y desarrollan
el derecho y garantía a ser juzgado por un juez competente, lo que se traduce como la garantía del Juez
Natural.
El más alto Tribunal de Justicia Constitucional en el país, en torno a la competencia; y, su relevancia
en la sustanciación procesal ha indicado que:
“En este contexto, cabe indicar que la competencia se entiende como "la porción o parte de
jurisdicción de los diversos órganos jurisdiccionales y a la vez, la aptitud de ellos para juzgar
determinados asuntos". De modo tal, que la competencia puede ser entendido como un segmento de la
jurisdicción de la que esta atribuido el juez, convirtiéndose en un límite de la jurisdicción que
practican los jueces. ( ) En atención a lo antes expuesto, queda de manifiesto que una de las garantías
básicas del debido proceso, es el derecho que tiene toda persona a ser demandada ante un juez
competente y juzgada a través del trámite establecido de manera previa para cada procedimiento o
dicho de otra forma, en la sustanciación de un proceso jurisdiccional se garantiza el derecho al debido
proceso de las personas accionadas, en tanto sean demandadas ante el juez competente y juzgadas a
través del procedimiento respectivo contemplado con anterioridad en la ley de la materia.”.
Constan también las diferentes solicitudes y peticiones que realiza el señor Jorge Glas Espinel, así
como el Crnl. Víctor Hugo Andrade, como Director del CPL-COTOPAXI Nro. 1, en torno a la
solicitud de unificación de pena, haciendo constar que el señor Glas Espinel se encuentra cumpliendo
pena establecida en sentencia penal ejecutoriada en el Centro de Privación de Libertad Regional Sierra
centro Norte de Latacunga perteneciente a Cotopaxi, siendo que la solicitud de unificación de pena, se
presenta ante la Ab. Diana D Ambrocio, Jueza de Garantías Penitenciarias de Latacunga, en fechas 1 y
8 de diciembre del 2021; y además consta una insistencia presentada por el señor Jorge Glas Espinel
en fecha 3 de enero del 2022; así la juzgadora de Latacunga en fecha 17 de enero del 2022 resuelve lo
concerniente a la unificación de penas del sentenciado, y vuelve a hacer alusión a que el señor Jorge
Glas Espinel se encuentra en el Centro de Privación de Libertad de Cotopaxi Nro.1.
Por otro lado, el documento de salud mental de fecha 14 de febrero del 2022 realizado por el Dr. Luis
Barros psicólogo clínico, quien ha realizado una evaluación a Jorge Glas; y lo ha realizado en el
Centro de Rehabilitación Social del Cantón Latacunga en Cotopaxi; ello, en fecha 10 de febrero del
2022. Consta también un oficio con fecha 25 de febrero del 2022 enviado por Nelsa Libertad Curbelo
Cora, dirigido al Sr. Presidente de la República Sr. Guillermo Lasso Mendoza; documento en el cual
se pone de manifiesto que el Dr. Luis Barrios, ha realizado una visita al Centro de Privación de
Libertad de Latacunga y ha tomado contacto con Jorge Glas, para efectos de realizarle una valoración
de su estado de salud psicológica.
La accionante, en el escrito de demanda de habeas corpus, solicita que se notifique al Director del
Centro de Privación de Libertad de Latacunga. 5.- Consta en el proceso un informe social, un
certificado de actividad psicológica, certificado de conducta, certificado de no fuga, un informe
jurídico, todos relativos al señor Jorge Glas Espinel y fechados al 4 de abril del 2022 que ponen de
manifiesto que el señor Glas Espinel se encontraba privado de la libertad, en virtud de sentencia
condenatoria en firme, en el Centro de Privación Regional Sierra Centro Norte de Latacunga.
De la revisión del proceso este Tribunal ha observado que el día y hora en que se celebra la audiencia
de manera virtual, el representante del SERVICIO NACIONAL DE ATENCIÓN INTEGRAL A
PERSONAS ADULTAS PRIVADAS DE LA LIBERTAD Y ADOLESCENTES INFRACTORES
(SNAI); menciona textualmente: en lo personal desconozco si el señor Jorge David Glas espinel fue
reingresado el mismo día o en la tarde o en al siguiente día, a la presente el señor se encuentra en el
Centro de Cotopaxi, todo lo cual da cuenta que el Juez aquo tuvo pleno conocimiento del lugar de la
privación de la libertad.
