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Teoría Tridimensional del Derecho

Este documento presenta la Teoría Tridimensional del Derecho propuesta por Miguel Reale. Según esta teoría, el derecho tiene tres dimensiones: hecho, valor y norma. El derecho surge de los hechos sociales subyacentes y está guiado por valores que determinan la acción para alcanzar objetivos sociales. Estas tres dimensiones se integran en la norma jurídica de acuerdo al método dialéctico. El documento también presenta un modelo epistemológico gráfico para aplicar esta teoría al análisis de objet

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Teoría Tridimensional del Derecho

Este documento presenta la Teoría Tridimensional del Derecho propuesta por Miguel Reale. Según esta teoría, el derecho tiene tres dimensiones: hecho, valor y norma. El derecho surge de los hechos sociales subyacentes y está guiado por valores que determinan la acción para alcanzar objetivos sociales. Estas tres dimensiones se integran en la norma jurídica de acuerdo al método dialéctico. El documento también presenta un modelo epistemológico gráfico para aplicar esta teoría al análisis de objet

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FACULTAD DE DERECHO

ESCUELA ACADÉMICA PROFESIONAL DE DERECHO

TEMA: La teoría tridimensional del derecho

CURSO: INTRODUCCION AL DERECHO

INTEGRANTES:
-MENDOZA JULCA ROGER
-MILIÁN RAFAEL LEIDI
-MARINA GARCÍA FIORELA

DOCENTE:
NORVIL VASQUEZ CHINGO

MOYOBAMBA – PERÚ
2022
INTRODUCCIÓN.

Toda investigación científica requiere ser fundamentada por bases


epistemológicas, lo cual implica la aplicación de una estructura sistemática
que permita visualizarla y analizarla a través de una determinada
cosmovisión. La ciencia se presenta como una herramienta que le posibilita
al ser humano obtener resultados de aplicación en su vida cotidiana, que
redunden en beneficio de la convivencia con los demás.

El derecho es complejo, no es un objeto que pueda aprehenderse de manera


fácil y clara; a decir del maestro Rafael Preciado Hernández, "no podemos
desconocer que ese objeto llamado derecho tiene en su entraña misma una
referencia a criterios racionales, de tal suerte que no se puede entender
plenamente si no se le considera en relación con los valores jurídico-
filosóficos que constituyen su causa final" (1981: 21-22). El derecho es un
producto del hombre y como tal, inacabado, susceptible de ser creado y
recreado en su esencia.

Las investigaciones científicas en el terreno de las ciencias formales, que es


al que pertenece el derecho, han sido cuestionadas; sin embargo, debemos
tomar en consideración que las investigaciones científicas en las ciencias
fácticas y en las ciencias formales son de naturaleza diversa. Mientras que
en las primeras se utiliza el empirismo-positivista, en las segundas se ocupan
métodos diversos, propios de las ciencias del hombre, para lo cual se hurga
en la historia, se vislumbra la totalidad de los elementos que rodean a los
objetos de estudio, para encontrar explicaciones y proponer soluciones a las
problemáticas que inciden en la vida del hombre. Cuando se aplica la razón
al conocimiento para hallar la esencia y los rasgos característicos de un
objeto de estudio de cualquier naturaleza, físico o social, se accede a la
etapa racional. El conocimiento científico adquiere importancia al
desarrollarse sistemáticamente, siguiendo teorías que integran postulados o
axiomas como bases fundamentales.

En las investigaciones relativas al derecho se ha presentado la problemática


de contar con teorías integrales que sean de aplicación práctica; requiere
para su investigación de teorías complejas, que comprendan la totalidad de
los elementos que la componen, por eso la Teoría Tridimensional del
Derecho del maestro Miguel Reale nos muestra la solución a ello. Cuando
revisamos una teoría, no siempre se comprende en su integridad para
aplicarla a los objetos de estudio, lo que no acontece cuando analizamos
teorías relativas a las ciencias fácticas, las cuales generalmente se
encuentran graficadas, y la comprensión de las mismas es mayormente
objetiva. Este artículo comprende el análisis de los postulados y el método
de la Teoría Tridimensional del Derecho, así como su representación gráfica
acuñada como modelo epistemológico que permita aprender de manera
clara los objetos de estudio, con el fin de poder presentar resultados acordes
a la historia, cultura y valores de los pueblos, siempre en beneficio del
hombre.

