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Última Llamada

Este documento presenta un resumen de 3 oraciones o menos de la siguiente manera: El director de una obra de teatro llama a los actores Héctor y Jaime, informándoles que se retrasarán debido a un accidente. Les pide que improvisen una obra mientras llega el guion por fax. Héctor y Jaime intentan seguir las instrucciones pero se quejan de lo absurdo de la situación y la obra improvisada.
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Este documento presenta un resumen de 3 oraciones o menos de la siguiente manera: El director de una obra de teatro llama a los actores Héctor y Jaime, informándoles que se retrasarán debido a un accidente. Les pide que improvisen una obra mientras llega el guion por fax. Héctor y Jaime intentan seguir las instrucciones pero se quejan de lo absurdo de la situación y la obra improvisada.
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ltima llamada

Pervertimiento metateatral Ilya Cazs


PERSONAJES HECTOR; actor viciado. JAIME; tramoyista. VOZ DEL DIRECTOR.

NOTA: Los textos entrecomillados corresponden a los parlamentos y didascalias que los personajes leen en las hojas que van recibiendo.

Escenario vaco y obscuro. Las llamadas se darn con timbrazos de telfono. A lo largo de las llamadas, vemos a Jaime entrar y salir del escenario, conectando e instalando un micrfono en proscenio, probndolo, etc. En la tercera llamada, entra Hctor a escena. Se ilumina el escenario con luz de trabajo. HECTOR: (Al pblico.) Muy buenas noches, seoras y seores. A nombre de la compaa teatral de la que formo parte, quiero agradecer su asistencia esta noche, as como su paciencia. (Pausa.) Ha pasado ya la hora en que estaba programada esta funcin, y no he recibido instrucciones del director. Es decir, como podrn ver ustedes, ni siquiera ha llegado la escenografa; mucho menos el resto de la compaa. As es esto de las giras Uno nunca sabe. Yo llegu antes porque qued de alcanzar aqu a mis compaeros para la representacin de hoy. Tuve que cumplir con otros compromisos Un encuentro entre gente de teatro, ya

saben Por cierto, estuvo muy interesante. Estuvimos por all ayer y anteayer, y fue realmente una experiencia muy grata (Pausa.) De manera que llegu aqu y me top con que era el nico. Habl con una de las secretarias de la administradora de este teatro, que me sugiri que esperramos porque ya estaba hecha la propaganda, los programas de mano, todo eso Ms tarde lleg Jaime, nuestro tramoyista, el que clava la escenografa, pone las luces, checa que todo est en su lugar, en fin, todas esas cosas. Me coment que se haba adelantado a esperar la escenografa, pero que lleva todo el da esperando aqu, y nada (Pausa.) La obra que les bamos a presentar, Papacito, psame la sal de uvas, es una comedia muy divertida, apta para toda la familia, tiene mensaje y Bueno (desplazndose por el escenario.) la escenografa es muy espectacular, muy bonita. Aqu se supone que va una sala, se supone que todo sucede en una sala Aqu atrs, va un ventanal, con sus cortinas. A un lado, la cantina, llena de botellas. Aqu, hay un retrato del dueo de la casa Muy grande El retrato. De este lado, est una puerta, por la que entro yo, y Bueno, yo hago del galn Se supone que yo ando pretendiendo a la hija de los seores que viven en la casa, pero resulta que cuando aparece la mam nos reconocemos porque yo tuve un romance con ella, s, con la mam, un romance en Acapulco cuando ramos ms jvenes, y ah empieza todo el relajo, ya se imaginarn Cuando yo veo el retrato, el del seor, descubro que es el tipo con el que est saliendo mi mam, y Bueno, una de enredos que (Risa forzada. Pausa.) Ehhh Nuestra compaa se distingue, modestia aparte, por su profesionalismo. Tenemos muchas consignas: actuar aunque solo haya una persona en el pblico, empezar siempre puntuales, el show debe continuar, ustedes saben Por eso, Jaime y yo pensamos que no haba que suspender hasta el ltimo momento, pero lamentablemente Suena el telfono de la oficina del teatro, fuera del escenario. Se escucha una voz en el aparato. VOZ: Est usted llamando al Teatro (aqu el nombre del teatro en que realmente se lleva a cabo la funcin.). Por ahora no podemos atender su llamado; sin desea enviar un fax, puede hacerlo en este momento. Si prefiere dejar un mensaje, espere a que suene la seal; muchas gracias. Suena una seal: timbre agudo y breve. VOZ DEL DIRECTOR: Jaime? Hctor? Andan por ah? No suspendan. Por ningn motivo suspendan la funcin. Estamos atorados a unos cincuenta kilmetros, se Se descompuso el camin. Bueno, ms bien chocamos con la camioneta en que iba la escenografa, y O sea, la cosa es que estamos atorados,

no s si me explico. Oki, lo importante, es que aqu est Diego, este Hblenle un poco al pblico de Diego, no? Bueno, se le ocurri una idea sensacional: les va a escribir una obra en este momento, y se las vamos mandando por fax, en lo que llegamos. Cmo ves? Hctor? Conocindote como te conozco, yo creo que s sale, mano. Ah!, y dile de pasada a Jaime que te eche una mano, no? S, ya s que Jaime no es actor, pero estoy seguro que con tu experiencia le puedes sacar algo bueno. El caso es que el pblico no se fastidie, no s si me explico. Oki, les llamo al rato, no me fallen, ah, y pnganse buzos para cuando llegue el fax, Hctor. Este No s si se les ofrezca algo ms, este La llamada se interrumpe, y se escucha el tono ocupado. Jaime se asoma. JAIME: Pa su madre!, oste? HECTOR: Todos omos, jaimito, to-dos. JAIME: Y ora, qu? HECTOR: Pues ya oste, no? JAIME: Oye, oye, esprate qu? vas a actuar? HECTOR: Vamos. JAIME: A dnde, gey? Nooo!, ni madres, yo no HECTOR: Mi primer maestro de actuacin me lo dijo clarito: cualquiera puede ser actor, slo tiene que desarrollar sus facultades con disciplina y entrenamiento constantes JAIME: S, pero yo nunca, neta HECTOR: Siempre hay una primera vez. JAIME: (Despus de una pausa.) Este Y la obra? HECTOR: Vamos a esperarla. (Al pblico.) Si ustedes nos permiten, vamos a esperar a que llegue la obra. Jaime, por qu no te traes el aparato de fax para ac? Crees que alcance el cable? (Jaime sale. Hctor, al pblico:) Es algo tmido. Es natural, l (A Jaime.) Ah, y trete tambin algo en qu sentarse!

Hctor enciende un cigarro. Jaime entra con el aparato de fax, lo pone sobre un banquito. Sale, y vuelve con otros dos bancos. Jaime y Hctor se sientan. Hay una larga pausa en que ambos tratan en vano de ser espontneos, mientras esperan el fax. Finalmente, va apareciendo la primera hoja por la ranura del aparato. HECTOR: (Recogiendo la hoja.) Aqu est. (Lee frente al pblico.) Obra especial dedicada al pblico reunido esta noche en el Teatro (nombre del teatro), por Diego. Ah, Diego es nuestro dramaturgo. La obra que les bamos a presentar, Papacito psame la sal de uvas, la tradujo y la adapt l. Es una comedia inglesa, de moda. Parece que tuvo mucho xito, all en los teatros importantes de Inglaterra, y de Nueva York Bueno Antes de Es buena, eh? Muy buena. Bueno, yo qu les puedo decir. Tiene lo suyo. Ya les comentaba cuando Y luego Entonces O sea, todas las intrigas, los enredos, los amoros. El pap se pone furioso, eh? Y la mam, cuando me ve, casi se quiere desmayar (Re.) Por eso, le dice al marido: Papacito, psame la sal de uvas (Pausa.) Aqu entre nos, digo, no es por nada, pero con todo, la obra tiene momentos dbiles. Lagunas. S, partes en que la trama afloja. Es ms, el clmax me parece francamente sacado de la manga, o sea Pero bueno, Diego es el de la pluma y pues ah, ahora s que ni hablar. Zapatero a tus zapatos. Adems, pues la obra da risa. Y si el pblico sale contento, pues JAIME: (Tmido.) No No piensas leer lo que te mandaron? HECTOR: Ah, s, s! La obra. Veamos. (Lee, frente al pblico.) La escena ocurre en el polo norte. Dos excursionistas caminan, agotados, entre la nieve. Buscan un lugar donde instalar su campamento. Al fondo, se oye el silbido del viento helado. (Jaime re. Hctor, a Jaime.) Qu? JAIME: Eso Eso ltimo, Lo del viento (Re.) HECTOR: Qu tiene? JAIME: Pues cmo quieres que se escuche el viento helado? Digo, yo creo que el viento se oye igual, aunque est caliente, tibio, fro HECTOR: S, verdad? (Pausa.) Adems eso de que transcurra en el polo norte Podra haber encontrado algo ms inmediato, ms no s, tantas broncas que hay en este pas, y al tipo se le ocurre una obra en el polo norte. (Al pblico.) Por eso la gente no va al teatro, porque le presentan puras mafufadas. Nosotros siempre nos estamos quejando de que no hay pblico Bueno, les agradecemos

