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Adiós Ansiedad, Hola Alegría

Este documento habla sobre la ansiedad y cómo afecta a las personas. Explica que la ansiedad es una emoción común pero que se vuelve problemática cuando es inadecuada, excesiva o crónica. También discute que la ansiedad puede ser una reacción normal ante peligros potenciales y que en pequeñas dosis ayuda a las personas a protegerse, pero que en grandes cantidades puede paralizar la vida de alguien. El objetivo general es ayudar a las personas a comprender mejor la ansiedad y cuando es necesario buscar ayuda.

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Adiós Ansiedad, Hola Alegría

Este documento habla sobre la ansiedad y cómo afecta a las personas. Explica que la ansiedad es una emoción común pero que se vuelve problemática cuando es inadecuada, excesiva o crónica. También discute que la ansiedad puede ser una reacción normal ante peligros potenciales y que en pequeñas dosis ayuda a las personas a protegerse, pero que en grandes cantidades puede paralizar la vida de alguien. El objetivo general es ayudar a las personas a comprender mejor la ansiedad y cuando es necesario buscar ayuda.

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¡ADIÓS,

ANSIEDAD, HOLA, ALEGRÍA!

Elisabetta Reist


Table of Contents

La ansiedad: un enemigo real

Respuestas reales:

nadie necesita sentirse indefenso y desesperanzado

Cómo mejorar tu autoestima:

varios métodos muy sencillos e infalibles a la vez

La relación entre ansiedad y alimentación

¿Qué tal si hacemos un poco de ejercicio?

¿Quieres realmente recuperar la

salud?
1

La ansiedad: un enemigo real

Nuestra ansiedad no vacía el futuro de dolor; lo que hace es vaciar el


presente de su fuerza. (Charles Spurgeon)

¡Enhorabuena

por decidir leer este libro! En mi condición de persona que pasó por períodos

de extrema ansiedad, soy consciente de que te estás enfrentando con uno de


los

trances más difíciles que puede experimentar una persona.

La ansiedad es una emoción extremadamente desagradable

y puede presentarse tanto de forma repentina como lentamente, con una


intensidad

que va creciendo de forma paulatina. Además, es invasiva y completamente

abrumadora. Empieza siendo un problema estrictamente privado y personal,


pero

pronto descubres que afecta a tus relaciones, a tu trabajo e incluso a tu

salud. Rápidamente, se sitúa mucho más allá de tu capacidad de control.

Lo que convierte a la ansiedad en un problema

aún más difícil de controlar es el hecho de que se trata de una experiencia


difusa

y subjetiva; en muchas ocasiones no alcanzas a entender lo que te está

ocurriendo, ni tampoco puedes explicarte de dónde procede este malestar. Y


si

es así, ¿cómo vas a poder lograr que las personas que te rodean entiendan
algo que

no son capaces de ver? ¿Cómo puedes hacer que los demás comprendan que
tienes

dificultades para entenderte a ti mismo?

Un observador casual puede llegar a juzgarte

por reaccionar exageradamente, por ser demasiado emocional o débil, o peor


aún,

puede considerarte un holgazán que sólo trata de llamar la atención. Te

acusarán de estar inventándote el problema, de que todo está en tu cabeza y


de

que estás fingiendo. Y cuando esto ocurra, empezarás a preguntarte si hay


algo

que anda mal contigo, si no estarás loco o si no tendrás algún defecto.

Toda la vida me he sentido como si fuera una catástrofe

en potencia. Tengo que conseguir la fuerza emocional necesaria para probar

cosas nuevas y para dedicarme a las cosas que me gusta hacer. El miedo al

fracaso me impide concentrarme en mi trabajo. Cada vez que empiezo algo


que me

permite expresar mis habilidades, me siento como si tuviera una roca enorme

presionándome el corazón. No puedo respirar. (Benedict, 34)

No estás loco, y no tienes ningún defecto.

Quiero empezar este libro validando la

realidad de lo que estás sintiendo. La ansiedad se manifiesta de muchas


formas diferentes

y con muchos niveles de intensidad, pero es un hecho. Afecta a diario a un


gran

número de personas en todo el mundo. Y sí, puede paralizarte y despojarte de


la

vida que mereces.

La ansiedad debilitante es un enemigo real.


Definición de ansiedad

Lo mejor es que empecemos definiendo qué es

la ansiedad.

La ansiedad es una emoción universal. Casi

todo el mundo ha experimentado algún grado de ansiedad en un momento u


otro de

su vida. Las personas que

jamás han

sentido ansiedad constituyen excepciones muy raras… ¡puede que ni siquiera

existan!

Pese a que las señales y los síntomas de la

ansiedad difieren de una persona a otra, se considera generalmente la


ansiedad

como una serie de emociones desagradables. La palabra

ansiedad procede del latín, anxietas o anxius cuyas raíces significan presionar
con fuerza , estrangular o estar abrumado por la pena . Se trata de

un sentimiento de inquietud y aprensión, normalmente relacionado con algo


que

aún está por ocurrir.

Los efectos de la ansiedad en una persona

pueden experimentarse en muchas áreas. Tu cuerpo puede manifestarla por


medio

de diversos dolores y sufrimientos; rigidez de los músculos, náuseas, vómitos,


temblores,

opresión en el pecho, dificultad para respirar e incluso cefalea tensional.

Mentalmente, la ansiedad puede experimentarse a través de confusión,


dificultad
para concentrarse, incapacidad para recordar, hipervigilancia e ideas

obsesivas. La ansiedad también puede presentarse acompañada de emociones


tales

como ira, depresión, enfado y miedo a perder el control o a morir.

En general, la ansiedad es una inquietud con

respecto a una amenaza no identificada; un sentimiento difuso e indefinible.


Si

el malestar responde a un objeto conocido, se suele usar la palabra miedo en

vez de ansiedad.
¿Es malo sentir ansiedad?

Si casi todas las personas experimentan

ansiedad, ¿eso significa que todo el mundo tiene problemas?

La respuesta rotunda es no.

La ansiedad es amoral, no es buena ni mala.

Puesto que a menudo no la has elegido tú –¡se presenta sola! –

nadie puede acusarte de ser

totalmente (parcialmente puede que sí) responsable de tenerla en tu vida. La


ansiedad no

aparece por invitación, es instintiva. No obstante, hay cosas que hacemos que

mantienen o aumentan la ansiedad en nuestras vidas.

De hecho, la ansiedad puede ser considerada

como una reacción normal ante un peligro potencial. La ansiedad supone un


aviso

de la posibilidad de un daño futuro y de que debemos protegernos, bien sea


luchando

(enfrentando directamente el problema), bien sea huyendo (evitando el

problema).

Como instinto, es algo que probablemente nos

ha sido transmitido social o genéticamente por nuestros antepasados. Es


posible

imaginar que ciertos miedos y ansiedades ayudaron a sobrevivir a nuestros

ancestros. Probablemente, un temor adecuado a los animales salvajes les


ayudó a

sobrevivir sin ser devorados. El miedo a verse separados de la familia

–lo que los científicos llaman ahora ansiedad por separación del bebé –
impedía que los niños se sintieran hambrientos cuando se quedaban solos y

tenían que valerse por sí mismos. Estos miedos han mantenido viva a la raza

humana.

Lo mismo ocurre con nosotros hoy en día.

¡Imagina que no sintiéramos temor ante las cosas peligrosas! Acabaríamos

metiéndonos de cabeza en situaciones de alto riesgo con poca consideración


por

nosotros mismos o por el daño potencial que pudiera acechar a quienes nos

rodean.

Una joven que no siente ansiedad ante el

hecho de pasear por un barrio peligroso en plena noche tiene un grave


problema.

Lo mismo ocurre con un anciano que no se preocupa por el impacto de un


exceso

de ingesta de grasas, ¡incluso si ya está notando los efectos de una presión

arterial elevada! ¡Desprovistos de ansiedad, podríamos morir de forma súbita!

Lo cierto es que necesitamos experimentar

temor ante las cosas susceptibles de perjudicarnos. De otro modo nos


meteríamos

alegremente en situaciones de consecuencias desagradables. Visto de este


modo,

no sentir ansiedad cuando ya estamos directamente ante el peligro sería la


reacción

anormal.

Como regla general soy valiente, una persona atrevida. Soy


considerado como el experto más importante en mi campo y he
recibido honores que lo demuestran. No obstante, desde que mi
abuelo murió de una enfermedad cardíaca, he vivido con el temor
constante de enfermar de gravedad y morir en mi cama. No puedo
dormir; tengo demasiado miedo. (Brooke, 55)
En tal caso, ¿cuándo podemos considerar que

la ansiedad es problemática? Hay tres situaciones principales: cuando la

ansiedad es inadecuada, cuando es excesiva y cuando es crónica y recurrente.

Examinemos con más detalle cada una de estas

situaciones. La primera señal de que la ansiedad es problemática es cuando


es inadecuada.

Esto significa que una persona siente inquietud y aprensión incluso en

situaciones donde no hay nada que temer, cuando no existe un peligro claro y

apremiante para sí misma y para los demás. También cuando pese a estar

justificado el temor, el grado de ansiedad creado resulta sumamente


exagerado.

Tomemos como ejemplo la ansiedad que provoca

el hecho de conocer gente nueva. Algunas personas tienen tanto miedo de


presentarse

ante extraños que acaban evitando las ocasiones sociales y sufren sudores
fríos

ante la sola idea de iniciar una conversación. Cuando lo piensas


racionalmente,

¿hay realmente algo de lo que asustarse cuando se trata de conocer gente


nueva?

Si la comparas con aquello que la provoca, parece una reacción extrema.

Ni siquiera sé cuándo me atacará. Puede que esté charlando


tranquilamente con mis compañeros de trabajo cuando, de pronto,
alguien mencione una palabra que despierte un recuerdo negativo.
Una vez que haya oído la palabra empezaré a sentirme cohibido. Y a
partir de este momento ya seré incapaz de concentrarme en nada
durante todo el día. (Sandy, 21)

La mejor manera de saber si una ansiedad es

inadecuada es comparar tus miedos con los de la población en general. Si la


mayoría de la gente no siente ansiedad, o experimenta muy poca, ante las

situaciones que a ti te la provocan, lo más probable es que la ansiedad que

sientes sea inadecuada y potencialmente problemática.

La ansiedad inadecuada es más probable cuando

el objeto del temor es psicológico, en vez de tratarse de un peligro físico. El

miedo a perder credibilidad, el miedo a quedar en ridículo y el miedo a perder

autoestima son todos temores reales que pueden volverse fácilmente


exagerados.

La segunda señal que revela que tu ansiedad

es problemática es cuando la intensidad de dicha ansiedad es excesiva.

Excesiva significa que el grado de la ansiedad supera tu capacidad de

controlarla. En este caso, la ansiedad afecta a tu vida personal, tus

relaciones y tu vida laboral. Afecta también a tu productividad y a tu

satisfacción interna.

Cuando la ansiedad es excesiva, normalmente

viene acompañada de obsesión y de parálisis. Obsesión significa que tan sólo

piensas en el objeto de tu ansiedad y que estos pensamientos se entrometen


en

tus actividades cotidianas, a pesar de tus esfuerzos por sacártelos de la


cabeza.

Parálisis significa que te has quedado bloqueado en lo que hace a tus tareas y

no eres capaz de dar el rendimiento que deberías, en otras palabras, la


ansiedad

es debilitante. Cuando esto ocurre, es preciso ocuparse inmediatamente del

problema.

Lo opuesto a una ansiedad debilitante es la

ansiedad facultativa; se trata de la clase de ansiedad que en vez de inhibir


ayuda. Dicho de otra manera: algunas personas funcionan mejor cuando están

ansiosas. Por ejemplo, se da el caso de atletas que piensan que un cierto


grado

de nerviosismo antes de una competición les proporciona un extra de


adrenalina.

