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"Diana: Lucha Interna y Alter Egos"

El documento presenta un resumen de la obra de teatro "Opción Múltiple" de Luis Mario Moncada. Narra la historia de Diana, una mujer con un trastorno de personalidad disociativo que tiene varias personalidades alternas, incluyendo a Petra, Sabueso, Julia y Olga. En la primera escena, Diana está en terapia con su psiquiatra donde habla de recuerdos traumáticos. Más tarde, conoce a un florista llamado Gerardo y lo invita a cenar, aunque teme cómo puedan reaccionar sus otras personal
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"Diana: Lucha Interna y Alter Egos"

El documento presenta un resumen de la obra de teatro "Opción Múltiple" de Luis Mario Moncada. Narra la historia de Diana, una mujer con un trastorno de personalidad disociativo que tiene varias personalidades alternas, incluyendo a Petra, Sabueso, Julia y Olga. En la primera escena, Diana está en terapia con su psiquiatra donde habla de recuerdos traumáticos. Más tarde, conoce a un florista llamado Gerardo y lo invita a cenar, aunque teme cómo puedan reaccionar sus otras personal
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Opción Múltiple

Luis Mario Moncada

CELCIT. Dramática Latinoamericana 453

OPCIÓN MÚLTIPLE
Luis Mario Moncada (México)

PERSONAJES: M (4) / F (4):


DIANA: JOVEN CON DESORDEN DE PERSONALIDAD DISOCIADA
DIANA (PETRA): ALTER-EGO OPOSITOR DE DIANA.
DIANA (SABUESO): ALTER-EGO PROTECTOR.
DIANA (JULIA): ALTER-EGO CONCILIADOR.
DIANA (OLGA): ALTER-EGO HISTRIONICO Y DEPRESIVO.
DR. RICARDO: SIQUIATRA
GERARDO: ARTESANO EN VIDRIO
MEDARDO: "FLORICULTOR"

Primer Acto

[Link]:

En oscuro se escucha un portazo y, posiblemente, un gran candado que se


cierra. También en oscuro comienza la historia de Diana, quien poco a poco
es iluminada. A su lado, el doctor la observa detenidamente. Diana está
hipnotizada.

DIANA
...La casa tiene el cerrojo por dentro, pero el verdugo sabe cómo empujarlo,
así que abre la puerta y vuelve a cerrar para que nadie más entre. La casa es
grande, tiene tres pisos, Yo estoy en la última habitación, en el tercer piso,
pero puedo verlo porque las paredes son de cristal. Toda mi habitación es de
vidrio: la cama, el ropero, los cuadros; por eso no me muevo. Cada vez que
hago un movimiento se rompe un adorno o un mueble; por eso ya no me
muevo. El verdugo va primero a un cuarto, luego a otro, entra en el baño,
escucho cómo le jala a la taza... Yo misma tengo ganas de orinar, siento que
no voy a aguantar; toda la noche estuve soñando que me hacía pipí y ahora
que escucho el ruido de la taza se me ha hecho incontenible el deseo de bajar
al baño, pero estoy temblando y, con el temblor, se sacude un jarrón de
vidrio que está sobre la mesita de noche; parece que se va a caer. El verdugo
comienza a subir las escaleras. En la mano tiene un mazo. Me está buscando,
y cuando me encuentre... (pequeña pausa)

DOCTOR
¿Por qué te viene siguiendo?

1
DIANA
No lo sé, no lo sé.

DOCTOR
¿No lo sabes?

DIANA
Estoy encerrada. No se por qué me persigue. Lo más que puedo hacer es
esconderme.

DOCTOR
¿Ya le viste la cara?

DIANA
Tiene una capucha negra.

Se escucha un golpe fuerte contra una puerta, la misma que al principio se


cerró. Diana salta un poco.

DOCTOR
¿Qué pasa?

DIANA
¡Está tras la puerta!

DOCTOR
¿Cómo llegó hasta allí?

DIANA
(Resistiéndose) No llegó. Ya estaba adentro.

DOCTOR
Entonces ¿es alguien de la casa?

DIANA
No sé.

DOCTOR
Habías dicho que conoce cómo funcionan los cerrojos.

DIANA
Sí, pero no sé quién es.

DOCTOR
¿Cuántos hombres conocen la casa?

DIANA
No sé. De verdad...

2
DOCTOR
Vamos a probar nuevamente. (Pausa) ¿Por qué no le dices que se quite la
capucha?

DIANA
¿Que se la quite?

DOCTOR
Él te conoce y tú lo conoces a él. ¿Por qué no le quitamos la capucha para
verle la cara?

DIANA
Pero... ¡Las manos me tiemblan!... ¡El jarrón se va a caer!

DOCTOR
¡Sosténlo!

Diana hace un movimiento de reflejo y vuelve a su posición.

¿Lo tienes?

DIANA
Sí, sí, aquí está.

DOCTOR
Está bien, está bien. Descansa. (Pausa) Aquí lo vamos a dejar por hoy.
Cuando diga tu nombre, vas a despertar y no te vas a acordar de nada de lo
que hablamos, ¿está bien?... Diana... Diana...

El doctor concluye la terapia hipnótica y relaja a Diana, sea con palabras,


música o masaje. Largo silencio en el que ella permanece estática, pero
respirando como si saliera de una gran tensión. El doctor toma nota. Pausa.

DIANA
¿Avanzamos algo?

DOCTOR
Cómo no. Ya estamos llegando; de hecho ya casi lo tienes. ¿Cómo te sientes?

DIANA
Bien, pero me dio mucha sed.

El Doctor le sirve un vaso de agua. Ella bebe sin prestar atención.

DOCTOR
¿Cómo vas con los cristales?

Diana descubre repentinamente que tiene un vaso de cristal entre las manos
y se pone muy nerviosa.

3
Tranquila, no pasa nada. Es parte del ejercicio. Debemos permitir que
aparezcan los temblores para que poco a poco aprendas a moverte entre los
cristales.

DIANA
Me cuesta mucho trabajo.

DOCTOR
Pues tienes que hacerlos si quieres que acabemos con ésto. Tienes que
hacerlos todos los días. Y, sobre todo, tienes que impedir que salgan las otras
a hacerlo por ti.

DIANA
Está bien. Te lo prometo. Quiero acabar con ésto.

El Doctor pone la charola frente a ella para que coloque el vaso. La acción
parece demasiado complicada, pero exitosa. Pausa.

Ricardo, quería preguntarte algo, pero no sé si... (Pausa)

DOCTOR
¿Si...?

DIANA
Dijiste que sería conveniente que hablara contigo antes de salir con alguien.

Muy lentamente se ilumina el área del departamento de Diana. En primer


plano está un comedor pequeño y, al fondo, una puerta (la misma que se ha
estado escuchando desde el inicio). A ambos lados hay pasillos que comunican
con la cocina y con el resto del departamento. En el comedor están Sabueso y
Olga jugando cartas, lo hacen para matar el tiempo. La acción es en segundo
plano y sólo repararemos en ella hacia el final de la consulta.

DOCTOR
¿Saliste con alguien?

DIANA
¡No, no!... Pero... conocí a alguien que me propuso salir hoy, y no sé qué
responderle....

DOCTOR
¿Te gustaría salir con él?

DIANA
No sé.

DOCTOR
¿Qué te hace dudar?

4
DIANA
No sé, de veras; me parece simpático, pero me pone nerviosa.

DOCTOR
¿Como van las reacciones en casa últimamente?

DIANA
Bien... Creo que bien... Olga anda muy tranquila...

DOCTOR
¿Y Petra? ¿Qué va a pensar Petra?

DIANA
No sé si le guste... Pero no pienso preguntárselo.

DOCTOR
¿Dónde está ella? ¿Sigue...?

DIANA
Encerrada. Bien encerrada.

DOCTOR
¿Y Julia? ¿Y el Sabueso?

DIANA
Con ellos no hay problema.

DOCTOR
¿Segura?

DIANA
Mmm, sí.

DOCTOR
Muy bien. Si no vas muy aprisa, al principio, creo que no habrá problema.

DIANA
¿De veras?

DOCTOR
¿Cómo fue que lo conociste?

DIANA
Es primo de una amiga del trabajo.

DOCTOR
¿De Marta?

DIANA
Ajá.

5
DOCTOR
¿No es demasiado... lanzado?

DIANA
No creo. Parece tímido... Es floricultor.

DOCTOR
Si tú crees que no va a haber problemas, adelante. Aunque, tal vez sería
conveniente que no fueran a lugares demasiado concurridos.

DIANA
(desilusionada) Si tú opinas que no debo...

DOCTOR
No, esta bien. Hasta puede ser interesante ver lo que sucede. (Silencio) ¿Y
que has pensado hacer?

DIANA
Tal vez podría invitarlo a la casa..., a cenar.

DOCTOR
¿Por qué no le dices que venga con su prima?

DIANA
¡Claro!

DOCTOR
Pues en eso quedamos, entonces. Y el jueves me cuentas cómo te fue.

DIANA
¿Y... si me tiemblan las manos?

DOCTOR
¿Lo quieres hacer o no?

DIANA
Ssí.

DOCTOR
Mira; el temblor de tus manos no es ningún problema. Lo que tenemos que
revisar es… ¿Sabes qué?, se me está ocurriendo una idea: dices que es
floricultor, ¿verdad?

DIANA
Sí.

DOCTOR
Y es muy probable que te regale unas flores. ¿Por qué no compras un bonito
florero de vidrio para la ocasión?

6
DIANA
¿Ahora?

El doctor busca entre sus papeles y encuentra una tarjeta que le entrega a
Diana.

DOCTOR
Aquí vas a encontrar algo. Esa va a ser tu tarea, y el jueves me cuentas,
Diana. ¿De acuerdo?

DIANA
(Suspirando) Sí. Hasta el jueves.

[Link]:

Departamento de una joven soltera, clasemediera y en reciente estado de


emancipación. Lo único que destacaremos, aunque de momento es probable
que no llame la atención, es la ausencia absoluta de objetos de cristal. Todo
aquello que pudiese ser de vidrio ha sido sustituido por plástico, metal o
madera.

Desde la escena anterior, Sabueso y Olga han estado jugando


monótonamente, pero ahora Sabueso ni siquiera toma las cartas y se
concentra en la música que está escuchando a través de su walkman. Olga
sigue jugando una especie de Solitario, pero voltea continuamente a la
puerta del fondo. (Hay que destacar que Sabueso y Olga son idénticas, no
solo entre ellas, sino respecto a Diana, Petra y Julia, que aparecerán más
adelante).

La escena inicia con la reiteración de los golpes a la puerta. Olga reacciona


volteando hacia el fondo con cierta incomodidad. Sabueso no escucha y sólo
mueve la cabeza al ritmo de su "música interior". Esta acción se repite varias
veces con distinto grado de intensidad, hasta que Olga decide levantarse.
Sabueso no presta atención. Olga camina un poco hacia el fondo, pero no se
decide; definitivamente es algo que no quiere hacer, aunque se siente
empujada. Vacila dirigiendo su mirada alternativamente hacia la puerta,
hacia Sabueso (que permanece de espaldas a ella) y hacia el pasillo de la
habitación.

VOZ DE PETRA
(Detrás de la puerta, como un susurro) ¿Olga? ¡Olga! Ya sé que estás ahí.
¡ándale!

Olga se sobresalta y vuelve a mirar hacia Sabueso, quien no reacciona.

Con una chingada, ¿me vas a contestar o no? ¿Que no quieres volver a ver a tu
Tití? (Pausa) Si no puedes hablar no importa. ¿Está contigo el Sabueso?

7
¡Hazme un ruido!... No te hagas, tiene los audífonos puestos. Está bien, pues,
no necesito que hables. Sólo quiero que camines cinco pasos a la derecha,
¿me oyes?...

Olga recorre los pasos con los ojos. Petra no es autoritaria en su instrucción,
pero tiene un tono tal que a Olga le es imposible desobedecer.

...Después gira hacia el fondo y ahí, en la tercera repisa del comedor, dentro
del canasto de las llaves, busca las del candado. ¿Ya? Ahora regresa a esta
puerta, introduce la llave en silencio y..., ábreme.

Más nervios de Olga. Parece que se atormenta sola.

¿Me oyes, Olga? (Pausa) Está bien, pero que no se te ocurra pedirme ayuda
cuando estés a punto de encajarte la navaja, ¿eh?... Olga... A ver si Julia o
Sabueso hacen algo por ti... ¿Tú qué crees? Diana te va a desaparecer en
cuanto se cure, Olga... No vas a volver a ver a Tití. Mírala cómo llora, se
parece a Lagrimitas…

Casi accidentalmente, pero Olga ya está a un paso del canasto y estira su


mano. En ese momento aparece Julia, otra mujer idéntica a Olga, aunque de
movimientos menos dramáticos. Su hablar es casi siempre tranquilo y
conciliador.

JULIA
¡Olga!

Olga voltea, descubierta, y trata de aparentar ignorancia, aunque, como


siempre, sus gestos dramáticos la delatan.

OLGA
¡Julia!

JULIA
No estás buscando la llave, ¿verdad?

OLGA
¿Yo? ¿Por qué?

JULIA
Ay, Olga, no te hagas. ¿Quieres que la esconda? Lo puedo hacer, pero eso no
tiene ningún sentido. Si no tienes voluntad no sirve de nada.

OLGA
Tengo que recuperar a Tití.

JULIA
Ya te dije que te vamos a comprar otra. Y si te cuesta tanto trabajo
aguantarte, llámame a mí o al Sabueso. Para eso estamos.

8
OLGA
Sabueso nunca juega conmigo, y tú, sólo sabes decir lo que tenemos qué
hacer.

JULIA
Ay, Olga, no dramatices, ¿sí? Por favor...

OLGA
¡Tú no me entiendes!

JULIA
A ver, tranquila. tranquila respira hondo... (Respira hondo.) Eso, respira.
(ella misma lo hace) ... Respira. Tarde o temprano nos vamos a ir, así que lo
único que podemos hacer es retirarnos de la mejor manera posible. ¿Te
parece muy difícil?

OLGA
No sé.

Julia abraza maternalmente a Olga. Le da un beso en la frente.

JULIA
Piénsalo así: ésto es como un acto de amor.

Cuando parece que todo se ha arreglado, arremete Petra desde su encierro.

VOZ DE PETRA
¿Ya acabó el sermón? ¡Bravo! Casi me hacen llorar.

JULIA
No empieces, Petra.

VOZ DE PETRA
"No empieces, Petra". "No empieces..." Son tan cursis, de veras.

JULIA
No voy a discutir contigo, ¿eh? Y tú no le hagas caso, Olga.

VOZ DE PETRA
Sí, Olga, mejor no me hagas caso, es mas, ni me oigas, no te vaya a
convencer... Pero tú no necesitas que yo te convenza de nada, Olga...