“Respecto a la autoridad que debe conocer el hábeas corpus, téngase en cuenta la siguiente
interpretación conforme y condicionada de la normativa contenida en el artículo 44 de la Ley Orgánica
de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional:
La garantía jurisdiccional de hábeas corpus protege tres derechos que pueden ser alegados de forma
individual o conjunta por la o los accionantes, libertad, vida e integridad física-; en dicho sentido
cuando se alegue la vulneración de cualquiera de estos tres derechos, cuando no existe orden de
privación de la libertad emitida dentro de un proceso penal, o a su vez, cuando el mismo hubiese
concluido sin resolución de un recurso pendiente; es decir, se encuentre en ejecución la sentencia que
ordene el cumplimiento de una pena privativa de la libertad, se entenderá que es competente para el
conocimiento del referido hábeas corpus, cualquier jueza o juez del lugar donde se presuma está
privada de libertad la persona. Cuando se desconozca el lugar de privación de libertad, se podrá
presentar la acción ante la jueza o juez del domicilio del accionante.(…). 4. Las reglas expedidas en la
presente sentencia deberán ser aplicadas con efectos generales o erga omnes en casos similares o
análogos.” (énfasis se incorpora).
“Por otro lado, se evidencia que ante la presentación del habeas corpus, por cualquiera de los tres
derechos, cuando la orden de privación de libertad no hubiere sido dictada en un proceso penal, o a su
vez, cuando el mismo hubiese terminado; se entenderá que es competente para el conocimiento del
referido habeas corpus, "cualquier jueza o juez del lugar donde se presuma está privada de libertad la
persona. Cuando se desconozca el lugar de privación de libertad, se podrá presentar la acción ante la
jueza o juez del domicilio del accionante". Aquello se colige, en tanto en el Libro Tercero, Título I,
Sección Única, del Código Orgánico Integral Penal, se establece la competencia a favor de los jueces
de garantías penitenciarias -de primer nivel-, para el control y supervisión de la ejecución de penas y
medidas cautelares a cargo del Organismo Técnico encargado del Sistema de Rehabilitación Social.”
(énfasis nos pertenece)
En caso de existir incompetencia, por parte del juzgador, se debe aplicar la regla contenida en el Art.
7 de la LOGJCC; que en su tercer inciso contempla: “la jueza o juez que sea incompetente en razón
del territorio o los grados, inadmitirá la acción en su primera providencia”; empero de aquello, la
propia Corte Constitucional, tratando sobre la garantía in comento; ha expuesto que:
“(…) En caso de ser incompetente en razón del territorio o los grados, deberá inadmitir la acción en su
primera providencia, pero no podrá disponer al archivo, sino que remitirá en forma inmediata el
expediente al juez competente(…)”.
“En caso de ser incompetente en razón del territorio o los grados, deberá inadmitir la acción en su
primera providencia, pero no podrá disponer al archivo, sino que remitirá en forma inmediata el
expediente al juez competente”.
La resolución 018-2014 emitida por el Pleno del Consejo de la Judicatura, resolvió ampliar las
competencias en razón de la materia de las juezas y jueces de garantías penales de primer nivel con
asiento en la ciudad sede de la Corte Provincial en donde existan establecimientos penitenciarios, para
que conozcan y resuelvan los asuntos relacionados con la materia de garantías penitenciarias conforme
a las disposiciones contenidas en el art 230 del Código Orgánico de la Función Judicial.
La garantía jurisdiccional de habeas corpus protege tres derechos que pueden ser alegados de forma
individual o conjunta por la o los accionantes, - libertad, vida e integridad física-; en dicho sentido
cuando se alegue la vulneración de cualquiera de estos tres derechos, cuando no existe proceso penal,
o a su vez, cuando el mismo hubiese concluido sin resolución de un recurso pendiente, es decir se
encuentre en ejecución la sentencia, se entenderá que es competente para el conocimiento del referido
habeas corpus, de conformidad con el artículo 44 de la Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales y
Control Constitucional: "cualquier jueza o juez del lugar donde se presuma está privada de libertad la
persona. Cuando se desconozca el lugar de privación de libertad, se podrá presentar la acción ante la
jueza o juez del domicilio del accionante".
