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Capítulo 41

Fracturas de la meseta tibial


y fracturas diafisarias
de tibia y peroné
Erik N. Kubiak, MD; Kenneth A. Egol, MD

2. Las espinas tibiales son los puntos de inserción


I. Fracturas de la meseta tibial del ligamento cruzado anterior, el ligamento cru-
zado posterior y los meniscos.
A. Epidemiología 3. Diáfisis tibial.
1. Históricamente, las fracturas de la meseta tibial a. La diáfisis de la tibia es triangular al corte
eran más frecuentes en jóvenes tras traumatismos transversal.

3: Traumatología
de alta energía; hoy en día son más las fracturas
debidas a caídas de baja energía en pacientes an- b. La tuberosidad anterior de la tibia se sitúa
cianos con huesos osteoporóticos (a consecuencia unos 3 cm distal a la superficie articular y es el
del crecimiento del número de ancianos que lle- punto de inserción del tendón rotuliano.
van una vida activa). c. En la zona externa de la tibia proximal está el
2. Las fracturas de la meseta tibial suponen aproxi- tubérculo de Gerdy, donde se inserta el múscu-
madamente el 2% de las fracturas y su incidencia lo tensor de la fascia lata. En su cara interna
es bimodal tanto en varones como en mujeres, está la “pata de ganso”, en la que se insertan
con una media de edad de 48 años. los músculos sartorio, recto interno y semiten-
dinoso.
B. Anatomía (Figura 1)
4. Tejidos blandos.
1. Meseta tibial.
a. El ligamento lateral interno (tibial) se inserta
a. La meseta tibial interna es más grande que la en la cara interna proximal de la tibia.
externa y es cóncava en los planos sagital y
coronal. La meseta externa es convexa y más b. El ligamento cruzado anterior y el ligamento
alta que la interna. Ambas superficies articula- cruzado posterior aportan estabilidad antero-
res están recubiertas de cartílago hialino. posterior.
b. Sobre las dos mesetas se ubican los meniscos 5. Estructuras neurovasculares.
fibrocartilaginosos. Los ligamentos coronarios a. El nervio peroneo común rodea el cuello del
fijan los meniscos a los platillos tibiales y el li- peroné distalmente a la articulación tibiopero-
gamento intermeniscal o yugal conecta ambos nea proximal antes de dividirse en sus ramas
meniscos por delante. superficial y profunda.
b. La trifurcación de la arteria poplítea en tibial
anterior, tibial posterior y peronea está en si-
El Dr. Kubiak o alguno de sus familiares inmediatos han re- tuación posterointerna en relación con la epí-
cibido regalías por consultoría o son empleados de Synthes, fisis proximal de la tibia.
Tornier, Zimmer, DePuy y Medtronic; han recibido ayudas in-
c. En los esguinces de rodilla son frecuentes las
directas (como equipos o servicios), honorarios comerciales
lesiones de estas estructuras vasculares, pero
u otra financiación no relacionada con investigación (viajes
también pueden darse en las fracturas de alta
pagados, por ejemplo) de Biomet, Synthes, DePuy y Zimmer.
El Dr. Egol o alguno de sus familiares inmediatos han recibi-
energía de la tibia proximal.
do regalías de Exactech; poseen acciones u opciones sobre 6. Músculos.
acciones de Johnson & Johnson; y han recibido becas para
investigación o ayudas institucionales de Stryker, Synthes y la a. Los músculos del compartimento anterior se in-
Orthopaedic Research and Education Foundation. sertan en la zona proximal externa de la tibia.