a ustedes que hayan venido, esta noche, pero y todos los que no vinieron? Por algo ha de ser. (Jaime le da un codazo.) Pero bueno Sigamos. (Lee.) Hctor, t haces el personaje principal: Bob. Es un hombre robusto, temerario, valiente, audaz. Pdele a Jaime que te ayude con el otro. Se llama Ron y es bajito, tmido, medio torpe, simptico, pero nunca hace las cosas bien. (Jaime escupe al suelo y se para. Hctor, a Jaime.) Qu? JAIME: Ps cmo qu? Pus eso, lo de los personajes. HECTOR: Qu? JAIME: Pus nada, siempre es la misma A ustedes siempre les toca, ac, andarse pavoneando pa lucirse con el pblico, no? Pero a uno, que carga este mueble, que no, que ms pall, que siempre no, que mejor ac, que clava aqu, que conecta all, que no, que as no Y todo pa qu? Pa que a ustedes les aplaudan, no? HECTOR: (Con irona.) Bueno, yo creo que Diego pens que te sera ms fcil un papel secundario, pero si quieres JAIME: No, no, no, ya qu. Djalo as, pues. (Pausa.) Ya estoy acostumbrado Peores cosas me ha tocado hacer. HECTOR: (Echando una mirada de complicidad con el pblico.) Bueno (Suspira y sigue leyendo.) Tras unos instantes, Bob, el astuto, seala dnde instalar el campamento. Entonces Ron, el torpe, empieza a armar la tienda de campaa. JAIME: su! Qu te dije? Ya ves? Me va a tocar hacer lo mismo de siempre HECTOR: (Al pblico.) Bueno, si ustedes no disponen otra cosa, vamos a hacer esta primera parte, y luego vemos qu sigue. Empecemos. (Hctor camina como entre la nieve y el viento helado, hasta que se percata de que Jaime slo lo observa, fumando.) Qu pas, Jimmy? JAIME: Ah, no, no, nada (Pausa.) No, es que esto, la neta, me parece como muy jalado de los pelos.

HECTOR: (Deja el fax en el piso.) Deja de protestar, y ponte a caminar en el polo norte. Es ms, crgate ese banquito en la espalda. Cuando yo te diga, lo pones en el piso. Es la tienda de campaa. Los dos caminan un rato, resistiendo al fro y al viento imaginarios, dando pasos con dificultad entre la nieve imaginaria. JAIME: (En voz baja.) Hctor Hctor! HECTOR: Me llamo Bob Qu quieres? JAIME: (En voz baja.) Por qu no haces el ruido del viento? HECTOR: Ah, mira, Fiiiiiiiiuuuuuuuu buena idea. Fiiiiiiiiiiuuuuuuuuuuu (Respira.)

Los dos siguen caminando. Al pasar junto a la hoja del fax, Jaime la recoge y la destroza en pedacitos que avienta al aire, como si fuera la nieve. Hctor seala un sitio en el espacio. Jaime deja el banquito en el suelo, y simula armar una tienda de campaa. Ambos se instalan en ella, temblando de fro. HECTOR: Qu sigue? JAIME: Pus yo qu voy a saber? HECTOR: El fax Dnde qued el fax? JAIME: (Despus de una pausa.) Este Era la nieve. HECTOR: Ay, Jaimito, si sers menso. Todava no terminaba de leer. Ahora no sabemos qu sigue. Jaime recolecta los trozos de papel y se dispone a pegarlos con maskitape, mientras Hctor lo observa, sentado en la tienda de campaa. HECTOR: Qu haces? JAIME: Qu? No se nota? Pos juntando los pedacitos pa que podamos seguir. HECTOR: Y mientras terminas? Crees que la gente te va a estar viendo juntar pedacitos de papel?

JAIME: Aydame entonces, pa acabar ms pronto, pues. Hctor ayuda a Jaime, a regaadientes. Jaime se queda leyendo una parte del libreto, y se ataca de risa. HECTOR: Qu? JAIME: (Entre risas.) Quin era Bob? HECTOR: Bob? Yo. Yo soy Bob y t eres Ron. (Jaime estalla en carcajadas.) Por qu? JAIME: su Mejor lee t mismo. Yo no puedo. HECTOR: (Lee.) Ron y Bob llevan varias horas instalados en la tienda de campaa. Hace fro, y el viento no ha cesado. Pero Bob empieza a sentir que las sardinas enlatadas que comieron durante el camino le cayeron mal. Duda, y luego se decide a obrar. (Jaime se dobla de risa.) Qu tiene eso de gracioso? Todos lo hacemos, no? JAIME: No, pos s, pero, digo, a poco te vas a poner a obrar aqu, frente al respetable? HECTOR: No hay ms remedio. Si el libreto lo indica, por algo ha de ser. JAIME: Obra pues, te estamos esperando. HECTOR: (En personaje.) Bien, Ron. Esprame aqu unos instantes. Creo que debo resolver un asunto personal No tardar, procura JAIME: Tssst, tssst, tssst. (Seala la hoja.) Aqu no dice que tengas que decir tanta babosada. Noms dice: Duda, y luego se decide a obrar. HECTOR: (A regaadientes.) Correcto. Hctor se para, observa el escenario vaco, y se traslada a la parte trasera de la tienda. HECTOR: (Desde su escondite.) Jaime. Digo Ron No, Jaime.

JAIME: Qu quieres, Bob? HECTOR: (En voz baja.) Podras, por favor, hacer el ruido del viento? JAIME: Ots, cmo no (Entre carcajadas contenidas, se dirige al micrfono.) Fiiiiuuuu, fiiiiuuuu, fiiiiuuuu HECTOR: (En voz baja.) Jaime Jaime! JAIME: Fiiiiuuu Qu? HECTOR: (En voz baja.) Papel. JAIME: (Mira a su alrededor, sorprendido. Arranca una hoja del aparato de fax, se la extiende a Hctor.) Aist. HECTOR: Gracias. Jaime vuelve a ocupar su lugar en la tienda. Despus de unos instantes, Hctor hace lo propio, dejando a la vista, en el lugar en que se ocult, las evidencias de su obra: una caca de utilera. HECTOR: Quieres leer lo que sigue, por favor? JAIME: (Lee con dificultad, pretendiendo entonar.) Vaya, llevamos aqu varias horas, y desde que defecaste, no ha pasado nada interesante. (Le da un codazo a Hctor para que lea.) HECTOR: (Lee, en personaje, muy impostado.) El tiempo El tiempo se me hace infinito en este punto del planeta. No hay das, no hay noches. Slo horas eternas que se confunden unas con otras. JAIME: (Leyendo.) Tengo hambre. HECTOR: T, o el personaje? JAIME: Yo Digo, Ron. Aqu dice, me cae. Aunque, la neta, pos yo tambin, eh? (Al pblico.) No es por nada, pero, pos todo el da aqu, no? Esperando, digo, esperando y esperando, y pos nada que llegan, y la neta, pos es que s crujen las tripas, no?