Posteriormente la resolución 166 -2019 de fecha 24 de Octubre del 2019, emitida por el Pleno del
Consejo de la Judicatura en su art. 1 resolvió: Ampliar la competencia de los jueces de primer nivel
que integran unidades judiciales con competencia en materia penal, cuya sede se encuentre en una
ciudad en la que exista un centro de rehabilitación social, centro de privación de libertad o centro de
detención provisional, para que conozcan y resuelvan procesos en materia de garantías penitenciarias
siempre y cuando en dicho cantón no existieren juezas o jueces especializados en Garantías
Penitenciarias, conforme las disposiciones contenidas en el art. 230 del Código Orgánico de la
Función Judicial.-
La Corte Constitucional del Ecuador en sentencia 365-18-JH y acumulados, de fecha 24 de marzo del
2021 sentencia vinculante, por tanto de obligatorio cumplimiento para los operadores de Justicia ha
manifestado:
255. Si bien en dicha sentencia, para aclarar la competencia de las y los juzgadores, se distinguió la
etapa del procedimiento penal que concluye con sentencia ejecutoriada, de la etapa de ejecución de la
sentencia, determinando que la autoridad competente para conocer el hábeas corpus por hechos
ocurridos durante la fase de ejecución penal es la judicatura de primera instancia, esta Corte estima
necesario sustituir parcialmente el precedente formulado en la sentencia Nro 17-18-SEP-CC, por el
razonamiento que se desarrolla a continuación… (negrillas nos corresponden)
257. De la norma citada, esta Corte entiende que cuando el artículo 44, numeral 1 de la LOGJCC y
89 de la Constitución, señalan que los jueces provinciales son competentes para conocer el hábeas
corpus cuando “la orden de privación de la libertad haya sido dispuesta en un proceso penal”, se
refiere a la detención y prisión preventiva ordenadas dentro del procedimiento penal sin que incluya a
la condena, pues se trata de una etapa anterior a la ejecución de la sentencia penal. Para el efecto, se
incluyen las detenciones ocurridas en la fase preprocesal de investigación previa, si a consecuencia de
ellas, deviene un proceso penal. En estos casos, la acción se interpondrá ante la Corte Provincial de
Justicia.
259. Acorde con el artículo 230, numeral 1 del COFJ, en la etapa de ejecución de la sentencia, es
decir, los casos en donde exista sentencia condenatoria ejecutoriada y la persona privada de la libertad
se encuentre cumpliendo una pena, la acción de hábeas corpus se interpondrá ante las y los jueces de
garantías penitenciarios.
260. En esa línea, por mandato constitucional y legal, corresponde a las juezas y jueces de garantías
penitenciarias, asegurar los derechos de las personas privadas de la libertad durante el cumplimiento
de una pena, así como ejercer control y supervisión sobre las decisiones de las autoridades
penitenciarias. Como una medida eficaz para prevenir la tortura y tratos crueles, inhumanos o
degradantes, estos jueces y juezas deben realizar inspecciones a los centros de privación de libertad,
por lo menos una vez al mes. Así como también, deben cumplir con las disposiciones establecidas en
el Protocolo facultativo a la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes, en lo que corresponda.
261. Todo ello hace que en virtud de su especialidad, estos juzgadores y juzgadoras tengan el
conocimiento sobre la realidad de los centros penitenciarios y las herramientas adecuadas, que no
tendrían las y los jueces de otras materias para dictar medidas eficaces cuando conocen las acciones de
hábeas corpus en la etapa de la ejecución de la pena.
265. En conclusión, las Salas de la Corte Provincial de Justicia son competentes para conocer las
acciones de hábeas corpus presentadas durante el proceso penal mientras no exista sentencia
ejecutoriada. Durante la fase de ejecución de la sentencia, las y los jueces competentes son los de
garantías penitenciarias, así como los jueces y juezas de garantías penales y multicompetentes a
quienes el Consejo de la Judicatura, en el marco de sus atribuciones, les ha asignado tales
competencias.
El día 9 de abril del 2022 a las 11H00, a la que mediante la plataforma ZOOM compareció el Ing.
JORGE DAVID GLAS ESPINEL y en la que reconoció encontrarse físicamente en el Centro de
Privación Regional Sierra Centro Norte de Latacunga.
Todos los hechos descritos conducen a la conclusión inexorable de que tanto la accionante como el
juez de instancia conocían el lugar en donde el señor Glas Espinel se encontraba privado de su libertad
desde el momento mismo de la presentación a la demanda y quedando aquello plenamente confirmado
con la comparecencia del ciudadano Glas Espinel a la audiencia del 9 de abril de 2022 a las 11h00.