LA TEORÍA TRIDIMENSIONAL DEL DERECHO

Las tres dimensiones del derecho valor, norma y hecho han sido
generalmente. reconocidas. sin embargo, suelen andar separadas de tal
manera que solo el aspecto normativo es estudiado por la ciencia del
Derecho, el aspecto fáctico es estudiado por la sociología la historia o la
etnología; y la dimensión axiológica por la filosofía y la política jurídica,
configurándose una tridimensionalidad genérica o abstracta.

Así la teoría tridimensional del derecho atiende a una tridimencionalidad


concreta y sostiene que el fenómeno jurídico se compone de un hecho
subyacente, ose económico, político y social un valor q sirve para conferir un
determinado significado al hecho y que determina la acción para alcanzar o
preservar un objetivo, así como una noema q integra el hecho y el valor.
(Reale 1989).
La llamada Teoría Tridimensional del derecho es una concepción doctrinaria
del derecho que intentó una aproximación ontológica, unificando tres
componentes que, hasta entonces, eran concebidos como las perspectivas
posibles para estudiar al fenómeno jurídico.

Para iniciar este estudio recordaremos que la evolución de la ontología del


derecho ha pasado, en resumidas cuentas, por tres grandes fases, a saber:

El iusnaturalismo que propugnaba la prevalencia de un derecho natural


imperecedero y general en todo tiempo y lugar, y que predominaba sobre
cualquier derecho de creación humana o llamado también positivo. A esta
doctrina la podemos asociar con los valores.

El iuspositivismo que postulaba la exclusividad del derecho creado


humanamente -es decir del derecho dado o positivo- sobre cualquier otra
realidad que se pretendiese llamar derecho. A esta doctrina podemos
coligarla con la norma jurídica.

Finalmente, el iusrealismo patrocinaba que el derecho en realidad surge del


devenir cotidiano, de la realidad misma, y que el legislador lo único que hace
es plasmar o reconocer esas normas originadas espontáneamente, en
dispositivos formalizados por las autoridades al mando de la sociedad. A esta
corriente la podemos hermanar con los hechos sociales.

Para la Teoría Tridimensional el derecho es a la vez Hecho, Valor y Norma.

A nuestro parecer la denominada Teoría Tridimensional del derecho no es


más que una postura ecléctica, desde que intentó reunir tres componentes
que, usualmente, habían sido estudiados de modo separado, a saber, los
valores, la norma jurídica y los hechos. Y decimos que se trata de una
postura ecléctica toda vez que, si bien se recuerda, el eclecticismo propugna
el espíritu de compromiso y conciliación, tomando de aquí y de allá, para
componer sistemas que superen las divergencias más profundas (Marías
2007, 93).

En ese derrotero, Miguel Reale (1997, 121), uno de los más grandes
impulsores de esta corriente tridimensional, afirmaba que el objeto del
derecho era excesivamente amplio por lo que su estudio podía ser abordado
desde tres disciplinas esenciales:

El primer abordaje se hace desde la dogmática jurídica, la que refiere el


estudio del derecho puesto, del derecho positivo, es decir, de la norma
jurídica vigente. Para Reale -en primer término- el jurista va
del Hecho al Valor y culmina en la Norma.

Pero como una norma jurídica es la indicación de un camino y su punto de


partida siempre será un hecho, la segunda aproximación la hace el sociólogo
del derecho a quien le interesa conocer el derecho como hecho social. La
sociología jurídica iría, según esta concepción, de la Norma hacia
el Valor para culminar en el Hecho.

Finalmente, la última aproximación se la hace desde la filosofía del derecho.


Allí se estudia -según Reale- el valor de lo justo, por lo que el iusfilósofo parte
del Hecho hacia la Norma para culminar en el Valor.

