Vivir Los Valores
Vivir Los Valores
VALORES
¿TIENES EL
VALOR O
TE VALE?
PALABRA DE GENEROSIDAD
“Conviene, por una parte ser generoso cuando se da, y por otra, no mostrar dureza en reclamar los
que nos deben en todos tipos de transacciones –cuando vendemos, cuando compramos, cuando
damos o recibimos algo material, en las relaciones de vecindad –manifestarse ecuánime, amable,
dispuesto a ceder en muchos casos de nuestro propio derecho, manteniéndonos siempre en lo
posible y mas que en lo posible alejado de los pleitos“
GENEROSIDAD
CUENTO
UNA DOCENA DE GALLETAS
El panadero despertó y pensó. “Ya entiendo. Siempre doy a mis clientes las galletas que
pagan. Ni una más. ¿Por qué no hacerlo?”
Al día siguiente horneó de nuevo. Las galletas quedaron riquísimas. Acababa de ponerlas
en la vitrina cuando vio entrar a la mujer del chal negro.
—Por favor, una docena —pidió.
El panadero contó doce galletas y una más.
—Desde hoy las docenas incluyen trece.
—Veo que ya aprendió a contar —comentó la mujer antes de salir.
Por un momento los ojos de Van Amsterdam parecieron jugarle un truco: en vez del chal
negro vio el traje rojo de San Nicolás.
El rumor de lo ocurrido se extendió y pronto el negocio estuvo lleno. Los otros panaderos
siguieron el ejemplo. Hasta hoy, en la fiesta de San Nicolás es tradición dar trece piezas
cuando las personas piden una docena.
—Leyenda neerlandesa.
CUENTO
EL RICO Y EL POBRE
En algún lugar del norte de Europa vivía el conde Walsegg, dueño de una enorme fortuna:
entre sus bienes se contaban casas, tierras y animales. Sus negocios lo obligaban a viajar
con frecuencia y solía llevar consigo una bolsita con una importante cantidad de monedas
de oro. Una vez se le perdió en el camino, pero como llevaba mucha prisa no se detuvo a
buscarla.
A la orilla de ese camino vivía Roderick, un hombre muy pobre, dentro de una modesta
choza en la que apenas tenía lo necesario. Una mañana que salió a buscar algunas hierbas
para comer, se encontró la bolsita llena de relucientes monedas. En el pueblo cercano
preguntó si no sabían quién era su dueño, pues quería devolvérsela. No logró saberlo.
Esperó varios meses a que apareciera el propietario. Como nadie llegó a pedírsela, después
de un año pensó que podía usar las monedas sin sentirse culpable por hacerlo. Con ellas
compró una granja y le regaló su chocita a un pobre hombre que no tenía dónde dormir.
Mediante su esfuerzo la finca fue prosperando poco a poco. Llegó a ser una de las más
hermosas y productivas de la región: contaba con lechones, pollitos y vacas que producían
abundante leche.
Pasaron muchos años. Una tarde el conde Walsseg andaba por el mismo camino. Como se
hacía de noche se acercó a la finca y preguntó si podía quedarse allí. Roderick lo invitó a
pasar, le asignó una habitación y le propuso que cenaran juntos.
Animados por el calor de la fogata y una jarrita de vino comenzaron a charlar. El visitante,
admirado por el orden y riqueza de la finca, le preguntó cuándo y cómo la había comprado.
—La adquirí hace varios años gracias a una pequeña bolsa de monedas de oro que encontré
en el camino. Nunca pude hallar a su dueño —explicó Roderick.
—¿Cómo era esa bolsa? —preguntó el visitante.
—Pequeña, de piel marrón, con un lazo… ¡Espere! ¡Voy a buscarla para mostrársela!
Al verla, el conde reconoció que era la bolsa perdida años atrás y se lo informó a su
anfitrión.
—Entonces toda esta finca le pertenece a usted. Con gusto se la puedo entregar —dijo
Roderick.
—No querido amigo. Eres un hombre trabajador y honrado que supo aprovechar bien ese
hallazgo y se merece lo que tiene. Disfrútalo —asentó Walsseg antes de despedirse.
GENEROSIDAD
(Del lat. generositas, -atis). f. Inclinación o propensión del ánimo a anteponer el decoro a la
utilidad y al interés. 2.f. Largueza, liberalidad. 3. Valor y esfuerzo en las empresas arduas.
4. Nobleza heredada de los mayores.
El valor de la generosidad consiste en dar a los demás más allá de lo que nos corresponde
por justicia u obligación. Implica la capacidad de salir de nosotros mismos y, por un acto de
amor, enfocar las necesidades de los otros. Se expresa en diferentes dimensiones de la
acción humana. En la dimensión material significa compartir nuestras pertenencias. En la
dimensión espiritual consiste en poner nuestras capacidades y atributos al servicio de
quienes nos rodean mediante una acción objetiva de ayuda.
DAR Y RECIBIR
El reparto de los bienes en el mundo no es uniforme. Unos tienen más y otros menos. Cada
persona, además, cuenta con características diferentes y particulares. La generosidad nos
permite buscar el equilibrio entre las pertenencias y las características para construir grupos
humanos basados en un sentimiento de cariño. Si nosotros no tenemos la fuerza suficiente
para cargar un mueble, una persona generosa puede ayudarnos a hacerlo.
·Aprende a compartir todas tus cosas: quizás una prenda de ropa, algún libro o tu comida.
Tu compañía y tu conversación pueden ser de gran ayuda para otra persona.
·Aprende a recibir. Cuando alguna persona que te aprecie te ofrezca algo que considera
importante o valioso, acéptalo como muestra de ese cariño.
·No tengas demasiado apego a los objetos: pueden ir y venir. Es más importante cuidar a
las personas y sus sentimientos que a las cosas.
LA ALEGRIA DECOMPARTIR
·Ser generoso significa estar dispuesto a dar todo sin esperar algo a cambio. Aprende a dar
de forma desinteresada.
·Ayuda a quien no tenga forma de recompensarte. Esa es la verdadera generosidad.
·Mucha gente piensa que la generosidad sólo se relaciona con el dinero. Aprende a cuidarlo
pero nunca le des más valor que a las personas y sus sentimientos.
RESPETO
“El respeto no es miedo ni temor; es la capacidad de ver a las personas tal cuales son, estar
conscientes de su carácter único como individuos. Así, el respeto implica la ausencia de
cualquier tipo de explotación: me interesa que las personas crezcan y se desarrollen por su
propio bien, empleando su propio estilo de hacerlo, y no para el propósito de servirme.”
Nunca dobles la cabeza. Mantenla en alto. Mira al mundo directamente a los ojos.
CUENTO
MICHA Y SU ABUELO
El abuelo, el mayor de la casa, era muy muy anciano. Sus piernas ya no soportaban su peso,
sus ojos ya no podían ver, sus oídos no escuchaban y en su boca no quedaba un solo diente.
Todo se derramó sobre el piso. Muy disgustada, su nuera le reprochó que dañara los objetos
de la casa y que rompiera así los trastes de su vajilla. Empleando un tono grosero, le dijo
que a partir de ese día le servirían de comer en una cubeta de madera, como las que se
usaban para dar su alimento a los animales.
El anciano suspiró hondamente pero no dio respuesta alguna a esas palabras que lo habían
lastimado. Pasó algún tiempo desde esa ocasión. Un día estaban en la casa el hijo y la nuera
del anciano.
Los dos esposos miraban con mucha atención al pequeño niño de ambos. El infante estaba
en el suelo, jugando con unos bloques de madera. Los acomodaba de una manera y de otra,
como si quisiera darle forma a un objeto en particular.
—¿Qué figuras est·s haciendo con esos pedazos de madera, hijo? —preguntó con
curiosidad su padre.
—Estoy haciendo una cubeta de madera papá. De esa forma, cuando tú y mamá sean tan
viejos como el abuelo podré usarla para servirles su comida —informó el pequeño Micha.
Sin decir palabra, el hombre y la mujer se pusieron a llorar. Sentían vergüenza de haber
tratado al abuelo de aquella manera. Desde aquel día le sirvieron nuevamente la comida en
la mesa, y lo cuidaron bien.
CUENTO
UN BUEY LLAMADO HERMOSO
En Takkasila, hace muchos siglos, nació un tierno becerro.
Fue adquirido por Amir, un hombre rico, que lo llamó Hermoso.
Lo atendía adecuadamente y lo alimentaba con lo mejor.
Cuando Hermoso se convirtió en un buey grande y potente, pensaba con gratitud: “Mi amo
me dio todo. Me gustarÌa agradecer su ayuda”. Un dÌa le propuso:
—Mi señor. Busque a algún ganadero orgulloso de sus animales. Dígale que puedo tirar de
cien carros cargados al máximo.
Amir aceptó y visitó a un mercader.
—Mis bueyes son los más fuertes —comentó éste.
—No. El mío puede tirar de cien carros cargados —respondió Amir.
Apostaron mil monedas de oro y fijaron un día para la prueba.
El mercader amarró cien carros llenos de arena para volverlos más pesados. Cuando
comenzó la prueba, Amir se subió al primero.
No resistió el deseo de darse importancia ante quienes lo veían. Hizo sonar su látigo y le
gritó a Hermoso:
—Avanza, animal tonto.
Hermoso pensó: “Nunca he hecho nada malo y mi amo me insulta”. Permaneció fijo en el
lugar y se resistió a tirar.
El mercader rió y pidió el pago de las monedas.
Cuando volvieron a casa Hermoso le preguntó a Amir:
—¿Por qué estás tan triste?
—Perdí mucho dinero por ti.
—Me diste con el látigo. Me llamaste tonto. Dime, en toda mi vida rompí algo?, ó te causé
algún perjuicio? —preguntó Hermoso.
—No —respondió el amo.
—Entonces ¿por qué me ofendiste? La culpa no es mía, sino tuya… Pero como me da pena
verte asÌ, acude con el mercader y apuesta de nuevo: que sean dos mil monedas. Eso sí: usa
conmigo sólo las palabras que merezco.
El mercader aceptó pensando que volverÌa a ganar.
Todo estuvo listo para la nueva prueba. Cuando Hermoso tenÌa que tirar de los carros, Amir
le tocó la cabeza con una flor de loto y le pidió:
—Hermoso, øpodrÌas hacerme el favor de jalar estos cien carros?
Hermoso obedeció de inmediato y con gran facilidad los desplazó.