Algunos hombres de negocios creen que la ansiedad antes de cerrar un trato

importante les ayuda a negociar mejor, motivándoles a hacer un esfuerzo

suplementario. En el caso de que hayas sido capaz de canalizar la ansiedad de

una forma que la convierta en productive entonces tu ansiedad no es

disfuncional sino funcional.

Finalmente, un signo de que la ansiedad es ya

problemática es cuando es crónica o recurrente. Si llevas mucho tiempo

con la ansiedad a cuestas, lo más probable es que estés haciendo algo

contraproducente que mantiene vivo tu problema. O tal vez existan nuevas

maneras de superarlo que deberías aprender. Normalmente, tanto el carácter

crónico como el carácter prevalente de la ansiedad son indicadores de


gravedad.

En ocasiones, el objeto de la ansiedad cambia

con el tiempo; tal vez de joven tenías miedo a hablar en público, pero, con el

paso de los años, esta emoción se ha convertido en temor a las multitudes en

general.

Normalmente, esto significa que estás

transfiriendo tu miedo a un Nuevo objeto, pero en realidad nunca te has


librado

de la ansiedad.

Sería bueno que hicieras un poco de

auto-evaluación. ¿Tu ansiedad es inadecuada? ¿Es excesiva? ¿Es de


naturaleza
crónica y recurrente?
¿Qué característica de tu ansiedad la hace más difícil de controlar?

La ansiedad mal gestionada limita la libre expresión de la vida y la


capacidad de crecer de una persona.

Lo peor de la ansiedad es que no es nada

agradable. Lo peor de la ansiedad es que puede mantenerte paralizado y

bloqueado.

Todos tenemos que crecer durante nuestras

vidas. Igual que nuestros cuerpos se desarrollan de forma natural conforme


nos

hacemos mayores, también debería ocurrir lo mismo con nuestra vida


emocional, mental

y espiritual. Esto significa que cada día es

una experiencia de aprendizaje. Cuando

interactuamos con el mundo y con la gente que nos rodea, la vida nos
devuelve

información sobre qué es lo que deberíamos hacer para alcanzar nuestro


máximo

potencial.

¡Y se supone que nuestras experiencias

vitales tienen que ser DIVERTIDAS! Este proceso de aprendizaje cotidiano no

está diseñado para ser coercitivo y forzoso. Más bien está destinado a ser un

viaje placentero. Una experiencia liberadora. Para aprender a crecer en la


vida

nos bastará con seguir nuestra inclinación natural a expresarnos libremente,

¡sin miedos ni inhibiciones! La vida no consiste en sufrimiento y trabajo


penoso.
La sabiduría antigua nos dice que hemos nacido para disfrutar de la vida y no

para agobiarnos.

Fíjate en los niños a medida que van

evolucionando. Los niños pequeños no aprenden sobre el mundo leyendo


libros o

gracias a unamadre o un padre especialmente ilustrados, sino que aprenden


de la

curiosidad innata de tocar el mundo y deducir el funcionamiento de las cosas.

¡Un niño pequeño romperá un jarrón deliberadamente, sólo para saber si se

rompe! Garabateará en la pared de la habitación sólo para compartir lo que

tiene en la cabeza. Dirá lo que piensa sin plantearse si es oportuno o no.

Conforme navega sin temor por el mundo, va aprendiendo qué puede


ofrecerle al

mundo y qué es lo que el mundo puede ofrecerle a él. También aprende sus

límites por exploración. Y es así como va creciendo su personalidad.


Cuanto más piensas en la ansiedad, más atrapado te ves en más
ansiedad.

Cualquier cosa que pienses acaba

convirtiéndose en un hecho.

La ansiedad debilitante nos impide explorar y

esforzarnos. Nos obliga a concentrarnos en lo que sentimos, en vez de en

aquello que podríamos lograr si lo intentáramos. La ansiedad es tu enemiga

porque te roba tu calidad de vida.

Mientras estás sufriendo las fases de la

ansiedad, tu única preocupación es salir de esta situación. ¡Irónicamente,

cuanto más piensas en librarte de la ansiedad, más ansioso te pones!

Y cuanto más intentas evitar situaciones

susceptibles de producirte ansiedad, más situaciones de este tipo se


presentan.

Y cuando fracasas al intentar controlarla, las sensaciones negativas se

multiplican por cien. Esto puede ser especialmente grave ya que mucha gente

acaba sumando al trastorno ansioso la forma en que intenta mitigarlo:


bebiendo,

consumiendo drogas y alcohol o dependiendo desesperadamente de otras


personas

Entiendo perfectamente a aquellos lectores

que, además de ansiedad, sienten un poco de frustración. Probablemente


habréis

intentado otros métodos de manejar la ansiedad y habréis descubierto que no


funcionan.

Posiblemente, sea un problema que arrastráis desde hace mucho tiempo. Es


completamente comprensible que os sintáis un poco escépticos. No pasa
nada.

Estoy en condiciones de asegurarte sin

ambages que existe una manera de salir del ciclo de la ansiedad. Pero esta

solución sólo es possible después de un

cambio radical en tu manera de pensar . Tendrás que reevaluar no tan sólo


cómo

reaccionas ante la ansiedad, sino también cómo te enfrentas a ella y a la vida.

Pese a que las formas severas de ansiedad

acompañadas por otras enfermedades mentales y físicas requieren de la


ayuda de

un profesional y posiblemente de medicación, las formas más suaves pueden


ser

fácilmente superadas con la ayuda de muchas técnicas conocidas desde hace

siglos, aunque no por la población del mundo occidental.

Estos métodos han sido recientemente

simplificados para su uso por ciudadanos del mundo Occidental, más

específicamente por americanos. También existen otros métodos


desarrollados por

europeos, americanos y otros ciudadanos del mundo occidental para ayudar a


la

gente que sufre ansiedad u otros trastornos psicológicos invalidantes. En este

libro exploraremos varias de estas técnicas.

Hazlas tuyas con el objetivo de superar la

ansiedad. Puede parecer difícil, pero descubrirás que es un viaje feliz.

Y te sentirás feliz de haberlo emprendido.


2

Respuestas reales: nadie necesita sentirse inútil y desesperanzado

La felicidad no es un brillante colofón a años de penosa lucha y de


ansiedad. Es una sucesión de pequeñas decisiones tomadas,
simplemente, para ser feliz en cada momento. (J. Donald Walters)

Siempre puedes elegir.

Cuando estás luchando contra la ansiedad es

muy fácil caer en la trampa de la impotencia y la desesperanza. De hecho, la

ansiedad es como una vocecita en el interior de tu cabeza que te va repitiendo

que no eres lo bastante bueno, que no eres lo bastante competente, que tu


mejor

opción es mantenerte encerrado en ámbitos limitados sin salir a explorar el


mundo

exterior. Pero, a fin de cuentas, estos mensajes internos no son más que
ruido.

No te definen como persona, ¡a menos, por supuesto, que permitas que lo


hagan!

Es muy fácil caer en la trampa de la

inseguridad, al menos en nuestros días. La vida moderna nos ha proyectado a


un

mundo donde, aunque contemos con todas las ventajas de la tecnología,


hemos

perdido nuestra conexión fundamental con la gente y la naturaleza. Resulta

irónico que en un mundo donde en teoría estamos más conectados y más


enclaustrados,
estemos en realidad más solos y seamos más ambivalentes.

A medida que el mundo fue urbanizándose y

convirtiéndose en grandes ciudades y urbes, fuimos perdiendo la red social


que

teníamos cuando vivíamos en pequeñas comunidades. Hoy en día, la vida es


apresurada

e impulsiva, y apenas si disponemos del tiempo suficiente para sentarnos y

conocer a nuestros vecinos y amigos. Muchos de nosotros incluso vivimos


lejos

de nuestras familias, nuestro refugio y nuestra fuente de consuelo. La

situación empeora si tenemos en cuenta la cantidad de problemas que la vida

familiar está experimentando en la actualidad, con divorcios a diestro y

siniestro, no es raro que haya momentos en los que sentimos que hay una

carencia de apoyo natural en nuestras vidas.

Nos hemos alejado mucho de la naturaleza.

¿Alguna vez has visto nacer un ternero? La mayoría de nosotros jamás lo


hemos

visto. ¿Te atreverías a pasar toda una tarde sentado bajo un árbol, limitándote

a disfrutar de la brisa? Probablemente no. Y, no obstante, la comunión con la

naturaleza constituye una parte enorme de nuestra capacidad de librarnos del

estrés. Ahora mismo, viviendo en las ciudades modernas, el mundo parece frío
y

automatizado. Abandonando nuestro entorno natural, nos hemos anestesiado


de las

maravillas cotidianas. Nos convertimos en criaturas exclusivamente


pensantes

centradas tan sólo en qué debemos hacer a continuación.

¡No es extraño que nos hayamos convertido en

una generación con tanta tendencia a la ansiedad! Hoy en día, carecemos de


fuentes de seguridad, y no ha sistemas de apoyo ni formas conocidas para

eliminar el estrés. Y aunque todo esto parece estar ocurriendo fuera de

nosotros, a fin de cuentas, afecta de manera significativa a nuestras reservas

internas de seguridad. A mayor aislamiento del mundo, más inseguridad.


Un nuevo paradigma

Para poder librar con éxito nuestra lucha

contra la ansiedad, necesitamos ampliar la comprensión y la auto-consciencia


de

nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

La sociedad, y probablemente también nuestra

propia educación, nos han enseñado que existen ciertas cosas en la vida cuyo

poder nos sobrepasa, y que cuando nos enfrentamos a estas cosas más
poderosas que

nosotros nuestra única posibilidad es rendirnos. En efecto, y pese a que

posiblemente ni tan siquiera seamos conscientes de ello, podemos estar

considerando nuestras vidas como una lucha de poder, una competición por el
ser

el mejor, una batalla por la supervivencia. Enfrentados a este nuevo reto, nos

preguntamos: ¿cómo puedo ganar esta batalla? ¿Cómo puedo superar el


poder de

este nuevo villano?

En el contexto de la ansiedad, cuando algo

nos hace sentir terriblemente mal y asustados nuestra primera reacción es la


de

rebelarnos contra ello. Si, por ejemplo, volver a la escuela nos pone ansiosos,

nuestro impulso es o bien sofocar la ansiedad, o bien encontrar maneras de

atacar la idea de volver a la escuela. ¡Nuestros padres son malos por

obligarnos a ir, la sociedad es demasiado estricta! Pero date cuenta de que

cuanto más intentas defenderte, más tiempo, atención y concentración


dilapidas

en el objeto de tu ansiedad. Pronto te encuentras tan atrapado luchando todo


el

tiempo contra las malas sensaciones que apenas si puedes pensar en nada
más.

No debes ver la vida como una lucha de poder.

He aquí por qué:


Todo el universo es energía

El mundo no te está atacando. El universo no

la tiene tomada contigo. Las circunstancias de tu vida no han sido diseñadas

para hacerte sentir mal; las cosas no funcionan –ni pueden

funcionar– de esta manera. El universo es una entidad moralmente neutral.

Se mueve, pero no emite juicios.

Todo lo que hay en el mundo no es más que

energía; y eso incluye las cosas que vemos e incluso las que no vemos.
Nuestros

pensamientos son energía, nuestro cuerpo es energía, la comida es energía,


las

bebidas son energía, y cada pieza de mobiliario es energía.

Y recuerda esto: nuestras ansiedades no son

más que energía.

La energía en sí misma no es ni buena ni

mala, no es ni positiva ni negativa. Es, simplemente

lo que pensamos de ella. Son nuestros pensamientos lo que le confieren un


valor a la energía.

Esto puede resultar difícil de entender si es

la primera vez que oyes hablar de ello, y de hecho, no es una idea muy
popular.

Pero párate un momento a considerarlo. Piensa en los que ahora mismo son
los

tres objetos más importantes de tu ansiedad. ¿Cuáles son las cosas que te
hacen

sentir aprensivo e incómodo?