© 2014 American Academy Of Orthopaedic Surgeons Aaos Comprehensive Orthopaedic Review 2 445
Sección 3: Traumatología
3: Traumatología

Figura 1 Ilustraciones que muestran la anatomía de la tibia y del peroné. Las zonas sombreadas señalan las inserciones de los
músculos indicados. A, Vista anterior. B, Vista posterior.

b. La zona proximal interna de la tibia está a. Casi el 50% de los pacientes con fractura de la
desprovista de músculos pero sirve de pun- meseta tibial tienen también desgarros de los
to de unión a los tendones de la pata de meniscos.
ganso.
b. En el 30% de los pacientes hay lesiones asocia-
C. Mecanismos de lesión das de los ligamentos cruzados o laterales.
1. Las fracturas de la meseta tibial se deben a com- c. La afectación de la piel es frecuente en las frac-
presión axial directa, generalmente en valgo (más turas por mecanismo de alta energía.
frecuente) o en varo (menos frecuente), o a fuer-
D. Evaluación clínica
zas de rotación indirectas. Entre las causas pue-
den citarse los siguientes ejemplos: 1. Exploración física.
a. Accidentes con vehículos a motor a gran velo- a. Hay que explorar si existe dolor a la palpación
cidad. en la zona de posible fractura o desgarro liga-
mentoso.
b. Caídas de cierta altura.
b. Es habitual que haya hemartrosis; además, el
c. Colisiones de peatones con los guardabarros
desgarro capsular puede dar lugar a extravasa-
de los coches (“lesión del parachoques”).
ción de sangre a los tejidos blandos circundan-
2. La dirección, la magnitud y la localización de la tes.
fuerza de choque y la posición de la rodilla en el
c. Cualquier separación de la articulación femo-
momento del impacto determinan el tipo de frac-
rotibial con las maniobras forzadas de más de
tura, su situación y el grado de desplazamiento.
10° comparada con la otra pierna indica ines-
3. Lesiones asociadas. tabilidad.

446 Aaos Comprehensive Orthopaedic Review 2 © 2014 American Academy Of Orthopaedic Surgeons
Capítulo 41: Fracturas de la meseta tibial y fracturas diafisarias de tibia y peroné

3: Traumatología
Figura 2 Ilustraciones de la clasificación de Schatzker de las fracturas de la meseta tibial. Tipo I: Fractura sin hundimiento del
platillo externo; Tipo II: fractura hundimiento con desplazamiento del platillo externo; Tipo III: hundimiento del
platillo externo; Tipo IV: fractura aislada del platillo interno; Tipo V: fractura bicondílea; Tipo VI: fractura de la meseta
tibial con separación diafisometafisaria. (Reproducida con la debida autorización de Watson JT: Knee and leg: Bone
trauma, en Beaty JH, ed: Orthopaedic Knowledge Update, ed 6. Rosemont, IL, American Academy of Orthopaedic
Surgeons, 1999, p 523.)

2. Exploración neurovascular. b. Tomografía computarizada (TC): aporta va-


loración más precisa del patrón de fractura,
a. Ante la ausencia de pulsos debe practicarse
ayuda a la hora de planear la intervención
una ecografía Doppler.
quirúrgica y mejora la precisión para clasificar
b. También deben buscarse los signos y sínto- las fracturas; debe practicarse TC cuando se
mas de síndrome compartimental inminente necesite ver dónde están exactamente los frag-
(dolor desproporcionado respecto de la le- mentos óseos.
sión, dolor al estiramiento pasivo de los de-
c. Resonancia magnética: se utiliza para valorar
dos de los pies, palidez, ausencia de pulsos o
las lesiones ligamentosas tras la fijación de la
signos neurológicos). La palidez, la ausencia
fractura cuando está indicada la intervención
de pulsos y los trastornos sensitivomotores
quirúrgica para reparar o reconstruir las lesio-
son signos tardíos de síndrome compartimen-
nes ligamentosas.
tal; el dolor desproporcionado es el factor
predictor más sensible. E. Clasificación de las fracturas
c. Las presiones compartimentales deben medir- 1. La más utilizada es la clasificación de Schatzker
se directamente si el paciente está inconsciente (Figura 2).
y la pierna está tensa y tumefacta. 2. En la clasificación de Moore (Figura 3) se in-
d. Ante el hallazgo de un índice tobillo/brazo de cluyen características que no contempla la de
menos de 0,9 debe consultarse a un cirujano Schatzker.
vascular. 3. El sistema de referencia internacionalmente acep-
3. Estudio radiológico. tado es la clasificación de la Orthopaedic Trauma
Association (OTA) (Figura 4).
a. Radiografías simple: deben incluir la serie
traumatológica estándar (anteroposterior, la- F. Tratamiento no quirúrgico
teral y oblicuas) y una proyección de meseta 1. El tratamiento no quirúrgico está indicado en las
tibial (angulación caudal a 10°). fracturas sin desplazamiento estables.