Incrédulo, el mercader pagó las dos mil monedas de oro. Quienes presenciaron la
sorprendente muestra de su fuerza llenaron al buey de mimos y obsequios. Pero más que el
dinero, Amir apreció la lección de humildad y respeto que habÌa recibido.
Leyenda de Bután
RESPETO
Veneración, acatamiento que se hace a alguien. 2. m. Miramiento, consideración,
deferencia.
El valor del respeto se ejerce cuando mostramos aprecio y cuidado por el valor de algo o de
alguien. Puede estar dirigido hacia los derechos y la dignidad de las demas personas, hacia
los de nosotros mismos y tambien hacia el entorno natural, incluyendo las plantas y los
animales que lo integran. Nos ayuda a conservar intacto aquello que mas apreciamos en la
vida; nos ensena a reconocer aquello que m·s aprecian los demas. Puede vivirse en forma
colectiva —entre un pais y otro— o individual —entre dos personas—
Sigue las reglas que se siguen en tu grupo o tu comunidad, como guardar silencio en
determinadas circunstancias o respetar las areas y servicios creados para las personas
discapacitadas.
No aceptes ninguna actitud ofensiva o humillante: nadie debe hablarte a gritos o con
groserias. Mas aun: nadie debe quitarte tus planes y las buenas ideas que guian tu vida (la
vocacion por una carrera o el interes por un deporte).
Las leyes estan hechas para respetarse. Hazlo siempre y recomiendalo a tu entorno.
Aprende a ser amable y afectuoso con tu entorno: no arrojes basura en la calle, ten
consideracion de los mayores, de las plantas, de las mascotas. Construye poco a poco el
mundo donde quieres vivir.
MALOS MADALES
Podriamos pensar que faltar al respeto es simplemente tener malos modales. Claro, hablar
con la boca llena, presentarnos sucios a la escuela o el trabajo, o empujar a los otros para
pasar son conductas irrespetuosas. Sin embargo, significan poco en comparacion con las
verdaderas faltas de respeto: tocar a alguien sin su consentimiento; burlarnos de una
religion, de un trabajo o una forma de vida diferente a la nuestra, querer utilizar a los dem·s
como medios para nuestros planes, abusar de quienes estan en desventaja (los ancianos, las
personas enfermas, los ninos muy pequenos, los animales). Debes evitarlo siempre. A veces
la mejor forma es seguir las reglas. Pero pensar siempre “debo hacer esto”, “no debo hacer
lo otro” es solo el primer paso. El gran progreso en la busqueda del respeto no esta en la
inteligencia, sino en el corazon: el amor a los demas sirve de guia e inspiracion para
cuidarlos y honrarlos por formar parte de la vida.
Las dificultades hacen que muchas personas pasen por encima de las reglas —y hasta de las
demas personas— para conseguir sus fines. Aunque los obtengan, esta forma ha de
evitarse: estan haciendo del mundo un lugar de violencia y sufrimiento.
Puede creerse que el respeto o la falta de respeto que se presentan en el hogar no tienen
mayor impacto. Sin embargo, todo comienza alli: si respetamos en la casa, estamos
generando respeto en el mundo. No aceptes ni un detalle de violencia en tu hogar.
A veces pensamos que las personas rudas y agresivas en su trato son fuertes. La verdad es
todo lo contrario: actuan asi porque son debiles y tienen miedo.
GRATITUD
“Muchas veces, a lo largo de un mismo día, me doy cuenta que mi propia vida y sus logros
se han construido gracias al trabajo de las personas que me rodean. También comprendo,
con cuanta seriedad debo esforzarme para darles, en correspondencia, tanto como he
recibido.”
-Albert Einstein
-Lao Tsé
CUENTO
EL PESCADOR DE HOJAS
Eduardo, un buen padre de familia, era pescador en la costa del mar Adriático, pero no
alcanzaba a alimentar a sus cinco hijos. Una vez pasaron diez jornadas sin que obtuviera un
solo pescado. Los vecinos lo lamentaban, pues era trabajador y conocedor de su oficio.
En una ocasión el rey Julián, alto y de negro cabello rizado, pasó cerca de la casa del
pescador y escuchó que los pequeños se quejaban de hambre. Preguntó qué ocurría y, al
conocer los méritos y situación de Eduardo, pensó ayudarlo.
—Cada vez que atrapes algo con tu red, tráelo al palacio para que lo coloquemos en el
platillo de mi balanza. En el otro platillo pondré el mismo peso en monedas de oro para ti
—le informó.
Feliz por la promesa, Eduardo se hizo al mar por tres largos días. Remaba, lanzaba la red y
la traía de vuelta al barco. Pero siempre estaba vacía. Desilusionado, tomó la ruta de
regreso.
Ya en el puerto, echó la red por última vez. Al retirarla encontró una hoja de roble muy
dañada por el agua del mar. Su amigo Antonio pasaba por allí.
—Llévasela al rey —le recomendó.
—Después de todo, fue lo único que pesqué… —respondió Eduardo y se dirigió al palacio.
Al verlo, el rey comenzó a reír.
—Amigo, esa hoja tan liviana no hará que la balanza se mueva ni un poco. Pero hagamos la
prueba —le dijo.
El pescador puso la hoja sobre el platillo. Para sorpresa de todos, éste bajó como si
estuviera cargado de plomo. El tesorero comenzó a poner monedas en el otro platillo. Tuvo
que colocar sesenta para equilibrarlos.
Eduardo se fue con ellas a comprar todo lo necesario para su familia. El rey conservó la
hoja y convocó a los sabios, que la examinaron por días. Nunca dieron con la explicación
de su misterio.
Ni siquiera Eduardo alcanzó a saber qué había pasado.
El secreto de la hoja dormía en su infancia. El pescador tenía tres o cuatro años de edad
cuando un labrador vecino arrancó un pequeño roble que había surgido en los límites de su
propiedad. El pequeño Eduardo lo recogió y lo plantó en un sitio que nadie cultivaba.
El ahora enorme árbol había aprovechado la oportunidad para agradecer a quien le había
salvado la vida.
—Leyenda albanesa.
CUENTO
LA TORTUGA BLANCA
Mao Pao era un jovencito chino de apenas quince años.
Sin embargo, ya se preparaba para ser un guerrero y vestía la elegante indumentaria que
correspondía. Después de un arduo entrenamiento fue a refrescarse a la corriente cercana
del Río
Amarillo. Despojado de su uniforme, se echó a nadar. Unos metros más adelante vio a un
pescador.
—¿Qué haces por estas aguas? —Le preguntó.
—Vengo a buscar algo para vender en el mercado —respondió.
De repente el pescador se echó al río para atrapar un animal con las manos. Cuando las
sacó, Mao Pao vio a una pequeña tortuga blanca.
—¡Lo logré. Todos querrán comprarla para hacer una buena sopa! —exclamó aquel
hombre.
El joven guerrero se acercó, y le conmovió ver los ojos pequeños y pacientes de la tortuga
que era apenas del tamaño de su mano.
—Déjala ir —pidió.
—No. Necesito el dinero —respondió el pescador.
—Te propongo algo. Dámela a mí y llévate mi uniforme nuevo que está tendido de aquel
lado. Puedes venderlo bien. Sólo déjame algo para cubrirme.
Así se hizo. El pescador le entregó la tortuga y se llevó la ropa.
Mao Pao salió del agua y se puso una túnica, la sola prenda que le había quedado. Se llevó
consigo a la tortuga, temiendo que, si la dejaba allí, el pescador regresara por ella. En el
camino la soltó en un estanque cercano. La tortuga se fue nadando poco a poco.
Pasaron cincuenta años. Mao Pao había llegado a ser general durante el reinado de la
dinastía Chin. Su país vivía una época de luchas y enfrentamientos por el poder. Tras
perder una batalla, había quedado solo, abandonado por sus hombres.
Corría y corría para salvar la vida. De repente llegó al Río Amarillo de su juventud. Si
cruzaba a la otra orilla estaría a salvo. Pero parecía imposible. Era época de lluvias y el
caudal estaba más crecido que nunca.
Los hombres de Tigre de Piedra (así se llamaba el general enemigo) estaban a punto de
prenderlo. Sin embargo, ya en la orilla del río, Mao Pao vio acercarse un enorme caparazón
blanco, casi de su mismo tamaño. De éste asomó la cabeza y el general reconoció los
mismos ojos inocentes de la tortuga que había salvado años atrás.
Sin pensarlo, se subió a ella, y se prendió del sólido caparazón. La tortuga, acostumbrada a
las crecidas del río, no tardó en llevarlo a la otra orilla, donde lo dejó sano y salvo.
Cada uno siguió su camino, aunque dicen que volvieron a encontrarse.
—Leyenda china.
GRATITUD.
Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido
hacer, y a corresponder a él de alguna manera. Amistad. Afecto personal, puro y
desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. Confianza.
Esperanza firme que se tiene de alguien o algo. Fidelidad. Observancia de la fe que alguien
debe a otra persona.
—Diccionario de la Real Academia Española
El valor de la gratitud se ejerce cuando una persona experimenta aprecio y reconocimiento
por otra que le prestó ayuda. No consiste, necesariamente, en “pagar” ese favor con otro
igual, sino en mostrar afecto y guardar en la memoria ese acto de generosidad. Más que
centrarse en la utilidad práctica del servicio recibido, pondera la actitud amable de quien lo
hizo.
·Aprende a usar la fórmula que no falla. “Por favor” indica que pedimos algo especial.
“Gracias” indica que reconocemos la ayuda.
·Piensa y reconoce todo aquello que recibes de los demás. Exprésalo a tu estilo: con
palabras, con un abrazo, con un carta.
·Ve construyendo una cadena de favores: cuando tu recibas uno, haz otro, y pide a esa
persona que siga extendiendo la red de ayuda y gratitud.
·No agradezcas sólo los bienes materiales. La ayuda que va más allá de los objetos es tal
vez la más valiosa.
LUZ INTERIOR
Hay quienes creen que todo lo bueno que tienen lo han conseguido solos. Por orgullo o, a
veces, por simple desatención, no saben reconocer el apoyo que les dieron los demás en un
momento o circunstancia determinados. Esas son las personas desagradecidas. Aunque
parezca increíble pueden llegar al extremo de criticar o incluso hacer daño a quienes los
ayudaron. A veces se cierran todas las puertas. A veces no, pues la generosidad nunca
termina. Sin embargo, como no saben experimentar agradecimiento, se sienten solos, no
descubren que los demás los quieren y que merecen ese cariño. Su malestar crece a cada día
y los entristece. El que agradece abre las cortinas de su alma: permite que entre el sol y
proyecta hacia afuera su propia luz.