HECTOR: Cllate! JAIME: Por qu? HECTOR: Porque rompes la ilusin. No puedes preocuparte por tus problemas personales en escena. El pblico est ah, esperando qu es lo que va a suceder, y a ti slo se te ocurre que tienes hambre. JAIME: Hctor, pero si aqu lo dice, clarito, en la hoja. HECTOR: Entonces no se lo digas al pblico, menso, dmelo a m. JAIME: (Acercndose, retador.) Ten-go ham-bre. HECTOR: (Leyendo.) Yo tambin JAIME: Aist, ya ves? HECTOR: (Saca dinero para darle a Jaime.) Jaime, por qu no te lanzas? JAIME: Qu? HECTOR: Debe haber un puestito por aqu cerca Vamos a tener que comer, y JAIME: (Le arrebata la hoja.) No, no, checa. Aqu no dice nada de que yo tenga que ir por nada, ni que vayamos a tragar nada Checa, dice, dice: Ron y Bob permanecen en silencio largo rato. Slo se escuchan sus estmagos retorcindose de hambre. Se escucha una grabacin de estmagos retorcindose de hambre. Jaime y Hctor se quedan atnitos. Hctor intenta romper la situacin. HECTOR: Luego? JAIME: Digo yo. (Leyendo.) Tengo una idea esplndida, Bob. Vamos a cazar. As se nos quitarn el hambre y el fro. HECTOR: (Leyendo.) Bien, es una buena idea. Pero creo que debers ir t. Yo debo permanecer aqu de guardia.

HECTOR: (Leyendo.) Est bien, Bob, como t digas. (Pausa. A Hctor.) No, chale. Ya estuvo! Me cae que se pasan, eh? Siempre soy yo el que se friega. Ves? Ora resulta que me sacan de escena pa que t te puedas lucir, no? Pos ora no. Ni madres. No me salgo. HECTOR: A ver, Jaimito, cmo me voy a lucir, si los dos estamos aqu haciendo el ridculo, tratando de resolver una situacin frustrada? Por favor Al contrario, Diego te est dando un descanso. A m es al que deja en escena con todo el peso de la atencin, con la responsabilidad de que no se caiga la obra. JAIME: S, s, pero checa bien, compa. (Seala el libreto.) Ya vistes? Se supone que tengo que regresar cargando una foca. De dnde quieres que vaya yo a sacar una foca, gey? HECTOR: I-ma-gi-na-cin. Cuando te ped papel, se te ocurri muy rpido cmo resolverlo, no? JAIME: (Enciende un cigarro, y se sienta en un banco al lado del fax.) Nel Mira, Hctor, yo as no lentro. Ni siquiera sabemos qu sigue y tenemos que andar aqu inventando cuanta madre. El teatro no es as, uno ya lo trae todo machacadito, bien ensayado, pues. Al empezar la funcin la foca ya estara ah, esperando a que Ron la saque, pero as, no Me cae. Adems, yo no soy actor. HECTOR: (Al pblico.) Permtanme un instante. Hctor se acerca a Jaime. Discuten y gesticulan en voz baja. Finalmente, Jaime sale de escena, y Hctor vuelve a ocupar su lugar en la tienda de campaa. Tiembla de fro, y sopla como el viento helado. HECTOR: Fiiiiuuuu Fiiiiiuuuuu! Se escucha un estruendo entre cajas, luego, gritos ahogados. Hctor voltea, alarmado. HECTOR: Jaime? VOZ DE LA ADMINISTRADORA DEL TEATRO: (entre cajas.) Bjeme, salvaje! Qu le pasa? Sulteme si no quiere que le levante un acta! HECTOR: (Caminando hacia Jaime.) Qu haces, Jaime?

VOZ DE JAIME: (Entre cajas.) Pos La foca. HECTOR: La administradora! (Al pblico.) Un segundo. (sale.) El escenario queda vaco. Se escucha entre cajas un pleito contenido, a base de cuchicheos exasperados. Jaime regresa al escenario. JAIME: (Al pblico.) Queran una foca, no? Pos ah voy Tanto pedo por una foca! (Voltea hacia el sitio en que pelean la administradora y Hctor.) su. La tipa noms da de manotazos. Hubieran visto cmo pataleaba cuando me la ech al hombro Ay s, inche Hctor. Se da su taco, no? Est tratando de tranquilizarla con sus maas de galancito, muy ac, muy chinguetas el cuate, no? Aunque se ve que le est costando uno y la mitad del otro, eh? Noms se alasia el cabello, as, y le dice a la otra que baje la voz. No, pero ella como que est que no la calienta ni el sol, noms dice que no con la cabeza. Y ah sta el otro, seala pac, junta las manos, como pa rezarle. En el fondo est que se zurra, eh? Les digo porque lo conozco. Ella voltea los ojos pa arriba, como que ya se le acab la paciencia. Y eso que acabamos de empezar. Ahora voltea pac. su, noms me est viendo con unos ojos de vbora que pa qu les cuento. Inches ojotes deste pelo que se le ven con esos lentes de fondo de botella. Ira, ora pone una jeta de gucara que Prense, est sealando algo, aqu, ah no, all su (Jaime ve la caca de utilera, la recoge y la guarda con naturalidad.) Ya, ora s, con eso parece que se calm. Ya Hctor le est dando sus palmaditas en el hombro. Se me hace que ya la flech. Neta. Suena el telfono. Jaime titubea. Se acerca, se aleja. Se escucha una voz grabada. VOZ: Est usted llamando al Teatro (nombre del teatro en cuestin). Por ahora no podemos atender su llamado. Si desea enviar un fax, puede hacerlo en este momento. Si prefiere dejar un mensaje, espere a que suene la seal. Muchas gracias. Tono agudo y breve de la seal. VOZ DEL DIRECTOR: Hctor. Perdona que los interrumpa as. Dice Diego que si ya llegaron a la parte de la foca. Que si no, que cuando lleguen, es importante que se devoren la foca como si llevaran siglos sin comer, no s si me explico, que no lo puso en el libreto, que porque

Hctor entra corriendo a contestar el telfono. Mientras habla, Jaime saca un marcador, busca papel, y pinta una foca que recorta con cuidado. HECTOR: Bueno? S, s, ya te omos Al pie de la letra Lo que pasa es que es muy incmodo, t sabes S, si te explicas, pero lo que pasa es que Jaime no es actor, y S, yo creo que s Oye, por qu no me das el telfono de donde estn? A ver (Anota en su mano.) S, s, s Oki Este Bueno, es que la foca Digo, la administradora del teatro est un poco molesta Cundo me mandan el otro fax? S, s te explicas, pero necesitamos saber qu sigue, no podemos estar as. Te doy tono? ndale pues. S S Oki. (Cuelga.) La hoja del fax sale lentamente por la ranura. JAIME: (Termina de recortar su foca.) Ya casi, eh? HECTOR: No te mediste. Dice que entraste como orangutn a su oficina. JAIME: Noms le pinto bien los ojitos, prame. HECTOR: Que ni le diste chance de agarrarse del silln. JAIME: De qu color tienen los ojos las focas? HECTOR: Que casi te la cargas con todo y computadora. JAIME: Cerrados, mejor le pongo los ojitos cerrados. HECTOR: Y que cuando te la echaste al hombro, hasta una nalga le agarraste. JAIME:(Presumiendo la foca de papel.) No est mal, eh? HECTOR: Luego se puso a regaarme por tu culpa. Que si estamos perdiendo el tiempo, que si este teatro no es un zoolgico, ni una oficina de telecomunicaciones. JAIME: Qu ms te dijo? HECTOR: (Viendo la foca de papel.) Est cotorra. JAIME: Te dijo algo de la caca?