© 2014 American Academy Of Orthopaedic Surgeons Aaos Comprehensive Orthopaedic Review 2 447
Sección 3: Traumatología

Figura 3 Ilustraciones que muestran la clasificación de Moore de las fracturas de la meseta tibial. A, Fractura del platillo medial
con separación en el plano coronal. B, Fractura completa del cóndilo. C, Fractura del reborde articular con avulsión.
D, Fractura por compresión pura. E, Fractura en cuatro partes.

2. Se coloca a los pacientes una rodillera articulada b. Los procedimientos directos permiten elevar
y se inician precozmente los movimientos en el los fragmentos articulares hundidos a través
3: Traumatología

rango de movilidad de la articulación. de una ventana cortical inferior practicada


mediante osteotomía metafisaria.
3. Durante 8-12 semanas se limita la carga de peso
(15 a 25 kg), progresando luego hasta carga com- c. Pueden utilizarse técnicas artroscópicas para
pleta según tolerancia. visualizar las estructuras intraarticulares en
pacientes que han padecido fracturas a baja
G. Tratamiento quirúrgico
energía; también permiten comprobar la per-
1. Indicaciones. fección de la reducción de la fractura.
a. Si con el tratamiento no quirúrgico no se con- 3. Técnicas de fijación interna.
sigue mantener la reducción, está indicado op-
a. La mayoría de las fracturas se tratan con abor-
tar por la solución quirúrgica.
daje lateral y placas de refuerzo.
b. En las fracturas cerradas, el rango de hundi-
b. El abordaje posterointerno se emplea para
miento articular considerado aceptable varía
sostener los fragmentos posteromediales. El
de 2 mm a menos de 1 cm. La inestabilidad de
hundimiento del platillo interno medial se re-
más de 10° en extensión casi completa de la
duce y asegura. Hay que reparar también las
rodilla comparada con la contralateral se con-
inserciones del ligamento cruzado posterior y
sidera indicación de tratamiento quirúrgico en
del cuerno posterior del menisco externo en la
las fracturas cerradas de la meseta tibial.
parte posterior de la tibia por esta misma vía,
c. En las fracturas abiertas se necesitan irrigación abriendo una ventana en la propia fractura y
y desbridamiento, además de fijación temporal trabajando a través de ella.
o reducción y fijación interna inmediata. Inde-
pendientemente de la opción que se elija, la ar- c. Pueden usarse sólo tornillos para las fracturas
ticulación de la rodilla no debe dejarse abierta. sin hundimiento simples que quedan bien re-
ducidas anatómicamente en pacientes jóvenes
d. Si es de esperar que la intervención quirúrgica con huesos sanos, en las fracturas con hundi-
se retrase, cabe considerar la posibilidad de fi- miento que se elevan percutáneamente o para
jación externa temporal si la extremidad está
asegurar fracturas con arrancamiento simples.
acortada o la articulación subluxada.
d. Pueden colocarse placas percutáneamente en
2. Técnicas de reducción.
las fracturas que se extienden hacia la región
a. Los procedimientos indirectos tienen la ven- metafisodiafisaria para fijar la metáfisis a la
taja de que el daño de los tejidos blandos y diáfisis.
la desvitalización de los fragmentos son míni-
mos. Sin embargo, los fragmentos articulares e. Debe identificarse el menisco siempre que se
hundidos centralmente no pueden reducirse practiquen artrotomías submeniscales, para
por métodos indirectos mediante ligamentota- visualizar la superficie articular y repararla, si
xia. es preciso.