·Vence tu orgullo, piensa en quienes te han dado la mano a lo largo de la vida. Comprende
que te ayudaron a ser quien eres.
·La gratitud no es un intercambio de objetos: “tú me diste, yo te di”. Significa, más bien,
“tú te esforzarte por mí, yo estoy dispuesto a hacerlo por ti.”
·No sólo hay que dar las gracias a quienes están vivos y cerca de nosotros. Reconoce en tu
corazón a quienes te ayudaron aunque no vivan o se encuentren lejos.
AMISTAD
Cultivo una rosa blanca en junio como enero para el amigo sincero que me da su mano
franca. Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.
José Martí
“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.”
Aristóteles
CUENTO
EL LABRADOR Y EL ÁGUILA
A media tarde, en lo profundo del bosque, iba caminando Martín el labrador. Solía regresar
a casa a esa hora, cansado por el trabajo que desarrollaba en un huerto de duraznos jugosos
y aromáticos. Siguiendo el atajo que conocía para llegar a su hogar, escuchó un batir de alas
cerca del manantial.
Se volvió para ver de qué se trataba. Era un enorme águila de cabeza blanca, negro plumaje
y pico amarillo. Alguien la había atrapado y la mantenía sujeta de la pata derecha
empleando una cadena fija a un árbol. Daba tristeza ver sometido a un animal tan
acostumbrado a las alturas. Además, en el bosque estaba prohibido cazar…
Con gran decisión, Martín se acercó al árbol. De su mochila sacó algunos instrumentos que
usaba para su trabajo y separó la cadena del tronco. Sin embargo, el águila no podía volar,
pues el cepo pesaba mucho. Con cuidado y detenimiento (aun con el riesgo de sufrir un
picotazo) el labrador se lo quitó y el ave se elevó en el cielo, libre al fin.
El labriego siguió su camino. Comenzó a sentirse fatigado y pensó en hacer un alto. Pasos
más adelante encontró la barda de piedra situada al borde de la cañada. Decidió subir y
sentarse en la cima para reposar mientras disfrutaba la puesta de sol.
Una vez allí vio volar bajo al águila que había rescatado. De repente el ave planeó, se le
acercó a unos cuantos centímetros y, con el pico, le quitó de la cabeza el sombrero de piel
que portaba. Luego voló y voló.
—¡Hey! ¡Dame mi sombrero! —gritó Martín.
Cuando vio que el águila no regresaba, bajó de la barda y comenzó a correr tras ella. Poco
más allá, donde comienza el sendero que lleva al pueblo, el águila simplemente dejó caer el
sombrero. Martín lo recuperó entre las ramas de un árbol y pensó “Vaya con este extraño
animal. ¿Por qué habrá actuado así?”
Al día siguiente, muy temprano, cuando se dirigía al huerto, Martín notó que la barda de
piedra, humedecida por la lluvia de varias semanas, se había venido abajo. El águila le
había quitado el sombrero para hacerlo bajar de ella y salvarle la vida. Así recompensaba la
amistad de quien la había liberado.
CUENTO
ARENA Y PIEDRA
Por el ardiente desierto del Sahara, llevando una pesada carga sobre los hombros, iban
caminando dos amigos, Farouk y Ramsés.
Habían perdido a sus camellos varios días antes y estaban agotados por la enorme distancia
que habían recorrido a pie.
Llevaban casi una semana sin probar alimento y el agua se les terminaba bajo el inclemente
rayo del sol. Las piernas les dolían de tanto caminar y tenían quemada la piel del rostro y
los brazos.
Aunque entre los dos habían elegido esa ruta, Farouk le reclamó a Ramsés haber escogido
un camino largo y desconocido. Su furia iba en aumento: gritaba, manoteaba, le dijo un
insulto y otro. Incluso llegó a darle una bofetada.
Ramsés se quedó callado y la nariz le sangró un poco, pero no respondió a la agresión. Con
mirada profunda de tristeza se sentó y escribió sobre la arena con su dedo índice: “Hoy mi
mejor amigo me pegó en la cara”. A Farouk le sorprendió este hecho, pero no le preguntó
nada.
Por el ardiente desierto del Sahara, llevando una pesada carga sobre los hombros, iban
caminando dos amigos, Farouk y Ramsés.
Habían perdido a sus camellos varios días antes y estaban agotados por la enorme distancia
que habían recorrido a pie.
Llevaban casi una semana sin probar alimento y el agua se les terminaba bajo el inclemente
rayo del sol. Las piernas les dolían de tanto caminar y tenían quemada la piel del rostro y
los brazos.
Aunque entre los dos habían elegido esa ruta, Farouk le reclamó a Ramsés haber escogido
un camino largo y desconocido. Su furia iba en aumento: gritaba, manoteaba, le dijo un
insulto y otro. Incluso llegó a darle una bofetada.
Ramsés se quedó callado y la nariz le sangró un poco, pero no respondió a la agresión. Con
mirada profunda de tristeza se sentó y escribió sobre la arena con su dedo índice: “Hoy mi
mejor amigo me pegó en la cara”. A Farouk le sorprendió este hecho, pero no le preguntó
nada.
— Leyenda árabe.
AMISTAD
Amistad f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y
se fortalece con el trato.
VIVIENDO EL VALOR
Haz una lista de todos tus amigos. Piensa cuáles actividades e intereses comparten y
qué experiencias han estrechado más la amistad.
Si hace tiempo no has visto a alguno de ellos, háblale por teléfono o visítalo.
La amistad debe ser siempre equilibrada: hay que saber expresarse con los amigos,
pero también hay que saber escucharlos.
Presenta a tus amigos entre sí: pronto habrán generado una red amplia de apoyo y
actividades compartidas.
La amistad no consiste en aprobar todo lo que hacen tus amigos. Si notas que están
fallando en algo es muy importante que se los digas.
Las personas cambian con el tiempo, pero la amistad puede renovarse junto con
ellas y volverse cada vez más estrecha.
La amistad busca el crecimiento y la felicidad, si algún amigo te propone alguna
acción indebida explícale que no deben llevarla a cabo.
LAS PERSONAS TAMBIÉN FLORECEN
¿Qué haces para cultivar una planta? La siembras, la pones al sol, le quitas las hojas secas.
Algo semejante ocurre con la amistad. Una vez que existe tienes que darle cuidados: guarda
para ti las cosas que te cuentan tus amigos, diles siempre la verdad, dales las gracias cuando
te ayudan y ayúdalos cuando lo necesiten. Es muy importante corresponder a lo que ellos
hacen por ti. En muchas situaciones, como una competencia, la amistad se pone a prueba.
Procura mantenerla más allá de ellas.
Los principales riesgos que pueden “marchitar” una amistad son el egoísmo (pensar
demasiado en ti sin fijarte en los demás) y el orgullo, que te impide ver las cualidades de
los otros. El extremo contrario de la amistad es la enemistad, cuando dos personas buscan
la manera de hacerse daño. Ésta sólo trae consigo soledad y tristeza.
RESPONSABILIDAD
Ser hombre significa ser responsable. Implica sentirnos avergonzados al ver la pena que
alguien no se merece. Implica sentirnos orgullosos por el triunfo de nuestros compañeros.
Es, en cierta forma, saber que al colocar nuestra propia piedra, estamos contribuyendo a la
construcción del mundo.
—Antoine de SaintExupéry
No somos sabios al recordar nuestro pasado, sino al sumir la responsabilidad del futuro.
CUENTO
EL PEQUEÑO ESCRIBIENTE FLORENTINO
En Florencia, Italia, vivía una familia compuesta por el padre, la madre y tres hijos. El
mayor se llamaba Carlo. El padre era empleado en los ferrocarriles. Como el sueldo que
ganaba no era suficiente, por las noches trabajaba como escribiente (copiaba a mano cartas
y otros documentos). Lo hacía porque deseaba ofrecer a sus niños la mejor educación
posible.
Aunque sabía que Carlo era un poco despistado y disculpaba sus pequeños olvidos, era muy
exigente en cuanto a su desempeño en la escuela. Carlo, por su parte, comprendía el
esfuerzo que estaba haciendo su padre. Sabía, además, que estaba perdiendo la vista por
forzarla tanto de noche. En una ocasión le propuso ayudarlo.
—¡De ninguna forma! —respondió el señor. No quiero que al día siguiente estés cansado y
te distraigas en tus estudios.
El pequeño no quedó conforme con la respuesta y planeó hacer algo. Por las noches
esperaba despierto hasta que su padre terminaba su tarea de copista y se recostaba a
descansar un rato. Entonces Carlo se dirigía al escritorio y trabajaba hasta el amanecer.
La situación se prolongó por varias semanas. El padre no se daba cuenta de que las copias
aumentaban, pues las hacía de forma mecánica y todos los documentos se parecían entre sí.
Cuando fue a entregar el material a quien se lo encargaba, le sorprendió ver que recibía más
dinero del acostumbrado. Con los ingresos extra que obtuvo compró alguna ropa de
invierno para los niños.
Una noche, mientras hacía sus copias, el pequeño escuchó ruido. No prestó demasiada
atención y siguió con su trabajo. Al poco rato oyó que alguien suspiraba atrás de él. Era su
padre. El señor lo abrazó y le ofreció una disculpa:
—Querido Carlo. De veras que ya no veo lo que ocurre a mi alrededor. Doy gracias por
tener un hijo como tú.
En una ocasión, el mago tuvo que salir a un largo viaje en busca de plantas para una
fórmula secreta. Antes de partir le hizo recomendaciones a Daniel: no debía abrir la torre
donde él trabajaba, ni tocar sus libros. También le encargó que limpiara algunas
habitaciones del castillo.
—Es una gran responsabilidad, pero sé que podrás cumplirla —le dijo.
Los primeros días Daniel siguió las instrucciones. Pero dos semanas después comenzó a
sentir fastidio por las tareas de limpieza. Así que una tarde subió a la torre. Sobre la mesa
halló el libro con las anotaciones del mago. Emocionado por pensar podía ser un hechicero,
se puso la túnica de éste y, subido en un banquito de madera, comenzó a leer. No entendía
las palabras, pero las pronunció en voz alta sin darse cuenta que eran mágicas. De repente,
la escoba y el balde se presentaron y se pusieron a sus órdenes.