Además de lo dicho, se anota que el derecho no puede entenderse como un


hecho viviente en la abstracción, suelto en el espacio y en el tiempo, porque
se encuentra inmerso en la vida humana, la que no es sino un complejo de
sentimientos y estimativas. Por ello, como ya se anticipó, para la Teoría
Tridimensional el derecho es al mismo tiempo Norma, Hecho y Valor (Reale
1997, 123).

El MÉTODO DIALECTICIDAD EN LA TEORÍA TRIDIMENCIONAL DEL


DERECHO.

Es la extensión de los principios del tridimencionalismo reialeano al estudio


de la vida del derecho, la aplicación de los postulados a los fenómenos de la
vida del derecho al estudio de este y su historia, la diactivilidad de Miguel
Reale (1997) constituye un proceso que permite la compresión del hecho,
valor y norma como momentos dentro del mismo, es decir para compresión
del proceso axiológico- factico, normativo. Una norma jurídica sufre
alteraciones semánticas al presentar cambios en el ámbito de los hechos y
valores, hasta ser necesaria su evocación tomando posesión ante hechos
sociales determinados valores.

MODELO EPISTEMOLÓGICO DE LA TEORÍA TRIDIMENSIONAL DEL


DERECHO.

Un modelo epistemológico es una infraestructura que integra los postulados


de una teoría, así como el método propio de la misma, para ser aplicado a
un objeto de estudio determinado y con ello obtener ciertos resultados. La
terminología utilizada en la teoría tridimensional del derecho permite elaborar
un modelo gráfico para ser aplicado a cualquier objeto de estudio jurídico; a
partir de sus tres postulados, esta teoría parte de un derecho base al que se
le puede identificar como derecho 0 (D0), que entra al prisma a través del
cual es observado, teniendo como eje fundamental a la persona (P),
entrando nuevamente al prisma del derecho. Mediante el método de la
Dialecticidad se obtiene un nuevo derecho al que se identifica como derecho
1 (D1), el cual se cristaliza en la norma integrando hechos según valores, y
se grafica en la Figura número 3, en donde:

- D0. Representa al derecho original

- ∑. Simboliza la suma

- PD. Constituye el prisma del derecho

- H0, V0, N0. Simbolizan el hecho, el valor y la norma originales

- ∪. Simboliza la unión

- DL. Representa el método de la Dialecticidad

- ∴ Significa, por lo tanto

- ∏. Simboliza el producto

- P. Alude a la persona que guía el eje de movimiento


- PD1. Representa el prisma del Derecho en evolución

- H1, V1, N1. Simbolizan el hecho, el valor y la norma en evolución

- D1. Representa al derecho nuevo, evolucionado

El modelo se interpreta de la manera siguiente: el maestro Reale siguiendo


a Hegel concibe al derecho en su totalidad, esto es, con los postulados que
lo integran y los tres elementos que dimensionalmente lo componen, se
interrelacionan y evolucionan dialécticamente. El modelo epistemológico de
la teoría tridimensional del derecho puede ser utilizado para cualquier objeto
jurídico, sustituyendo los componentes genéricos por los específicos del
objeto a investigar, y con ello obtener el resultado de una investigación a
partir de la cosmovisión tridimensional.

CONCLUSIONES:

La teoría tridimensional del derecho proporciona las herramientas


necesarias para determinar los elementos que deben estar presentes en la
conformación del Derecho de un país.

El tridimensionalismo constituye una teoría jurídica que analiza al Derecho


desde un punto de vista donde es siempre dialéctico; instituyéndose en una
correlación permanente y progresiva entre los tres términos, a efecto de
lograr la integración del hecho en valor dando origen a las normas.

La verdadera importancia del tridimensionalismo jurídico se funda en el


hecho de que observa al Derecho en su Dialecticidad permanente, lo cual
permite que camine conjuntamente con la cultura de cada pueblo.