448 Aaos Comprehensive Orthopaedic Review 2 © 2014 American Academy Of Orthopaedic Surgeons
Capítulo 41: Fracturas de la meseta tibial y fracturas diafisarias de tibia y peroné

3: Traumatología
Figura 4 Clasificación de la OTA de las fracturas de tibia y peroné proximales.

f. Es práctica habitual utilizar injertos óseos o 5. Fracturas bicondíleas de la meseta tibial.


cementos de fosfato cálcico para rellenar los
defectos metafisarios; la incidencia de hundi- a. Las fracturas bicondíleas requieren fijación
miento articular es menor con los cementos de con doble placa o fijación unilateral con pla-
fosfato cálcico que con los injertos de hueso ca bloqueadas. Se recomienda esta segunda
autólogo. opción solamente en los casos en los que no
haya fragmentación medial y siempre que el
4. Técnicas de fijación externa. córtex interno esté reducido anatómicamen-
a. Pueden colocarse pines de fijación externa o te.
alambres de 10 a 14 mm por debajo de la su- b. Deben evitarse las incisiones en la línea me-
perficie articular para evitar que alcancen el dia anterior en las fracturas bicondíleas, por
receso sinovial por detrás. las altas tasas encontradas históricamente de
b. Los fijadores externos circulares son la alter- complicaciones de las tejidos blandos y de
nativa a las placas percutáneas largas. “emparedado de hueso muerto”.

© 2014 American Academy Of Orthopaedic Surgeons Aaos Comprehensive Orthopaedic Review 2 449
Sección 3: Traumatología

H. Tratamiento postoperatorio B. Anatomía


1. Conviene realizar movimientos pasivos continuos 1. Estructuras óseas.
en el rango que determine el cirujano. Pueden ini-
a. La cresta anterointerna de la tibia es subcutá-
ciarse en el postoperatorio y seguir hasta que el
nea.
paciente recupere el arco completo de movilidad
de la rodilla. b. El canal medular proximal está centrado hacia
afuera.
2. La fisioterapia debe consistir en ejercicios activos
y asistidos en el rango de movilidad de la articula- c. La cresta tibial anterior está compuesta de
ción, ejercicios isométricos de fortalecimiento del hueso cortical denso.
cuádriceps y carga de peso controlada.
d. La diáfisis del peroné es palpable proximal y
3. La carga de peso progresiva suele iniciarse a las distalmente. En el peroné se insertan los ten-
10-12 semanas de la intervención. dones de los músculos peroneos y del flexor
largo del dedo gordo. Su contribución a la car-
I. Complicaciones
ga de peso es escasa (15%).
1. Iniciales.
2. Músculos y paquete vasculonervioso.
a. Las tasas de infección son muy variables (1%
a. El compartimento anterior contiene los múscu-
a 38% de los pacientes); las infecciones su-
los tibial anterior, extensor largo de los dedos y
perficiales son más frecuentes (hasta el 38%
extensor largo del dedo gordo, la arteria tibial
de los casos) que las profundas (que aparecen
anterior y el nervio peroneo profundo.
hasta en un 9,5%). Son comunes las infeccio-
nes en el trayecto de los clavos. b. En el compartimento lateral se encuentran los
músculos peroneos largo y corto y el nervio
3: Traumatología