HECTOR: Deberas disear utilera. JAIME: Me di cuenta. La recog luego luego. Ha de haber credo que era de a verdad. HECTOR: Se gana mejor de tcnico, no? JAIME: Me la guard aqu, en la bolsa. La otra pona unos ojotes de este pelo. HECTOR: (Agarrando la foca.) Hasta pelos le pusiste. JAIME: Vieja mamona. La hoja del fax cae al piso. Ambos la recogen. HECTOR Y JAIME: Qu, le seguimos? Hctor retoma su lugar en la tienda de campaa. Jaime toma la foca de papel y se la echa al hombro. HECTOR: Fiiiiuuuu Fiiiiuuuu JAIME: Puedo hablar? HECTOR: Fiiiiuuuu Qu? JAIME: Que si me toca decir algo. HECTOR: Ah, s. Aqu dice que digas: Uf, esto pesa una tonelada. Pero creo que tendremos alimento para rato. JAIME: Uf, esto pesa una tonelada. Pero creo que tendremos alimento para rato. HECTOR: Dejas la foca en el piso, y yo te digo: Buen trabajo, Ron. Jaime deja la foca de papel en el piso, con mucha facilidad. HECTOR: Pero si acabas de decir que pesa una tonelada. Cmo la dejas as, nada ms? Tienes que hacer un esfuerzo. Mira. Hctor se coloca la foca de papel en el hombro, y camina.

HECTOR: Uf, esto pesa una tonelada. (La deposita en el piso, con gran esfuerzo.) Pero creo que tendremos alimento para rato. JAIME: Bueno, qu? Nos vamos a pasar toda la noche atorados con ese pinche parlamento? (Al pblico.) Perdn. Jaime se coloca la foca de papel en el hombro, e imita a Hctor. JAIME: Uf, esto pesa una tonelada. Pero creo que tendremos alimento para rato. Hctor se para, y le da una palmada en el hombro a Jaime. HECTOR: (Leyendo.) Buen trabajo, Ron. JAIME: (Leyendo.) Preparemos una fogata (A Hctor.) Oye, no se te hace que? HECTOR: (Entre dientes.) Prepara la fogata. JAIME: (Entre dientes.) Una fogata en el polo norte. Inches escritores, me cae que estn bien pirados. HECTOR: (Leyendo y destrozando la foca de papel.) Bien, Ron, ahora comprenders que la vida no es fcil. Hay que luchar incansablemente, y ms para sobrevivir en un medio tan inhspito como ste. JAIME: (Leyendo, mientras finge dorar una parte de la foca al fuego.) Esta tarde es eterna. Llevamos das y das de camino, y no ha dejado de ser la misma hora Siempre la misma hora HECTOR: (Leyendo, mientras finge masticar un trozo de foca.) Llegamos al punto en el que el tiempo no pasa JAIME: (Despus de tragar un trozo de foca.) No hay nada ms? HECTOR: Por favor, contntate con esta foca, Ron. JAIME: Digo del texto, gey. No hay ms parlamentos? HECTOR: (En voz baja.) No, hasta aqu llega la hoja.

JAIME: Me carga la Y ora qu hacemos? HECTOR: Esperar a que llegue el otro fax. Improvisemos JAIME: Qu? HECTOR: Hay que inventar (En personaje.) Te has fijado, Ron, en la belleza de este paisaje? JAIME: (Sorprendido.) S-s HECTOR: Disfrtalo. Disfruta este paisaje asombroso Pocas veces en la vida tenemos la oportunidad de gozar la naturaleza tal cual es. Goza, goza esta atmsfera, este clima de silencio, este mbito de paz que an no ha sido maculado por la mano despiadada de la humanidad. Siente, siente la esencia primitiva y autntica del universo que se filtra por tus poros y te colma el alma con sus dones. Llena, llena tu espritu con los privilegios que, generosa y desinteresada, te ofrece esta tierra en que has nacido ter, divino ter, Y vientos que volis con raudas alas, Y fuentes de los ros JAIME: De dnde sacas todo eso? HECTOR: Y risas mil de las marinas ondas, Y t, madre comn, fecunda tierra, Y pupila del sol omnividente, Yo os invoco! JAIME: (Despus de una pausa.) Aj HECTOR: (En voz baja.) Di algo con contenido, menso. JAIME: Eh? Eh La naturaleza, la vida, el mundo. (Pausa.) Todo es tan bonito, muy bonito, s. (Pausa.) Y luego se te mete en la piel, no? (Pausa. Apasionndose.) Oh aires! Y el mar que se re! (Pausa.) Ah, Y el sol! (Muy teatral.) Sol, ven ac! HECTOR: (Detenindolo.) Bien, Ron Creo que has comprendido, creo que te percatas de la importancia de apreciar el universo Lo que te pido ahora, es aprendas a valorar la belleza, la hermosura.

JAIME: Ah, s. Es muy hermoso el polo norte. Hay tanta cosa (Hctor le da un codazo.) Bueno, tan poca cosa Todo es blanco Tan blanco Como cuando uno pone su mente en blanco (Viendo hacia el patio de butacas, seala.) Y luego all, a lo lejos se mira como un montn de focas Cunta foca! HECTOR: Ser mejor que descansemos ahora. Maana, tal vez, vengan a rescatarnos. JAIME: Maana? Te cae que maana? HECTOR: Duerme JAIME: Bueno Hasta maana Suena el aparato de fax, por cuya ranura aparece una nueva hoja. HECTOR: (Susurrando.) Ah est Qu esperas? Ve a ver! Jaime toma la hoja. Lee. JAIME: Han pasado varios das, quiz semanas. Ron y Bob han perdido la compostura. Tienen la barba crecida, la ropa sucia, el pelo desarreglado. Ambos estn demacrados y ojerosos. (Le pasa la hoja a Hctor.) HECTOR: (Leyendo.) Ron, creo que no hay esperanzas. JAIME: Debe haberlas, Bob. La esperanza muere al ltimo. Algo tendr que pasar. No quiero morir perdido en la nieve, en el glido anonimato de esta blancura perenne Qu qu? HECTOR: No sabemos nada de nuestro mundo. Hemos perdido todo contacto con l Ni siquiera tenemos ya conciencia de lo que en la civilizacin est ocurriendo. JAIME: Hemos de morir de inanicin, sumidos en la ignorancia, en la incertidumbre, y en la ignominia Se ve que estaba buscando palabras con i, verdad? HECTOR: Quiz una buena novela nos salvara de este insufrible aburrimiento. No soporto ms el tedio, la monotona.

JAIME: No pasa nada. Hace demasiado tiempo que no pasa nada Tal vez durmiendo veamos algo entretenido en nuestros sueos Pausa. Ambos intentan dormir, con la mirada desencajada. JAIME: Bob, no puedo dormir HECTOR: (Como escuchando algo, a lo lejos.) Silencio! Un bimotor! Jaime corre hasta el micrfono. Hace el sonido de un avin que se acerca, y luego se aleja, mientras Hctor gesticula, desesperado, hacia el cielo. HECTOR: Hey! Hey! Aqu estamos! Auxilio! Auxilio! Soy yo, Bob, aqu estoy, abajo! Tambin est Ron conmigo, tiene familia numerosa! Apidense de nosotros! (Como si el avin se alejara.) Es intil! Somos como dos manchas perdidas en la nieve JAIME: Es el tercer bimotor en dos semanas. Probablemente estn intentando localizarnos para rescatarnos. No perdamos la fe, Bob, la fe HECTOR: Slo nos queda la fe Fe en nosotros mismos Fe en la vida JAIME: Ron, Despus de una pausa Hctor reprime a Jaime con la mirada. Jaime se tapa la boca. Contina. JAIME: (Silencio.) Bob, cuntame una historia. HECTOR: Una historia, Ron? JAIME: S. Una historia. Es lo nico que necesito para sobrevivir. Una historia para alimentar mi espritu. HECTOR: Las historias alimentan, Ron? JAIME: Las historias son el fundamento de nuestra existencia. Qu sentido tendran, si no, todas las obras que la humanidad ha realizado? Todos los cuadros que se han pintado, todos los libros que se han escrito