El poder abordar algún objeto jurídico para identificar una investigación como
científica representaba un obstáculo; sin embargo, a medida que se ha
avanzado en los estudios y análisis de las teorías jurídicas, se va logrando
desentrañar sus métodos propios, tal es el caso del denominado
"Dialecticidad", creado por el maestro Miguel Reale, que se encuentra
presente en el modelo epistemológico materia de este artículo.

El modelo epistemológico propuesto constituye una herramienta para todo


aquel investigador del Derecho que aplique la teoría realeliana, para lo cual
habrá que sustituir los componentes genéricos obtenidos de la realidad con
su contenido deontológico en una dimensión cultural y tomando como eje a
la persona.

UNA CONCLUSIÓN GENERAL.

Tal como se ha podido comprender a lo largo de los párrafos anteriores,


la. de la concepción tridimensional del derecho que hemos
proyectado al campo de los derechos humanos ha conllevado a una
afirmación sobre la necesidad de concebir a los derechos humanos en
esta triple proyección teórica. Sin embargo, también queda claro que,
sin las condiciones de orden social, económico y político, ni aun
teniendo claro el constructo teórico de los derechos humanos en la
teoría tridimensional multicitada, será posible arribar a la apropiación y
disfrute de estos derechos por parte de los habitantes. En otras
palabras, los derechos humanos escritos en el papel necesitan de las
condiciones materiales para arribar a la realidad de su disfrute por parte
de los habitantes.

COMO SE A MENCIONADO:

Esto significa que los derechos humanos “de papel” que existen en
todos los instrumentos internacionales y en las Constituciones deben
ser replanteados en su dimensión vivencial y en los mecanismos para
su aseguramiento, en ánimo de permitir la generación de escenarios
que hagan viable su presencia cotidiana en todos los espacios de la
vida humana. (Uribe, 2011, p. 1235)
Esta reflexión, permite introducir la idea de una teoría tetradimensional
del derecho que igualmente se debe proyectar hasta los derechos
humanos, con la finalidad de ofrecer una ruta de certidumbre a la
apropiación y disfrute de los derechos humanos. Esta aproximación
epistemológica, inédita, incluye un cuarto círculo que se refiere a la
concepción del derecho como política, en el entendido de que la política
no es –como en general se explica- la búsqueda del poder por el poder,
ni siquiera la relación amigo-enemigo de corte schmittiano, sino la
actividad humana encaminada a tareas cuyo propósito es atender el
interés general. Evidentemente, nuestra concepción de la política
aplicable al tópico que aquí exponemos no tiene que ver con el
vivir de la política o vivir para la política (distinción trazada por Max
Weber); la política, según el abordaje de la presente cuestión, es
entendida por su relación intrínseca con la vida en comunidad, con la
vida humano-social que debe potenciar las posibilidades de realización
humana de los miembros de esa comunidad.

Así como señalan Herrera y Aguirre (2018)

Lo político hace referencia –en términos generales– al proceso que


busca fijar las bases del orden social, es decir, a la
determinación de los fundamentos sociales, a la construcción de los
cimientos de una sociedad para un periodo específico, a la constitución
de los principios rectores de la comunidad. (p. 1)

Incluso, es posible agregar:

Se recurre a la idea de lo político para pensar los actos instituyentes


que otorgan algo más que permite movilidad o ruptura a las formaciones
sociales: las posibilidades de la disputa por el sentido, de la proyección
identitaria, y de cuestionar el estado de las cosas y los elementos que
las sustentan. (Treviño y Tolentino, 2017, p. 12)

El derecho como política, encierra en sí mismo el derrotero de su


propia natura y fines concretos. Esta visión del derecho supone afirmar
que su asiento natural es el plano de la estructura y competencias de
quienes pueden tomar decisiones sobre el conjunto de los
habitantes. Ergo, la idea del Estado, el gobierno y las capacidades
legalmente reconocidas a los órganos estatales son los conceptos
fundamentales propicios para mencionar que el derecho como política
necesita de esos entes que han sido diseñados y puestos en operación
para querer y actuar en nombre de aquellos que los eligieron o, mejor
dicho, para decidir y actuar por aquellos a quienes representan.