b. El 10% de los pacientes presentan trombosis


peroneo superficial.
venosa profunda; en el 1% al 2% se complica
con embolia pulmonar. c. Están incluidos en el compartimento posterior
superficial el tríceps sural (gemelos y sóleo) y
2. Tardías.
los músculos poplíteos y plantares, así como el
a. La complicación tardía más común es el dolor nervio sural y la vena safena.
por el material de osteosíntesis implantado.
d. El compartimento posterior externo comprende
b. La artrosis postraumática puede estar en relación los músculos tibial posterior, flexor largo de los
con la lesión condral originada en el momento de dedos y flexor corto del dedo gordo, las arterias
la lesión. Las incongruencias articulares parecen tibial y peronea y el nervio tibial posterior.
tolerarse bien a largo plazo, mientras que factores
C. Mecanismos de lesión
como la estabilidad articular, la alineación en el
plano coronal y la retención de menisco pueden 1. Las fracturas diafisarias de tibia y peroné se deben
ser importantes para predecir la artrosis. a mecanismos de torsión (indirecto) o flexión (di-
recto).
c. La no consolidación es rara.
2. Los mecanismos indirectos causan fracturas espi-
d. Puede haber pérdidas de la reducción, colap-
roideas.
sos o consolidaciones viciosas si los fragmen-
tos elevados no se sintetizan adecuadamente. 3. Los mecanismos directos provocan fracturas en
cuña u oblicuas cortas (a baja energía) o conmi-
nutas (energías altas).
II. Fracturas diafisarias de tibia y peroné
4. Entre las lesiones asociadas están las heridas
abiertas, el síndrome compartimental, la exten-
A. Epidemiología sión ipsilateral de las lesiones (es decir, extensión
1. La mayoría de las fracturas diafisarias de la tibia a la meseta tibial) y las lesiones óseas remotas.
se deben a traumatismos con mecanismo de baja D. Evaluación clínica
energía. Estas fracturas suponen el 4% del total
de las fracturas recogidas en las personas adscri- 1. Exploración física.
tas a Medicare. En los pacientes más jóvenes, las a. Debe inspeccionarse la extremidad para apre-
lesiones a alta energía, como los accidentes de trá- ciar si hay deformidades claras, angulación y
fico, son la causa más frecuente. malrotación.
2. Las fracturas diafisarias de peroné aisladas son b. Es importante la palpación buscando dolor
raras y se deben a golpes directos; también pue- y tumefacción. Facilita la identificación de la
den deberse a lesiones del tobillo por rotación fractura el hecho de que la cresta tibial ante-
(fracturas de Maisonneuve). rior sea superficial.

450 Aaos Comprehensive Orthopaedic Review 2 © 2014 American Academy Of Orthopaedic Surgeons
Capítulo 41: Fracturas de la meseta tibial y fracturas diafisarias de tibia y peroné

2. Exploración neurovascular. 1. Indicaciones: el tratamiento no quirúrgico está


indicado en las fracturas a baja energía estables
a. Deben buscarse los signos y síntomas de sín-
(como los patrones axiales estables) y virtualmen-
drome compartimental inminente (compar-
te en todas las fracturas diafisarias del peroné ais-
timento a tensión, dolor desproporcionado a
ladas.
la lesión o dolor al estiramiento pasivo de los
dedos). 2. Está indicado el enyesado hasta el muslo, segui-
b. El síndrome compartimental es más frecuente do de aplicación de férulas funcionales con apoyo
en las fracturas diafisarias de la tibia que en las para el tendón rotuliano, con inicio de carga hacia
proximales o distales. las 2-3 semanas. Pueden usarse férulas correcto-
ras para las posibles deformidades.
c. Está indicada la monitorización continua de
las presiones intracompartimentales en los pa- 3. Tras el tratamiento cerrado, el acortamiento me-
cientes con capacidad de comunicación anula- dio es de 4 mm y la angulación media de menos
da (p. ej., el paciente sedado e intubado en la de 6°; la no consolidación se da en el 1,1% de los
unidad de cuidados intensivos). pacientes.
d. La fasciotomía de descompresión comparti- G. Tratamiento quirúrgico
mental está indicada si el paciente tiene uno 1. Indicaciones.
o más de los signos y síntomas citados y la
presión absoluta es mayor de 40 mmHg o hay a. Si no se consiguen parámetros de reducción
aceptables, que incluyen desplazamiento de
menos de 30 mmHg de diferencia entre la pre-
menos de 50%, angulación de menos de 10°,
sión compartimental y la diastólica. acortamiento de menos de 1 cm y malalinea-
e. Una vez se diagnostica el síndrome comparti- ción rotatoria de menos de 10°.