JULIA
Ya párale, ¿no? (A Sabueso) Y tú, ¿qué no te das cuenta?...

VOZ DE PETRA
¿A poco no? Olga, no te hagas.

OLGA
No, Petra, por favor...

9
Julia se acerca a Sabueso y con un zape le desacomoda los audífonos.

SABUESO
¿Qué chingados?

JULIA
(Con autoridad, pero sin perder la calma) ¿No que estabas con ella?

SABUESO
¿Qué pasó?

Sabueso voltea, como despertando, y observa a Olga, que ha quedado cerca


de la puerta. Antes de preguntar nada, se abalanza contra ella, la jala y la
empuja hacia el comedor. Sus movimientos y forma de hablar son violentos,
aunque tiene el dejo inconfundible de ser un tonto (sí, es necesario aclarar
que este personaje es un hombre, es la personalidad masculina de Diana).

¿Qué se supone que estás haciendo, pendeja? Nada más me distraigo un


minuto y ahí estás, como puta. ¿Quieres unos cabronazos? ¿Eh?

Sabueso amaga con golpear. Olga se cubre y grita, pero no pasa nada. Julia
se acerca para mediar.

JULIA
Ya, ya, ya... (A Sabueso) Ya lo arreglé yo, no pasa nada... Pero se supone que
tú estabas con ella.

SABUESO
¿Agarró la llave?

JULIA
No.

SABUESO
Hija de... Si agarras la llave, me cae que...

JULIA
Tú también, ya bájale, ¿si? ¿Qué fue lo que te dije, ¿eh?...

VOZ DE PETRA
Y ahora comienza el diálogo entre Pinky y Cerebro...

SABUESO
Pinky tu madre, hija de puta.

Sabueso patea la puerta.

VOZ DE PETRA
Uy, ya salió el macho de la casa. ¿Y cómo sabes que tú eres Pinky?

10
JULIA
¡Ya! Respira...

Sabueso mira a Julia y automáticamente respira hondo. Ella hace lo mismo.

Respira...

VOZ DE PETRA
(fingida) ¡Auxilio!, ¡auxilio!, ¡ya no tengo aire!... ¡Me asfixio!... Cof, cof...
¡Ayúdenme!...

JULIA
No le hagan caso. Mejor vámonos.

Las tres comienzan a salir, hasta que, súbitamente, Sabueso se dirige otra
vez a la puerta.

SABUESO
¡Pinche Petra, si la sigues sonsacando te voy a partir tu madre!...

JULIA
¡Ya! ¡Respira...

Sabueso sólo quería decir eso, porque necesitaba decirlo, así que, sin más,
vuelve a respirar hondo y sale con Olga y Julia.

VOZ DE PETRA
¡Olga! Tú no les crees. No necesitas decírmelo. Tú quieres vivir..., como yo...
Pero te voy a esperar..., no pienso moverme de aquí hasta que tú vengas...

[Link]:

Además de espejos y cristales, el establecimiento tiene toda clase de objetos


de vidrio. En el mostrador hay una gran variedad en adornos: figuras,
lámparas, floreros, etc; en la pared del fondo, diversas muestras de vitrales.
Aparentemente no hay nadie. Entra Diana y, con excesiva precaución, se
mueve entre los frágiles objetos, observando cada uno con extraña
fascinación. De pronto aparece Gerardo, el despachador.

GERARDO
¿Quieres que te muestre algu...?

Diana lanza un grito excesivo y está a punto de tirar un adorno, pero Gerardo
la detiene.

¿Estás bien? No pasa nada.

DIANA

11
¿Por qué me asustas de esa forma?

GERARDO
Perdón...

DIANA
¿No sabes lo que estuviste a punto de hacer? Si se rompe algo yo.... yo...

GERARDO
Está bien, es mi culpa; no se rompió nada. ¿Está bien?

DIANA
¡Claro que no está bien! Tú no tiene ni idea de lo que pudo haber...

GERARDO
Está bien, no pasa nada.

DIANA
¿Cómo que no pasa nada? ¿Tú me conoces? ¿Sabes quién soy yo?

GERARDO
Bueno, no... ¿Sales en la tele?

DIANA
Si me conocieras sabrías que uno de estos objetos rotos sería una catástrofe.
¿Entiendes?

GERARDO
¿La verdad?

DIANA
No, no entiendes. No entienden, nadie entiende...

Sale apresurada.

GERARDO
¡Oye!...

No puede evitar la huida y se queda perplejo. Después, acomoda algunos


objetos en su sitio. Pasan algunos segundos antes de que Diana vuelva a
entrar. Gerardo no la ve.

DIANA
(Abrupta) Perdón, no debía de...

Gerardo se sobresalta y suelta uno de los adornos, mismo que cae al suelo.

GERARDO
¡Me asustaste!

12
DIANA
¡Perdón! Yo quería... ¿Se rompió?

Gerardo recoge el adorno.

GERARDO
Parece que no.

DIANA
Es culpa mía. Ni siquiera debí entrar...

GERARDO
No, espérate, no es para tanto...

DIANA
Estoy muy mal, todavía no puedo... No puedo...

Sale corriendo nuevamente.

GERARDO
¡Oye!... ¿Estás loca?

El despachador coloca el adorno en su lugar y sale por la trastienda. Por unos


segundos el lugar permanece vacío.

Brevemente se ilumina el Departamento en el momento en el que vemos a


Olga entrar y dirigirse al canasto de las llaves. Está excitada. Voltea
continuamente hacia el pasillo y, en un movimiento accidentado, abre la
puerta. Aparece Petra (que, por cierto, es idéntica a Olga, aunque en ella se
acentúa un gesto de destreza y autosuficiencia). La acción es fulminante: una
vez que Petra se sabe libre, vuelve a cerrar la puerta y coloca el candado. La
hace señal de silencio a Olga, le entrega su muñeca y le da un beso.
Inmediatamente desaparece por el pasillo. Olga queda abatida descubriendo
el error que acaba de cometer.

Nuevamente en el establecimiento, vemos entrar a Diana, lentamente. Se


detiene en el umbral. Pausa. Entra Gerardo y la ve, pero no dice nada.
Ambos se miran un momento, después el se acercará con precaución.

GERARDO
¿Estás bien?

DIANA
Perdón. Debes pensar que estoy loca.

GERARDO
Sin comentarios.

DIANA
Es que... es que...

13
GERARDO
No, está bien, no me expliques nada.

DIANA
No, es que... es que...

GERARDO
A ver, silencio. ¡Silencio!... (Pausa) Vamos a comenzar desde el principio,
¿sale? (Pausa) ¿Se te ofrece algo?

DIANA
Un florero.

GERARDO
Un florero. Muy bien. ¿Qué tipo de florero? Tenemos de éstos largos que le
vienen muy bien a los alcatraces, o éstos pequeños para unas rosas o unas
margaritas. También...

DIANA
Quiero ese verde.

GERARDO
El verde. Muy bien. Es uno de los más bonitos que nos han llegado. Y además…

Lo echa al aire con destreza para capturarlo poco después, acción que casi
infarta a Diana.

Es casi irrompible.

DIANA
No vuelvas a hacerlo, por favor.

GERARDO
¿Qué cosa? ¿Esto? (Repite su acción) No pasa nada. Mira, tócalo.

Lo pone en las manos de Diana, que no sabe qué hacer con él.

Está resistente, ¿no? Compáralo con este otro…

Toma otro florero más fino y lo pone en las manos de Diana.

¿Ves? Este se rompe casi por suspirar.

DIANA
Quiítamelo, quítamelo.

Gerardo lo toma, pero de alguna manera ha logrado despertar la curiosidad


de Diana

14
GERARD
¿Cuál te gusta más?

DIANA
¿Me dejas tocar ése? (Gerardo le da un adorno que ella frota delicadamente)
¡Qué suave es!

Gerardo le hace tocar otro; ella sonríe.

GERARDO
Mira. Estás sonriendo.

DIANA
¿Yo?

GERARDO
Mira éste. ¿Qué te parece?

DIANA
No sé.

GERARDO
A ver, atrápalo.

DIANA
¿Qué?

GERARDO
Ahí te va.

DIANA
¡No!

Gerardo arroja el objeto y ella lanza un grito, pero alcanza a atrapar el


objeto en el vuelo.

DIANA
¡No vuelvas a hacerlo!

GERARDO
Es un nuevo material de plástico que engaña a casi todos. Está bien, ¿no?

DIANA
Eres un idiota. ¿Me puedes dar mi florero?

GERARDO
Está bien. Yo sólo quería... ¿El verde?

DIANA
El verde.

15
GERARDO
Muy bien. ¿Algo más?

DIANA
No.

Diana deja un billete en el mostrador.

GERARDO
¿A nombre de quién hago la nota?

DIANA
...Diana Cardoza.

GERARDO
Gracias. ¿Dirección?

Diana da un paso atrás, golpeando una pieza que cae al suelo y


probablemente se rompe.

DIANA
Ay, Dios...

Sale corriendo.

GERARDO
¡Espera! ¡Espérate! ¡Con un carajo, tu cambio!

4. Departamento

Sabueso continúa pegado a su walkman mientras Olga juega con su muñeca.


Julia aparece con un cuaderno en las manos y Olga esconde la muñeca a sus
espaldas.

JULIA
¿Ya vieron lo que me encontré?...

OLGA
¿Qué cosa?

JULIA
Nuestro diario.

SABUESO
¿Qué pinche diario?

JULIA

16
El de Diana, menso.

Olga trata de aparentar calma, pero se delata todo con su continuo


movimiento de cabeza hacia la puerta del fondo.

OLGA
¿No se supone que lo había dejado de...?

JULIA
Pues ya volvió a hacerlo. Escuchen. Esto es del..., viernes pasado.

SABUESO
Viernes..., viernes...

JULIA
El día que hicimos lo de Petra.

OLGA
Ah..., lo de Petra, sí.

JULIA
¿Qué miras, Olga?

OLGA
Nada.

JULIA
Ahí les va:... Viernes 24... "no me temblaron las manos en todo el día. Estuve
en la revista desde la mañana para poder irme temprano, pero Marta, como
siempre, entregó su artículo a la hora del cierre y nos quedamos juntas
corrigiéndolo. Entonces, llegó su primo por ella y no nos dejó trabajar
haciéndonos preguntas todo el tiempo. No tenía ni idea de cómo se hace una
revista. Es floricultor..."

Las tres supiran con ilusión.

JULIA
(Sigue leyendo) "... Es floricultor... Lo curioso es que sus manos no están
rasposas, como las de alguien que trabaja con tierra. Medardo… (qué nombre)
parece tímido, porque no platica mucho, pero es muy curioso. Todo el tiempo
hace preguntas. Una de esas preguntas no sé si era broma o no, pero creo que
yo la convertí en algo serio cuando le dije que estaba bien, que a ver si algún
día salíamos. Cuando me di cuenta de lo lanzada que había sido, estuvo a
punto de darme el soponcio, pero, increíblemente, las manos no me
temblaron y eso me hizo sentir tan bien que no quise inventar una excusa y
echarme para atrás. A ver que me dice el doctor Ricardo. Seguro me va a
regañar. Dijo que no tomara estas decisiones sin preguntarle. Espero que Julia
o el Sabueso me ayuden si pasa cualquier cosa, sobretodo si a..."

SABUESO

17
Sobre todo si qué... A ver, qué...

JULIA
(Sin poder evitarlo) "Sobre todo si a Olga se le ocurre salir y ponerse trágica.
(Pausa) Me da miedo con Petra, que se me escape, pero ya tengo que
aprender a controlarla. El caso es que quedé de cenar el jueves con Marta y
con Medardo, y no sé qué ponerme... "

Julia deja la lectura y observa a Olga y Sabueso.

¿No es hoy? ¡Hoy es jueves!

SABUESO
¿Hoy? Pero... no me acuerdo..., no me acuerdo que haya nada confirmado.

JULIA
(A Olga) ¿Tú no te acuerdas?

OLGA
Nno...

JULIA
¿Y Petra no sabrá?

OLGA
No... No me dijo nada...

SABUESO
¡¿Estuviste hablando con ella?!

OLGA
No, antes.

JULIA
Ya sé; en la cocina. ¿Alguien leyó las anotaciones para hoy?

OLGA
No.

SABUESO
Negativo.

Julia se levanta y corre a la cocina; mientras tanto, Sabueso vuelve a


colocarse los audífonos y Olga esconde la muñeca debajo de algún cojín.
Vuelve Julia.

JULIA
¡Claro! Está en el menú de hoy: Sopa fría de aguacate y Pollo con rajas. Y de
postre, strudel de manzana.

18
OLGA
(Dramática) ¿Y a qué hora piensa cocinar todo eso?

JULIA
Eso es lo de menos, Olga. Lo importante es que esa cita es hoy y Diana no nos
dijo nada.

Vuelve a arrancarle los audífonos a Sabueso.

SABUESO
¿Eh? ¿Qué...?

JULIA
Diana está dando pasos muy apresurados, y sin consultarnos.

OLGA
¿No dices que eso está bien?

JULIA
Ay, no entiendes.

OLGA
Ella está comenzando a deshacerse de nosotros, y es justo lo que ustedes
dicen que está bien.

JULIA
Ay, cómo eres tonta. Eso no es lo grave, sino que sea tan rápido y que por eso
vaya a salir mal.

SABUESO
¿Qué puede pasar? Petra está encerrada.

OLGA
Sí... encerrada.

JULIA
Sí, pero no es tan fácil. Necesitamos un plan en el que todos hagamos equipo.

SABUESO
Tú y tus pinches planes.

JULIA
Pues sí, Petra está controlada, pero no está neutralizada, todavía.

Un ruido en la puerta de entrada los interrumpe: es Diana, que acaba de


llegar. En una mano carga una bolsa con comestibles para la cena y en la
otra, el florero. Su semblante está alterado, las manos le tiemblan.

DIANA
Ay, ¿me ayudan?

19
JULIA
Ya era hora.

Sabueso se levanta presto y toma los bultos.

DIANA
Cuidado con ésto. Es un florero.

OLGA
¿Un florero? ¡¿De cristal?!

DIANA
Sí. Mejor dámelo. Yo lo voy a acomodar.

JULIA
¿Por qué te guardaste lo de la cena?

DIANA
No quería que Petra se enterara.

JULIA
Pero es tardísimo.

DIANA
Sí, ya sé.

OLGA
Diana, te están temblando las manos.

DIANA
Siento que todo me está saliendo mal, no sé por qué. Creo que rompí algo en
la vidriería.

JULIA
¿Y por qué te metiste en una vidriería?

DIANA
Ay, por… por…, ahorita no se los puedo explicar. Tenemos que preparar la
cena. Y no me he bañado, ni sé qué me voy a poner...

JULIA
A ver, tenemos que hacer un plan, y rápido: (A Olga) Tú, plancha el vestido...
verde.