De esta manera, la concepción que aquí se esboza, tiene que


confirmarse a partir de la aseveración de que el derecho como política
es diseño y decisión que solamente pueden ser tomados desde el
espacio público, lo cual significa que el cuarto circulo de nuestra idea
tetradimensional del derecho tiene que aprehenderse en la idea de
la política pública.

La expresión “políticas públicas”, para efectos de este texto, será la que


señalan Martínez y Arenas (2017).

Se emplea para describir tanto una forma de conducir las tareas de


gobierno como un campo de conocimiento multidisciplinar sobre lo
social, lo que permite analizar los estilos de gobierno, de gestión y
administración pública, a la luz de las formas de organización y
participación social y política. (p. 5)

En este orden de ideas, se trata de la tarea específica abocada a la


identificación de las necesidades del conjunto social y a la definición de
la ruta a seguir en la atención y satisfacción de esos reclamos de los y
las habitantes.

A mayor abundamiento, el círculo que corresponde a la idea del


derecho como actividad humana para el bien común debe aludir
indefectiblemente a la proyección pragmática de ese propósito superior.
En este sentido, la materialización del derecho necesita ser
encaminada a través de las políticas públicas para favorecer el disfrute
y garantía de los derechos de los habitantes. En vías de ejemplo
podemos citar nuevamente el derecho a la educación o el derecho a la
salud que, para no ser solamente discurso contenido en normas,
requieren de una planeación adecuada desde el poder público y,
evidentemente, en el marco de un estado democrático, de la
participación de los y las habitantes.

Según Díaz (2017):

Para ser legítimas, las políticas y acciones de gobierno deben estar


cada vez más ancladas en las necesidades y aspiraciones de los
ciudadanos y para ser más eficaz, la hechura de las políticas públicas
puede requerir la información, la colaboración, los conocimientos y la
experiencia de actores no gubernamentales y de la ciudadanía en
general. (p. 350)

La tarea concreta del Estado, en lo que concierne a la identificación de


las necesidades y la decisión de otorgar presupuesto para su atención,
es una de las más importantes para la garantía de los derechos
humanos, si en verdad se desea trascender el discurso de los derechos
humanos de papel y la insostenible afirmación de la prevalencia de los
derechos fuera de la norma y apenas asidos a los valores -que
deberíamos entender imbíbitos en cualquier derecho humano- y que,
por sí mismos, no configuran ningún derecho. Así, vgr., la libertad es un
valioso sustantivo que solo se convierte en el “derecho humano a la
libertad” si hay una persona a quien esta deba ser reconocida.

Dicho lo anterior, la tesis del derecho que trasciende la norma, que se


vivencia en la realidad y se alimenta de principios y valores, adquiere
su completitud y su versión más cercana a la vida humana cuando las
actividades definidas desde el poder público tienen un enfoque
indubitable hacia la realización invariable de tareas de recio contenido
humanista que apuntan a la apropiación y disfrute de los derechos
humanos.

Como es posible advertir, la teoría tetradimensional del derecho agrega


esta proyección pragmática que necesariamente debe ser direccionada
desde el poder público. Esto significa, además, que el derecho
como política, es decir, los contenidos jurídicos de la actividad humano-
social, necesitan el impulso y el compromiso indeclinable desde el
poder público para su concreción en actividades específicas a favor de
los derechos de los habitantes.

Así, esta concepción tetradimensional del derecho intenta agregar el


compromiso del poder público y su necesaria vocación social,
humanista y solidaria para la garantía de los derechos humanos;
adicionalmente, podemos sostener que la concepción del derecho
como política introduce una variación importante al concepto de
garantía, en cuanto pasa de la dimensión procesal, e incluso
constitucional del término, a las tareas de orden preventivo que deben
tejerse desde la actividad del poder público, antes de que cualquier
persona pueda optar por hacer valer sus derechos ante un tribunal. En
este orden de ideas, la concepción tetradimensional del derecho
permite afirmar la necesaria proyección pragmática que deben tener los
derechos humanos, incluso al margen de los instrumentos legales y de
los requisitos de procedibilidad que, de suyo, están plasmados en los
códigos de orden procesal que prevén el ejercicio de alguna acción
concreta.