Una vez que lo hayas pensado, haz una lista


de lo que piensas sobre el objeto de tu ansiedad. ¿Qué la hace tan aterradora?

¿Qué efectos tiene sobre ti? Saca cuantas conclusiones puedas sobre el objeto

de tu ansiedad.

Cuando hayas acabado, vuelve sobre la lista y

analízalas una a una. ¡Posiblemente habrás descubierto montones de cosas

negativas! Por ejemplo, si el objeto de tu ansiedad es empezar a tener citas de

nuevo tras una separación, tal vez te estés poniendo ansioso porque temes

volver a salir lastimado de una relación. O tal vez, en lo más profundo,

pienses que no eres atractivo o agradable. Además, posiblemente consideres


que

no estás preparado para volver al mercado de los solteros.

Y ahora pregúntate, ¿realmente tengo que pensar de esta manera sobre estas
cosas? ¿Son

realmente cosas negativas o soy yo quién las está haciendo negativas con mi

manera de pensar? Pregúntate si no habrá una forma de verlas si no de una


forma

positiva, sí al menos de una forma neutral.

Si pensamos que todo es energía, sabremos que

nos corresponde a nosotros cambiar su percepción y, por lo tanto, la manera


en

que nos afectará. ¿Prefieres que te afecte de una manera positiva o negativa?

La lógica nos dice sin lugar a dudas que ser afectado de forma positiva es más
útil

y ciertamente más cercano a lo que se supone que tiene que ser la vida.
La energía significa vibraciones

Otro punto importante que debes recordar es

que la energía no es nunca algo inmóvil y desprovista de vida; mantiene


siempre

la capacidad de influenciar cuanto la rodea. El calor, por ejemplo, puede estar

confinado en una sola habitación de una casa, pero si lo dejas actuar el


tiempo

suficiente calentará toda la casa, incluso podría quemarla hasta los cimientos.

La energía puede llenar cada espacio del

mundo, cada rincón de tu casa y cada célula de tu cuerpo y también cada uno
de tus

pensamientos. Con respecto al concepto de energía como ansiedad, eso


significa

que cuanto más te preocupes por tu ansiedad, más ansiedad crearás.

Esto tiene sentido incluso en la

investigación neurológica, puesto que los investigadores afirman que nuestros

pensamientos se organizan en redes agrupadas por los sentimientos. De este

modo, cuanto más pensamos en la ansiedad o en algo que nos causa ansiedad,
más situaciones

que provocan ansiedad creamos. Cuando albergamos pensamientos


relacionados con

la ansiedad de una forma regular perdemos acceso a pensamientos felices y

satisfechos.

La energía no puede hacer distinciones

dependiendo de si es deseada o no, simplemente existe. Por lo tanto, el simple

hecho de tener un pensamiento en mente puede provocar la persistencia de lo


que
estamos pensando. Nuestro subconsciente no distingue entre cosas «que no
queremos

y cosas que sí queremos . Por tanto, incluso si sabes que no deseas la

ansiedad, la ansiedad persistirá mientras sigas pensando en ella.

Reflexiona acerca de esta naturaleza de la

energía y la ansiedad porque el solo hecho de lograr comprenderla


correctamente

ya puede producir un cambio significativo en tu vida. Ya te está dirigiendo

hacia lo que podrías hacer para librarte de la ansiedad, o, cuando menos,


para controlarla.

La solución para librarse de la ansiedad es

un compromiso con la disciplina mental. Necesitamos practicar la higiene

mental; ese proceso consciente e intencionado de supervisar lo que pensamos


y

de filtrar la suciedad expulsándola de nuestros pensamientos. Necesitamos

eliminar lo que nos causa malas sensaciones, y librarnos de las propias malas
sensaciones.
El estado de tu vida es simplemente el estado de tu mente (Doctor
Wayne W. Dyer)

Tal vez algunos de vosotros consideráis lo

que os estoy contando un poco difícil de entender. O puede que incluso


algunos

os estéis rebelando contra ello. ¡Tal vez pensáis que si conociera una manera

de librarme de mis pensamientos debilitantes, la habría puesto en práctica


hace

mucho tiempo!

Me parece razonable. Limpiar tu mente de

pensamientos obsesivos es muy difícil, ¡por eso se les llama obsesivos! Y no

tengo la más minima intención de no valorar tus esfuerzos. Pero la


experiencia

me ha enseñado que la dificultad que sienten las personas a la hora de


suprimir

los sentimientos y las causas de la ansiedad de sus mentes no radica en el


propio

proceso. Al contrario, descubrí que el control de los pensamientos tan sólo es

difícil las primeras veces que lo intentas, porque no estamos acostumbrados a

practicar el control de lo que nos pasa por la mente. Con un esfuerzo

consciente suficiente, esta habilidad puede convertirse en un automatismo. La

realidad, no obstante, es que la mayoría de la gente se rinde tras tan sólo

unos pocos intentos frustrados.

Sé que cada vez que me repito que no debo temer a las alturas, todo lo
que consigo es hacer mi miedo más grande de lo que realmente es. Mi
miedo no es más que energía, y debe ser reorientado, y no alimentado.
Por tanto, decidí empezar a decirme cada día que soy perfectamente
capaz de subir hasta un lugar alto, y cada día me he encontrado mejor.
Ahora soy más capaz de mirar hacia abajo desde una ventana alta sin
tan siquiera pestañear. (Megan, 33)

Pero mediante esfuerzos persistentes y

continuados, los resultados son asombrosos.

¿Cómo puedes iniciar este proceso de limpiar

tus pensamientos? Empieza de una manera bastante fácil; descubriendo qué


es

realmente lo que te provoca la ansiedad. De momento, tienes que reflexionar

para descubrir sus causas, para saber qué es lo que tienes que expulsar.
Después

de todo, no puedes cambiar lo que desconoces.

Así que pregúntate: ¿qué es lo que tanto te

atemoriza? ¿Qué es lo que hace que tu corazón lata tan fuerte que acabas

temiendo que alguien lo oiga? ¿Hay muchas causas o muchas situaciones que

consideras peligrosas o sólo hay una? ¿Tu ansiedad tiene un tema general?
Haz

una lista detallada.

Si este primer paso del proceso es demasiado

difícil o si piensas que, en cualquier caso, nada podrá jamás ayudarte a

librarte de tu ansiedad, limítate a dejar que se presente y obsérvala como si

fuera algo que le estuviera ocurriendo a otra persona. No olvides nunca que

todo es energía y que le estamos atribuyendo el valor que creemos que tiene.

Una vez que sepas qué es lo que te asusta,

habrá llegado el momento de poner en práctica algunas técnicas para


desarrollar

tu disciplina mental. A continuación presento tres de las que considero más

efectivas:
El mantra Coué

Probablemente, todos sabemos lo que es hablar

con uno mismo. Incluso un niño pequeño, cuando está asustado, se dice a sí

mismo: Relájate, tranquilízate. No pasa nada . De alguna manera, estas


pequeñas

conversaciones íntimas pueden ayudarnos a encontrar consuelo y


movilizarnos

hacia acciones más constructivas.

El farmacólogo y humanista francés Emile Coué

decidió explotar nuestro poder de reafirmación. Pero fue un poco más allá del

simple hecho de decirse a uno mismo que no pasa nada. Creó una técnica de

autodesarrollo llamada

autosugestión consciente. También conocido como El Método Coué o El


Mantra Coué, este

método se ha demostrado capaz de aliviar y curar muchas preocupaciones y

enfermedades.

He aquí uno de los principios básicos de la

técnica de Coué: cuando haces una sugerencia pensada para conseguir una
mejora,

formúlala de una forma positiva, y no negativa. Coué habla de lo que


denomina

como un conflicto entre la voluntad y las ideas que tenemos en la mente;


básicamente,

cuanto más intentas no pensar en algo, o incluso en no hacer algo, más


acabas

consiguiendo el efecto contrario. Este se debe a que el mero hecho de pensar


en

una idea la fija firmemente en nuestras cabezas.


Tiene sentido. Date cuenta de que si te digo:

¡no pienses en margaritas! , no podrás evitar hacer exactamente lo contrario,

¡pensar en margaritas! Nuestras mentes formarán la imagen por el mero


hecho de haber

pensado en ella. Análogamente, cuando más nos repitamos no quiero


ponerme

ansioso , más ansiosos nos sentiremos. En resumen, lo que Coué está diciendo
es

lo siguiente:
cualquier idea que ocupe exclusivamente la mente se hace realidad.

Por lo tanto, en vez de alimentar

pensamientos negativos o pensar en la situación del problema, piensa en la

parte positiva: la solución o la cura. La mejor manera de hacerlo es de forma

relajada, y no como si estuvieras tragándote la información a la fuerza.


Cuanto

más extraña y ajena parezca una sugerencia, menos posibilidades hay de que
eche

raíces. Coué afirma que la mejor forma de interiorizar tu sugerencia es

convirtiéndola en parte de un ritual; por ejemplo, repitiendo tu frase clave

cada mañana al despertar y cada noche antes de ir a la cama, y todas las


veces

que te sea posible entre ambos momentos.

Aunque eres libre de formular tu propia

autosugestión, Coué mantenía que la mejor frase para repetir cada día, y
muchas

veces a lo largo del día, era esta:


Cada día estoy mejor, y más, y más e incluso más. Gracias.

Tienes la opción de decir esta frase en voz

alta, o de escribirla varias veces. Mientras lo haces, repítela también para ti

mismo. Piensa en ella una y otra vez. Si lo haces, acabará penetrando

profundamente en tu subconsciente y puede ayudarte a superar o bien un


ataque,

o bien la idea de verte atacado por el miedo, la ansiedad o el estrés. Es un

modo de contribuir a tu salud mental, como si estuvieras alimentando a tu


mente

con los nutrientes y las vitaminas que necesita a diario, hasta que recuperas

un estado de salud mental que te permite vencer bastante fácilmente la

ansiedad.1
Técnicas de relajación

Nuestro cuerpo y nuestra mente están

misteriosamente conectados, hasta tal punto que podemos decirle a nuestro

cuerpo que se sienta major y nos obedecerá. Esto es especialmente


importante

cuando se trata de librarnos de la ansiedad debilitante. Puesto que la


ansiedad

puede expresarse en formas corporales, también necesitamos enseñarle a


nuestro cuerpo

cómo librarse de ella. Un cuerpo relajado equivale a una mente relajada.

Una técnica estupenda que puede ayudar a

nuestro cuerpo a relajarse es la conocida como Entrenamiento Autogénico.


Este

método fue inventado por el psiquiatra alemán Johannes H. Schultz. Hoy en


día,

es usado con éxito en una gran variedad de ámbitos, entre ellos el


entrenamiento

deportivo, la gestión del estrés e incluso la formación espiritual.

En esta técnica, se invita al paciente a

llevar a cabo lo que Schultz llama un

escaneado corporal : se trata de escanear mentalmente el cuerpo en busca de


áreas que

estén tensas o no todo lo relajadas que debieran. Para empezar esta técnica,
lo

primero que debes hacer es encontrar la posición en la que te encuentres más

cómodo; a menudo es sentando en una silla con la espalda apoyada en el


respaldo

y los dos pies apoyados en el suelo. También puedes hacerlo acostado.


Estás invitado a centrar tu atención en cada

parte de tu cuerpo, una a una, y escanearla en busca de tensión, ansiedad o

incluso dolor. Puedes proceder en el orden que prefieras; puedes empezar por
la

cabeza, para pasar a los hombros, brazos, pecho, estómago, piernas y pies o
al revés.

Hazte una lista mental de las partes de tu cuerpo que experimentan más
tensión.

Tras el escaneo, puedes empezar a inducir a

tu cuerpo a la relajación. Escanea mentalmente todo tu cuerpo de nuevo, y


esta

vez ordénales a las partes tensas del mismo que se relajen.