Diana se quita los zapatos y el saco, y las otras hacen lo mismo, pero cada
una a su tiempo y a su modo, de tal forma que se vea natural y no,
coreografiado.

DIANA

20
¿El verde? No, mejor la blusa negra...

OLGA
No, pantalón para una cena, no. Y la blusa negra está muy escotada.

JULIA
No tenemos tiempo: Olga, plancha el vestido verde; Sabueso y yo
comenzamos con la cena y tú (A Diana), métete a bañar. ¿De acuerdo?

Diana busca un lugar para el florero.

DIANA
¿Dónde quedará bien ésto?

SABUESO
En el bote de basura.

DIANA
No, tonto. Tiene que verse. Seguramente Medardo va a traer flores. Es
floricultor.

JULIA
Luego le buscamos acomodo, ¿sí? Ponlo aquí en la mesa, mientras. Y apúrense
todos.

Momento musical: Diana coloca el florero en la mesa, buscándole su mejor


perfil. Julia coloca unos chiles poblanos en la mesa y le indica a Sabueso
cómo pelarlos y cortarlos en rajas. Éste comienza su tarea con los audífonos
puestos y siguiendo el ritmo de la música. Julia, por su parte, entra a la
cocina, mientras Diana y Olga desaparecen hacia las habitaciones. Súbita
calma en la sala; de pronto aparece Petra, a espaldas de Sabueso. Recorre el
espacio y se posa frente al florero, en actitud desafiante. Toma el adorno y
lo sopesa como si fuera un trofeo. Busca un punto en la sala y, al
encontrarlo, su rostro se torna triunfal. Toma una larga base esquinera y la
coloca a la entrada del pasillo que va a la habitación. Coloca el florero sobre
la base y lo contempla aprobatoriamente antes de correr a esconderse.
Segundos de calma hasta que aparece Diana. Está buscando algo en el piso,
sin darse cuenta que se dirige justo hacia la base. Tiene menos ropa que
antes.

DIANA
¿Nadie ha visto las chanclas?...

Cuando está a apunto de chocar con el florero mete el freno instintivamente.

DIANA
¿Quién puso esto aquí?

VOZ DE JULIA
(Desde la cocina) ¿Qué cosa?

21
DIANA
(Temblando) ¿A quién se le ocurre poner ésto aquí?

Salen Julia y Sabueso de la cocina y Olga, de la habitación. Tienen la misma


cantidad de ropa que Diana.

JULIA
¿Qué cosa?

DIANA
¡Esto!

JULIA
¿Tú lo moviste, Olga?

OLGA
No...

JULIA
(A Sabueso) ¿Y tú?

Sabueso no contesta. Julia se acerca a su espalda y le da un zape que lo hace


reaccionar.

SABUESO
¿Qué pasó?

JULIA ¿Tú pusiste el florero a mitad del pasillo?

SABUESO
No.

JULIA
Bueno, aquí las cosas se mueven solas.

DIANA
Algo va a salir mal... estoy segura.

JULIA
Tú, tranquila... No va a pasar nada.

DIANA
Me quieren temblar las manos.

JULIA
Tu idea de traer un florero de cristal, ¿eh?; justo hoy.

DIANA
¿Y si trae flores, dónde las iba a poner? ¿Eh?

22
OLGA
¿El las cultivó?

DIANA
Sí, es floricultor.

JULIA
Bueno, bueno, vamos a quitarlo de aquí. No tenemos tiempo.

Julia y Olga colocan el florero y la base, respectivamente, en una esquina, y


después salen. Antes que ellas, Diana ha mirado su reloj y sale apurada hacia
la habitación. Sabueso termina de picar las rajas y sale a la cocina. La sala
queda vacía unos segundos, hasta que Petra vuelve a aparecer. Va hacia la
base esquinera y la mueve nuevamente para colocarla en medio del pasillo
que va a la cocina. Después vuelve a desaparecer.

Desde la cocina aparece Julia, quien está a punto de tropezar con el florero,
pero logra frenar a tiempo.

JULIA
¿Quién diablos...? ¡Sabueso!... ¿Tú...? ¡Sabueso!... ¡Sabueso!

Comprende que Sabueso no puede oír y vuelve a salir por él a la cocina. Se


escucha un zape.

VOZ DE SABUESO
¿Qué pasó?

VOZ DE JULIA
¿Tú moviste otra vez el florero?

VOZ DE SABUESO
No. ¿Por qué?

VOZ DE JULIA
Tú fuiste el último que estuvo en la sala.

VOZ DE SABUESO
No, yo no moví nada.

Durante este diálogo entra otra vez Diana (ahora sólo trae una toalla encima
y otra, alrededor del pelo). Observa el florero.

DIANA
¿Quién está jugando con el florero?

Olga sale desde la habitación y casi inmediatamente lo harán Julia y Sabueso,


desde la cocina. Todas visten con toallas idénticas.

23
OLGA
¿Qué pasó?

DIANA
¡Mira!

JULIA
A ver, a ver, aquí alguien se está haciendo la chistosa. ¿Fuiste tú, Olga?

OLGA
¿Yo? Yo estaba planchando.

JULIA
¿Entonces, quién?

La pregunta flota en el aire, hasta que una a una voltean hacia la puerta del
fondo.

DIANA
(Mirando a Julia) ¡¿Petra?!

JULIA
No, ella no pudo... Pero Olga...

OLGA
Yo qué. Yo no fui.

JULIA
Petra te dijo que lo hicieras, ¿verdad?

OLGA
No, yo estaba en el cuarto, ya se los dije.

DIANA
Dinos la verdad, Olga.

OLGA
¡Yo no hice nada!

Julia se acerca un poco a la puerta y trata de escuchar.

JULIA
¿Estás oyendo, Petra? Debes estar muy divertida, ¿no?

DIANA
No, no le hables, mejor.

JULIA
(A Diana) Espera... (A Petra) Petra... Petra... (A las otras) No oigo nada.

24
DIANA
Ya, no me pongas más nerviosa.

Sabueso corre a la puerta y le da una patada.

SABUESO
¡No te hagas la pendeja!, ¡te están hablando!

JULIA
Ya, ya.

Julia se acerca aún más. Toca la puerta. Olga no sabe dónde meterse, Julia la
observa.

JULIA
Petra está aquí, ¿verdad, Olga?

OLGA
¿A mí por qué me preguntas?

DIANA
¿Qué hace Tití aquí?

Diana ha descubierto la muñeca de Olga. Todas la miran a ella. Tensa pausa


que rompe Sabueso yendo hacia el canasto de llaves.

DIANA
¡No, Sabueso, no lo hagas! ¡No...!

JULIA
Más vale, Olga, que allí esté.

DIANA
Necesito Tomar algo...

Va hacia algún cajón del que saca una botella y se bebe un vasito de tequila.
Sabueso abre el cerrojo y la puerta con violencia. Adentro no hay nadie.
Todas se miran, incrédulas, apesadumbradas, histérica, ¿qué más? Sabueso
mira a Olga y está a punto de lanzarse contra ella.

SABUESO
¡Hija de tu...!

JULIA
¡Calma!..., ¡calma!... Respiren... Respiren todas...

Todas tratan de controlarse, respirando.

¡Otra vez!

25
Repiten la acción. Después, Julia encara a Olga.

¿Dónde está?

Olga no contesta.

SABUESO
¡Contesta, estúpida!

JULIA
¡Scht!... No te vamos a hacer nada, Olga. Sólo dínoslo.

OLGA
(Abrazando a su muñeca) No sé...

Todas miran expectantes a Olga. Por el otro pasillo aparece Petra y se


detiene junto al florero.

PETRA
Ya llegó por quien suspiran.

Sorpresa general.

SABUESO
¡Te dije lo que te iba a hacer, Petra...!

Se lanza contra Petra, pero ella toma el florero y lo pone como escudo.

PETRA
Ey, mira, mira....

JULIA
¡Alto!

Sabueso se detiene.

¿Qué quieres, Petra?

PETRA
¿Yo? Nada.

DIANA
¡Me va a dar!... ¡Me va a dar!...

JULIA
¿Por qué no le das chance, aunque sea hoy? Mírala, se está haciendo una
prueba.

PETRA

26
¿Y por qué no le dan chance ustedes? A ver, nos encerramos todas juntas, ¿eh?
A ver...

JULIA
Mañana lo intentamos, está bien. Pero hoy ya no la podemos dejar sola.

PETRA
Entonces yo también las acompaño. ¿Por qué no?

JULIA
Petra, por favor. Métete y dame ese florero. Hazlo por todas. Piensa en
Diana, en la única Diana que debe conocer el mundo.

PETRA
Eso podríamos discutirlo…

JULIA
Pero no hoy. ¿Ya viste qué hora es?

DIANA
¡Van a llegar Medardo y Marta!

OLGA
(Viviendo una epopeya) ¡Ay, y no nos hemos peinado!

Diana se tapa los oídos y sale hacia la habitación, sin querer saber nada más.

PETRA
Tú dices, Julia. Ahora podemos conciliar; al cabo que eso es lo que te
encanta, ¿no?

JULIA
¿Qué propones?

PETRA
Me quedo afuera, pero no voy a participar. Y mañana nos sentamos a redefinir
todo.

SABUESO
No te hagas como si tuvieras la sartén por el mango, cabroncita

PETRA
No, sólo el florero.

JULIA
Está bien, pero Sabueso va a estar pendiente que no muevas un dedo de más,
¿está claro?

Petra se dirige a la cocina, entrándole al juego de colaboración.

27
PETRA
¿Y ni siquiera puedo hacer el strudel de manzana?

Julia y Sabueso se miran, deliberando.

SABUESO
(A Julia) Bueno, a ella le queda mejor que a ti.

JULIA
Está bien...

Entran las tres a la cocina. En el comedor sólo permanece Olga. Está


nerviosa. Recoge el florero que Petra dejó a mitad del camino y se dispone a
dejarlo sobre la mesa, cuando suena el timbre. Se paraliza, duda, intenta
huir, pero se descubre con el florero en las manos y no sabe qué hacer con él.
Bailotea por la sala sin decidirse a hacer nada, hasta que, presa de pánico, lo
deja en el suelo, a medio camino, y sale hacia la habitación. La estancia
queda momentáneamente vacía. Vuelve a sonar el timbre. De la cocina salen
Julia, Sabueso y Petra, alarmadas. Todas traen puesto el vestido verde.

JULIA
¡Ya llegó!

PETRA
¿Pues qué hora es?

JULIA
Es tardísimo. Tú sigue haciendo el strudel.

Petra entra a la cocina, seguida de Sabueso, quien le marca el paso. Por el


otro pasillo entra Diana, completamente arreglada, aunque poniéndose los
aretes. Está a punto de chocar con el florero, pero frena de golpe.

DIANA
¿Quién...? ¿Petra...?

VOZ DE PETRA
¿Y ahora qué?

JULIA
No, ahora no fue ella.

Diana le muestra las manos a Julia, quien las toma.

DIANA
Mira: ¡me están temblando!

JULIA
No, tú tranquila. Respira, respira... Vamos a estar en la cocina. Y todo va a
salir muy bien.

28
Suena nuevamente el timbre.

DIANA
¿Y Petra?

JULIA
No hay problema con ella.

Diana toma el florero con cuidado y lo pone en medio de la mesa. Julia le


ayuda a respirar hondo, después entra a la cocina. Otra vez el timbre.
Cuando Diana está a punto de impulsarse a la puerta, aparece Olga.

OLGA
¡Tenemos que abrir! ¡Tenemos que abrir!...

DIANA
¡Vete de aquí! ¡Y llévate tu muñeca!

Diana manda a Olga a la cocina. Toma aire y abre la puerta. Tras ella
aparece Medardo.

MEDARDO
¿Tiene flores qué regar?

DIANA
Hola.

Medardo extiende un ramo de rosas que traía oculto. No es precisamente lo


que podría esperarse de un floricultor; parece más bien un triste ramo
comprado en cualquier esquina. Diana finge sorpresa.

DIANA
Ah, gracias, ¡qué lindas!

Permanecen un momento callados, en el umbral.

MEDARDO
¿Me dejas entrar?

DIANA
Ssí, pasa, pasa..., perdón. Mmh, huelen bien. Las voy a poner... aquí.

Las pone en el florero y trata de acomodarlas de la forma más estética.

DIANA
¿Así está bien?

MEDARDO
Sí, está bien.

29
DIANA
Es que tú eres el especialista.

MEDARDO
No es para tanto.

DIANA
(mientras acomoda las flores) ¿Y... y Marta?

MEDARDO
Ah... Se disculpó contigo... Le salió algo de última hora y... y no pudo venir.

DIANA
Pero..., llega más tarde, ¿verdad?

MEDARDO
No, no creo.

Diana desfallece. Parece que el florero se le va a resbalar, pero alcanza a


sujetarlo.

DIANA
Ah... Ahorita vengo... Voy a ponerles agua

MEDARDO
Sí.

Diana sale. Medardo se pone cómodo. En ningún momento escuchará las


conversaciones, ni verá a nadie más que a la misma Diana. Desde la cocina se
percibe agitación.

VOZ DE DIANA
¡No voy a poder! ¡Estoy temblando!

VOZ DE JULIA
Dale el florero a Sabueso. Y toma aire...

VOZ DE DIANA
No, Julia, no es tan fácil como tomar aire.

VOZ DE JULIA
¿Y entonces? ¿Vamos a salir corriendo..., de nuestra propia casa?

VOZ DE DIANA
Ay, ayúdeme una, ¿sí? Yo no sabía que iba a estar sola con él.

VOZ DE JULIA
Tienes que hacerlo tú, Diana.

30
VOZ DE DIANA
No puedo.

MEDARDO
(Grita) ¿Te ayudo en algo?

TODAS:
¡No!

VOZ DE DIANA
¡Va a entrar!

VOZ DE JULIA
¡Espérate!... (A Medardo, desde la cocina) No, gracias. Ponte cómodo, ya
voy.

MEDARDO
No te tardes.

VOZ DE DIANA
¿Qué hago?

VOZ DE JULIA
Sal y ofrécele algo de tomar.

VOZ DE DIANA
Dame un minuto.

VOZ DE OLGA
¿Un minuto?

VOZ DE PETRA
¿Ya ven? No va a poder sola.

VOZ DE JULIA
Tú no te metas, Petra. Sabueso, toma el florero y entra tú. Sólo dale un
minuto a Diana.

VOZ DE SABUESO
Siempre yo.

Sabueso sale y coloca el florero en la mesa. Medardo le sonríe, cautivador.


Sabueso se acerca y le da un golpe suave, pero viril, en el brazo. Después le
hace la mímica de "echarse un trago".

¿Te echas una?

MEDARDO
¿Qué?

31
SABUESO
¿Qué qué te tomas?

MEDARDO
Ah... ¿tienes vino?

SABUESO
Tengo tequila, mezcal y... un aguardiente de caña.