HECTOR: Puras banalidades. Objetos sin valor con que el hombre rellena su vida ociosa Oye, yo no pienso as. JAIME: T no, pero el personaje s. Si no me dices as, creyndotelo de a de veras, pos yo no puedo decir lo que sigue, gey. HECTOR: (Teatral.) Puras banalidades. Objetos sin valor con que el hombre rellena su vida ociosa. JAIME: (Ms teatral an.) Blasfemas! No sabes lo que dices! Voy a demostrarte que la humanidad vive de las historias que se cuenta. Hagamos una apuesta. HECTOR: No me fastidies, Ron. No tengo nada que darte. Ni siquiera una historia Adems tengo fro, Ron Tengo hambre Has acabado con las focas JAIME: Bien, Bob, haremos lo siguiente. Yo mismo te contar una historia. Si sta te permite sobrevivir, alimentando tu espritu, nutriendo tu alma, habr ganado la apuesta. Entonces podr saciar mi hambre con tu carne y protegerme del fro con tu piel. Pero si fracaso en mi intento, sers t quien devorar mis entraas y se cubrir con lo que quede de m para as seguir viviendo. HECTOR: Pasumecha! JAIME: Eh? HECTOR: De cul fumara el Diego? JAIME: No, prate. Ora s se est poniendo bueno. Yo, la neta, ya estaba hasta ac de andar dando vueltas y tragando focas, cagados de fro. Pero ahora que meti este rollo de la apuesta, me cae que se va a poner cotorro. Fjate, gey, si le analizas, as, a fondo, es como la ley de Herodes. HECTOR: Eh? JAIME: Pues Pues es una cuestin de vida o muerte. HECTOR: Tienes razn. Es el conflicto dramtico. Y sin conflicto dramtico no hay suspenso. Ni tensin dramtica. Ni teatro.

JAIME: Eso mismo iba yo a decir. No va a faltar quin se pregunte: Cul de los dos se va a morir? HECTOR: O, qu historia le contar Ron a Bob para poder sobrevivir? JAIME: No, prate: Podr Ron terminar su historia con el hambre que se trae y el fro que est haciendo? HECTOR: O, Los rescatar un hroe inesperado de su aventura en el polo norte? JAIME: Hay que seguirle, no? HECTOR: (Entusiasmado.) S. (Lee.) Bob acepta la apuesta y Ron se concentra buscando historias en su mente. Trata de encontrar alguna que reviva a Bob. JAIME: Eso est de pelos. HECTOR: (Leyendo, mientras Jaime ejecuta lo que indica la acotacin.) Despus de dar varias vueltas alrededor de la tienda de campaa, se le ocurre la historia perfecta. En un gesto de inspiracin, se para frente a Bob, que sigue sentado, observndolo. JAIME: Aj. HECTOR: La historia se las mando en unos minutos, porque yo mismo no acabo de imaginarla. Estn pendientes, Diego. Me lleva el tren. Noms eso nos faltaba. JAIME: Y ora? HECTOR: Otra vez a esperar. (Enciende un cigarro, y se sienta a esperar en uno de los bancos.) No es posible que cada vez que agarramos ritmo, cus! Todo se viene abajo. JAIME: Ots Me das un cigarro? HECTOR: Toma. Silencio. JAIME: Hctor

HECTOR: Mmmhhh JAIME: T, realmente, as, la neta, t si crees eso de que las historias alimentan al espritu? HECTOR: Yo qu s, Jaime. No estoy para filosofar en este momento. Y creo que el pblico tampoco. JAIME: No, pos es que a m, as, al chile, si me late el rollo ese. Fjate, es la primera vez que el Diego se avienta algo original, que no se fusila una pinche comedia de moda, y le est empezando a salir medio chingn, no? HECTOR: Se te hace? JAIME: A glbur. Te das cuenta? Toda la vida nos la pasamos buscando historias. A poco de chiquito no le pedas a tus jefes que te contaran un cuento pa poderte jetear? Despus, vas creciendo, y si no de las cuentan, pos t mismo te vas armando cada historia, historias de amor, de celos, de poder Y luego, pa distraerse, a dnde va uno? Al cine, a que le cuenten una historia en lo oscurito, o te compras el peridico, a ver qu historias trae, o te aplastas a ver la tele, no? O te enteras de chismes Uta, los chismes son historias de primera, me cae que esos s le dan de tragar al espritu HECTOR: Ya se colgaron. Les voy a llamar. (Marca el nmero de telfono.) JAIME: Tranquilo, compa, alivinate. Si no, peligro y le cortas la inspiracin al gey de Diego. HECTOR: S, Jaime, pero ya no podemos seguir as. Llevamos ms de veinte minutos, y la administradora, ya viste cmo se puso JAIME: Qu pas? No llevamos veinte minutos. Llevamos semanas aqu, abandonados en el polo norte, en este paisaje chingonomtrico, disfrutando de la naturaleza, tan chula, que se te mete por la piel, y nadie nos viene a rescatar, ya ni siquiera pasan bimotores, tengo fro tengo hambre HECTOR: Qu haces? JAIME: Pos acto! No dijiste que haba que inventar cuando se acababa el texto?

HECTOR: S, pero noms ests repitiendo cosas que ya pasaron. JAIME: Bueno, entonces hay que inventar nuevas. HECTOR: No podemos. JAIME: Por? HECTOR: Porque ahora estamos en un momento crucial de la historia. Si seguimos improvisando, lo ms probable es que nos desviemos de la trayectoria dramtica, y que obstruyamos cualquier peripecia Silencio. JAIME: Te cae? HECTOR: Quiero decir que si nos ponemos a inventar babosadas, capaz que no checan con el final, y qu tal que enredamos ms las cosas Ms de lo que ya estn. JAIME: Ah, entonces prefieres que la gente que vino hasta ac, pag su boleto, y tuvo que chutarse el plantn de una compaa incumplida se nos quede viendo as, noms, cmo esperamos un fax que ni siquiera sabemos ni a qu horas va a llegar? HECTOR: De dnde sacas que la compaa es incumplida, eh? Estamos cumpliendo a como d lugar. A pesar de todo. Cumpliendo contra viento y marea. JAIME: Pos yo no estoy tan seguro, Hctor. El pblico vino a ver Papacito psame la sal de uvas, no? Y ah los tienes, mralos. Mientras tanto, tus compaeritos all, seguramente estarn cenando en un hotel, bien calientitos Adems yo ya te dije, gey. Ya les dije: yo no soy actor. O le seguimos, o yo me largo y ah se quedan ustedes con su primer actor, cagndose de fro en su polo norte. Jaime brinca sorpresivamente del proscenio al patio de butacas, y se hunde en una de ellas, en calidad de espectador. HECTOR: Jaime Jaimito!!

JAIME: Qu? HECTOR: La cuarta pared! JAIME: La tuya! HECTOR: No te pongas en ese plan, Jaimito. Porque t tambin tienes cola que te pisen, eh? JAIME: Ah s? HECTOR: Mira, mejor les voy a llamar. (Vuelve a marcar el nmero de telfono.) JAIME: (Apoyndose en el proscenio.) Qu quisiste decir con eso, eh? HECTOR: (Al telfono) Bueno? S, seorita. Mire, estoy llamando de Ando buscando al director de una compaa De teatro Qu? Hace cunto? No se qued por ah un tal Diego? Ah Est segura? S, mire, es que estamos esperando un fax urgente En dnde? (Mira su reloj.) Bueno, gracias, seorita Perdone la molestia. (A Jaime.) Se fueron de ah hace como diez minutos. Dice la recepcionista que le dejaron dicho que si llambamos nos dijera que van a mandar el fax en el siguiente poblado, que ya vienen para ac. JAIME: A qu vino eso de que yo tambin tengo cola que me pisen, eh? HECTOR: Ya, Jaime, tranquilo JAIME: No, no, gey. A ver, dime. HECTOR: No te hagas. Hemos estado a veinte minutos del estreno, y t clavando y sin poner las luces. Te acuerdas del da en que se me cay encima la ventana de la sala? O cuando se te olvid poner el cenital en proscenio para mi escena del monlogo, te acuerdas? JAIME: Primero, me dan siempre el material a ltima hora, y quieren que haga uno milagros. En segundo lugar, dejan siempre los ensayos tcnicos para el ltimo, y piden el teatro con dos horas de anticipacin. Cmo quieres que ponga yo las luces en diez minutos? Te has trepado alguna vez al telar? (Seala hacia arriba.) Te has trepado? No, el actorcito se podra marear all arriba. Has