Usando el método Schultz, no le estás

diciendo a todo tu cuerpo que se relaje de una vez, sino que lo haces

escalonadamente, procediendo parte por parte. No pases a la siguiente parte


del

cuerpo hasta que no notes un cambio significativo en la parte del cuerpo en la

que te estás centrando.1

El entrenamiento Autogénico funciona mejor

con el uso de la visualización –produciendo imágenes mentales de

relajación en tu mente, como por ejemplo, un arroyo cristalino– y con la

ayuda de ejercicios de respiración que comentaremos un poco más adelante


en

este libro.

Aquí tienes un buen ejemplo de un guión de

entrenamiento autogénico de relajación:


Respira tranquila y lentamente. Hazte consciente de tus hombros.
Muévelos ligeramente. Si notas alguna tensión o tirantez en los
hombros, déjalos relajarse. Deja que descansen cómodamente
apoyados en la silla. Ahora, siente como la relajación empieza a
propagarse por la parte alta de tu espalda...

Los efectos documentados de estas sencillas

sugerencias en tu cuerpo son asombrosos; te sentirás renovado y listo para

empezar un nuevo día. Si lo que necesitas es descanso, piensa que hay


muchas personas

que afirman que esta técnica les ayuda a conciliar el sueño y a despertar

revitalizados. Se trata de algo que puedes hacer a diario. Se estima que la

práctica regular de este método durante un período de entre ocho y diez


semanas

puede empezar a provocar cambios significativos en tu bienestar.

Los libros del doctor Schultz2 incluyen

una lista completa de los ejercicios que puedes realizar dentro del programa
de

Entrenamiento Autogénico. Estos libros están disponibles en librerías y en

Internet. Si no dispones de tiempo para llevar a cabo el programa completo,

puedes limitarte a algunos de los ejercicios propuestos en el libro o

simplemente a los que acabo de compartir contigo. Si encuentras un


instructor

que pueda enseñarte el método, será aún mejor y te resultará más fácil, pero
intentándolo

por ti mismo tampoco arriesgas nada.


Meditación trascendental

La meditación trascendental es una técnica

aportada por el Maharishi Mahesh Yogi, un maestro hindú que se trasladó al

mundo occidental y vivió muchos años en los Países Bajos, donde falleció en

enero del 2008. Su técnica es muy fácil de aplicar, pero debe aprenderse de
un maestro

con licencia.

La meditación implica un mantra, que es una

palabra sagrada con un sonido que tienes que repetir en tu mente. Dicho
sonido

te sumerge cada vez más profundamente en un estado de meditación. La


meditación

trascendental es extremadamente fácil de llevar a cabo, porque sólo tienes


que

conseguir un sonido sagrado y después sentarte meditando durante 20


minutos dos

veces al día, preferiblemente por la mañana antes del desayuno y por la tarde

antes de la cena. Al principio, y eso es algo que le ocurre a todo el mundo, la

mente se dispersa y no se pega al sonido que le has propuesto, pero, cada vez

que empieces a pensar en algo diferente, regresa al sonido: hazlo así durante

veinte minutos.

Al principio, la ansiedad puede aparecer

incluso con más frecuencia, o hacerse más intensa. Maharishi explica que
esto

sucede porque estás tocando la raíz de la ansiedad; pero finalmente será

expulsada de tu mente. Es una técnica muy poderosa y te ayuda de muchas


maneras
diferentes. También mejora tu salud física, tu estado de alerta y, lo que
constituye

nuestro objetivo, te aporta tranquilidad y hace desaparecer las ansiedades.

Esta técnica ha sido probada científicamente

numerosas veces y hay muchos libros e informes sobre su eficiencia y sobre la

ayuda que supone para la gente que sufre ansiedad, y también enfermedades

físicas. Te recomiendo encarecidamente que visites a un maestro de


meditación trascendental.

Esta organización tiene centros distribuidos por todo el mundo,


especialmente

en las ciudades grandes, donde son conocidas como Enlightenment Palaces .


Para

obtener la iniciación es preciso pagar, pero después todo es gratis y puedes

volver para múltiples consultas y comprobar si estás meditando de la manera


que

nos enseñó Maharishi. Y siempre serás bien recibido si quieres hablar con
algún

maestro.

1 Para más información sobre el Mantra Coué, puedes

consultar el libro Self Mastery through Conscious Autosuggestion (1922), de

Emile Coué. El libro ha sido reeditado en el 2005 por Library for Higher

Learning and Personal Development Institute y está disponible –en inglés–

en forma de libro electrónico.

2 Para más información acerca del entrenamiento

autógeno, consulta los libros Autogenic Therapy: Volume 1 y Autogenic


Therapy:

Volume II: Medical Applications, de Johannes and Luthe, Wolfgang Schultz.

Cómo mejorar tu autoestima: varios métodos muy sencillos e infalibles


a la vez

Vivir con una baja autoestima es como conducir por la vida con el
freno de mano puesto. (Maxwell Maltz)

La ansiedad puede verse desencadenada por

muchas cosas que suceden en el mundo exterior pero, a fin de cuentas, todo

acaba volviendo al yo.

Si sabes que eres una persona completa, y no

un individuo roto, deberías saber también que nada de lo que otras personas

puedan hacer o decir sobre ti puede destruir tu potencial humano. De manera

análoga, ninguna acumulación de situaciones difíciles puede despojarte de tu


integridad.

Si tienes la certeza de ser amado y de ser

digno de ser amado, posees una seguridad interior que te ayuda a confiar en
ti

mismo y en verte a ti mismo como alguien competente y capaz. Más aún,


también

tienes esa confianza en el mundo que te infunde el valor necesario para

extender la mano y pedir ayuda. No temes que puedas derrumbarte porque


sabes

que hay muchas personas que te ayudarían en el caso de que sintieras que no
pudieras

ayudarte a ti mismo.
En este sentido, la ansiedad está muy

relacionada con la autoestima. De hecho, y pese a que pueden no ser


conscientes

de ello, la mayoría de la gente que padece ansiedad padece también de baja

autoestima.

No hace falta ser una lumbrera para forjarse

autoestima. Si quieres reforzar tu sentido de identidad, existen formas

sencillas pero eficaces para lograrlo y mejorar tu autoestima.


Definición de autoestima

La definición de autoestima es muy sencilla: auto-percepción ; es, en


resumen, cómo te

ves y cómo valoras lo que eres. Es un término que se utiliza de forma

intercambiable con concepto de uno mismo y autoestima . El terapeuta


familiar

Philip McGraw define concepto de uno mismo de la siguiente manera:


El concepto de uno mismo es el conjunto de creencias, hechos,
opiniones y percepciones sobre ti mismo con el que viajas por la vida,
cada momento y cada día.

Algunas personas se perciben a sí mismas de

forma negativa. Por ejemplo, se consideran indignas, inútiles e incapaces y,

por lo tanto, se asignan a sí mismas un valor muy bajo. Imagínate una

hipotética subasta, en el que tuvieras que ponerte precio a ti mismo. Las

personas con baja autoestima serían las que se valorarían más bajo

–incluso gratis–, porque creen que sólo merecen una valoración

baja.

Otros se ven a sí mismos de forma positiva.

Por ejemplo, se consideran guapos, encantadores y capaces. La gente que se

valora positivamente no permite que la vida les estafe; no se parten el lomo


solo

para complacer a los demás ni permiten que sea lo que diga u opine la gente
lo

que los defina como personas. Tienden a ser resistentes, capaces de


recuperarse

de las adversidades.

Cuando crecía, lo único que le oía decir a mi padre era "cuida a tu


hermano pequeño". Mi hermano siempre era más especial y más
merecedor de atención, yo sólo servía para cuidarle. Toda mi vida me
he sentido constantemente inmersa en una competición por el amor
de mi padre. Ahora, tener que hablar con mis jefes varones me
produce ansiedad. Siempre me siento así cuando tengo que
enfrentarme con una figura de autoridad, algo así como demuestra tu
amor una y otra vez.

Las etiquetas que nos ponemos nosotros mismos


son a menudo aprendidas. Normalmente, es la gente que nos cría o aquella
con la

que interactuamos a diario la que moldea nuestro auto-concepto. Las


personas que

crecen con padres que, desde una muy temprana edad, les dicen que no son
lo

bastante capaces o que deberían avergonzarse de ellos mismos a menudo


acaban

interiorizando estos mensajes en sus vidas. Los padres que se muestran

intolerantes ante los errores y el fracaso tienden a desarrollar hijos con baja

autoestima.

Irónicamente, no son tan sólo la crueldad y

la frialdad paternas lo que crea niños con baja autoestima. Aquellos que

crecieron con padres sobreprotectores y demasiado indulgentes también


fracasan

a la hora de desarrollar una autoestima positiva, porque el mensaje implícito

que transmite el hecho de ser mimado es No creo que puedas hacer nada sin
nosotros

. Cuando creces en un ambiente en el que los demás se anticipan a tus

necesidades, cuando no se te permite explorar por ti mismo y cometer tus

propios errores no entrenas nada tus músculos vitales .

Aparte de por la familia más cercana, la

autoestima puede verse definida por experiencias importantes de la vida.


Todos

tenemos experiencias destacadas positivas o negativas, esos acontecimientos


de nuestras

vidas que significaron momentos álgidos de felicidad o depresión. Las

experiencias intensamente emocionales dejan huella en nosotros. Si no


tenemos

cuidado, una experiencia negativa, como una ruptura o un fracaso en la


escuela,
puede acabar provocándonos una opinion extremadamente negativa sobre
nosotros

mismos.

La cuestión es que una baja autoestima no

tiene cabida en la vida de nadie. Todos nacemos con valor y con una dignidad

inherente. Todos somos individuos únicos con algo nuevo que ofrecer a las

personas que nos rodean. Si eres una persona espiritual, sabrás que Dios te
ama

por el hecho de haberte creado. Nuestro valor es innato, nadie puede


arrebatárnoslo.

E incluso si has hecho cosas que puedan ser

consideradas vergonzosas o fracasos sonados, tu personalidad no está


definida

por tus defectos. Todos cambiamos, y lo que realmente importa son las
decisions

que tomas hoy, no lo que fuiste en el pasado.


La autoestima es el arreglo que viene de dentro

Tienes derecho a disfrutar de una saludable

autoestima, y deberías aferrarte a ella.


Produciendo nuevas auto-percepciones

Una manera sencilla de aumentar tu autoestima

es hacer un inventario de tus auto-percepciones. A menudo no somos


conscientes

de cómo nos percibimos a nosotros mismos. Podemos pensar que tenemos


una

autoestima alta, pero nuestras acciones entran en contradicción con esta

creencia. Puede que necesitemos tomarnos unos minutos para sentarnos con
calma

a estudiar atentamente cómo vivimos, para ver si nuestra vida refleja una

autoestima saludable.

Haz una lista con cuantas respuestas puedas

dar a las siguientes preguntas:

1. ¿Quién soy?

2. ¿Qué es lo que realmente me mueve?

3. ¿Qué es lo que hace que le guste a la

gente?

4. ¿Cómo afronto la adversidad?

El doctor Robert Hemfield, autor del libro

Love is a Choice, y otros sugieren que una forma indirecta de conocer tu

auto-percepción es completar las siguientes frases con lo primero que se te

pase por la cabeza:

Todas las mujeres son...

Todos los hombres son...

Normalmente, tu lista de las cosas que hacen


que las mujeres y los hombres sean lo que son pondrá al descubierto tus
posos

ocultos de amargura. Cuando sepas cuánto positiva o negativamente te


percibes a

ti mismo, ya estarás un paso más cerca de cambiar tu inventario de


percepciones.

Podrás evaluar si estas imágenes son reales o si es algo que aún estás

deseando. Cuando decidas deshacerte de las cosas que tienden a bajarte la


moral

te resultará más fácil librarte de la ansiedad.