MEDARDO
Mmm, un vaso de agua, por lo pronto.

SABUESO
¿Qué, no chupas?

MEDARDO
¿Perdón?

SABUESO
¿Qué si no tomas nada?

MEDARDO
No por el momento.

SABUESO
Pus yo voy por una chela. Voy vengo.

Sabueso sale por la cocina.

VOZ DE DIANA
¿No podías ser más amistoso?

VOZ DE SABUESO
¿Estuve grosero?

VOZ DE JULIA
No, no, está bien, así eres tú.

VOZ DE OLGA
¡Se va a decepcionar! ¡Y se va a ir!

VOZ DE SABUESO
A mí qué me dicen. Yo ni siquiera quería entrar.

VOZ DE JULIA
Vamos, no pasa nada. Diana, ¿ya estás bien?

VOZ DE DIANA
Me tiembla un poco.

32
VOZ DE PETRA
¿Un poco?

VOZ DE JULIA
No es nada, no es nada. Animo. Tú puedes. Va una mierda a las tres, ¿sale?
Uno..., dos..., tres:

GRITO A CORO
¡Mierda!

MEDARDO
¿Me llamaste?

VOZ DE DIANA
No, no... Ya voy.

VOZ DE OLGA
Conquístalo, Dianita.

Diana sale de la cocina con aplomo y un vaso de agua, y se sienta alejada de


Medardo.

DIANA
¿Tienes hambre?

MEDARDO
¿Tú tienes?

DIANA
¿Yo? No.

MEDARDO
¿Entonces?

DIANA
¿Qué?

MEDARDO
Nada... Está bonito... el departamento.

DIANA
Gracias.

MEDARDO
¿Vives sola?

DIANA
Sí..

MEDARDO

33
¿No tienes hermanos?

DIANA
No.

MEDARDO
¿Y... hermanas?

DIANA
Tampoco.

MEDARDO
¿Y... no te sientes sola aquí?

DIANA
(Apanicada) ¿Qué quieres decir?

MEDARDO
Nada. ¿Te pongo nerviosa?

DIANA
Un poco. Platícame tú.

MEDARDO
¿Te platico?

DIANA
Sí. Desde el otro día tú eres siempre el que pregunta.

MEDARDO
¿Te molesta?

DIANA
¿Ya ves? Siempre contestas con preguntas.

MEDARDO
¿Ah, sí?... Bueno, a ver, pregúntame tú.

DIANA
A ver... ¿Cómo se llama ese arreglo?

MEDARDO
¿Cuál?

DIANA
El del florero.

MEDARDO
Ah, rosas. ¡Ramo de rosas!

34
DIANA
¿Nada más?

MEDARDO
Bueno, tiene más o menos el estilo del arreglo "Pavo real".

DIANA
¿Sí?

MEDARDO
Pero no es. Aquel lleva 24 rosas rojas distribuidas entre palmera --no entre
nubes, como éste--, y hojas de limón.

DIANA
Este también está muy bonito. ¿Tú lo hiciste?

MEDARDO
Diana, ¿te digo una cosa? Yo de flores no sé nada. Éstas las compré en la
esquina.

DIANA
¿Cómo? ¿No habías dicho que...?

MEDARDO
Es una metáfora. Trabajo en el negocio de las flores; manejo una página en
internet que vende arreglos florales, pero no sé nada de ellas; ni siquiera las
veo más que en fotos. Lo que quería decir es que... me encanta echar flores,
sobre todo a las mujeres bonitas como tú. Por eso soy floricultor. ¿Entiendes?

DIANA
Ah, te refieres a... a ese tipo de flores.

Ríen, pero ella, nerviosa.

MEDARDO
Ajá. Me encanta que te rías. Te ves tan... tan dulce..., y tan frágil…

DIANA
¿Te... te parece?

MEDARDO
(tratando de rozarle la mejilla) Pareces una porcelana...

DIANA
¿No quieres más agua?

MEDARDO
Todavía tengo.

DIANA

35
Yo voy a servirme algo. ¿No quieres otra cosa? ¿Vino?

MEDARDO
¿Tienes vino?

DIANA
Sí, ahorita lo traigo.

Se escabulle a la cocina. Allí explota.

VOZ DE JULIA
¿Estás bien?

VOZ DE DIANA
¡Dice que soy frágil!...

VOZ DE PETRA
Ay, Diana, ¿que no entiendes un piropo?

VOZ DE OLGA
¿Y dices que es tímido? Casi se te echa encima.

VOZ DE DIANA
Marta fue la que me dijo.

Diana se sirve otro trago de tequila y lo toma de un trago.

VOZ DE PETRA
Pues qué amiguitas te consigues. Pareces tonta, de veras.

VOZ DE DIANA
¡Nunca me habían echado una flor tan patética!

VOZ DE JULIA
Ya, está bien. Vamos a modificar la estrategia, ¿sí?

VOZ DE PETRA
Sí. Me toca a mí.

VOZ DE TODAS
¡No!

VOZ DE JULIA
Ahora voy a salir yo y vamos a poner las cosas en orden. Pero después vas a
continuar sola, ¿de acuerdo?

VOZ DE DIANA
Ajá.

Julia sale de la cocina con un envase de tetrapak y dos vasitos desechables.

36
JULIA
¿La abres, por favor?

MEDARDO
¿Esto es vino? Con gusto. ¿Por qué no me querías dar?

JULIA
Era broma.

MEDARDO
(Mientras abre el envase) Oye, el otro día me dio la impresión que eras...
introvertida, tú sabes. Yo creo que es el vestido, te queda bien, ¿eh? ¿Qué es
lo que usas más: vestido o pantalón?

JULIA
Depende.

MEDARDO
(Con intención) ¿De qué?

JULIA
De muchas cosas.

MEDARDO
¿Y ahora? ¿Por qué traes ese vestido tan cautivador?

JULIA
¿Te parece?

MEDARDO
Bueno.

JULIA
Mira, quisiera que quedáramos en algo, ¿sale?

MEDARDO
¿Qué?

JULIA
Esta es una primera cita y..., no sé, me gustaría que platicáramos, pero nada
más, ¿de acuerdo? No quisiera ir demasiado aprisa.

MEDARDO
Aprisa..., ¿qué quieres decir con aprisa?

JULIA
Me parece que tenemos una idea distinta de cómo debe terminar esta cena.

MEDARDO

37
¿Tú piensas que... que yo...? ¿No crees que me estás mal interpretando?

JULIA
¡Qué bueno! No sabes cuánto me alivia estar equivocada.

MEDARDO
¿En serio?

JULIA
Y ahora que estamos de acuerdo, ¿te parece si sirvo la cena?

MEDARDO
¿No vamos a brindar?

JULIA
Ah. Cierto.

Medardo termina de descorchar y sirve los vasos.

MEDARDO
¿Vasos de plástico?

JULIA
Es una larga historia.

MEDARDO
Pero debe ser buenísima. ¿Me la cuentas?

JULIA
Bueno... Pues resulta que... cuando yo...; es decir... De niña... Oye, ¿no
huele a quemado?

MEDARDO
Un poquito...

Julia corre a la cocina. Medardo también se levanta.

JULIA
No, espérame; siéntate.

MEDARDO
Quiero ayudarte.

JULIA
Yo, yo lo veo, ¿sí? Ahorita regreso.

Julia sale por la cocina.

VOZ DE JULIA
¿Qué es lo que está en el horno?

38
VOZ DE PETRA
El strudel.

VOZ DE JULIA
¿No se está quemando?

VOZ DE PETRA
Yo lo estoy vigilando.

VOZ DE JULIA
Pues que no se te vaya a quemar. Diana, ¿de dónde sacaste a este tipo?

VOZ DE PETRA
Pues al menos tiene buena nalga.

VOZ DE SABUESO
Cállate, imbécil.

VOZ DE OLGA
¿Qué vamos a hacer? Ese señor me da miedo.

VOZ DE JULIA
La estrategia ahora es que la cena termine lo mejor posible y hasta la vista,
baby, ¿todas de acuerdo?

VOZ DE DIANA
¿Y yo qué?, ¿eh? ¿Y yo qué? ¿Por qué no me dejan decidir a mí?

VOZ DE PETRA
Adelante, Diana; ya que insistes, es todo tuyo.

Diana es empujada desde la cocina. Medardo se acerca con los dos vasos de
vino.

MEDARDO
¿Brindamos?

DIANA
¿Qué?

MEDARDO
Así...

Hace que entrelacen los vasos como para echarse un "Hidalgo".

Por mi prima Marta, que nos presentó y nos dejó solos.

Diana bebe, a regañadientes, pero Medardo la mira inquisitivamente hasta


que se acaba el vaso.

39
Está buenísimo. ¿Te sirvo más?

DIANA
Eh...

MEDARDO
Ya está. Toma. Y no me has contado la historia de los vasos de plástico.

DIANA
¿Te molestan?

MEDARDO
No, para nada, aunque me gusta que suenen al brindar. Me gusta el cling...

DIANA
¡La sopa! ¡Tengo que servir la sopa!

Diana se escurre a la cocina. Sabueso le entrega le pone el platón de sopa en


las manos.

VOZ DE SABUESO
Toma.

VOZ DE DIANA
Quiere emborracharme.

VOZ DE SABUESO
Ese hijo de puta...

VOZ DE PETRA
Si quieren yo lo atiendo.

VOZ DE JULIA
No, gracias.

VOZ DE PETRA
Yo sí sé cómo tratar a ese tipo de hombres.

VOZ DE JULIA
Tranquilo, Sabueso. Olga, entra tú y cámbiale el tema. Y no le des entrada,
¿eh?

VOZ DE OLGA
¿Yo? ¡No! ¿De qué voy a hablar?

SABUESO
¡Oh, que la canción contigo! (Le quita la sopa a Diana y se la pone a Olga en
las manos.)

40
VOZ DE OLGA
Pero no sé de qué hablar. Se me traba la lengua..., ay se va a decepcionar.

VOZ DE JULIA
No, no tiene por qué decepcionarse. Nada más sonríe, pero no le des entrada.

VOZ DE OLGA
Pero... ¿Me veo bien?…

VOZ DE JULIA
Te ves muy bien, Olga. Estás guapísima, ¿sí? Y no te dejes.

Entra Olga con la olla de la sopa fría y su inseparable muñeca.

MEDARDO
Vaya, no sé por qué, tengo la impresión de que allá en la cocina está la
verdadera fiesta.

OLGA
¿Por qué lo dice?

MEDARDO
¿Estás segura que no hay nadie más?

Se levanta y va hacia la cocina.

OLGA
¡Ya voy a servir la sopa!

MEDARDO
Sí, voy.

Entra a la cocina. Olga intenta gritar, pero sólo queda en el intento,


levantando el cucharón de sopa. Después de unos segundos, Medardo
reaparece.

¿Vas a servir?

Olga descubre la posición histriónica en la que ha quedado y cambia de


actitud.

OLGA
Ssí.

MEDARDO
Mm. ¿qué es?

OLGA
Sopa de aguacate.

41
MEDARDO
Se ve muy bien.

Ambos comen en silencio, buscando la oportunidad para decir algo.

MEDARDO
¡Está fría!

OLGA
Sí..., así se sirve.

MEDARDO
Sí, ya sé. ¡Mm! Está buenísima.

OLGA
¿De veras?

MEDARDO
(Mirándola fijamente) Mm...

Olga se ruboriza un poco y agacha la mirada. Medardo juega un instante con


la muñeca.

MEDARDO
¿Nunca te han dicho que te pareces a una actriz?

Olga se sorprende halagada.

OLGA
¿De veras? ¿A quién?

MEDARDO
Ay, cómo se llama... Es... No me acuerdo... Pero es muy guapa, sí... ¿Tú has
actuado alguna vez?

OLGA
No.

MEDARDO
Tus manos..., son muy expresivas...

Le toma las manos. Olga se deja hacer, aunque lo hace para contemplar sus
propias manos en un gesto teatral.

¿De veras nunca pensaste en ser actriz?

OLGA
Bueno, supongo que sí... Una vez estuve en una obra en la escuela.

MEDARDO

42
¿En serio? ¿Qué obra era?

OLGA
No me acuerdo, pero yo era un árbol.

MEDARDO
¿Un árbol? ¿Cómo?

OLGA
Yo cubría con mi sombra a dos amantes que iban allí, a esconderse de sus
padres, que estaban peleados y no permitían que ellos dos se encontraran...

Se pone de pie y actúa su personaje.

Y mis brazos eran dos ramas, así... y los iba envolviendo hasta que, un día,
estando junto a mi tronco, juran escaparse. Entonces mis ramas se van
cerrando hasta abrazarlos dando la idea de que con ellos está sellando su
pacto de amor.

MEDARDO
¡Guau! O sea, que casi eras la protagonista.

OLGA
Bueno, al final tuvieron que suprimir esa escena, pero la ensayé hasta la
última semana.

MEDARDO
Se equivocaron, ¿eh? La bra debe haber sido un fracaso.

OLGA
¿Tú crees?

MEDARDO
(Acercándose a su cara) Tus labios son tan imaginativos.

OLGA
Eh... Creo que...

MEDARDO
No, no vas a ir a la cocina, ¿está claro? ¿Por qué sales corriendo cada vez
que...?

OLGA
No..., es que...

MEDARDO
No, no, no..., no digas nada.

Trata de acercarse más, pero Olga se hace para atrás. Cuando por fin parece
que Medardo lo va a conseguir, aparece Julia debajo la mesa y hace un

43
movimiento que logra impulsar la cuchara del plato de Olga, manchando la
camisa de Medardo.

¡Oh!, mi camisa...

En un movimiento fulminante, mientras Medardo se mira la camisa, entra


Sabueso y le da un jalón a Olga para que vaya a la cocina y él ocupe su lugar.
También Julia vuelve a la cocina. Cuando Medardo voltea nuevamente, ya
está Sabueso frente a él, de pie.

¡¿Ya viste lo que...?!

Medardo intenta incorporarse, pero Sabueso lo empuja del hombro y hace


que se vuelva a sentar.

SABUESO
No te pases de listo, ¿eh?

MEDARDO
¡Oye!, ¿qué te...?

SABUESO
Por si no lo sabes, soy cinta negra y tengo muy poca paciencia, ¿oíste?

MEDARDO
Pero...

SABUESO
¡Con una chingada!, ¿seguimos comiendo?

MEDARDO
(Atemorizado) Sí.

Sabueso se sienta y come en silencio, mirando al plato. También a veces


mueve los pies o la cabeza, como si siguiera mentalmente un ritmo. Medardo
se ha inhibido y la mira de soslayo, haciéndole una sonrisa forzada cada vez
que cruzan la mirada.

MEDARDO
Estuvo muy rica.

SABUESO
¿Qué estás tomando?

MEDARDO
Vino. ¿Te sirvo?