Daniel se asustó un poco, pero pensó aprovechar la situación. Para limpiar tenía que cargar
agua, y le daba flojera. Así que les dio instrucciones de hacerlo.
El balde y la escoba iban y venían, iban y venían. Después de algunas vueltas ya había agua
suficiente y Daniel les pidió que no trajeran más. Pero como sólo entendían palabras
mágicas no le hicieron caso y siguieron trabajando.
Al cabo de un rato el agua cubría el piso y corría escaleras abajo. Llenó las habitaciones e
inundó el castillo pero el balde y la escoba no se detenían. El líquido le estaba llegando al
cuello y los objetos del laboratorio flotaban a su alrededor. “¡Auxilio!” gritó el joven
aprendiz.
En ese instante apareció el brujo. Vio lo que estaba pasando y pronunció las palabras
necesarias para resolverlo. El hechizo se detuvo y pronto todo estuvo bajo control. Instantes
después el mago reprendió a Daniel: “Antes que aprender magia y hechicería, tienes que
aprender a cumplir con las responsabilidades que se te encomiendan”.
RESPONSABILIDAD
Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las
consecuencias de un hecho realizado libremente.
Cuando nos pregunten de qué forma hemos cumplido con esas tareas, daremos una
respuesta segura: pusimos todo nuestro empeño en ellas. Pero la responsabilidad también
existe hacia adentro. La mayor tarea que tenemos como seres humanos es hacer algo
brillante y valioso de nuestra vida. La reflexión nos permite verificar si lo estamos haciendo
así, y orientar nuestro esfuerzo en el mejor sentido.
PARA LA VIDA DIARIA
-Ten claras tus obligaciones, acostumbra anotar a diario cuáles tareas desarrollaste ayer, y
cuáles debes desarrollar mañana. Ordenarlas en un calendario vuelve todo más fácil.
-Reúne todos los elementos necesarios para cumplir con el objetivo propuesto. Si se trata de
estudiar organiza bien tu material, si se trata de practicar un deporte, reúne el equipo
necesario.
-Recuerda a los demás las responsabilidades que tienen para contigo. Si no reaccionan,
llámalos amablemente a que lo hagan: "Te recuerdo que tú quedaste en regresarme tal
objeto".
-No te "escudes" en los demás para cumplir una obligación. Aunque la ayuda de los otros
es invaluable eres tú y sólo tú quien debe cumplir con lo que le corresponde.
-No sientas excesiva presión por el peso de tus obligaciones; aunque tarde o temprano
debes cumplir con ellas, disfruta lo demás que te ofrece la vida: hay momentos para
estudiar y otros para salir a divertirnos.
PAZ
“La paz duradera es premisa y requisito para el ejercito de todos los derechos y deveres
humanos la paz de la libertad y por tanto de leyes justas de la alegria de la igualdad de la
solaridad donde todos los ciudadanos cuentan conviven comparten”
“hay algo tan necesario como el pan de cada dia la paz de cada dia”
CUENTO
GILGAMESH Y ENKIDU
Una mañana la gente de Uruk presenció la llegada de Enkidu, quien quería enfrentar al
cruel gobernante. El rey ordenó que todos se reunieran para mostrarles cómo vencía al
extraño.
Al verlo venir le gritó, desde una torre en la muralla:
—Yo soy el más poderoso de los hombres. Te reto a un combate. Sube para que peleemos.
—Estoy preparado —respondió Enkidu mientras ascendía.
La batalla entre los dos fue intensa y se prolongó mucho tiempo. Los dos hijos del Sol
tenían la misma fuerza, y parecía que, al pelear, ninguno podría vencer al otro. Sin
embargo, de pronto ocurrió algo sorprendente. Gilgamesh se resbaló y empezó a caer por la
pendiente.
Todos esperaban verlo morir. Pero, de inmediato, Enkidu le tendió su brazo para que se
sujetara. Cuando estuvo a salvo ambos se abrazaron.
—¿Por qué me ayudaste? —le preguntó.
—Porque sabía que si hay paz entre tú y yo, habrá paz en Uruk
CUENTO
LA PALOMA DE LA PAZ
Hace miles de años hubo en Asia dos príncipes enemigos que constantemente se
amenazaban aprovechando el menor pretexto.
Uno de ellos decidió declarar la guerra y ordenó a los habitantes de su nación que se
prepararan para luchar.
El otro príncipe aceptó el desafío. Sin embargo, como habían pasado más de quince años
desde la última batalla, no recordaba dónde estaban guardadas su armadura y su ropa de
combate. Cuando faltaba un día para el enfrentamiento pidió a su madre que le llevara su
casco. La señora regresó con las manos vacías.
—¿Por qué no lo trajiste? —le reclamó.
—No pude cargarlo, pesa mucho —contestó ella.
—Yo mismo iré por él.
—No, por favor no lo toques —pidió la madre mientras le impedía el paso.
—¿Cómo piensas que puedo ir a la guerra sin casco? —preguntó él.
—Mira hijo, dentro de tu casco, que estaba en el patio trasero, una paloma hizo su nido, y
dentro de él hay tres pequeñas crías. Las palomas son las aves de la paz: nunca hacen daño
a nadie. Todos los días su madre les trae de comer lo que encuentra. ¿Cómo puedo destruir
su nido? Cuando vea que quiero tomar el casco, la madre se irá volando y dejará llorando a
los polluelos. Eso traerá desgracias a nuestro país..
El príncipe no quería discutir con su madre y se presentó al combate sin casco. Al verlo, su
enemigo quedó sorprendido.
—¿Cómo se te ocurre combatir así?
—Mi madre halló que en el casco viven una paloma y sus polluelos. No quisimos hacerles
daño.
El otro príncipe no podía creer lo que escuchaba y pidió a uno de sus hombres que
comprobara si la historia era cierta.
—Pues sí. Dentro del casco hay tres palomas muy pequeñas con su madre. Se me hace que
apenas rompieron el cascarón —confirmó el enviado.
Entonces el príncipe le tendió la mano a su enemigo.
—Hagamos la paz para siempre. Le propuso. Tu madre no quiso destruir el nido de la
paloma y sus polluelos ¿cómo podemos querer tú y yo destruir los hogares de miles de
personas?
Desde aquel día, los dos reinos fueron amigos y la paloma se convirtió en símbolo de la
paz.
PAZ
Situación y relación mutua de quienes no están en guerra. 2. f. Pública tranquilidad y
quietud de los Estados, en contraposición a la guerra o a la turbulencia. 4. f. Sosiego y
buena correspondencia de unas personas con otras, especialmente en las familias, en
contraposición a las disensiones, riñas y pleitos. 5. f. Reconciliación, vuelta a la amistad o a
la concordia. 6. f. Virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la
turbación y las pasiones.
SOLARIDAD
La solaridad no es un sentimiento de vaga compasion o una pequeña comodidad por las
cosas malas que pasan a mucha gente cerca y lejos de nosotros`por el contrario es una
determinacion firme y perseverante para comprometernos en el vien de todos y cada uno de
los individuos en realidad todos somos responsables de todos”
“ el lazo mas fuertede simpatia humana debera a las personas de todas las naciones y todos
las lenguas”
Por último, en el tronco de un árbol, hallaron una colmena. Producíaa tanta miel que ésta
escurríaa por las ramas. Los hermanos mayores planeaban encender una hoguera para hacer
un espeso humo, expulsar a las abejas y comerse toda la miel. Pero Benjamín salió en su
defensa:
—Déjenlas en paz. No las molesten.
Cansados de caminar sin rumbo, llegaron finalmente a un pequeño pueblo donde, por
efecto de un hechizo, todos los animales y los habitantes se habÌan convertido en figuras de
piedra.
Entraron al gran palacio. La corte y el rey habían sufrido el encantamiento de otra manera:
habáan caído en un sueño profundo. Tras recorrer las galeríaas los tres hermanos llegaron a
una habitación donde habÌa un hombrecillo de corta estatura.
Al verlos, éste no les dijo nada. Simplemente los tomó del brazo y los condujo a una mesa
donde estaban servidos ricos manjares.
Cuando terminaron de cenar, sin pronunciar palabra, llevó a cada uno a un confortable
dormitorio. Los tres durmieron un sueño reparador, y despertaron llenos de energía al día
siguiente.
El hombrecillo fue por el hermano mayor y lo llevó a una mesa de piedra para darle de
desayunar. Sobre ella estaban escritas las tres pruebas que debía superar para librar al
pueblo del encantamiento.
La primera era ésta: en el bosque, bajo el musgo, estaban las mil perlas de la princesa.
Había que buscarlas todas antes de que el sol se pusiera y traerlas al palacio. Si no las
hallaba, él mismo se convertirÌa en piedra.
El mayor fue pero, a pesar de su esfuerzo, sólo halló cien, y se convirtió en piedra.
Al dÌa siguiente, el segundo hermano realizó la prueba, pero sólo halló doscientas y
también se convirtió en piedra.
Llegó el turno de Benjamín. Éste llegó temprano y se puso a buscar en el musgo. Casi no
encontraba ninguna y se sentó en una piedra a llorar de aflicción. Pero por allÌ andaba el rey
del hormiguero que él habÌa salvado. Veníaa acompañado de cinco mil hormigas para
ubicar las perlas.
En muy poco tiempo habÌan encontrado todas y las juntaron en un montón.
Cuando volvió al palacio para entregarlas, BenjamÌn encontó que le esperaba la segunda
prueba. La llave de la alcoba de la princesa se habÌa caÌdo al fondo del lago. Era necesario
recuperarla.
Al llegar a la orilla vió a los patos que había protegido de sus hermanos. Todos se
sumergieron bajo el agua y, en cuestión de minutos, uno traía la dorada llave en el pico.
La tercera prueba era la más difÌcil. Entre las tres hijas del rey, que estaban dormidas hacÌa
meses, había que escoger a la menor, que era la más buena.
El problema es que eran muy parecidas. Sólo las diferenciaba un detalle. Las dos mayores
habÌan comido un terrón de azúcar, y la menor, una cucharada de miel. "¿Qué haré?” pensó
Benjamín muy apurado.
Pero entonces, por la ventana entró volando la reina de las abejas y se posó en la boca de la
que habÌa comido miel. De este modo, Benjamín reconoció a la más buena.