3: Traumatología
mental, hay que liberar los cuatro comparti- b. En pacientes con fracturas abiertas, fracturas
mentos. complicadas con síndrome compartimental,
3. Estudio radiológico. fracturas intrínsecamente inestables (segmen-
tarias, conminutas, cortas, desplazadas) y po-
a. Las radiografías simples deben incluir la se- litraumatizados (p. ej., rodilla flotante).
rie traumatológica estándar (anteroposterior,
lateral y oblicuas) y placas de meseta tibial o 2. Enclavijado intramedular.
de tobillo si la fractura abarca la superficie de a. El enclavijado intramedular con fresado es el
la articulación. Deben visualizarse la tibia y el tratamiento de elección para las fracturas ines-
peroné enteros, desde la rodilla hasta el tobi- tables porque permite introducir clavos más
llo. gruesos (con pernos de fijación más grandes)
b. Tras cualquier manipulación de la fractura de- y, paradójicamente, mantener la perfusión del
ben repetirse las radiografías para comprobar periostio. Además, con el fresado de la tibia,
la reducción. contrariamente a lo que sucede con el del fé-
mur, apenas preocupa la posibilidad de embo-
c. Puede usarse la TC para valorar la consolida- lia de médula ósea.
ción de la fractura o identificar la no consoli-
dación, pero no es necesaria para el tratamien- b. Los enclavijados intramedulares directos sin
to agudo de la fractura. fresado quedan más flojos que los fresados y
provocan menos necrosis de la cortical. Tam-
E. Clasificación de las fracturas bién tienen más riesgo de rotura de los pernos
1. Las fracturas se clasifican según su tipo, su locali- de fijación que los enclavamientos intramedu-
zación y el grado de fragmentación. lares con fresado.
2. La clasificación de la OTA incluye los tipos 42A c. El empleo de tornillos poste, placas unicortica-
(simples, es decir, espiroideas, transversales u obli- les, vías de entrada laterales y enclavamientos
cuas), 42B (en cuña) y 42C (complejas, conminu- en posición semiextendida puede contribuir a
tas) (Figura 5). prevenir desviaciones de las fracturas proxi-
males en flexión y en valgo.
3. Clasificación de la afectación de los tejidos blan-
dos. d. Los tornillos de bloqueo o las placas en el pe-
roné previenen las desviaciones de las fractu-
a. La clasificación de Oestern y Tscherne se utili- ras distales en valgo (si hay fractura del peroné
za para las fracturas cerradas (Tabla 1). al mismo nivel) o en varo (si el peroné está
b. La clasificación de Gustilo-Anderson se aplica intacto).
a las fracturas abiertas (Tabla 2). e. Las contraindicaciones del enclavijado intra-
F. Tratamiento no quirúrgico medular incluyen deformidades previas de la

© 2014 American Academy Of Orthopaedic Surgeons Aaos Comprehensive Orthopaedic Review 2 451
Sección 3: Traumatología
3: Traumatología

Figura 5 Clasificación de la OTA de las fracturas diafisarias de tibia y peroné.

diáfisis tibial que impidan el avance del clavo b. Los diseños modernos de las placas y las téc-
intramedular y los antecedentes de enclava- nicas mínimamente invasivas han permitido
miento previo. que estos implantes tengan cierto papel en el
tratamiento de las fracturas metadiafisarias o
3. Placas y tornillos.
en las diafisarias en las que no es factible el
a. La inserción de placas por técnica abierta se ha enclavijado intramedular; por ejemplo, tras
asociado tradicionalmente con complicaciones artroplastia total de rodilla o fijación de la me-
de las heridas y no consolidación. seta tibial.

452 Aaos Comprehensive Orthopaedic Review 2 © 2014 American Academy Of Orthopaedic Surgeons
Capítulo 41: Fracturas de la meseta tibial y fracturas diafisarias de tibia y peroné