SABUESO
Me caga el vino. Voy por una cerveza. ¿Tú no quieres?

44
MEDARDO
No, gracias.

Va hacia la cocina, pero antes de entrar ya está una mano extendiéndole la


cerveza desde el otro lado. Sabueso regresa a la mesa.

MEDARDO
¿Y qué hiciste de plato fuerte?

SABUESO
Pollo con rajas.

MEDARDO
Mmm, qué bien.

SABUESO
¿De veras no quieres mejor una cerveza? ¿Cómo que vino?

MEDARDO
No, de veras.

SABUESO
Quédate aquí.

Sabueso recoge los platos y sale a la cocina.

VOZ DE DIANA
¿Le gustó la sopa?

VOZ DE SABUESO
Está fría.

VOZ DE OLGA
Así se sirve.

VOZ DE SABUESO
¿Y el pollo también va a estar frío?

VOZ DE OLGA
No seas tonto.

VOZ DE JULIA
Que lo lleve Diana.

VOZ DE DIANA
¿Yo?

VOZ DE JULIA
Y de aquí hasta el final, ¿sí? Ya sólo nos falta el postre, así que picadito, ¿eh?

45
VOZ DE DIANA
Eso sí lo voy a decidir yo, y ustedes no se van a meter, ¿entienden? Esta es mi
cena, y ése que está ahí, aunque sea como sea, es mi invitado.

VOZ DE PETRA
¿Quieres que te ayude, Diana?

TODAS:
¡Que no!

Diana entra de la cocina con el guisado. Medardo no sabe a qué atenerse.

DIANA
Perdón, es que estaba un poco… caliente. ¿Te sirvo?

MEDARDO
Ssí.

Diana se sienta y toma el vaso de vino. Le da un trago; él la mira extrañado.

DIANA
Salud.

MEDARDO
¿Que no estabas tomando cerveza?

DIANA
Ah..., es que... me gusta combinar...

Se siente obligada a darle un trago a la cerveza. Su aspecto es el de alguien


que empieza a sentirse borracho. Risa forzada de ambos.

MEDARDO
Oye, ésto te quedó riquísimo. ¿Te gusta la cocina?... Qué pregunta, ¿verdad?

DIANA
Sí. (Ríe)

MEDARDO
¿Sí, qué?

DIANA
¿Eh? nada..., Salud.

Beben. Silencio. Ambos comen, pero Medardo busca un momento para


arremeter.

MEDARDO
Oye, quiero que me expliques una cosa.

46
DIANA
¿Qué?

MEDARDO
Cada vez que entras a la cocina sales como transformada. ¿Pasa algo? ¿Te
incomodo?

DIANA
No, cómo crees.

MEDARDO
¿Te parezco insoportable?

DIANA
No, ¿por qué?

MEDARDO
De pronto parece que me estás coqueteando y de repente te enojas.

DIANA
Es que... a veces no soy yo.

MEDARDO
¿Y en este preciso momento quién eres? ¿Jeckyl o Mr. Hide?

DIANA
¿Te estás burlando?.

MEDARDO
(Cada vez más cerca) Solo dime si estoy hablando con la niña recatada o con
una vampireza.

DIANA
¡El postre!

MEDARDO
Ya olvídate de la comida.

DIANA
Está en el horno, se va a quemar.

MEDARDO
Yo también.

DIANA
Pero... ¡el postre!

MEDARDO
Tú eres el...

47
DIANA
¡Lo dejé en el horno! Se está quemando, se está quemando...

MEDARDO
¡Por favor!

Diana se escabulle y se mete a la cocina. Medardo va tras ella, pero antes de


llegar, Petra se lo topa de frente. Lo mira a los ojos, seductora; le pone una
mano en la barbilla y le dibuja un beso en el aire.

MEDARDO
¿Ya lo apagaste?

PETRA
¿A poco te preocupa, bombón?

MEDARDO
Bueno, si tú dices que...

Petra le pone el dedo en los labios, para que se calle, y lo va guiando a la


habitación.

PETRA
¿Te gustó la cena?

MEDARDO
¿Ya se terminó?

PETRA
No me preguntes. Contéstame.

MEDARDO
¿Tengo cara de que no me gusta?

PETRA
¿No sabes responder?

MEDARDO ¿Me estás preguntando?

Petra le hace una caricia en el cachete.

PETRA
Ay, muñequito, sólo me gustaría preguntarte dos cosas.

MEDARDO
¿Qué cosas, chula?

PETRA
En primer lugar, ¿por qué haces preguntas tan estúpidas?

48
MEDARDO
¿Qué?

PETRA
¿Ves? Todo lo preguntas.

MEDARDO
Está bien. No te voy a volver a preguntar nada. Pero..., ¿tenías otra
pregunta?

PETRA
Sí: el asunto es éste: el strudel se me quemó, está completamente
carbonizado; entonces, ¿te lo comes así o de plano ya nos vamos a la cama?

MEDARDO
¿Cómo?...

Petra lo sigue jalando hacia la habitación.

PETRA
Es a lo que vinimos, ¿no?

Entran al cuarto y se escucha el cierre de la puerta. De la cocina salen las


demás, en actitud alarmada. Todas tienen el vestido desabrochado a medias.

DIANA
¿Y ahora qué hacemos?

SABUESO
Pinche Petra, me las va a pagar...

JULIA
Espera, Sabueso. Vamos a pensar algo rápido.

Diana se sienta a la mesa y comienza a tomarse los fondos del vino y la


cerveza. Olga se recuesta en el sillón y lanza pequeños quejidos, como si la
estuvieran acariciando ahí donde se siente.

No, creo que no podemos esperar más. ¡Sabueso!...

Sabueso se dirige a la habitación. Escuchamos cómo se abre la puerta


violentamente y, segundos después regresa cargando al amante a medio
desvestir, aunque aparentemente calmado.

VOZ DE SABUESO
¡Hijo de la chingada, me viste cara de puto o qué...!

MEDARDO
Está bien, está bien, te juro que no lo vuelvo a hacer...

49
Sabueso toma el saco de Medardo que estaba en el perchero y se lo da. Abre
la puerta de la calle y hace un ademán de que lo va a empujar.

MEDARDO
¿Nos hablamos?...

Sabueso cierra la puerta. Silencio tenso. Petra regresa nuevamente. En


actitud satisfecha.

PETRA
¿Ya se fue?

Sabueso intenta irse contra ella, pero Julia se interpone.

JULIA
¡Sabueso, tranquilo!

Sabueso se contiene.

DIANA
¿Y ahora qué le voy a decir a Ricardo?

OLGA
¡Justo lo que dijo que no hiciéramos!

PETRA
Pues le dices lo que pasó, ¿qué más? Que para variar, tú no pudiste manejar la
cita... Y a pesar de eso estuvo... casi de maravilla.

SABUESO
La próxima vez que me metas un cabrón a la cama...

JULIA
Bueno, no vamos a discutir eso ahora, ¿sí? Sabueso, saca el strudel.

Sabueso entra a la cocina.

Tenemos que ponernos de acuerdo para que de esta cita no se haga un


estigma. ¿Estamos pensando lo mismo?

DIANA
Pero...

PETRA
A ver, cuál es el dichoso plan...

JULIA
Para empezar, vamos a terminar la cena y a limpiar todas la cocina...

Olga toma el florero de la mesa y lo extiende.

50
OLGA
Al menos hay algo positivo. El florero aguantó...

En ese momento entra Sabueso de la cocina, con sus audífonos puestos, y


golpea accidentalmente a Olga, que deja caer el florero, rompiéndose contra
el suelo.

DIANA
¡Ay, no...!

Las demás, a excepción de Petra, se miran con semblante trágico. Oscuro.

Segundo Acto

[Link]:

En oscuro ha iniciado el relato de Diana, aunque la luz tarde o temprano nos


la mostrará. Está notoriamente descuidada en su aspecto. Su voz es
entrecortada, con silencios largos.

DOCTOR...
¿Quién está ahí?... ¿Quién está ahí?...

DIANA
Lo estoy escuchando... Camina con las puntas de los dedos, pero trae unos
tenis que rechinan en el piso... Yo cierro los ojos y me hago bolita, y siento
que el corazón se escucha hasta la puerta... ¿Qué hago?..., ya me vio..., ¿qué
le digo?... Yo no quiero que se me acerque, no quiero que me regañe, que me
pegue..., o que..., o que..., que me asuste..., yo no quería verlo... yo no
quería...

Largo silencio. Diana está sumamente afectada.

DOCTOR
¿Qué fue lo que viste?

DIANA
“Yo no los vi, yo no los vi..., no me hagas nada, ¿si?”

DOCTOR
¿A quién no viste?...

DIANA
...

51
DOCTOR
¿Por qué el "verdugo" viene a buscarte?

DIANA
“Yo no hice nada”.

DOCTOR
¿Por qué tienes tanto miedo, entonces?

DIANA
No te lo puedo decir...

DOCTOR
¿Es tu papá?

DIANA
No, no.

DOCTOR
¿Tu mamá?

DIANA
Nno...

DOCTOR
¿Qué pasó esa noche?

DIANA
¿No te dije que no vi nada? Yo no vi nada... Lo juro...

DOCTOR
¿Qué fue lo que no viste?

DIANA
Me estás presionando

DOCTOR
¿Te parece?

DIANA
Ssí... Te estoy diciendo que no vi nada, que no sé quien es, y no me crees.
Nadie me cree...

DOCTOR
...

DIANA
No quiero volver a ese cuarto...

DOCTOR

52
Estás hipnotizada, por si no te has dado cuenta. Así que vamos a abrir otra vez
la puerta para volver a tu posición esa noche.

DIANA
Me va a matar...

DOCTOR
¿Quién te quiere a matar?... (Largo silencio) ¿Quién te quiere matar?

Otra vez silencio. En un movimiento diestro, Diana desaparece y su lugar es


ocupado por Petra, quien mira fijamente al doctor y le sonríe.

PETRA
¿Tengo que contestar?

DOCTOR
¿Quién te quiere matar?

PETRA
Para empezar, usted, y después Julia, y Sabueso...

DOCTOR
¿Qué?... ¿Quién eres?

PETRA
¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio?

DOCTOR
...¿Quién eres?

PETRA
Su paciente, doctor, ¿no se acuerda?

DOCTOR
No, no me acuerdo ¿porque no me lo dices?

PETRA
Está bien: comienza con P, termina con A, y en medio tiene una vocal y dos
consonantes.

DOCTOR
¡Petra! ¿Qué haces aquí? Yo no te llamé.

PETRA
¿Ya no quiere verme? Antes me trataba tan bien. Yo soy la que debería estar
ofendida con usted, doctor. Pero, bueno, si no quiere verme, me voy.

DOCTOR
No, está bien. Es una sorpresa. ¿Cómo fue que saliste del "encierro"?

53
PETRA
No podía quedarme sin conocer al maravilloso Medardo. Un estuche de
monerías el señor.

DOCTOR
¿Qué pasó, Petra?

PETRA
Pues qué iba pasar; parece que no conoce a Diana. Usted le dice que le quite
la capucha al verdugo, pero ella no quiere verlo, no quiere, de verdad; por
eso me llamó; me pidió que la defendiera, que no deje que usted nos
destruya...

DOCTOR
¿Sabes quién es el de la capucha?

PETRA
¿Quién es? Ay, doctor, aunque supiera, ¿sabe cuándo se lo voy a decir?

DOCTOR
¿Entonces no lo sabes...?

PETRA
Mi queridísimo doctor, su hipótesis está algo alejada de la realidad...

DOCTOR
Tal vez si me dejas hablar con Diana pueda acercarme un poco...

PETRA
Dianita no puede venir. Está hipnotizada en un cuarto de vidrio, ¿no se
acuerda?

DOCTOR
Entonces déjame hablar con Julia, por favor.

PETRA
Doctor, ¿y si llegáramos a un arreglo para...?

DOCTOR
Con Julia, quiero hablar con Julia.

Pausa. Petra hace un movimiento rápido, de tal forma que su lugar es


ocupado por Julia. Está cabizbaja.

DOCTOR
Julia, ¿qué fue lo que pasó?... (Silencio) ¿Desde cuándo anda suelta Petra?...
(Silencio) ¿Julia, qué pasó?

JULIA
Doctor, yo... (Vuelve a agachar la cabeza)

54
DOCTOR
¿Qué pasó?

JULIA
Nos descuidamos, creo...

DOCTOR
¿Cómo está eso de que se descuidaron?

DIANA
Olga rompió el florero.

DOCTOR
¿Cuál florero?

JULIA
El que Diana compró para la cena.

DOCTOR
¿Y como fue que el florero llegó a manos de Olga?

JULIA
Fue después de que Sabueso sacó a Medardo del cuarto...

DOCTOR
¿Medardo estaba en el cuarto?

JULIA
Es que el strudel se quemó y no había postre, entonces...

DOCTOR
¿Qué hacía Medardo en el cuarto?

JULIA
... Yo le dije a Sabueso que lo sacara ...

DOCTOR
¿Cómo fue que Medardo llegó al cuarto?

JULIA
Fue Petra...

DOCTOR
¿Diana no hizo nada?

JULIA
No. Creo que fue demasiado para ella. Además el tipo ese no era gran cosa,
¿eh?... (Pausa) Pero Diana ha estado muy callada desde entonces.

55
DOCTOR
¿Y Petra?

JULIA
Bueno, no ha estado como otras veces, pero nos tiene nerviosas.

DOCTOR
No entiendo como fue que se escapó...

JULIA
Nos descuidamos, ¿qué le vamos a hacer? Y Olga la dejó salir. Creo que
ahorita el problema es ella.

DOCTOR
¿Qué pasa con Olga?

JULIA
Quiere suicidarse. Se siente culpable. Anoche dejó abiertas las llaves de la
estufa.

DOCTOR
Habrá que volver a los ejercicios de respiración en la mañana y en la noche.

JULIA
¿Y Olga?

DOCTOR
Déjame hablar con ella. Olga. ¡Olga!

Nuevo movimiento de sustitución. Aparece Sabueso. Julia le hace


indicaciones de que se salga del camino, pero Sabueso no le hace caso. Julia
se hace a un lado, avergonzada.

¿Eres Olga?

SABUESO
(con Olga por detrás, aterrada) No quiere salir, doc. Dice que la vas a matar.
Que la quieres exterminar.

DOCTOR
A ver Sabueso... eres Sabueso, ¿verdad?, ¿qué tal si me ayudas con ella? Solo
quiero saber como está. Estoy preocupado por lo de la estufa ...

Desaparece Sabueso dejando a Olga con el doctor, empujándola hacia él.


Silencio. El doctor se levanta y va a sentarse junto a Olga.

Escúchame: no es culpa tuya, nada de ésto es culpa tuya... ¿Qué fue lo que se
rompió?...

56
OLGA
¡Un florero de cristal! Y lo acababan de comprar.

DOCTOR
Lo que haya sido, se vuelve a comprar, ¿no te parece?