En ese mismo instante se rompió el encantamiento. Los habitantes del palacio despertaron y
todas las figuras de piedra recuperaron su forma humana. Benjamín se casó con la princesa
más joven y, años después, llegó a ser rey. Sus hermanos, liberados también del hechizo, se
casaron con las otras dos hermanas.
SOLIDARIDAD
VIVIENDO EL VALOR
El valor de la solidaridad se manifiesta al reconocer que, para cualquier objetivo, no bastan
los esfuerzos individuales. Quien lo vive se abre a la posibilidad de recibir ayuda, y
tambien esta dispuesto a darla. Implica la busqueda de una fraternidad que comienza entre
dos personas, se extiende a la sociedad, alcanza a un pais entero, trasciende las fronteras y
abarca a la humanidad en su conjunto sin distinguir credo, sexo, raza, nacionalidad u
orientacion politica.
Los hermanos crecen juntos y, con frecuencia, se unen para conseguir un objetivo común,
por ejemplo, cuidar de sus padres cuando son mayores. La posibilidad de sumar esfuerzos
en la búsqueda de un proposito generoso rebasa los limites de la familia y es el principio de
la sociedad. Tu y tu vecino de enfrente pueden proponerse, por ejemplo, recoger a diario las
hojas secas de la banqueta para beneficio de los dos. Pero tambien pueden hacer planes en
bien de alguien mas, como ayudar a un companero que no sabe manejar bien la pelota de
futbol y explicarle lo que ustedes saben. Cuando eres solidario sientes que la humanidad es
tu gran familia, comprendes que necesitas ayuda, pero tambien est·s dispuesto a darla. Al
sumar ideas, esfuerzos y trabajo el mundo empieza a transformarse. La experiencia de la
comunidad enriquece tu vida.
Conversa con tus vecinos. ¿Que esta haciendo falta en su cuadra? Organicen una accion
comunitaria para resolver el problema.
Al saber de alg·n caso de necesidad (por ejemplo, un pueblo afectado por las inundaciones)
participa en las campanas de apoyo, en la medida de tus posibilidades. Si cada persona
lleva una bolsa de arroz , pronto habra suficiente para alimentar a los damnificados.
Aprende a conocer la sociedad en que vives. Es tan grande que, con seguridad, ofrece algun
mecanismo para ayudarte en lo que necesitas.
En un mundo rápido y competitivo muchas personas tienden a pensar que la clave para
sobrevivir está en buscar sólo su beneficio personal, sin importar lo que ocurre con los
demás. Se les llama individualistas. Al no dar ayuda, no la reciben. Piensan en sólo en sí
mismas y efectúan cada acción evaluando su propia conveniencia.
Como ignoran que forman parte de una comunidad creen que sólo importan sus opiniones y
necesidades. Es como si pensarán “si yo no me mojo, no importa que diluvie”. Mediante
esa actitud ellos mismos dejan de importar a los demás, y su mundo se convierte en un
horizonte estrecho y pobre. Por más que un hombre se esfuerce es poco lo que puede hacer
solo. Entregarse a una causa común, vincularse con los demás para obtener un logro,
impulsar la vida en sociedad, enriquece el pensamiento, el corazón y las posibilidades
humanas.
No veas en los demas un obstaculo para tus propositos. No seas un obstaculo para los de
ellos. Visualiza tu comunidad como una red de apoyo que enriqueces con tus aportaciones
y puedes usar para apoyarte.
Si perteneces a un grupo (un equipo deportivo, una comunidad religiosa, etcetera) procura
que vaya mas alla de su proposito original: aprovechando que ya estan juntos hagan algo en
bien de los demas.
Comparte tus inquietudes con tu comunidad e invita a sus miembros a trabajar juntos en
asuntos clave: la seguridad de tu barrio o la ayuda a personas muy necesitadas
TOLERANCIA
“ fijate en los niños que te rodean observa que son difentes y que estas diversidad es
hermosa es una oportunidad para la humanidad. Vienen de distitos horizontes son
capaces de aportar cosas que tu no tienes y tu tambien puedes aportarles a ellos cosas
que no conocen la mescla de un enrique simiento mutuo”
CUENTO
EL PATITO FEO
Era verano y todo florecia una pata estaba empllando sus huevos y esperaba que sus
polluelos rompieran el casacaron pronto asi ocurrio de acada uno empezo a salir un
pequeño pico y poco a poco fueron surgiendo las diminutas aves, que ma bien oparecian
blos de algodón dorado
-que crias tan presiosas comento una vieja pata vecina que pasaba por ahí
Sin embargo aun falta por romperse un cascaron el del huevo mas grabde de todos al cavo
de unas horas y con muxo trabajo salio un patito negro y grandullo
-es diferente a todos pero yo lo encuentro hermoso como mi pequeño que es lo educare
junto con sus hermanos y lo llevare a canocer a los demas patos –sostuvo la madre
Pero sus hermanos los otros patos y algunas otras aves del corral lo rechazaran según ellos
era tonto y muy feo y por ello no merecian pertenecer a ese grupo las cosas empeoraban
cada dia mas para el.
Estaba tan trite por el rechazo que final mente el patito decidio huir y buscar suerte pior
otra parte
Estuvo en una granja donde tampoco lo tratavan bien paso el invierno con mucho frio y sin
alimentos sufuicientes al cabo de unos mese llego la primavera y el seguia buscando su
fortuna.
Una mañana paso por cerca de un lago cristalino y vio a un hermoso conjunto de cisnes que
nadavan en el bajo las ramas de los arboles en flor era una ecena presiosa
El patito no podia creer lo que estaba biendo en su superficie del lago. En el curso del
invierno se habia transformado en un cisne tan blanco y tan elegante a los que nadaban ahí
asi pues se hecho a nadar con ellos
-¿ya vieron el nuva cisne? Es el mas hermoso de todos los que hemos visto – opinaron
Cuando sus hermanos y las demas aves que antes lo abian rechazado lo descubrieron se
dieron cuenta que todo criatura viviente guarda todo su belleza y esta llena de dignidad.
Lamentaron no haberlo reconocido a tiempo. El nocreia que lo estaban ocurriendo mientras
lo elogiaban penso para si:”nunca soñe tanta felicidad cuando era el pato feo”
CUENTO
EL INVITADO DE HONOR
Nasreddinhoca vivio ase quinientos años en aksheshir, un pueblo turcoen una ocacion fue
invitado a la casa del muhtarel hombre mas importante del pueblo aquel dia desde temprano
mientras ladraba su plantio de fresas imaginaba lo bien que iba a pasar en la fiesta del
muhtar trabajando trabajando vio transcurrir la mañana cuando se dio cuenta ya era de
maciado tarde no le dio tiempo de ir a su casa a cambiarse la impuntualidad irritaba al
muhtar entonces decidio presentarse con su ropa de labraza toda salpicada de polvo
nisiquiera al canzo a bañarse o lavarse la cara llego al palacio los invitados ya se hayaban
conversando animadamente pero nadie se acerco a saludarlo nadie les dirigio la palabra ni
le pidio la opinion sobre el tema que discutian nisikiera el muhtar le presto atencion a la
hora de la comida lo hicieron sentarse al punto mas lejano del salon hoca se dirigio a su
casa tomo un buen baño con jabon y agua caliente se puso sus nuevos pantalones
bombachos una hermosa camisa de ceda y un turbante color rubi para completar su atenduo
vistio su abrigo largo de piel una prenda costa y y llamantiva cuando estubo listo fue
nuavamente a la casa de muhtar
Los sirvientes los isieron pasar entre cortesia y lo sentaron inmediatamente a la derecha del
anfrition este no cesaba de preguntarle su opinion sobre cualquier cosa momemto a
momento le servian ricos manjares pero `para sorpresa del muhtar hocaba tomoba esa
delicias y las depositaba en el bolsillo de su abrigo diciendo”come querido abrigo come
querido abrigo”
No hace rato que vine con mi ropa de trabajo nadie me presto atencion ahora que traigo este
abrigo todos son amables yo sigo siendo el mismo asi que la diferencia del trato solo se
explica que es el abrigo por eso creo que es el invitado de honor desde aquel dia los
habitantes de aksheshir comprendieron que lo inadecuado que es despreciar a las personas
por su apariecia
El valor de la tolerancia se ejerce cuando comprendemos que todos somos diferentes que
tenemos culturas y proyectos y la posibilidad de hacerlo implica un entorno mejor
LA RIQUEZA DE LA DIFERENCIA
Te imaginas que aburrido fuera todo si todos fueramos iguales por fortuna la gente que vive
en el mundo no fue hecha por un molde cada uno de nosotros tiene ideas tiene ideas y
costumbres propias
Si quieres que todos te sceptental como eres deves aceptar a los demas como son nunca
intentes poner o oponer tu criterio o tus creencias a los demas
HONESTIDAD
En las casas limpias
de puertas abiertas,
no caben las cosas obscuras,
ni caben las cosas secretas,
ni hay rincones lóbregos,
ni caben tristezas
y hasta el ángulo más apartado
las miradas penetran contentas.
¡Qué todas las almas tuvieran
las puertas abiertas!
¡Qué buena sería la vida!
las gentes, ¡qué buenas!
-Fausta Ferrera
- Thomas Fulle
Transcurrió el año del concurso y cientos de niños se presentaron en el palacio con sus
plantas. En la fila destacaba un brillante colorido: rojo, morado, rosa... Ping lloró al ver que
su maceta sólo tenía tierra.
En el gran patio los niños se formaron para exhibir sus logros. El viejo emperador, que
caminaba con dificultad, veía una flor y otra. Apreciaba su textura y matices o inhalaba su
perfume sin hacer comentarios. Cuando llegó frente a Ping, éste se asustó mucho, temiendo
un regaño.
—¿Acaso no plantaste la semilla que te di? —le preguntó el emperador.
—La planté y por más cuidado que puse nunca brotó nada de ella —explicó el pequeño.
El emperador siguió examinando las flores de los demás niños. Al cabo de un rato informó
que había tomado una decisión.
—Queridos niños. No comprendo de dónde salieron todas las flores que he visto esta
mañana. Las semillas que les entregué estaban hervidas y no podían germinar. Ping es la
única persona honesta entre todos ustedes, pues tuvo el valor de traer la maceta sin planta
alguna. He decidido heredarle mi reino. Sólo un hombre honrado puede gobernar esta gran
nación.
—Este cacharro no vale nada. Se los cambio por una escobeta —propuso.