Queda claro de esta forma que la visión tetradimensional aquí citada es


un elemento promisorio, no solo para una mejor comprensión de los
derechos humanos, sino además –y desde luego con mayor interés-
para la generación de los escenarios y condiciones óptimos que
permitan el disfrute de esos derechos descritos en normas, alimentados
en principios y valores que muchas veces no son verificables en
la realidad, pues la dimensión normativa, axiológica y las expresiones
de tipo factual carecen de las condiciones materiales para su
concreción en la vida cotidiana. Como se mencionó previamente, la
adición de un cuarto circulo, concerniente a lo político (política y
políticas públicas), complementa la concepción del derecho para
llevarlo a un escenario de posibilidades reales, una vez que desde la
generación de políticas públicas se diseñan los programas más
adecuados y se realizan las tareas concretas para que los derechos
humanos puedan ser vivenciados.

Con este giro epistemológico, nuestro concepto de garantía sufre


también una variación, como ya fue dicho, porque en su concepción
amplia la garantía incluye los mecanismos que estricto sensu sirven
para la exigibilidad (normalmente procesal) de un determinado derecho
ante los tribunales. En este sentido, el concepto de garantía adquiere
mayor plasticidad, pues será posible visualizarlo desde las políticas
públicas diseñadas por el poder público para atender sin escatimación
alguna, los derechos de los habitantes. De tal manera, podemos referir
aquí la connotación de un concepto lato sensu de garantía que incluiría
el concepto típico y ortodoxo de garantía como mecanismo procesal
para el aseguramiento de un derecho concreto.

Ergo la concepción tetradimensional del derecho que aquí engarzamos


con los derechos humanos agrega este cuarto circulo de lo
político como acción del poder público, con el objetivo de hacer que los
derechos humanos sean eficazmente garantizados, incluso antes y sin
necesidad de que los y las habitantes acudan ante los tribunales. Así,
podemos aceptar la siguiente afirmación: “Como la política y el arte del
derecho tienen por objeto ciertas relaciones que pertenecen al orden
moral –son aspectos de la realidad moral-, los principios q Wilhelm ue
acabamos de recordar valen igualmente para la moral, la política y el
derecho” (Herbada, 2011, p. 175).

En conclusión, se puede afirmar que esta teoría tetradimensional del


derecho permite avizorar la mejor garantía de los derechos humanos,
debido a que agrega las actividades del poder público, previsibles y
debidamente respaldadas en presupuesto público, con la finalidad de
que los derechos humanos, alimentados por principios y valores,
trasciendan del discurso y se instalen en la realidad cotidiana. Es
evidente que esta concepción tetradimensional del derecho, como la
mejor garantía de los derechos humanos, debe de ir acompañada de
un tipo de Estado caracterizado por la solidaridad y el humanismo, y un
compromiso indeclinable con los más vulnerables. Así, “Los derechos
humanos, entendidos como derechos de todo ser humano de todas las
naciones, incluyendo los llamados “apátridas”, tienen su raíz al mismo
tiempo en el Estado constitucional de la actual etapa evolutiva y en
la “humanidad” universal” (Haberle, 2018, p. 174). De este modo, todos
los argumentos, hasta ahora sobre los derechos humanos, tendrán un
mejor derrotero desde las polis defendibles ticas públicas del Estado
constitucional, social y eminentemente humanista que toda la sociedad
debe construir.

7BIBLIOGRAFÍA

Ferrater Mora, José (1982), Diccionario de Filosofía, tomo I, España:


Alianza.

Follari, Roberto (2000), Epistemología y Sociedad, Argentina: Homo


Sapiens Ediciones.

Gadamer Hans, Georg (2003), Verdad y Método, tomo I, Salamanca,


España: Ediciones Sígueme.

Hegel, Georg Friefrich (1955), Lecciones sobre la historia de la Filosofía,


tomo I, México: Fondo de Cultura Económica.

Hessen, Juan (1973), Teoría del Conocimiento, España: Espasa Calpe.

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