De lo expuesto, el juez de instancia actuó sin competencia territorial por cuanto no existían razones
para poner en duda el paradero del ciudadano Jorge Glas Espinel, ni al momento de calificar la
demanda de garantía y mucho menos una vez que el mismo comparece a la audiencia desde el Centro
de Privación Regional Sierra Centro Norte de Latacunga.
Claramente, el juez competente para sustanciar y resolver la acción de habeas corpus era un juez,
determinado previo sorteo de ley, especializado en garantías penitenciarios o, en su defecto, en materia
penal, del lugar de privación de la libertad, esto es, el cantón Latacunga. El juez debió aplicar el
precedente jurisprudencial obligatorio de la sentencia no. 002-18-PJO-CC , que reza:“(…)
En caso de ser incompetente en razón del territorio o los grados, deberá inadmitir la acción en su
primera providencia, pero no podrá disponer al archivo, sino que remitirá en forma inmediata el
expediente al juez competente(…)” . En síntesis, el juez instancia debió inadmitir la acción en primera
providencia y remitir de inmediato al juez competente del lugar de la privación de libertad, esto es, el
cantón Latacunga.
En consecuencia, la competencia del Ab. Diego Javier Moscoso Cedeño se encontraba condicionada a
la existencia en la Provincia de Santa Elena de un centro de rehabilitación social, centro de privación
de libertad o centro de detención provisional, conforme así lo manda la referida resolución, solo así se
cumpliría con lo que dispone en el numeral 260 de la resolución 365-18-JH y acumulados, esto es:
asegurar los derechos de las personas privadas de la libertad durante el cumplimiento de una pena, así
como ejercer control y supervisión sobre las decisiones de las autoridades penitenciarias.
Del mismo modo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha sido enfática en señalar que la
certeza de la ley para poder predeterminar el juez natural es un componente básico del derecho al
debido proceso.
Es por ello que las actuaciones provenientes de los poderes públicos deben respetar los derechos y
principios consagrados en el texto constitucional al igual que fundamentarse en las normas que
integran el ordenamiento jurídico ecuatoriano. Así lo ha sostenido esta Corte Constitucional al señalar
que: Este derecho no debe ser entendido de forma aislada a los demás derechos, ya que su esencia es la
de brindar convicción a la ciudadanía de que sus derechos constitucionales serán respetados por todos
los poderes públicos, a través de la existencia y aplicación de normativas jurídicas que hayan sido
dictadas con anterioridad a la materialización de un caso concreto.
Por consiguiente, el empleo de normas claras, previas y públicas, logra configurar certeza respecto a la
aplicación de normas legales y constitucionales, por lo que este derecho representa la: Certeza práctica
del derecho y se traduce en la seguridad de que se conoce lo previsto como lo prohibido, lo permitido,
y lo mandado por el poder público respecto de las relaciones entre particulares y de estos con el
Estado, de lo que se colige que la seguridad jurídica es Una garantía que el Estado reconoce a la
persona para que su integridad, sus derechos y sus bienes no sean violentados y que en caso de que
esto se produzca, se establezcan los mecanismos adecuados para su tutela.