—Gracias, señor, preferimos conservarlo —informó la abuela.
El vendedor se retiró pensando en volver al día siguiente para convencerlas.
Llegó el turno del segundo vendedor para recorrer el pueblo. La niña y su abuela salieron a
su encuentro. De nuevo, la pequeña pidió un brazalete. Los tres se dirigieron a la choza
para ver el plato. De inmediato el hombre reconoció su valor.
—Señora, este traste es de plata. Los objetos que traigo no bastan para pagarlo.
—No lo sabíamos. ¡Todo falta en esta casa! ¿Podría darnos el brazalete y alguna otra cosa
útil? —preguntó la abuela.
Todos estamos capacitados para reconocer qué acciones son buenas y distinguirlas de las
malas: nos lo dice nuestro pensamiento y nuestro corazón.
La verdad abre todas las puertas: exprésala con tu familia, con tus compañeros y amigos.
Invita a quienes te rodean a que siempre lo hagan.
• Recuerda las promesas que has hecho últimamente. Si hay alguna pendiente, cúmplela.
No olvides que una promesa es un compromiso.
• Si cometiste un error acéptalo ante los demás: “Di una respuesta equivocada”.
• No te apropies de nada por medios indebidos.
• Si te prestaron algo hace mucho, devuélvelo ahora mismo.
La tranquilidad es una las mayores conquistas en la vida. La mejor forma de conseguirla es
aceptar siempre la verdad y actuar conforme a ella. Es un camino recto que, con gran rapidez, nos
conduce a los mayores logros. La mentira es un camino lleno de curvas, piedras y baches. Además,
lo que se consigue a través de ella, no dura. Es como un juguete defectuoso que a los pocos días
deja de funcionar. El mayor peligro de los deshonestos es que, a fuerza de mentir, llegan a
confundirse tanto que ya ni ellos mismos saben cuál es la verdad. Si dijimos algo que no era cierto
o nos apropiamos de lo que no nos pertenecía, las otras personas lo sabrán y tendrán mucha
precaución al acercarse a nosotros. Ello nos cierra las oportunidades. Pero en cualquier momento
podemos hacer que la verdad brille como un reluciente objeto de plata.
POR EL CAMINO DE LA HONESTIDAD
• Reconoce lo que sientes.
¿Te molesta algo en la escuela o en la casa? ¿Te trata alguien de manera que no te gusta?
Exprésalo ahora mismo. Quien dice la verdad conquista el respeto de los demás.
Todos aprenderán de tu valentía para hacerlo.
JUSTICIA
"Y añado, que la justicia es, en el mayor grado, la completa virtud porque el que la posee
puede aplicarla con relación a los demás, y no sólo a sí mismo. El peor de los hombres es el
que por su perversidad daña a la vez a sí mismo y a sus semejantes. Pero el hombre más
perfecto no es el que emplea su virtud [la justicia] en sí mismo; es el que la emplea para
otro."
Al día siguiente se les veía subir con sus recipientes llenos de agua. Algunos eran de buen
tamaño. Otros, sólo para salir del compromiso, llevaban apenas un dedal. Unos más ni
siquiera se molestaron en cargar algo. "El rey es tan bueno", pensaron "que no va a
pedirnos nada". Cuando llegaron, vaciaron sus recipientes en el estanque y los dejaron a un
lado.
La comida fue espléndida: lechones horneados, papas cocidas en el jugo de éstos, jarras de
vino, fruta fresca, queso, nueces garapiñadas y turrones. Después de escuchar la alegre
música de panderos y guitarras, el rey y su corte se pusieron de pie para retirarse.
Los invitados, que esperaban el regalo, se inquietaron. Si el rey se iba ya no habría regalos.
Cuando desapareció por la escalera que conducía a los aposentos reales murmuraron. "Ya
ves que tonto eres -decía un hombre a otro- de nada te sirvió cargar ese recipiente gigante.
Yo no cargué nada y comí bastante bien."
Cuando la gente comenzó a dispersarse hombres y mujeres caminaron hasta el lugar donde
habían dejado sus recipientes y los hallaron repletos de monedas de oro. Entre más grandes
eran, más monedas contenían. A los dedales apenas les cupo una y a quienes no habían
llevado nada, nada les tocó.
-Agua tengo suficiente -les dijo el rey desde el balcón. Quise ponerlos a prueba y
mostrarles que la justicia consiste en darles lo que les toca según su esfuerzo.
-Leyenda popular
LA CAMPANA DE LA JUSTICIA
En una remota población de Italia el rey Juan había ordenado que se instalara una campana
en el centro del jardín principal.
Podía jalar su cordón cualquier persona que hubiera sufridoalguna acción injusta, o se le
negara un derecho que le correspondía.
Cuando el rey la escuchaba, de inmediato llamaba a sus consejeros para que resolvieran lo
que correspondía hacer. Su sonido era frecuente. La usaban las personas que no recibían
pago por su trabajo, o los clientes de algún vendedor de fruta que elevaba demasiado los
precios de las naranjas y las manzanas.
La campana se hallaba en una pequeña torre y, con el paso del tiempo, las ramas de una
enredadera que crecía en el jardín fueron subiendo poco a poco hasta que el cordón se
enredó con ellas.
Había en el pueblo un comerciante que tenía un caballo de carga. Éste había sido un animal
fuerte y hermoso que lo ayudó mucho en su negocio. Sin embargo, después de años de
trabajo, el animal estaba viejo y cansado. Cuando dejó de resultarle útil el caballero
simplemente se desentendió de él. Le soltó las riendas y lo abandonó a su suerte.
Triste, el caballo vagaba por el pueblo en busca de refugio y comida. Una tarde llegó al
jardín donde estaba la campana. Se acercó a la enredadera y empezó a morder sus hojas,
pues no aguantaba el hambre. Al jalar una de las ramas, tiró sin querer el cordón y la
campana empezó a sonar.
El rey pensó que el caballo estaba pidiendo ayuda y llamó a los jueces. Éstos averiguaron
que, cuando tenía fuerza y vigor, el animal había servido a su dueño. Por eso resolvieron
que él debía cuidarlo ahora, cuando ya no podía trabajar, y se le ordenó que así lo hiciera.
El caballo pasó el resto de su vida en un establo confortable. Cuando tenía hambre salía al
patio, tomaba el sol, comía toda la paja que se le antojaba y bebía agua fresca del estanque.
A veces el caballero iba a saludarlo. Juntos, recordaban sus aventuras de otros tiempos.
JUSTICIA
Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o
le pertenece.
El valor de la justicia se refiere a la concepción que cada época o cultura han tenido de lo
que es bueno para todos. Su fin práctico es reconocer lo que le corresponde y pertenece a
cada cual hacer que se respete ese derecho, recompensar su esfuerzo y garantizar su
seguridad. No se limita a los casos que se tratan en los tribunales, aparece en la vida diaria
como un factor del que se derivan relaciones más equilibradas y respetuosas, así como el
bienestar de la sociedad en su conjunto.
Todos queremos tener acceso a lo mejor, por ejemplo, ganar un concurso u obtener un buen
empleo. La justicia permite que las personas que se han esforzado en lograrlo lo consigan.
En situaciones comunes (como cualquier juego o la conducción de un vehículo) seguir las
reglas garantiza el orden y la seguridad.
Si dos personas juntan su dinero para comprar un objeto, es recomendable procurar que
cada una reciba la parte que le corresponde.
Aunque tengamos prisa para realizar nuestras actividades cotidianas debemos respetar el
turno de cada quien.
Por ejemplo, si ganamos la competencia de natación, es justo que nos den la medalla. Para
que haya justicia nosotros debemos reconocer las ilusiones, el esfuerzo y los resultados de
los otros. Si otra persona llegó a la meta antes que nosotros es justo que ella, y no nosotros,
reciba la medalla. Cuando existen dudas sobre lo que corresponde a cada quien, hay reglas
y leyes para decidirlo. Debemos procurar que se apliquen.
BUSCAR EL EQUILIBRIO
Una figura famosa representa a la justicia. Se trata de una mujer que lleva los ojos
vendados y porta una balanza con sus dos platos en equilibrio. Los ojos vendados significan
que, sin importar de quién se trate (sin tomar en cuenta su raza, su religión o su lugar en la
sociedad), todos deben recibir lo que les corresponde.
La balanza indica que la decisión no debe inclinarse a favor de una persona y en contra de
otra. La injusticia ocurre cuando un plato se inclina más que el otro. Por ejemplo: es injusto
que una persona trabaje mucho y le paguen poco, pero también lo es que trabaje poco y le
paguen mucho. La injusticia aparece en la vida diaria cuando le negamos a alguien lo que
consiguió con su esfuerzo. También aparece en la sociedad cuando hay personas que no
tienen casa ni ropa, mientras otras cuentan con más de lo necesario para vivir.
La justicia nos protege a nosotros y protege a los demás. Seguir el reglamento de tránsito,
por ejemplo, garantiza que todos los conductores (y sus acompañantes) lleguen bien a su
destino.
LIBERTAD
"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los
cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por
la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el
cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres."
-Platón
CUENTO
EL LORO SABIO
Existió un loro muy hermoso. Su lomo era verde, el pecho tenía tonalidades anaranjadas y
amarillas, y su cabeza azul estaba rematada por un pico café oscuro. Había viajado por
todos los reinos de Asia. Su belleza lo había hecho popular y decenas de hombres deseaban
tenerlo como mascota. Pero él prefería vivir libre en la jungla de Malasia.
Un día fue avistado por el riquísimo Maharajá de Jaipur, quien envió a sus emisarios a
entrevistarse con él. Tras prometerle grandes riquezas, lo convencieron de trabajar en el
palacio. Bueno, trabajar era un decir. Pasaba todo el día aburrido en su espaciosa jaula de
plata pura, escuchando comentarios de admiración. Aunque compartía los lujos, las
comodidades y los manjares del Maharajá -incluso recibía su sueldo en forma de zafiros y
esmeraldas- anhelaba la brisa de la costa, la posibilidad de extender sus alas sobre los
plantíos de flores, sus divertidos juegos con las otras aves…
-Aquí no te falta nada. Allá pasarás frío y calor, y te mojará la lluvia -respondió el
Maharajá.