Tras hacer una lista de tus posibles

conceptos de ti mismo, llega el momento de hacer otra con todas las cosas

positivas que atesoras. Se dice que la autoestima tiene tres elementos


básicos,

y a continuación te presento algunas preguntas-guía que te ayudarán a

descubrirlos:

Confianza

¿Qué cosas estoy seguro de que puedo hacer?

¿De dónde procede mi confianza en mí mismo? ¿Creo en mi potencial, en mi

capacidad de superar obstáculos y conseguir mis objetivos?

Competencia

¿Cuáles son las cosas que se me dan bien?

¿Cuáles son mis talentos y carismas? ¿Cómo he usado todo esto para mejorar
mi

vida, mi trabajo y mis relaciones?


Control

¿Qué cosas tengo la capacidad de cambiar?

¿Cómo combato la desesperanza?


Cambiar tu imagen corporal

Algunas de las cosas más fáciles que puedes

hacer para aumentar tu autoestima, puedes hacerlas ante un espejo. Las


personas

que tienen una mala imagen de sí mismas no suelen soportar verse en el


espejo,

ni prestan demasiada atención a las partes de sus cuerpos que no les gustan.

Las diferentes partes de nuestros cuerpos

reflejan cosas diferentes acerca de nosotros. Por ejemplo, dicen que la frente

es el registro de las preocupaciones, cuantas más arrugas tengas en la frente,

más penosa sientes que es tu vida. Del estómago se dice que es el depósito de

las ansiedades. Las arrugas marcadas por líneas de risa reflejan cuánto
humor

ponemos en nuestras vidas.

Igualmente se dice que cada parte de nuestro

cuerpo tiene memoria. Algunos recuerdos son positivos y otros negativos. Por

ejemplo, las mejillas pueden ser especiales para nosotros porque es donde

nuestras madres solían darnos el beso de buenas noches. Una cicatriz en la

pierna puede representar el recuerdo de un accidente. Tenemos que


reconocer lo negativo

y utilizar lo positivo para destilar nuestro amor por nosotros mismos. Si no

los hay positivos, es el momento de prometernos a nosotros mismos que, a


partir

de este momento, reemplazaremos los recuerdos negativos con otros


positivos.
Aunque viajemos por el mundo en busca de la belleza, debemos
llevarla en nuestro interior, o no la encontraremos. (Ralph Waldo
Emerson)

Tómate un momento y mírate en el espejo.

Encuentra la parte de tu cuerpo que más te disgusta o aborreces, y las partes

que más te gustan y te complacen.

Si puedes, verbaliza cuánto aprecias cada

parte de tu cuerpo. Por ejemplo, puedes decir Quiero a mis manos, tal vez
están

llenas de callos, pero representan todo el amor que he vertido en mi trabajo.


Reafirma

cada parte de tu cuerpo porque las partes de tu cuerpo son una parte enorme
de lo

que eres. Dite a ti mismo que eres bello .

Este es un proceso especialmente difícil para

la gente que tiene una historia de abusos físicos y sexuales. Unido a una

psicoterapia professional que colabore en el proceso de los problemas

traumáticos, el hecho de recuperar el amor por el propio cuerpo es una


manera

importante de recuperar la autoestima.


La gratitud y el perdón

La gratitud y el perdón son dos maneras

sencillas de levantar tu autoestima y hacer que te sientas mejor.

La capacidad de agradecimiento puede

ayudarnos mucho a la hora de recordarnos que hay muchas cosas en la vida


que

deberíamos valorar positivamente. Aunque también podemos experimentar


cosas

negativas, estas adversidades se ven claramente superadas por las cosas

positivas. El problema de la ansiedad es que nos hace concentrarnos en las

cosas que no nos gustan, cuando, por otra parte hemos sido bendecidos de
muchas

maneras distintas. El simple hecho de estar vivos ya es algo por lo que


sentirse

agradecidos.

Las personas capaces de sentir agradecimiento

son aquellas que han desarrollado la perspectiva correcta en lo que hace a los

desafíos que les surgen en el camino. Hay mucho de cierto en el cliché


¡podría

ser peor! .

Intenta cada día hacer una lista de cosas por

las que te sientes agradecido, las bendiciones que has recibido. Agradece la

maravillosa luz del sol, agradece el hecho de estar vivo, agradece también las

cosas desagradables que te ocurren porque te enseñan una lección útil para
tu vida.

Tras unos pocos días, empezarás a sentirte mejor con la vida y con tus

pensamientos, porque habrás comprendido que la negatividad es indeseable.


Aun más, vive cada día con la mente abierta

para detectar oportunidades de sentirte agradecido . La gente que busca

activamente bendiciones tiene probabilidades de encontrarlas, incluso en las

cosas más pequeñas e insólitas, como, por ejemplo, una charla tranquila con
el taxista.
Vamos a levantarnos y dar las gracias, porque si no hoy no hemos
aprendido mucho, por lo menos hemos aprendido un poco, y si no
hemos aprendido un poco, por lo menos no estamos enfermos; y si
estamos enfermos, por lo menos no estamos muertos. De modo que
vamos todos a dar las gracias. (Buda)

¡Más aún, ten una actitud proactiva hacia la

gratitud! Comparte la alegría. Ponte cada día el reto de crear algo por lo que

deberías estar agradecido y algo por lo que los

demás deberían estar agradecidos. Un acto al azar de amabilidad

cotidiano te abre la mente y te deja sin lugar para la ansiedad.

En segundo lugar, practica el perdón

proactivo. Las personas que albergan mucho resentimiento e incluso culpa no


son

personas poderosas, de hecho son personas desvalidas. En realidad, nos están

diciendo que los sentimientos negativos ejercen más control sobre ellas que el

que ejercen ellas mismas, y que son sentimientos demasiado importantes


como

para deshacerse de ellos. Se puede aplicar la misma lógica a la ansiedad. Si


no

eres capaz de deshacerte de tus resentimientos y de tus sentimientos de


culpa,

¿cómo vas a poder librarte de la ansiedad?

El perdón no es un sentimiento; es una

decisión. Algunas personas creen que no pueden perdonar porque siguen


sintiendo

ira. Pero todo empieza en la mente. Si decides que vas ya a perdonar a


alguien

–¡o incluso a ti mismo!– este será el punto a partir del cual


podrás librarte de tu ira. Puedes decidir dejarla salir lentamente, un poco

cada día, hasta que ya no quede más. Cuanto menos resentimiento albergues
en tu

interior, más serenidad sentirás.


Las estrategias de Paul Scheele

Un programa que puedo recomendarte para que

lo tengas en cuenta es el del Consultor de Desarrollo Humano Paul Scheele.

Scheele está asociado con Learning Strategies Inc. de Wayzata, Minneapolis,


y

es un especialista en el funcionamiento del cerebro. Ha creado varios cursos


en

audio, que se presentan acompañados por un manual, sobre una gran


variedad de

temas de auto-ayuda.

Estos son tres de los cursos para cambiar la

vida de Scheele que te recomiendo:

a. Mentalidad ideal

Este curso te ayuda a entender claramente lo

que quieres de la vida. También proporciona pasos fáciles de implementar


para

conseguir calma y determinación. Creo que es una buena ayuda en varios


momentos

de la vida, especialmente cuando la baja autoestima y la ansiedad juegan un


papel

importante.

b. Brillantez natural

Este curso te ayuda a descubrir tu objetivo

en la vida. Todos tenemos que tener un objetivo para poder vivir nuestras
vidas

plenamente y con alegría. Vivir con alegría significa librarse de la ansiedad.

El curso ofrece muchos ejercicios que te ayudarán a encontrar tu objetivo en


la

vida y a eliminar las malas sensaciones.

c. Abundancia para la vida

Además de la abundancia material, la

abundancia también es todo aquello que nos dice que nuestra vida puede ser

plena en cualquier sentido, como por ejemplo querernos a nosotros mismos,


tener

buenas relaciones, buena salud, riqueza material. Con esto llegamos al


problema

central: muchos de nosotros nos queremos poco. No obstante, una vez que
descubrimos

que amarnos a nosotros mismos nos ayuda superar la ansiedad, entendemos


que

querernos a nosotros mismos significa amar la vida, y amar a quien nos la ha

dado3.
Otras técnicas naturales

Presento a continuación otras técnicas de

mejora de la autoestima que puedes considerar para investigarlas más a


fondo.

Estas terapias son fantásticas porque son completamente naturales. Emplean


ingredients

naturales, de modo que el sistema no acaba cargado de toxinas. De hecho, lo


que

hacen es liberar a tu cuerpo de toxinas.


Reiki

El Reiki es una técnica originaria del Japón

que fue creada y desarrollada por Mikao Usui. El Reiki es una técnica de

energía. Puedes darte energía a ti mismo o pedir a alguien que te la dé.


Además

de calmarte la ansiedad, la energía te ayuda a curar cualquier parte de tu

cuerpo que necesite sanarse.


Flores de Bach

Entre las muchas medicinas naturales que

tienen el poder de ayudar a tu cuerpo y a tu mente, se hallan los remedios

florales de Bach. Disponibles en la mayoría de las farmacias y tiendas de

productos medicos alternativos, el llamado remedio de rescate puede ser una

fuente de alivio inmediato ante un ataque inesperado de ansiedad.

Basta con que te tomes tres gotas,

directamente sobre la lengua, y tu corazón empezará a latir a una intensidad

normal, respirar dejará de dolerte, la sensación de que te vas a quedar sin

aliento desaparecerá y tu mente empezará a aclararse. Aunque puede que no


te

cures inmediatamente de un modo completo, el alivio es increíble y es


también increíblemente

rápido. Esta medicina recibe su nombre de Richard Bach, un médico británico


que

observó que los habitantes de poblaciones rurales conseguían alivio a través


de

las plantas. Hoy en día hay muchas imitaciones en el mercado, pero lo más

aconsejable es comprar los frascos que llevan el nombre de Richard Bach; de

esta forma te aseguras de que estás comprando el producto original.


Terapias de color

Otra manera de suavizar la ansiedad, cuando

no de librarse directamente de ella, es el uso de colores combinados con

energía. A esta terapia se la conoce como terapia del color.

Hay terapeutas que emplean esta técnica

aplicando piedras de colores sobre los pacientes. También puedes comprar


una

linterna pequeña y usar papeles de colores o incluso bombillas de colores


para obtener

el color necesario que te ayudará a mitigar tu enfermedad. Si aplicas esta

terapia de una forma regular, tu sistema energético usará el color para

restaurar el flujo de energía.


Técnicas de liberación emocional

Desarrolladas por Gary Craig, las técnicas de

liberación emocional, también conocidas como EFT (por sus siglas en inglés),

presentan unos métodos sencillos y poderosos que pueden ser puestos en


práctica

por cualquiera.

Las EFT trabajan sobre los bloqueos de

energía que causan la enfermedad o, en tu caso, la ansiedad. Funcionan a


través

de los meridianos, que son las autopistas por donde circula la energía en tu
cuerpo.

Transportan la energía a través del cuerpo y están vinculados a nuestra


columna

vertebral, o, mejor dicho, a los canales situados en las partes delantera y

trasera de nuestros cuerpos. La energía fluye por estos canales y puedes

visualizarla como transparente, blanca o coloreada. Los canales principales

están situados, pues, en las partes posterior y frontal del cuerpo humano.

Para llevar a cabo los ejercicios de EFT no

usamos los canales principales, sino los puntos que se hallan en las manos, en

la cabeza, en el pecho y bajo los brazos. Es por ahí por donde pasan los

canales. Y los bloqueos están localizados en aquellos puntos de los canales


por

donde la energía no fluye como debiera.

Para aplicarte tú mismo estas técnicas, usa

los dedos de una mano paran golpear suave y repetidamente el punto de


karate de

la otra mano, situado en el lateral de la mano, debajo del dedo meñique.