OLGA
Me odian, no quieren ni verme... Nada más les causo disgustos... Todos me
gritan, me dicen que no sirvo para nada...

DOCTOR
¿Quiénes son todos?

OLGA
Me dicen que no diga nada, que si yo hablo también se va a romper el cuarto
de cristal donde estoy...

DOCTOR
¿Llevas mucho encerrada?

OLGA
Como una semana.

DOCTOR
¿Y por qué lo hicieron?

OLGA
Para que no me rompa.

DOCTOR
¿Qué edad tienes ahora, Olga?

OLGA
Acabo de cumplir once.

DOCTOR
Felicidades. ¿Y le has dicho a alguien más lo que te pasó?

OLGA
No, no.

DOCTOR
¿Qué es lo que no quieren que digas?

OLGA
Que se rompió el cristal, dicen que mi papá se va a enojar y que yo me voy a
morir... Y luego Julia..., dice que ya vamos a irnos... ¿Qué hago aquí,
entonces?... Mejor...

DOCTOR

57
Mejor tranquilízate, porque nadie se va a ir antes de tiempo, ¿entiendes?...
¿Qué tiene que ver Julia contigo y con el cuarto de cristal?

OLGA
No sé, pero igual dice que nos vamos a morir y que... que solo Diana se va a
quedar.

DOCTOR
Olga, yo sé que ésto es difícil de entender, pero tú no eres...; mira, tú estás
aquí como personalidad de apoyo de Diana;... (Olga lo mira perpleja, no
entiende nada)... si Diana se va, tú también te vas...

OLGA
Ella también me ha tratado mal...

DOCTOR
Eso no es lo importante. El asunto es que tú puedes ayudarla a ella, pero ella
no puede ayudarte a ti. ¿Sí? Si tú ayudas, vamos a conseguir que no internen a
Diana. ¿Sabes que la pueden encerrar en un hospital? Y si la encierran,
también las van a encerrar a ustedes, a ti. ¿Tú quieres eso? Yo tampoco. Por
eso, no te hagas daño a ti ni se lo hagas a ella. Aunque no me creas, tú
puedes ser la clave para que Diana se cure...

Olga reacciona tímidamente.

OLGA
¿Yo?

DOCTOR
Te lo voy a explicar así: llevamos casi dos años de tratamiento y estamos muy
cerca, de verdad muy cerca, pero necesito que me digas quién está tras la
capucha.

OLGA
No puedo.

DOCTOR
Olga, sí puedes.

OLGA
Nunca me lo van a perdonar.

DOCTOR
Tal vez no, pero.... Piensa en una película; tú eres el personaje de una
película.

OLGA
¿Cómo?

DOCTOR

58
Vamos a escribir el guión de tu película, ¿sí? ¿De qué te gustaría que tratara?

OLGA
No entiendo...

DOCTOR
Sí; si quisieras contar algo que te ha pasado...

OLGA
¿Algo que me gustaría cambiar?

DOCTOR
Sí, exacto. ¿Qué te gustaría cambiar?

OLGA
El cristal..., el cristal que se rompió.

DOCTOR
¿Ajá? ¿Y dónde lo vas a poner?

OLGA
En la puerta de la terraza.

DOCTOR
¿Por qué ahí?

OLGA
Porque... porque...

DOCTOR
Dímelo...

OLGA
Es que...

Olga sufre algún tipo de ataque histérico, lo que provoca la aparición de


Sabueso, quien, en plan retador, se pone entre el doctor y Olga.

SABUESO
¡Ya déjala en paz, doctor!

DOCTOR
¿Quién eres? ¿Sabueso?

SABUESO
La estás presionando, doctor...

DOCTOR
¡Bueno!, ¿qué les pasa ahora? ¡Julia!, ¡Julia!...

59
Aparece Julia, quien controla a Sabueso. Julia se dirige a él.

JULIA
¡Sabueso! ¿Qué haces aquí? Te dije que solo cuando él te llamara.

SABUESO
¿Pero no se supone que proteja a Olga...?

JULIA
¡De Petra, imbécil, de Petra... no del doctor!

SABUESO
Julia, es que...

JULIA
Es que nada. Siéntate aquí.

Le indica un lugar, toma una regla de la mesa y le hace a Sabueso la mímica


de que estire el brazo con las yemas de los dedos juntas.

Pon la mano.

Sabueso obedece, tranquilo y sin quejas, pese al mandarriazo que Julia le da


con la regla. Mientras todo esto ocurre, Olga está llorando y el doctor está
tratando de reconfortarla.

JULIA
¿Qué fue lo que te dijo el doctor? ¿Qué fue lo que te explicó? ¿Te acuerdas?
Que no dejes a Olga con Petra, con P e t r a... ¿Entiendes? ¿Entiendes? ¡Y ya,
quítate esos cables de la cabeza!

Le arrebata los audífonos.

¿Es posible que seas tan inepto?

SABUESO
Julia, yo no...

JULIA
¿Cuál es tu obligación?

SABUESO
Cuidar a Olga.

JULIA
¿Para qué?

SABUESO
Para que no se vaya con Petra.

60
JULIA
Ajá, ajá... ¿Y qué haces? Nada más fíjate lo que permitiste: Petra anda suelta,
aterrorizando a Diana con su mundanidad, y Olga, dándole ideas para que ya
se tome el nembutal. Qué bonita familia, ¿no?

SABUESO
Pero, Julia, no nada más fui yo el que...

JULIA
Es la última vez que te lo vamos a permitir, ¿eh, Sabueso? No quiero saber
otra vez que Olga rompió el cristal, ¿está claro?

SABUESO
Sí.

JULIA
Levántate.

Sabueso se levanta y mira al frente, como soldado. Julia se acerca y le da


una cachetada disciplinaria. O posiblemente una galleta que mete
directamente en su boca.

JULIA
No te quiero ver distraído, ¿eh? Vé a tu posición.

Sabueso, primero, y, después, Julia, vuelven a su segundo plano. Por su


parte, el doctor vuelve a su lugar, alejándose de Olga.

DOCTOR
Olga, te lo voy a decir con toda claridad. Tú tienes la clave de este enredo.

OLGA
¿Yo? ¿Cuál clave?

DOCTOR
El nombre... el de la capucha...

OLGA
No, yo no puedo...

DOCTOR
No, no, no necesito que me lo digas; no lo digas... pero, piensa en él... Sólo
piensa en él... Y ahora déjame con Diana, ¿quieres?

Olga duda un momento, pero finalmente se mueve para dejar su lugar a


Petra.

DOCTOR
¿Diana?

61
PETRA
¿Sí?

DOCTOR
Vamos a regresar...

PETRA
¿A dónde, doctor?

DOCTOR
¿Doctor? ¿Por qué me dices doctor?

PETRA
¿No lo es?

DOCTOR
¿No sabes cómo me llamo?

PETRA
¿Vamos a hablar de usted o de mí?

DOCTOR
Tú no eres Diana, y pedí hablar con ella, no contigo, Petra.

PETRA
Por favor, doctor. ¿Se quiere hacer el duro conmigo?

DOCTOR
No. Pero no quiero hablar contigo; no me interesa.

PETRA
Eso dice, doctor; pero yo lo veo muy divertido.

DOCTOR
No tienes ni idea. Las mujeres demasiado extrovertidas no son mi tipo.

PETRA
¿Ah, sí? ¿Y qué chiste le encuentra a Diana?

DOCTOR
Ella es mucho más interesante que tú. ¿Y sabes por qué? Porque tú sólo existes
como Diana. Es más, tú no existes. Estoy hablando con Diana, ¿sí? Así que....
márchate.

Nuevo cambio. Aparece Diana.

¿Diana?

DIANA
...No quiero regresar allí, Ricardo.

62
DOCTOR
Sí, Diana. Es el momento de quitarle la capucha. Y lo vas a hacer tú sola.

DIANA
No, Ricardo, no me digas eso...

DOCTOR
Sí, Diana, ¿por qué ponerse triste?; al contrario. Es la crisis final, es la última
curva.

DIANA
¿Y qué puedo hacer?... ¿Puedo hacer algo?

DOCTOR
Sólo estira la mano, Diana... Sólo estira la mano..., y levanta la capucha.

[Link]:

En oscuro se escucha el timbre del teléfono y, después de dos repeticiones, la


contestadora:

CONTESTADORA (VOZ DE DIANA)


"Si buscas a...; deja tu mensaje".

VOZ DE MEDARDO
¿Diana?, ¿estás ahí? ¿Quién crees que habla?... Quería decirte que me la pasé
muy bien la otra noche... bueno, no entendí muy bien pero... Este... ¿A ver si
me llamas no?... Me quedé pensando en... En qué quisiste decir con eso de
mis preguntas tontas... ¿Te parece que pregunto demasiado? No, ¿o sí?... ¿Me
sacas de la duda?...

En cuanto corta el teléfono se ilumina el departamento. Alrededor de la


mesa están Diana, Julia, Olga y Sabueso. Petra camina por el pasillo mientras
fuma, sin intervenir en la asamblea.

JULIA
Respiramos otra vez...

Todas respiran hondo en un tiempo y siguen las indicaciones de Julia, aunque


Diana parece más bien ausente.

JULIA
...Y soltamos. Otra vez... Eso, suave... Mantenemos los ojos cerrados y
tratamos de mantener la vista en un punto fijo. Visualicen un objeto que va
tomando forma, va tomando color. Es un objeto familiar. ¿Lo tienen?...
Obsérvenlo... Cada una va a decir qué objeto es ese... ¿Ya está?: Sabueso.

63
SABUESO
Foco.

JULIA
¿Olga?

OLGA
Florero.

JULIA
¿Diana?

DIANA
Ventana.

JULIA
Eso es. Dejen los objetos; ahora volvemos a respirar en un tiempo y abrimos
los ojos...

Con esta indicación concluye la sesión de relajación, así que rompen filas y
cada una se mueve a su arbitrio.

Y ahora la sesión de toma de decisiones...

PETRA
¿Y a mí no me vas a preguntar lo que vi?

JULIA
Por favor, Petra...

PETRA
Vi una montaña de pedacitos de cristal...

Sabueso se levanta de un salto y Petra se pone en guardia.

JULIA
Siéntate, Sabueso. Gracias, Petra. Vamos a ver; decisiones, Diana: ¿la comida
para mañana?

Diana no responde, todas las demás la miran con expectación. Petra sonríe.

¿Diana?

OLGA
Andale, Diana. ¿Qué vamos a comer?

PETRA
¿Te ayudo, Dianita?

64
SABUESO
¡Tú, cállate!

JULIA
Decisiones, Diana.

DIANA
Nada.

OLGA
¿Cómo que nada?

JULIA
Eso no es una decisión.

DIANA
Sí es. No voy a comer nada.

OLGA
¿Cómo crees?

DIANA
Voy a ayunar.

SABUESO
Esta ya enloqueció.

JULIA
No, esperen... ¿Estás hablando en serio, Diana?

DIANA
Sí.

JULIA
¿Por qué vas a ayunar?

DIANA
No sé.

JULIA
Tienes que saberlo.

DIANA
No sé...

JULIA
¿Y qué vamos a hacer?

DIANA
Nada.

65
OLGA
¿Cómo nada?

JULIA
¿Qué quiere decir nada?

DIANA
Nada. Dormir...

OLGA
¿Vas a dormir todo el día?

DIANA
Sí.

SABUESO
No les digo. Estás loca...

JULIA
Bueno, es una decisión... ¿O no?

PETRA
Y qué decisión.

JULIA
¡La decisión de Diana!

PETRA
¿Sí? Pues si ella está dispuesta a convertirse en un vegetal yo no tengo nada
qué hacer aquí.

JULIA
¡Alto ahí!

PETRA
Uy, qué miedo.

JULIA
Nadie sale de la casa.

OLGA
¿A dónde va?

PETRA
(A Olga) ¿Quieres venir conmigo? Voy a ir al mercado a comer unas gorditas de
chicharrón.

OLGA
¿Unas gorditas?

66
JULIA
No le hagas caso, Olga. Te engordan mucho.

SABUESO
Y están bien picosas. Mm.

PETRA
Pero son las que más te gustan.

JULIA
Ni te atrevas. (Señala a Sabueso)

PETRA
¿Qué me vas a hacer?…

Suena el teléfono y la discusión se interrumpe. Lo dejan sonar.

Si quieren yo contesto.

JULIA
¡No!... Diana.

DIANA
Yo no quiero hablar.

SABUESO
¿Quién es?

PETRA
¿Quién más nos habla últimamente, aparte de Medardito?

JULIA
A ver, silencio. Sabueso: contesta y dile de una vez por todas que deje de
estar… chingando.

SABUESO
¿Yo?

TODAS
¡Sí!

Sabueso toma el teléfono.

SABUESO
¿Bueno?

VOZ DE MEDARDO ¿Diana?

SABUESO

67
No, quién la busca.

VOZ DE MEDARDO
¿Me reconoces?

SABUESO
No.

VOZ DE MEDARDO
¿Qué tal la otra noche?

SABUESO
¿Con quién quieres hablar?

VOZ DE MEDARDO
¿No eres Diana?

SABUESO
No, un momento...

Sabueso estira el teléfono a Diana, pero todas le hacen gesto de que Diana
"no está".

Que no está.

VOZ DE MEDARDO
¿No eres Diana?

SABUESO
No.

VOZ DE MEDARDO
¿De veras? ¿No me estás engañando?

SABUESO
Si no me crees puedes hacer un rollito con el dedo y métertelo por el…

Julia le arrebata el teléfono.

VOZ DE MEDARDO
¿Perdón?
JULIA
Mira, Medardo, con todo respeto, no sé si vaya a tardar mucho, pero no
queremos que vuelvas a llamar.

VOZ DE MEDARDO
¿Con quién hablo? ¿De veras no eres Diana?

JULIA

68
Espero que entiendas la situación y que algún día, a lo mejor, podamos ser
amigos, pero ahora…

VOZ DE MEDARDO
Tienes la voz igualita.

JULIA
Lo siento, pero…

Mientras Julia habla por teléfono, Petra encuentra un pretexto para hacer
que Sabueso se asome dentro de la puerta-prisión y, cuando lo consigue, le
da un empujón para encerrarla poniendo rápidamente el candado. Los demás
apenas y se han dado cuenta de la acción.

VOZ DE SABUESO
¡Abreme ahora mismo o te voy a partir toditita la madre!

JULIA
(Volteando) ¿Dónde está Sabueso?

VOZ DE SABUESO
¡Que me abras, cabrona! ¡Grrr! ¡Guau! ¡Grrr!

JULIA
Y tu nieve…?.

JULIA
¿Qué pretendes?

PETRA
Pregúntale a tu queridita Diana.

Diana se mantiene ausente, en estado depresivo.

JULIA
Diana, por favor dile que abra la puerta.