Ante su resistencia el loro sabio planeó fugarse. Aprovechando un descuido del lacayo que
limpiaba a diario su jaula, se salió de ésta. Voló por las estancias del palacio y alcanzó la
ventana mayor. Los servidores salieron a perseguirlo, pero nada pudieron hacer. Pronto fue
sólo un pequeño punto verde en la lejanía.
-De mis historias. Me dedicaré a contar todo lo que he visto. Quienes escuchen mis relatos
podrán darme algo a cambio.
Así fue. Por las mañanas, el loro salía a volar a su antojo: no le importaban ni el calor ni los
aguaceros. Todas las tardes llegaban a verlo ardillas, conejos y hurones.
Unos le llevaban semillas de girasol, otros le ofrecían brotes frescos de bambú y bayas
silvestres.
A cambio, él les describía la vida en la corte del Maharajá, las puestas de sol en Tasmania,
y su escape de la jaula de plata, entre cientos de aventuras.
Sus seguidores se pusieron de acuerdo para nombrarlo el poeta oficial del reino de la
jungla. Allí vive feliz desde entonces.
-Cuento malayo.
CUENTO
UNA LECCIÓN PARA EL GALLO
Aunque nadie olvidaba sus obligaciones, la vida en el pajar era muy divertida. Vivían en él
doce gallinas con sus polluelos y una pareja de ratones con sus crías. ¡Se la pasaban tan
bien! Las gallinas conversaban en voz alta, los polluelos corrían de un lado al otro y los
ratones desordenaban los montones de heno. Todos entraban y salían a su gusto.
El dueño de la granja era un hombre de buen carácter pero no aguantaba tanto escándalo.
Además, siempre se le hacía tarde para levantarse. Para resolver los dos problemas decidió
comprar un gallo. Cuando éste llegó al corral todos pensaron que con él podrían divertirse
aún más. Pronto se desilusionaron:
—No perdamos el tiempo —dijo el gallo. ¡A trabajar!
Exigió a las gallinas guardar silencio. Les prohibió a los polluelos salir a jugar y
expulsó a los ratones.
Los habitantes del pajar reanudaron su vida de antes. El gallo pasó varios días a la
intemperie, pegado a la percha, hasta que una noche les preguntó:
— ¿Para qué me hicieron esto?
—Para que veas lo desagradable que es que alguien te imponga su voluntad —
respondieron.
Tras pensarlo, el gallo les pidió perdón. Entre todos lo ayudaron a bajar de la percha y
desde entonces nadie da órdenes en el pajar: los habitantes (incluyendo al gallo) se ponen
de acuerdo para trabajar —y divertirse— juntos.
—Fábula popular.
LIBERTAD
(Del lat. libertas, -atis.). f. 1. Facultad natural que tiene el nombre de obrar de una manera o
de otra, y de no obrar, por lo que es respondable de sus actos. 2. Estado o condición de
quien no es esclavo. 3. Estado de quien no está preso. 4. Falta de sujeción y subordinación.
5. Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se
oponga a las leyes ni a las buenas costumbres
Para felicidad de todos hace ya muchos años que la esclavitud dejó de existir en el mundo.
Ya nadie puede apropiarse de otra persona y usarla para ganar dinero. Sin embargo esa no
es la única forma de perder la libertad.
Existen muchas situaciones que limitan nuestra capacidad de actuar y decidir. Algunas de
ellas proceden del mundo exterior: personas dominantes que nos fuerzan a cosas que no
queremos o personas autoritarias que desean ordenar cada una de nuestras acciones. Otras
situaciones proceden de nuestro interior: no pensar con claridad, guiarnos sólo por el
instinto o, incluso, no reconocer la libertad de los demás. Varias conductas esclavizan a las
personas: la ambición por el dinero, el uso de alcohol o drogas, la búsqueda constante de
sexo o hasta el empleo excesivo de los video-juegos.
La mejor forma de prevenir todo ello es convertirte en dueño de tu vida: permanecer
siempre en la "torre de control", pensar con cuidado qué decisiones tomas para avanzar por
un camino de satisfacción y desarrollo.
Expresa tus ideas. Cuando recibas una instrucción de alguien pregúntale con cortesía qué
objetivo están buscando.
-Cuida la libertad de los demás. Cuando desees algo de ellos, pregúntales primero qué
piensan y si están de acuerdo.
-Antes de imitar las conductas de los otros (su forma de vestir, de hablar o el deporte que
practican) piensa si tú realmente quieres eso.
-Defiende tus puntos de vista y respeta los de los otros. Quizá de la combinación surja la
mejor idea para todos.
A veces parece cómodo que los otros decidan por ti. Trata de evitarlo siempre. Esfuérzate
en pensar y crear tus propias ideas. Así tú sólo vas trazando el camino de tu vida.
Cuando tú mismo no tengas claro qué quieres busca la ayuda de alguien en quien confíes.
Pregúntale qué haría en una situación semejante y aprende de sus experiencias.
No confundas la libertad con el olvido de tus obligaciones. Piensa que cuando éstas tienen
sentido (por ejemplo, hacer a diario tu tarea escolar) te sirven para conquistar más libertad:
elegir la ocupación que quieras, obtener los medios para vivir bien, etcétera.
FORTALEZA
“La perfecta sabiduría tiene cuatro partes: la inteligencia, que consiste en hacer bien las
cosas; la justicia, que consiste en ser equitativos en los asuntos públicos y privados; la
fortaleza, que significa no huir de los peligros, sino enfrentarlos; y la templanza, que
significa dominar nuestros deseos y vivir con moderación.”
—Platón
Aquel que adquiere fortaleza venciendo los obstáculos, posee la única templanza que
puede vencer a la adversidad.
—Albert Schweitzer
Marco tenía once años y vivía en Génova, Italia. Su padre trabajaba en una fábrica, pero no
ganaba suficiente y sus deudas crecían. Por esa razón, la madre decidió partir a Buenos
Aires, Argentina, para emplearse en la casa de una familia pues los sueldos que pagaban
allí eran buenos. Pensaba ahorrar alguna suma y luego regresar. Aunque le dio tristeza
separarse de los suyos, partió llena de esperanza. Por fortuna encontró un buen trabajo con
los señores Mequínez. Cada mes escribía a Génova y les enviaba todas sus ganancias.
En una ocasión les mandó una nota diciéndoles que se sentía enferma. Luego sus cartas
dejaron de llegar. Ellos le escribieron, pero no tuvieron respuesta. Trataron de averiguar
qué ocurría, mas nadie pudo informarles. La única solución era ir a buscarla hasta Buenos
Aires.
La señorita y su padre le explicaron cómo llegar allí, aunque era difícil pues quedaba muy
lejos. Le regalaron algunas monedas y le desearon suerte.
Muy cansado, Marco abordó una barcaza de vela que transportaba fruta a lo largo de un río
enorme y peligroso. A veces pensaba en darse por vencido. Pero sus compañeros de viaje lo
animaban:
—¡Ánimo! Debes ser valiente y estar orgulloso de tu búsqueda.
La barcaza llegó a Rosario. Aún lo esperaba un largo camino por tierra hacia Córdoba.
Desesperado, se sentó a llorar en la calle. Entonces, por pura suerte, se encontró a un viejo
marinero que conoció en el viaje que lo había traído de Europa. Éste lo presentó con otros
camaradas genoveses que vivían allí, y entre todos reunieron el dinero para comprarle un
pasaje de tren.
En el vagón Marco se sentía mareado y muy débil. Lo asustaba estar tan lejos de Génova.
Creía que las fuerzas no le alcanzarían para llegar. Pero una vez más lo logró.
En Córdoba buscó la casa de la familia Mequínez, pero en ella le dijeron que se habían ido
a su estancia de Tucumán, a 500 leguas de allí.
¿Cómo ir tan lejos? Una buena mujer le informó que al día siguiente un comerciante
partiría rumbo a esa zona. Tal vez podría llevarlo consigo en la carreta tirada por dos
grandes bueyes.
El carretero era un hombre duro, pero Marco lo convenció y así comenzó su nuevo viaje. A
cambio de llevarlo le exigían un trabajo agotador: cargar forraje e ir por agua para los
animales. No lo trataban muy bien que digamos. La situación se prolongó casi por un mes.
No dormía, comía mal y en una ocasión hasta tuvo tantita calentura.
En un punto del camino le indicaron que se bajara, pues ellos no llegaban directamente a
Tucumán.
El pequeño siguió el resto del trayecto a pie. Las plantas le ardían de tanto andar y le
parecía muy remota la posibilidad de hallar bien a su mamá.
No estaba tan equivocado, pues la señora llevaba varias semanas en cama, enferma y
angustiada por encontrarse lejos de su familia. A pesar de que los señores Mequínez la
cuidaban con mucho cariño nada parecía animarla y se resistía a la operación necesaria para
curarla.
Pero una mañana el pequeño Marco llegó a la casa donde se encontraba, casi descalzo y
con su ropa rota. Al verlo, su madre no podía creerlo. Llena de felicidad por estar de nuevo
junto a su pequeño, lo abrazó muy fuerte y le dio muchos besos. Admirando su ejemplo de
templanza y tenacidad decidió aceptar la operación.
Ésta fue todo un éxito. A los pocos días la señora se hallaba restablecida y feliz de tener a
su hijo al lado.
Marco se inclinó para darle gracias al doctor, pero éste le dijo:
—Levántate muchacho. Eres todo un héroe. Tú fuerza la ha salvado y la aventura que
viviste te dio el temple necesario para enfrentar la vida y sus desafíos.
Fortaleza
(Del provenzal fortalessa). f. Fuerza y vigor. 4. Recinto fortificado, como un castillo, una
ciudadela.
Los castillos más importantes de la antigüedad contaban con áreas especiales para
defenderse de los otros reinos. Éstas recibían el nombre de “fortalezas”: zonas de máxima
seguridad que garantizaban el bienestar de los nobles habitantes, y también el de todos los
habitantes del reino. Imagina que tu vida es ese castillo, que eres el señor que lo gobierna y
que debes construir tu propia fortaleza. En ella debes mantener a salvo y defender lo más
importante para ti: las ideas que dan forma a tu vida, el bienestar de tus seres queridos, los
proyectos que has trazado para tu futuro.