Mientras lo haces, di: aunque sufro terribles ataques de ansiedad, me quiero
y

me acepto a mí mismo de una forma completa y profunda . Repite el ejercicio


tres

veces. Después golpetea de modo análogo la parte superior de la cabeza

repitiendo la primera parte de la frase. Hazlo también tres veces; después

golpetea el área situada sobre las cejas, después tres veces al lado de los

ojos, tres veces bajo los ojos, tres veces bajo la nariz, tres veces bajo el

labio inferior, tres veces bajo la clavícula y tres veces bajo los brazos.

Cuando empiezas a ejecutar los golpes, le

estás dando a tus emociones un valor comprendido entre 0 y 20.


Progresivamente,

irás reduciendo este número hasta que sientas que la ansiedad ya no es tan
fuerte

y ya no duele tanto. Puedes repetir este ejercicio cuantas veces quieras. En

algunas ocasiones sentirás que la ansiedad crece, pero si haces el ejercicio de

una forma regular, el sentimiento de ansiedad y sus efectos secundarios

inhabilitantes disminuirán y llegarás a superarlos por completo.

Cuanto más repitas el ejercicio, mejores

resultados obtendrás. Puedes cambiar la primera parte de la frase de acuerdo


a

cómo te sientas. La frase o tu modo de expresarla puede hacerse más


rotunda. Si

no te gusta decir que te amas y te aceptas a ti mismo, puedes limitarte a decir

que te aceptas a ti mismo tal como eres. Hay muchas personas a las que, al

principio, no les apetece decir que se aman a sí mismas. Si no tienes ganas de

decirlo, usa el segundo ejemplo, es decir, que te aceptas tal como eres.

Puedes hacer este ejercicio con cualquier


cosa que quieras cambiar, pero jamás digas que no quieres sufrir más la
emoción

de la ansiedad. Tu subconsciente no distingue entre ya no quiero y quiero . La

negación en una frase no se toma en cuenta. En otras palabras: si usas una

negación obtendrás lo que no querrías conseguir. De modo que ve con


cuidado.

Las EFT llevan usándose con éxito desde hace

más de treinta años en todo el mundo y, pese a ser tan sencillas, los

resultados son muy buenos. Es un método poderoso.

Para aprender esta técnica como es debido,

puedes descargar el manual escrito por Gary Craig4. Es gratis y te

instruye paso a paso.

3 Hay muchos otros cursos desarrollados por Paul

Scheele. El propósito de estos cursos es ayudar a los demás a amar la vida y a

tener éxito en cualquier área de sus vidas. Puedes consultarlos en

www.LearningStrategies.com

4 Más información en el sitio web www.emofree.com


4

La relación entre ansiedad y alimentación

El que se toma la medicina y descuida su dieta malgasta la sabiduría


del médico (Proverbio Chino)

Ya hace tiempo

que los científicos establecieron la relación entre la comida y nuestros

estados de ánimo. De hecho, lo que comemos puede afectar a cómo nos


sentimos, y

viceversa.

Gran parte de

ello se debe a nuestra química cerebral, más concretamente a un receptor

llamado

serotonina , que controla la

ira, la agresividad, el estado de ánimo, el sueño y la sexualidad. También es


responsable

de regular nuestra temperatura corporal y nuestro metabolismo. De modo


que un

déficit de serotonina no sólo afecta a nuestra salud mental, sino también a

nuestra salud física.

Nuestros

cuerpos elaboran la serotonina a partir de un aminoácido llamado

triptófano , que no producimos de forma

natural. Normalmente, el triptófano procede de nuestra dieta, y por eso es


importante

encontrar comida rica en este aminoácido para mantener unos niveles


adecuados

de serotonina. Las personas con dietas pobres en triptófano son propensas a

sufrir trastornos del estado anímico, ansiedad y síndrome del colon irritable.

Por suerte, los alimentos ricos en triptófano

son relativamente fáciles de conseguir. De hecho, puede incluso que ahora


mismo

tengas algunos en la despensa, aunque no seas consciente de ello. Aprovechar

esta información no sólo te ayudará a sentirte mejor, sino que también te


proporcionará

un extra de energía, permitiéndote experimentar un subidón natural.


Cómo afecta la comida al estado de ánimo

Saber lo que debes comer es tan importante

como saber cuándo debes comerlo. Pero antes que nada es importante
señalar la

manera en la que nuestra conducta con la comida desempeña un papel en


nuestros hábitos

alimenticios.

¿Comes cuando estás ansioso, tengas o no

tengas hambre? ¿Cuánto comes cuando lo haces? ¿Y qué comes?

La mayoría de nosotros tenemos el hábito de

comer comida basura cuando nos sentimos tristes, o el de beber una taza de
café

tras otra cuando notamos un bajón. Nos damos atracones pensando que eso
nos hará

sentir mejor cuando, de hecho, nos hace sentir peor.

A menudo, este proceso se convierte en el pez

que se muerde la cola: nos sentimos mal, así que comemos comida basura.
Nos

sentimos peor, de modo que comemos más comida basura. Cuando


descubrimos que

nada funciona, empezamos a tener sentimientos de ansiedad o desesperación:


¿Por

qué estoy triste? ¿Por qué no puedo sentirme mejor? ¿Hay algo que no anda
bien

en mí? ¿Por qué nada funciona?

Te sientes atrapado por la situación,

indefenso y desesperanzado al ver que nada te mejora el estado de ánimo. El

miedo por tu estado sube de nivel para convertirse en ansiedad, la cual,


lentamente, te sume en la depresión. Y puesto que es lo que estas
acostumbrado

a hacer en estas circunstancias, buscas la reserva de comida basura que te

quede más cerca y la devoras para sentirte mejor, empezando el ciclo una y
otra

vez.

¿Te resulta familiar? Fantástico, porque

ahora ya sabes que no estás solo.

Son millones las personas que recurren a la

comida para librarse de la ansiedad y de la depresión. Usan la comida como


una

muleta y lo peor es que usan el tipo

equivocado de comida para hacerlo.


Rompiendo el ciclo

Antes de aprender qué es lo que debes comer,

debes averiguar

por qué comes.

La mayoría de nosotros comemos cuando estamos

tristes, porque esta es la manera en la que hemos sido condicionados.

Prueba este experimento. Enciende la

televisión y busca tu comedia de situación preferida. Presta atención a dónde

suelen ir los personajes cuando tienen un día triste. Nueve de cada diez se
van

de cabeza hacia la cocina, entregando sus corazones a un tarro de helado.

¿Por qué hacemos esto? La respuesta es

sencilla:

porque sabe bien.

Comer cuando tenemos hambre nos proporciona

una satisfacción instantánea, algo que intentamos replicar cuando estamos

tristes. Como los niños, nos sentimos atraídos por lo alimentos con alto

contenido de azúcar porque saben bien. El subidón de azúcar subsiguiente

también contribuye a reforzar esta ligera sensación de bienestar que

conseguimos inmediatamente después de comer nuestra reserva.

Con lo que no contamos es con que este subidón

de azúcar puede hacer que nuestra energía se derrumbe al final del día,

dejándonos agotados, deprimidos y ansiosos porque nuestro recurso a la


comida
no ha funcionado.

De modo que la próxima vez que estés depre,

párate un momento y piénsalo antes de echar a correr hacia la cocina. Hay


otras

formas de sentirse mejor, aparte de comer chocolate. Por ejemplo, el ejercicio

o la meditación; ambas cosas pueden darte tanta satisfacción como consumir


una

comida de tres platos.


Comida reconfortante que causa malestar

En el caso de que te sorprendas a ti mismo

avanzando en dirección a la cocina, es importante que sepas qué alimentos te

harán sentir mejor y cuáles debes evitar.

¡Un descubrimiento sorprendente es que la

mayor parte de los alimentos que considerábamos capaces de reconfortarnos,


en

realidad nos hacen sentir peor!


Chocolate y todo lo que es dulce

El chocolate, las tartas, los helados y todas

las demás delicias dulces encabezan la lista de los alimentos de los que

deberíamos mantenernos alejados cuando estamos ansiosos o deprimidos.


Puesto

que saben bien, nos sentimos atraídos hacia los alimentos azucarados, y

recurrimos a ellos para que nos hagan sentir mejor y, además, la consiguiente

subida de azúcar nos proporciona un subidón temporal. Lástima que sea ese
mismo

subidón de azúcar el que hará que tu cuerpo se desmorone tan sólo unas
horas

después.

Mucha gente que cae en la tentación durante

las horas de trabajo suele sentirse apática y fatigada durante la parte central

del día, lo que hace que les resulte aún más difícil concentrarse en sus

tareas. A su vez, esto provoca un rendimiento pobre y una escasa satisfacción

en el trabajo, lo que desemboca en un sentimiento de frustración.

Los que sucumben a la tentación al final de

la tarde, justo antes de acostarse, descubren que les cuesta conciliar el

sueño. El subidón de azúcar permanece durante mucho rato una vez que te
has

acostado, robándote unas cuantas horas de descanso.

Por suerte, no tienes que dejar por completo

el chocolate. Consumido con moderación, el chocolate puede incluso hacerte

sentir bien. Una cuarta parte de una barrita de chocolate es suficiente para
inundar
tu cerebro de endorfinas, sin provocarte un subidón de azúcar.

Alternativa Saludable:

Si sientes necesidad de saciar tu apetito de

azúcar, ¿por qué no pruebas a comer fruta?

Las frutas tienen el mismo sabor dulce sin

tanto contenido en azúcar, lo que evita el subidón de azúcar. El agua que

contienen las frutas ayuda a la digestión y acelera tu metabolismo. Como

consecuencia te sentirás ligero y lleno de energía.

¿Te mueres por un helado? ¡Sustitúyelo por un

sorbete! La ausencia de nata hará que no sufras la pesadez que te provocan


los

helados, permitiéndote disfrutar de un capricho frío y dulce sin tanto azúcar y

calorías.
Café y refrescos

Admitámoslo: algunos de nosotros ni siquiera

somos humanos hasta después de tomarnos la primera taza de café por la


mañana.

Otros no empiezan a funcionar hasta se han tomado su tercera taza, y siguen


bebiendo

más a lo largo del día. Otros, en vez de al café, recurren a los refrescos para

mantenerse espabilados.

El ingrediente principal del café y otras

bebidas gaseosas es un estimulante natural llamado cafeína, que puede


causar

palpitaciones. El efecto puede ser tan malo para algunos, que a menudo lo

confunden con ataques de pánico. Sumemos a esto el consiguiente subidón de

azúcar y lo tenemos todo para desencadenar un ataque de ansiedad.

Como sea que la mayoría de la gente considera

inofensivas las bebidas con cafeína, aquellas personas que son propensas al
pánico

o a los ataques de ansiedad nunca establecen la conexión. El café y los

refrescos también se consumen regularmente en las reuniones o cuando hay


que acabar

un trabajo de madrugada, empeorando lo que ya de por sí es una situación

estresante.

La cafeína, igual que el tabaco, es adictiva,

de modo que algunas

se ponen hurañas e irritables si no pueden conseguir su dosis. Dejar

la cafeína es algo que debe hacerse gradualmente y por etapas, para evitar el
síndrome de abstinencia o cambios de humor.

Con respecto al consumo de cafeína, aquellas

personas que son propensas a la ansiedad o a los ataques de pánico deben

prestar mucha atención al momento en que se les presentan los síntomas. Un

aumento del ritmo cardíaco, palmas de las manos sudorosas y zumbidos en los
oídos

son reacciones que se producen

después de beber refrescos o café y son el resultado de un exceso de cafeína,


y

no de un ataque de ansiedad.

Aun así, no todo está perdido para los

amantes del café. Se ha descubierto que los antioxidantes del café previenen
el

cáncer, siempre y cuando se consuma con moderación.

Alternativa saludable:

¿Por qué no intentar tomar té de hierbas o

bebidas tónicas en vez de café?

Una taza de té canela puede alegrarte el día

sin nada de cafeína. ¿Quieres algo más exótico? Prueba a hervir jengibre en

agua durante diez minutos y bebe después la infusión. Otros productos


populares

son el té o las tónicas con ginseng, que pueden darte un subidón de energía
sin

poner a cien tu corazón.