QUINTO
SOBRE LA DECLARATORIA JURISDICCIONAL PREVIA DE ERROR INEXCUSABLE
Una vez que el Ab. DIEGO JAVIER MOSCOSO CEDEÑO en su calidad de Juez de la Unidad
Judicial Multicompetente con sede en la Parroquia Manglaralto, Cantón y Provincia de Santa Elena,
han dado cumplimiento dentro del término concedido, emitiendo informe sobre sus actuaciones dentro
de la presente acción constitucional le corresponde a éste Tribunal pronunciarse y lo hace en los
siguientes términos:
Mediante Sentencia No. 3-19-CN/20, de fecha 29 de julio de 2020, la Corte Constitucional, resolvió
declarar la constitucionalidad condicionada del Art. 109, numeral 7 del Código Orgánico de la
Función Judicial, considerando que previo al eventual inicio del sumario administrativo en el Consejo
de la Judicatura contra un juez, fiscal o defensor público, se realice siempre una declaración
jurisdiccional debidamente motivada de la existencia de dolo, manifiesta negligencia o error
inexcusable. Así mismo, el artículo 109 numeral 7 del COFJ deberá ser interpretado en concordancia
con el artículo 125 del mismo Código, relativo a la actuación inconstitucional de los jueces. para lo
cual consideró:
“… Para esta Corte Constitucional, la indicación precisa de lo que constituye una falta disciplinaria
para efectos de aplicación del artículo 109 numeral 7 del COFJ, incluye que esta disposición, para ser
conforme al principio constitucional de legalidad, debe además siempre concretarse con la valoración
de la conducta específica de los jueces y juezas que eventualmente hayan quebrantado deberes
funcionales claros y expresos que la Constitución, el COFJ, el Código Orgánico Integral Penal (COIP)
y el Código Orgánico General de Procesos (COGEP) les imponen al intervenir en procesos judiciales ”
Partiendo de este hecho, la Constitución de la República del Ecuador en su Art. 129, establece las
FACULTADES Y DEBERES GENERICOS DE LAS JUEZAS Y JUECES e indica: “… más de los
deberes de toda servidora o servidor judicial, las juezas y jueces, según corresponda, tienen las
siguientes facultades y deberes genéricos:
“En cuanto al error inexcusable, este constituye en sentido amplio una especie del error judicial. De
forma general, el error judicial puede entenderse como la equivocación generalmente imputable a un
juez o tribunal en el ejercicio de sus funciones jurisdiccionales y consistente, en sentido amplio, en una
inaceptable interpretación o aplicación de normas jurídicas, o alteración de los hechos referidos a la
litis. Puede implicar, dadas ciertas condiciones, no solo la responsabilidad del funcionario judicial sino
también del Estado.
Para que un error judicial sea inexcusable debe ser grave y dañino, sobre el cual el juez, fiscal o
defensor tiene responsabilidad. Es grave porque es un error obvio e irracional, y por tanto indiscutible,
hallándose fuera de las posibilidades lógicas y razonables de interpretación de las normas o de
apreciación de los hechos de una causa. Finalmente, es dañino porque al ser un error grave perjudica
significativamente a la administración de justicia, a los justiciables o a terceros.
El elemento definitorio del error inexcusable es, por tanto, una grave equivocación, a diferencia del
incumplimiento intencional de un deber que es lo que caracteriza al dolo, o el desconocimiento e
incumplimiento de un deber relacionado con el trámite y la ritualidad del proceso judicial, que es lo
propio de la manifiesta negligencia.
En el caso ecuatoriano, el legislador ha incluido entre los agentes de esta infracción no solo a los
jueces o tribunales sino también a los fiscales y defensores públicos por sus actuaciones judiciales en
una causa. Puesto que el fin de sancionar el error inexcusable es preservar la eficiencia y
responsabilidad en la administración de justicia, valorando la conducta, idoneidad y desempeño del
juez o jueza, fiscal y defensor público, no es necesario que la intervención a la que se imputa el error
cause ejecutoria, sea firme o sea procesalmente insubsanable, según sea el caso, de forma que pueda
revisarse a través de los mecanismos de impugnación contemplados en las normas adjetivas.
El error inexcusable es siempre una especie o forma de error judicial, es decir, una equivocación
grave y dañina, relacionada con la interpretación y aplicación de disposiciones jurídicas específicas o
con la apreciación de hechos para la resolución de una determinada causa judicial.
El artículo 131. 3 del Código Orgánico de la Función Judicial ibídem establece: “FACULTADES
CORRECTIVAS DE LAS JUEZAS Y JUECES.- A fin de observar una conducta procesal
correspondiente a la importancia y respeto de la actividad judicial, las juezas y jueces deben: […] 3.
Declarar en las sentencias y providencias respectivas, la incorrección en la tramitación o el error
inexcusable de servidoras y servidores judiciales, comunicar al Consejo de la Judicatura a fin de que
dicho órgano sustancie el procedimiento administrativo para la imposición de sanciones”;
En la presente causa, el Juez de instancia hizo caso omiso a un precedente jurisprudencial obligatorio
de la Corte Constitucional del Ecuador que se encontraba vigente a la fecha en que conoció la acción
materia de impugnación, en contravención de sendas normas constitucionales entre las que se incluyen
las garantías del artículo 76 de la constitución y el artículo 226 ibidem que establece que los servidores
públicos, como los jueces, ejercerán solamente las competencias y facultades que les sean atribuidas
en la constitución y la ley.