sentido una descarga de setencientos cincuenta watts? No, compa, ya estaras diez metros bajo tierra. HECTOR: Luego hablamos, no? O qu? Piensas sacar aqu todos los trapitos al sol? Crees que la gente pag para venir a ver cmo haces tus berrinches? JAIME: Berrinches? Los que hacen ustedes, las estrellitas, las divas, las vedettes HECTOR: Jams, yelo bien, jams me vuelvas a decir estrellita, eh? Soy un actor profesional, la prueba es que en este momento estoy cumpliendo con mi deber JAIME: Muy machito, eh? Vmonos para all fuera, ca a ver quin puede ms, estrellita de quinta categora. Hctor se descontrola. Est a punto de agarrar a puetazos a Jaime, cuando suena el telfono. Hctor descuelga la bocina. HECTOR: (Muy alterado.) Bueno? Uf! Qu pas? Cmo que todava no? No la frieguen Y qu quieren que hagamos mientras? No, por favor No podemos seguir as, oye No, no, pero que invente rpido, lo que sea No me interesa Qu? (Se tranquiliza.) No, lo que pasa es que aqu las cosas andan un poco tensas Pues el Jaime, anda reclamando muchas cosas, y La gente? Qu gente? Ah, la gente. No, no se ha ido nadie ndale pues. Aqu esperamos Pero de veras dile, no? Oki rale pues Chao. Jaime, cruzado de brazos, observa con mirada retadora a Hctor. Hctor se rasca la frente, mira al piso, da vueltas por el escenario, tratando de contener la furia. HECTOR: Que ya compusieron el camin. Vienen para ac. Diego anda con broncas de inspiracin. Est bloqueado. Dice que no puede escribir bajo presin Si a esas vamos, yo tampoco puedo actuar bajo presin. Pausa. Jaime y Hctor esperan en silencio, ignorndose el uno al otro. Despus de unos instantes, aparece la hoja de fax por la ranura del aparato. Hctor toma la hoja, invita a Jaime a subir al escenario. Jaime lo rechaza. Hctor insiste. Finalmente, Jaime sube y ambos vuelven a verse a los ojos. Titubean, y luego se dan un fuerte abrazo.

HECTOR: Disclpame, Jaime. Me exalt. Es mucha tensin, yo JAIME: No, no. La neta yo fui el que me pas de lanza. Perdname, creo que no deb HECTOR: Est bien. Es lgico Quiero decir Es la primera vez que te toca actuar, y JAIME: Bueno, ya lleg la historia. Vamos a darle, no? HECTOR: Oki. Veamos Qu te parece si retomamos desde antes, para ligar con esto ltimo? JAIME: Vientos! Para entrar en calor. A ver, estbamos en que (Busca en las hojas.) Ya. (Lee.) Bob, cuntame una historia. HECTOR: No me fastidies, Ron. No tengo nada que darte. Ni siquiera una historia Adems tengo fro, Ron Tengo hambre Has acabado con las focas JAIME: Bien, Bob, haremos lo siguiente. Yo mismo te contar una historia. Si sta te permite sobrevivir, alimentando tu espritu, nutriendo tu alma, habr ganado la apuesta. Entonces podr saciar mi hambre con tu carne y protegerme del fro con tu piel. Pero si fracaso en mi intento, sers t quien devorar mis entraas y se cubrir con lo que quede de m para as seguir viviendo. HECTOR: Bob acepta la apuesta y Ron se concentra buscando historias en su mente. Trata de encontrar alguna que reviva a Bob. JAIME: (Realizando lo que lee.) Despus de dar varias vueltas alrededor de la tienda de campaa, se le ocurre la historia perfecta. En un gesto de inspiracin, se para frente a Bob que sigue sentado, observndolo. HECTOR: La luz baja de intensidad. El rea de Bob queda azulada, mientras Ron aparece al centro de un haz de luz blanca. (Volteando hacia la cabina de luces.) Pueden ayudarnos, por favor? Slo son dos reflectores. Un cenital blanco, ms o menos aqu, y ambiente azul en esta otra rea. Jaime ha desaparecido. Las luces se prenden y se apagan caticamente hasta establecerse un ambiente azul en todo el escenario, y un crculo de luz blanca sobre el cenital. En este crculo, aparece a contra luz, proyectada sobre

el ciclorama, la silueta de Jaime, que se agigantar o disminuir segn Jaime se aleje o se acerque al ciclorama. JAIME: (Lee y acta.) A es un tipo frustrado. Con apenas lo necesario para no morirse de hambre, quiere hacerse pasar por rico. Maoso como l slo, ha sobrevivido a base de trcalas, transas y chantajes aqu y acull. Pese a su complejo de clase, seduce por su simpata y su ingenio. B, en cambio, es un tipo acomodado y soberbio, cuyo ego lo tiene convencido de ser un poco menos que el centro del universo. HECTOR: Esprate, Jaime Se supone que me tiene que interesar el cuento, o qu? Cmo reacciono? JAIME: No, pues aqu no dice, eh? Pero tu haz como que te interesa de a madres, y poco a poco te vas metiendo en la historia, me entiendes? HECTOR: Nooo, eso lo inventaste t porque quieres ganar la apuesta. Si no dice nada ah, quiere decir que no reacciono, y punto. JAIME: Ora pues. Como t digas. Le voy a seguir, eh? HECTOR: Dale. JAIME: (Lee.) A y B se encuentran, en circunstancias extraas, condenados a salvar una situacin insalvable. Ponen todo de su parte, hacen su mejor esfuerzo, con tal de aparecer como hroes frente al mundo. Para ello, habrn de enfrentar toda suerte de obstculos reales e imaginarios Hctor se acerca al ciclorama. La silueta gigante de Jaime se detiene y voltea hacia l. JAIME: (A Hctor.) Qu? HECTOR: (Mientras la silueta de Jaime vuelve al tamao natural.) No, nada, quera ver si no estabas inventando JAIME: Y por qu iba a inventar? HECTOR: No s. Me son raro, como que Olvdalo. (Regresa a su lugar.)

JAIME: Bueno. Dice: Pero su lucha es en vano. Sin saberlo, estn encerrados en una caja enorme que pretende simular las condiciones del universo HECTOR: (Se para.) Ah est! Ya deca yo! Ese idiota de Diego nos quiere poner en ridculo! JAIME: (Mismo juego con la silueta.) Por qu? HECTOR: No te das cuenta? No te queda claro que est hablando de nosotros, Jaime? JAIME: Ay, Hctor, no manches. Andas bien Bien HECTOR: Paranoico? JAIME: S! HECTOR: No, no, objetivamente. Se est burlando de ti Y lo que es peor, de m tambin JAIME: A y B ignoran su propia condicin. Se creen afortunados habitantes de una realidad incierta, sin saber que son instrumentos de una ficcin framente preconcebida. En pocas palabras, no se dan cuenta de que lejos de ser un par de humanos comunes y corrientes, son, simplemente, dos personajes. HECTOR: (Entre dientes.) Hijo de su madre. JAIME: As, personajes que se creen personas, A y B, ingenuos, vctimas de su propia inocencia, se esmeran en vano en generar una verdad, sin sospechar que sta ya existe, y no les pertenece. Se escucha una msica grave, melanclica y nostlgica. HECTOR: (Hacia la cabina de luces.) No tendrn algo grave, melanc Le interrumpe una msica grave, melanclica y nostlgica. JAIME: Llegado un punto de la historia, A y B cobrarn conciencia de su situacin, sin por ello aceptarla. Buscarn entonces escapar a la propia trama que los ha concebido. Se enfrentarn el uno al otro, imaginarn una escapatoria en su afn por trascender los lmites de la ficcin, pero no obtendrn con ello, en el mejor de los casos, ms que un poco de compasin.