Tabla 1 Tabla 2
Clasificación de Oestern y Tscherne de las Clasificación de Gustilo-Anderson de las fractu-
lesiones de los tejidos blandos en las fracturas ras abiertas
cerradas Grado Descripción
Grado Descripción I Herida limpia < 1 cm de longitud
0 Lesiones debidas a fuerzas indirectas sin II Herida > 1 cm de longitud sin lesiones de
apenas afectación de tejidos blandos tejidos blandos muy acusadas
I Contusiones/abrasiones superficiales, fracturas III Heridas con lesiones graves de tejidos blandos;
simples generalmente > 5 cm
II Abrasiones profundas, contusión muscular/   Fractura segmentaria abierta
cutánea, traumatismo directo, síndrome   Amputación traumática
compartimental inminente   Heridas por arma de fuego
  Heridas en granjas
III Intensa contusión cutánea, piel aplastada
  Fracturas que precisan reparación vascular
o destrucción muscular, despegamiento
  Fracturas > 8 horas de evolución
subcutáneo, síndrome compartimental agudo
y ruptura de un vaso o nervio importantes IIIA Recubrimiento perióstico adecuado
Reproducida con la debida autorización de Oestern HJ, Tscherne H: IIIB Arrancamiento perióstico significativo
Pathophysiology and classification of soft tissue injuries associated with
fractures, en Tscherne H, Gotzen L, eds: Fractures With Soft Tissue Inju- IIIC Requiere reparación vascular para
ries. Berlin, Germany, Springer-Verlag, 1984, pp 1-9. revascularizar la pierna
Adaptada con la debida autorización de Bucholz RW, Heckman JD,

3: Traumatología
Court-Brown C, eds: Rockwood and Green’s Fractures in Adults, ed 6.
Philadelphia, PA, Lippincott Williams & Wilkins, 2006, p 2084
c. La colocación por abordaje lateral es preferi-
ble a la vía anterointerna cuando hay riesgo de
complicaciones de los tejidos blandos.
c. Si no es posible el cierre inmediato, los sis-
4. Fijación externa. temas con presión negativa (VAC) parecen
a. La fijación externa ha ido ganando adeptos en preferibles a practicar colgajos (rotatorios o
las fracturas abiertas de tibia con compromiso libres) de entrada.
de los tejidos blandos, debido a los decepcio- d. Debe administrarse de inmediato en el propio
nantes resultados con las técnicas tradiciona- servicio de urgencias una cefalosporina de pri-
les. mera generación. Si hay defectos de los tejidos
b. Las ventajas de la fijación externa definitiva blandos se añade un aminoglucósido. La tera-
son, además de su bajo riesgo, la posibilidad pia anti-Clostridium se aplica si las heridas se
de acceder a las heridas, la estabilidad mecáni- produjeron en suelo contaminado o en lugares
ca del conjunto y que permite hacer radiogra- de paso de animales de granja.
fías para valorar el resultado. e. La inmunoglobina antitetánica se administra
c. Hay dispositivos con diseños variables, inclu- si se conoce y está al día la vacunación; se aña-
yendo fijadores unilaterales con pines cortos, de toxoide si no se conoce el estado vacunal
seguros y que dañan los tejidos sólo en un o han pasado más de 10 años desde la última
lado; fijadores circulares con alambres que dosis.
pueden fijarse en la metáfisis, y fijadores híbri- H. Rehabilitación
dos.
1. Tras el tratamiento no quirúrgico de fracturas esta-
d. La rigidez del conjunto aumenta en función bles en el plano axial, puede permitirse al paciente
del diámetro de los pines, el número de ellos cargar peso a tolerancia pasadas de 1-2 semanas.
en cada lado de la fractura, la cercanía de las
barras al hueso y la construcción en múltiples 2. Tras el tratamiento quirúrgico, la autorización
planos. a cargar peso depende del patrón de la fractura
y del tipo de implante. En las fracturas estables
5. Tratamiento de las fracturas abiertas. en el plano axial con buen contacto óseo, puede
a. Las fracturas abiertas requieren desbridamien- autorizarse la carga de peso a medida que vaya
to y estabilización de la fractura urgentes. tolerándose. En las fracturas conminutas, se per-
mite la carga de peso parcial hasta que se demues-
b. Los datos actuales apoyan el cierre inmediato tre radiográficamente la consolidación.
de las heridas si la contaminación es pequeña y
pueden suturarse sin que la piel quede en ten- 3. Debe repetirse el estudio radiográfico a las seis
sión. semanas y a las 12 semanas.