PETRA
Diana, por favor, dime que abra la puerta.

JULIA
¡Diana!

PETRA
¡Diana!

JULIA
¡Cállate!

PETRA

69
No. Cállate tú. Es la última vez que me das una orden.

Toma el teléfono.

¿Medardo? Perdóname, primor, pero no sé que le pasa a esta gente.

MEDARDO
¿Diana? ¿Qué está pasando ahí? ¿Hay alguien más?

PETRA
Sí, pero yo ya me voy. ¿Dónde nos vemos?

MEDARDO
¿Dónde quieres tú?

PETRA
No te preocupes. Yo voy a buscarte a tu casa. Adiós, amorcito.

Cuelga.

JULIA
No te vayas, Petra.

PETRA
Detenme. (A Olga) Tú vienes conmigo.

Toma a Olga de la mano y salen del departamento sin que Julia pueda
impedirlo. Ésta mira a Diana esperando que reaccione. Ante la inutilidad
decide correr al cesto de las llaves y regresar con la del candado. Libera a
Sabueso quien, inmediatamente, corre a la calle dejando la puerta abierta.

JULIA
¡Diana! ¡Diana! ¿Por qué me haces esto? ¿Eh? Yo, ¿te diste cuenta de lo que
provocaste? Hiciste que mi autoridad se perdiera por completo. ¿Y ahora qué
vamos a hacer?…

Sabueso regresa después de una búsqueda infructuosa.

JULIA
Ahora sí estamos en problemas. ¿Por qué no la vigilaste, Sabueso?

SABUESO
¡Ni que fuera policía…!

JULIA
¿Ah no?… Bueno, ya ni modo. a ver qué le decimos ahora al doctor. Hay que
pensar a dónde fueron. Diana, tienes que pensar a dónde se dirigen. Este es el
peor momento para que te vuelva la amnesia, ¿eh? ¿A dónde puede Petra
llevarse a Olga? ¿Dónde está la casa de Medardo? ¿Diana?... ¿Estás pensando?
No pierdas la memoria ahorita, ¿sí? Si no nos amolamos... ¿A dónde?

70
SABUESO
¿A dónde?

JULIA
Diana... Está bien, está bien, no pienses en ellas... Piensa en ti: ¿a dónde irías
en este momento? ¿A dónde?

Después de mantenerse en suspenso, Diana se levanta y va al perchero, de


dónde toma un suéter. Julia y Sabueso hacen lo mismo.

¿A dónde vamos, Diana?

DIANA
A comprar un florero.

JULIA
¡Un florero!, ¿cómo se te ocurre que…?

DIANA
Quiero un florero.

JULIA
Lo que tenemos que hacer en este momento es…

DIANA
Eso es lo que quiero hacer yo y ninguna de ustedes me lo va a impedir. ¿Está
claro?

JULIA
Está bueno, pues.

DIANA
Vamos por un florero azul.

SABUESO
¿Para que se rompa otra vez?

Diana sale. Julia y Sabueso se miran.

¿Enloqueció?

JULIA
¡No le pierdas la pista!

Primero Sabueso, y después Julia, abandonan el departamento. Oscuro.

3. Vidriera:

71
La escena comienza con una composición coreográfica en que las cinco
personalidades entran y salen de un laberinto imaginario, encontrándose
frente a frente en algún punto, y perdiéndose en otro. A veces van en grupo,
otras, en pareja, o solitarias. Cada una tiene una bolsa del mandado, que en
algún momento pueden dejar extraviada, o intercambiarla, pero al final
recuperarán. El tema de la pieza podría ser "No me hallo" de El Personal.

La composición termina al encontrarse Petra y Olga afuera de la vidriería.

OLGA
¿Qué hacemos aquí?

PETRA
No sé ni cómo llegamos. Pero suena divertido.

Petra hace una señal de silencio y se asoma, pero adentro no hay nadie.

¿Estás segura, Petra? Todo es de vidrio.

PETRA
Scht, va a estar bien.

OLGA
¿Qué vas a hacer?

PETRA
Nada más fíjate.

Petra entra, pero voltea para indicarle a Olga que la espere afuera. En ese
momento aparece Gerardo a sus espaldas.

GERARDO
¿Te puedo ayudar en algo...?

Petra se sobresalta. Olga se oculta afuera.

¿Eres tú?, bueno, qué suerte tengo contigo....

PETRA
Hola, me asustaste...

GERARDO
¿A poco? ¿Y no vas a salir corriendo?

PETRA
¿Por qué?

GERARDO

72
Explícamelo tú.

PETRA
Mm. Tú eres... (mira de reojo la tarjeta) Gerardo Pardo.

GERARDO
¿Y tú?

PETRA
Petra.

GERARDO
¿Petra? ¿No te llamabas... Juana, Diana o algo así?

PETRA
Me llamaba.

GERARDO
Yo sabía que las mujeres se cambiaban la edad, pero el nombre...

PETRA
Oye, Gerardo, tengo un pequeño problema...

GERARDO
¿En qué te puedo servir?

PETRA
...Es que el florero que me diste estaba rajado, y se rompió.

Petra saca de la bolsa el florero roto que está envuelto con periódicos.

GERARDO
¿Rajado? No puede ser...

PETRA
Pues sí, apenas lo puse en la mesa se partió.

GERARDO
Pero está hecho pedazos... Ésto se cayó.

PETRA
No, te juro que nadie lo tocó.

GERARDO
¿Y qué se supone que haga?

PETRA
Que me lo cambies... No me digas que no se puede.

GERARDO

73
Es que..., no, perdón, pero yo no tengo la culpa. Me encantaría ayudarte,
pero…

Silencio incómodo. Petra se va acercando a centímetros de Gerardo.

PETRA
Qué lástima. Me había gustado mucho. Y hasta le había comprado un arreglo
de rosas.

GERARDO
Mira, yo te lo cambiaría sin bronca, si fuera responsabilidad nuestra, pero así
no puedo...

PETRA
¿Ya ves cómo eres? Yo ni siquiera te pregunté por el cambio que me quedaste
a deber la otra vez, y tú luego, luego enseñas el cobre, ¿a poco no?

GERARDO
¿El cambio? ¿Qué cambio?... Ah, pero eso fuiste tú quien lo olvidó... Yo te
grité...

PETRA
Pero hoy ya no dijiste nada, ¿o no te acordabas?

GERARDO
Bueno, ¿me estás reclamando? Porque aquí tengo tu dinero, ¿eh?

PETRA
Sí, ya que te lo recordé... Qué chistoso. ¿Dónde está tu ética profesional?...

GERARDO
¿Me dejas hablar?... (Pausa) Tú viniste a comprar un florero y yo te lo di. Lo
que hayas hecho con él afuera de aquí es algo de lo que no soy responsable,
¿estoy en lo cierto?

PETRA
Cuando te vi pensé que eras buena onda, de veras.

GERARDO
¿Qué quieres decir?

PETRA
No sé qué quieras entender.

GERARDO
Mira, vamos a arreglarlo así, ¿sale?: te voy a dar otro florero. No va a ser
igual, pero también es bonito, de veras, y con lo que te dejaste de cambio la
otra vez quedamos a mano. ¿Estás de acuerdo?

PETRA

74
¿A verlo?

GERARDO
Permíteme...

Sale. Petra le hace una seña a Olga para que entre y ocupe su lugar. Ésta lo
hace, titubeante. Mientras sale Gerardo por una puerta, llegan Diana,
Sabueso y Julia por la otra.

PETRA
Vas a tener la oportunidad de tu vida, Olga. No te muevas de aquí.

Petra se oculta dentro de la tienda y Olga ocupa su posición en el momento


que entra Gerardo, mostrando el florero.

GERARDO
Qué tal.

OLGA
(Desencanchada) Qué tal.

GERARDO
¿Te gusta? Obsérvalo bien. ¿No tiene ningún pero? ¿Rajaduras? Sí, obsérvalo
bien. Ah, qué bonita muñeca.

Efectivamente, Olga lo está observando bien, pero bien apanicada. Julia y


Sabueso están en guardia, como esperando a ver cuando intervenir en este
juego de volibol.

¿Nada? Entonces, tómalo.

Lo extiende, pero Olga no se mueve.

¡Tómalo!

OLGA
No, no lo quiero.

GERARDO
¿Por qué? ¿No te gusta?

OLGA
No, gracias.

GERARDO
Bueno. Tengo uno de otro tipo...

OLGA
No, no quiero ninguno.

75
GERARDO
¿Cómo? Habíamos quedado que...

OLGA
Creo que ya me voy.

GERARDO
No, espérate. Ahora me estás haciendo sentir mal a mí. ¿Me estás castigando
o qué? Ten, toma éste. Está super bonito.

OLGA S
e va a romper.

GERARDO
No, este no es frágil, mira...

Se lo pone en las manos, pero Olga no logra sostenerlo y el florero cae al


suelo. Olga suelta un grito y sale corriendo de la vidriería.

¡No, espé...!

En un movimiento sincronizado, mientras Gerardo se agacha para ver el


estado del florero, Sabueso retiene a Olga con los brazos y Julia intenta
ocupar su lugar, pero Petra se le adelanta y se coloca frente a Gerardo. Julia
y Diana permanecen a la expectativa.

¿Qué pasó? ¡Te lo di!

PETRA
Me lo echaste encima.

GERARDO ¿Cómo que te lo eché encima? Se te escurrió entre las manos.

PETRA
¿Ahora resulta que yo lo tiré?

GERARDO
Oye, estoy comenzando a pensar que estás enferma... Es que no puede ser...

PETRA
No puede ser tú, que te pase eso. ¿Te pongo nervioso o qué?

GERARDO
¿Nervioso, yo? Tú eres quien parece un manojo de nervios. Ahora resulta
que... Desde la otra vez no haces más que entrar y salir de aquí, como
histérica, cambiando siempre de opinión...

PETRA
Será el sereno, pero yo no me voy de aquí sin mi florero.

76
GERARDO
Perfecto (señalando al suelo) , aquí está.

PETRA
No, lo siento, yo no escogí ese.

GERARDO
Bueno, ¿de qué se trata? ¿Eh? ¿Soy el tipo al que escogiste hoy para joder? ¿O
qué?

PETRA
Luego, luego tiene que salir el macho...

GERARDO
¡Ahora soy un macho! Oye, yo...

En algún momento de la discusión, Julia le ha hecho una indicación a


Sabueso, quien ha soltado a Olga y se acerca a Julia.

JULIA
Sabueso, va el plan 3. ¡Ya!

Durante el siguiente parlamento de Gerardo, Sabueso rápidamente y toma


por la espalda a Petra, mientras Julia, que entró tras él, ocupa su lugar.

GERARDO
...Yo no soy ningún macho y puedo tolerar lo que sea a una vieja, pero no
tengo por qué aceptar que vengan a insultarme a mi trabajo...

JULIA
Está bien, está bien...

GERARDO
No, no me digas que está bien, no me des por mi lado, ¿eh?

JULIA
Está bien, tienes razón. Te pido disculpas.

GERARDO
Tú empezaste a decir estupideces y a provocarme como si yo te hubiera hecho
algo, ¿qué te pasa?

Petra ha logrado safarse de Sabueso y desplazar a Julia, quien permanece


tras ella.

PETRA
Precisamente no lo has hecho porque no me he dejado. Si no, ya estaría yo
pagando el pato.

GERARDO

77
Bueno, ¿qué te traes? ¿Te va a bajar o qué?

PETRA
¿Ya ves como si eres un macho? ¿No sabes dialogar de otra forma?

GERARDO
De veras, me estás colmando el plato, ¿eh? ¿Y sabes qué? Mejor ya vete.

Julia logra desplazar a Petra. Sabueso sujeta a ésta última.

JULIA
Oye, no, de verdad, déjame explicarte...

GERARDO
¿Explicar qué? ¿No que no sé dialogar?

JULIA
Es un malentendido. De verdad, discúlpame.

GERARDO
No, no quiero tus disculpas, quiero que te vayas de aquí.

OLGA
(Aparte) ¡Es mi culpa! ¡Es mi culpa!

JULIA
Te voy a pagar el florero.

GERARDO
Ahora sí, ¿no? Pues no. Tú dices que yo lo rompí, ¿no? Está bien, yo lo rompí.
¡Yo lo rompí! Y lo único que quiero es que te vayas.

En un momento de distracción en que Sabueso trata de consolar a Olga, Petra


jala a Diana y hace que ocupe el lugar de Julia. Diana está paralizada y no
sabe qué decir.

¿Qué esperas? ¡Muévete!

DIANA
Yo... eh...

GERARDO
¿Quieres que llame a la policía?

DIANA
No..., yo...

Diana no resiste más y se pone a llorar. Gerardo se desespera aún más.

GERARDO

78
¿Y ahora qué?... ¿Yo qué te hice, eh? ¿Qué te hice? Yo ni te he tocado....
Mejor vete, ¿si?... ¿Qué es lo que quieres?... ¿Que te rompa un florero en la
cabeza para que te...?

Al decir ésto último ha tomado sin pensar un florero y lo levanta, amagando


su lanzamiento, aunque sin pensarlo seriamente. No obstante, los
aspavientos ponen sobre alerta a Sabueso, quien intercambia su lugar con
Diana.

SABUESO
Tú, también escúchame, cabrón. O le bajas el tono a lo que dices, o yo no sé.

GERARDO
Ah, no sabes. A ver, dime, ¿qué va a pasar? ¿Eh?

Sabueso empuja a Gerardo y lo tira al suelo.

Oye, ¿qué te pasa? ¿Estás loca?

SABUESO
Soy cinta negra, ¿eh?, así que si quieres que nos pongamos en ese plan,
dímelo.

GERARDO
No, sólo quiero que te largues. Aparte de que me insultan, me empujan en mi
propio negocio. ¿Qué te pasa?

SABUESO
Tú empezaste, culero. No te hagas, güey, no te hagas...

OLGA
(Aparte) ¡Yo tengo la culpa!... ¡Me quiero morir!..

GERARDO
Okey, okey, yo tengo la culpa de todo, de haber puesto este negocio en el que
cualquiera viene a burlarse de mí. Okey, soy un pendejo que me gusta romper
mi mercancía. ¿Ya estás a gusto o quieres más? Soy un macho golpeador de
mujeres, en el refrigerador de mi casa tengo dos cuerpos decapitados y
hechos bistec... Y ahorita mismo voy a entregarme a la policía, ¿está bien? ¿Ya
me puedes dejar solo?...

Silencio. Sabueso le da la espalda y comienza a caminar hacia la salida.

Voy a confesarme hoy mismo, y voy a rezar para que te internen muy
pronto...

Sabueso se detiene al escuchar ésto último y regresa tirando un golpe a


Gerardo, quien lo esquiva, provocando que el golpe vaya a parar a una
sección de vasos. Estrépito de cristales.