HECTOR: (Refunfua, con sonidos ininteligibles.) gr JAIME: Intentarn, pues, pese a su condicin de personajes, infringir las leyes dramticas para encontrarse del otro lado, en eso que no existe, y a lo que normalmente se llama la realidad. Jaime saca un encendedor y prende fuego a la hoja, ante la mirada atnita de Hctor. Luego, entra naturalmente a escena. HECTOR: (Aplaude, con irona.) Bravo! Bravo, Jaimito! Bravo! JAIME: Te lati? Lo Lo Lo actu bien? HECTOR: (Hacia la cabina.) Quiten esas luces, por favor! (A Jaime) Muy bien, Jaimito, magnfico. La luz vuelve a la normalidad. JAIME: (Sorprendido.) Te Te cae? HECTOR: Estuviste tan, pero tan excelso, que en tu entrega absoluta al personaje, quemaste la hoja del fax, y ahora, para variar, estamos en las mismas que antes. JAIME: (Frustrado. Esforzndose.) Fue Fue un pinche acto simblico, ca. No te diste cuenta? Fue bien artstico, bien HECTOR: S, Jaime, es la escena ms hermosa que he visto en mi vida. Y ahora qu sigue, seor primer actor? JAIME: Claro que no lo quem. (Saca de su bolsa una hoja doblada.) Aqu est el fax. Pero te cal, la neta. Te lleg, cabrn. Ni siquiera me dejabas leer en paz. Estabas metido en la historia, por eso te pones as. Porque lo que tendra que seguir, lgicamente, es que yo te comiera, porque gan la apuesta. HECTOR: No confundas, Jaimito, estamos metidos en un problema de construccin dramtica. Una cosa es que t te hayas guardado el fax en la bolsa del pantaln, y otra que el personaje la haya quemado. A cul de los dos se supone que le tengo que hacer caso, eh? Entre un tcnico convertido en primer actor y un dramaturgo que nos quiere poner en ridculo, me van a desquiciar.

JAIME: Pero qu, no viste la escena? Me vas a decir que ni siquiera se te movi el tapete? Hctor, tienes que aceptarlo, gey, te gan la apuesta, y no queda de otra. chate all que te tengo que devorar. ndale. HECTOR: Qu no entiendes? Una obra no puede terminar as, es demasiado fcil, demasiado previsible. JAIME: Qu insensible, ca! No te dejas llevar por la obra. Ya tenamos el conflicto, ya estbamos agarrando un ritmo de poca madre, y ahora, hay que parar porque el seor no est dispuesto a que cobre mi apuesta y me lo trague. HECTOR: No seas infantil, Jaime, por Dios! JAIME: Estoy esperando. Acomdate ah, en la tienda. Me miras con terror. Yo pelo los dientes, t te aguantas la respiracin, y abres los ojotes as, bien grandotes, yo agarro vuelo pa caerte encima, t te agarras hasta con las uas del piso, yo gruo y babeo, t quieres gritar y no puedes, porque ests que te cagas del susto HECTOR: Noms eso me faltaba, que un tramoyista se quiera poner a dirigirme. Con los aos que tengo de experiencia en este negocio! JAIME: No te estoy dirigiendo, gey. Estoy preocupado porque la obra siga. Ora que si no quieres, pus no y ya. (Pausa.) Eso s, te voy a decir una cosa: t no sabes perder, eh? HECTOR: Las leyes dramticas no funcionan como t te imaginas en tu cabezota de carpintero. El texto dramtico abre expectativas, pero siempre debe resolverlas con algo inesperado, si no, no hay progresin dramtica, no hay suspenso, no hay tensin, verdad que no lo entiendes? JAIME: Por supuesto que lo entiendo. Y hasta mejor que t, ca. Viste el suspenso de cuando quem la pinche hoja? Viste? Apa tensin gramtica, ca, gruessimo, ac. (Al pblico.) Y esa parte la invent yo, eh? Porque eso no vena en el texto, no vena, lo invent yo mero. Lo que pasa, es que aqu la estrellita no se quiere dejar comer, porque cmo, qu van a decir los crticos, que el seor Hctor sale de vctima en una obra, que un vil tramoyista acab con l HECTOR: (para s mismo.) Stanislavski, dame paciencia, dame fuerzas, Stanislavski!

JAIME: Uta, lo que faltaba, ya empez a delirar. HECTOR: (Para s mismo.) Brecht, aydame, ten piedad de este humilde servidor! JAIME: Oye, Hctor, no es para tanto. Todo tiene solucin, no? HECTOR: (Cada vez ms frico.) Qu solucin, eh? Te parece esa una solucin? Te me echas encima, me devoras, la gente aplaude y se va a su casa, no? Eso es? Oki, vamos a hacerlo as, ya que tanto insistes, ndale, devrame, qu esperas? Trgame, si te importa un comino dejar al pblico decepcionado con un final tan corriente, tan JAIME: Mira, Hctor, trata de relajarte, as, como le hacen ustedes, los actores. A ver, respira hondo, un, dos, tres, cuatro. Aguanta el aire, as, uno dos, yyy soplamos, eso es, un, dos, tres cuatro, otra vez HECTOR: Jaime, me ests desquiciando!! Dame el fax. A ver qu sigue. JAIME: Tsst, tsst, tsst. Primero cobro mi apuesta. HECTOR: Ah s? Y cmo se supone que voy a leer lo que sigue si ya me comiste, eh? A ver, trae ac. JAIME: No te doy ni madres. Te aguantas. Yo gan. Mira noms cmo te pones. HECTOR: Muy bien. (Al pblico.) Lo ven ustedes? El tramoyista secuestr el texto. (Jaime se sienta en uno de los bancos. Lee el resto del fax. Se sorprende progresivamente.) Todo parece indicar, estimado pblico, que hasta aqu llegamos, en este infructuoso esfuerzo de ofrecer a ustedes un sano entretenimiento. Por mi parte, les ofrezco mis ms sinceras disculpas, pero ya lo vieron ustedes, escapa de mi control la causa de esta lamentable interrupcin, eso es lo que ocurre cuando el capricho de una persona la enceguece al grado de hacerle olvidar que su trabajo est al servicio de otros, le orilla a perder toda nocin de la realidad. De modo, seoras y seores, que pueden ustedes irse a sus casas e imaginarse el final que mejor les plazca A menos que nuestro tramoyista est dispuesto a cobrar conciencia de la magnitud e irresponsabilidad de sus actos, y nos haga el favor de liberar la hoja a la que se aferran sus manos, o no es as, Jaime? (Pausa.) Jaimito, tendras la amabilidad, por consideracin al pblico, de?

JAIME: (Sin quitar la vista de la hoja.) Esprate. (Hace una sea con la mano.) Sigue hablando, sigue hablando. Hctor toma el micrfono y se desplaza por el proscenio. Jaime lee en silencio, pero moviendo los labios, las mismas palabras que Hctor pronuncia. HECTOR: Por las razones que ustedes pueden constatar, estimados espectadores, me veo obligado, una vez ms, a pedir su comprensin, agradecer su infinita paciencia, y ofrecer mis ms sinceras y profundas disculpas. (Jaime, siempre sin levantar la vista de la hoja, describe el trazo escnico que Hctor desempea, sin verlo.) Igualmente, me voy a permitir abusar de su amabilidad para aclarar algunos aspectos relevantes de la historia... JAIME: (sin quitar la vista de la hoja.) Hctor? HECTOR: Eh? JAIME: Qu quiere decir an-ti--ti-co? HECTOR: Como comprenders, Jaimito, no soy un diccionario viviente. (Jaime seala el punto del escenario en que se detiene Hctor un segundo despus.) No estoy a tu disposicin, a menos que hayas reconsiderado, y pienses Bah! (Al pblico.) Deca a ustedes, que me parecera importante aclarar algunas cuestiones relativas a la historia. Es evidente, y no me avergenza decirlo, que Diego, el dramaturgo, aprovecha estas circunstancias para pretender ridiculizar a mi persona. Pero como tengo el privilegio de estar aqu, frente a ustedes, har uso del derecho que tengo a defenderme de un acto que considero alevoso y antitico. Jaime levanta la vista brevemente para consultar la reaccin del pblico. Luego vuelve los ojos nuevamente a la hoja, y sigue describiendo con la mano el trazo que desempea Hctor. HECTOR: Es normal, y creo que a todos nos ocurre, el que busquemos la superacin personal y el xito, y que deseemos lo mejor para nuestras vidas, y que procuremos nuestro propio bienestar y el de los nuestros. Jaime saca de su bolsillo un encendedor y lo prende, extendindolo hacia Hctor, sin quitar la vista de la hoja.