Ser valiente es una forma de ser fuerte. Eso no significa que busques riesgos innecesarios ni
que participes en circunstancias peligrosas. Se trata, más bien, de salir adelante en los
desafíos que te pone la vida y en superar los obstáculos que van apareciendo en ella
manteniendo tu integridad de cuerpo y alma, logrando que sean cada vez más poderosos y
resistentes. Las personas débiles se dan fácilmente por vencidas y se cansan rápidamente de
luchar. ¿Qué ocurre con ellas? Pues se dejan arrastrar por la vida como un pequeño trozo de
papel en medio del mar. Las personas cobardes simplemente se ocultan en un rincón y
evitan arriesgarse por las cosas que les importan más. Allí se quedan siempre, su vida no se
transforma, ni logran cumplir sus ilusiones. En el fondo no confían en sí mismas ni en su
capacidad de lograr lo que se proponen. Las personas mal templadas andan a la deriva,
expuestas a sus emociones y al mundo exterior.
·No confundas la fortaleza con la agresividad: no se trata de atacar a los demás, sino de
conservar las cosas importantes para ti.
·Si en alguna circunstancia te ganan las lágrimas no te sientas avergonzado: los hombres
lloran y las mujeres también. Expresar al mundo tus emociones es una muestra de tu propia
templanza
BONDAD
“La bondad no se limita, simplemente, a querer hacer el bien. Tampoco es una caridad
calculada y destilada en pequeñas dosis y en espera reconocimiento. Los actos de bondad
deben realizarse sin aguardar recompensa. Además hemos de saber que nunca basta con
ellos: si los demás siguen sufriendo, no somos lo suficientemente buenos.”
François Poirié
EL RUISEÑOR
—¡Huye para salvar tu vida! —gritó Litay Fo para proteger a su mascota.
El pajarillo la obedeció.
Sin embargo, con el paso del tiempo, la pequeña empezó a debilitarse por la tristeza de su
ausencia. El emperador hizo traer a un médico.
—No podemos hacer nada por ella —afirmó éste.
El padre recibió la noticia con gran preocupación pero, aprovechando la visita del doctor, le
preguntó por su propia sordera.
—Para ésa sí hay una cura: consiste en aplicarle al oído el corazón caliente de un ruiseñor
—indicó el médico.
—¡Que busquen uno de inmediato! —ordenó el rey.
Los hombres que trabajaban con él le llevaron, precisamente, al amado pajarillo de Litay
Fo. Éste entró volando a la habitación.
—Disponga usted de mi vida. Estoy seguro que su hija se sentirá feliz si usted recupera el
oído —ofreció el pajarillo al emperador, a través de uno de los súbditos que escribía el
mensaje para que éste lo leyera.
Emocionado por la bondad de la pequeña ave, los ojos del emperador se arrasaron de
lágrimas.
—De ninguna forma. Prefiero seguir siendo sordo que hacerte daño —indicó.
El ruiseñor siguió viviendo en el palacio. Litay Fo se recuperó muy pronto de su tristeza y
el emperador supo que aquel pajarillo era el más hermoso de todos, no por su canto, ni por
su plumaje, sino por el bondadoso corazón que había salvado una vida y siguió latiendo por
muchos años.
BONDAD
DOS HERMANOS
Cuando su padre murió, dos hermanos, llamados Jacinto y Rosendo, heredaron sus tierras.
Para obrar con prudencia las dividieron en partes iguales y cada uno se dedicó a las tareas
de labranza y cultivo del maíz.
Pasaron los años. Jacinto se casó y tuvo seis hijos. Rosendo permaneció soltero. A veces no
podía dormir pensando algo que le preocupaba. “No es justo que estas tierras estén
divididas a la mitad. Jacinto tiene seis hijos que debe alimentar, vestir y educar. Yo no
tengo familia. Él necesita más maíz que yo.”
De este modo, una madrugada decidió ir a su propio depósito. Tomó cuatro pesados
costales y cargándolos, atravesó la colina que separaba su rancho del de Jacinto. Entró a
escondidas al depósito de éste y allí los dejó. Rosendo regresó a su casa pensando, feliz,
que sus sobrinos estarían mejor. Durmió profundamente.
Por aquellos días Jacinto también estaba preocupado: “No es justo que estas tierras estén
divididas a la mitad. Rosendo no tiene familia. Cuando yo llegue a viejo mis seis hijos nos
cuidarán a mí y a mi esposa. Pero a él ¿quién le dará sustento? Debería tener más maíz que
yo para vivir tranquilo en su ancianidad” pensaba.
De este modo, en la misma madrugada, pero a una hora distinta, tomó cuatro costales de
maíz. Cargándolos, los llevó y los dejó en el depósito de Rosendo. Regresó a su casa
pensando, feliz, que su hermano estaría mejor. Durmió profundamente.
Al día siguiente uno y otro quedaron sorprendidos al comprobar que tenían la misma
cantidad de maíz que la noche anterior. Cada uno, por su lado, pensó: “tal vez no llevé la
cantidad que supuse. Esta noche llevaré más.” Y así lo hicieron aquella madrugada.
Cuando salió el sol se sintieron más perplejos que antes pues hallaron la misma cantidad de
siempre, ni un costal menos. “¿Qué está pasando?” se decía cada uno “¿Acaso lo soñé?”.
Decidido a no caer en al misma situación Rosendo llenó un pequeño carro con doce
costales. Jacinto hizo lo mismo. Con dificultades, fueron tirando de él por la colina, antes
de apuntar el alba.
Cada uno subía por su lado de la colina. Cuando Rosendo se hallaba casi en la cima alcanzó
a ver una silueta bajo la luz de la Luna, que venía de la otra dirección. A Jacinto le pasó lo
mismo ¿De quién podría tratarse? ¿Era, tal vez, un cuatrero? ¿Se trataba, quizás, de un
forajido?
Cuando los dos hermanos se reconocieron entendieron qué había pasado. Durante las
noches anteriores sólo habían estado intercambiando costales de maíz entre un depósito y
otro. Sin decir palabra dejaron sus cargas a un lado y se dieron un largo y fuerte abrazo.
Calidad de bueno. Excelencia, realce. Natural inclinación a hacer el bien. Ación buena.
Blandura y apacibilidad de genio. Amabilidad de una persona respecto a otra.
Larvas y mariposas
PERSEVERANCIA
Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida:
esos son los imprescindibles.
—Bertolt Brecht
Para que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible.”
—Hermann Hesse
EN BUSCA DEL TESORO
Dos hermanos tenían algún dinero ahorrado y pensaban cómo emplearlo para asegurar su
futuro. Al recorrer un camino que no conocían vieron un plantío de vides que estaba a la
venta.
Parecía abandonado. Llamaron a la puerta de la casa contigua y conversaron con el dueño.
—¿Por qué lo vende? —preguntaron.
—Lo compré hace tiempo porque decían en el pueblo que aquí estaba escondido un tesoro.
Lo busqué pero no lo encontré. Me aburrí, me quedé sin dinero y ahora quiero irme a
probar fortuna en otra parte, allá cruzando las montañas.
—¿Si compramos el plantío y lo hallamos será nuestro?
—Dudo que aparezca, pero hagamos el trato.
Los hermanos llevaron la suma y, a cambio, recibieron la propiedad. Cuando tomaron
posesión de ésta, todas las plantas estaban marchitas. La tierra que las rodeaba era seca, lisa
y compacta.
Había transcurrido un año. Un día se les ocurrió llevar las uvas al mercado y lograron
venderlas bien. Pronto todos buscaban su fruta para preparar jaleas y mermeladas.
Recuperaron el costo del plantío, y siguieron ganando más a lo largo de los años. Con el
tiempo supieron cuál era el tesoro oculto en aquel terreno: la recompensa al esfuerzo
continuo.
—Cuento tradicional
LA SÉPTIMA CARRERA
Escocia tuvo un rey llamado Roberto. Su reino estaba amenazado por Inglaterra, cuyo
monarca había enviado a un ejército para apropiarse de sus tierras. Los escoceses ya
estaban cansados
y el reino poco a poco caía en la pobreza.
Roberto quería hacer la paz, pero tomar las armas le parecía inadecuado. Así que un día
envió un emisario a la corte del rey enemigo para proponerle que resolvieran todo mediante
una competencia de caballos. Si Roberto ganaba, los invasores se irían de sus tierras. Si
Roberto perdía, se las entregaría.
La carrera se llevó a cabo. Roberto perdió, pero le pidió una nueva oportunidad al enemigo.
Una tarde de lluvia Roberto se refugió en una caverna, triste y sin esperanza. Entonces,
sobre su cabeza vio a una araña muy pequeña que trataba de tejer su tela entre dos paredes.
En seis ocasiones intentó tender el hilo de un extremo a otro, pero no lo logró. “Pobre
animalillo” pensó el rey “tú sabes lo que son seis derrotas seguidas”.
Pero entonces notó que la araña lo estaba intentando de nuevo y observó con gran interés lo
que ocurría. “¿Volverá a fallar?” se preguntó. Pero en la séptima ocasión la araña consiguió
su objetivo y siguió tejiendo. Inspirado por ese hecho pensó: “Si ella lo hizo ¿por qué no
pruebo una vez más?”
Con ánimo renovado fue en busca del monarca inglés y le pidió una última oportunidad.
—Si en esta ocasión pierdo, me iré para siempre a las montañas —le informó.
—Pobre ingenuo. Te la daré para mostrarte que las tierras no son para ti —respondió,
confiado, el contrincante.
En la séptima carrera Roberto puso todo su entusiasmo. Su caballo parecía compartirlo con
él. Uno y otro dieron lo mejor que tenían de sí hasta casi perder el aliento. Para sorpresa de
todos, fueron los primeros en llegar a la meta.
El rey de Inglaterra admiró la perseverancia del contrincante. Como hombre de honor que
era, poco después reconoció la independencia de Escocia. Hasta la fecha quienes viven allí
recuerdan a la esforzada araña que inspiró la última carrera.
—Leyenda escocesa
Perseverancia
Empleo enérgico de las fuerzas físicas, intelectuales o morales para conseguir algo.
Su opuesto es
·Si tu habitación o espacio de trabajo están desordenados no intentes arreglar todo de una
sola vez. Divídelos en zonas y ve arreglando una cada día.
·Si deseas comprar algún objeto piensa que el ahorro y la perseverancia van de la mano.
Junta dinero poco a poco hasta que sea suficiente.
·Inicia alguna práctica deportiva con un plan de progreso. Por ejemplo, la primera semana
puedes correr cinco minutos, la segunda diez, la tercera quince…
·Aprende a esforzarte en el sentido correcto. La perseverancia rinde frutos sólo cuando el
objetivo que te planteas es realizable.