79
GERARDO
Ora sí llamo al loquero...

Gerardo se asoma afuera para buscar algún agente, pero éstos nunca están
cuando se les necesita. En ese espacio de tiempo, Sabueso es sustituido por
Olga, quien al ver los cristales lanza un gran lamento.

OLGA
¡Cristales! ¡Cristales!

Toma uno de los pedazos e intenta hacerse una cortada en la muñeca, pero
no le sale muy bien debido al temblor de sus manos. A pesar de todo escurre
algo de sangre de su brazo. Intenta cortarse nuevamente mientras las otras
cuatro permanecen a la expectativa.

¡Ay! ¡Yo lo rompí! ¡Yo lo rompí!... ¡Me van a matar!...

Se derrumba al piso y hace gran alarde de su herida. Gerardo regresa .

GERARDO
¿Oye, qué te...? ¡Ahora sí se le botó!...

OLGA
¡No te acerques...!

GERARDO
No te voy a hacer nada...

OLGA
No me toques... ni se te ocurra...

GERARDO
Déjame ver...

OLGA
Sí, fui yo..., yo lo rompí, pero no alcancé a ver nada...

GERARDO
¿De qué estás hablando? Tienes sangre, ¿no ves?...

OLGA
Fuera, fuera... No voy a decirle a nadie, de verdad...

GERARDO
¿Qué te pasa?...

OLGA
... No le voy a decir a mi papá...

GERARDO

80
¿Te sientes bien?

OLGA
Sí, sí, no fue nada... No pasó nada...

GERARDO
Oye, creo que te pegaste en la cabeza, ¿eh? Déjame verte...

OLGA
¡No!

GERARDO
¡Ya! Tengo que ver la herida.

A la fuerza, Gerardo logra tomarla del brazo, lo que provoca la histeria de


Olga.

OLGA
¡No! ¡No! Yo no vi nada.

GERARDO
(Aún forcejeando) No viste qué. ¿De qué hablas?

OLGA
No voy a decir nada, tío!... ¡Tío, no...!

GERARDO
Oye, yo no soy tu tío...

OLGA
¡Te lo juro, Tío...!

DIANA
¿Mi tío?... ¡Mi tío!

PETRA
Olga, ¡cállate la boca!...

Diana se apresura a tomar el lugar de Olga en la misma cara de Gerardo,


quien no repara en el cambio.

SABUESO
¿Qué dijo?

JULIA
¡Silencio! ¡Va a hablar!...

GERARDO
¿Diana?... ¿Estás bien?... Diana, ¿sabes dónde estás?... Esto es una vidriería...

81
Mientras Gerardo trata de reanimar a Diana, Olga llora en plena catarsis.
Petra intenta acercarse a Diana, para arrebatarle el lugar, pero Julia la
sujeta del brazo.

PETRA
(desconcertada) ¿Qué le pasa?

JULIA
Déjala, Petra.

PETRA
No va a poder, y menos ahorita.

JULIA
Ya se acordó de todo.

PETRA
No seas cuento.

SABUESO
¿De qué se acordó...?

PETRA
¿Se acordó?

DIANA
(A Petra) De todo, Petra.

GERARDO
(A Diana) ¿Petra? ¿Quién es Petra?

PETRA
No es cierto.

DIANA
(A Petra) Sí, te lo puedo contar del principio al fin.

GERARDO
(A Diana) No, no me cuentes nada, respira...

DIANA
Y no me pidas que respire.

GERARDO
¿Qué?

PETRA
No puedes.

DIANA

82
¿Quieres apostar?

Diana toma un cristal del suelo y amenaza con cortarse.

GERARDO
No, está bien, cuéntame lo que quieras.

Petra, por primera vez insegura, deja el lugar a Diana y se repliega al fondo.
Diana, como las demás, tiene herido el brazo, aunque no es un corte de
cuidado, ni siquiera ha logrado interesar las venas. Gerardo se lo examina y
lo limpia con su pañuelo, mientras ella comienza su historia. Gerardo sólo la
escucha a ella.

DIANA
Yo tenía como diez u once años... Era de noche y escuché ruidos en el cuarto
de mi mamá... Me dio una sensación extraña, y me acerqué a la puerta para
asomarme... (Silencio)

GERARDO
¿Qué viste?

DIANA
A mi mamá... y mi tío... (Silencio)

GERARDO
¿Ajá?

OLGA
…Desnudos, riéndose...

PETRA
Así los estuvo viendo un rato desde el filo de la puerta...,

JULIA
...Pero no sé cómo se dieron cuenta y el tío se levantó...

DIANA
Yo intenté correr, pero... (Silencio)

GERARDO
¿Cómo? ¿Qué pasó?

OLGA
Él abrió la puerta, y le gritó que era una fisgona, y que si quería con él que
nada más se lo pidiera...

SABUESO
Mientras se reía, el muy cabrón...

DIANA

83
... Atrás de él estaba mi mamá, jalándolo y diciéndole que me dejara en paz,
pero él no me soltaba...

SABUESO
Ella, sin pensarlo, le tiró una patada en los güevos, y él la soltó...

GERARDO
Pero, a ver, no entiendo. ¿Qué es lo que me estás contando?

DIANA
Entonces, salí corriendo, sin fijarme, hacia el cristal de la terraza...

PETRA
Y no vió que estaba cerrada...,

GERARDO
¿Qué terraza?...

DIANA
¡Estrépito de cristales! ¡Sangre! ¡Gritos!

JULIA
Y no supo nada más, hasta que despertó otra vez en el cuarto... (Pausa)

GERARDO
Diana, ¿te sientes bien?

DIANA
No me acordaba de nada... (Silencio. Recarga su cabeza en Gerardo)

GERARDO
¿No quieres, mejor, dejarlo ahí?

DIANA
Después me amenazó con lastimarme si decía algo, aunque yo le juré que no
había visto nada... Y se llevó a mi Tití que estaba manchada de sangre.
(Silencio. Su voz se ha debilitado)

GERARDOI
¿Quién?

PETRA
Y nadie volvió a hablar del asunto...

SABUESO
Diana lo olvidó completamente.

OLGA
Pero esa noche se presentó la primera crisis...

84
PETRA
No, no fue esa noche.

JULIA
Claro que sí. Pero tú todavía no aparecías.

PETRA
Ni tú tampoco, no te hagas.

Diana se ha quedado dormida.

GERARDO
¿Diana?... ¿Diana?

SABUESO
Bueno, como haya sido, carajo.

PETRA
¿Y por ésto tanto argüende?

JULIA
Scht. Cállense.

GERARDO
¿Diana?... Diana... ¿Estás bien?...

Se percata que se ha quedado dormida. La levanta en brazos y la saca por la


trastienda, aunque, entre sueños, Diana alcanza a terminar su narración,
mientras se abraza del cuello de Gerardo.

DIANA
No me acordaba de nada ... Pero ahorita... me acordé...

Salen. Las otras cuatro se quedan estáticas, perplejas. Pausa.

OLGA
¿Qué está pasando? Julia...

JULIA
Parece que por fin se acabó.

SABUESO
¿Qué?, ¿qué cosa?

PETRA
¿De plano hay que explicar todo con manzanitas?

OLGA
¿Cómo? ¿Así nomás?

85
JULIA
Por fin levantó la capucha.

OLGA
¿Y qué nos va a pasar?

PETRA
Olga, no. No dramatices ahora.

OLGA
Pero... ¿Ya nos vamos a ir?

JULIA
Bueno, todavía falta contarle al doctor Ricardo...

PETRA
Y tampoco es una obligación que nos vayamos, ¿eh?

SABUESO
Eso no lo vas a decidir tú, pendeja.

PETRA
Cálmate, Gorilón.

OLGA
Pero, entonces... ¿Ya se curó?...

JULIA
Scht. Cállense. Diana está dormida

Silencio. Parecen extraviadas, no saben qué camino seguir. Duelo de gestos


en que cada una muestra su forma de reaccionar ante uno de esos hechos
irreversibles de la vida.

[Link]:

Mientras escuchamos una grabación de Diana en la que cuenta al doctor lo


que ocurrió después de la vidriería, vemos a Diana y a las otras
personalidades despidiéndose emotivamente con abrazos, besos y, tal vez,
alguna lagrimita. Por primera vez, Diana viste diferente a las otras, que se
han quedado con la ropa de la escena anterior.

VOZ DE DIANA
...Entonces Gerardo y yo caminamos un buen rato sin decir nada. Después
tomamos un taxi y fuimos a mi departamento. De verdad fue..., fue muy
especial el momento en el que entramos a la casa... (Se escucha el ruido
típico de cuando se regresa un cassette y, acto seguido, volvemos a escuchar

86
la frase anterior) ... muy especial el momento en el que entramos a la casa y
no había ya el menor rastro de Julia, de Olga, de Petra y del Sabueso; por
primera vez experimenté un absoluto silencio.. (El mismo efecto nos lleva a
escuchar nuevamente la frase anterior)... experimenté un absoluto silencio.
Nada se movía y no había ningún objeto a la vista que no hubiera sido puesto
en ese lugar exclusivamente por mí... Gerardo se portó muy bien. Él mismo
me sugirió que viniera contigo al día siguiente... ¿No te parece fantástico?...
¿No te parece fantástico?

Al concluir la grabación, ya todas las personalidades se han marchado y Diana


se vuelve en súbita transición hacia el doctor, quien está apagando una
grabadora de mano.

DOCTOR
Así que están saliendo juntos.

DIANA
Llevamos como un mes...

DOCTOR
¿Ah, sí?

DIANA
Sí, pero no se lo hemos dicho a nadie... No es que lo hayamos acordado, pero
estamos bien así, por lo menos ahorita...

DOCTOR
¿Cómo lo ha tomado Gerardo?

DIANA
Bien. Qué quieres que te diga... Me va a dar un curso para hacer vitrales.

DOCTOR
¿Ahora vas a dedicarte al arte del vidrio?

DIANA
No. Es más bien un pasatiempo... Estoy en esos momentos en que... como que
quiero dejar pasar todo y que suceda lo que tenga que suceder.

DOCTOR
Pero eso no te mortifica, ¿verdad?

DIANA
No, para nada.

DOCTOR
¿Cómo andas de apariciones?

DIANA
Sin noticias...

87
DOCTOR
A poco no te sale a veces lo Petra.

A partir de este momento Diana habla de sus alter-egos y, en forma casi


inconsciente, comienza a asumir los gestos y actitudes de cada una de ellas.

DIANA
No, Petra no. A veces me siento un poco Olga; en casi todas las películas me
dan ganas de llorar. Pero, no..., creo que sigo siendo yo...

DOCTOR
¿Las extrañas?

DIANA
Es raro, después de tanto tiempo... (Silencio) Lo que sí me ha pasado es que
me parece reconocer en mi voz el timbre de Julia o de Petra, no sé. La verdad
es que la primera vez que me pasó como que se me enchinó la piel, pero
después me dio risa. Es como si siguieran aquí, pero ya no salen...

DOCTOR
¿Segura?

DIANA
Bueno, creo que no lo han hecho hasta ahora.

DOCTOR
¿Hablas de ésto con Gerardo?

DIANA
Sí. El otro día se lamentaba en broma y decía: "chin, yo que estuve a punto de
ser polígamo de un solo golpe".

DOCTOR
¿Te causó gracia?

DIANA
Sí, sí, tal vez con otra persona no me hubiera reído, pero, después de todo, se
puede decir que Gerardo nos conoció a todas, ¿no?

El doctor mira su reloj. La consulta ha terminado.

DOCTOR
Así es, Diana. Si seguimos así, creo que pronto me vas a dar unas vacaciones.
Pero, mientras tanto, nos vemos la próxima semana.

DIANA
Gracias, Ricardo. Nos vemos.

88
Diana palmea al doctor en una actitud típica de Sabueso y sale del
consultorio. Por un momento el doctor se siente perplejo, pero
inmediatamente recobra el aplomo y se vuelve hacia el público. Pausa larga.
Mientras habla se acerca al perchero y comienza a desvestirse para ponerse
una pijama.

DOCTOR
...Nuestra paciente responde al cuadro clínico del trastorno de personalidad
disociada, enfermdead que, por lo general, se origina por un shock emocional
experimentado entre los ocho y los doce años. En el caso de Diana, gracias a
una prolongada terapia, la actividad disociativa ha ido decreciendo, al menos
según lo corroboran nuestras últimas notas en el expediente. El tratamiento
de este trastorno consiste en que el paciente tome conciencia de la existencia
de sus otras personalidades y que ellas le ayuden a desbloquear aquellos
recuerdos dolorosos. Sólo así el enfermo puede ir neutralizando el miedo y
enfrentar las decisiones que le impone la vida diaria. la terapia para el
trastorno de personalidad disociada es larga, puede durar años y,
posiblemente, no alcanzar la curación completa. Hay algunos casos, incluso,
en que después de liberar el trauma, los alter-egos siguen apareciendo
esporádicamente. Es poco frecuente, pero... (Con voz de Gerardo o Medardo)
“puede suceder”...

Al concluir su explicación, el doctor ha terminado también de ponerse la ropa


de dormir y, efectivamente, ha asumido la personalidad de Gerardo (¿o acaso
nos ha engañado a todos y no es otro que el inefable Medardo?).

5. El dormitorio

Se ilumina el área del dormitorio de Diana. Ella también está en ropa de


dormir, sirviendo dos copas de vino que están sobre la mesita de luz. Gerardo
camina desde su área hasta la cama y se mete en ella. Ambos sonríen. Diana
le pasa su copa y juntos dicen:

DIANA Y GERARDO
Chin chin.

Beben el vino hasta el fondo. hacen una pausa con las copas en las manos.
Voltean a verse con gesto de complicidad y, a un tiempo, arrojan las copas
hacia atrás. Estrépito de cristales rotos. Risas. Ambos se abrazan y se besan
mientras se meten a las cobijas. La felicidad parece completa; sin embargo,
algo pasa debajo de las sábanas, hay gran agitación, ruidos, gritos y risas:
"ahí no", "no, ahí sí"; etc.; se percibe gran multiplicación de cuerpos ... De
repente, Gerardo se asoma de entre las sábanas con cara exhausta, sin aire.

GERARDO
Ya, ya...

89
Cae hacia atrás, desmayado. Casi inmediatamente comienzan a salir de la
cama, en donde estaban ocultas: Olga, Sabueso, Julia y Petra. Diana las
observa desde la cama y mientras estira la mano para apagar la lámpara de
noche alcanza a decirles:

DIANA
Buenas noches, chicas.

TODAS
Buenas noches, Diana.

Apagan la luz. Oscuro final.

México D.F., a 20 de septiembre de 1999


Nueva versión: enero del 2004

Luis Mario Moncada


Correo electrónico: callejondurango@[Link]

Edición a cargo de Virginia Curet. Correo electrónico: vircuret@[Link]


Todos los derechos reservados
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