Alcohol

El alcohol es un depresor natural. Aunque

puede infundir calma y sosiego a corto plazo, también puede causar

deshidratación. Esta es la razón por la que el exceso de bebida provoca


resaca.

La resaca es la reacción de tu cerebro a la pérdida de agua, así que si no te

mantienes hidratado mientras bebes, pocas horas después sufrirás una

desagradable resaca.

La deshidratación ocasionada por el consumo

de alcohol a menudo puede agravar la ansiedad en aquellos que son


propensos a

sufrirla, o a sufrir o ataques de pánico. La depresión que acompaña a la


Resaca

contribuye a la sensación de impotencia, provocando más sentimientos de


frustración.

Así que la próxima vez que entres en un bar,

procura beber lo mínimo, o nada.

Alternativa saludable:

¡Bebe mucha agua! Tal vez no parezca muy

sofisticado, pero optar por un agua con gas (o un cóctel sin alcohol) y

ahorrarte esa segunda o tercera copa de Margarita te hará sentir mejor, y al

día siguiente, tu cabeza te lo agradecerá.

El agua no tan sólo limpia el sistema, sino

que también lo hidrata. La hidratación regular estimula el metabolismo. Si


quieres algo con más chispa, actualmente hay varias marcas que ofrecen agua

aromatizada con diversos sabores, pero sin azúcar.

Si quieres una bebida para tranquilizarte,

bebe leche. La leche contiene triptófano y el triptófano ayuda a producir

serotonina y también el aminoácido melatonina, que ayuda a conciliar el


sueño.
Comida rápida y comida procesada

Asegúrate de comer más alimentos naturales en

la medida que te sea posible.

En primer lugar, nunca sabes qué compuestos

químicos susceptibles de contribuir a tu malhumor contienen los alimentos


procesados.

La mayoría de los alimentos procesados tienen un contenido alto en sal y

conservantes, lo que hará que te sientas pesado e hinchado.

De forma análoga, las comidas rápidas y

grasientas te harán sentir más pesado y flojo lo que, a su vez, te provocará

sueño durante la jornada laboral. Esto puede conducir a un sentimiento de

frustración relacionado con la incapacidad de concentrarse en el trabajo, lo

que a su vez provoca más estrés.

Alternativa saludable:

¡Llévate la comida de casa! Nadie sabrá

exactamente qué comes, pero te quedarás sorprendido cuando descubras la

cantidad de dinero que te estás ahorrando.

También podrás controlar mejor la cantidad de

especias que añades a tu comida, haciéndola saber mejor. Cuanto más buena
esté,

más satisfecho te sentirás, y también más lleno. Y eso comiendo menos en vez
de

más.
Trigo y productos lácteos

El trigo y los productos lácteos están

considerados por algunos como comida hiperalérgica, es decir, comida que


suele

causar reacciones alérgicas.

Los alimentos como el queso o el trigo o la

pasta integral a veces provocan pequeñas reacciones alérgicas, que están

asociadas, en gran medida, con fluctuaciones del estado de ánimo.

La mejor manera de valorar esta posibilidad

es observar tus reacciones a los alimentos que contienen trigo o productos

lácteos. Intenta mantener una dieta exenta de trigo o productos lácteos


durante

2 o 3 semanas, y después reintrodúcelos gradualmente. Observa si notas una


diferencia

clara en la manera en cómo te sientes, o si te provocan alergias alimentarias

de las que no eras consciente.

Alternativas saludables:

En la mayoría de las tiendas naturistas se

puede comprar pan o pasta sin trigo y también queso o leche de soja para

reemplazar a los productos lácteos equivalentes.


La comida de la mente: alimentos para mejorar tu estado de ánimo

Parece como si hubiéramos eliminado todas las

cosas sabrosas, pero una vez que hayas cambiado tu dieta, descubrirás que ni

tan siquiera las echas de menos.

Después de todo, la mayoría de los alimentos

que hemos eliminado no son más que comida basura, que debiera ser
considerada

más como un capricho esporádico que como una dieta. Resumiendo, cómelos
tan

sólo de vez en cuando, y

no a diario.

Aparte de las alternativas saludables, hay

alimentos que comemos regularmente que pueden ayudar a aumentar


nuestros

niveles de energía y de serotonina. ¡De hecho, la mayoría los tienes ya en tu

despensa!
Los tentempiés del buen humor

Frutos secos

Los frutos secos son ricos en ácidos grasos

esenciales omega-3, un tipo de grasa que permite que los neurotransmisores

encargados de mejorar el estado de ánimo funcionen adecuadamente.

Recordemos que nuestro cerebro se compone

principalmente de grasa, de modo que evitar por completo las grasas podría
ser

peligroso. De hecho, una dieta baja en ácidos grasos esenciales omega-3


puede

conducir a la depresión y la ansiedad, así como a muchos otros problemas

mentales.

De modo que la próxima vez que estés depre,

abre una bolsa de nueces, o hazte un bocadillo de mantequilla de cacahuete y

jamón dulce para así ayudar a mejorar tu estado de ánimo.

Otros alimentos que contienen ácidos grasos

esenciales Omega-3:

Semillas y pescado. El atún, la caballa y el

salmón son ricos en ácidos grasos esenciales Omega-3.

Para una solución rápida, también puedes

tomar aceite de hígado de bacalao. No tan sólo es rico en ácidos grasos

esenciales Omega-3, sino que además contiene vitaminas A y D .El aceite de

hígado de bacalao también está disponible en píldoras, así que busca en tu


tienda naturista y decide qué opción prefieres.
Avena

La avena está considerada como un buen

carbohidrato, que libera triptófano. Es un buen carbohidrato porque a

diferencia de otros se libera lentamente y por lo tanto absorbe mejor el

triptófano, previniendo así el subidón de azúcar asociado con una ingestión

rápida de carbohidratos.

Puesto que la avena libera lentamente los

carbohidratos, también libera energía de una forma uniforme a lo largo del


día,

lo que te hará sentir bien durante más tiempo. La ausencia del subidón de

azúcar también suprime la ansiedad y las fluctuaciones de estado de ánimo


asociadas

a este fenómeno, permitiéndote concentrarte en el trabajo con energía y vigor

renovados.

La avena, como la fruta, es también una gran

alternativa a los caprichos azucarados. Una galleta de avena, además de

proporcionarte energía, tiene un alto contenido en fibra, que limpia tu tracto

digestivo.
Lentejas y espinacas

¡Si Popeye se siente mejor cuando come espinacas

es por algo!

Las espinacas y las lentejas contienen ácido

fólico, otro ácido que ayuda a producir serotonina.

El ácido fólico ayuda a aliviar la depresión

clínica, y disminuye nuestros niveles de ansiedad, manteniéndonos animados


y

sanos durante el resto del día.

Una ensalada con lentejas y espinacas es un

buen final para una comida, porque también son vegetales con agua. Los

vegetales con agua contribuyen a estimular la digestión, así que comer una

ensalada

después de una comida en vez

de hacerlo antes ayuda a metabolizar mejor los alimentos consumidos.

También puedes preparar sopa de lentejas, que

es lo bastante ligera como para que no haya mucho que digerir, y contribuye

igualmente a tu ingesta de agua.


Una dieta que te hace sentir mejor

Mucha gente se estremece ante la idea de

iniciar una dieta, pensando, preocupados, en cómo se las apañarán para


comer

menos.

Esta dieta se centra más en lo que comes y

cuándo lo comes que en cuánto comes. Nuestra conducta ante los alimentos
varía

según nuestro estado de ánimo, y este fenómeno es aún más acentuado en la


gente

ansiosa.

Algunos usan la comida como una muleta,

comiendo más para sentirse mejor, en busca de esa sensación de satisfacción


que

sólo se obtiene cuando uno está lleno. Los únicos resultados de los atracones

de comida son engordar y consumir los alimentos equivocados, lo que da


como

resultado fluctuaciones del estado de ánimo y del peso.

Otros no comen en absoluto, pensando que

limitando sus comidas limitarán también su ansiedad, lo que les imbuye una

sensación de control. Si lo haces, privarás a tu cerebro de los nutrientes vitals

necesarios para regular tu estado de ánimo.

Sabiendo qué comes y cómo te afecta,

empezarás a notar un cambio en tu estado de ánimo que no habría sido


posible

con tu viejo estilo de vida. Además de notar más control, te sentirás más

optimista.
Mantenerse alejado de los alimentos que

pueden desencadenar ansiedad es un primer paso para romper el ciclo de

desesperanza y depresión.
5.

¿Qué tal si hacemos un poco de ejercicio?

Creo que si haces ejercicio, tu estado mental –mi estado mental– está
normalmente más relajado, listo para aceptar los desafíos mentales.
Una vez que he hecho mis ejercicios físicos parece que siempre me
siento más tranquilo y con mejor autoestima. (Stone Gossard)

¿Has visto la película Una rubia muy legal? La estudiante de derecho en


prácticas Elle

Woods recurre a esta increíble línea de defensa en un juicio por asesinato

donde la acusada es una monitora de gimnasia:

El ejercicio proporciona endorfinas al cuerpo. Las endorfinas hacen feliz a la


gente. ¡La gente feliz no asesina a sus maridos!

Aunque se trata de una exageración para

conseguir un efecto cómico hay algo más que un ápice de verdad en el


argumento

de Elle. El ejercicio físico regular tiene propiedades reconfortantes

naturales. Se sabe que el ejercicio no tan sólo ayuda a combatir la depresión,

sino también la ansiedad.


El ejercicio como un agente paliativo natural de la tensión

Como ya hemos

dicho, el ejercicio proporciona endorfinas al cuerpo, el antidepresivo natural.

Además de producir endorfinas, el ejercicio también libera serotonina,

norepinefrina y dopamina. Se trata de los neurotransmisores que influyen


sobre

el estado de ánimo y ayudan a combatir las enfermedades.

Estos

resultados están documentados. Una investigación dirigida por el doctor


Andreas

Stroehle, profesor ayudante de psiquiatría de la universidad Charity de Berlín

descubrió que el ejercicio tiene marcados efectos anti-pánico. De hecho,


cuando

se compararon los efectos de un descanso tranquilo con 30 minutos de


ejercicio

aeróbico en la cinta continua, se descubrió que el ejercicio disminuye de


forma

significativa los ataques de pánico.

Los efectos

beneficiosos del ejercicio en las personas no tan solo proceden de las

endorfinas. Además de una mejora del estado físico también proporciona

beneficios mentales.
El ejercicio como meditación corporal

Los principios de higiene mental que hemos

discutido en el Segundo capítulo también se aplican al ejercicio físico.

El ejercicio físico obliga a la mente a

concentrarse; se trata de conseguir el mejor rendimiento posible a pesar del

cansancio y del agotamiento.

También fomenta la perseverancia.

Tanto la concentración como la perseverancia

son habilidades importantes que es preciso dominar cuando se está luchando

contra la ansiedad. A menudo, las personas ansiosas tienen dificultades para

seguir un programa de ejercicios regulares a causa de sus temores y de su


aprensión;

una dificultad similar a la que les supone sufrir ansiedad. Aprendiendo a

concentrarse y a ser perseverantes para conseguir un objetivo físico y no

mental consiguen una sensación de éxito a la que pueden recurrir cuando


sufren

un ataque de ansiedad.

Además, hay personas a las que les cuesta un

poco meditar cuando están sentadas o de pie, sin hacer nada. Cuando haces

ejercicio, puedes convertir tus movimientos corporales en un punto focal de

meditación. En este sentido, el ejercicio es una forma de trascendencia.

Mientras haces ejercicio tu mente y tu cuerpo se liberan temporalmente de


las

exigencias que tienen que soportar habitualmente.

Que el ejercicio físico puede ser una forma


de meditación es algo que la medicina oriental siempre ha aprovechado. Por

ejemplo, la mayoría de los ejercicios chinos y japoneses son de naturaleza


meditativa.