© 2014 American Academy Of Orthopaedic Surgeons Aaos Comprehensive Orthopaedic Review 2 453
Sección 3: Traumatología

4. Los fijadores externos deben dinamizarse antes de b. La infección profunda suele estar asociada
retirarlos, para asegurar la cicatrización y evitar a las fracturas abiertas (comunicación entre
nuevas fracturas. fractura y hematoma) y puede acabar causan-
do osteomielitis.
5. La estimulación externa del hueso ha demostrado
ser de utilidad para potenciar la consolidación de 5. El dolor provocado por el material de osteosínte-
la fractura. sis se debe a que los tornillos y las placas se colo-
can en el borde subcutáneo de la tibia.
I. Complicaciones
6. Puede haber lesiones de los nervios, habitualmen-
1. Consolidación retardada o seudoartosis.
te del peroneo (más común) o del safeno. El ner-
a. La seudoartrosis se define como una fractura vio safeno puede lesionarse durante la colocación
que ha perdido las posibilidades de unirse. de los pernos.
b. La consolidación retardada se define como 7. La alineación incorrecta puede llevar a la pérdida
una fractura que tarda más de lo esperado en tardía de la reducción; puede darse en fracturas me-
unirse. tafisarias tratadas con enyesado o fijación externa.
c. El tratamiento puede consistir en dinamiza- a. La alineación incorrecta inmediata postopera-
ción, cambio del clavo intramedular o injertos toria puede evitarse con una técnica quirúrgica
de hueso. minuciosa y la atención especial a esta compli-
cación, en particular con el enclavado de frac-
2. Síndrome compartimental: la complicación más turas proximales o distales de la tibia.
grave tras una fractura diafisaria de tibia y peroné
es no reconocer el síndrome compartimental in- b. Entre los métodos para prevenir la alineación
minente. incorrecta durante el enclavijado tibial están el
3: Traumatología

uso de tornillos de bloqueo, las placas provi-


3. La mitad de los pacientes tratados con enclavija- sionales, los distractores universales y la colo-
do de tibia quedan con dolor residual de la rodi- cación de placas en el peroné.
lla.
c. Para evitar el valgo en las fracturas del tercio
4. Infección. proximal puede ser más conveniente el abor-
a. La infección puede ser superficial o profunda. daje proximal más externo.

Puntos clave a recordar

Fracturas de la meseta tibial 6. Deben evitarse las incisiones en la línea media an-
1. La afectación de la piel es frecuente en las fracturas terior en las fracturas bicondíleas, por las altas tasas
por mecanismos de alta energía. encontradas históricamente de complicaciones de
las heridas y de “emparedado de hueso muerto”.
2. Si es de esperar que la intervención quirúrgica se
retrase tras una fractura de platillo tibial en la que Fracturas diafisarias de tibia y peroné
la extremidad queda acortada o la articulación sub-
1. La complicación más grave tras una fractura diafi-
luxada, debe considerarse la posibilidad de fijación
saria de tibia y peroné es no reconocer el síndrome
externa temporal.
compartimental inminente.
3. Deben identificarse todas las lesiones meniscales y
2. La alineación incorrecta inmediata postoperatoria
repararlas en la operación.
puede evitarse con una técnica quirúrgica minu-
4. La incidencia de hundimiento articular es menor ciosa y la atención especial a esta complicación, en
con los cementos de fosfato cálcico que con los in- particular con el enclavado de fracturas proximales
jertos de hueso autólogo en las fracturas de meseta o distales de la tibia.
tibial.
3. Entre los métodos para prevenir la alineación inco-
5. Las fracturas bicondíleas requieren fijación con do- rrecta durante el enclavamiento tibial están el uso
ble placa o fijación unilateral con placa bloqueada, de tornillos de bloqueo, las placas provisionales, los
dependiendo de la presencia de fragmentación o de distractores y la colocación de placas en el peroné.
fractura en el plano coronal.
4. Para evitar el valgo en las fracturas del tercio proximal
puede ser más conveniente el abordaje proximal más
externo.

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Capítulo 41: Fracturas de la meseta tibial y fracturas diafisarias de tibia y peroné

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