HECTOR: Creo, estoy convencido de que se trata de una actitud humana. (Saca de su bolsillo una cajetilla de cigarros y se lleva uno a los labios.) Lo que es inadmisible, porque es rotundamente falso (se palpa el cuerpo buscando un encendedor que no encuentra.), tendencioso y calumnioso, es que se pretenda denostar (Ve el encendedor prendido que le ofrece Jaime, se acerca, enciende su cigarro, reflexiona un instante, y prosigue.) denostar, deca, la imagen de un hombre como yo, cuya trayectoria intachable slo da muestras de una honradez, de un desinters, de un altruismo y de una sinceridad JAIME Y HECTOR: (Al unsono.) In-cues-tio-na-bles. HECTOR: (A Jaime.) Qu? JAIME: Eh? No, no, nada (Leyendo.) Nada, Hctor, me siento extrao, muy raro, como si (Arruga la hoja de golpe.) HECTOR: Qu? Cmo? JAIME: (Vuelve a consultar la hoja. Lee en silencio, luego mira en direccin al bolsillo de Hctor.) Oye, Hctor, quieres checar, porfa, en la bolsa derecha de tu saco? HECTOR: Para qu quieres que JAIME: No me insultes, cabrn, y revisa tu bolsillo. HECTOR: No seas imbcil, Jaime, qu sentido tiene? (revisa su bolsillo y saca una hoja arrugada.) Ya. (Pausa.) Qu tiene de especial? JAIME. Cmo que qu tiene? Mralo, es el fax que lleg hace un momento. HECTOR: (Consulta al pblico en tono burln. Re.) Jaime, cmo va a ser el fax, si lo tienes tu mismo entre tus manos? JAIME. Lelo y vers. (Mientras Hctor lee.) Como no quisiste hacer la escena en que yo te como, te brincaste al final, gey. Pero cuando yo me abalanzo sobre ti para tragarte, ah dice, me arrebatas la hoja y te la guardas en la bolsa. HECTOR: Ahora quieres hacerme creer que

JAIME: (Viendo su propia hoja.) Al ratito, gey, vas a destrozar ese aparato (seala al telfono.) J! Y luego me vas a pedir disculpas por ser tan mamoncito. HECTOR: (Deja el micrfono y se acerca a Jaime.) Aj, y cmo se supone que t tienes el mismo fax en las manos? JAIME: Este es antes. El que t tienes es despus. Pero es el mismo. Me entiendes? HECTOR: (Lee su hoja, sin entonacin.) No, no puedo creerlo, qu est pasando aqu? JAIME: Est pasando exactamente lo que tiene que pasar: ni ms ni menos. HECTOR: Pero si nos brincamos la escena, cmo se supone que lleg a mi bolsillo ese fax? (seala la hoja de Jaime.) JAIME: Saca tus propias conclusiones. Durante unos segundos, Hctor y Jaime quedan absortos leyendo en sus respectivas hojas, caminando por el escenario. De pronto, al mismo tiempo, los dos se detienen y miran al telfono. Dos segundos despus, suena el telfono. Hctor tira su hoja de fax al piso, y se abalanza sobre el telfono. Lo destruye brincndole encima hasta que deja de sonar por completo. De la rabia, pasa a la satisfaccin. Luego, a un estado de consternacin. JAIME: Ves? Hctor distingue algo entre cajas. HECTOR: Jaime Ah est, otra vez JAIME: Qu? HECTOR: La foca. JAIME: Djamela a m (Sale.) HECTOR: (Al pblico, viendo lo que sucede entre cajas.) Hjole! La que se va a armar! Ya est manoteando la doa. De veras que parece foca. Golpea su reloj con el dedo, como ametralladora. Parece que Jaimito se le va a poner al brinco.

Cinco. Es que ella ase as con la mano, la extiende. Cinco, le est diciendo a Jaime. Cinco qu? Ah, s, cinco minutos. Hija de su Como si el arte pudiera contabilizarse. Como si la expresin esttica pudiera someterse a las leyes de la burocracia. Oh! no puedo creerlo! Qu? (re.) Hjole, ustedes tampoco lo creeran Es increble Jaime le acaba de plantar un besote as, en la mejilla. Ella sonre, est roja como un jitomate. O es la luz? S, est sonriendo! Le extiende su mano a Jaime Ahora saca un cigarrillo, y Jaime se lo enciende, quin lo viera, tan caballeroso? Ah, parece que ahora ya se instalaron a platicar (Pausa.) Jaime!! Ey, Jaime!!! No me dejes aqu, solito!!! JAIME: (Entrando.) Ests listo para la escena, gey? HECTOR: Qu tanto te deca? JAIME: Trate ah, cagado del susto. HECTOR: (Obedeciendo.) No te amenaz? Parece que le caste bien, eh? JAIME: Aceptas que yo gan la apuesta, y slo chillas pidiendo perdn. HECTOR: Te vi de coqueto, eh? No creas que no JAIME: Por un instante, una milsima de segundo, como que me das lstima, y dudo si tragarte o no. HECTOR: Le gustaste, verdad? Ehhh, le gustaste a la administradora. No te conoca ese pegue, Jaimito. JAIME: Pero de pronto recuerdo que yo gan la apuesta, y no me queda otra ms que devorarte hasta las uas de los pies. HECTOR: Ya prale con eso. Qu se supone que hagamos ahora? JAIME: Yo que s. A m me regaaron. HECTOR: Y no me vengas con que hay que hacer esa escena ridcula. JAIME: Que porque no hay que prender fuego, est prohibido. HECTOR: No me imagino al pblico aplaudiendo porque t me hayas comido.

JAIME: No entendi nada, te acuerdas cmo ardi la hoja? Era algo simblico! HECTOR: Van a decir: fuimos al teatro a ver una de canbales Jams haba estado en una obra tan estpida. JAIME: Pero lo convenc de que nos dejara en paz. Slo nos quedan tres minutitos. Silencio. JAIME Y HECTOR: Y ahora qu hacemos? JAIME: Una de dos: o seguimos haciendo lo que dicen los parlamentos, aunque no queramos, o tratamos de salvarnos del pinche texto. HECTOR: Cmo? JAIME: Muy sencillo. Lo engaamos. HECTOR: Engaarlo? JAIME: S, lo hacemos pendejo. HECTOR: Qu? JAIME: S, mira. Hacemos la escena pendiente. HECTOR: No JAIME: Aguntame, pues. Hacemos la escena, y en la parte ms cruda, entonces tratamos de cambiar los textos, de decir exactamente lo que nos salga, me entiendes? A eso le llamo yo engaar al texto. HECTOR: Ay, Jaime S ms realista, por favor. JAIME: Realista, gey? Una obra en el polo norte, o dos tipos perdidos en un teatro, y t quieres algo realista? HECTOR: Me refiero a que tenemos que ver las cosas objetivamente. No hay escapatoria. Aunque no leamos los textos, estamos diciendo exactamente lo que

dice en las hojas. Somos (Al borde del llanto.) Somos unos (Llora.) Unos personajes JAIME: Por eso te digo, tomamos el texto, hacemos lo que dice, pero si le echamos ganas y actuamos de verdad, quien quite y le demos en la madre, nos escapamos del texto, ves? HECTOR: Entonces? JAIME: Entonces mira. Ron termina de contar su historia y Bob queda mudo, as, completamente hipnotizado por el mentado cuento. Entonces, Ron se avienta sobre Bob pa tragrselo. Bob se defiende, o sea, le hace la lucha, no? Pero Ron, parece como que es ms salvaje. Bob trata de controlarlo. (En voz baja, vigilando que nadie los vea.) En ese preciso momento, Hctor, cuando el texto crea que estamos metidos en l, nos ponemos a inventar otra cosa, algo que no tenga nada que ver. HECTOR: Ests seguro que?

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