Uno de estos métodos es el QiGong. Se trata

de un ejercicio físico chino tradicional que combina movimientos físicos con

una respiración regular, con el objetivo de concentrarse en determinados

centros de energía corporales.

El QiGong tradicional puede resultar difícil

de entender para la persona típica occidental. Por esta razón se han


formulado

versiones de estos métodos adecuadas para las personas occidentales. Una de

estas versiones recibe el nombre de SpringForest QiGong. Este método fue


creado

por un maestro chino residente en los Estados Unidos, que comprendió que
los

antiguos métodos QiGong usados en China durante miles de años no eran


adecuados

para la gente que vivía en los países industrializados, porque resultaban

demasiado complicados y porque la mentalidad china no es tan fácil de


entender.

Este maestro se llama Chunyi Lin.

Chunyi Lin dice que su método está basado en

el amor, el perdón y la bondad. Estos tres conceptos vitales ayudan a tener


una

buena vida. Según Chunyi Lin, y te invito a que lo compruebes


personalmente,

una sonrisa relaja todo el cuerpo. Es muy cierto. Si sonríes a diario, siempre
que

puedas, conseguirás de inmediato el beneficio de un cuerpo relajado. Y si tus

músculos están relajados, la ansiedad no tiene ninguna posibilidad.


Si estás interesado en aprender SpringForest

QiGong, existen cursos, manuales, casetes y CD disponibles en centros

especializados en el Estado de Minnesota. También puedes conseguirlos a


través

de LearningStrategies.com o de la tienda en línea de SpringForestQiGong.


El ejercicio como desintoxicación natural

Poca gente sabe que el ejercicio es un

excelente método de desintoxicación. El simple hecho de sudar expulsa


productos

químicos tóxicos del cuerpo. La propensión a la ansiedad podría ser el efecto

de un exceso de toxinas en el cuerpo.

El ejercicio también estimula tu sistema

linfático. Eso significa que cuanto más te mueves, más sangre oxigenada
puede

enviar el cuerpo a los diferentes órganos que lo componen. Cuando todos tus

órganos vitals funcionan de una forma óptima la probabilidad de que sientas

tensión en diferentes partes de tu cuerpo disminuye.


Ejercicios fáciles que puedes hacer en casa o en el trabajo

Lo mejor es tener establecido un período de

tiempo regular para dedicarlo al ejercicio. Pero si no te resulta posible, hay

muchas formas de incorporar el ejercicio físico en tu rutina diaria.

Caminar

Si vives cerca de tu lugar de trabajo, elige

caminar en vez de ir en coche o usar el transporte público. Caminar, así como

hacer

jogging está considerado como

el ejercicio más popular y más desintoxicante. Una caminata diaria de 15

minutos puede dar como resultado una mejora notable del estado de salud.

Recuerda que es mejor caminar al aire libre, así que, en la medida de lo

posible, opta por un ejercicio en el exterior en vez de hacerlo entre cuatro

paredes.

Estiramientos simples

Caminar es un ejercicio aeróbico: ayuda a tu

corazón y a tus pulmones. Pero el ejercicio no sólo tiene finalidades

aeróbicas, también sirve para relajar los músculos y mejorar la flexibilidad.

Siempre que puedas, tómate un momento para estirar tu cuerpo. Y aún más si

trabajas en un despacho o si tienes un trabajo que te obliga a pasar todo el

día sentado.
Algunos ejercicios sencillos que puedes hacer

en casa o en el trabajo: estirar los brazos en el aire tan alto como puedas y

después bajarlos poco a poco hacia la espalda; hacer flexiones tocándote las

puntas de los pies sin doblar las rodillas; ponerte repetidamente de cuclillas

en tu silla y luego levantarte.

Estar de pie

¡Sí, estar de pie! Las investigaciones

revelan que quemas más calorías que cuando estás sentado. Por lo tanto, si

encuentras la manera de permanecer de pie tanto tiempo como sea posible,


esto

te ayudará. Si trabajas en una oficina, contesta al teléfono de pie, camina de

un lado a otro si te es posible. Convertir esto en un hábito puede ser de gran

ayuda.
6.

¿Quieres realmente recuperar la salud?

¿Qué es lo primero que hacemos cuando aprendemos a nadar? Nos


equivocamos, ¿no es así? ¿Y qué ocurre? Que cometemos más errores,
y cuando hemos cometido todos los errores posibles sin ahogarnos –
algunos de ellos muchas veces–, ¿qué descubrimos? ¿Que podemos
nadar? ¡Pues bien, la vida es lo mismo que aprender a nadar! ¡No
dejes que los errores te asusten, porque no hay otra manera de
aprender a vivir! (Alfred Adler)

Una elección real no es algo que se haga una

sola vez; es una elección que tendrás que repetir continuamente.

Vivir con ansiedad puede resultar difícil,

pero no tiene por qué ser una maldición, ni tiene por qué serlo siempre. Con

unos pocos cambios sencillos en tu vida estarás camino de recuperar la salud.

Aun así, este camino hacia la recuperación no

es fácil. Los trucos y los ejercicios descritos en este libro no suponen curas

milagrosas, sino directrices para ayudarte en tu viaje de regreso a la salud.

Ponerlas en práctica exige mucho trabajo y disciplina, y siempre habrá días


en

los que te olvides o cometas errores. Esto no es importante. Lo que es

importante es tu

compromiso a decir

adiós a la ansiedad y volver a encarrilar tu vida.

De modo que pregúntate: ¿Realmente quieres


recuperar tu salud?

Si es así, ¿hasta qué punto lo deseas? La

respuesta a esta pregunta determinará tu nivel de compromiso a la hora de

adaptarte a estos cambios en tu vida y también durante cuánto tiempo estás

dispuesto a mantener este compromiso.

En vez de intentar un gran salto, avanza a

pequeños pasos para adaptarte más fácilmente a la nueva rutina.

A continuación te presento algunas

sugerencias para ayudarte a hacer la transición:


Una mejor salud equivale a mejores menús

Adoptar una nueva dieta puede ser la tarea

más difícil de todas, puesto que requiere el mayor cambio: la manera en la


que

comes.

Un error que suele cometer la gente cuando

cambia de dieta es el de centrarse en quitar, en vez de añadir, alimentos a la

lista de los que consume habitualmente.

En vez de concentrarte en alimentos que

desearías limitar, intenta encontrar la manera de expandir tu menú.

Entra en Internet y busca nuevas recetas de

ensaladas. Intenta encontrar nuevos restaurantes, o pide platos nuevos en

aquellos a los que ya acudías. Busca alternativas a los alimentos que tienes

prohibidos.

La mayoría de la gente piensa que puesto que

el consumo de aguacates está recomendado, deben comer esta fruta a palo


seco.

Lo mismo pasa con los cacahuetes o con las espinacas. ¿Por qué no preparar
guacamole,

cacahuetes tostados o espinacas fritas? Recuerda que tienes que convertir


estos

ingredientes en una comida, de modo que sé creativo y descubre maneras de

cocinarlos.
Los primeros pasos hacia la recuperación... literalmente

Mucha gente equipara el ejercicio a acudir al

gimnasio. Aunque no hay nada malo en apuntarse a un gimnasio, para muchos


este

compromiso puede resultar abrumador, y acabar convirtiéndose en una


excusa para

no hacer ejercicio.

Existen otras maneras de hacer ejercicio sin

salir de casa, y sin tener que dedicarle muchas horas.

Intenta pasear al perro durante media hora, o

usar las escaleras en vez del ascensor cuando acudes al trabajo. Si trabajas
en

casa, recoge unas latas de fruta y úsalas como si fueran pesas. Utiliza

Internet para buscar clubes de

jogging urbano en tu área.

Para un mayor impacto y una mayor

socialización, intenta interesarte por algún nuevo deporte, u ofrécete como

voluntario para enseñar uno en alguna asociación local.


Encuéntrate a ti mismo mediante la meditación

Te bastará con tomarte unos minutos al día

para despejar tu mente, pero si tienes dificultades para concentrarte, intenta

meditar con música.

Hay gente a la que le conforta el sonido de

rumor de olas o de lluvia suave cayendo. Otras personas necesitan más ayuda
y

orientación, de modo que lo aconsejable es contar con una persona que les
guíe

hacia el relax. Hay muchos cedés disponibles en las tiendas de discos, y

también para su descarga a través de Internet. En la meditación, lo


importante

es ser constante. Debes intentar encontrar el tiempo necesario para relajarte


cada

día. Para romper la monotonía, prueba diferentes ejercicios: un día escuchas

música; al otro haces ejercicios de respiración. Puede ser algo tan sencillo

como tomar un largo, largo baño caliente al final del día.


Recuperando la salud en... 21 días

Dicen que los hábitos se pueden crear en 21

días. Esto significa que puedes desarrollar nuevos hábitos o deshacerte de los

viejos en tres semanas.

El primer paso hacia el cambio es siempre el

más difícil, de modo que aquí tienes unas pautas que te ayudarán a ponerte
en

movimiento:

1. Escribe una lista con las cosas que quieres cambiar. Pregúntate a ti mismo
por qué

y para qué estás emprendiendo este viaje. Concretando tus objetivos, no tan

sólo los haces más visibles, sino también más factibles.

2. Pon tu plan por escrito . Tener un horario puede ayudarte a mantener el


rumbo, y

a hacer que los próximos días sean mucho menos abrumadores. Planea tus
comidas

para las tres próximas semanas y detalla qué ejercicios harás y cuándo.
Reserva

algunos momentos del día para la meditación, e informa de antemano a tu


familia

al respecto para evitar interrupciones innecesarias.

3. Lleva un diario . Puede que tengas la sensación de que vas a tener que
escribir

mucho, pero es muy importante anotar aquello que te provoca sentimientos


de

ansiedad y cuándo. Conocer qué causa estos episodios no tan sólo te ayuda a
la

hora de eliminarlos, sino que también te dará la sensación de un mayor


control
sobre tu vida, algo que no habías sentido en mucho tiempo.

4. Ten un socio a quien rendirle cuentas . Los primeros días de la transición


serán

difíciles, de modo que necesitarás contar con alguien que esté al tanto de lo

que estás haciendo. Puede tratarse de alguien de tu familia, un amigo o un

terapeuta. Estas personas te servirán de recordatorios vivientes , ayudándote


a

concentrarte en el cambio de estilo de vida y a no desviarte de tus objetivos.

Incluso si consigues superar estas tres

semanas fácilmente, pueden presentarse ocasiones en las que recaigas en tus

viejos hábitos. No pasa nada; vuelve a tu nueva rutina. Tropezar forma parte

del proceso.

¡Recuerda siempre que estas tres primeras

semanas son tan sólo los cimientos de tu camino hacia la recuperación, hacia

una vida naturalmente saludable y libre de ansiedad!


Referencias:

Bradshaw, John (1988). Healing the Shame that Binds You , EE. UU.: Health
Communications,

Inc.

Greary, Amanda. (2001). The Food and Mood Handbook: Find Relief at Last
from Depression, Anxiety, PMS, Cravings and Mood Swings . Thorsons.

McGraw, Philip C. (2001). Self-Matters: Creating Your Life from the Inside
Out. EE. UU.: Simon 85 Schuster

Pratt, Charlotte W. 85 Cornely, Kathleen (2004).

Essential Biochemistry . EE. UU.: John

Wiley and Sons.

Somer, Elizabeth (2004). The Food and Mood Cookbook: Recipes for Eating
Well and Feeling Your Best . EE. UU: Henry Holt and Company

Taylor, C. Barr 85 Arnow, Bruce (1998). The Nature and Treatment of Anxiety
Disorders. EE. UU.: The Free Press.

Agradecimientos: Foto de portada titulada , ay por tanakawho. Bajada el 1 de


septiembre

de 2008 de http://flickr.com/photos/28481088@N00/868448887/.

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