SEXTO
RESOLUCIÓN JURISDICCIONAL
Ha quedado establecido que la competencia del Ab. Diego Javier Moscoso Cedeño se encontraba
condicionada a lo que manda la resolución 166-2019 de fecha 24 de Octubre del 2019, emitida por el
Pleno del Consejo de la Judicatura; esto es, a la existencia en la Provincia de Santa Elena de un
centro de rehabilitación social, centro de privación de libertad o centro de detención provisional, para
aplicar esa condición a las circunstancias contenidas en la resolución 365-18-JH y acumulados
emitida por la Corte Constitucional del Ecuador con fecha 24 de marzo del 2021, sentencia que se
encuentra revestida del carácter de vinculante.
De la revisión del expediente se observan tres momentos procesales decisivos para arribar a la
competencia 1.- Que en su demanda la accionante solicita notificar al Centro de Privación de la
Libertad de Cotopaxi, lugar donde se presume se encuentra privado de la libertad el señor Jorge Glas
Espinel. 2.- Que la convocatoria a audiencia pública de habeas corpus se notifica a todos los centros
de detención del País y de la información que arroja la diligencia no consta Centro de Rehabilitación
Social de Santa Elena, 3.- De la sola revisión de la audiencia de fecha 09 abril se verifica que quien
comparece por parte del SERVICIO NACIONAL DE ATENCIÓN INTEGRAL A PERSONAS
ADULTAS PRIVADAS DE LA LIBERTAD Y ADOLESCENTES INFRACTORES (SNAI);
menciona textualmente: en lo personal desconozco si el señor Jorge David Glas Espinel fue
reingresado el mismo día o en la tarde o en al siguiente día, a la presente el señor se encuentra en el
Centro de Cotopaxi, todo lo cual da cuenta que el Juez aquo tuvo pleno conocimiento del lugar de la
privación de la libertad. 4.- Que a la audiencia convocada comparece el Jorge David Glas Espinel
desde el mentado centro de privación de libertad en forma telemática, lo que le dio al Juez la
información suficiente para inadmitir la acción y enviarla al Juez competente de conformidad con lo
previsto en el Art. 76 numeral 3 y 7 literal “k” de la CRE; Art. 44 de la LOGJCC.
En cuanto a la consecuencia jurídica, este Tribunal, verifica que el Juez de Manglaralto de la Provincia
de Santa Elena; inobservó la resolución 166-2019 emitida por el Pleno del Consejo de la Judicatura y
sentencia No. 365-18-JH/21 y acumulados, emitida por la Corte Constitucional el 24 de Marzo del
2021, en mérito de la fuerza vinculante de los precedentes obligatorios de la Corte Constitucional que
han sido citados actúo sin competencia lo que conlleva a que todos sus actos carezcan de validéz, no
solo que ha colocado en indefensión a las partes y a quienes debieron serlo sino que ha quebrantado el
Estado Constitucional de derechos al incoarse atribuciones que por ley no le estaban permitidas. Por lo
expuesto, no se puede ofrecer motivo alguno para justificar la violación al derecho constitucional a la
garantía de ser juzgado por autoridad competente.
Se debe insistir en que no se trata de una divergencia interpretativa o de criterios sobre el mérito del
caso, puesto que las normas de competencia han sido predeterminadas, son públicas y se presumen
conocidas por todos, máximo por los jueces de garantías jurisdiccionales.
El error inexcusable provoca daños efectivos y graves a la administración de justicia que han visto un
proceso indebidamente frustrado por una acción de habeas corpus que debió haber sido inadmitida en
primera providencia.
3.- Oficiar a la Fiscalía General del Estado, a fin de que se investigue la conducta de todos aquellos
funcionarios del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a
Adolescentes Infractora “SNAI” que intervinieron dentro de la presente causa.
4.- Oficiar a la Fiscalía General del Estado, a fin de que se investigue la actuación de todos aquellos
funcionarios de la Unidad Judicial Multicompetente en la Parroquia Manglaralto que hayan
intervenido en el sorteo y trámite del proceso constitucional 24202-2022-00017.
5.- Remitir el expediente a la Sala de Sorteos de Latacunga para que un Juez de su competencia
conozca y resuelva la causa.
f).- CAICEDO ANTE SILVANA ISABEL, JUEZA; FRANCO AGUILAR KLEBER, JUEZ;
CAMACHO FLORES JUAN CARLOS, JUEZ